SB 6 : Los Deberes Prescritos de la Humanidad.

CANTO 6. CAPÍTULO 1. LA HISTORIA DE LA VIDA DE AJĀMILA. CAPÍTULO 2. AJĀMILA LIBERADO POR LOS VIṢṆUDŪTAS. CAPÍTULO 3. YAMARĀJA INSTRUYE A SUS MENSAJEROS. CAPÍTULO 4. LAS ORACIONES HAḾSA-GUHYA DE PRAJĀPATI DAKṢA. CAPÍTULO 5. PRAJĀPATI DAKṢA MALDICE A NĀRADA MUNI. CAPÍTULO 6. DESCENDENCIA DE LAS HIJAS DE DAKṢA. CAPÍTULO 7. INDRA OFENDE A SU MAESTRO ESPIRITUAL, BṚHASPATI. CAPÍTULO 8. EL ESCUDO NĀRĀYAṆA-KAVACA. CAPÍTULO 9. LA APARICIÓN DEL DEMONIO VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 11. LAS CUALIDADES TRASCENDENTALES DE VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 12. LA GLORIOSA MUERTE DE VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 13. EL REY INDRA ACOSADO POR LA REACCIÓN PECAMINOSA. CAPÍTULO 14. LA LAMENTACIÓN DEL REY CITRAKETU. CAPÍTULO 15. LOS SANTOS NĀRADA Y AŃGIRĀ INSTRUYEN AL REY CITRAKETU. CAPÍTULO 16. EL REY CITRAKETU ALCANZA EL REFUGIO DEL SEÑOR SUPREMO. CAPÍTULO 17. MADRE PĀRVATŸ MALDICE A CITRAKETU. CAPÍTULO 18. DITI HACE VOTO DE MATAR AL REY INDRA. CAPÍTULO 19. LA CEREMONIA RITUAL PUḾSAVANA. CAPÍTULO 1. LA HISTORIA DE LA VIDA DE AJšMILA. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor! ¡oh, ®ukadeva Gosvāmī!, ya me has explicado [en el Segundo Canto] la senda de la liberación [nivṛtti-mārga]. Quien sigue esa senda tiene asegurada la elevación progresiva hasta el sistema planetario más elevado, Brahmaloka, desde donde ascenderá al mundo espiritual junto con el Señor Brahmā. De ese modo pone fin a su ciclo de nacimientos y muertes en el mundo material. VERSO 2. ¡Oh, gran sabio ®ukadeva Gosvāmī!, la entidad viviente, mientras no se libera de la infección de las modalidades materiales de la naturaleza, tiene que recibir distintos tipos de cuerpos en los que disfrutar o sufrir, y manifiesta diversas inclinaciones conforme al cuerpo que recibe. Cuando actúa en función de esas tendencias, recorre la senda denominada pravṛtti-mārga, que le permite elevarse hasta los planetas celestiales, como ya has explicado [en el Tercer Canto]. VERSO 3. También has explicado [al final del Quinto Canto] las diversas formas de vida infernal, que son consecuencia de las actividades impías; has hablado también [en el Cuarto Canto] del primer manvantara, presidido por Svāyambhuva Manu, el hijo del Señor Brahmā. VERSOS 4 y 5. Mi querido señor, nos has hablado de las dinastías de los reyes Priyavrata y Uttānapāda, y has comentado sus características. La Suprema Personalidad de Dios creó el mundo material con sus muchos universos, sistemas planetarios, planetas y estrellas, y puso en ellos diversidad de regiones, mares, océanos, montañas, ríos, jardines y árboles, con sus respectivas características, repartidos entre el planeta Tierra, los astros del cielo y los sistemas planetarios inferiores. Nos has descrito con toda claridad esos planetas y a las entidades vivientes que los habitan. VERSO 6. ¡Oh, muy afortunado y opulento ®ukadeva Gosvāmī!, ahora, por favor, dime qué pueden hacer los seres humanos para no tener que pasar por los terribles sufrimientos de los mundos infernales. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, en esta vida realizamos actos impíos con la mente, las palabras y el cuerpo; si no expiamos debidamente esas actividades antes de morir, neutralizándolas conforme a las indicaciones de la Manu-saˆhitā y otros dharma-śāstras, es seguro que, después de morir, tendremos que pasar por los planetas infernales y padecer terribles sufrimientos, como ya antes te he explicado. VERSO 8. Por lo tanto, antes de que nos llegue la muerte, y mientras el cuerpo tenga la fuerza suficiente, debemos darnos prisa por emprender el proceso de expiación prescrito en el śāstra; de lo contrario, perderemos el tiempo, y las reacciones de nuestros pecados aumentarán. Del mismo modo que un médico experimentado sabe diagnosticar una enfermedad y recetar un tratamiento en función de la gravedad del mal, nosotros debemos someternos al proceso de expiación adecuado a la gravedad de nuestros pecados. VERSO 9. Mahārāja Parīkṣit dijo: Sabemos que las actividades pecaminosas son dañinas, pues en la vida real vemos que los delincuentes son castigados por el gobierno y reciben el rechazo de la gente; también las Escrituras y los sabios eruditos nos indican que, si cometemos actos pecaminosos, en la siguiente vida seremos arrojados a los tormentos del infierno. Sin embargo, a pesar de ese conocimiento, nos vemos forzados una y otra vez a incurrir en pecados, incluso después de realizar actos de expiación. ¿De qué sirve entonces esa expiación? VERSO 10. A veces, una persona muy atenta a no cometer actos pecaminosos, vuelve a caer víctima del pecado. Por esa razón, ese proceso de sucesivos pecados y expiaciones me parece inútil. Es como el baño del elefante, que se mete en el agua para limpiarse y darse un baño, pero tan pronto como regresa a la orilla se arroja tierra sobre el cuerpo y la cabeza. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī, el hijo de Vedavyāsa, contestó: Mi querido rey, los actos destinados a neutralizar las acciones impías también son fruitivos, de modo que no van a liberarnos de la tendencia a la actividad fruitiva. Las personas que se someten a las reglas y regulaciones de la expiación no son nada inteligentes. En verdad, se hallan bajo la influencia de la ignorancia. Para quien no esté libre de la modalidad de la ignorancia, los intentos de neutralizar una acción con otra acción son inútiles, pues eso no arrancará la raíz de sus deseos. Así, aunque superficialmente parezca piadosa, esa persona manifestará, sin lugar a dudas, la tendencia a las actividades impías. Por lo tanto, la verdadera expiación es la iluminación en el conocimiento perfecto, el Vedānta, que nos permite entender la Verdad Absoluta Suprema. VERSO 12. Mi querido rey, si un enfermo sigue la dieta pura y no contaminada prescrita por el médico, poco a poco llegará a curarse, y se verá libre de la infección de la enfermedad. Del mismo modo, si seguimos los principios regulativos del conocimiento, poco a poco avanzaremos hasta liberarnos de la contaminación material. VERSOS 13 y 14. Para concentrar la mente, es necesario llevar una vida de celibato sin caer nunca. Es necesario someterse a la austeridad de abandonar voluntariamente el disfrute de los sentidos. Entonces hay que controlar la mente y los sentidos, ser caritativo, veraz, limpio, no violento, seguir los principios regulativos, y cantar con regularidad el santo nombre del Señor. De este modo, la persona sobria y fiel que conoce los principios religiosos se purifica temporalmente de todos los pecados cometidos con el cuerpo, las palabras y la mente. Esos pecados son como las hojas secas de las enredaderas al pie de los bambúes, que pueden ser quemadas por el fuego pero no pierden sus raíces, y vuelven a brotar a la primera oportunidad. VERSO 15. Raro es hallar a una persona que haya emprendido el servicio devocional de Kṛṣṇa de modo completo y puro; sólo ella puede arrancar las malas hierbas de la acción pecaminosa sin posibilidad de que revivan. Para hacerlo, le basta con ocuparse en servicio devocional, del mismo modo que el Sol puede disipar inmediatamente la niebla con sus rayos. VERSO 16. Mi querido rey, una persona pecaminosa puede purificarse por completo si se ocupa en el servicio de un devoto genuino del Señor y aprende con él a dedicar su vida a los pies de loto de Kṛṣṇa. Nadie puede purificarse por el simple hecho de someterse a austeridades y penitencias, ni por seguir el proceso de brahmacaria o cualquier otro de los métodos de expiación que antes expliqué. VERSO 17. La senda de los devotos puros, que manifiestan buen comportamiento y están plenamente dotados con las mejores cualidades, es, en verdad, la más auspiciosa del mundo material. Está libre de temor, y es autorizada por los śāstras. VERSO 18. Mi querido rey, del mismo modo que una vasija de vino no se purifica ni después de lavarla en las aguas de muchos ríos, los no devotos no pueden purificarse mediante procesos de expiación, por muy bien que los realicen. VERSO 19. Las personas que se han entregado por completo a los pies de loto de Kṛṣṇa al menos una vez y sienten atracción por Su nombre, forma, cualidades y pasatiempos, aunque quizás no hayan llegado a una comprensión plena de Kṛṣṇa, están completamente libres de reacciones pecaminosas, pues, han adoptado el verdadero método de expiación. Esas almas entregadas no se encuentran, ni siquiera en sueños, con Yamarāja ni sus enviados, que llevan cuerdas para atar a los pecadores. VERSO 20. En relación con esto, los sabios eruditos y las personas santas cuentan un episodio histórico muy antiguo, que trata de una discusión entre los enviados del Señor Viṣṇu y los de Yamarāja. Por favor, escucha mi relato. VERSO 21. En la ciudad de Kānyakubja vivía un brāhmaŠa llamado Ajāmila, que se casó con una criada que era prostituta, y que, por relacionarse con aquella mujer de baja clase, perdió todas sus cualidades brahmínicas. VERSO 22. Aquel brāhmaŠa caído, Ajāmila, hacía sufrir a los demás; les arrestaba, les engañaba en el juego, o les asaltaba directamente. Ésa fue su forma de ganarse el sustento y mantener a su esposa e hijos. VERSO 23. Mi querido rey, en esas actividades pecaminosas y abominables destinadas a mantener a su numerosa familia, desperdició su tiempo hasta cumplir ochenta y ocho años. VERSO 24. El viejo Ajāmila tenía diez hijos, el menor de los cuales era el pequeño NārāyaŠa. NārāyaŠa, al ser el menor de todos, era, de modo natural, muy querido por sus padres. VERSO 25. El anciano Ajāmila estaba muy apegado a los balbuceos del niño y a sus torpes movimientos. Siempre estaba cuidándole, y disfrutaba de sus actividades. VERSO 26. Mientras masticaba y comía su alimento, Ajāmila llamaba al niño para que comiera con él, y cuando bebía, lo llamaba para que también él bebiese. Siempre dedicado a cuidar del niño y a pronunciar su nombre, NārāyaŠa, Ajāmila no se daba cuenta de que su tiempo se agotaba y la muerte se le echaba encima. VERSO 27. Cuando le llegó la hora de la muerte, el necio Ajāmila pensaba solamente en su hijo NārāyaŠa. VERSOS 28 y 29. Ajāmila vio entonces a tres individuos de aspecto extraño, de rostros feroces y retorcidos, con cuerpos deformes cubiertos de vellos erizados. Traían cuerdas en las manos y habían ido para llevárselo a la morada de Yamarāja. Ajāmila se sintió muy confuso al verles y, llevado del apego, llamó a voces a su hijo, que jugaba a muy poca distancia. Fue así como, por una u otra razón, cantó el santo nombre de NārāyaŠa con lágrimas en los ojos. VERSO 30. Mi querido rey, los sirvientes de Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, al escuchar el santo nombre de su Señor en labios del moribundo Ajāmila, que, presa de una enorme ansiedad, lo había cantado sin cometer ofensas, se presentaron inmediatamente en el lugar. VERSO 31. Los enviados de Yamarāja estaban arrancando el alma de lo más hondo del corazón de Ajāmila, el esposo de la prostituta, pero los mensajeros del Señor Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, se lo prohibieron con voces resonantes. VERSO 32. Ante esta prohibición, los mensajeros de Yamarāja, el hijo del dios del Sol, contestaron: Señores, ¿quiénes sois, que tenéis la osadía de desafiar la autoridad de Yamarāja? VERSO 33. Queridos señores, ¿a quién servís?, ¿de dónde habéis venido?, y ¿por qué nos prohibís tocar el cuerpo de Ajāmila? ¿Sois semidioses de los planetas celestiales?, ¿o acaso semidioses menores?; ¿sois los mejores de los devotos? VERSOS 34, 35 y 36. Los mensajeros de Yamarāja dijeron: Vuestros ojos son como los pétalos de la flor de loto. Vestidos con sedas amarillas, y adornados con collares de flores de loto y maravillosos yelmos y pendientes, tenéis un aspecto fresco y juvenil. Vuestros cuatro largos brazos están embellecidos con arcos y aljabas de flechas, y con espadas, mazas, caracolas, discos y flores de loto. Vuestra refulgencia ha disipado las tinieblas de este lugar con una luz extraordinaria. Y bien, señores, ¿por qué impedís nuestro trabajo? VERSO 37. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar las palabras de los mensajeros de Yamarāja, los sirvientes de Vāsudeva sonrieron y, con voces tan profundas como el estruendoso sonido de las nubes, dijeron las siguientes palabras. VERSO 38. Los benditos mensajeros del Señor Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, dijeron: Si de verdad sois sirvientes de Yamarāja, tenéis que explicarnos el sentido de los principios religiosos y las características de la irreligión. VERSO 39. ¿Cuál es el proceso para imponer un castigo? ¿Quién merece realmente ser castigado?; ¿acaso todos los karm…s ocupados en actividades fruitivas, o sólo algunos de ellos? VERSO 40. Los yamad™tas contestaron: Lo que se prescribe en los Vedas constituye el dharma, los principios religiosos, y lo contrario es irreligión. Los Vedas son directamente la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, y nacen por sí solos. Así lo hemos escuchado de labios de Yamarāja. VERSO 41. La causa suprema de todas las causas, NārāyaŠa, Se encuentra en Su propia morada en el mundo espiritual; no obstante, Él controla toda la manifestación cósmica por medio de las tres modalidades de la naturaleza material (sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa). De este modo, cada entidad viviente recibe distintas cualidades, distinto nombre [como brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya y śūdra], distintos deberes correspondientes a la institución de varŠāśrama, y distinta forma. NārāyaŠa es, pues, la causa de toda la manifestación cósmica. VERSO 42. El Sol, el fuego, el cielo, el aire, los semidioses, la Luna, la tarde, el día, la noche, las direcciones, el agua, la tierra y la Superalma misma son testigos de las actividades de la entidad viviente. VERSO 43. Candidatos al castigo son aquellos que, según confirman todos estos testigos, se han desviado de sus deberes regulativos prescritos. Todo el que se ocupa en actividades fruitivas, se expone a recibir el castigo que corresponde a sus actos pecaminosos. VERSO 44. ¡Oh, habitantes de VaikuŠ˜ha!, vosotros sois intachables, pero los que habitan en el mundo material, tanto si son piadosos como si realizan actividades impías, son todos karm…s. Como están contaminados por las tres modalidades de la naturaleza y tienen que actuar conforme a ellas, pueden realizar actividades tanto de un tipo como de otro. Quien ha recibido un cuerpo material no puede estar inactivo, y para quien actúa bajo las modalidades de la naturaleza material, la acción pecaminosa es inevitable. Por lo tanto, todas las entidades vivientes del mundo material merecen ser castigadas. VERSO 45. En la siguiente vida, la persona tiene que disfrutar o sufrir las reacciones correspondientes a su karma, en proporción a las actividades religiosas o irreligiosas realizadas en esta vida. VERSO 46. ¡Oh, los mejores entre los semidioses!, en la vida podemos apreciar tres facetas distintas, que se deben a la contaminación de las tres modalidades de la naturaleza material. De ese modo, se dice que las entidades vivientes son pacíficas, inquietas o necias; felices, desdichadas o medianamente felices; religiosas, irreligiosas o semirreligiosas. Podemos deducir que esos tres tipos de naturaleza material actuarán de modo análogo en la siguiente vida. VERSO 47. La llegada de la primavera nos descubre la naturaleza de todas las primaveras pasadas y futuras; del mismo modo, esta vida de felicidad, de sufrimiento o de mezcla de felicidad y sufrimiento, da testimonio de las actividades religiosas o irreligiosas de las vidas pasadas y futuras. VERSO 48. El omnipotente Yamarāja es como el Señor Brahmā, pues, desde su propia morada o desde el corazón de todos, en forma de Paramātmā, observa mentalmente las actividades pasadas de la entidad viviente, y de ese modo comprende cómo actuará en vidas futuras. VERSO 49. Una persona que duerme, actúa conforme al cuerpo manifestado en sus sueños y se identifica con él; del mismo modo, sin poder conocer las vidas pasadas y futuras, nos identificamos con nuestro cuerpo actual, que hemos adquirido debido a las acciones religiosas o irreligiosas que hayamos llevado a cabo en el pasado. VERSO 50. Por encima de los cinco sentidos de percepción, los cinco sentidos para la acción y los cinco objetos de los sentidos, está la mente, que es el decimosexto elemento. Por encima de la mente está el elemento decimoséptimo, el alma, la propia entidad viviente, que, en colaboración con los otros dieciséis, disfruta sola del mundo material. El ser vivo disfruta de tres tipos de situaciones: la felicidad, la aflicción, y la mezcla de ambas. VERSO 51. El cuerpo sutil se compone de dieciséis partes: los cinco sentidos de adquisición de conocimiento, los cinco sentidos para la acción, los cinco objetos para el placer de los sentidos, y la mente. Ese cuerpo sutil es un efecto de las tres modalidades de la naturaleza material. Está compuesto de deseos muy fuertes, insuperables, y por ello es causa de que la entidad viviente transmigre de un cuerpo a otro, pasando por la vida humana, la vida animal y la vida de semidiós. La entidad viviente que recibe un cuerpo de semidiós, ciertamente se llena de júbilo; en el cuerpo humano, se lamenta sin cesar; y cuando recibe un cuerpo animal, siempre tiene miedo. Sin embargo, en cualquiera de las circunstancias su situación es miserable. Esa condición miserable se denomina saḿsṛti, o transmigración en la vida material. VERSO 52. La necia entidad viviente corporificada, incapaz de controlar la mente y los sentidos, se ve forzada a actuar en contra de sus propios deseos, conforme a la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Es como el gusano de seda, que teje un capullo con su propia saliva y queda atrapado en él sin posibilidad alguna de salir. La entidad viviente, tras quedar atrapada en la red de sus propias actividades fruitivas, no encuentra la manera de liberarse. De ese modo, vive siempre confundida, y muere una y otra vez. VERSO 53. Ni una sola de las entidades vivientes puede permanecer inactiva, ni siquiera por un instante. Tienen que actuar conforme a su tendencia natural y en función de las tres modalidades de la naturaleza material, pues esa tendencia natural las fuerza a actuar de determinada manera. VERSO 54. La causa invisible del cumplimiento de los deseos del ser vivo son sus actividades fruitivas, piadosas o impías. Esa causa invisible es la raíz de los diversos cuerpos de la entidad viviente, la cual, llevada por su intenso deseo, nace en una determinada familia y recibe un cuerpo que es semejante, o bien al de su madre, o bien al de su padre. Los cuerpos denso y sutil se crean conforme a su deseo. VERSO 55. Debido al contacto con la naturaleza material, la entidad viviente se encuentra en una posición difícil; sin embargo, en la forma humana de vida tiene la posibilidad de superarla, si aprende a relacionarse con la Suprema Personalidad de Dios o Su devoto. VERSOS 56 y 57. En sus comienzos, este brāhmaŠa, Ajāmila, estudió todas las Escrituras védicas. Era un modelo de buenas cualidades, buen carácter y buena conducta. Firmemente establecido en la práctica de todos los mandamientos védicos, era muy manso y amable; siempre tenía la mente y los sentidos bajo control. Además de ser muy puro, siempre decía la verdad y sabía cantar los mantras védicos. Ajāmila era muy respetuoso con su maestro espiritual, con el dios del fuego, con los invitados y con sus mayores. Estaba libre de prestigio falso. Era honrado, de conducta intachable, y benévolo con todas las entidades vivientes. Nunca hablaba de cosas inútiles y no envidiaba a nadie. VERSOS 58, 59 y 60. Cierto día, a pedido de su padre, este brāhmaŠa, Ajāmila, fue al bosque a recoger frutas, flores y dos tipos de hierbas, llamadas samit y kuśa. Cuando volvía a casa, pasó cerca de un śūdra, un hombre de cuarta categoría, que, lleno de lujuria, abrazaba y besaba desvergonzadamente a una prostituta. El śūdra sonreía, cantaba y disfrutaba como si no hubiera nada de malo en lo que hacía. Habían bebido, y a ella, con la embriaguez, le daban vueltas los ojos y se le habían soltado las ropas. Ése era su estado cuando Ajāmila les vio. VERSO 61. El śūdra estrechaba a la prostituta entre sus brazos, adornados con polvo de cúrcuma. Al ver a aquella mujer, en el corazón de Ajāmila despertaron los dormidos deseos de disfrute, y, bajo la influencia de la ilusión, quedó controlado por ellos. VERSO 62. Ajāmila, con paciencia, hizo todo lo que pudo por recordar las instrucciones de los śāstras, que aconsejan ni siquiera mirar a las mujeres. Con ayuda de ese conocimiento y de su intelecto, trató de dominar sus deseos lujuriosos, pero la fuerza de Cupido en su corazón le impidió controlar la mente. VERSO 63. Del mismo modo que el Sol y la Luna son eclipsados por un planeta inferior, el brāhmaŠa perdió todo su buen juicio. Aprovechando la situación, siempre pensaba en la prostituta; al poco tiempo, la había empleado como sirvienta en su casa y había abandonado todos los principios regulativos de los brāhmaṇas. VERSO 64. Fue así como Ajāmila comenzó a gastar todo el dinero que había heredado de su padre en obsequios materiales para tener contenta a la prostituta. Por satisfacerla, abandonó todas sus actividades brahmínicas. VERSO 65. El brāhmaŠa Ajāmila cayó víctima de la lujuriosa mirada de la prostituta, que le atravesó la inteligencia, y en su compañía cometió muchas actividades pecaminosas. Llegó hasta al extremo de dejar a su joven y bella esposa, que venía de una familia de brāhmaṇas muy respetable. VERSO 66. Este sinvergüenza nació en una familia brāhmaŠa, pero, por relacionarse con la prostituta, perdió la inteligencia. Sin reparar en medios, lícitos o ilícitos, se dedicó a conseguir dinero para mantener a los hijos de aquella mujer. VERSO 67. Este brāhmaŠa consumió su larga vida de un modo irresponsable, pasando por alto todas las reglas y regulaciones de las Sagradas Escrituras, dándose al derroche y comiendo alimentos cocinados por una prostituta. Así pues, está lleno de pecados. Es impuro y está apegado a actividades prohibidas. VERSO 68. Este hombre, Ajāmila, no se ha sometido al proceso de expiación. Por lo tanto, en vista de su vida pecaminosa, debemos llevarle ante Yamarāja para que reciba su castigo. Allí, en función de sus pecados, será castigado, y de ese modo se purificará. CAPÍTULO 2. AJšMILA LIBERADO POR LOS VIṢṆUDŪTAS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los sirvientes del Señor Viṣṇu son siempre muy expertos en la lógica y la argumentación. Tras escuchar las afirmaciones de los yamad™tas, contestaron lo siguiente. VERSO 2. Los Viṣṇud™tas dijeron: ¡Ay!, ¡qué penoso resulta que se introduzca la irreligión en una asamblea en que se debería mantener la religión! En efecto, los encargados de mantener los principios religiosos están castigando injustamente a una persona que no lo merece, pues está libre de pecado. VERSO 3. Un buen rey o funcionario del gobierno debe actuar como padre, sostén y protector de sus súbditos sólo por el amor y el afecto que siente por ellos. Debe darles buenos consejos e instrucciones conforme a las Escrituras prescritas, y debe ser ecuánime con todos. Así actúa Yamarāja, el señor supremo de la justicia, y así actúan también quienes siguen sus pasos. Sin embargo, si esas personas se contaminan y manifiestan prejuicios, y castigan a una persona inocente y libre de culpa, ¿a quién acudirán los ciudadanos en busca de refugio, sustento y seguridad? VERSO 4. La gente sigue el ejemplo de los líderes de la sociedad, e imita su comportamiento. Para ellos es verdad todo lo que esos líderes aceptan. VERSOS 5 y 6. En general, la gente no posee un conocimiento muy avanzado que le permita distinguir entre religión e irreligión. El ciudadano inocente y falto de iluminación es como un animal ignorante que duerme apaciblemente con la cabeza sobre el regazo de su amo, fiel y confiado de su protección. Si un líder es verdaderamente bondadoso y ha sabido merecer la fe de una entidad viviente, ¿cómo podría castigar o matar al ignorante que se le ha entregado por entero, de buena fe y por amistad? VERSO 7. Ajāmila ya ha expiado todas sus actividades pecaminosas. De hecho, no sólo ha expiado los pecados de esta vida, sino de millones de vidas, pues ha cantado el santo nombre de NārāyaŠa cuando se encontraba desesperado. Su canto, si bien no fue puro, estaba libre de ofensas. Por lo tanto, Ajāmila ahora es puro y merece la liberación. VERSO 8. Los Viṣṇud™tas continuaron: Ya antes, cuando comía y en otras ocasiones, Ajāmila solía llamar a su hijo diciendo: «Mi querido NārāyaŠa, por favor, ven aquí». Aunque estaba llamando a su hijo, pronunciaba las cuatro sílabas nā-rā-ya-Ša. Por el simple hecho de cantar el santo nombre de NārāyaŠa de ese modo, expió sobradamente las reacciones pecaminosas de millones de vidas. VERSOS 9 y 10. El canto del santo nombre del Señor Viṣṇu es el mejor proceso de expiación para el ladrón de oro y otros objetos preciados, para el borracho, para el que traiciona a un amigo o familiar, para el que mata a un brāhmaŠa y para el que se entrega a la vida sexual con la esposa de su guru o de otro superior. También es el mejor método de expiación para el asesino de mujeres, del rey o de su propio padre, para quien mata vacas y para todos los demás hombres pecaminosos. Por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor Viṣṇu, esas personas pecaminosas pueden atraer la atención del Señor Supremo, quien, entonces, piensa: «Este hombre ha cantado Mi santo nombre, así que Mi deber es protegerle». VERSO 11. Un pecador que siga las ceremonias rituales védicas o se someta al proceso de expiación no se purificará tanto como quien cante por una sola vez el santo nombre del Señor Hari. A diferencia del canto de los nombres del Señor, que nos hace recordar la fama, las cualidades, los atributos, los pasatiempos y los enseres del Señor, la expiación ritual puede liberarnos de las reacciones pecaminosas, pero no despierta el servicio devocional. VERSO 12. Las ceremonias rituales de expiación que se recomiendan en las Escrituras religiosas no son suficientes para limpiar completamente el corazón, pues, tras la expiación, la mente corre de nuevo hacia las actividades materiales. En consecuencia, a quien desee liberarse de las reacciones fruitivas de las actividades materiales, se le recomienda el canto del mantra Hare Kṛṣṇa, o la glorificación del nombre, la fama y los pasatiempos del Señor. Ese canto es el método de expiación más perfecto, pues elimina por completo la suciedad del corazón. VERSO 13. En el momento de la muerte, Ajāmila cantó desesperadamente y en voz muy alta el santo nombre del Señor, NārāyaŠa. Ese canto fue suficiente para liberarle de las reacciones de toda su vida de pecado. Por lo tanto, ¡oh, sirvientes de Yamarāja!, no tratéis de llevarle ante vuestro amo para castigarle con los tormentos del infierno. VERSO 14. Aquel que canta el santo nombre del Señor se libera de inmediato de las reacciones de infinitos pecados, incluso si lo canta de modo indirecto [para referirse a cualquier otra cosa], en broma, como entretenimiento musical o incluso de modo descuidado. Esto lo aceptan todos los sabios eruditos en las Escrituras. VERSO 15. Si una persona, justo después de cantar el santo nombre de Hari muere por un desdichado accidente, como caer de lo alto de una casa, resbalar y partirse los huesos yendo por la calle, ser picado por una serpiente, sufrir un acceso de dolor o de fiebre, o ser herido con un arma, de inmediato queda absuelta de la vida infernal, aunque haya sido un pecador. VERSO 16. Autoridades eruditas de gran sabiduría han verificado cuidadosamente que para expiar los pecados más graves hay que someterse a un proceso de expiación muy riguroso, mientras que para expiar pecados menos graves hay que someterse a una expiación menos severa. Sin embargo, el canto del mantra Hare Kṛṣṇa destruye todos los efectos de las actividades pecaminosas, tanto graves como menos graves. VERSO 17. Es posible que, por medio de la austeridad, la caridad, los votos y otros métodos semejantes podamos neutralizar las reacciones de la vida pecaminosa, pero esas actividades piadosas no pueden arrancar los deseos pecaminosos del corazón. Sin embargo, quien sirve a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, se libera de inmediato de todas esas contaminaciones. VERSO 18. Del mismo modo que el fuego reduce a cenizas la hierba seca, el santo nombre del Señor, tanto si se canta consciente como inconscientemente, reduce a cenizas, indefectiblemente, todas las reacciones de las actividades pecaminosas. VERSO 19. Si una persona que no sabe la eficacia de una medicina, la toma o es forzada a tomarla, la medicina produce efecto, aunque la persona no conozca su poder, porque su fuerza no depende del entendimiento del enfermo. De modo similar, si alguien no conoce lo valioso de cantar el santo nombre del Señor, y canta, sabiendo o sin saber, el canto producirá su efecto. VERSO 20 ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, tras estos juicios perfectos acerca de los principios del servicio devocional, basados en razones y argumentos, los mensajeros del Señor Viṣṇu liberaron al brāhmaŠa Ajāmila de las cuerdas de los yamad™tas y le salvaron de la muerte inmediata. VERSO 21. Mi querido Mahārāja Parīkṣit, ¡oh, subyugador de todo enemigo!, tras escuchar la respuesta de los mensajeros del Señor Viṣṇu, los sirvientes de Yamarāja fueron a ver a su señor y le explicaron todo lo ocurrido. VERSO 22. Una vez liberado de los lazos de los sirvientes de Yamarāja, y libre ya de temor, el brāhmaŠa Ajāmila recobró el buen sentido y ofreció inmediatamente reverencias a los Viṣṇud™tas inclinando su cabeza ante sus pies de loto. Estaba sumamente complacido con su presencia, pues había visto cómo le salvaban la vida de manos de los sirvientes de Yamarāja. VERSO 23. ¡Oh, intachable Mahārāja Parīkṣit!, cuando vieron que Ajāmila trataba de decirles algo, los mensajeros de la Suprema Personalidad de Dios, los Viṣṇud™tas, desaparecieron inmediatamente de su presencia. VERSOS 24 y 25.. Tras escuchar el diálogo entre los yamad™tas y los Viṣṇud™tas, Ajāmila pudo entender los principios religiosos que actúan bajo las tres modalidades de la naturaleza material, y que se mencionan en los tres Vedas. También comprendió los principios religiosos trascendentales, que están por encima de las modalidades de la naturaleza material y que se centran en la relación entre el ser vivo y la Suprema Personalidad de Dios. Además de esto, Ajāmila escuchó la glorificación del nombre, la fama, las cualidades y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo se convirtió en un devoto perfectamente puro. Cuando recordó sus pasadas actividades pecaminosas, lamentó mucho haberlas realizado. VERSO 26. Ajāmila dijo: ¡Ay de mí! ¡Cómo me degradé por ser sirviente de mis sentidos! Caí de mi posición de brāhmaŠa debidamente cualificado y engendré hijos en el vientre de una prostituta. VERSO 27. ¡Ay de mí!, ¡condenado sea!, he sido tan pecaminoso que he deshonrado la tradición de mi familia. Abandoné a mi casta, bella y joven esposa para darme a la vida sexual con una prostituta degradada y habituada al vino. ¡Ay de mí!, ¡condenado sea! VERSO 28. Mis padres eran ancianos y no tenían ningún otro hijo ni amigo que velara por ellos. Como yo no lo hice, pasaron grandes dificultades. ¡Ay de mí!, fui un desagradecido y les abandoné en aquella condición, como un hombre abominable y de baja clase. VERSO 29. Ahora veo claro que, como consecuencia de esas actividades, una persona pecaminosa como yo debería haber sido arrojada a los infiernos destinados a quienes han roto los principios religiosos, donde tendría que haber sufrido terriblemente. VERSO 30. Lo que vi, ¿fue un sueño o fue la realidad? Veía hombres de temible aspecto que, con cuerdas en las manos, venían a apresarme y tiraban de mí para llevarme con ellos. ¿Dónde están?, ¿se han ido? VERSO 31. ¿Y dónde están aquellas cuatro personas liberadas, los hermosos seres que me liberaron de mis captores y me salvaron de ser arrastrado a las profundidades de la región infernal? VERSO 32. Por haberme hundido en un océano de actividades pecaminosas, soy, en verdad, sumamente abominable y desgraciado; sin embargo, por mis actividades espirituales pasadas, he podido ver a esas cuatro personalidades excelsas que vinieron a rescatarme. Ahora, gracias a su visita, me siento enormemente feliz. VERSO 33. De no haber sido por mi pasado servicio devocional, ¿cómo habría podido yo, un ser impuro que mantenía a una prostituta, haber recibido la oportunidad de cantar el santo nombre de VaikuŠ˜hapati cuando estaba a punto de morir? Ciertamente, hubiera sido imposible. VERSO 34. Ajāmila continuó: Soy un engañador desvergonzado que ha destruido su cultura brahmínica. En verdad, soy la personificación del pecado. ¿Cuál es mi posición en comparación con el canto del santo nombre del Señor NārāyaŠa, que es completamente auspicioso? VERSO 35. Soy un gran pecador, pero, puesto que he recibido esta oportunidad, debo controlar por completo mi mente, mi vida y mis sentidos, y ocuparme siempre en servicio devocional, de modo que no caiga de nuevo en la profunda y oscura ignorancia de la vida materialista. VERSOS 36 y 37. Debido a la identificación con el cuerpo, nos sometemos a los deseos de complacer los sentidos; de ese modo nos ocupamos en todo tipo de actividades piadosas e impías. En eso consiste el cautiverio material. Ahora voy a desenredarme del cautiverio material, que ha tenido su causa en la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios actuando en la forma de una mujer. Por ser un alma muy degradada, caí víctima de la energía ilusoria y fui como un perro danzarín en manos de esa mujer. Voy a abandonar todos los deseos de disfrute y a liberarme de esta ilusión. Voy a ser un amigo misericordioso y bienqueriente de todas las entidades vivientes, y permaneceré siempre absorto en el estado de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 38. Por el simple hecho de haber cantado el santo nombre del Señor en compañía de devotos, mi corazón se está purificando. Por esa razón, no volveré a caer víctima del engañoso encanto de la complacencia material de los sentidos. A partir de ahora, ya no me identificaré con el cuerpo, pues me he establecido firmemente en el plano de la Verdad Absoluta. Abandonaré los falsos conceptos de «yo» y «mío» y fijaré mi mente en los pies de loto de Kṛṣṇa. VERSO 39. Por haberse relacionado con devotos [los Viṣṇud™tas] durante un instante, Ajāmila se desapegó con determinación del concepto material de la vida. Libre así de toda atracción material, partió de inmediato hacia Hardwar. VERSO 40. En Hardwar, Ajāmila se refugió en un templo de Viṣṇu, donde practicó el proceso de bhakti-yoga. Allí controló los sentidos y aplicó su mente por entero al servicio del Señor. VERSO 41. Ajāmila se consagró por entero al servicio devocional. De ese modo desapegó su mente del proceso de la complacencia sensorial y se absorbió por completo en pensar en la forma del Señor. VERSO 42. Cuando su inteligencia y su mente estuvieron fijas en la forma del Señor, el brāhmaŠa Ajāmila vio de nuevo ante él a cuatro personas celestiales. Al comprender que se trataba de los mismos que había visto en el pasado, les ofreció reverencias postrándose ante ellos. VERSO 43. Al ver a los Viṣṇud™tas, Ajāmila abandonó su cuerpo material en Hardwar, a orillas del Ganges. Entonces recuperó su cuerpo espiritual original, el cuerpo adecuado para un sirviente directo del Señor. VERSO 44. En compañía de los mensajeros del Señor Viṣṇu, Ajāmila se subió a un avión de oro. Surcando las rutas del espacio, fue directamente a la morada del Señor Viṣṇu, el esposo de la diosa de la fortuna. VERSO 45. Ajāmila era un brāhmaŠa, pero, debido a las malas compañías, abandonó por completo la cultura brahmínica y los principios religiosos. Había caído muy bajo, hasta el punto de robar, beber y realizar otros actos abominables. Incluso mantenía a una prostituta. Por todo ello, su destino era ser llevado al infierno por los mensajeros de Yamarāja; sin embargo, un simple reflejo del canto del santo nombre de NārāyaŠa bastó para que fuese inmediatamente rescatado. VERSO 46. Por lo tanto, aquel que desee liberarse del cautiverio material debe adoptar el proceso de cantar y glorificar el nombre, la fama, la forma y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios, a cuyos pies reposan todos los lugares sagrados. Otros métodos, como la expiación piadosa, el conocimiento especulativo y la meditación del yoga místico, no pueden dar el beneficio adecuado, pues la persona vuelve a las actividades fruitivas incluso después de someterse a esos procesos, incapaz de controlar la mente, que está contaminada por las cualidades más bajas de la naturaleza, la pasión y la ignorancia. VERSOS 47 y 48. Esta narración histórica es muy confidencial, y tiene el poder de destruir todas las reacciones pecaminosas; por ello, aquel que la escuche o la explique con gran fe y devoción nunca más será condenado a vivir en los infiernos, a pesar de haber recibido un cuerpo material y aunque pueda haber sido un gran pecador. En verdad, los yamad™tas, que cumplen las órdenes de Yamarāja, no se acercarán a él ni siquiera para verle. Tras abandonar el cuerpo, esa persona irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios, donde será recibida y adorada con gran respeto. VERSO 49. En la agonía de la muerte, Ajāmila cantó el santo nombre del Señor; su canto iba en realidad dirigido a su hijo, pero, aun así, Ajāmila fue de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Por lo tanto, si una persona escucha y canta el santo nombre del Señor con fe y sin ofensas, ¿qué duda cabe de que irá de regreso a Dios? CAPÍTULO 3. YAMARšJA INSTRUYE A SUS MENSAJEROS. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor!, ¡oh, ®ukadeva Gosvāmī!, aunque Yamarāja tiene a su cargo las actividades religiosas e irreligiosas de las entidades vivientes, su orden no había sido respetada. ¿Cómo respondió a sus sirvientes, los yamad™tas, cuando le informaron de que los Viṣṇudutas les habían derrotado, impidiéndoles detener a Ajāmila? VERSO 2. ¡Oh, gran sabio!, en ningún lugar se había escuchado antes que una orden de Yamarāja hubiera dejado de cumplirse. Por eso, creo que si tú no disipas las dudas de la gente en relación con esto, nadie podrá hacerlo. Estoy firmemente convencido de ello; así pues, ten la bondad de explicar las razones de lo sucedido. VERSO 3. ®r… ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, los enviados de Yamarāja, tras fracasar y ser derrotados por los enviados del Señor Viṣṇu, fueron a ver a su amo, el controlador de Saˆyaman…-pur… y señor de las personas pecaminosas, para hablarle del incidente. VERSO 4. Los yamad™tas dijeron: Querido señor nuestro, ¿cuántos controladores o gobernantes hay en el mundo material?; Cuando se realizan actividades bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material [sattva-guŠa, rajo- guŠa y tamo-guŠa] ¿a cuántas causas responde la manifestación de sus resultados? VERSO 5. Si en el universo hay muchos jueces y gobernantes que no se ponen de acuerdo con respecto al castigo y el premio, sus respectivas actividades serán contradictorias, y se anularán entre sí, de modo que nadie será castigado ni recompensado. Por el contrario, si sus actos contradictorios no llegan a anularse unos a otros, todo el mundo tendrá que ser castigado y recompensado a la vez. VERSO 6. Los yamad™tas continuaron: Puesto que hay muchas categorías de karm…s, o trabajadores, también habrá jueces o gobernantes que impartan justicia entre ellos a distintos niveles. Sin embargo, así como un emperador domina desde su capital a los gobernantes de distintas regiones, tiene que haber un controlador supremo que sirva de guía a todos los jueces. VERSO 7. El juez supremo tiene que ser uno, y no muchos. Nosotros creíamos que tú eras ese juez supremo, y que tu jurisdicción alcanzaba incluso a los semidioses. Teníamos la impresión de que eras el señor de todas las entidades vivientes, la autoridad suprema que discierne entre las actividades piadosas e impías de todos los seres humanos. VERSO 8. Pero ahora vemos que el castigo que dicta tu autoridad ya no tiene efecto, pues tu orden ha sido transgredida por cuatro personas maravillosas y perfectas. VERSO 9. Siguiendo tu orden, nos llevábamos al gran pecador Ajāmila a los planetas infernales; entonces, aquellos hermosos habitantes de Siddhaloka cortaron enérgicamente los nudos de las cuerdas con las que le estábamos apresando. VERSO 10. Aquel pecador, Ajāmila, pronunció el nombre de NārāyaŠa, y tan pronto como lo hizo, llegaron esos cuatro hermosos hombres y le tranquilizaron diciendo: «No temas, no temas». Deseamos que Tu Señoría nos hable de ellos. Si nos consideras capaces de entenderlo, por favor, explícanos quiénes son. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras escuchar esas preguntas, el Señor Yamarāja, el controlador supremo de las entidades vivientes, se sintió muy complacido con sus mensajeros, pues les había escuchado pronunciar el santo nombre de NārāyaŠa. Yamarāja recordó los pies de loto del Señor y se dispuso a contestar. VERSO 12. Yamarāja dijo: Mis queridos sirvientes, me habéis considerado el Supremo, pero lo cierto es que no lo soy. Por encima de mí, y por encima de todos los demás semidioses, Indra y Candra incluidos, se encuentra el amo supremo, el controlador supremo. Las manifestaciones parciales de Su personalidad son Brahmā, Viṣṇu y ®iva, que se encargan de la creación, el mantenimiento y la aniquilación del universo. Él es como los dos hilos que forman un tejido a lo largo y a lo ancho. El mundo entero está bajo Su control, como un buey llevado de una cuerda en la nariz. VERSO 13. Del mismo modo que el carretero domina a sus bueyes pasándoles una cuerda por los orificios nasales, la Suprema Personalidad de Dios ata a todos los hombres con las cuerdas de Sus palabras, que se encuentran en los Vedas y establecen los nombres y actividades de las distintas órdenes de la sociedad humana [brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya y śūdra]. Por temor, los miembros de esas órdenes adoran al Señor Supremo ofreciéndole presentes conforme a sus respectivas actividades. VERSOS 14 y 15. Yo, Yamarāja, Indra, el rey del cielo, Nirṛti, VaruŠa, Candra, el dios de la Luna, Agni, el Señor ®iva, Pavana, el Señor Brahmā, S™rya, el dios del Sol, Viśvāsu, los ocho Vasus, los sādhyas, los maruts, los rudras y los siddhas, junto con Mar…ci y los otros grandes ṛṣis encargados de administrar los asuntos en distintas secciones del universo, así como los mejores de los semidioses, encabezados por Bṛhaspati, y los grandes sabios, encabezados por Bhṛgu, estamos todos, sin duda, libres de la influencia de las dos modalidades más bajas de la naturaleza material, la pasión y la ignorancia. No obstante, a pesar de hallarnos bajo la influencia de la modalidad de la bondad, no podemos entender las actividades de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Qué puede decirse entonces de otros, que, bajo la influencia de la ilusión, simplemente especulan tratando de conocer a Dios? VERSO 16. Del mismo modo que los miembros del cuerpo no pueden ver los ojos, las entidades vivientes no pueden ver al Señor Supremo, que está en el corazón de todos en forma de Superalma. Ellas no pueden determinar la verdadera situación del Señor Supremo, ni con los sentidos, ni con la mente, ni con el aire vital, ni con los pensamientos de su corazón, ni con la vibración de palabras. VERSO 17. La Suprema Personalidad de Dios es autosuficiente y goza de plena independencia. Él es el amo de todos y de todo, incluso de la energía ilusoria. Él tiene Su forma, Sus cualidades y Sus rasgos, y, del mismo modo, los vaiṣṇavas, Sus sirvientes, son muy hermosos y están dotados de rasgos corporales, cualidades trascendentales y una naturaleza trascendental prácticamente iguales a las Suyas. Ellos siempre vagan por el mundo con plena independencia. VERSO 18. Los mensajeros del Señor Viṣṇu, a quienes adoran incluso los semidioses, poseen unos rasgos corporales maravillosos, iguales a los del Señor Viṣṇu, y son vistos muy rara vez. Los Viṣṇud™tas protegen a los devotos del Señor de manos de los enemigos, de las personas envidiosas e incluso de mi sentencia, así como de las perturbaciones naturales. VERSO 19. La Suprema Personalidad de Dios es quien dicta los verdaderos principios religiosos. Ni siquiera los grandes ṛṣis que ocupan los planetas más elevados pueden definir esos principios, a pesar de hallarse plenamente situados en el plano de la modalidad de la bondad; tampoco pueden hacerlo los semidioses ni los líderes de Siddhaloka, y mucho menos los asuras, los seres humanos comunes, y los vidyādharas y cāraŠas. VERSOS 20 y 21. El Señor Brahmā, Bhagavān Nārada, el Señor ®iva, los cuatro Kumāras, el Señor Kapila [el hijo de Devah™ti], Svāyambhuva Manu, Prahlāda Mahārāja, Janaka Mahārāja, el abuelo Bhīṣma, Bali Mahārāja, ®ukadeva Gosvāmī, y yo mismo, conocemos el verdadero principio de la religión. Mis queridos sirvientes, ese principio religioso trascendental, que recibe el nombre de bhāgavata-dharma, es decir, la entrega al Señor Supremo y el amor por Él, está libre de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Es muy confidencial y difícil de comprender para los seres humanos comunes, pero aquel que, por casualidad, tiene la buena fortuna de llegar a entenderlo, de inmediato se libera y va de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 22. El servicio devocional, que comienza con el canto del santo nombre del Señor, es el principio religioso supremo para la entidad viviente que se encuentra en la sociedad humana. VERSO 23. Mis queridos sirvientes, que sois como mis propios hijos, ved qué glorioso es el canto del santo nombre del Señor. El gran pecador Ajāmila lo cantó sin otra intención que llamar a su hijo, sin saber siquiera que estaba cantando el santo nombre del Señor. Sin embargo, al cantar el santo nombre del Señor, recordó a NārāyaŠa, y de ese modo fue liberado inmediatamente de las cuerdas de la muerte. VERSO 24. Por lo tanto, se debe entender que quien canta el santo nombre del Señor y glorifica Sus cualidades y actividades, se libera fácilmente de todas las reacciones pecaminosas. Éste es el único proceso recomendado para liberarse de las reacciones pecaminosas. Aunque alguien cante el santo nombre del Señor sin pronunciarlo correctamente, si no comete ofensas al hacerlo, se liberará del cautiverio material. Ajāmila, por ejemplo, era sumamente pecaminoso, pero, por el simple hecho de haber cantado el santo nombre mientras moría, y aunque lo hizo sin otra intención que llamar a su hijo, obtuvo la liberación completa, debido a que recordó el nombre de NārāyaŠa. VERSO 25. Confundidos por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, Yajñavalkya, Jaimini y otros recopiladores de las escrituras religiosas, son incapaces de conocer el sistema religioso de los doce mahājanas, que es secreto y confidencial, ni saben comprender el valor trascendental de la práctica del servicio devocional o del canto del mantra Hare Kṛṣṇa. Su mente se siente atraída a las ceremonias rituales que se mencionan en los Vedas, y en especial, en el Yajur Veda, Sāma Veda y ¬g Veda; debido a ello, tienen la inteligencia anquilosada, de modo que se dedican a reunir los elementos necesarios para unas ceremonias y ritos que sólo proporcionan beneficios temporales, como, por ejemplo, la elevación a Svargaloka para disfrutar de felicidad material. No sienten atracción por el movimiento de sa‰k…rtana, sino que su interés está en dharma, artha, kāma y mokṣa. VERSO 26. Por esa razón, las personas inteligentes, al considerar todos estos puntos, deciden resolver todos los problemas ocupándose en el servicio devocional que consiste en cantar el santo nombre del Señor, que está situado en el corazón de todos y es una mina de todas las cualidades auspiciosas. No está dentro de mis atribuciones el castigar a esas personas. Por lo general, nunca incurren en actividades pecaminosas, pero incluso si alguna vez, por error, confusión o ilusión, cometen ese tipo de actos, están protegidos de las reacciones del pecado, debido a que siempre cantan el mantra Hare Kṛṣṇa. VERSO 27. Mis queridos sirvientes, por favor, no os acerquéis a esos devotos, pues se han entregado por entero a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. Son ecuánimes con todos, y los semidioses y habitantes de Siddhaloka cantan sus actividades. Por favor, ni siquiera os acerquéis a ellos. Están siempre protegidos por la maza de la Suprema Personalidad de Dios, de manera que ni el Señor Brahmā, ni yo, ni el factor tiempo estamos autorizados para castigarles. VERSO 28. Los paramahaˆsas son personas excelsas que no ven ningún atractivo en el disfrute material y que beben la miel de los pies de loto del Señor. Mis queridos sirvientes, traedme, para que las castigue, solamente a las personas que sientan aversión por el sabor de esa miel, que no se relacionen con paramahaˆsas y que estén apegadas a la vida familiar y al disfrute mundano, que constituyen la senda del infierno. VERSO 29. Mis queridos sirvientes, por favor, traedme solamente a aquellas personas pecaminosas que no emplean la lengua en cantar el santo nombre y las cualidades de Kṛṣṇa, cuyos corazones no recuerdan ni una sola vez los pies de loto de Kṛṣṇa, y cuyas cabezas no se postran ni siquiera una vez ante el Señor Kṛṣṇa. Enviadme a aquellos que no cumplen sus deberes para con el Señor Viṣṇu, que son los únicos deberes de la vida humana. Por favor, traedme a todos esos necios y sinvergüenzas. VERSO 30. [A continuación, Yamarāja, considerando que tanto él como sus sirvientes habían cometido una ofensa, habló de la siguiente manera, pidiendo el perdón del Señor:] ¡Oh, mi Señor!, al arrestar a un vaiṣṇava de la talla de Ajāmila, mis sirvientes han cometido, sin duda alguna, una gran ofensa. ¡Oh, NārāyaŠa, que eres la persona suprema, el más antiguo!, por favor, perdónanos. Debido a nuestra ignorancia, no hemos sabido reconocer que Ajāmila era un sirviente de Tu Señoría, y de ese modo hemos cometido, ciertamente, una gran ofensa. Por ello, Te pedimos perdón con las manos juntas. Mi Señor, Tú eres supremamente misericordioso y siempre estás lleno de buenas cualidades; por favor, perdónanos. Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 31. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el canto del santo nombre del Señor puede erradicar las reacciones incluso de los pecados más grandes. Así pues, el canto del movimiento de sa‰k…rtana es la actividad más auspiciosa de todo el universo. Por favor, trata de entender esto, a fin de que otras personas puedan adoptar esa práctica con seriedad. VERSO 32. Aquel que escucha y canta constantemente el santo nombre y las actividades del Señor puede alcanzar sin dificultad el plano del servicio devocional puro, que puede limpiar la suciedad del corazón. Para obtener esa purificación no basta con seguir votos y realizar las ceremonias rituales de los Vedas. VERSO 33. A los devotos que siempre lamen la miel de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa no les interesan lo más mínimo las actividades materiales, que se llevan a cabo bajo las tres modalidades de la naturaleza material y que sólo traen desdicha. En verdad, los devotos nunca abandonan los pies de loto de Kṛṣṇa para volver a las actividades materiales. Sin embargo, otras personas, que son adictas a los rituales védicos, debido a que han pasado por alto el servicio de los pies de loto del Señor y están hechizadas por los deseos de disfrute, a veces realizan actos de expiación. A pesar de ello, como su purificación no es completa, vuelven a cometer actividades pecaminosas una y otra vez. VERSO 34. Tras escuchar de labios de su amo las extraordinarias glorias del Señor, junto con las glorias de Su nombre, fama y atributos, los yamad™tas se sintieron completamente asombrados. Desde entonces, tan pronto como ven a un devoto, sienten miedo de él y no se atreven a mirarle de nuevo. VERSO 35. Cuando el gran sabio Agastya, el hijo de Kumbha, vivía en las montañas Malaya, donde adoraba a la Suprema Personalidad de Dios, yo me acerqué a él, y él me explicó esta historia confidencial. CAPÍTULO 4. LAS ORACIONES HAḾSA-GUHYA DE PRAJšPATI DAKṢA. VERSOS 1 y 2. El bendito rey dijo a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, los semidioses, demonios, seres humanos, nāgas, animales y aves fueron creados durante el reinado de Svāyambhuva Manu. Tú has hablado brevemente acerca de esa creación [en el Tercer Canto]. Ahora desearía conocerla con más detalle. También quisiera saber acerca de la potencia de que Se valió la Suprema Personalidad de Dios para producir la creación secundaria. VERSO 3. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, grandes sabios [reunidos en Naimiṣāraṇya]!, tras escuchar la pregunta del rey Parīkṣit, el gran yog… ®ukadeva Gosvāmī la alabó y contestó de la siguiente manera. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando los diez hijos de Prācīnabarhi salieron de las aguas, donde estaban realizando austeridades, vieron que toda la superficie del mundo estaba cubierta de árboles. VERSO 5. Debido al mucho tiempo que habían pasado bajo el agua ejecutando austeridades, los Pracetās se irritaron mucho con los árboles. Con el deseo de reducirlos a cenizas, de sus bocas hicieron surgir viento y fuego. VERSO 6. Mi querido rey Parīkṣit, cuando Soma, que es el rey de los árboles y la deidad regente de la Luna, vio que el fuego y el viento estaban reduciendo a cenizas todos los árboles, sintió una gran compasión, pues es el sustentador de todas las hierbas y de todos los árboles. Para aplacar la ira de los Pracetās, Soma dijo lo siguiente. VERSO 7. ¡Oh, personas afortunadas!, no debéis matar estos pobres árboles reduciéndolos a cenizas. Vuestro deber es desear la mayor prosperidad de todos los ciudadanos [prajās] y actuar como protectores suyos. VERSO 8. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Hari, es el amo de todas las entidades vivientes, y entre ellas los prajāpatis, como el Señor Brahmā. Él, como amo omnipresente e indestructible, ha creado todos estos árboles y vegetales para que sirvan de alimento a otras entidades vivientes. VERSO 9. Por disposición de la naturaleza, las frutas y las flores son la comida de los insectos y las aves; las hierbas y otras entidades vivientes sin patas, son el alimento de animales de cuatro patas como la vaca y el búfalo; los animales que no pueden valerse de las patas delanteras como manos, servirán de comida al tigre y otros animales con garras; y los animales de cuatro patas como el ciervo y la cabra son, junto con los cereales, el alimento de los seres humanos. VERSO 10. ¡Oh, vosotros, personas de corazón puro!, vuestro padre, Prācīnabarhi, y la Suprema Personalidad de Dios os han ordenado que generéis población. ¿Cómo, entonces, podéis reducir a cenizas estos árboles y hierbas, que os son necesarios para el sustento de vuestros súbditos y descendientes? VERSO 11. La senda de la bondad que han recorrido vuestro padre, vuestros abuelos y vuestros bisabuelos consiste en velar por el sustento de los súbditos [prajās], contando entre éstos a los hombres, los animales y los árboles. Ésa es la senda que debéis seguir. La ira injustificada va en contra de vuestro deber. Por eso os pido que dominéis esa ira. VERSO 12. Del mismo modo que los padres mantienen a sus hijos y son sus amigos, del mismo modo que el párpado protege el ojo, que el esposo es el sustentador y protector de la mujer, que el hombre casado es quien mantiene y protege a los mendigos, y del mismo modo que el hombre culto es amigo de los ignorantes, el rey da vida a todos sus súbditos y les protege. También los árboles son súbditos del rey, y por lo tanto, deben recibir su protección. VERSO 13. La Suprema Personalidad de Dios, en forma de Superalma, está situado en lo más profundo del corazón de todas las entidades vivientes, tanto móviles como inmóviles. Él está en los hombres, en las aves, en los mamíferos, en los árboles y, en verdad, en todas las entidades vivientes. Por esa razón, debéis considerar que cada cuerpo es una morada o templo del Señor. Con esa visión, satisfaréis al Señor. No debéis dejaros llevar por la ira y matar a estas entidades vivientes con forma de árbol. VERSO 14. Quien investiga acerca de la autorrealización y de ese modo subyuga su poderosa ira, que se despierta de repente en el cuerpo como caída del cielo, trasciende la influencia de las modalidades de la naturaleza material. VERSO 15. No hay necesidad de que sigáis quemando esos árboles. Dejad que los que quedan sean felices. Por cierto, que vosotros también debéis ser felices. Ahora, he aquí a esta hermosa muchacha, Māriṣā, que goza de muy buenas cualidades y ha sido criada por los árboles como hija suya. Podéis tomarla por esposa. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de apaciguar de este modo a los Pracetās, Soma, el rey de la Luna, les entregó a la hermosa muchacha nacida de la Pramlocā Apsarā. Los Pracetās recibieron a la hija de Pramlocā, de caderas altas y bien formadas, y se casaron con ella conforme al sistema religioso. VERSO 17. En el vientre de aquella muchacha, los Pracetās engendraron un hijo al que llamaron Dakṣa, el cual llenó los tres mundos de entidades vivientes. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Por favor, escucha con gran atención mientras te explico cómo Prajāpati Dakṣa, que era muy cariñoso con sus hijas, creó distintas especies de entidades vivientes por medio de su semen y de su mente. VERSO 19. Con su mente, Prajāpati Dakṣa creó, en primer lugar, todas las especies de semidioses, demonios, seres humanos, aves, mamíferos, peces, etc. VERSO 20. Sin embargo, cuando vio que no estaba generando debidamente todas las especies de entidades vivientes, Prajāpati Dakṣa se retiró a una montaña próxima a la cordillera Vindhya, y allí ejecutó austeridades sumamente difíciles. VERSO 21. Cerca de aquella montaña había un lugar muy sagrado llamado Aghamarṣaṇa. En él, Prajāpati Dakṣa realizó ceremonias rituales y satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, ocupándose en grandes austeridades para complacerle. VERSO 22. Mi querido rey, te hablaré con todo detalle de las oraciones Haˆsa-guhya, que Dakṣa ofreció a la Suprema Personalidad de Dios, y te contaré lo complacido que Se sintió el Señor con él por esas oraciones. VERSO 23. Prajāpati Dakṣa dijo: La Suprema Personalidad de Dios es trascendental a la energía ilusoria y a las categorías físicas que ésta produce. Él posee la potencia del conocimiento infalible y de la voluntad suprema, y es el controlador de las entidades vivientes y de la energía ilusoria. Las almas condicionadas que consideran que esta manifestación material es todo lo que existe no pueden verle, pues Él está por encima de la evidencia del conocimiento experimental. Él, que es evidente en Sí mismo y autosuficiente, no ha sido causado por ninguna causa superior. Yo Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 24. Del mismo modo que los objetos de los sentidos [forma, sabor, tacto, olor y sonido] no pueden comprender cómo son percibidos por los sentidos, el alma condicionada, aunque vive en el cuerpo junto con la Superalma, no puede entender cómo la persona espiritual suprema, el amo de la creación material, dirige sus sentidos. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Persona Suprema, que es el controlador supremo. VERSO 25. El cuerpo, los aires vitales, los sentidos externos e internos, los cinco elementos densos y los objetos sutiles de los sentidos [forma, sabor, olor, sonido y tacto] son solamente materia, de modo que no pueden conocer su propia naturaleza, la naturaleza de los demás sentidos, ni la naturaleza de sus controladores. Pero el ser vivo, debido a su naturaleza espiritual, puede conocer su propio cuerpo, los aires vitales, los sentidos, los elementos y los objetos de los sentidos, así como también las tres cualidades que constituyen la raíz de todo ello. El ser vivo tiene plena conciencia de ellos, pero, sin embargo, no puede ver al Ser Supremo, que es omnisciente e ilimitado, y a quien, por ello, ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 26. Cuando la conciencia se purifica por completo de la contaminación densa y sutil de la existencia material, cuando ya no se agita como al hallarse en los estados de sueño o de actividad, y cuando la mente no se diluye, como en el estado de suṣupti, o sueño profundo, llegamos al estado de trance, donde desaparecen la visión material y los recuerdos de la mente, que manifiesta nombres y formas. Sólo entonces, en ese estado de trance, Se revela la Suprema Personalidad de Dios. Ofrezcamos por ello respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, quien es visible en ese estado trascendental y libre de contaminación. VERSOS 27 y 28. Mediante el canto de los quince mantras sāmidhen…, los grandes brāhmaṇas eruditos expertos en la ejecución de ceremonias rituales y sacrificios pueden extraer de la leña el fuego que se encuentra latente en su interior, demostrando así la eficacia de los mantras védicos; del mismo modo, las personas de conciencia verdaderamente avanzada, es decir, las personas conscientes de Kṛṣṇa, pueden encontrar a la Superalma, que, por Su propia potencia espiritual, está situada dentro del corazón. El corazón está cubierto por las tres modalidades de la naturaleza material y los nueve elementos materiales [la naturaleza material, la energía material total, el ego, la mente y los cinco objetos de la complacencia de los sentidos], así como también por los cinco elementos materiales y los diez sentidos. Estos veintisiete elementos constituyen la energía externa del Señor. Los grandes yog…s meditan en el Señor, que está dentro del corazón en la forma de Superalma, Paramātmā. Que esa Superalma, que puede ser percibida por la persona ansiosa de liberarse de la diversidad ilimitada de la vida material, Se complazca conmigo. Esa liberación la alcanza verdaderamente quien se ocupa en el servicio amoroso trascendental del Señor y logra percibir al Señor gracias a su actitud de servicio. Al Señor podemos dirigirnos por medio de distintos nombres espirituales, que son inconcebibles para los sentidos materiales. ¿Cuándo Se complacerá conmigo esa Suprema Personalidad de Dios? VERSO 29. Todo lo que se expresa mediante vibraciones materiales, todo lo que se discierne mediante la inteligencia material, y todo lo que se experimenta mediante los sentidos materiales, o se inventa en la mente material, no es más que un efecto de las modalidades de la naturaleza material, de modo que no tiene nada que ver con la verdadera naturaleza de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo está más allá de la creación del mundo material, pues Él es la fuente de las cualidades materiales y de la creación. Como causa de todas las causas, Él existe antes y después de la creación. A Él deseo ofrecerle mis respetuosas reverencias. VERSO 30. El Brahman Supremo, Kṛṣṇa, es la fuente de todo; en última instancia, todo reposa en Él. Él es quien lo hace todo, y a Él es a quien pertenece todo, y a quien todo se Le ofrece. Él es el objetivo supremo y, tanto si actúa como si hace que otros actúen, es el hacedor supremo. Muchas son las causas, superiores e inferiores, pero Él es la causa de todas las causas; por ello se Le conoce como el que existía antes de toda actividad, el Brahman Supremo. Él es uno sin par, y no tiene ninguna otra causa. Por ello Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 31. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es omnipresente y posee ilimitadas cualidades trascendentales. Él actúa desde el fondo del corazón de los filósofos, que defienden distintas teorías, y, mientras coinciden o discrepan en sus opiniones, hace que se olviden de sus propias almas. De este modo, Él crea una situación en el mundo material que no les permite llegar a ninguna conclusión. A Él ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 32. Hay dos escuelas: los teístas y los ateos. El teísta, que acepta la existencia de la Superalma, encuentra la causa espiritual a través del yoga místico. Sin embargo, el que sigue la senda del Sā‰khya y se limita a analizar los elementos materiales, llega a una conclusión impersonalista y no acepta la existencia de una causa suprema, sea Bhagavān, Paramātmā o Brahman. Se interesa, en cambio, en las actividades de la naturaleza material, que son superfluas y externas. En última instancia, sin embargo, ambas escuelas demuestran la Verdad Absoluta, pues, aunque sus argumentos se contradicen, tienen por objeto la misma causa suprema. Ambos tratan de entender al mismo Brahman Supremo, a quien ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 33. La Suprema Personalidad de Dios, que es omnipresente, que no tiene nombres, formas ni pasatiempos materiales, y cuya opulencia es inconcebible, Se muestra especialmente misericordioso con los devotos que adoran Sus pies de loto. Así, Él manifiesta formas y nombres trascendentales en Sus diversos pasatiempos. Que esa Suprema Personalidad de Dios, cuya forma es eterna y está llena de conocimiento y bienaventuranza, sea misericordioso conmigo. VERSO 34. Del mismo modo que el aire lleva distintas características de los elementos físicos, como el aroma de una flor o el color de cierto polvo en suspensión, el Señor Se manifiesta a través de sistemas inferiores de adoración conforme a los deseos del adorador, aunque no lo hace en Su forma original, sino con las formas de los semidioses. Pero, ¿de qué sirven todas esas otras formas? Ruego a la Suprema Personalidad de Dios original que satisfaga mis deseos. VERSOS 35, 36, 37, 38 y 39. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: La Suprema Personalidad de Dios, Hari, que es sumamente afectuoso con Sus devotos, Se sintió muy complacido con las oraciones de Dakṣa y apareció en aquel lugar sagrado, llamado Aghamarṣaṇa. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Kuru!, con Sus pies de loto posados en los hombros de Garuḍa, Su montura, el Señor apareció en Su forma de ocho brazos, largos, poderosos y muy bellos. En las manos llevaba un disco, una caracola, una espada, un escudo, una flecha, un arco, una cuerda y una maza. En cada mano sostenía un arma distinta, y todas ellas resplandecían con gran brillo. Vestía ropas amarillas, y Su cuerpo era de un color azul profundo. Tenía los ojos y la cara muy alegres; un largo collar de flores descendía desde Su cuello hasta Sus pies. Su pecho estaba adornado con la joya Kaustubha y la marca de ®r…vatsa. En la cabeza llevaba un suntuoso yelmo redondeado, y en las orejas, unos pendientes con forma de tiburón. Todos estos adornos eran de una belleza extraordinaria. El Señor llevaba un cinturón dorado, brazaletes en los brazos, anillos en los dedos y campanitas tobilleras en los pies. Así engalanado con distintas alhajas, el Señor Hari, que atrae a todas las entidades vivientes de los tres mundos, recibe el nombre de Puruṣottama, la personalidad más eminente. Le acompañaban grandes devotos como Nārada, Nanda y los principales semidioses, guiados por Indra, el rey del cielo, además de los habitantes de los sistemas planetarios superiores como Siddhaloka, Gandharvaloka y CāraŠaloka. Esos devotos, situados por detrás y a ambos lados del Señor, Le ofrecían oraciones sin cesar. VERSO 40. En principio, cuando vio aquella forma refulgente y maravillosa de la Suprema Personalidad de Dios, Prajāpati Dakṣa estaba un poco atemorizado, pero enseguida se sintió muy complacido de ver al Señor y se tendió en el suelo como una vara [daṇḍavat] para presentarle sus respetos. VERSO 41. Como ríos que se llenan con el agua que baja de las montañas, todos los sentidos de Dakṣa se llenaron de placer. Debido a aquella sublime felicidad, Dakṣa no pudo decir nada; simplemente permaneció tendido en el suelo. VERSO 42. Aunque Prajāpati Dakṣa fue incapaz de decir nada, el Señor conoce el corazón de todos, y al ver a Su devoto deseoso de aumentar la población y postrado en aquella actitud, Se dirigió a él con las siguientes palabras. VERSO 43. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, muy afortunado Prācetasa!, gracias a la gran fe que tienes en Mí has alcanzado el éxtasis devocional supremo. En verdad, gracias a tus austeridades, unidas a tu sublime devoción, has alcanzado el éxito en la vida. Has obtenido la perfección completa. VERSO 44. Mi querido Prajāpati Dakṣa, tú has realizado enormes austeridades pensando en el bienestar y el crecimiento del mundo. También Yo deseo la felicidad de todos los seres de este mundo. Por esa razón, estoy muy complacido contigo, que te esfuerzas por satisfacer Mi deseo de que el mundo entero goce de bienestar. VERSO 45. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, los manus y todos los demás semidioses de los sistemas planetarios superiores, junto con vosotros, los prajāpatis, que estáis aumentando la población, estáis trabajando para beneficio de todas las entidades vivientes. Así, como expansiones de Mi energía marginal, sois encarnaciones de Mis diversas cualidades. VERSO 46. Mi querido brāhmaŠa, la austeridad en forma de meditación es Mi corazón, el conocimiento védico en forma de himnos y mantras constituye Mi cuerpo, y las actividades espirituales y las emociones extáticas son Mi verdadera forma. Las ceremonias rituales y los sacrificios, cuando se llevan a cabo correctamente, son los miembros de Mi cuerpo; Mi mente está constituida de la invisible buena fortuna que se deriva de las actividades piadosas o espirituales; y los semidioses que cumplen Mis órdenes en distintos campos son Mi alma y Mi vida. VERSO 47. Antes de la creación de la manifestación cósmica, sólo existía Yo con Mis potencias espirituales específicas. La conciencia permanecía aún en estado no manifiesto, como la conciencia de un hombre durante el sueño. VERSO 48. Yo poseo potencia ilimitada, y por ello se Me conoce como ilimitado y omnipresente. A partir de Mi energía material, dentro de Mí apareció la manifestación cósmica, y en esa manifestación universal apareció el principal de los seres, el Señor Brahmā, que es la fuente de quien tú procedes y que no ha nacido de madre material alguna. VERSOS 49 y 50. Inspirado por Mi energía, el Señor Brahmā [Svayambh™], el señor del universo, estaba tratando de crear, pero se consideró incapaz de hacerlo. Entonces, siguiendo Mis instrucciones, se sometió a unas austeridades enormemente difíciles. Gracias a esas austeridades, el gran Señor Brahmā pudo crear a nueve personalidades, tú entre ellas, para que le ayudaseis en las funciones de la creación. VERSO 51. ¡Oh, mi querido hijo Dakṣa!, Prajāpati Pañcajana tiene un hija llamada Asikn…, que Yo te ofrezco para que la aceptes por esposa. VERSO 52. Ahora uníos en relación sexual como hombre y mujer; de ese modo, mediante la vida sexual, lograrás concebir cientos de hijos en el vientre de esa muchacha, y de ese modo aumentarás la población. VERSO 53. Seréis padres de muchos miles de hijos, quienes también quedarán cautivados por Mi energía ilusoria y se ocuparán, como tú, en la vida sexual. Sin embargo, por Mi misericordia, también ellos podrán presentarme ofrendas con devoción. VERSO 54. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de pronunciar estas palabras ante Prajāpati Dakṣa, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el creador de todo el universo, desapareció de inmediato, como si hubiera sido un objeto percibido en un sueño. CAPÍTULO 5. PRAJĀPATI DAKṢA MALDICE A NĀRADA MUNI. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Impulsado por la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, Prajāpati Dakṣa engendró diez mil hijos en el vientre de Pāñcajan… [Asikn…]. Mi querido rey, esos hijos fueron conocidos con el nombre de Haryaśvas. VERSO 2. Mi querido rey, todos los hijos de Prajāpati Dakṣa se parecían en el hecho de ser muy amables y muy obedientes a las órdenes de su padre. Cuando éste les ordenó que concibiesen hijos, todos ellos partieron en dirección oeste. VERSO 3. En esa dirección, donde el río Sindhu desemboca en el mar, hay un gran lugar de peregrinaje llamado NārāyaŠa-saras. Allí viven muchos sabios y personas de conciencia espiritual avanzada. VERSOS 4 y 5. En aquel sagrado lugar, los Haryaśvas tocaban regularmente las aguas del lago y se bañaban en ellas. Poco a poco, alcanzaron un alto nivel de purificación, de modo que se sentían atraídos por las actividades de los paramahaˆsas. Sin embargo, como su padre les había ordenado que aumentasen la población, ellos, para satisfacer su deseo, realizaron rigurosas austeridades. Un día, el gran sabio Nārada vio a aquellos muchachos entregados a esa intensa práctica de austeridades para aumentar la población, y se dirigió a ellos. VERSOS 6, 7 y 8. El gran sabio Nārada dijo: Mis queridos Haryaśvas, vosotros no conocéis los lugares más remotos de la Tierra. Existe un reino donde sólo vive un hombre; en ese lugar hay un agujero del cual nadie que haya entrado ha vuelto a salir. Allí, una mujer sumamente impúdica se adorna con vestidos atractivos; el hombre que vive con ella es su esposo. En ese reino encontraréis un río que fluye en ambos sentidos, una casa maravillosa hecha de veinticinco materiales, un cisne que emite diversos sonidos, y un objeto que está hecho de cuchillas afiladas y rayos y que gira por sí solo. Vosotros no habéis visto nada de esto; sois, por ello, muchachos inexpertos y sin conocimiento avanzado. ¿Cómo, entonces, vais a generar descendencia? VERSO 9. ¡Ay!, vuestro padre es omnisciente, pero vosotros no conocéis su verdadera orden. Si no sabéis cuál es su verdadero objetivo, ¿cómo vais a generar descendencia? VERSO 10. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar las enigmáticas palabras de Nārada Muni, los Haryaśvas reflexionaron acerca de ellas con su inteligencia natural, sin ayuda ajena. VERSO 11. [Los Haryaśvas entendieron que el significado de las palabras de Nārada era el siguiente:] La palabra «bh™ƒ» [«la Tierra»] se refiere al campo de actividades. El cuerpo material, que es resultado de las acciones del ser vivo, es su campo de actividades y la fuente de sus falsas identificaciones. Desde tiempo inmemorial, el ser vivo ha recibido distintos tipos de cuerpos materiales, que son las raíces del cautiverio en el mundo material. ¿Qué beneficio puede obtener de sus actividades un necio que se ocupa en actividades fruitivas temporales, sin aspirar al fin del cautiverio? VERSO 12. [Nārada Muni había hablado de un reino en el que sólo hay un varón. Los Haryaśvas comprendieron el significado de esa afirmación:] El único disfrutador es la Suprema Personalidad de Dios, que lo observa todo, en todas partes. Él goza de plenitud en seis opulencias y de independencia absoluta con respecto a todos los demás. Él nunca está sujeto a las tres modalidades de la naturaleza material, pues siempre es trascendental a la creación material. ¿Qué beneficio obtendrán los miembros de la sociedad humana de su progreso en el conocimiento y las actividades, si con ello no Le comprenden a Él, que es el Supremo, y simplemente se dedican a trabajar día y noche en busca de una felicidad temporal, como los perros y los gatos? VERSO 13. [Nārada Muni había hablado de un bila, un agujero, del cual, una vez dentro, nunca se sale. Los Haryaśvas entendieron el significado de la alegoría:] Es difícil hallar a una persona que haya regresado del sistema planetario inferior, Pātāla, después de haber entrado en él. Del mismo modo, aquel que entra en VaikuŠ˜ha-dhāma [pratyag-dhāma] ya no regresa al mundo material. Si existe ese lugar, del cual, habiendo ido una vez, ya no se regresa a la miserable condición de la vida material, ¿qué sentido tiene ir saltando como monos por el mundo material, sin ver ni comprender ese lugar? ¿Qué se gana con ello? VERSO 14. [Nārada Muni había descrito a una mujer, una prostituta profesional. Los Haryaśvas comprendieron la identidad de esa mujer:] Mezclada con la modalidad de la pasión, la inestable inteligencia de la entidad viviente es como una prostituta que se cambia de ropas para atraer su atención. ¿Qué beneficio verdadero puede obtener alguien que, sin entender lo que está ocurriendo, se entrega por completo a las actividades fruitivas, que son temporales? VERSO 15. [Nārada Muni había hablado también de un hombre, el esposo de la prostituta. Los Haryaśvas lo entendieron de la siguiente manera:] El hombre que se casa con una prostituta pierde toda su independencia. Del mismo modo, la entidad viviente que tiene la inteligencia contaminada prolonga su vida materialista. Frustrada por la naturaleza material, tiene que seguir los impulsos de su inteligencia, que le aportan estados de felicidad y de aflicción. ¿Qué beneficio se obtiene de realizar actividades fruitivas en esas condiciones? VERSO 16. [Nārada Muni había hablado de un río que fluye en ambos sentidos. Los Haryaśvas entendieron el significado de esa afirmación:] La naturaleza material funciona de dos maneras: mediante la creación y la disolución. De ese modo, el río de la naturaleza material fluye en los dos sentidos. La entidad viviente que, sin darse cuenta, cae en ese río, se hunde en sus olas y no puede salir, pues la corriente es más fuerte cerca de las orillas. ¿Qué beneficio se obtiene de realizar actividades fruitivas en ese río de māyā? VERSO 17. [Nārada Muni había hablado de una casa hecha de veinticinco elementos. Los Haryaśvas entendieron la analogía:] El Señor Supremo es el origen de los veinticinco elementos y, como Ser Supremo y conductor de la causa y el efecto, hace que se manifiesten. Una persona que se ocupe en actividades fruitivas, que son temporales, y no conozca a esa Persona Suprema, ¿qué beneficio puede obtener? VERSO 18. [Nārada Muni había hablado de un cisne. Ese cisne se explica en este verso:] Las Escrituras védicas [śāstras] explican con gran claridad la forma de entender al Señor Supremo, que es la fuente de todas las energías materiales y espirituales. De hecho, describen detalladamente esas dos energías. El cisne [haˆsa] es aquel que sabe distinguir entre la materia y el espíritu, que capta la esencia de todo y explica cómo se produce el cautiverio y cómo se obtiene la liberación. Las palabras de las Escrituras se componen de gran variedad de vibraciones. ¿Qué resultado puede obtener el necio sinvergüenza que deja de lado el estudio de esos śāstras para ocuparse en actividades temporales? VERSO 19. [Nārada Muni había hablado de un objeto físico hecho de rayos y cuchillas afiladas. Los Haryaśvas entendieron esta alegoría de la siguiente manera:] El tiempo eterno discurre a gran velocidad, y corta como si estuviera hecho de cuchillas y rayos; fluye sin interrupción y con absoluta independencia, dirigiendo las actividades del mundo entero. Quien no trata de estudiar este elemento eterno, el tiempo, ¿qué beneficio puede obtener de las actividades materiales, que son temporales? VERSO 20. [Nārada Muni había preguntado cómo es posible enfrentarse al propio padre, bajo la influencia de la ignorancia. Los Haryaśvas entendieron el significado de la pregunta:] Es necesario aceptar las instrucciones originales del śāstra. En la civilización védica, el cordón sagrado es signo del segundo nacimiento, que se produce gracias a las instrucciones de los śāstras recibidas de un maestro espiritual genuino. Por lo tanto, el śāstra, las Escrituras, son el verdadero padre. Todos los śāstras nos indican que debemos poner fin al modo de vida materialista. Aquel que no conoce el objetivo de los śāstras, que son las órdenes del padre, es ignorante. Las palabras de un padre material que se esfuerza por ocupar a su hijo en actividades materiales no son las verdaderas instrucciones del padre. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, los Haryaśvas, los hijos de Prajāpati Dakṣa, después de escuchar a Nārada, quedaron firmemente convencidos de sus instrucciones. Todos ellos creían en ellas y llegaron a la misma conclusión. Tras caminar alrededor del gran sabio, al que habían aceptado como maestro espiritual, siguieron la senda por la que nunca se regresa a este mundo. VERSO 22. Las siete notas musicales —ṣa, ṛ, gā, ma, pa, dha y ni— que se emplean en los instrumentos musicales tienen su origen en el Sāma Veda. El gran sabio Nārada sabe vibrar sonidos que describen los pasatiempos del Señor Supremo, y con esas vibraciones trascendentales, como Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, fija su mente en los pies de loto del Señor. De ese modo, percibe directamente a Hṛṣīkeśa, el amo de los sentidos. Tras liberar a los Haryaśvas, Nārada Muni continuó viajando por los sistemas planetarios, con la mente siempre fija en los pies de loto del Señor. VERSO 23. Los Haryaśvas eran unos hijos educados y de muy buena conducta, pero, por desgracia, tras ser instruidos por Nārada Muni, se habían apartado de la orden de su padre, Prajāpati Dakṣa. Éste, al recibir la noticia de labios del propio Nārada Muni, comenzó a lamentarse. Después de haber tenido unos hijos tan buenos, los había perdido a todos. Ciertamente, aquello era lamentable. VERSO 24. Al ver que Prajāpati Dakṣa se lamentaba por haber perdido a sus hijos, el Señor Brahmā le calmó con sus instrucciones; a continuación, Dakṣa engendró mil hijos más en el vientre de su esposa, Pāñcajan…. Esta vez, sus hijos recibieron el nombre de Savalāśvas. VERSO 25. Cuando su padre les ordenó que engendrasen descendientes, la segunda generación de hijos de Dakṣa se marchó también a NārāyaŠa-saras, el mismo lugar en que sus hermanos habían alcanzado antes la perfección gracias a las instrucciones de Nārada. Los Savalāśvas permanecieron en aquel lugar sagrado sometiéndose a grandes votos de austeridad. VERSO 26. En NārāyaŠa-saras, esa segunda generación de hijos realizó las mismas penitencias que habían practicado sus hermanos mayores. Se bañaban en las sagradas aguas, y en contacto con ellas se purificaron de todos los deseos materiales que contaminaban sus corazones. Allí musitaron mantras que comenzaban con oˆkāra y emprendieron una serie de austeridades muy rigurosas. VERSOS 27 y 28. Durante unos meses, los hijos de Prajāpati Dakṣa sólo bebieron agua, y se alimentaron exclusivamente de aire. Así, sometiéndose a grandes austeridades, recitaban este mantra: «Ofrecemos respetuosas reverencias a NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios, que está siempre en Su morada trascendental. Él es la Persona Suprema [paramahaˆsa], y por ello Le ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 29. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Nārada Muni fue a ver a aquellos hijos de Prajāpati Dakṣa, que estaban ocupados en tapasya con el deseo de engendrar hijos, y les habló con palabras enigmáticas, tal como había hecho con sus hermanos mayores. VERSO 30. ¡Oh, hijos de Dakṣa!, por favor, escuchad atentamente mis palabras y mi instrucción. Todos vosotros sentís un gran afecto por vuestros hermanos mayores, los Haryaśvas. Por eso, debéis seguir su mismo camino. VERSO 31. Un hermano consciente de los principios de la religión sigue los pasos de sus hermanos mayores. Debido a su elevada posición, ese hermano piadoso recibe la oportunidad de disfrutar en compañía de semidioses como los maruts, que muestran gran cariño por sus hermanos. VERSO 32. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, tú, el más avanzado de los āryas!, sin decir nada más a los hijos de Prajāpati Dakṣa, Nārada Muni, cuya mirada misericordiosa nunca es en vano, se fue conforme a su plan. Los hijos de Dakṣa siguieron a sus hermanos mayores, y sin tratar de generar hijos, se empeñaron en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 33. Los Savalāśvas siguieron la senda correcta, que sólo se alcanza con una vida orientada hacia el logro del servicio devocional, la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Como de las noches que se han ido hacia el Oeste, nunca se ha sabido de su regreso. VERSO 34. Cuando eso ocurrió, Prajāpati Dakṣa observó muchos signos de mal augurio, y escuchó de varias fuentes que sus hijos menores, los Savalāśvas, habían seguido el mismo camino que sus hermanos mayores, conforme a las instrucciones de Nārada. VERSO 35. Cuando supo que también los Savalāśvas habían abandonado este mundo para ocuparse en servicio devocional, Dakṣa sintió una gran ira contra Nārada; se lamentó tanto que estaba a punto de desmayarse. Cuando se encontró con Nārada, Dakṣa, con los labios temblando de ira, le dijo lo siguiente. VERSO 36. Prajāpati Dakṣa dijo: ¡Ah, Nārada Muni!, llevas las ropas de una persona santa, pero no eres un verdadero santo. En verdad, la persona santa soy yo, aunque ahora lleve vida de gṛhastha. Al mostrar a mis hijos la senda de la renunciación, has cometido una injusticia abominable contra mí. VERSO 37. Prajāpati Dakṣa dijo: Mis hijos no estaban en absoluto libres de sus tres deudas. En verdad, no han considerado debidamente sus obligaciones. ¡Oh, Nārada Muni, personificación del pecado!, tú has obstruido su progreso hacia la buena fortuna tanto en este mundo como en el siguiente, pues su deuda con las personas santas, con los semidioses y con su padre, aún no está saldada. VERSO 38. Prajāpati Dakṣa continuó: Aunque cometes violencia contra otras entidades vivientes, pretendes ser un sirviente personal del Señor Viṣṇu. De ese modo, difamas a la Suprema Personalidad de Dios. Sin necesidad alguna, has creado una mentalidad de renunciación en muchachos inocentes; por lo tanto, eres un desvergonzado sin compasión. ¿Cómo vas tú a viajar entre los acompañantes personales del Señor Supremo? VERSO 39. Menos tú, todos los devotos del Señor son muy bondadosos con las almas condicionadas, y están deseosos de hacer el bien a los demás. Tú, sin embargo, aunque vistes ropas de devoto, te enemistas con personas que no son enemigas tuyas, o rompes lazos de amistad y haces surgir la enemistad entre los amigos. ¿No te da vergüenza, presentarte como un devoto mientras realizas esos abominables actos? VERSO 40. Prajāpati Dakṣa continuó: Y si piensas que con despertar un espíritu de renunciación es suficiente para desapegarse del mundo material, tengo que decirte que, si no hay conocimiento completo, el simple hecho de cambiar de ropas como tú has hecho no bastará para que surja el desapego. VERSO 41. El disfrute material es, en verdad, la causa de toda desdicha, pero no se puede abandonar sin antes haber experimentado personalmente el sufrimiento que comporta. Por lo tanto, se debe dejar a las personas la posibilidad de permanecer en esa vida de supuesto disfrute material, mientras, al mismo tiempo, progresan en el cultivo de conocimiento y experimentan el sufrimiento que lleva implícito esa falsa felicidad material. Entonces, sin ninguna ayuda externa, verán que el disfrute material es aborrecible. Quienes cambian su mentalidad debido a la influencia de otros, no son tan renunciados como los que han tenido una experiencia personal. VERSO 42. Yo, aunque vivo con mi familia, mi esposa y mis hijos, sigo honradamente los mandamientos de los Vedas y me ocupo en actividades fruitivas para disfrutar de una vida libre de reacciones pecaminosas. He ejecutado todo tipo de yajñas, desde el deva-yajña al ṛṣi-yajña, el pitṛ-yajña y el nṛ-yajña. Esos yajñas reciben el nombre de vratas [votos], y por ello soy conocido con el nombre de gṛhavrata. Por desgracia, tú me has causado un gran disgusto al desencaminar a mis hijos y llevarles, sin razón alguna, hacia la senda de la renunciación. Eso puede tolerarse una vez. VERSO 43. Tú me hiciste perder a mis hijos una vez, y ahora reincides en tu nefasta conducta. Por eso, eres un sinvergüenza que no sabes comportarte con los demás. Tal vez viajes por todo el universo, pero yo te maldigo a que no puedas tener una residencia fija. VERSO 44. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, Nārada Muni es una persona de reconocida santidad; por eso, cuando fue maldecido por Prajāpati Dakṣa, contestó: tad bāḍham: «Sí, lo que has dicho está bien. Acepto la maldición». Podría haber respondido con otra maldición, pero, como sādhu tolerante y misericordioso, no hizo nada en contra de Prajāpati Dakṣa. CAPÍTULO 6. DESCENDENCIA DE LAS HIJAS DE DAKṢA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, a continuación, y ante el ruego del Señor Brahmā, Prajāpati Dakṣa, que recibe el nombre de Prācetasa, engendró sesenta hijas en el vientre de su esposa Asikn…. Todas ellas sentían un gran afecto por su padre. VERSO 2. Diez hijas las ofreció en caridad a Dharmarāja [Yamarāja] a Kaśyapa le entregó trece [doce en principio y una más tarde]; y al dios de la Luna, veintisiete. A‰girā, Kṛśāśva y Bh™ta recibieron dos hijas cada uno. Las otras cuatro fueron ofrecidas a Kaśyapa [de modo que Kaśyapa recibió un total de diecisiete hijas]. VERSO 3. Escucha ahora, por favor, los nombres de todas esas hijas y de sus descendientes, que llenaron los tres mundos. VERSO 4. Las diez hijas ofrecidas a Yamarāja se llamaron Bhānu, Lambā, Kakud, Yāmi, Viśvā, Sādhyā, Marutvat…, Vasu, Muh™rtā y Sa‰kalpā. Escucha ahora los nombres de sus hijos. VERSO 5. ¡Oh, rey!, del vientre de Bhānu nació un hijo que se llamó Deva-ṛṣabha, que fue padre de Indrasena. Del vientre de Lambā nació Vidyota; este hijo generó todas las nubes. VERSO 6. Del vientre de Kakud nació un hijo que se llamó Sa‰ka˜a, cuyo hijo fue K…ka˜a. De K…ka˜a provienen los semidioses durga. El hijo de Yāmi se llamó Svarga, y el hijo de éste, Nandi. VERSO 7. Los hijos de Viśvā fueron los Viśvadevas, que no tuvieron descendencia. Del vientre de Sādhyā nacieron los sādhyas, que tuvieron un hijo llamado Arthasiddhi. VERSO 8. Los dos hijos nacidos del vientre de Marutvat… fueron Marutvān y Jayanta. Jayanta, que es una expansión del Señor Vāsudeva, es conocido con el nombre de Upendra. VERSO 9. Los semidioses llamados mauh™rtikas nacieron del vientre de Muh™rtā. Esos semidioses entregan a las entidades vivientes los resultados de las acciones que realizan en sus respectivos momentos. VERSOS 10 y 11. El hijo de Sa‰kalpā se llamó Sa‰kalpa, y de él nació el deseo de disfrute. Los hijos de Vasu fueron conocidos como los ocho Vasus. Deja que te diga sus nombres: DroŠa, PrāŠa, Dhruva, Arka, Agni, Doṣa, Vāstu y Vibhāvasu. De Abhimati, la esposa del Vasu llamado DroŠa, fueron generados Harṣa, ®oka y Bhaya, con sus demás hermanos. VERSO 12. ¶rjasvat…, la esposa de PrāŠa, fue madre de tres hijos: Saha, šyus y Purojava. La esposa de Dhruva fue DharaŠi, y de su vientre nacieron las ciudades. VERSO 13. Del vientre de Vāsanā, la esposa de Arka, nacieron muchos hijos, encabezados por Tarṣa. Dhārā, la esposa del Vasu Agni fue madre de muchos hijos, comenzando con DraviŠaka. VERSO 14. De Kṛttikā, otra esposa de Agni, nació Skanda, Kārttikeya, el principal de cuyos hijos fue Viśākha. Del vientre de ®arvar…, la esposa del Vasu Doṣa, nació Śiśumāra, una expansión de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 15. De š‰giras…, la esposa del Vasu llamado Vāstu, nació el gran arquitecto Viśvakarmā. Viśvakarmā se casó con Ākṛtī, de quien nació el manu Cākṣuṣa. Los hijos de Manu fueron los Viśvadevas y los sādhyas. VERSO 16. Ūṣā, la esposa de Vibhāvasu, fue madre de tres hijos: Vyuṣṭa, Rociṣa y štapa. De štapa nació Pañcayāma, la duración del día, que trae el despertar de las actividades materiales de todas las entidades vivientes. VERSOS 17 y 18. Sar™pā, la esposa de Bh™ta, trajo al mundo a los diez millones de rudras; de entre ellos, los once rudras principales fueron Raivata, Aja, Bhava, Bh…ma, Vāma, Ugra, Vṛṣākapi, Ajaikapāt, Ahirbradhna, Bahur™pa y Mahān. Sus compañeros, los duendes y los fantasmas, que inspiran gran terror, nacieron de la otra esposa de Bh™ta. VERSO 19. El prajāpati A‰girā tuvo dos esposas, Svadhā y Sat…. Svadhā aceptó por hijos a todos los pitās, y Sat… hizo lo mismo con el Atharvā‰girasa Veda. VERSO 20. También Kṛśāśva tuvo dos esposas, llamadas Arcis y DhiṣaŠā. En el vientre de Arcis, engendró a Dh™maketu, y en DhiṣaŠā engendró cuatro hijos: Vedaśirā, Devala, Vayuna y Manu. VERSOS 21 y 22. Kaśyapa, también llamado Tārkṣya, tuvo cuatro esposas: Vinatā [SuparŠā], Kadr™, Pata‰g… y Yāmin…. Pata‰g… trajo al mundo muchas especies de aves, y Yāmin… dio a luz a las langostas. Vinatā [SuparŠā] es la madre de Garuḍa, la montura del Señor Viṣṇu, y de An™ru, o AruŠa, el auriga del dios del Sol. Kadr™ fue madre de distintos tipos de serpientes. VERSO 23. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Bhāratas!, el dios de la Luna tuvo por esposas a todas las constelaciones encabezadas por Kṛttikā. Sin embargo, Prajāpati Dakṣa le había maldecido con una enfermedad que causaba su progresiva destrucción, de modo que no pudo engendrar hijos en ninguna de sus esposas. VERSOS 24, 25 y 26. Después de esto, el rey de la Luna apaciguó a Prajāpati Dakṣa con palabras amables, y así recuperó las partes luminosas perdidas en su enfermedad. No obstante no pudo engendrar hijos. La Luna pierde su brillo en la quincena oscura, y vuelve a manifestarlo en la quincena brillante. ¡Oh, rey Parīkṣit!, escucha ahora, mientras cito los nombres de las esposas de Kaśyapa, de cuyos vientres ha nacido toda la población de universo. Ellas son madres de la práctica totalidad de los seres del universo, y sus nombres, que son auspiciosos para el oído, son los siguientes: Aditi, Diti, Danu, Kāṣṭhā, Ariṣṭā, Surasā, Ilā, Muni, Krodhavaśā, Tāmrā, Surabhi, Saramā y Timi. Del vientre de Timi nacieron todos los seres acuáticos, y del vientre de Saramā, las fieras salvajes, como los tigres y los leones. VERSO 27. Mi querido rey Parīkṣit, del vientre de Surabhi nacieron el búfalo, la vaca y otros animales de pezuña hendida; del vientre de Tāmrā nacieron las águilas, los buitres y otras grandes aves predadoras, y del vientre de Muni nacieron los ángeles. VERSO 28. De Krodhavaśā nacieron las serpientes dandaśūka, así como otras especies de serpientes y los mosquitos. Del vientre de Ilā nacieron todas las variedades de enredaderas y árboles. Los rākṣasas, los malos espíritus, nacieron del vientre de Surasā. VERSOS 29, 30 y 31. Los gandharvas nacieron del vientre de Ariṣṭā, y los animales de pezuñas sin bifurcar, como el caballo, del vientre de Kāṣṭhā. ¡Oh, rey!, Danu fue madre de sesenta y un hijos, de los cuales son muy importantes estos dieciocho: Dvim™rdhā, ®ambara, Ariṣṭa, Hayagr…va, Vibhāvasu, Ayomukha, Śańkuśirā, Svarbhānu, Kapila, AruŠa, Pulomā, Vṛṣaparvā, Ekacakra, Anutāpana, Dhūmrakeśa, Virūpākṣa, Vipracitti y Durjaya. VERSO 32. La hija de Svarbhānu llamada Suprabhā se casó con Namuci. La hija de Vṛṣaparvā llamada Śarmiṣṭhā fue ofrecida al poderoso rey Yayāti, el hijo de Nahuṣa. VERSOS 33, 34, 35 y 36. Vaiśvānara, el hijo de Danu, tuvo cuatro hijas muy hermosas: Upadānav…, Hayaśirā, Pulomā y Kālakā. El esposo de Upadānav… fue Hiraṇyākṣa, y el de Hayaśirā, Kratu. Después, cuando el Señor Brahmā se lo pidió, Prajāpati Kaśyapa se casó con las otras dos hijas de Vaiśvānara, Pulomā y Kālakā. De los vientres de esas dos esposas de Kaśyapa nacieron sesenta mil hijos, los paulomas y los kālakeyas, encabezados por Nivātakavaca. Todos ellos tenían una gran fuerza física y eran muy expertos en la lucha; su objetivo era crear disturbios en los sacrificios celebrados por los grandes sabios. Mi querido rey, tu abuelo Arjuna subió a los planetas celestiales y allí, sin ayuda de nadie, mató a todos esos demonios; por esa razón, el rey Indra cobró un gran afecto por él. VERSO 37. En su esposa Siˆhikā, Vipracitti engendró ciento un hijos; el mayor de todos es Rāhu, y los demás son los cien Ketus. Todos ellos llegaron a ser planetas influyentes. VERSOS 38 y 39. Escucha ahora, por favor, mientras te enumero en orden cronológico a los descendientes de Aditi. En esa dinastía descendió la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, mediante Su expansión plenaria. Los nombres de los hijos de Aditi son los siguientes: Vivasvān, Aryamā, Pūṣā, Tvaṣṭā, Savitā, Bhaga, Dhātā, Vidhātā, VaruŠa, Mitra, ®atru y Urukrama. VERSO 40. Saˆjñā, la esposa de Vivasvān, el dios del Sol, dio a luz al manu ®rāddhadeva; esa misma esposa afortunada fue también madre de los gemelos Yamarāja y el río Yamunā. Después Yam…, mientras vagaba por la Tierra en forma de yegua, trajo al mundo a los Aśvinī-kumāras. VERSO 41. Chāyā, otra esposa del dios del Sol, tuvo dos hijos, Śanaiścara y SāvarŠi Manu, y una hija, Tapat…, que se casó con SaˆvaraŠa. VERSO 42. Del vientre de Mātṛkā, la esposa de Aryamā, nacieron muchos sabios eruditos. De entre ellos, el Señor Brahmā creó la especie humana, dotada con la facultad de la introspección. VERSO 43. Pūṣā no tuvo hijos. Perdió los dientes cuando el Señor ®iva se enfadó con Dakṣa, por haberlos mostrado riéndose de él. A partir de entonces, tuvo que subsistir a base de harina molida. VERSO 44. Racanā, la hija de los daityas, fue la esposa de Prajāpati Tvaṣṭā. Éste, con su semen, engendró en su vientre dos hijos muy poderosos: Sanniveśa y Viśvarūpa. VERSO 45 Los semidioses, siguiendo la orden de Brahmā, aceptaron a Viśvarūpa como sacerdote, a pesar de que era hijo de la hija de sus eternos enemigos, los demonios. Esto ocurrió cuando fueron abandonados por su maestro espiritual, Bṛhaspati, a quien habían faltado al respeto. CAPÍTULO 7. INDRA OFENDE A SU MAESTRO ESPIRITUAL, BṚHASPATI. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, ¿cuál fue la razón de que Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, rechazara a sus discípulos?; ¿qué ofensa cometieron los semidioses contra su maestro espiritual? Por favor, explícame este incidente. VERSOS 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, en cierta ocasión, Indra, el rey del cielo, excesivamente orgulloso de su gran opulencia como señor de los tres mundos, quebrantó las leyes védicas de buen comportamiento. Estaba sentado en su trono, rodeado por los maruts, los Vasus, los rudras, los ādityas, los ṛbhus, los Viśvadevas, los sādhyas, los Aśvinī-kumāras, los siddhas, los cāraŠas, los gandharvas y grandes personas santas. Le rodeaban también los vidyādharas, las apsarās, los kinnaras, los patagas [aves] y los uragas [serpientes]. Todos ellos ofrecían a Indra reverencias y servicio; las apsāras y los gandharvas danzaban y cantaban acompañados de instrumentos musicales de muy dulce sonido. Una sombrilla blanca resplandecía sobre la cabeza de Indra con el fulgor de la Luna llena. Confortado con abanicos de cola de yak y servido con todos los artículos con que se adora a un gran rey, Indra se encontraba en compañía de su esposa, ®ac…dev…, que ocupaba la mitad del trono. En ese momento entró en la corte el gran sabio Bṛhaspati, el mejor de los sabios, que era el maestro espiritual de Indra y de los semidioses, y a quien respetaban tanto los semidioses como los demonios. Pero Indra, a pesar de ver a su maestro espiritual ante él, no se levantó de su asiento ni le ofreció un lugar en que sentarse o una bienvenida respetuosa. En verdad, no dio la menor señal de respeto por su maestro espiritual. VERSO 9. Bṛhaspati sabía todo lo que iba a ocurrir en el futuro. Al ver la falta de educación de Indra, se dio perfecta cuenta de que Indra estaba envanecido de su opulencia material. Pudo haberle maldecido, pero no lo hizo, sino que abandonó la sala y, en silencio, regresó a su casa. VERSO 10. Indra, el rey del cielo, comprendió de inmediato su error. Al darse cuenta de que no había ofrecido el debido respeto a su maestro espiritual, se condenó a sí mismo ante todos los allí presentes. VERSO 11. ¡Ay, qué lamentable es lo que acabo de hacer por mi falta de inteligencia y por mi orgullo debido a las opulencias materiales! No he mostrado el debido respeto a mi maestro espiritual cuando entró en la sala, y, de ese modo, le he insultado. VERSO 12. Aunque soy el rey de los semidioses, que se encuentran en el plano de la modalidad de la bondad, me envanecí de mi minúscula opulencia, contaminado por el ego falso. En esas circunstancias, ¿quién, en este mundo, aceptaría esas riquezas, arriesgándose a caer? ¡Ay, malditas sean mi riqueza y mi opulencia! VERSO 13. Si alguien afirma: «Aquel que ocupa el excelso trono del rey no debe ponerse en pie para mostrar respeto a otro rey o a un brāhmaŠa», debe entenderse que esa persona no conoce los principios religiosos superiores. VERSO 14. Los líderes caídos en la ignorancia, que descarrían al pueblo encaminándole a la senda de la destrucción [como se explicó en el verso anterior], se encuentran, de hecho, a bordo de una nave de piedra; lo mismo ocurre con quienes les siguen ciegamente. Esa nave de piedra no podrá flotar, y se hundirá en el agua con todos sus pasajeros. Del mismo modo, aquellos que descarrían a la gente van al infierno junto con todos sus seguidores. VERSO 15. El rey Indra dijo: Por eso, con toda franqueza y sin duplicidad, voy a postrar mi cabeza a los pies de loto de Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses. Él se encuentra en el plano de la modalidad de la bondad, y por ello tiene conciencia plena de todo el conocimiento, y es el mejor de los brāhmaṇas. Ahora voy a tocar sus pies de loto y a ofrecerle reverencias para tratar de satisfacerle. VERSO 16. Mientras Indra, el rey de los semidioses, pensaba de este modo y expresaba su arrepentimiento ante su propia corte, Bṛhaspati, el muy poderoso maestro espiritual, entendió lo que pasaba por su mente. Bṛhaspati, que era espiritualmente más poderoso que el rey del cielo, se hizo invisible para Indra y partió hacia su casa. VERSO 17. A pesar de buscarle intensamente, y a pesar de la ayuda de los demás semidioses, Indra no pudo encontrar a Bṛhaspati. Indra pensó entonces: «¡Ay de mí!, mi maestro espiritual se ha disgustado conmigo, y ahora no dispongo de ningún medio para obtener buena fortuna». Indra estaba rodeado por los semidioses, pero su mente no encontraba la paz. VERSO 18. Al saber de la lastimosa condición del rey Indra, los demonios, siguiendo las instrucciones de su guru, ®ukrācārya, tomaron las armas y declararon la guerra a los semidioses. VERSO 19. Las afiladas flechas de los demonios hirieron las cabezas, los muslos, los brazos y las demás partes del cuerpo de los semidioses. Éstos, guiados por Indra, no vieron otra salida que acudir de inmediato al Señor Brahmā y postrar sus cabezas ante él, pidiéndole refugio e instrucción. VERSO 20. El muy poderoso Señor Brahmā, al ver a los semidioses, que se acercaban a él con los cuerpos gravemente heridos por las flechas de los demonios, mostró su gran misericordia sin causa y les calmó con las siguientes palabras. VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, vosotros, los mejores entre los semidioses!, por desdicha, debido a la locura que nace de la opulencia material, no recibisteis correctamente a Bṛhaspati cuando entró en la sala de asambleas. Él es consciente del Brahman Supremo, y controla sus sentidos a la perfección. Por ello, es el mejor de los brāhmaṇas. Así pues, me sorprende mucho que hayáis sido tan insolentes con él. VERSO 22. Mis queridos semidioses, los demonios eran débiles, y les habíais derrotado en varias ocasiones; pero ahora, debido a la falta que habéis cometido contra Bṛhaspati, os han vencido. ¿Por qué, sino, iban a venceros a vosotros, que gozabais de tantas opulencias? VERSO 23. Oh, Indra!, tus enemigos, los demonios, eran muy débiles, pues no respetaban debidamente a ®ukrācārya. Sin embargo, ahora, desde que le adoran con gran devoción, han recobrado su poder. La devoción por ®ukrācārya ha aumentado su fuerza, en tal medida que podrían apoderarse fácilmente incluso de mi propia morada. VERSO 24. Gracias a su firme determinación en seguir las instrucciones de ®ukrācārya, sus discípulos, los demonios, han perdido el temor a los semidioses. De hecho, los reyes y las personas que tengan una fe resuelta en la misericordia de los brāhmaṇas, de las vacas y de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, y les adoren siempre, siempre se mantendrán fuertes en sus respectivas posiciones. VERSO 25. ¡Oh, semidioses!, mi instrucción es que acudáis a Viśvarūpa, el hijo de Tvaṣṭā, y le aceptéis como guru. Él es un brāhmaŠa puro y muy poderoso, que se somete a austeridades y penitencias. Complacido con vuestra adoración, él satisfará vuestros deseos, siempre y cuando toleréis su tendencia a ponerse de parte de los demonios. VERSO 26. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Liberados de su ansiedad tras escuchar los consejos del Señor Brahmā, los semidioses fueron a ver al sabio Viśvarūpa, el hijo de Tvaṣṭā. Mi querido rey, después de abrazarle, le dijeron lo siguiente. VERSO 27. Los semidioses dijeron: Querido Viśvarūpa, que goces de toda buena fortuna. Nosotros, los semidioses, hemos venido a visitarte a tu āśrama. Por favor, trata de satisfacer nuestros deseos en función del momento, pues, en cierto sentido, somos como tus padres. VERSO 28. ¡Oh, brāhmaŠa!, para un hijo, el deber más elevado es servir a los padres. Esto es así aunque él mismo tenga hijos, y lo es, con mucha más razón, si se trata de un brahmacār…. VERSOS 29 y 30. El ācārya, el maestro espiritual que enseña el conocimiento védico y da iniciación ofreciendo el cordón sagrado, es la personificación de todos los Vedas. Del mismo modo, el padre personifica al Señor Brahmā, un hermano, al rey Indra, la madre, al planeta Tierra, y una hermana, a la misericordia. Un visitante es la personificación de los principios religiosos, y el invitado personifica al semidiós Agni; las entidades vivientes personifican al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 31. Querido hijo, hemos sido derrotados por nuestros enemigos y nos sentimos muy afligidos. Por favor, sé misericordioso y satisface nuestros deseos. Alivia nuestro sufrimiento con la fuerza de tus austeridades. Por favor, atiende a nuestros ruegos. VERSO 32. Como tienes plena conciencia del Brahman Supremo, eres un brāhmaŠa perfecto. Por ello, eres el maestro espiritual de todas las órdenes de vida. Te aceptamos como guía y maestro espiritual, pues con el poder de tu austeridad podremos derrotar fácilmente a los enemigos que nos han vencido. VERSO 33. Los semidioses continuaron: No temas que te critiquen por ser más joven que nosotros. Esa norma de etiqueta no tiene validez en lo que se refiere a los mantras védicos. A este respecto, no es la edad lo que determina quién es mayor; a una persona avanzada en el canto de los mantras védicos se le pueden ofrecer reverencias respetuosas aunque sea más joven. Por lo tanto, aunque seas más joven que nosotros, puedes ser nuestro sacerdote. No lo dudes. VERSO 34. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Ante el ruego de todos los semidioses, que le pedían que fuese su sacerdote, el gran Viśvarūpa, que era avanzado en la práctica de austeridades, se sintió muy complacido. Entonces les respondió con las siguientes palabras. VERSO 35. ®r… Viśvarūpa dijo: ¡Oh, semidioses!, no se aconseja aceptar la posición de sacerdote, pues supone la pérdida del poder brahmínico que se ha adquirido. Sin embargo, ¿quién, en mi lugar, podría negarse a aceptar vuestro ruego? Vosotros sois los gloriosos dirigentes del universo entero. Yo soy vuestro discípulo y tengo mucho que aprender de vosotros. Por lo tanto, no puedo negarme. Debo aceptar, por mi propio beneficio. VERSO 36. ¡Oh, gloriosos gobernantes de diversos planetas!, el verdadero brāhmaŠa, que carece de posesiones materiales, profesa, para mantenerse, la práctica de śiloñchana. En otras palabras, recoge los granos dejados en los campos o esparcidos por el suelo de los grandes mercados. Con este procedimiento, los brāhmaṇas casados que se rigen por los principios de la austeridad y la penitencia, se mantienen y mantienen a sus familias, y realizan todas las actividades piadosas necesarias. Ciertamente, si un brāhmaŠa desea alcanzar la felicidad ganando riquezas a través de la profesión sacerdotal, debe de poseer una mentalidad muy baja. ¿Cómo podría yo aceptar semejante posición? VERSO 37. Todos vosotros sois mis superiores. Por esa razón, aunque a veces el oficio de sacerdote pueda ser indigno, yo no puedo decir que no a la más mínima de vuestras súplicas. Acepto ser vuestro sacerdote. Dedicaré mi vida y mis posesiones a satisfacer vuestro ruego. VERSO 38. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, tras hacer esta promesa a los semidioses, el excelso Viśvarūpa, rodeado por los semidioses, llevó a cabo las actividades sacerdotales necesarias con gran entusiasmo y atención. VERSO 39. ®ukrācārya protegía con su talento y sus tácticas la opulencia de los demonios, a quienes generalmente se conoce como enemigos de los semidioses, pero Viśvarūpa, que era más poderoso, compuso una oración protectora llamada NārāyaŠa-kavaca. Con ese mantra, fruto de su inteligencia, arrebató a los demonios su opulencia y se la entregó a Mahendra, el rey del cielo. VERSO 40. Viśvarūpa, que era muy generoso, reveló al rey Indra [Sahasrākṣa] el himno secreto que le protegería y le permitiría derrotar la fuerza militar de los demonios. CAPÍTULO 8. EL ESCUDO NĀRĀYAṆA-KAVACA. VERSOS 1 y 2. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi señor, por favor, háblame de ese Viṣṇu-mantra, la armadura que protegió al rey Indra y le permitió vencer a sus enemigos, con sus respectivas monturas, y disfrutar de la opulencia de los tres mundos. Por favor, descríbeme esa armadura de NārāyaŠa, con la que el rey Indra alcanzó el éxito en la batalla, venciendo a los enemigos que se esforzaban por matarle. VERSO 3. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: El rey Indra, el líder de los semidioses, preguntó a Viśvarūpa, a quien los semidioses habían elegido como sacerdote, acerca de la armadura llamada NārāyaŠa-kavaca. Por favor, escucha atentamente la respuesta de Viśvarūpa. VERSOS 4, 5 y 6. Viśvarūpa dijo: Cuando se presente alguna causa de temor, en primer lugar hay que lavarse las manos y las piernas, para después realizar ācamana cantando este mantra: oˆ apavitraƒ pavitro vā sarvāvasthāˆ gato ‘pi vā/ yaƒ smaret puŠḍar…kākṣaˆ sa bahyābhyantaraƒ śuciḥ/ śr…-Viṣṇu śr…-Viṣṇu śr…-Viṣṇu. Entonces hay que tocar hierba kuśa y sentarse en silencio, con actitud grave, mirando al Norte. Una vez completada la purificación, se deben tocar las ocho partes del cuerpo con el mantra de ocho sílabas, y las manos con el mantra de doce sílabas. De ese modo, como ahora te explicaré, hay que ceñirse la armadura protectora de NārāyaŠa. Primero, al mismo tiempo que se pronuncia el mantra de ocho sílabas [oˆ namo nārāyaŠāya], y comenzando con el praŠava, la sílaba oˆ, hay que tocar con las manos las ocho partes del cuerpo, comenzando por los pies y pasando sucesivamente a las rodillas, los muslos, el abdomen, el corazón, el pecho, la boca y la cabeza. Luego, debe cantarse el mantra al revés, comenzando por la última sílaba [ya], mientras se tocan las partes del cuerpo en sentido inverso. Estos dos procesos reciben los nombres de utpatti-nyāsa y saˆhāra-nyāsa, respectivamente. VERSO 7. Entonces se debe cantar el mantra de doce sílabas [oˆ namo bhagavate vāsudevāya]. Pronunciando el oˆkāra antes de cada sílaba, hay que situar las sílabas del mantra en las puntas de los dedos, comenzando por el dedo índice de la mano derecha y terminando en el índice de la izquierda. Las cuatro sílabas restantes deben situarse en las articulaciones de los pulgares. VERSOS 8, 9 y 10. Entonces se canta el mantra de seis sílabas [oˆ viṣṇave namaƒ]. La sílaba «oˆ» debe situarse en el corazón, la sílaba «vi» en lo alto de la cabeza, la sílaba «ṣa» entre las cejas, la sílaba «Ša» en la coleta [śikhā], y la sílaba «ve» entre los ojos. A continuación, el recitador del mantra debe situar la sílaba «na» en todas las articulaciones del cuerpo, y meditar en que la sílaba «ma» es un arma. De ese modo, debe llegar a volverse la personificación perfecta del mantra. Después, añadiendo la visarga a la sílaba final, «ma», debe cantar el mantra «maƒ astrāya pha˜» en todas las direcciones, comenzando por el Este. De ese modo, todas las direcciones estarán protegidas por la coraza protectora del mantra. VERSO 11. Al terminar este canto, debe pensar en su identidad cualitativa con la Suprema Personalidad de Dios, que goza de plenitud en seis opulencias y es digno de que se medite en Él. Entonces debe dirigirse al Señor NārāyaŠa con la siguiente oración protectora, el NārāyaŠa-kavaca. VERSO 12. El Señor Supremo, que Se sienta a lomos del ave Garuḍa, tocándole con Sus pies de loto, sostiene ocho armas: la caracola, el disco, el escudo, la espada, la maza, las flechas, el arco y las cuerdas. Que esa Suprema Personalidad de Dios Me proteja en todo momento con Sus ocho brazos. Él es todopoderoso, pues goza de plenitud en los ocho poderes místicos [aŠimā, laghimā, etc.]. VERSO 13. Que el Señor, que adopta la forma de un gran pez, me proteja en el agua de los feroces animales que acompañan al semidiós VaruŠa. El Señor expandió Su energía ilusoria y adoptó la forma del enano Vāmana. Que Vāmana me proteja en el suelo. Puesto que Su gigantesca forma, Viśvarūpa, conquista los tres mundos, que el Señor me proteja en el cielo. VERSO 14. Que el Señor Nṛsiḿhadeva, que Se manifestó como enemigo de Hiraṇyakaśipu, me proteja en todas direcciones. Su estruendosa carcajada resonó en todas direcciones y provocó abortos en las esposas de los asuras que estaban embarazadas. Que por Su bondad me proteja en los lugares peligrosos, como el bosque y el frente de batalla. VERSO 15. Al indestructible Señor Supremo se Le descubre mediante la celebración de sacrificios rituales; por esa razón, se Le conoce con el nombre de Yajñeśvara. En Su encarnación como el Señor Jabalí, sacó el planeta Tierra del agua del fondo del universo, y lo sostuvo sobre Sus puntiagudos colmillos. Que Él me proteja de los bandidos en la calle. Que Paraśurāma me proteja en las cumbres de las montañas, y que el hermano mayor de Bharata, el Señor Rāmacandra, me proteja, junto con Su hermano Lakṣmaṇa, en los países extranjeros. VERSO 16. Que el Señor NārāyaŠa me proteja de seguir inútilmente falsos sistemas religiosos, y de faltar a mis deberes debido a la locura. Que el Señor, en Su encarnación como Nara, me proteja del orgullo innecesario. Que el Señor Dattātreya, el amo de todo poder místico, me proteja de caer durante la práctica del bhakti-yoga, y que el Señor Kapila, el amo de todas las buenas cualidades, me proteja del cautiverio material de las actividades fruitivas. VERSO 17. Que Sanat-kumāra me proteja de los deseos lujuriosos. Que el Señor Hayagr…va me proteja de la ofensa de no ofrecer reverencias respetuosas al Señor Supremo al dar comienzo a alguna actividad auspiciosa. Que Devarṣi Nārada me proteja de cometer ofensas en la adoración de la Deidad, y que el Señor K™rma, la tortuga, me proteja de caer en los ilimitados planetas infernales. VERSO 18. Que la Suprema Personalidad de Dios, en Su encarnación de Dhanvantari, me libre de los alimentos indeseables y me proteja contra las enfermedades del cuerpo. Que el Señor Ṛṣabhadeva, que conquistó Sus sentidos externos e internos, me proteja del temor que proviene de la dualidad del calor y el frío. Que Yajña me proteja de la difamación y de la hostilidad de la gente, y que el Señor Balarāma, en Su forma de Śeṣa, me proteja de las envidiosas serpientes. VERSO 19. Que la Personalidad de Dios, en Su encarnación de Vyāsadeva, me proteja de todas las formas de ignorancia que se derivan de la falta de conocimiento védico. Que el Señor Buddhadeva me proteja de las actividades contrarias a los principios védicos y de la insensatez de la pereza, que lleva al olvido de los principios védicos del conocimiento y de la acción ritual. Que Kalkideva, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios que advino para proteger los principios religiosos, me proteja de la suciedad de la era de Kali. VERSO 20. Que el Señor Keśava me proteja con Su maza en la primera parte del día, y que Govinda, que siempre está tocando Su flauta, me proteja en la segunda parte del día. Que el Señor NārāyaŠa, que está dotado de todas las potencias, me proteja en la tercera parte del día, y que el Señor Viṣṇu, que lleva un disco para matar a Sus enemigos, me proteja en la cuarta parte del día. VERSO 21. Que el Señor Madhus™dana, que lleva un arco que causa terror a los demonios, me proteja durante la quinta parte del día. Que el Señor Mādhava, que aparece en las formas de Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara, me proteja al atardecer, y que el Señor Hṛṣīkeśa me proteja al principio de la noche. En la oscuridad de la noche [en las partes segunda y tercera de la noche], que sólo el Señor Padmanābha me proteja. VERSO 22. Que la Suprema Personalidad de Dios, que lleva en el pecho la marca ®r…vatsa, me proteja desde la medianoche hasta el momento en que el cielo se tiñe de rosa. Que el Señor Janārdana, que lleva en Su mano una espada, me proteja al final de la noche [durante las últimas cuatro gha˜ikās de la noche]. Que el Señor Dāmodara me proteja por la mañana temprano, y que el Señor Viśveśvara me proteja en los momentos en que se unen el día y la noche. VERSO 23. Puesto en movimiento por la Suprema Personalidad de Dios, el disco del Señor Supremo recorre las cuatro direcciones; sus bordes afilados son tan destructivos como el fuego de la devastación al final del milenio. Que ese cakra Sudarśana reduzca a nuestros enemigos a cenizas, del mismo modo que un fuego ardiente, impulsado por el viento, abrasa la hierba seca. VERSO 24. ¡Oh, maza que estás en la mano de la Suprema Personalidad de Dios!, tú enciendes chispas de fuego tan poderosas como los rayos, y eres sumamente querida al Señor. Yo también soy Su sirviente. Por esa razón, ten la bondad de ayudarme a aplastar en pedazos a los malignos seres que reciben los nombres de kuṣmāṇḍas, vaināyakas, yakṣas, rākṣasas, bh™tas y grahas. Por favor, pulverízalos. VERSO 25. ¡Oh, Pāñcajanya, que estás en las manos del Señor y eres la mejor de las caracolas!, tú siempre estás llena del aliento del Señor Kṛṣṇa, y por ello produces una terrible vibración sonora que hace temblar los corazones de enemigos como los rākṣasas, los fantasmas pramatha, los pretas, los mātās, las piśācas y los brāhmaṇas fantasmas, de espantosos ojos. VERSO 26. ¡Oh, reina de las espadas de cortante filo!, tú eres utilizada por la Suprema Personalidad de Dios. Por favor, corta en pedazos a los soldados de mis enemigos. ¡Por favor, córtales en pedazos! ¡Oh, escudo marcado con cien círculos brillantes como la Luna!, por favor, cubre los ojos de los enemigos pecaminosos. Arráncales sus pecaminosos ojos. VERSOS 27 y 28. Que la glorificación del nombre, la forma, los enseres y las cualidades de la Suprema Personalidad de Dios, que son trascendentales, nos proteja de la influencia de planetas maléficos, estrellas fugaces, seres humanos envidiosos, serpientes, escorpiones y animales como los tigres y los lobos. Que nos proteja de los fantasmas y de los elementos materiales, como la tierra, el agua, el fuego y el aire; que también nos proteja de los relámpagos y de nuestros pecados pasados. Sentimos constante temor de esos obstáculos en la senda de la vida auspiciosa. Por lo tanto, que todos ellos sean completamente destruidos por el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. VERSO 29. El Señor Garuḍa, el portador del Señor Viṣṇu, es el señor más adorable, pues es tan poderoso como el propio Señor Supremo. Él es la personificación de los Vedas, y se le adora con versos selectos. Que él nos proteja de todas las circunstancias peligrosas, y que el Señor Viṣvaksena, la Personalidad de Dios, nos proteja también de todos los peligros por medio de Sus santos nombres. VERSO 30. Que los santos nombres de la Suprema Personalidad de Dios, Sus formas trascendentales, Sus portadores y todas las armas que Le adornan y siempre Le acompañan, protejan de todo peligro nuestra inteligencia, nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro aire vital. VERSO 31. La manifestación cósmica densa y sutil es material; no obstante, no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios, ya que Él es, en última instancia, la causa de todas las causas. De hecho, la causa y el efecto son uno, pues la causa está presente en el efecto. Por lo tanto, la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, puede destruir todos nuestros peligros con cualquiera de Sus partes potentes. VERSOS 32 y 33. La Suprema Personalidad de Dios, las entidades vivientes, la energía material, la energía espiritual y toda la creación son sustancias individuales. Sin embargo, en última instancia, juntas constituyen el uno supremo, la Personalidad de Dios. Por lo tanto, los que son avanzados en el conocimiento espiritual ven unidad en la diversidad. Para esas personas avanzadas, los adornos del cuerpo del Señor, Su nombre, Su fama, Sus formas, Sus atributos, y las armas que lleva en Su mano son manifestaciones de la fuerza de Su potencia. Esas personas espiritualmente elevadas entienden que el omnisciente Señor, que manifiesta diversas formas, está presente en todas partes. Que Él nos proteja siempre y en todo lugar de toda calamidad. VERSO 34. Prahlāda Mahārāja cantó en voz alta el santo nombre del Señor Nṛsiḿhadeva. Que el Señor Nṛsiḿhadeva, rugiendo por Su devoto Prahlāda Mahārāja, nos proteja del temor a los peligros que, en todas direcciones, nos crean los líderes poderosos por medio de veneno, armas, agua, fuego, aire, etc. Que el Señor cubra su influencia con Su propia influencia trascendental. Que Nṛsiḿhadeva nos proteja en todas direcciones y en todos los rincones, por encima, por debajo, por dentro y por fuera. VERSO 35. Viśvarūpa continuó: ¡Oh, Indra!, te he descrito esta armadura mística vinculada al Señor NārāyaŠa. Vistiendo esta cubierta protectora, sin duda alguna podrás vencer a los líderes de los demonios. VERSO 36. Quien vista esta armadura, liberará inmediatamente de todos los peligros que he mencionado a cualquier persona a la que toque con los pies o con la mirada. VERSO 37. Esta oración, el NārāyaŠa-kavaca, es conocimiento sutil vinculado trascendentalmente con NārāyaŠa. Quien utiliza esta oración, nunca es perturbado o puesto en peligro, ni por el gobierno, ni por los asaltantes, ni por los malvados demonios, ni por ningún tipo de enfermedad. VERSO 38. ¡Oh, rey del cielo!, en el pasado, un brāhmaŠa llamado Kauśika abandonó voluntariamente su cuerpo en el desierto mediante el poder místico. En ese entonces recurrió a esta armadura. VERSO 39. Cierto día, Citraratha, el rey de Gandharvaloka, rodeado de mujeres bellísimas, sobrevoló aquel lugar con su avión y pasó por encima del cuerpo del brāhmaŠa. VERSO 40. De pronto, Citraratha se vio forzado a caer en picado con su avión. Ante su gran sorpresa, los grandes sabios vālikhilyas le ordenaron que arrojase los huesos del brāhmaŠa al cercano río Sarasvat…. Así tuvo que hacerlo, y no pudo regresar a su propia morada sin antes bañarse en el río. VERSO 41. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido Mahārāja Parīkṣit, aquel que, sintiendo temor ante alguna circunstancia del mundo material, emplea esta armadura o escucha acerca de ella con fe y veneración, de inmediato se libera de todos los peligros y es adorado por todas las entidades vivientes. VERSO 42. El rey Indra, el que celebró cien sacrificios, recibió de Viśvarūpa esta oración protectora. Tras vencer a los demonios, disfrutó de toda la opulencia de los tres mundos. CAPÍTULO 9. LA APARICIÓN DEL DEMONIO VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Viśvarūpa, que hacía la función de sacerdote de los semidioses, tenía tres cabezas. La primera la empleaba para beber soma- rasa, la segunda para beber vino, y la tercera para comer. ¡Oh, rey Parīkṣit!, así lo he escuchado de las autoridades. VERSO 2. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Viśvarūpa estaba emparentado con los semidioses por parte de padre, y todos podían verle ofrecer mantequilla clarificada al fuego mientras cantaba mantras como «indrāya idaˆ svāhā» [«esto va dirigido al rey Indra»] e «idam agnaye» [«esto es para el semidiós del fuego»]. Cantaba estos mantras en voz alta y ofrecía a cada semidiós su parte correspondiente. VERSO 3. En el fuego de sacrificio ofrecía mantequilla clarificada en nombre de los semidioses, pero, sin que éstos lo supiesen, también ofrecía oblaciones a los demonios, pues eran sus familiares por parte de madre. VERSO 4. Pero llegó el día en que Indra, el rey del cielo, se dio cuenta de que Viśvarūpa engañaba a los semidioses, ofreciendo en secreto oblaciones a los demonios. Aterrorizado ante la idea de ser vencido por los demonios, Indra se enfadó tanto con Viśvarūpa que le cortó las tres cabezas. VERSO 5. Entonces, la cabeza que bebía soma-rasa se transformó en un kapiñjala [perdiz negra]. A su vez, la cabeza que bebía vino se transformó en un kalavi‰ka [gorrión], y la cabeza que ingería el alimento se transformó en un tittiri [perdiz común]. VERSO 6. Indra era tan poderoso que podía neutralizar las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa, pero, arrepentido, juntó sus manos y aceptó cargar con esas reacciones. Estuvo sufriendo durante un año, al cabo del cual, para purificarse, repartió las reacciones de su pecaminoso crimen entre la Tierra, el agua, los árboles y las mujeres. VERSO 7. La Tierra, para agradecer la bendición de Indra de que toda fosa excavada en ella se llenaría de agua por sí sola, aceptó la cuarta parte de las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa. Debido a esas reacciones, hallamos multitud de desiertos en la superficie del planeta. VERSO 8. Los árboles, para agradecer a Indra su bendición, por la cual sus ramas y sus tallos vuelven a crecer aunque se corten, aceptaron la cuarta parte de las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa. Esas reacciones se manifiestan en el flujo de savia de los árboles. [Por lo tanto, está prohibido beber esa savia]. VERSO 9. Las mujeres, para agradecer a Indra su bendición, que les permite disfrutar continuamente de los placeres sexuales, incluso durante el embarazo, mientras la relación sexual no sea dañina para el feto, aceptaron una cuarta parte de las reacciones pecaminosas. Como resultado de esas reacciones, cada mes manifiestan los signos de la menstruación. VERSO 10. El agua, gracias a una bendición de Indra, aumenta el volumen de las sustancias con que se mezcla; para compensar esa bendición, el agua aceptó la cuarta parte de las reacciones pecaminosas. Ésa es la causa de las burbujas y la espuma que se forman en el agua, y que debemos evitar al recogerla. VERSO 11. Tras la muerte de Viśvarūpa, su padre, Tvaṣṭā, realizó ceremonias rituales para matar a Indra. Al ofrecer oblaciones en el fuego de sacrificio, decía: «¡Oh, enemigo de Indra, surge para matar a tu enemigo sin más tardanza!». VERSO 12. Entonces, de la parte sur del fuego de sacrificio anvāhārya, surgió un ser espantoso, que, por su aspecto, parecía el destructor de toda la creación al final del milenio. VERSOS 13, 14, 15, 16 y 17. El cuerpo del demonio, como flechas disparadas en las cuatro direcciones, crecía día tras día. Alto y negruzco, tenía el aspecto de una montaña quemada, y su resplandor era el de un cúmulo de nubes que brillan con el Sol poniente. Los vellos de su cuerpo, su barba y su bigote, tenían el color del cobre fundido, y sus ojos eran tan hirientes como el Sol del mediodía. Parecía invencible, como si sostuviese los tres mundos en las puntas de su abrasador tridente. Bailando y profiriendo grandes voces, hacía temblar toda la superficie de la Tierra, como un terremoto. Bostezaba una y otra vez, y daba la impresión de querer tragarse el cielo entero con su boca, profunda como una caverna. Con la lengua parecía lamer todas las estrellas del cielo, y con sus colmillos, largos y afilados, parecía devorar el universo entero. Al ver al gigantesco demonio, todo el mundo, presa del pánico, corría de un lugar a otro, en todas direcciones. VERSO 18. Aquel espantoso demonio, que en realidad era el hijo de Tvaṣṭā, cubrió todos los sistemas planetarios merced a su austeridad. Por esa razón, recibió el nombre de Vṛtra, «el que lo cubre todo». VERSO 19. Los semidioses, encabezados por Indra, atacaron al demonio con sus soldados y le dispararon con sus arcos y flechas. También recurrieron a otras armas trascendentales, pero Vṛtrāsura se las tragó todas. VERSO 20. Llenos de asombro y totalmente contrariados al ver la fuerza del demonio, los semidioses perdieron su propia fuerza. Entonces se reunieron para tratar de complacer a la Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, adorándole. VERSO 21. Los semidioses dijeron: Los tres mundos son creados por los cinco elementos —éter, aire, fuego, agua y tierra—, que están bajo el control de diversos semidioses, comenzando con el Señor Brahmā. Nos atemoriza pensar que el factor tiempo vaya a poner fin a nuestra existencia, y por ello presentamos ofrendas al tiempo, realizando nuestras actividades conforme a sus dictados. Sin embargo, el propio factor tiempo siente temor de la Suprema Personalidad de Dios. Así pues, adoremos ahora a ese Señor Supremo, pues sólo Él nos puede brindar plena protección. VERSO 22. Libre de todos los conceptos materiales de la existencia, y sin que nada pueda causarle asombro, el Señor está siempre lleno de júbilo y completamente satisfecho en virtud de Su propia perfección espiritual. Él está libre de identificaciones materiales, y, por lo tanto, Se mantiene estable y desapegado. Esa Suprema Personalidad de Dios es el único refugio para todos. Todo el que desea buscar protección de otros es ciertamente un gran necio que trata de atravesar el mar agarrándose del rabo de un perro. VERSO 23. En el pasado, el rey Satyavrata, uno de los manus, se salvó atando el pequeño barco del mundo entero al cuerno del avatāra Matsya, la encarnación pez. Por la gracia del avatāra Matsya, manu se salvó del gran peligro de la inundación. Que esa misma encarnación del pez nos salve de este espantoso peligro causado por el hijo de Tvaṣṭā. VERSO 24. Al principio de la creación, un viento formidable levantó espantosas olas que amenazaban con inundarlo todo. El fragor de aquellas grandes olas era tan horrible que el Señor Brahmā estaba a punto de caer de su asiento en el loto a las aguas de la devastación. Sin embargo, con la ayuda del Señor, se salvó. Así, también nosotros esperamos que el Señor nos proteja de esta peligrosa situación. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios, que nos creó mediante Su potencia externa, y por cuya misericordia expandimos la creación del universo, está siempre ante nosotros en la forma de Superalma; sin embargo, no podemos ver Su forma. Nos es imposible verle, porque pensamos que somos dioses separados e independientes. VERSOS 26 y 27. Mediante Su potencia interna, que es inconcebible, la Suprema Personalidad de Dios Se expande en diversos cuerpos trascendentales, como Vāmanadeva, la encarnación de la fuerza entre los semidioses; Paraśurāma, la encarnación entre los santos; Nṛsiḿhadeva y Vāraha, encarnaciones entre los mamíferos; y Matsya y K™rma, encarnaciones entre los seres acuáticos. Él adopta diversos cuerpos trascendentales entre todas las especies de entidades vivientes, y entre los seres humanos adviene de modo especial en las formas el Señor Kṛṣṇa y del Señor Rāma. Por Su misericordia sin causa, Él protege a los semidioses, a quienes los demonios hostigan constantemente. Es la Deidad adorable suprema de todas las entidades vivientes. Él es la causa suprema, representada por las energías creativas masculina y femenina. Aunque es diferente del universo, Él existe en Su forma universal [virā˜a-r™pa]. Llenos de temor, en nuestra situación actual, nos refugiamos en Él, pues estamos seguros de que el Señor Supremo, el Alma Suprema, nos dará Su protección. VERSO 28. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, cuando todos los semidioses Le hubieron ofrecido sus oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Hari, apareció con Sus armas —la caracola, el disco y la maza—, primero en sus corazones y luego ante ellos. VERSOS 29 y 30. El Señor NārāyaŠa estaba rodeado y servido por dieciséis asistentes personales, que iban adornados con alhajas y tenían Su mismo aspecto, pero sin la marca de ®r…vatsa ni la joya Kaustubha. ¡Oh, rey!, los semidioses, al ver al Señor en aquella actitud, sonriente, con ojos como los pétalos del loto que florece en otoño, se sintieron abrumados de felicidad; inmediatamente se postraron, derechos como varas, ofreciendo daṇḍavats. Después, se levantaron lentamente y complacieron al Señor ofreciéndole oraciones. VERSO 31. Los semidioses dijeron: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú tienes la capacidad de dar los resultados del sacrificio, y eres, además, el factor tiempo que, en su discurrir, destruye todos esos resultados. Tú eres aquel que lanza Su cakra para matar a los demonios. ¡Oh, Señor, que posees gran diversidad de nombres!, Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 32. ¡Oh, controlador supremo!, Tú riges los tres destinos [la elevación a los planetas celestiales, el nacimiento como ser humano, y la condenación en el infierno], pero Tu morada suprema es VaikuŠ˜ha-dhāma. Nosotros aparecimos después de que Tú creases la manifestación cósmica, de modo que Tus actividades nos son imposibles de comprender. Por ello, lo único que podemos ofrecerte son nuestras humildes reverencias. VERSO 33. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡oh, NārāyaŠa!, ¡oh, Vāsudeva, persona original!, ¡oh, Tú, que eres la persona más excelsa, la experiencia suprema, el bienestar personificado!; ¡oh, fuente de toda bendición, supremamente misericordioso e inmutable!, ¡oh, sostén de la manifestación cósmica, único propietario de todos los sistemas planetarios, amo de todo y esposo de la diosa de la fortuna!; a Tu Señoría Le perciben los más elevados sannyās…s, que viajan por el mundo para predicar el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, completamente absortos en samādhi a través del bhakti-yoga. Debido a que sus mentes están concentradas en Ti, ellos pueden recibir en sus corazones completamente purificados el concepto de que Tú eres una persona. Cuando la oscuridad de sus corazones ha sido eliminada de raíz disfrutan de una felicidad trascendental que es la forma trascendental de Tu Señoría. Nadie más que ellos puede percibirte. Por eso, simplemente Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 34. ¡Oh, Señor!, Tú no necesitas respaldo alguno, y, aunque no tienes cuerpo material, no necesitas de nuestra cooperación. Tú eres la causa de la manifestación cósmica, y proporcionas sus constituyentes materiales sin sufrir transformación alguna; de ese modo, creas, mantienes y aniquilas la manifestación cósmica por Ti mismo. No obstante, aunque pareces ocupado en actividades materiales, eres trascendental a todas las cualidades materiales. Esas Tus actividades trascendentales son, por lo tanto, muy difíciles de entender. VERSO 35. Éstas son nuestras preguntas. El alma condicionada común está sujeta a las leyes materiales, de modo que recibe los frutos de sus acciones. ¿Vives Tú en el mundo material, como un ser humano corriente, en un cuerpo producto de las modalidades materiales? ¿Disfrutas y sufres de los resultados de las acciones buenas y malas bajo la influencia del tiempo, de las actividades pasadas, etc.? ¿O, por el contrario, estás aquí como un testigo neutral, autosuficiente, libre de todo deseo material y siempre lleno de potencia espiritual? Ciertamente, no podemos entender la verdadera posición de Tu Señoría. VERSO 36. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, en Ti pueden reconciliarse todas las contradicciones. ¡Oh, Señor!, Tú eres la Persona Suprema, el receptáculo de ilimitadas cualidades espirituales, el controlador supremo, y por ello Tus ilimitadas glorias son inconcebibles para las almas condicionadas. Muchos teólogos modernos arguyen acerca del bien y del mal sin realmente saber lo que está bien. Sus argumentos siempre son falsos, y sus juicios no llevan a ninguna conclusión, pues carecen por completo de evidencias autorizadas que les permitan obtener conocimiento acerca de Ti. Sus mentes están agitadas por escrituras que contienen conclusiones falsas, y por ello son incapaces de entender la verdad con respecto a Ti. Además, debido a su contaminada ansiedad por llegar a la conclusión correcta, sus teorías no pueden transmitir la revelación acerca de Ti, pues Tú eres trascendental a sus conceptos materiales. Tú eres uno sin par, y, por esa razón, en Ti no son contradictorias contradicciones como la acción y la inacción, la felicidad y la aflicción. Tu potencia es tan grande que puede hacerlo y deshacerlo todo, conforme a Tu voluntad. Con la ayuda de esa potencia, ¿qué hay de imposible para Ti? En Tu posición constitucional no hay dualidad, de modo que puedes hacerlo todo por la influencia de Tu energía. VERSO 37. Una cuerda es causa de temor para la persona que la confunde con una serpiente, pero no para la persona de inteligencia clara que sabe que se trata de una simple cuerda. Del mismo modo, Tú, en forma de Superalma, Te encuentras en el corazón de todos, e inspiras miedo o valentía a cada quien conforme a su inteligencia; en Ti, sin embargo, no hay dualidad. VERSO 38. Si reflexionamos, podemos ver que el Alma Suprema, aunque Se manifiesta de diversas maneras, es en realidad el principio básico de todo. La energía material total es la causa de la manifestación material, pero Él es la causa de la energía material. Por lo tanto, Él es la causa de todas las causas, el que manifiesta la inteligencia y los sentidos. A Él se Le percibe como la Superalma de todo. Sin Él, todo estaría muerto. Tú, que eres esa Superalma, el controlador supremo, eres lo único que permanece. VERSO 39. Por esa razón, ¡oh, Tú, que mataste al demonio Madhu!, en las mentes de aquellos que han llegado a saborear por una vez una simple gota del néctar del océano de Tus glorias, la felicidad trascendental fluye sin interrupción. Esos devotos excelsos olvidan el tenue reflejo de supuesta felicidad material que se deriva de los sentidos materiales de la vista y el oído. Libres de todo deseo, esos devotos son los verdaderos amigos de todas las entidades vivientes. Ofreciéndote su mente y disfrutando de bienaventuranza trascendental, son expertos en alcanzar el verdadero objetivo de la vida. ¡Oh, Señor!, Tú eres el alma y el amigo querido de esos devotos, que no tienen que regresar jamás al mundo material. ¿Cómo podrían ellos dejar de ocuparse en Tu servicio devocional? VERSO 40. ¡Oh, Señor!, ¡oh, personificación y padre de los tres mundos!, ¡oh, fuerza de los tres mundos, en la forma de la encarnación Vāmana!, ¡oh, forma de Nṛsiḿhadeva, de tres ojos!, ¡oh, Tú, que eres la persona más hermosa de los tres mundos! Todo lo que existe, y todos los seres, y entre ellos los seres humanos, e incluso los dānavas y los demonios daityas, no es sino la expansión de Tu energía. ¡Oh, Tú, el supremamente poderoso!, Tú siempre has aparecido en la variedad de formas de Tus encarnaciones para castigar a los demonios tan pronto como adquirían demasiado poder. Tú apareciste en las formas de Vāmanadeva, el Señor Rāma y el Señor Kṛṣṇa. A veces apareces en forma de animal mamífero, como el avatāra Jabalí; a veces vienes en una encarnación mixta, como el Señor Nṛsiḿhadeva y el Señor Hayagr…va; y a veces en forma de ser acuático, como el avatāra Pez y el avatāra Tortuga. Cuando has aceptado esas diversas formas, siempre has castigado a los demonios y dānavas. Por esa razón, oramos a Tu Señoría para que hoy hagas Tu advenimiento en otra encarnación, si así lo deseas, para matar al gran demonio Vṛtrāsura. VERSO 41. ¡Oh, protector supremo, padre de nuestro padre!, ¡oh, pureza suprema!, ¡oh, Señor! Somos almas completamente entregadas a Tus pies de loto. En verdad, nuestras mentes están atadas con cadenas de amor a la meditación en Tus pies de loto. Ahora, por favor, manifiesta Tu encarnación. Aceptándonos como Tus sirvientes y devotos eternos, complácete y sé compasivo con nosotros. Con Tu mirada llena de amor, con Tu fresca y agradable sonrisa compasiva, y con las palabras dulces y nectáreas que emanan de Tu hermoso rostro, libéranos de la ansiedad y el sufrimiento que Vṛtrāsura causa en lo más profundo de nuestros corazones. VERSO 42. ¡Oh, Señor!, del mismo modo que las diminutas chispas del fuego no pueden actuar como el fuego de que emanan, nosotros somos chispas de Tu Señoría, y no podemos informarte de lo que necesitamos en nuestras vidas. Eres el todo completo; así pues, ¿de qué Te vamos a informar? Tú lo sabes todo, pues eres la causa original de la manifestación cósmica, el sustentador y aniquilador de toda la creación universal. Tú siempre realizas Tus pasatiempos con Tus energías materiales y espirituales, pues eres el controlador de toda esa diversidad de energías. Existes dentro de todas las entidades vivientes, dentro de la manifestación cósmica, y también más allá de todo ello. Existes internamente como Parabrahman, y externamente como los elementos de la creación material. Por lo tanto, aunque Te manifiestas en diversos niveles, en distintos momentos y lugares, y en diferentes cuerpos, Tú, la Personalidad de Dios, eres la causa original de todas las causas. En verdad, eres el elemento original. Aunque eres el testigo de todas las actividades, nunca Te afecta ninguna de ellas, pues eres tan grande como el cielo. En calidad de Parabrahman y Paramātmā, eres el testigo de todo. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡nada Te es desconocido! VERSO 43. Querido Señor, Tú eres omnisciente, de modo que sabes muy bien por qué nos hemos refugiado en Tus pies de loto, cuya sombra alivia de todas las perturbaciones materiales. Tú eres el maestro espiritual supremo y lo conoces todo. Por ello, hemos buscado el refugio de Tus pies de loto para que nos instruyas. Por favor, alívianos neutralizando el sufrimiento que ahora padecemos. Tus pies de loto son el único refugio del devoto plenamente entregado, y el único medio de eliminar todos los pesares del mundo material. VERSO 44. Por lo tanto, ¡oh, Señor!, ¡oh, controlador supremo!, ¡oh, Señor Kṛṣṇa!, destruye por favor a ese peligroso demonio, Vṛtrāsura, el hijo de Tvaṣṭā, que se ha tragado ya todas nuestras armas e instrumentos de guerra, así como nuestra fuerza y nuestra influencia. VERSO 45. ¡Oh, Señor!, ¡oh, pureza suprema!, Tú vives en lo más profundo del corazón de todos y observas todos los deseos y actividades de las almas condicionadas. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, conocido con el nombre de ®r… Kṛṣṇa!, Tu reputación es brillante e iluminadora. Como eres el principio de todo, no tienes principio. Esto pueden entenderlo los devotos puros, pues Tú eres fácilmente accesible para las personas puras y veraces. Las almas condicionadas que, después de vagar por el mundo material durante muchos millones de años, se liberan y se refugian en Tus pies de loto, alcanzan entonces el éxito supremo de la vida. Por esa razón, ¡oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, ofrecemos respetuosas reverencias a Tus pies de loto. VERSO 46. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando los semidioses ofrecieron de este modo sus sinceras oraciones al Señor, Él, por Su misericordia sin causa, les escuchó. Después, complacido, les contestó con las siguientes palabras. VERSO 47. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, queridos semidioses!, vuestras oraciones están llenas de conocimiento; ciertamente, estoy muy complacido con vosotros. Con ese conocimiento, la persona se libera y recuerda Mi excelsa posición, que está por encima de las condiciones de la vida material. Al ofrecer oraciones con pleno conocimiento, el devoto se purifica por completo. Ésa es la fuente de Mi servicio devocional. VERSO 48. ¡Oh, tú, el mejor de los inteligentes semidioses!, aunque sea cierto que nada es difícil de obtener para quien Me ha complacido, el devoto puro, cuya mente está fija exclusivamente en Mí, no Me pide nada, excepto la oportunidad de ocuparse en servicio devocional. VERSO 49. De aquellos que piensan que los bienes materiales lo son todo, o que son el objetivo supremo de la vida, se dice que son avaros [KṛpaŠas]. No conocen la necesidad suprema del alma. Además, a quien cumpla los deseos de esos necios, también se le debe considerar un necio. VERSO 50. Un devoto puro perfectamente versado en la ciencia del servicio devocional nunca daría a un necio la instrucción de ocuparse en actividades fruitivas destinadas al disfrute material, y, por supuesto, jamás le ayudaría en esas actividades. Ese devoto es como el médico experto que nunca anima al paciente a tomar alimentos dañinos para su salud, incluso si el paciente los desea. VERSO 51. ¡Oh, Maghavan [Indra]!, ¡te deseo toda buena fortuna! Mi consejo es que acudas al glorioso santo Dadhyañca [Dadh…ci]. Él ha alcanzado grandes logros en cuanto a conocimiento, votos y austeridades, y su cuerpo es muy fuerte. Ve y pídele su cuerpo sin más demora. VERSO 52. Ese santo, Dadhyañca, también conocido como Dadh…ci, asimiló personalmente la ciencia espiritual, y luego la transmitió a los Aśvinī-kumāras. Se dice que Dadhyañca, cuando les dio los mantras, tenía la cabeza de caballo. Por esa razón, esos mantras han recibido el nombre de Aśvaśirā. Tras obtener de Dadh…ci los mantras de la ciencia espiritual, los Aśvinī-kumāras se volvieron j…van-muktas, liberados en esta misma vida. VERSO 53. Dadhyañca entregó la invencible cubierta protectora, el NārāyaŠa-kavaca, a Tvaṣṭā, quien, a su vez, la entregó a su hijo Viśvarūpa, de quien tú la has recibido. Ahora, gracias a ese NārāyaŠa-kavaca, el cuerpo de Dadh…ci es muy fuerte. Por lo tanto, debes pedirle su cuerpo. VERSO 54. Cuando los Aśvinī-kumāras pidan a Dadhyañca su cuerpo en tu nombre, él se lo dará, llevado por el afecto. No lo dudes, pues Dadhyañca es muy experto en la comprensión de los principios religiosos. Cuando él te conceda su cuerpo, Viśvakarmā construirá un rayo con sus huesos. Sin duda, con ese rayo podrás matar a Vṛtrāsura, pues estará dotado de Mi poder. VERSO 55. Cuando Vṛtrāsura haya muerto debido a Mi fuerza espiritual, recuperaréis vuestra fuerza, vuestras armas y vuestra riqueza. Entonces gozaréis de toda buena fortuna. Vṛtrāsura puede destruir los tres mundos, pero no temáis que os haga daño. Él también es un devoto, y nunca sentirá envidia de vosotros. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras instruir a Indra de este modo, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, la causa de la manifestación cósmica, desapareció inmediatamente, mientras todos los semidioses Le contemplaban. VERSO 2. ¡Oh, rey Parīkṣit!, siguiendo las instrucciones del Señor, los semidioses fueron a ver a Dadh…ci, el hijo de Atharvā. Era muy generoso, y cuando le pidieron que les diese su cuerpo, aceptó de inmediato. Sin embargo, con el deseo de escuchar enseñanzas religiosas de labios de los semidioses, mostró ciertas reservas. Sonriendo, y en tono de broma, dijo lo siguiente. VERSO 3. ¡Oh, elevados semidioses!, en el momento de morir, un dolor muy intenso e insoportable arrebata la conciencia de la entidad viviente que ha recibido un cuerpo material. ¿Es que no sabéis de ese dolor? VERSO 4. En el mundo material, todas las entidades vivientes están muy apegadas a su cuerpo material. En la lucha por conservarlo para siempre, cada una trata de protegerlo por todos los medios a su alcance, aun a costa de todos sus bienes. Por lo tanto, ¿quién estaría dispuesto a entregar su cuerpo a nadie, ni aun si el propio Señor Viṣṇu se lo pidiera? VERSO 5. Los semidioses contestaron: ¡Oh, brāhmaŠa excelso!, las personas piadosas como tú, cuyas actividades son dignas de alabanza, son muy bondadosas y afectuosas con la gente. ¿Hay algo que esas almas piadosas no puedan sacrificar por el bien de los demás? Pueden darlo todo, incluso sus propios cuerpos. VERSO 6. Aquellos que están demasiado centrados en sí mismos, piden a los demás sin conocer sus sufrimientos, pero si supiesen las dificultades del que da, no pedirían nada. Del mismo modo, el que puede dar caridad ignora las dificultades del que pide; de lo contrario, no se negaría a darle nada de lo que pidiera. VERSO 7. El gran santo Dadh…ci dijo: Si me negué a ofreceros el cuerpo tan pronto como me lo pedisteis, fue sólo por escuchar vuestra exposición de los principios religiosos. Mi cuerpo me es muy querido, pero ahora debo abandonarlo para servir a vuestros fines, que son superiores, pues sé que, un día u otro, lo voy a perder. VERSO 8. ¡Oh, semidioses!, cuando alguien no siente compasión por el sufrimiento de la humanidad, y no sacrifica su cuerpo temporal por causas superiores, como los principios religiosos o la gloria eterna, hasta los seres inmóviles se compadecen de él. VERSO 9. Personas excelsas, consideradas piadosas y benévolas, juzgan que los principios religiosos de aquel que se siente desdichado al ver el sufrimiento de otros seres vivos, y feliz al ver su felicidad, son inmortales. VERSO 10. Soy un alma espiritual, y este cuerpo, que una vez muerto es comida para chacales y perros, en realidad no me hace ningún bien. Sólo puede utilizarse durante un breve período, y puede morir en cualquier momento. El cuerpo, con sus posesiones, riquezas y familiares, debe emplearse en beneficio de los demás; de lo contrario, será una fuente de problemas y sufrimientos. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Dadh…ci Muni, el hijo de Atharvā, decidió entonces poner su cuerpo al servicio de los semidioses. Se situó a sí mismo, el alma espiritual, a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, y de ese modo abandonó el cuerpo material denso, hecho de cinco elementos. VERSO 12. Dadh…ci Muni controló los sentidos, la fuerza vital, la mente y la inteligencia, y quedó absorto en trance. De ese modo cortó todas sus ataduras materiales. No pudo percibir el modo en que el cuerpo material se separó de su ser. VERSOS 13 y 14. A continuación, el rey Indra empuñó firmemente el rayo que Viśvakarmā había fabricado con los huesos de Dadh…ci. Dotado con el excelso poder de Dadh…ci Muni, e iluminado con el poder de la Suprema Personalidad de Dios, Indra se subió en su elefante, Airāvata, rodeado por todos los semidioses, mientras todos los grandes sabios le ofrecían alabanzas. Así, Indra, hermoso y resplandeciente, complacía a los tres mundos mientras marchaba a matar a Vṛtrāsura. VERSO 15. Mi querido rey Parīkṣit, en el pasado, Rudra, muy iracundo, había corrido hacia Antaka [Yamarāja] para matarle; del mismo modo, Indra, lleno de ira, atacó con gran fuerza a Vṛtrāsura, que estaba rodeado por los jefes de los ejércitos demoníacos. VERSO 16. Como consecuencia, al final de Satya-yuga y comienzos de Tretā-yuga, tuvo lugar una feroz batalla entre los semidioses y los demonios a orillas del río Narmadā. VERSOS 17 y 18. ¡Oh, rey!, cuando los asuras, guiados por Vṛtrāsura, llegaron al campo de batalla, vieron allí al rey Indra armado con el rayo y rodeado por los rudras, los Vasus, los ádityas, los Aśvinī-kumāras, los pitās, los vahnis, los Maruts, los ṛbhus, los sādhyas y los Viśvadevas. Rodeado por su ejército, Indra brillaba con tal esplendor que los demonios no podían tolerar su refulgencia. VERSOS 19, 20, 21 y 22. Muchos miles de demonios, semidemonios, yakṣas y rākṣasas [antropófagos], junto con otros, encabezados por Sumāli y Māli, hicieron frente a los ejércitos del rey Indra, a quienes ni la personificación de la muerte podría vencer fácilmente. Entre los demonios se encontraban Namuci, ®ambara, Anarvā, Dvim™rdhā, Ṛṣabha, Asura, Hayagr…va, Śańkuśirā, Vipracitti, Ayomukha, Pulomā, Vṛṣaparvā, Praheti, Heti y Utkala. Rugiendo estruendosamente, con la valentía de los leones, aquellos invencibles demonios, vestidos con adornos dorados, hostigaron a los semidioses con sus mazas, porras, flechas, arpones, grandes martillos y lanzas. VERSO 23. Empuñando lanzas, tridentes, hachas, espadas y otras armas, como śataghnīs y bhuśuṇḍis, los demonios atacaron en distintas direcciones y dispersaron a los jefes de los ejércitos de los semidioses. VERSO 24. Del mismo modo que no pueden verse las estrellas del cielo cuando están cubiertas por espesas nubes, tampoco era posible ver a los semidioses, pues estaban completamente cubiertos por el espeso entramado de las flechas que caían sobre ellos una tras otra. VERSO 25. Pero aquella lluvia de armas y flechas disparadas para matar a los soldados de los semidioses no llegó a alcanzarles, pues éstos reaccionaron rápidamente y las cortaron en miles de trozos mientras venían por el cielo. VERSO 26. A medida que sus armas y mantras disminuían, los demonios comenzaron a arrojar sobre los soldados de los semidioses un diluvio de picos de montaña, árboles y piedras; sin embargo, los semidioses eran tan poderosos y expertos que volvieron a neutralizar todas esas armas, rompiéndolas en el cielo. VERSO 27. Los soldados de los demonios guiados por Vṛtrāsura vieron que los soldados del rey Indra estaban completamente ilesos, y que todas sus andanadas de armas, e incluso de árboles, piedras y picos de montaña, no les habían hecho el menor daño; entonces, sintieron mucho miedo. VERSO 28. A veces, personas insignificantes emplean un lenguaje áspero para lanzar acusaciones falsas e iracundas contra las personas santas, pero sus inútiles palabras no perturban a las grandes personalidades. Del mismo modo, todos los esfuerzos de los demonios en contra de los semidioses, que contaban con el favor y la protección de Kṛṣṇa, fueron inútiles. VERSO 29. Los asuras, que nunca son devotos del Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, perdieron su orgullo de guerreros cuando vieron que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Abandonando a su jefe cuando la batalla acababa de comenzar decidieron huir, pues el enemigo les había hecho perder el valor. VERSO 30. Al ver su ejército deshecho, y a todos los asuras, incluso los que tenían fama de grandes héroes, huyendo del campo de batalla presas del pánico, Vṛtrāsura, que era en verdad un héroe de mente amplia, sonrió y pronunció las siguientes palabras. VERSO 31. Conforme a su posición, al momento y a las circunstancias, Vṛtrāsura, el héroe entre los héroes, pronunció palabras dignas de la aprobación de hombres reflexivos. Vṛtrāsura llamó a los héroes de los demonios: «¡Oh, Vipracitti!, ¡oh, Namuci!, ¡oh, Pulomā!, ¡oh, Maya, Anarvā y ®ambara!, por favor, escuchadme y no huyáis!». VERSO 32. Vṛtrāsura dijo: Todas las entidades vivientes que han nacido en el mundo material tienen que morir. Podéis estar seguros de que en este mundo nadie ha hallado la manera de salvarse de la muerte. Ni la misma providencia ha dispuesto la forma de huir de ella. Así pues, la muerte es inevitable. Ahora podemos lograr la elevación a los sistemas planetarios superiores y gozar de fama perpetua en este mundo por haber muerto con dignidad; en estas circunstancias, ¿quién no aceptaría esa gloriosa muerte? VERSO 33. Hay dos maneras de hallar una muerte gloriosa, y ninguna de las dos es frecuente. La primera es morir tras haber practicado yoga místico, y, en especial, bhakti-yoga, con el cual se puede controlar la mente y la fuerza vital y morir absorto pensando en la Suprema Personalidad de Dios. La segunda es morir en el campo de batalla, guiando al ejército y sin volver nunca la espalda al enemigo. En los śāstras se dice que esas dos formas de morir son gloriosas. CAPÍTULO 11. LAS CUALIDADES TRASCENDENTALES DE VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, Vṛtrāsura, el gran general de los demonios, aconsejó a sus lugartenientes que siguiesen los principios de la religión, pero los cobardes generales de los demonios, resueltos a huir del campo de batalla, estaban tan alterados por el miedo que no pudieron aceptar sus palabras. VERSOS 2 y 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, los semidioses, aprovechando la oportunidad favorable que el tiempo les brindaba, atacaron por la retaguardia al ejército de los demonios, y comenzaron a perseguir a sus soldados, dispersados por todas partes como si no tuvieran jefe. Al ver la lastimosa situación de sus soldados, Vṛtrāsura, el mejor de los asuras, que recibía el nombre de Indraśatru, «el enemigo de Indra», se sintió muy afligido. Sin poder tolerar esos reveses, detuvo a los semidioses y les reprendió con violencia, pronunciando las siguientes palabras con actitud iracunda. VERSO 4. ¡Oh, semidioses!, estos soldados demoníacos han nacido inútilmente. En verdad, han salido del cuerpo de sus madres como si de excremento se tratara. ¿De qué sirve matar por la espalda a unos enemigos que huyen presas del pánico? Quien se tenga por héroe, nunca debe matar a un enemigo que teme por su vida. Esa forma de matar nunca es gloriosa, ni da la elevación a los planetas celestiales. VERSO 5. ¡Oh, insignificantes semidioses!, si de verdad tenéis fe en vuestro heroísmo, si tenéis paciencia en lo más profundo del corazón, y si no ambicionáis la complacencia de los sentidos, por favor, venid ante mí por un momento. VERSO 6. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vṛtrāsura, el iracundo y poderoso héroe, aterrorizó a los semidioses con su cuerpo de constitución fuerte y robusta. Cuando rugió con su estruendosa voz, casi todas las entidades vivientes se desmayaron. VERSO 7. Al oír el estruendoso rugido de Vṛtrāsura, semejante al de un león, los semidioses se desmayaron y cayeron al suelo, como golpeados por un rayo. VERSO 8. Cuando los semidioses cerraron los ojos, llenos de temor, Vṛtrāsura empuñó su tridente, y, del mismo modo que un elefante enloquecido aplasta cañas huecas en el bosque, Vṛtrāsura pisoteó a los semidioses en el campo de batalla, haciendo temblar la Tierra con su gran fuerza. VERSO 9. Al ver la actitud de Vṛtrāsura, Indra, el rey del cielo, no lo pudo tolerar, y le arrojó una de sus grandes mazas, que son casi imposibles de detener. Sin embargo, Vṛtrāsura la atrapó al vuelo con la mano izquierda, sin la menor dificultad. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el poderoso Vṛtrāsura, el enemigo del rey Indra, muy irritado, golpeó la cabeza del elefante de Indra con aquella misma maza, mientras rugía estruendosamente sobre el campo de batalla. Por aquel acto heroico, fue glorificado por los soldados de ambos ejércitos. VERSO 11. Golpeado por la maza de Vṛtrāsura como una montaña golpeada por un rayo, el elefante Airāvata, que sentía un gran dolor y escupía sangre por la boca, partida por el golpe, se vio llevado catorce metros hacia atrás. Con gran sufrimiento, el elefante cayó, con Indra montado en él. VERSO 12. Cuando vio al elefante de Indra fatigado y herido, y la tristeza de Indra por el daño que su montura había sufrido, la gran alma Vṛtrāsura, siguiendo los principios religiosos, se abstuvo de golpear de nuevo a Indra con la maza. Aprovechando la oportunidad, Indra tocó al elefante con su mano, que produce néctar, y de ese modo alivió el sufrimiento del animal y curó sus heridas. Entonces, Indra y el elefante se levantaron en silencio. VERSO 13. ¡Oh, rey!, cuando el gran héroe Vṛtrāsura vio a Indra, su enemigo, el asesino de su hermano, de pie ante él, con un rayo en la mano y deseoso de luchar, Vṛtrāsura recordó la crueldad de Indra al matar a su hermano. Pensando en las actividades pecaminosas de Indra, la lamentación y el olvido le hacían enloquecer. Entre risas sarcásticas, dijo lo siguiente. VERSO 14. ®r… Vṛtrāsura dijo: Aquel que mató a un brāhmaŠa, el que mató a su maestro espiritual, el que, de hecho, mató a mi propio hermano, se encuentra ahora frente a mí, cara a cara, para enfrentarse conmigo. ¡Qué buena fortuna! ¡Oh, tú, el más abominable!, cuando atraviese tu corazón de piedra con mi tridente, quedaré libre de la deuda contraída con mi hermano. VERSO 15. Sólo porque deseabas vivir en los planetas celestiales, mataste a mi hermano mayor, al mismo brāhmaŠa cualificado, iluminado e intachable al que habías escogido como sumo sacerdote. Aunque era tu maestro espiritual y le habías encomendado la celebración de tu sacrificio, más tarde, con toda crueldad, le cortaste las cabezas, como un carnicero que mata a un animal. VERSO 16. Indra, no tienes la menor vergüenza, ni tienes misericordia, gloria ni buena fortuna. Las reacciones de tus actividades fruitivas te han privado de esas buenas cualidades, de modo que hasta los antropófagos [rākṣasas] te condenan. Ahora voy a ensartar tu cuerpo en mi tridente, y después de que mueras en medio de grandes dolores, serás comido por los buitres, sin que el fuego llegue siquiera a tocarte. VERSO 17. Eres cruel por naturaleza. Si los demás semidioses, ignorando mi poder, te siguen y me atacan, levantando las armas contra mí, les cortaré el cuello con este afilado tridente, y con sus cabezas ofreceré un sacrificio a Bhairava y a los demás líderes de los fantasmas y sus secuaces. VERSO 18. Pero, si en esta batalla me cortas la cabeza con tu rayo y matas a mis soldados, ¡oh, Indra!, ¡oh, gran héroe!, será para mí un gran placer ofrecer mi cuerpo a otras entidades vivientes [como los chacales y los buitres]. De ese modo, quedaré libre de mis obligaciones con las reacciones de mi karma, y mi fortuna será recibir el polvo de los pies de loto de grandes devotos como Nārada Muni. VERSO 19. ¡Oh, rey de los semidioses!, soy tu enemigo y me tienes ante ti. ¿Por qué no me lanzas tu rayo? La verdad es que tu ataque con la maza fue tan inútil como pedir dinero a un avaro, pero el rayo que llevas no será inútil. No debes tener duda alguna al respecto. VERSO 20. ¡Oh, Indra, rey del cielo!, el rayo que tienes para matarme lleva el poder del Señor Viṣṇu y la fuerza de las austeridades de Dadh…ci. Puesto que has venido aquí para matarme conforme a la orden del Señor Viṣṇu, no cabe duda de que moriré cuando me lances tu rayo. El Señor Viṣṇu está de tu parte, y por lo tanto tienes asegurada la victoria, la opulencia y todas las buenas cualidades. VERSO 21. Por la fuerza de tu rayo, me liberaré del cautiverio material y abandonaré el cuerpo y este mundo de deseos materiales. Fijando mi mente en los pies de loto del Señor Sańkarṣaṇa, alcanzaré el mismo destino que Nārada Muni y los grandes sabios, como el propio Señor Sańkarṣaṇa ha dicho. VERSO 22. Cuando una persona se entrega por completo a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios y piensa constantemente en Sus pies de loto, el Señor la acepta, y la reconoce entre Sus sirvientes personales. El Señor nunca concede a esos sirvientes las deslumbrantes opulencias de los sistemas planetarios superiores, inferiores y medios del mundo material. El resultado de gozar de opulencia material en cualquiera de esas tres divisiones del universo es que, de un modo natural, aumenta la enemistad, la ansiedad, la agitación mental, el orgullo y la agresividad. Así, quien goza de esas opulencias tiene que realizar grandes esfuerzos para aumentar y mantener sus posesiones, y sufre y se siente muy desdichado cuando las pierde. VERSO 23. Nuestro Señor, la Suprema Personalidad de Dios, prohíbe a Sus devotos los inútiles esfuerzos en la vía de la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos. ¡Oh, Indra!, de ello podemos deducir lo bondadoso que es el Señor. Esa misericordia sólo pueden obtenerla los devotos puros, y no las personas que aspiran a ganancias materiales. VERSO 24. ¡Oh, mi Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¿podré ser de nuevo el sirviente de Tus sirvientes eternos, cuyo único refugio son Tus pies de loto? ¡Oh, Señor de mi vida!, ¿podré ser de nuevo su servidor, de forma que mi mente piense siempre en Tus atributos trascendentales, mis palabras glorifiquen siempre esos atributos, y mi cuerpo se ocupe siempre en el servicio amoroso de Tu Señoría? VERSO 25. ¡Oh, mi Señor, fuente de toda oportunidad!, no deseo disfrutar en Dhruvaloka, ni en los planetas celestiales ni en el planeta en que reside el Señor Brahmā, ni deseo ser el gobernante supremo de todos los planetas terrenales o de los sistemas planetarios inferiores. No deseo ser amo de los poderes del yoga místico, ni deseo tampoco la liberación, si por ello tengo que abandonar Tus pies de loto. VERSO 26. ¡Oh, Señor de ojos de loto!, como los pajarillos todavía sin alas, que siempre esperan que su madre regrese a alimentarles, o como los terneros que, atados con cuerdas, esperan ansiosamente el momento del ordeño, en que se les dejará beber la leche de sus madres; como la esposa triste por la ausencia del esposo, que siempre anhela que regrese y la satisfaga por entero; así suspiro yo siempre por la oportunidad de ofrecerte servicio directamente. VERSO 27. ¡Oh, mi amo y Señor!, como resultado de mis actividades fruitivas, me encuentro vagando por el mundo material. Por eso, sólo busco la amistad y la compañía de Tus piadosos e iluminados devotos. Debido al hechizo de Tu energía externa, mis apegos por el cuerpo, la esposa, los hijos y el hogar aún persisten, pero no deseo continuar con esos apegos. Haz que mi mente, mi conciencia y todo lo que tengo se apeguen solamente a Ti. CAPÍTULO 12. LA GLORIOSA MUERTE DE VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Deseoso de abandonar el cuerpo, Vṛtrāsura consideraba que la muerte en el combate era preferible a la victoria. ¡Oh, rey Parīkṣit!, empuñando vigorosamente su tridente, atacó con gran fuerza al Señor Indra, el rey del cielo, del mismo modo que Kai˜abha había atacado a la Suprema Personalidad de Dios durante la inundación del universo. VERSO 2. Vṛtrāsura, el gran héroe de los demonios, hizo entonces girar su tridente, cuyas puntas eran como las abrasadoras llamas del fuego del final del milenio, y lo arrojó contra Indra con muchísima fuerza y con rabia, rugiendo y exclamando en voz alta: «¡Oh, pecador!, ¡te voy a matar!». VERSO 3. Mientras surcaba el aire, el tridente de Vṛtrāsura brillaba como un cometa. Era un arma abrasadora, que los ojos apenas podían mirar, pero el rey Indra, sin el menor temor, la cortó en pedazos con su rayo. Al mismo tiempo, cercenó uno de los brazos de Vṛtrāsura, tan grueso como el cuerpo de Vāsuki, el rey de las serpientes. VERSO 4. A pesar de haber perdido un brazo, el iracundo Vṛtrāsura se abalanzó hacia el rey Indra y le golpeó en la mandíbula con una maza de hierro. También golpeó a su elefante. Debido al impacto, a Indra se le cayó el rayo de la mano. VERSO 5. Los habitantes de diversos planetas, y entre ellos los semidioses, los demonios, los cāraŠas y los siddhas, alabaron el heroico acto de Vṛtrāsura, pero cuando observaron que Indra estaba en grave peligro, se lamentaban: «¡Ay! ¡Ay!». VERSO 6. Habiéndosele caído el rayo en presencia de su enemigo, Indra estaba prácticamente vencido y se sentía muy avergonzado. No se atrevía a recoger de nuevo su arma. Sin embargo, Vṛtrāsura le dio ánimos, diciendo: «Recoge tu rayo y mata a tu enemigo. No es el momento de lamentarte por tu destino». VERSO 7. Vṛtrāsura continuó: ¡Oh, Indra!, nadie, con excepción del disfrutador original, la Suprema Personalidad de Dios, Bhagavān, tiene garantizada siempre la victoria. Él es la causa de la creación, el mantenimiento y la aniquilación, y Él lo sabe todo. Sus subordinados, en posición de dependencia y obligados a aceptar cuerpos materiales, a veces alcanzan la victoria y a veces son vencidos en sus enfrentamientos. VERSO 8. Todas las entidades vivientes de todos los planetas del universo, y con ellas las deidades regentes de esos planetas, están completamente sometidas al control del Señor. En sus actividades, son como pájaros atrapados en una red, que no pueden moverse independientemente. VERSO 9. El poder de nuestros sentidos, junto con el poder de la mente, el vigor físico, la fuerza viviente, la inmortalidad y la mortalidad, están sujetos a la supervisión de la Suprema Personalidad de Dios. Ignorantes de este hecho, los necios piensan que el cuerpo material inerte es la causa de sus actividades. VERSO 10. ¡Oh, rey Indra!, una muñeca de madera con aspecto de mujer, o un animal hecho de hierba y hojas, no pueden moverse ni danzar independientemente, sino que dependen por completo de la persona que los maneja; del mismo modo, todos nosotros danzamos conforme al deseo del controlador supremo, la Personalidad de Dios. Nadie es independiente. VERSO 11. Los tres puruṣas Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, Garbhodakaśāyī Viṣṇu y Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la naturaleza material, el conjunto de toda la energía material, el ego falso, los cinco elementos materiales, los sentidos materiales, la mente, la inteligencia y la conciencia, no pueden crear la manifestación material sin la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 12. La persona necia e insensata no puede entender a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque su posición es siempre de dependencia, falsamente se considera el Supremo. Cuando alguien piensa que el cuerpo material es creado por el padre y la madre conforme a las actividades fruitivas pasadas, y que ese mismo cuerpo es destruido por otro agente, como el animal que es devorado por un tigre, su modo de entender no es correcto. Es la Suprema Personalidad de Dios quien crea y devora a los seres vivos a través de otros seres vivos. VERSO 13. En el momento de la muerte, la persona tiene que abandonar su larga vida, su opulencia, su fama y todas sus posesiones, aunque no quiere morir; del mismo modo, en el momento establecido para la victoria, puede obtener todos esos bienes, cuando el Señor Supremo se los conceda por Su misericordia. VERSO 14. Puesto que todo depende de la voluntad suprema de la Personalidad de Dios, debemos mantener una actitud equilibrada, tanto en la fama como en la difamación, en la victoria como en la derrota, en la vida como en la muerte. Y ante sus respectivos efectos, representados por la felicidad y la aflicción, debemos conservar el equilibrio, y permanecer libres de ansiedad. VERSO 15. Aquel que sabe que las tres cualidades (bondad, pasión e ignorancia) no son cualidades del alma, sino de la naturaleza material, y sabe también que el alma pura no es sino un observador de las acciones y reacciones de esas cualidades, debe ser considerado una persona liberada. Él no está atado por esas cualidades. VERSO 16. ¡Oh, enemigo mío!, no tienes más que mirarme. Con mi arma y mi brazo despedazados, ya he sido vencido. Ya has acabado conmigo, pero yo, con el deseo de matarte, hago todo lo que puedo por seguir luchando. Pero no estoy triste en absoluto, ni siquiera en estas condiciones tan adversas. Tú, por lo tanto, debes abandonar esa amargura y continuar luchando. VERSO 17. ¡Oh, enemigo mío!, considera esta batalla como un juego de azar en que nuestras vidas son la apuesta, las flechas son los dados, y los animales que nos transportan, el tablero de juego. Nadie puede saber quién va a ser el vencedor y quién el vencido. Todo depende de la providencia. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar las palabras de Vṛtrāsura, francas e instructivas, el rey Indra le alabó y recogió de nuevo el rayo. Sin confusión ni duplicidad, sonrió y dijo a Vṛtrāsura lo siguiente. VERSO 19. Indra dijo: ¡Oh, gran demonio!, por tu discernimiento y por la constancia que muestras en el servicio devocional, a pesar de tu peligrosa situación, veo que eres un devoto perfecto de la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma y el amigo de todos. VERSO 20. Tú has superado la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, alcanzando la liberación; de ese modo has abandonado la mentalidad demoníaca y has alcanzado la posición de un devoto excelso. VERSO 21. ¡Oh, Vṛtrāsura!, por lo general los demonios actúan bajo la influencia de la modalidad de la pasión. Por eso estoy maravillado de que tú, que eres un demonio, hayas adquirido la mentalidad de un devoto y hayas fijado tu mente en la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, que siempre está situado en el plano de la bondad pura. VERSO 22. La persona firmemente establecida en el servicio devocional del Señor Supremo, Hari, que es el Señor de la más elevada fuente de buena fortuna, nada en el océano de néctar. ¿De qué le sirve a él un pequeño charco de agua? VERSO 23. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vṛtrāsura y el rey Indra estuvieron hablando acerca del servicio devocional, aunque se encontraban enzarzados en una batalla; después, como era su deber, volvieron a luchar. Mi querido rey, ambos eran grandes luchadores, y eran igual de poderosos. VERSO 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Vṛtrāsura, que era perfectamente capaz de vencer a su enemigo, empuñó su maza de hierro, la hizo girar y, apuntando hacia Indra, se la arrojó con la mano izquierda. VERSO 25. Con un solo golpe de su rayo, llamado ®ataparvan, Indra cortó en pedazos la maza y el otro brazo de Vṛtrāsura. VERSO 26. Vṛtrāsura, sangrando en abundancia, con los dos brazos cortados de raíz, presentaba el hermoso aspecto de una montaña voladora a la que Indra hubiera cortado las alas. VERSOS 27, 28 y 29. Vṛtrāsura era muy poderoso, tanto por su fuerza física como por su influencia. Poniendo la mandíbula inferior en el suelo, levantó la superior hasta alcanzar el cielo. Su boca se hizo tan profunda como el propio cielo, y su lengua parecía una gran serpiente. Con sus dientes, espantosos como la muerte, parecía querer devorar el universo entero. De ese modo, el gran demonio Vṛtrāsura adoptó un cuerpo gigantesco, que sacudía a las mismas montañas aplastando la superficie de la Tierra con las piernas; era como si los Himalayas hubiesen echado a andar. Llegó ante Indra y se lo tragó, con su elefante Airāvata, del mismo modo que una gran serpiente pitón se tragaría un elefante. VERSO 30. Los semidioses, junto con Brahmā y otros prajāpatis y grandes personas santas, sintiendo un profundo pesar al ver que el demonio se había tragado a Indra, se lamentaban: «¡Ay!, ¡qué calamidad!, ¡qué calamidad!». VERSO 31. Sin embargo, Indra poseía la armadura protectora de NārāyaŠa, que era idéntica al propio NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios. Protegido por esa armadura y por su propio poder místico, el rey Indra, a pesar de haber sido tragado por Vṛtrāsura, no murió en el estómago del demonio. VERSO 32. El rey Indra, que también era extraordinariamente poderoso, atravesó con su rayo el abdomen de Vṛtrāsura y salió. Acto seguido, Indra, el que mató al demonio Bala, cortó la cabeza de Vṛtrāsura, que era tan alta como el pico de una montaña. VERSO 33. Aun girando en torno al cuello de Vṛtrāsura a gran velocidad, el rayo tardó un año entero en separarla del cuerpo, es decir, 360 días, el tiempo en que el Sol, la Luna y los demás astros completan su recorrido por el Norte y por el Sur. Entonces, cuando llegó el momento adecuado para la muerte de Vṛtrāsura, su cabeza se desplomó al suelo. VERSO 34. Cuando Vṛtrāsura estuvo muerto, en los planetas celestiales los gandharvas y los siddhas, llenos de júbilo, hicieron redoblar timbales, y con himnos védicos alabaron el valor de Indra, el que mató a Vṛtrāsura, ensalzándole y derramando sobre él lluvias de flores, muy complacidos. VERSO 35. ¡Oh, rey Parīkṣit, subyugador de enemigos!, en ese momento, la chispa espiritual salió del cuerpo de Vṛtrāsura y fue de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Ante la mirada de los semidioses, entró en el mundo trascendental para gozar de la compañía del Señor Sańkarṣaṇa. CAPÍTULO 13. EL REY INDRA ACOSADO POR LA REACCIÓN PECAMINOSA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit, que muestras una disposición tan caritativa!, al ver que Vṛtrāsura había sido matado, todos los habitantes de los tres sistemas planetarios, junto con sus deidades regentes, se sintieron inmediatamente complacidos y aliviados. Es decir, todos menos Indra. VERSO 2. Seguidamente, los semidioses, las grandes personas santas, los habitantes de Pitṛloka y Bh™taloka, los demonios, los seguidores de los semidioses, junto con el Señor Brahmā, el Señor ®iva y los semidioses subordinados a Indra, regresaron a sus respectivos hogares. A la hora de partir, sin embargo, nadie dijo nada a Indra. VERSO 3. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, ¿por qué Indra no se sentía feliz? Deseo que me lo expliques. Cuando mató a Vṛtrāsura, todos los semidioses se sintieron muy felices. ¿Por qué no compartía el propio Indra esa felicidad? VERSO 4. ®r… ®ukadeva Gosvāmī contestó: Cuando los grandes sabios y semidioses, perturbados por el extraordinario poder de Vṛtrāsura, se reunieron para pedir a Indra que le matase, él, temeroso de matar a un brāhmaŠa, rechazó su propuesta. VERSO 5. El rey Indra contestó: Cuando maté a Viśvarūpa, recibí muchas reacciones pecaminosas. Por la gracia de las mujeres, la Tierra, los árboles y el agua, pude dividir mi pecado entre ellos, pero si ahora mato a otro brāhmaŠa, a Vṛtrāsura, ¿cómo voy a liberarme de las reacciones pecaminosas? VERSO 6. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar esto, los grandes sabios contestaron al rey Indra: «¡Oh, rey del cielo!, te deseamos toda buena fortuna. No temas. Celebraremos un sacrificio Aśvamedha y te liberaremos de todo posible pecado que te pueda afectar por matar al brāhmaŠa». VERSO 7. Los ṛṣis continuaron: ¡Oh, rey Indra!, al celebrar un sacrificio Aśvamedha y complacer con ello a la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma, el Señor NārāyaŠa, el controlador supremo, podemos liberarnos, no ya de las reacciones del pecado de matar a un demonio como Vṛtrāsura, sino incluso de matar al mundo entero. VERSOS 8 y 9. Quien haya matado a un brāhmaŠa, a una vaca, a su padre, a su madre o a su maestro espiritual, podrá liberarse de inmediato de todas las reacciones pecaminosas por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor NārāyaŠa. Otras personas pecaminosas, como los que comen perros y los caṇḍālas, que son inferiores a los śūdras, también pueden liberarse con ese proceso. Pero tú eres un devoto, y nosotros te ayudaremos con la celebración de un gran sacrificio de caballo. Si complaces al Señor NārāyaŠa de ese modo, ¿qué tienes que temer? Te liberarías incluso si matases al universo entero con todos sus brāhmaṇas; no hablemos entonces de matar a un demonio como Vṛtrāsura, que es causa de perturbación. VERSO 10. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Animado por las palabras de los sabios, Indra mató a Vṛtrāsura; por supuesto, cuando le hubo matado, la reacción pecaminosa de matar a un brāhmaŠa [Brahmā-hatyā] se refugió en Indra. VERSO 11. Siguiendo el consejo de los semidioses, Indra mató a Vṛtrāsura, y tuvo que sufrir las consecuencias de su crimen. Aunque los demás semidioses se sintieron felices, él no halló la menor felicidad en la muerte de Vṛtrāsura. Otras buenas cualidades de Indra, como la tolerancia y la opulencia, no pudieron aliviar su dolor. VERSOS 12 y 13. Indra se vio perseguido por la personificación de la reacción pecaminosa. Tenía el aspecto de una mujer caṇḍāla, una mujer de la más baja clase; parecía muy vieja, y le temblaban todos los miembros. Enferma de tuberculosis, llevaba el cuerpo y los vestidos cubiertos de sangre. Su aliento era un insoportable hedor a pescado que contaminaba toda la calle mientras gritaba a Indra: «¡Espera, Indra!, ¡espera!». VERSO 14. ¡Oh rey!, Indra huyó primero al cielo, pero también allí estaba aquella mujer, la personificación del pecado, persiguiéndole. Aquella bruja le seguía dondequiera que iba. Por último, huyó rápidamente hacia el nordeste y entró en el lago Mānasa-sarovara. VERSO 15. Siempre pensando en la manera de liberarse de la reacción del pecado de haber matado a un brāhmaŠa, el rey Indra, invisible para todos, vivió mil años dentro del lago, en las sutiles fibras de un tallo de loto. El dios del fuego solía llevarle la parte que le correspondía de todos los yajñas; sin embargo, como tenía miedo de entrar en el agua, Indra pasó muchísima hambre. VERSO 16. Mientras el Señor Indra estuvo viviendo en el agua, enredado en el tallo del loto, Nahuṣa fue dotado con la capacidad de gobernar el reino celestial, en virtud de su conocimiento, su austeridad y su poder místico. Sin embargo, cegado y enloquecido con el poder y la opulencia, Nahuṣa hizo propuestas deshonestas a la esposa de Indra con el deseo de disfrutar de ella. Como consecuencia, fue maldecido por un brāhmaŠa, y más tarde se convirtió en serpiente. VERSO 17. Los pecados de Indra disminuyeron por la influencia de Rudra, el semidiós de todas las direcciones. Indra no llegó a verse afectado por sus pecados, pues estaba protegido por la esposa del Señor Viṣṇu, la diosa de la fortuna, que tiene su morada entre las flores de loto del lago Mānasa-sarovara. Finalmente, adorando estrictamente al Señor Viṣṇu, Indra se liberó de todas las reacciones de sus actos pecaminosos. De inmediato, los brāhmaṇas le hicieron volver a los planetas celestiales para restaurarle en su posición. VERSO 18. ¡Oh, rey!, cuando el Señor Indra alcanzó los planetas celestiales, los brāhmaṇas santos le iniciaron debidamente en un sacrificio de caballo [Aśvamedha-yajña] destinado a complacer al Señor Supremo. VERSOS 19 y 20. El sacrificio de caballo celebrado por los santos brāhmaṇas liberó a Indra de las reacciones de todos sus pecados, debido a que en ese sacrificio adoró a la Suprema Personalidad de Dios. ¡Oh, rey!, como la niebla que se disipa con el brillo del Sol naciente, su pecado, aunque muy grave, quedó neutralizado de inmediato con aquel sacrificio. VERSO 21. El rey Indra fue favorecido por Mar…ci y los demás grandes sabios, que celebraron el sacrificio en estricta conformidad con las reglas y regulaciones, adorando a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma, la persona original. De ese modo, Indra recuperó su excelsa posición y fue de nuevo honrado por todos. VERSOS 22 y 23. En esta gran narración se glorifica a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa; en ella también hay juicios acerca del carácter excelso del servicio devocional, y descripciones de devotos como Indra y Vṛtrāsura; también se explica cómo se liberó el Señor Indra de la vida pecaminosa y cómo alcanzó la victoria en su lucha contra los demonios. Aquel que comprende este episodio se libera de todas las reacciones del pecado. Por esa razón, se aconseja a las personas cultas que lean siempre esta narración. Quien así lo haga, se volverá experto en las actividades de los sentidos, su opulencia aumentará, y su fama se propagará por todas partes. Además, se liberará de todas las reacciones de sus pecados, vencerá a todos sus enemigos, y la duración de su vida aumentará. Esta narración es auspiciosa en todos los sentidos; por ello, los sabios eruditos la escuchan y la repiten siempre que celebran alguna festividad. CAPÍTULO 14. LA LAMENTACIÓN DEL REY CITRAKETU. VERSO 1. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, erudito brāhmaŠa!, generalmente los demonios son pecadores obsesionados con las modalidades de la pasión y la ignorancia. Siendo así, ¿cómo es posible que Vṛtrāsura alcanzase un amor tan sublime por la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa? VERSO 2. Los semidioses situados en el plano de la modalidad de la bondad, y los grandes sabios purificados de la suciedad del disfrute material, muy rara vez ofrecen servicio devocional puro a los pies de loto de Mukunda. [Por lo tanto, ¿cómo es posible que Vṛtrāsura llegase a ser un devoto tan elevado?]. VERSO 3. En el mundo material hay tantas entidades vivientes como átomos. De entre ellas, sólo unas pocas son seres humanos, y, de entre éstas, pocas tienen interés en seguir principios religiosos. VERSO 4. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas, ®ukadeva Gosvāmī!, de entre muchas personas que siguen principios religiosos, sólo unas pocas desean liberarse del mundo material. De entre muchos miles que desean la liberación, tal vez haya una que la alcance, abandonando el apego material por la sociedad, la amistad, el amor, el país, el hogar, la esposa y los hijos. Y, de entre muchos miles de personas liberadas, es muy difícil hallar una que haya podido entender el verdadero significado de la liberación. VERSO 5. ¡Oh, gran sabio!, de entre muchos millones de personas liberadas y perfectas en el conocimiento de la liberación, tal vez una sea devota del Señor NārāyaŠa, Kṛṣṇa. Hallar a uno de esos devotos completamente pacíficos es algo extraordinariamente difícil. VERSO 6. Vṛtrāsura se encontraba en el ardiente fuego de la batalla y era un demonio infame y pecaminoso, siempre empeñado en causar problemas y ansiedades a los demás. ¿Cómo es posible que semejante demonio llegara a ser tan consciente de Kṛṣṇa? VERSO 7. Mi querido señor, ®ukadeva Gosvāmī, Vṛtrāsura era un demonio pecaminoso, pero, aun así, demostró el valor del más glorioso de los kṣatriyas y satisfizo al Señor Indra en el combate. ¿Cómo es posible que ese demonio fuese un gran devoto del Señor Kṛṣṇa? Estas contradicciones me han creado grandes dudas, y me hacen arder de deseo por escuchar tu explicación. VERSO 8. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: Tras escuchar la inteligente pregunta de Mahārāja Parīkṣit, ®ukadeva Gosvāmī, el sabio más poderoso, se dispuso a responder a su discípulo con mucho afecto. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, te contaré la historia que yo mismo escuché de labios de Vyāsadeva, Nārada y Devala. Por favor, escucha con atención. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en la provincia de ®™rasena vivía un rey llamado Citraketu, que gobernaba sobre toda la Tierra. Durante su reinado, la Tierra producía todo lo necesario para la vida. VERSO 11. Citraketu tenía diez millones de esposas, pero, aunque estaba capacitado para engendrar hijos, ninguna de ellas pudo darle un descendiente. El azar quiso que todas ellas fuesen estériles. VERSO 12. Citraketu, el marido de tantos millones de esposas, estaba dotado de belleza, magnanimidad y juventud. Había nacido en una familia elevada, gozaba de una educación completa, y era rico y opulento. Sin embargo, pese a todas esas cualidades, estaba lleno de ansiedad, pues no tenía ningún hijo. VERSO 13. Todas sus reinas tenían el rostro hermoso y los ojos atractivos, pero ni las opulencias que poseía, ni sus cientos de miles de esposas, ni las tierras de las que era señor absoluto, eran fuente de felicidad para él. VERSO 14. En cierta ocasión, el poderoso sabio A‰girā, que viajaba por todo el universo sin ocupación determinada, quiso visitar el palacio del rey Citraketu. VERSO 15. Nada más ver al sabio, Citraketu se levantó del trono y se dispuso a adorarle. Ofreciéndole comida y agua para beber, cumplió con su deber de anfitrión de un huésped ilustre. Una vez que el ṛṣi estuvo cómodamente sentado, el rey, dominando la mente y los sentidos, se sentó en el suelo a los pies del ṛṣi. VERSO 16. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando Citraketu, después de haberse postrado humildemente, se sentó a sus pies de loto, el gran sabio le felicitó por su humildad y su hospitalidad, dirigiéndose a él con las siguientes palabras. VERSO 17. El gran sabio A‰girā dijo: Mi querido rey, espero que tu cuerpo, tu mente, tu séquito y tus atributos de rey se encuentren bien. Cuando los siete componentes de la naturaleza material [la energía material total, el ego y los cinco objetos de complacencia de los sentidos] ejercen su función correctamente, la entidad viviente que se encuentra dentro de los elementos materiales es feliz. Sin esos siete elementos no es posible la existencia. Del mismo modo, un rey está siempre protegido por siete elementos: su instructor (svām… o guru), sus ministros, su reino, su castillo, su tesoro, su realeza y sus amigos. VERSO 18. ¡Oh, rey!, ¡oh, señor de la humanidad!, el rey que depende de esas personas y sigue sus instrucciones es feliz. Del mismo modo, quienes le rodean también son felices si siguen sus instrucciones y obsequian al rey con sus regalos y actividades. VERSO 19. ¡Oh, rey!, ¿tienes bajo control a tus esposas, a tus súbditos, a los secretarios, a los sirvientes y a los comerciantes que venden especias y aceites? ¿Dominas perfectamente también a tus ministros, a los que viven en tu palacio, a los gobernadores de las provincias, a tus hijos y a todos los que dependen de ti? VERSO 20. Si el rey tiene la mente bajo perfecto control, todos los miembros de su familia y los funcionarios del gobierno se subordinan a él. Los gobernadores de las provincias pagan los impuestos puntualmente y sin resistencia. ¿Qué diremos entonces de los sirvientes de menos categoría? VERSO 21. ¡Oh, rey Citraketu!, observo que tu mente no está complacida. Pareces no haber alcanzado el objetivo que deseabas. ¿Eres tú la causa, o es por culpa de otro? Tu rostro está pálido y refleja una profunda ansiedad. VERSO 22. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, el gran sabio A‰girā lo sabía todo, pero aun así hizo estas preguntas al rey. El rey Citraketu, que deseaba un hijo, se inclinó entonces con gran humildad y habló al gran sabio de la siguiente manera. VERSO 23. El rey Citraketu dijo: ¡Oh, gran señor, A‰girā!, gracias a la austeridad, el conocimiento y el samadhi trascendental, tú estás libre de todas las reacciones de la vida pecaminosa. Por esa razón, como yog… perfecto, puedes entenderlo todo, tanto interna como externamente, acerca de nosotros, las almas condicionadas en un cuerpo material. VERSO 24. ¡Oh, gran alma!, aunque eres consciente de todo, me preguntas por qué estoy lleno de ansiedad. Así pues, para satisfacer tu orden te revelaré la causa. VERSO 25. Del mismo modo que una persona afligida por el hambre y la sed no se conforma con placeres externos como collares de flores o pasta de sándalo, yo no estoy complacido con mi imperio, mi opulencia y mis posesiones, cosas éstas que incluso los grandes semidioses desean. La razón es que no tengo ningún hijo. VERSO 26. ¡Oh, gran sabio!, por favor, sálvanos a mí y a mis antepasados, que van a descender a las tinieblas del infierno debido a que no tengo descendencia. Haz algo, por favor, para que pueda tener un hijo que nos libere de las condiciones infernales. VERSO 27. Satisfaciendo el ruego de Mahārāja Citraketu, A‰girā Ṛṣi, que nació de la mente del Señor Brahmā, se mostró muy misericordioso con él. El sabio, que era una personalidad muy poderosa, celebró un sacrificio en el que ofreció oblaciones de arroz dulce a Tvaṣṭā. VERSO 28. ¡Oh, Parīkṣit Mahārāja, el mejor de los Bhāratas!, el gran sabio A‰girā dio los remanentes del alimento ofrecido en el yajña a Kṛtadyuti, la primera esposa de Citraketu, la más perfecta entre sus millones de reinas. VERSO 29. A continuación, el gran sabio dijo al rey: «¡Oh, gran rey!, ahora tendrás un hijo que será causa de júbilo y también de lamentación». Diciendo esto, el sabio se marchó, sin esperar la respuesta de Citraketu. VERSO 30. Del mismo modo que Kṛttikādev… concibió un hijo llamado Skanda [Kārttikeya] tras recibir de Agni el semen del Señor ®iva, Kṛtadyuti quedó embarazada tras recibir el semen de Citraketu y comer los remanentes de alimento del yajña celebrado por A‰girā. VERSO 31. Tras recibir la reina Kṛtadyuti el semen de Mahārāja Citraketu, el rey de ®™rasena, su vientre fue creciendo poco a poco, ¡oh, rey Parīkṣit!, como la Luna que crece en la quincena brillante. VERSO 32. Después, a su debido tiempo, el rey fue padre de un hijo. Al conocer la noticia, todos los habitantes del estado de ®™rasena se sintieron muy complacidos. VERSO 33. Pero el más complacido era el rey Citraketu. Después de tomar un baño purificatorio, se adornó con alhajas e hizo que brāhmaṇas eruditos ofreciesen bendiciones al niño y celebrasen la ceremonia de su nacimiento. VERSO 34. A los brāhmaṇas que participaron en la ceremonia ritual, el rey, como caridad, les obsequió con oro, plata, ropas, adornos, aldeas, caballos y elefantes, además de sesenta karors [seiscientos millones] de vacas. VERSO 35. Como una nube que derrama agua sobre la tierra sin hacer distinciones, el generoso rey Citraketu, con el deseo de aumentar la fama, la opulencia y la longevidad de su hijo, fue para todos como una lluvia de todas las cosas que pudieran desearse. VERSO 36. Cuando un pobre consigue algún dinero tras pasar muchas dificultades, su afecto por ese dinero aumenta día a día. Del mismo modo, el rey Citraketu había recibido un hijo tras pasar por muchas dificultades, y su afecto por él aumentaba con el paso de los días. VERSO 37. Al igual que el padre, la madre del bebé también vio aumentar en exceso su atracción por el niño, al que prestaba cada vez mayor atención. Las otras esposas, viendo al hijo de Kṛtadyuti, estaban muy agitadas por el deseo de tener hijos. Ese deseo era violento como una fiebre. VERSO 38. A medida que criaban a su hijo con el mayor esmero, el rey Citraketu sentía aumentar su cariño por la reina Kṛtadyuti; sin embargo, su cariño por las demás esposas, que no tenían hijos, era cada vez menor. VERSO 39. Las demás reinas se sentían muy desdichadas por no tener hijos. Como el rey no les prestaba atención, se renegaban de sí mismas y se lamentaban, llenas de envidia. VERSO 40. En el hogar, una esposa sin hijos varones es tenida en menos por el esposo y deshonrada por sus coesposas como si fuese una sirvienta. Ciertamente, esa mujer se ve condenada en todo aspecto debido a su vida pecaminosa. VERSO 41. Hasta las sirvientas que se ocupan constantemente en servir al esposo son honradas por él, de forma que no tienen de qué lamentarse. Nosotras, sin embargo, hacemos de sirvientas de la sirvienta; somos enormemente desdichadas. VERSO 42. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Dejadas de lado por su marido, las coesposas de Kṛtadyuti, al ver la opulencia de Kṛtadyuti, que tenía un hijo, ardían constantemente de envidia, una envidia cada vez más fuerte. VERSO 43. La envidia llegó a ser tan grande que perdieron la inteligencia. Su corazón se hizo muy duro, y, sin poder tolerar la indiferencia del rey, finalmente envenenaron al niño. VERSO 44. Sin sospechar que sus coesposas habían envenenado a su hijo, la reina Kṛtadyuti paseaba por la casa creyéndole profundamente dormido. No se daba cuenta de que había muerto. VERSO 45. Cuando le pareció que su hijo llevaba ya mucho tiempo dormido, la reina Kṛtadyuti, que sin duda era muy inteligente, ordenó a la nodriza: «Querida amiga, por favor, tráeme a mi hijo». VERSO 46. La sirvienta se acercó al niño, que estaba acostado, y vio que tenía los ojos en blanco. Como no daba señales de vida y todos sus sentidos estaban inactivos, comprendió que estaba muerto. Al darse cuenta, inmediatamente gritó: «¡Ay de mí!, ¡estoy perdida!», y cayó al suelo. VERSO 47. Muy agitada, la nodriza se golpeaba el pecho con las manos y se lamentaba dando grandes voces. Al escuchar sus gritos, la reina acudió inmediatamente, y, al acercarse a su hijo, descubrió su repentina muerte. VERSO 48. Entre grandes lamentos, con el cabello y las ropas desarreglados, la reina cayó al suelo inconsciente. VERSO 49. ¡Oh, rey Parīkṣit!, aquellos gritos atrajeron inmediatamente a todos los habitantes del palacio, tanto hombres como mujeres. Compartiendo el mismo dolor, también ellos comenzaron a llorar. Con lágrimas fingidas y perfectamente conscientes de su ofensa, las reinas que habían envenenado al niño también lloraron. VERSOS 50 y 51. Cuando supo que su hijo había muerto por causas desconocidas, el rey Citraketu perdió casi la vista. Avivada por el gran afecto que sentía por el niño, su lamentación crecía como un fuego ardiente; en el camino hacia dónde estaba el cadáver, resbalaba y caía al suelo una y otra vez. Rodeado por sus ministros y funcionarios, así como por los brāhmaṇas eruditos allí presentes, el rey se acercó al niño y cayó inconsciente a sus pies, con los cabellos y vestidos sueltos. Cuando volvió en sí, respiraba pesadamente, tenía los ojos llenos de lágrimas, y no podía hablar. VERSO 52. La reina, al ver que su esposo, el rey Citraketu, estaba sumido en una gran lamentación, y que su hijo, el único hijo de la familia, había muerto, rompió en todo tipo de lamentaciones. Esto aumentó el dolor en lo más profundo del corazón de todos los habitantes del palacio, ministros y brāhmaṇas. VERSO 53. La guirnalda de flores que adornaba la cabeza de la reina se desprendió, y sus cabellos se soltaron. Las lágrimas diluyeron el colirio de sus ojos y humedecieron sus pechos, cubiertos con polvo de ku‰kuma. Su fuerte llanto por la pérdida de su hijo era como el dulce sonido de un pájaro kurar…. VERSO 54. ¡Ay!, ¡oh, Providencia!, ¡oh, Creador!, en verdad eres inexperto en la creación, pues has causado la muerte de un hijo en vida de su padre; con ese acto vas en contra de las leyes de Tu propia creación. Si estás decidido a contradecir esas leyes, sin duda eres el enemigo de las entidades vivientes y no tienes la más mínima misericordia. VERSO 55. Mi Señor, tal vez digas que no hay ninguna ley que establezca que el padre tenga que morir en vida del hijo, o que el hijo tiene que nacer durante la vida del padre, pues la vida y la muerte dependen de las actividades fruitivas que se hayan realizado. Sin embargo, si la actividad fruitiva es tan poderosa como para que de ella dependan el nacimiento y la muerte, entonces no hay necesidad de ningún controlador o Dios. Es más, si dices que se necesita un controlador, debido a que la energía material no tiene poder para actuar, se Te puede responder diciendo que, si los lazos de afecto que Tú has creado se ven perturbados por la acción fruitiva, nadie criará a sus hijos con cariño, sino que todo el mundo les abandonará cruelmente a su suerte. Tú has cortado los lazos de afecto que impulsan al padre a criar al niño, y por ello das la impresión de ser inexperto y poco inteligente. VERSO 56. Mi querido hijo, estoy desamparada y muy afligida. No abandones mi compañía. Mira cómo se lamenta tu padre. Estamos desamparados porque, sin un hijo, tendremos que sufrir en las regiones más oscuras del infierno. Tú eres nuestra única esperanza de salir de esas oscuras regiones. Por eso te ruego que dejes al cruel Yama y no vayas con él. VERSO 57. Mi querido hijo, llevas mucho tiempo dormido. Ahora, por favor, levántate. Tus amiguitos te llaman para que juegues con ellos. Debes de tener mucha hambre, así que, por favor, levántate, mama de mi pecho y pon fin a nuestra lamentación. VERSO 58. Mi querido hijo, soy muy desdichada, pues no podré ver de nuevo tu dulce sonrisa. Has cerrado los ojos para siempre. Por eso deduzco que has sido llevado de este planeta a otro, del que no regresarás. Mi querido hijo, nunca más podré escuchar tu dulce voz. VERSO 59. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: En compañía de su esposa, que se lamentaba así por la muerte de su hijo, el rey Citraketu, profundamente apenado, lloraba y gemía con la boca abierta. VERSO 60. Al escuchar los lamentos de los reyes, todos sus seguidores, hombres y mujeres, se unieron a su llanto. Debido a lo repentino de la desgracia, todos los ciudadanos del reino estaban al borde del desvanecimiento. VERSO 61. El gran sabio A‰girā, cuando supo que el rey estaba casi muerto en un océano de lamentación, fue a verle en compañía de Nārada Ṛṣi. CAPÍTULO 15. LOS SANTOS NĀRADA Y AŃGIRĀ INSTRUYEN AL REY CITRAKETU. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mientras el rey Citraketu, víctima de la desesperación, yacía como un cuerpo muerto al lado del cadáver de su hijo, los dos grandes sabios Nārada y A‰girā le instruyeron acerca de la conciencia espiritual con las siguientes palabras. VERSO 2. ¡Oh, rey!, ¿qué relación tiene contigo ese cuerpo muerto por el que te lamentas, y qué relación tienes tú con él? Tal vez digas que sois padre e hijo, pero, ¿piensas que esa relación existía antes? ¿Existe realmente ahora? ¿Continuará en el futuro? VERSO 3. ¡Oh, rey!, como pequeñas partículas de arena, que a veces se juntan y a veces se separan llevadas por la acción de las olas, las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales a veces se unen y a veces se separan por la acción del tiempo. VERSO 4. Las semillas sembradas en la tierra, unas veces germinan y otras veces no. A veces la tierra no es fértil, y la siembra no da fruto. Del mismo modo, a veces un posible padre, impulsado por la potencia del Señor Supremo, puede engendrar un hijo, pero otras veces puede no llegar a concebirlo. Por lo tanto, nadie debe lamentarse por esa artificial relación de paternidad, que, en última instancia, está bajo el control del Señor Supremo. VERSO 5. ¡Oh, rey!, tanto tú como nosotros, tus consejeros, esposas y ministros, así como todos los seres móviles e inmóviles que pueblan la totalidad del cosmos en este momento, nos hallamos en una situación temporal. Es una situación que no existía antes de nuestro nacimiento, y que tampoco existirá después de nuestra muerte. Por lo tanto, nuestra situación actual es temporal, aunque no falsa. VERSO 6. Ciertamente, la Suprema Personalidad de Dios, el amo y propietario de todo, no tiene interés en la manifestación cósmica temporal. Aun así, como el niño que crea algo en la playa sin tener interés en ello, el Señor, manteniéndolo todo bajo Su control, causa la creación, el mantenimiento y la aniquilación. Él crea haciendo que un padre engendre un hijo, mantiene haciendo que un gobierno o rey velen por el bienestar público, y aniquila a través de los agentes de la muerte, como, por ejemplo, las serpientes. Los agentes para la creación, el mantenimiento y la aniquilación no tenemos potencia independiente, pero, debido al hechizo de la energía ilusoria, nos consideramos el creador, el sustentador y el aniquilador. VERSO 7. ¡Oh, rey!, de una semilla se genera otra semilla, y, del mismo modo, a partir de un cuerpo [el cuerpo del padre], y por intermedio de otro cuerpo [el cuerpo de la madre], se genera un tercer cuerpo [el cuerpo del hijo]. Del mismo modo que los elementos del cuerpo material son eternos, la entidad viviente que aparece por intermedio de esos elementos materiales también es eterna. VERSO 8. La nacionalidad, la individualidad y todas las demás divisiones generales y específicas, son imaginaciones de personas que no han avanzado en el cultivo de conocimiento. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así iluminado por las instrucciones de Nārada y A‰girā, el rey Citraketu vio en aquel conocimiento una nueva esperanza. Secándose el apesadumbrado rostro con la mano, el rey dijo. VERSO 10. El rey Citraketu dijo: Sólo por ocultar vuestra identidad, habéis venido aquí vestidos como avadh™tas, como personas liberadas, pero puedo darme cuenta de que, por vuestro nivel de conciencia, sois los más elevados de los hombres. Vosotros lo conocéis todo tal y como es. Por lo tanto, sois los más grandes entre las grandes personalidades. VERSO 11. Los brāhmaṇas que se han elevado a la posición de vaiṣṇavas, que son los sirvientes más queridos de Kṛṣṇa, a veces se visten como si fuesen locos. Con el único deseo de beneficiar a materialistas como nosotros, que estamos siempre apegados a la complacencia de los sentidos, y para disipar nuestra ignorancia, esos vaiṣṇavas viajan por la superficie del globo conforme a su deseo. VERSOS 12, 13, 14 y 15. ¡Oh, grandes almas!, he escuchado decir que, entre las grandes personalidades perfectas que viajan por la superficie de la Tierra para impartir conocimiento a la gente cubierta por la ignorancia, se encuentran Sanat-kumāra, Nārada, ¬bhu, A‰girā, Devala, Asita, Apāntaratamā [Vyāsadeva], Mārkaṇḍeya, Gautama, Vasiṣṭha, Bhagavān Paraśurāma, Kapila, ®ukadeva, Durvāsā, Yājñavalkya, JātukarŠa y AruŠi, así como Romaśa, Cyavana, Dattātreya, šsuri, Patañjali, el gran sabio Dhaumya, que es como la cabeza de los Vedas, el sabio Pañcaśikha, HiraŠyanābha, Kauśalya, ®rutadeva y ¬tadhvaja. Sin duda alguna, vosotros estáis entre ellos. VERSO 16. Vosotros sois grandes personalidades, de modo que podéis darme conocimiento verdadero. Soy tan necio como un perro, un cerdo o cualquier otro animal callejero, pues estoy sumido en la oscuridad de la ignorancia. Así pues, os pido que, por favor, encendáis la antorcha del conocimiento y me salvéis. VERSO 17. A‰girā dijo: Mi querido rey, yo vine a verte cuando deseabas un hijo. De hecho, soy el mismo A‰g…ra Ṛṣi que te dio ese hijo. En cuanto a este ṛṣi, se trata del gran sabio Nārada, que nació directamente del Señor Brahmā. VERSOS 18 y 19. Mi querido rey, tú eres un devoto avanzado de la Suprema Personalidad de Dios. No es propio de una persona como tú estar absorto en lamentaciones por la pérdida de algo material. Por eso hemos venido, a liberarte de esa falsa lamentación, que se debe a que estás sumido en la oscuridad de la ignorancia. No es en absoluto deseable que una persona avanzada en conocimiento espiritual se deje afectar por las pérdidas y ganancias materiales. VERSO 20. Pude haberte dado el conocimiento trascendental supremo la primera vez que vine a tu casa, pero, cuando vi que tu mente estaba absorta en cosas materiales, solamente te di un hijo, que ha sido para ti causa de júbilo y de lamentación. VERSOS 21, 22 y 23. Mi querido rey, ahora tienes una experiencia real de lo que sufre la persona que tiene hijos. ¡Oh, rey!, propietario del estado de ®™rasena, la esposa, la casa, la opulencia de un reino, con todas sus riquezas y objetos de la percepción de los sentidos, son todos una sola cosa, en el sentido de que son temporales. El reino, el poderío militar, el tesoro, los sirvientes, los ministros, los amigos y los familiares son todos causa de temor, ilusión, lamentación y sufrimiento. Son como un gandharva-nagara, un palacio inexistente dentro del bosque, que sólo existe en la imaginación. Como no son permanentes, no son más que ilusiones, sueños e invenciones mentales. VERSO 24. Esos objetos visibles, como la esposa, los hijos y las propiedades, son como sueños e invenciones mentales. En realidad, lo que vemos no tiene existencia permanente. A veces es visible y a veces no lo es. Son invenciones mentales que creamos únicamente debido a nuestros actos pasados; y, a su vez, esas fantasías nos llevan a realizar nuevas actividades. VERSO 25. Por influencia del concepto corporal de la vida, la entidad viviente está absorta en el cuerpo, que es una combinación de los elementos físicos, los cinco sentidos de adquisición de conocimiento y los cinco sentidos para la acción, además de la mente. Por medio de la mente, la entidad viviente padece tres tipos de sufrimientos: adhibhautika, adhidaivika y adhyātmika. Por lo tanto, el cuerpo es fuente de toda clase de miserias. VERSO 26. Por lo tanto, ¡oh, rey Citraketu!, considera detenidamente la posición del ātmā. En otras palabras, trata de entender quién eres tú: ¿el cuerpo, la mente o el alma? Considera de dónde has venido, adónde irás después de abandonar el cuerpo, y por qué estás sujeto a la lamentación material. Trata de entender de ese modo tu verdadera posición, y entonces podrás abandonar tu innecesario apego. También podrás abandonar la creencia de que el mundo material, o cualquier otra cosa sin contacto directo con el servicio a Kṛṣṇa, es eterno. Así alcanzarás la paz. VERSO 27. El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey, presta atención, pues voy a confiarte un mantra muy auspicioso. Hoy lo recibirás de mí, y al cabo de siete noches podrás ver al Señor cara a cara. VERSO 28. Mi querido rey, en el pasado, el Señor ®iva y otros semidioses se refugiaron en los pies de loto de Sańkarṣaṇa. De ese modo, se liberaron inmediatamente de la ilusión de la dualidad y alcanzaron una gloria inigualable y nunca superada en la vida espiritual. Tú alcanzarás esa misma posición muy pronto. CAPÍTULO 16. EL REY CITRAKETU ALCANZA EL REFUGIO DEL SEÑOR SUPREMO. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, con su poder místico, el gran sabio Nārada hizo aparecer al hijo muerto ante la vista de todos sus familiares, que se estaban lamentando. Entonces dijo lo siguiente. VERSO 2. ®r… Nārada Muni dijo: ¡Oh, entidad viviente!, te deseo toda buena fortuna. Mira a tus padres. Todos tus amigos y familiares están abrumados de dolor debido a tu muerte. VERSO 3. Como has muerto de forma prematura, aún te queda tiempo por vivir. Por lo tanto, puedes volver a entrar en tu cuerpo y disfrutar de lo que te queda de vida, rodeado de tus amigos y familiares. Acepta el trono real y las opulencias que tu padre te ofrece. VERSO 4. Gracias al poder místico de Nārada Muni, la entidad viviente volvió a entrar en su cuerpo muerto por un breve espacio de tiempo. Respondiendo a Nārada Muni, dijo: Yo, el ser vivo, transmigro de un cuerpo a otro conforme a los resultados de mis actividades fruitivas; a veces voy a las especies de los semidioses, a veces a las especies de los animales inferiores, a veces estoy entre los vegetales, y a veces en la especie humana. Así pues, ¿en qué nacimiento fueron éstos mi padre y mi madre? Lo cierto es que nadie es padre ni madre mío. ¿Cómo puedo yo aceptar a estas dos personas como padres? VERSO 5. En el fluir del mundo material, que es como un río que arrastra a la entidad viviente, todos llegan a ser amigos, familiares y enemigos con el paso del tiempo. A veces son neutrales, a veces meditan, a veces se desprecian, y pueden llegar a establecer muchas otras relaciones. Sin embargo, a pesar de todos esos tratos, sus relaciones no son permanentes. VERSO 6. Como el oro y otros bienes, que pasan continuamente de mano en mano mediante el proceso de compraventa, la entidad viviente vaga por todo el universo como resultado de sus actividades fruitivas, inyectada vida tras vida por diversos tipos de padres en diversidad de cuerpos y especies. VERSO 7. Unas pocas entidades vivientes nacen en la especie humana, mientras que otras nacen como animales. Aunque todas ellas son entidades vivientes, sus relaciones no son permanentes. A veces un animal permanece durante un tiempo bajo la custodia de un ser humano, para luego pasar a propiedad de otro. Tan pronto como cambia de dueño, su anterior propietario olvida el sentimiento de propiedad. Ciertamente, mientras tiene al animal, siente afinidad por él, pero, tan pronto como lo vende, esa afinidad se pierde. VERSO 8. Una entidad viviente establece vínculos con otras en virtud de relaciones basadas en cuerpos destinados a perecer; sin embargo, la entidad viviente es eterna. En realidad, lo que nace o se pierde es el cuerpo, y no la entidad viviente. No hay que pensar que la entidad viviente nace o muere. En realidad, el ser vivo no tiene la menor relación con sus supuestos padres. Cuando nace como hijo de un padre y una madre, como resultado de sus actividades fruitivas pasadas, establece una relación con el cuerpo que esos padres le han dado. Así, comete el error de considerarse su hijo y les demuestra cariño. Sin embargo, cuando muere, esa relación se termina. En esas circunstancias, no hay que enredarse en la falsedad del júbilo y la lamentación. VERSO 9. La entidad viviente es eterna e imperecedera, pues en realidad no tiene ni principio ni fin. Nunca nace ni muere. Es el principio básico de todo tipo de cuerpos, pero no entra en la categoría corporal. El ser vivo es tan sublime que es cualitativamente igual al Señor Supremo. Sin embargo, debido a su insignificante tamaño, tiene la tendencia a verse influenciado por la influencia de la ilusión de la energía externa. De ese modo, se crea diversos cuerpos conforme a sus diversos deseos. VERSO 10. Esa entidad viviente ni quiere ni deja de querer a nadie. No hace diferencia entre lo que es suyo y lo que pertenece a otros. Es una y no tiene igual; en otras palabras, no se ve afectada por la distinción entre amigos y enemigos, bienquerientes y personas malintencionadas. Es un simple observador, un testigo de las diversas naturalezas de los hombres. VERSO 11. El Señor Supremo [ātmā], el creador de la causa y el efecto, no acepta la felicidad y la aflicción que se derivan de los actos fruitivos. Él es completamente independiente y no está obligado a aceptar cuerpos materiales; y, como no tiene cuerpo material, siempre es neutral. Las entidades vivientes, como partes integrales del Señor, poseen Sus cualidades en proporción mínima. Por lo tanto, no hay que dejarse afectar por la lamentación. VERSO 12. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de hablar de este modo, el alma condicionada [j…va] en la forma del hijo de Mahārāja Citraketu, se marchó. Citraketu y los demás familiares del hijo muerto no salían de su asombro. Fue así como cortaron los grilletes del afecto, que se debía a su relación con el niño, y dejaron de lamentarse. VERSO 13. Una vez cumplidos sus deberes y tras haber celebrado las ceremonias fúnebres requeridas e incinerado el cadáver, los familiares del niño abandonaron el afecto que lleva a la ilusión, la lamentación, el temor y el sufrimiento. Ese afecto es, sin duda alguna, difícil de abandonar, pero ellos renunciaron a él sin ninguna dificultad. VERSO 14. Las coesposas de la reina Kṛtadyuti, que habían envenenado al niño, estaban muy avergonzadas y perdieron todo su lustre corporal. Mientras se lamentaban, ¡oh, rey!, recordaron las instrucciones de A‰girā y abandonaron su ambición de tener hijos. Siguiendo las indicaciones de los brāhmaṇas, fueron a orillas del Yamunā, donde se bañaron y expiaron sus actividades pecaminosas. VERSO 15. Gracias a las instrucciones de los brāhmaṇas A‰girā y Nārada, el rey Citraketu se iluminó por completo en el conocimiento espiritual. Como un elefante que se libera del fango de una ciénaga, el rey salió del oscuro pozo de la vida familiar. VERSO 16. El rey se bañó en la aguas del Yamunā y, conforme a sus deberes prescritos, ofreció oblaciones de agua a los antepasados y a los semidioses. Controlando los sentidos y la mente con suma gravedad, presentó sus respetos a los hijos del Señor Brahmā [A‰girā y Nārada], y les ofreció reverencias. VERSO 17. A continuación, muy complacido con Citraketu, que era un devoto con dominio de sí mismo y un alma entregada, el muy poderoso sabio Nārada le dio las siguientes instrucciones trascendentales. VERSOS 18 y 19. [Nārada dio a Citraketu el siguiente mantra:] ¡Oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios, a quien se invoca con el oˆkara [praŠava]!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, Señor Vāsudeva!, yo medito en Ti. ¡Oh, Señor Pradyumna, Señor Aniruddha y Señor Sańkarṣaṇa!, yo Os ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, reserva de potencia espiritual!, ¡oh, bienaventuranza suprema!, a Ti, que eres autosuficiente y el más pacífico, Te ofrezco mis más respetuosas reverencias. ¡Oh, verdad suprema, uno sin par!, a Ti se Te puede percibir en las formas de Brahman, Paramātmā y Bhagavān, y eres, por ello, el depositario de todo conocimiento. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 20. Tú percibes Tu propia bienaventuranza, y, por lo tanto, siempre eres trascendental a las olas de la naturaleza material. Por ello, mi Señor, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. Tú eres el controlador supremo de los sentidos, y las expansiones de Tu forma son ilimitadas. Tú eres el más grande, y por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 21. Las palabras y la mente del alma condicionada no pueden alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios, pues los nombres y formas materiales no pueden aplicarse al Señor, que es completamente espiritual y está más allá de todas las formas densas y sutiles que puedan concebirse. El Brahman impersonal es otra de Sus formas. Que Él, por Su placer, nos proteja. VERSO 22. Del mismo modo que un vaso hecho de tierra se sostiene sobre la tierra después de ser creado y se transforma de nuevo en tierra cuando se rompe, esta manifestación cósmica tiene su causa en el Brahman Supremo, se sostiene sobre el Brahman Supremo, y se aniquila en el seno de ese mismo Brahman Supremo. Ofrezcamos, por lo tanto, respetuosas reverencias al Señor Supremo, que es la causa del Brahman. VERSO 23. El Brahman Supremo emana de la Suprema Personalidad de Dios y Se expande como el cielo. Aunque no está en contacto con lo material, existe por dentro y por fuera. Sin embargo, la mente, la inteligencia, los sentidos y la fuerza viviente no pueden ni tocarle ni conocerle. A Él ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 24. Del mismo modo que el hierro en contacto con el fuego se pone al rojo vivo y adquiere la capacidad de quemar, el cuerpo, los sentidos, la fuerza viviente, la mente y la inteligencia son simples masas de materia, pero pueden ejercitar sus funciones cuando la Suprema Personalidad de Dios infunde en ellos una partícula de conciencia. Del mismo modo que el hierro no puede quemar si no es calentado por el fuego, los sentidos del cuerpo no pueden actuar sin la gracia del Brahman Supremo. VERSO 25. ¡Oh, Señor trascendental, que estás situado en el planeta más elevado del mundo espiritual!, una multitud de los mejores devotos ofrece masajes constantemente a Tus dos pies de loto con sus manos como capullos de loto. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, completo en seis opulencias. Tú eres la persona suprema a quien se hace referencia en las oraciones puruṣa-s™kta. Tú eres el amo de todo poder místico, colmado de perfección y pleno en la iluminación espiritual. A Ti Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 26. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Nārada, que asumió el papel de maestro espiritual de Citraketu, le instruyó en todo lo relativo a esta oración, pues Citraketu era completamente sumiso. ¡Oh, rey Parīkṣit!, acompañado por el gran sabio A‰girā, Nārada partió entonces hacia Brahmaloka, el planeta más elevado. VERSO 27. Durante toda una semana, ayunando y bebiendo solamente agua, Citraketu recitó con gran cuidado y atención el mantra que Nārada Muni le había dado. VERSO 28. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al cabo de una sola semana de practicar constantemente el mantra que había recibido de su maestro espiritual, Citraketu obtuvo, como producto intermedio de su avance en el conocimiento espiritual, el gobierno del planeta de los vidyādharas. VERSO 29. En muy pocos días, por la influencia del mantra que había practicado, Citraketu vio como su mente iba iluminándose en la senda del progreso espiritual, hasta que alcanzó el refugio de los pies de loto de Anantadeva. VERSO 30. Al alcanzar el refugio del Señor Śeṣa, la Suprema Personalidad de Dios, Citraketu vio que el Señor era tan blanco como las fibras de la flor de loto. Estaba vestido con ropas azuladas, y adornado con un yelmo brillante y resplandeciente, brazaletes, un cinturón y ajorcas. Tenía el rostro sonriente y los ojos rojizos, y estaba rodeado por grandes personalidades liberadas, como Sanat-kumāra. VERSO 31. En cuanto vio al Señor Supremo, Mahārāja Citraketu quedó limpio de toda contaminación material; completamente purificado, se situó en su estado original de conciencia de Kṛṣṇa. Con actitud grave, guardó silencio; de sus ojos caían lágrimas de amor por Dios, y sus cabellos se erizaron. Con gran amor y devoción, ofreció respetuosas reverencias a la Personalidad de Dios original. VERSO 32. Con lágrimas de amor y afecto, Citraketu humedeció repetidas veces el lugar en que estaban posados los pies de loto del Señor Supremo. El éxtasis ahogaba su voz, de modo que, durante un tiempo considerable, le fue imposible pronunciar ni una sola letra del alfabeto para ofrecer al Señor las oraciones adecuadas. VERSO 33. A continuación, controlando la mente con la inteligencia y restringiendo de ese modo sus sentidos de toda ocupación externa, recobró las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos. Entonces ofreció oraciones al Señor, que es el maestro espiritual de todos y la personificación de las Sagradas Escrituras [las sātvata-saˆhitās, como la Brahmā-saˆhitā y el Nārada-pañcarātra]. Ofreció sus oraciones de la siguiente manera. VERSO 34. Citraketu dijo: ¡Oh, Señor inconquistable!, aunque nadie puede conquistarte, ciertamente eres conquistado por los devotos que controlan la mente y los sentidos. Ellos pueden tenerte bajo control porque Tú otorgas Tu misericordia sin causa a los devotos que no desean de Ti ningún beneficio material. En verdad, Tú Te entregas a Tus devotos, y, debido a ello, también Tú posees pleno control sobre ellos. VERSO 35. Mi querido Señor, esta manifestación cósmica, y su creación, mantenimiento y aniquilación, no son más que Tus opulencias. El Señor Brahmā y los demás creadores son sólo pequeñas partes de una parte de Ti, de modo que su poder parcial de crear no les convierte en Dios [īśvara]. Por lo tanto, su conciencia de sí mismos como Señores autónomos se debe únicamente al prestigio falso, y no tiene el menor valor. VERSO 36. Tú existes en el comienzo, en la etapa intermedia y al final de todo cuanto existe, desde la más diminuta partícula de la manifestación cósmica, el átomo, hasta los gigantescos universos y la energía material total. Sin embargo, Tú eres eterno, pues no tienes principio, etapa intermedia ni final. Tu existencia puede percibirse en esas tres fases; así pues, eres permanente. Cuando la manifestación cósmica no existe, Tú existes como potencia original. VERSO 37. Cada universo está cubierto por siete capas: tierra, agua, fuego, aire, cielo, la energía total y el ego falso, cada una de las cuales es diez veces mayor que la precedente. Existen infinidad de universos además de éste, los cuales, aunque ilimitadamente grandes, son como átomos que Se desplazan en Ti. Por ello se dice que eres ilimitado [ananta]. VERSO 38. ¡Oh, Señor! ¡oh, Supremo!, las personas sin inteligencia que adoran a los diversos semidioses, sedientas de disfrute material, no son mejores que animales con forma humana. Debido a sus propensiones animales, en lugar de adorar a Tu Señoría, adoran a los insignificantes semidioses, que son pequeñas chispas de Tu gloria. Con la destrucción del universo entero, son destruidos también los semidioses, y con ellos sus bendiciones, que se desvanecen como la nobleza cuando un rey pierde su poder. VERSO 39. ¡Oh, Señor Supremo!, si Te adoran a Ti, que eres la fuente de todo conocimiento y eres trascendental a las cualidades materiales, esas personas obsesionadas por deseos materiales de complacer los sentidos a través de la opulencia material, no tendrán que nacer de nuevo en el mundo material, del mismo modo que las semillas esterilizadas o fritas no germinan. Las entidades vivientes están sujetas al ciclo de nacimientos y muertes porque están condicionadas bajo la influencia de la naturaleza material; Tú, sin embargo, eres trascendental, y, por ello, aquel que siente inclinación por relacionarse contigo en el plano trascendental escapa a los condicionamientos de la naturaleza material. VERSO 40. ¡Oh, inconquistable!, cuando enunciaste el bhāgavata-dharma, que es el sistema religioso inmaculado para obtener el refugio de Tus pies de loto, ésa fue Tu victoria. Personas libres de deseos materiales, como los Kumāras, que son sabios satisfechos en sí mismos, Te adoran a fin de liberarse de la contaminación material. En otras palabras, aceptan el proceso de bhāgavata-dharma para alcanzar el refugio de Tus pies de loto. VERSO 41. Con excepción del bhāgavata-dharma, todas las formas de religión están llenas de contradicciones y dominadas por conceptos ligados a los resultados fruitivos y a las diferencias entre «tú» y «yo», y «tuyo» y «mío». No es ésa la conciencia de los seguidores del ®r…mad-Bhāgavatam. Ellos son conscientes de Kṛṣṇa, pues consideran que ellos son de Kṛṣṇa y que Kṛṣṇa es de ellos. Existen otros sistemas religiosos de baja clase, basados en la expectativa de matar a los enemigos o de obtener poder místico; sin embargo, esos sistemas religiosos, llenos de pasión y de envidia, son impuros y temporales. Llenos como están de envidia, lo están también de irreligión. VERSO 42. Un sistema religioso que suscita envidia hacia nosotros mismos y hacia los demás, ¿cómo puede ser beneficioso ni para nosotros ni para ellos? ¿Qué hay de auspicioso en seguir ese sistema?, ¿qué se puede ganar en realidad? Aquel que hace sufrir a los demás o que, por envidia de sí mismo, causa su propio sufrimiento, enciende Tu ira y está practicando irreligión. VERSO 43. Mi querido Señor, en el ®r…mad-Bhāgavatam y en la Bhagavad-g…tā se nos instruye acerca de nuestro deber prescrito conforme a Tu punto de vista, que nunca se aparta del objetivo supremo de la vida. Aquellos que cumplen con sus deberes prescritos bajo Tu supervisión, con actitud ecuánime hacia todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, y sin considerar a unas más elevadas que otras, reciben el nombre de āryas. Esos āryas Te adoran a Ti, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 44. Mi querido Señor, no es imposible que una persona se libere de toda la contaminación material con sólo verte. Pero, no hablemos ya de verte en persona: por el simple hecho de escuchar una sola vez el santo nombre de Tu Señoría, incluso los caṇḍālas, los hombres de más baja clase, se liberan de toda su contaminación material. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo no va a liberarse de la contaminación material alguien que Te vea? VERSO 45. Por esa razón, mi querido Señor, el simple hecho de verte ha borrado toda la contaminación de las actividades pecaminosas que, con sus resultados de apego material y deseos de disfrute, llenaban siempre mi mente y lo más profundo de mi corazón. Ninguna predicción del gran sabio Nārada Muni puede dejar de cumplirse. En otras palabras, he obtenido Tu audiencia gracias a las instrucciones de Nārada Muni. VERSO 46. ¡Oh, ilimitada Suprema Personalidad de Dios!, Tú conoces bien todo lo que la entidad viviente hace en el mundo material, pues eres la Superalma. En presencia del Sol, la luz de la luciérnaga no puede revelarnos nada. Del mismo modo, en Tu presencia no hay nada que yo pueda dar a conocer, puesto que Tú lo conoces todo. VERSO 47. Mi querido Señor, Tú eres el creador, el sustentador y el aniquilador de la manifestación cósmica, pero las personas que son demasiado materialistas y que lo ven todo desde el prisma del separatismo no tienen ojos para verte. No pueden comprender Tu verdadera posición, y por lo tanto llegan a la conclusión de que la manifestación cósmica no depende de Tu opulencia. Mi Señor, Tú eres el supremo puro, y gozas de plenitud en las seis opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 48. Mi querido Señor, sólo después de Tu esfuerzo se ocupan en sus actividades el Señor Brahmā, Indra y los demás directores de la manifestación cósmica; y los sentidos, mi Señor, sólo comienzan a percibir una vez que Tú has percibido la energía material. La Suprema Personalidad de Dios sostiene todos los universos sobre Sus cabezas como si fuesen semillas de mostaza. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, esa Suprema Personalidad, que tienes miles de cabezas. VERSO 49. ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor, la Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, muy complacido con las oraciones de Citraketu, el rey de los vidyādharas, respondió de la siguiente manera, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Kuru! VERSO 50. La Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, contestó de la siguiente manera: ¡Oh, rey!, como resultado de haber aceptado las enseñanzas que los grandes sabios Nārada y A‰girā te dieron acerca de Mí, ahora eres perfectamente consciente del conocimiento trascendental. Por haber sido educado en la ciencia espiritual, has podido verme cara a cara. Por lo tanto, ahora eres completamente perfecto. VERSO 51. Todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, son Mis expansiones y están separadas de Mí. Yo soy la Superalma de todos los seres vivos, que existen porque Yo los manifiesto. Yo soy la forma de las vibraciones trascendentales, como el oˆkāra y Hare Kṛṣṇa Hare Rāma, y soy la Verdad Absoluta Suprema. Esas dos formas Mías, es decir, el sonido trascendental y la forma eternamente espiritual y bienaventurada de la Deidad, son Mis formas eternas; no son materiales. VERSO 52. El alma condicionada se considera el disfrutador de los recursos del mundo material, y se expande en él pensando que, en esencia, está hecho para su disfrute. Del mismo modo, el mundo material se expande en la entidad viviente como fuente de disfrute. Así, ambos se expanden; sin embargo, como energías Mías, ambos son penetrados por Mí. Como Señor Supremo, soy la causa de esos efectos, y debes saber que ambos reposan en Mí. VERSOS 53 y 54. Una persona profundamente dormida, sueña y ve en su interior muchos otros objetos, como grandes montañas y ríos o incluso el universo entero, aunque están muy lejos. A veces, al despertar de su sueño, ve que es un ser humano, acostado en su cama en determinado lugar; entonces, en función de diversas condiciones, se identifica como miembro de una determinada nacionalidad, familia, etc. Todos esos estados, de sueño profundo, ensoñaciones y vigilia, no son sino energías de la Suprema Personalidad de Dios. Siempre debemos recordar al creador original de esas condiciones, el Señor Supremo, que no Se ve afectado por ellas. VERSO 55. Has de saber que yo soy el Brahman Supremo, la Superalma omnisciente que permite a la entidad viviente dormida ser consciente del sueño y también de la felicidad que experimenta más allá de las actividades de los sentidos materiales. Es decir, Yo soy la causa de las actividades del ser vivo mientras duerme. VERSO 56. Si la Superalma es el testigo de los sueños mientras dormimos, ¿cómo puede la entidad viviente, que es distinta de la Superalma, recordar las actividades que tienen lugar en los sueños? Una persona no puede comprender las experiencias de otra. Por lo tanto, el conocedor de los hechos, la entidad viviente que desea conocer lo vivido durante el sueño y la vigilia, es distinto de las actividades manifestadas en esas circunstancias. Ese factor cognoscitivo es el Brahman. En otras palabras, tanto las entidades vivientes como el Alma Suprema poseen la capacidad de conocer. Así también la entidad viviente puede percibir las actividades realizadas durante el sueño y la vigilia. En ambas circunstancias, el conocedor no cambia, pues es cualitativamente uno con el Brahman Supremo. VERSOS 57. La vida material condicionada de la entidad viviente comienza cuando, creyéndose diferente a Mí, olvida su identidad espiritual y su unidad cualitativa conmigo en eternidad, conocimiento y bienaventuranza. En otras palabras, en lugar de identificar sus intereses con los Míos, centra su interés en las expansiones de su cuerpo, como la esposa, los hijos y los bienes materiales. De ese modo, por la influencia de sus acciones, tras un cuerpo recibe otro cuerpo, y tras una muerte recibe otra muerte. VERSO 58. Al ser humano, y especialmente el que ha nacido en la India, la tierra de la religiosidad, puede alcanzar la perfección de la vida, es decir, la autorrealización, a través del estudio y la aplicación práctica de las Escrituras védicas. El hombre que nace en esa posición privilegiada, pero no llega a comprender su verdadera identidad, no puede alcanzar la perfección suprema, ni siquiera si se eleva a los sistemas planetarios superiores. VERSO 59. Recordando que el campo de las actividades fruitivas está plagado de dificultades, y que el resultado que se obtiene de las acciones materiales es el opuesto al deseado, incluso si se trata de actividades fruitivas recomendadas en las Escrituras védicas, el hombre inteligente debe poner fin al deseo de realizar actos fruitivos, pues con esos esfuerzos no se puede alcanzar el objetivo supremo de la vida. Por otra parte, quien actúa sin desear resultados fruitivos, es decir, quien se ocupa en actividades devocionales, puede alcanzar el objetivo supremo de la vida y verse libre de todas las miserias. Teniendo esto en cuenta, hay que poner fin a los deseos materiales. VERSO 60. Unidos en matrimonio, el hombre y la mujer hacen planes para alcanzar la felicidad y reducir al mínimo la desdicha, y unen esfuerzos para conseguirlo; sin embargo, sus actividades, como están llenas de deseos, ni son fuente de felicidad, ni hacen disminuir el sufrimiento. Por el contrario, son causa de gran desdicha. VERSOS 61 y 62. Se debe entender que, con sus actividades, las personas orgullosas de su experiencia material obtienen resultados contrarios a los que conciben mientras están despiertas, dormidas o profundamente dormidas. También hay que entender que el alma espiritual, aunque a los materialistas les es muy difícil de percibir, está por encima de todas esas condiciones; utilizando la capacidad de discernir, se debe abandonar el deseo de obtener resultados fruitivos en esta vida y en la siguiente. Así, con el cultivo experto del conocimiento trascendental, la persona debe llegar a ser Mi devota. VERSO 63. Las personas que tratan de alcanzar el objetivo supremo de la vida deben ser expertas en la observación de la Persona Absoluta Suprema y de la entidad viviente, que, en su relación como parte y todo, forman una unidad cualitativa. Ésa es la comprensión suprema de la vida. No hay verdad superior a ella. VERSO 64. ¡Oh, rey!, si, desapegado del disfrute material, aceptas esta conclusión Mía, siguiéndome con gran fe y volviéndote experto y perfectamente consciente del conocimiento y de su aplicación práctica en la vida, llegarás a Mí, y con ello alcanzarás la más elevada perfección. VERSO 65. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras instruir de este modo a Citraketu asegurándole así la perfección, la Suprema Personalidad de Dios, que es el maestro espiritual supremo, el alma suprema, Sańkarṣaṇa, desapareció del lugar ante la mirada del rey. CAPÍTULO 17. MADRE PšRVATŸ MALDICE A CITRAKETU. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras ofrecer reverencias en la dirección en que había desaparecido Ananta, la Suprema Personalidad de Dios, Citraketu comenzó a viajar por el espacio exterior como rey de los vidyādharas. VERSOS 2 y 3. Alabado por grandes sabios santos y por los habitantes de Siddhaloka y CāraŠaloka, Citraketu, el muy poderoso yog… místico, se dedicó a viajar, disfrutando de la vida durante millones de años. Pleno de fuerza física y sin conocer la debilidad de los sentidos, recorrió los valles de la montaña Sumeru, el lugar en que se alcanza la perfección en los diversos tipos de poder místico. En esos valles disfrutó de la vida con las mujeres de Vidyādhara-loka, cantando las glorias de Hari, el Señor Supremo. VERSOS 4 y 5. En cierta ocasión, mientras recorría el espacio exterior en el resplandeciente avión que el Señor Viṣṇu le había dado, el rey Citraketu vio al Señor ®iva, rodeado de siddhas y cāraŠas en una asamblea de grandes personas santas; ®iva abrazaba a Pārvat…, que estaba sentada en su regazo. Citraketu, riendo a carcajadas, habló de forma que Pārvat… pudiera oírle. VERSO 6. Citraketu dijo: El Señor ®iva, el maestro espiritual de la gente en general, es la mejor de las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales. Él enuncia el sistema de la religión. Sin embargo, ¿no es sorprendente que esté abrazando a su esposa, Pārvat…, ante una asamblea de grandes personas santas? VERSO 7. Es indudable que el Señor ®iva, el del cabello enredado en la cabeza, se ha sometido a grandes austeridades y penitencias. En verdad, él preside la asamblea de los estrictos seguidores de los principios védicos. Y, sin embargo, se sienta ante las grandes personas santas con su esposa en el regazo, y no se avergüenza de abrazarla como un ser humano corriente. VERSO 8. Es normal que una persona corriente, un ser condicionado, abrace a su esposa y disfrute de su compañía en lugares apartados. Lo sorprendente es que el Señor Mahādeva, que domina a la perfección la austeridad, abrace públicamente a su esposa ante una asamblea de grandes santos. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, tras escuchar las palabras de Citraketu, el Señor ®iva, la personalidad más poderosa, cuyo conocimiento es insondable, se limitó a sonreír y no dijo nada; todos los miembros de la asamblea siguieron su ejemplo y tampoco dijeron nada. VERSO 10. Sin conocer el poder del Señor ®iva y de Pārvat…, Citraketu les criticó con energía. Sus afirmaciones no fueron nada agradables, y, como consecuencia la diosa Pārvat…, muy irritada, dirigió las siguientes palabras a Citraketu, que se creía superior al Señor ®iva en control de los sentidos. VERSO 11. La diosa Pārvat… dijo: ¡Vaya!, ¿quién es este advenedizo?, ¿le han encomendado la tarea de castigar a personas desvergonzadas como nosotros? ¿Ha sido nombrado legislador?; ¿lleva la vara de castigo? ¿Es él ahora el único amo y señor de todo? VERSO 12. ¡Ay!, el Señor Brahmā, que ha nacido de la flor de loto, no conoce los principios de la religión, y lo mismo les sucede a los grandes santos, como Bhṛgu y Nārada, y a los cuatro Kumāras, encabezados por Sanat-kumāra. También Manu y Kapila han olvidado los principios religiosos. Supongo que ésa es la razón de que no hayan tratado de impedir la inadecuada conducta del Señor ®iva. VERSO 13. Este Citraketu es el más bajo de los kṣatriyas, pues, sin ningún pudor, ha pasado por encima de Brahmā y de los demás semidioses, insultando al Señor ®iva, en cuyos pies de loto meditan ellos siempre. El Señor ®iva es la personificación de los principios religiosos, el maestro espiritual del mundo entero. Por lo tanto, Citraketu merece ser castigado. VERSO 14. Esta persona se ha envanecido de sus logros, y piensa que es el mejor. No merece el refugio de los pies de loto del Señor Viṣṇu, que son adorados por todas las personas santas, pues tiene tan poco pudor que se considera muy importante. VERSO 15. Querido hijo mío, eres un insolente, así que ahora nacerás en una familia de demonios, baja y pecaminosa, de forma que no vuelvas a cometer otra ofensa como ésta contra las personas santas y excelsas de este mundo. VERSO 16. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey Parīkṣit, al recibir la maldición, Citraketu descendió de su avión, se inclinó ante Pārvat… con gran humildad y la satisfizo por entero. VERSE 17. Citraketu dijo: Mi querida madre, uno mis manos para aceptar tu maldición. En realidad, esa maldición no me preocupa, pues la felicidad y la aflicción son resultados que los semidioses nos otorgan por nuestros actos pasados. VERSO 18. Confundida por la ignorancia, la entidad viviente vaga por el bosque del mundo material, experimentado, en todo tiempo y lugar, la felicidad y la aflicción que se derivan de sus actos pasados. [Por lo tanto, mi querida madre, ni a ti ni a mí se nos puede acusar por lo que ha ocurrido]. VERSO 19. En el mundo material, la causa de la felicidad y el sufrimiento materiales no son ni la misma entidad viviente, ni los demás [sus amigos y enemigos]. Sin embargo, debido a la densa ignorancia, la entidad viviente piensa que ella y los demás son la causa. VERSO 20. El mundo material es como las olas de un río que fluye sin cesar. Así pues, ¿qué es una maldición y qué una bendición?; ¿qué son los planetas celestiales y qué los infernales? ¿qué es en realidad la felicidad?, y ¿qué es la aflicción? Como las olas fluyen sin cesar, ninguna de ellas tiene un efecto eterno. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios es uno. Sin verse afectado por las condiciones del mundo material, Él crea a todas las almas condicionadas con Su propia potencia personal. La entidad viviente, debido a la contaminación de la energía material, cae bajo la influencia de la ignorancia, y tiene que pasar por distintas condiciones de cautiverio. A veces, gracias al conocimiento, la entidad viviente recibe la liberación. Bajo la influencia de sattva-guŠa y de rajo-guŠa, está sometida a la felicidad y el sufrimiento. VERSO 22. La Suprema Personalidad de Dios tiene la misma actitud hacia todas las entidades vivientes. Por lo tanto, para Él, nadie es muy querido, y nadie es un gran enemigo; no tiene amigos ni parientes. Como está desapegado del mundo material, ni está apegado a lo que se llama felicidad, ni detesta los supuestos sufrimientos. Esas dos palabras, felicidad y sufrimiento, son relativas. El Señor siempre es feliz, y, por lo tanto, para Él el sufrimiento no existe. VERSO 23. Aunque está desapegado de nuestra felicidad y sufrimiento, que son resultado del karma, y aunque nadie es Su amigo ni Su favorito, el Señor Supremo crea actividades piadosas e impías por intermedio de Su potencia material. Así, para perpetuar el modo de vida materialista, Él crea felicidad y aflicción, buena fortuna y mala fortuna, cautiverio y liberación, nacimiento y muerte. VERSO 24. ¡Oh, madre!, ahora te has irritado innecesariamente; sin embargo, como la felicidad y el sufrimiento me vienen ya destinados por mis actividades pasadas, no te suplicaré que me perdones o me liberes de tu maldición. Aunque lo que he dicho era correcto, perdona, por favor, cualquier cosa que hayas considerado incorrecta de mi parte. VERSO 25. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit, subyugador del enemigo!, tras satisfacer al Señor ®iva y a su esposa Pārvat…, Citraketu subió a su avión y partió, mientras ellos le seguían con la mirada. Al ver que Citraketu no tenía miedo a pesar de conocer la maldición, el Señor ®iva y Pārvat… sonrieron, completamente asombrados de su conducta. VERSO 26. A continuación, y en presencia del gran sabio Nārada, de los demonios, de los habitantes de Siddhaloka y de sus acompañantes personales, el Señor ®iva, que es muy poderoso, habló a su esposa Pārvat…, mientras todos escuchaban. VERSO 27. El Señor ®iva dijo: Mi querida y hermosa Pārvat…, ¿has visto la grandeza de los vaiṣṇavas? Esas grandes almas son sirvientes de los sirvientes de la Suprema Personalidad de Dios, Hari, y no tienen interés en ningún tipo de felicidad material. VERSO 28. Los devotos que están exclusivamente dedicados al servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, no sienten temor de ninguna circunstancia de la vida. Para ellos, los planetas celestiales, la liberación y los planetas infernales son lo mismo, pues el único interés de esos devotos es el servicio del Señor. VERSO 29. Debido a la acción externa del Señor Supremo, las entidades vivientes quedan confundidas en contacto con cuerpos materiales. Las dualidades de la felicidad y la aflicción, el nacimiento y la muerte, las maldiciones y las bendiciones son subproductos naturales de ese contacto con el mundo material. VERSO 30. Del mismo modo que confundimos una guirnalda de flores con una serpiente, o en un sueño experimentamos felicidad o sufrimiento, en el mundo material, por falta de una reflexión madura, distinguimos entre la felicidad y la aflicción, considerando que una es buena y otra es mala. VERSO 31. Las personas ocupadas en el servicio devocional del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, están naturalmente dotadas de conocimiento perfecto, y desapegadas del mundo material. Por lo tanto, esos devotos no tienen interés en la supuesta felicidad y el supuesto sufrimiento de este mundo. VERSO 32. Ni yo [el Señor ®iva], ni Brahmā, ni los Aśvinī-kumāras, ni Nārada y los demás grandes sabios hijos de Brahmā, ni los propios semidioses, podemos entender los pasatiempos y la personalidad del Señor Supremo. Aunque somos partes del Señor Supremo, nos consideramos controladores independientes y autónomos y, como consecuencia, no podemos entender su identidad. VERSO 33. Él no tiene preferencia por nadie, ni considera a nadie Su enemigo. Para Él no hay familiares ni extraños. Él es en realidad el alma del alma de todas las entidades vivientes. Así, Él es el amigo auspicioso de todos los seres vivos, para quienes es muy íntimo y querido. VERSOS 34 y 35. Este magnánimo Citraketu es un querido devoto del Señor. Es ecuánime con todas las entidades vivientes, y está libre de apego y odio. Del mismo modo, yo también Le soy muy querido al Señor NārāyaŠa. Por lo tanto, nadie debe sorprenderse de ver las actividades de los muy excelsos devotos de NārāyaŠa, pues están libres de apego y de envidia. Son siempre pacíficos, y son ecuánimes con todos. VERSO 36. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, tras escuchar estas palabras de su esposo, la semidiosa [Umā, la esposa del Señor ®iva] pudo superar el asombro que le había producido la conducta del rey Citraketu, y serenó su inteligencia. VERSO 37. Él gran devoto Citraketu era tan poderoso que estaba perfectamente capacitado para responder a madre Pārvat… con otra maldición; sin embargo, en lugar de hacerlo, aceptó la maldición humildemente e inclinó su cabeza ante el Señor ®iva y su esposa. Este comportamiento es digno de elogio, pues es el comportamiento ideal de un vaiṣṇava. VERSO 38. Maldecido por madre Durgā [Bhavān…, la esposa del Señor ®iva], ese mismo Citraketu nació en una especie de vida demoníaca. Aunque seguía plenamente dotado con el conocimiento trascendental y su aplicación práctica, apareció como demonio en el sacrificio de fuego celebrado por Tvaṣṭā. De ese modo fue famoso con el nombre de Vṛtrāsura. VERSO 39. Mi querido rey Parīkṣit, me has preguntado por la razón de que Vṛtrāsura, que era un gran devoto, naciese en una familia demoníaca. Así pues, he tratado de explicártelo todo al respecto. VERSO 40. Citraketu era un gran devoto [mahātmā]. Quien escuche esta historia de Citraketu de labios de un devoto puro también se liberará de la vida condicionada en la existencia material. VERSO 41. Aquel que se levante de la cama temprano por la mañana y recite esta historia de Citraketu, controlando el habla y la mente y recordando a la Suprema Personalidad de Dios, irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios, sin dificultad. CAPÍTULO 18. DITI HACE VOTO DE MATAR AL REY INDRA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Pṛśni, esposa de Savitā, el quinto de los doce hijos de Aditi, fue madre de tres hijas: Sāvitr…, Vyāhṛti y Tray…; también tuvo varios hijos, cuyos nombres fueron Agnihotra, Paśu, Soma, Cāturmāsya y los cinco Mahāyajñas. VERSO 2. ¡Oh, rey!, Siddhi, que era la esposa de Bhaga, el sexto hijo de Aditi, tuvo tres hijos: Mahimā, Vibhu y Prabhu; tuvo también una hija extraordinariamente hermosa, que se llamó Āśī. VERSOS 3 y 4. Dhātā, el séptimo hijo de Aditi, tuvo cuatro esposas: Kuh™, Sin…vāl…, Rākā y Anumati; fueron madres de cuatro hijos, llamados, respectivamente, Sāyam, Darśa, Prātaƒ y P™rŠamāsa. La esposa de Vidhātā, el octavo hijo de Aditi, se llamaba Kriyā. En ella, Vidhātā engendró a los cinco dioses del fuego conocidos con el nombre de Purīṣyas. La esposa de VaruŠa, el noveno hijo de Aditi, se llamaba Carṣaṇī. De su vientre nació de nuevo Bhṛgu, el hijo de Brahmā. VERSO 5. El gran místico Vālmik… nació de un hormiguero a partir del semen de VaruŠa. Bhṛgu y Vālm…ki fueron hijos sólo de VaruŠa, mientras que los ṛṣis Agastya y Vasiṣṭha fueron hijos comunes de VaruŠa y Mitra, el décimo hijo de Aditi. VERSO 6. Al ver a Urvaśī, la cortesana celestial, Mitra y VaruŠa no pudieron retener su semen; entonces lo guardaron en un cántaro de barro. De ese cántaro aparecieron más tarde sus dos hijos Agastya y Vasiṣṭha, que, por lo tanto, son hijos comunes de Mitra y VaruŠa. Mitra engendró tres hijos en el vientre de su esposa, Revat…. Esos hijos se llamaron Utsarga, Ariṣṭa y Pippala. VERSO 7. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Indra, el rey de los planetas celestiales, que era el undécimo hijo de Aditi, engendró tres hijos —Jayanta, Ṛṣabha y Mīḍhuṣa— en el vientre de su esposa, Paulom…. Así nos lo han explicado. VERSO 8. En virtud de Su propia potencia, la Suprema Personalidad de Dios, que posee múltiples potencias, advino como duodécimo hijo de Aditi en la forma de un enano llamado Urukrama. Él engendró un hijo, Bṛhatśloka, en el vientre de Su esposa, K…rti. Bṛhatśloka tuvo muchos hijos, el primero de los cuales fue Saubhaga. VERSO 9. Más adelante [en el Octavo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam] te hablaré de Urukrama, el Señor Vāmanadeva, que advino como hijo del gran sabio Kaśyapa y que cubrió los tres mundos con tres pasos. Entonces te describiré las extraordinarias actividades que realizó, y te hablaré de Sus cualidades, de Su poder y de cómo es que nació del vientre de Aditi. VERSO 10. Ahora voy a hablarte de los hijos de Diti, que, aunque fueron engendrados por Kaśyapa, se volvieron demonios. En esa familia demoníaca aparecieron los grandes devotos Prahlāda Mahārāja y Bali Mahārāja. Los demonios son conocidos con el nombre técnico de daityas, pues nacieron del vientre de Diti. VERSO 11. Los primeros hijos nacidos del vientre de Diti fueron Hiraṇyakaśipu e Hiraṇyākṣa. Ambos eran muy poderosos, y fueron adorados por los daityas y los dānavas. VERSOS 12 y 13. La esposa de Hiraṇyakaśipu se llamaba Kayādhu, y era hija de Jambha y una descendiente de Danu. Tuvo cuatro hijos: Saˆhlāda, Anuhlāda, Hlāda y Prahlāda. La hermana de esos cuatro hijos se llamó Siˆhikā. Siˆhikā se casó con el demonio Vipracit y fue madre de otro demonio, llamado Rāhu. VERSO 14. Una vez, Rāhu, disfrazado, estaba bebiendo néctar entre los semidioses, y la Suprema Personalidad de Dios le cortó la cabeza. La esposa de Saˆhlāda se llamó Kṛti. De su unión nació un hijo llamado Pañcajana. VERSO 15. La esposa de Hlāda fue Dhamani, que tuvo dos hijos: Vātāpi e Ilvala. Cuando Agastya Muni fue a visitar a Ilvala, éste cocinó a Vātāpi, transformado en carnero, y se lo sirvió. VERSO 16. La esposa de Anuhlāda se llamaba S™ryā. Tuvo dos hijos: Bāṣkala y Mahiṣa. Prahlāda tuvo un hijo, llamado Virocana, cuya esposa fue madre de Bali Mahārāja. VERSO 17. A continuación, Bali Mahārāja engendró cien hijos en el vientre de Aśanā. De esos cien hijos, el primogénito fue el rey Bāṇa. Más adelante [en el Octavo Canto], te describiré las actividades de Bali Mahārāja, que son dignas de elogio. VERSO 18. Como gran adorador del Señor ®iva, el rey Bāṇa llegó a ser uno de sus más famosos acompañantes. Hasta hoy mismo, el Señor ®iva protege la capital del rey Bāṇa y se encuentra siempre a su lado. VERSO 19. Los cuarenta y nueve semidioses Marut nacieron también del vientre de Diti. Ninguno de ellos tuvo hijos. Aunque habían nacido de Diti, el rey Indra les elevó a la posición de semidioses. VERSO 20. El rey Parīkṣit preguntó: Mi querido señor, por su linaje, los cuarenta y nueve Maruts debían de estar obsesionados con una mentalidad demoníaca. ¿Por qué les elevó Indra, el rey del cielo, a la categoría de semidioses? ¿Celebraron rituales o actividades piadosas? VERSO 21. Mi querido brāhmaŠa, tanto yo como todos los sabios aquí presentes estamos deseosos de escuchar tu respuesta. Por lo tanto, ¡oh, gran alma!, ten la bondad de explicarnos la razón. VERSO 22. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, gran sabio ®aunaka!, tras escuchar las palabras, breves y respetuosas, que Mahārāja Parīkṣit le dirigió acerca de temas tan esenciales, ®ukadeva Gosvāmī, que era bien consciente de todo, alabó su esfuerzo y, muy complacido, contestó. VERSO 23. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Para ayudar a Indra, el Señor Viṣṇu mató a los dos hermanos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu. Su madre, Diti, sumida en la lamentación y la ira, meditaba en la muerte de Indra de la siguiente forma. VERSO 24. El Señor Indra, que está muy apegado a la complacencia de los sentidos, ha matado a los dos hermanos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu con la ayuda del Señor Viṣṇu. Por lo tanto, Indra es cruel, duro de corazón y pecaminoso. Mientras no le mate, mi mente no estará en paz. VERSO 25. Una vez muertos, los cuerpos de todos los gobernantes, conocidos como reyes y grandes líderes, se transformarán en gusanos, excremento o cenizas. ¿Acaso conoce el verdadero interés de la vida aquel que mata a otros por envidia y para proteger semejante cuerpo? Ciertamente no lo conoce, pues quien siente envidia de otras entidades vivientes tiene el infierno asegurado. VERSO 26. Diti pensó: Indra cree que su cuerpo es eterno, y, por ello, no tiene el más mínimo dominio de sí mismo. Así pues, deseo tener un hijo que pueda sacarle de esa locura. He de hacer algo que me ayude a conseguirlo. VERSOS 27 y 28. Pensando de este modo [con el deseo de tener un hijo que matase a Indra], Diti comenzó a actuar de manera que Kaśyapa se sintiese complacido de su agradable conducta. ¡Oh, rey!, Diti se mostró muy fiel a Kaśyapa, cumpliendo sus órdenes a su entera satisfacción. Con servicio, amor, humildad y dominio de sí misma, con palabras dichas con gran dulzura para satisfacerle, y con las sonrisas y miradas que le dedicaba, Diti atrajo la mente de su esposo hasta tenerla bajo su control. VERSO 29. Kaśyapa Muni, a pesar de ser un gran erudito, quedó cautivado por los artificios de Diti, y quedó bajo su control. Así pues, un día aseguró a su esposa que satisfaría sus deseos. Esa promesa, en labios de un esposo, no es sorprendente. VERSO 30. Al comienzo de la creación, el Señor Brahmā, el padre de las entidades vivientes del universo, se encontró con que todas las entidades vivientes estaban desapegadas. Entonces, para aumentar la población, creó a la mujer a partir de la mejor mitad del cuerpo del hombre, pues la conducta de la mujer arrastra tras de sí la mente del hombre. VERSO 31. ¡Oh, mi querido rey!, el muy poderoso sabio Kaśyapa, muy complacido con la mansa conducta de su esposa Diti, sonrió y le habló con las siguientes palabras. VERSO 32. Kaśyapa Muni dijo: ¡Oh, hermosa mujer!, ¡oh, dama irreprochable!, estoy muy complacido con tu conducta, de modo que puedes pedirme la bendición que desees. Un esposo complacido, ¿cómo podría dejar de satisfacer algún deseo de su esposa, tanto en este mundo como en el siguiente? VERSOS 33 y 34. Para la mujer, el semidiós supremo es el esposo. La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Vāsudeva, el esposo de la diosa de la fortuna, Se encuentra en el corazón de todos, y aquellos que actúan con fines fruitivos Le adoran a través de los diversos nombres y formas de los semidioses. Del mismo modo, el esposo representa al Señor como objeto de adoración para la mujer. VERSO 35. Mi querida esposa, de cuerpo hermoso y delgada cintura, una esposa cumplidora de su deber debe ser casta y regirse por las órdenes de su marido, a quien debe adorar con gran devoción, considerándole el representante de Vāsudeva. VERSO 36. Querida y amable esposa, puesto que me has adorado con gran devoción, considerándome el representante de la Suprema Personalidad de Dios, te recompensaré satisfaciendo tus deseos. Esto no podría lograrlo una esposa poco casta. VERSO 37. Diti contestó: ¡Oh, esposo mío!, ¡oh, gran alma!, he perdido a mis hijos. Si deseas darme una bendición, te pido un hijo inmortal que pueda matar a Indra. Te lo pido porque Indra, con la ayuda de Viṣṇu, ha matado a mis dos hijos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu. VERSO 38. Al escuchar la petición de Diti, Kaśyapa Muni se sintió muy afligido. «¡Ay! —se lamentó—, ahora me enfrento al peligro de cometer el impío acto de matar a Indra.» VERSO 39. Kaśyapa Muni pensó: ¡Ay de mí!, me he apegado demasiado al disfrute material. Aprovechándose de esto, mi mente se ha dejado atraer por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios en la forma de una mujer [mi esposa]. Soy un miserable, y, con toda seguridad, voy camino del infierno. VERSO 40. Esta mujer, mi esposa, se ha valido de los medios que su naturaleza le dicta, y no se la puede criticar por ello. Pero yo soy un hombre. ¡Condenado sea! Ignoro por completo lo que me conviene, pues no he sabido controlar mis sentidos. VERSO 41. El rostro de la mujer es hermoso y atrayente como un loto florecido en otoño; sus palabras son muy dulces, y dan placer al oído; pero, si analizamos su corazón, veremos que es tan cortante como el filo de una navaja. En esas circunstancias, ¿quién puede entender la conducta de una mujer? VERSO 42. Para satisfacer sus propios intereses, las mujeres tratan a los hombres como si les fuesen muy queridos, pero en realidad no quieren a nadie. Aunque se las considera muy santas, por satisfacer sus intereses pueden matar incluso a sus esposos, hijos o hermanos, o hacer que otros les maten. VERSO 43. Le he prometido una bendición, y no puedo violar mi promesa, pero Indra no merece ser matado. En estas circunstancias, tengo una solución muy adecuada. VERSO 44. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Con estos pensamientos, Kaśyapa Muni se irritó ligeramente. Renegando de sí mismo, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Kuru!, habló a Diti de la siguiente manera. VERSO 45. Kaśyapa Muni dijo: Mi querida y amable esposa, harás un voto conforme a mis instrucciones; si lo sigues durante un año, ten la seguridad de que tendrás un hijo que podrá matar a Indra. Sin embargo, si te apartas de ese voto y no sigues los principios vaiṣṇavas, tendrás un hijo favorable a Indra. VERSO 46. Diti contestó: Mi querido brāhmaŠa, tengo que aceptar tu consejo y seguir el voto. Ahora hazme saber lo que tengo que hacer, las cosas que están prohibidas y las que no rompen el voto. Por favor, expónmelo claramente. VERSO 47. Kaśyapa Muni dijo: Mi querida esposa, para seguir este voto, no debes ser violenta ni causar daño a nadie. No maldigas a nadie ni mientas. No te cortes las uñas ni el cabello, y no toques objetos impuros, como calaveras o huesos. VERSO 48. Kaśyapa Muni continuó: Mi querida y amable esposa, nunca entres en el agua mientras te bañes, nunca te enfades, y ni siquiera hables o estés en compañía de gente malvada. Nunca vistas ropas que no estén lavadas, y no te pongas collares de flores que hayan sido usados. VERSO 49. Nunca comas los remanentes de una comida anterior, ni prasāda ofrecido a la diosa Kāl… [Durgā], ni comas nada contaminado con carne o pescado. No comas nada que haya sido traído o tocado por un śūdra, o que haya sido visto por una mujer en su período menstrual. No bebas agua en el cuenco de las manos. VERSO 50. Después de comer, no saldrás a la calle sin antes haberte lavado la boca, las manos y los pies. No saldrás al atardecer, ni con el cabello suelto, y no saldrás sin arreglarte debidamente con alhajas. No saldrás de casa a no ser que te muestres muy reservada y vayas suficientemente cubierta. VERSO 51. No te acostarás sin haberte lavado los pies o sin purificarte; tampoco te acostarás con los pies mojados o con la cabeza orientada hacia el Oeste o hacia el Norte. No dormirás desnuda, ni con otras mujeres, ni durante la salida o la puesta del Sol. VERSO 52. Antes de desayunar, vestida con ropa limpia, manteniéndote siempre pura y adornándote con cúrcuma, pasta de madera de sándalo y otras sustancias auspiciosas, adorarás a las vacas, a los brāhmaṇas, a la diosa de la fortuna y a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 53. Con collares de flores, pasta de madera de sándalo, adornos y otros artículos, la mujer que siga este voto debe adorar a las mujeres que tengan algún hijo varón y el esposo vivo. La mujer embarazada debe adorar a su esposo y ofrecerle oraciones. Debe meditar en él, pensando que está dentro de su vientre. VERSO 54. Kaśyapa Muni continuó: Si celebras esa ceremonia, que recibe el nombre de puˆsavana, siguiendo el voto con fe durante un año como mínimo, serás madre de un hijo destinado a matar a Indra. Pero si cometes algún error en la práctica del voto, tu hijo será amigo de Indra. VERSO 55. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Diti, la esposa de Kaśyapa, estuvo de acuerdo en someterse al proceso purificatorio puˆsavana. «Sí —dijo—, lo haré todo conforme a tus instrucciones». Con gran alegría, tras recibir el semen de Kaśyapa, quedó embarazada y comenzó a cumplir fielmente el voto. VERSO 56. ¡Oh, rey, que eres respetuoso con todos!, Indra comprendió las intenciones de su tía Diti, e ideó un plan para satisfacer sus propios intereses. Conforme a la lógica del instinto de protección, que es la primera ley de la naturaleza, quería hacer que Diti, que estaba viviendo en un āśrama, rompiera su promesa. Para ello se ocupó en su servicio. VERSO 57. Diariamente, Indra recogía en el bosque flores, frutas, raíces y leña para los yajñas, y se las llevaba a su tía. También le llevaba hierba kuśa, hojas, brotes, tierra y agua. Todo ello lo traía en el momento más oportuno. VERSO 58. ¡Oh, rey Parīkṣit!, como el cazador que, para hacerse con un ciervo, se transforma en otro ciervo cubriendo el cuerpo con una piel de venado y sirviendo a su presa, Indra, aunque de corazón era enemigo de los hijos de Diti, externamente daba muestras de amistad y servía a Diti del modo más fiel. Su intención era engañar a Diti tan pronto como descubriese alguna falta en su práctica de los votos de la ceremonia ritual. Sin embargo, no quería despertar sospechas, y por ello servía a su tía con el mayor esmero. VERSO 59. ¡Oh, amo del mundo entero!, Indra, sin descubrir el más mínimo error, pensaba: «¿Cómo podré tener buena fortuna?». De ese modo, se consumía en la más profunda ansiedad. VERSO 60. Con la práctica estricta de los principios del voto, Diti estaba cada vez más débil y delgada, hasta que un día, para su desdicha, no se lavó la boca, las manos y los pies después de comer, y se fue a dormir a la hora del crepúsculo vespertino. VERSO 61. Al notar aquel error, Indra, que tiene todos los poderes místicos [los yoga- siddhis, como aŠimā y laghimā], entró en el vientre de Diti mientras ella estaba inconsciente, profundamente dormida. VERSO 62. Tras entrar en el vientre de Diti, Indra, con ayuda de su rayo, cortó en siete pedazos el embrión, que tenía el aspecto del oro brillante. Entonces, siete seres vivos distintos se pusieron a llorar desde siete sitios distintos. Indra les dijo: «No lloréis», y volvió a cortar a cada uno de ellos en siete partes. VERSO 63. ¡Oh, rey!, entonces, muy afligidos, suplicaron a Indra con las manos juntas, diciendo: «Querido Indra, somos los Maruts, tus hermanos. ¿Por qué tratas de matarnos?». VERSO 64. Indra, cuando vio que realmente se trataba de sus devotos seguidores, les dijo: «Si sois mis hermanos, no tenéis que temer nada más de mí». VERSO 65. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, cuando el brahmāstra de Aśvatthāmā te estaba quemando, fuiste salvado por el Señor Kṛṣṇa, que entró en el vientre de tu madre. Del mismo modo, el rayo de Indra cortó el embrión en cuarenta y nueve trozos, pero todos ellos se salvaron por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 66 y 67. Aquel que adora a la Suprema Personalidad de Dios, la persona original, aunque sólo lo haga una vez, recibe el beneficio de elevarse al mundo espiritual, donde adquiere los mismos rasgos corporales que Viṣṇu. Diti adoró al Señor Viṣṇu durante casi un año, conforme a su gran voto. Los cuarenta y nueve Maruts nacieron debido a la fuerza que ella demostró en la vida espiritual. ¿Qué hay entonces de sorprendente en el hecho de que los Maruts, aunque nacidos del vientre de Diti, llegasen a ser iguales a los semidioses, por la misericordia del Señor Supremo? VERSO 68. Gracias a su adoración de la Suprema Personalidad de Dios, Diti se había purificado por completo. Al levantarse del lecho y ver la amistosa relación entre Indra y sus cuarenta y nueve hijos, que brillaban como el fuego, Diti se sintió muy complacida. VERSO 69. A continuación, Diti dijo a Indra: Mi querido hijo, yo me sometí a ese difícil voto para tener un hijo que os matase a vosotros, los doce hijos de Aditi. VERSO 70. En mi oración solamente pedí un hijo, pero aquí veo cuarenta y nueve. ¿Cómo ha ocurrido esto? Indra, querido hijo mío, si lo sabes, dime la verdad, por favor. No intentes mentirme. VERSO 71. Indra respondió: Mi querida madre, yo estaba cegado por burdos intereses egoístas, de modo que perdí de vista los principios religiosos. Cuando me di cuenta de que tú seguías un gran voto de vida espiritual, traté de sorprenderte en algún error. Cuando lo encontré, entré en tu vientre y corté en pedazos el embrión. VERSO 72. Primero corté al niño en siete pedazos, que se convirtieron en siete niños. A cada uno de ellos, volví a cortarlo en otros siete pedazos. Sin embargo, por la gracia del Señor Supremo, ninguno murió. VERSO 73. Mi querida madre, cuando vi que los cuarenta y nueve niños seguían con vida, ciertamente me sorprendí mucho. Entonces deduje que se trataba de un resultado secundario del servicio devocional que tu habías practicado, adorando al Señor Viṣṇu con toda regularidad. VERSO 74. Aquellos cuyo único interés está en adorar a la Suprema Personalidad de Dios, no desean del Señor nada material, y ni siquiera aspiran a la liberación; sin embargo, el Señor Kṛṣṇa les satisface todos los deseos. VERSO 75. El objetivo supremo de todo deseo es llegar a ser un sirviente de la Suprema Personalidad de Dios. Un hombre inteligente dedicado al servicio del Señor, que es muy querido y que Se da a Sí mismo a Sus devotos, ¿cómo podría desear la felicidad material, que hasta en el infierno se puede conseguir? VERSO 76. ¡Oh, querida madre!, ¡oh, la mejor de todas las mujeres!, soy un necio. Por favor, perdóname por todas las ofensas que he cometido. Por tu servicio devocional, tus cuarenta y nueve hijos han nacido sin sufrir el menor daño. Actuando como enemigo tuyo, los corté en pedazos, pero, debido a tu gran servicio devocional, no murieron. VERSO 77. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Diti se sintió sumamente complacida con la buena conducta de Indra, quien presentó sus respetos a su tía ofreciéndole reverencias una y otra vez; con el permiso de Diti, Indra regresó a los planetas celestiales junto con sus hermanos, los Maruts. VERSO 78. Mi querido rey Parīkṣit, he respondido lo mejor que he sabido a las preguntas que me has hecho, y especialmente a las que se referían a esta narración acerca de los Maruts, que es pura y auspiciosa. Ahora puedes seguir preguntando, y te daré más respuestas. CAPÍTULO 19. LA CEREMONIA RITUAL PUḾSAVANA. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: Mi querido señor, has hablado ya acerca del voto puˆsavana. Ahora deseo escuchar acerca de él en detalle, pues entiendo que, por seguir ese voto, se puede complacer al Señor Supremo, Viṣṇu. VERSOS 2 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el primer día de la quincena de Luna creciente del mes de AgrahāyaŠa [noviembre-diciembre], la mujer, siguiendo las instrucciones de su esposo, debe comenzar la práctica regulada de este servicio devocional haciendo voto de penitencia, pues de ese modo podrá ver satisfechos todos sus deseos. Antes de comenzar a adorar al Señor Viṣṇu, la mujer debe escuchar la historia del nacimiento de los Maruts. Siguiendo las instrucciones de brāhmaṇas cualificados, por la mañana debe lavarse los dientes, bañarse y vestirse con ropa blanca y alhajas. Antes de desayunar debe adorar al Señor Viṣṇu y a Lakṣmī. VERSO 4. [Entonces debe orar al Señor diciendo:] Mi querido Señor, Tú gozas de plenitud en todas las formas de opulencia, pero yo no Te pido opulencia. Simplemente Te ofrezco respetuosas reverencias. Tú eres el esposo y el amo de Lakṣmīdev…, la diosa de la fortuna, que posee todas las opulencias. Por lo tanto, Tú eres el amo de todo yoga místico. Yo simplemente Te ofrezco reverencias. VERSO 5. ¡Oh, mi Señor!, puesto que estás dotado de misericordia sin causa y gozas de plenitud en opulencia, poderío, gloria, fuerza y cualidades trascendentales, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, el amo y señor de todos. VERSO 6. [Después de ofrecer repetidas reverencias al Señor Viṣṇu, la devota debe ofrecer reverencias respetuosas a madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, y orar de la siguiente manera:] ¡Oh, esposa del Señor Viṣṇu!, ¡oh, energía interna del Señor Viṣṇu!, tú eres como el mismo Señor Viṣṇu, pues tienes todas Sus cualidades y opulencias. ¡Oh, diosa de la fortuna!, por favor, sé bondadosa conmigo. ¡Oh, madre del mundo entero!, yo te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 7. «Mi querido Señor Viṣṇu, Tú eres el mejor de todos los disfrutadores, y el más poderoso. ¡Oh, esposo de madre Lakṣmī!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que estás acompañado de muchos sirvientes, como Viśvaksena. Yo ofrezco todos los artículos necesarios para adorarte». Este mantra debe cantarse cada día con gran atención mientras se adora al Señor Viṣṇu con todos los artículos necesarios, como agua para lavarle los pies, las manos y la boca, y agua para Su baño. También deben ofrecerse diversos presentes para Su adoración, como ropas, un cordón sagrado, alhajas, perfumes, flores, incienso y lámparas. VERSO 8. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de adorar al Señor con todos los artículos que he mencionado, se debe cantar el siguiente mantra mientras se ofrecen doce oblaciones de gh… en el fuego sagrado: oˆ namo bhagavate mahā-puruṣāya mahāvibh™ti-pataye svāhā. VERSO 9. El deber de quien desee todo tipo de opulencias es adorar diariamente al Señor Viṣṇu y a Su esposa, Lakṣmī. Debe adorarles con gran devoción, conforme al ritual antes mencionado. El Señor Viṣṇu y la diosa de la fortuna forman una combinación inmensamente poderosa. Ellos conceden toda clase de bendiciones y son la fuente de toda buena fortuna. Por lo tanto, todo el mundo tiene el deber de adorar a Lakṣmī-NārāyaŠa. VERSO 10. Hay que ofrecer reverencias al Señor con una mente humilde y llena de devoción. Mientras se ofrecen daṇḍavats tendido en el suelo como una vara, debe cantarse diez veces el mantra antes citado. A continuación, se debe cantar la siguiente oración. VERSO 11. Mi Señor Viṣṇu y madre Lakṣmī, diosa de la fortuna, vosotros sois los propietarios de toda la creación. En verdad, sois la causa de la creación. Es muy difícil comprender a madre Lakṣmī, pues es tan poderosa que la cobertura de su poder es casi imposible de superar. En el mundo material, madre Lakṣmī está representada en la energía externa, pero, en realidad, ella es siempre la energía interna del Señor. VERSO 12. Mi Señor, Tú eres el amo de la energía, y, por lo tanto, eres la Persona Suprema. Tú eres la personificación del sacrificio [yajña] personificado. Lakṣmī, la personificación de las actividades espirituales, es la forma original de la adoración que se ofrece a Ti, mientras que Tú eres el disfrutador de todos los sacrificios. VERSO 13. Madre Lakṣmī, que está aquí, es el receptáculo de todas las cualidades espirituales, mientras que Tú eres quien manifiesta esas cualidades y disfruta de ellas. Tú eres en realidad el disfrutador de todo. Tú vives como Superalma en todas las entidades vivientes, y la diosa de la fortuna es la forma de sus cuerpos, sus sentidos y sus mentes. También su nombre y su forma son santos, mientras que Tú eres el sostén de todos esos nombres y formas, y la causa de su manifestación. VERSO 14. Vosotros sois los gobernantes y benefactores supremos de los tres mundos. Por consiguiente, mi Señor, Uttamaśloka, que por Tu gracia se vean cumplidos mis deseos. VERSO 15. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: De este modo se debe adorar al Señor Viṣṇu, que recibe el nombre de ®r…nivāsa, acompañado de madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, ofreciendo oraciones mediante el proceso que antes se indicó. Después de retirar todo lo utilizado en su adoración, hay que ofrecerles agua para que se laven las manos y la boca y adorarles de nuevo. VERSO 16. A continuación, se deben ofrecer oraciones al Señor y a madre Lakṣmī con devoción y humildad. Después, deben olerse los remanentes del alimento ofrecido, para de nuevo adorar al Señor y a Lakṣmījī. VERSO 17. Considerando a su esposo representante de la Persona Suprema, la esposa debe adorarle con devoción inmaculada, ofreciéndole prasāda. El esposo, muy complacido con ella, debe ocuparse en los asuntos familiares. VERSO 18. Es suficiente con que uno de los dos cónyuges lleve a cabo este servicio devocional. Si su relación es buena, ambos disfrutarán del resultado. Por lo tanto, si la esposa no puede poner en práctica este proceso, el marido debe seguirlo con gran atención, y su fiel esposa compartirá el resultado. VERSOS 19 y 20. Se debe seguir este Viṣṇu-vrata, que es un voto de servicio devocional, sin apartarse de su práctica para realizar ninguna otra actividad. Ofreciendo remanentes de prasāda, collares de flores, pasta de madera de sándalo y alhajas, hay que adorar diariamente a los brāhmaṇas y a las mujeres que conviven pacíficamente con sus esposos e hijos. La esposa debe continuar cada día con la práctica de los principios regulativos y adorar de este modo al Señor Viṣṇu con gran devoción. A continuación, después de acostar al Señor Viṣṇu en Su cama, debe tomar prasāda. Así, ambos cónyuges se purificarán y verán satisfechos todos sus deseos. VERSO 21. La esposa casta debe realizar ese servicio devocional de modo continuado durante un año. Pasado ese año, debe ayunar en el día de Luna llena del mes de Kārtikka [octubre-noviembre]. VERSO 22. A la mañana del día siguiente, después de asearse y adorar al Señor Kṛṣṇa como hasta entonces, debe cocinar como para celebrar un festival conforme a los Gṛhya-sūtras. Debe cocinar arroz dulce con gh…; con esa preparación, el marido ofrecerá oblaciones al fuego doce veces. VERSO 23. Seguidamente, el esposo debe satisfacer a los brāhmaṇas. Cuando los brāhmaṇas estén satisfechos y le otorguen sus bendiciones, les ofrecerá con devoción respetuosas reverencias inclinando la cabeza, y, con su permiso, tomará prāsada. VERSO 24. Antes de comer, el esposo debe ofrecer al ācārya un asiento cómodo, y, en compañía de sus familiares y amigos, debe controlar el habla y ofrecer prāsada al guru. Entonces, la esposa comerá los remanentes de la oblación de arroz dulce cocinado con gh…. Al comer esos remanentes se asegura, además de buena fortuna, un hijo sabio y devoto. VERSO 25. El hombre que observe este voto o ceremonia ritual siguiendo la descripción del śāstra, podrá recibir del Señor todas las bendiciones que desee, incluso en esta misma vida. La esposa que celebre esta ceremonia ritual obtendrá, con toda seguridad, buena fortuna, opulencia, hijos, un marido de larga vida, buena reputación y un buen hogar. VERSOS 26, 27 y 28. La muchacha soltera que observe este vrata podrá conseguir un buen esposo. Con la práctica de esta ceremonia ritual, la mujer av…rā, es decir, que no tiene ni esposo ni hijos varones, podrá elevarse al mundo espiritual. Una mujer cuyos hijos hayan muerto al nacer, podrá tener un hijo de muy larga vida; también será muy afortunada en lo que a riquezas se refiere. La mujer desafortunada tendrá buena fortuna, y, si es fea, se volverá hermosa. Con la práctica de este vrata, el hombre enfermo sanará de su enfermedad, y tendrá un cuerpo apto para el trabajo. Quien recite esta narración mientras ofrece oblaciones a los pitās y semidioses, especialmente durante la ceremonia śrāddha, complacerá muchísimo a los semidioses y habitantes de Pitṛloka, quienes le concederán todos sus deseos. El Señor Viṣṇu y Su esposa, madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, se sienten muy complacidos con la persona que realiza esta ceremonia ritual. ¡Oh, rey Parīkṣit!, ahora te he explicado en todo detalle la ceremonia que celebró Diti, y que, como resultado de ello, tuvo unos buenos hijos —los Maruts— y una vida feliz. He tratado de explicártelo del modo más detallado posible. FIN DEL SEXTO CANTO.

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SB 5 : Los Impulsos Creadores.

CANTO 5.

CAPÍTULO 1. ACTIVIDADES DE MAHšRšJA PRIYAVRATA.

CAPÍTULO 2. ACTIVIDADES DE MAHšRšJA šGNŸDHRA.

CAPÍTULO 3. ADVENIMIENTO DE ṚṢABHADEVA EN EL VIENTRE DE MERUDEVŸ, ESPOSA DEL REY NšBHI.

CAPÍTULO 4. ṚṢABHADEVA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS.

CAPÍTULO 5. ENSEÑANZAS DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA A SUS HIJOS.

CAPÍTULO 6. ACTIVIDADES DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA.

CAPÍTULO 7. ACTIVIDADES DEL REY BHARATA.

CAPÍTULO 8. LA PERSONALIDAD DE BHARATA MAHšRšJA.

CAPÍTULO 9. LAS GLORIAS DE JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 10. ENCUENTRO ENTRE JšDA BHARATA Y MAHšRšJA RAHŪGAṆA.

CAPÍTULO 11. JAḌA BHARATA INSTRUYE AL REY RAHŪGAṆA.

CAPÍTULO 12. CONVERSACIÓN ENTRE MAHšRšJA RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 13. CONTINUACIÓN DE LA CONVERSACIÓN ENTRE EL REY RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 14. EL GRAN BOSQUE DE DISFRUTE DEL MUNDO MATERIAL.

CAPÍTULO 15. LAS GLORIAS DE LOS DESCENDIENTES DEL REY PRIYAVRATA.

CAPÍTULO 16. DESCRIPCIÓN DE JAMBŪDVŸPA.

CAPÍTULO 17. EL RÍO GANGES DESCIENDE AL UNIVERSO MATERIAL.

CAPÍTULO 18. LOS HABITANTES DE JAMBŪDVŸPA OFRECEN ORACIONES AL SEÑOR.

CAPÍTULO 19. DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE JAMBŪDVŸPA.

CAPÍTULO 20. ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DEL UNIVERSO.

CAPÍTULO 21. LA TRAYECTORIA DEL SOL.

CAPÍTULO 22. LAS ÓRBITAS DE LOS PLANETAS.

CAPÍTULO 23. EL SISTEMA PLANETARIO ŚIŚUMĀRA.

CAPÍTULO 24. LOS PLANETAS CELESTIALES SUBTERRÁNEOS.

CAPÍTULO 25. LAS GLORIAS DEL SEÑOR ANANTA.

CAPÍTULO 26. DESCRIPCIÓN DE LOS PLANETAS INFERNALES.

CAPÍTULO 1.

ACTIVIDADES DE MAHšRšJA PRIYAVRATA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, si la vida de casado es la causa básica de las ataduras del karma [actividades fruitivas], y echa a perder la misión de la vida humana, ¿por qué permaneció en esa etapa de la vida Mahārāja Priyavrata, que era un gran devoto autorrealizado?

VERSO 2.

Los devotos son, sin duda, personas liberadas. Por consiguiente, ¡oh, tú, el más grande de los brāhmaṇas!, es imposible que queden absortos en asuntos familiares.

VERSO 3.

Los gloriosos mahātmās que se han refugiado en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios se sienten plenamente saciados por la sombra de esos pies de loto. Es completamente imposible que su conciencia se apegue a los miembros de la familia.

VERSO 4.

El rey continuó: ¡Oh, gran brāhmaŠa!, ésa es mi gran duda. ¿Cómo pudo obtener la perfección suprema e infalible del estado de conciencia de Kṛṣṇa una persona como el rey Priyavrata, que tan apegado estaba a la esposa, los hijos y el hogar?

VERSO 5.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Lo que has dicho es correcto. Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, a quien alaban con versos elocuentes y trascendentales personalidades excelsas como Brahmā, son muy agradables a los grandes devotos y personas liberadas. Aquel que se apega a la nectárea miel de los pies de loto del Señor y tiene la mente siempre absorta en Sus glorias, puede a veces ver frenado su progreso ante un obstáculo, pero aun así, nunca abandona la excelsa posición que ha alcanzado.

VERSO 6.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el príncipe Priyavrata era un gran devoto, pues se había refugiado en los pies de loto de Nārada, su maestro espiritual, y había obtenido, de ese modo, la perfección más elevada en el conocimiento trascendental. Era avanzado en conocimiento, y siempre se ocupaba en hablar de temas espirituales, sin desviar su atención hacia ninguna otra cosa. Fue entonces cuando su padre le pidió que se hiciese cargo del gobierno del mundo, tratando de convencerle de que ése era su deber según las Escrituras reveladas. Sin embargo, el príncipe Priyavrata estaba absorto en la práctica constante de bhakti-yoga mediante el recuerdo constante de la Suprema Personalidad de Dios, con todos los sentidos ocupados en el servicio del Señor. Por esa razón, el príncipe no recibió de buena gana la orden de su padre, a pesar de que no podía rechazarla. Sopesando cuidadosamente las circunstancias, preguntó si, por asumir la responsabilidad de gobernar el mundo, podría verse apartado del servicio devocional.

VERSO 7.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor Brahmā es el primer ser creado y el semidiós más poderoso del universo; él es el responsable de los asuntos del universo. Nacido directamente de la Suprema Personalidad de Dios, dedica sus actividades al bienestar del universo entero, pues conoce el propósito de la creación universal. El supremamente poderoso Señor Brahmā, junto con sus acompañantes y las personificaciones de los Vedas, salió de su propia morada en el sistema planetario superior y descendió hasta el lugar en que el príncipe Priyavrata estaba meditando.

VERSO 8.

Todos los habitantes de los planetas Siddhaloka, Gandharvaloka, Sādhyaloka y CāraŠaloka, junto con los grandes sabios y semidioses, volando en sus aviones, se reunieron bajo el dosel del cielo para recibir y adorar al Señor Brahmā, que descendía montado en su portador, el gran cisne. Mientras recibía el respeto y la adoración de los habitantes de los diversos planetas, el Señor Brahmā parecía la Luna llena rodeada de estrellas luminosas. El gran cisne del Señor Brahmā llegó entonces a las cercanías de la montaña Gandhamādana y se acercó al príncipe Priyavrata, que estaba sentado en aquel lugar.

VERSO 9.

El Señor Brahmā, el padre de Nārada Muni, es la persona suprema del universo. Al ver el gran cisne, Nārada se dio cuenta de su llegada. Inmediatamente se levantó, y lo mismo hicieron Svāyambhuva Manu y su hijo Priyavrata, a quien Nārada estaba instruyendo. Entonces, juntando las manos, adoraron al Señor Brahmā con gran respeto.

VERSO 10.

Mi querido rey Parīkṣit, como el Señor Brahmā había descendido finalmente desde Satyaloka hasta Bh™loka, Nārada Muni, el príncipe Priyavrata y Svāyambhuva Manu se adelantaron para ofrecerle artículos de adoración y alabarle con un lenguaje muy selecto, conforme a la etiqueta védica. En ese momento, el Señor Brahmā, la persona original del universo, por la compasión que sentía hacia Priyavrata, le miró con una sonrisa y le dirigió las siguientes palabras.

VERSO 11.

El Señor Brahmā, la persona suprema del universo, dijo: Mi querido Priyavrata, por favor, escucha atentamente lo que voy a decirte. No receles del Señor Supremo, que está más allá de los límites de nuestra experiencia. Ninguno de nosotros, ni el Señor ®iva, ni tu padre, ni el gran sabio Mahārṣi Nārada, puede apartarse de la orden del Supremo. Debemos cumplir Su orden.

VERSO 12.

No se puede eludir la orden de la Suprema Personalidad de Dios, ni con severas austeridades, ni con una educación védica refinada, ni con el yoga místico, la fuerza física, o las actividades intelectuales. Nadie puede valerse de su religiosidad, de su opulencia material ni de ningún otro medio para desafiar las órdenes del Señor Supremo. Ningún ser vivo, desde Brahmā hasta la hormiga, puede hacerlo, ni por sí mismo ni con la ayuda de otros.

VERSO 13.

Mi querido Priyavrata, por la orden de la Suprema Personalidad de Dios, todas las entidades vivientes reciben cuerpos de distintos tipos para pasar por el nacimiento, la muerte, la actividad, la lamentación, la ilusión, el temor a los peligros futuros, la felicidad y la aflicción.

VERSO 14.

Mi querido muchacho, todos nosotros estamos atados por los mandamientos védicos a las divisiones de varŠāśrama conforme a nuestras cualidades y a nuestras actividades. Son divisiones científicamente dispuestas, que, por lo tanto, son muy difíciles de evitar. Así pues, tenemos que cumplir con nuestros deberes de varŠāśrama-dharma, como bueyes obligados a seguir las órdenes del carretero que tira de las cuerdas atadas a sus narices.

VERSO 15.

Mi querido Priyavrata, la Suprema Personalidad de Dios, conforme a nuestra relación con las modalidades de la naturaleza material, nos da a cada uno un determinado cuerpo, junto con la felicidad y la aflicción que nos corresponden. Por lo tanto, debemos permanecer en nuestra posición y dejarnos guiar por la Suprema Personalidad de Dios, exactamente igual que un ciego se deja guiar por otra persona que tiene ojos para ver.

VERSO 16.

Aunque una persona esté liberada, acepta el cuerpo que le corresponde por su karma pasado. Esa persona, sin embargo, está libre de conceptos erróneos, y contempla el disfrute y los sufrimientos debidos a ese karma del modo en que una persona despierta contempla un sueño que tuvo mientras dormía. De ese modo, permanece estable, y nunca hace nada por obtener otro cuerpo material bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material.

VERSO 17.

Aquel que no tiene dominio de sí mismo siempre sentirá temor del cautiverio material, incluso si viaja de bosque en bosque, pues está conviviendo con seis esposas, que son la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento. Sin embargo, a la persona satisfecha en el ser, al erudito que ha conquistado sus sentidos, ni siquiera la vida de casado le puede causar ningún daño.

VERSO 18.

La persona casada que, de modo sistemático, conquista su mente y los cinco órganos de los sentidos, es como el rey que, desde su fortaleza, conquista a sus poderosos enemigos. Una vez que ha recibido adiestramiento en la vida de casado y sus deseos de disfrute han disminuido, esa persona puede viajar por todas partes sin peligro alguno.

VERSO 19.

El Señor Brahmā continuó: Mi querido Priyavrata, trata de refugiarte en el interior del loto de los pies del Señor, cuyo ombligo también es como una flor de loto. Conquista de ese modo los seis órganos de los sentidos [la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento]. Acepta el disfrute material, ya que el Señor, como algo extraordinario, te lo ha ordenado. De esa forma estarás siempre liberado del contacto con la materia y podrás cumplir las órdenes del Señor desde tu posición constitucional.

VERSO 20.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de recibir las instrucciones del Señor Brahmā, que es el maestro espiritual de los tres mundos, Priyavrata, que ocupaba una posición inferior, le ofreció reverencias, y, aceptando la orden, la llevó a cabo con gran respeto.

VERSO 21.

A continuación, el Señor Brahmā recibió la adoración de Manu, quien, con gran respeto, le satisfizo lo mejor que pudo. Priyavrata y Nārada también miraron a Brahmā sin sentir el más mínimo resentimiento. Después de inducir a Priyavrata a aceptar la orden de su padre, el Señor Brahmā regresó a su morada, Satyaloka, que ni los esfuerzos de la mente ni las palabras mundanas pueden describir.

VERSO 22.

De este modo, con la ayuda del Señor Brahmā, Svāyambhuva Manu vio satisfechos sus deseos. Con el permiso del gran sabio Nārada, dejó en manos de su hijo la responsabilidad gubernativa de mantener y proteger todos los planetas del universo. Con ello, se liberó del venenoso océano de los deseos materiales, que está lleno de peligros.

VERSO 23.

Siguiendo la orden de la Suprema Personalidad de Dios, Mahārāja Priyavrata se ocupó por completo en las cuestiones de este mundo; aun así, nunca dejó de pensar en los pies de loto del Señor, que son la causa de la liberación de todos los apegos materiales. Aunque estaba completamente libre de todo rastro de contaminación material, Priyavrata Mahārāja gobernó el mundo material simplemente para honrar las órdenes de sus superiores.

VERSO 24.

A continuación, Mahārāja Priyavrata se casó con Barhiṣmatī, la hija del prajāpati Viśvakarmā. En ella engendró diez hijos, que eran iguales a él en belleza, personalidad, magnanimidad y demás cualidades. Tuvo también una hija, la más joven de sus descendientes, que recibió el nombre de ¶rjasvat….

VERSO 25.

Los diez hijos de Mahārāja Priyavrata se llamaron šgn…dhra, Idhmajihva, Yajñabāhu, Mahāv…ra, HiraŠyaretā, Ghṛtapṛṣṭha, Savana, Medhātithi, V…tihotra y Kavi. Agni, el dios del fuego, recibe estos mismos nombres.

VERSO 26.

Tres de ellos, Kavi, Mahāv…ra y Savana, llevaron una vida de perfecto celibato. Educados en la vida de brahmācār… desde su más tierna infancia, estaban muy bien versados en la perfección máxima, que recibe el nombre de paramahaˆsa-āśrama.

VERSO 27.

Situados en la orden de renuncia desde el comienzo de sus vidas, los tres controlaron por completo las actividades de los sentidos y llegaron a ser grandes santos. Concentraron siempre la mente en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, en quien reposan la totalidad de las entidades vivientes, y que, por esa razón, recibe el nombre de Vāsudeva. El Señor Vāsudeva es el único refugio de aquellos que sienten verdadero temor de la existencia material. Pensando constantemente en Sus pies de loto, esos tres hijos de Mahārāja Priyavrata hicieron grandes avances en el servicio devocional puro. Con el poder de su servicio devocional, pudieron percibir directamente a la Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, y comprendieron que, cualitativamente, no había ninguna diferencia entre ellos y Él.

VERSO 28.

En su otra esposa, Mahārāja Priyavrata engendró tres hijos, Uttama, Tāmasa y Raivata, todos los cuales, más adelante, se encargaron de sus respectivos milenios manvantara.

VERSO 29.

Después de que Kavi, Mahāv…ra y Savana recibieron plena educación en la etapa de paramahaˆsa de la vida, Mahārāja Priyavrata gobernó el universo durante once arbudas de años. Cada vez que sus poderosos brazos tensaban su arco con gran determinación para fijar en él una flecha, todos los que se oponían a los principios regulativos de la vida religiosa huían de su presencia, llenos de temor del incomparable poder que manifestó en el gobierno del universo. Amó mucho a su esposa Barhiṣmatī, y con el paso de los días, sus intercambios de amor nupcial aumentaron también. La reina Barhiṣmatī, con su feminidad en el vestir, en el andar, en la forma de levantarse, de sonreír y de mirarle, aumentaba su energía. Así, aunque era una gran alma, parecía prendado de la conducta femenina de su esposa. Se comportaba con ella como un hombre corriente, pero, en realidad, era una gran alma.

VERSO 30.

El rey Priyavrata fue un excelente gobernador del universo. Durante su gobierno, en cierta ocasión se disgustó con la órbita que seguía el muy poderoso dios del Sol, quien, rodeando el monte Sumeru con su cuadriga, ilumina todos los sistemas planetarios circundantes. Sin embargo, cuando el Sol está al norte del monte Sumeru, la parte sur recibe menos luz, y cuando está al sur, es la parte norte la que está menos iluminada. Al rey Priyavrata no le gustó esa situación, y en consecuencia, decidió llevar la luz del día a la parte del universo en que había noche. Para ello, siguió el recorrido del dios del Sol montado en una brillante cuadriga. De ese modo vio satisfecho su deseo. Pudo realizar esas maravillosas actividades debido al poder que había obtenido adorando a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 31.

Cuando Priyavrata conducía su cuadriga siguiendo al Sol, las llantas de sus ruedas formaron unos surcos que más tarde se convirtieron en siete océanos y dividieron el sistema planetario de Bhū-maṇḍala en siete islas.

VERSO 32.

Los nombres de esas islas son Jamb™, Plakṣa, ®ālmali, Kuśa, Krauñca, ®āka y Puṣkara. Cada una de ellas es el doble de grande que la anterior, y está rodeada de una sustancia líquida que la separa de la siguiente.

VERSO 33.

Los siete océanos contienen, respectivamente, agua salada, jugo de caña de azúcar, licor, mantequilla clarificada, leche, emulsión de yogur y agua potable. Esos océanos rodean a las islas por completo; cada uno de ellos tiene la misma anchura que la isla a la que rodea. Mahārāja Priyavrata, el esposo de la reina Barhiṣmatī, dio a cada uno de sus hijos, šgn…dhra, Idhmajihva, Yajñabāhu, HiraŠyaretā, Ghṛtapṛṣṭha, Medhātithi y V…tihotra, en este orden, la soberanía de cada una de las islas. De este modo, por orden de su padre, todos ellos fueron reyes.

VERSO 34.

Después, el rey Priyavrata casó a su hija, ¶rjasvat…, con ®ukrācārya, quien engendró en ella una hija, a quien pusieron de nombre Devayān….

VERSO 35.

Mi querido rey, el devoto que se ha refugiado en el polvo de los pies de loto del Señor puede trascender la influencia de los seis azotes de la materia, es decir, el hambre, la sed, la lamentación, la ilusión, la vejez y la muerte, y puede conquistar la mente y los cinco sentidos. Sin embargo, no es nada maravilloso que el devoto puro del Señor pueda hacer eso, pues incluso la persona que está fuera de las cuatro castas —un intocable— se libera inmediatamente del cautiverio de la existencia material si pronuncia el santo nombre del Señor aunque sólo sea una vez.

VERSO 36.

Mahārāja Priyavrata estaba disfrutando de sus opulencias materiales en la plenitud de sus fuerzas, y era muy influyente; pero, un día, se paró a considerar que, a pesar de haberse entregado por completo al gran sabio Nārada, y a pesar de encontrarse en el sendero de conciencia de Kṛṣṇa, se había vuelto a enredar en las actividades materiales. Su mente estaba inquieta, y habló con palabras que expresaban una actitud de renuncia.

VERSO 37.

El rey comenzó entonces a criticarse: ¡Ay! ¡Me he condenado por un poco de placer de los sentidos! He caído en el disfrute material, que es exactamente como un pozo cubierto. ¡Ya he tenido bastante! No voy a disfrutar más. ¡Ved!, no soy más que un mono danzarín en manos de mi esposa, y debido a ello, estoy condenado.

VERSO 38.

Por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, Mahārāja Priyavrata recuperó su buen juicio. Dividió todas sus posesiones terrenales entre sus obedientes hijos, y lo abandonó todo, incluyendo su reino, grande y opulento, y a su esposa, con quien tanto había gozado de la complacencia sensorial, y renunció por completo a todos los apegos. Su corazón, ya purificado, se convirtió en un lugar para los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo pudo regresar al sendero de conciencia de Kṛṣṇa, la vida espiritual, y alcanzar de nuevo la posición a que había llegado por la gracia del gran santo Nārada.

VERSO 39.

Con respecto a las actividades de Mahārāja Priyavrata, hay muchos versos famosos:

«Excepto la Suprema Personalidad de Dios, nadie podría hacer lo que hizo Mahārāja Priyavrata. Él disipó la oscuridad de la noche, y con las ruedas de su gran cuadriga, excavó siete océanos».

VERSO 40.

«Para acabar con la discordia entre los pueblos, Mahārāja Priyavrata trazó fronteras que seguían el curso de los ríos y los límites marcados por las montañas y los bosques, a fin de impedir que nadie invadiese las propiedades ajenas».

VERSO 41.

«Como gran seguidor y devoto del sabio Nārada, Mahārāja Priyavrata consideró infernales las opulencias que había obtenido mediante las actividades fruitivas y el poder místico, tanto en los sistemas planetarios inferiores y celestiales como en la sociedad humana».

CAPÍTULO 2.

ACTIVIDADES DE MAHšRšJA šGNŸDHRA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que su padre, Mahārāja Priyavrata, partiera para someterse a austeridades y de este modo seguir el sendero de la vida espiritual, el rey šgn…dhra obedeció su orden de principio a fin. Siguió estrictamente los principios de la religión, y brindó plena protección a los habitantes de Jamb™dv…pa, como si de sus propios hijos se tratara.

VERSO 2.

Con el deseo de tener un hijo perfecto y ser un habitante de Pitṛloka, Mahārāja šgn…dhra en cierta ocasión adoró al Señor Brahmā, que es el señor de quienes tienen a su cargo la creación material. Se retiró a un valle de la montaña Mandara, donde van a pasear las doncellas de los planetas celestiales, y después de recoger flores de jardín y otros artículos necesarios, se ocupó en rigurosas austeridades y en prácticas de adoración.

VERSO 3.

El Señor Brahmā, que es el primer ser creado, la persona más poderosa del universo, comprendiendo el deseo del rey šgn…dhra, seleccionó a la mejor de las bailarinas de su corte, P™rvacitti, y se la envió al rey.

VERSO 4.

La apsāra que el Señor Brahmā había enviado se puso a pasear por un hermoso parque cercano al lugar en que el rey estaba meditando y adorando. El parque era muy hermoso debido a la espesa y verde vegetación, adornada con doradas enredaderas. Había pavos reales y parejas de aves de diversos tipos, y en un lago había patos y cisnes; todos ellos emitían sonidos muy dulces. La vegetación, la claridad de las aguas, las flores de loto y el dulce canto de aves de distintas especies hacían del parque un lugar maravilloso.

VERSO 5.

P™rvacitti se paseaba por el camino andando con su garbo y su hermosura característicos; los agradables adornos de sus tobillos tintineaban con cada uno de sus pasos. El príncipe šgn…dhra, a pesar de que estaba controlando los sentidos, practicando yoga con los ojos medio cerrados, pudo ver a la muchacha con sus ojos de loto, y cuando escuchó el dulce tintín de sus ajorcas, abrió los ojos un poquito más y vio que estaba cerca de él.

VERSO 6.

Como una abeja, la apsarā iba oliendo las flores, hermosas y atractivas. Con la gracia de sus movimientos, su timidez, su humildad, sus miradas, los muy agradables sonidos que emanaban de su boca al hablar, y el movimiento de sus miembros, podía atraer las mentes y la vista tanto de los humanos como de los semidioses. Con todas esas cualidades, abría a Cupido, que lleva una flecha de flores, un sendero para entrar en las mentes de los hombres a través de la recepción auditiva. Cuando hablaba, de su boca parecía salir néctar. Las abejas, enloquecidas con el sabor de su aliento, revoloteaban en torno a sus hermosos ojos de loto. Ella, ante esa molestia, trataba de moverse rápidamente, pero al levantar los pies dándose prisa, sus cabellos, el cinturón que rodeaba sus caderas, y sus senos, que eran como cántaros de agua, también se movían; todo ello le daba un aspecto extraordinariamente hermoso y atractivo. Verdaderamente, parecía estar abriendo un camino para la entrada de Cupido, que es muy poderoso. El príncipe, fascinado por completo al verla, le habló con las siguientes palabras.

VERSO 7.

El príncipe, sin comprender la verdadera identidad de la apsarā, se dirigió a ella con las siguientes palabras: ¡Oh, tú, la mejor de las personas santas!, ¿quién eres?; ¿qué has venido a hacer a esta montaña? ¿Eres una de las potencias ilusorias de la Suprema Personalidad de Dios? Según parece, llevas dos arcos sin cuerda. ¿Por qué razón? ¿Son para ti, o para un amigo? ¿Son tal vez para matar a los enloquecidos animales de este bosque?

VERSO 8.

šgn…dhra observó entonces la mirada de los ojos de P™rvacitti y dijo: Mi querido amigo, tienes dos flechas muy poderosas: las miradas de tus ojos. Y las plumas de esas flechas son como los pétalos de una flor de loto. Aunque no tienen asta, son muy hermosas, y sus puntas son muy agudas y afiladas. Tienen un aspecto muy pacífico; por eso, parece que no se van a disparar contra nadie. Parece que vagas por el bosque para disparar esas flechas a alguien, pero no puedo saber a quién. Mi inteligencia es muy pobre, y no puedo enfrentarme contigo. En verdad, nadie puede igualar tu poder. Por eso te pido que hagas de ese poderío tuyo mi buena fortuna.

VERSO 9.

Al ver a los abejorros que seguían a P™rvacitti, Mahārāja šgn…dhra dijo: Mi querido señor, los abejorros que rodean tu cuerpo son como discípulos alrededor de tu adorable persona. Cantan sin cesar los mantras del Sāma Veda y los Upaniṣads, ofreciéndote oraciones. Tal como los grandes sabios recurren a las ramas de las Escrituras védicas, esos abejorros disfrutan de las lluvias de flores que se desprenden de tus cabellos.

VERSO 10.

¡Oh, brāhmaŠa!, solamente escucho el tintineo de las campanitas de tus tobillos. Es como si en ellas hubiera pájaros tittiri intercambiando trinos y gorjeos. Aunque no veo sus cuerpos, puedo escuchar sus trinos. Y cuando miro tus hermosas y redondeadas caderas, veo que tienen el delicioso color de las flores kadamba, y que tu talle está ceñido con un cinturón de brasas incandescentes. Lo cierto es que parece que hubieras olvidado vestirte.

VERSO 11.

šgn…dhra alabó entonces los erguidos pechos de P™rvacitti. Le dijo: Mi querido brāhmaŠa, como tienes la cintura muy delgada, te cuesta mucho cargar con esos dos cuernos que con tanto cuidado llevas y que han cautivado la atención de mis ojos. ¿De qué están llenos esos hermosos cuernos? Según parece, los has perfumado con un polvo rojo muy fragante, que es como el Sol del alba. ¡Oh, afortunado!, permíteme preguntarte dónde has conseguido ese polvo fragante que está perfumando mi āśrama, el lugar en que yo vivo.

VERSO 12.

¡Oh, gran amigo!, ¿podrías mostrarme dónde vives? No puedo imaginar cómo han podido obtener los habitantes de ese lugar unos rasgos corporales tan maravillosos como tus erguidos senos, que agitan la mente y los ojos de la persona que, como yo, repara en ellos. A juzgar por las dulces palabras y las amables sonrisas de los habitantes de esos lugares, creo que sus bocas deben de contener néctar.

VERSO 13.

Mi querido amigo, ¿qué comes para mantener el cuerpo? Como estás mascando betel, de tu boca emana un aroma muy agradable. Ésa es la prueba de que siempre comes los remanentes del alimento que se ofrece a Viṣṇu. Sin duda, tú también debes de ser una expansión del cuerpo del Señor Viṣṇu. Tu cara es tan hermosa como un hermoso lago. Tus aretes enjoyados tienen la forma de dos tiburones con ojos que no parpadean; son como los de Viṣṇu, y tus propios ojos parecen dos peces inquietos. De modo que en el lago de tu cara nadan al mismo tiempo dos tiburones y dos peces inquietos. Además, las blancas hileras de tus dientes parecen filas de cisnes muy hermosos sobre el agua; tus cabellos sueltos son como enjambres de abejorros que persiguen la belleza de tu rostro.

VERSO 14.

Mi mente ya está perturbada, y tú, que juegas con una pelota haciéndola botar de un lado a otro con la palma de loto de tu mano, estás agitando también mis ojos. Tus negros cabellos rizados se han soltado, pero no te preocupas de arreglarlos. ¿No te los vas a recoger? Como un hombre apegado a las mujeres, el muy astuto viento trata de quitarte la prenda que cubre la parte inferior de tu cuerpo. ¿Es que no te importa?

VERSO 15.

¡Oh, tú, el mejor entre los que ejecutan austeridades! ¿Dónde obtuviste esa maravillosa belleza, que echa por tierra las austeridades ejecutadas por otros? ¿Dónde has aprendido ese arte? ¿Qué austeridad has hecho para obtener esa belleza, mi querido amigo? Deseo que te unas a mí para que nos dediquemos juntos a la penitencia y la austeridad, pues podría ser que el creador del universo, el Señor Brahmā, complacido conmigo, te hubiera enviado para que seas mi esposa.

VERSO 16.

El Señor Brahmā, a quien adoran los brāhmaṇas, ha tenido la gran misericordia de enviarte a mi lado; por eso me he encontrado contigo. No deseo abandonar tu compañía, pues mi mente y mis ojos están fijos en ti, y no puedo apartarlos de ti. ¡Oh, mujer de hermosos y erguidos senos!, te seguiré a donde quieras llevarme; tus amigas pueden venir también conmigo.

VERSO 17.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mahārāja šgn…dhra, que tenía la inteligencia de los semidioses, conocía el arte de adular a las mujeres para ponerlas de su parte. De ese modo complació a aquella muchacha celestial con sus lujuriosas palabras y conquistó su favor.

VERSO 18.

Atraída por la inteligencia, la erudición, la juventud, la belleza, el comportamiento, la opulencia y la magnanimidad de šgn…dhra, rey de Jamb™dv…pa y señor de todos los héroes, P™rvacitti vivió con él durante muchos miles de años y disfrutó en forma fastuosa de los placeres terrenales y celestiales.

VERSO 19.

Mahārāja šgn…dhra, el mejor de los reyes, engendró nueve hijos en el vientre de P™rvacitti. Sus nombres fueron: Nābhi, Kiˆpuruṣa, Harivarṣa, Ilāvṛta, Ramyaka, HiraŠmaya, Kuru, Bhadrāśva y Ketumāla.

VERSO 20.

P™rvacitti trajo al mundo nueve hijos, uno cada año; pero cuando hubieron crecido, regresó de nuevo al lugar en que vive el Señor Brahmā para adorarle, dejando a sus hijos en el hogar.

VERSO 21.

Los nueve hijos de šgn…dhra se criaron bebiendo la leche de su madre, y debido a ello, estaban dotados por naturaleza de cuerpos fuertes y bien formados. Cada uno de ellos recibió de su padre un reino en una parte distinta de Jamb™dv…pa, y cada uno de esos reinos recibió el nombre del hijo que lo gobernaba. De este modo gobernaron los hijos de šgn…dhra los reinos que su padre les entregó.

VERSO 22.

Tras la partida de P™rvacitti, el rey šgn…dhra, como no podía satisfacer en absoluto sus deseos de disfrute, siempre pensaba en ella. Por esa razón, y de conformidad con lo establecido en las Escrituras védicas, el rey, cuando murió, se elevó al planeta en que vivía su celestial esposa. Ese planeta, que recibe el nombre de Pitṛloka, es el lugar en que viven los pitās, los antepasados, rodeados de placer.

VERSO 23.

Tras la partida de su padre, los nueve hermanos se casaron con las nueve hijas de Meru, que se llamaban Merudev…, Pratir™pā, Ugradaḿṣṭrī, Latā, Ramyā, ®yāmā, Nār…, Bhadrā y Devav…ti.

CAPÍTULO 3.

ADVENIMIENTO DE ṚṢABHADEVA EN EL VIENTRE DE MERUDEVŸ, ESPOSA DEL REY NšBHI.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó diciendo: Con el deseo de tener hijos, Mahārāja Nābhi, el hijo de šgn…dhra, comenzó a ofrecer oraciones y a adorar con gran atención a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, amo y disfrutador de todo sacrificio. La esposa de Mahārāja Nābhi, Merudev…, que por entonces no había tenido ningún hijo, adoró al Señor Viṣṇu junto con su esposo.

VERSO 2.

Cuando se celebra un sacrificio, hay siete procesos trascendentales para obtener la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios: (1) ofrecer en sacrificio comestibles u objetos de valor, (2) actuar en función del lugar, (3) actuar en función del momento, (4) ofrecer himnos, (5) actuar por intermedio de los sacerdotes, (6) ofrecer regalos a los sacerdotes, y (7) observar los principios regulativos. Sin embargo, aun con todos esos elementos, no siempre se puede obtener al Señor Supremo. No obstante, Él siente afecto por Su devoto; por esa razón, la bondadosa Suprema Personalidad de Dios apareció ante el devoto Mahārāja Nābhi en Su inconquistable y cautivadora forma de cuatro brazos cuando el rey, con gran fe y devoción, adoraba y ofrecía oraciones al Señor con una mente pura y libre de contaminación, mientras externamente celebraba un yajña en la línea de pravargya. Para satisfacer el deseo de Su devoto, la Suprema Personalidad de Dios Se manifestó ante él con Su hermoso cuerpo, que complace la mente y los ojos de los devotos.

VERSO 3.

El Señor Viṣṇu apareció ante el rey Nābhi en una forma de cuatro brazos. Era muy brillante, y obviamente estaba por encima de todos los demás seres. Una prenda de seda amarilla vestía la parte inferior de Su cuerpo. En el pecho llevaba la marca de ®r…vatsa, que siempre irradia belleza. Además de la caracola, la flor de loto, el disco y la maza, llevaba la joya Kaustubha y un collar de flores silvestres. Estaba hermosamente adornado con un yelmo, aretes, ajorcas, un cinturón, un collar de perlas, brazaletes, campanitas tobilleras, y otras alhajas realzadas con gemas resplandecientes. Al ver al Señor ante ellos, el rey Nābhi, sus sacerdotes y los demás acompañantes se sintieron como gente pobre que inesperadamente obtiene una gran riqueza. Para recibir al Señor, inclinaron sus cabezas con respeto y Le adoraron ofreciéndole diversos artículos.

VERSOS 4 y 5.

Los sacerdotes ofrecieron oraciones al Señor diciendo: ¡Oh, Tú, que eres el objeto supremo de adoración!, nosotros sólo somos Tus sirvientes. Tú gozas de plenitud en Ti mismo, pero, por Tu misericordia sin causa, ten la bondad de aceptar de nosotros, Tus sirvientes eternos, un pequeño servicio. En realidad, no somos conscientes de Tu forma trascendental, y lo único que podemos hacer es ofrecerte una y otra vez respetuosas reverencias, siguiendo las instrucciones de las Escrituras védicas y de los ācāryas autorizados. Las entidades vivientes materialistas sienten gran atracción por las modalidades de la naturaleza material, y debido a ello, nunca alcanzan la perfección, pero Tú estás por encima de la jurisdicción de todos los conceptos materiales. Tu nombre, Tu forma y Tus cualidades son trascendentales, y están fuera del alcance del conocimiento experimental. En efecto, pues ¿quién puede concebirte? En el mundo material sólo podemos percibir nombres y cualidades materiales. Lo único que está en nuestras manos es ofrecerte respetuosas reverencias y oraciones a Ti, la persona trascendental. El canto de Tus auspiciosas cualidades trascendentales borrará los pecados de toda la humanidad. Ésa es la actividad más auspiciosa para nosotros; de ese modo podemos entender parcialmente Tu posición sobrenatural.

VERSO 6.

¡Oh, Señor Supremo!, Tú gozas de plenitud en todo aspecto. Ciertamente, Tú estás muy satisfecho cuando Tus devotos Te ofrecen oraciones con la voz entrecortada, y, llenos de éxtasis, Te traen hojas de tulas…, agua, ramitas con hojas tiernas, y brotes de hierba fresca. Sin duda alguna, eso Te satisface.

VERSO 7.

Te hemos ofrecido muchos artículos de adoración, y hemos celebrado sacrificios para Ti, pero pensamos que para complacer a Tu Señoría no se necesitan tantos preparativos.

VERSO 8.

Todas las opulencias y todos aquellos objetivos a que los hombres aspiran en la vida aumentan en Ti a cada instante y sin cesar, de modo directo, autosuficiente e ilimitado. En verdad, Tú eres el disfrute ilimitado y la existencia bienaventurada en sí misma. En lo que a nosotros se refiere, ¡oh, Señor!, siempre estamos buscando el disfrute material. Tú no necesitas todas esas formalidades y sacrificios; somos nosotros quienes las necesitamos para poder recibir la bendición de Tu Señoría. El objeto de esos sacrificios son los resultados fruitivos de que nosotros mismos nos beneficiamos; Tú, en realidad, no los necesitas.

VERSO 9.

¡Oh, Señor de señores!, con respecto a la puesta en práctica del proceso de liberación —dharma, artha, kāma y mokṣa—, somos unos perfectos ignorantes, pues en realidad no conocemos el objetivo de la vida. Tú has aparecido personalmente ante nosotros como una persona que solicita adoración, pero en realidad si estás aquí es tan sólo para que podamos verte. Por Tu gran misericordia sin causa, has venido para ayudarnos a lograr nuestro objetivo, nuestro verdadero interés, y para darnos el beneficio de Tu gloria personal, que recibe el nombre de apavarga, liberación. Has venido, a pesar de que nosotros, por ignorancia, no Te hemos adorado debidamente.

VERSO 10.

¡Oh, Tú, el más adorable de los seres!, Tú eres el mejor de todos los benefactores, y has aparecido en el recinto del sacrificio del santo rey Nābhi para bendecirnos. Te hemos visto; con ello, nos has concedido la más valiosa de las bendiciones.

VERSO 11.

Querido Señor, los grandes sabios, que son personas santas y reflexivas, describen sin cesar Tus cualidades espirituales. Las impurezas que han quemado ya esos sabios son ilimitadas, y, con el fuego del conocimiento, fortalecen su desapego del mundo material. De este modo, han obtenido Tus cualidades y están satisfechos en sí mismos. Aun así, Tu presencia es muy poco frecuente incluso entre aquellos que sienten felicidad espiritual al cantar Tus atributos.

VERSO 12.

Querido Señor, es muy posible que a la hora de morir, cuando la fiebre es muy alta, nos falle la voz, y que el hambre, las caídas, los bostezos y los miserables sufrimientos de la enfermedad nos impidan recordar Tu nombre, Tu forma y Tus cualidades. Por eso Te oramos, ¡oh, Señor!, pues Tú eres siempre muy afectuoso con Tus devotos. Por favor, ayúdanos a recordarte y a alabar Tus santos nombres, atributos y actividades, que pueden disipar todas las reacciones de nuestras vidas pecaminosas.

VERSO 13.

Querido Señor, he aquí al gran rey Nābhi, cuyo objetivo supremo en la vida es tener un hijo como Tú. Tu Señoría, su posición es como la de quien se dirige a un hombre muy rico para pedirle un puñado de arroz. Mahārāja Nābhi siente un deseo tan grande de tener un hijo que Te está adorando para pedírtelo, aunque Tú puedes ofrecerle la posición más excelsa, incluso la elevación a los planetas celestiales y la liberación, el regreso a Dios.

VERSO 14.

Querido Señor, si no adoramos los pies de loto de los grandes devotos, la energía ilusoria nos derrotará, y nuestra inteligencia se verá confundida. En efecto, ¿quién no ha sido arrastrado por las olas del disfrute material, que son como veneno? Tu energía ilusoria es insuperable. Nadie puede ver el curso que sigue la energía material, o decir cómo actúa.

VERSO 15.

¡Oh, Señor!, Tú llevas a cabo muchas actividades maravillosas. Hemos celebrado este sacrificio con la única intención de lograr un hijo; así pues, nuestra inteligencia no es muy aguda. Nos falta experiencia para determinar el objetivo de la vida. Al invitarte a este insignificante sacrificio con motivos materiales, hemos cometido, sin duda alguna, una gran ofensa a Tus pies de loto. Por eso, ¡oh, Señor de señores!, apelamos a Tu misericordia sin causa y a Tu mente ecuánime para que perdones nuestra ofensa.

VERSO 16.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los sacerdotes, a quienes había adorado el propio Mahārāja Nābhi, emperador de Bhārata-varṣa, ofrecieron oraciones en prosa [por lo general, se empleaba el verso], y se postraron a los pies de loto del Señor. El Señor de señores, el gobernante de los semidioses, Se sintió muy complacido con ellos, y les habló de la siguiente manera.

VERSO 17.

La Suprema Personalidad de Dios contestó: ¡Oh, grandes sabios!, estoy verdaderamente complacido con vuestras oraciones. Habláis diciendo la verdad. Habéis orado pidiendo la bendición de que el rey Nābhi tenga un hijo como Yo, pero eso es muy difícil de obtener. Yo soy la Persona Suprema, aquel que no tiene igual; debido a ello, no es posible encontrar otra personalidad que sea como Yo. En todo caso, vosotros sois brāhmaṇas cualificados; por lo tanto, vuestras palabras nunca deben resultar falsas. Para Mí, los brāhmaṇas bien dotados de cualidades brahmínicas son como Mi propia boca.

VERSO 18.

Como no puedo encontrar a nadie igual a Mí, Me expandiré personalmente en una porción plenaria, y de ese modo Yo mismo descenderé al vientre de Merudev…, la esposa de Mahārāja Nābhi, el hijo de šgn…dhra.

VERSO 19.

Sri Sukadeva Gosvāmī continuó: Tras decir esto, el Señor desapareció. La esposa del rey Nābhi, la reina Merudev…, que estaba sentada al lado de su esposo, pudo escuchar todo lo que el Señor Supremo había dicho.

VERSO 20.

¡Oh, Viṣṇudatta, Parīkṣit Mahārāja!, la Suprema Personalidad de Dios estaba complacido con los grandes sabios que celebraban aquel sacrificio. Por esa razón, el Señor decidió satisfacer el deseo de Mahārāja Nābhi, y al mismo tiempo, mostrar personalmente el método para la puesta en práctica de los principios religiosos [que siguen los brahmacārīs, sannyās…s, vānaprasthas y gṛhasthas dedicados a la celebración de rituales]. Por consiguiente, apareció como hijo de Merudev… en Su forma espiritual original, que está por encima de las modalidades de la naturaleza material.

CAPÍTULO 4.

ṚṢABHADEVA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: El Señor, en el mismo momento en que nació como hijo de Mahārāja Nābhi, manifestó las características propias del Señor Supremo, como, por ejemplo, las marcas de las plantas de Sus pies [la bandera, el rayo, etc.]. Fue un hijo ecuánime con todos y muy pacífico. Podía controlar Su mente y Sus sentidos, y aunque poseía todas las opulencias, no ansiaba el disfrute material. Dotado con esos atributos, el hijo de Mahārāja Nābhi era cada día más poderoso. Debido a ello, los ciudadanos, brāhmaṇas eruditos, semidioses y ministros querían que Ṛṣabhadeva fuese nombrado gobernador de la Tierra.

VERSO 2.

Cuando Se hizo visible, el hijo de Mahārāja Nābhi manifestó todas las buenas cualidades que cantan los grandes poetas: un cuerpo bien formado, con todos los signos de la Divinidad, poder, fuerza, belleza, renombre, fama, influencia y entusiasmo. Cuando el padre, Mahārāja Nābhi, vio todas aquellas cualidades, pensó que su hijo era, o el mejor de los seres humanos, o el ser supremo. Por eso Le dio el nombre de Ṛṣabha.

VERSO 3.

Indra, el rey del cielo, que goza de gran opulencia material, sintió envidia del rey Ṛṣabhadeva, y, por esa causa, dejó de derramar agua sobre el planeta Bhārata-varṣa. Entonces, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, el amo de todo poder místico, comprendiendo las intenciones de Indra, esbozó una sonrisa y, mediante Su propio poder, Se valió de yogamāyā [Su potencia interna] para derramar agua en abundancia sobre Ajanābha, el lugar en que residía.

VERSO 4.

Habiendo tenido un hijo perfecto, tal como deseaba, el rey Nābhi estaba siempre sobrecogido de felicidad trascendental, y sentía un gran cariño por su hijo. Lleno de éxtasis, y con una voz que se le ahogaba, se dirigía a Él: «Mi querido hijo, cariño mío». Fue yogamāyā quien despertó en él esa mentalidad, que le permitió aceptar al Señor Supremo, que es el padre supremo, como su propio hijo. El Señor, por Su bondadosa voluntad suprema, nació como hijo Suyo y Se comportó con todos como si fuese un ser humano corriente. El rey Nābhi comenzó entonces a criar a su trascendental hijo con gran cariño, sobrecogido de bienaventuranza trascendental, júbilo y devoción.

VERSO 5.

El rey Nābhi se dio cuenta de que su hijo, Ṛṣabhadeva, era muy popular entre los ciudadanos y entre los funcionarios y ministros del gobierno. Al darse cuenta de ello, Mahārāja Nābhi Le elevó al trono como emperador del mundo, para que protegiese a la población siguiendo el sistema religioso védico. Lo hizo poniendo a Su hijo en manos de brāhmaṇas eruditos, a fin de que Le guiasen en la administración del gobierno. Después, Mahārāja Nābhi y su esposa, Merudev…, partieron hacia Badarikāśrama, en los Himalayas, donde el rey, lleno de júbilo, se ocupó con gran maestría en la práctica de austeridades y penitencias. Habiendo logrado la plenitud del samādhi, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Nara-NārāyaŠa, que es la expansión plenaria de Kṛṣṇa. Gracias a ello, a su debido tiempo Mahārāja Nābhi se elevó al mundo espiritual que recibe el nombre de VaikuŠ˜ha.

VERSO 6.

¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, para glorificar a Mahārāja Nābhi, los sabios de antaño compusieron dos versos. Uno de ellos dice: «¿Quién puede alcanzar la perfección de Mahārāja Nābhi? ¿Quién puede igualar sus actividades? Debido a su servicio devocional, la Suprema Personalidad de Dios consintió en nacer como hijo suyo».

VERSO 7.

[Ésta es la segunda oración:] «¿Existe alguien que haya adorado mejor a los brāhmaṇas que Mahārāja Nābhi? Por haber adorado a los brāhmaṇas cualificados hasta satisfacerles por completo, ellos, mediante su poder brahmínico, le mostraron en persona a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa».

VERSO 8.

Después de que Nābhi hubo partido hacia Badarikāśrama, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, comprendió que Su reino era Su campo de actividades. Por esa razón, actuó poniéndose Él mismo como ejemplo y enseñó los deberes del jefe de familia, aceptando en primer lugar la orden de brahmacaria bajo la dirección de maestros espirituales, y yendo a vivir con ellos al gurukula, su residencia. Una vez completada Su educación, y después de hacer regalos (guru-dakṣiṇā) a Sus maestros espirituales, entró en la vida de familia. Su esposa, Jayant…, Le fue entregada por Indra, el rey del cielo; en ella engendró cien hijos, que eran tan poderosos y capacitados como Él mismo. Ṛṣabhadeva y Jayant… llevaron una vida familiar ejemplar, cumpliendo con las actividades rituales que se ordenan en los śāstras śruti y smṛti.

VERSO 9.

Bharata, el mayor de los cien hijos de Ṛṣabhadeva, era un gran devoto, dotado con las cualidades más excelsas. En su honor, este planeta recibe el nombre de Bhārata-varṣa.

VERSO 10.

Después de Bharata, nacieron otros noventa y nueve hijos. Los nueve mayores eran Kuśāvarta, Ilāvarta, Brahmāvarta, Malaya, Ketu, Bhadrasena, Indraspṛk, Vidarbha y K…ka˜a.

VERSOS 11 y 12.

Otros de los hijos fueron Kavi, Havi, Antarikṣa, Prabuddha, Pippalāyana, švirhotra, Drumila, Camasa y Karabhājana, que eran devotos muy excelsos y avanzados, predicadores autorizados del ®r…mad-Bhāgavatam. Fueron glorificados por su gran devoción a Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios. Eran, por lo tanto, muy excelsos. Para que la mente quede satisfecha por completo, yo [®ukadeva Gosvāmī] describiré más adelante, cuando comente la conversación entre Nārada y Vasudeva, las características de esos nueve devotos.

VERSO 13.

Además de los diecinueve hijos hasta aquí mencionados, Ṛṣabhadeva y Jayant… tuvieron ochenta y un hijos menores. Siguiendo la orden de su padre, todos ellos fueron personas muy cultas, de buen comportamiento, de actividades muy puras, y expertos en el conocimiento védico y en la ejecución de rituales védicos. Así pues, todos eran brāhmaṇas perfectamente cualificados.

VERSO 14.

Como encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Ṛṣabhadeva gozaba de plena independencia, pues Su forma era espiritual y eterna, y estaba llena de bienaventuranza trascendental. Él estaba eternamente aparte de los cuatro principios de la miseria material [nacimiento, muerte, vejez y enfermedades], y no tenía apegos materiales. Siempre Se mantenía equilibrado, y veía a todos en el mismo nivel. La desgracia de los demás Le hacía sentirse desdichado, y era el bienqueriente de todas las entidades vivientes. Pero, a pesar de ser una personalidad perfecta, el Señor Supremo, el controlador de todo, actuaba como si fuese un alma condicionada más. Así pues, seguía estrictamente los principios del varŠāśrama-dharma y actuaba conforme a ellos. Con el correr del tiempo, esos principios del varŠāśrama-dharma se habían empezado a descuidar; debido a ello, y mediante Sus características y Su comportamiento personal, enseñó a la gente el modo de cumplir con los deberes del varŠāśrama-dharma. De esa forma, impulsó a la población a que regulasen sus vidas en la institución familiar, facilitándoles así el progreso en los campos de la religión y del bienestar económico, y permitiéndoles adquirir fama, hijos, placeres materiales, y por último, la vida eterna. Con Sus instrucciones, mostró a la gente la manera en que podían llevar vida de familia y, al mismo tiempo, alcanzar la perfección por seguir los principios del varŠāśrama-dharma.

VERSO 15.

Cualquier acción que un gran hombre ejecute, los hombres comunes la siguen.

VERSO 16.

El Señor Ṛṣabhadeva, aunque estaba perfectamente versado en el conocimiento védico confidencial, que nos informa acerca de todo tipo de deberes prescritos, permaneció en Su posición de kṣatriya y siguió las instrucciones de los brāhmaṇas en cuanto al control de la mente y los sentidos, la tolerancia, etc. De este modo, gobernó al pueblo conforme al sistema de varŠāśrama-dharma, que dicta que los brāhmaṇas deben instruir a los kṣatriyas, y que los kṣatriyas deben administrar el estado por intermedio de los vaiśyas y los śūdras.

VERSO 17.

El Señor Ṛṣabhadeva celebró cien veces toda clase de sacrificios siguiendo las instrucciones de las Escrituras védicas. De ese modo satisfizo plenamente al Señor Viṣṇu. En todos los rituales había una gran opulencia, pues empleó los mejores artículos. Todos esos sacrificios se celebraron en lugares sagrados y teniendo en cuenta el momento idóneo, y fueron dirigidos por sacerdotes jóvenes y leales. De ese modo se adoró al Señor Viṣṇu, y el prāsada fue ofrecido a todos los semidioses. Con esto, todas las ceremonias y festivales culminaron con éxito.

VERSO 18.

No hay nadie que desee poseer un espejismo, o una flor en el cielo, pues todo el mundo sabe muy bien que esas cosas no existen. Cuando el Señor Ṛṣabhadeva gobernó este planeta, Bhārata-varṣa, ni siquiera los hombres corrientes tenían nada que pedir, en ningún momento y de ninguna manera. Nadie pide que le den un espejismo. En otras palabras, todo el mundo estaba completamente satisfecho, y por lo tanto, no había posibilidad de que a nadie le faltase de nada. La gente estaba absorta en un profundo sentimiento de cariño por el rey. Como ese cariño era cada vez mayor, no tenían ningún anhelo que satisfacer.

VERSO 19.

En cierta ocasión, mientras recorría el mundo, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, llegó a un lugar llamado Brahmāvarta. Allí se celebraba una gran conferencia de brāhmaṇas eruditos, y todos los hijos del rey escucharon atentamente las enseñanzas de aquellos brāhmaṇas. En aquella asamblea, Ṛṣabhadeva instruyó a Sus hijos de modo que también Sus súbditos pudieran escucharle, aunque Sus hijos ya eran devotos cualificados y de buen comportamiento. Con las siguientes palabras, les instruyó para que en el futuro pudieran ser perfectos gobernantes del mundo.

CAPÍTULO 5.

ENSEÑANZAS DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA A SUS HIJOS.

VERSO 1.

El Señor Ṛṣabhadeva dijo a Sus hijos: Mis queridos muchachos, de todas las entidades vivientes que han aceptado cuerpos materiales en este mundo, aquella que ha recibido esta forma humana no debe trabajar arduamente, día y noche, simplemente para complacer los sentidos, lo cual pueden conseguir incluso los perros y los cerdos, que comen excremento. Debéis ocuparos en penitencias y austeridades para alcanzar la divina posición del servicio devocional. Con esas actividades, el corazón se purifica, y al llegar a esa posición, se alcanza una vida eterna y bienaventurada, trascendental a la felicidad material, y que continúa para siempre.

VERSO 2.

Sólo mediante el servicio que se ofrece a las personalidades espiritualmente muy avanzadas se puede alcanzar el sendero de la liberación del cautiverio material. Esas personalidades pueden ser impersonalistas o devotos. Tanto si queremos fundirnos en la existencia del Señor, como si deseamos relacionarnos con la Personalidad de Dios, debemos ofrecer servicio a los mahātmās. Aquellos que no tienen interés en esas actividades y se relacionan con personas adictas a las mujeres y a la vida sexual, tienen abiertas de par en par las puertas del infierno. Los mahātmās son ecuánimes. No ven ninguna diferencia entre los distintos tipos de entidades vivientes. Son muy pacíficos y están plenamente dedicados al servicio devocional. Están libres de la ira, y trabajan para beneficio de todos. Su comportamiento nunca es abominable. A esas personas se les da el nombre de mahātmās.

VERSO 3.

A aquellos que desean revivir su conciencia de Kṛṣṇa y aumentar su amor por Dios, no les gusta hacer nada que no esté relacionado con Kṛṣṇa. No tienen interés en mezclarse con la gente que sólo se preocupa de mantener el cuerpo, comer, dormir, aparearse y defenderse. Tal vez estén casados, pero no están apegados a sus hogares, ni a sus esposas, hijos, amigos o riquezas. Al mismo tiempo, tampoco les es indiferente la puesta en práctica de sus deberes. En cuanto al dinero, se contentan con el necesario para mantener juntos el cuerpo y el alma.

VERSO 4.

Cuando una persona considera que la finalidad de la vida es complacer los sentidos, busca como un loco la vida materialista, y se ocupa en toda clase de actividades pecaminosas. Ignora que, a causa de sus pecados, ha recibido ya un cuerpo que, aunque temporal, es la causa de su sufrimiento. En realidad, la entidad viviente no debería tener un cuerpo material, pero se le ha concedido para que pueda complacer los sentidos. Por lo tanto, no me parece digno de una persona inteligente volverse a enredar en las actividades de complacencia sensorial, que son la causa de que reciba un cuerpo material tras otro, eternamente.

VERSO 5.

Mientras no nos planteemos averiguar cuáles son los valores espirituales de la vida, estaremos expuestos a la derrota y a las miserias que surgen de la ignorancia. El karma, tanto si es piadoso como si es pecaminoso, trae consigo unas determinadas reacciones resultantes. Cuando una persona se ocupa en algún tipo de karma, se dice que su mente es karmātmaka, es decir, que está teñida de actividad fruitiva. Mientras la mente sea impura, la conciencia no es clara, y mientras estemos absortos en actividades fruitivas, tendremos que aceptar cuerpos materiales.

VERSO 6.

La entidad viviente, cuando está cubierta por la modalidad de la ignorancia, no entiende la existencia del ser viviente individual ni del ser viviente supremo; su mente está subyugada por la actividad fruitiva. Por lo tanto, mientras no sienta amor por el Señor Vāsudeva —que no es otro que Yo mismo—, seguirá teniendo que aceptar cuerpos materiales una y otra vez.

VERSO 7.

Por muy sabia y erudita que sea, la persona que no entiende que el esfuerzo por la complacencia de los sentidos es una inútil pérdida de tiempo, está loca. Habiendo olvidado su verdadero interés, trata de ser feliz en el mundo material, y centra sus intereses en torno a su hogar, que está basado en la relación sexual y que le trae toda clase de miserias materiales. En esas circunstancias, esa persona no es mejor que un animal ignorante.

VERSO 8.

La atracción entre macho y hembra es el principio básico de la existencia material. A partir de ese concepto erróneo, que liga estrechamente los corazones del hombre y la mujer, se origina la atracción por el cuerpo, el hogar, las propiedades, los hijos, los parientes y las riquezas. De esta forma aumentan las ilusiones de la vida, y se ven las cosas desde el punto de vista de «yo y mío».

VERSO 9.

Cuando el nudo del corazón se afloja, la persona que se ha visto envuelta en la vida material debido a los resultados de sus acciones pasadas, da la espalda a su apego por el hogar, la esposa y los hijos. De esa forma, abandona el principio básico de la ilusión [yo y mío] y se libera. Y así, regresa al mundo trascendental.

VERSOS 10, 11, 12 y 13.

¡Oh, hijos Míos!, debéis aceptar un maestro espiritual espiritualmente avanzado, un paramahaˆsa muy elevado. De esa forma, debéis depositar en Mí, la Suprema Personalidad de Dios, vuestra fe y vuestro amor. Debéis detestar la complacencia de los sentidos, y tolerar la dualidad del placer y el dolor, que son como las estaciones del verano y el invierno. Tratad de comprender la miserable condición de las entidades vivientes, que son desdichadas incluso en los sistemas planetarios superiores. Investigad filosóficamente acerca de la verdad; después, someteos a todo tipo de austeridades y penitencias en aras del servicio devocional. Abandonad todo empeño por obtener el disfrute de los sentidos y ocupaos en el servicio del Señor. Escuchad las conversaciones que traten de la Suprema Personalidad de Dios, y relacionaos siempre con devotos. Cantad acerca del Señor Supremo y glorificadle, y considerad que todos los seres, en el plano espiritual, son iguales. Liberaos de la envidia y subyugad la ira y la lamentación. Abandonad la identificación del ser con el cuerpo y con el hogar, y practicad la lectura de las Escrituras reveladas. Vivid en un lugar apartado y seguid el proceso para controlar por completo el aire vital, la mente y los sentidos. Tened plena fe en las Escrituras reveladas, las Escrituras védicas, y manteneos siempre célibes. Cumplid con vuestros deberes prescritos y evitad las conversaciones ociosas. Pensando constantemente en la Suprema Personalidad de Dios, obtened conocimiento de la fuente correcta. De este modo, practicando bhakti-yoga, con paciencia y con entusiasmo os elevaréis al plano del conocimiento y podréis abandonar el ego falso.

VERSO 14.

Queridos hijos Míos, debéis actuar conforme a como os he aconsejado. Sed muy cuidadosos. De ese modo, os liberaréis de la ignorancia del deseo de realizar actividades fruitivas, y el nudo del cautiverio en el corazón quedará completamente cortado. Pero, para seguir avanzando, deberéis abandonar también esos medios. Es decir, no os apeguéis al proceso de liberación en sí mismo.

VERSO 15.

Para el que es sincero en su deseo de regresar al hogar, de vuelta a Dios, el principal objetivo de la vida, el bien más sublime, debe ser la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Tanto el padre que instruye a sus hijos, como el maestro espiritual que instruye a sus discípulos, como el rey que instruye a sus súbditos, deben seguir Mis consejos, y continuar dándoles instrucciones sin irritarse, incluso si el discípulo, hijo o súbdito es a veces incapaz de seguir esas órdenes. A la gente ignorante, que se ocupa en actividades piadosas e impías, se la debe ocupar en servicio devocional a toda costa. Deben evitar siempre las actividades fruitivas. ¿Qué beneficio se obtiene de poner al discípulo, al hijo o al súbdito bajo el cautiverio de las actividades kármicas? Es como llevar a un ciego hacia un pozo oculto y hacer que caiga.

VERSO 16.

Debido a la ignorancia, el materialista no sabe nada acerca de su verdadero interés, el sendero de la vida auspiciosa. Sus deseos de disfrute le encadenan a la complacencia material, y todos sus planes apuntan hacia ese objetivo. En busca del efímero disfrute de los sentidos, esa persona crea una sociedad basada en la envidia, y a raíz de esa mentalidad, se hunde en el océano del sufrimiento; pero es tan necia que ni siquiera se da cuenta de ello.

VERSO 17.

¿Cómo puede una persona verdaderamente culta, misericordiosa y avanzada en el conocimiento espiritual, ocupar en actividades fruitivas a un ignorante adicto al sendero del saˆsāra, haciendo que se enrede aún más en la existencia material? Si un ciego confunde su camino, ¿qué hombre de bien le permitiría dirigirse hacia el peligro? ¿Cómo podría aprobar esa forma de proceder? Ningún hombre sabio o bondadoso podría permitirlo.

VERSO 18.

Aquel que no puede liberar a sus subordinados del ciclo de nacimientos y muertes nunca debe actuar como maestro espiritual, padre, esposo, madre o semidiós adorable.

VERSO 19.

La forma de Mi cuerpo trascendental [sac-cid-ānanda-vigraha] es idéntica a la forma humana, pero no es un cuerpo humano material. Es inconcebible. Yo no acepto un determinado tipo de cuerpo obligado por la naturaleza; lo hago por Mi propia voluntad. Mi corazón también es espiritual, y siempre pienso en el bienestar de Mis devotos. Por esa razón, en él puede encontrarse el proceso del servicio devocional, que es para los devotos. Muy lejos de Mi corazón, he desterrado la irreligión [adharma] y las actividades no devocionales. Nada de eso Me atrae. A causa de todas estas cualidades trascendentales, la gente suele ofrecerme oraciones llamándome Ṛṣabhadeva, la Suprema Personalidad de Dios, la mejor de todas las entidades vivientes.

VERSO 20.

Mis queridos hijos, habéis nacido de Mi corazón, en donde reposan todas las cualidades espirituales. Por lo tanto, no debéis ser como los hombres materialistas y envidiosos. Debéis seguir a Bharata, vuestro hermano mayor, cuyo servicio devocional es glorioso. Si os ocupáis en servirle, con ello Me estaréis sirviendo a Mí también, y gobernaréis a los ciudadanos sin más esfuerzo.

VERSOS 21 y 22.

De las dos energías manifiestas [el espíritu y la materia inerte], los seres que poseen fuerza vital [hortalizas, hierbas, árboles y plantas] son superiores a la materia inerte [piedras, tierra, etc.]. Superiores a las plantas y vegetales inmóviles son los gusanos y serpientes, que pueden moverse. Superiores a los gusanos y serpientes son los animales que tienen inteligencia. Superiores a los animales son los seres humanos, y superiores a éstos son los fantasmas, pues no tienen cuerpo material. Superiores a los fantasmas son los gandharvas, y superiores a ellos son los siddhas. Superiores a los siddhas son los kinnaras, y superiores a ellos, los asuras. Superiores a los asuras son los semidioses, y entre los semidioses, Indra, el rey del cielo, es el supremo. Superiores a Indra son los hijos directos del Señor Brahmā, como el rey Dakṣa, y el supremo entre los hijos de Brahmā es el Señor ®iva. Puesto que el Señor ®iva es hijo de Brahmā, a Brahmā se le considera superior, pero él también está subordinado a Mí, la Suprema Personalidad de Dios. Y como Yo siento inclinación por los brāhmaṇas, los brāhmaṇas son los mejores entre todos.

VERSO 23.

¡Oh, respetables brāhmaṇas!, en lo que a Mí respecta, en este mundo no hay nadie igual o superior a los brāhmaṇas. No sé de nadie que se les pueda comparar. La gente que conoce cuál es Mi intención en que se celebren rituales conforme a los principios védicos, Me ofrece alimentos con fe y amor a través de la boca de un brāhmaŠa. Yo como con plena satisfacción lo que se Me ofrece de ese modo. En verdad, Me produce más placer el alimento así ofrecido que las ofrendas hechas en el fuego de sacrificio.

VERSO 24.

Los Vedas son Mi encarnación sonora trascendental y eterna. Por lo tanto, los Vedas son śabda-brahmā. En este mundo, los brāhmaṇas hacen un estudio exhaustivo de todos los Vedas, y como han asimilado las conclusiones védicas, deben ser considerados la personificación de los Vedas. Los brāhmaṇas están situados bajo la influencia de la modalidad suprema y trascendental, sattva-guŠa. Debido a ello, están firmemente establecidos en el control de la mente [śama], el control de los sentidos [dama], y la veracidad [satya]. Ellos explican el sentido original de los Vedas, y por misericordia [anugraha], predican a todas las almas condicionadas el objetivo de los Vedas. Con sus prácticas de penitencia [tapasya] y tolerancia [titikṣā], comprenden la posición de la entidad viviente y del Señor Supremo [anubhava]. Éstas son las ocho cualidades de los brāhmaṇas. Por lo tanto, de entre todas las entidades vivientes, ninguna es superior a los brāhmaṇas.

VERSO 25.

Yo gozo de plena opulencia; soy todopoderoso, y soy superior al Señor Brahmā y a Indra, el rey de los planetas celestiales. Soy además quien concede la felicidad que puede obtenerse en el reino celestial o mediante la liberación. Aun así, los brāhmaṇas no Me piden bienestar material. Ellos son muy puros y no desean poseer nada. Simplemente se ocupan en Mi servicio devocional. ¿Qué necesidad tienen de pedir bienes materiales a nadie?

VERSO 26.

Queridos hijos míos, no debéis sentir envidia de ninguna entidad viviente, ni móvil ni inmóvil. Sabiendo que Yo estoy en ellas, debéis ofrecerles respeto a todas en todo momento. De ese modo, Me ofreceréis respeto a Mí.

VERSO 27.

La actividad propia de los órganos de los sentidos —la mente, la vista, las palabras y todos los sentidos para la acción y para la adquisición de conocimiento— es ocuparse por completo en Mi servicio. Mientras la entidad viviente no ocupe los sentidos de ese modo, no puede pensar en liberarse del gran enredo de la existencia material, que es exactamente como la fuerte cuerda de Yamarāja.

VERSO 28.

®ukadeva Gosvāmī dijo: De este modo, el gran bienqueriente de todos, el Señor Supremo Ṛṣabhadeva, instruyó a Sus propios hijos. Aunque estaban perfectamente educados y eran cultos, les instruyó simplemente para dar ejemplo de cómo debe un padre instruir a sus hijos antes de retirarse de la vida familiar. Los sannyās…s, que se han liberado definitivamente de los lazos de la actividad fruitiva y han emprendido el servicio devocional una vez subyugados todos sus deseos materiales, también aprenden de esas instrucciones. El Señor Ṛṣabhadeva instruyó a Sus cien hijos, el mayor de los cuales, Bharata, era un devoto muy avanzado y un seguidor de los vaiṣṇavas. A fin de gobernar el mundo entero, el Señor sentó en el trono real a Su hijo mayor. A partir de entonces, y aunque permanecía en el hogar, el Señor Ṛṣabhadeva vivió como un loco, desnudo y con los cabellos despeinados. Después, llevando el fuego de sacrificio dentro de Sí, Se fue de Brahmāvarta para viajar por todo el mundo.

VERSO 29.

Con el aspecto de un avadh™ta, es decir, de un gran santo indiferente a las preocupaciones materiales, el Señor Ṛṣabhadeva Se comportó ante la sociedad humana como si estuviera ciego, sordo y mudo, como si fuese una piedra inerte, un fantasma o un loco. Aunque la gente Le insultaba con esas palabras, Él guardaba silencio y no hablaba a nadie.

VERSO 30.

Ṛṣabhadeva comenzó a viajar por ciudades, aldeas, regiones mineras, campos, valles, jardines, campamentos militares, tierras de pastoreo, cabañas de vaqueros, montañas, bosques, albergues para viajeros y ermitas. En todas partes, fuese a donde fuese, era acosado por todo tipo de personas ruines, que le rodeaban como las moscas que vuelan alrededor del cuerpo de un elefante que sale del bosque. Allí donde fuese, Le amenazaban, Le golpeaban, orinaban encima de Él y Le escupían. A veces la gente Le tiraba piedras, excremento y tierra, y a veces se ventoseaban ante Él. De ese modo, la gente Le insultaba con malas palabras, y Le causaban grandes dificultades; pero Él no Se preocupaba de ello, pues comprendía que el cuerpo no tiene ningún otro destino. Estaba absorto en el plano espiritual, y desde Su gloriosa posición espiritual, no Se preocupaba por todos esos insultos materiales. En otras palabras, entendía perfectamente que la materia y el espíritu son diferentes, y no tenía ningún concepto corporal. Así, sin irritarse con nadie, caminó solo por todo el mundo.

VERSO 31.

Las manos, los pies y el pecho del Señor Ṛṣabhadeva eran muy grandes. Sus hombros, Su rostro y Sus extremidades, muy delicados y de proporciones simétricas. Una sonrisa espontánea embellecía Su hermosa boca; Sus ojos rojizos, alargados como pétalos de una flor de loto recién brotada y cubierta con el rocío de la mañana, Le daban un encanto extraordinario. Los iris de Sus ojos eran tan agradables que eliminaban por completo los pesares de todo el que Le veía. Su frente, Sus oídos, Su cuello, Su nariz, y todos Sus demás rasgos eran muy hermosos. Con Su amable sonrisa, Su cara era tan hermosa que atraía incluso el corazón de las mujeres casadas. Era como si Cupido las hiriese con sus flechas. Una abundante cabellera de color castaño, rizada y despeinada, cubría Su cabeza. Tenía el cabello enmarañado, ya que descuidaba Su cuerpo y estaba sucio. Su aspecto era el de una persona poseída por un fantasma.

VERSO 32.

Cuando vio que la mayor parte de la gente se mostraba muy en contra de Su ejecución de yoga místico, el Señor Ṛṣabhadeva resolvió hacer frente a esa oposición siguiendo la línea de conducta de las pitones. De modo que decidió permanecer tendido en un lugar; allí comía, bebía, defecaba y orinaba, para después revolcarse en Sus propias deyecciones. En efecto, para que los elementos hostiles no pudieran acercársele y molestarle, Se manchaba todo el cuerpo con Sus propios orines y excremento.

VERSO 33.

La gente, al ver la condición en que permanecía el Señor Ṛṣabhadeva, dejó de molestarle; sin embargo, Sus excrementos y Su orina no desprendían ningún mal olor. Muy al contrario: era una fragancia tan agradable que perfumaba todo el campo en un área de más de cien kilómetros a la redonda.

VERSO 34.

De esa forma, el Señor Ṛṣabhadeva imitó el comportamiento de las vacas, los ciervos y los cuervos. Unas veces Se movía o caminaba, y otras veces Se sentaba en un lugar. A veces Se tendía tal como hacen las vacas, los ciervos y los cuervos. De esa forma, comía, bebía y evacuaba excremento y orina, engañando con ello a la gente.

VERSO 35.

¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor Ṛṣabhadeva, la expansión parcial del Señor Kṛṣṇa, con la única intención de mostrar a todos los yog…s el proceso místico, llevó a cabo actividades maravillosas. En realidad, Él era el amo de la liberación y estaba absorto por completo en una bienaventuranza trascendental siempre en aumento. El Señor Kṛṣṇa, Vāsudeva, el hijo de Vasudeva, es la fuente original del Señor Ṛṣabhadeva. En Sus respectivas constituciones no hay la menor diferencia; en consecuencia, el Señor Ṛṣabhadeva manifestó las características amorosas del llanto, la risa y el temblor. Siempre estaba absorto en amor trascendental. Debido a ello, todos los poderes místicos, como la capacidad de viajar por el espacio exterior a la velocidad de la mente, y los poderes de aparecer y desaparecer, entrar en el cuerpo de los demás, y ver cosas que estaban a una gran distancia, acudían a Él de un modo natural. Pero, a pesar de poseer todos esos poderes, nunca hizo uso de ellos.

CAPÍTULO 6.

ACTIVIDADES DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, aquellos que son completamente puros de corazón alcanzan el conocimiento por medio de la práctica del bhakti-yoga, y su apego a las actividades fruitivas queda reducido a cenizas. En esas personas, los poderes del yoga místico surgen de un modo natural, y no son causa de aflicción. ¿Por qué, entonces, dejó Ṛṣabhadeva a un lado esos poderes?

VERSO 2.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, estás en lo cierto. Sin embargo, del mismo modo que un cazador astuto nunca confía en los animales que ha capturado, pues podrían escapársele, las personas avanzadas en la vida espiritual no confían en la mente. En efecto, siempre están vigilantes, atentos a la actividad de la mente.

VERSO 3.

Todos los sabios eruditos han dado su opinión. La mente es por naturaleza muy inquieta, y no se debe hacer amistad con ella. Si confiamos en ella por completo, puede engañarnos en cualquier momento. Incluso el Señor ®iva se agitó cuando vio la forma de Mohin… del Señor Kṛṣṇa, y también Saubhari Muni cayó del estado de madurez de la perfección yóguica.

VERSO 4.

Cuando una mujer no es casta, es muy fácil que se deje llevar por sus amantes, y a veces ocurre que esos amantes asesinan violentamente a su esposo. Cuando un yog… da una oportunidad a su mente y no la refrena, ésta abrirá la puerta a enemigos como la lujuria, la ira y la codicia, que ineludiblemente matarán al yog….

VERSO 5.

La mente es la causa original de la lujuria, la ira, el orgullo, la codicia, la lamentación, la ilusión y el temor. Todo ello, en conjunto constituye el cautiverio de la actividad fruitiva. ¿Qué hombre sabio confiaría en la mente?

VERSO 6.

El Señor Ṛṣabhadeva era el jefe de todos los reyes y emperadores del universo, pero asumió el atuendo y el lenguaje de un avadh™ta para actuar como si fuese un tonto y estuviese encadenado a lo material. Por esa razón, nadie pudo ver Su opulencia divina. Si adoptó esa línea de conducta, fue tan sólo para enseñar a los yog…s cómo abandonar el cuerpo. No obstante, Se mantuvo en Su posición original como expansión plenaria del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, y permaneciendo siempre en ese estado, puso final a Sus pasatiempos como el Señor Ṛṣabhadeva en el mundo material. Si podemos seguir los pasos del Señor Ṛṣabhadeva y abandonar el cuerpo sutil, no habrá la menor posibilidad de que tengamos que aceptar de nuevo un cuerpo material.

VERSO 7.

En realidad, el cuerpo del Señor Ṛṣabhadeva no era material, pero, por obra de yogamāyā, lo consideró material. En consecuencia, y puesto que actuaba como un ser humano común, abandonó la mentalidad de identificarse con él. Siguiendo ese principio, comenzó a vagar por todo el mundo. En su viaje, llegó a la provincia de KarŠā˜a, en el sur de la India, y pasó por Ko‰ka, Ve‰ka y Ku˜aka. Viajando sin ningún plan preconcebido, entró en un bosque cercano a Ku˜akācala, y, después de llenarse la boca de piedras, comenzó a deambular por él, desnudo y con el cabello enmarañado, como un loco.

VERSO 8.

Mientras vagaba por el bosque, se declaró un voraz incendio, a causa de la fricción de unos bambúes agitados por el viento. En aquel fuego quedó reducido a cenizas todo el bosque de Ku˜akācala y, con él, el cuerpo del Señor Ṛṣabhadeva.

VERSO 9.

®ukadeva Gosvāmī continuó diciendo a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, el rey de Ko‰ka, Ve‰ka y Ku˜aka, cuyo nombre era Arhat, escuchó acerca de las actividades de Ṛṣabhadeva e, imitando Sus principios, introdujo un nuevo sistema de religión. Aprovechando la influencia de Kali-yuga, la era de las actividades pecaminosas, el rey Arhat, confundido, abandonó los principios védicos, que están libres de todo tipo de riesgos, y opuso a los Vedas un nuevo sistema religioso de su invención. Ése fue el comienzo del dharma jaín. Ese sistema ateo fue seguido por muchas otras falsas religiones.

VERSO 10.

Los más bajos entre los hombres, confundidos por la energía ilusoria del Señor Supremo, abandonarán el varŠāśrama-dharma original y sus reglas y regulaciones. Dejarán de bañarse tres veces al día y de adorar al Señor. Abandonando la limpieza y desdeñando al Señor Supremo, seguirán principios sin sentido. Como no se bañarán ni se lavarán la boca con regularidad, permanecerán siempre sucios, y se arrancarán los cabellos. Florecerán siguiendo una religión inventada. Durante la era de Kali, la gente siente inclinación por los sistemas irreligiosos. En consecuencia, esas personas, por naturaleza, se burlarán de la autoridad védica y de sus seguidores, de los brāhmaṇas, de la Suprema Personalidad de Dios y de los devotos.

VERSO 11.

Personas de baja clase, llevadas de su profunda ignorancia, introducen sistemas religiosos que se apartan de los principios védicos. Siguiendo sus propias invenciones mentales, caen en las regiones más oscuras de la existencia.

VERSO 12.

En la era de Kali, la gente está completamente dominada por las modalidades de la pasión y la ignorancia. El Señor Ṛṣabhadeva Se encarnó para liberarles de las garras de māyā.

VERSO 13.

Los sabios eruditos glorifican las trascendentales cualidades del Señor Ṛṣabhadeva con los siguientes himnos: «¡Oh!, este planeta terrenal contiene siete mares y muchas islas y extensiones de tierra, de las cuales Bhārata-varṣa se considera la más piadosa. Los habitantes de Bhārata-varṣa están acostumbrados a glorificar las actividades de la Suprema Personalidad de Dios en Sus encarnaciones, como el Señor Ṛṣabhadeva y otras. Todas esas actividades son muy auspiciosas para el bienestar de la humanidad.

VERSO 14.

«¡Oh! ¿Qué podemos decir de la dinastía de Priyavrata, tan pura y tan famosa? La Persona Suprema, la Personalidad de Dios original, descendió como encarnación en esa dinastía y puso en práctica principios religiosos que pueden liberarnos de los resultados de las actividades fruitivas.

VERSO 15.

«¿Dónde está el yog… místico que puede seguir el ejemplo del Señor Ṛṣabhadeva aunque sólo sea con la mente? El Señor Ṛṣabhadeva rechazó todo tipo de perfecciones yóguicas, que otros yog…s anhelan alcanzar. ¿Qué yog… podría compararse con el Señor Ṛṣabhadeva?»

VERSO 16.

®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor Ṛṣabhadeva es el amo de todo el conocimiento védico, de los seres humanos, de los semidioses, de las vacas y de los brāhmaṇas. He explicado ya Sus actividades, que son puras y trascendentales y que destruyen las actividades pecaminosas de todas las entidades vivientes. Esta narración de los pasatiempos del Señor Ṛṣabhadeva es el manantial de todo lo auspicioso. Cualquiera que escuche estos pasatiempos o hable de ellos, siguiendo los pasos de los ācāryas, alcanzará, sin lugar a dudas, el servicio devocional puro a los pies de loto del Señor Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 17.

Los devotos se bañan constantemente en el servicio devocional, a fin de liberarse de las diversas penalidades de la existencia material. Con ello, disfrutan de una bienaventuranza suprema, y la liberación en persona viene a servirles. Sin embargo, ellos no aceptan ese servicio, ni siquiera si se lo ofrece la propia Suprema Personalidad de Dios. Para los devotos, la liberación [mukti] tiene muy poca importancia, pues, habiendo llegado al servicio amoroso trascendental del Señor, han logrado todo lo que puede desearse y han trascendido todos los deseos materiales.

VERSO 18.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, la Persona Suprema, Mukunda, es en realidad el sustentador de todos los miembros de las dinastías Pāṇḍava y Yadu. Él es tu maestro espiritual, tu Deidad adorable, tu amigo y quien dirige tus actividades. Por encima de todo eso, Él a veces sirve a tu familia actuando como mensajero o como sirviente. Es decir, Él llegó incluso a actuar como un vulgar sirviente. A quienes se esfuerzan por obtener Su favor, el Señor les concede la liberación con gran facilidad, pero no es tan fácil que dé a alguien la oportunidad de ofrecerle servicio directo.

VERSO 19.

La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Ṛṣabhadeva, era completamente consciente de Su verdadera identidad; por lo tanto, era autosuficiente, y no deseaba satisfacciones externas. Él no tenía necesidad de aspirar al éxito, pues era completo en Sí mismo. Aquellos que se ocupan en conceptos corporales innecesarios y crean una atmósfera de materialismo, siempre ignoran su verdadero interés personal. Por Su misericordia sin causa, el Señor Ṛṣabhadeva enseñó cuál es la verdadera identidad del ser y el objetivo de la vida. Por ello ofrecemos respetuosas reverencias al Señor, que advino en la forma del Señor Ṛṣabhadeva.

CAPÍTULO 7.

ACTIVIDADES DEL REY BHARATA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó hablando a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, Bharata Mahārāja era un devoto sumamente elevado. Conforme a las instrucciones de Su padre, quien ya había decidido sentarle en el trono de la Tierra, gobernó todo el globo y se casó con Pañcajan…, la hija de Viśvarūpa.

VERSO 2.

Del mismo modo que el ego falso crea los objetos sutiles de los sentidos, Mahārāja Bharata creó cinco hijos en el vientre de su esposa, Pañcajan…. Esos hijos se llamaron Sumati, Rāṣṭrabhṛta, Sudarśana, švaraŠa y Dh™mraketu.

VERSO 3.

En el pasado este planeta recibía el nombre de Ajanābha-varṣa, pero desde el reinado de Mahārāja Bharata, ha pasado a llamarse Bhārata-varṣa.

VERSO 4.

En el gobierno de la Tierra, Mahārāja Bharata fue un rey muy sabio y experimentado, que gobernó a sus súbditos perfectamente, mientras él mismo cumplía con sus propios deberes. Mahārāja Bharata fue tan afectuoso con sus súbditos como lo habían sido su padre y su abuelo, y les gobernó manteniéndoles ocupados en sus deberes prescritos.

VERSO 5.

Con gran fe, el rey Bharata celebró sacrificios de diversos tipos. Celebró los sacrificios conocidos con el nombre de agni-hotra, darśa, p™rŠamasa, cāturmāsya, paśu-yajña [en el que se sacrifica un caballo], y soma-yajña [en el que se ofrece una determinada bebida]. Esos sacrificios a veces se completaban, y a veces eran celebraciones parciales. En cualquier caso, en todos ellos se siguieron estrictamente las regulaciones cāturhotra. De ese modo, Bharata Mahārāja adoró a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 6.

Después de completar los preliminares sacrificios, Mahārāja Bharata ofreció los resultados a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, en nombre de la religión. En otras palabras, todos los yajñas los realizó para satisfacer al Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa. Mahārāja Bharata pensó que los semidioses son distintas partes del cuerpo de Vāsudeva, y que, por lo tanto, el Señor es el controlador de todas las contaminaciones materiales, como el apego, la lujuria y la codicia. Cuando los sacerdotes estaban a punto de ofrecer al fuego los elementos del sacrificio, Mahārāja Bharata era bien consciente de que las ofrendas hechas a los distintos semidioses iban destinadas a los distintos miembros del Señor. Indra, por ejemplo, es el brazo de la Suprema Personalidad de Dios, y S™rya [el Sol] es Su ojo. De ese modo, Mahārāja Bhārata consideró que las oblaciones hechas a los semidioses en realidad iban dirigidas a los distintos miembros del cuerpo del Señor Vāsudeva.

VERSO 7.

De este modo, purificado por los sacrificios rituales, el corazón de Mahārāja Bharata estaba plenamente libre de contaminación. Su servicio devocional a Vāsudeva, el Señor Kṛṣṇa, aumentaba día tras día. El Señor Kṛṣṇa, el hijo de Vasudeva, es la personalidad de Dios original, que se manifiesta en la forma de Superalma [Paramātmā] y como el Brahman impersonal. Los yog…s meditan en Paramātmā localizado que está en el corazón, los jñān…s adoran al Brahman impersonal considerándolo la Suprema Verdad Absoluta, y los devotos adoran a Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, cuyo cuerpo trascendental se describe en los śāstras. Su cuerpo está adornado con la ®r…vatsa, la joya Kaustubha y un collar de flores, y en Sus manos sostiene una caracola, un disco, una maza y una flor de loto. Los devotos como Nārada siempre piensan en Él dentro del corazón.

VERSO 8.

El destino estableció que Mahārāja Bharata disfrutase de la opulencia material durante mil veces diez mil años. Una vez cumplido ese período, se retiró de la vida familiar y dividió entre sus hijos sus riquezas heredadas de sus antepasados. Entonces abandonó el hogar paterno, morada de toda opulencia, y partió hacia Pulahāśrama, en Hardwar, el lugar donde se encuentran las śālagrāma-śilās.

VERSO 9.

En Pulaha-āśrama, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, llevado del afecto trascendental que siente por Su devoto, Se hace visible ante él y satisface sus deseos

VERSO 10.

Por Pulaha-āśrama fluye el río Gaṇḍakī, que es el mejor de todos los ríos. Todos esos parajes están purificados por las śālagrāma-śilās, guijarros de mármol en que pueden verse, por arriba y por abajo, círculos en forma de ombligo.

VERSO 11.

En los jardines de Pulaha-āśrama, Mahārāja Bharata vivía solo y recogió diversas clases de flores, ramitas y hojas de tulas…. También recogía agua del río Gaṇḍakī, raíces, frutas y bulbos. Con todo ello preparaba alimentos que ofrecía a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y permaneció satisfecho adorándole. De ese modo, su corazón estaba completamente libre de contaminación, y no tenía el menor deseo de disfrute material. Todos sus deseos materiales se desvanecieron. En esa posición estable, sentía una satisfacción plena, situado en el plano del servicio devocional.

VERSO 12.

De este modo, aquel que es muy excelso, Mahārāja Bharata, se ocupó constantemente en el servicio devocional del Señor. De forma natural, su amor por Vāsudeva, Kṛṣṇa, fue aumentando cada vez más, y derretía su corazón. Debido a ello, fue perdiendo todo apego por los deberes regulativos. Los vellos se le erizaban, y en su cuerpo se manifestaban todos los signos del éxtasis. De sus ojos fluían tantas lágrimas que no podía ver nada. De ese modo, meditaba sin cesar en los rojizos pies de loto del Señor. En aquellos momentos, su corazón era como un lago lleno con el agua del amor extático. Cuando su mente se sumergía en aquel lago, llegaba a olvidar incluso la práctica regulada del servicio del Señor.

VERSO 13.

Mahārāja Bharata tenía un aspecto muy hermoso, con una abundante cabellera rizada que siempre estaba húmeda, pues se bañaba tres veces al día. Iba vestido con una piel de ciervo y adoraba al Señor NārāyaŠa, cuyo cuerpo estaba compuesto de una refulgencia dorada y que residía en el interior del Sol. Mahārāja Bhārata adoró al Señor NārāyaŠa cantando los himnos del ¬g Veda: a la salida del Sol, recitaba el siguiente verso.

VERSO 14.

«La Suprema Personalidad de Dios está situado en el plano de la bondad pura. Él ilumina el universo entero y concede a Sus devotos toda bendición. El Señor ha creado este universo a partir de Su propia potencia espiritual. Conforme a Su deseo, ha entrado en él en la forma de Superalma, y por medio de Sus diversas potencias, está manteniendo a todas las entidades vivientes que desean el disfrute material. Ofrezcamos respetuosas reverencias al Señor que nos da la inteligencia».

CAPÍTULO 8.

LA PERSONALIDAD DE BHARATA MAHšRšJA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, un día, después de cumplir con sus deberes matutinos —evacuar, orinar y bañarse—, Mahārāja Bharata se sentó a orillas del río Gaṇḍakī durante unos minutos para recitar su mantra, que comenzaba con el oˆkāra.

VERSO 2.

¡Oh, rey!, mientras Bharata Mahārāja estaba sentado a orillas del río, una cierva muy sedienta fue allí a beber.

VERSO 3.

Mientras la cierva bebía con gran satisfacción, un león lanzó un fuerte rugido muy cerca de allí. La cierva escuchó aquel rugido, que aterrorizó a todas las entidades vivientes.

VERSO 4.

La cierva, por naturaleza, vivía siempre con el temor de que la matasen, y siempre miraba a su alrededor con recelo. Cuando oyó el poderoso rugido del león, se agitó mucho. Mirando en todas direcciones con ojos llenos de inquietud, y aunque todavía no había calmado su sed por completo, de repente salió corriendo hacia la otra orilla.

VERSO 5.

La cierva estaba preñada, y cuando saltó, llena de miedo, el cervatillo que llevaba en el vientre cayó en la corriente del río.

VERSO 6.

Después de abortar, separada de su manada, la cierva negra sentía un gran dolor. Ya en la otra orilla del río, se desplomó en una cueva y murió inmediatamente.

VERSO 7.

El gran rey Bharata, sentado en la ribera del río, vio al cervatillo huérfano arrastrado por la corriente. Al verlo, sintió una gran compasión. Como un amigo sincero, rescató de las olas al pequeño ciervo, y, sabiendo que no tenía madre, lo llevó a su āśrama.

VERSO 8.

Poco a poco, Mahārāja Bharata se fue encariñando con el ciervo. Lo criaba y lo mantenía dándole hierba. Siempre se preocupaba de que estuviera protegido del ataque de los tigres y otros animales. Cuando el ciervo sentía picor, él lo acariciaba; de ese modo, trataba de que siempre se sintiera bien. El amor que sentía por él era tan grande que a veces lo besaba. Apegado a criar al ciervo, Mahārāja Bharata olvidó las reglas y regulaciones para el avance en la vida espiritual, y poco a poco llegó a olvidarse de adorar a la Suprema Personalidad de Dios. En pocos días había olvidado por completo todo lo relativo a su avance espiritual.

VERSO 9.

El gran rey Bharata pensaba: ¡Ay! Por la influencia del tiempo, que es un agente de la Suprema Personalidad de Dios, este indefenso cervatillo ha perdido a su familia y amigos, y se ha refugiado en mí. No conoce a nadie más; yo soy ahora su padre, su madre, su hermano y sus familiares. Este ciervo piensa de esta forma, y confía plenamente en mí. No conoce a nadie más; por lo tanto, no debo ser envidioso, pensando que por su culpa voy a perder mi propio bienestar. Sin duda alguna, mi deber es criarlo, protegerlo, complacerlo y mimarlo. ¿Cómo lo puedo abandonar, si se ha refugiado en mí? Aunque está siendo un trastorno para mi vida espiritual, me doy cuenta de que no se puede rechazar a una persona desamparada que viene en busca de refugio. Eso sería una gran falta.

VERSO 10.

En verdad, una persona avanzada, aunque se encuentre en la orden de vida de renuncia, siente compasión por las entidades vivientes que sufren. Ciertamente, esa persona debe pasar por alto sus propios intereses, por muy importantes que sean, para proteger a quien busca refugio en él.

VERSO 11.

Debido al apego que sentía, Mahārāja Bharata se acostaba junto al ciervo, paseaba con él, se bañaba con él e incluso comía con él. Así, su corazón quedó atado al ciervo por los lazos del cariño.

VERSO 12.

Cuando quería ir al bosque para recoger hierba kuśa, flores, leña, hojas, fruta, raíces y agua, Mahārāja Bharata tenía miedo de que los perros, los chacales, los tigres y otros animales feroces pudieran matar al ciervo. Por eso, cuando iba al bosque, siempre le llevaba con él.

VERSO 13.

Cuando iban al bosque, la actitud juguetona del animal fascinaba a Mahārāja Bharata. A veces, debido al afecto, Mahārāja Bharata llegaba incluso a cargarlo y llevarlo sobre los hombros. Su corazón estaba tan lleno de amor por el ciervo que a veces lo subía a su regazo, o lo hacía descansar sobre su pecho cuando dormía. De este modo, sentía un gran placer en mimar al animal.

VERSO 14.

Cuando estaba adorando al Señor, o celebraba alguna ceremonia ritual, Mahārāja Bharata solía levantarse de vez en cuando, aunque no hubiera terminado sus ceremonias, para ver dónde estaba el ciervo. De esta forma, lo buscaba, y cuando veía que el ciervo estaba bien, sentía el corazón y la mente satisfechos, y lo bendecía diciendo: «Mi querido cervatillo, que seas feliz en todo aspecto».

VERSO 15.

Si alguna vez Mahārāja Bharata no veía al ciervo, su mente se agitaba mucho. Se afligía como un avaro que pierde las riquezas que ha acumulado y se siente muy desdichado. Cuando no veía al ciervo, se llenaba de ansiedad y se lamentaba debido al sentimiento de separación. Entonces, bajo la influencia de la ilusión, hablaba de la siguiente manera.

VERSO 16.

Bharata Mahārāja pensaba: ¡Ay de mí!, el ciervo está ahora indefenso, y yo soy muy desdichado; mi mente es como un astuto cazador, pues está siempre llena de crueldad y de propensiones al engaño. El ciervo ha depositado en mí su fe. Es como un buen hombre que, teniendo una inclinación natural por la buena conducta, olvida las traiciones de un amigo malintencionado y deposita su fe en él. ¿Regresará el ciervo?; ¿volverá a confiar en mí, aunque le he demostrado que no soy de fiar?

VERSO 17.

¡Ay!, ¿podré volver a ver alguna vez a ese animal protegido por el Señor y libre del temor a los tigres y a los demás animales? ¿Volveré a verle caminar por el jardín, comiendo brotes de hierba?

VERSO 18.

No sé, pero el ciervo podría haber sido devorado por un lobo o un perro, o por los jabalíes que forman manadas, o por el tigre solitario.

VERSO 19.

¡Ay de mí!, con la salida del Sol comienza todo lo auspicioso. Para mí, por desdicha, no ha comenzado. El dios del Sol es la personificación de los Vedas, pero yo carezco por completo de principios védicos. Ese dios del Sol se oculta ya, mas el pobre animal que confió en mí desde la muerte de su madre no ha regresado.

VERSO 20.

Ese ciervo es como un príncipe. ¿Cuándo volverá? ¿Cuándo le veré de nuevo ocupado en sus placenteras actividades? ¿Cuándo volverá a traer paz a mi herido corazón? En verdad, creo que se han agotado los resultados de mis obras piadosas; de lo contrario, el ciervo ya habría regresado.

VERSO 21.

¡Ay!, el cervatillo jugaba conmigo, y al verme fingir que meditaba con los ojos cerrados, se ponía a caminar alrededor de mí con la ira del que ama, y me tocaba tímidamente con las puntas de sus cuernecitos, que eran suaves como gotas de agua.

VERSO 22.

Cuando yo disponía sobre la hierba kuśa todo lo necesario para el sacrificio, el ciervo, jugando, tocaba la hierba con sus dientes y lo contaminaba todo. Y cuando yo le reñía y le echaba de allí, él se asustaba y se sentaba sin moverse, como haría el hijo de una persona santa. De esa forma, dejaba de jugar.

VERSO 23.

Después de hablar con estas palabras de loco, Mahārāja Bharata se levantó y salió del āśrama. Al ver en el suelo las pisadas del ciervo, las alabó con amor, diciendo: ¡Oh, desdichado Bharata!, tus austeridades y penitencias son muy insignificantes en comparación con las penitencias y austeridades de este planeta Tierra. Debido a sus rigurosas penitencias, la Tierra ha visto impresas sobre su afortunada superficie las huellas de este ciervo, que son pequeñas, hermosas, suaves y muy auspiciosas. Soy una persona desconsolada, pues he perdido a mi ciervo, pero esta serie de huellas me muestran el camino que ha seguido el animal por el bosque, y la manera de recuperar mi perdida riqueza. Gracias a estas huellas, este lugar se ha convertido en un sitio adecuado para que los brāhmaṇas que desean la liberación o los planetas celestiales ejecuten sacrificios a los semidioses.

VERSO 24.

Mahārāja Bharata continuó hablando como un loco. Al alzar la cabeza y ver las manchas oscuras de la Luna naciente, parecidas a las de un ciervo, dijo: ¿Acaso la Luna, que es tan bondadosa con los desdichados, lo ha sido también con mi ciervo, sabiendo que se ha extraviado y que ha perdido a su madre? Esta Luna ha brindado al ciervo un refugio cerca de ella, sólo para protegerle del temible ataque de los leones.

VERSO 25.

Al percibir la luz de la Luna, Mahārāja Bharata continuó hablando como una persona que ha perdido el juicio: El pequeño cervatillo era tan sumiso y me era tan querido que, ahora que no está, me siento como si me hubiera separado de mi propio hijo. Debido a la ardiente fiebre de la separación, sufro como si me estuviera quemando en un incendio forestal. Hoy mi corazón, que es como un lirio del campo, está ardiendo. Al verme tan afligido, la Luna me rocía con el néctar de sus rayos, como la persona que rocía con agua a su amigo para aliviarle de la fiebre. De este modo, la Luna me trae felicidad.

VERSO 26.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, de este modo Bharata Mahārāja se vio abrumado por un deseo incontrolable que se manifestó en la forma del ciervo. Debido a los resultados fruitivos de sus actividades pasadas, cayó del sendero del yoga místico, de la práctica de austeridades y de la adoración de la Suprema Personalidad de Dios. Si no fuera por sus actividades fruitivas pasadas, ¿cómo podría haberse sentido atraído por un ciervo, después de haber abandonado la compañía de sus propios hijos y de su propia familia, a quienes consideró obstáculos en el sendero de la vida espiritual? Definitivamente, se debía a su karma pasado. El rey estaba tan absorto en mimar y mantener al ciervo, que cayó del plano de las actividades espirituales. A su debido tiempo, la inexorable muerte, que se compara a una serpiente venenosa que entra en la madriguera hecha por el ratón, llegó ante él.

VERSO 27.

En el momento de morir, el rey vio que el ciervo se echaba a su lado, como si fuera su propio hijo, lamentando su muerte. De hecho, la mente del rey estaba absorta en el cuerpo del ciervo, y por lo tanto, como sucede a las personas que no son conscientes de Kṛṣṇa, lo abandonó todo —el mundo, el ciervo y su cuerpo material— y obtuvo un cuerpo de ciervo. Gozaba, sin embargo, de una ventaja: a pesar de haber perdido su cuerpo humano, y a pesar de haber recibido un cuerpo de ciervo, no olvidó lo ocurrido en su vida anterior.

VERSO 28.

Aunque se hallaba en un cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja, debido a las estrictas prácticas de servicio devocional de su vida anterior, comprendía la causa de que hubiera nacido en aquel cuerpo. Considerando sus vidas presente y pasada, no dejaba de arrepentirse de sus actividades, hablando de la siguiente manera.

VERSO 29.

En el cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja se lamentaba: ¡Qué desgracia!, he caído del sendero de la autorrealización. Abandoné a mis verdaderos hijos, a mi esposa y mi verdadero hogar para avanzar en la vida espiritual, y me refugié en un lugar sagrado en la soledad del bosque. Logré el dominio de mí mismo y la autorrealización, y me ocupé en servicio devocional sin interrupción, escuchando, pensando, cantando, adorando y recordando a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva. Tuve éxito; mi mente llegó a estar siempre absorta en el servicio devocional. Sin embargo, por necio, mi mente se apegó de nuevo, esta vez a un ciervo. Ahora he recibido un cuerpo de ciervo y he caído muy bajo, lejos de mis prácticas devocionales.

VERSO 30

A pesar de haber recibido un cuerpo de ciervo, Mahārāja Bharata debido a su constante arrepentimiento, se desapegó por completo de todo lo material. Sin revelar a nadie nada, partió de la montaña Kālañjara, el lugar de su nacimiento como ciervo, y, dejando a su madre, regresó al bosque de ®ālagrāma y al āśrama de Pulastya y Pulaha.

VERSO 31

Viviendo en aquel āśrama, ahora el gran rey Bharata Mahārāja se cuidaba mucho de caer víctima de las malas compañías. Vivía allí sin revelar a nadie su pasado, y solamente comía hojas secas. No puede decirse que estuviera solo, ya que la Superalma estaba con él. De ese modo, esperó la hora de la muerte en aquel cuerpo de ciervo. Bañándose en aquel lugar sagrado, finalmente abandonó aquel cuerpo.

CAPÍTULO 9.

LAS GLORIAS DE JAḌA BHARATA.

VERSOS 1 y 2.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de abandonar el cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja nació en una familia de brāhmaṇas de gran pureza. Su padre era un brāhmaŠa perteneciente a la dinastía de A‰girā, y estaba plenamente dotado con las cualidades brahmínicas. Podía controlar su mente y sus sentidos, y había estudiado las Escrituras védicas y otros textos complementarios. Era experto en dar caridad, y siempre permanecía satisfecho; era tolerante, muy amable y culto; estaba libre de envidia. Era un alma iluminada que se ocupaba en el servicio devocional del Señor, y permanecía siempre en trance. Con su primera esposa tuvo nueve hijos, que compartían sus mismas cualidades, y su segunda esposa le dio gemelos: un varón y una niña. Al varón, Bharata Mahārāja, se le considera el más excelso de los devotos y el más importante de los reyes santos. Ésta es, entonces, la historia de su vida tras abandonar el cuerpo de ciervo.

VERSO 3.

Debido a que gozaba de la misericordia especial del Señor, Bharata Mahārāja podía recordar lo ocurrido en su vida anterior. A pesar de haber recibido un cuerpo de brāhmaŠa, sentía un gran temor de sus familiares y amigos no devotos. Siempre se cuidaba mucho de esa compañía, pues le asustaba caer de nuevo. Por esa razón, se manifestaba a los ojos de la gente como un loco tonto, ciego y sordo, a fin de que nadie tratara de hablarle. De ese modo se protegía de las malas compañías. En su fuero interno, siempre pensaba en los pies de loto del Señor, y cantaba continuamente Sus glorias, que nos protegen del cautiverio de la acción fruitiva. Así se resguardó de la peligrosa compañía de los no devotos.

VERSO 4.

Su padre tenía la mente llena de sentimientos de cariño por Jaḍa Bharata [Bharata Mahārāja], a quien estaba muy apegado. Jaḍa Bharata no era apto para entrar en el gṛhastha-āśrama, y por lo tanto sólo se sometió al proceso purificatorio hasta completar su formación en el brahmacaria-āśrama. A pesar de que no mostraba buena disposición hacia las instrucciones de su padre, el brāhmaŠa le enseñaba a mantenerse limpio y a asearse, pues pensaba que el padre tiene el deber de educar a su hijo.

VERSO 5.

Aunque su padre le estaba instruyendo adecuadamente en el conocimiento védico, Jaḍa Bharata se comportaba ante él como un necio. Quería hacerle entender que no estaba capacitado para asimilar sus enseñanzas, y que de este modo abandonara sus intentos de seguir educándole. Hacía todo lo contrario de lo que tenía que hacer. Se le había enseñado a lavarse las manos después de evacuar, pero él se las lavaba antes. Su padre, sin embargo, pasó la primavera y el verano tratando de educarle en la cultura védica. Quiso enseñarle el mantra gāyatr…, el oˆkara y el vyāhṛti, pero al cabo de cuatro meses, todavía no lo había conseguido.

VERSO 6.

El brāhmaŠa estaba muy apegado a su hijo, Jaḍa Bharata, y le consideraba su propia vida. Pensó que sería bueno educarle debidamente, y, absorto en su infructuoso esfuerzo, trataba de enseñarle las reglas y regulaciones de brahmacaria, que incluyen el cumplimiento de los votos védicos, la limpieza, el estudio de los Vedas, los métodos regulativos, el servicio al maestro espiritual, y el sistema para ofrecer sacrificios de fuego. Aunque puso todo su empeño en educar a su hijo en esos principios, todos sus esfuerzos fracasaron. En su corazón abrigaba la esperanza de hacer de su hijo un gran erudito, pero, a pesar de todos sus intentos, no tuvo éxito. Como todo el mundo, aquel brāhmaŠa estaba apegado a su hogar y había olvidado que algún día iba a morir. La muerte, sin embargo, no olvida, y a su debido tiempo apareció ante él y se lo llevó.

VERSO 7.

Entonces, la esposa más joven del brāhmaŠa confió sus hijos gemelos —niño y niña— a la esposa mayor, y, muriendo voluntariamente con su marido, partió hacia Patiloka.

VERSO 8.

Tras la muerte del padre, los nueve hermanastros de Jaḍa Bharata, que le consideraban tonto y sin cerebro, abandonaron el empeño paterno de darle una educación completa. Los hermanastros de Jaḍa Bharata eran doctos en los tres Vedas —¬g Veda, Sāma Veda y Yajur Veda—, que fomentan las actividades fruitivas, pero no gozaban de la menor iluminación espiritual en cuanto al servicio devocional del Señor; por consiguiente, no comprendían cuán excelsa era la posición de Jaḍa Bharata.

VERSOS 9 y 10.

Los hombres, cuando se degradan, no son mejores que los animales. La única diferencia es que los animales tienen cuatro patas y esos hombres sólo tienen dos. Esos hombres, animales de dos piernas, solían insultar a Jaḍa Bharata llamándole loco, tonto, mudo y sordo, y le maltrataban. Ante ellos, Jaḍa Bharata se comportaba como si fuera un loco sordo, ciego o tarado. No protestaba, ni trataba de convencerles de que no lo era. Si alguien quería que hiciera algo, él satisfacía sus deseos. Si conseguía algún alimento, ya fuera que le llegara sin mayor esfuerzo, que lo mendigase o que lo recibiese como salario, lo aceptaba y lo comía, sin considerar si era poco, o si era sabroso, rancio o insípido. Nunca comió nada por complacer los sentidos, pues ya estaba liberado del concepto corporal, que nos induce a considerar que unos alimentos son sabrosos y otros desagradables. Gozaba de plenitud en la conciencia trascendental del servicio devocional, y, por lo tanto, estaba libre de la influencia de las dualidades que surgen del concepto corporal. Su cuerpo era tan fuerte como el de un toro; sus miembros eran muy musculosos. No le importaba si era invierno o verano, si hacía viento o lluvia, y nunca se cubría el cuerpo. Se acostaba en el suelo; nunca se bañaba ni se daba aceite en el cuerpo. Como tenía el cuerpo sucio, su refulgencia y su conocimiento espirituales estaban cubiertos, como el esplendor de una piedra preciosa cubierto por el polvo. No llevaba más que un sucio taparrabos y su ennegrecido cordón sagrado. Comprendiendo que había nacido en una familia brāhmaŠa, la gente le llamaba brahmā-bandhu y le insultaba. Así, insultado y despreciado por los materialistas, vagaba de un lugar a otro.

VERSO 11.

Jaḍa Bharata solía trabajar a cambio únicamente de alimento. Aprovechándose de esto, sus hermanastros le ocupaban en trabajos agrícolas y le pagaban con un poco de comida; en realidad, no sabía demasiado del trabajo del campo. No sabía dónde extender la tierra, ni dónde cavar o dónde nivelar el terreno. Sus hermanos le daban arroz partido, residuos de la prensa de semillas, cáscaras de arroz, y granos comidos de gusanos, o los que se quemaban y quedaban pegados al fondo de las ollas. Él, sin embargo, lo comía todo con alegría, como si fuese néctar, y sin guardar el más mínimo rencor.

VERSO 12.

Por aquel entonces, el jefe de unos akaits, descendiente de una familia śūdra, se disponía a adorar a la diosa Bhadra Kāl… con el deseo de tener un hijo. Para ello iba a ofrecer a la diosa una víctima humana, un demente retrasado, a quien no se considera mejor que los animales.

VERSO 13.

Para el sacrificio, el jefe de los akaits había capturado a un hombre-animal, quien, sin embargo, se había escapado. El bandido ordenó entonces a sus secuaces que lo buscasen, pero, aunque salieron en su persecución en distintas direcciones, no dieron con él. Vagando de un lugar a otro, cubiertos por la densa oscuridad de la noche, llegaron a un arrozal donde vieron al excelso hijo de la familia de descendientes de A‰girā [Jaḍa Bharata], quien, sentado en un puesto elevado, guardaba el campo de los ataques de los ciervos y los jabalíes.

VERSO 14.

Los secuaces y sirvientes del jefe akait consideraron que las cualidades de Jaḍa Bharata eran exactamente las de un hombre-animal, y decidieron que era la elección perfecta para el sacrificio. Con los rostros brillando de felicidad, le ataron con cuerdas y le llevaron al templo de la diosa Kāl….

VERSO 15.

Después, los ladrones, siguiendo su imaginario ritual para matar hombres semejantes a animales, bañaron a Jaḍa Bharata, le vistieron con ropas nuevas, le engalanaron con los ornamentos adecuados para un animal, le ungieron el cuerpo con óleos aromáticos y le adornaron con tilaka, pasta de madera de sándalo y collares de flores. Después de alimentarle suntuosamente, le llevaron ante la diosa Kāl…, a la que adoraron con incienso, lámparas, collares de flores, cereales tostados, ramitas verdes, brotes, frutas y flores. Antes de matar al hombre-animal, cantaron canciones y oraciones y tocaron tambores y trompetas; entonces hicieron sentarse a Jaḍa Bharata ante la deidad.

VERSO 16.

Uno de los ladrones, que actuaba como sumo sacerdote, estaba ya preparado para ofrecer la sangre de Jaḍa Bharata, de quien imaginaban que era un hombre- animal, para que la diosa Kāl… la bebiese. Tomando una espada de terrible filo, y después de consagrarla con el mantra de Bhadra Kāl…, la levantó para matar a Jaḍa Bharata.

VERSO 17.

Todos aquellos ladrones y bandoleros que habían organizado la adoración de la diosa Kāl… eran personas de mentalidad baja, y estaban controlados por las modalidades de la pasión y la ignorancia. Dominados por el deseo de volverse ricos, habían tenido la osadía de desobedecer los mandamientos de los Vedas, hasta el extremo de que se disponían a matar a Jaḍa Bharata, un alma autorrealizada que había nacido en una familia de brāhmaṇas. Llevados por la envidia, los akaits le llevaron ante la diosa Kāl… para sacrificarlo. En sus actividades, aquellas personas siempre se dejaban llevar por la envidia; por eso se atrevían a matar a Jaḍa Bharata, el mejor amigo de todas las entidades vivientes, que no era enemigo de nadie y siempre estaba absorto en meditar en la Suprema Personalidad de Dios. Incluso si se mostrara enemistoso o agresivo, era hijo de un brāhmaŠa virtuoso, y por lo tanto estaba prohibido matarle. En todo caso, no había ningún motivo para matar a Jaḍa Bharata, y la diosa Kāl… no pudo tolerarlo. Inmediatamente se dio cuenta de que aquellos pecaminosos akaits estaban a punto de matar a un gran devoto del Señor. De repente, el cuerpo de la deidad se partió en pedazos, y de su interior salió la diosa Kāl… en persona. Su cuerpo ardía con una refulgencia de insoportable intensidad.

VERSO 18.

Sin poder tolerar las ofensas cometidas, la enfurecida diosa Kāl…, con los ojos como relámpagos, mostró sus feroces colmillos. Sus enrojecidos ojos resplandecían mientras mostraba su temible aspecto. Manifestando un cuerpo aterrador, parecía dispuesta a destruir toda la creación. La diosa saltó con violencia del altar, y decapitó rápidamente a todos los akaits con la misma espada con la que llevaban intención de matar a Jaḍa Bharata. Después comenzó a beber, como si fuese alcohol, la sangre caliente que brotaba de los cuellos decapitados de los akaits, embriagándose en compañía de las brujas y demonias que habían venido con ella. Ebrias de la sangre bebida, comenzaron a cantar a grandes voces, y danzaban como si se dispusieran a aniquilar el universo entero, al mismo tiempo que jugaban con las cabezas de los bandidos, lanzándoselas como si fueran balones.

VERSO 19.

Cuando una persona envidiosa comete una ofensa ante una gran personalidad, siempre se le castiga del modo que se ha mencionado.

VERSO 20.

®ukadeva Gosvāmī dijo entonces a Mahārāja Parīkṣit: ¡Oh, Viṣṇudatta!, la Suprema Personalidad de Dios, quien lleva Su disco [el cakra Sudarśana] y actúa como tiempo supremo para matar a los demonios y dar protección a Sus devotos, siempre protege a aquellos que saben que el alma es diferente del cuerpo y están liberados del indestructible nudo del corazón, y que siempre están ocupados en el bienestar de todas las entidades vivientes y nunca piensan en hacer daño a los demás. Esos devotos siempre se refugian en los pies de loto del Señor, y, debido a ello, no se agitan bajo ninguna circunstancia, incluso si les amenazan con decapitarles. Para ellos, eso no supone nada excepcional.

CAPÍTULO 10.

ENCUENTRO ENTRE JšDA BHARATA Y MAHšRšJA RAHŪGAṆA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, por aquel entonces se encontraba de viaje hacia Kapilāśrama el rey Rah™gaŠa, gobernador de los estados de Sindhu y Sauv…ra. A orillas del río Ikṣumatī, el jefe de los porteadores que llevaban el palanquín del rey vio que necesitaba otro hombre. Salieron a buscarlo, y la casualidad les llevó hasta Jaḍa Bharata. Se fijaron en él porque Jaḍa Bharata era muy joven, fuerte y de miembros robustos. Reunía las condiciones óptimas para llevar cargas, como los asnos y las vacas. Pensando de este modo, no vacilaron en obligarle a cargar con el palanquín, aunque no era un trabajo adecuado para la gran alma Jaḍa Bharata.

VERSO 2.

Sin embargo, debido a su actitud no violenta, Jāda Bharata llevaba el palanquín de un modo muy irregular. Caminaba, pero antes de dar un paso se aseguraba de que no hubiera hormigas delante, pues no quería pisar ninguna. En consecuencia, no podía seguir el paso de los demás porteadores. Ante las sacudidas del palanquín, el rey Rah™gaŠa preguntó de inmediato a los porteadores: «¿Se puede saber qué son esos bandazos? Más os vale que llevéis el palanquín como es debido».

VERSO 3.

Cuando escucharon las amenazadoras palabras de Mahārāja Rah™gaŠa, los porteadores del palanquín sintieron mucho miedo de que les castigase, y le respondieron con las siguientes palabras.

VERSO 4.

¡Oh, señor!, repara, por favor, en que no estamos siendo negligentes en el cumplimiento de nuestros deberes. Fieles a tu deseo, hemos estado llevando este palanquín, pero este hombre que se ha unido hace poco a nosotros no puede caminar con rapidez. Nos es imposible llevar el palanquín con él.

VERSO 5.

El rey Rah™gaŠa entendió las razones de los porteadores, que temían ser castigados. También comprendió que las irregularidades en la marcha del palanquín eran culpa de una sola persona. Perfectamente convencido de esto, escuchó la explicación de los porteadores, y aunque era un hombre de gran experiencia y muy versado en la ciencia política, se irritó un poco. Esa ira se debía a su naturaleza innata de rey. En realidad, la mente del rey Rah™gaŠa estaba cubierta por la modalidad de la pasión; por esa razón, dirigió las siguientes palabras a Jaḍa Bharata, cuya refulgencia Brahman estaba velada como un fuego cubierto por cenizas y no era claramente visible.

VERSO 6.

El rey Rah™gaŠa dijo a Jaḍa Bharata: ¡Qué duro es esto, mi querido hermano! De verdad que pareces cansado, después de tan largo trayecto cargando el palanquín tú sólo y sin ayuda de nadie. Además, como eres muy viejo, estás muy delicado. Mi querido amigo, ya veo que no eres recio, ni fuerte, ni robusto. ¿Es que tus compañeros no te ayudan?

De este modo, el rey criticó a Jaḍa Bharata con sarcasmo, pero Jaḍa Bharata, a pesar de esas críticas, no se identificaba con el cuerpo ni con la situación. Como había alcanzado su identidad espiritual, sabía que él no era el cuerpo. No era ni gordo, ni flaco, ni delgado. Nada tenía que ver con aquel montón de materia, combinación de los cinco elementos densos y los tres elementos sutiles, y no tenía nada que ver con el cuerpo material de dos brazos y dos piernas. En otras palabras, percibía perfectamente su identidad espiritual [ahaˆ brahmāsmi]. Por lo tanto, no se vio afectado por los sarcasmos y las críticas del rey, y, sin decir nada, continuó llevando el palanquín como antes.

VERSO 7.

Después de esto, el rey vio que las sacudidas del palanquín continuaban. Entonces se irritó mucho y dijo: ¡Tú, bribón!, ¿qué estás haciendo? ¿Estás muerto a pesar de tener vida en el cuerpo? ¿Acaso no sabes que soy tu amo? Me estás faltando al respeto y no estás cumpliendo mi orden. Por desobedecerme, te voy a castigar tan severamente como lo hace Yamarāja, el superintendente de la muerte, cuando castiga a los pecadores. Te voy a aplicar el tratamiento adecuado para que vuelvas a tus cabales y actúes como es debido.

VERSO 8.

Creyéndose el rey, Mahārāja Rah™gaŠa estaba bajo la influencia del concepto corporal, sometido a las modalidades de la pasión y la ignorancia de la naturaleza material. En un arranque de locura, reprendió a Jaḍa Bharata con palabras absurdas y fuera de lugar. Jaḍa Bharata era un devoto sublime, morada querida de la Suprema Personalidad de Dios. El rey, aunque se consideraba muy culto, no conocía las características ni la posición del devoto avanzado que está situado en el plano del servicio devocional. Jaḍa Bharata era la residencia de la Suprema Personalidad de Dios; en su corazón llevaba siempre la forma del Señor. Era el amigo querido de todos los seres vivos, estaba completamente libre del concepto corporal. Esbozando una sonrisa, dijo las siguientes palabras.

VERSO 9.

El gran brāhmaŠa Jaḍa Bharata dijo: Mi querido rey y héroe, ciertamente con tus sarcásticas palabras has dicho la verdad. En realidad no han sido simples palabras de reproche, pues quien lleva el peso es el cuerpo. Ese peso no me pertenece a mí, que soy el alma espiritual. En tus afirmaciones no contradices la realidad, ya que soy distinto del cuerpo. Yo no soy el que carga el palanquín; quien lo carga es el cuerpo. Ciertamente, como tú has señalado, yo no me he esforzado para llevar el palanquín, pues estoy desapegado del cuerpo. Has dicho que no soy fuerte y robusto; son palabras propias de una persona que no conoce la diferencia entre el cuerpo y el alma. El cuerpo puede ser delgado o grueso, pero ninguna persona culta diría semejante cosa del alma espiritual. En cuanto alma espiritual, no soy ni gordo ni flaco; por eso estás en lo cierto cuando dices que no soy muy robusto. Si yo tuviera algo que ver con el objeto de este viaje y del camino que seguimos, pasaría por muchas dificultades, pero como no tienen que ver conmigo, sino con mi cuerpo, no me suponen la menor molestia.

VERSO 10.

La gordura, la delgadez, los sufrimientos del cuerpo y de la mente, la sed, el hambre, el miedo, las disputas, los deseos de felicidad material, la vejez, el sueño, el apego a las posesiones materiales, la ira, la lamentación, la ilusión y la identificación del cuerpo con el ser no son más que transformaciones de la cubierta material del alma espiritual. Todas esas cosas afectan a la persona que está absorta en el concepto material del cuerpo, pero yo estoy libre de todos los conceptos corporales, y, por consiguiente, no soy ni gordo ni delgado ni ninguna de las demás cosas que has mencionado.

VERSO 11.

Mi querido rey, no hacía falta que me acusaras de estar muerto en vida. Con respecto a eso, lo único que puedo decir es que eso es lo que ocurre con todo, pues todo lo material tiene un principio y un fin. Y en cuanto a tu manera de pensar, creyéndote rey y señor y dándome órdenes, tampoco es correcta, pues esas posiciones son temporales. Hoy tú eres el rey y yo tu sirviente, pero mañana pueden cambiarse las tornas, y ser tú mi sirviente y yo tu amo. Todo eso son circunstancias temporales creadas por la providencia.

VERSO 12.

Mi querido rey, si todavía piensas que tú eres el rey y que yo soy tu sirviente, entonces debes darme órdenes, para que yo las cumpla. En ese caso, te diré que esas diferencias son temporales, y que proceden únicamente de la costumbre o del convencionalismo. No les veo ninguna otra causa. ¿Quién es entonces el amo, y quién el sirviente? Todo el mundo está siendo forzado por las leyes de la naturaleza material; por lo tanto, nadie es amo ni sirviente. Si, a pesar de todo, sigues pensando que tú eres el amo y yo el sirviente, lo aceptaré. Así pues, dame una orden, por favor. ¿Qué puedo hacer por ti?

VERSO 13.

Mi querido rey, tú me has dicho: «¡Sinvergüenza, estúpido, loco! ¡Te voy a castigar, a ver si vuelves a tus cabales!». Con respecto a esto, permíteme decirte que, aunque vivo como si fuera tonto, sordo y mudo, en realidad soy una persona autorrealizada. ¿Qué ganarás castigándome? Si, como piensas, soy un loco, castigarme será como fustigar a un caballo muerto. El resultado será nulo. La locura de un loco no se remedia con castigos.

VERSO 14.

®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey Rah™gaŠa había reprendido con ásperas palabras al glorioso devoto Jaḍa Bharata, pero aquella persona santa y pacífica se mostró tolerante y le dio la respuesta adecuada. La nesciencia se debe al concepto corporal, y Jaḍa Bharata no estaba bajo la influencia de ese erróneo concepto. Debido a su naturaleza humilde, nunca se consideró un gran devoto, y estuvo de acuerdo en sufrir los resultados de su karma pasado. Como un hombre corriente, pensaba que al llevar el palanquín destruía las reacciones de los pecados que había cometido en el pasado. Pensando de ese modo, se dispuso a seguir cargando con el palanquín.

VERSO 15..

®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, joya de la dinastía Pāṇḍu [Mahārāja Parīkṣit]!, el rey de los estados de Sindhu y Sauv…ra [Mahārāja Rah™gaŠa] tenía mucha fe en los temas relacionados con la Verdad Absoluta. Gracias a esa buena cualidad, escuchó la exposición filosófica que hizo Jaḍa Bharata, exposición que debilita el nudo del corazón y se aprueba en todas las Escrituras que tratan del proceso de yoga místico. De ese modo, su concepto material de sí mismo como rey quedó destruido. Inmediatamente descendió de su palanquín y se postró en el suelo poniendo su cabeza a los pies de loto de Jaḍa Bharata, pidiendo así al gran brāhmaŠa que le perdonase por sus insultos. Entonces oró de la siguiente manera.

VERSO 16.

El rey Rah™gaŠa dijo: ¡Oh, brāhmaŠa!, puedo entender que ocultas tu presencia en el mundo y pasas desapercibido ante los demás. ¿Quién eres?; ¿un brāhmaŠa erudito, una persona santa? Veo que llevas un cordón sagrado. ¿Eres uno de esos santos liberados y excelsos, como Dattātreya y otros sabios eruditos muy avanzados? ¿Puedo preguntarte de quién eres discípulo? ¿Dónde vives? ¿Por qué has venido a este lugar? ¿Has venido a hacernos el bien? ¿Es ésa la misión que te ha traído aquí? Por favor, permíteme saber quién eres.

VERSO 17.

Mi querido señor, no le temo al rayo del rey Indra, ni al serpentino y punzante tridente del Señor ®iva. No me preocupa el castigo de Yamarāja, el superintendente de la muerte; tampoco le temo al fuego, ni al Sol abrasador, ni a la Luna, el viento o las armas de Kuvera. Pero sí siento temor de ofender a un brāhmaŠa. En verdad, eso me produce verdadero temor.

VERSO 18.

Mi querido señor, puedo entender que la influencia de tu gran conocimiento espiritual permanece oculta. De hecho, tú no tienes el menor contacto con la materia y estás completamente absorto en pensar en el Supremo. Por lo tanto, eres ilimitadamente avanzado en el conocimiento espiritual. Por favor, dime por qué vagas por el mundo haciéndote pasar por un tonto. ¡Oh, gran persona santa!, el proceso de yoga corrobora las palabras que has pronunciado, pero no nos ha sido posible comprender lo que has dicho. Por favor, explícanoslo.

VERSO 19.

Te considero el más perfecto amo del poder místico. Dominas la ciencia espiritual a la perfección. Eres el más glorioso entre los grandes sabios, y has descendido para beneficiar a toda la sociedad humana. Como has venido para dar conocimiento espiritual y eres un representante directo de Kapiladeva, la encarnación de Dios y porción plenaria del conocimiento, te pregunto, ¡oh, maestro espiritual!, ¿cuál es el refugio más seguro en este mundo?

VERSO 20.

¿No es cierto que tú eres el representante directo de Kapiladeva, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios? Has aparentado ser un sordomudo para examinar a la gente y ver quién realmente es un ser humano y quién no lo es. ¿No es ésa tu actividad sobre la superficie de la Tierra? Yo estoy muy apegado a la vida familiar y a las actividades mundanas, y soy ciego en cuanto a conocimiento espiritual. Aun así, ahora me encuentro ante ti con el deseo de que me ilumines. ¿Cómo puedo avanzar en la vida espiritual?

VERSO 21.

Tú has dicho: «El trabajo no me fatiga». Aunque el alma es diferente del cuerpo, el esfuerzo físico produce cansancio, y da la impresión de que el alma también se cansa. Sin duda alguna, cuando llevabas el palanquín el alma también se esforzaba. Eso es lo que pienso. También has dicho que los tratos externos entre el amo y el sirviente no son reales, pero aunque no sean reales en el mundo fenoménico, los productos del mundo fenoménico sí pueden influir realmente en las cosas. Esto puede verse y experimentarse. Por lo tanto, aunque las actividades materiales no son permanentes, no puede decirse que no sean reales.

VERSO 22.

El rey Rah™gaŠa continuó: Mi querido señor, has dicho que las identificaciones como la gordura o la delgadez del cuerpo no son características del alma. Eso es incorrecto, pues no cabe duda de que el alma siente el dolor y el placer, que también son identificaciones. Si pones en el fuego una olla de arroz con leche, de modo natural se irán calentando, primero la leche y luego el arroz. De manera similar, los sentidos, la mente y el alma se ven afectados por los placeres y sufrimientos del cuerpo. El alma no puede desapegarse por completo de ese condicionamiento.

VERSO 23.

Mi querido señor, has dicho que la relación entre el rey y el súbdito, o entre el amo y el sirviente, no es eterna; pero aunque sea temporal, cuando una persona asume la posición de rey, tiene el deber de gobernar a sus súbditos y de castigar a los que desobedecen las leyes. Mediante ese castigo, enseña a los ciudadanos a obedecer las leyes del estado. Has dicho, además, que castigar a una persona que es sorda y muda es como masticar lo ya masticado o moler lo ya molido; es decir, con ello no se gana nada. Sin embargo, cuando alguien cumple con el deber propio de su ocupación como lo ordena el Señor Supremo, sus actividades pecaminosas sin duda alguna disminuyen. Por lo tanto, si se fuerza a una persona a que cumpla con su deber, esa persona se beneficia, pues de ese modo puede eliminar todas sus actividades pecaminosas.

VERSO 24.

Todo lo que has dicho parece contradecir la realidad. ¡Oh, tú, el mejor amigo de los afligidos!, al insultarte he cometido una gran ofensa. Estaba envanecido por el falso prestigio de tener un cuerpo de rey. Ese acto me ha convertido en un verdadero ofensor. Por eso te oro para que dejes caer sobre mí la misericordia sin causa de tu mirada. Si lo haces, podré liberarme de las actividades pecaminosas que he cometido al insultarte.

VERSO 25.

¡Oh, mi señor!, tú eres amigo de la Suprema Personalidad de Dios, que es el amigo de todas las entidades vivientes. Por lo tanto, eres ecuánime con todos y estás libre del concepto corporal. Yo he cometido una ofensa al insultarte, pero a pesar de todo sé que a ti no te afectan mis insultos. Tú estás fijo en tu determinación, pero yo he cometido una ofensa. Debido a ello, aunque puede que sea tan fuerte como el Señor ®iva, voy a ser aniquilado inmediatamente por haber cometido una ofensa contra los pies de loto de un vaiṣṇava.

CAPÍTULO 11.

JAḌA BHARATA INSTRUYE AL REY RAHŪGAṆA.

VERSO 1.

El brāhmaŠa Jaḍa Bharata dijo: Mi querido rey, aunque eres completamente inexperto, tratas de hablar como una persona de gran experiencia. Por lo tanto, está claro que no lo eres. Una persona experimentada no habla de los placeres y sufrimientos materiales, ni de la relación entre amo y sirviente, del modo en que tú lo has hecho. Todo eso son simples actividades externas. Un hombre avanzado y con experiencia, conociendo la Verdad Absoluta, no habla de ese modo.

VERSO 2.

Mi querido rey, hablar de la relación entre amo y sirviente, o entre rey y súbdito, etc., es hablar simplemente de temas materiales. La gente que tiene interés en las actividades materiales que presentan los Vedas, está absorta en la celebración de sacrificios materiales y deposita su fe en sus actividades materiales. En esas personas no se manifiesta el más mínimo avance espiritual.

VERSO 3.

De modo natural descubrimos que los sueños son falsos e inmateriales; de la misma manera, llega un momento en que comprendemos que la felicidad material es insignificante, tanto en esta vida como en la próxima, y tanto en este planeta como en los planetas superiores. Cuando comprendemos eso, los Vedas, a pesar de que son una excelente fuente de conocimiento, resultan insuficientes para darnos conocimiento directo de la verdad.

VERSO 4.

La mente de la entidad viviente, mientras está contaminada por las tres modalidades de la naturaleza material (bondad, pasión e ignorancia), es como un elefante que anda suelto y fuera de control. No hace otra cosa que expandir el ámbito de sus actividades piadosas e impías valiéndose de los sentidos. Como resultado, la entidad viviente permanece en el mundo material para disfrutar y sufrir de los placeres y sufrimientos debidos a esas actividades materiales.

VERSO 5.

La mente está absorta en deseos de realizar actividades piadosas e impías; debido a ello, por naturaleza está expuesta a las transformaciones de la lujuria y la ira. De ese modo, siente atracción por el disfrute material de los sentidos. En otras palabras, está dirigida por las modalidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Hay once sentidos y cinco elementos materiales; de ese conjunto de dieciséis factores, el principal es la mente. Por lo tanto, ella es quien provoca el nacimiento en distintos tipos de cuerpos, entre los semidioses, los seres humanos, los animales y las aves. Según se sitúe en una posición más o menos elevada, recibirá un cuerpo material más o menos elevado.

La mente materialista que cubre al alma de la entidad viviente la lleva por diversas especies de vida. Eso se denomina existencia material continuada. Debido a la mente, la entidad viviente sufre o disfruta de los sufrimientos o la felicidad materiales. Así, bajo la influencia de la ilusión, la mente sigue creando actividades piadosas e impías con su karma resultante. Con ello, el alma queda condicionada.

VERSO 7.

La mente hace que la entidad viviente vague por el mundo material en distintas especies de vida, y de ese modo, la entidad viviente experimenta las circunstancias materiales en distintos cuerpos, como ser humano, semidiós, persona gruesa, persona delgada, etc. Los sabios eruditos dicen que la mente es la causa del cautiverio, de la liberación y del aspecto del cuerpo.

VERSO 8.

La mente de la entidad viviente, cuando queda absorta en la complacencia de los sentidos en el mundo material, es la causa de su vida condicionada y de su sufrimiento en el ámbito material. Sin embargo, cuando se desapega del disfrute material, se convierte en la causa de la liberación. Cuando la llama de una lámpara no quema correctamente la mecha, la lámpara ennegrece, pero la misma lámpara, llena de gh… y ardiendo perfectamente, da una luz muy brillante. De manera similar, la mente, cuando está absorta en la complacencia material de los sentidos, provoca el sufrimiento, y cuando se desapega de esa complacencia material, trae consigo el brillo original del estado de conciencia de Kṛṣṇa.

VERSO 9.

Hay cinco sentidos para la acción y cinco sentidos para adquirir conocimiento. También está el ego falso. De este modo, la mente cuenta con once elementos para sus funciones. ¡Oh, héroe!, los sabios eruditos estiman que los objetos de los sentidos [como el sonido y el tacto], las actividades orgánicas [como la evacuación], junto con las distintas clases de cuerpos, la sociedad, la amistad y la personalidad, son los campos de actividad para las funciones de la mente.

VERSO 10.

El sonido, el tacto, la forma, el sabor y el olor son los objetos de los cinco sentidos de adquisición de conocimiento. El habla, el tacto, el movimiento, la evacuación y la relación sexual son los objetos de los sentidos de trabajo. Además de esto, existe otro concepto, mediante el cual pensamos: «Éste es mi cuerpo, ésta es mi sociedad, éstas son mi familia y mi nación, etc.». Esa undécima función propia de la mente se denomina ego falso. Según algunos filósofos, esa función es la duodécima, y su campo de actividad es el cuerpo.

VERSO 11.

Los elementos físicos, la naturaleza, que es la causa original, la cultura, el destino y el factor tiempo son todos causas materiales. Agitadas por esas causas materiales, las once funciones de la mente se transforman en cientos, y de ahí pasan a ser miles y millones. Pero todas esas transformaciones no se producen automáticamente, por la combinación de los elementos. No; tienen lugar bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 12.

El alma individual carente de conciencia de Kṛṣṇa tiene muchas ideas y actividades creadas en su mente por la energía externa. Han estado existiendo desde tiempo inmemorial. A veces, se manifiestan, tanto en el estado consciente como en el estado de sueño, pero durante el sueño profundo [inconciencia], o en el estado de trance, desaparecen. Una persona que está liberada en vida [j…van-mukta] puede ver claramente todas estas cosas.

VERSOS 13 y 14.

Hay dos clases de kṣetrajñas: La entidad viviente, de quien acabo de hablarte, y la Suprema Personalidad de Dios, de quien te hablaré a continuación. Él es la causa omnipresente de la creación. Goza de plenitud en Sí mismo, y no depende de nadie más. A Él se Le percibe, o bien directamente, o por medio de la escucha. Es autorrefulgente, y no está sometido al nacimiento, la muerte, la vejez ni las enfermedades. Es el controlador de todos los semidioses, comenzando con el Señor Brahmā. Recibe el nombre de NārāyaŠa, y es el refugio de las entidades vivientes después de la aniquilación del mundo material. Goza en plenitud de todas las opulencias, y es el lugar en que reposa todo lo material. Por eso se Le conoce con el nombre de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios. Mediante Su propia potencia, Se encuentra en el corazón de todas las entidades vivientes, del mismo modo en que el aire y la fuerza vital están en los cuerpos de todos los seres, tanto móviles como inmóviles. De ese modo, Él controla el cuerpo. En Su aspecto parcial, la Suprema Personalidad de Dios entra en todos los cuerpos y los controla.

VERSO 15.

Mi querido rey Rah™gaŠa, el alma condicionada, mientras acepte un cuerpo material y no se libere de la contaminación del disfrute material, y mientras no domine a sus seis enemigos y llegue al plano de la autorrealización mediante el despertar de su conocimiento espiritual, tendrá que vagar por diversos lugares y diferentes especies de vida en el mundo material.

VERSO 16.

La identificación del alma, la mente, es la causa de todas las dificultades que padecemos. Mientras la entidad viviente condicionada no sea consciente de ese hecho, tendrá que aceptar las miserables condiciones del cuerpo material y vagar por el universo en diversas posiciones. La mente, al verse afectada por las enfermedades, la lamentación, la ilusión, el apego, la codicia y la enemistad, crea el cautiverio y una ilusoria sensación de intimidad en el mundo material.

VERSO 17.

Esa mente fuera de control es el mayor enemigo de la entidad viviente. Si no somos cuidadosos con ella y le damos una oportunidad, se irá haciendo cada vez más poderosa y conseguirá vencernos. Aunque no sea real, es muy poderosa, y cubre la posición constitucional del alma. ¡Oh, rey!, por favor, trata de vencer a esa mente con el arma del servicio a los pies de loto del maestro espiritual y de la Suprema Personalidad de Dios. Pon en ello todo tu empeño.

CAPÍTULO 12.

CONVERSACIÓN ENTRE MAHšRšJA RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

VERSO 1.

El rey Rah™gaŠa dijo: ¡Oh, muy excelsa personalidad!, tú no eres diferente de la Suprema Personalidad de Dios. Por la influencia de tu identidad verdadera, han desaparecido todas las contradicciones que pueden encontrarse en los śāstras. Disfrazado como el amigo de un brāhmaŠa, estás ocultando tu posición de bienaventuranza trascendental. Yo te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 2.

¡Oh, tú, el mejor de los brāhmaṇas!, mi cuerpo está lleno de sustancias impuras, y mi visión, envenenada por la serpiente del orgullo. Debido a mis conceptos materiales, estoy enfermo. Tus nectáreas instrucciones son la medicina adecuada para el que sufre de esta clase de fiebre; son agua fresca para el que se abrasa de calor.

VERSO 3.

Luego te presentaré las dudas que se me hayan planteado con respecto a algún tema concreto. Por ahora, tus misteriosas instrucciones acerca del yoga y la autorrealización me parecen muy difíciles de entender. Por favor, repítemelas de un modo más sencillo, para que pueda entenderlas. Mi mente es muy inquisitiva, y deseo entenderlas claramente.

VERSO 4.

¡Oh, señor del poder yóguico!, has dicho que la fatiga que se deriva de llevar el cuerpo de un lugar a otro se aprecia mediante la percepción directa, pero que en realidad no existe, o existe como una simple cuestión formal. Con esas preguntas y esas respuestas, nadie puede llegar a la conclusión de la Verdad Absoluta. Mi mente está un poco confundida por tu exposición al respecto.

VERSOS 5 y 6.

El brāhmaŠa Jaḍa Bharata, que era una persona autorrealizada, dijo: Entre las muchas combinaciones y permutaciones materiales, existen diversas formas y transformaciones de la tierra. Por alguna razón, las hay que se mueven por la superficie de la Tierra y reciben el nombre de porteadores de palanquín, mientras que las transformaciones que no se mueven son objetos materiales burdos, como las piedras. En todo caso, el cuerpo material está hecho de tierra y piedra en forma de pies, tobillos, pantorrillas, rodillas, muslos, torso, garganta y cabeza. Sobre los hombros descansa el palanquín de madera, y dentro del palanquín, el supuesto rey de Sauv…ra. El cuerpo del rey no es más que otra transformación de la tierra, pero dentro de él vive Su Majestad, que piensa, y se equivoca al hacerlo, que es el rey del estado de Sauv…ra.

VERSO 7.

Sin embargo, es cierto que estos inocentes que cargan con tu palanquín sin que les pagues están sufriendo debido a tu injusticia. Se encuentran en un estado lamentable, debido a que les has forzado a cargar con tu palanquín. Esto demuestra que eres cruel e inhumano, aunque debido al prestigio falso creías estar protegiendo a tus súbditos. Es ridículo. Un necio como tú nunca sería adorado como una gran personalidad en una asamblea de personas avanzadas en conocimiento.

VERSO 8.

Todos los que estamos sobre la superficie del globo somos entidades vivientes con distintas formas. Algunos nos movemos, y otros no. Todos comenzamos a existir, permanecemos durante algún tiempo, y somos aniquilados cuando el cuerpo vuelve a mezclarse con la tierra. No somos más que diversas transformaciones de la tierra. Los diversos cuerpos y capacidades no son más que transformaciones de la tierra que existen sólo de nombre, pues todo surge de la tierra y se funde de nuevo en ella cuando es aniquilado. En otras palabras, somos sólo polvo, y al polvo hemos de volver. Todo el mundo puede tener esto presente.

VERSO 9.

Podría decirse que las diversidades surgen del propio planeta Tierra. Pero el universo, aunque temporalmente parezca ser la verdad, en última instancia no tiene existencia real. En su origen, la creación de la Tierra se debió a una combinación de partículas atómicas; pero esas partículas no son permanentes. En realidad, el átomo no es la causa del universo, aunque algunos filósofos así lo crean. No es cierto que las diversidades que hallamos en el mundo material sean simplemente el resultado de la yuxtaposición o combinación de átomos.

VERSO 10.

Puesto que en definitiva el universo no tiene existencia real, las cosas que existen en él —el ser bajo, las diferencias, ser gordo, ser delgado, ser pequeño, ser grande, el resultado, la causa, las señales de vida y los materiales— son todas imaginarias. Son cántaros hechos de una misma sustancia, la tierra, pero que reciben distintos nombres. Las diferencias se caracterizan por la sustancia, la naturaleza, la predisposición, el tiempo y la actividad. Debes saber que todas estas cosas son simples manifestaciones mecánicas creadas por la naturaleza material.

VERSO 11.

¿Cuál es, entonces, la verdad suprema? La respuesta es que la verdad suprema es el conocimiento no dual. Ese conocimiento está libre de la contaminación de las cualidades materiales. Nos da la liberación. Es uno sin igual, es omnipresente y está más allá de la imaginación. El primer nivel de percepción de ese conocimiento es el Brahman. Paramātmā, la Superalma, a quien perciben los yog…s que tratan de verle sin resentimientos, representa el segundo nivel de ese conocimiento. Y, por último, la percepción plena de ese mismo conocimiento supremo es la Persona Suprema. Todos los sabios eruditos explican que la Persona Suprema es Vāsudeva, la causa del Brahman, de Paramātmā y de todo lo que existe.

VERSO 12.

Mi querido rey Rah™gaŠa, sólo quien tenga la oportunidad de ungir todo su cuerpo con el polvo de los pies de loto de grandes devotos podrá comprender la Verdad Absoluta. La Verdad Absoluta no se puede comprender con la simple práctica de celibato [brahmacaria], ni por seguir estrictamente las reglas y regulaciones de la vida de casado, abandonar el hogar como vānaprastha, entrar en la orden de sannyāsa o someterse a severas austeridades, como mantenerse bajo el agua durante el invierno o rodearse de fuego bajo el Sol abrasador del verano. Hay muchos otros procesos para comprender la Verdad Absoluta, pero la Verdad Absoluta sólo se revela a quien ha obtenido la misericordia de un gran devoto.

VERSO 13.

¿Quiénes son esos devotos puros de que te hablo? En una reunión de devotos puros, nunca oirás hablar de temas materiales como política o sociología. Ellos solamente hablan de las cualidades, formas y pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. Ponen toda su atención en adorarle y alabarle. Escuchando constantemente y con respeto esos temas en compañía de devotos puros, incluso una persona que desee fundirse en la existencia de la Verdad Absoluta abandona esa idea para, poco a poco, irse apegando al servicio de Vāsudeva.

VERSO 14.

En una vida anterior, yo me llamaba Mahārāja Bharata. Por medio de la experiencia directa me desapegué por completo de las actividades materiales, y la experiencia indirecta que recibí de los Vedas me proporcionó conocimiento. De ese modo alcancé el plano de la perfección. Yo estaba plenamente ocupado en el servicio del Señor, pero, por desdicha, me encariñé de un cervatillo. Llegué a quererlo tanto que descuidé mis deberes espirituales, y debido al profundo afecto que sentía por él, en mi siguiente vida tuve que recibir un cuerpo de ciervo.

VERSO 15.

Mi querido y heroico rey, por haber servido sinceramente al Señor en mi vida anterior, en aquel cuerpo de ciervo podía recordar todo lo que me había ocurrido. Sigo siendo consciente de aquella caída, y por ello siempre me mantengo apartado de los hombres comunes. Temeroso de la mala compañía de los materialistas, vago solo por el mundo, inadvertido para todos.

VERSO 16.

Por el simple hecho de relacionarse con devotos excelsos, todo el mundo puede alcanzar la perfección del conocimiento, y, con la espada del conocimiento, cortar en pedazos los vínculos ilusorios del mundo material. Gracias a la compañía de los devotos, podemos ocuparnos en el servicio del Señor siguiendo los procesos de escuchar y cantar [śravaṇaḿ k…rtanam]. De ese modo podemos revivir nuestra conciencia de Kṛṣṇa latente y, mediante el cultivo estricto de esa conciencia de Kṛṣṇa, regresar al hogar, de vuelta a Dios, incluso en esta misma vida.

CAPÍTULO 13.

CONTINUACIÓN DE LA CONVERSACIÓN ENTRE EL REY RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

VERSO 1.

Jaḍa Bharata, que había alcanzado la perfección en el nivel Brahman, continuó: Mi querido rey Rah™gaŠa, la entidad viviente anda errante por el difícil sendero del mundo material, sometida al ciclo de nacimientos y muertes. Cautivada por el mundo material bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material (sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa), y hechizada por la naturaleza material, solamente puede ver los tres frutos de las actividades: lo auspicioso, lo no auspicioso y lo mixto. De ese modo se apega a la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la teoría monista de la liberación (fundirse con el Supremo). Trabaja día y noche sin parar, como un mercader que entra en un bosque en busca de algún artículo que más tarde vender para lograr algún beneficio. Sin embargo, no puede obtener verdadera felicidad en el mundo material.

VERSO 2.

¡Oh, rey Rah™gaŠa!, en ese bosque de la existencia material hay seis bandoleros muy poderosos. Cuando el alma condicionada entra en el bosque en busca de riquezas materiales, los seis bandoleros la desorientan. De ese modo, el condicionado mercader no sabe cómo gastar su dinero, y los bandoleros se lo arrebatan. Como tigres, chacales y otros animales feroces, que acechan en el bosque dispuestos a cazar un cordero a pesar de la vigilancia del pastor, la esposa y los hijos entran en el corazón del mercader y le despojan sirviéndose de diferentes medios.

VERSO 3.

En la espesura del bosque hay cobijos de arbustos y matorrales, hierbas y enredaderas, donde el alma condicionada sufre constantemente las crueles picaduras de los mosquitos [personas envidiosas]. A veces ve un palacio imaginario en medio del bosque, y a veces queda desconcertada ante la fugaz visión de un duende o un fantasma que aparece como un meteoro en el cielo.

VERSO 4.

Mi querido rey, con la inteligencia anulada por la influencia del hogar, las riquezas, los familiares, etc., el mercader corre de un lugar a otro por los caminos del bosque del mundo material en busca del éxito. A veces sus ojos quedan cubiertos por el polvo que levanta un torbellino, o, en otras palabras, llevado por la lujuria, cae víctima de la belleza de su esposa, especialmente durante el período menstrual. Con sus ojos cegados, no puede ver adónde va ni qué está haciendo.

VERSO 5.

Vagando por el bosque del mundo material, el alma condicionada a veces escucha los ásperos chirridos de un grillo invisible, que causan fuertes dolores a sus oídos. A veces es el ulular de los búhos, áspero como las palabras de sus enemigos, lo que produce dolor en su corazón. A veces está hambriento, y, en busca de refugio, se acerca a un árbol que no da frutas ni flores, y de ese modo, sufre. Quiere un poco de agua, y corre tras la ilusión de un simple espejismo.

VERSO 6.

A veces el alma condicionada se lanza a un río que apenas lleva agua, o, careciendo de cereales, acude a mendigar comida de personas que no son en absoluto caritativas. A veces sufre el calor abrasador de la vida familiar, que es como un incendio forestal, y a veces se desespera al ver que sus riquezas, tan queridas como su misma vida, le son arrebatadas por los reyes en forma de elevados impuestos.

VERSO 7.

A veces, la entidad viviente es vencida por un agente superior más poderoso que ella, que la despoja de todas sus posesiones. Sumida en una profunda tristeza, a veces cae inconsciente lamentándose por lo que ha perdido. A veces se imagina una gran ciudad llena de palacios en la que desea vivir felizmente con su familia y sus riquezas. Si tal cosa le llega a ocurrir, se siente plenamente satisfecha, pero esa falsa satisfacción no dura más que un instante.

VERSO 8.

A veces, el mercader quiere subir a las montañas y colinas del bosque, pero como no lleva un calzado adecuado, los guijarros de la montaña y las espinas le hieren los pies. Esos pinchazos le causan mucho dolor. A veces, una persona demasiado apegada a su familia pasa mucha hambre, y debido a lo miserable de su condición, se enfurece con los miembros de su familia.

VERSO 9.

En el bosque del mundo material, a veces el alma condicionada es atacada por una serpiente pitón, que se la traga o la aplasta entre sus anillos. Entonces queda tendida en el bosque, como un cadáver, sin conciencia ni conocimiento. A veces la pican otras serpientes venenosas. Inconsciente, cae en un oscuro pozo de vida infernal sin esperanza de ser rescatada.

VERSO 10.

A veces, para disfrutar de un insignificante placer sexual, el alma condicionada busca mujeres libertinas, y tiene que soportar los insultos y reproches de los familiares de esas mujeres. Es como ir a recoger miel de una colmena y ser atacado por las abejas. A veces, a base de muchísimo dinero, puede conseguir otra mujer con la que disfrutar un poco más del placer sensual. Por desgracia, sin embargo, otro libertino se la arrebata, y se lleva su objeto de disfrute.

VERSO 11.

A veces la entidad viviente se afana por hacer frente a las perturbaciones naturales, como el frío glacial, el calor abrasador, los fuertes vientos, las lluvias torrenciales, etc. Cuando no es capaz de hacerles frente, es muy desdichada. A veces la engañan repetidamente en sus transacciones comerciales. De ese modo, mediante el engaño, las entidades vivientes crean enemistades entre sí.

VERSO 12.

Por los senderos del bosque de la existencia material, a veces una persona carece de riquezas, y debido a ello no tiene casa, ni una cama o un asiento decentes, ni un disfrute familiar digno. Por esa razón, pide limosna a los demás; pero cuando no satisface sus deseos mendigando, pide prestado o roba la propiedad ajena. Entonces la sociedad le insulta.

VERSO 13.

Cuando hay dinero de por medio, las relaciones son muy tensas, y acaban en enemistad. A veces, marido y mujer emprenden el camino del progreso material, y, para mantener su relación, trabajan con gran tesón. A veces, cuando no tienen dinero o se encuentran enfermos, esas penurias les llevan al borde de la muerte.

VERSO 14.

Mi querido rey, en los senderos del bosque de la vida material, la persona se ve privada de sus padres, y cuando ellos mueren, se apega a los hijos recién nacidos. De ese modo, vaga por la senda del progreso material y siempre le llega un momento en que se encuentra en dificultades. Aun así, nadie sabe cómo salir de esa situación, ni siquiera en el momento de la muerte.

VERSO 15.

Siempre ha habido y siempre habrá muchos héroes políticos y sociales que han vencido a enemigos de su misma talla, pero que, debido a la ignorancia de creer que la tierra en que viven les pertenece, luchan entre sí hasta perder la vida en el campo de batalla. A pesar de ser grandes héroes y grandes líderes políticos, no pueden seguir el sendero de iluminación espiritual que han emprendido los que se encuentran en la orden de renuncia.

VERSO 16.

A veces, en el bosque de la existencia material la entidad viviente se refugia en las enredaderas, y en ellas desea escuchar el gorjeo de los pájaros. Temerosa de los leones que rugen en el bosque, hace amistad con las grullas, las garzas y los buitres.

VERSO 17.

Engañada por falsos yog…s, svām…s y encarnaciones, en el bosque del mundo material la entidad viviente trata de dejar de relacionarse con ellos para ir en busca de los verdaderos devotos; pero, por desdicha, no puede seguir las instrucciones del maestro espiritual y de los devotos avanzados; por esa razón, abandona su compañía y vuelve otra vez a relacionarse con monos que sólo se interesan en mujeres y en complacer los sentidos. Con ellos, obtiene satisfacción por medio del disfrute sexual y la embriaguez, y, entregado a esos placeres, desperdicia su vida. Contemplando el rostro de otras personas dedicadas como él a la complacencia de los sentidos, se olvida de todo y, de ese modo, llega al umbral de la muerte.

VERSO 18.

La entidad viviente a veces es como un mono que salta de rama en rama, y permanece en el árbol de la vida familiar sin más beneficio que la vida sexual. Su esposa entonces le cocea como si de un asno se tratase. No puede liberarse, y permanece desamparado en esa situación. A veces, como si cayese en una cueva de la montaña, es víctima de una enfermedad incurable. Temeroso de la muerte, que es como un elefante en lo hondo de la cueva, queda colgado, sujetándose a los tallos y ramitas de una enredadera.

VERSO 19.

¡Oh, Mahārāja Rah™gaŠa, aniquilador del enemigo!, el alma condicionada, si de alguna forma logra salir de esa peligrosa posición, de nuevo regresa a su hogar para disfrutar de la vida sexual, pues ésa es la naturaleza del apego. Así, bajo el hechizo de la energía material del Señor, continúa deambulando por el bosque de la existencia material. No descubre su verdadero interés ni siquiera en el momento de la muerte.

VERSO 20.

Mi querido rey Rah™gaŠa, tú también eres víctima de la energía externa, pues sigues el sendero de la atracción al placer material. Así pues, para que puedas ser ecuánime y un amigo de todas las entidades vivientes, ahora te aconsejo que abandones tu posición como monarca y el cetro con que castigas a los malhechores. Abandona la atracción por los objetos de los sentidos, y empuña la espada del conocimiento, afilada con el servicio devocional. Con ella podrás cortar el apretado nudo de la energía ilusoria y atravesar así el océano de la nesciencia y llegar a la otra orilla.

VERSO 21.

El rey Rah™gaŠa dijo: Nacer como ser humano es el mejor de los destinos. Ni siquiera un nacimiento entre los semidioses en los planetas celestiales es tan glorioso como nacer en este planeta como ser humano. ¿De qué sirve la excelsa posición de un semidiós? En los planetas celestiales, debido a la abundancia de comodidades materiales, no hay posibilidad de relacionarse con devotos.

VERSO 22.

No es en absoluto maravilloso que, por el simple hecho de ser cubierto por el polvo de tus pies de loto, inmediatamente haya alcanzado el plano del servicio devocional puro de Adhokṣaja, al que no pueden acceder ni siquiera grandes semidioses como Brahmā. Un simple momento de relación contigo ha bastado para que me libere de toda la argumentación, del prestigio falso y de la falta de discriminación, que son las raíces del enredo en el mundo material. Ahora estoy libre de todos esos problemas.

VERSO 23.

Ofrezco respetuosas reverencias a las grandes personalidades, ya sea que caminen por la superficie de la Tierra con aspecto de niños, como muchachos, como avadh™tas o como grandes brāhmaṇas. Aunque asuman distintos disfraces para ocultarse, yo les presento mis respetos a todos ellos. Que por su misericordia gocen de buena fortuna las dinastías reales, que siempre les están ofendiendo.

VERSO 24.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, ¡oh, hijo de madre Uttarā!, en la mente de Jaḍa Bharata había algunas olas de insatisfacción debidas al insulto del rey Rah™gaŠa, que le había hecho cargar con su palanquín. Jaḍa Bharata, sin embargo, no les prestó atención, y el océano de su corazón recobró la calma y la serenidad. El rey le había insultado, pero él era un gran paramahaˆsa, un vaiṣṇava, y por naturaleza tenía muy buen corazón; así pues, informó al rey acerca de la posición constitucional del alma. Cuando el rey Rah™gaŠa se humilló a sus pies de loto para pedirle perdón, él olvido la ofensa. Después del incidente, siguió vagando por la superficie de la Tierra, como hasta entonces había hecho.

VERSO 25.

Después de recibir lecciones del gran devoto Jaḍa Bharata, el rey Rah™gaŠa de Sauv…ra cobró plena conciencia de la posición constitucional del alma. De ese modo, abandonó completamente el concepto corporal. Mi querido rey, todo aquel que se refugia en el sirviente del sirviente del Señor es en verdad glorioso, ya que puede abandonar el concepto corporal sin dificultad.

VERSO 26.

El rey Parīkṣit dijo entonces a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ¡oh, gran sabio y devoto!, tú eres omnisciente. Has descrito perfectamente la posición del alma condicionada, a quien se compara con un mercader en el bosque. Gracias a esas enseñanzas, los hombres inteligentes pueden comprender que, bajo el concepto corporal, los sentidos son como ladrones y bandoleros del bosque, y que la esposa y los hijos son como chacales y otros animales salvajes. Sin embargo, la alegoría es difícil de descifrar, y a los que no son inteligentes les será difícil entender el sentido exacto de esa historia. Por eso pido que Tu Santidad explique el sentido directo.

CAPÍTULO 14.

EL GRAN BOSQUE DE DISFRUTE DEL MUNDO MATERIAL.

VERSO 1.

Respondiendo a la pregunta del rey Parīkṣit acerca del significado directo de la alegoría del bosque del mundo material, ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los miembros de la comunidad mercantil [vaŠik] siempre están buscando la forma de ganar dinero. A veces van al bosque y adquieren productos de bajo coste, como leña y tierra, por ejemplo, para venderlos después en la ciudad a buen precio. De manera similar, la codiciosa alma condicionada entra en el mundo material en busca de alguna ganancia material. Poco a poco se va internando en lo más denso del bosque, sin realmente saber cómo salir de él. Una vez dentro del mundo material, el alma pura queda condicionada por la atmósfera material, que es una creación de la energía externa bajo el control del Señor Viṣṇu. Es así como la entidad viviente queda bajo el control de la energía externa, daiv… māyā. Lleva una vida independiente y permanece confundida en el bosque, sin poder relacionarse con los devotos que están siempre ocupados en el servicio del Señor. Ya inmersa en el concepto corporal, va recibiendo distintos tipos de cuerpos, uno tras otro, bajo la influencia de la energía externa e impulsada por las modalidades de la naturaleza material [sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa]. De ese modo, el alma condicionada va unas veces a los planetas celestiales, otras a los terrenales, y otras a los planetas y especies inferiores. Así sufre continuamente debido a distintos tipos de cuerpos. A veces, esos sufrimientos y dolores vienen mezclados. A veces son muy intensos, y otras veces no. Esos condicionamientos corporales se deben a la especulación mental del alma condicionada. La mente y los cinco sentidos que emplea para adquirir conocimiento son la causa de sus diversos cuerpos y condicionamientos. Valiéndose de los sentidos, y bajo el control de la energía externa, māyā, la entidad viviente sufre las miserables condiciones de la existencia material. En realidad está buscando liberarse, y aunque a veces tras muchas dificultades, logra algún alivio, generalmente acaba frustrándose. Inmerso en esa lucha por la existencia, no puede obtener el refugio de los devotos puros, que son como abejorros ocupados en servicio amoroso a los pies de loto del Señor Viṣṇu.

VERSO 2.

En el bosque de la existencia material, los sentidos fuera de control son como bandidos. El alma condicionada puede ganar algún dinero para avanzar en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, pero por desgracia los sentidos fuera de control se lo arrebatan para emplearlo en su propia complacencia. Los sentidos son como bandidos, porque nos hacen gastar innecesariamente el dinero en ver, oler, saborear, tocar, escuchar, desear y querer. De ese modo, el alma condicionada se ve obligada a complacerlos y gasta todo su dinero. En realidad, ese dinero estaba destinado a la puesta en práctica de principios religiosos, pero los sentidos, que son como bandidos, se lo arrebatan.

VERSO 3.

Mi querido rey, en el mundo material a los miembros de la familia se les dan los nombres de esposa e hijos, pero en realidad se comportan como tigres y chacales. El pastor hace todo lo posible por proteger sus ovejas, pero los tigres y raposos se las arrebatan por la fuerza. De la misma manera, el avaro procura tener su dinero bien guardado, pero sus familiares se lo quitan por la fuerza, a pesar de su estricta vigilancia.

VERSO 4.

El labrador ara todos los años su campo de trigo, arrancando de raíz todas las malas hierbas. Sin embargo, las semillas quedan en la tierra, y como no han sido completamente quemadas, vuelven a brotar con las plantas sembradas en el campo. A pesar de que se ha labrado a fondo, las malas hierbas vuelven a nacer y a cubrir el terreno. De manera similar, el gṛhastha-āśrama [la vida familiar], es un campo de actividades fruitivas. A menos que se queme por completo el deseo de disfrutar de la vida familiar, volverá a brotar una y otra vez. Un recipiente que ha contenido alcanfor, conservará su aroma aunque el alcanfor ya no esté en él. Mientras no se destruyan las semillas del deseo, las actividades fruitivas no se destruirán.

VERSO 5.

A veces el alma condicionada, apegada a la riqueza y las posesiones materiales de la vida familiar, se ve perturbada por tábanos y mosquitos; otras veces son las langostas, las aves de presa y las ratas quienes le molestan. Aun así, sigue adelante en su vagar por el sendero de la existencia material. Debido a la ignorancia, a veces está llena de deseos de disfrute y se ocupa en actividades fruitivas. Como tiene la mente absorta en esas actividades, contempla el mundo material como algo permanente, aunque es temporal como un espejismo, como un castillo en el aire.

VERSO 6.

A veces, en ese castillo en el aire [gandharva-pura], el alma condicionada bebe, come y goza de relaciones sexuales. Está muy apegada, y persigue los objetos de los sentidos tal como el ciervo persigue un espejismo en el desierto.

VERSO 7.

A veces la entidad viviente desea el excremento amarillo al que llaman oro y corre en su busca. Ese oro es la fuente de la opulencia material y de la envidia; quien lo posee tiene acceso a la vida sexual ilícita, a los juegos de azar y al consumo de carne y de toda clase de sustancias embriagantes. Su color atrae las mentes de quienes están dominados por la modalidad de la pasión, que corren tras él como el hombre que pasa frío en el bosque y corre hacia la fosforescencia de una ciénaga pensando que es fuego.

VERSO 8.

A veces el alma condicionada está absorta en buscar un lugar o apartamento en el que establecer su residencia, y en lograr un abastecimiento de agua y una fuente de riqueza para mantener el cuerpo. Absorta en la satisfacción de infinidad de necesidades, se olvida de todo lo demás y corre incesantemente por el bosque de la existencia material.

VERSO 9.

A veces, como si le cegase el polvo de un torbellino, el alma condicionada contempla la belleza del sexo opuesto, que recibe el nombre de pramadā. Así confundido, acaba entre los brazos de una mujer, y sus sentidos se ven entonces dominados por la fuerza de la pasión. Casi cegado por los deseos lujuriosos, desobedece las reglas y regulaciones que rigen la vida sexual. No sabe que hay muchos semidioses presenciando su desobediencia, y disfruta de la vida sexual en la oscuridad de la noche, sin ver el castigo que el futuro le depara.

VERSO 10.

El alma condicionada a veces se da cuenta de la inutilidad del disfrute de los sentidos en el mundo material, y a veces considera que ese disfrute material está lleno de miserias. Sin embargo, debido a su fuerte concepto corporal, pierde la memoria y corre una y otra vez en busca del disfrute material, como un animal que persigue un espejismo en el desierto.

VERSO 11.

A veces el alma condicionada se siente muy afligida por las críticas de sus enemigos y de los sirvientes del gobierno, que le censuran tanto directa como indirectamente con duras palabras. Entonces su corazón y sus oídos se entristecen mucho. Esas críticas pueden compararse a los sonidos de los búhos y los grillos.

VERSO 12.

Debido a las actividades piadosas de sus vidas anteriores, el alma condicionada obtiene en ésta un cierto bienestar material; sin embargo, cuando ese bienestar acaba, se refugia en la riqueza y las posesiones, que no pueden ayudarle ni en esta vida ni en la siguiente. Debido a ello, se relaciona con los muertos vivientes que poseen esas riquezas, a quienes se compara a árboles impuros, enredaderas y pozos envenenados.

VERSO 13.

A veces, para aliviar sus sufrimientos en el bosque del mundo material, el alma condicionada recibe las bendiciones baratas de personas ateas. En su compañía, pierde toda su inteligencia. Es como si se lanzara a un río que trae poca agua; lo único que consigue es romperse la cabeza. Y como, además, no puede aliviarse del calor que le agobia, sufre por partida doble. La desorientada alma condicionada acude también a falsos sādhus y svām…s que predican en contra de los principios de los Vedas. No recibe ningún beneficio de ellos, ni en el presente ni en el futuro.

VERSO 14.

En el mundo material, el alma condicionada, cuando no puede procurarse su propio sustento a pesar de explotar a otros, trata de explotar a su propio padre o a su hijo, robándoles sus posesiones, por insignificantes que sean. Si no puede obtener nada de su padre, de su hijo ni de sus demás familiares, está dispuesto a causarles toda clase de dificultades.

VERSO 15.

En este mundo, la vida familiar es exactamente como un incendio abrasador en el bosque. En ella no hay el menor rastro de felicidad, y poco a poco el enredo en la infelicidad se va haciendo cada vez mayor. En la vida de casado no hay nada que favorezca la felicidad eterna. El alma condicionada, implicada en la vida hogareña, arde en el fuego de la lamentación. A veces reniega de sí misma por ser tan desdichada, y a veces declara que sufre por no haber realizado actividades piadosas en su vida anterior.

VERSO 16.

Los funcionarios del gobierno son como los demonios rākṣasas [antropófagos]. A veces esos funcionarios se vuelven contra el alma condicionada y le quitan todas las riquezas que había ahorrado. Al verse privada de los ahorros de toda su vida, el alma condicionada pierde todo entusiasmo. En verdad, es como si perdiera la vida.

VERSO 17.

A veces, el alma condicionada imagina que su padre o abuelo han vuelto a este mundo en la persona de un hijo o de un nieto. De ese modo siente la felicidad que a veces se siente en sueños; el alma condicionada a veces se complace con esas invenciones mentales.

VERSO 18.

En la vida familiar se prescribe la celebración de muchos yajñas y actividades fruitivas, en especial el vivāha-yajña [la ceremonia de matrimonio de los hijos] y la ceremonia del cordón sagrado. Ésos son los deberes del gṛhastha; son muy complicados y difíciles de poner en práctica. Se los compara a una gran montaña que tiene que atravesar la persona apegada a las actividades materiales. Quien decide atravesar ese sendero de ceremonias rituales siente dolores que son como los pinchazos de las espinas y de los guijarros que tiene que soportar el que trata de subir una montaña. De ese modo, el sufrimiento del alma condicionada no tiene límite.

VERSO 19.

A veces, debido a que el cuerpo siente hambre y sed, el alma condicionada se perturba tanto que pierde la paciencia y se enfurece con sus queridos hijos y esposa. Así, mostrándose cruel con ellos, sufre lo indecible.

VERSO 20.

®ukadeva Gosvāmī continuó hablando a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, el sueño es como una serpiente pitón que devora a los que vagan por el bosque de la vida material. Bajo los efectos de su picadura, permanecen siempre en la oscuridad de la ignorancia. Son como cadáveres arrojados en un bosque lejano. En esa situación, las almas condicionadas no pueden comprender lo que está sucediendo en la vida.

VERSO 21.

En el bosque del mundo material, el alma condicionada a veces sufre la picadura de enemigos envidiosos, que se comparan a serpientes y otras criaturas. Sus enemigos le tienden trampas que le hacen caer de su posición de prestigio. Llena de ansiedad, el alma condicionada ni siquiera puede dormir en paz. De esta forma, su desdicha es cada día mayor; poco a poco pierde la inteligencia y la conciencia. En ese estado, es como un ciego que ha caído en un tenebroso pozo de ignorancia, del que no podrá salir prácticamente nunca.

VERSO 22.

El alma condicionada a veces se siente atraída por la insignificante felicidad que se obtiene con la complacencia de los sentidos. Entonces tiene relaciones sexuales ilícitas, o roba las propiedades ajenas, arriesgándose a que el gobierno le detenga o a que el esposo o protector de la mujer le castiguen. Así, por un poco de satisfacción material, cae en una condición infernal y es encarcelado por violación, rapto, robo, etc.

VERSO 23.

Por consiguiente, los eruditos y sabios trascendentalistas condenan el sendero materialista de actividades fruitivas, pues es la causa original y el campo de cultivo de las miserias materiales, tanto de esta vida como de la siguiente.

VERSO 24.

Llevada por la codicia, el alma condicionada roba o estafa a otra persona; por alguna razón consigue librarse del castigo y conservar el dinero en su poder. Entonces otro hombre, llamado Devadatta, le engaña a él y le roba el dinero, hasta que un tercero, llamado Viṣṇumitra, se lo roba a Devadatta para apropiárselo él. En todo caso, el dinero no se queda con ninguno de ellos. Va de mano en mano. En última instancia, nadie puede disfrutar de él, y sigue siendo propiedad de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 25.

Incapaz de protegerse de las tres miserias de la existencia material, el alma condicionada se entristece mucho y lleva una vida de lamentación. Esas tres miserias son las calamidades que la mente experimenta ante los sufrimientos que vienen de los semidioses [como el viento helado y el calor abrasador], de otras entidades vivientes, y de nuestra propia mente y cuerpo.

VERSO 26.

En cuanto a las transacciones monetarias, nadie admite el menor engaño; dos personas pueden enemistarse por una pequeña moneda sin valor.

VERSO 27.

En la vida materialista hay muchas dificultades, y todas ellas son insuperables. Además de las que acabo de mencionarte, hay dificultades que vienen de lo que se llama felicidad, aflicción, apego, odio, miedo, prestigio falso, ilusión, locura, lamentación, confusión, codicia, envidia, enemistad, insulto, hambre, sed, tribulación, enfermedad, nacimiento, vejez y muerte. Todas ellas se combinan y, de este modo, el alma condicionada materialista sufre constantemente.

VERSO 28.

A veces el alma condicionada se siente atraída por la personificación de la ilusión (su esposa o amiga), y siente grandes deseos de estar entre los brazos de una mujer. Así pierde la inteligencia y el conocimiento acerca del objetivo de la vida. Deja de esforzarse por el cultivo espiritual y, apegado en exceso a su esposa o amiga, trata de conseguirle un hermoso apartamento. Refugiándose en ese hogar, se llena de nuevo de ocupaciones y queda cautivado por las palabras, miradas y actividades de su esposa e hijos. De ese modo pierde su conciencia de Kṛṣṇa y se arroja a las profundas tinieblas de la existencia material.

VERSO 29.

El arma personal del Señor Kṛṣṇa, el disco, recibe el nombre de hari-cakra, el disco de Hari. Ese cakra es la rueda del tiempo. Se expande desde el comienzo de los átomos hasta el momento de la muerte de Brahmā, y controla todas las actividades. Con su constante girar, consume la vida de las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā hasta la insignificante brizna de hierba. De ese modo pasamos por la infancia, la niñez, la juventud y la madurez, y nos dirigimos también hacia el final de la vida. Esa rueda del tiempo es imposible de detener. Siendo el arma personal de la Suprema Personalidad de Dios, es muy intransigente. A veces el alma condicionada teme la proximidad de la muerte y desea adorar a alguien que pueda salvarla de ese peligro que la amenaza. Pero ni siquiera entonces tiene en cuenta a la Suprema Personalidad de Dios, cuya arma es el incansable factor tiempo. En lugar de ello, se refugia en un dios hecho por el hombre y de quien se habla en escrituras desautorizadas. Esos dioses son como águilas, buitres, garzas y cuervos. Las Escrituras védicas no los mencionan. La inminente muerte es como el ataque de un león, y ni los buitres, ni las águilas, ni los cuervos ni las garzas pueden salvarnos de ese ataque. Quien se refugia en dioses desautorizados, hechos por los hombres, no puede salvarse de las garras de la muerte.

VERSO 30.

Los falsos svām…s, yog…s y encarnaciones que no creen en la Suprema Personalidad de Dios reciben el nombre de pāṣaṇḍīs. Ellos mismos han caído muy bajo y viven en el engaño, pues no conocen la verdadera senda del avance espiritual, y, a su vez, todo el que acude a ellos es engañado también. A veces, después de haber caído en sus redes, una persona se refugia en los verdaderos seguidores de los principios védicos [los brāhmaṇas y devotos conscientes de Kṛṣṇa], que enseñan a todos la manera de adorar a la Suprema Personalidad de Dios conforme a los rituales védicos. Sin embargo, incapaces de seguir esos principios, esos sinvergüenzas vuelven a caer y se refugian entre śūdras que son muy expertos en disponer las cosas para facilitar la vida sexual. Algunos animales, como los monos, tienen una vida sexual muy activa; de esas personas que se entusiasman con la vida sexual puede decirse que son descendientes de los monos.

VERSO 31.

De ese modo, los descendientes de los monos se mezclan entre sí; generalmente se les conoce con el nombre de śūdras. Viven y actúan libremente, sin ningún complejo y sin conocer el objetivo de la vida. Viven cautivados por los rostros de los demás, pues con tan sólo verlos recuerdan el placer de los sentidos. Están siempre ocupados en actividades materiales, que reciben el nombre de grāmya-karma, y trabajan arduamente en busca de beneficios materiales. De ese modo se olvidan por completo de que un día sus breves vidas llegarán a su fin y se degradarán en el ciclo evolutivo.

VERSO 32.

Tal como un mono salta de rama en rama, el alma condicionada salta de un cuerpo a otro. Al igual que el mono, que acaba cayendo en manos del cazador y no puede liberarse de su jaula, el alma condicionada, cautivada por el momentáneo placer sexual, se apega a diversos tipos de cuerpos y queda enjaulada en la vida familiar, que le envuelve en un festival de placeres sexuales momentáneos. De ese modo, es completamente incapaz de liberarse de las garras de la materia.

VERSO 33.

Cuando el alma condicionada olvida su relación con la Suprema Personalidad de Dios y deja de preocuparse del cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, se ocupa únicamente en distintos tipos de actividades pecaminosas y malvadas en el mundo material. Entonces queda expuesta a las tres miserias, y, por temor al elefante de la muerte, cae en las tinieblas de una caverna de la montaña.

VERSO 34.

El alma condicionada tiene que padecer muchas condiciones miserables en su cuerpo, como verse afectada por fríos intensos, o fuertes vientos. Sufre también debido a las actividades de otros seres vivos y debido a las perturbaciones naturales. Cuando no puede hacerles frente y tiene que permanecer en condiciones miserables, de modo natural se entristece mucho, ya que desea disfrutar de placeres materiales.

VERSO 35.

A veces, las almas condicionadas sostienen relaciones comerciales, pero con el tiempo, debido al engaño, surge la enemistad. Por un mínimo beneficio, las almas condicionadas dejan de ser amigas y se enemistan.

VERSO 36.

A veces, por falta de dinero, el alma condicionada no consigue satisfacer sus necesidades mínimas. A veces ni siquiera tiene un lugar en que sentarse, ni las cosas más indispensables. En otras palabras, pasa grandes penurias; entonces, cuando no puede procurarse lo que necesita por medios honestos, decide sustraer las propiedades ajenas. Cuando lo consigue, no recibe más que insultos de los demás, y eso le llena de pesadumbre.

VERSO 37.

Hay personas que, para satisfacer sus deseos, llega incluso a casarse con un enemigo. Por desgracia, esos matrimonios no duran mucho, y los que se habían casado se separan de nuevo mediante el divorcio o por cualquier otro medio.

VERSO 38.

La senda de este mundo material está llena de miserias y problemas que perturban al alma condicionada. A veces pierde, y a veces gana. En todo caso, el sendero está lleno de peligros. Llega un momento en que el alma condicionada tiene que separarse de su padre debido a la muerte u otras circunstancias. Poco a poco le olvida y adquiere otros apegos, por ejemplo sus hijos. De este modo, el alma condicionada a veces está bajo la influencia de la ilusión y siente temor. A veces el miedo la hace gritar con todas sus fuerzas. A veces es feliz manteniendo a su familia; a veces rebosa de júbilo y canta hermosas melodías. Así se va enredando y olvida que, desde tiempo inmemorial, está separada de la Suprema Personalidad de Dios, recorriendo el peligroso sendero de la existencia material, en el cual no siente ninguna felicidad. Las personas autorrealizadas, por otro lado, se refugian en la Suprema Personalidad de Dios, a fin de liberarse de la peligrosa existencia material. Sin aceptar la senda de la devoción no es posible salir de las garras de la existencia material. En conclusión, nadie puede ser feliz en la vida material. Es necesario volverse consciente de Kṛṣṇa.

VERSO 39.

Las personas santas, que son amigas de todas las entidades vivientes, tienen una conciencia apacible. Han controlado la mente y los sentidos, y llegan fácilmente a la senda de la liberación, la senda de regreso a Dios. La desdichada persona materialista, apegada a las miserables condiciones materiales, no puede relacionarse con ellas.

VERSO 40.

Ha habido muchos grandes reyes santos que fueron expertos en la celebración de rituales de sacrificio y muy competentes en la conquista de otros reinos. Sin embargo, y a pesar de su poder, no lograron alcanzar el servicio amoroso de la Suprema Personalidad de Dios. Ello se debe a que ni siquiera pudieron conquistar la conciencia falsa de «yo soy este cuerpo, y esto es de mi propiedad». De ese modo, lo único que hacían esos grandes reyes era enemistarse con los reyes rivales, luchar contra ellos y morir sin haber cumplido con la verdadera misión de la vida.

VERSO 41.

Cuando se cobija bajo la enredadera de la actividad fruitiva, el alma condicionada, gracias a sus actividades piadosas, puede elevarse a los sistemas planetarios superiores. De ese modo, se libera de las condiciones infernales; pero, por desgracia, no puede quedarse allí para siempre. Después de cosechar los resultados de sus actividades piadosas, tiene que regresar a los sistemas planetarios inferiores. Así continúa eternamente, elevándose y descendiendo.

VERSO 42.

Después de resumir las enseñanzas de Jaḍa Bharata, ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, la senda indicada por Jaḍa Bharata es como el sendero de Garuḍa, el portador del Señor, y los reyes corrientes son como moscas. Las moscas no pueden volar por la senda de Garuḍa, y hasta la fecha ninguno de los grandes reyes y líderes victoriosos ha podido seguir esa senda del servicio devocional, ni siquiera mentalmente.

VERSO 43.

Cuando estaba en la flor de la juventud, el gran Mahārāja Bharata lo abandonó todo, porque estaba deseoso de servir a la Suprema Personalidad de Dios, Uttamaśloka. Abandonó a su bella esposa, a sus buenos hijos, a sus grandes amigos y un imperio enorme. Eran cosas muy difíciles de abandonar, pero Mahārāja Bharata era tan excelso que las abandonó como se abandona el excremento después de evacuar. Ésa era la grandeza de Su Majestad.

VERSO 44.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, las actividades de Bharata Mahārāja son maravillosas. Él abandonó todo lo que para los demás es difícil de abandonar: el reino, la esposa y la familia. Su gran opulencia era la envidia de los propios semidioses; aun así, la abandonó. Era del todo natural que una gran personalidad como él fuese un gran devoto. Si pudo renunciar a todo fue porque se sentía atraído por la belleza, la opulencia, la fama, el conocimiento, la fuerza y la renunciación de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es tan atractivo que por Él se puede abandonar todo lo deseable. En verdad, para aquellos cuyas mentes se sienten atraídas por el servicio amoroso del Señor, incluso la liberación es insignificante.

VERSO 45.

A pesar de encontrarse en un cuerpo de ciervo, Mahārāja Bharata no olvidó a la Suprema Personalidad de Dios; por eso, cuando estaba abandonando ese cuerpo, pronunció en voz alta la siguiente oración: «La Suprema Personalidad de Dios es la personificación del sacrificio. Él da los resultados de las actividades rituales. Él es el protector de los sistemas religiosos, la personificación del yoga místico, la fuente de todo conocimiento, el controlador de la creación entera, y la Superalma en cada entidad viviente. Es hermoso y atractivo. Yo abandono este cuerpo ofreciéndole reverencias, con la esperanza de poder ocuparme eternamente en Su servicio amoroso trascendental». Diciendo esto, Mahārāja Bharata abandonó el cuerpo.

VERSO 46.

Los devotos entusiastas por escuchar y cantar [śravaṇaḿ k…rtanam] hablan con frecuencia de las puras cualidades de Bharata Mahārāja y alaban sus actividades. Aquel que canta y escucha sumisamente acerca de Mahārāja Bharata, que es completamente auspicioso, ciertamente ve aumentar sus opulencias materiales y la duración de su vida. Puede lograr una gran fama y alcanzar fácilmente la elevación a los planetas celestiales, o la liberación de fundirse en la existencia del Señor. Con tan sólo escuchar, cantar y glorificar las actividades de Mahārāja Bharata puede obtenerse todo lo que se desee, la satisfacción de todos los deseos materiales y espirituales. No hay necesidad de acudir a nadie para pedirle esas cosas, pues simplemente con estudiar la vida e Mahārāja Bharata, se puede obtener todo lo que se desee.

CAPÍTULO 15.

LAS GLORIAS DE LOS DESCENDIENTES DEL REY PRIYAVRATA.

VERSO 1.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: El hijo de Mahārāja Bharata llamado Sumati siguió la senda de Ṛṣabhadeva, pero algunas personas sin escrúpulos quisieron imaginar que se trataba del propio Señor Buddha. Esas personas, verdaderos ateos llenos de malas cualidades, encontraron en los principios védicos un imaginario respaldo para sus infames actividades. Esos pecadores consideraron que Sumati era el Señor Buddhadeva, y propagaron la teoría de que todo el mundo debe imitar a Sumati y seguir sus principios. De ese modo, fueron víctimas de la especulación mental y se desviaron.

VERSO 2.

La mujer de Sumati, Vṛddhasenā, le dio un hijo que se llamó Devatājit.

VERSO 3.

Después, Devatājit engendró en su esposa, šsur…, un hijo que recibió el nombre de Devadyumna. Devadyumna y su esposa, Dhenumat…, concibieron un hijo que se llamó Parameṣṭhī. Parameṣṭhī se casó con Suvarcalā y engendró en ella a Prat…ha.

VERSO 4.

El rey Prat…ha propagó personalmente los principios de la autorrealización. De ese modo, además de purificarse, se convirtió en un gran devoto de la Persona Suprema, el Señor Viṣṇu, a quien llegó a percibir directamente.

VERSO 5.

Prat…ha engendró tres hijos en su esposa Suvarcalā; sus nombres fueron Pratihartā, Prastotā y Udgātā. Los tres fueron muy expertos en la celebración de rituales védicos. Pratihartā y su esposa, Stut…, concibieron dos hijos, Aja y Bh™mā.

VERSO 6.

El rey Bh™mā concibió un hijo, Udg…tha, en el vientre de su esposa, Ṛṣikulyā. De Devakulyā, la esposa de Udg…tha, nació Prastāva; Prastāva y su esposa, Niyutsā, fueron padres de Vibhu. Vibhu se casó con Rat… y fue padre de Pṛthuṣeṇa. Pṛthuṣeṇa engendró a Nakta en su esposa šk™t…. La esposa de Nakta se llamó Druti, y de ella nació el gran rey Gaya. Gaya fue muy famoso y piadoso, el mejor de los reyes santos. El Señor Viṣṇu y Sus expansiones, cuya misión es proteger el universo, permanecen siempre en el plano de la modalidad de la bondad trascendental, viśuddha-sattva. El rey Gaya, como expansión directa del Señor Viṣṇu, también permaneció en el plano de viśuddha-sattva. Por esa razón, Mahārāja Gaya estaba perfectamente dotado de conocimiento trascendental, y recibió el nombre de Mahāpuruṣa.

VERSO 7.

El rey Gaya brindó plena protección y seguridad a sus súbditos, para que ningún elemento indeseable pusiera en peligro sus propiedades. También veló porque hubiese alimentos suficientes para todos los ciudadanos [esto se denomina poṣaṇa]. A veces satisfacía a sus súbditos mediante el reparto de regalos [esto se denomina pr…Šana]. A veces convocaba asambleas y satisfacía a los ciudadanos con palabras dulces [upalālana]. También les impartía valiosas instrucciones acerca de cómo ser buenos ciudadanos [anuśāsana]. Ésas eran las características de la monarquía del rey Gaya. Además de esto, como cabeza de familia, el rey observaba estrictamente las reglas y regulaciones de la vida de casado. Celebraba sacrificios y era un devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios. Como rey, facilitó a sus súbditos todo lo que necesitaban, y como jefe de familia, cumplió con todos sus deberes, y de ese modo llegó a ser un devoto estricto del Señor Supremo. Esto le hizo merecer el nombre de Mahāpuruṣa. Como devoto, siempre estaba dispuesto a ofrecer respeto a los demás devotos y a ocuparse en el servicio devocional del Señor. En eso consiste el proceso de bhakti-yoga. Por todas esas actividades trascendentales, el rey Gaya permaneció siempre libre del concepto corporal. La plenitud de su percepción del Brahman le hacía gozar de un júbilo constante. No conoció la lamentación material. A pesar de que era perfecto en todo, no estaba orgulloso, y tampoco estaba ansioso por gobernar el reino.

VERSO 8.

Mi querido rey Parīkṣit, los sabios eruditos versados en las historias de los Purāṇas elogian y glorifican al rey Gaya con los siguientes versos.

VERSO 9.

El gran rey Gaya solía celebrar todo tipo de rituales védicos. Era muy inteligente y experto en el estudio de todas las Escrituras védicas. Mantuvo los principios de la religión y gozó de todo tipo de opulencias. Líder entre caballeros, y sirviente de los devotos, era una expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios perfectamente cualificada. ¿Quién podría entonces equipararse a él en la celebración de gigantescas ceremonias rituales?

VERSO 10.

Todas las castas y honestas hijas de Mahārāja Dakṣa, como ®raddhā, Maitr… y Dayā, cuyas bendiciones eran infalibles, bañaron a Mahārāja Gaya con agua santificada. Ciertamente, ellas estaban muy satisfechas con Mahārāja Gaya. El planeta Tierra vino personalmente en forma de vaca, y, cuando vio todas las buenas cualidades del rey, dio grandes cantidades de leche, como si hubiese visto a su ternero. En otras palabras, Mahārāja Gaya supo obtener de la Tierra toda clase de bienes, y de ese modo satisfizo los deseos de sus súbditos. Sin embargo, personalmente, no tenía ningún deseo.

VERSO 11.

El rey Gaya no tenía deseos de complacer sus propios sentidos; pero, aun así, todos sus deseos se cumplieron gracias a sus celebraciones de rituales védicos. Todos los reyes con los que Mahārāja Gaya tuvo que enfrentarse tuvieron que luchar siguiendo los principios religiosos. Ello les hacía sentirse muy satisfechos, por lo cual le ofrecían toda clase de presentes. Del mismo modo, en el reino de Mahārāja Gaya todos los brāhmaṇas estaban muy satisfechos con el carácter generoso y caritativo del rey. Debido a ello, le cedieron la sexta parte de sus actividades piadosas, para que le fuesen de beneficio en la siguiente vida.

VERSO 12.

En los sacrificios de Mahārāja Gaya había gran abundancia de soma embriagador. El rey Indra solía asistir a ellos, y se embriagaba bebiendo grandes cantidades de soma-rasa. La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu [el yajña-puruṣa] también hacía acto de presencia, y aceptaba personalmente todos los sacrificios que, con devoción firme y pura, se Le ofrecían en el recinto de sacrificios.

VERSO 13.

Cuando el Señor Supremo está complacido con los actos de una persona, de manera natural todos los semidioses, seres humanos, animales, aves, insectos, enredaderas, árboles, hierbas y demás entidades vivientes, comenzando por el Señor Brahmā, se sienten complacidos también. La Suprema Personalidad de Dios es la Superalma de todo el mundo, y está plenamente complacido en Sí mismo. Aun así, descendió al recinto de sacrificios de Mahārāja Gaya y dijo: «Me has complacido totalmente».

VERSOS 14 y 15.

En el vientre de Gayant…, Mahārāja Gaya concibió tres hijos, cuyos nombres fueron Citraratha, Sugati y Avarodhana. Citraratha engendró un hijo, Samrā˜, en su esposa ¶rŠā. Samrā˜ se casó con Utkalā, y en ella engendró a Mar…ci. Mar…ci engendró en su esposa Bindumat… un hijo que se llamó Bindu. Bindu engendró en su esposa Saraghā un hijo a quien dieron el nombre de Madhu. Madhu engendró a V…ravrata en el vientre de su esposa Sumanā. V…ravrata engendró dos hijos, Manthu y Pramanthu, en su esposa Bhojā. Manthu concibió un hijo, Bhauvana, en su esposa Satyā, y Bhauvana, en el vientre de su esposa Dūṣaṇā, engendró a Tvaṣṭā. Tvaṣṭā y su esposa Virocanā fueron padres de Viraja. Viraja se casó con Viṣūcī, y en ella engendró cien hijos y una hija. De todos ellos, el principal fue ®atajit.

VERSO 16.

Acerca del rey Viraja hay un verso famoso: «Por sus excelsas cualidades y su amplia fama, el rey Viraja fue la joya de la corona del rey Priyavrata, del mismo modo que Viṣṇu, por Su potencia trascendental, es el adorno y la bendición de los semidioses».

CAPÍTULO 16.

DESCRIPCIÓN DE JAMBŪDVŸPA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit dijo a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, brāhmaŠa!, me has informado ya de que el radio de Bhū-maṇḍala abarca toda la extensión que cubre el Sol con su calor y su luz, y toda la distancia en que son visibles la Luna y las estrellas.

VERSO 2.

Mi querido señor, las ruedas de la cuadriga de Mahārāja Priyavrata formaron siete fosas, en las que se generaron siete océanos. Esos siete océanos dividen Bhū-maṇḍala en siete islas. Has dado una descripción a grandes rasgos de sus dimensiones, nombres y características. Ahora deseo conocerlas en detalle. Por favor, satisface mi deseo.

VERSO 3.

La mente, cuando está fija en el aspecto externo de la Suprema Personalidad de Dios hecho de las modalidades materiales de la naturaleza, es decir, cuando está fija en la forma universal densa, se eleva al plano de la bondad pura. En esa posición trascendental, se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, quien, en Su forma más sutil, es autorrefulgente y está más allá de las modalidades de la naturaleza. ¡Oh, mi señor!, por favor, explícame en detalle cómo se percibe esa forma que cubre el universo entero.

VERSO 4.

El gran ṛṣi ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, la expansión de la energía material de la Suprema Personalidad de Dios no tiene límites. El mundo material es una transformación de las cualidades materiales [sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo- guŠa]; sin embargo, nadie podría explicarlo perfectamente ni aunque viviese tanto tiempo como Brahmā. En el mundo material no hay nadie perfecto, y una persona imperfecta no puede describir el universo material correctamente, ni siquiera después de entregarse a la especulación durante mucho tiempo. ¡Oh, rey!, aun así, trataré de describirte sus regiones más importantes, como Bh™-goloka [Bh™loka], con sus nombres, formas, dimensiones y diversas características.

VERSO 5.

El sistema planetario conocido como Bhū-maṇḍala tiene la forma de una flor de loto, y sus siete islas son como el verticilo de esa flor. En el centro de ese verticilo está la isla de Jamb™dv…pa, que mide un millón de yojanas [unos trece millones de kilómetros] de largo y de ancho. Jamb™dv…pa es redonda como la hoja de una flor de loto.

VERSO 6.

Jamb™dv…pa está dividida en nueve extensiones de tierra, de 9.000 yojanas (116.000 kilómetros) de longitud cada una. Están claramente separadas por ocho montañas que constituyen sus límites.

VERSO 7.

Una de esas divisiones o varṣas recibe el nombre de Ilāvṛta; está situada en el centro del verticilo del loto. En Ilāvṛta-varṣa se encuentra el monte Sumeru, que está hecho de oro. El monte Sumeru es como el pistilo del loto del sistema planetario Bhū-maṇḍala. Su altura es igual a la anchura de Jamb™dv…pa, es decir, 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros]. De esa cifra, 16.000 yojanas [205.000 kilómetros] están dentro de la Tierra; por lo tanto, la altura de la montaña sobre la superficie de la Tierra es de 84.000 yojanas [1.080.000 kilómetros]. Su anchura es de 32.000 yojanas [413.000 kilómetros] en la cima, y 16.000 yojanas en la base.

VERSO 8.

Junto a Ilāvṛta-varṣa, y según se avanza en dirección al Norte, aparecen tres montañas, N…la, ®veta y Śṛńgavān, que delimitan los tres varṣas llamados Ramyaka, HiraŠmaya y Kuru, y los separan entre sí. Esas montañas tienen una anchura de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros], y se extienden longitudinalmente hacia el Este y hacia el Oeste hasta tocar las playas del océano de agua salada. Yendo de Sur a Norte, la longitud de cada montaña es la décima parte de la anterior; en altura, sin embargo, son iguales.

VERSO 9.

De la misma manera, al sur de Ilāvṛta-varṣa hay tres montañas que se extienden de Este a Oeste y que, de Norte a Sur, reciben los nombres de Niṣadha, Hemak™˜a e Himālaya. Cada una de ellas mide 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] de altura. Marcan los límites de los tres varṣas denominados Hari-varṣa, Kimpuruṣa-varṣa y Bhārata-varṣa [India].

VERSO 10.

Del mismo modo, al oeste y al este de Ilāvṛta-varṣa hay dos grandes montañas que reciben los nombres de Mālyavān y Gandhamādana, respectivamente. Esas dos montañas, de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros] de alto, se extienden por el norte hasta el monte N…la, y hasta el monte Niṣadha por el sur. Marcan los límites de Ilāvṛta-varṣa, así como los varṣas denominados Ketumāla y Bhadrāśva.

VERSO 11.

A los cuatro lados de la gran montaña Sumeru se alzan cuatro montañas, que forman una especie de cinturón. Sus nombres son Mandara, Merumandara, Supārśva y Kumuda, y su longitud y altura es de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros].

VERSO 12.

En las cimas de esas cuatro montañas se alzan, como astas de bandera, un árbol de mango, un árbol de pomarrosa, un kadamba y un árbol de los banianos. Se les calcula una anchura de 100 yojanas [1.300 kilómetros] y una altura de 1.100 yojanas [14.200 kilómetros]. Sus ramas cubren un radio de 1.100 yojanas.

VERSOS 13 y 14.

¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Bharata!, entre esas cuatro montañas hay cuatro grandes lagos. En el primero, el agua tiene sabor a leche; en el segundo, a miel; y en el tercero, a jugo de caña de azúcar. El cuarto lago está lleno de agua pura. Seres celestiales, como los siddhas, cāraŠas y gandharvas, a quienes se conoce también como semidioses, disfrutan de los placeres de esos cuatro lagos. Como resultado, gozan de las perfecciones naturales del yoga místico, como los poderes de volverse más pequeño que lo más pequeño, o más grande que lo más grande. Hay también cuatro jardines celestiales, llamados Nandana, Caitraratha, Vaibhrājaka y Sarvatobhadra.

VERSO 15.

Los semidioses principales, en compañía de sus esposas, que son como ornamentos de belleza celestial, se reúnen y disfrutan en esos jardines, mientras otros semidioses de menor categoría, los gandharvas, cantan sus glorias.

VERSO 16.

En la falda de la montaña Mandara crece un árbol de mango que recibe el nombre de Devac™ta. Su altura es de 1.100 yojanas. Para el disfrute de los habitantes del cielo, de lo alto de ese árbol caen mangos tan grandes como picos de montañas, y tan dulces como el néctar.

VERSO 17.

Esas frutas, al caer de esa gran altura, se rompen y sueltan un jugo dulce y aromático que, a medida que se empapa de otros aromas, va aumentando su fragancia. Ese jugo forma cataratas que caen de la montaña y se convierten en el río AruŠodā, que discurre plácidamente por el lado oriental de Ilāvṛta.

VERSO 18.

Las piadosas esposas de los yakṣas actúan como sirvientas personales de Bhavān…, la esposa del Señor ®iva. Como beben las aguas del río AruŠodā, sus cuerpos se llenan de fragancia, y esa fragancia, llevada por la brisa, perfuma la atmósfera más de cien kilómetros a la redonda.

VERSO 19.

De manera similar, las frutas del árbol jamb™, muy carnosas y de semilla muy pequeña, caen desde una gran altura y se rompen en pedazos. Son tan grandes como elefantes, y su jugo se desliza dando lugar al río Jamb™-nad…, que cae desde la cumbre de Merumandara hasta la parte sur de Ilāvṛta, formando una catarata de 10.000 yojanas e inundando de jugo toda la extensión de Ilāvṛta.

VERSOS 20 y 21.

El barro de las orillas del río Jamb™-nad…, al ser bañado por la corriente de jugo y secado después por el aire y los rayos del Sol, produce grandes cantidades del oro denominado jāmb™-nada. Los habitantes del cielo utilizan ese oro en sus diversas alhajas. Por esa razón, todos los habitantes de los planetas celestiales, junto con sus jóvenes esposas, están adornados con suntuosos almetes, ajorcas y cinturones de oro. De ese modo, disfrutan de la vida.

VERSO 22.

En la ladera de la montaña Supārśva crece el enorme árbol Mahākadamba, que es muy famoso. De las cavidades de ese árbol manan cinco ríos de miel; cada uno de ellos tiene una anchura de cinco vyāmas, aproximadamente. Ese flujo incesante de miel cae de la cima del monte Supārśva y da la vuelta a Ilāvṛta-varṣa a partir del lado occidental. De ese modo, toda la región se satura de su agradable fragancia.

VERSO 23.

El aire que lleva la fragancia del aliento perfumado de los que beben esa miel, inunda la región en un radio de cien yojanas.

VERSO 24.

Y, de la misma manera, en la montaña Kumuda crece un gran árbol de los banianos, que recibe el nombre de Śatavalśa porque sus ramas principales son cien. De esas ramas brotan muchas raíces, de las cuales manan muchos ríos. Esos ríos descienden desde la cima de la montaña hasta la parte norte de Ilāvṛta-varṣa, para beneficio de todos los que allí habitan, quienes, gracias a su fluir, gozan de amplias provisiones de leche, yogur, miel, mantequilla clarificada [gh…], melaza, cereales, ropas, camas, asientos y alhajas. Abastecidos en abundancia de todos los objetos que puedan desear para su prosperidad, viven muy felices.

VERSO 25.

Los habitantes del mundo material que disfrutan de los productos de esos ríos nunca tienen arrugas ni canas. Nunca sienten fatiga, y, cuando sudan, sus cuerpos no huelen mal. No tienen que sufrir la vejez, las enfermedades ni la muerte prematura; no tienen que soportar fríos intensos ni calores sofocantes; sus cuerpos nunca pierden el lustre. Todos ellos viven muy felices, sin ansiedades, hasta la muerte.

VERSO 26.

En armoniosa disposición, como filamentos en torno al verticilo de una flor de loto, alrededor del monte Meru se alzan otras montañas. Sus nombres son los siguientes: Kura‰ga, Kurara, Kusumbha, Vaika‰ka, Trik™˜a, Śiśira, Pata‰ga, Rucaka, Niṣadha, Sin…vāsa, Kapila, ®a‰kha, Vaid™rya, Jārudhi, Haˆsa, Ṛṣabha, Nāga, Kālañjara y Nārada.

VERSO 27.

En el lado oriental del monte Sumeru hay dos montañas llamadas Ja˜hara y Devak™˜a, que cubren de Norte a Sur una extensión de 18.000 yojanas [232.000 kilómetros]. Del mismo modo, en el lado occidental del Sumeru se alzan dos montañas llamadas Pavana y Pāriyātra, que cubren de Norte a Sur esa misma distancia. En el lado sur del monte hay dos montañas, Kailāsa y Karav…ra, que van de Este a Oeste cubriendo una extensión de 18.000 yojanas, y en el lado norte, cubriendo la misma distancia de Este a Oeste, están las montañas Triśṛńga y Makara. La anchura y altura de todas esas montañas es de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros]. El Sumeru, una montaña de oro macizo tan brillante como el fuego, está rodeado por esas ocho montañas.

VERSO 28.

En la parte central de la cima del monte Meru está la ciudad del Señor Brahmā. Cada uno de sus cuatro lados tiene una longitud de diez millones de yojanas [129.000.000 kilómetros]. Toda ella está hecha de oro; por esa razón, los eruditos y los sabios le dan el nombre de ®ātakaumbh….

VERSO 29.

Brahmāpur… la rodean, en cada una de las direcciones, las residencias de los ocho principales gobernadores de los sistemas planetarios, comenzando por el rey Indra. Esas moradas son como Brahmāpur…, pero de un cuarto de su tamaño.

CAPÍTULO 17.

EL RÍO GANGES DESCIENDE AL UNIVERSO MATERIAL.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, el Señor Viṣṇu, el disfrutador de todos los sacrificios, apareció en la forma de Vāmanadeva en el recinto de sacrificios de Bali Mahārāja. Entonces extendió Su pierna izquierda y, al hacerlo tocó el final del universo; con la uña del dedo gordo de Su pie, agujereó la cubierta del universo. Por ese orificio entró el agua pura del océano Causal en la forma del río Ganges. Habiendo lavado los pies de loto del Señor, que están cubiertos de un polvo rojizo, el agua del Ganges adquirió un color rosado muy hermoso. Todas las entidades vivientes pueden purificar su mente de la contaminación material con tan sólo tocar las trascendentales aguas del Ganges; esas aguas, a pesar de ello, siempre permanecen puras. El Ganges, antes de descender al universo, toca directamente los pies de loto del Señor; por eso recibe el nombre de Viṣṇupad…. Más tarde recibió otros nombres, como Jāhnav… y Bhāg…rath…. Después de mil milenios, el agua del Ganges descendió sobre Dhruvaloka, el planeta más elevado del universo. Por eso todos los sabios y eruditos proclaman que Dhruvaloka es Viṣṇupada [es decir, está situado sobre los pies de loto del Señor Viṣṇu].

VERSO 2.

Dhruva Mahārāja, el famoso hijo de Mahārāja Uttānapāda, es conocido por ser el devoto más excelso del Señor Supremo, debido a su firme determinación en la práctica del servicio devocional. Sabiendo que las sagradas aguas del Ganges lavan los pies de loto del Señor Viṣṇu, Dhruva Mahārāja, en su propio planeta, y hasta este mismo día, recibe con gran devoción ese agua sobre su cabeza. Desde lo más hondo de su corazón piensa constantemente en Kṛṣṇa con devoción profunda; debido a ello, está abrumado con ansiedades extáticas. De sus ojos entreabiertos fluyen las lágrimas, y por todo el cuerpo se le levantan erupciones.

VERSO 3.

Los siete grandes sabios [Mar…ci, Vasiṣṭha, Atri, etc.] habitan en los planetas situados bajo Dhruvaloka. Bien conscientes de la influencia del agua del Ganges, todavía hoy la llevan sobre los cabellos que, en forma de moño, coronan sus cabezas. Han llegado a la conclusión de que ésa es la riqueza suprema, la perfección de todas las austeridades, y la mejor manera de avanzar en la vida trascendental. Habiendo obtenido el servicio devocional ininterrumpido a la Suprema Personalidad de Dios, dejan de lado todos los demás procesos beneficiosos, como la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos, e incluso la fusión en el Supremo. Tal como los jñān…s creen que fundirse en la existencia del Señor es la verdad más elevada, estas siete personalidades excelsas consideran que el servicio devocional es la perfección de la vida.

VERSO 4.

Después de purificar los siete planetas próximos a Dhruvaloka [la Estrella Polar], el agua del Ganges atraviesa las vías espaciales de los semidioses, llevada en miles de millones de aeroplanos celestiales. Después, inunda la Luna [Candraloka], y por último llega a la morada del Señor Brahmā, en lo alto del monte Meru.

VERSO 5.

En la cima del monte Meru, el Ganges se divide en cuatro ramas, cada una de las cuales corre con gran caudal en cada una de las cuatro direcciones [Este, Oeste, Norte y Sur]. Esas ramas, que reciben los nombres de S…tā, Alakanandā, Cakṣu y Bhadrā, desembocan en el océano.

VERSO 6.

La rama del Ganges que recibe el nombre de S…tā fluye a través de Brahmāpur…, en la cima del monte Meru; desde ahí desciende a los cercanos picos de las montañas de Kesarācala, que son casi tan altos como el propio monte Meru. Esas montañas forman una especie de ramo de filamentos en torno al monte Meru. De las montañas Kesarācala, el Ganges cae sobre el pico de la montaña Gandhamādana, para luego fluir hacia la región de Bhadrāśva-varṣa. Por último, llega por el este al océano de agua salada.

VERSO 7.

La rama del Ganges que recibe el nombre de Cakṣu cae sobre la cima de la montaña Mālyavān, y desde ahí forma cataratas que caen sobre Ketumāla-varṣa. El Ganges discurre sin obstáculos por Ketumāla-varṣa; de ese modo llega por el oeste al océano de agua salada.

VERSO 8.

La rama del Ganges que recibe el nombre de Bhadrā parte de la cara norte del Monte Meru. Sus aguas caen sobre los picos de la montaña Kumuda, el monte N…la y las montañas ®veta y Śṛńgavān, en este orden. Desciende después a la provincia de Kuru, atraviesa esa región, y desemboca por el norte en el océano de agua salada.

VERSO 9.

De manera similar, la rama del Ganges que recibe el nombre de Alakanandā parte de la cara sur de Brahmāpur… [Brahmā-sadana]. Después de pasar por las cumbres de las montañas de diversas regiones, cae con gran fuerza sobre los picos de las montañas Hemak™˜a e Himak™˜a. Tras inundar las cumbres de esas montañas, el Ganges cae en la región de Bhārata-varṣa, inundándola también. Luego fluye hasta desembocar por el sur en el océano de agua salada. Las personas que vienen a bañarse a este río son afortunadas. Para ellas no es muy difícil obtener a cada paso los resultados de celebrar grandes sacrificios como el rājas™ya-yajña y el Aśvamedha-yajña.

VERSO 10.

Muchos otros ríos, grandes y pequeños, parten de la cumbre del monte Meru. Son como hijas de la montaña, y forman cientos de ramas que fluyen por las diversas regiones.

VERSO 11.

Entre los nueve varṣas, a la región que recibe el nombre de Bhārata-varṣa se la considera el campo de las actividades fruitivas. Los sabios eruditos y personas santas declaran que los otros ocho varṣas son para personas piadosas muy elevadas, quienes, tras regresar de los planetas celestiales, disfrutan del resto de los resultados de sus actividades piadosas en esos ocho varṣas terrenales.

VERSO 12.

En esos ocho varṣas o regiones, los seres humanos viven diez mil años terrestres. Todos sus habitantes son casi como semidioses. Tienen la fuerza física de diez mil elefantes. En verdad, sus cuerpos tienen el vigor del rayo. Su vida, plena de juventud, transcurre de un modo muy agradable; hombres y mujeres disfrutan de la unión sexual con gran placer y durante mucho tiempo. Tras muchos años de placer sensual, cuando no les queda más que un año de vida, la esposa concibe un hijo. Así, el placer de los habitantes de esas regiones celestiales está al mismo nivel que el de los seres humanos que vivieron en Tretā-yuga.

VERSO 13.

En cada una de esas regiones hay muchos jardines llenos de flores y frutas de estación, así como ermitas maravillosamente decoradas. Entre las grandes montañas que delimitan las fronteras de esas regiones hay enormes lagos de aguas cristalinas, llenos de flores de loto recién brotadas, que excitan con su fragancia a los cisnes, patos, gallinas de agua, grullas y demás aves acuáticas. El sonido encantador de los abejorros llena el aire. Esas regiones están habitadas por líderes importantes entre los semidioses. Siempre asistidos por sus respectivos sirvientes, disfrutan de la vida en los jardines que bordean los lagos. En esa agradable situación, las esposas de los semidioses provocan a sus maridos con sonrisas y miradas llenas de deseos lujuriosos. Los sirvientes les proveen constantemente de pasta de madera de sándalo y collares de flores. De ese modo, todos los habitantes de los ocho varṣas celestiales disfrutan atraídos por las actividades del sexo opuesto.

VERSO 14.

Para mostrar Su misericordia a Sus devotos en cada una de esas nueve regiones, la Suprema Personalidad de Dios, conocido con el nombre de NārāyaŠa, manifiesta Sus cuatro expansiones como Vāsudeva, Sańkarṣaṇa, Pradyumna y Aniruddha. De ese modo, permanece cerca de Sus devotos para aceptar su servicio.

VERSO 15.

®ukadeva Gosvāmī dijo: En la región de Ilāvṛta-varṣa, el único varón es el Señor ®iva, el semidiós más poderoso. A la diosa Durgā, su esposa, no le gusta que ningún hombre entre en esa tierra. Cuando algún necio se atreve a hacerlo, ella inmediatamente lo convierte en mujer. Más adelante volveré a hablarte de esto [en el Noveno Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 16.

En Ilāvṛta-varṣa, el Señor ®iva está siempre rodeado por diez mil millones de sirvientas de la diosa Durgā, que atienden todas sus necesidades. Las cuatro expansiones principales del Señor Supremo son Vāsudeva, Pradyumna, Aniruddha y Sańkarṣaṇa. Esta cuarta expansión, Sańkarṣaṇa, es indudablemente trascendental, pero debido a que Sus actividades de destrucción en el mundo material tienen lugar bajo la influencia de la ignorancia, es conocido con el nombre de tāmas…, la forma del Señor en la modalidad de la ignorancia. El Señor ®iva sabe que Sańkarṣaṇa es la causa original de su propia existencia, de modo que siempre medita en Él en estado de trance, cantando el siguiente mantra.

VERSO 17.

El muy poderoso Señor ®iva dice: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, yo Le ofrezco respetuosas reverencias a Tu expansión como Señor Sańkarṣaṇa. Tú eres el receptáculo de todas las cualidades trascendentales y, aunque eres ilimitado, permaneces inmanifiesto ante los no devotos.

VERSO 18.

¡Oh, mi Señor!, Tú eres la única persona digna de adoración, pues eres la Suprema Personalidad de Dios, el receptáculo de toda opulencia. Tus seguros pies de loto son la única fuente de protección para todos Tus devotos, a quienes satisfaces manifestándote en diversas formas. ¡Oh, mi Señor!, Tú liberas a Tus devotos de las garras de la existencia material. Sin embargo, los no devotos, por Tu voluntad, permanecen enredados en la existencia material. Por favor, acéptame como Tu sirviente eterno.

VERSO 19.

No podemos dominar la fuerza de nuestra ira. Por eso, cuando contemplamos los objetos materiales, no podemos evitar sentimientos de atracción o repulsión. El Señor Supremo, sin embargo, nunca Se ve afectado de ese modo. Él posa Su mirada sobre el mundo material a fin de crearlo, mantenerlo y destruirlo, pero no Se ve afectado ni en lo más mínimo. Por lo tanto, aquel que desee dominar la fuerza de los sentidos, debe refugiarse en los pies de loto del Señor. Entonces logrará la victoria.

VERSO 20.

Para las personas de visión impura, los ojos del Señor Supremo son como los de alguien que se da a la bebida de toda clase de sustancias embriagantes. Así confundidas, esas personas poco inteligentes se irritan contra el Señor Supremo, y debido a su propia ira, el Señor mismo les parece iracundo y espantoso. Sin embargo, todo ello no es más que una ilusión. Cuando las esposas de la serpiente demonio se agitaron ante el contacto de los pies de loto del Señor, la timidez les impidió continuar adorándole. El Señor, sin embargo, permaneció libre de agitación a pesar de su contacto, pues Él Se mantiene equilibrado en toda circunstancia. ¿Quién, entonces, no adorará a la Suprema Personalidad de Dios?

VERSO 21.

El Señor ®iva continuó: Todos los grandes sabios aceptan al Señor como fuente de la creación, el mantenimiento y la destrucción, aunque, en realidad, Él no tiene nada que ver con esas actividades. Por eso se dice que el Señor es ilimitado. En Su encarnación Śeṣa, Él sostiene sobre Sus capuchas todos los universos, pero, aun así, el peso de cada uno de esos universos no Le parece mayor que el de una semilla de mostaza. Por eso, ¿qué persona deseosa de alcanzar la perfección no adorará al Señor?

VERSOS 22 y 23.

De esa Suprema Personalidad de Dios aparece el Señor Brahmā, cuyo cuerpo está hecho de la energía material total, el receptáculo de inteligencia predominado por la modalidad apasionada de la naturaleza material. Del Señor Brahmā he nacido yo mismo, como una representación del ego falso con el nombre de Rudra. Yo, con mi propio poder, creo a todos los demás semidioses, los cinco elementos y los sentidos. Por lo tanto, adoro a la Suprema Personalidad de Dios, que es más grande que cualquiera de nosotros y que tiene a todos los semidioses y todos los sentidos y elementos materiales, e incluso al Señor Brahmā y a mí mismo, bajo Su control, como aves atadas con una cuerda. Nosotros podemos crear, mantener y aniquilar el mundo material sólo por la gracia del Señor. Por eso ofrezco respetuosas reverencias al Ser Supremo.

VERSO 24.

Nosotros, las almas condicionadas, estamos atadas al mundo material por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, si no recibimos Su favor, no podemos entender el modo de liberarnos de esa energía ilusoria. Ofrezco respetuosas reverencias al Señor, que es la causa de la creación y de la aniquilación.

CAPÍTULO 18.

LOS HABITANTES DE JAMBŪDVŸPA OFRECEN ORACIONES AL SEÑOR.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: La región de Bhadrāśva-varṣa es gobernada por Bhadraśravā, el hijo de Dharmarāja. Del mismo modo que el Señor ®iva adora a Sańkarṣaṇa en Ilāvṛta-varṣa, Bhadraśravā, acompañado por sus sirvientes íntimos y todos los habitantes de esa región, adora a la expansión plenaria de Vāsudeva conocida con el nombre de Hayaśīrṣa. El Señor Hayaśīrṣa les es muy querido a los devotos, y tiene a Su cargo todos los principios religiosos. Fijos en el estado de trance más intenso, Bhadraśravā y sus acompañantes ofrecen reverencias respetuosas al Señor y, esmerándose en la pronunciación correcta, cantan las siguientes oraciones.

VERSO 2.

El gobernador Bhadraśravā y sus compañeros íntimos entonan la siguiente oración: Ofrecemos respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es el receptáculo de todos los principios religiosos y limpia el corazón de las almas condicionadas del mundo material. Una y otra vez Le ofrecemos respetuosas reverencias.

VERSO 3.

¡Ay! ¡Qué asombroso es que los necios materialistas no tengan en cuenta el gran peligro de la inminente muerte! Saben que la muerte vendrá sin duda alguna, pero, aun así, les es indiferente y no hacen ningún caso. Cuando su padre muere, quieren disfrutar de la herencia, y cuando muere su hijo, también quieren disfrutar de las propiedades del hijo. En cualquier caso, tratan de disfrutar despreocupadamente de la felicidad material con el dinero que han obtenido.

VERSO 4.

¡Oh, Tú, el innaciente!, los sabios eruditos védicos, que son avanzados en el conocimiento espiritual, saben sin lugar a dudas que el mundo material es perecedero; muchos lógicos y filósofos conocen esta verdad. En estado de trance, perciben la verdadera situación de este mundo, y predican la verdad. Aun así, a veces quedan confundidos por Tu energía ilusoria. Se trata de Tu maravilloso pasatiempo. Así pues, puedo entender que Tu energía ilusoria es realmente maravillosa, y Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 5.

¡Oh, Señor!, Tú estás completamente desapegado de la creación, el mantenimiento y la aniquilación del mundo material; son actividades que no Te afectan directamente, pero que, sin embargo, se Te atribuyen. Eso no nos sorprende, pues por Tus energías inconcebibles estás perfectamente cualificado para ser la causa de todas las causas. Tú eres el principio activo de todo, aunque estás aparte de todo. Podemos entonces comprender que todo ocurre debido a Tu energía inconcebible.

VERSO 6.

Al final del milenio, la personificación de la ignorancia adoptó la forma de un demonio y robó todos los Vedas, llevándolos al planeta Rasātala. Pero el Señor Supremo, en Su forma de Hayagr…va, a petición del Señor Brahmā, recuperó los Vedas y se los devolvió. Yo ofrezco respetuosas reverencias al Señor Supremo, cuya determinación nunca fracasa.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el Señor Nṛsiḿhadeva tiene Su morada en la región de Hari-varṣa. En el Séptimo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam te hablaré de cuando el Señor adoptó la forma de Nṛsiḿhadeva para proteger a Prahlāda Mahārāja, el más glorioso devoto del Señor, que posee todas las buenas cualidades de las grandes personalidades. Su carácter y actividades han dado la liberación a todos los miembros de su caída y demoníaca familia. A esa personalidad excelsa, Prahlāda Mahārāja, le es muy querido el Señor Nṛsiḿhadeva, y en compañía de sus sirvientes y de todos los habitantes Hari-varṣa, Le adora cantando el siguiente mantra.

VERSO 8.

Ofrezco respetuosas reverencias al Señor Nṛsiḿhadeva, la fuente de todo poder. ¡Oh, mi Señor, que posees uñas y dientes como rayos!, por favor, destruye nuestros demoníacos deseos de realizar actividades fruitivas en el mundo material. Por favor, manifiéstate en nuestros corazones y disipa nuestra ignorancia, de manera que, por Tu misericordia, podamos liberarnos del temor en la lucha por la existencia en el mundo material.

VERSO 9.

Que la buena fortuna reine en todo el universo, y que todas las personas envidiosas se apacigüen. Que todas las entidades vivientes encuentren la paz mediante la práctica del bhakti-yoga, pues el servicio devocional hará que piensen siempre en el bienestar de los demás. Ocupémonos todos en el servicio del Señor ®r… Kṛṣṇa, la realidad trascendental suprema, y permanezcamos siempre absortos en pensar en Él.

VERSO 10.

Mi querido Señor, oramos pidiendo no sentir jamás atracción por la cárcel de la vida familiar, que está constituida por la casa, la esposa, los hijos, los amigos, la cuenta bancaria, los parientes, etc. Si tenemos algún apego, que sea por los devotos, cuyo único amigo es Kṛṣṇa. La persona que ha alcanzado verdaderamente el plano de la autorrealización y ha controlado su mente está perfectamente satisfecha con las necesidades básicas de la vida. No trata de dar placer a los sentidos. Esa persona avanza rápidamente en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, mientras otros, que están demasiado apegados a las cosas materiales, encuentran muy difícil el avance.

VERSO 11.

En compañía de personas completamente consagradas a la Suprema Personalidad de Dios, Mukunda, podemos escuchar acerca de las poderosas actividades del Señor, y llegar a comprenderlas en poco tiempo. Las actividades de Mukunda son tan potentes que, con sólo escucharlas, de inmediato entramos en contacto con el Señor. En forma de vibraciones sonoras, la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, entra en el corazón de la persona ansiosa por escuchar constantemente las narraciones de las poderosas actividades del Señor, y limpia su corazón de todas las contaminaciones. Por otra parte, bañarse en el Ganges también reduce la contaminación y las infecciones corporales; sin embargo, ese proceso y el proceso de visitar los lugares sagrados sólo pueden limpiar el corazón después de mucho tiempo de práctica. Por consiguiente, ¿qué hombre cuerdo prescindiría de la relación con devotos, que trae rápidamente la perfección de la vida?

VERSO 12.

En el cuerpo de aquel que ha adquirido devoción pura por la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, se manifiestan todos los semidioses con sus sublimes cualidades, como la religión, el conocimiento y la renunciación. Por otra parte, una persona sin servicio devocional y ocupada en actividades materiales, no tiene buenas cualidades. Incluso si es un adepto de la práctica del yoga místico, o está empeñado en el honesto esfuerzo de mantener a su familia y a sus parientes, es seguro que será arrastrado por sus propias especulaciones mentales y tendrá que ocuparse en el servicio de la energía externa del Señor. ¿Qué buenas cualidades puede haber en esa persona?

VERSO 13.

Del mismo modo que los seres acuáticos siempre desean permanecer en vastas extensiones de agua, todas las entidades vivientes condicionadas desean por naturaleza permanecer en la vasta existencia del Señor Supremo. Por lo tanto, puede que una persona esté materialmente bien considerada, pero si no se refugia en el Alma Suprema, y en lugar de ello se apega a la vida familiar materialista, su grandeza es como la de una pareja joven de baja clase. La persona demasiado apegada a la vida material pierde todas las buenas cualidades espirituales.

VERSO 14.

Por lo tanto, ¡oh, demonios!, abandonad la supuesta felicidad de la vida familiar y refugiaos en los pies de loto del Señor Nṛsiḿhadeva, que son el verdadero refugio en que no existe el temor. El enredo en la vida familiar es la raíz de la que nacen el apego material, los inagotables deseos, la tristeza, la ira, la desesperación, el miedo, y el deseo de prestigio falso, todo lo cual trae como resultado la prolongación del ciclo de nacimientos y muertes.

VERSO 15.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En la región conocida con el nombre de Ketumāla-varṣa vive el Señor Viṣṇu en la forma de Kāmadeva, sólo para satisfacer a Sus devotos, entre quienes están Lakṣmījī [la diosa de la fortuna] y el prajāpati Saˆvatsara, acompañado por todos sus hijos e hijas. A ellas se las considera las deidades que rigen las noches, y a los hijos se les considera los controladores de los días. Los descendientes del prajāpati son 36.000, uno por cada día y cada noche de la vida del ser humano. Al final de cada año, cuando ven la extremada refulgencia del disco de la Suprema Personalidad de Dios, las hijas del prajāpati se perturban muchísimo; esa agitación las hace abortar.

VERSO 16.

Los movimientos del Señor Kāmadeva [Pradyumna] en Ketumāla-varṣa están llenos de gracia. Su apacible sonrisa es muy hermosa; Él aumenta aún más la belleza de Su rostro levantando ligeramente las cejas y lanzando miradas traviesas con las que complace a la diosa de la fortuna. Así disfruta Él de Sus sentidos trascendentales.

VERSO 17.

Con los hijos del prajāpati [las deidades regentes de los días] durante el día, y con sus hermanas [las deidades de las noches] durante la noche, Lakṣmīdevi adora al Señor en Su misericordiosa forma de Kāmadeva durante el período que lleva el nombre de Saˆvatsara. Completamente absorta en servicio devocional, canta los siguiente mantras.

VERSO 18.

Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Hṛṣīkeśa, el controlador de todos mis sentidos y el origen de todo. Como amo supremo de todas las actividades físicas, mentales e intelectuales, Él es el único disfrutador de sus resultados. Los cinco objetos de los sentidos y los once sentidos, entre los que se cuenta la mente, son Sus manifestaciones parciales. Él nos provee de todas las cosas necesarias para la vida, que son energía Suya, y que, por lo tanto, no son diferentes de Él. En verdad, Él es el esposo que provee a las entidades vivientes de todo lo que necesitan. La finalidad de los Vedas es adorarle a Él. Ofrezcámosle todos, por ello, respetuosas reverencias. Que Él siempre nos favorezca, tanto en esta vida como en la siguiente.

VERSO 19.

Mi querido Señor, Tú eres en verdad el amo, por completo independiente, de todos los sentidos. Por eso, todas las mujeres que Te adoran siguiendo votos estrictos con el deseo de lograr un esposo que satisfaga sus sentidos están, sin duda alguna, bajo la influencia de la ilusión. No saben que ese esposo no puede brindarles verdadera protección, ni a ellas ni a sus hijos, ni que tampoco podrá proteger sus riquezas ni la duración de sus vidas, pues él mismo depende del tiempo, de los resultados fruitivos y de las modalidades de la naturaleza, todo lo cual está subordinado a Ti.

VERSO 20.

Sólo aquel que nunca siente temor y que, por el contrario, brinda un refugio perfecto a todos los que sí lo sienten, puede ser un verdadero esposo y protector. Por eso, mi Señor, Tú eres el único esposo, y nadie más puede pretender esa posición. Si Tú no fueses el único esposo, tendrías miedo de otros. Por lo tanto, los eruditos bien versados en las Escrituras védicas reconocen que Tu Señoría es el único amo de todos, y piensan que nadie es mejor esposo o protector que Tú.

VERSO 21.

Mi querido Señor, Tú satisfaces de inmediato todos los deseos de la mujer que adora Tus pies de loto con amor puro. Cuando, sin embargo, los adora con un propósito en mente, también se los satisfaces, pero al final acaba con el corazón destrozado y lamentándose. No hay, por lo tanto, necesidad de adorar Tus pies de loto para obtener beneficios materiales.

VERSO 22.

¡Oh, Señor Supremo e inconquistable!, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, además de otros semidioses y demonios, cuando se absorben en pensar en el disfrute material, se someten a rigurosas penitencias y austeridades para recibir mis bendiciones. Pero yo no bendigo a nadie, por grande que sea, a no ser que esté siempre ocupado en el servicio de Tus pies de loto. Como siempre Te llevo en mi corazón, sólo puedo bendecir a los devotos.

VERSO 23.

¡Oh, Tú, el infalible!, la palma de Tu mano de loto es la fuente de toda bendición. Por ello, Tus devotos puros la adoran, y Tú, con gran misericordia, la posas sobre sus cabezas. Yo deseo que pongas también Tu mano sobre mi cabeza, pues, aunque ya llevas mi insignia de rayas doradas en el pecho, me parece que me haces ese honor sólo para halagar mi prestigio falso. Tu verdadera misericordia se la muestras a Tus devotos, pero no a mí. Por supuesto, eres el controlador absoluto supremo, y nadie puede comprender Tus motivos.

VERSO 24.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En Ramyaka-varṣa, donde gobierna Vaivasvata Manu, la Suprema Personalidad de Dios apareció en la forma de Matsya al final de la última era [Cākṣuṣa-manvantara]. Vaivasvata Manu adora al Señor Matsya con servicio devocional puro, y canta el siguiente mantra.

VERSO 25.

Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es realidad trascendental pura. Él es el origen de la vida, de la fuerza física, del poder mental y de la habilidad sensorial. Con el nombre de Matsyāvatāra, la gigantesca encarnación pez, es la primera de las encarnaciones en aparecer. De nuevo Le ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 26.

Mi querido Señor, del mismo modo que el titiritero controla a sus marionetas, o el esposo controla a su mujer, Tu Señoría controla a todas las entidades vivientes del universo, ya sean brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas o śūdras. Aunque estás en el corazón de todos como testigo y dirigente supremo, y aunque también estás fuera de todos, los supuestos líderes de las sociedades, comunidades y países no pueden comprenderte. Sólo aquellos que escuchan la vibración de los mantras védicos pueden percibirte.

VERSO 27.

Mi Señor, desde los grandes líderes del universo, como el Señor Brahmā y otros semidioses, hasta los líderes políticos de este mundo, todos están envidiosos de Tu autoridad. Sin Tu ayuda, sin embargo, no podrían mantener a las infinitas entidades vivientes que pueblan el universo, ni por separado ni juntos. En realidad, Tú eres el único sustentador de los seres humanos, de los animales, como las vacas y los asnos, de las plantas, de los reptiles, de las aves, de las montañas y de todo lo que es visible en el mundo material.

VERSO 28.

¡Oh, Señor todopoderoso!, al final del milenio, este planeta Tierra, que es la fuente de toda clase de hierbas, plantas medicinales y árboles, fue inundado por el agua y se hundió bajo las olas de la devastación. En ese entonces, Tú nos protegiste, a mí y a la Tierra, y surcaste el mar a gran velocidad. ¡Oh, innaciente!, Tú eres el verdadero sustentador de toda la creación universal, y eres, por lo tanto, la causa de todas las entidades vivientes. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 29.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En HiraŠmaya-varṣa, el Señor Supremo, Viṣṇu, vive en la forma de una tortuga [k™rma-śarīra]. Esa forma sumamente querida y hermosa recibe allí, mediante el servicio devocional, la adoración constante de los habitantes de HiraŠmaya-varṣa encabezados por Aryamā. Todos ellos cantan los siguientes himnos.

VERSO 30.

¡Oh, mi Señor!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que has adoptado la forma de una tortuga. Tú eres el receptáculo de todas las cualidades trascendentales; Tú estás libre por completo del contacto con la materia y, por lo tanto, perfectamente establecido en el plano de la bondad pura. Tú Te desplazas por el agua de un lugar a otro, pero nadie puede determinar Tu posición. Te ofrezco por ello respetuosas reverencias. Debido a Tu naturaleza trascendental, no estás limitado por el pasado, el presente y el futuro. Estás en todas partes y eres el refugio de todo lo que existe; por todo ello, yo Te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez.

VERSO 31.

Mi querido Señor, esta manifestación cósmica visible es una demostración de Tu propia energía creativa. La incontable diversidad de formas que existen en ella no es más que una manifestación de Tu energía externa. Por lo tanto, este virā˜a- r™pa [el cuerpo universal] no es Tu verdadera forma. Sólo un devoto situado en un estado de conciencia trascendental puede percibir Tu verdadera forma. Te ofrezco, por todo ello, respetuosas reverencias.

VERSO 32.

Mi querido Señor, Tú manifiestas Tus diversas energías en incontables formas: como entidades vivientes nacidas de un vientre materno, de un huevo o del sudor; como plantas y árboles brotados de la tierra; como las entidades vivientes en general, tanto móviles como fijas, incluyendo a los semidioses, los sabios eruditos y los pitās; como el espacio exterior y el sistema planetario superior, que contiene los planetas celestiales; como el planeta Tierra, con sus montañas, ríos, mares, océanos e islas. En verdad, todas las estrellas y planetas no son más que manifestaciones de Tus diversas energías, pero Tú, en realidad, eres uno sin igual. Por lo tanto, nada existe aparte de Ti. Toda esta manifestación cósmica no es falsa, sino una simple manifestación temporal de Tu energía inconcebible.

VERSO 33.

¡Oh, mi Señor!, Tu nombre, forma y rasgos corporales se expanden en incontables formas. Nadie puede determinar con exactitud el número de formas existentes, pero Tú mismo, en Tu encarnación de Kapiladeva, el sabio erudito, has analizado la manifestación cósmica, explicando que contiene veinticuatro elementos. Por lo tanto, quien sienta interés por la filosofía sā‰khya, mediante la cual se pueden enumerar las distintas verdades, debe escucharla de Tus labios. Los no devotos, por desgracia, se limitan a contar los distintos elementos, pero continúan ignorando Tu verdadera forma. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 34.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Querido rey, el avatāra Jabalí del Señor Supremo, que acepta todas las ofrendas de sacrificio, vive en la parte norte de Jamb™dv…pa. Allí, en la región de Uttarakuru-varṣa, la madre Tierra, en compañía de todos los demás habitantes de la región, Le adora constantemente con servicio devocional cantando una y otra vez el siguiente mantra upaniṣad.

VERSO 35.

¡Oh, Señor!, Te ofrecemos respetuosas reverencias en Tu forma de persona gigantesca. Por el simple hecho de cantar mantras, podremos comprenderte en plenitud. Tú eres yajña [el sacrificio], y eres también kratu [el ritual]. Por lo tanto, todas las ceremonias rituales de sacrificio forman parte de Tu cuerpo trascendental, y eres el único disfrutador de todos los sacrificios. Tu forma está compuesta de bondad trascendental. Se Te conoce con el nombre de tri-yuga, debido a que en Kali-yuga advienes en una encarnación oculta, y también porque siempre posees en plenitud los tres pares de opulencias.

VERSO 36.

Por medio de una vara de madera que reúna las propiedades adecuadas, los grandes santos y sabios pueden extraer el fuego latente en la leña. Del mismo modo, ¡oh, Señor!, aquellos que son expertos en comprender la Verdad Absoluta tratan de verte en todo, incluso en sus propios cuerpos. Tú, sin embargo, permaneces oculto. A Ti no se Te comprende mediante procesos indirectos basados en actividades físicas o mentales. Tú Te manifiestas por Ti mismo, y debido a ello, sólo Te revelas a la persona que está ocupada de todo corazón en buscarte. Por eso Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 37.

Los objetos del disfrute material [sonido, forma, sabor, tacto y olor], las actividades de los sentidos, los controladores de esas actividades [los semidioses], el cuerpo, el tiempo eterno y el egotismo, son creaciones de Tu energía material. Aquellos que mediante la ejecución perfecta del yoga místico han adquirido una inteligencia fija, pueden ver que todos esos elementos son el resultado de las acciones de Tu energía externa. También ven que Tu forma trascendental, la Superalma, es el trasfondo de todo lo que existe. Por eso Te ofrezco repetidamente respetuosas reverencias.

VERSO 38.

¡Oh, Señor!, Tú no deseas la creación, mantenimiento y aniquilación del mundo material, pero, por medio de Tu energía creativa, llevas a cabo esas actividades para las almas condicionadas. Del mismo modo que un trozo de hierro se mueve bajo la influencia de un imán, cuando Tú lanzas Tu mirada sobre la energía material total, la materia inerte se pone en movimiento.

VERSO 39.

Mi Señor, en Tu forma de jabalí, el jabalí original del universo, luchaste contra el gran demonio HiraŠyakṣa y lo mataste. Después, con la punta de Tu colmillo, me sacaste [a la Tierra] del océano Garbhodaka, del mismo modo que un elefante, jugando, recoge del agua una flor de loto. Ante Ti me postro.

CAPÍTULO 19.

DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE JAMBŪDVŸPA.

VERSO 1.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en Kimpuruṣa-varṣa el gran devoto Hanumān, junto con los demás habitantes de la región, está siempre ocupado en el servicio devocional del Señor Rāmacandra, el hermano mayor de Lakṣmaṇa y esposo querido de S…tādev….

VERSO 2.

Un ejército de gandharvas canta constantemente las glorias del Señor Rāmacandra. Ese cántico es extremadamente auspicioso. Hanumānj… y Ārṣṭiṣeṇa, la persona más importante de Kimpuruṣa-varṣa, siempre están escuchando esas glorificaciones con suma atención. Hanumān canta los siguientes mantras.

VERSO 3.

Que Tu Señoría Se sienta complacido con mi canto del b…ja-mantra oˆkāra. Deseo ofrecer respetuosas reverencias a la Personalidad de Dios, el más grande entre las personalidades más elevadas. Tu Señoría es el receptáculo de todas las buenas cualidades de los āryas, las personas avanzadas. Tu carácter y Tu comportamiento son siempre coherentes; Tus sentidos y Tu mente están siempre bajo control. Actuando como un ser humano corriente, manifiestas un carácter ejemplar para enseñar a los demás el modo de comportarse. Existe una piedra de toque que se emplea para evaluar la calidad del oro, pero Tú eres como una piedra de toque que sirves de referencia para todas las buenas cualidades. Tú recibes la adoración de los brāhmaṇas más sobresalientes de entre todos los devotos. Tú, la Persona Suprema, eres el rey de reyes. Por todo ello, Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 4.

El Señor, cuya forma pura [sac-cid-ānanda-vigraha] está libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza material, puede ser percibido mediante la conciencia pura. En el Vedānta se Le describe como aquel que no tiene igual. Debido a Su potencia espiritual, la contaminación de la naturaleza material no Le toca y como no está expuesto a la visión material, se dice que es trascendental. Él no realiza actividades materiales, ni tiene forma o nombre materiales. La forma trascendental del Señor sólo se puede percibir en el estado de conciencia pura, conciencia de Kṛṣṇa. Establezcámonos firmemente en los pies de loto del Señor Rāmacandra, y ofrezcámosles respetuosas reverencias.

VERSO 5.

Se había establecido que RāvaŠa, el príncipe de los rākṣasas, sólo podía morir a manos de un hombre; por esa razón, el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, apareció en la forma de un ser humano. Su misión, sin embargo, no se limitaba a matar a RāvaŠa; vino también para enseñar a los mortales que la felicidad material centrada en la vida sexual o en la propia esposa es causa de muchos sufrimientos. Él es la Suprema Personalidad de Dios autosuficiente, y para Él nada es digno de lamentación. ¿Qué otra razón podía tener para exponerse a las dificultades que siguieron al rapto de madre S…tā?

VERSO 6.

El Señor ®r… Rāmacandra no está apegado a nada de este mundo material, pues es la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva. Él es la Superalma a quien tanto aman todas las almas autorrealizadas, Su íntimo amigo. Él goza de plenitud en todo tipo de opulencias. Por eso, no es posible que sufriese por estar separado de Su esposa, ni que abandonase a Su esposa y a Lakṣmaṇa, Su hermano menor. Hubiera sido absolutamente imposible que Él abandonase a cualquiera de los dos.

VERSO 7.

Con el Supremo Señor Rāmacandra no se puede establecer una amistad basada en cualidades materiales, como el haber nacido en una familia aristocrática, la belleza personal, la elocuencia, una inteligencia aguda o pertenecer a una raza o nación superiores. Para hacer amistad con el Señor ®r… Rāmacandra no se requiere de ninguna de esas cualidades. De no ser así, ¿cómo es posible que nos haya aceptado como amigos a nosotros, habitantes incivilizados del bosque, que no venimos de cunas nobles y no poseemos belleza física ni sabemos hablar como caballeros?

VERSO 8.

Por lo tanto, no importa si somos semidioses o demonios, hombres o criaturas de otro tipo, como animales o aves: todos debemos adorar al Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, que aparece en la Tierra con forma humana. Para adorar al Señor no se necesitan grandes austeridades ni penitencias, pues Él acepta el servicio del devoto y Se satisface con ese servicio, por insignificante que sea. Esa satisfacción del Señor es el éxito del devoto. En verdad, el Señor ®r… Rāmacandra llevó a todos los devotos de Ayodhyā de regreso al hogar, de vuelta a Dios [VaikuŠ˜ha].

VERSO 9.

[®ukadeva Gosvāmī continuó]: Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios son inconcebibles. Él ha aparecido en la forma de Nara-NārāyaŠa en Badarikāśrama, en la región de Bhārata-varṣa, a fin de favorecer a Sus devotos con enseñanzas acerca de la religión, el conocimiento, la renunciación, el poder espiritual, el control de los sentidos y el modo de liberarse del ego falso. Él, que destaca por la opulencia de Sus bienes espirituales, Se entrega a la práctica de austeridades hasta el final de este milenio. Ése es el proceso de autorrealización.

VERSO 10.

En el libro que él mismo escribió, el Nārada-pañcarātra, Bhagavān Nārada ha explicado con gran claridad cómo se debe actuar para alcanzar el objetivo supremo de la vida, la devoción, a través del conocimiento y de la práctica del sistema místico de yoga. También ha cantado las glorias del Señor, la Suprema Personalidad de Dios. El gran sabio Nārada instruyó en los principios básicos de esa obra trascendental a SāvarŠi Manu, a fin de enseñar a los habitantes de Bhārata-varṣa que siguen estrictamente los principios del varŠāśrama-dharma el modo de alcanzar el servicio devocional del Señor. De ese modo, Nārada Muni, junto con los habitantes de Bhārata-varṣa, se ocupa constantemente en el servicio de Nara-NārāyaŠa, y ofrece la siguiente oración.

VERSO 11.

Ofrezco respetuosas reverencias a Nara-NārāyaŠa, la mejor de todas las personas santas, la Suprema Personalidad de Dios. Nadie Le supera en dominio de Sí mismo y en autorrealización; Él está libre del prestigio falso, y es la única posesión de quienes carecen de bienes materiales. Él es el maestro espiritual de todos los paramahaˆsas, que son los seres humanos más excelsos, y el maestro de las personas autorrealizadas. Repetidamente ofrezco reverencias a Sus pies de loto.

VERSO 12.

Nārada, el más poderoso de los sabios santos, adora también a Nara-NārāyaŠa cantando el siguiente mantra: La Suprema Personalidad de Dios es el amo y señor de la creación, el mantenimiento y la aniquilación de la manifestación cósmica visible; sin embargo, está completamente libre del prestigio falso. Los necios piensan que ha recibido un cuerpo material como el nuestro, pero Él está libre de la influencia de sufrimientos materiales como el hambre, la sed y la fatiga. Él es el testigo que todo lo ve, pero, aun así, Sus sentidos no están contaminados por los objetos que contempla. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Alma Suprema, la Personalidad de Dios, que es el testigo puro del mundo y está libre de apego.

VERSO 13.

¡Oh, mi Señor, amo de todo yoga místico!, ésta es la explicación del proceso de yoga hecha por el Señor Brahmā [HiraŠyagarbha], que es un alma autorrealizada. En el momento de la muerte, todos los yog…s abandonan el cuerpo material con pleno desapego, pues sitúan la mente en Tus pies de loto. Ésa es la perfección del yoga.

VERSO 14.

Los materialistas suelen estar muy apegados a las comodidades corporales presentes y futuras, y debido a ello están siempre absortos en pensar en sus esposas, hijos y riquezas, y tienen miedo de abandonar el cuerpo, que está lleno de excremento y orina. Sin embargo, la persona ocupada en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa debe estar libre de ese temor. De lo contrario, ¿de qué han servido sus esfuerzos en el estudio de los śāstras? No han sido más que una simple pérdida de tiempo.

VERSO 15.

Por eso, ¡oh, Señor!, ¡oh, Realidad Trascendental!, ten la bondad de darnos el poder para practicar bhakti-yoga, de manera que podamos controlar nuestras inquietas mentes y fijarlas en Ti. Todos nosotros estamos contaminados por Tu energía ilusoria; debido a ello, sentimos un gran apego por este cuerpo miserable, que está lleno de excremento y orina, y a todo lo relacionado con él. La única manera de abandonar ese apego es el servicio devocional. Te pedimos que, por favor, nos concedas esa bendición.

VERSO 16.

Al igual que en Ilāvṛta-varṣa, en la región de Bhārata-varṣa hay muchos ríos y montañas. Algunas de esas montañas son las siguientes: Malaya, Ma‰gala-prastha, Maināka, Trik™˜a, Ṛṣabha, K™˜aka, Kollaka, Sahya, Devagiri, Ṛṣyamūka, ®r…-śaila, Ve‰ka˜a, Mahendra, Vāridhāra, Vindhya, ®uktimān, Ṛkṣagiri, Pāriyātra, DroŠa, Citrak™˜a, Govardhana, Raivataka, Kakubha, N…la, Gokāmukha, Indrak…la y Kāmagiri. Además de éstas, hay muchas otras montañas, por cuyas laderas fluyen muchos ríos grandes y pequeños.

VERSOS 17 y 18.

Dos de esos ríos, el Brahmāputra y el ®oŠa, son considerados los nadas o ríos principales. También son muy importantes los siguientes grandes ríos: Candravasā, TāmraparŠ…, Ava˜odā, Kṛtamālā, Vaihāyas…, Kāver…, VeŠ…, Payasvin…, ®arkarāvartā, Tu‰gabhadrā, Kṛṣṇāveṇyā, Bh…marath…, Godāvar…, Nirvindhyā, Payoṣṇī, Tāp…, Revā, Surasā, Narmadā, CarmaŠvat…, Mahānad…, Vedasmṛti, Ṛṣikulyā, Trisāmā, Kauśikī, Mandākin…, Yamunā, Sarasvat…, Dṛṣadvatī, Gomat…, Saray™, Rodhasvat…, Saptavat…, Suṣomā, ®atadr™, Candrabhāgā, Marudvṛdhā, Vitastā, Asikn… y Viśvā. Los habitantes de Bhārata-varṣa están purificados debido a que siempre recuerdan esos ríos. A veces cantan sus nombres como mantras, y a veces van directamente a ellos para tocar sus aguas y bañarse. De ese modo, los habitantes de Bhārata-varṣa se purifican.

VERSO 19.

Las personas que nacen en esa región se clasifican conforme a las cualidades de la naturaleza material, es decir, las modalidades de la bondad [sattva-guŠa], la pasión [rajo-guŠa], y la ignorancia [tamo-guŠa]. Algunas nacen como personalidades excelsas, algunas son seres humanos corrientes y algunas son abominables en extremo, pues el nacimiento en Bhārata-varṣa depende exactamente del karma pasado. Si un maestro espiritual genuino determina nuestra posición y se nos educa adecuadamente para que nos ocupemos en el servicio del Señor Viṣṇu conforme a las cuatro divisiones sociales [brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya, y śūdra] y a las cuatro divisiones espirituales [brahmacārī, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa], alcanzamos la perfección de la vida.

VERSO 20.

Después de muchísimas vidas, cuando los resultados de nuestras actividades piadosas han madurado, recibimos una oportunidad de relacionarnos con devotos puros. Eso nos permite cortar el nudo que, debido a las actividades fruitivas, nos mantiene cautivos en la ignorancia. Como resultado de la relación con devotos, poco a poco empezamos a ofrecer servicio al Señor Vāsudeva, que es trascendental, está libre del apego al mundo material, está más allá de la mente y de las palabras, y es independiente de todo lo que existe. Ese bhakti-yoga, el servicio devocional que se ofrece al Señor Vāsudeva, es la verdadera senda de la liberación.

VERSO 21.

Puesto que la forma humana de vida es la posición sublime desde la que se puede alcanzar la iluminación espiritual, todos los semidioses del cielo hablan de este modo: ¡Qué afortunados son los seres humanos que han nacido en la región de Bhārata-varṣa! En el pasado deben de haber realizado austeridades y actividades piadosas, o la Suprema Personalidad de Dios en persona debe de haberse sentido complacido con ellos. De lo contrario, ¿cómo podrían ocuparse en tantas variedades de servicio devocional? En cuanto a nosotros, los semidioses, sólo nos queda aspirar a nacer como seres humanos en Bhārata-varṣa y de ese modo poder realizar servicio devocional; pero esos seres humanos ya lo han logrado.

VERSO 22.

Los semidioses continúan: Después de llevar a cabo las muy difíciles tareas de ejecutar sacrificios rituales védicos, someternos a austeridades, observar votos y dar caridad, hemos alcanzado esta posición de habitantes de los planetas celestiales. Pero, ¿de qué nos sirve? Aquí estamos ciertamente muy ocupados en la complacencia material de los sentidos, y por ello, a duras penas podemos recordar los pies de loto del Señor NārāyaŠa. En verdad, debido al excesivo placer de los sentidos, prácticamente hemos olvidado Sus pies de loto.

VERSO 23.

Es preferible una corta vida en Bhārata-varṣa que una vida de miles de millones de años en Brahmaloka, pues incluso desde Brahmaloka hay que regresar al ciclo de nacimientos y muertes. La vida en Bhārata-varṣa, en un sistema planetario inferior, es muy breve; pero los habitantes de esa región, si se entregan por completo a los pies de loto del Señor, pueden elevarse hasta el estado de conciencia de Kṛṣṇa plena y obtener la perfección más elevada, incluso en el corto espacio de esa vida. De este modo alcanzan VaikuŠ˜haloka, donde no hay ansiedades ni se tiene que volver a nacer en un cuerpo material.

VERSO 24.

A la persona inteligente no le interesa ningún lugar, ni siquiera en el sistema planetario más elevado, si por él no discurre el Ganges puro de los temas relacionados con las actividades del Señor Supremo, o si en las orillas de ese río de piedad no hay devotos ocupados en servicio, o no se celebran en él festivales de sa‰k…rtana-yajña para satisfacer al Señor [especialmente porque en esta era se recomienda el sa‰k…rtana-yajña].

VERSO 25.

Bhārata-varṣa ofrece el lugar y las circunstancias adecuadas para la práctica del servicio devocional; esa práctica puede liberarnos de los resultados del jñāna y el karma. Cuando alguien obtiene un cuerpo humano en Bhārata-varṣa, con unos órganos de los sentidos sanos para la práctica del sa‰k…rtana-yajña, y a pesar de recibir esa oportunidad no sigue la senda del servicio devocional, en verdad que es como un animal o ave del bosque al que se ha puesto en libertad pero que, por olvidar protegerse, es capturado de nuevo por el cazador.

VERSO 26.

En la India [Bhārata-varṣa] hay mucha gente que adora a semidioses como Indra, Candra y S™rya, los diversos administradores designados por el Señor Supremo. Cada uno de esos semidioses recibe una adoración distinta; sus adoradores les ofrecen oblaciones considerándoles partes integrales de la totalidad, el Señor Supremo. Por esa razón, la Suprema Personalidad de Dios acepta las ofrendas y, satisfaciendo sus deseos y aspiraciones, los va elevando poco a poco hasta el verdadero nivel del servicio devocional. Como el Señor es completo, Él ofrece a Sus adoradores las bendiciones deseadas incluso si sólo adoran parte de Su cuerpo trascendental.

VERSO 27.

La Suprema Personalidad de Dios satisface los deseos materiales del devoto que se dirige a Él con esa motivación, pero el Señor no concede bendiciones que puedan llevar al devoto a seguir pidiendo nuevas bendiciones. El Señor, sin embargo, brinda voluntariamente el refugio de Sus propios pies de loto, incluso si el devoto no tiene esa aspiración; ese refugio satisface todos los deseos. Ésa es la misericordia especial de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 28.

Nosotros vivimos ahora en los planetas celestiales; sin lugar a dudas, éste es el resultado de haber realizado ceremonias rituales, actividades piadosas y yajñas, y de haber estudiado los Vedas. Sin embargo, nuestra vida aquí se terminará algún día. Oramos para que entonces, si nos queda algún mérito por nuestras actividades piadosas, podamos volver a nacer en Bhārata-varṣa como seres humanos y tener la posibilidad de recordar los pies de loto del Señor. El Señor es tan bondadoso que viene personalmente a Bhārata-varṣa y aumenta la buena fortuna de sus habitantes.

VERSOS 29 y 30.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en opinión de algunos sabios eruditos, Jamb™dv…pa está rodeada por ocho islas menores. Los hijos de Mahārāja Sagara, mientras buscaban por el mundo el caballo que habían perdido, cavaron en la tierra, y de ese modo formaron ocho islas adyacentes. Sus nombres son: SvarŠaprastha, Candraśukla, švartana, RamaŠaka, MandarahariŠa, Pāñcajanya, Siˆhala y La‰ka.

VERSO 31.

Mi querido rey Parīkṣit, ¡oh, tú, el mejor entre los descendientes de Bharata Mahārāja!, de este modo te he descrito, —tal y como me fue enseñado—, la isla de Bhārata-varṣa y sus islas adyacentes. Con ello completo la descripción de las islas que componen Jamb™dv…pa.

CAPÍTULO 20.

ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DEL UNIVERSO.

VERSO 1.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación voy a hablarte de las dimensiones, características y forma de las seis islas, comenzando por la isla de Plakṣa.

VERSO 2.

Del mismo modo que el monte Sumeru está rodeado por Jamb™dv…pa, Jamb™dv…pa también está rodeada por un océano de agua salada. Jamb™dv…pa tiene una anchura de 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros]; ésa misma es también la anchura del océano de agua salada. Así como el foso que rodea un fortín está a veces rodeado por un bosque ajardinado, el océano de agua salada que rodea a Jamb™dv…pa está rodeado a su vez por Plakṣadvīpa. Plakṣadvīpa es el doble de ancha que el océano de agua salada, o en otras palabras, su anchura es de 200.000 yojanas [2.580.000 kilómetros]. En Plakṣadvīpa crece un árbol plakṣa que da nombre a la isla y es tan brillante como el oro y tan alto como el jamb™ de Jamb™dv…pa. En su raíz arde un fuego con siete llamas. El gobernador de Plakṣadvīpa era Idhmajihva, uno de los hijos de Mahārāja Priyavrata. Él dio a las siete regiones de Plakṣadvīpa los nombres de sus siete hijos, y tras repartirlas entre ellos, se retiró de la vida activa para ocuparse en el servicio devocional del Señor.

VERSOS 3 y 4.

Las siete islas [varṣas] recibieron los nombres de esos siete hijos: ®iva, Yavasa, Subhadra, ®ānta, Kṣema, Amṛta y Abhaya. En esas siete regiones hay siete montañas y siete ríos. Los nombres de las montañas son los siguientes: MaŠik™˜a, Vjrak™˜a, Indrasena, Jyotiṣmān, SuparŠa, Hiraṇyaṣṭhīva y Meghamāla; los nombres de los ríos son: AruŠā, Nṛmṇā, š‰giras…, Sāvitr…, Suptabhātā, ¬tambharā y Satyambharā. Quien toque las aguas de esos ríos o se bañe en ellos puede liberarse de inmediato de la contaminación material; los miembros de las cuatro castas que habitan Plakṣadv…pa, es decir, los haˆsas, los pata‰gas, los ™rdhvāyanas y los satyā‰gas, se purifican de ese modo. Los habitantes de Plakṣadv…pa viven mil años; tienen la hermosura de los semidioses y engendran hijos del mismo modo que ellos. Mediante la celebración perfecta de las ceremonias rituales que se mencionan en los Vedas, y mediante la adoración de la Suprema Personalidad de Dios representado en el dios del Sol, se elevan hasta el Sol, que es un planeta celestial.

VERSO 5.

[Éste es el mantra con el que adoran al Señor Supremo los habitantes de Plakṣadv…pa:] Refugiémonos en el dios del Sol, que es un reflejo del Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios plenamente expansiva, la más antigua de las personas. Viṣṇu es el único Señor digno de adoración. Él es los Vedas, Él es la religión, y el origen de todos los resultados auspiciosos y no auspiciosos.

VERSO 6.

¡Oh, rey!, en todos los habitantes de las cinco islas, comenzando por Plakṣadv…pa, se manifiestan por igual y de modo natural la longevidad, el poder de los sentidos, la fuerza física y mental, la inteligencia y la valentía.

VERSO 7.

Plakṣadv…pa está rodeada por un océano de jugo de caña de azúcar, tan ancho como la propia isla. De manera similar, la siguiente isla, ®āmal…dv…pa, es el doble de ancha que Plakṣadv…pa [400.000 yojanas, es decir, 5.150.000 kilómetros], y está rodeada por una masa de agua que tiene su misma anchura y que recibe el nombre de Surāsāgara, el océano que sabe a licor.

VERSO 8.

En ®ālmal…dv…pa crece un árbol śālmalī, que da nombre a la isla. Ese árbol es tan ancho y tan alto como el árbol de plakṣa, es decir, mide 100 yojanas [1.290 kilómetros] de ancho, y 1.100 yojanas [14.200 kilómetros] de alto. Los sabios eruditos dicen que ese árbol gigantesco es la morada de Garuḍa, el rey de todas las aves, la montura del Señor Viṣṇu. En ese árbol, Garuḍa ofrece sus oraciones védicas al Señor Viṣṇu.

VERSO 9.

El soberano de ®ālmal…dvipa, Yajñabāhu, el hijo de Mahārāja Priyavrata, dividió la isla en siete regiones, que entregó a sus siete hijos. Cada una de ellas lleva el nombre de uno de los hijos: Surocana, Saumanasya, RamaŠaka, Deva-varṣa, Pāribhadra, špyāyana y Avijñata.

VERSO 10.

En esas siete regiones se alzan siete montañas: Svarasa, Śataśṛńga, Vāmadeva, Kunda, Mukunda, Puṣpa-varṣa y Sahasra-śruti. Hay también siete ríos, que todavía existen: Anumati, Sin…vāl…, Sarasvat…, Kuh™, Rajan…, Nandā y Rākā.

VERSO 11.

Mediante un cultivo estricto del varŠāśrama-dharma, los habitantes de esas islas —los rutadharas, los v…ryadharas, los vasundharas y los iṣandharas— adoran a la Suprema Personalidad de Dios en Su expansión como Soma, el dios de la Luna.

VERSO 12.

[Los habitantes de ®ālmal…dv…pa adoran al semidiós de la Luna con las siguientes palabras:] Con sus rayos, el dios de la Luna ha dividido el mes en dos quincenas, śukla y kṛṣṇa, para que se ofrezcan cereales a los pitās y a los semidioses. El semidiós de la Luna es quien divide el tiempo, y es el rey de todos los habitantes del universo. Por eso oramos para que siga siendo nuestro rey y guía, y le ofrecemos respetuosas reverencias.

VERSO 13.

Más allá del océano de licor hay otra isla, Kuśadv…pa, de 800.000 yojanas [10.300.000 kilómetros] de ancho, es decir, el doble de ancha que el océano de licor. Del mismo modo ®ālmal…dv…pa está rodeada por un océano de licor, Kuśadv…pa está rodeada por un océano de gh… líquido, tan ancho como la propia isla. En Kuśadv…pa hay macizos de hierba kuśa, de los cuales recibe su nombre la isla. Esa hierba kuśa, que fue creada por los semidioses por voluntad del Señor Supremo, es como una segunda forma del fuego, pero sus llamas son muy suaves y agradables. Sus tiernos brotes iluminan todas las direcciones.

VERSO 14.

¡Oh, rey!, en esa isla reinaba otro hijo de Mahārāja Priyavrata, HiraŠyaretā, quien la dividió en siete partes y entregó una a cada uno de sus siete hijos conforme a los derechos hereditarios. Después de esto, el rey se retiró de la vida familiar para ocuparse en austeridades. Los nombres de sus hijos fueron Vasu, Vasudāna, Dṛḍharuci, Nābhigupta, Stutyavrata, Vivikta y Vāmadeva.

VERSO 15.

Esas siete islas están separadas por siete montañas, que reciben los nombres de Cakra, Catuḥśṛńga, Kapila, Citrak™˜a, Devān…ka, ¶rdhvaromā y DraviŠa. También hay siete ríos: Rasakulyā, Madhukulyā, Mitravindā, ®rutavindā, Devagarbhā, Ghṛtacyutā y Mantramālā.

VERSO 16.

Los habitantes de la isla de Kuśadv…pa son conocidos con los nombres de kuśalas, kovidas, abhiyuktas, y kulakas. Son como los brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, respectivamente. Todos ellos se purifican por bañarse en las aguas de esos ríos. Son expertos en celebrar ceremonias rituales siguiendo las órdenes de las Escrituras védicas. De ese modo adoran al Señor en Su aspecto de semidiós del fuego.

VERSO 17.

[Éste es el mantra con que adoran al dios del fuego los habitantes de Kuśadv…pa:] ¡Oh dios del fuego!, tú eres una parte de la Suprema Personalidad de Dios, Hari, a quien llevas todas las ofrendas de los sacrificios. Por eso te pedimos que ofrezcas a la Suprema Personalidad de Dios los elementos que estamos ofreciendo en yajña a los semidioses, pues el Señor es el verdadero disfrutador.

VERSO 18.

Más allá del océano de mantequilla clarificada hay otra isla, Krauñcadv…pa, de 1.600.000 yojanas [20.600.000 kilómetros] de ancho, es decir, el doble de ancha que el océano de mantequilla clarificada. Del mismo modo que Kuśadv…pa está rodeada por un océano de mantequilla clarificada, Krauñcadv…pa está rodeada por un océano de leche, tan ancho como la propia isla. En Krauñcadv…pa se levanta la gran montaña Krauñca, que da nombre a la isla.

VERSO 19.

Las plantas de las laderas del monte Krauñca sufrieron el ataque de las armas de Kārttikeya y fueron destruidas; a pesar de ello, la montaña está libre de temor, porque está protegida por VaruŠadeva y bañada por el océano de leche en todos sus flancos.

VERSO 20.

El gobernador de esa isla era otro hijo de Mahārāja Priyavrata. Se llamaba Ghṛtapṛṣṭha, y era un gran sabio erudito. También él dividió su isla entre sus siete hijos. Tras dividirla en siete partes, a las que puso los nombres de sus hijos, Ghṛtapṛṣṭha Mahārāja se retiró por completo de la vida familiar y se refugió en los pies de loto del Señor, el alma de todas las almas, que tiene todas las cualidades auspiciosas. De ese modo alcanzó la perfección.

VERSO 21.

Los nombres de los hijos de Mahāraja Ghṛtapṛṣṭha son šmaƒ, Madhuruha, Meghapṛṣṭha, Sudhāmā, Bhrājiṣṭha, LohitārŠa y Vanaspati. En su isla hay siete montañas que marcan los límites de las siete regiones; también hay siete ríos. Los nombres de las montañas son: ®ukla, Vardhamāna, Bhojana, UpabarhiŠa, Nanda, Nandana y Sarvatobhadra. Los ríos son los siguientes: Abhayā, Amṛtaughā, Aryakā, T…rthavat…, R™pavat…, Pavitravat… y ®ukla.

VERSO 22.

Los habitantes de Krauñcadv…pa se dividen en cuatro castas: los puruṣas, los ṛṣabhas, los draviŠas y los devakas. Todos ellos adoran a la Suprema Personalidad de Dios con el agua de esos ríos santificados, ofreciéndola en el cuenco de las manos a los pies de loto de VaruŠa, el semidiós cuya forma es de agua.

VERSO 23.

[Los habitantes de Krauñcadv…pa adoran con este mantra:] ¡Oh, agua de los ríos!, tú has recibido energía de la Suprema Personalidad de Dios, y por ello purificas los tres sistemas planetarios, conocidos con los nombres de Bh™loka, Bhuvarloka y Svarloka. Tú, por tu propia naturaleza constitucional, eliminas los pecados; ésa es la razón por la que te estamos tocando. Por favor, continúa purificándonos.

VERSO 24.

Más allá del océano de leche hay otra isla, ®ākadv…pa, cuya anchura es de 3.200.000 yojanas [41.260.000 kilómetros]. Del mismo modo que Krauñcadv…pa está rodeada por su océano de leche, ®ākadv…pa está rodeada por un océano de yogur batido, tan ancho como la propia isla. En ®ākadv…pa crece un gran árbol śāka, del cual recibe la isla su nombre. Es un árbol muy fragante. En verdad, la isla entera está perfumada con su aroma.

VERSO 25

El soberano de esa isla, que también era hijo de Priyavrata, se llamaba Medhātithi. También él dividió su isla en siete secciones, a las que dio el nombre de sus propios hijos. Éstos, a quienes hizo reyes de la isla, se llaman Purojava, Manojava, Pavamāna, Dh™mrān…ka, Citrarepha, Bahur™pa y Viśvadhāra. Tras dividir la isla y establecer a sus hijos como gobernadores, Medhātithi se retiró, y para fijar su mente por completo en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, entró en un bosque adecuado para la meditación.

VERSO 26.

También en esas regiones hay siete ríos y siete montañas que delimitan las fronteras. Las montañas son: Īśāna, Uruśṛńga, Balabhadra, ®atakesara, Sahasrasrota, Devapāla y Mahānasa. Los ríos son: Anaghā, Ayurdā, Ubhayaspṛṣṭi, Aparājitā, Pañcapad…, Sahasrasruti y NijaDhṛti.

VERSO 27.

Los habitantes de esas islas también se dividen en cuatro castas: los ṛtavratas, los satyavratas, los dānavratas, y los ānuvratas, equivalentes a los brāhmaṇas, los kṣatriyas, los vaiśyas, y los śūdras. Practican prāŠāyāma y yoga místico, y, en estado de trance, adoran al Señor Supremo en la forma de Vāyu.

VERSO 28.

[Los habitantes de ®ākadv…pa adoran a la Suprema Personalidad de Dios en la forma de Vāyu con las siguientes palabras:] ¡Oh, Persona Suprema, que estás situado en el cuerpo en la forma de la Superalma!, Tú diriges las diversas acciones de los distintos aires, como el praŠa, y de ese modo mantienes a todas las entidades vivientes. ¡Oh, Señor!, ¡oh, Superalma de todos!, ¡oh, controlador de la manifestación cósmica y todo lo que existe!, Te pedimos que nos protejas de todo peligro.

VERSO 29.

Más allá del océano de yogur hay otra isla, Puṣkaradv…pa, de 6.400.000 yojanas [82.400.000 kilómetros] de anchura, es decir, el doble de ancha que el océano de yogur. Está rodeada por un océano de agua deliciosa, tan ancho como la propia isla. En Puṣkaradv…pa crece una gran flor de loto con 100.000.000 de pétalos de oro puro, tan brillante como las llamas del fuego. Se considera que esa flor de loto es el asiento del Señor Brahmā, que es el ser viviente más poderoso y a quien, por ello, se le da a veces el nombre de bhagavān.

VERSO 30.

En el centro de la isla se alza la gran montaña Mānasottara, que sirve de separación entre las partes interior y exterior de la isla. Tiene 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] de ancho y de alto. Sobre esa montaña, y en las cuatro direcciones, se encuentran las residencias de Indra y otros semidioses. El Sol recorre la cima de la montaña en la cuadriga del dios del Sol, y gira en torno al monte Meru siguiendo una órbita denominada saˆvatsara. La ruta del Sol por el lado norte se denomina uttarāyaŠa, y por el lado sur, Dakṣiṇāyana. Un lado representa un día para los semidioses, y el otro representa su noche.

VERSO 31.

El gobernador de la isla, el hijo de Mahārāja Priyavrata llamado V…tihotra, tuvo dos hijos, RamaŠaka y Dhātaki, a quienes entregó las dos partes de la isla; después de eso, también él, como su hermano Medhātithi, consagró su vida a la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 32.

Para satisfacer sus deseos materiales, los habitantes de esa región adoran a la Suprema Personalidad de Dios representado en el Señor Brahmā, y ofrecen oraciones al Señor de la siguiente manera.

VERSO 33.

Al Señor Brahmā se le conoce con el nombre de karma-maya, la forma de las ceremonias rituales, debido a que su posición puede alcanzarse mediante la celebración de ceremonias rituales, y debido a que de él se manifestaron los himnos rituales de los Vedas. Él está consagrado a la Suprema Personalidad de Dios sin desviación alguna; por lo tanto, en cierto sentido no es diferente del Señor. Sin embargo, su adoración no debe ser de carácter monista, sino que debe seguir las pautas del dualismo. Siempre debemos mantenernos como servidores del Señor Supremo, la Deidad adorable suprema. Por consiguiente, ofrecemos respetuosas reverencias al Señor Brahmā, la forma manifestada del conocimiento védico.

VERSO 34.

A continuación, más allá del océano de agua dulce, y rodeándolo por completo, se alza la montaña Lokāloka, que separa los países plenamente iluminados por el Sol de aquellos que no reciben su luz.

VERSO 35.

Más allá del océano de agua dulce hay una región que es tan ancha como la zona comprendida entre el centro del monte Sumeru y los límites de la montaña Mānasottara; habitan en ella muchos seres vivos. A partir de ahí, y hasta la montaña Lokāloka, se extiende una región hecha de oro. Debido a su dorada superficie, refleja la luz como un espejo, y cuando un objeto físico cae en ella, no se lo puede volver a percibir jamás. Por esta razón, esa dorada región ha sido abandonada por todas las entidades vivientes.

VERSO 36.

Entre las regiones habitadas por entidades vivientes y las que están deshabitadas se alza la gran montaña que las separa, que por ello es famosa con el nombre de Lokāloka.

VERSO 37.

La voluntad suprema de Kṛṣṇa ha establecido que la montaña Lokāloka sea el límite exterior de los tres mundos (Bh™rloka, Bhuvarloka y Svarloka) a fin de controlar los rayos del Sol en todo el universo. Todos los astros luminosos, desde el Sol hasta Dhruvaloka, extienden sus rayos por los tres mundos, pero sólo dentro de los límites marcados por esta montaña. Su inmensa altura, que supera incluso la de Dhruvaloka, impide que los rayos de los astros luminosos puedan difundirse fuera de sus límites.

VERSO 38.

Sabios eruditos libres del error, la ilusión y la tendencia a engañar, han descrito de este modo los sistemas planetarios, indicando sus respectivas características, medidas y posición. Después de mucha reflexión, su conclusión ha sido que la distancia entre Sumeru y la montaña Lokāloka es un cuarto del diámetro del universo, o, en otras palabras, 125.000.000 yojanas [mil seiscientos millones de kilómetros].

VERSO 39.

En la cima de la montaña Lokāloka están los cuatro gaja-patis, los mejores entre los elefantes, a quienes el Señor Brahmā, el maestro espiritual supremo del universo entero, estableció en las cuatro direcciones. Esos elefantes, Ṛṣabha, Puṣkarac™a, Vāmana y Aparājita tienen la responsabilidad de sostener los sistemas planetarios del universo.

VERSO 40.

La Suprema Personalidad de Dios es el amo de todas las opulencias trascendentales y del cielo espiritual. Él es la Persona Suprema, Bhagavān, la Superalma de todos. Los semidioses, guiados por Indra, el rey del cielo, tienen a su cargo la supervisión del mundo material. Para beneficio de todas las entidades vivientes en los diversos planetas, y para aumentar el poder de esos elefantes y de los semidioses, el Señor Se manifiesta personalmente en la cima de la montaña en un cuerpo espiritual, libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza material. Rodeado por Sus expansiones y asistentes personales como Viṣvaksena, manifiesta toda la perfección de Sus opulencias, como la religión y el conocimiento, y Sus poderes místicos, como los poderes de aŠimā, laghimā y mahimā. Es muy hermoso, y está adornado con las armas que sostienen Sus cuatro brazos.

VERSO 41.

Las diversas formas de la Suprema Personalidad de Dios, como NārāyaŠa y Viṣṇu, están hermosamente adornadas con distintas armas. El Señor manifesta esas formas para mantener la diversidad de planetas creados por Su potencia personal, yogamāyā.

VERSO 42.

Mi querido rey, más allá de la montaña Lokāloka se encuentra la región de Aloka-varṣa, que abarca un área tan amplia como la comprendida dentro de la montaña, o en otras palabras, 125.000.000 de yojanas [mil seiscientos millones de kilómetros]. Más allá de Aloka-varṣa está el destino de quienes aspiran a liberarse del mundo material. Está fuera de la jurisdicción de las modalidades materiales de la naturaleza y, por lo tanto, es completamente puro. El Señor Kṛṣṇa llevó a Arjuna por ese lugar para traer de regreso a los hijos del brāhmaŠa.

VERSO 43.

El Sol está situado [en sentido vertical] en medio del universo, en la zona comprendida entre Bh™rloka y Bhuvarloka, que recibe el nombre de antarika, espacio exterior. La distancia entre el Sol y la circunferencia del universo es de veinticinco ko˜i yojanas [unos tres mil doscientos millones de kilómetros].

VERSO 44.

El dios del Sol recibe también el nombre de Vairāja, el cuerpo material total de todas las entidades vivientes. Por haber entrado en el huevo inerte del universo en el momento de la creación, también recibe el nombre de Mārtaṇḍa. Otro de sus nombres es HiraŠyagarbha, debido a que recibió su cuerpo material de HiraŠyagarbha [el Señor Brahmā].

VERSO 45.

¡Oh, rey!, el dios del Sol y el planeta Sol dividen todas las direcciones del universo. Sólo gracias a la presencia del Sol podemos entender qué son el cielo, los planetas superiores, este mundo y los planetas inferiores. Y si podemos entender qué lugares están destinados al disfrute material, cuáles a la liberación y cuáles son infernales y subterráneos, se lo debemos únicamente a él.

VERSO 46.

Todas las entidades vivientes, y entre ellas los semidioses, los seres humanos, los mamíferos, las aves, los insectos, los reptiles, las enredaderas y los árboles, dependen de la luz y el calor que el dios del Sol emite desde el planeta solar. Además, gracias a la presencia del Sol, todas las entidades vivientes pueden ver; por esa razón, el dios del Sol recibe el nombre de dṛg-īśvara, la Personalidad de Dios que rige la vista.

CAPÍTULO 21.

LA TRAYECTORIA DEL SOL.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, hasta aquí te he hablado del diámetro del universo [cincuenta crores de yojanas, es decir, seis mil cuatrocientos cincuenta millones de kilómetros], y de sus características generales, según los cálculos de los sabios eruditos.

VERSO 2.

Del mismo modo que si conocemos el tamaño de la mitad inferior de un grano de trigo podemos calcular el de su otra mitad, los geógrafos expertos enseñan que si se conocen las medidas de la parte inferior del universo, las de su parte superior también pueden calcularse. El espacio comprendido entre las esferas terrenal y celestial recibe el nombre de antarikṣa, espacio exterior, y separa la parte superior de la esfera terrestre de la base de la esfera celestial.

VERSO 3.

En el centro de ese espacio exterior [antarikṣa] se encuentra el opulento Sol, el rey de todos los planetas que dan calor, como la Luna. Con la influencia de su radiación, el Sol calienta y mantiene el universo. De él proviene también la luz que permite a las entidades vivientes ver. En su trayecto hacia el Norte, hacia el Sur o por el Ecuador, y de conformidad con la orden de la Suprema Personalidad de Dios, se dice que se mueve lenta, rápida o moderadamente. Su trayectoria, ya sea por encima, por debajo o por el mismo plano del Ecuador, entrando así en contacto con diversos signos del Zodíaco, comenzando con Makara [Capricornio], determina que los días sean más cortos, más largos o iguales que las noches.

VERSO 4.

Cuando el Sol pasa por Meṣa [Aries] y Tulā [Libra], el día y la noche tienen la misma duración. Cuando pasa por los cinco signos encabezados por Vṛṣabha [Tauro], la duración de los días aumenta [hasta Cáncer], y luego poco a poco va disminuyendo media hora al mes, hasta que el día y la noche vuelven a ser iguales [en Libra].

VERSO 5.

Cuando el Sol pasa por los cinco signos que comienzan con Vṛścika [Escorpio], la duración de los días disminuye [hasta Capricornio], para luego aumentar gradualmente, mes tras mes, hasta que el día y la noche son iguales [en Aries].

VERSO 6.

Mientras el Sol viaja por el Sur, los días son más largos, y cuando viaja por el Norte, son más largas las noches.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, como antes te dije, los eruditos dicen que el Sol recorre todas las caras de la montaña Mānasottara formando un círculo de 95.100.000 yojanas [1.224.000.000 kilómetros]. Sobre esa montaña, al este del monte Sumeru se encuentra un lugar llamado Devadhān…, que pertenece al rey Indra. Al sur hay otro lugar, Saˆyaman…, cuyo dueño es Yamarāja; al oeste está Nimlocan…, propiedad de VaruŠa; y al norte se encuentra Vibhāvar…, que pertenece al dios de la Luna. En esos lugares, la salida del Sol, el mediodía, la puesta del Sol y la medianoche se producen en momentos bien determinados, y hacen que las entidades vivientes se ocupen en los deberes propios de sus diversas ocupaciones o dejen de ocuparse en ellos.

VERSOS 8 y 9.

Las entidades vivientes que habitan sobre la montaña Sumeru sienten siempre el calor del mediodía, pues el Sol está siempre sobre sus cabezas. El Sol se mueve en sentido contrario al de las agujas del reloj, de frente a las constelaciones y con el monte Sumeru a su izquierda; sin embargo, debido a la influencia del viento Dakṣiṇāvarta, también sigue el sentido de las agujas del reloj, y parece tener el monte Sumeru a su derecha. Si los habitantes de un país ven las primeras luces del Sol, en los países diametralmente opuestos a ese punto se verá el Sol ponerse; y si se traza una línea recta desde un punto en que el Sol señala el mediodía, para los habitantes del país que se encuentre en el extremo contrario de esa línea será medianoche. De manera similar, si los habitantes de un lugar en que el Sol se está ocultando fuesen a los países diametralmente opuestos, no lo verían en la misma situación.

VERSO 10.

El Sol, cuando va desde Devadhān…, la morada de Indra, hasta Saˆyaman…, la morada de Yamarāja, recorre 23.775.000 yojanas [306.000.000 kilómetros] en quince gha˜ikās [seis horas].

VERSO 11.

De la morada de Yamarāja, el Sol se desplaza hasta Nimlocan…, la morada de VaruŠa, y de ahí a Vibhāvar…, la residencia del dios de la Luna, desde donde vuelve a la morada de Indra. Del mismo modo, la Luna, junto con las demás estrellas y planetas, se hace visible en la esfera celestial, se oculta, y vuelve de nuevo a ser visible.

VERSO 12.

De ese modo, la cuadriga del dios del Sol, quien recibe el nombre de tray…maya porque se le adora con las palabras oˆ bh™r bhuvaƒ svaƒ, viaja por las cuatro moradas antes mencionadas a una velocidad de 3.400.800 yojanas [43.783.300 kilómetros] por muh™rta.

VERSO 13.

La cuadriga del dios del Sol tiene una sola rueda, que recibe el nombre de Saˆvatsara. Se considera que los doce meses son sus doce radios, las seis estaciones, las secciones de su llanta, y los tres períodos de cātur-māsya, su cubo, dividido en tres secciones. Un lado del eje que la lleva se apoya en la cima del monte Sumeru, y el otro en la montaña Mānasottara. La rueda, fijada al extremo exterior del eje, da vueltas continuamente sobre la montaña Mānasottara como la rueda de un molino de aceite.

VERSO 14.

Como en un molino de aceite, el primer eje está unido a un segundo eje, cuatro veces más corto que el anterior [3.937.500 yojanas, es decir, 50.693.000 kilómetros]. El extremo superior de ese segundo eje está unido a Dhruvaloka con una cuerda de viento.

VERSO 15.

Mi querido rey, la longitud de la cuadriga del dios del Sol es de 3.600.000 yojanas [46.340.000 kilómetros]; su anchura es cuatro veces menor [900.000 yojanas, es decir, 11.585.000 kilómetros]. Los caballos de la cuadriga, a quienes dan nombre el gāyatr… y otros himnos védicos, han sido uncidos por AruŠadeva a un yugo que también mide 900.000 yojanas de ancho. Esa cuadriga lleva siempre al dios del Sol.

VERSO 16.

AruŠadeva se sienta delante del dios del Sol y se encarga de conducir la cuadriga y controlar los caballos; sin embargo, mira hacia atrás, en dirección al dios del Sol.

VERSO 17.

Ante el dios del Sol están los sesenta mil vālikhilyas, personas santas del tamaño de un pulgar que glorifican al dios del Sol con elocuentes oraciones.

VERSO 18.

De manera similar, hay otros catorce santos, gandharvas, apsarās, nāgas, yakṣas, rākṣasas y semidioses, divididos en grupos de dos, que cada mes reciben nombres diferentes y están continuamente celebrando diversas ceremonias rituales para adorar al Señor Supremo en la forma de S™ryadeva, el poderosísimo semidiós de muchos nombres.

VERSO 19.

Mi querido rey, en su órbita por Bhūmaṇḍala, el dios del Sol recorre una distancia de 95.100.000 yojanas [1.224.000.000 kilómetros] a una velocidad de 2.000 yojanas y dos krośas [25.755 kilómetros] a cada instante.

CAPÍTULO 22.

LAS ÓRBITAS DE LOS PLANETAS.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ya has explicado el hecho de que el dios del Sol, que es supremamente poderoso, gira alrededor de Dhruvaloka con el monte Sumeru y Dhruvaloka a su derecha. Pero al mismo tiempo, tiene delante los signos del Zodíaco, y a su izquierda el Sumeru y Dhruvaloka. ¿Cómo puede aceptarse racionalmente que el dios del Sol avance con el Sumeru y Dhruvaloka a su izquierda, y al mismo tiempo a su derecha?

VERSO 2.

®r… ®ukadeva Gosvāmī respondió con gran claridad: Unas diminutas hormigas se mueven sobre una gran rueda de alfarero mientras ésta gira; puede verse que su movimiento es distinto al de la rueda, pues a veces aparecen en una parte de la rueda, y a veces en otra. Algo parecido ocurre con los signos y constelaciones, a la derecha de los cuales están el Sumeru y Dhruvaloka; se mueven con la rueda del tiempo, y con ellos se mueven el Sol y otros planetas, que son como hormigas. Sin embargo, en momentos distintos, el Sol y los planetas se ven en distintos signos y constelaciones. Esto indica que su movimiento es diferente del movimiento del Zodíaco y del movimiento de la rueda del tiempo propiamente dicha.

VERSO 3.

La causa original de la manifestación cósmica es la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Cuando las grandes personas santas, con plena conciencia del conocimiento védico, ofrecieron oraciones a la Persona Suprema, Él descendió al mundo material en la forma del Sol para bien de todos los planetas y purificación de las actividades fruitivas. Se dividió en doce partes y creó las formas de las estaciones, comenzando con la primavera. De ese modo creó los fenómenos propios de cada estación, como el calor, el frío, etc.

VERSO 4.

Siguiendo el sistema de cuatro varŠas y cuatro āśramas, los hombres generalmente adoran a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, establecido como dios del Sol. Con gran fe, adoran a la Suprema Personalidad de Dios en Su forma de Superalma conforme a las ceremonias rituales transmitidas por los tres Vedas, como el agnihotra y otros actos fruitivos de mayor o menor importancia, y conforme al proceso del yoga místico. De ese modo alcanzan con gran facilidad el objetivo supremo de la vida.

VERSO 5.

El dios del Sol, que es NārāyaŠa, Viṣṇu, el alma de todos los mundos, está situado en el espacio exterior, entre las partes superior e inferior del universo. En su recorrido de doce meses sobre la rueda del tiempo, el Sol entra en contacto con doce signos distintos del Zodíaco, y, conforme a esos signos, recibe doce nombres distintos. Los doce meses en conjunto forman lo que se conoce con el nombre de saˆvatsara, es decir, un año entero. Si se calcula en función de la Luna, un mes está formado de dos quincenas: la quincena de la Luna menguante y la de la Luna creciente. En función de las estrellas, un mes es igual a dos constelaciones y cuarto. Cuando el Sol recorre dos meses, pasa una estación; por esa razón, los cambios de estación se consideran partes del cuerpo del año.

VERSO 6.

De ese modo, el tiempo que tarda el Sol en recorrer la mitad del espacio exterior recibe el nombre de ayana, el período de su trayectoria [en el Norte o en el Sur].

VERSO 7.

El dios del Sol tiene tres velocidades: lenta, rápida y moderada. Para hablar del tiempo que invierte en todo su recorrido alrededor de las esferas del cielo, la Tierra y el espacio, viajando a esas tres velocidades, los sabios eruditos emplean cinco nombres: saˆvatsara, parivatsara, iḍāvatsara, anuvatsara y vatsara.

VERSO 8.

La Luna, que viaja a más velocidad que el Sol, se encuentra 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros] por encima de los rayos del Sol. En dos de sus quincenas, la Luna recorre la distancia equivalente a un saˆvatsara del Sol; en dos días y cuarto recorre el equivalente de un mes solar, y en un día cubre lo que para el Sol es una quincena.

VERSO 9.

En el cuarto creciente, la parte luminosa de la Luna se hace cada día mayor, dando lugar al día de los semidioses y a la noche de los pitās. Sin embargo, el cuarto menguante trae la noche de los semidioses y el día de los pitās. De ese modo, la Luna recorre cada una de las constelaciones de estrellas en treinta muh™rtas [un día entero]. La Luna es fuente de un frescor nectáreo que influye en el crecimiento de las plantas alimenticias; por esa razón, al dios de la Luna se le considera la vida de todas las entidades vivientes y se le da el nombre de J…va, el ser vivo más importante del universo.

VERSO 10.

Por estar plena de potencias, la Luna representa la influencia de la Suprema Personalidad de Dios. Como deidad regente de todas las mentes, la Luna recibe el nombre de Manomaya. Otro de sus nombres, Annamaya, se debe a que da potencia a todas las hierbas y plantas; también se la llama Amṛtamaya, por ser fuente de vida para todas las entidades vivientes. La Luna complace a los semidioses, pitās, seres humanos, mamíferos, aves, reptiles, árboles, plantas y a todas las demás entidades vivientes. Su presencia satisface a todo el mundo. Por ello, recibe también el nombre de Sarvamaya [omnipresente].

VERSO 11.

A 200.000 yojanas [2.580.000 kilómetros] por encima de la Luna hay un grupo de muchas estrellas, fijas a la rueda del tiempo por la voluntad suprema de la Suprema Personalidad de Dios; de ese modo giran con el monte Sumeru a su derecha; su recorrido es distinto a la trayectoria del Sol. Hay veintiocho estrellas importantes, la principal de las cuales es Abhijit.

VERSO 12.

Aproximadamente a 2.580.000 kilómetros por encima de ese grupo de estrellas se encuentra el planeta Venus, que se mueve casi al unísono con el Sol, siguiendo sus ritmos rápido, lento y moderado. Unas veces sigue al Sol por detrás, otras está frente a él, y otras a su lado. Venus anula la influencia de los planetas que representan obstáculos para la caída de la lluvia. Por lo tanto, su presencia es causa de lluvias, y por ello se le considera muy favorable para todos los seres vivos del universo. Esto lo confirman los sabios eruditos.

VERSO 13.

A Mercurio se le compara con Venus porque a veces va detrás del Sol, a veces delante y a veces a su lado. Se encuentra a 2.580.000 kilómetros por encima de Venus, es decir, a 11.610.000 kilómetros de la Tierra. Mercurio, el hijo de la Luna, es casi siempre muy auspicioso para los habitantes del universo, pero cuando no se mueve junto con el Sol, presagia ciclones, tormentas de arena, lluvias irregulares y nubes sin agua. De ese modo, hace que la gente sienta temor debido a una insuficiencia o un exceso de lluvias.

VERSO 14.

El planeta Marte está a 2.580.000 kilómetros por encima de Mercurio y a 14.190.000 kilómetros por encima de la Tierra. Cuando sigue su órbita regular, este planeta recorre cada signo del Zodíaco en tres quincenas; de ese modo recorre los doce signos, uno tras otro. En lo que respecta a la lluvia y otras influencias, casi siempre crea condiciones desfavorables.

VERSO 15.

A 2.580.000 kilómetros por encima de Marte y a 16.770.000 kilómetros por encima de la Tierra está el planeta Júpiter, que recorre cada signo del Zodíaco en el período de un parivatsara. Si no tuerce su trayectoria, Júpiter es muy favorable para los brāhmaṇas del universo.

VERSO 16.

A 2.580.000 kilómetros por encima de Júpiter, y a 19.350.000 kilómetros por encima de la Tierra, se encuentra el planeta Saturno, que tarda treinta meses en recorrer cada signo y treinta anuvatsaras en cubrir todo el círculo zodiacal. Este planeta es casi siempre muy inauspicioso para el universo en general.

VERSO 17.

Situados a 14.190.000 kilómetros por encima de Saturno, y a 33.540.000 por encima de la Tierra, se encuentran los siete sabios santos, que piensan constantemente en el bienestar de los habitantes del universo. En su recorrido, giran en torno a la morada suprema del Señor Viṣṇu, que recibe el nombre de Dhruvaloka, la Estrella Polar.

CAPÍTULO 23.

EL SISTEMA PLANETARIO ŚIŚUMĀRA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, a 1.300.000 yojanas [16.770.000 kilómetros] por encima de los planetas de los siete sabios se encuentra el lugar que los sabios eruditos describen como la morada del Señor Viṣṇu. En él tiene aún hoy su residencia el hijo de Mahārāja Uttānapāda, el gran devoto Mahārāja Dhruva, fuente de vida para todas las entidades vivientes hasta el final de la creación. Agni, Indra, Prajāpati, Kaśyapa y Dharma se reúnen allí para ofrecerle honores y reverencias respetuosas; presentándole siempre el lado derecho, dan vueltas alrededor de él. De las gloriosas actividades de Mahārāja Dhruva te he hablado ya [en el Cuarto Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 2.

Establecida por la suprema voluntad de la Suprema Personalidad de Dios, la Estrella Polar, el planeta de Mahārāja Dhruva, brilla constantemente como pivote central en torno al que giran todas las estrellas y planetas. El muy poderoso factor tiempo, que es invisible y jamás duerme, hace que esos astros giren sin cesar en torno a ella.

VERSO 3.

Cuando se ata un grupo de bueyes a un poste central para trillar el arroz, cada uno de ellos camina alrededor del pivote sin desviarse de la posición que le corresponde, es decir, uno más cerca del poste, otro en medio, y el tercero en la parte de afuera. De manera similar, todos los planetas y los centenares de miles de estrellas giran alrededor de la Estrella Polar, el planeta de Mahārāja Dhruva, siguiendo sus órbitas respectivas, a mayor o menor altura. Atados por la Suprema Personalidad de Dios a la máquina de la naturaleza material conforme a los resultados de sus actos fruitivos, son llevados por el viento alrededor de la Estrella Polar, y así continuarán hasta el final de la creación. Esos planetas flotan en el aire, en la amplitud del espacio, como lo hacen las nubes, que flotan en el cielo cargadas con cientos de toneladas de agua, o como las grandes águilas śyena, que, debido a los resultados de sus actividades pasadas, vuelan a grandes alturas sin posibilidad de caer.

VERSO 4.

La forma de esa gran máquina, constituida por las estrellas y los planetas, es parecida a la de un śiśumāra [delfín] en el agua. A veces se la considera una encarnación de Kṛṣṇa, Vāsudeva. Hay grandes yog…s que meditan en esa forma de Vāsudeva porque es realmente visible.

VERSO 5.

Esa forma de śiśumāra tiene la cabeza hacia abajo y el cuerpo enroscado sobre sí mismo. En el extremo de su cola está el planeta de Dhruva, en la cola propiamente dicha están los planetas de los semidioses Prajāpati, Agni, Indra y Dharma, y en su raíz, los planetas de los semidioses Dhātā y Vidhātā. En el lugar que ocuparían las ancas están los siete sabios santos, como Vasiṣṭha y A‰girā. El cuerpo enroscado del Śiśumāra-cakra se vuelve hacia el lado derecho, donde se encuentran las veintiocho constelaciones que van desde Abhijit hasta Punarvasu. En su lado izquierdo están las catorce estrellas que van de Puṣyā a Uttarāṣāḍhā. De ese modo, su cuerpo está equilibrado, ya que en sus dos flancos hay el mismo número de estrellas. En el lomo del śiśumāra se encuentra el grupo de estrellas denominadas Ajav…th…, y en su abdomen, el Ganges que fluye por el cielo [la Vía Láctea].

VERSO 6.

A la derecha y a la izquierda de donde estaría la cintura del Śiśumāra-cakra se encuentran las estrellas Punarvasu y Puṣyā. En sus pies derecho e izquierdo están šrdrā y Aśleṣā, y en las ventanas derecha e izquierda de su nariz están Abhijit y Uttarāṣāḍhā; ®ravaŠā y Pūrvāṣāḍhā están en sus ojos derecho e izquierdo, y Dhaniṣṭhā y M™la, en sus oídos derecho e izquierdo. Las ocho estrellas que señalan el rumbo Sur, de Maghā a Anurādhā, están en las costillas izquierdas de su cuerpo, y las ocho estrellas que señalan el rumbo Norte, de Mṛgaśīrṣā a P™rvabhādra, están en las costillas del lado derecho. Śatabhiṣā y Jyeṣṭhā están en sus hombros derecho e izquierdo.

VERSO 7.

En la mandíbula superior del śiśumāra está Agasti; en la inferior, Yamarāja; en su boca, Marte; en sus genitales, Saturno; en su nuca, Júpiter; en su pecho, el Sol; y en lo más profundo de su corazón, NārāyaŠa. En su mente está la Luna; en su ombligo, Venus; en sus mamas, los Aśvinī-kumāras. En su aire vital, que recibe el nombre de prāŠāpāna, está Mercurio; en su cuello está Rāhu; los cometas están por todo su cuerpo; y en sus poros están las numerosas estrellas.

VERSO 8.

Mi querido rey, el cuerpo del śiśumāra que así te he descrito debe considerarse la forma externa del Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. Por la mañana, al mediodía y al atardecer, se debe observar en silencio la forma de Śiśumāra-cakra del Señor, y se Le debe adorar con el siguiente mantra: ¡Oh, Señor que has adoptado la forma del tiempo!, ¡oh, Tú, lugar de reposo de todos los planetas que siguen distintas órbitas!, ¡oh, amo de los semidioses!, ¡oh, Persona Suprema!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias y medito en Ti».

VERSO 9.

El cuerpo del Señor Supremo, Viṣṇu, que forma el Śiśumāra-cakra, es el lugar en que reposan todos los semidioses, estrellas y planetas. Quien cante tres veces al día —por la mañana, al mediodía y al atardecer— este mantra de adoración a la Persona Suprema, se liberará, con toda seguridad, de todas las reacciones pecaminosas. Con simplemente ofrecer reverencias a esta forma o recordarla tres veces al día, verá destruidas todas sus actividades pecaminosas recientes.

CAPÍTULO 24.

LOS PLANETAS CELESTIALES SUBTERRÁNEOS.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los historiadores que narraron los Purāṇas dicen que a 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] por debajo del Sol se encuentra el planeta Rāhu, que sigue un curso semejante al de las estrellas. La deidad regente de ese planeta es el hijo de Siˆhikā, y es el más abominable de todos los asuras; está completamente incapacitado para ocupar una posición de semidiós o de deidad planetaria, pero ha logrado elevarse hasta ese nivel por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios. Más adelante volveré a hablarte de él.

VERSO 2.

El globo solar, que es fuente de calor, tiene un diámetro de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros]. La extensión de la Luna es de 20.000 yojanas [258.000 kilómetros], y la de Rāhu es de 30.000 yojanas [387.000 kilómetros]. En el pasado, cuando se estaba repartiendo néctar, Rāhu trató de crear perturbaciones entre el Sol y la Luna interponiéndose entre ambos. Rāhu es enemigo del Sol y de la Luna; por esa razón, en los días de Luna nueva y en las noches de Luna llena siempre trata de cubrir su luz.

VERSO 3

Cuando los semidioses del Sol y de la Luna Le informaron del ataque de Rāhu, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, empleó Su disco, el cakra Sudarśana, para protegerles. El cakra Sudarśana es el devoto más querido del Señor y goza del favor del Señor. Incapaz de soportar el intenso calor de su refulgencia, destinado a matar a los no vaiṣṇavas, Rāhu huye de él lleno de temor. Cuando Rāhu perturba al Sol o a la Luna, se produce lo que la gente conoce con el nombre de eclipse.

VERSO 4.

Por debajo de Rāhu, y a una distancia de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros], están los planetas Siddhaloka, CāraŠaloka y Vidyādhara-loka.

VERSO 5.

Por debajo de Vidyādhara-loka, CāraŠaloka y Siddhaloka, en el espacio celestial denominado antarikṣa, se encuentran los lugares en que disfrutan los yakṣas, rākṣasas, piśācas, fantasmas y demás. Antarikṣa se extiende por toda la región en que sopla el viento y hay nubes flotando en el aire. Por encima de esa región ya no hay aire.

VERSO 6.

Por debajo de las moradas de los yakṣas y rākṣasas, y a una distancia de 100 yojanas [1.290 kilómetros], se encuentra el planeta Tierra. El vuelo de los cisnes, halcones, águilas y demás grandes aves señala sus límites superiores.

VERSO 7.

Mi querido rey, por debajo de la Tierra hay otros siete planetas, cuyos nombres son Atala, Vitala, Sutala, Talātala, Mahātala, Rasātala y Pātāla. Te he hablado ya de la situación de los sistemas planetarios de la Tierra. Las medidas de ancho y largo de los siete sistemas planetarios inferiores son idénticas a las de la Tierra.

VERSO 8.

En esos siete sistemas planetarios, también conocidos con el nombre de cielos subterráneos [bila-svarga], hay hermosas casas, jardines y lugares para el disfrute de los sentidos, más opulentos incluso que los que se encuentran en los sistemas planetarios superiores, pues los demonios gozan de un elevado nivel de placer de los sentidos, riqueza e influencia. La mayor parte de los habitantes de esos planetas, conocidos con los nombres de daityas, dānavas y nāgas, entran en la vida de familia. Sus esposas, hijos y amigos, así como la sociedad en que viven, están dedicados por entero a la felicidad material ilusoria. Los semidioses ven a veces interrumpido su disfrute de los sentidos, pero los habitantes de estos planetas disfrutan de la vida sin perturbación alguna; de modo que están muy apegados a la felicidad ilusoria.

VERSO 9.

Mi querido rey, en los cielos de imitación conocidos con el nombre de bila- svarga vive un gran demonio llamado Maya Dānava, artista y arquitecto muy experto que ha construido muchas ciudades decoradas con gran esplendor. Todo en ellas es maravilloso: las casas, las murallas, los pórticos, los lugares de asamblea, los templos, con sus patios y recintos anexos, así como los numerosos hoteles en los que encuentran alojamiento los forasteros. Las casas de los líderes de esos planetas están construidas con las piedras más preciosas, y siempre están llenas de nāgas y asuras, así como de otras entidades vivientes, como palomas, loros y otras aves parecidas. En suma, esas ciudades celestiales de imitación son muy hermosas y están decoradas de un modo muy atractivo.

VERSO 10.

Los parques y jardines de esos cielos artificiales superan en belleza a los de los planetas celestiales superiores. Los árboles, abrazados por las enredaderas, se inclinan con el peso de las ramas tiernas cargadas de frutas y flores; todo ello les da un aspecto extraordinariamente hermoso. Es una belleza que podría atraer a cualquiera, inundando su mente en el placer del goce de los sentidos. Hay allí muchos lagos y estanques de aguas claras y transparentes, agitadas con el saltar de los peces y embellecidas con muchas flores, como nenúfares, kuvalayas, kahlāras y lotos azules y rojos. En esos lagos anidan parejas de cakravākas y muchas otras aves acuáticas, siempre felices y gozosas; sus cantos dulces y agradables llenan de satisfacción e inducen al disfrute de los sentidos.

VERSO 11.

En esos planetas subterráneos no brilla el Sol, y por lo tanto, el tiempo no se divide en días y noches. Por esa razón, tampoco existe el temor que produce el paso del tiempo.

VERSO 12.

En ellos habitan grandes serpientes que portan gemas en sus capuchas; la refulgencia de esas gemas disipa la oscuridad en todas direcciones.

VERSO 13.

Los habitantes de esos planetas beben jugos y elixires hechos con hierbas maravillosas, y también se bañan en ellos, gracias a lo cual están libres de toda ansiedad y enfermedad física. No saben lo que son las canas, las arrugas o la invalidez; el brillo de sus cuerpos nunca disminuye; su transpiración no huele mal, y no conocen la fatiga ni la falta de energía y de entusiasmo propias de la vejez.

VERSO 14.

Todo en la vida les es favorable, y no temen a la muerte en ninguna de sus formas, con excepción de la establecida por el tiempo, que es la refulgencia del cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 15.

Cuando el disco Sudarśana entra en esas regiones, las esposas de los demonios abortan, debido al miedo que les inspira su refulgencia.

VERSO 16.

Mi querido rey, ahora te describiré uno por uno los sistemas planetarios inferiores, comenzando con Atala. En ese planeta vive un demonio llamado Bala, hijo de Maya Dānava. Ese demonio creó noventa y seis tipos de poder místico, que algunos mal llamados yog…s y svām…s aprovechan, incluso en la actualidad, para engañar a la gente. El demonio Bala, con simplemente bostezar, creó tres tipos de mujeres, llamadas svairiŠ…, kāmiŠ… y puḿścalī. A las svairiŠ…s les gusta casarse con hombres de su misma clase, a las kāmiŠ…s no les importa el grupo al que pertenezca su esposo, y las puḿścalī cambian constantemente de marido. Cuando un hombre entra en el planeta Atala, esas mujeres inmediatamente lo capturan y le hacen beber una bebida embriagante hecha de una droga denominada hā˜aka [cannabis indica]. Esa bebida dota al hombre de un gran poderío sexual, que las mujeres aprovechan para disfrutar. Una de ellas lo encanta con miradas seductoras, palabras íntimas y sonrisas de amor, para después abrazarlo. De este modo, lo induce a disfrutar con ella de la vida sexual hasta que queda completamente satisfecha. Debido al aumento de su potencia sexual, el hombre se considera más fuerte que diez mil elefantes y cree haber alcanzado la perfección. En verdad, bajo la influencia de la ilusión, y embriagado de orgullo falso, cree que es Dios, e ignora la amenaza de la muerte.

VERSO 17.

Por debajo de Atala está el planeta Vitala, donde el Señor ®iva, a quien se conoce como el amo de las minas de oro, vive con sus acompañantes personales, que son fantasmas y entidades vivientes parecidas. El Señor ®iva, cumpliendo con su función de progenitor, tiene relaciones sexuales con Bhavān…, la progenitora, a fin de producir entidades vivientes; de la mezcla de sus fluidos vitales se genera el río Hā˜ak…. Cuando el fuego encendido por el viento bebe de ese río, chisporrotea y lo escupe; de ese modo se forma el oro denominado hā˜aka, con el cual se adornan los demonios que, con sus esposas, viven felices en el planeta.

VERSO 18.

Por debajo de Vitala hay otro planeta, Sutala, donde vive todavía hoy el gran hijo de Mahārāja Virocana, Bali Mahārāja, famoso por ser el más piadoso de los reyes. Para favorecer al rey del cielo, Indra, el Señor Viṣṇu apareció en la forma de un brahmacārī enano hijo de šditi, y engañó a Bali Mahārāja pidiéndole solamente tres pasos de tierra y quitándole los tres mundos. Muy complacido con Bali Mahārāja por haberle dado todas sus propiedades, el Señor le devolvió su reino y le hizo más rico incluso que el opulento rey Indra. Bali Mahārāja se ocupa todavía hoy en servicio devocional adorando a la Suprema Personalidad de Dios en el planeta Sutala.

VERSO 19.

Mi querido rey, Bali Mahārāja donó todas sus posesiones a la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva; pero nadie debe pensar que las grandes opulencias materiales de que goza en bila-svarga son resultado de su actitud caritativa. La Suprema Personalidad de Dios, que es fuente de vida para todos los seres, vive en el corazón de todos en la forma de la Superalma, la amiga de la entidad viviente; bajo Su dirección, ella disfruta o sufre en el mundo material. Llevado del gran aprecio que le inspiraban las cualidades trascendentales del Señor, Bali Mahārāja ofreció todo lo que tenía a Sus pies de loto. No lo hizo, sin embargo, con la intención de obtener ganancias materiales, sino para volverse un devoto puro. El devoto puro tiene abiertas, sin necesidad de esforzarse por ello, las puertas de la liberación. Nadie debe pensar que Bali Mahārāja recibió tan grandes opulencias materiales por el simple hecho de ser caritativo. Cuando alguien alcanza la posición de devoto puro y su actitud es de amor, por la voluntad del Señor Supremo también puede ser bendecido con una posición material elevada. Sin embargo, no se debe cometer el error de pensar que la opulencia material del devoto es el resultado de su servicio devocional. El verdadero resultado del servicio devocional es el despertar del amor puro por la Suprema Personalidad de Dios, amor que continúa en toda circunstancia.

VERSO 20.

Cuando una persona pronuncia voluntaria o involuntariamente el santo nombre del Señor, aunque sea una sola vez, y aunque lo haga encontrándose agobiada por el hambre, por tropezar con algo o en una caída, inmediatamente se libera de las reacciones de sus pecados pasados. Para obtener ese mismo beneficio, los karm…s enredados en actividades materiales tienen que enfrentarse con muchas dificultades en la práctica del yoga místico y de otros procesos.

VERSO 21.

La Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, Se vende a devotos Suyos como Nārada Muni. En otras palabras, el Señor da a esos devotos amor puro, y Se entrega en persona a quienes Le aman con pureza. Grandes yog…s místicos autorrealizados, como los cuatro Kumāras, obtienen también una gran bienaventuranza trascendental cuando perciben a la Superalma dentro de sí mismos.

VERSO 22.

La Suprema Personalidad de Dios no concedió Su misericordia a Bali Mahārāja en forma de felicidad y opulencia materiales, pues esas cosas hacen olvidar el servicio amoroso del Señor. El resultado de la opulencia material es no poder mantener la mente absorta en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 23.

Como no veía otra forma de quitárselo todo a Bali Mahārāja, la Suprema Personalidad de Dios recurrió a un truco, y, acudiendo a él como un mendigo, le arrebató los tres mundos. A Bali Mahārāja sólo le quedaba el cuerpo, pero el Señor aún no estaba satisfecho. Le hizo prisionero, le ató con las cuerdas de VaruŠa y le arrojó a una cueva en una montaña. Pero Bali Mahārāja era un devoto tan excelso que, a pesar de haber sido despojado de todas sus propiedades y arrojado a una cueva, habló de la siguiente manera.

VERSO 24.

¡Ay! ¡Qué lamentable es que Indra, el rey del cielo, a pesar de ser muy erudito y poderoso, y a pesar de haber elegido a Bṛhaspati como primer ministro y consejero, sea un perfecto ignorante en lo que al avance espiritual se refiere! Tampoco Bṛhaspati es inteligente, pues no ha sabido instruir a su discípulo Indra. Cuando el Señor Vāmanadeva estuvo a su puerta, el rey Indra, en lugar de pedirle una oportunidad de ofrecer servicio amoroso trascendental, se sirvió de Él e hizo que me pidiera una limosna, para así quitarme los tres mundos y aumentar su propia complacencia sensorial. La soberanía sobre los tres mundos es de lo más insignificante, pues todas las opulencias materiales que se puedan poseer duran únicamente lo que un manu, que no es más que una minúscula fracción del tiempo infinito.

VERSO 25.

Bali Mahārāja dijo: Mi abuelo, Prahlāda Mahārāja, es la única persona que comprendió cuál era su verdadero interés personal. El Señor Nṛsiḿhadeva, después de matar a Hiraṇyakaśipu, el padre de Prahlāda, quiso ofrecer a éste el reino de su padre e incluso la liberación del cautiverio material; Prahlāda, sin embargo, no aceptó ninguna de las dos cosas. Pensó que la liberación y la opulencia material son obstáculos en la senda del servicio devocional, y que por lo tanto, esos dones de la Suprema Personalidad de Dios no son Su verdadera misericordia. Por consiguiente, en lugar de aceptar los resultados del karma y del jñāna, Prahlāda Mahārāja simplemente pidió al Señor que le ocupase en el servicio de Su sirviente.

VERSO 26.

Bali Mahārāja dijo: Las personas como nosotros, que todavía estamos apegadas al disfrute material, contaminadas por las modalidades de la naturaleza material y faltas de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, no podemos seguir el sendero supremo de Prahlāda Mahārāja, el excelso devoto del Señor.

VERSO 27.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, ¿cómo podría yo glorificar la personalidad de Bali Mahārāja? La Suprema Personalidad de Dios, el amo de los tres mundos, que es sumamente compasivo con Su devoto, guarda su puerta con una maza en la mano. Cuando RāvaŠa, el poderoso demonio, se acercó allí con intención de derrotar a Bali Mahārāja, Vāmanadeva, con un golpe del dedo gordo de Su pie, lo envió a una distancia de 130.000 kilómetros. De la personalidad y actividades de Bali Mahārāja te hablaré más adelante [en el Octavo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 28.

Por debajo de Sutala está el planeta llamado Talātala, gobernado por el demonio dānava llamado Maya, quien es el ācārya [maestro] de todos los māyāv…s, personas capaces de invocar los poderes de la brujería. Para bien de los tres mundos, el Señor ®iva, que recibe el nombre de Tripurāri, en cierta ocasión incendió los tres reinos de Maya; sin embargo, más tarde, complacido con él, le devolvió su reino. Desde entonces, Maya Dānava cuenta con la protección del Señor ®iva, y debido a ello piensa, equivocadamente, que ya no tiene por qué temer al cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 29.

El sistema planetario que está por debajo de Talātala recibe el nombre de Mahātala. Es la morada de serpientes de muchas capuchas, descendientes de Kadr™, que siempre están iracundas. De entre ellas, las principales son Kuhaka, Takṣaka, Kāliya y Suṣeṇa. Las serpientes de Mahātala están siempre perturbadas por el temor que sienten de Garuḍa, la montura del Señor Viṣṇu; algunas de ellas, a pesar de la gran ansiedad que sienten, juegan con sus esposas, hijos, amigos y familiares.

VERSO 30.

Por debajo de Mahātala se encuentra el sistema planetario llamado Rasātala, morada de los demoníacos hijos de Diti y de Danu, que reciben los nombres de paŠis, nivāta-kavacas, kāleyas e hiraŠya-puravās…s [los habitantes de HiraŠya-pura]. Todos ellos son enemigos de los semidioses, y viven en agujeros, como las serpientes. Son extraordinariamente crueles y poderosos desde el mismo momento de nacer, y aunque están orgullosos de su fuerza, siempre son vencidos por el cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios, que gobierna sobre todos los sistemas planetarios. Cuando Saramā, una mensajera de Indra, entona una determinada maldición, los serpentinos demonios de Mahātala sienten gran temor de Indra.

VERSO 31.

Por debajo de Rasātala hay otro sistema planetario, conocido con los nombres de Pātāla o Nāgaloka, donde habitan muchas serpientes demoníacas, que son los señores de Nāgaloka. Entre ellas están ®a‰kha, Kulika, Mahāśańkha, ®veta, Dhanañjaya, Dhṛtarāṣṭra, Śańkhacūḍa, Kambala, Aśvatara y Devadatta; la principal es Vāsuki. Todas ellas manifiestan una ira terrible, y tienen muchas capuchas: algunas tienen cinco, otras tienen siete, diez, cien, o hasta mil. Llevan las capuchas adornadas con piedras preciosas; la luz que emana de esas gemas ilumina todo el sistema planetario de bila-svarga.

CAPÍTULO 25.

LAS GLORIAS DEL SEÑOR ANANTA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, aproximadamente a 385.000 kilómetros por debajo del planeta Pātāla vive otra encarnación de la Suprema Personalidad de Dios; se trata de la expansión del Señor Viṣṇu conocida con el nombre de Ananta, el Señor Sańkarṣaṇa. Su posición es siempre trascendental; pero debido a que es adorado por el Señor ®iva, la deidad de tamo-guŠa, la oscuridad, a veces recibe el nombre de tāmas…. El Señor Ananta es la Deidad regente de la modalidad material de la ignorancia, así como del ego falso de todas las almas condicionadas. Cuando el ser viviente condicionado piensa: «Yo soy el disfrutador, y este mundo está hecho para mi disfrute», es el Señor Sańkarṣaṇa quien le dicta ese concepto de la vida. De ese modo, el alma condicionada cree ser el Señor Supremo.

VERSO 2.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Este gran universo, que reposa sobre una de los miles de capuchas del Señor Anantadeva, es como una semilla de mostaza blanca. Comparado con la capucha del Señor Ananta, su tamaño es infinitesimal.

VERSO 3.

En el momento de la devastación, el Señor Anantadeva cuando desea destruir toda la creación, se irrita ligeramente. Entonces, de Su entrecejo surge el Rudra de tres ojos, que lleva un tridente. Ese Rudra, conocido con el nombre de Sańkarṣaṇa, es la personificación de los once Rudras o encarnaciones del Señor ®iva, y aparece para destruir toda la creación.

VERSO 4.

Las rosadas y transparentes uñas de los pies de loto del Señor son como piedras preciosas pulidas como espejos. Los devotos puros y los líderes de las serpientes ofrecen con gran devoción reverencias al Señor Sańkarṣaṇa, y se llenan de alegría al ver la hermosura de sus propios rostros reflejada en las uñas de Sus pies. Al contemplar la hermosura de esos rostros, de mejillas adornadas con pendientes deslumbrantes, la vista se complace extraordinariamente.

VERSO 5.

Los brazos del Señor Ananta son atractivos y largos; están adornados con bellas ajorcas y son completamente espirituales. Su color blanco les da el aspecto de columnas de plata. Cuando las hermosas princesas de los reyes serpientes, con la esperanza de obtener la auspiciosa bendición del Señor, ungen Sus brazos con pasta de aguru, pasta de sándalo y ku‰kuma, el contacto con Sus extremidades despierta en ellas deseos lujuriosos. El Señor, comprendiendo sus pensamientos, las mira con una sonrisa misericordiosa, y ellas, al darse cuenta de que Él conoce sus deseos, sienten vergüenza. Entonces contemplan con hermosas sonrisas la cara de loto del Señor, que muestra la delicia del amor por Sus devotos y está embellecida por Sus ojos rojizos, que se mueven suavemente bajo el efecto de la embriaguez.

VERSO 6.

El Señor Sańkarṣaṇa es el océano de ilimitadas cualidades espirituales; por ello se Le conoce con el nombre de Anantadeva. Él no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios. Reside en Su morada, conteniendo Su ira y Su intolerancia para bien de todas las entidades vivientes que pueblan el mundo material.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Los semidioses, los demonios, los uragas [semidioses con forma de serpiente], los siddhas, los gandharvas, los vidyādharas y muchos sabios gloriosos ofrecen constantes oraciones al Señor. Debido a la embriaguez, el Señor parece confuso, y Sus ojos, con aspecto de flores en todo su esplendor, se mueven inquietos. Él complace a Sus acompañantes personales, los semidioses principales, con los dulces sonidos que emanan de Su boca. Vestido con ropas azules y adornado con un solo pendiente, lleva sobre la espalda un arado, que sostiene con Sus dos manos, hermosas y bien formadas. Es tan blanco como Indra, el rey celestial, y ciñe Su cintura con un cinturón dorado; alrededor del cuello lleva un collar vaijayant… de flores de tulas… siempre frescas, cuya fragancia de miel embriaga a las abejas que zumban dulcemente a su alrededor, realzando cada vez más la belleza del collar. De ese modo, el Señor disfruta de Sus muy magnánimos pasatiempos.

VERSO 8.

Cuando una persona que desea con mucha sinceridad liberarse de la vida material escucha las glorias de Anantadeva de labios de un maestro espiritual perteneciente a la cadena de sucesión discipular, y, como resultado, medita constantemente en Sańkarṣaṇa, entonces el Señor entra en lo más profundo de su corazón, y allí destruye toda la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza y corta en pedazos el fuerte nudo del corazón, que desde tiempo inmemorial se ha ido apretando cada vez más debido al deseo de dominar la naturaleza material por medio de las actividades fruitivas. Nārada Muni, el hijo del Señor Brahmā, siempre glorifica a Anantadeva en la asamblea de su padre, donde canta versos bienaventurados que él mismo compone, acompañándose con su instrumento de cuerda [o de un cantante celestial] que recibe el nombre de tumburu.

VERSO 9.

Con Su mirada, la Suprema Personalidad de Dios hace que las modalidades de la naturaleza material puedan actuar como causas de la creación, el mantenimiento y la destrucción del universo. El Alma Suprema es ilimitada y no tiene principio; aunque es uno, Se ha manifestado en muchas formas. ¿Cómo puede la sociedad humana comprender los designios del Supremo?

VERSO 10.

Esta manifestación de materia densa y sutil existe dentro de la Suprema Personalidad de Dios. Él, por Su misericordia sin causa hacia Sus devotos, manifiesta diversas formas, todas las cuales son trascendentales. El Señor Supremo es sumamente generoso, y es el amo de todo poder místico. Para conquistar las mentes de Sus devotos y dar placer a sus corazones, adviene en diversas encarnaciones y manifiesta infinidad de pasatiempos.

VERSO 11.

Si una persona, aunque afligida o degradada, canta el santo nombre del Señor, habiéndolo escuchado de labios de un maestro espiritual genuino, se purifica de inmediato. Incluso si lo canta en broma o sin darse cuenta, él y todos los que le escuchan se liberan de todos los pecados. Por lo tanto, ¿cómo puede dejar de cantar el nombre del Señor Śeṣa una persona que busque desenredarse de las garras de la materia? ¿En quién más podría refugiarse?

VERSO 12.

El Señor es ilimitado, y, por lo tanto, nadie puede calcular Su poder. Todo este universo, con todas las grandes montañas, ríos, océanos, árboles y entidades vivientes que lo pueblan, es como un átomo que reposa sobre una de Sus muchos miles de capuchas. ¿Quién podría describir Sus glorias, aun teniendo miles de lenguas?

VERSO 13.

Las grandes y gloriosas cualidades del poderoso Señor Anantadeva no tienen fin. En verdad, Su poderío es ilimitado. Además de ser autosuficiente, es el sostén de todo. Él tiene Su morada por debajo de los sistemas planetarios inferiores y sostiene todo el universo sin dificultad.

VERSO 14.

Mi querido rey, te he descrito por completo la creación del mundo material conforme a las actividades fruitivas y a los deseos de las almas condicionadas, tal como lo he escuchado de labios de mi maestro espiritual. Esas almas condicionadas, que están llenas de deseos materiales, alcanzan diversas posiciones en distintos sistemas planetarios, y de ese modo viven dentro de la creación material.

VERSO 15.

Mi querido rey, hasta aquí te he explicado que la gente, por lo general, actúa conforme a sus deseos, y de ese modo obtienen como resultado distintos tipos de cuerpos en planetas superiores o inferiores. Tú me has preguntado, y yo te he explicado todo lo que he escuchado de las autoridades. ¿Qué más quieres saber ahora?

CAPÍTULO 26.

DESCRIPCIÓN DE LOS PLANETAS INFERNALES.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ¿cuál es la razón de la diversidad de situaciones materiales en que se encuentran las entidades vivientes? Explícame eso, por favor.

VERSO 2.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en este mundo material, las actividades pueden ser de tres tipos: bajo la influencia de la modalidad de la bondad, bajo la influencia de la pasión, o bajo la modalidad de la ignorancia. Como todo el mundo actúa bajo la influencia de esas tres modalidades de la naturaleza material, los resultados de las actividades también pueden ser de tres tipos. El que actúa influenciado por la modalidad de la bondad es religioso y feliz, el que actúa bajo la influencia de la pasión obtiene una mezcla de desdicha y felicidad, y quien actúa bajo la influencia de la ignorancia siempre es desdichado y vive como un animal. El destino que alcanzan las entidades vivientes varía conforme al grado en que influyen en ellas esas modalidades de la naturaleza.

VERSO 3.

El resultado de las diversas actividades piadosas son diversos niveles de vida celestial; del mismo modo, el que es impío en sus actividades cae en diversas condiciones de vida infernal. Aquellos que actúan bajo la influencia de la modalidad material de la ignorancia se ocupan en actividades impías, y en proporción a su ignorancia, tienen que sufrir en condiciones infernales de diversos tipos. Los sufrimientos de quien actúa bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia debido a la locura, serán los menos rigurosos; el que actúa de modo impío, pero conoce la diferencia entre las actividades piadosas e impías, sufrirá en un infierno de mediana severidad. El peor destino es el de quien actúa de modo impío e ignorante por ateísmo. Debido a la ignorancia, todas las entidades vivientes, desde tiempo inmemorial, se han visto arrastradas por diversos deseos a miles de planetas infernales distintos. Voy a tratar de describírtelos lo mejor que pueda.

VERSO 4.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, esas regiones infernales, ¿están fuera del universo, dentro de la cubierta del universo, o en diversas regiones de este mismo planeta?

VERSO 5.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī respondió: Todos los planetas infernales se encuentran en el espacio comprendido entre los tres mundos y el océano Garbhodaka. Se encuentran en la parte sur del universo, por debajo de Bhū-maṇḍala y ligeramente por encima de las aguas del océano Garbhodaka. En esa misma región, entre el océano y los sistemas planetarios inferiores, se encuentra también Pitṛloka, cuyos habitantes, encabezados por Agniṣvāttā, meditan en la Suprema Personalidad de Dios en un estado de samādhi profundo y desean siempre el bien de sus familias.

VERSO 6.

El rey de los pitās es Yamarāja, el muy poderoso hijo del dios del Sol. Vive en Pitṛloka en compañía de sus asistentes personales y, rigiéndose por las reglas y regulaciones establecidas por el Señor Supremo, hace que sus agentes, los yamad™tas, lleven ante él a todos los hombres pecaminosos inmediatamente después de que mueren. Una vez bajo su jurisdicción, él los juzga convenientemente conforme a las actividades pecaminosas que cada uno haya realizado, y los envía a uno de los muchos planetas infernales para que reciban su correspondiente castigo.

VERSO 7.

Algunas autoridades dicen que los planetas infernales son veintiuno en total; otros dicen que son veintiocho. Mi querido rey, te hablaré de todos ellos citando sus nombres, formas y características. Los nombres de los diversos infiernos son los siguientes: Tāmisra, Andhatāmisra, Raurava, Mahāraurava, Kumbh…pāka, Kālas™tra, Asipatravana, S™karamukha, Andhak™pa, Kṛmibhojana, Sandaḿśa, Taptas™rmi, Vajrakaṇṭaka-śālmalī, VaitaraŠ…, P™yoda, PrāŠarodha, Viśasana, Lālābhakṣa, Sārameyādana, Av…ci, Ayaƒpāna, Kṣārakardama, Rakṣogaṇa-bhojana, ®™laprota, Dandaśūka, Ava˜a-nirodhana, Paryāvartana y S™c…mukha. Todos esos planetas están destinados como castigo para las entidades vivientes.

VERSO 8.

Mi querido rey, la persona que se apodera de la esposa legítima, los hijos o el dinero de otro, es arrestada en el momento de la muerte por los crueles yamad™tas, quienes la atan con la cuerda del tiempo y la arrastran por la fuerza hasta el planeta infernal llamado Tāmisra. En las profundas tinieblas de ese planeta, los yamad™tas castigan al pecador con golpes e insultos; le hacen pasar hambre, y no le dan nada de beber. De ese modo, los iracundos sirvientes de Yamarāja le causan unos sufrimientos tan intensos que a veces se desmaya debido al castigo.

VERSO 9.

El destino de la persona que se vale de engaños y disimulos para disfrutar de la esposa y de los hijos de otro hombre es el infierno Andhatāmisra. Allí se encuentra en la misma situación que un árbol que está siendo cortado de raíz. Ya antes de llegar a Andhatāmisra, la entidad viviente pecaminosa tiene que padecer sufrimientos insoportables, que le hacen perder la inteligencia y la vista. Ésa es la razón del nombre que los grandes sabios han dado a ese infierno, Andhatāmisra.

VERSO 10.

La persona que identifica el cuerpo con el ser trabaja arduamente día y noche para conseguir dinero con el que mantener los cuerpos de su esposa, sus hijos y el suyo propio. En sus esfuerzos por mantener a su familia, puede llegar a cometer violencia contra otras entidades vivientes. En el momento de la muerte, se verá obligado a abandonar su cuerpo y a su familia, y será arrojado al infierno Raurava, donde tendrá que sufrir las reacciones de su envidia hacia otras criaturas.

VERSO 11.

A lo largo de su vida, la persona envidiosa comete actos de violencia contra muchas entidades vivientes. Por esa razón, después de morir, Yamarāja la lleva a un infierno en que las entidades vivientes a las que ella hizo daño se le aparecen en forma de animales ruru y le causan enormes dolores. Los grandes sabios dan a ese infierno el nombre de Raurava. Los rurus, que por lo común no se ven en este mundo, son más envidiosos que las serpientes.

VERSO 12.

La persona que mantiene su propio cuerpo haciendo daño a otros está obligada a sufrir los castigos del infierno Mahāraurava. Allí, los animales ruru que reciben el nombre de kravyāda la atormentan y comen su carne.

VERSO 13.

Hay personas crueles que, por mantener el cuerpo y dar satisfacción a la lengua, cocinan pobres animales o aves indefensas sin siquiera haberles dado muerte. A esas personas, hasta los antropófagos las condenan. En su siguiente vida, los yamad™tas las llevan al infierno de Kumbh…pāka, donde las fríen en aceite hirviendo.

VERSO 14.

Quien mata a un brāhmaŠa es enviado al infierno Kālas™tra, que abarca una circunferencia de ciento treinta mil kilómetros y está hecho de cobre en toda su extensión. La temperatura de esa superficie de cobre, calentada con fuego desde abajo y por un Sol abrasador por encima, es insoportable, y en ella, el asesino de un brāhmaŠa sufre quemado tanto por dentro como por fuera. Por dentro, arde de hambre y de sed, y por fuera, arde debido al calor abrasador del Sol y al fuego que calienta por debajo la superficie de cobre. Así, unas veces se tiende y otras veces se sienta, se pone en pie o corre de un lugar a otro, padeciendo este suplicio durante tantos miles de años como pelos hay en el cuerpo de un animal.

VERSO 15.

A la persona que se desvía injustificadamente de la senda de los Vedas, los sirvientes de Yamarāja la envían al infierno de Asi-patravana, donde la azotan con látigos. Huyendo del insoportable dolor, corre de un lugar a otro, pero por todas partes tropieza con árboles de palma de hojas cortantes como espadas. Con todo el cuerpo herido, se desmaya a cada paso y clama en voz alta: «¡Ay! ¿Qué puedo hacer ahora?, ¿qué puedo hacer para salvarme?». Éste es el sufrimiento que se impone a quien se desvía de sus principios religiosos.

VERSO 16.

En su siguiente vida, el rey o representante del gobierno que es pecaminoso y castiga a una persona inocente, o que impone un castigo corporal a un brāhmaŠa, es llevado por los yamad™tas al infierno S™kharamukha, donde los muy poderosos sirvientes de Yamarāja lo aplastan del mismo modo que a una caña de azúcar cuando se le exprime el jugo. La entidad viviente pecaminosa llora de modo lastimero y se desmaya, igual que un hombre inocente sometido a castigos. Ése es el resultado de castigar a una persona sin culpa.

VERSO 17.

Por la voluntad del Señor Supremo, algunos seres vivos de nivel inferior, como las pulgas y los mosquitos, chupan la sangre de los seres humanos y de otros animales. Esas criaturas insignificantes no son conscientes de que sus picaduras causan dolor al ser humano. Sin embargo, los seres humanos avanzados, como los brāhmaṇas, kṣatriyas y vaiśyas , tienen mayor grado de conciencia, y saben lo doloroso que es ser matado. Ciertamente, el ser humano con conocimiento incurre en pecado si mata o atormenta a esas criaturas insignificantes, que no tienen capacidad de discriminación. Para castigar a ese hombre pecaminoso, el Señor Supremo le envía al infierno Andhak™pa, donde es atacado por las aves, fieras, reptiles, mosquitos, piojos, gusanos, moscas y demás criaturas a los que atormentó durante su vida, los cuales le atacan desde todas las direcciones y le privan del placer de dormir. Sin poder descansar, vaga constantemente en la oscuridad. Así, en Andhak™pa pasa por los mismos sufrimientos que las criaturas de especies inferiores.

VERSO 18.

A la persona que recibe algún alimento y no lo comparte con sus huéspedes y con los ancianos y niños, sino que prefiere comerlo ella todo, o lo come sin realizar los cinco tipos de sacrificio, no se la considera mejor que un cuervo. Después de morir, es enviada al más abominable de los infiernos, Kṛmibhojana. En ese infierno hay un lago de 100.000 yojanas [1.300.000 kilómetros] de diámetro completamente lleno de gusanos; allí nace con cuerpo de gusano y se alimenta de los demás gusanos, que, a su vez, comen de su cuerpo. A menos que expíe sus pecados antes de morir, el pecador permanecerá en el infernal lago Kṛmibhojana durante tantos años como yojanas de ancho tiene el lago.

VERSO 19.

Mi querido rey, quien robe las joyas o el oro de un brāhmaŠa —o, en verdad, de cualquier otra persona— sin una justificación imperiosa, será enviado al infierno Sandaḿśa, donde le sacarán la piel con tenazas y bolas de hierro al rojo vivo hasta despellejarle y cortar en pedazos todo su cuerpo.

VERSO 20.

El hombre o la mujer que se entregan a relaciones sexuales con un miembro indigno del sexo opuesto, después de morir son castigados por los sirvientes de Yamārāja en el infierno Taptas™rmi, donde se les azota con látigos. Al hombre se le obliga a abrazar la forma de una mujer hecha de hierro candente, y a la mujer se le obliga a hacer lo mismo con la forma de un hombre. Ése es el castigo por las relaciones sexuales ilícitas.

VERSO 21.

La persona que se entrega indiscriminadamente a la vida sexual —incluso con animales— es enviada después de morir al infierno Vajrakaṇṭaka-śālmalī. En ese infierno crece un árbol de seda vegetal lleno de espinas duras como rayos. Los agentes de Yamarāja cuelgan de ese árbol al pecador y lo empujan con fuerza, de modo que las espinas le desgarren todo el cuerpo.

VERSO 22.

La persona que nace en una familia con responsabilidades —como por ejemplo un kṣatriya, un miembro de la realeza o un oficial del gobierno—, pero descuida la ejecución de sus deberes prescritos conforme a los principios religiosos, y debido a ello se degrada, en el momento de la muerte desciende al infernal río VaitaraŠ…. Ese río, que es un infierno en forma de foso, está lleno de animales acuáticos muy feroces. Tan pronto como el pecador es arrojado al río VaitaraŠ…, esos animales acuáticos comienzan a devorarle, pero debido a su vida extremadamente pecaminosa, no abandona el cuerpo; recuerda constantemente sus actividades pecaminosas y sufre lo indecible en ese río, que está lleno de excremento, orina, pus, sangre, pelo, uñas, huesos, médula, carne y grasa.

VERSO 23.

Los desvergonzados maridos de mujeres śūdras de bajo nacimiento viven como los animales, sin limpieza ni buen comportamiento, y sin llevar una vida regulada. Cuando mueren, esas personas son arrojadas al infierno P™yoda, donde tienen que permanecer en un océano de pus, excremento, orina, moco, saliva y otras sustancias impuras. Los śūdras que no consiguen mejorar su condición caen en ese océano y se ven obligados a comer todas esas desagradables sustancias.

VERSO 24.

El miembro de las clases superiores [brāhmaŠa, kṣatriya, o vaiśya] que en esta vida sienta demasiada afición por salir de caza con sus perros, mulas o asnos, para matar animales innecesariamente en el bosque, después de morir será enviado al infierno de PrāŠarodha, donde los sirvientes de Yamarāja le utilizarán como blanco de sus flechas.

VERSO 25.

La persona que está orgullosa de su elevada posición en esta vida y que, llevada por el deseo de prestigio material, ofrece despreocupadamente animales en sacrificio, después de morir es enviada al infierno Viśasana, donde los sirvientes de Yamarāja la matan después de causarle ilimitados sufrimientos.

VERSO 26.

Si un necio que pertenece a una de las clases de nacidos por segunda vez [brāhmaṇas, kṣatriyas y vaiśyas] obliga a su esposa a beber su semen, llevado del deseo lujurioso de tenerla bajo control, después de morir será enviado al infierno Lālābhakṣa, donde le arrojarán a un río de semen y le obligarán a beberlo.

VERSO 27.

En este mundo hay bandidos de profesión que incendian las casas o envenenan a la gente. También hay miembros de la realeza y funcionarios del gobierno que, a veces, saquean a los comerciantes obligándoles a pagar el impuesto sobre la renta o sirviéndose de otros métodos. Después de morir, esos demonios son enviados al infierno Sārameyādana. En ese planeta hay 720 perros hambrientos que, siguiendo las órdenes de los agentes de Yamarāja, devoran a esos pecadores con sus colmillos duros como rayos.

VERSO 28.

La persona que en esta vida presta falso testimonio, o miente en sus relaciones comerciales o al dar caridad, después de morir recibe un severo castigo de los agentes de Yamarāja, quienes le conducen a la cima de una montaña de mil trescientos kilómetros de alto y lo arrojan de cabeza al infierno Av…cimat. En ese infierno no existe protección, y las duras piedras que lo forman son como olas en el mar. En él, sin embargo, no hay agua, por lo cual recibe el nombre de Av…cimat [sin agua]. El pecador es arrojado una y otra vez desde la cima de la montaña, y su cuerpo queda roto en pequeños pedazos; sin embargo, no muere, y tiene que pasar una y otra vez por el mismo suplicio.

VERSO 29.

Todo brāhmaŠa —o mujer casada con un brāhmaŠa— que beba alcohol, será llevado por los agentes de Yamarāja al infierno de Ayaƒpāna. Ese infierno es también el destino de todo kṣatriya, vaiśya o persona sometida a un voto que, bajo la influencia de la ilusión, beba soma-rasa. En Ayaƒpāna, los agentes de Yamarāja, subidos sobre su pecho, le vierten hierro fundido en la boca.

VERSO 30.

La persona ruin y de bajo nacimiento que vive absorta en el orgullo falso y en la idea de que es alguien importante, y que por ello no muestra el debido respeto a quien es más elevado que ella por nacimiento, austeridad, educación, conducta, casta u orden espiritual, es como un muerto incluso mientras vive. Después de morir, es arrojada de cabeza al infierno de Kṣārakardama, donde los agentes de Yamarāja le causan enormes sufrimientos.

VERSO 31.

En este mundo hay hombres y mujeres que sacrifican seres humanos ante Bhairava, Bhadra Kāl…, para luego comer la carne de sus víctimas. Después de morir, los ejecutores de esos sacrificios son llevados a la morada de Yamarāja, donde sus víctimas, en cuerpo de rākṣasa, les cortan en pedazos con sus afiladas espadas. Del mismo modo que los caníbales de este mundo bailan y cantan llenos de júbilo mientras beben la sangre de sus víctimas, esos rākṣasas disfrutan bebiendo la sangre de quienes les sacrificaron y lo festejan del mismo modo.

VERSO 32.

En esta vida, algunas personas brindan refugio a animales y aves que, en la aldea o en un bosque, acuden a ellas en busca de protección; después de hacerles creer que los van a proteger, los hieren con lanzas y lazos y juegan con ellos como si fueran muñecos, causándoles mucho dolor. Después de morir, esas personas son llevadas por los sirvientes de Yamarāja al infierno de ®™laprota, donde les hieren el cuerpo con lanzas afiladas como agujas. Pasan hambre y sed, y muchas aves de pico afilado, como buitres y garzas, vienen de todas partes para picotear sus cuerpos. En medio del sufrimiento de esas torturas, recuerdan las actividades pecaminosas que cometieron en el pasado.

VERSO 33.

Aquellos que en esta vida son envidiosos como serpientes, siempre iracundos y haciendo sufrir a otras entidades vivientes, después de morir caen al infierno Dandaśūka. Mi querido rey, en ese infierno hay serpientes de cinco y de siete cabezas, que devoran a esas personas pecaminosas del mismo modo que una serpiente se traga un ratón.

VERSO 34.

Aquellos que en esta vida encierran a otras entidades vivientes en pozos oscuros, graneros o grutas de la montaña, después de morir son enviados al infierno Ava˜a-nirodhana. Allí se les arroja en pozos oscuros, donde se asfixian en medio de humos y vapores venenosos, sufriendo muy intensamente.

VERSO 35.

El casado que recibe a huéspedes o visitantes con miradas de odio, como si fuera a quemarles con la vista, es enviado al infierno Paryāvartana, en medio de muchos buitres, cuervos, garzas y otras aves que le miran con sus penetrantes ojos hasta que, de pronto, se abalanzan contra él y le arrancan los ojos con gran violencia.

VERSO 36.

El que está muy orgulloso de las riquezas que posee en este mundo o en esta vida, siempre piensa: «¡Qué rico soy!, ¿quién podría compararse conmigo?». Con una visión distorsionada, siempre tiene miedo de que alguien le quite sus riquezas. En verdad, sospecha incluso de sus superiores. Cuando piensa en la posibilidad de perder sus riquezas, el rostro y el corazón se le secan; debido a ello, su expresión es la de un espíritu malvado. Le es imposible ser verdaderamente feliz, y no sabe lo que es estar libre de ansiedad. Por las actividades pecaminosas que realiza para ganar dinero, aumentar sus riquezas y protegerlas, es enviado al infierno de S™c…mukha, donde los alguaciles de Yamarāja cosen todo su cuerpo y lo atraviesan con hilos, como los tejedores cuando fabrican una tela.

VERSO 37.

Mi querido rey Parīkṣit, en la provincia de Yamarāja hay miles de planetas infernales. Todas las personas impías que he mencionado —y muchas otras que no he nombrado— tendrán que sufrir en esos planetas en proporción a su grado de impiedad. Las personas piadosas, sin embargo, entrarán en otros sistemas planetarios, los planetas de los semidioses. Aun así, tanto unos como otros tendrán que regresar a la Tierra cuando agoten los resultados de sus actividades.

VERSO 38.

Ya al principio [en los Cantos Segundo y Tercero del ®r…mad-Bhāgavatam], te he explicado cómo progresar en la senda de la liberación. En los Purāṇas se describe la vasta existencia del universo, que tiene forma de huevo. Se considera que esa enorme forma es el cuerpo externo del Señor, creado por Su energía y las modalidades. Comúnmente se lo conoce con el nombre de virā˜a-r™pa. Quien lea con gran fe la descripción de esa forma externa del Señor, escuche hablar de ella, o la explique a otros con el fin de propagar el bhāgavata-dharma, el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, verá aumentar gradualmente su fe y su devoción. Es muy difícil alcanzar ese estado de conciencia; pero mediante este proceso podemos purificarnos y, poco a poco, llegar a ser conscientes de la Verdad Absoluta Suprema.

VERSO 39.

La persona cuyo interés está en seguir la senda de la liberación y no siente atracción por la senda de la vida condicionada recibe el nombre de yati, devoto. Esa persona debe comenzar por controlar la mente pensando en el virā˜a-r™pa, la gigantesca forma universal del Señor, para después, poco a poco, pensar en la forma espiritual de Kṛṣṇa [sac-cid-ānanda-vigraha], una vez que haya escuchado acerca de ambas formas. De ese modo, su mente se establecerá firmemente en el plano de samādhi, y mediante el servicio devocional llegará a percibir la forma espiritual del Señor, que es el destino de los devotos, alcanzando así el éxito en la vida.

VERSO 40.

Mi querido rey, hasta aquí he descrito para ti el planeta Tierra, además de otros sistemas planetarios y sus regiones [varṣas], junto con sus ríos y montañas. También te he hablado del cielo, los océanos, los sistemas planetarios inferiores, las direcciones, los sistemas planetarios infernales y las estrellas. Todo ello constituye el virā˜a-r™pa, la gigantesca forma material del Señor, en la que reposan las entidades vivientes. De ese modo te he explicado la maravillosa expansión del cuerpo externo del Señor.

FIN DEL QUINTO CANTO.

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SB 4 : Creación de la Cuarta Orden.

CANTO 4.

CAPÍTULO 1. ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

CAPÍTULO 2. DAKṢA MALDICE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 3. CONVERSACIÓN ENTRE EL SEÑOR ®IVA Y SATŸ.

CAPÍTULO 4. SATŸ DEJA SU CUERPO.

CAPÍTULO 5. FRACASO DEL SACRIFICIO DE DAKṢA.

CAPÍTULO 6. BRAHMš SATISFACE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 7. EL SACRIFICIO REALIZADO POR DAKṢA.

CAPÍTULO 8. DHRUVA MAHšRšJA ABANDONA EL HOGAR Y SE VA AL BOSQUE.

CAPÍTULO 9. DHRUVA MAHšRšJA VUELVE A CASA.

CAPÍTULO 10. DHRUVA MAHšRšJA LUCHA CON LOS YAKṢAS.

CAPÍTULO 11. SVšYAMBHUVA MANU ACONSEJA A DHRUVA MAHšRšJA QUE DEJE DE LUCHAR.

CAPÍTULO 12. DHRUVA MAHšRšJA VA DE VUELTA A DIOS.

CAPÍTULO 13. LOS DESCENDIENTES DE DHRUVA MAHšRšJA.

CAPÍTULO 14. HISTORIA DEL REY VENA.

CAPÍTULO 15. ADVENIMIENTO Y CORONACIÓN DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 16. LOS RECITADORES PROFESIONALES ALABAN AL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 17. LA IRA DE MAHšRšJA PṚTHU CONTRA LA TIERRA.

CAPÍTULO 18. PṚTHU MAHšRšJA ORDEÑA A LA TIERRA.

CAPÍTULO 19. LOS CIEN SACRIFICIOS DE CABALLO DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 20. EL SEÑOR VIṢṆU APARECE EN EL RECINTO DE SACRIFICIOS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 21. ENSEÑANZAS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 22. EL ENCUENTRO DE MAHšRšJA PṚTHU CON LOS CUATRO KUMĀRAS.

CAPÍTULO 23. MAHšRšJA PṚTHU VA DE REGRESO AL HOGAR.

CAPÍTULO 24. EL HIMNO DEL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 25. LA PERSONALIDAD DEL REY PURAÑJANA.

CAPÍTULO 26. LA CACERÍA DE PURAÑJANA PROVOCA EL ENFADO DE LA REINA.

CAPÍTULO 27. CAṆḌAVEGA ATACA LA CIUDAD DE PURAÑJANA: LA PERSONALIDAD DE KšLAKANYš.

CAPÍTULO 28. PURAÑJANA SE REENCARNA EN MUJER.

CAPÍTULO 29. CONVERSACIONES ENTRE NšRADA Y EL REY PRšCŸNABARHI.

CAPÍTULO 30. ACTIVIDADES DE LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 31. NšRADA INSTRUYE A LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 1.

ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

VERSO 1.

®r… Maitreya dijo: Svāyambhuva Manu engendró en su esposa Śatarūpā tres hijas, cuyos nombres fueron šk™ti, Devah™ti y Pras™ti.

VERSO 2.

A pesar de que šk™ti tenía dos hermanos, el rey Svāyambhuva Manu se la entregó a Prajāpati Ruci con la condición de que, a cambio, le diera el hijo varón que naciese de ella. Esto lo hizo tras consultar con su esposa, Śatarūpā.

VERSO 3.

Ruci, que era un brāhmaŠa cualificado muy poderoso y había sido designado como uno de los progenitores de las entidades vivientes, engendró en su esposa, šk™ti, un hijo y una hija.

VERSO 4.

De esos dos hijos de šk™ti, el varón era una encarnación directa de la Suprema Personalidad de Dios, y recibió el nombre de Yajña, que es otro nombre del Señor Viṣṇu. La hija era una encarnación parcial de Lakṣmī, la diosa de la fortuna, la consorte eterna del Señor Viṣṇu.

VERSO 5.

Muy contento, Svāyambhuva Manu se llevó con él a Yajña, el hermoso niño, mientras Ruci, su yerno, se quedó con la niña, Dakṣiṇā.

VERSO 6.

Más adelante, el Señor de las ejecuciones rituales de yajñas Se casó con Dakṣiṇā, quien sentía un gran deseo de tener por esposo a la Personalidad de Dios. El Señor también Se sintió muy complacido de tener doce hijos con esa esposa.

VERSO 7.

Los doce hijos de Yajña y Dakṣiṇā recibieron los siguientes nombres: Toṣa, Pratoṣa, Santoṣa, Bhadra, ®ānti, Iḍaspati, Idhma, Kavi, Vibhu, Svahna, Sudeva y Rocana.

VERSO 8.

En la era de Svāyambhuva Manu, estos hijos fueron los semidioses conocidos con el nombre colectivo de Tuṣitas. Mar…ci fue el principal de los siete ṛṣis, y Yajña fue Indra, el rey de los semidioses.

VERSO 9.

Los dos hijos de Svāyambhuva Manu, Priyavrata y Uttānapāda, fueron reyes muy poderosos; en ese período, sus hijos y nietos se extendieron por los tres mundos.

VERSO 10.

Querido hijo mío, Svāyambhuva Manu entregó a Devah™ti, su muy querida hija, a Kardama Muni. Te he hablado ya de ellos, y prácticamente lo has escuchado ya todo acerca de ellos.

VERSO 11.

Svāyambhuva Manu casó a su hija Pras™ti con otro de los progenitores de las entidades vivientes: Dakṣa, el hijo de Brahmā. Los descendientes de Dakṣa se extienden por los tres mundos.

VERSO 12.

Ya te he hablado de las nueve hijas de Kardama Muni, que fueron entregadas a nueve sabios. Ahora te hablaré de los descendientes de esas nueve hijas. Escúchame, por favor.

VERSO 13.

Kalā, la hija de Kardama Muni que se casó con Mar…ci, tuvo dos hijos, cuyos nombres fueron Kaśyapa y P™rŠimā. Sus descendientes se extendieron por todo el mundo.

VERSO 14.

Mi querido Vidura, de estos dos hijos, Kaśyapa y P™rŠimā, P™rŠimā engendró tres hijos, que fueron Viraja, Viśvaga y Devakulyā. De estos tres, Devakulyā fue el agua que lavó los pies de loto de la Personalidad de Dios y que se transformó, más adelante, en el Ganges de los planetas celestiales.

VERSO 15.

Anas™yā, la esposa de Atri Muni, tuvo tres hijos muy famosos —Soma, Dattātreya y Durvāsā—, que fueron representaciones parciales del Señor Viṣṇu, el Señor ®iva y el Señor Brahmā. Soma era una representación parcial del Señor Brahmā, Dattātreya una representación parcial del Señor Viṣṇu, y Durvāsā una representación parcial del Señor ®iva.

VERSO 16.

Después de escuchar esto, Vidura preguntó a Maitreya: Mi querido maestro, ¿cómo es que las tres deidades, Brahmā, Viṣṇu y ®iva, que son el creador, el sustentador y el destructor de la creación entera nacieron de la esposa de Atri Muni?

VERSO 17.

Maitreya dijo: Cuando el Señor Brahmā le ordenó que generase descendientes después de casarse con Anas™yā, Atri Muni y su esposa fueron a ejecutar rigurosas austeridades al valle de la montaña Ṛkṣa.

VERSO 18.

Por ese valle de montaña discurre el río Nirvindhyā. En su ribera hay muchos árboles aśoka y plantas llenas de flores palāśa, y siempre se escucha el dulce sonido de una cascada. Al hermoso paraje llegaron Atri y su esposa.

VERSO 19.

Allí, el gran sabio concentró su mente por medio de los ejercicios respiratorios yóguicos, y controlando con ello todo apego, permaneció de pie sobre una sola pierna, sin comer nada más que aire, y se mantuvo allí, sobre una pierna, durante cien años.

VERSO 20.

Él pensaba: Que el Señor del universo, en quien me he refugiado, tenga la bondad de darme un hijo idéntico a Él.

VERSO 21.

Mientras Atri Muni ejecutaba esas rigurosas austeridades, y como resultado de su ejercicio respiratorio, de su cabeza surgió un fuego abrasador, que fue visto por las tres deidades principales de los tres mundos.

VERSO 22.

En esa ocasión, las tres deidades descendieron a la ermita de Atri Muni, acompañado por los habitantes de los planetas celestiales: gandharvas, siddhas, vidyādharas, nāgas y bellezas celestiales. Todos ellos entraron en el āśrama del gran sabio, que se había hecho famoso por sus austeridades.

VERSO 23.

El sabio se sostenía sobre una sola pierna, pero tan pronto como vio que las tres deidades habían aparecido ante él, se sintió tan complacido de verles a todos juntos que, a pesar de lo mucho que le costaba, se acercó a ellos caminando con una sola pierna.

VERSO 24.

A continuación ofreció oraciones a las tres deidades, que estaban sentados sobre sus monturas —un toro, un cisne y Garuḍa— y llevaban en la mano un tambor, hierba kuśa y un disco. El sabio les presentó sus respetos postrándose en el suelo recto como una vara.

VERSO 25.

Atri Muni se sintió muy complacido al ver que los tres devas eran misericordiosos con él. La refulgencia de sus cuerpos le deslumbraba, y durante unos momentos tuvo que cerrar los ojos.

VERSOS 26 y 27.

Pero como su corazón ya estaba atraído a las deidades de una u otra forma controló sus sentidos, y con las manos juntas y palabras dulces, ofreció oraciones a las deidades regentes del universo. El gran sabio Atri dijo: ¡Oh, Señor Brahmā, Señor Viṣṇu y ®iva! Aceptando las tres modalidades de la naturaleza material, como hacéis cada milenio para la creación, mantenimiento y disolución de la manifestación cósmica, os habéis dividido en tres cuerpos. Os ofrezco a todos mis respetuosas reverencias, y humildemente me atrevo a preguntaros a cuál de los tres he invocado con mi oración.

VERSO 28.

He invocado a la Suprema Personalidad de Dios, deseando tener un hijo como Él y pensando solamente en Él. Pero, aunque Él está muy fuera del alcance de la especulación mental del hombre, habéis venido aquí vosotros tres. Por favor, hacedme saber cómo habéis venido, pues es algo que me causa gran confusión.

VERSO 29.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar a Atri Muni hablar de esa manera, las tres deidades sonrieron, y contestaron dulcemente con las siguientes palabras.

VERSO 30.

Las tres deidades dijeron a Atri Muni: Querido brāhmaŠa, tu determinación es perfecta, y por lo tanto, ocurrirá lo que tú has decidido; no será de otra manera. Los tres somos la misma persona en quién tú estabas meditando, y por ello, los tres hemos venido a ti.

VERSO 31.

Tendrás hijos que representarán manifestaciones parciales de nuestra potencia, y como te deseamos toda buena fortuna, llenarán de gloria tu nombre en todo el mundo.

VERSO 32.

De este modo, mientras la pareja les miraba, las tres deidades —Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara— desaparecieron de aquel lugar, después de conceder a Atri Muni la bendición.

VERSO 33.

A continuación, de la representación parcial de Brahmā les nació el dios de la Luna; de la representación parcial de Viṣṇu nació el gran místico Dattātreya; y de la representación parcial de ®a‰kara [el Señor ®iva] nació Durvāsā. Ahora escucha mi explicación sobre los numerosos hijos de A‰girā.

VERSO 34.

®raddhā, la esposa de A‰girā, tuvo cuatro hijas: Sin…vāl…, Kuh™, Rākā y Anumati.

VERSO 35

Además de estas cuatro hijas, tuvo otros dos hijos. Uno de ellos se llamó Utathya, y el otro fue Bṛhaspati, el sabio erudito.

VERSO 36.

Pulastya y su esposa, Havirbh™, tuvieron un hijo que se llamó Agastya y que en su siguiente nacimiento fue Dahrāgni. Pulastya tuvo además otro gran hijo, Viśravā, que fue un gran santo.

VERSO 37.

Viśravā tuvo dos esposas. La primera fue Iḍaviḍā, de la cual nació Kuvera, el señor de los yakṣas; su siguiente esposa fue Keśinī, de la que nacieron tres hijos: RāvaŠa, KumbhakarŠa y Vibhīṣaṇa.

VERSO 38.

Gati, la esposa del sabio Pulaha, fue madre de tres hijos: Karmaśreṣṭha, Var…yān y Sahiṣṇu, todos los cuales fueron grandes sabios.

VERSO 39.

La esposa de Kratu, Kriyā, fue madre de sesenta mil grandes sabios, los Vālakhilyas. Todos ellos eran muy avanzados en conocimiento espiritual, y ese conocimiento iluminaba sus cuerpos.

VERSO 40.

El gran sabio Vasiṣṭha engendró en su esposa ¶rjā, conocida a veces como Arundhat…, siete sabios inmaculadamente grandes, el primero de los cuales era el sabio Citraketu.

VERSO 41.

Los nombres de estos siete sabios son los siguientes: Citraketu, Suroci, Virajā, Mitra, UlbaŠa, Vasubhṛdyāna y Dyumān. De la otra esposa de Vasiṣṭha nacieron otros hijos muy competentes.

VERSO 42.

Citti, la esposa del sabio Atharva, fue madre de un hijo que recibió el nombre de Aśvaśirā por haber aceptado el gran voto denominado dadhyañca. Escucha ahora, mientras te hablo de los descendientes del sabio Bhṛgu.

VERSO 43.

El sabio Bhṛgu fue muy afortunado. Estaba casado con Khyāti, en la cual engendró dos hijos, Dhātā y Vidhātā, y una hija, ®r…, que era una gran devota de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 44.

El sabio Meru tuvo dos hijas, šyati y Niyati, que entregó en caridad a Dhātā y Vidhātā. šyati y Niyati fueron madres de dos hijos, Mṛkaṇḍa y PrāŠa.

VERSO 45.

Mṛkaṇḍa engendró a Mārkaṇḍeya Muni, y PrāŠa al sabio Vedaśirā, quien engendró a Uśanā [®ukrācārya], también llamado Kavi. Así pues, Kavi también era un descendiente de la dinastía de Bhṛgu.

VERSOS 46 y 47.

Mi querido Vidura, así fue como la descendencia de los sabios y las hijas de Kardama aumentó la población del universo. Cualquiera que escuche con fe la historia de esa dinastía, se liberará de toda reacción pecaminosa. Pras™ti, la otra hija de Manu, se casó con Dakṣa, el hijo de Brahmā.

VERSO 48.

Dakṣa engendró en Pras™ti dieciséis hijas muy hermosas, de ojos como lotos. De esas dieciséis hijas, a trece las casó con Dharma, y a una con Agni.

VERSOS 49, 50, 51 y 52.

De las dos hijas que quedaban, a una la dio en caridad al Pitṛloka, donde reside muy amigablemente, y a la otra la dio al Señor ®iva, quien libera del enredo material a las personas pecaminosas. Los nombres de las trece hijas de Dakṣa entregadas a Dharma son: ®raddhā, Maitr…, Dayā, ®ānti, Tuṣṭi, Puṣṭi, Kriyā, Unnati, Buddhi, Medhā, Titikṣā, Hr… y M™rti. Estas trece hijas fueron madres de los siguientes hijos: ®raddhā tuvo a ®ubha, Maitr…a a Prasāda, Dayā a Abhaya, ®ānti a Sukha, Tuṣṭi a Muda, Puṣṭi a Smaya, Kriyā a Yoga, Unnati a Darpa, Buddhi a Artha, Medhā a Smṛti, Titikṣā a Kṣema, y Hr…a a Praśraya. M™rti, que era el receptáculo de toda cualidad digna de respeto, fue madre de ®r… Nara-NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 53.

Con ocasión del advenimiento de Nara-NārāyaŠa, el mundo entero se llenó de júbilo. Todas las mentes se tranquilizaron, y de este modo, en todas direcciones, el aire, los ríos y las montañas se volvieron agradables.

VERSOS 54 y 55.

En los planetas celestiales las orquestas comenzaron a tocar, y desde el cielo derramaban flores. Los sabios pacíficos recitaban oraciones védicas, y los gandharvas y kinnaras, que habitan en el cielo, cantaban, mientras las hermosas doncellas de los planetas celestiales danzaban. De esta manera, en el momento del advenimiento de Nara-NārāyaŠa eran visibles todas las señales de buena fortuna. En aquel preciso instante, grandes semidioses, como Brahmā, ofrecieron también sus oraciones respetuosas.

VERSO 56.

Los semidioses dijeron: Ofrezcamos nuestras respetuosas reverencias a la trascendental Personalidad de Dios, que creó como energía externa Suya la manifestación cósmica, la cual está situada en Él de la misma manera que el aire y las nubes lo están en el espacio, y que ha aparecido ahora en la forma de Nara- NārāyaŠa Ṛṣi en la casa de Dharma.

VERSO 57.

Que la Suprema Personalidad de Dios, que es el objeto de la comprensión de las Escrituras védicas verdaderamente autorizadas y el creador de la paz y la prosperidad que destruyen todas las miserias del mundo creado, tenga la bondad de posar Su mirada en los semidioses. Su misericordiosa mirada supera la belleza de la inmaculada flor de loto que es el hogar de la diosa de la fortuna.

VERSO 58.

[Maitreya dijo:] ¡Oh, Vidura!, de esta manera los semidioses adoraron con oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, que había aparecido en la forma del sabio Nara-Nārāyaṇa. El Señor les miró con misericordia y seguidamente partió hacia la colina Gandhamādana.

VERSO 59.

Ese mismo Nara-NārāyaŠa Ṛṣi que es una expansión parcial de Kṛṣṇa, ha aparecido ahora en las dinastías de Yadu y de Kuru, tomando las formas de Kṛṣṇa y Arjuna respectivamente, para aliviar al mundo de su carga.

VERSO 60.

La deidad regente del fuego engendró tres hijos en su esposa, Svāhā. Sus nombres son Pāvaka, Pavamāna y ®uci, y se alimentan de las oblaciones que se ofrecen al fuego de sacrificio.

VERSO 61.

Esos tres hijos tuvieron cuarenta y cinco descendientes, también dioses del fuego. Hay, por lo tanto, un total de cuarenta y nueve dioses del fuego, incluyendo a los padres y al abuelo.

VERSO 62.

Esos cuarenta y nueve dioses del fuego son los beneficiarios de las oblaciones que ofrecen en el fuego védico de sacrificio los brāhmaṇas impersonalistas.

VERSO 63.

Los agniṣvāttas, los barhiṣadas, los saumyas y los ājyapas son los pitās. Unos son sāgnika, y otros niragnika. La esposa de todos esos pitā