SB 5 : Los Impulsos Creadores.

CANTO 5.

CAPÍTULO 1. ACTIVIDADES DE MAHšRšJA PRIYAVRATA.

CAPÍTULO 2. ACTIVIDADES DE MAHšRšJA šGNŸDHRA.

CAPÍTULO 3. ADVENIMIENTO DE ṚṢABHADEVA EN EL VIENTRE DE MERUDEVŸ, ESPOSA DEL REY NšBHI.

CAPÍTULO 4. ṚṢABHADEVA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS.

CAPÍTULO 5. ENSEÑANZAS DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA A SUS HIJOS.

CAPÍTULO 6. ACTIVIDADES DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA.

CAPÍTULO 7. ACTIVIDADES DEL REY BHARATA.

CAPÍTULO 8. LA PERSONALIDAD DE BHARATA MAHšRšJA.

CAPÍTULO 9. LAS GLORIAS DE JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 10. ENCUENTRO ENTRE JšDA BHARATA Y MAHšRšJA RAHŪGAṆA.

CAPÍTULO 11. JAḌA BHARATA INSTRUYE AL REY RAHŪGAṆA.

CAPÍTULO 12. CONVERSACIÓN ENTRE MAHšRšJA RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 13. CONTINUACIÓN DE LA CONVERSACIÓN ENTRE EL REY RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

CAPÍTULO 14. EL GRAN BOSQUE DE DISFRUTE DEL MUNDO MATERIAL.

CAPÍTULO 15. LAS GLORIAS DE LOS DESCENDIENTES DEL REY PRIYAVRATA.

CAPÍTULO 16. DESCRIPCIÓN DE JAMBŪDVŸPA.

CAPÍTULO 17. EL RÍO GANGES DESCIENDE AL UNIVERSO MATERIAL.

CAPÍTULO 18. LOS HABITANTES DE JAMBŪDVŸPA OFRECEN ORACIONES AL SEÑOR.

CAPÍTULO 19. DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE JAMBŪDVŸPA.

CAPÍTULO 20. ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DEL UNIVERSO.

CAPÍTULO 21. LA TRAYECTORIA DEL SOL.

CAPÍTULO 22. LAS ÓRBITAS DE LOS PLANETAS.

CAPÍTULO 23. EL SISTEMA PLANETARIO ŚIŚUMĀRA.

CAPÍTULO 24. LOS PLANETAS CELESTIALES SUBTERRÁNEOS.

CAPÍTULO 25. LAS GLORIAS DEL SEÑOR ANANTA.

CAPÍTULO 26. DESCRIPCIÓN DE LOS PLANETAS INFERNALES.

CAPÍTULO 1.

ACTIVIDADES DE MAHšRšJA PRIYAVRATA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, si la vida de casado es la causa básica de las ataduras del karma [actividades fruitivas], y echa a perder la misión de la vida humana, ¿por qué permaneció en esa etapa de la vida Mahārāja Priyavrata, que era un gran devoto autorrealizado?

VERSO 2.

Los devotos son, sin duda, personas liberadas. Por consiguiente, ¡oh, tú, el más grande de los brāhmaṇas!, es imposible que queden absortos en asuntos familiares.

VERSO 3.

Los gloriosos mahātmās que se han refugiado en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios se sienten plenamente saciados por la sombra de esos pies de loto. Es completamente imposible que su conciencia se apegue a los miembros de la familia.

VERSO 4.

El rey continuó: ¡Oh, gran brāhmaŠa!, ésa es mi gran duda. ¿Cómo pudo obtener la perfección suprema e infalible del estado de conciencia de Kṛṣṇa una persona como el rey Priyavrata, que tan apegado estaba a la esposa, los hijos y el hogar?

VERSO 5.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Lo que has dicho es correcto. Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, a quien alaban con versos elocuentes y trascendentales personalidades excelsas como Brahmā, son muy agradables a los grandes devotos y personas liberadas. Aquel que se apega a la nectárea miel de los pies de loto del Señor y tiene la mente siempre absorta en Sus glorias, puede a veces ver frenado su progreso ante un obstáculo, pero aun así, nunca abandona la excelsa posición que ha alcanzado.

VERSO 6.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el príncipe Priyavrata era un gran devoto, pues se había refugiado en los pies de loto de Nārada, su maestro espiritual, y había obtenido, de ese modo, la perfección más elevada en el conocimiento trascendental. Era avanzado en conocimiento, y siempre se ocupaba en hablar de temas espirituales, sin desviar su atención hacia ninguna otra cosa. Fue entonces cuando su padre le pidió que se hiciese cargo del gobierno del mundo, tratando de convencerle de que ése era su deber según las Escrituras reveladas. Sin embargo, el príncipe Priyavrata estaba absorto en la práctica constante de bhakti-yoga mediante el recuerdo constante de la Suprema Personalidad de Dios, con todos los sentidos ocupados en el servicio del Señor. Por esa razón, el príncipe no recibió de buena gana la orden de su padre, a pesar de que no podía rechazarla. Sopesando cuidadosamente las circunstancias, preguntó si, por asumir la responsabilidad de gobernar el mundo, podría verse apartado del servicio devocional.

VERSO 7.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor Brahmā es el primer ser creado y el semidiós más poderoso del universo; él es el responsable de los asuntos del universo. Nacido directamente de la Suprema Personalidad de Dios, dedica sus actividades al bienestar del universo entero, pues conoce el propósito de la creación universal. El supremamente poderoso Señor Brahmā, junto con sus acompañantes y las personificaciones de los Vedas, salió de su propia morada en el sistema planetario superior y descendió hasta el lugar en que el príncipe Priyavrata estaba meditando.

VERSO 8.

Todos los habitantes de los planetas Siddhaloka, Gandharvaloka, Sādhyaloka y CāraŠaloka, junto con los grandes sabios y semidioses, volando en sus aviones, se reunieron bajo el dosel del cielo para recibir y adorar al Señor Brahmā, que descendía montado en su portador, el gran cisne. Mientras recibía el respeto y la adoración de los habitantes de los diversos planetas, el Señor Brahmā parecía la Luna llena rodeada de estrellas luminosas. El gran cisne del Señor Brahmā llegó entonces a las cercanías de la montaña Gandhamādana y se acercó al príncipe Priyavrata, que estaba sentado en aquel lugar.

VERSO 9.

El Señor Brahmā, el padre de Nārada Muni, es la persona suprema del universo. Al ver el gran cisne, Nārada se dio cuenta de su llegada. Inmediatamente se levantó, y lo mismo hicieron Svāyambhuva Manu y su hijo Priyavrata, a quien Nārada estaba instruyendo. Entonces, juntando las manos, adoraron al Señor Brahmā con gran respeto.

VERSO 10.

Mi querido rey Parīkṣit, como el Señor Brahmā había descendido finalmente desde Satyaloka hasta Bh™loka, Nārada Muni, el príncipe Priyavrata y Svāyambhuva Manu se adelantaron para ofrecerle artículos de adoración y alabarle con un lenguaje muy selecto, conforme a la etiqueta védica. En ese momento, el Señor Brahmā, la persona original del universo, por la compasión que sentía hacia Priyavrata, le miró con una sonrisa y le dirigió las siguientes palabras.

VERSO 11.

El Señor Brahmā, la persona suprema del universo, dijo: Mi querido Priyavrata, por favor, escucha atentamente lo que voy a decirte. No receles del Señor Supremo, que está más allá de los límites de nuestra experiencia. Ninguno de nosotros, ni el Señor ®iva, ni tu padre, ni el gran sabio Mahārṣi Nārada, puede apartarse de la orden del Supremo. Debemos cumplir Su orden.

VERSO 12.

No se puede eludir la orden de la Suprema Personalidad de Dios, ni con severas austeridades, ni con una educación védica refinada, ni con el yoga místico, la fuerza física, o las actividades intelectuales. Nadie puede valerse de su religiosidad, de su opulencia material ni de ningún otro medio para desafiar las órdenes del Señor Supremo. Ningún ser vivo, desde Brahmā hasta la hormiga, puede hacerlo, ni por sí mismo ni con la ayuda de otros.

VERSO 13.

Mi querido Priyavrata, por la orden de la Suprema Personalidad de Dios, todas las entidades vivientes reciben cuerpos de distintos tipos para pasar por el nacimiento, la muerte, la actividad, la lamentación, la ilusión, el temor a los peligros futuros, la felicidad y la aflicción.

VERSO 14.

Mi querido muchacho, todos nosotros estamos atados por los mandamientos védicos a las divisiones de varŠāśrama conforme a nuestras cualidades y a nuestras actividades. Son divisiones científicamente dispuestas, que, por lo tanto, son muy difíciles de evitar. Así pues, tenemos que cumplir con nuestros deberes de varŠāśrama-dharma, como bueyes obligados a seguir las órdenes del carretero que tira de las cuerdas atadas a sus narices.

VERSO 15.

Mi querido Priyavrata, la Suprema Personalidad de Dios, conforme a nuestra relación con las modalidades de la naturaleza material, nos da a cada uno un determinado cuerpo, junto con la felicidad y la aflicción que nos corresponden. Por lo tanto, debemos permanecer en nuestra posición y dejarnos guiar por la Suprema Personalidad de Dios, exactamente igual que un ciego se deja guiar por otra persona que tiene ojos para ver.

VERSO 16.

Aunque una persona esté liberada, acepta el cuerpo que le corresponde por su karma pasado. Esa persona, sin embargo, está libre de conceptos erróneos, y contempla el disfrute y los sufrimientos debidos a ese karma del modo en que una persona despierta contempla un sueño que tuvo mientras dormía. De ese modo, permanece estable, y nunca hace nada por obtener otro cuerpo material bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material.

VERSO 17.

Aquel que no tiene dominio de sí mismo siempre sentirá temor del cautiverio material, incluso si viaja de bosque en bosque, pues está conviviendo con seis esposas, que son la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento. Sin embargo, a la persona satisfecha en el ser, al erudito que ha conquistado sus sentidos, ni siquiera la vida de casado le puede causar ningún daño.

VERSO 18.

La persona casada que, de modo sistemático, conquista su mente y los cinco órganos de los sentidos, es como el rey que, desde su fortaleza, conquista a sus poderosos enemigos. Una vez que ha recibido adiestramiento en la vida de casado y sus deseos de disfrute han disminuido, esa persona puede viajar por todas partes sin peligro alguno.

VERSO 19.

El Señor Brahmā continuó: Mi querido Priyavrata, trata de refugiarte en el interior del loto de los pies del Señor, cuyo ombligo también es como una flor de loto. Conquista de ese modo los seis órganos de los sentidos [la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento]. Acepta el disfrute material, ya que el Señor, como algo extraordinario, te lo ha ordenado. De esa forma estarás siempre liberado del contacto con la materia y podrás cumplir las órdenes del Señor desde tu posición constitucional.

VERSO 20.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de recibir las instrucciones del Señor Brahmā, que es el maestro espiritual de los tres mundos, Priyavrata, que ocupaba una posición inferior, le ofreció reverencias, y, aceptando la orden, la llevó a cabo con gran respeto.

VERSO 21.

A continuación, el Señor Brahmā recibió la adoración de Manu, quien, con gran respeto, le satisfizo lo mejor que pudo. Priyavrata y Nārada también miraron a Brahmā sin sentir el más mínimo resentimiento. Después de inducir a Priyavrata a aceptar la orden de su padre, el Señor Brahmā regresó a su morada, Satyaloka, que ni los esfuerzos de la mente ni las palabras mundanas pueden describir.

VERSO 22.

De este modo, con la ayuda del Señor Brahmā, Svāyambhuva Manu vio satisfechos sus deseos. Con el permiso del gran sabio Nārada, dejó en manos de su hijo la responsabilidad gubernativa de mantener y proteger todos los planetas del universo. Con ello, se liberó del venenoso océano de los deseos materiales, que está lleno de peligros.

VERSO 23.

Siguiendo la orden de la Suprema Personalidad de Dios, Mahārāja Priyavrata se ocupó por completo en las cuestiones de este mundo; aun así, nunca dejó de pensar en los pies de loto del Señor, que son la causa de la liberación de todos los apegos materiales. Aunque estaba completamente libre de todo rastro de contaminación material, Priyavrata Mahārāja gobernó el mundo material simplemente para honrar las órdenes de sus superiores.

VERSO 24.

A continuación, Mahārāja Priyavrata se casó con Barhiṣmatī, la hija del prajāpati Viśvakarmā. En ella engendró diez hijos, que eran iguales a él en belleza, personalidad, magnanimidad y demás cualidades. Tuvo también una hija, la más joven de sus descendientes, que recibió el nombre de ¶rjasvat….

VERSO 25.

Los diez hijos de Mahārāja Priyavrata se llamaron šgn…dhra, Idhmajihva, Yajñabāhu, Mahāv…ra, HiraŠyaretā, Ghṛtapṛṣṭha, Savana, Medhātithi, V…tihotra y Kavi. Agni, el dios del fuego, recibe estos mismos nombres.

VERSO 26.

Tres de ellos, Kavi, Mahāv…ra y Savana, llevaron una vida de perfecto celibato. Educados en la vida de brahmācār… desde su más tierna infancia, estaban muy bien versados en la perfección máxima, que recibe el nombre de paramahaˆsa-āśrama.

VERSO 27.

Situados en la orden de renuncia desde el comienzo de sus vidas, los tres controlaron por completo las actividades de los sentidos y llegaron a ser grandes santos. Concentraron siempre la mente en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, en quien reposan la totalidad de las entidades vivientes, y que, por esa razón, recibe el nombre de Vāsudeva. El Señor Vāsudeva es el único refugio de aquellos que sienten verdadero temor de la existencia material. Pensando constantemente en Sus pies de loto, esos tres hijos de Mahārāja Priyavrata hicieron grandes avances en el servicio devocional puro. Con el poder de su servicio devocional, pudieron percibir directamente a la Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, y comprendieron que, cualitativamente, no había ninguna diferencia entre ellos y Él.

VERSO 28.

En su otra esposa, Mahārāja Priyavrata engendró tres hijos, Uttama, Tāmasa y Raivata, todos los cuales, más adelante, se encargaron de sus respectivos milenios manvantara.

VERSO 29.

Después de que Kavi, Mahāv…ra y Savana recibieron plena educación en la etapa de paramahaˆsa de la vida, Mahārāja Priyavrata gobernó el universo durante once arbudas de años. Cada vez que sus poderosos brazos tensaban su arco con gran determinación para fijar en él una flecha, todos los que se oponían a los principios regulativos de la vida religiosa huían de su presencia, llenos de temor del incomparable poder que manifestó en el gobierno del universo. Amó mucho a su esposa Barhiṣmatī, y con el paso de los días, sus intercambios de amor nupcial aumentaron también. La reina Barhiṣmatī, con su feminidad en el vestir, en el andar, en la forma de levantarse, de sonreír y de mirarle, aumentaba su energía. Así, aunque era una gran alma, parecía prendado de la conducta femenina de su esposa. Se comportaba con ella como un hombre corriente, pero, en realidad, era una gran alma.

VERSO 30.

El rey Priyavrata fue un excelente gobernador del universo. Durante su gobierno, en cierta ocasión se disgustó con la órbita que seguía el muy poderoso dios del Sol, quien, rodeando el monte Sumeru con su cuadriga, ilumina todos los sistemas planetarios circundantes. Sin embargo, cuando el Sol está al norte del monte Sumeru, la parte sur recibe menos luz, y cuando está al sur, es la parte norte la que está menos iluminada. Al rey Priyavrata no le gustó esa situación, y en consecuencia, decidió llevar la luz del día a la parte del universo en que había noche. Para ello, siguió el recorrido del dios del Sol montado en una brillante cuadriga. De ese modo vio satisfecho su deseo. Pudo realizar esas maravillosas actividades debido al poder que había obtenido adorando a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 31.

Cuando Priyavrata conducía su cuadriga siguiendo al Sol, las llantas de sus ruedas formaron unos surcos que más tarde se convirtieron en siete océanos y dividieron el sistema planetario de Bhū-maṇḍala en siete islas.

VERSO 32.

Los nombres de esas islas son Jamb™, Plakṣa, ®ālmali, Kuśa, Krauñca, ®āka y Puṣkara. Cada una de ellas es el doble de grande que la anterior, y está rodeada de una sustancia líquida que la separa de la siguiente.

VERSO 33.

Los siete océanos contienen, respectivamente, agua salada, jugo de caña de azúcar, licor, mantequilla clarificada, leche, emulsión de yogur y agua potable. Esos océanos rodean a las islas por completo; cada uno de ellos tiene la misma anchura que la isla a la que rodea. Mahārāja Priyavrata, el esposo de la reina Barhiṣmatī, dio a cada uno de sus hijos, šgn…dhra, Idhmajihva, Yajñabāhu, HiraŠyaretā, Ghṛtapṛṣṭha, Medhātithi y V…tihotra, en este orden, la soberanía de cada una de las islas. De este modo, por orden de su padre, todos ellos fueron reyes.

VERSO 34.

Después, el rey Priyavrata casó a su hija, ¶rjasvat…, con ®ukrācārya, quien engendró en ella una hija, a quien pusieron de nombre Devayān….

VERSO 35.

Mi querido rey, el devoto que se ha refugiado en el polvo de los pies de loto del Señor puede trascender la influencia de los seis azotes de la materia, es decir, el hambre, la sed, la lamentación, la ilusión, la vejez y la muerte, y puede conquistar la mente y los cinco sentidos. Sin embargo, no es nada maravilloso que el devoto puro del Señor pueda hacer eso, pues incluso la persona que está fuera de las cuatro castas —un intocable— se libera inmediatamente del cautiverio de la existencia material si pronuncia el santo nombre del Señor aunque sólo sea una vez.

VERSO 36.

Mahārāja Priyavrata estaba disfrutando de sus opulencias materiales en la plenitud de sus fuerzas, y era muy influyente; pero, un día, se paró a considerar que, a pesar de haberse entregado por completo al gran sabio Nārada, y a pesar de encontrarse en el sendero de conciencia de Kṛṣṇa, se había vuelto a enredar en las actividades materiales. Su mente estaba inquieta, y habló con palabras que expresaban una actitud de renuncia.

VERSO 37.

El rey comenzó entonces a criticarse: ¡Ay! ¡Me he condenado por un poco de placer de los sentidos! He caído en el disfrute material, que es exactamente como un pozo cubierto. ¡Ya he tenido bastante! No voy a disfrutar más. ¡Ved!, no soy más que un mono danzarín en manos de mi esposa, y debido a ello, estoy condenado.

VERSO 38.

Por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, Mahārāja Priyavrata recuperó su buen juicio. Dividió todas sus posesiones terrenales entre sus obedientes hijos, y lo abandonó todo, incluyendo su reino, grande y opulento, y a su esposa, con quien tanto había gozado de la complacencia sensorial, y renunció por completo a todos los apegos. Su corazón, ya purificado, se convirtió en un lugar para los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo pudo regresar al sendero de conciencia de Kṛṣṇa, la vida espiritual, y alcanzar de nuevo la posición a que había llegado por la gracia del gran santo Nārada.

VERSO 39.

Con respecto a las actividades de Mahārāja Priyavrata, hay muchos versos famosos:

«Excepto la Suprema Personalidad de Dios, nadie podría hacer lo que hizo Mahārāja Priyavrata. Él disipó la oscuridad de la noche, y con las ruedas de su gran cuadriga, excavó siete océanos».

VERSO 40.

«Para acabar con la discordia entre los pueblos, Mahārāja Priyavrata trazó fronteras que seguían el curso de los ríos y los límites marcados por las montañas y los bosques, a fin de impedir que nadie invadiese las propiedades ajenas».

VERSO 41.

«Como gran seguidor y devoto del sabio Nārada, Mahārāja Priyavrata consideró infernales las opulencias que había obtenido mediante las actividades fruitivas y el poder místico, tanto en los sistemas planetarios inferiores y celestiales como en la sociedad humana».

CAPÍTULO 2.

ACTIVIDADES DE MAHšRšJA šGNŸDHRA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que su padre, Mahārāja Priyavrata, partiera para someterse a austeridades y de este modo seguir el sendero de la vida espiritual, el rey šgn…dhra obedeció su orden de principio a fin. Siguió estrictamente los principios de la religión, y brindó plena protección a los habitantes de Jamb™dv…pa, como si de sus propios hijos se tratara.

VERSO 2.

Con el deseo de tener un hijo perfecto y ser un habitante de Pitṛloka, Mahārāja šgn…dhra en cierta ocasión adoró al Señor Brahmā, que es el señor de quienes tienen a su cargo la creación material. Se retiró a un valle de la montaña Mandara, donde van a pasear las doncellas de los planetas celestiales, y después de recoger flores de jardín y otros artículos necesarios, se ocupó en rigurosas austeridades y en prácticas de adoración.

VERSO 3.

El Señor Brahmā, que es el primer ser creado, la persona más poderosa del universo, comprendiendo el deseo del rey šgn…dhra, seleccionó a la mejor de las bailarinas de su corte, P™rvacitti, y se la envió al rey.

VERSO 4.

La apsāra que el Señor Brahmā había enviado se puso a pasear por un hermoso parque cercano al lugar en que el rey estaba meditando y adorando. El parque era muy hermoso debido a la espesa y verde vegetación, adornada con doradas enredaderas. Había pavos reales y parejas de aves de diversos tipos, y en un lago había patos y cisnes; todos ellos emitían sonidos muy dulces. La vegetación, la claridad de las aguas, las flores de loto y el dulce canto de aves de distintas especies hacían del parque un lugar maravilloso.

VERSO 5.

P™rvacitti se paseaba por el camino andando con su garbo y su hermosura característicos; los agradables adornos de sus tobillos tintineaban con cada uno de sus pasos. El príncipe šgn…dhra, a pesar de que estaba controlando los sentidos, practicando yoga con los ojos medio cerrados, pudo ver a la muchacha con sus ojos de loto, y cuando escuchó el dulce tintín de sus ajorcas, abrió los ojos un poquito más y vio que estaba cerca de él.

VERSO 6.

Como una abeja, la apsarā iba oliendo las flores, hermosas y atractivas. Con la gracia de sus movimientos, su timidez, su humildad, sus miradas, los muy agradables sonidos que emanaban de su boca al hablar, y el movimiento de sus miembros, podía atraer las mentes y la vista tanto de los humanos como de los semidioses. Con todas esas cualidades, abría a Cupido, que lleva una flecha de flores, un sendero para entrar en las mentes de los hombres a través de la recepción auditiva. Cuando hablaba, de su boca parecía salir néctar. Las abejas, enloquecidas con el sabor de su aliento, revoloteaban en torno a sus hermosos ojos de loto. Ella, ante esa molestia, trataba de moverse rápidamente, pero al levantar los pies dándose prisa, sus cabellos, el cinturón que rodeaba sus caderas, y sus senos, que eran como cántaros de agua, también se movían; todo ello le daba un aspecto extraordinariamente hermoso y atractivo. Verdaderamente, parecía estar abriendo un camino para la entrada de Cupido, que es muy poderoso. El príncipe, fascinado por completo al verla, le habló con las siguientes palabras.

VERSO 7.

El príncipe, sin comprender la verdadera identidad de la apsarā, se dirigió a ella con las siguientes palabras: ¡Oh, tú, la mejor de las personas santas!, ¿quién eres?; ¿qué has venido a hacer a esta montaña? ¿Eres una de las potencias ilusorias de la Suprema Personalidad de Dios? Según parece, llevas dos arcos sin cuerda. ¿Por qué razón? ¿Son para ti, o para un amigo? ¿Son tal vez para matar a los enloquecidos animales de este bosque?

VERSO 8.

šgn…dhra observó entonces la mirada de los ojos de P™rvacitti y dijo: Mi querido amigo, tienes dos flechas muy poderosas: las miradas de tus ojos. Y las plumas de esas flechas son como los pétalos de una flor de loto. Aunque no tienen asta, son muy hermosas, y sus puntas son muy agudas y afiladas. Tienen un aspecto muy pacífico; por eso, parece que no se van a disparar contra nadie. Parece que vagas por el bosque para disparar esas flechas a alguien, pero no puedo saber a quién. Mi inteligencia es muy pobre, y no puedo enfrentarme contigo. En verdad, nadie puede igualar tu poder. Por eso te pido que hagas de ese poderío tuyo mi buena fortuna.

VERSO 9.

Al ver a los abejorros que seguían a P™rvacitti, Mahārāja šgn…dhra dijo: Mi querido señor, los abejorros que rodean tu cuerpo son como discípulos alrededor de tu adorable persona. Cantan sin cesar los mantras del Sāma Veda y los Upaniṣads, ofreciéndote oraciones. Tal como los grandes sabios recurren a las ramas de las Escrituras védicas, esos abejorros disfrutan de las lluvias de flores que se desprenden de tus cabellos.

VERSO 10.

¡Oh, brāhmaŠa!, solamente escucho el tintineo de las campanitas de tus tobillos. Es como si en ellas hubiera pájaros tittiri intercambiando trinos y gorjeos. Aunque no veo sus cuerpos, puedo escuchar sus trinos. Y cuando miro tus hermosas y redondeadas caderas, veo que tienen el delicioso color de las flores kadamba, y que tu talle está ceñido con un cinturón de brasas incandescentes. Lo cierto es que parece que hubieras olvidado vestirte.

VERSO 11.

šgn…dhra alabó entonces los erguidos pechos de P™rvacitti. Le dijo: Mi querido brāhmaŠa, como tienes la cintura muy delgada, te cuesta mucho cargar con esos dos cuernos que con tanto cuidado llevas y que han cautivado la atención de mis ojos. ¿De qué están llenos esos hermosos cuernos? Según parece, los has perfumado con un polvo rojo muy fragante, que es como el Sol del alba. ¡Oh, afortunado!, permíteme preguntarte dónde has conseguido ese polvo fragante que está perfumando mi āśrama, el lugar en que yo vivo.

VERSO 12.

¡Oh, gran amigo!, ¿podrías mostrarme dónde vives? No puedo imaginar cómo han podido obtener los habitantes de ese lugar unos rasgos corporales tan maravillosos como tus erguidos senos, que agitan la mente y los ojos de la persona que, como yo, repara en ellos. A juzgar por las dulces palabras y las amables sonrisas de los habitantes de esos lugares, creo que sus bocas deben de contener néctar.

VERSO 13.

Mi querido amigo, ¿qué comes para mantener el cuerpo? Como estás mascando betel, de tu boca emana un aroma muy agradable. Ésa es la prueba de que siempre comes los remanentes del alimento que se ofrece a Viṣṇu. Sin duda, tú también debes de ser una expansión del cuerpo del Señor Viṣṇu. Tu cara es tan hermosa como un hermoso lago. Tus aretes enjoyados tienen la forma de dos tiburones con ojos que no parpadean; son como los de Viṣṇu, y tus propios ojos parecen dos peces inquietos. De modo que en el lago de tu cara nadan al mismo tiempo dos tiburones y dos peces inquietos. Además, las blancas hileras de tus dientes parecen filas de cisnes muy hermosos sobre el agua; tus cabellos sueltos son como enjambres de abejorros que persiguen la belleza de tu rostro.

VERSO 14.

Mi mente ya está perturbada, y tú, que juegas con una pelota haciéndola botar de un lado a otro con la palma de loto de tu mano, estás agitando también mis ojos. Tus negros cabellos rizados se han soltado, pero no te preocupas de arreglarlos. ¿No te los vas a recoger? Como un hombre apegado a las mujeres, el muy astuto viento trata de quitarte la prenda que cubre la parte inferior de tu cuerpo. ¿Es que no te importa?

VERSO 15.

¡Oh, tú, el mejor entre los que ejecutan austeridades! ¿Dónde obtuviste esa maravillosa belleza, que echa por tierra las austeridades ejecutadas por otros? ¿Dónde has aprendido ese arte? ¿Qué austeridad has hecho para obtener esa belleza, mi querido amigo? Deseo que te unas a mí para que nos dediquemos juntos a la penitencia y la austeridad, pues podría ser que el creador del universo, el Señor Brahmā, complacido conmigo, te hubiera enviado para que seas mi esposa.

VERSO 16.

El Señor Brahmā, a quien adoran los brāhmaṇas, ha tenido la gran misericordia de enviarte a mi lado; por eso me he encontrado contigo. No deseo abandonar tu compañía, pues mi mente y mis ojos están fijos en ti, y no puedo apartarlos de ti. ¡Oh, mujer de hermosos y erguidos senos!, te seguiré a donde quieras llevarme; tus amigas pueden venir también conmigo.

VERSO 17.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mahārāja šgn…dhra, que tenía la inteligencia de los semidioses, conocía el arte de adular a las mujeres para ponerlas de su parte. De ese modo complació a aquella muchacha celestial con sus lujuriosas palabras y conquistó su favor.

VERSO 18.

Atraída por la inteligencia, la erudición, la juventud, la belleza, el comportamiento, la opulencia y la magnanimidad de šgn…dhra, rey de Jamb™dv…pa y señor de todos los héroes, P™rvacitti vivió con él durante muchos miles de años y disfrutó en forma fastuosa de los placeres terrenales y celestiales.

VERSO 19.

Mahārāja šgn…dhra, el mejor de los reyes, engendró nueve hijos en el vientre de P™rvacitti. Sus nombres fueron: Nābhi, Kiˆpuruṣa, Harivarṣa, Ilāvṛta, Ramyaka, HiraŠmaya, Kuru, Bhadrāśva y Ketumāla.

VERSO 20.

P™rvacitti trajo al mundo nueve hijos, uno cada año; pero cuando hubieron crecido, regresó de nuevo al lugar en que vive el Señor Brahmā para adorarle, dejando a sus hijos en el hogar.

VERSO 21.

Los nueve hijos de šgn…dhra se criaron bebiendo la leche de su madre, y debido a ello, estaban dotados por naturaleza de cuerpos fuertes y bien formados. Cada uno de ellos recibió de su padre un reino en una parte distinta de Jamb™dv…pa, y cada uno de esos reinos recibió el nombre del hijo que lo gobernaba. De este modo gobernaron los hijos de šgn…dhra los reinos que su padre les entregó.

VERSO 22.

Tras la partida de P™rvacitti, el rey šgn…dhra, como no podía satisfacer en absoluto sus deseos de disfrute, siempre pensaba en ella. Por esa razón, y de conformidad con lo establecido en las Escrituras védicas, el rey, cuando murió, se elevó al planeta en que vivía su celestial esposa. Ese planeta, que recibe el nombre de Pitṛloka, es el lugar en que viven los pitās, los antepasados, rodeados de placer.

VERSO 23.

Tras la partida de su padre, los nueve hermanos se casaron con las nueve hijas de Meru, que se llamaban Merudev…, Pratir™pā, Ugradaḿṣṭrī, Latā, Ramyā, ®yāmā, Nār…, Bhadrā y Devav…ti.

CAPÍTULO 3.

ADVENIMIENTO DE ṚṢABHADEVA EN EL VIENTRE DE MERUDEVŸ, ESPOSA DEL REY NšBHI.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó diciendo: Con el deseo de tener hijos, Mahārāja Nābhi, el hijo de šgn…dhra, comenzó a ofrecer oraciones y a adorar con gran atención a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, amo y disfrutador de todo sacrificio. La esposa de Mahārāja Nābhi, Merudev…, que por entonces no había tenido ningún hijo, adoró al Señor Viṣṇu junto con su esposo.

VERSO 2.

Cuando se celebra un sacrificio, hay siete procesos trascendentales para obtener la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios: (1) ofrecer en sacrificio comestibles u objetos de valor, (2) actuar en función del lugar, (3) actuar en función del momento, (4) ofrecer himnos, (5) actuar por intermedio de los sacerdotes, (6) ofrecer regalos a los sacerdotes, y (7) observar los principios regulativos. Sin embargo, aun con todos esos elementos, no siempre se puede obtener al Señor Supremo. No obstante, Él siente afecto por Su devoto; por esa razón, la bondadosa Suprema Personalidad de Dios apareció ante el devoto Mahārāja Nābhi en Su inconquistable y cautivadora forma de cuatro brazos cuando el rey, con gran fe y devoción, adoraba y ofrecía oraciones al Señor con una mente pura y libre de contaminación, mientras externamente celebraba un yajña en la línea de pravargya. Para satisfacer el deseo de Su devoto, la Suprema Personalidad de Dios Se manifestó ante él con Su hermoso cuerpo, que complace la mente y los ojos de los devotos.

VERSO 3.

El Señor Viṣṇu apareció ante el rey Nābhi en una forma de cuatro brazos. Era muy brillante, y obviamente estaba por encima de todos los demás seres. Una prenda de seda amarilla vestía la parte inferior de Su cuerpo. En el pecho llevaba la marca de ®r…vatsa, que siempre irradia belleza. Además de la caracola, la flor de loto, el disco y la maza, llevaba la joya Kaustubha y un collar de flores silvestres. Estaba hermosamente adornado con un yelmo, aretes, ajorcas, un cinturón, un collar de perlas, brazaletes, campanitas tobilleras, y otras alhajas realzadas con gemas resplandecientes. Al ver al Señor ante ellos, el rey Nābhi, sus sacerdotes y los demás acompañantes se sintieron como gente pobre que inesperadamente obtiene una gran riqueza. Para recibir al Señor, inclinaron sus cabezas con respeto y Le adoraron ofreciéndole diversos artículos.

VERSOS 4 y 5.

Los sacerdotes ofrecieron oraciones al Señor diciendo: ¡Oh, Tú, que eres el objeto supremo de adoración!, nosotros sólo somos Tus sirvientes. Tú gozas de plenitud en Ti mismo, pero, por Tu misericordia sin causa, ten la bondad de aceptar de nosotros, Tus sirvientes eternos, un pequeño servicio. En realidad, no somos conscientes de Tu forma trascendental, y lo único que podemos hacer es ofrecerte una y otra vez respetuosas reverencias, siguiendo las instrucciones de las Escrituras védicas y de los ācāryas autorizados. Las entidades vivientes materialistas sienten gran atracción por las modalidades de la naturaleza material, y debido a ello, nunca alcanzan la perfección, pero Tú estás por encima de la jurisdicción de todos los conceptos materiales. Tu nombre, Tu forma y Tus cualidades son trascendentales, y están fuera del alcance del conocimiento experimental. En efecto, pues ¿quién puede concebirte? En el mundo material sólo podemos percibir nombres y cualidades materiales. Lo único que está en nuestras manos es ofrecerte respetuosas reverencias y oraciones a Ti, la persona trascendental. El canto de Tus auspiciosas cualidades trascendentales borrará los pecados de toda la humanidad. Ésa es la actividad más auspiciosa para nosotros; de ese modo podemos entender parcialmente Tu posición sobrenatural.

VERSO 6.

¡Oh, Señor Supremo!, Tú gozas de plenitud en todo aspecto. Ciertamente, Tú estás muy satisfecho cuando Tus devotos Te ofrecen oraciones con la voz entrecortada, y, llenos de éxtasis, Te traen hojas de tulas…, agua, ramitas con hojas tiernas, y brotes de hierba fresca. Sin duda alguna, eso Te satisface.

VERSO 7.

Te hemos ofrecido muchos artículos de adoración, y hemos celebrado sacrificios para Ti, pero pensamos que para complacer a Tu Señoría no se necesitan tantos preparativos.

VERSO 8.

Todas las opulencias y todos aquellos objetivos a que los hombres aspiran en la vida aumentan en Ti a cada instante y sin cesar, de modo directo, autosuficiente e ilimitado. En verdad, Tú eres el disfrute ilimitado y la existencia bienaventurada en sí misma. En lo que a nosotros se refiere, ¡oh, Señor!, siempre estamos buscando el disfrute material. Tú no necesitas todas esas formalidades y sacrificios; somos nosotros quienes las necesitamos para poder recibir la bendición de Tu Señoría. El objeto de esos sacrificios son los resultados fruitivos de que nosotros mismos nos beneficiamos; Tú, en realidad, no los necesitas.

VERSO 9.

¡Oh, Señor de señores!, con respecto a la puesta en práctica del proceso de liberación —dharma, artha, kāma y mokṣa—, somos unos perfectos ignorantes, pues en realidad no conocemos el objetivo de la vida. Tú has aparecido personalmente ante nosotros como una persona que solicita adoración, pero en realidad si estás aquí es tan sólo para que podamos verte. Por Tu gran misericordia sin causa, has venido para ayudarnos a lograr nuestro objetivo, nuestro verdadero interés, y para darnos el beneficio de Tu gloria personal, que recibe el nombre de apavarga, liberación. Has venido, a pesar de que nosotros, por ignorancia, no Te hemos adorado debidamente.

VERSO 10.

¡Oh, Tú, el más adorable de los seres!, Tú eres el mejor de todos los benefactores, y has aparecido en el recinto del sacrificio del santo rey Nābhi para bendecirnos. Te hemos visto; con ello, nos has concedido la más valiosa de las bendiciones.

VERSO 11.

Querido Señor, los grandes sabios, que son personas santas y reflexivas, describen sin cesar Tus cualidades espirituales. Las impurezas que han quemado ya esos sabios son ilimitadas, y, con el fuego del conocimiento, fortalecen su desapego del mundo material. De este modo, han obtenido Tus cualidades y están satisfechos en sí mismos. Aun así, Tu presencia es muy poco frecuente incluso entre aquellos que sienten felicidad espiritual al cantar Tus atributos.

VERSO 12.

Querido Señor, es muy posible que a la hora de morir, cuando la fiebre es muy alta, nos falle la voz, y que el hambre, las caídas, los bostezos y los miserables sufrimientos de la enfermedad nos impidan recordar Tu nombre, Tu forma y Tus cualidades. Por eso Te oramos, ¡oh, Señor!, pues Tú eres siempre muy afectuoso con Tus devotos. Por favor, ayúdanos a recordarte y a alabar Tus santos nombres, atributos y actividades, que pueden disipar todas las reacciones de nuestras vidas pecaminosas.

VERSO 13.

Querido Señor, he aquí al gran rey Nābhi, cuyo objetivo supremo en la vida es tener un hijo como Tú. Tu Señoría, su posición es como la de quien se dirige a un hombre muy rico para pedirle un puñado de arroz. Mahārāja Nābhi siente un deseo tan grande de tener un hijo que Te está adorando para pedírtelo, aunque Tú puedes ofrecerle la posición más excelsa, incluso la elevación a los planetas celestiales y la liberación, el regreso a Dios.

VERSO 14.

Querido Señor, si no adoramos los pies de loto de los grandes devotos, la energía ilusoria nos derrotará, y nuestra inteligencia se verá confundida. En efecto, ¿quién no ha sido arrastrado por las olas del disfrute material, que son como veneno? Tu energía ilusoria es insuperable. Nadie puede ver el curso que sigue la energía material, o decir cómo actúa.

VERSO 15.

¡Oh, Señor!, Tú llevas a cabo muchas actividades maravillosas. Hemos celebrado este sacrificio con la única intención de lograr un hijo; así pues, nuestra inteligencia no es muy aguda. Nos falta experiencia para determinar el objetivo de la vida. Al invitarte a este insignificante sacrificio con motivos materiales, hemos cometido, sin duda alguna, una gran ofensa a Tus pies de loto. Por eso, ¡oh, Señor de señores!, apelamos a Tu misericordia sin causa y a Tu mente ecuánime para que perdones nuestra ofensa.

VERSO 16.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los sacerdotes, a quienes había adorado el propio Mahārāja Nābhi, emperador de Bhārata-varṣa, ofrecieron oraciones en prosa [por lo general, se empleaba el verso], y se postraron a los pies de loto del Señor. El Señor de señores, el gobernante de los semidioses, Se sintió muy complacido con ellos, y les habló de la siguiente manera.

VERSO 17.

La Suprema Personalidad de Dios contestó: ¡Oh, grandes sabios!, estoy verdaderamente complacido con vuestras oraciones. Habláis diciendo la verdad. Habéis orado pidiendo la bendición de que el rey Nābhi tenga un hijo como Yo, pero eso es muy difícil de obtener. Yo soy la Persona Suprema, aquel que no tiene igual; debido a ello, no es posible encontrar otra personalidad que sea como Yo. En todo caso, vosotros sois brāhmaṇas cualificados; por lo tanto, vuestras palabras nunca deben resultar falsas. Para Mí, los brāhmaṇas bien dotados de cualidades brahmínicas son como Mi propia boca.

VERSO 18.

Como no puedo encontrar a nadie igual a Mí, Me expandiré personalmente en una porción plenaria, y de ese modo Yo mismo descenderé al vientre de Merudev…, la esposa de Mahārāja Nābhi, el hijo de šgn…dhra.

VERSO 19.

Sri Sukadeva Gosvāmī continuó: Tras decir esto, el Señor desapareció. La esposa del rey Nābhi, la reina Merudev…, que estaba sentada al lado de su esposo, pudo escuchar todo lo que el Señor Supremo había dicho.

VERSO 20.

¡Oh, Viṣṇudatta, Parīkṣit Mahārāja!, la Suprema Personalidad de Dios estaba complacido con los grandes sabios que celebraban aquel sacrificio. Por esa razón, el Señor decidió satisfacer el deseo de Mahārāja Nābhi, y al mismo tiempo, mostrar personalmente el método para la puesta en práctica de los principios religiosos [que siguen los brahmacārīs, sannyās…s, vānaprasthas y gṛhasthas dedicados a la celebración de rituales]. Por consiguiente, apareció como hijo de Merudev… en Su forma espiritual original, que está por encima de las modalidades de la naturaleza material.

CAPÍTULO 4.

ṚṢABHADEVA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: El Señor, en el mismo momento en que nació como hijo de Mahārāja Nābhi, manifestó las características propias del Señor Supremo, como, por ejemplo, las marcas de las plantas de Sus pies [la bandera, el rayo, etc.]. Fue un hijo ecuánime con todos y muy pacífico. Podía controlar Su mente y Sus sentidos, y aunque poseía todas las opulencias, no ansiaba el disfrute material. Dotado con esos atributos, el hijo de Mahārāja Nābhi era cada día más poderoso. Debido a ello, los ciudadanos, brāhmaṇas eruditos, semidioses y ministros querían que Ṛṣabhadeva fuese nombrado gobernador de la Tierra.

VERSO 2.

Cuando Se hizo visible, el hijo de Mahārāja Nābhi manifestó todas las buenas cualidades que cantan los grandes poetas: un cuerpo bien formado, con todos los signos de la Divinidad, poder, fuerza, belleza, renombre, fama, influencia y entusiasmo. Cuando el padre, Mahārāja Nābhi, vio todas aquellas cualidades, pensó que su hijo era, o el mejor de los seres humanos, o el ser supremo. Por eso Le dio el nombre de Ṛṣabha.

VERSO 3.

Indra, el rey del cielo, que goza de gran opulencia material, sintió envidia del rey Ṛṣabhadeva, y, por esa causa, dejó de derramar agua sobre el planeta Bhārata-varṣa. Entonces, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, el amo de todo poder místico, comprendiendo las intenciones de Indra, esbozó una sonrisa y, mediante Su propio poder, Se valió de yogamāyā [Su potencia interna] para derramar agua en abundancia sobre Ajanābha, el lugar en que residía.

VERSO 4.

Habiendo tenido un hijo perfecto, tal como deseaba, el rey Nābhi estaba siempre sobrecogido de felicidad trascendental, y sentía un gran cariño por su hijo. Lleno de éxtasis, y con una voz que se le ahogaba, se dirigía a Él: «Mi querido hijo, cariño mío». Fue yogamāyā quien despertó en él esa mentalidad, que le permitió aceptar al Señor Supremo, que es el padre supremo, como su propio hijo. El Señor, por Su bondadosa voluntad suprema, nació como hijo Suyo y Se comportó con todos como si fuese un ser humano corriente. El rey Nābhi comenzó entonces a criar a su trascendental hijo con gran cariño, sobrecogido de bienaventuranza trascendental, júbilo y devoción.

VERSO 5.

El rey Nābhi se dio cuenta de que su hijo, Ṛṣabhadeva, era muy popular entre los ciudadanos y entre los funcionarios y ministros del gobierno. Al darse cuenta de ello, Mahārāja Nābhi Le elevó al trono como emperador del mundo, para que protegiese a la población siguiendo el sistema religioso védico. Lo hizo poniendo a Su hijo en manos de brāhmaṇas eruditos, a fin de que Le guiasen en la administración del gobierno. Después, Mahārāja Nābhi y su esposa, Merudev…, partieron hacia Badarikāśrama, en los Himalayas, donde el rey, lleno de júbilo, se ocupó con gran maestría en la práctica de austeridades y penitencias. Habiendo logrado la plenitud del samādhi, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Nara-NārāyaŠa, que es la expansión plenaria de Kṛṣṇa. Gracias a ello, a su debido tiempo Mahārāja Nābhi se elevó al mundo espiritual que recibe el nombre de VaikuŠ˜ha.

VERSO 6.

¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, para glorificar a Mahārāja Nābhi, los sabios de antaño compusieron dos versos. Uno de ellos dice: «¿Quién puede alcanzar la perfección de Mahārāja Nābhi? ¿Quién puede igualar sus actividades? Debido a su servicio devocional, la Suprema Personalidad de Dios consintió en nacer como hijo suyo».

VERSO 7.

[Ésta es la segunda oración:] «¿Existe alguien que haya adorado mejor a los brāhmaṇas que Mahārāja Nābhi? Por haber adorado a los brāhmaṇas cualificados hasta satisfacerles por completo, ellos, mediante su poder brahmínico, le mostraron en persona a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa».

VERSO 8.

Después de que Nābhi hubo partido hacia Badarikāśrama, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, comprendió que Su reino era Su campo de actividades. Por esa razón, actuó poniéndose Él mismo como ejemplo y enseñó los deberes del jefe de familia, aceptando en primer lugar la orden de brahmacaria bajo la dirección de maestros espirituales, y yendo a vivir con ellos al gurukula, su residencia. Una vez completada Su educación, y después de hacer regalos (guru-dakṣiṇā) a Sus maestros espirituales, entró en la vida de familia. Su esposa, Jayant…, Le fue entregada por Indra, el rey del cielo; en ella engendró cien hijos, que eran tan poderosos y capacitados como Él mismo. Ṛṣabhadeva y Jayant… llevaron una vida familiar ejemplar, cumpliendo con las actividades rituales que se ordenan en los śāstras śruti y smṛti.

VERSO 9.

Bharata, el mayor de los cien hijos de Ṛṣabhadeva, era un gran devoto, dotado con las cualidades más excelsas. En su honor, este planeta recibe el nombre de Bhārata-varṣa.

VERSO 10.

Después de Bharata, nacieron otros noventa y nueve hijos. Los nueve mayores eran Kuśāvarta, Ilāvarta, Brahmāvarta, Malaya, Ketu, Bhadrasena, Indraspṛk, Vidarbha y K…ka˜a.

VERSOS 11 y 12.

Otros de los hijos fueron Kavi, Havi, Antarikṣa, Prabuddha, Pippalāyana, švirhotra, Drumila, Camasa y Karabhājana, que eran devotos muy excelsos y avanzados, predicadores autorizados del ®r…mad-Bhāgavatam. Fueron glorificados por su gran devoción a Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios. Eran, por lo tanto, muy excelsos. Para que la mente quede satisfecha por completo, yo [®ukadeva Gosvāmī] describiré más adelante, cuando comente la conversación entre Nārada y Vasudeva, las características de esos nueve devotos.

VERSO 13.

Además de los diecinueve hijos hasta aquí mencionados, Ṛṣabhadeva y Jayant… tuvieron ochenta y un hijos menores. Siguiendo la orden de su padre, todos ellos fueron personas muy cultas, de buen comportamiento, de actividades muy puras, y expertos en el conocimiento védico y en la ejecución de rituales védicos. Así pues, todos eran brāhmaṇas perfectamente cualificados.

VERSO 14.

Como encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Ṛṣabhadeva gozaba de plena independencia, pues Su forma era espiritual y eterna, y estaba llena de bienaventuranza trascendental. Él estaba eternamente aparte de los cuatro principios de la miseria material [nacimiento, muerte, vejez y enfermedades], y no tenía apegos materiales. Siempre Se mantenía equilibrado, y veía a todos en el mismo nivel. La desgracia de los demás Le hacía sentirse desdichado, y era el bienqueriente de todas las entidades vivientes. Pero, a pesar de ser una personalidad perfecta, el Señor Supremo, el controlador de todo, actuaba como si fuese un alma condicionada más. Así pues, seguía estrictamente los principios del varŠāśrama-dharma y actuaba conforme a ellos. Con el correr del tiempo, esos principios del varŠāśrama-dharma se habían empezado a descuidar; debido a ello, y mediante Sus características y Su comportamiento personal, enseñó a la gente el modo de cumplir con los deberes del varŠāśrama-dharma. De esa forma, impulsó a la población a que regulasen sus vidas en la institución familiar, facilitándoles así el progreso en los campos de la religión y del bienestar económico, y permitiéndoles adquirir fama, hijos, placeres materiales, y por último, la vida eterna. Con Sus instrucciones, mostró a la gente la manera en que podían llevar vida de familia y, al mismo tiempo, alcanzar la perfección por seguir los principios del varŠāśrama-dharma.

VERSO 15.

Cualquier acción que un gran hombre ejecute, los hombres comunes la siguen.

VERSO 16.

El Señor Ṛṣabhadeva, aunque estaba perfectamente versado en el conocimiento védico confidencial, que nos informa acerca de todo tipo de deberes prescritos, permaneció en Su posición de kṣatriya y siguió las instrucciones de los brāhmaṇas en cuanto al control de la mente y los sentidos, la tolerancia, etc. De este modo, gobernó al pueblo conforme al sistema de varŠāśrama-dharma, que dicta que los brāhmaṇas deben instruir a los kṣatriyas, y que los kṣatriyas deben administrar el estado por intermedio de los vaiśyas y los śūdras.

VERSO 17.

El Señor Ṛṣabhadeva celebró cien veces toda clase de sacrificios siguiendo las instrucciones de las Escrituras védicas. De ese modo satisfizo plenamente al Señor Viṣṇu. En todos los rituales había una gran opulencia, pues empleó los mejores artículos. Todos esos sacrificios se celebraron en lugares sagrados y teniendo en cuenta el momento idóneo, y fueron dirigidos por sacerdotes jóvenes y leales. De ese modo se adoró al Señor Viṣṇu, y el prāsada fue ofrecido a todos los semidioses. Con esto, todas las ceremonias y festivales culminaron con éxito.

VERSO 18.

No hay nadie que desee poseer un espejismo, o una flor en el cielo, pues todo el mundo sabe muy bien que esas cosas no existen. Cuando el Señor Ṛṣabhadeva gobernó este planeta, Bhārata-varṣa, ni siquiera los hombres corrientes tenían nada que pedir, en ningún momento y de ninguna manera. Nadie pide que le den un espejismo. En otras palabras, todo el mundo estaba completamente satisfecho, y por lo tanto, no había posibilidad de que a nadie le faltase de nada. La gente estaba absorta en un profundo sentimiento de cariño por el rey. Como ese cariño era cada vez mayor, no tenían ningún anhelo que satisfacer.

VERSO 19.

En cierta ocasión, mientras recorría el mundo, el Señor Supremo, Ṛṣabhadeva, llegó a un lugar llamado Brahmāvarta. Allí se celebraba una gran conferencia de brāhmaṇas eruditos, y todos los hijos del rey escucharon atentamente las enseñanzas de aquellos brāhmaṇas. En aquella asamblea, Ṛṣabhadeva instruyó a Sus hijos de modo que también Sus súbditos pudieran escucharle, aunque Sus hijos ya eran devotos cualificados y de buen comportamiento. Con las siguientes palabras, les instruyó para que en el futuro pudieran ser perfectos gobernantes del mundo.

CAPÍTULO 5.

ENSEÑANZAS DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA A SUS HIJOS.

VERSO 1.

El Señor Ṛṣabhadeva dijo a Sus hijos: Mis queridos muchachos, de todas las entidades vivientes que han aceptado cuerpos materiales en este mundo, aquella que ha recibido esta forma humana no debe trabajar arduamente, día y noche, simplemente para complacer los sentidos, lo cual pueden conseguir incluso los perros y los cerdos, que comen excremento. Debéis ocuparos en penitencias y austeridades para alcanzar la divina posición del servicio devocional. Con esas actividades, el corazón se purifica, y al llegar a esa posición, se alcanza una vida eterna y bienaventurada, trascendental a la felicidad material, y que continúa para siempre.

VERSO 2.

Sólo mediante el servicio que se ofrece a las personalidades espiritualmente muy avanzadas se puede alcanzar el sendero de la liberación del cautiverio material. Esas personalidades pueden ser impersonalistas o devotos. Tanto si queremos fundirnos en la existencia del Señor, como si deseamos relacionarnos con la Personalidad de Dios, debemos ofrecer servicio a los mahātmās. Aquellos que no tienen interés en esas actividades y se relacionan con personas adictas a las mujeres y a la vida sexual, tienen abiertas de par en par las puertas del infierno. Los mahātmās son ecuánimes. No ven ninguna diferencia entre los distintos tipos de entidades vivientes. Son muy pacíficos y están plenamente dedicados al servicio devocional. Están libres de la ira, y trabajan para beneficio de todos. Su comportamiento nunca es abominable. A esas personas se les da el nombre de mahātmās.

VERSO 3.

A aquellos que desean revivir su conciencia de Kṛṣṇa y aumentar su amor por Dios, no les gusta hacer nada que no esté relacionado con Kṛṣṇa. No tienen interés en mezclarse con la gente que sólo se preocupa de mantener el cuerpo, comer, dormir, aparearse y defenderse. Tal vez estén casados, pero no están apegados a sus hogares, ni a sus esposas, hijos, amigos o riquezas. Al mismo tiempo, tampoco les es indiferente la puesta en práctica de sus deberes. En cuanto al dinero, se contentan con el necesario para mantener juntos el cuerpo y el alma.

VERSO 4.

Cuando una persona considera que la finalidad de la vida es complacer los sentidos, busca como un loco la vida materialista, y se ocupa en toda clase de actividades pecaminosas. Ignora que, a causa de sus pecados, ha recibido ya un cuerpo que, aunque temporal, es la causa de su sufrimiento. En realidad, la entidad viviente no debería tener un cuerpo material, pero se le ha concedido para que pueda complacer los sentidos. Por lo tanto, no me parece digno de una persona inteligente volverse a enredar en las actividades de complacencia sensorial, que son la causa de que reciba un cuerpo material tras otro, eternamente.

VERSO 5.

Mientras no nos planteemos averiguar cuáles son los valores espirituales de la vida, estaremos expuestos a la derrota y a las miserias que surgen de la ignorancia. El karma, tanto si es piadoso como si es pecaminoso, trae consigo unas determinadas reacciones resultantes. Cuando una persona se ocupa en algún tipo de karma, se dice que su mente es karmātmaka, es decir, que está teñida de actividad fruitiva. Mientras la mente sea impura, la conciencia no es clara, y mientras estemos absortos en actividades fruitivas, tendremos que aceptar cuerpos materiales.

VERSO 6.

La entidad viviente, cuando está cubierta por la modalidad de la ignorancia, no entiende la existencia del ser viviente individual ni del ser viviente supremo; su mente está subyugada por la actividad fruitiva. Por lo tanto, mientras no sienta amor por el Señor Vāsudeva —que no es otro que Yo mismo—, seguirá teniendo que aceptar cuerpos materiales una y otra vez.

VERSO 7.

Por muy sabia y erudita que sea, la persona que no entiende que el esfuerzo por la complacencia de los sentidos es una inútil pérdida de tiempo, está loca. Habiendo olvidado su verdadero interés, trata de ser feliz en el mundo material, y centra sus intereses en torno a su hogar, que está basado en la relación sexual y que le trae toda clase de miserias materiales. En esas circunstancias, esa persona no es mejor que un animal ignorante.

VERSO 8.

La atracción entre macho y hembra es el principio básico de la existencia material. A partir de ese concepto erróneo, que liga estrechamente los corazones del hombre y la mujer, se origina la atracción por el cuerpo, el hogar, las propiedades, los hijos, los parientes y las riquezas. De esta forma aumentan las ilusiones de la vida, y se ven las cosas desde el punto de vista de «yo y mío».

VERSO 9.

Cuando el nudo del corazón se afloja, la persona que se ha visto envuelta en la vida material debido a los resultados de sus acciones pasadas, da la espalda a su apego por el hogar, la esposa y los hijos. De esa forma, abandona el principio básico de la ilusión [yo y mío] y se libera. Y así, regresa al mundo trascendental.

VERSOS 10, 11, 12 y 13.

¡Oh, hijos Míos!, debéis aceptar un maestro espiritual espiritualmente avanzado, un paramahaˆsa muy elevado. De esa forma, debéis depositar en Mí, la Suprema Personalidad de Dios, vuestra fe y vuestro amor. Debéis detestar la complacencia de los sentidos, y tolerar la dualidad del placer y el dolor, que son como las estaciones del verano y el invierno. Tratad de comprender la miserable condición de las entidades vivientes, que son desdichadas incluso en los sistemas planetarios superiores. Investigad filosóficamente acerca de la verdad; después, someteos a todo tipo de austeridades y penitencias en aras del servicio devocional. Abandonad todo empeño por obtener el disfrute de los sentidos y ocupaos en el servicio del Señor. Escuchad las conversaciones que traten de la Suprema Personalidad de Dios, y relacionaos siempre con devotos. Cantad acerca del Señor Supremo y glorificadle, y considerad que todos los seres, en el plano espiritual, son iguales. Liberaos de la envidia y subyugad la ira y la lamentación. Abandonad la identificación del ser con el cuerpo y con el hogar, y practicad la lectura de las Escrituras reveladas. Vivid en un lugar apartado y seguid el proceso para controlar por completo el aire vital, la mente y los sentidos. Tened plena fe en las Escrituras reveladas, las Escrituras védicas, y manteneos siempre célibes. Cumplid con vuestros deberes prescritos y evitad las conversaciones ociosas. Pensando constantemente en la Suprema Personalidad de Dios, obtened conocimiento de la fuente correcta. De este modo, practicando bhakti-yoga, con paciencia y con entusiasmo os elevaréis al plano del conocimiento y podréis abandonar el ego falso.

VERSO 14.

Queridos hijos Míos, debéis actuar conforme a como os he aconsejado. Sed muy cuidadosos. De ese modo, os liberaréis de la ignorancia del deseo de realizar actividades fruitivas, y el nudo del cautiverio en el corazón quedará completamente cortado. Pero, para seguir avanzando, deberéis abandonar también esos medios. Es decir, no os apeguéis al proceso de liberación en sí mismo.

VERSO 15.

Para el que es sincero en su deseo de regresar al hogar, de vuelta a Dios, el principal objetivo de la vida, el bien más sublime, debe ser la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Tanto el padre que instruye a sus hijos, como el maestro espiritual que instruye a sus discípulos, como el rey que instruye a sus súbditos, deben seguir Mis consejos, y continuar dándoles instrucciones sin irritarse, incluso si el discípulo, hijo o súbdito es a veces incapaz de seguir esas órdenes. A la gente ignorante, que se ocupa en actividades piadosas e impías, se la debe ocupar en servicio devocional a toda costa. Deben evitar siempre las actividades fruitivas. ¿Qué beneficio se obtiene de poner al discípulo, al hijo o al súbdito bajo el cautiverio de las actividades kármicas? Es como llevar a un ciego hacia un pozo oculto y hacer que caiga.

VERSO 16.

Debido a la ignorancia, el materialista no sabe nada acerca de su verdadero interés, el sendero de la vida auspiciosa. Sus deseos de disfrute le encadenan a la complacencia material, y todos sus planes apuntan hacia ese objetivo. En busca del efímero disfrute de los sentidos, esa persona crea una sociedad basada en la envidia, y a raíz de esa mentalidad, se hunde en el océano del sufrimiento; pero es tan necia que ni siquiera se da cuenta de ello.

VERSO 17.

¿Cómo puede una persona verdaderamente culta, misericordiosa y avanzada en el conocimiento espiritual, ocupar en actividades fruitivas a un ignorante adicto al sendero del saˆsāra, haciendo que se enrede aún más en la existencia material? Si un ciego confunde su camino, ¿qué hombre de bien le permitiría dirigirse hacia el peligro? ¿Cómo podría aprobar esa forma de proceder? Ningún hombre sabio o bondadoso podría permitirlo.

VERSO 18.

Aquel que no puede liberar a sus subordinados del ciclo de nacimientos y muertes nunca debe actuar como maestro espiritual, padre, esposo, madre o semidiós adorable.

VERSO 19.

La forma de Mi cuerpo trascendental [sac-cid-ānanda-vigraha] es idéntica a la forma humana, pero no es un cuerpo humano material. Es inconcebible. Yo no acepto un determinado tipo de cuerpo obligado por la naturaleza; lo hago por Mi propia voluntad. Mi corazón también es espiritual, y siempre pienso en el bienestar de Mis devotos. Por esa razón, en él puede encontrarse el proceso del servicio devocional, que es para los devotos. Muy lejos de Mi corazón, he desterrado la irreligión [adharma] y las actividades no devocionales. Nada de eso Me atrae. A causa de todas estas cualidades trascendentales, la gente suele ofrecerme oraciones llamándome Ṛṣabhadeva, la Suprema Personalidad de Dios, la mejor de todas las entidades vivientes.

VERSO 20.

Mis queridos hijos, habéis nacido de Mi corazón, en donde reposan todas las cualidades espirituales. Por lo tanto, no debéis ser como los hombres materialistas y envidiosos. Debéis seguir a Bharata, vuestro hermano mayor, cuyo servicio devocional es glorioso. Si os ocupáis en servirle, con ello Me estaréis sirviendo a Mí también, y gobernaréis a los ciudadanos sin más esfuerzo.

VERSOS 21 y 22.

De las dos energías manifiestas [el espíritu y la materia inerte], los seres que poseen fuerza vital [hortalizas, hierbas, árboles y plantas] son superiores a la materia inerte [piedras, tierra, etc.]. Superiores a las plantas y vegetales inmóviles son los gusanos y serpientes, que pueden moverse. Superiores a los gusanos y serpientes son los animales que tienen inteligencia. Superiores a los animales son los seres humanos, y superiores a éstos son los fantasmas, pues no tienen cuerpo material. Superiores a los fantasmas son los gandharvas, y superiores a ellos son los siddhas. Superiores a los siddhas son los kinnaras, y superiores a ellos, los asuras. Superiores a los asuras son los semidioses, y entre los semidioses, Indra, el rey del cielo, es el supremo. Superiores a Indra son los hijos directos del Señor Brahmā, como el rey Dakṣa, y el supremo entre los hijos de Brahmā es el Señor ®iva. Puesto que el Señor ®iva es hijo de Brahmā, a Brahmā se le considera superior, pero él también está subordinado a Mí, la Suprema Personalidad de Dios. Y como Yo siento inclinación por los brāhmaṇas, los brāhmaṇas son los mejores entre todos.

VERSO 23.

¡Oh, respetables brāhmaṇas!, en lo que a Mí respecta, en este mundo no hay nadie igual o superior a los brāhmaṇas. No sé de nadie que se les pueda comparar. La gente que conoce cuál es Mi intención en que se celebren rituales conforme a los principios védicos, Me ofrece alimentos con fe y amor a través de la boca de un brāhmaŠa. Yo como con plena satisfacción lo que se Me ofrece de ese modo. En verdad, Me produce más placer el alimento así ofrecido que las ofrendas hechas en el fuego de sacrificio.

VERSO 24.

Los Vedas son Mi encarnación sonora trascendental y eterna. Por lo tanto, los Vedas son śabda-brahmā. En este mundo, los brāhmaṇas hacen un estudio exhaustivo de todos los Vedas, y como han asimilado las conclusiones védicas, deben ser considerados la personificación de los Vedas. Los brāhmaṇas están situados bajo la influencia de la modalidad suprema y trascendental, sattva-guŠa. Debido a ello, están firmemente establecidos en el control de la mente [śama], el control de los sentidos [dama], y la veracidad [satya]. Ellos explican el sentido original de los Vedas, y por misericordia [anugraha], predican a todas las almas condicionadas el objetivo de los Vedas. Con sus prácticas de penitencia [tapasya] y tolerancia [titikṣā], comprenden la posición de la entidad viviente y del Señor Supremo [anubhava]. Éstas son las ocho cualidades de los brāhmaṇas. Por lo tanto, de entre todas las entidades vivientes, ninguna es superior a los brāhmaṇas.

VERSO 25.

Yo gozo de plena opulencia; soy todopoderoso, y soy superior al Señor Brahmā y a Indra, el rey de los planetas celestiales. Soy además quien concede la felicidad que puede obtenerse en el reino celestial o mediante la liberación. Aun así, los brāhmaṇas no Me piden bienestar material. Ellos son muy puros y no desean poseer nada. Simplemente se ocupan en Mi servicio devocional. ¿Qué necesidad tienen de pedir bienes materiales a nadie?

VERSO 26.

Queridos hijos míos, no debéis sentir envidia de ninguna entidad viviente, ni móvil ni inmóvil. Sabiendo que Yo estoy en ellas, debéis ofrecerles respeto a todas en todo momento. De ese modo, Me ofreceréis respeto a Mí.

VERSO 27.

La actividad propia de los órganos de los sentidos —la mente, la vista, las palabras y todos los sentidos para la acción y para la adquisición de conocimiento— es ocuparse por completo en Mi servicio. Mientras la entidad viviente no ocupe los sentidos de ese modo, no puede pensar en liberarse del gran enredo de la existencia material, que es exactamente como la fuerte cuerda de Yamarāja.

VERSO 28.

®ukadeva Gosvāmī dijo: De este modo, el gran bienqueriente de todos, el Señor Supremo Ṛṣabhadeva, instruyó a Sus propios hijos. Aunque estaban perfectamente educados y eran cultos, les instruyó simplemente para dar ejemplo de cómo debe un padre instruir a sus hijos antes de retirarse de la vida familiar. Los sannyās…s, que se han liberado definitivamente de los lazos de la actividad fruitiva y han emprendido el servicio devocional una vez subyugados todos sus deseos materiales, también aprenden de esas instrucciones. El Señor Ṛṣabhadeva instruyó a Sus cien hijos, el mayor de los cuales, Bharata, era un devoto muy avanzado y un seguidor de los vaiṣṇavas. A fin de gobernar el mundo entero, el Señor sentó en el trono real a Su hijo mayor. A partir de entonces, y aunque permanecía en el hogar, el Señor Ṛṣabhadeva vivió como un loco, desnudo y con los cabellos despeinados. Después, llevando el fuego de sacrificio dentro de Sí, Se fue de Brahmāvarta para viajar por todo el mundo.

VERSO 29.

Con el aspecto de un avadh™ta, es decir, de un gran santo indiferente a las preocupaciones materiales, el Señor Ṛṣabhadeva Se comportó ante la sociedad humana como si estuviera ciego, sordo y mudo, como si fuese una piedra inerte, un fantasma o un loco. Aunque la gente Le insultaba con esas palabras, Él guardaba silencio y no hablaba a nadie.

VERSO 30.

Ṛṣabhadeva comenzó a viajar por ciudades, aldeas, regiones mineras, campos, valles, jardines, campamentos militares, tierras de pastoreo, cabañas de vaqueros, montañas, bosques, albergues para viajeros y ermitas. En todas partes, fuese a donde fuese, era acosado por todo tipo de personas ruines, que le rodeaban como las moscas que vuelan alrededor del cuerpo de un elefante que sale del bosque. Allí donde fuese, Le amenazaban, Le golpeaban, orinaban encima de Él y Le escupían. A veces la gente Le tiraba piedras, excremento y tierra, y a veces se ventoseaban ante Él. De ese modo, la gente Le insultaba con malas palabras, y Le causaban grandes dificultades; pero Él no Se preocupaba de ello, pues comprendía que el cuerpo no tiene ningún otro destino. Estaba absorto en el plano espiritual, y desde Su gloriosa posición espiritual, no Se preocupaba por todos esos insultos materiales. En otras palabras, entendía perfectamente que la materia y el espíritu son diferentes, y no tenía ningún concepto corporal. Así, sin irritarse con nadie, caminó solo por todo el mundo.

VERSO 31.

Las manos, los pies y el pecho del Señor Ṛṣabhadeva eran muy grandes. Sus hombros, Su rostro y Sus extremidades, muy delicados y de proporciones simétricas. Una sonrisa espontánea embellecía Su hermosa boca; Sus ojos rojizos, alargados como pétalos de una flor de loto recién brotada y cubierta con el rocío de la mañana, Le daban un encanto extraordinario. Los iris de Sus ojos eran tan agradables que eliminaban por completo los pesares de todo el que Le veía. Su frente, Sus oídos, Su cuello, Su nariz, y todos Sus demás rasgos eran muy hermosos. Con Su amable sonrisa, Su cara era tan hermosa que atraía incluso el corazón de las mujeres casadas. Era como si Cupido las hiriese con sus flechas. Una abundante cabellera de color castaño, rizada y despeinada, cubría Su cabeza. Tenía el cabello enmarañado, ya que descuidaba Su cuerpo y estaba sucio. Su aspecto era el de una persona poseída por un fantasma.

VERSO 32.

Cuando vio que la mayor parte de la gente se mostraba muy en contra de Su ejecución de yoga místico, el Señor Ṛṣabhadeva resolvió hacer frente a esa oposición siguiendo la línea de conducta de las pitones. De modo que decidió permanecer tendido en un lugar; allí comía, bebía, defecaba y orinaba, para después revolcarse en Sus propias deyecciones. En efecto, para que los elementos hostiles no pudieran acercársele y molestarle, Se manchaba todo el cuerpo con Sus propios orines y excremento.

VERSO 33.

La gente, al ver la condición en que permanecía el Señor Ṛṣabhadeva, dejó de molestarle; sin embargo, Sus excrementos y Su orina no desprendían ningún mal olor. Muy al contrario: era una fragancia tan agradable que perfumaba todo el campo en un área de más de cien kilómetros a la redonda.

VERSO 34.

De esa forma, el Señor Ṛṣabhadeva imitó el comportamiento de las vacas, los ciervos y los cuervos. Unas veces Se movía o caminaba, y otras veces Se sentaba en un lugar. A veces Se tendía tal como hacen las vacas, los ciervos y los cuervos. De esa forma, comía, bebía y evacuaba excremento y orina, engañando con ello a la gente.

VERSO 35.

¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor Ṛṣabhadeva, la expansión parcial del Señor Kṛṣṇa, con la única intención de mostrar a todos los yog…s el proceso místico, llevó a cabo actividades maravillosas. En realidad, Él era el amo de la liberación y estaba absorto por completo en una bienaventuranza trascendental siempre en aumento. El Señor Kṛṣṇa, Vāsudeva, el hijo de Vasudeva, es la fuente original del Señor Ṛṣabhadeva. En Sus respectivas constituciones no hay la menor diferencia; en consecuencia, el Señor Ṛṣabhadeva manifestó las características amorosas del llanto, la risa y el temblor. Siempre estaba absorto en amor trascendental. Debido a ello, todos los poderes místicos, como la capacidad de viajar por el espacio exterior a la velocidad de la mente, y los poderes de aparecer y desaparecer, entrar en el cuerpo de los demás, y ver cosas que estaban a una gran distancia, acudían a Él de un modo natural. Pero, a pesar de poseer todos esos poderes, nunca hizo uso de ellos.

CAPÍTULO 6.

ACTIVIDADES DEL SEÑOR ṚṢABHADEVA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, aquellos que son completamente puros de corazón alcanzan el conocimiento por medio de la práctica del bhakti-yoga, y su apego a las actividades fruitivas queda reducido a cenizas. En esas personas, los poderes del yoga místico surgen de un modo natural, y no son causa de aflicción. ¿Por qué, entonces, dejó Ṛṣabhadeva a un lado esos poderes?

VERSO 2.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, estás en lo cierto. Sin embargo, del mismo modo que un cazador astuto nunca confía en los animales que ha capturado, pues podrían escapársele, las personas avanzadas en la vida espiritual no confían en la mente. En efecto, siempre están vigilantes, atentos a la actividad de la mente.

VERSO 3.

Todos los sabios eruditos han dado su opinión. La mente es por naturaleza muy inquieta, y no se debe hacer amistad con ella. Si confiamos en ella por completo, puede engañarnos en cualquier momento. Incluso el Señor ®iva se agitó cuando vio la forma de Mohin… del Señor Kṛṣṇa, y también Saubhari Muni cayó del estado de madurez de la perfección yóguica.

VERSO 4.

Cuando una mujer no es casta, es muy fácil que se deje llevar por sus amantes, y a veces ocurre que esos amantes asesinan violentamente a su esposo. Cuando un yog… da una oportunidad a su mente y no la refrena, ésta abrirá la puerta a enemigos como la lujuria, la ira y la codicia, que ineludiblemente matarán al yog….

VERSO 5.

La mente es la causa original de la lujuria, la ira, el orgullo, la codicia, la lamentación, la ilusión y el temor. Todo ello, en conjunto constituye el cautiverio de la actividad fruitiva. ¿Qué hombre sabio confiaría en la mente?

VERSO 6.

El Señor Ṛṣabhadeva era el jefe de todos los reyes y emperadores del universo, pero asumió el atuendo y el lenguaje de un avadh™ta para actuar como si fuese un tonto y estuviese encadenado a lo material. Por esa razón, nadie pudo ver Su opulencia divina. Si adoptó esa línea de conducta, fue tan sólo para enseñar a los yog…s cómo abandonar el cuerpo. No obstante, Se mantuvo en Su posición original como expansión plenaria del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, y permaneciendo siempre en ese estado, puso final a Sus pasatiempos como el Señor Ṛṣabhadeva en el mundo material. Si podemos seguir los pasos del Señor Ṛṣabhadeva y abandonar el cuerpo sutil, no habrá la menor posibilidad de que tengamos que aceptar de nuevo un cuerpo material.

VERSO 7.

En realidad, el cuerpo del Señor Ṛṣabhadeva no era material, pero, por obra de yogamāyā, lo consideró material. En consecuencia, y puesto que actuaba como un ser humano común, abandonó la mentalidad de identificarse con él. Siguiendo ese principio, comenzó a vagar por todo el mundo. En su viaje, llegó a la provincia de KarŠā˜a, en el sur de la India, y pasó por Ko‰ka, Ve‰ka y Ku˜aka. Viajando sin ningún plan preconcebido, entró en un bosque cercano a Ku˜akācala, y, después de llenarse la boca de piedras, comenzó a deambular por él, desnudo y con el cabello enmarañado, como un loco.

VERSO 8.

Mientras vagaba por el bosque, se declaró un voraz incendio, a causa de la fricción de unos bambúes agitados por el viento. En aquel fuego quedó reducido a cenizas todo el bosque de Ku˜akācala y, con él, el cuerpo del Señor Ṛṣabhadeva.

VERSO 9.

®ukadeva Gosvāmī continuó diciendo a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, el rey de Ko‰ka, Ve‰ka y Ku˜aka, cuyo nombre era Arhat, escuchó acerca de las actividades de Ṛṣabhadeva e, imitando Sus principios, introdujo un nuevo sistema de religión. Aprovechando la influencia de Kali-yuga, la era de las actividades pecaminosas, el rey Arhat, confundido, abandonó los principios védicos, que están libres de todo tipo de riesgos, y opuso a los Vedas un nuevo sistema religioso de su invención. Ése fue el comienzo del dharma jaín. Ese sistema ateo fue seguido por muchas otras falsas religiones.

VERSO 10.

Los más bajos entre los hombres, confundidos por la energía ilusoria del Señor Supremo, abandonarán el varŠāśrama-dharma original y sus reglas y regulaciones. Dejarán de bañarse tres veces al día y de adorar al Señor. Abandonando la limpieza y desdeñando al Señor Supremo, seguirán principios sin sentido. Como no se bañarán ni se lavarán la boca con regularidad, permanecerán siempre sucios, y se arrancarán los cabellos. Florecerán siguiendo una religión inventada. Durante la era de Kali, la gente siente inclinación por los sistemas irreligiosos. En consecuencia, esas personas, por naturaleza, se burlarán de la autoridad védica y de sus seguidores, de los brāhmaṇas, de la Suprema Personalidad de Dios y de los devotos.

VERSO 11.

Personas de baja clase, llevadas de su profunda ignorancia, introducen sistemas religiosos que se apartan de los principios védicos. Siguiendo sus propias invenciones mentales, caen en las regiones más oscuras de la existencia.

VERSO 12.

En la era de Kali, la gente está completamente dominada por las modalidades de la pasión y la ignorancia. El Señor Ṛṣabhadeva Se encarnó para liberarles de las garras de māyā.

VERSO 13.

Los sabios eruditos glorifican las trascendentales cualidades del Señor Ṛṣabhadeva con los siguientes himnos: «¡Oh!, este planeta terrenal contiene siete mares y muchas islas y extensiones de tierra, de las cuales Bhārata-varṣa se considera la más piadosa. Los habitantes de Bhārata-varṣa están acostumbrados a glorificar las actividades de la Suprema Personalidad de Dios en Sus encarnaciones, como el Señor Ṛṣabhadeva y otras. Todas esas actividades son muy auspiciosas para el bienestar de la humanidad.

VERSO 14.

«¡Oh! ¿Qué podemos decir de la dinastía de Priyavrata, tan pura y tan famosa? La Persona Suprema, la Personalidad de Dios original, descendió como encarnación en esa dinastía y puso en práctica principios religiosos que pueden liberarnos de los resultados de las actividades fruitivas.

VERSO 15.

«¿Dónde está el yog… místico que puede seguir el ejemplo del Señor Ṛṣabhadeva aunque sólo sea con la mente? El Señor Ṛṣabhadeva rechazó todo tipo de perfecciones yóguicas, que otros yog…s anhelan alcanzar. ¿Qué yog… podría compararse con el Señor Ṛṣabhadeva?»

VERSO 16.

®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor Ṛṣabhadeva es el amo de todo el conocimiento védico, de los seres humanos, de los semidioses, de las vacas y de los brāhmaṇas. He explicado ya Sus actividades, que son puras y trascendentales y que destruyen las actividades pecaminosas de todas las entidades vivientes. Esta narración de los pasatiempos del Señor Ṛṣabhadeva es el manantial de todo lo auspicioso. Cualquiera que escuche estos pasatiempos o hable de ellos, siguiendo los pasos de los ācāryas, alcanzará, sin lugar a dudas, el servicio devocional puro a los pies de loto del Señor Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 17.

Los devotos se bañan constantemente en el servicio devocional, a fin de liberarse de las diversas penalidades de la existencia material. Con ello, disfrutan de una bienaventuranza suprema, y la liberación en persona viene a servirles. Sin embargo, ellos no aceptan ese servicio, ni siquiera si se lo ofrece la propia Suprema Personalidad de Dios. Para los devotos, la liberación [mukti] tiene muy poca importancia, pues, habiendo llegado al servicio amoroso trascendental del Señor, han logrado todo lo que puede desearse y han trascendido todos los deseos materiales.

VERSO 18.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, la Persona Suprema, Mukunda, es en realidad el sustentador de todos los miembros de las dinastías Pāṇḍava y Yadu. Él es tu maestro espiritual, tu Deidad adorable, tu amigo y quien dirige tus actividades. Por encima de todo eso, Él a veces sirve a tu familia actuando como mensajero o como sirviente. Es decir, Él llegó incluso a actuar como un vulgar sirviente. A quienes se esfuerzan por obtener Su favor, el Señor les concede la liberación con gran facilidad, pero no es tan fácil que dé a alguien la oportunidad de ofrecerle servicio directo.

VERSO 19.

La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Ṛṣabhadeva, era completamente consciente de Su verdadera identidad; por lo tanto, era autosuficiente, y no deseaba satisfacciones externas. Él no tenía necesidad de aspirar al éxito, pues era completo en Sí mismo. Aquellos que se ocupan en conceptos corporales innecesarios y crean una atmósfera de materialismo, siempre ignoran su verdadero interés personal. Por Su misericordia sin causa, el Señor Ṛṣabhadeva enseñó cuál es la verdadera identidad del ser y el objetivo de la vida. Por ello ofrecemos respetuosas reverencias al Señor, que advino en la forma del Señor Ṛṣabhadeva.

CAPÍTULO 7.

ACTIVIDADES DEL REY BHARATA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó hablando a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, Bharata Mahārāja era un devoto sumamente elevado. Conforme a las instrucciones de Su padre, quien ya había decidido sentarle en el trono de la Tierra, gobernó todo el globo y se casó con Pañcajan…, la hija de Viśvarūpa.

VERSO 2.

Del mismo modo que el ego falso crea los objetos sutiles de los sentidos, Mahārāja Bharata creó cinco hijos en el vientre de su esposa, Pañcajan…. Esos hijos se llamaron Sumati, Rāṣṭrabhṛta, Sudarśana, švaraŠa y Dh™mraketu.

VERSO 3.

En el pasado este planeta recibía el nombre de Ajanābha-varṣa, pero desde el reinado de Mahārāja Bharata, ha pasado a llamarse Bhārata-varṣa.

VERSO 4.

En el gobierno de la Tierra, Mahārāja Bharata fue un rey muy sabio y experimentado, que gobernó a sus súbditos perfectamente, mientras él mismo cumplía con sus propios deberes. Mahārāja Bharata fue tan afectuoso con sus súbditos como lo habían sido su padre y su abuelo, y les gobernó manteniéndoles ocupados en sus deberes prescritos.

VERSO 5.

Con gran fe, el rey Bharata celebró sacrificios de diversos tipos. Celebró los sacrificios conocidos con el nombre de agni-hotra, darśa, p™rŠamasa, cāturmāsya, paśu-yajña [en el que se sacrifica un caballo], y soma-yajña [en el que se ofrece una determinada bebida]. Esos sacrificios a veces se completaban, y a veces eran celebraciones parciales. En cualquier caso, en todos ellos se siguieron estrictamente las regulaciones cāturhotra. De ese modo, Bharata Mahārāja adoró a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 6.

Después de completar los preliminares sacrificios, Mahārāja Bharata ofreció los resultados a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, en nombre de la religión. En otras palabras, todos los yajñas los realizó para satisfacer al Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa. Mahārāja Bharata pensó que los semidioses son distintas partes del cuerpo de Vāsudeva, y que, por lo tanto, el Señor es el controlador de todas las contaminaciones materiales, como el apego, la lujuria y la codicia. Cuando los sacerdotes estaban a punto de ofrecer al fuego los elementos del sacrificio, Mahārāja Bharata era bien consciente de que las ofrendas hechas a los distintos semidioses iban destinadas a los distintos miembros del Señor. Indra, por ejemplo, es el brazo de la Suprema Personalidad de Dios, y S™rya [el Sol] es Su ojo. De ese modo, Mahārāja Bhārata consideró que las oblaciones hechas a los semidioses en realidad iban dirigidas a los distintos miembros del cuerpo del Señor Vāsudeva.

VERSO 7.

De este modo, purificado por los sacrificios rituales, el corazón de Mahārāja Bharata estaba plenamente libre de contaminación. Su servicio devocional a Vāsudeva, el Señor Kṛṣṇa, aumentaba día tras día. El Señor Kṛṣṇa, el hijo de Vasudeva, es la personalidad de Dios original, que se manifiesta en la forma de Superalma [Paramātmā] y como el Brahman impersonal. Los yog…s meditan en Paramātmā localizado que está en el corazón, los jñān…s adoran al Brahman impersonal considerándolo la Suprema Verdad Absoluta, y los devotos adoran a Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, cuyo cuerpo trascendental se describe en los śāstras. Su cuerpo está adornado con la ®r…vatsa, la joya Kaustubha y un collar de flores, y en Sus manos sostiene una caracola, un disco, una maza y una flor de loto. Los devotos como Nārada siempre piensan en Él dentro del corazón.

VERSO 8.

El destino estableció que Mahārāja Bharata disfrutase de la opulencia material durante mil veces diez mil años. Una vez cumplido ese período, se retiró de la vida familiar y dividió entre sus hijos sus riquezas heredadas de sus antepasados. Entonces abandonó el hogar paterno, morada de toda opulencia, y partió hacia Pulahāśrama, en Hardwar, el lugar donde se encuentran las śālagrāma-śilās.

VERSO 9.

En Pulaha-āśrama, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, llevado del afecto trascendental que siente por Su devoto, Se hace visible ante él y satisface sus deseos

VERSO 10.

Por Pulaha-āśrama fluye el río Gaṇḍakī, que es el mejor de todos los ríos. Todos esos parajes están purificados por las śālagrāma-śilās, guijarros de mármol en que pueden verse, por arriba y por abajo, círculos en forma de ombligo.

VERSO 11.

En los jardines de Pulaha-āśrama, Mahārāja Bharata vivía solo y recogió diversas clases de flores, ramitas y hojas de tulas…. También recogía agua del río Gaṇḍakī, raíces, frutas y bulbos. Con todo ello preparaba alimentos que ofrecía a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y permaneció satisfecho adorándole. De ese modo, su corazón estaba completamente libre de contaminación, y no tenía el menor deseo de disfrute material. Todos sus deseos materiales se desvanecieron. En esa posición estable, sentía una satisfacción plena, situado en el plano del servicio devocional.

VERSO 12.

De este modo, aquel que es muy excelso, Mahārāja Bharata, se ocupó constantemente en el servicio devocional del Señor. De forma natural, su amor por Vāsudeva, Kṛṣṇa, fue aumentando cada vez más, y derretía su corazón. Debido a ello, fue perdiendo todo apego por los deberes regulativos. Los vellos se le erizaban, y en su cuerpo se manifestaban todos los signos del éxtasis. De sus ojos fluían tantas lágrimas que no podía ver nada. De ese modo, meditaba sin cesar en los rojizos pies de loto del Señor. En aquellos momentos, su corazón era como un lago lleno con el agua del amor extático. Cuando su mente se sumergía en aquel lago, llegaba a olvidar incluso la práctica regulada del servicio del Señor.

VERSO 13.

Mahārāja Bharata tenía un aspecto muy hermoso, con una abundante cabellera rizada que siempre estaba húmeda, pues se bañaba tres veces al día. Iba vestido con una piel de ciervo y adoraba al Señor NārāyaŠa, cuyo cuerpo estaba compuesto de una refulgencia dorada y que residía en el interior del Sol. Mahārāja Bhārata adoró al Señor NārāyaŠa cantando los himnos del ¬g Veda: a la salida del Sol, recitaba el siguiente verso.

VERSO 14.

«La Suprema Personalidad de Dios está situado en el plano de la bondad pura. Él ilumina el universo entero y concede a Sus devotos toda bendición. El Señor ha creado este universo a partir de Su propia potencia espiritual. Conforme a Su deseo, ha entrado en él en la forma de Superalma, y por medio de Sus diversas potencias, está manteniendo a todas las entidades vivientes que desean el disfrute material. Ofrezcamos respetuosas reverencias al Señor que nos da la inteligencia».

CAPÍTULO 8.

LA PERSONALIDAD DE BHARATA MAHšRšJA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, un día, después de cumplir con sus deberes matutinos —evacuar, orinar y bañarse—, Mahārāja Bharata se sentó a orillas del río Gaṇḍakī durante unos minutos para recitar su mantra, que comenzaba con el oˆkāra.

VERSO 2.

¡Oh, rey!, mientras Bharata Mahārāja estaba sentado a orillas del río, una cierva muy sedienta fue allí a beber.

VERSO 3.

Mientras la cierva bebía con gran satisfacción, un león lanzó un fuerte rugido muy cerca de allí. La cierva escuchó aquel rugido, que aterrorizó a todas las entidades vivientes.

VERSO 4.

La cierva, por naturaleza, vivía siempre con el temor de que la matasen, y siempre miraba a su alrededor con recelo. Cuando oyó el poderoso rugido del león, se agitó mucho. Mirando en todas direcciones con ojos llenos de inquietud, y aunque todavía no había calmado su sed por completo, de repente salió corriendo hacia la otra orilla.

VERSO 5.

La cierva estaba preñada, y cuando saltó, llena de miedo, el cervatillo que llevaba en el vientre cayó en la corriente del río.

VERSO 6.

Después de abortar, separada de su manada, la cierva negra sentía un gran dolor. Ya en la otra orilla del río, se desplomó en una cueva y murió inmediatamente.

VERSO 7.

El gran rey Bharata, sentado en la ribera del río, vio al cervatillo huérfano arrastrado por la corriente. Al verlo, sintió una gran compasión. Como un amigo sincero, rescató de las olas al pequeño ciervo, y, sabiendo que no tenía madre, lo llevó a su āśrama.

VERSO 8.

Poco a poco, Mahārāja Bharata se fue encariñando con el ciervo. Lo criaba y lo mantenía dándole hierba. Siempre se preocupaba de que estuviera protegido del ataque de los tigres y otros animales. Cuando el ciervo sentía picor, él lo acariciaba; de ese modo, trataba de que siempre se sintiera bien. El amor que sentía por él era tan grande que a veces lo besaba. Apegado a criar al ciervo, Mahārāja Bharata olvidó las reglas y regulaciones para el avance en la vida espiritual, y poco a poco llegó a olvidarse de adorar a la Suprema Personalidad de Dios. En pocos días había olvidado por completo todo lo relativo a su avance espiritual.

VERSO 9.

El gran rey Bharata pensaba: ¡Ay! Por la influencia del tiempo, que es un agente de la Suprema Personalidad de Dios, este indefenso cervatillo ha perdido a su familia y amigos, y se ha refugiado en mí. No conoce a nadie más; yo soy ahora su padre, su madre, su hermano y sus familiares. Este ciervo piensa de esta forma, y confía plenamente en mí. No conoce a nadie más; por lo tanto, no debo ser envidioso, pensando que por su culpa voy a perder mi propio bienestar. Sin duda alguna, mi deber es criarlo, protegerlo, complacerlo y mimarlo. ¿Cómo lo puedo abandonar, si se ha refugiado en mí? Aunque está siendo un trastorno para mi vida espiritual, me doy cuenta de que no se puede rechazar a una persona desamparada que viene en busca de refugio. Eso sería una gran falta.

VERSO 10.

En verdad, una persona avanzada, aunque se encuentre en la orden de vida de renuncia, siente compasión por las entidades vivientes que sufren. Ciertamente, esa persona debe pasar por alto sus propios intereses, por muy importantes que sean, para proteger a quien busca refugio en él.

VERSO 11.

Debido al apego que sentía, Mahārāja Bharata se acostaba junto al ciervo, paseaba con él, se bañaba con él e incluso comía con él. Así, su corazón quedó atado al ciervo por los lazos del cariño.

VERSO 12.

Cuando quería ir al bosque para recoger hierba kuśa, flores, leña, hojas, fruta, raíces y agua, Mahārāja Bharata tenía miedo de que los perros, los chacales, los tigres y otros animales feroces pudieran matar al ciervo. Por eso, cuando iba al bosque, siempre le llevaba con él.

VERSO 13.

Cuando iban al bosque, la actitud juguetona del animal fascinaba a Mahārāja Bharata. A veces, debido al afecto, Mahārāja Bharata llegaba incluso a cargarlo y llevarlo sobre los hombros. Su corazón estaba tan lleno de amor por el ciervo que a veces lo subía a su regazo, o lo hacía descansar sobre su pecho cuando dormía. De este modo, sentía un gran placer en mimar al animal.

VERSO 14.

Cuando estaba adorando al Señor, o celebraba alguna ceremonia ritual, Mahārāja Bharata solía levantarse de vez en cuando, aunque no hubiera terminado sus ceremonias, para ver dónde estaba el ciervo. De esta forma, lo buscaba, y cuando veía que el ciervo estaba bien, sentía el corazón y la mente satisfechos, y lo bendecía diciendo: «Mi querido cervatillo, que seas feliz en todo aspecto».

VERSO 15.

Si alguna vez Mahārāja Bharata no veía al ciervo, su mente se agitaba mucho. Se afligía como un avaro que pierde las riquezas que ha acumulado y se siente muy desdichado. Cuando no veía al ciervo, se llenaba de ansiedad y se lamentaba debido al sentimiento de separación. Entonces, bajo la influencia de la ilusión, hablaba de la siguiente manera.

VERSO 16.

Bharata Mahārāja pensaba: ¡Ay de mí!, el ciervo está ahora indefenso, y yo soy muy desdichado; mi mente es como un astuto cazador, pues está siempre llena de crueldad y de propensiones al engaño. El ciervo ha depositado en mí su fe. Es como un buen hombre que, teniendo una inclinación natural por la buena conducta, olvida las traiciones de un amigo malintencionado y deposita su fe en él. ¿Regresará el ciervo?; ¿volverá a confiar en mí, aunque le he demostrado que no soy de fiar?

VERSO 17.

¡Ay!, ¿podré volver a ver alguna vez a ese animal protegido por el Señor y libre del temor a los tigres y a los demás animales? ¿Volveré a verle caminar por el jardín, comiendo brotes de hierba?

VERSO 18.

No sé, pero el ciervo podría haber sido devorado por un lobo o un perro, o por los jabalíes que forman manadas, o por el tigre solitario.

VERSO 19.

¡Ay de mí!, con la salida del Sol comienza todo lo auspicioso. Para mí, por desdicha, no ha comenzado. El dios del Sol es la personificación de los Vedas, pero yo carezco por completo de principios védicos. Ese dios del Sol se oculta ya, mas el pobre animal que confió en mí desde la muerte de su madre no ha regresado.

VERSO 20.

Ese ciervo es como un príncipe. ¿Cuándo volverá? ¿Cuándo le veré de nuevo ocupado en sus placenteras actividades? ¿Cuándo volverá a traer paz a mi herido corazón? En verdad, creo que se han agotado los resultados de mis obras piadosas; de lo contrario, el ciervo ya habría regresado.

VERSO 21.

¡Ay!, el cervatillo jugaba conmigo, y al verme fingir que meditaba con los ojos cerrados, se ponía a caminar alrededor de mí con la ira del que ama, y me tocaba tímidamente con las puntas de sus cuernecitos, que eran suaves como gotas de agua.

VERSO 22.

Cuando yo disponía sobre la hierba kuśa todo lo necesario para el sacrificio, el ciervo, jugando, tocaba la hierba con sus dientes y lo contaminaba todo. Y cuando yo le reñía y le echaba de allí, él se asustaba y se sentaba sin moverse, como haría el hijo de una persona santa. De esa forma, dejaba de jugar.

VERSO 23.

Después de hablar con estas palabras de loco, Mahārāja Bharata se levantó y salió del āśrama. Al ver en el suelo las pisadas del ciervo, las alabó con amor, diciendo: ¡Oh, desdichado Bharata!, tus austeridades y penitencias son muy insignificantes en comparación con las penitencias y austeridades de este planeta Tierra. Debido a sus rigurosas penitencias, la Tierra ha visto impresas sobre su afortunada superficie las huellas de este ciervo, que son pequeñas, hermosas, suaves y muy auspiciosas. Soy una persona desconsolada, pues he perdido a mi ciervo, pero esta serie de huellas me muestran el camino que ha seguido el animal por el bosque, y la manera de recuperar mi perdida riqueza. Gracias a estas huellas, este lugar se ha convertido en un sitio adecuado para que los brāhmaṇas que desean la liberación o los planetas celestiales ejecuten sacrificios a los semidioses.

VERSO 24.

Mahārāja Bharata continuó hablando como un loco. Al alzar la cabeza y ver las manchas oscuras de la Luna naciente, parecidas a las de un ciervo, dijo: ¿Acaso la Luna, que es tan bondadosa con los desdichados, lo ha sido también con mi ciervo, sabiendo que se ha extraviado y que ha perdido a su madre? Esta Luna ha brindado al ciervo un refugio cerca de ella, sólo para protegerle del temible ataque de los leones.

VERSO 25.

Al percibir la luz de la Luna, Mahārāja Bharata continuó hablando como una persona que ha perdido el juicio: El pequeño cervatillo era tan sumiso y me era tan querido que, ahora que no está, me siento como si me hubiera separado de mi propio hijo. Debido a la ardiente fiebre de la separación, sufro como si me estuviera quemando en un incendio forestal. Hoy mi corazón, que es como un lirio del campo, está ardiendo. Al verme tan afligido, la Luna me rocía con el néctar de sus rayos, como la persona que rocía con agua a su amigo para aliviarle de la fiebre. De este modo, la Luna me trae felicidad.

VERSO 26.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, de este modo Bharata Mahārāja se vio abrumado por un deseo incontrolable que se manifestó en la forma del ciervo. Debido a los resultados fruitivos de sus actividades pasadas, cayó del sendero del yoga místico, de la práctica de austeridades y de la adoración de la Suprema Personalidad de Dios. Si no fuera por sus actividades fruitivas pasadas, ¿cómo podría haberse sentido atraído por un ciervo, después de haber abandonado la compañía de sus propios hijos y de su propia familia, a quienes consideró obstáculos en el sendero de la vida espiritual? Definitivamente, se debía a su karma pasado. El rey estaba tan absorto en mimar y mantener al ciervo, que cayó del plano de las actividades espirituales. A su debido tiempo, la inexorable muerte, que se compara a una serpiente venenosa que entra en la madriguera hecha por el ratón, llegó ante él.

VERSO 27.

En el momento de morir, el rey vio que el ciervo se echaba a su lado, como si fuera su propio hijo, lamentando su muerte. De hecho, la mente del rey estaba absorta en el cuerpo del ciervo, y por lo tanto, como sucede a las personas que no son conscientes de Kṛṣṇa, lo abandonó todo —el mundo, el ciervo y su cuerpo material— y obtuvo un cuerpo de ciervo. Gozaba, sin embargo, de una ventaja: a pesar de haber perdido su cuerpo humano, y a pesar de haber recibido un cuerpo de ciervo, no olvidó lo ocurrido en su vida anterior.

VERSO 28.

Aunque se hallaba en un cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja, debido a las estrictas prácticas de servicio devocional de su vida anterior, comprendía la causa de que hubiera nacido en aquel cuerpo. Considerando sus vidas presente y pasada, no dejaba de arrepentirse de sus actividades, hablando de la siguiente manera.

VERSO 29.

En el cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja se lamentaba: ¡Qué desgracia!, he caído del sendero de la autorrealización. Abandoné a mis verdaderos hijos, a mi esposa y mi verdadero hogar para avanzar en la vida espiritual, y me refugié en un lugar sagrado en la soledad del bosque. Logré el dominio de mí mismo y la autorrealización, y me ocupé en servicio devocional sin interrupción, escuchando, pensando, cantando, adorando y recordando a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva. Tuve éxito; mi mente llegó a estar siempre absorta en el servicio devocional. Sin embargo, por necio, mi mente se apegó de nuevo, esta vez a un ciervo. Ahora he recibido un cuerpo de ciervo y he caído muy bajo, lejos de mis prácticas devocionales.

VERSO 30

A pesar de haber recibido un cuerpo de ciervo, Mahārāja Bharata debido a su constante arrepentimiento, se desapegó por completo de todo lo material. Sin revelar a nadie nada, partió de la montaña Kālañjara, el lugar de su nacimiento como ciervo, y, dejando a su madre, regresó al bosque de ®ālagrāma y al āśrama de Pulastya y Pulaha.

VERSO 31

Viviendo en aquel āśrama, ahora el gran rey Bharata Mahārāja se cuidaba mucho de caer víctima de las malas compañías. Vivía allí sin revelar a nadie su pasado, y solamente comía hojas secas. No puede decirse que estuviera solo, ya que la Superalma estaba con él. De ese modo, esperó la hora de la muerte en aquel cuerpo de ciervo. Bañándose en aquel lugar sagrado, finalmente abandonó aquel cuerpo.

CAPÍTULO 9.

LAS GLORIAS DE JAḌA BHARATA.

VERSOS 1 y 2.

®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de abandonar el cuerpo de ciervo, Bharata Mahārāja nació en una familia de brāhmaṇas de gran pureza. Su padre era un brāhmaŠa perteneciente a la dinastía de A‰girā, y estaba plenamente dotado con las cualidades brahmínicas. Podía controlar su mente y sus sentidos, y había estudiado las Escrituras védicas y otros textos complementarios. Era experto en dar caridad, y siempre permanecía satisfecho; era tolerante, muy amable y culto; estaba libre de envidia. Era un alma iluminada que se ocupaba en el servicio devocional del Señor, y permanecía siempre en trance. Con su primera esposa tuvo nueve hijos, que compartían sus mismas cualidades, y su segunda esposa le dio gemelos: un varón y una niña. Al varón, Bharata Mahārāja, se le considera el más excelso de los devotos y el más importante de los reyes santos. Ésta es, entonces, la historia de su vida tras abandonar el cuerpo de ciervo.

VERSO 3.

Debido a que gozaba de la misericordia especial del Señor, Bharata Mahārāja podía recordar lo ocurrido en su vida anterior. A pesar de haber recibido un cuerpo de brāhmaŠa, sentía un gran temor de sus familiares y amigos no devotos. Siempre se cuidaba mucho de esa compañía, pues le asustaba caer de nuevo. Por esa razón, se manifestaba a los ojos de la gente como un loco tonto, ciego y sordo, a fin de que nadie tratara de hablarle. De ese modo se protegía de las malas compañías. En su fuero interno, siempre pensaba en los pies de loto del Señor, y cantaba continuamente Sus glorias, que nos protegen del cautiverio de la acción fruitiva. Así se resguardó de la peligrosa compañía de los no devotos.

VERSO 4.

Su padre tenía la mente llena de sentimientos de cariño por Jaḍa Bharata [Bharata Mahārāja], a quien estaba muy apegado. Jaḍa Bharata no era apto para entrar en el gṛhastha-āśrama, y por lo tanto sólo se sometió al proceso purificatorio hasta completar su formación en el brahmacaria-āśrama. A pesar de que no mostraba buena disposición hacia las instrucciones de su padre, el brāhmaŠa le enseñaba a mantenerse limpio y a asearse, pues pensaba que el padre tiene el deber de educar a su hijo.

VERSO 5.

Aunque su padre le estaba instruyendo adecuadamente en el conocimiento védico, Jaḍa Bharata se comportaba ante él como un necio. Quería hacerle entender que no estaba capacitado para asimilar sus enseñanzas, y que de este modo abandonara sus intentos de seguir educándole. Hacía todo lo contrario de lo que tenía que hacer. Se le había enseñado a lavarse las manos después de evacuar, pero él se las lavaba antes. Su padre, sin embargo, pasó la primavera y el verano tratando de educarle en la cultura védica. Quiso enseñarle el mantra gāyatr…, el oˆkara y el vyāhṛti, pero al cabo de cuatro meses, todavía no lo había conseguido.

VERSO 6.

El brāhmaŠa estaba muy apegado a su hijo, Jaḍa Bharata, y le consideraba su propia vida. Pensó que sería bueno educarle debidamente, y, absorto en su infructuoso esfuerzo, trataba de enseñarle las reglas y regulaciones de brahmacaria, que incluyen el cumplimiento de los votos védicos, la limpieza, el estudio de los Vedas, los métodos regulativos, el servicio al maestro espiritual, y el sistema para ofrecer sacrificios de fuego. Aunque puso todo su empeño en educar a su hijo en esos principios, todos sus esfuerzos fracasaron. En su corazón abrigaba la esperanza de hacer de su hijo un gran erudito, pero, a pesar de todos sus intentos, no tuvo éxito. Como todo el mundo, aquel brāhmaŠa estaba apegado a su hogar y había olvidado que algún día iba a morir. La muerte, sin embargo, no olvida, y a su debido tiempo apareció ante él y se lo llevó.

VERSO 7.

Entonces, la esposa más joven del brāhmaŠa confió sus hijos gemelos —niño y niña— a la esposa mayor, y, muriendo voluntariamente con su marido, partió hacia Patiloka.

VERSO 8.

Tras la muerte del padre, los nueve hermanastros de Jaḍa Bharata, que le consideraban tonto y sin cerebro, abandonaron el empeño paterno de darle una educación completa. Los hermanastros de Jaḍa Bharata eran doctos en los tres Vedas —¬g Veda, Sāma Veda y Yajur Veda—, que fomentan las actividades fruitivas, pero no gozaban de la menor iluminación espiritual en cuanto al servicio devocional del Señor; por consiguiente, no comprendían cuán excelsa era la posición de Jaḍa Bharata.

VERSOS 9 y 10.

Los hombres, cuando se degradan, no son mejores que los animales. La única diferencia es que los animales tienen cuatro patas y esos hombres sólo tienen dos. Esos hombres, animales de dos piernas, solían insultar a Jaḍa Bharata llamándole loco, tonto, mudo y sordo, y le maltrataban. Ante ellos, Jaḍa Bharata se comportaba como si fuera un loco sordo, ciego o tarado. No protestaba, ni trataba de convencerles de que no lo era. Si alguien quería que hiciera algo, él satisfacía sus deseos. Si conseguía algún alimento, ya fuera que le llegara sin mayor esfuerzo, que lo mendigase o que lo recibiese como salario, lo aceptaba y lo comía, sin considerar si era poco, o si era sabroso, rancio o insípido. Nunca comió nada por complacer los sentidos, pues ya estaba liberado del concepto corporal, que nos induce a considerar que unos alimentos son sabrosos y otros desagradables. Gozaba de plenitud en la conciencia trascendental del servicio devocional, y, por lo tanto, estaba libre de la influencia de las dualidades que surgen del concepto corporal. Su cuerpo era tan fuerte como el de un toro; sus miembros eran muy musculosos. No le importaba si era invierno o verano, si hacía viento o lluvia, y nunca se cubría el cuerpo. Se acostaba en el suelo; nunca se bañaba ni se daba aceite en el cuerpo. Como tenía el cuerpo sucio, su refulgencia y su conocimiento espirituales estaban cubiertos, como el esplendor de una piedra preciosa cubierto por el polvo. No llevaba más que un sucio taparrabos y su ennegrecido cordón sagrado. Comprendiendo que había nacido en una familia brāhmaŠa, la gente le llamaba brahmā-bandhu y le insultaba. Así, insultado y despreciado por los materialistas, vagaba de un lugar a otro.

VERSO 11.

Jaḍa Bharata solía trabajar a cambio únicamente de alimento. Aprovechándose de esto, sus hermanastros le ocupaban en trabajos agrícolas y le pagaban con un poco de comida; en realidad, no sabía demasiado del trabajo del campo. No sabía dónde extender la tierra, ni dónde cavar o dónde nivelar el terreno. Sus hermanos le daban arroz partido, residuos de la prensa de semillas, cáscaras de arroz, y granos comidos de gusanos, o los que se quemaban y quedaban pegados al fondo de las ollas. Él, sin embargo, lo comía todo con alegría, como si fuese néctar, y sin guardar el más mínimo rencor.

VERSO 12.

Por aquel entonces, el jefe de unos akaits, descendiente de una familia śūdra, se disponía a adorar a la diosa Bhadra Kāl… con el deseo de tener un hijo. Para ello iba a ofrecer a la diosa una víctima humana, un demente retrasado, a quien no se considera mejor que los animales.

VERSO 13.

Para el sacrificio, el jefe de los akaits había capturado a un hombre-animal, quien, sin embargo, se había escapado. El bandido ordenó entonces a sus secuaces que lo buscasen, pero, aunque salieron en su persecución en distintas direcciones, no dieron con él. Vagando de un lugar a otro, cubiertos por la densa oscuridad de la noche, llegaron a un arrozal donde vieron al excelso hijo de la familia de descendientes de A‰girā [Jaḍa Bharata], quien, sentado en un puesto elevado, guardaba el campo de los ataques de los ciervos y los jabalíes.

VERSO 14.

Los secuaces y sirvientes del jefe akait consideraron que las cualidades de Jaḍa Bharata eran exactamente las de un hombre-animal, y decidieron que era la elección perfecta para el sacrificio. Con los rostros brillando de felicidad, le ataron con cuerdas y le llevaron al templo de la diosa Kāl….

VERSO 15.

Después, los ladrones, siguiendo su imaginario ritual para matar hombres semejantes a animales, bañaron a Jaḍa Bharata, le vistieron con ropas nuevas, le engalanaron con los ornamentos adecuados para un animal, le ungieron el cuerpo con óleos aromáticos y le adornaron con tilaka, pasta de madera de sándalo y collares de flores. Después de alimentarle suntuosamente, le llevaron ante la diosa Kāl…, a la que adoraron con incienso, lámparas, collares de flores, cereales tostados, ramitas verdes, brotes, frutas y flores. Antes de matar al hombre-animal, cantaron canciones y oraciones y tocaron tambores y trompetas; entonces hicieron sentarse a Jaḍa Bharata ante la deidad.

VERSO 16.

Uno de los ladrones, que actuaba como sumo sacerdote, estaba ya preparado para ofrecer la sangre de Jaḍa Bharata, de quien imaginaban que era un hombre- animal, para que la diosa Kāl… la bebiese. Tomando una espada de terrible filo, y después de consagrarla con el mantra de Bhadra Kāl…, la levantó para matar a Jaḍa Bharata.

VERSO 17.

Todos aquellos ladrones y bandoleros que habían organizado la adoración de la diosa Kāl… eran personas de mentalidad baja, y estaban controlados por las modalidades de la pasión y la ignorancia. Dominados por el deseo de volverse ricos, habían tenido la osadía de desobedecer los mandamientos de los Vedas, hasta el extremo de que se disponían a matar a Jaḍa Bharata, un alma autorrealizada que había nacido en una familia de brāhmaṇas. Llevados por la envidia, los akaits le llevaron ante la diosa Kāl… para sacrificarlo. En sus actividades, aquellas personas siempre se dejaban llevar por la envidia; por eso se atrevían a matar a Jaḍa Bharata, el mejor amigo de todas las entidades vivientes, que no era enemigo de nadie y siempre estaba absorto en meditar en la Suprema Personalidad de Dios. Incluso si se mostrara enemistoso o agresivo, era hijo de un brāhmaŠa virtuoso, y por lo tanto estaba prohibido matarle. En todo caso, no había ningún motivo para matar a Jaḍa Bharata, y la diosa Kāl… no pudo tolerarlo. Inmediatamente se dio cuenta de que aquellos pecaminosos akaits estaban a punto de matar a un gran devoto del Señor. De repente, el cuerpo de la deidad se partió en pedazos, y de su interior salió la diosa Kāl… en persona. Su cuerpo ardía con una refulgencia de insoportable intensidad.

VERSO 18.

Sin poder tolerar las ofensas cometidas, la enfurecida diosa Kāl…, con los ojos como relámpagos, mostró sus feroces colmillos. Sus enrojecidos ojos resplandecían mientras mostraba su temible aspecto. Manifestando un cuerpo aterrador, parecía dispuesta a destruir toda la creación. La diosa saltó con violencia del altar, y decapitó rápidamente a todos los akaits con la misma espada con la que llevaban intención de matar a Jaḍa Bharata. Después comenzó a beber, como si fuese alcohol, la sangre caliente que brotaba de los cuellos decapitados de los akaits, embriagándose en compañía de las brujas y demonias que habían venido con ella. Ebrias de la sangre bebida, comenzaron a cantar a grandes voces, y danzaban como si se dispusieran a aniquilar el universo entero, al mismo tiempo que jugaban con las cabezas de los bandidos, lanzándoselas como si fueran balones.

VERSO 19.

Cuando una persona envidiosa comete una ofensa ante una gran personalidad, siempre se le castiga del modo que se ha mencionado.

VERSO 20.

®ukadeva Gosvāmī dijo entonces a Mahārāja Parīkṣit: ¡Oh, Viṣṇudatta!, la Suprema Personalidad de Dios, quien lleva Su disco [el cakra Sudarśana] y actúa como tiempo supremo para matar a los demonios y dar protección a Sus devotos, siempre protege a aquellos que saben que el alma es diferente del cuerpo y están liberados del indestructible nudo del corazón, y que siempre están ocupados en el bienestar de todas las entidades vivientes y nunca piensan en hacer daño a los demás. Esos devotos siempre se refugian en los pies de loto del Señor, y, debido a ello, no se agitan bajo ninguna circunstancia, incluso si les amenazan con decapitarles. Para ellos, eso no supone nada excepcional.

CAPÍTULO 10.

ENCUENTRO ENTRE JšDA BHARATA Y MAHšRšJA RAHŪGAṆA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, por aquel entonces se encontraba de viaje hacia Kapilāśrama el rey Rah™gaŠa, gobernador de los estados de Sindhu y Sauv…ra. A orillas del río Ikṣumatī, el jefe de los porteadores que llevaban el palanquín del rey vio que necesitaba otro hombre. Salieron a buscarlo, y la casualidad les llevó hasta Jaḍa Bharata. Se fijaron en él porque Jaḍa Bharata era muy joven, fuerte y de miembros robustos. Reunía las condiciones óptimas para llevar cargas, como los asnos y las vacas. Pensando de este modo, no vacilaron en obligarle a cargar con el palanquín, aunque no era un trabajo adecuado para la gran alma Jaḍa Bharata.

VERSO 2.

Sin embargo, debido a su actitud no violenta, Jāda Bharata llevaba el palanquín de un modo muy irregular. Caminaba, pero antes de dar un paso se aseguraba de que no hubiera hormigas delante, pues no quería pisar ninguna. En consecuencia, no podía seguir el paso de los demás porteadores. Ante las sacudidas del palanquín, el rey Rah™gaŠa preguntó de inmediato a los porteadores: «¿Se puede saber qué son esos bandazos? Más os vale que llevéis el palanquín como es debido».

VERSO 3.

Cuando escucharon las amenazadoras palabras de Mahārāja Rah™gaŠa, los porteadores del palanquín sintieron mucho miedo de que les castigase, y le respondieron con las siguientes palabras.

VERSO 4.

¡Oh, señor!, repara, por favor, en que no estamos siendo negligentes en el cumplimiento de nuestros deberes. Fieles a tu deseo, hemos estado llevando este palanquín, pero este hombre que se ha unido hace poco a nosotros no puede caminar con rapidez. Nos es imposible llevar el palanquín con él.

VERSO 5.

El rey Rah™gaŠa entendió las razones de los porteadores, que temían ser castigados. También comprendió que las irregularidades en la marcha del palanquín eran culpa de una sola persona. Perfectamente convencido de esto, escuchó la explicación de los porteadores, y aunque era un hombre de gran experiencia y muy versado en la ciencia política, se irritó un poco. Esa ira se debía a su naturaleza innata de rey. En realidad, la mente del rey Rah™gaŠa estaba cubierta por la modalidad de la pasión; por esa razón, dirigió las siguientes palabras a Jaḍa Bharata, cuya refulgencia Brahman estaba velada como un fuego cubierto por cenizas y no era claramente visible.

VERSO 6.

El rey Rah™gaŠa dijo a Jaḍa Bharata: ¡Qué duro es esto, mi querido hermano! De verdad que pareces cansado, después de tan largo trayecto cargando el palanquín tú sólo y sin ayuda de nadie. Además, como eres muy viejo, estás muy delicado. Mi querido amigo, ya veo que no eres recio, ni fuerte, ni robusto. ¿Es que tus compañeros no te ayudan?

De este modo, el rey criticó a Jaḍa Bharata con sarcasmo, pero Jaḍa Bharata, a pesar de esas críticas, no se identificaba con el cuerpo ni con la situación. Como había alcanzado su identidad espiritual, sabía que él no era el cuerpo. No era ni gordo, ni flaco, ni delgado. Nada tenía que ver con aquel montón de materia, combinación de los cinco elementos densos y los tres elementos sutiles, y no tenía nada que ver con el cuerpo material de dos brazos y dos piernas. En otras palabras, percibía perfectamente su identidad espiritual [ahaˆ brahmāsmi]. Por lo tanto, no se vio afectado por los sarcasmos y las críticas del rey, y, sin decir nada, continuó llevando el palanquín como antes.

VERSO 7.

Después de esto, el rey vio que las sacudidas del palanquín continuaban. Entonces se irritó mucho y dijo: ¡Tú, bribón!, ¿qué estás haciendo? ¿Estás muerto a pesar de tener vida en el cuerpo? ¿Acaso no sabes que soy tu amo? Me estás faltando al respeto y no estás cumpliendo mi orden. Por desobedecerme, te voy a castigar tan severamente como lo hace Yamarāja, el superintendente de la muerte, cuando castiga a los pecadores. Te voy a aplicar el tratamiento adecuado para que vuelvas a tus cabales y actúes como es debido.

VERSO 8.

Creyéndose el rey, Mahārāja Rah™gaŠa estaba bajo la influencia del concepto corporal, sometido a las modalidades de la pasión y la ignorancia de la naturaleza material. En un arranque de locura, reprendió a Jaḍa Bharata con palabras absurdas y fuera de lugar. Jaḍa Bharata era un devoto sublime, morada querida de la Suprema Personalidad de Dios. El rey, aunque se consideraba muy culto, no conocía las características ni la posición del devoto avanzado que está situado en el plano del servicio devocional. Jaḍa Bharata era la residencia de la Suprema Personalidad de Dios; en su corazón llevaba siempre la forma del Señor. Era el amigo querido de todos los seres vivos, estaba completamente libre del concepto corporal. Esbozando una sonrisa, dijo las siguientes palabras.

VERSO 9.

El gran brāhmaŠa Jaḍa Bharata dijo: Mi querido rey y héroe, ciertamente con tus sarcásticas palabras has dicho la verdad. En realidad no han sido simples palabras de reproche, pues quien lleva el peso es el cuerpo. Ese peso no me pertenece a mí, que soy el alma espiritual. En tus afirmaciones no contradices la realidad, ya que soy distinto del cuerpo. Yo no soy el que carga el palanquín; quien lo carga es el cuerpo. Ciertamente, como tú has señalado, yo no me he esforzado para llevar el palanquín, pues estoy desapegado del cuerpo. Has dicho que no soy fuerte y robusto; son palabras propias de una persona que no conoce la diferencia entre el cuerpo y el alma. El cuerpo puede ser delgado o grueso, pero ninguna persona culta diría semejante cosa del alma espiritual. En cuanto alma espiritual, no soy ni gordo ni flaco; por eso estás en lo cierto cuando dices que no soy muy robusto. Si yo tuviera algo que ver con el objeto de este viaje y del camino que seguimos, pasaría por muchas dificultades, pero como no tienen que ver conmigo, sino con mi cuerpo, no me suponen la menor molestia.

VERSO 10.

La gordura, la delgadez, los sufrimientos del cuerpo y de la mente, la sed, el hambre, el miedo, las disputas, los deseos de felicidad material, la vejez, el sueño, el apego a las posesiones materiales, la ira, la lamentación, la ilusión y la identificación del cuerpo con el ser no son más que transformaciones de la cubierta material del alma espiritual. Todas esas cosas afectan a la persona que está absorta en el concepto material del cuerpo, pero yo estoy libre de todos los conceptos corporales, y, por consiguiente, no soy ni gordo ni delgado ni ninguna de las demás cosas que has mencionado.

VERSO 11.

Mi querido rey, no hacía falta que me acusaras de estar muerto en vida. Con respecto a eso, lo único que puedo decir es que eso es lo que ocurre con todo, pues todo lo material tiene un principio y un fin. Y en cuanto a tu manera de pensar, creyéndote rey y señor y dándome órdenes, tampoco es correcta, pues esas posiciones son temporales. Hoy tú eres el rey y yo tu sirviente, pero mañana pueden cambiarse las tornas, y ser tú mi sirviente y yo tu amo. Todo eso son circunstancias temporales creadas por la providencia.

VERSO 12.

Mi querido rey, si todavía piensas que tú eres el rey y que yo soy tu sirviente, entonces debes darme órdenes, para que yo las cumpla. En ese caso, te diré que esas diferencias son temporales, y que proceden únicamente de la costumbre o del convencionalismo. No les veo ninguna otra causa. ¿Quién es entonces el amo, y quién el sirviente? Todo el mundo está siendo forzado por las leyes de la naturaleza material; por lo tanto, nadie es amo ni sirviente. Si, a pesar de todo, sigues pensando que tú eres el amo y yo el sirviente, lo aceptaré. Así pues, dame una orden, por favor. ¿Qué puedo hacer por ti?

VERSO 13.

Mi querido rey, tú me has dicho: «¡Sinvergüenza, estúpido, loco! ¡Te voy a castigar, a ver si vuelves a tus cabales!». Con respecto a esto, permíteme decirte que, aunque vivo como si fuera tonto, sordo y mudo, en realidad soy una persona autorrealizada. ¿Qué ganarás castigándome? Si, como piensas, soy un loco, castigarme será como fustigar a un caballo muerto. El resultado será nulo. La locura de un loco no se remedia con castigos.

VERSO 14.

®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey Rah™gaŠa había reprendido con ásperas palabras al glorioso devoto Jaḍa Bharata, pero aquella persona santa y pacífica se mostró tolerante y le dio la respuesta adecuada. La nesciencia se debe al concepto corporal, y Jaḍa Bharata no estaba bajo la influencia de ese erróneo concepto. Debido a su naturaleza humilde, nunca se consideró un gran devoto, y estuvo de acuerdo en sufrir los resultados de su karma pasado. Como un hombre corriente, pensaba que al llevar el palanquín destruía las reacciones de los pecados que había cometido en el pasado. Pensando de ese modo, se dispuso a seguir cargando con el palanquín.

VERSO 15..

®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, joya de la dinastía Pāṇḍu [Mahārāja Parīkṣit]!, el rey de los estados de Sindhu y Sauv…ra [Mahārāja Rah™gaŠa] tenía mucha fe en los temas relacionados con la Verdad Absoluta. Gracias a esa buena cualidad, escuchó la exposición filosófica que hizo Jaḍa Bharata, exposición que debilita el nudo del corazón y se aprueba en todas las Escrituras que tratan del proceso de yoga místico. De ese modo, su concepto material de sí mismo como rey quedó destruido. Inmediatamente descendió de su palanquín y se postró en el suelo poniendo su cabeza a los pies de loto de Jaḍa Bharata, pidiendo así al gran brāhmaŠa que le perdonase por sus insultos. Entonces oró de la siguiente manera.

VERSO 16.

El rey Rah™gaŠa dijo: ¡Oh, brāhmaŠa!, puedo entender que ocultas tu presencia en el mundo y pasas desapercibido ante los demás. ¿Quién eres?; ¿un brāhmaŠa erudito, una persona santa? Veo que llevas un cordón sagrado. ¿Eres uno de esos santos liberados y excelsos, como Dattātreya y otros sabios eruditos muy avanzados? ¿Puedo preguntarte de quién eres discípulo? ¿Dónde vives? ¿Por qué has venido a este lugar? ¿Has venido a hacernos el bien? ¿Es ésa la misión que te ha traído aquí? Por favor, permíteme saber quién eres.

VERSO 17.

Mi querido señor, no le temo al rayo del rey Indra, ni al serpentino y punzante tridente del Señor ®iva. No me preocupa el castigo de Yamarāja, el superintendente de la muerte; tampoco le temo al fuego, ni al Sol abrasador, ni a la Luna, el viento o las armas de Kuvera. Pero sí siento temor de ofender a un brāhmaŠa. En verdad, eso me produce verdadero temor.

VERSO 18.

Mi querido señor, puedo entender que la influencia de tu gran conocimiento espiritual permanece oculta. De hecho, tú no tienes el menor contacto con la materia y estás completamente absorto en pensar en el Supremo. Por lo tanto, eres ilimitadamente avanzado en el conocimiento espiritual. Por favor, dime por qué vagas por el mundo haciéndote pasar por un tonto. ¡Oh, gran persona santa!, el proceso de yoga corrobora las palabras que has pronunciado, pero no nos ha sido posible comprender lo que has dicho. Por favor, explícanoslo.

VERSO 19.

Te considero el más perfecto amo del poder místico. Dominas la ciencia espiritual a la perfección. Eres el más glorioso entre los grandes sabios, y has descendido para beneficiar a toda la sociedad humana. Como has venido para dar conocimiento espiritual y eres un representante directo de Kapiladeva, la encarnación de Dios y porción plenaria del conocimiento, te pregunto, ¡oh, maestro espiritual!, ¿cuál es el refugio más seguro en este mundo?

VERSO 20.

¿No es cierto que tú eres el representante directo de Kapiladeva, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios? Has aparentado ser un sordomudo para examinar a la gente y ver quién realmente es un ser humano y quién no lo es. ¿No es ésa tu actividad sobre la superficie de la Tierra? Yo estoy muy apegado a la vida familiar y a las actividades mundanas, y soy ciego en cuanto a conocimiento espiritual. Aun así, ahora me encuentro ante ti con el deseo de que me ilumines. ¿Cómo puedo avanzar en la vida espiritual?

VERSO 21.

Tú has dicho: «El trabajo no me fatiga». Aunque el alma es diferente del cuerpo, el esfuerzo físico produce cansancio, y da la impresión de que el alma también se cansa. Sin duda alguna, cuando llevabas el palanquín el alma también se esforzaba. Eso es lo que pienso. También has dicho que los tratos externos entre el amo y el sirviente no son reales, pero aunque no sean reales en el mundo fenoménico, los productos del mundo fenoménico sí pueden influir realmente en las cosas. Esto puede verse y experimentarse. Por lo tanto, aunque las actividades materiales no son permanentes, no puede decirse que no sean reales.

VERSO 22.

El rey Rah™gaŠa continuó: Mi querido señor, has dicho que las identificaciones como la gordura o la delgadez del cuerpo no son características del alma. Eso es incorrecto, pues no cabe duda de que el alma siente el dolor y el placer, que también son identificaciones. Si pones en el fuego una olla de arroz con leche, de modo natural se irán calentando, primero la leche y luego el arroz. De manera similar, los sentidos, la mente y el alma se ven afectados por los placeres y sufrimientos del cuerpo. El alma no puede desapegarse por completo de ese condicionamiento.

VERSO 23.

Mi querido señor, has dicho que la relación entre el rey y el súbdito, o entre el amo y el sirviente, no es eterna; pero aunque sea temporal, cuando una persona asume la posición de rey, tiene el deber de gobernar a sus súbditos y de castigar a los que desobedecen las leyes. Mediante ese castigo, enseña a los ciudadanos a obedecer las leyes del estado. Has dicho, además, que castigar a una persona que es sorda y muda es como masticar lo ya masticado o moler lo ya molido; es decir, con ello no se gana nada. Sin embargo, cuando alguien cumple con el deber propio de su ocupación como lo ordena el Señor Supremo, sus actividades pecaminosas sin duda alguna disminuyen. Por lo tanto, si se fuerza a una persona a que cumpla con su deber, esa persona se beneficia, pues de ese modo puede eliminar todas sus actividades pecaminosas.

VERSO 24.

Todo lo que has dicho parece contradecir la realidad. ¡Oh, tú, el mejor amigo de los afligidos!, al insultarte he cometido una gran ofensa. Estaba envanecido por el falso prestigio de tener un cuerpo de rey. Ese acto me ha convertido en un verdadero ofensor. Por eso te oro para que dejes caer sobre mí la misericordia sin causa de tu mirada. Si lo haces, podré liberarme de las actividades pecaminosas que he cometido al insultarte.

VERSO 25.

¡Oh, mi señor!, tú eres amigo de la Suprema Personalidad de Dios, que es el amigo de todas las entidades vivientes. Por lo tanto, eres ecuánime con todos y estás libre del concepto corporal. Yo he cometido una ofensa al insultarte, pero a pesar de todo sé que a ti no te afectan mis insultos. Tú estás fijo en tu determinación, pero yo he cometido una ofensa. Debido a ello, aunque puede que sea tan fuerte como el Señor ®iva, voy a ser aniquilado inmediatamente por haber cometido una ofensa contra los pies de loto de un vaiṣṇava.

CAPÍTULO 11.

JAḌA BHARATA INSTRUYE AL REY RAHŪGAṆA.

VERSO 1.

El brāhmaŠa Jaḍa Bharata dijo: Mi querido rey, aunque eres completamente inexperto, tratas de hablar como una persona de gran experiencia. Por lo tanto, está claro que no lo eres. Una persona experimentada no habla de los placeres y sufrimientos materiales, ni de la relación entre amo y sirviente, del modo en que tú lo has hecho. Todo eso son simples actividades externas. Un hombre avanzado y con experiencia, conociendo la Verdad Absoluta, no habla de ese modo.

VERSO 2.

Mi querido rey, hablar de la relación entre amo y sirviente, o entre rey y súbdito, etc., es hablar simplemente de temas materiales. La gente que tiene interés en las actividades materiales que presentan los Vedas, está absorta en la celebración de sacrificios materiales y deposita su fe en sus actividades materiales. En esas personas no se manifiesta el más mínimo avance espiritual.

VERSO 3.

De modo natural descubrimos que los sueños son falsos e inmateriales; de la misma manera, llega un momento en que comprendemos que la felicidad material es insignificante, tanto en esta vida como en la próxima, y tanto en este planeta como en los planetas superiores. Cuando comprendemos eso, los Vedas, a pesar de que son una excelente fuente de conocimiento, resultan insuficientes para darnos conocimiento directo de la verdad.

VERSO 4.

La mente de la entidad viviente, mientras está contaminada por las tres modalidades de la naturaleza material (bondad, pasión e ignorancia), es como un elefante que anda suelto y fuera de control. No hace otra cosa que expandir el ámbito de sus actividades piadosas e impías valiéndose de los sentidos. Como resultado, la entidad viviente permanece en el mundo material para disfrutar y sufrir de los placeres y sufrimientos debidos a esas actividades materiales.

VERSO 5.

La mente está absorta en deseos de realizar actividades piadosas e impías; debido a ello, por naturaleza está expuesta a las transformaciones de la lujuria y la ira. De ese modo, siente atracción por el disfrute material de los sentidos. En otras palabras, está dirigida por las modalidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Hay once sentidos y cinco elementos materiales; de ese conjunto de dieciséis factores, el principal es la mente. Por lo tanto, ella es quien provoca el nacimiento en distintos tipos de cuerpos, entre los semidioses, los seres humanos, los animales y las aves. Según se sitúe en una posición más o menos elevada, recibirá un cuerpo material más o menos elevado.

La mente materialista que cubre al alma de la entidad viviente la lleva por diversas especies de vida. Eso se denomina existencia material continuada. Debido a la mente, la entidad viviente sufre o disfruta de los sufrimientos o la felicidad materiales. Así, bajo la influencia de la ilusión, la mente sigue creando actividades piadosas e impías con su karma resultante. Con ello, el alma queda condicionada.

VERSO 7.

La mente hace que la entidad viviente vague por el mundo material en distintas especies de vida, y de ese modo, la entidad viviente experimenta las circunstancias materiales en distintos cuerpos, como ser humano, semidiós, persona gruesa, persona delgada, etc. Los sabios eruditos dicen que la mente es la causa del cautiverio, de la liberación y del aspecto del cuerpo.

VERSO 8.

La mente de la entidad viviente, cuando queda absorta en la complacencia de los sentidos en el mundo material, es la causa de su vida condicionada y de su sufrimiento en el ámbito material. Sin embargo, cuando se desapega del disfrute material, se convierte en la causa de la liberación. Cuando la llama de una lámpara no quema correctamente la mecha, la lámpara ennegrece, pero la misma lámpara, llena de gh… y ardiendo perfectamente, da una luz muy brillante. De manera similar, la mente, cuando está absorta en la complacencia material de los sentidos, provoca el sufrimiento, y cuando se desapega de esa complacencia material, trae consigo el brillo original del estado de conciencia de Kṛṣṇa.

VERSO 9.

Hay cinco sentidos para la acción y cinco sentidos para adquirir conocimiento. También está el ego falso. De este modo, la mente cuenta con once elementos para sus funciones. ¡Oh, héroe!, los sabios eruditos estiman que los objetos de los sentidos [como el sonido y el tacto], las actividades orgánicas [como la evacuación], junto con las distintas clases de cuerpos, la sociedad, la amistad y la personalidad, son los campos de actividad para las funciones de la mente.

VERSO 10.

El sonido, el tacto, la forma, el sabor y el olor son los objetos de los cinco sentidos de adquisición de conocimiento. El habla, el tacto, el movimiento, la evacuación y la relación sexual son los objetos de los sentidos de trabajo. Además de esto, existe otro concepto, mediante el cual pensamos: «Éste es mi cuerpo, ésta es mi sociedad, éstas son mi familia y mi nación, etc.». Esa undécima función propia de la mente se denomina ego falso. Según algunos filósofos, esa función es la duodécima, y su campo de actividad es el cuerpo.

VERSO 11.

Los elementos físicos, la naturaleza, que es la causa original, la cultura, el destino y el factor tiempo son todos causas materiales. Agitadas por esas causas materiales, las once funciones de la mente se transforman en cientos, y de ahí pasan a ser miles y millones. Pero todas esas transformaciones no se producen automáticamente, por la combinación de los elementos. No; tienen lugar bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 12.

El alma individual carente de conciencia de Kṛṣṇa tiene muchas ideas y actividades creadas en su mente por la energía externa. Han estado existiendo desde tiempo inmemorial. A veces, se manifiestan, tanto en el estado consciente como en el estado de sueño, pero durante el sueño profundo [inconciencia], o en el estado de trance, desaparecen. Una persona que está liberada en vida [j…van-mukta] puede ver claramente todas estas cosas.

VERSOS 13 y 14.

Hay dos clases de kṣetrajñas: La entidad viviente, de quien acabo de hablarte, y la Suprema Personalidad de Dios, de quien te hablaré a continuación. Él es la causa omnipresente de la creación. Goza de plenitud en Sí mismo, y no depende de nadie más. A Él se Le percibe, o bien directamente, o por medio de la escucha. Es autorrefulgente, y no está sometido al nacimiento, la muerte, la vejez ni las enfermedades. Es el controlador de todos los semidioses, comenzando con el Señor Brahmā. Recibe el nombre de NārāyaŠa, y es el refugio de las entidades vivientes después de la aniquilación del mundo material. Goza en plenitud de todas las opulencias, y es el lugar en que reposa todo lo material. Por eso se Le conoce con el nombre de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios. Mediante Su propia potencia, Se encuentra en el corazón de todas las entidades vivientes, del mismo modo en que el aire y la fuerza vital están en los cuerpos de todos los seres, tanto móviles como inmóviles. De ese modo, Él controla el cuerpo. En Su aspecto parcial, la Suprema Personalidad de Dios entra en todos los cuerpos y los controla.

VERSO 15.

Mi querido rey Rah™gaŠa, el alma condicionada, mientras acepte un cuerpo material y no se libere de la contaminación del disfrute material, y mientras no domine a sus seis enemigos y llegue al plano de la autorrealización mediante el despertar de su conocimiento espiritual, tendrá que vagar por diversos lugares y diferentes especies de vida en el mundo material.

VERSO 16.

La identificación del alma, la mente, es la causa de todas las dificultades que padecemos. Mientras la entidad viviente condicionada no sea consciente de ese hecho, tendrá que aceptar las miserables condiciones del cuerpo material y vagar por el universo en diversas posiciones. La mente, al verse afectada por las enfermedades, la lamentación, la ilusión, el apego, la codicia y la enemistad, crea el cautiverio y una ilusoria sensación de intimidad en el mundo material.

VERSO 17.

Esa mente fuera de control es el mayor enemigo de la entidad viviente. Si no somos cuidadosos con ella y le damos una oportunidad, se irá haciendo cada vez más poderosa y conseguirá vencernos. Aunque no sea real, es muy poderosa, y cubre la posición constitucional del alma. ¡Oh, rey!, por favor, trata de vencer a esa mente con el arma del servicio a los pies de loto del maestro espiritual y de la Suprema Personalidad de Dios. Pon en ello todo tu empeño.

CAPÍTULO 12.

CONVERSACIÓN ENTRE MAHšRšJA RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

VERSO 1.

El rey Rah™gaŠa dijo: ¡Oh, muy excelsa personalidad!, tú no eres diferente de la Suprema Personalidad de Dios. Por la influencia de tu identidad verdadera, han desaparecido todas las contradicciones que pueden encontrarse en los śāstras. Disfrazado como el amigo de un brāhmaŠa, estás ocultando tu posición de bienaventuranza trascendental. Yo te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 2.

¡Oh, tú, el mejor de los brāhmaṇas!, mi cuerpo está lleno de sustancias impuras, y mi visión, envenenada por la serpiente del orgullo. Debido a mis conceptos materiales, estoy enfermo. Tus nectáreas instrucciones son la medicina adecuada para el que sufre de esta clase de fiebre; son agua fresca para el que se abrasa de calor.

VERSO 3.

Luego te presentaré las dudas que se me hayan planteado con respecto a algún tema concreto. Por ahora, tus misteriosas instrucciones acerca del yoga y la autorrealización me parecen muy difíciles de entender. Por favor, repítemelas de un modo más sencillo, para que pueda entenderlas. Mi mente es muy inquisitiva, y deseo entenderlas claramente.

VERSO 4.

¡Oh, señor del poder yóguico!, has dicho que la fatiga que se deriva de llevar el cuerpo de un lugar a otro se aprecia mediante la percepción directa, pero que en realidad no existe, o existe como una simple cuestión formal. Con esas preguntas y esas respuestas, nadie puede llegar a la conclusión de la Verdad Absoluta. Mi mente está un poco confundida por tu exposición al respecto.

VERSOS 5 y 6.

El brāhmaŠa Jaḍa Bharata, que era una persona autorrealizada, dijo: Entre las muchas combinaciones y permutaciones materiales, existen diversas formas y transformaciones de la tierra. Por alguna razón, las hay que se mueven por la superficie de la Tierra y reciben el nombre de porteadores de palanquín, mientras que las transformaciones que no se mueven son objetos materiales burdos, como las piedras. En todo caso, el cuerpo material está hecho de tierra y piedra en forma de pies, tobillos, pantorrillas, rodillas, muslos, torso, garganta y cabeza. Sobre los hombros descansa el palanquín de madera, y dentro del palanquín, el supuesto rey de Sauv…ra. El cuerpo del rey no es más que otra transformación de la tierra, pero dentro de él vive Su Majestad, que piensa, y se equivoca al hacerlo, que es el rey del estado de Sauv…ra.

VERSO 7.

Sin embargo, es cierto que estos inocentes que cargan con tu palanquín sin que les pagues están sufriendo debido a tu injusticia. Se encuentran en un estado lamentable, debido a que les has forzado a cargar con tu palanquín. Esto demuestra que eres cruel e inhumano, aunque debido al prestigio falso creías estar protegiendo a tus súbditos. Es ridículo. Un necio como tú nunca sería adorado como una gran personalidad en una asamblea de personas avanzadas en conocimiento.

VERSO 8.

Todos los que estamos sobre la superficie del globo somos entidades vivientes con distintas formas. Algunos nos movemos, y otros no. Todos comenzamos a existir, permanecemos durante algún tiempo, y somos aniquilados cuando el cuerpo vuelve a mezclarse con la tierra. No somos más que diversas transformaciones de la tierra. Los diversos cuerpos y capacidades no son más que transformaciones de la tierra que existen sólo de nombre, pues todo surge de la tierra y se funde de nuevo en ella cuando es aniquilado. En otras palabras, somos sólo polvo, y al polvo hemos de volver. Todo el mundo puede tener esto presente.

VERSO 9.

Podría decirse que las diversidades surgen del propio planeta Tierra. Pero el universo, aunque temporalmente parezca ser la verdad, en última instancia no tiene existencia real. En su origen, la creación de la Tierra se debió a una combinación de partículas atómicas; pero esas partículas no son permanentes. En realidad, el átomo no es la causa del universo, aunque algunos filósofos así lo crean. No es cierto que las diversidades que hallamos en el mundo material sean simplemente el resultado de la yuxtaposición o combinación de átomos.

VERSO 10.

Puesto que en definitiva el universo no tiene existencia real, las cosas que existen en él —el ser bajo, las diferencias, ser gordo, ser delgado, ser pequeño, ser grande, el resultado, la causa, las señales de vida y los materiales— son todas imaginarias. Son cántaros hechos de una misma sustancia, la tierra, pero que reciben distintos nombres. Las diferencias se caracterizan por la sustancia, la naturaleza, la predisposición, el tiempo y la actividad. Debes saber que todas estas cosas son simples manifestaciones mecánicas creadas por la naturaleza material.

VERSO 11.

¿Cuál es, entonces, la verdad suprema? La respuesta es que la verdad suprema es el conocimiento no dual. Ese conocimiento está libre de la contaminación de las cualidades materiales. Nos da la liberación. Es uno sin igual, es omnipresente y está más allá de la imaginación. El primer nivel de percepción de ese conocimiento es el Brahman. Paramātmā, la Superalma, a quien perciben los yog…s que tratan de verle sin resentimientos, representa el segundo nivel de ese conocimiento. Y, por último, la percepción plena de ese mismo conocimiento supremo es la Persona Suprema. Todos los sabios eruditos explican que la Persona Suprema es Vāsudeva, la causa del Brahman, de Paramātmā y de todo lo que existe.

VERSO 12.

Mi querido rey Rah™gaŠa, sólo quien tenga la oportunidad de ungir todo su cuerpo con el polvo de los pies de loto de grandes devotos podrá comprender la Verdad Absoluta. La Verdad Absoluta no se puede comprender con la simple práctica de celibato [brahmacaria], ni por seguir estrictamente las reglas y regulaciones de la vida de casado, abandonar el hogar como vānaprastha, entrar en la orden de sannyāsa o someterse a severas austeridades, como mantenerse bajo el agua durante el invierno o rodearse de fuego bajo el Sol abrasador del verano. Hay muchos otros procesos para comprender la Verdad Absoluta, pero la Verdad Absoluta sólo se revela a quien ha obtenido la misericordia de un gran devoto.

VERSO 13.

¿Quiénes son esos devotos puros de que te hablo? En una reunión de devotos puros, nunca oirás hablar de temas materiales como política o sociología. Ellos solamente hablan de las cualidades, formas y pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. Ponen toda su atención en adorarle y alabarle. Escuchando constantemente y con respeto esos temas en compañía de devotos puros, incluso una persona que desee fundirse en la existencia de la Verdad Absoluta abandona esa idea para, poco a poco, irse apegando al servicio de Vāsudeva.

VERSO 14.

En una vida anterior, yo me llamaba Mahārāja Bharata. Por medio de la experiencia directa me desapegué por completo de las actividades materiales, y la experiencia indirecta que recibí de los Vedas me proporcionó conocimiento. De ese modo alcancé el plano de la perfección. Yo estaba plenamente ocupado en el servicio del Señor, pero, por desdicha, me encariñé de un cervatillo. Llegué a quererlo tanto que descuidé mis deberes espirituales, y debido al profundo afecto que sentía por él, en mi siguiente vida tuve que recibir un cuerpo de ciervo.

VERSO 15.

Mi querido y heroico rey, por haber servido sinceramente al Señor en mi vida anterior, en aquel cuerpo de ciervo podía recordar todo lo que me había ocurrido. Sigo siendo consciente de aquella caída, y por ello siempre me mantengo apartado de los hombres comunes. Temeroso de la mala compañía de los materialistas, vago solo por el mundo, inadvertido para todos.

VERSO 16.

Por el simple hecho de relacionarse con devotos excelsos, todo el mundo puede alcanzar la perfección del conocimiento, y, con la espada del conocimiento, cortar en pedazos los vínculos ilusorios del mundo material. Gracias a la compañía de los devotos, podemos ocuparnos en el servicio del Señor siguiendo los procesos de escuchar y cantar [śravaṇaḿ k…rtanam]. De ese modo podemos revivir nuestra conciencia de Kṛṣṇa latente y, mediante el cultivo estricto de esa conciencia de Kṛṣṇa, regresar al hogar, de vuelta a Dios, incluso en esta misma vida.

CAPÍTULO 13.

CONTINUACIÓN DE LA CONVERSACIÓN ENTRE EL REY RAHŪGAṆA Y JAḌA BHARATA.

VERSO 1.

Jaḍa Bharata, que había alcanzado la perfección en el nivel Brahman, continuó: Mi querido rey Rah™gaŠa, la entidad viviente anda errante por el difícil sendero del mundo material, sometida al ciclo de nacimientos y muertes. Cautivada por el mundo material bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material (sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa), y hechizada por la naturaleza material, solamente puede ver los tres frutos de las actividades: lo auspicioso, lo no auspicioso y lo mixto. De ese modo se apega a la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la teoría monista de la liberación (fundirse con el Supremo). Trabaja día y noche sin parar, como un mercader que entra en un bosque en busca de algún artículo que más tarde vender para lograr algún beneficio. Sin embargo, no puede obtener verdadera felicidad en el mundo material.

VERSO 2.

¡Oh, rey Rah™gaŠa!, en ese bosque de la existencia material hay seis bandoleros muy poderosos. Cuando el alma condicionada entra en el bosque en busca de riquezas materiales, los seis bandoleros la desorientan. De ese modo, el condicionado mercader no sabe cómo gastar su dinero, y los bandoleros se lo arrebatan. Como tigres, chacales y otros animales feroces, que acechan en el bosque dispuestos a cazar un cordero a pesar de la vigilancia del pastor, la esposa y los hijos entran en el corazón del mercader y le despojan sirviéndose de diferentes medios.

VERSO 3.

En la espesura del bosque hay cobijos de arbustos y matorrales, hierbas y enredaderas, donde el alma condicionada sufre constantemente las crueles picaduras de los mosquitos [personas envidiosas]. A veces ve un palacio imaginario en medio del bosque, y a veces queda desconcertada ante la fugaz visión de un duende o un fantasma que aparece como un meteoro en el cielo.

VERSO 4.

Mi querido rey, con la inteligencia anulada por la influencia del hogar, las riquezas, los familiares, etc., el mercader corre de un lugar a otro por los caminos del bosque del mundo material en busca del éxito. A veces sus ojos quedan cubiertos por el polvo que levanta un torbellino, o, en otras palabras, llevado por la lujuria, cae víctima de la belleza de su esposa, especialmente durante el período menstrual. Con sus ojos cegados, no puede ver adónde va ni qué está haciendo.

VERSO 5.

Vagando por el bosque del mundo material, el alma condicionada a veces escucha los ásperos chirridos de un grillo invisible, que causan fuertes dolores a sus oídos. A veces es el ulular de los búhos, áspero como las palabras de sus enemigos, lo que produce dolor en su corazón. A veces está hambriento, y, en busca de refugio, se acerca a un árbol que no da frutas ni flores, y de ese modo, sufre. Quiere un poco de agua, y corre tras la ilusión de un simple espejismo.

VERSO 6.

A veces el alma condicionada se lanza a un río que apenas lleva agua, o, careciendo de cereales, acude a mendigar comida de personas que no son en absoluto caritativas. A veces sufre el calor abrasador de la vida familiar, que es como un incendio forestal, y a veces se desespera al ver que sus riquezas, tan queridas como su misma vida, le son arrebatadas por los reyes en forma de elevados impuestos.

VERSO 7.

A veces, la entidad viviente es vencida por un agente superior más poderoso que ella, que la despoja de todas sus posesiones. Sumida en una profunda tristeza, a veces cae inconsciente lamentándose por lo que ha perdido. A veces se imagina una gran ciudad llena de palacios en la que desea vivir felizmente con su familia y sus riquezas. Si tal cosa le llega a ocurrir, se siente plenamente satisfecha, pero esa falsa satisfacción no dura más que un instante.

VERSO 8.

A veces, el mercader quiere subir a las montañas y colinas del bosque, pero como no lleva un calzado adecuado, los guijarros de la montaña y las espinas le hieren los pies. Esos pinchazos le causan mucho dolor. A veces, una persona demasiado apegada a su familia pasa mucha hambre, y debido a lo miserable de su condición, se enfurece con los miembros de su familia.

VERSO 9.

En el bosque del mundo material, a veces el alma condicionada es atacada por una serpiente pitón, que se la traga o la aplasta entre sus anillos. Entonces queda tendida en el bosque, como un cadáver, sin conciencia ni conocimiento. A veces la pican otras serpientes venenosas. Inconsciente, cae en un oscuro pozo de vida infernal sin esperanza de ser rescatada.

VERSO 10.

A veces, para disfrutar de un insignificante placer sexual, el alma condicionada busca mujeres libertinas, y tiene que soportar los insultos y reproches de los familiares de esas mujeres. Es como ir a recoger miel de una colmena y ser atacado por las abejas. A veces, a base de muchísimo dinero, puede conseguir otra mujer con la que disfrutar un poco más del placer sensual. Por desgracia, sin embargo, otro libertino se la arrebata, y se lleva su objeto de disfrute.

VERSO 11.

A veces la entidad viviente se afana por hacer frente a las perturbaciones naturales, como el frío glacial, el calor abrasador, los fuertes vientos, las lluvias torrenciales, etc. Cuando no es capaz de hacerles frente, es muy desdichada. A veces la engañan repetidamente en sus transacciones comerciales. De ese modo, mediante el engaño, las entidades vivientes crean enemistades entre sí.

VERSO 12.

Por los senderos del bosque de la existencia material, a veces una persona carece de riquezas, y debido a ello no tiene casa, ni una cama o un asiento decentes, ni un disfrute familiar digno. Por esa razón, pide limosna a los demás; pero cuando no satisface sus deseos mendigando, pide prestado o roba la propiedad ajena. Entonces la sociedad le insulta.

VERSO 13.

Cuando hay dinero de por medio, las relaciones son muy tensas, y acaban en enemistad. A veces, marido y mujer emprenden el camino del progreso material, y, para mantener su relación, trabajan con gran tesón. A veces, cuando no tienen dinero o se encuentran enfermos, esas penurias les llevan al borde de la muerte.

VERSO 14.

Mi querido rey, en los senderos del bosque de la vida material, la persona se ve privada de sus padres, y cuando ellos mueren, se apega a los hijos recién nacidos. De ese modo, vaga por la senda del progreso material y siempre le llega un momento en que se encuentra en dificultades. Aun así, nadie sabe cómo salir de esa situación, ni siquiera en el momento de la muerte.

VERSO 15.

Siempre ha habido y siempre habrá muchos héroes políticos y sociales que han vencido a enemigos de su misma talla, pero que, debido a la ignorancia de creer que la tierra en que viven les pertenece, luchan entre sí hasta perder la vida en el campo de batalla. A pesar de ser grandes héroes y grandes líderes políticos, no pueden seguir el sendero de iluminación espiritual que han emprendido los que se encuentran en la orden de renuncia.

VERSO 16.

A veces, en el bosque de la existencia material la entidad viviente se refugia en las enredaderas, y en ellas desea escuchar el gorjeo de los pájaros. Temerosa de los leones que rugen en el bosque, hace amistad con las grullas, las garzas y los buitres.

VERSO 17.

Engañada por falsos yog…s, svām…s y encarnaciones, en el bosque del mundo material la entidad viviente trata de dejar de relacionarse con ellos para ir en busca de los verdaderos devotos; pero, por desdicha, no puede seguir las instrucciones del maestro espiritual y de los devotos avanzados; por esa razón, abandona su compañía y vuelve otra vez a relacionarse con monos que sólo se interesan en mujeres y en complacer los sentidos. Con ellos, obtiene satisfacción por medio del disfrute sexual y la embriaguez, y, entregado a esos placeres, desperdicia su vida. Contemplando el rostro de otras personas dedicadas como él a la complacencia de los sentidos, se olvida de todo y, de ese modo, llega al umbral de la muerte.

VERSO 18.

La entidad viviente a veces es como un mono que salta de rama en rama, y permanece en el árbol de la vida familiar sin más beneficio que la vida sexual. Su esposa entonces le cocea como si de un asno se tratase. No puede liberarse, y permanece desamparado en esa situación. A veces, como si cayese en una cueva de la montaña, es víctima de una enfermedad incurable. Temeroso de la muerte, que es como un elefante en lo hondo de la cueva, queda colgado, sujetándose a los tallos y ramitas de una enredadera.

VERSO 19.

¡Oh, Mahārāja Rah™gaŠa, aniquilador del enemigo!, el alma condicionada, si de alguna forma logra salir de esa peligrosa posición, de nuevo regresa a su hogar para disfrutar de la vida sexual, pues ésa es la naturaleza del apego. Así, bajo el hechizo de la energía material del Señor, continúa deambulando por el bosque de la existencia material. No descubre su verdadero interés ni siquiera en el momento de la muerte.

VERSO 20.

Mi querido rey Rah™gaŠa, tú también eres víctima de la energía externa, pues sigues el sendero de la atracción al placer material. Así pues, para que puedas ser ecuánime y un amigo de todas las entidades vivientes, ahora te aconsejo que abandones tu posición como monarca y el cetro con que castigas a los malhechores. Abandona la atracción por los objetos de los sentidos, y empuña la espada del conocimiento, afilada con el servicio devocional. Con ella podrás cortar el apretado nudo de la energía ilusoria y atravesar así el océano de la nesciencia y llegar a la otra orilla.

VERSO 21.

El rey Rah™gaŠa dijo: Nacer como ser humano es el mejor de los destinos. Ni siquiera un nacimiento entre los semidioses en los planetas celestiales es tan glorioso como nacer en este planeta como ser humano. ¿De qué sirve la excelsa posición de un semidiós? En los planetas celestiales, debido a la abundancia de comodidades materiales, no hay posibilidad de relacionarse con devotos.

VERSO 22.

No es en absoluto maravilloso que, por el simple hecho de ser cubierto por el polvo de tus pies de loto, inmediatamente haya alcanzado el plano del servicio devocional puro de Adhokṣaja, al que no pueden acceder ni siquiera grandes semidioses como Brahmā. Un simple momento de relación contigo ha bastado para que me libere de toda la argumentación, del prestigio falso y de la falta de discriminación, que son las raíces del enredo en el mundo material. Ahora estoy libre de todos esos problemas.

VERSO 23.

Ofrezco respetuosas reverencias a las grandes personalidades, ya sea que caminen por la superficie de la Tierra con aspecto de niños, como muchachos, como avadh™tas o como grandes brāhmaṇas. Aunque asuman distintos disfraces para ocultarse, yo les presento mis respetos a todos ellos. Que por su misericordia gocen de buena fortuna las dinastías reales, que siempre les están ofendiendo.

VERSO 24.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, ¡oh, hijo de madre Uttarā!, en la mente de Jaḍa Bharata había algunas olas de insatisfacción debidas al insulto del rey Rah™gaŠa, que le había hecho cargar con su palanquín. Jaḍa Bharata, sin embargo, no les prestó atención, y el océano de su corazón recobró la calma y la serenidad. El rey le había insultado, pero él era un gran paramahaˆsa, un vaiṣṇava, y por naturaleza tenía muy buen corazón; así pues, informó al rey acerca de la posición constitucional del alma. Cuando el rey Rah™gaŠa se humilló a sus pies de loto para pedirle perdón, él olvido la ofensa. Después del incidente, siguió vagando por la superficie de la Tierra, como hasta entonces había hecho.

VERSO 25.

Después de recibir lecciones del gran devoto Jaḍa Bharata, el rey Rah™gaŠa de Sauv…ra cobró plena conciencia de la posición constitucional del alma. De ese modo, abandonó completamente el concepto corporal. Mi querido rey, todo aquel que se refugia en el sirviente del sirviente del Señor es en verdad glorioso, ya que puede abandonar el concepto corporal sin dificultad.

VERSO 26.

El rey Parīkṣit dijo entonces a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ¡oh, gran sabio y devoto!, tú eres omnisciente. Has descrito perfectamente la posición del alma condicionada, a quien se compara con un mercader en el bosque. Gracias a esas enseñanzas, los hombres inteligentes pueden comprender que, bajo el concepto corporal, los sentidos son como ladrones y bandoleros del bosque, y que la esposa y los hijos son como chacales y otros animales salvajes. Sin embargo, la alegoría es difícil de descifrar, y a los que no son inteligentes les será difícil entender el sentido exacto de esa historia. Por eso pido que Tu Santidad explique el sentido directo.

CAPÍTULO 14.

EL GRAN BOSQUE DE DISFRUTE DEL MUNDO MATERIAL.

VERSO 1.

Respondiendo a la pregunta del rey Parīkṣit acerca del significado directo de la alegoría del bosque del mundo material, ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los miembros de la comunidad mercantil [vaŠik] siempre están buscando la forma de ganar dinero. A veces van al bosque y adquieren productos de bajo coste, como leña y tierra, por ejemplo, para venderlos después en la ciudad a buen precio. De manera similar, la codiciosa alma condicionada entra en el mundo material en busca de alguna ganancia material. Poco a poco se va internando en lo más denso del bosque, sin realmente saber cómo salir de él. Una vez dentro del mundo material, el alma pura queda condicionada por la atmósfera material, que es una creación de la energía externa bajo el control del Señor Viṣṇu. Es así como la entidad viviente queda bajo el control de la energía externa, daiv… māyā. Lleva una vida independiente y permanece confundida en el bosque, sin poder relacionarse con los devotos que están siempre ocupados en el servicio del Señor. Ya inmersa en el concepto corporal, va recibiendo distintos tipos de cuerpos, uno tras otro, bajo la influencia de la energía externa e impulsada por las modalidades de la naturaleza material [sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa]. De ese modo, el alma condicionada va unas veces a los planetas celestiales, otras a los terrenales, y otras a los planetas y especies inferiores. Así sufre continuamente debido a distintos tipos de cuerpos. A veces, esos sufrimientos y dolores vienen mezclados. A veces son muy intensos, y otras veces no. Esos condicionamientos corporales se deben a la especulación mental del alma condicionada. La mente y los cinco sentidos que emplea para adquirir conocimiento son la causa de sus diversos cuerpos y condicionamientos. Valiéndose de los sentidos, y bajo el control de la energía externa, māyā, la entidad viviente sufre las miserables condiciones de la existencia material. En realidad está buscando liberarse, y aunque a veces tras muchas dificultades, logra algún alivio, generalmente acaba frustrándose. Inmerso en esa lucha por la existencia, no puede obtener el refugio de los devotos puros, que son como abejorros ocupados en servicio amoroso a los pies de loto del Señor Viṣṇu.

VERSO 2.

En el bosque de la existencia material, los sentidos fuera de control son como bandidos. El alma condicionada puede ganar algún dinero para avanzar en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, pero por desgracia los sentidos fuera de control se lo arrebatan para emplearlo en su propia complacencia. Los sentidos son como bandidos, porque nos hacen gastar innecesariamente el dinero en ver, oler, saborear, tocar, escuchar, desear y querer. De ese modo, el alma condicionada se ve obligada a complacerlos y gasta todo su dinero. En realidad, ese dinero estaba destinado a la puesta en práctica de principios religiosos, pero los sentidos, que son como bandidos, se lo arrebatan.

VERSO 3.

Mi querido rey, en el mundo material a los miembros de la familia se les dan los nombres de esposa e hijos, pero en realidad se comportan como tigres y chacales. El pastor hace todo lo posible por proteger sus ovejas, pero los tigres y raposos se las arrebatan por la fuerza. De la misma manera, el avaro procura tener su dinero bien guardado, pero sus familiares se lo quitan por la fuerza, a pesar de su estricta vigilancia.

VERSO 4.

El labrador ara todos los años su campo de trigo, arrancando de raíz todas las malas hierbas. Sin embargo, las semillas quedan en la tierra, y como no han sido completamente quemadas, vuelven a brotar con las plantas sembradas en el campo. A pesar de que se ha labrado a fondo, las malas hierbas vuelven a nacer y a cubrir el terreno. De manera similar, el gṛhastha-āśrama [la vida familiar], es un campo de actividades fruitivas. A menos que se queme por completo el deseo de disfrutar de la vida familiar, volverá a brotar una y otra vez. Un recipiente que ha contenido alcanfor, conservará su aroma aunque el alcanfor ya no esté en él. Mientras no se destruyan las semillas del deseo, las actividades fruitivas no se destruirán.

VERSO 5.

A veces el alma condicionada, apegada a la riqueza y las posesiones materiales de la vida familiar, se ve perturbada por tábanos y mosquitos; otras veces son las langostas, las aves de presa y las ratas quienes le molestan. Aun así, sigue adelante en su vagar por el sendero de la existencia material. Debido a la ignorancia, a veces está llena de deseos de disfrute y se ocupa en actividades fruitivas. Como tiene la mente absorta en esas actividades, contempla el mundo material como algo permanente, aunque es temporal como un espejismo, como un castillo en el aire.

VERSO 6.

A veces, en ese castillo en el aire [gandharva-pura], el alma condicionada bebe, come y goza de relaciones sexuales. Está muy apegada, y persigue los objetos de los sentidos tal como el ciervo persigue un espejismo en el desierto.

VERSO 7.

A veces la entidad viviente desea el excremento amarillo al que llaman oro y corre en su busca. Ese oro es la fuente de la opulencia material y de la envidia; quien lo posee tiene acceso a la vida sexual ilícita, a los juegos de azar y al consumo de carne y de toda clase de sustancias embriagantes. Su color atrae las mentes de quienes están dominados por la modalidad de la pasión, que corren tras él como el hombre que pasa frío en el bosque y corre hacia la fosforescencia de una ciénaga pensando que es fuego.

VERSO 8.

A veces el alma condicionada está absorta en buscar un lugar o apartamento en el que establecer su residencia, y en lograr un abastecimiento de agua y una fuente de riqueza para mantener el cuerpo. Absorta en la satisfacción de infinidad de necesidades, se olvida de todo lo demás y corre incesantemente por el bosque de la existencia material.

VERSO 9.

A veces, como si le cegase el polvo de un torbellino, el alma condicionada contempla la belleza del sexo opuesto, que recibe el nombre de pramadā. Así confundido, acaba entre los brazos de una mujer, y sus sentidos se ven entonces dominados por la fuerza de la pasión. Casi cegado por los deseos lujuriosos, desobedece las reglas y regulaciones que rigen la vida sexual. No sabe que hay muchos semidioses presenciando su desobediencia, y disfruta de la vida sexual en la oscuridad de la noche, sin ver el castigo que el futuro le depara.

VERSO 10.

El alma condicionada a veces se da cuenta de la inutilidad del disfrute de los sentidos en el mundo material, y a veces considera que ese disfrute material está lleno de miserias. Sin embargo, debido a su fuerte concepto corporal, pierde la memoria y corre una y otra vez en busca del disfrute material, como un animal que persigue un espejismo en el desierto.

VERSO 11.

A veces el alma condicionada se siente muy afligida por las críticas de sus enemigos y de los sirvientes del gobierno, que le censuran tanto directa como indirectamente con duras palabras. Entonces su corazón y sus oídos se entristecen mucho. Esas críticas pueden compararse a los sonidos de los búhos y los grillos.

VERSO 12.

Debido a las actividades piadosas de sus vidas anteriores, el alma condicionada obtiene en ésta un cierto bienestar material; sin embargo, cuando ese bienestar acaba, se refugia en la riqueza y las posesiones, que no pueden ayudarle ni en esta vida ni en la siguiente. Debido a ello, se relaciona con los muertos vivientes que poseen esas riquezas, a quienes se compara a árboles impuros, enredaderas y pozos envenenados.

VERSO 13.

A veces, para aliviar sus sufrimientos en el bosque del mundo material, el alma condicionada recibe las bendiciones baratas de personas ateas. En su compañía, pierde toda su inteligencia. Es como si se lanzara a un río que trae poca agua; lo único que consigue es romperse la cabeza. Y como, además, no puede aliviarse del calor que le agobia, sufre por partida doble. La desorientada alma condicionada acude también a falsos sādhus y svām…s que predican en contra de los principios de los Vedas. No recibe ningún beneficio de ellos, ni en el presente ni en el futuro.

VERSO 14.

En el mundo material, el alma condicionada, cuando no puede procurarse su propio sustento a pesar de explotar a otros, trata de explotar a su propio padre o a su hijo, robándoles sus posesiones, por insignificantes que sean. Si no puede obtener nada de su padre, de su hijo ni de sus demás familiares, está dispuesto a causarles toda clase de dificultades.

VERSO 15.

En este mundo, la vida familiar es exactamente como un incendio abrasador en el bosque. En ella no hay el menor rastro de felicidad, y poco a poco el enredo en la infelicidad se va haciendo cada vez mayor. En la vida de casado no hay nada que favorezca la felicidad eterna. El alma condicionada, implicada en la vida hogareña, arde en el fuego de la lamentación. A veces reniega de sí misma por ser tan desdichada, y a veces declara que sufre por no haber realizado actividades piadosas en su vida anterior.

VERSO 16.

Los funcionarios del gobierno son como los demonios rākṣasas [antropófagos]. A veces esos funcionarios se vuelven contra el alma condicionada y le quitan todas las riquezas que había ahorrado. Al verse privada de los ahorros de toda su vida, el alma condicionada pierde todo entusiasmo. En verdad, es como si perdiera la vida.

VERSO 17.

A veces, el alma condicionada imagina que su padre o abuelo han vuelto a este mundo en la persona de un hijo o de un nieto. De ese modo siente la felicidad que a veces se siente en sueños; el alma condicionada a veces se complace con esas invenciones mentales.

VERSO 18.

En la vida familiar se prescribe la celebración de muchos yajñas y actividades fruitivas, en especial el vivāha-yajña [la ceremonia de matrimonio de los hijos] y la ceremonia del cordón sagrado. Ésos son los deberes del gṛhastha; son muy complicados y difíciles de poner en práctica. Se los compara a una gran montaña que tiene que atravesar la persona apegada a las actividades materiales. Quien decide atravesar ese sendero de ceremonias rituales siente dolores que son como los pinchazos de las espinas y de los guijarros que tiene que soportar el que trata de subir una montaña. De ese modo, el sufrimiento del alma condicionada no tiene límite.

VERSO 19.

A veces, debido a que el cuerpo siente hambre y sed, el alma condicionada se perturba tanto que pierde la paciencia y se enfurece con sus queridos hijos y esposa. Así, mostrándose cruel con ellos, sufre lo indecible.

VERSO 20.

®ukadeva Gosvāmī continuó hablando a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, el sueño es como una serpiente pitón que devora a los que vagan por el bosque de la vida material. Bajo los efectos de su picadura, permanecen siempre en la oscuridad de la ignorancia. Son como cadáveres arrojados en un bosque lejano. En esa situación, las almas condicionadas no pueden comprender lo que está sucediendo en la vida.

VERSO 21.

En el bosque del mundo material, el alma condicionada a veces sufre la picadura de enemigos envidiosos, que se comparan a serpientes y otras criaturas. Sus enemigos le tienden trampas que le hacen caer de su posición de prestigio. Llena de ansiedad, el alma condicionada ni siquiera puede dormir en paz. De esta forma, su desdicha es cada día mayor; poco a poco pierde la inteligencia y la conciencia. En ese estado, es como un ciego que ha caído en un tenebroso pozo de ignorancia, del que no podrá salir prácticamente nunca.

VERSO 22.

El alma condicionada a veces se siente atraída por la insignificante felicidad que se obtiene con la complacencia de los sentidos. Entonces tiene relaciones sexuales ilícitas, o roba las propiedades ajenas, arriesgándose a que el gobierno le detenga o a que el esposo o protector de la mujer le castiguen. Así, por un poco de satisfacción material, cae en una condición infernal y es encarcelado por violación, rapto, robo, etc.

VERSO 23.

Por consiguiente, los eruditos y sabios trascendentalistas condenan el sendero materialista de actividades fruitivas, pues es la causa original y el campo de cultivo de las miserias materiales, tanto de esta vida como de la siguiente.

VERSO 24.

Llevada por la codicia, el alma condicionada roba o estafa a otra persona; por alguna razón consigue librarse del castigo y conservar el dinero en su poder. Entonces otro hombre, llamado Devadatta, le engaña a él y le roba el dinero, hasta que un tercero, llamado Viṣṇumitra, se lo roba a Devadatta para apropiárselo él. En todo caso, el dinero no se queda con ninguno de ellos. Va de mano en mano. En última instancia, nadie puede disfrutar de él, y sigue siendo propiedad de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 25.

Incapaz de protegerse de las tres miserias de la existencia material, el alma condicionada se entristece mucho y lleva una vida de lamentación. Esas tres miserias son las calamidades que la mente experimenta ante los sufrimientos que vienen de los semidioses [como el viento helado y el calor abrasador], de otras entidades vivientes, y de nuestra propia mente y cuerpo.

VERSO 26.

En cuanto a las transacciones monetarias, nadie admite el menor engaño; dos personas pueden enemistarse por una pequeña moneda sin valor.

VERSO 27.

En la vida materialista hay muchas dificultades, y todas ellas son insuperables. Además de las que acabo de mencionarte, hay dificultades que vienen de lo que se llama felicidad, aflicción, apego, odio, miedo, prestigio falso, ilusión, locura, lamentación, confusión, codicia, envidia, enemistad, insulto, hambre, sed, tribulación, enfermedad, nacimiento, vejez y muerte. Todas ellas se combinan y, de este modo, el alma condicionada materialista sufre constantemente.

VERSO 28.

A veces el alma condicionada se siente atraída por la personificación de la ilusión (su esposa o amiga), y siente grandes deseos de estar entre los brazos de una mujer. Así pierde la inteligencia y el conocimiento acerca del objetivo de la vida. Deja de esforzarse por el cultivo espiritual y, apegado en exceso a su esposa o amiga, trata de conseguirle un hermoso apartamento. Refugiándose en ese hogar, se llena de nuevo de ocupaciones y queda cautivado por las palabras, miradas y actividades de su esposa e hijos. De ese modo pierde su conciencia de Kṛṣṇa y se arroja a las profundas tinieblas de la existencia material.

VERSO 29.

El arma personal del Señor Kṛṣṇa, el disco, recibe el nombre de hari-cakra, el disco de Hari. Ese cakra es la rueda del tiempo. Se expande desde el comienzo de los átomos hasta el momento de la muerte de Brahmā, y controla todas las actividades. Con su constante girar, consume la vida de las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā hasta la insignificante brizna de hierba. De ese modo pasamos por la infancia, la niñez, la juventud y la madurez, y nos dirigimos también hacia el final de la vida. Esa rueda del tiempo es imposible de detener. Siendo el arma personal de la Suprema Personalidad de Dios, es muy intransigente. A veces el alma condicionada teme la proximidad de la muerte y desea adorar a alguien que pueda salvarla de ese peligro que la amenaza. Pero ni siquiera entonces tiene en cuenta a la Suprema Personalidad de Dios, cuya arma es el incansable factor tiempo. En lugar de ello, se refugia en un dios hecho por el hombre y de quien se habla en escrituras desautorizadas. Esos dioses son como águilas, buitres, garzas y cuervos. Las Escrituras védicas no los mencionan. La inminente muerte es como el ataque de un león, y ni los buitres, ni las águilas, ni los cuervos ni las garzas pueden salvarnos de ese ataque. Quien se refugia en dioses desautorizados, hechos por los hombres, no puede salvarse de las garras de la muerte.

VERSO 30.

Los falsos svām…s, yog…s y encarnaciones que no creen en la Suprema Personalidad de Dios reciben el nombre de pāṣaṇḍīs. Ellos mismos han caído muy bajo y viven en el engaño, pues no conocen la verdadera senda del avance espiritual, y, a su vez, todo el que acude a ellos es engañado también. A veces, después de haber caído en sus redes, una persona se refugia en los verdaderos seguidores de los principios védicos [los brāhmaṇas y devotos conscientes de Kṛṣṇa], que enseñan a todos la manera de adorar a la Suprema Personalidad de Dios conforme a los rituales védicos. Sin embargo, incapaces de seguir esos principios, esos sinvergüenzas vuelven a caer y se refugian entre śūdras que son muy expertos en disponer las cosas para facilitar la vida sexual. Algunos animales, como los monos, tienen una vida sexual muy activa; de esas personas que se entusiasman con la vida sexual puede decirse que son descendientes de los monos.

VERSO 31.

De ese modo, los descendientes de los monos se mezclan entre sí; generalmente se les conoce con el nombre de śūdras. Viven y actúan libremente, sin ningún complejo y sin conocer el objetivo de la vida. Viven cautivados por los rostros de los demás, pues con tan sólo verlos recuerdan el placer de los sentidos. Están siempre ocupados en actividades materiales, que reciben el nombre de grāmya-karma, y trabajan arduamente en busca de beneficios materiales. De ese modo se olvidan por completo de que un día sus breves vidas llegarán a su fin y se degradarán en el ciclo evolutivo.

VERSO 32.

Tal como un mono salta de rama en rama, el alma condicionada salta de un cuerpo a otro. Al igual que el mono, que acaba cayendo en manos del cazador y no puede liberarse de su jaula, el alma condicionada, cautivada por el momentáneo placer sexual, se apega a diversos tipos de cuerpos y queda enjaulada en la vida familiar, que le envuelve en un festival de placeres sexuales momentáneos. De ese modo, es completamente incapaz de liberarse de las garras de la materia.

VERSO 33.

Cuando el alma condicionada olvida su relación con la Suprema Personalidad de Dios y deja de preocuparse del cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, se ocupa únicamente en distintos tipos de actividades pecaminosas y malvadas en el mundo material. Entonces queda expuesta a las tres miserias, y, por temor al elefante de la muerte, cae en las tinieblas de una caverna de la montaña.

VERSO 34.

El alma condicionada tiene que padecer muchas condiciones miserables en su cuerpo, como verse afectada por fríos intensos, o fuertes vientos. Sufre también debido a las actividades de otros seres vivos y debido a las perturbaciones naturales. Cuando no puede hacerles frente y tiene que permanecer en condiciones miserables, de modo natural se entristece mucho, ya que desea disfrutar de placeres materiales.

VERSO 35.

A veces, las almas condicionadas sostienen relaciones comerciales, pero con el tiempo, debido al engaño, surge la enemistad. Por un mínimo beneficio, las almas condicionadas dejan de ser amigas y se enemistan.

VERSO 36.

A veces, por falta de dinero, el alma condicionada no consigue satisfacer sus necesidades mínimas. A veces ni siquiera tiene un lugar en que sentarse, ni las cosas más indispensables. En otras palabras, pasa grandes penurias; entonces, cuando no puede procurarse lo que necesita por medios honestos, decide sustraer las propiedades ajenas. Cuando lo consigue, no recibe más que insultos de los demás, y eso le llena de pesadumbre.

VERSO 37.

Hay personas que, para satisfacer sus deseos, llega incluso a casarse con un enemigo. Por desgracia, esos matrimonios no duran mucho, y los que se habían casado se separan de nuevo mediante el divorcio o por cualquier otro medio.

VERSO 38.

La senda de este mundo material está llena de miserias y problemas que perturban al alma condicionada. A veces pierde, y a veces gana. En todo caso, el sendero está lleno de peligros. Llega un momento en que el alma condicionada tiene que separarse de su padre debido a la muerte u otras circunstancias. Poco a poco le olvida y adquiere otros apegos, por ejemplo sus hijos. De este modo, el alma condicionada a veces está bajo la influencia de la ilusión y siente temor. A veces el miedo la hace gritar con todas sus fuerzas. A veces es feliz manteniendo a su familia; a veces rebosa de júbilo y canta hermosas melodías. Así se va enredando y olvida que, desde tiempo inmemorial, está separada de la Suprema Personalidad de Dios, recorriendo el peligroso sendero de la existencia material, en el cual no siente ninguna felicidad. Las personas autorrealizadas, por otro lado, se refugian en la Suprema Personalidad de Dios, a fin de liberarse de la peligrosa existencia material. Sin aceptar la senda de la devoción no es posible salir de las garras de la existencia material. En conclusión, nadie puede ser feliz en la vida material. Es necesario volverse consciente de Kṛṣṇa.

VERSO 39.

Las personas santas, que son amigas de todas las entidades vivientes, tienen una conciencia apacible. Han controlado la mente y los sentidos, y llegan fácilmente a la senda de la liberación, la senda de regreso a Dios. La desdichada persona materialista, apegada a las miserables condiciones materiales, no puede relacionarse con ellas.

VERSO 40.

Ha habido muchos grandes reyes santos que fueron expertos en la celebración de rituales de sacrificio y muy competentes en la conquista de otros reinos. Sin embargo, y a pesar de su poder, no lograron alcanzar el servicio amoroso de la Suprema Personalidad de Dios. Ello se debe a que ni siquiera pudieron conquistar la conciencia falsa de «yo soy este cuerpo, y esto es de mi propiedad». De ese modo, lo único que hacían esos grandes reyes era enemistarse con los reyes rivales, luchar contra ellos y morir sin haber cumplido con la verdadera misión de la vida.

VERSO 41.

Cuando se cobija bajo la enredadera de la actividad fruitiva, el alma condicionada, gracias a sus actividades piadosas, puede elevarse a los sistemas planetarios superiores. De ese modo, se libera de las condiciones infernales; pero, por desgracia, no puede quedarse allí para siempre. Después de cosechar los resultados de sus actividades piadosas, tiene que regresar a los sistemas planetarios inferiores. Así continúa eternamente, elevándose y descendiendo.

VERSO 42.

Después de resumir las enseñanzas de Jaḍa Bharata, ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, la senda indicada por Jaḍa Bharata es como el sendero de Garuḍa, el portador del Señor, y los reyes corrientes son como moscas. Las moscas no pueden volar por la senda de Garuḍa, y hasta la fecha ninguno de los grandes reyes y líderes victoriosos ha podido seguir esa senda del servicio devocional, ni siquiera mentalmente.

VERSO 43.

Cuando estaba en la flor de la juventud, el gran Mahārāja Bharata lo abandonó todo, porque estaba deseoso de servir a la Suprema Personalidad de Dios, Uttamaśloka. Abandonó a su bella esposa, a sus buenos hijos, a sus grandes amigos y un imperio enorme. Eran cosas muy difíciles de abandonar, pero Mahārāja Bharata era tan excelso que las abandonó como se abandona el excremento después de evacuar. Ésa era la grandeza de Su Majestad.

VERSO 44.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, las actividades de Bharata Mahārāja son maravillosas. Él abandonó todo lo que para los demás es difícil de abandonar: el reino, la esposa y la familia. Su gran opulencia era la envidia de los propios semidioses; aun así, la abandonó. Era del todo natural que una gran personalidad como él fuese un gran devoto. Si pudo renunciar a todo fue porque se sentía atraído por la belleza, la opulencia, la fama, el conocimiento, la fuerza y la renunciación de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es tan atractivo que por Él se puede abandonar todo lo deseable. En verdad, para aquellos cuyas mentes se sienten atraídas por el servicio amoroso del Señor, incluso la liberación es insignificante.

VERSO 45.

A pesar de encontrarse en un cuerpo de ciervo, Mahārāja Bharata no olvidó a la Suprema Personalidad de Dios; por eso, cuando estaba abandonando ese cuerpo, pronunció en voz alta la siguiente oración: «La Suprema Personalidad de Dios es la personificación del sacrificio. Él da los resultados de las actividades rituales. Él es el protector de los sistemas religiosos, la personificación del yoga místico, la fuente de todo conocimiento, el controlador de la creación entera, y la Superalma en cada entidad viviente. Es hermoso y atractivo. Yo abandono este cuerpo ofreciéndole reverencias, con la esperanza de poder ocuparme eternamente en Su servicio amoroso trascendental». Diciendo esto, Mahārāja Bharata abandonó el cuerpo.

VERSO 46.

Los devotos entusiastas por escuchar y cantar [śravaṇaḿ k…rtanam] hablan con frecuencia de las puras cualidades de Bharata Mahārāja y alaban sus actividades. Aquel que canta y escucha sumisamente acerca de Mahārāja Bharata, que es completamente auspicioso, ciertamente ve aumentar sus opulencias materiales y la duración de su vida. Puede lograr una gran fama y alcanzar fácilmente la elevación a los planetas celestiales, o la liberación de fundirse en la existencia del Señor. Con tan sólo escuchar, cantar y glorificar las actividades de Mahārāja Bharata puede obtenerse todo lo que se desee, la satisfacción de todos los deseos materiales y espirituales. No hay necesidad de acudir a nadie para pedirle esas cosas, pues simplemente con estudiar la vida e Mahārāja Bharata, se puede obtener todo lo que se desee.

CAPÍTULO 15.

LAS GLORIAS DE LOS DESCENDIENTES DEL REY PRIYAVRATA.

VERSO 1.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: El hijo de Mahārāja Bharata llamado Sumati siguió la senda de Ṛṣabhadeva, pero algunas personas sin escrúpulos quisieron imaginar que se trataba del propio Señor Buddha. Esas personas, verdaderos ateos llenos de malas cualidades, encontraron en los principios védicos un imaginario respaldo para sus infames actividades. Esos pecadores consideraron que Sumati era el Señor Buddhadeva, y propagaron la teoría de que todo el mundo debe imitar a Sumati y seguir sus principios. De ese modo, fueron víctimas de la especulación mental y se desviaron.

VERSO 2.

La mujer de Sumati, Vṛddhasenā, le dio un hijo que se llamó Devatājit.

VERSO 3.

Después, Devatājit engendró en su esposa, šsur…, un hijo que recibió el nombre de Devadyumna. Devadyumna y su esposa, Dhenumat…, concibieron un hijo que se llamó Parameṣṭhī. Parameṣṭhī se casó con Suvarcalā y engendró en ella a Prat…ha.

VERSO 4.

El rey Prat…ha propagó personalmente los principios de la autorrealización. De ese modo, además de purificarse, se convirtió en un gran devoto de la Persona Suprema, el Señor Viṣṇu, a quien llegó a percibir directamente.

VERSO 5.

Prat…ha engendró tres hijos en su esposa Suvarcalā; sus nombres fueron Pratihartā, Prastotā y Udgātā. Los tres fueron muy expertos en la celebración de rituales védicos. Pratihartā y su esposa, Stut…, concibieron dos hijos, Aja y Bh™mā.

VERSO 6.

El rey Bh™mā concibió un hijo, Udg…tha, en el vientre de su esposa, Ṛṣikulyā. De Devakulyā, la esposa de Udg…tha, nació Prastāva; Prastāva y su esposa, Niyutsā, fueron padres de Vibhu. Vibhu se casó con Rat… y fue padre de Pṛthuṣeṇa. Pṛthuṣeṇa engendró a Nakta en su esposa šk™t…. La esposa de Nakta se llamó Druti, y de ella nació el gran rey Gaya. Gaya fue muy famoso y piadoso, el mejor de los reyes santos. El Señor Viṣṇu y Sus expansiones, cuya misión es proteger el universo, permanecen siempre en el plano de la modalidad de la bondad trascendental, viśuddha-sattva. El rey Gaya, como expansión directa del Señor Viṣṇu, también permaneció en el plano de viśuddha-sattva. Por esa razón, Mahārāja Gaya estaba perfectamente dotado de conocimiento trascendental, y recibió el nombre de Mahāpuruṣa.

VERSO 7.

El rey Gaya brindó plena protección y seguridad a sus súbditos, para que ningún elemento indeseable pusiera en peligro sus propiedades. También veló porque hubiese alimentos suficientes para todos los ciudadanos [esto se denomina poṣaṇa]. A veces satisfacía a sus súbditos mediante el reparto de regalos [esto se denomina pr…Šana]. A veces convocaba asambleas y satisfacía a los ciudadanos con palabras dulces [upalālana]. También les impartía valiosas instrucciones acerca de cómo ser buenos ciudadanos [anuśāsana]. Ésas eran las características de la monarquía del rey Gaya. Además de esto, como cabeza de familia, el rey observaba estrictamente las reglas y regulaciones de la vida de casado. Celebraba sacrificios y era un devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios. Como rey, facilitó a sus súbditos todo lo que necesitaban, y como jefe de familia, cumplió con todos sus deberes, y de ese modo llegó a ser un devoto estricto del Señor Supremo. Esto le hizo merecer el nombre de Mahāpuruṣa. Como devoto, siempre estaba dispuesto a ofrecer respeto a los demás devotos y a ocuparse en el servicio devocional del Señor. En eso consiste el proceso de bhakti-yoga. Por todas esas actividades trascendentales, el rey Gaya permaneció siempre libre del concepto corporal. La plenitud de su percepción del Brahman le hacía gozar de un júbilo constante. No conoció la lamentación material. A pesar de que era perfecto en todo, no estaba orgulloso, y tampoco estaba ansioso por gobernar el reino.

VERSO 8.

Mi querido rey Parīkṣit, los sabios eruditos versados en las historias de los Purāṇas elogian y glorifican al rey Gaya con los siguientes versos.

VERSO 9.

El gran rey Gaya solía celebrar todo tipo de rituales védicos. Era muy inteligente y experto en el estudio de todas las Escrituras védicas. Mantuvo los principios de la religión y gozó de todo tipo de opulencias. Líder entre caballeros, y sirviente de los devotos, era una expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios perfectamente cualificada. ¿Quién podría entonces equipararse a él en la celebración de gigantescas ceremonias rituales?

VERSO 10.

Todas las castas y honestas hijas de Mahārāja Dakṣa, como ®raddhā, Maitr… y Dayā, cuyas bendiciones eran infalibles, bañaron a Mahārāja Gaya con agua santificada. Ciertamente, ellas estaban muy satisfechas con Mahārāja Gaya. El planeta Tierra vino personalmente en forma de vaca, y, cuando vio todas las buenas cualidades del rey, dio grandes cantidades de leche, como si hubiese visto a su ternero. En otras palabras, Mahārāja Gaya supo obtener de la Tierra toda clase de bienes, y de ese modo satisfizo los deseos de sus súbditos. Sin embargo, personalmente, no tenía ningún deseo.

VERSO 11.

El rey Gaya no tenía deseos de complacer sus propios sentidos; pero, aun así, todos sus deseos se cumplieron gracias a sus celebraciones de rituales védicos. Todos los reyes con los que Mahārāja Gaya tuvo que enfrentarse tuvieron que luchar siguiendo los principios religiosos. Ello les hacía sentirse muy satisfechos, por lo cual le ofrecían toda clase de presentes. Del mismo modo, en el reino de Mahārāja Gaya todos los brāhmaṇas estaban muy satisfechos con el carácter generoso y caritativo del rey. Debido a ello, le cedieron la sexta parte de sus actividades piadosas, para que le fuesen de beneficio en la siguiente vida.

VERSO 12.

En los sacrificios de Mahārāja Gaya había gran abundancia de soma embriagador. El rey Indra solía asistir a ellos, y se embriagaba bebiendo grandes cantidades de soma-rasa. La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu [el yajña-puruṣa] también hacía acto de presencia, y aceptaba personalmente todos los sacrificios que, con devoción firme y pura, se Le ofrecían en el recinto de sacrificios.

VERSO 13.

Cuando el Señor Supremo está complacido con los actos de una persona, de manera natural todos los semidioses, seres humanos, animales, aves, insectos, enredaderas, árboles, hierbas y demás entidades vivientes, comenzando por el Señor Brahmā, se sienten complacidos también. La Suprema Personalidad de Dios es la Superalma de todo el mundo, y está plenamente complacido en Sí mismo. Aun así, descendió al recinto de sacrificios de Mahārāja Gaya y dijo: «Me has complacido totalmente».

VERSOS 14 y 15.

En el vientre de Gayant…, Mahārāja Gaya concibió tres hijos, cuyos nombres fueron Citraratha, Sugati y Avarodhana. Citraratha engendró un hijo, Samrā˜, en su esposa ¶rŠā. Samrā˜ se casó con Utkalā, y en ella engendró a Mar…ci. Mar…ci engendró en su esposa Bindumat… un hijo que se llamó Bindu. Bindu engendró en su esposa Saraghā un hijo a quien dieron el nombre de Madhu. Madhu engendró a V…ravrata en el vientre de su esposa Sumanā. V…ravrata engendró dos hijos, Manthu y Pramanthu, en su esposa Bhojā. Manthu concibió un hijo, Bhauvana, en su esposa Satyā, y Bhauvana, en el vientre de su esposa Dūṣaṇā, engendró a Tvaṣṭā. Tvaṣṭā y su esposa Virocanā fueron padres de Viraja. Viraja se casó con Viṣūcī, y en ella engendró cien hijos y una hija. De todos ellos, el principal fue ®atajit.

VERSO 16.

Acerca del rey Viraja hay un verso famoso: «Por sus excelsas cualidades y su amplia fama, el rey Viraja fue la joya de la corona del rey Priyavrata, del mismo modo que Viṣṇu, por Su potencia trascendental, es el adorno y la bendición de los semidioses».

CAPÍTULO 16.

DESCRIPCIÓN DE JAMBŪDVŸPA.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit dijo a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, brāhmaŠa!, me has informado ya de que el radio de Bhū-maṇḍala abarca toda la extensión que cubre el Sol con su calor y su luz, y toda la distancia en que son visibles la Luna y las estrellas.

VERSO 2.

Mi querido señor, las ruedas de la cuadriga de Mahārāja Priyavrata formaron siete fosas, en las que se generaron siete océanos. Esos siete océanos dividen Bhū-maṇḍala en siete islas. Has dado una descripción a grandes rasgos de sus dimensiones, nombres y características. Ahora deseo conocerlas en detalle. Por favor, satisface mi deseo.

VERSO 3.

La mente, cuando está fija en el aspecto externo de la Suprema Personalidad de Dios hecho de las modalidades materiales de la naturaleza, es decir, cuando está fija en la forma universal densa, se eleva al plano de la bondad pura. En esa posición trascendental, se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, quien, en Su forma más sutil, es autorrefulgente y está más allá de las modalidades de la naturaleza. ¡Oh, mi señor!, por favor, explícame en detalle cómo se percibe esa forma que cubre el universo entero.

VERSO 4.

El gran ṛṣi ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, la expansión de la energía material de la Suprema Personalidad de Dios no tiene límites. El mundo material es una transformación de las cualidades materiales [sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo- guŠa]; sin embargo, nadie podría explicarlo perfectamente ni aunque viviese tanto tiempo como Brahmā. En el mundo material no hay nadie perfecto, y una persona imperfecta no puede describir el universo material correctamente, ni siquiera después de entregarse a la especulación durante mucho tiempo. ¡Oh, rey!, aun así, trataré de describirte sus regiones más importantes, como Bh™-goloka [Bh™loka], con sus nombres, formas, dimensiones y diversas características.

VERSO 5.

El sistema planetario conocido como Bhū-maṇḍala tiene la forma de una flor de loto, y sus siete islas son como el verticilo de esa flor. En el centro de ese verticilo está la isla de Jamb™dv…pa, que mide un millón de yojanas [unos trece millones de kilómetros] de largo y de ancho. Jamb™dv…pa es redonda como la hoja de una flor de loto.

VERSO 6.

Jamb™dv…pa está dividida en nueve extensiones de tierra, de 9.000 yojanas (116.000 kilómetros) de longitud cada una. Están claramente separadas por ocho montañas que constituyen sus límites.

VERSO 7.

Una de esas divisiones o varṣas recibe el nombre de Ilāvṛta; está situada en el centro del verticilo del loto. En Ilāvṛta-varṣa se encuentra el monte Sumeru, que está hecho de oro. El monte Sumeru es como el pistilo del loto del sistema planetario Bhū-maṇḍala. Su altura es igual a la anchura de Jamb™dv…pa, es decir, 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros]. De esa cifra, 16.000 yojanas [205.000 kilómetros] están dentro de la Tierra; por lo tanto, la altura de la montaña sobre la superficie de la Tierra es de 84.000 yojanas [1.080.000 kilómetros]. Su anchura es de 32.000 yojanas [413.000 kilómetros] en la cima, y 16.000 yojanas en la base.

VERSO 8.

Junto a Ilāvṛta-varṣa, y según se avanza en dirección al Norte, aparecen tres montañas, N…la, ®veta y Śṛńgavān, que delimitan los tres varṣas llamados Ramyaka, HiraŠmaya y Kuru, y los separan entre sí. Esas montañas tienen una anchura de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros], y se extienden longitudinalmente hacia el Este y hacia el Oeste hasta tocar las playas del océano de agua salada. Yendo de Sur a Norte, la longitud de cada montaña es la décima parte de la anterior; en altura, sin embargo, son iguales.

VERSO 9.

De la misma manera, al sur de Ilāvṛta-varṣa hay tres montañas que se extienden de Este a Oeste y que, de Norte a Sur, reciben los nombres de Niṣadha, Hemak™˜a e Himālaya. Cada una de ellas mide 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] de altura. Marcan los límites de los tres varṣas denominados Hari-varṣa, Kimpuruṣa-varṣa y Bhārata-varṣa [India].

VERSO 10.

Del mismo modo, al oeste y al este de Ilāvṛta-varṣa hay dos grandes montañas que reciben los nombres de Mālyavān y Gandhamādana, respectivamente. Esas dos montañas, de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros] de alto, se extienden por el norte hasta el monte N…la, y hasta el monte Niṣadha por el sur. Marcan los límites de Ilāvṛta-varṣa, así como los varṣas denominados Ketumāla y Bhadrāśva.

VERSO 11.

A los cuatro lados de la gran montaña Sumeru se alzan cuatro montañas, que forman una especie de cinturón. Sus nombres son Mandara, Merumandara, Supārśva y Kumuda, y su longitud y altura es de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros].

VERSO 12.

En las cimas de esas cuatro montañas se alzan, como astas de bandera, un árbol de mango, un árbol de pomarrosa, un kadamba y un árbol de los banianos. Se les calcula una anchura de 100 yojanas [1.300 kilómetros] y una altura de 1.100 yojanas [14.200 kilómetros]. Sus ramas cubren un radio de 1.100 yojanas.

VERSOS 13 y 14.

¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Bharata!, entre esas cuatro montañas hay cuatro grandes lagos. En el primero, el agua tiene sabor a leche; en el segundo, a miel; y en el tercero, a jugo de caña de azúcar. El cuarto lago está lleno de agua pura. Seres celestiales, como los siddhas, cāraŠas y gandharvas, a quienes se conoce también como semidioses, disfrutan de los placeres de esos cuatro lagos. Como resultado, gozan de las perfecciones naturales del yoga místico, como los poderes de volverse más pequeño que lo más pequeño, o más grande que lo más grande. Hay también cuatro jardines celestiales, llamados Nandana, Caitraratha, Vaibhrājaka y Sarvatobhadra.

VERSO 15.

Los semidioses principales, en compañía de sus esposas, que son como ornamentos de belleza celestial, se reúnen y disfrutan en esos jardines, mientras otros semidioses de menor categoría, los gandharvas, cantan sus glorias.

VERSO 16.

En la falda de la montaña Mandara crece un árbol de mango que recibe el nombre de Devac™ta. Su altura es de 1.100 yojanas. Para el disfrute de los habitantes del cielo, de lo alto de ese árbol caen mangos tan grandes como picos de montañas, y tan dulces como el néctar.

VERSO 17.

Esas frutas, al caer de esa gran altura, se rompen y sueltan un jugo dulce y aromático que, a medida que se empapa de otros aromas, va aumentando su fragancia. Ese jugo forma cataratas que caen de la montaña y se convierten en el río AruŠodā, que discurre plácidamente por el lado oriental de Ilāvṛta.

VERSO 18.

Las piadosas esposas de los yakṣas actúan como sirvientas personales de Bhavān…, la esposa del Señor ®iva. Como beben las aguas del río AruŠodā, sus cuerpos se llenan de fragancia, y esa fragancia, llevada por la brisa, perfuma la atmósfera más de cien kilómetros a la redonda.

VERSO 19.

De manera similar, las frutas del árbol jamb™, muy carnosas y de semilla muy pequeña, caen desde una gran altura y se rompen en pedazos. Son tan grandes como elefantes, y su jugo se desliza dando lugar al río Jamb™-nad…, que cae desde la cumbre de Merumandara hasta la parte sur de Ilāvṛta, formando una catarata de 10.000 yojanas e inundando de jugo toda la extensión de Ilāvṛta.

VERSOS 20 y 21.

El barro de las orillas del río Jamb™-nad…, al ser bañado por la corriente de jugo y secado después por el aire y los rayos del Sol, produce grandes cantidades del oro denominado jāmb™-nada. Los habitantes del cielo utilizan ese oro en sus diversas alhajas. Por esa razón, todos los habitantes de los planetas celestiales, junto con sus jóvenes esposas, están adornados con suntuosos almetes, ajorcas y cinturones de oro. De ese modo, disfrutan de la vida.

VERSO 22.

En la ladera de la montaña Supārśva crece el enorme árbol Mahākadamba, que es muy famoso. De las cavidades de ese árbol manan cinco ríos de miel; cada uno de ellos tiene una anchura de cinco vyāmas, aproximadamente. Ese flujo incesante de miel cae de la cima del monte Supārśva y da la vuelta a Ilāvṛta-varṣa a partir del lado occidental. De ese modo, toda la región se satura de su agradable fragancia.

VERSO 23.

El aire que lleva la fragancia del aliento perfumado de los que beben esa miel, inunda la región en un radio de cien yojanas.

VERSO 24.

Y, de la misma manera, en la montaña Kumuda crece un gran árbol de los banianos, que recibe el nombre de Śatavalśa porque sus ramas principales son cien. De esas ramas brotan muchas raíces, de las cuales manan muchos ríos. Esos ríos descienden desde la cima de la montaña hasta la parte norte de Ilāvṛta-varṣa, para beneficio de todos los que allí habitan, quienes, gracias a su fluir, gozan de amplias provisiones de leche, yogur, miel, mantequilla clarificada [gh…], melaza, cereales, ropas, camas, asientos y alhajas. Abastecidos en abundancia de todos los objetos que puedan desear para su prosperidad, viven muy felices.

VERSO 25.

Los habitantes del mundo material que disfrutan de los productos de esos ríos nunca tienen arrugas ni canas. Nunca sienten fatiga, y, cuando sudan, sus cuerpos no huelen mal. No tienen que sufrir la vejez, las enfermedades ni la muerte prematura; no tienen que soportar fríos intensos ni calores sofocantes; sus cuerpos nunca pierden el lustre. Todos ellos viven muy felices, sin ansiedades, hasta la muerte.

VERSO 26.

En armoniosa disposición, como filamentos en torno al verticilo de una flor de loto, alrededor del monte Meru se alzan otras montañas. Sus nombres son los siguientes: Kura‰ga, Kurara, Kusumbha, Vaika‰ka, Trik™˜a, Śiśira, Pata‰ga, Rucaka, Niṣadha, Sin…vāsa, Kapila, ®a‰kha, Vaid™rya, Jārudhi, Haˆsa, Ṛṣabha, Nāga, Kālañjara y Nārada.

VERSO 27.

En el lado oriental del monte Sumeru hay dos montañas llamadas Ja˜hara y Devak™˜a, que cubren de Norte a Sur una extensión de 18.000 yojanas [232.000 kilómetros]. Del mismo modo, en el lado occidental del Sumeru se alzan dos montañas llamadas Pavana y Pāriyātra, que cubren de Norte a Sur esa misma distancia. En el lado sur del monte hay dos montañas, Kailāsa y Karav…ra, que van de Este a Oeste cubriendo una extensión de 18.000 yojanas, y en el lado norte, cubriendo la misma distancia de Este a Oeste, están las montañas Triśṛńga y Makara. La anchura y altura de todas esas montañas es de 2.000 yojanas [26.000 kilómetros]. El Sumeru, una montaña de oro macizo tan brillante como el fuego, está rodeado por esas ocho montañas.

VERSO 28.

En la parte central de la cima del monte Meru está la ciudad del Señor Brahmā. Cada uno de sus cuatro lados tiene una longitud de diez millones de yojanas [129.000.000 kilómetros]. Toda ella está hecha de oro; por esa razón, los eruditos y los sabios le dan el nombre de ®ātakaumbh….

VERSO 29.

Brahmāpur… la rodean, en cada una de las direcciones, las residencias de los ocho principales gobernadores de los sistemas planetarios, comenzando por el rey Indra. Esas moradas son como Brahmāpur…, pero de un cuarto de su tamaño.

CAPÍTULO 17.

EL RÍO GANGES DESCIENDE AL UNIVERSO MATERIAL.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, el Señor Viṣṇu, el disfrutador de todos los sacrificios, apareció en la forma de Vāmanadeva en el recinto de sacrificios de Bali Mahārāja. Entonces extendió Su pierna izquierda y, al hacerlo tocó el final del universo; con la uña del dedo gordo de Su pie, agujereó la cubierta del universo. Por ese orificio entró el agua pura del océano Causal en la forma del río Ganges. Habiendo lavado los pies de loto del Señor, que están cubiertos de un polvo rojizo, el agua del Ganges adquirió un color rosado muy hermoso. Todas las entidades vivientes pueden purificar su mente de la contaminación material con tan sólo tocar las trascendentales aguas del Ganges; esas aguas, a pesar de ello, siempre permanecen puras. El Ganges, antes de descender al universo, toca directamente los pies de loto del Señor; por eso recibe el nombre de Viṣṇupad…. Más tarde recibió otros nombres, como Jāhnav… y Bhāg…rath…. Después de mil milenios, el agua del Ganges descendió sobre Dhruvaloka, el planeta más elevado del universo. Por eso todos los sabios y eruditos proclaman que Dhruvaloka es Viṣṇupada [es decir, está situado sobre los pies de loto del Señor Viṣṇu].

VERSO 2.

Dhruva Mahārāja, el famoso hijo de Mahārāja Uttānapāda, es conocido por ser el devoto más excelso del Señor Supremo, debido a su firme determinación en la práctica del servicio devocional. Sabiendo que las sagradas aguas del Ganges lavan los pies de loto del Señor Viṣṇu, Dhruva Mahārāja, en su propio planeta, y hasta este mismo día, recibe con gran devoción ese agua sobre su cabeza. Desde lo más hondo de su corazón piensa constantemente en Kṛṣṇa con devoción profunda; debido a ello, está abrumado con ansiedades extáticas. De sus ojos entreabiertos fluyen las lágrimas, y por todo el cuerpo se le levantan erupciones.

VERSO 3.

Los siete grandes sabios [Mar…ci, Vasiṣṭha, Atri, etc.] habitan en los planetas situados bajo Dhruvaloka. Bien conscientes de la influencia del agua del Ganges, todavía hoy la llevan sobre los cabellos que, en forma de moño, coronan sus cabezas. Han llegado a la conclusión de que ésa es la riqueza suprema, la perfección de todas las austeridades, y la mejor manera de avanzar en la vida trascendental. Habiendo obtenido el servicio devocional ininterrumpido a la Suprema Personalidad de Dios, dejan de lado todos los demás procesos beneficiosos, como la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos, e incluso la fusión en el Supremo. Tal como los jñān…s creen que fundirse en la existencia del Señor es la verdad más elevada, estas siete personalidades excelsas consideran que el servicio devocional es la perfección de la vida.

VERSO 4.

Después de purificar los siete planetas próximos a Dhruvaloka [la Estrella Polar], el agua del Ganges atraviesa las vías espaciales de los semidioses, llevada en miles de millones de aeroplanos celestiales. Después, inunda la Luna [Candraloka], y por último llega a la morada del Señor Brahmā, en lo alto del monte Meru.

VERSO 5.

En la cima del monte Meru, el Ganges se divide en cuatro ramas, cada una de las cuales corre con gran caudal en cada una de las cuatro direcciones [Este, Oeste, Norte y Sur]. Esas ramas, que reciben los nombres de S…tā, Alakanandā, Cakṣu y Bhadrā, desembocan en el océano.

VERSO 6.

La rama del Ganges que recibe el nombre de S…tā fluye a través de Brahmāpur…, en la cima del monte Meru; desde ahí desciende a los cercanos picos de las montañas de Kesarācala, que son casi tan altos como el propio monte Meru. Esas montañas forman una especie de ramo de filamentos en torno al monte Meru. De las montañas Kesarācala, el Ganges cae sobre el pico de la montaña Gandhamādana, para luego fluir hacia la región de Bhadrāśva-varṣa. Por último, llega por el este al océano de agua salada.

VERSO 7.

La rama del Ganges que recibe el nombre de Cakṣu cae sobre la cima de la montaña Mālyavān, y desde ahí forma cataratas que caen sobre Ketumāla-varṣa. El Ganges discurre sin obstáculos por Ketumāla-varṣa; de ese modo llega por el oeste al océano de agua salada.

VERSO 8.

La rama del Ganges que recibe el nombre de Bhadrā parte de la cara norte del Monte Meru. Sus aguas caen sobre los picos de la montaña Kumuda, el monte N…la y las montañas ®veta y Śṛńgavān, en este orden. Desciende después a la provincia de Kuru, atraviesa esa región, y desemboca por el norte en el océano de agua salada.

VERSO 9.

De manera similar, la rama del Ganges que recibe el nombre de Alakanandā parte de la cara sur de Brahmāpur… [Brahmā-sadana]. Después de pasar por las cumbres de las montañas de diversas regiones, cae con gran fuerza sobre los picos de las montañas Hemak™˜a e Himak™˜a. Tras inundar las cumbres de esas montañas, el Ganges cae en la región de Bhārata-varṣa, inundándola también. Luego fluye hasta desembocar por el sur en el océano de agua salada. Las personas que vienen a bañarse a este río son afortunadas. Para ellas no es muy difícil obtener a cada paso los resultados de celebrar grandes sacrificios como el rājas™ya-yajña y el Aśvamedha-yajña.

VERSO 10.

Muchos otros ríos, grandes y pequeños, parten de la cumbre del monte Meru. Son como hijas de la montaña, y forman cientos de ramas que fluyen por las diversas regiones.

VERSO 11.

Entre los nueve varṣas, a la región que recibe el nombre de Bhārata-varṣa se la considera el campo de las actividades fruitivas. Los sabios eruditos y personas santas declaran que los otros ocho varṣas son para personas piadosas muy elevadas, quienes, tras regresar de los planetas celestiales, disfrutan del resto de los resultados de sus actividades piadosas en esos ocho varṣas terrenales.

VERSO 12.

En esos ocho varṣas o regiones, los seres humanos viven diez mil años terrestres. Todos sus habitantes son casi como semidioses. Tienen la fuerza física de diez mil elefantes. En verdad, sus cuerpos tienen el vigor del rayo. Su vida, plena de juventud, transcurre de un modo muy agradable; hombres y mujeres disfrutan de la unión sexual con gran placer y durante mucho tiempo. Tras muchos años de placer sensual, cuando no les queda más que un año de vida, la esposa concibe un hijo. Así, el placer de los habitantes de esas regiones celestiales está al mismo nivel que el de los seres humanos que vivieron en Tretā-yuga.

VERSO 13.

En cada una de esas regiones hay muchos jardines llenos de flores y frutas de estación, así como ermitas maravillosamente decoradas. Entre las grandes montañas que delimitan las fronteras de esas regiones hay enormes lagos de aguas cristalinas, llenos de flores de loto recién brotadas, que excitan con su fragancia a los cisnes, patos, gallinas de agua, grullas y demás aves acuáticas. El sonido encantador de los abejorros llena el aire. Esas regiones están habitadas por líderes importantes entre los semidioses. Siempre asistidos por sus respectivos sirvientes, disfrutan de la vida en los jardines que bordean los lagos. En esa agradable situación, las esposas de los semidioses provocan a sus maridos con sonrisas y miradas llenas de deseos lujuriosos. Los sirvientes les proveen constantemente de pasta de madera de sándalo y collares de flores. De ese modo, todos los habitantes de los ocho varṣas celestiales disfrutan atraídos por las actividades del sexo opuesto.

VERSO 14.

Para mostrar Su misericordia a Sus devotos en cada una de esas nueve regiones, la Suprema Personalidad de Dios, conocido con el nombre de NārāyaŠa, manifiesta Sus cuatro expansiones como Vāsudeva, Sańkarṣaṇa, Pradyumna y Aniruddha. De ese modo, permanece cerca de Sus devotos para aceptar su servicio.

VERSO 15.

®ukadeva Gosvāmī dijo: En la región de Ilāvṛta-varṣa, el único varón es el Señor ®iva, el semidiós más poderoso. A la diosa Durgā, su esposa, no le gusta que ningún hombre entre en esa tierra. Cuando algún necio se atreve a hacerlo, ella inmediatamente lo convierte en mujer. Más adelante volveré a hablarte de esto [en el Noveno Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 16.

En Ilāvṛta-varṣa, el Señor ®iva está siempre rodeado por diez mil millones de sirvientas de la diosa Durgā, que atienden todas sus necesidades. Las cuatro expansiones principales del Señor Supremo son Vāsudeva, Pradyumna, Aniruddha y Sańkarṣaṇa. Esta cuarta expansión, Sańkarṣaṇa, es indudablemente trascendental, pero debido a que Sus actividades de destrucción en el mundo material tienen lugar bajo la influencia de la ignorancia, es conocido con el nombre de tāmas…, la forma del Señor en la modalidad de la ignorancia. El Señor ®iva sabe que Sańkarṣaṇa es la causa original de su propia existencia, de modo que siempre medita en Él en estado de trance, cantando el siguiente mantra.

VERSO 17.

El muy poderoso Señor ®iva dice: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, yo Le ofrezco respetuosas reverencias a Tu expansión como Señor Sańkarṣaṇa. Tú eres el receptáculo de todas las cualidades trascendentales y, aunque eres ilimitado, permaneces inmanifiesto ante los no devotos.

VERSO 18.

¡Oh, mi Señor!, Tú eres la única persona digna de adoración, pues eres la Suprema Personalidad de Dios, el receptáculo de toda opulencia. Tus seguros pies de loto son la única fuente de protección para todos Tus devotos, a quienes satisfaces manifestándote en diversas formas. ¡Oh, mi Señor!, Tú liberas a Tus devotos de las garras de la existencia material. Sin embargo, los no devotos, por Tu voluntad, permanecen enredados en la existencia material. Por favor, acéptame como Tu sirviente eterno.

VERSO 19.

No podemos dominar la fuerza de nuestra ira. Por eso, cuando contemplamos los objetos materiales, no podemos evitar sentimientos de atracción o repulsión. El Señor Supremo, sin embargo, nunca Se ve afectado de ese modo. Él posa Su mirada sobre el mundo material a fin de crearlo, mantenerlo y destruirlo, pero no Se ve afectado ni en lo más mínimo. Por lo tanto, aquel que desee dominar la fuerza de los sentidos, debe refugiarse en los pies de loto del Señor. Entonces logrará la victoria.

VERSO 20.

Para las personas de visión impura, los ojos del Señor Supremo son como los de alguien que se da a la bebida de toda clase de sustancias embriagantes. Así confundidas, esas personas poco inteligentes se irritan contra el Señor Supremo, y debido a su propia ira, el Señor mismo les parece iracundo y espantoso. Sin embargo, todo ello no es más que una ilusión. Cuando las esposas de la serpiente demonio se agitaron ante el contacto de los pies de loto del Señor, la timidez les impidió continuar adorándole. El Señor, sin embargo, permaneció libre de agitación a pesar de su contacto, pues Él Se mantiene equilibrado en toda circunstancia. ¿Quién, entonces, no adorará a la Suprema Personalidad de Dios?

VERSO 21.

El Señor ®iva continuó: Todos los grandes sabios aceptan al Señor como fuente de la creación, el mantenimiento y la destrucción, aunque, en realidad, Él no tiene nada que ver con esas actividades. Por eso se dice que el Señor es ilimitado. En Su encarnación Śeṣa, Él sostiene sobre Sus capuchas todos los universos, pero, aun así, el peso de cada uno de esos universos no Le parece mayor que el de una semilla de mostaza. Por eso, ¿qué persona deseosa de alcanzar la perfección no adorará al Señor?

VERSOS 22 y 23.

De esa Suprema Personalidad de Dios aparece el Señor Brahmā, cuyo cuerpo está hecho de la energía material total, el receptáculo de inteligencia predominado por la modalidad apasionada de la naturaleza material. Del Señor Brahmā he nacido yo mismo, como una representación del ego falso con el nombre de Rudra. Yo, con mi propio poder, creo a todos los demás semidioses, los cinco elementos y los sentidos. Por lo tanto, adoro a la Suprema Personalidad de Dios, que es más grande que cualquiera de nosotros y que tiene a todos los semidioses y todos los sentidos y elementos materiales, e incluso al Señor Brahmā y a mí mismo, bajo Su control, como aves atadas con una cuerda. Nosotros podemos crear, mantener y aniquilar el mundo material sólo por la gracia del Señor. Por eso ofrezco respetuosas reverencias al Ser Supremo.

VERSO 24.

Nosotros, las almas condicionadas, estamos atadas al mundo material por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, si no recibimos Su favor, no podemos entender el modo de liberarnos de esa energía ilusoria. Ofrezco respetuosas reverencias al Señor, que es la causa de la creación y de la aniquilación.

CAPÍTULO 18.

LOS HABITANTES DE JAMBŪDVŸPA OFRECEN ORACIONES AL SEÑOR.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: La región de Bhadrāśva-varṣa es gobernada por Bhadraśravā, el hijo de Dharmarāja. Del mismo modo que el Señor ®iva adora a Sańkarṣaṇa en Ilāvṛta-varṣa, Bhadraśravā, acompañado por sus sirvientes íntimos y todos los habitantes de esa región, adora a la expansión plenaria de Vāsudeva conocida con el nombre de Hayaśīrṣa. El Señor Hayaśīrṣa les es muy querido a los devotos, y tiene a Su cargo todos los principios religiosos. Fijos en el estado de trance más intenso, Bhadraśravā y sus acompañantes ofrecen reverencias respetuosas al Señor y, esmerándose en la pronunciación correcta, cantan las siguientes oraciones.

VERSO 2.

El gobernador Bhadraśravā y sus compañeros íntimos entonan la siguiente oración: Ofrecemos respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es el receptáculo de todos los principios religiosos y limpia el corazón de las almas condicionadas del mundo material. Una y otra vez Le ofrecemos respetuosas reverencias.

VERSO 3.

¡Ay! ¡Qué asombroso es que los necios materialistas no tengan en cuenta el gran peligro de la inminente muerte! Saben que la muerte vendrá sin duda alguna, pero, aun así, les es indiferente y no hacen ningún caso. Cuando su padre muere, quieren disfrutar de la herencia, y cuando muere su hijo, también quieren disfrutar de las propiedades del hijo. En cualquier caso, tratan de disfrutar despreocupadamente de la felicidad material con el dinero que han obtenido.

VERSO 4.

¡Oh, Tú, el innaciente!, los sabios eruditos védicos, que son avanzados en el conocimiento espiritual, saben sin lugar a dudas que el mundo material es perecedero; muchos lógicos y filósofos conocen esta verdad. En estado de trance, perciben la verdadera situación de este mundo, y predican la verdad. Aun así, a veces quedan confundidos por Tu energía ilusoria. Se trata de Tu maravilloso pasatiempo. Así pues, puedo entender que Tu energía ilusoria es realmente maravillosa, y Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 5.

¡Oh, Señor!, Tú estás completamente desapegado de la creación, el mantenimiento y la aniquilación del mundo material; son actividades que no Te afectan directamente, pero que, sin embargo, se Te atribuyen. Eso no nos sorprende, pues por Tus energías inconcebibles estás perfectamente cualificado para ser la causa de todas las causas. Tú eres el principio activo de todo, aunque estás aparte de todo. Podemos entonces comprender que todo ocurre debido a Tu energía inconcebible.

VERSO 6.

Al final del milenio, la personificación de la ignorancia adoptó la forma de un demonio y robó todos los Vedas, llevándolos al planeta Rasātala. Pero el Señor Supremo, en Su forma de Hayagr…va, a petición del Señor Brahmā, recuperó los Vedas y se los devolvió. Yo ofrezco respetuosas reverencias al Señor Supremo, cuya determinación nunca fracasa.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el Señor Nṛsiḿhadeva tiene Su morada en la región de Hari-varṣa. En el Séptimo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam te hablaré de cuando el Señor adoptó la forma de Nṛsiḿhadeva para proteger a Prahlāda Mahārāja, el más glorioso devoto del Señor, que posee todas las buenas cualidades de las grandes personalidades. Su carácter y actividades han dado la liberación a todos los miembros de su caída y demoníaca familia. A esa personalidad excelsa, Prahlāda Mahārāja, le es muy querido el Señor Nṛsiḿhadeva, y en compañía de sus sirvientes y de todos los habitantes Hari-varṣa, Le adora cantando el siguiente mantra.

VERSO 8.

Ofrezco respetuosas reverencias al Señor Nṛsiḿhadeva, la fuente de todo poder. ¡Oh, mi Señor, que posees uñas y dientes como rayos!, por favor, destruye nuestros demoníacos deseos de realizar actividades fruitivas en el mundo material. Por favor, manifiéstate en nuestros corazones y disipa nuestra ignorancia, de manera que, por Tu misericordia, podamos liberarnos del temor en la lucha por la existencia en el mundo material.

VERSO 9.

Que la buena fortuna reine en todo el universo, y que todas las personas envidiosas se apacigüen. Que todas las entidades vivientes encuentren la paz mediante la práctica del bhakti-yoga, pues el servicio devocional hará que piensen siempre en el bienestar de los demás. Ocupémonos todos en el servicio del Señor ®r… Kṛṣṇa, la realidad trascendental suprema, y permanezcamos siempre absortos en pensar en Él.

VERSO 10.

Mi querido Señor, oramos pidiendo no sentir jamás atracción por la cárcel de la vida familiar, que está constituida por la casa, la esposa, los hijos, los amigos, la cuenta bancaria, los parientes, etc. Si tenemos algún apego, que sea por los devotos, cuyo único amigo es Kṛṣṇa. La persona que ha alcanzado verdaderamente el plano de la autorrealización y ha controlado su mente está perfectamente satisfecha con las necesidades básicas de la vida. No trata de dar placer a los sentidos. Esa persona avanza rápidamente en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, mientras otros, que están demasiado apegados a las cosas materiales, encuentran muy difícil el avance.

VERSO 11.

En compañía de personas completamente consagradas a la Suprema Personalidad de Dios, Mukunda, podemos escuchar acerca de las poderosas actividades del Señor, y llegar a comprenderlas en poco tiempo. Las actividades de Mukunda son tan potentes que, con sólo escucharlas, de inmediato entramos en contacto con el Señor. En forma de vibraciones sonoras, la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, entra en el corazón de la persona ansiosa por escuchar constantemente las narraciones de las poderosas actividades del Señor, y limpia su corazón de todas las contaminaciones. Por otra parte, bañarse en el Ganges también reduce la contaminación y las infecciones corporales; sin embargo, ese proceso y el proceso de visitar los lugares sagrados sólo pueden limpiar el corazón después de mucho tiempo de práctica. Por consiguiente, ¿qué hombre cuerdo prescindiría de la relación con devotos, que trae rápidamente la perfección de la vida?

VERSO 12.

En el cuerpo de aquel que ha adquirido devoción pura por la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, se manifiestan todos los semidioses con sus sublimes cualidades, como la religión, el conocimiento y la renunciación. Por otra parte, una persona sin servicio devocional y ocupada en actividades materiales, no tiene buenas cualidades. Incluso si es un adepto de la práctica del yoga místico, o está empeñado en el honesto esfuerzo de mantener a su familia y a sus parientes, es seguro que será arrastrado por sus propias especulaciones mentales y tendrá que ocuparse en el servicio de la energía externa del Señor. ¿Qué buenas cualidades puede haber en esa persona?

VERSO 13.

Del mismo modo que los seres acuáticos siempre desean permanecer en vastas extensiones de agua, todas las entidades vivientes condicionadas desean por naturaleza permanecer en la vasta existencia del Señor Supremo. Por lo tanto, puede que una persona esté materialmente bien considerada, pero si no se refugia en el Alma Suprema, y en lugar de ello se apega a la vida familiar materialista, su grandeza es como la de una pareja joven de baja clase. La persona demasiado apegada a la vida material pierde todas las buenas cualidades espirituales.

VERSO 14.

Por lo tanto, ¡oh, demonios!, abandonad la supuesta felicidad de la vida familiar y refugiaos en los pies de loto del Señor Nṛsiḿhadeva, que son el verdadero refugio en que no existe el temor. El enredo en la vida familiar es la raíz de la que nacen el apego material, los inagotables deseos, la tristeza, la ira, la desesperación, el miedo, y el deseo de prestigio falso, todo lo cual trae como resultado la prolongación del ciclo de nacimientos y muertes.

VERSO 15.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En la región conocida con el nombre de Ketumāla-varṣa vive el Señor Viṣṇu en la forma de Kāmadeva, sólo para satisfacer a Sus devotos, entre quienes están Lakṣmījī [la diosa de la fortuna] y el prajāpati Saˆvatsara, acompañado por todos sus hijos e hijas. A ellas se las considera las deidades que rigen las noches, y a los hijos se les considera los controladores de los días. Los descendientes del prajāpati son 36.000, uno por cada día y cada noche de la vida del ser humano. Al final de cada año, cuando ven la extremada refulgencia del disco de la Suprema Personalidad de Dios, las hijas del prajāpati se perturban muchísimo; esa agitación las hace abortar.

VERSO 16.

Los movimientos del Señor Kāmadeva [Pradyumna] en Ketumāla-varṣa están llenos de gracia. Su apacible sonrisa es muy hermosa; Él aumenta aún más la belleza de Su rostro levantando ligeramente las cejas y lanzando miradas traviesas con las que complace a la diosa de la fortuna. Así disfruta Él de Sus sentidos trascendentales.

VERSO 17.

Con los hijos del prajāpati [las deidades regentes de los días] durante el día, y con sus hermanas [las deidades de las noches] durante la noche, Lakṣmīdevi adora al Señor en Su misericordiosa forma de Kāmadeva durante el período que lleva el nombre de Saˆvatsara. Completamente absorta en servicio devocional, canta los siguiente mantras.

VERSO 18.

Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Hṛṣīkeśa, el controlador de todos mis sentidos y el origen de todo. Como amo supremo de todas las actividades físicas, mentales e intelectuales, Él es el único disfrutador de sus resultados. Los cinco objetos de los sentidos y los once sentidos, entre los que se cuenta la mente, son Sus manifestaciones parciales. Él nos provee de todas las cosas necesarias para la vida, que son energía Suya, y que, por lo tanto, no son diferentes de Él. En verdad, Él es el esposo que provee a las entidades vivientes de todo lo que necesitan. La finalidad de los Vedas es adorarle a Él. Ofrezcámosle todos, por ello, respetuosas reverencias. Que Él siempre nos favorezca, tanto en esta vida como en la siguiente.

VERSO 19.

Mi querido Señor, Tú eres en verdad el amo, por completo independiente, de todos los sentidos. Por eso, todas las mujeres que Te adoran siguiendo votos estrictos con el deseo de lograr un esposo que satisfaga sus sentidos están, sin duda alguna, bajo la influencia de la ilusión. No saben que ese esposo no puede brindarles verdadera protección, ni a ellas ni a sus hijos, ni que tampoco podrá proteger sus riquezas ni la duración de sus vidas, pues él mismo depende del tiempo, de los resultados fruitivos y de las modalidades de la naturaleza, todo lo cual está subordinado a Ti.

VERSO 20.

Sólo aquel que nunca siente temor y que, por el contrario, brinda un refugio perfecto a todos los que sí lo sienten, puede ser un verdadero esposo y protector. Por eso, mi Señor, Tú eres el único esposo, y nadie más puede pretender esa posición. Si Tú no fueses el único esposo, tendrías miedo de otros. Por lo tanto, los eruditos bien versados en las Escrituras védicas reconocen que Tu Señoría es el único amo de todos, y piensan que nadie es mejor esposo o protector que Tú.

VERSO 21.

Mi querido Señor, Tú satisfaces de inmediato todos los deseos de la mujer que adora Tus pies de loto con amor puro. Cuando, sin embargo, los adora con un propósito en mente, también se los satisfaces, pero al final acaba con el corazón destrozado y lamentándose. No hay, por lo tanto, necesidad de adorar Tus pies de loto para obtener beneficios materiales.

VERSO 22.

¡Oh, Señor Supremo e inconquistable!, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, además de otros semidioses y demonios, cuando se absorben en pensar en el disfrute material, se someten a rigurosas penitencias y austeridades para recibir mis bendiciones. Pero yo no bendigo a nadie, por grande que sea, a no ser que esté siempre ocupado en el servicio de Tus pies de loto. Como siempre Te llevo en mi corazón, sólo puedo bendecir a los devotos.

VERSO 23.

¡Oh, Tú, el infalible!, la palma de Tu mano de loto es la fuente de toda bendición. Por ello, Tus devotos puros la adoran, y Tú, con gran misericordia, la posas sobre sus cabezas. Yo deseo que pongas también Tu mano sobre mi cabeza, pues, aunque ya llevas mi insignia de rayas doradas en el pecho, me parece que me haces ese honor sólo para halagar mi prestigio falso. Tu verdadera misericordia se la muestras a Tus devotos, pero no a mí. Por supuesto, eres el controlador absoluto supremo, y nadie puede comprender Tus motivos.

VERSO 24.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En Ramyaka-varṣa, donde gobierna Vaivasvata Manu, la Suprema Personalidad de Dios apareció en la forma de Matsya al final de la última era [Cākṣuṣa-manvantara]. Vaivasvata Manu adora al Señor Matsya con servicio devocional puro, y canta el siguiente mantra.

VERSO 25.

Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es realidad trascendental pura. Él es el origen de la vida, de la fuerza física, del poder mental y de la habilidad sensorial. Con el nombre de Matsyāvatāra, la gigantesca encarnación pez, es la primera de las encarnaciones en aparecer. De nuevo Le ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 26.

Mi querido Señor, del mismo modo que el titiritero controla a sus marionetas, o el esposo controla a su mujer, Tu Señoría controla a todas las entidades vivientes del universo, ya sean brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas o śūdras. Aunque estás en el corazón de todos como testigo y dirigente supremo, y aunque también estás fuera de todos, los supuestos líderes de las sociedades, comunidades y países no pueden comprenderte. Sólo aquellos que escuchan la vibración de los mantras védicos pueden percibirte.

VERSO 27.

Mi Señor, desde los grandes líderes del universo, como el Señor Brahmā y otros semidioses, hasta los líderes políticos de este mundo, todos están envidiosos de Tu autoridad. Sin Tu ayuda, sin embargo, no podrían mantener a las infinitas entidades vivientes que pueblan el universo, ni por separado ni juntos. En realidad, Tú eres el único sustentador de los seres humanos, de los animales, como las vacas y los asnos, de las plantas, de los reptiles, de las aves, de las montañas y de todo lo que es visible en el mundo material.

VERSO 28.

¡Oh, Señor todopoderoso!, al final del milenio, este planeta Tierra, que es la fuente de toda clase de hierbas, plantas medicinales y árboles, fue inundado por el agua y se hundió bajo las olas de la devastación. En ese entonces, Tú nos protegiste, a mí y a la Tierra, y surcaste el mar a gran velocidad. ¡Oh, innaciente!, Tú eres el verdadero sustentador de toda la creación universal, y eres, por lo tanto, la causa de todas las entidades vivientes. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 29.

®ukadeva Gosvāmī continuó: En HiraŠmaya-varṣa, el Señor Supremo, Viṣṇu, vive en la forma de una tortuga [k™rma-śarīra]. Esa forma sumamente querida y hermosa recibe allí, mediante el servicio devocional, la adoración constante de los habitantes de HiraŠmaya-varṣa encabezados por Aryamā. Todos ellos cantan los siguientes himnos.

VERSO 30.

¡Oh, mi Señor!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que has adoptado la forma de una tortuga. Tú eres el receptáculo de todas las cualidades trascendentales; Tú estás libre por completo del contacto con la materia y, por lo tanto, perfectamente establecido en el plano de la bondad pura. Tú Te desplazas por el agua de un lugar a otro, pero nadie puede determinar Tu posición. Te ofrezco por ello respetuosas reverencias. Debido a Tu naturaleza trascendental, no estás limitado por el pasado, el presente y el futuro. Estás en todas partes y eres el refugio de todo lo que existe; por todo ello, yo Te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez.

VERSO 31.

Mi querido Señor, esta manifestación cósmica visible es una demostración de Tu propia energía creativa. La incontable diversidad de formas que existen en ella no es más que una manifestación de Tu energía externa. Por lo tanto, este virā˜a- r™pa [el cuerpo universal] no es Tu verdadera forma. Sólo un devoto situado en un estado de conciencia trascendental puede percibir Tu verdadera forma. Te ofrezco, por todo ello, respetuosas reverencias.

VERSO 32.

Mi querido Señor, Tú manifiestas Tus diversas energías en incontables formas: como entidades vivientes nacidas de un vientre materno, de un huevo o del sudor; como plantas y árboles brotados de la tierra; como las entidades vivientes en general, tanto móviles como fijas, incluyendo a los semidioses, los sabios eruditos y los pitās; como el espacio exterior y el sistema planetario superior, que contiene los planetas celestiales; como el planeta Tierra, con sus montañas, ríos, mares, océanos e islas. En verdad, todas las estrellas y planetas no son más que manifestaciones de Tus diversas energías, pero Tú, en realidad, eres uno sin igual. Por lo tanto, nada existe aparte de Ti. Toda esta manifestación cósmica no es falsa, sino una simple manifestación temporal de Tu energía inconcebible.

VERSO 33.

¡Oh, mi Señor!, Tu nombre, forma y rasgos corporales se expanden en incontables formas. Nadie puede determinar con exactitud el número de formas existentes, pero Tú mismo, en Tu encarnación de Kapiladeva, el sabio erudito, has analizado la manifestación cósmica, explicando que contiene veinticuatro elementos. Por lo tanto, quien sienta interés por la filosofía sā‰khya, mediante la cual se pueden enumerar las distintas verdades, debe escucharla de Tus labios. Los no devotos, por desgracia, se limitan a contar los distintos elementos, pero continúan ignorando Tu verdadera forma. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 34.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Querido rey, el avatāra Jabalí del Señor Supremo, que acepta todas las ofrendas de sacrificio, vive en la parte norte de Jamb™dv…pa. Allí, en la región de Uttarakuru-varṣa, la madre Tierra, en compañía de todos los demás habitantes de la región, Le adora constantemente con servicio devocional cantando una y otra vez el siguiente mantra upaniṣad.

VERSO 35.

¡Oh, Señor!, Te ofrecemos respetuosas reverencias en Tu forma de persona gigantesca. Por el simple hecho de cantar mantras, podremos comprenderte en plenitud. Tú eres yajña [el sacrificio], y eres también kratu [el ritual]. Por lo tanto, todas las ceremonias rituales de sacrificio forman parte de Tu cuerpo trascendental, y eres el único disfrutador de todos los sacrificios. Tu forma está compuesta de bondad trascendental. Se Te conoce con el nombre de tri-yuga, debido a que en Kali-yuga advienes en una encarnación oculta, y también porque siempre posees en plenitud los tres pares de opulencias.

VERSO 36.

Por medio de una vara de madera que reúna las propiedades adecuadas, los grandes santos y sabios pueden extraer el fuego latente en la leña. Del mismo modo, ¡oh, Señor!, aquellos que son expertos en comprender la Verdad Absoluta tratan de verte en todo, incluso en sus propios cuerpos. Tú, sin embargo, permaneces oculto. A Ti no se Te comprende mediante procesos indirectos basados en actividades físicas o mentales. Tú Te manifiestas por Ti mismo, y debido a ello, sólo Te revelas a la persona que está ocupada de todo corazón en buscarte. Por eso Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 37.

Los objetos del disfrute material [sonido, forma, sabor, tacto y olor], las actividades de los sentidos, los controladores de esas actividades [los semidioses], el cuerpo, el tiempo eterno y el egotismo, son creaciones de Tu energía material. Aquellos que mediante la ejecución perfecta del yoga místico han adquirido una inteligencia fija, pueden ver que todos esos elementos son el resultado de las acciones de Tu energía externa. También ven que Tu forma trascendental, la Superalma, es el trasfondo de todo lo que existe. Por eso Te ofrezco repetidamente respetuosas reverencias.

VERSO 38.

¡Oh, Señor!, Tú no deseas la creación, mantenimiento y aniquilación del mundo material, pero, por medio de Tu energía creativa, llevas a cabo esas actividades para las almas condicionadas. Del mismo modo que un trozo de hierro se mueve bajo la influencia de un imán, cuando Tú lanzas Tu mirada sobre la energía material total, la materia inerte se pone en movimiento.

VERSO 39.

Mi Señor, en Tu forma de jabalí, el jabalí original del universo, luchaste contra el gran demonio HiraŠyakṣa y lo mataste. Después, con la punta de Tu colmillo, me sacaste [a la Tierra] del océano Garbhodaka, del mismo modo que un elefante, jugando, recoge del agua una flor de loto. Ante Ti me postro.

CAPÍTULO 19.

DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE JAMBŪDVŸPA.

VERSO 1.

®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en Kimpuruṣa-varṣa el gran devoto Hanumān, junto con los demás habitantes de la región, está siempre ocupado en el servicio devocional del Señor Rāmacandra, el hermano mayor de Lakṣmaṇa y esposo querido de S…tādev….

VERSO 2.

Un ejército de gandharvas canta constantemente las glorias del Señor Rāmacandra. Ese cántico es extremadamente auspicioso. Hanumānj… y Ārṣṭiṣeṇa, la persona más importante de Kimpuruṣa-varṣa, siempre están escuchando esas glorificaciones con suma atención. Hanumān canta los siguientes mantras.

VERSO 3.

Que Tu Señoría Se sienta complacido con mi canto del b…ja-mantra oˆkāra. Deseo ofrecer respetuosas reverencias a la Personalidad de Dios, el más grande entre las personalidades más elevadas. Tu Señoría es el receptáculo de todas las buenas cualidades de los āryas, las personas avanzadas. Tu carácter y Tu comportamiento son siempre coherentes; Tus sentidos y Tu mente están siempre bajo control. Actuando como un ser humano corriente, manifiestas un carácter ejemplar para enseñar a los demás el modo de comportarse. Existe una piedra de toque que se emplea para evaluar la calidad del oro, pero Tú eres como una piedra de toque que sirves de referencia para todas las buenas cualidades. Tú recibes la adoración de los brāhmaṇas más sobresalientes de entre todos los devotos. Tú, la Persona Suprema, eres el rey de reyes. Por todo ello, Te ofrezco respetuosas reverencias.

VERSO 4.

El Señor, cuya forma pura [sac-cid-ānanda-vigraha] está libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza material, puede ser percibido mediante la conciencia pura. En el Vedānta se Le describe como aquel que no tiene igual. Debido a Su potencia espiritual, la contaminación de la naturaleza material no Le toca y como no está expuesto a la visión material, se dice que es trascendental. Él no realiza actividades materiales, ni tiene forma o nombre materiales. La forma trascendental del Señor sólo se puede percibir en el estado de conciencia pura, conciencia de Kṛṣṇa. Establezcámonos firmemente en los pies de loto del Señor Rāmacandra, y ofrezcámosles respetuosas reverencias.

VERSO 5.

Se había establecido que RāvaŠa, el príncipe de los rākṣasas, sólo podía morir a manos de un hombre; por esa razón, el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, apareció en la forma de un ser humano. Su misión, sin embargo, no se limitaba a matar a RāvaŠa; vino también para enseñar a los mortales que la felicidad material centrada en la vida sexual o en la propia esposa es causa de muchos sufrimientos. Él es la Suprema Personalidad de Dios autosuficiente, y para Él nada es digno de lamentación. ¿Qué otra razón podía tener para exponerse a las dificultades que siguieron al rapto de madre S…tā?

VERSO 6.

El Señor ®r… Rāmacandra no está apegado a nada de este mundo material, pues es la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva. Él es la Superalma a quien tanto aman todas las almas autorrealizadas, Su íntimo amigo. Él goza de plenitud en todo tipo de opulencias. Por eso, no es posible que sufriese por estar separado de Su esposa, ni que abandonase a Su esposa y a Lakṣmaṇa, Su hermano menor. Hubiera sido absolutamente imposible que Él abandonase a cualquiera de los dos.

VERSO 7.

Con el Supremo Señor Rāmacandra no se puede establecer una amistad basada en cualidades materiales, como el haber nacido en una familia aristocrática, la belleza personal, la elocuencia, una inteligencia aguda o pertenecer a una raza o nación superiores. Para hacer amistad con el Señor ®r… Rāmacandra no se requiere de ninguna de esas cualidades. De no ser así, ¿cómo es posible que nos haya aceptado como amigos a nosotros, habitantes incivilizados del bosque, que no venimos de cunas nobles y no poseemos belleza física ni sabemos hablar como caballeros?

VERSO 8.

Por lo tanto, no importa si somos semidioses o demonios, hombres o criaturas de otro tipo, como animales o aves: todos debemos adorar al Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, que aparece en la Tierra con forma humana. Para adorar al Señor no se necesitan grandes austeridades ni penitencias, pues Él acepta el servicio del devoto y Se satisface con ese servicio, por insignificante que sea. Esa satisfacción del Señor es el éxito del devoto. En verdad, el Señor ®r… Rāmacandra llevó a todos los devotos de Ayodhyā de regreso al hogar, de vuelta a Dios [VaikuŠ˜ha].

VERSO 9.

[®ukadeva Gosvāmī continuó]: Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios son inconcebibles. Él ha aparecido en la forma de Nara-NārāyaŠa en Badarikāśrama, en la región de Bhārata-varṣa, a fin de favorecer a Sus devotos con enseñanzas acerca de la religión, el conocimiento, la renunciación, el poder espiritual, el control de los sentidos y el modo de liberarse del ego falso. Él, que destaca por la opulencia de Sus bienes espirituales, Se entrega a la práctica de austeridades hasta el final de este milenio. Ése es el proceso de autorrealización.

VERSO 10.

En el libro que él mismo escribió, el Nārada-pañcarātra, Bhagavān Nārada ha explicado con gran claridad cómo se debe actuar para alcanzar el objetivo supremo de la vida, la devoción, a través del conocimiento y de la práctica del sistema místico de yoga. También ha cantado las glorias del Señor, la Suprema Personalidad de Dios. El gran sabio Nārada instruyó en los principios básicos de esa obra trascendental a SāvarŠi Manu, a fin de enseñar a los habitantes de Bhārata-varṣa que siguen estrictamente los principios del varŠāśrama-dharma el modo de alcanzar el servicio devocional del Señor. De ese modo, Nārada Muni, junto con los habitantes de Bhārata-varṣa, se ocupa constantemente en el servicio de Nara-NārāyaŠa, y ofrece la siguiente oración.

VERSO 11.

Ofrezco respetuosas reverencias a Nara-NārāyaŠa, la mejor de todas las personas santas, la Suprema Personalidad de Dios. Nadie Le supera en dominio de Sí mismo y en autorrealización; Él está libre del prestigio falso, y es la única posesión de quienes carecen de bienes materiales. Él es el maestro espiritual de todos los paramahaˆsas, que son los seres humanos más excelsos, y el maestro de las personas autorrealizadas. Repetidamente ofrezco reverencias a Sus pies de loto.

VERSO 12.

Nārada, el más poderoso de los sabios santos, adora también a Nara-NārāyaŠa cantando el siguiente mantra: La Suprema Personalidad de Dios es el amo y señor de la creación, el mantenimiento y la aniquilación de la manifestación cósmica visible; sin embargo, está completamente libre del prestigio falso. Los necios piensan que ha recibido un cuerpo material como el nuestro, pero Él está libre de la influencia de sufrimientos materiales como el hambre, la sed y la fatiga. Él es el testigo que todo lo ve, pero, aun así, Sus sentidos no están contaminados por los objetos que contempla. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Alma Suprema, la Personalidad de Dios, que es el testigo puro del mundo y está libre de apego.

VERSO 13.

¡Oh, mi Señor, amo de todo yoga místico!, ésta es la explicación del proceso de yoga hecha por el Señor Brahmā [HiraŠyagarbha], que es un alma autorrealizada. En el momento de la muerte, todos los yog…s abandonan el cuerpo material con pleno desapego, pues sitúan la mente en Tus pies de loto. Ésa es la perfección del yoga.

VERSO 14.

Los materialistas suelen estar muy apegados a las comodidades corporales presentes y futuras, y debido a ello están siempre absortos en pensar en sus esposas, hijos y riquezas, y tienen miedo de abandonar el cuerpo, que está lleno de excremento y orina. Sin embargo, la persona ocupada en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa debe estar libre de ese temor. De lo contrario, ¿de qué han servido sus esfuerzos en el estudio de los śāstras? No han sido más que una simple pérdida de tiempo.

VERSO 15.

Por eso, ¡oh, Señor!, ¡oh, Realidad Trascendental!, ten la bondad de darnos el poder para practicar bhakti-yoga, de manera que podamos controlar nuestras inquietas mentes y fijarlas en Ti. Todos nosotros estamos contaminados por Tu energía ilusoria; debido a ello, sentimos un gran apego por este cuerpo miserable, que está lleno de excremento y orina, y a todo lo relacionado con él. La única manera de abandonar ese apego es el servicio devocional. Te pedimos que, por favor, nos concedas esa bendición.

VERSO 16.

Al igual que en Ilāvṛta-varṣa, en la región de Bhārata-varṣa hay muchos ríos y montañas. Algunas de esas montañas son las siguientes: Malaya, Ma‰gala-prastha, Maināka, Trik™˜a, Ṛṣabha, K™˜aka, Kollaka, Sahya, Devagiri, Ṛṣyamūka, ®r…-śaila, Ve‰ka˜a, Mahendra, Vāridhāra, Vindhya, ®uktimān, Ṛkṣagiri, Pāriyātra, DroŠa, Citrak™˜a, Govardhana, Raivataka, Kakubha, N…la, Gokāmukha, Indrak…la y Kāmagiri. Además de éstas, hay muchas otras montañas, por cuyas laderas fluyen muchos ríos grandes y pequeños.

VERSOS 17 y 18.

Dos de esos ríos, el Brahmāputra y el ®oŠa, son considerados los nadas o ríos principales. También son muy importantes los siguientes grandes ríos: Candravasā, TāmraparŠ…, Ava˜odā, Kṛtamālā, Vaihāyas…, Kāver…, VeŠ…, Payasvin…, ®arkarāvartā, Tu‰gabhadrā, Kṛṣṇāveṇyā, Bh…marath…, Godāvar…, Nirvindhyā, Payoṣṇī, Tāp…, Revā, Surasā, Narmadā, CarmaŠvat…, Mahānad…, Vedasmṛti, Ṛṣikulyā, Trisāmā, Kauśikī, Mandākin…, Yamunā, Sarasvat…, Dṛṣadvatī, Gomat…, Saray™, Rodhasvat…, Saptavat…, Suṣomā, ®atadr™, Candrabhāgā, Marudvṛdhā, Vitastā, Asikn… y Viśvā. Los habitantes de Bhārata-varṣa están purificados debido a que siempre recuerdan esos ríos. A veces cantan sus nombres como mantras, y a veces van directamente a ellos para tocar sus aguas y bañarse. De ese modo, los habitantes de Bhārata-varṣa se purifican.

VERSO 19.

Las personas que nacen en esa región se clasifican conforme a las cualidades de la naturaleza material, es decir, las modalidades de la bondad [sattva-guŠa], la pasión [rajo-guŠa], y la ignorancia [tamo-guŠa]. Algunas nacen como personalidades excelsas, algunas son seres humanos corrientes y algunas son abominables en extremo, pues el nacimiento en Bhārata-varṣa depende exactamente del karma pasado. Si un maestro espiritual genuino determina nuestra posición y se nos educa adecuadamente para que nos ocupemos en el servicio del Señor Viṣṇu conforme a las cuatro divisiones sociales [brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya, y śūdra] y a las cuatro divisiones espirituales [brahmacārī, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa], alcanzamos la perfección de la vida.

VERSO 20.

Después de muchísimas vidas, cuando los resultados de nuestras actividades piadosas han madurado, recibimos una oportunidad de relacionarnos con devotos puros. Eso nos permite cortar el nudo que, debido a las actividades fruitivas, nos mantiene cautivos en la ignorancia. Como resultado de la relación con devotos, poco a poco empezamos a ofrecer servicio al Señor Vāsudeva, que es trascendental, está libre del apego al mundo material, está más allá de la mente y de las palabras, y es independiente de todo lo que existe. Ese bhakti-yoga, el servicio devocional que se ofrece al Señor Vāsudeva, es la verdadera senda de la liberación.

VERSO 21.

Puesto que la forma humana de vida es la posición sublime desde la que se puede alcanzar la iluminación espiritual, todos los semidioses del cielo hablan de este modo: ¡Qué afortunados son los seres humanos que han nacido en la región de Bhārata-varṣa! En el pasado deben de haber realizado austeridades y actividades piadosas, o la Suprema Personalidad de Dios en persona debe de haberse sentido complacido con ellos. De lo contrario, ¿cómo podrían ocuparse en tantas variedades de servicio devocional? En cuanto a nosotros, los semidioses, sólo nos queda aspirar a nacer como seres humanos en Bhārata-varṣa y de ese modo poder realizar servicio devocional; pero esos seres humanos ya lo han logrado.

VERSO 22.

Los semidioses continúan: Después de llevar a cabo las muy difíciles tareas de ejecutar sacrificios rituales védicos, someternos a austeridades, observar votos y dar caridad, hemos alcanzado esta posición de habitantes de los planetas celestiales. Pero, ¿de qué nos sirve? Aquí estamos ciertamente muy ocupados en la complacencia material de los sentidos, y por ello, a duras penas podemos recordar los pies de loto del Señor NārāyaŠa. En verdad, debido al excesivo placer de los sentidos, prácticamente hemos olvidado Sus pies de loto.

VERSO 23.

Es preferible una corta vida en Bhārata-varṣa que una vida de miles de millones de años en Brahmaloka, pues incluso desde Brahmaloka hay que regresar al ciclo de nacimientos y muertes. La vida en Bhārata-varṣa, en un sistema planetario inferior, es muy breve; pero los habitantes de esa región, si se entregan por completo a los pies de loto del Señor, pueden elevarse hasta el estado de conciencia de Kṛṣṇa plena y obtener la perfección más elevada, incluso en el corto espacio de esa vida. De este modo alcanzan VaikuŠ˜haloka, donde no hay ansiedades ni se tiene que volver a nacer en un cuerpo material.

VERSO 24.

A la persona inteligente no le interesa ningún lugar, ni siquiera en el sistema planetario más elevado, si por él no discurre el Ganges puro de los temas relacionados con las actividades del Señor Supremo, o si en las orillas de ese río de piedad no hay devotos ocupados en servicio, o no se celebran en él festivales de sa‰k…rtana-yajña para satisfacer al Señor [especialmente porque en esta era se recomienda el sa‰k…rtana-yajña].

VERSO 25.

Bhārata-varṣa ofrece el lugar y las circunstancias adecuadas para la práctica del servicio devocional; esa práctica puede liberarnos de los resultados del jñāna y el karma. Cuando alguien obtiene un cuerpo humano en Bhārata-varṣa, con unos órganos de los sentidos sanos para la práctica del sa‰k…rtana-yajña, y a pesar de recibir esa oportunidad no sigue la senda del servicio devocional, en verdad que es como un animal o ave del bosque al que se ha puesto en libertad pero que, por olvidar protegerse, es capturado de nuevo por el cazador.

VERSO 26.

En la India [Bhārata-varṣa] hay mucha gente que adora a semidioses como Indra, Candra y S™rya, los diversos administradores designados por el Señor Supremo. Cada uno de esos semidioses recibe una adoración distinta; sus adoradores les ofrecen oblaciones considerándoles partes integrales de la totalidad, el Señor Supremo. Por esa razón, la Suprema Personalidad de Dios acepta las ofrendas y, satisfaciendo sus deseos y aspiraciones, los va elevando poco a poco hasta el verdadero nivel del servicio devocional. Como el Señor es completo, Él ofrece a Sus adoradores las bendiciones deseadas incluso si sólo adoran parte de Su cuerpo trascendental.

VERSO 27.

La Suprema Personalidad de Dios satisface los deseos materiales del devoto que se dirige a Él con esa motivación, pero el Señor no concede bendiciones que puedan llevar al devoto a seguir pidiendo nuevas bendiciones. El Señor, sin embargo, brinda voluntariamente el refugio de Sus propios pies de loto, incluso si el devoto no tiene esa aspiración; ese refugio satisface todos los deseos. Ésa es la misericordia especial de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 28.

Nosotros vivimos ahora en los planetas celestiales; sin lugar a dudas, éste es el resultado de haber realizado ceremonias rituales, actividades piadosas y yajñas, y de haber estudiado los Vedas. Sin embargo, nuestra vida aquí se terminará algún día. Oramos para que entonces, si nos queda algún mérito por nuestras actividades piadosas, podamos volver a nacer en Bhārata-varṣa como seres humanos y tener la posibilidad de recordar los pies de loto del Señor. El Señor es tan bondadoso que viene personalmente a Bhārata-varṣa y aumenta la buena fortuna de sus habitantes.

VERSOS 29 y 30.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en opinión de algunos sabios eruditos, Jamb™dv…pa está rodeada por ocho islas menores. Los hijos de Mahārāja Sagara, mientras buscaban por el mundo el caballo que habían perdido, cavaron en la tierra, y de ese modo formaron ocho islas adyacentes. Sus nombres son: SvarŠaprastha, Candraśukla, švartana, RamaŠaka, MandarahariŠa, Pāñcajanya, Siˆhala y La‰ka.

VERSO 31.

Mi querido rey Parīkṣit, ¡oh, tú, el mejor entre los descendientes de Bharata Mahārāja!, de este modo te he descrito, —tal y como me fue enseñado—, la isla de Bhārata-varṣa y sus islas adyacentes. Con ello completo la descripción de las islas que componen Jamb™dv…pa.

CAPÍTULO 20.

ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DEL UNIVERSO.

VERSO 1.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación voy a hablarte de las dimensiones, características y forma de las seis islas, comenzando por la isla de Plakṣa.

VERSO 2.

Del mismo modo que el monte Sumeru está rodeado por Jamb™dv…pa, Jamb™dv…pa también está rodeada por un océano de agua salada. Jamb™dv…pa tiene una anchura de 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros]; ésa misma es también la anchura del océano de agua salada. Así como el foso que rodea un fortín está a veces rodeado por un bosque ajardinado, el océano de agua salada que rodea a Jamb™dv…pa está rodeado a su vez por Plakṣadvīpa. Plakṣadvīpa es el doble de ancha que el océano de agua salada, o en otras palabras, su anchura es de 200.000 yojanas [2.580.000 kilómetros]. En Plakṣadvīpa crece un árbol plakṣa que da nombre a la isla y es tan brillante como el oro y tan alto como el jamb™ de Jamb™dv…pa. En su raíz arde un fuego con siete llamas. El gobernador de Plakṣadvīpa era Idhmajihva, uno de los hijos de Mahārāja Priyavrata. Él dio a las siete regiones de Plakṣadvīpa los nombres de sus siete hijos, y tras repartirlas entre ellos, se retiró de la vida activa para ocuparse en el servicio devocional del Señor.

VERSOS 3 y 4.

Las siete islas [varṣas] recibieron los nombres de esos siete hijos: ®iva, Yavasa, Subhadra, ®ānta, Kṣema, Amṛta y Abhaya. En esas siete regiones hay siete montañas y siete ríos. Los nombres de las montañas son los siguientes: MaŠik™˜a, Vjrak™˜a, Indrasena, Jyotiṣmān, SuparŠa, Hiraṇyaṣṭhīva y Meghamāla; los nombres de los ríos son: AruŠā, Nṛmṇā, š‰giras…, Sāvitr…, Suptabhātā, ¬tambharā y Satyambharā. Quien toque las aguas de esos ríos o se bañe en ellos puede liberarse de inmediato de la contaminación material; los miembros de las cuatro castas que habitan Plakṣadv…pa, es decir, los haˆsas, los pata‰gas, los ™rdhvāyanas y los satyā‰gas, se purifican de ese modo. Los habitantes de Plakṣadv…pa viven mil años; tienen la hermosura de los semidioses y engendran hijos del mismo modo que ellos. Mediante la celebración perfecta de las ceremonias rituales que se mencionan en los Vedas, y mediante la adoración de la Suprema Personalidad de Dios representado en el dios del Sol, se elevan hasta el Sol, que es un planeta celestial.

VERSO 5.

[Éste es el mantra con el que adoran al Señor Supremo los habitantes de Plakṣadv…pa:] Refugiémonos en el dios del Sol, que es un reflejo del Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios plenamente expansiva, la más antigua de las personas. Viṣṇu es el único Señor digno de adoración. Él es los Vedas, Él es la religión, y el origen de todos los resultados auspiciosos y no auspiciosos.

VERSO 6.

¡Oh, rey!, en todos los habitantes de las cinco islas, comenzando por Plakṣadv…pa, se manifiestan por igual y de modo natural la longevidad, el poder de los sentidos, la fuerza física y mental, la inteligencia y la valentía.

VERSO 7.

Plakṣadv…pa está rodeada por un océano de jugo de caña de azúcar, tan ancho como la propia isla. De manera similar, la siguiente isla, ®āmal…dv…pa, es el doble de ancha que Plakṣadv…pa [400.000 yojanas, es decir, 5.150.000 kilómetros], y está rodeada por una masa de agua que tiene su misma anchura y que recibe el nombre de Surāsāgara, el océano que sabe a licor.

VERSO 8.

En ®ālmal…dv…pa crece un árbol śālmalī, que da nombre a la isla. Ese árbol es tan ancho y tan alto como el árbol de plakṣa, es decir, mide 100 yojanas [1.290 kilómetros] de ancho, y 1.100 yojanas [14.200 kilómetros] de alto. Los sabios eruditos dicen que ese árbol gigantesco es la morada de Garuḍa, el rey de todas las aves, la montura del Señor Viṣṇu. En ese árbol, Garuḍa ofrece sus oraciones védicas al Señor Viṣṇu.

VERSO 9.

El soberano de ®ālmal…dvipa, Yajñabāhu, el hijo de Mahārāja Priyavrata, dividió la isla en siete regiones, que entregó a sus siete hijos. Cada una de ellas lleva el nombre de uno de los hijos: Surocana, Saumanasya, RamaŠaka, Deva-varṣa, Pāribhadra, špyāyana y Avijñata.

VERSO 10.

En esas siete regiones se alzan siete montañas: Svarasa, Śataśṛńga, Vāmadeva, Kunda, Mukunda, Puṣpa-varṣa y Sahasra-śruti. Hay también siete ríos, que todavía existen: Anumati, Sin…vāl…, Sarasvat…, Kuh™, Rajan…, Nandā y Rākā.

VERSO 11.

Mediante un cultivo estricto del varŠāśrama-dharma, los habitantes de esas islas —los rutadharas, los v…ryadharas, los vasundharas y los iṣandharas— adoran a la Suprema Personalidad de Dios en Su expansión como Soma, el dios de la Luna.

VERSO 12.

[Los habitantes de ®ālmal…dv…pa adoran al semidiós de la Luna con las siguientes palabras:] Con sus rayos, el dios de la Luna ha dividido el mes en dos quincenas, śukla y kṛṣṇa, para que se ofrezcan cereales a los pitās y a los semidioses. El semidiós de la Luna es quien divide el tiempo, y es el rey de todos los habitantes del universo. Por eso oramos para que siga siendo nuestro rey y guía, y le ofrecemos respetuosas reverencias.

VERSO 13.

Más allá del océano de licor hay otra isla, Kuśadv…pa, de 800.000 yojanas [10.300.000 kilómetros] de ancho, es decir, el doble de ancha que el océano de licor. Del mismo modo ®ālmal…dv…pa está rodeada por un océano de licor, Kuśadv…pa está rodeada por un océano de gh… líquido, tan ancho como la propia isla. En Kuśadv…pa hay macizos de hierba kuśa, de los cuales recibe su nombre la isla. Esa hierba kuśa, que fue creada por los semidioses por voluntad del Señor Supremo, es como una segunda forma del fuego, pero sus llamas son muy suaves y agradables. Sus tiernos brotes iluminan todas las direcciones.

VERSO 14.

¡Oh, rey!, en esa isla reinaba otro hijo de Mahārāja Priyavrata, HiraŠyaretā, quien la dividió en siete partes y entregó una a cada uno de sus siete hijos conforme a los derechos hereditarios. Después de esto, el rey se retiró de la vida familiar para ocuparse en austeridades. Los nombres de sus hijos fueron Vasu, Vasudāna, Dṛḍharuci, Nābhigupta, Stutyavrata, Vivikta y Vāmadeva.

VERSO 15.

Esas siete islas están separadas por siete montañas, que reciben los nombres de Cakra, Catuḥśṛńga, Kapila, Citrak™˜a, Devān…ka, ¶rdhvaromā y DraviŠa. También hay siete ríos: Rasakulyā, Madhukulyā, Mitravindā, ®rutavindā, Devagarbhā, Ghṛtacyutā y Mantramālā.

VERSO 16.

Los habitantes de la isla de Kuśadv…pa son conocidos con los nombres de kuśalas, kovidas, abhiyuktas, y kulakas. Son como los brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, respectivamente. Todos ellos se purifican por bañarse en las aguas de esos ríos. Son expertos en celebrar ceremonias rituales siguiendo las órdenes de las Escrituras védicas. De ese modo adoran al Señor en Su aspecto de semidiós del fuego.

VERSO 17.

[Éste es el mantra con que adoran al dios del fuego los habitantes de Kuśadv…pa:] ¡Oh dios del fuego!, tú eres una parte de la Suprema Personalidad de Dios, Hari, a quien llevas todas las ofrendas de los sacrificios. Por eso te pedimos que ofrezcas a la Suprema Personalidad de Dios los elementos que estamos ofreciendo en yajña a los semidioses, pues el Señor es el verdadero disfrutador.

VERSO 18.

Más allá del océano de mantequilla clarificada hay otra isla, Krauñcadv…pa, de 1.600.000 yojanas [20.600.000 kilómetros] de ancho, es decir, el doble de ancha que el océano de mantequilla clarificada. Del mismo modo que Kuśadv…pa está rodeada por un océano de mantequilla clarificada, Krauñcadv…pa está rodeada por un océano de leche, tan ancho como la propia isla. En Krauñcadv…pa se levanta la gran montaña Krauñca, que da nombre a la isla.

VERSO 19.

Las plantas de las laderas del monte Krauñca sufrieron el ataque de las armas de Kārttikeya y fueron destruidas; a pesar de ello, la montaña está libre de temor, porque está protegida por VaruŠadeva y bañada por el océano de leche en todos sus flancos.

VERSO 20.

El gobernador de esa isla era otro hijo de Mahārāja Priyavrata. Se llamaba Ghṛtapṛṣṭha, y era un gran sabio erudito. También él dividió su isla entre sus siete hijos. Tras dividirla en siete partes, a las que puso los nombres de sus hijos, Ghṛtapṛṣṭha Mahārāja se retiró por completo de la vida familiar y se refugió en los pies de loto del Señor, el alma de todas las almas, que tiene todas las cualidades auspiciosas. De ese modo alcanzó la perfección.

VERSO 21.

Los nombres de los hijos de Mahāraja Ghṛtapṛṣṭha son šmaƒ, Madhuruha, Meghapṛṣṭha, Sudhāmā, Bhrājiṣṭha, LohitārŠa y Vanaspati. En su isla hay siete montañas que marcan los límites de las siete regiones; también hay siete ríos. Los nombres de las montañas son: ®ukla, Vardhamāna, Bhojana, UpabarhiŠa, Nanda, Nandana y Sarvatobhadra. Los ríos son los siguientes: Abhayā, Amṛtaughā, Aryakā, T…rthavat…, R™pavat…, Pavitravat… y ®ukla.

VERSO 22.

Los habitantes de Krauñcadv…pa se dividen en cuatro castas: los puruṣas, los ṛṣabhas, los draviŠas y los devakas. Todos ellos adoran a la Suprema Personalidad de Dios con el agua de esos ríos santificados, ofreciéndola en el cuenco de las manos a los pies de loto de VaruŠa, el semidiós cuya forma es de agua.

VERSO 23.

[Los habitantes de Krauñcadv…pa adoran con este mantra:] ¡Oh, agua de los ríos!, tú has recibido energía de la Suprema Personalidad de Dios, y por ello purificas los tres sistemas planetarios, conocidos con los nombres de Bh™loka, Bhuvarloka y Svarloka. Tú, por tu propia naturaleza constitucional, eliminas los pecados; ésa es la razón por la que te estamos tocando. Por favor, continúa purificándonos.

VERSO 24.

Más allá del océano de leche hay otra isla, ®ākadv…pa, cuya anchura es de 3.200.000 yojanas [41.260.000 kilómetros]. Del mismo modo que Krauñcadv…pa está rodeada por su océano de leche, ®ākadv…pa está rodeada por un océano de yogur batido, tan ancho como la propia isla. En ®ākadv…pa crece un gran árbol śāka, del cual recibe la isla su nombre. Es un árbol muy fragante. En verdad, la isla entera está perfumada con su aroma.

VERSO 25

El soberano de esa isla, que también era hijo de Priyavrata, se llamaba Medhātithi. También él dividió su isla en siete secciones, a las que dio el nombre de sus propios hijos. Éstos, a quienes hizo reyes de la isla, se llaman Purojava, Manojava, Pavamāna, Dh™mrān…ka, Citrarepha, Bahur™pa y Viśvadhāra. Tras dividir la isla y establecer a sus hijos como gobernadores, Medhātithi se retiró, y para fijar su mente por completo en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, entró en un bosque adecuado para la meditación.

VERSO 26.

También en esas regiones hay siete ríos y siete montañas que delimitan las fronteras. Las montañas son: Īśāna, Uruśṛńga, Balabhadra, ®atakesara, Sahasrasrota, Devapāla y Mahānasa. Los ríos son: Anaghā, Ayurdā, Ubhayaspṛṣṭi, Aparājitā, Pañcapad…, Sahasrasruti y NijaDhṛti.

VERSO 27.

Los habitantes de esas islas también se dividen en cuatro castas: los ṛtavratas, los satyavratas, los dānavratas, y los ānuvratas, equivalentes a los brāhmaṇas, los kṣatriyas, los vaiśyas, y los śūdras. Practican prāŠāyāma y yoga místico, y, en estado de trance, adoran al Señor Supremo en la forma de Vāyu.

VERSO 28.

[Los habitantes de ®ākadv…pa adoran a la Suprema Personalidad de Dios en la forma de Vāyu con las siguientes palabras:] ¡Oh, Persona Suprema, que estás situado en el cuerpo en la forma de la Superalma!, Tú diriges las diversas acciones de los distintos aires, como el praŠa, y de ese modo mantienes a todas las entidades vivientes. ¡Oh, Señor!, ¡oh, Superalma de todos!, ¡oh, controlador de la manifestación cósmica y todo lo que existe!, Te pedimos que nos protejas de todo peligro.

VERSO 29.

Más allá del océano de yogur hay otra isla, Puṣkaradv…pa, de 6.400.000 yojanas [82.400.000 kilómetros] de anchura, es decir, el doble de ancha que el océano de yogur. Está rodeada por un océano de agua deliciosa, tan ancho como la propia isla. En Puṣkaradv…pa crece una gran flor de loto con 100.000.000 de pétalos de oro puro, tan brillante como las llamas del fuego. Se considera que esa flor de loto es el asiento del Señor Brahmā, que es el ser viviente más poderoso y a quien, por ello, se le da a veces el nombre de bhagavān.

VERSO 30.

En el centro de la isla se alza la gran montaña Mānasottara, que sirve de separación entre las partes interior y exterior de la isla. Tiene 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] de ancho y de alto. Sobre esa montaña, y en las cuatro direcciones, se encuentran las residencias de Indra y otros semidioses. El Sol recorre la cima de la montaña en la cuadriga del dios del Sol, y gira en torno al monte Meru siguiendo una órbita denominada saˆvatsara. La ruta del Sol por el lado norte se denomina uttarāyaŠa, y por el lado sur, Dakṣiṇāyana. Un lado representa un día para los semidioses, y el otro representa su noche.

VERSO 31.

El gobernador de la isla, el hijo de Mahārāja Priyavrata llamado V…tihotra, tuvo dos hijos, RamaŠaka y Dhātaki, a quienes entregó las dos partes de la isla; después de eso, también él, como su hermano Medhātithi, consagró su vida a la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 32.

Para satisfacer sus deseos materiales, los habitantes de esa región adoran a la Suprema Personalidad de Dios representado en el Señor Brahmā, y ofrecen oraciones al Señor de la siguiente manera.

VERSO 33.

Al Señor Brahmā se le conoce con el nombre de karma-maya, la forma de las ceremonias rituales, debido a que su posición puede alcanzarse mediante la celebración de ceremonias rituales, y debido a que de él se manifestaron los himnos rituales de los Vedas. Él está consagrado a la Suprema Personalidad de Dios sin desviación alguna; por lo tanto, en cierto sentido no es diferente del Señor. Sin embargo, su adoración no debe ser de carácter monista, sino que debe seguir las pautas del dualismo. Siempre debemos mantenernos como servidores del Señor Supremo, la Deidad adorable suprema. Por consiguiente, ofrecemos respetuosas reverencias al Señor Brahmā, la forma manifestada del conocimiento védico.

VERSO 34.

A continuación, más allá del océano de agua dulce, y rodeándolo por completo, se alza la montaña Lokāloka, que separa los países plenamente iluminados por el Sol de aquellos que no reciben su luz.

VERSO 35.

Más allá del océano de agua dulce hay una región que es tan ancha como la zona comprendida entre el centro del monte Sumeru y los límites de la montaña Mānasottara; habitan en ella muchos seres vivos. A partir de ahí, y hasta la montaña Lokāloka, se extiende una región hecha de oro. Debido a su dorada superficie, refleja la luz como un espejo, y cuando un objeto físico cae en ella, no se lo puede volver a percibir jamás. Por esta razón, esa dorada región ha sido abandonada por todas las entidades vivientes.

VERSO 36.

Entre las regiones habitadas por entidades vivientes y las que están deshabitadas se alza la gran montaña que las separa, que por ello es famosa con el nombre de Lokāloka.

VERSO 37.

La voluntad suprema de Kṛṣṇa ha establecido que la montaña Lokāloka sea el límite exterior de los tres mundos (Bh™rloka, Bhuvarloka y Svarloka) a fin de controlar los rayos del Sol en todo el universo. Todos los astros luminosos, desde el Sol hasta Dhruvaloka, extienden sus rayos por los tres mundos, pero sólo dentro de los límites marcados por esta montaña. Su inmensa altura, que supera incluso la de Dhruvaloka, impide que los rayos de los astros luminosos puedan difundirse fuera de sus límites.

VERSO 38.

Sabios eruditos libres del error, la ilusión y la tendencia a engañar, han descrito de este modo los sistemas planetarios, indicando sus respectivas características, medidas y posición. Después de mucha reflexión, su conclusión ha sido que la distancia entre Sumeru y la montaña Lokāloka es un cuarto del diámetro del universo, o, en otras palabras, 125.000.000 yojanas [mil seiscientos millones de kilómetros].

VERSO 39.

En la cima de la montaña Lokāloka están los cuatro gaja-patis, los mejores entre los elefantes, a quienes el Señor Brahmā, el maestro espiritual supremo del universo entero, estableció en las cuatro direcciones. Esos elefantes, Ṛṣabha, Puṣkarac™a, Vāmana y Aparājita tienen la responsabilidad de sostener los sistemas planetarios del universo.

VERSO 40.

La Suprema Personalidad de Dios es el amo de todas las opulencias trascendentales y del cielo espiritual. Él es la Persona Suprema, Bhagavān, la Superalma de todos. Los semidioses, guiados por Indra, el rey del cielo, tienen a su cargo la supervisión del mundo material. Para beneficio de todas las entidades vivientes en los diversos planetas, y para aumentar el poder de esos elefantes y de los semidioses, el Señor Se manifiesta personalmente en la cima de la montaña en un cuerpo espiritual, libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza material. Rodeado por Sus expansiones y asistentes personales como Viṣvaksena, manifiesta toda la perfección de Sus opulencias, como la religión y el conocimiento, y Sus poderes místicos, como los poderes de aŠimā, laghimā y mahimā. Es muy hermoso, y está adornado con las armas que sostienen Sus cuatro brazos.

VERSO 41.

Las diversas formas de la Suprema Personalidad de Dios, como NārāyaŠa y Viṣṇu, están hermosamente adornadas con distintas armas. El Señor manifesta esas formas para mantener la diversidad de planetas creados por Su potencia personal, yogamāyā.

VERSO 42.

Mi querido rey, más allá de la montaña Lokāloka se encuentra la región de Aloka-varṣa, que abarca un área tan amplia como la comprendida dentro de la montaña, o en otras palabras, 125.000.000 de yojanas [mil seiscientos millones de kilómetros]. Más allá de Aloka-varṣa está el destino de quienes aspiran a liberarse del mundo material. Está fuera de la jurisdicción de las modalidades materiales de la naturaleza y, por lo tanto, es completamente puro. El Señor Kṛṣṇa llevó a Arjuna por ese lugar para traer de regreso a los hijos del brāhmaŠa.

VERSO 43.

El Sol está situado [en sentido vertical] en medio del universo, en la zona comprendida entre Bh™rloka y Bhuvarloka, que recibe el nombre de antarika, espacio exterior. La distancia entre el Sol y la circunferencia del universo es de veinticinco ko˜i yojanas [unos tres mil doscientos millones de kilómetros].

VERSO 44.

El dios del Sol recibe también el nombre de Vairāja, el cuerpo material total de todas las entidades vivientes. Por haber entrado en el huevo inerte del universo en el momento de la creación, también recibe el nombre de Mārtaṇḍa. Otro de sus nombres es HiraŠyagarbha, debido a que recibió su cuerpo material de HiraŠyagarbha [el Señor Brahmā].

VERSO 45.

¡Oh, rey!, el dios del Sol y el planeta Sol dividen todas las direcciones del universo. Sólo gracias a la presencia del Sol podemos entender qué son el cielo, los planetas superiores, este mundo y los planetas inferiores. Y si podemos entender qué lugares están destinados al disfrute material, cuáles a la liberación y cuáles son infernales y subterráneos, se lo debemos únicamente a él.

VERSO 46.

Todas las entidades vivientes, y entre ellas los semidioses, los seres humanos, los mamíferos, las aves, los insectos, los reptiles, las enredaderas y los árboles, dependen de la luz y el calor que el dios del Sol emite desde el planeta solar. Además, gracias a la presencia del Sol, todas las entidades vivientes pueden ver; por esa razón, el dios del Sol recibe el nombre de dṛg-īśvara, la Personalidad de Dios que rige la vista.

CAPÍTULO 21.

LA TRAYECTORIA DEL SOL.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, hasta aquí te he hablado del diámetro del universo [cincuenta crores de yojanas, es decir, seis mil cuatrocientos cincuenta millones de kilómetros], y de sus características generales, según los cálculos de los sabios eruditos.

VERSO 2.

Del mismo modo que si conocemos el tamaño de la mitad inferior de un grano de trigo podemos calcular el de su otra mitad, los geógrafos expertos enseñan que si se conocen las medidas de la parte inferior del universo, las de su parte superior también pueden calcularse. El espacio comprendido entre las esferas terrenal y celestial recibe el nombre de antarikṣa, espacio exterior, y separa la parte superior de la esfera terrestre de la base de la esfera celestial.

VERSO 3.

En el centro de ese espacio exterior [antarikṣa] se encuentra el opulento Sol, el rey de todos los planetas que dan calor, como la Luna. Con la influencia de su radiación, el Sol calienta y mantiene el universo. De él proviene también la luz que permite a las entidades vivientes ver. En su trayecto hacia el Norte, hacia el Sur o por el Ecuador, y de conformidad con la orden de la Suprema Personalidad de Dios, se dice que se mueve lenta, rápida o moderadamente. Su trayectoria, ya sea por encima, por debajo o por el mismo plano del Ecuador, entrando así en contacto con diversos signos del Zodíaco, comenzando con Makara [Capricornio], determina que los días sean más cortos, más largos o iguales que las noches.

VERSO 4.

Cuando el Sol pasa por Meṣa [Aries] y Tulā [Libra], el día y la noche tienen la misma duración. Cuando pasa por los cinco signos encabezados por Vṛṣabha [Tauro], la duración de los días aumenta [hasta Cáncer], y luego poco a poco va disminuyendo media hora al mes, hasta que el día y la noche vuelven a ser iguales [en Libra].

VERSO 5.

Cuando el Sol pasa por los cinco signos que comienzan con Vṛścika [Escorpio], la duración de los días disminuye [hasta Capricornio], para luego aumentar gradualmente, mes tras mes, hasta que el día y la noche son iguales [en Aries].

VERSO 6.

Mientras el Sol viaja por el Sur, los días son más largos, y cuando viaja por el Norte, son más largas las noches.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, como antes te dije, los eruditos dicen que el Sol recorre todas las caras de la montaña Mānasottara formando un círculo de 95.100.000 yojanas [1.224.000.000 kilómetros]. Sobre esa montaña, al este del monte Sumeru se encuentra un lugar llamado Devadhān…, que pertenece al rey Indra. Al sur hay otro lugar, Saˆyaman…, cuyo dueño es Yamarāja; al oeste está Nimlocan…, propiedad de VaruŠa; y al norte se encuentra Vibhāvar…, que pertenece al dios de la Luna. En esos lugares, la salida del Sol, el mediodía, la puesta del Sol y la medianoche se producen en momentos bien determinados, y hacen que las entidades vivientes se ocupen en los deberes propios de sus diversas ocupaciones o dejen de ocuparse en ellos.

VERSOS 8 y 9.

Las entidades vivientes que habitan sobre la montaña Sumeru sienten siempre el calor del mediodía, pues el Sol está siempre sobre sus cabezas. El Sol se mueve en sentido contrario al de las agujas del reloj, de frente a las constelaciones y con el monte Sumeru a su izquierda; sin embargo, debido a la influencia del viento Dakṣiṇāvarta, también sigue el sentido de las agujas del reloj, y parece tener el monte Sumeru a su derecha. Si los habitantes de un país ven las primeras luces del Sol, en los países diametralmente opuestos a ese punto se verá el Sol ponerse; y si se traza una línea recta desde un punto en que el Sol señala el mediodía, para los habitantes del país que se encuentre en el extremo contrario de esa línea será medianoche. De manera similar, si los habitantes de un lugar en que el Sol se está ocultando fuesen a los países diametralmente opuestos, no lo verían en la misma situación.

VERSO 10.

El Sol, cuando va desde Devadhān…, la morada de Indra, hasta Saˆyaman…, la morada de Yamarāja, recorre 23.775.000 yojanas [306.000.000 kilómetros] en quince gha˜ikās [seis horas].

VERSO 11.

De la morada de Yamarāja, el Sol se desplaza hasta Nimlocan…, la morada de VaruŠa, y de ahí a Vibhāvar…, la residencia del dios de la Luna, desde donde vuelve a la morada de Indra. Del mismo modo, la Luna, junto con las demás estrellas y planetas, se hace visible en la esfera celestial, se oculta, y vuelve de nuevo a ser visible.

VERSO 12.

De ese modo, la cuadriga del dios del Sol, quien recibe el nombre de tray…maya porque se le adora con las palabras oˆ bh™r bhuvaƒ svaƒ, viaja por las cuatro moradas antes mencionadas a una velocidad de 3.400.800 yojanas [43.783.300 kilómetros] por muh™rta.

VERSO 13.

La cuadriga del dios del Sol tiene una sola rueda, que recibe el nombre de Saˆvatsara. Se considera que los doce meses son sus doce radios, las seis estaciones, las secciones de su llanta, y los tres períodos de cātur-māsya, su cubo, dividido en tres secciones. Un lado del eje que la lleva se apoya en la cima del monte Sumeru, y el otro en la montaña Mānasottara. La rueda, fijada al extremo exterior del eje, da vueltas continuamente sobre la montaña Mānasottara como la rueda de un molino de aceite.

VERSO 14.

Como en un molino de aceite, el primer eje está unido a un segundo eje, cuatro veces más corto que el anterior [3.937.500 yojanas, es decir, 50.693.000 kilómetros]. El extremo superior de ese segundo eje está unido a Dhruvaloka con una cuerda de viento.

VERSO 15.

Mi querido rey, la longitud de la cuadriga del dios del Sol es de 3.600.000 yojanas [46.340.000 kilómetros]; su anchura es cuatro veces menor [900.000 yojanas, es decir, 11.585.000 kilómetros]. Los caballos de la cuadriga, a quienes dan nombre el gāyatr… y otros himnos védicos, han sido uncidos por AruŠadeva a un yugo que también mide 900.000 yojanas de ancho. Esa cuadriga lleva siempre al dios del Sol.

VERSO 16.

AruŠadeva se sienta delante del dios del Sol y se encarga de conducir la cuadriga y controlar los caballos; sin embargo, mira hacia atrás, en dirección al dios del Sol.

VERSO 17.

Ante el dios del Sol están los sesenta mil vālikhilyas, personas santas del tamaño de un pulgar que glorifican al dios del Sol con elocuentes oraciones.

VERSO 18.

De manera similar, hay otros catorce santos, gandharvas, apsarās, nāgas, yakṣas, rākṣasas y semidioses, divididos en grupos de dos, que cada mes reciben nombres diferentes y están continuamente celebrando diversas ceremonias rituales para adorar al Señor Supremo en la forma de S™ryadeva, el poderosísimo semidiós de muchos nombres.

VERSO 19.

Mi querido rey, en su órbita por Bhūmaṇḍala, el dios del Sol recorre una distancia de 95.100.000 yojanas [1.224.000.000 kilómetros] a una velocidad de 2.000 yojanas y dos krośas [25.755 kilómetros] a cada instante.

CAPÍTULO 22.

LAS ÓRBITAS DE LOS PLANETAS.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ya has explicado el hecho de que el dios del Sol, que es supremamente poderoso, gira alrededor de Dhruvaloka con el monte Sumeru y Dhruvaloka a su derecha. Pero al mismo tiempo, tiene delante los signos del Zodíaco, y a su izquierda el Sumeru y Dhruvaloka. ¿Cómo puede aceptarse racionalmente que el dios del Sol avance con el Sumeru y Dhruvaloka a su izquierda, y al mismo tiempo a su derecha?

VERSO 2.

®r… ®ukadeva Gosvāmī respondió con gran claridad: Unas diminutas hormigas se mueven sobre una gran rueda de alfarero mientras ésta gira; puede verse que su movimiento es distinto al de la rueda, pues a veces aparecen en una parte de la rueda, y a veces en otra. Algo parecido ocurre con los signos y constelaciones, a la derecha de los cuales están el Sumeru y Dhruvaloka; se mueven con la rueda del tiempo, y con ellos se mueven el Sol y otros planetas, que son como hormigas. Sin embargo, en momentos distintos, el Sol y los planetas se ven en distintos signos y constelaciones. Esto indica que su movimiento es diferente del movimiento del Zodíaco y del movimiento de la rueda del tiempo propiamente dicha.

VERSO 3.

La causa original de la manifestación cósmica es la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Cuando las grandes personas santas, con plena conciencia del conocimiento védico, ofrecieron oraciones a la Persona Suprema, Él descendió al mundo material en la forma del Sol para bien de todos los planetas y purificación de las actividades fruitivas. Se dividió en doce partes y creó las formas de las estaciones, comenzando con la primavera. De ese modo creó los fenómenos propios de cada estación, como el calor, el frío, etc.

VERSO 4.

Siguiendo el sistema de cuatro varŠas y cuatro āśramas, los hombres generalmente adoran a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, establecido como dios del Sol. Con gran fe, adoran a la Suprema Personalidad de Dios en Su forma de Superalma conforme a las ceremonias rituales transmitidas por los tres Vedas, como el agnihotra y otros actos fruitivos de mayor o menor importancia, y conforme al proceso del yoga místico. De ese modo alcanzan con gran facilidad el objetivo supremo de la vida.

VERSO 5.

El dios del Sol, que es NārāyaŠa, Viṣṇu, el alma de todos los mundos, está situado en el espacio exterior, entre las partes superior e inferior del universo. En su recorrido de doce meses sobre la rueda del tiempo, el Sol entra en contacto con doce signos distintos del Zodíaco, y, conforme a esos signos, recibe doce nombres distintos. Los doce meses en conjunto forman lo que se conoce con el nombre de saˆvatsara, es decir, un año entero. Si se calcula en función de la Luna, un mes está formado de dos quincenas: la quincena de la Luna menguante y la de la Luna creciente. En función de las estrellas, un mes es igual a dos constelaciones y cuarto. Cuando el Sol recorre dos meses, pasa una estación; por esa razón, los cambios de estación se consideran partes del cuerpo del año.

VERSO 6.

De ese modo, el tiempo que tarda el Sol en recorrer la mitad del espacio exterior recibe el nombre de ayana, el período de su trayectoria [en el Norte o en el Sur].

VERSO 7.

El dios del Sol tiene tres velocidades: lenta, rápida y moderada. Para hablar del tiempo que invierte en todo su recorrido alrededor de las esferas del cielo, la Tierra y el espacio, viajando a esas tres velocidades, los sabios eruditos emplean cinco nombres: saˆvatsara, parivatsara, iḍāvatsara, anuvatsara y vatsara.

VERSO 8.

La Luna, que viaja a más velocidad que el Sol, se encuentra 100.000 yojanas [1.290.000 kilómetros] por encima de los rayos del Sol. En dos de sus quincenas, la Luna recorre la distancia equivalente a un saˆvatsara del Sol; en dos días y cuarto recorre el equivalente de un mes solar, y en un día cubre lo que para el Sol es una quincena.

VERSO 9.

En el cuarto creciente, la parte luminosa de la Luna se hace cada día mayor, dando lugar al día de los semidioses y a la noche de los pitās. Sin embargo, el cuarto menguante trae la noche de los semidioses y el día de los pitās. De ese modo, la Luna recorre cada una de las constelaciones de estrellas en treinta muh™rtas [un día entero]. La Luna es fuente de un frescor nectáreo que influye en el crecimiento de las plantas alimenticias; por esa razón, al dios de la Luna se le considera la vida de todas las entidades vivientes y se le da el nombre de J…va, el ser vivo más importante del universo.

VERSO 10.

Por estar plena de potencias, la Luna representa la influencia de la Suprema Personalidad de Dios. Como deidad regente de todas las mentes, la Luna recibe el nombre de Manomaya. Otro de sus nombres, Annamaya, se debe a que da potencia a todas las hierbas y plantas; también se la llama Amṛtamaya, por ser fuente de vida para todas las entidades vivientes. La Luna complace a los semidioses, pitās, seres humanos, mamíferos, aves, reptiles, árboles, plantas y a todas las demás entidades vivientes. Su presencia satisface a todo el mundo. Por ello, recibe también el nombre de Sarvamaya [omnipresente].

VERSO 11.

A 200.000 yojanas [2.580.000 kilómetros] por encima de la Luna hay un grupo de muchas estrellas, fijas a la rueda del tiempo por la voluntad suprema de la Suprema Personalidad de Dios; de ese modo giran con el monte Sumeru a su derecha; su recorrido es distinto a la trayectoria del Sol. Hay veintiocho estrellas importantes, la principal de las cuales es Abhijit.

VERSO 12.

Aproximadamente a 2.580.000 kilómetros por encima de ese grupo de estrellas se encuentra el planeta Venus, que se mueve casi al unísono con el Sol, siguiendo sus ritmos rápido, lento y moderado. Unas veces sigue al Sol por detrás, otras está frente a él, y otras a su lado. Venus anula la influencia de los planetas que representan obstáculos para la caída de la lluvia. Por lo tanto, su presencia es causa de lluvias, y por ello se le considera muy favorable para todos los seres vivos del universo. Esto lo confirman los sabios eruditos.

VERSO 13.

A Mercurio se le compara con Venus porque a veces va detrás del Sol, a veces delante y a veces a su lado. Se encuentra a 2.580.000 kilómetros por encima de Venus, es decir, a 11.610.000 kilómetros de la Tierra. Mercurio, el hijo de la Luna, es casi siempre muy auspicioso para los habitantes del universo, pero cuando no se mueve junto con el Sol, presagia ciclones, tormentas de arena, lluvias irregulares y nubes sin agua. De ese modo, hace que la gente sienta temor debido a una insuficiencia o un exceso de lluvias.

VERSO 14.

El planeta Marte está a 2.580.000 kilómetros por encima de Mercurio y a 14.190.000 kilómetros por encima de la Tierra. Cuando sigue su órbita regular, este planeta recorre cada signo del Zodíaco en tres quincenas; de ese modo recorre los doce signos, uno tras otro. En lo que respecta a la lluvia y otras influencias, casi siempre crea condiciones desfavorables.

VERSO 15.

A 2.580.000 kilómetros por encima de Marte y a 16.770.000 kilómetros por encima de la Tierra está el planeta Júpiter, que recorre cada signo del Zodíaco en el período de un parivatsara. Si no tuerce su trayectoria, Júpiter es muy favorable para los brāhmaṇas del universo.

VERSO 16.

A 2.580.000 kilómetros por encima de Júpiter, y a 19.350.000 kilómetros por encima de la Tierra, se encuentra el planeta Saturno, que tarda treinta meses en recorrer cada signo y treinta anuvatsaras en cubrir todo el círculo zodiacal. Este planeta es casi siempre muy inauspicioso para el universo en general.

VERSO 17.

Situados a 14.190.000 kilómetros por encima de Saturno, y a 33.540.000 por encima de la Tierra, se encuentran los siete sabios santos, que piensan constantemente en el bienestar de los habitantes del universo. En su recorrido, giran en torno a la morada suprema del Señor Viṣṇu, que recibe el nombre de Dhruvaloka, la Estrella Polar.

CAPÍTULO 23.

EL SISTEMA PLANETARIO ŚIŚUMĀRA.

VERSO 1.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, a 1.300.000 yojanas [16.770.000 kilómetros] por encima de los planetas de los siete sabios se encuentra el lugar que los sabios eruditos describen como la morada del Señor Viṣṇu. En él tiene aún hoy su residencia el hijo de Mahārāja Uttānapāda, el gran devoto Mahārāja Dhruva, fuente de vida para todas las entidades vivientes hasta el final de la creación. Agni, Indra, Prajāpati, Kaśyapa y Dharma se reúnen allí para ofrecerle honores y reverencias respetuosas; presentándole siempre el lado derecho, dan vueltas alrededor de él. De las gloriosas actividades de Mahārāja Dhruva te he hablado ya [en el Cuarto Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 2.

Establecida por la suprema voluntad de la Suprema Personalidad de Dios, la Estrella Polar, el planeta de Mahārāja Dhruva, brilla constantemente como pivote central en torno al que giran todas las estrellas y planetas. El muy poderoso factor tiempo, que es invisible y jamás duerme, hace que esos astros giren sin cesar en torno a ella.

VERSO 3.

Cuando se ata un grupo de bueyes a un poste central para trillar el arroz, cada uno de ellos camina alrededor del pivote sin desviarse de la posición que le corresponde, es decir, uno más cerca del poste, otro en medio, y el tercero en la parte de afuera. De manera similar, todos los planetas y los centenares de miles de estrellas giran alrededor de la Estrella Polar, el planeta de Mahārāja Dhruva, siguiendo sus órbitas respectivas, a mayor o menor altura. Atados por la Suprema Personalidad de Dios a la máquina de la naturaleza material conforme a los resultados de sus actos fruitivos, son llevados por el viento alrededor de la Estrella Polar, y así continuarán hasta el final de la creación. Esos planetas flotan en el aire, en la amplitud del espacio, como lo hacen las nubes, que flotan en el cielo cargadas con cientos de toneladas de agua, o como las grandes águilas śyena, que, debido a los resultados de sus actividades pasadas, vuelan a grandes alturas sin posibilidad de caer.

VERSO 4.

La forma de esa gran máquina, constituida por las estrellas y los planetas, es parecida a la de un śiśumāra [delfín] en el agua. A veces se la considera una encarnación de Kṛṣṇa, Vāsudeva. Hay grandes yog…s que meditan en esa forma de Vāsudeva porque es realmente visible.

VERSO 5.

Esa forma de śiśumāra tiene la cabeza hacia abajo y el cuerpo enroscado sobre sí mismo. En el extremo de su cola está el planeta de Dhruva, en la cola propiamente dicha están los planetas de los semidioses Prajāpati, Agni, Indra y Dharma, y en su raíz, los planetas de los semidioses Dhātā y Vidhātā. En el lugar que ocuparían las ancas están los siete sabios santos, como Vasiṣṭha y A‰girā. El cuerpo enroscado del Śiśumāra-cakra se vuelve hacia el lado derecho, donde se encuentran las veintiocho constelaciones que van desde Abhijit hasta Punarvasu. En su lado izquierdo están las catorce estrellas que van de Puṣyā a Uttarāṣāḍhā. De ese modo, su cuerpo está equilibrado, ya que en sus dos flancos hay el mismo número de estrellas. En el lomo del śiśumāra se encuentra el grupo de estrellas denominadas Ajav…th…, y en su abdomen, el Ganges que fluye por el cielo [la Vía Láctea].

VERSO 6.

A la derecha y a la izquierda de donde estaría la cintura del Śiśumāra-cakra se encuentran las estrellas Punarvasu y Puṣyā. En sus pies derecho e izquierdo están šrdrā y Aśleṣā, y en las ventanas derecha e izquierda de su nariz están Abhijit y Uttarāṣāḍhā; ®ravaŠā y Pūrvāṣāḍhā están en sus ojos derecho e izquierdo, y Dhaniṣṭhā y M™la, en sus oídos derecho e izquierdo. Las ocho estrellas que señalan el rumbo Sur, de Maghā a Anurādhā, están en las costillas izquierdas de su cuerpo, y las ocho estrellas que señalan el rumbo Norte, de Mṛgaśīrṣā a P™rvabhādra, están en las costillas del lado derecho. Śatabhiṣā y Jyeṣṭhā están en sus hombros derecho e izquierdo.

VERSO 7.

En la mandíbula superior del śiśumāra está Agasti; en la inferior, Yamarāja; en su boca, Marte; en sus genitales, Saturno; en su nuca, Júpiter; en su pecho, el Sol; y en lo más profundo de su corazón, NārāyaŠa. En su mente está la Luna; en su ombligo, Venus; en sus mamas, los Aśvinī-kumāras. En su aire vital, que recibe el nombre de prāŠāpāna, está Mercurio; en su cuello está Rāhu; los cometas están por todo su cuerpo; y en sus poros están las numerosas estrellas.

VERSO 8.

Mi querido rey, el cuerpo del śiśumāra que así te he descrito debe considerarse la forma externa del Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. Por la mañana, al mediodía y al atardecer, se debe observar en silencio la forma de Śiśumāra-cakra del Señor, y se Le debe adorar con el siguiente mantra: ¡Oh, Señor que has adoptado la forma del tiempo!, ¡oh, Tú, lugar de reposo de todos los planetas que siguen distintas órbitas!, ¡oh, amo de los semidioses!, ¡oh, Persona Suprema!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias y medito en Ti».

VERSO 9.

El cuerpo del Señor Supremo, Viṣṇu, que forma el Śiśumāra-cakra, es el lugar en que reposan todos los semidioses, estrellas y planetas. Quien cante tres veces al día —por la mañana, al mediodía y al atardecer— este mantra de adoración a la Persona Suprema, se liberará, con toda seguridad, de todas las reacciones pecaminosas. Con simplemente ofrecer reverencias a esta forma o recordarla tres veces al día, verá destruidas todas sus actividades pecaminosas recientes.

CAPÍTULO 24.

LOS PLANETAS CELESTIALES SUBTERRÁNEOS.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los historiadores que narraron los Purāṇas dicen que a 10.000 yojanas [129.000 kilómetros] por debajo del Sol se encuentra el planeta Rāhu, que sigue un curso semejante al de las estrellas. La deidad regente de ese planeta es el hijo de Siˆhikā, y es el más abominable de todos los asuras; está completamente incapacitado para ocupar una posición de semidiós o de deidad planetaria, pero ha logrado elevarse hasta ese nivel por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios. Más adelante volveré a hablarte de él.

VERSO 2.

El globo solar, que es fuente de calor, tiene un diámetro de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros]. La extensión de la Luna es de 20.000 yojanas [258.000 kilómetros], y la de Rāhu es de 30.000 yojanas [387.000 kilómetros]. En el pasado, cuando se estaba repartiendo néctar, Rāhu trató de crear perturbaciones entre el Sol y la Luna interponiéndose entre ambos. Rāhu es enemigo del Sol y de la Luna; por esa razón, en los días de Luna nueva y en las noches de Luna llena siempre trata de cubrir su luz.

VERSO 3

Cuando los semidioses del Sol y de la Luna Le informaron del ataque de Rāhu, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, empleó Su disco, el cakra Sudarśana, para protegerles. El cakra Sudarśana es el devoto más querido del Señor y goza del favor del Señor. Incapaz de soportar el intenso calor de su refulgencia, destinado a matar a los no vaiṣṇavas, Rāhu huye de él lleno de temor. Cuando Rāhu perturba al Sol o a la Luna, se produce lo que la gente conoce con el nombre de eclipse.

VERSO 4.

Por debajo de Rāhu, y a una distancia de 10.000 yojanas [129.000 kilómetros], están los planetas Siddhaloka, CāraŠaloka y Vidyādhara-loka.

VERSO 5.

Por debajo de Vidyādhara-loka, CāraŠaloka y Siddhaloka, en el espacio celestial denominado antarikṣa, se encuentran los lugares en que disfrutan los yakṣas, rākṣasas, piśācas, fantasmas y demás. Antarikṣa se extiende por toda la región en que sopla el viento y hay nubes flotando en el aire. Por encima de esa región ya no hay aire.

VERSO 6.

Por debajo de las moradas de los yakṣas y rākṣasas, y a una distancia de 100 yojanas [1.290 kilómetros], se encuentra el planeta Tierra. El vuelo de los cisnes, halcones, águilas y demás grandes aves señala sus límites superiores.

VERSO 7.

Mi querido rey, por debajo de la Tierra hay otros siete planetas, cuyos nombres son Atala, Vitala, Sutala, Talātala, Mahātala, Rasātala y Pātāla. Te he hablado ya de la situación de los sistemas planetarios de la Tierra. Las medidas de ancho y largo de los siete sistemas planetarios inferiores son idénticas a las de la Tierra.

VERSO 8.

En esos siete sistemas planetarios, también conocidos con el nombre de cielos subterráneos [bila-svarga], hay hermosas casas, jardines y lugares para el disfrute de los sentidos, más opulentos incluso que los que se encuentran en los sistemas planetarios superiores, pues los demonios gozan de un elevado nivel de placer de los sentidos, riqueza e influencia. La mayor parte de los habitantes de esos planetas, conocidos con los nombres de daityas, dānavas y nāgas, entran en la vida de familia. Sus esposas, hijos y amigos, así como la sociedad en que viven, están dedicados por entero a la felicidad material ilusoria. Los semidioses ven a veces interrumpido su disfrute de los sentidos, pero los habitantes de estos planetas disfrutan de la vida sin perturbación alguna; de modo que están muy apegados a la felicidad ilusoria.

VERSO 9.

Mi querido rey, en los cielos de imitación conocidos con el nombre de bila- svarga vive un gran demonio llamado Maya Dānava, artista y arquitecto muy experto que ha construido muchas ciudades decoradas con gran esplendor. Todo en ellas es maravilloso: las casas, las murallas, los pórticos, los lugares de asamblea, los templos, con sus patios y recintos anexos, así como los numerosos hoteles en los que encuentran alojamiento los forasteros. Las casas de los líderes de esos planetas están construidas con las piedras más preciosas, y siempre están llenas de nāgas y asuras, así como de otras entidades vivientes, como palomas, loros y otras aves parecidas. En suma, esas ciudades celestiales de imitación son muy hermosas y están decoradas de un modo muy atractivo.

VERSO 10.

Los parques y jardines de esos cielos artificiales superan en belleza a los de los planetas celestiales superiores. Los árboles, abrazados por las enredaderas, se inclinan con el peso de las ramas tiernas cargadas de frutas y flores; todo ello les da un aspecto extraordinariamente hermoso. Es una belleza que podría atraer a cualquiera, inundando su mente en el placer del goce de los sentidos. Hay allí muchos lagos y estanques de aguas claras y transparentes, agitadas con el saltar de los peces y embellecidas con muchas flores, como nenúfares, kuvalayas, kahlāras y lotos azules y rojos. En esos lagos anidan parejas de cakravākas y muchas otras aves acuáticas, siempre felices y gozosas; sus cantos dulces y agradables llenan de satisfacción e inducen al disfrute de los sentidos.

VERSO 11.

En esos planetas subterráneos no brilla el Sol, y por lo tanto, el tiempo no se divide en días y noches. Por esa razón, tampoco existe el temor que produce el paso del tiempo.

VERSO 12.

En ellos habitan grandes serpientes que portan gemas en sus capuchas; la refulgencia de esas gemas disipa la oscuridad en todas direcciones.

VERSO 13.

Los habitantes de esos planetas beben jugos y elixires hechos con hierbas maravillosas, y también se bañan en ellos, gracias a lo cual están libres de toda ansiedad y enfermedad física. No saben lo que son las canas, las arrugas o la invalidez; el brillo de sus cuerpos nunca disminuye; su transpiración no huele mal, y no conocen la fatiga ni la falta de energía y de entusiasmo propias de la vejez.

VERSO 14.

Todo en la vida les es favorable, y no temen a la muerte en ninguna de sus formas, con excepción de la establecida por el tiempo, que es la refulgencia del cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 15.

Cuando el disco Sudarśana entra en esas regiones, las esposas de los demonios abortan, debido al miedo que les inspira su refulgencia.

VERSO 16.

Mi querido rey, ahora te describiré uno por uno los sistemas planetarios inferiores, comenzando con Atala. En ese planeta vive un demonio llamado Bala, hijo de Maya Dānava. Ese demonio creó noventa y seis tipos de poder místico, que algunos mal llamados yog…s y svām…s aprovechan, incluso en la actualidad, para engañar a la gente. El demonio Bala, con simplemente bostezar, creó tres tipos de mujeres, llamadas svairiŠ…, kāmiŠ… y puḿścalī. A las svairiŠ…s les gusta casarse con hombres de su misma clase, a las kāmiŠ…s no les importa el grupo al que pertenezca su esposo, y las puḿścalī cambian constantemente de marido. Cuando un hombre entra en el planeta Atala, esas mujeres inmediatamente lo capturan y le hacen beber una bebida embriagante hecha de una droga denominada hā˜aka [cannabis indica]. Esa bebida dota al hombre de un gran poderío sexual, que las mujeres aprovechan para disfrutar. Una de ellas lo encanta con miradas seductoras, palabras íntimas y sonrisas de amor, para después abrazarlo. De este modo, lo induce a disfrutar con ella de la vida sexual hasta que queda completamente satisfecha. Debido al aumento de su potencia sexual, el hombre se considera más fuerte que diez mil elefantes y cree haber alcanzado la perfección. En verdad, bajo la influencia de la ilusión, y embriagado de orgullo falso, cree que es Dios, e ignora la amenaza de la muerte.

VERSO 17.

Por debajo de Atala está el planeta Vitala, donde el Señor ®iva, a quien se conoce como el amo de las minas de oro, vive con sus acompañantes personales, que son fantasmas y entidades vivientes parecidas. El Señor ®iva, cumpliendo con su función de progenitor, tiene relaciones sexuales con Bhavān…, la progenitora, a fin de producir entidades vivientes; de la mezcla de sus fluidos vitales se genera el río Hā˜ak…. Cuando el fuego encendido por el viento bebe de ese río, chisporrotea y lo escupe; de ese modo se forma el oro denominado hā˜aka, con el cual se adornan los demonios que, con sus esposas, viven felices en el planeta.

VERSO 18.

Por debajo de Vitala hay otro planeta, Sutala, donde vive todavía hoy el gran hijo de Mahārāja Virocana, Bali Mahārāja, famoso por ser el más piadoso de los reyes. Para favorecer al rey del cielo, Indra, el Señor Viṣṇu apareció en la forma de un brahmacārī enano hijo de šditi, y engañó a Bali Mahārāja pidiéndole solamente tres pasos de tierra y quitándole los tres mundos. Muy complacido con Bali Mahārāja por haberle dado todas sus propiedades, el Señor le devolvió su reino y le hizo más rico incluso que el opulento rey Indra. Bali Mahārāja se ocupa todavía hoy en servicio devocional adorando a la Suprema Personalidad de Dios en el planeta Sutala.

VERSO 19.

Mi querido rey, Bali Mahārāja donó todas sus posesiones a la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva; pero nadie debe pensar que las grandes opulencias materiales de que goza en bila-svarga son resultado de su actitud caritativa. La Suprema Personalidad de Dios, que es fuente de vida para todos los seres, vive en el corazón de todos en la forma de la Superalma, la amiga de la entidad viviente; bajo Su dirección, ella disfruta o sufre en el mundo material. Llevado del gran aprecio que le inspiraban las cualidades trascendentales del Señor, Bali Mahārāja ofreció todo lo que tenía a Sus pies de loto. No lo hizo, sin embargo, con la intención de obtener ganancias materiales, sino para volverse un devoto puro. El devoto puro tiene abiertas, sin necesidad de esforzarse por ello, las puertas de la liberación. Nadie debe pensar que Bali Mahārāja recibió tan grandes opulencias materiales por el simple hecho de ser caritativo. Cuando alguien alcanza la posición de devoto puro y su actitud es de amor, por la voluntad del Señor Supremo también puede ser bendecido con una posición material elevada. Sin embargo, no se debe cometer el error de pensar que la opulencia material del devoto es el resultado de su servicio devocional. El verdadero resultado del servicio devocional es el despertar del amor puro por la Suprema Personalidad de Dios, amor que continúa en toda circunstancia.

VERSO 20.

Cuando una persona pronuncia voluntaria o involuntariamente el santo nombre del Señor, aunque sea una sola vez, y aunque lo haga encontrándose agobiada por el hambre, por tropezar con algo o en una caída, inmediatamente se libera de las reacciones de sus pecados pasados. Para obtener ese mismo beneficio, los karm…s enredados en actividades materiales tienen que enfrentarse con muchas dificultades en la práctica del yoga místico y de otros procesos.

VERSO 21.

La Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, Se vende a devotos Suyos como Nārada Muni. En otras palabras, el Señor da a esos devotos amor puro, y Se entrega en persona a quienes Le aman con pureza. Grandes yog…s místicos autorrealizados, como los cuatro Kumāras, obtienen también una gran bienaventuranza trascendental cuando perciben a la Superalma dentro de sí mismos.

VERSO 22.

La Suprema Personalidad de Dios no concedió Su misericordia a Bali Mahārāja en forma de felicidad y opulencia materiales, pues esas cosas hacen olvidar el servicio amoroso del Señor. El resultado de la opulencia material es no poder mantener la mente absorta en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 23.

Como no veía otra forma de quitárselo todo a Bali Mahārāja, la Suprema Personalidad de Dios recurrió a un truco, y, acudiendo a él como un mendigo, le arrebató los tres mundos. A Bali Mahārāja sólo le quedaba el cuerpo, pero el Señor aún no estaba satisfecho. Le hizo prisionero, le ató con las cuerdas de VaruŠa y le arrojó a una cueva en una montaña. Pero Bali Mahārāja era un devoto tan excelso que, a pesar de haber sido despojado de todas sus propiedades y arrojado a una cueva, habló de la siguiente manera.

VERSO 24.

¡Ay! ¡Qué lamentable es que Indra, el rey del cielo, a pesar de ser muy erudito y poderoso, y a pesar de haber elegido a Bṛhaspati como primer ministro y consejero, sea un perfecto ignorante en lo que al avance espiritual se refiere! Tampoco Bṛhaspati es inteligente, pues no ha sabido instruir a su discípulo Indra. Cuando el Señor Vāmanadeva estuvo a su puerta, el rey Indra, en lugar de pedirle una oportunidad de ofrecer servicio amoroso trascendental, se sirvió de Él e hizo que me pidiera una limosna, para así quitarme los tres mundos y aumentar su propia complacencia sensorial. La soberanía sobre los tres mundos es de lo más insignificante, pues todas las opulencias materiales que se puedan poseer duran únicamente lo que un manu, que no es más que una minúscula fracción del tiempo infinito.

VERSO 25.

Bali Mahārāja dijo: Mi abuelo, Prahlāda Mahārāja, es la única persona que comprendió cuál era su verdadero interés personal. El Señor Nṛsiḿhadeva, después de matar a Hiraṇyakaśipu, el padre de Prahlāda, quiso ofrecer a éste el reino de su padre e incluso la liberación del cautiverio material; Prahlāda, sin embargo, no aceptó ninguna de las dos cosas. Pensó que la liberación y la opulencia material son obstáculos en la senda del servicio devocional, y que por lo tanto, esos dones de la Suprema Personalidad de Dios no son Su verdadera misericordia. Por consiguiente, en lugar de aceptar los resultados del karma y del jñāna, Prahlāda Mahārāja simplemente pidió al Señor que le ocupase en el servicio de Su sirviente.

VERSO 26.

Bali Mahārāja dijo: Las personas como nosotros, que todavía estamos apegadas al disfrute material, contaminadas por las modalidades de la naturaleza material y faltas de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, no podemos seguir el sendero supremo de Prahlāda Mahārāja, el excelso devoto del Señor.

VERSO 27.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, ¿cómo podría yo glorificar la personalidad de Bali Mahārāja? La Suprema Personalidad de Dios, el amo de los tres mundos, que es sumamente compasivo con Su devoto, guarda su puerta con una maza en la mano. Cuando RāvaŠa, el poderoso demonio, se acercó allí con intención de derrotar a Bali Mahārāja, Vāmanadeva, con un golpe del dedo gordo de Su pie, lo envió a una distancia de 130.000 kilómetros. De la personalidad y actividades de Bali Mahārāja te hablaré más adelante [en el Octavo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam].

VERSO 28.

Por debajo de Sutala está el planeta llamado Talātala, gobernado por el demonio dānava llamado Maya, quien es el ācārya [maestro] de todos los māyāv…s, personas capaces de invocar los poderes de la brujería. Para bien de los tres mundos, el Señor ®iva, que recibe el nombre de Tripurāri, en cierta ocasión incendió los tres reinos de Maya; sin embargo, más tarde, complacido con él, le devolvió su reino. Desde entonces, Maya Dānava cuenta con la protección del Señor ®iva, y debido a ello piensa, equivocadamente, que ya no tiene por qué temer al cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 29.

El sistema planetario que está por debajo de Talātala recibe el nombre de Mahātala. Es la morada de serpientes de muchas capuchas, descendientes de Kadr™, que siempre están iracundas. De entre ellas, las principales son Kuhaka, Takṣaka, Kāliya y Suṣeṇa. Las serpientes de Mahātala están siempre perturbadas por el temor que sienten de Garuḍa, la montura del Señor Viṣṇu; algunas de ellas, a pesar de la gran ansiedad que sienten, juegan con sus esposas, hijos, amigos y familiares.

VERSO 30.

Por debajo de Mahātala se encuentra el sistema planetario llamado Rasātala, morada de los demoníacos hijos de Diti y de Danu, que reciben los nombres de paŠis, nivāta-kavacas, kāleyas e hiraŠya-puravās…s [los habitantes de HiraŠya-pura]. Todos ellos son enemigos de los semidioses, y viven en agujeros, como las serpientes. Son extraordinariamente crueles y poderosos desde el mismo momento de nacer, y aunque están orgullosos de su fuerza, siempre son vencidos por el cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios, que gobierna sobre todos los sistemas planetarios. Cuando Saramā, una mensajera de Indra, entona una determinada maldición, los serpentinos demonios de Mahātala sienten gran temor de Indra.

VERSO 31.

Por debajo de Rasātala hay otro sistema planetario, conocido con los nombres de Pātāla o Nāgaloka, donde habitan muchas serpientes demoníacas, que son los señores de Nāgaloka. Entre ellas están ®a‰kha, Kulika, Mahāśańkha, ®veta, Dhanañjaya, Dhṛtarāṣṭra, Śańkhacūḍa, Kambala, Aśvatara y Devadatta; la principal es Vāsuki. Todas ellas manifiestan una ira terrible, y tienen muchas capuchas: algunas tienen cinco, otras tienen siete, diez, cien, o hasta mil. Llevan las capuchas adornadas con piedras preciosas; la luz que emana de esas gemas ilumina todo el sistema planetario de bila-svarga.

CAPÍTULO 25.

LAS GLORIAS DEL SEÑOR ANANTA.

VERSO 1.

®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, aproximadamente a 385.000 kilómetros por debajo del planeta Pātāla vive otra encarnación de la Suprema Personalidad de Dios; se trata de la expansión del Señor Viṣṇu conocida con el nombre de Ananta, el Señor Sańkarṣaṇa. Su posición es siempre trascendental; pero debido a que es adorado por el Señor ®iva, la deidad de tamo-guŠa, la oscuridad, a veces recibe el nombre de tāmas…. El Señor Ananta es la Deidad regente de la modalidad material de la ignorancia, así como del ego falso de todas las almas condicionadas. Cuando el ser viviente condicionado piensa: «Yo soy el disfrutador, y este mundo está hecho para mi disfrute», es el Señor Sańkarṣaṇa quien le dicta ese concepto de la vida. De ese modo, el alma condicionada cree ser el Señor Supremo.

VERSO 2.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Este gran universo, que reposa sobre una de los miles de capuchas del Señor Anantadeva, es como una semilla de mostaza blanca. Comparado con la capucha del Señor Ananta, su tamaño es infinitesimal.

VERSO 3.

En el momento de la devastación, el Señor Anantadeva cuando desea destruir toda la creación, se irrita ligeramente. Entonces, de Su entrecejo surge el Rudra de tres ojos, que lleva un tridente. Ese Rudra, conocido con el nombre de Sańkarṣaṇa, es la personificación de los once Rudras o encarnaciones del Señor ®iva, y aparece para destruir toda la creación.

VERSO 4.

Las rosadas y transparentes uñas de los pies de loto del Señor son como piedras preciosas pulidas como espejos. Los devotos puros y los líderes de las serpientes ofrecen con gran devoción reverencias al Señor Sańkarṣaṇa, y se llenan de alegría al ver la hermosura de sus propios rostros reflejada en las uñas de Sus pies. Al contemplar la hermosura de esos rostros, de mejillas adornadas con pendientes deslumbrantes, la vista se complace extraordinariamente.

VERSO 5.

Los brazos del Señor Ananta son atractivos y largos; están adornados con bellas ajorcas y son completamente espirituales. Su color blanco les da el aspecto de columnas de plata. Cuando las hermosas princesas de los reyes serpientes, con la esperanza de obtener la auspiciosa bendición del Señor, ungen Sus brazos con pasta de aguru, pasta de sándalo y ku‰kuma, el contacto con Sus extremidades despierta en ellas deseos lujuriosos. El Señor, comprendiendo sus pensamientos, las mira con una sonrisa misericordiosa, y ellas, al darse cuenta de que Él conoce sus deseos, sienten vergüenza. Entonces contemplan con hermosas sonrisas la cara de loto del Señor, que muestra la delicia del amor por Sus devotos y está embellecida por Sus ojos rojizos, que se mueven suavemente bajo el efecto de la embriaguez.

VERSO 6.

El Señor Sańkarṣaṇa es el océano de ilimitadas cualidades espirituales; por ello se Le conoce con el nombre de Anantadeva. Él no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios. Reside en Su morada, conteniendo Su ira y Su intolerancia para bien de todas las entidades vivientes que pueblan el mundo material.

VERSO 7.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Los semidioses, los demonios, los uragas [semidioses con forma de serpiente], los siddhas, los gandharvas, los vidyādharas y muchos sabios gloriosos ofrecen constantes oraciones al Señor. Debido a la embriaguez, el Señor parece confuso, y Sus ojos, con aspecto de flores en todo su esplendor, se mueven inquietos. Él complace a Sus acompañantes personales, los semidioses principales, con los dulces sonidos que emanan de Su boca. Vestido con ropas azules y adornado con un solo pendiente, lleva sobre la espalda un arado, que sostiene con Sus dos manos, hermosas y bien formadas. Es tan blanco como Indra, el rey celestial, y ciñe Su cintura con un cinturón dorado; alrededor del cuello lleva un collar vaijayant… de flores de tulas… siempre frescas, cuya fragancia de miel embriaga a las abejas que zumban dulcemente a su alrededor, realzando cada vez más la belleza del collar. De ese modo, el Señor disfruta de Sus muy magnánimos pasatiempos.

VERSO 8.

Cuando una persona que desea con mucha sinceridad liberarse de la vida material escucha las glorias de Anantadeva de labios de un maestro espiritual perteneciente a la cadena de sucesión discipular, y, como resultado, medita constantemente en Sańkarṣaṇa, entonces el Señor entra en lo más profundo de su corazón, y allí destruye toda la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza y corta en pedazos el fuerte nudo del corazón, que desde tiempo inmemorial se ha ido apretando cada vez más debido al deseo de dominar la naturaleza material por medio de las actividades fruitivas. Nārada Muni, el hijo del Señor Brahmā, siempre glorifica a Anantadeva en la asamblea de su padre, donde canta versos bienaventurados que él mismo compone, acompañándose con su instrumento de cuerda [o de un cantante celestial] que recibe el nombre de tumburu.

VERSO 9.

Con Su mirada, la Suprema Personalidad de Dios hace que las modalidades de la naturaleza material puedan actuar como causas de la creación, el mantenimiento y la destrucción del universo. El Alma Suprema es ilimitada y no tiene principio; aunque es uno, Se ha manifestado en muchas formas. ¿Cómo puede la sociedad humana comprender los designios del Supremo?

VERSO 10.

Esta manifestación de materia densa y sutil existe dentro de la Suprema Personalidad de Dios. Él, por Su misericordia sin causa hacia Sus devotos, manifiesta diversas formas, todas las cuales son trascendentales. El Señor Supremo es sumamente generoso, y es el amo de todo poder místico. Para conquistar las mentes de Sus devotos y dar placer a sus corazones, adviene en diversas encarnaciones y manifiesta infinidad de pasatiempos.

VERSO 11.

Si una persona, aunque afligida o degradada, canta el santo nombre del Señor, habiéndolo escuchado de labios de un maestro espiritual genuino, se purifica de inmediato. Incluso si lo canta en broma o sin darse cuenta, él y todos los que le escuchan se liberan de todos los pecados. Por lo tanto, ¿cómo puede dejar de cantar el nombre del Señor Śeṣa una persona que busque desenredarse de las garras de la materia? ¿En quién más podría refugiarse?

VERSO 12.

El Señor es ilimitado, y, por lo tanto, nadie puede calcular Su poder. Todo este universo, con todas las grandes montañas, ríos, océanos, árboles y entidades vivientes que lo pueblan, es como un átomo que reposa sobre una de Sus muchos miles de capuchas. ¿Quién podría describir Sus glorias, aun teniendo miles de lenguas?

VERSO 13.

Las grandes y gloriosas cualidades del poderoso Señor Anantadeva no tienen fin. En verdad, Su poderío es ilimitado. Además de ser autosuficiente, es el sostén de todo. Él tiene Su morada por debajo de los sistemas planetarios inferiores y sostiene todo el universo sin dificultad.

VERSO 14.

Mi querido rey, te he descrito por completo la creación del mundo material conforme a las actividades fruitivas y a los deseos de las almas condicionadas, tal como lo he escuchado de labios de mi maestro espiritual. Esas almas condicionadas, que están llenas de deseos materiales, alcanzan diversas posiciones en distintos sistemas planetarios, y de ese modo viven dentro de la creación material.

VERSO 15.

Mi querido rey, hasta aquí te he explicado que la gente, por lo general, actúa conforme a sus deseos, y de ese modo obtienen como resultado distintos tipos de cuerpos en planetas superiores o inferiores. Tú me has preguntado, y yo te he explicado todo lo que he escuchado de las autoridades. ¿Qué más quieres saber ahora?

CAPÍTULO 26.

DESCRIPCIÓN DE LOS PLANETAS INFERNALES.

VERSO 1.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, ¿cuál es la razón de la diversidad de situaciones materiales en que se encuentran las entidades vivientes? Explícame eso, por favor.

VERSO 2.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, en este mundo material, las actividades pueden ser de tres tipos: bajo la influencia de la modalidad de la bondad, bajo la influencia de la pasión, o bajo la modalidad de la ignorancia. Como todo el mundo actúa bajo la influencia de esas tres modalidades de la naturaleza material, los resultados de las actividades también pueden ser de tres tipos. El que actúa influenciado por la modalidad de la bondad es religioso y feliz, el que actúa bajo la influencia de la pasión obtiene una mezcla de desdicha y felicidad, y quien actúa bajo la influencia de la ignorancia siempre es desdichado y vive como un animal. El destino que alcanzan las entidades vivientes varía conforme al grado en que influyen en ellas esas modalidades de la naturaleza.

VERSO 3.

El resultado de las diversas actividades piadosas son diversos niveles de vida celestial; del mismo modo, el que es impío en sus actividades cae en diversas condiciones de vida infernal. Aquellos que actúan bajo la influencia de la modalidad material de la ignorancia se ocupan en actividades impías, y en proporción a su ignorancia, tienen que sufrir en condiciones infernales de diversos tipos. Los sufrimientos de quien actúa bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia debido a la locura, serán los menos rigurosos; el que actúa de modo impío, pero conoce la diferencia entre las actividades piadosas e impías, sufrirá en un infierno de mediana severidad. El peor destino es el de quien actúa de modo impío e ignorante por ateísmo. Debido a la ignorancia, todas las entidades vivientes, desde tiempo inmemorial, se han visto arrastradas por diversos deseos a miles de planetas infernales distintos. Voy a tratar de describírtelos lo mejor que pueda.

VERSO 4.

El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, esas regiones infernales, ¿están fuera del universo, dentro de la cubierta del universo, o en diversas regiones de este mismo planeta?

VERSO 5.

El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī respondió: Todos los planetas infernales se encuentran en el espacio comprendido entre los tres mundos y el océano Garbhodaka. Se encuentran en la parte sur del universo, por debajo de Bhū-maṇḍala y ligeramente por encima de las aguas del océano Garbhodaka. En esa misma región, entre el océano y los sistemas planetarios inferiores, se encuentra también Pitṛloka, cuyos habitantes, encabezados por Agniṣvāttā, meditan en la Suprema Personalidad de Dios en un estado de samādhi profundo y desean siempre el bien de sus familias.

VERSO 6.

El rey de los pitās es Yamarāja, el muy poderoso hijo del dios del Sol. Vive en Pitṛloka en compañía de sus asistentes personales y, rigiéndose por las reglas y regulaciones establecidas por el Señor Supremo, hace que sus agentes, los yamad™tas, lleven ante él a todos los hombres pecaminosos inmediatamente después de que mueren. Una vez bajo su jurisdicción, él los juzga convenientemente conforme a las actividades pecaminosas que cada uno haya realizado, y los envía a uno de los muchos planetas infernales para que reciban su correspondiente castigo.

VERSO 7.

Algunas autoridades dicen que los planetas infernales son veintiuno en total; otros dicen que son veintiocho. Mi querido rey, te hablaré de todos ellos citando sus nombres, formas y características. Los nombres de los diversos infiernos son los siguientes: Tāmisra, Andhatāmisra, Raurava, Mahāraurava, Kumbh…pāka, Kālas™tra, Asipatravana, S™karamukha, Andhak™pa, Kṛmibhojana, Sandaḿśa, Taptas™rmi, Vajrakaṇṭaka-śālmalī, VaitaraŠ…, P™yoda, PrāŠarodha, Viśasana, Lālābhakṣa, Sārameyādana, Av…ci, Ayaƒpāna, Kṣārakardama, Rakṣogaṇa-bhojana, ®™laprota, Dandaśūka, Ava˜a-nirodhana, Paryāvartana y S™c…mukha. Todos esos planetas están destinados como castigo para las entidades vivientes.

VERSO 8.

Mi querido rey, la persona que se apodera de la esposa legítima, los hijos o el dinero de otro, es arrestada en el momento de la muerte por los crueles yamad™tas, quienes la atan con la cuerda del tiempo y la arrastran por la fuerza hasta el planeta infernal llamado Tāmisra. En las profundas tinieblas de ese planeta, los yamad™tas castigan al pecador con golpes e insultos; le hacen pasar hambre, y no le dan nada de beber. De ese modo, los iracundos sirvientes de Yamarāja le causan unos sufrimientos tan intensos que a veces se desmaya debido al castigo.

VERSO 9.

El destino de la persona que se vale de engaños y disimulos para disfrutar de la esposa y de los hijos de otro hombre es el infierno Andhatāmisra. Allí se encuentra en la misma situación que un árbol que está siendo cortado de raíz. Ya antes de llegar a Andhatāmisra, la entidad viviente pecaminosa tiene que padecer sufrimientos insoportables, que le hacen perder la inteligencia y la vista. Ésa es la razón del nombre que los grandes sabios han dado a ese infierno, Andhatāmisra.

VERSO 10.

La persona que identifica el cuerpo con el ser trabaja arduamente día y noche para conseguir dinero con el que mantener los cuerpos de su esposa, sus hijos y el suyo propio. En sus esfuerzos por mantener a su familia, puede llegar a cometer violencia contra otras entidades vivientes. En el momento de la muerte, se verá obligado a abandonar su cuerpo y a su familia, y será arrojado al infierno Raurava, donde tendrá que sufrir las reacciones de su envidia hacia otras criaturas.

VERSO 11.

A lo largo de su vida, la persona envidiosa comete actos de violencia contra muchas entidades vivientes. Por esa razón, después de morir, Yamarāja la lleva a un infierno en que las entidades vivientes a las que ella hizo daño se le aparecen en forma de animales ruru y le causan enormes dolores. Los grandes sabios dan a ese infierno el nombre de Raurava. Los rurus, que por lo común no se ven en este mundo, son más envidiosos que las serpientes.

VERSO 12.

La persona que mantiene su propio cuerpo haciendo daño a otros está obligada a sufrir los castigos del infierno Mahāraurava. Allí, los animales ruru que reciben el nombre de kravyāda la atormentan y comen su carne.

VERSO 13.

Hay personas crueles que, por mantener el cuerpo y dar satisfacción a la lengua, cocinan pobres animales o aves indefensas sin siquiera haberles dado muerte. A esas personas, hasta los antropófagos las condenan. En su siguiente vida, los yamad™tas las llevan al infierno de Kumbh…pāka, donde las fríen en aceite hirviendo.

VERSO 14.

Quien mata a un brāhmaŠa es enviado al infierno Kālas™tra, que abarca una circunferencia de ciento treinta mil kilómetros y está hecho de cobre en toda su extensión. La temperatura de esa superficie de cobre, calentada con fuego desde abajo y por un Sol abrasador por encima, es insoportable, y en ella, el asesino de un brāhmaŠa sufre quemado tanto por dentro como por fuera. Por dentro, arde de hambre y de sed, y por fuera, arde debido al calor abrasador del Sol y al fuego que calienta por debajo la superficie de cobre. Así, unas veces se tiende y otras veces se sienta, se pone en pie o corre de un lugar a otro, padeciendo este suplicio durante tantos miles de años como pelos hay en el cuerpo de un animal.

VERSO 15.

A la persona que se desvía injustificadamente de la senda de los Vedas, los sirvientes de Yamarāja la envían al infierno de Asi-patravana, donde la azotan con látigos. Huyendo del insoportable dolor, corre de un lugar a otro, pero por todas partes tropieza con árboles de palma de hojas cortantes como espadas. Con todo el cuerpo herido, se desmaya a cada paso y clama en voz alta: «¡Ay! ¿Qué puedo hacer ahora?, ¿qué puedo hacer para salvarme?». Éste es el sufrimiento que se impone a quien se desvía de sus principios religiosos.

VERSO 16.

En su siguiente vida, el rey o representante del gobierno que es pecaminoso y castiga a una persona inocente, o que impone un castigo corporal a un brāhmaŠa, es llevado por los yamad™tas al infierno S™kharamukha, donde los muy poderosos sirvientes de Yamarāja lo aplastan del mismo modo que a una caña de azúcar cuando se le exprime el jugo. La entidad viviente pecaminosa llora de modo lastimero y se desmaya, igual que un hombre inocente sometido a castigos. Ése es el resultado de castigar a una persona sin culpa.

VERSO 17.

Por la voluntad del Señor Supremo, algunos seres vivos de nivel inferior, como las pulgas y los mosquitos, chupan la sangre de los seres humanos y de otros animales. Esas criaturas insignificantes no son conscientes de que sus picaduras causan dolor al ser humano. Sin embargo, los seres humanos avanzados, como los brāhmaṇas, kṣatriyas y vaiśyas , tienen mayor grado de conciencia, y saben lo doloroso que es ser matado. Ciertamente, el ser humano con conocimiento incurre en pecado si mata o atormenta a esas criaturas insignificantes, que no tienen capacidad de discriminación. Para castigar a ese hombre pecaminoso, el Señor Supremo le envía al infierno Andhak™pa, donde es atacado por las aves, fieras, reptiles, mosquitos, piojos, gusanos, moscas y demás criaturas a los que atormentó durante su vida, los cuales le atacan desde todas las direcciones y le privan del placer de dormir. Sin poder descansar, vaga constantemente en la oscuridad. Así, en Andhak™pa pasa por los mismos sufrimientos que las criaturas de especies inferiores.

VERSO 18.

A la persona que recibe algún alimento y no lo comparte con sus huéspedes y con los ancianos y niños, sino que prefiere comerlo ella todo, o lo come sin realizar los cinco tipos de sacrificio, no se la considera mejor que un cuervo. Después de morir, es enviada al más abominable de los infiernos, Kṛmibhojana. En ese infierno hay un lago de 100.000 yojanas [1.300.000 kilómetros] de diámetro completamente lleno de gusanos; allí nace con cuerpo de gusano y se alimenta de los demás gusanos, que, a su vez, comen de su cuerpo. A menos que expíe sus pecados antes de morir, el pecador permanecerá en el infernal lago Kṛmibhojana durante tantos años como yojanas de ancho tiene el lago.

VERSO 19.

Mi querido rey, quien robe las joyas o el oro de un brāhmaŠa —o, en verdad, de cualquier otra persona— sin una justificación imperiosa, será enviado al infierno Sandaḿśa, donde le sacarán la piel con tenazas y bolas de hierro al rojo vivo hasta despellejarle y cortar en pedazos todo su cuerpo.

VERSO 20.

El hombre o la mujer que se entregan a relaciones sexuales con un miembro indigno del sexo opuesto, después de morir son castigados por los sirvientes de Yamārāja en el infierno Taptas™rmi, donde se les azota con látigos. Al hombre se le obliga a abrazar la forma de una mujer hecha de hierro candente, y a la mujer se le obliga a hacer lo mismo con la forma de un hombre. Ése es el castigo por las relaciones sexuales ilícitas.

VERSO 21.

La persona que se entrega indiscriminadamente a la vida sexual —incluso con animales— es enviada después de morir al infierno Vajrakaṇṭaka-śālmalī. En ese infierno crece un árbol de seda vegetal lleno de espinas duras como rayos. Los agentes de Yamarāja cuelgan de ese árbol al pecador y lo empujan con fuerza, de modo que las espinas le desgarren todo el cuerpo.

VERSO 22.

La persona que nace en una familia con responsabilidades —como por ejemplo un kṣatriya, un miembro de la realeza o un oficial del gobierno—, pero descuida la ejecución de sus deberes prescritos conforme a los principios religiosos, y debido a ello se degrada, en el momento de la muerte desciende al infernal río VaitaraŠ…. Ese río, que es un infierno en forma de foso, está lleno de animales acuáticos muy feroces. Tan pronto como el pecador es arrojado al río VaitaraŠ…, esos animales acuáticos comienzan a devorarle, pero debido a su vida extremadamente pecaminosa, no abandona el cuerpo; recuerda constantemente sus actividades pecaminosas y sufre lo indecible en ese río, que está lleno de excremento, orina, pus, sangre, pelo, uñas, huesos, médula, carne y grasa.

VERSO 23.

Los desvergonzados maridos de mujeres śūdras de bajo nacimiento viven como los animales, sin limpieza ni buen comportamiento, y sin llevar una vida regulada. Cuando mueren, esas personas son arrojadas al infierno P™yoda, donde tienen que permanecer en un océano de pus, excremento, orina, moco, saliva y otras sustancias impuras. Los śūdras que no consiguen mejorar su condición caen en ese océano y se ven obligados a comer todas esas desagradables sustancias.

VERSO 24.

El miembro de las clases superiores [brāhmaŠa, kṣatriya, o vaiśya] que en esta vida sienta demasiada afición por salir de caza con sus perros, mulas o asnos, para matar animales innecesariamente en el bosque, después de morir será enviado al infierno de PrāŠarodha, donde los sirvientes de Yamarāja le utilizarán como blanco de sus flechas.

VERSO 25.

La persona que está orgullosa de su elevada posición en esta vida y que, llevada por el deseo de prestigio material, ofrece despreocupadamente animales en sacrificio, después de morir es enviada al infierno Viśasana, donde los sirvientes de Yamarāja la matan después de causarle ilimitados sufrimientos.

VERSO 26.

Si un necio que pertenece a una de las clases de nacidos por segunda vez [brāhmaṇas, kṣatriyas y vaiśyas] obliga a su esposa a beber su semen, llevado del deseo lujurioso de tenerla bajo control, después de morir será enviado al infierno Lālābhakṣa, donde le arrojarán a un río de semen y le obligarán a beberlo.

VERSO 27.

En este mundo hay bandidos de profesión que incendian las casas o envenenan a la gente. También hay miembros de la realeza y funcionarios del gobierno que, a veces, saquean a los comerciantes obligándoles a pagar el impuesto sobre la renta o sirviéndose de otros métodos. Después de morir, esos demonios son enviados al infierno Sārameyādana. En ese planeta hay 720 perros hambrientos que, siguiendo las órdenes de los agentes de Yamarāja, devoran a esos pecadores con sus colmillos duros como rayos.

VERSO 28.

La persona que en esta vida presta falso testimonio, o miente en sus relaciones comerciales o al dar caridad, después de morir recibe un severo castigo de los agentes de Yamarāja, quienes le conducen a la cima de una montaña de mil trescientos kilómetros de alto y lo arrojan de cabeza al infierno Av…cimat. En ese infierno no existe protección, y las duras piedras que lo forman son como olas en el mar. En él, sin embargo, no hay agua, por lo cual recibe el nombre de Av…cimat [sin agua]. El pecador es arrojado una y otra vez desde la cima de la montaña, y su cuerpo queda roto en pequeños pedazos; sin embargo, no muere, y tiene que pasar una y otra vez por el mismo suplicio.

VERSO 29.

Todo brāhmaŠa —o mujer casada con un brāhmaŠa— que beba alcohol, será llevado por los agentes de Yamarāja al infierno de Ayaƒpāna. Ese infierno es también el destino de todo kṣatriya, vaiśya o persona sometida a un voto que, bajo la influencia de la ilusión, beba soma-rasa. En Ayaƒpāna, los agentes de Yamarāja, subidos sobre su pecho, le vierten hierro fundido en la boca.

VERSO 30.

La persona ruin y de bajo nacimiento que vive absorta en el orgullo falso y en la idea de que es alguien importante, y que por ello no muestra el debido respeto a quien es más elevado que ella por nacimiento, austeridad, educación, conducta, casta u orden espiritual, es como un muerto incluso mientras vive. Después de morir, es arrojada de cabeza al infierno de Kṣārakardama, donde los agentes de Yamarāja le causan enormes sufrimientos.

VERSO 31.

En este mundo hay hombres y mujeres que sacrifican seres humanos ante Bhairava, Bhadra Kāl…, para luego comer la carne de sus víctimas. Después de morir, los ejecutores de esos sacrificios son llevados a la morada de Yamarāja, donde sus víctimas, en cuerpo de rākṣasa, les cortan en pedazos con sus afiladas espadas. Del mismo modo que los caníbales de este mundo bailan y cantan llenos de júbilo mientras beben la sangre de sus víctimas, esos rākṣasas disfrutan bebiendo la sangre de quienes les sacrificaron y lo festejan del mismo modo.

VERSO 32.

En esta vida, algunas personas brindan refugio a animales y aves que, en la aldea o en un bosque, acuden a ellas en busca de protección; después de hacerles creer que los van a proteger, los hieren con lanzas y lazos y juegan con ellos como si fueran muñecos, causándoles mucho dolor. Después de morir, esas personas son llevadas por los sirvientes de Yamarāja al infierno de ®™laprota, donde les hieren el cuerpo con lanzas afiladas como agujas. Pasan hambre y sed, y muchas aves de pico afilado, como buitres y garzas, vienen de todas partes para picotear sus cuerpos. En medio del sufrimiento de esas torturas, recuerdan las actividades pecaminosas que cometieron en el pasado.

VERSO 33.

Aquellos que en esta vida son envidiosos como serpientes, siempre iracundos y haciendo sufrir a otras entidades vivientes, después de morir caen al infierno Dandaśūka. Mi querido rey, en ese infierno hay serpientes de cinco y de siete cabezas, que devoran a esas personas pecaminosas del mismo modo que una serpiente se traga un ratón.

VERSO 34.

Aquellos que en esta vida encierran a otras entidades vivientes en pozos oscuros, graneros o grutas de la montaña, después de morir son enviados al infierno Ava˜a-nirodhana. Allí se les arroja en pozos oscuros, donde se asfixian en medio de humos y vapores venenosos, sufriendo muy intensamente.

VERSO 35.

El casado que recibe a huéspedes o visitantes con miradas de odio, como si fuera a quemarles con la vista, es enviado al infierno Paryāvartana, en medio de muchos buitres, cuervos, garzas y otras aves que le miran con sus penetrantes ojos hasta que, de pronto, se abalanzan contra él y le arrancan los ojos con gran violencia.

VERSO 36.

El que está muy orgulloso de las riquezas que posee en este mundo o en esta vida, siempre piensa: «¡Qué rico soy!, ¿quién podría compararse conmigo?». Con una visión distorsionada, siempre tiene miedo de que alguien le quite sus riquezas. En verdad, sospecha incluso de sus superiores. Cuando piensa en la posibilidad de perder sus riquezas, el rostro y el corazón se le secan; debido a ello, su expresión es la de un espíritu malvado. Le es imposible ser verdaderamente feliz, y no sabe lo que es estar libre de ansiedad. Por las actividades pecaminosas que realiza para ganar dinero, aumentar sus riquezas y protegerlas, es enviado al infierno de S™c…mukha, donde los alguaciles de Yamarāja cosen todo su cuerpo y lo atraviesan con hilos, como los tejedores cuando fabrican una tela.

VERSO 37.

Mi querido rey Parīkṣit, en la provincia de Yamarāja hay miles de planetas infernales. Todas las personas impías que he mencionado —y muchas otras que no he nombrado— tendrán que sufrir en esos planetas en proporción a su grado de impiedad. Las personas piadosas, sin embargo, entrarán en otros sistemas planetarios, los planetas de los semidioses. Aun así, tanto unos como otros tendrán que regresar a la Tierra cuando agoten los resultados de sus actividades.

VERSO 38.

Ya al principio [en los Cantos Segundo y Tercero del ®r…mad-Bhāgavatam], te he explicado cómo progresar en la senda de la liberación. En los Purāṇas se describe la vasta existencia del universo, que tiene forma de huevo. Se considera que esa enorme forma es el cuerpo externo del Señor, creado por Su energía y las modalidades. Comúnmente se lo conoce con el nombre de virā˜a-r™pa. Quien lea con gran fe la descripción de esa forma externa del Señor, escuche hablar de ella, o la explique a otros con el fin de propagar el bhāgavata-dharma, el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, verá aumentar gradualmente su fe y su devoción. Es muy difícil alcanzar ese estado de conciencia; pero mediante este proceso podemos purificarnos y, poco a poco, llegar a ser conscientes de la Verdad Absoluta Suprema.

VERSO 39.

La persona cuyo interés está en seguir la senda de la liberación y no siente atracción por la senda de la vida condicionada recibe el nombre de yati, devoto. Esa persona debe comenzar por controlar la mente pensando en el virā˜a-r™pa, la gigantesca forma universal del Señor, para después, poco a poco, pensar en la forma espiritual de Kṛṣṇa [sac-cid-ānanda-vigraha], una vez que haya escuchado acerca de ambas formas. De ese modo, su mente se establecerá firmemente en el plano de samādhi, y mediante el servicio devocional llegará a percibir la forma espiritual del Señor, que es el destino de los devotos, alcanzando así el éxito en la vida.

VERSO 40.

Mi querido rey, hasta aquí he descrito para ti el planeta Tierra, además de otros sistemas planetarios y sus regiones [varṣas], junto con sus ríos y montañas. También te he hablado del cielo, los océanos, los sistemas planetarios inferiores, las direcciones, los sistemas planetarios infernales y las estrellas. Todo ello constituye el virā˜a-r™pa, la gigantesca forma material del Señor, en la que reposan las entidades vivientes. De ese modo te he explicado la maravillosa expansión del cuerpo externo del Señor.

FIN DEL QUINTO CANTO.

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SB 4 : Creación de la Cuarta Orden.

CANTO 4.

CAPÍTULO 1. ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

CAPÍTULO 2. DAKṢA MALDICE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 3. CONVERSACIÓN ENTRE EL SEÑOR ®IVA Y SATŸ.

CAPÍTULO 4. SATŸ DEJA SU CUERPO.

CAPÍTULO 5. FRACASO DEL SACRIFICIO DE DAKṢA.

CAPÍTULO 6. BRAHMš SATISFACE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 7. EL SACRIFICIO REALIZADO POR DAKṢA.

CAPÍTULO 8. DHRUVA MAHšRšJA ABANDONA EL HOGAR Y SE VA AL BOSQUE.

CAPÍTULO 9. DHRUVA MAHšRšJA VUELVE A CASA.

CAPÍTULO 10. DHRUVA MAHšRšJA LUCHA CON LOS YAKṢAS.

CAPÍTULO 11. SVšYAMBHUVA MANU ACONSEJA A DHRUVA MAHšRšJA QUE DEJE DE LUCHAR.

CAPÍTULO 12. DHRUVA MAHšRšJA VA DE VUELTA A DIOS.

CAPÍTULO 13. LOS DESCENDIENTES DE DHRUVA MAHšRšJA.

CAPÍTULO 14. HISTORIA DEL REY VENA.

CAPÍTULO 15. ADVENIMIENTO Y CORONACIÓN DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 16. LOS RECITADORES PROFESIONALES ALABAN AL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 17. LA IRA DE MAHšRšJA PṚTHU CONTRA LA TIERRA.

CAPÍTULO 18. PṚTHU MAHšRšJA ORDEÑA A LA TIERRA.

CAPÍTULO 19. LOS CIEN SACRIFICIOS DE CABALLO DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 20. EL SEÑOR VIṢṆU APARECE EN EL RECINTO DE SACRIFICIOS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 21. ENSEÑANZAS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 22. EL ENCUENTRO DE MAHšRšJA PṚTHU CON LOS CUATRO KUMĀRAS.

CAPÍTULO 23. MAHšRšJA PṚTHU VA DE REGRESO AL HOGAR.

CAPÍTULO 24. EL HIMNO DEL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 25. LA PERSONALIDAD DEL REY PURAÑJANA.

CAPÍTULO 26. LA CACERÍA DE PURAÑJANA PROVOCA EL ENFADO DE LA REINA.

CAPÍTULO 27. CAṆḌAVEGA ATACA LA CIUDAD DE PURAÑJANA: LA PERSONALIDAD DE KšLAKANYš.

CAPÍTULO 28. PURAÑJANA SE REENCARNA EN MUJER.

CAPÍTULO 29. CONVERSACIONES ENTRE NšRADA Y EL REY PRšCŸNABARHI.

CAPÍTULO 30. ACTIVIDADES DE LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 31. NšRADA INSTRUYE A LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 1.

ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

VERSO 1.

®r… Maitreya dijo: Svāyambhuva Manu engendró en su esposa Śatarūpā tres hijas, cuyos nombres fueron šk™ti, Devah™ti y Pras™ti.

VERSO 2.

A pesar de que šk™ti tenía dos hermanos, el rey Svāyambhuva Manu se la entregó a Prajāpati Ruci con la condición de que, a cambio, le diera el hijo varón que naciese de ella. Esto lo hizo tras consultar con su esposa, Śatarūpā.

VERSO 3.

Ruci, que era un brāhmaŠa cualificado muy poderoso y había sido designado como uno de los progenitores de las entidades vivientes, engendró en su esposa, šk™ti, un hijo y una hija.

VERSO 4.

De esos dos hijos de šk™ti, el varón era una encarnación directa de la Suprema Personalidad de Dios, y recibió el nombre de Yajña, que es otro nombre del Señor Viṣṇu. La hija era una encarnación parcial de Lakṣmī, la diosa de la fortuna, la consorte eterna del Señor Viṣṇu.

VERSO 5.

Muy contento, Svāyambhuva Manu se llevó con él a Yajña, el hermoso niño, mientras Ruci, su yerno, se quedó con la niña, Dakṣiṇā.

VERSO 6.

Más adelante, el Señor de las ejecuciones rituales de yajñas Se casó con Dakṣiṇā, quien sentía un gran deseo de tener por esposo a la Personalidad de Dios. El Señor también Se sintió muy complacido de tener doce hijos con esa esposa.

VERSO 7.

Los doce hijos de Yajña y Dakṣiṇā recibieron los siguientes nombres: Toṣa, Pratoṣa, Santoṣa, Bhadra, ®ānti, Iḍaspati, Idhma, Kavi, Vibhu, Svahna, Sudeva y Rocana.

VERSO 8.

En la era de Svāyambhuva Manu, estos hijos fueron los semidioses conocidos con el nombre colectivo de Tuṣitas. Mar…ci fue el principal de los siete ṛṣis, y Yajña fue Indra, el rey de los semidioses.

VERSO 9.

Los dos hijos de Svāyambhuva Manu, Priyavrata y Uttānapāda, fueron reyes muy poderosos; en ese período, sus hijos y nietos se extendieron por los tres mundos.

VERSO 10.

Querido hijo mío, Svāyambhuva Manu entregó a Devah™ti, su muy querida hija, a Kardama Muni. Te he hablado ya de ellos, y prácticamente lo has escuchado ya todo acerca de ellos.

VERSO 11.

Svāyambhuva Manu casó a su hija Pras™ti con otro de los progenitores de las entidades vivientes: Dakṣa, el hijo de Brahmā. Los descendientes de Dakṣa se extienden por los tres mundos.

VERSO 12.

Ya te he hablado de las nueve hijas de Kardama Muni, que fueron entregadas a nueve sabios. Ahora te hablaré de los descendientes de esas nueve hijas. Escúchame, por favor.

VERSO 13.

Kalā, la hija de Kardama Muni que se casó con Mar…ci, tuvo dos hijos, cuyos nombres fueron Kaśyapa y P™rŠimā. Sus descendientes se extendieron por todo el mundo.

VERSO 14.

Mi querido Vidura, de estos dos hijos, Kaśyapa y P™rŠimā, P™rŠimā engendró tres hijos, que fueron Viraja, Viśvaga y Devakulyā. De estos tres, Devakulyā fue el agua que lavó los pies de loto de la Personalidad de Dios y que se transformó, más adelante, en el Ganges de los planetas celestiales.

VERSO 15.

Anas™yā, la esposa de Atri Muni, tuvo tres hijos muy famosos —Soma, Dattātreya y Durvāsā—, que fueron representaciones parciales del Señor Viṣṇu, el Señor ®iva y el Señor Brahmā. Soma era una representación parcial del Señor Brahmā, Dattātreya una representación parcial del Señor Viṣṇu, y Durvāsā una representación parcial del Señor ®iva.

VERSO 16.

Después de escuchar esto, Vidura preguntó a Maitreya: Mi querido maestro, ¿cómo es que las tres deidades, Brahmā, Viṣṇu y ®iva, que son el creador, el sustentador y el destructor de la creación entera nacieron de la esposa de Atri Muni?

VERSO 17.

Maitreya dijo: Cuando el Señor Brahmā le ordenó que generase descendientes después de casarse con Anas™yā, Atri Muni y su esposa fueron a ejecutar rigurosas austeridades al valle de la montaña Ṛkṣa.

VERSO 18.

Por ese valle de montaña discurre el río Nirvindhyā. En su ribera hay muchos árboles aśoka y plantas llenas de flores palāśa, y siempre se escucha el dulce sonido de una cascada. Al hermoso paraje llegaron Atri y su esposa.

VERSO 19.

Allí, el gran sabio concentró su mente por medio de los ejercicios respiratorios yóguicos, y controlando con ello todo apego, permaneció de pie sobre una sola pierna, sin comer nada más que aire, y se mantuvo allí, sobre una pierna, durante cien años.

VERSO 20.

Él pensaba: Que el Señor del universo, en quien me he refugiado, tenga la bondad de darme un hijo idéntico a Él.

VERSO 21.

Mientras Atri Muni ejecutaba esas rigurosas austeridades, y como resultado de su ejercicio respiratorio, de su cabeza surgió un fuego abrasador, que fue visto por las tres deidades principales de los tres mundos.

VERSO 22.

En esa ocasión, las tres deidades descendieron a la ermita de Atri Muni, acompañado por los habitantes de los planetas celestiales: gandharvas, siddhas, vidyādharas, nāgas y bellezas celestiales. Todos ellos entraron en el āśrama del gran sabio, que se había hecho famoso por sus austeridades.

VERSO 23.

El sabio se sostenía sobre una sola pierna, pero tan pronto como vio que las tres deidades habían aparecido ante él, se sintió tan complacido de verles a todos juntos que, a pesar de lo mucho que le costaba, se acercó a ellos caminando con una sola pierna.

VERSO 24.

A continuación ofreció oraciones a las tres deidades, que estaban sentados sobre sus monturas —un toro, un cisne y Garuḍa— y llevaban en la mano un tambor, hierba kuśa y un disco. El sabio les presentó sus respetos postrándose en el suelo recto como una vara.

VERSO 25.

Atri Muni se sintió muy complacido al ver que los tres devas eran misericordiosos con él. La refulgencia de sus cuerpos le deslumbraba, y durante unos momentos tuvo que cerrar los ojos.

VERSOS 26 y 27.

Pero como su corazón ya estaba atraído a las deidades de una u otra forma controló sus sentidos, y con las manos juntas y palabras dulces, ofreció oraciones a las deidades regentes del universo. El gran sabio Atri dijo: ¡Oh, Señor Brahmā, Señor Viṣṇu y ®iva! Aceptando las tres modalidades de la naturaleza material, como hacéis cada milenio para la creación, mantenimiento y disolución de la manifestación cósmica, os habéis dividido en tres cuerpos. Os ofrezco a todos mis respetuosas reverencias, y humildemente me atrevo a preguntaros a cuál de los tres he invocado con mi oración.

VERSO 28.

He invocado a la Suprema Personalidad de Dios, deseando tener un hijo como Él y pensando solamente en Él. Pero, aunque Él está muy fuera del alcance de la especulación mental del hombre, habéis venido aquí vosotros tres. Por favor, hacedme saber cómo habéis venido, pues es algo que me causa gran confusión.

VERSO 29.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar a Atri Muni hablar de esa manera, las tres deidades sonrieron, y contestaron dulcemente con las siguientes palabras.

VERSO 30.

Las tres deidades dijeron a Atri Muni: Querido brāhmaŠa, tu determinación es perfecta, y por lo tanto, ocurrirá lo que tú has decidido; no será de otra manera. Los tres somos la misma persona en quién tú estabas meditando, y por ello, los tres hemos venido a ti.

VERSO 31.

Tendrás hijos que representarán manifestaciones parciales de nuestra potencia, y como te deseamos toda buena fortuna, llenarán de gloria tu nombre en todo el mundo.

VERSO 32.

De este modo, mientras la pareja les miraba, las tres deidades —Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara— desaparecieron de aquel lugar, después de conceder a Atri Muni la bendición.

VERSO 33.

A continuación, de la representación parcial de Brahmā les nació el dios de la Luna; de la representación parcial de Viṣṇu nació el gran místico Dattātreya; y de la representación parcial de ®a‰kara [el Señor ®iva] nació Durvāsā. Ahora escucha mi explicación sobre los numerosos hijos de A‰girā.

VERSO 34.

®raddhā, la esposa de A‰girā, tuvo cuatro hijas: Sin…vāl…, Kuh™, Rākā y Anumati.

VERSO 35

Además de estas cuatro hijas, tuvo otros dos hijos. Uno de ellos se llamó Utathya, y el otro fue Bṛhaspati, el sabio erudito.

VERSO 36.

Pulastya y su esposa, Havirbh™, tuvieron un hijo que se llamó Agastya y que en su siguiente nacimiento fue Dahrāgni. Pulastya tuvo además otro gran hijo, Viśravā, que fue un gran santo.

VERSO 37.

Viśravā tuvo dos esposas. La primera fue Iḍaviḍā, de la cual nació Kuvera, el señor de los yakṣas; su siguiente esposa fue Keśinī, de la que nacieron tres hijos: RāvaŠa, KumbhakarŠa y Vibhīṣaṇa.

VERSO 38.

Gati, la esposa del sabio Pulaha, fue madre de tres hijos: Karmaśreṣṭha, Var…yān y Sahiṣṇu, todos los cuales fueron grandes sabios.

VERSO 39.

La esposa de Kratu, Kriyā, fue madre de sesenta mil grandes sabios, los Vālakhilyas. Todos ellos eran muy avanzados en conocimiento espiritual, y ese conocimiento iluminaba sus cuerpos.

VERSO 40.

El gran sabio Vasiṣṭha engendró en su esposa ¶rjā, conocida a veces como Arundhat…, siete sabios inmaculadamente grandes, el primero de los cuales era el sabio Citraketu.

VERSO 41.

Los nombres de estos siete sabios son los siguientes: Citraketu, Suroci, Virajā, Mitra, UlbaŠa, Vasubhṛdyāna y Dyumān. De la otra esposa de Vasiṣṭha nacieron otros hijos muy competentes.

VERSO 42.

Citti, la esposa del sabio Atharva, fue madre de un hijo que recibió el nombre de Aśvaśirā por haber aceptado el gran voto denominado dadhyañca. Escucha ahora, mientras te hablo de los descendientes del sabio Bhṛgu.

VERSO 43.

El sabio Bhṛgu fue muy afortunado. Estaba casado con Khyāti, en la cual engendró dos hijos, Dhātā y Vidhātā, y una hija, ®r…, que era una gran devota de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 44.

El sabio Meru tuvo dos hijas, šyati y Niyati, que entregó en caridad a Dhātā y Vidhātā. šyati y Niyati fueron madres de dos hijos, Mṛkaṇḍa y PrāŠa.

VERSO 45.

Mṛkaṇḍa engendró a Mārkaṇḍeya Muni, y PrāŠa al sabio Vedaśirā, quien engendró a Uśanā [®ukrācārya], también llamado Kavi. Así pues, Kavi también era un descendiente de la dinastía de Bhṛgu.

VERSOS 46 y 47.

Mi querido Vidura, así fue como la descendencia de los sabios y las hijas de Kardama aumentó la población del universo. Cualquiera que escuche con fe la historia de esa dinastía, se liberará de toda reacción pecaminosa. Pras™ti, la otra hija de Manu, se casó con Dakṣa, el hijo de Brahmā.

VERSO 48.

Dakṣa engendró en Pras™ti dieciséis hijas muy hermosas, de ojos como lotos. De esas dieciséis hijas, a trece las casó con Dharma, y a una con Agni.

VERSOS 49, 50, 51 y 52.

De las dos hijas que quedaban, a una la dio en caridad al Pitṛloka, donde reside muy amigablemente, y a la otra la dio al Señor ®iva, quien libera del enredo material a las personas pecaminosas. Los nombres de las trece hijas de Dakṣa entregadas a Dharma son: ®raddhā, Maitr…, Dayā, ®ānti, Tuṣṭi, Puṣṭi, Kriyā, Unnati, Buddhi, Medhā, Titikṣā, Hr… y M™rti. Estas trece hijas fueron madres de los siguientes hijos: ®raddhā tuvo a ®ubha, Maitr…a a Prasāda, Dayā a Abhaya, ®ānti a Sukha, Tuṣṭi a Muda, Puṣṭi a Smaya, Kriyā a Yoga, Unnati a Darpa, Buddhi a Artha, Medhā a Smṛti, Titikṣā a Kṣema, y Hr…a a Praśraya. M™rti, que era el receptáculo de toda cualidad digna de respeto, fue madre de ®r… Nara-NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 53.

Con ocasión del advenimiento de Nara-NārāyaŠa, el mundo entero se llenó de júbilo. Todas las mentes se tranquilizaron, y de este modo, en todas direcciones, el aire, los ríos y las montañas se volvieron agradables.

VERSOS 54 y 55.

En los planetas celestiales las orquestas comenzaron a tocar, y desde el cielo derramaban flores. Los sabios pacíficos recitaban oraciones védicas, y los gandharvas y kinnaras, que habitan en el cielo, cantaban, mientras las hermosas doncellas de los planetas celestiales danzaban. De esta manera, en el momento del advenimiento de Nara-NārāyaŠa eran visibles todas las señales de buena fortuna. En aquel preciso instante, grandes semidioses, como Brahmā, ofrecieron también sus oraciones respetuosas.

VERSO 56.

Los semidioses dijeron: Ofrezcamos nuestras respetuosas reverencias a la trascendental Personalidad de Dios, que creó como energía externa Suya la manifestación cósmica, la cual está situada en Él de la misma manera que el aire y las nubes lo están en el espacio, y que ha aparecido ahora en la forma de Nara- NārāyaŠa Ṛṣi en la casa de Dharma.

VERSO 57.

Que la Suprema Personalidad de Dios, que es el objeto de la comprensión de las Escrituras védicas verdaderamente autorizadas y el creador de la paz y la prosperidad que destruyen todas las miserias del mundo creado, tenga la bondad de posar Su mirada en los semidioses. Su misericordiosa mirada supera la belleza de la inmaculada flor de loto que es el hogar de la diosa de la fortuna.

VERSO 58.

[Maitreya dijo:] ¡Oh, Vidura!, de esta manera los semidioses adoraron con oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, que había aparecido en la forma del sabio Nara-Nārāyaṇa. El Señor les miró con misericordia y seguidamente partió hacia la colina Gandhamādana.

VERSO 59.

Ese mismo Nara-NārāyaŠa Ṛṣi que es una expansión parcial de Kṛṣṇa, ha aparecido ahora en las dinastías de Yadu y de Kuru, tomando las formas de Kṛṣṇa y Arjuna respectivamente, para aliviar al mundo de su carga.

VERSO 60.

La deidad regente del fuego engendró tres hijos en su esposa, Svāhā. Sus nombres son Pāvaka, Pavamāna y ®uci, y se alimentan de las oblaciones que se ofrecen al fuego de sacrificio.

VERSO 61.

Esos tres hijos tuvieron cuarenta y cinco descendientes, también dioses del fuego. Hay, por lo tanto, un total de cuarenta y nueve dioses del fuego, incluyendo a los padres y al abuelo.

VERSO 62.

Esos cuarenta y nueve dioses del fuego son los beneficiarios de las oblaciones que ofrecen en el fuego védico de sacrificio los brāhmaṇas impersonalistas.

VERSO 63.

Los agniṣvāttas, los barhiṣadas, los saumyas y los ājyapas son los pitās. Unos son sāgnika, y otros niragnika. La esposa de todos esos pitās es Svadhā, la hija del rey Dakṣa.

VERSO 64.

Svadhā, que fue ofrecida a los pitās, tuvo dos hijas que se llamaron Vayunā y DhāriŠ…. Eran impersonalistas y expertas en conocimiento trascendental y en conocimiento védico.

VERSO 65.

La decimosexta hija, Sat…, estaba casada con el Señor ®iva. No pudo tener ningún hijo, aunque siempre se ocupó fielmente en el servicio de su esposo.

VERSO 66.

Se debió esto a que su padre, Dakṣa, solía censurar al Señor ®iva a pesar del carácter intachable de éste. De modo que, antes de llegar a la madurez, Sat… abandonó el cuerpo valiéndose del poder místico del yoga.

CAPÍTULO 2.

DAKṢA MALDICE AL SEÑOR ®IVA.

VERSO 1.

Vidura preguntó: ¿Por qué Dakṣa, que tan afectuoso era con su hija, estaba envidioso de ®iva, que es la persona más apacible? ¿Por qué despreció a su hija Sat…?

VERSO 2.

El Señor ®iva, el maestro espiritual del mundo entero, está libre de enemistad, es una personalidad pacífica y está siempre satisfecho en sí mismo. Es el más grande de los semidioses. ¿Cómo es posible que Dakṣa pudiera ser hostil hacia una personalidad tan auspiciosa?

VERSO 3.

Mi querido Maitreya, renunciar a la propia vida es algo muy difícil. ¿Podrías explicarme, por favor, cómo es posible que un yerno y un suegro como ®iva y Dakṣa se enfrentaran con tanta aspereza como para que la gran diosa Sat… abandonara la vida?

VERSO 4.

El sabio Maitreya dijo: En el pasado, los líderes de la creación universal ejecutaron un gran sacrificio en el que se reunieron todos los grandes sabios, filósofos, semidioses y dioses del fuego, junto con sus seguidores.

VERSO 5.

Cuando Dakṣa, el líder de los prajāpatis, entró en la asamblea, el lustre de su cuerpo era tan intenso como la refulgencia del Sol; toda la asamblea se llenó de luz, y ante su presencia, las personalidades allí reunidas perdieron toda importancia.

VERSO 6.

Impresionados por el lustre de su cuerpo, todos los dioses del fuego y demás participantes de aquella gran asamblea, a excepción del Señor Brahmā y del Señor ®iva, dejaron sus asientos y se pusieron en pie, expresando así su respeto por Dakṣa.

VERSO 7.

El Señor Brahmā, que presidía la asamblea, recibió a Dakṣa con las formalidades debidas. Después de presentar sus respetos a Brahmā, Dakṣa, siguiendo su indicación, tomó asiento.

VERSO 8.

Pero antes de sentarse, Dakṣa se sintió muy ofendido de ver que el Señor ®iva permanecía sentado, sin ofrecerle la menor muestra de respeto. En ese momento Dakṣa se puso muy furioso; con los ojos al rojo vivo, insultó al Señor ®iva con durísimas palabras.

VERSO 9.

Escuchadme todos con atención, ¡oh, sabios, brāhmaṇas y dioses del fuego aquí presentes! Escuchadme, por favor, pues hablo de los modales de las personas educadas, y no lo hago por ignorancia ni por envidia.

VERSO 10.

®iva ha arruinado la fama y el buen nombre de los gobernantes del universo, y ha contaminado el sendero de la buena educación. Como no tiene vergüenza, no sabe comportarse.

VERSO 11.

Él me ha reconocido ya como su superior, al casarse con mi hija ante el fuego y los brāhmaṇas. Se ha casado con mi hija, que es igual a Gāyatr…, y ha querido hacerse pasar por una persona honesta.

VERSO 12.

Tiene ojos de mono, pero a pesar de ello se ha casado con mi hija, que tiene los ojos de un cervatillo. Aun así, ¡no se levantó para recibirme, ni le pareció conveniente darme la bienvenida con palabras amables!

VERSO 13.

Yo no tenía el menor deseo de entregar mi hija a esa persona, que ha roto todas las normas de urbanidad. Es impuro, pues no cumple las reglas y regulaciones prescritas, pero me vi obligado a entregarle mi hija, como el que enseña los Vedas a un śūdra.

VERSOS 14 y 15.

Vive en lugares muy sucios, en los crematorios, y anda en compañía de fantasmas y demonios. Desnudo como un loco, riendo y llorando, se unta todo el cuerpo con las cenizas del crematorio. No tiene costumbre de bañarse, y se engalana con un collar de calaveras y huesos. Así pues, ®iva es auspicioso sólo de nombre; en realidad es la criatura más demencial e inauspiciosa. Todos los seres alucinados, los más hundidos en la modalidad de la ignorancia, sienten cariño por él, y él es como un líder para ellos.

VERSO 16.

A pedido del Señor Brahmā, yo le entregué mi casta hija, aunque él carece por completo de limpieza y tiene el corazón lleno de cosas desagradables.

VERSO 17.

El sabio Maitreya continuó: Fue así como Dakṣa, viendo que el Señor ®iva permanecía sentado como si estuviera en contra de él, se lavó las manos y la boca y le maldijo con las siguientes palabras.

VERSO 18.

Los semidioses son dignos de participar de las oblaciones del sacrificio, pero el Señor ®iva, que es el más bajo de todos los semidioses, no debe recibir parte alguna.

VERSO 19.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, a pesar de los ruegos de todos los miembros de la asamblea de sacrificio, Dakṣa, muy iracundo, maldijo al Señor ®iva, salió de la asamblea y regresó a su casa.

VERSO 20.

Nandīśvara, uno de los principales seguidores del Señor ®iva, al darse cuenta de que su señor había sido maldecido, se llenó de ira. Sus ojos enrojecieron, y se dispuso a maldecir a Dakṣa y a todos los brāhmaṇas que, estando allí presentes, habían consentido que Dakṣa maldijese a ®iva con ásperas palabras.

VERSO 21.

Todo aquel que haya aceptado a Dakṣa como la personalidad más importante, desdeñando al Señor ®iva debido a la envidia, tiene poca inteligencia, y por tener una visión dual de las cosas, se verá privado de conocimiento trascendental.

VERSO 22.

Una vida familiar que pasa por ser religiosa pero en la que predomina la atracción por la felicidad material, y por consiguiente, la atracción por las explicaciones superficiales de los Vedas, despoja de su inteligencia al jefe de familia y hace que se apegue a las actividades fruitivas como si fuesen la única realidad.

VERSO 23.

Dakṣa cree que el cuerpo es la única realidad. Ha olvidado el Viṣṇu-pāda, o Viṣṇu-gati, y lo único que le importa es la vida sexual. Por ello, dentro de poco tiempo tendrá cabeza de cabra.

VERSO 24.

Con el cultivo de una educación y una inteligencia materialistas, algunas personas se han vuelto tan torpes como materia muerta, y se enredan como ignorantes en las actividades fruitivas. Personas de esa clase han insultado al Señor ®iva intencionadamente. Que sigan en el ciclo continuo de nacimientos y muertes.

VERSO 25.

Que quienes envidian al Señor ®iva, embrutecidos a causa de la atracción que sienten por el florido lenguaje de las encantadoras promesas de los Vedas, permanezcan apegados siempre a las actividades fruitivas.

VERSO 26.

Estos brāhmaṇas aceptan el sendero de la educación, la austeridad y los votos, sólo como un medio de ganarse el sustento. No podrán distinguir entre lo que se debe y lo que no se debe comer. Conseguirán dinero, mendigando de puerta en puerta, buscando solamente la satisfacción del cuerpo.

VERSO 27.

Cuando Nandīśvara lanzó esta maldición contra los brāhmaṇas de casta, el sabio Bhṛgu reaccionó condenando a los seguidores del Señor ®iva con esta fortísima maldición brahmínica.

VERSO 28.

Ciertamente, aquel que haga el voto de satisfacer al Señor ®iva o siga principios de ese tipo, se volverá un ateo y se desviará de los mandamientos trascendentales de las Escrituras.

VERSO 29.

Los que hacen el voto de adorar al Señor ®iva son tan necios que le imitan dejándose el pelo largo. Una vez iniciados en el culto al Señor ®iva, prefieren mantenerse a base de vino, carne y otras cosas por el estilo.

VERSO 30.

Bhṛgu Muni continuó: Puesto que blasfemas contra los Vedas y los brāhmaṇas, que son seguidores de los principios védicos, debe entenderse que ya te has refugiado en la doctrina del ateísmo.

VERSO 31.

Los Vedas dan los principios regulativos eternos para el progreso auspicioso de la civilización humana, principios que en el pasado se siguieron estrictamente. La Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Janārdana, el bienqueriente de todas las entidades vivientes, es la prueba concluyente de este principio.

VERSO 32.

En verdad que vosotros, los seguidores de Bh™tapati, el Señor ®iva, sin la menor duda descenderéis hasta el nivel del ateísmo por blasfemar contra los principios de los Vedas, que son el sendero puro y supremo de las personas santas.

VERSO 33.

El sabio Maitreya dijo: Ante este intercambio de maldiciones entre sus seguidores y los partidarios de Dakṣa y de Bhṛgu, el Señor ®iva se entristeció mucho. Sin decir nada, abandonó el lugar del sacrificio, seguido por sus discípulos.

VERSO 34.

El sabio Maitreya continuó: ¡Oh, Vidura!, los progenitores de la población del universo ejecutaron entonces un sacrificio que duró miles de años, pues el sacrifico es la mejor manera de adorar al Señor Supremo, Hari, la Personalidad de Dios.

VERSO 35.

Mi querido Vidura, portador de arcos y flechas, después de completar la ejecución de yajña, todos los semidioses participantes en el sacrificio se bañaron en la confluencia del Ganges y el Yamunā. Ese baño se denomina avabhṛtha-snāna. Tras purificar su corazón de este modo, partieron hacia sus respectivas moradas.

CAPÍTULO 3.

CONVERSACIÓN ENTRE EL SEÑOR ®IVA Y SATŸ.

VERSO 1.

Maitreya continuó: De esta manera, la tirantez entre suegro y yerno —Dakṣa y el Señor ®iva— se mantuvo durante un considerable período de tiempo.

VERSO 2.

Cuando el Señor Brahmā designó a Dakṣa como líder de los prajāpatis, de los progenitores de la población, Dakṣa se envaneció enormemente.

VERSO 3.

Dakṣa organizó un sacrificio vājapeya, y adquirió una confianza excesiva en el respaldo del Señor Brahmā. Después ejecutó otro gran sacrificio, denominado Bṛhaspati-sava.

VERSO 4.

Procedentes de distintas partes del universo, muchos Brahmārṣis, grandes sabios, semidioses ancestrales y otros semidioses asistían a la celebración de sacrificio junto con sus esposas, que vestían sus mejores galas.

VERSOS 5, 6 y 7.

Sat…, la casta dama hija de Dakṣa, escuchó las conversaciones de los habitantes del cielo acerca del gran sacrificio que su padre estaba celebrando. Volaban hacia el lugar del sacrificio y pasaban cerca de su residencia, procedentes de todas direcciones. Cuando vio a sus bellísimas esposas, cuyos ojos resplandecían de hermosura e iban vestidas con ropas de gala, adornadas con pendientes, collares y medallones, Sat… se llenó de ansiedad y se dirigió a su esposo, el amo de los bh™tas, con las siguientes palabras.

VERSO 8.

Sat… dijo: Mi querido Señor ®iva, tu suegro está ahora ejecutando grandes sacrificios, y todos los semidioses, invitados por él, se dirigen hacia allí. Si así lo deseas, nosotros también podemos ir.

VERSO 9.

Estoy pensando en mis hermanas, que deben de haber ido con sus esposos a esa gran ceremonia de sacrificio para ver a sus familiares. Yo también deseo ponerme las alhajas que me dio mi padre, y asistir contigo a esa asamblea.

VERSO 10.

Allí deben de estar mis hermanas y las hermanas de mi madre con sus esposos, además de otros muchos familiares afectuosos, así que, si voy, podré verles a todos, y podré ver las banderas al viento y el sacrificio que ejecutarán los grandes sabios. Mi querido esposo, todas estas razones me hacen estar muy ansiosa por ir.

VERSO 11.

El cosmos manifestado es una creación maravillosa, producto de la interacción de las tres modalidades materiales, es decir, de la energía externa del Señor Supremo. Tú conoces esa verdad perfectamente bien. Pero yo no soy más que una pobre mujer, y como sabes, no soy versada en esas cosas. Así que quiero ver de nuevo el lugar en que nací.

VERSO 12.

¡Oh, no nacido! ¡Oh, tú, que tienes la garganta azul! No son solamente mis familiares los que se dirigen hacia allí, sino que también van otras mujeres, vestidas con lujosas ropas y muy bien adornadas, acompañadas por sus esposos y sus amistades. ¡Mira el cielo, qué bonito se ve con sus aviones blancos volando en grupos!

VERSO 13.

¡Oh, príncipe de los semidioses! ¿Cómo no se va a poner impaciente el cuerpo de una hija al escuchar que en la casa de su padre se está celebrando un acontecimiento festivo? Tal vez pienses que no he sido invitada, pero no hay nada de malo en ir a la casa de un amigo, del esposo, del maestro espiritual o del padre sin haber sido invitado.

VERSO 14.

¡Oh, inmortal ®iva!, por favor, sé bueno conmigo y cumple mi deseo. Me has aceptado como la otra mitad de tu cuerpo; así que, por favor, sé bueno conmigo y concédeme lo que te pido.

VERSO 15.

El gran sabio Maitreya dijo: Ante esas palabras de su querida esposa, el Señor ®iva, el liberador de la colina Kailāsa, contestó sonriendo, aunque al mismo tiempo recordó las hirientes y maliciosas palabras que Dakṣa pronunció ante los guardianes de los asuntos universales.

VERSO 16.

El gran señor contestó: Mi querida y hermosa esposa, tú has dicho que se puede ir a casa de un amigo sin haber sido invitado, lo cual es cierto, siempre y cuando el amigo no busque defectos a su huésped debido a la identificación con el cuerpo y acabe irritándose con él.

VERSO 17.

Aunque la educación, la austeridad, la riqueza, la belleza, la juventud y la herencia son las seis cualidades de las personas muy elevadas, el que se enorgullece de poseerlas se ciega, pierde la cordura y no es capaz de reconocer las glorias de grandes personalidades.

VERSO 18.

Aun cuando se trate de un pariente o de un amigo, no se debe visitar la casa de nadie que tenga la mente perturbada y que mire al huésped con el ceño fruncido y los ojos llenos de ira.

VERSO 19.

El Señor ®iva continuó: Las heridas de las flechas de un enemigo no son tan dolorosas como las punzadas de las palabras crueles de un familiar, pues ese dolor continúa lacerando el corazón noche y día.

VERSO 20.

Mi querida esposa de blanca tez; aunque Dakṣa tiene muchas hijas, está claro que tú eres su preferida, pero si vas a su casa no te honrará, debido a que eres mi esposa. Al contrario, te sentirás desgraciada por tu relación conmigo.

VERSO 21.

Aquel que actúa movido por el ego falso siempre está afligido, tanto mental como físicamente, y no puede tolerar la opulencia de las personas autorrealizadas. Incapaz de alcanzar el nivel de autorrealización, siente tanta envidia por esas personas como los demonios por la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 22.

Mi querida y joven esposa, es cierto que los amigos y los familiares se intercambian saludos levantándose, dándose la bienvenida y ofreciéndose reverencias. Pero los que se han elevado al plano trascendental son inteligentes y ofrecen esas muestras de respeto a la Superalma, que está dentro del cuerpo, y no a la persona que se identifica con el cuerpo.

VERSO 23.

Yo estoy siempre ocupado en ofrecer reverencias al Señor Vāsudeva en un estado de conciencia de Kṛṣṇa pura. En ese estado de conciencia de Kṛṣṇa, en que la conciencia es siempre pura, la Suprema Personalidad de Dios Vāsudeva Se revela sin ningún tipo de cubierta.

VERSO 24.

Por lo tanto, no debes ir a ver a tu padre, aunque sea quien te dio el cuerpo, pues él y sus seguidores tienen envidia de mí. Por envidia, ¡oh, muy adorable Sat…!, me ha insultado con palabras crueles a pesar de que soy inocente.

VERSO 25.

Si a pesar de mi consejo, decides ir, sin tener en cuenta mis palabras, no te aguarda un buen futuro. Tú eres muy digna de respeto, y el insulto de tu familiar equivaldrá a tu muerte inmediata.

CAPÍTULO 4.

SATŸ DEJA SU CUERPO.

VERSO 1.

El sabio Maitreya dijo: El Señor ®iva guardó silencio, viendo que Sat…, tras escuchar sus palabras estaba indecisa. Sat… tenía un gran deseo de ir a la casa de su padre para ver a sus familiares, pero al mismo tiempo le asustaba la advertencia del Señor ®iva. Llevada por los vaivenes de su mente, se movía como un columpio, saliendo de la habitación y volviendo a entrar.

VERSO 2.

A Sat… le supo muy mal que se le prohibiese ir a casa de su padre a ver a sus familiares. Debido al afecto que sentía por ellos, se le saltaron las lágrimas. Temblando y muy afligida, miró a su excepcional esposo, el Señor ®iva, como si fuera a fulminarlo con la mirada.

VERSO 3.

A continuación, Sat… dejó a su esposo, el Señor ®iva, quien por afecto le había dado la mitad de su cuerpo. Resollando de ira y desconsuelo, se marchó a casa de su padre. Fue un acto poco inteligente, que se debió a su condición de débil mujer.

VERSO 4.

Cuando vieron que Sat… se marchaba sola y a toda prisa, miles de discípulos del Señor ®iva, encabezados por MaŠimān y Mada y con su toro Nand… al frente, se apresuraron a seguirla, acompañados por los yakṣas.

VERSO 5.

Los discípulos del Señor ®iva dispusieron un asiento para Sat… a lomos de un toro, y le trajeron el pajarillo que ella solía mimar. Le llevaron una flor de loto, un espejo y otros objetos por el estilo para que disfrutase de ellos, y extendieron por encima de ella un gran dosel. Seguida por una banda que cantaba acompañándose de tambores, caracolas y trompetas, la procesión era tan pomposa como un cortejo real.

VERSO 6.

Llegaron entonces a la casa de su padre, y entraron en el recinto en que se celebraba el sacrificio, donde todos estaban cantando los himnos védicos. Allí estaban reunidos los grandes sabios, brāhmaṇas y semidioses, y había muchos animales para el sacrificio, además de potes hechos de arcilla, piedra, oro, hierba o piel, todos los cuales eran indispensables para el sacrificio.

VERSO 7.

Cuando Sat… llegó con sus seguidores al lugar del sacrificio, nadie le brindó una buena acogida, pues todos los presentes temían a Dakṣa. Nadie le dio la bienvenida; sólo su madre y sus hermanas, que, con lágrimas en los ojos y alegría en el rostro, salieron a recibirla y le ofrecieron palabras muy dulces.

VERSO 8.

Aunque fue recibida por su madre y sus hermanas, ella no dio respuesta a sus palabras de acogida, y aunque le ofrecieron un asiento y regalos, ella no aceptó nada, pues su padre no habló con ella, ni le dio la bienvenida interesándose por su bienestar.

VERSO 9.

Presente en el recinto del sacrificio, Sat… vio que no se estaban ofreciendo oblaciones para su esposo, el Señor ®iva. Luego comprendió que su padre no sólo no había invitado al Señor ®iva, sino que además, cuando vio a la excelsa esposa del Señor ®iva, Dakṣa tampoco le dio la bienvenida. Viendo esto, se puso tan iracunda que miró a su padre como si fuese a quemarlo con los ojos.

VERSO 10.

Los seguidores del Señor ®iva, los fantasmas, estaban a punto de herir o matar a Dakṣa, pero Sat… les ordenó que se detuvieran. Estaba muy iracunda y llena de tristeza, y en ese estado de ánimo, habló censurando el proceso fruitivo de ejecuciones de sacrificio, y también a las personas que se enorgullecen de esos sacrificios innecesarios y complicados. Censuró especialmente a su padre, hablando en contra de él en presencia de todos.

VERSO 11.

La bendita diosa dijo: El Señor ®iva es el ser más querido de todas las entidades vivientes. No tiene rival. No quiere demasiado a nadie, y nadie es su enemigo. Nadie más que tú podría envidiar a ese ser universal, que está libre de toda enemistad.

VERSO 12.

Dakṣa, dos veces nacido: Lo único que sabe hacer un hombre como tú es criticar las buenas cualidades ajenas. El Señor ®iva, sin embargo, no sólo no critica a los demás, sino que cuando alguien tiene una buena cualidad, él la realza mucho más. Por desgracia, tú has criticado a un alma tan grande.

VERSO 13.

No es sorprendente que las personas que han identificado su ser con el cuerpo material perecedero se empeñen en burlarse de las grandes almas. Esa envidia de los materialistas es muy buena, porque les hace caer. El polvo de los pies de las grandes personalidades rebaja su posición.

VERSO 14.

Sat… continuó: Mi querido padre, al envidiar al Señor ®iva estás cometiendo la mayor de las ofensas, pues incluso su nombre, compuesto de dos sílabas, śi y va, purifica de todas las actividades pecaminosas. Nadie pasa por alto sus órdenes. El Señor ®iva es siempre puro, y excepto tú, nadie le envidia.

VERSO 15.

Tú tienes envidia del Señor ®iva, que es el amigo de todas las entidades vivientes que pueblan los tres mundos. Él cumple todos los deseos del hombre común, y bendice también a las personalidades elevadas que buscan brahmānanda [felicidad trascendental], pues se ocupan en pensar en sus pies de loto.

VERSO 16.

¿Tú crees que el Señor Brahmā y otras personalidades, que son más grandes y respetables que tú, no conocen a ese personaje inauspicioso que lleva el nombre de «Señor ®iva»? Se relaciona con los demonios en el crematorio, lleva el cabello enmarañado y desordenado por todo el cuerpo, y un collar de cráneos humanos; además, se unta con cenizas del crematorio. Pero a pesar de todas esas cualidades inauspiciosas, grandes personalidades como Brahmā le rinden honores, aceptando las flores ofrecidas a sus pies de loto y sosteniéndolas con gran respeto sobre sus propias cabezas.

VERSO 17.

Sat… continuó: Si alguien escucha a un irresponsable blasfemar contra el amo y controlador de la religión, debe taparse los oídos y marcharse, en caso de que no pueda castigarle. Pero si puede matarle, entonces debe emplear la violencia, cortarle la lengua al blasfemo y matar al ofensor; después, debe abandonar su propia vida.

VERSO 18.

Por lo tanto, no voy a cargar más con este cuerpo indigno que he recibido de ti, que has blasfemado contra el Señor ®iva. Para quien haya tomado comida venenosa, el mejor tratamiento es vomitar.

VERSO 19.

Es mejor cumplir con los propios deberes que criticar los ajenos. Los trascendentalistas elevados pueden a veces prescindir de las reglas y regulaciones de los Vedas, pues no necesitan seguirlas. Son como los semidioses, que viajan por el espacio mientras que los hombres comunes viajan por la superficie de la Tierra.

VERSO 20.

Las directrices de los Vedas regulan dos tipos de actividades: por un lado, las actividades de los apegados al disfrute material, y por otro, las actividades de los que están desapegados de la materia. Y, en función de sus actividades, también las personas pueden ser de dos tipos, bien diferenciados entre sí. Si alguien pretende ver las dos clases de actividades en una misma persona, se contradice. Pero la persona que está situada en el plano trascendental puede hacer caso omiso tanto de unas como de otras.

VERSO 21.

Mi querido padre, ni tú ni tus aduladores podéis siquiera imaginar la opulencia que nosotros poseemos, pues lo que les interesa a quienes se ocupan en actividades fruitivas mediante la ejecución de grandes sacrificios, es satisfacer las necesidades del cuerpo comiendo alimentos ofrecidos en sacrificio. Con sólo desearlo, podemos manifestar nuestras opulencias; sólo las grandes personalidades, que son almas renunciadas y autorrealizadas pueden lograr esto.

VERSO 22.

Eres un ofensor contra los pies de loto del Señor ®iva, y para mi desgracia, mi cuerpo procede del tuyo. Siento mucha vergüenza del parentesco que me une a ti, y reniego de mí misma por tener un cuerpo contaminado por la relación con un ofensor contra los pies de loto de la más grande de las personalidades.

VERSO 23.

Debido al parentesco que me une contigo, nada más oír al Señor ®iva llamándome Dākṣāyaṇī, me deprimo y pierdo el optimismo y la sonrisa. Me siento muy triste de que mi cuerpo, que no es más que una bolsa, proceda de ti. Por esa razón, voy a abandonarlo.

VERSO 24.

El sabio Maitreya dijo a Vidura: ¡Oh, aniquilador de enemigos!, diciendo estas palabras a su padre en el recinto del sacrificio, Sat… se sentó en el suelo mirando hacia el norte. Vestida con ropas de color azafrán, tocó agua para santificarse y cerró los ojos para absorberse en el proceso del yoga místico.

VERSO 25.

En primer lugar se sentó en la postura prescrita, y a continuación llevó hacia arriba el aire vital hasta situarlo en la posición de equilibrio próxima al ombligo. Después elevó el aire vital, mezclado con la inteligencia, hasta el corazón, y luego, gradualmente hasta el conducto pulmonar, y desde ahí, hasta el entrecejo.

VERSO 26.

Fue así como, para abandonar su cuerpo, el mismo cuerpo que se había sentado respetuosa y afectuosamente en el regazo del Señor ®iva, a quien adoran los grandes sabios y santos, Sat…, debido a la ira que su padre le inspiraba, comenzó a meditar en el aire ardiente del interior del cuerpo.

VERSO 27.

Sat… concentró totalmente su meditación en los santos pies de loto de su esposo, el Señor ®iva, quien es el maestro espiritual supremo del mundo entero. De esa manera, se limpió por completo de toda mancha de pecado, y meditando en los elementos ígneos, abandonó el cuerpo envuelta en un fuego ardiente.

VERSO 28.

Cuando Sat…, iracunda, aniquiló su cuerpo, por todo el universo se levantó un clamor tumultuoso. ¿Por qué razón Sat…, la esposa del Señor ®iva, el semidiós más respetable, había abandonado el cuerpo de aquella manera?

VERSO 29.

Dakṣa era Prajāpati, el sustentador de todas las entidades vivientes, y Sat…, además de ser casta, era una gran alma. Resultaba inconcebible que Dakṣa hubiera sido tan irrespetuoso con su propia hija como para que ella abandonase el cuerpo debido a su desprecio.

VERSO 30.

Dakṣa es tan duro de corazón que es indigno de ser brāhmaŠa; por haber ofendido a su hija, por no haber impedido su muerte, y por su gran envidia de la Suprema Personalidad de Dios, su mala fama se propagará por todas partes.

VERSO 31.

Mientras la gente comentaba la asombrosa muerte voluntaria de Sat…, los asistentes que la habían acompañado se dispusieron a matar a Dakṣa con sus armas.

VERSO 32.

Se abrieron paso violentamente, pero Bhṛgu Muni vio el peligro, y ofreciendo oblaciones en el lado sur del fuego de sacrificio, sin perder un instante pronunció unos himnos mántricos del Yajur Veda que podían provocar la muerte inmediata a los destructores de las ejecuciones de yajña.

VERSO 33.

Tan pronto como Bhṛgu Muni ofreció las oblaciones al fuego, se manifestaron muchos miles de semidioses, denominados ṛbhus. Todos ellos habían obtenido su fuerza de Soma, la Luna, y eran muy poderosos.

VERSO 34.

Cuando los semidioses ṛbhu atacaron a los fantasmas y guhyakas con leña a medio quemar tomada del fuego del yajña, los asistentes de Sat… huyeron en todas direcciones y desaparecieron. Ello se debió simplemente a la acción de Brahmā-tejas, el poder brahmínico.

CAPÍTULO 5.

FRACASO DEL SACRIFICIO DE DAKṢA.

VERSO 1.

Maitreya dijo: Cuando el Señor ®iva escuchó de labios de Nārada la noticia de que Sat…, su esposa, había muerto debido al insulto de Prajāpati Dakṣa, y que los semidioses ṛbhu habían expulsado a sus soldados, se puso muy furioso.

VERSO 2.

Extremadamente furioso y mordiéndose los labios, el Señor ®iva se arrancó inmediatamente de la cabeza un pelo que llameaba como el fuego o la electricidad. Se puso en pie y, riendo como un loco, lanzó el cabello contra el suelo.

VERSO 3.

De este modo creó un terrible demonio negro, tan alto como el cielo y tan brillante como tres soles juntos. Sus dientes eran aterradores, y los pelos de su cabeza parecían llamaradas de fuego. Tenía miles de brazos, en los que empuñaba diversas clases de armas, y llevaba un collar de cabezas humanas.

VERSO 4.

Juntando las manos, el gigantesco demonio preguntó: «Mi señor, ¿qué debo hacer?». El Señor ®iva, que recibe el nombre de Bh™tanātha, le ordenó directamente: «Has nacido de mi cuerpo, y por ello eres el jefe de todos mis aliados. Así pues, mata a Dakṣa y a sus soldados en el lugar del sacrificio».

VERSO 5.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, esa persona negra era la personificación de la ira de la Suprema Personalidad de Dios, y estaba dispuesta a ejecutar las órdenes del Señor ®iva. Considerándose capaz de hacer frente a cualquier poder que se le opusiera, caminó dando vueltas alrededor del Señor ®iva.

VERSO 6.

Levantando un clamor tumultuoso, muchos otros soldados del Señor ®iva siguieron a la feroz personalidad. Llevaba un gran tridente, tan espantoso como para matar incluso a la muerte, y en las piernas llevaba ajorcas que parecían rugir.

VERSO 7.

En ese momento, todas las personas reunidas en el recinto del sacrificio —los sacerdotes, el director de la celebración del sacrificio, los brāhmaṇas y las esposas de éstos— se preguntaron de dónde venía aquella oscuridad. Después pudieron entender que era una tormenta de polvo, y se llenaron de ansiedad.

VERSO 8.

Haciendo suposiciones sobre el origen de la tormenta, decían: «No sopla ningún viento, ni pasan vacas por el camino, y esta tormenta no pueden haberla levantado unos bandidos, pues todavía vive el fuerte rey Barhi, que siempre castiga a los ladrones. ¿De dónde viene esta tormenta de polvo? ¿Ha llegado el momento de la disolución del planeta?

VERSO 9.

Junto con las demás mujeres allí reunidas, Pras™ti, la esposa de Dakṣa, presa de la angustia, dijo: Este peligro lo ha creado Dakṣa debido a la muerte de Sat…, que, a pesar de que era completamente inocente, abandonó el cuerpo en presencia de sus hermanas.

VERSO 10.

En el momento de la disolución, el Señor ®iva se suelta el cabello y atraviesa con su tridente a los gobernantes de todas las direcciones. Ríe y danza con orgullo, haciendo ondear las manos de sus víctimas como banderas agitadas en todas direcciones. Es como un trueno que dispersa las nubes por todo el mundo.

VERSO 11.

El gigantesco hombre negro mostró sus espantosos dientes. Con los movimientos de sus cejas, los cuerpos luminosos del cielo se dispersaron, y con su refulgencia, de cegadora intensidad, hizo que su brillo se difuminase. Por la mala conducta que Dakṣa había mostrado, ni siquiera su padre, el Señor Brahmā, se hubiera salvado de aquella inmensa manifestación de ira.

VERSO 12.

Mientras todos estaban conversando, Dakṣa vio presagios de peligro por todas partes, en la Tierra y en el cielo.

VERSO 13.

Mi querido Vidura, los seguidores del Señor ®iva rodearon el recinto de sacrificio. Eran de baja estatura y llevaban armas de distintos tipos; sus cuerpos eran parecidos al del tiburón, negruzcos y amarillentos. Corriendo alrededor del recinto de sacrificio, provocaron los primeros disturbios.

VERSO 14.

Algunos de los soldados echaron abajo los pilares que sustentaban el paŠāl del sacrificio, otros entraron en las habitaciones de las mujeres, otros se pusieron a destruir el recinto de sacrificio, y otros entraron en la cocina y en las habitaciones que servían de residencia.

VERSO 15.

Rompieron todos los potes que se habían hecho para el sacrificio, y algunos se pusieron a apagar el fuego de sacrificio. Otros derribaron la línea de demarcación del recinto de sacrificio, y los hubo que orinaron en él.

VERSO 16.

Unos cortaron el paso a los sabios que huían, otros amenazaron a las mujeres allí reunidas, y algunos apresaron a los semidioses que huían del paŠāl.

VERSO 17.

MaŠimān, uno de los seguidores del Señor ®iva, apresó a Bhṛgu Muni, y V…rabhadra, el demonio negro, a Prajāpati Dakṣa. Otro seguidor, cuyo nombre era Caṇḍeśa, apresó a Pūṣā. Nandīśvara apresó al semidiós Bhaga.

VERSO 18.

La lluvia de piedras era incesante, y todos los sacerdotes y participantes en el sacrificio se encontraban en una situación de enorme sufrimiento. Temiendo por sus vidas, se desperdigaron corriendo en distintas direcciones.

VERSO 19.

V…rabhadra arrancó el bigote a Bhṛgu, que era quien ofrecía las oblaciones al fuego de sacrificio con las manos.

VERSO 20.

Inmediatamente después, V…rabhadra cogió a Bhaga, que había estado moviendo las cejas cuando Dakṣa maldijo al Señor ®iva, muy iracundo, le tiró al suelo y con gran fuerza le arrancó los ojos.

VERSO 21.

Tal como Baladeva le partió los dientes a Dantavakra, el rey de Kali‰ga, en la partida de dados que tuvo lugar en la ceremonia de boda de Aniruddha, V…rabhadra partió los dientes tanto a Dakṣa, que los había enseñado mientras maldecía al Señor ®iva, como a Pūṣā, que también los había enseñado con una sonrisa de aprobación.

VERSO 22.

Después, V…rabhadra, la gigantesca personalidad, se sentó en el pecho de Dakṣa, y con armas afiladas, intentó separarle la cabeza del cuerpo, pero no pudo.

VERSO 23.

Intentó cortarle la cabeza, tanto con himnos como empleando armas, pero de todas las maneras le era difícil hacer el menor rasguño en la piel de Dakṣa. La confusión de V…rabhadra no conocía límites.

VERSO 24.

Entonces vio en el recinto de sacrificio el artilugio de madera que se usaba para matar a los animales, y se sirvió de él para decapitar a Dakṣa.

VERSO 25.

Al ver lo que había hecho V…rabhadra, en el bando del Señor ®iva estaban complacidos y daban gritos de alegría; todos los bh™tas, fantasmas y demonios que habían venido hicieron un sonido estruendoso. En el otro bando, los brāhmaṇas encargados del sacrificio rompieron en exclamaciones de dolor por la muerte de Dakṣa.

VERSO 26.

Recogiendo la cabeza, V…rabhadra la arrojó con gran ira hacia el lado sur del fuego de sacrificio, ofreciéndola como oblación. De esta manera, los seguidores del Señor ®iva asolaron por completo todo el recinto de sacrificio. Finalmente, le prendieron fuego y partieron rumbo a Kailāsa, la morada de su amo.

CAPÍTULO 6.

BRAHMš SATISFACE AL SEÑOR ®IVA.

VERSOS 1 y 2.

Después de su derrota a manos de los soldados del Señor ®iva, que les hirieron con tridentes, espadas y armas por el estilo, todos los sacerdotes, semidioses, y demás miembros de la asamblea de sacrificio, muy temerosos, se dirigieron al Señor Brahmā. Después de ofrecerle reverencias, le explicaron detalladamente todo lo que había ocurrido.

VERSO 3.

Tanto el Señor Brahmā como Viṣṇu sabían ya lo que iba a ocurrir en el sacrificio de Dakṣa, y conociéndolo de antemano, no asistieron a la celebración.

VERSO 4.

El Señor Brahmā, después de escuchar el relato que los semidioses y asistentes al sacrificio hicieron de todo lo ocurrido, respondió: Un sacrificio en el que blasfemáis contra una persona excelsa, ofendiendo sus pies de loto, nunca os puede traer felicidad. No podréis ser felices de esa manera.

VERSO 5.

Habéis negado al Señor ®iva la participación en los resultados del sacrificio, y por lo tanto habéis cometido una ofensa contra sus pies de loto. Con todo, si os dirigís a él sin reparos en vuestra mente, y os rendís a él, postrándoos a sus pies de loto, él se sentirá muy complacido.

VERSO 6.

El Señor Brahmā les advirtió también de que el Señor ®iva es tan poderoso que su ira puede destruir en un instante todos los planetas y a sus príncipes controladores. También les dijo que se encontraba especialmente triste, pues acababa de perder a su querida esposa y estaba además muy afligido por las ingratas palabras de Dakṣa. El Señor Brahmā les sugirió que, dadas las circunstancias, lo más propio era que fueran cuanto antes a pedirle perdón.

VERSO 7.

El Señor Brahmā dijo que no había nadie, ni Indra, ni los sabios, ni ninguna de las personas que se reunieron en el lugar de sacrificio, ni siquiera él mismo, que fuera capaz de medir el poder del Señor ®iva. En esas circunstancias, ¿quién se atrevería a cometer una ofensa contra sus pies de loto?

VERSO 8.

Después de dar estos consejos a los semidioses, pitās y señores de las entidades vivientes, el Señor Brahmā los llevó consigo en dirección a la morada del Señor ®iva, el monte Kailāsa.

VERSO 9.

La morada conocida con el nombre de Kailāsa es rica en hierbas y vegetación, y estando santificada con himnos védicos y con la práctica del yoga místico, sus habitantes nacen como semidioses y tienen todos los poderes místicos. Además de ellos, viven también allí otros seres humanos, los kinnaras y gandharvas, acompañados por sus bellas esposas, que reciben el nombre de apsarās o ángeles.

VERSO 10.

En Kailāsa, hay muchas montañas llenas de piedras preciosas y minerales valiosos y rodeadas por toda clase de plantas y árboles valiosos. Ciervos de distintas clases realzan la belleza de las partes altas de las montañas.

VERSO 11.

Hay muchas cataratas, y en las montañas hay cuevas muy hermosas donde habitan las bellísimas esposas de los místicos.

VERSO 12.

En la montaña Kailāsa siempre se escucha el dulce canto de los pavos reales, y su rítmico sonido se entremezcla con el zumbido de las abejas. Los cucos cantan sin cesar, mientras otros pájaros cuchichean entre sí.

VERSO 13.

Hay allí árboles de gran altura que parecen llamar a los dulces pajarillos con sus largas ramas; cuando las manadas de elefantes recorren sus laderas, la montaña Kailāsa parece moverse bajo sus pasos, y con el resonar de las cataratas, parece como si la montaña entera resonara también.

VERSOS 14 y 15.

De las distintas clases de árboles que adornan la montaña Kailāsa, pueden mencionarse los siguientes nombres: mandāra, pārijāta, sarala, tamāla, tāla, kovidāra, āsana, arjuna, āmra-jāti [mango], kadamba, dh™li-kadamba, nāga, punnāga, campaka, pā˜ala, aśoka, bakula, kunda y kurabaka. Esos árboles, que producen flores de fragante aroma, adornan la montaña por todas partes.

VERSO 16.

Además de éstos, otros árboles que adornan la montaña son: el loto dorado, el árbol de la canela, el mālat…, el kubja, el mallikā y el mādhav….

VERSO 17.

También adornan la montaña Kailāsa el kata, el julara, el árbol de los banianos, el plakṣa, el nyagrodha, el árbol que produce la asafétida, y el que da la fruta jack. También hay beteles y bh™rja-patras, y rājap™gas, zarzamoras, y otros árboles de ese tipo.

VERSO 18.

Hay mangos y árboles priyāla, madhuka e i‰guda. Además de éstos, se encuentran allí el bambú fino, el k…caka y otras variedades de bambú, todos los cuales embellecen el paisaje de la montaña Kailāsa.

VERSOS 19 y 20.

Hay distintas variedades de flores de loto, como las kumuda, utpala y atapatra. El bosque parece un hermoso jardín, y los pequeños lagos están llenos de aves de distintas especies que cuchichean dulcemente. También hay muchos otros tipos de animales, como ciervos, monos, jabalíes, leones, ṛkṣas, alyakas, vacas y asnos salvajes, tigres, venados y muchos otros animales, que disfrutan de la vida a plenitud.

VERSO 21.

Hay distintas clases de ciervos, como el karŠāntra, el ekapada, el aśvāsya, el vṛka y el kast™r…, el ciervo almizclero. Adornando las lagunas de la falda de la montaña hay, además, muchos plataneros.

VERSO 22.

Sat… solía bañarse en un pequeño lago llamado Alakanandā, que es especialmente auspicioso. Después de contemplar la singular belleza de la montaña Kailāsa, todos los semidioses quedaron atónitos ante su gran opulencia.

VERSO 23.

Allí los semidioses contemplaron la maravillosa belleza de la región de Alakā, que está en el bosque de Saugandhika, cuyo nombre significa «lleno de fragancia». El bosque recibe ese nombre porque en él hay gran abundancia de flores de loto.

VERSO 24.

Vieron también los dos ríos llamados Nandā y Alakanandā, ríos santificados por el polvo de los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Govinda.

VERSO 25.

Mi querido Kṣattā, Vidura: Las muchachas celestiales descienden hasta esos ríos en sus aviones, y tras disfrutar de la vida sexual, entran en el agua y se divierten salpicando a sus esposos.

VERSO 26.

Las muchachas de los planetas celestiales dejan el agua amarillenta y fragante, debido al ku‰kuma de sus cuerpos. Entonces acuden a bañarse en el lugar los elefantes acompañados de sus esposas, las elefantas, y también beben agua, a pesar de que no tienen sed.

VERSO 27.

Los aviones de los habitantes del cielo están adornados con perlas, oro y muchas piedras preciosas. Los habitantes celestiales son comparables a las nubes del cielo, decoradas ocasionalmente con el destello de relámpagos.

VERSO 28.

En su viaje, los semidioses sobrevolaron el bosque Saugandhika, que está lleno de toda clase de flores, frutas y árboles de los deseos. Mientras sobrevolaban el bosque, vieron también los dominios de Yakṣeśvara.

VERSO 29.

En ese bosque celestial había muchas aves de cuello rojizo, cuyos dulces sonidos se entremezclaban con el zumbar de las abejas. Los lagos, adornados con gran cantidad de flores de loto de tallo grueso, estaban poblados por cisnes que emitían sus característicos graznidos.

VERSO 30.

Incitados por la influencia de la atmósfera, los elefantes salvajes se dirigieron en manada hacia el bosque de sándalos, y el viento agitó con su soplo la mente de las muchachas allí presentes, haciéndoles desear más disfrute sexual.

VERSO 31.

Vieron también los ghā˜as de baño, cuyas escaleras estaban hechas de vaid™rya- maŠi. El agua estaba llena de flores de loto. Más allá de esos lagos, los semidioses llegaron a un lugar donde había un gran árbol de los banianos.

VERSO 32.

El árbol de los banianos medía mil trescientos kilómetros de altura, y sus ramas cubrían una extensión aproximada de mil kilómetros. Su agradable sombra aliviaba del calor, y sin embargo, no se escuchaba ruido de pájaros.

VERSO 33.

Los semidioses vieron sentado bajo aquel árbol al Señor ®iva, que estaba capacitado para dar la perfección a los yog…s místicos y de liberar a todo el mundo. Tan grave como el tiempo eterno, parecía haber abandonado todo rastro de ira.

VERSO 34.

El Señor ®iva estaba sentado allí, rodeado de personas santas. Con él estaban Kuvera, el señor de los guhyakas, y los cuatro Kumāras, que eran almas ya liberadas. El Señor ®iva se mostraba grave y santo.

VERSO 35.

Los semidioses vieron al Señor ®iva manifestando su perfección como amo de los sentidos, del conocimiento, de las actividades fruitivas y del sendero que conduce a la perfección. Era el amigo del mundo entero, y en virtud del afecto sin reservas que sentía por todos, era muy auspicioso.

VERSO 36.

Estaba sentado sobre una piel de ciervo, practicando toda clase de austeridades. Con el cuerpo untado de cenizas, tenía el aspecto de una nube al atardecer. Sobre el cabello llevaba el signo de la media luna, una representación simbólica.

VERSO 37.

Estaba sentado en una estera de paja y se dirigía a todos los presentes, y en particular al gran sabio Nārada, a quien hablaba acerca de la Verdad Absoluta.

VERSO 38.

Tenía la pierna izquierda sobre el muslo derecho, y la mano izquierda posada en el muslo izquierdo. Con la mano derecha sostenía cuentas rudrākṣa. Esta manera de sentarse se denomina v…rāsana. Sentado en esa postura, esgrimía su dedo en actitud argumentativa.

VERSO 39.

Todos los sabios y semidioses, encabezados por Indra, ofrecieron sus respetuosas reverencias al Señor ®iva con las manos juntas. El Señor ®iva llevaba ropas de color azafrán y estaba absorto en trance. Por su aspecto, parecía el más eminente de los sabios.

VERSO 40.

Tanto los semidioses como los demonios adoraban los pies de loto del Señor ®iva, pero él, tan pronto como vio que entre los semidioses estaba el Señor Brahmā, se levantó, y a pesar de su excelsa posición, le ofreció reverencias postrándose y tocando sus pies de loto, del mismo modo que Vāmanadeva había ofrecido sus respetuosas reverencias a Kaśyapa Muni.

VERSO 41.

Nārada y los demás sabios que estaban con el Señor ®iva ofrecieron también sus respetuosas reverencias al Señor Brahmā. Después de recibir su adoración, el Señor Brahmā, sonriendo, se dirigió al Señor ®iva.

VERSO 42.

El Señor Brahmā dijo: Mi querido Señor ®iva, sé que tú eres el controlador de toda la manifestación cósmica, de la cual eres simultáneamente padre y madre. Eres además el Brahman Supremo que está más allá de esa manifestación. Yo te conozco de esta forma.

VERSO 43.

Mi querido señor, tú creas, mantienes y aniquilas la manifestación cósmica mediante la expansión de tu persona, exactamente como una araña crea, mantiene y retrae su tela.

VERSO 44.

Mi querido señor, Tu Señoría, por medio de Dakṣa, ha implantado el sistema de sacrificios, por el cual podemos obtener los beneficios de las actividades religiosas y la prosperidad económica. La respetabilidad de la institución de cuatro varŠas y cuatro āśramas radica en tus principios regulativos. Por lo tanto, los brāhmaṇas hacen voto de seguir estrictamente ese sistema.

VERSO 45.

¡Oh, señor!, ¡oh, tú, el más auspicioso!, tú has fijado los planetas celestiales, los VaikuŠ˜has espirituales y la esfera del Brahman impersonal como los respectivos destinos de los ejecutantes de actividades auspiciosas. De la misma manera, a otros, que son malvados, les destinas a infiernos horribles y espantosos. A pesar de todo, a veces vemos que sucede lo contrario. Es muy difícil averiguar a qué se debe esto.

VERSO 46.

Mi querido señor, en verdad, los devotos que han dedicado por completo su vida a tus pies de loto observan tu presencia como Paramātmā en todos los seres. Con esa visión, ellos no hacen diferencias entre los seres vivos, y tratan a todas las entidades vivientes con ecuanimidad. Nunca se dejan llevar por la ira; es decir, no son como los animales, que no pueden ver nada sin hacer diferencias.

VERSO 47.

Las personas que hacen diferencias entre unas cosas y otras, que simplemente están apegadas a las actividades fruitivas, que tienen una mentalidad ruin, que sienten dolor siempre que ven a los demás en condiciones prósperas y, por esa razón, les hacen sufrir con palabras ásperas e hirientes, están muertas ya, pues la providencia las ha matado. No es necesario que una personalidad gloriosa como tú les mate de nuevo.

VERSO 48.

Mi querido señor, aunque los materialistas, que de por sí están confundidos bajo la insuperable energía ilusoria del Dios Supremo, en ciertas ocasiones cometan ofensas, la persona santa, con compasión, no lo toma en serio. Sabiendo que cometen ofensas porque están bajo el yugo de la energía ilusoria, el santo no manifiesta su potencia para hacerles frente.

VERSO 49.

Mi querido señor, tú nunca quedas confundido bajo la formidable influencia de la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón, eres omnisciente y debes ser misericordioso y compasivo con aquellos que, confundidos por esa misma energía ilusoria, están muy apegados a las actividades fruitivas.

VERSO 50.

Mi querido señor ®iva, tú eres el beneficiario de una parte del sacrificio, y eres quien otorga el resultado. Los malos sacerdotes no te entregaron tu parte, y por esa razón lo destruiste todo, y el sacrificio está inacabado. Ahora puedes hacer lo que sea necesario y tomar la parte a que tienes derecho.

VERSO 51.

Mi querido señor, que por tu misericordia el ejecutor del sacrificio [el rey Dakṣa] vuelva a la vida, que Bhaga recupere los ojos, Bhṛgu el bigote, y Pūṣā los dientes.

VERSO 52.

¡Oh, señor ®iva!, que por tu gracia los semidioses y sacerdotes a quienes tus soldados rompieron los miembros se recuperen de las heridas.

VERSO 53.

¡Oh, destructor del sacrificio!, por favor, toma tu porción y permite, por tu gracia, que el sacrificio se complete.

CAPÍTULO 7.

EL SACRIFICIO REALIZADO POR DAKṢA.

VERSO 1.

El sabio Maitreya dijo: ¡Oh, Vidura, de poderosos brazos!, el Señor ®iva, satisfecho con las palabras del Señor Brahmā, le respondió con las siguientes palabras.

VERSO 2.

El Señor ®iva dijo: Mi querido padre, Brahmā, esos semidioses son infantiles y poco inteligentes, y por esa razón, yo no presto atención a sus ofensas. No las tomo en serio, y les he castigado solamente para corregirles.

VERSO 3.

El Señor ®iva continuó: La cabeza de Dakṣa ha quedado reducida a cenizas; por lo tanto, tendrá una cabeza de cabra. El semidiós de nombre Bhaga podrá ver su parte del sacrificio a través de los ojos de Mitra.

VERSO 4.

El semidiós Pūṣā sólo podrá masticar con los dientes de sus discípulos, y si está solo, tendrá que contentarse comiendo una masa hecha de harina de garbanzo. Pero los semidioses que han decidido darme mi parte del sacrificio se recobrarán de todas sus heridas.

VERSO 5.

Los que han perdido los brazos, tendrán que trabajar con los brazos de Aśvinī-kumāra, y los que han perdido las manos, tendrán que valerse con las manos de Pūṣā. Los sacerdotes también tendrán que actuar de esa manera. En cuanto a Bhṛgu, tendrá la barba de la cabeza de cabra.

VERSO 6.

El gran sabio Maitreya dijo: Todas las personalidades allí presentes sintieron una profunda satisfacción en sus corazones cuando escucharon las palabras del Señor ®iva, quien es el principal entre los dispensadores de bendiciones.

VERSO 7.

A continuación, Bhṛgu, el principal de los grandes sabios, invitó al Señor ®iva al recinto de sacrificio, y todos ellos —los semidioses, los sabios, el Señor ®iva y el Señor Brahmā— fueron al lugar donde se estaba ejecutando el gran sacrificio.

VERSO 8.

Siguiendo cuidadosamente las indicaciones del Señor ®iva, el cuerpo de Dakṣa fue unido a la cabeza del animal que se iba a sacrificar en el yajña.

VERSO 9.

Tan pronto como se fijó la cabeza del animal en el cuerpo de Dakṣa, éste recobró la conciencia; como si despertase de un sueño, el rey se encontró al Señor ®iva de pie ante él.

VERSO 10.

En aquel momento, cuando Dakṣa vio al Señor ®iva, que viaja montado en un toro, su corazón, contaminado por la envidia que sentía contra él, inmediatamente se purificó, tal como las aguas de un lago se purifican con la lluvia del otoño.

VERSO 11.

El rey Dakṣa quiso ofrecer oraciones al Señor ®iva, pero con el recuerdo de la desventurada muerte de su hija Sat…, los ojos se le llenaron de lágrimas; el sentimiento le ahogaba la voz, y no podía decir nada.

VERSO 12.

En ese momento, el rey Dakṣa, con profundos sentimientos de amor y afecto, prácticamente había recobrado ya su buen juicio. Haciendo un gran esfuerzo, serenó su mente, contuvo sus sentimientos, y con pureza de conciencia, ofreció oraciones al Señor ®iva.

VERSO 13.

El rey Dakṣa dijo: Mi querido Señor ®iva, he cometido una gran ofensa contra ti, pero tú eres tan bondadoso que, en lugar de privarme de tu misericordia, me has hecho un gran favor, castigándome. Tú y el Señor Viṣṇu nunca dejáis de lado a los brāhmaṇas, ni siquiera si somos inútiles e incompetentes. Nunca me habríais abandonado, pues estoy dedicado a la celebración de sacrificios.

VERSO 14.

Mi querido Señor ®iva, tú, el grande y poderoso, fuiste creado por primera vez a partir de la boca del Señor Brahmā para proteger a los brāhmaṇas en su sendero de educación, austeridades, votos y autorrealización. Como protector de los brāhmaṇas, siempre proteges los principios regulativos que ellos siguen, como el pastorcillo que protege a las vacas con el palo que lleva en la mano.

VERSO 15.

Yo no conocía toda tu gloria, y ante toda la asamblea te lancé palabras hirientes como flechas, pero tú ni siquiera las tuviste en cuenta. Mi desobediencia contra ti, que eres la personalidad más digna de respeto, me llevaba a las profundidades del infierno, pero tuviste compasión de mí y me salvaste imponiéndome un castigo. Te ruego que, por tu misericordia, te sientas complacido, ya que yo, con mis palabras, no puedo satisfacerte.

VERSO 16.

El gran sabio Maitreya dijo: Tras recibir de este modo el perdón del Señor ®iva, el rey Dakṣa, con el permiso del Señor Brahmā, emprendió de nuevo la celebración del yajña, junto con los grandes sabios eruditos, sacerdotes y demás participantes.

VERSO 17.

A continuación, y para reanudar las actividades de sacrificio, los brāhmaṇas empezaron por purificar el recinto del sacrificio de la contaminación debida al contacto de V…rabhadra y los demás seres fantasmales, los seguidores del Señor ®iva. Después dispusieron lo necesario para ofrecer al fuego las oblaciones puroḍāśa.

VERSO 18.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Mi querido Vidura, tan pronto como el rey Dakṣa, con una meditación pura, pronunció los mantras del Yajur Veda y ofreció la mantequilla clarificada, el Señor Viṣṇu apareció allí en Su forma original de NārāyaŠa.

VERSO 19.

El Señor NārāyaŠa estaba sentado en la espalda de Stotra, Garuḍa, el de las grandes alas. En el mismo instante en que el Señor apareció, todas las direcciones se iluminaron, y el brillo de Brahmā y los que estaban allí presentes disminuyó.

VERSO 20.

Su color era negruzco; Sus ropas, amarillas como el oro; y Su yelmo, resplandeciente como el Sol. Su cabello, del color de las abejas negras, emitía reflejos azulados, y llevaba pendientes adornándole el rostro. En Sus ocho manos, enjoyadas con pulseras y brazaletes de oro, sostenía una caracola, un disco, una maza, una flor de loto, una flecha, un arco, un escudo y una espada. Su cuerpo era como un árbol florido primorosamente adornado con flores.

VERSO 21.

El Señor Viṣṇu tenía un aspecto extraordinariamente hermoso, debido a que en Su pecho, que estaba adornado con un collar de flores, estaba la diosa de la fortuna. Su rostro lo adornaba una bellísima sonrisa capaz de cautivar al mundo entero, y en especial, a los devotos. A ambos lados del Señor había abanicos de pelo blanco, que eran como cisnes blancos. Por encima de Él había un dosel blanco que recordaba a la Luna.

VERSO 22.

Tan pronto como el Señor Viṣṇu Se manifestó, todos los semidioses —el Señor Brahmā y el Señor ®iva, los gandharvas y todos los allí presentes—, ofrecieron sus respetuosas reverencias, postrándose completamente tendidos ante Él.

VERSO 23.

Ante la deslumbrante refulgencia del cuerpo de NārāyaŠa, el brillo corporal de los allí presentes se desvaneció, y todos guardaron silencio. Con admiración y reverencia, y temerosos, se llevaron las manos a la frente y se dispusieron a ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Adhokṣaja.

VERSO 24.

Entre los semidioses, ni siquiera Brahmā tenía la suficiente capacidad mental para alcanzar a comprender las ilimitadas glorias del Señor Supremo; a pesar de ello, por la gracia del Señor, todos pudieron percibir la forma trascendental de la Suprema Personalidad de Dios. Sólo por Su gracia pudieron ofrecerle oraciones respetuosas conforme a sus propias capacidades.

VERSO 25.

Cuando el Señor Viṣṇu aceptó las oblaciones ofrecidas en el sacrificio, Dakṣa, el Prajāpati, con gran placer comenzó a ofrecerle oraciones respetuosas. La Suprema Personalidad de Dios es en realidad el amo de todos los sacrificios y el preceptor de todos los prajāpatis. A Él Le sirven incluso personalidades tan excelsas como Nanda y Sunanda.

VERSO 26.

Dakṣa dijo a la Suprema Personalidad de Dios: Mi querido Señor, Tú eres trascendental a todas las posiciones especulativas. Eres completamente espiritual, estás libre de temor, y la energía material está siempre bajo Tu control. Incluso cuando apareces en la energía material, estás en la situación trascendental. Como eres autosuficiente por completo, siempre estás libre de la contaminación material.

VERSO 27.

Los sacerdotes se dirigieron al Señor diciendo: ¡Oh, Señor trascendental a la contaminación material!, la maldición de los hombres del Señor ®iva ha hecho que nos apeguemos a las actividades fruitivas, de manera que ahora somos caídos y no sabemos nada acerca de Ti. Al contrario, bajo el pretexto de ejecutar rituales de yajña, estamos enredados en los mandamientos de las tres secciones del conocimiento védico. Sabemos que Tú lo has dispuesto todo para que cada semidiós reciba la parte que le corresponde.

VERSO 28.

Los miembros de la asamblea se dirigieron al Señor, diciendo: ¡Oh, Tú, único refugio de los que sufren!, en esta fortaleza inexpugnable que es la existencia condicionada, el factor tiempo es como una serpiente que acecha en busca de la oportunidad de picar. El mundo está lleno de fosos de supuesta felicidad y aflicción, en los cuales hay muchos animales feroces siempre listos para atacar. El fuego de la lamentación nunca deja de arder, y el espejismo de la falsa felicidad nunca deja de ejercer su atracción, pero no hay donde refugiarse de ellos. Enredadas en el ciclo de nacimientos y muertes, las personas necias viven abrumadas con el desempeño de lo que consideran sus deberes, y no sabemos cuándo van a aceptar el refugio de Tus pies de loto.

VERSO 29.

El Señor ®iva dijo: Mi querido Señor, mi mente y mi conciencia siempre están fijas en Tus pies de loto, que por ser dignos de adoración, todos los grandes sabios liberados veneran como fuente de toda bendición y de satisfacción de todos los deseos. Con la mente fija en Tus pies de loto, las blasfemias de los que proclaman que mis actividades son impuras han dejado de perturbarme. No me preocupo de sus acusaciones, y como Tú, que Te muestras compasivo con todas las entidades vivientes, les disculpo por compasión.

VERSO 30.

®r… Bhṛgu dijo: Mi querido Señor, todas las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā, que es la más elevada, hasta la pequeña hormiga, están bajo la influencia del hechizo insuperable de la energía ilusoria, ignorando cuál es su posición constitucional. Todos creen en el concepto corporal y están sumergidos en la oscuridad de la ilusión. En realidad no pueden entender que Tú, como Superalma, vives en todas las entidades vivientes. Tampoco pueden entender Tu posición absoluta. Pero Tú eres el amigo y protector eterno de todas las almas que se entregan a Ti. Por todo ello, por favor, sé bondadoso con nosotros y perdona nuestras ofensas.

VERSO 31.

El Señor Brahmā dijo: Mi querido Señor, nadie puede entender Tu personalidad y Tu forma eterna si trata de conocerte por medio de los diversos procesos de adquisición de conocimiento. Mientras que Tu posición siempre es trascendental a la creación material, el intento empírico de entenderte, con sus objetivos y métodos, es material.

VERSO 32.

El rey Indra dijo: Mi querido Señor, Tu forma trascendental de ocho brazos esgrimiendo un arma en cada uno de ellos aparece para beneficio de todo el universo, y es muy agradable para la mente y la vista. En esa forma, Tu Señoría está siempre listo para castigar a los demonios, que sienten envidia de Tus devotos.

VERSO 33.

Las esposas de los que ejecutaban el sacrificio dijeron: Mi querido Señor, este sacrificio se organizó por orden de Brahmā, pero por desgracia, el Señor ®iva, que estaba irritado con Dakṣa, arrasó todo el recinto. Debido a su ira, los animales destinados al sacrificio yacen muertos. Por lo tanto, los preparativos para el yajña se han echado a perder. Ahora, ten la bondad de invocar de nuevo con la mirada de Tus ojos de loto la santidad de este recinto de sacrificio.

VERSO 34.

Los sabios oraron: Querido Señor, Tus actividades son muy maravillosas, y aunque Tú lo haces todo por medio de Tus potencias, no sientes el menor apego por esas actividades. Ni siquiera estás apegado a la diosa de la fortuna, a quien adoran grandes semidioses como Brahmā, que oran para obtener su misericordia.

VERSO 35.

Los siddhas oraron: Como un elefante que ha sufrido en un incendio forestal pero olvida toda su angustia cuando entra en un río, nuestra mente, ¡oh, Señor!, siempre se sumerge en el nectáreo río de Tus pasatiempos trascendentales, y no desea salir nunca de esa felicidad trascendental, que es como el placer de fundirse en el Absoluto.

VERSO 36.

La esposa de Dakṣa oró de la siguiente manera: Mi querido Señor, somos muy afortunados de que hayas aparecido en este recinto de sacrificio. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias y Te pido que Te complazcas en esta ocasión. Sin Ti, el recinto de sacrificio no tiene la menor hermosura pues es como un cuerpo sin cabeza.

VERSO 37.

Los gobernantes de los planetas hablaron de la siguiente manera: Querido Señor, nosotros sólo creemos en lo que percibimos directamente, pero en esta circunstancia no sabemos si de verdad Te hemos visto con nuestros sentidos materiales. Con los sentidos materiales sólo podemos percibir la manifestación cósmica, pero Tú estás más allá de los cinco elementos. Tú eres el sexto. Por eso Te vemos como si fueses una creación del mundo material.

VERSO 38.

Los grandes místicos dijeron: Querido Señor, las personas que ven que no hay diferencia entre Tú y ellas, sabiendo que Tú eres la Superalma de todas las entidades vivientes, Te son ciertamente muy queridas. Tú estás muy bien dispuesto hacia los que, aceptando que Tú eres el Señor y considerándose Tus sirvientes, se ocupan en servicio devocional. Por Tu misericordia, siempre estás inclinado a favorecerles.

VERSO 39.

Ofrecemos nuestras respetuosas reverencias al Supremo, que ha creado diversidad de manifestaciones y las ha puesto bajo el hechizo de las tres cualidades del mundo material a fin de crearlas, mantenerlas y aniquilarlas. Él, personalmente, no está bajo el control de la energía externa; en Su aspecto personal, está libre por completo de la manifestación diversificada de cualidades materiales, y no está bajo la ilusión de la identificación falsa.

VERSO 40.

Los Vedas personificados dijeron: ¡Oh, Señor!, ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a Ti, el refugio de la cualidad de la bondad, y por consiguiente, de toda religión, austeridad y penitencia, pues Tú eres trascendental a todas las cualidades materiales y no hay nadie que Te conozca a Ti ni Tu verdadera posición.

VERSO 41.

El dios del fuego dijo: Mi querido Señor, Te ofrezco mis respetuosas reverencias, pues por Tu gracia soy tan luminoso como el fuego ardiente y acepto las oblaciones mezcladas con mantequilla que se ofrecen en sacrificio. Las cinco clases de ofrendas prescritas en el Yajur Veda son Tus diversas energías, y se Te adora con cinco clases de himnos védicos. Sacrificio significa Tu Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 42.

Los semidioses dijeron: Querido Señor, en el pasado, cuando hubo una devastación, Tú conservaste las diversas energías de la manifestación material. En ese entonces, los habitantes de los planetas superiores, representados por almas liberadas como Sanaka, estaban meditando en Ti por medio de la especulación filosófica. Por lo tanto, Tú eres la persona original, y reposas en el agua de la devastación sobre la serpiente Śeṣa, que Te sirve de cama. Ahora, hoy, Te has hecho visible ante nosotros, que somos Tus sirvientes. Por favor, protégenos.

VERSO 43.

Los gandharvas dijeron: Querido Señor, todos los semidioses, y entre ellos el Señor ®iva, el Señor Brahmā, Indra, y Mar…ci y los grandes sabios, son tan sólo partes integrales diferenciadas de Tu cuerpo. Tú eres el Gran Todopoderoso Supremo; la creación entera no es más que un juguete para Ti. Nosotros siempre Te aceptamos como la Suprema Personalidad de Dios, y Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 44.

Los vidyādharas dijeron: Querido Señor, en el cuerpo de forma humana, la entidad viviente tiene la misión de alcanzar la perfección más elevada. Ése es su objetivo, pero impulsada por Tu energía externa, comete el error de identificarse con el cuerpo y con la energía material, y por esa razón, bajo la influencia de māyā, quiere ser feliz con el disfrute material. La felicidad temporal e ilusoria la desorienta y siempre la atrae. Pero Tus actividades trascendentales son tan poderosas que cualquiera que se ocupe en escuchar y cantar acerca de ellas, puede liberarse de la ilusión.

VERSO 45.

Los brāhmaṇas dijeron: Querido Señor, Tú eres el sacrificio personificado. Eres la ofrenda de mantequilla clarificada, el fuego, y el canto de los himnos védicos con que se dirige el sacrificio. Eres el combustible, la llama, la hierba kuśa y los potes del sacrificio. Tú eres los sacerdotes que ejecutan el yajña, y eres los semidioses encabezados por Indra. Eres también el animal que se sacrifica. Todo lo que se sacrifica eres Tú o es Tu energía.

VERSO 46.

Querido Señor, ¡oh, conocimiento védico personificado!, en el milenio anterior, hace muchísimo tiempo, Tú descendiste en la forma del gran avatāra Jabalí, y sacaste el mundo del fondo del agua, como un elefante que recoge una flor de loto de un lago. Quienes escucharon el sonido trascendental que produjiste en aquella gigantesca forma de jabalí lo consideraron un himno de sacrificio, y grandes sabios, como Sanaka, meditaron en él y ofrecieron oraciones para glorificarte.

VERSO 47.

Querido Señor, como no hemos podido ejecutar los yajñas según indican los rituales védicos, esperábamos que nos concedieses Tu audiencia. Por lo tanto, Te rogamos que estés complacido con nosotros. Con tan sólo cantar Tu santo nombre, se pueden superar todos los obstáculos. Ofrecemos ante Ti nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 48.

®r… Maitreya dijo: Después de que todos los presentes glorificasen al Señor Viṣṇu, Dakṣa, con la conciencia purificada, hizo los preparativos para comenzar de nuevo el yajña que los seguidores del Señor ®iva habían arrasado.

VERSO 49.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ¡oh, tú, que estás libre de pecado!, en realidad el Señor Viṣṇu es el disfrutador del resultado de todos los sacrificios. Aun así, Se satisfizo con aceptar únicamente la parte de las ofrendas de sacrificio que le correspondía, pues Él es la Superalma de todas las entidades vivientes. Así pues, Se dirigió a Dakṣa con una agradable actitud.

VERSO 50.

El Señor Viṣṇu respondió: Brahmā, el Señor ®iva y Yo somos la causa suprema de la manifestación material. Yo soy la Superalma, el testigo autosuficiente. Pero desde el punto de vista impersonal no hay diferencia entre Brahmā, el Señor ®iva y Yo.

VERSO 51.

El Señor continuó: Mi querido Dakṣa Dvija, Yo soy la Personalidad de Dios original, pero a fin de crear, mantener y aniquilar la manifestación cósmica, actúo mediante Mi energía material. Según su grado de actividad, Mis representaciones reciben distintos nombres.

VERSO 52.

El Señor continuó: El que no posee conocimiento correcto, cree que los semidioses como Brahmā y ®iva son independientes, o llega incluso a pensar que las entidades vivientes son independientes.

VERSO 53.

Una persona de mediana inteligencia no piensa que la cabeza y el resto del cuerpo sean partes separadas entre sí. De la misma manera, Mi devoto no hace diferencia entre Viṣṇu, que es la Personalidad de Dios omnipresente, y cualquier otra cosa o entidad viviente.

VERSO 54.

El Señor continuó: El que no considera separados del Supremo ni a Brahmā, ni a Viṣṇu, ni a ®iva, ni a las entidades vivientes, y además conoce el Brahman, puede experimentar paz verdadera; los demás, no pueden.

VERSO 55.

El sabio Maitreya dijo: Habiendo recibido estas sabias enseñanzas de la Suprema Personalidad de Dios, el líder de los prajāpatis, Dakṣa, adoró al Señor Viṣṇu. Después de adorarle con la ejecución de las ceremonias de sacrificio prescritas, adoró por separado al Señor Brahmā y al Señor ®iva.

VERSO 56.

Con todo respeto, Dakṣa adoró al Señor ®iva ofreciéndole la porción de remanentes del yajña que le correspondía. Después de terminar las actividades rituales del sacrificio, satisfizo a todos los demás semidioses y personas allí reunidas. Una vez cumplidos todos esos deberes con los sacerdotes, se bañó y quedó completamente satisfecho.

VERSO 57.

Después de adorar al Supremo Señor Viṣṇu con la ejecución ritual de sacrificio, Dakṣa quedó perfectamente situado en el sendero de la religión. Además, antes de partir, los semidioses que se habían reunido en el sacrificio le bendijeron asegurándole que su piedad iría en aumento.

VERSO 58.

Maitreya dijo: He escuchado que Dākṣāyaṇī, la hija de Dakṣa, después de abandonar el cuerpo que había recibido de su padre, nació como hija de Menā en el reino de los Himalayas. Esto lo he oído de fuentes autoritativas.

VERSO 59.

Ambikā [la diosa Durgā], conocida con el nombre de Dākṣāyaṇī [Sat…], aceptó de nuevo al Señor ®iva por esposo. Era como la acción de las diversas energías de la Suprema Personalidad de Dios en el curso de una nueva creación.

VERSO 60.

Maitreya dijo: Mi querido Vidura, yo escuché esta historia del yajña de Dakṣa y de la devastación que causó en él el Señor ®iva, de labios de Uddhava, un gran devoto discípulo de Bṛhaspati.

VERSO 61.

El gran sabio Maitreya concluyó diciendo: Todo el que escuche esta historia del yajña de Dakṣa, que fue dirigido por la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, y la repita a otros con fe y devoción, ciertamente se purificará de toda la contaminación de la existencia material, ¡oh, hijo de Kuru!

CAPÍTULO 8.

DHRUVA MAHšRšJA ABANDONA EL HOGAR Y SE VA AL BOSQUE.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: De entre los hijos de Brahmā, Nārada, ¬bhu, Haˆsa, AruŠi, Yati y los cuatro grandes sabios Kumāra, encabezados por Sanaka, no vivieron en el hogar, sino que fueron ™rdhva-retā o naiṣṭhika-brahmacārīs, guardando la pureza del celibato.

VERSO 2.

Otro hijo de Brahmā fue la Irreligión, que se casó con la Falsedad. De su unión nacieron dos demonios: Dambha, el Embuste, y Māyā, el Engaño. Fueron adoptados por el demonio Nirṛti, que no tenía hijos.

VERSO 3.

Maitreya dijo a Vidura: ¡Oh, gran alma!, de Dambha y Māyā nacieron la Codicia y Nikṛti, la Astucia, que se unieron y tuvieron dos hijos, Krodha [la Ira], y Hiˆsā [la Envidia]. Éstos, a su vez, tuvieron a Kali y a su hermana Durukti [las Palabras Ásperas].

VERSO 4.

¡Oh tú, el más grande entre los buenos! Kali y las Palabras Ásperas se unieron y tuvieron a Mṛtyu [la Muerte] y a Bh…ti [el Temor]. Los hijos de Mṛtyu y Bh…ti fueron Yātanā [el Dolor Excesivo] y Niraya [el Infierno].

VERSO 5.

Mi querido Vidura, te he explicado brevemente las causas de la devastación. Quien escucha tres veces esta explicación, se vuelve piadoso y purifica su alma de la contaminación pecaminosa.

VERSO 6.

Maitreya continuó: ¡Oh, tú, el mejor de la dinastía Kuru!, ahora te hablaré de los descendientes de Svāyambhuva Manu, que nació de una parte de una expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 7.

Svāyambhuva Manu y su esposa, Śatarūpā, tuvieron dos hijos, cuyos nombres fueron Uttānapāda y Priyavrata. Como eran descendientes de una expansión plenaria de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, estaban bien capacitados para gobernar el universo y mantener y proteger a sus habitantes.

VERSO 8.

El rey Uttānapāda tenía dos reinas, Sun…ti y Suruci. El rey quería mucho más a Suruci; Sun…ti, que tenía un hijo llamado Dhruva, no era su favorita.

VERSO 9.

Un día, el rey Uttānapāda acariciaba a Uttama, el hijo de Suruci, que estaba sentado en su regazo. Dhruva Mahārāja también trataba de subirse al regazo del rey, pero éste no le acogió con demasiado agrado.

VERSO 10.

Mientras el niño, Dhruva Mahārāja, trataba de subirse al regazo de su padre, su madrastra, Suruci, sintió mucha envidia de él y comenzó a hablar con gran orgullo, de manera que también el rey pudiera oírla.

VERSO 11.

La reina Suruci dijo a Dhruva Mahārāja: Mi querido niño, tú no mereces sentarte en el trono, ni en el regazo del rey. Es cierto que también eres hijo del rey, pero como no has nacido de mi vientre, no tienes derecho a sentarte en el regazo de tu padre.

VERSO 12.

Mi querido niño, tú no sabes que no has nacido de mi vientre, sino de otra mujer. Por eso debes saber que lo que intentas está condenado al fracaso. Estás tratando de satisfacer un deseo imposible.

VERSO 13.

Si de verdad deseas subir al trono del rey, tendrás que hacer grandes austeridades. Primero tendrás que satisfacer a NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios; después, cuando Él te haya favorecido debido a esa adoración, tendrás que nacer de nuevo, pero, esa vez, en mi vientre.

VERSO 14.

El sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, como una serpiente azuzada con un palo, Dhruva Mahārāja, golpeado por las duras palabras de su madrastra, comenzó a resollar de ira. Cuando vio que su padre guardaba silencio y no protestaba, salió inmediatamente del palacio y fue a ver a su madre.

VERSO 15.

Dhruva Mahārāja llegó junto a su madre llorando, muy afligido y con los labios temblándole de ira. Nada más verle, la reina Sun…ti lo tomó en brazos y lo sentó en su regazo, mientras los residentes del palacio que habían escuchado las crueles palabras de Suruci le contaron en detalle lo sucedido. Esto sumió también a Sun…ti en un profundo dolor.

VERSO 16.

El incidente era más de lo que Sun…ti podía soportar. Ardiendo de dolor, parecía una hoja quemada, lamentándose en medio de un incendio forestal. El recuerdo de las palabras de su coesposa llenó de lágrimas su brillante rostro de loto. En ese estado, comenzó a hablar.

VERSO 17.

Su respiración también se hizo muy pesada, y en realidad no sabía cómo solucionar aquella dolorosa situación. No encontrando ningún remedio, dijo a su hijo: Querido hijo mío, nunca desees nada malo a los demás. Todo el que causa dolor a otros, tiene que sufrirlo también en su persona.

VERSO 18.

Sun…ti dijo: Mi querido niño, todo lo que Suruci ha dicho es cierto, pues el rey, tu padre, no me considera esposa suya; para él soy menos que una sirvienta; se avergüenza de aceptarme. Por eso, es cierto que has nacido del vientre de una mujer desgraciada, y has crecido alimentándote de su pecho.

VERSO 19.

Mi querido niño, aunque sus palabras hayan sido muy crueles, Suruci, tu madrastra, no ha dicho nada que no sea cierto. Por lo tanto, si de verdad deseas sentarte en el mismo trono que Uttama, tu hermanastro, tienes que abandonar tu actitud envidiosa, y poner en práctica enseguida las instrucciones que ella te ha dado. Sin perder más tiempo, debes ocuparte en adorar los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 20.

Sun…ti continuó: La Suprema Personalidad de Dios es tan grande que, por el simple hecho de adorar Sus pies de loto, tu bisabuelo, el Señor Brahmā, adquirió las cualificaciones necesarias para crear este universo. Aunque es innaciente y es la principal de las criaturas vivientes, Brahmā debe su exaltada posición a la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, a quien adoran incluso los grandes yog…s mediante el control de la mente y la regulación del aire vital [prāŠa].

VERSO 21.

Sun…ti informó a su hijo: Tu abuelo, Svāyambhuva Manu, celebró grandes sacrificios en los que repartió caridad, y de ese modo adoró y satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios con fe y devoción inquebrantables. Actuando así, obtuvo el mayor de los éxitos en cuanto a felicidad material y en su momento logró la liberación, que no se puede obtener adorando a los semidioses.

VERSO 22.

Mi querido niño, tú también debes refugiarte en la Suprema Personalidad de Dios, que es muy bondadoso con Sus devotos. Las personas que buscan liberarse del ciclo de nacimientos y muertes, siempre se refugian en los pies de loto del Señor por medio del servicio devocional. Purificándote con la ejecución del deber que te corresponde, tienes que situar a la Suprema Personalidad de Dios en tu corazón y ocuparte siempre en Su servicio, sin desviarte ni por un momento.

VERSO 23.

Mi querido Dhruva, en lo que a mí respecta, no sé de nadie que pueda aliviar tu aflicción, a no ser la Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como pétalos de loto. El Señor Brahmā y los numerosos semidioses siempre están buscando el placer de la diosa de la fortuna, pero ella, con una flor de loto en la mano, siempre está dispuesta a ofrecer su servicio al Señor Supremo.

VERSO 24.

El gran sabio Maitreya continuó: En verdad, la instrucción de Sun…ti, la madre de Dhruva Mahārāja, estaba destinada a satisfacer el deseo del niño. Éste, después de considerarla cuidadosamente, y con inteligencia y determinación resuelta, se fue de la casa paterna.

VERSO 25.

Estas noticias llegaron a oídos del gran sabio Nārada, quien, entendiendo las actividades de Dhruva Mahārāja, estaba atónito. Dirigiéndose a Dhruva, le tocó la cabeza con la mano, que es supremamente virtuosa, y le habló con las siguientes palabras.

VERSO 26.

¡Qué maravillosos son los poderosos kṣatriyas! No pueden tolerar ni la más leve ofensa contra su prestigio. ¡Hay que ver! Este niño no es más que un muchachito, pero las crueles palabras de su madre le han resultado insoportables.

VERSO 27.

El gran sabio Nārada dijo a Dhruva: Mi querido muchacho, no eres más que un niño que está apegado a los juegos y otras frivolidades. ¿A qué viene que te afectes tanto por unas palabras contra tu honor?

VERSO 28.

Mi querido Dhruva, aunque te sientas insultado en tu honor, no tienes motivo para estar contrariado. Esa clase de insatisfacción es otro aspecto de la energía ilusoria; todas las entidades vivientes están controladas por sus acciones anteriores, y por esa razón, hay diversidad de formas de vida para disfrutar o sufrir.

VERSO 29.

El proceso de la Suprema Personalidad de Dios es muy maravilloso. La persona inteligente debe aceptar ese proceso y sentirse satisfecha con las cosas favorables y desfavorables que Su voluntad suprema le depare.

VERSO 30.

Ahora has decidido seguir la instrucción de tu madre y emprender el proceso místico de meditación para lograr la misericordia del Señor, pero, en mi opinión, esas austeridades no son para hombres corrientes. Satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios es muy difícil.

VERSO 31.

Nārada Muni continuó: Después de muchísimas vidas de esforzarse en ese proceso, manteniéndose libres del apego a la contaminación material, absortos en un trance ininterrumpido y ejecutando toda clase de austeridades, muchos yog…s místicos fueron incapaces de encontrar el final del sendero que lleva a la percepción directa de Dios.

VERSO 32.

Por esa razón, querido niño, mejor es que olvides ese empeño; no vas a tener éxito. Es mejor que te vayas a casa. Cuando crezcas, y por la misericordia del Señor, ya tendrás oportunidad de ocuparte en esas prácticas místicas. Entonces sí que podrás hacerlo.

VERSO 33.

En cualquier circunstancia que nos depare la voluntad suprema, sea feliz o desgraciada, siempre debemos tratar de sentirnos satisfechos. Quien muestre esa clase de tolerancia, podrá atravesar la oscuridad de la nesciencia con gran facilidad.

VERSO 34.

Todo hombre debe actuar de la siguiente manera: Ante una persona más cualificada que él, debe sentirse muy complacido; con alguien menos cualificado, debe ser compasivo; y, con alguien igual a él, debe hacer amistad. De este modo, las tres miserias del mundo material nunca le afectarán.

VERSO 35.

Dhruva Mahārāja dijo: Mi querido Señor Nāradaj…, has tenido la bondad de explicarme cómo alcanzar la paz de la mente, y ciertamente es una instrucción muy buena para aquellos cuyo corazón está perturbado por las condiciones materiales de felicidad y aflicción. Pero en lo que a mí respecta, estoy cubierto por la ignorancia, y esa clase de filosofía no me llega al corazón.

VERSO 36.

Mi querido señor, soy muy insolente al no seguir tus instrucciones, pero no es culpa mía. Se debe a que nací en una familia kṣatriya. Mi madrastra, Suruci, me ha traspasado el corazón con sus crueles palabras. Ésa es la razón de que tu valiosa enseñanza no llegue a mi corazón.

VERSO 37.

¡Oh, brāhmaŠa erudito!, quiero ocupar una posición más gloriosa que cualquier otra jamás alcanzada por nadie en los tres mundos, incluyendo a mi padre y abuelo. Yo te rogaría que, por favor, me aconsejases un sendero honesto que yo pudiera seguir para alcanzar el objetivo de mi vida.

VERSO 38.

Mi querido Señor, tú eres un digno hijo del Señor Brahmā. Como el Sol, que gira en el universo para beneficio de todos los seres vivos, tú viajas haciendo sonar la v…Šā, tu instrumento musical, para bien del universo entero.

VERSO 39.

El sabio Maitreya continuó: Nārada Muni, la gran personalidad, después de haber escuchado las palabras de Dhruva Mahārāja, sintió gran compasión por él, y para mostrarle su misericordia sin causa, le dio el siguiente consejo, fruto de la experiencia.

VERSO 40.

El gran sabio Nārada dijo a Dhruva Mahārāja: La instrucción de seguir el sendero del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios que recibiste de tu madre, Sun…ti, es la adecuada para ti. Así pues, debes absorberte por completo en el servicio devocional del Señor.

VERSO 41.

Toda persona que desee los frutos de los cuatro principios que van de la religiosidad al crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y, por último, la liberación, debe ocuparse en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, pues la adoración de Sus pies de loto trae consigo el cumplimiento de esos cuatro principios.

VERSO 42.

Mi querido niño, te deseo toda buena fortuna. Debes ir a la orilla del Yamunā, donde se encuentra el virtuoso bosque de Madhuvana, y allí, purificarte. Bastará con que vayas a ese lugar para que estés más cerca de la Suprema Personalidad de Dios, que siempre vive en él.

VERSO 43.

Nārada Muni instruyó a Dhruva: Mi querido niño, debes bañarte tres veces al día en el río Yamunā, que también recibe el nombre de Kālind…, pues sus aguas son muy auspiciosas, sagradas y claras. Después de bañarte, debes ejecutar los principios regulativos necesarios para el aṣṭāńga-yoga y sentarte en tu āsana [lugar de asiento] en una posición en que puedas mantenerte pacífico y sereno.

VERSO 44.

Una vez estés sentado, practica los tres tipos de ejercicios respiratorios, y poco a poco pon el aire vital, la mente y los sentidos bajo control. Libérate por completo de la contaminación material, y con gran paciencia, medita en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 45.

[Aquí se describe la forma del Señor.] La cara del Señor es muy hermosa, y su actitud, eternamente agradable. Para los devotos que Le ven, Su aspecto nunca manifiesta disgusto, y siempre está dispuesto a concederles bendiciones. Sus ojos, Sus cejas cuidadosamente embellecidas, Su nariz respingona y Su frente amplia son todos muy hermosos. Es más hermoso que todos los semidioses.

VERSO 46.

Nārada Muni continuó: La forma del Señor es siempre joven. Todos los miembros y todas las partes de Su cuerpo tienen una forma perfecta, sin el menor defecto. Sus ojos y Sus labios son rosados como el Sol naciente. Él siempre está dispuesto a brindar refugio al alma entregada; todo el que tiene la gran fortuna de mirarle, siente plena satisfacción. El Señor siempre es digno de ser el amo de las almas entregadas, pues es el océano de misericordia.

VERSO 47.

Además, el Señor lleva la marca de ®r…vatsa, que es el lugar de asiento de la diosa de la fortuna, y el color de Su cuerpo es azul oscuro. El Señor es una persona, lleva un collar de flores, y Se manifiesta eternamente con cuatro brazos, que sostienen [comenzando por la mano inferior izquierda] una caracola, un disco, una maza y una flor de loto.

VERSO 48.

Todo el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, está lleno de adornos. Lleva un valioso yelmo enjoyado, collares y brazaletes; el adorno de Su cuello es la joya Kaustubha, y Sus ropas son de seda amarilla.

VERSO 49.

El Señor lleva campanitas de oro alrededor de la cintura, y campanitas tobilleras, también de oro, en Sus pies de loto. Todos los rasgos de Su cuerpo son muy atractivos y agradables a la vista. Él siempre es pacífico, sereno y tranquilo, y es muy agradable para los ojos y para la mente.

VERSO 50.

Los auténticos yog…s meditan en la forma trascendental del Señor que está de pie en el verticilo del loto de sus corazones. Las uñas de Sus pies de loto son como gemas resplandecientes.

VERSO 51.

El Señor siempre está sonriente, y el devoto debe verle constantemente en esa forma, que mira al devoto con gran misericordia. De esa manera, el meditador debe contemplar a la Suprema Personalidad de Dios, el que concede toda bendición.

VERSO 52.

Quien medita de esta manera, concentrando la mente en la forma siempre auspiciosa del Señor, muy pronto se libera de toda contaminación material, y nunca tiene que descender del plano de meditación en el Señor.

VERSO 53.

¡Oh, hijo del rey!, ahora te diré el mantra que hay que cantar en el curso de esta meditación. Quien canta ese mantra con atención durante siete noches, puede ver a los seres humanos perfectos que vuelan por el cielo.

VERSO 54.

Oˆ namo bhagavate vāsudevāya. Éste es el mantra de doce sílabas para adorar al Señor Kṛṣṇa. Se trata de instalar las formas físicas del Señor, y cantando este mantra, ofrecer flores, frutas y otras variedades de alimentos siguiendo al pie de la letra las reglas y regulaciones establecidas por las autoridades. Pero esto debe hacerse teniendo en cuenta el lugar, el momento, y las circunstancias favorables y desfavorables que puedan influir.

VERSO 55.

Hay que adorar al Señor ofreciéndole agua pura y collares de flores puras; en el bosque podrás encontrar frutas, flores y verduras para ofrecerle; también podrás recoger hierbas recién brotadas, capullitos de flores e incluso cortezas de árbol. Si te fuera posible, deberías ofrecer hojas de tulas…, que Le son muy queridas a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 56.

Con elementos físicos como tierra, agua, pasta, madera o metal, es posible hacer una imagen del Señor para adorarla. En el bosque podrás hacer una sencilla imagen con tierra y agua y adorarla siguiendo los principios que antes te he explicado. El devoto que tiene pleno dominio de sí mismo debe ser muy sobrio y pacífico, y para comer debe sentirse satisfecho con las frutas y verduras que encuentre en el bosque.

VERSO 57.

Mi querido Dhruva, además de adorar a la Deidad y cantar el mantra tres veces al día, debes meditar en las trascendentales actividades de las diversas encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios, que por Su voluntad suprema Se manifiestan mediante Sus potencias personales.

VERSO 58.

Con respecto a la adoración del Señor Supremo con los artículos prescritos, se deben seguir las huellas de los devotos que nos han precedido. Si esto no es posible, se debe adorar en el corazón, recitando el mantra a la Personalidad de Dios, que no es diferente del mantra.

VERSOS 59 y 60.

Todo el que siga este proceso, ocupándose en el servicio devocional del Señor con la mente, el cuerpo y las palabras, demostrando seriedad y sinceridad, y estando fijo en las actividades de los métodos devocionales prescritos, recibirá la bendición del Señor conforme a sus deseos. El devoto que desee religiosidad material, crecimiento económico, complacencia de los sentidos y liberación del mundo material, obtendrá esos resultados.

VERSO 61.

Una persona que sinceramente desee liberarse, debe ceñirse estrictamente al proceso del servicio amoroso trascendental, permaneciendo absorta todo el día en el nivel de éxtasis más elevado; por supuesto, debe mantenerse apartada de toda actividad de complacencia de los sentidos.

VERSO 62.

Dhruva Mahārāja, el hijo del rey, después de recibir estos consejos del gran sabio Nārada, su maestro espiritual, caminó dando vueltas alrededor de él, y le ofreció reverencias con sumo respeto. A continuación partió hacia Madhuvana, donde siempre se pueden ver las impresiones de las pisadas del Señor Kṛṣṇa y que, por esa razón, es especialmente auspicioso.

VERSO 63.

Una vez que Dhruva se adentró en el bosque de Madhuvana para ejecutar servicio devocional, el gran sabio Nārada juzgó prudente visitar al rey para ver cómo discurría su vida en palacio. Cuando Nārada Muni se presentó allí, el rey le brindó la recepción adecuada, ofreciéndole sus reverencias. Después de recibir un cómodo asiento, Nārada comenzó a hablar.

VERSO 64.

El gran sabio Nārada preguntó: Mi querido rey, tu rostro tiene un aspecto marchito, y pareces haber estado pensando en algo durante mucho tiempo. ¿Qué ocurre? ¿Has tenido dificultades en tu sendero de ritos religiosos, crecimiento económico y complacencia de los sentidos?

VERSO 65.

El rey contestó: ¡Oh, tú, el mejor de los brāhmaṇas!, yo estoy muy apegado a mi esposa, y he caído tan bajo que no hay en mí el menor rastro de misericordia, ni siquiera para mi hijo, que sólo tiene cinco años. A él y a su madre les he enviado al destierro a pesar de que es una gran alma y un gran devoto.

VERSO 66.

Mi querido brāhmaŠa, la cara de mi hijo era como una flor de loto. ¿En qué difícil situación se encontrará? Está desamparado, y tal vez esté muy hambriento. Puede que se haya echado a descansar en algún lugar del bosque y los lobos le hayan atacado para comérselo.

VERSO 67.

¡Ay! ¡Mira qué dominado estaba por mi esposa! ¡Imagina mi crueldad! Por amor y afecto, el niño quería subirse a mi regazo, pero no le acogí; ni por un momento hice ademán de acariciarle. Imagina la dureza de mi corazón.

VERSO 68.

El gran sabio Nārada respondió: Mi querido rey, por favor, no te aflijas por tu hijo. La Suprema Personalidad de Dios le protege debidamente. En realidad, aunque no hayan llegado todavía a tus oídos, su fama y su influencia se extienden ya por todo el mundo.

VERSO 69.

Mi querido rey, tu hijo es muy competente. Las actividades que va a realizar les serían imposibles incluso a grandes reyes y sabios. Dentro de poco, una vez que termine su tarea, regresará al hogar. Debes saber que, gracias a él, tu fama también se difundirá por todo el mundo.

VERSO 70.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar los consejos de Nārada Muni, el rey, Uttānapāda, prácticamente abandonó todos los deberes relacionados con su reino, que era muy vasto y extenso, opulento como la diosa de la fortuna; a partir de entonces, sólo pensaba en su hijo Dhruva.

VERSO 71.

Mientras tanto, Dhruva Mahārāja, que había llegado a Madhuvana, se bañó en el río Yamunā, y con mucho cuidado y atención, ayunó toda la noche. Después, siguiendo el consejo del gran sabio Nārada, se ocupó en adorar a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 72.

Durante el primer mes, Dhruva Mahārāja sólo comió frutas y bayas cada tres días, con la única intención de mantener juntos el alma y el cuerpo. De esa manera, progresó en su adoración de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 73.

En el segundo mes, Dhruva Mahārāja comió sólo una vez cada seis días, alimentándose de hierba seca y hojas. De esta manera, continuó con su adoración.

VERSO 74.

En el tercer mes, bebió agua sólo una vez cada nueve días. Así permaneció completamente en trance y adoró a la Suprema Personalidad de Dios, a quien se adora con versos escogidos.

VERSO 75.

En el cuarto mes, Dhruva Mahārāja llegó a dominar por completo el ejercicio respiratorio, de manera que sólo inhalaba una vez cada doce días. Con ello, quedó completamente fijo en su posición y adoró a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 76.

Al quinto mes, Mahārāja Dhruva, el hijo del rey, había controlado de modo tan perfecto su respiración que podía sostenerse sobre una sola pierna, firme como una columna, sin moverse, y concentrar su mente por completo en el Parabrahman.

VERSO 77.

Obtuvo completo control de los sentidos y de sus objetos; de este modo fijó su mente, sin la menor desviación, en la forma de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 78.

Cuando Dhruva Mahārāja capturó de este modo a la Suprema Personalidad de Dios, que es el refugio de toda la creación material y el amo de todas las entidades vivientes, los tres mundos comenzaron a temblar.

VERSO 79.

Sosteniéndose firmemente sobre una sola pierna, Dhruva Mahārāja, el hijo del rey, hacía que una mitad de la Tierra cediese a la presión de su dedo, de la misma manera que un elefante inclina a un lado y a otro la embarcación que lo transporta cada vez que mueve un pie.

VERSO 80.

Cuando el peso de Dhruva Mahārāja, debido a que estaba completamente concentrado y había cerrado todos los agujeros de su cuerpo, se unificó prácticamente con el peso del Señor Viṣṇu, que es la conciencia total, el universo entero quedó sin respiración, y todos los grandes semidioses de todos los sistemas planetarios, sintiendo que se asfixiaban, buscaron refugio en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 81.

Los semidioses dijeron: Querido Señor, Tú eres el refugio de todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles. Podemos notar que todas las entidades vivientes, impedido su proceso respiratorio, se están asfixiando. Nunca habíamos experimentado nada semejante. Puesto que Tú eres el refugio supremo de todas las almas entregadas, hemos acudido a Ti; por favor, sálvanos de este peligro.

VERSO 82.

La Suprema Personalidad de Dios contestó: Mis queridos semidioses, no hay razón para perturbarse. Se trata de la rigurosa austeridad del hijo del rey Uttānapāda, que, con plena determinación, está absorto en pensar en Mí y ha obstruido el proceso respiratorio universal. Estáis a salvo; podéis volver a vuestras moradas. Yo detendré las rigurosas austeridades de ese niño, y os salvaréis de este peligro.

CAPÍTULO 9.

DHRUVA MAHšRšJA VUELVE A CASA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Liberados así de todos sus temores por las tranquilizadoras palabras de la Personalidad de Dios, los semidioses ofrecieron reverencias y regresaron a sus planetas celestiales. El Señor, que no es diferente de la encarnación Sahasraśīrṣā, montó entonces a lomos de Garuḍa, que Le llevó al bosque de Madhuvana ante Su sirviente Dhruva.

VERSO 2.

Habiendo madurado en el proceso de yoga, Dhruva Mahārāja estaba completamente absorto en meditar en la forma del Señor, que era brillante como un relámpago. Pero, de pronto, esa forma desapareció, y Dhruva, perturbado, vio interrumpida su meditación. Sin embargo, al abrir los ojos encontró que la misma Suprema Personalidad de Dios que había estado viendo en el corazón, estaba presente ante él.

VERSO 3.

Cuando vio a su Señor frente a él, Dhruva Mahārāja sintió una gran agitación, y Le ofreció reverencias y muestras de respeto. Se postró ante Él tendido como una vara y quedó absorto en amor por Dios. En éxtasis, Dhruva Mahārāja miraba al Señor como si Le bebiese con los ojos, como si besase Sus pies de loto con la boca, y como si Le estrechara entre los brazos.

VERSO 4.

Aunque no era más que un niño, Dhruva Mahārāja quería ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios con un lenguaje adecuado; sin embargo, debido a su escasa experiencia, no acertaba a adaptarse a la situación. La Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos, entendió la incómoda posición de Dhruva, y, por Su misericordia sin causa, tocó con Su caracola la frente del niño, que estaba de pie ante Él con las manos juntas.

VERSO 5.

En ese momento, Dhruva Mahārāja cobró perfecta conciencia de la conclusión de los Vedas y entendió la Verdad Absoluta y Su relación con las entidades vivientes. Dhruva, que en el futuro recibiría un planeta que ni siquiera en el tiempo de la disolución sería destruido, ofreció sus bien meditadas oraciones, que eran conclusivas y seguían la línea del servicio devocional al Señor Supremo, aquel cuya fama se extiende por todas partes.

VERSO 6.

Dhruva Mahārāja dijo: Mi querido Señor, Tú eres todopoderoso. Después de entrar en mí, has vivificado todos mis sentidos —las manos, las piernas, los oídos, la sensación del tacto, la fuerza vital y, especialmente, mi facultad del habla—, que se encontraban dormidos. Te ruego que aceptes mis respetuosas reverencias.

VERSO 7.

Mi Señor, Tú eres el Uno Supremo, pero mediante Tus diversas energías, apareces en los mundos materiales y espirituales de muchas maneras distintas. Mediante Tu potencia externa creas la totalidad de la energía del mundo material, y después de la creación, entras en el mundo material en la forma de Superalma. Tú eres la Persona Suprema, y por medio de las modalidades de la naturaleza material, que están sujetas al tiempo, creas diversidad de manifestaciones. Eres como el fuego, cuyas brillantes llamas arden en diversidad de formas, según el tipo de madera en que haya entrado.

VERSO 8.

¡Oh, mi Señor!, el Señor Brahmā está completamente entregado a Ti. En el principio, Tú le diste conocimiento, y así pudo ver y entender todo el universo, como una persona que despierta de un sueño y pasa revista a sus deberes inmediatos. Tú eres el único refugio de los que desean la liberación, y el amigo de los afligidos. ¿Cómo va a poder nunca olvidarte una persona erudita que tenga conocimiento perfecto?

VERSO 9.

En verdad que aquellos que Te adoran simplemente por la complacencia de los sentidos de esta bolsa de piel están bajo la influencia de Tu energía ilusoria. A pesar de tenerte a Ti, que eres como un árbol de deseos y la causa de la liberación del ciclo de nacimientos y muertes, los necios como yo desean Tus bendiciones para la complacencia de los sentidos, que está al alcance incluso de los que viven en condiciones infernales.

VERSO 10.

Mi Señor, la bienaventuranza trascendental derivada de meditar en Tus pies de loto o de escuchar a los devotos puros cantar Tus glorias es tan ilimitada que supera con creces la etapa de brahmānanda, en la cual uno piensa que se ha fundido en el Brahman impersonal y que es uno con el Supremo. Ese brahmānanda se ve superado también por la felicidad trascendental que se deriva del servicio devocional; por lo tanto, la felicidad temporal de elevarse a los planetas celestiales, a la que pondrá fin la cortante espada del tiempo, no merece ni consideración. Aunque nos elevemos a los planetas celestiales, con el paso del tiempo tendremos que caer.

VERSO 11.

Dhruva Mahārāja continuó: ¡Oh, Señor ilimitado! por favor, bendíceme para que pueda relacionarme con grandes devotos que, como las olas de un río, que fluyen constantemente, estén constantemente ocupados en Tu amoroso servicio trascendental. Esos devotos trascendentales están situados por completo en un estado de vida libre de contaminación. Estoy seguro de que el proceso de servicio devocional me permitirá atravesar el océano de nesciencia de la existencia material, cuyo intenso oleaje está lleno de peligros ardientes como el fuego. Me será muy fácil, pues me estoy volviendo loco por escuchar acerca de Tus trascendentales cualidades y pasatiempos, que existen eternamente.

VERSO 12.

¡Oh, Señor que tienes un ombligo de loto!, cuando una persona se relaciona con un devoto en cuyo corazón late siempre el anhelo por Tus pies de loto, y que siempre está en busca de su fragancia, ya nunca se apega al cuerpo material, ni a la descendencia, los amigos, el hogar, la riqueza y la esposa, que están relacionados con el cuerpo y que para los materialistas son lo más querido. En verdad que no le va a interesar.

VERSO 13.

Mi querido Señor, ¡oh, Innaciente Supremo!, sé que las distintas especies de entidades vivientes —mamíferos, árboles, aves, reptiles, semidioses y seres humanos— se extienden por todo el universo, que es producto de la energía material total; también sé que a veces se encuentran en estado manifiesto y a veces no; pero jamás tuve experiencia de la forma suprema que ahora, al verte, estoy contemplando. Ante Ti, todos los métodos teóricos han alcanzado su fin.

VERSO 14.

Mi querido Señor, al final de cada milenio la Suprema Personalidad de Dios, Garbhodakaśāyī Viṣṇu, disuelve en Su estómago todo lo manifestado en el universo. Él Se acuesta sobre el cuerpo de Śeṣa Nāga, y de Su ombligo brota un tallo en cuyo extremo hay una flor de loto dorada; en esa flor de loto es creado el Señor Brahmā. Puedo comprender que Tú eres ese mismo Dios Supremo. Por ello, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 15.

Mi Señor, con Tu ininterrumpida mirada trascendental, eres el testigo supremo de todos los niveles de actividad intelectual. Tú estás eternamente liberado, Tu existencia está situada en la bondad pura, y existes en la Superalma sin cambio alguno. Tú eres la Personalidad de Dios original, con la plenitud de seis opulencias, y eres el amo eterno de las tres modalidades de la naturaleza material, de manera que siempre eres diferente de las entidades vivientes comunes. En Tu forma de Viṣṇu, mantienes todos los asuntos del universo; aun así, permaneces aparte y eres el disfrutador del resultado de todos los sacrificios.

VERSO 16.

Mi querido Señor, en Tu manifestación impersonal del Brahman siempre hay oposición entre dos elementos: el conocimiento y la ignorancia. Tus múltiples energías nunca dejan de manifestarse, pero el Brahman impersonal, que es indiviso, original, inmutable, ilimitado y lleno de bienaventuranza, es la causa de la manifestación material. Puesto que Tú eres ese mismo Brahman impersonal, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 17.

Mi Señor, ¡oh, Señor Supremo!, Tú eres la bendición personificada en su forma suprema. Por lo tanto, para el que se refugia en Tu servicio devocional sin ningún otro deseo, adorar Tus pies de loto es mejor que ser rey y gobernar un reino. Ésa es la bendición que se obtiene por adorar Tus pies de loto. Por Tu misericordia sin causa, eres el sustentador de los devotos ignorantes como yo. Para ellos eres como una vaca que cuida de su ternero recién nacido amamantándolo y protegiéndolo de todo peligro.

VERSO 18.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, cuando Dhruva Mahārāja, cuyo corazón estaba lleno de buenas intenciones, completó su oración, el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, que es muy bondadoso con Sus devotos y sirvientes, le felicitó con las siguientes palabras.

VERSO 19

La Personalidad de Dios dijo: Mi querido Dhruva, hijo del rey, tú has llevado a cabo votos piadosos, y Yo conozco el deseo que albergas en tu corazón. Aunque tu deseo es muy ambicioso y muy difícil de cumplir, te mostraré Mi favor haciendo que se cumpla. Te deseo toda buena fortuna.

VERSOS 20 y 21.

La Suprema Personalidad de Dios continuó: Mi querido Dhruva, te concederé un resplandeciente planeta: la Estrella Polar. Ese planeta continuará existiendo incluso después de la disolución, al final del milenio. Nadie ha gobernado nunca ese planeta, y está rodeado por todos los sistemas solares, planetas y estrellas. Todos los astros del cielo giran alrededor de él, como los bueyes que caminan en torno a un eje central cuando se muele grano. Presentándole siempre su lado derecho, todas las estrellas donde habitan los grandes sabios, como Dharma, Agni, Kaśyapa y ®ukra, giran alrededor de ese planeta, la Estrella Polar, que continúa existiendo incluso después de la disolución de todos los demás.

VERSO 22.

Después de que tu padre se retire al bosque y ponga en tus manos su reino, serás rey del mundo entero durante treinta y seis mil años sin interrupción, y tus sentidos conservarán toda su fuerza. Nunca envejecerás.

VERSO 23.

El Señor continuó: En una fecha futura, tu hermano Uttama irá a cazar al bosque, y estando absorto en la cacería, le matarán. Tu madrastra, Suruci, enloquecida por la muerte de su hijo, irá a buscarle al bosque, pero morirá presa de las llamas de un incendio.

VERSO 24.

El Señor continuó: Yo soy el corazón de todo sacrificio. Tú tendrás poder para celebrar muchos grandes sacrificios, y harás también grandes obras de caridad, de modo que, además de disfrutar las bendiciones de la felicidad material en esta vida, podrás recordarme en el momento de la muerte.

VERSO 25.

La Personalidad de Dios continuó: Mi querido Dhruva, después de tu vida en este cuerpo material, irás a Mi planeta, al cual siempre ofrecen reverencias los habitantes de todos los demás sistemas planetarios. Está situado por encima de los planetas de los siete ṛṣis, y una vez que llegues a él, nunca tendrás que regresar al mundo material.

VERSO 26.

El gran sabio Maitreya dijo: Después de ser adorado y honrado por el niño Dhruva Mahārāja, y después de ofrecerle Su morada, el Señor Viṣṇu, a lomos de Garuḍa, regresó a Su residencia ante la mirada de Dhruva Mahārāja, que Le vio alejarse.

VERSO 27.

A pesar de que su determinación por adorar los pies de loto del Señor le había traído el resultado deseado, Dhruva Mahārāja no estaba muy complacido. Fue así como regresó a casa.

VERSO 28.

®r… Vidura preguntó: Mi querido brāhmaŠa, la morada del Señor es muy difícil de alcanzar. Sólo se puede llegar a ella mediante el servicio devocional puro, que es lo único que complace al sumamente afectuoso y misericordioso Señor. Dhruva Mahārāja logró esa posición en una sola vida, y era muy sabio y consciente. Entonces, ¿por qué no se sentía complacido?

VERSO 29.

Maitreya respondió: Herido por las flechas de las ingratas palabras de su madrastra, Dhruva Mahārāja sintió su corazón muy dolorido, de modo que cuando se concentró en el objetivo de su vida, no podía olvidar lo incorrecta que había sido. Lo que él había pedido no era alcanzar la verdadera liberación del mundo material, pero al final de su servicio devocional, cuando la Suprema Personalidad de Dios apareció ante él, se avergonzó en lo más hondo de los deseos materiales que había albergado en su mente.

VERSO 30.

Dhruva Mahārāja pensó para sus adentros: El esfuerzo por situarse en la sombra de los pies de loto del Señor no es una tarea corriente, pues incluso los grandes brahmacārīs encabezados por Sanandana, que practicaron aṣṭāńga-yoga en trance, tardaron muchísimas vidas en alcanzar el refugio de los pies de loto del Señor. Yo he alcanzado el mismo resultado en seis meses, pero como mi pensamiento es diferente de lo que piensa el Señor, he caído de mi posición.

VERSO 31.

¡Ay de mí! ¡Qué desdicha la mía! Me acerqué a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, quien puede cortar de inmediato la cadena de nacimientos y muertes, y a pesar de ello, ¡necio de mí!, oré por cosas perecederas.

VERSO 32.

Como los semidioses que están en el sistema planetario superior van a tener que descender de nuevo, sienten envidia de que yo, mediante el servicio devocional, me eleve a VaikuŠ˜haloka. Esos intolerantes semidioses han disipado mi inteligencia, y ésa ha sido la única razón que me ha impedido aceptar la bendición que el sabio Nārada me ofreció con sus veraces enseñanzas.

VERSO 33.

Dhruva Mahārāja se lamentó: Yo estaba bajo la influencia de la energía ilusoria; ignorando la realidad de las cosas, dormía en el regazo de māyā. Con un punto de vista dual, consideraba enemigo a mi hermano, y en mi corazón me lamentaba pensando, sin razón: «Son mis enemigos».

VERSO 34.

Satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios es muy difícil, pero en mi caso, aunque he satisfecho a la Superalma de todo el universo, sólo he orado por cosas inútiles. Me he comportado como el que trata de curar a alguien que ya ha muerto. ¡Qué desdichado soy! A pesar de encontrar al Señor Supremo, que puede cortar el vínculo que nos une al nacimiento y la muerte, he orado pidiendo de nuevo la misma condición.

VERSO 35.

Debido a mi estado de absoluta necedad, y a que carecía por completo de actividades piadosas, aunque el Señor me ofreció Su servicio personal, yo quise renombre, fama y prosperidad materiales. Soy como el pobre que satisfizo a un gran emperador y que, por ignorancia, cuando aquel quiso darle todo lo que desease, sólo pidió un puñado de arroz partido.

VERSO 36.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, los que, como tú, son devotos puros de los pies de loto de Mukunda [la Suprema Personalidad de Dios, que puede ofrecer la liberación] y están siempre apegados a la miel de Sus pies de loto, siempre están satisfechos en el servicio de los pies de loto del Señor. Esas personas permanecen satisfechas en todas las circunstancias de la vida, y por ello nunca piden al Señor prosperidad material.

VERSO 37.

Cuando el rey Uttānapāda escuchó que su hijo Dhruva venía de regreso a casa, como si volviese a la vida después de muerto, no podía dar crédito a lo que oía, pues dudaba de que aquello pudiese suceder. Se consideraba el más ruin de los hombres, y por lo tanto, le parecía inconcebible que pudiera ser tan afortunado.

VERSO 38.

Aunque no podía creer en las palabras del mensajero, tenía plena fe en la palabra del gran sabio Nārada. Se emocionó mucho al oír aquellas noticias, e inmediatamente, lleno de satisfacción, ofreció al mensajero un valiosísimo collar.

VERSOS 39 y 40.

El rey Uttānapāda, ansioso por ver el rostro del hijo que había perdido, montó en una cuadriga tirada por magníficos caballos y adornada con filigrana de oro. Llevando consigo a muchos brāhmaṇas eruditos, a las personas mayores de su familia, a sus oficiales, ministros y amigos más allegados, salió de la ciudad sin perder un instante. Al paso del desfile se escuchaban auspiciosos sonidos de caracolas, timbales, flautas, y el canto de mantras védicos que indicaban toda buena fortuna.

VERSO 41.

En la procesión participaban las dos esposas de Mahārāja Uttānapāda, Sun…ti y Suruci, junto con su otro hijo, Uttama. Las reinas iban sentadas en un palanquín.

VERSOS 42 y 43.

Al ver a Dhruva Mahārāja a la altura de un bosquecillo de las proximidades, el rey Uttānapāda se bajó apresuradamente de la cuadriga. Hacía mucho tiempo que estaba ansioso por ver a su hijo Dhruva, de manera que, llevado del amor y el afecto, se adelantó para abrazar al hijo que había perdido hacía tanto tiempo. El rey, con la respiración muy agitada, le estrechó entre sus brazos, pero Dhruva Mahārāja no era el mismo de antes; debido al avance espiritual, estaba completamente santificado, pues había sido tocado por los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 44.

Para el rey Uttānapāda, reunirse con Dhruva Mahārāja supuso el cumplimiento de un deseo que durante mucho tiempo había acariciado, y no dejaba de oler, una y otra vez, la cabeza de Dhruva Mahārāja, bañándole con torrentes de lágrimas muy frías.

VERSO 45.

Entonces Dhruva Mahārāja, el príncipe entre los nobles, ofreció ante todo reverencias a los pies de su padre, quien le honró con diversas preguntas. Luego postró su cabeza a los pies de sus dos madres.

VERSO 46.

Suruci, la menor de las madres de Dhruva Mahārāja, viendo que el inocente niño se postraba a sus pies, inmediatamente le levantó, y estrechándole entre sus brazos, con lágrimas de sentimiento, le bendijo diciendo: «Mi querido niño, ¡que tengas larga vida!».

VERSO 47.

Del mismo modo que el agua fluye hacia abajo por naturaleza, las entidades vivientes honran a la persona que, por su relación amistosa con la Suprema Personalidad de Dios, tiene cualidades trascendentales.

VERSO 48.

Los dos hermanos, Uttama y Dhruva Mahārāja, lloraron también al verse. Ambos estaban sobrecogidos con éxtasis de amor y afecto, y, cuando se abrazaron, el vello de sus cuerpos se erizó.

VERSO 49.

Sun…ti, la verdadera madre de Dhruva Mahārāja, abrazó el tierno cuerpo de su hijo, quien le era más querido que su propia vida, y de este modo olvidó todos los pesares materiales, pues estaba muy complacida.

VERSO 50.

Mi querido Vidura, Sun…ti era madre de un gran héroe. Sus lágrimas, mezcladas con la leche que fluía de sus pechos, mojaron todo el cuerpo de Dhruva Mahārāja. Era éste un signo muy auspicioso.

VERSO 51.

Los residentes del palacio alabaron a la reina: Querida reina, perdiste a tu querido hijo hace mucho tiempo, y ahora su regreso te hace muy afortunada, pues creemos que él podrá protegerte durante mucho tiempo y pondrá fin a todas tus angustias materiales.

VERSO 52.

Querida reina, creemos que has adorado a la Suprema Personalidad de Dios, que libera a Sus devotos del mayor de los peligros. Las personas que meditan constantemente en Él, salen del ciclo de nacimientos y muertes. Esa perfección es muy difícil de conseguir.

VERSO 53.

El sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, mientras todos estaban alabando a Dhruva Mahārāja, el rey se sentía muy feliz; con Dhruva y su hermano sentados a lomos de una elefanta, volvió a la capital, donde las gentes de todas las clases le ofrecieron alabanzas.

VERSO 54.

Toda la ciudad estaba decorada con columnas de bananeros cargados de flores y de racimos de fruta, y por todas partes se veían las hojas y las ramas de los beteles. Se habían dispuesto también muchos arcos triunfales, construidos de modo que parecían tiburones.

VERSO 55.

En todas las puertas había lámparas encendidas y grandes cántaros de agua decorados con telas de diversos colores, collares de perlas, guirnaldas de flores y hojas de mango.

VERSO 56.

La capital estaba rodeada de murallas, con abundantes pórticos de entrada, y tenía muchos palacios. Todas esas construcciones eran, de por sí, hermosísimas, y en esta ocasión habían sido decoradas con adornos de oro. Las cúpulas de los palacios resplandecían, y también las cúpulas de los hermosos aeroplanos que sobrevolaban la ciudad.

VERSO 57.

Todas las plazas, calles y caminos de la ciudad, además de las plataformas que servían de asiento en los cruces de caminos, estaban muy limpias y habían sido rociadas con agua de sándalo; por toda la ciudad se habían esparcido granos auspiciosos —arroz, cebada, etc.—, y flores, frutas y muchas otras oblaciones auspiciosas.

VERSOS 58 y 59.

Saliendo al encuentro de Dhruva Mahārāja, todas las ilustres madres de familia del vecindario acudían para verle, y con afecto maternal le ofrecían sus bendiciones derramando sobre él una lluvia de semillas de mostaza blanca, cebada, yogur, agua, brotes de hierba, frutas y flores. De esa manera, escuchando las agradables canciones de las mujeres, Dhruva Mahārāja recorrió el trayecto hasta el palacio de su padre y entró en él.

VERSO 60.

A partir de entonces, Dhruva Mahārāja vivió en el palacio de su padre, cuyas paredes estaban decoradas con piedras preciosas. Su cariñoso padre le cuidó con especial atención, y Dhruva vivió en aquella casa como los semidioses en sus palacios de los sistemas planetarios superiores.

VERSO 61.

En el palacio, la ropa de cama era muy suave, y las sábanas, tan blancas como la espuma de la leche. Las camas eran de marfil con adornos de oro; las sillas, bancos y demás asientos y muebles, eran de oro.

VERSO 62.

Los muros que rodeaban el palacio del rey eran de mármol, con muchos relieves hechos de zafiro y piedras preciosas, que representaban a hermosas mujeres con lámparas de joyas brillantes en las manos.

VERSO 63.

La residencia del rey estaba rodeada de jardines, en los cuales había diversos tipos de árboles traídos de los planetas celestiales. En aquellos árboles había parejas de pájaros de canto muy dulce y abejorros prácticamente locos que producían un zumbido muy agradable.

VERSO 64.

Había escaleras de esmeralda que llevaban a estanques llenos de flores de loto y nenúfares de muchos colores. En aquellos lagos podían verse cisnes, kāraṇḍavas, cakravākas, grullas y otras aves preciosas.

VERSO 65.

El santo rey Uttānapāda, al escuchar los gloriosos actos de Dhruva Mahārāja y ver además con sus propios ojos su influencia y su grandeza, se sintió muy satisfecho, pues las actividades de Dhruva eran maravillosas en grado sumo.

VERSO 66.

Cuando el rey Uttānapāda, tras la debida consideración, vio que Dhruva Mahārāja tenía la madurez adecuada para hacerse cargo del reino, y que sus ministros estaban de acuerdo y los ciudadanos le querían, coronó a Dhruva Mahārāja como emperador de este planeta.

VERSO 67.

Después de considerar lo avanzado de su edad y reflexionar en el bienestar de su ser espiritual, el rey Uttānapāda se desapegó de los asuntos mundanos y se fue al bosque.

CAPÍTULO 10.

DHRUVA MAHšRšJA LUCHA CON LOS YAKṢAS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: Mi querido Vidura, poco después, Dhruva Mahārāja se casó con Bhrami, la hija de Prajāpati Śiśumāra, con la cual tuvo dos hijos, Kalpa y Vatsara.

VERSO 2.

El muy poderoso Dhruva Mahārāja tuvo otra esposa, de nombre Ilā, que era la hija del semidiós Vāyu. Con ella tuvo un hijo al que llamó Utkala, y una hija muy hermosa.

VERSO 3.

Uttama, el hermano menor de Dhruva Mahārāja, que todavía era soltero, fue una vez de cacería a los Himalayas y un poderoso yakṣa le mató. Su madre, Suruci, siguió su mismo camino [murió].

VERSO 4.

Cuando se enteró de que los yakṣas habían matado a su hermano Uttama en los Himalayas, Dhruva Mahārāja, dominado por la ira y la lamentación, montó en su cuadriga y partió a la conquista de Alakāpur…, la ciudad de los yakṣas.

VERSO 5.

Dhruva Mahārāja partió en dirección al norte de la cordillera de los Himalayas. En un valle vio una ciudad llena de personas fantasmales, seguidores del Señor ®iva.

VERSO 6.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, tan pronto como llegó a Alakāpur…, Dhruva Mahārāja sopló en su caracola, cuyo sonido retumbó por todo el cielo y en todas direcciones. Las esposas de los yakṣas estaban aterradas; sus ojos reflejaban la gran ansiedad que sentían.

VERSO 7.

¡Oh, heroico Vidura!, no pudiendo consentir la resonante vibración de la caracola de Dhruva Mahārāja, los muy poderosos héroes de los yakṣas salieron de la ciudad y atacaron a Dhruva con sus armas.

VERSO 8.

Dhruva Mahārāja, que era un gran auriga, y sin duda también un gran arquero, de inmediato comenzó a matarles disparando sus flechas de tres en tres.

VERSO 9.

Cuando los héroes de los yakṣas vieron que Dhruva Mahārāja amenazaba de aquella forma sus cabezas, no les costó entender que estaban en peligro, y llegaron a la conclusión de que su derrota era segura. Aun así, como héroes que eran, alabaron la acción de Dhruva.

VERSO 10.

Como serpientes que no pueden soportar que nadie las pisotee, los yakṣas, no pudiendo soportar el maravilloso poderío de Dhruva Mahārāja, dispararon el doble de flechas que él —seis cada soldado—, manifestando con gran valentía su propia destreza.

VERSO 11 y 12.

Había 130.000 soldados yakṣas, todos muy iracundos y deseosos de echar por tierra las maravillosas actividades de Dhruva Mahārāja. Con toda su fuerza, descargaron sobre Mahārāja Dhruva, su cuadriga y su auriga, una lluvia de diversos tipos de flechas emplumadas, parighas [porras de hierro], nistriḿśas [espadas], prāsaśūlas [tridentes], paraśvadhas [lanzas], śaktis [picas], ṛṣṭis [arpones], y armas bhuśuṇḍī.

VERSO 13.

Una lluvia incesante de armas cubrió por completo a Dhruva Mahārāja, como cuando una lluvia incesante cubre una montaña.

VERSO 14.

Todos los siddhas de los sistemas planetarios superiores, que observaban la batalla desde el cielo, cuando vieron que las incesantes flechas enemigas cubrían a Dhruva Mahārāja, rugieron tumultuosamente: «¡El nieto de Manu, Dhruva, está perdido!». Gritaban diciendo que Dhruva Mahārāja era como el Sol, y que ahora se había puesto en el mar de los yakṣas.

VERSO 15.

Los yakṣas, viéndose temporalmente victoriosos, exclamaron que habían vencido a Dhruva Mahārāja, pero entonces reapareció de pronto la cuadriga de Dhruva, como el Sol, que de pronto aparece del espesor de la niebla.

VERSO 16.

El silbido de las flechas de Dhruva Mahārāja y el tañido de su arco fue causa de lamentación para los corazones de sus enemigos. Lanzando flechas sin cesar, reducía a añicos todas las armas enemigas, como una ráfaga de viento dispersa las nubes que llenan el cielo.

VERSO 17.

Con las afiladas flechas que salían de su arco, Dhruva Mahārāja acribilló los escudos y los cuerpos del enemigo, tal como los rayos del rey del cielo derriban los cuerpos de las montañas.

VERSOS 18 y 19.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, las cabezas de los yakṣas que caían despedazados por las flechas de Dhruva Mahārāja estaban muy bellamente ataviadas con turbantes y pendientes. Las piernas de sus cuerpos eran tan hermosas como palmeras doradas, sus brazos estaban adornados con brazaletes y pulseras de oro, y en sus cabezas llevaban yelmos de gran valor, con incrustaciones de oro. Todos esos ornamentos, esparcidos por el campo de batalla, eran muy atractivos, y podían confundir la mente de un héroe.

VERSO 20.

Los yakṣas que, de una u otra forma, se salvaron de la muerte, comenzaron a huir como elefantes derrotados por un león, con sus cuerpos mutilados por las flechas del gran guerrero Dhruva Mahārāja.

VERSO 21.

Dhruva Mahārāja, el mejor de los seres humanos, observó que en aquel gran campo de batalla no quedaba en pie ni un solo soldado enemigo debidamente armado. Entonces deseó ver la ciudad de Alakāpur…, pero pensó: «¿Quién sabe qué estarán tramando los místicos yakṣas?».

VERSO 22.

Pero mientras Dhruva Mahārāja hablaba con su auriga, recelando del poder místico de sus enemigos, escucharon un sonido espantoso; era como si el océano entero estuviese allí, y vieron que del cielo, y en todas direcciones, una gran tormenta de polvo caía sobre ellos.

VERSO 23.

En un instante, todo el cielo se cubrió de espesas nubes, y sonaron truenos amenazadores. Los relámpagos eléctricos cegaban la vista, y comenzó a llover con violencia.

VERSO 24.

Mi querido Vidura, ¡oh tú, el intachable!, era una lluvia de sangre, moco, pus, excremento, orina y médula, que caía con violencia ante Dhruva Mahārāja; del cielo caían también troncos humanos.

VERSO 25.

Después apareció en el cielo una gran montaña, y de todas las direcciones caía granizo, junto con lanzas, mazas, espadas, porras de hierro y piedras de gran tamaño.

VERSO 26.

Dhruva Mahārāja vio también muchas grandes serpientes de ojos iracundos, que vomitaban fuego y venían a devorarle, junto con grupos de elefantes enloquecidos, leones y tigres.

VERSO 27.

Luego, como si fuese el momento de la disolución del mundo entero, un mar feroz, de espumosas olas y estruendosos rugidos, avanzó hacia él.

VERSO 28.

Los demonios yakṣas tienen una naturaleza enormemente aborrecible, y con su demoníaco poder alucinatorio pueden crear muchos fenómenos extraños para aterrorizar a los poco inteligentes.

VERSO 29.

Cuando escucharon que los demonios, con sus truculentas alucinaciones místicas, estaban imponiéndose a Dhruva Mahārāja, los grandes sabios, inmediatamente, se reunieron para animar a Dhruva con consejos auspiciosos.

VERSO 30.

Todos los sabios dijeron: Querido Dhruva, ¡oh, hijo de rey Uttānapāda!, que la Suprema Personalidad de Dios ®ār‰gadhanvā, el que alivia los sufrimientos de Sus devotos, mate a todos los enemigos que te amenazan. El santo nombre del Señor es tan poderoso como el Señor mismo. Por eso, con sólo cantar y escuchar el santo nombre del Señor, muchos hombres pueden protegerse por completo, y sin dificultad, de la muerte cruel. Así es salvado el devoto.

CAPÍTULO 11.

SVšYAMBHUVA MANU ACONSEJA A DHRUVA MAHšRšJA QUE DEJE DE LUCHAR.

VERSO 1.

®r… Maitreya dijo: Mi querido Vidura, cuando escuchó las palabras de ánimo de los grandes sabios, Dhruva Mahārāja hizo ācamana, tocando agua, y a continuación, tomando la flecha fabricada por el Señor NārāyaŠa, la dispuso en su arco.

VERSO 2.

Tan pronto como Dhruva Mahārāja dispuso la flecha nārāyaŠāstra en el arco, la ilusión que los yakṣas habían creado se desvaneció de inmediato, tal como se desvanecen los sufrimientos y los placeres cuando adquirimos conciencia plena del ser.

VERSO 3.

Con tan sólo disponer en el arco el arma hecha por NārāyaŠa Ṛṣi, de él salieron disparadas flechas que tenían el astil de oro y las plumas como las alas de un cisne. Penetraron en los soldados enemigos con un intenso silbido, como pavos reales entrando en un bosque con graznidos estruendosos.

VERSO 4.

Aquellas afiladas flechas minaron el entusiasmo de los soldados enemigos, que prácticamente se desmayaban en el campo de batalla; sin embargo, varios yakṣas, llenos de ira contra Dhruva Mahārāja, lograron empuñar sus armas y atacaron. Como serpientes que, azuzadas por Garuḍa, se lanzan contra él con sus capuchas levantadas, todos los soldados yakṣas se dispusieron a caer sobre Dhruva Mahārāja con sus armas levantadas.

VERSO 5.

Cuando Dhruva Mahārāja vio que los yakṣas cargaban contra él, sin vacilar tomó sus flechas y cortó en pedazos a sus enemigos. Separándoles del cuerpo los brazos, las piernas, la cabeza y el vientre, envió a los yakṣas al sistema planetario que está por encima del globo solar, al que solamente tienen acceso los más cualificados brahmacārīs, que nunca han emitido semen.

VERSO 6.

Cuando vio a su nieto Dhruva Mahārāja matando a tantos yakṣas que, en realidad, no eran culpables, Svāyambhuva Manu, llevado por su gran compasión, se acercó a él en compañía de grandes sabios para darle buenos consejos.

VERSO 7.

El Señor Manu dijo: Mi querido hijo, por favor, detente. No es bueno enfurecerse sin necesidad; esa ira es el sendero de la vida infernal. Ahora te estás excediendo, pues matas a yakṣas que no tienen culpa.

VERSO 8.

Mi querido hijo, las autoridades no aprueban en absoluto la matanza que estás llevando a cabo de yakṣas inocentes. Es un acto impropio de nuestra familia, que se supone que conoce las leyes de la religión y la irreligión.

VERSO 9.

Mi querido hijo, has demostrado que sentías un gran afecto por tu hermano, y que su muerte a manos de los yakṣas te afligió profundamente; pero, ten en cuenta que, por la ofensa de un sólo yakṣa, has matado a muchos que eran inocentes.

VERSO 10.

No hay que identificar el cuerpo con el ser, y de esa manera, como los animales, matar los cuerpos de los demás. Eso lo prohíben de forma especial las personas santas, que siguen el sendero del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 11.

Es muy difícil alcanzar la morada espiritual de Hari, en los planetas VaikuŠ˜has, pero tú eres tan afortunado que, por haberle adorado a Él como morada suprema de todas las entidades vivientes, estás ya destinado a esa morada.

VERSO 12.

Como eres Su devoto puro, el Señor siempre está pensando en ti, y cuentas además con el reconocimiento de todos los devotos íntimos del Señor. Tu vida está destinada a servir de ejemplo de buen comportamiento. Por eso, estoy sorprendido, ¿por qué te ocupas en algo tan abominable?

VERSO 13.

El Señor está muy satisfecho con Su devoto cuando el devoto acoge a las demás personas con tolerancia, misericordia, amistad y ecuanimidad.

VERSO 14.

Alguien que, durante su vida, satisface realmente a la Suprema Personalidad de Dios, se libera de los condicionamientos materiales burdos y sutiles. Así liberado por completo de las modalidades materiales de la naturaleza, obtiene bienaventuranza espiritual ilimitada.

VERSO 15.

La creación del mundo material comienza con los cinco elementos, y a partir de ellos se crea todo, incluyendo los cuerpos del hombre y de la mujer. Con la vida sexual entre el hombre y la mujer, se aumenta el número de hombres y mujeres en el mundo material.

VERSO 16.

Manu continuó: Mi querido rey Dhruva, la creación, el mantenimiento y la aniquilación se deben únicamente a la energía material ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios y a la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material.

VERSO 17.

Mi querido Dhruva, la Suprema Personalidad de Dios está libre de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Él es la causa remota de la creación de esta manifestación cósmica material, pues da el impulso que produce muchas otras causas y efectos, haciendo que todo el universo se mueva, como un hierro movido por la fuerza intrínseca de un imán.

VERSO 18.

La Suprema Personalidad de Dios, por medio del tiempo, Su inconcebible energía suprema, causa la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material, y con ello, la manifestación de diversas energías. Él parece actuar, pero no es quien actúa. Él mata, pero no es quien mata. De este modo, podemos entender que todo ocurre sólo debido a Su poder inconcebible.

VERSO 19.

Mi querido Dhruva, la Suprema Personalidad de Dios existe por siempre, pero, en Su forma del tiempo, Él mata todo lo que existe. Él no tiene principio, aunque es el principio de todo, ni Se agota nunca, aunque todo se agota a su debido tiempo. La acción del padre crea a las entidades vivientes, y la acción de la muerte, las mata, pero Él está libre a perpetuidad del nacimiento y la muerte.

VERSO 20.

La Suprema Personalidad de Dios, en Su faceta de tiempo eterno, está presente en el mundo material y es neutral con todos. Nadie es Su aliado, ni nadie es Su enemigo. Bajo la jurisdicción del elemento tiempo, todos disfrutan o sufren el resultado de su propio karma, es decir, de sus actividades fruitivas. Tal como el viento lleva por el aire pequeñas partículas de polvo, nuestro karma individual nos trae el disfrute y el sufrimiento de la vida material.

VERSO 21.

La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, es todopoderoso, y concede a cada uno el resultado de sus actividades fruitivas. De este modo, aunque una entidad viviente tiene una vida de muy corta duración, mientras que otra disfruta de una vida muy larga, Él siempre está en Su posición trascendental, y la duración de Su vida ni disminuye ni aumenta.

VERSO 22.

Algunos explican que las diferencias entre las formas de vida, y el sufrimiento y el disfrute que llevan aparejado, es el resultado del karma. Algunos dicen que se deben a la naturaleza; otros, al tiempo; hay quienes las atribuyen al destino; y también hay quien dice que su causa es el deseo.

VERSO 23

Es imposible entender la Verdad Absoluta, la Realidad Trascendental, mediante la acción de los sentidos imperfectos, y tampoco se puede tener una experiencia directa de Él. Él es el amo de una gran variedad de energías, como la energía material completa, y nadie puede entender Sus planes ni Sus acciones; por consiguiente, a pesar de que Él es la causa de todas las causas, se debe concluir que nadie puede conocerle por medio de la especulación mental.

VERSO 24.

Mi querido hijo, en realidad esos yakṣas, que son descendientes de Kuvera, no son quienes mataron a tu hermano; la causa del nacimiento y de la muerte de toda entidad viviente es el Supremo, que en verdad es la causa de todas las causas.

VERSO 25.

La Suprema Personalidad de Dios crea este mundo material, lo mantiene, y a su debido tiempo, lo aniquila, pero como es trascendental a esas actividades, actúa sin que Le afecten nunca el ego y las modalidades de la naturaleza material.

VERSO 26.

La Suprema Personalidad de Dios es la Superalma de todas las entidades vivientes. Es el controlador y mantenedor de todos; Él crea, mantiene y aniquila a todos mediante la acción de Su energía externa.

VERSO 27.

Mi querido muchacho, Dhruva, por favor, entrégate a la Suprema Personalidad de Dios, que es el objetivo supremo del progreso del mundo. Todos, incluso los semidioses encabezados por Brahmā, actúan bajo Su control, del mismo modo que un toro es controlado por su dueño con una cuerda sujeta a la nariz.

VERSO 28.

Mi querido Dhruva, no tenías más que cinco años cuando las palabras de la coesposa de tu madre te afligieron y te causaron mucho dolor. Fuiste muy valiente, y abandonaste la protección de tu madre y te fuiste al bosque para ocuparte en el proceso de yoga, buscando alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios. Como resultado de ello, hoy la tuya es la posición más elevada en los tres mundos.

VERSO 29.

Mi querido Dhruva, por favor, teniendo en cuenta esto, vuelve tu atención hacia la Persona Suprema, que es el infalible Brahman. Si, desde tu posición original, vuelves el rostro hacia la Suprema Personalidad de Dios, mediante la autorrealización podrás ver que esas diferencias materiales son simplemente fluctuantes.

VERSO 30.

Si vuelves a establecerte en tu posición natural y ofreces servicio al omnipotente Señor Supremo, que es el receptáculo de todo placer, y que, en la forma de Superalma, vive en todas las entidades vivientes, muy pronto olvidarás los ilusorios conceptos de «yo» y «mío».

VERSO 31.

Mi querido rey, si reflexionas en mis palabras, actuarán en ti como el tratamiento médico de una enfermedad. Controla tu ira, pues la ira es el peor enemigo en el sendero de la iluminación espiritual. Te deseo toda buena fortuna. Por favor, sigue mis instrucciones.

VERSO 32.

La persona que desee liberarse del mundo material, no debe dejarse controlar por la ira, pues en esas circunstancias se convierte en fuente de temor para todos los demás.

VERSO 33.

Mi querido Dhruva, pensando que los yakṣas habían matado a tu hermano, mataste a muchísimos de ellos. Pero, actuando así, has agitado la mente de Kuvera, el tesorero de los semidioses, que es hermano del Señor ®iva. Por favor, date cuenta de que con tus acciones has sido muy irrespetuoso con Kuvera y el Señor ®iva.

VERSO 34.

Por esta razón, hijo mío, inmediatamente debes apaciguar a Kuvera con oraciones y palabras amables, para que su ira no afecte a nuestra familia.

VERSO 35.

Después de instruir a su nieto Dhruva Mahārāja, Svāyambhuva Manu recibió sus respetuosas reverencias. A continuación, el Señor Manu y los grandes sabios regresaron a sus hogares respectivos.

CAPÍTULO 12.

DHRUVA MAHšRšJA VA DE VUELTA A DIOS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: Mi querido Vidura, con su ira ya calmada, Dhruva Mahārāja dejó definitivamente de matar yakṣas. Al conocer la noticia, Kuvera, el muy bendito tesorero de los semidioses, se presentó ante él, y le habló mientras recibía la adoración de los yakṣas, kinnaras y cāraŠas; Dhruva Mahārāja permaneció de pie ante él con las manos juntas.

VERSO 2.

Kuvera, el tesorero de los semidioses, dijo: ¡Oh, intachable hijo de kṣatriya!, me alegra mucho que hayas seguido la instrucción de tu abuelo y hayas abandonado tus sentimientos de enemistad, que son muy difíciles de eliminar. Estoy muy complacido contigo.

VERSO 3.

En realidad, ni tú has matado a los yakṣas, ni ellos han matado a tu hermano, pues en última instancia la causa de la generación y la aniquilación es el Señor Supremo en Su aspecto de tiempo eterno.

VERSO 4.

La identificación errónea de uno mismo y de los demás con «yo» y «tú», que se basa en el concepto corporal de la vida, es producto de la ignorancia. Ese concepto corporal es la causa del ciclo de nacimientos y muertes, y de que continuemos en la existencia material.

VERSO 5.

Mi querido Dhruva, acércate. Que el Señor siempre te bendiga con buena fortuna. La Suprema Personalidad de Dios, que está más allá de la percepción de nuestros sentidos, es la Superalma de todas las entidades vivientes, de modo que todas las entidades vivientes son una, sin diferencias. Empieza, por lo tanto, a ofrecer servicio a la forma trascendental del Señor, que es el refugio supremo de todas las entidades vivientes.

VERSO 6.

Ocúpate por entero en el servicio devocional del Señor, pues sólo Él puede liberarnos de este enredo de la existencia materialista. El Señor, aunque está unido a Su potencia material, está apartado de sus actividades. Todo lo que ocurre en el mundo material se debe a la potencia inconcebible de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 7.

Mi querido Dhruva Mahārāja, hijo de Mahārāja Uttānapāda, hemos oído que te ocupas constantemente en el servicio amoroso trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, a quien se conoce por Su ombligo de loto. Por lo tanto, eres digno de todas nuestras bendiciones. De modo que, por favor, no dudes en pedirme la bendición que más desees.

VERSO 8.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ante el ruego de Kuvera, el Yakṣarāja [rey de los yakṣas], que le pidió que aceptase una bendición, Dhruva Mahārāja, el muy excelso devoto puro, que era un rey inteligente y reflexivo, pidió tener una fe inquebrantable en la Suprema Personalidad de Dios y el poder de recordarle siempre, pues quien tiene esto puede atravesar con gran facilidad el océano de la nesciencia, que para otros es muy difícil de cruzar.

VERSO 9.

El hijo de Iḍaviḍā, el Señor Kuvera, estaba muy complacido, y con gran alegría concedió a Dhruva Mahārāja la bendición deseada. Después desapareció de su presencia, y Dhruva Mahārāja regresó a la capital de su reino.

VERSO 10.

Durante el tiempo que permaneció en su hogar, Dhruva Mahārāja celebró m