SB 8 : Retirada de las Creaciones Cósmicas.

CANTO 8. CAPÍTULO 1. LOS MANUS, ADMINISTRADORES DEL UNIVERSO. CAPÍTULO 2. LA CRISIS DEL ELEFANTE GAJENDRA. CAPÍTULO 3. LAS ORACIONES DE GAJENDRA. CAPÍTULO 4. GAJENDRA REGRESA AL MUNDO ESPIRITUAL. CAPÍTULO 5. LOS SEMIDIOSES ACUDEN AL SEÑOR EN BUSCA DE PROTECCIÓN. CAPÍTULO 6. SEMIDIOSES Y DEMONIOS PACTAN UNA TREGUA. CAPÍTULO 7. EL SEÑOR ®IVA BEBE EL VENENO Y SALVA EL UNIVERSO. CAPÍTULO 8. LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS BATEN EL OCÉANO DE LECHE. CAPÍTULO 9. EL SEÑOR SE ENCARNA EN LA FORMA DE MOHINŸ-MŪRTI. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 11. EL REY INDRA ACABA CON LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 12. LA ENCARNACIÓN MOHINŸ-MŪRTI CONFUNDE AL SEÑOR ®IVA. CAPÍTULO 13. RELACIÓN DE FUTUROS MANUS. CAPÍTULO 14. LA ADMINISTRACIÓN DEL UNIVERSO. CAPÍTULO 15. BALI MAHšRšJA CONQUISTA LOS PLANETAS CELESTIALES. CAPÍTULO 16. EL PROCESO PAYO-VRATA DE ADORACIÓN. CAPÍTULO 17. EL SEÑOR SUPREMO ACEPTA NACER COMO HIJO DE ADITI. CAPÍTULO 18. EL SEÑOR VšMANADEVA, EL AVATšRA ENANO. CAPÍTULO 19. EL SEÑOR VšMANADEVA PIDE CARIDAD A BALI MAHšRšJA. CAPÍTULO 20. BALI MAHšRšJA ENTREGA TODO EL UNIVERSO AL SEÑOR VšMANADEVA. CAPÍTULO 21. EL SEÑOR ARRESTA A BALI MAHšRšJA. CAPÍTULO 22. BALI MAHšRšJA OFRECE SU PROPIA VIDA. CAPÍTULO 23. LOS SEMIDIOSES RECUPERAN LOS PLANETAS CELESTIALES. CAPÍTULO 24. MATSYA, EL AVATšRA PEZ. CAPÍTULO 1. LOS MANUS, ADMINISTRADORES DEL UNIVERSO. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor, maestro espiritual mío!, de labios de Tu Gracia he escuchado todo lo relativo a la dinastía de Svāyambhuva Manu. Pero hay otros manus, y deseo escuchar acerca de sus dinastías. Por favor, háblanos de ellas. VERSO 2. ¡Oh, brāhmaŠa erudito, ®ukadeva Gosvāmī!, los grandes eruditos de inteligencia perfecta narran las actividades y los advenimientos de la Suprema Personalidad de Dios en diversos manvantaras. Estamos muy deseosos de escuchar esas narraciones. Por favor, háblanos de ello. VERSO 3. ¡Oh, brāhmaŠa erudito!, ten la bondad de hablarnos de las actividades que la Suprema Personalidad de Dios, el creador de la manifestación cósmica, llevó a cabo en pasados manvantaras, las que realiza en el presente, y las que realizará en manvantaras futuros. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Te he hablado de Svāyambhuva Manu y de la aparición de muchos semidioses. Svāyambhuva es el primer manu del presente kalpa de Brahmā, en el que ha habido ya seis manus. VERSO 5. Svāyambhuva Manu tuvo dos hijas: šk™ti y Devah™ti. Ambas tuvieron por hijo a la Suprema Personalidad de Dios. šk™ti fue madre de Yajñam™rti, y Devah™ti, de Kapila. Esos hijos tuvieron la misión de predicar acerca de la religión y el conocimiento. VERSO 6. ¡Oh, el mejor de los Kurus!, te he hablado ya [en el Tercer Canto] de las actividades de Kapila, el hijo de Devah™ti. Ahora te explicaré las actividades de Yajñapati, el hijo de šk™ti. VERSO 7. Por naturaleza, Svāyambhuva Manu, el esposo de Śatarūpā, no estaba en absoluto apegado al disfrute de los sentidos. Así pues, abandonó su reino de disfrute de los sentidos y se retiró al bosque con su esposa para practicar austeridades. VERSO 8. ¡Oh, vástago de Bharata!, Svāyambhuva Manu, después de retirarse al bosque con su esposa, permaneció de pie sobre una sola pierna a orillas del río Sunandā; en esa postura, con una sola pierna apoyada en el suelo, se sometió a grandes austeridades durante cien años. Mientras realizaba esas austeridades, habló de la siguiente manera. VERSO 9. El Señor Manu dijo: El ser vivo supremo ha creado este mundo animado, el mundo material; no es el mundo material quien Le ha creado a Él. Cuando todo está en silencio, el Ser Supremo permanece despierto como testigo. La entidad viviente no Le conoce, pero Él lo conoce todo. VERSO 10. Dentro del universo, y en Su aspecto de Superalma, la Suprema Personalidad de Dios Se encuentra en todas partes, allí donde haya seres animados o inanimados. Por lo tanto, sólo debemos tomar lo que nos ha sido asignado; no debemos desear apoderarnos de la propiedad ajena. VERSO 11. La Suprema Personalidad de Dios observa constantemente las actividades del mundo, pero a Él nadie Le ve. Sin embargo, que nadie Le vea no significa que Él no ve, pues Su capacidad de ver nunca disminuye. Por lo tanto, todos debemos adorar a la Superalma, que permanece siempre con el alma individual como un amigo. VERSO 12. La Suprema Personalidad de Dios no tiene comienzo, final ni punto medio. Él no pertenece a una nación o persona determinada. En Él no hay interior ni exterior. De la personalidad del Señor Supremo están ausentes las dualidades que hallamos en el mundo material, como principio y final, mío y suyo. El universo, que emana de Él, es otro aspecto del Señor. Por lo tanto, el Señor Supremo es la verdad suprema, y es completo en Su grandeza. VERSO 13. La manifestación cósmica en su totalidad es el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, la Verdad Absoluta, que tiene millones de nombres y potencias ilimitadas. Él es refulgente de por Sí, innaciente e inmutable. Es el principio de todo, pero no tiene principio. Él ha creado esta manifestación cósmica mediante Su energía externa, y por ello parece que sea Él quien crea, mantiene y aniquila el universo. Sin embargo, Él permanece inactivo en Su energía espiritual, libre del contacto con las actividades de la energía material. VERSO 14. Por esa razón, y para permitir a la gente elevarse al nivel de las actividades que no están contaminadas de resultados fruitivos, los grandes sabios comienzan por ocuparles en actividades fruitivas, pues la única manera de alcanzar la etapa liberada, en que las actividades no producen reacciones, es comenzar por ocuparse en las actividades que se recomiendan en los śāstras. VERSO 15. Por Su propio mérito, la Suprema Personalidad de Dios goza de plenitud en todo tipo de opulencias; aun así, Él actúa como creador, sustentador y aniquilador del mundo material. A pesar de que actúa de ese modo, nunca Se enreda. Por esa razón, los devotos que siguen Sus pasos tampoco se enredan nunca. VERSO 16. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, actúa como un ser humano corriente, pero no desea disfrutar de los frutos de la acción. Él está lleno de conocimiento, libre de deseos materiales y desviaciones, y es completamente independiente. Como maestro supremo de la sociedad humana, enseña Su propio modo de actuar, y así inaugura la verdadera senda de la religión. Ruego a todos que Le sigan. VERSO 17. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, cantando los mantras védicos de instrucción conocidos con el nombre de Upaniṣads, Svāyambhuva Manu quedó sumido en estado de trance. Al verle, los rākṣasas y asuras, que estaban muy hambrientos, quisieron devorarle, y con ese fin corrieron hacia él a gran velocidad. VERSO 18. Manifestándose en la forma de Yajñapati, el Señor Supremo, que está en el corazón de todos, observó que los rākṣasas y demonios iban a devorar a Svāyambhuva Manu. Entonces el Señor, acompañado de Sus hijos, los Yāmas, y de los demás semidioses, mató a los demonios y rākṣasas. Seguidamente asumió el puesto de Indra y el gobierno del reino celestial. VERSO 19. El segundo manu fue Svārociṣa, el hijo de Agni. Tuvo varios hijos; los principales fueron Dyumat, Suṣeṇa y Rociṣmat. VERSO 20. Durante el reinado de Svārociṣa, el puesto de Indra lo asumió Rocana, el hijo de Yajña. Los principales semidioses fueron Tuṣita y otros, y entre los siete sabios estaban ¶rja y Stambha. Todos ellos fueron fieles devotos del Señor. VERSO 21. Un ṛṣi muy famoso fue Vedaśirā. Del vientre de su esposa, Tuṣitā, nació el avatāra llamado Vibhu. VERSO 22. Vibhu fue brahmacārī durante toda su vida y nunca se casó. De él recibieron lecciones acerca de austeridad, el dominio de sí mismo y temas análogos otras ochenta y ocho mil personas santas. VERSO 23. ¡Oh, rey!, el tercer manu, Uttama, era hijo del rey Priyavrata. De entre los hijos de este manu citaremos a Pavana, Sṛñjaya y Yajñahotra. VERSO 24. Durante el reinado del tercer manu, los siete sabios fueron Pramada y otros hijos de Vasiṣṭha. Los Satyas, Vedaśrutas y Bhadras fueron los semidioses, y Satyajit fue nombrado Indra, rey del cielo. VERSO 25. En ese manvantara, la Suprema Personalidad de Dios nació del vientre de Sūnṛtā, que era la esposa de Dharma, el semidiós encargado de la religión. El Señor fue famoso con el nombre de Satyasena, y apareció junto con otros semidioses, los Satyavratas. VERSO 26. Con Su amigo Satyajit, que era el Indra o rey del cielo, Satyasena mató a todos los yakṣas, rākṣasas y entidades vivientes fantasmales, que eran impíos, mentirosos y de mal comportamiento, y que hacían sufrir a los demás seres vivos. VERSO 27. El hermano de Uttama, el tercer manu, fue famoso con el nombre de Tāmasa, y pasó a ser el cuarto manu. Tāmasa tuvo diez hijos, encabezados por Pṛthu, Khyāti, Nara y Ketu. VERSO 28. Durante el reinado de Tāmasa Manu, entre los semidioses estuvieron los Satyakas, los Haris y los V…ras. El rey celestial, Indra, fue Triśikha. De entre los sabios de saptarṣi-dhāma, el principal fue Jyotirdhāma. VERSO 29 ¡Oh, rey!, en el manvantara de Tāmasa, también fueron semidioses los hijos de Vidhṛti, conocidos con el nombre de Vaidhṛtis. Con el paso del tiempo se había perdido la autoridad védica, y estos semidioses la protegieron con sus poderes. VERSO 30. En ese mismo manvantara, el Señor Supremo, Viṣṇu, nació del vientre de HariŠ…, la esposa de Harimedhā, y fue conocido con el nombre de Hari. Hari salvó de las fauces de un cocodrilo a Su devoto Gajendra, el rey de los elefantes. VERSO 31. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, BādarāyaŠi, deseo que me expliques en detalle la historia del rey de los elefantes, que fue liberado por Hari del ataque de un cocodrilo. VERSO 32. Toda obra literaria o narración en que se describa y glorifique a la Suprema Personalidad de Dios, Uttamaśloka, es ciertamente grande, pura, gloriosa, auspiciosa y completamente buena. VERSO 33. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, cuando Parīkṣit Mahārāja, en espera de su inmediata muerte, pidió a ®ukadeva Gosvāmī que hablase, éste, animado por las palabras del rey, le presentó sus respetos y habló, con gran deleite, ante la asamblea de sabios, que deseaban escucharle. CAPÍTULO 2. LA CRISIS DEL ELEFANTE GAJENDRA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, existe una montaña muy grande llamada Trik™˜a. Tiene una altura de diez mil yojanas [ciento treinta mil kilómetros]. Rodeada por el océano de leche, se encuentra en un lugar muy hermoso. VERSOS 2 y 3. La montaña mide también ciento treinta mil kilómetros de largo y de ancho. Sus tres picos principales están hechos de hierro, de plata y de oro, e irradian belleza por el cielo y en todas las direcciones. La montaña tiene también otros picos, llenos de joyas y minerales y adornados con frondosos árboles, enredaderas y arbustos. El sonido de las cataratas crea en ella una agradable vibración. Así, la montaña se alza aumentando la belleza del lugar en todas direcciones. VERSO 4. El suelo al pie de la montaña es bañado constantemente por las olas de leche, que producen esmeraldas a su alrededor en las ocho direcciones [Norte, Sur, Este, Oeste y direcciones intermedias]. VERSO 5. Esa montaña es un lugar de diversión para los habitantes de los planetas superiores: los siddhas, cāraŠas, gandharvas, vidyādharas, serpientes, kinnaras y apsarās. Así, los habitantes de los planetas celestiales ocupan todas las cuevas de la montaña. VERSO 6. Al cantar en esas cuevas, los habitantes del cielo emiten una vibración tan resonante que los leones, muy orgullosos de su fuerza, rugen con envidia incontenible, pensando que es otro león quien ruge de ese modo. VERSO 7. En los valles de la montaña Trik™˜a hay gran diversidad de animales salvajes, que embellecen el paisaje, y en los jardines de los semidioses los árboles están llenos de pájaros de dulces trinos. VERSO 8. En la montaña Trik™˜a hay muchos lagos y ríos, con playas cubiertas de joyas pequeñas como granos de arena. Las aguas son tan claras como el cristal, y, cuando las muchachas celestiales se bañan en ellas, el agua y la brisa quedan impregnadas de la fragancia de sus cuerpos, que enriquece toda la atmósfera. VERSOS 9, 10, 11, 12 y 13. En un valle de la montaña Trik™˜a se encontraba el jardín de ¬tumat, que pertenecía al gran devoto VaruŠa; en él se divertían las muchachas celestiales. Crecían allí flores y frutas en todas las estaciones. Había mandāras, pārijātas, pā˜alas, aśokas, campakas, c™tas, piyālas, panasas, mangos, āmrātakas, kramukas, cocoteros, palmas datileras y árboles de granada. Había madhukas, palmeras, tamālas, asanas, arjunas, ariṣṭas, uḍumbaras, plakṣas, árboles de los banianos, kiḿśukas y sándalos. También había picumardas, kovidāras, saralas, sura-dārus, uvas, caña de azúcar, bananas, pomarrosas, badar…s, akṣas, abhayas y āmalak…s. VERSOS 14, 15, 16, 17, 18 y 19. En aquel jardín había un gran lago lleno de flores de loto, brillantes y doradas; había también flores kumuda, kahlāra, utpala y atapatra, que aumentaban la excelente belleza de la montaña. Crecían allí árboles bilva, kapittha, jamb…ra y bhallātaka. Los abejorros, ebrios de miel, zumbaban mientras los pájaros trinaban con sones melodiosos. El lago estaba lleno de cisnes, kāraṇḍavas, cakrāvakas, grullas y bandadas de gallinas acuáticas, dāty™has, koyaṣ˜is y otras aves de murmurador sonido. Sus aguas estaban adornadas con el polen que se desprendía de las flores de loto con los movimientos de los peces y las tortugas. El lago estaba rodeado de flores kadamba y vetasa, además de nalas, n…pas, vañjulakas, kundas, kurubakas, aśokas, śirīṣas, k™˜ajas, i‰gudas, kubjakas, svarŠa-y™th…s, nāgas, punnāgas, jāt…s, mallikās, śatapatras, jālakās y mādhav…-latās. Las orillas estaban adornadas también con gran abundancia de árboles de distintos tipos, que daban flores y frutas en todas las estaciones. Así, toda la montaña se alzaba gloriosamente adornada. VERSO 20. En cierta ocasión, el jefe de los elefantes que vivían en las selvas de la montaña Trik™˜a avanzaba hacia el lago en compañía de sus elefantas. A su paso, rompía muchas plantas, enredaderas, matorrales y árboles, sin prestar atención a sus hirientes espinas. VERSO 21. Con sólo captar el olor de aquel elefante, todos los demás elefantes, los tigres y los demás animales feroces, como los leones, los rinocerontes, las grandes serpientes y los sarabhas blancos y negros, huían llenos de temor. El ciervo camar… también huía. VERSO 22. Por la misericordia de aquel elefante, otros animales, como los zorros, los lobos, los búfalos, los osos, los jabalíes, los gopucchas, los puercoespines, los monos, los conejos y las demás especies de ciervos, junto con muchos otros animales pequeños, andaban tranquilos por otros parajes de la selva, pues no le temían. VERSOS 23 y 24. Rodeado por las hembras y por los demás elefantes de su manada, y seguido por los más jóvenes, Gajapati, el jefe de los elefantes, hacía temblar toda la montaña Trik™˜a con el peso de su cuerpo. Transpiraba, de su boca chorreaban gotas de licor, y la embriaguez le cegaba la vista. Era servido por los abejorros, bebedores de miel, y, desde lejos, podía oler el polvo de las flores de loto, que la brisa traía desde el lago. Así, rodeado de sus sedientos acompañantes, llegó a la orilla del lago. VERSO 25. El rey de los elefantes entró en el lago, se bañó a conciencia y quedó aliviado de la fatiga. Entonces, con ayuda de su trompa, bebió de aquellas aguas frescas, claras y nectáreas, que llevaban mezclado el polen de las flores de loto y de los nenúfares, hasta que se sintió completamente satisfecho. VERSO 26. Como un ser humano que carece de conocimiento espiritual y está demasiado apegado a los miembros de su familia, el elefante, confundido por la energía externa de Kṛṣṇa, hizo que sus esposas e hijos se bañasen y bebiesen de aquellas aguas. Él mismo aspiraba agua del lago con la trompa y la rociaba sobre ellos. Se empeñaba en aquel agotador trabajo sin reparar en esfuerzos. VERSO 27. Por disposición de la providencia, ¡oh, rey!, un poderoso cocodrilo se irritó con el elefante y, aprovechando que estaba en el agua, le hincó los dientes en la pata. El elefante, que en verdad era muy fuerte, puso todo su empeño en liberarse del peligro que la providencia le enviaba. VERSO 28. Entonces, al ver el peligro en que se encontraba Gajendra, sus esposas se afligieron profundamente y se pusieron a llorar. Los demás elefantes quisieron ayudarle, pero el cocodrilo era tan fuerte que, aunque estuvieron tirando de Gajendra por detrás, no pudieron rescatarle. VERSO 29. ¡Oh, rey!, tirando el uno del otro dentro y fuera del agua, el elefante y el cocodrilo pasaron mil años luchando. Al ver aquel combate, los semidioses estaban muy sorprendidos. VERSO 30. Sin embargo, con los tirones del cocodrilo y los muchos años de lucha en el agua, el elefante vio disminuidas sus fuerzas mentales, físicas y sensoriales. El cocodrilo, por el contrario, como era un animal de agua, veía aumentar su entusiasmo, su fuerza física y el poder de sus sentidos. VERSO 31. El rey de los elefantes, cuando vio que la providencia le había puesto en las fauces del cocodrilo y que se encontraba en una situación desesperada, dentro de un cuerpo material y sin poder salvarse del peligro, sintió mucho miedo de ser matado. Entonces reflexionó durante mucho tiempo, y finalmente llegó a la siguiente conclusión. VERSO 32. Ni siquiera los demás elefantes, mis amigos y familiares, han podido salvarme de este peligro. ¿Qué podrían hacer entonces mis esposas? Nada, ciertamente. Si este cocodrilo me ha atacado, es por voluntad de la providencia; por lo tanto, debo buscar el refugio de la Suprema Personalidad de Dios, que es siempre el refugio de todos, incluso de las grandes personalidades. VERSO 33. En verdad, a la Suprema Personalidad de Dios no todos Le conocen, pero es muy poderoso e influyente. Así, pese a la espantosa fuerza de la serpiente del tiempo eterno, que persigue sin cesar a todos los seres dispuesta a tragárselos, el Señor brinda Su protección a la persona que, por miedo a esa serpiente, acude a refugiarse en Él; en verdad, la muerte misma tiene que salir huyendo por temor al Señor. Por esa razón, yo me entrego a Él, que es la autoridad suprema, que es grande y poderoso y es el verdadero refugio de todos. CAPÍTULO 3. LAS ORACIONES DE GAJENDRA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī prosiguió: A continuación, el rey de los elefantes, Gajendra, fijó la mente en el corazón con inteligencia perfecta y recitó un mantra que había aprendido en su vida anterior, cuando era Indradyumna; pudo recordarlo por la gracia de Kṛṣṇa. VERSO 2. El rey de los elefantes, Gajendra, dijo: Ofrezco respetuosas reverencias a la Persona Suprema, Vāsudeva [oˆ namo bhagavate vāsudevāya]. El cuerpo material actúa gracias a Él, por la presencia del espíritu; Él es, por lo tanto, la causa original de todos los seres. Él es digno de la adoración de personas tan elevadas como Brahmā y ®iva; Él ha entrado en el corazón de todo ser vivo. En Él medito. VERSO 3. La Suprema Personalidad de Dios es el plano supremo en que todo reposa, el elemento del que todo es producto, la persona que ha creado esta manifestación cósmica y que es su única causa. Él, sin embargo, es diferente de la causa y del resultado. Yo me entrego a Él, que es la Suprema Personalidad de Dios, autosuficiente en todo. VERSO 4. Con la expansión de Su propia energía, la Suprema Personalidad de Dios hace que la manifestación cósmica permanezca visible, y, a veces, nuevamente invisible. Él es tanto la causa como el resultado supremo, el observador y el testigo, en toda circunstancia. Así, Él es trascendental a todo. Que esa Suprema Personalidad de Dios me dé Su protección. VERSO 5. Cuando llega el momento de la aniquilación de todas las manifestaciones de causa y efecto en el universo, con los planetas y sus directores y sustentadores, reina una completa oscuridad. Sin embargo, por encima de esas tinieblas está la Suprema Personalidad de Dios. Yo me refugio en Sus pies de loto. VERSO 6. Cuando un artista está en el escenario, cubierto con atractivos trajes y ejecutando movimientos de danza, nadie del público puede entenderle; del mismo modo, ni siquiera los semidioses y los grandes sabios pueden comprender los rasgos y las actividades del artista supremo, y, en verdad, a los que son como animales sin inteligencia les es del todo imposible. Ni los semidioses, ni los sabios, ni los poco inteligentes pueden percibir los rasgos del Señor, y, mucho menos, expresar en palabras Su verdadera posición. Que esa Suprema Personalidad de Dios me proteja. VERSO 7. Los renunciantes y grandes sabios que ven a todos los seres vivos con visión ecuánime, que son amistosos con todos y, de forma intachable, practican en el bosque los votos de brahmacaria, vānaprastha y sannyāsa, desean ver los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, que son completamente auspiciosos. Que esa Suprema Personalidad de Dios sea mi destino. VERSOS 8 y 9. La Suprema Personalidad de Dios no tiene nacimiento, ni actividades, ni forma, ni nombre, ni defectos ni cualidades materiales. A fin de cumplir el objetivo por el cual se crea y se destruye el mundo material, Él adviene con la forma de un ser humano, como el Señor Rāma o el Señor Kṛṣṇa, mediante Su potencia interna original. Él posee una potencia inmensa, y actúa de modo maravilloso en Sus diversas formas, todas las cuales están libres de contaminación material. Él es, por lo tanto, el Brahman Supremo, y a Él ofrezco mis respetos. VERSO 10. Ofrezco mis respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma autorrefulgente, que es el testigo en el corazón de todos, que ilumina al alma individual y a quien no se puede alcanzar mediante el ejercicio de la mente, las palabras o la conciencia. VERSO 11. A la Suprema Personalidad de Dios Le pueden percibir los devotos puros que actúan en el ámbito trascendental de existencia del bhakti-yoga. Él es quien otorga una felicidad sin contaminaciones, y es el amo del mundo trascendental. Por ello Le ofrezco mis respetos. VERSO 12. Ofrezco respetuosas reverencias al omnipresente Señor Vāsudeva, a la feroz forma del Señor como Nṛsiḿhadeva, a la forma del Señor como animal [el Señor Varāhadeva], al Señor Dattātreya, que predicó el impersonalismo, al Señor Buddha, y a todas las demás encarnaciones. Ofrezco respetuosas reverencias al Señor, que no tiene cualidades materiales pero que, en el mundo material, acepta las tres cualidades, bondad, pasión e ignorancia. También ofrezco respetuosas reverencias a la refulgencia impersonal, el Brahman. VERSO 13. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, que eres la Superalma, el supervisor de todo y el testigo de cuanto ocurre. Tú eres la Persona Suprema, el origen de la naturaleza material y de la energía material total. Tú eres también el propietario del cuerpo material. Por lo tanto, Tú eres el completo supremo. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 14. Mi Señor, Tú eres el observador de todos los objetivos de los sentidos. Sin Tu misericordia, no hay posibilidad de resolver el problema de las dudas. El mundo material es como una sombra que se asemeja a Ti. En verdad, si consideramos real el mundo material es porque da una idea de Tu existencia. VERSO 15. Mi Señor, Tú eres la causa de todas las causas, pero Tú mismo no tienes causa. Por lo tanto, Tú eres la maravillosa causa de todo. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, que eres el refugio del conocimiento védico contenido en śāstras como los Pañcarātras y el Vedānta-s™tra, que son representaciones Tuyas; Tú eres, además, el origen del sistema paramparā. Puesto que Tú eres quien puede dar la liberación, eres el único refugio para todos los trascendentalistas. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 16. Mi Señor, como el fuego en la madera araŠi, Tú y Tu ilimitado conocimiento permanecéis cubiertos por las modalidades de la naturaleza. Tu mente, sin embargo, no presta atención a las actividades de esas modalidades. Las personas de conocimiento espiritual avanzado no están sujetas a los principios regulativos que se dictan en las Escrituras védicas. Esas almas avanzadas son trascendentales, y, por ello, Tú apareces personalmente en sus mentes puras. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 17. Yo, que no soy más que un animal, me he entregado a Ti, que eres supremamente liberado; ciertamente, Tú me liberarás de esta peligrosa situación. En verdad, puesto que eres extraordinariamente misericordioso, estás constantemente tratando de liberarme. Mediante Tu aspecto parcial, Paramātmā, Tú estás en el corazón de todos los seres encarnados. Eres famoso por ser conocimiento trascendental directo, y eres ilimitado. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 18. Mi Señor, aquellos que están completamente libres de la contaminación material meditan siempre en Ti en lo más profundo del corazón. Pero aquellos que, como yo, estamos demasiado apegados a las invenciones mentales, el hogar, los familiares, los amigos, el dinero, los sirvientes y los criados, tenemos enormes dificultades en llegar a Ti. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios y estás libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza. Eres el manantial de toda iluminación, el controlador supremo. Por ello Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 19. Aquellos que centran su interés en los cuatro principios de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, adoran a la Suprema Personalidad de Dios y obtienen de Él lo que desean. ¿Qué puede decirse entonces de otras bendiciones? En verdad, el Señor a veces da un cuerpo espiritual a esos ambiciosos adoradores. Que esa Suprema Personalidad de Dios, que es ilimitadamente misericordioso, me conceda la bendición de liberarme del peligro en que me encuentro y del modo de vida materialista. VERSOS 20 y 21. Los devotos puros, que no desean nada más que servir al Señor, Le adoran, completamente entregados, y siempre cantan y escuchan acerca de Sus actividades, que son muy maravillosas y auspiciosas. Así, están siempre inmersos en el océano de la bienaventuranza trascendental. Esos devotos nunca piden al Señor ninguna bendición. Yo, en cambio, estoy en peligro, y por ello oro a la Suprema Personalidad de Dios, que existe eternamente y es invisible, que es el Señor de todas las grandes personalidades, tales como Brahmā, y a quien solamente se puede llegar mediante el bhakti-yoga trascendental. Él es extraordinariamente sutil, de modo que está fuera del alcance de mis sentidos, y es trascendental a toda percepción externa. Él es ilimitado, es la causa original y goza de perfecta plenitud en todo. A Él ofrezco mis reverencias. VERSOS 22, 23 y 24. La Suprema Personalidad de Dios crea a Sus partes integrales menores, las j…va-tattva, comenzando con el Señor Brahmā, los semidioses y las expansiones del conocimiento védico [Sāma, ¬g, Yajur y Atharva]; crea también a todas las demás entidades vivientes, móviles e inmóviles, con sus respectivos nombres y características. Del mismo modo que las chispas del fuego, o los brillantes rayos del Sol, emanan de su origen y vuelven a fundirse en él una y otra vez, la mente, la inteligencia, los sentidos, los cuerpos materiales densos y sutiles y las continuas transformaciones de las modalidades de la naturaleza material emanan del Señor y se funden nuevamente en Él. Él no es ni demonio ni semidiós, ni humano, ni ave, ni mamífero. No es mujer, ni hombre, ni un ser neutro, ni tampoco es animal. Él no es, ni una cualidad material, ni una actividad fruitiva, ni una manifestación, ni una no manifestación. Él es la última palabra en el discernimiento que analiza «esto no es, eso tampoco»; Él es ilimitado. ¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios! VERSO 25. Una vez libre del ataque del cocodrilo, no deseo seguir viviendo. ¿De qué sirve un cuerpo de elefante, cubierto externa e internamente por la ignorancia? Mi único deseo es liberarme eternamente de la ignorancia que me cubre. Esa cubierta no la destruye la influencia del tiempo. VERSO 26. Ahora, con el deseo de liberarme por completo de la vida material, ofrezco respetuosas reverencias a esa Persona Suprema, el creador del universo, que es, en Sí mismo, la forma del universo, y, no obstante, es trascendental a la manifestación cósmica. Él es el conocedor supremo de todo lo que existe en el mundo, la Superalma del universo. Él es el Señor innaciente y supremo. A Él ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 27. Ofrezco respetuosas reverencias al Supremo, la Superalma, el maestro de todo yoga místico, a quien los místicos perfectos ven en lo más profundo del corazón una vez purificados y completamente libres de las reacciones de las actividades fruitivas gracias a la práctica del bhakti-yoga. VERSO 28. Mi Señor, Tú ejerces Tu control con la formidable potencia de tres tipos de energías. Tú apareces como receptáculo de todos los placeres de los sentidos y como protector de las almas entregadas. Posees ilimitada energía, pero eres inaccesible para quienes no pueden controlar sus sentidos. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez. VERSO 29. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, cuya energía ilusoria hace que la j…va, que es parte integral de Dios, olvide su verdadera identidad debido al concepto corporal de la vida. Yo me refugio en la Suprema Personalidad de Dios, cuyas glorias son difíciles de entender. VERSO 30. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando habló de la autoridad suprema, el rey de los elefantes no mencionó a ninguna persona en particular, ni invocó a los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā, el Señor ®iva, Indra y Candra, de modo que ninguno de ellos le respondió. Sin embargo, el Señor Hari, que es la Superalma, Puruṣottama, la Personalidad de Dios, sí apareció ante Gajendra. VERSO 31. Al comprender la difícil situación de Gajendra, que Le había ofrecido oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, que vive en todas partes, apareció en aquel lugar en compañía de los semidioses, que Le ofrecían oraciones. Armado con Su disco y otras armas, apareció montado en la espalda de Garuda, Su ave portadora. Así, tan veloz como Su propio deseo, apareció ante Gajendra. VERSO 32. Gajendra había sido fuertemente atrapado por el cocodrilo en el agua y sentía un intenso dolor; pero cuando vio que NārāyaŠa, empuñando su disco, Se acercaba por el cielo a lomos de Garuḍa, inmediatamente recogió una flor de loto con la trompa y, a pesar del gran dolor que sentía, pronunció, con gran dificultad, las siguientes palabras: «¡Oh, mi Señor, NārāyaŠa, amo del universo!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, Te ofrezco mis respetuosas reverencias». VERSO 33. Entonces, al ver a Gajendra sufriendo de aquel modo, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el innaciente, Se bajó de la espalda de Garuḍa y, por Su misericordia sin causa, arrastró fuera del agua al rey de los elefantes, y, con él, al cocodrilo. Inmediatamente, ante la mirada de todos los semidioses allí presentes, el Señor cortó la cabeza del cocodrilo con Su disco. De ese modo salvó a Gajendra, el rey de los elefantes. CAPÍTULO 4. GAJENDRA REGRESA AL MUNDO ESPIRITUAL. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando el Señor liberó a Gajendra, el rey de los elefantes, todos los semidioses, sabios y gandharvas, encabezados por Brahmā y ®iva, alabaron el acto de la Suprema Personalidad de Dios y derramaron lluvias de flores sobre el Señor y sobre Gajendra. VERSO 2. En los planetas celestiales resonaban los timbales, los habitantes de Gandharvaloka comenzaron a danzar y a cantar, y los habitantes de CāraŠaloka y de Siddhaloka, en compañía de grandes sabios, ofrecían oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Puruṣottama. VERSOS 3 y 4. Por la maldición de Devala Muni, el rey H™h™, el mejor de los gandharvas, había recibido un cuerpo de cocodrilo. Ahora, tras ser liberado por la Suprema Personalidad de Dios, recibió una muy hermosa forma de gandharva. Inmediatamente, al comprender a quién se debía aquella gran misericordia, ofreció reverencias respetuosas con la cabeza y comenzó a recitar oraciones muy adecuadas para el Señor trascendental, el eterno supremo, a quien se adora con los versos más selectos. VERSO 5. Favorecido por la misericordia sin causa de la Suprema Personalidad de Dios, el rey H™h™ había recuperado su forma original. Así, ofreció reverencias al Señor y dio vueltas alrededor de Él en señal de respeto; después, en presencia de todos los semidioses, encabezados por Brahmā, regresó a Gandharvaloka. Se había liberado de todas las reacciones pecaminosas. VERSO 6. Gajendra había sido tocado directamente por las manos de la Suprema Personalidad de Dios, y debido a ello quedó inmediatamente libre de todo rastro de ignorancia y de cautiverio material; alcanzó así la salvación llamada sār™pya-mukti, gracias a la cual recibió el mismo aspecto corporal que el Señor, vestido con ropas amarillas y dotado de cuatro brazos. VERSO 7. En su vida anterior, Gajendra había sido un vaiṣṇava, rey del país de PāŠḍya, en la provincia de Draviḍa [India del Sur]. Se llamaba Indradyumna Mahārāja. VERSO 8. Después de retirarse de la vida familiar, Indradyumna Mahārāja se había marchado a las montañas Malaya, donde estableció su āśrama en una pequeña choza. Llevaba los cabellos enredados sobre la cabeza, y siempre se ocupaba en austeridades. Un día, mientras observaba un voto de silencio, completamente dedicado a adorar al Señor, quedó absorto en el éxtasis del amor por Dios. VERSO 9. Mientras Indradyumna Mahārāja estaba absorto en el éxtasis de la meditación, adorando a la Suprema Personalidad de Dios, llegó a su āśrama Agastya Muni, acompañado de sus discípulos. El muni, al ver que Mahārāja Indradyumna guardaba silencio y permanecía sentado en aquel apartado lugar, sin ofrecerle el recibimiento que era de rigor, se enfadó mucho. VERSO 10. Agastya Muni pronunció entonces esta maldición: «Este rey Indradyumna no es nada amable. Como es ruin y no tiene educación, ha insultado a un brāhmaŠa. Por lo tanto, que entre en la región de las tinieblas y reciba el cuerpo mudo y torpe de un elefante». VERSOS 11 y 12. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de maldecir al rey Indradyumna, Agastya Muni se fue del lugar con sus discípulos. Como devoto que era, el rey aceptó de buen grado la maldición del muni, considerándola la voluntad de la Suprema Personalidad de Dios. Así, en su siguiente vida recibió un cuerpo de elefante; pero, gracias al servicio devocional, pudo recordar al Señor y supo adorarle y ofrecerle oraciones. VERSO 13. Al liberar al rey de los elefantes de las fauces del cocodrilo, y de la existencia material, que es como un cocodrilo, el Señor lo elevó al estado de sār™pya-mukti. En presencia de los gandharvas, los siddhas y los demás semidioses, que Le alababan por Sus maravillosas actividades trascendentales, el Señor, sentado a lomos de Garuḍa, Su ave portadora, regresó a Su morada, absolutamente maravillosa, y Se llevó con Él a Gajendra. VERSO 14. Mi querido rey Parīkṣit, te he mostrado así el maravilloso poder de Kṛṣṇa, tal y como se manifestó cuando el Señor liberó al rey de los elefantes. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, aquellos que escuchan esta narración se capacitan para elevarse a los sistemas planetarios superiores. Por el simple hecho de escucharla, adquieren fama como devotos, dejan de verse afectados por la contaminación de Kali-yuga, y nunca tienen malos sueños. VERSO 15. Por lo tanto, después de levantarse por la mañana, aquellos que desean su propio bien, y en especial los brāhmaṇas, los kṣatriyas y los vaiśyas —pero sobre todo los brāhmaṇas vaiṣṇavas—, deben recitar esta narración tal y como es, sin desviaciones, y de ese modo neutralizar las molestias causadas por los malos sueños. VERSO 16. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de todos, sintiéndose complacido, Se dirigió a Gajendra ante todos los allí presentes y pronunció las siguientes bendiciones. VERSOS 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Libres de toda reacción pecaminosa están aquellos que se levantan por la mañana temprano, al final de la noche, y concentran la mente con gran atención en Mi forma, o en tu forma, en este lago, en esta montaña, en las cuevas, en los jardines, en las cañas, en los bambúes, en los árboles celestiales, en los lugares donde residimos Yo, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, en los tres picos de la montaña Trik™˜a, hechos de oro, plata y hierro, en Mi muy agradable morada [el océano de leche], en la isla blanca, ®vetadv…pa, que siempre brilla con rayos espirituales, en Mi marca de ®r…vatsa, en la joya Kaustubha, en Mi collar de flores Vaijayant…, en Mi maza, Kaumodak…, en Mi disco Sudarśana y Mi caracola Pāñcajanya, en Mi portador, Garuḍa, el rey de las aves, en Mi cama, Śeṣa Nāga, en Mi expansión de energía, la diosa de la fortuna, en el Señor Brahmā, en Nārada Muni, en el Señor ®iva, en Prahlāda, en Mis encarnaciones, tales como Matsya, K™rma y Varāha, en Mis ilimitadas actividades, que son completamente auspiciosas y aportan mérito piadoso a quien las escucha, en el Sol, en la Luna, en el fuego, en el mantra oˆkāra, en la Verdad Absoluta, en la energía material total, en las vacas y los brāhmaṇas, en el servicio devocional, en las esposas de Soma y de Kaśyapa, todas las cuales son hijas del rey Dakṣa, en los ríos Ganges, Sarasvat…, Nandā y Yamunā [Kālind…], en el elefante Airāvata, en Dhruva Mahārāja, en los siete ṛṣis y en los seres humanos piadosos. VERSO 25. Mi querido devoto, a aquellos que se levantan al final de la noche y Me ofrecen las oraciones que tú Me has dirigido, Yo les doy una residencia eterna en el mundo espiritual al final de su vida. VERSO 26. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de dar esta instrucción, el Señor, conocido con el nombre de Hṛṣīkeśa, hizo sonar Su caracola Pāñcajanya, complaciendo así a todos los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā. Seguidamente montó a lomos de Su ave portadora, Garuḍa. CAPÍTULO 5. LOS SEMIDIOSES ACUDEN AL SEÑOR EN BUSCA DE PROTECCIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, te he explicado así el pasatiempo Gajendra-mokṣaṇa. Escucharlo es una gran actividad piadosa; quien escucha esas actividades del Señor puede liberarse de todas las reacciones pecaminosas. Ahora escucha, por favor, la historia de Raivata Manu. VERSO 2. El quinto manu fue Raivata, que era hermano de Tāmasa Manu. Entre sus hijos, los principales fueron Arjuna, Bali y Vindhya. VERSO 3. ¡Oh, rey!, en el milenio de Raivata Manu, el rey del cielo fue Vibhu; entre los semidioses estuvieron los Bh™tarayas, y entre los siete brāhmaṇas que ocuparon los siete planetas estuvieron HiraŠyaromā, Vedaśirā y ¶rdhvabāhu. VERSO 4. De la unión de ®ubhra y su esposa, VikuŠ˜hā, hizo Su advenimiento la Suprema Personalidad de Dios, VaikuŠ˜ha, junto con semidioses que eran Sus expansiones personales plenarias. VERSO 5. Para satisfacer a la diosa de la fortuna, que Se lo había pedido, la Suprema Personalidad de Dios, VaikuŠ˜ha, creó otro planeta VaikuŠ˜ha, que es adorado por todos. VERSO 6. Las grandes actividades y las cualidades trascendentales de las diversas encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios están explicadas de un modo maravilloso, pero a veces no somos capaces de entenderlas. Aun así, para el Señor Viṣṇu todo es posible. Si se pudieran contar los átomos del universo, se podrían enumerar las cualidades de la Suprema Personalidad de Dios. Pero ni los átomos del universo pueden ser contados, ni las cualidades trascendentales del Señor enumeradas. VERSO 7. Cākṣuṣa, el hijo de Cakṣu, fue el sexto manu. Tuvo muchos hijos; los principales fueron P™ru, P™ruṣa y Sudyumna. VERSO 8. Durante el reinado de Cākṣuṣa Manu, el rey del cielo fue Mantradruma. Entre los semidioses estuvieron los špyas, y entre los grandes sabios, Haviṣmān y V…raka. VERSO 9. En el sexto milenio manvantara, el Señor Viṣṇu, el amo del universo, advino en forma de Su expansión parcial. Fue engendrado por Vairāja en el vientre de su esposa, Devasambh™ti, y Su nombre fue Ajita. VERSO 10. Ajita batió el océano de leche y produjo néctar para los semidioses. En forma de tortuga, iba de un lugar a otro, cargando sobre Su caparazón la gran montaña Mandara. VERSOS 11 y 12. El rey Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran brāhmaŠa, ®ukadeva Gosvāmī! ¿Por qué razón batió el Señor Viṣṇu el océano de leche? ¿Cómo lo hizo? ¿Por qué entró en el agua en forma de tortuga y sostuvo la montaña Mandara? ¿Cómo obtuvieron el néctar los semidioses, y qué más cosas se produjeron al batir el océano? Por favor, explícame esas maravillosas actividades del Señor. VERSO 13. Mi corazón, perturbado por las tres condiciones miserables de la vida material, no se ha saciado todavía de escuchar tu relato de las gloriosas actividades del Señor, la Suprema Personalidad de Dios, que es el amo de los devotos. VERSO 14. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas eruditos que os habéis reunido en Naimiṣāraṇya!, después de escuchar al rey, ®ukadeva Gosvāmī, el hijo de Dvaipāyana, le felicitó por su pregunta y se esforzó por continuar su explicación de las glorias de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 15 y 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el transcurso de una batalla, los asuras lanzaron sus armas-serpiente contra los semidioses; en aquel violento ataque cayeron y perdieron la vida muchos semidioses, sin que pudieran ser revividos. Por aquel entonces, ¡oh, rey!, los semidioses habían sido maldecidos por Durvāsā Muni y los tres mundos estaban sumidos en una gran pobreza, de modo que no se podían celebrar ceremonias rituales. Las consecuencias fueron muy graves. VERSOS 17 y 18. El Señor Indra, VaruŠa y los demás semidioses, al verse en aquellas condiciones, deliberaron entre sí, pero no pudieron hallar ninguna solución. Finalmente, todos los semidioses se reunieron y fueron juntos a la cima del monte Sumeru. Allí, en la sala de asambleas del Señor Brahmā, se postraron ofreciendo reverencias e informaron al Señor Brahmā de todo lo ocurrido. VERSOS 19 y 20. Al ver que los semidioses habían perdido toda su fuerza y su influencia, y que, como consecuencia de ello, los tres mundos estaban desprovistos de toda buena fortuna, con los demonios en una situación de prosperidad, mientras que los semidioses pasaban grandes dificultades, el Señor Brahmā, que está por encima de todos los semidioses y es extraordinariamente poderoso, concentró su mente en la Suprema Personalidad de Dios. Así reanimado, su rostro se iluminó, y dirigió a los semidioses las siguientes palabras. VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: Tanto yo como vosotros, los semidioses, así como el Señor ®iva, los demonios, las entidades vivientes nacidas del sudor, los seres vivos que nacen de huevos, los árboles y las plantas que brotan de la tierra, y las entidades vivientes que nacen de un embrión, venimos del Señor Supremo, de Su encarnación de rajo-guŠa [el Señor Brahmā, el guŠa-avatāra] y de los grandes sabios [ṛṣis] que son parte de mí. Por lo tanto, acudamos todos al Señor Supremo y refugiémonos en Sus pies de loto. VERSO 22. Para la Suprema Personalidad de Dios no hay nadie que deba ser matado, protegido, desdeñado o adorado. Sin embargo, en función del momento, y con vistas a la creación, el mantenimiento o la aniquilación, Él adopta diversas encarnaciones, con formas que pueden estar, bien sea bajo la modalidad de la bondad, de la pasión o de la ignorancia. VERSO 23. Ahora es el momento de invocar la modalidad de la bondad de las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales. La modalidad de la bondad tiene por objeto establecer el gobierno del Señor Supremo, que mantendrá la existencia de la creación. Por lo tanto, éste es el momento oportuno para refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios. Él es por naturaleza muy bondadoso con los semidioses, para quienes es muy querido. Por lo tanto, Él os otorgará, ciertamente, toda buena fortuna. VERSO 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, subyugador de todos los enemigos!, después de hablar así, el Señor Brahmā guió a los semidioses hasta la morada de la Suprema Personalidad de Dios, que está más allá del mundo material. La morada del Señor se encuentra en una isla llamada ®vetadv…pa, situada en el océano de leche. VERSO 25. Allí [en ®vetadv…pa], el Señor Brahmā ofreció oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, a pesar de que nunca había visto al Señor Supremo. Simplemente porque había escuchado las afirmaciones de las Escrituras védicas acerca de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Brahmā, con la mente fija, ofreció al Señor oraciones como las que se recogen o aprueban en esas Escrituras. VERSO 26. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, Señor Supremo!, ¡oh, inmutable e ilimitada verdad suprema!, Tú eres el origen de todo. Tú eres omnipresente, de modo que estás en el corazón de todos e incluso en el átomo. Tú no tienes cualidades materiales. En verdad, eres inconcebible. La mente no puede entenderte por medio de la especulación, y las palabras no alcanzan a describirte. Tú eres el amo supremo de todos, y por ello eres digno de la adoración de todos. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. VERSO 27. Directa e indirectamente, la Suprema Personalidad de Dios sabe cómo actúa todo bajo Su control, incluyendo la fuerza vital, la mente y la inteligencia. Él lo ilumina todo; en Él no hay ignorancia. Él no tiene un cuerpo material expuesto a las reacciones de actividades anteriores, y está libre de la ignorancia de la parcialidad y de la educación materialista. Por ello me refugio en los pies de loto del Señor Supremo, que es eterno, omnipresente y tan grande como el cielo, y que adviene con seis opulencias en tres yugas [Satya, Tretā y Dvāpara]. VERSO 28. En el ciclo de las actividades materiales, el cuerpo material es como la rueda del carro de la mente. Los diez sentidos [cinco para la acción y cinco para adquirir conocimiento] y los cinco aires vitales que circulan en el cuerpo son los quince radios de la rueda del carro. Las tres modalidades de la naturaleza [bondad, pasión e ignorancia] son su centro de actividades, y los ocho elementos de la naturaleza [tierra, agua, fuego, aire, cielo, mente, inteligencia y ego falso] forman su llanta. La energía externa, la energía material, es como la energía eléctrica que la mueve. Así, esa rueda gira a gran velocidad alrededor de su soporte o cubo central, la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma y la verdad suprema. A Él ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 29. La Suprema Personalidad de Dios está situado en el plano de la bondad pura [śuddha-sattva], de modo que es eka-varŠa, el oˆkāra [praŠava]. El Señor está más allá de la manifestación cósmica, que se considera oscuridad, y por lo tanto no es visible a los ojos materiales. No obstante, no está separado de nosotros por el tiempo o el espacio, sino que está en todas partes. Sentado en Su ave portadora, Garuḍa, es adorado mediante el poder del yoga místico por quienes se han liberado de toda agitación. Ofrezcámosle respetuosas reverencias. VERSO 30. Nadie puede superar la energía ilusoria [māyā] de la Suprema Personalidad de Dios, que, con su inmensa fuerza, nos confunde a todos y nos hace perder la capacidad de entender el objetivo de la vida. Sin embargo, esa misma māyā es vencida por la Suprema Personalidad de Dios, que gobierna a todos y mantiene una actitud ecuánime hacia todas las entidades vivientes. A Él ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 31. Como nuestros cuerpos están constituidos de sattva-guŠa, nosotros, los semidioses, permanecemos interna y externamente en el plano de la bondad. Ésa es también la posición de los grandes santos. Por lo tanto, si ni siquiera nosotros podemos entender a la Suprema Personalidad de Dios, ¿qué puede decirse de aquellos que, por su constitución corporal, son muy insignificantes y permanecen bajo las modalidades de la pasión y la ignorancia? ¿Cómo van a entender al Señor? Ofrezcamos al Señor respetuosas reverencias. VERSO 32. En este mundo hay cuatro clases de entidades vivientes, y todas han sido creadas por Él. La creación material reposa sobre Sus pies de loto. Él es la gran Persona Suprema, pleno de opulencia y de poder. Que Él Se complazca con nosotros. VERSO 33. Toda la manifestación cósmica ha surgido del agua; gracias al agua se mantienen, viven y crecen todas las entidades vivientes. Ese agua no es otra cosa que el semen de la Suprema Personalidad de Dios. Que esa Suprema Personalidad de Dios, cuya potencia es tan grande, Se complazca con nosotros. VERSO 34. Soma, la Luna, es la fuente de los cereales y de la fuerza y longevidad de todos los semidioses. Él es también el amo de toda la vegetación y la fuente de la capacidad reproductora de todas las entidades vivientes. Como afirman los sabios eruditos, la Luna es la mente de la Suprema Personalidad de Dios. Que esa Suprema Personalidad de Dios, fuente de toda opulencia, Se complazca con nosotros. VERSO 35. El fuego, que ha nacido para aceptar las oblaciones en las ceremonias rituales, es la boca de la Suprema Personalidad de Dios. El fuego existe en las profundidades del océano, donde produce riquezas, y se encuentra también en el abdomen para digerir los alimentos y producir diversas secreciones destinadas a mantener el cuerpo. Que esa supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 36. El dios del Sol señala la senda de la liberación, que recibe el nombre de arcirādi-vartma. Él es la principal fuente de comprensión de los Vedas y la morada en que se puede adorar a la Verdad Absoluta. Él es la puerta de la liberación y la fuente de la vida eterna, así como la causa de la muerte. El dios del Sol es el ojo del Señor. Que ese Supremo Señor, que es supremamente opulento, Se complazca con nosotros. VERSO 37. Todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, reciben la fuerza vital, la fuerza física y la vida misma del aire. Todos nosotros seguimos al aire para obtener fuerza vital, como sirvientes que siguen a un emperador. La fuerza vital del aire se genera de la fuerza vital original de la Suprema Personalidad de Dios. Que ese Señor Supremo Se complazca con nosotros. VERSO 38. Que la supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. De Sus oídos se generan las direcciones, de Su corazón vienen los orificios del cuerpo, y de Su ombligo vienen la fuerza vital, los sentidos, la mente, el aire que circula en el cuerpo, y el éter, que es el refugio del cuerpo. VERSO 39. Del poder del Señor se generó Mahendra, el rey del cielo; de Su misericordia, los semidioses; de Su ira, el Señor ®iva; y de Su sobria inteligencia, el Señor Brahmā. Los mantras védicos se generaron de los orificios del cuerpo del Señor, y los grandes santos y prajāpatis, de Sus genitales. Que ese Señor supremamente poderoso Se complazca con nosotros. VERSO 40. De Su pecho se generó la diosa de la fortuna, de Su sombra los habitantes de Pitṛloka, de Su pecho la religión, y la irreligión [lo contrario de la religión] de Su espalda. Los planetas celestiales se generaron de lo más alto de Su cabeza, y las apsarās, de Su disfrute sensorial. Que esa supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 41. Los brāhmaṇas y el conocimiento védico vienen de la boca de la Suprema Personalidad de Dios; los kṣatriyas y la fuerza física, de Sus brazos; los vaiśyas , con su experto conocimiento de la productividad y de la riqueza, de Sus muslos; y los śūdras, que están fuera del ámbito del conocimiento védico, de Sus pies. Que esa Suprema Personalidad de Dios, que está pleno de poder, Se complazca con nosotros. VERSO 42. La codicia se genera de Su labio inferior, el afecto de Su labio superior, el brillo corporal de Su nariz, los deseos de disfrute animal de Su sentido del tacto, Yamarāja de Sus cejas, y el tiempo eterno de Sus pestañas. Que esa Suprema Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 43. Todos los eruditos dicen que los cinco elementos, el tiempo eterno, la actividad fruitiva, las tres modalidades de la naturaleza material y las diversidades que son producto de esas modalidades, son creaciones de yogamāyā. Por consiguiente, este mundo material es muy difícil de entender; pero las personas que son muy eruditas y elevadas lo han rechazado. Que la Suprema Personalidad de Dios, que es el controlador de todo, Se complazca con nosotros. VERSO 44. Ofrezcamos respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es completamente silencioso, que está libre de todo esfuerzo y que está completamente satisfecho en virtud de Sus propios logros. Él no tiene los sentidos apegados a las actividades del mundo material. En verdad, cuando lleva a cabo Sus pasatiempos en el mundo material, es tan desapegado como el aire. VERSO 45. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, nos hemos entregado a Ti, pero ahora deseamos verte. Por favor, haz que Tu forma original y Tu sonriente cara de loto sean visibles a nuestros ojos, y que podamos percibirlas con nuestros sentidos. VERSO 46. ¡Oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, por Tu propia voluntad apareces en diversas encarnaciones, milenio tras milenio, y actúas de un modo maravilloso, realizando actividades extraordinarias que a nosotros nos serían imposibles. VERSO 47. Los karm…s están siempre muy deseosos de atesorar riquezas para complacer los sentidos, pero para ello tienen que trabajar con gran tesón. Sin embargo, por mucho que trabajan, no obtienen resultados satisfactorios. De hecho, muchas veces el único resultado de su trabajo es la frustración. En cambio, los devotos que han dedicado sus vidas al servicio del Señor pueden alcanzar resultados sustanciales sin esforzarse demasiado. Esos resultados van más allá de lo que ellos mismos podrían esperar. VERSO 48. Las actividades que se dedican a la Suprema Personalidad de Dios, por pocas que sean, nunca son en vano. La Suprema Personalidad de Dios es el padre supremo, y por ello las entidades vivientes sentimos un gran afecto natural por Él; Él siempre está dispuesto a actuar por nuestro bien. VERSO 49. Al regar la raíz de un árbol, el tronco y las ramas también quedan satisfechos. Del mismo modo, el devoto del Señor Viṣṇu está sirviendo a todo el mundo, pues el Señor es la Superalma de todos. VERSO 50. Mi Señor, Te ofrecemos reverencias a Ti, que eres eterno y estás más allá de los límites temporales del pasado, el presente y el futuro. Tú eres inconcebible en Tus actividades, eres el amo de las tres modalidades de la naturaleza material, y, como eres trascendental a todas las cualidades materiales, estás libre de contaminación material. Aunque eres el controlador de las tres modalidades de la naturaleza material, en el momento actual favoreces la cualidad de la bondad. Te ofrecemos respetuosas reverencias. CAPÍTULO 6. SEMIDIOSES Y DEMONIOS PACTAN UNA TREGUA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de que los semidioses y el Señor Brahmā Le adorasen con oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, apareció ante ellos. Su refulgencia corporal era como si miles de soles se hubieran levantado a la vez sobre el horizonte. VERSO 2. La refulgencia del Señor cegó por completo a todos los semidioses. No podían ver ni el cielo, ni las direcciones, ni la tierra; ni siquiera podían verse a sí mismos, y mucho menos al Señor, que Se encontraba ante ellos. VERSOS 3, 4, 5, 6 y 7. El Señor Brahmā y el Señor ®iva vieron la cristalina belleza personal de la Suprema Personalidad de Dios; Su cuerpo, atractivo y muy bien adornado, es negruzco como la joya marakata; tiene los ojos rojizos como el corazón de la flor de loto, y viste con ropas amarillas como el oro fundido. Brahmā y ®iva vieron Su rostro de loto, bellísimo y sonriente, coronado por un yelmo tachonado de piedras preciosas. Vieron las atractivas cejas del Señor, y Sus mejillas, adornadas con pendientes. Brahmā y ®iva vieron también el cinturón que rodea la cintura del Señor, las ajorcas de Sus muñecas, el collar que reposa sobre Su pecho, y las campanitas de Sus tobillos. El Señor lleva hermosos collares de flores y de Su cuello pende la joya Kaustubha; con Él están la diosa de la fortuna y Sus armas personales, como el disco y la maza. Cuando el Señor Brahmā, el Señor ®iva y los demás semidioses vieron esa forma del Señor, inmediatamente se postraron en el suelo, ofreciéndole reverencias. VERSO 8. El Señor Brahmā dijo: Aunque nunca naces, por medio de Tus encarnaciones vienes y Te vas una y otra vez. Tú estás siempre libre de las cualidades materiales, y eres el refugio de bienaventuranza trascendental semejante a un océano. Tú existes eternamente en Tu forma trascendental y eres el supremo sutil entre lo más sutil. Por ello Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a Ti, el Supremo, cuya existencia es inconcebible. VERSO 9. ¡Oh, la mejor de las personas!, ¡oh, director supremo!, aquellos que realmente aspiran a la buena fortuna suprema adoran esta forma de Tu Señoría conforme a los tantras védicos. Mi Señor, en Ti podemos ver los tres mundos. VERSO 10. Mi querido Señor, que siempre gozas de plena independencia, toda la manifestación cósmica surge de Ti, reposa en Ti y termina en Ti. Tu Señoría es el principio, el sostén y el final de todo, como la tierra, que es la causa de la vasija de barro, la sostiene, y es su destino final cuando se rompe. VERSO 11. ¡Oh, Supremo!, Tú eres independiente en Ti mismo y no necesitas la ayuda de nadie. Por medio de Tu propia potencia, creas la manifestación cósmica y entras en ella. Las personas avanzadas en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, son plenamente conocedores del śāstra autorizado y se han purificado de toda contaminación material por medio de la práctica del bhakti-yoga, pueden ver con la mente clara que, aunque Tú existes en el seno de las transformaciones de las cualidades materiales, Tu presencia está libre del contacto con esas cualidades. VERSO 12. Del mismo modo que podemos obtener fuego de la leña, leche de la ubre de la vaca, agua y cereales de la tierra, y prosperidad económica de las empresas industriales, con la práctica del bhakti-yoga podemos alcanzar Tu favor o llegar a Ti mediante la inteligencia, incluso mientras vivimos en el mundo material. Así lo afirman todas las personas piadosas. VERSO 13. ¡Oh, mi Señor, de cuyo ombligo crece una flor de loto!, como elefantes que, afligidos por un incendio forestal, se sienten muy felices de alcanzar las aguas del Ganges, nosotros nos sentimos trascendentalmente felices porque Tú has aparecido ante nosotros. Durante muchísimo tiempo hemos deseado ver a Tu Señoría, y ahora, al verte, hemos logrado nuestro objetivo supremo en la vida. VERSO 14. Mi Señor, nosotros, los semidioses, los directores del universo, hemos venido a Tus pies de loto. Por favor, satisface el deseo que nos ha traído a Ti. Tú eres el testigo de todo, desde dentro y desde fuera. Nada Te es desconocido, y por lo tanto no es necesario que Te informemos de nada. VERSO 15. Yo [el Señor Brahmā], el Señor ®iva y todos los semidioses, acompañados por Dakṣa y los demás prajāpatis, sólo somos chispas iluminadas por Ti, que eres el fuego original. Como partículas Tuyas que somos, ¿qué podemos saber de nuestro propio bien? ¡Oh, Señor Supremo!, por favor, danos los medios de liberación adecuados para los brāhmaṇas y los semidioses. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al escuchar las oraciones de los semidioses, guiados por el Señor Brahmā, el Señor entendió la razón de que hubiesen acudido a Él. Así, con una voz profunda como el retumbar de las nubes, el Señor contestó a los semidioses, que permanecían atentos y con las manos juntas. VERSO 17. La Suprema Personalidad de Dios, el amo de los semidioses, podía realizar por Sí solo las actividades de los semidioses, pero, con el deseo de disfrutar del pasatiempo de batir el océano, habló de la siguiente manera. VERSO 18. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, Señor Brahmā, Señor ®iva y demás semidioses!, por favor, escuchadme con gran atención, pues lo que digo os traerá buena fortuna a todos. VERSO 19. En espera de épocas más prósperas para vosotros, debéis pactar una tregua con los demonios y asuras, a quienes el tiempo favorece ahora. VERSO 20. ¡Oh, semidioses!, satisfacer los propios intereses es tan importante que a veces hay que llegar al extremo de pactar una tregua con el enemigo. Para satisfacer los propios intereses, hay que actuar conforme a la lógica de la serpiente y el ratón. VERSO 21. Esforzaos inmediatamente por producir néctar. Si una persona a punto de morir lo bebe, se volverá inmortal. VERSOS 22 y 23. Oh, semidioses!, echad en el océano de leche toda clase de verduras, hierbas, enredaderas y plantas medicinales. Entonces, con Mi ayuda, usad la montaña Mandara como vara de batir y a Vāsuki como cuerda, y batid el océano de leche concentrando toda vuestra atención. Los demonios trabajarán, pero el verdadero resultado, el néctar que se producirá del océano, será para vosotros, los semidioses. VERSO 24. Mis queridos semidioses, todo puede lograrse con paciencia y paz, pero quien se deja agitar por la ira no logra su objetivo. Por lo tanto, todo lo que los demonios pidan, dejad que se lo queden. VERSO 25. Del océano de leche se generará un veneno llamado kālak™˜a, pero no os asustéis. Además, al batir el océano se crearán diversos productos, pero no debéis sentir codicia o ansiedad por obtenerlos, y tampoco os irritéis. VERSO 26. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de dar esos consejos a los semidioses, la independiente Suprema Personalidad de Dios, la mejor de todas las entidades vivientes, desapareció de su vista. VERSO 27. El Señor Brahmā y el Señor ®iva, después de ofrecer respetuosas reverencias al Señor, regresaron a sus moradas. Entonces, los semidioses fueron a ver a Mahārāja Bali. VERSO 28. Mahārāja Bali, un famosísimo rey de los demonios, sabía muy bien cuándo era tiempo de paz y cuándo de guerra. Así, aunque sus generales y capitanes se agitaron mucho y estuvieron a punto de matar a los semidioses, Mahārāja Bali se lo prohibió, pues vio que los semidioses venían en son de paz. VERSO 29. Los semidioses se acercaron a Bali Mahārāja, el hijo de Virocana, y se sentaron cerca de él. Bali Mahārāja estaba escoltado por los generales de los demonios y gozaba de gran opulencia, pues había conquistado los tres mundos. VERSO 30. Tras complacer a Bali Mahārāja con palabras afables, el muy inteligente Señor Indra, el rey de los semidioses, le presentó, con suma cortesía, todas las propuestas que la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, les había aconsejado. VERSO 31. Las propuestas del Señor Indra fueron aceptadas de inmediato por Bali Mahārāja y sus asistentes, encabezados por ®ambara y Ariṣṭanemi, y por todos los demás habitantes de Tripura. VERSO 32. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, castigador de enemigos!, a continuación, los semidioses y los demonios pactaron un armisticio y se empeñaron en los grandes preparativos para producir néctar, como el Señor Indra había propuesto. VERSO 33. Acto seguido, con muchísima fuerza, los demonios y los semidioses, que eran muy poderosos y tenían brazos largos y robustos, levantaron de raíz la montaña Mandara. Dando grandes voces, la llevaron hacia el océano de leche. VERSO 34. La montaña era tan grande, y la distancia tan larga, que el rey Indra, Mahārāja Bali y los demás semidioses y demonios se sintieron muy fatigados. Sin poder llevarla más lejos, tuvieron que soltarla. VERSO 35. La montaña Mandara pesaba muchísimo, pues está hecha de oro, y al caer aplastó a muchos semidioses y demonios. VERSO 36. Los semidioses y los demonios estaban frustrados y desanimados; tenían rotos los brazos, los muslos y los hombros. Por esa razón, la Suprema Personalidad de Dios, que lo conoce todo, apareció en el lugar a lomos de Garuḍa, Su ave portadora. VERSO 37. Al observar que la mayoría de los demonios y semidioses habían sido aplastados por la montaña, el Señor posó Su mirada sobre ellos y les devolvió la vida. Así se vieron libres del dolor, y en sus cuerpos no quedó ni la menor magulladura. VERSO 38. Con toda facilidad, el Señor levantó la montaña con una mano y la puso a lomos de Garuḍa, para, seguidamente, sentarse también Él sobre Garuḍa y partir hacia el océano de leche, rodeado por los semidioses y los demonios. VERSO 39. Una vez allí, Garuḍa, el líder de las aves, descargó de su espalda la montaña Mandara y la llevó cerca del agua. El Señor le pidió entonces que abandonara el lugar, y así lo hizo. CAPÍTULO 7. EL SEÑOR ®IVA BEBE EL VENENO Y SALVA EL UNIVERSO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los Kurus, Mahārāja Parīkṣit!, los semidioses y los demonios convocaron a Vāsuki, el rey de las serpientes, pidiéndole que viniese y prometiéndole una parte del néctar. Después de enroscar a Vāsuki en torno a la montaña Mandara como una cuerda de batir, se esforzaron con gran placer en producir néctar batiendo el océano de leche. VERSO 2. La Suprema Personalidad de Dios, Ajita, sujetó la parte delantera de la serpiente, y los semidioses Le siguieron. VERSO 3. Los líderes de los demonios pensaron que no era sabio tirar de la cola, la parte menos auspiciosa de la serpiente. Ellos querían tirar de la parte frontal, donde se habían situado la Personalidad de Dios y los semidioses, pues aquella parte era auspiciosa y gloriosa. Así, alegando que eran estudiantes muy avanzados del conocimiento védico, famosos por su nacimiento y actividades, los demonios protestaron diciendo que querían sujetar a la serpiente por su parte delantera. VERSO 4. Así, los demonios permanecían en silencio, oponiéndose al deseo de los semidioses. Al ver a los demonios y comprender sus motivos, la Suprema Personalidad de Dios sonrió. Sin discusión alguna, aceptó de inmediato su propuesta y sujetó la cola de la serpiente. Los semidioses Le siguieron. VERSO 5. Dejando así establecida la forma de sujetar la serpiente, los hijos de Kaśyapa, tanto semidioses como demonios, dieron comienzo a sus actividades, con el deseo de obtener néctar batiendo el océano de leche. VERSO 6. ¡Oh, hijo de la dinastía Pāṇḍu!, de ese modo, la montaña Mandara fue empleada como palo de batir en el océano de leche; sin embargo, como no tenía base en la que sostenerse, se hundió en el agua, pese a que la sujetaban los semidioses y los demonios con sus fuertes brazos. VERSO 7. Cuando la montaña se hundió por la fuerza de la providencia, semidioses y demonios perdieron los ánimos; sus rostros parecían marchitarse. VERSO 8. Al ver la situación que se había creado por voluntad del Supremo, el ilimitadamente poderoso Señor, cuya determinación es infalible, adoptó la maravillosa forma de una tortuga, entró en el agua y levantó la gran montaña Mandara. VERSO 9. Cuando vieron que la montaña Mandara estaba de nuevo en la superficie, los semidioses y los demonios se sintieron muy inspirados y animados para comenzar a batir de nuevo. La montaña descansaba sobre el caparazón de la gran tortuga, que era como una gran isla de un millón trescientos mil kilómetros de extensión. VERSO 10. ¡Oh, rey!, con la fuerza de sus brazos, semidioses y demonios hicieron girar la montaña Mandara sobre la concha de la extraordinaria tortuga, que disfrutaba del placer que Le daba al rascarle el cuerpo. VERSO 11. A continuación, el Señor Viṣṇu entró en los demonios como la modalidad de la pasión, en los semidioses como la modalidad de la bondad, y en Vāsuki como la modalidad de la ignorancia, para animarles y aumentar sus diferentes tipos de fuerza y energía. VERSO 12. Manifestando una forma con miles de brazos, el Señor apareció entonces, como otra gran montaña, en la cima de la montaña Mandara, y la sostuvo con una mano. En los sistemas planetarios superiores, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, junto con Indra, el rey del cielo, y otros semidioses, ofrecieron oraciones al Señor y derramaron flores sobre Él. VERSO 13. Los semidioses y los demonios trabajaron frenéticamente para obtener el néctar, animados por el Señor, que estaba encima y debajo de la montaña y que había entrado en los semidioses, en los demonios, en Vāsuki y en la montaña misma. Con la fuerza de los semidioses y los demonios, el océano de leche fue agitado con tanta potencia que todos los cocodrilos que allí vivían se perturbaron mucho. No obstante, se continuó batiendo el océano del mismo modo. VERSO 14. Vāsuki tenía miles de bocas y de ojos. De sus bocas exhalaba un fuego abrasador y un humo que acabó por afectar a los demonios, encabezados por Pauloma, Kāleya, Bali e Ilvala. Así, los demonios, que parecían árboles sarala quemados en un incendio forestal, fueron perdiendo todo su poder. VERSO 15. Los semidioses también sufrieron a causa del ardiente aliento de Vāsuki; el lustre de sus cuerpos disminuyó, y el humo ennegreció sus ropas, sus collares de flores, sus armas y sus rostros. Sin embargo, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, el mar se cubrió de nubes, que derramaron torrentes de lluvia, y se levantó una brisa que arrastraba partículas de agua de las olas; todo ello sirvió de alivio a los semidioses. VERSO 16. Como el océano de leche no daba néctar a pesar de todo el esfuerzo de los mejores de los semidioses y demonios, la Suprema Personalidad de Dios, Ajita, asumió personalmente la tarea de batirlo. VERSO 17. El Señor parecía una nube negruzca. Iba vestido con ropas amarillas, los aretes en Sus oídos brillaban como relámpagos, y el cabello Le cubría los hombros. Llevaba un collar de flores, y tenía los ojos rosados. Con Sus gloriosos y fuertes brazos, que liberan del temor al universo entero, sujetó a Vāsuki y comenzó a batir el océano, empleando la montaña Mandara como palo de batir. Ocupado en esa actividad, el Señor parecía la hermosa montaña Indran…la. VERSO 18. Peces, tiburones, tortugas y serpientes estaban muy agitados y perturbados. Todo el océano estaba revuelto, e incluso los animales acuáticos más grandes, como las ballenas, los elefantes marinos, los cocodrilos y los peces timi‰gila [enormes ballenas que pueden tragarse otras ballenas más pequeñas], salieron a la superficie. Al ser batido de este modo, lo primero que el océano produjo fue un peligrosísimo y mortífero veneno llamado hālahala. VERSO 19. ¡Oh, rey!, aquel veneno incontrolable se extendía violentamente hacia arriba, hacia abajo y en todas direcciones; entonces, todos los semidioses, junto con el Señor mismo, acudieron al Señor ®iva [Sadāśiva]. Sintiéndose desamparados y llenos de temor, se refugiaron en él. VERSO 20. Los semidioses vieron al Señor ®iva, que, velando por la buena fortuna y prosperidad de los tres mundos, se sentaba con su esposa, Bhavān…, en la cima del monte Kailāsa. Recibía la adoración de grandes personas santas que aspiraban a la liberación. Los semidioses le ofrecieron reverencias y oraciones con mucho respeto. VERSO 21. Los prajāpatis dijeron: ¡Oh, Mahādeva, el más grande de los semidioses!, ¡oh, Superalma de todas las entidades vivientes y causa de su felicidad y prosperidad!, hemos venido al refugio de tus pies de loto. Ahora, por favor, sálvanos de este mortífero veneno, que se extiende por los tres mundos. VERSO 22. ¡Oh, señor!, tú eres la causa del cautiverio y de la liberación del universo entero, pues eres su gobernante. Las personas avanzadas en el cultivo de conciencia espiritual se entregan a ti. Por lo tanto, tú eres la causa del alivio de sus sufrimientos, y eres también la causa de su liberación. Por eso adoramos a Tu Señoría. VERSO 23. ¡Oh, señor!, tú eres supremo y autorrefulgente. Tú creas el mundo material mediante tu energía personal, y aceptas los nombres de Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara cuando actúas en la creación, el mantenimiento y la aniquilación. VERSO 24. Tú eres la causa de todas las causas, el Brahman impersonal autorrefulgente e inconcebible que es en origen Parabrahman. Tú manifiestas diversas potencias en la manifestación cósmica. VERSO 25. ¡Oh, señor!, tú eres la fuente original de las Escrituras védicas, la causa original de la creación material, de la fuerza vital, de los sentidos, de los cinco elementos, de las tres modalidades y del mahat-tattva. Tú eres el tiempo eterno, la determinación y los dos sistemas religiosos denominados verdad [satya] y veracidad [ṛta]. Tú eres el refugio de la sílaba oˆ, que está compuesta de tres letras, «a-u-m». VERSO 26. ¡Oh, padre de todos los planetas!, los sabios eruditos saben que el fuego es tu boca, y la superficie del globo, tus pies de loto; el tiempo eterno es tu movimiento, todas las direcciones son tus oídos, y VaruŠa, el señor de las aguas, es tu lengua. VERSO 27. ¡Oh, señor!, el cielo es tu ombligo, el aire es tu aliento, el Sol tus ojos, y el agua tu semen. Tú eres el refugio de toda clase de entidades vivientes, superiores e inferiores. El dios de la Luna es tu mente, y el sistema planetario superior es tu cabeza. VERSO 28. ¡Oh, señor!, tú eres la personificación de los tres Vedas. Los siete mares son tu abdomen, y las montañas son tus huesos. Todas las hierbas medicinales, plantas trepadoras y vegetales son los vellos de tu cuerpo; los mantras védicos, como el gāyatr…, son las siete capas de tu cuerpo, y el sistema religioso védico es el centro de tu corazón. VERSO 29. ¡Oh, señor!, en tus cinco caras están representados los cinco mantras védicos más importantes, de los cuales se han generado los treinta y ocho mantras védicos más conocidos. Tu Señoría, que eres célebre con el nombre de ®iva, resplandeces con luz propia. Tú estás situado directamente como la verdad suprema, conocida con el nombre de Paramātmā. VERSO 30. ¡Oh, señor!, tu sombra es visible en la irreligión, que hace surgir diversas creaciones irreligiosas. Las tres modalidades de la naturaleza —bondad, pasión e ignorancia— son tus tres ojos. Todas las Escrituras védicas, que están llenas de versos, emanan de ti, pues sus compiladores las redactaron después de recibir tu mirada. VERSO 31. ¡Oh, Señor Gir…śa!, la refulgencia impersonal del Brahman es trascendental a las modalidades materiales de la bondad, la pasión y la ignorancia; por esa razón, es bien cierto que los directores del mundo material no pueden percibirla, y ni siquiera saber dónde está. Ni siquiera el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu o el rey del cielo, Mahendra, pueden comprenderla. VERSO 32. Cuando las llamas y las chispas que emanan de tus ojos llevan a cabo la aniquilación, toda la creación queda reducida a cenizas. No obstante, tú no sabes cómo sucede eso. ¿Qué puede entonces decirse de tu destrucción del Dakṣa-yajña, de Tripurāsura y del veneno kālak™˜a? Unas oraciones dirigidas a ti no pueden tener por tema esas actividades. VERSO 33. Personas excelsas y satisfechas en sí mismas que predican al mundo entero piensan constantemente en tus pies de loto dentro del corazón. Sin embargo, aquellos que no saben de tu austeridad, te ven acompañado de Umā y te toman por una persona lujuriosa, y cuando te ven deambular por el crematorio cometen el error de considerarte violento y envidioso. En verdad, esos desvergonzados no pueden comprender tus actividades. VERSO 34. Ni siquiera grandes personalidades como el Señor Brahmā y otros semidioses pueden entender tu posición, pues estás más allá de la creación móvil e inmóvil. ¿Cómo podemos ofrecerte oraciones, si nadie puede entenderte en verdad? Es imposible. En lo que a nosotros respecta, somos criaturas de la creación del Señor Brahmā. Por ello, en estas circunstancias no podemos ofrecerte las oraciones adecuadas; sin embargo, en la medida de nuestra capacidad, te hemos expresado nuestros sentimientos. VERSO 35. ¡Oh, tú, el más grande de los gobernadores!, nos es imposible comprender tu verdadera identidad. En lo que nuestra visión alcanza, tu presencia trae felicidad y prosperidad para todos. Más allá de eso, nadie puede entender tus actividades. Podemos ver esto, pero no más. VERSO 36. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor ®iva es siempre benevolente con todas las entidades vivientes. Cuando vio que aquel veneno, que se extendía por todas partes, era causa de gran perturbación para las entidades vivientes, sintió una gran compasión por ellas. Entonces se dirigió a Sat…, su consorte eterna, con las siguientes palabras. VERSO 37. El Señor ®iva dijo: Mi querida Bhavān…, mira el peligro que corren todas esas entidades vivientes debido al veneno que se produjo al batir el océano de leche. VERSO 38. Tengo el deber de brindar protección y seguridad a todas las entidades vivientes que luchan por la existencia. En verdad, el amo tiene el deber de proteger del sufrimiento a quienes dependen de él. VERSO 39. Confundida por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, la gente siempre se ocupa en actos de hostilidad hacia los demás. Pero los devotos, aun a riesgo de sus propias vidas, que son temporales, tratan de salvarles. VERSO 40. Mi querida y amable esposa, Bhavān…, cuando se actúa con benevolencia hacia los demás, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, Se siente muy complacido. Y cuando el Señor está complacido, yo también lo estoy, y también todas las demás criaturas vivientes. Así pues, deja que beba ese veneno, pues de esa forma haré felices a todas las entidades vivientes. VERSO 41. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras informar a Bhavān… con estas palabras, el Señor ®iva se dispuso a beber el veneno. Bhavān…, que conocía a la perfección las capacidades del Señor ®iva, le dio permiso para hacerlo. VERSO 42. A continuación, el Señor ®iva, que está consagrado a realizar obras auspiciosas y benéficas para la humanidad, sintiendo gran compasión, recogió en la palma de su mano todo el veneno producido y lo bebió. VERSO 43. El veneno surgido del océano de leche manifestó su potencia marcando la garganta del Señor ®iva con una línea azul, como para difamarle. Sin embargo, a esa línea se la considera ahora un adorno del Señor. VERSO 44. Se dice que las grandes personalidades suelen aceptar sufrimientos voluntarios para aliviar el sufrimiento de la gente común. Se considera que ésa es la forma más elevada de adoración a la Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos. VERSO 45. Al saber de esta proeza, todos ensalzaron la acción del Señor ®iva, que es adorado por los semidioses y que concede bendiciones a la gente. La propia Bhavān… [la hija de Mahārāja Dakṣa], el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu, y la gente en general, alabaron su acto. VERSO 46. Los escorpiones, las cobras, las plantas venenosas y otros animales de mordedura venenosa, aprovecharon la oportunidad para beber las salpicaduras del veneno que había caído de la mano del Señor ®iva mientras lo bebía. CAPÍTULO 8. LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS BATEN EL OCÉANO DE LECHE. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que el Señor ®iva bebiese el veneno, semidioses y demonios, muy complacidos, volvieron a batir el océano con renovado vigor. Como resultado, apareció una vaca conocida con el nombre de surabhi. VERSO 2. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de aquella vaca surabhi, que producía todo el yogur, la leche y el gh… que son absolutamente indispensables para ofrecer oblaciones en el fuego, se hicieron cargo grandes sabios perfectamente versados en las ceremonias rituales védicas. Si así lo hicieron fue para obtener el gh… puro que deseaban para celebrar sacrificios y elevarse hacia los sistemas planetarios superiores, incluso hasta Brahmaloka. VERSO 3. A continuación se generó el caballo Uccaiḥśravā, que era tan blanco como la Luna. Cuando Bali Mahārāja expresó su deseo de quedárselo, Indra, el rey del cielo, no protestó, pues recordó el consejo que había recibido de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 4. Al continuar batiendo, el siguiente resultado fue la generación de Airāvata, el rey de los elefantes. Era un elefante blanco que, con sus cuatro colmillos, desafiaba las glorias de la montaña Kailāsa, la gloriosa morada del Señor ®iva. VERSO 5. Acto seguido, ¡oh, rey!, se generaron ocho grandes elefantes, encabezados por AirāvaŠa, que podían ir en cualquier dirección. También surgieron ocho elefantas, encabezadas por Abhramu. VERSO 6. El siguiente producto del gran océano fueron las famosas joyas Kaustubha-maŠi y Padmarāga-maŠi, que el Señor Viṣṇu deseó quedarse para adornar Su pecho con ellas. Seguidamente se generó la flor pārijāta, adorno de los planetas celestiales. ¡Oh, rey!, la pārijāta satisface los deseos de todos; es como tú, que cumples los deseos de todos en este planeta, satisfaciendo todas las aspiraciones. VERSO 7. Después aparecieron las apsarās [que hacen de prostitutas en los planetas celestiales]. Estaban perfectamente adornadas con alhajas y medallones de oro, y se vestían con ropas finas y atractivas. Las apsarās se mueven con muchísima lentitud, con un estilo que atrae y confunde a los habitantes de los planetas celestiales. VERSO 8. Entonces apareció la diosa de la fortuna, Ramā, que está absolutamente consagrada a ser disfrutada por la Suprema Personalidad de Dios. Era como la electricidad, más brillante que una montaña de mármol iluminada por los relámpagos. VERSO 9. Por su exquisita belleza, su aspecto físico, sus glorias, su juventud y el tono de su piel, todos la deseaban, desde los semidioses y demonios hasta los seres humanos. Se sentían atraídos porque ella es la fuente de toda opulencia. VERSO 10. El rey del cielo, Indra, trajo un asiento adecuado para la diosa de la fortuna. Todos los ríos de aguas sagradas, como el Ganges y el Yamunā, vinieron en su forma personal, y cada uno de ellos trajo para madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, agua pura en cántaros de oro. VERSO 11. La tierra adoptó una forma personal y reunió todas las hierbas y especias necesarias para instalar la Deidad. Las vacas dieron cinco productos: leche, yogur, gh…, orina y excremento de vaca, y la personificación de la primavera reunió todo lo que se produce en primavera, durante los meses de Caitra y Vaiśākha [abril y mayo]. VERSO 12. Los grandes sabios realizaron la ceremonia de baño de la diosa de la fortuna conforme a las Escrituras autorizadas; los gandharvas cantaron mantras védicos completamente auspiciosos, y las danzarinas profesionales mostraron su arte danzando y cantando los himnos autorizados que se prescriben en los Vedas. VERSO 13. Las nubes en forma personificada tocaron diversos tipos de tambores, como mṛdańgas, paŠavas, murajas y ānakas. También hicieron sonar caracolas y trompas gomukhas, así como flautas e instrumentos de cuerda. El resonar de todos esos instrumentos se combinaba en un efecto solemne. VERSO 14. A continuación, los grandes elefantes trajeron de todas direcciones enormes ánforas de agua del Ganges y bañaron a la diosa de la fortuna, mientras brāhmaṇas eruditos recitaban mantras védicos. Durante toda la ceremonia de baño, la diosa de la fortuna conservó siempre su presencia original, con una flor de loto en la mano; su imagen era muy hermosa. La diosa de la fortuna es la más casta de las mujeres, pues para ella no hay nadie más que la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 15. El océano, que es la fuente de todas las piedras preciosas, ofreció las partes superior e inferior de un vestido de seda amarilla. La deidad regente del agua, VaruŠa, obsequió collares de flores rodeados de abejorros de seis patas, ebrios de miel. VERSO 16. Viśvakarmā, uno de los prajāpatis, ofreció diversas alhajas decoradas. La diosa de la sabiduría, Sarasvat…, obsequió un collar, el Señor Brahmā una flor de loto, y los habitantes de Nāgaloka, unos pendientes. VERSO 17. Después de ser glorificada con una ceremonia ritual auspiciosa, madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, comenzó a recorrer el lugar. En la mano llevaba un collar de flores de loto rodeado de abejorros que zumbaban; sonriendo con timidez, con los pendientes adornándole las mejillas, manifestaba una extraordinaria belleza. VERSO 18. Sus pechos, simétricos y bien formados, estaban cubiertos de pasta de sándalo y polvo de ku‰kuma; tenía la cintura muy fina. Al caminar de un lugar a otro, las campanitas de sus tobillos tintineaban dulcemente; parecía una enredadera hecha de oro. VERSO 19. Lakṣmīdev…, la diosa de la fortuna, caminaba entre los gandharvas, yakṣas, asuras, siddhas, cāraŠas y habitantes del cielo, y les examinaba atentamente, pero no podía encontrar a nadie que, por naturaleza, estuviera dotado con todas las buenas cualidades. Ninguno de ellos estaba libre de defectos, de modo que no pudo refugiarse en nadie. VERSO 20. Mientras examinaba a los allí reunidos, la diosa de la fortuna pensaba: El que se ha sometido a grandes austeridades, aún no ha conquistado la ira; el que posee conocimiento, no domina aún sus deseos materiales; hay quien es una gran personalidad, pero no logra vencer los deseos sensuales. Una gran personalidad que depende de otras cosas, ¿cómo podría ser el controlador supremo? VERSO 21. Alguno posee conocimiento perfecto de la religión, pero no es bondadoso con todas las entidades vivientes. En algunos, humanos o semidioses, puede haber renunciación, pero no les conduce a la liberación. Hay quien posee un enorme poder, pero no puede hacer frente al tiempo eterno. Algún otro ha renunciado al apego por el mundo material, pero no puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, ninguno está completamente libre de las modalidades materiales de la naturaleza. VERSO 22. Alguno goza de longevidad, pero ni es auspicioso ni muestra buen comportamiento. Alguno es auspicioso y tiene buen comportamiento, pero la duración de su vida no está establecida. Algunos semidioses, como el Señor ®iva, gozan de vida eterna, pero tienen hábitos poco auspiciosos, como vivir en los crematorios. Otros reúnen toda clase de buenas cualidades, pero no son devotos de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, después de reflexionar cuidadosamente, la diosa de la fortuna aceptó por esposo a Mukunda, pues Él, aunque es independiente y no la necesita, posee todas las cualidades trascendentales y todos los poderes místicos, y es, por ello, el más deseable. VERSO 24.. La diosa de la fortuna se acercó a la Suprema Personalidad de Dios y Le puso sobre los hombros el collar de flores de loto recién brotadas, alrededor del cual zumbaban los abejorros en busca de miel. Entonces, con la esperanza de obtener un lugar en el pecho del Señor, permaneció de pie a Su lado, sonriendo con timidez. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios es el padre de los tres mundos, y Su pecho es la morada de madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, la propietaria de toda opulencia. Con su mirada favorable y misericordiosa, la diosa de la fortuna puede aumentar la opulencia de los tres mundos, junto con sus habitantes y sus directores, los semidioses. VERSO 26. Los habitantes de Gandharvaloka y CāraŠaloka aprovecharon la oportunidad para hacer sonar sus caracolas, trompetas, tambores y otros instrumentos musicales. Así danzaron y cantaron acompañados de sus esposas. VERSO 27. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, el gran sabio A‰girā y otros directores de la administración universal, derramaron flores y cantaron con mantras las glorias trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 28. Bendecidos por la mirada de Lakṣmījī, todos los semidioses, junto con los prajāpatis y sus descendientes, se vieron inmediatamente enriquecidos con buena conducta y cualidades trascendentales. De ese modo se sintieron muy satisfechos. VERSO 29. ¡Oh, rey!, al verse desdeñados por la diosa de la fortuna, los demonios y rākṣasas quedaron deprimidos, confundidos y frustrados; de ese modo, perdieron todo pudor. VERSO 30. A continuación apareció VāruŠ…, la diosa de ojos de loto que controla a los borrachos; con el permiso de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, los demonios, con Bali Mahārāja al frente, tomaron posesión de aquella joven muchacha. VERSO 31. ¡Oh, rey!, a continuación, mientras los hijos de Kaśyapa —los demonios y los semidioses— se ocupaban en batir el océano de leche, apareció una maravillosa personalidad. VERSO 32. Era de constitución fuerte; tenía los brazos largos, robustos y poderosos; su cuello, marcado con tres líneas, tenía la forma de una caracola; sus ojos eran rojizos, y el color de su piel negruzco. Era muy joven, llevaba un collar de flores, y todo su cuerpo estaba adornado con alhajas. VERSO 33. Estaba vestido con ropas amarillas, y llevaba unos pendientes de perlas pulidos y muy brillantes. Las puntas de sus cabellos estaban ungidas en aceite, y su pecho era muy ancho. Su cuerpo tenía todas las características auspiciosas; era robusto y fuerte como un león, y se adornaba con ajorcas. En la mano llevaba una vasija repleta de néctar. VERSO 34. Esa persona era Dhanvantari, la porción plenaria de una porción plenaria del Señor Viṣṇu. Dominaba a la perfección la ciencia de la medicina, y, como uno de los semidioses, se le permitía tomar una parte en los sacrificios. VERSO 35. Al ver a Dhanvantari con el jarro de néctar, los demonios, deseosos de apoderarse del jarro y de su contenido, se lo arrebataron inmediatamente por la fuerza. VERSO 36. Cuando los demonios se llevaron el jarro de néctar, los semidioses se sintieron desalentados. Entonces buscaron refugio a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Hari. VERSO 37. Al ver la pesadumbre de los semidioses, la Suprema Personalidad de Dios, que siempre desea satisfacer las aspiraciones de Sus devotos, les dijo: «No estéis tristes. Yo confundiré a los demonios con Mi propia energía y haré que disputen entre sí. De ese modo satisfaré vuestro deseo de tener el néctar». VERSO 38. ¡Oh, rey!, los demonios comenzaron entonces a discutir acerca de quién sería el primero en probar el néctar. Cada uno de ellos decía: «Tú no puedes beber primero. Yo tengo que beber antes. ¡Yo primero, no tú!». VERSOS 39 y 40. Algunos demonios dijeron: «Los semidioses han ayudado a batir el océano de leche. En un sacrificio público, todos tienen el mismo derecho a recibir su parte, así que, ahora, conforme al sistema religioso eterno, lo correcto es que los semidioses tengan su parte del néctar». ¡Oh, rey!, de ese modo, los demonios más débiles impidieron que los más fuertes se tomaran el néctar. La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que puede neutralizar cualquier situación desfavorable, adoptó entonces la forma de una mujer de extraordinaria belleza. Esa encarnación en forma de mujer, Mohin…-m™rti, era muy agradable para la mente. Tenía el color de un loto negruzco recién brotado, y todas las partes de Su cuerpo estaban muy bien formadas. Se adornaba las orejas con pendientes idénticos, y tenía las mejillas muy hermosas, la nariz alta y la cara plena de brillo juvenil. Sus grandes senos hacían que Su cintura pareciese muy delgada. Atraídos por el aroma de Su cara y de Su cuerpo, los abejorros zumbaban a Su alrededor, de modo que tenía la mirada inquieta. En Su cabello, de extraordinaria belleza, llevaba una guirnalda de flores mallikā, y en el cuello, bien formado y muy atractivo, un collar y otros adornos. Se adornaba los brazos con ajorcas, y tenía el cuerpo cubierto con un sār… muy limpio; Sus senos eran como islas en un océano de belleza. Llevaba campanitas tobilleras. Sonreía con timidez y lanzaba miradas sobre los demonios; así, con los movimientos de Sus cejas aumentaba más y más los deseos sensuales de los demonios. Absolutamente todos deseaban poseerla. CAPÍTULO 9. EL SEÑOR SE ENCARNA EN LA FORMA DE MOHINŸ-MŪRTI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los demonios se habían enemistado entre sí, y, forcejeando por el recipiente de néctar, olvidaron todo lazo de amistad. En esa situación, vieron a una mujer muy joven y hermosa que se les acercaba. VERSO 2. Al ver a la hermosa mujer, los demonios dijeron: «¡Oh, qué maravillosa belleza!, ¡qué maravilloso brillo el de Su cuerpo!, ¡y qué maravilla la belleza de Su juventud!». Hablando de ese modo, se acercaron a Ella rápidamente, llenos de deseos de disfrutarla, y comenzaron a hacerle preguntas. VERSO 3. ¡Oh, muchacha de maravillosa belleza!, ¡qué hermosos son Tus ojos como pétalos de loto! ¿Quién eres?, ¿de dónde has venido?, ¿por qué has venido aquí, y a quién perteneces? ¡Oh, muchacha de extraordinarios muslos!, nuestras mentes se agitan sólo con verte. VERSO 4. Nunca has sido tocada, ni por los semidioses, ni por los demonios, ni por los siddhas, gandharvas o cāraŠas, ni por los prajāpatis, que dirigen el universo, y mucho menos por los seres humanos. No creas que no podemos averiguar Tu identidad. VERSO 5. ¡Oh, hermosa muchacha de hermosas cejas!, en verdad ha sido la Providencia quien, por Su misericordia sin causa, Te ha enviado para complacer los sentidos y la mente de todos nosotros. ¿No es así? VERSO 6. Este objeto, el recipiente de néctar, se ha vuelto causa de discordia entre nosotros. Aunque hemos nacido en la misma familia, nuestra enemistad va en aumento. Por eso, ¡oh, mujer de delgada cintura, que eres tan hermosa en Tu prestigiosa posición!, Te pedimos por favor que resuelvas esta disputa. VERSO 7. Todos nosotros, demonios y semidioses, hemos nacido del mismo padre, Kaśyapa, de modo que somos hermanos. Pero ahora reina la discordia y cada uno recurre a su propio poder. Por eso Te pedimos que resuelvas nuestra disputa y dividas el néctar a partes iguales entre nosotros. VERSO 8. Tras escuchar el ruego de los demonios, la Suprema Personalidad de Dios, que había adoptado la forma de una hermosa mujer, sonrió. Mirándoles con gestos femeninos y atractivos, habló de la siguiente manera. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios, en la forma de Mohin…, dijo a los demonios: ¡Oh, hijos de Kaśyapa Muni!, Yo soy una simple prostituta. ¿Por qué tenéis tanta fe en Mí? Una persona sabia nunca pondría su fe en una mujer. VERSO 10. ¡Oh, demonios!, como los monos, los chacales y los perros, que son inestables en sus relaciones sexuales y siempre están buscando nuevos compañeros, las mujeres de vida independiente buscan un nuevo amigo cada día. La amistad de esas mujeres nunca es permanente. Ésa es la opinión de los sabios eruditos. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de escuchar las palabras de Mohin…-m™rti, que les había hablado como si bromease, los demonios se sentían muy confiados. Riendo con gravedad, finalmente pusieron en Sus manos el recipiente de néctar. VERSO 12. Cuando tuvo en Sus manos el recipiente de néctar, la Suprema Personalidad de Dios esbozó una sonrisa y, hablando con palabras atractivas, dijo: Mis queridos demonios, puedo asumir la responsabilidad de repartir el néctar entre vosotros, siempre y cuando aceptéis Mi decisión, sea honesta o deshonesta. VERSO 13. Los jefes de los demonios no eran expertos en tomar decisiones. Al escuchar las dulces palabras de Mohin…-m™rti, inmediatamente asintieron. «Sí —fue su respuesta—, lo que has dicho está bien.» Así, los demonios se mostraron dispuestos a aceptar lo que Ella decidiese. VERSOS 14 y 15. Los semidioses y los demonios observaron entonces un ayuno. Después de bañarse, ofrecieron al fuego mantequilla clarificada y oblaciones, y dieron caridad a las vacas, a los brāhmaṇas y a los miembros de las demás órdenes de la sociedad, es decir, a los kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, todos los cuales fueron recompensados como merecían. A continuación, los semidioses y los demonios celebraron ceremonias rituales siguiendo las indicaciones de los brāhmaṇas. Entonces se vistieron con ropas nuevas que ellos mismos eligieron, se engalanaron el cuerpo con alhajas, y se sentaron de cara al Este en esterillas de hierba kuśa. VERSOS 16 y 17. ¡Oh, rey!, cuando los semidioses y los demonios estuvieron sentados cara al Este, aquella mujer, vestida con un sār… muy hermoso y precedida del tintineo de Sus campanitas tobilleras, entró en el recinto, lleno del fragante humo del incienso y decorado por todas partes con lámparas y guirnaldas de flores. Sus grandes caderas daban a Su andar una gran lentitud; tenía los ojos inquietos por el orgullo juvenil; Sus senos eran como cántaros de agua, Sus muslos como trompas de elefante, y llevaba un jarro en la mano. VERSO 18. Su atractiva nariz, Sus mejillas, Sus orejas adornadas con pendientes de oro, hacían Su cara muy hermosa. Con Sus movimientos, el extremo del sār… que Le cubría los senos se desplazó ligeramente. Al ver aquellos hermosos rasgos de Mohin…-m™rti, que les miraba con una tímida sonrisa, semidioses y demonios quedaron completamente encantados. VERSO 19. Los demonios son por naturaleza retorcidos como serpientes, de modo que no cabía pensar en darles una parte del néctar; hubiera sido tan peligroso como alimentar con leche a una serpiente. Teniendo eso en cuenta, la Suprema Personalidad de Dios, que nunca cae, no les dio parte alguna del néctar. VERSO 20. La Suprema Personalidad de Dios en Su forma de Mohin…-m™rti, el amo del universo, dispuso que los demonios y semidioses se sentasen en hileras diferentes. VERSO 21. Tomando el recipiente del néctar en las manos, comenzó por acercarse a los demonios, les satisfizo con palabras dulces, y de ese modo les engañó, pues no les dio su parte del néctar. Entonces lo repartió entre los semidioses, que estaban sentados lejos, a fin de liberarles de la invalidez, la vejez y la muerte. VERSO 22. ¡Oh, rey!, los demonios habían prometido aceptar todo lo que la mujer hiciese, fuese justo o injusto; así pues, para mantener esa promesa, mostrar su equilibrio y evitar un enfrentamiento directo con una mujer, guardaron silencio. VERSO 23. Los demonios se habían apegado a Mohin…-m™rti, y, de alguna forma, habían depositado en Ella su confianza. Con el temor de echar a perder esa relación, se mostraron respetuosos y honraron Sus palabras, sin decir nada que pudiera ir en detrimento de su amistad. VERSO 24. Rāhu, el demonio que causa los eclipses de Sol y de Luna, se disfrazó con ropas de semidiós y, metiéndose entre los semidioses, bebió néctar sin que ni siquiera la Suprema Personalidad de Dios pudiera descubrirle. Sin embargo, la Luna y el Sol, rivales perpetuos de Rāhu, se dieron cuenta de lo que ocurría. Así, Rāhu fue descubierto. VERSO 25. Inmediatamente, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, cortó la cabeza de Rāhu con Su disco, afilado como una navaja. El cuerpo de Rāhu no había sido tocado por el néctar, y, separado de la cabeza, no pudo sobrevivir. VERSO 26. Sin embargo, la cabeza de Rāhu, que había sido tocada por el néctar, se volvió inmortal. El Señor Brahmā la aceptó entonces como uno de los planetas. Rāhu es el enemigo eterno de la Luna y el Sol, y siempre trata de atacarles en las noches de Luna llena y Luna nueva. VERSO 27. La Suprema Personalidad de Dios es el mejor amigo y bienqueriente de los tres mundos. Así, cuando los semidioses hubieron consumido la práctica totalidad del néctar, el Señor, en presencia de todos los demonios, reveló Su forma original. VERSO 28. El lugar, el tiempo, la causa, el objetivo, la actividad y el anhelo habían sido los mismos para los semidioses que para los demonios; los resultados, sin embargo, fueron diferentes. Por aceptar el refugio del polvo de los pies de loto del Señor, los semidioses no tuvieron dificultad en beber el néctar y obtener el resultado deseado. Los demonios, sin embargo, no habían buscado el refugio de los pies de loto del Señor, y no pudieron alcanzar su objetivo. VERSO 29. La sociedad humana, mediante las palabras, la mente y las acciones, realiza actividades para proteger la vida y las riquezas; sin embargo, todas esas actividades tienen por objeto la complacencia de los sentidos, individual o extendida, en relación con el cuerpo, y fracasan, pues se apartan de la senda del servicio devocional. Pero esas mismas actividades, cuando se realizan para la satisfacción del Señor, traen resultados beneficiosos que repercuten en todos, del mismo modo que el agua con que se riega la raíz de un árbol se reparte por todo el árbol. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, los demonios y daityas se habían empeñado con toda su atención en el esfuerzo de batir el océano, pero, como no eran devotos de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no pudieron beber el néctar. VERSO 2. ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, una vez cumplida Su misión de batir el océano y alimentar con el néctar a Sus queridos devotos, los semidioses, les dejó y fue llevado por Garuḍa a Su propia morada. VERSO 3. Ante la victoria de los semidioses, los demonios no podían soportar su superior opulencia. Entonces, armas en ristre, marcharon contra ellos. VERSO 4. Con espíritu combativo, renovadas sus fuerzas por haber bebido el néctar, los semidioses, que siempre se refugian en los pies de loto de NārāyaŠa, emplearon a su vez sus armas para responder al ataque de los demonios. VERSO 5. ¡Oh, rey!, a continuación, semidioses y demonios se enzarzaron en un feroz combate en la playa del océano de leche. Fue una batalla tan terrible que, con sólo escuchar acerca de ella, los vellos del cuerpo se erizan. VERSO 6. En aquella batalla, los dos bandos estaban muy furiosos; con sentimientos de profunda enemistad, se atacaban con espadas, flechas y toda clase de armas. VERSO 7. El sonido de las caracolas, las cornetas, los tambores, los bher…s y los ḍamar…s [timbales], se unía al estrépito de los elefantes, caballos, cuadrigas y soldados de infantería, para formar un estruendo ensordecedor. VERSO 8. En aquel campo de batalla, los aurigas luchaban contra los aurigas enemigos, los soldados de infantería contra la infantería enemiga, la caballería contra la caballería, y los soldados montados en elefantes contra sus pares en las filas enemigas. De este modo, era una lucha entre iguales. VERSO 9. Unos soldados luchaban en camellos, otros, montados en elefantes; algunos montaban en asnos, y otros, en monos de cara roja o blanca, e incluso en tigres y leones. De este modo, todos se entregaron al combate. VERSOS 10, 11 y 12. ¡Oh, rey!, algunos soldados luchaban montados en buitres, águilas, patos, halcones y aves bhāsa. Otros iban montados en peces timi‰gilas, que pueden devorar grandes ballenas, o cabalgaban en śarabhas, búfalos, rinocerontes, vacas, toros, vacas salvajes y aruŠas. Otros luchaban montados en chacales, ratas, lagartos, conejos, seres humanos, cabras, ciervos negros, cisnes y jabalíes. Así, montados en animales de agua, de tierra y del cielo, e incluso en animales con cuerpos deformes, ambos ejércitos avanzaban el uno contra el otro. VERSOS 13, 14 y 15. ¡Oh, rey!, ¡oh, descendiente de Mahārāja Pāṇḍu!, en ambos ejércitos, semidioses y demonios llevaban hermosos doseles, estandartes de gran colorido y parasoles con la empuñadura hecha de perlas y piedras preciosas. También se adornaban con abanicos de plumas de pavo real y otros tipos de abanicos. Con sus ropas ondeando al viento, los soldados tenían, de modo natural, un aspecto muy hermoso; sus escudos, sus alhajas y sus armas, afiladas y limpias, resplandecían bajo la deslumbrante luz del Sol. Así, las tropas en formación eran como dos océanos con bandadas de seres acuáticos. VERSOS 16, 17 y 18. Dispuesto para la batalla, el más famoso general de los ejércitos, Mahārāja Bali, el hijo de Virocana, estaba sentado en el maravilloso avión Vaihāyasa. ¡Oh, rey!, aquel avión, hermosamente decorado, era obra del demonio Maya, y estaba dotado de armas para todo tipo de combates. Era inconcebible e indescriptible. De hecho, a veces era visible y a veces invisible. Sentado en el avión bajo una hermosa sombrilla protectora y abanicado con las mejores cāmaras, Mahārāja Bali, rodeado de sus capitanes y comandantes, era como la Luna que surge al anochecer iluminando todas las direcciones. VERSOS 19, 20, 21, 22, 23 y 24. Los comandantes y capitanes de los demonios rodeaban a Mahārāja Bali en todas direcciones, sentados en sus respectivas cuadrigas. Entre ellos estaban los siguientes demonios: Namuci, ®ambara, Bāṇa, Vipracitti, Ayomukha, Dvim™rdhā, Kālanābha, Praheti, Heti, Ilvala, ®akuni, Bh™tasantāpa, Vajradaˆṣ˜ra, Virocana, Hayagr…va, Śańkuśirā, Kapila, Meghadundubhi, Tāraka, Cakradṛk, ®umbha, Niśumbha, Jambha, Utkala, Ariṣṭa, Ariṣṭanemi, Tripurādhipa, Maya, los hijos de Puloma, los Kāleyas y Nivātakavaca. Todos esos demonios habían participado en el trabajo de batir el océano, pero sin obtener nada, pues se habían visto privados de su parte del néctar. Ahora luchaban contra los semidioses, y, para animar a sus ejércitos, emitían sonidos estruendosos como el rugir de los leones, y hacían sonar con gran fuerza sus caracolas. Balabhit, el Señor Indra, al ver la actitud de sus feroces rivales, se puso tremendamente furioso. VERSO 25. Montado en Airāvata, un elefante que puede ir a donde desee y guarda una reserva de agua y vino para rociarla con su trompa, el Señor Indra parecía como el Sol que surge sobre Udayagiri, en cuya cima hay estanques de agua. VERSO 26. El Señor Indra, el rey del cielo, estaba rodeado por los semidioses, sentados en sus vehículos, adornados con banderas y armas. Entre ellos estaban Vāyu, Agni, VaruŠa y otros gobernantes de algunos planetas, con sus respectivos séquitos. VERSO 27. Los semidioses y los demonios se acercaron y comenzaron a lanzarse mutuos reproches con palabras que herían el corazón. Cuando estuvieron más cerca, se emparejaron y comenzaron a luchar cara a cara. VERSO 28. ¡Oh, rey!, Mahārāja Bali luchó contra Indra, Kārttikeya con Tāraka, VaruŠa con Heti, y Mitra con Praheti. VERSO 29. Yamarāja luchó con Kālanābha, Viśvakarmā con Maya Dānava, Tvaṣṭā con ®ambara, y el dios del Sol con Virocana. VERSOS 30 y 31. El semidiós Aparājita luchó contra Namuci, y los dos hermanos Aśvinī -kumāra contra Vṛṣaparvā. El dios del Sol luchó con los cien hijos de Mahārāja Bali, dirigidos por Bāṇa, y el dios de la Luna luchó contra Rāhu. El semidiós regente del aire luchó con Pulomā, y ®umbha y Niśumbha se enfrentaron a Durgādev…, la energía material, que es supremamente poderosa y recibe el nombre de Bhadra Kāl…. VERSOS 32, 33 y 34. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, aniquilador de enemigos [Arindama]!, el Señor ®iva luchó contra Jambha, y Vibhāvasu contra Mahiṣāsura. Ilvala y su hermano, Vātāpi, lucharon con los hijos del Señor Brahmā. Durmarṣa luchó contra Cupido, el demonio Utkala contra las semidiosas Mātṛkā, Bṛhaspati contra ®ukrācārya, y Śanaiścara [Saturno] contra Narakāsura. Los Maruts lucharon contra Nivātakavaca, los Vasus contra los demonios Kālakeya, los semidioses Viśvedeva contra los demonios Pauloma, y los Rudras contra los demonios Krodhavaśa, que eran víctimas de la ira. VERSO 35. Todos esos semidioses y demonios se reunieron en el campo de batalla en actitud belicosa y se atacaron unos a otros con muchísima fuerza. Todos ellos deseaban la victoria, y, después de emparejarse con sus rivales, se atacaron violentamente con flechas afiladas, espadas y lanzas. VERSO 36. Armados con bhuśuṇḍis, cakras, mazas, ṛṣṭis, pa˜˜iśas, śaktis, ulmukas, prāsas, paraśvadhas, nistriḿśas, lanzas, parighas, mudgaras y bhindipālas, se cortaban la cabeza los unos a los otros. VERSO 37. Los elefantes, los caballos, las cuadrigas, los aurigas, los soldados de infantería y numerosas monturas, con sus jinetes, fueron hechos pedazos. Por todas partes estaban los brazos cortados, los muslos, los cuellos y las piernas de los soldados, con los restos destrozados de sus arcos, armaduras y ornamentos. VERSO 38. Al chocar con el suelo, las piernas de los semidioses y demonios y las ruedas de las cuadrigas levantaban violentamente al cielo partículas de polvo, que formaron una nube que cubrió todas las direcciones del espacio exterior, hasta el Sol. Pero, al entrar en contacto con las gotas de sangre salpicada por todo el espacio, la nube de polvo no podía sostenerse en el cielo. VERSO 39. A medida que avanzaba el combate, el campo de batalla fue quedando cubierto por las cabezas cortadas de los héroes, que todavía miraban y se mordían los labios con gesto de ira. Los yelmos y los pendientes de esas cabezas cortadas estaban esparcidos por todas partes. Del mismo modo, por todas partes había brazos adornados con alhajas y que aún empuñaban sus armas, así como piernas y muslos, que parecían trompas de elefantes. VERSO 40. En aquel campo de batalla se generaron muchos troncos sin cabeza. Esos torsos fantasmales podían ver con los ojos de las cabezas caídas, y, con armas en las manos, atacaban a los soldados enemigos. VERSO 41. Entonces, Mahārāja Bali atacó a Indra con diez flechas, y lanzó otras tres contra Airāvata, el elefante que le sirve de montura. También atacó con cuatro flechas a los cuatro soldados de caballería que defendían las piernas de Airāvata, y, con una más, al conductor del elefante. VERSO 42. Pero antes de que las flechas de Bali Mahārāja le alcanzasen, Indra, el rey del cielo, que es experto en combatir con flechas, sonrió y las neutralizó con otro tipo de flechas denominadas bhalla, cuyo filo es muy cortante. VERSO 43. Al ver la destreza militar de Indra, Bali Mahārāja no pudo contener la ira. Entonces preparó otra arma, llamada śakti, que ardía como una gran antorcha. Indra, sin embargo, la cortó en pedazos antes de que Bali llegase a dispararla. VERSO 44. A continuación, Bali Mahārāja empleó, una tras otra, una lanza, un prāsa, un tomara, ṛṣṭis y otras armas, pero Indra se las fue cortando todas inmediatamente en pedazos. VERSO 45. Mi querido rey, a continuación, Bali Mahārāja desapareció y recurrió a ilusiones demoníacas. Sobre las cabezas de los soldados de los semidioses apareció entonces una montaña gigante, producto de la ilusión. VERSO 46. De la montaña caían árboles que ardían en un incendio forestal. También caían piedras de borde afilado en forma de pico, que aplastaban las cabezas de los soldados de los semidioses. VERSO 47. Sobre los soldados caían también escorpiones, grandes serpientes y muchos otros animales venenosos, así como leones, tigres, jabalíes y grandes elefantes, aplastándolo todo. VERSO 48. ¡Oh, querido rey!, seguidamente aparecieron muchos cientos de demonios caníbales, hombres y mujeres, completamente desnudos y armados con tridentes, que no dejaban de gritar: «¡Hacedles pedazos!, ¡atravesadles!» VERSO 49. En el cielo aparecieron pavorosas nubes, sacudidas por vientos muy violentos. Con un rumor sordo, como de truenos, comenzaron a derramar lluvias de brasas incandescentes. VERSO 50. Bali Mahārāja creó un fuego devastador que quemaba a todos los soldados de los semidioses. Azuzado por rachas de viento, aquel fuego tenía un aspecto tan terrible como el fuego Sāˆvartaka, que surge en el momento de la disolución. VERSO 51. A continuación, se produjo una furiosa inundación; ante la vista de todos, aparecieron por todas partes remolinos y olas marinas, agitadas por violentas rachas de viento. VERSO 52. Ante aquella atmósfera creada en el campo de batalla por los invisibles demonios, que eran expertos en magia e ilusiones, los soldados de los semidioses perdieron todo entusiasmo. VERSO 53. ¡Oh, rey!, incapaces de hallar la forma de neutralizar las actividades de los demonios, los semidioses meditaron de todo corazón en la Suprema Personalidad de Dios, el creador del universo, quien, inmediatamente, apareció. VERSO 54. La Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como los pétalos de una flor de loto recién florecida, apareció sentado a lomos de Garuḍa, sobre cuyos hombros extendía Sus pies de loto. Así el Señor Supremo, vestido de amarillo, adornado por la joya Kaustubha y la diosa de la fortuna, con un yelmo y unos pendientes de incalculable valor, y empuñando diversas armas en Sus ocho brazos, Se hizo visible ante los semidioses. VERSO 55. Del mismo modo que los peligros de un sueño desaparecen tan pronto como despertamos, la Suprema Personalidad de Dios, con Su potencia trascendental, disipó todas las ilusiones mágicas de los demonios nada más entrar en el campo de batalla. En verdad, el simple hecho de recordar a la Suprema Personalidad de Dios nos libera de todos los peligros. VERSO 56. ¡Oh, rey!, al ver en el campo de batalla a la Suprema Personalidad de Dios montado en Garuḍa, el demonio Kālanemi, que iba montado en un león, empuñó su tridente, y, sin perder un instante, lo volteó y lo lanzó contra la cabeza de Garuḍa. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, el amo de los tres mundos, atrapó el tridente y, con esa misma arma, mató a su enemigo, Kālanemi, y a su montura, el león. VERSO 57. Seguidamente, el Señor Supremo mató a Māl… y Sumāl…, dos demonios muy poderosos, cortándoles la cabeza con Su disco. Otro demonio, Mālyavān, se lanzó entonces contra el Señor. Rugiendo como un león, el demonio atacó con su afilada maza a Garuḍa, el señor de las aves, que nacen de huevos. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios, la persona original, también cortó la cabeza de aquel enemigo con Su disco. CAPÍTULO 11. EL REY INDRA ACABA CON LOS DEMONIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación, por la suprema gracia de la Suprema Personalidad de Dios, ®r… Hari, todos los semidioses, capitaneados por Indra y Vāyu, fueron devueltos a la vida, y, con nuevos bríos, comenzaron a atacar violentamente a los mismos demonios que antes les habían derrotado. VERSO 2. Al ver la ira del muy poderoso Indra, que empuñaba su rayo dispuesto a matar a Mahārāja Bali, los demonios rompieron en lamentaciones: «¡Ay!, ¡ay!». VERSO 3. Sobrio, tolerante y bien pertrechado para la contienda, Bali Mahārāja avanzó hacia Indra en el gran campo de batalla. El rey Indra, que siempre lleva el rayo en la mano, increpó a Bali Mahārāja con las siguientes palabras. VERSO 4. Indra dijo: ¡Ah, sinvergüenza!, como el bribón que venda los ojos de un niño para robarle sus propiedades, tú estás tratando de vencernos con manifestaciones de poder místico, aunque sabes que nosotros somos los amos de esos poderes. VERSO 5. A esos necios y sinvergüenzas que pretenden ascender al sistema planetario superior por medio del poder místico o con medios mecánicos, o que se esfuerzan por ir incluso más allá de los planetas superiores para alcanzar el mundo espiritual o la liberación, yo hago que les envíen a la región más baja del universo. VERSO 6. Yo, esa misma persona poderosa, es quien te va a cortar hoy mismo la cabeza con su afilado rayo de cientos de dientes. Aunque puedes producir mucha magia con tus trucos, tu conocimiento es muy escaso. A ver cómo sobrevives en este campo de batalla, con todos tus amigos y familiares. VERSO 7. Bali Mahārāja contestó: Todos los que estamos en este campo de batalla nos hallamos, ciertamente, bajo la influencia del tiempo eterno, y, conforme a nuestras actividades prescritas, estamos destinados a recibir, una tras otra, la fama, la victoria, la derrota y la muerte. VERSO 8. Al ver los movimientos del tiempo, los que son conscientes de la verdadera realidad ni se regocijan ni se lamentan ante el devenir de las circunstancias. Puesto que tu victoria te llena de júbilo, no se te puede considerar muy sabio. VERSO 9. Vosotros, los semidioses, os creéis la causa de vuestra fama y de vuestra victoria. Debido a vuestra ignorancia, las personas santas sienten pena de vosotros. Por eso, aunque vuestras palabras hacen daño en el corazón, nosotros no las aceptamos. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de reprender a Indra, rey del cielo, con estas hirientes palabras, Bali Mahārāja, que podía someter a cualquier héroe, armó su arco con las flechas nārācas y, llevándose la cuerda hasta la oreja para tensarlo, disparó contra Indra. Entonces volvió a reñirle con palabras fuertes. VERSO 11. Como las acusaciones de Mahārāja Bali eran ciertas, el rey Indra no se dolió en lo más mínimo, del mismo modo que un elefante no se agita cuando su jinete lo golpea con su vara. VERSO 12. En verdad, cuando Indra, el vencedor de enemigos, disparó su infalible cetro, el rayo, contra Bali Mahārāja, deseoso de matarle, éste cayó a tierra con su avión, como una montaña con las alas cortadas. VERSO 13. Al ver que su amigo Bali había caído, el demonio Jambhāsura plantó cara a Indra, el enemigo, para servir a Bali Mahārāja conforme a la amistad que les unía. VERSO 14. Montado en un león, el muy poderoso Jambhāsura fue hacia Indra y le golpeó violentamente en el hombro con su maza. También golpeó al elefante de Indra. VERSO 15. Al ser golpeado por la maza de Jambhāsura, el elefante de Indra quedó confuso y dolorido. Doblando las rodillas, se inclinó y cayó inconsciente en el suelo. VERSO 16. Inmediatamente, el auriga de Indra, Mātali, llevó la cuadriga, tirada por mil caballos, hasta Indra, quien, desmontando del elefante, se subió en ella. VERSO 17. Apreciando el servicio de Mātali, Jambhāsura, el mejor de los demonios, sonrió. No obstante, en el curso de la batalla le golpeó con su abrasador tridente de fuego. VERSO 18. Con mucha paciencia, Mātali toleró aquel insoportable dolor. Indra, sin embargo, montó en cólera contra Jambhāsura y, golpeándole con el rayo, le cortó la cabeza. VERSO 19. Cuando Nārada Ṛṣi informó a los amigos y familiares de Jambhāsura de que éste había sido matado, los tres demonios llamados Namuci, Bala y Pāka irrumpieron apresuradamente en el campo de batalla. VERSO 20. Con insultos crueles y ásperas palabras que herían el corazón, esos demonios lanzaron contra Indra infinidad de flechas, que caían como torrentes de lluvia sobre una gran montaña. VERSO 21. Rápidamente, el demonio Bala, haciéndose dueño de la situación en el campo de batalla, puso en graves dificultades a los mil caballos de Indra, a los que hirió simultáneamente con igual número de flechas. VERSO 22. Pāka, otro demonio, atacó directamente la cuadriga, con todo su equipamiento, y al auriga, Mātali. Para ello, armó su arco con doscientas flechas y las disparó de una sola vez. En el campo de batalla, ese acto fue verdaderamente maravilloso. VERSO 23. El tercer demonio, Namuci, atacó a Indra y le hirió con quince flechas de pluma dorada; eran unas flechas muy poderosas, que rugieron como una nube llena de agua. VERSO 24. Como el Sol es cubierto por las nubes en la estación lluviosa, Indra, con su cuadriga y su auriga, quedó cubierto por una incesante lluvia de flechas que otros demonios le disparaban. VERSO 25. Los semidioses, agobiados por la presión de los demonios, y sin poder ver a Indra, su capitán, estaban muy angustiados. Al verse sin líder, comenzaron a lamentarse, como mercaderes en una nave que está a punto de zozobrar en medio del océano. VERSO 26. Entonces, Indra se liberó de la jaula de flechas que le envolvía. Cuando apareció con su cuadriga, su bandera, sus caballos y su auriga, el cielo, la Tierra y todas las direcciones se sintieron complacidos; su refulgencia era como la del Sol que brilla al final de la noche. Indra resplandecía, hermoso ante los ojos de todos. VERSO 27. Cuando Indra, que recibe el nombre de Vajra-dhara, el portador del rayo, vio a sus propios soldados, agobiados por el empuje enemigo en el campo de batalla, se puso muy furioso, y, empuñando el rayo, se dispuso a matar a los enemigos. VERSO 28. ¡Oh, rey Parīkṣit!, con su rayo, el rey Indra cortó las cabezas de Bala y de Pāka en presencia de todos sus familiares y seguidores. De ese modo creó una atmósfera de terror en el campo de batalla. VERSO 29. ¡Oh, rey!, al ver morir a Bala y a Pāka, el tercer demonio, Namuci, se llenó de dolor y lamentación. Entonces, iracundo, trató con todas sus fuerzas de matar a Indra. VERSO 30. Muy iracundo, rugiendo como un león, el demonio Namuci tomó una lanza de acero adornada con campanillas y con realces de oro. Al grito de: «¡Estás muerto!», avanzó hacia Indra y le arrojó el arma para matarle. VERSO 31. ¡Oh, rey!, al ver aquella poderosa lanza que descendía como un meteoro incandescente, Indra, el rey del cielo, la cortó en pedazos con sus flechas. Entonces, muy irritado, lanzó su rayo hacia el cuello de Namuci para cortarle la cabeza. VERSO 32. Aunque Indra lo había arrojado con muchísima fuerza, el rayo ni siquiera arañó la piel de Namuci. Es muy asombroso que el célebre rayo que había atravesado el cuerpo de Vṛtrāsura no lograse hacer la más leve herida en la piel del cuello de Namuci. VERSO 33. Indra, al ver que el rayo regresaba sin herir al enemigo, sintió mucho miedo. Se preguntaba si esto se debía a algún milagroso poder superior. VERSO 34. Indra pensó: En el pasado, cuando el cielo se llenó de montañas aladas que caían a tierra y mataban a la gente, yo les corté las alas con este mismo rayo. VERSO 35. Vṛtrāsura era la esencia de las austeridades de Tvaṣ˜ā, pero, aun así, el rayo le mató. En verdad, no fue el único; muchos otros héroes y campeones, cuya piel no podía ser herida por ningún tipo de arma, fueron matados por este mismo rayo. VERSO 36. Pero ahora, arrojado contra un demonio de poca monta, ese mismo rayo no ha funcionado. Es decir, aunque antes era tan poderoso como un brahmāstra, ahora es tan inútil como un palo cualquiera. Por lo tanto, ya no lo llevaré más. VERSO 37. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mientras Indra, desanimado, se lamentaba de esta manera, una tétrica voz incorpórea dijo desde el cielo: «Este demonio, Namuci, no puede ser matado con nada que esté seco o húmedo». VERSO 38. La voz dijo además: «¡Oh, Indra!, puesto que yo he dado a este demonio la bendición de que no será matado por ninguna arma que esté seca o húmeda, tienes que pensar en otra forma de matarle». VERSO 39. Tras escuchar aquella tétrica voz, Indra concentró su atención, meditando en la forma de matar al demonio. Entonces se dio cuenta de que el medio adecuado sería la espuma, que no es ni húmeda ni seca. VERSO 40. Así, Indra, el rey del cielo, cortó la cabeza a Namuci con un arma de espuma, que no era ni seca ni húmeda. Entonces, todos los sabios satisficieron a Indra, la excelsa personalidad, derramando sobre él una lluvia de flores y guirnaldas que casi le cubrió por completo. VERSO 41. Viśvāvasu y Parāvasu, los dos caudillos de los gandharvas, cantaron con gran felicidad. Los semidioses hicieron sonar sus timbales, y las apsarās danzaron llenas de júbilo. VERSO 42. Como leones que cazan ciervos en el bosque, Vāyu, Agni, VaruŠa y los demás semidioses comenzaron a matar a los demonios que aún resistían. VERSO 43. ¡Oh, rey!, al ver que los demonios estaban a punto de ser completamente exterminados, el Señor Brahmā envió un mensaje por intermedio de Nārada, quien se presentó ante los semidioses para hacer que dejasen de luchar. VERSO 44. El gran sabio Nārada dijo: Todos vosotros, los semidioses, estáis protegidos por los brazos de NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios, y, por Su gracia, habéis obtenido el néctar. Por la gracia de la diosa de la fortuna, sois gloriosos en todo aspecto. Así pues, dejad de luchar, por favor. VERSO 45. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: En respuesta a las palabras de Nārada, los semidioses olvidaron su ira y dejaron de luchar. Entre las alabanzas de sus seguidores, regresaron a sus planetas celestiales. VERSO 46. Siguiendo la orden de Nārada Muni, los demonios que quedaban vivos en el campo de batalla llevaron a Bali Mahārāja, que se encontraba muy maltrecho, a la montaña de Astagiri. VERSO 47. Allí, sobre aquella montaña, ®ukrācārya devolvió la vida a todos los soldados demoníacos que aún conservaban la cabeza, el tronco y las extremidades. Esto lo logró con su propio mantra, que recibe el nombre de sañj…van…. VERSO 48. Bali Mahārāja tenía mucha experiencia en los asuntos del universo. Cuando, por la gracia de ®ukrācārya, volvió en sí y recobró la memoria, pudo entender todo lo que había ocurrido. Por eso, aunque había sido vencido, no se lamentó. CAPÍTULO 12. LA ENCARNACIÓN MOHINŸ-MŪRTI CONFUNDE AL SEÑOR ®IVA. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Adoptando una forma de mujer, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, cautivó a los demonios y permitió a los semidioses beber el néctar. Cuando supo de estos pasatiempos, el Señor ®iva, que viaja montado en un toro, fue al lugar en que reside Madhus™dana, el Señor. Acompañado por su esposa, Umā, y rodeado de su séquito de fantasmas, partió para ver la forma del Señor como mujer. VERSO 3. La Suprema Personalidad de Dios dio la bienvenida al Señor ®iva y a Umā con gran respeto; el Señor ®iva, después de recibir un cómodo asiento, ofreció al Señor la debida adoración y, con una sonrisa, dijo lo siguiente. VERSO 4. El Señor Mahādeva dijo: ¡Oh, Tú, el principal semidiós entre los semidioses!, ¡oh, Señor omnipresente, amo del universo!, mediante Tu energía, Tú Te transformas en la creación. Tú eres la raíz y causa eficiente de todo. Tú no eres material. En verdad, Tú eres la Superalma, la fuerza viviente suprema de todo lo que existe. Por lo tanto, eres Parameśvara, el supremo controlador entre todos los controladores. VERSO 5. De Ti, la Suprema Personalidad de Dios, vienen lo manifestado, lo no manifestado, el ego falso, y el comienzo, el mantenimiento y la aniquilación de la manifestación cósmica. Sin embargo, Tú eres la Verdad Absoluta, el alma espiritual absoluta suprema, el Brahman Supremo, y, debido a ello, en Ti no existen cambios como el nacimiento, la muerte y el sostenimiento. VERSO 6. Los devotos puros y las grandes personas santas que desean alcanzar el objetivo más elevado de la vida, y que están completamente libres de todos los deseos materiales de complacencia sensorial, se ocupan constantemente en el trascendental servicio de Tus pies de loto. VERSO 7. Mi Señor, Tú eres el Brahman Supremo, completo en todo. Eres plenamente espiritual, y por ello eres eterno, estás libre de las modalidades materiales de la naturaleza y lleno de bienaventuranza trascendental. En verdad, en Ti la lamentación no tiene razón de ser. Tú eres la causa suprema, la causa de todas las causas, y, por lo tanto, nada puede existir sin Ti. Sin embargo, en nuestra relación, como causa y efecto, somos diferentes de Ti, pues en un sentido, la causa y el efecto son diferentes. Tú eres la causa original de la creación, la manifestación y la aniquilación, y concedes bendiciones a todas las entidades vivientes. Todo el mundo depende de Ti para los resultados de sus actividades, pero Tú siempre eres independiente. VERSO 8. Mi querido Señor, solamente Tu Señoría es la causa y el efecto. Por esa razón, aunque pareces ser dos, eres el uno absoluto. Del mismo modo que no hay diferencia entre el oro de una alhaja y el oro de una mina, tampoco hay diferencia entre la causa y el efecto; ambas cosas son una sola. Si la gente inventa diferencias y dualidades, se debe tan sólo a la ignorancia. Tú estás libre de la contaminación material; además, todo el cosmos es un efecto de Tus cualidades trascendentales, pues Tú eres su causa y no puede existir sin Ti. Por eso, el concepto de que el Brahman es verdadero y el mundo es falso no puede sostenerse. VERSO 9. Los estudiosos impersonalistas del Vedānta Te consideran el Brahman impersonal. Otros, los filósofos m…māˆsakas, Te consideran la religión. Para los filósofos sa‰khyas, eres la persona trascendental que está más allá de prakṛti y de puruṣa, y que controla incluso a los semidioses. Los seguidores de las normas de servicio devocional, los pañcarātras, aprecian que estás dotado de nueve potencias. Y para los filósofos patañjalas, que siguen a Patañjali Muni, eres la Personalidad de Dios suprema e independiente, que no tiene igual ni superior. VERSO 10. ¡Oh, mi Señor!, yo, que soy considerado el mejor de los semidioses, y el Señor Brahmā y los grandes ṛṣis, al frente de los cuales está Mar…ci, hemos nacido de la modalidad de la bondad. Sin embargo, a nosotros nos confunde Tu energía ilusoria, y no podemos entender qué es esta creación. ¿Qué puede decirse entonces de otros, como los demonios y los seres humanos, que, a diferencia de nosotros, se encuentran bajo la influencia de las modalidades más bajas de la naturaleza material [rajo-guŠa y tamo-guŠa]? ¿Cómo podrán conocerte? VERSO 11. Mi Señor, Tú eres la personificación del conocimiento supremo. Tú lo sabes todo acerca del comienzo, el mantenimiento y la aniquilación de esta creación, y conoces todos los esfuerzos de las entidades vivientes, que las llevan, o bien a complicarse en el mundo material, o bien a liberarse de él. Del mismo modo que el aire entra en el vasto cielo y en los cuerpos de todas las entidades móviles e inmóviles, Tú estás en todas partes, y, por lo tanto, eres el conocedor de todo. VERSO 12. Mi Señor, yo Te he visto manifestar toda clase de encarnaciones por medio de Tus cualidades trascendentales, y, ahora que has aparecido como una joven muy hermosa, tengo el deseo de ver esa forma de Tu Señoría. VERSO 13. Mi Señor, hemos venido aquí con el deseo de ver la forma que Tu Señoría mostró a los demonios para cautivarles por completo y, de esa forma, permitir a los semidioses beber el néctar. Estoy muy deseoso de ver esa forma. VERSO 14. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Ante el ruego del Señor ®iva, que lleva un tridente en la mano, el Señor Viṣṇu sonrió con gravedad y le contestó con las siguientes palabras. VERSO 15. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Cuando los demonios robaron la vasija de néctar, Yo adopté la forma de una hermosa mujer para confundirles y, engañándoles directamente, actuar en favor de los semidioses. VERSO 16. ¡Oh, el mejor de los semidioses!, ahora voy a mostrarte esa forma Mía que tanto aprecian las personas lujuriosas. Puesto que quieres verla, la revelaré en tu presencia. VERSO 17. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Inmediatamente después de decir estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, desapareció. El Señor ®iva permaneció allí en compañía de Umā, buscándole con la mirada por los alrededores. VERSO 18. Entonces, en un hermoso bosque de las proximidades, lleno de árboles de hojas rojizas y toda clase de flores, el Señor ®iva vio a una hermosa mujer que jugaba con una pelota. Un sār… brillante Le cubría las caderas, ceñidas con un cinturón. VERSO 19. Cayendo y botando de nuevo, los movimientos de la pelota con que jugaba se reflejaban en Sus senos, que también temblaban. Su cintura parecía a punto de quebrarse a cada instante con el peso de Sus senos y de los pesados collares de flores que llevaba, mientras Sus suaves pies, rojizos como el coral, se movían ligeros de un lugar a otro. VERSO 20. Unos ojos grandes, hermosos e inquietos, que seguían los movimientos de la pelota que Su mano botaba una y otra vez, adornaban la cara de la mujer. En Sus orejas resplandecían dos pendientes, como reflejos azulados que embellecían Sus brillantes mejillas; con el cabello suelto sobre el rostro, resultaba todavía más hermosa. VERSO 21. Mientras jugaba con la pelota, el sār… que Le cubría el cuerpo se aflojó, y se Le soltó el cabello. Al mismo tiempo que trataba de recogerse el cabello con Su hermosa mano izquierda, con la derecha seguía jugando a botar la pelota. Esto resultaba tan atractivo que, de esta forma, el Señor Supremo cautivó a todos los seres mediante Su potencia interna. VERSO 22. Mientras el Señor ®iva observaba a la hermosa mujer, que jugaba con la pelota, Ella a veces le lanzaba una mirada y una sonrisa tímida y pudorosa. Contemplando a la hermosa mujer, que, a Su vez, le miraba a él, el Señor ®iva se olvidó tanto de sí mismo como de Umā, su hermosísima esposa, así como de la proximidad de sus acompañantes. VERSO 23. Cuando la pelota se Le escapó de las manos, yendo a parar a una cierta distancia, la mujer salió tras ella. Mientras el Señor ®iva observaba esas actividades, una brisa se llevó de pronto el fino sār… y el cinturón que La cubrían. VERSO 24. Entonces el Señor ®iva vio las hermosas formas del cuerpo de la mujer, y la hermosa mujer también le miró a él. Así, pensando que Ella Se sentía atraída por él, el Señor ®iva sintió una intensa atracción por Ella. VERSO 25. El Señor ®iva, privado de su buen juicio por los deseos de disfrutar con aquella mujer, enloqueció por Ella de tal forma que, a pesar de la presencia de Bhavān…, no dudó en acercársele. VERSO 26. La hermosa mujer estaba ya desnuda, y, cuando vio al Señor ®iva venir hacia Ella, sintió muchísima vergüenza. Sin dejar de sonreír, Se ocultó entre los árboles, pero sin detenerse en ningún lugar. VERSO 27. Con los sentidos agitados, víctima de los deseos de disfrute, el Señor ®iva comenzó a perseguirla, como un elefante en celo que persigue a una elefanta. VERSO 28. Persiguiéndola a gran velocidad, el Señor ®iva La atrapó del cabello y La atrajo hacia sí. Pese a que Ella Se resistía, el Señor ®iva La estrechó entre sus brazos. VERSOS 29 y 30. Abrazada por el Señor ®iva como una elefanta abrazada por un elefante macho, la mujer, que llevaba el cabello suelto, Se retorcía entre sus brazos como una serpiente. ¡Oh, rey!, aquella mujer, de caderas grandes y bien formadas, era una mujer de yogamāyā manifestada por la Suprema Personalidad de Dios. De alguna forma, logró liberarse del apasionado abrazo del Señor ®iva y salió corriendo. VERSO 31. Perseguido por los deseos lujuriosos, como si un enemigo le acosase, el Señor ®iva siguió los pasos del Señor Viṣṇu, que actúa de un modo muy maravilloso y había adoptado la forma de Moh…ni. VERSO 32. Tal como un elefante macho enloquece persiguiendo a una hembra en celo, el Señor ®iva siguió a la hermosa mujer hasta eyacular semen, aunque su semen nunca fluye en vano. VERSO 33. ¡Oh, rey!, por toda la superficie del globo, allí donde cayó el semen de esta gran personalidad, el Señor ®iva, más tarde aparecieron minas de oro y plata. VERSO 34. Siguiendo a Mohin…, el Señor ®iva fue por todas partes: por las orillas de ríos y lagos, por las cercanías de las montañas, bosques y jardines, y por los lugares en que vivían grandes sabios. VERSO 35. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los reyes!, cuando el Señor ®iva hubo eyaculado por completo, pudo ver que él mismo había sido víctima de la ilusión creada por la Suprema Personalidad de Dios. Entonces se contuvo para no dejarse influenciar más por māyā. VERSO 36. Fue entonces cuando el Señor ®iva pudo comprender su posición en relación con la Suprema Personalidad de Dios, que posee ilimitadas potencias. Al entender las cosas de esa forma, la maravillosa influencia que el Señor Viṣṇu había ejercido sobre él no le parecía sorprendente. VERSO 37. Al ver que el Señor ®iva no estaba agitado ni avergonzado, el Señor Viṣṇu [Madhus™dana] Se sintió muy complacido. Tras adoptar de nuevo Su forma original, dijo lo siguiente. VERSO 38. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, tú, el mejor de los semidioses!, en virtud de Mi potencia, he adoptado una forma de mujer y te he hecho pasar enormes angustias; sin embargo, permaneces estable en tu posición. Por ello, te deseo toda buena fortuna. VERSO 39. Mi querido Señor ®ambhu, en este mundo material, ¿quién excepto tú puede superar Mi energía ilusoria? Por lo general, la gente está apegada al disfrute de los sentidos, y vencida por su influencia. En verdad, para ellos, la influencia de la naturaleza material es muy difícil de superar. VERSO 40. La energía material, es decir, la energía externa [māyā], que colabora conmigo en la creación y se manifiesta en las tres modalidades de la naturaleza, nunca más podrá confundirte. VERSO 41. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, después de escuchar estas alabanzas de la Suprema Personalidad de Dios, que lleva en Su pecho la marca de ®r…vatsa, el Señor ®iva caminó dando vueltas alrededor de Él, y, tras pedirle permiso, regresó a su morada, Kailāsa, con todo su séquito. VERSO 42. ¡Oh, descendiente de Bharata Mahārāja!, el Señor ®iva, lleno de júbilo, se dirigió entonces a su esposa, Bhavān…, a quien todas las autoridades consideran la potencia del Señor Viṣṇu. VERSO 43. El Señor ®iva dijo: ¡Oh, diosa!, ahora has visto la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, que es el innaciente y el amo de todos. Incluso yo, que soy una de las principales expansiones de Su Señoría, he sido víctima de la ilusión por influencia de Su energía. ¿Qué decir entonces de otros, que dependen de māyā por completo? VERSO 44. Cuando, después de mil años, puse fin a mis prácticas de yoga místico, me preguntaste en quién estaba meditando. Ahora has podido ver a esa Persona Suprema, a quien el tiempo no puede afectar y a quien los Vedas no pueden entender. VERSO 45. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, la persona que sostuvo sobre Su espalda la gran montaña para batir el océano de leche es la misma Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de ®ār‰gadhanvā. Te he hablado así de Su poder. VERSO 46. El esfuerzo de aquel que escucha o narra constantemente esta historia acerca de cómo fue batido el océano de leche nunca será en vano. En verdad, el canto de las glorias de la Suprema Personalidad de Dios es la única manera de acabar con todos los sufrimientos del mundo material. VERSO 47. La Suprema Personalidad de Dios adoptó la forma de una mujer joven y, de ese modo, confundió a los demonios y repartió entre Sus devotos, los semidioses, el néctar que se produjo al batir el océano de leche. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Suprema Personalidad de Dios, que siempre satisface los deseos de Sus devotos. CAPÍTULO 13. RELACIÓN DE FUTUROS MANUS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El manu actual, ®rāddhadeva, es el hijo de Vivasvān, la deidad regente del planeta solar. ®rāddhadeva es el séptimo manu. Ahora escucha, por favor, los nombres de sus hijos. VERSOS 2 y 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, entre los diez hijos de Manu están Ikṣvāku, Nabhaga, Dhṛṣ˜a, ®aryāti, Nariṣyanta y Nābhāga. El séptimo hijo se llamó Diṣ˜a. Luego vienen Tar™ṣa y Pṛṣadhra, y el décimo es Vasumān. VERSO 4. En este manvantara, los semidioses son los ādityas, los Vasus, los Rudras, los viśvedevas, los Maruts, los dos hermanos Aśvini-kumāra y los ṛbhus. Su rey y dirigente [Indra] es Purandara. VERSO 5. Kaśyapa, Atri, Vasiṣṭha, Viśvāmitra, Gautama, Jamadagni y Bharadvāja son los siete sabios. VERSO 6. En este manvantara, la Suprema Personalidad de Dios apareció en la forma del más joven de todos los ādityas, Vāmana, el enano. Su padre fue Kaśyapa, y Su madre, Aditi. VERSO 7. Te he explicado brevemente la posición de los siete manus. Ahora te hablaré de los futuros manus y de las respectivas encarnaciones del Señor Viṣṇu. VERSO 8. ¡Oh, rey!, ya antes [en el Sexto Canto] te he hablado de las dos hijas de Viśvakarmā, Saˆjñā y Chāyā, que fueron las dos primeras esposas de Vivasvān. VERSO 9. Parece ser que el dios del Sol tuvo una tercera esposa, Vaḍavā. Una de las tres esposas, Saˆjñā, tuvo tres hijos: Yama, Yam… y ®rāddhadeva. Ahora te hablaré de los hijos de Chāyā. VERSO 10. Chāyā tuvo un hijo que se llamó SāvarŠi y una hija llamada Tapat…, que más tarde fue la esposa del rey SaˆvaraŠa. El tercer hijo de Chāyā fue Śanaiścara [Saturno]. Vaḍavā fue madre de dos hijos, los hermanos Aśvinī. VERSO 11. ¡Oh, rey!, cuando llegue el octavo período de manu, SāvarŠi será el manu; entre sus hijos estarán Nirmoka y Virajaska. VERSO 12. En el período del octavo manu, entre los semidioses estarán los sutapās, los virajas y los amṛtaprabhas. El rey de los semidioses, Indra, será Bali Mahārāja, el hijo de Virocana. VERSO 13. Bali Mahārāja perdió los tres mundos por dar en caridad tres pasos de tierra al Señor Viṣṇu. Sin embargo, más tarde, el Señor Viṣṇu Se sintió complacido con él por habérselo dado todo. De esa forma, Bali Mahārāja alcanzó la perfección de la vida. VERSO 14. Demostrándole un gran afecto, la Personalidad de Dios ató a Bali y le sentó en el reino de Sutala, que es más opulento que los planetas celestiales. Mahārāja Bali tiene ahora su residencia en ese planeta, donde goza de un bienestar mayor que el de Indra. VERSOS 15 y 16. ¡Oh, rey!, durante el octavo manvantara, los siete sabios serán las grandes personalidades Gālava, D…ptimān, Paraśurāma, Aśvatthāmā, Kṛpācārya, Ṛṣyaśṛńga y mi padre, Vyāsadeva, la encarnación de NārāyaŠa. En la actualidad, todos ellos residen en sus respectivos āśramas. VERSO 17. En el octavo manvantara nacerá Sārvabhauma, la muy poderosa Personalidad de Dios. Su padre será Devaguhya, y Su madre, Sarasvat…. Le arrebatará el reino a Purandara [el Señor Indra], y se lo dará a Bali Mahārāja. VERSO 18. ¡Oh, rey!, el noveno manu será Dakṣa-sāvarŠi. Nacerá de VaruŠa, y entre sus hijos estarán Bh™taketu y D…ptaketu. VERSO 19. Entre los semidioses del noveno manvantara estarán los pāras y los mar…cigarbhas. El rey del cielo, Indra, será Adbhuta, y Dyutimān estará entre los siete sabios. VERSO 20. Nacerá Ṛṣabhadeva, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios cuyos padres serán šyuṣmān y Ambudhārā. Gracias a Él, el Indra llamado Adbhuta podrá disfrutar de la opulencia de los tres mundos. VERSO 21. El décimo manu será el hijo de Upaśloka llamado Brahmā-sāvarŠi. Uno de sus hijos será Bh™riṣena, y los brāhmaṇas encabezados por Haviṣmān serán los siete sabios. VERSO 22. Haviṣmān, Sukṛta, Satya, Jaya, M™rti y otros serán los siete sabios; entre los semidioses estarán los suvāsanas y los viruddhas; su rey, el Indra, será ®ambhu. VERSO 23. En el hogar de Viśvasraṣṭā nacerá del vientre de Viṣūcī una porción plenaria de la Suprema Personalidad de Dios; esa encarnación Se llamará Viṣvaksena. Hará gran amistad con ®ambhu. VERSO 24. Dharma-sāvarŠi, el manu del undécimo período, será un extraordinario erudito en el campo del conocimiento espiritual. De él nacerán diez hijos, encabezados por Satyadharma. VERSO 25. Entre los semidioses estarán los viha‰gamas, kāmagamas y nirvāŠarucis. Su rey, el Indra, será Vaidhṛta, y AruŠa será el principal de los siete sabios. VERSO 26 Del vientre de Vaidhṛtā, la esposa de šryaka, nacerá Dharmasetu, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios que gobernará los tres mundos. VERSO 27. ¡Oh, rey!, el duodécimo manu se llamará Rudra-sāvarŠi. Devavān, Upadeva y Devaśreṣṭha serán hijos suyos. VERSO 28. El Indra de este manvantara será ¬tadhāmā, y los haritas serán los principales semidioses. Entre los sabios estarán Tapom™rti, Tapasv… y šgn…dhraka. VERSO 29. De Sunṛtā y Satyasahā nacerá Svadhāmā, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios que gobernará ese manvantara. VERSO 30. El decimotercer manu se llamará Deva-sāvarŠi; será muy avanzado en el cultivo de conocimiento espiritual. Citrasena y Vicitra estarán entre sus hijos. VERSO 31. En el decimotercer manvantara, los sukarmās y los sutrāmās serán semidioses; el rey del cielo será Divaspati, y entre los siete sabios estarán Nirmoka y Tattvadarśa. VERSO 32. Yogeśvara, el hijo de Devahotra, aparecerá como encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios. Su madre será Bṛhatī. Yogeśvara realizará actividades para el bienestar de Divaspati. VERSO 33. El decimocuarto manu se llamará Indra-sāvarŠi. Uru, Gambh…ra y Budha serán hijos suyos. VERSO 34. Entre los semidioses estarán los pavitras y los Cākṣuṣas; ®uci será el Indra, el rey del cielo. Agni, Bāhu, ®uci, ®uddha, Māgadha y otras personalidades caracterizadas por su gran austeridad serán los siete sabios. VERSO 35. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en el decimocuarto manvantara, la Suprema Personalidad de Dios nacerá del vientre de Vitānā; Su padre se llamará SatrāyaŠa. Esa encarnación será famosa con el nombre de Bṛhadbhānu, y supervisará las actividades espirituales. VERSO 36. ¡Oh, rey!, ahora te he hablado ya de los catorce manus pasados, presentes y futuros. El gobierno de todos estos manus abarca un período de mil ciclos de cuatro yugas, que es lo que se denomina un kalpa, es decir, un día del Señor Brahmā. CAPÍTULO 14. LA ADMINISTRACIÓN DEL UNIVERSO. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit preguntó: ¡Oh, ®ukadeva Gosvāmī, que gozas de gran opulencia!, por favor, explícame los respectivos deberes del manu y los demás dirigentes de cada manvantara, y quién determina que se ocupen de esa forma. VERSO 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, en Sus diversas encarnaciones, como por ejemplo Yajña, es quien designa a los manus, a los hijos del manu, a los grandes sabios, a los Indras y a todos los semidioses. VERSO 3. ¡Oh, rey!, te he hablado ya de Yajña y de otras encarnaciones del Señor. Los manus y demás dirigentes son designados por esas encarnaciones, bajo cuya dirección administran los asuntos del universo. VERSO 4. Al final de cada ciclo de cuatro yugas, las grandes personas santas, al ver que la humanidad no ha hecho un uso correcto de sus deberes prescritos eternos, restablecen los principios de la religión. VERSO 5. ¡Oh, rey!, a continuación, los manus, perfectamente ocupados conforme a las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, restablecen directamente los principios del deber prescrito, completos en sus cuatro partes. VERSO 6. Para disfrutar de los resultados de los sacrificios [yajñas], los dirigentes del mundo, es decir, los hijos y nietos del manu, cumplen las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios hasta el final del reinado del manu. También los semidioses comparten los resultados de esos sacrificios. VERSO 7. El rey del cielo, Indra, que recibe las bendiciones de la Suprema Personalidad de Dios, disfrutando así de las opulencias más elevadas, mantiene a las entidades vivientes de los tres mundos derramando en todos los planetas el agua necesaria. VERSO 8. En cada uno de los yugas, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, aparece en forma de siddhas como Sanaka, para predicar el conocimiento trascendental. Para enseñar la vía del karma, aparece en forma de grandes personas santas como Yājñavalkya, y, para enseñar el sistema de yoga místico, adopta la forma de grandes yog…s como Dattātreya. VERSO 9. En la forma del prajāpati Mar…ci, la Suprema Personalidad de Dios crea descendencia; en la forma del rey, mata a los ladrones y bandidos; y, en la forma del tiempo, lo destruye todo. Todas las cualidades visibles en la existencia material deben considerarse cualidades de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 10. Confundida por la energía ilusoria, la gente trata de buscar a la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, mediante diversos procesos de investigación y especulación filosófica. Sin embargo, no logran ver a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 11. En un kalpa, es decir, en un día de Brahmā, se producen los numerosos cambios que reciben el nombre de vikalpas. ¡Oh, rey!, ya antes te los he comentado. Los sabios eruditos que conocen el pasado, el presente y el futuro, establecen que en un día de Brahmā hay catorce manus. CAPÍTULO 15. BALI MAHšRšJA CONQUISTA LOS PLANETAS CELESTIALES. VERSOS 1 y 2. Mahārāja Parīkṣit preguntó: La Suprema Personalidad de Dios es el propietario de todo. Siendo así, ¿por qué pidió tres pasos de tierra a Bali Mahārāja, como si fuese un pobre, y por qué arrestó a Bali Mahārāja aun después de recibir el don que le había pedido? Estoy muy deseoso de conocer el misterio que se esconde tras estas contradicciones. VERSO 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, Bali Mahārāja perdió toda su opulencia y murió en el combate, pero ®ukrācārya, un descendiente de Bhṛgu Muni, lo volvió a la vida. Debido a ello, la gran alma Bali Mahārāja se hizo discípulo de ®ukrācārya y comenzó a servirle con gran fe, ofreciéndole todo lo que tenía. VERSO 4. Los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu Muni se sentían muy complacidos con Bali Mahārāja, que deseaba conquistar el reino de Indra. Así pues, tras purificarle y bañarle conforme a los principios regulativos, le empeñaron en la celebración del yajña que recibe el nombre de viśvajit. VERSO 5. Cuando se ofreció el gh… [mantequilla clarificada] en el fuego del sacrificio, del fuego apareció una cuadriga celestial cubierta de oro y seda, con caballos amarillos, como los de Indra, y una bandera con la figura de un león. VERSO 6. También aparecieron un arco chapado en oro, dos aljabas de flechas infalibles y una armadura celestial. Prahlāda Mahārāja, el abuelo de Bali, ofreció a su nieto un collar de flores que nunca se marchitan, y ®ukrācārya le dio una caracola. VERSO 7. Mahārāja Bali celebró aquel rito especial siguiendo las instrucciones de los brāhmaṇas, y por su gracia recibió el equipo necesario para la guerra. Finalizada la ceremonia, caminó dando vueltas alrededor de los brāhmaṇas y les ofreció reverencias. También saludó y ofreció reverencias a Prahlāda Mahārāja. VERSOS 8 y 9. Así, después de subirse en la cuadriga que ®ukrācārya le había dado, Bali Mahārāja, adornado con un hermoso collar de flores, vistió su cuerpo con la armadura protectora, y se armó con el arco, una espada y un carcaj de flechas. Cuando tomó asiento en la cuadriga, adornados los brazos con ajorcas doradas y las orejas con aretes de zafiro, resplandecía como un fuego sagrado. VERSOS 10 y 11. Al reunirse con sus soldados y con los jefes de los demonios, que eran sus iguales en fuerza, opulencia y belleza, parecía que fuesen a tragarse el cielo y quemar todas las direcciones con la mirada. Así, después de reunir el ejército de los demonios, Bali Mahārāja marchó contra la opulenta capital de Indra. En verdad, a su paso toda la superficie del mundo parecía temblar. VERSO 12. La ciudad del rey Indra estaba llena de agradables huertos y jardines, como el jardín Nandana. El peso de las flores, las hojas y los frutos doblaba las ramas de aquellos árboles de existencia eterna. El zumbido de las abejas arrullaba el idilio de los pájaros que visitaban los jardines. Era una atmósfera completamente celestial. VERSO 13. Mujeres muy hermosas, bajo la protección de los semidioses, se divertían en aquellos jardines, cuyos estanques estaban llenos de flores de loto, cisnes, grullas, cakravākas y patos. VERSO 14. Toda la ciudad estaba rodeada por fosos llenos de agua del Ganges, škāśa-ga‰gā, y por una muralla muy alta, del color del fuego, coronada de parapetos defensivos. VERSO 15. Las puertas estaban hechas de planchas de oro sólido, y sus umbrales eran del mejor mármol. Las puertas estaban comunicadas por una serie de vías públicas. Toda la ciudad había sido construida por Viśvakarmā. VERSO 16. La ciudad entera estaba llena de patios, anchas avenidas y casas de reunión. Había no menos de cien millones de aviones. Las encrucijadas estaban hechas de perlas, y había asientos de diamante y coral. VERSO 17. Mujeres eternamente bellas y jóvenes, vestidas con ropas muy limpias, resplandecían en la ciudad como las llamas de un fuego. Todas ellas poseían la cualidad de śyāmā. VERSO 18. La brisa llevaba por las calles de la ciudad la fragancia de las flores que se desprendían del cabello de las mujeres de los semidioses. VERSO 19. Las apsarās se paseaban por las calles, en las que flotaba el humo blanco y fragante del incienso de aguru que salía a través de las filigranas doradas de las ventanas. VERSO 20. Hermosos doseles decorados con perlas daban sombra por toda la ciudad, donde constantemente se escuchaban los sonidos de los pavos reales, las palomas y las abejas. En las cúpulas de los palacios ondeaban banderas de perlas y oro, y por encima de ellas volaban aviones llenos de hermosas mujeres, entonando sin cesar canciones auspiciosas y muy agradables para el oído. VERSO 21. La ciudad entera vibraba con la armoniosa sinfonía de las mṛdańgas, caracolas, timbales, flautas e instrumentos de cuerda bien afinados que en ella sonaban. Cantaban los gandharvas, y las danzas no tenían fin. En conjunto, Indrapur… vencía en belleza a la mismísima personificación de la belleza. VERSO 22. Ninguna persona pecaminosa, envidiosa, violenta con otras entidades vivientes, engañosa, dominada por el orgullo falso, lujuriosa o codiciosa podía entrar en la ciudad. Sus habitantes estaban libres de todas esas malas cualidades. VERSO 23. Al mando de infinidad de soldados, Bali Mahārāja llegó con sus ejércitos ante las puertas de la morada de Indra y la atacó desde todos los flancos. El sonido de la caracola que había recibido de ®ukrācārya, su maestro espiritual, sembró el pánico entre las mujeres protegidas por Indra. VERSO 24. Al ver la infatigable voluntad de Bali Mahārāja, el rey Indra comprendió sus intenciones y, junto con los demás semidioses, acudió a su maestro espiritual, Bṛhaspati, y se dirigió a él con las siguientes palabras. VERSO 25. Mi señor, nuestro viejo enemigo, Bali Mahārāja, ha vuelto con más entusiasmo que nunca, y ha obtenido un poder tan asombroso que pensamos que tal vez no podamos resistirlo. VERSO 26. No sé de nadie capaz de defenderse de este despliegue militar de Bali. Es como si quisiera tragarse todo el universo con la boca, lamer las diez direcciones con la lengua, y prenderles fuego con la vista. En verdad, ha surgido como el fuego saˆvartaka en el momento de la aniquilación. VERSO 27. Infórmame, por favor: ¿cuál es la causa de la fuerza, la voluntad, la influencia y la victoria que Bali Mahārāja manifiesta ahora?; ¿de dónde ha sacado ese entusiasmo? VERSO 28. Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, dijo: ¡Oh, Indra!, yo conozco la causa del inmenso poder de tu enemigo, Bali Mahārāja. Ha complacido a los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu Muni, de quienes es discípulo, y ellos le han dotado de ese extraordinario poder. VERSO 29. Ni tú ni tus hombres podéis vencer al poderosísimo Bali. En verdad, nadie más que la Suprema Personalidad de Dios puede vencerle, pues ha sido dotado del poder espiritual supremo [Brahmā-tejas]. Bali Mahārāja es ahora como Yamarāja: nadie puede oponerse a él. VERSO 30. Por lo tanto, debéis esperar a que cambie la suerte de vuestros enemigos; mientras tanto, abandonad este planeta celestial e iros a otro lugar, donde no puedan veros. VERSO 31. Bali Mahārāja se ha vuelto muy poderoso gracias a las bendiciones de los brāhmaṇas, pero más tarde les insultará, y tanto él como sus amigos y asistentes serán vencidos. VERSO 32. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de escuchar las palabras de Bṛhapasti, los semidioses siguieron el consejo que, por su propio bien, les había dado. Cada uno de ellos adoptó la forma que le pareció más conveniente y abandonó el reino celestial. Fue así como se dispersaron, sin que los demonios pudieran verles. VERSO 33. Cuando los semidioses desaparecieron, Bali Mahārāja, el hijo de Virocana, entró en el reino celestial, desde el cual impuso su dominio sobre los tres mundos. VERSO 34. Los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu, muy complacidos con su discípulo, que había conquistado todo el universo, le ocuparon en la celebración de cien sacrificios Aśvamedha. VERSO 35. Tras celebrar esos sacrificios, la fama de Bali Mahārāja se extendió por los tres mundos y en todas direcciones. De esa forma, brillaba en su posición como una Luna brillante en el cielo. VERSO 36. Gracias al favor de los brāhmaṇas, la gran alma Bali Mahārāja, dándose por satisfecho, gozó de gran opulencia y disfrutó de la prosperidad del reino. CAPÍTULO 16. EL PROCESO PAYO-VRATA DE ADORACIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, cuando los hijos de Aditi, los semidioses, desaparecieron del cielo, y los demonios ocuparon sus puestos, Aditi comenzó a lamentarse, como si no tuviese quien la protegiera. VERSO 2. Después de meditar en trance durante muchísimos días, el muy poderoso sabio Kaśyapa Muni regresó a su hogar, pero no halló ni alegría ni júbilo en el āśrama de Aditi. VERSO 3. ¡Oh, el mejor de los Kurus!, después del recibimiento de bienvenida, Kaśyapa Muni se sentó y habló de la siguiente manera a su esposa, Aditi, que estaba muy triste. VERSO 4. ¡Oh, amable esposa!, me pregunto si no habrá ocurrido algo poco auspicioso en relación con los principios religiosos, los brāhmaṇas o la gente en general, que está sujeta a los caprichos de la muerte. VERSO 5. ¡Oh, esposa mía, que estás muy apegada a la vida familiar!, cuando se siguen correctamente los principios de la religión, el crecimiento económico y la satisfacción de los sentidos, las actividades de la vida doméstica no son diferentes de las actividades de los trascendentalistas. Me pregunto si no habrán surgido desviaciones en el seguimiento de esos principios. VERSO 6. ¿Acaso te has dejado llevar por un apego excesivo a tu familia, y has negado la debida hospitalidad a algún visitante inesperado, dejándole que se fuera al ver que no era bien recibido? VERSO 7. Cuando un visitante se marcha de un hogar sin haber recibido siquiera un poco de agua en señal de hospitalidad, ese hogar es como una guarida de chacales. VERSO 8. ¡Oh, mujer casta y auspiciosa!, ¿acaso la ansiedad que te causó mi partida hizo que te olvidases de ofrecer oblaciones de gh… al fuego? VERSO 9. El casado que adora al fuego y a los brāhmaṇas puede alcanzar el deseado objetivo de residir en los planetas superiores, pues el fuego de sacrificio y los brāhmaṇas deben considerarse la boca del Señor Viṣṇu, que es la Superalma de todos los semidioses. VERSO 10. ¡Oh, dama de mente amplia!, ¿están bien tus hijos? Al ver tu cara marchita, me doy cuenta de que tu mente no está tranquila. ¿Qué ocurre? VERSO 11. Aditi dijo: ¡Oh, mi respetado esposo brāhmaŠa!, con respecto a los brāhmaṇas, las vacas, la religión y el bienestar de los demás, todo va bien. ¡Oh, señor de la casa!, los tres principios de dharma, artha y kāma florecen en la vida familiar, de modo que la buena fortuna reina en ella. VERSO 12. ¡Oh, querido esposo!, el fuego, las visitas, los sirvientes y los mendigos reciben de mí todas las atenciones necesarias. Como siempre estoy pensando en ti, no hay posibilidad de que deje de seguir ninguno de los principios religiosos. VERSO 13. ¡Oh, mi señor!, tú, que eres un prajāpati, me instruyes personalmente en los principios de la religión. Así pues, ¿qué posibilidad hay de que no se cumplan mis deseos? VERSO 14 ¡Oh, hijo de Mar…ci!, eres una gran personalidad, y eso te hace ser ecuánime con todos los demonios y semidioses, que han nacido, o bien de tu cuerpo, o bien de tu mente, y que poseen alguna de las tres cualidades, ya sea sattva-guŠa, rajo-guŠa o tamo-guŠa. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios, el controlador supremo, siente especial inclinación por los devotos, aunque es ecuánime con todas las entidades vivientes. VERSO 15. Por eso, ¡oh, muy amable señor!, te ruego que ayudes a esta tu sirvienta. Nuestros rivales, los demonios, nos han privado de nuestra morada y nuestras opulencias. Por favor, protégenos. VERSO 16. Los demonios, nuestros enemigos cuentan con un poder formidable, y nos han arrebatado la opulencia, la belleza, la fama, y hasta nuestra propia residencia. En verdad, estamos exiliados, y nos ahogamos en un océano de dificultades. VERSO 17. ¡Oh, tú, el mejor entre los sabios y entre quienes otorgan bendiciones auspiciosas!, por favor, considera nuestra situación y bendice a mis hijos para que puedan recuperar lo que han perdido. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar los ruegos de Aditi, Kaśyapa Muni esbozó una sonrisa y dijo: «¡Ay, qué poderosa es la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, que tiene al mundo entero atado por el cariño a los hijos!». VERSO 19. Kaśyapa Muni continuó: ¿Qué es el cuerpo material, hecho de cinco elementos? En verdad, es diferente del alma espiritual. Aunque el alma espiritual es completamente distinta de los elementos materiales de que está hecho el cuerpo, el apego corporal nos hace ver a otras personas como esposos o hijos. Esas relaciones ilusorias se deben a un error de comprensión. VERSO 20. Mi querida Aditi, ocúpate en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios. Él es el amo de todo, puede vencer a los enemigos de todos y está situado en el corazón de todos. Sólo esa Persona Suprema, Kṛṣṇa, Vāsudeva, puede conceder toda clase de bendiciones auspiciosas a todos los seres, pues es el maestro espiritual del universo. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios, que es muy misericordioso con los pobres, satisfará todos tus deseos, pues el servicio devocional que se Le ofrece es infalible. Cualquier otro método que no sea el servicio devocional es inútil. Ésa es mi opinión. VERSO 22. ®r…mat… Aditi dijo: ¡Oh, brāhmaŠa!, dime qué principios regulativos debo seguir para adorar al amo supremo del mundo, de forma que el Señor Se complazca conmigo y satisfaga todos mis deseos. VERSO 23. ¡Oh tú, el mejor de los brāhmaṇas!, por favor, enséñame el método perfecto de servicio devocional para adorar a la Suprema Personalidad de Dios; de esa forma, el Señor pronto estará complacido conmigo y nos salvará, a mí y a mis hijos, de esta situación tan peligrosa. VERSO 24. ®r… Kaśyapa Muni dijo: Cuando deseé tener descendencia, acudí al Señor Brahmā, que ha nacido de una flor de loto, y le pregunté qué debía hacer. Ahora te explicaré el mismo proceso que el Señor Brahmā me enseñó a mí. Quien lo sigue, satisface a Keśava, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 25. Durante los primeros doce días de la quincena brillante del mes de Phālguna [febrero-marzo], y hasta el día de dvādaśī, hay que observar un voto, alimentándose solamente de leche y adorando con toda devoción a la Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como el loto. VERSO 26. Si puede conseguirse tierra escarbada por un jabalí, en el día de Luna nueva hay que ungirse el cuerpo con ella y, a continuación, bañarse en la corriente de un río. Al bañarse, se debe cantar el siguiente mantra. VERSO 27. ¡Oh, madre Tierra!, tú fuiste levantada por la Suprema Personalidad de Dios en forma de jabalí, pues deseabas un lugar en que sostenerte. Te ruego que, por favor, acabes con todas las reacciones de mi vida pecaminosa. Yo te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 28. A continuación, después de cumplir con los deberes espirituales diarios, hay que adorar a la Deidad de la Suprema Personalidad de Dios con suma atención. El altar, el Sol, el agua, el fuego y el maestro espiritual también deben ser adorados. VERSO 29. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, el más grande de todos!, Tú vives en el corazón de todos los seres, y todos los seres viven en Ti. ¡Oh, testigo de todo!, ¡oh, Vāsudeva, persona suprema y omnipresente!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 30. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, la Persona Suprema, que eres tan sutil que nunca eres visible para los ojos materiales. Tú eres el conocedor de los veinticuatro elementos y el instaurador del sistema de sā‰khya-yoga. VERSO 31. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, la Suprema Personalidad de Dios, que tienes dos cabezas [prāyaŠ…ya y udāyan…ya], tres piernas [savana-traya], cuatro cuernos [los cuatro Vedas], y siete manos [los siete chandas, como el gāyatr…]. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que tienes por corazón y por alma los tres rituales védicos [karma-kāṇḍa, jñāna-kāṇḍa y upāsanā-kāṇḍa] y que expandes esos rituales en forma de sacrificio. VERSO 32. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, Señor ®iva, Rudra, que eres el receptáculo de todas las potencias y de todo el conocimiento, y que eres el amo de todos. VERSO 33. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que, en la forma de HiraŠyagarbha, eres la fuente de la vida, la Superalma de todas las entidades vivientes. Tu cuerpo es la fuente de la opulencia de todo poder místico. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 34. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que eres la Personalidad de Dios original, el testigo en el corazón de todos y la encarnación de Nara-NārāyaŠa Ṛṣi en la forma de un ser humano. ¡Oh, Personalidad de Dios!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 35. Mi Señor, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que Te vistes con ropas amarillas; Tu cuerpo es del color de la joya marakata, y posees pleno control sobre la diosa de la fortuna. ¡Oh, mi Señor Keśava!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 36. ¡Oh, muy glorioso y adorable Señor, el mejor entre quienes otorgan bendiciones!, Tú puedes satisfacer los deseos de todos. Debido a ello, las personas sobrias adoran, por su propio bien, el polvo de Tus pies de loto. VERSO 37. Todos los semidioses, así como la diosa de la fortuna, se ocupan en el servicio de Sus pies de loto. En verdad, ellos respetan la fragancia de esos pies de loto. Que la Suprema Personalidad de Dios Se complazca conmigo. VERSO 38. Kaśyapa Muni continuó: Todos estos mantras son para adorar a Keśava, Hṛṣīkeśa, Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, a quien se debe recibir con fe y devoción, y a quien se deben ofrecer artículos de adoración [como pādya y arghya]. VERSO 39. El devoto debe comenzar cantando el dvādaśākṣara-mantra y ofreciendo collares de flores, incienso, etc. Después de adorar al Señor de esa forma, debe bañar al Señor con leche y vestirlo con las ropas adecuadas, un cordón sagrado y adornos. Después de ofrecer agua para lavar los pies de loto del Señor, debe adorarle de nuevo con flores fragantes, incienso y otros artículos. VERSO 40. Siempre que sea posible, se debe ofrecer a la Deidad un arroz de la mejor calidad hervido en leche con mantequilla clarificada y melaza. Todo ello debe ofrecerse al fuego mientras se recita el mismo mantra original. VERSO 41. Se debe ofrecer todo el prasāda a un vaiṣṇava. También es posible ofrecerle una parte y probar uno mismo los remanentes. Después hay que ofrecer ācamana y nuez de betel a la Deidad, y adorar de nuevo al Señor. VERSO 42. A continuación, hay que musitar calladamente el mantra 108 veces, y ofrecer oraciones de glorificación al Señor. Para terminar, el devoto debe caminar alrededor del Señor, y, muy satisfecho y feliz, ofrecerle reverencias tendido en el suelo como una vara [daṇḍavat]. VERSO 43. Después de llevarse a la cabeza en señal de respeto todas las flores y el agua ofrecidas a la Deidad, debe tirarlas en un lugar sagrado. A continuación, debe alimentar con arroz dulce a dos brāhmaṇas como mínimo. VERSOS 44 y 45. Después de dar de comer a los brāhmaṇas, debe ofrecerles los honores necesarios, y, una vez recibido su permiso, tomar prasāda con los amigos y familiares. Esa noche debe observar estricto celibato, y a la mañana siguiente, con gran atención y muchísima pureza, después de bañarse de nuevo, debe bañar con leche a la Deidad de Viṣṇu y adorarle conforme al método que se ha detallado. VERSO 46. Adorando al Señor Viṣṇu con mucha fe y devoción, y alimentándose exclusivamente de leche, se debe observar este voto. También se deben ofrecer oblaciones al fuego y alimentar a los brāhmaṇas como antes se dijo. VERSO 47. De ese modo, se debe observar el payo-vrata durante doce días completos, adorando al Señor diariamente, cumpliendo con los deberes cotidianos, celebrando sacrificios y dando de comer a los brāhmaṇas. VERSO 48. Desde el día de pratipat hasta el decimotercer día del cuarto creciente [śukla-trayodaśī], hay que observar celibato completo, dormir en el suelo, bañarse tres veces al día, y de ese modo cumplir el voto. VERSO 49. Durante ese período, no hay que hablar de temas materiales innecesarios o relacionados con la complacencia de los sentidos; hay que permanecer completamente libre de envidia hacia las entidades vivientes, con la sencillez y la pureza de los devotos del Señor Vāsudeva. VERSO 50. A continuación, siguiendo las indicaciones de los śāstras con ayuda de brāhmaṇas bien versados en ellos, en el decimotercer día lunar hay que bañar al Señor Viṣṇu con cinco sustancias [leche, yogur, gh…, azúcar y miel]. VERSOS 51 y 52. Abandonando el avariento hábito de no gastar dinero, el devoto debe disponer una suntuosa adoración para la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que está en el corazón de todas las entidades vivientes. Con gran atención, debe preparar una oblación de cereales hervidos en leche y gh…, y debe recitar el mantra puruṣa-s™kta. Las ofrendas de alimento deben ser de sabores variados. De ese modo, debe adorar a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 53. También debe satisfacer al maestro espiritual [ācārya], que es un gran erudito en las Escrituras védicas, así como a los sacerdotes que le han asistido [y que reciben los nombres de hotā, udgātā, adhvaryu y Brahmā]. Debe complacerles ofreciéndoles ropas, adornos y vacas. Ésa es la ceremonia de Viṣṇu-ārādhana, o adoración del Señor Viṣṇu. VERSO 54. ¡Oh, muy auspiciosa dama!, después de celebrar todas estas ceremonias bajo la dirección de ācāryas eruditos, el devoto debe satisfacerles, a ellos y a sus sacerdotes. También debe repartir prasāda para satisfacer a los brāhmaṇas y a todos los allí reunidos. VERSO 55. Al maestro espiritual y a los sacerdotes que han colaborado en la celebración, debe satisfacerles dándoles ropas, adornos, vacas, y también algo de dinero como donación. Debe repartir prasāda hasta satisfacer a todos los presentes, sin excluir a los más bajos de los hombres, los caṇḍālas [que comen carne de perro]. VERSO 56. El Viṣṇu-prasāda debe repartirse entre todos, sin exceptuar al pobre, al ciego, al no devoto o al que no es brāhmaŠa. Sabiendo que el Señor Viṣṇu Se siente muy satisfecho cuando todos participan del suntuoso Viṣṇu-prasāda, el que celebra el yajña también debe tomar prāsada con sus amigos y familiares. VERSO 57. Esta ceremonia debe realizarse todos los días, desde pratipat hasta trayodaśī, con acompañamiento de danzas, cantos, tambores, la recitación de oraciones y mantras plenamente auspiciosos, y la lectura del ®r…mad-Bhāgavatam. De ese modo, se debe adorar a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 58. Este ritual religioso es la ceremonia que recibe el nombre de payo-vrata, con la cual se puede adorar a la Suprema Personalidad de Dios. Yo recibí esta información de Brahmā, mi abuelo, y ahora te la he explicado con todo detalle. VERSO 59. ¡Oh, muy afortunada dama!, pon en práctica este proceso de payo-vrata con una buena disposición mental; de esa forma, adora a la Suprema Personalidad de Dios, Keśava, el inagotable. VERSO 60. Este payo-vrata recibe también el nombre de sarva-yajña. En otras palabras, al realizar este sacrificio se celebran ya todos los demás sacrificios. También se lo considera la mejor de las ceremonias rituales. ¡Oh, noble dama!, es la esencia de todas las austeridades, y es la manera de dar caridad y complacer al controlador supremo. VERSO 61. Éste es el mejor proceso para complacer a la trascendental Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Adhokṣaja. Es el mejor de todos los principios regulativos, la mejor austeridad, la mejor forma de dar caridad, y el mejor procedimiento de sacrificio. VERSO 62. Por lo tanto, mi querida y noble dama, sigue este voto ritual, observando estrictamente los principios regulativos. Mediante este proceso, la Persona Suprema Se sentirá complacido contigo muy pronto, y satisfará todos tus deseos. CAPÍTULO 17. EL SEÑOR SUPREMO ACEPTA NACER COMO HIJO DE ADITI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, después de recibir este consejo de su esposo, Kaśyapa Muni, Aditi siguió estrictamente sus instrucciones, sin el menor asomo de pereza; de ese modo realizó la ceremonia ritual de payo-vrata. VERSOS 2 y 3. Con toda su atención, sin distraerse lo más mínimo, Aditi pensó en la Suprema Personalidad de Dios, y de ese modo logró un perfecto control sobre su mente y sus sentidos, que eran como poderosos caballos. Concentrando la mente en el Señor Supremo, Vāsudeva, celebró la ceremonia ritual denominada payo-vrata. VERSO 4. Mi querido rey, la Suprema Personalidad de Dios original, vestido con ropas amarillas y sosteniendo en Sus cuatro brazos una caracola, un disco, una maza y una flor de loto, apareció entonces ante Aditi. VERSO 5. Cuando la Suprema Personalidad de Dios Se hizo visible ante sus ojos, Aditi quedó tan sobrecogida de felicidad trascendental que, después de ponerse en pie, se postró en el suelo, derecha como un palo, ofreciendo respetuosas reverencias al Señor. VERSO 6. Aditi permaneció de pie en silencio, con las manos juntas, incapaz de ofrecer oraciones al Señor. Debido a la felicidad trascendental, los ojos se le llenaron de lágrimas, y los vellos del cuerpo se le erizaron. La visión directa de la Suprema Personalidad de Dios le hacía sentir éxtasis, y su cuerpo temblaba. VERSO 7. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, la semidiosa Aditi comenzó entonces a ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios con una voz entrecortada y llena de amor. Parecía beberse con los ojos al Señor Supremo, que es el esposo de la diosa de la fortuna, el disfrutador de todas las ceremonias de sacrificio y el amo y Señor del universo entero. VERSO 8. La diosa Aditi dijo: ¡Oh, amo y disfrutador de todas las ceremonias de sacrificio!, ¡oh, Tú, que eres la persona más famosa, el infalible, cuyo nombre, al ser cantado, propaga toda buena fortuna!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios original, controlador supremo, refugio de todos los lugares sagrados! Tú eres el refugio de las pobres entidades vivientes inmersas en sufrimientos, y has aparecido para disminuir sus pesares. Por favor, sé bondadoso con nosotros y aumenta nuestra buena fortuna. VERSO 9. Mi Señor, Tú eres la forma universal omnipresente, el creador, sustentador y destructor de todo el universo, que gozas de plena independencia. Aunque ocupas Tu energía en la materia, siempre permaneces en Tu forma original y nunca caes de esa posición, pues Tu conocimiento es infalible y es siempre el adecuado para toda situación. Tú nunca Te dejas confundir por la ilusión. ¡Oh, mi Señor, permite que Te ofrezca respetuosas reverencias! VERSO 10. ¡Oh, ilimitado!, cuando Tu Señoría está satisfecho, resulta muy fácil obtener una vida tan larga como la del Señor Brahmā, un cuerpo en cualquiera de los sistemas planetarios, superiores, inferiores o medios, opulencia material ilimitada, religión, crecimiento económico y satisfacción de los sentidos, conocimiento trascendental completo, y las ocho perfecciones yóguicas, por no hablar de logros tan insignificantes como el vencer a los enemigos. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit, el mejor de la dinastía Bharata!, cuando fue así adorado por Aditi, el Señor de ojos de loto, la Superalma de todas las entidades vivientes, respondió con las siguientes palabras. VERSO 12. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, madre de los semidioses!, sé que llevas mucho tiempo deseando el bien de tus hijos, a quienes sus enemigos han privado de toda opulencia y expulsado de su propia morada. VERSO 13. ¡Oh, Dev…!, ¡oh, diosa!, comprendo que deseas recuperar a tus hijos y adorarme en su compañía, después de vencer a los enemigos en la batalla y recuperar tu morada y tus opulencias. VERSO 14. Deseas que los semidioses, tus hijos, bajo el mando de Indra, maten en la batalla a los demonios, sus enemigos, y ver a las esposas de los demonios lamentándose de la muerte de sus maridos. VERSO 15. Deseas que tus hijos gocen de nuevo de la reputación y la opulencia perdidas y vuelvan a vivir como antes en su planeta celestial. VERSO 16. ¡Oh, madre de los semidioses!, en Mi opinión, hoy por hoy casi todos los jefes de los demonios son invencibles, pues cuentan con la protección de los brāhmaṇas, a quienes siempre favorece el Señor Supremo. Así, en esta ocasión, recurrir a la fuerza contra ellos no será fuente de felicidad. VERSO 17. Aun así, Me he sentido satisfecho con las actividades de tu voto, ¡oh, diosa Aditi!, de modo que debo encontrar la forma de favorecerte, pues la adoración que se Me ofrece nunca es en vano, sino que, ciertamente, da el resultado deseado conforme al mérito de la persona. VERSO 18. Tú Me has orado y Me has ofrecido la adoración adecuada mediante la gran ceremonia payo-vrata que has celebrado para proteger a tus hijos. En virtud de las austeridades de Kaśyapa Muni, aceptaré nacer como hijo tuyo, para así proteger a tus demás hijos. VERSO 19. Yo estoy dentro del cuerpo de Tu esposo, Kaśyapa. Piensa siempre en Mí de esa forma y adora así a tu esposo, que se ha purificado en virtud de su austeridad. VERSO 20. ¡Oh, dama!, no debes revelar este hecho a nadie, ni siquiera si te lo preguntan. Las cosas confidenciales tienen éxito cuando se mantienen en secreto. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de decir estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios desapareció del lugar. Aditi consideró que su éxito era completo, pues había recibido la valiosísima bendición de tener al Señor por hijo. Entonces se acercó a su esposo con gran devoción. VERSO 22. Meditando en estado de trance, Kaśyapa Muni, cuya visión nunca se confunde, pudo ver que una porción plenaria de la Suprema Personalidad de Dios había entrado en él. VERSO 23. ¡Oh, rey!, del mismo modo que el viento causa la fricción de dos trozos de madera y provoca un incendio, Kaśyapa Muni, cuya posición trascendental le mantenía completamente absorto en la Suprema Personalidad de Dios, transfirió su potencia al vientre de Aditi. VERSO 24. El Señor Brahmā, al comprender que la Suprema Personalidad de Dios estaba dentro del vientre de Aditi, ofreció oraciones al Señor recitando nombres trascendentales. VERSO 25. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡toda gloria a Ti, que eres glorificado por todos y que realizas actividades completamente extraordinarias! Yo Te ofrezco respetuosas reverencias, ¡oh, Señor de los trascendentalistas, controlador de las tres modalidades de la naturaleza! Yo te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez. VERSO 26. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, el omnipresente Señor Viṣṇu, que has entrado en lo más profundo del corazón de todas las entidades vivientes. Aunque Tu ombligo es la morada de los tres mundos, Tú estás por encima de los tres mundos. En el pasado, Tú apareciste como hijo de Pṛśni. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, el creador supremo, que sólo puedes ser entendido mediante el conocimiento védico. VERSO 27. ¡Oh, mi Señor!, Tú eres el comienzo, la manifestación y la disolución final de los tres mundos. Los Vedas Te glorifican por ser el receptáculo de ilimitadas potencias, la Persona Suprema. ¡Oh, mi Señor!, del mismo modo que las olas atraen las ramas y las hojas caídas en la profundidad de las aguas, Tú, el factor tiempo eterno y supremo, atraes todo lo que existe en el universo. VERSO 28. Mi Señor, Tú eres el generador original de todas las entidades vivientes, móviles o inmóviles; de Ti se han generado también los prajāpatis. ¡Oh, mi Señor!, del mismo modo que el barco es la única esperanza del que se está ahogando en el agua, Tú eres el único refugio de los semidioses, que se han visto privados de su posición celestial. CAPÍTULO 18. EL SEÑOR VšMANADEVA, EL AVATšRA ENANO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que el Señor Brahmā glorificase el poder y las actividades del Señor Supremo con estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios, que no está sujeto a la muerte como los seres vivos comunes, nació del vientre de Aditi. Sus cuatro brazos estaban adornados con una caracola, una maza, una flor de loto y un disco; iba vestido con ropas amarillas, y Sus ojos eran como los pétalos abiertos de una flor de loto. VERSO 2. El cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, de color negruzco, estaba completamente libre de impurezas. Su cara de loto, adornada con pendientes en forma de tiburón, era muy hermosa, y en el pecho llevaba la marca de ®r…vatsa. En las muñecas llevaba pulseras, en los brazos, ajorcas, y en la cabeza, un yelmo. También llevaba un cinturón, un cordón sagrado que Le cruzaba el pecho, y campanitas tobilleras como adorno de Sus pies de loto. VERSO 3. Un collar de flores de extraordinaria belleza embellecía Su pecho; las flores eran tan fragantes que un nutrido grupo de abejas, emitiendo su natural zumbido, las invadían en busca de miel. Cuando el Señor apareció, llevando en el cuello la joya Kaustubha, su refulgencia disipó todo rastro de oscuridad en la casa del prajāpati Kaśyapa. VERSO 4. En aquella ocasión, la felicidad reinaba en todas direcciones, en los receptáculos de agua, como los ríos y los mares, y en lo más profundo del corazón de todos. Las estaciones manifestaron sus respectivas cualidades, y en el sistema planetario superior, el espacio exterior y la superficie de la Tierra, todas las entidades vivientes estaban llenas de júbilo. Los semidioses, las vacas, los brāhmaṇas y las colinas y montañas también se llenaron de alegría. VERSO 5. El Señor hizo Su advenimiento en este universo en el día de ®ravaŠa-dvādaśī [el duodécimo día de la quincena brillante del mes de Bhadra], cuando la Luna entró en la casa lunar de ®ravaŠa, en el auspicioso momento de Abhijit. Considerando que el advenimiento del Señor era muy auspicioso, todas las estrellas y planetas, desde el Sol a Saturno, fueron muy generosos y caritativos. VERSO 6. ¡Oh, rey!, cuando el Señor apareció en el duodécimo día lunar, dvādaśī, el Sol estaba en su cenit, como saben todos los eruditos y estudiosos. Ese dvādaśī se denomina Vijayā. VERSO 7. Caracolas, timbales, tambores, paŠavas y ānakas sonaron en concierto. Su sonido se sumó al de otros instrumentos para crear una vibración tumultuosa. VERSO 8. Muy complacidas, las danzarinas celestiales [apsarās] bailaban llenas de júbilo; los mejores de los gandharvas entonaron sus canciones, y los grandes sabios, los semidioses, los manus, los pitās y los dioses del fuego ofrecieron oraciones para satisfacer al Señor. VERSOS 9 y 10. Los siddhas, vidyādharas, kimpuruṣas, kinnaras, cāraŠas, yakṣas, rākṣasas, suparŠas, las mejores de las serpientes y los seguidores de los semidioses, derramaron flores sobre la morada de Aditi, hasta cubrir toda la casa, mientras glorificaban al Señor alabándole y danzando. VERSO 11. Cuando vio a la Suprema Personalidad de Dios, que Se había manifestado de su vientre, aceptando un cuerpo trascendental en virtud de Su propia potencia espiritual, Aditi, completamente maravillada, se sintió muy feliz. Al ver al niño, Prajāpati Kaśyapa exclamaba: «¡Jaya! ¡Jaya!», rebosante de felicidad y sin poder salir de su asombro. VERSO 12. El Señor apareció en Su forma original, con adornos y armas en las manos. Aunque esa forma eterna del Señor nunca es visible en el mundo material, Él la manifestó en Su advenimiento. Entonces, en presencia de Sus padres, y como haría un actor teatral, adoptó la forma de Vāmana, un brāhmaŠa enano, un brahmacārī. VERSO 13. Al ver al Señor en la forma de Vāmana, el brahmacārī enano, los grandes sabios se sintieron enormemente complacidos. Entonces hicieron venir ante ellos a Kaśyapa Muni, el prajāpati, y celebraron todas las ceremonias rituales, como la ceremonia de nacimiento. VERSO 14. En la ceremonia del cordón sagrado de Vāmanadeva, el dios del Sol pronunció personalmente el gāyatr…-mantra, Bṛhaspati ofreció el cordón sagrado, y Kaśyapa Muni ofreció un cinturón de paja. VERSO 15. Madre Tierra Le dio una piel de ciervo, y el semidiós de la Luna, que es el rey de los bosques, Le dio una Brahmā-daṇḍa [un bastón de brahmacārī]. Su madre, Aditi, Le dio tela para Su ropa interior, y la deidad regente del reino celestial Le ofreció una sombrilla. VERSO 16. ¡Oh, rey!, el Señor Brahmā ofreció a la inagotable y Suprema Personalidad de Dios un cántaro para llevar agua, los siete sabios Le ofrecieron hierba kuśa, y madre Sarasvat… Le dio un rosario de cuentas rudrākṣa. VERSO 17. Después de que Vāmanadeva recibiese el cordón sagrado, Kuvera, el rey de los yakṣas, Le dio un cuenco para pedir limosnas, y la esposa del Señor ®iva, madre Bhagavat…, la muy casta madre del universo entero, Le dio Su primera limosna. VERSO 18. Después de que todos Le dieran de este modo la bienvenida, el Señor Vāmanadeva, el mejor de los brahmacārīs, manifestó Su refulgencia Brahman. Así, Su belleza eclipsó la de todos los presentes, entre los cuales había grandes brāhmaṇas santos. VERSO 19. Después de disponer lo necesario, el Señor ®r… Vāmanadeva ofreció adoración y celebró un sacrificio de fuego en el recinto de sacrificios. VERSO 20. Cuando supo que Bali Mahārāja estaba celebrando sacrificios Aśvamedha bajo el patrocinio de brāhmaṇas de la dinastía Bhṛgu, el Señor Supremo, que goza de plenitud en todo aspecto, Se encaminó al lugar para mostrar Su misericordia a Bali Mahārāja. Con cada uno de Sus pasos, la Tierra entera cedía bajo Su peso. VERSO 21. Los sacerdotes brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu se encontraban celebrando el sacrificio en el campo de Bhṛgukaccha, en la orilla norte del río Narmadā. Desde allí vieron a Vāmanadeva, como un Sol que amanecía en el lugar. VERSO 22. ¡Oh, rey!, la refulgencia de Vāmanadeva era tan brillante que los sacerdotes, Bali Mahārāja y todos los miembros de aquella asamblea vieron apagarse su propio esplendor. Entre ellos se preguntaban si sería el dios del Sol, Sanat-kumāra o el dios del fuego, que había venido a ver la ceremonia de sacrificio. VERSO 23. Mientras los sacerdotes de la dinastía Bhṛgu y sus discípulos intercambiaban opiniones, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, con el bastón, la sombrilla y un cántaro lleno de agua, entró en el recinto donde tenía lugar el sacrificio Aśvamedha. VERSOS 24 y 25. El Señor Vāmanadeva entró en el recinto de sacrificios con toda la apariencia de un niño brāhmaŠa; llevaba un cinturón de paja, un cordón sagrado, una piel de ciervo que Le cubría el torso, y los cabellos enredados. Su brillante refulgencia apagaba el brillo de los sacerdotes y de sus discípulos, de modo que todos ellos saludaron al Señor levantándose de sus asientos y ofreciéndole reverencias. VERSO 26. Bali Mahārāja, muy contento de ver al Señor Vāmanadeva, cuyos hermosísimos miembros se conjugaban armoniosamente para realzar la belleza del conjunto de Su cuerpo, se sintió muy satisfecho de ofrecerle un asiento. VERSO 27. Bali Mahārāja lavó los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, a quien las almas liberadas siempre encuentran hermoso; de esa forma Le adoró y Le ofreció el recibimiento adecuado. VERSO 28. El Señor ®iva, que es el mejor de los semidioses y lleva en la frente el emblema de la Luna, recibe con gran devoción sobre su cabeza el agua del Ganges que emana del dedo del pie de Viṣṇu, y Bali Mahārāja, que era consciente de los principios religiosos, lo sabía. Por consiguiente, siguiendo los pasos del Señor ®iva, también él se llevó a la cabeza el agua que había lavado los pies de loto del Señor. VERSO 29. Bali Mahārāja dijo entonces al Señor Vāmanadeva: ¡Oh, brāhmaŠa!, Te ofrezco mi más cordial bienvenida y mis respetuosas reverencias. Por favor, haznos saber qué podemos hacer por Ti. Para nosotros eres la personificación de la austeridad de los grandes sabios brāhmaṇas. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor!, eres muy bondadoso al visitar nuestro hogar. Debido a ello, todos mis antepasados se sienten satisfechos; toda nuestra familia, la dinastía entera, se ha santificado, y con Tu presencia has hecho que el sacrificio que ahora celebramos esté verdaderamente completo. VERSO 31. ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, hoy el fuego de sacrificio arde conforme a los mandamientos del śāstra; hoy, el agua que ha lavado Tus pies de loto me ha liberado de todas las reacciones de una vida de pecado. ¡Oh, mi Señor!, con el contacto de Tus pequeños pies de loto, toda la superficie del mundo se ha santificado. VERSO 32. ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, parece que has venido aquí para pedirme algo. Pídeme pues, lo que desees, y Te lo daré. ¡Oh, el mejor de los seres adorables!, puedes pedirme una vaca, oro, una casa amueblada, sabrosos alimentos y bebidas, la hija de un brāhmaŠa por esposa, prósperas aldeas, caballos, elefantes, cuadrigas, o cualquier cosa que desees. CAPÍTULO 19. EL SEÑOR VšMANADEVA PIDE CARIDAD A BALI MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al oír las agradables palabras de Bali Mahārāja, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, Se sintió muy satisfecho, pues Bali Mahārāja había hablado conforme a los principios religiosos. El Señor comenzó entonces a alabarle. VERSO 2. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, rey!, tú eres en verdad glorioso, pues tus actuales consejeros son los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu y el pacífico y venerable Prahlāda Mahārāja, que es tu abuelo y te instruye acerca de tu vida futura. Tus afirmaciones son muy ciertas, y están en perfecto acuerdo con las normas del comportamiento religioso. No desdicen de la conducta de tu familia, y realzan tu buena reputación. VERSO 3. Sé que hasta ahora en tu familia no ha nacido nadie que fuese avariento o mezquino, que se negase a dar caridad a los brāhmaṇas, o que, después de prometer una limosna, dejara de cumplir su promesa. VERSO 4. ¡Oh, rey Bali!, en tu dinastía nunca ha nacido un rey ruin que, cuando se lo pidiesen, se negase a dar caridad a los brāhmaṇas en los lugares sagrados, o a luchar con los kṣatriyas en los campos de batalla. Y tu dinastía es aún más gloriosa debido a la presencia de Prahlāda Mahārāja, que es como la Luna que embellece el cielo. VERSO 5. En tu dinastía nació Hiraṇyākṣa, quien, sin otra arma que su propia maza, fue por todo el mundo solo, sin ayuda alguna, para conquistar todas las direcciones; ningún héroe fue rival para él. VERSO 6. El Señor Viṣṇu, en Su encarnación como jabalí, liberó a la Tierra del mar Garbhodaka. Fue entonces cuando mató a Hiraṇyākṣa, que se había presentado ante Él. Fue un combate muy reñido, y el Señor pasó grandes dificultades para matarle. Más tarde, pensando en el extraordinario poder de Hiraṇyākṣa, el Señor Se sintió verdaderamente victorioso. VERSO 7. Al recibir la noticia de la muerte de su hermano, Hiraṇyakaśipu montó en cólera. Decidido a matar a aquel que había acabado con su hermano, fue a la morada del Señor Viṣṇu. VERSO 8. Al ver a Hiraṇyakaśipu, que avanzaba hacia Él con un tridente en la mano, como la personificación de la muerte, el Señor Viṣṇu, que es el mejor de todos los místicos y es quien conoce el paso del tiempo, pensó de la siguiente manera. VERSO 9. Vaya a donde vaya, Hiraṇyakaśipu Me seguirá como la muerte persigue a todas las entidades vivientes. Por eso, lo mejor es que entre en lo más profundo de su corazón, pues, como su visión se limita a la visión externa, allí no podrá verme. VERSO 10. El Señor Vāmanadeva continuó: ¡Oh, rey de los demonios!, tomando esa decisión, el Señor Viṣṇu entró en el cuerpo de Su enemigo Hiraṇyakaśipu, que corría tras Él con muchísima fuerza. En un cuerpo sutil que Hiraṇyakaśipu ni siquiera podía concebir, el Señor Viṣṇu, lleno de ansiedad, entró por la ventana de la nariz de Hiraṇyakaśipu junto con su aliento. VERSO 11. Al hallar vacía la morada del Señor Viṣṇu, Hiraṇyakaśipu se puso a buscarle por todas partes. Furioso por no dar con Él, daba grandes voces mientras Le buscaba por todo el universo, recorriendo la superficie de la Tierra, los sistemas planetarios superiores, todas las direcciones y todas las cavernas y océanos. Pero el gran héroe, Hiraṇyakaśipu, no logró ver a Viṣṇu en ningún lugar. VERSO 12 Cuando vio que no Le hallaba, Hiraṇyakaśipu dijo: «He recorrido todo el universo, pero no he podido encontrar a Viṣṇu, el que mató a mi hermano. Sin duda, habrá ido al lugar del que nadie regresa. [En otras palabras, debe de haber muerto.]» VERSO 13. Esa ira contra el Señor Viṣṇu acompañó a Hiraṇyakaśipu hasta la muerte. Quienes se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida suelen ser rencorosos. Ello se debe únicamente al ego falso y a la gran influencia de la ignorancia. VERSO 14. Tu padre, Virocana, el hijo de Mahārāja Prahlāda, sentía un gran afecto por los brāhmaṇas. Cuando los semidioses fueron a verle disfrazados de brāhmaṇas para pedirle la duración de su vida, él se la entregó, aunque sabía muy bien quienes eran. VERSO 15. Tú también has sido fiel a los principios seguidos por los grandes brāhmaṇas casados, por tus antepasados y por los grandes héroes que alcanzaron la fama por sus actividades gloriosas. VERSO 16. Ésa es la noble familia de que procedes, ¡oh, majestad, rey de los daityas! Tú sabes ser muy generoso dando caridad, pero sólo te pediré tres pasos de tierra, medidos conforme a Mi tamaño. VERSO 17. ¡Oh, rey, controlador del universo entero!, eres muy generoso y Me darías toda la tierra que te pidiese, pero no quiero pedirte lo que no necesito. El brāhmaŠa erudito que sólo acepta en caridad lo estrictamente necesario no se enreda en actividades pecaminosas. VERSO 18. Bali Mahārāja dijo: ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, aunque Tus instrucciones son como las de una persona adulta y sabia, todavía eres un niño y no tienes suficiente inteligencia. En lo que a Tus intereses personales se refiere, eres poco prudente. VERSO 19. Yo podría darte toda una isla, pues soy el propietario de las tres divisiones del universo. Tú, que has venido aquí para que Te dé algo y que me has complacido con palabras dulces, sólo me pides tres pasos de tierra. En verdad, no eres muy inteligente. VERSO 20. ¡Oh, niño!, aquel que viene a mí para pedirme algo, ya no tiene por qué pedir nada a nadie nunca más. Así pues, si lo deseas, puedes pedirme toda la tierra que Te haga falta para mantenerte conforme a Tus necesidades. VERSO 21. La Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, mi querido rey!, ni los tres mundos, con todos sus objetos para la satisfacción de los sentidos, podrían satisfacer a una persona que no controla sus sentidos. VERSO 22. Si no estuviera satisfecho con tres pasos de tierra, tampoco lo estaría con una de las siete islas, compuestas de nueve varṣas. Aunque fuese dueño de una isla, aspiraría a poseer otras. VERSO 23. Hemos escuchado que algunos reyes poderosos, como Mahārāja Pṛthu y Mahārāja Gaya, llegaron a ser dueños de los siete dv…pas; sin embargo, nunca lograron sentirse satisfechos, ni llegaron a saciar sus ambiciones. VERSO 24. Debemos sentirnos satisfechos con lo que nuestro destino nos tiene reservado, pues el descontento nunca es causa de felicidad. Una persona sin dominio de sí misma no será feliz ni aunque posea los tres mundos. VERSO 25. La existencia material nos decepciona en nuestras aspiraciones de satisfacer los deseos de disfrute y de tener cada vez más dinero. Ésa es la causa de la continuación de la vida material, que se caracteriza por la sucesión de nacimientos y muertes. Sin embargo, quien se siente satisfecho con lo que el destino le depara está en condiciones de liberarse de la existencia material. VERSO 26. El brāhmaŠa que se contenta con lo que la providencia le trae se ilumina con un poder espiritual cada vez mayor; sin embargo, la potencia espiritual del brāhmaŠa insatisfecho siempre disminuye, como la potencia de un fuego al rociarlo con agua. VERSO 27. Por esa razón, ¡oh, rey, el más generoso entre quienes dan caridad!, sólo te pido tres pasos de tierra. Con esa dádiva Me sentiré muy complacido, pues para ser feliz hay que sentirse plenamente satisfecho con lo absolutamente indispensable. VERSO 28. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando la Suprema Personalidad de Dios hubo dicho estas palabras, Bali Mahārāja, sonriendo, Le contestó: «Muy bien. Ten lo que desees». Para confirmar su promesa de dar a Vāmanadeva la tierra que deseaba, Bali tomó su cántaro de agua. VERSO 29. Al comprender las intenciones del Señor Viṣṇu, ®ukrācārya, el sabio entre los sabios, se dirigió inmediatamente a su discípulo, que estaba a punto de ofrecerlo todo al Señor Vāmanadeva, y le habló con las siguientes palabras. VERSO 30. ®ukrācārya dijo: ¡Oh, hijo de Virocana!, este brahmacārī con cuerpo de enano no es otro que el propio Viṣṇu, la imperecedera Suprema Personalidad de Dios. Aceptando por padres a Kaśyapa Muni y a Aditi, ha hecho Su advenimiento para satisfacer los intereses de los semidioses. VERSO 31. No sabes el gran peligro que corres por haberle prometido que Le darás tierras. No me parece que eso sea bueno para ti. Tu promesa causará un gran daño a los demonios. VERSO 32. Este brahmacārī de engañoso aspecto es, en realidad, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, que ha venido en esa forma para quitarte todas tus tierras, tu riqueza, y tu belleza, poder, fama y educación. Cuando te lo haya quitado todo, se lo dará a Indra, tu enemigo. VERSO 33. Le has prometido tres pasos de tierra como caridad, pero, cuando Se los des, ocupará los tres mundos. ¡Sinvergüenza!, no sabes qué gran error has cometido. Cuando Se lo hayas dado todo al Señor Viṣṇu, no tendrás de qué vivir. ¿Cómo vas a mantenerte entonces? VERSO 34. Con Su primer paso, Vāmanadeva ocupará los tres mundos, y con el segundo, todo el espacio exterior; entonces expandirá Su cuerpo universal hasta ocuparlo todo. ¿Te queda algún sitio para Su tercer paso? VERSO 35. Te aseguro que no podrás cumplir tu promesa, y, por no hacerlo, creo que te ganarás una residencia eterna en el infierno. VERSO 36. Los sabios eruditos no alaban la caridad que hace peligrar las propias posibilidades de subsistir. Los actos de caridad, sacrificio y austeridad, así como las actividades fruitivas, son posibles para quien puede ganarse su propio sustento. [Y no lo son para quien no puede mantenerse]. VERSO 37. Por lo tanto, la persona de conocimiento completo debe dividir sus riquezas en cinco partes, destinadas a la religión, la reputación, la opulencia, el disfrute de los sentidos, y el sustento de los familiares. Quien así actúa es feliz en este mundo y en el siguiente. VERSO 38. Y si alguien argumenta que no puedes dejar de cumplir tus promesas, ¡oh, el mejor de los demonios!, te recordaré el testimonio del Bahvṛca-śruti, según el cual una promesa sólo es válida si va precedida de la sílaba oˆ, y que no lo es en caso contrario. VERSO 39 Los Vedas afirman que el verdadero resultado del árbol del cuerpo son los frutos y flores que se obtienen de él. Pero, si ese árbol no existe, no hay posibilidad de obtener frutos y flores verdaderos. Puede que el fundamento del cuerpo sea falso, pero sin la ayuda del árbol del cuerpo no puede haber frutos y flores verdaderos. VERSO 40. Un árbol arrancado de raíz se cae y comienza a secarse inmediatamente. Del mismo modo, si consideramos que el cuerpo es irreal y no lo cuidamos –o, en otras palabras, si arrancamos la raíz irreal–, es indudable que el cuerpo se secará. VERSO 41. Pronunciar la palabra «oˆ» significa separarse de los bienes monetarios que se posean. En otras palabras, quien pronuncia esa palabra queda libre del apego al dinero, ya que se ve privado de él. Quedarse sin dinero no es nada satisfactorio, pues en esa condición no se pueden satisfacer los deseos. En otras palabras, quien pronuncia la palabra «oˆ» queda en la miseria. Sobre todo si da caridad a los pobres o a los mendigos, permanecerá insatisfecho en sus deseos de autorrealización y de complacer los sentidos. VERSO 42. Por lo tanto, lo más prudente es decir no. Aunque incurras en falsedad, estás perfectamente protegido; esa forma de actuar atrae hacia ti la compasión ajena y te da muchas oportunidades de recibir dinero de los demás. No obstante, al que siempre se queja de no tener nada, se le condena, pues es un cuerpo muerto aunque esté vivo, o debe ser matado aunque todavía respire. VERSO 43. La falsedad no es condenable cuando se emplea para conquistar a una mujer mediante la adulación, cuando se bromea, en una ceremonia de bodas, al ganarse el sustento, cuando la vida está en peligro, al proteger a las vacas y la cultura brahmínica, o al proteger a una persona de manos de su enemigo. CAPÍTULO 20. BALI MAHšRšJA ENTREGA TODO EL UNIVERSO AL SEÑOR VšMANADEVA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de recibir estos consejos de ®ukrācārya, que era su maestro espiritual y el sacerdote de su familia, Bali Mahārāja guardó silencio y reflexionó durante algún tiempo; a continuación, contestó a su maestro espiritual con las siguientes palabras. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: Como tú bien has dicho, el verdadero deber prescrito del casado es aquel principio religioso que no perturba su crecimiento económico, la complacencia de sus sentidos, su fama y su modo de ganarse la vida. Yo también pienso que ese principio religioso es correcto. VERSO 3. Yo soy el nieto de Mahārāja Prahlāda. ¿Cómo me voy a retractar de mi promesa, llevado por un deseo codicioso, cuando ya he dicho que daré esa tierra? ¿Cómo voy a comportarme como un vulgar engañador con una persona que, además, es brāhmaŠa? VERSO 4. No hay mayor pecado que faltar a la verdad. Eso fue lo que hizo decir a madre Tierra en cierta ocasión: «Sólo hay un peso que soy incapaz de soportar: el de una persona mentirosa». VERSO 5. El infierno, la pobreza, un océano de sufrimientos, caer de mi posición, y la misma muerte, son cosas que no me dan miedo. Lo que de verdad temo es llegar a engañar a un brāhmaŠa. VERSO 6. Mi señor, tú también puedes ver que todas las opulencias materiales de este mundo acaban separándose de su propietario cuando llega la muerte. Por eso, si el brāhmaŠa Vāmanadeva no Se siente satisfecho con los regalos que yo pueda darle, ¿por qué no complacerle con las riquezas que estoy destinado a perder a la hora de la muerte? VERSO 7. Dadh…ci, ®ibi y muchas otras grandes personalidades estuvieron dispuestos a sacrificar sus mismas vidas por el bien de la gente. Así nos lo muestra la historia. ¿Qué razón hay entonces para no renunciar a esta insignificante tierra? ¿Hay alguna objeción seria en contra de ello? VERSO 8. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, es bien cierto que los grandes reyes demoníacos que nunca se mostraron reacios a luchar disfrutaron de este mundo, pero con el paso del tiempo perdieron todo lo que tenían, excepto su buena reputación, gracias a la cual continúan existiendo. En otras palabras, por encima de todo, hay que esforzarse por lograr una buena reputación. VERSO 9. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, muchos hombres han dado la vida en el campo de batalla, sin tener miedo del combate, pero rara vez ha tenido alguien la oportunidad de demostrar su lealtad dando todas sus riquezas a una persona santa que con Su presencia crea lugares sagrados. VERSO 10. Es indudable que, al dar caridad, una persona benevolente y misericordiosa se eleva todavía más en la senda de lo auspicioso, sobre todo si la da a personas como tú. En estas circunstancias, debo dar en caridad a este pequeño brahmacārī todo lo que desee pedirme. VERSO 11. ¡Oh, gran sabio!, grandes personas santas como tú, perfectos conocedores de los principios védicos para la celebración de yajñas y ceremonias rituales, adoran al Señor Viṣṇu en toda circunstancia. Por lo tanto, yo debo cumplir la orden del Señor Viṣṇu y, sin dudarlo, entregarle la tierra que me ha pedido, tanto si ha venido a colmarme de bendiciones como si lo ha hecho para castigarme como a un enemigo. VERSO 12. Aunque es Viṣṇu mismo, Se ha ocultado en la forma de un brāhmaŠa para atreverse a pedirme limosna. En estas circunstancias, y a pesar de que es mi enemigo, no haré nada contra Él aunque actúe irreligiosamente y me haga prisionero o incluso me mate, pues Se ha presentado ante mí en la forma de un brāhmaŠa. VERSO 13. Si este brāhmaŠa es realmente el Señor Viṣṇu, que es adorado con los himnos védicos, nunca habría renunciado a Su ilimitada fama; o bien caería muerto ante Mí, o bien Él me habría matado en el combate. VERSO 14. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de esto, el maestro espiritual, ®ukrācārya, inspirado por el Señor Supremo, maldijo a su excelso discípulo Bali Mahārāja, que era tan magnánimo y fiel a la verdad que prefirió desobedecer la orden de su maestro espiritual antes que respetar sus instrucciones. VERSO 15. Aunque no posees conocimiento, parece ser que te has vuelto muy erudito, y hasta te atreves a desobedecer mi orden. Por insolente, por desobedecerme, muy pronto te verás privado de toda tu opulencia. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Bali Mahārāja era una gran personalidad y no cambió su decisión ni siquiera después de ser maldecido por su propio maestro espiritual. Así pues, conforme a la costumbre, ofreció agua a Vāmanadeva, para después ofrecerle como caridad la tierra que Le había prometido. VERSO 17. La esposa de Bali Mahārāja, Vindhyāvali, que se adornaba con un collar de perlas, llegó inmediatamente e hizo traer un gran cántaro de oro lleno de agua para adorar al Señor lavándole los pies. VERSO 18. Bali Mahārāja, el adorador del Señor Vāmanadeva, lavó, lleno de júbilo, los pies de loto del Señor; a continuación se llevó el agua a la cabeza, pues esa agua libera el universo entero. VERSO 19. En ese momento, los habitantes del sistema planetario superior, es decir, los semidioses, los gandharvas, los vidyādharas, los siddhas y los cāraŠas, muy complacidos con Bali Mahārāja por aquel gesto sencillo y libre de hipocresía, alabaron sus cualidades y derramaron sobre él millones de flores. VERSO 20. Los gandharvas, los kimpuruṣas y los kinnaras hicieron sonar una y otra vez miles de timbales y trompetas, y cantaron llenos de júbilo exclamando: «¡Qué persona tan excelsa es Bali Mahārāja, y qué difícil es lo que acaba de hacer! Aunque sabía que el Señor Viṣṇu estaba del bando de sus enemigos, entregó al Señor los tres mundos como caridad». VERSO 21. La ilimitada Suprema Personalidad de Dios, que había adoptado la forma de Vāmana, comenzó entonces a aumentar de tamaño en el marco de la energía material, hasta que todo lo que existe en el universo estuvo dentro de Su cuerpo. Dentro de Él estaban la Tierra, los sistemas planetarios, el cielo, las direcciones, los huecos del universo, los mares, los océanos, las aves, los mamíferos, los seres humanos, los semidioses y las grandes personas santas. VERSO 22. Bali Mahārāja, junto con todos los sacerdotes, ācāryas y miembros de la asamblea, observó el cuerpo universal de la Suprema Personalidad de Dios, que mostraba la plenitud de las seis opulencias. Aquel cuerpo contenía todo lo que existe en el universo, con los elementos materiales densos, los objetos de los sentidos, la mente, la inteligencia, el ego falso, los diversos tipos de entidades vivientes, y las acciones y reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material. VERSO 23. A continuación, Bali Mahārāja, que ocupaba el asiento del rey Indra, pudo ver los sistemas planetarios inferiores, como Rasātala, en las plantas de los pies de la forma universal del Señor. En los pies del Señor vio la superficie del globo; en Sus pantorrillas, todas las montañas; en Sus rodillas, las aves; y en Sus muslos, el aire en todas sus formas. VERSO 24. Por debajo de las ropas del Señor, que actúa de un modo maravilloso, Bali Mahārāja vio el crepúsculo vespertino. En las partes íntimas del Señor, vio a los prajāpatis, y en Sus caderas se vio a sí mismo con sus compañeros más allegados. En el ombligo del Señor vio el cielo; en Su cintura, los siete océanos; y en el pecho del Señor vio todas las constelaciones y estrellas. VERSOS 25, 26, 27, 28 y 29. Mi querido rey, en el corazón del Señor Murāri vio la religión; en el pecho, las palabras agradables y la veracidad; en la mente, la Luna; también en el pecho, vio a la diosa de la fortuna, con una flor de loto en la mano; en el cuello, vio todos los Vedas y todas las vibraciones sonoras; en los brazos, a todos los semidioses, encabezados por el rey Indra; en Sus dos oídos, todas las direcciones; en la cabeza, los sistemas planetarios superiores; en el cabello, las nubes; en las fosas nasales, el viento; en los ojos, el Sol; y en la boca, el fuego. De Sus palabras vinieron todos los mantras védicos, en Su lengua estaba el semidiós del agua, VaruŠadeva, y, en Sus cejas, los principios regulativos; el día y la noche estaban en Sus párpados. [Cuando Sus ojos estaban abiertos, era de día, y cuando se cerraban se hacía de noche]. En Su frente estaba la ira, y en Sus labios la codicia. ¡Oh, rey!, en Su tacto estaban los deseos lujuriosos, en Su semen todas las aguas, en Su espalda la irreligión, y en Sus maravillosas actividades o pasos, el fuego de sacrificio. En Su sombra estaba la muerte, en Su sonrisa la energía ilusoria, y en los vellos de Su cuerpo, todas las hierbas y plantas medicinales. En Sus venas estaban todos los ríos, en Sus uñas todas las piedras, en Su inteligencia el Señor Brahmā, los semidioses y las grandes personas santas, y por todo Su cuerpo y Sus sentidos, todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles. De este modo, Bali Mahārāja lo vio todo en el gigantesco cuerpo del Señor. VERSO 30. ¡Oh, rey!, cuando los demonios, seguidores de Mahārāja Bali, vieron la forma universal de la Suprema Personalidad de Dios, que lo sostenía todo dentro de Su cuerpo, y vieron en la mano del Señor el cakra Sudarśana, Su disco, que genera un calor insoportable, y escucharon el estruendoso sonido de Su arco, sus corazones se llenaron de lamentación. VERSO 31. La caracola del Señor, Pāñcajanya, cuyo sonido es como el de una nube, la muy poderosa maza Kaumodak…, la espada Vidyādhara y un escudo adornado con cientos de signos en forma de luna, así como Akṣayasāyaka, la mejor de las aljabas, aparecieron para ofrecer oraciones al Señor. VERSOS 32 y 33. Estos asistentes, encabezados por Sunanda y otros de los principales sirvientes del Señor, y acompañados por todas las deidades regentes de los diversos planetas, ofrecieron oraciones al Señor, que llevaba un yelmo brillante, brazaletes y unos esplendorosos pendientes en forma de pez. Sobre el pecho del Señor se veían el mechón de cabello llamado ®r…vatsa y la joya trascendental llamada Kaustubha. El Señor estaba vestido de amarillo, llevaba un cinturón, y Se adornaba con un collar de flores, en el que revoloteaban las abejas. Manifestándose de esta forma, ¡oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, cuyas actividades son maravillosas, cubrió toda la superficie de la Tierra con un paso, el cielo con Su cuerpo y todas las direcciones con Sus brazos. VERSO 34. Con Su segundo paso, el Señor cubrió los planetas celestiales, y no quedó ni un rincón para el tercer paso, pues el pie del Señor fue elevándose hasta ir más allá de Maharloka, Janaloka, Tapoloka, e incluso Satyaloka. CAPÍTULO 21. EL SEÑOR ARRESTA A BALI MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al ver que la refulgencia de su morada, Brahmaloka, quedaba apagada ante el intenso resplandor de las uñas del pie del Señor Vāmanadeva, el Señor Brahmā, el que nació de una flor de loto, se acercó a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque iba acompañado por todos los grandes sabios, con Mar…ci al frente, y por yog…s como Sanandana, ¡oh, rey!, en presencia de aquel deslumbrante resplandor, hasta el Señor Brahmā y su séquito parecían insignificantes. VERSOS 2 y 3. Entre las grandes personalidades que acudieron a adorar los pies de loto del Señor, se encontraban aquellos que habían alcanzado la perfección en el dominio de sí mismos y en los principios regulativos; también había expertos en lógica, en historia, en cultura general y en la sección de las Escrituras védicas que recibe el nombre de kalpa [que trata de antiguos episodios históricos]. Otros eran expertos en los complementos de los Vedas, como la Brahmā-saˆhitā, en el conocimiento de los Vedas propiamente dichos [Sāma, Yajur, ¬g y Atharva], o en el conocimiento védico suplementario [šyur-veda, Dhanur-veda, etc.]. Estaban también quienes se habían liberado de las reacciones de las actividades fruitivas mediante el conocimiento trascendental obtenido con la práctica de yoga. Y, en fin, aquellos que habían alcanzado una morada en Brahmaloka, no por medio del karma común y corriente, sino gracias a su avance en el cultivo del conocimiento védico. Llenos de devoción, adoraron con oblaciones de agua el pie que el Señor Supremo había levantado. A continuación, el Señor Brahmā, el que nació de la flor de loto que emana del ombligo del Señor Viṣṇu, ofreció oraciones al Señor. VERSO 4. ¡Oh, rey!, el agua del kamaṇḍalu del Señor Brahmā lavó los pies de loto del Señor Vāmanadeva, que recibe el nombre de Urukrama, «el que realiza actividades maravillosas». De ese modo, aquel agua se volvió tan pura que se transformó en el agua del Ganges, que fluye desde el cielo purificando los tres mundos como la fama pura de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 5. El Señor Brahmā y todas las deidades regentes de los sistemas planetarios adoraron entonces al Señor Vāmanadeva, su amo supremo, que había reducido Su forma omnipresente hasta adoptar de nuevo Su forma original. Para ello, reunieron todos los artículos y elementos necesarios. VERSOS 6 y 7. Entonces adoraron al Señor ofreciéndole flores fragantes, agua, pādya y arghya, pasta de sándalo y de aguru, incienso, lámparas, crema de arroz, cereales enteros, frutas, raíces y brotes. Mientras Le adoraban, ofrecían oraciones referidas a las gloriosas actividades del Señor y exclamaban: «¡Jaya! ¡Jaya!». También danzaban, cantaban y hacían sonar instrumentos musicales, caracolas y timbales, adorando de esa forma al Señor. VERSO 8. Jāmbavān, el rey de los osos, también se unió a la ceremonia. Haciendo sonar su bugle en todas direcciones, proclamó una gran fiesta para celebrar la victoria del Señor Vāmanadeva. VERSO 9. Los demoníacos seguidores de Mahārāja Bali se irritaron mucho al ver que su señor, que celebró sacrificios con gran determinación, había perdido todas sus posesiones, pues Vāmanadeva se las había quitado con la excusa de pedirle tres pasos de tierra. Entonces dijeron las siguientes palabras. VERSO 10. «En verdad que este Vāmana no es un brāhmaŠa, sino el Señor Viṣṇu, el peor engañador que existe. Ha adoptado la forma de un brāhmaŠa para ocultar Su verdadera forma y actuar en beneficio de los semidioses. VERSO 11. «Nuestro señor, Bali Mahārāja, ha renunciado a su potestad de castigo, pues así se lo exige la celebración del yajña. Y nuestro eterno enemigo, Viṣṇu, Se ha aprovechado de ello; disfrazado de mendigo brahmacārī, le ha quitado todas sus posesiones. VERSO 12. «Nuestro señor, Bali Mahārāja, es siempre muy fiel a la verdad, y especialmente en estas circunstancias, cuando ha sido iniciado para celebrar un sacrificio. Él siempre es bueno y misericordioso con los brāhmaṇas, y jamás podría mentir. VERSO 13. «Por lo tanto, nuestro deber es matar a este Vāmanadeva, el Señor Viṣṇu. Ése es nuestro principio religioso, la manera de servir a nuestro señor.» Después de tomar esta decisión, los demoníacos seguidores de Mahārāja Bali empuñaron sus armas con ánimo de matar a Vāmanadeva. VERSO 14. ¡Oh, rey!, los demonios, muy irritados y con la ira que les caracteriza, empuñaron sus lanzas y tridentes, y, contra la voluntad de Bali Mahārāja, arremetieron contra el Señor Vāmanadeva para matarle. VERSO 15. ¡Oh, rey!, al ver que los soldados de los demonios se lanzaban violentamente contra ellos, los sirvientes del Señor Viṣṇu sonrieron. Empuñando sus armas, les ordenaron que depusieran su actitud. VERSOS 16 y 17. Nanda, Sunanda, Jaya, Vijaya, Prabala, Bala, Kumuda, Kumudākṣa, Viṣvaksena, Patattrirā˜ [Garuḍa], Jayanta, ®rutadeva, Puṣpadanta y Sātvata acompañaban al Señor Viṣṇu. Eran tan poderosos como diez mil elefantes, y comenzaron a matar a los soldados de los demonios. VERSO 18. Bali Mahārāja, al ver que los sirvientes del Señor Viṣṇu estaban acabando con sus soldados, recordó la maldición de ®ukrācārya y prohibió a sus hombres continuar la lucha. VERSO 19. ¡Oh, Vipracitti, Rāhu, Nemi, escuchad mis palabras, por favor! No luchéis. Deteneos inmediatamente, pues este momento no es favorable para nosotros. VERSO 20. ¡Oh, daityas!, ningún esfuerzo humano podría acabar con la Suprema Personalidad de Dios, que puede traer la felicidad y el sufrimiento a todas las entidades vivientes. VERSO 21. Antes, el supremo factor tiempo, que representa a la Suprema Personalidad de Dios, estaba de nuestra parte y no favorecía a los semidioses, pero ahora ese mismo factor tiempo está en contra nuestra. VERSO 22. El tiempo es una representación de la Suprema Personalidad de Dios, y nadie puede vencerlo con el poder material, los consejos de los ministros, la inteligencia, la diplomacia, mantras místicos, drogas, hierbas, fortificaciones o ningún otro procedimiento. VERSO 23. Cuando la providencia os dio el poder, vencisteis a un gran número de seguidores del Señor Viṣṇu. Pero hoy, esos mismos seguidores rugen como leones, llenos de júbilo por habernos vencido. VERSO 24. Si la providencia no está de nuestra parte, no podremos lograr la victoria. Por lo tanto, debemos esperar al momento favorable en que nos sea posible derrotarles. VERSO 25. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, obedeciendo la orden de su señor, Bali Mahārāja, todos los jefes de los demonios y daityas entraron en las regiones inferiores del universo, conducidos por los soldados de Viṣṇu. VERSO 26. A continuación, en el día de soma-pāna, una vez terminado el sacrificio, Garuḍa, el rey de las aves, que comprendía el deseo de su amo, arrestó a Bali Mahārāja atándole con las cuerdas de VaruŠa. VERSO 27. Cuando el Señor Viṣṇu, que es el más poderoso, hubo así arrestado a Bali Mahārāja, en los sistemas planetarios superiores e inferiores, y en todas las direcciones del universo, se levantó un gran clamor de lamentación. VERSO 28. ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, habló entonces al muy magnánimo y famoso Bali Mahārāja, a quien había arrestado atándole con las cuerdas de VaruŠa. Aunque había perdido todo su brillo corporal, Bali Mahārāja permanecía firme en su determinación. VERSO 29. ¡Oh, rey de los demonios!, tú Me has prometido tres pasos de tierra, pero Yo he ocupado todo el universo con dos pasos. Piensa ahora en un lugar para que Yo dé Mi tercer paso. VERSO 30. Allí donde brillan el Sol, la Luna y las estrellas, allí donde las nubes derraman lluvias, toda la tierra del universo te pertenece. VERSO 31. De todo ello, con un paso he ocupado Bh™rloka, y con Mi cuerpo, el cielo y todas las direcciones. Tú estabas presente cuando ocupé el sistema planetario superior con Mi segundo paso. VERSO 32. Puesto que no has podido dar caridad conforme habías prometido, te corresponde descender a los planetas infernales. Por lo tanto, desciende inmediatamente y vive allí, para que se cumpla la orden de ®ukrācārya, tu maestro espiritual. VERSO 33. Lejos de elevarse a los planetas celestiales o de ver satisfechos sus deseos, aquel que promete algo a un mendigo, pero no se lo da, desciende a una condición de vida infernal. VERSO 34. Envanecido de tus posesiones, prometiste que Me darías tierras, pero no has podido cumplir tu palabra. Por haberme hecho una promesa falsa, debes vivir unos años en el infierno. CAPÍTULO 22. BALI MAHšRšJA OFRECE SU PROPIA VIDA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, aunque pudiera parecer que la Suprema Personalidad de Dios Se había comportado muy mal con Bali Mahārāja, éste permanecía fijo en su determinación. Aceptando el hecho de que no había cumplido su promesa, Bali Mahārāja dijo lo siguiente. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: ¡Oh, Personalidad de Dios, que eres el mejor, el más digno de la adoración de los semidioses!, si Tú crees que mi promesa era falsa, ciertamente yo me encargaré de que se cumpla. No puedo consentirme una promesa en falso. Así pues, por favor, pon Tu tercer paso de loto sobre mi cabeza. VERSO 3. Verme privado de todas mis posesiones, tener que vivir en el infierno, que me apresen con las cuerdas de VaruŠa por mi pobreza o que Tú me castigues, son cosas que no me dan miedo. Lo que de verdad temo es perder mi buen nombre. VERSO 4. Puesto que Tú eres el Señor más adorable, el castigo que me has impuesto me parece glorioso. Un padre, una madre, un hermano o un amigo, a veces pueden castigarnos por nuestro propio bien, pero nunca sabrían impartir un castigo como éste. VERSO 5. Tu Señoría es, indirectamente, el mayor bienqueriente de los demonios; de modo que, haciendo el papel de enemigo nuestro, nos procuras el máximo beneficio. Nosotros, como demonios, siempre aspiramos a una posición de prestigio falso, pero Tú, al castigarnos, nos abres los ojos al camino verdadero. VERSOS 6 y 7. Muchos demonios que siempre se mostraron hostiles contra Ti acabaron por alcanzar la perfección de los grandes yog…s místicos. Tu Señoría puede cumplir muchos fines con una sola acción; por eso, aunque me has impuesto muchos castigos, no me siento avergonzado de que me hayas atado con las cuerdas de VaruŠa, ni estoy dolido por ello. VERSO 8. Mi abuelo, Prahlāda Mahārāja, es famoso, y todos Tus devotos reconocen su posición. Aunque su padre, Hiraṇyakaśipu, le atormentó de tantas formas, él se mantuvo fiel en el refugio de Tus pies de loto. VERSO 9. ¿De qué sirve el cuerpo material, que abandona a su propietario tan pronto como llega el fin de la vida? ¿Qué valor tienen los miembros de la familia, verdaderos bandidos que nos roban el dinero con el que podríamos servir al Señor llenos de opulencia espiritual? ¿De qué sirve la esposa?; lo único que hace es aumentar las necesidades materiales. Y, ¿de qué sirven la familia, el hogar, el país y la comunidad?; quien se apega a ellos, desperdicia inútilmente la valiosa energía de su vida. VERSO 10. Mi abuelo, el mejor de los hombres, que alcanzó un conocimiento ilimitado y era digno de la adoración de todos, temía a la gente común de este mundo. Como estaba plenamente convencido de que Tus pies de loto constituyen el refugio más seguro, se refugió en ellos contra la voluntad de su padre y sus demoníacos amigos, a quienes Tú mismo mataste. VERSO 11. Si he sido forzado a humillarme a Tus pies de loto y me he visto privado de todas mis riquezas, se lo debo únicamente a la providencia. Las opulencias temporales crean una ilusión que impide a la gente entender que esta vida es temporal, a pesar de que viven en el plano de las condiciones materiales y están siempre expuestos a una muerte imprevista. Si me he salvado de ese condicionamiento, se lo debo únicamente a la providencia. VERSO 12. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los Kurus!, mientras Bali Mahārāja expresaba de esta forma su buena fortuna, Prahlāda Mahārāja, el muy querido devoto del Señor, se presentó en el lugar, como la Luna que surge en medio de la noche. VERSO 13. Bali Mahārāja vio entonces a su abuelo, Prahlāda Mahārāja, la persona más afortunada, cuyo cuerpo oscuro tenía el matiz negro de un cosmético para los ojos. Su figura era alta y elegante; iba vestido con ropas amarillas, tenía los brazos largos, y sus hermosos ojos eran como los pétalos de una flor de loto. Era querido por todos, y su presencia resultaba muy grata. VERSO 14. Atado con las cuerdas de VaruŠa, Bali Mahārāja no pudo ofrecer el debido respeto a Prahlāda Mahārāja, como siempre había hecho. Sólo pudo ofrecerle reverencias respetuosas con la cabeza, con los ojos arrasados en lágrimas, y tan avergonzado que no se atrevía a levantar el rostro. VERSO 15. Cuando Prahlāda Mahārāja, la gran personalidad, vio allí sentado al Señor Supremo, rodeado y adorado por sirvientes íntimos como Sunanda, no pudo contener las lágrimas de alegría. Después de acercarse al asiento del Señor, se postró ante Él y Le ofreció reverencias con la cabeza en el suelo. VERSO 16. Prahlāda Mahārāja dijo: Mi Señor, Bali recibió de Tu Señoría la inmensa opulencia del trono celestial, que hoy Tú mismo le has quitado. De las dos formas has mostrado Tu bondad. Puesto que su gloriosa posición como rey del cielo le sumía en la oscuridad de la ignorancia, creo que, por Tu misericordia, le has hecho un gran favor al quitarle toda su opulencia. VERSO 17. La opulencia material confunde de tal forma a las personas, que hasta un hombre erudito y con dominio de sí mismo puede llegar a olvidar su búsqueda de la autorrealización. Pero la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, el Señor del universo, puede verlo todo por Su voluntad. Por ello Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor Brahmā se dispuso entonces a hablar a la Suprema Personalidad de Dios, de forma que Prahlāda Mahārāja, que estaba cerca de él con las manos juntas, pudiera oírle. VERSO 19. Sin embargo, la casta esposa de Bali Mahārāja, temerosa y afligida por ver a su marido prisionero, se apresuró a ofrecer reverencias al Señor Vāmanadeva [Upendra]. Con las manos juntas, dijo lo siguiente. VERSO 20. ®r…mat… Vindhyāvali dijo: ¡Oh, mi Señor!, Tú has creado el universo entero para disfrutar de Tus propios pasatiempos, pero algunos hombres necios y sin inteligencia, en busca del disfrute material, pretenden que ellos son los propietarios. Ciertamente, son unos agnósticos desvergonzados. Se apropian indebidamente de lo que no es suyo y piensan que pueden dar caridad y disfrutar. Con esa mentalidad, ¿qué pueden hacer de bueno para Ti, que eres el creador, mantenedor y aniquilador independiente de este universo? VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, amo y bienqueriente de todas las entidades vivientes!, ¡oh, deidad adorable de todos los semidioses!, ¡oh, Personalidad de Dios omnipresente! Este hombre ya ha sufrido suficiente castigo, pues se lo has quitado todo. Ahora podrías liberarle. No merece mayor castigo. VERSO 22. Bali Mahārāja Te lo ha ofrecido todo ya. Sin titubear, ha ofrecido a Tu Señoría sus tierras, los planetas y todo lo que había ganado con sus actividades piadosas, incluso su propio cuerpo. VERSO 23. Con un poco de agua, hierba fresca o capullos de flores que ofrezcan a Tus pies de loto, aquellos cuya mente está libre de duplicidad pueden alcanzar la posición más gloriosa del mundo espiritual. Bali Mahārāja, sin la menor duplicidad, Te ha ofrecido ahora todo lo que existe en los tres mundos. ¿Por qué razón merecería ser apresado? VERSO 24. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mi querido Señor Brahmā, en contacto con la opulencia material, la persona necia deja de razonar y se vuelve loca, de modo que no respeta a nadie en los tres mundos y llega incluso a desafiar Mi autoridad. Cuando quiero favorecer especialmente a una persona así, lo primero que hago es quitarle todo lo que posee. VERSO 25. La entidad viviente es un ser subordinado. Puede ocurrir que, mientras rueda una y otra vez en el ciclo de nacimientos y muertes, pasando por diversas especies de vida, tenga la buena fortuna de obtener la forma humana. Ese nacimiento como ser humano, muy rara vez se logra. VERSO 26. Si un ser humano nace en una familia aristocrática o con un nivel de vida superior, realiza actividades maravillosas, es joven, posee belleza personal, buena educación y riquezas, y, a pesar de todo ello, no está orgulloso de sus opulencias, debe entenderse que goza del favor especial de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 27. El hecho de haber nacido en la aristocracia y otras opulencias semejantes impiden el avance en el servicio devocional, pues son causa de prestigio falso y de orgullo; sin embargo, el devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios nunca se perturba con esas opulencias. VERSO 28. Bali Mahārāja se ha vuelto el más famoso de los demonios y no creyentes, pues, aunque se ha visto privado de toda opulencia material, permanece firme en su servicio devocional. VERSOS 29 y 30. Aunque se ha visto privado de sus riquezas, degradado de su posición original, derrotado y apresado por sus enemigos, abandonado y censurado por sus familiares y amigos, aunque ha sufrido el dolor de verse atado, aunque fue reprendido y maldecido por su propio maestro espiritual, Bali Mahārāja, firme en su voto, nunca dejó de ser fiel a la verdad. No abandonó los principios de la religión ni siquiera cuando Yo defendí principios religiosos engañosos, pues es fiel a su palabra. VERSO 31. El Señor continuó: Debido a su gran tolerancia, le he dado un lugar que ni siquiera los semidioses pueden alcanzar. Además, durante el período del manu SāvarŠi, será rey de los planetas celestiales. VERSO 32. Hasta que alcance la posición de rey del cielo, Bali Mahārāja vivirá en el planeta Sutala, que Viśvakarmā construyó siguiendo Mi orden. Ese planeta cuenta con Mi protección especial, de modo que está libre de los sufrimientos del cuerpo y de la mente; en él no hay fatiga, ni vértigo, ni derrotas ni ninguna otra perturbación. Ahora, Bali Mahārāja, puedes ir allí y vivir en paz. VERSO 33. ¡Oh, Bali Mahārāja [Indrasena]!, ahora puedes irte al planeta Sutala, que los mismos semidioses desean. Vive en él en paz, rodeado de tus amigos y familiares. Te deseo toda buena fortuna. VERSO 34. En el planeta Sutala, ni siquiera las deidades regentes de otros planetas podrían conquistarte, y mucho menos los hombres corrientes. En lo que se refiere a los demonios, Mi disco les matará si se oponen a tu gobierno. VERSO 35. ¡Oh, gran héroe!, Yo estaré siempre contigo y te brindaré plena protección. No sólo a ti, sino también a todos tus acompañantes y a todos tus bienes. Además, podrás verme siempre. VERSO 36. Allí podrás ver Mi poderío supremo, de modo que todas las ansiedades e ideas materialistas que has adquirido debido al contacto con los demonios y dānavas desaparecerán inmediatamente. CAPÍTULO 23. LOS SEMIDIOSES RECUPERAN LOS PLANETAS CELESTIALES. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando la Personalidad de Dios, el supremo, el antiguo, el eterno, hubo hablado así a Bali Mahārāja, que es reconocido universalmente como devoto puro del Señor y, por ello, como una gran alma, Bali Mahārāja, con los ojos llenos de lágrimas, las manos juntas y la voz quebrada por el éxtasis devocional, respondió con las siguientes palabras. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: ¡Qué maravillosos efectos tiene el simple intento de ofrecerte respetuosas reverencias! Aunque sólo traté de ofrecerte reverencias, obtuve el mismo resultado que los devotos puros. Ni siquiera los semidioses o los líderes de los planetas obtuvieron nunca la misericordia sin causa que me has concedido a mí, que soy un caído demonio. VERSO 3. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras decir estas palabras, Bali Mahārāja ofreció reverencias, primero a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, y después al Señor Brahmā y al Señor ®iva. Así pues, fue liberado de las nāga-pāśa [las cuerdas de VaruŠa] que le apresaban, y completamente satisfecho, entró en el planeta inferior llamado Sutala. VERSO 4. De esta forma, la Suprema Personalidad de Dios devolvió a Indra sus derechos sobre los planetas celestiales y satisfizo el deseo de Aditi, madre de los semidioses, dirigiendo así el gobierno del universo. VERSO 5. Prahlāda Mahārāja, cuando tuvo noticia de que Bali Mahārāja, su nieto y descendiente, había sido liberado de su cautiverio y había obtenido la bendición del Señor, dijo lo siguiente en un tono de gran devoción extática. VERSO 6. Prahlāda Mahārāja dijo: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú recibes la adoración del universo entero; hasta el Señor Brahmā y el Señor ®iva adoran Tus pies de loto. Sin embargo, a pesar de ser una personalidad tan importante, has tenido la bondad de prometernos Tu protección a nosotros, que somos demonios. Pienso que ni el Señor Brahmā, ni el Señor ®iva, ni Lakṣmī, la diosa de la fortuna, por no hablar de los demás semidioses y la gente común, han recibido nunca una muestra de semejante bondad. VERSO 7. ¡Oh, refugio supremo de todos!, grandes personalidades como Brahmā disfrutan de su perfección con simplemente saborear la miel del servicio de Tus pies de loto. Pero nosotros, que somos bandidos y degenerados, nacidos en una envidiosa familia de demonios, ¿cómo hemos recibido Tu misericordia? Si ha sido posible es sólo porque Tu misericordia es inmotivada. VERSO 8. ¡Oh, mi Señor!, Tus pasatiempos son la maravillosa obra de Tu inconcebible energía espiritual, con cuyo reflejo desvirtuado, la energía material, has creado todos los universos. Tú, como Superalma de todas las entidades vivientes, eres consciente de todo, y debido a ello también eres ecuánime con todos. No obstante, favoreces a Tus devotos. Pero no se trata de favoritismo, pues Te caracterizas por ser como un árbol de deseos, que da de todo conforme a las aspiraciones de la persona. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mi querido hijo Prahlāda, te deseo toda buena fortuna. Por el momento, te ruego que vayas al lugar llamado Sutala y que allí disfrutes de la felicidad en compañía de tu nieto y tus demás amigos y familiares. VERSO 10. La Suprema Personalidad de Dios aseguró a Prahlāda Mahārāja: Allí podrás verme en Mi forma habitual, con la caracola, el disco, la maza y el loto en las manos. Debido a la felicidad trascendental que sentirás por verme siempre en persona, ya no te enredarás más en actividades fruitivas. VERSOS 11 y 12. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, Prahlāda Mahārāja, el señor de todos los jefes de los demonios, acompañado por Bali Mahārāja, aceptó con las manos juntas sobre la cabeza la orden del Señor Supremo. Después de responder afirmativamente al Señor, caminar alrededor de Él y ofrecerle respetuosas reverencias, entró en el sistema planetario llamado Sutala. VERSO 13. Hari, la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, Se dirigió a continuación a ®ukrācārya, que estaba sentado cerca, en medio de la asamblea, con los sacerdotes [brahma, hotā, udgatā y adhvaryu]. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todos aquellos sacerdotes eran brahma-vād…s, seguidores de los principios védicos para la celebración de sacrificios. VERSO 14. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas, ®ukrācārya!, por favor, explica cuál ha sido el error o incorrección de tu discípulo Bali Mahārāja, que se ocupaba en la celebración de sacrificios. Esa falta quedará anulada cuando se la juzgue ante brāhmaṇas cualificados. VERSO 15. ®ukrācārya dijo: Mi Señor, Tú eres el disfrutador y quien dicta las leyes de todas las celebraciones de sacrificios. Tú eres además el yajña-puruṣa, la persona a quien se ofrecen todos los sacrificios. Cuando alguien Te ha satisfecho plenamente, ¿qué errores o incorrecciones se pueden encontrar en su celebración de sacrificios? VERSO 16. Al pronunciar los mantras y seguir los principios regulativos, se pueden cometer muchos errores. También puede haber incorrecciones con respecto al momento, el lugar, la persona y los útiles. Pero cuando se canta el santo nombre de Tu Señoría, toda falta desaparece. VERSO 17. Señor Viṣṇu, no obstante, debo actuar conforme Tú me has ordenado, pues la obediencia a Tus órdenes es sumamente auspiciosa y es el primer deber de todos. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: De ese modo, el muy poderoso ®ukrācārya acató con todo respeto la orden de la Suprema Personalidad de Dios, y, junto con los mejores brāhmaṇas, se dedicó a subsanar las deficiencias de los sacrificios celebrados por Bali Mahārāja. VERSO 19. ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de haber quitado a Bali Mahārāja todas sus tierras, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Vāmanadeva, que había actuado como mendigo, entregó a Su hermano Indra todas las tierras que su enemigo le había arrebatado. VERSOS 20 y 21. Brahmā [el señor del rey Dakṣa y de todos los demás prajāpatis], acompañado por todos los semidioses, las grandes personas santas, los habitantes de Pitṛloka, los manus, los munis y líderes como Dakṣa, Bhṛgu y A‰girā, así como Kārttikeya y el Señor ®iva, aceptó al Señor Vāmanadeva como protector de todos. Él actuó de esa forma para complacer a Kaśyapa Muni y su esposa Aditi, así como por el bien de todos los habitantes del universo, con sus diversos líderes. VERSOS 22 y 23. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Indra fue considerado rey del universo, pero los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā, querían que Upendra, el Señor Vāmanadeva, fuese el protector de los Vedas, los principios de la religión, la fama, la opulencia, lo auspicioso, los votos, la elevación al sistema planetario superior y la liberación. De ese modo honraron a Upendra, el Señor Vāmanadeva, como amo supremo de todo. Esa decisión hizo muy felices a todas las entidades vivientes. VERSO 24. A continuación, junto con todos los líderes de los planetas celestiales, Indra, el rey del cielo, subió a un avión celestial, y, con la aprobación del Señor Brahmā, sentó al frente al Señor Vāmanadeva y Le llevó al planeta celestial. VERSO 25. Indra, el rey del cielo, protegido por los brazos de Vāmanadeva, la Suprema Personalidad de Dios, recuperó así el gobierno de los tres mundos y fue establecido nuevamente en su posición de opulencia suprema, libre de temor y completamente satisfecho. VERSOS 26 y 27. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, el Señor Kārttikeya, el gran sabio Bhṛgu, con otras personas santas, los habitantes de Pitṛloka y todas las demás entidades vivientes allí presentes, entre quienes estaban los habitantes de Siddhaloka y entidades vivientes que viajan con aviones por el espacio exterior, glorificaron juntos las extraordinarias actividades del Señor Vāmanadeva. ¡Oh, rey!, cantando acerca del Señor y glorificándole, regresaron a sus respectivos planetas celestiales. También alabaron la posición de Aditi. VERSO 28. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, placer de tu dinastía!, así ha terminado mi relato de las maravillosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios Vāmanadeva. Ciertamente, aquellos que las escuchan se liberan de todos los resultados de las actividades pecaminosas. VERSO 29. A quien está sujeto a la muerte, medir las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, Trivikrama, el Señor Viṣṇu, le será tan imposible como contar los átomos de todo el planeta Tierra. Esto no puede hacerlo nadie que haya nacido o que esté destinado a nacer. Así lo ha cantado el gran sabio Vasiṣṭha. VERSO 30. Quien escucha acerca de las extraordinarias actividades de la Suprema Personalidad de Dios en Sus diversas encarnaciones, sin lugar a dudas se eleva al sistema planetario superior, o puede incluso ser llevado de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 31. Las actividades de Vāmanadeva, cuando se narran en el transcurso de una ceremonia ritual destinada a complacer a los semidioses, a los antepasados que se hallan en Pitṛloka, o bien a celebrar un acontecimiento social, como una boda, hacen de esa ceremonia una ocasión sumamente auspiciosa. CAPÍTULO 24. MATSYA, EL AVATšRA PEZ. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: La Suprema Personalidad de Dios, Hari, aunque permanece eternamente en Su posición trascendental, desciende al mundo material y Se manifiesta en diversas encarnaciones. Su primera encarnación fue la de un gran pez. ¡Oh, muy poderoso ®ukadeva Gosvāmī!, deseo que me relates los pasatiempos de esa encarnación en forma de pez. VERSOS 2 y 3. ¿Cuál fue la razón que llevó a la Suprema Personalidad de Dios a aceptar la abominable forma de un pez, del mismo modo que un ser vivo corriente tiene que recibir diversas formas bajo las leyes del karma? Ciertamente, la forma de pez es aborrecible y está llena de terribles sufrimientos. ¡Oh, mi señor!, ¿qué finalidad tenía esa encarnación? Ten la bondad de explicárnoslo, pues escuchar acerca de los pasatiempos del Señor es auspicioso para todos. VERSO 4. S™ta Gosvāmī dijo: Cuando Parīkṣit Mahārāja hizo esta pregunta a ®ukadeva Gosvāmī, aquella muy poderosa persona santa comenzó a narrar los pasatiempos de la encarnación del Señor en forma de pez. VERSO 5. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios Se encarna en diversas formas a fin de proteger a las vacas, a los brāhmaṇas, a los semidioses, a los devotos, las Escrituras védicas, los principios religiosos y los principios destinados a satisfacer el objetivo de la vida. VERSO 6. Como el aire que pasa por atmósferas de distintos tipos, la Suprema Personalidad de Dios, aunque unas veces aparece como ser humano y otras como un animal inferior, siempre es trascendental. Puesto que está por encima de las modalidades materiales de la naturaleza, no Se ve afectado por el hecho de hallarse en formas superiores o inferiores. VERSO 7. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al final del milenio anterior, cuando terminó el día de Brahmā, se produjo la aniquilación y los tres mundos fueron cubiertos por las aguas del océano, pues el Señor Brahmā se retira a dormir cuando llega la noche. VERSO 8. Al final del día de Brahmā, cuando éste sintió sueño y deseó acostarse, el gran demonio Hayagr…va robó el conocimiento de los Vedas, que estaban emanando de la boca de Brahmā. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, que goza de plenitud en toda clase de opulencias, Se dio cuenta de lo que el gran demonio Hayagr…va había hecho. Entonces adoptó la forma de un pez y salvó los Vedas matando al demonio. VERSO 10. Durante el Cākṣuṣa-manvantara hubo un gran rey llamado Satyavrata, que era un gran devoto de la Suprema Personalidad de Dios. Satyavrata realizó austeridades alimentándose sólo de agua. VERSO 11. Más tarde, en este milenio [el actual], el rey Satyavrata nació como hijo de Vivasvān, el rey del planeta solar, y fue conocido con el nombre de ®rāddhadeva. Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, le fue asignado el puesto de manu. VERSO 12. Un día, mientras el rey Satyavrata realizaba austeridades ofreciendo agua a orillas del río Kṛtamālā, en el agua que llenaba el cuenco de sus manos apareció un pececillo. VERSO 13. Satyavrata, el rey de Draviḍadeśa, tiró el pez en el río junto con el agua que contenían sus manos, ¡oh, rey Parīkṣit, descendiente de Bharata! VERSO 14. Con una voz suplicante, el pobre pececillo dijo al rey Satyavrata, que era muy misericordioso: Mi querido rey, protector de los pobres, ¿por qué Me arrojas a las aguas del río, donde hay otros seres acuáticos que pueden matarme? Tengo mucho miedo de ellos. VERSO 15. Porque así lo deseaba, sin saber que el pez era la Suprema Personalidad de Dios, el rey Satyavrata decidió, muy complacido, brindarle protección. VERSO 16. El misericordioso rey, conmovido por las lastimosas palabras del pez, Lo metió en un cántaro de agua y se Lo llevó a su propia morada. VERSO 17. Pero, al cabo de una noche, el pez había crecido tanto que el cántaro ya no Le dejaba libertad de movimientos. Entonces habló al rey con las siguientes palabras. VERSO 18. ¡Oh, mi querido rey!, no Me gusta vivir en este cántaro tan estrecho. Por favor, búscame un depósito de agua más grande, donde pueda moverme a Mis anchas. VERSO 19. El rey, entonces, sacó al pez del agua y Lo echó en un gran pozo. Pero al cabo de un momento, el pez medía tres codos de largo. VERSO 20. El pez dijo entonces: Mi querido rey, Yo no puedo vivir feliz en un depósito de agua tan pequeño. Por favor, dame un estanque más grande, pues Me he refugiado en Ti. VERSO 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey sacó al pez de aquel lugar y Lo llevó a un lago, pero entonces el pez adoptó una forma gigantesca, mayor que el propio lago. VERSO 22. El pez dijo entonces: ¡Oh, rey!, soy un pez grande, y esta agua no es en absoluto suficiente para Mí. Ahora, por favor, encuentra alguna forma de salvarme. Mejor sería que Me pusieras en el agua de un lago que no disminuya de tamaño. VERSO 23. Ante aquel ruego, el rey Satyavrata llevó el gigantesco pez al estanque más grande que conocía, pero, cuando también aquella enorme extensión de agua resultó insuficiente, el rey acabó por tirarlo al mar. VERSO 24. Pero, cuando el rey Satyavrata iba a tirarlo al mar, el pez le dijo: ¡Oh, héroe!, en estas aguas hay unos tiburones muy poderosos y peligrosos que se Me comerán. Así que no debes arrojarme en este lugar. VERSO 25. Tras escuchar aquellas dulces palabras de la Suprema Personalidad de Dios encarnado en forma de pez, el rey, confundido, Le preguntó: ¿Quién eres, señor? Nos tienes simplemente perplejos. VERSO 26. Mi Señor, en un día has aumentado Tu tamaño en cientos de kilómetros, cubriendo las aguas del río y del mar. Nunca antes había visto ni oído acerca de semejante animal acuático. VERSO 27. Mi Señor, Tú eres ciertamente la inagotable y Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, ®r… Hari. Para mostrar Tu misericordia a las entidades vivientes, ahora has adoptado la forma de un ser acuático. VERSO 28. ¡Oh, mi Señor, amo de la creación, el mantenimiento y la aniquilación!, ¡oh, Señor Viṣṇu, el mejor de los disfrutadores!, Tú eres el líder y el destino de los devotos sumisos como nosotros. Por ello, permite que Te ofrezca respetuosas reverencias. VERSO 29. Ciertamente, todos Tus pasatiempos y encarnaciones aparecen para el bien de todas las entidades vivientes. Por lo tanto, mi Señor, deseo saber con qué propósito has adoptado esta forma de pez. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor, que tienes ojos como pétalos de loto!, adorar a los semidioses, que se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida, es inútil en todo aspecto. Sin embargo, la adoración de Tus pies de loto nunca es inútil, pues Tú eres el amigo supremo de todos, la muy querida Superalma. Por esa razón, Te has manifestado en Tu forma de pez. VERSO 31. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de estas palabras del rey Satyavrata, la Suprema Personalidad de Dios, que al final del yuga había adoptado la forma de un pez para beneficiar a Su devoto y disfrutar de Sus pasatiempos en las aguas de la inundación, respondió de la siguiente manera. VERSO 32. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, rey, que puedes subyugar a tus enemigos!, dentro de siete días a partir de hoy, los tres mundos —Bh™ƒ, Bhuvaƒ y Svaƒ— se hundirán en las aguas de la inundación. VERSO 33. Cuando los tres mundos sean cubiertos por el agua, un barco enorme que Yo enviaré aparecerá ante Ti. VERSOS 34 y 35. A continuación, ¡oh, rey!, recogerás hierbas y semillas de todas las especies y las cargarás en ese gran barco. Después, acompañado por los siete ṛṣis y rodeado por entidades vivientes de toda clase, subirás a bordo de la nave y, libres de tristeza, tú y tus acompañantes viajaréis sin dificultad por el océano de la inundación; la única luz será la refulgencia de los grandes ṛṣis. VERSO 36. Entonces, cuando la nave sea sacudida por los poderosos vientos, átala a Mi cuerno con la gran serpiente Vāsuki, pues Yo estaré a tu lado. VERSO 37. Remolcando el barco, en el que iréis tú y todos los ṛṣis, Yo viajaré por las aguas de la devastación hasta el final de la noche y del sueño del Señor Brahmā. VERSO 38. Yo Te iré aconsejando con todo detalle y gozarás de Mi favor por entero; como resultado de tus preguntas, todo lo relacionado con Mis glorias, que reciben el nombre de paraˆ brahma, se te revelará en el corazón. De ese modo, lo sabrás todo acerca de Mí. VERSO 39. Inmediatamente después de instruir de esta forma al rey, la Suprema Personalidad de Dios desapareció. El rey Satyavrata quedó entonces a la espera del momento que el Señor había anunciado. VERSO 40. Después de formar un asiento de hierba kuśa con las puntas orientadas hacia el Este, aquel rey santo se sentó en él mirando hacia el Nordeste y comenzó a meditar en la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que había adoptado la forma de un pez. VERSO 41. Al poco tiempo, unas gigantescas nubes comenzaron un interminable diluvio de agua, que hacía aumentar cada vez más el nivel del mar. El océano pronto comenzó a desbordarse y a inundar el mundo entero. VERSO 42. Satyavrata estaba recordando la orden de la Suprema Personalidad de Dios, cuando vio un barco que se acercaba a él. Entonces recogió hierbas y plantas y, acompañado por los brāhmaṇas santos, subió a bordo de la nave. VERSO 43. Los brāhmaṇas santos, complacidos con el rey, le dijeron: ¡Oh, rey!, por favor, medita en la Suprema Personalidad de Dios, Keśava. Él nos salvará de este peligro que nos amenaza y dispondrá lo necesario para nuestro bienestar. VERSO 44. Entonces, mientras el rey meditaba constantemente en la Suprema Personalidad de Dios, un gran pez dorado apareció en el océano de la inundación. El pez tenía un cuerno y medía trece millones de kilómetros de largo. VERSO 45. Siguiendo las instrucciones que la Suprema Personalidad de Dios le había dado, el rey sujetó el barco al cuerno del pez, utilizando a la serpiente Vāsuki como cuerda. Entonces, satisfecho, ofreció oraciones al Señor. VERSO 46. El rey dijo: Aquellos que, desde tiempo inmemorial, han perdido el conocimiento de su propio ser, y que, debido a esa ignorancia, se enredan en una vida material condicionada y llena de miserias, por la gracia del Señor reciben la oportunidad de encontrarse con el devoto del Señor. Yo acepto a esa Suprema Personalidad de Dios como maestro espiritual supremo. VERSO 47. Con la esperanza de ser feliz en el mundo material, la necia alma condicionada realiza actividades fruitivas cuyo único resultado es el sufrimiento. Pero, cuando ofrece servicio a la Suprema Personalidad de Dios, se libera de esos falsos deseos de felicidad. Que mi maestro espiritual supremo corte el nudo de los deseos falsos en lo más profundo de mi corazón. VERSO 48. Quien desee liberarse del enredo material, debe dedicarse al servicio de la Suprema Personalidad de Dios y abandonar la contaminación de la ignorancia, que se presenta en forma de actividades piadosas e impías. Con ello recuperará su identidad espiritual, del mismo modo que un trozo de oro o de plata se desprende de todas sus impurezas al ser sometido a la acción del fuego. Que esa Suprema Personalidad de Dios inagotable sea nuestro maestro espiritual, pues Él es el maestro espiritual original de todos los demás maestros espirituales. VERSO 49. Ni todos los semidioses, ni los supuestos gurús, ni todas las demás personas, independiente o colectivamente, podrían ofrecer siquiera la diezmilésima parte de la misericordia que Tú ofreces. Por lo tanto, deseo refugiarme en Tus pies de loto. VERSO 50. Del mismo modo que un ciego, que no puede ver, toma por guía a otro ciego, la gente que no conoce el objetivo de la vida acepta a un necio sinvergüenza como guru. Nosotros, sin embargo, deseamos la autorrealización, y por ello Te aceptamos a Ti, la Suprema Personalidad de Dios, como maestro espiritual, pues Tú puedes ver en todas direcciones y eres omnisciente como el Sol. VERSO 51. El materialista que hace el papel de guru instruye a sus discípulos materialistas acerca del crecimiento económico y la complacencia de los sentidos, y, con esas instrucciones, los necios discípulos permanecen bajo la influencia de la ignorancia en la existencia material. Sin embargo, el conocimiento que viene de Tu Señoría es eterno, y la persona inteligente que recibe ese conocimiento se sitúa muy pronto en su posición constitucional original. VERSO 52. Mi Señor, Tú eres el amigo y bienqueriente supremo de todos, el más querido, el controlador, la Superalma, el instructor supremo y quien otorga el conocimiento más elevado y la satisfacción de todos los deseos. Pero, aunque estás dentro del corazón, los necios no pueden entenderte, pues se lo impiden los deseos de disfrute que hay en su corazón. VERSO 53. ¡Oh, Señor Supremo!, deseando la autorrealización, yo me entrego a Ti, que eres adorado por los semidioses como controlador supremo de todo. Con Tus instrucciones, que revelan el objetivo de la vida, ten la bondad de cortar el nudo de lo más profundo de mi corazón y permíteme conocer mi destino en la vida. VERSO 54. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que Satyavrata orase de esta forma a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor, que había adoptado la forma de un pez, le explicó la Verdad Absoluta mientras nadaba en las aguas de la devastación. VERSO 55. La Suprema Personalidad de Dios explicó así al rey Satyavrata la ciencia espiritual conocida con el nombre de sā‰khya-yoga, ciencia que permite distinguir entre materia y espíritu [en otras palabras, bhakti-yoga], además de las instrucciones de los Purāṇas [historias antiguas] y de las Saˆhitās. El Señor Se explicó a Sí mismo en todas esas Escrituras. VERSO 56. Desde la nave, el rey Satyavrata, acompañado por las grandes personas santas, escuchó las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios acerca de la autorrealización. Todas esas instrucciones provenían de las eternas Escrituras védicas [brahma]. De esta forma, el rey y los sabios quedaron sin ninguna duda acerca de la Verdad Absoluta. VERSO 57. Al final de la última inundación [durante el período de Svāyambhuva Manu], la Suprema Personalidad de Dios mató al demonio Hayagr…va y entregó todas las Escrituras védicas al Señor Brahmā cuando éste despertó de su sueño. VERSO 58. Por la gracia del Señor Viṣṇu, el rey Satyavrata se iluminó con todo el conocimiento védico; ahora, en este período, ha nacido como Vaivasvata Manu, el hijo del dios del Sol. VERSO 59. La historia del gran rey Satyavrata y la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, en forma de pez, es una gran narración trascendental. Todo el que la escucha se libera de las reacciones de la vida pecaminosa. VERSO 60. Aquel que narre esta historia de la encarnación Matsya y el rey Satyavrata verá satisfechos, sin duda alguna, todos sus deseos, y, con toda certeza, irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 61. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que Se hizo pasar por un pez gigantesco, que devolvió las Escrituras védicas al Señor Brahmā cuando éste despertó de su sueño, y que explicó la esencia de las Escrituras védicas al rey Satyavrata y a las grandes personas santas. FIN DEL OCTAVO CANTO.

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