Canto 1: Creación.

CAPÍTULO UNO: Las preguntas de los sabios

VERSO 1 — ¡Oh, mi Señor, Śrī Kṛṣṇa, hijo de Vasudeva!, ¡oh, Personalidad de Dios omnipresente!, a Ti Te ofrezco mis respetuosas reverencias. Yo medito en el Señor Śrī Kṛṣṇa, porque Él es la Verdad Absoluta y la causa primordial de todas las causas de la creación, conservación y destrucción de los universos manifestados. Él está directa e indirectamente consciente de todas las manifestaciones, y es independiente, pues no existe ninguna otra causa más allá de Él. En el principio fue únicamente Él quien impartió el conocimiento védico en el corazón de Brahmājī, el ser viviente original. Él hace que hasta los grandes sabios y semidioses se engañen, tal como a uno lo confunden las representaciones ilusorias del agua que se ve en el fuego, o de la tierra que se ve en el agua. Únicamente debido a Él, los universos materiales, manifestados temporalmente por las reacciones de las tres modalidades de la naturaleza, parecen reales, aunque son irreales. Por consiguiente, yo medito en Él, el Señor Śrī Kṛṣṇa, quien existe eternamente en la morada trascendental, la cual siempre está libre de las representaciones ilusorias del mundo material. Yo medito en Él, pues Él es la Verdad Absoluta.
VERSO 2 — Rechazando por completo todas las actividades religiosas que tienen motivaciones materiales, este Bhāgavata Purāṇa expone la verdad más elevada que existe, y que entienden aquellos devotos cuyo corazón está totalmente puro. La verdad más elevada que existe es la realidad que, por el bien de todos, se hace distinguir de lo ilusorio. Esa verdad elimina el sufrimiento triple. Este hermoso Bhāgavatam, recopilado por el gran sabio Vyāsa [en su madurez], es suficiente en sí para comprender a Dios. ¿Qué necesidad hay de alguna otra Escritura? Tan pronto como se cultiva conocimiento mediante el hecho de oír atenta y sumisamente el mensaje del Bhāgavatam, el Señor Supremo se establece en el corazón de uno.
VERSO 3 — ¡Oh, hombres pensadores y expertos!, saboread el Śrīmad-Bhāgavatam, el fruto maduro de las Escrituras védicas, las cuales son como un árbol de los deseos. Puesto que ese fruto ha emanado de los labios de Śrīla Śukadeva Gosvāmī, se ha vuelto aún más sabroso, si bien todos, incluso las almas liberadas, consideraban que su nectáreo jugo ya era apetitoso.
VERSO 4 — Una vez, en un lugar sagrado del bosque de Naimiṣāraṇya y en aras de la satisfacción del Señor y Sus devotos, unos grandes sabios, encabezados por el sabio Śaunaka, se reunieron a fin de realizar un gran sacrificio de mil años de duración.
VERSO 5 — Un día, después de encender el fuego de sacrificio, ofrecerle un asiento de honor a Śrīla Sūta Gosvāmī y concluir así sus deberes matutinos, los grandes sabios, con mucho respeto, hicieron preguntas acerca de los temas siguientes.
VERSO 6 — Los sabios dijeron: respetado Sūta Gosvāmī, tú estás completamente libre de todo vicio, y estás bien versado en todas las Escrituras famosas por la vida religiosa que presentan, así como también en los Purāṇas y las historias, pues los has examinado a fondo, bajo la guía apropiada, y también los has explicado.
VERSO 7 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, como tú eres el vedantista erudito de mayor edad, estás familiarizado con el conocimiento de Vyāsadeva, la encarnación de Dios, y además conoces a otros sabios que están plenamente versados en todas las clases de conocimiento físico y metafísico.
VERSO 8 — Y porque tú eres sumiso, tus maestros espirituales te han concedido todas las gracias que se le otorgan a un discípulo sencillo. Por lo tanto, tú puedes decirnos todo lo que has aprendido científicamente de ellos.
VERSO 9 — Así que, como has sido bendecido con una larga vida, por favor explícanos de una manera fácilmente comprensible, lo que has averiguado que es el absoluto y máximo bien para la gente en general.
VERSO 10 — ¡Oh, sabio!, en esta era de Kali, la era de hierro, los hombres no tienen sino una vida corta; son pendencieros, perezosos, mal dirigidos, desafortunados y, sobre todo, siempre están perturbados.
VERSO 11 — Existen muchas variedades de Escrituras, y en todas ellas hay muchos deberes prescritos, que pueden llegar a aprenderse sólo después de muchos años de estudio en sus diferentes divisiones. Por consiguiente, ¡oh, sabio!, selecciona, por favor, lo que es la esencia de todas esas Escrituras, y explícala por el bien de todos los seres vivientes, de manera que, mediante dicha instrucción, sus corazones puedan ser satisfechos por completo.
VERSO 12 — Todas las bendiciones a ti, ¡oh Sūta Gosvāmī! Tú sabes con qué propósito apareció la Personalidad de Dios en el vientre de Devakī, como hijo de Vasudeva.
VERSO 13 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, estamos ansiosos por saber de la Personalidad de Dios y Sus encarnaciones. Por favor, explícanos esas enseñanzas que impartieron los maestros anteriores [ācāryas], pues uno se eleva tanto por hablarlas como por oírlas.
VERSO 14 — Los seres vivientes que están atrapados en las complicadas redes del nacimiento y la muerte, pueden liberarse de inmediato con cantar aun inconscientemente el santo nombre de Kṛṣṇa, que es temido por el temor personificado.
VERSO 15 — ¡Oh, Sūta!, esos grandes sabios que se han refugiado por completo en los pies de loto del Señor, pueden santificar de inmediato a aquellos que se ponen en contacto con ellos, mientras que las aguas del Ganges pueden santificar únicamente después de un uso prolongado.
VERSO 16 — ¿Acaso hay alguien que, deseando liberarse de los vicios de esta era de riña, no esté dispuesto a oír hablar de las virtuosas glorias del Señor?
VERSO 17 — Sus actos trascendentales son magníficos y placenteros, y los cantan grandes y eruditos sabios, tales como Nārada. De manera que, por favor, háblanos, pues estamos ansiosos de oír hablar de las aventuras que Él lleva a cabo en Sus diversas encarnaciones.
VERSO 18 — ¡Oh, sabio Sūta!, por favor, nárranos los pasatiempos trascendentales de las múltiples encarnaciones de la Divinidad Suprema. Esos auspiciosos pasatiempos y aventuras del Señor, el controlador supremo, los realizan Sus poderes internos.
VERSO 19 — Nosotros nunca nos cansamos de oír hablar de los pasatiempos trascendentales de la Personalidad de Dios, a quien se le glorifica mediante himnos y oraciones. Aquellos que han desarrollado un gusto por las relaciones trascendentales que se tienen con Él, disfrutan de oír hablar de Sus pasatiempos en todo momento.
VERSO 20 — El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, juntamente con Balarāma, actuó como un ser humano, y, disfrazado así, realizó muchos actos sobrehumanos.
VERSO 21 — Sabiendo bien que la era de Kali ya ha comenzado, estamos reunidos aquí, en este sagrado lugar, para oír con todo detalle el mensaje trascendental de Dios, y de esa forma realizar sacrificio.
VERSO 22 — Nosotros creemos haber conocido a Su Gracia por la voluntad de la Providencia, sólo para que lo aceptemos como capitán del barco de aquellos que desean atravesar el peligroso océano de Kali, el cual deteriora todas las buenas cualidades de un ser humano.
VERSO 23 — Como Śrī Kṛṣṇa, la Verdad Absoluta, el amo de todos los poderes místicos, ha partido hacia Su propia morada, por favor, dinos a quién han acudido ahora los principios religiosos en busca de refugio.

CAPÍTULO DOS: Divinidad y servicio divino

VERSO 1 — Ugraśravā [Sūta Gosvāmī], el hijo de Romaharṣaṇa, sintiéndose plenamente satisfecho con las preguntas perfectas que le hicieron los brāhmaṇas, les dio las gracias, y, así pues, intentó responder.
VERSO 2 — Śrīla Sūta Gosvāmī dijo: Permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias a ese gran sabio [Śukadeva Gosvāmī], el cual puede entrar en los corazones de todos. Cuando él se fue para adoptar la orden de vida de renuncia [sannyāsa], abandonando el hogar sin someterse a la reformación del cordón sagrado o de las ceremonias que observan las castas superiores, su padre, Vyāsadeva, temiendo estar separado de él, exclamó: “¡Oh, hijo mío!”. Mas, en verdad, al apesadumbrado padre sólo le respondió el eco de los árboles, que estaban absortos en los mismos sentimientos de separación.
VERSO 3 — Permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias a él [Śuka], el maestro espiritual de todos los sabios, el hijo de Vyāsadeva, quien, por su gran compasión para con esa gente muy materialista que lucha por atravesar las regiones más oscuras de la existencia material, habló este suplemento muy confidencial de la crema del conocimiento védico, después de haberlo asimilado personalmente por la experiencia.
VERSO 4 — Antes de recitar este Śrīmad-Bhāgavatam, que es el verdadero medio de conquista, uno debe ofrecerle reverencias a la Personalidad de Dios, Narāyaṇa, a Nara-nārāyaṇa Ṛṣi, el ser humano supremo, a la madre Sarasvatī, la diosa del conocimiento, y a Śrīla Vyāsadeva, el autor.
VERSO 5 — ¡Oh, sabios!, he sido interrogado por ustedes con razón. Sus preguntas son valiosas porque se refieren al Señor Kṛṣṇa, y por eso son idóneas para el bienestar del mundo. Sólo preguntas de esa índole son capaces de satisfacer al yo por completo.
VERSO 6 — La suprema ocupación [dharma] para toda la humanidad, es aquella mediante la cual los hombres pueden llegar a prestarle amoroso servicio devocional al trascendente Señor. Para que dicho servicio devocional satisfaga al yo por completo, debe estar libre de motivaciones y ser ininterrumpido.
VERSO 7 — Por prestarle servicio devocional a la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, uno adquiere de inmediato conocimiento sin causa y desapego del mundo.
VERSO 8 — Las actividades y ocupaciones que desempeña un hombre conforme a su propia posición, no son más que una labor inútil, si no provocan la atracción por el mensaje de la Personalidad de Dios.
VERSO 9 — Todas las ocupaciones y labores tienen por objeto indudablemente la liberación final. Ellas nunca deben realizarse para la obtención de ganancia material. Además, según los sabios, aquel que está dedicado al servicio y ocupación máximos, nunca debe utilizar la ganancia para cultivar la complacencia de los sentidos.
VERSO 10 — Los deseos que se tienen en la vida, nunca deben ser dirigidos hacia la complacencia de los sentidos. Uno debe desear únicamente una vida sana, o la autoconservación, pues la finalidad del ser humano es investigar acerca de la Verdad Absoluta. Ninguna otra cosa debe ser la meta de las labores de uno.
VERSO 11 — Los trascendentalistas eruditos que conocen la Verdad Absoluta, llaman a esa sustancia no dual Brahman, Paramātmā o Bhagavān.
VERSO 12 — El sabio o estudiante sincero e inquisitivo, bien equipado con conocimiento y desapego, llega a comprender esa Verdad Absoluta, mediante el hecho de prestar servicio devocional en términos de lo que ha oído decir en el Vedānta-śruti.
VERSO 13 — ¡Oh, el mejor entre los nacidos por segunda vez!, se concluye, entonces, que complacer a la Personalidad de Dios es la perfección más elevada que uno puede alcanzar, mediante el desempeño de los deberes prescritos para la ocupación propia de uno, conforme a las divisiones por casta y a las órdenes de la vida.
VERSO 14 — Así que, constantemente y con la atención fija, uno debe oír hablar de la Personalidad de Dios, y adorarlo, recordarlo y glorificarlo a Él, quien es el protector de los devotos.
VERSO 15 — Con recordar a la Personalidad de Dios, los hombres inteligentes, espada en mano, cortan por completo los nudos de amarre al trabajo reactivo [karma]. Por lo tanto, ¿quién no le prestará atención al mensaje de Él?
VERSO 16 — ¡Oh, sabios nacidos por segunda vez!, gran servicio se realiza al servir a aquellos devotos que están completamente libres de todo vicio. En virtud de ello, uno se aficiona a oír los mensajes de Vāsudeva.
VERSO 17 — Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien es Paramātmā [la Superalma] que se encuentra en el corazón de todo el mundo y el benefactor del devoto veraz, limpia el deseo de disfrute material del corazón de un devoto en el que se ha desarrollado el vivo deseo de oír Sus mensajes, los cuales son virtuosos en sí mismos cuando se oyen y se cantan como es debido.
VERSO 18 — Por asistir regularmente a las clases del Bhāgavatam y por prestarle servicio al devoto puro, todo lo que perturba el corazón es destruido prácticamente por completo, y el amoroso servicio a la Personalidad de Dios, quien es alabado con canciones trascendentales, se establece como un hecho irrevocable.
VERSO 19 — Tan pronto como el amoroso servicio irrevocable se establece en el corazón, los efectos de las modalidades de la naturaleza de la pasión y la ignorancia, tales como la lujuria, el deseo y el anhelo, desaparecen del mismo. El devoto se establece entonces en la bondad, y se vuelve completamente feliz.
VERSO 20 — Establecido así en el plano de la modalidad de la bondad pura, el hombre cuya mente ha sido animada por el contacto con el servicio devocional del Señor, obtiene el verdadero conocimiento científico acerca de la Personalidad de Dios, en la etapa de la liberación de toda asociación material.
VERSO 21 — De esa forma, el nudo del corazón es atravesado, y todos los recelos son cortados en pedazos. La cadena de acciones fruitivas se termina cuando uno ve al yo como amo.
VERSO 22 — Sin duda, desde tiempos inmemoriales, todos los trascendentalistas le han estado prestando servicio devocional al Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, con gran deleite, debido a que dicho servicio devocional anima al ser.
VERSO 23 — La Trascendental Personalidad de Dios está indirectamente asociado con las tres modalidades de la naturaleza material – es decir, pasión, bondad e ignorancia – , y únicamente para la creación, conservación y destrucción del mundo material, Él adopta las tres formas cualitativas de Brahmā, Viṣṇu y Śiva. De estas tres, todos los seres humanos pueden recibir de Viṣṇu – la forma de la cualidad de la bondad – el beneficio máximo.
VERSO 24 — La leña es una transformación de la tierra, pero el humo es mejor que la leña verde. Y el fuego es aún mejor, pues mediante el fuego podemos obtener los beneficios del conocimiento superior [a través de los sacrificios védicos]. De forma similar, la pasión [rajas] es mejor que la ignorancia [tamas], pero la bondad [sattva] es lo mejor, pues mediante la bondad uno puede llegar a comprender la Verdad Absoluta.
VERSO 25 — Anteriormente, todos los grandes sabios le prestaban servicio a la Personalidad de Dios, debido a la existencia de Él por encima de las tres modalidades de la naturaleza material. Ellos lo adoraban para quedar libres de las condiciones materiales y así obtener el beneficio máximo. Todo aquel que siga a esas grandes autoridades es merecedor también de ser liberado del mundo material.
VERSO 26 — Aquellos que están muy interesados en la liberación no son envidiosos, indudablemente, y respetan a todos. Sin embargo, ellos rechazan las horribles y espantosas formas de los semidioses, y adoran sólo las supremamente bienaventuradas formas del Señor Viṣṇu y Sus porciones plenarias.
VERSO 27 — Aquellos que están bajo la influencia de las modalidades de la pasión y la ignorancia, adoran a los antepasados, a otros seres vivientes y a los semidioses que están a cargo de las actividades cósmicas, pues los impulsa un deseo de beneficiarse materialmente con mujeres, riqueza, poder y descendencia.
VERSOS 28-29 — En las Escrituras reveladas, el objeto último del conocimiento es Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. El propósito de ejecutar sacrificio es el de complacerlo a Él. El yoga es para comprenderlo a Él. Todas las actividades fruitivas son, en fin de cuentas, recompensadas únicamente por Él. Él es el conocimiento supremo, y todas las austeridades severas se realizan para conocerlo a Él. La religión [dharma] consiste en prestarle a Él servicio amoroso. Él es la meta suprema de la vida.
VERSO 30 — Al comienzo de la creación material, esta Absoluta Personalidad de Dios [Vāsudeva], en Su posición trascendental, creó las energías de causa y efecto mediante Su propia energía interna.
VERSO 31 — Después de crear la sustancia material, el Señor [Vāsudeva] se expande y entra en ella. Y aunque Él está dentro de las modalidades materiales de la naturaleza y parece ser uno de los seres creados, aun así siempre está plenamente iluminado y en Su posición trascendental.
VERSO 32 — El Señor, en forma de la Superalma, se difunde por todas las cosas, tal como el fuego se difunde por la madera, y por eso Él parece ser muy variado, aunque es la persona absoluta que no tiene igual.
VERSO 33 — La Superalma entra en los cuerpos de los seres creados, los cuales están influenciados por las modalidades de la naturaleza material, y hace que ellos disfruten de los efectos de esas modalidades mediante la mente sutil.
VERSO 34 — De esa manera, el Señor de los universos mantiene todos los planetas que están habitados por semidioses, hombres y animales inferiores. Haciendo los papeles de encarnaciones, Él ejecuta pasatiempos para rescatar a aquellos que se hallan en el plano de la modalidad de la bondad pura.

CAPÍTULO TRES: Kṛṣṇa es la fuente de todas las encarnaciones

VERSO 1 — Sūta dijo: Al principio de la creación, el Señor se expandió primero en la forma universal puruṣa, y manifestó todos los ingredientes para la creación material. Y, así pues, en el comienzo ocurrió la creación de los dieciséis principios de la acción material. Esto tenía por objeto crear el universo material
VERSO 2 — Una parte del puruṣa se acuesta en el agua del universo, del lago umbilical de Su cuerpo brota un tallo de loto, y de la flor de loto que hay sobre ese tallo se manifiesta Brahmā, el amo de todos los ingenieros del universo.
VERSO 3 — Se cree que todos los sistemas planetarios universales están situados sobre el extenso cuerpo del puruṣa; pero Él no tiene nada que ver con los ingredientes materiales creados. Su cuerpo se halla eternamente en estado de existencia espiritual, por excelencia.
VERSO 4 — Los devotos, con sus ojos perfectos, ven la forma trascendental del puruṣa, que tienen miles de piernas, muslos, brazos y caras, todos ellos extraordinarios. En ese cuerpo hay miles de cabezas, orejas, ojos y narices, decorados con miles de yelmos y refulgentes aretes, y adornados con guirnaldas.
VERSO 5 — Esta forma [la segunda manifestación del puruṣa] es la fuente y la semilla indestructible de múltiples encarnaciones que aparecen en el universo. De las partículas y porciones de esta forma se crean diferentes entidades vivientes, tales como semidioses, hombres y otros seres.
VERSO 6 — En primer lugar, al principio de la creación, existieron los cuatro hijos solteros de Brahmā [los Kumāras], quienes, habiendo hecho un voto de celibato, se sometieron a severas austeridades para poder comprender la Verdad Absoluta.
VERSO 7 — El disfrutador de todos los sacrificios adoptó la encarnación de un jabalí [la segunda encarnación], y por el bien de la Tierra levantó a esta última de las regiones infernales del universo.
VERSO 8 — En el milenio de los ṛṣis, la Personalidad de Dios asumió la tercera encarnación apoderada, en la forma de Devarṣi Nārada, quien es un gran sabio entre los semidioses. Él reunió exposiciones de los Vedas que tratan del servicio devocional y que inspiran la acción no fruitiva.
VERSO 9 — En la cuarta encarnación, el Señor se convirtió en Nara y Nārāyaṇa, los hijos gemelos de la esposa del rey Dharma. Así pues, Él se sometió a severas y ejemplares penitencias para controlar los sentidos.
VERSO 10 — La quinta encarnación, llamada el Señor Kapila, es el principal de los seres perfeccionados. Él le hizo una exposición de los elementos creativos y la metafísica a Āsuri Brāhmaṇa, pues, en el transcurso del tiempo, ese conocimiento se había perdido.
VERSO 11 — La sexta encarnación del puruṣa fue el hijo del sabio Atri. Él nació del vientre de Anasūyā, quien oró pidiendo una encarnación. Él les habló del tema de la trascendencia a Alarka, Prahlāda y otros [Yadu, Haihaya, etc.].
VERSO 12 — La séptima encarnación fue Yajña, el hijo de Prajāpati Ruci y su esposa Ākūti. Él controló el período durante el cual ocurrió el cambio del Manu Svāyambhuva, y fue asistido por semidioses tales como Su hijo Yama.
VERSO 13 — La octava encarnación fue el rey Ṛṣabha, el hijo del rey Nābhi y su esposa Merudevī. En esa encarnación, el Señor mostró el sendero de la perfección, el cual es seguido por aquellos que han controlado completamente los sentidos y que son honrados por todas las órdenes de vida.
VERSO 14 — ¡Oh, brāhmaṇas!, en la novena encarnación, el Señor, por cuya aparición habían orado los sabios, adoptó el cuerpo de un rey [Pṛthu], el cual cultivó la tierra para que diera variados productos, y por esa razón el planeta estaba hermoso y atractivo.
VERSO 15 — Al ocurrir una inundación completa, después del período del Cākṣuṣa Manu, y cuando el mundo entero estaba profundamente sumergido en el agua, el Señor asumió la forma de un pez y protegió a Vaivasvata Manu, manteniéndolo arriba en un barco.
VERSO 16 — La undécima encarnación del Señor tomó la forma de una tortuga, cuya concha sirvió de pivote para la colina Mandarācala, que los teístas y ateos del universo estaban usando como batidor.
VERSO 17 — En la duodécima encarnación, el Señor apareció como Dhanvantari, y en la decimotercera atrajo a los ateos mediante la encantadora belleza de una mujer, y les dio de beber néctar a los semidioses.
VERSO 18 — En la decimocuarta encarnación, el Señor apareció como Nṛsimha, y con Sus uñas bifurcó el fuerte cuerpo del ateo Hiraṇyakaśipu, tal como un carpintero corta la caña.
VERSO 19 — En la decimoquinta encarnación, el Señor asumió la forma de un brāhmaṇa enano [Vāmana] y visitó la arena de sacrificio establecida por Mahārāja Bali. Aunque en el fondo estaba deseando recuperar el reino de los tres sistemas planetarios, Él únicamente pidió una donación de tres pasos de tierra.
VERSO 20 — En la decimosexta encarnación de la Divinidad, el Señor [como Bhṛgupati] aniquiló a la clase administradora [kṣatriyas] veintiuna veces, pues estaba furioso con ellos por su rebelión en contra de los brāhmaṇas [la clase inteligente].
VERSO 21 — Después, en la decimoséptima encarnación de Dios, Śrī Vyāsadeva apareció en el vientre de Satyavatī a través de Parāśara Muni, y al ver que la generalidad de la gente era poco inteligente, dividió en diversas ramas y subramas el único Veda que había.
VERSO 22 — En la decimoctava encarnación, el Señor apareció como el rey Rāma. A fin de ejecutar algunas tareas que fueran del agrado de los semidioses, exhibió poderes sobrehumanos al controlar el océano Índico y matar luego al ateo rey Rāvaṇa, que se encontraba del otro lado del mar.
VERSO 23 — En las encarnaciones decimonovena y vigésima, el Señor hizo Su advenimiento como el Señor Balarāma y el Señor Kṛṣṇa en la familia de Vṛṣṇi [la dinastía Yadu], y con eso quitó la carga del mundo.
VERSO 24 — Luego, al comienzo de Kali-yuga, el Señor aparecerá como el Señor Buda, el hijo de Añjanā, en la provincia de Gayā, sólo con el propósito de engañar a aquellos que estén envidiosos del teísta fiel.
VERSO 25 — Después, en el momento de la conjunción de dos yugas, el Señor de la creación nacerá como la encarnación Kalki, y se convertirá en el hijo de Viṣṇu Yaṣā. En ese entonces, los gobernantes de la Tierra se habrán degenerado y convertido en saqueadores.
VERSO 26 — ¡Oh, brāhmaṇas!, las encarnaciones del Señor son innumerables, como riachuelos provenientes de inagotables manantiales de agua.
VERSO 27 — Todos los ṛṣis, Manus, semidioses y descendientes de Manu, que son especialmente poderosos, son porciones plenarias o porciones de las porciones plenarias del Señor. Esto también incluye a todos los Prajāpatis.
VERSO 28 — Todas las encarnaciones anteriormente mencionadas son, o bien porciones plenarias, o porciones de las porciones plenarias del Señor, pero el Señor Śrī Kṛṣṇa es la Personalidad de Dios original. Todas ellas aparecen en los planetas, siempre que hay un disturbio creado por los ateos. El Señor se encarna para proteger a los teístas.
VERSO 29 — Todo aquel que, cuidadosamente y con devoción, recite por la mañana y por la noche las descripciones de las misteriosas apariciones del Señor, se libera de todos los sufrimientos de la vida.
VERSO 30 — El concepto de la forma virāṭ del Señor, o la forma universal, tal como aparece en el mundo material, es imaginario. Su objeto es permitirles a los poco inteligentes [y neófitos] que se adapten a la idea de que el Señor tiene forma. Pero, de hecho, el Señor no tiene forma material.
VERSO 31 — Las nubes y el polvo son transportados por el aire, pero las personas poco inteligentes dicen que el cielo está nublado y que el aire está sucio. De forma similar, ellas también le atribuyen conceptos materiales y corporales al ser espiritual.
VERSO 32 — Más allá de ese concepto burdo de la forma hay un concepto sutil, que carece de figura definida y es invisible, inaudible y no manifiesto. El ser viviente tiene su forma más allá de esa sutileza, pues de no ser así no podría tener repetidos nacimientos.
VERSO 33 — Cuando quiera que una persona experimente, mediante la autorrealización, que tanto el cuerpo burdo como el sutil no tienen nada que ver con el yo puro, en ese momento se ve a sí mismo, así como también al Señor.
VERSO 34 — Si por la gracia del Señor la energía ilusoria se apacigua y la entidad viviente se enriquece plenamente con conocimiento, entonces ésta se ilumina de inmediato con la autorrealización, y se sitúa así en su propia gloria.
VERSO 35 — Así pues, los hombres eruditos describen los nacimientos y actividades del innaciente e inactivo, que no puede ser descubierto ni siquiera en las Escrituras védicas. Él es el Señor del corazón.
VERSO 36 — El Señor, cuyas actividades siempre son inmaculadas, es el amo de los seis sentidos y es plenamente omnipotente con seis opulencias. Él crea los universos manifestados, los mantiene y los aniquila, sin ser afectado en lo más mínimo. Él está dentro de cada ser viviente, y siempre es independiente.
VERSO 37 — Los necios con un escaso acopio de conocimiento no pueden conocer la naturaleza trascendental de las formas, nombres y actividades del Señor, quien está actuando tal como un actor en un drama. Y tampoco pueden ellos expresar esas cosas, ni en sus especulaciones ni en sus palabras.
VERSO 38 — Sólo aquellos que les prestan un servicio favorable, franco e ininterrumpido a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, quien lleva en Su mano la rueda de la cuadriga, pueden conocer al creador del universo en toda Su gloria, poder y trascendencia.
VERSO 39 — Únicamente por hacer esas preguntas en este mundo puede uno tener éxito y estar perfectamente consciente, pues esa clase de preguntas invocan en uno el extático y trascendental amor por la Personalidad de Dios, quien es el propietario de todos los universos, y garantizan un ciento por ciento de inmunidad contra la espantosa repetición del nacimiento y la muerte.
VERSO 40 — Este Śrīmad-Bhāgavatam es la encarnación literaria de Dios, y lo recopiló Śrīla Vyāsadeva, la encarnación de Dios. El Śrīmad-Bhāgavatam tiene por objeto el máximo bien de toda la gente, y es supremamente triunfante, supremamente bienaventurado y supremamente perfecto.
VERSO 41 — Después de extraer la crema de todas las Escrituras védicas e historias del universo, Śrī Vyāsadeva le entregó el Śrīmad-Bhāgavatam a su hijo, quien es el más respetado de los seres autorrealizados.
VERSO 42 — Śukadeva Gosvāmī, el hijo de Vyāsadeva, le entregó a su vez el Bhāgavatam al gran emperador Parīkṣit, quien se sentó a orillas del Ganges, rodeado de sabios, a aguardar la muerte sin comer ni beber.
VERSO 43 — Este Bhāgavata Purāṇa es tan brillante como el Sol, y ha surgido justo después de la partida del Señor Kṛṣṇa a Su propia morada, acompañado por la religión, el conocimiento, etc. Las personas que han perdido la visión debido a la densa oscuridad de la era de Kali, habrán de recibir la luz de este Purāṇa.
VERSO 44 — ¡Oh, brāhmaṇas eruditos!, cuando Śukadeva Gosvāmī recitó el Bhāgavatam ahí [en presencia del emperador Parīkṣit], yo lo oí a él con suma atención, y, en consecuencia, por su misericordia, aprendí el Bhāgavatam con ese eminente y poderoso sabio. Ahora trataré de hacerles oír exactamente lo mismo, tal como lo aprendí de él y como yo lo he comprendido.

CAPÍTULO CUATRO: La aparición de Śrī Nārada

VERSO 1 — Al oír a Sūta Gosvāmī hablar así, aunaka Muni, quien era mayor, erudito y líder de todos los ṛṣis que estaban participando en esa prolongada ceremonia de sacrificio, lo congratuló, dirigiéndose a él de la siguiente manera.
VERSO 2 — Śaunaka dijo: ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, tú eres el más afortunado y respetado de todos aquellos que pueden hablar y recitar. Por favor, narra el piadoso mensaje del Śrīmad-Bhāgavatam, que fue hablado por el eminente y poderoso sabio Śukadeva Gosvāmī.
VERSO 3 — ¿En qué período y en qué lugar se le dio comienzo y por qué fue emprendido? ¿De dónde obtuvo la inspiración para recopilar esa obra literaria el gran sabio Kṛṣṇa-dvaipāyana Vyāsa?
VERSO 4 — Su hijo [de Vyāsadeva] era un gran devoto, un monista ecuánime cuya mente siempre estaba concentrada en el monismo. Él era trascendental a las actividades mundanas, pero como no estaba expuesto, parecía ser una persona ignorante.
VERSO 5 — Mientras Śrī Vyāsadeva seguía a su hijo, unas hermosas doncellas que se estaban bañando desnudas, se cubrieron el cuerpo con tela, aunque el propio Śrī Vyāsadeva no estaba desnudo. Mas ellas no habían hecho eso cuando paso el hijo de él. El sabio preguntó el porqué de ello, y las jóvenes damas respondieron que su hijo se encontraba purificado y al mirarlas no hacía ninguna distinción entre lo masculino y lo femenino. Pero el sabio sí hacía esas distinciones.
VERSO 6 — ¿Cómo pudieron los ciudadanos reconocerlo a él [Śrīla Śukadeva, el hijo de Vyāsa] cuando entró en la ciudad de Hastināpura [hoy Delhi], después de andar errando por las provincias de Kuru y Jāṅgala con el aspecto de un demente, mudo y retardado?
VERSO 7 — ¿Cómo llegó el rey Parīkṣit a conocer a ese gran sabio, haciendo posible que esta gran esencia trascendental de los Vedas [el Bhāgavatam] le fuese cantada?
VERSO 8 — Él [Śukadeva Gosvāmī] estaba acostumbrado a permanecer en la puerta de casa de una persona casada sólo lo suficiente para que una vaca fuese ordeñada. Y esto lo hacía únicamente para santificar la residencia.
VERSO 9 — Se dice que Mahārāja Parīkṣit es un gran devoto del Señor, un devoto de primera, y que su nacimiento y actividades son todos maravillosos. Por favor, háblanos de él.
VERSO 10 — Él era un gran emperador y poseía todas las opulencias del reino que había heredado. Él era tan excelso, que estaba aumentando el prestigio de la dinastía Pāṇḍu. ¿Por qué dejó todo para sentarse a orillas del Ganges y ayunar hasta la muerte?
VERSO 11 — Él era un emperador tan grande, que todos sus enemigos iban ante él, se postraban a sus pies, y le entregaban todas sus riquezas en beneficio propio. Él estaba lleno de juventud y fortaleza, y poseía opulencias reales insuperables. ¿Por qué quería dejarlo todo, incluso la propia vida?
VERSO 12 — Aquellos que están consagrados a la causa de la Personalidad de Dios, viven únicamente por el bienestar, desarrollo y felicidad de los demás. Ellos no viven por ningún interés egoísta. Así que, aunque el Emperador [Parīkṣit] estaba libre de todo apego por las posesiones mundanas, ¿cómo podía abandonar su cuerpo mortal, que era un refugio para los demás?
VERSO 13 — Nosotros sabemos que, con la excepción de algunas porciones de los Vedas, tú eres experto en los significados de todas las materias, y, por consiguiente, puedes explicar claramente las respuestas a todas las preguntas que acabamos de hacerte.
VERSO 14 — Sūta Gosvāmī dijo: Cuando el segundo milenio se superpuso sobre el tercero, nació el gran sabio [Vyāsadeva], engendrado por Parāśara en el vientre de Satyavatī, la hija de Vasu.
VERSO 15 — Una vez, él [Vyāsadeva], mientras salía el Sol, realizó su ablución matutina en las aguas del Sarasvatī y se sentó a solas a concentrarse.
VERSO 16 — El gran sabio Vyāsadeva vio anomalías en los deberes del milenio. Esto ocurre en la Tierra en diferentes eras, como resultado de fuerzas inadvertidas que aparecen en el transcurso del tiempo.
VERSOS 17-18 — El gran sabio, que estaba plenamente dotado de conocimiento, pudo ver con su visión trascendental el deterioro que sufriría todo lo material como resultado de la influencia de la era. Él también pudo ver que, en general, la gente infiel tendría una vida de duración reducida, y sería impaciente debido a la falta de bondad. Por lo tanto, se puso a reflexionar, pensando en el bienestar de los hombres de todos los niveles y órdenes de vida.
VERSO 19 — Él vio que los sacrificios que se mencionan en los Vedas eran medios por los cuales se podían purificar las ocupaciones de la gente. Y, para simplificar el proceso, dividió en cuatro partes el único Veda que existía, con objeto de difundirlas entre los hombres.
VERSO 20 — Las cuatro divisiones de las fuentes originales del conocimiento [los Vedas] se pusieron por separado. Mas los hechos históricos y las historias auténticas que se mencionan en los Purāṇas, se denominan el quinto Veda.
VERSO 21 — Después de que los Vedas fueron divididos en cuatro partes, Paila Ṛṣi se convirtió en el profesor del Ṛg Veda, Jaimini se convirtió en el profesor del Sāma Veda, y únicamente Vaiśampāyana llegó a ser glorificado por el Yajur Veda.
VERSO 22 — Al Sumantu Muni Aṅgirā se le confió el Atharva Veda, al cual se consagró muy seriamente. Y a mi padre, Romaharṣaṇa, se le confiaron los Purāṇas y los registros históricos.
VERSO 23 — A su vez, todos estos sabios eruditos les dieron a sus muchos discípulos, discípulos de sus discípulos, y discípulos de los discípulos de sus discípulos, los Vedas que les habían sido confiados, y así llegaron a existir las respectivas ramas de los seguidores de los Vedas.
VERSO 24 — Así pues, el gran sabio Vyāsadeva, quien es muy bondadoso con las masas ignorantes, editó los Vedas de manera que pudiesen ser asimilados por los hombres poco intelectuales.
VERSO 25 — Movido por la compasión, el gran sabio pensó que era prudente que esto les permitiera a los hombres alcanzar la meta suprema de la vida. Por consiguiente, recopiló la gran narración histórica denominada Mahābhārata, para las mujeres, los trabajadores y los amigos de los nacidos por segunda vez.
VERSO 26 — ¡Oh, brāhmaṇas nacidos por segunda vez!, aunque él se dedicó a trabajar por el bienestar de toda la gente, aun así su mente no estaba satisfecha.
VERSO 27 — Así pues, el sabio, estando insatisfecho de todo corazón, comenzó de inmediato a reflexionar, debido a que conocía la esencia de la religión, y dijo para sí:
VERSOS 28-29 — Bajo estrictos votos disciplinarios y sin pretensiones he adorado a los Vedas, al maestro espiritual y al altar de sacrificios. Además, he acatado las disposiciones, y he enseñado el significado de la sucesión discipular mediante la explicación del Mahābhārata, con lo cual incluso las mujeres, los śūdras y los demás [los amigos de los nacidos por segunda vez] pueden ver el sendero de la religión.
VERSO 30 — Me estoy sintiendo incompleto, aunque yo mismo estoy plenamente equipado con todo lo que exigen los Vedas.
VERSO 31 — Puede que esto se deba a que no señalé de manera específica el servicio devocional al Señor, servicio que les es querido tanto a los seres perfectos como al infalible Señor.
VERSO 32 — Como se dijo antes, Nārada llegó a la cabaña de Kṛṣṇa-dvaipāyana Vyāsa, situada a orillas del Sarasvatī, justo cuando Vyāsadeva se lamentaba de sus defectos.
VERSO 33 — Ante la auspiciosa llegada de Śrī Nārada, Śrī Vyāsadeva se levantó respetuosamente y lo adoró, ofreciéndole la misma veneración que se le ofrece a Brahmājī, el creador.

CAPÍTULO CINCO: Las instrucciones de Nārada a Vyāsadeva acerca del Śrīmad-Bhāgavatam

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Así pues, el sabio entre los dioses [Nārada], sentado cómodamente y aparentemente sonriendo, le habló al ṛṣi entre los brāhmaṇas [Vedavyāsa].
VERSO 2 — Dirigiéndose a Vyāsadeva, el hijo de Parāśara, Nārada le preguntó: ¿Te satisface identificarte con el cuerpo o la mente como si éstos fueran objetos de autorrealización?
VERSO 3 — Tus preguntas fueron completas y tus estudios también se cumplieron a cabalidad; y no hay duda alguna de que has preparado una obra grande y maravillosa, el Mahābhārata, que está colmada de toda clase de secuencias védicas elaboradamente explicadas.
VERSO 4 — Tú has delineado por completo el tema del Brahman impersonal, así como también el conocimiento que de allí se deriva. ¿Por qué habrías de estar descorazonado a pesar de todo eso, creyendo que estás perdido, mi querido prabhu?
VERSO 5 — Śrī Vyāsadeva dijo: Todo lo que has dicho de mí es completamente cierto. A pesar de todo eso, no estoy tranquilo. Por consiguiente, te pregunto cuál es la causa fundamental de mi insatisfacción, pues tú eres un hombre de conocimiento ilimitado, por ser el vástago de aquel [Brahmā] que nace por sí solo [sin padre ni madres mundanos].
VERSO 6 — ¡Mi señor!, todo lo misterioso te es conocido, porque tú adoras al creador y destructor del mundo material y sustentador del mundo espiritual, la Personalidad de Dios original, quien es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material.
VERSO 7 — Tal como el Sol, Vuestra Merced puede viajar a todas partes de los tres mundos, y como el aire, puede penetrar en la región interna de todos. Por eso, eres como la Superalma que está dentro de todo. Por favor, busca entonces la deficiencia de que adolezco a pesar de estar absorto en la trascendencia bajo votos y regulaciones disciplinarias.
VERSO 8 — Śrī Nārada dijo: Tú no has difundido de hecho las sublimes e inmaculadas glorias de la Personalidad de Dios. Aquella filosofía que no satisface los trascendentales sentidos del Señor, se considera que carece de valor.
VERSO 9 — Aunque tú, gran sabio, has descrito muy ampliamente los cuatro principios que comienzan con las acciones religiosas, no has descrito las glorias de Vāsudeva, la Personalidad Suprema.
VERSO 10 — Las personas santas consideran que aquellas palabras que no describen las glorias del Señor, que es el único que puede santificar la atmósfera del universo entero, son como un lugar de peregrinaje para cuervos. Puesto que las personas completamente perfectas son habitantes de la morada trascendental, no encuentran allí ningún placer.
VERSO 11 — Por otro lado, aquella literatura que está colmada de descripciones acerca de las glorias trascendentales del nombre, la fama, las formas, los pasatiempos, etc., del ilimitado Señor Supremo, es una creación diferente, llena de palabras trascendentales destinadas a ocasionar una revolución en las vidas impías de la mal dirigida civilización de este mundo. Esa clase de obras literarias trascendentales, aunque están compuestas de una manera imperfecta, las oyen, las cantan y las aceptan los hombres purificados que son completamente honestos.
VERSO 12 — El conocimiento acerca de la autorrealización, aunque esté libre de toda atracción material, no se ve bien si está desprovisto de un concepto acerca del Infalible [Dios]. ¿De qué sirven, entonces, las actividades fruitivas, que naturalmente son dolorosas desde el mismo comienzo y transitorias por naturaleza, si no se utilizan para el servicio devocional del Señor?
VERSO 13 — ¡Oh, Vyāsadeva!, tu visión es completamente perfecta. Tu buena fama es inmaculada. Tú eres firme en los votos y no te apartas de la verdad. Y por eso, en estado de trance, puedes pensar en los pasatiempos del Señor, para que la gente en general se libere de todo cautiverio material.
VERSO 14 — Todo lo que quieras describir que sea de una visión que se aparte del Señor, simplemente reacciona, con diferentes formas, nombres y resultados, de manera de agitar la mente, tal como el viento agita un bote que no tiene un lugar donde apoyarse.
VERSO 15 — La gente en general tiene la inclinación natural a disfrutar, y tú la has animado a eso en nombre de la religión. En verdad, esto se condena y es muy irrazonable. Debido a que ellos se guían por tus instrucciones, aceptarán esas actividades en nombre de la religión, y poco les importarán las prohibiciones.
VERSO 16 — El Señor Supremo es ilimitado. Sólo una personalidad muy experta, retirada de las actividades de la felicidad material, merece entender este conocimiento acerca de los valores espirituales. Por consiguiente, a aquellos que no están tan bien situados debido al apego material, Vuestra Merced les debe mostrar el proceso de la comprensión trascendental, a través de las descripciones de las actividades trascendentales del Señor Supremo.
VERSO 17 — Aquel que ha renunciado a sus ocupaciones materiales para dedicarse al servicio devocional del Señor, puede que a veces caiga mientras se encuentra en una etapa inmadura, mas, sin embargo, no existe el peligro de que fracase. Por otra parte, un no devoto, aunque esté completamente dedicado a los deberes propios de su ocupación no gana nada.
VERSO 18 — Las personas que verdaderamente son inteligentes y tienen inclinaciones filosóficas, deben esforzase únicamente por ese significativo fin que no puede obtenerse ni siquiera haciendo un recorrido desde el planeta más elevado de todos [Brahmaloka] hasta el planeta más bajo [Pātāla]. En lo que se refiere a la felicidad que se obtiene del disfrute de los sentidos, ésta puede obtenerse automáticamente en el transcurso del tiempo, de la misma manera en que en el transcurso del tiempo obtenemos sufrimientos aunque no los deseemos.
VERSO 19 — Mi querido Vyāsa, aun a pesar de que un devoto del Señor Kṛṣṇa a veces caiga de una forma u otra, indudablemente que no experimenta la existencia material como los demás [los trabajadores fruitivos, etc.], porque una persona que se ha deleitado una vez con el sabor de los pies de loto del Señor, no puede sino recordar ese éxtasis una y otra vez.
VERSO 20 — El propio Señor Supremo, la Personalidad de Dios, es este cosmos, y aun así está separado de él. Esta manifestación cósmica ha emanado de Él únicamente, descansa en Él, y entra en Él después de la aniquilación. Tu buena persona conoce todo lo relacionado con esto. Yo sólo he dado una sinopsis.
VERSO 21 — Vuestra Merced posee una visión perfecta. Tú mismo puedes conocer a la Superalma y Personalidad de Dios, debido a que estás presente como porción plenaria del Señor. Aunque tú no naces, has aparecido en esta Tierra por el bienestar de la gente. Por favor, describe, pues, más vívidamente, los trascendentales pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 22 — Los círculos de eruditos han concluido categóricamente que el propósito infalible del avance del conocimiento, es decir, las austeridades, el estudio de los Vedas, el sacrificio, el canto de los himnos y la caridad, culmina en las descripciones trascendentales acerca del Señor, a quien se le define con poesía selecta.
VERSO 23 — ¡Oh, Muni!, en el último milenio nací como el hijo de cierta sirvienta dedicada al servicio de brāhmaṇas que estaban siguiendo los principios del Vedānta. Cuando ellos se hallaban viviendo juntos durante los cuatro meses de la estación lluviosa, yo estaba dedicado a su servicio personal.
VERSO 24 — Aunque esos seguidores del Vedānta eran imparciales por naturaleza, me bendijeron con su misericordia sin causa. En lo que a mí respecta, poseía control de mí mismo, y a pesar de que era un niño, no sentía ninguna atracción por los juegos. Además, no era travieso, y no hablaba más de lo necesario.
VERSO 25 — Sólo una vez, con el permiso de ellos, tomé los remanentes de su comida, y, por hacerlo, todos mis pecados fueron erradicados de inmediato. Ocupado de esa manera, mi corazón se purificó, y en ese momento la naturaleza misma del trascendentalista se me hizo atractiva.
VERSO 26 — ¡Oh, Vyāsadeva!, en medio de esa asociación y por la misericordia de esos grandes vedantistas, pude oírlos describir las atractivas actividades del Señor Kṛṣṇa. Y escuchando así atentamente, mi gusto por oír hablar de la Personalidad de Dios aumentó a cada paso.
VERSO 27 — ¡Oh, gran sabio!, en cuanto probé un poco de la Personalidad de Dios, mi atención por oír hablar del Señor se volvió resuelta. Y a medida que mi gusto se desarrollaba, pude comprender que sólo por mi ignorancia había aceptado coberturas burdas y sutiles, pues tanto el Señor como yo somos trascendentales.
VERSO 28 — Así pues, durante dos estaciones – la estación lluviosa y el otoño – , tuve la oportunidad de oír a esos sabios de gran alma cantar constantemente las inmaculadas glorias del Señor Hari. Cuando el flujo de mi servicio devocional comenzó a manar, las coberturas de las modalidades de la pasión y la ignorancia se disolvieron.
VERSO 29 — Yo estaba muy apegado a esos sabios, tenía un comportamiento sencillo, y todos mis pecados fueron erradicados en el servicio a ellos. En mi corazón, yo tenía una gran fe en ellos. Yo había subyugado los sentidos, y con la mente y el cuerpo estaba siguiendo a los sabios estrictamente.
VERSO 30 — Mientras se marchaban, esos bhakti-vedāntas, que son muy bondadosos con las almas pobres de corazón, me instruyeron en lo referente a esa materia más confidencial de todas, que es instruida por la propia Personalidad de Dios.
VERSO 31 — Mediante ese conocimiento confidencial, pude entender claramente la influencia de la energía del Señor Śrī Kṛṣṇa, el creador, sustentador y aniquilador de todo. Por el hecho de saber eso, uno puede regresar a Él y conocerlo personalmente.
VERSO 32 — ¡Oh, Brāhmaṇa Vyāsadeva!, los eruditos han decidido que el mejor remedio para eliminar todos los problemas y sufrimientos, consiste en dedicar al servicio del Señor Supremo, la Personalidad de Dios [Śrī Kṛṣṇa], todas las actividades de uno.
VERSO 33 — ¡Oh, buen alma!, ¿no es cierto que una cosa aplicada terapéuticamente, cura una enfermedad que ella misma ha causado?
VERSO 34 — Así que, cuando todas las actividades del hombre se dedican al servicio del Señor, esas mismas actividades que ocasionaron su cautiverio perpetuo, se vuelven las destructoras del árbol del trabajo.
VERSO 35 — Cualquier trabajo que se haga aquí, en esta vida, para la satisfacción de la misión del Señor, se llama bhakti-yoga, o amoroso y trascendental servicio que se le presta al Señor, y lo que se denomina conocimiento se vuelve un factor concomitante.
VERSO 36 — Mientras se desempeñan deberes conforme a la orden de Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, uno se acuerda constantemente de Él, de Sus nombres y de Sus cualidades.
VERSO 37 — Cantemos las glorias de Vāsudeva, así como también de Sus extensiones plenarias, Pradyumna, Aniruddha y Saṅkarṣaṇa.
VERSO 38 — Así pues, es un verdadero vidente aquel que adora en la forma de la trascendental representación sonora, a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, quien no tiene forma material.
VERSO 39 — ¡Oh, brāhmaṇa!, así pues, el Supremo Señor Kṛṣṇa me dotó primero del conocimiento trascendental acerca del Señor, tal como se inculca en las partes confidenciales de los Vedas, luego me dotó de las opulencias espirituales, y después, de Su íntimo servicio amoroso.
VERSO 40 — Así que, describe por favor las actividades del Todopoderoso Señor que has aprendido con tu vasto conocimiento de los Vedas, pues eso satisfará los anhelos de grandes eruditos, y al mismo tiempo mitigará los sufrimientos de las masas de gente común, que siempre están padeciendo los tormentos materiales. En verdad, no hay otra manera de escaparse de esos sufrimientos.

CAPÍTULO SEIS: Conversación entre Nārada y Vyāsadeva

VERSO 1 — Sūta dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, al oír así todo lo referente al nacimiento y las actividades de Śrī Nārada, Vyāsadeva, la encarnación de Dios e hijo de Satyavatī, preguntó lo siguiente.
VERSO 2 — Śrī Vyāsadeva dijo: ¿Qué hiciste tú [Nārada] después de la partida de los grandes sabios, que antes del comienzo de tu vida actual te habían instruido en el conocimiento trascendental y científico?
VERSO 3 — ¡Oh, hijo de Brahmā!, ¿cómo pasaste tu vida después de la iniciación, y cómo lograste obtener este cuerpo, habiendo dejado tu cuerpo viejo a su debido tiempo?
VERSO 4 — ¡Oh, gran sabio!, el tiempo lo aniquila todo cuando es debido, así que, ¿cómo es posible que este asunto, que ocurrió antes de este día de Brahmā, aún esté fresco en tu memoria, sin que el tiempo lo haya tocado?
VERSO 5 — Śrī Nārada dijo: Los grandes sabios, que me habían impartido conocimiento científico acerca de la trascendencia, partieron para otros lugares, y yo tuve que pasar mi vida de la siguiente manera.
VERSO 6 — Yo era el único hijo que mi madre tenía, y ella no sólo era una mujer sencilla, sino además una sirvienta. Como yo era su único vástago, ella no tenía ninguna otra posibilidad de ser protegida, y me at con el vínculo del afecto.
VERSO 7 — Ella quería ocuparse de mi manutención, pero como no era independiente, no pudo hacer nada por mí. El mundo está bajo el control absoluto del Señor Supremo; por consiguiente, todo el mundo es como un muñeco de madera en manos de un titiritero.
VERSO 8 — Cuando yo era tan sólo un niño de cinco años, vivía en una escuela de brāhmaṇas. Yo dependía del afecto de mi madre, y no tenía ninguna experiencia de diferentes tierras.
VERSO 9 — Una vez, mi pobre madre, al salir una noche a ordeñar una vaca, fue mordida en la pierna por una serpiente, influenciada por el tiempo supremo.
VERSO 10 — Yo tomé eso como la misericordia especial del Señor, quien siempre desea que Sus devotos sean bendecidos; y pensado así, partí para el Norte.
VERSO 11 — Después de mi partida, pasé por muchas metrópolis florecientes, pueblos, aldeas, granjas de animales, minas, tierras agrícolas, valles, jardines de flores, viveros y bosques naturales.
VERSO 12 — Pasé por colinas y montañas llenas de depósitos de diversos minerales, tales como el oro, la plata y el cobre, y a través de extensiones de tierra dignas de los habitantes del cielo, con embalses de agua llenos de hermosas flores de loto, y decoradas con abejas confundidas y aves cantoras.
VERSO 13 — Luego, pasé por muchos bosques de juncos, bambú, cañas, hierba de punta, maleza y cuevas, todos muy difíciles de atravesar a solas, y visité bosques profundos, oscuros y peligrosamente amedrentadores, que eran los lugares predilectos de serpientes, búhos y chacales.
VERSO 14 — Viajando de esa manera, me sentí cansado tanto corporal como mentalmente, y estaba tanto sediento como hambriento. Así que me bañé en el pozo de un río, y también bebí agua. Por el contacto con el agua se mitigó mi cansancio.
VERSO 15 — Después de eso, bajo la sombra de un árbol baniano de un bosque deshabitado, y usando mi inteligencia, comencé a meditar en la Superalma que está situada dentro, tal como lo había aprendido de las almas liberadas.
VERSO 16 — Tan pronto como comencé a meditar en los pies de loto de la Personalidad de Dios con mi mente transformada en amor trascendental, brotaron lágrimas de mis ojos, y, sin demora, la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa apareció en el loto de mi corazón.
VERSO 17 — ¡Oh, Vyāsadeva!, en ese momento, estando excesivamente sobrecogido por sentimientos de felicidad, cada parte de mi cuerpo se animó por separado. Estando absorto en un océano de éxtasis, yo no podía más que verme a mí mismo y ver a Dios.
VERSO 18 — La forma trascendental del Señor, tal como es, satisface el deseo de la mente y borra de inmediato todas las incongruencias mentales. Al perder esa forma me levanté de súbito, pues me había perturbado, como es usual cuando uno pierde aquello que es deseable.
VERSO 19 — Yo deseé ver de nuevo esa trascendental forma del Señor, pero a pesar de mis esfuerzos por concentrarme en el corazón ávidamente para ver la forma de nuevo, no pude verlo a Él más, e insatisfecho así, me sentí muy afligido.
VERSO 20 — Viendo mis esfuerzos en ese lugar solitario, la Personalidad de Dios, quien es trascendental a toda descripción mundana, me habló con gravedad y agradables palabras, sólo para mitigar mi congoja.
VERSO 21 — ¡Oh, Nārada! [habló el Señor], lamento que durante esta vida no puedas verme más. Aquellos cuyo servicio está incompleto y que no están completamente libres de todas las manchas materiales, difícilmente pueden verme.
VERSO 22 — ¡Oh, virtuoso!, tú has visto Mi forma sólo una vez, y eso tan sólo para aumentar tu deseo de conseguirme, pues cuanto más ansíes conseguirme, más te liberarás de todos los deseos materiales.
VERSO 23 — Mediante el servicio a la Verdad Absoluta, aun por unos pocos días, el devoto logra tener una inteligencia firme y fija en Mí. En consecuencia, él pasa a ser Mi asociado en el mundo trascendental, después de abandonar los presentes y deplorables mundos materiales.
VERSO 24 — La inteligencia que se emplea en la devoción a Mí, jamás puede ser obstaculizada. Tanto en el momento de la creación, como también en el momento de la aniquilación, tu memoria continuará por Mi misericordia.
VERSO 25 — Entonces, esa suprema autoridad, personificada por el sonido y no vista por los ojos, mas sumamente maravillosa, dejó de hablar. Experimentando un sentido de gratitud, le ofrecí a Él mis reverencias inclinando la cabeza.
VERSO 26 — Así pues, mediante la recitación reiterada, empecé a cantar el santo nombre del Señor y empecé a cantar acerca de Su santa fama, haciendo caso omiso de todas las formalidades del mundo material. Esa clase de canto y rememoración de los trascendentales pasatiempos del Señor, son bendecidores. Haciendo eso, viajé por toda la Tierra, plenamente satisfecho, humilde, y sin envidiar a nadie.
VERSO 27 — Y así, ¡oh, Brāhmaṇa Vyāsadeva!, a su debido tiempo, yo, que estaba plenamente absorto en pensar en Kṛṣṇa y por consiguiente no tenía apego alguno, estando completamente liberado de todas las manchas materiales, me encontré con la muerte, tal como el relámpago y la iluminación ocurren de manera simultánea.
VERSO 28 — Habiéndoseme otorgado un cuerpo trascendental propio de un asociado de la Personalidad de Dios, abandoné el cuerpo hecho de cinco elementos materiales, y así cesaron todos los resultados fruitivos que yo había adquirido del trabajo [karma].
VERSO 29 — Al final del milenio, cuando la Personalidad de Dios, el Señor Nārāyaṇa, se acostó en el agua de la devastación, Brahmā comenzó a entrar en Él junto con todos los elementos creativos, y yo también entré, a través de Su respiración.
VERSO 30 — Después de 4.300.000.000 de años solares, cuando Brahmā, por la voluntad del Señor, se despertó para crear de nuevo, todos los ṛṣis tales como Marīci, Aṅgirā, Atri, etc., fueron creados a partir del cuerpo trascendental del Señor, y yo también aparecí junto a ellos.
VERSO 31 — Desde entonces, por la gracia del todopoderoso Viṣṇu, viajo por todas partes sin restricción, tanto en el mundo trascendental como en las tres divisiones del mundo material. Eso se debe a que estoy fijo en la actividad de prestarle al Señor servicio devocional ininterrumpido.
VERSO 32 — Y así yo viajo, cantando constantemente el mensaje trascendental de las glorias del Señor, y tocando este instrumento llamado vina, el cual está cargado de sonido trascendental, y que me fue obsequiado por el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 33 — En cuanto comienzo a cantar acerca de la santas actividades del Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa, de cuyas glorias y actividades es agradable oír hablar, Él aparece de inmediato en el asiento de mi corazón, como si se le hubiera llamado.
VERSO 34 — Mi experiencia personal me dice que, aquellos que siempre están llenos de preocupaciones y ansiedades por desear que los sentidos se pongan en contacto con sus objetos, pueden cruzar el océano de la nesciencia en un bote de lo más idóneo: el canto constante acerca de las actividades trascendentales de la Personalidad de Dios.
VERSO 35 — Es verdad que, mediante la práctica de la restricción de los sentidos a través del sistema de yoga, uno puede liberarse de las perturbaciones del deseo y la lujuria, pero eso no es suficiente para brindarle al alma la satisfacción, pues ésta [satisfacción] se obtiene del hecho de prestarle servicio devocional a la Personalidad de Dios.
VERSO 36 — ¡Oh, Vyāsadeva!, tú estás libre de todo pecado. Así pues, yo he explicado mi nacimiento y actividades en aras de la autorrealización, tal como me lo pediste. Todo esto también conducirá a tu satisfacción personal.
VERSO 37 — Sūta Gosvāmī dijo: Dirigiéndose así a Vyāsadeva, Śrīla Nārada Muni se despidió de él, y, vibrando su instrumento llamado vīṇā, se fue a errar a su libre albedrío.
VERSO 38 — Que toda la gloria y el éxito sean para Śrīla Nārada Muni, pues él glorifica las actividades de la Personalidad de Dios, y al hacerlo, él mismo se complace, y también anima a todas las acongojadas almas del universo.

CAPÍTULO SIETE: El castigo del hijo de Droṇa

VERSO 1 — Ṛṣi Śaunaka preguntó: ¡Oh, Sūta!, el gran Vyāsadeva, el trascendentalmente poderoso, lo oyó todo de labios de Śrī Nārada Muni. Por lo tanto, ¿qué hizo él después de la partida de Nārada?
VERSO 2 — Śrī Sūta dijo: en la ribera occidental del río Sarasvatī, el cual está íntimamente relacionado con los Vedas, hay en Śamyāprāsa una cabaña para meditar que anima las actividades trascendentales de los sabios.
VERSO 3 — En ese lugar y en su propio āśrama, el cual estaba circundado por árboles de baya, Śrīla Vyāsadeva se sentó a meditar, después de tocar agua para purificarse.
VERSO 4 — Así pues, él fijo la mente, ocupándola de un modo perfecto mediante el proceso de vincularla al servicio devocional [bhakti-yoga] sin ningún vestigio de materialismo, y de esa manera vio a la Absoluta Personalidad de Dios con Su energía externa, la cual estaba bajo completo control.
VERSO 5 — Debido a esta energía externa, la entidad viviente, aunque es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, cree ser un producto material, y por ello pasa por las reacciones de los sufrimientos materiales.
VERSO 6 — Los sufrimientos materiales de la entidad viviente, los cuales son superfluos, pueden ser mitigados directamente mediante el proceso vinculador del servicio devocional. Pero las masas no saben esto, y, por lo tanto, el erudito Vyāsadeva recopiló esta Escritura védica, que está relacionada con la Verdad Suprema.
VERSO 7 — Simplemente por prestarle oídos a esta Escritura védica, el sentimiento de querer rendirle amoroso servicio trascendental al Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, brota de inmediato, para extinguir el fuego de la lamentación, la ilusión y el temor.
VERSO 8 — El gran sabio Vyāsadeva, después de recopilar el Śrīmad-Bhāgavatam y revisarlo, se lo enseñó a su propio hijo, Śrīla Śukadeva Gosvāmī, quien ya estaba dedicado a la autorrealización.
VERSO 9 — Śrī Śaunaka le preguntó a Sūta Gosvāmī: Śrīla Śukadeva Gosvāmī ya se encontraba en el sendero de la autorrealización, y, por ende, estaba satisfecho con su propio ser. Así pues, ¿por qué se tomó la molestia de someterse al estudio de una Escritura tan vasta como ésta?
VERSO 10 — Todas las diferentes variedades de ātmārāmas [aquellos que disfrutan del ātmā, o el ser espiritual], especialmente aquellos que están establecidos en el sendero de la autorrealización, aunque están liberados de todas las clases de cautiverio material, desean prestarle servicio devocional puro a la Personalidad de Dios. Eso significa que el Señor posee cualidades trascendentales, y, en consecuencia, puede atraer a todo el mundo, incluso a las almas liberadas.
VERSO 11 — Śrīla Śukadeva Gosvāmī, el hijo de Śrīla Vyāsadeva, no sólo era trascendentalmente poderoso, sino que además era muy querido por los devotos del Señor. Así pues, él se sometió al estudio de esta gran narración [el Śrīmad-Bhāgavatam].
VERSO 12 — Sūta Gosvāmī se dirigió, pues, a los ṛṣis encabezados por Śaunaka, y les dijo: Ahora he de comenzar la narración trascendental acerca del Señor Śrī Kṛṣṇa, y los relatos acerca del nacimiento, las actividades y la liberación del rey Parīkṣit, el sabio entre los reyes, así como los relatos acerca de cómo los hijos de Pāṇḍu renunciaron al mundo.
VERSOS 13-14 — Cuando los respectivos guerreros de ambos bandos, es decir los Kauravas y los Pāṇḍavas, fueron matados en el campo de batalla de Kurukṣetra y alcanzaron los destinos que merecían, y cuando el hijo de Dhṛtarāṣṭra, con la espina rota, cayó y se lamentó, habiendo sido golpeado por la maza de Bhīmasena, el hijo de Droṇācārya [Aśvatthāmā] decapitó a los cinco hijos de Draupadī mientras dormían, y se los entregó como un premio a su amo, pensando neciamente que éste se sentiría complacido. Duryodhana, sin embargo, desaprobó el atroz acto, y no se mostró complacido en lo más mínimo.
VERSO 15 — Draupadī, la madre de los cinco hijos de los Pāṇḍavas, después de oír de la masacre de sus hijos, comenzó a gritar de dolor, con los ojos llenos de lágrimas. Tratando de apaciguarla ante su gran pérdida, Arjuna le habló de la siguiente manera:
VERSO 16 — ¡Oh, gentil dama!, cuando yo te obsequie con la cabeza de ese brāhmaṇa, después de decapitarlo con las flechas de mi arco Gāṇḍīva, habré entonces de enjuagar las lágrimas de tus ojos y tranquilizarte. Luego, tras quemar los cuerpos de tus hijos, podrás bañarte subida sobre su cabeza.
VERSO 17 — Arjuna, a quien el infalible Señor guía como amigo y como auriga, satisfizo así a la querida señora mediante esas afirmaciones. Luego, vistiendo su armadura, portando armas terribles y montándose en su cuadriga, comenzó a seguir a Aśvatthāmā, el hijo de su maestro de milicia.
VERSO 18 — Aśvatthāmā, el asesino de los príncipes, viendo desde una gran distancia que Arjuna se dirigía hacia él a gran velocidad, huyó en su cuadriga, presa de pánico, sólo para salvar su vida, tal como Brahmā huyó por temor a Śiva.
VERSO 19 — Cuando el hijo del brāhmaṇa [Aśvatthāmā] vio que sus caballos estaban cansados, consideró que no tenía ninguna posibilidad de protegerse fuera de hacer uso del arma máxima, el brahmāstra [arma nuclear].
VERSO 20 — Como su vida estaba en peligro, tocó agua con santidad y se concentró en el canto de los himnos para lanzar armas nucleares, aunque él no sabía como retirar dichas armas.
VERSO 21 — Inmediatamente después, una deslumbrante luz se difundió en todas las direcciones. Era tan feroz, que Arjuna consideró que su propia vida estaba en peligro, y, en consecuencia, comenzó a hablarle al Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 22 — Arjuna dijo: ¡Oh, mi Señor Śrī Kṛṣṇa!, Tú eres la todopoderosa Personalidad de Dios. No existe límite a Tus diferentes energías. Por lo tanto, sólo Tú eres competente para infundir valor en los corazones de Tus devotos. Todo el que se encuentra en las llamas de los sufrimientos materiales, puede encontrar únicamente en Ti el sendero de la liberación.
VERSO 23 — Tú eres la Personalidad de Dios original que se expande por todas las creaciones y que es trascendental a la energía material. Tú has anulado los efectos de la energía material a causa de Tu potencia espiritual. Tú siempre estás situado en el estado de bienaventuranza eterna y conocimiento trascendental.
VERSO 24 — Y aun así, aunque Tú estás más allá del alcance de la energía material, pones en práctica los cuatro principios de la liberación, caracterizados por la religión, etc., en aras del bien máximo de las almas condicionadas.
VERSO 25 — Así pues, Tú desciendes como encarnación, para quitar la carga del mundo y para beneficiar a Tus amigos, especialmente aquellos que son Tus devotos exclusivos y que están absortos en meditar en Ti.
VERSO 26 — ¡Oh, Señor de señores!, ¿cómo es posible que esta peligrosa refulgencia se esté difundiendo por todas partes? ¿De dónde procede? Yo no puedo entenderlo.
VERSO 27 — La Suprema Personalidad de Dios dijo: He de hacerte saber que este es el acto del hijo de Droṇa. Él ha lanzado los himnos de la energía nuclear [brahmāstra], y no sabe cómo retirar el deslumbrante fulgor. Él ha hecho eso como un acto desesperado, por temor a la muerte inminente.
VERSO 28 — ¡Oh, Arjuna!, únicamente otro brahmāstra puede contrarrestar esta arma. Como tú eres experto en la ciencia militar, subyuga el deslumbrante fulgor de esta arma con el poder de tu propia arma.
VERSO 29 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Al oír a la Personalidad de Dios decir esto, Arjuna tocó agua para purificarse, y, después de dar vueltas alrededor del Señor Śrī Kṛṣṇa, lanzó su arma brahmāstra para contrarrestar la otra.
VERSO 30 — Cuando los rayos de los dos brahmāstras se unieron, un gran círculo de fuego, como el disco del Sol, cubrió todo el espacio sideral y todo el firmamento de los planetas.
VERSO 31 — Toda la población de los tres mundos fue abrasada por el calor combinado de las armas. Todo el mundo recordó el incendio sāmvartaka que ocurre en el momento de la aniquilación.
VERSO 32 — Viendo, pues, la perturbación de la generalidad de la gente y la inminente destrucción de los planetas, Arjuna retiró de inmediato ambas armas brahmāstras, tal como lo deseaba el Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 33 — Arjuna, con sus ojos ardiendo de ira como dos bolas rojas de cobre, arrestó diestramente al hijo de Gautamī, y lo ató con sogas como a un animal.
VERSO 34 — Después de haber atado a Aśvatthāmā, Arjuna quiso llevarlo al campo militar. La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa, mirando con Sus ojos de loto, le habló al iracundo Arjuna.
VERSO 35 — El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: ¡Oh, Arjuna!, no debes exhibir misericordia y liberar a este familiar de un brāhmaṇa [brahma-bandhu], pues él ha matado a unos niños inocentes mientras dormían.
VERSO 36 — Una persona que conoce los principios de la religión no mata a un enemigo que está descuidado, embriagado, demente, dormido, temeroso o desprovisto de su cuadriga. Ni tampoco mata a un niño, a una mujer, a una criatura tonta o a un alma rendida.
VERSO 37 — Una persona cruel y despreciable que mantiene su existencia a costa de la vida de otros, merece ser matada por su propio bien, pues de lo contrario irá hacia abajo por sus propias acciones.
VERSO 38 — Además, Yo personalmente te oí prometerle a Draupadī que le llevarías la cabeza del asesino de sus hijos.
VERSO 39 — Este hombre es un homicida y asesino de los miembros de tu propia familia. No sólo eso, sino que además ha disgustado a su amo. Él no es más que los quemados residuos de su familia. Mátalo de inmediato.
VERSO 40 — Sūta Gosvāmī dijo: A pesar de que Kṛṣṇa, quien estaba examinando a Arjuna en religión, alentó a este último a matar al hijo de Droṇācārya, a Arjuna, una gran alma, no le gustó la idea de matarlo, pese a que Aśvatthāmā era el monstruoso asesino de los miembros de la familia de Arjuna.
VERSO 41 — Después de llegar a su propio campamento, Arjuna, junto con su querido amigo y auriga [Śrī Kṛṣṇa], le confió el asesino a su amada esposa, la cual se estaba lamentando por los hijos asesinados.
VERSO 42 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Draupadī vio entonces a Aśvatthāmā, quien estaba atado con sogas como un animal, y el cual estaba callado por haber perpetrado el más infame de los homicidios. Ella, debido a su naturaleza femenina y a que era buena y de buen comportamiento por naturaleza, le ofreció los respetos que se le deben a un brāhmaṇa.
VERSO 43 — Ella no podía tolerar que Aśvatthāmā estuviera atado con sogas, y siendo una dama leal, dijo: Suéltalo, que es un brāhmaṇa, nuestro maestro espiritual.
VERSO 44 — Fue por la misericordia de Droṇācārya que tú aprendiste el arte militar de lanzar flechas y el arte confidencial de controlar las armas.
VERSO 45 — Sin duda que él [Droṇācārya] aún está existiendo, pues su hijo lo está representando. Su esposa Kṛpī no realizó un satī con él, porque tenía un hijo.
VERSO 46 — ¡Oh, tú, el muy afortunado, que conoces los principios religiosos!, no es bueno para ti causarles aflicción a gloriosos miembros de la familia, los cuales siempre son respetables y dignos de adoración.
VERSO 47 — Mi señor, no hagas que la esposa de Droṇācārya llore como yo. Yo estoy afligida por la muerte de mis hijos. Ella no tienen por qué llorar constantemente como yo.
VERSO 48 — Si la orden administradora de los reyes, abandonando el control de los sentimientos, ofende a la orden brāhmaṇa y los enfurece, el fuego de esa furia quema entonces todo el cuerpo de la familia real y les trae pesar a todos.
VERSO 49 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, el rey Yudhiṣṭhira respaldó plenamente las afirmaciones de la Reina, las cuales estaban de conformidad con los principios de la religión, eran gloriosas, y estaban justificadas, llenas de misericordia y equidad, y exentas de duplicidad.
VERSO 50 — Nakula y Sahadeva [los hermanos menores del Rey] y también Sātyaki, Arjuna, la Personalidad de Dios – el Señor Śrī Kṛṣṇa, el hijo de Devakī – , y las damas y los demás, estuvieron todos unánimemente de acuerdo con el Rey.
VERSO 51 — Bhīma, sin embargo, no estuvo de acuerdo con ellos, y recomendó matar a ese criminal, el cual, iracundo y sin ningún fin ni provecho alguno para él ni para su amo, había asesinado a unos niños que dormían.
VERSO 52 — Caturbhuja [el de cuatro brazos], o la Personalidad de Dios, después de oír las palabras de Bhīma, Draupadī y los demás, vio la cara de Su querido amigo Arjuna, y comenzó a hablar como si estuviera sonriendo.
VERSOS 53-54 — La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa dijo: No se debe matar al amigo de un brāhmaṇa, pero sí se debe hacerlo si es un agresor. Todos esos veredictos están en las Escrituras, y debes actuar de conformidad con ellos. Debes cumplir la promesa que le hiciste a tu esposa, y también debes actuar de manera de satisfacernos a Bhīmasena y a Mí.
VERSO 55 — Justo entonces, Arjuna pudo entender lo que el Señor perseguía con Sus órdenes equívocas, y así, con su espada, le cortó a Aśvatthāmā tanto el cabello como la joya que llevaba en la cabeza.
VERSO 56 — Él [Aśvatthāmā] ya había perdido su brillo corporal debido al infanticidio, y ahora, además, habiendo perdido la joya que llevaba en la cabeza, perdió aún más la fuerza. Así pues, fue desatado y echado fuera del campo.
VERSO 57 — Cortarle el cabello, despojarlo de su riqueza y echarlo de su residencia, son los castigos prescritos para el pariente de un brāhmaṇa. No existe mandamiento que prescriba matar su cuerpo.
VERSO 58 — Después de eso, Draupadī y los hijos de Pāṇḍu, sobrecogidos de pesar, les hicieron los debidos rituales a los cadáveres de sus familiares.

CAPÍTULO OCHO: Las oraciones de la reina Kuntī y la salvación de Parīkṣit

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Luego, los Pāṇḍavas, deseando repartirles agua a los parientes muertos que lo habían deseado, fueron al Ganges con Draupadī. Las damas iban delante.
VERSO 2 — Habiéndose lamentado por ellos y habiendo ofrecido suficiente agua del Ganges, se bañaron en el río, cuyas aguas están santificadas por estar mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor.
VERSO 3 — Allí se sentó el rey de los Kurus, Mahārāja Yudhiṣṭhira, junto con sus hermanos menores, y Dhṛtarāṣṭra, Gāndhārī, Kuntī y Draupadī, todos sobrecogidos por la pena. El Señor Kṛṣṇa también estaba allí.
VERSO 4 — Citando las estrictas leyes del Todopoderoso y sus reacciones en los seres vivientes, el Señor Śrī Kṛṣṇa y los munis comenzaron a apaciguar a aquellos que estaban conmocionados y afectados.
VERSO 5 — El hábil Duryodhana y su bando usurparon astutamente el reino de Yudhiṣṭhira, quien no tenía ningún enemigo. Por la gracia del Señor, la recuperación se llevó a cabo, y los inescrupulosos reyes que se unieron a Duryodhana fueron matados con él. Otros también murieron, habiéndose disminuido la duración de sus vidas por haber manipulado ásperamente el cabello de la reina Draupadī.
VERSO 6 — El Señor Śrī Kṛṣṇa hizo que Mahārāja Yudhiṣṭhira dirigiera tres Aśvamedha-yajñas [sacrificios de caballos] bien ejecutados, y con ello hizo que en todas las direcciones se glorificara la virtuosa fama de éste, tal como la de Indra, quien había ejecutado cien de tales sacrificios.
VERSO 7 — El Señor Śrī Kṛṣṇa se preparó entonces para Su partida. Él invitó a los hijos de Pāṇḍu, después de haber sido adorado por los brāhmaṇas, encabezados por Śrīla Vyāsadeva. El Señor también correspondió con los saludos.
VERSO 8 — En cuanto Él se sentó en la cuadriga para partir hacia Dvārakā, vio que Uttarā, atemorizada, se dirigía apresuradamente hacia Él.
VERSO 9 — Uttarā dijo: ¡Oh, Señor de señores, Señor del universo!, Tú eres el más grande de todos los místicos. Por favor, protégeme, pues en este mundo de dualidad no hay nadie más que pueda salvarme de las garras de la muerte.
VERSO 10 — ¡Oh, mi Señor!, Tú eres todopoderoso. Una flecha de hierro incandescente se dirige rápidamente hacia mí. Mi Señor, que me queme a mí personalmente, si así lo deseas, pero, por favor, no dejes que queme a mi embrión y que haga que aborte. Mi Señor, ten la bondad de hacerme este favor.
VERSO 11 — Sūta Gosvāmī dijo: Habiendo oído pacientemente las palabras de ella, el Señor Śrī Kṛṣṇa, quien es siempre muy afectuoso con Sus devotos, pudo de inmediato entender que Aśvatthāmā, el hijo de Droṇācārya, había lanzado el brahmāstra para acabar con la última vida de la familia Pāṇḍava.
VERSO 12 — ¡Oh, tú [Śaunaka] el principal entre los grandes pensadores [munis]!, los Pāṇḍavas, viendo que el deslumbrante brahmāstra se dirigía hacia ellos, empuñaron sus cinco armas respectivas.
VERSO 13 — La todopoderosa Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, habiendo observado que un gran peligro acechaba a Sus devotos puros, quienes eran almas totalmente entregadas, esgrimió de inmediato Su disco Sudarśana para protegerlos.
VERSO 14 — El Señor del misticismo supremo, Śrī Kṛṣṇa, reside en el corazón de todos en forma del Paramātmā. Como tal, sólo para proteger al descendiente de la dinastía Kuru, cubrió el embrión de Uttarā con Su energía personal.
VERSO 15 — ¡Oh, Śaunaka!, aunque la suprema arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā era irresistible y no podía ser detenida ni contrarrestada, fue neutralizada y desbaratada al confrontarla la fuerza de Viṣṇu [el Señor Kṛṣṇa].
VERSO 16 — ¡Oh, brāhmaṇas!, no crean que esto es algo especialmente maravilloso entre las actividades de la misteriosa e infalible Personalidad de Dios. Él mantiene y aniquila todas las cosas materiales mediante Su propia energía trascendental, aunque Él mismo es innaciente.
VERSO 17 — Salvados así de la radiación del brahmāstra, Kunti – la casta devota del Señor – , sus cinco hijos y Draupadī, le hablaron al Señor Kṛṣṇa mientras partía para el hogar.
VERSO 18 — Śrīmatī Kuntī dijo: ¡Oh, Kṛṣṇa!, Te ofrezco a Ti mis reverencias, porque Tú eres la personalidad original y las cualidades del mundo material no Te afectan. Tú existes tanto dentro como fuera de todo, y, aun así, eres invisible a los ojos de todos.
VERSO 19 — Estando más allá del alcance de la ilimitada percepción de los sentidos, Tú eres el factor eternamente irreprochable que está cubierto por la cortina de energía alucinante. Tú eres invisible para el observador necio, de la misma manera que un actor al desempeñar un papel no es reconocido.
VERSO 20 — Tú Mismo desciendes para propagar la trascendental ciencia del servicio devocional en los corazones de los trascendentalistas adelantados y especuladores mentales, los cuales se purifican por el hecho de ser capaces de discriminar entre la materia y el espíritu. ¿Cómo, entonces, podemos nosotras, las mujeres, conocerte perfectamente?
VERSO 21 — Por consiguiente, permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias al Señor, quien se ha convertido en el hijo de Vasudeva, el placer de Devakī, el niño de Nanda y de los demás pastores de vacas de Vṛṇdāvana, y el que anima a las vacas y a los sentidos.
VERSO 22 — Mis respetuosas reverencias sean para Ti, ¡oh, Señor!, cuyo abdomen está marcado con una depresión semejante a una flor de loto, quien siempre está adornado con guirnaldas de flores de loto, cuya mirada es tan fresca como el loto, y cuyos pies están grabados con lotos.
VERSO 23 — ¡Oh, Hṛṣīkeśa, amo de los sentidos y Señor de señores!, Tú has liberado a Tu madre, Devakī, quien por mucho tiempo estuvo encarcelada y atormentada por el envidioso rey Kaṁsa, y a mí y a mis hijos nos has librado de una serie de constantes peligros.
VERSO 24 — Mi querido Kṛṣṇa, Vuestra Señoría nos ha protegido de un pastel envenenado, de un gran fuego, de caníbales, de la asamblea viciosa, de sufrimientos habidos durante nuestro exilio en el bosque y de la batalla en la que lucharon grandes generales. Y ahora nos ha salvado del arma de Aśvatthāmā.
VERSO 25 — Yo quiero que todas esas calamidades ocurran una y otra vez, de modo que podamos verte una y otra vez, pues verte a Ti significa que ya no veremos más los reiterados nacimientos y muertes.
VERSO 26 — Mi Señor, Vuestra Señoría es fácilmente accesible, pero únicamente para aquellos que están exhaustos de lo material. Aquel que está en la senda del progreso [material], tratando de mejorarse con un linaje respetable, gran opulencia, educación elevada y belleza física, no puede acercarse a Ti con un sentimiento sincero.
VERSO 27 — Mis reverencias a Ti, que eres la propiedad del empobrecido en lo material. Tú no tienes nada que ver con las acciones y reacciones de las modalidades materiales de la naturaleza. Tú estás autosatisfecho, y, por consiguiente, eres el más gentil de todos y el amo de los monistas.
VERSO 28 — Mi Señor, yo considero que Vuestra Señoría es el tiempo eterno, el controlador supremo, aquel que no tienen principio ni fin y que está dentro y fuera de todo. Al distribuir Tu misericordia, eres equitativo con todos. Las disensiones entre los seres vivientes se deben al intercambio social.
VERSO 29 — ¡Oh, Señor!, nadie puede entender Tus pasatiempos trascendentales, que parecen ser humanos y, por lo tanto, son engañosos. Nada es objeto específico de Tu preferencia, ni nada Te causa envidia. La gente sólo imagina que Tú eres parcial.
VERSO 30 — Desde luego que es desconcertante, ¡oh, alma del universo!, que Tú trabajes, aunque eres inactivo, y que nazcas, aunque eres la fuerza vital y el innaciente. Tú Mismo desciendes entre los animales, los hombres, los sabios y los seres acuáticos. En verdad, esto es desconcertante.
VERSO 31 — Mi querido Kṛṣṇa, Yaśodā tomó una soga para atarte cuando cometiste una ofensa, y Tus perturbados ojos se inundaron de lágrimas, las cuales lavaron el cosmético de ellos. Y Tú estabas asustado, aunque el temor personificado Te tiene miedo a Ti. Ver esto me resulta desconcertante.
VERSO 32 — Algunos dicen que el Innaciente nace en aras de la glorificación de los reyes piadosos, y otros dicen que Él ha nacido para complacer al rey Yadu, uno de Sus devotos más queridos. Tú apareces en la familia de él tal como el sándalo aparece en las colinas de Malaya.
VERSO 33 — Otros dicen que Tú has nacido como hijo de Devakī y Vasudeva, debido a que ambos oraron por Ti. Es indudable que eres innaciente, pero, sin embargo, naces por su bienestar, y para matar a aquellos que están envidiosos de los semidioses.
VERSO 34 — Otros dicen que el mundo, estando sobrecargado como un bote en el mar, está muy afligido, y que Brahmā, que es Tu hijo, oró por Ti, y que por eso Tú has aparecido para aminorar el problema.
VERSO 35 — Y aún otros dicen que Tú apareciste para rejuvenecer el servicio devocional de oír, recordar, adorar, etc., con el fin de que las almas condicionadas que están sufriendo los tormentos materiales, puedan beneficiarse y obtener la liberación.
VERSO 36 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, aquellos que continuamente oye, cantan y repiten las narraciones de Tus actividades trascendentales o se complacen cuando otros lo hacen, ven ciertamente Tus pies de loto, que son lo único que puede detener la repetición del nacimiento y la muerte.
VERSO 37 — ¡Oh, mi Señor!, Tú mismo has ejecutado todos los deberes. ¿Nos dejas hoy, pese a que estamos dependiendo de Tu misericordia y no tenemos a nadie más que nos proteja, ahora que todos los reyes están enemistados con nosotros?
VERSO 38 — Así como el nombre y la fama de un cuerpo en particular se terminan con la desaparición del espíritu viviente, de igual manera, si Tú no nos miras, toda nuestra fama y actividades, junto con los Pāṇḍavas y Yadus, se terminarán de inmediato.
VERSO 39 — ¡Oh, Gadādhara [Kṛṣṇa]!, a nuestro reino lo marcan ahora las impresiones de Tus pies, y por eso luce hermoso. Pero cuando Tú Te vayas, dejará de verse así.
VERSO 40 — Todas estas ciudades y aldeas están floreciendo en todos los aspectos, porque hay hierbas y granos en abundancia, los árboles están llenos de frutas, los ríos están fluyendo, las colinas están llenas de minerales, y los océanos están llenos de riquezas. Y todo esto se debe a que Tú les has lanzado una mirada.
VERSO 41 — ¡Oh, Señor del universo!, ¡alma del universo!, ¡oh, personalidad de la forma del universo!, por favor, corta, pues, el lazo del afecto que siento por mis parientes, los Pāṇḍavas y los Vṛṣṇis.
VERSO 42 — ¡Oh, Señor de Madhu!, así como el Ganges fluye siempre hacia el mar sin obstáculos, que mi atracción se dirija constantemente hacia Ti, sin que se desvíe hacia nadie más.
VERSO 43 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, ¡oh, amigo de Arjuna!, ¡oh, Tú el principal entre los descendientes de Vṛṣṇi!, Tú eres el destructor de aquellos partidos políticos que son elementos perturbadores en esta Tierra. Tu valentía nunca se deteriora. Tú eres el propietario de la morada trascendental, y Tú desciendes para aliviar las aflicciones de las vacas, los brāhmaṇas y los devotos. Tú posees todos los poderes místicos, y Tú eres el preceptor del universo entero. Tú eres el todopoderoso Dios, y a Ti Te ofrezco mis respetuosas reverencias.
VERSO 44 — Sūta Gosvāmī dijo: El Señor, oyendo así las oraciones de Kuntīdevī, compuestas con palabras selectas para la glorificación de Él, sonrió dulcemente. Esa sonrisa era tan hechicera como Su poder místico.
VERSO 45 — Aceptando así las oraciones de Śrīmatī Kuntīdevī y entrando en el palacio de Hastināpura, a continuación el Señor les informó a otras damas de Su partida. Pero cuando se disponía a partir, fue detenido por el rey Yudhiṣṭhira, quien amorosamente le presentó una súplica.
VERSO 46 — El rey Yudhiṣṭhira, que estaba muy acongojado, no pudo ser convencido, a pesar de las instrucciones de grandes sabios encabezados por Vyāsa y el propio Señor Kṛṣṇa, el ejecutor de hazañas sobrehumanas, y a pesar de todo el testimonio de la historia.
VERSO 47 — El rey Yudhiṣṭhira, el hijo de Dharma, sobrecogido por la muerte de sus amigos estaba acongojado tal como un hombre materialista ordinario. ¡Oh, sabios, engañado así por el afecto, él comenzó a hablar.
VERSO 48 — El rey Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, qué destino el mío! ¡Soy el más pecador de todos los hombres! ¡Tan sólo ved mi corazón, que está lleno de ignorancia! Este cuerpo, que en fin de cuentas es para otros, ha matado a muchísimas falanges de hombres.
VERSO 49 — Yo he matado a muchos niños, brāhmaṇas,bienquerientes, amigos, padres, preceptores y hermanos. Aunque yo viva millones de años, no me libraré del infierno que me aguarda por todos esos pecados.
VERSO 50 — Un rey que está dedicado a mantener a sus ciudadanos y mata por la causa justa, no incurre en pecado. Pero a mí no se me puede aplicar ese precepto.
VERSO 51 — Yo he matado a muchos amigos de mujeres, y he provocado con ello enemistad hasta tal punto, que no es posible repararlo por medio de obras de beneficencia cultural.
VERSO 52 — Así como no es posible filtrar agua enlodada a través del lodo, ni purificar con vino una vasija manchada de vino, así mismo no es posible mediante el sacrificio de animales contrarrestar la matanza de hombres.

CAPÍTULO NUEVE: La muerte de Bhīṣmadeva en presencia del Señor Kṛṣṇa

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Sintiendo temor por haber matado a muchísimos súbditos en el campo de batalla de Kurukṣetra, Mahārāja Yudhiṣṭhira fue al lugar de la matanza. Allí, Bhīṣmadeva yacía en un lecho de flechas, a punto de morir.
VERSO 2 — En esa ocasión, todos sus hermanos lo siguieron con hermosas cuadrigas, tiradas por caballos de primera que estaban adornados con ornamentos de oro. Con ellos se encontraba Vyāsa, ṛṣis como Dhaumya [el erudito sacerdote de los Pāṇḍavas] y otros.
VERSO 3 — ¡Oh, sabio entre los brāhmaṇas!, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, sentado con Arjuna en una cuadriga, también lo seguía. Así pues, el rey Yudhiṣṭhira lucía muy aristocrático, tal como Kuvera rodeado por sus acompañantes [los Guhyakas].
VERSO 4 — Viéndolo a Él [Bhīṣma] yacer en el suelo como un semidiós caído del cielo, el rey Pāṇḍava Yudhiṣṭhira, junto con sus hermanos menores y el Señor Kṛṣṇa, se postró ante él.
VERSO 5 — Sólo para ver al principal de los descendientes del rey Bharata [Bhīṣma], estaban allí reunidas todas las grandes almas del universo, es decir, los ṛṣis entre los semidioses, brāhmaṇas y reyes, situados todos bajo la influencia de la modalidad de la bondad.
VERSOS 6-7 — Todos los sabios estaban presente, tales como Parvata Muni, Nārada, Dhaumya, Vyāsa – la encarnación de Dios – , Bṛhadaśva, Bharadvāja, Paraśurāma y sus discípulos, Vasiṣṭha, Indrapramada, Trita, Gṛtsamada, Asita, Kakṣīvān, Gautama, Atri, Kauśika y Sudarśana.
VERSO 8 — Y muchos otros llegaron allí, tales como Śukadeva Gosvāmī y otras almas purificadas, Kaśyapa, Āṅgirasa y otros, acompañados todos por sus respectivos discípulos.
VERSO 9 — Bhīṣmadeva, quien era el mejor de los ocho Vasus, recibió y les dio la bienvenida a todos los grandes y poderoso ṛṣis que estaban allí reunidos, ya que él conocía perfectamente todos los principios religiosos conforme al tiempo y al lugar.
VERSO 10 — El Señor Śrī Kṛṣṇa está situado en el corazón de todos, mas, aun así, manifiesta Su forma trascendental mediante Su potencia interna. Este mismo Señor estaba sentado ante Bhīṣmadeva, y como Bhīṣmadeva sabía de Sus glorias, lo adoró debidamente.
VERSO 11 — Los hijos de Mahārāja Pāṇḍu se hallaban sentados cerca en silencio, abatidos por el afecto que le tenían a su moribundo abuelo. Viendo esto, Bhīṣmadeva los congratuló emocionalmente. En sus ojos había lágrimas de éxtasis, pues estaba abrumado por el amor y el afecto.
VERSO 12 — Bhīṣmadeva dijo: ¡Oh, qué terribles sufrimientos e injusticias han sufrido ustedes, buenas almas, por ser los hijos de la religión personificada! Ustedes no merecían seguir con vida en medio de esas tribulaciones, pero fueron protegidos por los brāhmaṇas, Dios y la religión.
VERSO 13 — En lo que concierne a mi nuera Kuntī, al morir el gran general Pāṇḍu ella se convirtió en una viuda con muchos hijos, y, por consiguiente, sufrió mucho. Y cuando ustedes ya eran adultos, también sufrió mucho debido a vuestras acciones.
VERSO 14 — En mi opinión, todo esto se debe al ineludible factor tiempo, bajo cuyo control se conduce todo el mundo en cada planeta, tal como a las nubes las lleva el viento.
VERSO 15 — ¡Oh, cuán hermosa es la influencia del ineludible factor tiempo! Es irrevocable, pues, de lo contrario, ¿cómo podrían haber reveses en presencia del rey Yudhiṣṭhira, el hijo del semidiós que controla la religión; Bhīma, el gran luchador de la maza; el gran arquero Arjuna, con su poderosa arma Gāṇḍīva; y por encima de todos, el Señor, el bienqueriente directo de los Pāṇḍavas?
VERSO 16 — ¡Oh, Rey!, nadie puede conocer el plan del Señor [Śrī Kṛṣṇa]. Aunque grandes filósofos indagan exhaustivamente, no obstante están confundidos.
VERSO 17 — ¡Oh, el mejor de los descendientes de Bharata [Yudhiṣṭhira]!, yo sostengo, por lo tanto, que todo esto es parte del plan del Señor. Acepta el inconcebible plan del Señor, y síguelo. Ahora, tú has sido nombrado cabeza de la administración, y, mi señor, debes ahora cuidar de aquellos súbditos que han quedado desvalidos.
VERSO 18 — Este Śrī Kṛṣṇa no es otro que la inconcebible y original Personalidad de Dios. Él es el primer Nārāyaṇa, el disfrutador supremo. Mas Él se desenvuelve entre los descendientes del rey Vṛṣṇi como uno de nosotros, y nos confunde con Su energía, que Él Mismo ha creado.
VERSO 19 — ¡Oh, Rey!, el Señor Śiva, Nārada, quien es el sabio entre los semidioses, y Kapila, la encarnación de Dios, conocen todas las glorias de Él de un modo muy confidencial y a través del contacto directo.
VERSO 20 — ¡Oh, Rey!, esa personalidad a quien, sólo por ignorancia, consideraste tu primo materno, tu muy querido amigo, bienqueriente, consejero, mensajero, benefactor, etc., es esa misma Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 21 — Por el hecho de ser la Absoluta Personalidad de Dios, Él está presente en el corazón de todos. Él es igualmente bueno con todos, y está libre del ego falso de la diferenciación. Por consiguiente, todo lo que Él hace está libre de la embriaguez material. Él es equilibrado.
VERSO 22 — Sin embargo, a pesar de que Él es igualmente bueno con todo el mundo, ha tenido la bondad de venir ante mí al yo estar finalizando mi vida, porque yo soy Su decidido servidor.
VERSO 23 — La Personalidad de Dios, que aparece en la mente del devoto mediante la meditación y la devoción atenta y mediante el canto del santo nombre, libera al devoto del cautiverio de las actividades fruitivas en el momento en que éste deja el cuerpo material.
VERSO 24 — Que mi Señor, quien tiene cuatro manos, y cuya cara de loto hermosamente adornada y con ojos tan rojos como el Sol naciente, está sonriendo, tenga la bondad de esperarme hasta ese momento en que yo deje este cuerpo material.
VERSO 25 — Sūta Gosvāmī dijo: Mahārāja Yudhiṣṭhira, después de oír a Bhīṣmadeva hablar en ese tono atrayente, le hizo preguntas en presencia de todos los grandes ṛṣis acerca de los principios esenciales de diversos deberes religiosos.
VERSO 26 — Ante la pregunta de Mahārāja Yudhiṣṭhira, Bhīṣmadeva definió primero todas las clasificaciones de castas y órdenes de vida en función de las cualidades del individuo. Luego, de un modo sistemático y con dos divisiones, describió la neutralización mediante el desapego y la interacción mediante el apego.
VERSO 27 — Él explicó entonces, por divisiones, los actos de caridad, las actividades pragmáticas de un rey y las actividades en aras de la salvación. Luego describió los deberes de las mujeres y los devotos, tanto breve como extensamente.
VERSO 28 — Luego, describió los deberes propios de las ocupaciones de las diferentes órdenes y condiciones de vida, citando ejemplos de la historia, pues él mismo estaba muy familiarizado con la verdad.
VERSO 29 — Mientras Bhīṣmadeva describía los deberes propios de cada ocupación, el curso del Sol entró en el hemisferio norte. Este período lo anhelan los místicos que mueren cuando lo desean.
VERSO 30 — Después, ese hombre que habló de diferentes temas con miles de significados y que peleó en miles de campos de batalla y protegió a miles de hombres, dejó de hablar; estando completamente libre de todo cautiverio, él apartó la mente de todo lo demás, y abriendo los ojos, los fijó en la Personalidad de Dios original, Śrī Kṛṣṇa, quien estaba de pie ante él, con cuatro manos, vestido con ropa amarilla que brillaba y resplandecía.
VERSO 31 — Mediante la meditación pura y mirando al Señor Kṛṣṇa, quedó liberado de inmediato de todo lo material desfavorable y de todos los dolores corporales causados por las heridas de las flechas. Así pues, todas las actividades externas de sus sentidos cesaron al instante, y de un modo trascendental le oró al controlador de todos los seres vivientes, mientras abandonaba el cuerpo material.
VERSO 32 — Bhīṣmadeva dijo: Permítaseme ahora emplear en el todopoderoso Señor Śrī Kṛṣṇa mis capacidades de pensar, sentir y desear, que durante tanto tiempo se dedicaron a diferentes temas y deberes de ocupaciones. El Señor Śrī Kṛṣṇa siempre está satisfecho en Sí Mismo, pero a veces, por ser el líder de los devotos, disfruta de placer trascendental mediante el hecho de descender al mundo material, si bien es únicamente a partir de Él que el mundo material se crea.
VERSO 33 — Śrī Kṛṣṇa es el amigo íntimo de Arjuna. Él ha aparecido en esta Tierra en Su cuerpo trascendental, cuyo color semeja al azul del árbol tamāla. Su cuerpo atrae a todo el mundo en los tres sistemas planetarios [el superior, el medio y el inferior]. Que Su reluciente atuendo amarillo y Su cara de loto cubierta con pinturas de pasta de sándalo sean el objeto de mi atracción, y que no desee obtener resultados fruitivos.
VERSO 34 — En el campo de batalla [donde Śrī Kṛṣṇa asistió a Arjuna por amistad], el cabello ondeante del Señor Kṛṣṇa se volvió cenizo a causa del polvo levantado por los cascos de los caballos. Y debido a Su esfuerzo, gotas de sudor le humedecían la cara. Él disfrutó de todos esos adornos, realzados por las heridas ocasionadas por mis afiladas flechas. Que mi mente se dirija, pues, hacia Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 35 — Obedeciendo la orden de Su amigo, el Señor Śrī Kṛṣṇa entró en la arena del campo de batalla de Kurukṣetra pasando entre los soldados de Arjuna y Duryodhana, y mientras estaba allí, acortó la duración de la vida del bando opuesto con Su misericordiosa mirada. Esto lo hizo simplemente con mirar al enemigo. Que mi mente quede fija en ese Kṛṣṇa.
VERSO 36 — Cuando a Arjuna pareció contaminarlo la ignorancia al observar ante sí en el campo de batalla a los soldados y comandantes, el Señor impartió conocimiento trascendental y le erradicó así dicha ignorancia. Que Sus pies de loto permanezcan siempre como el objeto de mi atracción.
VERSO 37 — Cumpliendo mi deseo y sacrificando Su propia promesa, se bajó de la cuadriga, tomó la rueda de ésta, y corrió apresuradamente hacia mí, tal como un león que va a matar a un elefante. En el camino, incluso dejó caer Su manto.
VERSO 38 — Que Él, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien otorga la salvación, sea mi último destino. En el campo de batalla Él arremetió contra mí, como si estuviera furioso por las heridas causadas por mis afiladas flechas. Su escudo estaba destrozado, y tenía el cuerpo manchado de sangre debido a las heridas.
VERSO 39 — Que en el momento de la muerte, mi última atracción sea por Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Yo concentro la mente en el auriga de Arjuna, que estaba de pie con un látigo en la mano derecha y una rienda en la izquierda, y quien fue muy cuidadoso en brindarle protección a la cuadriga de Arjuna por todos los medios. Aquellos que lo vieron en el campo de batalla de Kurukṣetra, al morir obtuvieron sus formas originales.
VERSO 40 — Que la mente me quede fija en el Señor Śrī Kṛṣṇa, cuyos movimientos y amorosas sonrisas atrajeron a las doncellas de Vrajadhāma [las gopīs]. Las doncellas imitaron los movimientos característicos del Señor [después de que Él desapareció de la danza rāsa].
VERSO 41 — En el [sacrificio] Rājasūya-yajña que Mahārāja Yudhiṣṭhira realizó, hubo la más grande de las asambleas de todos los hombres que formaban la élite del mundo, las órdenes de los reyes y de los eruditos, y en esa gran asamblea absolutamente todos los presentes adoraron al Señor Śrī Kṛṣṇa como la muy excelsa Personalidad de Dios. Esto ocurrió en mi presencia, y yo recordé el incidente con el fin de mantener la mente absorta en el Señor.
VERSO 42 — Ahora puedo meditar con plena concentración en ese único Señor, Śrī Kṛṣṇa, presente ahora ante mí, porque ahora he trascendido los erróneos conceptos de la dualidad en relación con Su presencia en el corazón de todo el mundo, incluso en los corazones de los especuladores mentales. Él está en el corazón de todos. Al Sol puede que se lo perciba de diferentes maneras, pero el Sol es uno.
VERSO 43 — Sūta Gosvāmī dijo: Así pues, Bhīṣmadeva se fundió en la Superalma, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, con la mente, el habla, la vista y las acciones, y de ese modo calló, y dejó de respirar.
VERSO 44 — Sabiendo que Bhīṣmadeva se había fundido en la eternidad ilimitada del Absoluto Supremo, todos los allí presentes callaron, como los pájaros al final del día.
VERSO 45 — Después, tanto los hombres como los semidioses tocaron tambores en su honor, y la honesta orden real dio comienzo a demostraciones de honor y respeto. Y del cielo cayeron lluvias de flores.
VERSO 46 — ¡Oh, descendiente de Bhṛgu [Śaunaka]!, después de celebrarle los rituales funerarios al cadáver de Bhīṣmadeva, el pesar se apoderó momentáneamente de Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 47 — Entonces, mediante himnos védicos confidenciales, todos los grandes sabios glorificaron al Señor Śrī Kṛṣṇa, quien estaba allí presente. Luego, todos ellos regresaron a sus respectivas ermitas, llevando siempre al Señor Kṛṣṇa en el corazón.
VERSO 48 — Después, Mahārāja Yudhiṣṭhira fue de inmediato a su capital, Hastināpura, acompañado por el Señor Śrī Kṛṣṇa, y allí consoló a su tío y a su tía Gāndhārī, quien era una asceta.
VERSO 49 — Después de esto, el magno y religioso Rey, Mahārāja Yudhiṣṭhira, ejerció el poder real en el reino, estrictamente de acuerdo con los códigos y principios reales aprobados por su tío y confirmados por el Señor Śrī Kṛṣṇa.

CAPÍTULO DIEZ: La partida del Señor Kṛṣṇa para Dvārakā

VERSO 1 — Śaunaka Muni preguntó: Después de matar a sus enemigos, quienes deseaban usurpar su justa herencia, ¿cómo gobernó a sus súbditos el más grande de todos los hombres religiosos, Mahārāja Yudhiṣṭhira, asistido por sus hermanos? Seguro que no pudo disfrutar de su reino libremente con su conciencia tranquila.
VERSO 2 — Sūta Gosvāmī dijo: El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, quien es el sustentador del mundo, quedó complacido después de restablecer a Mahārāja Yudhiṣṭhira en su propio reino y después de restaurar la dinastía Kuru, que había sido acabada por el fuego de la ira, el cual es como el que causan los bambúes en el bosque.
VERSO 3 — Después de que Bhīṣmadeva y el infalible Señor Śrī Kṛṣṇa lo iluminaron con sus palabras, Mahārāja Yudhiṣṭhira se dedicó a asuntos relacionados con el conocimiento perfecto, pues todos sus recelos habían sido erradicados. Así pues, gobernó la tierra, y sus hermanos menores le siguieron.
VERSO 4 — Durante el reinado de Mahārāja Yudhiṣṭhira, las nubes vertían toda el agua que la gente necesitaba, y la tierra producía en abundancia todo lo que el hombre requería. En virtud de su voluminosa ubre y de su condición jubilosa, la vaca solía humedecer con leche los pastizales.
VERSO 5 — Los ríos, los océanos, las colinas, las montañas, los bosques, las enredaderas y las drogas activas, en cada estación le pagaban al Rey pródigamente su cuota de impuestos.
VERSO 6 — Debido a que el Rey no tenía enemigo alguno, a los seres vivientes no les perturbaban en ningún momento las agonías mentales, las enfermedades, ni el calor o frío excesivos.
VERSO 7 — Śrī Hari, el Señor Śrī Kṛṣṇa, residió en Hastināpura por unos cuantos meses, para tranquilizar a Sus parientes y complacer a su propia hermana [Subhadrā].
VERSO 8 — Posteriormente, cuando el Señor pidió permiso para partir y el Rey se lo dio, el Señor le ofreció Sus respetos a Mahārāja Yudhiṣṭhira postrándose a sus pies, y el Rey lo abrazó. Después de eso, el Señor, siendo abrazado por otros y recibiendo las reverencias de ellos, se subió a Su cuadriga.
VERSOS 9-10 — En esa ocasión, Subhadrā, Draupadī, Kuntī, Uttarā, Gāndhārī, Dhṛtarāṣṭra, Yuyutsu, Kṛpācārya, Nakula, Sahadeva, Bhīmasena, Dhaumya y Satyavatī estuvieron todos a punto de desmayarse, porque les era imposible soportar el estar separados del Señor Kṛṣṇa.
VERSOS 11-12 — Las personas inteligentes, que han comprendido al Señor Supremo en compañía de devotos puros y que han quedado liberadas de la mala asociación materialista, nunca pueden dejar de oír las glorias del Señor, aunque las hayan oído tan sólo una vez. ¿Cómo, entonces, pudieron los Pāṇḍavas tolerar el estar separados de Él, si se asociaron íntimamente con Su persona, lo vieron cara a cara, lo tocaron, conversaron con Él, y durmieron, se sentaron y comieron con Él?
VERSO 13 — Todos los corazones se estaban derritiendo por Él en el receptáculo de la atracción. Ellos lo miraban sin parpadear, y se movían de un lado a otro, desconcertados.
VERSO 14 — Las damas de la familia, cuyos ojos estaban inundados de lágrimas debido a la ansiedad que sentían por Kṛṣṇa, salieron del palacio. Sólo con gran dificultad pudieron ellas contener sus lágrimas. Ellas temían que las lágrimas causaran mala fortuna a la hora de la partida.
VERSO 15 — Mientras el Señor se iba del palacio de Hastināpura, diferentes tipos de tambores – tales como el mṛdaṅga, el dhola, el nagra, el dhundhurī y el dundubhi – y flautas de diferentes tipos, así como también la vinā, la gomukha y la bherī, sonaron todos al unísono para rendirle honores.
VERSO 16 — Debido a un amoroso deseo del ver al Señor, las damas de la familia real de los Kurus subieron a la azotea del palacio, y, sonriendo con afecto y recato, dejaron caer sobre el Señor una lluvia de flores.
VERSO 17 — En esa oportunidad, Arjuna, el gran guerrero y conquistador del sueño, quien es el amigo íntimo del muy amado Señor Supremo, tomó una sombrilla que tenía un mango hecho de joyas y que estaba bordada con encaje y perlas.
VERSO 18 — Uddhava y Sātyaki comenzaron a abanicar al Señor con abanicos decorados, y el Señor, como el amo de Madhu y sentado sobre flores esparcidas, los dirigió a lo largo del camino.
VERSO 19 — Aquí y allá se oía que las bendiciones que se le ofrecían a Kṛṣṇa no eran ni propias ni impropias, porque todas ellas eran para el Absoluto, quien ahora estaba haciendo el papel de un ser humano.
VERSO 20 — Absortas en las trascendentales cualidades del Señor, de quien se canta con poesía selecta, las damas que estaban en las azoteas de todas las casas de Hastināpura comenzaron a hablar de Él. Esa conversación era más atractiva que los himnos de los Vedas.
VERSO 21 — Ellas dijeron: He aquí a la Personalidad de Dios original tal como nosotras lo recordamos claramente. Sólo Él existía antes de la creación manifestada de las modalidades de la naturaleza, y debido a que Él es el Señor Supremo, todos los seres vivientes se funden sólo en Él, con la energía suspendida como cuando duermen por la noche.
VERSO 22 — La Personalidad de Dios, deseando de nuevo darles nombres y formas a Sus partes integrales, las entidades vivientes, las puso bajo la guía de la naturaleza material. Mediante Su propia potencia, se apodera de la naturaleza material para que vuelva a crear.
VERSO 23 — He aquí a la misma Suprema Personalidad de Dios cuya forma trascendental perciben los grandes devotos que, a fuerza de rígido servicio devocional y pleno control de la vida y de los sentidos, se han limpiado por completo de la conciencia material, Y ésa es la única manera de purificar la existencia.
VERSO 24 — ¡Oh, queridas amigas!, he aquí a esa misma Personalidad de Dios cuyos atractivos e íntimos pasatiempos los describen Sus grandes devotos en las partes confidenciales de la literatura védica. Es Él únicamente quien crea, mantiene y aniquila el mundo material, y aun así permanece inalterado.
VERSO 25 — Cuando quiera que haya reyes y administradores que vivan como animales de las más bajas modalidades de la existencia, el Señor, en Su forma trascendental, manifiesta Su supremo poder, la Verdad Positiva, le confiere misericordia especial a los fieles, realiza actividades maravillosas y manifiesta diversas formas trascendentales según sea necesario en diferentes período y eras.
VERSO 26 — ¡Oh, cuán supremamente gloriosa es la dinastía del rey Yadu y cuán virtuosa es la tierra de Mathurā, en las que el Supremo líder de todos los seres vivientes, el esposo de la diosa de la fortuna, ha nacido y ambulado en Su infancia!
VERSO 27 — Es indudablemente maravilloso que Dvārakā haya superado las glorias de los planeas celestiales y haya aumentado la celebridad de la Tierra. Los habitantes de Dvārakā siempre ven al alma de todos los seres vivientes [Kṛṣṇa] en Su aspecto amoroso. Él les lanza miradas y los favorece con dulces sonrisas.
VERSO 28 — ¡Oh, amigas!, piensen sólo en las mujeres que ha aceptado por esposas. Cómo han debido ellas de someterse a votos, baños, sacrificios de fuego y a la adoración perfecta del Señor del universo, para ahora disfrutar constantemente del néctar de Sus labios [en los besos]. Las doncellas de Vrajabhūmi a menudo se desmayaban con sólo esperar tales favores.
VERSO 29 — Los hijos de esas damas son Pradyumna, Sāmba, Amba, etc. A damas tales como Rukmiṇī, Satyabhāmā y Jāmbavatī, Él se las llevó a la fuerza de sus ceremonias svayaṁvara, después de vencer a muchos reyes poderosos, encabezados por Śiśupāla. Y también se llevó a la fuerza a otras damas, después de matar a Bhaumāsura y a miles de sus asistentes. Todas ellas son gloriosas.
VERSO 30 — De un modo auspicioso, todas estas mujeres hicieron que sus vidas se volvieran gloriosas, pese a encontrarse sin individualidad y sin pureza. Su esposo, la Personalidad de Dios con los ojos de loto, nunca las dejó solas en casa. Él siempre les complacía el corazón haciéndoles valiosos obsequios.
VERSO 31 — Mientras las damas de la capital de Hastināpura lo saludaban y hablaban de ese modo, el Señor, sonriendo, aceptó sus gratos saludos, y arrojando la gracia de Su mirada sobre ellas, se fue de la ciudad.
VERSO 32 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, aunque no era enemigo de nadie, hizo que cuatro divisiones de defensa [caballos, elefantes, cuadrigas y ejército] acompañaran al Señor Kṛṣṇa, el enemigo de los asuras [demonios]. El Mahārāja hizo eso debido al enemigo, y también por el afecto que le tenía al Señor.
VERSO 33 — Debido al profundo afecto que sentían por el Señor Kṛṣṇa, los Pāṇḍavas, quienes pertenecían a la dinasta Kuru, lo acompañaron una distancia considerable para despedirse de Él. Ellos estaban agobiados con la idea de la futura separación. Sin embargo, el Señor los persuadió de que regresaran a su casa, y Él prosiguió hacia Dvārakā con Sus queridos compañeros.
VERSOS 34-35 — ¡Oh, Śaunaka!, el Señor se dirigió entonces hacia Kurukāṅgala, Pāñcāla, Śūrasena, la tierra que se encuentra a orillas del río Yamunā, Brahmāvarta, Kurukṣetra, Matsyā, Sārasvata, la provincia del desierto y la tierra de agua escasa. Después de atravesar estas provincias, llegó gradualmente a las provincias Sauvīra y Ābhīra, y luego, por el Oeste de éstas, llegó finalmente a Dvārakā.
VERSO 36 — En Su viaje a través de esas provincias, se le daba la bienvenida, se lo adoraba y se le hacían diversos obsequios. Al atardecer, en todos los lugares, el Señor suspendía Su viaje, para realizar ritos vespertinos. Esto lo observaba regularmente después de la puesta del Sol.

CAPÍTULO ONCE: La entrada del Señor Kṛṣṇa en Dvārakā

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Al llegar a la frontera de Su muy próspera metrópoli, conocida como el país de los Ānartas [Dvārakā], el Señor hizo sonar Su auspiciosa caracola, anunciando Su arribo y aparentemente calmando el abatimiento de los habitantes.
VERSO 2 — La blanca y abultada caracola, empuñada por la mano del Señor Kṛṣṇa y sonada por Él, pareció enrojecer con el contacto de Sus labios trascendentales. Daba la impresión de que un cisne blanco estuviera jugando entre los tallos de unas flores de loto rojas.
VERSO 3 — Los ciudadanos de Dvārakā, al oír ese sonido que en el mundo material amenaza al temor personificado, comenzaron a correr hacia el Señor rápidamente, tan sólo para tener una muy anhelada audiencia con Él, quien es el protector de todos los devotos.
VERSOS 4-5 — Los ciudadanos llegaron ante el Señor con sus respectivos obsequios, y se los ofrecieron al plenamente satisfecho y autosuficiente, quien, incesantemente y mediante Su propia potencia, les provee de todo a los demás. Esos obsequios eran como ofrecerle una lámpara al Sol. Aun así, para recibir al Señor los ciudadanos comenzaron a hablar con un lenguaje extático, tal como los pupilos le dan la bienvenida a su tutor y padre.
VERSO 6 — Los ciudadanos dijeron: ¡Oh, Señor!, Tú eres adorado por todos los semidioses, tales como Brahmā, los cuatro Sanas e incluso el rey del cielo. Tú eres el reposo final de aquellos que verdaderamente están aspirando a alcanzar el máximo beneficio de la vida. Tú eres el trascendental Señor Supremo, y el ineludible factor tiempo no puede ejercer su influencia sobre Ti.
VERSO 7 — ¡Oh, creador del universo!, Tú eres nuestra madre, bienqueriente, Señor, padre, maestro espiritual y Deidad venerable. Por seguir Tus pasos hemos logrado el éxito en todos los aspectos. Así pues, rogamos que continúes bendiciéndonos con Tu misericordia.
VERSO 8 — ¡Oh!, es nuestra buena suerte que hoy estemos de nuevo bajo Tu protección con Tu presencia, pues Vuestra Señoría rara vez visita ni siquiera a los ciudadanos del cielo. Ahora nos es posible mirar Tu cara sonriente, que está llena de miradas afectuosas. Ahora podemos ver Tu forma trascendental, llena de todo lo auspicioso.
VERSO 9 — ¡Oh, Señor de los ojos de loto!, cuando quiera que te vas a Mathurā, Vṛṇdāvana o Hastināpura a reunirte con Tus amigos y parientes, cada instante de Tu ausencia parecer ser un millón de años. ¡Oh, Tú, el infalible!, en esos momentos nuestros ojos se vuelven inútiles, como si estuvieran privados del Sol.
VERSO 10 — ¡Oh, amo!, si vives todo el tiempo en el exterior, no podremos entonces mirar Tu atractiva cara, cuyas sonrisas vencen todos nuestros sufrimientos. ¿Cómo podremos existir sin Tu presencia?
Al oír sus palabras, el Señor, quien es muy bondadoso con los ciudadanos y los devotos, entró en la ciudad de Dvārakā, y agradeció todos sus saludos lanzándoles Su trascendental mirada.
VERSO 11 — Así como a Bhogavatī, la capital de Nāgaloka, la protegen los Nāgas, así mismo a Dvārakā la protegían los descendientes de Vṛṣṇi – Bhoja, Madhu, Daśārha, Arha, Kukura, Andhaka, etc. – , que eran todos tan fuertes como el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 12 — La ciudad de Dvārakā Purī estaba repleta de las opulencias de todas las estaciones. Había ermitas, huertos, jardines de flores, parques, y estanques de agua en los que las flores de loto brotaban por todas partes.
VERSO 13 — La entrada de la ciudad, las puertas de las casas y los arcos festoneados que había a lo largo de los caminos, estaban todos bellamente decorados con símbolos festivos, tales como matas de plátano y hojas de mango, todo para darle la bienvenida al Señor. Banderas, guirnaldas y letreros y lemas pintados, se combinaban todos para proteger de la luz del Sol.
VERSO 14 — Las carreteras, vías subterráneas, callejuelas, mercados y lugares públicos de reunión se limpiaron todos a fondo, y luego se humedecieron con agua perfumada. Y para darle la bienvenida al Señor, por todas partes se esparcieron frutas, flores y semillas enteras.
VERSO 15 — En todas y cada una de las puertas de las residencias se exhibían cosas auspiciosas, tales como cuajada, frutas enteras, caña de azúcar y vasijas llenas de agua, junto con artículos para la adoración, incienso y velas.
VERSOS 16-17 — Al oír que el muy querido Kṛṣṇa se estaba acercando a Dvārakā-dhāma, el magnánimo Vasudeva, Akrūra, Ugrasena, Balarāma (el sobrehumanamente poderoso), Pradyumna, Cārudeṣṇa y Sāmba, el hijo de Jāmbavatī, todos extremadamente felices, dejaron de descansar y de comer, y abandonaron sus asientos.
VERSO 18 — Ellos se apresuraron hacia el Señor en cuadrigas en las que iban brāhmaṇas que llevaban flores. Precediéndolos había elefantes, símbolos de buena fortuna. Se hicieron sonar caracolas y cornetas, y se cantaron himnos védicos. De ese modo ofrecieron sus respetos, que estaban saturados de afecto.
VERSO 19 — Al mismo tiempo, muchos cientos de prostitutas bien conocidas comenzaron a desplazarse en diversos vehículos. Todas estaban muy ansiosas de encontrarse con el Señor, y sus hermosas caras estaban adornadas con pendientes deslumbrantes, que realzaban la belleza de sus frentes.
VERSO 20 — Expertos dramaturgos, artistas, bailarines, cantantes, historiadores, genealogistas y eruditos oradores dieron todos sus respectivas contribuciones, inspirados por los pasatiempos sobrehumanos del Señor. De ese modo prosiguieron sin cesar.
VERSO 21 — El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, se acercó a ellos, y les ofreció el debido honor y respeto a todos y cada uno de los amigos, parientes y ciudadanos, y a todos los demás que fueron a recibirlo y darle la bienvenida.
VERSO 22 — El Todopoderoso Señor saludó a todos los presentes inclinando la cabeza, intercambiando saludos, abrazando, estrechando manos, mirando y sonriendo, dando garantías y otorgando bendiciones, incluso a los de más bajo rango.
VERSO 23 — Luego, el Señor entró personalmente en la ciudad, acompañado por parientes mayores, brahmaṇas inválidos y las esposas de éstos, todos ellos ofreciendo bendiciones y cantando las glorias de Él. Otros también alababan las glorias del Señor.
VERSO 24 — Cuando el Señor Kṛṣṇa pasó por los caminos públicos, todas las damas de las familias respetables de Dvārakā subieron a las azoteas de sus palacios, tan sólo para poder mirar al Señor. Ellas consideraban que ése era el más grande de los festivales.
VERSO 25 — Los habitantes de Dvārakā acostumbraban mirar regularmente a la fuente de toda belleza, el infalible Señor, más, aun así, nunca se saciaban.
VERSO 26 — El pecho del Señor es la morada de la diosa de la fortuna. Su cara cual luna es el recipiente del que beben los ojos que anhelan todo lo hermoso. Sus brazos son los lugares de reposo de los semidioses administradores. Y Sus pies de loto son el refugio de los devotos puros, que nunca hablan ni cantan acerca de nada más que no sea de Su Señoría.
VERSO 27 — Mientras el Señor desfilaba por el camino público de Dvārakā, una sombrilla blanca le protegía la cabeza de los rayos del Sol. Blancos abanicos cāmara se movían en semicírculos, y lluvias de flores caían sobre el camino. Su ropa amarilla y Sus guirnaldas de flores hacían ver como si una nube oscura estuviera rodeada simultáneamente por el Sol, la Luna, el relámpago y el arco iris.
VERSO 28 — Después de que el Señor entró en la casa de Su padre, las madres presentes lo abrazaron, y Él les ofreció Sus reverencias poniendo la cabeza a los pies de ellas. Las madres estaban encabezadas por Devakī [Su verdadera madre].
VERSO 29 — Las madres, después de abrazar a su hijo, lo sentaron en sus regazos. Debido al afecto puro, comenzó a manar leche de sus pechos. Ellas estaban rebosantes de alegría, y las lágrimas de sus ojos mojaron al Señor.
VERSO 30 — Después, el Señor entró en Sus palacios, que eran perfectos en grado sumo. Sus esposas vivían en ellos, y el número de ellas ascendía a más de dieciséis mil.
VERSO 31 — Las reinas del Señor Śrī Kṛṣṇa se regocijaron internamente, al ver a su esposo en casa después de un largo período en el exterior. Las reinas se levantaron de inmediato, dejando sus asientos y meditaciones. Siguiendo la costumbre social, se cubrieron la cara con recato, y miraron tímidamente.
VERSO 32 — El éxtasis era tan fuerte e insuperable, que, primero, las tímidas reinas abrazaron al Señor en lo más recóndito de sus corazones. Luego, lo abrazaron con la vista, y después enviaron a sus hijos a que lo abrazaran [lo cual es igual que un abrazo personal]. Pero, ¡oh, tú, el principal entre los Bhṛgus!, aunque trataron de reprimir sus sentimientos, derramaron lágrimas sin advertirlo.
VERSO 33 — Si bien el Señor Śrī Kṛṣṇa estaba constantemente a su lado, así como también exclusivamente a solas con ellas, los pies de Él les parecían cada vez más nuevos. La diosa de la fortuna, aunque siempre inquieta y en movimiento por naturaleza, no pudo abandonar los pies del Señor. ¿Qué mujer puede, entonces, desapegarse de esos pies, una vez que se ha refugiado en ellos?
VERSO 34 — El Señor se tranquilizó después de matar a esos reyes que eran una carga para la Tierra. Ellos estaban engreídos de su fuerza militar, sus caballos, elefantes, cuadrigas, infantería, etc. Él Mismo no participó en la lucha, sino que simplemente creó la hostilidad entre los poderosos administradores, y éstos lucharon entre sí. Él fue como el viento, el cual causa la fricción entre los bambúes, y origina así un incendio.
VERSO 35 — Esa Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, por Su misericordia sin causa, apareció en este planeta mediante Su potencia interna, y disfrutó entre mujeres aptas, como si estuviera participando en asuntos mundanos.
VERSO 36 — Aunque las hermosas sonrisas y miradas furtivas de las reinas eran todas inmaculadas y apasionantes, aunque ellas podían conquistar al propio Cupido y hacerlo abandonar su arco por la frustración, y aunque hasta el tolerante Śiva podía ser víctima de ellas, aun así, pese a todos sus atractivos y actos mágicos, no pudieron agitarle los sentidos al Señor.
VERSO 37 — Las almas condicionadas comunes y los materialistas especulan que el Señor es una de ellas. Debido a la ignorancia, creen que al Señor lo afecta la materia, aunque Él está desapegado.
VERSO 38 — He aquí la divinidad de la Personalidad de Dios: A Él no lo afectan las cualidades de la naturaleza material, aun a pesar de que está en contacto con ellas. De igual manera, las cualidades materiales no llegan a influenciar a los devotos que se han refugiado en el Señor.
VERSO 39 —- Las sencillas y delicadas mujeres creían verdaderamente que el Señor Śrī Kṛṣṇa, su amado esposo, las seguía y estaba dominado por ellas. Ellas ignoraban el alcance de las glorias de su esposo, de la misma manera en que los ateos ignoran que Él es el controlador supremo.

CAPÍTULO DOCE: El nacimiento del Emperador Parīkṣit

VERSO 1 — El sabio Śaunaka dijo: La fatal e invencible arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā arruinó el vientre de Uttarā, la madre de Mahārāja Parīkṣit. Pero el Señor Supremo salvó a este último.
VERSO 2 — ¿Cómo nació en ese vientre el gran emperador Parīkṣit, quien era un devoto notable y sumamente inteligente? ¿Cómo ocurrió su muerte, y qué logró después de ella?
VERSO 3 — Con sumo respeto, todos nosotros queremos oír hablar de él [Mahārāja Parīkṣit], a quien Śukadeva Gosvāmī le impartió conocimiento trascendental. Por favor, habla acerca de eso.
VERSO 4 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Durante su reinado, el emperador Yudhiṣṭhira administró de un modo generoso para con todos. Él era exactamente igual que su padre. Él no tenía ninguna ambición personal y estaba exento de toda clase de complacencia de los sentidos, por su continuo servicio a los pies de loto de Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 5 — Incluso hasta los planetas celestiales llegaron las noticias acerca de las posesiones mundanas de Mahārāja Yudhiṣṭhira, los sacrificios mediante los cuales llegaría a un mejor destino, su reina, sus leales hermanos, sus extensas tierras, su soberanía en el planeta Tierra, y su fama, etc.
VERSO 6 — ¡Oh, brāhmaṇas!, la opulencia del Rey era tan encantadora, que los ciudadanos del cielo la ambicionaban. Pero como él estaba absorto en el servicio del Señor, nada fuera de ese servicio podía satisfacerlo.
VERSO 7 — ¡Oh, hijo de Bhṛgu [Śaunaka], cuando el niño Parīkṣit, el gran guerrero, se hallaba en el vientre de su madre, Uttarā, y estaba sufriendo a causa del abrasador calor del brahmāstra [lanzado por Aśvatthāmā], pudo observar al Señor Supremo que se dirigía hacia él.
VERSO 8 — Él [el Señor] era sólo del tamaño del pulgar, pero era trascendental por completo. Tenía el cuerpo muy hermoso, negruzco e infalible, y llevaba puesta una ropa de un amarillo brillante y un yelmo de un dorado encendido. Fue así que el niño lo vio.
VERSO 9 — El Señor estaba adornado con cuatro manos, pendientes de oro fundido, y ojos furiosos, rojos como la sangre. Mientras se movía de un lado a otro, Su maza giraba constantemente a Su alrededor, como una estrella fugaz.
VERSO 10 — Así pues, el Señor estaba dedicado a dispersar la radiación del brahmāstra, tal como el Sol evapora una gota de rocío. El niño lo observaba, y pensó en quién era el Señor.
VERSO 11 — Mientras era así observado por el niño, el Supremo Señor y Personalidad de Dios, la Superalma de todos y el protector de los justos, quien se extiende por todas las direcciones y a quien el tiempo y el espacio no lo limitan, desapareció de súbito.
VERSO 12 — Luego, después de que todos los signos buenos del Zodíaco evolucionaron gradualmente, nació el heredero legítimo de Pāṇḍu, quien sería tan valiente como él.
VERSO 13 — El rey Yudhiṣṭhira, quien estaba muy satisfecho con el nacimiento de Mahārāja Parīkṣit, hizo que se ejecutara el proceso purificatorio del nacimiento. Eruditos brāhmaṇas, encabezados por Dhaumya y Kṛpa, recitaron himnos auspiciosos.
VERSO 14 — Ante el nacimiento de un hijo, el Rey, que sabía cómo, dónde y cuándo se debía dar caridad, les dio a los brāhmaṇas oro, tierras, aldeas, elefantes, caballos y buenos granos alimenticios.
VERSO 15 — Los eruditos brāhmaṇas, que estaban muy satisfechos con las caridades del Rey, se dirigieron a él llamándolo el principal de los Purus, y le informaron que su hijo se hallaba sin duda en la línea de descendencia de los Purus.
Los brāhmaṇas dijeron: El todopoderoso u omnipresente Señor Viṣṇu, la Personalidad de Dios, a fin de complacerte, ha restituido a este inmaculado hijo. Él fue salvado cuando estaba condenado a ser destruido por una intolerable arma sobrenatural.
VERSO 17 — Por esa razón, este niño será bien conocido en mundo como “aquel que está protegido por la Personalidad de Dios”. ¡Oh, tú, el muy afortunado!, no hay duda alguna de que este niño se convertirá en un devoto de primera y que poseerá todas las buenas cualidades.
VERSO 18 — El buen Rey [Yudhiṣṭhira] preguntó: ¡Oh, grandes almas!, ¿será él un rey tan santo, tan piadoso en su mismo nombre y tan famoso y glorificado por sus logros, como otros que aparecieron en esta gran familia real?
VERSO 19 — Los eruditos brāhmaṇas dijeron: ¡Oh, hijo de Pṛthā!, este niño será tal como el rey Ikṣvāku, el hijo de Manu, en lo referente a mantener a todos los que han nacido. Y en lo que respecta a los principios brahmínicos, especialmente a ser fiel a su promesa, será tal como Rāma, la Personalidad de Dios, el hijo de Mahārāja Daśaratha.
VERSO 20 — Este niño será un munífico dador de caridad y protector de los rendidos, como el famoso rey Śibi del país de Uśīnara. Y él expandirá el nombre y la fama de su familia, tal como Bharata, el hijo de Mahārāja Duṣyanta.
VERSO 21 — Entre los grandes arqueros, este niño será igual que Arjuna. Él será tan irresistible como el fuego, y tan insuperable como el océano.
VERSO 22 — Este niño será tan fuerte como un león, y será un refugio tan digno como los montes Himalayas. Él será tan condescendiente como la Tierra, y tan tolerante como sus padres.
VERSO 23 — Este niño será como su abuelo Yudhiṣṭhira o como Brahmā en ecuanimidad mental. Será munífico como Śiva, el señor de la colina Kailāsa, y será el refugio de todos, tal como la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, quien incluso es el refugio de la diosa de la fortuna.
VERSO 24 — Este niño será casi igual que el Señor Śrī Kṛṣṇa, por el hecho de seguir Sus pasos. En magnanimidad, logrará la grandeza del rey Rantideva. Y en religión, será como Mahārāja Yayāti.
VERSO 25 — Este niño tendrá la paciencia de Bali Mahārāja, y será un devoto del Señor Kṛṣṇa tan fiel como Prahlāda Mahārāja, un ejecutor de muchos sacrificios Aśvamedha [de caballos] y un seguidor de los hombres mayores y experimentados.
VERSO 26 — Este niño será el padre de reyes que serán como sabios. En aras de la paz del mundo y por el bien de la religión, será el castigador de los arribistas y de los pendencieros.
VERSO 27 — Después de oír hablar de su muerte que ocurriría por la mordida de una serpiente alada enviada por el hijo de un brāhmaṇa, se liberará de todo apego material y se entregará a la Personalidad de Dios, refugiándose en Él.
VERSO 28 — Después de hacerle preguntas acerca del conocimiento correcto del yo al hijo de Vyāsadeva – el cual será un gran filósofo – , renunciará a todos los apegos materiales y logrará tener una vida libre de temores.
VERSO 29 — De ese modo, aquellos que eran expertos en el conocimiento astrológico y en la ejecución de la ceremonia natal, instruyeron al rey Yudhiṣṭhira en lo referente a la futura historia de su hijo. Luego, habiendo sido remunerados suntuosamente, todo regresaron a sus respectivos hogares.
VERSO 30 — Así pues, su hijo se volvería famoso en el mundo con el nombre de Parīkṣit [el examinador], porque llegaría a examinar a todos los seres humanos, en su búsqueda de aquella personalidad que vio antes de nacer. De ese modo, llegaría a contemplar al Señor constantemente.
VERSO 31 — Así como en su quincena creciente la Luna se desarrolla día tras día, así mismo el príncipe real [Parīkṣit] muy pronto se desarrolló esplendorosamente, bajo el cuidado y las facilidades plenas que le dieron sus abuelos tutores.
VERSO 32 — Justo en ese entonces, el rey Yudhiṣṭhira estaba considerando ejecutar un sacrificio de caballo, para liberarse de los pecados en que incurrió al pelear con parientes. Pero él comenzó a preocuparse por conseguir algunas riquezas, pues no había fondos sobrantes fuera del de las multas y la recaudación de impuestos.
VERSO 33 — Entendiendo los sinceros deseos del Rey, sus hermanos, tal como se lo aconsejó el infalible Señor Kṛṣṇa, recogieron suficientes riquezas en el Norte [dejadas por el rey Marutta].
VERSO 34 — Mediante esas riquezas, el Rey pudo procurar los ingredientes para tres sacrificios de caballo. De esa manera, el piadoso rey Yudhiṣṭhira, que se hallaba muy temeroso después de la Batalla de Kurukṣetra, complació al Señor Hari, la Personalidad de Dios.
VERSO 35 — El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, siendo invitado a los sacrificios por Mahārāja Yudhiṣṭhira, se encargó de que fueran ejecutados por brāhmaṇas aptos [nacidos por segunda vez]. Después de eso y para placer de los parientes, el Señor se quedó ahí por unos cuantos meses.
VERSO 36.—¡Oh, Śaunaka!, después, el Señor, habiéndose despedido del rey Yudhiṣṭhira, Draupadī y otros parientes, partió para la ciudad de Dvārakā, acompañado por Arjuna y otros miembros de la dinastía Yadu.

CAPÍTULO TRECE: Dhṛtarāṣṭra se va del hogar

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras Vidura hacía un peregrinaje, recibió del gran sabio Maitreya conocimiento acerca del destino del ser, y regresó luego a Hastināpura. Él se volvió tan versado en la materia como lo deseó.
VERSO 2 — Después de hacer diversas preguntas y quedar establecido en el amoroso servicio trascendental del Señor Kṛṣṇa, Vidura dejó de hacerle preguntas a Maitreya Muni.
VERSOS 3-4 — Cuando vieron que Vidura regresaba al palacio, todos los residentes del mismo – Mahārāja Yudhiṣṭhira, sus hermanos menores, Dhṛtarāṣṭra, Sātyaki, Sañjaya, Kṛpācārya, Kuntī, Gāndhārī, Draupadī, Subhadrā, Uttarā, Kṛpī, muchas otras esposas de los Kauravas, y otras damas con hijos – se apresuraron hacia él con gran deleite. Parecía que hubieran vuelto en sí después de estar inconscientes por mucho tiempo.
VERSO 5 — Todos ellos se acercaron a él con gran deleite, tal como si la vida les hubiera vuelto al cuerpo. Ellos intercambiaron reverencias y se dieron la bienvenida entre sí con abrazos.
VERSO 6 — A causa de las ansiedades y de la larga separación, todos lloraron de afecto. El rey Yudhiṣṭhira hizo entonces de manera de ofrecerle un asiento y una recepción.
VERSO 7 — Después de que Vidura comió suntuosamente y descansó bien, se le dio un asiento cómodo. Luego, el Rey comenzó a hablarle, y todos los allí presentes escucharon.
VERSO 8 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Tío mío, ¿recuerdas como siempre nos protegiste a nosotros y a nuestra madre de todas las calamidades? Tu parcialidad, tal como las alas de un ave, nos salvó de ser envenenados y de un atentado terrible.
VERSO 9 — Mientras viajabas por la superficie de la Tierra, ¿cómo te mantenías? ¿En qué lugares sagrados y sitios de peregrinaje prestaste servicio?
VERSO 10 — Mi señor, devotos como tu buena persona son en verdad lugares sagrados personificados. Como tú llevas a la Personalidad de Dios en el corazón, conviertes todos los sitios en lugares de peregrinaje.
VERSO 11 — Tío mío, debes de haber visitado Dvārakā. En ese sagrado lugar están nuestros amigos y bienquerientes, los descendientes de Yadu, que siempre están absortos en el servicio al Señor Śrī Kṛṣṇa. Tal vez los hayas visto o hayas oído hablar de ellos. ¿Están todos viviendo felices en sus moradas?
VERSO 12 — Habiéndolo interrogado así Mahārāja Yudhiṣṭhira, Mahātmā Vidura le dio a conocer de un modo gradual todo lo que había experimentado personalmente, con excepción de las noticias acerca de la aniquilación de la dinastía Yadu.
VERSO 13 — El compasivo Mahātmā Vidura no podía tolerar el ver que los Pāṇḍavas estuvieran afligidos en ningún momento. Por lo tanto, no reveló ese incidente desagradable e insoportable, ya que las calamidades vienen por sí solas.
VERSO 14 — Así pues, Mahātmā Vidura, siendo tratado por sus parientes tal como una persona divina, permaneció allí por un cierto período de tiempo, sólo para corregir la mentalidad de su hermano mayor y de ese modo darles felicidad a todos los demás.
VERSO 15 — Mientras Vidura hacía el papel de un śūdra por la maldición de Maṇḍūka Muni, Aryamā desempeñaba el cargo de Yamarāja para castigar a aquellos que habían realizado actos pecaminosos.
VERSO 16 — Habiendo ganado su reino y observado el nacimiento de un nieto apto para continuar la noble tradición de su familia, Mahārāja Yudhiṣṭhira reinó apaciblemente y disfrutó de una opulencia poco común en cooperación con sus hermanos menores, que eran todos administradores expertos de la gente común.
VERSO 17 — El tiempo eterno e insuperable se apodera imperceptiblemente de aquellos que están demasiado apegados a los asuntos familiares y que siempre están absortos en ellos.
VERSO 18 — Mahātmā Vidura sabía todo eso, y, por consiguiente se dirigió a Dhṛtarāṣṭra y le dijo: Mi querido Rey, por favor sal de aquí de inmediato. No te demores. Tan sólo fíjate cómo el miedo se ha apoderado de ti.
VERSO 19 — Esta espantosa situación no la puede remediar ninguna persona de este mundo material. Mi señor, es la Suprema Personalidad de Dios que, como el tiempo eterno [kāla], se nos ha acercado a todos.
VERSO 20 — Quienquiera que esté bajo la influencia del Kāla supremo [el tiempo eterno], debe entregar su muy querida vida, y ni qué hablar de otras cosas, tales como riquezas, honor, hijos, tierra y hogar.
VERSO 21 — Tu padre, tu hermano, tus bienquerientes y tus hijos están todos bien muertos. Tú mismo ya has utilizado la mayor porción de tu vida, la invalidez se ha apoderado ahora de tu cuerpo y estás viviendo en la casa de otro.
VERSO 22 — Tú has estado ciego desde el mismo día en que naciste, y últimamente has empezado a perder el oído. La memoria se te ha reducido y tienes perturbada la inteligencia. Tienes los dientes flojos, el hígado defectuoso, y expectoras moco.
VERSO 23 — ¡Ay de mí!, cuán poderosas son las esperanzas que el ser viviente tiene de continuar la vida. En verdad, estás viviendo tal como un perro doméstico, y comiendo las sobras que te da Bhīma.
VERSO 24 — No hay necesidad de llevar una vida degradada y subsistir de la caridad de aquellos a quienes trataste de matar por medio del incendio y el veneno. También insultaste a una de sus esposas y usurpaste su reino y su riqueza.
VERSO 25 — Pese a tu renuencia a morir y a tu deseo de vivir incluso al precio del honor y el prestigio, tu avaricioso cuerpo decaerá con toda certeza y se deteriorará como la ropa vieja.
VERSO 26 — Se llama imperturbable a aquel que va a un lugar remoto y desconocido, y que, libre de todas las obligaciones, abandona el cuerpo material cuando el mismo se ha vuelto inservible.
VERSO 27 — Ciertamente que es un hombre de primera aquel que despierta y entiende, bien sea por su propia cuenta o con la ayuda de otros, la falsedad y el sufrimiento de este mundo material, en virtud de lo cual se va del hogar y depende por completo de la Personalidad de Dios que reside en su corazón.
VERSO 28 — Así que, por favor, parte para el Norte de inmediato, sin dejar que tus familiares lo sepan, pues pronto llegará ese tiempo que disminuirá las buenas cualidades de los hombres
VERSO 29 — Entonces, Mahārāja Dhṛtarāṣṭra, el vástago de la familia de Ajamīḍha, firmemente convencido por el conocimiento introspectivo [prajñā], rompió al instante la fuerte red del afecto familiar, mediante su resuelta determinación. Así pues, de inmediato se fue del hogar para emprender el camino de la liberación, tal como le indicó Vidura, su hermano menor.
VERSO 30 — La buena y casta de Gāndhārī, quien era la hija del rey Subala de Kandahar [o Gāndhāra], siguió a su esposo al ver que él se dirigía a los montes Himalaya, que son la delicia de aquellos que han aceptado el báculo de la orden de renuncia, como combatientes que han aceptado un buen castigo del enemigo.
VERSO 31 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, cuyo enemigo nunca nació, realizó sus deberes diarios matutinos, orando, ofreciéndole un fuego de sacrificio al dios del Sol, y ofreciéndoles reverencias, granos, vacas, tierra y oro a los brāhmaṇas. Él entró entonces en el palacio para darles sus respetos s los mayores. Sin embargo, no pudo encontrar a sus tíos, ni tampoco a su tía, la hija del rey Subala.
VERSO 32 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, lleno de angustia, se volvió hacia Sañjaya, que se encontraba sentado ahí, y le dijo: ¡Oh, Sañjaya!, ¿dónde está nuestro tío, quien es anciano y ciego?
VERSO 33 — ¿Dónde está mi bienqueriente, el tío Vidura, y madre Gāndhārī, quien está muy afligida por el fallecimiento de todos sus hijos? Mi tío Dhṛtarāṣṭra también estaba muy mortificado por la muerte de todos sus hijos y nietos. Sin duda que soy muy desagradecido. ¿Sería por eso que él tomó mis ofensas muy en serio, y, junto con su esposa, se ahogó en el Ganges?
VERSO 34 — Cuando mi padre, Pāṇḍu, cayó y todos nosotros estábamos pequeños, estos dos tíos nos protegieron de toda clase de calamidades. Ellos siempre fueron nuestros buenos bienquerientes. ¡Ay de mí!, ¿de aquí adónde se han ido?
VERSO 35 — Sūta Gosvāmī dijo: Por compasión y debido a la agitación de la mente, Sañjaya se acongojó al no ver a su propio amo, Dhṛtarāṣṭra, y no pudo responderle bien a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 36 — Primero, él se tranquilizó lentamente por medio de la inteligencia, y limpiándose las lágrimas y pensando en los pies de su amo, Dhṛtarāṣṭra, comenzó a responderle a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 37 — Sañjaya dijo: Mi querido descendiente de la dinastía Kuru, no tengo ninguna información acerca de la decisión de tus dos tíos y Gāndhārī. ¡Oh, Rey!, he sido engañado por esas grandes almas.
VERSO 38 — Mientras Sañjaya hablaba de esa manera, Śrī Nārada, el poderoso devoto del Señor, apareció en la escena llevando su tumburu. Mahārāja Yudhiṣṭhira y sus hermanos lo recibieron debidamente, levantándose de sus asientos y ofreciéndole reverencias.
VERSO 39 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, personalidad divina!, no sé adónde han ido mis dos tíos. Ni tampoco puedo encontrar a mi asceta tía, que está desconsolada por la pérdida de todos sus hijos.
VERSO 40 — Tú eres como el capitán de un barco que se halla en un gran océano, y puedes dirigirnos a nuestro destino. Después de que se le habló de ese modo, la personalidad divina, Devarṣi Nārada, el más grande de los filósofos devotos, comenzó a hablar.
VERSO 41 — Śrī Nārada dijo: ¡Oh, piadoso Rey!, no te lamentes por nadie, pues todo el mundo se encuentra bajo el control del Señor Supremo. Por lo tanto, todos los seres vivientes y sus líderes efectúan la adoración de Él, para estar bien protegidos. Es sólo Él quien los reúne y los dispersa.
VERSO 42 — Así como una vaca está condicionada cuando la ata por la nariz una soga larga, así mismo los seres humanos están atados por diferentes mandamientos védicos y están condicionados a obedecer las órdenes del Señor Supremo.
VERSO 43 — Así como un jugador reúne y dispersa a su antojo las cosas con las que juega, así mismo la suprema voluntad del Señor reúne a los hombres y los separa.
VERSO 44 — ¡Oh, Rey!, en todas las circunstancias, ya sea que consideres que el alma es el principio eterno, o que el cuerpo material es algo perecedero, o que todo existe en la impersonal Verdad Absoluta, o que todo es una combinación inexplicable de materia y espíritu, los sentimientos de separación se deben sólo al afecto ilusorio y nada más.
VERSO 45 — Por consiguiente, abandona tu angustia, que se debe a la ignorancia acerca del ser. Ahora estás pensando en cómo ellos, que son criaturas pobres y desamparadas, van a existir sin ti.
VERSO 46 — Este cuerpo material burdo hecho de cinco elementos ya está bajo el control del tiempo eterno [kāla] y las modalidades de la naturaleza material [guṇa]. ¿Cómo, entonces, puede proteger a otros, si se encuentra ya en las fauces de la serpiente?
VERSO 47 — Aquellos que están desprovistos de manos, son presa de los que tienen manos; aquellos desprovistos de patas, son presa de los que tienen cuatro patas. Los débiles son la subsistencia de los fuertes, y se cumple la regla general de que un ser viviente es la comida de otro.
VERSO 48 — En consecuencia, ¡oh, Rey!, debes recurrir únicamente al Señor Supremo, quien no tiene igual, y quien se manifiesta por medio de diferentes energías y está tanto dentro como fuera.
VERSO 49 — Esa Suprema Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, disfrazado del tiempo que todo lo devora [kāla-rūpa], ha descendido ahora a la Tierra para eliminar del mundo a los envidiosos.
VERSO 50 — El Señor ya ha cumplido Sus deberes para ayudar a los semidioses, y está esperando el resto. Ustedes los Pāṇḍavas, han de aguardar mientras el Señor esté aquí en la Tierra.
VERSO 51 — ¡Oh, Rey!, tu tío Dhṛtarāṣṭra, su hermano Vidura y su esposa Gāndhārī se han ido al lado Sur de los montes Himalaya, donde están los refugios de los grandes sabios.
VERSO 52 — El lugar se denomina Saptasrota [dividido en siete], porque ahí las aguas del sagrado Ganges se dividieron en siete ramales. Esto se hizo para la satisfacción de los siete grandes ṛṣis.
VERSO 53 — En las riberas del Saptasrota, Dhṛtarāṣṭra está dedicado ahora a comenzar el aṣṭāṅga-yoga bañándose tres veces al día – por la mañana, al mediodía y por la tarde – , realizando con fuego el sacrificio Agni-hotra y bebiendo agua únicamente. Esto lo ayuda a uno a controlar la mente y los sentidos, y lo libera por completo de pensamientos acerca del afecto familiar.
VERSO 54 — Aquel que ha controlado las maneras de sentarse [las āsanas yóguicas] y el proceso respiratorio, puede dirigir los sentidos hacia la Absoluta Personalidad de Dios, y, de ese modo, volverse inmune a las contaminaciones de las modalidades de la naturaleza material, es decir, la bondad, la pasión y la ignorancia mundanas.
VERSO 55 — Dhṛtarāṣṭra tendrá que amalgamar su identidad pura con la inteligencia, y luego fundirse en el Ser Supremo con conocimiento de su identidad cualitativa – como identidad viviente – , con el Brahman Supremo. Quedando libre del cielo obstruido, tendrá que elevarse al cielo espiritual.
VERSO 56 — Él tendrá que suspender todas las acciones de los sentidos, incluso desde afuera, y tendrá que permanecer impávido ante las interacciones de los sentidos, que son influidos por las modalidades de la naturaleza material. Después de renunciar a todos los deberes materiales, tendrá que establecerse de un modo inamovible, por encima de todas las fuentes de impedimentos que hay en la senda.
VERSO 57 — ¡Oh, Rey!, él abandonará su cuerpo muy probablemente en el quinto día a partir de hoy. Y su cuerpo se volverá cenizas.
VERSO 58 — Observando a su esposo desde afuera, mientras él, junto con su choza de paja, se quema en el fuego del poder místico, la casta esposa entrará en el fuego con la atención absorta.
VERSO 59 — Vidura, afectado por el deleite y el pesar, se irá entonces de ese lugar de sagrado peregrinaje.
VERSO 60 — Habiendo hablado así, el gran sabio Nārada ascendió al espacio sideral junto con su vīṇā. Yudhiṣṭhira conservó en el corazón la instrucción que él le dio, y de ese modo pudo librarse de todos los lamentos.

CAPÍTULO CATORCE: La desaparición del Señor Kṛṣṇa

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Arjuna fue a Dvārakā a ver al Señor Śrī Kṛṣṇa y demás amigos, y también para que el Señor le informara de Sus próximas actividades.
VERSO 2 — Pasaron algunos meses y Arjuna no regresaba. Mahārāja Yudhiṣṭhira comenzó a observar ciertos presagios poco propicios, que eran de por sí alarmantes.
VERSO 3 — Él vio que la dirección del tiempo eterno había cambiado, y ello era muy alarmante. Había trastornos en las regularidades de la estación, y la mayoría de la gente se había vuelto muy codiciosa, iracunda y falsa. Y él vio que estaban adoptando medios ilícitos para ganarse la vida.
VERSO 4 — Todas las transacciones y tratos ordinarios se contaminaron con el engaño, incluso entre amigos. Y en las relaciones familiares siempre había malos entendidos entre el padre, la madre y los hijos, entre bienquerientes y entre hermanos. Incluso entre esposo y esposa siempre había riña y disensión.
VERSO 5 — En el transcurso del tiempo, llegó a ocurrir que la generalidad de la gente se acostumbró a la codicia, la ira, el orgullo, etc. Observando todos esos presagios, Mahārāja Yudhiṣṭhira le habló a su hermano menor.
VERSO 6 — Mahārāja Yudhiṣṭhira le dijo a su hermano menor Bhīmasena: Envié a Arjuna a Dvārakā para que se reuniera con sus amigos y le preguntara a la Personalidad de Dios Kṛṣṇa acerca de su programa de trabajo.
VERSO 7 — Desde que partió han pasado siete meses, mas aún no ha regresado. No sé realmente cómo están las cosas por allá.
VERSO 8 — ¿Será que Él va a abandonar Sus pasatiempos terrenales, tal como indicó Devarṣi Nārada? ¿Habrá llegado ya ese momento?
VERSO 9 — Sólo gracias a Él se ha hecho realidad toda nuestra opulencia de reyes, nuestras buenas esposas y nuestras vidas y progenie, y se ha hecho posible el control de nuestros súbditos, la victoria sobre nuestros enemigos, y nuestro futuro alojamiento en los planetas superiores. Todo esto se debe a Su misericordia sin causa para con nosotros.
VERSO 10 — Tan sólo mira, ¡oh, hombre con la fuerza de un tigre!, cuántas desgracias debidas a influencias celestiales, reacciones terrenales y dolores físicos – todas de por sí muy peligrosas – , están engañando a nuestra inteligencia y presagiando con ello la aparición de un peligro en el futuro cercano.
VERSO 11 — El lado izquierdo del cuerpo, los muslos, los brazos y los ojos, todos me tiemblan sin cesar, y tengo palpitaciones del corazón a causa del miedo. Todo esto es signo de sucesos indeseables.
VERSO 12 — Tan sólo mira, ¡oh, Bhīma!, cómo el chacal hembra le llora al Sol naciente y vomita fuego, y cómo el perro me ladra sin ningún temor.
VERSO 13 — ¡Oh, Bhīmasena, tigre entre los hombres!, ahora animales útiles, tales como las vacas, me están pasado por el lado izquierdo, y animales inferiores, tales como los asnos, dan vueltas a mi alrededor. Mis caballos parecen llorar al verme.
VERSO 14 — ¡Mira! Esta paloma es como un mensajero de la muerte. Los chillidos de los búhos y de sus rivales, los cuervos, hacen que el corazón me tiemble. Parece que quisieran convertir en un vacío todo el universo.
VERSO 15 — Tan sólo mira cómo el humo envuelve el cielo. Pareciera que la tierra y las montañas se estuvieran estremeciendo. Oye el trueno sin nube, y mira los rayos que vienen del cielo.
VERSO 16 — El viento sopla violentamente, lanzando polvo por doquier y dejando todo a oscuras. Con sus lluvias, las nubes están vertiendo sangrientos desastres en todas partes.
VERSO 17 — Los rayos del Sol están menguando, y las estrellas parecen estar peleando entre sí. Entidades vivientes confusas parecen estar ardiendo y llorando.
VERSO 18 — Los ríos, los tributarios, los estanques, los manantiales y la mente están todos perturbados. La mantequilla ya no enciende el fuego. ¿Qué momento extraordinario es éste? ¿Qué va a ocurrir?
VERSO 19 — Los terneros ya no maman de las ubres de las vacas, ni éstas dan leche. Ellas están paradas, gimiendo, con lágrimas en los ojos, y los toros no encuentran ningún placer en los pastizales.
VERSO 20 — Las Deidades parecen estar llorando en el templo, lamentándose y transpirando. Dan la impresión de estar a punto de irse. Todas las ciudades, aldeas, pueblos, jardines, minas y ermitas están ahora desprovistos de belleza y de toda felicidad. No sé qué clase de calamidades nos aguardan ahora.
VERSO 21 — Creo que todas estas perturbaciones terrenales son signos de una gran pérdida en la buena fortuna del mundo. Éste tuvo la suerte de haber sido marcado con las huellas del los pies de loto del Señor. Estas señales indican que eso ya no ocurrirá.
VERSO 22 — ¡Oh, Brāhmaṇa Śaunaka!, mientras Mahārāja Yudhiṣṭhira, observando los signos desfavorables que en ese momento había en la Tierra, se hallaba así pensando para sus adentros, Arjuna regresó de la ciudad de los Yadus [Dvārakā].
VERSO 23 — Cuando él se postró a sus pies, el Rey vio que su abatimiento no tenía precedentes. Estaba cabizbajo, y las lágrimas le brotaban de sus ojos de loto.
VERSO 24 — Viendo a Arjuna pálido a causa de unas profundas angustias, el Rey, recordando las indicaciones del sabio Nārada, lo interrogó en medio de los amigos.
VERSO 25 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Mi querido hermano, por favor dime si nuestros amigos y parientes, tales como Madhu, Bhoja, Daśārha, Ārha, Sātvata, Andhaka y los miembros de la familia Yadu, se encuentran todos pasando sus días con felicidad.
VERSO 26 — ¿Está feliz mi respetable abuelo Śurasena? Y, ¿les está yendo bien a Vasudeva, mi tío materno, y a sus hermanos menores?
VERSO 27 — Sus siete esposas, encabezadas por Devakī, son todas hermanas. ¿Están ellas felices, junto con sus hijos y nueras?
VERSOS 28-29 — ¿Viven aún Ugrasena – cuyo hijo era el malévolo Kaṁsa – y su hermano menor? ¿Está feliz Ugrasena? ¿Están felices Hṛdīka y su hijo Kṛtvarmā? Y Akrūra, Jayanta, Gada, Sāraṇa y Śatrujit, ¿están todos felices? ¿Cómo está Balarāma, la Personalidad de Dios y el protector de los devotos?
VERSO 30 — ¿Cómo está Pradyumna, el gran general de la familia Vṛṣṇi? ¿Está Él feliz? Y, ¿le está yendo bien a Aniruddha, la expansión plenaria de la Personalidad de Dios?
VERSO 31 — ¿Les está yendo bien a los principales hijos del Señor Kṛṣṇa, hijos tales como Suṣeṇa, Cārudeṣṇa, Sāmba – el hijo de Jāmbavatī – y Ṛṣabha, así como también a los hijos de éstos?
VERSOS 32-33 — Además, Śrutadeva, Uddhava y otros, Nanda, Sunanda y otros líderes de almas liberadas que son compañeros constantes del Señor, están protegidos por el Señor Balarāma y Kṛṣṇa. ¿Les está yendo bien a todos ellos en sus respectivas funciones? ¿Se recuerdan de nuestro bienestar ellos, a quienes la amistad los uno eternamente a nosotros?
VERSO 34 — ¿Está el Señor Kṛṣṇa disfrutando en Dvārakā Purī de la asamblea piadosa rodeado de amigos, Él, quien es la Suprema Personalidad de Dios y quien les da placer a las vacas, a los sentidos y a los brāhmaṇas?
VERSOS 35-36 — La Personalidad de Dios original, el disfrutador, y Balarāma, el primordial Señor Ananta, se están quedando en el océano de la dinastía Yadu, por el bien, la protección y el progreso general de todo el universo. Y los miembros de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor, se encuentran disfrutando de la vida como los residentes del cielo espiritual.
VERSO 37 — Por el simple hecho de ofrecer comodidades a los pies de loto del Señor, que es el más importante de todos los servicios, las reinas de Dvārakā, encabezadas por Satyabhāmā, indujeron al Señor a conquistar a los semidioses. Por eso las Reinas disfrutan de cosas que son prerrogativas de las esposas del controlador de los rayos.
VERSO 38 — Los grandes héroes de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor Śrī Kṛṣṇa, siempre se encuentran libres de temor en todo aspecto. Y, por consiguiente, ellos ponen los pies en la casa de asambleas Sudharmā, digna de los mejores semidioses, pero a quienes les fue despojada.
VERSO 39 — Arjuna, hermano mío, por favor dime si estás bien de salud. Pareces haber perdido el brillo de tu cuerpo. ¿Se debe eso a que otros te han faltado al respeto por tu larga estadía en Dvārakā?
VERSO 40 — ¿Te ha hablado alguien con palabras hostiles o te han amenazado? ¿Acaso no pudiste darle caridad a alguien que la pidió, o no pudiste mantener la promesa que le hiciste a alguien?
VERSO 41 — Tú siempre eres el protector de los seres vivientes que lo merecen, tales como los brāhmaṇas, los niños, las vacas, las mujeres y los enfermos. ¿Sería que no les pudiste brindar protección cuando acudieron a ti en busca de refugio?
VERSO 42 — ¿Has tenido relaciones con una mujer de carácter dudoso, o no has tratado debidamente a una mujer digna de ello? ¿O será que alguien inferior o igual a ti te ha derrotado en el camino?
VERSO 43 — ¿Será que no te has ocupado de ancianos y niños que merecían comer contigo? ¿Acaso los abandonaste y comiste solo? ¿Has cometido algún error imperdonable que se considera abominable?
VERSO 44 — ¿O será que te sientes vacío para siempre, porque podrías haber perdido al más íntimo de tus amigos, el Señor Kṛṣṇa? ¡Oh, Arjuna, hermano mío!, no se me ocurre ninguna otra razón por la cual puedas estar tan acongojado.

CAPÍTULO QUINCE: Los Pāṇḍavas se retiran oportunamente

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Arjuna, el célebre amigo del Señor Kṛṣṇa, estaba apesadumbrado debido al fuerte sentimiento que le producía el estar separado de Kṛṣṇa, además de todo lo que había conjeturado Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 2 — Debido a la aflicción, la boca y el corazón de loto de Arjuna se habían secado. Por lo tanto, su cuerpo perdió todo su brillo. Ahora, mientras recordaba al Señor Supremo, casi no podía proferir ninguna palabra en respuesta.
VERSO 3 — Con gran dificultad, contuvo las lágrimas de pesar que le inundaban los ojos. Él estaba muy acongojado porque el Señor Kṛṣṇa ya no estaba al alcance de su vista, y sentía un afecto creciente por Él.
VERSO 4 — Recordando al Señor Kṛṣṇa y Sus buenos deseos, favores, íntimas relaciones familiares y Su conducción de la cuadriga, Arjuna, abrumado y respirando con gran dificultad, comenzó a hablar.
VERSO 5 — Arjuna dijo: ¡Oh, Rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, quien me trató tal como un amigo íntimo, me ha dejado solo. Así pues, mi sorprendente poder, que asombró incluso a los semidioses, ya no está conmigo.
VERSO 6 — Acabo de perderlo a Él, de quien estar separado por un momento convertiría a todos los universos en algo desfavorable y vacío, como cuerpos sin vida.
VERSO 7 — Únicamente gracias a Su misericordiosa fuerza fui capaz de vencer a todos los lujuriosos príncipes que se reunieron en el palacio del rey Drupada para la selección del novio. Con mi arco y flecha pude atravesar el pez que servía de blanco, y con ello gané la mano de Draupadī.
VERSO 8 — Como Él estaba cerca de mí, me fue posible conquistar con gran destreza al poderoso Indradeva, el rey del cielo, junto con sus semidioses asociados, y con ello permitirle al dios del fuego que devastara el bosque Khāṇḍava. Y, sólo por Su gracia, el demonio de nombre Maya se salvó del incendio del bosque Khāṇḍava, y así pudimos construir nuestra casa de asambleas dotada de una maravillosa artesanía arquitectónica, en la que todos los príncipes se reunieron durante la ejecución del Rājasūya-yajña y te pagaron los tributos.
VERSO 9 — Tu respetable hermano menor, que posee la fuerza de diez mil elefantes, mató, por Su gracia, a Jarāsandha, cuyos pies fueron adorados por muchos reyes. Esos reyes habían sido llevados para ser sacrificados en el Mahābbairava-yajña de Jarāsandha, pero, de ese modo, todos fueron liberados. Posteriormente, ellos le pagaron los tributos a Vuestra Majestad.
VERSO 10 — Fue sólo Él quien soltó el cabello de todas las esposas de los infieles que se atrevieron a desatar el moño de tu Reina, el cual había sido hermosamente arreglado y santificado para la gran ceremonia del sacrificio Rājasūya. En ese entonces, ella cayó a los pies del Señor Kṛṣṇa con lágrimas en los ojos.
VERSO 11 — Durante nuestro exilio, Durvāsā Muni, quien come con sus diez mil discípulos, conspiró con nuestros enemigos para ponernos en peligrosas dificultades. En ese entonces, Él [el Señor Kṛṣṇa], con simplemente aceptar los remanentes de la comida, nos salvó. Al así aceptar la comida, los munis reunidos, mientras se bañaban en el río, se sintieron suntuosamente alimentados. Y todos los tres mundos también se satisficieron.
VERSO 12 — Fue sólo por Su influencia que en una pelea pude asombrar al Señor Śiva, la personalidad de dios, y a su esposa, la hija del monte Himalaya. Así pues, él [el Señor Śiva] se sintió complacido conmigo, y me otorgó su propia arma. Otros semidioses también me hicieron entrega de sus respectivas armas, y además pude ir a los planetas celestiales con este cuerpo actual, y se me ofreció un asiento semielevado.
VERSO 13 — Cuando me quedé de huésped en los planetas celestiales por unos días, todos los semidioses celestiales, incluso el rey Indradeva, con el fin de matar al demonio de nombre Nivātakavaca, se refugiaron en mis brazos, que estaban marcados con el arco Gāṇḍīva. ¡Oh, Rey, descendiente de Ājamīḍha!, actualmente estoy privado de la Suprema Personalidad de Dios, por cuya influencia yo era así de poderoso.
VERSO 14 — El poder militar de los Kauravas era como un océano en el que moraban muchas existencias invencibles, y, debido a ello, era insuperable. Pero en virtud de Su amistad, yo, sentado en la cuadriga, pude cruzarlo. Y únicamente por Su gracia pude recobrar las vacas y también reunir a la fuerza muchos yelmos de reyes, los cuales estaban adornados con joyas que era fuentes de gran brillo.
VERSO 15 — Fue sólo Él quien les redujo a todos la duración de la vida, y quien, en el campo de batalla, le retiró el poder especulativo y la fuerza del entusiasmo a la gran falange militar integrada por los Kauravas, encabezados por Bhīsma, Karṇa, Droṇa, Śalya, etc. La disposición de éstos era experta y más que suficiente, pero Él [el Señor Kṛṣṇa], mientras avanzaba, hizo todo eso.
VERSO 16 — Grandes generales tales como Bhīṣma, Droṇa, Karṇa, Bhūriśravā, Suśarmā, Śalya, Jayadratha y Bāhlika, dirigieron todos contra mí sus armas invencibles. Pero en virtud de Su gracia [del Señor Kṛṣṇa], no pudieron ni siquiera tocarme un cabello. Así mismo, Prahlāda Mahārāja, el supremo devoto del Señor Nṛsiṁhadeva, no fue afectado por las armas que los demonios emplearon contra él.
VERSO 17 — Fue únicamente por Su misericordia que mis enemigos no se preocuparon de matarme, cuando descendí de mi cuadriga para conseguirles agua a mis sedientos caballos. Se debió a mi falta de estima por mi Señor que me atreví a ocuparlo como mi auriga, pues a Él lo adoran y le ofrecen servicio los mejores hombres, en busca de la salvación.
VERSO 18 — ¡Oh, Rey!, Sus bromas y conversaciones francas eran placenteras, y estaban hermosamente adornadas con sonrisas. Los llamados que me hacía, tales como “¡oh, hijo de Pṛthā!, ¡oh, amigo!, ¡oh, hijo de la dinastía Kuru!”, y toda esa cordialidad, hoy todo me viene a la memoria, y por eso estoy abrumado.
VERSO 19 — Por lo general, ambos solíamos vivir juntos, y comer, sentarnos y pasar el tiempo juntos. Y en los momentos de uno elogiarse por actos de heroísmo, si a veces había alguna irregularidad, yo solía reprochárselo, diciendo: “Amigo mío, eres muy veraz”. Incluso en esas horas en que Su valor era apocado, Él siendo el Alma Suprema, solía tolerar todas esas cosas que yo decía, excusándome tal como un verdadero amigo excusa a otro, o como un padre excusa a su hijo.
VERSO 20 — ¡Oh, Emperador!, ahora he sido separado de mi amigo y muy querido bienqueriente, la Suprema Personalidad de Dios, y, por ello, mi corazón parece estar totalmente vacío. En ausencia de Kṛṣṇa, he sido derrotado por unos infieles pastores de vacas, mientras custodiaba los cuerpos de todas las esposas de Él.
VERSO 21 — Yo tengo el mismo arco Gāṇḍīva, las mismas flechas y la misma cuadriga tirada por los mismos caballos, y los utilicé como el mismo Arjuna a quien todos los reyes ofrecían sus debidos respetos. Pero en ausencia del Señor Kṛṣṇa, todos ellos, en cuestión de segundos, han quedado anulados y sin efecto. Es exactamente igual que ofrecer en las cenizas mantequilla clarificada, acumular dinero con una varita mágica o sembrar la tierra estéril.
VERSOS 22-23 — ¡Oh, Rey!, como me has preguntado por nuestros amigos y parientes de la ciudad de Dvārakā, he de informarte que todos fueron maldecidos por los brāhmaṇas, y como resultado de ello, se embriagaron con vino hecho de arroz fermentado y pelearon entre sí con palos, sin siquiera reconocerse. Ahora, salvo cuatro o cinco de ellos, todos están bien muertos.
VERSO 24 — En realidad, todo esto se debe a la voluntad suprema del Señor, la Personalidad de Dios. A veces las personas se matan entre sí, y otras veces se protegen entre sí.
VERSOS 25-26 — ¡Oh, Rey!, así como en el océano los seres acuáticos más grandes y fuertes se tragan a los más pequeños y débiles, así mismo la Suprema Personalidad de Dios, para aligerar la carga de la Tierra, ha hecho que el Yadu fuerte mate al débil, y que el Yadu grande mate al pequeño.
VERSO 27 — Ahora me siento atraído a esas instrucciones que me impartió la Personalidad de Dios [Govinda], porque están impregnadas de enseñanzas que, en todas las circunstancias de tiempo y espacio, alivian el corazón ardiente.
VERSO 28 — Sūta Gosvāmī dijo: Estando así profundamente absorto en las instrucciones del Señor, las cuales se habían impartido por medio de la gran intimidad de la amistad, y absorto también en Sus pies de loto, la mente de Arjuna se apaciguó y se liberó de toda contaminación material.
VERSO 29 — El recuerdo constante de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa hizo que la devoción de Arjuna creciera rápidamente, y, como resultado de ello, toda la basura de sus pensamientos se disipó.
VERSO 30 — Debido a los pasatiempos y actividades del Señor y debido a Su ausencia, parecía que Arjuna había olvidado las instrucciones dejadas por la Personalidad de Dios. Pero en realidad no era así, y él volvió a ser el amo de sus sentidos.
VERSO 31 — Como él poseía bienes espirituales, las dudas de la dualidad fueron cercenadas por completo. De ese modo se liberó de las tres modalidades de la naturaleza material, y se situó en la trascendencia. Ya no había ninguna posibilidad de que se enredara en el nacimiento y la muerte, pues se había liberado de la forma material.
VERSO 32 — Al oír que el Señor Kṛṣṇa había regresado a Su morada y al enterarse del fin de la manifestación terrenal de la dinastía Yadu, Mahārāja Yudhiṣṭhira decidió ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios.
VERSO 33 — Kunti, después de oír casualmente a Arjuna hablar del final de la dinastía Yadu y de la desaparición del Señor Kṛṣṇa, se dedicó al servicio de la trascendental Personalidad de Dios con plena atención, y de ese modo obtuvo la liberación del curso de la existencia material.
VERSO 34 — El Innaciente Eterno, el Señor Śrī Kṛṣṇa, hizo que los miembros de la dinastía Yadu abandonasen sus cuerpos, y de ese modo quitó la carga del mundo. Esta acción fue como sacar una espina con otra, aunque ambas son iguales para el controlador.
VERSO 35 — El Señor Supremo abandonó el cuerpo que había manifestado para disminuir la carga de la Tierra. Al igual que un mago, Él abandona un cuerpo para adoptar otros diferentes, tales como el de la encarnación pez y otros.
VERSO 36 — Cuando la Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa, se fue de este planeta terreno en Su propio cuerpo, desde ese mismo día, Kali, quien ya había aparecido parcialmente, se manifestó por completo, para crearles condiciones desfavorables a aquellos que están dotados de muy escaso conocimiento.
VERSO 37 — Mahārāja Yudhiṣṭhira fue lo suficientemente inteligente como para percatarse de la influencia de la era de Kali, caracterizada por una creciente avaricia, falsedad, engaño y violencia a todo lo largo de la capital, el Estado, el hogar, y entre los individuos. De modo que, muy prudentemente, se preparó para irse del hogar, y se vistió de una manera adecuada para ello.
VERSO 38 — Después, en la capital de Hastināpura, coronó a su nieto como emperador y amo de toda la tierra bordeada por los mares, quien estaba preparado y era igualmente apto.
VERSO 39 — Luego, en Mathurā, designo a Vajra, el hijo de Aniruddha (el nieto del Señor Kṛṣṇa) como rey de Śūrasena. Posteriormente, Mahārāja Yudhiṣṭhira celebró un sacrificio Prājāpatya, y puso en su fuero interno el fuego para abandonar la vida hogareña.
VERSO 40 — Mahārāja Yudhiṣṭhira se despojó de inmediato de todas las vestiduras, cinturón y adornos de la orden real, y manifestó un completo desinterés y desapego de todo.
VERSO 41 — Entonces, amalgamó todos los órganos de los sentidos con la mente, luego la mente con la vida, la vida con la respiración, su existencia total con el cuerpo de los cinco elementos, y su cuerpo con la muerte. Luego, como ser puro, quedó libre de la concepción material de la vida.
VERSO 42 — Aniquilado así dentro de las tres modalidades cualitativas de la naturaleza material el cuerpo burdo hecho de cinco elementos, fundió las cualidades en una nesciencia, y luego absorbió esa nesciencia en el ser, Brahman, que es inagotable en todas las circunstancias.
VERSO 43 — Después de eso, Mahārāja Yudhiṣṭhira se vistió con ropa raída, dejó de comer comidas sólidas, enmudeció voluntariamente y se dejó el cabello suelto. Todo esto en conjunto hacía que se viera como un vagabundo o un loco sin ocupación. Él no dependía de sus hermanos para nada. Y, tal como un sordo, no oía nada.
VERSO 44 — Él partió entonces para el Norte, recorriendo la senda aceptada por sus antepasados y por los grandes hombres, para consagrarse por completo a pensar en la Suprema Personalidad de Dios. Y adondequiera que iba, vivía de esa manera.
VERSO 45 — Los hermanos menores de Mahārāja Yudhiṣṭhira observaron que la era de Kali ya había llegado a todas partes del mundo, y que los ciudadanos del reino ya estaban afectados por la práctica irreligiosa. En consecuencia, decidieron seguir los pasos de su hermano mayor.
VERSO 46 — Todos ellos habían puesto en práctica todos los principios de la religión, y, como resultado de ello, decidieron con propiedad que los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa son la meta suprema de todas las metas. Por consiguiente, ellos meditaron en Sus pies sin interrupción.
VERSOS 47-48 — Así pues, mediante la conciencia pura producto del recuerdo devocional constante, ellos llegaron al cielo espiritual, el cual está regido por el Nārāyaṇa Supremo, el Señor Kṛṣṇa. Esto lo logran únicamente aquellos que, sin desviación, meditan en el único Señor Supremo. A esta morada del Señor Śrī Kṛṣṇa, conocida como Goloka Vṛṇdāvana, no pueden llegar las personas que están absortas en la concepción material de la vida. Pero los Pāṇḍavas, estando completamente limpios de toda contaminación material, llegaron a esa morada en sus propios cuerpos.
VERSO 49 — Vidura, mientras estaba de peregrinaje, dejó el cuerpo en Prabhāsa. Como estaba absorto en el Señor Kṛṣṇa, fue recibido por los ciudadanos del planeta Pitṛloka, donde regresó a su puesto original.
VERSO 50 — Draupadī también vio que sus esposos, sin preocuparse por ella, se estaban yendo del hogar. Ella sabía mucho acerca del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Tanto ella como Subhadrā se absorbieron en pensamientos acerca de Kṛṣṇa, y lograron los mismos resultados que sus esposos.
VERSO 51 — El tema de la partida de los hijos de Pāṇḍu para la última meta de la vida, de vuelta a Dios, es totalmente auspicioso y muy puro. Por lo tanto, todo aquel que oiga esta narración con fe devocional se gana sin duda un lugar en el servicio devocional del Señor, la máxima perfección de la vida.

CAPÍTULO DIECISÉIS: Cómo Parīkṣit recibió la era de Kali

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas eruditos!, Mahārāja Parīkṣit comenzó entonces a gobernar el mundo como un gran devoto del Señor, bajo las instrucciones de los mejores de los brāhmaṇas nacidos por segunda vez. Él gobernó con esas grandes cualidades que fueron predichas por expertos astrólogos en el momento en que nació.
VERSO 2 — El rey Parīkṣit se casó con la hija del rey Uttara, y engendró cuatro hijos, encabezados por Mahārāja Janamejaya.
VERSO 3 — Mahārāja Parīkṣit, después de haber elegido a Kṛpācārya para que lo guiara como maestro espiritual, ejecutó tres sacrificios de caballo en las riberas del Ganges. Éstos se realizaron con suficientes remuneraciones para los participantes. Y en esos sacrificios, hasta el hombre común podía ver a los semidioses.
VERSO 4 — Una vez, cuando Mahārāja Parīkṣit, se dirigía a conquistar el mundo, vio al amo de Kali-yuga, quien era más bajo que un śūdra, disfrazado de rey y lastimando las patas de una vaca y un toro. El Rey lo aprehendió de inmediato para imponerle el debido castigo.
VERSO 5 — Śaunaka Ṛṣi preguntó: ¿Por qué Mahārāja Parīkṣit tan sólo lo castigó, si se trataba del más bajos de los śūdras, quien se había vestido como un rey y había golpeado a una vaca con la pierna? Por favor, relata todos esos incidentes, si están relacionados con el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 6 — Los devotos del Señor están acostumbrados a lamer la miel que se obtiene de los pies de loto del Señor. ¿De qué sirven los temas que simplemente hacen que se desperdicie la valiosa vida de uno?
VERSO 7 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, entre los hombres existen aquellos que desean liberarse de la muerte y lograr la vida eterna. Ellos se escapan del proceso aniquilador llamando al controlador de la muerte, Yamarāja.
VERSO 8 — Mientras Yamarāja, que es quien causa la muerte a todo el mundo, esté aquí presente, nadie encontrará la muerte. Los grandes sabios han invitado al controlador de la muerte, Yamarāja, quien es el representante del Señor. Los seres vivientes que están bajo su control deben beneficiarse, oyendo el inmortal néctar en la forma de esta narración acerca de los pasatiempos trascendentales del Señor.
VERSO 9 — Los seres humanos perezosos y de escasa inteligencia y una vida de corta duración, pasan la noche durmiendo, y el día, realizando actividades que no sirven para nada.
VERSO 10 — Sūta Gosvāmī dijo; Mientras Mahārāja Parīkṣit residía en la capital del imperio Kuru, los signos de la era de Kali comenzaron a infiltrarse dentro de la jurisdicción de su Estado. Cuando él se enteró de ello, no consideró que el asunto fuera muy agradable. Sin embargo, esto le dio una oportunidad de pelear. Él tomó su arco y sus flechas, y se preparó para emprender actividades militares.
VERSO 11 — Mahārāja Parīkṣit se sentó en una cuadriga tirada por caballos negros. Su bandera ostentaba el signo de un león. Adornado así y rodeado por aurigas, caballería, elefantes y soldados de infantería, salió de la capital a realizar conquistas en todas direcciones.
VERSO 12 — Mahārāja Parīkṣit conquistó luego todas las regiones del planeta terrestre – Bhadrāśva, Ketumāla, Bhārata, el Kuru del Norte, Kimpuruṣa, etc. – y les cobró tributos a sus respectivos gobernantes.
VERSOS 13-15 — Adondequiera que el Rey iba, oía hablar continuamente de las glorias de sus grandes antepasados, que eran todo devotos del Señor, y también de los gloriosos actos del Señor Kṛṣṇa. Él también oía hablar de cómo él mismo había sido protegido por el Señor, del poderoso calor del arma de Aśvatthāmā. la gente también hacía mención del gran afecto que había entre los descendientes de Vṛṣṇi y los de Pṛthā, debido a la gran devoción que estos últimos tenían por el Señor Keśava. El Rey, estando muy complacido con los cantores de esas glorias, abrió los ojos con gran satisfacción. Movido por la magnanimidad, tuvo el agrado de hacerles entrega de ropa y collares de mucho valor.
VERSO 16 — Mahārāja Parīkṣit oyó decir que el Señor Kṛṣṇa [Viṣṇu], quien es obedecido de un modo universal, les prestó por Su misericordia sin causa toda clase de servicios a los dóciles hijos de Pāṇḍu, aceptando puestos que iban desde auriga a presidente, mensajero, amigo, guardia nocturno, etc., conforme a la voluntad de los Pāṇḍavas, obedeciéndolos como un sirviente y ofreciéndoles reverencias como alguien de menor edad. Al oír esto, Mahārāja Parīkṣit se inundó de devoción por los pies de loto del Señor.
VERSO 17 — Ahora podrán oír mi relato de lo que ocurrió mientras Mahārāja Parīkṣit pasaba sus días oyendo hablar de las buenas ocupaciones de sus antepasados, y mientras se hallaba absorto en pensar en ellos.
VERSO 18 — La personalidad de los principios religiosos, Dharma, estaba deambulando en la forma de un toro. Y él se encontró a la personalidad de la Tierra en la forma de una vaca, la cual parecía estar tan afligida como una madre que ha pedido a su hijo. Ella tenía lágrimas en los ojos, y la belleza de su cuerpo se había perdido. Así pues, Dharma interrogó a la Tierra de la siguiente manera.
VERSO 19 — Dharma [en la forma de un toro] preguntó: Señora, ¿no se encuentra sana y fuerte? ¿Por qué la cubre la sombra de la angustia? Su cara indica que usted se ha ennegrecido. ¿Acaso está sufriendo de alguna enfermedad interna, o será que está pensando en algún pariente que se encuentra lejos, en un lugar distante?
VERSO 20 — He perdido tres patas, y ahora estoy erguido en una sola. ¿Se está usted lamentando por el estado de mi existencia? ¿O será que está muy angustiada porque de ahora en adelante los consumidores de carne ilegales la van a explotar? ¿O quizá se encuentra usted en una situación lamentable, porque ahora los semidioses están privados de su ración de las ofrendas de los sacrificios, debido a que actualmente éstos no se celebran? ¿O será que está usted afligida por los seres vivientes, a causa de los sufrimientos que a éstos les infligen el hambre y la sequía?
VERSO 21 — ¿Se está sintiendo compungida por las mujeres y niños infelices a los que personas inescrupulosas dejan abandonados? ¿O está infeliz porque a la diosa del conocimiento la están manipulando brāhmaṇas adictos a actos contrarios a los principios de la religión? ¿O será que la aflige el ver que los brāhmaṇas se han refugiado en familias administradoras que no respetan la cultura brahmínica?
VERSO 22 — Los supuestos administradores ahora están confundidos por la influencia de esta era de Kali, y por eso han puesto en desorden todos los asuntos del Estado. ¿Se lamenta usted por ese desorden? Ahora, la generalidad de la gente no sigue las reglas y regulaciones para comer, dormir, beber, aparearse, etc., y se inclina por realizarlo en cualquier parte. ¿Está usted infeliz por eso?
VERSO 23 — ¡Oh, Madre Tierra!, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, se encarnó como el Señor Kṛṣṇa, sólo para quitarle a usted su pesada carga. Todas las actividades que Él realizó aquí son trascendentales, y cimentan la senda de la liberación. Ahora usted está privada de Su presencia, y probablemente esté pensando en esas actividades y sintiéndose triste en ausencia de ellas.
VERSO 24 — Madre, usted es la fuente de todas las riquezas. Por favor, infórmeme cuál es la causa fundamental de sus tribulaciones, las cuales la han reducido a un estado así de débil. Creo que la poderosa influencia del tiempo, el cual conquista al más poderoso, puede que le haya quitado a la fuerza toda su fortuna, que era adorada incluso por los semidioses.
VERSO 25 — La deidad terrestre [en la forma de una vaca] le respondió así a la personalidad de los principios religiosos [en la forma de un toro]: ¡Oh, Dharma!, todo lo que me ha preguntado lo habrá de conocer. Trataré de responder a todas esas preguntas. Una vez, a usted también lo sostenían sus cuatro patas, y por la misericordia del Señor, hacía que aumentara la felicidad por todo el universo.
VERSOS 26-30 — En Él residen (1) la veracidad, (2) la limpieza, (3) el no tolerar la infelicidad de otros, (4) el poder de controlar la ira, (5) la autosatisfacción, (6) la rectitud, (7) la estabilidad de la mente, (8) el control de los órganos de los sentidos, (9) la responsabilidad, (10) la igualdad, (11) la tolerancia, (12) la ecuanimidad, (13) la lealtad, (14) el conocimiento, (15) la ausencia de disfrute de los sentidos, (16) el liderazgo, (17) la valentía, (18) la influencia, (19) el poder de hacer que todo sea posible, (20) el desempeño del deber indicado, (21) la completa independencia, (22) la destreza, (23) la plenitud de toda belleza, (24) la serenidad, (25) la bondad, (26) la ingenuidad, (27) la gentileza, (28) la magnanimidad, (29) la determinación, (30) la perfección en todo el conocimiento, (31) la ejecución debida, (32) la posesión de todos los objetos de disfrute, (33) el júbilo, (34) la impasibilidad, (35) la fidelidad, (36) la fama, (37) la adoración, (38) la ausencia de orgullo, (39) el ser (como la Personalidad de Dios), (40) la eternidad, y muchas otras cualidades trascendentales que están presentes en Él eternamente y de quien jamás habrán de separarse. Esa Personalidad de Dios, la fuente de toda belleza, el Señor Śrī Kṛṣṇa, ahora ha clausurado Sus pasatiempos trascendentales en la superficie de la Tierra. En Su ausencia, la era de Kali ha diseminado su influencia por doquier, y estoy triste de ver esta condición de la existencia.
VERSO 31 — Estoy pensando en mí misma y también en usted, ¡oh, el mejor de los semidioses!, así como también en todos los semidioses, en los sabios, en los ciudadanos de Pitṛloka, en los devotos del Señor y en todos los hombres que obedecen el sistema de varṇa y āśrama en la sociedad humana.
VERSOS 32-33 — Lakṣmījī, la diosa de la fortuna, cuyo vistazo de gracia era buscado por semidioses tales como Brahmā, y por quien ellos le dedicaron muchos días a la Personalidad de Dios, abandonó su propia morada situada en el bosque de flores de loto, y se dedicó al servicio de los pies de loto del Señor. Yo estaba dotada de poderes específicos que desbancaban la fortuna de todos los tres sistemas planetarios, por estar decorada con las impresiones de la bandera, el relámpago, la vara de conducir elefantes y la flor de loto, que son signos de los pies de loto del Señor. Pero al final, cuando me sentía muy afortunada, el Señor me dejó.
VERSO 34 — ¡Oh, personalidad de la religión!, yo estaba sumamente sobrecargada por las excesivas falanges militares organizadas por reyes ateos, y fui aliviada por la gracia de la Personalidad de Dios. De igual modo, usted también se hallaba en una condición angustiosa, debilitada su fuerza por estar de pie, y, por ello, para aliviarlo, Él también se encarnó en la familia de los Yadus mediante Su energía interna.
VERSO 35 — ¿Quién puede tolerar, entonces, los tormentos de estar separado de esa Suprema Personalidad de Dios? Él pudo conquistar la gravedad y apasionada ira de amadas Suyas tales como Satyabhāmā, mediante Su dulce sonrisa amorosa, Su agradable mirada y Sus sinceros ruegos. Cuando Él recorría mi superficie [de la Tierra], yo me sumergía en el polvo de Sus pies de loto, y de ese modo quedaba cubierta de grama suntuosamente, que parecía ser mi vello que estaba erizado por el placer.
VERSO 36 — Mientras la Tierra y la personalidad de la religión conversaban de esa manera, el santo Rey Parīkṣit llegó a la ribera del río Sarasvatī, que fluía hacia el Este.

CAPÍTULO DIECISIETE: Castigo y recompensa de Kali

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Después de llegar a ese lugar, Mahārāja Parīkṣit observó que un śūdra de la casta inferior, vestido de rey, estaba golpeando con una maza a una vaca y un toro, como si éstos no tuvieran propietario.
VERSO 2 — El toro, que era tan blanco como una flor de loto blanca, estaba aterrorizado por el śūdra que lo estaba golpeando, y estaba tan asustado, que se encontraba sosteniéndose sobre una pata, temblando y orinando.
VERSO 3 — Aunque la vaca es beneficiosa porque uno puede extraer de ella principios religiosos, ahora se la había empobrecido y dejado sin terneros. Sus patas estaban siendo golpeadas por un śūdra, tenía lágrimas en los ojos, y estaba acongojada y débil. Ella anhelaba tener un poco de pasto del campo.
VERSO 4 — Mahārāja Parīkṣit, bien equipado con arco y flechas y sentado en una cuadriga labrada con oro, le habló [al śūdra] con una voz profunda que sonaba como un trueno.
VERSO 5 — ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¡Pareces ser fuerte, y aun así te atreves a matar dentro de mi jurisdicción a aquellos que son indefensos! Con tu atuendo te haces pasar por un hombre divino [por un rey], pero con tus actos te estás oponiendo a los principios de los kṣatriyas nacidos por segunda vez.
VERSO 6 — Tú, malhechor, ¿te atreves a golpear a una inocente vaca porque el Señor Kṛṣṇa y Arjuna, el portador del arco Gāṇḍivā, están fuera de vista? Como estás golpeando al inocente en un lugar solitario, eso te vuelve un criminal, y, en consecuencia, mereces ser matado.
VERSO 7 — Luego, él [Mahārāja Parīkṣit] le preguntó al toro: ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¿Eres un toro tan blanco como el loto blanco o eres un semidiós? Has perdido tres de tus patas y te mueves sólo con una. ¿Eres algún semidiós que nos está provocando aflicción en la forma de un toro?
VERSO 8 — Ahora, por primera vez en un reino bien protegido por los brazos de los reyes de la dinastía Kuru, te veo sufriendo y con lágrimas en los ojos. Hasta ahora, en la Tierra jamás alguien había derramado lágrimas por negligencia del rey.
VERSO 9 — ¡Oh, hijo de surabhi!, ya no tienes que lamentarte más. No hay por qué temerle a este bajo śūdra. Y, ¡oh, madre vaca!, mientras yo viva como el gobernante y subyugador de todos los hombres envidiosos, no hay razón para que llores. Todo será bueno para ti.
VERSOS 10-11 — ¡Oh, tú, que eres casta!, el buen nombre del rey, la duración de su vida y su buen nacimiento futuro desaparecen, cuando en su reino los malvados aterrorizan a toda clase de seres vivientes. El rey tiene sin duda el deber fundamental de mitigar primero los sufrimientos de aquellos que sufren. Por lo tanto, debo matar a este hombre tan despreciable, ya que es violento con otros seres vivientes.
VERSO 12 — Él [Mahārāja Parīkṣit] repetidamente le habló y le, preguntó al toro lo siguiente: ¡Oh, hijo de surabhi!, ¿quién te ha cortado las tres patas? En el Estado de los reyes que obedecen las leyes de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no hay nadie tan infeliz como tú.
VERSO 13 — ¡Oh, toro!, tú eres inofensivo y totalmente honrado; en consecuencia, te deseo todo lo bueno. Por favor, háblame del que ha perpetrado estas mutilaciones, las cuales amenazan la reputación de los hijos de Pṛthā.
VERSO 14 — Quienquiera que haga sufrir a seres vivientes inofensivos, tendrá que temerme en cualquier parte del mundo en que se encuentre. Por el hecho de someter a los deshonestos malhechores, uno automáticamente beneficia a los seres inofensivos.
VERSO 15 — Un ser viviente arribista que se dé a la tarea de delinquir torturando a aquellos que son inofensivos, será directamente eliminado por mí, aunque se trate de un ciudadano del cielo con armadura y decoraciones.
VERSO 16 — El supremo deber que tiene el rey gobernante es el de brindarles plena protección a las personas que obedecen las leyes, y castigar a aquellas que, en épocas ordinarias, cuando no hay ninguna emergencia, se apartan de las ordenanzas de las Escrituras.
VERSO 17 — La personalidad de la religión dijo: Estas palabras que acabas de pronunciar son dignas de una persona de la dinastía Pāṇḍava. Cautivado por las cualidades devocionales de los Pāṇḍavas, hasta el Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, desempeñó tareas como mensajero.
VERSO 18 — ¡Oh, tú, el más grande entre los seres humanos!, es muy difícil determinar quién es el malhechor específico que ha provocado nuestros sufrimientos, ya que estamos confundidos con todas las diferentes opiniones de los filósofos teóricos.
VERSO 19 — Algunos de los filósofos que niegan toda clase de dualidades, declaran que el propio yo es el responsable de la felicidad y la aflicción de uno. Otros dicen que unos poderes sobrehumanos son los responsables, mientras que otros más dicen que la actividad es la responsable, y los muy materialistas sostienen que la naturaleza es la causa última.
VERSO 20 — También hay algunos pensadores que creen que nadie puede determinar la causa de la aflicción por medio de la argumentación, ni conocerla mediante la imaginación, ni expresarla con palabras. ¡Oh, sabio entre los reyes!, juzga por ti mismo, reflexionando sobre todo esto con tu propia inteligencia.
VERSO 21 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor entre los brāhmaṇas!, al oír hablar así a la personalidad de la religión, el emperador Parīkṣit se sintió plenamente complacido, y, sin error ni lamento, dio su respuesta.
VERSO 22 — El Rey dijo: ¡Oh, tú, que tienes la forma de un toro! Tú conoces la verdad de la religión, y estás hablando de conformidad con el principio que dice que el destino dispuesto para el que perpetra actos irreligiosos, es el mismo que se dispone para aquel que identifica al autor. Tú no eres otro que la personalidad de la religión.
VERSO 23 — Así pues, se concluye que las energías del Señor son inconcebibles. Nadie puede medirlas ni mediante la especulación mental ni mediante la manipulación de palabras.
VERSO 24 — En la era de Satya [de la veracidad], tus cuatro patas estaban constituidas por los cuatro principios de austeridad, limpieza, misericordia y veracidad. Pero parece que tres de tus patas están rotas debido a la irreligión que se ha difundido por doquier en la forma de orgullo, la lujuria y la embriaguez.
VERSO 25 — Ahora te apoyas en una sola pata, que es tu veracidad, y de una forma u otra te mueves cojeando. Pero la personificación de la riña [Kali], floreciendo mediante el engaño, también está tratando de destruir esa pata.
VERSO 26 — La carga de la Tierra fue reducida sin duda por la Personalidad de Dios, así como también por otros. Cuando Él se encontraba presente como una encarnación, se realizó todo lo bueno gracias a Sus auspiciosas huellas.
VERSO 27 — Ahora, ella, la casta, a quien por mala fortuna la Personalidad de Dios ha abandonado, lamenta su futuro con lágrimas en los ojos, ya que ahora la gobiernan y disfrutan hombres de clase baja que se hacen pasar por gobernantes.
VERSO 28 — Mahārāja Parīkṣit, quien podía pelear por sí solo contra mil enemigos apaciguó así a la personalidad de la religión y a la Tierra. Luego, esgrimió su afilada espada para matar a la personalidad de Kali, quien es la causa de toda irreligión.
VERSO 29 — Cuando la personalidad de Kali se dio cuenta de que el Rey estaba dispuesto a matarlo, de inmediato abandonó el traje de rey y, bajo la presión del temor, se entregó a él por completo, postrando la cabeza.
VERSO 30 — Mahārāja Parīkṣit, quien estaba en capacidad de aceptar la entrega y era digno de que lo historia lo glorificara, no mató al pobre rendido y caído Kali, sino que sonrió compasivamente, porque era bueno con los pobres.
VERSO 31 — El Rey dijo entonces: Nosotros hemos heredado la fama de Arjuna; por lo tanto, como te has rendido con las manos juntas, no es necesario que temas por tu vida. Pero no puedes permanecer en mi reino, pues eres el amigo de la irreligión.
VERSO 32 — Si a la personalidad de Kali, la irreligión, se le permite actuar como hombre dios o gobernante, sin duda abundarán principios irreligiosos tales como la codicia, la falsedad, el robo, la incultura, la traición, la mala fortuna, el engaño, la riña y la vanidad.
VERSO 33 — Por consiguiente, ¡oh, amigo de la irreligiosidad!, no mereces permanecer en un lugar en el que los expertos celebran sacrificios conforme a la verdad y los principios religiosos, en aras de la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.
VERSO 34 — En todas las ceremonias de sacrificio, aunque a veces se adora a un semidiós, se adora al Señor Supremo y Personalidad de Dios, porque Él es la Superalma de todos y, tal como el aire, existe tanto fuera como dentro. Así pues, es sólo Él quien le otorga al adorador todo lo bueno.
VERSO 35 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: La personalidad de Kali, habiendo recibido esa orden de Mahārāja Parīkṣit, comenzó a temblar de miedo. Viendo al Rey ante él como Yamarāja, a punto de matarlo, Kali le habló de la siguiente manera.
VERSO 36 — ¡Oh, Su Majestad!, aunque por orden suya yo viva donde viva, adondequiera que mire no veré más que su arco y sus flechas.
VERSO 37 — Por lo tanto, ¡oh, tú, el principal de los protectores de la religión!, por favor asígname un lugar en el que pueda vivir permanentemente bajo la protección de tu gobierno.
VERSO 38 — Sūta Gosvāmī dijo: Mahārāja Parīkṣit, en virtud de ese pedido que le hizo la personalidad de Kali, le dio permiso de residir en lugares en los que hubiera juegos de azar, bebida, prostitución y matanza de animales.
VERSO 39 — La personalidad de Kali pidió algo más, y, por súplica, el Rey le dio permiso de vivir donde hubiera oro, porque dondequiera que haya oro, también hay falsedad, embriaguez, lujuria, envidia y enemistad.
VERSO 40 — Así pues, por indicación de Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Uttarā, a la personalidad de Kali se le permitió vivir en esos cinco lugares.
VERSO 41 — Por lo tanto, todo aquel que desee el bienestar progresivo, especialmente los reyes, los religiosos, los líderes públicos, los brāhmaṇas y los sannyāsīs, nunca deben ponerse en contacto con los cuatro principios irreligiosos antedichos.
VERSO 42 — Luego, el Rey restableció las patas que la personalidad de la religión [el toro] había perdido, y mediante actividades alentadoras hizo que la condición de la Tierra mejorara considerablemente.
VERSOS 43-44 — El muy afortunado emperador Mahārāja Parīkṣit, a quien Mahārāja Yudhiṣṭhira le confió el reino de Hastināpura cuando deseó retirarse al bosque, se encuentran ahora gobernando el mundo con mucho éxito, porque a él lo glorifican las hazañas de los reyes de la dinastía Kuru.
VERSO 45 — Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Abhimanyu, es tan experimentado, que, en virtud de su experta administración y patrocinio, a ustedes les ha sido posible celebrar un sacrificio como éste.

CAPÍTULO DIECIOCHO: Mahārāja Parīkṣit es maldecido por un niño brāhmaṇa

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Debido a la misericordia de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, quien actúa de un modo maravilloso, Mahārāja Parīkṣit, pese a que fue atacado en el vientre de su madre por el arma del hijo de Droṇa, no pudo ser quemado.
VERSO 2 — Además, Mahārāja Parīkṣit siempre estaba entregado conscientemente a la Personalidad de Dios, y, por lo tanto, ni le tenía miedo ni lo dominaba el temor de una serpiente alada que había de morderlo debido a la furia de un niño brāhmaṇa.
VERSO 3 — Y aparte de eso, después de dejar a todos sus asociados, el Rey, en calidad de discípulo, se entregó al hijo de Vyāsa [Śukadeva Gosvāmī], y de ese modo logró entender la verdadera posición de la Personalidad de Dios.
VERSO 4 — Esto se debía a que aquellos que han dedicado sus vidas a todo lo relacionado con los temas trascendentales acerca de la Personalidad de Dios, de quien cantan los himnos védicos, y que están dedicados contantemente a recordar los pies de loto del Señor, no corren riesgo de tener conceptos erróneos ni siquiera en el último momento de su vida.
VERSO 5 — Mientras el magno y poderoso hijo de Abhimanyu sea el emperador del mundo, no hay ninguna posibilidad de que la personalidad de Kali prospere.
VERSO 6 — En el mismo día y en el preciso momento en que la Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, se fue de esta Tierra, la personalidad de Kali, quien promueve toda clase de actividades irreligiosas, vino a este mundo.
VERSO 7 — Mahārāja Parīkṣit era un realista, tal como las abejas, las cuales sólo toman la esencia [de una flor]. Él sabía perfectamente bien que en esta era de Kali las cosas auspiciosas producen buenos efectos al instante, mientras que los actos poco auspiciosos tiene que ejecutarse de hecho [para producir efectos]. Así que él jamás sintió envidia de la personalidad de Kali.
VERSO 8 — Mahārāja Parīkṣit consideró que los hombres poco inteligentes puede que creyeren que la personalidad de Kali era muy poderosa, pero que aquellos que eran autocontrolados no tendrían nada que temer. El Rey era tan poderoso como un tigre, y cuidó de las personas tontas y negligentes.
VERSO 9 — ¡Oh, sabios!, tal como me lo pidieron, ya he descrito casi todo lo referente a los relatos acerca del Señor Kṛṣṇa que tienen relación con la historia del piadoso Mahārāja Parīkṣit.
VERSO 10 — Aquellos que están deseosos de alcanzar la total perfección de la vida, deben oír sumisamente todos los relatos que están relacionados con las trascendentales actividades y cualidades de la Personalidad de Dios, quien actúa de un modo maravilloso.
VERSO 11 — Los buenos sabios dijeron: ¡Oh, respetable Sūta Gosvāmī! Que vivas muchos años y tengas una fama eterna, pues estás hablando de una manera muy hermosa acerca de las actividades del Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Para los seres mortales como nosotros, esto es tal como néctar.
VERSO 12 — Acabamos de comenzar la ejecución de esta actividad fruitiva – un fuego de sacrificio – , sin certeza de cuál será el resultado, debido a las muchas imperfecciones de nuestra acción. Nuestros cuerpos se han ennegrecido con el humo, pero estamos verdaderamente complacidos con el néctar de los pies de loto de la Personalidad de Dios, Govinda, que tú estás distribuyendo.
VERSO 13 — El valor de tener por un momento la compañía del devoto del Señor, ni siquiera se puede comparar con el hecho de alcanzar los planetas celestiales ni con liberarse de la materia, y ni qué hablar de compararlo con bendiciones mundanas en la forma de prosperidad material, que son para aquellos que están destinados a morir.
VERSO 14 — La Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa [Govinda], es el refugio exclusivo de todos los grandes seres vivientes, y Sus atributos trascendentales ni siquiera pueden ser medidos por amos de los poderes místicos tales como el Señor Śiva y el Señor Brahmā. ¿Puede alguien que sea experto en saborear néctar [rasa], saciarse alguna vez plenamente de oír relatos acerca de Él?
VERSO 15 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, tú eres un erudito y puro devoto del Señor, porque la Personalidad de Dios es el principal objeto de tu servicio. En consecuencia, descríbenos por favor los pasatiempos del Señor, que están por encima de todo concepto material, pues estamos ansiosos de recibir esos mensajes.
VERSO 16 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, por favor describe esos temas del Señor mediante los cuales Mahārāja Parīkṣit, cuya inteligencia estaba fija en la liberación, alcanzó los pies de loto del Señor, quien es el refugio de Garuḍa, el rey de las aves. Esos temas los expuso el hijo de Vyāsa [Śrīla Śukadeva].
VERSO 17 — Así pues, por favor danos a conocer las narraciones acerca del Ilimitado, ya que éstas son purificadoras y supremas. Esas narraciones le fueron referidas a Mahārāja Parīkṣit, y son muy queridas por los devotos puros, pues están llenas de bhakti-yoga.
VERSO 18 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, Dios!, aunque nacimos en una casta mixta, aun así se nos ha promovido en relación con los derechos de nacimiento que nos corresponden, por sólo servir y seguir a los grandes que están adelantados en el conocimiento. Incluso por el hecho de conversar con esas grandes almas, uno puede limpiarse sin demora de todas las insuficiencias que proceden de los nacimientos inferiores.
VERSO 19 — ¿Y qué se puede decir de aquellos que se encuentran bajo la dirección de los grandes devotos, cantando el santo nombre del Ilimitado, el cual tiene ilimitada potencia? La Personalidad de Dios, ilimitado en cuanto a potencia y trascendental por Sus atributos, recibe el nombre de ananta [Ilimitado].
VERSO 20 — Ahora se ha comprobado que Él [la Personalidad de Dios] es ilimitado y que no hay nadie igual a Él. En consecuencia, nadie puede hablar de Él adecuadamente. Los grandes semidioses no pueden conseguir el favor de la diosa de la fortuna ni siquiera con oraciones, pero esa misma diosa le presta servicio al Señor, aunque Él no está deseoso de tener ese servicio.
VERSO 21 — ¿Quién puede ser digno del nombre del Señor Supremo, aparte de la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa? Brahmājī recogió el agua que emana de las uñas de Sus pies, para obsequiársela al Señor Śiva y darle así una bienvenida reverencial. Esa misma agua [el Ganges] está purificando el universo entero, incluyendo al Señor Śiva.
VERSO 22 — Las personas autocontroladas que están apegadas al Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa, pueden renunciar de súbito al mundo del apego material, incluyendo el cuerpo burdo y la mente sutil, e ir en pos de la máxima perfección de la orden de vida de renuncia, mediante la cual la no violencia y la renunciación son aspectos consecuentes.
VERSO 23 — ¡Oh, ṛṣis de pureza tan poderosa como el Sol!, trataré de describirles los pasatiempos trascendentales de Viṣṇu hasta donde llega mi conocimiento. Así como las aves vuelan por el cielo hasta donde su capacidad lo permite, así mismo los eruditos devotos describen al Señor hasta donde su comprensión lo permite.
VERSOS 24-25 — Una vez, mientras Mahārāja Parīkṣit se encontraba de cacería en el bosque con arco y flechas y perseguía a los venados, se sintió sumamente fatigado, hambriento y sediento. Mientras buscaba un depósito de agua, entró en la ermita del muy conocido Śamika Ṛṣi, y vio al sabio sentado en silencio con los ojos cerrados.
VERSO 26 — Los órganos de los sentidos del muni, y su respiración, mente e inteligencia, estaban todos apartados de las actividades materiales, y él se hallaba en un trance, apartado de los tres estados [vigilia, sueño e inconciencia], habiendo alcanzado una posición trascendental que era cualitativamente igual a la del Absoluto Supremo.
VERSO 27 — El sabio, absorto en la meditación, estaba cubierto con una piel de venado, y un cabello largo y comprimido se esparcía por todo su cuerpo. El Rey, que tenía el paladar seco por la sed, le pidió agua.
VERSO 28 — El Rey, al no ser recibido con una bienvenida formal, ofreciéndosele un asiento, un lugar, agua y palabras gratas, se consideró desdeñado, y, pensando así, se enfureció.
VERSO 29 — ¡Oh, brāhmaṇas!, la ira y envidia del Rey, dirigidas hacia el sabio brāhmaṇa, no tenían precedentes, ya que las circunstancias le habían provocado el hambre y la sed.
VERSO 30 — Mientras se iba, el Rey, insultado de ese modo, recogió con su arco una serpiente sin vida y la puso con rabia sobre el hombro del sabio. Luego, regresó a su palacio.
VERSO 31 — A su regreso, comenzó a contemplar y argüir en su fuero interno si el sabio había estado de hecho sumido en meditación, con los sentidos concentrados y los ojos cerrados, o si tan sólo había estado simulando un trance, únicamente para no tener que recibir a un bajo kṣatriya.
VERSO 32 — El sabio tenía un hijo que era muy poderoso, ya que éste era el hijo de un brāhmaṇa. Mientras el niño jugaba con niños inexpertos, se enteró de la aflicción de su padre, que había sido causada por el Rey. En ese preciso lugar y momento, el niño habló de la siguiente manera.
VERSO 33 — [Śṛṅgi, el hijo del brāhmaṇa, dijo] ¡Oh!, tan sólo mirad los pecados de los gobernantes que, como cuervos y perros guardianes de la puerta, perpetran pecados en contra de sus amos, a despecho de los principios que rigen a los sirvientes.
VERSO 34 — A los descendientes de las órdenes monárquicas se los designa ciertamente como perros guardianes, y deben mantenerse en la puerta. ¿Con qué derecho pueden los perros entrar en la casa y exigir comer con el amo en el mismo plato?
VERSO 35 — Después de la partida del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios y supremo dirigente de todos, estos arribistas han florecido, habiéndose ido nuestro protector. Por consiguiente, yo mismo me ocuparé de este asunto y los castigaré. Tan sólo sed testigos de mi poder.
VERSO 36 — El hijo del ṛṣi, con los ojos al rojo vivo por la ira, tocó el agua del río Kauśikā mientras les hablaba a sus compañeros de juego, y arrojó el siguiente relámpago de palabras.
VERSO 37 — El hijo del brāhmaṇa maldijo al Rey de la siguiente manera: En el séptimo día a partir de hoy, una serpiente alada morderá al más despreciable de esa dinastía [Mahārāja Parīkṣit], por haber insultado a mi padre y haber quebrantado con ellos las reglas de etiqueta.
VERSO 38 — Después, cuando el niño regresó a la ermita, vio que su padre tenía una serpiente sobre el hombro, y, debido a su congoja, se puso a llorar a gritos.
VERSO 39 — ¡Oh brāhmaṇas!, el ṛṣi, quien había nacido en la familia de Aṅgirā Muni, al oír a su hijo llorando, abrió los ojos gradualmente y vio la serpiente muerta que tenía alrededor del cuello.
VERSO 40 — Él arrojó a un lado la serpiente muerta y le pregunto a su hijo que por qué estaba llorando, que si alguien le había hecho daño. Al oír esto, el niño le explicó lo que había ocurrido.
VERSO 41 — El padre oyó de labios de su hijo que el Rey había sido maldecido, aunque nunca debió haber sido condenado, pues era el mejor entre los seres humanos. El ṛṣi no congratuló a su hijo, sino que, por el contrario, comenzó a arrepentirse, diciendo: ¡Ay de mí! ¡Qué acto tan pecaminoso ha realizado mi hijo! Él ha impuesto un castigo muy severo por una ofensa insignificante.
VERSO 42 — ¡Oh, hijo mío!, tienes una inteligencia inmadura, y, por consiguiente, no sabes que el rey, que es el mejor de los seres humanos, es como la Personalidad de Dios. A él nunca se le debe poner en el mismo nivel que los hombres comunes. Los ciudadanos del Estado viven con prosperidad, gracias a la protección que les brinda su insuperable valor.
VERSO 43 — Mi querido niño, el Señor, quien porta la rueda de una cuadriga, es representando por el régimen monárquico, y cuando este régimen queda abolido, el mundo entero se llena de ladrones, que entonces vencen de inmediato a los súbditos desprotegidos, como si éstos fueran ovejas dispersas.
VERSO 44 — A causa de la terminación de los regímenes monárquicos y a que truhanes y ladrones robarán la riqueza de la gente, habrá grandes desórdenes sociales. La gente será herida y matada, y los animales y las mujeres serán robados. Y nosotros seremos responsables de todos esos pecados.
VERSO 45 — En ese entonces, la generalidad de la gente se apartará de un modo sistemático de una civilización progresiva, en lo que respecta a las ocupaciones cualitativas de las castas y las órdenes de la sociedad, y en lo que respecta a los mandamientos védicos. Así pues, dicha gente se sentirá más atraída al desarrollo económico para la complacencia de los sentidos, y como resultado de ello habrá una población no deseada que va a estar al nivel de los perros y los monos.
VERSO 46 — El emperador Parīkṣit es un rey piadoso. Él es sumamente célebre y es un devoto de primera de la Personalidad de Dios. Él es un santo entre los miembros de la orden real, y ha ejecutado muchos sacrificios de caballo. Cuando un rey de su categoría se siente cansado y fatigado, habiendo sido atacado por el hambre y la sed, no merece en absoluto que se lo maldiga.
VERSO 47 — Luego, el ṛṣi le oró a la omnipresente Personalidad de Dios pidiéndole que perdonara a su inmaduro hijo, el cual carecía de inteligencia y había cometido el gran pecado de maldecir a una persona que estaba completamente libre de todo pecado, que era subordinada y que merecía ser protegida.
VERSO 48 — Los devotos del Señor son tan tolerantes, que incluso si son difamados, engañados, maldecidos, perturbados, desdeñados o incluso matados, jamás tiene deseos de vengarse.
VERSO 49 — El sabio se lamentó así del pecado que cometió su propio hijo. Él no le dio mucha importancia al insulto de que lo había hecho objeto el Rey.
VERSO 50 — Por lo general, aunque a los trascendentalistas se los involucre en las dualidades del mundo material, ellos no se afligen. Ni tampoco disfrutan [con cosas mundanas], pues están ocupados de un modo trascendental.

CAPÍTULO DIECINUEVE: La aparición de Śukadeva Gosvāmī

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras el Rey [Mahārāja Parīkṣit] regresaba al hogar, sintió que el acto que había cometido contra el intachable y poderoso brāhmaṇa había sido atroz e incivilizado. En consecuencia, se sintió afligido.
VERSO 2 — [El rey Parīkṣit pensó:] Por haber desatendido las disposiciones del Señor Supremo, debo suponer sin duda que alguna dificultad me embargará en el futuro cercano. Ahora deseo sin reservas que la calamidad aparezca en este momento, pues de ese modo me liberaré de la acción pecaminosa y no cometeré de nuevo una ofensa de esa clase.
VERSO 3 — Soy incivilizado y pecador por haber descuidado la cultura brahmínica, el cultivo de conciencia de Dios y la protección de la vaca. En razón de ello, deseo que mi reino, fuerza y riquezas se quemen de inmediato con el fuego de la ira del brāhmaṇa, de manera que en el futuro no me vea guiado por esas actitudes desfavorables.
VERSO 4 — Mientras el Rey se arrepentía de ese modo, recibió la noticia de su muerte inminente, que, como resultado de la maldición proferida por el hijo del sabio, se debería a la mordida de una serpiente alada. El Rey lo tomó como una buena noticia, pues ello sería la causa de su indiferencia hacia las cosas mundanas.
VERSO 5 — Mahārāja Parīkṣit se sentó firmemente en la ribera del Ganges para concentrar la mente en el estado de conciencia de Kṛṣṇa, rechazando todas las demás prácticas de la autorrealización, debido a que el servicio trascendental y amoroso que se le presta a Kṛṣṇa es el logro más grande de todos, pues supera a todos los demás métodos.
VERSO 6 — El río [el Ganges, a orillas del cual el Rey se sentó a ayunar] lleva las más auspiciosas de todas las aguas, las cuales están mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor y con hojas de tulasī. Por lo tanto, esa agua santifica los tres mundos por dentro y por fuera, e incluso santifica al Señor Śiva y a otros semidioses. En consecuencia todo el que esté destinado a morir debe refugiarse en ese río.
VERSO 7 — Así pues, el Rey, el digno descendiente de los Pāṇḍavas, se decidió de una vez por todas y se sentó en la ribera del Ganges a ayunar hasta la muerte y entregarse a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, quien es el único capaz de otorgar la liberación. Así, liberándose de toda clase de relaciones y apegos, aceptó los votos de un sabio.
VERSO 8 — En esa ocasión, todas las grandes inteligencias y todos los grandes pensadores, acompañados por sus discípulos, y sabios que sólo con su presencia podían santificar de hecho un lugar de peregrinaje, llegaron ahí con el pretexto de hacer una peregrinación.
VERSOS 9-10 — Procedentes de diferentes partes del universo llegaron ahí grandes sabios, tales como Atri, Cyvana, Śaradvān, Ariṣṭanemi, Bhṛgu, Vasiṣṭha, Parāśara, Viśvāmitra, Aṅgirā, Paraśurāma, Utathya, Indrapramada, Idhmavāhu, Medhātithi, Devala, Ārṣṭiṣeṇa, Bhāradvāja, Gautama, Pippalāda, Maitreya, Aurva, Kavaṣa, Kumbhayoni, Dvaipāyana y Nārada, la gran personalidad.
VERSO 11 — También había muchos otros santos semidioses, reyes y miembros de órdenes monárquicas especiales denominadas aruṇādayas [una categoría especial de rājarṣis] de diferentes dinastías de sabios. Cuando todos ellos se reunieron para encontrarse con el Emperador [Parīkṣit], éste los recibió debidamente y postró la cabeza en el suelo.
VERSO 12 — Después de que todos los ṛṣis y los demás se hubieron sentado cómodamente, el Rey, de pie ante ellos humildemente y con las manos juntas, les hizo saber de su decisión de ayunar hasta la muerte.
VERSO 13 — El afortunado Rey dijo: Somos, sin duda, los más agradecidos de todos los reyes a los que se los forma para recibir favores de las grandes almas. Por lo general, ustedes [los sabios] ven a la orden monárquica como desperdicios que tienen que ser desechados y dejados en un sitio apartado.
VERSO 14 — La Suprema Personalidad de Dios, el controlador tanto del mundo trascendental como del mundo terrenal, ha tenido a bien apoderarse de mí en la forma de la maldición de un brāhmaṇa. Como estoy demasiado apegado a la vida familiar, el Señor, a fin de salvarme, ha aparecido ante mí de modo tal, que sólo por temor me desapegaré del mundo.
VERSO 15 — ¡Oh, brāhmaṇas!, tan sólo acéptenme como un alma totalmente entregada, y que la madre Ganges, la representante del Señor, también me acepte de ese modo, pues ya he puesto los pies de loto del Señor en mi corazón. Que la serpiente alada – o cualquier otras cosa mágica que el brāhmaṇa haya creado – me muerda cuanto antes. Yo sólo deseo que todos ustedes continúen cantando acerca de las hazañas del Señor Viṣṇu.
VERSO 16 — De nuevo, ofreciéndoles reverencias a todos ustedes, los brāhmaṇas, oro pidiendo que, si he de nacer de nuevo en el mundo material, tenga pleno apego al ilimitado Señor Kṛṣṇa, la compañía de Sus devotos y relaciones amistosas con todos los seres vivientes.
VERSO 17 — Con perfecto autocontrol, Mahārāja Parīkṣit se sentó en un asiento de paja colocado en la ribera sur del Ganges, con las raíces de paja en dirección al Este, y él se puso de frente al Norte. Apenas un poco antes, había dejado a su hijo a cargo del reino.
VERSO 18 — Así pues, el Rey, Mahārāja Parīkṣit, se sentó a ayunar hasta la muerte. Todos los semidioses de los planetas superiores elogiaron los actos del Rey, y con placer se pusieron a desparramar flores continuamente sobre la Tierra y a tocar tambores celestiales.
VERSO 19 — Todos los grandes sabios que estaban ahí reunidos también elogiaron la decisión de Mahārāja Parīkṣit, y expresaron su aprobación diciendo: “Muy bien”. Los sabios están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los hombres comunes, ya que tienen todos los poderes cualitativos del Señor Supremo. Por consiguiente, ellos se sintieron muy complacidos al ver a Mahārāja Parīkṣit, un devoto del Señor, y hablaron de la siguiente manera.
VERSO 20 — [Los sabios dijeron:] ¡Oh, tú, el principal de todos los reyes santos de la dinastía de Pāṇḍu, que están estrictamente en la línea del Señor Śrī Kṛṣṇa! No es en absoluto asombroso que abandones tu trono, el cual está decorado con los yelmos de muchos reyes, para poder tener la compañía eterna de la Personalidad de Dios.
VERSO 21 — Todos nosotros esperaremos aquí hasta que el principal devoto del Señor, Mahārāja Parīkṣit, regrese al planeta supremo, que está completamente libre de toda contaminación mundana y de toda clase de lamentos.
VERSO 22 — Todo lo que los grandes sabios hablaron era muy grato al oído, estaba lleno de significado y fue presentado de modo apropiado como algo absolutamente cierto. Así que, después de oír a los grandes sabios, Mahārāja Parīkṣit, deseando oír hablar de las actividades del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, los congratuló.
VERSO 23 — El Rey dijo: ¡Oh, grandes sabios!, todos ustedes han tenido la bondad de reunirse aquí, procedentes de todas partes del universo. Todos ustedes son como el conocimiento supremo en persona, el cual reside en el planeta que se encuentra por encima de los tres mundos [Satyaloka]. En consecuencia, ustedes están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los demás, y, con excepción de esto, no tienen ningún otro interés, ni en esta vida ni en la siguiente.
VERSO 24 — ¡Oh, brāhmaṇas dignos de confianza!, ahora les pregunto acerca de mi deber inmediato. Por favor, después de la debida deliberación, háblenme del inmaculado deber de todos en todas las circunstancias, y específicamente de aquellos que están a punto de morir.
VERSO 25 — En ese momento apareció el poderoso hijo de Vyāsadeva, quien viajaba por la Tierra desinteresado y satisfecho consigo mismo. Él no presentaba ninguna señal de pertenecer a ninguna orden social o condición de la vida. Él estaba rodeado de mujeres y niños, y vestía como si los demás lo hubieran desdeñado.
VERSO 26 — Este hijo de Vyāsadeva tenía tan sólo dieciséis años de edad. Él tenía delicadamente formadas las piernas, las manos, los muslos, los brazos, los hombros, la frente y las demás partes del cuerpo. Sus ojos eran amplios y hermosos, y tenía la nariz y las orejas muy levantadas. Él tenía una cara muy atractiva, y un cuello bien formado y tan hermoso como una caracola.
VERSO 27 — Él tenía la clavícula carnosa, el pecho amplio y grueso, el ombligo profundo y el abdomen bellamente delineado. Tenía largos brazos, y su cabello rizado le caía sobre su hermosa cara. Él estaba desnudo, y el color de su cuerpo reflejaba el del Señor Kṛṣṇa.
VERSO 28 — Él era negruzco, y era muy hermoso a causa de su juventud. Debido al encanto de su cuerpo y a sus atractivas sonrisas, les resultaba agradable a las mujeres. Aunque él trataba de encubrir sus glorias naturales, los grandes sabios allí presentes eran todos expertos en el arte de la fisonomía, por lo cual lo honraron levantándose de sus asientos.
VERSO 29 — Mahārāja Parīkṣit, a quien también se conoce como Viṣṇurāta [aquel a quien Viṣṇu siempre protege], postró su cabeza para recibir al huésped principal – Śukadeva Gosvāmī – . En ese momento, todos los niños y mujeres ignorantes dejaron de seguir a Śrīla Śukadeva. Recibiendo el respeto de todos, Śukadeva Gosvāmī tomó su excelso asiento.
VERSO 30 — Śukadeva Gosvāmī fue entonces rodeado por santos sabio y semidioses, tal como a la Luna la rodean las estrellas, los planetas y otros cuerpos celestes. Su presencia era espléndida, y todos lo respetaban.
VERSO 31 — Desde su asiento, el sabio Śrī Śukadeva Gosvāmī se veía muy apacible, inteligente y dispuesto a responder cualquier pregunta sin vacilar. El gran devoto, Mahārāja Parīkṣit, se acercó a él, le ofreció sus respetos postrándose ante él, y le hizo preguntas de un modo cortés, con palabras gratas y las manos juntas.
VERSO 32 — El afortunado Rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, brāhmaṇa!, sólo por tu misericordia nos has santificado, haciendo que seamos como lugares de peregrinaje, y todo por tu presencia aquí como huésped mío. Por tu misericordia, nosotros, que no somos más que indignos monarcas, nos volvemos merecedores de prestarle servicio al devoto.
VERSO 33 — Por el simple hecho de recordarte, nuestras casas se santifican al instante. Y, ¿qué puede decirse del hecho de verte, tocarte, lavar tus santos pies y ofrecerte un asiento en nuestro hogar?
VERSO 34 — Así como el ateo no puede permanecer en presencia de la Personalidad de Dios, así mismo los invulnerables pecados de un hombre quedan eliminados de inmediato en tu presencia, ¡oh, santo!, ¡oh, gran místico!
VERSO 35 — El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien es muy querido por los hijos del rey Pāṇḍu, me ha aceptado como uno de sus parientes, sólo para complacer a Sus grandes primos y hermanos.
VERSO 36 — De lo contrario [de no haber sido inspirado por el Señor Kṛṣṇa], ¿cómo es posible que hayas aparecido aquí voluntariamente, pese a que te desplazas de incógnito ante el hombre común y eres invisible para los que estamos al borde de la muerte?
VERSO 37 — Tú eres el maestro espiritual de grandes santos y devotos. Por lo tanto, te ruego que me enseñes cuál es el camino de la perfección para todas las personas, y especialmente para aquel que está a punto de morir.
VERSO 38 — Por favor, hazme saber lo que un hombre debe oír, cantar, recordar y adorar, y también lo que no debe hacer. Por favor, explícame todo eso.
VERSO 39 — ¡Oh, poderoso brāhmaṇa!, se dice que tú a duras penas permaneces en las casas de los hombres lo suficiente como para ordeñar una vaca.
VERSO 40 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: De ese modo, el Rey habló y le hizo preguntas al sabio, usando un lenguaje grato. Luego, la gran y poderosa personalidad, el hijo de Vyāsadeva, quien conocía los principios de la religión, comenzó a responder.

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