SB 6 : Los Deberes Prescritos de la Humanidad.

CANTO 6. CAPÍTULO 1. LA HISTORIA DE LA VIDA DE AJĀMILA. CAPÍTULO 2. AJĀMILA LIBERADO POR LOS VIṢṆUDŪTAS. CAPÍTULO 3. YAMARĀJA INSTRUYE A SUS MENSAJEROS. CAPÍTULO 4. LAS ORACIONES HAḾSA-GUHYA DE PRAJĀPATI DAKṢA. CAPÍTULO 5. PRAJĀPATI DAKṢA MALDICE A NĀRADA MUNI. CAPÍTULO 6. DESCENDENCIA DE LAS HIJAS DE DAKṢA. CAPÍTULO 7. INDRA OFENDE A SU MAESTRO ESPIRITUAL, BṚHASPATI. CAPÍTULO 8. EL ESCUDO NĀRĀYAṆA-KAVACA. CAPÍTULO 9. LA APARICIÓN DEL DEMONIO VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 11. LAS CUALIDADES TRASCENDENTALES DE VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 12. LA GLORIOSA MUERTE DE VṚTRĀSURA. CAPÍTULO 13. EL REY INDRA ACOSADO POR LA REACCIÓN PECAMINOSA. CAPÍTULO 14. LA LAMENTACIÓN DEL REY CITRAKETU. CAPÍTULO 15. LOS SANTOS NĀRADA Y AŃGIRĀ INSTRUYEN AL REY CITRAKETU. CAPÍTULO 16. EL REY CITRAKETU ALCANZA EL REFUGIO DEL SEÑOR SUPREMO. CAPÍTULO 17. MADRE PĀRVATŸ MALDICE A CITRAKETU. CAPÍTULO 18. DITI HACE VOTO DE MATAR AL REY INDRA. CAPÍTULO 19. LA CEREMONIA RITUAL PUḾSAVANA. CAPÍTULO 1. LA HISTORIA DE LA VIDA DE AJšMILA. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor! ¡oh, ®ukadeva Gosvāmī!, ya me has explicado [en el Segundo Canto] la senda de la liberación [nivṛtti-mārga]. Quien sigue esa senda tiene asegurada la elevación progresiva hasta el sistema planetario más elevado, Brahmaloka, desde donde ascenderá al mundo espiritual junto con el Señor Brahmā. De ese modo pone fin a su ciclo de nacimientos y muertes en el mundo material. VERSO 2. ¡Oh, gran sabio ®ukadeva Gosvāmī!, la entidad viviente, mientras no se libera de la infección de las modalidades materiales de la naturaleza, tiene que recibir distintos tipos de cuerpos en los que disfrutar o sufrir, y manifiesta diversas inclinaciones conforme al cuerpo que recibe. Cuando actúa en función de esas tendencias, recorre la senda denominada pravṛtti-mārga, que le permite elevarse hasta los planetas celestiales, como ya has explicado [en el Tercer Canto]. VERSO 3. También has explicado [al final del Quinto Canto] las diversas formas de vida infernal, que son consecuencia de las actividades impías; has hablado también [en el Cuarto Canto] del primer manvantara, presidido por Svāyambhuva Manu, el hijo del Señor Brahmā. VERSOS 4 y 5. Mi querido señor, nos has hablado de las dinastías de los reyes Priyavrata y Uttānapāda, y has comentado sus características. La Suprema Personalidad de Dios creó el mundo material con sus muchos universos, sistemas planetarios, planetas y estrellas, y puso en ellos diversidad de regiones, mares, océanos, montañas, ríos, jardines y árboles, con sus respectivas características, repartidos entre el planeta Tierra, los astros del cielo y los sistemas planetarios inferiores. Nos has descrito con toda claridad esos planetas y a las entidades vivientes que los habitan. VERSO 6. ¡Oh, muy afortunado y opulento ®ukadeva Gosvāmī!, ahora, por favor, dime qué pueden hacer los seres humanos para no tener que pasar por los terribles sufrimientos de los mundos infernales. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, en esta vida realizamos actos impíos con la mente, las palabras y el cuerpo; si no expiamos debidamente esas actividades antes de morir, neutralizándolas conforme a las indicaciones de la Manu-saˆhitā y otros dharma-śāstras, es seguro que, después de morir, tendremos que pasar por los planetas infernales y padecer terribles sufrimientos, como ya antes te he explicado. VERSO 8. Por lo tanto, antes de que nos llegue la muerte, y mientras el cuerpo tenga la fuerza suficiente, debemos darnos prisa por emprender el proceso de expiación prescrito en el śāstra; de lo contrario, perderemos el tiempo, y las reacciones de nuestros pecados aumentarán. Del mismo modo que un médico experimentado sabe diagnosticar una enfermedad y recetar un tratamiento en función de la gravedad del mal, nosotros debemos someternos al proceso de expiación adecuado a la gravedad de nuestros pecados. VERSO 9. Mahārāja Parīkṣit dijo: Sabemos que las actividades pecaminosas son dañinas, pues en la vida real vemos que los delincuentes son castigados por el gobierno y reciben el rechazo de la gente; también las Escrituras y los sabios eruditos nos indican que, si cometemos actos pecaminosos, en la siguiente vida seremos arrojados a los tormentos del infierno. Sin embargo, a pesar de ese conocimiento, nos vemos forzados una y otra vez a incurrir en pecados, incluso después de realizar actos de expiación. ¿De qué sirve entonces esa expiación? VERSO 10. A veces, una persona muy atenta a no cometer actos pecaminosos, vuelve a caer víctima del pecado. Por esa razón, ese proceso de sucesivos pecados y expiaciones me parece inútil. Es como el baño del elefante, que se mete en el agua para limpiarse y darse un baño, pero tan pronto como regresa a la orilla se arroja tierra sobre el cuerpo y la cabeza. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī, el hijo de Vedavyāsa, contestó: Mi querido rey, los actos destinados a neutralizar las acciones impías también son fruitivos, de modo que no van a liberarnos de la tendencia a la actividad fruitiva. Las personas que se someten a las reglas y regulaciones de la expiación no son nada inteligentes. En verdad, se hallan bajo la influencia de la ignorancia. Para quien no esté libre de la modalidad de la ignorancia, los intentos de neutralizar una acción con otra acción son inútiles, pues eso no arrancará la raíz de sus deseos. Así, aunque superficialmente parezca piadosa, esa persona manifestará, sin lugar a dudas, la tendencia a las actividades impías. Por lo tanto, la verdadera expiación es la iluminación en el conocimiento perfecto, el Vedānta, que nos permite entender la Verdad Absoluta Suprema. VERSO 12. Mi querido rey, si un enfermo sigue la dieta pura y no contaminada prescrita por el médico, poco a poco llegará a curarse, y se verá libre de la infección de la enfermedad. Del mismo modo, si seguimos los principios regulativos del conocimiento, poco a poco avanzaremos hasta liberarnos de la contaminación material. VERSOS 13 y 14. Para concentrar la mente, es necesario llevar una vida de celibato sin caer nunca. Es necesario someterse a la austeridad de abandonar voluntariamente el disfrute de los sentidos. Entonces hay que controlar la mente y los sentidos, ser caritativo, veraz, limpio, no violento, seguir los principios regulativos, y cantar con regularidad el santo nombre del Señor. De este modo, la persona sobria y fiel que conoce los principios religiosos se purifica temporalmente de todos los pecados cometidos con el cuerpo, las palabras y la mente. Esos pecados son como las hojas secas de las enredaderas al pie de los bambúes, que pueden ser quemadas por el fuego pero no pierden sus raíces, y vuelven a brotar a la primera oportunidad. VERSO 15. Raro es hallar a una persona que haya emprendido el servicio devocional de Kṛṣṇa de modo completo y puro; sólo ella puede arrancar las malas hierbas de la acción pecaminosa sin posibilidad de que revivan. Para hacerlo, le basta con ocuparse en servicio devocional, del mismo modo que el Sol puede disipar inmediatamente la niebla con sus rayos. VERSO 16. Mi querido rey, una persona pecaminosa puede purificarse por completo si se ocupa en el servicio de un devoto genuino del Señor y aprende con él a dedicar su vida a los pies de loto de Kṛṣṇa. Nadie puede purificarse por el simple hecho de someterse a austeridades y penitencias, ni por seguir el proceso de brahmacaria o cualquier otro de los métodos de expiación que antes expliqué. VERSO 17. La senda de los devotos puros, que manifiestan buen comportamiento y están plenamente dotados con las mejores cualidades, es, en verdad, la más auspiciosa del mundo material. Está libre de temor, y es autorizada por los śāstras. VERSO 18. Mi querido rey, del mismo modo que una vasija de vino no se purifica ni después de lavarla en las aguas de muchos ríos, los no devotos no pueden purificarse mediante procesos de expiación, por muy bien que los realicen. VERSO 19. Las personas que se han entregado por completo a los pies de loto de Kṛṣṇa al menos una vez y sienten atracción por Su nombre, forma, cualidades y pasatiempos, aunque quizás no hayan llegado a una comprensión plena de Kṛṣṇa, están completamente libres de reacciones pecaminosas, pues, han adoptado el verdadero método de expiación. Esas almas entregadas no se encuentran, ni siquiera en sueños, con Yamarāja ni sus enviados, que llevan cuerdas para atar a los pecadores. VERSO 20. En relación con esto, los sabios eruditos y las personas santas cuentan un episodio histórico muy antiguo, que trata de una discusión entre los enviados del Señor Viṣṇu y los de Yamarāja. Por favor, escucha mi relato. VERSO 21. En la ciudad de Kānyakubja vivía un brāhmaŠa llamado Ajāmila, que se casó con una criada que era prostituta, y que, por relacionarse con aquella mujer de baja clase, perdió todas sus cualidades brahmínicas. VERSO 22. Aquel brāhmaŠa caído, Ajāmila, hacía sufrir a los demás; les arrestaba, les engañaba en el juego, o les asaltaba directamente. Ésa fue su forma de ganarse el sustento y mantener a su esposa e hijos. VERSO 23. Mi querido rey, en esas actividades pecaminosas y abominables destinadas a mantener a su numerosa familia, desperdició su tiempo hasta cumplir ochenta y ocho años. VERSO 24. El viejo Ajāmila tenía diez hijos, el menor de los cuales era el pequeño NārāyaŠa. NārāyaŠa, al ser el menor de todos, era, de modo natural, muy querido por sus padres. VERSO 25. El anciano Ajāmila estaba muy apegado a los balbuceos del niño y a sus torpes movimientos. Siempre estaba cuidándole, y disfrutaba de sus actividades. VERSO 26. Mientras masticaba y comía su alimento, Ajāmila llamaba al niño para que comiera con él, y cuando bebía, lo llamaba para que también él bebiese. Siempre dedicado a cuidar del niño y a pronunciar su nombre, NārāyaŠa, Ajāmila no se daba cuenta de que su tiempo se agotaba y la muerte se le echaba encima. VERSO 27. Cuando le llegó la hora de la muerte, el necio Ajāmila pensaba solamente en su hijo NārāyaŠa. VERSOS 28 y 29. Ajāmila vio entonces a tres individuos de aspecto extraño, de rostros feroces y retorcidos, con cuerpos deformes cubiertos de vellos erizados. Traían cuerdas en las manos y habían ido para llevárselo a la morada de Yamarāja. Ajāmila se sintió muy confuso al verles y, llevado del apego, llamó a voces a su hijo, que jugaba a muy poca distancia. Fue así como, por una u otra razón, cantó el santo nombre de NārāyaŠa con lágrimas en los ojos. VERSO 30. Mi querido rey, los sirvientes de Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, al escuchar el santo nombre de su Señor en labios del moribundo Ajāmila, que, presa de una enorme ansiedad, lo había cantado sin cometer ofensas, se presentaron inmediatamente en el lugar. VERSO 31. Los enviados de Yamarāja estaban arrancando el alma de lo más hondo del corazón de Ajāmila, el esposo de la prostituta, pero los mensajeros del Señor Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, se lo prohibieron con voces resonantes. VERSO 32. Ante esta prohibición, los mensajeros de Yamarāja, el hijo del dios del Sol, contestaron: Señores, ¿quiénes sois, que tenéis la osadía de desafiar la autoridad de Yamarāja? VERSO 33. Queridos señores, ¿a quién servís?, ¿de dónde habéis venido?, y ¿por qué nos prohibís tocar el cuerpo de Ajāmila? ¿Sois semidioses de los planetas celestiales?, ¿o acaso semidioses menores?; ¿sois los mejores de los devotos? VERSOS 34, 35 y 36. Los mensajeros de Yamarāja dijeron: Vuestros ojos son como los pétalos de la flor de loto. Vestidos con sedas amarillas, y adornados con collares de flores de loto y maravillosos yelmos y pendientes, tenéis un aspecto fresco y juvenil. Vuestros cuatro largos brazos están embellecidos con arcos y aljabas de flechas, y con espadas, mazas, caracolas, discos y flores de loto. Vuestra refulgencia ha disipado las tinieblas de este lugar con una luz extraordinaria. Y bien, señores, ¿por qué impedís nuestro trabajo? VERSO 37. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar las palabras de los mensajeros de Yamarāja, los sirvientes de Vāsudeva sonrieron y, con voces tan profundas como el estruendoso sonido de las nubes, dijeron las siguientes palabras. VERSO 38. Los benditos mensajeros del Señor Viṣṇu, los Viṣṇud™tas, dijeron: Si de verdad sois sirvientes de Yamarāja, tenéis que explicarnos el sentido de los principios religiosos y las características de la irreligión. VERSO 39. ¿Cuál es el proceso para imponer un castigo? ¿Quién merece realmente ser castigado?; ¿acaso todos los karm…s ocupados en actividades fruitivas, o sólo algunos de ellos? VERSO 40. Los yamad™tas contestaron: Lo que se prescribe en los Vedas constituye el dharma, los principios religiosos, y lo contrario es irreligión. Los Vedas son directamente la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, y nacen por sí solos. Así lo hemos escuchado de labios de Yamarāja. VERSO 41. La causa suprema de todas las causas, NārāyaŠa, Se encuentra en Su propia morada en el mundo espiritual; no obstante, Él controla toda la manifestación cósmica por medio de las tres modalidades de la naturaleza material (sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa). De este modo, cada entidad viviente recibe distintas cualidades, distinto nombre [como brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya y śūdra], distintos deberes correspondientes a la institución de varŠāśrama, y distinta forma. NārāyaŠa es, pues, la causa de toda la manifestación cósmica. VERSO 42. El Sol, el fuego, el cielo, el aire, los semidioses, la Luna, la tarde, el día, la noche, las direcciones, el agua, la tierra y la Superalma misma son testigos de las actividades de la entidad viviente. VERSO 43. Candidatos al castigo son aquellos que, según confirman todos estos testigos, se han desviado de sus deberes regulativos prescritos. Todo el que se ocupa en actividades fruitivas, se expone a recibir el castigo que corresponde a sus actos pecaminosos. VERSO 44. ¡Oh, habitantes de VaikuŠ˜ha!, vosotros sois intachables, pero los que habitan en el mundo material, tanto si son piadosos como si realizan actividades impías, son todos karm…s. Como están contaminados por las tres modalidades de la naturaleza y tienen que actuar conforme a ellas, pueden realizar actividades tanto de un tipo como de otro. Quien ha recibido un cuerpo material no puede estar inactivo, y para quien actúa bajo las modalidades de la naturaleza material, la acción pecaminosa es inevitable. Por lo tanto, todas las entidades vivientes del mundo material merecen ser castigadas. VERSO 45. En la siguiente vida, la persona tiene que disfrutar o sufrir las reacciones correspondientes a su karma, en proporción a las actividades religiosas o irreligiosas realizadas en esta vida. VERSO 46. ¡Oh, los mejores entre los semidioses!, en la vida podemos apreciar tres facetas distintas, que se deben a la contaminación de las tres modalidades de la naturaleza material. De ese modo, se dice que las entidades vivientes son pacíficas, inquietas o necias; felices, desdichadas o medianamente felices; religiosas, irreligiosas o semirreligiosas. Podemos deducir que esos tres tipos de naturaleza material actuarán de modo análogo en la siguiente vida. VERSO 47. La llegada de la primavera nos descubre la naturaleza de todas las primaveras pasadas y futuras; del mismo modo, esta vida de felicidad, de sufrimiento o de mezcla de felicidad y sufrimiento, da testimonio de las actividades religiosas o irreligiosas de las vidas pasadas y futuras. VERSO 48. El omnipotente Yamarāja es como el Señor Brahmā, pues, desde su propia morada o desde el corazón de todos, en forma de Paramātmā, observa mentalmente las actividades pasadas de la entidad viviente, y de ese modo comprende cómo actuará en vidas futuras. VERSO 49. Una persona que duerme, actúa conforme al cuerpo manifestado en sus sueños y se identifica con él; del mismo modo, sin poder conocer las vidas pasadas y futuras, nos identificamos con nuestro cuerpo actual, que hemos adquirido debido a las acciones religiosas o irreligiosas que hayamos llevado a cabo en el pasado. VERSO 50. Por encima de los cinco sentidos de percepción, los cinco sentidos para la acción y los cinco objetos de los sentidos, está la mente, que es el decimosexto elemento. Por encima de la mente está el elemento decimoséptimo, el alma, la propia entidad viviente, que, en colaboración con los otros dieciséis, disfruta sola del mundo material. El ser vivo disfruta de tres tipos de situaciones: la felicidad, la aflicción, y la mezcla de ambas. VERSO 51. El cuerpo sutil se compone de dieciséis partes: los cinco sentidos de adquisición de conocimiento, los cinco sentidos para la acción, los cinco objetos para el placer de los sentidos, y la mente. Ese cuerpo sutil es un efecto de las tres modalidades de la naturaleza material. Está compuesto de deseos muy fuertes, insuperables, y por ello es causa de que la entidad viviente transmigre de un cuerpo a otro, pasando por la vida humana, la vida animal y la vida de semidiós. La entidad viviente que recibe un cuerpo de semidiós, ciertamente se llena de júbilo; en el cuerpo humano, se lamenta sin cesar; y cuando recibe un cuerpo animal, siempre tiene miedo. Sin embargo, en cualquiera de las circunstancias su situación es miserable. Esa condición miserable se denomina saḿsṛti, o transmigración en la vida material. VERSO 52. La necia entidad viviente corporificada, incapaz de controlar la mente y los sentidos, se ve forzada a actuar en contra de sus propios deseos, conforme a la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Es como el gusano de seda, que teje un capullo con su propia saliva y queda atrapado en él sin posibilidad alguna de salir. La entidad viviente, tras quedar atrapada en la red de sus propias actividades fruitivas, no encuentra la manera de liberarse. De ese modo, vive siempre confundida, y muere una y otra vez. VERSO 53. Ni una sola de las entidades vivientes puede permanecer inactiva, ni siquiera por un instante. Tienen que actuar conforme a su tendencia natural y en función de las tres modalidades de la naturaleza material, pues esa tendencia natural las fuerza a actuar de determinada manera. VERSO 54. La causa invisible del cumplimiento de los deseos del ser vivo son sus actividades fruitivas, piadosas o impías. Esa causa invisible es la raíz de los diversos cuerpos de la entidad viviente, la cual, llevada por su intenso deseo, nace en una determinada familia y recibe un cuerpo que es semejante, o bien al de su madre, o bien al de su padre. Los cuerpos denso y sutil se crean conforme a su deseo. VERSO 55. Debido al contacto con la naturaleza material, la entidad viviente se encuentra en una posición difícil; sin embargo, en la forma humana de vida tiene la posibilidad de superarla, si aprende a relacionarse con la Suprema Personalidad de Dios o Su devoto. VERSOS 56 y 57. En sus comienzos, este brāhmaŠa, Ajāmila, estudió todas las Escrituras védicas. Era un modelo de buenas cualidades, buen carácter y buena conducta. Firmemente establecido en la práctica de todos los mandamientos védicos, era muy manso y amable; siempre tenía la mente y los sentidos bajo control. Además de ser muy puro, siempre decía la verdad y sabía cantar los mantras védicos. Ajāmila era muy respetuoso con su maestro espiritual, con el dios del fuego, con los invitados y con sus mayores. Estaba libre de prestigio falso. Era honrado, de conducta intachable, y benévolo con todas las entidades vivientes. Nunca hablaba de cosas inútiles y no envidiaba a nadie. VERSOS 58, 59 y 60. Cierto día, a pedido de su padre, este brāhmaŠa, Ajāmila, fue al bosque a recoger frutas, flores y dos tipos de hierbas, llamadas samit y kuśa. Cuando volvía a casa, pasó cerca de un śūdra, un hombre de cuarta categoría, que, lleno de lujuria, abrazaba y besaba desvergonzadamente a una prostituta. El śūdra sonreía, cantaba y disfrutaba como si no hubiera nada de malo en lo que hacía. Habían bebido, y a ella, con la embriaguez, le daban vueltas los ojos y se le habían soltado las ropas. Ése era su estado cuando Ajāmila les vio. VERSO 61. El śūdra estrechaba a la prostituta entre sus brazos, adornados con polvo de cúrcuma. Al ver a aquella mujer, en el corazón de Ajāmila despertaron los dormidos deseos de disfrute, y, bajo la influencia de la ilusión, quedó controlado por ellos. VERSO 62. Ajāmila, con paciencia, hizo todo lo que pudo por recordar las instrucciones de los śāstras, que aconsejan ni siquiera mirar a las mujeres. Con ayuda de ese conocimiento y de su intelecto, trató de dominar sus deseos lujuriosos, pero la fuerza de Cupido en su corazón le impidió controlar la mente. VERSO 63. Del mismo modo que el Sol y la Luna son eclipsados por un planeta inferior, el brāhmaŠa perdió todo su buen juicio. Aprovechando la situación, siempre pensaba en la prostituta; al poco tiempo, la había empleado como sirvienta en su casa y había abandonado todos los principios regulativos de los brāhmaṇas. VERSO 64. Fue así como Ajāmila comenzó a gastar todo el dinero que había heredado de su padre en obsequios materiales para tener contenta a la prostituta. Por satisfacerla, abandonó todas sus actividades brahmínicas. VERSO 65. El brāhmaŠa Ajāmila cayó víctima de la lujuriosa mirada de la prostituta, que le atravesó la inteligencia, y en su compañía cometió muchas actividades pecaminosas. Llegó hasta al extremo de dejar a su joven y bella esposa, que venía de una familia de brāhmaṇas muy respetable. VERSO 66. Este sinvergüenza nació en una familia brāhmaŠa, pero, por relacionarse con la prostituta, perdió la inteligencia. Sin reparar en medios, lícitos o ilícitos, se dedicó a conseguir dinero para mantener a los hijos de aquella mujer. VERSO 67. Este brāhmaŠa consumió su larga vida de un modo irresponsable, pasando por alto todas las reglas y regulaciones de las Sagradas Escrituras, dándose al derroche y comiendo alimentos cocinados por una prostituta. Así pues, está lleno de pecados. Es impuro y está apegado a actividades prohibidas. VERSO 68. Este hombre, Ajāmila, no se ha sometido al proceso de expiación. Por lo tanto, en vista de su vida pecaminosa, debemos llevarle ante Yamarāja para que reciba su castigo. Allí, en función de sus pecados, será castigado, y de ese modo se purificará. CAPÍTULO 2. AJšMILA LIBERADO POR LOS VIṢṆUDŪTAS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los sirvientes del Señor Viṣṇu son siempre muy expertos en la lógica y la argumentación. Tras escuchar las afirmaciones de los yamad™tas, contestaron lo siguiente. VERSO 2. Los Viṣṇud™tas dijeron: ¡Ay!, ¡qué penoso resulta que se introduzca la irreligión en una asamblea en que se debería mantener la religión! En efecto, los encargados de mantener los principios religiosos están castigando injustamente a una persona que no lo merece, pues está libre de pecado. VERSO 3. Un buen rey o funcionario del gobierno debe actuar como padre, sostén y protector de sus súbditos sólo por el amor y el afecto que siente por ellos. Debe darles buenos consejos e instrucciones conforme a las Escrituras prescritas, y debe ser ecuánime con todos. Así actúa Yamarāja, el señor supremo de la justicia, y así actúan también quienes siguen sus pasos. Sin embargo, si esas personas se contaminan y manifiestan prejuicios, y castigan a una persona inocente y libre de culpa, ¿a quién acudirán los ciudadanos en busca de refugio, sustento y seguridad? VERSO 4. La gente sigue el ejemplo de los líderes de la sociedad, e imita su comportamiento. Para ellos es verdad todo lo que esos líderes aceptan. VERSOS 5 y 6. En general, la gente no posee un conocimiento muy avanzado que le permita distinguir entre religión e irreligión. El ciudadano inocente y falto de iluminación es como un animal ignorante que duerme apaciblemente con la cabeza sobre el regazo de su amo, fiel y confiado de su protección. Si un líder es verdaderamente bondadoso y ha sabido merecer la fe de una entidad viviente, ¿cómo podría castigar o matar al ignorante que se le ha entregado por entero, de buena fe y por amistad? VERSO 7. Ajāmila ya ha expiado todas sus actividades pecaminosas. De hecho, no sólo ha expiado los pecados de esta vida, sino de millones de vidas, pues ha cantado el santo nombre de NārāyaŠa cuando se encontraba desesperado. Su canto, si bien no fue puro, estaba libre de ofensas. Por lo tanto, Ajāmila ahora es puro y merece la liberación. VERSO 8. Los Viṣṇud™tas continuaron: Ya antes, cuando comía y en otras ocasiones, Ajāmila solía llamar a su hijo diciendo: «Mi querido NārāyaŠa, por favor, ven aquí». Aunque estaba llamando a su hijo, pronunciaba las cuatro sílabas nā-rā-ya-Ša. Por el simple hecho de cantar el santo nombre de NārāyaŠa de ese modo, expió sobradamente las reacciones pecaminosas de millones de vidas. VERSOS 9 y 10. El canto del santo nombre del Señor Viṣṇu es el mejor proceso de expiación para el ladrón de oro y otros objetos preciados, para el borracho, para el que traiciona a un amigo o familiar, para el que mata a un brāhmaŠa y para el que se entrega a la vida sexual con la esposa de su guru o de otro superior. También es el mejor método de expiación para el asesino de mujeres, del rey o de su propio padre, para quien mata vacas y para todos los demás hombres pecaminosos. Por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor Viṣṇu, esas personas pecaminosas pueden atraer la atención del Señor Supremo, quien, entonces, piensa: «Este hombre ha cantado Mi santo nombre, así que Mi deber es protegerle». VERSO 11. Un pecador que siga las ceremonias rituales védicas o se someta al proceso de expiación no se purificará tanto como quien cante por una sola vez el santo nombre del Señor Hari. A diferencia del canto de los nombres del Señor, que nos hace recordar la fama, las cualidades, los atributos, los pasatiempos y los enseres del Señor, la expiación ritual puede liberarnos de las reacciones pecaminosas, pero no despierta el servicio devocional. VERSO 12. Las ceremonias rituales de expiación que se recomiendan en las Escrituras religiosas no son suficientes para limpiar completamente el corazón, pues, tras la expiación, la mente corre de nuevo hacia las actividades materiales. En consecuencia, a quien desee liberarse de las reacciones fruitivas de las actividades materiales, se le recomienda el canto del mantra Hare Kṛṣṇa, o la glorificación del nombre, la fama y los pasatiempos del Señor. Ese canto es el método de expiación más perfecto, pues elimina por completo la suciedad del corazón. VERSO 13. En el momento de la muerte, Ajāmila cantó desesperadamente y en voz muy alta el santo nombre del Señor, NārāyaŠa. Ese canto fue suficiente para liberarle de las reacciones de toda su vida de pecado. Por lo tanto, ¡oh, sirvientes de Yamarāja!, no tratéis de llevarle ante vuestro amo para castigarle con los tormentos del infierno. VERSO 14. Aquel que canta el santo nombre del Señor se libera de inmediato de las reacciones de infinitos pecados, incluso si lo canta de modo indirecto [para referirse a cualquier otra cosa], en broma, como entretenimiento musical o incluso de modo descuidado. Esto lo aceptan todos los sabios eruditos en las Escrituras. VERSO 15. Si una persona, justo después de cantar el santo nombre de Hari muere por un desdichado accidente, como caer de lo alto de una casa, resbalar y partirse los huesos yendo por la calle, ser picado por una serpiente, sufrir un acceso de dolor o de fiebre, o ser herido con un arma, de inmediato queda absuelta de la vida infernal, aunque haya sido un pecador. VERSO 16. Autoridades eruditas de gran sabiduría han verificado cuidadosamente que para expiar los pecados más graves hay que someterse a un proceso de expiación muy riguroso, mientras que para expiar pecados menos graves hay que someterse a una expiación menos severa. Sin embargo, el canto del mantra Hare Kṛṣṇa destruye todos los efectos de las actividades pecaminosas, tanto graves como menos graves. VERSO 17. Es posible que, por medio de la austeridad, la caridad, los votos y otros métodos semejantes podamos neutralizar las reacciones de la vida pecaminosa, pero esas actividades piadosas no pueden arrancar los deseos pecaminosos del corazón. Sin embargo, quien sirve a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, se libera de inmediato de todas esas contaminaciones. VERSO 18. Del mismo modo que el fuego reduce a cenizas la hierba seca, el santo nombre del Señor, tanto si se canta consciente como inconscientemente, reduce a cenizas, indefectiblemente, todas las reacciones de las actividades pecaminosas. VERSO 19. Si una persona que no sabe la eficacia de una medicina, la toma o es forzada a tomarla, la medicina produce efecto, aunque la persona no conozca su poder, porque su fuerza no depende del entendimiento del enfermo. De modo similar, si alguien no conoce lo valioso de cantar el santo nombre del Señor, y canta, sabiendo o sin saber, el canto producirá su efecto. VERSO 20 ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, tras estos juicios perfectos acerca de los principios del servicio devocional, basados en razones y argumentos, los mensajeros del Señor Viṣṇu liberaron al brāhmaŠa Ajāmila de las cuerdas de los yamad™tas y le salvaron de la muerte inmediata. VERSO 21. Mi querido Mahārāja Parīkṣit, ¡oh, subyugador de todo enemigo!, tras escuchar la respuesta de los mensajeros del Señor Viṣṇu, los sirvientes de Yamarāja fueron a ver a su señor y le explicaron todo lo ocurrido. VERSO 22. Una vez liberado de los lazos de los sirvientes de Yamarāja, y libre ya de temor, el brāhmaŠa Ajāmila recobró el buen sentido y ofreció inmediatamente reverencias a los Viṣṇud™tas inclinando su cabeza ante sus pies de loto. Estaba sumamente complacido con su presencia, pues había visto cómo le salvaban la vida de manos de los sirvientes de Yamarāja. VERSO 23. ¡Oh, intachable Mahārāja Parīkṣit!, cuando vieron que Ajāmila trataba de decirles algo, los mensajeros de la Suprema Personalidad de Dios, los Viṣṇud™tas, desaparecieron inmediatamente de su presencia. VERSOS 24 y 25.. Tras escuchar el diálogo entre los yamad™tas y los Viṣṇud™tas, Ajāmila pudo entender los principios religiosos que actúan bajo las tres modalidades de la naturaleza material, y que se mencionan en los tres Vedas. También comprendió los principios religiosos trascendentales, que están por encima de las modalidades de la naturaleza material y que se centran en la relación entre el ser vivo y la Suprema Personalidad de Dios. Además de esto, Ajāmila escuchó la glorificación del nombre, la fama, las cualidades y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo se convirtió en un devoto perfectamente puro. Cuando recordó sus pasadas actividades pecaminosas, lamentó mucho haberlas realizado. VERSO 26. Ajāmila dijo: ¡Ay de mí! ¡Cómo me degradé por ser sirviente de mis sentidos! Caí de mi posición de brāhmaŠa debidamente cualificado y engendré hijos en el vientre de una prostituta. VERSO 27. ¡Ay de mí!, ¡condenado sea!, he sido tan pecaminoso que he deshonrado la tradición de mi familia. Abandoné a mi casta, bella y joven esposa para darme a la vida sexual con una prostituta degradada y habituada al vino. ¡Ay de mí!, ¡condenado sea! VERSO 28. Mis padres eran ancianos y no tenían ningún otro hijo ni amigo que velara por ellos. Como yo no lo hice, pasaron grandes dificultades. ¡Ay de mí!, fui un desagradecido y les abandoné en aquella condición, como un hombre abominable y de baja clase. VERSO 29. Ahora veo claro que, como consecuencia de esas actividades, una persona pecaminosa como yo debería haber sido arrojada a los infiernos destinados a quienes han roto los principios religiosos, donde tendría que haber sufrido terriblemente. VERSO 30. Lo que vi, ¿fue un sueño o fue la realidad? Veía hombres de temible aspecto que, con cuerdas en las manos, venían a apresarme y tiraban de mí para llevarme con ellos. ¿Dónde están?, ¿se han ido? VERSO 31. ¿Y dónde están aquellas cuatro personas liberadas, los hermosos seres que me liberaron de mis captores y me salvaron de ser arrastrado a las profundidades de la región infernal? VERSO 32. Por haberme hundido en un océano de actividades pecaminosas, soy, en verdad, sumamente abominable y desgraciado; sin embargo, por mis actividades espirituales pasadas, he podido ver a esas cuatro personalidades excelsas que vinieron a rescatarme. Ahora, gracias a su visita, me siento enormemente feliz. VERSO 33. De no haber sido por mi pasado servicio devocional, ¿cómo habría podido yo, un ser impuro que mantenía a una prostituta, haber recibido la oportunidad de cantar el santo nombre de VaikuŠ˜hapati cuando estaba a punto de morir? Ciertamente, hubiera sido imposible. VERSO 34. Ajāmila continuó: Soy un engañador desvergonzado que ha destruido su cultura brahmínica. En verdad, soy la personificación del pecado. ¿Cuál es mi posición en comparación con el canto del santo nombre del Señor NārāyaŠa, que es completamente auspicioso? VERSO 35. Soy un gran pecador, pero, puesto que he recibido esta oportunidad, debo controlar por completo mi mente, mi vida y mis sentidos, y ocuparme siempre en servicio devocional, de modo que no caiga de nuevo en la profunda y oscura ignorancia de la vida materialista. VERSOS 36 y 37. Debido a la identificación con el cuerpo, nos sometemos a los deseos de complacer los sentidos; de ese modo nos ocupamos en todo tipo de actividades piadosas e impías. En eso consiste el cautiverio material. Ahora voy a desenredarme del cautiverio material, que ha tenido su causa en la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios actuando en la forma de una mujer. Por ser un alma muy degradada, caí víctima de la energía ilusoria y fui como un perro danzarín en manos de esa mujer. Voy a abandonar todos los deseos de disfrute y a liberarme de esta ilusión. Voy a ser un amigo misericordioso y bienqueriente de todas las entidades vivientes, y permaneceré siempre absorto en el estado de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 38. Por el simple hecho de haber cantado el santo nombre del Señor en compañía de devotos, mi corazón se está purificando. Por esa razón, no volveré a caer víctima del engañoso encanto de la complacencia material de los sentidos. A partir de ahora, ya no me identificaré con el cuerpo, pues me he establecido firmemente en el plano de la Verdad Absoluta. Abandonaré los falsos conceptos de «yo» y «mío» y fijaré mi mente en los pies de loto de Kṛṣṇa. VERSO 39. Por haberse relacionado con devotos [los Viṣṇud™tas] durante un instante, Ajāmila se desapegó con determinación del concepto material de la vida. Libre así de toda atracción material, partió de inmediato hacia Hardwar. VERSO 40. En Hardwar, Ajāmila se refugió en un templo de Viṣṇu, donde practicó el proceso de bhakti-yoga. Allí controló los sentidos y aplicó su mente por entero al servicio del Señor. VERSO 41. Ajāmila se consagró por entero al servicio devocional. De ese modo desapegó su mente del proceso de la complacencia sensorial y se absorbió por completo en pensar en la forma del Señor. VERSO 42. Cuando su inteligencia y su mente estuvieron fijas en la forma del Señor, el brāhmaŠa Ajāmila vio de nuevo ante él a cuatro personas celestiales. Al comprender que se trataba de los mismos que había visto en el pasado, les ofreció reverencias postrándose ante ellos. VERSO 43. Al ver a los Viṣṇud™tas, Ajāmila abandonó su cuerpo material en Hardwar, a orillas del Ganges. Entonces recuperó su cuerpo espiritual original, el cuerpo adecuado para un sirviente directo del Señor. VERSO 44. En compañía de los mensajeros del Señor Viṣṇu, Ajāmila se subió a un avión de oro. Surcando las rutas del espacio, fue directamente a la morada del Señor Viṣṇu, el esposo de la diosa de la fortuna. VERSO 45. Ajāmila era un brāhmaŠa, pero, debido a las malas compañías, abandonó por completo la cultura brahmínica y los principios religiosos. Había caído muy bajo, hasta el punto de robar, beber y realizar otros actos abominables. Incluso mantenía a una prostituta. Por todo ello, su destino era ser llevado al infierno por los mensajeros de Yamarāja; sin embargo, un simple reflejo del canto del santo nombre de NārāyaŠa bastó para que fuese inmediatamente rescatado. VERSO 46. Por lo tanto, aquel que desee liberarse del cautiverio material debe adoptar el proceso de cantar y glorificar el nombre, la fama, la forma y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios, a cuyos pies reposan todos los lugares sagrados. Otros métodos, como la expiación piadosa, el conocimiento especulativo y la meditación del yoga místico, no pueden dar el beneficio adecuado, pues la persona vuelve a las actividades fruitivas incluso después de someterse a esos procesos, incapaz de controlar la mente, que está contaminada por las cualidades más bajas de la naturaleza, la pasión y la ignorancia. VERSOS 47 y 48. Esta narración histórica es muy confidencial, y tiene el poder de destruir todas las reacciones pecaminosas; por ello, aquel que la escuche o la explique con gran fe y devoción nunca más será condenado a vivir en los infiernos, a pesar de haber recibido un cuerpo material y aunque pueda haber sido un gran pecador. En verdad, los yamad™tas, que cumplen las órdenes de Yamarāja, no se acercarán a él ni siquiera para verle. Tras abandonar el cuerpo, esa persona irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios, donde será recibida y adorada con gran respeto. VERSO 49. En la agonía de la muerte, Ajāmila cantó el santo nombre del Señor; su canto iba en realidad dirigido a su hijo, pero, aun así, Ajāmila fue de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Por lo tanto, si una persona escucha y canta el santo nombre del Señor con fe y sin ofensas, ¿qué duda cabe de que irá de regreso a Dios? CAPÍTULO 3. YAMARšJA INSTRUYE A SUS MENSAJEROS. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor!, ¡oh, ®ukadeva Gosvāmī!, aunque Yamarāja tiene a su cargo las actividades religiosas e irreligiosas de las entidades vivientes, su orden no había sido respetada. ¿Cómo respondió a sus sirvientes, los yamad™tas, cuando le informaron de que los Viṣṇudutas les habían derrotado, impidiéndoles detener a Ajāmila? VERSO 2. ¡Oh, gran sabio!, en ningún lugar se había escuchado antes que una orden de Yamarāja hubiera dejado de cumplirse. Por eso, creo que si tú no disipas las dudas de la gente en relación con esto, nadie podrá hacerlo. Estoy firmemente convencido de ello; así pues, ten la bondad de explicar las razones de lo sucedido. VERSO 3. ®r… ®ukadeva Gosvāmī contestó: Mi querido rey, los enviados de Yamarāja, tras fracasar y ser derrotados por los enviados del Señor Viṣṇu, fueron a ver a su amo, el controlador de Saˆyaman…-pur… y señor de las personas pecaminosas, para hablarle del incidente. VERSO 4. Los yamad™tas dijeron: Querido señor nuestro, ¿cuántos controladores o gobernantes hay en el mundo material?; Cuando se realizan actividades bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material [sattva-guŠa, rajo- guŠa y tamo-guŠa] ¿a cuántas causas responde la manifestación de sus resultados? VERSO 5. Si en el universo hay muchos jueces y gobernantes que no se ponen de acuerdo con respecto al castigo y el premio, sus respectivas actividades serán contradictorias, y se anularán entre sí, de modo que nadie será castigado ni recompensado. Por el contrario, si sus actos contradictorios no llegan a anularse unos a otros, todo el mundo tendrá que ser castigado y recompensado a la vez. VERSO 6. Los yamad™tas continuaron: Puesto que hay muchas categorías de karm…s, o trabajadores, también habrá jueces o gobernantes que impartan justicia entre ellos a distintos niveles. Sin embargo, así como un emperador domina desde su capital a los gobernantes de distintas regiones, tiene que haber un controlador supremo que sirva de guía a todos los jueces. VERSO 7. El juez supremo tiene que ser uno, y no muchos. Nosotros creíamos que tú eras ese juez supremo, y que tu jurisdicción alcanzaba incluso a los semidioses. Teníamos la impresión de que eras el señor de todas las entidades vivientes, la autoridad suprema que discierne entre las actividades piadosas e impías de todos los seres humanos. VERSO 8. Pero ahora vemos que el castigo que dicta tu autoridad ya no tiene efecto, pues tu orden ha sido transgredida por cuatro personas maravillosas y perfectas. VERSO 9. Siguiendo tu orden, nos llevábamos al gran pecador Ajāmila a los planetas infernales; entonces, aquellos hermosos habitantes de Siddhaloka cortaron enérgicamente los nudos de las cuerdas con las que le estábamos apresando. VERSO 10. Aquel pecador, Ajāmila, pronunció el nombre de NārāyaŠa, y tan pronto como lo hizo, llegaron esos cuatro hermosos hombres y le tranquilizaron diciendo: «No temas, no temas». Deseamos que Tu Señoría nos hable de ellos. Si nos consideras capaces de entenderlo, por favor, explícanos quiénes son. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras escuchar esas preguntas, el Señor Yamarāja, el controlador supremo de las entidades vivientes, se sintió muy complacido con sus mensajeros, pues les había escuchado pronunciar el santo nombre de NārāyaŠa. Yamarāja recordó los pies de loto del Señor y se dispuso a contestar. VERSO 12. Yamarāja dijo: Mis queridos sirvientes, me habéis considerado el Supremo, pero lo cierto es que no lo soy. Por encima de mí, y por encima de todos los demás semidioses, Indra y Candra incluidos, se encuentra el amo supremo, el controlador supremo. Las manifestaciones parciales de Su personalidad son Brahmā, Viṣṇu y ®iva, que se encargan de la creación, el mantenimiento y la aniquilación del universo. Él es como los dos hilos que forman un tejido a lo largo y a lo ancho. El mundo entero está bajo Su control, como un buey llevado de una cuerda en la nariz. VERSO 13. Del mismo modo que el carretero domina a sus bueyes pasándoles una cuerda por los orificios nasales, la Suprema Personalidad de Dios ata a todos los hombres con las cuerdas de Sus palabras, que se encuentran en los Vedas y establecen los nombres y actividades de las distintas órdenes de la sociedad humana [brāhmaŠa, kṣatriya, vaiśya y śūdra]. Por temor, los miembros de esas órdenes adoran al Señor Supremo ofreciéndole presentes conforme a sus respectivas actividades. VERSOS 14 y 15. Yo, Yamarāja, Indra, el rey del cielo, Nirṛti, VaruŠa, Candra, el dios de la Luna, Agni, el Señor ®iva, Pavana, el Señor Brahmā, S™rya, el dios del Sol, Viśvāsu, los ocho Vasus, los sādhyas, los maruts, los rudras y los siddhas, junto con Mar…ci y los otros grandes ṛṣis encargados de administrar los asuntos en distintas secciones del universo, así como los mejores de los semidioses, encabezados por Bṛhaspati, y los grandes sabios, encabezados por Bhṛgu, estamos todos, sin duda, libres de la influencia de las dos modalidades más bajas de la naturaleza material, la pasión y la ignorancia. No obstante, a pesar de hallarnos bajo la influencia de la modalidad de la bondad, no podemos entender las actividades de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Qué puede decirse entonces de otros, que, bajo la influencia de la ilusión, simplemente especulan tratando de conocer a Dios? VERSO 16. Del mismo modo que los miembros del cuerpo no pueden ver los ojos, las entidades vivientes no pueden ver al Señor Supremo, que está en el corazón de todos en forma de Superalma. Ellas no pueden determinar la verdadera situación del Señor Supremo, ni con los sentidos, ni con la mente, ni con el aire vital, ni con los pensamientos de su corazón, ni con la vibración de palabras. VERSO 17. La Suprema Personalidad de Dios es autosuficiente y goza de plena independencia. Él es el amo de todos y de todo, incluso de la energía ilusoria. Él tiene Su forma, Sus cualidades y Sus rasgos, y, del mismo modo, los vaiṣṇavas, Sus sirvientes, son muy hermosos y están dotados de rasgos corporales, cualidades trascendentales y una naturaleza trascendental prácticamente iguales a las Suyas. Ellos siempre vagan por el mundo con plena independencia. VERSO 18. Los mensajeros del Señor Viṣṇu, a quienes adoran incluso los semidioses, poseen unos rasgos corporales maravillosos, iguales a los del Señor Viṣṇu, y son vistos muy rara vez. Los Viṣṇud™tas protegen a los devotos del Señor de manos de los enemigos, de las personas envidiosas e incluso de mi sentencia, así como de las perturbaciones naturales. VERSO 19. La Suprema Personalidad de Dios es quien dicta los verdaderos principios religiosos. Ni siquiera los grandes ṛṣis que ocupan los planetas más elevados pueden definir esos principios, a pesar de hallarse plenamente situados en el plano de la modalidad de la bondad; tampoco pueden hacerlo los semidioses ni los líderes de Siddhaloka, y mucho menos los asuras, los seres humanos comunes, y los vidyādharas y cāraŠas. VERSOS 20 y 21. El Señor Brahmā, Bhagavān Nārada, el Señor ®iva, los cuatro Kumāras, el Señor Kapila [el hijo de Devah™ti], Svāyambhuva Manu, Prahlāda Mahārāja, Janaka Mahārāja, el abuelo Bhīṣma, Bali Mahārāja, ®ukadeva Gosvāmī, y yo mismo, conocemos el verdadero principio de la religión. Mis queridos sirvientes, ese principio religioso trascendental, que recibe el nombre de bhāgavata-dharma, es decir, la entrega al Señor Supremo y el amor por Él, está libre de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Es muy confidencial y difícil de comprender para los seres humanos comunes, pero aquel que, por casualidad, tiene la buena fortuna de llegar a entenderlo, de inmediato se libera y va de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 22. El servicio devocional, que comienza con el canto del santo nombre del Señor, es el principio religioso supremo para la entidad viviente que se encuentra en la sociedad humana. VERSO 23. Mis queridos sirvientes, que sois como mis propios hijos, ved qué glorioso es el canto del santo nombre del Señor. El gran pecador Ajāmila lo cantó sin otra intención que llamar a su hijo, sin saber siquiera que estaba cantando el santo nombre del Señor. Sin embargo, al cantar el santo nombre del Señor, recordó a NārāyaŠa, y de ese modo fue liberado inmediatamente de las cuerdas de la muerte. VERSO 24. Por lo tanto, se debe entender que quien canta el santo nombre del Señor y glorifica Sus cualidades y actividades, se libera fácilmente de todas las reacciones pecaminosas. Éste es el único proceso recomendado para liberarse de las reacciones pecaminosas. Aunque alguien cante el santo nombre del Señor sin pronunciarlo correctamente, si no comete ofensas al hacerlo, se liberará del cautiverio material. Ajāmila, por ejemplo, era sumamente pecaminoso, pero, por el simple hecho de haber cantado el santo nombre mientras moría, y aunque lo hizo sin otra intención que llamar a su hijo, obtuvo la liberación completa, debido a que recordó el nombre de NārāyaŠa. VERSO 25. Confundidos por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, Yajñavalkya, Jaimini y otros recopiladores de las escrituras religiosas, son incapaces de conocer el sistema religioso de los doce mahājanas, que es secreto y confidencial, ni saben comprender el valor trascendental de la práctica del servicio devocional o del canto del mantra Hare Kṛṣṇa. Su mente se siente atraída a las ceremonias rituales que se mencionan en los Vedas, y en especial, en el Yajur Veda, Sāma Veda y ¬g Veda; debido a ello, tienen la inteligencia anquilosada, de modo que se dedican a reunir los elementos necesarios para unas ceremonias y ritos que sólo proporcionan beneficios temporales, como, por ejemplo, la elevación a Svargaloka para disfrutar de felicidad material. No sienten atracción por el movimiento de sa‰k…rtana, sino que su interés está en dharma, artha, kāma y mokṣa. VERSO 26. Por esa razón, las personas inteligentes, al considerar todos estos puntos, deciden resolver todos los problemas ocupándose en el servicio devocional que consiste en cantar el santo nombre del Señor, que está situado en el corazón de todos y es una mina de todas las cualidades auspiciosas. No está dentro de mis atribuciones el castigar a esas personas. Por lo general, nunca incurren en actividades pecaminosas, pero incluso si alguna vez, por error, confusión o ilusión, cometen ese tipo de actos, están protegidos de las reacciones del pecado, debido a que siempre cantan el mantra Hare Kṛṣṇa. VERSO 27. Mis queridos sirvientes, por favor, no os acerquéis a esos devotos, pues se han entregado por entero a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. Son ecuánimes con todos, y los semidioses y habitantes de Siddhaloka cantan sus actividades. Por favor, ni siquiera os acerquéis a ellos. Están siempre protegidos por la maza de la Suprema Personalidad de Dios, de manera que ni el Señor Brahmā, ni yo, ni el factor tiempo estamos autorizados para castigarles. VERSO 28. Los paramahaˆsas son personas excelsas que no ven ningún atractivo en el disfrute material y que beben la miel de los pies de loto del Señor. Mis queridos sirvientes, traedme, para que las castigue, solamente a las personas que sientan aversión por el sabor de esa miel, que no se relacionen con paramahaˆsas y que estén apegadas a la vida familiar y al disfrute mundano, que constituyen la senda del infierno. VERSO 29. Mis queridos sirvientes, por favor, traedme solamente a aquellas personas pecaminosas que no emplean la lengua en cantar el santo nombre y las cualidades de Kṛṣṇa, cuyos corazones no recuerdan ni una sola vez los pies de loto de Kṛṣṇa, y cuyas cabezas no se postran ni siquiera una vez ante el Señor Kṛṣṇa. Enviadme a aquellos que no cumplen sus deberes para con el Señor Viṣṇu, que son los únicos deberes de la vida humana. Por favor, traedme a todos esos necios y sinvergüenzas. VERSO 30. [A continuación, Yamarāja, considerando que tanto él como sus sirvientes habían cometido una ofensa, habló de la siguiente manera, pidiendo el perdón del Señor:] ¡Oh, mi Señor!, al arrestar a un vaiṣṇava de la talla de Ajāmila, mis sirvientes han cometido, sin duda alguna, una gran ofensa. ¡Oh, NārāyaŠa, que eres la persona suprema, el más antiguo!, por favor, perdónanos. Debido a nuestra ignorancia, no hemos sabido reconocer que Ajāmila era un sirviente de Tu Señoría, y de ese modo hemos cometido, ciertamente, una gran ofensa. Por ello, Te pedimos perdón con las manos juntas. Mi Señor, Tú eres supremamente misericordioso y siempre estás lleno de buenas cualidades; por favor, perdónanos. Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 31. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, el canto del santo nombre del Señor puede erradicar las reacciones incluso de los pecados más grandes. Así pues, el canto del movimiento de sa‰k…rtana es la actividad más auspiciosa de todo el universo. Por favor, trata de entender esto, a fin de que otras personas puedan adoptar esa práctica con seriedad. VERSO 32. Aquel que escucha y canta constantemente el santo nombre y las actividades del Señor puede alcanzar sin dificultad el plano del servicio devocional puro, que puede limpiar la suciedad del corazón. Para obtener esa purificación no basta con seguir votos y realizar las ceremonias rituales de los Vedas. VERSO 33. A los devotos que siempre lamen la miel de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa no les interesan lo más mínimo las actividades materiales, que se llevan a cabo bajo las tres modalidades de la naturaleza material y que sólo traen desdicha. En verdad, los devotos nunca abandonan los pies de loto de Kṛṣṇa para volver a las actividades materiales. Sin embargo, otras personas, que son adictas a los rituales védicos, debido a que han pasado por alto el servicio de los pies de loto del Señor y están hechizadas por los deseos de disfrute, a veces realizan actos de expiación. A pesar de ello, como su purificación no es completa, vuelven a cometer actividades pecaminosas una y otra vez. VERSO 34. Tras escuchar de labios de su amo las extraordinarias glorias del Señor, junto con las glorias de Su nombre, fama y atributos, los yamad™tas se sintieron completamente asombrados. Desde entonces, tan pronto como ven a un devoto, sienten miedo de él y no se atreven a mirarle de nuevo. VERSO 35. Cuando el gran sabio Agastya, el hijo de Kumbha, vivía en las montañas Malaya, donde adoraba a la Suprema Personalidad de Dios, yo me acerqué a él, y él me explicó esta historia confidencial. CAPÍTULO 4. LAS ORACIONES HAḾSA-GUHYA DE PRAJšPATI DAKṢA. VERSOS 1 y 2. El bendito rey dijo a ®ukadeva Gosvāmī: Mi querido señor, los semidioses, demonios, seres humanos, nāgas, animales y aves fueron creados durante el reinado de Svāyambhuva Manu. Tú has hablado brevemente acerca de esa creación [en el Tercer Canto]. Ahora desearía conocerla con más detalle. También quisiera saber acerca de la potencia de que Se valió la Suprema Personalidad de Dios para producir la creación secundaria. VERSO 3. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, grandes sabios [reunidos en Naimiṣāraṇya]!, tras escuchar la pregunta del rey Parīkṣit, el gran yog… ®ukadeva Gosvāmī la alabó y contestó de la siguiente manera. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando los diez hijos de Prācīnabarhi salieron de las aguas, donde estaban realizando austeridades, vieron que toda la superficie del mundo estaba cubierta de árboles. VERSO 5. Debido al mucho tiempo que habían pasado bajo el agua ejecutando austeridades, los Pracetās se irritaron mucho con los árboles. Con el deseo de reducirlos a cenizas, de sus bocas hicieron surgir viento y fuego. VERSO 6. Mi querido rey Parīkṣit, cuando Soma, que es el rey de los árboles y la deidad regente de la Luna, vio que el fuego y el viento estaban reduciendo a cenizas todos los árboles, sintió una gran compasión, pues es el sustentador de todas las hierbas y de todos los árboles. Para aplacar la ira de los Pracetās, Soma dijo lo siguiente. VERSO 7. ¡Oh, personas afortunadas!, no debéis matar estos pobres árboles reduciéndolos a cenizas. Vuestro deber es desear la mayor prosperidad de todos los ciudadanos [prajās] y actuar como protectores suyos. VERSO 8. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Hari, es el amo de todas las entidades vivientes, y entre ellas los prajāpatis, como el Señor Brahmā. Él, como amo omnipresente e indestructible, ha creado todos estos árboles y vegetales para que sirvan de alimento a otras entidades vivientes. VERSO 9. Por disposición de la naturaleza, las frutas y las flores son la comida de los insectos y las aves; las hierbas y otras entidades vivientes sin patas, son el alimento de animales de cuatro patas como la vaca y el búfalo; los animales que no pueden valerse de las patas delanteras como manos, servirán de comida al tigre y otros animales con garras; y los animales de cuatro patas como el ciervo y la cabra son, junto con los cereales, el alimento de los seres humanos. VERSO 10. ¡Oh, vosotros, personas de corazón puro!, vuestro padre, Prācīnabarhi, y la Suprema Personalidad de Dios os han ordenado que generéis población. ¿Cómo, entonces, podéis reducir a cenizas estos árboles y hierbas, que os son necesarios para el sustento de vuestros súbditos y descendientes? VERSO 11. La senda de la bondad que han recorrido vuestro padre, vuestros abuelos y vuestros bisabuelos consiste en velar por el sustento de los súbditos [prajās], contando entre éstos a los hombres, los animales y los árboles. Ésa es la senda que debéis seguir. La ira injustificada va en contra de vuestro deber. Por eso os pido que dominéis esa ira. VERSO 12. Del mismo modo que los padres mantienen a sus hijos y son sus amigos, del mismo modo que el párpado protege el ojo, que el esposo es el sustentador y protector de la mujer, que el hombre casado es quien mantiene y protege a los mendigos, y del mismo modo que el hombre culto es amigo de los ignorantes, el rey da vida a todos sus súbditos y les protege. También los árboles son súbditos del rey, y por lo tanto, deben recibir su protección. VERSO 13. La Suprema Personalidad de Dios, en forma de Superalma, está situado en lo más profundo del corazón de todas las entidades vivientes, tanto móviles como inmóviles. Él está en los hombres, en las aves, en los mamíferos, en los árboles y, en verdad, en todas las entidades vivientes. Por esa razón, debéis considerar que cada cuerpo es una morada o templo del Señor. Con esa visión, satisfaréis al Señor. No debéis dejaros llevar por la ira y matar a estas entidades vivientes con forma de árbol. VERSO 14. Quien investiga acerca de la autorrealización y de ese modo subyuga su poderosa ira, que se despierta de repente en el cuerpo como caída del cielo, trasciende la influencia de las modalidades de la naturaleza material. VERSO 15. No hay necesidad de que sigáis quemando esos árboles. Dejad que los que quedan sean felices. Por cierto, que vosotros también debéis ser felices. Ahora, he aquí a esta hermosa muchacha, Māriṣā, que goza de muy buenas cualidades y ha sido criada por los árboles como hija suya. Podéis tomarla por esposa. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de apaciguar de este modo a los Pracetās, Soma, el rey de la Luna, les entregó a la hermosa muchacha nacida de la Pramlocā Apsarā. Los Pracetās recibieron a la hija de Pramlocā, de caderas altas y bien formadas, y se casaron con ella conforme al sistema religioso. VERSO 17. En el vientre de aquella muchacha, los Pracetās engendraron un hijo al que llamaron Dakṣa, el cual llenó los tres mundos de entidades vivientes. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Por favor, escucha con gran atención mientras te explico cómo Prajāpati Dakṣa, que era muy cariñoso con sus hijas, creó distintas especies de entidades vivientes por medio de su semen y de su mente. VERSO 19. Con su mente, Prajāpati Dakṣa creó, en primer lugar, todas las especies de semidioses, demonios, seres humanos, aves, mamíferos, peces, etc. VERSO 20. Sin embargo, cuando vio que no estaba generando debidamente todas las especies de entidades vivientes, Prajāpati Dakṣa se retiró a una montaña próxima a la cordillera Vindhya, y allí ejecutó austeridades sumamente difíciles. VERSO 21. Cerca de aquella montaña había un lugar muy sagrado llamado Aghamarṣaṇa. En él, Prajāpati Dakṣa realizó ceremonias rituales y satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, ocupándose en grandes austeridades para complacerle. VERSO 22. Mi querido rey, te hablaré con todo detalle de las oraciones Haˆsa-guhya, que Dakṣa ofreció a la Suprema Personalidad de Dios, y te contaré lo complacido que Se sintió el Señor con él por esas oraciones. VERSO 23. Prajāpati Dakṣa dijo: La Suprema Personalidad de Dios es trascendental a la energía ilusoria y a las categorías físicas que ésta produce. Él posee la potencia del conocimiento infalible y de la voluntad suprema, y es el controlador de las entidades vivientes y de la energía ilusoria. Las almas condicionadas que consideran que esta manifestación material es todo lo que existe no pueden verle, pues Él está por encima de la evidencia del conocimiento experimental. Él, que es evidente en Sí mismo y autosuficiente, no ha sido causado por ninguna causa superior. Yo Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 24. Del mismo modo que los objetos de los sentidos [forma, sabor, tacto, olor y sonido] no pueden comprender cómo son percibidos por los sentidos, el alma condicionada, aunque vive en el cuerpo junto con la Superalma, no puede entender cómo la persona espiritual suprema, el amo de la creación material, dirige sus sentidos. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Persona Suprema, que es el controlador supremo. VERSO 25. El cuerpo, los aires vitales, los sentidos externos e internos, los cinco elementos densos y los objetos sutiles de los sentidos [forma, sabor, olor, sonido y tacto] son solamente materia, de modo que no pueden conocer su propia naturaleza, la naturaleza de los demás sentidos, ni la naturaleza de sus controladores. Pero el ser vivo, debido a su naturaleza espiritual, puede conocer su propio cuerpo, los aires vitales, los sentidos, los elementos y los objetos de los sentidos, así como también las tres cualidades que constituyen la raíz de todo ello. El ser vivo tiene plena conciencia de ellos, pero, sin embargo, no puede ver al Ser Supremo, que es omnisciente e ilimitado, y a quien, por ello, ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 26. Cuando la conciencia se purifica por completo de la contaminación densa y sutil de la existencia material, cuando ya no se agita como al hallarse en los estados de sueño o de actividad, y cuando la mente no se diluye, como en el estado de suṣupti, o sueño profundo, llegamos al estado de trance, donde desaparecen la visión material y los recuerdos de la mente, que manifiesta nombres y formas. Sólo entonces, en ese estado de trance, Se revela la Suprema Personalidad de Dios. Ofrezcamos por ello respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, quien es visible en ese estado trascendental y libre de contaminación. VERSOS 27 y 28. Mediante el canto de los quince mantras sāmidhen…, los grandes brāhmaṇas eruditos expertos en la ejecución de ceremonias rituales y sacrificios pueden extraer de la leña el fuego que se encuentra latente en su interior, demostrando así la eficacia de los mantras védicos; del mismo modo, las personas de conciencia verdaderamente avanzada, es decir, las personas conscientes de Kṛṣṇa, pueden encontrar a la Superalma, que, por Su propia potencia espiritual, está situada dentro del corazón. El corazón está cubierto por las tres modalidades de la naturaleza material y los nueve elementos materiales [la naturaleza material, la energía material total, el ego, la mente y los cinco objetos de la complacencia de los sentidos], así como también por los cinco elementos materiales y los diez sentidos. Estos veintisiete elementos constituyen la energía externa del Señor. Los grandes yog…s meditan en el Señor, que está dentro del corazón en la forma de Superalma, Paramātmā. Que esa Superalma, que puede ser percibida por la persona ansiosa de liberarse de la diversidad ilimitada de la vida material, Se complazca conmigo. Esa liberación la alcanza verdaderamente quien se ocupa en el servicio amoroso trascendental del Señor y logra percibir al Señor gracias a su actitud de servicio. Al Señor podemos dirigirnos por medio de distintos nombres espirituales, que son inconcebibles para los sentidos materiales. ¿Cuándo Se complacerá conmigo esa Suprema Personalidad de Dios? VERSO 29. Todo lo que se expresa mediante vibraciones materiales, todo lo que se discierne mediante la inteligencia material, y todo lo que se experimenta mediante los sentidos materiales, o se inventa en la mente material, no es más que un efecto de las modalidades de la naturaleza material, de modo que no tiene nada que ver con la verdadera naturaleza de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo está más allá de la creación del mundo material, pues Él es la fuente de las cualidades materiales y de la creación. Como causa de todas las causas, Él existe antes y después de la creación. A Él deseo ofrecerle mis respetuosas reverencias. VERSO 30. El Brahman Supremo, Kṛṣṇa, es la fuente de todo; en última instancia, todo reposa en Él. Él es quien lo hace todo, y a Él es a quien pertenece todo, y a quien todo se Le ofrece. Él es el objetivo supremo y, tanto si actúa como si hace que otros actúen, es el hacedor supremo. Muchas son las causas, superiores e inferiores, pero Él es la causa de todas las causas; por ello se Le conoce como el que existía antes de toda actividad, el Brahman Supremo. Él es uno sin par, y no tiene ninguna otra causa. Por ello Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 31. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es omnipresente y posee ilimitadas cualidades trascendentales. Él actúa desde el fondo del corazón de los filósofos, que defienden distintas teorías, y, mientras coinciden o discrepan en sus opiniones, hace que se olviden de sus propias almas. De este modo, Él crea una situación en el mundo material que no les permite llegar a ninguna conclusión. A Él ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 32. Hay dos escuelas: los teístas y los ateos. El teísta, que acepta la existencia de la Superalma, encuentra la causa espiritual a través del yoga místico. Sin embargo, el que sigue la senda del Sā‰khya y se limita a analizar los elementos materiales, llega a una conclusión impersonalista y no acepta la existencia de una causa suprema, sea Bhagavān, Paramātmā o Brahman. Se interesa, en cambio, en las actividades de la naturaleza material, que son superfluas y externas. En última instancia, sin embargo, ambas escuelas demuestran la Verdad Absoluta, pues, aunque sus argumentos se contradicen, tienen por objeto la misma causa suprema. Ambos tratan de entender al mismo Brahman Supremo, a quien ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 33. La Suprema Personalidad de Dios, que es omnipresente, que no tiene nombres, formas ni pasatiempos materiales, y cuya opulencia es inconcebible, Se muestra especialmente misericordioso con los devotos que adoran Sus pies de loto. Así, Él manifiesta formas y nombres trascendentales en Sus diversos pasatiempos. Que esa Suprema Personalidad de Dios, cuya forma es eterna y está llena de conocimiento y bienaventuranza, sea misericordioso conmigo. VERSO 34. Del mismo modo que el aire lleva distintas características de los elementos físicos, como el aroma de una flor o el color de cierto polvo en suspensión, el Señor Se manifiesta a través de sistemas inferiores de adoración conforme a los deseos del adorador, aunque no lo hace en Su forma original, sino con las formas de los semidioses. Pero, ¿de qué sirven todas esas otras formas? Ruego a la Suprema Personalidad de Dios original que satisfaga mis deseos. VERSOS 35, 36, 37, 38 y 39. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: La Suprema Personalidad de Dios, Hari, que es sumamente afectuoso con Sus devotos, Se sintió muy complacido con las oraciones de Dakṣa y apareció en aquel lugar sagrado, llamado Aghamarṣaṇa. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Kuru!, con Sus pies de loto posados en los hombros de Garuḍa, Su montura, el Señor apareció en Su forma de ocho brazos, largos, poderosos y muy bellos. En las manos llevaba un disco, una caracola, una espada, un escudo, una flecha, un arco, una cuerda y una maza. En cada mano sostenía un arma distinta, y todas ellas resplandecían con gran brillo. Vestía ropas amarillas, y Su cuerpo era de un color azul profundo. Tenía los ojos y la cara muy alegres; un largo collar de flores descendía desde Su cuello hasta Sus pies. Su pecho estaba adornado con la joya Kaustubha y la marca de ®r…vatsa. En la cabeza llevaba un suntuoso yelmo redondeado, y en las orejas, unos pendientes con forma de tiburón. Todos estos adornos eran de una belleza extraordinaria. El Señor llevaba un cinturón dorado, brazaletes en los brazos, anillos en los dedos y campanitas tobilleras en los pies. Así engalanado con distintas alhajas, el Señor Hari, que atrae a todas las entidades vivientes de los tres mundos, recibe el nombre de Puruṣottama, la personalidad más eminente. Le acompañaban grandes devotos como Nārada, Nanda y los principales semidioses, guiados por Indra, el rey del cielo, además de los habitantes de los sistemas planetarios superiores como Siddhaloka, Gandharvaloka y CāraŠaloka. Esos devotos, situados por detrás y a ambos lados del Señor, Le ofrecían oraciones sin cesar. VERSO 40. En principio, cuando vio aquella forma refulgente y maravillosa de la Suprema Personalidad de Dios, Prajāpati Dakṣa estaba un poco atemorizado, pero enseguida se sintió muy complacido de ver al Señor y se tendió en el suelo como una vara [daṇḍavat] para presentarle sus respetos. VERSO 41. Como ríos que se llenan con el agua que baja de las montañas, todos los sentidos de Dakṣa se llenaron de placer. Debido a aquella sublime felicidad, Dakṣa no pudo decir nada; simplemente permaneció tendido en el suelo. VERSO 42. Aunque Prajāpati Dakṣa fue incapaz de decir nada, el Señor conoce el corazón de todos, y al ver a Su devoto deseoso de aumentar la población y postrado en aquella actitud, Se dirigió a él con las siguientes palabras. VERSO 43. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, muy afortunado Prācetasa!, gracias a la gran fe que tienes en Mí has alcanzado el éxtasis devocional supremo. En verdad, gracias a tus austeridades, unidas a tu sublime devoción, has alcanzado el éxito en la vida. Has obtenido la perfección completa. VERSO 44. Mi querido Prajāpati Dakṣa, tú has realizado enormes austeridades pensando en el bienestar y el crecimiento del mundo. También Yo deseo la felicidad de todos los seres de este mundo. Por esa razón, estoy muy complacido contigo, que te esfuerzas por satisfacer Mi deseo de que el mundo entero goce de bienestar. VERSO 45. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, los manus y todos los demás semidioses de los sistemas planetarios superiores, junto con vosotros, los prajāpatis, que estáis aumentando la población, estáis trabajando para beneficio de todas las entidades vivientes. Así, como expansiones de Mi energía marginal, sois encarnaciones de Mis diversas cualidades. VERSO 46. Mi querido brāhmaŠa, la austeridad en forma de meditación es Mi corazón, el conocimiento védico en forma de himnos y mantras constituye Mi cuerpo, y las actividades espirituales y las emociones extáticas son Mi verdadera forma. Las ceremonias rituales y los sacrificios, cuando se llevan a cabo correctamente, son los miembros de Mi cuerpo; Mi mente está constituida de la invisible buena fortuna que se deriva de las actividades piadosas o espirituales; y los semidioses que cumplen Mis órdenes en distintos campos son Mi alma y Mi vida. VERSO 47. Antes de la creación de la manifestación cósmica, sólo existía Yo con Mis potencias espirituales específicas. La conciencia permanecía aún en estado no manifiesto, como la conciencia de un hombre durante el sueño. VERSO 48. Yo poseo potencia ilimitada, y por ello se Me conoce como ilimitado y omnipresente. A partir de Mi energía material, dentro de Mí apareció la manifestación cósmica, y en esa manifestación universal apareció el principal de los seres, el Señor Brahmā, que es la fuente de quien tú procedes y que no ha nacido de madre material alguna. VERSOS 49 y 50. Inspirado por Mi energía, el Señor Brahmā [Svayambh™], el señor del universo, estaba tratando de crear, pero se consideró incapaz de hacerlo. Entonces, siguiendo Mis instrucciones, se sometió a unas austeridades enormemente difíciles. Gracias a esas austeridades, el gran Señor Brahmā pudo crear a nueve personalidades, tú entre ellas, para que le ayudaseis en las funciones de la creación. VERSO 51. ¡Oh, mi querido hijo Dakṣa!, Prajāpati Pañcajana tiene un hija llamada Asikn…, que Yo te ofrezco para que la aceptes por esposa. VERSO 52. Ahora uníos en relación sexual como hombre y mujer; de ese modo, mediante la vida sexual, lograrás concebir cientos de hijos en el vientre de esa muchacha, y de ese modo aumentarás la población. VERSO 53. Seréis padres de muchos miles de hijos, quienes también quedarán cautivados por Mi energía ilusoria y se ocuparán, como tú, en la vida sexual. Sin embargo, por Mi misericordia, también ellos podrán presentarme ofrendas con devoción. VERSO 54. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de pronunciar estas palabras ante Prajāpati Dakṣa, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el creador de todo el universo, desapareció de inmediato, como si hubiera sido un objeto percibido en un sueño. CAPÍTULO 5. PRAJĀPATI DAKṢA MALDICE A NĀRADA MUNI. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Impulsado por la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, Prajāpati Dakṣa engendró diez mil hijos en el vientre de Pāñcajan… [Asikn…]. Mi querido rey, esos hijos fueron conocidos con el nombre de Haryaśvas. VERSO 2. Mi querido rey, todos los hijos de Prajāpati Dakṣa se parecían en el hecho de ser muy amables y muy obedientes a las órdenes de su padre. Cuando éste les ordenó que concibiesen hijos, todos ellos partieron en dirección oeste. VERSO 3. En esa dirección, donde el río Sindhu desemboca en el mar, hay un gran lugar de peregrinaje llamado NārāyaŠa-saras. Allí viven muchos sabios y personas de conciencia espiritual avanzada. VERSOS 4 y 5. En aquel sagrado lugar, los Haryaśvas tocaban regularmente las aguas del lago y se bañaban en ellas. Poco a poco, alcanzaron un alto nivel de purificación, de modo que se sentían atraídos por las actividades de los paramahaˆsas. Sin embargo, como su padre les había ordenado que aumentasen la población, ellos, para satisfacer su deseo, realizaron rigurosas austeridades. Un día, el gran sabio Nārada vio a aquellos muchachos entregados a esa intensa práctica de austeridades para aumentar la población, y se dirigió a ellos. VERSOS 6, 7 y 8. El gran sabio Nārada dijo: Mis queridos Haryaśvas, vosotros no conocéis los lugares más remotos de la Tierra. Existe un reino donde sólo vive un hombre; en ese lugar hay un agujero del cual nadie que haya entrado ha vuelto a salir. Allí, una mujer sumamente impúdica se adorna con vestidos atractivos; el hombre que vive con ella es su esposo. En ese reino encontraréis un río que fluye en ambos sentidos, una casa maravillosa hecha de veinticinco materiales, un cisne que emite diversos sonidos, y un objeto que está hecho de cuchillas afiladas y rayos y que gira por sí solo. Vosotros no habéis visto nada de esto; sois, por ello, muchachos inexpertos y sin conocimiento avanzado. ¿Cómo, entonces, vais a generar descendencia? VERSO 9. ¡Ay!, vuestro padre es omnisciente, pero vosotros no conocéis su verdadera orden. Si no sabéis cuál es su verdadero objetivo, ¿cómo vais a generar descendencia? VERSO 10. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar las enigmáticas palabras de Nārada Muni, los Haryaśvas reflexionaron acerca de ellas con su inteligencia natural, sin ayuda ajena. VERSO 11. [Los Haryaśvas entendieron que el significado de las palabras de Nārada era el siguiente:] La palabra «bh™ƒ» [«la Tierra»] se refiere al campo de actividades. El cuerpo material, que es resultado de las acciones del ser vivo, es su campo de actividades y la fuente de sus falsas identificaciones. Desde tiempo inmemorial, el ser vivo ha recibido distintos tipos de cuerpos materiales, que son las raíces del cautiverio en el mundo material. ¿Qué beneficio puede obtener de sus actividades un necio que se ocupa en actividades fruitivas temporales, sin aspirar al fin del cautiverio? VERSO 12. [Nārada Muni había hablado de un reino en el que sólo hay un varón. Los Haryaśvas comprendieron el significado de esa afirmación:] El único disfrutador es la Suprema Personalidad de Dios, que lo observa todo, en todas partes. Él goza de plenitud en seis opulencias y de independencia absoluta con respecto a todos los demás. Él nunca está sujeto a las tres modalidades de la naturaleza material, pues siempre es trascendental a la creación material. ¿Qué beneficio obtendrán los miembros de la sociedad humana de su progreso en el conocimiento y las actividades, si con ello no Le comprenden a Él, que es el Supremo, y simplemente se dedican a trabajar día y noche en busca de una felicidad temporal, como los perros y los gatos? VERSO 13. [Nārada Muni había hablado de un bila, un agujero, del cual, una vez dentro, nunca se sale. Los Haryaśvas entendieron el significado de la alegoría:] Es difícil hallar a una persona que haya regresado del sistema planetario inferior, Pātāla, después de haber entrado en él. Del mismo modo, aquel que entra en VaikuŠ˜ha-dhāma [pratyag-dhāma] ya no regresa al mundo material. Si existe ese lugar, del cual, habiendo ido una vez, ya no se regresa a la miserable condición de la vida material, ¿qué sentido tiene ir saltando como monos por el mundo material, sin ver ni comprender ese lugar? ¿Qué se gana con ello? VERSO 14. [Nārada Muni había descrito a una mujer, una prostituta profesional. Los Haryaśvas comprendieron la identidad de esa mujer:] Mezclada con la modalidad de la pasión, la inestable inteligencia de la entidad viviente es como una prostituta que se cambia de ropas para atraer su atención. ¿Qué beneficio verdadero puede obtener alguien que, sin entender lo que está ocurriendo, se entrega por completo a las actividades fruitivas, que son temporales? VERSO 15. [Nārada Muni había hablado también de un hombre, el esposo de la prostituta. Los Haryaśvas lo entendieron de la siguiente manera:] El hombre que se casa con una prostituta pierde toda su independencia. Del mismo modo, la entidad viviente que tiene la inteligencia contaminada prolonga su vida materialista. Frustrada por la naturaleza material, tiene que seguir los impulsos de su inteligencia, que le aportan estados de felicidad y de aflicción. ¿Qué beneficio se obtiene de realizar actividades fruitivas en esas condiciones? VERSO 16. [Nārada Muni había hablado de un río que fluye en ambos sentidos. Los Haryaśvas entendieron el significado de esa afirmación:] La naturaleza material funciona de dos maneras: mediante la creación y la disolución. De ese modo, el río de la naturaleza material fluye en los dos sentidos. La entidad viviente que, sin darse cuenta, cae en ese río, se hunde en sus olas y no puede salir, pues la corriente es más fuerte cerca de las orillas. ¿Qué beneficio se obtiene de realizar actividades fruitivas en ese río de māyā? VERSO 17. [Nārada Muni había hablado de una casa hecha de veinticinco elementos. Los Haryaśvas entendieron la analogía:] El Señor Supremo es el origen de los veinticinco elementos y, como Ser Supremo y conductor de la causa y el efecto, hace que se manifiesten. Una persona que se ocupe en actividades fruitivas, que son temporales, y no conozca a esa Persona Suprema, ¿qué beneficio puede obtener? VERSO 18. [Nārada Muni había hablado de un cisne. Ese cisne se explica en este verso:] Las Escrituras védicas [śāstras] explican con gran claridad la forma de entender al Señor Supremo, que es la fuente de todas las energías materiales y espirituales. De hecho, describen detalladamente esas dos energías. El cisne [haˆsa] es aquel que sabe distinguir entre la materia y el espíritu, que capta la esencia de todo y explica cómo se produce el cautiverio y cómo se obtiene la liberación. Las palabras de las Escrituras se componen de gran variedad de vibraciones. ¿Qué resultado puede obtener el necio sinvergüenza que deja de lado el estudio de esos śāstras para ocuparse en actividades temporales? VERSO 19. [Nārada Muni había hablado de un objeto físico hecho de rayos y cuchillas afiladas. Los Haryaśvas entendieron esta alegoría de la siguiente manera:] El tiempo eterno discurre a gran velocidad, y corta como si estuviera hecho de cuchillas y rayos; fluye sin interrupción y con absoluta independencia, dirigiendo las actividades del mundo entero. Quien no trata de estudiar este elemento eterno, el tiempo, ¿qué beneficio puede obtener de las actividades materiales, que son temporales? VERSO 20. [Nārada Muni había preguntado cómo es posible enfrentarse al propio padre, bajo la influencia de la ignorancia. Los Haryaśvas entendieron el significado de la pregunta:] Es necesario aceptar las instrucciones originales del śāstra. En la civilización védica, el cordón sagrado es signo del segundo nacimiento, que se produce gracias a las instrucciones de los śāstras recibidas de un maestro espiritual genuino. Por lo tanto, el śāstra, las Escrituras, son el verdadero padre. Todos los śāstras nos indican que debemos poner fin al modo de vida materialista. Aquel que no conoce el objetivo de los śāstras, que son las órdenes del padre, es ignorante. Las palabras de un padre material que se esfuerza por ocupar a su hijo en actividades materiales no son las verdaderas instrucciones del padre. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, los Haryaśvas, los hijos de Prajāpati Dakṣa, después de escuchar a Nārada, quedaron firmemente convencidos de sus instrucciones. Todos ellos creían en ellas y llegaron a la misma conclusión. Tras caminar alrededor del gran sabio, al que habían aceptado como maestro espiritual, siguieron la senda por la que nunca se regresa a este mundo. VERSO 22. Las siete notas musicales —ṣa, ṛ, gā, ma, pa, dha y ni— que se emplean en los instrumentos musicales tienen su origen en el Sāma Veda. El gran sabio Nārada sabe vibrar sonidos que describen los pasatiempos del Señor Supremo, y con esas vibraciones trascendentales, como Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, fija su mente en los pies de loto del Señor. De ese modo, percibe directamente a Hṛṣīkeśa, el amo de los sentidos. Tras liberar a los Haryaśvas, Nārada Muni continuó viajando por los sistemas planetarios, con la mente siempre fija en los pies de loto del Señor. VERSO 23. Los Haryaśvas eran unos hijos educados y de muy buena conducta, pero, por desgracia, tras ser instruidos por Nārada Muni, se habían apartado de la orden de su padre, Prajāpati Dakṣa. Éste, al recibir la noticia de labios del propio Nārada Muni, comenzó a lamentarse. Después de haber tenido unos hijos tan buenos, los había perdido a todos. Ciertamente, aquello era lamentable. VERSO 24. Al ver que Prajāpati Dakṣa se lamentaba por haber perdido a sus hijos, el Señor Brahmā le calmó con sus instrucciones; a continuación, Dakṣa engendró mil hijos más en el vientre de su esposa, Pāñcajan…. Esta vez, sus hijos recibieron el nombre de Savalāśvas. VERSO 25. Cuando su padre les ordenó que engendrasen descendientes, la segunda generación de hijos de Dakṣa se marchó también a NārāyaŠa-saras, el mismo lugar en que sus hermanos habían alcanzado antes la perfección gracias a las instrucciones de Nārada. Los Savalāśvas permanecieron en aquel lugar sagrado sometiéndose a grandes votos de austeridad. VERSO 26. En NārāyaŠa-saras, esa segunda generación de hijos realizó las mismas penitencias que habían practicado sus hermanos mayores. Se bañaban en las sagradas aguas, y en contacto con ellas se purificaron de todos los deseos materiales que contaminaban sus corazones. Allí musitaron mantras que comenzaban con oˆkāra y emprendieron una serie de austeridades muy rigurosas. VERSOS 27 y 28. Durante unos meses, los hijos de Prajāpati Dakṣa sólo bebieron agua, y se alimentaron exclusivamente de aire. Así, sometiéndose a grandes austeridades, recitaban este mantra: «Ofrecemos respetuosas reverencias a NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios, que está siempre en Su morada trascendental. Él es la Persona Suprema [paramahaˆsa], y por ello Le ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 29. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Nārada Muni fue a ver a aquellos hijos de Prajāpati Dakṣa, que estaban ocupados en tapasya con el deseo de engendrar hijos, y les habló con palabras enigmáticas, tal como había hecho con sus hermanos mayores. VERSO 30. ¡Oh, hijos de Dakṣa!, por favor, escuchad atentamente mis palabras y mi instrucción. Todos vosotros sentís un gran afecto por vuestros hermanos mayores, los Haryaśvas. Por eso, debéis seguir su mismo camino. VERSO 31. Un hermano consciente de los principios de la religión sigue los pasos de sus hermanos mayores. Debido a su elevada posición, ese hermano piadoso recibe la oportunidad de disfrutar en compañía de semidioses como los maruts, que muestran gran cariño por sus hermanos. VERSO 32. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, tú, el más avanzado de los āryas!, sin decir nada más a los hijos de Prajāpati Dakṣa, Nārada Muni, cuya mirada misericordiosa nunca es en vano, se fue conforme a su plan. Los hijos de Dakṣa siguieron a sus hermanos mayores, y sin tratar de generar hijos, se empeñaron en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 33. Los Savalāśvas siguieron la senda correcta, que sólo se alcanza con una vida orientada hacia el logro del servicio devocional, la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Como de las noches que se han ido hacia el Oeste, nunca se ha sabido de su regreso. VERSO 34. Cuando eso ocurrió, Prajāpati Dakṣa observó muchos signos de mal augurio, y escuchó de varias fuentes que sus hijos menores, los Savalāśvas, habían seguido el mismo camino que sus hermanos mayores, conforme a las instrucciones de Nārada. VERSO 35. Cuando supo que también los Savalāśvas habían abandonado este mundo para ocuparse en servicio devocional, Dakṣa sintió una gran ira contra Nārada; se lamentó tanto que estaba a punto de desmayarse. Cuando se encontró con Nārada, Dakṣa, con los labios temblando de ira, le dijo lo siguiente. VERSO 36. Prajāpati Dakṣa dijo: ¡Ah, Nārada Muni!, llevas las ropas de una persona santa, pero no eres un verdadero santo. En verdad, la persona santa soy yo, aunque ahora lleve vida de gṛhastha. Al mostrar a mis hijos la senda de la renunciación, has cometido una injusticia abominable contra mí. VERSO 37. Prajāpati Dakṣa dijo: Mis hijos no estaban en absoluto libres de sus tres deudas. En verdad, no han considerado debidamente sus obligaciones. ¡Oh, Nārada Muni, personificación del pecado!, tú has obstruido su progreso hacia la buena fortuna tanto en este mundo como en el siguiente, pues su deuda con las personas santas, con los semidioses y con su padre, aún no está saldada. VERSO 38. Prajāpati Dakṣa continuó: Aunque cometes violencia contra otras entidades vivientes, pretendes ser un sirviente personal del Señor Viṣṇu. De ese modo, difamas a la Suprema Personalidad de Dios. Sin necesidad alguna, has creado una mentalidad de renunciación en muchachos inocentes; por lo tanto, eres un desvergonzado sin compasión. ¿Cómo vas tú a viajar entre los acompañantes personales del Señor Supremo? VERSO 39. Menos tú, todos los devotos del Señor son muy bondadosos con las almas condicionadas, y están deseosos de hacer el bien a los demás. Tú, sin embargo, aunque vistes ropas de devoto, te enemistas con personas que no son enemigas tuyas, o rompes lazos de amistad y haces surgir la enemistad entre los amigos. ¿No te da vergüenza, presentarte como un devoto mientras realizas esos abominables actos? VERSO 40. Prajāpati Dakṣa continuó: Y si piensas que con despertar un espíritu de renunciación es suficiente para desapegarse del mundo material, tengo que decirte que, si no hay conocimiento completo, el simple hecho de cambiar de ropas como tú has hecho no bastará para que surja el desapego. VERSO 41. El disfrute material es, en verdad, la causa de toda desdicha, pero no se puede abandonar sin antes haber experimentado personalmente el sufrimiento que comporta. Por lo tanto, se debe dejar a las personas la posibilidad de permanecer en esa vida de supuesto disfrute material, mientras, al mismo tiempo, progresan en el cultivo de conocimiento y experimentan el sufrimiento que lleva implícito esa falsa felicidad material. Entonces, sin ninguna ayuda externa, verán que el disfrute material es aborrecible. Quienes cambian su mentalidad debido a la influencia de otros, no son tan renunciados como los que han tenido una experiencia personal. VERSO 42. Yo, aunque vivo con mi familia, mi esposa y mis hijos, sigo honradamente los mandamientos de los Vedas y me ocupo en actividades fruitivas para disfrutar de una vida libre de reacciones pecaminosas. He ejecutado todo tipo de yajñas, desde el deva-yajña al ṛṣi-yajña, el pitṛ-yajña y el nṛ-yajña. Esos yajñas reciben el nombre de vratas [votos], y por ello soy conocido con el nombre de gṛhavrata. Por desgracia, tú me has causado un gran disgusto al desencaminar a mis hijos y llevarles, sin razón alguna, hacia la senda de la renunciación. Eso puede tolerarse una vez. VERSO 43. Tú me hiciste perder a mis hijos una vez, y ahora reincides en tu nefasta conducta. Por eso, eres un sinvergüenza que no sabes comportarte con los demás. Tal vez viajes por todo el universo, pero yo te maldigo a que no puedas tener una residencia fija. VERSO 44. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, Nārada Muni es una persona de reconocida santidad; por eso, cuando fue maldecido por Prajāpati Dakṣa, contestó: tad bāḍham: «Sí, lo que has dicho está bien. Acepto la maldición». Podría haber respondido con otra maldición, pero, como sādhu tolerante y misericordioso, no hizo nada en contra de Prajāpati Dakṣa. CAPÍTULO 6. DESCENDENCIA DE LAS HIJAS DE DAKṢA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, a continuación, y ante el ruego del Señor Brahmā, Prajāpati Dakṣa, que recibe el nombre de Prācetasa, engendró sesenta hijas en el vientre de su esposa Asikn…. Todas ellas sentían un gran afecto por su padre. VERSO 2. Diez hijas las ofreció en caridad a Dharmarāja [Yamarāja] a Kaśyapa le entregó trece [doce en principio y una más tarde]; y al dios de la Luna, veintisiete. A‰girā, Kṛśāśva y Bh™ta recibieron dos hijas cada uno. Las otras cuatro fueron ofrecidas a Kaśyapa [de modo que Kaśyapa recibió un total de diecisiete hijas]. VERSO 3. Escucha ahora, por favor, los nombres de todas esas hijas y de sus descendientes, que llenaron los tres mundos. VERSO 4. Las diez hijas ofrecidas a Yamarāja se llamaron Bhānu, Lambā, Kakud, Yāmi, Viśvā, Sādhyā, Marutvat…, Vasu, Muh™rtā y Sa‰kalpā. Escucha ahora los nombres de sus hijos. VERSO 5. ¡Oh, rey!, del vientre de Bhānu nació un hijo que se llamó Deva-ṛṣabha, que fue padre de Indrasena. Del vientre de Lambā nació Vidyota; este hijo generó todas las nubes. VERSO 6. Del vientre de Kakud nació un hijo que se llamó Sa‰ka˜a, cuyo hijo fue K…ka˜a. De K…ka˜a provienen los semidioses durga. El hijo de Yāmi se llamó Svarga, y el hijo de éste, Nandi. VERSO 7. Los hijos de Viśvā fueron los Viśvadevas, que no tuvieron descendencia. Del vientre de Sādhyā nacieron los sādhyas, que tuvieron un hijo llamado Arthasiddhi. VERSO 8. Los dos hijos nacidos del vientre de Marutvat… fueron Marutvān y Jayanta. Jayanta, que es una expansión del Señor Vāsudeva, es conocido con el nombre de Upendra. VERSO 9. Los semidioses llamados mauh™rtikas nacieron del vientre de Muh™rtā. Esos semidioses entregan a las entidades vivientes los resultados de las acciones que realizan en sus respectivos momentos. VERSOS 10 y 11. El hijo de Sa‰kalpā se llamó Sa‰kalpa, y de él nació el deseo de disfrute. Los hijos de Vasu fueron conocidos como los ocho Vasus. Deja que te diga sus nombres: DroŠa, PrāŠa, Dhruva, Arka, Agni, Doṣa, Vāstu y Vibhāvasu. De Abhimati, la esposa del Vasu llamado DroŠa, fueron generados Harṣa, ®oka y Bhaya, con sus demás hermanos. VERSO 12. ¶rjasvat…, la esposa de PrāŠa, fue madre de tres hijos: Saha, šyus y Purojava. La esposa de Dhruva fue DharaŠi, y de su vientre nacieron las ciudades. VERSO 13. Del vientre de Vāsanā, la esposa de Arka, nacieron muchos hijos, encabezados por Tarṣa. Dhārā, la esposa del Vasu Agni fue madre de muchos hijos, comenzando con DraviŠaka. VERSO 14. De Kṛttikā, otra esposa de Agni, nació Skanda, Kārttikeya, el principal de cuyos hijos fue Viśākha. Del vientre de ®arvar…, la esposa del Vasu Doṣa, nació Śiśumāra, una expansión de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 15. De š‰giras…, la esposa del Vasu llamado Vāstu, nació el gran arquitecto Viśvakarmā. Viśvakarmā se casó con Ākṛtī, de quien nació el manu Cākṣuṣa. Los hijos de Manu fueron los Viśvadevas y los sādhyas. VERSO 16. Ūṣā, la esposa de Vibhāvasu, fue madre de tres hijos: Vyuṣṭa, Rociṣa y štapa. De štapa nació Pañcayāma, la duración del día, que trae el despertar de las actividades materiales de todas las entidades vivientes. VERSOS 17 y 18. Sar™pā, la esposa de Bh™ta, trajo al mundo a los diez millones de rudras; de entre ellos, los once rudras principales fueron Raivata, Aja, Bhava, Bh…ma, Vāma, Ugra, Vṛṣākapi, Ajaikapāt, Ahirbradhna, Bahur™pa y Mahān. Sus compañeros, los duendes y los fantasmas, que inspiran gran terror, nacieron de la otra esposa de Bh™ta. VERSO 19. El prajāpati A‰girā tuvo dos esposas, Svadhā y Sat…. Svadhā aceptó por hijos a todos los pitās, y Sat… hizo lo mismo con el Atharvā‰girasa Veda. VERSO 20. También Kṛśāśva tuvo dos esposas, llamadas Arcis y DhiṣaŠā. En el vientre de Arcis, engendró a Dh™maketu, y en DhiṣaŠā engendró cuatro hijos: Vedaśirā, Devala, Vayuna y Manu. VERSOS 21 y 22. Kaśyapa, también llamado Tārkṣya, tuvo cuatro esposas: Vinatā [SuparŠā], Kadr™, Pata‰g… y Yāmin…. Pata‰g… trajo al mundo muchas especies de aves, y Yāmin… dio a luz a las langostas. Vinatā [SuparŠā] es la madre de Garuḍa, la montura del Señor Viṣṇu, y de An™ru, o AruŠa, el auriga del dios del Sol. Kadr™ fue madre de distintos tipos de serpientes. VERSO 23. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Bhāratas!, el dios de la Luna tuvo por esposas a todas las constelaciones encabezadas por Kṛttikā. Sin embargo, Prajāpati Dakṣa le había maldecido con una enfermedad que causaba su progresiva destrucción, de modo que no pudo engendrar hijos en ninguna de sus esposas. VERSOS 24, 25 y 26. Después de esto, el rey de la Luna apaciguó a Prajāpati Dakṣa con palabras amables, y así recuperó las partes luminosas perdidas en su enfermedad. No obstante no pudo engendrar hijos. La Luna pierde su brillo en la quincena oscura, y vuelve a manifestarlo en la quincena brillante. ¡Oh, rey Parīkṣit!, escucha ahora, mientras cito los nombres de las esposas de Kaśyapa, de cuyos vientres ha nacido toda la población de universo. Ellas son madres de la práctica totalidad de los seres del universo, y sus nombres, que son auspiciosos para el oído, son los siguientes: Aditi, Diti, Danu, Kāṣṭhā, Ariṣṭā, Surasā, Ilā, Muni, Krodhavaśā, Tāmrā, Surabhi, Saramā y Timi. Del vientre de Timi nacieron todos los seres acuáticos, y del vientre de Saramā, las fieras salvajes, como los tigres y los leones. VERSO 27. Mi querido rey Parīkṣit, del vientre de Surabhi nacieron el búfalo, la vaca y otros animales de pezuña hendida; del vientre de Tāmrā nacieron las águilas, los buitres y otras grandes aves predadoras, y del vientre de Muni nacieron los ángeles. VERSO 28. De Krodhavaśā nacieron las serpientes dandaśūka, así como otras especies de serpientes y los mosquitos. Del vientre de Ilā nacieron todas las variedades de enredaderas y árboles. Los rākṣasas, los malos espíritus, nacieron del vientre de Surasā. VERSOS 29, 30 y 31. Los gandharvas nacieron del vientre de Ariṣṭā, y los animales de pezuñas sin bifurcar, como el caballo, del vientre de Kāṣṭhā. ¡Oh, rey!, Danu fue madre de sesenta y un hijos, de los cuales son muy importantes estos dieciocho: Dvim™rdhā, ®ambara, Ariṣṭa, Hayagr…va, Vibhāvasu, Ayomukha, Śańkuśirā, Svarbhānu, Kapila, AruŠa, Pulomā, Vṛṣaparvā, Ekacakra, Anutāpana, Dhūmrakeśa, Virūpākṣa, Vipracitti y Durjaya. VERSO 32. La hija de Svarbhānu llamada Suprabhā se casó con Namuci. La hija de Vṛṣaparvā llamada Śarmiṣṭhā fue ofrecida al poderoso rey Yayāti, el hijo de Nahuṣa. VERSOS 33, 34, 35 y 36. Vaiśvānara, el hijo de Danu, tuvo cuatro hijas muy hermosas: Upadānav…, Hayaśirā, Pulomā y Kālakā. El esposo de Upadānav… fue Hiraṇyākṣa, y el de Hayaśirā, Kratu. Después, cuando el Señor Brahmā se lo pidió, Prajāpati Kaśyapa se casó con las otras dos hijas de Vaiśvānara, Pulomā y Kālakā. De los vientres de esas dos esposas de Kaśyapa nacieron sesenta mil hijos, los paulomas y los kālakeyas, encabezados por Nivātakavaca. Todos ellos tenían una gran fuerza física y eran muy expertos en la lucha; su objetivo era crear disturbios en los sacrificios celebrados por los grandes sabios. Mi querido rey, tu abuelo Arjuna subió a los planetas celestiales y allí, sin ayuda de nadie, mató a todos esos demonios; por esa razón, el rey Indra cobró un gran afecto por él. VERSO 37. En su esposa Siˆhikā, Vipracitti engendró ciento un hijos; el mayor de todos es Rāhu, y los demás son los cien Ketus. Todos ellos llegaron a ser planetas influyentes. VERSOS 38 y 39. Escucha ahora, por favor, mientras te enumero en orden cronológico a los descendientes de Aditi. En esa dinastía descendió la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, mediante Su expansión plenaria. Los nombres de los hijos de Aditi son los siguientes: Vivasvān, Aryamā, Pūṣā, Tvaṣṭā, Savitā, Bhaga, Dhātā, Vidhātā, VaruŠa, Mitra, ®atru y Urukrama. VERSO 40. Saˆjñā, la esposa de Vivasvān, el dios del Sol, dio a luz al manu ®rāddhadeva; esa misma esposa afortunada fue también madre de los gemelos Yamarāja y el río Yamunā. Después Yam…, mientras vagaba por la Tierra en forma de yegua, trajo al mundo a los Aśvinī-kumāras. VERSO 41. Chāyā, otra esposa del dios del Sol, tuvo dos hijos, Śanaiścara y SāvarŠi Manu, y una hija, Tapat…, que se casó con SaˆvaraŠa. VERSO 42. Del vientre de Mātṛkā, la esposa de Aryamā, nacieron muchos sabios eruditos. De entre ellos, el Señor Brahmā creó la especie humana, dotada con la facultad de la introspección. VERSO 43. Pūṣā no tuvo hijos. Perdió los dientes cuando el Señor ®iva se enfadó con Dakṣa, por haberlos mostrado riéndose de él. A partir de entonces, tuvo que subsistir a base de harina molida. VERSO 44. Racanā, la hija de los daityas, fue la esposa de Prajāpati Tvaṣṭā. Éste, con su semen, engendró en su vientre dos hijos muy poderosos: Sanniveśa y Viśvarūpa. VERSO 45 Los semidioses, siguiendo la orden de Brahmā, aceptaron a Viśvarūpa como sacerdote, a pesar de que era hijo de la hija de sus eternos enemigos, los demonios. Esto ocurrió cuando fueron abandonados por su maestro espiritual, Bṛhaspati, a quien habían faltado al respeto. CAPÍTULO 7. INDRA OFENDE A SU MAESTRO ESPIRITUAL, BṚHASPATI. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, ¿cuál fue la razón de que Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, rechazara a sus discípulos?; ¿qué ofensa cometieron los semidioses contra su maestro espiritual? Por favor, explícame este incidente. VERSOS 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, en cierta ocasión, Indra, el rey del cielo, excesivamente orgulloso de su gran opulencia como señor de los tres mundos, quebrantó las leyes védicas de buen comportamiento. Estaba sentado en su trono, rodeado por los maruts, los Vasus, los rudras, los ādityas, los ṛbhus, los Viśvadevas, los sādhyas, los Aśvinī-kumāras, los siddhas, los cāraŠas, los gandharvas y grandes personas santas. Le rodeaban también los vidyādharas, las apsarās, los kinnaras, los patagas [aves] y los uragas [serpientes]. Todos ellos ofrecían a Indra reverencias y servicio; las apsāras y los gandharvas danzaban y cantaban acompañados de instrumentos musicales de muy dulce sonido. Una sombrilla blanca resplandecía sobre la cabeza de Indra con el fulgor de la Luna llena. Confortado con abanicos de cola de yak y servido con todos los artículos con que se adora a un gran rey, Indra se encontraba en compañía de su esposa, ®ac…dev…, que ocupaba la mitad del trono. En ese momento entró en la corte el gran sabio Bṛhaspati, el mejor de los sabios, que era el maestro espiritual de Indra y de los semidioses, y a quien respetaban tanto los semidioses como los demonios. Pero Indra, a pesar de ver a su maestro espiritual ante él, no se levantó de su asiento ni le ofreció un lugar en que sentarse o una bienvenida respetuosa. En verdad, no dio la menor señal de respeto por su maestro espiritual. VERSO 9. Bṛhaspati sabía todo lo que iba a ocurrir en el futuro. Al ver la falta de educación de Indra, se dio perfecta cuenta de que Indra estaba envanecido de su opulencia material. Pudo haberle maldecido, pero no lo hizo, sino que abandonó la sala y, en silencio, regresó a su casa. VERSO 10. Indra, el rey del cielo, comprendió de inmediato su error. Al darse cuenta de que no había ofrecido el debido respeto a su maestro espiritual, se condenó a sí mismo ante todos los allí presentes. VERSO 11. ¡Ay, qué lamentable es lo que acabo de hacer por mi falta de inteligencia y por mi orgullo debido a las opulencias materiales! No he mostrado el debido respeto a mi maestro espiritual cuando entró en la sala, y, de ese modo, le he insultado. VERSO 12. Aunque soy el rey de los semidioses, que se encuentran en el plano de la modalidad de la bondad, me envanecí de mi minúscula opulencia, contaminado por el ego falso. En esas circunstancias, ¿quién, en este mundo, aceptaría esas riquezas, arriesgándose a caer? ¡Ay, malditas sean mi riqueza y mi opulencia! VERSO 13. Si alguien afirma: «Aquel que ocupa el excelso trono del rey no debe ponerse en pie para mostrar respeto a otro rey o a un brāhmaŠa», debe entenderse que esa persona no conoce los principios religiosos superiores. VERSO 14. Los líderes caídos en la ignorancia, que descarrían al pueblo encaminándole a la senda de la destrucción [como se explicó en el verso anterior], se encuentran, de hecho, a bordo de una nave de piedra; lo mismo ocurre con quienes les siguen ciegamente. Esa nave de piedra no podrá flotar, y se hundirá en el agua con todos sus pasajeros. Del mismo modo, aquellos que descarrían a la gente van al infierno junto con todos sus seguidores. VERSO 15. El rey Indra dijo: Por eso, con toda franqueza y sin duplicidad, voy a postrar mi cabeza a los pies de loto de Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses. Él se encuentra en el plano de la modalidad de la bondad, y por ello tiene conciencia plena de todo el conocimiento, y es el mejor de los brāhmaṇas. Ahora voy a tocar sus pies de loto y a ofrecerle reverencias para tratar de satisfacerle. VERSO 16. Mientras Indra, el rey de los semidioses, pensaba de este modo y expresaba su arrepentimiento ante su propia corte, Bṛhaspati, el muy poderoso maestro espiritual, entendió lo que pasaba por su mente. Bṛhaspati, que era espiritualmente más poderoso que el rey del cielo, se hizo invisible para Indra y partió hacia su casa. VERSO 17. A pesar de buscarle intensamente, y a pesar de la ayuda de los demás semidioses, Indra no pudo encontrar a Bṛhaspati. Indra pensó entonces: «¡Ay de mí!, mi maestro espiritual se ha disgustado conmigo, y ahora no dispongo de ningún medio para obtener buena fortuna». Indra estaba rodeado por los semidioses, pero su mente no encontraba la paz. VERSO 18. Al saber de la lastimosa condición del rey Indra, los demonios, siguiendo las instrucciones de su guru, ®ukrācārya, tomaron las armas y declararon la guerra a los semidioses. VERSO 19. Las afiladas flechas de los demonios hirieron las cabezas, los muslos, los brazos y las demás partes del cuerpo de los semidioses. Éstos, guiados por Indra, no vieron otra salida que acudir de inmediato al Señor Brahmā y postrar sus cabezas ante él, pidiéndole refugio e instrucción. VERSO 20. El muy poderoso Señor Brahmā, al ver a los semidioses, que se acercaban a él con los cuerpos gravemente heridos por las flechas de los demonios, mostró su gran misericordia sin causa y les calmó con las siguientes palabras. VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, vosotros, los mejores entre los semidioses!, por desdicha, debido a la locura que nace de la opulencia material, no recibisteis correctamente a Bṛhaspati cuando entró en la sala de asambleas. Él es consciente del Brahman Supremo, y controla sus sentidos a la perfección. Por ello, es el mejor de los brāhmaṇas. Así pues, me sorprende mucho que hayáis sido tan insolentes con él. VERSO 22. Mis queridos semidioses, los demonios eran débiles, y les habíais derrotado en varias ocasiones; pero ahora, debido a la falta que habéis cometido contra Bṛhaspati, os han vencido. ¿Por qué, sino, iban a venceros a vosotros, que gozabais de tantas opulencias? VERSO 23. Oh, Indra!, tus enemigos, los demonios, eran muy débiles, pues no respetaban debidamente a ®ukrācārya. Sin embargo, ahora, desde que le adoran con gran devoción, han recobrado su poder. La devoción por ®ukrācārya ha aumentado su fuerza, en tal medida que podrían apoderarse fácilmente incluso de mi propia morada. VERSO 24. Gracias a su firme determinación en seguir las instrucciones de ®ukrācārya, sus discípulos, los demonios, han perdido el temor a los semidioses. De hecho, los reyes y las personas que tengan una fe resuelta en la misericordia de los brāhmaṇas, de las vacas y de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, y les adoren siempre, siempre se mantendrán fuertes en sus respectivas posiciones. VERSO 25. ¡Oh, semidioses!, mi instrucción es que acudáis a Viśvarūpa, el hijo de Tvaṣṭā, y le aceptéis como guru. Él es un brāhmaŠa puro y muy poderoso, que se somete a austeridades y penitencias. Complacido con vuestra adoración, él satisfará vuestros deseos, siempre y cuando toleréis su tendencia a ponerse de parte de los demonios. VERSO 26. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Liberados de su ansiedad tras escuchar los consejos del Señor Brahmā, los semidioses fueron a ver al sabio Viśvarūpa, el hijo de Tvaṣṭā. Mi querido rey, después de abrazarle, le dijeron lo siguiente. VERSO 27. Los semidioses dijeron: Querido Viśvarūpa, que goces de toda buena fortuna. Nosotros, los semidioses, hemos venido a visitarte a tu āśrama. Por favor, trata de satisfacer nuestros deseos en función del momento, pues, en cierto sentido, somos como tus padres. VERSO 28. ¡Oh, brāhmaŠa!, para un hijo, el deber más elevado es servir a los padres. Esto es así aunque él mismo tenga hijos, y lo es, con mucha más razón, si se trata de un brahmacār…. VERSOS 29 y 30. El ācārya, el maestro espiritual que enseña el conocimiento védico y da iniciación ofreciendo el cordón sagrado, es la personificación de todos los Vedas. Del mismo modo, el padre personifica al Señor Brahmā, un hermano, al rey Indra, la madre, al planeta Tierra, y una hermana, a la misericordia. Un visitante es la personificación de los principios religiosos, y el invitado personifica al semidiós Agni; las entidades vivientes personifican al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 31. Querido hijo, hemos sido derrotados por nuestros enemigos y nos sentimos muy afligidos. Por favor, sé misericordioso y satisface nuestros deseos. Alivia nuestro sufrimiento con la fuerza de tus austeridades. Por favor, atiende a nuestros ruegos. VERSO 32. Como tienes plena conciencia del Brahman Supremo, eres un brāhmaŠa perfecto. Por ello, eres el maestro espiritual de todas las órdenes de vida. Te aceptamos como guía y maestro espiritual, pues con el poder de tu austeridad podremos derrotar fácilmente a los enemigos que nos han vencido. VERSO 33. Los semidioses continuaron: No temas que te critiquen por ser más joven que nosotros. Esa norma de etiqueta no tiene validez en lo que se refiere a los mantras védicos. A este respecto, no es la edad lo que determina quién es mayor; a una persona avanzada en el canto de los mantras védicos se le pueden ofrecer reverencias respetuosas aunque sea más joven. Por lo tanto, aunque seas más joven que nosotros, puedes ser nuestro sacerdote. No lo dudes. VERSO 34. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Ante el ruego de todos los semidioses, que le pedían que fuese su sacerdote, el gran Viśvarūpa, que era avanzado en la práctica de austeridades, se sintió muy complacido. Entonces les respondió con las siguientes palabras. VERSO 35. ®r… Viśvarūpa dijo: ¡Oh, semidioses!, no se aconseja aceptar la posición de sacerdote, pues supone la pérdida del poder brahmínico que se ha adquirido. Sin embargo, ¿quién, en mi lugar, podría negarse a aceptar vuestro ruego? Vosotros sois los gloriosos dirigentes del universo entero. Yo soy vuestro discípulo y tengo mucho que aprender de vosotros. Por lo tanto, no puedo negarme. Debo aceptar, por mi propio beneficio. VERSO 36. ¡Oh, gloriosos gobernantes de diversos planetas!, el verdadero brāhmaŠa, que carece de posesiones materiales, profesa, para mantenerse, la práctica de śiloñchana. En otras palabras, recoge los granos dejados en los campos o esparcidos por el suelo de los grandes mercados. Con este procedimiento, los brāhmaṇas casados que se rigen por los principios de la austeridad y la penitencia, se mantienen y mantienen a sus familias, y realizan todas las actividades piadosas necesarias. Ciertamente, si un brāhmaŠa desea alcanzar la felicidad ganando riquezas a través de la profesión sacerdotal, debe de poseer una mentalidad muy baja. ¿Cómo podría yo aceptar semejante posición? VERSO 37. Todos vosotros sois mis superiores. Por esa razón, aunque a veces el oficio de sacerdote pueda ser indigno, yo no puedo decir que no a la más mínima de vuestras súplicas. Acepto ser vuestro sacerdote. Dedicaré mi vida y mis posesiones a satisfacer vuestro ruego. VERSO 38. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, tras hacer esta promesa a los semidioses, el excelso Viśvarūpa, rodeado por los semidioses, llevó a cabo las actividades sacerdotales necesarias con gran entusiasmo y atención. VERSO 39. ®ukrācārya protegía con su talento y sus tácticas la opulencia de los demonios, a quienes generalmente se conoce como enemigos de los semidioses, pero Viśvarūpa, que era más poderoso, compuso una oración protectora llamada NārāyaŠa-kavaca. Con ese mantra, fruto de su inteligencia, arrebató a los demonios su opulencia y se la entregó a Mahendra, el rey del cielo. VERSO 40. Viśvarūpa, que era muy generoso, reveló al rey Indra [Sahasrākṣa] el himno secreto que le protegería y le permitiría derrotar la fuerza militar de los demonios. CAPÍTULO 8. EL ESCUDO NĀRĀYAṆA-KAVACA. VERSOS 1 y 2. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Mi señor, por favor, háblame de ese Viṣṇu-mantra, la armadura que protegió al rey Indra y le permitió vencer a sus enemigos, con sus respectivas monturas, y disfrutar de la opulencia de los tres mundos. Por favor, descríbeme esa armadura de NārāyaŠa, con la que el rey Indra alcanzó el éxito en la batalla, venciendo a los enemigos que se esforzaban por matarle. VERSO 3. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: El rey Indra, el líder de los semidioses, preguntó a Viśvarūpa, a quien los semidioses habían elegido como sacerdote, acerca de la armadura llamada NārāyaŠa-kavaca. Por favor, escucha atentamente la respuesta de Viśvarūpa. VERSOS 4, 5 y 6. Viśvarūpa dijo: Cuando se presente alguna causa de temor, en primer lugar hay que lavarse las manos y las piernas, para después realizar ācamana cantando este mantra: oˆ apavitraƒ pavitro vā sarvāvasthāˆ gato ‘pi vā/ yaƒ smaret puŠḍar…kākṣaˆ sa bahyābhyantaraƒ śuciḥ/ śr…-Viṣṇu śr…-Viṣṇu śr…-Viṣṇu. Entonces hay que tocar hierba kuśa y sentarse en silencio, con actitud grave, mirando al Norte. Una vez completada la purificación, se deben tocar las ocho partes del cuerpo con el mantra de ocho sílabas, y las manos con el mantra de doce sílabas. De ese modo, como ahora te explicaré, hay que ceñirse la armadura protectora de NārāyaŠa. Primero, al mismo tiempo que se pronuncia el mantra de ocho sílabas [oˆ namo nārāyaŠāya], y comenzando con el praŠava, la sílaba oˆ, hay que tocar con las manos las ocho partes del cuerpo, comenzando por los pies y pasando sucesivamente a las rodillas, los muslos, el abdomen, el corazón, el pecho, la boca y la cabeza. Luego, debe cantarse el mantra al revés, comenzando por la última sílaba [ya], mientras se tocan las partes del cuerpo en sentido inverso. Estos dos procesos reciben los nombres de utpatti-nyāsa y saˆhāra-nyāsa, respectivamente. VERSO 7. Entonces se debe cantar el mantra de doce sílabas [oˆ namo bhagavate vāsudevāya]. Pronunciando el oˆkāra antes de cada sílaba, hay que situar las sílabas del mantra en las puntas de los dedos, comenzando por el dedo índice de la mano derecha y terminando en el índice de la izquierda. Las cuatro sílabas restantes deben situarse en las articulaciones de los pulgares. VERSOS 8, 9 y 10. Entonces se canta el mantra de seis sílabas [oˆ viṣṇave namaƒ]. La sílaba «oˆ» debe situarse en el corazón, la sílaba «vi» en lo alto de la cabeza, la sílaba «ṣa» entre las cejas, la sílaba «Ša» en la coleta [śikhā], y la sílaba «ve» entre los ojos. A continuación, el recitador del mantra debe situar la sílaba «na» en todas las articulaciones del cuerpo, y meditar en que la sílaba «ma» es un arma. De ese modo, debe llegar a volverse la personificación perfecta del mantra. Después, añadiendo la visarga a la sílaba final, «ma», debe cantar el mantra «maƒ astrāya pha˜» en todas las direcciones, comenzando por el Este. De ese modo, todas las direcciones estarán protegidas por la coraza protectora del mantra. VERSO 11. Al terminar este canto, debe pensar en su identidad cualitativa con la Suprema Personalidad de Dios, que goza de plenitud en seis opulencias y es digno de que se medite en Él. Entonces debe dirigirse al Señor NārāyaŠa con la siguiente oración protectora, el NārāyaŠa-kavaca. VERSO 12. El Señor Supremo, que Se sienta a lomos del ave Garuḍa, tocándole con Sus pies de loto, sostiene ocho armas: la caracola, el disco, el escudo, la espada, la maza, las flechas, el arco y las cuerdas. Que esa Suprema Personalidad de Dios Me proteja en todo momento con Sus ocho brazos. Él es todopoderoso, pues goza de plenitud en los ocho poderes místicos [aŠimā, laghimā, etc.]. VERSO 13. Que el Señor, que adopta la forma de un gran pez, me proteja en el agua de los feroces animales que acompañan al semidiós VaruŠa. El Señor expandió Su energía ilusoria y adoptó la forma del enano Vāmana. Que Vāmana me proteja en el suelo. Puesto que Su gigantesca forma, Viśvarūpa, conquista los tres mundos, que el Señor me proteja en el cielo. VERSO 14. Que el Señor Nṛsiḿhadeva, que Se manifestó como enemigo de Hiraṇyakaśipu, me proteja en todas direcciones. Su estruendosa carcajada resonó en todas direcciones y provocó abortos en las esposas de los asuras que estaban embarazadas. Que por Su bondad me proteja en los lugares peligrosos, como el bosque y el frente de batalla. VERSO 15. Al indestructible Señor Supremo se Le descubre mediante la celebración de sacrificios rituales; por esa razón, se Le conoce con el nombre de Yajñeśvara. En Su encarnación como el Señor Jabalí, sacó el planeta Tierra del agua del fondo del universo, y lo sostuvo sobre Sus puntiagudos colmillos. Que Él me proteja de los bandidos en la calle. Que Paraśurāma me proteja en las cumbres de las montañas, y que el hermano mayor de Bharata, el Señor Rāmacandra, me proteja, junto con Su hermano Lakṣmaṇa, en los países extranjeros. VERSO 16. Que el Señor NārāyaŠa me proteja de seguir inútilmente falsos sistemas religiosos, y de faltar a mis deberes debido a la locura. Que el Señor, en Su encarnación como Nara, me proteja del orgullo innecesario. Que el Señor Dattātreya, el amo de todo poder místico, me proteja de caer durante la práctica del bhakti-yoga, y que el Señor Kapila, el amo de todas las buenas cualidades, me proteja del cautiverio material de las actividades fruitivas. VERSO 17. Que Sanat-kumāra me proteja de los deseos lujuriosos. Que el Señor Hayagr…va me proteja de la ofensa de no ofrecer reverencias respetuosas al Señor Supremo al dar comienzo a alguna actividad auspiciosa. Que Devarṣi Nārada me proteja de cometer ofensas en la adoración de la Deidad, y que el Señor K™rma, la tortuga, me proteja de caer en los ilimitados planetas infernales. VERSO 18. Que la Suprema Personalidad de Dios, en Su encarnación de Dhanvantari, me libre de los alimentos indeseables y me proteja contra las enfermedades del cuerpo. Que el Señor Ṛṣabhadeva, que conquistó Sus sentidos externos e internos, me proteja del temor que proviene de la dualidad del calor y el frío. Que Yajña me proteja de la difamación y de la hostilidad de la gente, y que el Señor Balarāma, en Su forma de Śeṣa, me proteja de las envidiosas serpientes. VERSO 19. Que la Personalidad de Dios, en Su encarnación de Vyāsadeva, me proteja de todas las formas de ignorancia que se derivan de la falta de conocimiento védico. Que el Señor Buddhadeva me proteja de las actividades contrarias a los principios védicos y de la insensatez de la pereza, que lleva al olvido de los principios védicos del conocimiento y de la acción ritual. Que Kalkideva, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios que advino para proteger los principios religiosos, me proteja de la suciedad de la era de Kali. VERSO 20. Que el Señor Keśava me proteja con Su maza en la primera parte del día, y que Govinda, que siempre está tocando Su flauta, me proteja en la segunda parte del día. Que el Señor NārāyaŠa, que está dotado de todas las potencias, me proteja en la tercera parte del día, y que el Señor Viṣṇu, que lleva un disco para matar a Sus enemigos, me proteja en la cuarta parte del día. VERSO 21. Que el Señor Madhus™dana, que lleva un arco que causa terror a los demonios, me proteja durante la quinta parte del día. Que el Señor Mādhava, que aparece en las formas de Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara, me proteja al atardecer, y que el Señor Hṛṣīkeśa me proteja al principio de la noche. En la oscuridad de la noche [en las partes segunda y tercera de la noche], que sólo el Señor Padmanābha me proteja. VERSO 22. Que la Suprema Personalidad de Dios, que lleva en el pecho la marca ®r…vatsa, me proteja desde la medianoche hasta el momento en que el cielo se tiñe de rosa. Que el Señor Janārdana, que lleva en Su mano una espada, me proteja al final de la noche [durante las últimas cuatro gha˜ikās de la noche]. Que el Señor Dāmodara me proteja por la mañana temprano, y que el Señor Viśveśvara me proteja en los momentos en que se unen el día y la noche. VERSO 23. Puesto en movimiento por la Suprema Personalidad de Dios, el disco del Señor Supremo recorre las cuatro direcciones; sus bordes afilados son tan destructivos como el fuego de la devastación al final del milenio. Que ese cakra Sudarśana reduzca a nuestros enemigos a cenizas, del mismo modo que un fuego ardiente, impulsado por el viento, abrasa la hierba seca. VERSO 24. ¡Oh, maza que estás en la mano de la Suprema Personalidad de Dios!, tú enciendes chispas de fuego tan poderosas como los rayos, y eres sumamente querida al Señor. Yo también soy Su sirviente. Por esa razón, ten la bondad de ayudarme a aplastar en pedazos a los malignos seres que reciben los nombres de kuṣmāṇḍas, vaināyakas, yakṣas, rākṣasas, bh™tas y grahas. Por favor, pulverízalos. VERSO 25. ¡Oh, Pāñcajanya, que estás en las manos del Señor y eres la mejor de las caracolas!, tú siempre estás llena del aliento del Señor Kṛṣṇa, y por ello produces una terrible vibración sonora que hace temblar los corazones de enemigos como los rākṣasas, los fantasmas pramatha, los pretas, los mātās, las piśācas y los brāhmaṇas fantasmas, de espantosos ojos. VERSO 26. ¡Oh, reina de las espadas de cortante filo!, tú eres utilizada por la Suprema Personalidad de Dios. Por favor, corta en pedazos a los soldados de mis enemigos. ¡Por favor, córtales en pedazos! ¡Oh, escudo marcado con cien círculos brillantes como la Luna!, por favor, cubre los ojos de los enemigos pecaminosos. Arráncales sus pecaminosos ojos. VERSOS 27 y 28. Que la glorificación del nombre, la forma, los enseres y las cualidades de la Suprema Personalidad de Dios, que son trascendentales, nos proteja de la influencia de planetas maléficos, estrellas fugaces, seres humanos envidiosos, serpientes, escorpiones y animales como los tigres y los lobos. Que nos proteja de los fantasmas y de los elementos materiales, como la tierra, el agua, el fuego y el aire; que también nos proteja de los relámpagos y de nuestros pecados pasados. Sentimos constante temor de esos obstáculos en la senda de la vida auspiciosa. Por lo tanto, que todos ellos sean completamente destruidos por el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. VERSO 29. El Señor Garuḍa, el portador del Señor Viṣṇu, es el señor más adorable, pues es tan poderoso como el propio Señor Supremo. Él es la personificación de los Vedas, y se le adora con versos selectos. Que él nos proteja de todas las circunstancias peligrosas, y que el Señor Viṣvaksena, la Personalidad de Dios, nos proteja también de todos los peligros por medio de Sus santos nombres. VERSO 30. Que los santos nombres de la Suprema Personalidad de Dios, Sus formas trascendentales, Sus portadores y todas las armas que Le adornan y siempre Le acompañan, protejan de todo peligro nuestra inteligencia, nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro aire vital. VERSO 31. La manifestación cósmica densa y sutil es material; no obstante, no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios, ya que Él es, en última instancia, la causa de todas las causas. De hecho, la causa y el efecto son uno, pues la causa está presente en el efecto. Por lo tanto, la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, puede destruir todos nuestros peligros con cualquiera de Sus partes potentes. VERSOS 32 y 33. La Suprema Personalidad de Dios, las entidades vivientes, la energía material, la energía espiritual y toda la creación son sustancias individuales. Sin embargo, en última instancia, juntas constituyen el uno supremo, la Personalidad de Dios. Por lo tanto, los que son avanzados en el conocimiento espiritual ven unidad en la diversidad. Para esas personas avanzadas, los adornos del cuerpo del Señor, Su nombre, Su fama, Sus formas, Sus atributos, y las armas que lleva en Su mano son manifestaciones de la fuerza de Su potencia. Esas personas espiritualmente elevadas entienden que el omnisciente Señor, que manifiesta diversas formas, está presente en todas partes. Que Él nos proteja siempre y en todo lugar de toda calamidad. VERSO 34. Prahlāda Mahārāja cantó en voz alta el santo nombre del Señor Nṛsiḿhadeva. Que el Señor Nṛsiḿhadeva, rugiendo por Su devoto Prahlāda Mahārāja, nos proteja del temor a los peligros que, en todas direcciones, nos crean los líderes poderosos por medio de veneno, armas, agua, fuego, aire, etc. Que el Señor cubra su influencia con Su propia influencia trascendental. Que Nṛsiḿhadeva nos proteja en todas direcciones y en todos los rincones, por encima, por debajo, por dentro y por fuera. VERSO 35. Viśvarūpa continuó: ¡Oh, Indra!, te he descrito esta armadura mística vinculada al Señor NārāyaŠa. Vistiendo esta cubierta protectora, sin duda alguna podrás vencer a los líderes de los demonios. VERSO 36. Quien vista esta armadura, liberará inmediatamente de todos los peligros que he mencionado a cualquier persona a la que toque con los pies o con la mirada. VERSO 37. Esta oración, el NārāyaŠa-kavaca, es conocimiento sutil vinculado trascendentalmente con NārāyaŠa. Quien utiliza esta oración, nunca es perturbado o puesto en peligro, ni por el gobierno, ni por los asaltantes, ni por los malvados demonios, ni por ningún tipo de enfermedad. VERSO 38. ¡Oh, rey del cielo!, en el pasado, un brāhmaŠa llamado Kauśika abandonó voluntariamente su cuerpo en el desierto mediante el poder místico. En ese entonces recurrió a esta armadura. VERSO 39. Cierto día, Citraratha, el rey de Gandharvaloka, rodeado de mujeres bellísimas, sobrevoló aquel lugar con su avión y pasó por encima del cuerpo del brāhmaŠa. VERSO 40. De pronto, Citraratha se vio forzado a caer en picado con su avión. Ante su gran sorpresa, los grandes sabios vālikhilyas le ordenaron que arrojase los huesos del brāhmaŠa al cercano río Sarasvat…. Así tuvo que hacerlo, y no pudo regresar a su propia morada sin antes bañarse en el río. VERSO 41. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido Mahārāja Parīkṣit, aquel que, sintiendo temor ante alguna circunstancia del mundo material, emplea esta armadura o escucha acerca de ella con fe y veneración, de inmediato se libera de todos los peligros y es adorado por todas las entidades vivientes. VERSO 42. El rey Indra, el que celebró cien sacrificios, recibió de Viśvarūpa esta oración protectora. Tras vencer a los demonios, disfrutó de toda la opulencia de los tres mundos. CAPÍTULO 9. LA APARICIÓN DEL DEMONIO VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Viśvarūpa, que hacía la función de sacerdote de los semidioses, tenía tres cabezas. La primera la empleaba para beber soma- rasa, la segunda para beber vino, y la tercera para comer. ¡Oh, rey Parīkṣit!, así lo he escuchado de las autoridades. VERSO 2. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Viśvarūpa estaba emparentado con los semidioses por parte de padre, y todos podían verle ofrecer mantequilla clarificada al fuego mientras cantaba mantras como «indrāya idaˆ svāhā» [«esto va dirigido al rey Indra»] e «idam agnaye» [«esto es para el semidiós del fuego»]. Cantaba estos mantras en voz alta y ofrecía a cada semidiós su parte correspondiente. VERSO 3. En el fuego de sacrificio ofrecía mantequilla clarificada en nombre de los semidioses, pero, sin que éstos lo supiesen, también ofrecía oblaciones a los demonios, pues eran sus familiares por parte de madre. VERSO 4. Pero llegó el día en que Indra, el rey del cielo, se dio cuenta de que Viśvarūpa engañaba a los semidioses, ofreciendo en secreto oblaciones a los demonios. Aterrorizado ante la idea de ser vencido por los demonios, Indra se enfadó tanto con Viśvarūpa que le cortó las tres cabezas. VERSO 5. Entonces, la cabeza que bebía soma-rasa se transformó en un kapiñjala [perdiz negra]. A su vez, la cabeza que bebía vino se transformó en un kalavi‰ka [gorrión], y la cabeza que ingería el alimento se transformó en un tittiri [perdiz común]. VERSO 6. Indra era tan poderoso que podía neutralizar las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa, pero, arrepentido, juntó sus manos y aceptó cargar con esas reacciones. Estuvo sufriendo durante un año, al cabo del cual, para purificarse, repartió las reacciones de su pecaminoso crimen entre la Tierra, el agua, los árboles y las mujeres. VERSO 7. La Tierra, para agradecer la bendición de Indra de que toda fosa excavada en ella se llenaría de agua por sí sola, aceptó la cuarta parte de las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa. Debido a esas reacciones, hallamos multitud de desiertos en la superficie del planeta. VERSO 8. Los árboles, para agradecer a Indra su bendición, por la cual sus ramas y sus tallos vuelven a crecer aunque se corten, aceptaron la cuarta parte de las reacciones del pecado de matar a un brāhmaŠa. Esas reacciones se manifiestan en el flujo de savia de los árboles. [Por lo tanto, está prohibido beber esa savia]. VERSO 9. Las mujeres, para agradecer a Indra su bendición, que les permite disfrutar continuamente de los placeres sexuales, incluso durante el embarazo, mientras la relación sexual no sea dañina para el feto, aceptaron una cuarta parte de las reacciones pecaminosas. Como resultado de esas reacciones, cada mes manifiestan los signos de la menstruación. VERSO 10. El agua, gracias a una bendición de Indra, aumenta el volumen de las sustancias con que se mezcla; para compensar esa bendición, el agua aceptó la cuarta parte de las reacciones pecaminosas. Ésa es la causa de las burbujas y la espuma que se forman en el agua, y que debemos evitar al recogerla. VERSO 11. Tras la muerte de Viśvarūpa, su padre, Tvaṣṭā, realizó ceremonias rituales para matar a Indra. Al ofrecer oblaciones en el fuego de sacrificio, decía: «¡Oh, enemigo de Indra, surge para matar a tu enemigo sin más tardanza!». VERSO 12. Entonces, de la parte sur del fuego de sacrificio anvāhārya, surgió un ser espantoso, que, por su aspecto, parecía el destructor de toda la creación al final del milenio. VERSOS 13, 14, 15, 16 y 17. El cuerpo del demonio, como flechas disparadas en las cuatro direcciones, crecía día tras día. Alto y negruzco, tenía el aspecto de una montaña quemada, y su resplandor era el de un cúmulo de nubes que brillan con el Sol poniente. Los vellos de su cuerpo, su barba y su bigote, tenían el color del cobre fundido, y sus ojos eran tan hirientes como el Sol del mediodía. Parecía invencible, como si sostuviese los tres mundos en las puntas de su abrasador tridente. Bailando y profiriendo grandes voces, hacía temblar toda la superficie de la Tierra, como un terremoto. Bostezaba una y otra vez, y daba la impresión de querer tragarse el cielo entero con su boca, profunda como una caverna. Con la lengua parecía lamer todas las estrellas del cielo, y con sus colmillos, largos y afilados, parecía devorar el universo entero. Al ver al gigantesco demonio, todo el mundo, presa del pánico, corría de un lugar a otro, en todas direcciones. VERSO 18. Aquel espantoso demonio, que en realidad era el hijo de Tvaṣṭā, cubrió todos los sistemas planetarios merced a su austeridad. Por esa razón, recibió el nombre de Vṛtra, «el que lo cubre todo». VERSO 19. Los semidioses, encabezados por Indra, atacaron al demonio con sus soldados y le dispararon con sus arcos y flechas. También recurrieron a otras armas trascendentales, pero Vṛtrāsura se las tragó todas. VERSO 20. Llenos de asombro y totalmente contrariados al ver la fuerza del demonio, los semidioses perdieron su propia fuerza. Entonces se reunieron para tratar de complacer a la Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, adorándole. VERSO 21. Los semidioses dijeron: Los tres mundos son creados por los cinco elementos —éter, aire, fuego, agua y tierra—, que están bajo el control de diversos semidioses, comenzando con el Señor Brahmā. Nos atemoriza pensar que el factor tiempo vaya a poner fin a nuestra existencia, y por ello presentamos ofrendas al tiempo, realizando nuestras actividades conforme a sus dictados. Sin embargo, el propio factor tiempo siente temor de la Suprema Personalidad de Dios. Así pues, adoremos ahora a ese Señor Supremo, pues sólo Él nos puede brindar plena protección. VERSO 22. Libre de todos los conceptos materiales de la existencia, y sin que nada pueda causarle asombro, el Señor está siempre lleno de júbilo y completamente satisfecho en virtud de Su propia perfección espiritual. Él está libre de identificaciones materiales, y, por lo tanto, Se mantiene estable y desapegado. Esa Suprema Personalidad de Dios es el único refugio para todos. Todo el que desea buscar protección de otros es ciertamente un gran necio que trata de atravesar el mar agarrándose del rabo de un perro. VERSO 23. En el pasado, el rey Satyavrata, uno de los manus, se salvó atando el pequeño barco del mundo entero al cuerno del avatāra Matsya, la encarnación pez. Por la gracia del avatāra Matsya, manu se salvó del gran peligro de la inundación. Que esa misma encarnación del pez nos salve de este espantoso peligro causado por el hijo de Tvaṣṭā. VERSO 24. Al principio de la creación, un viento formidable levantó espantosas olas que amenazaban con inundarlo todo. El fragor de aquellas grandes olas era tan horrible que el Señor Brahmā estaba a punto de caer de su asiento en el loto a las aguas de la devastación. Sin embargo, con la ayuda del Señor, se salvó. Así, también nosotros esperamos que el Señor nos proteja de esta peligrosa situación. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios, que nos creó mediante Su potencia externa, y por cuya misericordia expandimos la creación del universo, está siempre ante nosotros en la forma de Superalma; sin embargo, no podemos ver Su forma. Nos es imposible verle, porque pensamos que somos dioses separados e independientes. VERSOS 26 y 27. Mediante Su potencia interna, que es inconcebible, la Suprema Personalidad de Dios Se expande en diversos cuerpos trascendentales, como Vāmanadeva, la encarnación de la fuerza entre los semidioses; Paraśurāma, la encarnación entre los santos; Nṛsiḿhadeva y Vāraha, encarnaciones entre los mamíferos; y Matsya y K™rma, encarnaciones entre los seres acuáticos. Él adopta diversos cuerpos trascendentales entre todas las especies de entidades vivientes, y entre los seres humanos adviene de modo especial en las formas el Señor Kṛṣṇa y del Señor Rāma. Por Su misericordia sin causa, Él protege a los semidioses, a quienes los demonios hostigan constantemente. Es la Deidad adorable suprema de todas las entidades vivientes. Él es la causa suprema, representada por las energías creativas masculina y femenina. Aunque es diferente del universo, Él existe en Su forma universal [virā˜a-r™pa]. Llenos de temor, en nuestra situación actual, nos refugiamos en Él, pues estamos seguros de que el Señor Supremo, el Alma Suprema, nos dará Su protección. VERSO 28. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, cuando todos los semidioses Le hubieron ofrecido sus oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Hari, apareció con Sus armas —la caracola, el disco y la maza—, primero en sus corazones y luego ante ellos. VERSOS 29 y 30. El Señor NārāyaŠa estaba rodeado y servido por dieciséis asistentes personales, que iban adornados con alhajas y tenían Su mismo aspecto, pero sin la marca de ®r…vatsa ni la joya Kaustubha. ¡Oh, rey!, los semidioses, al ver al Señor en aquella actitud, sonriente, con ojos como los pétalos del loto que florece en otoño, se sintieron abrumados de felicidad; inmediatamente se postraron, derechos como varas, ofreciendo daṇḍavats. Después, se levantaron lentamente y complacieron al Señor ofreciéndole oraciones. VERSO 31. Los semidioses dijeron: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú tienes la capacidad de dar los resultados del sacrificio, y eres, además, el factor tiempo que, en su discurrir, destruye todos esos resultados. Tú eres aquel que lanza Su cakra para matar a los demonios. ¡Oh, Señor, que posees gran diversidad de nombres!, Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 32. ¡Oh, controlador supremo!, Tú riges los tres destinos [la elevación a los planetas celestiales, el nacimiento como ser humano, y la condenación en el infierno], pero Tu morada suprema es VaikuŠ˜ha-dhāma. Nosotros aparecimos después de que Tú creases la manifestación cósmica, de modo que Tus actividades nos son imposibles de comprender. Por ello, lo único que podemos ofrecerte son nuestras humildes reverencias. VERSO 33. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡oh, NārāyaŠa!, ¡oh, Vāsudeva, persona original!, ¡oh, Tú, que eres la persona más excelsa, la experiencia suprema, el bienestar personificado!; ¡oh, fuente de toda bendición, supremamente misericordioso e inmutable!, ¡oh, sostén de la manifestación cósmica, único propietario de todos los sistemas planetarios, amo de todo y esposo de la diosa de la fortuna!; a Tu Señoría Le perciben los más elevados sannyās…s, que viajan por el mundo para predicar el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, completamente absortos en samādhi a través del bhakti-yoga. Debido a que sus mentes están concentradas en Ti, ellos pueden recibir en sus corazones completamente purificados el concepto de que Tú eres una persona. Cuando la oscuridad de sus corazones ha sido eliminada de raíz disfrutan de una felicidad trascendental que es la forma trascendental de Tu Señoría. Nadie más que ellos puede percibirte. Por eso, simplemente Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 34. ¡Oh, Señor!, Tú no necesitas respaldo alguno, y, aunque no tienes cuerpo material, no necesitas de nuestra cooperación. Tú eres la causa de la manifestación cósmica, y proporcionas sus constituyentes materiales sin sufrir transformación alguna; de ese modo, creas, mantienes y aniquilas la manifestación cósmica por Ti mismo. No obstante, aunque pareces ocupado en actividades materiales, eres trascendental a todas las cualidades materiales. Esas Tus actividades trascendentales son, por lo tanto, muy difíciles de entender. VERSO 35. Éstas son nuestras preguntas. El alma condicionada común está sujeta a las leyes materiales, de modo que recibe los frutos de sus acciones. ¿Vives Tú en el mundo material, como un ser humano corriente, en un cuerpo producto de las modalidades materiales? ¿Disfrutas y sufres de los resultados de las acciones buenas y malas bajo la influencia del tiempo, de las actividades pasadas, etc.? ¿O, por el contrario, estás aquí como un testigo neutral, autosuficiente, libre de todo deseo material y siempre lleno de potencia espiritual? Ciertamente, no podemos entender la verdadera posición de Tu Señoría. VERSO 36. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, en Ti pueden reconciliarse todas las contradicciones. ¡Oh, Señor!, Tú eres la Persona Suprema, el receptáculo de ilimitadas cualidades espirituales, el controlador supremo, y por ello Tus ilimitadas glorias son inconcebibles para las almas condicionadas. Muchos teólogos modernos arguyen acerca del bien y del mal sin realmente saber lo que está bien. Sus argumentos siempre son falsos, y sus juicios no llevan a ninguna conclusión, pues carecen por completo de evidencias autorizadas que les permitan obtener conocimiento acerca de Ti. Sus mentes están agitadas por escrituras que contienen conclusiones falsas, y por ello son incapaces de entender la verdad con respecto a Ti. Además, debido a su contaminada ansiedad por llegar a la conclusión correcta, sus teorías no pueden transmitir la revelación acerca de Ti, pues Tú eres trascendental a sus conceptos materiales. Tú eres uno sin par, y, por esa razón, en Ti no son contradictorias contradicciones como la acción y la inacción, la felicidad y la aflicción. Tu potencia es tan grande que puede hacerlo y deshacerlo todo, conforme a Tu voluntad. Con la ayuda de esa potencia, ¿qué hay de imposible para Ti? En Tu posición constitucional no hay dualidad, de modo que puedes hacerlo todo por la influencia de Tu energía. VERSO 37. Una cuerda es causa de temor para la persona que la confunde con una serpiente, pero no para la persona de inteligencia clara que sabe que se trata de una simple cuerda. Del mismo modo, Tú, en forma de Superalma, Te encuentras en el corazón de todos, e inspiras miedo o valentía a cada quien conforme a su inteligencia; en Ti, sin embargo, no hay dualidad. VERSO 38. Si reflexionamos, podemos ver que el Alma Suprema, aunque Se manifiesta de diversas maneras, es en realidad el principio básico de todo. La energía material total es la causa de la manifestación material, pero Él es la causa de la energía material. Por lo tanto, Él es la causa de todas las causas, el que manifiesta la inteligencia y los sentidos. A Él se Le percibe como la Superalma de todo. Sin Él, todo estaría muerto. Tú, que eres esa Superalma, el controlador supremo, eres lo único que permanece. VERSO 39. Por esa razón, ¡oh, Tú, que mataste al demonio Madhu!, en las mentes de aquellos que han llegado a saborear por una vez una simple gota del néctar del océano de Tus glorias, la felicidad trascendental fluye sin interrupción. Esos devotos excelsos olvidan el tenue reflejo de supuesta felicidad material que se deriva de los sentidos materiales de la vista y el oído. Libres de todo deseo, esos devotos son los verdaderos amigos de todas las entidades vivientes. Ofreciéndote su mente y disfrutando de bienaventuranza trascendental, son expertos en alcanzar el verdadero objetivo de la vida. ¡Oh, Señor!, Tú eres el alma y el amigo querido de esos devotos, que no tienen que regresar jamás al mundo material. ¿Cómo podrían ellos dejar de ocuparse en Tu servicio devocional? VERSO 40. ¡Oh, Señor!, ¡oh, personificación y padre de los tres mundos!, ¡oh, fuerza de los tres mundos, en la forma de la encarnación Vāmana!, ¡oh, forma de Nṛsiḿhadeva, de tres ojos!, ¡oh, Tú, que eres la persona más hermosa de los tres mundos! Todo lo que existe, y todos los seres, y entre ellos los seres humanos, e incluso los dānavas y los demonios daityas, no es sino la expansión de Tu energía. ¡Oh, Tú, el supremamente poderoso!, Tú siempre has aparecido en la variedad de formas de Tus encarnaciones para castigar a los demonios tan pronto como adquirían demasiado poder. Tú apareciste en las formas de Vāmanadeva, el Señor Rāma y el Señor Kṛṣṇa. A veces apareces en forma de animal mamífero, como el avatāra Jabalí; a veces vienes en una encarnación mixta, como el Señor Nṛsiḿhadeva y el Señor Hayagr…va; y a veces en forma de ser acuático, como el avatāra Pez y el avatāra Tortuga. Cuando has aceptado esas diversas formas, siempre has castigado a los demonios y dānavas. Por esa razón, oramos a Tu Señoría para que hoy hagas Tu advenimiento en otra encarnación, si así lo deseas, para matar al gran demonio Vṛtrāsura. VERSO 41. ¡Oh, protector supremo, padre de nuestro padre!, ¡oh, pureza suprema!, ¡oh, Señor! Somos almas completamente entregadas a Tus pies de loto. En verdad, nuestras mentes están atadas con cadenas de amor a la meditación en Tus pies de loto. Ahora, por favor, manifiesta Tu encarnación. Aceptándonos como Tus sirvientes y devotos eternos, complácete y sé compasivo con nosotros. Con Tu mirada llena de amor, con Tu fresca y agradable sonrisa compasiva, y con las palabras dulces y nectáreas que emanan de Tu hermoso rostro, libéranos de la ansiedad y el sufrimiento que Vṛtrāsura causa en lo más profundo de nuestros corazones. VERSO 42. ¡Oh, Señor!, del mismo modo que las diminutas chispas del fuego no pueden actuar como el fuego de que emanan, nosotros somos chispas de Tu Señoría, y no podemos informarte de lo que necesitamos en nuestras vidas. Eres el todo completo; así pues, ¿de qué Te vamos a informar? Tú lo sabes todo, pues eres la causa original de la manifestación cósmica, el sustentador y aniquilador de toda la creación universal. Tú siempre realizas Tus pasatiempos con Tus energías materiales y espirituales, pues eres el controlador de toda esa diversidad de energías. Existes dentro de todas las entidades vivientes, dentro de la manifestación cósmica, y también más allá de todo ello. Existes internamente como Parabrahman, y externamente como los elementos de la creación material. Por lo tanto, aunque Te manifiestas en diversos niveles, en distintos momentos y lugares, y en diferentes cuerpos, Tú, la Personalidad de Dios, eres la causa original de todas las causas. En verdad, eres el elemento original. Aunque eres el testigo de todas las actividades, nunca Te afecta ninguna de ellas, pues eres tan grande como el cielo. En calidad de Parabrahman y Paramātmā, eres el testigo de todo. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡nada Te es desconocido! VERSO 43. Querido Señor, Tú eres omnisciente, de modo que sabes muy bien por qué nos hemos refugiado en Tus pies de loto, cuya sombra alivia de todas las perturbaciones materiales. Tú eres el maestro espiritual supremo y lo conoces todo. Por ello, hemos buscado el refugio de Tus pies de loto para que nos instruyas. Por favor, alívianos neutralizando el sufrimiento que ahora padecemos. Tus pies de loto son el único refugio del devoto plenamente entregado, y el único medio de eliminar todos los pesares del mundo material. VERSO 44. Por lo tanto, ¡oh, Señor!, ¡oh, controlador supremo!, ¡oh, Señor Kṛṣṇa!, destruye por favor a ese peligroso demonio, Vṛtrāsura, el hijo de Tvaṣṭā, que se ha tragado ya todas nuestras armas e instrumentos de guerra, así como nuestra fuerza y nuestra influencia. VERSO 45. ¡Oh, Señor!, ¡oh, pureza suprema!, Tú vives en lo más profundo del corazón de todos y observas todos los deseos y actividades de las almas condicionadas. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, conocido con el nombre de ®r… Kṛṣṇa!, Tu reputación es brillante e iluminadora. Como eres el principio de todo, no tienes principio. Esto pueden entenderlo los devotos puros, pues Tú eres fácilmente accesible para las personas puras y veraces. Las almas condicionadas que, después de vagar por el mundo material durante muchos millones de años, se liberan y se refugian en Tus pies de loto, alcanzan entonces el éxito supremo de la vida. Por esa razón, ¡oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, ofrecemos respetuosas reverencias a Tus pies de loto. VERSO 46. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando los semidioses ofrecieron de este modo sus sinceras oraciones al Señor, Él, por Su misericordia sin causa, les escuchó. Después, complacido, les contestó con las siguientes palabras. VERSO 47. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, queridos semidioses!, vuestras oraciones están llenas de conocimiento; ciertamente, estoy muy complacido con vosotros. Con ese conocimiento, la persona se libera y recuerda Mi excelsa posición, que está por encima de las condiciones de la vida material. Al ofrecer oraciones con pleno conocimiento, el devoto se purifica por completo. Ésa es la fuente de Mi servicio devocional. VERSO 48. ¡Oh, tú, el mejor de los inteligentes semidioses!, aunque sea cierto que nada es difícil de obtener para quien Me ha complacido, el devoto puro, cuya mente está fija exclusivamente en Mí, no Me pide nada, excepto la oportunidad de ocuparse en servicio devocional. VERSO 49. De aquellos que piensan que los bienes materiales lo son todo, o que son el objetivo supremo de la vida, se dice que son avaros [KṛpaŠas]. No conocen la necesidad suprema del alma. Además, a quien cumpla los deseos de esos necios, también se le debe considerar un necio. VERSO 50. Un devoto puro perfectamente versado en la ciencia del servicio devocional nunca daría a un necio la instrucción de ocuparse en actividades fruitivas destinadas al disfrute material, y, por supuesto, jamás le ayudaría en esas actividades. Ese devoto es como el médico experto que nunca anima al paciente a tomar alimentos dañinos para su salud, incluso si el paciente los desea. VERSO 51. ¡Oh, Maghavan [Indra]!, ¡te deseo toda buena fortuna! Mi consejo es que acudas al glorioso santo Dadhyañca [Dadh…ci]. Él ha alcanzado grandes logros en cuanto a conocimiento, votos y austeridades, y su cuerpo es muy fuerte. Ve y pídele su cuerpo sin más demora. VERSO 52. Ese santo, Dadhyañca, también conocido como Dadh…ci, asimiló personalmente la ciencia espiritual, y luego la transmitió a los Aśvinī-kumāras. Se dice que Dadhyañca, cuando les dio los mantras, tenía la cabeza de caballo. Por esa razón, esos mantras han recibido el nombre de Aśvaśirā. Tras obtener de Dadh…ci los mantras de la ciencia espiritual, los Aśvinī-kumāras se volvieron j…van-muktas, liberados en esta misma vida. VERSO 53. Dadhyañca entregó la invencible cubierta protectora, el NārāyaŠa-kavaca, a Tvaṣṭā, quien, a su vez, la entregó a su hijo Viśvarūpa, de quien tú la has recibido. Ahora, gracias a ese NārāyaŠa-kavaca, el cuerpo de Dadh…ci es muy fuerte. Por lo tanto, debes pedirle su cuerpo. VERSO 54. Cuando los Aśvinī-kumāras pidan a Dadhyañca su cuerpo en tu nombre, él se lo dará, llevado por el afecto. No lo dudes, pues Dadhyañca es muy experto en la comprensión de los principios religiosos. Cuando él te conceda su cuerpo, Viśvakarmā construirá un rayo con sus huesos. Sin duda, con ese rayo podrás matar a Vṛtrāsura, pues estará dotado de Mi poder. VERSO 55. Cuando Vṛtrāsura haya muerto debido a Mi fuerza espiritual, recuperaréis vuestra fuerza, vuestras armas y vuestra riqueza. Entonces gozaréis de toda buena fortuna. Vṛtrāsura puede destruir los tres mundos, pero no temáis que os haga daño. Él también es un devoto, y nunca sentirá envidia de vosotros. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras instruir a Indra de este modo, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, la causa de la manifestación cósmica, desapareció inmediatamente, mientras todos los semidioses Le contemplaban. VERSO 2. ¡Oh, rey Parīkṣit!, siguiendo las instrucciones del Señor, los semidioses fueron a ver a Dadh…ci, el hijo de Atharvā. Era muy generoso, y cuando le pidieron que les diese su cuerpo, aceptó de inmediato. Sin embargo, con el deseo de escuchar enseñanzas religiosas de labios de los semidioses, mostró ciertas reservas. Sonriendo, y en tono de broma, dijo lo siguiente. VERSO 3. ¡Oh, elevados semidioses!, en el momento de morir, un dolor muy intenso e insoportable arrebata la conciencia de la entidad viviente que ha recibido un cuerpo material. ¿Es que no sabéis de ese dolor? VERSO 4. En el mundo material, todas las entidades vivientes están muy apegadas a su cuerpo material. En la lucha por conservarlo para siempre, cada una trata de protegerlo por todos los medios a su alcance, aun a costa de todos sus bienes. Por lo tanto, ¿quién estaría dispuesto a entregar su cuerpo a nadie, ni aun si el propio Señor Viṣṇu se lo pidiera? VERSO 5. Los semidioses contestaron: ¡Oh, brāhmaŠa excelso!, las personas piadosas como tú, cuyas actividades son dignas de alabanza, son muy bondadosas y afectuosas con la gente. ¿Hay algo que esas almas piadosas no puedan sacrificar por el bien de los demás? Pueden darlo todo, incluso sus propios cuerpos. VERSO 6. Aquellos que están demasiado centrados en sí mismos, piden a los demás sin conocer sus sufrimientos, pero si supiesen las dificultades del que da, no pedirían nada. Del mismo modo, el que puede dar caridad ignora las dificultades del que pide; de lo contrario, no se negaría a darle nada de lo que pidiera. VERSO 7. El gran santo Dadh…ci dijo: Si me negué a ofreceros el cuerpo tan pronto como me lo pedisteis, fue sólo por escuchar vuestra exposición de los principios religiosos. Mi cuerpo me es muy querido, pero ahora debo abandonarlo para servir a vuestros fines, que son superiores, pues sé que, un día u otro, lo voy a perder. VERSO 8. ¡Oh, semidioses!, cuando alguien no siente compasión por el sufrimiento de la humanidad, y no sacrifica su cuerpo temporal por causas superiores, como los principios religiosos o la gloria eterna, hasta los seres inmóviles se compadecen de él. VERSO 9. Personas excelsas, consideradas piadosas y benévolas, juzgan que los principios religiosos de aquel que se siente desdichado al ver el sufrimiento de otros seres vivos, y feliz al ver su felicidad, son inmortales. VERSO 10. Soy un alma espiritual, y este cuerpo, que una vez muerto es comida para chacales y perros, en realidad no me hace ningún bien. Sólo puede utilizarse durante un breve período, y puede morir en cualquier momento. El cuerpo, con sus posesiones, riquezas y familiares, debe emplearse en beneficio de los demás; de lo contrario, será una fuente de problemas y sufrimientos. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Dadh…ci Muni, el hijo de Atharvā, decidió entonces poner su cuerpo al servicio de los semidioses. Se situó a sí mismo, el alma espiritual, a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, y de ese modo abandonó el cuerpo material denso, hecho de cinco elementos. VERSO 12. Dadh…ci Muni controló los sentidos, la fuerza vital, la mente y la inteligencia, y quedó absorto en trance. De ese modo cortó todas sus ataduras materiales. No pudo percibir el modo en que el cuerpo material se separó de su ser. VERSOS 13 y 14. A continuación, el rey Indra empuñó firmemente el rayo que Viśvakarmā había fabricado con los huesos de Dadh…ci. Dotado con el excelso poder de Dadh…ci Muni, e iluminado con el poder de la Suprema Personalidad de Dios, Indra se subió en su elefante, Airāvata, rodeado por todos los semidioses, mientras todos los grandes sabios le ofrecían alabanzas. Así, Indra, hermoso y resplandeciente, complacía a los tres mundos mientras marchaba a matar a Vṛtrāsura. VERSO 15. Mi querido rey Parīkṣit, en el pasado, Rudra, muy iracundo, había corrido hacia Antaka [Yamarāja] para matarle; del mismo modo, Indra, lleno de ira, atacó con gran fuerza a Vṛtrāsura, que estaba rodeado por los jefes de los ejércitos demoníacos. VERSO 16. Como consecuencia, al final de Satya-yuga y comienzos de Tretā-yuga, tuvo lugar una feroz batalla entre los semidioses y los demonios a orillas del río Narmadā. VERSOS 17 y 18. ¡Oh, rey!, cuando los asuras, guiados por Vṛtrāsura, llegaron al campo de batalla, vieron allí al rey Indra armado con el rayo y rodeado por los rudras, los Vasus, los ádityas, los Aśvinī-kumāras, los pitās, los vahnis, los Maruts, los ṛbhus, los sādhyas y los Viśvadevas. Rodeado por su ejército, Indra brillaba con tal esplendor que los demonios no podían tolerar su refulgencia. VERSOS 19, 20, 21 y 22. Muchos miles de demonios, semidemonios, yakṣas y rākṣasas [antropófagos], junto con otros, encabezados por Sumāli y Māli, hicieron frente a los ejércitos del rey Indra, a quienes ni la personificación de la muerte podría vencer fácilmente. Entre los demonios se encontraban Namuci, ®ambara, Anarvā, Dvim™rdhā, Ṛṣabha, Asura, Hayagr…va, Śańkuśirā, Vipracitti, Ayomukha, Pulomā, Vṛṣaparvā, Praheti, Heti y Utkala. Rugiendo estruendosamente, con la valentía de los leones, aquellos invencibles demonios, vestidos con adornos dorados, hostigaron a los semidioses con sus mazas, porras, flechas, arpones, grandes martillos y lanzas. VERSO 23. Empuñando lanzas, tridentes, hachas, espadas y otras armas, como śataghnīs y bhuśuṇḍis, los demonios atacaron en distintas direcciones y dispersaron a los jefes de los ejércitos de los semidioses. VERSO 24. Del mismo modo que no pueden verse las estrellas del cielo cuando están cubiertas por espesas nubes, tampoco era posible ver a los semidioses, pues estaban completamente cubiertos por el espeso entramado de las flechas que caían sobre ellos una tras otra. VERSO 25. Pero aquella lluvia de armas y flechas disparadas para matar a los soldados de los semidioses no llegó a alcanzarles, pues éstos reaccionaron rápidamente y las cortaron en miles de trozos mientras venían por el cielo. VERSO 26. A medida que sus armas y mantras disminuían, los demonios comenzaron a arrojar sobre los soldados de los semidioses un diluvio de picos de montaña, árboles y piedras; sin embargo, los semidioses eran tan poderosos y expertos que volvieron a neutralizar todas esas armas, rompiéndolas en el cielo. VERSO 27. Los soldados de los demonios guiados por Vṛtrāsura vieron que los soldados del rey Indra estaban completamente ilesos, y que todas sus andanadas de armas, e incluso de árboles, piedras y picos de montaña, no les habían hecho el menor daño; entonces, sintieron mucho miedo. VERSO 28. A veces, personas insignificantes emplean un lenguaje áspero para lanzar acusaciones falsas e iracundas contra las personas santas, pero sus inútiles palabras no perturban a las grandes personalidades. Del mismo modo, todos los esfuerzos de los demonios en contra de los semidioses, que contaban con el favor y la protección de Kṛṣṇa, fueron inútiles. VERSO 29. Los asuras, que nunca son devotos del Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, perdieron su orgullo de guerreros cuando vieron que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Abandonando a su jefe cuando la batalla acababa de comenzar decidieron huir, pues el enemigo les había hecho perder el valor. VERSO 30. Al ver su ejército deshecho, y a todos los asuras, incluso los que tenían fama de grandes héroes, huyendo del campo de batalla presas del pánico, Vṛtrāsura, que era en verdad un héroe de mente amplia, sonrió y pronunció las siguientes palabras. VERSO 31. Conforme a su posición, al momento y a las circunstancias, Vṛtrāsura, el héroe entre los héroes, pronunció palabras dignas de la aprobación de hombres reflexivos. Vṛtrāsura llamó a los héroes de los demonios: «¡Oh, Vipracitti!, ¡oh, Namuci!, ¡oh, Pulomā!, ¡oh, Maya, Anarvā y ®ambara!, por favor, escuchadme y no huyáis!». VERSO 32. Vṛtrāsura dijo: Todas las entidades vivientes que han nacido en el mundo material tienen que morir. Podéis estar seguros de que en este mundo nadie ha hallado la manera de salvarse de la muerte. Ni la misma providencia ha dispuesto la forma de huir de ella. Así pues, la muerte es inevitable. Ahora podemos lograr la elevación a los sistemas planetarios superiores y gozar de fama perpetua en este mundo por haber muerto con dignidad; en estas circunstancias, ¿quién no aceptaría esa gloriosa muerte? VERSO 33. Hay dos maneras de hallar una muerte gloriosa, y ninguna de las dos es frecuente. La primera es morir tras haber practicado yoga místico, y, en especial, bhakti-yoga, con el cual se puede controlar la mente y la fuerza vital y morir absorto pensando en la Suprema Personalidad de Dios. La segunda es morir en el campo de batalla, guiando al ejército y sin volver nunca la espalda al enemigo. En los śāstras se dice que esas dos formas de morir son gloriosas. CAPÍTULO 11. LAS CUALIDADES TRASCENDENTALES DE VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, Vṛtrāsura, el gran general de los demonios, aconsejó a sus lugartenientes que siguiesen los principios de la religión, pero los cobardes generales de los demonios, resueltos a huir del campo de batalla, estaban tan alterados por el miedo que no pudieron aceptar sus palabras. VERSOS 2 y 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, los semidioses, aprovechando la oportunidad favorable que el tiempo les brindaba, atacaron por la retaguardia al ejército de los demonios, y comenzaron a perseguir a sus soldados, dispersados por todas partes como si no tuvieran jefe. Al ver la lastimosa situación de sus soldados, Vṛtrāsura, el mejor de los asuras, que recibía el nombre de Indraśatru, «el enemigo de Indra», se sintió muy afligido. Sin poder tolerar esos reveses, detuvo a los semidioses y les reprendió con violencia, pronunciando las siguientes palabras con actitud iracunda. VERSO 4. ¡Oh, semidioses!, estos soldados demoníacos han nacido inútilmente. En verdad, han salido del cuerpo de sus madres como si de excremento se tratara. ¿De qué sirve matar por la espalda a unos enemigos que huyen presas del pánico? Quien se tenga por héroe, nunca debe matar a un enemigo que teme por su vida. Esa forma de matar nunca es gloriosa, ni da la elevación a los planetas celestiales. VERSO 5. ¡Oh, insignificantes semidioses!, si de verdad tenéis fe en vuestro heroísmo, si tenéis paciencia en lo más profundo del corazón, y si no ambicionáis la complacencia de los sentidos, por favor, venid ante mí por un momento. VERSO 6. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vṛtrāsura, el iracundo y poderoso héroe, aterrorizó a los semidioses con su cuerpo de constitución fuerte y robusta. Cuando rugió con su estruendosa voz, casi todas las entidades vivientes se desmayaron. VERSO 7. Al oír el estruendoso rugido de Vṛtrāsura, semejante al de un león, los semidioses se desmayaron y cayeron al suelo, como golpeados por un rayo. VERSO 8. Cuando los semidioses cerraron los ojos, llenos de temor, Vṛtrāsura empuñó su tridente, y, del mismo modo que un elefante enloquecido aplasta cañas huecas en el bosque, Vṛtrāsura pisoteó a los semidioses en el campo de batalla, haciendo temblar la Tierra con su gran fuerza. VERSO 9. Al ver la actitud de Vṛtrāsura, Indra, el rey del cielo, no lo pudo tolerar, y le arrojó una de sus grandes mazas, que son casi imposibles de detener. Sin embargo, Vṛtrāsura la atrapó al vuelo con la mano izquierda, sin la menor dificultad. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el poderoso Vṛtrāsura, el enemigo del rey Indra, muy irritado, golpeó la cabeza del elefante de Indra con aquella misma maza, mientras rugía estruendosamente sobre el campo de batalla. Por aquel acto heroico, fue glorificado por los soldados de ambos ejércitos. VERSO 11. Golpeado por la maza de Vṛtrāsura como una montaña golpeada por un rayo, el elefante Airāvata, que sentía un gran dolor y escupía sangre por la boca, partida por el golpe, se vio llevado catorce metros hacia atrás. Con gran sufrimiento, el elefante cayó, con Indra montado en él. VERSO 12. Cuando vio al elefante de Indra fatigado y herido, y la tristeza de Indra por el daño que su montura había sufrido, la gran alma Vṛtrāsura, siguiendo los principios religiosos, se abstuvo de golpear de nuevo a Indra con la maza. Aprovechando la oportunidad, Indra tocó al elefante con su mano, que produce néctar, y de ese modo alivió el sufrimiento del animal y curó sus heridas. Entonces, Indra y el elefante se levantaron en silencio. VERSO 13. ¡Oh, rey!, cuando el gran héroe Vṛtrāsura vio a Indra, su enemigo, el asesino de su hermano, de pie ante él, con un rayo en la mano y deseoso de luchar, Vṛtrāsura recordó la crueldad de Indra al matar a su hermano. Pensando en las actividades pecaminosas de Indra, la lamentación y el olvido le hacían enloquecer. Entre risas sarcásticas, dijo lo siguiente. VERSO 14. ®r… Vṛtrāsura dijo: Aquel que mató a un brāhmaŠa, el que mató a su maestro espiritual, el que, de hecho, mató a mi propio hermano, se encuentra ahora frente a mí, cara a cara, para enfrentarse conmigo. ¡Qué buena fortuna! ¡Oh, tú, el más abominable!, cuando atraviese tu corazón de piedra con mi tridente, quedaré libre de la deuda contraída con mi hermano. VERSO 15. Sólo porque deseabas vivir en los planetas celestiales, mataste a mi hermano mayor, al mismo brāhmaŠa cualificado, iluminado e intachable al que habías escogido como sumo sacerdote. Aunque era tu maestro espiritual y le habías encomendado la celebración de tu sacrificio, más tarde, con toda crueldad, le cortaste las cabezas, como un carnicero que mata a un animal. VERSO 16. Indra, no tienes la menor vergüenza, ni tienes misericordia, gloria ni buena fortuna. Las reacciones de tus actividades fruitivas te han privado de esas buenas cualidades, de modo que hasta los antropófagos [rākṣasas] te condenan. Ahora voy a ensartar tu cuerpo en mi tridente, y después de que mueras en medio de grandes dolores, serás comido por los buitres, sin que el fuego llegue siquiera a tocarte. VERSO 17. Eres cruel por naturaleza. Si los demás semidioses, ignorando mi poder, te siguen y me atacan, levantando las armas contra mí, les cortaré el cuello con este afilado tridente, y con sus cabezas ofreceré un sacrificio a Bhairava y a los demás líderes de los fantasmas y sus secuaces. VERSO 18. Pero, si en esta batalla me cortas la cabeza con tu rayo y matas a mis soldados, ¡oh, Indra!, ¡oh, gran héroe!, será para mí un gran placer ofrecer mi cuerpo a otras entidades vivientes [como los chacales y los buitres]. De ese modo, quedaré libre de mis obligaciones con las reacciones de mi karma, y mi fortuna será recibir el polvo de los pies de loto de grandes devotos como Nārada Muni. VERSO 19. ¡Oh, rey de los semidioses!, soy tu enemigo y me tienes ante ti. ¿Por qué no me lanzas tu rayo? La verdad es que tu ataque con la maza fue tan inútil como pedir dinero a un avaro, pero el rayo que llevas no será inútil. No debes tener duda alguna al respecto. VERSO 20. ¡Oh, Indra, rey del cielo!, el rayo que tienes para matarme lleva el poder del Señor Viṣṇu y la fuerza de las austeridades de Dadh…ci. Puesto que has venido aquí para matarme conforme a la orden del Señor Viṣṇu, no cabe duda de que moriré cuando me lances tu rayo. El Señor Viṣṇu está de tu parte, y por lo tanto tienes asegurada la victoria, la opulencia y todas las buenas cualidades. VERSO 21. Por la fuerza de tu rayo, me liberaré del cautiverio material y abandonaré el cuerpo y este mundo de deseos materiales. Fijando mi mente en los pies de loto del Señor Sańkarṣaṇa, alcanzaré el mismo destino que Nārada Muni y los grandes sabios, como el propio Señor Sańkarṣaṇa ha dicho. VERSO 22. Cuando una persona se entrega por completo a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios y piensa constantemente en Sus pies de loto, el Señor la acepta, y la reconoce entre Sus sirvientes personales. El Señor nunca concede a esos sirvientes las deslumbrantes opulencias de los sistemas planetarios superiores, inferiores y medios del mundo material. El resultado de gozar de opulencia material en cualquiera de esas tres divisiones del universo es que, de un modo natural, aumenta la enemistad, la ansiedad, la agitación mental, el orgullo y la agresividad. Así, quien goza de esas opulencias tiene que realizar grandes esfuerzos para aumentar y mantener sus posesiones, y sufre y se siente muy desdichado cuando las pierde. VERSO 23. Nuestro Señor, la Suprema Personalidad de Dios, prohíbe a Sus devotos los inútiles esfuerzos en la vía de la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos. ¡Oh, Indra!, de ello podemos deducir lo bondadoso que es el Señor. Esa misericordia sólo pueden obtenerla los devotos puros, y no las personas que aspiran a ganancias materiales. VERSO 24. ¡Oh, mi Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¿podré ser de nuevo el sirviente de Tus sirvientes eternos, cuyo único refugio son Tus pies de loto? ¡Oh, Señor de mi vida!, ¿podré ser de nuevo su servidor, de forma que mi mente piense siempre en Tus atributos trascendentales, mis palabras glorifiquen siempre esos atributos, y mi cuerpo se ocupe siempre en el servicio amoroso de Tu Señoría? VERSO 25. ¡Oh, mi Señor, fuente de toda oportunidad!, no deseo disfrutar en Dhruvaloka, ni en los planetas celestiales ni en el planeta en que reside el Señor Brahmā, ni deseo ser el gobernante supremo de todos los planetas terrenales o de los sistemas planetarios inferiores. No deseo ser amo de los poderes del yoga místico, ni deseo tampoco la liberación, si por ello tengo que abandonar Tus pies de loto. VERSO 26. ¡Oh, Señor de ojos de loto!, como los pajarillos todavía sin alas, que siempre esperan que su madre regrese a alimentarles, o como los terneros que, atados con cuerdas, esperan ansiosamente el momento del ordeño, en que se les dejará beber la leche de sus madres; como la esposa triste por la ausencia del esposo, que siempre anhela que regrese y la satisfaga por entero; así suspiro yo siempre por la oportunidad de ofrecerte servicio directamente. VERSO 27. ¡Oh, mi amo y Señor!, como resultado de mis actividades fruitivas, me encuentro vagando por el mundo material. Por eso, sólo busco la amistad y la compañía de Tus piadosos e iluminados devotos. Debido al hechizo de Tu energía externa, mis apegos por el cuerpo, la esposa, los hijos y el hogar aún persisten, pero no deseo continuar con esos apegos. Haz que mi mente, mi conciencia y todo lo que tengo se apeguen solamente a Ti. CAPÍTULO 12. LA GLORIOSA MUERTE DE VṚTRĀSURA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Deseoso de abandonar el cuerpo, Vṛtrāsura consideraba que la muerte en el combate era preferible a la victoria. ¡Oh, rey Parīkṣit!, empuñando vigorosamente su tridente, atacó con gran fuerza al Señor Indra, el rey del cielo, del mismo modo que Kai˜abha había atacado a la Suprema Personalidad de Dios durante la inundación del universo. VERSO 2. Vṛtrāsura, el gran héroe de los demonios, hizo entonces girar su tridente, cuyas puntas eran como las abrasadoras llamas del fuego del final del milenio, y lo arrojó contra Indra con muchísima fuerza y con rabia, rugiendo y exclamando en voz alta: «¡Oh, pecador!, ¡te voy a matar!». VERSO 3. Mientras surcaba el aire, el tridente de Vṛtrāsura brillaba como un cometa. Era un arma abrasadora, que los ojos apenas podían mirar, pero el rey Indra, sin el menor temor, la cortó en pedazos con su rayo. Al mismo tiempo, cercenó uno de los brazos de Vṛtrāsura, tan grueso como el cuerpo de Vāsuki, el rey de las serpientes. VERSO 4. A pesar de haber perdido un brazo, el iracundo Vṛtrāsura se abalanzó hacia el rey Indra y le golpeó en la mandíbula con una maza de hierro. También golpeó a su elefante. Debido al impacto, a Indra se le cayó el rayo de la mano. VERSO 5. Los habitantes de diversos planetas, y entre ellos los semidioses, los demonios, los cāraŠas y los siddhas, alabaron el heroico acto de Vṛtrāsura, pero cuando observaron que Indra estaba en grave peligro, se lamentaban: «¡Ay! ¡Ay!». VERSO 6. Habiéndosele caído el rayo en presencia de su enemigo, Indra estaba prácticamente vencido y se sentía muy avergonzado. No se atrevía a recoger de nuevo su arma. Sin embargo, Vṛtrāsura le dio ánimos, diciendo: «Recoge tu rayo y mata a tu enemigo. No es el momento de lamentarte por tu destino». VERSO 7. Vṛtrāsura continuó: ¡Oh, Indra!, nadie, con excepción del disfrutador original, la Suprema Personalidad de Dios, Bhagavān, tiene garantizada siempre la victoria. Él es la causa de la creación, el mantenimiento y la aniquilación, y Él lo sabe todo. Sus subordinados, en posición de dependencia y obligados a aceptar cuerpos materiales, a veces alcanzan la victoria y a veces son vencidos en sus enfrentamientos. VERSO 8. Todas las entidades vivientes de todos los planetas del universo, y con ellas las deidades regentes de esos planetas, están completamente sometidas al control del Señor. En sus actividades, son como pájaros atrapados en una red, que no pueden moverse independientemente. VERSO 9. El poder de nuestros sentidos, junto con el poder de la mente, el vigor físico, la fuerza viviente, la inmortalidad y la mortalidad, están sujetos a la supervisión de la Suprema Personalidad de Dios. Ignorantes de este hecho, los necios piensan que el cuerpo material inerte es la causa de sus actividades. VERSO 10. ¡Oh, rey Indra!, una muñeca de madera con aspecto de mujer, o un animal hecho de hierba y hojas, no pueden moverse ni danzar independientemente, sino que dependen por completo de la persona que los maneja; del mismo modo, todos nosotros danzamos conforme al deseo del controlador supremo, la Personalidad de Dios. Nadie es independiente. VERSO 11. Los tres puruṣas Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, Garbhodakaśāyī Viṣṇu y Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la naturaleza material, el conjunto de toda la energía material, el ego falso, los cinco elementos materiales, los sentidos materiales, la mente, la inteligencia y la conciencia, no pueden crear la manifestación material sin la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 12. La persona necia e insensata no puede entender a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque su posición es siempre de dependencia, falsamente se considera el Supremo. Cuando alguien piensa que el cuerpo material es creado por el padre y la madre conforme a las actividades fruitivas pasadas, y que ese mismo cuerpo es destruido por otro agente, como el animal que es devorado por un tigre, su modo de entender no es correcto. Es la Suprema Personalidad de Dios quien crea y devora a los seres vivos a través de otros seres vivos. VERSO 13. En el momento de la muerte, la persona tiene que abandonar su larga vida, su opulencia, su fama y todas sus posesiones, aunque no quiere morir; del mismo modo, en el momento establecido para la victoria, puede obtener todos esos bienes, cuando el Señor Supremo se los conceda por Su misericordia. VERSO 14. Puesto que todo depende de la voluntad suprema de la Personalidad de Dios, debemos mantener una actitud equilibrada, tanto en la fama como en la difamación, en la victoria como en la derrota, en la vida como en la muerte. Y ante sus respectivos efectos, representados por la felicidad y la aflicción, debemos conservar el equilibrio, y permanecer libres de ansiedad. VERSO 15. Aquel que sabe que las tres cualidades (bondad, pasión e ignorancia) no son cualidades del alma, sino de la naturaleza material, y sabe también que el alma pura no es sino un observador de las acciones y reacciones de esas cualidades, debe ser considerado una persona liberada. Él no está atado por esas cualidades. VERSO 16. ¡Oh, enemigo mío!, no tienes más que mirarme. Con mi arma y mi brazo despedazados, ya he sido vencido. Ya has acabado conmigo, pero yo, con el deseo de matarte, hago todo lo que puedo por seguir luchando. Pero no estoy triste en absoluto, ni siquiera en estas condiciones tan adversas. Tú, por lo tanto, debes abandonar esa amargura y continuar luchando. VERSO 17. ¡Oh, enemigo mío!, considera esta batalla como un juego de azar en que nuestras vidas son la apuesta, las flechas son los dados, y los animales que nos transportan, el tablero de juego. Nadie puede saber quién va a ser el vencedor y quién el vencido. Todo depende de la providencia. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar las palabras de Vṛtrāsura, francas e instructivas, el rey Indra le alabó y recogió de nuevo el rayo. Sin confusión ni duplicidad, sonrió y dijo a Vṛtrāsura lo siguiente. VERSO 19. Indra dijo: ¡Oh, gran demonio!, por tu discernimiento y por la constancia que muestras en el servicio devocional, a pesar de tu peligrosa situación, veo que eres un devoto perfecto de la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma y el amigo de todos. VERSO 20. Tú has superado la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, alcanzando la liberación; de ese modo has abandonado la mentalidad demoníaca y has alcanzado la posición de un devoto excelso. VERSO 21. ¡Oh, Vṛtrāsura!, por lo general los demonios actúan bajo la influencia de la modalidad de la pasión. Por eso estoy maravillado de que tú, que eres un demonio, hayas adquirido la mentalidad de un devoto y hayas fijado tu mente en la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, que siempre está situado en el plano de la bondad pura. VERSO 22. La persona firmemente establecida en el servicio devocional del Señor Supremo, Hari, que es el Señor de la más elevada fuente de buena fortuna, nada en el océano de néctar. ¿De qué le sirve a él un pequeño charco de agua? VERSO 23. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vṛtrāsura y el rey Indra estuvieron hablando acerca del servicio devocional, aunque se encontraban enzarzados en una batalla; después, como era su deber, volvieron a luchar. Mi querido rey, ambos eran grandes luchadores, y eran igual de poderosos. VERSO 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Vṛtrāsura, que era perfectamente capaz de vencer a su enemigo, empuñó su maza de hierro, la hizo girar y, apuntando hacia Indra, se la arrojó con la mano izquierda. VERSO 25. Con un solo golpe de su rayo, llamado ®ataparvan, Indra cortó en pedazos la maza y el otro brazo de Vṛtrāsura. VERSO 26. Vṛtrāsura, sangrando en abundancia, con los dos brazos cortados de raíz, presentaba el hermoso aspecto de una montaña voladora a la que Indra hubiera cortado las alas. VERSOS 27, 28 y 29. Vṛtrāsura era muy poderoso, tanto por su fuerza física como por su influencia. Poniendo la mandíbula inferior en el suelo, levantó la superior hasta alcanzar el cielo. Su boca se hizo tan profunda como el propio cielo, y su lengua parecía una gran serpiente. Con sus dientes, espantosos como la muerte, parecía querer devorar el universo entero. De ese modo, el gran demonio Vṛtrāsura adoptó un cuerpo gigantesco, que sacudía a las mismas montañas aplastando la superficie de la Tierra con las piernas; era como si los Himalayas hubiesen echado a andar. Llegó ante Indra y se lo tragó, con su elefante Airāvata, del mismo modo que una gran serpiente pitón se tragaría un elefante. VERSO 30. Los semidioses, junto con Brahmā y otros prajāpatis y grandes personas santas, sintiendo un profundo pesar al ver que el demonio se había tragado a Indra, se lamentaban: «¡Ay!, ¡qué calamidad!, ¡qué calamidad!». VERSO 31. Sin embargo, Indra poseía la armadura protectora de NārāyaŠa, que era idéntica al propio NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios. Protegido por esa armadura y por su propio poder místico, el rey Indra, a pesar de haber sido tragado por Vṛtrāsura, no murió en el estómago del demonio. VERSO 32. El rey Indra, que también era extraordinariamente poderoso, atravesó con su rayo el abdomen de Vṛtrāsura y salió. Acto seguido, Indra, el que mató al demonio Bala, cortó la cabeza de Vṛtrāsura, que era tan alta como el pico de una montaña. VERSO 33. Aun girando en torno al cuello de Vṛtrāsura a gran velocidad, el rayo tardó un año entero en separarla del cuerpo, es decir, 360 días, el tiempo en que el Sol, la Luna y los demás astros completan su recorrido por el Norte y por el Sur. Entonces, cuando llegó el momento adecuado para la muerte de Vṛtrāsura, su cabeza se desplomó al suelo. VERSO 34. Cuando Vṛtrāsura estuvo muerto, en los planetas celestiales los gandharvas y los siddhas, llenos de júbilo, hicieron redoblar timbales, y con himnos védicos alabaron el valor de Indra, el que mató a Vṛtrāsura, ensalzándole y derramando sobre él lluvias de flores, muy complacidos. VERSO 35. ¡Oh, rey Parīkṣit, subyugador de enemigos!, en ese momento, la chispa espiritual salió del cuerpo de Vṛtrāsura y fue de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Ante la mirada de los semidioses, entró en el mundo trascendental para gozar de la compañía del Señor Sańkarṣaṇa. CAPÍTULO 13. EL REY INDRA ACOSADO POR LA REACCIÓN PECAMINOSA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit, que muestras una disposición tan caritativa!, al ver que Vṛtrāsura había sido matado, todos los habitantes de los tres sistemas planetarios, junto con sus deidades regentes, se sintieron inmediatamente complacidos y aliviados. Es decir, todos menos Indra. VERSO 2. Seguidamente, los semidioses, las grandes personas santas, los habitantes de Pitṛloka y Bh™taloka, los demonios, los seguidores de los semidioses, junto con el Señor Brahmā, el Señor ®iva y los semidioses subordinados a Indra, regresaron a sus respectivos hogares. A la hora de partir, sin embargo, nadie dijo nada a Indra. VERSO 3. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, ¿por qué Indra no se sentía feliz? Deseo que me lo expliques. Cuando mató a Vṛtrāsura, todos los semidioses se sintieron muy felices. ¿Por qué no compartía el propio Indra esa felicidad? VERSO 4. ®r… ®ukadeva Gosvāmī contestó: Cuando los grandes sabios y semidioses, perturbados por el extraordinario poder de Vṛtrāsura, se reunieron para pedir a Indra que le matase, él, temeroso de matar a un brāhmaŠa, rechazó su propuesta. VERSO 5. El rey Indra contestó: Cuando maté a Viśvarūpa, recibí muchas reacciones pecaminosas. Por la gracia de las mujeres, la Tierra, los árboles y el agua, pude dividir mi pecado entre ellos, pero si ahora mato a otro brāhmaŠa, a Vṛtrāsura, ¿cómo voy a liberarme de las reacciones pecaminosas? VERSO 6. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar esto, los grandes sabios contestaron al rey Indra: «¡Oh, rey del cielo!, te deseamos toda buena fortuna. No temas. Celebraremos un sacrificio Aśvamedha y te liberaremos de todo posible pecado que te pueda afectar por matar al brāhmaŠa». VERSO 7. Los ṛṣis continuaron: ¡Oh, rey Indra!, al celebrar un sacrificio Aśvamedha y complacer con ello a la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma, el Señor NārāyaŠa, el controlador supremo, podemos liberarnos, no ya de las reacciones del pecado de matar a un demonio como Vṛtrāsura, sino incluso de matar al mundo entero. VERSOS 8 y 9. Quien haya matado a un brāhmaŠa, a una vaca, a su padre, a su madre o a su maestro espiritual, podrá liberarse de inmediato de todas las reacciones pecaminosas por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor NārāyaŠa. Otras personas pecaminosas, como los que comen perros y los caṇḍālas, que son inferiores a los śūdras, también pueden liberarse con ese proceso. Pero tú eres un devoto, y nosotros te ayudaremos con la celebración de un gran sacrificio de caballo. Si complaces al Señor NārāyaŠa de ese modo, ¿qué tienes que temer? Te liberarías incluso si matases al universo entero con todos sus brāhmaṇas; no hablemos entonces de matar a un demonio como Vṛtrāsura, que es causa de perturbación. VERSO 10. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Animado por las palabras de los sabios, Indra mató a Vṛtrāsura; por supuesto, cuando le hubo matado, la reacción pecaminosa de matar a un brāhmaŠa [Brahmā-hatyā] se refugió en Indra. VERSO 11. Siguiendo el consejo de los semidioses, Indra mató a Vṛtrāsura, y tuvo que sufrir las consecuencias de su crimen. Aunque los demás semidioses se sintieron felices, él no halló la menor felicidad en la muerte de Vṛtrāsura. Otras buenas cualidades de Indra, como la tolerancia y la opulencia, no pudieron aliviar su dolor. VERSOS 12 y 13. Indra se vio perseguido por la personificación de la reacción pecaminosa. Tenía el aspecto de una mujer caṇḍāla, una mujer de la más baja clase; parecía muy vieja, y le temblaban todos los miembros. Enferma de tuberculosis, llevaba el cuerpo y los vestidos cubiertos de sangre. Su aliento era un insoportable hedor a pescado que contaminaba toda la calle mientras gritaba a Indra: «¡Espera, Indra!, ¡espera!». VERSO 14. ¡Oh rey!, Indra huyó primero al cielo, pero también allí estaba aquella mujer, la personificación del pecado, persiguiéndole. Aquella bruja le seguía dondequiera que iba. Por último, huyó rápidamente hacia el nordeste y entró en el lago Mānasa-sarovara. VERSO 15. Siempre pensando en la manera de liberarse de la reacción del pecado de haber matado a un brāhmaŠa, el rey Indra, invisible para todos, vivió mil años dentro del lago, en las sutiles fibras de un tallo de loto. El dios del fuego solía llevarle la parte que le correspondía de todos los yajñas; sin embargo, como tenía miedo de entrar en el agua, Indra pasó muchísima hambre. VERSO 16. Mientras el Señor Indra estuvo viviendo en el agua, enredado en el tallo del loto, Nahuṣa fue dotado con la capacidad de gobernar el reino celestial, en virtud de su conocimiento, su austeridad y su poder místico. Sin embargo, cegado y enloquecido con el poder y la opulencia, Nahuṣa hizo propuestas deshonestas a la esposa de Indra con el deseo de disfrutar de ella. Como consecuencia, fue maldecido por un brāhmaŠa, y más tarde se convirtió en serpiente. VERSO 17. Los pecados de Indra disminuyeron por la influencia de Rudra, el semidiós de todas las direcciones. Indra no llegó a verse afectado por sus pecados, pues estaba protegido por la esposa del Señor Viṣṇu, la diosa de la fortuna, que tiene su morada entre las flores de loto del lago Mānasa-sarovara. Finalmente, adorando estrictamente al Señor Viṣṇu, Indra se liberó de todas las reacciones de sus actos pecaminosos. De inmediato, los brāhmaṇas le hicieron volver a los planetas celestiales para restaurarle en su posición. VERSO 18. ¡Oh, rey!, cuando el Señor Indra alcanzó los planetas celestiales, los brāhmaṇas santos le iniciaron debidamente en un sacrificio de caballo [Aśvamedha-yajña] destinado a complacer al Señor Supremo. VERSOS 19 y 20. El sacrificio de caballo celebrado por los santos brāhmaṇas liberó a Indra de las reacciones de todos sus pecados, debido a que en ese sacrificio adoró a la Suprema Personalidad de Dios. ¡Oh, rey!, como la niebla que se disipa con el brillo del Sol naciente, su pecado, aunque muy grave, quedó neutralizado de inmediato con aquel sacrificio. VERSO 21. El rey Indra fue favorecido por Mar…ci y los demás grandes sabios, que celebraron el sacrificio en estricta conformidad con las reglas y regulaciones, adorando a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma, la persona original. De ese modo, Indra recuperó su excelsa posición y fue de nuevo honrado por todos. VERSOS 22 y 23. En esta gran narración se glorifica a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa; en ella también hay juicios acerca del carácter excelso del servicio devocional, y descripciones de devotos como Indra y Vṛtrāsura; también se explica cómo se liberó el Señor Indra de la vida pecaminosa y cómo alcanzó la victoria en su lucha contra los demonios. Aquel que comprende este episodio se libera de todas las reacciones del pecado. Por esa razón, se aconseja a las personas cultas que lean siempre esta narración. Quien así lo haga, se volverá experto en las actividades de los sentidos, su opulencia aumentará, y su fama se propagará por todas partes. Además, se liberará de todas las reacciones de sus pecados, vencerá a todos sus enemigos, y la duración de su vida aumentará. Esta narración es auspiciosa en todos los sentidos; por ello, los sabios eruditos la escuchan y la repiten siempre que celebran alguna festividad. CAPÍTULO 14. LA LAMENTACIÓN DEL REY CITRAKETU. VERSO 1. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, erudito brāhmaŠa!, generalmente los demonios son pecadores obsesionados con las modalidades de la pasión y la ignorancia. Siendo así, ¿cómo es posible que Vṛtrāsura alcanzase un amor tan sublime por la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa? VERSO 2. Los semidioses situados en el plano de la modalidad de la bondad, y los grandes sabios purificados de la suciedad del disfrute material, muy rara vez ofrecen servicio devocional puro a los pies de loto de Mukunda. [Por lo tanto, ¿cómo es posible que Vṛtrāsura llegase a ser un devoto tan elevado?]. VERSO 3. En el mundo material hay tantas entidades vivientes como átomos. De entre ellas, sólo unas pocas son seres humanos, y, de entre éstas, pocas tienen interés en seguir principios religiosos. VERSO 4. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas, ®ukadeva Gosvāmī!, de entre muchas personas que siguen principios religiosos, sólo unas pocas desean liberarse del mundo material. De entre muchos miles que desean la liberación, tal vez haya una que la alcance, abandonando el apego material por la sociedad, la amistad, el amor, el país, el hogar, la esposa y los hijos. Y, de entre muchos miles de personas liberadas, es muy difícil hallar una que haya podido entender el verdadero significado de la liberación. VERSO 5. ¡Oh, gran sabio!, de entre muchos millones de personas liberadas y perfectas en el conocimiento de la liberación, tal vez una sea devota del Señor NārāyaŠa, Kṛṣṇa. Hallar a uno de esos devotos completamente pacíficos es algo extraordinariamente difícil. VERSO 6. Vṛtrāsura se encontraba en el ardiente fuego de la batalla y era un demonio infame y pecaminoso, siempre empeñado en causar problemas y ansiedades a los demás. ¿Cómo es posible que semejante demonio llegara a ser tan consciente de Kṛṣṇa? VERSO 7. Mi querido señor, ®ukadeva Gosvāmī, Vṛtrāsura era un demonio pecaminoso, pero, aun así, demostró el valor del más glorioso de los kṣatriyas y satisfizo al Señor Indra en el combate. ¿Cómo es posible que ese demonio fuese un gran devoto del Señor Kṛṣṇa? Estas contradicciones me han creado grandes dudas, y me hacen arder de deseo por escuchar tu explicación. VERSO 8. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: Tras escuchar la inteligente pregunta de Mahārāja Parīkṣit, ®ukadeva Gosvāmī, el sabio más poderoso, se dispuso a responder a su discípulo con mucho afecto. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, te contaré la historia que yo mismo escuché de labios de Vyāsadeva, Nārada y Devala. Por favor, escucha con atención. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en la provincia de ®™rasena vivía un rey llamado Citraketu, que gobernaba sobre toda la Tierra. Durante su reinado, la Tierra producía todo lo necesario para la vida. VERSO 11. Citraketu tenía diez millones de esposas, pero, aunque estaba capacitado para engendrar hijos, ninguna de ellas pudo darle un descendiente. El azar quiso que todas ellas fuesen estériles. VERSO 12. Citraketu, el marido de tantos millones de esposas, estaba dotado de belleza, magnanimidad y juventud. Había nacido en una familia elevada, gozaba de una educación completa, y era rico y opulento. Sin embargo, pese a todas esas cualidades, estaba lleno de ansiedad, pues no tenía ningún hijo. VERSO 13. Todas sus reinas tenían el rostro hermoso y los ojos atractivos, pero ni las opulencias que poseía, ni sus cientos de miles de esposas, ni las tierras de las que era señor absoluto, eran fuente de felicidad para él. VERSO 14. En cierta ocasión, el poderoso sabio A‰girā, que viajaba por todo el universo sin ocupación determinada, quiso visitar el palacio del rey Citraketu. VERSO 15. Nada más ver al sabio, Citraketu se levantó del trono y se dispuso a adorarle. Ofreciéndole comida y agua para beber, cumplió con su deber de anfitrión de un huésped ilustre. Una vez que el ṛṣi estuvo cómodamente sentado, el rey, dominando la mente y los sentidos, se sentó en el suelo a los pies del ṛṣi. VERSO 16. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando Citraketu, después de haberse postrado humildemente, se sentó a sus pies de loto, el gran sabio le felicitó por su humildad y su hospitalidad, dirigiéndose a él con las siguientes palabras. VERSO 17. El gran sabio A‰girā dijo: Mi querido rey, espero que tu cuerpo, tu mente, tu séquito y tus atributos de rey se encuentren bien. Cuando los siete componentes de la naturaleza material [la energía material total, el ego y los cinco objetos de complacencia de los sentidos] ejercen su función correctamente, la entidad viviente que se encuentra dentro de los elementos materiales es feliz. Sin esos siete elementos no es posible la existencia. Del mismo modo, un rey está siempre protegido por siete elementos: su instructor (svām… o guru), sus ministros, su reino, su castillo, su tesoro, su realeza y sus amigos. VERSO 18. ¡Oh, rey!, ¡oh, señor de la humanidad!, el rey que depende de esas personas y sigue sus instrucciones es feliz. Del mismo modo, quienes le rodean también son felices si siguen sus instrucciones y obsequian al rey con sus regalos y actividades. VERSO 19. ¡Oh, rey!, ¿tienes bajo control a tus esposas, a tus súbditos, a los secretarios, a los sirvientes y a los comerciantes que venden especias y aceites? ¿Dominas perfectamente también a tus ministros, a los que viven en tu palacio, a los gobernadores de las provincias, a tus hijos y a todos los que dependen de ti? VERSO 20. Si el rey tiene la mente bajo perfecto control, todos los miembros de su familia y los funcionarios del gobierno se subordinan a él. Los gobernadores de las provincias pagan los impuestos puntualmente y sin resistencia. ¿Qué diremos entonces de los sirvientes de menos categoría? VERSO 21. ¡Oh, rey Citraketu!, observo que tu mente no está complacida. Pareces no haber alcanzado el objetivo que deseabas. ¿Eres tú la causa, o es por culpa de otro? Tu rostro está pálido y refleja una profunda ansiedad. VERSO 22. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, el gran sabio A‰girā lo sabía todo, pero aun así hizo estas preguntas al rey. El rey Citraketu, que deseaba un hijo, se inclinó entonces con gran humildad y habló al gran sabio de la siguiente manera. VERSO 23. El rey Citraketu dijo: ¡Oh, gran señor, A‰girā!, gracias a la austeridad, el conocimiento y el samadhi trascendental, tú estás libre de todas las reacciones de la vida pecaminosa. Por esa razón, como yog… perfecto, puedes entenderlo todo, tanto interna como externamente, acerca de nosotros, las almas condicionadas en un cuerpo material. VERSO 24. ¡Oh, gran alma!, aunque eres consciente de todo, me preguntas por qué estoy lleno de ansiedad. Así pues, para satisfacer tu orden te revelaré la causa. VERSO 25. Del mismo modo que una persona afligida por el hambre y la sed no se conforma con placeres externos como collares de flores o pasta de sándalo, yo no estoy complacido con mi imperio, mi opulencia y mis posesiones, cosas éstas que incluso los grandes semidioses desean. La razón es que no tengo ningún hijo. VERSO 26. ¡Oh, gran sabio!, por favor, sálvanos a mí y a mis antepasados, que van a descender a las tinieblas del infierno debido a que no tengo descendencia. Haz algo, por favor, para que pueda tener un hijo que nos libere de las condiciones infernales. VERSO 27. Satisfaciendo el ruego de Mahārāja Citraketu, A‰girā Ṛṣi, que nació de la mente del Señor Brahmā, se mostró muy misericordioso con él. El sabio, que era una personalidad muy poderosa, celebró un sacrificio en el que ofreció oblaciones de arroz dulce a Tvaṣṭā. VERSO 28. ¡Oh, Parīkṣit Mahārāja, el mejor de los Bhāratas!, el gran sabio A‰girā dio los remanentes del alimento ofrecido en el yajña a Kṛtadyuti, la primera esposa de Citraketu, la más perfecta entre sus millones de reinas. VERSO 29. A continuación, el gran sabio dijo al rey: «¡Oh, gran rey!, ahora tendrás un hijo que será causa de júbilo y también de lamentación». Diciendo esto, el sabio se marchó, sin esperar la respuesta de Citraketu. VERSO 30. Del mismo modo que Kṛttikādev… concibió un hijo llamado Skanda [Kārttikeya] tras recibir de Agni el semen del Señor ®iva, Kṛtadyuti quedó embarazada tras recibir el semen de Citraketu y comer los remanentes de alimento del yajña celebrado por A‰girā. VERSO 31. Tras recibir la reina Kṛtadyuti el semen de Mahārāja Citraketu, el rey de ®™rasena, su vientre fue creciendo poco a poco, ¡oh, rey Parīkṣit!, como la Luna que crece en la quincena brillante. VERSO 32. Después, a su debido tiempo, el rey fue padre de un hijo. Al conocer la noticia, todos los habitantes del estado de ®™rasena se sintieron muy complacidos. VERSO 33. Pero el más complacido era el rey Citraketu. Después de tomar un baño purificatorio, se adornó con alhajas e hizo que brāhmaṇas eruditos ofreciesen bendiciones al niño y celebrasen la ceremonia de su nacimiento. VERSO 34. A los brāhmaṇas que participaron en la ceremonia ritual, el rey, como caridad, les obsequió con oro, plata, ropas, adornos, aldeas, caballos y elefantes, además de sesenta karors [seiscientos millones] de vacas. VERSO 35. Como una nube que derrama agua sobre la tierra sin hacer distinciones, el generoso rey Citraketu, con el deseo de aumentar la fama, la opulencia y la longevidad de su hijo, fue para todos como una lluvia de todas las cosas que pudieran desearse. VERSO 36. Cuando un pobre consigue algún dinero tras pasar muchas dificultades, su afecto por ese dinero aumenta día a día. Del mismo modo, el rey Citraketu había recibido un hijo tras pasar por muchas dificultades, y su afecto por él aumentaba con el paso de los días. VERSO 37. Al igual que el padre, la madre del bebé también vio aumentar en exceso su atracción por el niño, al que prestaba cada vez mayor atención. Las otras esposas, viendo al hijo de Kṛtadyuti, estaban muy agitadas por el deseo de tener hijos. Ese deseo era violento como una fiebre. VERSO 38. A medida que criaban a su hijo con el mayor esmero, el rey Citraketu sentía aumentar su cariño por la reina Kṛtadyuti; sin embargo, su cariño por las demás esposas, que no tenían hijos, era cada vez menor. VERSO 39. Las demás reinas se sentían muy desdichadas por no tener hijos. Como el rey no les prestaba atención, se renegaban de sí mismas y se lamentaban, llenas de envidia. VERSO 40. En el hogar, una esposa sin hijos varones es tenida en menos por el esposo y deshonrada por sus coesposas como si fuese una sirvienta. Ciertamente, esa mujer se ve condenada en todo aspecto debido a su vida pecaminosa. VERSO 41. Hasta las sirvientas que se ocupan constantemente en servir al esposo son honradas por él, de forma que no tienen de qué lamentarse. Nosotras, sin embargo, hacemos de sirvientas de la sirvienta; somos enormemente desdichadas. VERSO 42. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Dejadas de lado por su marido, las coesposas de Kṛtadyuti, al ver la opulencia de Kṛtadyuti, que tenía un hijo, ardían constantemente de envidia, una envidia cada vez más fuerte. VERSO 43. La envidia llegó a ser tan grande que perdieron la inteligencia. Su corazón se hizo muy duro, y, sin poder tolerar la indiferencia del rey, finalmente envenenaron al niño. VERSO 44. Sin sospechar que sus coesposas habían envenenado a su hijo, la reina Kṛtadyuti paseaba por la casa creyéndole profundamente dormido. No se daba cuenta de que había muerto. VERSO 45. Cuando le pareció que su hijo llevaba ya mucho tiempo dormido, la reina Kṛtadyuti, que sin duda era muy inteligente, ordenó a la nodriza: «Querida amiga, por favor, tráeme a mi hijo». VERSO 46. La sirvienta se acercó al niño, que estaba acostado, y vio que tenía los ojos en blanco. Como no daba señales de vida y todos sus sentidos estaban inactivos, comprendió que estaba muerto. Al darse cuenta, inmediatamente gritó: «¡Ay de mí!, ¡estoy perdida!», y cayó al suelo. VERSO 47. Muy agitada, la nodriza se golpeaba el pecho con las manos y se lamentaba dando grandes voces. Al escuchar sus gritos, la reina acudió inmediatamente, y, al acercarse a su hijo, descubrió su repentina muerte. VERSO 48. Entre grandes lamentos, con el cabello y las ropas desarreglados, la reina cayó al suelo inconsciente. VERSO 49. ¡Oh, rey Parīkṣit!, aquellos gritos atrajeron inmediatamente a todos los habitantes del palacio, tanto hombres como mujeres. Compartiendo el mismo dolor, también ellos comenzaron a llorar. Con lágrimas fingidas y perfectamente conscientes de su ofensa, las reinas que habían envenenado al niño también lloraron. VERSOS 50 y 51. Cuando supo que su hijo había muerto por causas desconocidas, el rey Citraketu perdió casi la vista. Avivada por el gran afecto que sentía por el niño, su lamentación crecía como un fuego ardiente; en el camino hacia dónde estaba el cadáver, resbalaba y caía al suelo una y otra vez. Rodeado por sus ministros y funcionarios, así como por los brāhmaṇas eruditos allí presentes, el rey se acercó al niño y cayó inconsciente a sus pies, con los cabellos y vestidos sueltos. Cuando volvió en sí, respiraba pesadamente, tenía los ojos llenos de lágrimas, y no podía hablar. VERSO 52. La reina, al ver que su esposo, el rey Citraketu, estaba sumido en una gran lamentación, y que su hijo, el único hijo de la familia, había muerto, rompió en todo tipo de lamentaciones. Esto aumentó el dolor en lo más profundo del corazón de todos los habitantes del palacio, ministros y brāhmaṇas. VERSO 53. La guirnalda de flores que adornaba la cabeza de la reina se desprendió, y sus cabellos se soltaron. Las lágrimas diluyeron el colirio de sus ojos y humedecieron sus pechos, cubiertos con polvo de ku‰kuma. Su fuerte llanto por la pérdida de su hijo era como el dulce sonido de un pájaro kurar…. VERSO 54. ¡Ay!, ¡oh, Providencia!, ¡oh, Creador!, en verdad eres inexperto en la creación, pues has causado la muerte de un hijo en vida de su padre; con ese acto vas en contra de las leyes de Tu propia creación. Si estás decidido a contradecir esas leyes, sin duda eres el enemigo de las entidades vivientes y no tienes la más mínima misericordia. VERSO 55. Mi Señor, tal vez digas que no hay ninguna ley que establezca que el padre tenga que morir en vida del hijo, o que el hijo tiene que nacer durante la vida del padre, pues la vida y la muerte dependen de las actividades fruitivas que se hayan realizado. Sin embargo, si la actividad fruitiva es tan poderosa como para que de ella dependan el nacimiento y la muerte, entonces no hay necesidad de ningún controlador o Dios. Es más, si dices que se necesita un controlador, debido a que la energía material no tiene poder para actuar, se Te puede responder diciendo que, si los lazos de afecto que Tú has creado se ven perturbados por la acción fruitiva, nadie criará a sus hijos con cariño, sino que todo el mundo les abandonará cruelmente a su suerte. Tú has cortado los lazos de afecto que impulsan al padre a criar al niño, y por ello das la impresión de ser inexperto y poco inteligente. VERSO 56. Mi querido hijo, estoy desamparada y muy afligida. No abandones mi compañía. Mira cómo se lamenta tu padre. Estamos desamparados porque, sin un hijo, tendremos que sufrir en las regiones más oscuras del infierno. Tú eres nuestra única esperanza de salir de esas oscuras regiones. Por eso te ruego que dejes al cruel Yama y no vayas con él. VERSO 57. Mi querido hijo, llevas mucho tiempo dormido. Ahora, por favor, levántate. Tus amiguitos te llaman para que juegues con ellos. Debes de tener mucha hambre, así que, por favor, levántate, mama de mi pecho y pon fin a nuestra lamentación. VERSO 58. Mi querido hijo, soy muy desdichada, pues no podré ver de nuevo tu dulce sonrisa. Has cerrado los ojos para siempre. Por eso deduzco que has sido llevado de este planeta a otro, del que no regresarás. Mi querido hijo, nunca más podré escuchar tu dulce voz. VERSO 59. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: En compañía de su esposa, que se lamentaba así por la muerte de su hijo, el rey Citraketu, profundamente apenado, lloraba y gemía con la boca abierta. VERSO 60. Al escuchar los lamentos de los reyes, todos sus seguidores, hombres y mujeres, se unieron a su llanto. Debido a lo repentino de la desgracia, todos los ciudadanos del reino estaban al borde del desvanecimiento. VERSO 61. El gran sabio A‰girā, cuando supo que el rey estaba casi muerto en un océano de lamentación, fue a verle en compañía de Nārada Ṛṣi. CAPÍTULO 15. LOS SANTOS NĀRADA Y AŃGIRĀ INSTRUYEN AL REY CITRAKETU. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mientras el rey Citraketu, víctima de la desesperación, yacía como un cuerpo muerto al lado del cadáver de su hijo, los dos grandes sabios Nārada y A‰girā le instruyeron acerca de la conciencia espiritual con las siguientes palabras. VERSO 2. ¡Oh, rey!, ¿qué relación tiene contigo ese cuerpo muerto por el que te lamentas, y qué relación tienes tú con él? Tal vez digas que sois padre e hijo, pero, ¿piensas que esa relación existía antes? ¿Existe realmente ahora? ¿Continuará en el futuro? VERSO 3. ¡Oh, rey!, como pequeñas partículas de arena, que a veces se juntan y a veces se separan llevadas por la acción de las olas, las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales a veces se unen y a veces se separan por la acción del tiempo. VERSO 4. Las semillas sembradas en la tierra, unas veces germinan y otras veces no. A veces la tierra no es fértil, y la siembra no da fruto. Del mismo modo, a veces un posible padre, impulsado por la potencia del Señor Supremo, puede engendrar un hijo, pero otras veces puede no llegar a concebirlo. Por lo tanto, nadie debe lamentarse por esa artificial relación de paternidad, que, en última instancia, está bajo el control del Señor Supremo. VERSO 5. ¡Oh, rey!, tanto tú como nosotros, tus consejeros, esposas y ministros, así como todos los seres móviles e inmóviles que pueblan la totalidad del cosmos en este momento, nos hallamos en una situación temporal. Es una situación que no existía antes de nuestro nacimiento, y que tampoco existirá después de nuestra muerte. Por lo tanto, nuestra situación actual es temporal, aunque no falsa. VERSO 6. Ciertamente, la Suprema Personalidad de Dios, el amo y propietario de todo, no tiene interés en la manifestación cósmica temporal. Aun así, como el niño que crea algo en la playa sin tener interés en ello, el Señor, manteniéndolo todo bajo Su control, causa la creación, el mantenimiento y la aniquilación. Él crea haciendo que un padre engendre un hijo, mantiene haciendo que un gobierno o rey velen por el bienestar público, y aniquila a través de los agentes de la muerte, como, por ejemplo, las serpientes. Los agentes para la creación, el mantenimiento y la aniquilación no tenemos potencia independiente, pero, debido al hechizo de la energía ilusoria, nos consideramos el creador, el sustentador y el aniquilador. VERSO 7. ¡Oh, rey!, de una semilla se genera otra semilla, y, del mismo modo, a partir de un cuerpo [el cuerpo del padre], y por intermedio de otro cuerpo [el cuerpo de la madre], se genera un tercer cuerpo [el cuerpo del hijo]. Del mismo modo que los elementos del cuerpo material son eternos, la entidad viviente que aparece por intermedio de esos elementos materiales también es eterna. VERSO 8. La nacionalidad, la individualidad y todas las demás divisiones generales y específicas, son imaginaciones de personas que no han avanzado en el cultivo de conocimiento. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así iluminado por las instrucciones de Nārada y A‰girā, el rey Citraketu vio en aquel conocimiento una nueva esperanza. Secándose el apesadumbrado rostro con la mano, el rey dijo. VERSO 10. El rey Citraketu dijo: Sólo por ocultar vuestra identidad, habéis venido aquí vestidos como avadh™tas, como personas liberadas, pero puedo darme cuenta de que, por vuestro nivel de conciencia, sois los más elevados de los hombres. Vosotros lo conocéis todo tal y como es. Por lo tanto, sois los más grandes entre las grandes personalidades. VERSO 11. Los brāhmaṇas que se han elevado a la posición de vaiṣṇavas, que son los sirvientes más queridos de Kṛṣṇa, a veces se visten como si fuesen locos. Con el único deseo de beneficiar a materialistas como nosotros, que estamos siempre apegados a la complacencia de los sentidos, y para disipar nuestra ignorancia, esos vaiṣṇavas viajan por la superficie del globo conforme a su deseo. VERSOS 12, 13, 14 y 15. ¡Oh, grandes almas!, he escuchado decir que, entre las grandes personalidades perfectas que viajan por la superficie de la Tierra para impartir conocimiento a la gente cubierta por la ignorancia, se encuentran Sanat-kumāra, Nārada, ¬bhu, A‰girā, Devala, Asita, Apāntaratamā [Vyāsadeva], Mārkaṇḍeya, Gautama, Vasiṣṭha, Bhagavān Paraśurāma, Kapila, ®ukadeva, Durvāsā, Yājñavalkya, JātukarŠa y AruŠi, así como Romaśa, Cyavana, Dattātreya, šsuri, Patañjali, el gran sabio Dhaumya, que es como la cabeza de los Vedas, el sabio Pañcaśikha, HiraŠyanābha, Kauśalya, ®rutadeva y ¬tadhvaja. Sin duda alguna, vosotros estáis entre ellos. VERSO 16. Vosotros sois grandes personalidades, de modo que podéis darme conocimiento verdadero. Soy tan necio como un perro, un cerdo o cualquier otro animal callejero, pues estoy sumido en la oscuridad de la ignorancia. Así pues, os pido que, por favor, encendáis la antorcha del conocimiento y me salvéis. VERSO 17. A‰girā dijo: Mi querido rey, yo vine a verte cuando deseabas un hijo. De hecho, soy el mismo A‰g…ra Ṛṣi que te dio ese hijo. En cuanto a este ṛṣi, se trata del gran sabio Nārada, que nació directamente del Señor Brahmā. VERSOS 18 y 19. Mi querido rey, tú eres un devoto avanzado de la Suprema Personalidad de Dios. No es propio de una persona como tú estar absorto en lamentaciones por la pérdida de algo material. Por eso hemos venido, a liberarte de esa falsa lamentación, que se debe a que estás sumido en la oscuridad de la ignorancia. No es en absoluto deseable que una persona avanzada en conocimiento espiritual se deje afectar por las pérdidas y ganancias materiales. VERSO 20. Pude haberte dado el conocimiento trascendental supremo la primera vez que vine a tu casa, pero, cuando vi que tu mente estaba absorta en cosas materiales, solamente te di un hijo, que ha sido para ti causa de júbilo y de lamentación. VERSOS 21, 22 y 23. Mi querido rey, ahora tienes una experiencia real de lo que sufre la persona que tiene hijos. ¡Oh, rey!, propietario del estado de ®™rasena, la esposa, la casa, la opulencia de un reino, con todas sus riquezas y objetos de la percepción de los sentidos, son todos una sola cosa, en el sentido de que son temporales. El reino, el poderío militar, el tesoro, los sirvientes, los ministros, los amigos y los familiares son todos causa de temor, ilusión, lamentación y sufrimiento. Son como un gandharva-nagara, un palacio inexistente dentro del bosque, que sólo existe en la imaginación. Como no son permanentes, no son más que ilusiones, sueños e invenciones mentales. VERSO 24. Esos objetos visibles, como la esposa, los hijos y las propiedades, son como sueños e invenciones mentales. En realidad, lo que vemos no tiene existencia permanente. A veces es visible y a veces no lo es. Son invenciones mentales que creamos únicamente debido a nuestros actos pasados; y, a su vez, esas fantasías nos llevan a realizar nuevas actividades. VERSO 25. Por influencia del concepto corporal de la vida, la entidad viviente está absorta en el cuerpo, que es una combinación de los elementos físicos, los cinco sentidos de adquisición de conocimiento y los cinco sentidos para la acción, además de la mente. Por medio de la mente, la entidad viviente padece tres tipos de sufrimientos: adhibhautika, adhidaivika y adhyātmika. Por lo tanto, el cuerpo es fuente de toda clase de miserias. VERSO 26. Por lo tanto, ¡oh, rey Citraketu!, considera detenidamente la posición del ātmā. En otras palabras, trata de entender quién eres tú: ¿el cuerpo, la mente o el alma? Considera de dónde has venido, adónde irás después de abandonar el cuerpo, y por qué estás sujeto a la lamentación material. Trata de entender de ese modo tu verdadera posición, y entonces podrás abandonar tu innecesario apego. También podrás abandonar la creencia de que el mundo material, o cualquier otra cosa sin contacto directo con el servicio a Kṛṣṇa, es eterno. Así alcanzarás la paz. VERSO 27. El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey, presta atención, pues voy a confiarte un mantra muy auspicioso. Hoy lo recibirás de mí, y al cabo de siete noches podrás ver al Señor cara a cara. VERSO 28. Mi querido rey, en el pasado, el Señor ®iva y otros semidioses se refugiaron en los pies de loto de Sańkarṣaṇa. De ese modo, se liberaron inmediatamente de la ilusión de la dualidad y alcanzaron una gloria inigualable y nunca superada en la vida espiritual. Tú alcanzarás esa misma posición muy pronto. CAPÍTULO 16. EL REY CITRAKETU ALCANZA EL REFUGIO DEL SEÑOR SUPREMO. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, con su poder místico, el gran sabio Nārada hizo aparecer al hijo muerto ante la vista de todos sus familiares, que se estaban lamentando. Entonces dijo lo siguiente. VERSO 2. ®r… Nārada Muni dijo: ¡Oh, entidad viviente!, te deseo toda buena fortuna. Mira a tus padres. Todos tus amigos y familiares están abrumados de dolor debido a tu muerte. VERSO 3. Como has muerto de forma prematura, aún te queda tiempo por vivir. Por lo tanto, puedes volver a entrar en tu cuerpo y disfrutar de lo que te queda de vida, rodeado de tus amigos y familiares. Acepta el trono real y las opulencias que tu padre te ofrece. VERSO 4. Gracias al poder místico de Nārada Muni, la entidad viviente volvió a entrar en su cuerpo muerto por un breve espacio de tiempo. Respondiendo a Nārada Muni, dijo: Yo, el ser vivo, transmigro de un cuerpo a otro conforme a los resultados de mis actividades fruitivas; a veces voy a las especies de los semidioses, a veces a las especies de los animales inferiores, a veces estoy entre los vegetales, y a veces en la especie humana. Así pues, ¿en qué nacimiento fueron éstos mi padre y mi madre? Lo cierto es que nadie es padre ni madre mío. ¿Cómo puedo yo aceptar a estas dos personas como padres? VERSO 5. En el fluir del mundo material, que es como un río que arrastra a la entidad viviente, todos llegan a ser amigos, familiares y enemigos con el paso del tiempo. A veces son neutrales, a veces meditan, a veces se desprecian, y pueden llegar a establecer muchas otras relaciones. Sin embargo, a pesar de todos esos tratos, sus relaciones no son permanentes. VERSO 6. Como el oro y otros bienes, que pasan continuamente de mano en mano mediante el proceso de compraventa, la entidad viviente vaga por todo el universo como resultado de sus actividades fruitivas, inyectada vida tras vida por diversos tipos de padres en diversidad de cuerpos y especies. VERSO 7. Unas pocas entidades vivientes nacen en la especie humana, mientras que otras nacen como animales. Aunque todas ellas son entidades vivientes, sus relaciones no son permanentes. A veces un animal permanece durante un tiempo bajo la custodia de un ser humano, para luego pasar a propiedad de otro. Tan pronto como cambia de dueño, su anterior propietario olvida el sentimiento de propiedad. Ciertamente, mientras tiene al animal, siente afinidad por él, pero, tan pronto como lo vende, esa afinidad se pierde. VERSO 8. Una entidad viviente establece vínculos con otras en virtud de relaciones basadas en cuerpos destinados a perecer; sin embargo, la entidad viviente es eterna. En realidad, lo que nace o se pierde es el cuerpo, y no la entidad viviente. No hay que pensar que la entidad viviente nace o muere. En realidad, el ser vivo no tiene la menor relación con sus supuestos padres. Cuando nace como hijo de un padre y una madre, como resultado de sus actividades fruitivas pasadas, establece una relación con el cuerpo que esos padres le han dado. Así, comete el error de considerarse su hijo y les demuestra cariño. Sin embargo, cuando muere, esa relación se termina. En esas circunstancias, no hay que enredarse en la falsedad del júbilo y la lamentación. VERSO 9. La entidad viviente es eterna e imperecedera, pues en realidad no tiene ni principio ni fin. Nunca nace ni muere. Es el principio básico de todo tipo de cuerpos, pero no entra en la categoría corporal. El ser vivo es tan sublime que es cualitativamente igual al Señor Supremo. Sin embargo, debido a su insignificante tamaño, tiene la tendencia a verse influenciado por la influencia de la ilusión de la energía externa. De ese modo, se crea diversos cuerpos conforme a sus diversos deseos. VERSO 10. Esa entidad viviente ni quiere ni deja de querer a nadie. No hace diferencia entre lo que es suyo y lo que pertenece a otros. Es una y no tiene igual; en otras palabras, no se ve afectada por la distinción entre amigos y enemigos, bienquerientes y personas malintencionadas. Es un simple observador, un testigo de las diversas naturalezas de los hombres. VERSO 11. El Señor Supremo [ātmā], el creador de la causa y el efecto, no acepta la felicidad y la aflicción que se derivan de los actos fruitivos. Él es completamente independiente y no está obligado a aceptar cuerpos materiales; y, como no tiene cuerpo material, siempre es neutral. Las entidades vivientes, como partes integrales del Señor, poseen Sus cualidades en proporción mínima. Por lo tanto, no hay que dejarse afectar por la lamentación. VERSO 12. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de hablar de este modo, el alma condicionada [j…va] en la forma del hijo de Mahārāja Citraketu, se marchó. Citraketu y los demás familiares del hijo muerto no salían de su asombro. Fue así como cortaron los grilletes del afecto, que se debía a su relación con el niño, y dejaron de lamentarse. VERSO 13. Una vez cumplidos sus deberes y tras haber celebrado las ceremonias fúnebres requeridas e incinerado el cadáver, los familiares del niño abandonaron el afecto que lleva a la ilusión, la lamentación, el temor y el sufrimiento. Ese afecto es, sin duda alguna, difícil de abandonar, pero ellos renunciaron a él sin ninguna dificultad. VERSO 14. Las coesposas de la reina Kṛtadyuti, que habían envenenado al niño, estaban muy avergonzadas y perdieron todo su lustre corporal. Mientras se lamentaban, ¡oh, rey!, recordaron las instrucciones de A‰girā y abandonaron su ambición de tener hijos. Siguiendo las indicaciones de los brāhmaṇas, fueron a orillas del Yamunā, donde se bañaron y expiaron sus actividades pecaminosas. VERSO 15. Gracias a las instrucciones de los brāhmaṇas A‰girā y Nārada, el rey Citraketu se iluminó por completo en el conocimiento espiritual. Como un elefante que se libera del fango de una ciénaga, el rey salió del oscuro pozo de la vida familiar. VERSO 16. El rey se bañó en la aguas del Yamunā y, conforme a sus deberes prescritos, ofreció oblaciones de agua a los antepasados y a los semidioses. Controlando los sentidos y la mente con suma gravedad, presentó sus respetos a los hijos del Señor Brahmā [A‰girā y Nārada], y les ofreció reverencias. VERSO 17. A continuación, muy complacido con Citraketu, que era un devoto con dominio de sí mismo y un alma entregada, el muy poderoso sabio Nārada le dio las siguientes instrucciones trascendentales. VERSOS 18 y 19. [Nārada dio a Citraketu el siguiente mantra:] ¡Oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios, a quien se invoca con el oˆkara [praŠava]!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, Señor Vāsudeva!, yo medito en Ti. ¡Oh, Señor Pradyumna, Señor Aniruddha y Señor Sańkarṣaṇa!, yo Os ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, reserva de potencia espiritual!, ¡oh, bienaventuranza suprema!, a Ti, que eres autosuficiente y el más pacífico, Te ofrezco mis más respetuosas reverencias. ¡Oh, verdad suprema, uno sin par!, a Ti se Te puede percibir en las formas de Brahman, Paramātmā y Bhagavān, y eres, por ello, el depositario de todo conocimiento. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 20. Tú percibes Tu propia bienaventuranza, y, por lo tanto, siempre eres trascendental a las olas de la naturaleza material. Por ello, mi Señor, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. Tú eres el controlador supremo de los sentidos, y las expansiones de Tu forma son ilimitadas. Tú eres el más grande, y por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 21. Las palabras y la mente del alma condicionada no pueden alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios, pues los nombres y formas materiales no pueden aplicarse al Señor, que es completamente espiritual y está más allá de todas las formas densas y sutiles que puedan concebirse. El Brahman impersonal es otra de Sus formas. Que Él, por Su placer, nos proteja. VERSO 22. Del mismo modo que un vaso hecho de tierra se sostiene sobre la tierra después de ser creado y se transforma de nuevo en tierra cuando se rompe, esta manifestación cósmica tiene su causa en el Brahman Supremo, se sostiene sobre el Brahman Supremo, y se aniquila en el seno de ese mismo Brahman Supremo. Ofrezcamos, por lo tanto, respetuosas reverencias al Señor Supremo, que es la causa del Brahman. VERSO 23. El Brahman Supremo emana de la Suprema Personalidad de Dios y Se expande como el cielo. Aunque no está en contacto con lo material, existe por dentro y por fuera. Sin embargo, la mente, la inteligencia, los sentidos y la fuerza viviente no pueden ni tocarle ni conocerle. A Él ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 24. Del mismo modo que el hierro en contacto con el fuego se pone al rojo vivo y adquiere la capacidad de quemar, el cuerpo, los sentidos, la fuerza viviente, la mente y la inteligencia son simples masas de materia, pero pueden ejercitar sus funciones cuando la Suprema Personalidad de Dios infunde en ellos una partícula de conciencia. Del mismo modo que el hierro no puede quemar si no es calentado por el fuego, los sentidos del cuerpo no pueden actuar sin la gracia del Brahman Supremo. VERSO 25. ¡Oh, Señor trascendental, que estás situado en el planeta más elevado del mundo espiritual!, una multitud de los mejores devotos ofrece masajes constantemente a Tus dos pies de loto con sus manos como capullos de loto. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, completo en seis opulencias. Tú eres la persona suprema a quien se hace referencia en las oraciones puruṣa-s™kta. Tú eres el amo de todo poder místico, colmado de perfección y pleno en la iluminación espiritual. A Ti Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 26. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Nārada, que asumió el papel de maestro espiritual de Citraketu, le instruyó en todo lo relativo a esta oración, pues Citraketu era completamente sumiso. ¡Oh, rey Parīkṣit!, acompañado por el gran sabio A‰girā, Nārada partió entonces hacia Brahmaloka, el planeta más elevado. VERSO 27. Durante toda una semana, ayunando y bebiendo solamente agua, Citraketu recitó con gran cuidado y atención el mantra que Nārada Muni le había dado. VERSO 28. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al cabo de una sola semana de practicar constantemente el mantra que había recibido de su maestro espiritual, Citraketu obtuvo, como producto intermedio de su avance en el conocimiento espiritual, el gobierno del planeta de los vidyādharas. VERSO 29. En muy pocos días, por la influencia del mantra que había practicado, Citraketu vio como su mente iba iluminándose en la senda del progreso espiritual, hasta que alcanzó el refugio de los pies de loto de Anantadeva. VERSO 30. Al alcanzar el refugio del Señor Śeṣa, la Suprema Personalidad de Dios, Citraketu vio que el Señor era tan blanco como las fibras de la flor de loto. Estaba vestido con ropas azuladas, y adornado con un yelmo brillante y resplandeciente, brazaletes, un cinturón y ajorcas. Tenía el rostro sonriente y los ojos rojizos, y estaba rodeado por grandes personalidades liberadas, como Sanat-kumāra. VERSO 31. En cuanto vio al Señor Supremo, Mahārāja Citraketu quedó limpio de toda contaminación material; completamente purificado, se situó en su estado original de conciencia de Kṛṣṇa. Con actitud grave, guardó silencio; de sus ojos caían lágrimas de amor por Dios, y sus cabellos se erizaron. Con gran amor y devoción, ofreció respetuosas reverencias a la Personalidad de Dios original. VERSO 32. Con lágrimas de amor y afecto, Citraketu humedeció repetidas veces el lugar en que estaban posados los pies de loto del Señor Supremo. El éxtasis ahogaba su voz, de modo que, durante un tiempo considerable, le fue imposible pronunciar ni una sola letra del alfabeto para ofrecer al Señor las oraciones adecuadas. VERSO 33. A continuación, controlando la mente con la inteligencia y restringiendo de ese modo sus sentidos de toda ocupación externa, recobró las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos. Entonces ofreció oraciones al Señor, que es el maestro espiritual de todos y la personificación de las Sagradas Escrituras [las sātvata-saˆhitās, como la Brahmā-saˆhitā y el Nārada-pañcarātra]. Ofreció sus oraciones de la siguiente manera. VERSO 34. Citraketu dijo: ¡Oh, Señor inconquistable!, aunque nadie puede conquistarte, ciertamente eres conquistado por los devotos que controlan la mente y los sentidos. Ellos pueden tenerte bajo control porque Tú otorgas Tu misericordia sin causa a los devotos que no desean de Ti ningún beneficio material. En verdad, Tú Te entregas a Tus devotos, y, debido a ello, también Tú posees pleno control sobre ellos. VERSO 35. Mi querido Señor, esta manifestación cósmica, y su creación, mantenimiento y aniquilación, no son más que Tus opulencias. El Señor Brahmā y los demás creadores son sólo pequeñas partes de una parte de Ti, de modo que su poder parcial de crear no les convierte en Dios [īśvara]. Por lo tanto, su conciencia de sí mismos como Señores autónomos se debe únicamente al prestigio falso, y no tiene el menor valor. VERSO 36. Tú existes en el comienzo, en la etapa intermedia y al final de todo cuanto existe, desde la más diminuta partícula de la manifestación cósmica, el átomo, hasta los gigantescos universos y la energía material total. Sin embargo, Tú eres eterno, pues no tienes principio, etapa intermedia ni final. Tu existencia puede percibirse en esas tres fases; así pues, eres permanente. Cuando la manifestación cósmica no existe, Tú existes como potencia original. VERSO 37. Cada universo está cubierto por siete capas: tierra, agua, fuego, aire, cielo, la energía total y el ego falso, cada una de las cuales es diez veces mayor que la precedente. Existen infinidad de universos además de éste, los cuales, aunque ilimitadamente grandes, son como átomos que Se desplazan en Ti. Por ello se dice que eres ilimitado [ananta]. VERSO 38. ¡Oh, Señor! ¡oh, Supremo!, las personas sin inteligencia que adoran a los diversos semidioses, sedientas de disfrute material, no son mejores que animales con forma humana. Debido a sus propensiones animales, en lugar de adorar a Tu Señoría, adoran a los insignificantes semidioses, que son pequeñas chispas de Tu gloria. Con la destrucción del universo entero, son destruidos también los semidioses, y con ellos sus bendiciones, que se desvanecen como la nobleza cuando un rey pierde su poder. VERSO 39. ¡Oh, Señor Supremo!, si Te adoran a Ti, que eres la fuente de todo conocimiento y eres trascendental a las cualidades materiales, esas personas obsesionadas por deseos materiales de complacer los sentidos a través de la opulencia material, no tendrán que nacer de nuevo en el mundo material, del mismo modo que las semillas esterilizadas o fritas no germinan. Las entidades vivientes están sujetas al ciclo de nacimientos y muertes porque están condicionadas bajo la influencia de la naturaleza material; Tú, sin embargo, eres trascendental, y, por ello, aquel que siente inclinación por relacionarse contigo en el plano trascendental escapa a los condicionamientos de la naturaleza material. VERSO 40. ¡Oh, inconquistable!, cuando enunciaste el bhāgavata-dharma, que es el sistema religioso inmaculado para obtener el refugio de Tus pies de loto, ésa fue Tu victoria. Personas libres de deseos materiales, como los Kumāras, que son sabios satisfechos en sí mismos, Te adoran a fin de liberarse de la contaminación material. En otras palabras, aceptan el proceso de bhāgavata-dharma para alcanzar el refugio de Tus pies de loto. VERSO 41. Con excepción del bhāgavata-dharma, todas las formas de religión están llenas de contradicciones y dominadas por conceptos ligados a los resultados fruitivos y a las diferencias entre «tú» y «yo», y «tuyo» y «mío». No es ésa la conciencia de los seguidores del ®r…mad-Bhāgavatam. Ellos son conscientes de Kṛṣṇa, pues consideran que ellos son de Kṛṣṇa y que Kṛṣṇa es de ellos. Existen otros sistemas religiosos de baja clase, basados en la expectativa de matar a los enemigos o de obtener poder místico; sin embargo, esos sistemas religiosos, llenos de pasión y de envidia, son impuros y temporales. Llenos como están de envidia, lo están también de irreligión. VERSO 42. Un sistema religioso que suscita envidia hacia nosotros mismos y hacia los demás, ¿cómo puede ser beneficioso ni para nosotros ni para ellos? ¿Qué hay de auspicioso en seguir ese sistema?, ¿qué se puede ganar en realidad? Aquel que hace sufrir a los demás o que, por envidia de sí mismo, causa su propio sufrimiento, enciende Tu ira y está practicando irreligión. VERSO 43. Mi querido Señor, en el ®r…mad-Bhāgavatam y en la Bhagavad-g…tā se nos instruye acerca de nuestro deber prescrito conforme a Tu punto de vista, que nunca se aparta del objetivo supremo de la vida. Aquellos que cumplen con sus deberes prescritos bajo Tu supervisión, con actitud ecuánime hacia todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, y sin considerar a unas más elevadas que otras, reciben el nombre de āryas. Esos āryas Te adoran a Ti, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 44. Mi querido Señor, no es imposible que una persona se libere de toda la contaminación material con sólo verte. Pero, no hablemos ya de verte en persona: por el simple hecho de escuchar una sola vez el santo nombre de Tu Señoría, incluso los caṇḍālas, los hombres de más baja clase, se liberan de toda su contaminación material. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo no va a liberarse de la contaminación material alguien que Te vea? VERSO 45. Por esa razón, mi querido Señor, el simple hecho de verte ha borrado toda la contaminación de las actividades pecaminosas que, con sus resultados de apego material y deseos de disfrute, llenaban siempre mi mente y lo más profundo de mi corazón. Ninguna predicción del gran sabio Nārada Muni puede dejar de cumplirse. En otras palabras, he obtenido Tu audiencia gracias a las instrucciones de Nārada Muni. VERSO 46. ¡Oh, ilimitada Suprema Personalidad de Dios!, Tú conoces bien todo lo que la entidad viviente hace en el mundo material, pues eres la Superalma. En presencia del Sol, la luz de la luciérnaga no puede revelarnos nada. Del mismo modo, en Tu presencia no hay nada que yo pueda dar a conocer, puesto que Tú lo conoces todo. VERSO 47. Mi querido Señor, Tú eres el creador, el sustentador y el aniquilador de la manifestación cósmica, pero las personas que son demasiado materialistas y que lo ven todo desde el prisma del separatismo no tienen ojos para verte. No pueden comprender Tu verdadera posición, y por lo tanto llegan a la conclusión de que la manifestación cósmica no depende de Tu opulencia. Mi Señor, Tú eres el supremo puro, y gozas de plenitud en las seis opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 48. Mi querido Señor, sólo después de Tu esfuerzo se ocupan en sus actividades el Señor Brahmā, Indra y los demás directores de la manifestación cósmica; y los sentidos, mi Señor, sólo comienzan a percibir una vez que Tú has percibido la energía material. La Suprema Personalidad de Dios sostiene todos los universos sobre Sus cabezas como si fuesen semillas de mostaza. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, esa Suprema Personalidad, que tienes miles de cabezas. VERSO 49. ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor, la Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, muy complacido con las oraciones de Citraketu, el rey de los vidyādharas, respondió de la siguiente manera, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Kuru! VERSO 50. La Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, contestó de la siguiente manera: ¡Oh, rey!, como resultado de haber aceptado las enseñanzas que los grandes sabios Nārada y A‰girā te dieron acerca de Mí, ahora eres perfectamente consciente del conocimiento trascendental. Por haber sido educado en la ciencia espiritual, has podido verme cara a cara. Por lo tanto, ahora eres completamente perfecto. VERSO 51. Todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, son Mis expansiones y están separadas de Mí. Yo soy la Superalma de todos los seres vivos, que existen porque Yo los manifiesto. Yo soy la forma de las vibraciones trascendentales, como el oˆkāra y Hare Kṛṣṇa Hare Rāma, y soy la Verdad Absoluta Suprema. Esas dos formas Mías, es decir, el sonido trascendental y la forma eternamente espiritual y bienaventurada de la Deidad, son Mis formas eternas; no son materiales. VERSO 52. El alma condicionada se considera el disfrutador de los recursos del mundo material, y se expande en él pensando que, en esencia, está hecho para su disfrute. Del mismo modo, el mundo material se expande en la entidad viviente como fuente de disfrute. Así, ambos se expanden; sin embargo, como energías Mías, ambos son penetrados por Mí. Como Señor Supremo, soy la causa de esos efectos, y debes saber que ambos reposan en Mí. VERSOS 53 y 54. Una persona profundamente dormida, sueña y ve en su interior muchos otros objetos, como grandes montañas y ríos o incluso el universo entero, aunque están muy lejos. A veces, al despertar de su sueño, ve que es un ser humano, acostado en su cama en determinado lugar; entonces, en función de diversas condiciones, se identifica como miembro de una determinada nacionalidad, familia, etc. Todos esos estados, de sueño profundo, ensoñaciones y vigilia, no son sino energías de la Suprema Personalidad de Dios. Siempre debemos recordar al creador original de esas condiciones, el Señor Supremo, que no Se ve afectado por ellas. VERSO 55. Has de saber que yo soy el Brahman Supremo, la Superalma omnisciente que permite a la entidad viviente dormida ser consciente del sueño y también de la felicidad que experimenta más allá de las actividades de los sentidos materiales. Es decir, Yo soy la causa de las actividades del ser vivo mientras duerme. VERSO 56. Si la Superalma es el testigo de los sueños mientras dormimos, ¿cómo puede la entidad viviente, que es distinta de la Superalma, recordar las actividades que tienen lugar en los sueños? Una persona no puede comprender las experiencias de otra. Por lo tanto, el conocedor de los hechos, la entidad viviente que desea conocer lo vivido durante el sueño y la vigilia, es distinto de las actividades manifestadas en esas circunstancias. Ese factor cognoscitivo es el Brahman. En otras palabras, tanto las entidades vivientes como el Alma Suprema poseen la capacidad de conocer. Así también la entidad viviente puede percibir las actividades realizadas durante el sueño y la vigilia. En ambas circunstancias, el conocedor no cambia, pues es cualitativamente uno con el Brahman Supremo. VERSOS 57. La vida material condicionada de la entidad viviente comienza cuando, creyéndose diferente a Mí, olvida su identidad espiritual y su unidad cualitativa conmigo en eternidad, conocimiento y bienaventuranza. En otras palabras, en lugar de identificar sus intereses con los Míos, centra su interés en las expansiones de su cuerpo, como la esposa, los hijos y los bienes materiales. De ese modo, por la influencia de sus acciones, tras un cuerpo recibe otro cuerpo, y tras una muerte recibe otra muerte. VERSO 58. Al ser humano, y especialmente el que ha nacido en la India, la tierra de la religiosidad, puede alcanzar la perfección de la vida, es decir, la autorrealización, a través del estudio y la aplicación práctica de las Escrituras védicas. El hombre que nace en esa posición privilegiada, pero no llega a comprender su verdadera identidad, no puede alcanzar la perfección suprema, ni siquiera si se eleva a los sistemas planetarios superiores. VERSO 59. Recordando que el campo de las actividades fruitivas está plagado de dificultades, y que el resultado que se obtiene de las acciones materiales es el opuesto al deseado, incluso si se trata de actividades fruitivas recomendadas en las Escrituras védicas, el hombre inteligente debe poner fin al deseo de realizar actos fruitivos, pues con esos esfuerzos no se puede alcanzar el objetivo supremo de la vida. Por otra parte, quien actúa sin desear resultados fruitivos, es decir, quien se ocupa en actividades devocionales, puede alcanzar el objetivo supremo de la vida y verse libre de todas las miserias. Teniendo esto en cuenta, hay que poner fin a los deseos materiales. VERSO 60. Unidos en matrimonio, el hombre y la mujer hacen planes para alcanzar la felicidad y reducir al mínimo la desdicha, y unen esfuerzos para conseguirlo; sin embargo, sus actividades, como están llenas de deseos, ni son fuente de felicidad, ni hacen disminuir el sufrimiento. Por el contrario, son causa de gran desdicha. VERSOS 61 y 62. Se debe entender que, con sus actividades, las personas orgullosas de su experiencia material obtienen resultados contrarios a los que conciben mientras están despiertas, dormidas o profundamente dormidas. También hay que entender que el alma espiritual, aunque a los materialistas les es muy difícil de percibir, está por encima de todas esas condiciones; utilizando la capacidad de discernir, se debe abandonar el deseo de obtener resultados fruitivos en esta vida y en la siguiente. Así, con el cultivo experto del conocimiento trascendental, la persona debe llegar a ser Mi devota. VERSO 63. Las personas que tratan de alcanzar el objetivo supremo de la vida deben ser expertas en la observación de la Persona Absoluta Suprema y de la entidad viviente, que, en su relación como parte y todo, forman una unidad cualitativa. Ésa es la comprensión suprema de la vida. No hay verdad superior a ella. VERSO 64. ¡Oh, rey!, si, desapegado del disfrute material, aceptas esta conclusión Mía, siguiéndome con gran fe y volviéndote experto y perfectamente consciente del conocimiento y de su aplicación práctica en la vida, llegarás a Mí, y con ello alcanzarás la más elevada perfección. VERSO 65. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras instruir de este modo a Citraketu asegurándole así la perfección, la Suprema Personalidad de Dios, que es el maestro espiritual supremo, el alma suprema, Sańkarṣaṇa, desapareció del lugar ante la mirada del rey. CAPÍTULO 17. MADRE PšRVATŸ MALDICE A CITRAKETU. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras ofrecer reverencias en la dirección en que había desaparecido Ananta, la Suprema Personalidad de Dios, Citraketu comenzó a viajar por el espacio exterior como rey de los vidyādharas. VERSOS 2 y 3. Alabado por grandes sabios santos y por los habitantes de Siddhaloka y CāraŠaloka, Citraketu, el muy poderoso yog… místico, se dedicó a viajar, disfrutando de la vida durante millones de años. Pleno de fuerza física y sin conocer la debilidad de los sentidos, recorrió los valles de la montaña Sumeru, el lugar en que se alcanza la perfección en los diversos tipos de poder místico. En esos valles disfrutó de la vida con las mujeres de Vidyādhara-loka, cantando las glorias de Hari, el Señor Supremo. VERSOS 4 y 5. En cierta ocasión, mientras recorría el espacio exterior en el resplandeciente avión que el Señor Viṣṇu le había dado, el rey Citraketu vio al Señor ®iva, rodeado de siddhas y cāraŠas en una asamblea de grandes personas santas; ®iva abrazaba a Pārvat…, que estaba sentada en su regazo. Citraketu, riendo a carcajadas, habló de forma que Pārvat… pudiera oírle. VERSO 6. Citraketu dijo: El Señor ®iva, el maestro espiritual de la gente en general, es la mejor de las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales. Él enuncia el sistema de la religión. Sin embargo, ¿no es sorprendente que esté abrazando a su esposa, Pārvat…, ante una asamblea de grandes personas santas? VERSO 7. Es indudable que el Señor ®iva, el del cabello enredado en la cabeza, se ha sometido a grandes austeridades y penitencias. En verdad, él preside la asamblea de los estrictos seguidores de los principios védicos. Y, sin embargo, se sienta ante las grandes personas santas con su esposa en el regazo, y no se avergüenza de abrazarla como un ser humano corriente. VERSO 8. Es normal que una persona corriente, un ser condicionado, abrace a su esposa y disfrute de su compañía en lugares apartados. Lo sorprendente es que el Señor Mahādeva, que domina a la perfección la austeridad, abrace públicamente a su esposa ante una asamblea de grandes santos. VERSO 9. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, tras escuchar las palabras de Citraketu, el Señor ®iva, la personalidad más poderosa, cuyo conocimiento es insondable, se limitó a sonreír y no dijo nada; todos los miembros de la asamblea siguieron su ejemplo y tampoco dijeron nada. VERSO 10. Sin conocer el poder del Señor ®iva y de Pārvat…, Citraketu les criticó con energía. Sus afirmaciones no fueron nada agradables, y, como consecuencia la diosa Pārvat…, muy irritada, dirigió las siguientes palabras a Citraketu, que se creía superior al Señor ®iva en control de los sentidos. VERSO 11. La diosa Pārvat… dijo: ¡Vaya!, ¿quién es este advenedizo?, ¿le han encomendado la tarea de castigar a personas desvergonzadas como nosotros? ¿Ha sido nombrado legislador?; ¿lleva la vara de castigo? ¿Es él ahora el único amo y señor de todo? VERSO 12. ¡Ay!, el Señor Brahmā, que ha nacido de la flor de loto, no conoce los principios de la religión, y lo mismo les sucede a los grandes santos, como Bhṛgu y Nārada, y a los cuatro Kumāras, encabezados por Sanat-kumāra. También Manu y Kapila han olvidado los principios religiosos. Supongo que ésa es la razón de que no hayan tratado de impedir la inadecuada conducta del Señor ®iva. VERSO 13. Este Citraketu es el más bajo de los kṣatriyas, pues, sin ningún pudor, ha pasado por encima de Brahmā y de los demás semidioses, insultando al Señor ®iva, en cuyos pies de loto meditan ellos siempre. El Señor ®iva es la personificación de los principios religiosos, el maestro espiritual del mundo entero. Por lo tanto, Citraketu merece ser castigado. VERSO 14. Esta persona se ha envanecido de sus logros, y piensa que es el mejor. No merece el refugio de los pies de loto del Señor Viṣṇu, que son adorados por todas las personas santas, pues tiene tan poco pudor que se considera muy importante. VERSO 15. Querido hijo mío, eres un insolente, así que ahora nacerás en una familia de demonios, baja y pecaminosa, de forma que no vuelvas a cometer otra ofensa como ésta contra las personas santas y excelsas de este mundo. VERSO 16. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey Parīkṣit, al recibir la maldición, Citraketu descendió de su avión, se inclinó ante Pārvat… con gran humildad y la satisfizo por entero. VERSE 17. Citraketu dijo: Mi querida madre, uno mis manos para aceptar tu maldición. En realidad, esa maldición no me preocupa, pues la felicidad y la aflicción son resultados que los semidioses nos otorgan por nuestros actos pasados. VERSO 18. Confundida por la ignorancia, la entidad viviente vaga por el bosque del mundo material, experimentado, en todo tiempo y lugar, la felicidad y la aflicción que se derivan de sus actos pasados. [Por lo tanto, mi querida madre, ni a ti ni a mí se nos puede acusar por lo que ha ocurrido]. VERSO 19. En el mundo material, la causa de la felicidad y el sufrimiento materiales no son ni la misma entidad viviente, ni los demás [sus amigos y enemigos]. Sin embargo, debido a la densa ignorancia, la entidad viviente piensa que ella y los demás son la causa. VERSO 20. El mundo material es como las olas de un río que fluye sin cesar. Así pues, ¿qué es una maldición y qué una bendición?; ¿qué son los planetas celestiales y qué los infernales? ¿qué es en realidad la felicidad?, y ¿qué es la aflicción? Como las olas fluyen sin cesar, ninguna de ellas tiene un efecto eterno. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios es uno. Sin verse afectado por las condiciones del mundo material, Él crea a todas las almas condicionadas con Su propia potencia personal. La entidad viviente, debido a la contaminación de la energía material, cae bajo la influencia de la ignorancia, y tiene que pasar por distintas condiciones de cautiverio. A veces, gracias al conocimiento, la entidad viviente recibe la liberación. Bajo la influencia de sattva-guŠa y de rajo-guŠa, está sometida a la felicidad y el sufrimiento. VERSO 22. La Suprema Personalidad de Dios tiene la misma actitud hacia todas las entidades vivientes. Por lo tanto, para Él, nadie es muy querido, y nadie es un gran enemigo; no tiene amigos ni parientes. Como está desapegado del mundo material, ni está apegado a lo que se llama felicidad, ni detesta los supuestos sufrimientos. Esas dos palabras, felicidad y sufrimiento, son relativas. El Señor siempre es feliz, y, por lo tanto, para Él el sufrimiento no existe. VERSO 23. Aunque está desapegado de nuestra felicidad y sufrimiento, que son resultado del karma, y aunque nadie es Su amigo ni Su favorito, el Señor Supremo crea actividades piadosas e impías por intermedio de Su potencia material. Así, para perpetuar el modo de vida materialista, Él crea felicidad y aflicción, buena fortuna y mala fortuna, cautiverio y liberación, nacimiento y muerte. VERSO 24. ¡Oh, madre!, ahora te has irritado innecesariamente; sin embargo, como la felicidad y el sufrimiento me vienen ya destinados por mis actividades pasadas, no te suplicaré que me perdones o me liberes de tu maldición. Aunque lo que he dicho era correcto, perdona, por favor, cualquier cosa que hayas considerado incorrecta de mi parte. VERSO 25. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit, subyugador del enemigo!, tras satisfacer al Señor ®iva y a su esposa Pārvat…, Citraketu subió a su avión y partió, mientras ellos le seguían con la mirada. Al ver que Citraketu no tenía miedo a pesar de conocer la maldición, el Señor ®iva y Pārvat… sonrieron, completamente asombrados de su conducta. VERSO 26. A continuación, y en presencia del gran sabio Nārada, de los demonios, de los habitantes de Siddhaloka y de sus acompañantes personales, el Señor ®iva, que es muy poderoso, habló a su esposa Pārvat…, mientras todos escuchaban. VERSO 27. El Señor ®iva dijo: Mi querida y hermosa Pārvat…, ¿has visto la grandeza de los vaiṣṇavas? Esas grandes almas son sirvientes de los sirvientes de la Suprema Personalidad de Dios, Hari, y no tienen interés en ningún tipo de felicidad material. VERSO 28. Los devotos que están exclusivamente dedicados al servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, no sienten temor de ninguna circunstancia de la vida. Para ellos, los planetas celestiales, la liberación y los planetas infernales son lo mismo, pues el único interés de esos devotos es el servicio del Señor. VERSO 29. Debido a la acción externa del Señor Supremo, las entidades vivientes quedan confundidas en contacto con cuerpos materiales. Las dualidades de la felicidad y la aflicción, el nacimiento y la muerte, las maldiciones y las bendiciones son subproductos naturales de ese contacto con el mundo material. VERSO 30. Del mismo modo que confundimos una guirnalda de flores con una serpiente, o en un sueño experimentamos felicidad o sufrimiento, en el mundo material, por falta de una reflexión madura, distinguimos entre la felicidad y la aflicción, considerando que una es buena y otra es mala. VERSO 31. Las personas ocupadas en el servicio devocional del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, están naturalmente dotadas de conocimiento perfecto, y desapegadas del mundo material. Por lo tanto, esos devotos no tienen interés en la supuesta felicidad y el supuesto sufrimiento de este mundo. VERSO 32. Ni yo [el Señor ®iva], ni Brahmā, ni los Aśvinī-kumāras, ni Nārada y los demás grandes sabios hijos de Brahmā, ni los propios semidioses, podemos entender los pasatiempos y la personalidad del Señor Supremo. Aunque somos partes del Señor Supremo, nos consideramos controladores independientes y autónomos y, como consecuencia, no podemos entender su identidad. VERSO 33. Él no tiene preferencia por nadie, ni considera a nadie Su enemigo. Para Él no hay familiares ni extraños. Él es en realidad el alma del alma de todas las entidades vivientes. Así, Él es el amigo auspicioso de todos los seres vivos, para quienes es muy íntimo y querido. VERSOS 34 y 35. Este magnánimo Citraketu es un querido devoto del Señor. Es ecuánime con todas las entidades vivientes, y está libre de apego y odio. Del mismo modo, yo también Le soy muy querido al Señor NārāyaŠa. Por lo tanto, nadie debe sorprenderse de ver las actividades de los muy excelsos devotos de NārāyaŠa, pues están libres de apego y de envidia. Son siempre pacíficos, y son ecuánimes con todos. VERSO 36. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, tras escuchar estas palabras de su esposo, la semidiosa [Umā, la esposa del Señor ®iva] pudo superar el asombro que le había producido la conducta del rey Citraketu, y serenó su inteligencia. VERSO 37. Él gran devoto Citraketu era tan poderoso que estaba perfectamente capacitado para responder a madre Pārvat… con otra maldición; sin embargo, en lugar de hacerlo, aceptó la maldición humildemente e inclinó su cabeza ante el Señor ®iva y su esposa. Este comportamiento es digno de elogio, pues es el comportamiento ideal de un vaiṣṇava. VERSO 38. Maldecido por madre Durgā [Bhavān…, la esposa del Señor ®iva], ese mismo Citraketu nació en una especie de vida demoníaca. Aunque seguía plenamente dotado con el conocimiento trascendental y su aplicación práctica, apareció como demonio en el sacrificio de fuego celebrado por Tvaṣṭā. De ese modo fue famoso con el nombre de Vṛtrāsura. VERSO 39. Mi querido rey Parīkṣit, me has preguntado por la razón de que Vṛtrāsura, que era un gran devoto, naciese en una familia demoníaca. Así pues, he tratado de explicártelo todo al respecto. VERSO 40. Citraketu era un gran devoto [mahātmā]. Quien escuche esta historia de Citraketu de labios de un devoto puro también se liberará de la vida condicionada en la existencia material. VERSO 41. Aquel que se levante de la cama temprano por la mañana y recite esta historia de Citraketu, controlando el habla y la mente y recordando a la Suprema Personalidad de Dios, irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios, sin dificultad. CAPÍTULO 18. DITI HACE VOTO DE MATAR AL REY INDRA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Pṛśni, esposa de Savitā, el quinto de los doce hijos de Aditi, fue madre de tres hijas: Sāvitr…, Vyāhṛti y Tray…; también tuvo varios hijos, cuyos nombres fueron Agnihotra, Paśu, Soma, Cāturmāsya y los cinco Mahāyajñas. VERSO 2. ¡Oh, rey!, Siddhi, que era la esposa de Bhaga, el sexto hijo de Aditi, tuvo tres hijos: Mahimā, Vibhu y Prabhu; tuvo también una hija extraordinariamente hermosa, que se llamó Āśī. VERSOS 3 y 4. Dhātā, el séptimo hijo de Aditi, tuvo cuatro esposas: Kuh™, Sin…vāl…, Rākā y Anumati; fueron madres de cuatro hijos, llamados, respectivamente, Sāyam, Darśa, Prātaƒ y P™rŠamāsa. La esposa de Vidhātā, el octavo hijo de Aditi, se llamaba Kriyā. En ella, Vidhātā engendró a los cinco dioses del fuego conocidos con el nombre de Purīṣyas. La esposa de VaruŠa, el noveno hijo de Aditi, se llamaba Carṣaṇī. De su vientre nació de nuevo Bhṛgu, el hijo de Brahmā. VERSO 5. El gran místico Vālmik… nació de un hormiguero a partir del semen de VaruŠa. Bhṛgu y Vālm…ki fueron hijos sólo de VaruŠa, mientras que los ṛṣis Agastya y Vasiṣṭha fueron hijos comunes de VaruŠa y Mitra, el décimo hijo de Aditi. VERSO 6. Al ver a Urvaśī, la cortesana celestial, Mitra y VaruŠa no pudieron retener su semen; entonces lo guardaron en un cántaro de barro. De ese cántaro aparecieron más tarde sus dos hijos Agastya y Vasiṣṭha, que, por lo tanto, son hijos comunes de Mitra y VaruŠa. Mitra engendró tres hijos en el vientre de su esposa, Revat…. Esos hijos se llamaron Utsarga, Ariṣṭa y Pippala. VERSO 7. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Indra, el rey de los planetas celestiales, que era el undécimo hijo de Aditi, engendró tres hijos —Jayanta, Ṛṣabha y Mīḍhuṣa— en el vientre de su esposa, Paulom…. Así nos lo han explicado. VERSO 8. En virtud de Su propia potencia, la Suprema Personalidad de Dios, que posee múltiples potencias, advino como duodécimo hijo de Aditi en la forma de un enano llamado Urukrama. Él engendró un hijo, Bṛhatśloka, en el vientre de Su esposa, K…rti. Bṛhatśloka tuvo muchos hijos, el primero de los cuales fue Saubhaga. VERSO 9. Más adelante [en el Octavo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam] te hablaré de Urukrama, el Señor Vāmanadeva, que advino como hijo del gran sabio Kaśyapa y que cubrió los tres mundos con tres pasos. Entonces te describiré las extraordinarias actividades que realizó, y te hablaré de Sus cualidades, de Su poder y de cómo es que nació del vientre de Aditi. VERSO 10. Ahora voy a hablarte de los hijos de Diti, que, aunque fueron engendrados por Kaśyapa, se volvieron demonios. En esa familia demoníaca aparecieron los grandes devotos Prahlāda Mahārāja y Bali Mahārāja. Los demonios son conocidos con el nombre técnico de daityas, pues nacieron del vientre de Diti. VERSO 11. Los primeros hijos nacidos del vientre de Diti fueron Hiraṇyakaśipu e Hiraṇyākṣa. Ambos eran muy poderosos, y fueron adorados por los daityas y los dānavas. VERSOS 12 y 13. La esposa de Hiraṇyakaśipu se llamaba Kayādhu, y era hija de Jambha y una descendiente de Danu. Tuvo cuatro hijos: Saˆhlāda, Anuhlāda, Hlāda y Prahlāda. La hermana de esos cuatro hijos se llamó Siˆhikā. Siˆhikā se casó con el demonio Vipracit y fue madre de otro demonio, llamado Rāhu. VERSO 14. Una vez, Rāhu, disfrazado, estaba bebiendo néctar entre los semidioses, y la Suprema Personalidad de Dios le cortó la cabeza. La esposa de Saˆhlāda se llamó Kṛti. De su unión nació un hijo llamado Pañcajana. VERSO 15. La esposa de Hlāda fue Dhamani, que tuvo dos hijos: Vātāpi e Ilvala. Cuando Agastya Muni fue a visitar a Ilvala, éste cocinó a Vātāpi, transformado en carnero, y se lo sirvió. VERSO 16. La esposa de Anuhlāda se llamaba S™ryā. Tuvo dos hijos: Bāṣkala y Mahiṣa. Prahlāda tuvo un hijo, llamado Virocana, cuya esposa fue madre de Bali Mahārāja. VERSO 17. A continuación, Bali Mahārāja engendró cien hijos en el vientre de Aśanā. De esos cien hijos, el primogénito fue el rey Bāṇa. Más adelante [en el Octavo Canto], te describiré las actividades de Bali Mahārāja, que son dignas de elogio. VERSO 18. Como gran adorador del Señor ®iva, el rey Bāṇa llegó a ser uno de sus más famosos acompañantes. Hasta hoy mismo, el Señor ®iva protege la capital del rey Bāṇa y se encuentra siempre a su lado. VERSO 19. Los cuarenta y nueve semidioses Marut nacieron también del vientre de Diti. Ninguno de ellos tuvo hijos. Aunque habían nacido de Diti, el rey Indra les elevó a la posición de semidioses. VERSO 20. El rey Parīkṣit preguntó: Mi querido señor, por su linaje, los cuarenta y nueve Maruts debían de estar obsesionados con una mentalidad demoníaca. ¿Por qué les elevó Indra, el rey del cielo, a la categoría de semidioses? ¿Celebraron rituales o actividades piadosas? VERSO 21. Mi querido brāhmaŠa, tanto yo como todos los sabios aquí presentes estamos deseosos de escuchar tu respuesta. Por lo tanto, ¡oh, gran alma!, ten la bondad de explicarnos la razón. VERSO 22. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, gran sabio ®aunaka!, tras escuchar las palabras, breves y respetuosas, que Mahārāja Parīkṣit le dirigió acerca de temas tan esenciales, ®ukadeva Gosvāmī, que era bien consciente de todo, alabó su esfuerzo y, muy complacido, contestó. VERSO 23. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Para ayudar a Indra, el Señor Viṣṇu mató a los dos hermanos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu. Su madre, Diti, sumida en la lamentación y la ira, meditaba en la muerte de Indra de la siguiente forma. VERSO 24. El Señor Indra, que está muy apegado a la complacencia de los sentidos, ha matado a los dos hermanos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu con la ayuda del Señor Viṣṇu. Por lo tanto, Indra es cruel, duro de corazón y pecaminoso. Mientras no le mate, mi mente no estará en paz. VERSO 25. Una vez muertos, los cuerpos de todos los gobernantes, conocidos como reyes y grandes líderes, se transformarán en gusanos, excremento o cenizas. ¿Acaso conoce el verdadero interés de la vida aquel que mata a otros por envidia y para proteger semejante cuerpo? Ciertamente no lo conoce, pues quien siente envidia de otras entidades vivientes tiene el infierno asegurado. VERSO 26. Diti pensó: Indra cree que su cuerpo es eterno, y, por ello, no tiene el más mínimo dominio de sí mismo. Así pues, deseo tener un hijo que pueda sacarle de esa locura. He de hacer algo que me ayude a conseguirlo. VERSOS 27 y 28. Pensando de este modo [con el deseo de tener un hijo que matase a Indra], Diti comenzó a actuar de manera que Kaśyapa se sintiese complacido de su agradable conducta. ¡Oh, rey!, Diti se mostró muy fiel a Kaśyapa, cumpliendo sus órdenes a su entera satisfacción. Con servicio, amor, humildad y dominio de sí misma, con palabras dichas con gran dulzura para satisfacerle, y con las sonrisas y miradas que le dedicaba, Diti atrajo la mente de su esposo hasta tenerla bajo su control. VERSO 29. Kaśyapa Muni, a pesar de ser un gran erudito, quedó cautivado por los artificios de Diti, y quedó bajo su control. Así pues, un día aseguró a su esposa que satisfaría sus deseos. Esa promesa, en labios de un esposo, no es sorprendente. VERSO 30. Al comienzo de la creación, el Señor Brahmā, el padre de las entidades vivientes del universo, se encontró con que todas las entidades vivientes estaban desapegadas. Entonces, para aumentar la población, creó a la mujer a partir de la mejor mitad del cuerpo del hombre, pues la conducta de la mujer arrastra tras de sí la mente del hombre. VERSO 31. ¡Oh, mi querido rey!, el muy poderoso sabio Kaśyapa, muy complacido con la mansa conducta de su esposa Diti, sonrió y le habló con las siguientes palabras. VERSO 32. Kaśyapa Muni dijo: ¡Oh, hermosa mujer!, ¡oh, dama irreprochable!, estoy muy complacido con tu conducta, de modo que puedes pedirme la bendición que desees. Un esposo complacido, ¿cómo podría dejar de satisfacer algún deseo de su esposa, tanto en este mundo como en el siguiente? VERSOS 33 y 34. Para la mujer, el semidiós supremo es el esposo. La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Vāsudeva, el esposo de la diosa de la fortuna, Se encuentra en el corazón de todos, y aquellos que actúan con fines fruitivos Le adoran a través de los diversos nombres y formas de los semidioses. Del mismo modo, el esposo representa al Señor como objeto de adoración para la mujer. VERSO 35. Mi querida esposa, de cuerpo hermoso y delgada cintura, una esposa cumplidora de su deber debe ser casta y regirse por las órdenes de su marido, a quien debe adorar con gran devoción, considerándole el representante de Vāsudeva. VERSO 36. Querida y amable esposa, puesto que me has adorado con gran devoción, considerándome el representante de la Suprema Personalidad de Dios, te recompensaré satisfaciendo tus deseos. Esto no podría lograrlo una esposa poco casta. VERSO 37. Diti contestó: ¡Oh, esposo mío!, ¡oh, gran alma!, he perdido a mis hijos. Si deseas darme una bendición, te pido un hijo inmortal que pueda matar a Indra. Te lo pido porque Indra, con la ayuda de Viṣṇu, ha matado a mis dos hijos Hiraṇyākṣa e Hiraṇyakaśipu. VERSO 38. Al escuchar la petición de Diti, Kaśyapa Muni se sintió muy afligido. «¡Ay! —se lamentó—, ahora me enfrento al peligro de cometer el impío acto de matar a Indra.» VERSO 39. Kaśyapa Muni pensó: ¡Ay de mí!, me he apegado demasiado al disfrute material. Aprovechándose de esto, mi mente se ha dejado atraer por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios en la forma de una mujer [mi esposa]. Soy un miserable, y, con toda seguridad, voy camino del infierno. VERSO 40. Esta mujer, mi esposa, se ha valido de los medios que su naturaleza le dicta, y no se la puede criticar por ello. Pero yo soy un hombre. ¡Condenado sea! Ignoro por completo lo que me conviene, pues no he sabido controlar mis sentidos. VERSO 41. El rostro de la mujer es hermoso y atrayente como un loto florecido en otoño; sus palabras son muy dulces, y dan placer al oído; pero, si analizamos su corazón, veremos que es tan cortante como el filo de una navaja. En esas circunstancias, ¿quién puede entender la conducta de una mujer? VERSO 42. Para satisfacer sus propios intereses, las mujeres tratan a los hombres como si les fuesen muy queridos, pero en realidad no quieren a nadie. Aunque se las considera muy santas, por satisfacer sus intereses pueden matar incluso a sus esposos, hijos o hermanos, o hacer que otros les maten. VERSO 43. Le he prometido una bendición, y no puedo violar mi promesa, pero Indra no merece ser matado. En estas circunstancias, tengo una solución muy adecuada. VERSO 44. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Con estos pensamientos, Kaśyapa Muni se irritó ligeramente. Renegando de sí mismo, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Kuru!, habló a Diti de la siguiente manera. VERSO 45. Kaśyapa Muni dijo: Mi querida y amable esposa, harás un voto conforme a mis instrucciones; si lo sigues durante un año, ten la seguridad de que tendrás un hijo que podrá matar a Indra. Sin embargo, si te apartas de ese voto y no sigues los principios vaiṣṇavas, tendrás un hijo favorable a Indra. VERSO 46. Diti contestó: Mi querido brāhmaŠa, tengo que aceptar tu consejo y seguir el voto. Ahora hazme saber lo que tengo que hacer, las cosas que están prohibidas y las que no rompen el voto. Por favor, expónmelo claramente. VERSO 47. Kaśyapa Muni dijo: Mi querida esposa, para seguir este voto, no debes ser violenta ni causar daño a nadie. No maldigas a nadie ni mientas. No te cortes las uñas ni el cabello, y no toques objetos impuros, como calaveras o huesos. VERSO 48. Kaśyapa Muni continuó: Mi querida y amable esposa, nunca entres en el agua mientras te bañes, nunca te enfades, y ni siquiera hables o estés en compañía de gente malvada. Nunca vistas ropas que no estén lavadas, y no te pongas collares de flores que hayan sido usados. VERSO 49. Nunca comas los remanentes de una comida anterior, ni prasāda ofrecido a la diosa Kāl… [Durgā], ni comas nada contaminado con carne o pescado. No comas nada que haya sido traído o tocado por un śūdra, o que haya sido visto por una mujer en su período menstrual. No bebas agua en el cuenco de las manos. VERSO 50. Después de comer, no saldrás a la calle sin antes haberte lavado la boca, las manos y los pies. No saldrás al atardecer, ni con el cabello suelto, y no saldrás sin arreglarte debidamente con alhajas. No saldrás de casa a no ser que te muestres muy reservada y vayas suficientemente cubierta. VERSO 51. No te acostarás sin haberte lavado los pies o sin purificarte; tampoco te acostarás con los pies mojados o con la cabeza orientada hacia el Oeste o hacia el Norte. No dormirás desnuda, ni con otras mujeres, ni durante la salida o la puesta del Sol. VERSO 52. Antes de desayunar, vestida con ropa limpia, manteniéndote siempre pura y adornándote con cúrcuma, pasta de madera de sándalo y otras sustancias auspiciosas, adorarás a las vacas, a los brāhmaṇas, a la diosa de la fortuna y a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 53. Con collares de flores, pasta de madera de sándalo, adornos y otros artículos, la mujer que siga este voto debe adorar a las mujeres que tengan algún hijo varón y el esposo vivo. La mujer embarazada debe adorar a su esposo y ofrecerle oraciones. Debe meditar en él, pensando que está dentro de su vientre. VERSO 54. Kaśyapa Muni continuó: Si celebras esa ceremonia, que recibe el nombre de puˆsavana, siguiendo el voto con fe durante un año como mínimo, serás madre de un hijo destinado a matar a Indra. Pero si cometes algún error en la práctica del voto, tu hijo será amigo de Indra. VERSO 55. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Diti, la esposa de Kaśyapa, estuvo de acuerdo en someterse al proceso purificatorio puˆsavana. «Sí —dijo—, lo haré todo conforme a tus instrucciones». Con gran alegría, tras recibir el semen de Kaśyapa, quedó embarazada y comenzó a cumplir fielmente el voto. VERSO 56. ¡Oh, rey, que eres respetuoso con todos!, Indra comprendió las intenciones de su tía Diti, e ideó un plan para satisfacer sus propios intereses. Conforme a la lógica del instinto de protección, que es la primera ley de la naturaleza, quería hacer que Diti, que estaba viviendo en un āśrama, rompiera su promesa. Para ello se ocupó en su servicio. VERSO 57. Diariamente, Indra recogía en el bosque flores, frutas, raíces y leña para los yajñas, y se las llevaba a su tía. También le llevaba hierba kuśa, hojas, brotes, tierra y agua. Todo ello lo traía en el momento más oportuno. VERSO 58. ¡Oh, rey Parīkṣit!, como el cazador que, para hacerse con un ciervo, se transforma en otro ciervo cubriendo el cuerpo con una piel de venado y sirviendo a su presa, Indra, aunque de corazón era enemigo de los hijos de Diti, externamente daba muestras de amistad y servía a Diti del modo más fiel. Su intención era engañar a Diti tan pronto como descubriese alguna falta en su práctica de los votos de la ceremonia ritual. Sin embargo, no quería despertar sospechas, y por ello servía a su tía con el mayor esmero. VERSO 59. ¡Oh, amo del mundo entero!, Indra, sin descubrir el más mínimo error, pensaba: «¿Cómo podré tener buena fortuna?». De ese modo, se consumía en la más profunda ansiedad. VERSO 60. Con la práctica estricta de los principios del voto, Diti estaba cada vez más débil y delgada, hasta que un día, para su desdicha, no se lavó la boca, las manos y los pies después de comer, y se fue a dormir a la hora del crepúsculo vespertino. VERSO 61. Al notar aquel error, Indra, que tiene todos los poderes místicos [los yoga- siddhis, como aŠimā y laghimā], entró en el vientre de Diti mientras ella estaba inconsciente, profundamente dormida. VERSO 62. Tras entrar en el vientre de Diti, Indra, con ayuda de su rayo, cortó en siete pedazos el embrión, que tenía el aspecto del oro brillante. Entonces, siete seres vivos distintos se pusieron a llorar desde siete sitios distintos. Indra les dijo: «No lloréis», y volvió a cortar a cada uno de ellos en siete partes. VERSO 63. ¡Oh, rey!, entonces, muy afligidos, suplicaron a Indra con las manos juntas, diciendo: «Querido Indra, somos los Maruts, tus hermanos. ¿Por qué tratas de matarnos?». VERSO 64. Indra, cuando vio que realmente se trataba de sus devotos seguidores, les dijo: «Si sois mis hermanos, no tenéis que temer nada más de mí». VERSO 65. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, cuando el brahmāstra de Aśvatthāmā te estaba quemando, fuiste salvado por el Señor Kṛṣṇa, que entró en el vientre de tu madre. Del mismo modo, el rayo de Indra cortó el embrión en cuarenta y nueve trozos, pero todos ellos se salvaron por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 66 y 67. Aquel que adora a la Suprema Personalidad de Dios, la persona original, aunque sólo lo haga una vez, recibe el beneficio de elevarse al mundo espiritual, donde adquiere los mismos rasgos corporales que Viṣṇu. Diti adoró al Señor Viṣṇu durante casi un año, conforme a su gran voto. Los cuarenta y nueve Maruts nacieron debido a la fuerza que ella demostró en la vida espiritual. ¿Qué hay entonces de sorprendente en el hecho de que los Maruts, aunque nacidos del vientre de Diti, llegasen a ser iguales a los semidioses, por la misericordia del Señor Supremo? VERSO 68. Gracias a su adoración de la Suprema Personalidad de Dios, Diti se había purificado por completo. Al levantarse del lecho y ver la amistosa relación entre Indra y sus cuarenta y nueve hijos, que brillaban como el fuego, Diti se sintió muy complacida. VERSO 69. A continuación, Diti dijo a Indra: Mi querido hijo, yo me sometí a ese difícil voto para tener un hijo que os matase a vosotros, los doce hijos de Aditi. VERSO 70. En mi oración solamente pedí un hijo, pero aquí veo cuarenta y nueve. ¿Cómo ha ocurrido esto? Indra, querido hijo mío, si lo sabes, dime la verdad, por favor. No intentes mentirme. VERSO 71. Indra respondió: Mi querida madre, yo estaba cegado por burdos intereses egoístas, de modo que perdí de vista los principios religiosos. Cuando me di cuenta de que tú seguías un gran voto de vida espiritual, traté de sorprenderte en algún error. Cuando lo encontré, entré en tu vientre y corté en pedazos el embrión. VERSO 72. Primero corté al niño en siete pedazos, que se convirtieron en siete niños. A cada uno de ellos, volví a cortarlo en otros siete pedazos. Sin embargo, por la gracia del Señor Supremo, ninguno murió. VERSO 73. Mi querida madre, cuando vi que los cuarenta y nueve niños seguían con vida, ciertamente me sorprendí mucho. Entonces deduje que se trataba de un resultado secundario del servicio devocional que tu habías practicado, adorando al Señor Viṣṇu con toda regularidad. VERSO 74. Aquellos cuyo único interés está en adorar a la Suprema Personalidad de Dios, no desean del Señor nada material, y ni siquiera aspiran a la liberación; sin embargo, el Señor Kṛṣṇa les satisface todos los deseos. VERSO 75. El objetivo supremo de todo deseo es llegar a ser un sirviente de la Suprema Personalidad de Dios. Un hombre inteligente dedicado al servicio del Señor, que es muy querido y que Se da a Sí mismo a Sus devotos, ¿cómo podría desear la felicidad material, que hasta en el infierno se puede conseguir? VERSO 76. ¡Oh, querida madre!, ¡oh, la mejor de todas las mujeres!, soy un necio. Por favor, perdóname por todas las ofensas que he cometido. Por tu servicio devocional, tus cuarenta y nueve hijos han nacido sin sufrir el menor daño. Actuando como enemigo tuyo, los corté en pedazos, pero, debido a tu gran servicio devocional, no murieron. VERSO 77. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Diti se sintió sumamente complacida con la buena conducta de Indra, quien presentó sus respetos a su tía ofreciéndole reverencias una y otra vez; con el permiso de Diti, Indra regresó a los planetas celestiales junto con sus hermanos, los Maruts. VERSO 78. Mi querido rey Parīkṣit, he respondido lo mejor que he sabido a las preguntas que me has hecho, y especialmente a las que se referían a esta narración acerca de los Maruts, que es pura y auspiciosa. Ahora puedes seguir preguntando, y te daré más respuestas. CAPÍTULO 19. LA CEREMONIA RITUAL PUḾSAVANA. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: Mi querido señor, has hablado ya acerca del voto puˆsavana. Ahora deseo escuchar acerca de él en detalle, pues entiendo que, por seguir ese voto, se puede complacer al Señor Supremo, Viṣṇu. VERSOS 2 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el primer día de la quincena de Luna creciente del mes de AgrahāyaŠa [noviembre-diciembre], la mujer, siguiendo las instrucciones de su esposo, debe comenzar la práctica regulada de este servicio devocional haciendo voto de penitencia, pues de ese modo podrá ver satisfechos todos sus deseos. Antes de comenzar a adorar al Señor Viṣṇu, la mujer debe escuchar la historia del nacimiento de los Maruts. Siguiendo las instrucciones de brāhmaṇas cualificados, por la mañana debe lavarse los dientes, bañarse y vestirse con ropa blanca y alhajas. Antes de desayunar debe adorar al Señor Viṣṇu y a Lakṣmī. VERSO 4. [Entonces debe orar al Señor diciendo:] Mi querido Señor, Tú gozas de plenitud en todas las formas de opulencia, pero yo no Te pido opulencia. Simplemente Te ofrezco respetuosas reverencias. Tú eres el esposo y el amo de Lakṣmīdev…, la diosa de la fortuna, que posee todas las opulencias. Por lo tanto, Tú eres el amo de todo yoga místico. Yo simplemente Te ofrezco reverencias. VERSO 5. ¡Oh, mi Señor!, puesto que estás dotado de misericordia sin causa y gozas de plenitud en opulencia, poderío, gloria, fuerza y cualidades trascendentales, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, el amo y señor de todos. VERSO 6. [Después de ofrecer repetidas reverencias al Señor Viṣṇu, la devota debe ofrecer reverencias respetuosas a madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, y orar de la siguiente manera:] ¡Oh, esposa del Señor Viṣṇu!, ¡oh, energía interna del Señor Viṣṇu!, tú eres como el mismo Señor Viṣṇu, pues tienes todas Sus cualidades y opulencias. ¡Oh, diosa de la fortuna!, por favor, sé bondadosa conmigo. ¡Oh, madre del mundo entero!, yo te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 7. «Mi querido Señor Viṣṇu, Tú eres el mejor de todos los disfrutadores, y el más poderoso. ¡Oh, esposo de madre Lakṣmī!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que estás acompañado de muchos sirvientes, como Viśvaksena. Yo ofrezco todos los artículos necesarios para adorarte». Este mantra debe cantarse cada día con gran atención mientras se adora al Señor Viṣṇu con todos los artículos necesarios, como agua para lavarle los pies, las manos y la boca, y agua para Su baño. También deben ofrecerse diversos presentes para Su adoración, como ropas, un cordón sagrado, alhajas, perfumes, flores, incienso y lámparas. VERSO 8. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de adorar al Señor con todos los artículos que he mencionado, se debe cantar el siguiente mantra mientras se ofrecen doce oblaciones de gh… en el fuego sagrado: oˆ namo bhagavate mahā-puruṣāya mahāvibh™ti-pataye svāhā. VERSO 9. El deber de quien desee todo tipo de opulencias es adorar diariamente al Señor Viṣṇu y a Su esposa, Lakṣmī. Debe adorarles con gran devoción, conforme al ritual antes mencionado. El Señor Viṣṇu y la diosa de la fortuna forman una combinación inmensamente poderosa. Ellos conceden toda clase de bendiciones y son la fuente de toda buena fortuna. Por lo tanto, todo el mundo tiene el deber de adorar a Lakṣmī-NārāyaŠa. VERSO 10. Hay que ofrecer reverencias al Señor con una mente humilde y llena de devoción. Mientras se ofrecen daṇḍavats tendido en el suelo como una vara, debe cantarse diez veces el mantra antes citado. A continuación, se debe cantar la siguiente oración. VERSO 11. Mi Señor Viṣṇu y madre Lakṣmī, diosa de la fortuna, vosotros sois los propietarios de toda la creación. En verdad, sois la causa de la creación. Es muy difícil comprender a madre Lakṣmī, pues es tan poderosa que la cobertura de su poder es casi imposible de superar. En el mundo material, madre Lakṣmī está representada en la energía externa, pero, en realidad, ella es siempre la energía interna del Señor. VERSO 12. Mi Señor, Tú eres el amo de la energía, y, por lo tanto, eres la Persona Suprema. Tú eres la personificación del sacrificio [yajña] personificado. Lakṣmī, la personificación de las actividades espirituales, es la forma original de la adoración que se ofrece a Ti, mientras que Tú eres el disfrutador de todos los sacrificios. VERSO 13. Madre Lakṣmī, que está aquí, es el receptáculo de todas las cualidades espirituales, mientras que Tú eres quien manifiesta esas cualidades y disfruta de ellas. Tú eres en realidad el disfrutador de todo. Tú vives como Superalma en todas las entidades vivientes, y la diosa de la fortuna es la forma de sus cuerpos, sus sentidos y sus mentes. También su nombre y su forma son santos, mientras que Tú eres el sostén de todos esos nombres y formas, y la causa de su manifestación. VERSO 14. Vosotros sois los gobernantes y benefactores supremos de los tres mundos. Por consiguiente, mi Señor, Uttamaśloka, que por Tu gracia se vean cumplidos mis deseos. VERSO 15. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: De este modo se debe adorar al Señor Viṣṇu, que recibe el nombre de ®r…nivāsa, acompañado de madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, ofreciendo oraciones mediante el proceso que antes se indicó. Después de retirar todo lo utilizado en su adoración, hay que ofrecerles agua para que se laven las manos y la boca y adorarles de nuevo. VERSO 16. A continuación, se deben ofrecer oraciones al Señor y a madre Lakṣmī con devoción y humildad. Después, deben olerse los remanentes del alimento ofrecido, para de nuevo adorar al Señor y a Lakṣmījī. VERSO 17. Considerando a su esposo representante de la Persona Suprema, la esposa debe adorarle con devoción inmaculada, ofreciéndole prasāda. El esposo, muy complacido con ella, debe ocuparse en los asuntos familiares. VERSO 18. Es suficiente con que uno de los dos cónyuges lleve a cabo este servicio devocional. Si su relación es buena, ambos disfrutarán del resultado. Por lo tanto, si la esposa no puede poner en práctica este proceso, el marido debe seguirlo con gran atención, y su fiel esposa compartirá el resultado. VERSOS 19 y 20. Se debe seguir este Viṣṇu-vrata, que es un voto de servicio devocional, sin apartarse de su práctica para realizar ninguna otra actividad. Ofreciendo remanentes de prasāda, collares de flores, pasta de madera de sándalo y alhajas, hay que adorar diariamente a los brāhmaṇas y a las mujeres que conviven pacíficamente con sus esposos e hijos. La esposa debe continuar cada día con la práctica de los principios regulativos y adorar de este modo al Señor Viṣṇu con gran devoción. A continuación, después de acostar al Señor Viṣṇu en Su cama, debe tomar prasāda. Así, ambos cónyuges se purificarán y verán satisfechos todos sus deseos. VERSO 21. La esposa casta debe realizar ese servicio devocional de modo continuado durante un año. Pasado ese año, debe ayunar en el día de Luna llena del mes de Kārtikka [octubre-noviembre]. VERSO 22. A la mañana del día siguiente, después de asearse y adorar al Señor Kṛṣṇa como hasta entonces, debe cocinar como para celebrar un festival conforme a los Gṛhya-sūtras. Debe cocinar arroz dulce con gh…; con esa preparación, el marido ofrecerá oblaciones al fuego doce veces. VERSO 23. Seguidamente, el esposo debe satisfacer a los brāhmaṇas. Cuando los brāhmaṇas estén satisfechos y le otorguen sus bendiciones, les ofrecerá con devoción respetuosas reverencias inclinando la cabeza, y, con su permiso, tomará prāsada. VERSO 24. Antes de comer, el esposo debe ofrecer al ācārya un asiento cómodo, y, en compañía de sus familiares y amigos, debe controlar el habla y ofrecer prāsada al guru. Entonces, la esposa comerá los remanentes de la oblación de arroz dulce cocinado con gh…. Al comer esos remanentes se asegura, además de buena fortuna, un hijo sabio y devoto. VERSO 25. El hombre que observe este voto o ceremonia ritual siguiendo la descripción del śāstra, podrá recibir del Señor todas las bendiciones que desee, incluso en esta misma vida. La esposa que celebre esta ceremonia ritual obtendrá, con toda seguridad, buena fortuna, opulencia, hijos, un marido de larga vida, buena reputación y un buen hogar. VERSOS 26, 27 y 28. La muchacha soltera que observe este vrata podrá conseguir un buen esposo. Con la práctica de esta ceremonia ritual, la mujer av…rā, es decir, que no tiene ni esposo ni hijos varones, podrá elevarse al mundo espiritual. Una mujer cuyos hijos hayan muerto al nacer, podrá tener un hijo de muy larga vida; también será muy afortunada en lo que a riquezas se refiere. La mujer desafortunada tendrá buena fortuna, y, si es fea, se volverá hermosa. Con la práctica de este vrata, el hombre enfermo sanará de su enfermedad, y tendrá un cuerpo apto para el trabajo. Quien recite esta narración mientras ofrece oblaciones a los pitās y semidioses, especialmente durante la ceremonia śrāddha, complacerá muchísimo a los semidioses y habitantes de Pitṛloka, quienes le concederán todos sus deseos. El Señor Viṣṇu y Su esposa, madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, se sienten muy complacidos con la persona que realiza esta ceremonia ritual. ¡Oh, rey Parīkṣit!, ahora te he explicado en todo detalle la ceremonia que celebró Diti, y que, como resultado de ello, tuvo unos buenos hijos —los Maruts— y una vida feliz. He tratado de explicártelo del modo más detallado posible. FIN DEL SEXTO CANTO.

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