SB 9 : Liberación.

CANTO 9. CAPÍTULO 1. EL REY SUDYUMNA SE TRANSFORMA EN MUJER. CAPÍTULO 2. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE MANU. CAPÍTULO 3. EL MATRIMONIO DE SUKANYš Y CYAVANA MUNI. CAPÍTULO 4. DURVšSš MUNI OFENDE A AMBARŸṢA MAHšRšJA. CAPÍTULO 5. AMBARŸṢA MAHšRšJA PERDONA A DURVšSš MUNI. CAPÍTULO 6. LA CAÍDA DE SAUBHARI MUNI. CAPÍTULO 7. DESCENDIENTES DEL REY MšNDHšTš. CAPÍTULO 8. LOS HIJOS DE SAGARA OFENDEN AL SEÑOR KAPILADEVA. CAPÍTULO 9. LA DINASTÍA DE AḾ®UMšN. CAPÍTULO 10. LOS PASATIEMPOS DE RšMACANDRA, EL SEÑOR SUPREMO. CAPÍTULO 11. EL SEÑOR RšMACANDRA GOBIERNA EL MUNDO. CAPÍTULO 12. LA DINASTÍA DE KU®A, EL HIJO DEL SEÑOR RšMACANDRA. CAPÍTULO 13. LA DINASTÍA DE MAHšRšJA NIMI. CAPÍTULO 14. EL REY PURŪRAVš SE ENAMORA DE URVA®Ÿ. CAPÍTULO 15. PARA®URšMA, EL AVATšRA GUERRERO. CAPÍTULO 16. EL SEÑOR PARA®URšMA DESTRUYE A LA CLASE GOBERNANTE. CAPÍTULO 17. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE PURŪRAVš. CAPÍTULO 18. EL REY YAYšTI RECOBRA LA JUVENTUD. CAPÍTULO 19. EL REY YAYšTI ALCANZA LA LIBERACIÓN. CAPÍTULO 20. LA DINASTÍA DE PŪRU. CAPÍTULO 21. LA DINASTÍA DE BHARATA. CAPÍTULO 22. LOS DESCENDIENTES DE AJAMŸḌHA. CAPÍTULO 23. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE YAYšTI. CAPÍTULO 24. KṚṢṆA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS. CAPÍTULO 1. EL REY SUDYUMNA SE TRANSFORMA EN MUJER. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, ®ukadeva Gosvāmī, has explicado con todo detalle las épocas de los diversos manus, y, dentro de ellas, las maravillosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios, que posee ilimitada potencia. Soy afortunado de haber escuchado tu narración. VERSOS 2 y 3. Por la gracia del Supremo, Satyavrata, el santo rey de Draviḍadeśa, recibió conocimiento espiritual al final del último milenio; más tarde, en el siguiente manvantara [período de manu] nació como Vaivasvata Manu, el hijo de Vivasvān. Este conocimiento lo he recibido de ti. También entiendo que reyes como Ikṣvāku fueron hijos suyos, como tú ya has explicado. VERSO 4. ¡Oh, muy afortunado ®ukadeva Gosvāmī!, ¡oh, gran brāhmaŠa!, por favor, háblanos de las dinastías y características de todos esos reyes por separado, pues siempre estamos deseosos de escuchar tu narración de estos temas. VERSO 5. Háblanos, por favor, de la influencia de todos los gloriosos reyes nacidos en la dinastía de Vaivasvata Manu, incluyendo a los que ya han vivido, los que aparecerán en el futuro, y los que ahora viven. VERSO 6. S™ta Gosvāmī dijo: Cuando Mahārāja Parīkṣit hizo esta pregunta en la asamblea de todos los sabios eruditos en el conocimiento védico, ®ukadeva Gosvāmī, el más grande conocedor de los principios religiosos, se dispuso a hablar. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey, subyugador de tus enemigos!, escucha ahora, mientras te hablo con todo detalle de la dinastía de Manu. Te explicaré tanto como sea posible, aunque ni siquiera en cientos de años se podría decir todo al respecto. VERSO 8. La trascendental Persona Suprema, la Superalma de todas las entidades vivientes, que se hallan en condiciones de vida más o menos elevadas, existía al final del milenio, cuando no existían ni el cosmos manifestado ni nada que no fuera Él. VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, del ombligo de la Suprema Personalidad de Dios se generó una flor de loto dorada, sobre la cual nació el Señor Brahmā de cuatro cabezas. VERSO 10. De la mente del Señor Brahmā nació Mar…ci, y del semen de Mar…ci, en el vientre de la hija de Dakṣa Mahārāja, nació Kaśyapa. Kaśyapa engendró a Vivasvān en el vientre de Aditi. VERSOS 11 y 12. ¡Oh, rey, el mejor de la dinastía Bhārata!, en el vientre de Saˆjñā, Vivasvān engendró a ®rāddhadeva Manu. Habiendo conquistado sus sentidos, ®rāddhadeva Manu engendró diez hijos en el vientre de su esposa, ®raddhā. Esos hijos fueron Ikṣvāku, Nṛga, ®aryāti, Diṣ˜a, Dhṛṣ˜a, Kar™ṣaka, Nariṣyanta, Pṛṣadhra, Nabhaga y Kavi. VERSO 13. Al principio, Manu no tenía hijos, de modo que, con el fin de darle un descendiente, el gran sabio Vasiṣṭha, que era muy poderoso en conocimiento espiritual, celebró un sacrificio para satisfacer a los semidioses Mitra y VaruŠa. VERSO 14. Durante el sacrificio, ®raddhā, la esposa de Manu, que estaba siguiendo el voto de alimentarse exclusivamente de leche, se acercó al sacerdote que ofrecía las oblaciones, le ofreció reverencias y le expresó su deseo de tener una hija. VERSO 15. Cuando el sumo sacerdote le dijo: «Ofrece las oblaciones», la persona encargada de ello tomó la mantequilla clarificada, y, recordando la petición de la esposa de Manu, entonó la palabra «varṣa˜» mientras realizaba el sacrificio. VERSO 16. Aunque Manu había iniciado el sacrificio para tener un hijo varón, el sacerdote se había desviado del propósito inicial ante el ruego de la esposa de Manu y, en consecuencia, nació una hija llamada Ilā. Al verla, Manu no se sintió satisfecho. Entonces, dirigiéndose a su guru, Vasiṣṭha, le dijo. VERSO 17. Mi señor, todos vosotros sois expertos en el canto de los mantras védicos. ¿A qué se debe entonces este resultado, contrario al que deseábamos? Es lamentable. Esta contradicción en el resultado de los mantras védicos no debería haberse producido. VERSO 18. Todos vosotros poseéis dominio sobre vosotros mismos, tenéis una mente bien equilibrada, y sois conscientes de la Verdad Absoluta. Además, debido a las austeridades y penitencias, os habéis limpiado por completo de toda contaminación material. Vuestras palabras, como las de los semidioses, nunca dejan de cumplirse. ¿Cómo es posible entonces que vuestro esfuerzo no se vea satisfecho con el éxito? VERSO 19. Tras escuchar las palabras de Manu, el muy poderoso bisabuelo Vasiṣṭha descubrió la desviación del sacerdote. Entonces, dirigiéndose al hijo del dios del Sol, dijo lo siguiente. VERSO 20. Este resultado contradictorio se debe a que tu sacerdote se ha apartado del objetivo original. Sin embargo, yo usaré mi propio poder y te daré un buen hijo. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de tomar esa decisión, el muy famoso y poderoso Vasiṣṭha ofreció oraciones a Viṣṇu, la Persona Suprema, para que transformase a Ilā en un varón. VERSO 22. Complacido con Vasiṣṭha, la Suprema Personalidad de Dios, el controlador supremo, le dio la bendición que deseaba. De ese modo, Ilā se transformó en un varón muy hermoso llamado Sudyumna. VERSOS 23 y 24. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en cierta ocasión, aquel héroe, Sudyumna, fue a cazar al bosque montado en un caballo traído de Sindhupradeśa. Con él iban sus ministros y otros acompañantes. Vestido con una armadura y adornado con arcos y flechas, estaba muy hermoso. Persiguiendo y matando animales, Sudyumna llegó a la parte norte del bosque. VERSO 25. Allí, en el norte, al pie del monte Meru, se encuentra el bosque de Sukumāra, donde el Señor ®iva disfruta siempre con Umā. En ese bosque entró Sudyumna. VERSO 26. ¡Oh, rey Parīkṣit!, tan pronto como entró en el bosque, Sudyumna, que era experto en someter a los enemigos, se vio a sí mismo transformado en mujer, y a su caballo en una yegua. VERSO 27. Sus seguidores, que también vieron transformadas sus identidades y cambiado su sexo, se miraban unos a otros, llenos de tristeza y sin saber qué hacer. VERSO 28. Mahārāja Parīkṣit dijo: ¡Oh, muy poderoso brāhmaŠa!, ese lugar tenía una potencia maravillosa. ¿Con qué motivo? ¿Quién se la había dado? Por favor, respóndeme a esta pregunta, pues estoy muy deseoso de conocer la respuesta. VERSO 29. ®ukadeva Gosvāmī respondió: En cierta ocasión, grandes personas santas, seguidores estrictos de las reglas y regulaciones de la espiritualidad, fueron a ver al Señor ®iva a aquel bosque. Su refulgencia disipaba por completo la oscuridad en todas direcciones. VERSO 30. Cuando vio a las grandes personas santas, la diosa Ambikā pasó muchísima vergüenza, pues en aquel momento estaba desnuda. Levantándose inmediatamente del regazo de su esposo, trató de cubrirse los senos. VERSO 31. Al ver al Señor ®iva y Pārvat… dedicados a la vida sexual, las grandes personas santas renunciaron a seguir adelante y partieron hacia el āśrama de Nara-NārāyaŠa. VERSO 32. Después de esto, para complacer a su esposa, el Señor ®iva dijo: «¡Todo varón que entre en este lugar se transformará inmediatamente en mujer!». VERSO 33. Desde aquel entonces, ningún varón había entrado nunca en el bosque. Pero ahora, el rey Sudyumna, transformado en mujer, iba de un lugar a otro recorriendo el bosque con su séquito. VERSO 34. Sudyumna se había transformado en la más hermosa de las mujeres que excitan el deseo sexual, y estaba rodeado de otras mujeres. Al ver a aquella hermosa mujer paseándose cerca de su āśrama, Budha, el hijo de la Luna, inmediatamente deseó disfrutarla. VERSO 35. También la hermosa mujer deseó aceptar por esposo a Budha, el hijo del rey de la Luna. Así, Budha engendró en su vientre un hijo llamado Pur™ravā. VERSO 36. De fuentes dignas de confianza he escuchado que, después de volverse mujer, el rey Sudyumna, el hijo de Manu, recordó a Vasiṣṭha, el maestro espiritual de su familia. VERSO 37. Muy apenado de ver la lamentable situación de Sudyumna, Vasiṣṭha comenzó a adorar de nuevo al Señor ®a‰kara [®iva], deseando que Sudyumna recuperase su masculinidad. VERSOS 38 y 39. ¡Oh, rey Parīkṣit!, complacido con aquella persona santa, el Señor ®iva dijo a Vasiṣṭha: «Tu discípulo Sudyumna puede ser varón un mes, y mujer al mes siguiente. Así podrá gobernar el mundo como desee». De esta forma, el Señor ®iva satisfizo a Vasiṣṭha y, al mismo tiempo, se mantuvo fiel a la palabra dada a Pārvat…. VERSO 40. Así favorecido por el maestro espiritual, Sudyumna recobraba su deseada masculinidad cada dos meses, conforme a las palabras del Señor ®iva. De ese modo gobernó el reino, aunque sus súbditos no se sentían satisfechos con ello. VERSO 41. ¡Oh, rey!, Sudyumna tuvo tres hijos muy piadosos, llamados Utkala, Gaya y Vimala, que fueron reyes de la dakṣiṇā-patha. VERSO 42. Cuando llegó el momento, Sudyumna, el rey del mundo, cuya edad era ya la adecuada, entregó todo el reino a su hijo Pur™rāva y se retiró al bosque. CAPÍTULO 2. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE MANU. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que su hijo Sudyumna se retirase al bosque para entrar en la orden de vānaprastha, Vaivasvata Manu [®rāddhadeva], con el deseo de tener más hijos, se sometió a rigurosas austeridades a orillas del Yamunā durante cien años. VERSO 2. Entonces, llevado del deseo de tener hijos, el manu ®rāddhadeva adoró al Señor Supremo, la Personalidad de Dios, el Señor de los semidioses. De ese modo tuvo diez hijos que gozaban de sus mismas características, el mayor de los cuales fue Ikṣvāku. VERSO 3. Uno de esos hijos, Pṛṣadhra, se dedicaba a proteger las vacas, siguiendo la orden de su maestro espiritual. Velaba toda la noche armado con una espada para proteger las vacas. VERSO 4. En cierta ocasión, en una noche lluviosa, un tigre entró en los terrenos de la vaquería. Al ver al tigre, todas las vacas, que descansaban en el suelo, se levantaron espantadas y se dispersaron por todo el recinto. VERSOS 5 y 6. Presa de las poderosas garras del tigre, una de las vacas comenzó a mugir de miedo y de angustia. Pṛṣadhra escuchó los mugidos y, orientándose inmediatamente por el sonido, empuñó la espada. Sin embargo, como las nubes ocultaban la luz de las estrellas, Pṛṣadhra confundió a la vaca con el tigre y, por error, le cortó la cabeza con un poderoso tajo de su espada. VERSO 7. Muy atemorizado, el tigre huyó del lugar dejando un rastro de sangre, pues la afilada espada le había cortado una oreja. VERSO 8. A la mañana siguiente, Pṛṣadhra, que era perfectamente capaz de someter a su enemigo, vio que había matado a la vaca, aunque de noche pensó que había matado al tigre. Entonces se sintió muy desdichado. VERSO 9. Aunque Pṛṣadhra había cometido el pecado inconscientemente, el sacerdote de su familia, Vasiṣṭha, le maldijo diciendo: «Por haber matado una vaca, en tu siguiente vida no podrás ser kṣatriya, sino que nacerás como śūdra». VERSO 10. Al recibir esta maldición de su maestro espiritual, Pṛṣadhra, el héroe, unió sus manos en señal de asentimiento. Entonces, con los sentidos perfectamente controlados, aceptó el voto de brahmacaria, que todos los grandes sabios aprueban. VERSOS 11, 12 y 13. Seguidamente, Pṛṣadhra se liberó de todas sus responsabilidades y, con la mente en paz, estableció su dominio sobre todos sus sentidos. Libre de la influencia de las condiciones materiales, satisfecho con lo que la gracia del Señor le permitía obtener para mantener juntos el alma y el cuerpo, y manteniéndose ecuánime con todos, centró toda su atención en la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, que es la Superalma trascendental, libre de contaminación material. Así, perfectamente satisfecho en el conocimiento puro, con la mente siempre fija en la Suprema Personalidad de Dios, Pṛṣadhra alcanzó el plano del servicio devocional puro al Señor y comenzó a viajar por todo el mundo, sin apego por las actividades materiales, como si fuese sordo, mudo y ciego. VERSO 14. Esa actitud hizo de Pṛṣadhra un gran santo. Así, en cierta ocasión en que entró en el bosque y vio un gran incendio, aprovechó la oportunidad para quemar su cuerpo en el fuego. De ese modo alcanzó el mundo trascendental, el mundo espiritual. VERSO 15. Mostrándose reacio a una vida de disfrute material, Kavi, el hijo menor de Manu, abandonó el reino antes de alcanzar la plenitud de la edad juvenil. Acompañado por sus amigos, se marchó al bosque, pensando siempre, desde lo más profundo del corazón, en la Suprema Personalidad de Dios, que es autorrefulgente. De ese modo alcanzó la perfección. VERSO 16. Karūṣa, otro hijo de Manu, dio origen a la dinastía Kārūṣa, una familia de kṣatriyas. Los kṣatriyas Kārūṣa fueron los reyes de la dirección norte. Todos ellos, célebres por proteger la cultura brahmínica, fueron personas firmemente religiosas. VERSO 17. El hijo de Manu llamado Dhṛṣṭa dio comienzo a la casta Dhārṣ˜a de kṣatriyas, cuyos miembros se elevaron a la posición de brāhmaṇas en este mundo. Del hijo de Manu llamado Nṛga nació Sumati. Sumati fue padre de Bh™tajyoti, y de Bh™tajyoti nació Vasu. VERSO 18. El hijo de Vasu fue Prat…kā, padre de Oghavān. El hijo de Oghavān se llamó también Oghavān; su hija, Oghavat… se casó con Sudarśana. VERSO 19. Nariṣyanta tuvo un hijo llamado Citrasena, que fue padre de Ṛkṣa. De Ṛkṣa nació M…ḍhvān, de M…ḍhvān, P™rŠa, y de P™rŠa nació Indrasena. VERSO 20. De Indrasena nació V…tihotra, y de V…tihotra, Satyaśravā. Satyaśravā tuvo un hijo llamado Uruśravā, y de Uruśravā nació Devadatta. VERSO 21. El hijo de Devadatta se llamó Agniveśya, que era el dios del fuego, Agni en persona. Ese hijo fue un santo famoso, bien conocido con los nombres de Kān…na y Jāt™karŠya. VERSO 22. ¡Oh, rey!, Agniveśya dio origen a la dinastía brahmínica Āgniveśyāyana. Ahora que te he hablado de los descendientes de Nariṣyanta, permite que te nombre a los descendientes de Diṣṭa. Por favor, escúchame. VERSOS 23 y 24. Diṣṭa tuvo un hijo llamado Nābhāga. Este Nābhāga, que no debe confundirse con el Nābhāga de que hablaremos más tarde, fue un vaiśya en virtud de su ocupación prescrita. El hijo de Nābhāga fue Bhalandana, que fue padre de Vatsapr…ti, cuyo hijo fue Prāḿśu. Prāḿśu fue padre de Pramati, que tuvo como hijo a Khanitra. Khanitra, a su vez, fue padre de Cākṣuṣa, cuyo hijo fue Viviḿśati. VERSO 25. El hijo de Viviḿśati fue Rambha, padre del gran rey Khan…netra, que fue muy religioso. ¡Oh, rey!, el hijo de Khan…netra fue el rey Karandhama. VERSO 26. Karandhama tuvo un hijo llamado Avīkṣit. De Avīkṣit nació Marutta, que fue el emperador. El gran místico Saˆvarta, el hijo de A‰girā, ocupó a Marutta en la celebración de un sacrificio [yajña]. VERSO 27. Los utensilios que el rey Marutta utilizó en el sacrificio eran de una belleza extraordinaria, pues todo estaba hecho de oro. En verdad, ningún otro sacrifico podría comparársele. VERSO 28. En aquel sacrificio, el rey Indra se embriagó bebiendo una gran cantidad de soma-rasa. Los brāhmaṇas recibieron grandes donaciones, de modo que se sentían satisfechos. Los semidioses que controlan los vientos ofrecieron los alimentos para el sacrificio, y los viśvedevas participaron también en la celebración. VERSO 29. El hijo de Marutta fue Dama, el hijo de Dama fue Rājyavardhana, el hijo de Rājyavardhana fue Sudhṛti, y el hijo de éste fue Nara. VERSO 30. El hijo de Nara fue Kevala, y el hijo de éste fue Dhundhumān, padre de Vegavān. El hijo de Vegavān fue Budha, y el hijo de Budha, Tṛṇabindu, que reinó sobre la Tierra. VERSO 31. Una muchacha de muy buenas cualidades, Alambuṣā, la mejor de las apsarās, aceptó por esposo a Tṛṇabindu, que no era inferior a ella en buenas cualidades. Alambuṣā fue madre de algunos hijos y una hija, que se llamó Ilavilā. VERSO 32. El gran santo Viśravā, maestro del yoga místico, después de recibir de su padre conocimiento absoluto, engendró en el vientre de Ilavilā al muy renombrado Kuvera, el que da el dinero. VERSO 33. Tṛṇabindu tuvo tres hijos: Viśāla, ®™nyabandhu y Dh™mraketu. Uno de ellos, Viśāla, creó una dinastía y construyó el palacio Vaiśāl…. VERSO 34. El hijo de Viśāla se llamó Hemacandra. Su hijo fue Dhūmrākṣa, padre de Saˆyama, de quien nacieron Devaja y Kṛśāśva. VERSOS 35 y 36. El hijo de Kṛśāśva fue Somadatta, que satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, celebrando sacrificios Aśvamedha. Con su adoración del Señor Supremo, Somadatta alcanzó la posición más elevada, pasando a residir en el planeta al que se elevan los grandes yog…s místicos. El hijo de Somadatta fue Sumati, padre de Janamejaya. Todos esos reyes en la dinastía de Viśāla supieron mantener la fama y la posición del rey Tṛṇabindu. CAPÍTULO 3. EL MATRIMONIO DE SUKANYš Y CYAVANA MUNI. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, ®aryāti, otro hijo de Manu, gobernó con plena conciencia del conocimiento védico. Él instruyó a los descendientes de A‰girā acerca de las funciones apropiadas para el segundo día del yajña que celebraban. VERSO 2. ®aryāti tuvo una hermosa hija de ojos de loto llamada Sukanyā, con la que fue al bosque para visitar el āśrama de Cyavana Muni. VERSO 3. Rodeada por sus amigas, Sukanyā recogía frutas de los árboles del bosque; entonces se fijó en dos cosas que brillaban como estrellas en el agujero de una lombriz de tierra. VERSO 4. En su ignorancia, y como impulsada por el destino, la muchacha pinchó con una espina aquellas dos luciérnagas, de las que inmediatamente empezó a salir sangre. VERSO 5. Inmediatamente, todos los soldados de ®aryāti se dieron cuenta de que no podían evacuar orina ni excremento. Al notarlo, ®aryāti, muy sorprendido, habló con sus acompañantes. VERSO 6. Resulta extraño, pero parece que alguno de nosotros ha tratado de hacer algún mal a Cyavana Muni, el hijo de Bhṛgu. En verdad, da la impresión de que alguno de nosotros ha contaminado este āśrama. VERSO 7. Muy asustada, ®unkanyā dijo a su padre: Yo he hecho algo malo; sin saber lo que hacía, pinché con una espina esas dos sustancias luminosas. VERSO 8. Al escuchar las palabras de su hija, el rey ®aryāti sintió gran temor. Entonces trató por todos los medios de calmar a Cyavana Muni, pues era él quien estaba en el agujero de la lombriz. VERSO 9. El rey ®aryāti, que mantenía una actitud muy reflexiva, comprendió las intenciones de Cyavana Muni, de modo que entregó su hija en caridad al sabio. Ya liberado del peligro tras muchas dificultades, pidió permiso a Cyavana Muni y regresó al hogar. VERSO 10. Cyavana Muni era muy irritable, pero Sukanyā, aceptando su papel de esposa, le trataba con todo el tacto que la actitud del sabio requería. Conociendo su mente, le ofreció servicio sin dejarse confundir. VERSO 11. Pasado algún tiempo, el āśrama de Cyavana Muni recibió la visita de los hermanos Aśvinī-kumāras, los médicos celestiales. Tras ofrecerles respetuosas reverencias, Cyavana Muni les pidió que le diesen una nueva juventud, pues ellos podían hacerlo. VERSO 12. Cyavana Muni dijo: Vosotros no tenéis derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, pero yo os prometo una vasija llena. Tened la bondad de darme belleza y juventud, pues esas cosas atraen a las mujeres jóvenes. VERSO 13. Muy contentos, los grandes médicos Aśvinī-kumāras aceptaron la propuesta de Cyavana Muni, y le dijeron: «¡Oh, brāhmaŠa!, sumérgete en este lago del éxito en la vida!». [Quien se baña en este lago ve satisfechos sus deseos.] VERSO 14. Tras decir esto, los Aśvinī-kumāras ayudaron a Cyavana Muni, que era un anciano inválido y enfermo, con las pieles colgando, el pelo blanco y las venas visibles por todo el cuerpo, y los tres juntos entraron en el lago. VERSO 15. Del lago salieron tres hombres de rasgos corporales muy hermosos, muy bien vestidos y adornados con pendientes y collares de flores de loto. Los tres manifestaban idéntica belleza. VERSO 16. La muy casta y hermosa Sukanyā no pudo distinguir a su esposo de los dos Aśvinī-kumāras, pues los tres eran igual de hermosos. Sin saber quién era su verdadero esposo, se refugió en los Aśvinī-kumāras. VERSO 17. Al ver la castidad y fidelidad de Sukanyā, los Aśvinī-kumāras se sintieron muy complacidos. Entonces le indicaron quién era Cyavana Muni, su esposo, y, tras pedir permiso al sabio, regresaron en su avión a los planetas celestiales. VERSO 18. Cierto día, con el deseo de celebrar un sacrificio, el rey ®aryāti fue a la residencia de Cyavana Muni. Allí se encontró a su hija al lado de un joven muy hermoso, tan brillante como el Sol. VERSO 19. Después de recibir las reverencias de su hija, el rey, en lugar de ofrecerle bendiciones, se mostró muy disgustado y le habló de la siguiente manera. VERSO 20. ¡Oh, muchacha impura!, ¿a dónde te han llevado tus deseos? Has engañado a un marido muy digno de respeto y honrado por todos. Ya veo que, como era viejo, enfermo y poco atractivo, has abandonado su compañía para aceptar por esposo a este joven, que parece un mendigo callejero. VERSO 21. ¡Oh, hija mía!, tú, que has nacido en una familia respetable, ¿cómo has dejado que tu conciencia se degradara de este modo?; ¿cómo has tenido la desvergüenza de buscar un amante? De ese modo estás degradando las dinastías de tu padre y de tu esposo, y las llevas hacia la vida infernal. VERSO 22. Sin embargo, Sukānya, muy orgullosa de su castidad, respondió a los reproches de su padre con una sonrisa y le dijo: «Mi querido padre, este joven que está a mi lado es en realidad tu yerno, el gran sabio Cyavana, que nació en la familia de Bhṛgu». VERSO 23. Sukanyā explicó entonces cómo había obtenido su esposo el hermoso cuerpo de un joven. El rey se sorprendió mucho, y, muy complacido, abrazó a su querida hija. VERSO 24. Con su propio poder, Cyavana Muni invistió al rey ®aryāti de la capacidad de celebrar el soma-yajña. El muni ofreció una vasija llena de soma-rasa a los Aśvinī-kumāras, pese a que no tenían derecho a beberlo. VERSO 25. El rey Indra, muy alterado y ciego de ira, empuñó impetuosamente su rayo dispuesto a matar a Cyavana Muni. Pero éste, con sus poderes, paralizó el brazo con que Indra sostenía el rayo. VERSO 26. Aunque los Aśvinī-kumāras eran simples médicos y no tenían derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, los semidioses decidieron que, a partir de entonces, les estaría permitido. VERSO 27. El rey ®aryāti fue padre de tres hijos: Uttānabarhi, šnarta y Bhūriṣeṇa. šnarta tuvo un hijo llamado Revata. VERSO 28. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, subyugador de enemigos!, Revata construyó en las profundidades del océano el reino de Kuśasthal…, donde vivió gobernando las regiones de šnarta, etc. Tuvo cien hijos muy buenos, el mayor de los cuales fue Kakudm…. VERSO 29. Kakudm… llevó a su propia hija, Revat…, a Brahmaloka, que es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, y allí pidió al Señor Brahmā que le señalase un marido adecuado para ella. VERSO 30. Cuando Kakudm… llegó allí, el Señor Brahmā estaba tan ocupado escuchando las interpretaciones musicales de los gandharvas que no disponía de un momento para hablar con él. Por consiguiente, Kakudm… esperó, y, cuando los gandharvas completaron su interpretación, ofreció reverencias al Señor Brahmā y le expuso su deseo, largo tiempo acariciado. VERSO 31. Tras escuchar sus palabras, el Señor Brahmā, que es muy poderoso, rió en voz alta y dijo a Kakudm…: ¡Oh, rey!, todos aquellos en quienes puedas haber pensado como yernos en lo más profundo de tu corazón han muerto ya con el paso del tiempo. VERSO 32. Han pasado ya veintisiete catur-yugas. Aquellos en quienes puedas haber pensado, así como sus hijos, nietos y descendientes, se han ido ya. Ni de sus nombres queda rastro. VERSO 33. ¡Oh, rey!, ve de inmediato y ofrece tu hija al Señor Baladeva, que todavía está en el mundo. Él es muy poderoso. En verdad, es la Suprema Personalidad de Dios, cuya porción plenaria es el Señor Viṣṇu. Tu hija merece que Se la entregues en caridad. VERSO 34. El Señor Baladeva es la Suprema Personalidad de Dios. Quien escucha y canta acerca de Él, se purifica. Él es siempre el bienqueriente de todas las entidades vivientes; por esa razón, ha descendido con todo Su séquito para purificar el mundo entero y disminuir su carga. VERSO 35. Tras recibir esta orden del Señor Brahmā, Kakudm… le ofreció reverencias y regresó a su propia morada. Entonces halló que su residencia estaba vacía, pues sus hermanos y otros familiares, que estaban viviendo en todas direcciones, la habían abandonado por temor de seres vivientes superiores como los yakṣas. VERSO 36. A continuación, el rey entregó su muy hermosa hija en caridad al supremamente poderoso Baladeva; después se retiró de la vida mundana y se fue a Badarikāśrama para complacer a Nara-NārāyaŠa. CAPÍTULO 4. DURVšSš MUNI OFENDE A AMBARŸṢA MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Nabhaga llamado Nābhāga vivió durante mucho tiempo con su maestro espiritual. Por esa razón, sus hermanos pensaron que no iba a ser gṛhastha y que no volvería; de modo que, sin dejarle nada a él, se repartieron la propiedad paterna. Cuando Nābhāga regresó del āśrama de su maestro espiritual, sus hermanos le dijeron que su parte de la herencia era su padre. VERSO 2. Nābhāga preguntó: «Mis queridos hermanos, ¿qué parte me habéis reservado de la propiedad de nuestro padre?». Sus hermanos mayores respondieron: «Te hemos dejado a nuestro padre». Pero cuando Nābhāga fue a ver a su padre y le dijo: «Mi querido padre, mis hermanos mayores me han dicho que tú eres mi parte de la herencia», el padre le contestó: «Mi querido hijo, no confíes en sus palabras. Te engañan. Yo no soy de tu propiedad». VERSO 3. El padre de Nābhāga dijo: Los descendientes de A‰girā van a celebrar un gran sacrificio, pero, aunque son muy inteligentes, al sexto día se confundirán en los rituales y cometerán errores en sus deberes diarios. VERSOS 4 y 5. El padre de Nābhāga continuó: «Ve donde esas grandes almas y explícales dos himnos védicos relacionados con Vaiśvadeva. Cuando los grandes sabios hayan completado el sacrificio y se estén marchando a los planetas celestiales, te darán los remanentes del dinero que hayan recibido en el sacrificio. Así pues, ve allí inmediatamente». Así, Nābhāga hizo todo lo que su padre le había aconsejado, y los grandes sabios de la dinastía de A‰girā, antes de marcharse a los planetas celestiales, le dejaron todas sus riquezas. VERSO 6. Después de esto, mientras Nābhāga recogía las riquezas, una persona de aspecto negruzco que venía del norte se le acercó diciendo: «Todas las riquezas de este recinto de sacrificios me pertenecen». VERSO 7. Nābhāga dijo entonces: «Estas riquezas son mías. Las grandes personas santas me las han dado». Cuando Nābhāga dijo esto, la persona de aspecto negruzco contestó: «Vamos a ver a tu padre y que él resuelva la disputa». Conforme a esto, Nābhāga preguntó a su padre. VERSO 8. El padre de Nābhāga dijo: Todo lo que los grandes sabios sacrificaron en el recinto del Dakṣa-yajña, se lo ofrecieron al Señor ®iva para que participara de ello. Por lo tanto, no cabe duda de que todo lo que hay en el recinto de sacrificios pertenece al Señor ®iva. VERSO 9. Entonces, después de ofrecer reverencias al Señor ®iva, Nābhāga dijo: ¡Oh, señor adorable!, todo lo que hay en el recinto de sacrificios es tuyo. Así lo ha afirmado mi padre. Ahora, con gran respeto, postro mi cabeza ante ti para pedir tu misericordia. VERSO 10. El Señor ®iva dijo: Todo lo que tu padre ha dicho es verdad, y tú estás repitiendo la misma verdad. Por esa razón, yo, que conozco los mantras védicos, voy a explicarte el conocimiento trascendental. VERSO 11. El Señor ®iva dijo: «Ahora puedes quedarte con todos los remanentes de riquezas del sacrificio, pues yo te los doy». Tras decir esto, el Señor ®iva, que es un firme seguidor de los principios religiosos, desapareció del lugar. VERSO 12. Quien escuche, recite o recuerde esta narración por la mañana y al anochecer, poniendo en ello mucha atención, ciertamente llegará a ser un erudito, experto en la comprensión de los himnos védicos y en la autorrealización. VERSO 13. De Nābhāga nació Mahārāja Ambarīṣa, que fue un devoto excelso y glorificado por sus grandes méritos. A pesar de ser maldecido por un brāhmaŠa infalible, la maldición no logró afectarle. VERSO 14. El rey Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran personalidad!, Mahārāja Ambarīṣa era realmente una persona muy excelsa y de grandes méritos. Deseo escuchar acerca de él. ¡Qué sorprendente es que la maldición de un brāhmaŠa, que es algo insuperable, no pudiera actuar sobre él! VERSOS 15 y 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mahārāja Ambarīṣa, la más afortunada personalidad, obtuvo el gobierno del mundo entero, que está compuesto de siete islas; su prosperidad y su opulencia en la Tierra fueron inagotables e ilimitadas. Aunque esa posición rara vez se alcanza, Mahārāja Ambarīṣa no le dio la menor importancia, pues sabía perfectamente que toda aquella opulencia era material y que, como las cosas imaginadas en los sueños, acabaría destruida. El rey sabía que esa opulencia, en manos de un no devoto, se convierte en la causa de su progresivo hundimiento en la modalidad de la oscuridad de la naturaleza material. VERSO 17. Mahārāja Ambarīṣa era un gran devoto de la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y de las personas santas que son devotos del Señor. Debido a esa devoción, consideraba el universo entero tan insignificante como un simple guijarro. VERSOS 18, 19 y 20. Mahārāja Ambarīṣa ocupó siempre la mente en meditar en los pies de loto de Kṛṣṇa, las palabras en cantar las glorias del Señor, las manos en limpiar el templo del Señor, y los oídos en escuchar palabras de Kṛṣṇa o acerca de Kṛṣṇa. Los ojos, los ocupó en ver a la Deidad de Kṛṣṇa, los templos de Kṛṣṇa y los lugares en que vivió Kṛṣṇa, como Mathurā y Vṛndāvana; el tacto lo ocupó en tocar el cuerpo de los devotos del Señor, el olfato en oler la fragancia de las hojas de tulas… ofrecidas al Señor, y la lengua en saborear el prasāda del Señor. Mahārāja Ambarīṣa ocupaba las piernas en caminar hasta los lugares sagrados y los templos del Señor, la cabeza en postrarse ante el Señor, y todos Sus deseos en servir al Señor, las veinticuatro horas del día. En verdad, nunca deseó nada para complacer sus propios sentidos. Ocupó todos sus sentidos en servicio devocional, en diversas ocupaciones relacionadas con el Señor. Ésa es la forma de aumentar el apego por el Señor y estar completamente libre de todo deseo material. VERSO 21. Mientras cumplía con sus deberes prescritos como rey, Mahārāja Ambarīṣa siempre ofreció los resultados de sus actividades como rey a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es el disfrutador de todo y está más allá de la percepción de los sentidos materiales. Siguiendo los consejos de brāhmaṇas que eran fieles devotos del Señor, gobernó el planeta Tierra sin dificultad. VERSO 22. En los países desérticos por donde fluía el río Sarasvat…, Mahārāja Ambarīṣa celebró grandes sacrificios, como el Aśvamedha-yajña, y de ese modo satisfizo al señor de todos los yajñas, la Suprema Personalidad de Dios. Esos sacrificios se celebraron con gran opulencia, con los útiles adecuados y con donaciones de dakṣiṇā a los brāhmaṇas, supervisados por grandes personalidades como Vasiṣṭha, Asita y Gautama en representación del rey, por cuya voluntad se celebraba el sacrificio. VERSO 23. En el sacrificio organizado por Mahārāja Ambarīṣa, los miembros de la asamblea y los sacerdotes [en especial el hotā, el udgātā, el brahmā y el adhvaryu] iban vestidos tan suntuosamente que parecían semidioses. Todos ellos velaron con suma atención por la correcta celebración del yajña. VERSO 24. Los súbditos del estado de Mahārāja Ambarīṣa se acostumbraron a cantar y escuchar las gloriosas actividades de la Personalidad de Dios. Así, nunca aspiraron a elevarse a los planetas celestiales, que hasta a los semidioses les son muy queridos. VERSO 25. Aquellos que rebosan de la felicidad trascendental de ofrecer servicio a la Suprema Personalidad de Dios no sienten interés ni siquiera por los logros de los grandes místicos, pues esos logros no aumentan la bienaventuranza trascendental del devoto puro que siempre piensa en Kṛṣṇa en lo más profundo de su corazón. VERSO 26. De esta forma, el rey de este planeta, Mahārāja Ambarīṣa, se ocupó en el servicio devocional del Señor, y, en ese esfuerzo, se sometió a rigurosas austeridades. Satisfaciendo siempre a la Suprema Personalidad de Dios mediante las actividades propias de su posición constitucional, poco a poco fue abandonando todos los deseos materiales. VERSO 27. Mahārāja Ambarīṣa abandonó todo apego por los asuntos domésticos, las esposas, los hijos, los amigos y familiares, los elefantes mejores y más poderosos, las hermosas cuadrigas y carruajes, los caballos, las joyas de incalculable valor, los adornos, las ropas y su inagotable tesoro. Considerándolo temporal y material, abandonó el apego por todo ello. VERSO 28. Muy complacido con la devoción pura de Mahārāja Ambarīṣa, la Suprema Personalidad de Dios dio al rey Su disco, que causa temor a los enemigos y siempre protege al devoto de enemigos y adversidades. VERSO 29. Para adorar al Señor Kṛṣṇa, Mahārāja Ambarīṣa y su reina, que era tan cualificada como él, observaron el voto de ekādaśī y dvādaśī durante un año. VERSO 30. En el mes de Kārtika, después de seguir ese voto durante un año, Mahārāja Ambarīṣa observó ayuno durante tres noches y, después de bañarse en el Yamunā, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, en Madhuvana. VERSOS 31 y 32. Siguiendo los principios regulativos de mahābhiṣeka, Mahārāja Ambarīṣa celebró la ceremonia de baño de la Deidad del Señor Kṛṣṇa con todos los útiles necesarios; después, vistió a la Deidad con hermosos vestidos, adornos, collares de flores fragantes y otros artículos con que se adora al Señor. Con atención y devoción, adoró a Kṛṣṇa y a todos los brāhmaṇas, que eran muy afortunados y estaban libres de deseos materiales. VERSOS 33, 34 y 35. A continuación, Mahārāja Ambarīṣa satisfizo a todos los que visitaron su casa, y en especial a los brāhmaṇas. Como caridad, dio sesenta karors de vacas, que llevaban los cuernos chapados en oro y las pezuñas cubiertas con plata. Todas las vacas llevaban mantos decorativos y tenían las ubres llenas de leche. Eran de naturaleza mansa, jóvenes y bonitas, y venían acompañadas de sus terneros. Después de dar las vacas, el rey dio de comer suntuosamente a todos los brāhmaṇas y, cuando estuvieron plenamente satisfechos, con su permiso se dispuso a observar el final del ekādaśī rompiendo su ayuno. Sin embargo, justo en ese momento hizo su aparición una visita inesperada: el muy poderoso místico Durvāsā Muni. VERSO 36. El rey Ambarīṣa se levantó para recibir a Durvāsā Muni, y le ofreció un asiento y artículos de adoración. A continuación, sentándose a sus pies, el rey rogó al gran sabio que comiese. VERSO 37. Durvāsā Muni aceptó complacido la invitación de Mahārāja Ambarīṣa, pero antes fue al río Yamunā para realizar las ceremonias rituales prescritas. Una vez allí, se sumergió en las aguas del auspicioso Yamunā y meditó en el Brahman impersonal. VERSO 38. Mientras tanto, sólo quedaba un muh™rta del día de dvādaśī para romper el ayuno, de modo que era absolutamente necesario romperlo sin más demora. En esa peligrosa situación, el rey consultó con brāhmaṇas eruditos. VERSOS 39 y 40. El rey dijo: «Ciertamente, quebrantar las leyes del respeto debido a los brāhmaṇas es una gran ofensa. Por otra parte, si se deja pasar el dvādaśī sin romper el ayuno, el voto observado es imperfecto. Así pues, ¡oh, brāhmaṇas!, si lo consideráis auspicioso y no os parece irreligioso, beberé un poco de agua para romper mi ayuno». El rey tomó esta decisión después de consultar la opinión de los brāhmaṇas, quienes estimaron que beber agua puede considerarse comer, pero también puede considerarse no comer. VERSO 41. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, después de beber un poco de agua, el rey Ambarīṣa, meditando en la Suprema Personalidad de Dios dentro de su corazón, esperó el regreso del gran místico Durvāsā Muni. VERSO 42. Tras cumplir con las ceremonias rituales del mediodía, Durvāsā regresó del Yamunā. El rey le recibió bien, con grandes muestras de respeto, pero, con su poder místico, Durvāsā Muni se dio cuenta de que el rey Ambarīṣa había bebido agua sin su permiso. VERSO 43. Aún hambriento, con el cuerpo temblando, el gesto torvo y el ceño fruncido, Durvāsā Muni dirigió palabras cargadas de ira al rey Ambarīṣa, que permanecía ante él con las manos juntas. VERSO 44. ¡Ay!, ¡mirad cómo se porta este hombre cruel!, ¡No es devoto del Señor Viṣṇu! Orgulloso de su opulencia material y de su posición, se cree Dios. No hay más que ver cómo ha faltado a las leyes de la religión. VERSO 45. Mahārāja Ambarīṣa, me has invitado a comer, pero, en lugar de servirme a mí, que soy tu invitado, te has puesto a comer sin esperarme. Aguarda y verás el castigo que te doy por tu mala conducta. VERSO 46. Al decir esto, con la cara roja de ira, Durvāsā Muni se arrancó un mechón de pelos de la cabeza y, para castigar a Mahārāja Ambarīṣa, creó un demonio que parecía el fuego de la devastación. VERSO 47. Con un tridente en la mano, aquella criatura ardiente llegó ante Mahārāja Ambarīṣa, haciendo temblar la superficie de la Tierra con sus pasos. Pero el rey, al verle, ni se alteró, ni cambió en lo más mínimo su posición. VERSO 48. Como un fuego que, en el bosque, convierte rápidamente en cenizas a una serpiente furiosa, el cakra Sudarśana, el disco de la Suprema Personalidad de Dios, cumplió la orden del Señor y redujo inmediatamente a cenizas al demonio creado. De ese modo, protegió al devoto del Señor. VERSO 49. Al ver que su intento había fallado y que el cakra Sudarśana avanzaba hacia él, Durvāsā Muni, muy atemorizado, huyó en todas direcciones para salvar su vida. VERSO 50. Del mismo modo que las ardientes llamas de un incendio persiguen a una serpiente en el bosque, el disco de la Suprema Personalidad de Dios salió en persecución de Durvāsā Muni. Éste, al ver el disco a sus espaldas, a punto de tocarle, corrió a toda velocidad hacia la montaña Sumeru para refugiarse en una cueva. VERSO 51. Durvāsā Muni huyó por todas partes y en todas direcciones; buscó protección en el cielo, en la superficie de la Tierra, en las cuevas, en el mar, en los planetas de los gobernantes de los tres mundos, e incluso en los planetas celestiales, pero, allí donde iba, siempre veía tras él el insoportable fuego del cakra Sudarśana. VERSO 52. Con el corazón lleno de miedo, Durvāsā Muni fue de un lugar a otro en busca de refugio, pero, al ver que no lo hallaba, finalmente fue a ver al Señor Brahmā y le dijo: «¡Oh, mi señor!, ¡oh, Señor Brahmā!, por favor, protégeme del ardiente cakra Sudarśana enviado por la Suprema Personalidad de Dios». VERSOS 53 y 54. El Señor Brahmā dijo: Al final de un dvi-parārdha, cuando el Señor da fin a Sus pasatiempos, el Señor Viṣṇu, con un simple gesto de Sus cejas, destruye el universo entero, y con él, nuestras propias moradas. Grandes personalidades como yo y el Señor ®iva, así como Dakṣa, Bhṛgu y los demás grandes santos, junto con los gobernantes de las entidades vivientes, de la sociedad humana y de los semidioses, nos sometemos a esa Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, postrando nuestras cabezas, y cumplimos Sus órdenes para beneficio de todas las entidades vivientes. VERSO 55. Ante la negativa del Señor Brahmā, Durvāsā, muy atormentado por el ardiente fuego del cakra Sudarśana, trató de refugiarse en el Señor ®iva que siempre reside en su planeta, Kailāsa. VERSO 56. El Señor ®iva dijo: Mi querido hijo, yo, el Señor Brahmā y los demás semidioses, que damos vueltas por el universo falsamente convencidos de nuestra grandeza, no disponemos de ningún poder para competir con la Suprema Personalidad de Dios, pues el Señor, con una simple indicación, trae a la existencia y aniquila infinidad de universos, con todos sus habitantes. VERSOS 57, 58 y 59. Yo [el Señor ®iva], Sanat-kumāra, Nārada, el muy venerado Señor Brahmā, Kapila [el hijo de Devah™ti], Apāntaratama [el Señor Vyāsadeva], Devala, Yamarāja, šsuri, Mar…ci y todas las demás personas santas, así como muchos otros que han alcanzado la perfección, conocemos el pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, como estamos cubiertos por la energía ilusoria del Señor, no logramos entender hasta dónde se extiende esa energía ilusoria. Para resolver tu problema, debes acudir a esa Suprema Personalidad de Dios, pues tampoco nosotros podemos resistir el cakra Sudarśana. Ve al Señor Viṣṇu. Él, sin duda, será lo bastante bondadoso como para concederte toda buena fortuna. VERSO 60. Tras este desengaño, pues hasta el Señor ®iva le negó refugio, Durvāsā Muni fue a VaikuŠ˜ha-dhāma, donde la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, reside con Su consorte, la diosa de la fortuna. VERSO 61. Abrasado por el calor del cakra Sudarśana, Durvāsā Muni, el gran místico, se postró a los pies de loto de NārāyaŠa. Con el cuerpo tembloroso, dijo: ¡Oh, Señor ilimitado e infalible, protector del universo entero!, Tú eres el único objeto que los devotos pueden desear. Mi Señor, soy un gran ofensor. Por favor, protégeme. VERSO 62. ¡Oh, mi Señor!, ¡oh, controlador supremo!, sin conocimiento de Tu ilimitado poderío, he ofendido a Tu muy querido devoto. Ten la inmensa bondad de salvarme de la reacción de esta ofensa. Tú puedes hacerlo todo, pues, incluso si una persona merece el infierno, Tú puedes liberarla por el simple hecho de despertar en su corazón el santo nombre de Tu Señoría. VERSO 63. La Suprema Personalidad de Dios dijo al brāhmaŠa: Yo dependo por completo de Mis devotos. En verdad, no tengo la menor independencia. Como ellos están libres de todo deseo material, Yo simplemente Me sitúo en lo más profundo de sus corazones. Pero, ¿qué puedo decir de Mi devoto, si hasta los devotos de Mi devoto Me son muy queridos? VERSO 64. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, sin esas personas santas, para quienes soy el único destino, Yo no deseo disfrutar de Mi felicidad trascendental ni de Mi opulencia suprema. VERSO 65. Los devotos puros abandonan su hogar, esposa, hijos, familiares, riquezas y hasta su misma vida sólo por servirme, sin ningún deseo de progreso material ni en esta vida ni en la siguiente. ¿Cómo podría yo abandonar nunca a esos devotos? VERSO 66. Como mujeres castas que llegan a controlar a sus nobles maridos con el servicio que les ofrecen, los devotos puros, que son ecuánimes con todos y están completamente apegados a Mí en lo más profundo del corazón, llegan a dominarme por completo. VERSO 67. Mis devotos, que están siempre satisfechos de ocuparse en Mi servicio amoroso, ni siquiera se sienten atraídos por los cuatro principios de la liberación [sālokya, sār™pya, sām…pya y sārṣṭi], aunque, con su servicio, los alcanzan de modo natural. ¿Qué puede decirse entonces de una felicidad perecedera, como la elevación a los sistemas planetarios superiores? VERSO 68. El devoto puro siempre está en lo más profundo de Mi corazón, y Yo estoy siempre en el corazón del devoto puro. Mis devotos no conocen nada aparte de Mí, y Yo no conozco a nadie más que a ellos. VERSO 69. ¡Oh, brāhmaŠa!, permite que ahora te dé un consejo para tu propia protección. Escúchame, por favor. Al ofender a Mahārāja Ambarīṣa, has actuado con envidia de ti mismo. Por eso, debes ir a verle inmediatamente, sin perder ni un instante. Los supuestos poderes que se tengan, si se emplean contra un devoto, acaban, sin duda, por dañar a quien los utiliza. El perjudicado no es el objeto, sino el sujeto. VERSO 70. Ciertamente, la austeridad y la erudición son auspiciosas para los brāhmaṇas, pero, en manos de una persona de mal carácter, esa austeridad y esa erudición son muy peligrosas. VERSO 71. Por eso, ¡oh, el mejor de los brāhmaṇas!, debes acudir inmediatamente al rey Ambarīṣa, el hijo de Mahārāja Nābhāga. Te deseo toda buena fortuna. Si puedes satisfacer a Mahārāja Ambarīṣa, encontrarás la paz. CAPÍTULO 5. AMBARŸṢA MAHšRšJA PERDONA A DURVšSš MUNI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Nada más recibir este consejo del Señor Viṣṇu, Durvāsā Muni, que sufría la implacable persecución del cakra Sudarśana, acudió inmediatamente a Mahārāja Ambarīṣa. Muy afligido, el muni se postró ante el rey y abrazó sus pies de loto. VERSO 2. Cuando Durvāsā tocó sus pies de loto, Mahārāja Ambarīṣa sintió mucha vergüenza, y, como era muy misericordioso, su pesar fue aún mayor cuando vio que Durvāsā trataba de ofrecerle oraciones. Por lo tanto, empezó de inmediato a ofrecer oraciones a la gran arma de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 3. Mahārāja Ambarīṣa dijo: ¡Oh, cakra Sudarśana!, tú eres el fuego, eres el muy poderoso Sol y eres la Luna, el señor de todos los astros luminosos. Tú eres el agua, la tierra y el cielo, eres el aire, eres los cinco objetos de los sentidos [sonido, tacto, forma, gusto y olfato], y eres también los sentidos. VERSO 4. ¡Oh, predilecto de Acyuta, la Suprema Personalidad de Dios!, tú tienes miles de radios. ¡Oh, amo del mundo material, destructor de todas las armas, visión original de la Personalidad de Dios!, yo te ofrezco respetuosas reverencias. Ten la bondad de brindar refugio y buena fortuna a este brāhmaŠa. VERSO 5. ¡Oh, rueda Sudarśana!, tú eres religión, eres verdad y eres afirmaciones alentadoras. Tú eres sacrificio, y eres el disfrutador de los frutos del sacrificio. Tú eres el sustentador del universo entero, y el poder trascendental supremo en manos de la Suprema Personalidad de Dios. Tú eres la visión original del Señor, y por ello recibes el nombre de Sudarśana. Puesto que lo has creado todo con tus actividades, eres omnipresente. VERSO 6. ¡Oh, Sudarśana, rueda de auspicioso cubo!, tú eres el sostén de toda religión, y, para los demonios irreligiosos, eres como un cometa lleno de malos augurios. En verdad, tú eres el sustentador de los tres mundos, estás lleno de refulgencia trascendental, eres tan rápido como la mente, y puedes obrar maravillas. Ante ti, sólo puedo pronunciar la palabra namaƒ y ofrecerte respetuosas reverencias. VERSO 7. ¡Oh, señor de la palabra!, tu refulgencia, plena de principios religiosos, disipa por entero la oscuridad del mundo y manifiesta el conocimiento de las personas eruditas y de las grandes almas. En verdad, nadie puede superar tu resplandor, pues todos los seres, manifestados y no manifestados, densos y sutiles, superiores e inferiores, no son otra cosa que diversas formas tuyas, manifestadas por tu refulgencia. VERSO 8. ¡Oh, infatigable!, cuando eres enviado por la Suprema Personalidad de Dios, tú penetras en las filas de los soldados de los daityas y dānavas y, una vez en el campo de batalla, siegas sin cesar sus brazos, vientres, muslos, piernas y cabezas. VERSO 9. ¡Oh, protector del universo!, tú eres el arma todopoderosa que la Suprema Personalidad de Dios emplea para matar a los enemigos envidiosos. Por el bien de toda nuestra dinastía, ten la bondad de favorecer a este pobre brāhmaŠa. Ciertamente, eso nos favorecerá a todos. VERSO 10. Si nuestra familia ha dado caridad a quienes lo merecían, si hemos celebrado ceremonias rituales y sacrificios, si hemos cumplido correctamente con nuestros deberes prescritos, y si hemos sido guiados por brāhmaṇas eruditos, a cambio de ello deseo que este brāhmaŠa quede libre del fuego del cakra Sudarśana. VERSO 11. Si la Suprema Personalidad de Dios, que es uno y no tiene par, que es el receptáculo de todas las cualidades trascendentales y la vida misma de todas las entidades vivientes, está complacido con nosotros, nuestro deseo es que este brāhmaŠa, Durvāsā Muni, quede libre del sufrimiento de ser quemado. VERSO 12. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando el rey ofreció oraciones al cakra Sudarśana y al Señor Viṣṇu, el cakra se calmó y dejó de quemar al brāhmaŠa Durvāsā Muni. VERSO 13. Al verse libre del fuego del cakra Sudarśana, Durvāsā Muni, el muy poderoso místico, se sintió completamente satisfecho, de modo que comenzó a alabar las cualidades de Mahārāja Ambarīṣa y le ofreció las más elevadas bendiciones. VERSO 14. Durvāsā Muni dijo: Mi querido rey, hoy he podido comprobar la grandeza de los devotos de la Suprema Personalidad de Dios, pues, a pesar de haberte ofendido, tú has orado por mi buena fortuna. VERSO 15. Nada hay que no puedan hacer, y nada hay que no puedan abandonar aquellos que han alcanzado a la Suprema Personalidad de Dios, el amo de los devotos puros. VERSO 16. Lo imposible no existe para los sirvientes del Señor. Sólo de escuchar Su santo nombre, nos purificamos. VERSO 17. ¡Oh, rey!, has pasado por alto mis ofensas y me has perdonado la vida. Eres tan misericordioso que ahora tengo una gran deuda contigo. VERSO 18. Esperando el regreso de Durvāsā Muni, el rey aún no había comido. Así pues, cuando el sabio regresó, el rey se postró a sus pies de loto, complaciéndole en todo, y le dio de comer suntuosamente. VERSO 19. El rey recibió respetuosamente a Durvāsā Muni, quien, después de comer toda clase de sabrosos alimentos, se sentía tan satisfecho que, con mucho afecto, pidió al rey que comiese también, diciéndole: «Por favor, toma tu almuerzo». VERSO 20. Durvāsā Muni dijo: Mi querido rey, estoy muy complacido contigo. Al principio te consideré un ser humano corriente y acepté tu hospitalidad, pero, más tarde, con mi propia inteligencia he podido darme cuenta de que tú eres el devoto más excelso del Señor. De esa forma, por el simple hecho de verte, tocar tus pies y hablar contigo, me siento complacido y estoy en deuda contigo. VERSO 21. Todas las benditas mujeres de los planetas celestiales cantarán continuamente y sin cesar acerca de tu inmaculado carácter; también en este mundo, la gente cantará tus glorias constantemente. VERSO 22. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, completamente satisfecho, el gran yog… místico Durvāsā pidió permiso al rey y se marchó, glorificándole sin cesar. Siguiendo las rutas del cielo, llegó a Brahmaloka, donde no hay agnósticos ni áridos especuladores filosóficos. VERSO 23. Durvāsā Muni había salido del hogar de Mahārāja Ambarīṣa, y, en espera de su regreso, el rey siguió ayunando durante todo un año, manteniéndose exclusivamente de agua. VERSO 24. Al cabo de un año, cuando Durvāsā Muni regresó, el rey Ambarīṣa le sirvió suntuosamente toda clase de alimentos puros, y no comió mientras no le hubo servido. Cuando el rey vio que el brāhmaŠa Durvāsā se había liberado del gran peligro de ser quemado, se dio cuenta de que, por la gracia del Señor, también él era poderoso, pero no se dio la menor importancia, pues todo lo había hecho el Señor. VERSO 25. Fue así cómo, gracias al servicio devocional, Mahārāja Ambarīṣa, que estaba dotado de muchas cualidades trascendentales, cobró plena conciencia del Brahman, de Paramātmā y de la Suprema Personalidad de Dios, y ofreció un servicio devocional perfecto. Debido a su devoción, el planeta más elevado del mundo material no le parecía mejor que los planetas infernales. VERSO 26. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī siguió: A continuación, debido a lo avanzado de su posición en la vida devocional, Mahārāja Ambarīṣa, que no deseaba seguir enredado en la vida material, se retiró de la vida familiar activa. Después de repartir sus propiedades entre sus hijos, que eran tan cualificados como él, entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque para concentrar su mente por entero en el Señor Vāsudeva. VERSO 27. Todo el que recite esta narración, o simplemente piense en el relato de las actividades de Mahārāja Ambarīṣa, se volverá un devoto puro del Señor, sin duda alguna. VERSO 28. Por la gracia del Señor, aquellos que escuchan las actividades del gran devoto Mahārāja Ambarīṣa alcanzan la liberación o se vuelven devotos sin mayor demora. CAPÍTULO 6. LA CAÍDA DE SAUBHARI MUNI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Ambarīṣa tuvo tres hijos: Vir™pa, Ketumān y ®ambhu. Vir™pa fue padre de Pṛṣadaśva, y Pṛṣadaśva, a su vez, fue padre de Rath…tara. VERSO 2. Rath…tara no tenía hijos, de modo que pidió al gran sabio A‰girā que engendrase hijos para él. A‰girā atendió su petición y engendró hijos en el vientre de la esposa de Rath…tara. Todos ellos nacieron dotados de poder brahmínico. VERSO 3. Por haber nacido de la esposa de Rath…tara, se consideraba que esos hijos pertenecían a la dinastía de Rath…tara; sin embargo, como nacieron del semen de A‰girā, también se les consideraba miembros de la dinastía de A‰girā. De entre toda la progenie de Rath…tara, esos hijos fueron los más importantes, pues, por su nacimiento, se les consideraba brāhmaṇas. VERSO 4. El hijo de Manu fue Ikṣvāku, que nació de las fosas nasales de Manu cuando éste estornudó. El rey Ikṣvāku tuvo cien hijos; de entre ellos destacaron Vikukṣi, Nimi y Daṇḍakā. VERSO 5. Veinticinco de esos cien hijos reinaron en la parte occidental de šryāvarta, en un lugar entre los Himalayas y las montañas Vindhya. Otros veinticinco reinaron al este de šryāvarta, y en el centro reinaron los tres hijos más importantes. Los demás hijos reinaron en otros lugares. VERSO 6. En los meses de enero, febrero y marzo se ofrecen a los antepasados las oblaciones de aṣṭakā-śrāddha. Mientras ofrecía las oblaciones en esa ceremonia śrāddha, que tiene lugar durante la quincena oscura de la Luna, Mahārāja Ikṣvāku ordenó a su hijo Vikukṣi que fuese al bosque y trajese inmediatamente carne pura. VERSO 7. Vikukṣi, el hijo de Ikṣvāku, fue entonces al bosque y mató muchos animales que podían ser ofrecidos como oblación. La fatiga y el hambre, sin embargo, le hicieron olvidar su propósito, de modo que se comió un conejo que había cazado. VERSO 8. Vikukṣi ofreció al rey Ikṣvāku los remanentes de la carne, y el rey se la dio a Vasiṣṭha para que la purificase. Pero Vasiṣṭha, al darse cuenta de que la carne ya había sido probada por Vikukṣi, dijo que no se podía utilizar en la ceremonia śrāddha. VERSO 9. Cuando Vasiṣṭha le informó de lo que su hijo había hecho, el rey Ikṣvāku se enfadó muchísimo, y, por haber violado los principios regulativos, ordenó a Vikukṣi que se marchase del país. VERSO 10. Vasiṣṭha, que era un gran brāhmaŠa erudito, habló a Mahārāja Ikṣvāku acerca de la Verdad Absoluta, y el rey, conforme a sus instrucciones, se entregó a la renuncia. Mahārāja Ikṣvāku siguió los principios de los yog…s, y, tras abandonar el cuerpo material, alcanzó la perfección suprema. VERSO 11. Al saber que su padre había abandonado este mundo, Vikukṣi regresó al país y, una vez coronado rey, gobernó el planeta Tierra y celebró sacrificios para satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios. Más tarde, Vikukṣi fue conocido con el nombre de Saśāda. VERSO 12. El hijo de Saśāda fue Purañjaya, conocido también con los nombres de Indravāha y Kakutstha. Por favor, escucha ahora acerca de las actividades que le hicieron merecedor de esos nombres. VERSO 13. Hace mucho tiempo, hubo una devastadora guerra entre los semidioses y los demonios. Los semidioses habían sido derrotados, pero, gracias a la ayuda de Purañjaya, lograron finalmente la victoria. Así alcanzó el héroe su nombre, Purañjaya, «el que conquistó la morada de los demonios». VERSO 14. Purañjaya estuvo de acuerdo en matar a los demonios, pero con la condición de que Indra fuese su montura. Indra, sin embargo, era orgulloso y no podía aceptar esa condición. Sólo más tarde, cuando Viṣṇu, el Señor Supremo, se lo ordenó, aceptó transformarse en un enorme toro y sirvió de cabalgadura a Purañjaya. VERSOS 15 y 16. Bien protegido con una armadura y deseoso de entrar en combate, Purañjaya se armó con flechas muy afiladas y un arco trascendental; así, entre las alabanzas de los semidioses, montó a lomos del toro [Indra] y se sentó en su giba. Desde entonces se le conoce con el nombre de Kakutstha. Por haberse sentado en el gran toro, Purañjaya, que estaba dotado del poder del Señor Viṣṇu, la Superalma, la Persona Suprema, recibe también el nombre de Indravāha. Rodeado por los semidioses, atacó la morada de los demonios en el oeste. VERSO 17. La batalla entre los demonios y Purañjaya fue muy violenta. En verdad, los cabellos se nos erizan cuando escuchamos acerca de ella. Purañjaya, con sus flechas, envió a la morada de Yamarāja a todos los demonios que fueron lo bastante osados como para hacerle frente. VERSO 18. Para salvarse de las ardientes flechas de Indravāha, que eran como las llamas de la devastación que tiene lugar al final del milenio, los demonios que sobrevivieron a la destrucción de sus ejércitos huyeron rápidamente a sus respectivos hogares. VERSO 19. Después de vencer al enemigo, el santo rey Purañjaya lo entregó todo, incluyendo las riquezas y las esposas del enemigo, a Indra, el portador del rayo. Debido a ello, es famoso con el nombre de Purañjaya. Así, Purañjaya es conocido con distintos nombres en razón de sus distintas actividades. VERSO 20. El hijo de Purañjaya fue Anenā, el hijo de Anenā fue Pṛthu, y el hijo de Pṛthu fue Viśvagandhi. El hijo de Viśvagandhi fue Candra, y el hijo de Candra fue Yuvanāśva. VERSO 21. El hijo de Yuvanāśva fue ®rāvasta, que construyó la ciudad de ®rāvast… Pur…. El hijo de ®rāvasta fue Bṛhadaśva, cuyo hijo fue Kuvalayāśva. De ese modo creció la dinastía. VERSO 22. Para satisfacer al sabio Uta‰ka, el muy poderoso Kuvalayāśva mató al demonio Dhundhu. Para hacerlo, contó con la ayuda de sus veintiún mil hijos. VERSOS 23 y 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, por esa razón, Kuvalayāśva es famoso con el nombre de Dhundhumāra [«el que mató a Dhundhu»]. Sin embargo, el fuego que emanaba de la boca de Dhundhu acabó con todos sus hijos, con excepción de tres. Los supervivientes fueron Dṛḍhāśva, Kapilāśva y Bhadrāśva. De Dṛḍhāśva nació Haryaśva, cuyo hijo se llamó Nikumbha. VERSO 25 El hijo de Nikumbha fue Bahulāśva, el hijo de Bahulāśva fue Kṛśāśva, el hijo de Kṛśāśva fue Senajit, y el hijo de Senajit fue Yuvanāśva. Yuvanāśva no tuvo hijos, de modo que se retiró de la vida familiar y se marchó al bosque. VERSO 26. Yuvanāśva se fue al bosque acompañado de sus cien esposas, pero todos ellos se sentían muy tristes. Los sabios del bosque, sin embargo, se mostraron muy bondadosos con el rey y, con gran cuidado y atención, dieron comienzo a una ceremonia Indra-yajña para que el rey pudiera tener un hijo. VERSO 27. Una noche, sintiendo mucha sed, el rey entró en el recinto de sacrificios, y, cuando vio que todos los brāhmaṇas descansaban, se bebió el agua santificada destinada a su esposa. VERSO 28. Cuando los brāhmaṇas despertaron y vieron el cántaro vacío, preguntaron quién se había bebido el agua destinada a generar un hijo. VERSO 29. Cuando supieron que había sido el rey quien, inspirado por el controlador supremo, se había bebido el agua, los brāhmaṇas exclamaron: «¡Ay!, la providencia es realmente poderosa. Nadie puede hacer frente al poder del Supremo». De ese modo, ofrecieron respetuosas reverencias al Señor. VERSO 30. Algún tiempo después, del lado inferior derecho del abdomen del rey Yuvanāśva nació un niño con todas las características auspiciosas de un poderoso rey. VERSO 31. Deseoso de leche materna, el bebé lloraba tanto que todos los brāhmaṇas se sentían muy desdichados. «¿Quién va a cuidar de este niño?», decían. Finalmente, fue Indra, la deidad adorada en aquel yajña, quien vino a consolar al bebé. «No llores», le dijo. Entonces, poniendo su dedo índice en la boca del bebé, Indra dijo: «Puedes mamar de mí». VERSO 32. Bendecido por los brāhmaṇas, Yuvanāśva, el padre del bebé, no murió. Cuando todo acabó, se sometió a rigurosas austeridades y alcanzó la perfección en aquel mismo lugar. VERSOS 33 y 34. Māndhātā, el hijo de Yuvanāśva, fue el terror de RāvaŠa y otros ladrones y bandidos que eran causa de ansiedad. ¡Oh, rey Parīkṣit!, debido al miedo que les inspiraba, el hijo de Yuvanāśva fue conocido con el nombre de Trasaddasyu. Ese nombre le fue dado por el rey Indra. Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, el hijo de Yuvanāśva fue tan poderoso que, cuando heredó el imperio, gobernó el mundo entero sin que hubiera ningún otro gobernante en las siete islas que lo forman. VERSOS 35 y 36. La Suprema Personalidad de Dios no es diferente de los aspectos auspiciosos de los grandes sacrificios, tales como los elementos que se ofrecen, el canto de himnos védicos, los principios regulativos, el oficiante, los sacerdotes, el resultado del sacrificio, el recinto y el momento en que se celebra. Māndhātā, que conocía los principios de la autorrealización, adoró al Alma Suprema, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, que está situado en el plano trascendental e incluye a todos los semidioses. También fue inmensamente generoso y caritativo con los brāhmaṇas, y de ese modo celebró yajña para adorar al Señor. VERSO 37. Las propiedades de Māndhātā, el hijo de Yuvanāśva, se extendían desde el horizonte en que se divisa el primer resplandor del Sol hasta el lugar por donde se oculta. VERSO 38. Māndhātā engendró tres hijos en el vientre de Bindumat…, la hija de Śaśabindu. Esos hijos fueron Purukutsa, Ambarīṣa, y Mucukunda, un gran yog… místico. Estos tres hermanos tuvieron cincuenta hermanas, todas las cuales aceptaron por esposo al gran sabio Saubhari. VERSOS 39 y 40. Saubhari Ṛṣi realizaba austeridades en el fondo del río Yamunā, pero, al ver a dos peces que se estaban apareando, percibió el placer que se obtiene de la vida sexual, y, bajo el impulso de ese deseo, fue a ver al rey Māndhātā y le pidió una de sus hijas en matrimonio. Como respuesta, el rey dijo: «¡Oh, brāhmaŠa!, yo dejo en manos de mis hijas la elección del esposo que prefieran». VERSOS 41 y 42. Saubhari Muni pensó: Estoy viejo y débil. Tengo el pelo gris, la piel suelta, y un constante temblor de cabeza. Además, soy un yog…. Es natural que no guste a las mujeres. El rey me ha rechazado. Así pues, voy a rehacer mi cuerpo de tal manera que hasta las mujeres celestiales lo deseen. ¿Cómo podrán resistirse entonces las hijas de reyes mundanos? VERSO 43. A continuación, transformado en un joven muy hermoso, Saubhari Muni fue llevado por el mensajero del palacio a las muy opulentas habitaciones de las princesas. Al verle, las cincuenta princesas coincidieron en el deseo de casarse con él, aunque era un sólo hombre. VERSO 44. Las princesas se sintieron tan atraídas por Saubhari Muni que, al poco tiempo, riñeron entre sí. Olvidando todo lazo de afecto fraternal, cada una de ellas decía: «Ese hombre es mío. No está hecho para ti». De ese modo se suscitó una enorme disputa. VERSOS 45 y 46. Puesto que Saubhari Muni era experto en la recitación perfecta de mantras, sus rigurosas austeridades dieron como resultado un hogar opulento, con vestidos, adornos, sirvientas y criados hermosos y bien ataviados, y parques con jardines y lagos de agua clara. En los jardines, fragantes con todo tipo de flores, se escuchaban los trinos de los pájaros y el zumbido de las abejas, coreados por cantores profesionales. El hogar de Saubhari Muni estaba muy bien provisto de lujosas camas, asientos, alhajas y lugares de baño; no faltaban tampoco las cremas de madera de sándalo, los collares de flores y los platos deliciosos. Así, rodeado de la opulencia de su hogar, el muni se ocupó en asuntos familiares con sus numerosas esposas. VERSO 47. Al ver la opulencia de la vida familiar de Saubhari Muni, Māndhātā, el rey de las siete islas que forman el mundo entero, no salía de su asombro. Esto le hizo abandonar el prestigio falso de su posición como emperador del mundo. VERSO 48. Saubhari Muni disfrutó del placer de los sentidos en el mundo material; pero su deseo de placer, como un fuego alimentado con gotas de grasa, ardía sin cesar y nunca acababa de satisfacerle. VERSO 49. Pero un día, sentado en un lugar solitario, Saubhari Muni, que era experto en cantar mantras, reflexionó en la causa de su caída, y halló que no era otra que el haber contemplado las relaciones sexuales de los peces. VERSO 50. ¡Ay de mí!, pese a practicar austeridades, pese a sumergirme en las profundidades del río, y pese a seguir todas las reglas y regulaciones de las personas santas, he perdido los resultados de mis muchas austeridades por el simple hecho de contemplar la vida sexual de esos peces. Todo el mundo debe analizar esta caída y aprender de ella. VERSO 51. La persona que desee liberarse del cautiverio material debe abandonar la compañía de personas atraídas por la vida sexual, y no debe emplear los sentidos en actos externos [tales como ver, escuchar, hablar, caminar, etc.]. Siempre debe permanecer en un lugar solitario, fijando su mente por entero en los pies de loto de la ilimitada Personalidad de Dios. Si, pese a todo, desea compañía, debe relacionarse con personas empeñadas en el mismo esfuerzo. VERSO 52. Al principio estaba solo, entregado a las austeridades del yoga místico, pero más tarde, por contemplar la vida sexual de esos peces, deseé casarme. Fui marido de cincuenta esposas, y en cada una de ellas engendré cien hijos; de ese modo, formé una familia que llegó a los cinco mil descendientes. Por la influencia de las modalidades de la naturaleza material, caí de mi posición y pensé que sería feliz en la vida material. Ahora no veo el fin de mis deseos de disfrute material, ni en esta vida ni en la siguiente. VERSO 53. De ese modo, durante algún tiempo vivió absorto en asuntos de familia, pero más tarde se desapegó del disfrute material. Para renunciar al contacto con la materia, entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque. Sus devotas esposas le siguieron, pues él era el único refugio que tenían. VERSO 54. Una vez en el bosque, Saubhari Muni, que conocía perfectamente la ciencia del ser, se sometió a rigurosas austeridades, y en sus últimos momentos, cuando el fuego de la muerte comenzó a arder, se ocupó por entero en el servicio de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 55. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, gracias al poder espiritual de Saubhari Muni, sus esposas, que observaron el tránsito de su marido hacia la existencia espiritual, lograron entrar también en el mundo espiritual, del mismo modo que las llamas de un fuego se apagan cuando se apaga el fuego de donde proceden. CAPÍTULO 7. DESCENDIENTES DEL REY MšNDHšTš. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El más importante de los hijos de Māndhātā fue el conocido con el nombre de Ambarīṣa, que fue adoptado por su abuelo, Yuvanāśva. El hijo de Ambarīṣa fue Yauvanāśva, y el hijo de Yauvanāśva fue Hār…ta. En la dinastía de Māndhātā, Ambarīṣa, Hār…ta y Yauvanāśva tuvieron muchísima importancia. VERSO 2. Narmadā, la hermana de las serpientes, fue entregada a Purukutsa por sus hermanos. Vāsuki la envió para que se llevase a Purukutsa a las regiones inferiores del universo. VERSO 3. En Rasātala, las regiones inferiores del universo, Purukutsa, dotado de poder por el Señor Viṣṇu, logró acabar con todos los gandharvas que merecieron la muerte. Las serpientes bendijeron a Purukutsa prometiendo que quien recuerde la historia de cómo fue llevado por Narmadā a las regiones inferiores del universo, estará a salvo de todo ataque de serpientes. VERSO 4. El hijo de Purukutsa fue Trasaddasyu, que fue padre de AnaraŠya. El hijo de AnaraŠya fue Haryaśva, el padre de PrāruŠa. PrāruŠa fue padre de Tribandhana. VERSOS 5 y 6. El hijo de Tribandhana fue Satyavrata, famoso con el nombre de Triśańku. Por haber raptado a la hija de un brāhmaŠa en su ceremonia de boda, su padre le maldijo a volverse un caṇḍāla, menos que un śūdra. Más tarde, por la influencia de Viśvāmitra, subió con su mismo cuerpo material al sistema planetario superior, los planetas celestiales, pero el poder de los semidioses le hizo caer de nuevo. Sin embargo, Viśvāmitra, con su poder, detuvo su caída. Aún hoy puede vérsele en el cielo, con la cabeza hacia abajo. VERSO 7. El hijo de Triśańku fue Hariścandra. Hariścandra fue la causa de una disputa entre Viśvāmitra y Vasiṣṭha, que, transformados en aves, lucharon entre sí durante muchos años. VERSO 8. Hariścandra vivía muy triste porque no tenía hijos. Pero un día, por consejo de Nārada, se refugió en VaruŠa y le dijo: «Mi señor, no tengo hijos. ¿Tendrías la bondad de darme uno?». VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Hariścandra pidió a VaruŠa: «Mi señor, si tengo un hijo, te lo ofreceré en un sacrificio para satisfacerte». Cuando Hariścandra dijo esto, VaruŠa contestó: «Que así sea». Gracias a la bendición de VaruŠa, Hariścandra engendró un hijo, al que llamó Rohita. VERSO 10. Cuando el niño nació, VaruŠa fue a ver a Hariścandra y le dijo: «Ya tienes un hijo. Ahora puedes ofrecerme un sacrificio con él». Como respuesta, Hariścandra dijo: «Hasta que no pasan diez días desde su nacimiento, un animal no es apto para ser sacrificado». VERSO 11. Pasados diez días, VaruŠa volvió y dijo a Hariścandra: «Ya puedes ofrecerme el sacrificio». Hariścandra contestó: «El animal no es lo bastante puro hasta que no le salen los dientes. Es entonces cuando puede realizarse el sacrificio». VERSO 12. Cuando el niño ya tenía dientes, VaruŠa volvió y dijo a Hariścandra: «Ahora el animal ya tiene dientes, y tú puedes celebrar el sacrificio». Hariścandra contestó: «Será apto para el sacrificio cuando se le hayan caído todos los dientes». VERSO 13. Cuando al niño se le cayeron los dientes, VaruŠa regresó y dijo a Hariścandra: «Los dientes del animal ya se han caído, y tú puedes celebrar el sacrificio». Pero Hariścandra contestó: «Cuando le hayan salido los nuevos dientes, el animal será lo bastante puro como para sacrificarlo». VERSO 14. Cuando el niño tuvo completa de nuevo su dentadura, VaruŠa fue a ver a Hariścandra y le dijo: «Ya puedes celebrar el sacrificio». Pero Hariścandra le contestó: «¡Oh, rey!, el animal de sacrificio estará purificado cuando sea un kṣatriya capaz de protegerse con un escudo en la lucha contra el enemigo». VERSO 15. Hariścandra estaba, ciertamente, muy apegado a su hijo, y, llevado por ese afecto, pidió al semidiós VaruŠa que esperase. VaruŠa esperó y esperó la llegada del momento adecuado. VERSO 16. Rohita se dio cuenta de que su padre pretendía ofrecerle como animal de sacrificio. Así, para salvarse de la muerte, se armó de arco y flechas y huyó al bosque. VERSO 17. Cuando escuchó que su padre estaba sufriendo de hidropesía a causa de VaruŠa, y que tenía el abdomen muy hinchado, Rohita quiso regresar a la capital, pero el rey Indra se lo prohibió. VERSO 18. El rey Indra aconsejó a Rohita que fuese de peregrinación a diversos lugares sagrados, pues esas actividades son realmente piadosas. Siguiendo su instrucción, Rohita se retiró al bosque por un año. VERSO 19. Fue así como, al final de los años segundo, tercero, cuarto y quinto, cada vez que Rohita quería regresar a la capital, el rey del cielo, Indra, iba a verle en la forma de un anciano brāhmaŠa y le decía que no regresara, repitiendo las mismas palabras que el año anterior. VERSO 20. Entonces, tras seis años de vagar por el bosque, Rohita regresó a la capital de su padre. Compró a Aj…garta su segundo hijo, Śunaḥśepha, y fue a ver a su padre, Hariścandra; tras ofrecerle respetuosas reverencias, le ofreció a Śunaḥśepha para que lo usase como animal en el sacrificio. VERSO 21. En los grandes sacrificios que celebró a continuación, el famoso rey Hariścandra, una personalidad histórica excelsa, sacrificó un hombre y complació a todos los semidioses. De ese modo quedó curada la hidropesía que VaruŠa le había causado. VERSO 22. En aquel gran sacrificio humano, Viśvāmitra fue el sumo sacerdote encargado de ofrecer oblaciones; Jamadagni, un alma perfecta y autorrealizada, tuvo la responsabilidad de cantar los mantras del Yajur Veda, Vasiṣṭha fue el sacerdote brahmínico principal, y el sabio Ayāsya recitó los himnos del Sāma Veda. VERSO 23. El rey Indra, muy complacido con Hariścandra, le regaló una cuadriga de oro. Las glorias de Śunaḥśepha se expondrán cuando se hable del hijo de Viśvāmitra. VERSO 24. El gran sabio Viśvāmitra vio que Mahārāja Hariścandra y su esposa eran fieles a la verdad, clementes y preocupados por la esencia. Debido a ello, les otorgó conocimiento imperecedero para el cumplimiento de la misión humana. VERSOS 25 y 26. Mahārāja Hariścandra purificó, en primer lugar, su mente, que estaba llena de disfrute material, amalgamándola con la tierra. Luego amalgamó la tierra con el agua, el agua con el fuego, el fuego con el aire, y el aire con el cielo. A continuación, amalgamó el cielo con la energía material total, y la energía material total con el conocimiento espiritual. Ese conocimiento espiritual es la comprensión de que nuestro ser es parte del Señor Supremo. Cuando el alma espiritual autorrealizada se ocupa en el servicio del Señor, es eternamente imperceptible e inconcebible. Así establecida en el conocimiento espiritual, se libera por completo del cautiverio material. CAPÍTULO 8. LOS HIJOS DE SAGARA OFENDEN AL SEÑOR KAPILADEVA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: El hijo de Rohita fue Harita, y el hijo de Harita fue Campa, que construyó la ciudad de Campāpur…. El hijo de Campa fue Sudeva, y el hijo de Sudeva fue Vijaya. VERSO 2. El hijo de Vijaya fue Bharuka, el hijo de Bharuka fue Vṛka, y el hijo de Vṛka fue Bāhuka. Los enemigos del rey Bāhuka le despojaron de todos sus bienes, de modo que el rey entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque con su esposa. VERSO 3. Cuando Bāhuka murió, a una edad ya avanzada, una de sus esposas quiso seguir el rito de sat… y morir con él. Sin embargo, Aurva Muni se lo prohibió, pues sabía que estaba embarazada. VERSO 4. Al saber que estaba embarazada, las demás esposas de Bāhuka conspiraron para envenenarle la comida, pero el veneno, en lugar de hacer efecto, salió de su cuerpo junto con el recién nacido. Debido a ello, aquel hijo fue famoso con el nombre de Sagara [«el nacido con veneno»]. Más adelante, Sagara fue coronado emperador. Sus hijos excavaron el lugar conocido con el nombre de Ga‰gāsāgara. VERSOS 5 y 6. Sagara Mahārāja, siguiendo la orden de su maestro espiritual, Aurva, se abstuvo de matar a los incivilizados tālaja‰ghas, yavanas, śakas, haihayas y barbaras. En lugar de matarles, a unos les impuso un vestir descuidado, a otros les afeitó la cabeza pero les permitió llevar bigote, a otros les dejó llevar el pelo suelto, a otros les afeitó parcialmente, a algunos les prohibió el uso de ropa interior, y a otros les prohibió la ropa de vestir. Así, el rey Sagara impuso a cada clan una vestimenta distinta, pero no les mató. VERSO 7. Siguiendo las instrucciones del gran sabio Aurva, Sagara Mahārāja celebró una serie de sacrificios Aśvamedha, y de ese modo satisfizo al Señor Supremo, que es el controlador supremo, la Superalma de todos los sabios eruditos, y el conocedor de todo el conocimiento védico, la Suprema Personalidad de Dios. Pero Indra, el rey del cielo, robó el caballo destinado al sacrificio. VERSO 8. [El rey Sagara tuvo dos esposas, Sumati y Keśinī]. Siguiendo la orden de su padre, los hijos de Sumati, que estaban muy orgullosos de su poder e influencia, salieron en busca del caballo. En su búsqueda, cavaron grandes extensiones de tierra. VERSOS 9 y 10. Cuando iban en dirección nordeste, vieron el caballo cerca del āśrama de Kapila Muni. «Ya tenemos al ladrón del caballo —dijeron—. Helo ahí, con los ojos cerrados. En verdad, es un gran pecador. ¡Muera! ¡Muera!». Con este grito, los sesenta mil hijos de Sagara levantaron sus armas. Pero el sabio, cuando se acercaron a Él, abrió los ojos. VERSO 11. Por la influencia de Indra, el rey del cielo, los hijos de Sagara habían perdido la inteligencia y faltaron al respeto a una gran personalidad. Debido a ello, fueron reducidos a cenizas por el fuego que emanó de sus propios cuerpos. VERSO 12. A veces se argumenta que los hijos del rey Sagara fueron quemados por el fuego que emanó de los ojos de Kapila Muni. Esa afirmación, sin embargo, no cuenta con la aprobación de los grandes eruditos, pues el cuerpo de Kapila Muni se halla plenamente bajo la influencia de la modalidad de la bondad, de modo que no puede manifestar la modalidad de la ignorancia en forma de ira, del mismo modo que el cielo puro no puede ser contaminado por el polvo de la tierra. VERSO 13. Kapila Muni formuló en el mundo material la filosofía sā‰khya, que es una sólida nave para cruzar el océano de la nesciencia. En verdad, la persona deseosa de cruzar el océano del mundo material puede refugiarse en esa filosofía. ¿Cómo podría hacer diferencias entre amigos y enemigos una personalidad tan erudita, situada en el elevado plano trascendental? VERSO 14. Otro hijo de Sagara Mahārāja fue Asamañjasa, que nació de Keśinī, la segunda esposa del rey. El hijo de Asamañjasa fue Aḿśumān, quien siempre estaba ocupado en trabajar por el bien de Sagara Mahārāja, su abuelo. VERSOS 15 y 16. En el pasado, en su vida anterior, Asamañjasa había sido un gran yog… místico, pero la mala compañía le había hecho caer de su excelsa posición. Ahora, en su siguiente vida, había nacido en una familia de la realeza y era jāti-smara, es decir, contaba con el especial privilegio de recordar su vida pasada. Sin embargo, quería hacerse pasar por un malvado, y para ello hacía cosas que la gente consideraba abominables y eran mal vistas por sus familiares. Cuando veía a algún niño jugando en la orilla del río Saray™, lo arrojaba a la parte profunda del río. VERSO 17. Las actividades de Asamañjasa eran tan abominables que su padre renunció al afecto paternal y le exilió. Asamañjasa manifestó entonces su poder místico, resucitando a los niños y mostrándolos al rey y a sus padres. Acto seguido, se fue de Ayodhyā. VERSO 18. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al ver que sus hijos habían vuelto a la vida, los habitantes de Ayodhyā quedaron atónitos. El rey Sagara lamentó muchísimo la ausencia de su hijo. VERSO 19. A continuación, el rey, Mahārāja Sagara, ordenó a su nieto, Aḿśumān, que buscase el caballo. Siguiendo el mismo camino que sus tíos, Aḿśumān acabó por llegar al montón de cenizas, cerca del cual encontró el caballo. VERSO 20. El gran Aḿśumān vio al sabio Kapila, el santo encarnación de Viṣṇu, sentado cerca del caballo. Aḿśumān Le ofreció respetuosas reverencias, unió las manos y Le ofreció oraciones concentrando toda su atención. VERSO 21. Aḿśumān dijo: Mi Señor, ni siquiera el Señor Brahmā ha podido hasta hoy entender Tu posición, que está muy fuera de su alcance, ni con la meditación ni con la especulación mental. ¿Qué puede decirse entonces de quienes, como nosotros, hemos sido creados por Brahmā con formas de semidioses, seres humanos, aves o mamíferos? Nuestra ignorancia es completa. ¿Cómo podemos conocerte a Ti, que eres la Realidad Trascendental? VERSO 22. Mi Señor, Tú estás plenamente situado en el corazón de todos, pero las entidades vivientes, cubiertas por el cuerpo material, no pueden verte, pues se hallan bajo la influencia de la energía externa, dirigida por las tres modalidades de la naturaleza material. Con la inteligencia cubierta por sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa, solamente pueden ver las acciones y reacciones de esas tres modalidades de la naturaleza material. Debido a las acciones y reacciones de la modalidad de la ignorancia, las entidades vivientes, tanto si están despiertas como si duermen, sólo pueden ver las obras de la naturaleza material, pero no pueden ver a Tu Señoría. VERSO 23. ¡Oh, mi Señor!, los sabios liberados de la influencia de las tres modalidadesde la naturaleza material —sabios tales como los cuatro Kumāras [Sanat, Sanaka, Sanandana y Sanātana]— pueden pensar en Ti, que eres conocimiento concentrado. ¿Pero cómo puede pensar en Ti una persona ignorante como yo? VERSO 24. ¡Oh, Señor completamente apacible!, aunque la naturaleza material, las actividades fruitivas, y sus consecuentes nombres y formas materiales son creación Tuya, su influencia no Te afecta. Por consiguiente, Tu nombre trascendental es diferente de los nombres materiales, y Tu forma es diferente de las formas materiales. Tú adoptas una forma semejante a un cuerpo material sólo para darnos instrucciones como las que nos ofreces en la Bhagavad-g…tā, pero, en realidad, Tú eres la persona suprema original. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 25. ¡Oh, mi Señor!, en este mundo, que es creación de Tu māyā, aquellos que tienen el corazón confundido por la influencia de la lujuria, la codicia, la envidia y la ilusión, sólo se sienten atraídos por la falsa ilusión de la vida en el hogar. Apegados al hogar, la esposa y los hijos, vagan perpetuamente por el mundo material. VERSO 26. ¡Oh, Superalma de todas las entidades vivientes!, ¡oh, Personalidad de Dios!, por el simple hecho de verte, me he liberado de todos los deseos de disfrute, que son la causa básica de la ilusión insuperable y del cautiverio en el mundo material. VERSO 27. ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de que Aḿśumān glorificase al Señor de esta forma, el gran sabio Kapila, la poderosa encarnación de Viṣṇu, Se mostró muy misericordioso con él y le explicó la senda del conocimiento. VERSO 28. La Personalidad de Dios dijo: Mi querido Aḿśumān, ése es el animal de sacrificio que busca tu abuelo. Llévatelo, por favor. En cuanto a tus antepasados, que han sido reducidos a cenizas, sólo podrán ser liberados con agua del Ganges. No hay otra manera. VERSO 29. A continuación, Aḿśumān caminó alrededor de Kapila Muni y Le ofreció respetuosas reverencias, postrando su cabeza. Tras satisfacerle por completo de esta forma, Aḿśumān regresó con el caballo del sacrificio; con ese caballo, Mahārāja Sagara celebró las restantes ceremonias rituales. VERSO 30. Tras dejar en manos de Aḿśumān la responsabilidad del reino, y de ese modo liberarse de la ansiedad y del cautiverio material en todas sus formas, Sagara Mahārāja, actuando conforme a las indicaciones de Aurva Muni, alcanzó el destino supremo. CAPÍTULO 9. LA DINASTÍA DE AḾŚUMĀN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al igual que su abuelo, el rey Aḿśumān también realizó austeridades durante mucho tiempo. Sin embargo, la muerte le llegó sin haber logrado traer el Ganges al mundo material. VERSO 2. Como el propio Aḿśumān, tampoco Dil…pa, su hijo, logró traer el Ganges al mundo material. A su debido tiempo, Dil…pa también fue víctima de la muerte. Su hijo, Bhag…ratha, se sometió entonces a unas austeridades muy rigurosas para traer el Ganges a este mundo. VERSO 3. Madre Ganges apareció ante el rey Bhag…ratha y le dijo: «Estoy muy satisfecha con tus austeridades, y dispuesta a darte las bendiciones que desees». Al escuchar esas palabras de madre Ganges [Ga‰gādev…], el rey postró su cabeza ante ella y le explicó su deseo. VERSO 4. Madre Ganges contestó: La caída de mis aguas desde el cielo a la superficie del planeta Tierra será, sin duda alguna, muy violenta. ¿Quién contendrá esa fuerza? Si nadie me sostiene, atravesaré la superficie de la Tierra y descenderé hasta Rasātala, en la zona del universo en que se encuentran los Pātālas. VERSO 5. ¡Oh, rey!, yo no deseo descender al planeta Tierra, pues la gente se bañará en mis aguas para purificarse de las reacciones de sus actos pecaminosos. Cuando todas esas reacciones pecaminosas se acumulen en mí, ¿cómo me liberaré de ellas? Debes considerar todo esto con detenimiento. VERSO 6. Bhag…ratha dijo: Las personas que han alcanzado la santidad en virtud de su servicio devocional se hallan de hecho en la orden de renuncia, libres de deseos materiales. Esos devotos puros, expertos en seguir los principios regulativos mencionados en los Vedas, siempre manifiestan un comportamiento glorioso y puro, y pueden liberar a todas las almas caídas. Al bañarse en tus aguas, esos devotos puros neutralizarán, sin duda alguna, las reacciones pecaminosas debidas a las demás personas, pues siempre llevan en lo más profundo del corazón a la Suprema Personalidad de Dios, que puede destruir todas las reacciones pecaminosas. VERSO 7. Como una tela formada con hilos que se entrecruzan a lo largo y a lo ancho, este universo, en toda su latitud y longitud, está bajo el control de las diversas potencias de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor ®iva es la encarnación del Señor, de modo que representa a la Superalma en el alma corporificada. Él puede sostener sobre su cabeza tus poderosas olas. VERSO 8. Tras decir esto, Bhag…ratha realizó austeridades para satisfacer al Señor ®iva. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor ®iva pronto se sintió satisfecho con Bhag…ratha. VERSO 9. Cuando el rey Bhag…ratha acudió al Señor ®iva para pedirle que contuviese las violentas olas del Ganges, el Señor ®iva aceptó su propuesta diciendo: «Que así sea». Entonces, con gran atención, sostuvo el Ganges sobre su cabeza, pues el agua del Ganges, que ha emanado de los pies de Viṣṇu, es purificadora. VERSO 10. Bhag…ratha, el gran rey santo, llevó el Ganges, que puede liberar a todas las almas caídas, hasta el lugar de la Tierra en que los cuerpos de sus antepasados habían quedado reducidos a cenizas. VERSO 11. Guiada por la veloz cuadriga de Bhag…ratha, madre Ganges purificó muchos países hasta llegar a las cenizas de los antepasados de Bhag…ratha, los hijos de Sagara, que, de ese modo, fueron salpicados con sus aguas. VERSO 12. Por haber ofendido a una gran personalidad, los hijos de Sagara fueron reducidos a cenizas por el calor de sus propios cuerpos. Pero, por el simple hecho de ser salpicados con agua del Ganges, todos ellos merecieron entrar en los planetas celestiales. ¿Qué puede decirse entonces de quienes utilizan el agua de madre Ganges para adorarla? VERSO 13. El simple contacto del agua del Ganges con las cenizas de sus cuerpos quemados bastó para que los hijos de Sagara Mahārāja se elevasen a los planetas celestiales. ¿Qué puede decirse entonces del devoto que adora a madre Ganges fielmente, con un voto firme? Apenas podemos imaginar el beneficio que obtiene. VERSO 14. Madre Ganges emana del dedo del pie de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, y debido a ello puede liberarnos del cautiverio material. Por esa razón, lo que ahora hemos explicado acerca de ella no tiene nada de extraordinario. VERSO 15. Los grandes sabios, completamente liberados de los deseos de disfrute material, consagran su mente por entero al servicio del Señor. Esas personas se liberan del cautiverio material sin dificultad, y se sitúan en el plano trascendental, adquiriendo así la cualidad espiritual del Señor. Ésa es la gloria de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 16 y 17. Bhag…ratha tuvo un hijo llamado ®ruta, cuyo hijo fue Nābha. Este hijo, que no es el mismo Nābha de quien se habló anteriormente, fue padre de Sindhudv…pa; de Sindhuv…pa nació Ayutāyu, y de Ayutāyu, ¬t™parŠa, el amigo de Nalarāja. ¬t™parŠa enseñó a Nalarāja el arte del juego, y Nalarāja dio lecciones a ¬t™parŠa acerca de la doma y crianza de caballos. El hijo de ¬t™parŠa fue Sarvakāma. VERSO 18. Sarvakāma tuvo un hijo llamado Sudāsa, cuyo hijo, Saudāsa, fue el esposo de Damayant…. Saudāsa recibe a veces los nombres de Mitrasaha o Kalmāṣapāda. Debido a sus malas acciones, Mitrasaha no tuvo hijos y fue maldecido por Vasiṣṭha a convertirse en caníbal [rākṣasa]. VERSO 19. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, ®ukadeva Gosvāmī!, Saudāsa era una gran alma; ¿por qué le maldijo su maestro espiritual, Vasiṣṭha? Deseo saberlo. Si no es un tema confidencial, explícamelo, por favor. VERSOS 20 y 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cierto día, Saudāsa se marchó a vivir al bosque; allí mató a un caníbal [rākṣasa], pero perdonó y dejó libre a su hermano. Éste, sin embargo, decidió vengarse. Con la idea de hacer mal al rey, entró en palacio como cocinero, y un día en que el rey había invitado a cenar a Vasiṣṭha Muni, su maestro espiritual, el cocinero rākṣasa le sirvió carne humana. VERSO 22. Al examinar el alimento que le habían servido, Vasiṣṭha Muni, en virtud de su poder místico, se dio cuenta de que no era comestible, pues era carne de ser humano. Muy enfadado, Vasiṣṭha maldijo a Saudāsa a volverse un caníbal. VERSOS 23 y 24. Cuando comprendió que no había sido el rey, sino el rākṣasa, quien le había servido carne humana, Vasiṣṭha inició un período de doce años de austeridades para purificarse por haber maldecido al rey, que era inocente. Mientras tanto, el rey Saudāsa tomó agua, cantó el śapa-mantra y se dispuso a maldecir a Vasiṣṭha, pero su esposa, Madayant…, se lo prohibió. El rey vio entonces que las diez direcciones, el cielo y la superficie del globo estaban llenos por todas partes de entidades vivientes. VERSO 25. De esa forma, Saudāsa adquirió las tendencias de un antropófago; en su pierna izquierda apareció una mancha negra, que le hizo merecer el nombre de Kalmāṣapāda. Cierto día, el rey Kalmāṣapāda en el bosque vio a una pareja brāhmaŠa que realizaban el acto sexual. VERSOS 26 y 27. Muy hambriento, y bajo la influencia de sus tendencias rākṣasas, el rey Saudāsa apresó al brāhmaŠa. La pobre mujer, la esposa del brāhmaŠa, dijo entonces al rey: ¡Oh, héroe!, tú no eres un caníbal de verdad; eres uno de los descendientes de Mahārāja Ikṣvāku. Eres un gran luchador, el esposo de Madayant…. No debes cometer este acto irreligioso. Yo deseo tener un hijo. Por favor, devuélveme a mi esposo, que todavía no me ha fecundado. VERSO 28. ¡Oh, rey!, ¡oh, héroe!, el cuerpo humano es para obtener beneficios universales. Si lo matas antes de tiempo, acabas también con todos los beneficios de la vida humana. VERSO 29. Él es un brāhmaŠa erudito, muy cualificado, que se dedica a la práctica de austeridades, con un ardiente deseo de adorar al Señor Supremo, la Superalma que vive en lo más hondo del corazón de todas las entidades vivientes. VERSO 30. Mi señor, tú eres perfectamente consciente de los principios religiosos. Del mismo modo que no se espera que un padre mate a su hijo, este brāhmaŠa debería recibir tu protección, y no morir en tus manos. ¿Por qué tendría que matarle un rājarṣi como tú? VERSO 31. Eres bien conocido y adorado en círculos eruditos. ¿Cómo te atreves a matar a este brāhmaŠa, que es una persona santa, libre de pecado y bien versada en el conocimiento védico? Matarle sería como destruir el embrión dentro del vientre o matar a una vaca. VERSO 32. Sin mi esposo, yo no puedo vivir ni por un momento. Si quieres devorar a mi esposo, mejor sería que me comieses antes a mí, pues sin él seré como un cadáver. VERSO 33. Condenado por la maldición de Vasiṣṭha, el rey Saudāsa devoró al brāhmaŠa como un tigre que devora a su presa. Ni siquiera las lastimeras palabras y los lamentos de la esposa del brāhmaŠa lograron conmoverle. VERSO 34. Abrumada de dolor y lamentación, la casta esposa del brāhmaŠa vio cómo el caníbal devoraba a su esposo, que había estado a punto de emitir semen. Entonces, llena de rabia, la mujer maldijo al rey. VERSO 35. ¡Oh, necio pecador!, por haberte comido a mi esposo cuando yo sentía inclinación sexual y deseaba la semilla de un hijo, también yo te veré morir cuando trates de descargar tu semen en tu esposa. En otras palabras, tan pronto como intentes la unión sexual con tu esposa, morirás. VERSO 36. Con estas palabras, la esposa del brāhmaŠa maldijo al rey Saudāsa, conocido con el nombre de Mitrasaha. Después, deseosa de reunirse con su esposo, entró en el fuego en que quemaba sus huesos y partió con él rumbo al mismo destino. VERSO 37. Pasados doce años, cuando el rey Saudāsa se liberó de la maldición de Vasiṣṭha, quiso tener relaciones sexuales con su esposa. Sin embargo, tuvo que abstenerse, pues la reina le recordó la maldición de la brāhmaŠ…. VERSO 38. Advertido de ese modo, el rey renunció a la felicidad que pudieran depararle las relaciones sexuales y, por designio del destino, no tuvo hijos. Más tarde, con el permiso del rey, el gran santo Vasiṣṭha engendró un hijo en el vientre de Madayant…. VERSO 39. Madayant… llevó el niño en el vientre durante siete años sin dar a luz, hasta que Vasiṣṭha provocó el parto golpeándole el abdomen con una piedra. Debido a ello, el niño recibió el nombre de Aśmaka [«el hijo nacido de una piedra»]. VERSO 40 De Aśmaka nació Bālika, que fue conocido con el nombre de Nār…kavaca [«el que es protegido por mujeres»], porque se salvó de la ira de Paraśurāma gracias a que estaba rodeado de mujeres. Cuando Paraśurāma destruyó a todos los kṣatriyas, Bālika fue el progenitor de más kṣatriyas. Por ello se le conoce con el nombre de M™laka, «la raíz de la dinastía kṣatriya». VERSO 41. Bālika tuvo un hijo llamado Daśaratha; Daśaratha tuvo un hijo llamado Aiḍaviḍi, y de Aiḍaviḍi nació el rey Viśvasaha. El hijo del rey Viśvasaha fue el famoso Mahārāja Kha˜vā‰ga. VERSO 42. El rey Kha˜vā‰ga era invencible en el combate. A pedido de los semidioses, se unió a ellos para luchar contra los demonios, y salió victorioso. Cuando los semidioses, muy complacidos, quisieron darle una bendición, el rey preguntó cuánto tiempo iba a vivir. Entonces le informaron de que no le quedaba más que un instante de vida. De inmediato, el rey abandonó el palacio y regresó a su propia morada, donde consagró su mente por entero a los pies de loto del Señor. VERSO 43. Mahārāja Kha˜vā‰ga pensó: Ni mi propia vida me es más querida que la cultura brahmínica y los brāhmaṇas, a quienes mi familia adora. ¿Qué puedo decir entonces de mi reino, mis tierras, mi esposa, mis hijos y mi opulencia? Nada hay que me sea tan querido como los brāhmaṇas. VERSO 44. Ni siquiera en la infancia me sentí atraído por las cosas insignificantes o los principios irreligiosos. Nunca encontré nada más trascendente que la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 45. Los semidioses, quienes dirigen los tres mundos, estaban dispuestos a darme cualquier bendición que pudiera desear, pero yo no he querido sus bendiciones, pues quien me interesa es la Suprema Personalidad de Dios, el creador de todo cuanto existe en el mundo material. La Suprema Personalidad de Dios me atrae más que todas las bendiciones materiales. VERSO 46. Los semidioses gozan del privilegio de estar situados en el sistema planetario superior, pero, aun así, las condiciones materiales agitan su mente, su inteligencia y sus sentidos. Pese a su elevada posición, ni siquiera ellos logran comprender a la Suprema Personalidad de Dios, que está situado eternamente en lo más profundo del corazón. ¿Qué puede decirse entonces de quienes, como los seres humanos, tenemos menos facilidades? VERSO 47. Así pues, ahora debo abandonar mi apego por las cosas creadas por la energía externa de la Suprema Personalidad de Dios. Debo ocuparme en pensar en el Señor y, de ese modo, entregarme a Él. La creación material, obra de la energía externa del Señor, es como una de esas ciudades imaginarias que se evoca en una montaña o en el bosque. Aunque ese apego y esa atracción por lo material son naturales en el alma condicionada, es necesario abandonar ese apego y entregarse a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 48. Valiéndose de su inteligencia, muy madura en el servicio del Señor, Mahārāja Kha˜vā‰ga abandonó la identificación falsa con el cuerpo, que está lleno de ignorancia, y, tras alcanzar su posición original de servidumbre eterna, se ocupó en el servicio del Señor. VERSO 49. La Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, Kṛṣṇa, es muy difícil de entender para los hombres de poca inteligencia que Le consideran vacío e impersonal, pues Él no es así. Sólo los devotos puros entienden al Señor y cantan Sus glorias. CAPÍTULO 10. LOS PASATIEMPOS DE RšMACANDRA, EL SEÑOR SUPREMO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Mahārāja Kha˜vā‰ga fue D…rghabāhu, cuyo hijo fue el célebre Mahārāja Raghu. De Mahārāja Raghu nació Aja, y de Aja nació Mahārāja Daśaratha, la gran personalidad. VERSO 2. En respuesta a las oraciones de los semidioses, la Suprema Personalidad de Dios, la Verdad Absoluta en persona, hizo Su advenimiento acompañado de Su expansión y de las expansiones de Su expansión. Sus santos nombres fueron Rāma, Lakṣmaṇa, Bharata y ®atrughna. Estas famosas encarnaciones aparecieron en cuatro formas, como hijos de Mahārāja Daśaratha. VERSO 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, las trascendentales actividades del Señor Rāmacandra han sido narradas por grandes personas santas que han visto la verdad. Como tú ya has escuchado muchas veces la historia del Señor Rāmacandra, el esposo de madre S…tā, mi relato de esos pasatiempos será breve. Escucha, por favor. VERSO 4. Para sostener la promesa de Su padre, el Señor Rāmacandra no dudó en abandonar la posición de rey y, en compañía de Su esposa, madre S…tā, anduvo errante de bosque en bosque con Sus pies de loto, tan delicados que hasta el contacto de las manos de S…tā les era áspero e intolerable. Le acompañaron también Hanumān, el rey de los monos [u otro mono, Sugr…va], y Su hermano menor, el Señor Lakṣmaṇa, quienes Le aliviaban de las fatigas del bosque. Por haber desfigurado a ®™rpaŠakhā cortándole la nariz y las orejas, el Señor Se vio separado de madre S…tā. Debido a ello Se enfadó mucho, y el océano, aterrorizado por el movimiento de Sus cejas, Le permitió construir un puente para cruzarlo. A continuación, el Señor entró en el reino de RāvaŠa para matarle, como un incendio que devora un bosque. Que el Señor Supremo, Rāmacandra, nos brinde plena protección. VERSO 5. En el recinto del sacrificio celebrado por Viśvāmitra, el Señor Rāmacandra, el rey de Ayodhyā, mató a muchos demonios, rākṣasas y hombres incivilizados que merodeaban por la noche, cubiertos por la modalidad de la oscuridad. Que el Señor Rāmacandra, que mató a esos demonios en presencia de Lakṣmaṇa, tenga la bondad de darnos protección. VERSOS 6 y 7. ¡Oh, rey!, los pasatiempos del Señor Rāmacandra fueron maravillosos, como los de un bebé elefante. Él rompió el arco del Señor ®iva ante los héroes de este mundo, en la asamblea convocada para que madre S…tā eligiese esposo. El arco era tan pesado que se necesitaron trescientos hombres para transportarlo, pero el Señor Rāmacandra lo dobló, tensó la cuerda y lo partió por la mitad con la misma facilidad con que un bebé elefante parte una caña de azúcar. De ese modo, el Señor obtuvo la mano de madre S…tā, que poseía Sus mismas cualidades trascendentales en cuanto a forma, belleza, comportamiento, edad y naturaleza. En verdad, ella era la diosa de la fortuna que reposa eternamente en el pecho del Señor. Cuando el Señor Rāmacandra regresaba, después de conquistar a S…tā en la asamblea de pretendientes, Paraśurāma Le salió al paso. Paraśurāma estaba muy orgulloso de haber liberado a la Tierra de la orden monárquica en veintiún ocasiones, pero el Señor, que actuaba como un kṣatriya de la orden monárquica, le derrotó. VERSO 8. Cumpliendo la orden de Su padre, que se vio atado por una promesa hecha a su esposa, el Señor Rāmacandra dejó atrás Su reino, con Sus opulencias, Sus amigos y bienquerientes, Su residencia, y todo lo que poseía, y, del mismo modo que un alma liberada renuncia a la vida, Se marchó al bosque con S…tā. VERSO 9. Mientras vivía en el bosque, soportando muchas dificultades, el Señor Rāmacandra, que siempre llevaba Su invencible arco y Sus flechas, desfiguró a la hermana de RāvaŠa, que estaba contaminada de deseos lujuriosos, cortándole la nariz y las orejas; además mató a sus catorce mil amigos rākṣasas, encabezados por Khara, Triśira y Dūṣaṇa. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando RāvaŠa, que tenía sobre los hombros diez cabezas, oyó hablar de los hermosos y atractivos rasgos de S…tā, su mente se agitó con deseos lujuriosos y decidió raptarla. Para alejar al Señor Rāmacandra de Su āśrama, RāvaŠa envió a Mār…ca en la forma de un ciervo dorado; al ver aquel maravilloso ciervo, el Señor Rāmacandra dejó Su āśrama y lo siguió, y finalmente lo mató con una afilada flecha, del mismo modo que el Señor ®iva mató a Dakṣa. VERSO 11. Aprovechando que Rāmacandra se había adentrado en el bosque y Lakṣmaṇa estaba también ausente, RāvaŠa, el peor de los rākṣasas, raptó a S…tādev…, la hija del rey de Videha, del mismo modo que el tigre caza a las indefensas ovejas aprovechando la ausencia del pastor. El Señor Rāmacandra anduvo entonces por el bosque con Su hermano Lakṣmaṇa, con la actitud desesperada de quien ha perdido a su esposa. De ese modo, con Su ejemplo personal, mostró la condición de la persona apegada a las mujeres. VERSO 12. El Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto son adorados por el Señor Brahmā y el Señor ®iva, había adoptado la forma de un ser humano. Después de celebrar la ceremonia funeraria de Ja˜āyu, que fue matado por RāvaŠa, el Señor mató al demonio Kabandha y, tras hacer amistad con los jefes de los monos, mató a Vāli y organizó la liberación de madre S…tā. Entonces partió hacia la playa, a orillas del océano. VERSO 13. Una vez en la playa, el Señor Rāmacandra ayunó durante tres días, esperando la llegada de la personificación del océano. Como el océano no hacía acto de presencia, el Señor manifestó Sus pasatiempos de ira y, con una simple mirada que lanzó al mar, todas las entidades vivientes que lo habitaban se agitaron llenas de miedo. Fue entonces cuando el océano en persona, muy asustado, se presentó ante el Señor Rāmacandra con todos los útiles necesarios para adorarle. Postrándose a los pies de loto del Señor, la personificación del mar dijo lo siguiente. VERSO 14. ¡Oh, Persona Suprema, que estás en todas partes!, somos tan torpes que no hemos entendido quién eres; ahora, sin embargo, sabemos que Tú eres la Persona Suprema, el amo del universo entero, la Personalidad de Dios original e inmutable. Los semidioses viven hechizados por la modalidad de la bondad, los prajāpatis por la modalidad de la pasión, y el señor de los fantasmas por la modalidad de la ignorancia, pero Tú eres el amo de todas esas cualidades. VERSO 15. Mi Señor, puedes hacer de mis aguas lo que desees; puedes pasar por encima de ellas e ir a la morada de RāvaŠa, la gran fuente de llanto y perturbación para los tres mundos. Aunque es hijo de Viśravā, es despreciable como la orina. Por favor, ve a matarle y recupera a Tu esposa, S…tādev…. ¡Oh, gran héroe!, aunque mis aguas no suponen ningún obstáculo a Tu expedición a La‰kā, Te ruego que construyas un puente sobre ellas para así propagar Tu fama trascendental. Al ver esa extraordinaria y maravillosa proeza de Tu Señoría, en el futuro todos los grandes héroes y reyes Te glorificarán. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de construir un puente sobre el mar, lanzando al agua los picos de las montañas cuyos árboles y vegetación habían sido bien sacudidos por las manos de los grandes monos, el Señor Rāmacandra fue a La‰kā para liberar a S…tādev… de las garras de RāvaŠa. Con las indicaciones y la ayuda de Vibhīṣaṇa, el hermano de RāvaŠa, el Señor y el ejército de los monos, mandado por Sugr…va, N…la y Hanumān, entraron en el reino de RāvaŠa, La‰kā, que ya Hanumān había incendiado. VERSO 17. Cuando entraron en La‰ka, los soldados monos, guiados por jefes tales como Sugr…va, N…la y Hanumān, ocuparon todas las casas de recreo, los graneros, los almacenes de tesoros, los portales de los palacios, las puertas de la ciudad, las casas de asamblea, las fachadas de los palacios e incluso los palomares. Con todas las encrucijadas, los estrados, las banderas y las vasijas doradas de sus cúpulas destruidos, la ciudad de La‰ka parecía un río agitado por una manada de elefantes. VERSO 18. Al ver los trastornos causados por el ejército de monos, RāvaŠa, el señor de los rākṣasas, llamó a Nikumbha, Kumbha, Dhūmrākṣa, Durmukha, Surāntaka, Narāntaka y otros rākṣasas, junto con su hijo Indrajit. Seguidamente llamó a Prahasta, Atikāya, Vikampana y, por último, a KumbhakarŠa, incitando a todos sus seguidores a luchar contra los enemigos. VERSO 19. El Señor Rāmacandra, rodeado por Lakṣmaṇa y soldados monos tales como Sugr…va, Hanumān, Gandhamāda, N…la, A‰gada, Jāmbavān y Panasa, atacó a los soldados rākṣasas, que estaban perfectamente equipados con armas invencibles, tales como espadas, lanzas, arcos, prāsas, ṛṣṭis, flechas śakti, khaḍgas y tomaras. VERSO 20. A‰gada y los demás generales de los ejércitos de Rāmacandra se enfrentaron a los elefantes, la infantería, los caballos y las cuadrigas del enemigo, y lanzaron contra ellos grandes árboles, picos de montaña, mazas y flechas. De ese modo, los soldados del Señor Rāmacandra mataron a los soldados de RāvaŠa, que habían perdido toda su buena fortuna desde que RāvaŠa provocó la ira de madre S…tā. VERSO 21. Viendo que había perdido a sus soldados, RāvaŠa, el rey de los rākṣasas, se puso muy furioso. Entonces montó en su avión, decorado con flores, y avanzó hacia el Señor Rāmacandra, que le esperaba en la refulgente cuadriga que Le había traído Mātali, el auriga de Indra. Con sus afiladas flechas, RāvaŠa atacó al Señor Rāmacandra. VERSO 22. El Señor Rāmacandra dijo a RāvaŠa: Eres el más abominable de los caníbales. En verdad, eres como su excremento. Eres como un perro que roba comida de la cocina cuando el dueño no está en casa, pues te aprovechaste de Mi ausencia para raptar a Mi esposa, S…tādev…. Por eso, voy a castigarte del mismo modo que Yamarāja castiga a los pecadores. Eres la persona más despreciable, pecadora y desvergonzada. Por eso Yo, el que nunca fracasa en Sus empeños, voy a castigarte hoy mismo. VERSO 23. Después de reñir a RāvaŠa con estas palabras, el Señor Rāmacandra armó Su arco con una flecha, la apuntó contra RāvaŠa y se la disparó. La flecha atravesó el corazón de RāvaŠa como un rayo. Al ver aquello, un estruendoso clamor se levantó entre los seguidores de RāvaŠa, que gritaban: «¡Oh, no!, ¡oh, no!, ¿qué ha ocurrido?, ¿qué ha ocurrido?», mientras RāvaŠa, vomitando sangre por sus diez bocas, caía de su avión, del mismo modo que una persona piadosa cae de los planetas celestiales a la Tierra cuando se agotan los resultados de sus actividades piadosas. VERSO 24. A continuación, todas las mujeres cuyos esposos habían muerto en el campo de batalla salieron de La‰kā acompañando a Mandodar…, la esposa de RāvaŠa. Llorando sin cesar, se acercaron a los cuerpos inertes de RāvaŠa y los demás rākṣasas. VERSO 25. Llenas de aflicción por sus esposos, que habían caído bajo las flechas de Lakṣmaṇa, las mujeres se golpeaban el pecho y abrazaban a sus maridos. Sus llantos y sus lastimeras voces conmovían a todos. VERSO 26. ¡Oh, mi señor!, ¡oh, amo!, tú representabas el sufrimiento para muchos otros, y por ello te llamabas RāvaŠa. Pero ahora has sido vencido, y contigo, también nosotras, pues, sin ti, el estado de La‰kā ha sido conquistado por el enemigo. ¿En quién va a refugiarse ahora? VERSO 27. ¡Oh, tú, que fuiste tan afortunado!, bajo la influencia de los deseos lujuriosos, no pudiste entender la influencia de madre S…tā. Ahora, debido a su maldición, has sido matado por el Señor Rāmacandra, y esto es todo lo que queda de ti. VERSO 28. ¡Oh, placer de la dinastía rākṣasa!, por tu culpa, el estado de La‰kā, y también nosotras mismas, nos hemos quedado sin protector. Con tus actos has logrado que tu cuerpo sea pasto de los buitres, y que tu alma merezca el infierno. VERSO 29. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vibhīṣaṇa, el hermano piadoso de RāvaŠa, celebró entonces las ceremonias funerarias prescritas para salvar a sus familiares del descenso al infierno. Hizo esto con la aprobación del Señor Rāmacandra, el rey de Kosala, de quien era devoto. VERSO 30. A continuación, el Señor Rāmacandra encontró a S…tādev… sentada en una pequeña choza bajo el árbol Siḿśapā en un bosque de árboles aśoka. Debido al sufrimiento de verse separada de Él, estaba muy débil y delgada. VERSO 31. Al ver a Su esposa en aquel estado, el Señor Rāmacandra sintió muchísima compasión. La felicidad que ella sintió al ver ante sí a su amado Rāmacandra fue inmensa, y se reflejó en su boca de loto. VERSO 32. Después de dar a Vibhīṣaṇa el poder de gobernar a la población rākṣasa de La‰kā durante todo un kalpa, el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios [Bhagavān], sentó a S…tādev… en un avión decorado con flores en el que, a continuación, subió Él también. Cumplido ya Su período de destierro en el bosque, el Señor regresó a Ayodhyā acompañado por Hanumān, Sugr…va y Su hermano Lakṣmaṇa. VERSO 33. Antes de entrar en Ayodhyā, el Señor Rāmacandra fue agasajado por los miembros de la orden principesca, quienes derramaron sobre Su cuerpo una lluvia de hermosas y fragantes flores, mientras grandes personalidades como el Señor Brahmā y otros semidioses glorificaban, llenos de alegría, las actividades del Señor. VERSO 34. Ya en Ayodhyā, el Señor Rāmacandra supo que, en Su ausencia, Su hermano Bharata sólo había comido cebada hervida en orina de vaca, vestía Su cuerpo con cortezas de árbol, llevaba todo el cabello enmarañado y dormía en una esterilla de kuśa. Todo esto causó un gran pesar al muy misericordioso Señor. VERSOS 35, 36, 37 y 38. Cuando el Señor Bharata supo que el Señor Rāmacandra regresaba a la capital, Ayodhyā, inmediatamente Se puso sobre la cabeza las sandalias de madera del Señor y salió de Su campamento en Nandigrāma. El Señor Bharata iba acompañado de ministros, sacerdotes y otros ciudadanos respetables; llevaba además músicos profesionales que hacían sonar agradables vibraciones musicales y brāhmaṇas eruditos que cantaban en voz alta los himnos védicos. Detrás desfilaban las cuadrigas, tiradas por hermosos caballos con riendas y arneses tejidos en oro y adornadas con estandartes de brocado de oro y otras banderas de distintos tamaños y motivos. Había muchos soldados con armaduras doradas, sirvientes que llevaban nueces de betel y muchas prostitutas hermosas y bien conocidas. Otros muchos sirvientes venían a pie, con una sombrilla, camaras, distintos tipos de piedras preciosas y otros artículos propios de una recepción real. Con esta comitiva, el corazón suavizado por el éxtasis y los ojos llenos de lágrimas, el Señor Bharata Se acercó al Señor Rāmacandra y Se postró a Sus pies de loto rebosante de amor extático. VERSOS 39 y 40. Tras ofrecer al Señor Rāmacandra Sus sandalias de madera, el Señor Bharata Se puso en pie, con las manos juntas y los ojos llenos de lágrimas. El Señor Rāmacandra estrechó entonces a Bharata en un largo abrazo, y Le bañó con Sus lágrimas. A continuación, acompañado de madre S…tā y Lakṣmaṇa, el Señor Rāmacandra ofreció Sus respetuosas reverencias a los brāhmaṇas eruditos y a Sus mayores en la familia, mientras todos los ciudadanos de Ayodhyā se postraban ante Él en señal de respeto. VERSO 41. Los ciudadanos de Ayodhyā, al ver a su rey de regreso tras una larga ausencia, Le ofrecieron collares de flores y, agitando las ropas con que se cubrían el torso, bailaron llenos de alegría. VERSOS 42 y 43. ¡Oh, rey!, el Señor Bharata llevó las sandalias de madera del Señor Rāmacandra, Sugr…va y Vibhīṣaṇa, una camāra y un excelente abanico, Hanumān una sombrilla blanca, ®atrughna un arco y dos aljabas, y S…tādev… un cántaro de agua de los lugares sagrados. A‰gada llevó una espada, y Jāmbavān, el rey de los ṛkṣas, un escudo dorado. VERSO 44. ¡Oh, rey Parīkṣit!, sentado en Su avión de flores, mientras las mujeres Le ofrecían oraciones y los recitadores cantaban Sus cualidades, el Señor parecía la Luna rodeada de estrellas y planetas. VERSOS 45 y 46. A continuación, después de la recepción que Le ofreció Su hermano Bharata, el Señor Rāmacandra entró en la ciudad de Ayodhyā, que era toda un festival de bienvenida. Cuando entró en palacio, ofreció reverencias a todas Sus madres, las esposas de Mahārāja Daśaratha, con Kaikey… entre ellas, y a Su propia madre, Kauśalyā. También ofreció reverencias a Vasiṣṭha y a Sus preceptores espirituales. Adorado por amigos de Su misma edad o más jóvenes, Él, a Su vez, les ofrecía respetuosas reverencias, al igual que Lakṣmaṇa y S…tā. De ese modo, todos entraron en palacio. VERSO 47. Al ver a sus hijos, las madres de Rāma, Lakṣmaṇa, Bharata y ®atrughna se pusieron de pie inmediatamente, como cuerpos desmayados que recobran la conciencia. Las madres sentaron a Sus hijos en Sus regazos y Les bañaron con sus lágrimas, aliviándose así del pesar de la larga separación. VERSO 48. El sacerdote o maestro espiritual de la familia, Vasiṣṭha, afeitó la cabeza del Señor Rāmacandra, liberándole así de Sus enmarañados cabellos. Entonces, con la colaboración de los mayores de la familia, celebró la ceremonia de baño [abhiṣeka] del Señor Rāmacandra, con agua de los cuatro mares y otras sustancias, tal y como se hizo con el Señor Indra. VERSO 49. Perfectamente bañado y con la cabeza afeitada, el Señor Rāmacandra Se vistió con hermosas ropas y Se adornó con alhajas y un collar de flores. Así resplandecía entre Sus hermanos y Su esposa, igualmente vestidos y engalanados. VERSO 50. Complacido con la entrega y la sumisión plenas del Señor Bharata, el Señor Rāmacandra subió al trono. Supo cuidar de Sus súbditos como un padre, y los ciudadanos, plenamente ocupados en sus deberes prescritos de varŠa y āśrama, Le consideraron Su padre. VERSO 51. El Señor Rāmacandra reinó en Treta-yuga, pero supo gobernar tan bien que todo discurría como en Satya-yuga. Todo el mundo era religioso y completamente feliz. VERSO 52. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de la dinastía Bharata!, durante el reinado del Señor Rāmacandra, los bosques, los ríos, las colinas, las montañas, los países, las siete islas y los siete océanos mostraban plenamente su favor a todos los seres abasteciéndoles de todo lo que necesitaban. VERSO 53. Cuando el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, fue rey de este mundo, no había el menor rastro de sufrimientos físicos y mentales, enfermedades, vejez, desconsuelo, lamentación, pesar, miedo y fatiga. Ni siquiera había muerte para quienes no la deseaban. VERSO 54. El Señor Rāmacandra hizo voto de no tener más de una esposa y no tener relaciones con ninguna otra mujer. Fue un rey santo; en Su carácter, libre de ira y malas cualidades, no había ningún defecto. Él enseñó a todos, y en especial a los casados, las pautas de la buena conducta en función del varŠāśrama-dharma. De ese modo enseñó a la gente mediante Sus propias actividades. VERSO 55. Madre S…tā era muy sumisa, fiel, tímida y casta; siempre entendía la actitud de su esposo. Así, con su carácter, su amor y su servicio, atrajo por completo la mente del Señor. CAPÍTULO 11. EL SEÑOR RšMACANDRA GOBIERNA EL MUNDO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Rāmacandra, celebró opulentos sacrificios [yajñas] bajo la guía de un ācārya. De ese modo, Se adoró a Sí mismo, pues Él es el Señor Supremo de todos los semidioses. VERSO 2. El Señor Rāmacandra dio todo el este al sacerdote hotā, el sur al sacerdote brahmā, el oeste al adhvaryu y el norte al udgātā, el recitador del Sāma Veda. De ese modo, donó todo Su reino. VERSO 3. Después, con el pensamiento de que los brāhmaṇas, por el hecho de no tener deseos materiales, merecen poseer el mundo entero, el Señor Rāmacandra entregó al ācārya todas las tierras comprendidas entre el este, el oeste, el norte y el sur. VERSO 4. Después de darlo todo como caridad a los brāhmaṇas, el Señor Rāmacandra sólo conservaba Sus ropas y alhajas personales; del mismo modo, la reina, madre S…tā, se quedó tan sólo con el arete de la nariz. VERSO 5. Todos los brāhmaṇas que participaban en las diversas actividades del sacrificio estaban muy complacidos con el Señor Rāmacandra, que tan favorable y afectuoso Se había mostrado con ellos. Así, con el corazón enternecido, Le devolvieron todo lo que habían recibido de Él y dijeron lo siguiente. VERSO 6. ¡Oh, Señor!, Tú eres el amo del universo entero. ¿Existe algo que no nos hayas dado? Tú has entrado en lo más hondo de nuestro corazón y, con Tu refulgencia, has disipado la oscuridad de nuestra ignorancia. Ése es el regalo supremo. No necesitamos ninguna donación material. VERSO 7. ¡Oh, Señor!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, que has hecho de los brāhmaṇas Tu deidad venerable. Tu conocimiento y Tu memoria nunca se ven afectados por la ansiedad. Tú eres la más grande de las personas famosas de este mundo, y Tus pies de loto son adorados por sabios que están más allá de todo castigo. ¡Oh, Señor Rāmacandra!, Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 8. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Una noche, el Señor Rāmacandra Se disfrazó y salió de incógnito a recorrer la ciudad, para saber qué pensaba de Él la gente. Entonces escuchó a un hombre que hablaba mal de S…tādev…, Su esposa. VERSO 9. [Dirigiéndose a su esposa adúltera, el hombre dijo:] Tú visitas la casa de otro hombre, y por lo tanto no eres casta. Eres impura y no voy a seguir manteniéndote. Tal vez un marido dominado como el Señor Rāma acepte a una esposa como S…tā, que estuvo en casa de otro hombre, pero yo no soy como Él, de modo que nunca volveré a aceptarte. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los hombres que tienen muy poco conocimiento y muy mal carácter dicen grandes tonterías. Por temor a esos sinvergüenzas, el Señor Rāmacandra repudió a Su esposa, S…tādev…, aunque ella estaba embarazada. S…tādev… fue entonces al āśrama de Vālm…ki Muni. VERSO 11. Cuando llegó el momento, madre S…tādev… dio a luz dos hermanos gemelos, que más tarde fueron famosos con los nombres de Lava y Kuśa. Las ceremonias rituales de su nacimiento fueron celebradas por Vālm…ki Muni. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el Señor Lakṣmaṇa tuvo dos hijos, A‰gada y Citraketu; también el Señor Bharata tuvo dos hijos, que se llamaron Takṣa y Puṣkala. VERSOS 13 y 14. ®atrughna tuvo dos hijos, Subāhu y ®rutasena. El Señor Bharata salió a conquistar todas las direcciones y tuvo que matar a muchos millones de gandharvas, que, por regla general, son falsarios. Quitándoles todas sus riquezas, Se las ofreció al Señor Rāmacandra. ®atrughna, por Su parte, mató al rākṣasa LavaŠa, hijo del rākṣasa Madhu. Así fundó la ciudad de Mathurā en el gran bosque de Madhuvana. VERSO 15. S…tādev…, que había sido repudiada por su esposo, confió a Vālm…ki Muni el cuidado de sus dos hijos. Entonces, meditando en los pies de loto del Señor Rāmacandra, entró en la tierra. VERSO 16. Cuando supo que madre S…tā había entrado en la tierra, la Suprema Personalidad de Dios Se sintió muy afligido. Pese a ser la Suprema Personalidad de Dios, al recordar las excelsas cualidades de madre S…tā, no podía contener el dolor que sentía debido al amor trascendental. VERSO 17. La atracción entre hombre y mujer, o entre macho y hembra, existe siempre, en todas partes, y llena a todos los seres de temores constantes. Esos sentimientos se dan incluso entre grandes directores como Brahmā y el Señor ®iva, y también para ellos son causa de temor. ¿Qué decir entonces de quienes están apegados a la vida familiar en el mundo material? VERSO 18. Después de que madre S…tā entrase en la tierra, el Señor Rāmacandra observó celibato completo y celebró un agnihotra-yajña ininterrumpido durante trece mil años. VERSO 19. Después de completar el sacrificio, el Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto habían sido a veces heridos por las espinas del bosque de DaṇḍakāraŠya, posó esos pies de loto en los corazones de quienes siempre piensan en Él. Seguidamente entró en Su morada personal, el planeta VaikuŠ˜ha que está más allá del brahmajyoti. VERSO 20. La reputación que el Señor Rāmacandra obtuvo por haber matado a RāvaŠa con lluvias de flechas a petición de los semidioses y por haber construido un puente sobre el océano, no es la verdadera gloria de la Suprema Personalidad de Dios Rāmacandra, cuyo cuerpo espiritual está siempre ocupado en diversos pasatiempos. Nadie es igual ni superior al Señor Rāmacandra, de modo que no necesitaba de la ayuda de los monos para vencer a RāvaŠa. VERSO 21. El nombre y la fama del Señor Rāmacandra, que son inmaculados y destruyen todas las reacciones pecaminosas, son glorificados en todas direcciones, como el manto ornamental del elefante victorioso que conquista todas las direcciones. Grandes personas santas, como Mārkaṇḍeya Ṛṣi, glorifican todavía hoy Sus cualidades en las asambleas de grandes emperadores como Mahārāja Yudhiṣṭhira. Del mismo modo, todos los semidioses y reyes santos, con el Señor ®iva y el Señor Brahmā entre ellos, adoran al Señor postrándose con sus yelmos. Yo ofrezco reverencias a Sus pies de loto. VERSO 22. El Señor Rāmacandra regresó a Su morada, el destino de los bhakti-yog…s. Allí fueron también todos los habitantes de Ayodhyā después de servir al Señor en Sus pasatiempos manifestados ofreciéndole reverencias, tocando Sus pies de loto, considerándole en todo sentido como rey y padre, acostándose o sentándose a Su lado como iguales, o simplemente acompañándole. VERSO 23. ¡Oh, rey Parīkṣit!, todo el que reciba por vía auditiva las narraciones que tratan de las cualidades y pasatiempos del Señor Rāmacandra, acabará liberándose de la enfermedad de la envidia y, con ello, del cautiverio de las actividades fruitivas. VERSO 24. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¿Cómo actuó el Señor, y cuál fue Su conducta en Sus tratos con Sus hermanos, que eran expansiones de Su propio ser? ¿Y cómo Le trataban a Él Sus hermanos y los habitantes de Ayodhyā? VERSO 25. ®ukadeva Gosvāmī contestó: Tras aceptar el trono del gobierno, atendiendo a la ferviente súplica de Bharata, Su hermano menor, el Señor Rāmacandra ordenó a Sus hermanos que saliesen a conquistar el mundo entero, mientras Él mismo permanecía en la capital para conceder audiencia a todos los ciudadanos y residentes del palacio y supervisar la administración del gobierno con Sus otros asistentes. VERSO 26. Durante el reinado del Señor Rāmacandra, las calles de la capital, Ayodhyā, eran perfumadas con aguas aromáticas y gotas de esencias fragantes, que los elefantes rociaban con sus trompas. Los ciudadanos, viendo que el Señor supervisaba personalmente los asuntos de la ciudad con toda opulencia, apreciaban mucho esa opulencia. VERSO 27. Los palacios, las puertas de los palacios, las casas de asamblea, los estrados en los lugares de reunión, los templos y todos los demás lugares públicos estaban decorados con vasijas de oro y banderas de diversos tipos. VERSO 28. Cuando el Señor Rāmacandra visitaba un lugar de la ciudad, se Le ofrecía una auspiciosa bienvenida construyendo grandes arcos con bananos y beteles llenos de flores y frutas. Esos grandes portales se decoraban con banderas de brillantes colores y con tapices, espejos y guirnaldas. VERSO 29. En esas visitas del Señor Rāmacandra, la gente se acercaba a Él con artículos de adoración y pedía las bendiciones del Señor: «¡Oh, Señor! —decían—, que Tú, que rescataste la Tierra del fondo del mar en Tu encarnación como jabalí, cuides de ella ahora. Nosotros pedimos Tus bendiciones». VERSO 30. Puesto que llevaban mucho tiempo sin ver al Señor, los ciudadanos, hombres y mujeres, salían de sus hogares deseosos de verle y se subían a las azoteas de los palacios. Como no se sentían completamente saciados de ver el rostro y los ojos de loto del Señor Rāmacandra, derramaban lluvias de flores sobre Él. VERSOS 31-34 Después, el Señor Rāmacandra entró en el palacio de Sus antepasados, donde se guardaban diversos tesoros y valiosos vestuarios. A ambos lados de la puerta principal había asientos hechos de coral; los patios estaban rodeados de columnas de vaid™rya-māni, el suelo estaba hecho de marakata-maŠi muy pulida, y los cimientos eran de mármol. Todo el palacio estaba decorado con banderas, guirnaldas y piedras preciosas que despedían una refulgencia celestial. El palacio estaba completamente decorado con perlas y rodeado de lámparas e incienso. Los hombres y mujeres que vivían en él parecían semidioses y se adornaban con alhajas, cuya belleza se debía al hecho de estar sobre sus cuerpos. VERSO 35. El Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, el mejor de los más sabios eruditos, vivió en ese palacio con Su potencia de placer, madre S…tā, y disfrutó de una paz completa. VERSO 36. Sin quebrantar los principios religiosos, el Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto son adorados por los devotos mediante la meditación, disfrutó con todos los objetos propios del placer trascendental durante todo el tiempo que fue necesario. CAPÍTULO 12. LA DINASTÍA DE KUŚA, EL HIJO DEL SEÑOR RšMACANDRA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Rāmacandra fue Kuśa, el hijo de Kuśa fue Atithi, el hijo de Atithi fue Niṣadha, y el hijo de Niṣadha fue Nabha. El hijo de Nabha fue Puṇḍarīka, y de Puṇḍarīka nació Kṣemadhanvā. VERSO 2. El hijo de Kṣemadhanvā fue Devān…ka, el hijo de Devān…ka fue An…ha, el hijo de An…ha fue Pāriyātra, y el hijo de Pāriyātra fue Balasthala. El hijo de Balasthala fue Vajranābha, de quien se dice que nació de la refulgencia del dios del Sol. VERSOS 3 y 4. El hijo de Vajranābha fue SagaŠa, cuyo hijo fue Vidhṛti. El hijo de Vidhṛti fue HiraŠyanābha, que se hizo discípulo de Jaimini y fue un gran ācārya del yoga místico. Fue HiraŠyanābha quien instruyó al gran santo Yājñavalkya en el muy elevado sistema de yoga místico denominado ādhyātma-yoga, que puede desatar los nudos del apego material que hay en el corazón. VERSO 5. El hijo de HiraŠyanābha fue Puṣpa, y el hijo de Puṣpa fue Dhruvasandhi. El hijo de Dhruvasandhi fue Sudarśana, que fue padre de AgnivarŠa. El hijo de AgnivarŠa fue ®…ghra, cuyo hijo fue Maru. VERSO 6. Maru, que obtuvo la perfección en los poderes del yoga místico, vive todavía en Kalāpa-grāma. Al final de Kali-yuga dará continuidad a la perdida dinastía S™rya engendrando un hijo. VERSO 7. Maru tuvo un hijo llamado Prasuśruta, de Prasuśruta nació Sandhi, de Sandhi nació Amarṣaṇa, y de Amarṣaṇa nació Mahasvān. Mahasvān fue padre de Viśvabāhu. VERSO 8. De Viśvabāhu nació Prasenajit, de Prasenajit nació Takṣaka, y de Takṣaka nació Bṛhadbala, a quien tu padre mató en el combate. VERSO 9. Todos estos reyes de la dinastía de Ikṣvāku han muerto ya. Ahora escucha, por favor, mientras te hablo de los reyes que nacerán en el futuro. De Bṛhadbala nacerá Bṛhadraṇa. VERSO 10. El hijo de Bṛhadraṇa será ¶rukriya, que tendrá un hijo llamado Vatsavṛddha. Vatsavṛddha tendrá un hijo llamado Prativyoma, y Prativyoma tendrá un hijo llamado Bhānu, de quien nacerá Divāka, un gran general de ejércitos. VERSO 11. A continuación, Divāka tendrá un hijo llamado Sahadeva, y de Sahadeva nacerá el gran héroe Bṛhadaśva. De Bṛhadaśva nacerá Bhānumān, de Bhānumān nacerá Pratīkāśva. El hijo de Pratīkāśva será Suprat…ka. VERSO 12. A continuación, de Suprat…ka nacerá Marudeva; de Marudeva, Sunakṣatra; de Sunakṣatra, Puṣkara; y de Puṣkara, Antarikṣa. El hijo de Antarikṣa será Sutapā, cuyo hijo será Amitrajit. VERSO 13. De Amitrajit nacerá Bṛhadrāja, de Bṛhadrāja vendrá Barhi, y de Barhi, Kṛtañjaya. El hijo de Kṛtañjaya se llamará RaŠañjaya, y de él nacerá Sañjaya. VERSO 14. De Sañjaya nacerá ®ākya, de ®ākya, ®uddhoda, y de ®uddhoda, Lā‰gala. De Lā‰gala nacerá Prasenajit, y de Prasenajit, Kṣudraka. VERSO 15. De Kṣudraka vendrá RaŠaka, de RaŠaka nacerá Suratha, y de Suratha vendrá Sumitra, que pondrá fin a la dinastía. Te he explicado así la dinastía de Bṛhadbala. VERSO 16. El último rey de la dinastía de Ikṣvāku será Sumitra; después de él, la dinastía del dios del Sol no tendrá más descendientes y se extinguirá. CAPÍTULO 13. LA DINASTÍA DE MAHšRšJA NIMI. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras dar comienzo a una celebración de sacrificios, Mahārāja Nimi, el hijo de Ikṣvāku, pidió al gran sabio Vasiṣṭha que aceptase la labor de sumo sacerdote. Vasiṣṭha, entonces, le contestó: «Mi querido Mahārāja Nimi, ya he aceptado ese mismo encargo en un sacrificio que celebra el Señor Indra». VERSO 2. «Volveré aquí cuando termine el yajña para Indra. Haz el favor de esperarme hasta entonces». Mahārāja Nimi guardó silencio, y Vasiṣṭha dio comienzo al sacrificio para Indra. VERSO 3. Mahārāja Nimi, que era un alma autorrealizada, pensó que la vida puede terminar en cualquier momento. Por eso, en lugar de esperar tanto tiempo a que regresara Vasiṣṭha, dio comienzo al sacrificio con otros sacerdotes. VERSO 4. A su regreso, una vez terminado el sacrificio del rey Indra, Vasiṣṭha, el maestro espiritual, se encontró con que Mahārāja Nimi había desobedecido sus instrucciones. Vasiṣṭha maldijo entonces a su discípulo diciendo: «¡Que el cuerpo material de Nimi, que se cree muy sabio, caiga inmediatamente!». VERSO 5. Por haberle maldecido injustamente, sin que hubiera cometido ofensa alguna, Mahārāja Nimi respondió a su maestro espiritual con otra maldición: «Las donaciones del rey del cielo —dijo— te han hecho perder tu inteligencia religiosa. Por ello pronuncio esta maldición: ¡Que también tu cuerpo caiga!». VERSO 6. Tras decir esto, Mahārāja Nimi, que era experto en la ciencia del conocimiento espiritual, abandonó su cuerpo. Vasiṣṭha, el bisabuelo, también abandonó el suyo, pero nació de nuevo a través del semen que Mitra y VaruŠa emitieron al ver a Urvaśī. VERSO 7. Durante la celebración del yajña, el cuerpo que Mahārāja Nimi había abandonado se conservó en sustancias aromáticas; una vez terminado el satra-yāga, los grandes santos y brāhmaṇas hicieron la siguiente petición a todos los semidioses allí reunidos. VERSO 8. «Si estáis satisfechos con este sacrificio y si realmente tenéis poder para ello, os pedimos que devolváis a Mahārāja Nimi a este cuerpo para que viva de nuevo en él». Los semidioses contestaron afirmativamente a la petición de los sabios, pero Mahārāja Nimi dijo: «Por favor, no me aprisionéis de nuevo en un cuerpo material». VERSO 9. Mahārāja Nimi continuó: Normalmente, los māyāvād…s quieren liberarse de los cuerpos materiales porque tienen miedo de tener que abandonarlos de nuevo. Pero los devotos, cuya inteligencia está siempre llena con el servicio del Señor, no tienen miedo. En verdad, aprovechan el cuerpo para ofrecer servicio amoroso trascendental. VERSO 10. No deseo recibir un cuerpo material, pues ese cuerpo es la fuente de todos los sufrimientos, lamentaciones y temores en todo el universo. Es la misma situación que vive el pez en el agua, siempre angustiado por el temor de morir. VERSO 11. Los semidioses dijeron: Que Mahārāja Nimi viva sin cuerpo material. Que viva en un cuerpo espiritual en compañía de la Suprema Personalidad de Dios y que, conforme a su deseo, se manifieste o no se manifieste ante las personas comunes encarnadas en un cuerpo material. VERSO 12. A continuación, para salvar a la gente del peligro de un gobierno no regulado, los sabios batieron el cuerpo material de Mahārāja Nimi. Como resultado, nació un hijo. VERSO 13. Por lo insólito de su nacimiento, aquel hijo se llamó Janaka, y, por haber nacido del cadáver de su padre, recibió el nombre de Vaideha. Como nació del proceso de batir el cuerpo material de su padre, fue llamado Mithila. Cuando el rey Mithila construyó una ciudad, ésta recibió el nombre de Mithilā. VERSO 14. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Mithila tuvo un hijo llamado Udāvasu; de Udāvasu nació Nandivardhana; de Nandivardhana nació Suketu; y de Suketu, Devarāta. VERSO 15. De Devarāta nació un hijo llamado Bṛhadratha, y de Bṛhadratha nació Mahāv…rya. Mahāv…rya fue padre de Sudhṛti; el hijo de Sudhṛti fue Dhṛṣṭaketu, y de Dhṛṣṭaketu nació Haryaśva. Haryaśva tuvo un hijo llamado Maru. VERSO 16. El hijo de Maru fue Prat…paka, y el hijo de Prat…paka fue Kṛtaratha. De Kṛtaratha nació Devamīḍha; de Devamīḍha, Viśruta; y de Viśruta, Mahādhṛti. VERSO 17. De Mahādhṛti nació un hijo llamado Kṛtirāta, de Kṛtirāta nació Mahāromā, de Mahāromā nació un hijo llamado SvarŠaromā, y de SvarŠaromā nació Hrasvaromā. VERSO 18. De Hrasvaromā nació un hijo llamado ®…radhvaja [también llamado Janaka]. ®…radhvaja estaba arando un campo, cuando, de la parte frontal del arado [śīra], apareció una hija que se llamó S…tādev…, que más tarde fue la esposa del Señor Rāmacandra. Por esa razón recibió el nombre de ®…radhvaja. VERSO 19. El hijo de ®…radhvaja fue Kuśadhvaja, y el hijo de Kuśadhvaja fue el rey Dharmadhvaja, que tuvo dos hijos, Kṛtadhvaja y Mitadhvaja. VERSOS 20 y 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hijo de Kṛtadhvaja fue Keśidhvaja, y el hijo de Mitadhvaja fue Khāṇḍikya. El hijo de Kṛtadhvaja era experto en el conocimiento espiritual, y el hijo de Mitadhvaja era experto en ceremonias rituales. Khāṇḍikya huyó por temor a Keśidhvaja. El hijo de Keśidhvaja fue Bhānumān, y el hijo de Bhānumān fue ®atadyumna. VERSO 22. El hijo de ®atadyumna se llamó ®uci. De ®uci nació Sanadvāja, quien tuvo un hijo llamado ¶rjaketu. El hijo de ¶rjaketu fue Aja, y el hijo de Aja, Purujit. VERSO 23. El hijo de Purujit fue Ariṣṭanemi, cuyo hijo fue ®rutāyu. ®rutāyu tuvo un hijo llamado Supārśvaka, y Supārśvaka engendró a Citraratha. El hijo de Citraratha fue Kṣemādhi, que fue el rey de Mithilā. VERSO 24. El hijo de Kṣemādhi fue Samaratha, cuyo hijo fue Satyaratha. El hijo de Satyaratha fue Upaguru, y el hijo de Upaguru fue Upagupta, una expansión parcial del dios del fuego. VERSO 25. El hijo de Upagupta fue Vasvananta, el hijo de Vasvananta fue Yuyudha, el hijo de Yuyudha fue Subhāṣaṇa, y el hijo de Subhāṣaṇa fue ®ruta. El hijo de ®ruta fue Jaya, de quien nació Vijaya. El hijo de Vijaya fue ¬ta. VERSO 26. El hijo de ¬ta fue ®unaka, el hijo de ®unaka fue V…tahavya, el hijo de V…tahavya fue Dhṛti, y el hijo de Dhṛti fue Bahulāśva. El hijo de Bahulāśva fue Kṛti, cuyo hijo fue Mahāvaśī. VERSO 27. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, todos los reyes de la dinastía de Mithila poseyeron conocimiento completo de su identidad espiritual. Por esa razón, a pesar de vivir en sus hogares, estaban liberados de la dualidad de la existencia material. CAPÍTULO 14. EL REY PURŪRAVš SE ENAMORA DE URVAŚĪ. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo a Mahārāja Parīkṣit: ¡Oh, rey!, hasta aquí te he hablado de la dinastía del dios del Sol. Escucha ahora la muy gloriosa y purificadora historia de la dinastía del dios de la Luna. En ella se habla de reyes tales como Aila [Pur™ravā]; escuchar acerca de ellos es glorioso. VERSO 2. El Señor Viṣṇu [Garbhodakaśāyī Viṣṇu] recibe también el nombre de Sahasra-śīrṣ.ā Puruṣa. Del lago de Su ombligo brotó una flor de loto, sobre la cual nació el Señor Brahmā. Atri, el hijo del Señor Brahmā, tenía tan buenas cualidades como su padre. VERSO 3 De las lágrimas de júbilo de Atri nació un hijo llamado Soma, la Luna, pleno de rayos reconfortantes. El Señor Brahmā le designó como director de los brāhmaṇas, las plantas medicinales y los astros luminosos. VERSO 4. Tras conquistar los tres mundos [los sistemas planetarios superiores, medios e inferiores], Soma, el dios de la Luna, celebró el gran sacrificio rājas™ya-yajña. Estaba tan envanecido que raptó por la fuerza a Tārā, la esposa de Bṛhaspati. VERSO 5. Aunque Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, se lo pidió una y otra vez, Soma no devolvió a Tārā. Su orgullo falso se lo impedía. Debido a ello, estalló una guerra entre los semidioses y los demonios. VERSO 6. Debido a la enemistad existente entre Bṛhaspati y ®ukra, éste se puso del lado del dios de la Luna, y a él se unieron los demonios. Pero el Señor ®iva, debido al afecto que sentía por el hijo de su maestro espiritual, se puso de parte de Bṛhaspati con todo su ejército de duendes y fantasmas. VERSO 7. El rey Indra, con todos los semidioses, se unió también a Bṛhaspati. Entonces tuvo lugar una gran batalla, que trajo destrucción a demonios y semidioses. Todo ello fue únicamente por Tārā, la esposa de Bṛhaspati. VERSO 8. El Señor Brahmā, a quien A‰girā informó en todo detalle de lo que estaba ocurriendo, impuso un severo castigo al dios de la Luna, Soma. Gracias al Señor Brahmā, Tārā volvió con su esposo, quien entonces se dio cuenta de que estaba embarazada. VERSO 9. Bṛhaspati dijo: ¡Estúpida mujer!, tu vientre, que yo tenía que fecundar, ha sido fecundado por otro hombre. ¡Quiero verte parir inmediatamente! ¡Hazlo inmediatamente! No te preocupes, no te reduciré a cenizas después de que des a luz. Aunque sé que no eres casta, también sé que querías un hijo, de modo que no te castigaré. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Obedeciendo a Bṛhaspati, Tārā, que estaba muy avergonzada, dio a luz inmediatamente. Fue madre de un niño muy hermoso, cuyo cuerpo era de color dorado. Tanto Bṛhaspati como Soma, el dios de la Luna, desearon para sí el hermoso bebé. VERSO 11. Bṛhaspati y el dios de la Luna se enzarzaron en un nuevo conflicto. Ambos decían: «¡Este niño es mío, no tuyo!». Todos los santos y semidioses allí presentes preguntaron a Tārā quién era el verdadero padre del recién nacido, pero ella, avergonzada, no respondía. VERSO 12. El niño entonces, muy enfadado, exigió a su madre que dijese la verdad inmediatamente. «Mujer adúltera —dijo—, ¿a qué viene ahora tanta vergüenza? ¿Por qué no admites tu culpa? Confiésame inmediatamente la falta que has cometido». VERSO 13. El Señor Brahmā llevó entonces a Tārā a un lugar más tranquilo y, a solas, después de calmarla, le preguntó quién era el verdadero padre del niño. Muy despacio, Tārā contestó: «Es hijo de Soma, el dios de la Luna». El dios de la Luna se hizo cargo del niño inmediatamente. VERSO 14. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, al ver la profunda inteligencia del niño, el Señor Brahmā le dio el nombre de Budha. Aquel hijo proporcionó una enorme dicha al dios de la Luna, el que gobierna las estrellas. VERSOS 15 y 16. A continuación, Budha engendró en el vientre de Ilā un hijo que se llamó Pur™ravā, del cual se habló al comienzo del Noveno Canto. Cuando Nārada describió en la corte del Señor Indra su belleza, sus cualidades personales, su magnanimidad, su manera de actuar, su riqueza y su poder, Urvaśī, la mujer celestial, sintió atracción por él. Herida por la flecha de Cupido, fue a verle. VERSOS 17 y 18. Maldecida por Mitra y VaruŠa, Urvaśī, la mujer celestial, había adquirido los hábitos de los seres humanos. Por eso, al ver a Pur™ravā, el mejor de los varones, que poseía la belleza de Cupido, dominó sus impulsos y se acercó a él. Al ver a Urvaśī, los ojos del rey Pur™ravā se llenaron del éxtasis de la dicha, y los vellos del cuerpo se le erizaron. Con palabras dulces y agradables, el rey le dijo lo siguiente. VERSO 19. El rey Pur™ravā dijo: ¡Oh, mujer, la más hermosa!, bienvenida seas. Por favor, siéntate aquí y dime qué puedo hacer por ti. Puedes disfrutar conmigo todo el tiempo que desees. Pasemos la vida felices unidos en relación sexual. VERSO 20. Urvaśī contestó: ¡Oh, el más hermoso de los hombres!, ninguna mujer podría resistirse a tu atractivo, ni con la mente ni con la vista. Una mujer que se refugie en tu pecho no podrá negarse a disfrutar de la relación sexual contigo. VERSO 21. Mi querido rey Pur™ravā, por favor, protege a estos dos corderitos que han caído conmigo. Aunque yo pertenezco a los planetas celestiales y tú a la Tierra, sí me gustaría disfrutar de la unión sexual contigo. No tengo objeción alguna a que seas mi esposo, pues eres superior en todos los sentidos. VERSO 22. Urvaśī dijo: «Mi querido héroe, sólo comeré alimentos preparados con gh… [mantequilla clarificada], y no quiero verte nunca desnudo, excepto en el momento de la relación sexual». El magnánimo rey Pur™ravā aceptó ambas condiciones. VERSO 23. Pur™ravā contestó: ¡Oh, hermosa mujer!, tu belleza y tus gestos son maravillosos. En verdad, eres atractiva para toda la sociedad humana. ¿Quién en la Tierra no estaría dispuesto a servir a una semidiosa como tú, que has venido de los planetas celestiales por decisión propia? VERSO 24. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Pur™ravā, el mejor de los seres humanos, disfrutó entonces libremente de la compañía de Urvaśī. Ambos gozaron de las actividades sexuales en muchos lugares celestiales, como Caitraratha y Nandana-kānana, donde disfrutan los semidioses. VERSO 25. El cuerpo de Urvaśī era tan fragante como el azafrán de la flor de loto. Vivificado por la fragancia de su cuerpo y de su cara, Pur™rāva fue muy dichoso disfrutando de su compañía durante muchos días. VERSO 26. Notando la ausencia de Urvaśī, el rey del cielo, el Señor Indra, dijo: «Sin Urvaśī, mi corte ha perdido toda su belleza». Con este pensamiento, pidió a los gandharvas que la trajesen de vuelta a su planeta celestial. VERSO 27. Los gandharvas vinieron a la Tierra y, a medianoche, cuando reinaba la oscuridad, se aparecieron en la casa de Pur™ravā y robaron los dos corderos que Urvaśī había confiado a su esposo, el rey, para que los cuidase. VERSO 28. Urvaśī trataba a los corderitos como a sus propios hijos. Por eso, al escuchar su llanto de angustia mientras los gandharvas los robaban, Urvaśī se dirigió a su esposo con palabras ásperas: «Ahora me están matando —dijo—, bajo la protección de un marido indigno, que se cree un gran héroe pero es un cobarde y un eunuco. VERSO 29. «Aprovechando que dependía de él, los ladrones me han quitado mis dos hijos, los corderitos, así que ahora estoy perdida. Mi marido pasa la noche acostado, muerto de miedo como una mujer, aunque de día parece un hombre». VERSO 30. Pur™ravā, espoleado por las mordaces palabras de Urvaśī como un elefante bajo la aguijada de su cuidador, se puso muy furioso. Sin vestirse siquiera, empuñó una espada y salió, desnudo y de noche, en persecución de los gandharvas que habían robado los corderos. VERSO 31. Los gandharvas, después de soltar a los corderos, despidieron un resplandor intenso como el relámpago, iluminando así la casa de Pur™ravā. Urvaśī vio entonces a su esposo que regresaba con los corderos en brazos; sin embargo, estaba desnudo, de modo que se marchó. VERSO 32. Al no hallar a Urvaśī en su cama, Pur™ravā se sintió muy afligido. La gran atracción que sentía por ella le tenía trastornado. Así, lamentándose, comenzó a recorrer la Tierra como un loco. VERSO 33. En uno de sus viajes por el mundo, Pur™ravā vio a Urvaśī, acompañada de cinco amigas, a orillas del río Sarasvat…, en Kurukṣetra. Con el rostro lleno de júbilo, se dirigió a ella con dulces palabras. VERSO 34. ¡Oh, mi querida esposa!, ¡oh, la más cruel!, ¡espera, por favor!, ¡espera! Sé que, hasta ahora, nunca he sabido hacerte feliz, pero no por ello debes abandonarme. No está bien que hagas eso. Incluso si has decidido abandonar mi compañía, al menos hablemos un momento. VERSO 35. ¡Oh, diosa!, ahora que me has rechazado, mi hermoso cuerpo caerá muerto aquí mismo; como ya no sirve para darte placer, será comido por las zorras y los buitres. VERSO 36. Urvaśī dijo: Mi querido rey, tú eres un hombre, un héroe. No estés impaciente por abandonar la vida. Modérate; no permitas que los sentidos te dominen como zorras. No dejes que las zorras te coman. En otras palabras, no te dejes controlar por los sentidos. Deberías saber que el corazón de la mujer es como el de una zorra. ¿Qué valor tiene la amistad de las mujeres? VERSO 37. Las mujeres, de por sí, son astutas y crueles. No pueden tolerar ni la más pequeña ofensa. Por su propio placer pueden cometer cualquier acto irreligioso; no dudan siquiera en matar a un esposo fiel o a un hermano. VERSO 38. Las mujeres se dejan seducir fácilmente por los hombres. La mujer de condición impura abandona la amistad de un hombre que la quiere bien para establecer una falsa amistad con algún necio. En verdad, nunca se cansa de buscar nuevos amigos, uno tras otro. VERSO 39. ¡Oh, mi querido rey!, podrás disfrutar conmigo como esposo al final de cada año, durante una sola noche. De ese modo tendrás más hijos, uno tras otro. VERSO 40. Comprendiendo que Urvaśī estaba embarazada, Pur™ravā regresó a su palacio. Al final del año volvió a Kurukṣetra y disfrutó de la compañía de Urvaśī, que por entonces había sido madre de un hijo heroico. VERSO 41. Al final del año, al conseguir de nuevo a Urvaśī, el rey Pur™ravā no cabía en sí de júbilo; esa noche disfrutó con ella de la relación sexual. Pero la idea de tener que separarse de ella le sumía en una enorme tristeza. Urvaśī le dijo entonces lo siguiente. VERSO 42. Urvaśī dijo: «Mi querido rey, busca refugio en los gandharvas, pues ellos podrán hacerme tuya de nuevo». Conforme a estas palabras, el rey oró a los gandharvas hasta satisfacerles, y éstos, muy complacidos con él, le ofrecieron una muchacha agnisthāl…, que era idéntica a Urvaśī. Creyendo que se trataba de Urvaśī, el rey paseó con ella por el bosque; pero más tarde se dio cuenta de que no era Urvaśī, sino Agnisthāl…. VERSO 43. Entonces, el rey Pur™ravā abandonó a Agnisthāl… en el bosque y regresó a su casa, donde meditó en Urvaśī toda la noche. En ese período de meditación dio comienzo el milenio Tretā, y con él aparecieron en su corazón los principios de los tres Vedas, con el proceso de celebración de yajña como medio de llevar a término las actividades fruitivas. VERSOS 44 y 45. Cuando el proceso del yajña fruitivo se manifestó en su corazón, el rey Pur™ravā regresó al lugar en que había abandonado a Agnisthāl…. Allí se encontró con un árbol śamī de cuyo seno brotaba un árbol aśvattha. Entonces, con un trozo de madera de ese árbol preparó dos araŠis y comenzó a cantar mantras, deseoso de ir al planeta en que vivía Urvaśī. En su meditación, la araŠi inferior era Urvaśī, la superior, él mismo, y el trozo de madera intermedio, su hijo. De ese modo comenzó a encender un fuego. VERSO 46. De las araŠis que Pur™ravā frotaba surgió un fuego. Ese fuego permite alcanzar el éxito completo en el disfrute material y la purificación en el nacimiento seminal, la iniciación y las celebraciones de sacrificio, que se invocan con la combinación de letras a-u-m. Por consiguiente, aquel fuego fue considerado hijo de Pur™ravā. VERSO 47. Con aquel fuego, Pur™rāva, que deseaba ir al planeta en que vivía Urvaśī, realizó un sacrificio con el que satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el disfrutador de los resultados del sacrificio. De ese modo adoró al Señor, que está más allá de la percepción de los sentidos y es la fuente de donde emanan todos los semidioses. VERSO 48. En el primer milenio, Satya-yuga, todos los mantras védicos estaban incluidos en un mantra, el praŠava, la raíz de todos los mantras védicos. En otras palabras, el Atharva Veda era la única fuente de todo conocimiento védico. La Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, era la única Deidad de adoración; nunca se recomendaba adorar a los semidioses. El fuego era uno solo, y en la sociedad había una única orden de vida, la denominada haˆsa. VERSO 49. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, al principio de Tretā-yuga, el rey Pur™ravā dio inicio a los sacrificios karma-kāṇḍa. Fue así como Pur™ravā, que consideró al fuego del yajña como hijo suyo, pudo satisfacer su deseo de ir a Gandharvaloka. CAPÍTULO 15. PARAŚURĀMA, EL AVATšRA GUERRERO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, Pur™ravā engendró seis hijos en el vientre de Urvaśī. Sus nombres fueron: šyu, ®rutāyu, Satyāyu, Raya, Vijaya y Jaya. VERSOS 2 y 3. El hijo de ®rutāyu fue Vasumān; el hijo de Satyāyu, ®rutañjaya; el hijo de Raya, Eka; el hijo de Jaya, Amita; y el hijo de Vijaya, Bh…ma. El hijo de Bh…ma fue Kāñcana; el hijo de Kāñcana fue Hotraka; y el hijo de Hotraka fue Jahnu, que se bebió de un sorbo toda el agua del Ganges. VERSO 4. El hijo de Jahnu fue Puru, el hijo de Puru fue Balāka, el hijo de Bālaka fue Ajaka, y el hijo de Ajaka fue Kuśa. Kuśa tuvo cuatro hijos: Kuśāmbu, Tanaya, Vasu y Kuśanābha. El hijo de Kuśāmbu fue Gādhi. VERSOS 5 y 6. El rey Gādhi tuvo una hija llamada Satyavat…, cuya mano le fue solicitada por un sabio brāhmaŠa llamado ¬c…ka. El rey Gādhi, sin embargo, no consideraba a ¬c…ka un esposo adecuado para su hija, de modo que le dijo: «Mi querido señor, yo pertenezco a la dinastía de Kuśa, una familia de kṣatriyas muy aristocrática, así que debes darme una dote por mi hija. Tienes que traerme un mínimo de mil caballos que sean tan brillantes como la Luna y con una oreja negra. No me importa si es la derecha o la izquierda». VERSO 7. Cuando el rey Gādhi puso esa condición, el gran sabio ¬c…ka entendió lo que el rey tenía en mente. Acto seguido, fue a ver al semidiós VaruŠa y obtuvo los mil caballos que Gādhi había pedido. Tras entregar los caballos al rey, el sabio se casó con su hermosa hija. VERSO 8. La esposa y la suegra de ¬c…ka Muni, deseando tener un hijo cada una, pidieron al muni que preparase una oblación. ¬c…ka Muni preparó entonces una oblación para su esposa con un mantra brāhmaŠa, y otra para su suegra con un mantra kṣatriya. Después de esto, salió a bañarse. VERSO 9. Entre tanto, la madre de Satyavat… pidió a su hija la oblación que el sabio ¬c…ka había preparado para ella, pensando que, por tratarse de su esposa, debía de ser mejor que la suya. Satyavat…, entonces, dio a su madre su propia oblación y comió la destinada a su madre. VERSO 10. Después de bañarse, el gran sabio ¬c…ka regresó a casa y, dándose cuenta de lo sucedido en su ausencia, dijo a su esposa, Satyavat…: «Has cometido un gran error. Tu hijo será un terrible kṣatriya, con poder para castigar a todos, y tu hermano será un sabio erudito en la ciencia espiritual». VERSO 11. Satyavat… calmó a ¬c…ka Muni con palabras dulces y le pidió que su hijo no fuese un terrible kṣatriya. ¬c…ka Muni contestó: «Entonces será tu nieto quien tenga espíritu kṣatriya». Así fue como nació Jamadagni, el hijo de Satyavat…. VERSOS 12 y 13. Más tarde, Satyavat… se transformó en el sagrado río Kauśikī para purificar el mundo entero; Jamadagni, su hijo, se casó con ReŠukā, la hija de ReŠu. El semen de Jamadagni generó muchos hijos en el vientre de ReŠukā. El mayor de todos fue Vasumān, y el menor se llamó Rāma, o Paraśurāma. VERSO 14. Los sabios eruditos reconocen en Paraśurāma a la famosa encarnación de Vāsudeva que exterminó la dinastía de Kārtav…rya. Paraśurāma mató a todos los kṣatriyas de la Tierra veintiuna veces. VERSO 15. Influenciados por las modalidades de la pasión y la ignorancia, los reyes mostraban un orgullo desmesurado y, debido a ello, se habían vuelto irreligiosos y ya no hacían ningún caso de las leyes que les dictaban los brāhmaṇas. Al ver la situación, Paraśurāma les mató. Aunque la ofensa cometida no era demasiado grave, Paraśurāma les mató para disminuir la carga del mundo. VERSO 16. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Sin poder controlar los sentidos, los kṣatriyas cometieron una ofensa ante el Señor Paraśurāma, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Cuál fue esa ofensa que llevó al Señor a exterminar las dinastías kṣatriyas una y otra vez? VERSOS 17 y 19. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Kārtav…ryārjuna, rey de los haihayas, era el mejor de los kṣatriyas. Como resultado de su adoración de Dattātreya, la expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, había recibido mil brazos. Además, era invencible para sus enemigos. El poder de sus sentidos no conocía obstáculos; estaba dotado de belleza, influencia, fuerza y fama, y poseía el poder místico que permite alcanzar todas las perfecciones del yoga, como aŠimā y laghimā. Así dotado de plena opulencia, recorría el universo libre como el viento, sin hallar oposición. VERSO 20. Cierto día, mientras disfrutaba en las aguas del río Narmadā, rodeado de hermosas mujeres y engalanado con un collar de flores en señal de victoria, el envanecido Kārtav…ryārjuna detuvo el flujo del agua con sus brazos. VERSO 21. Kārtav…ryārjuna hizo que el agua fluyese en sentido contrario, causando así la inundación del campamento que RāvaŠa había establecido a orillas del Narmadā, cerca de la ciudad de Māhiṣmatī. Esto era más de lo que podía tolerar RāvaŠa, el de las diez cabezas, que se consideraba un gran héroe y no podía consentir el poder de Kārtav…ryārjuna. VERSO 22. RāvaŠa ofendió a Kārtav…ryārjuna tratando de insultarle en presencia de las mujeres, pero Kārtav…ryārjuna lo apresó con la facilidad con que se atrapa a un mono, y lo puso bajo custodia en la ciudad de Māhiṣmatī, para después soltarlo desdeñosamente. VERSO 23. Cierto día, Kārtav…ryārjuna salió a cazar y, mientras se paseaba ociosamente por un bosque solitario, llegó a la morada de Jamadagni. VERSO 24. El sabio Jamadagni, que realizaba grandes austeridades en el bosque, recibió muy bien al rey, que venía con sus soldados, ministros y porteadores. Como poseía una vaca kāmadhenu que le abastecía de todo, dispuso de todo lo necesario para adorar a sus visitantes. VERSO 25. Kārtav…ryārjuna pensó que Jamadagni era más poderoso y rico que él, pues poseía aquella joya en forma de kāmadhenu. Por esa razón, ni él ni sus hombres, los haihayas, apreciaron demasiado la recepción que Jamadagni les había ofrecido. Por el contrario, lo que querían era adueñarse de la kāmadhenu, que era útil para la celebración del sacrificio agnihotra. VERSO 26. Envanecido de su poder material, Kārtav…ryārjuna incitó a sus hombres a robar la kāmadhenu de Jamadagni. Llorando sin cesar, la kāmadhenu y su ternero fueron llevados por la fuerza a Māhiṣmatī, la capital de Kārtav…ryārjuna. VERSO 27. Paraśurāma, el hijo menor de Jamadagni, regresó al āśrama cuando ya Kārtav…ryārjuna se había llevado la kāmadhenu. Al saber de la infamia cometida por Kārtav…ryārjuna, Paraśurāma se irritó como una serpiente pisoteada. VERSO 28. Empuñando su terrible hacha y armándose con su escudo, su arco y una aljaba de flechas, el Señor Paraśurāma, cuya rabia no tenía límites, salió en persecución de Kārtav…ryārjuna, como un león que persigue a un elefante. VERSO 29. Al entrar en Māhiṣmatī Pur…, su capital, el rey Kārtav…ryārjuna vio al Señor Paraśurāma, el mejor de la dinastía Bhṛgu, que venía tras él, armado con un hacha, un escudo, un arco y flechas. El Señor Paraśurāma estaba vestido con una piel de ciervo negro, y sus enredados cabellos parecían los rayos del Sol. VERSO 30. Kārtav…ryārjuna sintió miedo de Paraśurāma nada más verle, de modo que envió muchos elefantes, cuadrigas, caballos y soldados de infantería equipados con mazas, espadas, flechas, ṛṣṭis, ataghnis, śaktis y muchas otras armas para luchar contra él. Kārtav…ryārjuna envió diecisiete akṣauhiṇīs completos para detener a Paraśurāma. Pero el Señor Paraśurāma los mató a todos sin ninguna ayuda. VERSO 31. El Señor Paraśurāma, que era experto en destruir la fuerza militar del enemigo, manejó su hacha [paraśu] a la velocidad de la mente y del viento, destrozando con ella a sus enemigos. Allí donde iba, los enemigos caían con la cabeza, las piernas y los brazos cercenados, sus aurigas muertos, y todas sus monturas, elefantes y caballos, exterminados. VERSO 32. Con el hacha y las flechas, el Señor Paraśurāma cortó en pedazos los escudos, las banderas, los arcos y los cuerpos de los soldados de Kārtav…ryārjuna, que caían en el campo de batalla, embarrando el suelo con su sangre. Testigo de aquellos reveses, Kārtav…ryārjuna se puso furioso y se lanzó al campo de batalla. VERSO 33. Usando sus mil brazos, Kārtav…ryārjuna apuntó al Señor Paraśurāma con quinientos arcos a la vez, dispuesto a matarle. Pero el Señor Paraśurāma, el mejor de los luchadores, disparó con su único arco tantas flechas como fueron precisas para, en un instante, cortar en pedazos todas las flechas y arcos de Kārtav…ryārjuna. VERSO 34. Viendo sus flechas destrozadas, Kārtav…ryārjuna arrancó muchos árboles y montañas con sus manos y de nuevo se lanzó impetuosamente contra el Señor Paraśurāma para matarle. Pero Paraśurāma, manejando su hacha con mucha fuerza, cortó a Kārtav…ryārjuna todos sus brazos, que cayeron cercenados como capuchas de serpiente. VERSOS 35 y 36. Seguidamente, Paraśurāma cortó, como si del pico de una montaña se tratara, la cabeza de Kārtav…ryārjuna, que ya había perdido los brazos. Al ver la muerte de su padre, los diez mil hijos de Kārtav…ryārjuna huyeron despavoridos. Después de acabar con el enemigo, Paraśurāma liberó a la kāmadhenu, que había sufrido mucho, y regresó con ella y con su ternero a su āśrama, donde la entregó a su padre, Jamadagni. VERSO 37. Paraśurāma contó a su padre y a sus hermanos cómo había matado a Kārtav…ryārjuna. Después de escuchar su relato, Jamadagni instruyó a su hijo con las siguientes palabras. VERSO 38. ¡Oh, gran héroe, mi querido hijo Paraśurāma!, has matado al rey, a quien se considera la personificación de todos los semidioses, sin que fuera necesario. Así has incurrido en pecado. VERSO 39. Mi querido hijo, nosotros somos brāhmaṇas, y poseemos la virtud del perdón, que nos ha hecho merecer la adoración de la gente. Es esa cualidad la que ha determinado que el Señor Brahmā, el maestro espiritual supremo del universo, ocupe su puesto. VERSO 40. El deber del brāhmaŠa es cultivar la virtud del perdón, que lo ilumina todo como el Sol. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, Se complace con aquellos que saben perdonar. VERSO 41. Mi querido hijo, matar a un rey que es emperador es un pecado más grave que matar a un brāhmaŠa. Pero si ahora te vuelves consciente de Kṛṣṇa y adoras los lugares sagrados, podrás expiar ese gran pecado. CAPÍTULO 16. EL SEÑOR PARAŚURĀMA DESTRUYE A LA CLASE GOBERNANTE. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido Mahārāja Parīkṣit, hijo de la dinastía Kuru, el Señor Paraśurāma aceptó inmediatamente la orden de su padre diciendo: «Que así sea». Entonces dedicó un año entero a visitar lugares sagrados, después de lo cual regresó a la morada de su padre. VERSO 2. Cierto día, ReŠukā, la esposa de Jamadagni, fue a la orilla del Ganges a buscar agua. Allí vio al rey de los gandharvas que, adornado con un collar de flores de loto, jugaba con mujeres celestiales [apsarās] en las aguas del río. VERSO 3. Aunque había ido al Ganges a buscar agua, cuando vio los juegos de Citraratha, el rey de los gandharvas, con las muchachas celestiales, sintió cierta atracción por él y no pudo recordar que era la hora del sacrificio de fuego y que se estaba retrasando. VERSO 4. Más tarde, al darse cuenta de que ya había pasado la hora del sacrificio, ReŠukā temió que su esposo la maldijese. Por eso, cuando regresó al āśrama, simplemente dejó el cántaro de agua frente a su esposo y esperó ante él con las manos juntas. VERSO 5. El gran sabio Jamadagni se dio cuenta de que su esposa había cometido adulterio mentalmente, de modo que se enfadó mucho y ordenó a sus hijos: «¡Queridos hijos míos, matad a esta pecadora!». Pero los hijos no cumplieron su orden. VERSO 6. Jamadagni ordenó entonces a su hijo menor, Paraśurāma, que matase a sus hermanos, que habían desobedecido su orden, y a su madre, que había cometido adulterio mentalmente. El Señor Paraśurāma, que conocía el poder de su padre, maestro en el arte de la meditación y la austeridad, mató inmediatamente a su madre y a sus hermanos. VERSO 7. Jamadagni, el hijo de Satyavat…, se sintió muy complacido con Paraśurāma y le invitó a pedirle la bendición que desease. El Señor Paraśurāma contestó: «Que mi madre y mis hermanos vivan de nuevo y no recuerden que yo les maté. Ésa es la bendición que pido». VERSO 8. Entonces, por la bendición de Jamadagni, la madre y los hermanos del Señor Paraśurāma volvieron inmediatamente a la vida y se sintieron muy felices, como si despertasen de un profundo sueño. Obedeciendo a su padre, el Señor Paraśurāma había matado a sus familiares, pues era perfectamente consciente de su poder, austeridad y sabiduría. VERSO 9. Mi querido rey Parīkṣit, los hijos de Kārtav…ryārjuna, que habían sido vencidos por la fuerza superior de Paraśurāma, no lograban encontrar la felicidad, pues se lo impedía el recuerdo constante de la muerte de su padre. VERSO 10. En cierta ocasión, aprovechando que Paraśurāma había ido al bosque con Vasumān y sus hermanos, los hijos de Kārtav…ryārjuna se dirigieron hacia la morada de Jamadagni para saciar su sed de venganza. VERSO 11. Los hijos de Kārtav…ryārjuna estaban decididos a cometer actos pecaminosos. Por eso, cuando vieron que Jamadagni se disponía a celebrar un yajña, sentado al lado del fuego y meditando en la Suprema Personalidad de Dios, a quien Se alaba con las oraciones más selectas, aprovecharon la oportunidad para matarle. VERSO 12. Con palabras que inspiraban compasión, ReŠukā, la madre de Paraśurāma y esposa de Jamadagni, suplicó por la vida de su esposo. Pero los hijos de Kārtav…ryārjuna, que carecían de cualidades kṣatriyas, eran tan crueles que, a pesar de sus súplicas, decapitaron a Jamadagni y se llevaron su cabeza. VERSO 13. Lamentándose de dolor por la muerte de su esposo, la muy casta ReŠukā se golpeaba el cuerpo con las manos y lloraba a grandes voces: «¡Oh, Rāma, mi querido hijo Rāma!». VERSO 14. El Señor Paraśurāma y los demás hijos de Jamadagni estaban bastante lejos de su hogar, pero, tan pronto como oyeron las voces de ReŠukā, que gritaba: «¡Oh, Rāma!, ¡oh, hijo mío!», regresaron al āśrama a toda prisa. Allí vieron que su padre había sido asesinado. VERSO 15. Muy afectados, prácticamente confundidos por el pesar, la ira, la indignación, el dolor y la lamentación, los hijos de Jamadagni exclamaban: «¡Oh, padre!, ¡tú que eras la persona más religiosa, el más santo, nos has abandonado y te has ido a los planetas celestiales!». VERSO 16. Entre lamentos, el Señor Paraśurāma confió a sus hermanos el cuerpo de su padre y empuñó de nuevo su hacha, con la intención resuelta de borrar a todos los kṣatriyas de la faz de la Tierra. VERSO 17. ¡Oh, rey!, el Señor Paraśurāma fue entonces a Māhiṣmatī, que ya estaba condenada por el pecado de matar a un brāhmaŠa, y en el centro de la ciudad levantó una montaña con las cabezas cortadas de los hijos de Kārtav…ryārjuna. VERSOS 18 y 19. Con la sangre de los cuerpos de esos hijos, el Señor Paraśurāma formó un espantoso río, que llenó de terror a los reyes que no sentían respeto por la cultura brahmínica. Puesto que los kṣatriyas que llevaban las riendas del gobierno estaban realizando actividades pecaminosas, el Señor Paraśurāma, con el pretexto de vengarse del asesinato de su padre, borró a los kṣatriyas de la superficie de la Tierra veintiuna veces. En verdad, en el lugar denominado Samanta-pañcaka, creó nueve lagos con su sangre. VERSO 20. A continuación, Paraśurāma unió la cabeza de su padre con el resto del cuerpo, y puso la cabeza y el tronco unidos sobre hierba kuśa. Entonces ofreció sacrificios de adoración al Señor Vāsudeva, que es la Superalma omnipresente de todos los semidioses y de toda entidad viviente. VERSOS 21 y 22. Tras completar el sacrificio, el Señor Paraśurāma dio la dirección este como donación al hotā, el sur al brahmā, el oeste al adhvaryu, el norte al udgata, y las cuatro direcciones intermedias —nordeste, sudeste, noroeste y sudoeste— a los demás sacerdotes. La zona central la ofreció a Kaśyapa, y el lugar conocido con el nombre de šryāvarta, al upadraṣṭā. Todo lo restante lo repartió entre los sadasyas, los sacerdotes colaboradores. VERSO 23. A continuación, una vez completas las ceremonias rituales de sacrificio, el Señor Paraśurāma se bañó siguiendo el procedimiento de avabhṛtha-snāna. De pie a orillas del gran río Sarasvat…, purificado de todo pecado, el Señor Paraśurāma era como el Sol en un cielo claro y sin nubes. VERSO 24. Así adorado por el Señor Paraśurāma, Jamadagni fue devuelto a la vida con toda su memoria, y pasó a ser uno de los siete sabios en el grupo de siete estrellas. VERSO 25. Mi querido rey Parīkṣit, en el próximo manvantara, la Personalidad de Dios de ojos de loto, el Señor Paraśurāma, el hijo de Jamadagni, será un gran predicador del conocimiento védico. En otras palabras, será uno de los siete sabios. VERSO 26. El Señor Paraśurāma vive todavía, en la montañosa región de Mahendra. En su papel de brāhmaŠa inteligente, vive completamente satisfecho y ha abandonado todas sus armas de kṣatriya. Los siddhas, cāraŠas, gandharvas y otros seres celestiales le veneran, le adoran y le ofrecen oraciones glorificando sus actividades y su sublime personalidad. VERSO 27. De ese modo, el alma suprema, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor y controlador supremo, Se encarnó en la dinastía Bhṛgu y descendió para liberar al universo de la carga de los reyes indeseables exterminándolos muchas veces. VERSO 28. Viśvāmitra, el hijo de Mahārāja Gādhi, era tan poderoso como las llamas del fuego. Desde su posición como kṣatriya, se sometió a penitencias y austeridades hasta llegar a ser un poderoso brāhmaŠa. VERSO 29. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Viśvāmitra tuvo 101 hijos, de los cuales el mediano se llamó Madhucchandā. En relación con su nombre, todos los demás hijos fueron conocidas como los Madhucchandās. VERSO 30. Viśvāmitra aceptó como hijo adoptivo a Śunaḥśepha, el hijo de Aj…garta, que había nacido en la dinastía Bhṛgu y fue conocido también con el nombre de Devarāta. Viśvāmitra ordenó a sus hijos que considerasen a Śunaḥśepha su hermano mayor. VERSO 31. El padre de Śunaḥśepha vendió su hijo en calidad de hombre-animal para ser sacrificado en el yajña del rey Hariścandra. Llevado al recinto de sacrificios, Śunaḥśepha oró a los semidioses pidiendo que le liberasen, y ellos, con gran misericordia, así lo hicieron. VERSO 32. A pesar de haber nacido en la dinastía Bhārgava, Śunaḥśepha era muy avanzado en la vida espiritual, y por ello fue protegido por los semidioses a quienes se iba a ofrecer el sacrificio. Por esa razón, fue conocido también como el descendiente de Gādhi llamado Devarāta. VERSO 33. Cuando Viśvāmitra, su padre, se lo pidió, los cincuenta Madhucchandās mayores se negaron a aceptar a Śunaḥśepha como hermano mayor. Entonces, muy enfadado, Viśvāmitra les maldijo diciendo: «¡Malos hijos!, puesto que os oponéis a los principios de la cultura védica, seréis mlecchas». VERSO 34. Cuando los Madhucchandās mayores fueron maldecidos, los cincuenta más jóvenes, con el propio Madhucchandā entre ellos, fueron a ver a su padre y aceptaron su proposición: «Querido padre —dijeron—, respetaremos cualquier decisión que tomes». VERSO 35. De ese modo, los Madhucchandās más jóvenes aceptaron a Śunaḥśepha como hermano mayor y le dijeron: «Seguiremos tus órdenes». Viśvāmitra dijo entonces a los hijos que le habían obedecido: «Me siento muy satisfecho de que hayáis aceptado a Śunaḥśepha como hermano mayor. Al obedecer mi orden, habéis hecho de mí un padre de hijos dignos. Por eso os bendigo a todos para que también vosotros seáis padres». VERSO 36. Viśvāmitra dijo: «¡Oh, Kuśikas [descendientes de Kauśika]!, Devarāta es mi hijo y uno de vosotros. Por favor, obedeced sus órdenes». ¡Oh, rey Parīkṣit!, Viśvāmitra tuvo muchos más hijos, como Aṣṭaka, Hār…ta, Jaya y Kratumān. VERSO 37. Viśvāmitra maldijo a algunos de sus hijos y bendijo a otros. Tuvo, además, un hijo adoptivo. De ese modo se diversificó la dinastía Kauśika; no obstante, Devarāta fue considerado el mayor de todos esos hijos. CAPÍTULO 17. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE PURŪRAVš. VERSOS 1 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Pur™ravā tuvo un hijo llamado šyu, cuyos muy poderosos hijos fueron Nahuṣa, Kṣatravṛddha, Raj…, Rābha y Anenā. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, escucha ahora acerca de la dinastía de Kṣatravṛddha. El hijo de Kṣatravṛddha fue Suhotra, que tuvo tres hijos: Kāśya, Kuśa y Gṛtsamada. De Gṛtsamada nació ®unaka, y de él el gran santo ®aunaka, el mejor entre los conocedores del ¬g Veda. VERSO 4. El hijo de Kāśya fue Kāśi, cuyo hijo fue Rāṣṭra, el padre de D…rghatama. D…rghatama tuvo un hijo llamado Dhanvantari, que inauguró la ciencia de la medicina y era una encarnación del Señor Vāsudeva, el disfrutador de los resultados de los sacrificios. Quien recuerda el nombre de Dhanvantari puede liberarse de toda enfermedad. VERSO 5. El hijo de Dhanvantari fue Ketumān, y el hijo de éste fue Bh…maratha. EL hijo de Bh…maratha fue Divodāsa, y el hijo de Divodāsa fue Dyumān, conocido también con el nombre de Pratardana. VERSO 6. Dyumān fue conocido también con los nombres de ®atrujit, Vatsa, ¬tadhvaja y Kuvalayāśva. De él nacieron Alarka y otros hijos. VERSO 7. Alarka, el hijo de Dyumān, reinó sobre la Tierra durante sesenta y seis mil años, mi querido rey Parīkṣit. Nadie ha reinado sobre la Tierra durante tanto tiempo sin envejecer. VERSO 8. Alarka tuvo un hijo llamado Santati, el hijo del cual fue Sun…tha. El hijo de Sun…tha fue Niketana, el hijo de Niketana fue Dharmaketu, y el hijo de Dharmaketu fue Satyaketu. VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de Satyaketu nació Dhṛṣṭaketu, y de Dhṛṣṭaketu nació Sukumāra, el emperador del mundo entero. Sukumāra tuvo un hijo llamado V…tihotra; de V…tihotra nació Bharga; y de Bharga, Bhārgabh™mi. VERSO 10. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todos estos reyes fueron descendientes de Kāśi, y también podría decirse que fueron descendientes de Kṣatravṛddha. El hijo de Rābha fue Rabhasa, de Rabhasa nació Gambh…ra, y, de Gambh…ra nació un hijo llamado Akriya. VERSO 11. El hijo de Akriya se llamó Brahmāvit, ¡oh, rey! Escucha ahora acerca de los descendientes de Anenā. Anenā tuvo un hijo llamado ®uddha, cuyo hijo fue ®uci. El hijo de ®uci fue Dharmasārathi, también llamado Citrakṛt. VERSO 12. De Citrakṛt nació un hijo llamado ®āntaraja. Fue un alma autorrealizada que celebró todo tipo de ceremonias rituales védicas y que, por lo tanto, no tuvo descendencia. Raj… tuvo quinientos hijos, todos ellos muy poderosos. VERSO 13. Ante el ruego de los semidioses, Raj… mató a los demonios y logró devolver el reino celestial al Señor Indra. Pero Indra, que sentía temor de Prahlāda y otros demonios, prefirió que Raj… reinase en el cielo y se entregó a sus pies de loto. VERSO 14. Cuando Raj… murió, Indra pidió a sus hijos que le devolviesen el planeta celestial. Pero ellos, aunque aceptaron restituir a Indra su parte correspondiente en las ceremonias rituales, no le devolvieron el reino. VERSO 15. Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, ofreció entonces oblaciones en el fuego a fin de que los hijos de Raj… se apartasen de los principios morales. Una vez que se degradaron, el Señor Indra no tuvo dificultad en acabar con ellos. Ni uno solo quedó con vida. VERSO 16. Kuśa, el nieto de Kṣatravṛddha, tuvo un hijo llamado Prati. El hijo de Prati fue Sañjaya, y el hijo de Sañjaya fue Jaya. De Jaya nació Kṛta, y de Kṛta, el rey Haryabala. VERSO 17. Haryabala tuvo un hijo llamado Sahadeva, y de Sahadeva nació H…na. El hijo de H…na fue Jayasena, y el hijo de Jayasena, Sańkṛti. El hijo de Sańkṛti fue Jaya, luchador poderoso y experimentado. Éstos fueron los reyes que formaron la dinastía Kṣatravṛddha. Ahora te hablaré de la dinastía de Nahuṣa. CAPÍTULO 18. EL REY YAYšTI RECOBRA LA JUVENTUD. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, del mismo modo que el alma encarnada tiene seis sentidos, el rey Nahuṣa tuvo seis hijos: Yati, Yayāti, Saˆyāti, šyati, Viyati y Kṛti. VERSO 2. Cuando se asume el cargo de rey o de jefe de gobierno, no es posible entender el sentido de la autorrealización. Sabiendo esto, Yati, el hijo mayor de Nahuṣa, no aceptó el poder que su padre le ofrecía para que gobernase. VERSO 3. ®ac…, la esposa de Indra, por el trato deshonesto que recibió de Nahuṣa, el padre de Yayāti, se fue a quejar a Agastya y otros brāhmaṇas santos, quienes maldijeron a Nahuṣa a caer de los planetas celestiales y verse degradado a un cuerpo de serpiente pitón. Como consecuencia de ello, Yayāti heredó el reino. VERSO 4. El rey Yayāti tenía cuatro hermanos menores, a quienes permitió gobernar las cuatro direcciones. Yayāti se casó con Devayān…, la hija de ®ukrācārya, y con Śarmiṣṭhā, la hija de Vṛṣaparvā, y gobernó toda la Tierra. VERSO 5. Mahārāja Parīkṣit dijo: ®ukrācārya era un brāhmaŠa muy poderoso, y Mahārāja Yayāti era un kṣatriya. Siento curiosidad por saber cómo se produjo ese matrimonio pratiloma entre un kṣatriya y una brāhmaŠa. VERSOS 6 y 7. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Un día, la hija de Vṛṣaparvā, Śarmiṣṭhā, que era inocente pero de naturaleza irascible, se paseaba por el jardín de palacio en compañía de Devayān…, la hija de ®ukrācārya, y miles de amigas más. El jardín estaba lleno de flores de loto y de árboles con flores y frutos, y estaba habitado por abejorros y pájaros de dulces trinos. VERSO 8. Cuando llegaron a la orilla de un estanque, aquellas muchachas de ojos de loto desearon disfrutar de un baño. Dejando sus ropas en la orilla, se pusieron a jugar, salpicándose agua las unas a las otras. VERSO 9. Mientras jugaban en el agua, vieron de pronto al Señor ®iva, que pasaba por allí montado a lomos de su toro y acompañado de su esposa, Pārvat…. Las muchachas, que estaban desnudas, sintieron mucha vergüenza y, saliendo del agua a toda prisa, se cubrieron con sus ropas. VERSO 10. Cuando Śarmiṣṭhā, sin darse cuenta, se puso las ropas de Devayān…, Devayān… se irritó con ella y le dirigió las siguientes palabras. VERSO 11. ¡Oh!, ¡mirad cómo se comporta esta criada, Śarmiṣṭhā! Como un perro que roba la mantequilla clarificada destinada a un sacrificio, se ha puesto mi vestido, pasando por alto toda forma de etiqueta. VERSOS 12, 13 y 14. Nosotros pertenecemos a la clase de los brāhmaṇas cualificados, que son considerados el rostro de la Suprema Personalidad de Dios. Los brāhmaṇas han creado el universo entero con su austeridad, y siempre mantienen la Verdad Absoluta en lo más profundo del corazón. Ellos han trazado la senda de la buena fortuna, la senda de la civilización védica, y son el único objeto digno de adoración en este mundo; tanto es así que hasta los grandes semidioses, los dirigentes de los planetas, y hasta la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma, el purificador supremo, el esposo de la diosa de la fortuna, les ofrecen oraciones y les adoran. Y nosotros somos todavía más respetables porque pertenecemos a la dinastía de Bhṛgu. Pero esta mujer, cuyo padre, como todos los demonios, es discípulo nuestro, se ha atrevido a ponerse mi vestido, exactamente como un śūdra que se apodera del conocimiento védico. VERSO 15. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Ante aquellas crueles palabras de reproche, Śarmiṣṭhā se enfadó mucho. Resollando como una serpiente y mordiéndose el labio inferior con los dientes, respondió a la hija de ®ukrācārya con las siguientes palabras. VERSO 16. Tú, pedigüeña, ¿por qué tienes que hablar tanto, si ni siquiera entiendes tu posición? ¿No andáis todos vosotros por nuestra casa esperando que os demos el sustento? ¿No dependéis de nosotros como los cuervos? VERSO 17. Después de insultar a Devayān… con esas desagradables palabras, Śarmiṣṭhā, muy iracunda, tiró a la hija de ®ukrācārya a un pozo y se llevó sus ropas. VERSO 18. Después de tirar a Devayān… al pozo, Śarmiṣṭhā volvió a casa. Entre tanto, el rey Yayāti, que había salido de cacería, se acercó casualmente al pozo para beber y vio allí a Devayān…. VERSO 19. Nada más ver a Devayān… desnuda en el pozo, el rey Yayāti le tendió la parte superior de su vestimenta para que se cubriese. Mostrándose muy bondadoso con ella, la tomó de la mano y la ayudó a salir del pozo. VERSOS 20 y 21. Con palabras saturadas de amor y cariño, Devayān… dijo al rey Yayāti: ¡Oh, gran héroe!, ¡oh, rey, conquistador de las ciudades de tus enemigos!, al tomar mi mano me has aceptado por esposa. No dejes que sea tocada por nadie más, pues nuestra relación como marido y mujer ha sido dispuesta por la providencia, y no por ningún ser humano. VERSO 22. Gracias a que caí en el pozo, te encontré a ti. En verdad, nuestro encuentro ha sido obra de la providencia. Cuando maldije a Kaca, el hijo del gran sabio Bṛhaspati, él, a su vez, me maldijo a mí diciendo que no me casaría con un brāhmaŠa. Por lo tanto, ¡oh, héroe de poderosos brazos!, no es posible que yo me case con un brāhmaŠa. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Aquel matrimonio, que normalmente no se recomendaba en las Escrituras, no era del agrado del rey Yayāti, pero, en parte porque había sido dispuesto por la providencia, y en parte porque se sentía atraído por la belleza de Devayān…, el rey aceptó su ruego. VERSO 24. Después, cuando el sabio rey regresó a su palacio, Devayān… volvió a su casa llorando y le contó a su padre, ®ukrācārya, todo lo que había ocurrido por culpa de Śarmiṣṭhā. Le contó que Śarmiṣṭhā la había tirado al pozo y que el rey la había salvado. VERSO 25. Cuando escuchó lo que le había sucedido a Devayān…, ®ukrācārya se sintió muy dolido. Renegando de la profesión sacerdotal y alabando la profesión de uñcha-vṛtti [recoger granos de los campos], salió de casa con su hija. VERSO 26. Cuando el rey Vṛṣaparvā supo que su guru, ®ukrācārya, venía a su casa a castigarle o a maldecirle, le salió al encuentro y, en la misma calle, se postró a sus pies y le satisfizo, logrando así aplacar su ira. VERSO 27. El poderoso ®ukrācārya persistió en su enfado por unos momentos, pero, una vez satisfecho, dijo a Vṛṣaparvā: Mi querido rey, ten la bondad de cumplir el deseo de Devayān…, pues es mi hija, y en este mundo no puedo abandonarla ni desatenderla. VERSO 28. Tras escuchar lo que ®ukrācārya le pedía, Vṛṣaparvā prometió cumplir el deseo de Devayān…, y quedó a la espera de sus palabras. Devayān… expresó entonces su deseo: «Cuando mi padre disponga que yo me case, mi amiga Śarmiṣṭhā vendrá conmigo como sirvienta, junto con sus amigas». VERSO 29. Vṛṣaparvā fue sabio y pensó que disgustar a ®ukrācārya era muy peligroso, y que complacerle supondría ganancias materiales. Por consiguiente, cumplió la orden de ®ukrācārya y le sirvió como un esclavo. Entonces puso a su hija Śarmiṣṭhā en manos de Devayān… para que la sirviese como esclava, junto con miles de mujeres más. VERSO 30. Cuando ®ukrācārya concedió la mano de su hija a Yayāti, dispuso que Śarmiṣṭhā fuera con ella, pero advirtió al rey: «Mi querido rey, nunca permitas que esa muchacha, Śarmiṣṭhā, se acueste contigo». VERSO 31. ¡Oh, rey Parīkṣit!, un día, al ver que Devayān… había tenido un hermoso hijo, Śarmiṣṭhā se acercó al rey Yayāti en el momento adecuado para la concepción. En un lugar apartado, pidió al rey, el esposo de su amiga Devayān…, que le permitiera tener un hijo a ella también. VERSO 32. Cuando la princesa Śarmiṣṭhā pidió un hijo al rey Yayāti, éste, que era bien consciente de los principios de la religión, consintió en satisfacer su deseo. Aunque recordaba la advertencia de ®ukrācārya, pensó que aquella unión era la voluntad del Supremo, de modo que tuvo relación sexual con Śarmiṣṭhā. VERSO 33. Devayān… fue madre de Yadu y de Turvasu, y Śarmiṣṭhā lo fue de Druhyu, Anu y P™ru. VERSO 34. La orgullosa Devayān…, cuando supo por vía de terceros que Śarmiṣṭhā estaba embarazada de su esposo, se volvió loca de rabia y se marchó inmediatamente a casa de su padre. VERSO 35. El rey Yayāti, que era muy lujurioso, siguió a su esposa, la detuvo y trató de calmarla con palabras agradables y masajes en los pies, pero no logró satisfacerla de ninguna forma. VERSO 36. ®ukrācārya no podía contener su ira: «¡Tú, necio mentiroso, que andas tras las mujeres! —dijo—, has cometido un gran error, y por ello te maldigo. Que la vejez y la invalidez te ataquen y te desfiguren». VERSO 37. El rey Yayāti dijo: «¡Oh, brāhmaŠa erudito y venerable!, mis deseos de disfrutar con tu hija aún no están satisfechos». ®ukrācārya respondió entonces: «Si encuentras a alguien que acepte darte su juventud, puedes cambiársela por tu vejez». VERSO 38. Después de recibir esta bendición de ®ukrācārya, Yayāti pidió a su hijo mayor: Mi querido hijo Yadu, por favor, dame tu juventud a cambio de mi invalidez de anciano. VERSO 39. Mi querido hijo, aún no he satisfecho mis deseos sexuales. Pero si tú fueras bondadoso conmigo, podrías aceptar la vejez que tu abuelo materno me ha impuesto y yo tomaría tu juventud para disfrutar de la vida durante algunos años más. VERSO 40. Yadu contestó: Mi querido padre, tú ya has llegado a la vejez, aunque también has sido joven. Yo, por mi parte, no doy la bienvenida a tu vejez y tu invalidez, pues no se puede alcanzar la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material. VERSO 41. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yayāti acudió también a sus hijos Turvasu, Druhyu y Anu para pedirles que le cambiaran la juventud por su vejez, pero ellos, que no eran conscientes de los principios religiosos, pensaban que su efímera juventud iba a ser eterna, y se negaron a cumplir la orden de su padre. VERSO 42. El rey Yayāti hizo entonces la misma petición a P™ru, que era más joven pero más cualificado que esos tres hermanos, y le dijo: «Mi querido hijo, no seas desobediente como tus hermanos mayores, pues no es ése tu deber». VERSO 43. P™ru contestó: ¡Oh, Majestad!, ¿quién en este mundo puede saldar la deuda contraída con su padre? Por la misericordia de nuestro padre, recibimos la forma humana de vida, que nos da la oportunidad de alcanzar la compañía del Señor Supremo. VERSO 44. Un hijo de primera categoría es aquel que se anticipa a los deseos de su padre; el que actúa después de recibir la orden de su padre es de segunda categoría; y de tercera es el que cumple la orden de su padre sin mostrar una actitud respetuosa. Pero un hijo que se niega a obedecer a su padre es como el excremento del padre. VERSO 45. ®ukadeva Gosvāmī dijo: De ese modo, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hijo llamado P™ru se sintió muy complacido de aceptar la vejez de su padre, Yayāti, que tomó la juventud de su hijo y disfrutó del mundo material conforme a sus necesidades. VERSO 46. El rey Yayāti pasó entonces a gobernar el mundo entero, que está compuesto de siete islas, y fue como un padre para los ciudadanos. Como había recibido la juventud de su hijo, sus sentidos conservaban todo su vigor; así disfrutó de toda la felicidad material que pudo desear. VERSO 47. En lugares solitarios, y valiéndose de la mente, las palabras, el cuerpo y todos los artículos necesarios, Devayān…, la querida esposa de Mahārāja Yayāti, llevó siempre a su marido la mayor bienaventuranza trascendental posible. VERSO 48. El rey Yayāti celebró una serie de sacrificios, en los cuales, para satisfacer al Señor Supremo, Hari, que es el origen de todos los semidioses y el objeto de todo el conocimiento védico, ofreció a los brāhmaṇas regalos en abundancia. VERSO 49. El Señor Supremo, Vāsudeva, que creó la manifestación cósmica, Se manifiesta en Su forma omnipresente, como el cielo que sostiene las nubes. Y cuando la creación es aniquilada, todo entra de nuevo en el Señor Supremo, Viṣṇu, y las diversidades dejan de manifestarse. VERSO 50. Libre de deseos materiales, Mahārāja Yayāti adoró al Señor Supremo, que está situado en el corazón de todos en la forma de NārāyaŠa y que es invisible para los ojos materiales, aunque existe en todas partes. VERSO 51. A pesar de ser rey del mundo entero y a pesar de ocupar su mente y sus cinco sentidos durante mil años en el disfrute de las posesiones materiales, Mahārāja Yayāti no lograba sentirse satisfecho. CAPÍTULO 19. EL REY YAYšTI ALCANZA LA LIBERACIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yayāti estaba muy apegado a la mujer. Sin embargo, con el paso del tiempo, el disfrute sexual y sus malos efectos llegaron a asquearle. Entonces renunció a ese modo de vida y narró a su querida esposa la siguiente historia. VERSO 2. Mi queridísima esposa, hija de ®ukrācārya, en este mundo ha habido alguien que fue igual a mí. Escucha, por favor, mientras te cuento la historia de su vida. Los que se han retirado de la vida familiar siempre se lamentan cuando escuchan la historia de ese jefe de familia. VERSO 3. Un macho cabrío, que vagaba por el bosque buscando comida para satisfacer sus sentidos, se acercó por casualidad a un pozo. En el pozo descubrió a una cabra que, por la influencia de los resultados de sus actividades fruitivas, había caído allí y se encontraba desamparada. VERSO 4. Tras considerar la forma de sacar a la cabra del pozo, el lujurioso macho cavó la tierra de la boca del pozo con las puntas de sus astas, hasta que la hembra pudo salir sin dificultad. VERSOS 5 y 6. Cuando salió del pozo y vio al hermoso macho, aquella cabra de bien formadas ancas lo deseó por esposo. Al igual que ella, muchas otras cabras hembras desearon casarse con aquel macho, pues poseía una bella estructura corporal, barba y bigote bien poblados, y era experto en la eyaculación de semen y en el arte de la relación sexual. Así, con la locura que manifiestan los poseídos por fantasmas, el mejor de los machos cabríos se sintió atraído por todas aquellas cabras y se ocupó en actividades eróticas, olvidando de modo natural su verdadero interés en la autorrealización. VERSO 7. Un día, la cabra que había caído al pozo vio a su querido macho realizando el acto sexual con otra cabra; esas actividades del macho eran más de lo que ella podía consentir. VERSO 8. Dolida por el comportamiento adúltero de su esposo, la cabra pensó que aquel macho no era un verdadero amigo, sino que era duro de corazón y que su amistad era sólo momentánea. Así, en vista de la lujuria de su marido, lo abandonó y regresó con su antiguo protector. VERSO 9. Muy entristecido, el macho cabrío, que era sumiso a su esposa, fue tras la cabra por el camino e hizo todo lo que pudo por halagarla, pero no logró calmarla. VERSO 10. La cabra fue a la casa de un brāhmaŠa que mantenía a otra cabra, y ese brāhmaŠa, muy enfadado, cortó al macho cabrío su bolsa de testículos. Más tarde, ante el ruego de la cabra, el brāhmaŠa se los implantó de nuevo con el poder del yoga místico. VERSO 11. Mi querida esposa, cuando le fueron reimplantados los testículos, el macho cabrío volvió a disfrutar con la cabra a la que había sacado del pozo. Así ha estado disfrutando desde hace muchísimos años, pero todavía hoy no ha logrado sentirse satisfecho. VERSO 12. ¡Oh, mi querida esposa de hermosas cejas!, yo soy exactamente igual a ese macho cabrío, pues mi inteligencia es tan pobre que, cautivado por tu belleza, he olvidado la verdadera tarea de la autorrealización. VERSO 13. La persona lujuriosa no puede satisfacer su mente aunque posea en abundancia toda clase de bienes mundanos, como arroz, cebada y otros cereales, oro, animales y mujeres. Nada puede satisfacerle. VERSO 14. Del mismo modo que el fuego no disminuye cuando se vierte mantequilla en él, sino que se aviva todavía más, el esfuerzo por apagar los deseos de disfrute mediante el disfrute ininterrumpido nunca da resultado. [De hecho, debemos abandonar voluntariamente los deseos materiales.] VERSO 15. El hombre que ni es envidioso ni desea el mal a nadie es una persona ecuánime. Esa persona ve felicidad en todas las direcciones. VERSO 16. A quienes están demasiado apegados al disfrute material, les es muy difícil abandonar la complacencia de los sentidos. Ni siquiera en la vejez, cuando están completamente inválidos, les es posible abandonar esos deseos. Por lo tanto, quien realmente desee la felicidad, debe abandonar esos deseos insatisfechos, que son la causa de todos los problemas. VERSO 17. Un hombre nunca debe aceptar un asiento compartido con una mujer, aunque sea su propia madre, su hermana o su hija, pues los sentidos son tan fuertes que, por avanzado que sea en el cultivo de conocimiento, puede sentirse atraído por la vida sexual. VERSO 18. Llevo ya mil años enteros disfrutando del placer de los sentidos, pero mi deseo de disfrutar de esos placeres es cada día mayor. VERSO 19. Por consiguiente, ahora voy a abandonar todos esos deseos y a meditar en la Suprema Personalidad de Dios. Libre del prestigio falso y de las dualidades de la invención mental, viviré en el bosque con los animales. VERSO 20. La persona que sabe que la felicidad material, buena o mala, en esta vida o en la siguiente, en este planeta o en los planetas celestiales, es temporal e inútil, y que una persona inteligente no debe tratar de disfrutar de esas cosas, y ni siquiera pensar en ellas, conoce verdaderamente el ser. Esa persona autorrealizada sabe perfectamente que la felicidad material es la causa misma de la perpetuación de la existencia material y del olvido de la propia posición constitucional. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de hablar de ese modo a su esposa, Devayān…, el rey Yayāti, libre ahora de todos los deseos materiales, llamó a P™ru, su hijo menor, y le devolvió la juventud que le había cambiado por su vejez. VERSO 22. El rey Yayāti dio el sudeste a su hijo Druhyu, el sur a su hijo Yadu, el oeste a su hijo Turvasu, y el norte a su hijo Anu. De ese modo dividió el reino. VERSO 23. Yayāti coronó a P™ru, su hijo menor, como emperador del mundo entero y propietario de todas sus riquezas, y puso a todos sus hermanos bajo su dominio, aunque eran mayores que él. VERSO 24. Después de muchísimos años de disfrute, ¡oh, rey Parīkṣit!, Yayāti se había acostumbrado a la complacencia de los sentidos, pero en un momento la abandonó por entero, como un pájaro que sale volando de su nido tan pronto como le crecen las alas. VERSO 25. Por haberse entregado plenamente a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, el rey Yayāti se liberó por completo de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Debido a su estado de autorrealización, logró fijar la mente en la Realidad Trascendental [Parabrahman, Vāsudeva], y de ese modo acabó por elevarse a la posición de sirviente personal del Señor. VERSO 26. Cuando escuchó la narración de Mahārāja Yayāti acerca del macho cabrío y su hembra, Devayān… entendió que aquella historia, bajo la apariencia de una divertida anécdota, no era una simple broma de las que suelen intercambiarse los esposos, sino que pretendía despertar en ella la conciencia de su posición constitucional. VERSOS 27 y 28. Devayān…, la hija de ®ukrācārya, se dio entonces cuenta de que los vínculos materiales con el esposo, los amigos y los familiares, son como los que se establecen entre los turistas en un hotel. Los vínculos con la sociedad, la amistad y el amor son creación de la māyā de la Suprema Personalidad de Dios, exactamente como en un sueño. Por la gracia de Kṛṣṇa, Devayān… abandonó su posición imaginaria en el mundo material. Fijando su mente por completo en Kṛṣṇa, logró liberarse de los cuerpos denso y sutil. VERSO 29. ¡Oh, Señor Vāsudeva!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú eres el creador de toda la manifestación cósmica. Tú vives en forma de Superalma en el corazón de todos, y eres más pequeño que lo más pequeño, aunque también eres más grande que lo más grande, y eres omnipresente. Tú actitud es completamente silenciosa, pues no tienes que hacer nada, pero eso se debe a Tu naturaleza omnipresente y a que gozas de plenitud en toda clase de opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. CAPÍTULO 20. LA DINASTÍA DE PŪRU. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Mahārāja Bharata!, ahora te hablaré de la dinastía de P™ru. En esa dinastía, en la que tú has nacido, han nacido muchos reyes santos y se han originado muchas dinastías de brāhmaṇas. VERSO 2. En la dinastía de P™ru nació el rey Janamejaya. El hijo de Janamejaya fue Pracinvān, cuyo hijo fue Prav…ra. El hijo de Prav…ra fue Manusyu, y de Manusyu nació Cārupada. VERSO 3. El hijo de Cārupada fue Sudyu, y el hijo de Sudyu fue Bahugava. El hijo de Bahugava fue Saˆyāti. De Saˆyāti nació Ahaˆyāti, de quien nació Raudrāśva. VERSOS 4 y 5. Raudrāśva tuvo diez hijos: ¬teyu, Kakṣeyu, Sthaṇḍileyu, Kṛteyuka, Jaleyu, Sannateyu, Dharmeyu, Satyeyu, Vrateyu, y el menor de todos, Vaneyu. Del mismo modo que los diez sentidos, que son producto de la vida universal, actúan bajo el control de la vida, los hijos de Raudrāśva actuaron completamente bajo el control de su padre. Todos ellos nacieron de la apsarā Ghṛtācī. VERSO 6. ¬teyu tuvo un hijo llamado Rantināva, que fue padre de Sumati, Dhruva y Apratiratha. Apratiratha tuvo un solo hijo, que se llamó KaŠva. VERSO 7. El hijo de KaŠva fue Medhātithi, el mayor de cuyos hijos, que fueron brāhmaṇas, fue Praskanna. Sumati, el hijo de Rantināva, tuvo un hijo llamado Rebhi. Mahārāja Duṣmanta es bien conocido como hijo de Rebhi. VERSOS 8 y 9. Un día, el rey Duṣmanta fue al bosque a cazar y, sintiéndose muy fatigado, se acercó a la morada de KaŠva Muni. Allí vio a una muchacha sumamente hermosa, semejante en todo a la diosa de la fortuna. La muchacha, que estaba sentada, iluminaba todo el āśrama con su refulgencia. Atraído de modo natural por su belleza, el rey se acercó a ella acompañado de algunos soldados, y le habló. VERSO 10. Al ver a la hermosa mujer, el rey se reanimó y se sintió aliviado de toda la fatiga de su partida de caza. Claro está, su atracción por ella iba unida a los deseos lujuriosos. Entonces, con actitud jovial, comenzó a hacerle preguntas. VERSO 11. ¡Oh, hermosa mujer de ojos de loto! ¿Quién eres? ¿De quién eres hija? ¿Qué te ha traído a este bosque solitario? ¿Qué haces aquí? VERSO 12. ¡Oh, hermosísima muchacha!, mi mente me dice que debes de ser hija de un kṣatriya. Yo pertenezco a la dinastía P™ru, de modo que mi mente jamás se empeña en ningún tipo de disfrute irreligioso. VERSO 13. ®akuntalā dijo: Soy la hija de Viśvāmitra. Mi madre, Menakā, me dejó en el bosque. ¡Oh, héroe!, el muy poderoso santo KaŠva Muni conoce bien la historia. Ahora dime, por favor, ¿en qué puedo servirte? VERSO 14. ¡Oh, rey, que tienes ojos como pétalos de loto!, ten la bondad de sentarte y de aceptar nuestro humilde recibimiento. Toma, por favor, este arroz nivārā que tenemos guardado. Y si así lo deseas, no dudes en quedarte aquí. VERSO 15. El rey Duṣmanta contestó: ¡Oh, ®akuntalā, de hermosas cejas!, tú has nacido en la familia del gran santo Viśvāmitra, y el recibimiento que nos ofreces no desdice en lo más mínimo de tu ascendencia. Aparte de eso, las hijas de un rey suelen elegir personalmente a su esposo. VERSO 16. El silencio de ®akuntalā ante la proposición de Mahārāja Duṣmanta acabó de confirmar el mutuo acuerdo. El rey, que conocía las leyes del matrimonio, se casó con ella allí mismo pronunciando el praŠava védico [oˆkāra], de conformidad con el rito matrimonial de los gandharvas. VERSO 17. Aquella noche, el rey Duṣmanta, que nunca emitía su semen en vano, depositó su semen en el vientre de la reina, ®akuntalā, y por la mañana regresó a su palacio. A su debido tiempo, ®akuntalā dio a luz un hijo. VERSO 18. En el bosque, KaŠva Muni celebró todas las ceremonias rituales prescritas para el recién nacido. El niño llegó a ser tan poderoso que podía capturar a un león y jugar con él. VERSO 19. ®akuntalā, la más bella de las mujeres, fue a ver a su esposo, Duṣmanta, llevando consigo a su hijo, que era una expansión parcial del Dios Supremo y poseía una fuerza física insuperable. VERSO 20. Al negarse el rey a reconocer a su esposa e hijo, que estaban libres de toda falta, una voz incorpórea habló desde el cielo, y todos los presentes escucharon el oráculo. VERSO 21. La voz dijo: ¡Oh, Mahārāja Duṣmanta!, los hijos en realidad pertenecen al padre, y la madre no es más que un recipiente, como el cuero de un fuelle. Según los mandamientos védicos, el padre nace en la forma del hijo. Por lo tanto, cuida de tu hijo y no insultes a ®akuntalā. VERSO 22. ¡Oh, rey Duṣmanta!, aquel que pone el semen es el verdadero padre, y su hijo le salva de estar bajo la custodia de Yamarāja. Tú eres el verdadero procreador de este niño. Ciertamente, ®akuntalā dice la verdad. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A la muerte de Mahārāja Duṣmanta, su hijo pasó a ser el emperador del mundo, el propietario de las siete islas. Se le considera una representación parcial de la Suprema Personalidad de Dios en este mundo. VERSOS 24, 25 y 26. Mahārāja Bharata, el hijo de Duṣmanta, tenía la señal del disco del Señor Kṛṣṇa en la palma de su mano derecha, y la marca de un verticilo de flor de loto en las plantas de los pies. Con una gran ceremonia ritual en que adoró a la Suprema Personalidad de Dios, se elevó a la posición de emperador y señor del mundo entero. A continuación celebró cincuenta y cinco sacrificios de caballo a orillas del Ganges, comenzando por la desembocadura y terminando en el nacimiento, y otros setenta y ocho sacrificios de caballo a orillas del Yamunā, comenzando en la confluencia [Prayāga] y terminando en sus fuentes. Māmateya, Bhṛgu Muni, actuó como sacerdote. Mahārāja Bharata estableció el fuego de sacrificios en un lugar excelente y repartió grandes riquezas entre los brāhmaṇas. Tantas vacas distribuyó, que cada uno de los miles de brāhmaṇas participantes recibió 13.084 [un badva]. VERSO 27. Bharata, el hijo de Mahārāja Duṣmanta, asombró a todos los demás reyes destinando a esos sacrificios tres mil trescientos caballos. Su opulencia superaba incluso la de los semidioses, pues obtuvo al maestro espiritual supremo, Hari. VERSO 28. Cuando celebró el sacrificio denominado maṣṇāra [o un sacrificio en el lugar de Maṣṇāra], Mahārāja Bharata dio como caridad catorce lākhs de magníficos elefantes, con los colmillos blancos y el cuerpo negro, completamente cubiertos de adornos de oro. VERSO 29. Del mismo modo que no se pueden alcanzar los planetas celestiales con la simple fuerza de los brazos (pues, ¿quién puede tocar los planetas celestiales con las manos?), tampoco se pueden imitar las maravillosas actividades de Mahārāja Bharata. Nadie en el pasado pudo realizar nada semejante, y nadie en el futuro podrá repetirlo. VERSO 30. Cuando salió de expedición, Mahārāja Bharata derrotó o mató a todos los kirātas, h™Šas, yavanas, pauṇḍras, kańkas, khaśas, śakas, y a todos los reyes que estaban en contra de los principios védicos de la cultura brahmínica. VERSO 31. En el pasado, los demonios habían vencido a los semidioses y se habían refugiado en el sistema planetario inferior llamado Rasātala, llevándose con ellos a todas las esposas e hijas de los semidioses. Pero Mahārāja Bharata rescató a todas esas mujeres, con sus acompañantes, de las garras de los demonios, y las devolvió a los semidioses. VERSO 32. Tanto en la Tierra como en los planetas celestiales, Mahārāja Bharata proveyó a sus súbditos de todo lo que necesitaron durante veintisiete mil años. En todas direcciones se dieron a conocer sus órdenes y se desplegaron sus soldados. VERSO 33. Como gobernador del universo entero, el emperador Bharata poseyó las opulencias de un gran reino y soldados invencibles. Sus hijos y su familia le habían parecido su vida misma, pero finalmente pensó que todo ello no era más que un obstáculo para el progreso espiritual, y se apartó de ese disfrute. VERSO 34. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Mahārāja Bharata tuvo tres esposas muy complacientes, hijas del rey de Vidarbha. Como dieron a luz hijos que no se parecían al rey, las tres reinas pensaron que éste creería que habían sido infieles y las rechazaría, de modo que los mataron. VERSO 35. Tras ver fracasar así sus aspiraciones a ser padre, el rey celebró un sacrificio marut-stoma para tener un hijo. Los semidioses Maruts, plenamente satisfechos con él, le dieron un hijo llamado Bharadvāja. VERSO 36. El semidiós Bṛhaspati se sintió atraído por Mamatā, la esposa de su hermano, y deseó tener relaciones sexuales con ella a pesar de que estaba embarazada. El hijo que Mamatā llevaba en el vientre se lo prohibió, pero Bṛhaspati lo maldijo y eyaculó su semen por la fuerza en el vientre de Mamatā. VERSO 37. Mamatā tenía mucho miedo de que su esposo la rechazara por traer al mundo un hijo ilegítimo, de modo que estaba pensando en abandonar al niño. Los semidioses, sin embargo, dieron nombre al niño y resolvieron el problema. VERSO 38. Bṛhaspati dijo a Mamatā: «¡Estúpida mujer!, ese niño, aunque haya nacido de la esposa de un hombre fecundada con el semen de otro hombre, tienes que mantenerlo tú». Al escuchar esto, Mamatā contestó: «¡Oh, Bṛhaspati!, ¡mantenlo tú!». Tras cambiar estas palabras, tanto Bṛhaspati como Mamatā se marcharon. El niño fue conocido a partir de entonces con el nombre de Bharadvāja. VERSO 39. Aunque los semidioses la animaron a que cuidase del niño, Mamatā lo consideró un hijo inútil por su nacimiento ilegítimo, de modo que lo abandonó. Fue así como los semidioses Maruts se encargaron del niño, y, cuando Mahārāja Bharata se encontraba contrariado porque no tenía descendencia, se lo entregaron como hijo. CAPÍTULO 21. LA DINASTÍA DE BHARATA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Por haber venido de los semidioses Marut, Bharadvāja fue conocido también con el nombre de Vitatha. El hijo de Vitatha fue Manyu, cuyos cinco hijos fueron Bṛhatkṣatra, Jaya, Mahāv…rya, Nara y Garga. Nara, tuvo un hijo que se llamó Sańkṛti. VERSO 2. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Pāṇḍu!, Sańkṛti tuvo dos hijos: Guru y Rantideva. Rantideva es famoso tanto en este mundo como en el siguiente, pues se le glorifica, no sólo en la sociedad humana, sino también entre los semidioses. VERSOS 3, 4 y 5. Rantideva nunca se esforzó por ganar nada. Personalmente, se contentaba con lo que la providencia le tuviera reservado, pero, si alguien iba a visitarle, le agasajaba con todo cuanto tenía. Debido a ello, él y su familia pasaron muchísimas privaciones. En verdad, él y su familia temblaban por falta de comida y de agua, pero Rantideva siempre permaneció sobrio. Una mañana, después de cuarenta y ocho días de ayuno, Rantideva recibió un poco de agua y unos alimentos preparados con leche y gh…; sin embargo, cuando se disponía a comer en compañía de su familia, recibió la visita de un brāhmaŠa. VERSO 6. Rantideva percibía la presencia del Dios Supremo en todas partes y en cada entidad viviente, de modo que recibió al visitante con fe y respeto, y le dio parte de la comida. Después de comer, el brāhmaŠa se marchó. VERSO 7. A continuación, Rantideva reservó parte de lo que quedaba de comida para sus familiares, pero, cuando estaba a punto de comerse su parte, un śūdra entró a visitarle. Como veía al śūdra en relación con la Suprema Personalidad de Dios, el rey Rantideva compartió también con él su comida. VERSO 8. Cuando el śūdra se marchó, llegó otra visita. Venía rodeado de perros y dijo: «¡Oh, rey!, yo y los perros que me acompañan tenemos mucha hambre. Por favor, danos algo de comer». VERSO 9. Con muchísimo respeto, el rey Rantideva ofreció el resto de la comida a los perros y a su dueño, que habían venido a visitarle. El rey les ofreció reverencias y muestras de respeto. VERSO 10. Ya sólo le quedaba un poco de agua para beber, la justa para una persona, pero cuando se disponía a beberla, se presentó un caṇḍāla diciendo: «¡Oh, rey!, yo soy de baja clase, pero, por favor, dame un poco de agua que beber!». VERSO 11. Conmovido por las lastimosas palabras del pobre y cansado caṇḍāla, Mahārāja Rantideva le contestó con palabras que eran como néctar. VERSO 12. No oro a la Suprema Personalidad de Dios pidiéndole las ocho perfecciones del yoga místico, ni que me salve del ciclo de nacimientos y muertes. Todo lo que quiero es permanecer entre las entidades vivientes y sufrir en lugar de ellas, para que así se vean libres del sufrimiento. VERSO 13. Al ofrecer mi agua a este pobre caṇḍāla que lucha por conservar la vida, me he liberado por completo del hambre, la sed, la fatiga, el temblor del cuerpo, la tristeza, el sufrimiento, la lamentación y la ilusión. VERSO 14. Con estas palabras, y aunque estaba a punto de morir de sed, el rey Rantideva ofreció al caṇḍāla su propia ración de agua sin dudarlo un instante, pues era muy bondadoso y sobrio por naturaleza. VERSO 15. Semidioses como el Señor Brahmā y el Señor ®iva pueden satisfacer a todos los hombres que tienen ambiciones materiales otorgándoles las bendiciones que desean. Esos semidioses aparecieron ante el rey Rantideva manifestando su verdadera identidad, pues ellos eran quienes le habían visitado en la forma del brāhmaŠa, el śūdra, el caṇḍāla, etc. VERSO 16. El rey Rantideva no tenía ningún interés en disfrutar de los bienes materiales que pueden otorgar los semidioses. Les ofreció reverencias, pero fijó su mente en los pies de loto del Señor Viṣṇu, pues estaba realmente apegado al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 17. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey Rantideva era un devoto puro, siempre consciente de Kṛṣṇa y completamente libre de deseos materiales. Debido a ello, māyā, la energía ilusoria del Señor, no podía manifestarse ante él. Por el contrario, ante él, māyā se desvanecía por completo, como un sueño. VERSO 18. Todos aquellos que siguieron los principios del rey Rantideva fueron plenamente favorecidos por su misericordia y se volvieron devotos puros, apegados a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Así, todos ellos llegaron a ser los mejores entre los yog…s. VERSOS 19 y 20. De Garga nació un hijo que se llamó ®ini, cuyo hijo fue Gārgya. Gārgya, aunque era kṣatriya, dio inicio a una generación de brāhmaṇas. De Mahāv…rya nació un hijo llamado Duritakṣaya, cuyos hijos fueron TrayyāruŠi, Kavi y Puṣkarāruṇi. Estos hijos de Duritakṣaya también se elevaron a la posición de brāhmaṇas, pese a haber nacido en una dinastía de kṣatriyas. Bṛhatkṣatra tuvo un hijo llamado Hast…, que fundó la ciudad de Hastināpura [la actual Nueva Delhi]. VERSO 21. El rey Hasti tuvo tres hijos: Ajamīḍha, Dvimīḍha y Purumīḍha. Todos los descendientes de Ajamīḍha, encabezados por Priyamedha, se elevaron a la posición de brāhmaṇas. VERSO 22. De Ajamīḍha nació Bṛhadiṣu, de Bṛhadiṣu nació Bṛhaddhanu, de Bṛhaddhanu nació Bṛhatkāya, y de Bṛhatkāya nació Jayadratha. VERSO 23. El hijo de Jayadratha fue Viśada, cuyo hijo fue Syenajit. Los hijos de Syenajit fueron Rucirāśva, Dṛḍhahanu, Kāśya y Vatsa. VERSO 24. El hijo de Rucirāśva fue Pāra, y los hijos de Pāra fueron Pṛthusena y N…pa. N…pa tuvo cien hijos. VERSO 25. El rey N…pa engendró a Brahmādatta en el vientre de su esposa, Kṛtvī, que era hija de ®uka. A su vez, Brahmādatta, que era un gran yog…, engendró a Viṣvaksena en el vientre de su esposa, Sarasvat…. VERSO 26. Siguiendo las instrucciones del gran sabio Jaigīṣavya, Viṣvaksena redactó una detallada explicación del sistema de yoga místico. De Viṣvaksena nació Udaksena, y de Udaksena, Bhallā˜a. A todos ellos se les conoce como descendientes de Bṛhadiṣu. VERSO 27. El hijo de Dvimīḍha fue Yav…nara, cuyo hijo fue Kṛtimān. El hijo de Kṛtimān fue bien conocido con el nombre de Satyadhṛti. De Satyadhṛti nació Dṛḍhanemi, que fue padre de Supārśva. VERSOS 28 y 29. De Supārśva nació Sumati; de Sumati, Sannatimān; y de Sannatimān, Kṛtī, que obtuvo de Brahmā poderes místicos y enseñó seis saˆhitās a partir de los versos prācyasāma del Sāma Veda. El hijo de Kṛtī fue N…pa; el hijo de N…pa, Udgrāyudha; el hijo de Udgrāyudha, Kṣemya; el hijo de Kṣemya, Suv…ra; y el hijo de Suv…ra, Ripuñjaya. VERSO 30. El hijo de Ripuñjaya fue Bahuratha. Purumīḍha no tuvo hijos. Ajamīḍha y su esposa Nalin… fueron padres de N…la, y el hijo de N…la fue ®ānti. VERSOS 31, 32 y 33. El hijo de ®ānti fue Suśānti, el hijo de Suśānti fue Puruja, y el hijo de Puruja fue Arka. De Arka nació Bharmyāśva, y Bharmyāśva tuvo cinco hijos: Mudgala, Yav…nara, Bṛhadviśva, Kāmpilla y Sañjaya. Bharmyāśva oró a sus hijos: «¡Oh, hijos míos!, por favor, haceos cargo de mis cinco estados, pues estáis perfectamente capacitados para ello». Desde entonces, sus cinco hijos fueron conocidos con el nombre de Pañcālas. En Mudgala tuvo su origen la dinastía Maudgalya de brāhmaṇas. VERSO 34. Mudgala, el hijo de Bharmyāśva, tuvo un niño y una niña mellizos. El varón se llamó Divodāsa, y la niña se llamó Ahalyā. Del vientre de Ahalyā, fecundado con el semen de su esposo, Gautama, nació un hijo llamado ®atānanda. VERSO 35. El hijo de ®atānanda fue Satyadhṛti, un experto arquero, y el hijo de Satyadhṛti fue ®aradvān. Al encontrarse con Urvaśī, ®aradvān emitió semen; de ese semen, que cayó en una mata de hierba śara, nacieron dos bebés completamente auspiciosos, un niño y una niña. VERSO 36. Durante una cacería, Mahārāja ®āntanu encontró a los dos bebés en medio del bosque y, por compasión, los llevó a su casa. Por esa razón, el varón fue llamado Kṛpa, y la niña, Kṛpī. Kṛpī sería más adelante la esposa de DroŠācārya. CAPÍTULO 22. LOS DESCENDIENTES DE AJAMĪḌHA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, el hijo de Divodāsa fue Mitrāyu, que, a su vez, fue padre de cuatro hijos: Cyavana, Sudāsa, Sahadeva y Somaka. Somaka fue padre de Jantu. VERSO 2. Somaka tuvo cien hijos, el menor de los cuales fue Pṛṣata. De Pṛṣata nació el rey Drupada, cuya opulencia fue suprema. VERSO 3. De Mahārāja Drupada nació Draupad…. Mahārāja Drupada tuvo también muchos hijos varones, el mayor de los cuales fue Dhṛṣṭadyumna. De Dhṛṣṭadyumna nació Dhṛṣṭaketu. Todas estas personalidades son los descendientes de Bharmyāśva, conocidos también como la dinastía de Pāñcāla. VERSOS 4 y 5. Otro hijo de Ajamīḍha fue Ṛkṣa. Ṛkṣa tuvo un hijo llamado SaˆvaraŠa. En el vientre de su esposa, Tapat…, la hija del dios del Sol, SaˆvaraŠa engendró a Kuru, el rey de Kurukṣetra. Kuru tuvo cuatro hijos: Parīkṣi, Sudhanu, Jahnu y Niṣadha. De Sudhanu nació Suhotra, y de Suhotra, Cyavana. De Cyavana nació Kṛtī. VERSO 6. El hijo de Kṛtī fue Uparicara Vasu, entre cuyos hijos, encabezados por Bṛhadratha, estuvieron Kuśāmba, Matsya, Pratyagra y Cedipa. Todos los hijos de Uparicara Vasu gobernaron en el estado de Cedi. VERSO 7. De Bṛhadratha nació Kuśāgra; de Kuśāgra, Ṛṣabha; y de Ṛṣabha, Satyahita. El hijo de Satyahita fue Puṣpavān, y el hijo de Puṣpavān fue Jahu. VERSO 8. En el vientre de otra esposa, Bṛhadratha engendró un hijo partido por la mitad. Al ver aquellas dos mitades, la madre las rechazó, pero, más tarde, una demonia llamada Jarā se entretuvo en unirlas y dijo: «¡Ven a la vida, ven a la vida!». De ese modo nació Jarāsandha. VERSO 9. De Jarāsandha nació un hijo llamado Sahadeva; de Sahadeva, Somāpi; y de Somāpi, Śrutaśravā. Parīkṣi, el hijo de Kuru, no tuvo hijos, pero Jahnu, otro hijo de Kuru, fue padre de Suratha. VERSO 10. De Suratha nació Vid™ratha, que fue padre de Sārvabhauma. De Sārvabhauma nació Jayasena; de Jayasena, Rādhika; y de Rādhika, Ayutāyu. VERSO 11. El hijo de Ayutāyu se llamó Akrodhana, cuyo hijo fue Devātithi. El hijo de Devātithi fue Ṛkṣa, el hijo de Ṛkṣa fue Dil…pa, y el hijo de Dil…pa, Prat…pa. VERSOS 12 y 13. Los hijos de Prat…pa fueron Devāpi, ®āntanu y Bāhl…ka. Devāpi abandonó el reino de su padre y se fue al bosque, de modo que ®āntanu fue coronado rey. ®āntanu, que en su vida anterior había sido Mahābhiṣa, tenía la habilidad de transformar a los ancianos en jóvenes con tan sólo tocarles con las manos. VERSOS 14 y 15. El rey recibió el nombre de ®āntanu en virtud de su facultad de dar a todos la felicidad del goce de los sentidos con tan sólo tocarles con la mano. Un día, preocupado porque en su reino no llovía desde hacía doce años, el rey consultó a sus eruditos consejeros brahmínicos, y éstos le dijeron: «La culpa es tuya por disfrutar de lo que pertenece a tu hermano mayor. Si deseas la elevación de tu reino y de tu hogar, debes devolverle el reino». VERSOS 16 y 17. Cuando los brāhmaṇas dijeron esto, Mahārāja ®āntanu fue al bosque y pidió a su hermano mayor, Devāpi, que se hiciese cargo del reino, pues el rey tiene el deber de mantener a sus súbditos. Pero, anteriormente, uno de los ministros de ®āntanu, Aśvavāra, había conspirado con unos brāhmaṇas para que indujesen a Devāpi a transgredir los mandamientos de los Vedas, incapacitándole así para el gobierno. Los brāhmaṇas apartaron a Devāpi de la senda de los principios védicos, de modo que, cuando ®antanu le pidió que aceptase el gobierno, él, en lugar de hacerlo, blasfemó contra los principios védicos. Ante la condición degradada de su hermano, ®āntanu volvió a reinar, e Indra, ya complacido, derramó lluvias. Devāpi, más tarde, emprendió la senda del yoga místico a fin de controlar la mente y los sentidos, y se marchó a la aldea de Kalāpa-grāma, donde todavía vive. VERSOS 18 y 19. En el curso de la era de Kali, la dinastía del dios de la Luna, Soma, llegará a extinguirse, pero, al comienzo del siguiente Satya-yuga, Devāpi la establecerá de nuevo en el mundo. De Bāhl…ka [el hermano de ®āntanu] nació Somadatta, que tuvo tres hijos: Bh™ri, Bhūriśravā y ®ala. En el vientre de su esposa Ga‰gā, ®āntanu engendró a Bhīṣma, el excelso y autorrealizado devoto y sabio erudito. VERSO 20. No había guerrero que pudiera compararse con Bhīṣmadeva. Bhīṣmadeva derrotó al Señor Paraśurāma en un combate, y el Señor Paraśurāma se sintió muy satisfecho con él. Del semen de ®āntanu en el vientre de Satyavat…, la hija de un pescador, nació Citrā‰gada. VERSOS 21, 22, 23 y 24. Citrā‰gada, el hermano mayor de Vicitrav…rya, fue matado por un gandharva que tenía su mismo nombre, Citrā‰gada. Satyavat…, antes de casarse con ®āntanu, había sido madre de Vyāsadeva, el maestro espiritual y autoridad de los Vedas, conocido con el nombre de Kṛṣṇa Dvaipāyana. Su padre fue Parāśara Muni. De Vyāsadeva nací yo [®ukadeva Gosvāmī], y con él estudié esta gran obra literaria, el ®r…mad-Bhāgavatam. Vedavyāsa, la encarnación de Dios, rechazó a Paila y a sus demás discípulos y me instruyó a mí en el ®r…mad-Bhāgavatam, pues yo estaba libre de todo deseo material. Después del rapto de Ambikā y Ambālikā, las dos hijas de Kāśīrāja, Vicitrav…rya se casó con ellas, pero, por su apego excesivo a esas dos esposas, sufrió un ataque de corazón y murió de tuberculosis. VERSO 25. BādarāyaŠa, ®r… Vyāsadeva, siguiendo la orden de su madre, Satyavat…, engendró tres hijos, dos en las esposas de su hermano Vicitrav…rya, Ambikā y Ambālikā, y el tercero en la criada de Vicitrav…rya. Esos tres hijos fueron Dhṛtarāṣṭra, Pāṇḍu y Vidura. VERSO 26. Gāndhār…, la esposa de Dhṛtarāṣṭra, fue madre de cien hijos y una hija, ¡oh, rey! El mayor de los hijos fue Duryodhana, y la hija se llamó Duḥśalā. VERSOS 27 y 28. Pāṇḍu, como consecuencia de la maldición de un sabio, tuvo que abstenerse de la vida sexual. Debido a ello, sus tres hijos Yudhiṣṭhira, Bh…ma y Arjuna fueron engendrados en el vientre de su esposa Kunt… por Dharmarāja, por el semidiós que rige el viento, y por el semidiós que controla la lluvia. Mādr…, la segunda esposa de Pāṇḍu, trajo al mundo a Nakula y Sahadeva, que fueron engendrados por los dos Aśvinī-kumāras. Estos cinco hermanos, el mayor de los cuales era Yudhiṣṭhira, engendraron cinco hijos en el vientre de Draupad…. Esos cinco hijos fueron tus tíos. VERSO 29. El hijo de Yudhiṣṭhira se llamó Prativindhya; el hijo de Bh…ma, ®rutasena; el de Arjuna, ®rutak…rti; y el de Nakula, ®atān…ka. VERSOS 30 y 31. ¡Oh, rey!, el hijo de Sahadeva fue ®rutakarmā. Además, Yudhiṣṭhira y sus hermanos también tuvieron hijos con otras esposas. Yudhiṣṭhira engendró a Devaka en el vientre de Paurav…; Bh…masena engendró a Gha˜otkaca en su esposa Hiḍimbā, y a Sarvagata en su esposa Kāl…; y Sahadeva tuvo un hijo, Suhotra, con su esposa Vijayā, la hija del rey de las montañas. VERSO 32. Nakula engendró a Naramitra en su esposa KareŠumat…. Arjuna, por último, engendró a Irāvān en su esposa Ulup…, la hija de las nāgas, y a Babhruvāhana en el vientre de la princesa de MaŠipura. Babhruvāhana fue hijo adoptivo del rey de MaŠipura. VERSO 33. Mi querido rey Parīkṣit, tu padre, Abhimanyu, nació del vientre de Subhadrā como hijo de Arjuna. Él venció a todos los atirathas [aquellos que pueden luchar contra mil cuadrigas]. De él y del vientre de Uttarā, la hija de Virāḍrāja, naciste tú. VERSO 34. Después de la destrucción de la dinastía Kuru en la batalla de Kurukṣetra, tú también estuviste a punto de ser destruido por el arma atómica brahmāstra disparada por el hijo de DroŠācārya, pero, por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, fuiste salvado de la muerte. VERSO 35. Mi querido rey, tus cuatro hijos, Janamejaya, ®rutasena, Bh…masena y Ugrasena, son muy poderosos. El mayor es Janamejaya. VERSO 36. Cuando la serpiente Takṣaka te mate, tu hijo Janamejaya montará en cólera y celebrará un sacrificio para matar a todas las serpientes del mundo. VERSO 37. Después de lograr victorias por todo el mundo, y aceptando como sacerdote a Tura, el hijo de Kalaṣa, Janamejaya celebrará una serie de aśvamedha-yajñas. Debido a ello, será conocido con el nombre de Turaga-medhaṣāt. VERSO 38. ®atān…ka, el hijo de Janamejaya, aprenderá de Yajñavalkya los tres Vedas y el arte de celebrar ceremonias rituales. De Kṛpācārya aprenderá el arte militar, y del sabio ®aunaka, la ciencia trascendental. VERSO 39. El hijo de ®atān…ka será Sahasrān…ka, y de él nacerá Aśvamedhaja. De Aśvamedhaja nacerá As…makṛṣṇa, cuyo hijo será Nemicakra. VERSO 40. Cuando la ciudad de Hastināpura [Nueva Delhi] sea inundada por el río, Nemicakra vivirá en el lugar de Kauśāmbī. Su hijo será famoso con el nombre de Citraratha, y el hijo de Citraratha será ®uciratha. VERSO 41. De ®uciratha nacerá Vṛṣṭimān, cuyo hijo, Suṣeṇa, será emperador del mundo entero. El hijo de Suṣeṇa será Sun…tha, y el hijo de éste será Nṛcakṣu. El hijo de Nṛcakṣu será Sukh…nala. VERSO 42. El hijo de Sukh…nala será Pariplava, y el hijo de éste será Sunaya. De Sunaya nacerá Medhāv…; de Medhāv…, Nṛpañjaya; de Nṛpañjaya, D™rva; y de D™rva, Timi. VERSO 43. De Timi vendrá Bṛhadratha; de Bṛhadratha, Sudāsa; y de Sudāsa, ®atān…ka. De ®atān…ka nacerá Durdamana, cuyo hijo se llamará Mah…nara. VERSOS 44 y 45. El hijo de Mah…nara será DaṇḍapāŠi, cuyo hijo será Nimi, de quien nacerá el rey Kṣemaka. Así te he descrito la dinastía del dios de la Luna, que dio origen a brāhmaṇas y kṣatriyas y que es adorada por semidioses y grandes santos. Kṣemaka será el último monarca de este Kali-yuga. Ahora te hablaré del futuro de la dinastía Māgadha. Escucha, por favor. VERSOS 46, 47 y 48. Sahadeva, el hijo de Jarāsandha, tendrá un hijo llamado Mārjāri. De Mārjāri nacerá Śrutaśravā; de Śrutaśravā, Yutāyu; y de Yutāyu, Niramitra. El hijo de Niramitra será Sunakṣatra, de Sunakṣatra nacerá Bṛhatsena, y de Bṛhatsena, Karmajit. El hijo de Karmajit será Sutañjaya, el hijo de Sutañjaya será Vipra, y el hijo de éste será ®uci. El hijo de ®uci será Kṣema, el hijo de Kṣema será Suvrata, y el hijo de Suvrata será Dharmas™tra. De Dharmas™tra nacerá Sama; de Sama, Dyumatsena; de Dyumatsena, Sumati; y de Sumati, Subala. VERSO 49. De Subala nacerá Sun…tha; de Sun…tha, Satyajit; de Satyajit, Viśvajit; y de Viśvajit, Ripuñjaya. Todas esas personalidades pertenecerán a la dinastía de Bṛhadratha, que gobernará el mundo durante mil años. CAPÍTULO 23. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE YAYšTI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Anu, el cuarto hijo de Yayāti, tuvo tres hijos: Sabhānara, Cakṣu y Pareṣṇu. ¡Oh, rey!, de Sabhānara nació Kālanara, y de Kālanara, Sṛñjaya. VERSO 2. De Sṛñjaya nació Janamejaya; de Janamejaya, Mahāśāla; y de Mahāśāla, Mahāmanā. Mahāmanā tuvo dos hijos: Uśīnara y Titikṣu. VERSOS 3 y 4. Los cuatro hijos de Uśīnara fueron ®ibi, Vara, Kṛmi y Dakṣa. ®ibi, a su vez, tuvo otros cuatro hijos: Vṛṣādarbha, Sudh…ra, Madra y ātma-tattva-vit Kekaya. El hijo de Titikṣu fue Ruṣadratha. De Ruṣadratha nació Homa; de Homa, Sutapā; y de Sutapā, Bali. VERSO 5. Del semen de D…rghatamā en la esposa de Bali, el emperador del mundo, nacieron seis hijos: A‰ga, Va‰ga, Kali‰ga, Suhma, Puṇḍra y Oḍra. VERSO 6. Esos seis hijos, encabezados por A‰ga, fueron más tarde reyes de los seis estados de la parte oriental de la India, a los que dieron sus respectivos nombres. De A‰ga nació Khalapāna, y de Khalapāna nació Diviratha. VERSOS 7, 8, 9 y 10. De Diviratha nació Dharmaratha, cuyo hijo fue Citraratha, famoso con el nombre de Romapāda. Romapāda, sin embargo, no tenía descendencia, de modo que su amigo Mahārāja Daśaratha le entregó su propia hija, ®āntā. Romapāda la aceptó como hija, y en su momento la casó con Ṛṣyaśṛńga. Ṛṣyaśṛńga fue el sacerdote elegido para celebrar un sacrificio cuando los semidioses de los planetas celestiales dejaron de enviar lluvias, y fue traído del bosque con la ayuda de prostitutas que le sedujeron con danzas, con representaciones teatrales acompañadas de música, con abrazos y con ofrendas de adoración. Después de su llegada, volvió a llover. Seguidamente, Ṛṣyaśṛńga celebró un sacrificio en beneficio de Mahārāja Daśaratha, que no tenía descendencia. Como resultado, Mahārāja Daśaratha tuvo hijos. De Romapāda, por la misericordia de Ṛṣyaśṛńga, nació Catura‰ga, y de Catura‰ga, Pṛthulākṣa. VERSO 11. Los hijos de Pṛthulākṣa fueron Bṛhadratha, Bṛhatkarmā y Bṛhadbhānu. Del mayor de ellos, Bṛhadratha, nació Bṛhanmanā, y de Bṛhanmanā, Jayadratha. VERSO 12. Jayadratha engendró a Vijaya en el vientre de su esposa Sambh™ti, y de Vijaya nació Dhṛti. De Dhṛti nació Dhṛtavrata; de Dhṛtavrata, Satkarmā; y de Satkarmā, Adhiratha. VERSO 13. Mientras jugaba a orillas del Ganges, Adhiratha encontró un bebé arropado en una cesta. El bebé había sido abandonado por Kunt…, pues cuando nació todavía no estaba casada. Adhiratha no tenía hijos, de modo que crió al bebé como si fuera suyo. [Más tarde, este hijo sería conocido con el nombre de KarŠa.] VERSO 14. ¡Oh, rey!, el único hijo de KarŠa fue Vṛṣasena. Druhyu, el tercer hijo de Yayāti, tuvo un hijo llamado Babhru; el hijo de Babhru se llamó Setu. VERSO 15. El hijo de Setu fue šrabdha, el hijo de šrabdha fue Gāndhāra, y el hijo de Gāndhāra fue Dharma. El hijo de Dharma fue Dhṛta, el hijo de Dhṛta fue Durmada, y el hijo de Durmada fue Pracetā, que tuvo cien hijos. VERSO 16. Los Pracetās [los hijos de Pracetā] ocuparon la parte norte de la India, en la que no había civilización védica, y fueron sus reyes. El segundo hijo de Yayāti fue Turvasu. El hijo de Turvasu fue Vahni; el hijo de Vahni, Bharga; el hijo de Bharga, Bhānumān. VERSO 17. El hijo de Bhānumān fue Tribhānu, y su hijo fue el magnánimo Karandhama. El hijo de Karandhama fue Maruta, que no tenía hijos y adoptó a un descendiente de la dinastía P™ru [Mahārāja Duṣmanta] como suyo propio. VERSOS 18 y 19. Mahārāja Duṣmanta, que deseaba ocupar el trono, volvió a su dinastía original [la dinastía P™ru], a pesar de haber aceptado a Maruta como padre. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, permite ahora que te detalle la dinastía de Yadu, el hijo mayor de Mahārāja Yayāti. Esta explicación es supremamente piadosa, pues destruye las reacciones de los actos pecaminosos de la sociedad humana. Por el simple hecho de escuchar esta explicación, quedamos libres de toda reacción pecaminosa. VERSOS 20 y 21. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, la Superalma que está en el corazón de todas las entidades vivientes, descendió en Su forma original de ser humano en la dinastía o familia de Yadu. Yadu tuvo cuatro hijos, que se llamaron Sahasrajit, Kroṣṭā, Nala y Ripu. Sahasrajit, el mayor de los cuatro, tuvo un hijo, ®atajit, que fue padre de tres hijos: Mahāhaya, ReŠuhaya y Haihaya. VERSO 22. El hijo de Haihaya fue Dharma, y el hijo de Dharma fue Netra, el padre de Kunti. Kunti fue padre de Sohañji, de Sohañji nació Mahiṣmān, y de Mahiṣmān, Bhadrasenaka. VERSO 23. Los hijos de Bhadrasena fueron Durmada y Dhanaka. Dhanaka fue el padre de Kṛtavīrya así como de Kṛtāgni, Kṛtavarmā y Kṛtaujā. VERSO 24. El hijo de Kṛtavīrya fue Arjuna. Él [Kārtav…ryārjuna] fue emperador de las siete islas que forman el mundo entero, y recibió poder místico de Dattātreya, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo obtuvo las perfecciones místicas denominadas aṣṭa-siddhi. VERSO 25. Ningún otro rey en este mundo pudo compararse a Kārtav…ryārjuna en sacrificios, caridad, austeridad, poder místico, educación, fuerza o misericordia. VERSO 26. Durante ochenta y cinco mil años, Kārtav…ryārjuna disfrutó de opulencias materiales, pleno de fuerza física y sin merma de su memoria. En otras palabras, disfrutó de opulencias materiales inagotables con los seis sentidos. VERSO 27. De los mil hijos de Kārtav…ryārjuna, sólo cinco quedaron vivos después del combate con Paraśurāma. Sus nombres fueron Jayadhvaja, ®™rasena, Vṛṣabha, Madhu y ¶rjita. VERSO 28. Jayadhvaja tuvo un hijo que se llamó Tālaja‰gha, que tuvo cien hijos. Todos los kṣatriyas de esa dinastía Tālaja‰gha fueron destruidos por Mahārāja Sagara mediante el poder que recibió de Aurva Ṛṣi. VERSO 29. El mayor de los hijos de Tālaja‰gha fue V…tihotra. Madhu, el hijo de V…tihotra, tuvo un hijo que fue famoso con el nombre de Vṛṣṇi. Vṛṣṇi fue el primogénito de los cien hijos de Madhu. Las dinastías Yādava, Mādhava y Vṛṣṇi tuvieron sus orígenes en Yadu, Madhu y Vṛṣṇi. VERSOS 30 y 31. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yadu, Madhu y Vṛṣṇi dieron comienzo a una nueva dinastía cada uno. Sus respectivas dinastías reciben los nombres de Yādava, Mādhava y Vṛṣṇi. Kroṣṭā, el hijo de Yadu, fue padre de Vṛjinavān. El hijo de Vṛjinavān fue Svāhita; el hijo de Svāhita, Viṣadgu; el hijo de Viṣadgu, Citraratha; y el hijo de Citraratha, Śaśabindu. El muy afortunado Śaśabindu, que fue un gran místico, poseía catorce opulencias y era dueño de catorce grandes joyas. Así llegó a ser emperador del mundo. VERSO 32. El famoso Śaśabindu tenía diez mil esposas, en cada una de las cuales engendró un lākh de hijos. Por lo tanto, sus hijos sumaban un total de diez mil lākhs. VERSO 33. De entre todos esos hijos destacaban seis. Mencionaremos a Pṛthuśravā y Pṛthuk…rti. El hijo de Pṛthuśravā se llamó Dharma, y su hijo fue Uśanā. Uśanā celebró cien sacrificios de caballo. VERSO 34. El hijo de Uśanā fue Rucaka, que tuvo cinco hijos: Purujit, Rukma, Rukmeṣu, Pṛthu y Jyāmagha. Por favor, escucha la historia de esos hijos. VERSOS 35 y 36. Jyāmagha no tenía hijos, pero, por temor a su esposa, ®aibyā, no podía aceptar una segunda esposa. En cierta ocasión, Jyāmagha se trajo con él a una prostituta conquistada a un rey enemigo. ®aibyā, al ver a la muchacha, se puso muy furiosa y dijo a su marido: «Marido mío, embustero, ¿quién es esa muchacha que ocupa mi asiento en la cuadriga?». Jyāmagha contestó: «Es tu futura nuera». Al escuchar aquella jocosa respuesta, ®aibyā respondió, sonriente. VERSO 37. ®aibyā dijo: «Yo soy estéril, y no tienes más esposas. ¿Cómo puede ser mi nuera esa muchacha? Dímelo, por favor». Jyāmagha contestó: «Mi querida reina, yo me encargaré de que tú tengas un hijo y de que esta muchacha sea tu nuera». VERSO 38. Hacía muchísimo tiempo, Jyāmagha había adorado a los semidioses y a los pitās, por lo cual se sentían muy complacidos con él. Ahora, por su misericordia, las palabras de Jyāmagha se volvieron ciertas. Aunque ®aibyā era estéril, por la gracia de los semidioses quedó embarazada, y, a su debido tiempo, fue madre de un niño que se llamó Vidarbha. Como antes del nacimiento de aquel hijo habían aceptado a la muchacha como nuera, Vidarbha, cuando creció, se casó con ella. CAPÍTULO 24. KṚṢṆA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el vientre de la muchacha que su padre había traído, Vidarbha engendró tres hijos: Kuśa, Kratha y Romapāda. Romapāda fue el favorito en la dinastía de Vidarbha. VERSO 2. El hijo de Romapāda fue Babhru, de quien nació Kṛti. El hijo de Kṛti fue Uśika, y el hijo de Uśika, Cedi. De Cedi nació, entre otros, el rey Caidya. VERSOS 3 y 4. El hijo de Kratha fue Kunti; el hijo de Kunti, Vṛṣṇi; el hijo de Vṛṣṇi, Nirvṛti; y el hijo de Nirvṛti, Daśārha. De Daśārha nació Vyoma; de Vyoma, J…m™ta; de J…m™ta, Vikṛti; de Vikṛti, Bh…maratha; de Bh…maratha, Navaratha; y de Navaratha, Daśaratha. VERSO 5. De Daśaratha nació ®akuni, y de ®akuni, Karambhi. El hijo de Karambhi fue Devarāta, cuyo hijo fue Devakṣatra. El hijo de Devakṣatra fue Madhu, y su hijo, Kuruvaśa, quien, a su vez, fue padre de Anu. VERSOS 6, 7 y 8. El hijo de Anu fue Puruhotra, el hijo de Puruhotra fue Ayu, y el hijo de Ayu fue Sātvata. ¡Oh, gran rey ārya!, Sātvata tuvo siete hijos: Bhajamāna, Bhaji, Divya, Vṛṣṇi, Devāvṛdha, Andhaka y Mahābhoja. Bhajamāna tuvo tres hijos con una de sus esposas: Nimloci, Ki‰kaŠa y Dhṛṣṭi; y otros tres con otra esposa: ®atājit, Sahasrājit y Ayutājit. VERSO 9. El hijo de Devāvṛdha fue Babhru. Hay dos famosas estrofas de alabanza a Devāvṛdha y Babhru, que fueron cantadas por nuestros predecesores y que nosotros hemos escuchado desde la distancia. Todavía hoy escucho las mismas oraciones acerca de sus cualidades [pues aquel antiguo canto todavía se oye]. VERSOS 10 y 11. «Se ha establecido que, entre los seres humanos, Babhru es el mejor, y que Devāvṛdha es igual a los semidioses. Por su relación con Babhru y Devāvṛdha, todos sus descendientes, hasta un total de 14.065, obtuvieron la liberación». En la dinastía del rey Mahābhoja, que manifestaba una religiosidad extraordinaria, nacieron los reyes Bhoja. VERSO 12. ¡Oh, rey, Mahārāja Parīkṣit, que puedes acabar con tus enemigos!, los hijos de Vṛṣṇi fueron Sumitra y Yudhājit. De Yudhājit nacieron ®ini y Anamitra, y el hijo de Anamitra fue Nighna. VERSO 13. Los dos hijos de Nighna fueron Satrājita y Prasena. Otro hijo de Anamitra se llamó también ®ini, cuyo hijo fue Satyaka. VERSO 14. El hijo de Satyaka fue Yuyudhāna, cuyo hijo fue Jaya. Jaya tuvo un hijo que se llamó KuŠi, y KuŠi fue padre de Yugandhara. Otro hijo de Anamitra fue Vṛṣṇi. VERSO 15. Los hijos de Vṛṣṇi fueron ®vaphalka y Citraratha. De ®vaphalka y su esposa Gāndin… nació Akr™ra. Akr™ra fue el primogénito de trece hermanos, todos los cuales alcanzaron gran renombre. VERSOS 16, 17 y 18. Los nombres de los doce hermanos de Akr™ra fueron: šsa‰ga, Sārameya, Mṛdura, Mṛduvit, Giri, Dharmavṛddha, Sukarmā, Kṣetropekṣa, Arimardana, ®atrughna, Gandhamāda y Pratibāhu. Tuvieron además una hermana, Sucārā. Akr™ra tuvo dos hijos, llamados Devavān y Upadeva. Citraratha tuvo muchos hijos, encabezados por Pṛthu y Vid™ratha; todos ellos fueron conocidos como miembros de la dinastía de Vṛṣṇi. VERSO 19. Kukura, Bhajamāna, ®uci y Kambalabarhiṣa fueron los cuatro hijos de Andhaka. El hijo de Kukura fue Vahni, cuyo hijo fue Vilomā. VERSO 20. El hijo de Vilomā fue Kapotaromā, cuyo hijo, Anu, era amigo de Tumburu. De Anu nació Andhaka; de Andhaka, Dundubhi; y de Dundubhi, Avidyota. Avidyota tuvo un hijo llamado Punarvasu. VERSOS 21, 22 y 23. Punarvasu tuvo un hijo y una hija, que se llamaron, respectivamente, šhuka y šhuk…. šhuka tuvo dos hijos: Devaka y Ugrasena. Devaka tuvo cuatro hijos, llamados Devavān, Upadeva, Sudeva y Devavardhana, y siete hijas, llamadas ®āntidevā, Upadevā, ®r…devā, Devarakṣitā, Sahadevā, Devak… y Dhṛtadevā. Dhṛtadevā era la mayor de todas las hermanas. Todas ellas se casaron con Vasudeva, el padre de Kṛṣṇa. VERSO 24. Kaˆsa, Sunāmā, Nyagrodha, Ka‰ka, ®a‰ku, Suh™, Rāṣṭrapāla, Dhṛṣṭi y Tuṣṭimān fueron los hijos de Ugrasena. VERSO 25. Kaˆsā, Kaˆsavat…, Ka‰kā, ®™rabh™ y Rāṣṭrapālikā fueron las hijas de Ugrasena. Ellas se casaron con los hermanos menores de Vasudeva. VERSO 26. El hijo de Citraratha fue Vid™ratha, el hijo de Vid™ratha fue ®™ra, y su hijo fue Bhajamāna. El hijo de Bhajamāna fue ®ini, el hijo de ®ini fue Bhoja, y el hijo de Bhoja, Hṛdika. VERSO 27. Los tres hijos de Hṛdika fueron Devamīḍha, Śatadhanu y Kṛtavarmā. El hijo de Devamīḍha fue ®™ra, cuya esposa se llamó Māriṣā. VERSOS 28, 29, 30 y 31. En Māriṣā, el rey ®™ra engendró a Vasudeva, Devabhāga, Devaśravā, šnaka, Sṛñjaya, ®yāmaka, Ka‰ka, ®am…ka, Vatsaka y Vṛka. Estos diez hijos fueron personalidades piadosas e inmaculadas. Cuando nació Vasudeva, los semidioses del reino celestial batieron timbales. Debido a ello, Vasudeva, que aportó el lugar adecuado para el advenimiento de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, recibió también el nombre de šnakadundubhi. Las cinco hijas del rey ®™ra, las hermanas de Vasudeva, se llamaron Pṛthā, ®rutadevā, ®rutak…rti, Śrutaśravā y Rājādhidev…. ®™ra dio a Pṛthā a su amigo Kunti, que no tenía descendientes; por esa razón, Pṛthā recibió también el nombre de Kunt…. VERSO 32. Un día, Durvāsā fue de visita a casa de Kunti, el padre de Pṛthā, y se sintió satisfecho con el servicio de Pṛthā. Entonces Durvāsā la recompensó con un poder místico que le permitía llamar a cualquier semidiós. Enseguida, la piadosa Kunt… llamó al dios del Sol para comprobar la potencia de ese poder místico. VERSO 33. Tan pronto como Kunt… llamó al semidiós del Sol, éste se presentó inmediatamente ante ella. Muy sorprendida, Kunt… le dijo: «Sólo estaba comprobando la efectividad de este poder místico. Siento haberle llamado sin razón. Por favor, váyase y discúlpeme». VERSO 34. El dios del Sol dijo: ¡Oh, hermosa Pṛthā!, tu encuentro con los semidioses no puede ser en vano. Por lo tanto, deja que ponga mi semilla en tu vientre para que tengas un hijo. Como todavía eres una muchacha y estás soltera, yo cuidaré de que tu virginidad quede intacta. VERSO 35. Después de decir esto, el dios del Sol emitió su semen en el vientre de Pṛthā y regresó al reino celestial. Instantes más tarde, Kunt… tuvo un hijo que era como un segundo dios del Sol. VERSO 36. Temerosa de las críticas de la gente, y pese a que le resultó muy difícil, Kunt… tuvo que renunciar al cariño que sentía por su hijo. Muy a su pesar, arropó al niño en una cesta y lo dejó en el río para que la corriente se lo llevara. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, más tarde, tu bisabuelo, el piadoso y heroico rey Pāṇḍu, se casó con Kunt…. VERSO 37. Vṛddhaśarmā, el rey de Karūṣa, se casó con ®rutadevā, la hermana de Kunt…, de cuyo vientre nació Dantavakra. En el pasado, debido a una maldición de los sabios encabezados por Sanaka, Dantavakra había nacido como Hiraṇyākṣa, el hijo de Diti. VERSO 38. Dhṛṣṭaketu, el rey de Kekaya, se casó con ®rutak…rti, otra hermana de Kunt…. ®rutak…rti tuvo cinco hijos, de los cuales Santardana fue el mayor. VERSO 39. En el vientre de Rājādhidev…, otra hermana de Kunt…, Jayasena engendró dos hijos, Vinda y Anuvinda. Por su parte, el rey del estado de Cedi se casó con Śrutaśravā. Este rey se llamaba Damaghoṣa. VERSO 40 El hijo de Śrutaśravā fue Śiśupāla, de cuyo nacimiento ya hemos hablado [en el Séptimo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam]. Devabhāga, uno de los hermanos de Vasudeva, tuvo dos hijos con su esposa, Kaˆsā. Esos dos hijos fueron Citraketu y Bṛhadbala. VERSO 41. Devaśravā, otro hermano de Vasudeva, se casó con Kaˆsavat…, en la cual engendró a sus dos hijos, Suv…ra e Iṣumān. Ka‰ka engendró en su esposa Ka‰kā tres hijos: Baka, Satyajit y Purujit. VERSO 42. El rey Sṛñjaya engendró varios hijos en su esposa, Rāṣṭrapālikā. Los principales fueron Vṛṣa y Durmarṣaṇa. El rey ®yāmaka engendró dos hijos, Harikeśa y Hiraṇyākṣa, en su esposa, ®™rabh™mi. VERSO 43. Por su parte, el rey Vatsaka engendró varios hijos en su esposa, Miśrakeśī, que era una apsarā. El primero de ellos fue Vṛka. Vṛka engendró a Takṣa, Puṣkara, ®āla y otros hijos en su esposa, Durvākṣī. VERSO 44. Sam…ka, en el vientre de su esposa, Sudāman…, engendró a Sumitra, Arjunapāla y otros hijos. El rey šnaka engendró a ¬tadhāmā y Jaya en su esposa, KarŠikā. VERSO 45. Devak…, Paurav…, RohiŠ…, Bhadrā, Madirā, Rocanā e Ilā fueron, entre otras, las esposas de šnakadundubhi [Vasudeva]. De todas ellas, la principal era Devak…. VERSO 46. Vasudeva engendró varios hijos en el vientre de su esposa RohiŠ…. Entre ellos estaban Bala, Gada, SāraŠa, Durmada, Vipula, Dhruva, Kṛta y otros. VERSOS 47 y 48. Del vientre de Paurav… nacieron Bh™ta, Subhadra, Bhadrabāhu, Durmada, Bhadra, y otros, hasta un total de doce. Nanda, Upananda, Kṛtaka y ®™ra fueron algunos de los hijos nacidos del vientre de Madirā. Bhadrā [Kauśalyā] fue madre de un único hijo, que se llamó Keśī. VERSO 49. En Rocanā, otra de sus esposas, Vasudeva engendró a Hasta, Hemā‰gada y otros hijos. También con su esposa Ilā engendró varios hijos; el mayor fue Uruvalka, y todos ellos fueron personalidades importantes en la dinastía de Yadu. VERSO 50. Del vientre de Dhṛtadevā, una de las esposas de šnakadundubhi [Vasudeva], nació Vipṛṣṭha. Los hijos de ®āntidevā, otra esposa de Vasudeva, fueron, entre otros, Praśama y Prasita. VERSO 51. Vasudeva tuvo también una esposa llamada Upadevā, con la cual tuvo diez hijos, encabezados por Rājanya, Kalpa y Varṣa. De ®r…devā, otra de sus esposas, tuvo seis hijos; tres de ellos fueron Vasu, Haˆsa y Suvaḿśa. VERSO 52. Del semen de Vasudeva en el vientre de Devarakṣitā nacieron nueve hijos, encabezados por Gadā. Vasudeva, que era la religión en persona, tuvo también una esposa llamada Sahadevā, en cuyo vientre engendró a ®ruta, Pravara y otros seis hijos. VERSOS 53, 54 y 55. Pravara, ®ruta y los otros seis hijos nacidos de Sahadevā fueron encarnaciones exactas de los ocho Vasus que moran en los planetas celestiales. Vasudeva engendró también ocho hijos dotados de grandes cualidades en el vientre de Devak…. Los siete primeros fueron K…rtimān, Suṣeṇa, Bhadrasena, ¬ju, Sammardana, Bhadra y Sańkarṣaṇa, el controlador, la encarnación serpiente. El octavo hijo fue la Suprema Personalidad de Dios mismo, Kṛṣṇa. Su hermana, la muy afortunada Subhadrā, fue tu abuela. VERSO 56. Siempre que se deterioran los principios de la religión y aumentan los principios irreligiosos, el controlador supremo, la Personalidad de Dios, ®r… Hari, aparece por Su propia voluntad. VERSO 57. ¡Oh, rey, Mahārāja Parīkṣit!, el advenimiento, la partida y las actividades del Señor no tienen otra causa que Su deseo personal. Como Superalma, Él lo sabe todo. Por consiguiente, ninguna otra causa puede afectarle, ni siquiera los resultados de las actividades fruitivas. VERSO 58. La Suprema Personalidad de Dios actúa por medio de Su energía material en la creación, mantenimiento y aniquilación de la manifestación cósmica. Él actúa así llevado de Su compasión, y sin otra finalidad que liberar a la entidad viviente y poner fin a su enredo en el nacimiento, la muerte y la duración de la vida materialista. De ese modo, da la posibilidad al ser vivo de ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 59. Los demonios pueden hacerse con los cargos del gobierno y vestirse como miembros del gobierno, pero no conocen el deber del gobierno. Por consiguiente, cuando Dios lo dispone, esos demonios, que poseen una gran fuerza militar, se enfrentan entre sí, y, como resultado, la gran carga que representan para la superficie de la Tierra disminuye. Por la voluntad del Supremo, los demonios aumentan su poderío militar para así disminuir en número, de modo que los devotos tengan oportunidad de progresar en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 60. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, con la colaboración de Sańkarṣaṇa, Balarāma, realizó actividades que están más allá de la capacidad de comprensión de la mente de grandes personalidades como el Señor Brahmā y el Señor ®iva. [Kṛṣṇa, por ejemplo, hizo que ocurriera la batalla de Kurukṣetra para matar a muchos demonios y así aliviar al mundo entero.] VERSO 61. Para mostrar Su misericordia sin causa a los devotos que habrían de nacer en la era de Kali, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, actuó de tal forma que, por el simple hecho de recordarle, las personas se liberarán de todas las lamentaciones y desdichas de la existencia material. [En otras palabras, actuó de manera tal que todos los futuros devotos podrían liberarse de los tormentos de la existencia material con tan sólo seguir las instrucciones conscientes de Kṛṣṇa que se ofrecen en la Bhagavad-g…tā.] VERSO 62. Por el simple hecho de recibir las glorias del Señor con oídos purificados y trascendentales, los devotos del Señor se liberan de inmediato de los poderosos deseos materiales y del enredo en actividades fruitivas. VERSOS 63 y 64. Asistido por los descendientes de Bhoja, Vṛṣṇi, Andhaka, Madhu, ®™rasena, Daśārha, Kuru, Sṛñjaya y Pāṇḍu, el Señor Kṛṣṇa llevó a cabo diversas actividades. Con Sus agradables sonrisas, Su cariñosa conducta, Sus instrucciones y Sus extraordinarios pasatiempos, como levantar la colina Govardhana, el Señor, que advino en Su cuerpo trascendental, complació a toda la sociedad humana. VERSO 65. Kṛṣṇa tiene el rostro adornado con pendientes en forma de tiburón y otras alhajas. Sus orejas son muy hermosas, Sus mejillas, brillantes, y Su sonrisa, atractiva para todos los seres. Quien ve al Señor Kṛṣṇa, contempla un festival. Su cara y Su cuerpo satisfacen plenamente a todo el que los ve, pero los devotos están enfadados con el creador por la molestia que les causa el momentáneo parpadeo de los ojos. VERSO 66. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, l…lā-puruṣottama, nació como hijo de Vasudeva, pero abandonó enseguida el hogar de Su padre y Se marchó a Vṛndāvana para expandir Su relación amorosa con Sus devotos íntimos. Después de matar a muchos demonios en Vṛndāvana, el Señor regresó a Dvārakā; allí, siguiendo los principios védicos, aceptó muchas esposas, que eran las mejores de las mujeres, engendró en ellas cientos de hijos, y, para establecer los principios de la vida familiar, celebró sacrificios en los que Se adoró a Sí mismo. VERSO 67. A continuación, y para disminuir la carga del mundo, el Señor ®r… Kṛṣṇa provocó un malentendido entre miembros de la misma familia. Con sólo mirarles, destruyó a todos los reyes demoníacos en el campo de batalla de Kurukṣetra y proclamó la victoria de Arjuna. Finalmente, instruyó a Uddhava acerca de la devoción y la vida trascendental, y regresó a Su morada en Su forma original. FIN DEL NOVENO CANTO.

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