SB 4 : Creación de la Cuarta Orden.

CANTO 4.

CAPÍTULO 1. ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

CAPÍTULO 2. DAKṢA MALDICE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 3. CONVERSACIÓN ENTRE EL SEÑOR ®IVA Y SATŸ.

CAPÍTULO 4. SATŸ DEJA SU CUERPO.

CAPÍTULO 5. FRACASO DEL SACRIFICIO DE DAKṢA.

CAPÍTULO 6. BRAHMš SATISFACE AL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 7. EL SACRIFICIO REALIZADO POR DAKṢA.

CAPÍTULO 8. DHRUVA MAHšRšJA ABANDONA EL HOGAR Y SE VA AL BOSQUE.

CAPÍTULO 9. DHRUVA MAHšRšJA VUELVE A CASA.

CAPÍTULO 10. DHRUVA MAHšRšJA LUCHA CON LOS YAKṢAS.

CAPÍTULO 11. SVšYAMBHUVA MANU ACONSEJA A DHRUVA MAHšRšJA QUE DEJE DE LUCHAR.

CAPÍTULO 12. DHRUVA MAHšRšJA VA DE VUELTA A DIOS.

CAPÍTULO 13. LOS DESCENDIENTES DE DHRUVA MAHšRšJA.

CAPÍTULO 14. HISTORIA DEL REY VENA.

CAPÍTULO 15. ADVENIMIENTO Y CORONACIÓN DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 16. LOS RECITADORES PROFESIONALES ALABAN AL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 17. LA IRA DE MAHšRšJA PṚTHU CONTRA LA TIERRA.

CAPÍTULO 18. PṚTHU MAHšRšJA ORDEÑA A LA TIERRA.

CAPÍTULO 19. LOS CIEN SACRIFICIOS DE CABALLO DEL REY PṚTHU.

CAPÍTULO 20. EL SEÑOR VIṢṆU APARECE EN EL RECINTO DE SACRIFICIOS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 21. ENSEÑANZAS DE MAHšRšJA PṚTHU.

CAPÍTULO 22. EL ENCUENTRO DE MAHšRšJA PṚTHU CON LOS CUATRO KUMĀRAS.

CAPÍTULO 23. MAHšRšJA PṚTHU VA DE REGRESO AL HOGAR.

CAPÍTULO 24. EL HIMNO DEL SEÑOR ®IVA.

CAPÍTULO 25. LA PERSONALIDAD DEL REY PURAÑJANA.

CAPÍTULO 26. LA CACERÍA DE PURAÑJANA PROVOCA EL ENFADO DE LA REINA.

CAPÍTULO 27. CAṆḌAVEGA ATACA LA CIUDAD DE PURAÑJANA: LA PERSONALIDAD DE KšLAKANYš.

CAPÍTULO 28. PURAÑJANA SE REENCARNA EN MUJER.

CAPÍTULO 29. CONVERSACIONES ENTRE NšRADA Y EL REY PRšCŸNABARHI.

CAPÍTULO 30. ACTIVIDADES DE LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 31. NšRADA INSTRUYE A LOS PRACETšS.

CAPÍTULO 1.

ÁRBOL GENEALÓGICO DE LAS HIJAS DE MANU.

VERSO 1.

®r… Maitreya dijo: Svāyambhuva Manu engendró en su esposa Śatarūpā tres hijas, cuyos nombres fueron šk™ti, Devah™ti y Pras™ti.

VERSO 2.

A pesar de que šk™ti tenía dos hermanos, el rey Svāyambhuva Manu se la entregó a Prajāpati Ruci con la condición de que, a cambio, le diera el hijo varón que naciese de ella. Esto lo hizo tras consultar con su esposa, Śatarūpā.

VERSO 3.

Ruci, que era un brāhmaŠa cualificado muy poderoso y había sido designado como uno de los progenitores de las entidades vivientes, engendró en su esposa, šk™ti, un hijo y una hija.

VERSO 4.

De esos dos hijos de šk™ti, el varón era una encarnación directa de la Suprema Personalidad de Dios, y recibió el nombre de Yajña, que es otro nombre del Señor Viṣṇu. La hija era una encarnación parcial de Lakṣmī, la diosa de la fortuna, la consorte eterna del Señor Viṣṇu.

VERSO 5.

Muy contento, Svāyambhuva Manu se llevó con él a Yajña, el hermoso niño, mientras Ruci, su yerno, se quedó con la niña, Dakṣiṇā.

VERSO 6.

Más adelante, el Señor de las ejecuciones rituales de yajñas Se casó con Dakṣiṇā, quien sentía un gran deseo de tener por esposo a la Personalidad de Dios. El Señor también Se sintió muy complacido de tener doce hijos con esa esposa.

VERSO 7.

Los doce hijos de Yajña y Dakṣiṇā recibieron los siguientes nombres: Toṣa, Pratoṣa, Santoṣa, Bhadra, ®ānti, Iḍaspati, Idhma, Kavi, Vibhu, Svahna, Sudeva y Rocana.

VERSO 8.

En la era de Svāyambhuva Manu, estos hijos fueron los semidioses conocidos con el nombre colectivo de Tuṣitas. Mar…ci fue el principal de los siete ṛṣis, y Yajña fue Indra, el rey de los semidioses.

VERSO 9.

Los dos hijos de Svāyambhuva Manu, Priyavrata y Uttānapāda, fueron reyes muy poderosos; en ese período, sus hijos y nietos se extendieron por los tres mundos.

VERSO 10.

Querido hijo mío, Svāyambhuva Manu entregó a Devah™ti, su muy querida hija, a Kardama Muni. Te he hablado ya de ellos, y prácticamente lo has escuchado ya todo acerca de ellos.

VERSO 11.

Svāyambhuva Manu casó a su hija Pras™ti con otro de los progenitores de las entidades vivientes: Dakṣa, el hijo de Brahmā. Los descendientes de Dakṣa se extienden por los tres mundos.

VERSO 12.

Ya te he hablado de las nueve hijas de Kardama Muni, que fueron entregadas a nueve sabios. Ahora te hablaré de los descendientes de esas nueve hijas. Escúchame, por favor.

VERSO 13.

Kalā, la hija de Kardama Muni que se casó con Mar…ci, tuvo dos hijos, cuyos nombres fueron Kaśyapa y P™rŠimā. Sus descendientes se extendieron por todo el mundo.

VERSO 14.

Mi querido Vidura, de estos dos hijos, Kaśyapa y P™rŠimā, P™rŠimā engendró tres hijos, que fueron Viraja, Viśvaga y Devakulyā. De estos tres, Devakulyā fue el agua que lavó los pies de loto de la Personalidad de Dios y que se transformó, más adelante, en el Ganges de los planetas celestiales.

VERSO 15.

Anas™yā, la esposa de Atri Muni, tuvo tres hijos muy famosos —Soma, Dattātreya y Durvāsā—, que fueron representaciones parciales del Señor Viṣṇu, el Señor ®iva y el Señor Brahmā. Soma era una representación parcial del Señor Brahmā, Dattātreya una representación parcial del Señor Viṣṇu, y Durvāsā una representación parcial del Señor ®iva.

VERSO 16.

Después de escuchar esto, Vidura preguntó a Maitreya: Mi querido maestro, ¿cómo es que las tres deidades, Brahmā, Viṣṇu y ®iva, que son el creador, el sustentador y el destructor de la creación entera nacieron de la esposa de Atri Muni?

VERSO 17.

Maitreya dijo: Cuando el Señor Brahmā le ordenó que generase descendientes después de casarse con Anas™yā, Atri Muni y su esposa fueron a ejecutar rigurosas austeridades al valle de la montaña Ṛkṣa.

VERSO 18.

Por ese valle de montaña discurre el río Nirvindhyā. En su ribera hay muchos árboles aśoka y plantas llenas de flores palāśa, y siempre se escucha el dulce sonido de una cascada. Al hermoso paraje llegaron Atri y su esposa.

VERSO 19.

Allí, el gran sabio concentró su mente por medio de los ejercicios respiratorios yóguicos, y controlando con ello todo apego, permaneció de pie sobre una sola pierna, sin comer nada más que aire, y se mantuvo allí, sobre una pierna, durante cien años.

VERSO 20.

Él pensaba: Que el Señor del universo, en quien me he refugiado, tenga la bondad de darme un hijo idéntico a Él.

VERSO 21.

Mientras Atri Muni ejecutaba esas rigurosas austeridades, y como resultado de su ejercicio respiratorio, de su cabeza surgió un fuego abrasador, que fue visto por las tres deidades principales de los tres mundos.

VERSO 22.

En esa ocasión, las tres deidades descendieron a la ermita de Atri Muni, acompañado por los habitantes de los planetas celestiales: gandharvas, siddhas, vidyādharas, nāgas y bellezas celestiales. Todos ellos entraron en el āśrama del gran sabio, que se había hecho famoso por sus austeridades.

VERSO 23.

El sabio se sostenía sobre una sola pierna, pero tan pronto como vio que las tres deidades habían aparecido ante él, se sintió tan complacido de verles a todos juntos que, a pesar de lo mucho que le costaba, se acercó a ellos caminando con una sola pierna.

VERSO 24.

A continuación ofreció oraciones a las tres deidades, que estaban sentados sobre sus monturas —un toro, un cisne y Garuḍa— y llevaban en la mano un tambor, hierba kuśa y un disco. El sabio les presentó sus respetos postrándose en el suelo recto como una vara.

VERSO 25.

Atri Muni se sintió muy complacido al ver que los tres devas eran misericordiosos con él. La refulgencia de sus cuerpos le deslumbraba, y durante unos momentos tuvo que cerrar los ojos.

VERSOS 26 y 27.

Pero como su corazón ya estaba atraído a las deidades de una u otra forma controló sus sentidos, y con las manos juntas y palabras dulces, ofreció oraciones a las deidades regentes del universo. El gran sabio Atri dijo: ¡Oh, Señor Brahmā, Señor Viṣṇu y ®iva! Aceptando las tres modalidades de la naturaleza material, como hacéis cada milenio para la creación, mantenimiento y disolución de la manifestación cósmica, os habéis dividido en tres cuerpos. Os ofrezco a todos mis respetuosas reverencias, y humildemente me atrevo a preguntaros a cuál de los tres he invocado con mi oración.

VERSO 28.

He invocado a la Suprema Personalidad de Dios, deseando tener un hijo como Él y pensando solamente en Él. Pero, aunque Él está muy fuera del alcance de la especulación mental del hombre, habéis venido aquí vosotros tres. Por favor, hacedme saber cómo habéis venido, pues es algo que me causa gran confusión.

VERSO 29.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar a Atri Muni hablar de esa manera, las tres deidades sonrieron, y contestaron dulcemente con las siguientes palabras.

VERSO 30.

Las tres deidades dijeron a Atri Muni: Querido brāhmaŠa, tu determinación es perfecta, y por lo tanto, ocurrirá lo que tú has decidido; no será de otra manera. Los tres somos la misma persona en quién tú estabas meditando, y por ello, los tres hemos venido a ti.

VERSO 31.

Tendrás hijos que representarán manifestaciones parciales de nuestra potencia, y como te deseamos toda buena fortuna, llenarán de gloria tu nombre en todo el mundo.

VERSO 32.

De este modo, mientras la pareja les miraba, las tres deidades —Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara— desaparecieron de aquel lugar, después de conceder a Atri Muni la bendición.

VERSO 33.

A continuación, de la representación parcial de Brahmā les nació el dios de la Luna; de la representación parcial de Viṣṇu nació el gran místico Dattātreya; y de la representación parcial de ®a‰kara [el Señor ®iva] nació Durvāsā. Ahora escucha mi explicación sobre los numerosos hijos de A‰girā.

VERSO 34.

®raddhā, la esposa de A‰girā, tuvo cuatro hijas: Sin…vāl…, Kuh™, Rākā y Anumati.

VERSO 35

Además de estas cuatro hijas, tuvo otros dos hijos. Uno de ellos se llamó Utathya, y el otro fue Bṛhaspati, el sabio erudito.

VERSO 36.

Pulastya y su esposa, Havirbh™, tuvieron un hijo que se llamó Agastya y que en su siguiente nacimiento fue Dahrāgni. Pulastya tuvo además otro gran hijo, Viśravā, que fue un gran santo.

VERSO 37.

Viśravā tuvo dos esposas. La primera fue Iḍaviḍā, de la cual nació Kuvera, el señor de los yakṣas; su siguiente esposa fue Keśinī, de la que nacieron tres hijos: RāvaŠa, KumbhakarŠa y Vibhīṣaṇa.

VERSO 38.

Gati, la esposa del sabio Pulaha, fue madre de tres hijos: Karmaśreṣṭha, Var…yān y Sahiṣṇu, todos los cuales fueron grandes sabios.

VERSO 39.

La esposa de Kratu, Kriyā, fue madre de sesenta mil grandes sabios, los Vālakhilyas. Todos ellos eran muy avanzados en conocimiento espiritual, y ese conocimiento iluminaba sus cuerpos.

VERSO 40.

El gran sabio Vasiṣṭha engendró en su esposa ¶rjā, conocida a veces como Arundhat…, siete sabios inmaculadamente grandes, el primero de los cuales era el sabio Citraketu.

VERSO 41.

Los nombres de estos siete sabios son los siguientes: Citraketu, Suroci, Virajā, Mitra, UlbaŠa, Vasubhṛdyāna y Dyumān. De la otra esposa de Vasiṣṭha nacieron otros hijos muy competentes.

VERSO 42.

Citti, la esposa del sabio Atharva, fue madre de un hijo que recibió el nombre de Aśvaśirā por haber aceptado el gran voto denominado dadhyañca. Escucha ahora, mientras te hablo de los descendientes del sabio Bhṛgu.

VERSO 43.

El sabio Bhṛgu fue muy afortunado. Estaba casado con Khyāti, en la cual engendró dos hijos, Dhātā y Vidhātā, y una hija, ®r…, que era una gran devota de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 44.

El sabio Meru tuvo dos hijas, šyati y Niyati, que entregó en caridad a Dhātā y Vidhātā. šyati y Niyati fueron madres de dos hijos, Mṛkaṇḍa y PrāŠa.

VERSO 45.

Mṛkaṇḍa engendró a Mārkaṇḍeya Muni, y PrāŠa al sabio Vedaśirā, quien engendró a Uśanā [®ukrācārya], también llamado Kavi. Así pues, Kavi también era un descendiente de la dinastía de Bhṛgu.

VERSOS 46 y 47.

Mi querido Vidura, así fue como la descendencia de los sabios y las hijas de Kardama aumentó la población del universo. Cualquiera que escuche con fe la historia de esa dinastía, se liberará de toda reacción pecaminosa. Pras™ti, la otra hija de Manu, se casó con Dakṣa, el hijo de Brahmā.

VERSO 48.

Dakṣa engendró en Pras™ti dieciséis hijas muy hermosas, de ojos como lotos. De esas dieciséis hijas, a trece las casó con Dharma, y a una con Agni.

VERSOS 49, 50, 51 y 52.

De las dos hijas que quedaban, a una la dio en caridad al Pitṛloka, donde reside muy amigablemente, y a la otra la dio al Señor ®iva, quien libera del enredo material a las personas pecaminosas. Los nombres de las trece hijas de Dakṣa entregadas a Dharma son: ®raddhā, Maitr…, Dayā, ®ānti, Tuṣṭi, Puṣṭi, Kriyā, Unnati, Buddhi, Medhā, Titikṣā, Hr… y M™rti. Estas trece hijas fueron madres de los siguientes hijos: ®raddhā tuvo a ®ubha, Maitr…a a Prasāda, Dayā a Abhaya, ®ānti a Sukha, Tuṣṭi a Muda, Puṣṭi a Smaya, Kriyā a Yoga, Unnati a Darpa, Buddhi a Artha, Medhā a Smṛti, Titikṣā a Kṣema, y Hr…a a Praśraya. M™rti, que era el receptáculo de toda cualidad digna de respeto, fue madre de ®r… Nara-NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 53.

Con ocasión del advenimiento de Nara-NārāyaŠa, el mundo entero se llenó de júbilo. Todas las mentes se tranquilizaron, y de este modo, en todas direcciones, el aire, los ríos y las montañas se volvieron agradables.

VERSOS 54 y 55.

En los planetas celestiales las orquestas comenzaron a tocar, y desde el cielo derramaban flores. Los sabios pacíficos recitaban oraciones védicas, y los gandharvas y kinnaras, que habitan en el cielo, cantaban, mientras las hermosas doncellas de los planetas celestiales danzaban. De esta manera, en el momento del advenimiento de Nara-NārāyaŠa eran visibles todas las señales de buena fortuna. En aquel preciso instante, grandes semidioses, como Brahmā, ofrecieron también sus oraciones respetuosas.

VERSO 56.

Los semidioses dijeron: Ofrezcamos nuestras respetuosas reverencias a la trascendental Personalidad de Dios, que creó como energía externa Suya la manifestación cósmica, la cual está situada en Él de la misma manera que el aire y las nubes lo están en el espacio, y que ha aparecido ahora en la forma de Nara- NārāyaŠa Ṛṣi en la casa de Dharma.

VERSO 57.

Que la Suprema Personalidad de Dios, que es el objeto de la comprensión de las Escrituras védicas verdaderamente autorizadas y el creador de la paz y la prosperidad que destruyen todas las miserias del mundo creado, tenga la bondad de posar Su mirada en los semidioses. Su misericordiosa mirada supera la belleza de la inmaculada flor de loto que es el hogar de la diosa de la fortuna.

VERSO 58.

[Maitreya dijo:] ¡Oh, Vidura!, de esta manera los semidioses adoraron con oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, que había aparecido en la forma del sabio Nara-Nārāyaṇa. El Señor les miró con misericordia y seguidamente partió hacia la colina Gandhamādana.

VERSO 59.

Ese mismo Nara-NārāyaŠa Ṛṣi que es una expansión parcial de Kṛṣṇa, ha aparecido ahora en las dinastías de Yadu y de Kuru, tomando las formas de Kṛṣṇa y Arjuna respectivamente, para aliviar al mundo de su carga.

VERSO 60.

La deidad regente del fuego engendró tres hijos en su esposa, Svāhā. Sus nombres son Pāvaka, Pavamāna y ®uci, y se alimentan de las oblaciones que se ofrecen al fuego de sacrificio.

VERSO 61.

Esos tres hijos tuvieron cuarenta y cinco descendientes, también dioses del fuego. Hay, por lo tanto, un total de cuarenta y nueve dioses del fuego, incluyendo a los padres y al abuelo.

VERSO 62.

Esos cuarenta y nueve dioses del fuego son los beneficiarios de las oblaciones que ofrecen en el fuego védico de sacrificio los brāhmaṇas impersonalistas.

VERSO 63.

Los agniṣvāttas, los barhiṣadas, los saumyas y los ājyapas son los pitās. Unos son sāgnika, y otros niragnika. La esposa de todos esos pitās es Svadhā, la hija del rey Dakṣa.

VERSO 64.

Svadhā, que fue ofrecida a los pitās, tuvo dos hijas que se llamaron Vayunā y DhāriŠ…. Eran impersonalistas y expertas en conocimiento trascendental y en conocimiento védico.

VERSO 65.

La decimosexta hija, Sat…, estaba casada con el Señor ®iva. No pudo tener ningún hijo, aunque siempre se ocupó fielmente en el servicio de su esposo.

VERSO 66.

Se debió esto a que su padre, Dakṣa, solía censurar al Señor ®iva a pesar del carácter intachable de éste. De modo que, antes de llegar a la madurez, Sat… abandonó el cuerpo valiéndose del poder místico del yoga.

CAPÍTULO 2.

DAKṢA MALDICE AL SEÑOR ®IVA.

VERSO 1.

Vidura preguntó: ¿Por qué Dakṣa, que tan afectuoso era con su hija, estaba envidioso de ®iva, que es la persona más apacible? ¿Por qué despreció a su hija Sat…?

VERSO 2.

El Señor ®iva, el maestro espiritual del mundo entero, está libre de enemistad, es una personalidad pacífica y está siempre satisfecho en sí mismo. Es el más grande de los semidioses. ¿Cómo es posible que Dakṣa pudiera ser hostil hacia una personalidad tan auspiciosa?

VERSO 3.

Mi querido Maitreya, renunciar a la propia vida es algo muy difícil. ¿Podrías explicarme, por favor, cómo es posible que un yerno y un suegro como ®iva y Dakṣa se enfrentaran con tanta aspereza como para que la gran diosa Sat… abandonara la vida?

VERSO 4.

El sabio Maitreya dijo: En el pasado, los líderes de la creación universal ejecutaron un gran sacrificio en el que se reunieron todos los grandes sabios, filósofos, semidioses y dioses del fuego, junto con sus seguidores.

VERSO 5.

Cuando Dakṣa, el líder de los prajāpatis, entró en la asamblea, el lustre de su cuerpo era tan intenso como la refulgencia del Sol; toda la asamblea se llenó de luz, y ante su presencia, las personalidades allí reunidas perdieron toda importancia.

VERSO 6.

Impresionados por el lustre de su cuerpo, todos los dioses del fuego y demás participantes de aquella gran asamblea, a excepción del Señor Brahmā y del Señor ®iva, dejaron sus asientos y se pusieron en pie, expresando así su respeto por Dakṣa.

VERSO 7.

El Señor Brahmā, que presidía la asamblea, recibió a Dakṣa con las formalidades debidas. Después de presentar sus respetos a Brahmā, Dakṣa, siguiendo su indicación, tomó asiento.

VERSO 8.

Pero antes de sentarse, Dakṣa se sintió muy ofendido de ver que el Señor ®iva permanecía sentado, sin ofrecerle la menor muestra de respeto. En ese momento Dakṣa se puso muy furioso; con los ojos al rojo vivo, insultó al Señor ®iva con durísimas palabras.

VERSO 9.

Escuchadme todos con atención, ¡oh, sabios, brāhmaṇas y dioses del fuego aquí presentes! Escuchadme, por favor, pues hablo de los modales de las personas educadas, y no lo hago por ignorancia ni por envidia.

VERSO 10.

®iva ha arruinado la fama y el buen nombre de los gobernantes del universo, y ha contaminado el sendero de la buena educación. Como no tiene vergüenza, no sabe comportarse.

VERSO 11.

Él me ha reconocido ya como su superior, al casarse con mi hija ante el fuego y los brāhmaṇas. Se ha casado con mi hija, que es igual a Gāyatr…, y ha querido hacerse pasar por una persona honesta.

VERSO 12.

Tiene ojos de mono, pero a pesar de ello se ha casado con mi hija, que tiene los ojos de un cervatillo. Aun así, ¡no se levantó para recibirme, ni le pareció conveniente darme la bienvenida con palabras amables!

VERSO 13.

Yo no tenía el menor deseo de entregar mi hija a esa persona, que ha roto todas las normas de urbanidad. Es impuro, pues no cumple las reglas y regulaciones prescritas, pero me vi obligado a entregarle mi hija, como el que enseña los Vedas a un śūdra.

VERSOS 14 y 15.

Vive en lugares muy sucios, en los crematorios, y anda en compañía de fantasmas y demonios. Desnudo como un loco, riendo y llorando, se unta todo el cuerpo con las cenizas del crematorio. No tiene costumbre de bañarse, y se engalana con un collar de calaveras y huesos. Así pues, ®iva es auspicioso sólo de nombre; en realidad es la criatura más demencial e inauspiciosa. Todos los seres alucinados, los más hundidos en la modalidad de la ignorancia, sienten cariño por él, y él es como un líder para ellos.

VERSO 16.

A pedido del Señor Brahmā, yo le entregué mi casta hija, aunque él carece por completo de limpieza y tiene el corazón lleno de cosas desagradables.

VERSO 17.

El sabio Maitreya continuó: Fue así como Dakṣa, viendo que el Señor ®iva permanecía sentado como si estuviera en contra de él, se lavó las manos y la boca y le maldijo con las siguientes palabras.

VERSO 18.

Los semidioses son dignos de participar de las oblaciones del sacrificio, pero el Señor ®iva, que es el más bajo de todos los semidioses, no debe recibir parte alguna.

VERSO 19.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, a pesar de los ruegos de todos los miembros de la asamblea de sacrificio, Dakṣa, muy iracundo, maldijo al Señor ®iva, salió de la asamblea y regresó a su casa.

VERSO 20.

Nandīśvara, uno de los principales seguidores del Señor ®iva, al darse cuenta de que su señor había sido maldecido, se llenó de ira. Sus ojos enrojecieron, y se dispuso a maldecir a Dakṣa y a todos los brāhmaṇas que, estando allí presentes, habían consentido que Dakṣa maldijese a ®iva con ásperas palabras.

VERSO 21.

Todo aquel que haya aceptado a Dakṣa como la personalidad más importante, desdeñando al Señor ®iva debido a la envidia, tiene poca inteligencia, y por tener una visión dual de las cosas, se verá privado de conocimiento trascendental.

VERSO 22.

Una vida familiar que pasa por ser religiosa pero en la que predomina la atracción por la felicidad material, y por consiguiente, la atracción por las explicaciones superficiales de los Vedas, despoja de su inteligencia al jefe de familia y hace que se apegue a las actividades fruitivas como si fuesen la única realidad.

VERSO 23.

Dakṣa cree que el cuerpo es la única realidad. Ha olvidado el Viṣṇu-pāda, o Viṣṇu-gati, y lo único que le importa es la vida sexual. Por ello, dentro de poco tiempo tendrá cabeza de cabra.

VERSO 24.

Con el cultivo de una educación y una inteligencia materialistas, algunas personas se han vuelto tan torpes como materia muerta, y se enredan como ignorantes en las actividades fruitivas. Personas de esa clase han insultado al Señor ®iva intencionadamente. Que sigan en el ciclo continuo de nacimientos y muertes.

VERSO 25.

Que quienes envidian al Señor ®iva, embrutecidos a causa de la atracción que sienten por el florido lenguaje de las encantadoras promesas de los Vedas, permanezcan apegados siempre a las actividades fruitivas.

VERSO 26.

Estos brāhmaṇas aceptan el sendero de la educación, la austeridad y los votos, sólo como un medio de ganarse el sustento. No podrán distinguir entre lo que se debe y lo que no se debe comer. Conseguirán dinero, mendigando de puerta en puerta, buscando solamente la satisfacción del cuerpo.

VERSO 27.

Cuando Nandīśvara lanzó esta maldición contra los brāhmaṇas de casta, el sabio Bhṛgu reaccionó condenando a los seguidores del Señor ®iva con esta fortísima maldición brahmínica.

VERSO 28.

Ciertamente, aquel que haga el voto de satisfacer al Señor ®iva o siga principios de ese tipo, se volverá un ateo y se desviará de los mandamientos trascendentales de las Escrituras.

VERSO 29.

Los que hacen el voto de adorar al Señor ®iva son tan necios que le imitan dejándose el pelo largo. Una vez iniciados en el culto al Señor ®iva, prefieren mantenerse a base de vino, carne y otras cosas por el estilo.

VERSO 30.

Bhṛgu Muni continuó: Puesto que blasfemas contra los Vedas y los brāhmaṇas, que son seguidores de los principios védicos, debe entenderse que ya te has refugiado en la doctrina del ateísmo.

VERSO 31.

Los Vedas dan los principios regulativos eternos para el progreso auspicioso de la civilización humana, principios que en el pasado se siguieron estrictamente. La Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Janārdana, el bienqueriente de todas las entidades vivientes, es la prueba concluyente de este principio.

VERSO 32.

En verdad que vosotros, los seguidores de Bh™tapati, el Señor ®iva, sin la menor duda descenderéis hasta el nivel del ateísmo por blasfemar contra los principios de los Vedas, que son el sendero puro y supremo de las personas santas.

VERSO 33.

El sabio Maitreya dijo: Ante este intercambio de maldiciones entre sus seguidores y los partidarios de Dakṣa y de Bhṛgu, el Señor ®iva se entristeció mucho. Sin decir nada, abandonó el lugar del sacrificio, seguido por sus discípulos.

VERSO 34.

El sabio Maitreya continuó: ¡Oh, Vidura!, los progenitores de la población del universo ejecutaron entonces un sacrificio que duró miles de años, pues el sacrifico es la mejor manera de adorar al Señor Supremo, Hari, la Personalidad de Dios.

VERSO 35.

Mi querido Vidura, portador de arcos y flechas, después de completar la ejecución de yajña, todos los semidioses participantes en el sacrificio se bañaron en la confluencia del Ganges y el Yamunā. Ese baño se denomina avabhṛtha-snāna. Tras purificar su corazón de este modo, partieron hacia sus respectivas moradas.

CAPÍTULO 3.

CONVERSACIÓN ENTRE EL SEÑOR ®IVA Y SATŸ.

VERSO 1.

Maitreya continuó: De esta manera, la tirantez entre suegro y yerno —Dakṣa y el Señor ®iva— se mantuvo durante un considerable período de tiempo.

VERSO 2.

Cuando el Señor Brahmā designó a Dakṣa como líder de los prajāpatis, de los progenitores de la población, Dakṣa se envaneció enormemente.

VERSO 3.

Dakṣa organizó un sacrificio vājapeya, y adquirió una confianza excesiva en el respaldo del Señor Brahmā. Después ejecutó otro gran sacrificio, denominado Bṛhaspati-sava.

VERSO 4.

Procedentes de distintas partes del universo, muchos Brahmārṣis, grandes sabios, semidioses ancestrales y otros semidioses asistían a la celebración de sacrificio junto con sus esposas, que vestían sus mejores galas.

VERSOS 5, 6 y 7.

Sat…, la casta dama hija de Dakṣa, escuchó las conversaciones de los habitantes del cielo acerca del gran sacrificio que su padre estaba celebrando. Volaban hacia el lugar del sacrificio y pasaban cerca de su residencia, procedentes de todas direcciones. Cuando vio a sus bellísimas esposas, cuyos ojos resplandecían de hermosura e iban vestidas con ropas de gala, adornadas con pendientes, collares y medallones, Sat… se llenó de ansiedad y se dirigió a su esposo, el amo de los bh™tas, con las siguientes palabras.

VERSO 8.

Sat… dijo: Mi querido Señor ®iva, tu suegro está ahora ejecutando grandes sacrificios, y todos los semidioses, invitados por él, se dirigen hacia allí. Si así lo deseas, nosotros también podemos ir.

VERSO 9.

Estoy pensando en mis hermanas, que deben de haber ido con sus esposos a esa gran ceremonia de sacrificio para ver a sus familiares. Yo también deseo ponerme las alhajas que me dio mi padre, y asistir contigo a esa asamblea.

VERSO 10.

Allí deben de estar mis hermanas y las hermanas de mi madre con sus esposos, además de otros muchos familiares afectuosos, así que, si voy, podré verles a todos, y podré ver las banderas al viento y el sacrificio que ejecutarán los grandes sabios. Mi querido esposo, todas estas razones me hacen estar muy ansiosa por ir.

VERSO 11.

El cosmos manifestado es una creación maravillosa, producto de la interacción de las tres modalidades materiales, es decir, de la energía externa del Señor Supremo. Tú conoces esa verdad perfectamente bien. Pero yo no soy más que una pobre mujer, y como sabes, no soy versada en esas cosas. Así que quiero ver de nuevo el lugar en que nací.

VERSO 12.

¡Oh, no nacido! ¡Oh, tú, que tienes la garganta azul! No son solamente mis familiares los que se dirigen hacia allí, sino que también van otras mujeres, vestidas con lujosas ropas y muy bien adornadas, acompañadas por sus esposos y sus amistades. ¡Mira el cielo, qué bonito se ve con sus aviones blancos volando en grupos!

VERSO 13.

¡Oh, príncipe de los semidioses! ¿Cómo no se va a poner impaciente el cuerpo de una hija al escuchar que en la casa de su padre se está celebrando un acontecimiento festivo? Tal vez pienses que no he sido invitada, pero no hay nada de malo en ir a la casa de un amigo, del esposo, del maestro espiritual o del padre sin haber sido invitado.

VERSO 14.

¡Oh, inmortal ®iva!, por favor, sé bueno conmigo y cumple mi deseo. Me has aceptado como la otra mitad de tu cuerpo; así que, por favor, sé bueno conmigo y concédeme lo que te pido.

VERSO 15.

El gran sabio Maitreya dijo: Ante esas palabras de su querida esposa, el Señor ®iva, el liberador de la colina Kailāsa, contestó sonriendo, aunque al mismo tiempo recordó las hirientes y maliciosas palabras que Dakṣa pronunció ante los guardianes de los asuntos universales.

VERSO 16.

El gran señor contestó: Mi querida y hermosa esposa, tú has dicho que se puede ir a casa de un amigo sin haber sido invitado, lo cual es cierto, siempre y cuando el amigo no busque defectos a su huésped debido a la identificación con el cuerpo y acabe irritándose con él.

VERSO 17.

Aunque la educación, la austeridad, la riqueza, la belleza, la juventud y la herencia son las seis cualidades de las personas muy elevadas, el que se enorgullece de poseerlas se ciega, pierde la cordura y no es capaz de reconocer las glorias de grandes personalidades.

VERSO 18.

Aun cuando se trate de un pariente o de un amigo, no se debe visitar la casa de nadie que tenga la mente perturbada y que mire al huésped con el ceño fruncido y los ojos llenos de ira.

VERSO 19.

El Señor ®iva continuó: Las heridas de las flechas de un enemigo no son tan dolorosas como las punzadas de las palabras crueles de un familiar, pues ese dolor continúa lacerando el corazón noche y día.

VERSO 20.

Mi querida esposa de blanca tez; aunque Dakṣa tiene muchas hijas, está claro que tú eres su preferida, pero si vas a su casa no te honrará, debido a que eres mi esposa. Al contrario, te sentirás desgraciada por tu relación conmigo.

VERSO 21.

Aquel que actúa movido por el ego falso siempre está afligido, tanto mental como físicamente, y no puede tolerar la opulencia de las personas autorrealizadas. Incapaz de alcanzar el nivel de autorrealización, siente tanta envidia por esas personas como los demonios por la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 22.

Mi querida y joven esposa, es cierto que los amigos y los familiares se intercambian saludos levantándose, dándose la bienvenida y ofreciéndose reverencias. Pero los que se han elevado al plano trascendental son inteligentes y ofrecen esas muestras de respeto a la Superalma, que está dentro del cuerpo, y no a la persona que se identifica con el cuerpo.

VERSO 23.

Yo estoy siempre ocupado en ofrecer reverencias al Señor Vāsudeva en un estado de conciencia de Kṛṣṇa pura. En ese estado de conciencia de Kṛṣṇa, en que la conciencia es siempre pura, la Suprema Personalidad de Dios Vāsudeva Se revela sin ningún tipo de cubierta.

VERSO 24.

Por lo tanto, no debes ir a ver a tu padre, aunque sea quien te dio el cuerpo, pues él y sus seguidores tienen envidia de mí. Por envidia, ¡oh, muy adorable Sat…!, me ha insultado con palabras crueles a pesar de que soy inocente.

VERSO 25.

Si a pesar de mi consejo, decides ir, sin tener en cuenta mis palabras, no te aguarda un buen futuro. Tú eres muy digna de respeto, y el insulto de tu familiar equivaldrá a tu muerte inmediata.

CAPÍTULO 4.

SATŸ DEJA SU CUERPO.

VERSO 1.

El sabio Maitreya dijo: El Señor ®iva guardó silencio, viendo que Sat…, tras escuchar sus palabras estaba indecisa. Sat… tenía un gran deseo de ir a la casa de su padre para ver a sus familiares, pero al mismo tiempo le asustaba la advertencia del Señor ®iva. Llevada por los vaivenes de su mente, se movía como un columpio, saliendo de la habitación y volviendo a entrar.

VERSO 2.

A Sat… le supo muy mal que se le prohibiese ir a casa de su padre a ver a sus familiares. Debido al afecto que sentía por ellos, se le saltaron las lágrimas. Temblando y muy afligida, miró a su excepcional esposo, el Señor ®iva, como si fuera a fulminarlo con la mirada.

VERSO 3.

A continuación, Sat… dejó a su esposo, el Señor ®iva, quien por afecto le había dado la mitad de su cuerpo. Resollando de ira y desconsuelo, se marchó a casa de su padre. Fue un acto poco inteligente, que se debió a su condición de débil mujer.

VERSO 4.

Cuando vieron que Sat… se marchaba sola y a toda prisa, miles de discípulos del Señor ®iva, encabezados por MaŠimān y Mada y con su toro Nand… al frente, se apresuraron a seguirla, acompañados por los yakṣas.

VERSO 5.

Los discípulos del Señor ®iva dispusieron un asiento para Sat… a lomos de un toro, y le trajeron el pajarillo que ella solía mimar. Le llevaron una flor de loto, un espejo y otros objetos por el estilo para que disfrutase de ellos, y extendieron por encima de ella un gran dosel. Seguida por una banda que cantaba acompañándose de tambores, caracolas y trompetas, la procesión era tan pomposa como un cortejo real.

VERSO 6.

Llegaron entonces a la casa de su padre, y entraron en el recinto en que se celebraba el sacrificio, donde todos estaban cantando los himnos védicos. Allí estaban reunidos los grandes sabios, brāhmaṇas y semidioses, y había muchos animales para el sacrificio, además de potes hechos de arcilla, piedra, oro, hierba o piel, todos los cuales eran indispensables para el sacrificio.

VERSO 7.

Cuando Sat… llegó con sus seguidores al lugar del sacrificio, nadie le brindó una buena acogida, pues todos los presentes temían a Dakṣa. Nadie le dio la bienvenida; sólo su madre y sus hermanas, que, con lágrimas en los ojos y alegría en el rostro, salieron a recibirla y le ofrecieron palabras muy dulces.

VERSO 8.

Aunque fue recibida por su madre y sus hermanas, ella no dio respuesta a sus palabras de acogida, y aunque le ofrecieron un asiento y regalos, ella no aceptó nada, pues su padre no habló con ella, ni le dio la bienvenida interesándose por su bienestar.

VERSO 9.

Presente en el recinto del sacrificio, Sat… vio que no se estaban ofreciendo oblaciones para su esposo, el Señor ®iva. Luego comprendió que su padre no sólo no había invitado al Señor ®iva, sino que además, cuando vio a la excelsa esposa del Señor ®iva, Dakṣa tampoco le dio la bienvenida. Viendo esto, se puso tan iracunda que miró a su padre como si fuese a quemarlo con los ojos.

VERSO 10.

Los seguidores del Señor ®iva, los fantasmas, estaban a punto de herir o matar a Dakṣa, pero Sat… les ordenó que se detuvieran. Estaba muy iracunda y llena de tristeza, y en ese estado de ánimo, habló censurando el proceso fruitivo de ejecuciones de sacrificio, y también a las personas que se enorgullecen de esos sacrificios innecesarios y complicados. Censuró especialmente a su padre, hablando en contra de él en presencia de todos.

VERSO 11.

La bendita diosa dijo: El Señor ®iva es el ser más querido de todas las entidades vivientes. No tiene rival. No quiere demasiado a nadie, y nadie es su enemigo. Nadie más que tú podría envidiar a ese ser universal, que está libre de toda enemistad.

VERSO 12.

Dakṣa, dos veces nacido: Lo único que sabe hacer un hombre como tú es criticar las buenas cualidades ajenas. El Señor ®iva, sin embargo, no sólo no critica a los demás, sino que cuando alguien tiene una buena cualidad, él la realza mucho más. Por desgracia, tú has criticado a un alma tan grande.

VERSO 13.

No es sorprendente que las personas que han identificado su ser con el cuerpo material perecedero se empeñen en burlarse de las grandes almas. Esa envidia de los materialistas es muy buena, porque les hace caer. El polvo de los pies de las grandes personalidades rebaja su posición.

VERSO 14.

Sat… continuó: Mi querido padre, al envidiar al Señor ®iva estás cometiendo la mayor de las ofensas, pues incluso su nombre, compuesto de dos sílabas, śi y va, purifica de todas las actividades pecaminosas. Nadie pasa por alto sus órdenes. El Señor ®iva es siempre puro, y excepto tú, nadie le envidia.

VERSO 15.

Tú tienes envidia del Señor ®iva, que es el amigo de todas las entidades vivientes que pueblan los tres mundos. Él cumple todos los deseos del hombre común, y bendice también a las personalidades elevadas que buscan brahmānanda [felicidad trascendental], pues se ocupan en pensar en sus pies de loto.

VERSO 16.

¿Tú crees que el Señor Brahmā y otras personalidades, que son más grandes y respetables que tú, no conocen a ese personaje inauspicioso que lleva el nombre de «Señor ®iva»? Se relaciona con los demonios en el crematorio, lleva el cabello enmarañado y desordenado por todo el cuerpo, y un collar de cráneos humanos; además, se unta con cenizas del crematorio. Pero a pesar de todas esas cualidades inauspiciosas, grandes personalidades como Brahmā le rinden honores, aceptando las flores ofrecidas a sus pies de loto y sosteniéndolas con gran respeto sobre sus propias cabezas.

VERSO 17.

Sat… continuó: Si alguien escucha a un irresponsable blasfemar contra el amo y controlador de la religión, debe taparse los oídos y marcharse, en caso de que no pueda castigarle. Pero si puede matarle, entonces debe emplear la violencia, cortarle la lengua al blasfemo y matar al ofensor; después, debe abandonar su propia vida.

VERSO 18.

Por lo tanto, no voy a cargar más con este cuerpo indigno que he recibido de ti, que has blasfemado contra el Señor ®iva. Para quien haya tomado comida venenosa, el mejor tratamiento es vomitar.

VERSO 19.

Es mejor cumplir con los propios deberes que criticar los ajenos. Los trascendentalistas elevados pueden a veces prescindir de las reglas y regulaciones de los Vedas, pues no necesitan seguirlas. Son como los semidioses, que viajan por el espacio mientras que los hombres comunes viajan por la superficie de la Tierra.

VERSO 20.

Las directrices de los Vedas regulan dos tipos de actividades: por un lado, las actividades de los apegados al disfrute material, y por otro, las actividades de los que están desapegados de la materia. Y, en función de sus actividades, también las personas pueden ser de dos tipos, bien diferenciados entre sí. Si alguien pretende ver las dos clases de actividades en una misma persona, se contradice. Pero la persona que está situada en el plano trascendental puede hacer caso omiso tanto de unas como de otras.

VERSO 21.

Mi querido padre, ni tú ni tus aduladores podéis siquiera imaginar la opulencia que nosotros poseemos, pues lo que les interesa a quienes se ocupan en actividades fruitivas mediante la ejecución de grandes sacrificios, es satisfacer las necesidades del cuerpo comiendo alimentos ofrecidos en sacrificio. Con sólo desearlo, podemos manifestar nuestras opulencias; sólo las grandes personalidades, que son almas renunciadas y autorrealizadas pueden lograr esto.

VERSO 22.

Eres un ofensor contra los pies de loto del Señor ®iva, y para mi desgracia, mi cuerpo procede del tuyo. Siento mucha vergüenza del parentesco que me une a ti, y reniego de mí misma por tener un cuerpo contaminado por la relación con un ofensor contra los pies de loto de la más grande de las personalidades.

VERSO 23.

Debido al parentesco que me une contigo, nada más oír al Señor ®iva llamándome Dākṣāyaṇī, me deprimo y pierdo el optimismo y la sonrisa. Me siento muy triste de que mi cuerpo, que no es más que una bolsa, proceda de ti. Por esa razón, voy a abandonarlo.

VERSO 24.

El sabio Maitreya dijo a Vidura: ¡Oh, aniquilador de enemigos!, diciendo estas palabras a su padre en el recinto del sacrificio, Sat… se sentó en el suelo mirando hacia el norte. Vestida con ropas de color azafrán, tocó agua para santificarse y cerró los ojos para absorberse en el proceso del yoga místico.

VERSO 25.

En primer lugar se sentó en la postura prescrita, y a continuación llevó hacia arriba el aire vital hasta situarlo en la posición de equilibrio próxima al ombligo. Después elevó el aire vital, mezclado con la inteligencia, hasta el corazón, y luego, gradualmente hasta el conducto pulmonar, y desde ahí, hasta el entrecejo.

VERSO 26.

Fue así como, para abandonar su cuerpo, el mismo cuerpo que se había sentado respetuosa y afectuosamente en el regazo del Señor ®iva, a quien adoran los grandes sabios y santos, Sat…, debido a la ira que su padre le inspiraba, comenzó a meditar en el aire ardiente del interior del cuerpo.

VERSO 27.

Sat… concentró totalmente su meditación en los santos pies de loto de su esposo, el Señor ®iva, quien es el maestro espiritual supremo del mundo entero. De esa manera, se limpió por completo de toda mancha de pecado, y meditando en los elementos ígneos, abandonó el cuerpo envuelta en un fuego ardiente.

VERSO 28.

Cuando Sat…, iracunda, aniquiló su cuerpo, por todo el universo se levantó un clamor tumultuoso. ¿Por qué razón Sat…, la esposa del Señor ®iva, el semidiós más respetable, había abandonado el cuerpo de aquella manera?

VERSO 29.

Dakṣa era Prajāpati, el sustentador de todas las entidades vivientes, y Sat…, además de ser casta, era una gran alma. Resultaba inconcebible que Dakṣa hubiera sido tan irrespetuoso con su propia hija como para que ella abandonase el cuerpo debido a su desprecio.

VERSO 30.

Dakṣa es tan duro de corazón que es indigno de ser brāhmaŠa; por haber ofendido a su hija, por no haber impedido su muerte, y por su gran envidia de la Suprema Personalidad de Dios, su mala fama se propagará por todas partes.

VERSO 31.

Mientras la gente comentaba la asombrosa muerte voluntaria de Sat…, los asistentes que la habían acompañado se dispusieron a matar a Dakṣa con sus armas.

VERSO 32.

Se abrieron paso violentamente, pero Bhṛgu Muni vio el peligro, y ofreciendo oblaciones en el lado sur del fuego de sacrificio, sin perder un instante pronunció unos himnos mántricos del Yajur Veda que podían provocar la muerte inmediata a los destructores de las ejecuciones de yajña.

VERSO 33.

Tan pronto como Bhṛgu Muni ofreció las oblaciones al fuego, se manifestaron muchos miles de semidioses, denominados ṛbhus. Todos ellos habían obtenido su fuerza de Soma, la Luna, y eran muy poderosos.

VERSO 34.

Cuando los semidioses ṛbhu atacaron a los fantasmas y guhyakas con leña a medio quemar tomada del fuego del yajña, los asistentes de Sat… huyeron en todas direcciones y desaparecieron. Ello se debió simplemente a la acción de Brahmā-tejas, el poder brahmínico.

CAPÍTULO 5.

FRACASO DEL SACRIFICIO DE DAKṢA.

VERSO 1.

Maitreya dijo: Cuando el Señor ®iva escuchó de labios de Nārada la noticia de que Sat…, su esposa, había muerto debido al insulto de Prajāpati Dakṣa, y que los semidioses ṛbhu habían expulsado a sus soldados, se puso muy furioso.

VERSO 2.

Extremadamente furioso y mordiéndose los labios, el Señor ®iva se arrancó inmediatamente de la cabeza un pelo que llameaba como el fuego o la electricidad. Se puso en pie y, riendo como un loco, lanzó el cabello contra el suelo.

VERSO 3.

De este modo creó un terrible demonio negro, tan alto como el cielo y tan brillante como tres soles juntos. Sus dientes eran aterradores, y los pelos de su cabeza parecían llamaradas de fuego. Tenía miles de brazos, en los que empuñaba diversas clases de armas, y llevaba un collar de cabezas humanas.

VERSO 4.

Juntando las manos, el gigantesco demonio preguntó: «Mi señor, ¿qué debo hacer?». El Señor ®iva, que recibe el nombre de Bh™tanātha, le ordenó directamente: «Has nacido de mi cuerpo, y por ello eres el jefe de todos mis aliados. Así pues, mata a Dakṣa y a sus soldados en el lugar del sacrificio».

VERSO 5.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, esa persona negra era la personificación de la ira de la Suprema Personalidad de Dios, y estaba dispuesta a ejecutar las órdenes del Señor ®iva. Considerándose capaz de hacer frente a cualquier poder que se le opusiera, caminó dando vueltas alrededor del Señor ®iva.

VERSO 6.

Levantando un clamor tumultuoso, muchos otros soldados del Señor ®iva siguieron a la feroz personalidad. Llevaba un gran tridente, tan espantoso como para matar incluso a la muerte, y en las piernas llevaba ajorcas que parecían rugir.

VERSO 7.

En ese momento, todas las personas reunidas en el recinto del sacrificio —los sacerdotes, el director de la celebración del sacrificio, los brāhmaṇas y las esposas de éstos— se preguntaron de dónde venía aquella oscuridad. Después pudieron entender que era una tormenta de polvo, y se llenaron de ansiedad.

VERSO 8.

Haciendo suposiciones sobre el origen de la tormenta, decían: «No sopla ningún viento, ni pasan vacas por el camino, y esta tormenta no pueden haberla levantado unos bandidos, pues todavía vive el fuerte rey Barhi, que siempre castiga a los ladrones. ¿De dónde viene esta tormenta de polvo? ¿Ha llegado el momento de la disolución del planeta?

VERSO 9.

Junto con las demás mujeres allí reunidas, Pras™ti, la esposa de Dakṣa, presa de la angustia, dijo: Este peligro lo ha creado Dakṣa debido a la muerte de Sat…, que, a pesar de que era completamente inocente, abandonó el cuerpo en presencia de sus hermanas.

VERSO 10.

En el momento de la disolución, el Señor ®iva se suelta el cabello y atraviesa con su tridente a los gobernantes de todas las direcciones. Ríe y danza con orgullo, haciendo ondear las manos de sus víctimas como banderas agitadas en todas direcciones. Es como un trueno que dispersa las nubes por todo el mundo.

VERSO 11.

El gigantesco hombre negro mostró sus espantosos dientes. Con los movimientos de sus cejas, los cuerpos luminosos del cielo se dispersaron, y con su refulgencia, de cegadora intensidad, hizo que su brillo se difuminase. Por la mala conducta que Dakṣa había mostrado, ni siquiera su padre, el Señor Brahmā, se hubiera salvado de aquella inmensa manifestación de ira.

VERSO 12.

Mientras todos estaban conversando, Dakṣa vio presagios de peligro por todas partes, en la Tierra y en el cielo.

VERSO 13.

Mi querido Vidura, los seguidores del Señor ®iva rodearon el recinto de sacrificio. Eran de baja estatura y llevaban armas de distintos tipos; sus cuerpos eran parecidos al del tiburón, negruzcos y amarillentos. Corriendo alrededor del recinto de sacrificio, provocaron los primeros disturbios.

VERSO 14.

Algunos de los soldados echaron abajo los pilares que sustentaban el paŠāl del sacrificio, otros entraron en las habitaciones de las mujeres, otros se pusieron a destruir el recinto de sacrificio, y otros entraron en la cocina y en las habitaciones que servían de residencia.

VERSO 15.

Rompieron todos los potes que se habían hecho para el sacrificio, y algunos se pusieron a apagar el fuego de sacrificio. Otros derribaron la línea de demarcación del recinto de sacrificio, y los hubo que orinaron en él.

VERSO 16.

Unos cortaron el paso a los sabios que huían, otros amenazaron a las mujeres allí reunidas, y algunos apresaron a los semidioses que huían del paŠāl.

VERSO 17.

MaŠimān, uno de los seguidores del Señor ®iva, apresó a Bhṛgu Muni, y V…rabhadra, el demonio negro, a Prajāpati Dakṣa. Otro seguidor, cuyo nombre era Caṇḍeśa, apresó a Pūṣā. Nandīśvara apresó al semidiós Bhaga.

VERSO 18.

La lluvia de piedras era incesante, y todos los sacerdotes y participantes en el sacrificio se encontraban en una situación de enorme sufrimiento. Temiendo por sus vidas, se desperdigaron corriendo en distintas direcciones.

VERSO 19.

V…rabhadra arrancó el bigote a Bhṛgu, que era quien ofrecía las oblaciones al fuego de sacrificio con las manos.

VERSO 20.

Inmediatamente después, V…rabhadra cogió a Bhaga, que había estado moviendo las cejas cuando Dakṣa maldijo al Señor ®iva, muy iracundo, le tiró al suelo y con gran fuerza le arrancó los ojos.

VERSO 21.

Tal como Baladeva le partió los dientes a Dantavakra, el rey de Kali‰ga, en la partida de dados que tuvo lugar en la ceremonia de boda de Aniruddha, V…rabhadra partió los dientes tanto a Dakṣa, que los había enseñado mientras maldecía al Señor ®iva, como a Pūṣā, que también los había enseñado con una sonrisa de aprobación.

VERSO 22.

Después, V…rabhadra, la gigantesca personalidad, se sentó en el pecho de Dakṣa, y con armas afiladas, intentó separarle la cabeza del cuerpo, pero no pudo.

VERSO 23.

Intentó cortarle la cabeza, tanto con himnos como empleando armas, pero de todas las maneras le era difícil hacer el menor rasguño en la piel de Dakṣa. La confusión de V…rabhadra no conocía límites.

VERSO 24.

Entonces vio en el recinto de sacrificio el artilugio de madera que se usaba para matar a los animales, y se sirvió de él para decapitar a Dakṣa.

VERSO 25.

Al ver lo que había hecho V…rabhadra, en el bando del Señor ®iva estaban complacidos y daban gritos de alegría; todos los bh™tas, fantasmas y demonios que habían venido hicieron un sonido estruendoso. En el otro bando, los brāhmaṇas encargados del sacrificio rompieron en exclamaciones de dolor por la muerte de Dakṣa.

VERSO 26.

Recogiendo la cabeza, V…rabhadra la arrojó con gran ira hacia el lado sur del fuego de sacrificio, ofreciéndola como oblación. De esta manera, los seguidores del Señor ®iva asolaron por completo todo el recinto de sacrificio. Finalmente, le prendieron fuego y partieron rumbo a Kailāsa, la morada de su amo.

CAPÍTULO 6.

BRAHMš SATISFACE AL SEÑOR ®IVA.

VERSOS 1 y 2.

Después de su derrota a manos de los soldados del Señor ®iva, que les hirieron con tridentes, espadas y armas por el estilo, todos los sacerdotes, semidioses, y demás miembros de la asamblea de sacrificio, muy temerosos, se dirigieron al Señor Brahmā. Después de ofrecerle reverencias, le explicaron detalladamente todo lo que había ocurrido.

VERSO 3.

Tanto el Señor Brahmā como Viṣṇu sabían ya lo que iba a ocurrir en el sacrificio de Dakṣa, y conociéndolo de antemano, no asistieron a la celebración.

VERSO 4.

El Señor Brahmā, después de escuchar el relato que los semidioses y asistentes al sacrificio hicieron de todo lo ocurrido, respondió: Un sacrificio en el que blasfemáis contra una persona excelsa, ofendiendo sus pies de loto, nunca os puede traer felicidad. No podréis ser felices de esa manera.

VERSO 5.

Habéis negado al Señor ®iva la participación en los resultados del sacrificio, y por lo tanto habéis cometido una ofensa contra sus pies de loto. Con todo, si os dirigís a él sin reparos en vuestra mente, y os rendís a él, postrándoos a sus pies de loto, él se sentirá muy complacido.

VERSO 6.

El Señor Brahmā les advirtió también de que el Señor ®iva es tan poderoso que su ira puede destruir en un instante todos los planetas y a sus príncipes controladores. También les dijo que se encontraba especialmente triste, pues acababa de perder a su querida esposa y estaba además muy afligido por las ingratas palabras de Dakṣa. El Señor Brahmā les sugirió que, dadas las circunstancias, lo más propio era que fueran cuanto antes a pedirle perdón.

VERSO 7.

El Señor Brahmā dijo que no había nadie, ni Indra, ni los sabios, ni ninguna de las personas que se reunieron en el lugar de sacrificio, ni siquiera él mismo, que fuera capaz de medir el poder del Señor ®iva. En esas circunstancias, ¿quién se atrevería a cometer una ofensa contra sus pies de loto?

VERSO 8.

Después de dar estos consejos a los semidioses, pitās y señores de las entidades vivientes, el Señor Brahmā los llevó consigo en dirección a la morada del Señor ®iva, el monte Kailāsa.

VERSO 9.

La morada conocida con el nombre de Kailāsa es rica en hierbas y vegetación, y estando santificada con himnos védicos y con la práctica del yoga místico, sus habitantes nacen como semidioses y tienen todos los poderes místicos. Además de ellos, viven también allí otros seres humanos, los kinnaras y gandharvas, acompañados por sus bellas esposas, que reciben el nombre de apsarās o ángeles.

VERSO 10.

En Kailāsa, hay muchas montañas llenas de piedras preciosas y minerales valiosos y rodeadas por toda clase de plantas y árboles valiosos. Ciervos de distintas clases realzan la belleza de las partes altas de las montañas.

VERSO 11.

Hay muchas cataratas, y en las montañas hay cuevas muy hermosas donde habitan las bellísimas esposas de los místicos.

VERSO 12.

En la montaña Kailāsa siempre se escucha el dulce canto de los pavos reales, y su rítmico sonido se entremezcla con el zumbido de las abejas. Los cucos cantan sin cesar, mientras otros pájaros cuchichean entre sí.

VERSO 13.

Hay allí árboles de gran altura que parecen llamar a los dulces pajarillos con sus largas ramas; cuando las manadas de elefantes recorren sus laderas, la montaña Kailāsa parece moverse bajo sus pasos, y con el resonar de las cataratas, parece como si la montaña entera resonara también.

VERSOS 14 y 15.

De las distintas clases de árboles que adornan la montaña Kailāsa, pueden mencionarse los siguientes nombres: mandāra, pārijāta, sarala, tamāla, tāla, kovidāra, āsana, arjuna, āmra-jāti [mango], kadamba, dh™li-kadamba, nāga, punnāga, campaka, pā˜ala, aśoka, bakula, kunda y kurabaka. Esos árboles, que producen flores de fragante aroma, adornan la montaña por todas partes.

VERSO 16.

Además de éstos, otros árboles que adornan la montaña son: el loto dorado, el árbol de la canela, el mālat…, el kubja, el mallikā y el mādhav….

VERSO 17.

También adornan la montaña Kailāsa el kata, el julara, el árbol de los banianos, el plakṣa, el nyagrodha, el árbol que produce la asafétida, y el que da la fruta jack. También hay beteles y bh™rja-patras, y rājap™gas, zarzamoras, y otros árboles de ese tipo.

VERSO 18.

Hay mangos y árboles priyāla, madhuka e i‰guda. Además de éstos, se encuentran allí el bambú fino, el k…caka y otras variedades de bambú, todos los cuales embellecen el paisaje de la montaña Kailāsa.

VERSOS 19 y 20.

Hay distintas variedades de flores de loto, como las kumuda, utpala y atapatra. El bosque parece un hermoso jardín, y los pequeños lagos están llenos de aves de distintas especies que cuchichean dulcemente. También hay muchos otros tipos de animales, como ciervos, monos, jabalíes, leones, ṛkṣas, alyakas, vacas y asnos salvajes, tigres, venados y muchos otros animales, que disfrutan de la vida a plenitud.

VERSO 21.

Hay distintas clases de ciervos, como el karŠāntra, el ekapada, el aśvāsya, el vṛka y el kast™r…, el ciervo almizclero. Adornando las lagunas de la falda de la montaña hay, además, muchos plataneros.

VERSO 22.

Sat… solía bañarse en un pequeño lago llamado Alakanandā, que es especialmente auspicioso. Después de contemplar la singular belleza de la montaña Kailāsa, todos los semidioses quedaron atónitos ante su gran opulencia.

VERSO 23.

Allí los semidioses contemplaron la maravillosa belleza de la región de Alakā, que está en el bosque de Saugandhika, cuyo nombre significa «lleno de fragancia». El bosque recibe ese nombre porque en él hay gran abundancia de flores de loto.

VERSO 24.

Vieron también los dos ríos llamados Nandā y Alakanandā, ríos santificados por el polvo de los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Govinda.

VERSO 25.

Mi querido Kṣattā, Vidura: Las muchachas celestiales descienden hasta esos ríos en sus aviones, y tras disfrutar de la vida sexual, entran en el agua y se divierten salpicando a sus esposos.

VERSO 26.

Las muchachas de los planetas celestiales dejan el agua amarillenta y fragante, debido al ku‰kuma de sus cuerpos. Entonces acuden a bañarse en el lugar los elefantes acompañados de sus esposas, las elefantas, y también beben agua, a pesar de que no tienen sed.

VERSO 27.

Los aviones de los habitantes del cielo están adornados con perlas, oro y muchas piedras preciosas. Los habitantes celestiales son comparables a las nubes del cielo, decoradas ocasionalmente con el destello de relámpagos.

VERSO 28.

En su viaje, los semidioses sobrevolaron el bosque Saugandhika, que está lleno de toda clase de flores, frutas y árboles de los deseos. Mientras sobrevolaban el bosque, vieron también los dominios de Yakṣeśvara.

VERSO 29.

En ese bosque celestial había muchas aves de cuello rojizo, cuyos dulces sonidos se entremezclaban con el zumbar de las abejas. Los lagos, adornados con gran cantidad de flores de loto de tallo grueso, estaban poblados por cisnes que emitían sus característicos graznidos.

VERSO 30.

Incitados por la influencia de la atmósfera, los elefantes salvajes se dirigieron en manada hacia el bosque de sándalos, y el viento agitó con su soplo la mente de las muchachas allí presentes, haciéndoles desear más disfrute sexual.

VERSO 31.

Vieron también los ghā˜as de baño, cuyas escaleras estaban hechas de vaid™rya- maŠi. El agua estaba llena de flores de loto. Más allá de esos lagos, los semidioses llegaron a un lugar donde había un gran árbol de los banianos.

VERSO 32.

El árbol de los banianos medía mil trescientos kilómetros de altura, y sus ramas cubrían una extensión aproximada de mil kilómetros. Su agradable sombra aliviaba del calor, y sin embargo, no se escuchaba ruido de pájaros.

VERSO 33.

Los semidioses vieron sentado bajo aquel árbol al Señor ®iva, que estaba capacitado para dar la perfección a los yog…s místicos y de liberar a todo el mundo. Tan grave como el tiempo eterno, parecía haber abandonado todo rastro de ira.

VERSO 34.

El Señor ®iva estaba sentado allí, rodeado de personas santas. Con él estaban Kuvera, el señor de los guhyakas, y los cuatro Kumāras, que eran almas ya liberadas. El Señor ®iva se mostraba grave y santo.

VERSO 35.

Los semidioses vieron al Señor ®iva manifestando su perfección como amo de los sentidos, del conocimiento, de las actividades fruitivas y del sendero que conduce a la perfección. Era el amigo del mundo entero, y en virtud del afecto sin reservas que sentía por todos, era muy auspicioso.

VERSO 36.

Estaba sentado sobre una piel de ciervo, practicando toda clase de austeridades. Con el cuerpo untado de cenizas, tenía el aspecto de una nube al atardecer. Sobre el cabello llevaba el signo de la media luna, una representación simbólica.

VERSO 37.

Estaba sentado en una estera de paja y se dirigía a todos los presentes, y en particular al gran sabio Nārada, a quien hablaba acerca de la Verdad Absoluta.

VERSO 38.

Tenía la pierna izquierda sobre el muslo derecho, y la mano izquierda posada en el muslo izquierdo. Con la mano derecha sostenía cuentas rudrākṣa. Esta manera de sentarse se denomina v…rāsana. Sentado en esa postura, esgrimía su dedo en actitud argumentativa.

VERSO 39.

Todos los sabios y semidioses, encabezados por Indra, ofrecieron sus respetuosas reverencias al Señor ®iva con las manos juntas. El Señor ®iva llevaba ropas de color azafrán y estaba absorto en trance. Por su aspecto, parecía el más eminente de los sabios.

VERSO 40.

Tanto los semidioses como los demonios adoraban los pies de loto del Señor ®iva, pero él, tan pronto como vio que entre los semidioses estaba el Señor Brahmā, se levantó, y a pesar de su excelsa posición, le ofreció reverencias postrándose y tocando sus pies de loto, del mismo modo que Vāmanadeva había ofrecido sus respetuosas reverencias a Kaśyapa Muni.

VERSO 41.

Nārada y los demás sabios que estaban con el Señor ®iva ofrecieron también sus respetuosas reverencias al Señor Brahmā. Después de recibir su adoración, el Señor Brahmā, sonriendo, se dirigió al Señor ®iva.

VERSO 42.

El Señor Brahmā dijo: Mi querido Señor ®iva, sé que tú eres el controlador de toda la manifestación cósmica, de la cual eres simultáneamente padre y madre. Eres además el Brahman Supremo que está más allá de esa manifestación. Yo te conozco de esta forma.

VERSO 43.

Mi querido señor, tú creas, mantienes y aniquilas la manifestación cósmica mediante la expansión de tu persona, exactamente como una araña crea, mantiene y retrae su tela.

VERSO 44.

Mi querido señor, Tu Señoría, por medio de Dakṣa, ha implantado el sistema de sacrificios, por el cual podemos obtener los beneficios de las actividades religiosas y la prosperidad económica. La respetabilidad de la institución de cuatro varŠas y cuatro āśramas radica en tus principios regulativos. Por lo tanto, los brāhmaṇas hacen voto de seguir estrictamente ese sistema.

VERSO 45.

¡Oh, señor!, ¡oh, tú, el más auspicioso!, tú has fijado los planetas celestiales, los VaikuŠ˜has espirituales y la esfera del Brahman impersonal como los respectivos destinos de los ejecutantes de actividades auspiciosas. De la misma manera, a otros, que son malvados, les destinas a infiernos horribles y espantosos. A pesar de todo, a veces vemos que sucede lo contrario. Es muy difícil averiguar a qué se debe esto.

VERSO 46.

Mi querido señor, en verdad, los devotos que han dedicado por completo su vida a tus pies de loto observan tu presencia como Paramātmā en todos los seres. Con esa visión, ellos no hacen diferencias entre los seres vivos, y tratan a todas las entidades vivientes con ecuanimidad. Nunca se dejan llevar por la ira; es decir, no son como los animales, que no pueden ver nada sin hacer diferencias.

VERSO 47.

Las personas que hacen diferencias entre unas cosas y otras, que simplemente están apegadas a las actividades fruitivas, que tienen una mentalidad ruin, que sienten dolor siempre que ven a los demás en condiciones prósperas y, por esa razón, les hacen sufrir con palabras ásperas e hirientes, están muertas ya, pues la providencia las ha matado. No es necesario que una personalidad gloriosa como tú les mate de nuevo.

VERSO 48.

Mi querido señor, aunque los materialistas, que de por sí están confundidos bajo la insuperable energía ilusoria del Dios Supremo, en ciertas ocasiones cometan ofensas, la persona santa, con compasión, no lo toma en serio. Sabiendo que cometen ofensas porque están bajo el yugo de la energía ilusoria, el santo no manifiesta su potencia para hacerles frente.

VERSO 49.

Mi querido señor, tú nunca quedas confundido bajo la formidable influencia de la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón, eres omnisciente y debes ser misericordioso y compasivo con aquellos que, confundidos por esa misma energía ilusoria, están muy apegados a las actividades fruitivas.

VERSO 50.

Mi querido señor ®iva, tú eres el beneficiario de una parte del sacrificio, y eres quien otorga el resultado. Los malos sacerdotes no te entregaron tu parte, y por esa razón lo destruiste todo, y el sacrificio está inacabado. Ahora puedes hacer lo que sea necesario y tomar la parte a que tienes derecho.

VERSO 51.

Mi querido señor, que por tu misericordia el ejecutor del sacrificio [el rey Dakṣa] vuelva a la vida, que Bhaga recupere los ojos, Bhṛgu el bigote, y Pūṣā los dientes.

VERSO 52.

¡Oh, señor ®iva!, que por tu gracia los semidioses y sacerdotes a quienes tus soldados rompieron los miembros se recuperen de las heridas.

VERSO 53.

¡Oh, destructor del sacrificio!, por favor, toma tu porción y permite, por tu gracia, que el sacrificio se complete.

CAPÍTULO 7.

EL SACRIFICIO REALIZADO POR DAKṢA.

VERSO 1.

El sabio Maitreya dijo: ¡Oh, Vidura, de poderosos brazos!, el Señor ®iva, satisfecho con las palabras del Señor Brahmā, le respondió con las siguientes palabras.

VERSO 2.

El Señor ®iva dijo: Mi querido padre, Brahmā, esos semidioses son infantiles y poco inteligentes, y por esa razón, yo no presto atención a sus ofensas. No las tomo en serio, y les he castigado solamente para corregirles.

VERSO 3.

El Señor ®iva continuó: La cabeza de Dakṣa ha quedado reducida a cenizas; por lo tanto, tendrá una cabeza de cabra. El semidiós de nombre Bhaga podrá ver su parte del sacrificio a través de los ojos de Mitra.

VERSO 4.

El semidiós Pūṣā sólo podrá masticar con los dientes de sus discípulos, y si está solo, tendrá que contentarse comiendo una masa hecha de harina de garbanzo. Pero los semidioses que han decidido darme mi parte del sacrificio se recobrarán de todas sus heridas.

VERSO 5.

Los que han perdido los brazos, tendrán que trabajar con los brazos de Aśvinī-kumāra, y los que han perdido las manos, tendrán que valerse con las manos de Pūṣā. Los sacerdotes también tendrán que actuar de esa manera. En cuanto a Bhṛgu, tendrá la barba de la cabeza de cabra.

VERSO 6.

El gran sabio Maitreya dijo: Todas las personalidades allí presentes sintieron una profunda satisfacción en sus corazones cuando escucharon las palabras del Señor ®iva, quien es el principal entre los dispensadores de bendiciones.

VERSO 7.

A continuación, Bhṛgu, el principal de los grandes sabios, invitó al Señor ®iva al recinto de sacrificio, y todos ellos —los semidioses, los sabios, el Señor ®iva y el Señor Brahmā— fueron al lugar donde se estaba ejecutando el gran sacrificio.

VERSO 8.

Siguiendo cuidadosamente las indicaciones del Señor ®iva, el cuerpo de Dakṣa fue unido a la cabeza del animal que se iba a sacrificar en el yajña.

VERSO 9.

Tan pronto como se fijó la cabeza del animal en el cuerpo de Dakṣa, éste recobró la conciencia; como si despertase de un sueño, el rey se encontró al Señor ®iva de pie ante él.

VERSO 10.

En aquel momento, cuando Dakṣa vio al Señor ®iva, que viaja montado en un toro, su corazón, contaminado por la envidia que sentía contra él, inmediatamente se purificó, tal como las aguas de un lago se purifican con la lluvia del otoño.

VERSO 11.

El rey Dakṣa quiso ofrecer oraciones al Señor ®iva, pero con el recuerdo de la desventurada muerte de su hija Sat…, los ojos se le llenaron de lágrimas; el sentimiento le ahogaba la voz, y no podía decir nada.

VERSO 12.

En ese momento, el rey Dakṣa, con profundos sentimientos de amor y afecto, prácticamente había recobrado ya su buen juicio. Haciendo un gran esfuerzo, serenó su mente, contuvo sus sentimientos, y con pureza de conciencia, ofreció oraciones al Señor ®iva.

VERSO 13.

El rey Dakṣa dijo: Mi querido Señor ®iva, he cometido una gran ofensa contra ti, pero tú eres tan bondadoso que, en lugar de privarme de tu misericordia, me has hecho un gran favor, castigándome. Tú y el Señor Viṣṇu nunca dejáis de lado a los brāhmaṇas, ni siquiera si somos inútiles e incompetentes. Nunca me habríais abandonado, pues estoy dedicado a la celebración de sacrificios.

VERSO 14.

Mi querido Señor ®iva, tú, el grande y poderoso, fuiste creado por primera vez a partir de la boca del Señor Brahmā para proteger a los brāhmaṇas en su sendero de educación, austeridades, votos y autorrealización. Como protector de los brāhmaṇas, siempre proteges los principios regulativos que ellos siguen, como el pastorcillo que protege a las vacas con el palo que lleva en la mano.

VERSO 15.

Yo no conocía toda tu gloria, y ante toda la asamblea te lancé palabras hirientes como flechas, pero tú ni siquiera las tuviste en cuenta. Mi desobediencia contra ti, que eres la personalidad más digna de respeto, me llevaba a las profundidades del infierno, pero tuviste compasión de mí y me salvaste imponiéndome un castigo. Te ruego que, por tu misericordia, te sientas complacido, ya que yo, con mis palabras, no puedo satisfacerte.

VERSO 16.

El gran sabio Maitreya dijo: Tras recibir de este modo el perdón del Señor ®iva, el rey Dakṣa, con el permiso del Señor Brahmā, emprendió de nuevo la celebración del yajña, junto con los grandes sabios eruditos, sacerdotes y demás participantes.

VERSO 17.

A continuación, y para reanudar las actividades de sacrificio, los brāhmaṇas empezaron por purificar el recinto del sacrificio de la contaminación debida al contacto de V…rabhadra y los demás seres fantasmales, los seguidores del Señor ®iva. Después dispusieron lo necesario para ofrecer al fuego las oblaciones puroḍāśa.

VERSO 18.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Mi querido Vidura, tan pronto como el rey Dakṣa, con una meditación pura, pronunció los mantras del Yajur Veda y ofreció la mantequilla clarificada, el Señor Viṣṇu apareció allí en Su forma original de NārāyaŠa.

VERSO 19.

El Señor NārāyaŠa estaba sentado en la espalda de Stotra, Garuḍa, el de las grandes alas. En el mismo instante en que el Señor apareció, todas las direcciones se iluminaron, y el brillo de Brahmā y los que estaban allí presentes disminuyó.

VERSO 20.

Su color era negruzco; Sus ropas, amarillas como el oro; y Su yelmo, resplandeciente como el Sol. Su cabello, del color de las abejas negras, emitía reflejos azulados, y llevaba pendientes adornándole el rostro. En Sus ocho manos, enjoyadas con pulseras y brazaletes de oro, sostenía una caracola, un disco, una maza, una flor de loto, una flecha, un arco, un escudo y una espada. Su cuerpo era como un árbol florido primorosamente adornado con flores.

VERSO 21.

El Señor Viṣṇu tenía un aspecto extraordinariamente hermoso, debido a que en Su pecho, que estaba adornado con un collar de flores, estaba la diosa de la fortuna. Su rostro lo adornaba una bellísima sonrisa capaz de cautivar al mundo entero, y en especial, a los devotos. A ambos lados del Señor había abanicos de pelo blanco, que eran como cisnes blancos. Por encima de Él había un dosel blanco que recordaba a la Luna.

VERSO 22.

Tan pronto como el Señor Viṣṇu Se manifestó, todos los semidioses —el Señor Brahmā y el Señor ®iva, los gandharvas y todos los allí presentes—, ofrecieron sus respetuosas reverencias, postrándose completamente tendidos ante Él.

VERSO 23.

Ante la deslumbrante refulgencia del cuerpo de NārāyaŠa, el brillo corporal de los allí presentes se desvaneció, y todos guardaron silencio. Con admiración y reverencia, y temerosos, se llevaron las manos a la frente y se dispusieron a ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Adhokṣaja.

VERSO 24.

Entre los semidioses, ni siquiera Brahmā tenía la suficiente capacidad mental para alcanzar a comprender las ilimitadas glorias del Señor Supremo; a pesar de ello, por la gracia del Señor, todos pudieron percibir la forma trascendental de la Suprema Personalidad de Dios. Sólo por Su gracia pudieron ofrecerle oraciones respetuosas conforme a sus propias capacidades.

VERSO 25.

Cuando el Señor Viṣṇu aceptó las oblaciones ofrecidas en el sacrificio, Dakṣa, el Prajāpati, con gran placer comenzó a ofrecerle oraciones respetuosas. La Suprema Personalidad de Dios es en realidad el amo de todos los sacrificios y el preceptor de todos los prajāpatis. A Él Le sirven incluso personalidades tan excelsas como Nanda y Sunanda.

VERSO 26.

Dakṣa dijo a la Suprema Personalidad de Dios: Mi querido Señor, Tú eres trascendental a todas las posiciones especulativas. Eres completamente espiritual, estás libre de temor, y la energía material está siempre bajo Tu control. Incluso cuando apareces en la energía material, estás en la situación trascendental. Como eres autosuficiente por completo, siempre estás libre de la contaminación material.

VERSO 27.

Los sacerdotes se dirigieron al Señor diciendo: ¡Oh, Señor trascendental a la contaminación material!, la maldición de los hombres del Señor ®iva ha hecho que nos apeguemos a las actividades fruitivas, de manera que ahora somos caídos y no sabemos nada acerca de Ti. Al contrario, bajo el pretexto de ejecutar rituales de yajña, estamos enredados en los mandamientos de las tres secciones del conocimiento védico. Sabemos que Tú lo has dispuesto todo para que cada semidiós reciba la parte que le corresponde.

VERSO 28.

Los miembros de la asamblea se dirigieron al Señor, diciendo: ¡Oh, Tú, único refugio de los que sufren!, en esta fortaleza inexpugnable que es la existencia condicionada, el factor tiempo es como una serpiente que acecha en busca de la oportunidad de picar. El mundo está lleno de fosos de supuesta felicidad y aflicción, en los cuales hay muchos animales feroces siempre listos para atacar. El fuego de la lamentación nunca deja de arder, y el espejismo de la falsa felicidad nunca deja de ejercer su atracción, pero no hay donde refugiarse de ellos. Enredadas en el ciclo de nacimientos y muertes, las personas necias viven abrumadas con el desempeño de lo que consideran sus deberes, y no sabemos cuándo van a aceptar el refugio de Tus pies de loto.

VERSO 29.

El Señor ®iva dijo: Mi querido Señor, mi mente y mi conciencia siempre están fijas en Tus pies de loto, que por ser dignos de adoración, todos los grandes sabios liberados veneran como fuente de toda bendición y de satisfacción de todos los deseos. Con la mente fija en Tus pies de loto, las blasfemias de los que proclaman que mis actividades son impuras han dejado de perturbarme. No me preocupo de sus acusaciones, y como Tú, que Te muestras compasivo con todas las entidades vivientes, les disculpo por compasión.

VERSO 30.

®r… Bhṛgu dijo: Mi querido Señor, todas las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā, que es la más elevada, hasta la pequeña hormiga, están bajo la influencia del hechizo insuperable de la energía ilusoria, ignorando cuál es su posición constitucional. Todos creen en el concepto corporal y están sumergidos en la oscuridad de la ilusión. En realidad no pueden entender que Tú, como Superalma, vives en todas las entidades vivientes. Tampoco pueden entender Tu posición absoluta. Pero Tú eres el amigo y protector eterno de todas las almas que se entregan a Ti. Por todo ello, por favor, sé bondadoso con nosotros y perdona nuestras ofensas.

VERSO 31.

El Señor Brahmā dijo: Mi querido Señor, nadie puede entender Tu personalidad y Tu forma eterna si trata de conocerte por medio de los diversos procesos de adquisición de conocimiento. Mientras que Tu posición siempre es trascendental a la creación material, el intento empírico de entenderte, con sus objetivos y métodos, es material.

VERSO 32.

El rey Indra dijo: Mi querido Señor, Tu forma trascendental de ocho brazos esgrimiendo un arma en cada uno de ellos aparece para beneficio de todo el universo, y es muy agradable para la mente y la vista. En esa forma, Tu Señoría está siempre listo para castigar a los demonios, que sienten envidia de Tus devotos.

VERSO 33.

Las esposas de los que ejecutaban el sacrificio dijeron: Mi querido Señor, este sacrificio se organizó por orden de Brahmā, pero por desgracia, el Señor ®iva, que estaba irritado con Dakṣa, arrasó todo el recinto. Debido a su ira, los animales destinados al sacrificio yacen muertos. Por lo tanto, los preparativos para el yajña se han echado a perder. Ahora, ten la bondad de invocar de nuevo con la mirada de Tus ojos de loto la santidad de este recinto de sacrificio.

VERSO 34.

Los sabios oraron: Querido Señor, Tus actividades son muy maravillosas, y aunque Tú lo haces todo por medio de Tus potencias, no sientes el menor apego por esas actividades. Ni siquiera estás apegado a la diosa de la fortuna, a quien adoran grandes semidioses como Brahmā, que oran para obtener su misericordia.

VERSO 35.

Los siddhas oraron: Como un elefante que ha sufrido en un incendio forestal pero olvida toda su angustia cuando entra en un río, nuestra mente, ¡oh, Señor!, siempre se sumerge en el nectáreo río de Tus pasatiempos trascendentales, y no desea salir nunca de esa felicidad trascendental, que es como el placer de fundirse en el Absoluto.

VERSO 36.

La esposa de Dakṣa oró de la siguiente manera: Mi querido Señor, somos muy afortunados de que hayas aparecido en este recinto de sacrificio. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias y Te pido que Te complazcas en esta ocasión. Sin Ti, el recinto de sacrificio no tiene la menor hermosura pues es como un cuerpo sin cabeza.

VERSO 37.

Los gobernantes de los planetas hablaron de la siguiente manera: Querido Señor, nosotros sólo creemos en lo que percibimos directamente, pero en esta circunstancia no sabemos si de verdad Te hemos visto con nuestros sentidos materiales. Con los sentidos materiales sólo podemos percibir la manifestación cósmica, pero Tú estás más allá de los cinco elementos. Tú eres el sexto. Por eso Te vemos como si fueses una creación del mundo material.

VERSO 38.

Los grandes místicos dijeron: Querido Señor, las personas que ven que no hay diferencia entre Tú y ellas, sabiendo que Tú eres la Superalma de todas las entidades vivientes, Te son ciertamente muy queridas. Tú estás muy bien dispuesto hacia los que, aceptando que Tú eres el Señor y considerándose Tus sirvientes, se ocupan en servicio devocional. Por Tu misericordia, siempre estás inclinado a favorecerles.

VERSO 39.

Ofrecemos nuestras respetuosas reverencias al Supremo, que ha creado diversidad de manifestaciones y las ha puesto bajo el hechizo de las tres cualidades del mundo material a fin de crearlas, mantenerlas y aniquilarlas. Él, personalmente, no está bajo el control de la energía externa; en Su aspecto personal, está libre por completo de la manifestación diversificada de cualidades materiales, y no está bajo la ilusión de la identificación falsa.

VERSO 40.

Los Vedas personificados dijeron: ¡Oh, Señor!, ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a Ti, el refugio de la cualidad de la bondad, y por consiguiente, de toda religión, austeridad y penitencia, pues Tú eres trascendental a todas las cualidades materiales y no hay nadie que Te conozca a Ti ni Tu verdadera posición.

VERSO 41.

El dios del fuego dijo: Mi querido Señor, Te ofrezco mis respetuosas reverencias, pues por Tu gracia soy tan luminoso como el fuego ardiente y acepto las oblaciones mezcladas con mantequilla que se ofrecen en sacrificio. Las cinco clases de ofrendas prescritas en el Yajur Veda son Tus diversas energías, y se Te adora con cinco clases de himnos védicos. Sacrificio significa Tu Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 42.

Los semidioses dijeron: Querido Señor, en el pasado, cuando hubo una devastación, Tú conservaste las diversas energías de la manifestación material. En ese entonces, los habitantes de los planetas superiores, representados por almas liberadas como Sanaka, estaban meditando en Ti por medio de la especulación filosófica. Por lo tanto, Tú eres la persona original, y reposas en el agua de la devastación sobre la serpiente Śeṣa, que Te sirve de cama. Ahora, hoy, Te has hecho visible ante nosotros, que somos Tus sirvientes. Por favor, protégenos.

VERSO 43.

Los gandharvas dijeron: Querido Señor, todos los semidioses, y entre ellos el Señor ®iva, el Señor Brahmā, Indra, y Mar…ci y los grandes sabios, son tan sólo partes integrales diferenciadas de Tu cuerpo. Tú eres el Gran Todopoderoso Supremo; la creación entera no es más que un juguete para Ti. Nosotros siempre Te aceptamos como la Suprema Personalidad de Dios, y Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 44.

Los vidyādharas dijeron: Querido Señor, en el cuerpo de forma humana, la entidad viviente tiene la misión de alcanzar la perfección más elevada. Ése es su objetivo, pero impulsada por Tu energía externa, comete el error de identificarse con el cuerpo y con la energía material, y por esa razón, bajo la influencia de māyā, quiere ser feliz con el disfrute material. La felicidad temporal e ilusoria la desorienta y siempre la atrae. Pero Tus actividades trascendentales son tan poderosas que cualquiera que se ocupe en escuchar y cantar acerca de ellas, puede liberarse de la ilusión.

VERSO 45.

Los brāhmaṇas dijeron: Querido Señor, Tú eres el sacrificio personificado. Eres la ofrenda de mantequilla clarificada, el fuego, y el canto de los himnos védicos con que se dirige el sacrificio. Eres el combustible, la llama, la hierba kuśa y los potes del sacrificio. Tú eres los sacerdotes que ejecutan el yajña, y eres los semidioses encabezados por Indra. Eres también el animal que se sacrifica. Todo lo que se sacrifica eres Tú o es Tu energía.

VERSO 46.

Querido Señor, ¡oh, conocimiento védico personificado!, en el milenio anterior, hace muchísimo tiempo, Tú descendiste en la forma del gran avatāra Jabalí, y sacaste el mundo del fondo del agua, como un elefante que recoge una flor de loto de un lago. Quienes escucharon el sonido trascendental que produjiste en aquella gigantesca forma de jabalí lo consideraron un himno de sacrificio, y grandes sabios, como Sanaka, meditaron en él y ofrecieron oraciones para glorificarte.

VERSO 47.

Querido Señor, como no hemos podido ejecutar los yajñas según indican los rituales védicos, esperábamos que nos concedieses Tu audiencia. Por lo tanto, Te rogamos que estés complacido con nosotros. Con tan sólo cantar Tu santo nombre, se pueden superar todos los obstáculos. Ofrecemos ante Ti nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 48.

®r… Maitreya dijo: Después de que todos los presentes glorificasen al Señor Viṣṇu, Dakṣa, con la conciencia purificada, hizo los preparativos para comenzar de nuevo el yajña que los seguidores del Señor ®iva habían arrasado.

VERSO 49.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ¡oh, tú, que estás libre de pecado!, en realidad el Señor Viṣṇu es el disfrutador del resultado de todos los sacrificios. Aun así, Se satisfizo con aceptar únicamente la parte de las ofrendas de sacrificio que le correspondía, pues Él es la Superalma de todas las entidades vivientes. Así pues, Se dirigió a Dakṣa con una agradable actitud.

VERSO 50.

El Señor Viṣṇu respondió: Brahmā, el Señor ®iva y Yo somos la causa suprema de la manifestación material. Yo soy la Superalma, el testigo autosuficiente. Pero desde el punto de vista impersonal no hay diferencia entre Brahmā, el Señor ®iva y Yo.

VERSO 51.

El Señor continuó: Mi querido Dakṣa Dvija, Yo soy la Personalidad de Dios original, pero a fin de crear, mantener y aniquilar la manifestación cósmica, actúo mediante Mi energía material. Según su grado de actividad, Mis representaciones reciben distintos nombres.

VERSO 52.

El Señor continuó: El que no posee conocimiento correcto, cree que los semidioses como Brahmā y ®iva son independientes, o llega incluso a pensar que las entidades vivientes son independientes.

VERSO 53.

Una persona de mediana inteligencia no piensa que la cabeza y el resto del cuerpo sean partes separadas entre sí. De la misma manera, Mi devoto no hace diferencia entre Viṣṇu, que es la Personalidad de Dios omnipresente, y cualquier otra cosa o entidad viviente.

VERSO 54.

El Señor continuó: El que no considera separados del Supremo ni a Brahmā, ni a Viṣṇu, ni a ®iva, ni a las entidades vivientes, y además conoce el Brahman, puede experimentar paz verdadera; los demás, no pueden.

VERSO 55.

El sabio Maitreya dijo: Habiendo recibido estas sabias enseñanzas de la Suprema Personalidad de Dios, el líder de los prajāpatis, Dakṣa, adoró al Señor Viṣṇu. Después de adorarle con la ejecución de las ceremonias de sacrificio prescritas, adoró por separado al Señor Brahmā y al Señor ®iva.

VERSO 56.

Con todo respeto, Dakṣa adoró al Señor ®iva ofreciéndole la porción de remanentes del yajña que le correspondía. Después de terminar las actividades rituales del sacrificio, satisfizo a todos los demás semidioses y personas allí reunidas. Una vez cumplidos todos esos deberes con los sacerdotes, se bañó y quedó completamente satisfecho.

VERSO 57.

Después de adorar al Supremo Señor Viṣṇu con la ejecución ritual de sacrificio, Dakṣa quedó perfectamente situado en el sendero de la religión. Además, antes de partir, los semidioses que se habían reunido en el sacrificio le bendijeron asegurándole que su piedad iría en aumento.

VERSO 58.

Maitreya dijo: He escuchado que Dākṣāyaṇī, la hija de Dakṣa, después de abandonar el cuerpo que había recibido de su padre, nació como hija de Menā en el reino de los Himalayas. Esto lo he oído de fuentes autoritativas.

VERSO 59.

Ambikā [la diosa Durgā], conocida con el nombre de Dākṣāyaṇī [Sat…], aceptó de nuevo al Señor ®iva por esposo. Era como la acción de las diversas energías de la Suprema Personalidad de Dios en el curso de una nueva creación.

VERSO 60.

Maitreya dijo: Mi querido Vidura, yo escuché esta historia del yajña de Dakṣa y de la devastación que causó en él el Señor ®iva, de labios de Uddhava, un gran devoto discípulo de Bṛhaspati.

VERSO 61.

El gran sabio Maitreya concluyó diciendo: Todo el que escuche esta historia del yajña de Dakṣa, que fue dirigido por la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, y la repita a otros con fe y devoción, ciertamente se purificará de toda la contaminación de la existencia material, ¡oh, hijo de Kuru!

CAPÍTULO 8.

DHRUVA MAHšRšJA ABANDONA EL HOGAR Y SE VA AL BOSQUE.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: De entre los hijos de Brahmā, Nārada, ¬bhu, Haˆsa, AruŠi, Yati y los cuatro grandes sabios Kumāra, encabezados por Sanaka, no vivieron en el hogar, sino que fueron ™rdhva-retā o naiṣṭhika-brahmacārīs, guardando la pureza del celibato.

VERSO 2.

Otro hijo de Brahmā fue la Irreligión, que se casó con la Falsedad. De su unión nacieron dos demonios: Dambha, el Embuste, y Māyā, el Engaño. Fueron adoptados por el demonio Nirṛti, que no tenía hijos.

VERSO 3.

Maitreya dijo a Vidura: ¡Oh, gran alma!, de Dambha y Māyā nacieron la Codicia y Nikṛti, la Astucia, que se unieron y tuvieron dos hijos, Krodha [la Ira], y Hiˆsā [la Envidia]. Éstos, a su vez, tuvieron a Kali y a su hermana Durukti [las Palabras Ásperas].

VERSO 4.

¡Oh tú, el más grande entre los buenos! Kali y las Palabras Ásperas se unieron y tuvieron a Mṛtyu [la Muerte] y a Bh…ti [el Temor]. Los hijos de Mṛtyu y Bh…ti fueron Yātanā [el Dolor Excesivo] y Niraya [el Infierno].

VERSO 5.

Mi querido Vidura, te he explicado brevemente las causas de la devastación. Quien escucha tres veces esta explicación, se vuelve piadoso y purifica su alma de la contaminación pecaminosa.

VERSO 6.

Maitreya continuó: ¡Oh, tú, el mejor de la dinastía Kuru!, ahora te hablaré de los descendientes de Svāyambhuva Manu, que nació de una parte de una expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 7.

Svāyambhuva Manu y su esposa, Śatarūpā, tuvieron dos hijos, cuyos nombres fueron Uttānapāda y Priyavrata. Como eran descendientes de una expansión plenaria de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, estaban bien capacitados para gobernar el universo y mantener y proteger a sus habitantes.

VERSO 8.

El rey Uttānapāda tenía dos reinas, Sun…ti y Suruci. El rey quería mucho más a Suruci; Sun…ti, que tenía un hijo llamado Dhruva, no era su favorita.

VERSO 9.

Un día, el rey Uttānapāda acariciaba a Uttama, el hijo de Suruci, que estaba sentado en su regazo. Dhruva Mahārāja también trataba de subirse al regazo del rey, pero éste no le acogió con demasiado agrado.

VERSO 10.

Mientras el niño, Dhruva Mahārāja, trataba de subirse al regazo de su padre, su madrastra, Suruci, sintió mucha envidia de él y comenzó a hablar con gran orgullo, de manera que también el rey pudiera oírla.

VERSO 11.

La reina Suruci dijo a Dhruva Mahārāja: Mi querido niño, tú no mereces sentarte en el trono, ni en el regazo del rey. Es cierto que también eres hijo del rey, pero como no has nacido de mi vientre, no tienes derecho a sentarte en el regazo de tu padre.

VERSO 12.

Mi querido niño, tú no sabes que no has nacido de mi vientre, sino de otra mujer. Por eso debes saber que lo que intentas está condenado al fracaso. Estás tratando de satisfacer un deseo imposible.

VERSO 13.

Si de verdad deseas subir al trono del rey, tendrás que hacer grandes austeridades. Primero tendrás que satisfacer a NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios; después, cuando Él te haya favorecido debido a esa adoración, tendrás que nacer de nuevo, pero, esa vez, en mi vientre.

VERSO 14.

El sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, como una serpiente azuzada con un palo, Dhruva Mahārāja, golpeado por las duras palabras de su madrastra, comenzó a resollar de ira. Cuando vio que su padre guardaba silencio y no protestaba, salió inmediatamente del palacio y fue a ver a su madre.

VERSO 15.

Dhruva Mahārāja llegó junto a su madre llorando, muy afligido y con los labios temblándole de ira. Nada más verle, la reina Sun…ti lo tomó en brazos y lo sentó en su regazo, mientras los residentes del palacio que habían escuchado las crueles palabras de Suruci le contaron en detalle lo sucedido. Esto sumió también a Sun…ti en un profundo dolor.

VERSO 16.

El incidente era más de lo que Sun…ti podía soportar. Ardiendo de dolor, parecía una hoja quemada, lamentándose en medio de un incendio forestal. El recuerdo de las palabras de su coesposa llenó de lágrimas su brillante rostro de loto. En ese estado, comenzó a hablar.

VERSO 17.

Su respiración también se hizo muy pesada, y en realidad no sabía cómo solucionar aquella dolorosa situación. No encontrando ningún remedio, dijo a su hijo: Querido hijo mío, nunca desees nada malo a los demás. Todo el que causa dolor a otros, tiene que sufrirlo también en su persona.

VERSO 18.

Sun…ti dijo: Mi querido niño, todo lo que Suruci ha dicho es cierto, pues el rey, tu padre, no me considera esposa suya; para él soy menos que una sirvienta; se avergüenza de aceptarme. Por eso, es cierto que has nacido del vientre de una mujer desgraciada, y has crecido alimentándote de su pecho.

VERSO 19.

Mi querido niño, aunque sus palabras hayan sido muy crueles, Suruci, tu madrastra, no ha dicho nada que no sea cierto. Por lo tanto, si de verdad deseas sentarte en el mismo trono que Uttama, tu hermanastro, tienes que abandonar tu actitud envidiosa, y poner en práctica enseguida las instrucciones que ella te ha dado. Sin perder más tiempo, debes ocuparte en adorar los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 20.

Sun…ti continuó: La Suprema Personalidad de Dios es tan grande que, por el simple hecho de adorar Sus pies de loto, tu bisabuelo, el Señor Brahmā, adquirió las cualificaciones necesarias para crear este universo. Aunque es innaciente y es la principal de las criaturas vivientes, Brahmā debe su exaltada posición a la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, a quien adoran incluso los grandes yog…s mediante el control de la mente y la regulación del aire vital [prāŠa].

VERSO 21.

Sun…ti informó a su hijo: Tu abuelo, Svāyambhuva Manu, celebró grandes sacrificios en los que repartió caridad, y de ese modo adoró y satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios con fe y devoción inquebrantables. Actuando así, obtuvo el mayor de los éxitos en cuanto a felicidad material y en su momento logró la liberación, que no se puede obtener adorando a los semidioses.

VERSO 22.

Mi querido niño, tú también debes refugiarte en la Suprema Personalidad de Dios, que es muy bondadoso con Sus devotos. Las personas que buscan liberarse del ciclo de nacimientos y muertes, siempre se refugian en los pies de loto del Señor por medio del servicio devocional. Purificándote con la ejecución del deber que te corresponde, tienes que situar a la Suprema Personalidad de Dios en tu corazón y ocuparte siempre en Su servicio, sin desviarte ni por un momento.

VERSO 23.

Mi querido Dhruva, en lo que a mí respecta, no sé de nadie que pueda aliviar tu aflicción, a no ser la Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como pétalos de loto. El Señor Brahmā y los numerosos semidioses siempre están buscando el placer de la diosa de la fortuna, pero ella, con una flor de loto en la mano, siempre está dispuesta a ofrecer su servicio al Señor Supremo.

VERSO 24.

El gran sabio Maitreya continuó: En verdad, la instrucción de Sun…ti, la madre de Dhruva Mahārāja, estaba destinada a satisfacer el deseo del niño. Éste, después de considerarla cuidadosamente, y con inteligencia y determinación resuelta, se fue de la casa paterna.

VERSO 25.

Estas noticias llegaron a oídos del gran sabio Nārada, quien, entendiendo las actividades de Dhruva Mahārāja, estaba atónito. Dirigiéndose a Dhruva, le tocó la cabeza con la mano, que es supremamente virtuosa, y le habló con las siguientes palabras.

VERSO 26.

¡Qué maravillosos son los poderosos kṣatriyas! No pueden tolerar ni la más leve ofensa contra su prestigio. ¡Hay que ver! Este niño no es más que un muchachito, pero las crueles palabras de su madre le han resultado insoportables.

VERSO 27.

El gran sabio Nārada dijo a Dhruva: Mi querido muchacho, no eres más que un niño que está apegado a los juegos y otras frivolidades. ¿A qué viene que te afectes tanto por unas palabras contra tu honor?

VERSO 28.

Mi querido Dhruva, aunque te sientas insultado en tu honor, no tienes motivo para estar contrariado. Esa clase de insatisfacción es otro aspecto de la energía ilusoria; todas las entidades vivientes están controladas por sus acciones anteriores, y por esa razón, hay diversidad de formas de vida para disfrutar o sufrir.

VERSO 29.

El proceso de la Suprema Personalidad de Dios es muy maravilloso. La persona inteligente debe aceptar ese proceso y sentirse satisfecha con las cosas favorables y desfavorables que Su voluntad suprema le depare.

VERSO 30.

Ahora has decidido seguir la instrucción de tu madre y emprender el proceso místico de meditación para lograr la misericordia del Señor, pero, en mi opinión, esas austeridades no son para hombres corrientes. Satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios es muy difícil.

VERSO 31.

Nārada Muni continuó: Después de muchísimas vidas de esforzarse en ese proceso, manteniéndose libres del apego a la contaminación material, absortos en un trance ininterrumpido y ejecutando toda clase de austeridades, muchos yog…s místicos fueron incapaces de encontrar el final del sendero que lleva a la percepción directa de Dios.

VERSO 32.

Por esa razón, querido niño, mejor es que olvides ese empeño; no vas a tener éxito. Es mejor que te vayas a casa. Cuando crezcas, y por la misericordia del Señor, ya tendrás oportunidad de ocuparte en esas prácticas místicas. Entonces sí que podrás hacerlo.

VERSO 33.

En cualquier circunstancia que nos depare la voluntad suprema, sea feliz o desgraciada, siempre debemos tratar de sentirnos satisfechos. Quien muestre esa clase de tolerancia, podrá atravesar la oscuridad de la nesciencia con gran facilidad.

VERSO 34.

Todo hombre debe actuar de la siguiente manera: Ante una persona más cualificada que él, debe sentirse muy complacido; con alguien menos cualificado, debe ser compasivo; y, con alguien igual a él, debe hacer amistad. De este modo, las tres miserias del mundo material nunca le afectarán.

VERSO 35.

Dhruva Mahārāja dijo: Mi querido Señor Nāradaj…, has tenido la bondad de explicarme cómo alcanzar la paz de la mente, y ciertamente es una instrucción muy buena para aquellos cuyo corazón está perturbado por las condiciones materiales de felicidad y aflicción. Pero en lo que a mí respecta, estoy cubierto por la ignorancia, y esa clase de filosofía no me llega al corazón.

VERSO 36.

Mi querido señor, soy muy insolente al no seguir tus instrucciones, pero no es culpa mía. Se debe a que nací en una familia kṣatriya. Mi madrastra, Suruci, me ha traspasado el corazón con sus crueles palabras. Ésa es la razón de que tu valiosa enseñanza no llegue a mi corazón.

VERSO 37.

¡Oh, brāhmaŠa erudito!, quiero ocupar una posición más gloriosa que cualquier otra jamás alcanzada por nadie en los tres mundos, incluyendo a mi padre y abuelo. Yo te rogaría que, por favor, me aconsejases un sendero honesto que yo pudiera seguir para alcanzar el objetivo de mi vida.

VERSO 38.

Mi querido Señor, tú eres un digno hijo del Señor Brahmā. Como el Sol, que gira en el universo para beneficio de todos los seres vivos, tú viajas haciendo sonar la v…Šā, tu instrumento musical, para bien del universo entero.

VERSO 39.

El sabio Maitreya continuó: Nārada Muni, la gran personalidad, después de haber escuchado las palabras de Dhruva Mahārāja, sintió gran compasión por él, y para mostrarle su misericordia sin causa, le dio el siguiente consejo, fruto de la experiencia.

VERSO 40.

El gran sabio Nārada dijo a Dhruva Mahārāja: La instrucción de seguir el sendero del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios que recibiste de tu madre, Sun…ti, es la adecuada para ti. Así pues, debes absorberte por completo en el servicio devocional del Señor.

VERSO 41.

Toda persona que desee los frutos de los cuatro principios que van de la religiosidad al crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y, por último, la liberación, debe ocuparse en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, pues la adoración de Sus pies de loto trae consigo el cumplimiento de esos cuatro principios.

VERSO 42.

Mi querido niño, te deseo toda buena fortuna. Debes ir a la orilla del Yamunā, donde se encuentra el virtuoso bosque de Madhuvana, y allí, purificarte. Bastará con que vayas a ese lugar para que estés más cerca de la Suprema Personalidad de Dios, que siempre vive en él.

VERSO 43.

Nārada Muni instruyó a Dhruva: Mi querido niño, debes bañarte tres veces al día en el río Yamunā, que también recibe el nombre de Kālind…, pues sus aguas son muy auspiciosas, sagradas y claras. Después de bañarte, debes ejecutar los principios regulativos necesarios para el aṣṭāńga-yoga y sentarte en tu āsana [lugar de asiento] en una posición en que puedas mantenerte pacífico y sereno.

VERSO 44.

Una vez estés sentado, practica los tres tipos de ejercicios respiratorios, y poco a poco pon el aire vital, la mente y los sentidos bajo control. Libérate por completo de la contaminación material, y con gran paciencia, medita en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 45.

[Aquí se describe la forma del Señor.] La cara del Señor es muy hermosa, y su actitud, eternamente agradable. Para los devotos que Le ven, Su aspecto nunca manifiesta disgusto, y siempre está dispuesto a concederles bendiciones. Sus ojos, Sus cejas cuidadosamente embellecidas, Su nariz respingona y Su frente amplia son todos muy hermosos. Es más hermoso que todos los semidioses.

VERSO 46.

Nārada Muni continuó: La forma del Señor es siempre joven. Todos los miembros y todas las partes de Su cuerpo tienen una forma perfecta, sin el menor defecto. Sus ojos y Sus labios son rosados como el Sol naciente. Él siempre está dispuesto a brindar refugio al alma entregada; todo el que tiene la gran fortuna de mirarle, siente plena satisfacción. El Señor siempre es digno de ser el amo de las almas entregadas, pues es el océano de misericordia.

VERSO 47.

Además, el Señor lleva la marca de ®r…vatsa, que es el lugar de asiento de la diosa de la fortuna, y el color de Su cuerpo es azul oscuro. El Señor es una persona, lleva un collar de flores, y Se manifiesta eternamente con cuatro brazos, que sostienen [comenzando por la mano inferior izquierda] una caracola, un disco, una maza y una flor de loto.

VERSO 48.

Todo el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, está lleno de adornos. Lleva un valioso yelmo enjoyado, collares y brazaletes; el adorno de Su cuello es la joya Kaustubha, y Sus ropas son de seda amarilla.

VERSO 49.

El Señor lleva campanitas de oro alrededor de la cintura, y campanitas tobilleras, también de oro, en Sus pies de loto. Todos los rasgos de Su cuerpo son muy atractivos y agradables a la vista. Él siempre es pacífico, sereno y tranquilo, y es muy agradable para los ojos y para la mente.

VERSO 50.

Los auténticos yog…s meditan en la forma trascendental del Señor que está de pie en el verticilo del loto de sus corazones. Las uñas de Sus pies de loto son como gemas resplandecientes.

VERSO 51.

El Señor siempre está sonriente, y el devoto debe verle constantemente en esa forma, que mira al devoto con gran misericordia. De esa manera, el meditador debe contemplar a la Suprema Personalidad de Dios, el que concede toda bendición.

VERSO 52.

Quien medita de esta manera, concentrando la mente en la forma siempre auspiciosa del Señor, muy pronto se libera de toda contaminación material, y nunca tiene que descender del plano de meditación en el Señor.

VERSO 53.

¡Oh, hijo del rey!, ahora te diré el mantra que hay que cantar en el curso de esta meditación. Quien canta ese mantra con atención durante siete noches, puede ver a los seres humanos perfectos que vuelan por el cielo.

VERSO 54.

Oˆ namo bhagavate vāsudevāya. Éste es el mantra de doce sílabas para adorar al Señor Kṛṣṇa. Se trata de instalar las formas físicas del Señor, y cantando este mantra, ofrecer flores, frutas y otras variedades de alimentos siguiendo al pie de la letra las reglas y regulaciones establecidas por las autoridades. Pero esto debe hacerse teniendo en cuenta el lugar, el momento, y las circunstancias favorables y desfavorables que puedan influir.

VERSO 55.

Hay que adorar al Señor ofreciéndole agua pura y collares de flores puras; en el bosque podrás encontrar frutas, flores y verduras para ofrecerle; también podrás recoger hierbas recién brotadas, capullitos de flores e incluso cortezas de árbol. Si te fuera posible, deberías ofrecer hojas de tulas…, que Le son muy queridas a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 56.

Con elementos físicos como tierra, agua, pasta, madera o metal, es posible hacer una imagen del Señor para adorarla. En el bosque podrás hacer una sencilla imagen con tierra y agua y adorarla siguiendo los principios que antes te he explicado. El devoto que tiene pleno dominio de sí mismo debe ser muy sobrio y pacífico, y para comer debe sentirse satisfecho con las frutas y verduras que encuentre en el bosque.

VERSO 57.

Mi querido Dhruva, además de adorar a la Deidad y cantar el mantra tres veces al día, debes meditar en las trascendentales actividades de las diversas encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios, que por Su voluntad suprema Se manifiestan mediante Sus potencias personales.

VERSO 58.

Con respecto a la adoración del Señor Supremo con los artículos prescritos, se deben seguir las huellas de los devotos que nos han precedido. Si esto no es posible, se debe adorar en el corazón, recitando el mantra a la Personalidad de Dios, que no es diferente del mantra.

VERSOS 59 y 60.

Todo el que siga este proceso, ocupándose en el servicio devocional del Señor con la mente, el cuerpo y las palabras, demostrando seriedad y sinceridad, y estando fijo en las actividades de los métodos devocionales prescritos, recibirá la bendición del Señor conforme a sus deseos. El devoto que desee religiosidad material, crecimiento económico, complacencia de los sentidos y liberación del mundo material, obtendrá esos resultados.

VERSO 61.

Una persona que sinceramente desee liberarse, debe ceñirse estrictamente al proceso del servicio amoroso trascendental, permaneciendo absorta todo el día en el nivel de éxtasis más elevado; por supuesto, debe mantenerse apartada de toda actividad de complacencia de los sentidos.

VERSO 62.

Dhruva Mahārāja, el hijo del rey, después de recibir estos consejos del gran sabio Nārada, su maestro espiritual, caminó dando vueltas alrededor de él, y le ofreció reverencias con sumo respeto. A continuación partió hacia Madhuvana, donde siempre se pueden ver las impresiones de las pisadas del Señor Kṛṣṇa y que, por esa razón, es especialmente auspicioso.

VERSO 63.

Una vez que Dhruva se adentró en el bosque de Madhuvana para ejecutar servicio devocional, el gran sabio Nārada juzgó prudente visitar al rey para ver cómo discurría su vida en palacio. Cuando Nārada Muni se presentó allí, el rey le brindó la recepción adecuada, ofreciéndole sus reverencias. Después de recibir un cómodo asiento, Nārada comenzó a hablar.

VERSO 64.

El gran sabio Nārada preguntó: Mi querido rey, tu rostro tiene un aspecto marchito, y pareces haber estado pensando en algo durante mucho tiempo. ¿Qué ocurre? ¿Has tenido dificultades en tu sendero de ritos religiosos, crecimiento económico y complacencia de los sentidos?

VERSO 65.

El rey contestó: ¡Oh, tú, el mejor de los brāhmaṇas!, yo estoy muy apegado a mi esposa, y he caído tan bajo que no hay en mí el menor rastro de misericordia, ni siquiera para mi hijo, que sólo tiene cinco años. A él y a su madre les he enviado al destierro a pesar de que es una gran alma y un gran devoto.

VERSO 66.

Mi querido brāhmaŠa, la cara de mi hijo era como una flor de loto. ¿En qué difícil situación se encontrará? Está desamparado, y tal vez esté muy hambriento. Puede que se haya echado a descansar en algún lugar del bosque y los lobos le hayan atacado para comérselo.

VERSO 67.

¡Ay! ¡Mira qué dominado estaba por mi esposa! ¡Imagina mi crueldad! Por amor y afecto, el niño quería subirse a mi regazo, pero no le acogí; ni por un momento hice ademán de acariciarle. Imagina la dureza de mi corazón.

VERSO 68.

El gran sabio Nārada respondió: Mi querido rey, por favor, no te aflijas por tu hijo. La Suprema Personalidad de Dios le protege debidamente. En realidad, aunque no hayan llegado todavía a tus oídos, su fama y su influencia se extienden ya por todo el mundo.

VERSO 69.

Mi querido rey, tu hijo es muy competente. Las actividades que va a realizar les serían imposibles incluso a grandes reyes y sabios. Dentro de poco, una vez que termine su tarea, regresará al hogar. Debes saber que, gracias a él, tu fama también se difundirá por todo el mundo.

VERSO 70.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar los consejos de Nārada Muni, el rey, Uttānapāda, prácticamente abandonó todos los deberes relacionados con su reino, que era muy vasto y extenso, opulento como la diosa de la fortuna; a partir de entonces, sólo pensaba en su hijo Dhruva.

VERSO 71.

Mientras tanto, Dhruva Mahārāja, que había llegado a Madhuvana, se bañó en el río Yamunā, y con mucho cuidado y atención, ayunó toda la noche. Después, siguiendo el consejo del gran sabio Nārada, se ocupó en adorar a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 72.

Durante el primer mes, Dhruva Mahārāja sólo comió frutas y bayas cada tres días, con la única intención de mantener juntos el alma y el cuerpo. De esa manera, progresó en su adoración de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 73.

En el segundo mes, Dhruva Mahārāja comió sólo una vez cada seis días, alimentándose de hierba seca y hojas. De esta manera, continuó con su adoración.

VERSO 74.

En el tercer mes, bebió agua sólo una vez cada nueve días. Así permaneció completamente en trance y adoró a la Suprema Personalidad de Dios, a quien se adora con versos escogidos.

VERSO 75.

En el cuarto mes, Dhruva Mahārāja llegó a dominar por completo el ejercicio respiratorio, de manera que sólo inhalaba una vez cada doce días. Con ello, quedó completamente fijo en su posición y adoró a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 76.

Al quinto mes, Mahārāja Dhruva, el hijo del rey, había controlado de modo tan perfecto su respiración que podía sostenerse sobre una sola pierna, firme como una columna, sin moverse, y concentrar su mente por completo en el Parabrahman.

VERSO 77.

Obtuvo completo control de los sentidos y de sus objetos; de este modo fijó su mente, sin la menor desviación, en la forma de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 78.

Cuando Dhruva Mahārāja capturó de este modo a la Suprema Personalidad de Dios, que es el refugio de toda la creación material y el amo de todas las entidades vivientes, los tres mundos comenzaron a temblar.

VERSO 79.

Sosteniéndose firmemente sobre una sola pierna, Dhruva Mahārāja, el hijo del rey, hacía que una mitad de la Tierra cediese a la presión de su dedo, de la misma manera que un elefante inclina a un lado y a otro la embarcación que lo transporta cada vez que mueve un pie.

VERSO 80.

Cuando el peso de Dhruva Mahārāja, debido a que estaba completamente concentrado y había cerrado todos los agujeros de su cuerpo, se unificó prácticamente con el peso del Señor Viṣṇu, que es la conciencia total, el universo entero quedó sin respiración, y todos los grandes semidioses de todos los sistemas planetarios, sintiendo que se asfixiaban, buscaron refugio en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 81.

Los semidioses dijeron: Querido Señor, Tú eres el refugio de todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles. Podemos notar que todas las entidades vivientes, impedido su proceso respiratorio, se están asfixiando. Nunca habíamos experimentado nada semejante. Puesto que Tú eres el refugio supremo de todas las almas entregadas, hemos acudido a Ti; por favor, sálvanos de este peligro.

VERSO 82.

La Suprema Personalidad de Dios contestó: Mis queridos semidioses, no hay razón para perturbarse. Se trata de la rigurosa austeridad del hijo del rey Uttānapāda, que, con plena determinación, está absorto en pensar en Mí y ha obstruido el proceso respiratorio universal. Estáis a salvo; podéis volver a vuestras moradas. Yo detendré las rigurosas austeridades de ese niño, y os salvaréis de este peligro.

CAPÍTULO 9.

DHRUVA MAHšRšJA VUELVE A CASA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Liberados así de todos sus temores por las tranquilizadoras palabras de la Personalidad de Dios, los semidioses ofrecieron reverencias y regresaron a sus planetas celestiales. El Señor, que no es diferente de la encarnación Sahasraśīrṣā, montó entonces a lomos de Garuḍa, que Le llevó al bosque de Madhuvana ante Su sirviente Dhruva.

VERSO 2.

Habiendo madurado en el proceso de yoga, Dhruva Mahārāja estaba completamente absorto en meditar en la forma del Señor, que era brillante como un relámpago. Pero, de pronto, esa forma desapareció, y Dhruva, perturbado, vio interrumpida su meditación. Sin embargo, al abrir los ojos encontró que la misma Suprema Personalidad de Dios que había estado viendo en el corazón, estaba presente ante él.

VERSO 3.

Cuando vio a su Señor frente a él, Dhruva Mahārāja sintió una gran agitación, y Le ofreció reverencias y muestras de respeto. Se postró ante Él tendido como una vara y quedó absorto en amor por Dios. En éxtasis, Dhruva Mahārāja miraba al Señor como si Le bebiese con los ojos, como si besase Sus pies de loto con la boca, y como si Le estrechara entre los brazos.

VERSO 4.

Aunque no era más que un niño, Dhruva Mahārāja quería ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios con un lenguaje adecuado; sin embargo, debido a su escasa experiencia, no acertaba a adaptarse a la situación. La Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos, entendió la incómoda posición de Dhruva, y, por Su misericordia sin causa, tocó con Su caracola la frente del niño, que estaba de pie ante Él con las manos juntas.

VERSO 5.

En ese momento, Dhruva Mahārāja cobró perfecta conciencia de la conclusión de los Vedas y entendió la Verdad Absoluta y Su relación con las entidades vivientes. Dhruva, que en el futuro recibiría un planeta que ni siquiera en el tiempo de la disolución sería destruido, ofreció sus bien meditadas oraciones, que eran conclusivas y seguían la línea del servicio devocional al Señor Supremo, aquel cuya fama se extiende por todas partes.

VERSO 6.

Dhruva Mahārāja dijo: Mi querido Señor, Tú eres todopoderoso. Después de entrar en mí, has vivificado todos mis sentidos —las manos, las piernas, los oídos, la sensación del tacto, la fuerza vital y, especialmente, mi facultad del habla—, que se encontraban dormidos. Te ruego que aceptes mis respetuosas reverencias.

VERSO 7.

Mi Señor, Tú eres el Uno Supremo, pero mediante Tus diversas energías, apareces en los mundos materiales y espirituales de muchas maneras distintas. Mediante Tu potencia externa creas la totalidad de la energía del mundo material, y después de la creación, entras en el mundo material en la forma de Superalma. Tú eres la Persona Suprema, y por medio de las modalidades de la naturaleza material, que están sujetas al tiempo, creas diversidad de manifestaciones. Eres como el fuego, cuyas brillantes llamas arden en diversidad de formas, según el tipo de madera en que haya entrado.

VERSO 8.

¡Oh, mi Señor!, el Señor Brahmā está completamente entregado a Ti. En el principio, Tú le diste conocimiento, y así pudo ver y entender todo el universo, como una persona que despierta de un sueño y pasa revista a sus deberes inmediatos. Tú eres el único refugio de los que desean la liberación, y el amigo de los afligidos. ¿Cómo va a poder nunca olvidarte una persona erudita que tenga conocimiento perfecto?

VERSO 9.

En verdad que aquellos que Te adoran simplemente por la complacencia de los sentidos de esta bolsa de piel están bajo la influencia de Tu energía ilusoria. A pesar de tenerte a Ti, que eres como un árbol de deseos y la causa de la liberación del ciclo de nacimientos y muertes, los necios como yo desean Tus bendiciones para la complacencia de los sentidos, que está al alcance incluso de los que viven en condiciones infernales.

VERSO 10.

Mi Señor, la bienaventuranza trascendental derivada de meditar en Tus pies de loto o de escuchar a los devotos puros cantar Tus glorias es tan ilimitada que supera con creces la etapa de brahmānanda, en la cual uno piensa que se ha fundido en el Brahman impersonal y que es uno con el Supremo. Ese brahmānanda se ve superado también por la felicidad trascendental que se deriva del servicio devocional; por lo tanto, la felicidad temporal de elevarse a los planetas celestiales, a la que pondrá fin la cortante espada del tiempo, no merece ni consideración. Aunque nos elevemos a los planetas celestiales, con el paso del tiempo tendremos que caer.

VERSO 11.

Dhruva Mahārāja continuó: ¡Oh, Señor ilimitado! por favor, bendíceme para que pueda relacionarme con grandes devotos que, como las olas de un río, que fluyen constantemente, estén constantemente ocupados en Tu amoroso servicio trascendental. Esos devotos trascendentales están situados por completo en un estado de vida libre de contaminación. Estoy seguro de que el proceso de servicio devocional me permitirá atravesar el océano de nesciencia de la existencia material, cuyo intenso oleaje está lleno de peligros ardientes como el fuego. Me será muy fácil, pues me estoy volviendo loco por escuchar acerca de Tus trascendentales cualidades y pasatiempos, que existen eternamente.

VERSO 12.

¡Oh, Señor que tienes un ombligo de loto!, cuando una persona se relaciona con un devoto en cuyo corazón late siempre el anhelo por Tus pies de loto, y que siempre está en busca de su fragancia, ya nunca se apega al cuerpo material, ni a la descendencia, los amigos, el hogar, la riqueza y la esposa, que están relacionados con el cuerpo y que para los materialistas son lo más querido. En verdad que no le va a interesar.

VERSO 13.

Mi querido Señor, ¡oh, Innaciente Supremo!, sé que las distintas especies de entidades vivientes —mamíferos, árboles, aves, reptiles, semidioses y seres humanos— se extienden por todo el universo, que es producto de la energía material total; también sé que a veces se encuentran en estado manifiesto y a veces no; pero jamás tuve experiencia de la forma suprema que ahora, al verte, estoy contemplando. Ante Ti, todos los métodos teóricos han alcanzado su fin.

VERSO 14.

Mi querido Señor, al final de cada milenio la Suprema Personalidad de Dios, Garbhodakaśāyī Viṣṇu, disuelve en Su estómago todo lo manifestado en el universo. Él Se acuesta sobre el cuerpo de Śeṣa Nāga, y de Su ombligo brota un tallo en cuyo extremo hay una flor de loto dorada; en esa flor de loto es creado el Señor Brahmā. Puedo comprender que Tú eres ese mismo Dios Supremo. Por ello, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 15.

Mi Señor, con Tu ininterrumpida mirada trascendental, eres el testigo supremo de todos los niveles de actividad intelectual. Tú estás eternamente liberado, Tu existencia está situada en la bondad pura, y existes en la Superalma sin cambio alguno. Tú eres la Personalidad de Dios original, con la plenitud de seis opulencias, y eres el amo eterno de las tres modalidades de la naturaleza material, de manera que siempre eres diferente de las entidades vivientes comunes. En Tu forma de Viṣṇu, mantienes todos los asuntos del universo; aun así, permaneces aparte y eres el disfrutador del resultado de todos los sacrificios.

VERSO 16.

Mi querido Señor, en Tu manifestación impersonal del Brahman siempre hay oposición entre dos elementos: el conocimiento y la ignorancia. Tus múltiples energías nunca dejan de manifestarse, pero el Brahman impersonal, que es indiviso, original, inmutable, ilimitado y lleno de bienaventuranza, es la causa de la manifestación material. Puesto que Tú eres ese mismo Brahman impersonal, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 17.

Mi Señor, ¡oh, Señor Supremo!, Tú eres la bendición personificada en su forma suprema. Por lo tanto, para el que se refugia en Tu servicio devocional sin ningún otro deseo, adorar Tus pies de loto es mejor que ser rey y gobernar un reino. Ésa es la bendición que se obtiene por adorar Tus pies de loto. Por Tu misericordia sin causa, eres el sustentador de los devotos ignorantes como yo. Para ellos eres como una vaca que cuida de su ternero recién nacido amamantándolo y protegiéndolo de todo peligro.

VERSO 18.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, cuando Dhruva Mahārāja, cuyo corazón estaba lleno de buenas intenciones, completó su oración, el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, que es muy bondadoso con Sus devotos y sirvientes, le felicitó con las siguientes palabras.

VERSO 19

La Personalidad de Dios dijo: Mi querido Dhruva, hijo del rey, tú has llevado a cabo votos piadosos, y Yo conozco el deseo que albergas en tu corazón. Aunque tu deseo es muy ambicioso y muy difícil de cumplir, te mostraré Mi favor haciendo que se cumpla. Te deseo toda buena fortuna.

VERSOS 20 y 21.

La Suprema Personalidad de Dios continuó: Mi querido Dhruva, te concederé un resplandeciente planeta: la Estrella Polar. Ese planeta continuará existiendo incluso después de la disolución, al final del milenio. Nadie ha gobernado nunca ese planeta, y está rodeado por todos los sistemas solares, planetas y estrellas. Todos los astros del cielo giran alrededor de él, como los bueyes que caminan en torno a un eje central cuando se muele grano. Presentándole siempre su lado derecho, todas las estrellas donde habitan los grandes sabios, como Dharma, Agni, Kaśyapa y ®ukra, giran alrededor de ese planeta, la Estrella Polar, que continúa existiendo incluso después de la disolución de todos los demás.

VERSO 22.

Después de que tu padre se retire al bosque y ponga en tus manos su reino, serás rey del mundo entero durante treinta y seis mil años sin interrupción, y tus sentidos conservarán toda su fuerza. Nunca envejecerás.

VERSO 23.

El Señor continuó: En una fecha futura, tu hermano Uttama irá a cazar al bosque, y estando absorto en la cacería, le matarán. Tu madrastra, Suruci, enloquecida por la muerte de su hijo, irá a buscarle al bosque, pero morirá presa de las llamas de un incendio.

VERSO 24.

El Señor continuó: Yo soy el corazón de todo sacrificio. Tú tendrás poder para celebrar muchos grandes sacrificios, y harás también grandes obras de caridad, de modo que, además de disfrutar las bendiciones de la felicidad material en esta vida, podrás recordarme en el momento de la muerte.

VERSO 25.

La Personalidad de Dios continuó: Mi querido Dhruva, después de tu vida en este cuerpo material, irás a Mi planeta, al cual siempre ofrecen reverencias los habitantes de todos los demás sistemas planetarios. Está situado por encima de los planetas de los siete ṛṣis, y una vez que llegues a él, nunca tendrás que regresar al mundo material.

VERSO 26.

El gran sabio Maitreya dijo: Después de ser adorado y honrado por el niño Dhruva Mahārāja, y después de ofrecerle Su morada, el Señor Viṣṇu, a lomos de Garuḍa, regresó a Su residencia ante la mirada de Dhruva Mahārāja, que Le vio alejarse.

VERSO 27.

A pesar de que su determinación por adorar los pies de loto del Señor le había traído el resultado deseado, Dhruva Mahārāja no estaba muy complacido. Fue así como regresó a casa.

VERSO 28.

®r… Vidura preguntó: Mi querido brāhmaŠa, la morada del Señor es muy difícil de alcanzar. Sólo se puede llegar a ella mediante el servicio devocional puro, que es lo único que complace al sumamente afectuoso y misericordioso Señor. Dhruva Mahārāja logró esa posición en una sola vida, y era muy sabio y consciente. Entonces, ¿por qué no se sentía complacido?

VERSO 29.

Maitreya respondió: Herido por las flechas de las ingratas palabras de su madrastra, Dhruva Mahārāja sintió su corazón muy dolorido, de modo que cuando se concentró en el objetivo de su vida, no podía olvidar lo incorrecta que había sido. Lo que él había pedido no era alcanzar la verdadera liberación del mundo material, pero al final de su servicio devocional, cuando la Suprema Personalidad de Dios apareció ante él, se avergonzó en lo más hondo de los deseos materiales que había albergado en su mente.

VERSO 30.

Dhruva Mahārāja pensó para sus adentros: El esfuerzo por situarse en la sombra de los pies de loto del Señor no es una tarea corriente, pues incluso los grandes brahmacārīs encabezados por Sanandana, que practicaron aṣṭāńga-yoga en trance, tardaron muchísimas vidas en alcanzar el refugio de los pies de loto del Señor. Yo he alcanzado el mismo resultado en seis meses, pero como mi pensamiento es diferente de lo que piensa el Señor, he caído de mi posición.

VERSO 31.

¡Ay de mí! ¡Qué desdicha la mía! Me acerqué a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, quien puede cortar de inmediato la cadena de nacimientos y muertes, y a pesar de ello, ¡necio de mí!, oré por cosas perecederas.

VERSO 32.

Como los semidioses que están en el sistema planetario superior van a tener que descender de nuevo, sienten envidia de que yo, mediante el servicio devocional, me eleve a VaikuŠ˜haloka. Esos intolerantes semidioses han disipado mi inteligencia, y ésa ha sido la única razón que me ha impedido aceptar la bendición que el sabio Nārada me ofreció con sus veraces enseñanzas.

VERSO 33.

Dhruva Mahārāja se lamentó: Yo estaba bajo la influencia de la energía ilusoria; ignorando la realidad de las cosas, dormía en el regazo de māyā. Con un punto de vista dual, consideraba enemigo a mi hermano, y en mi corazón me lamentaba pensando, sin razón: «Son mis enemigos».

VERSO 34.

Satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios es muy difícil, pero en mi caso, aunque he satisfecho a la Superalma de todo el universo, sólo he orado por cosas inútiles. Me he comportado como el que trata de curar a alguien que ya ha muerto. ¡Qué desdichado soy! A pesar de encontrar al Señor Supremo, que puede cortar el vínculo que nos une al nacimiento y la muerte, he orado pidiendo de nuevo la misma condición.

VERSO 35.

Debido a mi estado de absoluta necedad, y a que carecía por completo de actividades piadosas, aunque el Señor me ofreció Su servicio personal, yo quise renombre, fama y prosperidad materiales. Soy como el pobre que satisfizo a un gran emperador y que, por ignorancia, cuando aquel quiso darle todo lo que desease, sólo pidió un puñado de arroz partido.

VERSO 36.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, los que, como tú, son devotos puros de los pies de loto de Mukunda [la Suprema Personalidad de Dios, que puede ofrecer la liberación] y están siempre apegados a la miel de Sus pies de loto, siempre están satisfechos en el servicio de los pies de loto del Señor. Esas personas permanecen satisfechas en todas las circunstancias de la vida, y por ello nunca piden al Señor prosperidad material.

VERSO 37.

Cuando el rey Uttānapāda escuchó que su hijo Dhruva venía de regreso a casa, como si volviese a la vida después de muerto, no podía dar crédito a lo que oía, pues dudaba de que aquello pudiese suceder. Se consideraba el más ruin de los hombres, y por lo tanto, le parecía inconcebible que pudiera ser tan afortunado.

VERSO 38.

Aunque no podía creer en las palabras del mensajero, tenía plena fe en la palabra del gran sabio Nārada. Se emocionó mucho al oír aquellas noticias, e inmediatamente, lleno de satisfacción, ofreció al mensajero un valiosísimo collar.

VERSOS 39 y 40.

El rey Uttānapāda, ansioso por ver el rostro del hijo que había perdido, montó en una cuadriga tirada por magníficos caballos y adornada con filigrana de oro. Llevando consigo a muchos brāhmaṇas eruditos, a las personas mayores de su familia, a sus oficiales, ministros y amigos más allegados, salió de la ciudad sin perder un instante. Al paso del desfile se escuchaban auspiciosos sonidos de caracolas, timbales, flautas, y el canto de mantras védicos que indicaban toda buena fortuna.

VERSO 41.

En la procesión participaban las dos esposas de Mahārāja Uttānapāda, Sun…ti y Suruci, junto con su otro hijo, Uttama. Las reinas iban sentadas en un palanquín.

VERSOS 42 y 43.

Al ver a Dhruva Mahārāja a la altura de un bosquecillo de las proximidades, el rey Uttānapāda se bajó apresuradamente de la cuadriga. Hacía mucho tiempo que estaba ansioso por ver a su hijo Dhruva, de manera que, llevado del amor y el afecto, se adelantó para abrazar al hijo que había perdido hacía tanto tiempo. El rey, con la respiración muy agitada, le estrechó entre sus brazos, pero Dhruva Mahārāja no era el mismo de antes; debido al avance espiritual, estaba completamente santificado, pues había sido tocado por los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 44.

Para el rey Uttānapāda, reunirse con Dhruva Mahārāja supuso el cumplimiento de un deseo que durante mucho tiempo había acariciado, y no dejaba de oler, una y otra vez, la cabeza de Dhruva Mahārāja, bañándole con torrentes de lágrimas muy frías.

VERSO 45.

Entonces Dhruva Mahārāja, el príncipe entre los nobles, ofreció ante todo reverencias a los pies de su padre, quien le honró con diversas preguntas. Luego postró su cabeza a los pies de sus dos madres.

VERSO 46.

Suruci, la menor de las madres de Dhruva Mahārāja, viendo que el inocente niño se postraba a sus pies, inmediatamente le levantó, y estrechándole entre sus brazos, con lágrimas de sentimiento, le bendijo diciendo: «Mi querido niño, ¡que tengas larga vida!».

VERSO 47.

Del mismo modo que el agua fluye hacia abajo por naturaleza, las entidades vivientes honran a la persona que, por su relación amistosa con la Suprema Personalidad de Dios, tiene cualidades trascendentales.

VERSO 48.

Los dos hermanos, Uttama y Dhruva Mahārāja, lloraron también al verse. Ambos estaban sobrecogidos con éxtasis de amor y afecto, y, cuando se abrazaron, el vello de sus cuerpos se erizó.

VERSO 49.

Sun…ti, la verdadera madre de Dhruva Mahārāja, abrazó el tierno cuerpo de su hijo, quien le era más querido que su propia vida, y de este modo olvidó todos los pesares materiales, pues estaba muy complacida.

VERSO 50.

Mi querido Vidura, Sun…ti era madre de un gran héroe. Sus lágrimas, mezcladas con la leche que fluía de sus pechos, mojaron todo el cuerpo de Dhruva Mahārāja. Era éste un signo muy auspicioso.

VERSO 51.

Los residentes del palacio alabaron a la reina: Querida reina, perdiste a tu querido hijo hace mucho tiempo, y ahora su regreso te hace muy afortunada, pues creemos que él podrá protegerte durante mucho tiempo y pondrá fin a todas tus angustias materiales.

VERSO 52.

Querida reina, creemos que has adorado a la Suprema Personalidad de Dios, que libera a Sus devotos del mayor de los peligros. Las personas que meditan constantemente en Él, salen del ciclo de nacimientos y muertes. Esa perfección es muy difícil de conseguir.

VERSO 53.

El sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, mientras todos estaban alabando a Dhruva Mahārāja, el rey se sentía muy feliz; con Dhruva y su hermano sentados a lomos de una elefanta, volvió a la capital, donde las gentes de todas las clases le ofrecieron alabanzas.

VERSO 54.

Toda la ciudad estaba decorada con columnas de bananeros cargados de flores y de racimos de fruta, y por todas partes se veían las hojas y las ramas de los beteles. Se habían dispuesto también muchos arcos triunfales, construidos de modo que parecían tiburones.

VERSO 55.

En todas las puertas había lámparas encendidas y grandes cántaros de agua decorados con telas de diversos colores, collares de perlas, guirnaldas de flores y hojas de mango.

VERSO 56.

La capital estaba rodeada de murallas, con abundantes pórticos de entrada, y tenía muchos palacios. Todas esas construcciones eran, de por sí, hermosísimas, y en esta ocasión habían sido decoradas con adornos de oro. Las cúpulas de los palacios resplandecían, y también las cúpulas de los hermosos aeroplanos que sobrevolaban la ciudad.

VERSO 57.

Todas las plazas, calles y caminos de la ciudad, además de las plataformas que servían de asiento en los cruces de caminos, estaban muy limpias y habían sido rociadas con agua de sándalo; por toda la ciudad se habían esparcido granos auspiciosos —arroz, cebada, etc.—, y flores, frutas y muchas otras oblaciones auspiciosas.

VERSOS 58 y 59.

Saliendo al encuentro de Dhruva Mahārāja, todas las ilustres madres de familia del vecindario acudían para verle, y con afecto maternal le ofrecían sus bendiciones derramando sobre él una lluvia de semillas de mostaza blanca, cebada, yogur, agua, brotes de hierba, frutas y flores. De esa manera, escuchando las agradables canciones de las mujeres, Dhruva Mahārāja recorrió el trayecto hasta el palacio de su padre y entró en él.

VERSO 60.

A partir de entonces, Dhruva Mahārāja vivió en el palacio de su padre, cuyas paredes estaban decoradas con piedras preciosas. Su cariñoso padre le cuidó con especial atención, y Dhruva vivió en aquella casa como los semidioses en sus palacios de los sistemas planetarios superiores.

VERSO 61.

En el palacio, la ropa de cama era muy suave, y las sábanas, tan blancas como la espuma de la leche. Las camas eran de marfil con adornos de oro; las sillas, bancos y demás asientos y muebles, eran de oro.

VERSO 62.

Los muros que rodeaban el palacio del rey eran de mármol, con muchos relieves hechos de zafiro y piedras preciosas, que representaban a hermosas mujeres con lámparas de joyas brillantes en las manos.

VERSO 63.

La residencia del rey estaba rodeada de jardines, en los cuales había diversos tipos de árboles traídos de los planetas celestiales. En aquellos árboles había parejas de pájaros de canto muy dulce y abejorros prácticamente locos que producían un zumbido muy agradable.

VERSO 64.

Había escaleras de esmeralda que llevaban a estanques llenos de flores de loto y nenúfares de muchos colores. En aquellos lagos podían verse cisnes, kāraṇḍavas, cakravākas, grullas y otras aves preciosas.

VERSO 65.

El santo rey Uttānapāda, al escuchar los gloriosos actos de Dhruva Mahārāja y ver además con sus propios ojos su influencia y su grandeza, se sintió muy satisfecho, pues las actividades de Dhruva eran maravillosas en grado sumo.

VERSO 66.

Cuando el rey Uttānapāda, tras la debida consideración, vio que Dhruva Mahārāja tenía la madurez adecuada para hacerse cargo del reino, y que sus ministros estaban de acuerdo y los ciudadanos le querían, coronó a Dhruva Mahārāja como emperador de este planeta.

VERSO 67.

Después de considerar lo avanzado de su edad y reflexionar en el bienestar de su ser espiritual, el rey Uttānapāda se desapegó de los asuntos mundanos y se fue al bosque.

CAPÍTULO 10.

DHRUVA MAHšRšJA LUCHA CON LOS YAKṢAS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: Mi querido Vidura, poco después, Dhruva Mahārāja se casó con Bhrami, la hija de Prajāpati Śiśumāra, con la cual tuvo dos hijos, Kalpa y Vatsara.

VERSO 2.

El muy poderoso Dhruva Mahārāja tuvo otra esposa, de nombre Ilā, que era la hija del semidiós Vāyu. Con ella tuvo un hijo al que llamó Utkala, y una hija muy hermosa.

VERSO 3.

Uttama, el hermano menor de Dhruva Mahārāja, que todavía era soltero, fue una vez de cacería a los Himalayas y un poderoso yakṣa le mató. Su madre, Suruci, siguió su mismo camino [murió].

VERSO 4.

Cuando se enteró de que los yakṣas habían matado a su hermano Uttama en los Himalayas, Dhruva Mahārāja, dominado por la ira y la lamentación, montó en su cuadriga y partió a la conquista de Alakāpur…, la ciudad de los yakṣas.

VERSO 5.

Dhruva Mahārāja partió en dirección al norte de la cordillera de los Himalayas. En un valle vio una ciudad llena de personas fantasmales, seguidores del Señor ®iva.

VERSO 6.

Maitreya continuó: Mi querido Vidura, tan pronto como llegó a Alakāpur…, Dhruva Mahārāja sopló en su caracola, cuyo sonido retumbó por todo el cielo y en todas direcciones. Las esposas de los yakṣas estaban aterradas; sus ojos reflejaban la gran ansiedad que sentían.

VERSO 7.

¡Oh, heroico Vidura!, no pudiendo consentir la resonante vibración de la caracola de Dhruva Mahārāja, los muy poderosos héroes de los yakṣas salieron de la ciudad y atacaron a Dhruva con sus armas.

VERSO 8.

Dhruva Mahārāja, que era un gran auriga, y sin duda también un gran arquero, de inmediato comenzó a matarles disparando sus flechas de tres en tres.

VERSO 9.

Cuando los héroes de los yakṣas vieron que Dhruva Mahārāja amenazaba de aquella forma sus cabezas, no les costó entender que estaban en peligro, y llegaron a la conclusión de que su derrota era segura. Aun así, como héroes que eran, alabaron la acción de Dhruva.

VERSO 10.

Como serpientes que no pueden soportar que nadie las pisotee, los yakṣas, no pudiendo soportar el maravilloso poderío de Dhruva Mahārāja, dispararon el doble de flechas que él —seis cada soldado—, manifestando con gran valentía su propia destreza.

VERSO 11 y 12.

Había 130.000 soldados yakṣas, todos muy iracundos y deseosos de echar por tierra las maravillosas actividades de Dhruva Mahārāja. Con toda su fuerza, descargaron sobre Mahārāja Dhruva, su cuadriga y su auriga, una lluvia de diversos tipos de flechas emplumadas, parighas [porras de hierro], nistriḿśas [espadas], prāsaśūlas [tridentes], paraśvadhas [lanzas], śaktis [picas], ṛṣṭis [arpones], y armas bhuśuṇḍī.

VERSO 13.

Una lluvia incesante de armas cubrió por completo a Dhruva Mahārāja, como cuando una lluvia incesante cubre una montaña.

VERSO 14.

Todos los siddhas de los sistemas planetarios superiores, que observaban la batalla desde el cielo, cuando vieron que las incesantes flechas enemigas cubrían a Dhruva Mahārāja, rugieron tumultuosamente: «¡El nieto de Manu, Dhruva, está perdido!». Gritaban diciendo que Dhruva Mahārāja era como el Sol, y que ahora se había puesto en el mar de los yakṣas.

VERSO 15.

Los yakṣas, viéndose temporalmente victoriosos, exclamaron que habían vencido a Dhruva Mahārāja, pero entonces reapareció de pronto la cuadriga de Dhruva, como el Sol, que de pronto aparece del espesor de la niebla.

VERSO 16.

El silbido de las flechas de Dhruva Mahārāja y el tañido de su arco fue causa de lamentación para los corazones de sus enemigos. Lanzando flechas sin cesar, reducía a añicos todas las armas enemigas, como una ráfaga de viento dispersa las nubes que llenan el cielo.

VERSO 17.

Con las afiladas flechas que salían de su arco, Dhruva Mahārāja acribilló los escudos y los cuerpos del enemigo, tal como los rayos del rey del cielo derriban los cuerpos de las montañas.

VERSOS 18 y 19.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, las cabezas de los yakṣas que caían despedazados por las flechas de Dhruva Mahārāja estaban muy bellamente ataviadas con turbantes y pendientes. Las piernas de sus cuerpos eran tan hermosas como palmeras doradas, sus brazos estaban adornados con brazaletes y pulseras de oro, y en sus cabezas llevaban yelmos de gran valor, con incrustaciones de oro. Todos esos ornamentos, esparcidos por el campo de batalla, eran muy atractivos, y podían confundir la mente de un héroe.

VERSO 20.

Los yakṣas que, de una u otra forma, se salvaron de la muerte, comenzaron a huir como elefantes derrotados por un león, con sus cuerpos mutilados por las flechas del gran guerrero Dhruva Mahārāja.

VERSO 21.

Dhruva Mahārāja, el mejor de los seres humanos, observó que en aquel gran campo de batalla no quedaba en pie ni un solo soldado enemigo debidamente armado. Entonces deseó ver la ciudad de Alakāpur…, pero pensó: «¿Quién sabe qué estarán tramando los místicos yakṣas?».

VERSO 22.

Pero mientras Dhruva Mahārāja hablaba con su auriga, recelando del poder místico de sus enemigos, escucharon un sonido espantoso; era como si el océano entero estuviese allí, y vieron que del cielo, y en todas direcciones, una gran tormenta de polvo caía sobre ellos.

VERSO 23.

En un instante, todo el cielo se cubrió de espesas nubes, y sonaron truenos amenazadores. Los relámpagos eléctricos cegaban la vista, y comenzó a llover con violencia.

VERSO 24.

Mi querido Vidura, ¡oh tú, el intachable!, era una lluvia de sangre, moco, pus, excremento, orina y médula, que caía con violencia ante Dhruva Mahārāja; del cielo caían también troncos humanos.

VERSO 25.

Después apareció en el cielo una gran montaña, y de todas las direcciones caía granizo, junto con lanzas, mazas, espadas, porras de hierro y piedras de gran tamaño.

VERSO 26.

Dhruva Mahārāja vio también muchas grandes serpientes de ojos iracundos, que vomitaban fuego y venían a devorarle, junto con grupos de elefantes enloquecidos, leones y tigres.

VERSO 27.

Luego, como si fuese el momento de la disolución del mundo entero, un mar feroz, de espumosas olas y estruendosos rugidos, avanzó hacia él.

VERSO 28.

Los demonios yakṣas tienen una naturaleza enormemente aborrecible, y con su demoníaco poder alucinatorio pueden crear muchos fenómenos extraños para aterrorizar a los poco inteligentes.

VERSO 29.

Cuando escucharon que los demonios, con sus truculentas alucinaciones místicas, estaban imponiéndose a Dhruva Mahārāja, los grandes sabios, inmediatamente, se reunieron para animar a Dhruva con consejos auspiciosos.

VERSO 30.

Todos los sabios dijeron: Querido Dhruva, ¡oh, hijo de rey Uttānapāda!, que la Suprema Personalidad de Dios ®ār‰gadhanvā, el que alivia los sufrimientos de Sus devotos, mate a todos los enemigos que te amenazan. El santo nombre del Señor es tan poderoso como el Señor mismo. Por eso, con sólo cantar y escuchar el santo nombre del Señor, muchos hombres pueden protegerse por completo, y sin dificultad, de la muerte cruel. Así es salvado el devoto.

CAPÍTULO 11.

SVšYAMBHUVA MANU ACONSEJA A DHRUVA MAHšRšJA QUE DEJE DE LUCHAR.

VERSO 1.

®r… Maitreya dijo: Mi querido Vidura, cuando escuchó las palabras de ánimo de los grandes sabios, Dhruva Mahārāja hizo ācamana, tocando agua, y a continuación, tomando la flecha fabricada por el Señor NārāyaŠa, la dispuso en su arco.

VERSO 2.

Tan pronto como Dhruva Mahārāja dispuso la flecha nārāyaŠāstra en el arco, la ilusión que los yakṣas habían creado se desvaneció de inmediato, tal como se desvanecen los sufrimientos y los placeres cuando adquirimos conciencia plena del ser.

VERSO 3.

Con tan sólo disponer en el arco el arma hecha por NārāyaŠa Ṛṣi, de él salieron disparadas flechas que tenían el astil de oro y las plumas como las alas de un cisne. Penetraron en los soldados enemigos con un intenso silbido, como pavos reales entrando en un bosque con graznidos estruendosos.

VERSO 4.

Aquellas afiladas flechas minaron el entusiasmo de los soldados enemigos, que prácticamente se desmayaban en el campo de batalla; sin embargo, varios yakṣas, llenos de ira contra Dhruva Mahārāja, lograron empuñar sus armas y atacaron. Como serpientes que, azuzadas por Garuḍa, se lanzan contra él con sus capuchas levantadas, todos los soldados yakṣas se dispusieron a caer sobre Dhruva Mahārāja con sus armas levantadas.

VERSO 5.

Cuando Dhruva Mahārāja vio que los yakṣas cargaban contra él, sin vacilar tomó sus flechas y cortó en pedazos a sus enemigos. Separándoles del cuerpo los brazos, las piernas, la cabeza y el vientre, envió a los yakṣas al sistema planetario que está por encima del globo solar, al que solamente tienen acceso los más cualificados brahmacārīs, que nunca han emitido semen.

VERSO 6.

Cuando vio a su nieto Dhruva Mahārāja matando a tantos yakṣas que, en realidad, no eran culpables, Svāyambhuva Manu, llevado por su gran compasión, se acercó a él en compañía de grandes sabios para darle buenos consejos.

VERSO 7.

El Señor Manu dijo: Mi querido hijo, por favor, detente. No es bueno enfurecerse sin necesidad; esa ira es el sendero de la vida infernal. Ahora te estás excediendo, pues matas a yakṣas que no tienen culpa.

VERSO 8.

Mi querido hijo, las autoridades no aprueban en absoluto la matanza que estás llevando a cabo de yakṣas inocentes. Es un acto impropio de nuestra familia, que se supone que conoce las leyes de la religión y la irreligión.

VERSO 9.

Mi querido hijo, has demostrado que sentías un gran afecto por tu hermano, y que su muerte a manos de los yakṣas te afligió profundamente; pero, ten en cuenta que, por la ofensa de un sólo yakṣa, has matado a muchos que eran inocentes.

VERSO 10.

No hay que identificar el cuerpo con el ser, y de esa manera, como los animales, matar los cuerpos de los demás. Eso lo prohíben de forma especial las personas santas, que siguen el sendero del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 11.

Es muy difícil alcanzar la morada espiritual de Hari, en los planetas VaikuŠ˜has, pero tú eres tan afortunado que, por haberle adorado a Él como morada suprema de todas las entidades vivientes, estás ya destinado a esa morada.

VERSO 12.

Como eres Su devoto puro, el Señor siempre está pensando en ti, y cuentas además con el reconocimiento de todos los devotos íntimos del Señor. Tu vida está destinada a servir de ejemplo de buen comportamiento. Por eso, estoy sorprendido, ¿por qué te ocupas en algo tan abominable?

VERSO 13.

El Señor está muy satisfecho con Su devoto cuando el devoto acoge a las demás personas con tolerancia, misericordia, amistad y ecuanimidad.

VERSO 14.

Alguien que, durante su vida, satisface realmente a la Suprema Personalidad de Dios, se libera de los condicionamientos materiales burdos y sutiles. Así liberado por completo de las modalidades materiales de la naturaleza, obtiene bienaventuranza espiritual ilimitada.

VERSO 15.

La creación del mundo material comienza con los cinco elementos, y a partir de ellos se crea todo, incluyendo los cuerpos del hombre y de la mujer. Con la vida sexual entre el hombre y la mujer, se aumenta el número de hombres y mujeres en el mundo material.

VERSO 16.

Manu continuó: Mi querido rey Dhruva, la creación, el mantenimiento y la aniquilación se deben únicamente a la energía material ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios y a la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material.

VERSO 17.

Mi querido Dhruva, la Suprema Personalidad de Dios está libre de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Él es la causa remota de la creación de esta manifestación cósmica material, pues da el impulso que produce muchas otras causas y efectos, haciendo que todo el universo se mueva, como un hierro movido por la fuerza intrínseca de un imán.

VERSO 18.

La Suprema Personalidad de Dios, por medio del tiempo, Su inconcebible energía suprema, causa la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material, y con ello, la manifestación de diversas energías. Él parece actuar, pero no es quien actúa. Él mata, pero no es quien mata. De este modo, podemos entender que todo ocurre sólo debido a Su poder inconcebible.

VERSO 19.

Mi querido Dhruva, la Suprema Personalidad de Dios existe por siempre, pero, en Su forma del tiempo, Él mata todo lo que existe. Él no tiene principio, aunque es el principio de todo, ni Se agota nunca, aunque todo se agota a su debido tiempo. La acción del padre crea a las entidades vivientes, y la acción de la muerte, las mata, pero Él está libre a perpetuidad del nacimiento y la muerte.

VERSO 20.

La Suprema Personalidad de Dios, en Su faceta de tiempo eterno, está presente en el mundo material y es neutral con todos. Nadie es Su aliado, ni nadie es Su enemigo. Bajo la jurisdicción del elemento tiempo, todos disfrutan o sufren el resultado de su propio karma, es decir, de sus actividades fruitivas. Tal como el viento lleva por el aire pequeñas partículas de polvo, nuestro karma individual nos trae el disfrute y el sufrimiento de la vida material.

VERSO 21.

La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, es todopoderoso, y concede a cada uno el resultado de sus actividades fruitivas. De este modo, aunque una entidad viviente tiene una vida de muy corta duración, mientras que otra disfruta de una vida muy larga, Él siempre está en Su posición trascendental, y la duración de Su vida ni disminuye ni aumenta.

VERSO 22.

Algunos explican que las diferencias entre las formas de vida, y el sufrimiento y el disfrute que llevan aparejado, es el resultado del karma. Algunos dicen que se deben a la naturaleza; otros, al tiempo; hay quienes las atribuyen al destino; y también hay quien dice que su causa es el deseo.

VERSO 23

Es imposible entender la Verdad Absoluta, la Realidad Trascendental, mediante la acción de los sentidos imperfectos, y tampoco se puede tener una experiencia directa de Él. Él es el amo de una gran variedad de energías, como la energía material completa, y nadie puede entender Sus planes ni Sus acciones; por consiguiente, a pesar de que Él es la causa de todas las causas, se debe concluir que nadie puede conocerle por medio de la especulación mental.

VERSO 24.

Mi querido hijo, en realidad esos yakṣas, que son descendientes de Kuvera, no son quienes mataron a tu hermano; la causa del nacimiento y de la muerte de toda entidad viviente es el Supremo, que en verdad es la causa de todas las causas.

VERSO 25.

La Suprema Personalidad de Dios crea este mundo material, lo mantiene, y a su debido tiempo, lo aniquila, pero como es trascendental a esas actividades, actúa sin que Le afecten nunca el ego y las modalidades de la naturaleza material.

VERSO 26.

La Suprema Personalidad de Dios es la Superalma de todas las entidades vivientes. Es el controlador y mantenedor de todos; Él crea, mantiene y aniquila a todos mediante la acción de Su energía externa.

VERSO 27.

Mi querido muchacho, Dhruva, por favor, entrégate a la Suprema Personalidad de Dios, que es el objetivo supremo del progreso del mundo. Todos, incluso los semidioses encabezados por Brahmā, actúan bajo Su control, del mismo modo que un toro es controlado por su dueño con una cuerda sujeta a la nariz.

VERSO 28.

Mi querido Dhruva, no tenías más que cinco años cuando las palabras de la coesposa de tu madre te afligieron y te causaron mucho dolor. Fuiste muy valiente, y abandonaste la protección de tu madre y te fuiste al bosque para ocuparte en el proceso de yoga, buscando alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios. Como resultado de ello, hoy la tuya es la posición más elevada en los tres mundos.

VERSO 29.

Mi querido Dhruva, por favor, teniendo en cuenta esto, vuelve tu atención hacia la Persona Suprema, que es el infalible Brahman. Si, desde tu posición original, vuelves el rostro hacia la Suprema Personalidad de Dios, mediante la autorrealización podrás ver que esas diferencias materiales son simplemente fluctuantes.

VERSO 30.

Si vuelves a establecerte en tu posición natural y ofreces servicio al omnipotente Señor Supremo, que es el receptáculo de todo placer, y que, en la forma de Superalma, vive en todas las entidades vivientes, muy pronto olvidarás los ilusorios conceptos de «yo» y «mío».

VERSO 31.

Mi querido rey, si reflexionas en mis palabras, actuarán en ti como el tratamiento médico de una enfermedad. Controla tu ira, pues la ira es el peor enemigo en el sendero de la iluminación espiritual. Te deseo toda buena fortuna. Por favor, sigue mis instrucciones.

VERSO 32.

La persona que desee liberarse del mundo material, no debe dejarse controlar por la ira, pues en esas circunstancias se convierte en fuente de temor para todos los demás.

VERSO 33.

Mi querido Dhruva, pensando que los yakṣas habían matado a tu hermano, mataste a muchísimos de ellos. Pero, actuando así, has agitado la mente de Kuvera, el tesorero de los semidioses, que es hermano del Señor ®iva. Por favor, date cuenta de que con tus acciones has sido muy irrespetuoso con Kuvera y el Señor ®iva.

VERSO 34.

Por esta razón, hijo mío, inmediatamente debes apaciguar a Kuvera con oraciones y palabras amables, para que su ira no afecte a nuestra familia.

VERSO 35.

Después de instruir a su nieto Dhruva Mahārāja, Svāyambhuva Manu recibió sus respetuosas reverencias. A continuación, el Señor Manu y los grandes sabios regresaron a sus hogares respectivos.

CAPÍTULO 12.

DHRUVA MAHšRšJA VA DE VUELTA A DIOS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: Mi querido Vidura, con su ira ya calmada, Dhruva Mahārāja dejó definitivamente de matar yakṣas. Al conocer la noticia, Kuvera, el muy bendito tesorero de los semidioses, se presentó ante él, y le habló mientras recibía la adoración de los yakṣas, kinnaras y cāraŠas; Dhruva Mahārāja permaneció de pie ante él con las manos juntas.

VERSO 2.

Kuvera, el tesorero de los semidioses, dijo: ¡Oh, intachable hijo de kṣatriya!, me alegra mucho que hayas seguido la instrucción de tu abuelo y hayas abandonado tus sentimientos de enemistad, que son muy difíciles de eliminar. Estoy muy complacido contigo.

VERSO 3.

En realidad, ni tú has matado a los yakṣas, ni ellos han matado a tu hermano, pues en última instancia la causa de la generación y la aniquilación es el Señor Supremo en Su aspecto de tiempo eterno.

VERSO 4.

La identificación errónea de uno mismo y de los demás con «yo» y «tú», que se basa en el concepto corporal de la vida, es producto de la ignorancia. Ese concepto corporal es la causa del ciclo de nacimientos y muertes, y de que continuemos en la existencia material.

VERSO 5.

Mi querido Dhruva, acércate. Que el Señor siempre te bendiga con buena fortuna. La Suprema Personalidad de Dios, que está más allá de la percepción de nuestros sentidos, es la Superalma de todas las entidades vivientes, de modo que todas las entidades vivientes son una, sin diferencias. Empieza, por lo tanto, a ofrecer servicio a la forma trascendental del Señor, que es el refugio supremo de todas las entidades vivientes.

VERSO 6.

Ocúpate por entero en el servicio devocional del Señor, pues sólo Él puede liberarnos de este enredo de la existencia materialista. El Señor, aunque está unido a Su potencia material, está apartado de sus actividades. Todo lo que ocurre en el mundo material se debe a la potencia inconcebible de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 7.

Mi querido Dhruva Mahārāja, hijo de Mahārāja Uttānapāda, hemos oído que te ocupas constantemente en el servicio amoroso trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, a quien se conoce por Su ombligo de loto. Por lo tanto, eres digno de todas nuestras bendiciones. De modo que, por favor, no dudes en pedirme la bendición que más desees.

VERSO 8.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ante el ruego de Kuvera, el Yakṣarāja [rey de los yakṣas], que le pidió que aceptase una bendición, Dhruva Mahārāja, el muy excelso devoto puro, que era un rey inteligente y reflexivo, pidió tener una fe inquebrantable en la Suprema Personalidad de Dios y el poder de recordarle siempre, pues quien tiene esto puede atravesar con gran facilidad el océano de la nesciencia, que para otros es muy difícil de cruzar.

VERSO 9.

El hijo de Iḍaviḍā, el Señor Kuvera, estaba muy complacido, y con gran alegría concedió a Dhruva Mahārāja la bendición deseada. Después desapareció de su presencia, y Dhruva Mahārāja regresó a la capital de su reino.

VERSO 10.

Durante el tiempo que permaneció en su hogar, Dhruva Mahārāja celebró muchas grandes ceremonias de sacrificio para complacer a la Suprema Personalidad de Dios, el disfrutador de todos los sacrificios. Esos ceremoniales prescritos están especialmente destinados a complacer al Señor Viṣṇu, que es el objetivo de todos esos sacrificios y quien concede las bendiciones que de ellos se derivan.

VERSO 11.

Dhruva Mahārāja ofreció servicio devocional al Supremo, el receptáculo de todo, con una fuerza que nunca decaía. Mientras ponía en práctica su servicio devocional al Señor, pudo ver que todo está situado solamente en Él, y que Él está situado en todas las entidades vivientes. El Señor recibe el nombre de Acyuta porque nunca falta a Su primer deber: la protección de Sus devotos.

VERSO 12.

Dhruva Mahārāja estaba dotado con todas las cualidades divinas; era muy respetuoso con los devotos del Señor Supremo y muy bondadoso con los pobres e inocentes, y protegía los principios religiosos. Con todas esas virtudes, se le consideraba el padre directo de todos los ciudadanos.

VERSO 13.

Dhruva Mahārāja gobernó este planeta durante treinta y seis mil años; disfrutando, disminuyó las reacciones de las actividades piadosas, y practicando austeridades, disminuyó las reacciones no auspiciosas.

VERSO 14.

La gran alma Dhruva Mahārāja, que tenía pleno dominio de sí mismo, pasó de ese modo muchísimos años, en los que llevó a cabo de modo favorable tres tipos de actividades mundanas, a saber: la religiosidad, el crecimiento económico, y la satisfacción de todos los deseos materiales. Después, puso a su hijo a cargo del trono real.

VERSO 15.

®r…la Dhruva Mahārāja percibió que esta manifestación cósmica confunde a las entidades vivientes como un sueño o una fantasmagoría, pues es creación de la ilusoria energía externa del Señor Supremo.

VERSO 16.

De esta forma, Dhruva Mahārāja, por último, dejó su reino, que se extendía por toda la Tierra y tenía por límites los grandes océanos. Consideró que su cuerpo, sus esposas, sus hijos, sus amigos, su ejército, sus grandes tesoros y sus muy confortables palacios, con sus jardines idóneos para el disfrute, eran creaciones de la energía ilusoria. Cuando llegó el momento, se retiró al bosque de Badarikāśrama, en los Himalayas.

VERSO 17.

En Badarikāśrama, los sentidos de Dhruva Mahārāja se purificaron por completo, pues solía bañarse en aquellas aguas purificadas, que eran tan claras como el cristal. Dispuso un lugar para sentarse, y mediante la práctica del yoga controló el proceso respiratorio y el aire de la vida; de este modo, retrajo por completo sus sentidos. Después concentró su mente en la forma arcā-vigraha del Señor, que es la réplica exacta del Señor, y meditando en Él, entró en trance total.

VERSO 18.

Debido a la bienaventuranza trascendental, de sus ojos fluían lágrimas sin cesar, se le derretía el corazón, le temblaba todo el cuerpo, y los vellos del cuerpo se le erizaban. Con estas transformaciones, en el trance del servicio devocional, Dhruva Mahārāja olvidó por completo su existencia física y de inmediato se liberó del cautiverio material.

VERSO 19.

Tan pronto como se manifestaron las señales de su liberación, vio que del cielo descendía un hermoso avión. Era como si descendiese la Luna llena, iluminando con su brillo las diez direcciones.

VERSO 20.

Dhruva Mahārāja vio que en el avión venían dos sirvientes muy hermosos del Señor Viṣṇu. Tenían cuatro brazos, y su lustre corporal era negruzco; eran muy jóvenes, y sus ojos eran como flores de loto rojizas. Portaban una maza y venían vestidos con ropas muy atractivas y adornados con un almete, collares, brazaletes y pendientes.

VERSO 21.

Al ver que aquellas personalidades extraordinarias eran sirvientes directos de la Suprema Personalidad de Dios, Dhruva Mahārāja se puso de pie inmediatamente, pero en su desconcierto, actuó con tanta precipitación que olvidó la manera correcta de recibirles, de manera que simplemente ofreció reverencias con las manos juntas, y cantó y glorificó los santos nombres del Señor.

VERSO 22.

Dhruva Mahārāja estaba siempre absorto pensando en los pies de loto del Señor Kṛṣṇa. Su corazón estaba pleno de Kṛṣṇa. Cuando los dos sirvientes de confianza del Señor Supremo, cuyos nombres eran Nanda y Sunanda, se acercaron a él con un rostro feliz y sonriente, Dhruva les recibió de pie con las manos juntas, inclinando humildemente la cabeza. Ellos se dirigieron entonces a él con las siguientes palabras.

VERSO 23.

Nanda y Sunanda, los dos sirvientes de confianza del Señor Viṣṇu, dijeron: Querido rey, te deseamos toda buena fortuna. Por favor, escucha con atención lo que vamos a decir. Cuando sólo tenías cinco años, te sometiste a rigurosas austeridades, con las cuales lograste satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 24.

Somos representantes de la Suprema Personalidad de Dios, el creador de todo el universo, que lleva en Su mano el arco ®ār‰ga. Se nos ha encomendado la misión específica de llevarte al mundo espiritual.

VERSO 25.

Es muy difícil alcanzar Viṣṇuloka, pero tú, con tu austeridad, lo has logrado. Es una posición que ni siquiera los grandes ṛṣis y semidioses pueden alcanzar. Para poder ver esa morada suprema [el planeta de Viṣṇu], el Sol, la Luna y todos los demás planetas, estrellas, casas lunares y sistemas solares giran a su alrededor. Ahora ven, por favor; sé bienvenido.

VERSO 26.

Querido rey Dhruva, ni tus antepasados ni ninguna otra persona alcanzaron nunca ese planeta trascendental antes que tú. El planeta Viṣṇuloka, que es la residencia personal de Viṣṇu, es el más elevado de todos. Es digno de la adoración de los habitantes de todos los demás planetas del universo. Por favor, ven con nosotros y vive en él eternamente.

VERSO 27.

¡Oh, inmortal!, la Suprema Personalidad de Dios, el líder de todas las entidades vivientes, a quien se adora con plegarias selectas, ha enviado este avión excepcional. Ciertamente, tú eres digno de subir a este avión.

VERSO 28.

El gran sabio Maitreya continuó: La Suprema Personalidad de Dios sentía un gran afecto por Mahārāja Dhruva. Éste, después de escuchar las dulces palabras de los principales sirvientes del Señor en el planeta VaikuŠ˜ha, inmediatamente hizo sus abluciones sagradas, se vistió y se puso los adornos adecuados; después de ejecutar todos sus deberes espirituales diarios, ofreció sus respetuosas reverencias a los sabios allí presentes, y aceptó sus bendiciones.

VERSO 29.

Antes de subir al avión, Dhruva Mahārāja lo adoró y caminó dando vueltas alrededor de él, y ofreció también sus reverencias a los sirvientes directos de Viṣṇu. Mientras tanto, se había vuelto tan brillante y luminoso como el oro fundido. Así pues, estaba perfectamente preparado para subir al aeroplano trascendental.

VERSO 30.

Cuando trataba de subirse al avión trascendental, Dhruva Mahārāja vio que la personificación de la muerte se dirigía hacia él. Sin preocuparse por ella, aprovechó la oportunidad, y, poniendo los pies en la cabeza de la muerte, subió al avión, que era tan grande como una casa.

VERSO 31.

En ese momento, desde el cielo se oyó el resonar de tambores y timbales; los gandharvas más eminentes comenzaron a cantar, y otros semidioses derramaron flores, como torrentes de lluvia, sobre Dhruva Mahārāja.

VERSO 32.

Dhruva se había sentado ya en el aeroplano trascendental, que estaba a punto de despegar, cuando se acordó de Sun…ti, su pobre madre. Se dijo: «¿Cómo voy a ir solo al planeta VaikuŠ˜ha, dejando aquí a mi pobre madre?».

VERSO 33.

Los grandes sirvientes de VaikuŠ˜haloka, Nanda y Sunanda, adivinando el pensamiento de Dhruva Mahārāja, le mostraron que su madre, Sun…ti, venía en otro avión rumbo al mismo destino.

VERSO 34.

Mientras atravesaba el espacio exterior, Dhruva Mahārāja vio uno tras otro todos los planetas del sistema solar; en el trayecto vio a todos los semidioses, que desde sus aviones derramaban lluvias de flores sobre él.

VERSO 35.

De este modo, Dhruva Mahārāja se elevó por encima de los siete sistemas planetarios de los grandes sabios conocidos con el nombre de saptarṣi. Más allá de esa región, alcanzó la morada trascendental de vida permanente en el planeta donde vive el Señor Viṣṇu.

VERSO 36.

Los planetas VaikuŠ˜ha tienen luz propia, y el reflejo de su refulgencia es la única causa de la luz emitida por los planetas luminosos del mundo material. A ellos no pueden llegar los que no son misericordiosos con las demás entidades vivientes. Sólo las personas que trabajan sin interrupción por el bienestar de las demás entidades vivientes pueden llegar a ellos.

VERSO 37.

Las personas que son pacíficas, equilibradas, limpias, puras y conocedoras del arte de complacer a todas las demás entidades vivientes, cultivan solamente la amistad de los devotos del Señor; sólo ellas pueden alcanzar con gran facilidad la perfección que consiste en ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

VERSO 38.

De esta manera, el glorioso hijo de Mahārāja Uttānapāda, Dhruva Mahārāja, plenamente consciente de Kṛṣṇa, alcanzó la cúspide de los tres niveles de sistemas planetarios.

VERSO 39.

El santo Maitreya continuó: Mi querido Vidura, descendiente de Kuru, tal como un grupo de bueyes da vueltas alrededor de un poste central dejándolo siempre a su derecha, todos los astros luminosos del espacio universal giran ininterrumpidamente en torno a la morada de Dhruva Mahārāja con gran fuerza y velocidad.

VERSO 40.

Después de contemplar las glorias de Dhruva Mahārāja, el gran sabio Nārada, tocando su v…Šā, fue al recinto de sacrificio de los Pracetās, donde cantó, lleno de felicidad, los siguientes tres versos.

VERSO 41.

El gran sabio Nārada dijo: La sola influencia de su avance espiritual y del poder de su austeridad hizo que Dhruva Mahārāja, el hijo de Sun…ti, mujer consagrada por entero a su esposo, lograse una posición gloriosa. Ni siquiera los que se dicen vedantistas, los seguidores estrictos de los principios védicos, pueden alcanzar esa posición, y mucho menos los seres humanos corrientes.

VERSO 42.

El gran sabio Nārada continuó: He aquí que Dhruva Mahārāja, afligido por las ásperas palabras de su madrastra, se marchó al bosque cuando sólo tenía cinco años de edad, y bajo mi guía, se sometió a austeridades. Aunque la Suprema Personalidad de Dios es inconquistable, Dhruva Mahārāja Le derrotó con las cualidades específicas con que cuentan los devotos del Señor.

VERSO 43.

Dhruva Mahārāja alcanzó una posición gloriosa cuando tenía sólo cinco o seis años, después de someterse a austeridades durante seis meses. ¡Ay! un gran kṣatriya no puede alcanzar esa posición ni siquiera después de muchísimos años de austeridades.

VERSO 44.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, he contestado con gran detalle a todas tus preguntas acerca del gran prestigio y carácter de Dhruva Mahārāja. Grandes devotos y personas santas se complacen en escuchar acerca de Dhruva Mahārāja.

VERSO 45.

Quien escuche la narración de la vida de Dhruva Mahārāja puede ver satisfechos sus deseos de riqueza, fama y larga vida. Es tan auspiciosa que el simple hecho de escucharla puede elevarnos hasta el planeta celestial, e incluso hasta Dhruvaloka, el planeta al que llegó Dhruva Mahārāja. Los semidioses también se complacen, pues esta narración es tan gloriosa, y tiene tanto poder, que contrarresta los resultados de todos los pecados cometidos.

VERSO 46.

Todo el que escuche la narración de la vida de Dhruva Mahārāja y que una y otra vez trate de entender, con fe y devoción, la pureza de su carácter, alcanza el plano de la devoción pura, y ejecuta servicio devocional puro. Con esas actividades puede atenuar la influencia de las tres condiciones miserables de la vida material.

VERSO 47.

Todo el que escuche esta narración de la vida de Dhruva Mahārāja adquiere las mismas cualidades gloriosas que él. Todo el que desee grandeza, valor o influencia, tiene aquí el proceso para obtenerlas, y los hombres reflexivos que deseen adoración, encuentran aquí los medios adecuados.

VERSO 48.

El gran sabio Maitreya aconsejó: Por la mañana y por la tarde se debe cantar acerca del carácter y las actividades de Dhruva Mahārāja. Esto debe hacerse con mucha atención y cuidado, en compañía de brāhmaṇas o de otras personas nacidas por segunda vez.

VERSOS 49 y 50.

Las personas que se han refugiado por completo en los pies de loto del Señor deben recitar esta narración de la vida de Dhruva Mahārāja sin recibir remuneración alguna. Esa recitación se recomienda especialmente en los días de Luna llena y Luna nueva, en el día que sigue a ekādaśī, en el momento de la aparición de la estrella ®ravaŠa, al final de un determinado tithi, con ocasión del vyat…pāta, a fin de mes, o en domingo. Por supuesto, debe recitarse ante un auditorio favorable. Cuando se hace de este modo, sin motivos profesionales, el recitador y su auditorio alcanzan la perfección.

VERSO 51.

La narración de la vida de Dhruva Mahārāja constituye un conocimiento sublime para el logro de la inmortalidad. Puede encaminar hacia el sendero de la verdad a las personas que no son conscientes de la Verdad Absoluta. Aquellos que, por bondad trascendental, asumen la responsabilidad de actuar como maestros y protectores de las pobres entidades vivientes, se ganan de modo natural el interés y las bendiciones de los semidioses.

VERSO 52.

Las actividades trascendentales de Dhruva Mahārāja gozan de fama en todo el mundo, y son muy puras. En su infancia, Dhruva Mahārāja rechazó los juguetes, abandonó la protección que su madre le brindaba, y se refugió con seriedad en la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. Mi querido Vidura, te lo he explicado todo en detalle; así pues, doy por terminada esta narración.

CAPÍTULO 13.

LOS DESCENDIENTES DE DHRUVA MAHšRšJA.

VERSO 1.

S™ta Gosvāmī continuó hablando a todos los ṛṣis encabezados por ®aunaka, y dijo: Después de escuchar de labios del sabio Maitreya el relato de la ascensión de Dhruva Mahārāja a la morada del Señor Viṣṇu, Vidura, muy iluminado con emociones devocionales, hizo a Maitreya las siguientes preguntas.

VERSO 2.

Vidura preguntó a Maitreya: ¡Oh, muy avanzado devoto!, ¿quiénes fueron los Pracetās?; ¿a qué familia pertenecían?; ¿de quién eran hijos, y dónde celebraron los grandes sacrificios?

VERSO 3.

Vidura continuó: Sé que el gran sabio Nārada es el más grande de todos los devotos. Él compuso el procedimiento pāñcarātrika de servicio devocional, y ha tenido contactos directos con la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 4.

Cuando los Pracetās estaban ejecutando rituales religiosos y ceremonias de sacrificio, adorando a la Suprema Personalidad de Dios para satisfacerle, el gran sabio Nārada cantó las cualidades trascendentales de Dhruva Mahārāja.

VERSO 5.

Mi querido brāhmaŠa, ¿cómo glorificó Nārada Muni a la Suprema Personalidad de Dios? ¿Qué pasatiempos se narraron en aquella reunión? Tengo un gran deseo de escucharlos. Por favor, explica con todo detalle esa glorificación del Señor.

VERSO 6.

El gran sabio Maitreya contestó: Mi querido Vidura, cuando Mahārāja Dhruva partió al bosque, su hijo, Utkala, no deseaba ocupar el opulento trono de su padre, que estaba destinado al gobernador de todas las tierras del planeta.

VERSO 7.

Utkala, desde el mismo día en que nació, estaba plenamente satisfecho y desapegado del mundo. Era equilibrado, pues podía ver que todo reposa en la Superalma, y que la Superalma está en el corazón de todos.

VERSOS 8 y 9.

Mediante la expansión de su conocimiento del Brahman Supremo, se había liberado ya del cautiverio del cuerpo. Esa liberación se denomina nirvāŠa. Desde ese estado de bienaventuranza trascendental, en el que siempre permaneció, la felicidad de su existencia no hacía más que aumentar debido a la práctica continua de bhakti-yoga. Esa práctica de bhakti-yoga se compara con el fuego, pues reduce a cenizas toda la suciedad material. Establecido en su posición constitucional de autorrealización, podía ver al Señor Supremo y podía verse a sí mismo ocupado en servicio devocional. Aparte de esto, no podía ver nada más.

VERSO 10.

Las personas poco inteligentes que se cruzaban con él pensaban que Utkala era tonto, ciego, mudo, sordo y loco, aunque en realidad no era nada de eso. Era como un fuego cubierto con cenizas, que no manifiesta llamas ardientes.

VERSO 11.

Por esa razón, los ministros y los mayores de la familia creyeron que Utkala no tenía inteligencia y que, de hecho, estaba loco, de modo que elevaron al trono real a su hermano menor, el hijo de Bhrami, Vatsara, que se convirtió en el nuevo rey del mundo.

VERSO 12.

La muy querida esposa del rey Vatsara se llamaba Svarv…thi, y fue madre de seis hijos: Puṣpārṇa, Tigmaketu, Iṣa, ¶rja, Vasu y Jaya.

VERSO 13.

Puṣpārṇa tuvo dos esposas, Prabhā y Doṣā. Prabhā tuvo tres hijos, que se llamaron Prātar, Madhyandinam y Sāyam.

VERSO 14.

Doṣā tuvo tres hijos, Pradoṣa, Niśitha y Vyuṣṭa. Vyuṣṭa se casó con Puṣkariṇī, que fue madre de un hijo muy poderoso, Sarvatejā.

VERSOS 15 y 16.

La esposa de Sarvatejā, šk™ti, fue madre de un hijo que se llamó Cākṣuṣa, quien, al final del milenio de Manu, pasó a ser el sexto manu. Naḍvalā, la esposa de Cākṣuṣa Manu, fue madre de los siguientes hijos, que eran intachables: Puru, Kutsa, Trita, Dyumna, Satyavān, ¬ta, Vrata, Agniṣṭoma, At…rātra, Pradyumna, ®ibi y Ulmuka.

VERSO 17.

Uno de esos doce, Ulmuka, engendró seis hijos en su esposa Puṣkariṇī. Todos fueron muy buenos hijos, y sus nombres fueron: A‰ga, Sumanā, Khyāti, Kratu, A‰girā y Gaya.

VERSO 18.

La esposa de A‰ga, Sun…thā, tuvo un hijo que se llamaba Vena, y que era muy malvado. El santo rey A‰ga, muy decepcionado con el mal carácter de Vena, abandonó el hogar y el reino, y se marchó al bosque.

VERSO 19 y 20.

Mi querido Vidura, cuando los grandes sabios maldicen, sus palabras son tan invencibles como el rayo. Así pues, cuando, llenos de ira, maldijeron al rey Vena, éste murió. Tras su muerte no había rey, y los ladrones y maleantes prosperaban; era un reino sin ley, en el que todos los ciudadanos pasaban grandes penalidades. Al ver esto, los grandes sabios usaron el brazo derecho del rey Vena como palo de batir; el resultado de sus esfuerzos fue el advenimiento de la representación parcial del Señor Viṣṇu como el rey Pṛthu, el emperador original del mundo.

VERSO 21.

Vidura preguntó al sabio Maitreya: Mi querido brāhmaŠa, el rey A‰ga era muy noble. Su carácter era excelso, era una personalidad santa y un amante de la cultura brahmínica. ¿Cómo pudo ser que un alma tan grande tuviese un hijo tan malvado como el rey Vena, por cuya causa abandonó el reino, habiendo perdido todo interés en él?

VERSO 22.

Vidura preguntó también: ¿Cómo es posible que los grandes sabios, que están completamente versados en los principios religiosos, deseasen maldecir al rey Vena, que precisamente era el portador de la vara de castigo, hasta el punto de imponerle el mayor de los castigos [Brahmāśāpa]?

VERSO 23.

Los habitantes de un país nunca deben insultar a su rey, ni siquiera en las ocasiones en que parezca haber hecho algo muy pecaminoso. Debido a su poderío, la influencia del rey siempre es mayor que la de todos los demás líderes gobernantes.

VERSO 24.

Vidura pidió a Maitreya: Mi querido brāhmaŠa, tú dominas todos los temas, tanto del pasado como del futuro. Por eso desearía que me narrases todas las actividades del rey Vena. Soy tu devoto fiel; por favor, explícame eso.

VERSO 25.

®r… Maitreya respondió: Mi querido Vidura, en cierta ocasión el rey A‰ga hizo los preparativos para celebrar el gran sacrificio denominado Aśvamedha. Todos los expertos brāhmaṇas allí presentes sabían cómo invitar a los semidioses, pero a pesar de sus esfuerzos, ningún semidiós se personó para participar en el sacrificio.

VERSO 26.

Entonces, los sacerdotes ocupados en el sacrificio informaron al rey A‰ga: ¡Oh, rey!, estamos ofreciendo en el sacrificio la mantequilla clarificada de la manera correcta, pero a pesar de todos nuestros esfuerzos, los semidioses no la aceptan.

VERSO 27.

¡Oh, rey!, sabemos que tú has reunido con gran fe y cuidado todos los artículos necesarios para la celebración del sacrificio, de manera que no están contaminados. Tampoco nuestro canto de himnos védicos deja nada que desear, pues todos los brāhmaṇas y sacerdotes aquí presentes son expertos y están ejecutando las ceremonias como es debido.

VERSO 28.

Querido rey, no encontramos razón alguna por la que los semidioses hayan podido sentirse insultados o desatendidos de alguna forma. Sin embargo, esos semidioses testigos del sacrificio no están aceptándolas. No sabemos a qué se debe.

VERSO 29.

Maitreya explicó que el rey A‰ga, después de escuchar las explicaciones de los sacerdotes y sintiéndose muy apenado, pidió permiso a los sacerdotes para romper su silencio e hizo una pregunta dirigida a todos los sacerdotes presentes en el recinto del sacrificio.

VERSO 30.

El rey A‰ga se dirigió a la clase sacerdotal: Mis queridos sacerdotes, tened la bondad de decirme qué ofensa he cometido. Aunque han sido invitados, los semidioses no vienen a tomar parte en el sacrificio, ni aceptan sus ofrendas.

VERSO 31.

Los sumos sacerdotes dijeron: ¡Oh, rey!, en esta vida no encontramos que hayas cometido ninguna actividad pecaminosa, ni siquiera con la mente; de modo que no eres ofensivo en lo más mínimo. Pero podemos ver que en tu vida anterior has incurrido en actividades pecaminosas, por las cuales, a pesar de contar con todas las buenas cualidades, no tienes ningún hijo varón.

VERSO 32.

¡Oh, rey! ¡Te deseamos la mayor fortuna! No tienes ningún hijo varón, pero si ahora mismo oras al Señor Supremo pidiéndole un hijo, y ejecutas el sacrificio con ese objetivo, la Suprema Personalidad de Dios, que es el disfrutador del sacrificio, cumplirá tu deseo.

VERSO 33.

Cuando Hari, el supremo disfrutador de todos los sacrificios, sea invitado a satisfacer tu deseo de un hijo, todos los semidioses vendrán con Él y recogerán la parte que les corresponda del sacrificio.

VERSO 34.

El que celebra los sacrificios [siguiendo las actividades karma-kāŠda] logra que se cumpla el deseo que le ha llevado a adorar al Señor.

VERSO 35.

De esta forma, para que el rey A‰ga tuviese un hijo, decidieron ofrecer oblaciones al Señor Viṣṇu, que está en el corazón de todas las entidades vivientes.

VERSO 36.

Tan pronto como las oblaciones fueron ofrecidas al fuego, en el altar de fuego apareció una persona vestida de blanco y con un collar de oro. Traía una vasija de oro llena de arroz hervido en leche.

VERSO 37.

El rey era muy magnánimo; después de pedir permiso a los sacerdotes, tomó la vasija en el cuenco de las manos, y tras oler la preparación, ofreció una parte a su esposa.

VERSO 38.

La reina no tenía ningún hijo varón, pero después de tomar aquel alimento, que tenía el poder de producir un hijo varón, quedó embarazada del rey. Al cabo del tiempo, dio a luz un niño.

VERSO 39.

Aquel niño nació en parte en la dinastía de la irreligión. Su abuelo era la personificación de la muerte, y el niño seguía sus pasos; al crecer, se convirtió en una persona de lo más irreligiosa.

VERSO 40.

Aquel niño cruel tenía por costumbre ir al bosque, y por capricho, armar su arco con flechas y matar a los inocentes ciervos; la gente, tan pronto como le veían acercarse, gritaban: ¡«Que viene el cruel Vena! ¡Que viene el cruel Vena!».

VERSO 41.

El niño era tan cruel que, cuando jugaba con niños de su misma edad, los mataba sin mostrarles la menor piedad, como si fueran animales de matadero.

VERSO 42.

El rey A‰ga, al ver el comportamiento cruel y despiadado de su hijo Vena, le imponía castigos para corregirle, pero no podía atraerle hacia el sendero de la caballerosidad. Todo ello le hizo sentirse enormemente desdichado.

VERSO 43.

El rey reflexionaba: En verdad que los que no tienen hijos son muy afortunados. Para no tener que sufrir la insoportable desdicha que supone un mal hijo, en sus vidas pasadas han debido de adorar al Señor.

VERSO 44.

Un hijo pecador acaba con la buena reputación de una persona. En el hogar, sus actividades irreligiosas provocan la irreligión y las disputas entre todos, y eso sólo trae una interminable ansiedad.

VERSO 45.

¿Qué persona reflexiva e inteligente desearía un hijo así de inútil? Un hijo así no es más que una atadura de ilusión para la entidad viviente, y hace del hogar una fuente de desdichas.

VERSO 46.

Entonces el rey pensó: Es mejor un mal hijo que un buen hijo, pues el buen hijo hace que nos apeguemos al hogar, mientras que el mal hijo, no. Un mal hijo hace del hogar un infierno del que el hombre inteligente, de un modo natural, se desapega con gran facilidad.

VERSO 47.

Pensando de este modo, el rey A‰ga pasaba las noches en vela. Llegó a sentir una absoluta indiferencia por la vida familiar. Por esa razón, una noche se levantó de la cama en medio de la oscuridad, y abandonó a la madre de Vena [su esposa], que dormía profundamente. Abandonó toda la atracción que sentía por las grandes opulencias de su reino, y sin que nadie le viese, en silencio, abandonó su hogar y su opulencia, y partió hacia el bosque.

VERSO 48.

Cuando se supo que el rey, con la mayor indiferencia, había abandonado el hogar, todos los ciudadanos, sacerdotes, ministros, amigos y gente en general se sintieron muy apenados. Se pusieron a buscarle por todo el mundo, como místicos inexpertos que buscaran a la Superalma en su interior.

VERSO 49.

Los ciudadanos, después de buscar al rey por todas partes, no pudieron encontrar el menor rastro de él. Muy desanimados, regresaron a la ciudad, donde, debido a la ausencia del rey, se habían reunido todos los grandes sabios del país. Con lágrimas en los ojos, los ciudadanos ofrecieron reverencias respetuosas a los sabios y les informaron con todo detalle de que no habían podido encontrar al rey en ninguna parte.

CAPÍTULO 14.

HISTORIA DEL REY VENA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: ¡Oh, gran héroe Vidura!, los grandes sabios, encabezados por Bhṛgu, estaban siempre pensando en el bienestar de la gente en general. Cuando vieron que en ausencia del rey A‰ga no había quien protegiese los intereses del pueblo, comprendieron que, sin un gobernante, el pueblo se volvería independiente y actuaría sin seguir regulaciones.

VERSO 2.

Los grandes sabios llamaron entonces a Sun…thā, la reina madre, y, con su permiso, coronaron a Vena como señor del mundo. Todos los ministros, sin embargo, desaprobaron esa decisión.

VERSO 3.

La crueldad y severidad de Vena era de todos conocida; tan pronto como escucharon que había sido elevado al trono real, los ladrones y maleantes del país sintieron gran temor de él; se ocultaban donde podían, como ratas escondiéndose de una serpiente.

VERSO 4.

Al acceder al trono, el rey gozaba de ocho clases de opulencias, lo cual le hacía todopoderoso. Como consecuencia de ello, se volvió demasiado orgulloso. Llevado por su prestigio falso, se consideraba más grande que nadie, y comenzó a insultar a grandes personalidades.

VERSO 5.

Completamente cegado por sus opulencias, el rey Vena montó en una cuadriga, y, como un elefante fuera de control, comenzó a viajar por todo el reino, haciendo temblar cielo y tierra dondequiera que iba.

VERSO 6.

A partir de entonces, a todos los nacidos por segunda vez [brāhmaṇas] se les prohibió celebrar sacrificios; también se les prohibió dar en caridad y ofrecer mantequilla clarificada. De este modo, el rey Vena hizo sonar timbales por todo el país. En otras palabras, acabó con todo tipo de rituales religiosos.

VERSO 7.

Debido a ello, todos los grandes sabios se reunieron, y después de observar las atrocidades del cruel Vena, llegaron a la conclusión de que un gran peligro y una gran catástrofe se cernían sobre la población del mundo. Por compasión, comenzaron a hablar entre ellos del tema, pues ellos mismos eran los ejecutores de los sacrificios.

VERSO 8.

Después de deliberar entre ellos, los grandes sabios vieron que la gente estaba atrapada entre dos peligros. Cuando un leño arde por sus dos extremos, las hormigas que están en la parte central se encuentran en una situación muy peligrosa. De la misma manera, en aquel momento, la gente en general estaba en una posición peligrosa: por un lado, un rey irresponsable, y por el otro, los ladrones y maleantes.

VERSO 9.

Pensando en salvar al estado del desorden, los sabios comenzaron a considerar que habían hecho rey a Vena para solucionar una crisis política a pesar de su falta de cualidades. Pero, ¡ay!, ahora el propio rey era la causa de perturbación para la gente. En esas circunstancias, ¿cómo podía el pueblo ser feliz?

VERSO 10.

Los sabios reflexionaban: Como ha nacido del vientre de Sun…thā, Vena es muy malvado por naturaleza. Apoyar a este rey malvado es exactamente igual que mantener a una serpiente dándole leche. Él es ahora una fuente de toda clase de dificultades.

VERSO 11.

Elegimos a Vena como rey del estado para que brindara protección a los ciudadanos, pero ahora se ha convertido en su enemigo. A pesar de todas estas irregularidades, debemos tratar de calmarle cuanto antes. Si así lo hacemos, tal vez no nos afecten los resultados pecaminosos de sus acciones.

VERSO 12.

Los sabios santos siguieron pensando: Por supuesto, tenemos plena conciencia de la maldad de su naturaleza. A pesar de todo, nosotros le sentamos en el trono; si no podemos convencer al rey Vena de que acepte nuestro consejo, el pueblo le condenará, y nosotros nos uniremos a ellos. Usaremos nuestro poder para reducirle a cenizas.

VERSO 13.

Habiendo tomado esa decisión, los grandes sabios se dirigieron al rey Vena. Disimulando la ira que sentían, le apaciguaron con dulces palabras, y luego le hablaron de la siguiente manera.

VERSO 14.

Los grandes sabios dijeron: Querido rey, hemos venido para darte buenos consejos. Ten la bondad de escucharnos con mucha atención. Con ello verás aumentar la duración de tu vida, tu opulencia, tu fuerza y tu fama.

VERSO 15.

Aquellos que viven conforme a los principios religiosos y los siguen con las palabras, la mente, el cuerpo y la inteligencia, se elevan al reino celestial, en el que no existe sufrimiento alguno. Así se liberan de la influencia material, y obtienen en esta vida una felicidad sin límite.

VERSO 16.

Los sabios continuaron: ¡Oh, gran héroe!, por esta razón, no debes ser la causa de que la vida espiritual de la población se eche a perder. Si con tus actividades haces que su vida espiritual se arruine, ten la seguridad de que caerás de tu opulenta posición como rey.

VERSO 17.

Las personas santas continuaron: El rey que protege a los ciudadanos de los disturbios causados por ministros malvados y por ladrones y maleantes, tiene derecho, en virtud de esas actividades piadosas, a recaudar tributos de sus súbditos. De ese modo, el rey piadoso puede disfrutar de este mundo y de la vida que sigue a la muerte.

VERSO 18.

Se considera que un rey es piadoso cuando en su país y en sus ciudades la población observa estrictamente el sistema de ocho órdenes sociales de varŠa y āśrama, y cuando todos los ciudadanos adoran a la Suprema Personalidad de Dios con sus respectivas ocupaciones.

VERSO 19.

¡Oh, tú, noble alma!, si el rey vela por que se adore a la Suprema Personalidad de Dios, que es la causa original de la manifestación cósmica y la Superalma que está en el interior de todos, el Señor Se siente satisfecho.

VERSO 20.

La Suprema Personalidad de Dios recibe la adoración de los grandes semidioses, que controlan los asuntos universales. Cuando Él está satisfecho, no hay nada imposible. Ésa es la razón de que los semidioses, es decir, las deidades regentes de los distintos planetas, así como los habitantes de sus planetas, se complazcan grandemente en ofrecer todo tipo de artículos para Su adoración.

VERSO 21.

Querido rey, la Suprema Personalidad de Dios, junto con las deidades regentes, es el disfrutador de los resultados de todos los sacrificios realizados en todos los planetas. El Señor Supremo es la esencia misma de los tres Vedas, el propietario de todo y el objetivo final de toda austeridad. Por esa razón, tu pueblo debe ocuparse en la celebración de sacrificios para tu elevación. En verdad, siempre debes inducirles a que ofrezcan sacrificios.

VERSO 22.

Cuando todos los brāhmaṇas de tu reino se ocupen en celebrar sacrificios, los semidioses, que son expansiones plenarias del Señor, estarán muy satisfechos con sus actividades y te darán el resultado que desees. Por lo tanto, ¡oh, héroe!, no impidas las ceremonias de sacrificio. Si lo haces, faltarás al respeto a los semidioses.

VERSO 23.

El rey Vena contestó: Sois completamente inexpertos. Es muy de lamentar que estéis manteniendo una cosa que no es religiosa y la consideréis religiosa. En verdad, pienso que estáis abandonando a vuestro verdadero esposo, que os mantiene, y andáis en busca de algún amante al que adorar.

VERSO 24.

Aquellos que, llevados de la más crasa ignorancia, no adoran al rey, que es realmente la Suprema Personalidad de Dios, no gozan de felicidad ni en este mundo ni en el mundo que hay después de la muerte.

VERSO 25.

¡Tanta devoción por los semidioses!, pero, ¿quiénes creéis que son? En verdad, vuestro afecto por esos semidioses es exactamente como el afecto de una mujer infiel que desatiende su vida familiar y pone toda su atención en el amante.

VERSOS 26 y 27.

El Señor Viṣṇu; el Señor Brahmā; el Señor ®iva; el Señor Indra; Vāyu, el señor del aire; Yama, el superintendente de la muerte; el dios del Sol; el regente de las lluvias; Kuvera, el tesorero; el dios de la Luna; la deidad regente de la Tierra; Agni, el dios del fuego; VaruŠa, el señor de las aguas, y todos los demás grandes semidioses, que están capacitados para conceder bendiciones y para maldecir: todos moran en el cuerpo del rey. Por esta razón, se dice que el rey es el receptáculo de todos los semidioses, que no son más que partes integrales del cuerpo del rey.

VERSO 28.

El rey Vena continuó: Por esta razón, ¡oh, brāhmaṇas!, debéis abandonar la envidia que sentís por mí, y, con vuestras actividades rituales, adorarme y ofrecerme toda clase de artículos. Si sois inteligentes, debéis saber que no hay nadie superior a mí que pueda recibir antes que yo las ofrendas de los sacrificios.

VERSO 29.

El gran sabio Maitreya continuó: De esta forma perdió toda buena fortuna el rey, a quien la vida pecaminosa y el haberse desviado del camino correcto habían despojado de inteligencia. No pudo acceder a las peticiones que los sabios, con gran respeto, le habían presentado, y en consecuencia, fue condenado.

VERSO 30.

Mi querido Vidura, que la fortuna te sonría. El necio rey, que se consideraba muy erudito, insultó de este modo a los grandes sabios, y los sabios doloridos por las palabras del rey, se irritaron mucho con él.

VERSO 31.

De inmediato, todos los grandes sabios gritaron: ¡Matadle! ¡Matadle! Es la persona más horrible y pecaminosa. Si vive, no tardará en reducir el mundo entero a cenizas.

VERSO 32.

Los sabios santos continuaron: Este hombre impío e impúdico no merece en absoluto sentarse en el trono. Es tan desvergonzado que incluso se ha atrevido a insultar a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu.

VERSO 33.

¿Quién más que el rey Vena, un personaje tan funesto, blasfemaría contra la Suprema Personalidad de Dios, por cuya misericordia reciben los hombres todo tipo de opulencia y buena fortuna?

VERSO 34.

Manifestando de este modo la ira que escondían, los grandes sabios decidieron inmediatamente matar al rey. El rey Vena estaba ya prácticamente muerto desde el momento en que blasfemó contra la Suprema Personalidad de Dios. Así, sin emplear ningún arma, los sabios mataron al rey con el sonido penetrante de sus palabras.

VERSO 35.

Una vez que los sabios regresaron a sus respectivas ermitas, la madre del rey Vena, Sun…thā, quedó muy afligida por la muerte de su hijo. Decidió preservar de la descomposición el cuerpo muerto de su hijo, para lo cual lo trató con unos ingredientes especiales y con el canto de ciertos mantras [mantra-yogena].

VERSO 36.

En cierta ocasión, esas mismas personas santas, después de bañarse en el río Sarasvat…, dieron comienzo a sus deberes diarios ofreciendo oblaciones a los fuegos de sacrificio. A continuación, sentados a orillas del río, comenzaron a hablar acerca de la persona trascendental y Sus pasatiempos.

VERSO 37.

En aquellos días se estaban viviendo en el país una serie de situaciones de agitación que estaban sumiendo a la gente en una atmósfera de pánico. Por esa razón, los sabios se pusieron a deliberar: Como el rey está muerto y no hay en el mundo quien proteja a la gente, la desgracia puede cebarse en el pueblo de la mano de ladrones y maleantes.

VERSO 38.

Mientras deliberaban sobre ese tema, los grandes sabios vieron una tormenta de polvo procedente de todas las direcciones. Era el polvo que levantaban en sus correrías ladrones y maleantes, que se dedicaban a saquear a los ciudadanos.

VERSO 39 y 40.

Al ver la tormenta de polvo, las personas santas pudieron entender que, debido a la muerte del rey Vena, se estaban produciendo muchísimas irregularidades. Sin gobierno, en el estado no había ni ley ni orden, y por lo tanto, por todas partes aparecían ladrones y maleantes criminales, que estaban despojando a la gente de sus riquezas. Aunque los grandes sabios podían reprimir los disturbios con sus poderes —tal como habían podido matar al rey—, no consideraban que fuese correcto por su parte actuar de esa forma, y por lo tanto, no hicieron nada por acabar con los disturbios.

VERSO 41.

Los grandes sabios estaban pensando que los brāhmaṇas, a pesar de ser ecuánimes con todos, y por lo tanto pacíficos e imparciales, no deben ignorar las necesidades de los pobres humanos. Esa dejadez haría que su poder espiritual fuese a menos, como el agua contenida en un cántaro resquebrajado.

VERSO 42.

Los sabios decidieron que el linaje familiar del santo rey A‰ga no debía interrumpirse, pues en esa dinastía el semen era muy poderoso, y los niños nacían con una inclinación natural a ser devotos del Señor.

VERSO 43.

Tras tomar una decisión, las personas santas y los sabios agitaron con mucha fuerza los muslos del cuerpo muerto del rey Vena, conforme a un determinado método. Como resultado de su acción, del cuerpo del rey Vena nació una especie de enano.

VERSO 44.

La persona nacida de los muslos del rey Vena recibió el nombre de Bāhuka, y era tan negro como un cuervo. Todos los miembros de su cuerpo eran muy cortos; tenía cortos los brazos y las piernas, y grandes las mandíbulas. Su pelo era del color del cobre; era chato de nariz y tenía los ojos rojizos.

VERSO 45.

Era muy manso y sumiso; nada más nacer, se postró y preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer?». Los grandes sabios contestaron: «Por favor, siéntate [niṣīda]». Así nació Niṣāda, el padre de la raza naiṣāda.

VERSO 46

Después de su nacimiento, Niṣāda asumió de inmediato todas las acciones resultantes de las actividades pecaminosas del rey Vena. Desde entonces, la gente naiṣāda siempre está ocupada en actividades pecaminosas, como robar, asaltar y cazar. Por ello, sólo se les permite vivir en los bosques y en las montañas.

CAPÍTULO 15.

ADVENIMIENTO Y CORONACIÓN DEL REY PṚTHU.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, los brāhmaṇas y grandes sabios agitaron esta vez los dos brazos del cuerpo muerto del rey Vena. El resultado fue que de los brazos salieron un varón y una mujer.

VERSO 2.

Los grandes sabios eran muy eruditos en el conocimiento védico. Cuando vieron al varón y la mujer nacidos de los brazos del cuerpo de Vena, se sintieron muy complacidos, pues comprendían que aquella pareja era una expansión de una porción plenaria de Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 3.

Los grandes sabios dijeron: El varón es una expansión plenaria del poder del Señor Viṣṇu, quien mantiene el universo entero, y la mujer es una expansión plenaria de la diosa de la fortuna, que nunca está separada del Señor.

VERSO 4.

El varón hará que su fama se expanda por todo el mundo. Su nombre será Pṛthu. En verdad, será el primero entre los reyes.

VERSO 5.

La mujer, con la hermosura de sus dientes y de sus buenas cualidades, realmente hará más bellos los adornos que se ponga. Su nombre será Arci. En el futuro aceptará al rey Pṛthu por esposo.

VERSO 6.

A fin de proteger a la población del mundo, la Suprema Personalidad de Dios ha hecho Su advenimiento en esta forma del rey Pṛthu por medio de una parte de Su potencia. La diosa de la fortuna es la compañera constante del Señor, y ha adoptado la encarnación parcial de Arci para ser la reina del rey Pṛthu.

VERSO 7.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Viduraj…, en aquella ocasión los brāhmaṇas alabaron y glorificaron solemnemente al rey Pṛthu, y los mejores cantores de Gandharvaloka cantaron sus glorias. Los habitantes de Siddhaloka derramaron lluvias de flores, y las hermosas mujeres de los planetas celestiales bailaron en éxtasis.

VERSO 8.

En el espacio exterior resonaron caracolas, cornetas, tambores y timbales. Grandes sabios, antepasados y personalidades de los planetas celestiales descendieron a la Tierra desde diversos sistemas planetarios.

VERSOS 9 y 10.

El Señor Brahmā, el guru del universo entero, llegó al lugar acompañado por todos los semidioses y sus líderes. Al ver en la palma de la mano derecha del rey Pṛthu las líneas de la mano del Señor Viṣṇu, y al ver en sus pies las marcas del loto, el Señor Brahmā pudo comprender que el rey Pṛthu era una representación parcial de la Suprema Personalidad de Dios. Aquel que lleve en la palma de la mano el signo del disco y otras líneas características, debe ser considerado la representación parcial, o encarnación, del Señor Supremo.

VERSO 11.

Los brāhmaṇas eruditos, que estaban muy apegados a las ceremonias rituales védicas, organizaron entonces la coronación del rey. Gentes venidas de todas partes reunieron todos los artículos necesarios para la ceremonia, de modo que todo estuviera preparado.

VERSO 12.

Todos los ríos, mares, colinas, montañas, serpientes, vacas, aves, animales, planetas celestiales, el planeta Tierra y todas las demás entidades vivientes reunieron distintos tipos de presentes, conforme a su capacidad, para ofrecerlos al rey.

VERSO 13.

El gran rey Pṛthu, vestido con exquisitas ropas y ornamentos, fue así coronado y sentado en el trono. El rey y su esposa, Arci, que iba también exquisitamente adornada, resplandecían como fuego.

VERSO 14.

El gran sabio continuó: Mi querido Vidura, Kuvera obsequió al gran rey Pṛthu con un trono de oro. El semidiós VaruŠa le obsequió con una sombrilla que desprendía agua finamente pulverizada y era tan brillante como la Luna.

VERSO 15.

El semidiós del aire, Vāyu, obsequió al rey Pṛthu con dos abanicos de pelo [cāmaras]; el rey de la religión, Dharma, le obsequió con un collar de flores que aumentaría su fama; el rey del cielo, Indra, con un valioso almete; y Yamarāja, el superintendente de la muerte, le regaló el cetro con que gobernaría el mundo.

VERSO 16.

El Señor Brahmā obsequió al rey Pṛthu con un vestido protector hecho de conocimiento espiritual. Bhārat… [Sarasvat…], la esposa de Brahmā, le dio una gargantilla trascendental. El Señor Viṣṇu le regaló un disco Sudarśana, y la esposa del Señor Viṣṇu, la diosa de la fortuna, le dio opulencias imperecederas.

VERSO 17.

El Señor ®iva le ofreció una espada cuya funda estaba adornada con diez lunas, y la diosa Durgā, su esposa, le regaló un escudo con cien lunas. El dios de la Luna le obsequió con caballos hechos de néctar, y el semidiós Viśvakarmā le regaló una muy hermosa cuadriga.

VERSO 18.

El semidiós del fuego, Agni, le obsequió con un arco hecho de cuernos de cabra y de vaca. El dios del Sol le ofreció flechas tan brillantes como los rayos del Sol. La deidad regente de Bh™rloka le regaló unas zapatillas llenas de poder místico. Los semidioses del espacio exterior le ofrecían flores una y otra vez.

VERSO 19.

Los semidioses que siempre viajan por el espacio exterior dieron al rey Pṛthu las artes dramáticas, el canto, el arte de tocar instrumentos musicales y el arte de desaparecer a voluntad. También los grandes sabios le ofrecieron bendiciones infalibles. El mar le ofreció una caracola que el propio mar había producido.

VERSO 20.

Los mares, montañas y ríos le abrieron paso para que su cuadriga viajara sin obstáculos; un s™ta, un māgadha y un vand… le ofrecieron oraciones y alabanzas, presentándose ante él para ejecutar sus deberes respectivos.

VERSO 21.

Así, cuando el muy poderoso rey Pṛthu, el hijo de Vena, vio a los profesionales ante sí, sonrió para felicitarles, y con la gravedad del tronar de las nubes, habló las siguientes palabras:

VERSO 22.

El rey Pṛthu dijo: ¡Oh, nobles s™ta, māgadha y devoto que ofreces oraciones!, en mí no se distinguen esas cualidades de que habéis hablado. ¿Por qué me alabáis por todas esas cualidades, si no residen en mí? No deseo que esas palabras que me destináis sean en vano. Lo mejor es que se las ofrezcáis a otra persona.

VERSO 23.

¡Oh, nobles recitadores!, ofreced esas oraciones a su debido tiempo, cuando de hecho se manifiesten en mí las cualidades de que habéis hablado. Las personas nobles ofrecen oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, pero no atribuyen Sus cualidades a un ser humano, que en realidad no las tiene.

VERSO 24.

¿Qué hombre inteligente, lo bastante capacitado como para tener esas gloriosas cualidades, permitiría a sus seguidores que le alabasen si en realidad careciese de ellas? Alabar a un hombre diciéndole que si hubiera recibido educación habría podido ser un gran erudito o una gran personalidad, no es más que una forma de engañarle. La persona necia que consiente esas alabanzas no sabe que esas palabras simplemente le están insultando.

VERSO 25.

Del mismo modo que a una persona magnánima y con sentido del honor no le gusta que le recuerden sus actos reprobables, a la persona que es muy famosa y poderosa no le gusta que le alaben.

VERSO 26.

El rey Pṛthu continuó: Mis queridos devotos, encabezados por el s™ta, ahora mismo no soy famoso por mis actividades personales, pues no he hecho nada digno de elogio que vosotros podáis glorificar. ¿Cómo podría entonces ocuparos en alabar mis actividades, como si fuerais niños?

CAPÍTULO 16.

LOS RECITADORES PROFESIONALES ALABAN AL REY PṚTHU.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: La humildad de las nectáreas palabras del rey Pṛthu complació mucho a los recitadores, que entonces continuaron ensalzando al rey con oraciones sublimes, siguiendo las instrucciones de los grandes sabios.

VERSO 2.

Los recitadores continuaron: Querido rey, tú eres una encarnación directa del Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, y has descendido a esta Tierra por Su misericordia sin causa. Por esa razón, para nosotros no es posible en realidad glorificar tus sublimes actividades. Aunque te has valido del cuerpo del rey Vena para aparecer, ni siquiera grandes oradores y recitadores como el Señor Brahmā y otros semidioses pueden describir con exactitud las gloriosas actividades de Tu Señoría.

VERSO 3.

Aunque no sabemos glorificarte como mereces, sentimos un apego trascendental por glorificar tus actividades. Trataremos de cantar tus glorias conforme a las instrucciones que hemos recibido de los sabios y eruditos autoritativos. Aun así, todo lo que digamos será siempre inadecuado y muy insignificante. Querido rey, eres una encarnación directa de la Suprema Personalidad de Dios; por ello, todas tus actividades son magnánimas y eternamente dignas de elogio.

VERSO 4.

Este rey, Mahārāja Pṛthu, es el mejor entre los que siguen principios religiosos. Como tal, ocupará al mundo entero en la práctica de esos principios, a los cuales brindará la máxima protección. Será famoso por castigar a los irreligiosos y ateos.

VERSO 5.

Él solo, con su propio cuerpo, llegará a mantener a todas las entidades vivientes y hará que lleven una vida agradable, pues se manifestará en distintas formas de semidioses para actuar en distintos campos de actividad. Así, este rey mantendrá el sistema planetario superior induciendo a la población a celebrar sacrificios védicos. A su debido tiempo, será el sostén del planeta Tierra haciendo caer la lluvia necesaria.

VERSO 6.

Este rey Pṛthu será tan poderoso como el dios del Sol, y como él, que hace llegar su luz a todos sin distinción, el rey Pṛthu repartirá su misericordia entre todos por igual. El dios del Sol evapora el agua durante ocho meses y la devuelve en abundancia en la estación de las lluvias; de la misma forma este rey cobrará impuestos a los ciudadanos y devolverá ese dinero en tiempos de necesidad.

VERSO 7

El rey Pṛthu será extraordinariamente bondadoso con todos los ciudadanos. Aunque un pobre le pise la cabeza, violando las reglas y regulaciones, el rey, por su misericordia sin causa, se olvidará de ello y le perdonará. Como protector del mundo, será tan tolerante como la misma Tierra.

VERSO 8.

Cuando no llueva y la falta de agua ponga en gran peligro las vidas de los ciudadanos, esa regia Personalidad de Dios sabrá traerles la lluvia, exactamente como Indra, el rey del cielo. De esa forma, no tendrá dificultad en proteger de la sequía a los ciudadanos.

VERSO 9.

Con sus miradas afectuosas y con su rostro hermoso como la Luna, que siempre sonríe con gran afecto a sus súbditos, este rey, Pṛthu Mahārāja, llenará de paz la vida de todos.

VERSO 10.

Los recitadores continuaron: En cuestiones políticas, nadie sabrá prever la conducta del rey. Sus actividades serán también muy confidenciales, y nadie podrá conocer los medios que le llevarán al éxito en cada actividad. Nadie sabrá nunca la cuantía de su tesoro. Será receptáculo de buenas cualidades y glorias ilimitadas; se mantendrá en su posición y será tan insondable como VaruŠa, la deidad de los mares, a quien las aguas cubren en todas direcciones.

VERSO 11.

El rey Pṛthu nació del cuerpo del rey Vena como un fuego brotado de la madera araŠi. Por ello, el rey Pṛthu siempre será como el fuego, y sus enemigos no podrán acercársele. En verdad, les será insoportable; por muy cerca que estén, no podrán aproximarse a él, como si estuvieran muy lejos. No habrá nadie capaz de vencer la fuerza del rey Pṛthu.

VERSO 12.

El rey Pṛthu tendrá el poder de ver todas las actividades externas e internas de cada uno de sus súbditos. Sin embargo, nadie logrará descubrir su sistema de espionaje, y él mismo será imparcial con respecto a su propia glorificación o difamación. Será exactamente como el aire vital, la fuerza interna del cuerpo, que se manifiesta interna y externamente pero se mantiene siempre imparcial con respecto a todo lo que ocurre.

VERSO 13.

Este rey seguirá siempre el sendero de la piedad; por esa razón siempre será imparcial, tanto con su hijo como con el hijo de su enemigo. Si el hijo de su enemigo no merece castigo, no le castigará, pero si su propio hijo lo merece, no dudará en castigarle.

VERSO 14.

Como el dios del Sol, que extiende sus brillantes rayos hasta las regiones árticas sin encontrar el menor obstáculo, el rey Pṛthu cubrirá con su influencia todas las tierras hasta esas regiones, y sin encontrar oposición alguna mientras viva.

VERSO 15.

Este rey complacerá a todos con sus actividades prácticas, y todos sus súbditos estarán muy contentos con él. Por esa razón, se sentirán muy satisfechos de tenerle por rey y gobernante.

VERSO 16.

El rey sostendrá una firme determinación, y nunca abandonará la verdad. Será un amante de la cultura brahmínica, ofrecerá su servicio a los ancianos, y brindará refugio a todas las almas entregadas. Será respetuoso con todos, y nunca negará su misericordia a los pobres y a los inocentes.

VERSO 17.

El rey respetará a todas las mujeres como si fuesen su propia madre, y tratará a su esposa como a otra mitad de su cuerpo. Para sus súbditos será como un padre cariñoso, y a sí mismo se considerará el siervo más obediente de los devotos, que siempre predican las glorias del Señor.

VERSO 18.

El rey sentirá el mismo afecto por todas las entidades vivientes corporificadas que por su propio ser, y siempre hará aumentar los placeres de sus amigos. Tendrá amistad íntima con personas liberadas, y para los impíos, será la mano con que recibirán castigo.

VERSO 19.

Este rey es el amo de los tres mundos, y recibe su poder directamente de la Suprema Personalidad de Dios. Es inmutable, y es una encarnación śaktyāveśa– avatāra del Supremo. Como alma liberada, completamente erudita, ve que las diversidades materiales carecen de sentido, pues se basan en el principio de la nesciencia.

VERSO 20.

Este rey, de poder y heroísmo incomparables, no tendrá rival. Cuando viaje alrededor del mundo en su victoriosa cuadriga, empuñando su invencible arco, será exactamente como el Sol, que gira desde el Sur siguiendo su propia órbita.

VERSO 21.

Cuando el rey viaje por todo el mundo, los semidioses y otros reyes le ofrecerán toda clase de presentes. Las esposas de esos reyes también verán en él al rey original, que lleva en las manos los emblemas del disco y la maza, y cantarán su fama, pues será tan renombrado como la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 22.

Este rey, este protector de los ciudadanos, es un rey extraordinario, y es igual a los semidioses prajāpatis. Para asegurar la subsistencia de los ciudadanos, ordeñará a la Tierra, que es como una vaca. No sólo eso; además nivelará su superficie con las agudas puntas de su arco, rompiendo todas las elevaciones del terreno como cuando Indra, el rey del cielo, rompe las montañas con su poderoso rayo.

VERSO 23.

Cuando el león camina por la selva con la cola alzada, todos los animales más débiles se esconden. De la misma forma, cuando el rey Pṛthu viaje por su reino y haga sonar la cuerda de su arco, que está hecho con cuernos de cabra y de toro y es irresistible en la batalla, todos los demoníacos ladrones y maleantes huirán en todas direcciones para esconderse.

VERSO 24.

Este rey celebrará cien sacrificios Aśvamedha en el nacimiento del río Sarasvat…. Mientras se esté celebrando el último de ellos, Indra, el rey del cielo, robará el caballo destinado al sacrificio.

VERSO 25.

El rey Pṛthu se encontrará con Sanat-kumāra, uno de los cuatro Kumāras, en un jardín de su palacio. El rey le adorará con devoción y tendrá la buena fortuna de recibir instrucciones que permiten, a quien las sigue, disfrutar de bienaventuranza trascendental.

VERSO 26.

De esta manera, cuando las actividades caballerescas del rey Pṛthu lleguen a conocimiento de la gente, el rey siempre estará escuchando hablar de él mismo y de sus propias actividades, singularmente poderosas.

VERSO 27.

Nadie podrá desobedecer las órdenes de Pṛthu Mahārāja. Después de conquistar el mundo, erradicará por completo las tres miserias de las vidas de sus súbditos. Entonces se le reconocerá en todo el mundo, y tanto suras como asuras glorificarán sin duda alguna sus magnánimas actividades.

CAPÍTULO 17.

LA IRA DE MAHšRšJA PṚTHU CONTRA LA TIERRA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: De esta forma, los recitadores que estaban glorificando a Mahārāja Pṛthu cantaron con elocuencia sus cualidades y sus actividades caballerescas. Cuando terminaron, Mahārāja Pṛthu les ofreció diversos regalos con el mayor respeto, y les adoró adecuadamente.

VERSO 2.

De esta forma, el rey Pṛthu satisfizo y presentó sus respetos a los líderes de los brāhmaṇas y de las otras castas, a sus sirvientes y ministros, a sus sacerdotes, súbditos y compatriotas en general, a las personas de otras comunidades, a sus admiradores y demás, y todos ellos se sintieron felices.

VERSO 3.

Vidura preguntó al gran sabio Maitreya: Mi querido brāhmaŠa, nuestra madre Tierra puede aparecer con distintas formas; ¿por qué adoptó esta vez la forma de una vaca?; ¿quién fue el ternero, y cuál el recipiente en que se recogía la leche que ordeñaba el rey Pṛthu?

VERSO 4.

La superficie de la Tierra es por naturaleza baja en algunos lugares y alta en otros. ¿Cómo niveló el rey Pṛthu esa superficie?, y ¿por qué robó Indra, el rey del cielo, el caballo destinado al sacrificio?

VERSO 5.

El gran rey santo, Mahārāja Pṛthu, recibió conocimiento de Sanat-kumāra, que era el más eminente erudito védico. Después de recibir ese conocimiento que se debe aplicar de forma práctica en la vida, ¿cómo alcanzó el rey santo el destino que deseaba?

VERSOS 6 y 7.

Pṛthu Mahārāja era una poderosa encarnación de las potencias del Señor Kṛṣṇa; debido a ello, toda narración que trate de sus actividades es sin duda muy agradable para el oído, y trae toda buena fortuna. En lo que a mí respecta, siempre soy devoto tuyo y del Señor, a quien se conoce con el nombre de Adhokṣaja. Por favor, narra todos los pasatiempos del rey Pṛthu, quien, en la forma de hijo del rey Vena, ordeñó a la Tierra, que había adoptado la forma de una vaca.

VERSO 8.

S™ta Gosvāmī continuó: Cuando Vidura sintió la inspiración de escuchar acerca de las actividades del Señor Kṛṣṇa en Sus diversas encarnaciones, Maitreya, que también se sentía inspirado y estaba muy complacido con Vidura, comenzó a alabarle. Después, habló de la siguiente manera.

VERSO 9.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, en la época en que los grandes sabios y brāhmaṇas sentaron al rey Pṛthu en el trono y le proclamaron protector de los ciudadanos, había escasez de cereales. De hecho, sus súbditos estaban adelgazando debido al hambre. De modo que se presentaron ante el rey y le informaron de la realidad de su situación.

VERSOS 10 y 11.

Querido rey, como si fuéramos un árbol que se seca poco a poco debido al fuego encendido en un hueco de su tronco, nos estamos secando debido al fuego del hambre que arde en nuestro estómago. Tú eres el protector de las almas entregadas, y se te ha designado para que nos ocupes. Por consiguiente, acudimos a ti en busca de protección. No sólo eres rey; además, eres la encarnación de Dios. En verdad, eres el rey de todos los reyes. Tú puedes darnos toda clase de ocupaciones, pues eres el señor de nuestro sustento. Por todo ello, ¡oh, rey de reyes!, organiza, por favor, el necesario reparto de cereales. Por favor, cuida de nosotros; de lo contrario, pronto moriremos por falta de alimento.

VERSO 12.

Tras escuchar las lamentaciones de los ciudadanos y ver su lastimosa condición, el rey Pṛthu reflexionó largamente en el problema para ver si podía encontrar las causas que lo provocaban.

VERSO 13.

Habiendo llegado a una conclusión, el rey armó su arco y apuntó la flecha contra la Tierra, exactamente como el Señor ®iva, que llevado por la ira destruye el mundo entero.

VERSO 14.

Cuando vio que el rey Pṛthu había armado su arco y se disponía a matarla de un flechazo, la Tierra sintió mucho temor y comenzó a temblar. Entonces salió huyendo, como un venado que corre velozmente ante el acoso de un cazador. Temerosa del rey Pṛthu, adoptó la forma de una vaca y salió corriendo.

VERSO 15.

Al ver esto, Mahārāja Pṛthu se llenó de ira, y sus ojos se pusieron tan rojos como el primer Sol de la mañana. Armando una flecha en el arco, persiguió a la Tierra en forma de vaca a dondequiera que ella huía.

VERSO 16.

La Tierra en forma de vaca corría de un lado para otro por el espacio exterior que hay entre los planetas celestiales y la Tierra, y dondequiera que iba, el rey la perseguía con su arco y sus flechas.

VERSO 17.

Tal como un hombre no puede escapar de las crueles manos de la muerte, la Tierra en forma de vaca no podía escapar de las manos del hijo de Vena. Finalmente, llena de temor y con el corazón afligido, la Tierra, sintiéndose desamparada, se volvió hacia el rey.

VERSO 18.

Dirigiéndose al opulento rey, el gran Mahārāja Pṛthu, la Tierra dijo: ¡Oh, conocedor de los principios religiosos y refugio de los que se rinden!, por favor, sálvame. Eres el protector de todas las entidades vivientes, y ahora ocupas la posición de rey de este planeta.

VERSO 19.

La Tierra en forma de vaca apeló al rey: Soy muy pobre y no he cometido ninguna actividad pecaminosa. No sé por qué quieres matarme. Se te considera el conocedor de los principios religiosos; ¿por qué, entonces, sientes tanta envidia de mí?, ¿por qué estás tan deseoso de matar a una mujer?

VERSO 20.

Nadie debe poner su mano sobre una mujer, incluso si comete alguna actividad pecaminosa. Y mucho menos tú, querido rey, que eres tan misericordioso. Tú actúas como protector, y eres afectuoso con los pobres.

VERSO 21.

La Tierra en forma de vaca continuó: Mi querido rey, soy como una sólida barca que sostiene todo lo que existe en el mundo. Si me haces pedazos, ¿qué protección darás a tus súbditos? Tanto tú como ellos, os ahogaréis.

VERSO 22.

El rey Pṛthu respondió al planeta Tierra: Mi querida Tierra, has desobedecido mis órdenes y mis decretos. En forma de semidiós, has tomado tu parte en los yajñas que celebramos, pero no has producido cereales suficientes a cambio. Por esa razón, tengo que matarte.

VERSO 23.

Aunque comes hierba verde cada día, no llenas tus ubres con leche para que nosotros podamos utilizarla. Por lo tanto, aunque hayas adoptado la forma de una vaca, no puede decirse que no merezcas el castigo, pues estás cometiendo ofensas intencionadamente.

VERSO 24.

Has perdido la inteligencia hasta tal punto que, a pesar de mis órdenes, no entregas las semillas de las hierbas y cereales que Brahmā creó en el pasado, y que ahora ocultas en tu interior.

VERSO 25.

Ahora, con ayuda de mis flechas, te cortaré en pedazos, y con tu carne satisfaré el hambre de mis pobres súbditos, que están llorando por falta de cereales. Así satisfaré a los afligidos ciudadanos de mi reino.

VERSO 26.

Cuando una persona —sea hombre, mujer o eunuco impotente— es cruel y sólo le interesa su propio sustento, sin sentir compasión por las demás entidades vivientes, el rey puede matarla. Cuando mata a una persona así, en realidad no mata.

VERSO 27.

Eres muy engreída; el orgullo te ha vuelto prácticamente loca. Aunque con tus poderes místicos hayas adoptado esa forma de vaca, te voy a cortar en trocitos tan pequeños como semillas, y con mis propios poderes místicos, voy a sostener a toda la población.

VERSO 28.

En ese momento, Pṛthu Mahārāja era exactamente como Yamarāja, y todo su cuerpo manifestaba una gran ira. En otras palabras, era la personificación de la ira. Después de oírle, el planeta Tierra empezó a temblar. Ella se rindió, y juntando las manos, dijo las siguientes palabras.

VERSO 29.

El planeta Tierra dijo: Mi querido señor, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, tú te mantienes trascendental en tu posición, y valiéndote de tu energía material, te has expandido en diversas formas y especies de vida por medio de la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. A diferencia de otros amos, tú siempre permaneces en tu posición trascendental, y no te ves afectado por la creación material, en la que se producen diversas interacciones materiales. En consecuencia, las actividades materiales no te confunden.

VERSO 30.

El planeta Tierra continuó: Mi querido señor, tú diriges de forma completa la creación material. Tú has creado la manifestación cósmica y las tres cualidades materiales; así pues, me has creado a mí, el planeta Tierra, la morada de todas las entidades vivientes. Pero aun así, mi señor, tú eres siempre plenamente independiente. Ahora que te has presentado ante mí y estás dispuesto a matarme con tus armas, hazme saber dónde debo ir en busca de refugio, y dime quién me puede proteger.

VERSO 31.

Al principio de la creación, y mediante tu energía inconcebible, creaste a todas esas entidades vivientes móviles e inmóviles. Y ahora, mediante esa misma energía, te dispones a protegerlas. En verdad, eres el supremo protector de los principios religiosos. ¿Por qué estás tan deseoso de matarme, a pesar de que he adoptado la forma de una vaca?

VERSO 32.

Mi querido señor, aunque eres uno, te has expandido dando origen a muchas formas mediante tus potencias inconcebibles. Por intermedio de Brahmā, has creado este universo. Por lo tanto, eres directamente la Suprema Personalidad de Dios. Los que no tienen suficiente experiencia no pueden entender tus actividades trascendentales, pues están cubiertos por tu energía ilusoria.

VERSO 33.

Mi querido señor, por medio de tus propias potencias, eres la causa original de los elementos materiales, de los instrumentos de ejecución (los sentidos), de los operarios de los sentidos (los semidioses controladores), de la inteligencia, del ego, y de todo lo que existe. Con tu energía, manifiestas y disuelves toda la manifestación cósmica. Únicamente por medio de tu energía está todo unas veces manifiesto y otras veces no manifiesto. Por lo tanto, tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la causa de todas las causas. Yo te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 34.

Mi querido señor, tú eres siempre innaciente. En cierta ocasión, adoptaste la forma del jabalí original y me rescataste de las aguas del fondo del universo. Mediante tu propia energía, y para mantener el mundo, has creado todos los elementos físicos, los sentidos y el corazón.

VERSO 35.

Mi querido señor, en aquella ocasión me protegiste rescatándome del agua, y desde entonces eres famoso con el nombre de Dharādhara, «el que sostiene el planeta Tierra». Pero ahora has adoptado la forma de un gran héroe y estás a punto de matarme con tus afiladas flechas. Yo, sin embargo, soy como una barca sobre el agua, que lo mantiene todo a flote.

VERSO 36.

Mi querido señor, yo también soy creación de una de tus energías, compuesta de las tres modalidades de la naturaleza material. Por eso me confunden tus actividades; si incluso las actividades de tus devotos son incomprensibles, ¿qué diré de tus pasatiempos? Todo esto nos parece contradictorio y maravilloso.

CAPÍTULO 18.

PṚTHU MAHšRšJA ORDEÑA A LA TIERRA.

VERSO 1.

El gran santo Maitreya continuó hablando a Vidura: Mi querido Vidura, las oraciones del planeta Tierra no bastaron para tranquilizar al rey Pṛthu, y sus labios temblaban de ira. La Tierra, aunque estaba aterrorizada, serenó su ánimo y habló de la siguiente manera para convencer al rey.

VERSO 2.

Mi querido Señor, por favor, calma tu ira por completo y escucha con paciencia lo que te expongo. Por favor, ten la bondad de prestar atención. Tal vez yo sea pobre, pero el sabio recoge la esencia del conocimiento en todas partes, como el abejorro que recoge miel de todas y cada una de las flores.

VERSO 3.

Para beneficio de la sociedad humana, no sólo en esta vida sino también en la próxima, los grandes videntes y sabios han prescrito una serie de métodos para que la gente se vuelva más próspera.

VERSO 4.

Quien siga los principios y las instrucciones dictadas por los grandes sabios del pasado podrá valerse de esas instrucciones con fines prácticos. A esa persona le será muy fácil disfrutar de los placeres de la vida.

VERSO 5.

La persona necia que se vale de la especulación mental para inventar sus propios medios y procesos, sin reconocer la indiscutible autoridad de las normas que los sabios nos han legado, simplemente fracasa una y otra vez en sus intentos.

VERSO 6.

Mi querido rey, las semillas, raíces, hierbas y cereales que el Señor Brahmā creó en el pasado están siendo utilizadas ahora por no devotos carentes por completo de entendimiento espiritual.

VERSO 7.

Mi querido rey, además de que las hierbas y cereales están siendo utilizados por no devotos, en lo que a mí respecta, no se me está manteniendo adecuadamente. En verdad, los reyes no me atienden como es debido al no castigar a esos sinvergüenzas que se han vuelto ladrones y emplean los cereales para su propia complacencia. Por esa razón, he ocultado todas las semillas, que estaban destinadas a la celebración de sacrificios.

VERSO 8.

Como llevan mucho tiempo almacenadas, las semillas que hay en mi interior se encuentran, sin duda, en mal estado. Así pues, debes hacer lo necesario para cosechar esas semillas mediante el proceso establecido que recomiendan los ācāryas y los śāstras.

VERSOS 9 y 10.

¡Oh, gran héroe, protector de las entidades vivientes!, si deseas aliviar la situación de las entidades vivientes proporcionándoles los cereales que necesitan, y si deseas alimentarlas con mi leche, debes disponer que se traiga un ternero adecuado para ese fin, una vasija en que guardar la leche, y a alguien que me ordeñe. Al ver a mi ternero, sentiré un gran afecto, y verás satisfecho tu deseo de tener mi leche.

VERSO 11.

Mi querido rey, debo decirte que tienes que allanar toda la superficie del globo. Eso me ayudará, incluso cuando haya terminado la estación de las lluvias. La lluvia, que cae por misericordia del rey Indra, permanecerá sobre la superficie del globo, manteniendo siempre húmeda la tierra. Eso será muy auspicioso para todo tipo de cultivos.

VERSO 12.

Tras escuchar las palabras del planeta Tierra, que fueron agradables y auspiciosas, el rey estuvo conforme con ellas. Entonces transformó a Svāyambhuva Manu en un ternero, y al ordeñar a la Tierra, que había adoptado la forma de una vaca, obtuvo de ella todas las hierbas y cereales, que recogió en el cuenco de sus manos.

VERSO 13.

Hubo otros, tan inteligentes como el rey Pṛthu, que también extrajeron la esencia del planeta Tierra. En verdad, todos aprovecharon la oportunidad para seguir los pasos del rey Pṛthu y obtener de la Tierra todo lo que deseaban.

VERSO 14.

Los grandes sabios transformaron a Bṛhaspati en ternero, y empleando los sentidos como recipiente, ordeñaron a la Tierra y obtuvieron de ella todos los tipos de conocimiento védico necesarios para purificar las palabras, la mente y el oído.

VERSO 15.

Los semidioses convirtieron en ternero a Indra, el rey del cielo, y al ordeñar a la Tierra extrajeron la bebida soma, que es néctar. Así se volvieron muy poderosos, tanto en especulación mental como en fuerza física y sensorial.

VERSO 16.

Los demonios y los hijos de Diti transformaron en ternero a Prahlāda Mahārāja, que había nacido en una familia de asuras, y extrajeron cerveza y otras clases de bebidas alcohólicas, recogiéndolas en una vasija de hierro.

VERSO 17.

Los habitantes de Gandharvaloka y Apsaraloka convirtieron en ternero a Viśvāvasu, y la vasija en que recogieron la leche fue una flor de loto. La leche adquirió la forma del dulce arte musical y la belleza.

VERSO 18.

Los afortunados habitantes de Pitṛloka, que rigen las ceremonias funerarias, convirtieron a Aryamā en ternero. Ordeñaron con gran fe y obtuvieron kavya, el alimento que se ofrece a los antepasados, en una vasija de barro sin cocer.

VERSO 19.

A continuación, los habitantes de Siddhaloka y los habitantes de Vidyādhara-loka transformaron en ternero al gran sabio Kapila, y utilizando el cielo entero como recipiente, ordeñaron a la Tierra y obtuvieron los poderes místicos específicos del yoga, comenzando por aŠimā. En efecto, los habitantes de Vidyādhara-loka adquirieron el arte de volar por el cielo.

VERSO 20.

Hubo otros, los habitantes de los planetas Kimpuruṣa-loka, que, convirtiendo en ternero al demonio Maya, ordeñaron a la Tierra y obtuvieron los poderes místicos mediante los cuales se puede desaparecer inmediatamente de la vista de los demás y aparecer de nuevo con una forma distinta.

VERSO 21.

Luego, los yakṣas, rākṣasas, fantasmas y brujas, que están habituados a comer carne, transformaron en ternero a Rudra [Bh™tanātha], la encarnación del Señor ®iva, y al ordeñar a la Tierra obtuvieron bebidas hechas de sangre, que guardaron en una vasija hecha de calaveras.

VERSO 22.

A continuación, las cobras y serpientes sin capucha, las grandes serpientes, los escorpiones y muchos otros animales venenosos ordeñaron a la Tierra y como leche obtuvieron veneno, y lo conservaron en las guaridas de las serpientes. Su ternero fue Takṣaka.

VERSOS 23 y 24.

Los animales de cuatro patas, como las vacas, convirtieron en su ternero al toro que transporta al Señor ®iva, y la vasija en que ordeñaron fue el bosque. Así obtuvieron hierba verde y fresca para comer. Los animales feroces, como los tigres, transformaron en ternero a un león, y de ese modo pudieron obtener leche en forma de carne. Garuḍa fue el ternero de las aves, que tomaron la leche del planeta Tierra en forma de insectos móviles y plantas y hierbas inmóviles.

VERSO 25.

El ternero de los árboles fue el árbol de los banianos; así obtuvieron leche en forma de muchos jugos deliciosos. Las montañas transformaron a los Himalayas en ternero, y al ordeñar a la Tierra obtuvieron distintas clases de minerales en una vasija hecha de picos de montañas.

VERSO 26.

El planeta Tierra surtió a todos con sus respectivos alimentos. En tiempos del rey Pṛthu, la Tierra estuvo por completo bajo el control del rey. De esta forma, todos los habitantes pudieron obtener el alimento que necesitaban creando distintas clases de terneros y recogiendo las distintas clases de leche en vasijas adecuadas.

VERSO 27.

Mi querido Vidura, principal de los Kurus, de esta forma, el rey Pṛthu y todos los que tienen que alimentarse para subsistir crearon distintas clases de terneros y, al ordeñar a la Tierra, obtuvieron sus respectivos alimentos. De esta forma recibieron sus distintas clases de alimentos, simbolizados por la leche.

VERSO 28.

Después de esto, el rey Pṛthu estaba muy satisfecho con el planeta Tierra, pues había abastecido a las diversas entidades vivientes con todo el alimento que necesitaban. De este modo, sentía tanto afecto por el planeta Tierra como si de su propia hija se tratase.

VERSO 29.

A continuación, Mahārāja Pṛthu, el rey de todos los reyes, niveló todas las asperezas de la superficie del globo rompiendo las montañas con su poderoso arco. Por su gracia, la superficie del globo quedó prácticamente plana.

VERSO 30.

El rey Pṛthu era como un padre para todos los ciudadanos del estado. Todos podían ver que él se ocupaba en procurarles el debido sustento y el empleo adecuado para su subsistencia. Después de nivelar la superficie del globo, señaló una serie de lugares que consideró adecuados como zonas de residencia.

VERSO 31.

Fue así como el rey Pṛthu fundó muchos tipos de ciudades, poblados y villas, y construyó fortalezas, viviendas para pastores de vacas, establos para los animales, y lugares para los campamentos reales, zonas mineras, pueblos agrícolas y aldeas de montaña.

VERSO 32.

Antes del reinado del rey Pṛthu no había ningún tipo de planificación para la construcción de ciudades, pueblos, campos de pastoreo, etc. Todo estaba diseminado, y cada persona construía su residencia según le resultaba más conveniente. Sin embargo, desde la época del rey Pṛthu comenzó a planificarse la construcción de ciudades y pueblos.

CAPÍTULO 19.

LOS CIEN SACRIFICIOS DE CABALLO DEL REY PṚTHU.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, el rey Pṛthu dio comienzo a la celebración de cien sacrificios de caballo en el lugar en que el río Sarasvat… fluye hacia el Este. Esa región se conoce con el nombre de Brahmāvarta, y estaba bajo el control de Svāyambhuva Manu.

VERSO 2.

Al ver esto, el muy poderoso Indra, el rey del cielo, se puso a considerar el hecho de que el rey Pṛthu iba a superarle en actividades fruitivas. De modo que Indra no podía tolerar las grandes ceremonias de sacrificio que el rey Pṛthu estaba celebrando.

VERSO 3.

La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, está en forma de Superalma en el corazón de todos, y es el propietario de todos los planetas y el disfrutador del resultado de todos los sacrificios. Él estuvo personalmente presente en los sacrificios del rey Pṛthu.

VERSO 4.

El Señor Viṣṇu apareció en el recinto de sacrificios acompañado por el Señor Brahmā, el Señor ®iva, las principales deidades regentes de los planetas, y los seguidores de todos ellos. Cuando apareció, los habitantes de Gandharvaloka, los grandes sabios y los habitantes de Apsaraloka Le alabaron.

VERSO 5.

Acompañaban al Señor los habitantes de Siddhaloka y Vidyādhara-loka, todos los descendientes de Diti, los demonios y los yakṣas. También Le acompañaban Sus principales servidores, encabezados por Sunanda y Nanda.

VERSO 6.

Con el Señor Viṣṇu asistieron al sacrificio grandes devotos que están siempre ocupados en el servicio de la Suprema Personalidad de Dios; también asistieron los grandes sabios Kapila, Nārada y Dattātreya, además de los maestros del poder místico, encabezados por Sanaka Kumāra.

VERSO 7.

Mi querido Vidura, en aquel gran sacrificio, la Tierra entera fue como la kāma-dhenu lechera. Así, con la celebración del yajña, quedaron resueltas todas las necesidades de la vida diaria.

VERSO 8.

Los ríos producían toda clase de sabores —dulces, picantes, amargos, etc.—, y árboles muy grandes daban frutas y miel en abundancia. Las vacas, habiendo comido suficiente hierba fresca, daban grandes cantidades de leche, yogur, mantequilla clarificada, y otros productos lácteos.

VERSO 9.

La población en general y las deidades regentes de todos los planetas hicieron al rey Pṛthu distintos obsequios. Los océanos y los mares estaban llenos de piedras preciosas y perlas, y las montañas rebosaban de compuestos químicos y fertilizantes. Había gran abundancia de las cuatro clases de comestibles.

VERSO 10.

El rey Pṛthu dependía de la Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Adhokṣaja. Habiendo celebrado muchos sacrificios, el rey, por la misericordia del Señor Supremo, gozaba de un esplendor sobrehumano. Pero esa opulencia le resultaba intolerable a Indra, el rey del cielo, quien trató de impedir que siguiera aumentando.

VERSO 11.

Cuando Pṛthu Mahārāja celebraba el último sacrificio de caballo [Aśvamedha-yajña], el rey Indra, invisible para todos, robó el caballo destinado al sacrificio. Lo robó llevado de la gran envidia que sentía contra el rey Pṛthu.

VERSO 12.

Para robar el caballo, el rey Indra se vistió con los hábitos de una persona liberada. De hecho, su vestimenta era una forma de engaño, pues creaba una falsa impresión religiosa. Cuando Indra salió al espacio exterior vestido de esa forma, el gran sabio Atri le vio y pudo darse cuenta de lo que sucedía.

VERSO 13.

Cuando Atri informó del ardid del rey Indra al hijo del rey Pṛthu, éste, muy iracundo, salió inmediatamente en persecución de Indra para matarle, gritando: «¡Espera, espera!».

VERSO 14.

El rey Indra estaba disfrazado de sannyās…, con el cabello recogido sobre la cabeza y todo el cuerpo ungido de cenizas. Al ver sus hábitos, el hijo del rey Pṛthu confundió a Indra con una persona religiosa, un piadoso sannyās…, y, por consiguiente, no disparó sus flechas.

VERSO 15.

Atri Muni vio que el hijo del rey Pṛthu regresaba sin haber matado a Indra. Al ver que Indra le había engañado, volvió a darle la instrucción de matar al rey del cielo, pues Atri consideraba que Indra, por haber impedido al rey Pṛthu la ejecución del sacrificio, se había convertido en el más bajo de los semidioses.

VERSO 16.

Puesto sobre aviso, el nieto del rey Vena salió de inmediato en persecución de Indra, que huía por el cielo a toda prisa. Lleno de ira contra él, era como el rey de los buitres persiguiendo a RāvaŠa.

VERSO 17.

Cuando Indra vio que el hijo de Pṛthu le perseguía, de inmediato se despojó de sus falsos hábitos y soltó el caballo. De hecho, desapareció del lugar en que estaba, y el gran héroe, el hijo de Mahārāja Pṛthu, llevó de regreso el caballo al recinto de sacrificios de su padre.

VERSO 18.

Mi querido señor, Vidura, al observar el maravilloso poderío del hijo del rey Pṛthu, los grandes sabios estuvieron de acuerdo en darle el nombre de Vijitāśva.

VERSO 19.

Mi querido Vidura, Indra es el rey del cielo, y por lo tanto, es muy poderoso. Inmediatamente creó densas tinieblas en el recinto de sacrificios. Cubriendo todo el lugar de esa forma, volvió a llevarse el caballo, que estaba atado con cadenas de oro cerca del instrumento de madera en que se sacrificaban los animales.

VERSO 20.

El gran sabio Atri volvió a indicar al hijo del rey Pṛthu que Indra huía por el cielo. El gran héroe, el hijo de Pṛthu, volvió de nuevo a perseguirle. Pero cuando vio que Indra llevaba en la mano una vara rematada con una calavera, y que otra vez iba vestido de sannyās…, de nuevo prefirió no matarle.

VERSO 21.

Cuando el gran sabio Atri volvió a instruirle, el hijo del rey Pṛthu se puso muy furioso y armó su arco con una flecha. Al ver esto, el rey Indra de inmediato se desprendió de sus falsos hábitos de sannyās… y, soltando el caballo, se hizo invisible.

VERSO 22.

El gran héroe, Vijitāśva, el hijo del rey Pṛthu, recuperó entonces el caballo y regresó al recinto de sacrificios de su padre. Desde esa ocasión ha habido hombres de escaso conocimiento que han adoptado los hábitos de sannyās… engañosamente. Fue el rey Indra quien introdujo esa práctica.

VERSO 23.

Todos los disfraces de mendicante que Indra adoptó debido a su deseo de apoderarse del caballo eran símbolos de la filosofía atea.

VERSOS 24 y 25.

De esta forma, el rey Indra adoptó varias órdenes de sannyāsa distintas, con la intención de robar el caballo del sacrificio del rey Pṛthu. Algunos sannyās…s van desnudos, y a veces se visten con hábitos rojos y se hacen llamar kāpālika. Todo ello no es más que la representación simbólica de sus actividades pecaminosas. Esos supuestos sannyās…s son muy apreciados por los hombres pecaminosos, pues se trata de ateos impíos muy expertos en dar argumentos y razones en favor de su causa. Sin embargo, debemos saber que, aunque se hagan pasar por personas religiosas, en realidad no lo son. Por desgracia, algunas personas, en su confusión, les consideran religiosos, y sintiéndose atraídas hacia ellos, arruinan su vida.

VERSO 26.

Mahārāja Pṛthu, que era famoso por su gran poder, tomó inmediatamente el arco y las flechas, y él mismo se dispuso a matar a Indra por haber introducido aquellas anómalas órdenes de sannyāsa.

VERSO 27.

Los sacerdotes y todos los allí presentes, al ver que Mahārāja Pṛthu estaba muy iracundo y se disponía a matar a Indra, le rogaron: ¡Oh, gran alma!, no le mates, pues en un sacrificio sólo se pueden matar a los animales que van a ser sacrificados. Eso es lo que ordenan los śāstras.

VERSO 28.

Querido rey, los poderes de Indra se han visto ya disminuidos debido a su intento de impedirte celebrar el sacrificio. Nosotros le llamaremos con unos mantras védicos que jamás hasta ahora se han usado, y puedes tener la seguridad de que vendrá. Así, con el poder de nuestro mantra, le arrojaremos al fuego, pues es tu enemigo.

VERSO 29.

Mi querido Vidura, después de dar este consejo al rey, los sacerdotes que habían estado ocupados en la ejecución del sacrificio llamaron a Indra, el rey del cielo, con una actitud muy iracunda. Estaban a punto de verter la oblación en el fuego, cuando el Señor Brahmā apareció y les prohibió dar comienzo al sacrificio.

VERSO 30.

El Señor Brahmā se dirigió a ellos con las siguientes palabras: Mis queridos ejecutores del sacrificio, no podéis matar a Indra, el rey del cielo. No es vuestro deber. Debéis saber que Indra es como la Suprema Personalidad de Dios. En verdad, es uno de los más poderosos asistentes de la Personalidad de Dios. Vosotros tratáis de satisfacer a todos los semidioses con este yajña, pero debéis saber que todos esos semidioses sólo son partes integrales de Indra, el rey del cielo. ¿Cómo, entonces, podéis matarle en este gran sacrificio?

VERSO 31.

Queriendo causar problemas e impedir la celebración del gran sacrificio del rey Pṛthu, el rey Indra se ha valido de medios que en el futuro destruirán el limpio sendero de la vida religiosa. Tenedlo en cuenta. Si seguís enfrentándoos a él, él seguirá abusando de su poder, e introducirá muchos otros sistemas de irreligión.

VERSO 32.

«Que las celebraciones de sacrificio de Mahārāja Pṛthu sean sólo noventa y nueve», decidió el Señor Brahmā. A continuación, dirigiéndose a Mahārāja Pṛthu, le hizo saber que, cuando ya tenía plena conciencia del sendero de la liberación, ¿qué sentido tenía seguir celebrando sacrificios?

VERSO 33.

El Señor Brahmā continuó: ¡Que la fortuna os sonría a ambos! Tanto tú como el rey Indra sois partes integrales de la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, no debes enfadarte con el Señor Indra, que no es diferente de ti.

VERSO 34.

Mi querido rey, no te agites ni sientas ansiedad, pues si tus sacrificios no se han celebrado debidamente, se debe a los obstáculos que ha puesto la providencia. Por favor, escucha mis palabras con gran respeto. Siempre debemos recordar que no hay que entristecerse cuando algo ocurre por disposición de la providencia. Cuanto más tratamos de enmendar esos reveses, más nos adentramos en las oscuras regiones del pensamiento materialista.

VERSO 35.

El Señor Brahmā continuó: Detén esta celebración de sacrificios, pues han dado pie a que Indra introdujese muchos aspectos irreligiosos. Debes saber muy bien que incluso los semidioses manifiestan muchas aspiraciones indeseables.

VERSO 36.

Fíjate en el modo en que Indra, el rey del cielo, estaba creando perturbaciones en el curso del sacrificio, robando el caballo que se iba a sacrificar. La gente en general cometerá las atractivas actividades pecaminosas que él ha introducido.

VERSO 37.

¡Oh, rey Pṛthu, hijo de Vena!, tú eres una expansión del Señor Viṣṇu, una parte integral Suya. Debido a las maldades del rey Vena, los principios religiosos se habían perdido casi por completo. En aquel oportuno momento, tú descendiste como encarnación del Señor Viṣṇu. En verdad, has aparecido a partir del cuerpo del rey Vena para proteger los principios religiosos.

VERSO 38.

¡Oh, protector del pueblo!, por favor, considera la razón por la que el Señor Viṣṇu Se ha encarnado en ti. Los principios irreligiosos que Indra ha creado no son más que las madres de muchas religiones indeseables. De modo que, por favor, acaba con esas imitaciones inmediatamente.

VERSO 39.

El gran sabio Maitreya continuó: Al escuchar esos consejos del Señor Brahmā, el maestro supremo, el rey Pṛthu abandonó su anhelo por ejecutar yajñas y, con gran afecto, se reconcilió con el rey Indra.

VERSO 40.

Después de esto, Pṛthu Mahārāja se bañó, como es costumbre después de las celebraciones de yajña, y recibió las bendiciones de los semidioses, que estaban muy complacidos con sus gloriosas actividades.

VERSO 41.

Con gran respeto, el rey original, Pṛthu, ofreció todo tipo de recompensas a los brāhmaṇas que estaban en el sacrificio. Todos esos brāhmaṇas, sintiéndose muy satisfechos, ofrecieron al rey sus bendiciones de todo corazón.

VERSO 42.

Todos los grandes brāhmaṇas y sabios dijeron: ¡Oh, poderoso rey!, respondiendo a tu invitación, toda clase de entidades vivientes se han reunido en esta asamblea. Han venido de Pitṛloka y de los planetas celestiales, y se han reunido grandes sabios y personas comunes. Ahora todos ellos están muy satisfechos con tus tratos y tu caridad.

CAPÍTULO 20.

EL SEÑOR VIṢṆU APARECE EN EL RECINTO DE SACRIFICIOS DE MAHšRšJA PṚTHU.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, muy satisfecho con la celebración de noventa y nueve sacrificios de caballo, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, apareció en el lugar en compañía del rey Indra. Una vez allí, el Señor Viṣṇu comenzó a hablar.

VERSO 2.

El Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, dijo: Mi querido rey Pṛthu, Indra, el rey del cielo, ha impedido que celebraras cien sacrificios. Ahora ha venido conmigo para pedirte perdón. Por favor, discúlpale.

VERSO 3.

¡Oh, rey!, cuando alguien posee una inteligencia avanzada y está deseoso de llevar a cabo actividades benéficas, se le considera el mejor de los seres humanos. Un ser humano avanzado nunca desea el mal a los demás. Las personas de inteligencia avanzada siempre son conscientes de que el cuerpo material es diferente del alma.

VERSO 4.

Si una personalidad como tú, que has cumplido las instrucciones de los ācāryas anteriores y que, por lo tanto, eres muy avanzado, te ves arrastrado por la influencia de Mi energía material, todo tu avance puede considerarse una simple pérdida de tiempo.

VERSO 5.

Quienes conocen plenamente el concepto corporal de la vida, que saben que el cuerpo está compuesto de nesciencia, deseos y actividades derivadas de la ilusión, no se apegan al cuerpo.

VERSO 6.

¿Cómo puede una persona de gran erudición, que no siente la menor afinidad por el concepto corporal de la vida, verse afectada por él en lo relativo a la casa, los hijos, la riqueza y demás productos del cuerpo?

VERSO 7.

El alma individual es una, pura, inmaterial y con refulgencia propia. Es el receptáculo de todas las buenas cualidades, y está en todas partes. Carece de coberturas materiales, y es el testigo de todas las actividades. Se distingue completamente de las demás entidades vivientes, y es trascendental a todas las almas encarnadas.

VERSO 8.

Aunque permanezca en la naturaleza material, aquel que goza de ese modo del conocimiento pleno sobre el ātmā y Paramātmā, nunca se ve afectado por las modalidades de la naturaleza material, pues siempre mora en Mi servicio amoroso trascendental.

VERSO 9.

La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, continuó: Mi querido rey Pṛthu, cuando alguien cumple los deberes propios de su ocupación y se dedica a Mi servicio devocional sin buscar ganancias materiales, poco a poco alcanza una gran satisfacción interior.

VERSO 10.

Cuando el corazón se limpia de toda la contaminación material, el devoto, con una mente más amplia y transparente, puede ver las cosas con ecuanimidad. Quien alcanza ese estado encuentra la paz, y se sitúa en una posición sac-cid-ānanda-vigraha de igualdad conmigo.

VERSO 11.

Todo el que sabe que el cuerpo material, que está compuesto de cinco elementos densos, los órganos de los sentidos, los sentidos de trabajo y la mente, actúa simplemente bajo la supervisión del alma inmutable es un candidato para la liberación del cautiverio material.

VERSO 12.

El Señor Viṣṇu dijo al rey Pṛthu: Mi querido rey, los constantes cambios de este mundo material se deben a las interacciones de las tres modalidades de la naturaleza material. El cuerpo material está constituido por el conjunto de los cinco elementos, los sentidos, los semidioses que controlan los sentidos, y la mente, cuya agitación se debe al alma espiritual. Como el alma espiritual es completamente distinta de esa combinación de elementos materiales densos y sutiles, el devoto que posee conocimiento completo y mantiene conmigo una intensa relación de amistad y afecto nunca se ve agitado por la felicidad y la aflicción materiales.

VERSO 13.

Mi querido y heroico rey, por favor, mantente siempre equilibrado y trata a la gente con ecuanimidad, ya bien sean más grandes que tú, estén en un nivel intermedio o sean inferiores a ti. Que la felicidad y la aflicción no te perturben, pues son temporales. Controla tu mente y tus sentidos por completo. En esa posición trascendental, y en cualquier condición en que, por Mi designio, te encuentres, trata de cumplir con tu deber de rey, pues tu único deber aquí es proteger a los ciudadanos de tu reino.

VERSO 14.

El deber prescrito para un rey es proteger a los ciudadanos del estado. El rey que actúa de esa forma, en su siguiente vida recibe la sexta parte de los resultados de las actividades piadosas de los ciudadanos. Pero al rey o jefe ejecutivo del estado que se limite a recaudar impuestos de sus súbditos sin darles una protección digna de seres humanos, los ciudadanos le despojarán de los resultados de sus propias actividades piadosas, y por no haberles protegido, tendrá que padecer el castigo correspondiente a las actividades impías de sus súbditos.

VERSO 15.

El Señor Viṣṇu continuó: Mi querido rey Pṛthu, si continúas protegiendo a los ciudadanos conforme a las enseñanzas de las eruditas autoridades brahmínicas, que se reciben de maestro a discípulo por vía auditiva a través de la sucesión discipular, y si sigues los principios religiosos que esas autoridades han establecido, sin apego a ideas producto de la invención mental, todos tus súbditos serán felices y te amarán, y muy pronto podrás ver a personalidades ya liberadas de la talla de los cuatro Kumāras [Sanaka, Sanātana, Sanandana y Sanat-kumāra].

VERSO 16.

Mi querido rey, tus elevadas cualidades y tu excelente comportamiento me han cautivado, por lo cual Me siento favorablemente inclinado hacia ti. De modo que puedes pedirme la bendición que desees. Es muy difícil que alguien que no posea unas cualidades y un comportamiento elevados pueda obtener Mi favor con la simple celebración de sacrificios, con austeridades rigurosas o con el yoga místico. Pero Yo siempre Me mantengo equilibrado en el corazón de aquel que se mantiene equilibrado en toda circunstancia.

VERSO 17.

El gran santo Maitreya continuó: Mi querido Vidura, de esta forma, Mahārāja Pṛthu, el conquistador del mundo entero, aceptó sobre su cabeza las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 18.

El rey Indra, que se encontraba allí presente, se avergonzó de sus propias actividades y se postró ante el rey Pṛthu para tocar sus pies de loto. Sin embargo, Pṛthu Mahārāja inmediatamente le abrazó lleno de éxtasis, y abandonó todo sentimiento de envidia que pudiera abrigar contra él por haberle robado el caballo destinado al sacrificio.

VERSO 19.

El rey Pṛthu se prodigó en adorar los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, que tanta misericordia le había mostrado. Mientras adoraba los pies de loto del Señor, el éxtasis de Pṛthu Mahārāja en su servicio devocional fue en aumento.

VERSO 20.

El Señor ya iba a partir, pero el comportamiento del rey Pṛthu Le hacía sentirse tan inclinado hacia él, que no se fue. Al ver con Sus ojos de loto el comportamiento de Mahārāja Pṛthu, Se detuvo, pues Él siempre es el bienqueriente de Sus devotos.

VERSO 21.

El rey original, Mahārāja Pṛthu, con los ojos llenos de lágrimas y la voz temblorosa y ahogada por la emoción, no podía ver claramente al Señor, ni hablarle o dirigirse a Él de ninguna forma. Simplemente Le abrazó en su corazón y permaneció de pie con las manos juntas.

VERSO 22.

La Suprema Personalidad de Dios estaba de pie, con Sus pies de loto casi a ras de suelo, mientras posaba la palma de la mano en el erguido lomo de Garuḍa, el enemigo de las serpientes. Mahārāja Pṛthu, secándose las lágrimas, trataba de mirar al Señor, pero parecía que el rey no estaba completamente satisfecho con mirarle. Entonces ofreció las siguientes oraciones.

VERSO 23.

Mi querido Señor, Tú eres el mejor de los semidioses que pueden ofrecer bendiciones. Siendo así, ¿por qué razón va a pedirte una persona erudita bendiciones propias de las entidades vivientes confundidas por las modalidades de la naturaleza? Esas bendiciones las obtienen, sin esforzarse por ellas, incluso las entidades vivientes que sufren los tormentos del infierno. Mi querido Señor, Tú, ciertamente, puedes conceder la bendición de fundirse en Tu existencia, pero yo no la deseo.

VERSO 24.

Mi querido Señor, yo no deseo la bendición de fundirme en Tu existencia, pues con esa bendición no se puede beber el néctar de Tus pies de loto. La bendición que yo deseo es tener como mínimo un millón de oídos, pues de esa forma podré escuchar las glorias de Tus pies de loto de labios de Tus devotos puros.

VERSO 25.

Mi querido Señor, a Ti se Te glorifica con los versos selectos que las grandes personalidades han pronunciado. Esa glorificación de Tus pies de loto es como partículas de azafrán. Cuando la vibración trascendental de las bocas de Tus grandes devotos lleva el aroma del polvo de azafrán de Tus pies de loto, la entidad viviente sumida en el olvido, poco a poco va recordando la relación eterna que la une a Ti. De esa forma, los devotos llegan gradualmente a la conclusión correcta acerca del valor de la vida. Mi querido Señor, por esa razón no necesito ninguna otra bendición que no sea la oportunidad de escuchar de labios de Tu devoto puro.

VERSO 26.

Mi querido y muy glorificado Señor, cualquiera que escuche, aunque sólo sea una vez, las glorias de Tus actividades en compañía de devotos puros, no abandonará nunca la compañía de esos devotos, a menos que sea un animal, pues ninguna persona inteligente cometería la negligencia de abandonar esa compañía. Incluso la diosa de la fortuna deseó escuchar acerca de Tus glorias trascendentales y Tus ilimitadas actividades aceptando la perfección del canto y la escucha de Tus glorias.

VERSO 27.

Ahora deseo ocuparme en el servicio de los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios y servirle de la misma forma que la diosa de la fortuna, que lleva en su mano una flor de loto, pues Tu Señoría, la Suprema Personalidad de Dios, es el receptáculo de todas las cualidades trascendentales. Me temo que la diosa de la fortuna y yo acabaríamos riñendo, pues los dos estaríamos ocupados con gran atención en el mismo servicio.

VERSO 28.

Mi querido Señor del universo, la diosa de la fortuna, Lakṣmī, es la madre del universo; aun así, pienso que tal vez se enfade conmigo por haberme entrometido en su servicio y actuar en el mismo plano al que ella está tan apegada. Con todo, tengo la esperanza de que, a pesar de los posibles malentendidos, Tú Te pongas de mi parte, pues sientes gran inclinación por los pobres y siempre engrandeces hasta el más insignificante servicio que se Te ofrezca. Por esa razón, aun si ella se enfada, creo que eso no Te causa el menor problema, pues eres autosuficiente y puedes arreglártelas sin ella.

VERSO 29.

Grandes personas santas que están siempre liberadas emprenden Tu servicio devocional, pues es la única manera de liberarse de las ilusiones de la existencia material. ¡Oh, mi Señor!, sólo hay un motivo que lleva a las almas liberadas a refugiarse en Tus pies de loto, y es que esas almas están pensando en Tus pies constantemente.

VERSO 30.

Mi querido Señor, lo que le has dicho a Tu devoto puro es verdaderamente desconcertante. En verdad, las atractivas ofertas que haces en los Vedas no son adecuadas para devotos puros. Atada por las dulces promesas de los Vedas, la gente en general se ocupa una y otra vez en actividades fruitivas, seducida por el resultado de sus acciones.

VERSO 31.

Mi Señor, debido a Tu energía ilusoria, en el mundo material todos los seres vivientes han olvidado su verdadera posición constitucional, y llevados por la ignorancia, siempre están deseosos de felicidad material en la forma de sociedad, amistad y amor. Por favor, no me pidas que acepte de Ti beneficios materiales; en lugar de ello, como un padre que hace todo lo necesario por el bien del hijo sin esperar que éste se lo pida, concédeme, por favor, lo que Tú consideres mejor para mí.

VERSO 32.

El gran sabio Maitreya prosiguió diciendo que el Señor, el observador del universo, después de escuchar la oración de Pṛthu Mahārāja, Se dirigió al rey: Mi querido rey, que siempre tengas la bendición de ocuparte en Mi servicio devocional. Como tú mismo acabas de expresar con gran inteligencia, para atravesar la insuperable energía ilusoria de māyā es necesario que nuestras intenciones sean puras.

VERSO 33.

Mi querido rey, ¡oh, protector de los ciudadanos!, de ahora en adelante sé muy cuidadoso en cumplir Mis órdenes, y no dejes que nada te desvíe. Todo el que viva de esa forma, cumpliendo fielmente Mis órdenes, siempre encontrará buena fortuna donde quiera que vaya.

VERSO 34.

El gran santo Maitreya dijo a Vidura: La Suprema Personalidad de Dios apreció mucho las oraciones de Mahārāja Pṛthu, pues estaban llenas de significado. Después, habiendo recibido del rey la adoración debida, el Señor le bendijo y decidió partir.

VERSOS 35 y 36.

El rey Pṛthu adoró a los semidioses, a los grandes sabios y a los habitantes de Pitṛloka, Gandharvaloka, Siddhaloka, CāraŠaloka, Pannagaloka, Kinnaraloka, Apsaraloka, los planetas terrenales y los planetas de las aves. También adoró a muchas otras entidades vivientes que se presentaron en el recinto de sacrificios. A todos ellos, a la Suprema Personalidad de Dios, y a los sirvientes personales del Señor, les adoró con las manos juntas, ofreciéndoles dulces palabras y todas las riquezas que pudo. Después de esa ceremonia, todos ellos regresaron a sus respectivas moradas, siguiendo los pasos del Señor Viṣṇu.

VERSO 37.

Habiendo cautivado la mente del rey y de los sacerdotes allí presentes, la infalible Suprema Personalidad de Dios regresó a Su morada en el cielo espiritual.

VERSO 38.

El rey Pṛthu ofreció entonces sus respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es el Señor Supremo de todos los semidioses. A pesar de que no es objeto de la visión material, el Señor Se reveló ante los ojos de Mahārāja Pṛthu. El rey, después de ofrecer reverencias al Señor, regresó a su hogar.

CAPÍTULO 21.

ENSEÑANZAS DE MAHšRšJA PṚTHU.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Al entrar en su ciudad, el rey vio que ésta le recibía maravillosamente adornada con perlas, guirnaldas de flores, hermosas telas y puertas de oro; un aromático perfume de incienso se extendía por toda la ciudad.

VERSO 2.

Por todas partes, en los caminos, las carreteras y los pequeños parques de la ciudad, se había rociado agua con esencia de sándalo y de hierba aguru; por todas partes había adornos hechos con frutas enteras, flores, cereales humedecidos, minerales de distintas clases y lámparas, ofrecidos en calidad de artículos auspiciosos.

VERSO 3.

En los cruces de caminos había racimos de frutas y flores, y columnas hechas con plataneros y ramas de betel. Todos esos adornos, repartidos por todas partes, tenían un aspecto muy atractivo.

VERSO 4.

Al paso del rey por las puertas de la ciudad, los ciudadanos le recibieron con muchos artículos auspiciosos, como lámparas, flores y yogur. Salieron también a recibirle muchas jóvenes solteras; eran muy hermosas y sus cuerpos estaban adornados con alhajas; llevaban pendientes que chocaban entre sí.

VERSO 5.

Cuando el rey entró en palacio, sonaron caracolas y timbales, los sacerdotes cantaron mantras védicos y los recitadores profesionales ofrecieron oraciones. Sin embargo, toda esa ceremonia de bienvenida no afectó al rey en lo más mínimo.

VERSO 6.

Todos los ciudadanos, desde el más sencillo al más importante, dieron la bienvenida al rey de todo corazón, y él, por su parte, les concedió las bendiciones que deseaban.

VERSO 7.

El rey Pṛthu era la más grande de las grandes almas, y por lo tanto, era digno de la adoración de todos. Llevó a cabo muchas actividades gloriosas en el gobierno del mundo, y siempre fue magnánimo. Después de obtener ese gran éxito y una fama que se extendía por todo el universo, finalmente alcanzó los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 8.

S™ta Gosvāmī continuó: ¡Oh, ®aunaka, líder de los grandes sabios!, el gran devoto Vidura, después de escuchar a Maitreya, que habló acerca de las actividades del rey Pṛthu, el rey original, que era plenamente cualificado y a quien se alaba y glorifica ampliamente por todo el mundo, adoró a Maitreya Ṛṣi con gran sumisión y le hizo la siguiente pregunta.

VERSO 9.

Vidura dijo: Mi querido brāhmaŠa Maitreya, es muy instructivo saber que fueron los grandes sabios y brāhmaṇas quienes sentaron en el trono al rey Pṛthu. Todos los semidioses le obsequiaron con infinidad de regalos; además, él aumentó su influencia con la fuerza que recibió personalmente del Señor Viṣṇu. De esa forma hizo que la Tierra prosperase muchísimo.

VERSO 10.

Pṛthu Mahārāja era tan grande y magnánimo en sus actividades y en su sistema de gobierno, que todos los reyes y semidioses de todos los planetas siguen todavía sus pasos. ¿Quién no trataría de escuchar sus gloriosas actividades? Yo deseo escuchar cada vez más acerca de Pṛthu Mahārāja, pues sus actividades son muy piadosas y auspiciosas.

VERSO 11.

El gran sabio Maitreya dijo a Vidura: Mi querido Vidura, el rey Pṛthu vivió en las tierras comprendidas entre el Ganges y el Yamunā, los dos grandes ríos. Era tan opulento que parecía querer disfrutar de la fortuna que tenía destinada y disminuir los resultados de sus acividades piadosas pasadas.

VERSO 12.

Mahārāja Pṛthu no tenía rival como rey, y con su cetro gobernó las siete islas que hay sobre la superficie del globo. Sus órdenes eran irrevocables, y nadie podía desobedecerlas, a excepción de las personas santas, los brāhmaṇas y los descendientes de la Suprema Personalidad de Dios [los vaiṣṇavas].

VERSO 13.

En cierta ocasión, el rey Pṛthu dio comienzo a la celebración de un gran sacrificio en el que se congregaron grandes sabios y santos, brāhmaṇas, semidioses de los sistemas planetarios superiores y grandes reyes y santos, conocidos con el nombre de rājarṣis.

VERSO 14.

En aquella gran asamblea, Mahārāja Pṛthu en primer lugar adoró a todos sus respetables visitantes conforme a sus respectivas posiciones. Después se puso de pie en medio de la asamblea; parecía que la Luna llena hubiera surgido en medio de las estrellas.

VERSO 15.

El rey Pṛthu tenía un cuerpo alto y fuerte; su tez era clara. Tenía los brazos amplios y robustos, y los ojos tan brillantes como el Sol naciente. Su naríz era recta, su rostro, muy hermoso, y su personalidad, grave. Sus dientes resaltaban hermosos en su sonriente rostro.

VERSO 16

El pecho de Mahārāja Pṛthu era muy ancho, su cintura, muy gruesa, y su abdomen, marcado con varios pliegos, tenía la misma construcción que una hoja de árbol de los banianos. Su ombligo era una profunda espiral; tenía los muslos de color dorado, y el empeine de sus pies formaba un arco.

VERSO 17.

Tenía el cabello negro y sedoso, muy fino y ondulado; su cuello era como una caracola adornada con líneas auspiciosas. Vestía un dhot… muy valioso, y en la parte superior del cuerpo llevaba un hermoso manto.

VERSO 18.

En la ceremonia de iniciación al sacrificio que se celebraba, Mahārāja Pṛthu tuvo que quitarse sus valiosas ropas, revelando así la belleza natural de su cuerpo. Fue muy agradable verle ponerse la piel de ciervo negra y el anillo de hierba kuśa en el dedo, pues esto aumentaba la belleza natural de su cuerpo. Según parece Mahārāja Pṛthu observó todos los principios regulativos previos a la celebración del sacrificio.

VERSO 19.

Con la sola intención de animar a los miembros de la asamblea y realzar su placer, el rey Pṛthu les miró con ojos que parecían estrellas en un cielo húmedo de rocío y les habló con poderosa voz.

VERSO 20.

El discurso de Mahārāja Pṛthu fue muy hermoso: estaba lleno de lenguaje metafórico, se entendía con claridad y era muy agradable al oído. Todas sus palabras eran graves y precisas. Al hablar, parecía exponer su experiencia personal de la Verdad Absoluta para beneficio de todos los allí presentes.

VERSO 21.

El rey Pṛthu dijo: ¡Oh, nobles miembros de la asamblea! ¡Que toda buena fortuna descienda sobre vosotros! ¡Oh, vosotros, grandes almas que habéis venido a participar en esta reunión!, por favor, escuchad atentamente mi oración. La persona verdaderamente inquisitiva debe exponer sus decisiones ante una asamblea de almas nobles.

VERSO 22.

El rey Pṛthu continuó: Por la gracia del Señor Supremo, he sido designado rey de este planeta, y llevo el cetro para gobernar a los ciudadanos, protegerles de todo peligro y ocuparles según sus respectivas posiciones en el orden social establecido en los mandamientos védicos.

VERSO 23.

Mahārāja Pṛthu dijo: Creo que con la ejecución de mis deberes como rey podré obtener los atractivos resultados que describen los expertos en conocimiento védico. Ciertamente, ese objetivo se obtiene al complacer a la Suprema Personalidad de Dios, que es quien observa los destinos de todos.

VERSO 24.

Todo rey que no instruya a sus súbditos en sus respectivos deberes conforme al varŠa y al āśrama, y que se limite a cobrarles impuestos y tributos, se condena a sufrir por las actividades impías que ellos hayan realizado. Además de esa degradación, pierde también su propia fortuna.

VERSO 25.

Pṛthu Mahārāja continuó: Así pues, mis queridos súbditos, por el bien de vuestro rey después de su muerte, debéis realizar vuestros deberes como es debido, conforme a las posiciones de varŠa y āśrama que ocupáis, y en vuestro corazón siempre debéis llevar el pensamiento de la Suprema Personalidad de Dios. De esta forma, velaréis por vuestros propios intereses, y seréis misericordiosos con vuestro rey, considerando su bienestar después de la muerte.

VERSO 26.

Ruego a todos los semidioses, que son puros de corazón, a los antepasados y a las personas santas que apoyen mi propuesta, ya que, después de la muerte, el resultado de una acción lo comparte tanto quien la realizó, como quien la dirigió y quien la apoyó.

VERSO 27.

Mis queridos y respetables ciudadanos, según las afirmaciones autoritativas del śāstra, debe existir una autoridad suprema que pueda otorgar los resultados correspondientes a nuestras actividades presentes. De no ser así, ¿por qué habrá personas excepcionalmente hermosas y poderosas tanto en esta vida como en la siguiente?

VERSOS 28 y 29.

Esto lo confirman, no sólo el testimonio de los Vedas y el comportamiento de grandes personalidades como Manu, Uttānapāda, Dhruva, Priyavrata y A‰ga, mi abuelo, sino también muchas otras grandes personalidades y entidades vivientes comunes, como por ejemplo Mahārāja Prahlādha y Bali, que eran teístas y creían en la existencia de la Suprema Personalidad de Dios, el portador de la maza.

VERSO 30.

A pesar de la confusión en que se encuentran con respecto al sendero de la religión, personas abominables como mi padre, Vena, el nieto de la personificación de la muerte, todas las grandes personalidades, como las que he mencionado, están de acuerdo en que sólo la Suprema Personalidad de Dios puede conceder en este mundo las bendiciones de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos, la liberación o la elevación a los planetas celestiales.

VERSO 31.

La inclinación a servir los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios puede limpiar de inmediato de las mentes de la sufriente humanidad la suciedad acumulada a lo largo de incontables nacimientos. Como el agua del Ganges, que emana de los dedos de los pies de loto del Señor, ese proceso limpia de inmediato la mente; de esa forma, la conciencia espiritual o conciencia de Kṛṣṇa va aumentando gradualmente.

VERSO 32.

El devoto que se refugia a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, se limpia por completo de todos los conceptos erróneos y especulaciones mentales, y manifiesta la cualidad de la renunciación. Esto sólo es posible para el que se ha fortalecido mediante la práctica del bhakti-yoga. Una vez que se ha refugiado en los pies de loto del Señor, el devoto nunca regresa a la existencia material, en la que reinan las tres miserias.

VERSO 33.

Pṛthu Mahārāja aconsejó a sus súbditos: Debéis ofrecer servicio devocional al Señor, con una actitud liberal y ocupando en ello la mente, las palabras, el cuerpo y los resultados de vuestros deberes prescritos. Debéis dedicar vuestro servicio a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios con plena confianza y sin reservas, conforme a vuestras capacidades y a vuestras ocupaciones. Con ello, tenéis asegurado el éxito en el logro del objetivo supremo de vuestras vidas.

VERSO 34.

La Suprema Personalidad de Dios es trascendental, y está libre de la contaminación de este mundo material. Pero a pesar de ser alma espiritual concentrada, sin diversidad material, acepta, para beneficio del alma condicionada, las distintas clases de sacrificios que se ejecutan con diversos elementos materiales, mantras y rituales, y que sus ejecutores ofrecen invocando los nombres de diversos semidioses, conforme a sus objetivos e intereses.

VERSO 35.

La Suprema Personalidad de Dios lo penetra todo, pero, al mismo tiempo, Se manifiesta en distintos tipos de cuerpos, que surgen de la combinación de la naturaleza material, el tiempo, los deseos y los deberes prescritos. De esa forma se originan distintos tipos de conciencias; es como el fuego, que aunque básicamente es siempre el mismo, arde de distintas maneras según la forma y el tamaño de la leña.

VERSO 36.

La Suprema Personalidad de Dios es el amo y disfrutador de los resultados de todo sacrificio, y es, además, el maestro espiritual supremo. Todos vosotros, habitantes de la superficie del globo que estáis relacionados conmigo y que Le adoráis a Él con vuestros deberes prescritos, me estáis concediendo vuestra misericordia. Por eso, ¡oh, súbdito míos!, os lo agradezco.

VERSO 37.

A los brāhmaṇas y vaiṣṇavas se les glorifica personalmente por los poderes que les caracterizan: la penitencia, el conocimiento y la educación. Debido a esas dotes espirituales, los vaiṣṇavas son más poderosos que la realeza. Por consiguiente, a la orden principesca se le aconseja que no exhiba su poderío material ante esas dos comunidades y evite ofenderles.

VERSO 38.

La Suprema Personalidad de Dios, la ancestral Divinidad eterna que es la principal de todas las grandes personalidades, obtuvo la opulencia de Su intachable reputación, que purifica el universo entero, por adorar los pies de esos brāhmaṇas y vaiṣṇavas.

VERSO 39.

La Suprema Personalidad de Dios, que es eternamente independiente y existe en el corazón de todos, está muy complacido con aquellos que siguen Sus pasos y se ocupan sin reservas en el servicio de los descendientes de los brāhmaṇas y vaiṣṇavas, para quienes es siempre muy querido y siempre Le son muy queridos a Él.

VERSO 40.

Mediante el servicio regular a los brāhmaṇas y vaiṣṇavas se puede limpiar la suciedad del corazón, y de esa forma, disfrutar de una paz suprema, liberarse del apego material, y obtener la satisfacción. En este mundo no hay ninguna actividad fruitiva superior al servicio a la clase brahmínica, pues ese servicio puede proporcionar placer a los semidioses, que son los destinarios de los diversos sacrificios.

VERSO 41.

La Suprema Personalidad de Dios, Ananta, come por medio de los fuegos de sacrificio que se ofrecen en nombre de distintos semidioses; a pesar de ello, comer por medio del fuego no Le complace tanto como las ofrendas que acepta mediante las bocas de los devotos y sabios eruditos, pues de ese modo no abandona la compañía de los devotos.

VERSO 42.

En la cultura brahmínica, la posición trascendental del brāhmaŠa se mantiene eternamente, pues en ella se aceptan los mandamientos de los Vedas con fe, austeridad, conclusiones de las Escrituras, pleno control de la mente y los sentidos, y meditación. De esa forma, podemos ver el verdadero objetivo de la vida con la misma claridad con que vemos nuestro rostro cuando se refleja nítidamente en un espejo limpio.

VERSO 43.

¡Oh, respetables personalidades aquí presentes! A todos vosotros os pido la bendición de poder llevar sobre mi corona, hasta el fin de mis días, el polvo de los pies de loto de esos brāhmaṇas y vaiṣṇavas. El que puede llevar ese polvo sobre su cabeza, pronto se libera de las reacciones que surgen de la vida pecaminosa, y, a su debido tiempo, adquiere todas las cualidades buenas y deseables.

VERSO 44.

Todo aquel que adquiera las cualidades brahmínicas, es decir, que sea agradecido, se refugie en personas experimentadas y cuya única riqueza sea su buena conducta, obtiene toda la opulencia del mundo. Por eso deseo que la Suprema Personalidad de Dios y Sus acompañantes se complazcan con la clase brahmínica, con las vacas y conmigo.

VERSO 45.

El gran sabio Maitreya dijo: Después de escuchar las sabias palabras del rey Pṛthu, todos los semidioses, habitantes de Pitṛloka, brāhmaṇas y personas santas presentes en la reunión, le felicitaron, expresándole su buena voluntad.

VERSO 46.

Todos ellos declararon que se había cumplido la conclusión védica que establece que es posible conquistar los planetas celestiales por las actividades de un putra [hijo], pues el muy pecaminoso rey Vena, quien había muerto por la maldición de los brāhmaṇas, ahora se había liberado de la región más tenebrosa de la vida infernal gracias a su hijo, Mahārāja Pṛthu.

VERSO 47.

Del mismo modo, Hiraṇyakaśipu, que siempre desafiaba la supremacía de la Suprema Personalidad de Dios con sus actividades pecaminosas, entró en la región más oscura de la vida infernal; sin embargo, también él se liberó por la gracia de su gran hijo, Prahlāda Mahārāja, y regresó al hogar, de vuelta a Dios.

VERSO 48.

Los santos brāhmaṇas se dirigieron a Pṛthu Mahārāja con las siguientes palabras: ¡Oh, tú, el mejor de los guerreros! ¡Oh, padre del globo terrestre, bendito seas! Que vivas una larga vida, pues tienes una gran devoción por la infalible Suprema Personalidad de Dios, que es el amo del universo entero.

VERSO 49.

Los que estaban escuchando continuaron: Querido rey Pṛthu, tu fama es la más pura de todas, pues estás predicando las glorias de la persona más glorificada, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor de los brāhmaṇas. Como tenemos la gran fortuna de que seas nuestro amo, creemos que vivimos directamente bajo la tutela del Señor.

VERSO 50.

Querido señor, tu deber prescrito es gobernar a tus súbditos. No es muy sorprendente que una personalidad como tú pueda llevar a cabo esa tarea, pues, como estás lleno de misericordia, sientes un gran afecto por tus súbditos y velas por sus intereses. Ésa es la grandeza de tu carácter.

VERSO 51.

Los ciudadanos continuaron: Hoy nos has abierto los ojos y nos has revelado cómo pasar al otro lado del océano de oscuridad. Nuestras actividades pasadas y las disposiciones de la autoridad superior nos han enredado en un nudo de actividades fruitivas y debido a ellas hemos perdido de vista el destino de la vida; de esa forma hemos estado vagando por el universo.

VERSO 52.

Querido señor, tú estás situado en tu posición existencial pura, en el plano de la bondad; por consiguiente, eres el representante perfecto del Señor Supremo. Se te glorifica por tu poder, pues has restablecido la cultura brahmínica y proteges a todos cumpliendo con los deberes que, como kṣatriya, te corresponden; de esa forma, eres el sustentador del mundo entero.

CAPÍTULO 22.

EL ENCUENTRO DE MAHĀRĀJA PṚTHU CON LOS CUATRO KUMĀRAS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya dijo: Mientras los ciudadanos dirigían esas oraciones así al muy poderoso rey Pṛthu, llegaron al lugar los cuatro Kumāras, que eran tan brillantes como el sol.

VERSO 2.

Al ver la deslumbrante refulgencia, el rey y su séquito pudieron reconocer a los cuatro Kumāras, los amos de todo poder místico, que descendían del cielo.

VERSO 3.

Al ver los cuatro Kumāras, Pṛthu Mahārāja, muy ansioso de darles la bienvenida, se levantó a toda prisa junto con todos los miembros de su gobierno, con la misma ansiedad que siente un alma condicionada cuyos sentidos se ven de súbito atraídos por las modalidades de la naturaleza material.

VERSO 4.

Tras aceptar el recibimiento que se les brindó conforme a las instrucciones de los śāstras, los grandes sabios, invitados por el rey, se sentaron. El rey, influenciado por las glorias de los cuatro Kumāras sabios, se prostró ante ellos y, de esa forma, los adoró.

VERSO 5.

Después, el rey tomó el agua con que había lavado los pies de loto de los Kumāras, y la roció sobre su cabello. Con ese comportamiento respetuoso, el Rey, que era una personalidad ejemplar, mostró cómo se debe recibir a una personalidad espiritualmente avanzada.

VERSO 6.

Los cuatro grandes sabios eran mayores que el Señor Śiva, y una vez sentados en el trono de oro, tenían el aspecto del fuego que arde en un altar. Mahārāja Pṛthu, con gran amabilidad y respeto, se dirigió a ellos con palabras muy comedidas.

VERSO 7.

El rey Pṛthu habló: Mis queridos grandes sabios, que sois la personificación de todo buen augurio, poder veros es difícil incluso para los yogīs místicos. En verdad, no es nada frecuente veros. No sé qué clase de actividad piadosa he podido ejecutar para que, sin dificultad alguna, me otorguéis la gracia de aparecer ante mí.

VERSO 8.

Cuando los brāhmaṇas y vaiṣṇavas están complacidos con una persona, ésta puede obtener la cosa más difícil de alcanzar, tanto en este mundo como después de la muerte. No sólo eso, recibe además el favor de los auspiciosos Señores Śiva y Viṣṇu, que acompañan a los brāhmaṇas y vaiṣṇavas.

VERSO 9.

Pṛthu Mahārāja continuó: A pesar de que viajáis por todos los sistemas planetarios, la gente no puede conoceros, tal como tampoco puede conocer a la Superalma, a pesar de que está en el corazón de todos y es el testigo de todo lo que ocurre. Ni siquiera el Señor Brahmā y el Señor Śiva pueden entender a la Superalma.

VERSO 10.

Una persona que no es muy rica y que está apegada a la vida familiar se llena de gloria cuando recibe en su hogar la visita de personas santas. El amo y los sirvientes que agasajan a sus excelsos visitantes ofreciéndoles agua, un lugar en que sentarse y una recepción adecuada se llenan de gloria, y el hogar en sí también se llena de gloria.

VERSO 11.

Por el contrario, aquel lugar donde no se permite la entrada a los devotos del Señor, y no hay agua para lavarse los pies, debe considerarse un árbol en el que viven todo tipo de serpientes venenosas, por muy lleno de opulencia que esté, y por más prosperidad material que haya en él.

VERSO 12.

Mahārāja Pṛthu ofreció su bienvenida a los cuatro Kumāras, tratándoles de príncipes entre los brāhmaṇas y diciendo: Habéis observado estrictamente los votos de celibato desde el mismo momento de nacer, y a pesar de vuestra gran experiencia en el sendero de la liberación, os conserváis como niños pequeños.

VERSO 13.

Pṛthu Mahārāja preguntó a los sabios acerca de las personas que, debido a sus acciones pasadas, están enredadas en los peligros de la existencia material. ¿Hay alguna bendición que pudiera cambiar la fortuna de esas personas, que hacen de la complacencia de los sentidos el único objeto de sus vidas?

VERSO 14.

Pṛthu Mahārāja continuó: Mis queridos señores, no es necesario que os pregunte si es buena o mala vuestra fortuna, porque vosotros estáis siempre absortos en bienaventuranza espiritual. Estáis libres de la invención mental que distingue entre lo auspicioso y no auspicioso.

VERSO 15.

Para las personas que arden en el fuego de la existencia material, los únicos amigos son las personalidades como vosotros; sobre esto no me cabe la menor duda. Por eso os pregunto cómo podemos alcanzar rápidamente el objetivo supremo de la vida en este mundo material.

VERSO 16.

La Suprema Personalidad de Dios siempre está ansioso por elevar a las entidades vivientes, que son Sus partes integrales, y, para que reciban un beneficio especial, el Señor viaja por todo el mundo en forma de personas autorrealizadas como vosotros.

VERSO 17.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de escuchar las significativas palabras de Pṛthu Mahārāja , que habló con propiedad y precisión, y al mismo tiempo con dulzura, Sanat- kumara , el principal de los célibes, sonrió plenamente satisfecho y respondió de la siguiente manera.

VERSO 18.

Sanat-kumara dijo: Mi querido rey Pṛthu, me has hecho muy buenas preguntas. Como han venido de ti, que siempre piensas en el bien de los demás, esas preguntas son especialmente beneficiosas. Las has hecho, a pesar de que lo sabes todo, porque ése es el comportamiento de las personas santas. Esa inteligencia es propia de tu posición.

VERSO 19.

Cuando los devotos se reúnen, sus conversaciones, preguntas y respuestas resultan muy conclusivas, tanto para el que habla como para la audiencia. Esas reuniones son, por lo tanto, beneficiosas para la felicidad verdadera de todos.

VERSO 20.

Sanat-kumara continuó: Mi querido rey, tú ya sientes inclinación por glorificar los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. Es un apego muy difícil de conseguir, pero cuando se obtiene esa fe inquebrantable en el Señor, hace que, de un modo natural, desaparezcan los deseos de disfrute del fondo del corazón.

VERSO 21.

Tras considerarlo debidamente, las escrituras llegan a la conclusión de que el objetivo supremo de la sociedad humana en su búsqueda del bien debe ser el desapego del concepto corporal de la vida y un apego estable y en aumento por el Señor Supremo, que es trascendental, y está más allá de las modalidades de la naturaleza material.

VERSO 22.

El apego por el Supremo se puede aumentar con la práctica del servicio devocional, haciendo preguntas acerca de la Suprema Personalidad de Dios, aplicando el bhakti-yoga en la vida, adorando a Yogeśvara, la Suprema Personalidad de Dios, y escuchando y cantando acerca de las glorias de la Suprema Personalidad de Dios. Esas actividades son piadosas en sí mismas.

VERSO 23.

Hay que progresar en la vida espiritual evitando la relación con personas cuyo único interés está en complacer los sentidos y ganar dinero. No sólo eso, también se debe evitar la relación con los que se relacionan con esas personas. La vida debe encauzarse de tal manera que no se pueda vivir en paz sin el néctar de la glorificación de la Suprema Personalidad de Dios, Hari. De esa forma cuando el sabor del disfrute de los sentidos nos repugna, podemos elevarnos.

VERSO 24.

El candidato al avance espiritual debe ser no violento, seguir los pasos de los grandes ācāryas, recordar siempre el néctar de los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios, seguir los principios regulativos libre de deseos materiales, y, mientras sigue esos principios, no blasfemar contra otros. El devoto debe llevar una vida muy sencilla, y no perturbarse con la dualidad de los elementos opuestos. Debe aprender a tolerarlos.

VERSO 25.

El devoto debe ir aumentando su cultivo de servicio devocional, escuchando constantemente acerca de las cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios. Esos pasatiempos son como adornos que engalanan los oídos de los devotos. Al ofrecer servicio devocional y trascender las cualidades materiales, es fácil establecerse de modo firme y trascendental en la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 26.

Con el despertar del conocimiento y el desapego, y por la gracia del maestro espiritual, el apego de la entidad viviente por la Suprema Personalidad de Dios queda firmemente establecido. Entonces esa entidad viviente, que está situada en el corazón del cuerpo y cubierta por los cinco elementos, quema las envolturas materiales que la rodean, tal como el fuego quema la madera de la que brota.

VERSO 27.

La persona que se libera de todos los deseos y cualidades materiales trasciende la diferencia entre las acciones externas e internas. En ese momento deja de existir la diferencia entre el alma y la Superalma que existía antes de la autorrealización. Al despertar de un sueño, desaparece la diferencia entre el sueño y el que lo soñaba.

VERSO 28.

El alma, mientras basa su existencia en la complacencia de los sentidos, crea multitud de deseos, y debido a ello, se ve atada a identificaciones falsas. Pero cuando alcanza la posición trascendental, pierde el interés por todo lo que no sea la satisfacción de los deseos del Señor.

VERSO 29.

La diversidad de causas es la única razón de que una persona ve una diferencia entre ella misma y las demás, de la misma manera que un cuerpo parece distinto según si se refleja en el agua, en aceite o en un espejo.

VERSO 30.

Cuando la mente y los sentidos se ven atraídos por objetos del disfrute de los sentidos, la mente se agita. Como resultado de pensar continuamente en esos objetos, la persona pierde casi por completo su verdadera conciencia, como un lago al que la frondosa vegetación de sus orillas va dejando poco a poco sin agua.

VERSO 31.

Cuando se desvía de su conciencia original, la persona pierde la capacidad de recordar su posición anterior y de reconocer la que ahora ocupa. Cuando el recuerdo se pierde, todo el conocimiento adquirido descansa en una base falsa, y cuando esto ocurre, los sabios eruditos consideran que el alma se ha perdido.

VERSO 32.

No hay nada que vaya más en contra de nuestro propio interés que pensar que hay cosas más agradables que la autorrealización.

VERSO 33.

En la sociedad humana, el hecho de pensar constantemente en la forma de ganar dinero para emplearlo en complacer los sentidos destruye los intereses de todos. La persona que carece de conocimiento y de servicio devocional pasa a las especies de vida de los árboles y las piedras.

VERSO 34.

Quienes tengan un intenso deseo de atravesar el océano de la nesciencia, no deben relacionarse con las modalidades de la ignorancia, pues las actividades hedonistas son el mayor obstáculo en el sendero de los principios religiosos, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos bajo reglas y regulaciones, y por último, la liberación.

VERSO 35.

Entre esos cuatro principios, es decir, la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, este último, la liberación, se debe tomar muy en serio. Los otros tres están destinados a ser destruidos por la estricta ley de la naturaleza: la muerte.

VERSO 36.

Hay estados superiores de vida que, comparados con los estados inferiores, nos parecen bendiciones, pero debemos saber que esas diferencias sólo se basan únicamente en el intercambio de las modalidades de la naturaleza material. En realidad, estos estados de vida no tienen una existencia permanente, pues todos serán destruidos por el controlador supremo.

VERSO 37.

Sanat-kumara aconsejó al rey: Así pues, mi querido rey Pṛthu , trata de entender a la Suprema Personalidad de Dios, que vive en el corazón de todos y acompaña al alma individual en todos los cuerpos, tanto en los que se mueven como en los inmóviles. Las almas individuales están cubiertas completamente con el cuerpo material denso y con el cuerpo sutil, que está hecho de aire vital e inteligencia.

VERSO 38.

La Suprema Personalidad de Dios se manifiesta a la vez como la causa y el efecto dentro del cuerpo, pero aquel que ha trascendido la energía ilusoria mediante una madura reflexión, con lo cual despeja el equívoco de confundir una serpiente con una cuerda, puede entender que el Paramatma es eternamente trascendental a la creación material y que está situado en el plano de la energía interna pura. De modo que el Señor es trascendental a toda contaminación material. Sólo a Él hay que entregarse.

VERSO 39.

Los devotos, que están siempre ocupados en el servicio de los dedos de los pies de loto del Señor, pueden superar con mucha facilidad los deseos de ocuparse en actividades fruitivas, que están profundamente arraigados. Como esto es muy difícil, los no devotos – los jñanis y yogīs -, a pesar de que tratan de detener las olas de la complacencia sensorial, no pueden hacerlo. Por lo tanto, te aconsejamos que te ocupes en el servicio devocional de Kṛṣṇa, el hijo de Vasudeva.

VERSO 40.

El océano de la nesciencia es muy difícil de atravesar, porque está plagado de tiburones muy peligrosos. Aunque los no devotos se someten a rigurosas austeridades y penitencias para atravesarlo, nosotros te recomendamos que te refugies en los pies de loto del Señor, que son como barcos para cruzar ese océano. Es una empresa muy difícil, pero si te refugias en Sus pies de loto, superarás todos los peligros.

VERSO 41.

El gran sabio Maitreya continuó: Después de que el hijo de Brahmā, uno de los Kumāras, cuyo conocimiento espiritual era completo, le iluminase con conocimiento espiritual completo, el rey les adoró con las siguientes palabras.

VERSO 42.

El rey dijo: ¡Oh Brahmāna!. ¡Oh tú, el poderoso!. En el pasado el Señor Viṣṇu me mostró Su misericordia sin causa, indicándome que vendríais a mi casa, y vosotros, para confirmar esa bendición, habéis venido.

VERSO 43.

Mi querido Brahmāna, habéis cumplido perfectamente Su orden, pues sois tan compasivos como el Señor. Por lo tanto, mi deber es ofreceros algo, pero todo lo que poseo son unos remanentes de alimentos dejados por grandes personas santas. ¿Qué puedo daros?.

VERSO 44.

El rey continuó: Por lo tanto, mis queridos brāhmaṇas, os ofrezco mi vida, mi esposa, mis hijos, mi hogar, mis bienes domésticos, mi reino, mi fuerza, mi tierra, y en especial, mi tesoro.

VERSO 45.

Pṛthu Mahārāja lo ofreció todo a los Kumāras, porque sólo una persona perfectamente educada conforme a los principios del conocimiento védico merece ser el comandante en jefe, el dirigente supremo del estado, el primero en castigar y el propietario de todo el planeta.

VERSO 46.

Los kṣatriyas, vaiśyas y śūdras pueden comer gracias a la misericordia de los brāhmaṇas. Son los brāhmaṇas quienes disfrutan de sus propias posesiones, se visten con lo que es suyo, y dan sus propias pertenencias en caridad.

VERSO 47.

Pṛthu Mahārāja continuó: Esas personas excelsas han ofrecido un servicio ilimitado, explicando el sendero de la autorrealización en relación con la Suprema Personalidad de Dios, y nos dan, con convicción plena y con el respaldo de los Vedas, sus explicaciones para nuestra iluminación, ¿Cómo podemos saldar la deuda contraída con ellos, sino con un poco de agua ofrecida en el cuenco de las manos para su satisfacción?. Esas grandes personalidades sólo encuentran satisfacción en sus propias actividades, que llevan a cabo entre la sociedad humana por su misericordia ilimitada.

VERSO 48.

El gran sabio Maitreya continuó: Los cuatro Kumāras, que eran maestros del servicio devocional, se sintieron muy complacidos con la adoración de Mahārāja Pṛthu. En verdad, aparecieron en el cielo y alabaron el carácter del rey, y todos pudieron observarles.

VERSO 49.

De entre las grandes personalidades, Mahārāja Pṛthu era la principal, pues estaba fijo en su posición con respecto a la iluminación espiritual. Permanecía satisfecho, como aquel que alcanza el éxito completo en la comprensión espiritual.

VERSO 50.

Mahārāja Pṛthu estaba satisfecho en sí mismo, y por esa razón ejecutaba sus deberes lo más perfectamente posible conforme al momento, las circunstancias, sus fuerzas y la situación económica. En sus actividades sólo perseguía un objetivo, satisfacer a la Verdad Absoluta. De esa manera, actuaba como debía.

VERSO 51.

Mahārāja Pṛthu se dedicó por completo a ser un sirviente eterno de la Suprema Personalidad de Dios, manteniéndose trascendental a la naturaleza material. En consecuencia, dedicó todos los frutos de sus actividades al Señor, y siempre se consideró el sirviente de la Suprema Personalidad de Dios, que es el propietario de todo.

VERSO 52.

Mahārāja Pṛthu, que debido a la prosperidad de su imperio era muy opulento, llevó vida de casado y permaneció en su hogar. Como nunca se sintió inclinado a emplear sus opulencias en la complacencia de los sentidos, se mantuvo desapegado, exactamente igual que el Sol, que no se ve afectado bajo ninguna circunstancia.

VERSO 53.

Desde la posición liberada del servicio devocional, Pṛthu Mahārāja no sólo ejecutó toda clase de actividades fruitivas, sino que también engendró cinco hijos en su esposa, Arci. En verdad, engendró todo esos hijos conforme a su propio deseo.

VERSO 54.

Después de engendrar a sus cinco hijos, a quienes puso de nombre Vijitāśva, Dhūmrakeśa, Haryakṣa, Draviṇa y Vṛka, Pṛthu Mahārāja continuó gobernando el planeta. El rey adquirió todas las cualidades de las deidades que gobernaban los demás planetas.

VERSO 55.

Mahārāja Pṛthu, como devoto perfecto de la Suprema Personalidad de Dios, deseaba proteger la creación del Señor complaciendo los deseos de todos los ciudadanos. De modo que solía complacerles en todo, con sus palabras, su mentalidad, sus obras y su amable comportamiento.

VERSO 56.

Mahārāja Pṛthu fue un rey tan famoso como Soma-rāja, el rey de la Luna. Era además poderoso y exigente, como el dios del Sol, que reparte luz y calor y, al mismo tiempo, extrae todas las aguas del planeta.

VERSO 57.

Mahārāja Pṛthu era tan fuerte y poderoso que tratar de desobedecer sus órdenes era como enfrentarse al fuego ardiente. Era tan fuerte que se le comparaba con Indra, el rey del cielo, cuyo poder es insuperable. Por otro lado, era tan tolerante como la Tierra, y en cumplir los deseos de la sociedad humana, era como el propio cielo.

VERSO 58.

En satisfacer los deseos de todos, Mahārāja Pṛthu era como la lluvia. En su profundidad insondable, era como el mar, y en la firmeza de sus intenciones era como Meru, el rey de las montañas.

VERSO 59.

La inteligencia y la educación de Mahārāja Pṛthu eran exactamente como las de Yamarāja, el superintendente de la muerte. Su opulencia podía compararse a la de los Himalayas, donde hay yacimientos de toda clase de metales y piedras preciosas. Como Kuvera, el tesorero de los planetas celestiales, el rey poseía grandes riquezas, y nadie podía adivinar sus secretos, que eran como los del semidiós Varuṇa.

VERSO 60.

En fortaleza del cuerpo y de los sentidos, Mahārāja Pṛthu era tan fuerte como el viento, que puede ir a todas partes. Y en lo que a su intolerancia se refiere, era como la todopoderosa expansión Rudra del Señor Śiva, Sadaśiva.

VERSO 61.

Era hermoso como Cupido, y reflexivo como un león. Era tan afectuoso como Svāyambhuva Manu, y en capacidad para controlar, era como el Señor Brahmā.

VERSO 62.

En su conducta personal, Mahārāja Pṛthu manifestó todas las buenas cualidades, y en conocimiento espiritual era exactamente como Bṛhaspati. En dominio de sí mismo, era como la propia Suprema Personalidad de Dios. En cuanto a su servicio devocional, era un gran seguidor de los devotos que están apegados a la protección de la vaca y a ofrecer servicio al maestro espiritual y a los brāhmaṇas. Su timidez y su amabilidad eran perfectas, y cuando se ocupaba en alguna actividad filantrópica, lo hacía como si estuviese trabajando para sí mismo.

VERSO 63.

La fama de Pṛthu Mahārāja se proclamaba en voz alta por todo el universo, desde los planetas inferiores a los intermedios y superiores, y todas las damas y personas santas escuchaban acerca de sus glorias, que eran tan dulces como las glorias del Señor Rāmacandra.

CAPÍTULO 23.

MAHšRšJA PṚTHU VA DE REGRESO AL HOGAR.

VERSOS 1, 2 y 3.

En la etapa final de su vida, cuando vio que se estaba haciendo viejo, Mahārāja Pṛthu, aquella gran alma que era rey del mundo, repartió toda la opulencia que había adquirido entre las entidades vivientes de todas las especies, móviles e inmóviles. Dispuso que todos recibiesen pensiones conforme a los principios religiosos, y después de cumplir las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, en completa armonía con Él, dejó la Tierra, a la que se consideraba hija suya, en manos de sus hijos. Después, Mahārāja Pṛthu abandonó a sus súbditos, que reprimían las lágrimas y los lamentos que les producía el dolor de verse separados del rey, y, acompañado de su esposa, se fue al bosque para ejecutar austeridades en soledad.

VERSO 4.

Tras retirarse de la vida familiar, Mahārāja Pṛthu siguió estrictamente las regulaciones de la vida retirada y se sometió a rigurosas austeridades en el bosque. Se ocupó en esas actividades con la misma seriedad con que antes se había ocupado en la dirección del gobierno y en sus conquistas.

VERSO 5.

En el tapo-vana, Mahārāja Pṛthu a veces comía tallos y raíces de plantas, otras veces comía fruta y hojas secas, y durante unas semanas sólo bebió agua. Por último, se mantuvo solamente con el aire que respiraba.

VERSO 6.

Siguiendo los principios de la vida en el bosque y los pasos de los grandes sabios y munis, Pṛthu Mahārāja, durante el verano, se expuso a cinco tipos de métodos para aumentar el calor; en la estación de las lluvias se sometió a lluvias torrenciales, y en invierno permaneció dentro del agua sumergido hasta el cuello. Además, para dormir, simplemente se echaba en el suelo.

VERSO 7.

Mahārāja Pṛthu se sometió a esas rigurosas austeridades a fin de controlar sus palabras y sus sentidos, abstenerse de emitir su semen, y controlar el aire vital dentro de su cuerpo. Hizo todo esto para satisfacer a Kṛṣṇa. No tenía otro propósito.

VERSO 8.

Con esa rigurosa práctica de austeridades, Mahārāja Pṛthu adquirió una estabilidad cada vez mayor en la vida espiritual, y se liberó por completo de los deseos de ocuparse en actividades fruitivas. También practicó ejercicios respiratorios para controlar la mente y los sentidos, y ese control le liberó por completo de todos los deseos de ocuparse en actividades fruitivas.

VERSO 9.

De ese modo, el mejor de los seres humanos, Mahārāja Pṛthu, siguió el sendero de avance espiritual que Sanat-kumāra le había aconsejado. Es decir, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa.

VERSO 10.

De esta forma, Mahārāja Pṛthu se ocupó por completo en servicio devocional, cumpliendo estrictamente las reglas y regulaciones conforme a principios establecidos, las veinticuatro horas del día. Con ello, su amor y su devoción por la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, crecieron, llegando a ser fijos e inquebrantables.

VERSO 11.

Con la práctica continua del servicio devocional, Pṛthu Mahārāja adquirió una mente trascendental, de modo que podía pensar constantemente en los pies de loto del Señor. Debido a ello, alcanzó la plenitud del desapego y la perfección del conocimiento, con el cual pudo trascender toda duda. De esa forma, se liberó de las garras del ego falso y del concepto material de la vida.

VERSO 12.

Cuando se liberó por completo del concepto corporal de la vida, Mahārāja Pṛthu podía percibir la presencia del Señor Kṛṣṇa en el corazón de todos como Paramātmā. Estando en condiciones de recibir instrucciones directamente de Él, abandonó todas las prácticas de yoga y jñāna. No tenía el menor interés en la perfección de esos sistemas, pues comprendió perfectamente que el servicio devocional a Kṛṣṇa es el objetivo final de la vida, y que los yog…s y jñān…s, a menos que sientan atracción por las narraciones acerca de Kṛṣṇa [Kṛṣṇa-kathā], nunca podrán ver desaparecer sus conceptos ilusorios acerca de la existencia.

VERSO 13.

Con el paso del tiempo, cuando iba a abandonar el cuerpo, Pṛthu Mahārāja fijó con firmeza su mente en los pies de loto de Kṛṣṇa, y de esa forma, enteramente situado en el plano de Brahmā-bh™ta, abandonó el cuerpo material.

VERSO 14.

Sentado en una determinada postura yóguica, Mahārāja Pṛthu taponó las puertas de su ano con los talones, hizo presión con las pantorrillas, y poco a poco, fue llevando su aire vital hacia arriba, haciéndolo pasar desde el círculo del ombligo hasta el corazón, y de ahí a la garganta. Finalmente, lo empujó hacia arriba, hasta el punto central del entrecejo.

VERSO 15.

De esta manera, Pṛthu Mahārāja fue elevando poco a poco su aire vital hasta el orificio del cráneo, con lo cual perdió todo deseo de existencia material. Gradualmente fundió su aire vital con la totalidad del aire, su cuerpo, con la totalidad de la tierra, y el fuego contenido en su cuerpo, con la totalidad del fuego.

VERSO 16.

De esta forma, según las posiciones de las distintas partes de su cuerpo, Pṛthu Mahārāja fundió las aperturas de los sentidos con el cielo, y los líquidos del cuerpo, como la sangre y diversas secreciones, con la totalidad del agua; fundió también la tierra con el agua, el agua con el fuego, el fuego con el aire, el aire con el cielo, y así sucesivamente.

VERSO 17.

Amalgamó la mente con los sentidos, y éstos con los objetos de los sentidos, según sus respectivas posiciones; también amalgamó el ego material con la energía material total, el mahat-tattva.

VERSO 18.

Pṛthu Mahārāja ofreció entonces toda la identificación falsa de la entidad viviente al controlador supremo de la energía ilusoria. Una vez libre de todas las identificaciones falsas que atrapan a la entidad viviente, mediante el conocimiento y el desapego, y con la fuerza espiritual de su servicio devocional, alcanzó la libertad. De este modo, situado en su posición constitucional consciente de Kṛṣṇa, abandonó el cuerpo como un prabhu, aquel que controla sus sentidos.

VERSO 19.

La reina Arci, la esposa de Pṛthu Mahārāja, acompañó a su esposo al bosque. Como era una reina, su cuerpo era muy delicado. Ella no merecía vivir en el bosque; aun así, posó voluntariamente sus pies de loto en el áspero suelo del bosque.

VERSO 20.

Aunque no estaba acostumbrada a esas dificultades, la reina Arci siguió a su esposo en la práctica de los principios regulativos para vivir en el bosque como los grandes sabios. Se acostaba en el suelo y solamente comía frutas, flores y hojas; como no estaba hecha a esas actividades, estaba débil y delgada. Sin embargo, debido al placer que obtenía del servicio a su esposo, no sentía la menor dificultad.

VERSO 21.

Cuando vio que su esposo, que tan misericordioso había sido con ella y con la Tierra, no mostraba signos de vida, la reina Arci se lamentó por un momento; después, levantó una pira ardiente en lo alto de un promontorio y puso encima el cuerpo de su esposo.

VERSO 22.

Después de esto, la reina ejecutó los ritos fúnebres necesarios y ofreció oblaciones de agua. Tras bañarse en el río, ofreció reverencias a los semidioses que habitan en los sistemas planetarios del cielo. A continuación, caminó alrededor del fuego, y, pensando en los pies de loto de su esposo, entró en las llamas.

VERSO 23.

Después de ver el acto de valentía de Arci, la casta esposa del gran rey Pṛthu, muchos miles de esposas de los semidioses, junto con sus esposos, ofrecieron oraciones a la reina, pues estaban muy satisfechas con ella.

VERSO 24.

En esa ocasión los semidioses estaban en la cima de la montaña Mandara; sus esposas, derramando flores sobre la pira funeraria, hablaban entre ellas de la siguiente manera.

VERSO 25.

Las esposas de los semidioses dijeron: ¡Toda gloria a la reina Arci! Somos testigos de que la reina del rey Pṛthu, el emperador de todos los reyes del mundo, ha servido a su esposo con la mente, las palabras y el cuerpo, de la misma forma que la diosa de la fortuna sirve a la Suprema Personalidad de Dios, Yajñeśa, Viṣṇu.

VERSO 26.

Las esposas de los semidioses continuaron: Contemplad cómo, en virtud de sus inconcebibles actividades piadosas, Arci, la casta dama, sigue a su esposo en su ascensión hasta que se pierden de vista.

VERSO 27.

En el mundo material, todo ser humano tiene una vida corta, pero los que están ocupados en servicio devocional regresan al hogar, de vuelta a Dios, pues de hecho están en el sendero de la liberación. Nada hay que esas personas no puedan conseguir.

VERSO 28.

Todo aquel que en este mundo material se ocupa en actividades que requieren de gran esfuerzo, y que, después de obtener la forma humana de vida —que es una oportunidad para liberarse de las miserias—, emprende las difíciles tareas de las actividades fruitivas, debe considerarse que vive engañado y que tiene envidia de su propio ser.

VERSO 29.

El gran sabio Maitreya continuó diciendo: Mi querido Vidura, cuando las esposas de los habitantes del cielo estaban hablando entre sí con esas palabras, la reina Arci llegó al planeta que había alcanzado su esposo, Mahārāja Pṛthu, la más elevada de las almas autorrealizadas.

VERSO 30.

Maitreya continuó: El más grande de todos los devotos, Mahārāja Pṛthu, era muy poderoso, y tenía un carácter liberal, sublime y magnánimo. Te lo he descrito en la medida de lo posible.

VERSO 31.

Toda persona que describa con fe y determinación las características del rey Pṛthu, ya sea leyendo o escuchando personalmente acerca de ellas, o ayudando a otros a hacerlo, alcanzará, sin duda alguna, el mismo planeta al que llegó Mahārāja Pṛthu. En otras palabras, esa persona también regresa al hogar, a los planetas VaikuŠ˜has, de vuelta a Dios.

VERSO 32.

Si el que escucha acerca de las características de Pṛthu Mahārāja es un brāhmaŠa, obtiene la perfección de los poderes brahmínicos; si es kṣatriya, se convierte en rey del mundo; si es vaiśya, llega a ser el señor de otros vaiśyas y de muchos animales; y si es śūdra, llega a ser el devoto más elevado.

VERSO 33.

No importa si se es hombre o mujer; todo el que escuche con gran respeto esta narración de Pṛthu Mahārāja, será padre de muchos hijos, si no tiene hijos, y llegará a ser el más rico de los hombres, si no tiene dinero.

VERSO 34.

Además, el que escuche esta narración tres veces logrará una muy buena reputación, si no goza de consideración social, y si es inculto, se convertirá en un gran erudito. En otras palabras, escuchar las narraciones que tratan de Pṛthu Mahārāja es tan auspicioso que aleja toda mala fortuna.

VERSO 35.

Quien escuche la narración de Pṛthu Mahārāja puede volverse importante, aumentar la duración de su vida, elevarse a los planetas celestiales, y contrarrestar las contaminaciones de la era de Kali. Además, puede impulsar la causa de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación. Por consiguiente, desde todos los puntos de vista, a la persona materialista interesada en esas cosas se le aconseja que lea y escuche las narraciones acerca de la vida y personalidad de Pṛthu Mahārāja.

VERSO 36.

Si un rey, deseoso de alcanzar la victoria y el poder, recita la narración de Pṛthu Mahārāja tres veces antes de avanzar con su cuadriga, todos los reyes subordinados le entregarán todo tipo de impuestos espontáneamente en cuanto él se lo ordene, tal como hicieron con Mahārāja Pṛthu.

VERSO 37.

Un devoto puro que esté ejecutando los diversos procesos del servicio devocional puede estar ya situado en la posición trascendental, completamente absorto en el estado de conciencia de Kṛṣṇa, pero incluso él, en el desempeño de su servicio devocional, debe escuchar, leer y hacer que otros escuchen acerca de la personalidad y la vida de Pṛthu Mahārāja.

VERSO 38.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, te he narrado lo mejor que he podido la historia de Pṛthu Mahārāja, que enriquece nuestra actitud devocional. Todo el que aproveche esos beneficios, regresa también al hogar, de vuelta a Dios, como Mahārāja Pṛthu.

VERSO 39.

Todo aquel que, diariamente y con gran reverencia y adoración, lea, cante y explique la historia de las actividades de Mahārāja Pṛthu, llegará sin duda a adquirir una fe inquebrantable en los pies de loto del Señor, y verá aumentar su atracción por ellos. Los pies de loto del Señor son el barco con el que se puede atravesar el océano de la nesciencia.

CAPÍTULO 24.

EL HIMNO DEL SEÑOR ®IVA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: Vijitāśva, el hijo mayor de Mahārāja Pṛthu, cuya fama se comparaba a la de su padre, le sucedió como emperador. Como sentía un gran afecto por sus hermanos menores, les dio el gobierno de distintas partes del mundo.

VERSO 2.

Mahārāja Vijitāśva ofreció la parte oriental del mundo a su hermano Haryakṣa, la parte Sur a Dhūmrakeśa, la parte occidental a Vṛka, y la parte Norte a DraviŠa.

VERSO 3.

Con anterioridad, Mahārāja Vijitāśva había complacido a Indra, el rey del cielo, y de él recibió el sobrenombre de Antardhāna. Su esposa se llamaba Śikhaṇḍinī; con ella tuvo tres buenos hijos.

VERSO 4.

Los tres hijos de Mahārāja Antardhāna se llamaron Pāvaka, Pavamāna y ®uci. En el pasado, esas tres personalidades fueron los semidioses del fuego, pero debido a la maldición del gran sabio Vasiṣṭha, nacieron como hijos de Mahārāja Antardhāna. Por esa razón, eran tan poderosos como los dioses del fuego; logrando el objetivo del yoga del poder místico, obtuvieron de nuevo la posición de semidioses del fuego.

VERSO 5.

Mahārāja Antardhāna tenía otra esposa, Nabhasvat…, con la cual tuvo la alegría de engendrar otro hijo, al que llamó Havirdhāna. Debido a su gran generosidad, Mahārāja Antardhāna no mató a Indra cuando el semidiós estaba robando el caballo de su padre en el sacrificio.

VERSO 6.

Cuando se veía en la obligación de recaudar impuestos, castigar a sus súbditos o multarles severamente, Antardhāna, el poder supremo del reino, nunca deseaba hacerlo. Por esa causa, se apartó de la ejecución de esos deberes y se ocupó en la celebración de diversos sacrificios.

VERSO 7.

Aunque estaba ocupado en celebrar sacrificios, Mahārāja Antardhāna era un alma autorrealizada, y, por consiguiente, con gran inteligencia, supo ofrecer servicio devocional al Señor, el que erradica todo temor de Sus devotos. Adorando de esa forma al Señor Supremo, Mahārāja Antardhāna, arrebatado por el éxtasis, alcanzó el planeta del Señor sin ninguna dificultad.

VERSO 8.

Havirdhāna, el hijo de Mahārāja Antardhāna, estaba casado con Havirdhān…, con la que tuvo seis hijos: Barhiṣat, Gaya, ®ukla, Kṛṣṇa, Satya y Jitavrata.

VERSO 9.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, Barhiṣat, el poderoso hijo de Havirdhāna, era muy experto en la ejecución de variedad de sacrificios fruitivos, así como también en la práctica del yoga místico. Por sus grandes cualidades, fue famoso con el nombre de Prajāpati.

VERSO 10.

Mahārāja Barhiṣat celebró muchos sacrificios por todo el mundo. En cada ocasión diseminó hierba kuśa y mantuvo el extremo de las hierbas apuntando hacia el Este.

VERSO 11.

Mahārāja Barhiṣat, que desde entonces fue conocido como Prācīnabarhi, recibió del Señor Brahmā, el semidiós supremo, la orden de casarse con ®atadruti, la hija del océano. ®atadruti era muy joven, y los rasgos de su cuerpo eran de una belleza perfecta. Cuando, ataviada con el vestido indicado para la ocasión, entró en el recinto del sacrificio y comenzó a caminar alrededor del rey en la ceremonia de matrimonio, el dios del fuego, Agni, sintió tanta atracción por ella que deseó su compañía, como en el pasado había deseado disfrutar de ®uk….

VERSO 12.

Durante la boda de ®atadruti, los demonios, los habitantes de Gandharvaloka, los grandes sabios y los habitantes de Siddhaloka, los planetas terrenales y Nāgaloka, a pesar de que eran muy excelsos, quedaron cautivados por el tintineo de sus campanitas tobilleras.

VERSO 13.

El rey Prācīnabarhi engendró diez hijos en el vientre de ®atadruti. Fueron conocidos con el nombre de Pracetās, y todos ellos estaban dotados del mismo espíritu religioso.

VERSO 14.

Cuando su padre les ordenó que se casasen y tuviesen hijos, los Pracetās entraron en el mar y practicaron austeridades y penitencias durante diez mil años. De ese modo adoraron a la Suprema Personalidad de Dios, el amo de toda austeridad.

VERSO 15.

Cuando se fueron del hogar para ejecutar austeridades, los hijos de Prācīnabarhi se encontraron con el Señor ®iva, quien, con gran misericordia, les instruyó acerca de la Verdad Absoluta. Los hijos de Prācīnabarhi meditaron en esas instrucciones, cantándolas y adorándolas con gran cuidado y atención.

VERSO 16.

Vidura preguntó a Maitreya: Mi querido brāhmaŠa, ¿por qué encontraron los Pracetās al Señor ®iva en el camino? Por favor, dime cómo tuvo lugar el encuentro, por qué se sintió complacido con ellos el Señor ®iva, y qué instrucciones les dio. Ciertamente, esa conversación es importante, y yo deseo que, por favor, seas misericordioso conmigo y me la expliques.

VERSO 17.

El gran sabio Vidura continuó: ¡Oh, tú, el mejor de los brāhmaṇas!, es muy difícil que las entidades vivientes enjauladas en el cuerpo material lleguen a tener un contacto personal con el Señor ®iva. Ni siquiera grandes sabios que están libres de apegos materiales pueden tener esa relación personal, a pesar de que están siempre absortos en meditación para lograrla.

VERSO 18.

El Señor ®iva, el semidiós más poderoso y por encima de quien sólo está el Señor Viṣṇu, es autosuficiente. Él no desea nada del mundo material, pero aún así, él siempre se encuentra muy atareado en beneficio de los habitantes de este mundo y está en compañía de sus peligrosas energías, como la diosa Kāl… y la diosa Durgā.

VERSO 19.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, los hijos de Prācīnabarhi, debido a su naturaleza piadosa, recibieron las palabras de su padre con gran seriedad y de todo corazón, y poniendo esas palabras sobre sus cabezas en señal de respeto, partieron hacia el Oeste para cumplir la orden de su padre.

VERSO 20.

Durante su viaje, los Pracetās se encontraron con una gran extensión de agua que parecía casi tan grande como el mar. El agua de ese lago era tan serena y tranquila como la mente de una gran alma, y sus habitantes, los seres acuáticos, parecían vivir en paz y muy felices de encontrarse bajo la protección de aquella gran extensión de agua.

VERSO 21.

En aquel gran lago había distintos tipos de flores de loto. Algunas eran azules; otras eran rojas. Algunas se abrían por la noche, otras durante el día, y otras, como la flor del loto ind…vara, al atardecer. Todas aquellas flores de loto cubrían el lago de tal manera que parecía una gran mina de flores. Debido a ello, en sus orillas había cisnes, grullas, cakravākas, kāraṇḍavas y otras hermosas aves acuáticas.

VERSO 22.

En las orillas del lago crecían por todas partes distintos tipos de árboles y plantas trepadoras, en torno a los cuales zumbaban locos los abejorros. Los árboles parecían llenos de alegría con su dulce zumbar, y el azafrán contenido en las flores de loto volaba por el aire. Con todo ello, la atmósfera que se creaba transmitía una impresión festiva.

VERSO 23.

Los hijos del rey se sorprendieron mucho al escuchar un agradable sonido de tambores y timbales en armonía musical con otros instrumentos.

VERSOS 24 y 25.

Los Pracetās tuvieron la fortuna de ver al Señor ®iva, el principal de los semidioses, que salía del agua en compañía de su séquito. El lustre de su cuerpo era como el oro fundido, su garganta era azul, y tenía tres ojos, que miraban llenos de misericordia a sus devotos. Venía acompañado de muchos músicos, que le glorificaban. Tan pronto como vieron al Señor ®iva, los Pracetās, muy asombrados, le ofrecieron reverencias postrándose a los pies de loto del señor.

VERSO 26.

El Señor ®iva se sentía muy complacido con los Pracetās, porque generalmente él es el protector de las personas piadosas y de las personas de conducta noble. Muy complacido con los príncipes, habló de la siguiente manera.

VERSO 27.

El Señor ®iva dijo: Vosotros sois los hijos del rey Prācīnabarhi; os deseo toda buena fortuna. Como también sé qué es lo que os disponéis a hacer, me he hecho visible ante vosotros para mostraros mi misericordia.

VERSO 28.

El Señor ®iva continuó: En realidad, toda persona que se haya entregado a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es el controlador de todo, tanto de la naturaleza material como de la entidad viviente, me es muy querida.

VERSO 29.

La persona que ejecuta correctamente el deber propio de su ocupación durante cien vidas adquiere los méritos necesarios para ocupar el puesto de Brahmā; si su aptitud aumenta, puede acercarse al Señor ®iva. La persona que se entrega directamente al Señor Kṛṣṇa, Viṣṇu, con una actitud de servicio devocional puro, se eleva inmediatamente a los planetas espirituales. El Señor ®iva y los demás semidioses alcanzan esos planetas tras la destrucción del mundo material.

VERSO 30.

Todos vosotros sois devotos del Señor; por esa razón, yo reconozco que merecéis el mismo respeto que la propia Suprema Personalidad de Dios. De esta manera, sé que los devotos también me respetan y me aman. Así pues, para los devotos no puede haber nadie tan querido como yo.

VERSO 31.

Ahora voy a cantar un mantra que, además de ser trascendental, puro y auspicioso, es la mejor de las oraciones para todo el que aspire a alcanzar el objetivo supremo de la vida. Por favor, escuchad con atención este mantra que voy a cantar.

VERSO 32.

El gran sabio Maitreya continuó: Por su misericordia sin causa, el Señor ®iva, la excelsa personalidad y gran devoto del Señor NārāyaŠa, continuó hablando a los hijos del rey, que estaban de pie ante él con las manos juntas.

VERSO 33.

El Señor ®iva se dirigió a la Suprema Personalidad de Dios con la siguiente oración: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, toda gloria a Ti! Tú eres la más excelsa de las almas autorrealizadas. Siempre eres auspicioso para las almas autorrealizadas, y por eso Te pido que seas auspicioso para mí. Por las perfectas enseñanzas que transmites, eres digno de adoración. Eres la Superalma; por eso Te ofrezco mis reverencias, pues eres el ser viviente supremo.

VERSO 34.

Mi Señor, Tú, por medio de la flor de loto que brota de Tu ombligo, eres el origen de la creación. Eres el supremo controlador de los sentidos y de los objetos de los sentidos, y eres también el omnipresente Vāsudeva. Tu paz es plena, y debido a que resplandeces con Tu propia luz, las seis clases de transformaciones no Te perturban.

VERSO 35.

Mi querido Señor, Tú eres el origen de los componentes materiales sutiles, el amo de toda integración y de toda desintegración, la Deidad regente llamada Sańkarṣaṇa, y el amo de toda inteligencia, cuya Deidad regente lleva el nombre de Pradyumna. Por todo ello, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 36.

Mi Señor, Tú, en la forma de la Deidad rectora suprema llamada Aniruddha, eres el amo de los sentidos y de la mente. Por esa causa, Te ofrezco mis reverencias una y otra vez. Tú recibes los nombres de Ananta y de Sańkarṣaṇa debido a Tu capacidad de destruir toda la creación con el ardiente fuego de Tu boca.

VERSO 37.

¡Oh, mi Señor!, ¡oh, Aniruddha!, Tú eres la autoridad que abre las puertas de los sistemas planetarios superiores y de la liberación. Tú siempre estás en el corazón puro de la entidad viviente. Por ello Te ofrezco mis reverencias. Tu semen es como el oro, y así, en la forma de fuego, ayudas en los sacrificios védicos, que comienzan con el cātur-hotra. Por ello Te ofrezco mis reverencias.

VERSO 38.

¡Oh, mi Señor!, Tú eres quien abastece los Pitṛlokas, y también a los semidioses. Tú eres la deidad regente de la Luna y el amo de los tres Vedas. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias, pues eres la fuente original de la satisfacción de las entidades vivientes.

VERSO 39.

Mi querido Señor, Tú eres la gigantesca forma universal que contiene los cuerpos individuales de todas las entidades vivientes. Como sustentador de los tres mundos, mantienes la mente, los sentidos, el cuerpo y el aire de la vida contenidos en su interior. Por todo ello, Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 40.

Mi querido Señor, con la difusión de Tus vibraciones trascendentales, Tú revelas el verdadero sentido de todo. Tú eres el cielo omnipresente en el interior y en el exterior, y eres el objetivo supremo de las actividades piadosas que se ejecutan en este mundo material y fuera de él. Por todo ello, Te ofrezco una y otra vez mis respetuosas reverencias.

VERSO 41.

Mi querido Señor, Tú eres el testigo de los resultados de las actividades piadosas. Tú eres la atracción, la aversión y las actividades que de ellas resultan. Tú eres la causa de las miserables condiciones de vida que son fruto de la irreligión, y eres, por lo tanto, la muerte. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

VERSO 42.

Mi querido Señor, Tú eres el supremo dispensador de toda bendición y de entre los disfrutadores, eres el disfrutador supremo y el más antiguo. Eres el maestro de la filosofía metafísica de todos los mundos, pues eres el Señor Kṛṣṇa, la causa suprema de todas las causas. Tú eres el más grande de todos los principios religiosos; eres la mente suprema, y Tu cerebro no encuentra obstáculo en ninguna circunstancia. Por todo ello, Te ofrezco una y otra vez mis reverencias.

VERSO 43.

Mi querido Señor, Tú eres el controlador supremo del que realiza la acción, de las actividades de los sentidos, y de los resultados de esas actividades [karma]. Por lo tanto, eres el controlador del cuerpo, de la mente y de los sentidos. Eres además el controlador supremo del egotismo, Rudra. Eres la fuente del conocimiento y las actividades de los mandamientos védicos.

VERSO 44.

Mi querido Señor, yo deseo verte en la misma forma que adoran Tus muy queridos devotos. Tú tienes muchas otras formas, pero yo deseo verte en la forma que los devotos aman de manera especial. Por favor, sé misericordioso conmigo y muéstrame esa forma, pues sólo la forma que adoran los devotos puede satisfacer perfectamente todas las exigencias de los sentidos.

VERSOS 45 y 46.

La belleza del Señor es como la de una nube oscura en la estación de las lluvias. Los rasgos de su cuerpo tienen el brillo de la lluvia. En verdad, Él es la esencia de toda belleza. El Señor tiene cuatro brazos, y la hermosura de Su rostro es exquisita. Sus ojos son como pétalos de loto, y Su nariz es delicadamente alzada; Su sonrisa atrae la mente; Su frente es hermosa, y también Sus oídos, en los que lleva preciosas joyas.

VERSOS 47 y 48.

Por Su sonrisa abierta y misericordiosa, y por las miradas que deja caer sobre Sus devotos, el Señor es extremadamente hermoso. Su cabello es negro y ondulado, y Sus ropas, flotando en el viento, son como el polen azafrán que despiden las flores de loto. Los esplendorosos pendientes, el brillante almete, las ajorcas, el collar de flores, las campanitas tobilleras, el cinturón, y los demás adornos de Su cuerpo, en armonía con la caracola, el disco, la maza y la flor de loto, aumentan la belleza natural de la perla Kaustubha que lleva en el pecho.

VERSO 49.

Los hombros del Señor son como los del león. Sobre ellos lleva collares de flores, gargantillas y hombreras, que siempre resplandecen. A ello se añade la belleza de la perla Kaustubha-maŠi, y sobre Su oscuro pecho, las rayas de ®r…vatsa, que son los signos de la diosa de la fortuna. El brillo de esas rayas supera en belleza a las rayas doradas de la piedra de probar el oro. En verdad, esa belleza es mayor que la de la piedra de probar el oro.

VERSO 50.

La superficie del abdomen del Señor está embellecida con tres pliegues. La forma redondeada de Su abdomen recuerda la hoja del árbol de los banianos, y cuando respira, el movimiento de esos pliegues resulta sumamente hermoso. Las espirales del ombligo del Señor son tan profundas que parece como si el universo entero brotase de él, y aun así, desease regresar a su interior.

VERSO 51.

Por debajo de la cintura, el cuerpo del Señor es oscuro y está cubierto con ropas amarillas y un cinturón adornado con bordados de oro. Sus simétricos pies de loto, Sus pantorrillas, Sus muslos y Sus rodillas y tobillos son de una belleza extraordinaria. En verdad, todo el cuerpo del Señor forma un conjunto armónico.

VERSO 52.

Mi querido Señor, Tus pies de loto son tan hermosos que parecen dos pétalos recién abiertos de la flor de loto que crece durante el otoño. En verdad, la refulgencia que emana de las uñas de Tus pies de loto es tan luminosa que, de inmediato, disipa la oscuridad del corazón del alma condicionada. Mi querido Señor, por favor, muéstrame esa forma Tuya que siempre disipa todo rastro de oscuridad del corazón del devoto. Mi querido Señor, Tú eres el maestro espiritual supremo de todos; por lo tanto, Tú, en la forma del maestro espiritual, puedes iluminar a todas las almas condicionadas cubiertas por la oscuridad de la ignorancia.

VERSO 53.

Mi querido Señor, aquellos que desean purificar su existencia deben ocuparse siempre en meditar en Tus pies de loto, como antes se explicó. Los que son sinceros en la ejecución de sus deberes prescritos y desean liberarse del temor, deben emprender este proceso de bhakti-yoga.

VERSO 54.

Mi querido Señor, el rey encargado del reino celestial también desea alcanzar el objetivo supremo de la vida, el servicio devocional. De la misma manera, Tú eres el destino supremo de aquellos que se identifican contigo [ahaˆ brahmāsmi]. Sin embargo, a ellos les es muy difícil alcanzarte, mientras que el devoto puede llegar a Ti con suma facilidad.

VERSO 55.

Mi querido Señor, el desempeño de servicio devocional puro es difícil incluso para las personas liberadas, pero ese servicio devocional es lo único que Te puede satisfacer. ¿Qué persona que tenga un deseo sincero de alcanzar la perfección de la vida seguiría otro proceso de autorrealización?

VERSO 56.

Con un simple movimiento de Sus cejas, la personificación del invencible tiempo puede acabar de inmediato con todo el universo. Sin embargo, el espantoso tiempo no se acerca al devoto que se ha refugiado por completo en Tus pies de loto.

VERSO 57.

El que tiene la fortuna de relacionarse con un devoto, aunque sólo sea por una fracción de un instante, se libera de la atracción por los resultados del karma y del jñāna. ¿Qué interés puede tener entonces en las bendiciones de los semidioses, que están expuestos a las leyes del nacimiento y la muerte?

VERSO 58.

Mi querido Señor, Tus pies de loto son la causa de todo lo auspicioso, y destruyen toda la contaminación del pecado. Por eso pido de Tu Señoría que me bendigas dándome la compañía de Tus devotos, que están completamente purificados debido a que adoran Tus pies de loto, y que tan misericordiosos son con las almas condicionadas. Pienso que si me permites relacionarme con esos devotos, me habrás bendecido de verdad.

VERSO 59.

La energía externa, que es como un pozo oscuro, no confunde al devoto cuyo corazón se ha limpiado por completo mediante el proceso de servicio devocional, y que ha recibido el favor de Bhaktidev…. Cuando, de esa forma, se limpia por completo de todas las contaminaciones materiales, el devoto es muy feliz de poder entender Tu nombre, Tu fama, Tu forma, Tus actividades, etc.

VERSO 60.

Mi querido Señor, el Brahman impersonal se difunde por todas partes, como la luz del Sol o como el cielo. Y ese Brahman impersonal, que se difunde por todo el universo, y en el cual se manifiesta el universo entero, eres Tú.

VERSO 61.

Mi querido Señor, Tú tienes múltiples energías, que se manifiestan en múltiples formas. Con esas energías, has creado también la manifestación cósmica, y aunque la mantienes como si fuese permanente, en última instancia, la aniquilas. Aunque esos cambios y alteraciones no Te perturban, las entidades vivientes, perturbadas por ello, consideran que la manifestación cósmica es diferente o está separada de Ti. Mi Señor, Tú eres siempre independiente; es un hecho que puedo ver con claridad.

VERSO 62.

Mi querido Señor, Tu forma universal consta de los cinco elementos, los sentidos, la mente, la inteligencia, el ego falso (que es material) y Paramātmā, Tu expansión parcial, que lo dirige todo. Los yog…s no devotos, es decir, los karma-yog…s y jñāna-yog…s, Te adoran con Sus respectivas actividades y desde Sus respectivas posiciones. Esto se afirma tanto en los śāstras védicos como en sus corolarios; en verdad, en todas partes se afirma que sólo Tú debes ser adorado. Ésa es la sabia conclusión de todos los Vedas.

VERSO 63.

Mi querido Señor, sólo Tú eres la Persona Suprema, la causa de todas las causas. Antes de la creación del mundo material, Tu energía material permanece en estado latente. Cuando Tu energía material se agita, las tres cualidades [bondad, pasión e ignorancia] actúan, y como resultado de ello, se manifiesta la energía material total, que consta de egotismo, éter, aire, fuego, agua, tierra y toda la diversidad de semidioses y personas santas. De esa forma se crea el mundo material.

VERSO 64.

Mi querido Señor, después de crear mediante Tus propias potencias, entras en la creación en cuatro clases de formas. Tú, como estás dentro del corazón de las entidades vivientes, las conoces y sabes cómo disfrutan de sus sentidos. Lo que se llama felicidad en esta creación material es exactamente como el disfrute de las abejas con la miel que han reunido en el panal.

VERSO 65.

Mi querido Señor, no es posible tener una experiencia directa de Tu autoridad absoluta, pero al ver la actividad del mundo se puede deducir que, más tarde o más temprano, todo se destruye. El tiempo es muy poderoso, y cada cosa está siendo destruida por otra, como el animal que sirve de alimento a otro animal. Igual que el viento que dispersa las nubes del cielo, el tiempo lo dispersa todo.

VERSO 66.

Mi querido Señor, las entidades vivientes del mundo material son como locos que hacen planes para obtener logros materiales, y están siempre muy atareados en cumplir todo tipo de deseos. Eso se debe a la incontrolable codicia. La entidad viviente siempre está llena de intensas ansias de disfrutar de la materia, pero Tu Señoría está siempre alerta, y, a su debido tiempo, la atrapas, como la serpiente que caza un ratón y se lo traga sin esfuerzo alguno.

VERSO 67.

Mi querido Señor, toda persona erudita sabe que, si no Te adora, su vida no vale nada. Sabiendo esto, ¿cómo podría dejar de adorar Tus pies de loto? Nuestro mismo padre y maestro espiritual, el Señor Brahmā, Te adoró con resolución, y los catorce manus han seguido sus pasos.

VERSO 68.

Mi querido Señor, las personas realmente eruditas saben que Tú eres el Brahman Supremo y la Superalma. Aunque todo el universo teme al Señor Rudra, que finalmente lo aniquila todo, para los devotos eruditos Tú eres el destino libre de temor que todos deben alcanzar.

VERSO 69.

Mis queridos hijos del rey, simplemente cumplid con vuestros deberes como reyes, conservando el corazón puro. Simplemente cantad esta oración con la mente fija en los pies de loto del Señor. Eso os traerá toda buena fortuna, pues el Señor Se sentirá muy complacido con vosotros.

VERSO 70.

¡Oh, hijos del rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, está en el corazón de todos. Él está también en vuestros corazones. Por lo tanto, cantad las glorias del Señor y meditad continuamente en Él.

VERSO 71.

Mis queridos príncipes, he esbozado, en forma de oración, el sistema de yoga del canto del santo nombre. Todos vosotros debéis llevar en la mente este importante stotra, y debéis prometer guardarlo, a fin de llegar a ser grandes sabios. Actuando en silencio, como los grandes sabios, debéis practicar este método con atención y reverencia.

VERSO 72.

Originalmente recibimos estas oraciones de labios del Señor Brahmā, el señor de todos los creadores. A los creadores, encabezados por Bhṛgu, se les instruyó en ellas porque deseaban crear.

VERSO 73.

Cuando el Señor Brahmā nos ordenó que creásemos, los prajāpatis cantamos estas oraciones en alabanza de la Suprema Personalidad de Dios, y nos liberamos por completo de la ignorancia. Así pudimos crear las diversas especies de entidades vivientes.

VERSO 74.

El devoto cuya mente esté siempre absorta en el Señor Kṛṣṇa y cante este stotra [oración] con gran atención y reverencia, no tardará en obtener la perfección más elevada de la vida.

VERSO 75.

Muchos son los logros que se pueden perseguir en el mundo material, pero de todos ellos, se considera que el logro de conocimiento es el más elevado, pues el océano de la nesciencia sólo se puede atravesar en la nave del conocimiento. No hay ninguna otra manera de cruzarlo.

VERSO 76.

Es muy difícil adorar y ofrecer servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios; sin embargo, al que recite o simplemente lea este stotra [oración] que yo he compuesto y recitado, le será muy fácil invocar la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 77.

La Suprema Personalidad de Dios es el objetivo más querido de todas las bendiciones auspiciosas. El ser humano que recite la oración que he cantado puede complacer a la Suprema Personalidad de Dios. Ese devoto, fijo en el servicio devocional del Señor, puede obtener del Señor Supremo todo lo que desee.

VERSO 78.

El devoto que se levanta temprano por la mañana y, uniendo las manos, canta estas oraciones del Señor ®iva, dando a otros la posibilidad de escucharlas también, se libera por completo del cautiverio de las actividades fruitivas, sin duda alguna.

VERSO 79.

Mis queridos hijos del rey, las oraciones que os he recitado van dirigidas a complacer a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma. Os aconsejo que recéis esas oraciones, pues producen el mismo efecto que las grandes austeridades. De esa forma, cuando alcancéis la madurez, lograréis el éxito en la vida, y ciertamente, sin la menor duda, todos los objetivos que os hayáis propuesto.

CAPÍTULO 25.

LA PERSONALIDAD DEL REY PURAÑJANA.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó hablando a Vidura: Mi querido Vidura, éstas fueron las enseñanzas del Señor ®iva a los hijos del rey Barhiṣat. Los hijos del rey, por su parte, adoraron al Señor ®iva con gran devoción y respeto. Después, el Señor ®iva desapareció de la visión de los príncipes.

VERSO 2.

Los príncipes Pracetās permanecieron diez mil años bajo el agua, recitando las oraciones que el Señor ®iva les había dado.

VERSO 3.

Mientras los príncipes se sometían a rigurosas austeridades bajo el agua, su padre ejecutaba diversos tipos de actividades fruitivas. Fue entonces cuando el gran sabio Nārada, señor y maestro de la vida espiritual, sintiendo gran compasión por el rey, decidió instruirle acerca de la vida espiritual.

VERSO 4.

Nārada Muni preguntó al rey Prācīnabarhiṣat: Mi querido rey, ¿qué es lo que deseas conseguir con la ejecución de esas actividades fruitivas? El principal objetivo de la vida es liberarse de todas las miserias y disfrutar de la felicidad, pero estas dos cosas no se pueden obtener con actividades fruitivas.

VERSO 5.

El rey contestó: ¡Oh, gran alma, Nārada!, mi inteligencia está enredada en actividades fruitivas; por eso no conozco el objetivo supremo de la vida. Por favor, instrúyeme en el conocimiento puro, de manera que pueda liberarme del enredo de las actividades fruitivas.

VERSO 6.

Aquellos que no tienen más interés que llevar lo que se llama una buena vida —es decir, una vida de casado, enredado por los hijos y la esposa, siempre en busca de riquezas— creen que esas cosas son el objetivo supremo de la vida. Esa gente simplemente vaga de un cuerpo a otro por la existencia material sin dar con el objetivo supremo de la vida.

VERSO 7.

El gran santo Nārada dijo: ¡Oh, gobernante de los ciudadanos, mi querido rey!, por favor, mira en el cielo a los animales que has sacrificado sin compasión ni misericordia en el recinto de sacrificios.

VERSO 8.

Todos esos animales están esperando a que mueras para vengarse de las heridas que les causaste. Cuando mueras, atravesarán tu cuerpo ferozmente con cuernos de hierro.

VERSO 9.

Con respecto a esto, deseo narrarte una vieja historia relacionada con la personalidad de un rey que se llamaba Purañjana. Por favor, trata de escucharme con mucha atención.

VERSO 10.

Mi querido rey, una vez, hace mucho tiempo, vivió un rey que se llamaba Purañjana, famoso por la grandeza de sus actividades. Tenía un amigo que se llamaba Avijñāta [«el desconocido»], cuyas actividades nadie podía entender.

VERSO 11.

Buscando un lugar adecuado para vivir, el rey Purañjana viajó por todo el mundo, pero no pudo encontrar un lugar de su gusto ni siquiera después de haber viajado mucho. Al final, se llenó de tristeza y desánimo.

VERSO 12.

El rey Purañjana tenía ilimitados deseos de disfrute sensorial; por esa razón, viajó por todo el mundo en busca de un lugar donde satisfacer todos su deseos. Desdichadamente, en ningún lugar encontró otra cosa que un sentimiento de insuficiencia.

VERSO 13.

Una vez, en su vagar, al pasar por el sur de los Himalayas, en un lugar llamado Bhārata-varṣa [la India], vio una ciudad con nueve puertas, que se caracterizaba por reunir todas las comodidades auspiciosas.

VERSO 14.

La ciudad estaba rodeada de murallas y parques, y en su interior había torres, canales, ventanas y desagües. Las casas estaban decoradas con cúpulas de oro, plata y hierro.

VERSO 15.

En aquella ciudad, los suelos de las casas estaban hechos de zafiro, cristal, diamantes, perlas, esmeraldas y rubíes. Debido al brillo de las casas de la capital, la ciudad podía compararse con Bhogavat…, la ciudad celestial.

VERSO 16.

En la ciudad había muchos centros de reunión, cruces de caminos, calles, restaurantes, casinos, mercados, lugares de reposo, banderas, festones y hermosos parques. Todo ello rodeaba la ciudad.

VERSO 17.

En las afueras de la ciudad había muchos árboles frondosos y enredaderas, que rodeaban un hermoso lago. Alrededor del lago había también muchos grupos de pájaros y abejas, que no dejaban de cantar y zumbar.

VERSO 18.

Alrededor del lago, los árboles humedecían sus ramas con las partículas de agua que la brisa primaveral transportaba desde las cascadas que caían de las heladas montañas.

VERSO 19.

En aquella atmósfera, incluso los animales del bosque dejaban de ser violentos y envidiosos; eran como grandes sabios, y no atacaban a nadie. El canto de los cuclillos dominaba el ambiente. La atmósfera era tan agradable que todo el que recorría aquel camino se sentía invitado a reposar en el hermoso jardín.

VERSO 20.

El rey Purañjana vagaba por aquel maravilloso jardín, cuando de pronto se encontró con una mujer muy hermosa que paseaba por allí sin ninguna ocupación definida. Con ella venían diez sirvientes, y cada uno estaba acompañado por cientos de esposas.

VERSO 21.

Una serpiente de cinco cabezas protegía a la mujer en todas direcciones. Era una joven muy bella, y parecía muy ansiosa de encontrar un esposo adecuado.

VERSO 22.

Los dientes, la nariz y la frente de la mujer eran muy hermosos. Sus orejas también eran muy hermosas, y en ellas resplandecían unos hermosos pendientes.

VERSO 23.

La cintura y las caderas de la mujer eran muy hermosas. Vestía un sār… amarillo con un cinturón dorado. A su paso se escuchaba el tintineo de sus campanitas tobilleras. Tenía el mismo aspecto que las habitantes del cielo.

VERSO 24.

Con el extremo del sār…, la mujer trataba de cubrirse los senos, redondos y perfectamente simétricos. La timidez hacía que tratase de cubrirlos una y otra vez, mientras caminaba como un gran elefante.

VERSO 25.

El héroe, Purañjana, se sintió atraído por las cejas y el sonriente rostro de la hermosa muchacha; ella, de inmediato, le hirió con las flechas de sus deseos lujuriosos. Sonreía con timidez, y a Purañjana le parecía muy hermosa; a pesar de ser un héroe, no pudo contenerse y le habló con las siguientes palabras.

VERSO 26.

Mi querida muchacha de ojos de loto, por favor, explícame de dónde vienes, quién eres y de quién eres hija. Pareces muy casta. ¿Por qué has venido aquí? ¿Cuáles son tus intenciones? Por favor, explícame todo esto.

VERSO 27.

Mi querida muchacha de ojos de loto, ¿quiénes son esos once poderosos guardaespaldas que están contigo?; y ¿quiénes son esos diez sirvientes? ¿Quiénes son esas mujeres que siguen a los diez sirvientes?; y ¿quién es la serpiente que va delante de ti?

VERSO 28.

Mi querida y hermosa muchacha, eres exactamente como la diosa de la fortuna, la esposa del Señor ®iva o la diosa de la erudición, la esposa del Señor Brahmā. Debes de ser una de ellas, pero te veo paseando por el bosque. En verdad, eres tan silenciosa como los grandes sabios. ¿Estás buscando a tu esposo? Sea quien sea él, con sólo entender lo fiel que le eres, llegará a poseer toda clase de opulencias. Supongo que eres la diosa de la fortuna, pero no veo la flor de loto en tu mano. Por eso te pregunto, ¿dónde la has tirado?

VERSO 29.

¡Oh, muy afortunada muchacha!, veo que tus pies tocan el suelo; así pues, parece que no eres ninguna de las mujeres que he mencionado. Pero, si eres una mujer de este planeta, puedes quedarte conmigo; de esa forma aumentarás la belleza de esta ciudad. Serás como la diosa de la fortuna, que, en compañía del Señor Viṣṇu, aumenta la belleza de los planetas VaikuŠ˜has. Debes saber que soy un gran héroe, un rey muy poderoso en este planeta.

VERSO 30.

En verdad, hoy tu mirada ha agitado mucho mi mente. Tu sonrisa, que está llena de timidez y de deseo al mismo tiempo, agita al más poderoso cupido en mi interior. Por eso, ¡oh, bellísima muchacha!, te pido que tengas misericordia de mí.

VERSO 31.

Mi querida muchacha, tu cara es tan hermosa, con esos bonitos ojos, tus bellas cejas, tu oscuro cabello suelto. Los sonidos que salen de tu boca son muy dulces. Pero eres tan tímida que no me miras a los ojos. Por eso te pido, querida muchacha, que sonrías; por favor, levanta la cabeza y mírame.

VERSO 32.

Nārada continuó: Mi querido rey, Purañjana sentía una atracción tan intensa y estaba tan impaciente por tocar a la muchacha y disfrutar de ella, que la muchacha también se sintió atraída por sus palabras y accedió a su ruego con una sonrisa. En aquel momento sentía ya verdadera atracción por el rey.

VERSO 33.

La muchacha dijo: ¡Oh, tú, el mejor de los seres humanos!, no sé quien me ha engendrado. Sobre eso no puedo darte una información perfecta. Tampoco conozco los nombres y el origen de mis compañeros.

VERSO 34.

¡Oh, gran héroe!, lo único que sabemos es que estamos aquí. No sabemos qué ocurrirá después. En verdad, somos tan necios que ni nos preocupamos de averiguar quién ha creado este maravilloso lugar para que vivamos en él.

VERSO 35.

Mi querido caballero, de todos estos hombres y mujeres que están conmigo, sólo sé que son mis amigos; la serpiente, que siempre está despierta, protege la ciudad incluso mientras duermo. Eso es lo único que sé. No sé nada más.

VERSO 36.

¡Oh, aniquilador del enemigo!, de una forma u otra, has venido, lo cual es ciertamente una gran fortuna para mí. Te deseo lo mejor. Tienes grandes deseos de satisfacer tus sentidos; yo y todos mis amigos haremos todo lo que esté en nuestras manos por satisfacer tus deseos.

VERSO 37.

Mi querido señor, he preparado para ti esta ciudad de nueve puertas; en ella podrás gozar de la complacencia de los sentidos en todas sus formas. Podrás vivir aquí durante cien años, y tendrás todo lo que necesites para complacer los sentidos.

VERSO 38.

¿Cómo puedo pensar en unirme a otros, que ni son expertos en la vida sexual, ni saben cómo disfrutar de la vida en el presente y después de la muerte? Esos tontos son como animales, porque no conocen el proceso para disfrutar de los sentidos en esta vida y después de la muerte.

VERSO 39.

La mujer continuó: En el mundo material, la vida de casado trae consigo todas las formas de felicidad en cuanto a la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la generación de descendientes, hijos y nietos. Después de eso, se puede desear la liberación y la fama material. El casado puede valorar debidamente el resultado de los sacrificios, gracias a los cuales puede elevarse a los sistemas planetarios superiores. A los trascendentalistas, toda esta felicidad material les es prácticamente desconocida. No pueden ni imaginar una felicidad semejante.

VERSO 40.

La mujer continuó: Según las autoridades, la vida familiar no sólo es agradable para uno mismo, sino que también complace a los antepasados, a los semidioses, a los grandes sabios, a las personas santas y a todo el mundo. Así pues, la vida matrimonial es muy beneficiosa.

VERSO 41.

¡Oh, mi querido héroe! ¿Quién, en este mundo, no te aceptaría como esposo?. ¡Eres tan famoso, tan magnánimo, tan hermoso, tan accesible!

VERSO 42.

¡Oh, hombre de poderosos brazos! ¿Qué mujer, en este mundo, no se sentiría atraída por tus brazos, que son como cuerpos de serpiente? Con tu atractiva sonrisa y tu impetuosa misericordia, alivias de verdad los sufrimientos de mujeres como nosotras, que estamos faltas de un esposo. Creemos que si viajas por la superficie de la Tierra, es sólo para nuestro beneficio.

VERSO 43.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey, encontrando apoyo y comprensión mutua, el hombre y la mujer entraron en la ciudad y disfrutaron de la vida durante cien años.

VERSO 44.

Muchos cantantes profesionales celebraban con canciones las glorias del rey Purañjana y sus gloriosas actividades. En verano, cuando hacía mucho calor, solía bañarse en un estanque; rodeado de muchas mujeres, disfrutaba de su compañía.

VERSO 45.

Siete de las nueve puertas de la ciudad estaban en la superficie, y dos eran subterráneas. En total, se habían construido nueve puertas, y cada una llevaba a un lugar distinto. El gobernador de la ciudad hacía uso de todas ellas.

VERSO 46.

Mi querido rey, cinco de esas nueve puertas estaban orientadas hacia el Este, una llevaba al Norte, una al Sur, y las dos restantes estaban orientadas hacia el Oeste. Trataré de decirte los nombres de todas esas puertas.

VERSO 47.

Las puertas llamadas Khadyotā y švirmukh… estaban orientadas hacia el Este, pero construidas una junto a la otra. Acompañado por un amigo cuyo nombre era Dyumān, el rey salía por esas puertas hacia la ciudad de Vibhrājita.

VERSO 48.

En el Este había otras dos puertas, Nalin… y Nālin…, también construidas una junto a la otra. Por esas puertas, y en compañía de un amigo llamado Avadh™ta, el rey solía ir a la ciudad de Saurabha.

VERSO 49.

La quinta puerta que daba al Este era la Puerta Mukhyā, la puerta principal. Por ella, en compañía de sus amigos Rasajña y VipaŠa, solía visitar dos lugares, Bah™dana y špaŠa.

VERSO 50.

La Puerta Sur de la ciudad llevaba el nombre de Pitṛhū; el rey Purañjana solía cruzarla para visitar la ciudad de Dakṣiṇa-pañcāla, acompañado de su amigo ®rutadhara.

VERSO 51.

Hacia el Norte estaba la puerta llamada Devah™. El rey Purañjana usaba esa puerta para ir con su amigo ®rutadhara al lugar conocido con el nombre de Uttara-pañcāla.

VERSO 52.

En el lado oeste había una puerta denominada šsur…. El rey Purañjana solía pasar por esa puerta para ir a la ciudad de Grāmaka, en compañía de su amigo Durmada.

VERSO 53.

En el lado oeste había otra puerta, conocida con el nombre de Nirṛti. Purañjana solía ir por esa puerta al lugar llamado Vaiśasa, acompañado de su amigo Lubdhaka.

VERSO 54.

La ciudad tenía muchos habitantes; dos de ellos se llamaban Nirvāk y Peśaskṛt. Eran ciegos, y por desdicha, el rey Purañjana, aunque gobernaba sobre muchos ciudadanos que tenían ojos, solía relacionarse con ellos. Iba a todas partes en su compañía, y con ellos llevaba a cabo sus actividades.

VERSO 55.

A veces iba a su residencia privada en compañía de uno de sus principales sirvientes, Vi™c…na [la mente]. Allí, su esposa y sus hijos eran una fuente de ilusión, satisfacción y felicidad.

VERSO 56.

Así, enredado en diversos tipos de invenciones mentales y ocupándose en actividades fruitivas, el rey Purañjana quedó completamente sometido al control de la inteligencia material y se dejó engañar por ella. En verdad, él cumplía todos los deseos de su esposa, la reina.

VERSOS 57, 58, 59, 60 y 61.

Cuando la reina bebía alcohol, el rey Purañjana también bebía. Cuando la reina cenaba, él cenaba con ella, y cuando ella masticaba, el rey Purañjana masticaba también. Cuando la reina cantaba, él también cantaba. Y cuando la reina lloraba, él lloraba; si la reina reía, él también reía. Cuando la reina hablaba sin parar, él tampoco paraba de hablar, y cuando la reina paseaba, el rey iba detrás de ella. Si la reina estaba quieta, el rey no se movía, y si la reina se acostaba en la cama, él la seguía y se acostaba con ella. Cuando la reina se sentaba, él también se sentaba, y si la reina escuchaba algo, él la seguía para escuchar lo mismo. Cuando la reina veía algo, el rey lo miraba también, y cuando la reina olía algo, el rey la seguía para oler la misma cosa. Cuando la reina tocaba algo, el rey lo tocaba también, y cuando la querida reina se lamentaba, el pobre rey tenía que acompañarla en su lamentación. De la misma manera, cuando la reina disfrutaba, él también sentía el disfrute, y cuando la reina estaba satisfecha, el rey también sentía satisfacción.

VERSO 62.

De esta manera fue engañado el rey Purañjana, cautivado por su hermosa esposa. En verdad, toda su existencia en el mundo material no fue más que un engaño. El pobre rey, como un necio, e incluso contra su voluntad, permaneció bajo el control de su esposa, como un animal amaestrado que baila al son que le toca su amo.

CAPÍTULO 26.

LA CACERÍA DE PURAÑJANA PROVOCA EL ENFADO DE LA REINA.

VERSOS 1, 2 y 3.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey, un día el rey Purañjana tomó su arco, y vestido con una armadura de oro y una aljaba de ilimitadas flechas, subió en su cuadriga, tirada por cinco veloces caballos, y, acompañado por once comandantes, se dirigió al bosque de Pañca-prastha. En la cuadriga llevó también dos flechas explosivas. La cuadriga marchaba sobre dos ruedas y un eje giratorio. Tenía tres banderas, un par de riendas, un auriga, un asiento, dos postes que servían de sujeción a los arneses de las caballerías, cinco armas y siete cubiertas. Ante la cuadriga, que podía seguir cinco estilos de movimiento distintos, había cinco obstáculos. Todos los adornos de la cuadriga estaban hechos de oro.

VERSO 4.

Al rey Purañjana le era prácticamente imposible abandonar la compañía de la reina, aunque sólo fuera por un momento. Aun así, aquel día, muy inspirado por el deseo de cazar, se armó con arco y flechas y, con gran orgullo, se fue al bosque sin preocuparse por su esposa.

VERSO 5.

En aquella ocasión, el rey Purañjana estaba muy influido por tendencias demoníacas. Debido a ello, tenía el corazón muy duro y despiadado; sin la menor consideración, fue al bosque y mató a muchos animales inocentes con sus afiladas flechas.

VERSO 6.

Si a un rey le gusta demasiado comer carne, puede seguir las indicaciones de las Escrituras reveladas acerca de las ejecuciones de sacrificio, e ir al bosque y matar algunos animales cuya matanza se autoriza. La matanza innecesaria e irrestricta de animales no está permitida. Los Vedas regulan la matanza de animales para poner coto a los excesos de los hombres necios que están bajo la influencia de las modalidades de la pasión y la ignorancia.

VERSO 7.

Nārada Muni continuó hablando al rey Prācīnabarhiṣat: Mi querido rey, todo el que actúe conforme a las directrices de los mandamientos védicos, no se complicará en actividades fruitivas.

VERSO 8.

Si la persona, por el contrario, actúa caprichosamente, cae debido al falso prestigio. De este modo, se enreda en las leyes de la naturaleza, que están constituidas por las tres cualidades [bondad, pasión e ignorancia]. Con esto, la entidad viviente se ve privada de su verdadera inteligencia y se pierde para siempre en el ciclo de nacimientos y muertes, ascendiendo y descendiendo, desde la posición de microbio en el excremento a una elevada posición en el planeta Brahmaloka.

VERSO 9.

Durante la cacería del rey Purañjana, muchos animales del bosque perdieron la vida con gran sufrimiento, heridos por las afiladas puntas de las flechas. Al ver las actividades tan destructivas y espantosas del rey, todas las personas de naturaleza misericordiosa se sentían muy afligidas. Su vista no podía soportar aquella gran matanza.

VERSO 10.

De esta forma, el rey Purañjana mató muchos animales, entre los cuales había conejos, jabalíes, búfalos, bisontes, ciervos negros, puercoespines y otras especies. Tras matar y matar, el rey se sintió muy cansado.

VERSO 11.

Después de esto, muy fatigado, hambriento y sediento, el rey regresó a su palacio real. Una vez allí, se bañó y cenó adecuadamente, tras lo cual se retiró a descansar y quedó libre de toda inquietud.

VERSO 12.

Después de esto, el rey Purañjana se adornó el cuerpo convenientemente. Además, ungió todo su cuerpo con pasta de sándalo perfumada, y se puso collares de flores. De ese modo, sintiéndose completamente renovado, fue a buscar a la reina.

VERSO 13.

Después de cenar y haber saciado su hambre y su sed, el rey Purañjana sintió cierta alegría en el corazón. En lugar de elevarse a un nivel superior de conciencia, quedó cautivado por Cupido, y se sintió impulsado por el deseo de encontrar a su esposa, que le mantenía satisfecho en la vida familiar.

VERSO 14.

Un poco preocupado, el rey Purañjana preguntó a las sirvientas de la casa: Mis queridas y hermosas damas, ¿cómo estáis?, ¿cómo está vuestra señora? ¿Os sentís tan felices como antes, o no?

VERSO 15.

El rey Purañjana dijo: No entiendo por qué no me atraen como antes las cosas del hogar. Creo que, sin una madre o una esposa dedicada a él, el hogar es como un carro sin ruedas. Muy tonto habría que ser para sentarse en ese carro inútil.

VERSO 16.

Por favor, indicadme el paradero de esa hermosa mujer que siempre me salva cuando me estoy ahogando en el océano del peligro. Siempre me salva, iluminándome a cada paso con su inteligencia.

VERSO 17.

Las mujeres contestaron al rey: ¡Oh, señor de los ciudadanos!, no sabemos por qué tu querida esposa ha adoptado esa clase de vida. ¡Oh, aniquilador del enemigo, por favor, mira! Está tendida en el duro suelo. No podemos entender por qué actúa de ese modo.

VERSO 18.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey Prācīnabarhi, cuando el rey Purañjana vio a la reina tendida en el suelo, como si fuera una mendiga, quedó muy desconcertado.

VERSO 19.

El rey, con la mente afligida, se dirigió a su esposa con palabras muy dulces. Aunque lo sentía mucho y trataba de que ella se sosegara, en el corazón de su querida esposa no podía ver la menor señal de la ira que nace del amor.

VERSO 20.

El rey era un gran adulador; muy poco a poco, comenzó a tranquilizar a la reina. Primero le tocó los pies; luego la abrazó, sentándola en su regazo, y empezó a hablarle con las siguientes palabras.

VERSO 21.

El rey Purañjana dijo: Mi querida y hermosa esposa, si un amo acepta a un hombre como sirviente, pero no le castiga por sus ofensas, el sirviente debe considerarse muy desgraciado.

VERSO 22.

Mi querida y delicada doncella, cuando un amo castiga a su sirviente, el sirviente debe aceptar el castigo y considerarlo una gran misericordia. El que se enfada tiene que ser muy tonto para no entender que ése es el deber de su amigo.

VERSO 23.

Mi querida esposa, tus dientes son perfectos y muy hermosos, y tus atractivos rasgos te dan un aire pensativo. Por favor, olvida tu enfado, ten misericordia de mí; por favor, sonríeme con amor. Cuando vea una sonrisa en tu hermoso rostro, y contemple tus cabellos, tan hermosos como el color azul, cuando contemple tu preciosa nariz y escuche tus dulces palabras, todavía me parecerás más hermosa; harás que me sienta atraído y cautivado por ti. Eres mi respetadísima señora.

VERSO 24.

¡Oh, esposa de héroe!, por favor, dime si alguien te ha ofendido. Estoy dispuesto a castigar a esa persona, siempre y cuando no pertenezca a la casta brāhmaŠa. Excepto al sirviente de Muraripu [Kṛṣṇa], no perdonaré a nadie, dentro de los tres mundos o más allá de ellos. Quien te haya ofendido, puede correr a esconderse, porque yo me dispongo a castigarlo.

VERSO 25.

Mi querida esposa, nunca, hasta el día de hoy, había visto tu cara sin adornos de tilaka; nunca te había visto tan triste, sin lustre ni cariño. Ni había visto nunca tus hermosos senos mojados con las lágrimas de tus ojos. Ni tus labios, que suelen ser tan rojos como la fruta bimba, sin su brillante color rojizo.

VERSO 26.

Mi querida reina, debido a mis deseos pecaminosos me fui al bosque a cazar sin pedirte permiso. Por eso debo admitir que te he ofendido. Aun así, si recuerdas que soy tu servidor más íntimo, debes sentirte muy satisfecha conmigo. Lo cierto es que estoy desconsolado, pero Cupido me está hiriendo con sus flechas y siento deseos lujuriosos. ¿Qué mujer hermosa abandonaría a su esposo en esas circunstancias, negándose a unirse con él?

CAPÍTULO 27.

CAṆḌAVEGA ATACA LA CIUDAD DE PURAÑJANA: LA PERSONALIDAD DE KšLAKANYš.

VERSO 1.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey, tras utilizar diversos medios para confundir a su esposo, y una vez que lo tuvo bajo su control, la esposa del rey Purañjana le dio todo tipo de satisfacciones y disfrutó con él de la vida sexual.

VERSO 2.

La reina se bañó y se vistió con las ropas y adornos más auspiciosos. Después de comer y quedar satisfecha por completo, regresó con el rey. Al ver los hermosos adornos de su atractivo rostro, el rey le dio la bienvenida con toda su devoción.

VERSO 3.

La reina Purañjan… abrazó al rey, y el rey correspondió envolviéndola con su abrazo. De esta manera, intercambiaron palabras jocosas en un lugar solitario. Así, el rey Purañjana quedó completamente cautivado por su hermosa esposa y perdió todo buen juicio, olvidando que, con el paso de los días y las noches, su vida se reducía sin provecho alguno.

VERSO 4.

De esta forma el rey Purañjana, a pesar de su elevado nivel de conciencia, estaba cada vez más cubierto por la ilusión. Siempre estaba acostado, con la cabeza reposando en los brazos de su esposa. La mujer llegó a ser para él la esencia misma de su vida, su alma. Cubierto por la modalidad de la ignorancia, no podía entender el significado de la autorrealización, ni de su ser, ni de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 5.

Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, el rey Purañjana, con el corazón lleno de lujuria y de reacciones pecaminosas, comenzó a disfrutar de la vida sexual con su esposa. De esta forma, su juventud y el frescor de su vida se desvanecieron en un instante.

VERSO 6.

El gran sabio Nārada se dirigió entonces al rey Prācīnabarhiṣat: ¡Oh, tú, que tienes una larga vida [virā˜]!, el rey Purañjana, de esa forma, engendró 1.100 hijos varones en el vientre de su esposa, Purañjan…. Sin embargo, en esa actividad consumió la mitad de su vida.

VERSO 7.

¡Oh, prajāpati!, ¡oh, rey Prācīnabarhiṣat!, el rey Purañjana engendró también 110 hijas. Todas fueron tan gloriosas como sus padres. Eran amables y magnánimas, y tenían otras buenas cualidades.

VERSO 8.

Después de esto, el rey Purañjana, el rey del país de Pañcāla, a fin de aumentar el número de los descendientes de su familia paterna, casó a sus hijos e hijas con esposas y esposos cualificados.

VERSO 9.

Cada uno de esos hijos engendró cientos de nietos. De esta forma, la ciudad de Pañcāla se llenó por completo con los hijos y nietos del rey Purañjana.

VERSO 10.

Esos hijos y nietos eran verdaderos saqueadores de las riquezas del rey Purañjana, incluido su hogar, su tesoro, sus sirvientes, sus secretarios, y en fin, todas sus posesiones. Purañjana estaba profundamente apegado a todas esas cosas.

VERSO 11.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, el rey Purañjana, como tú, se vio envuelto en un sinfín de deseos. Debido a ello, adoró a los semidioses, antepasados y líderes sociales con diversos tipos de sacrificios, todos los cuales eran espantosos, pues estaban inspirados en el deseo de matar animales.

VERSO 12.

En esas circunstancias, apegado a las actividades fruitivas [karma-kāṇḍīya] y a las amistades y parientes, y con las obsesiones de la conciencia contaminada, al rey Purañjana acabó por llegarle el momento que tan poco les gusta a los que están demasiado apegados a las cosas materiales.

VERSO 13.

¡Oh, rey! En Gandharvaloka hay un rey llamado Caṇḍavega. Tiene bajo su mando a 360 soldados gandharvas muy poderosos.

VERSO 14.

Caṇḍavega venía acompañado de un número de mujeres gandharv…s igual al número de soldados, y todos ellos se apoderaban una y otra vez de todos los objetos destinados al disfrute de los sentidos.

VERSO 15.

Cuando el rey Gandharva-rāja [Caṇḍavega] y sus seguidores comenzaron el saqueo de la ciudad de Purañjana, una serpiente de cinco capuchas salió en su defensa.

VERSO 16.

La serpiente de cinco cabezas, superintendente y protectora de la ciudad del rey Purañjana, luchó contra los gandharvas durante cien años. Luchó sola contra todos ellos, a pesar de que eran 720.

VERSO 17.

Como la serpiente de cinco cabezas había tenido que combatir sola contra muchos soldados, todos los cuales eran grandes guerreros, se encontraba muy débil. Al ver la debilidad de su más íntimo amigo, el rey Purañjana, sus amigos y todos los habitantes de la ciudad sintieron una gran angustia.

VERSO 18.

El rey Purañjana recaudó impuestos en la ciudad de Pañcāla, y de esa forma pudo entregarse a la vida sexual. Completamente controlado por las mujeres, no podía comprender que su vida llegaba al final, y que el momento de su muerte se acercaba.

VERSO 19.

Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, por entonces, la hija del formidable Tiempo viajaba por los tres mundos buscando esposo. Aunque nadie estaba dispuesto a aceptarla, ella vino.

VERSO 20.

La hija del Tiempo [Jarā] era muy desdichada. Por eso todo el mundo la conocía con el nombre de Durbhagā [«muy desdichada»]. Sin embargo, en cierta ocasión se sintió complacida con un gran rey, a quien concedió una gran bendición por haberla aceptado.

VERSO 21.

En cierta ocasión en que vine a la Tierra desde Brahmaloka, el sistema planetario superior, la hija del Tiempo, que vaga por todo el universo, me salió al encuentro. Sabiendo que he hecho votos de brahmacārī, sintió lujuria y me propuso que la aceptase.

VERSO 22.

El gran sabio Nārada continuó: Como me negué a aceptar su ruego, ella se irritó mucho conmigo y me lanzó una terrible maldición. Por no haber consentido en lo que me pedía, dijo que yo no podría quedarme mucho tiempo en ningún lugar.

VERSO 23.

Una vez que se desengañó con respecto a mí, le di permiso para que fuese a ver al rey de los yavanas, Bhaya, el Temor, a quien aceptó por esposo.

VERSO 24.

Presentándose ante el rey de los yavanas, Kālakanyā se dirigió a él tratándole como a un gran héroe, y diciendo: Mi querido señor, tú eres el mejor de los intocables. Estoy enamorada de ti, y quiero que seas mi esposo. Sé que nadie se desengaña de tu amistad.

VERSO 25.

El que no da caridad conforme a la costumbre y a los mandamientos de las Escrituras, y el que no sabe recibirla conforme a esos principios, se considera que están bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia. Esas personas siguen el sendero de los necios. Ten la certeza de que al final tendrán que lamentarse.

VERSO 26.

Kālakanyā continuó: ¡Oh, amable rey!, he venido ante ti para servirte. Por favor, acéptame; sé misericordioso conmigo. El deber más importante de un caballero es ser compasivo con la persona que sufre.

VERSO 27.

Después de escuchar la afirmación de Kālakanyā, la hija del Tiempo, el rey de los yavanas sonrió, mientras imaginaba una forma de cumplir con el deber confidencial que la providencia le tenía asignado. Entonces se dirigió a Kālakanyā con las siguientes palabras.

VERSO 28.

El rey de los yavanas contestó: Después de considerarlo detenidamente, he encontrado un esposo para ti. En realidad, en opinión de todos, eres desfavorable y maligna. ¿Quién podría aceptarte por esposa, si no le gustas a nadie?

VERSO 29.

Este mundo es un producto de las actividades fruitivas. Por lo tanto, puedes atacar de un modo imperceptible a la gente en general. Con la ayuda de mis soldados, podrás matarles sin encontrar oposición.

VERSO 30.

El rey de los yavanas continuó: He aquí a mi hermano Prajvāra. A partir de ahora serás mi hermana. Vosotros me serviréis, junto con mis peligrosos soldados, para ejercer una acción imperceptible en el mundo.

CAPÍTULO 28.

PURAÑJANA SE REENCARNA EN MUJER.

VERSO 1.

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, después de esto, el rey de los yavanas, cuyo otro nombre es Temor, viajó por todo el mundo junto con Prajvāra, Kālakanyā, y sus soldados.

VERSO 2.

Un día, aquellos peligrosos soldados lanzaron un violento ataque contra la ciudad de Purañjana. La ciudad estaba llena de objetos para el disfrute sensorial, y la vieja serpiente la protegía.

VERSO 3.

Poco a poco, Kālakanyā, con la ayuda de los peligrosos soldados, fue atacando a todos los habitantes de la ciudad de Purañjana, reduciéndoles a la más absoluta invalidez.

VERSO 4.

Cuando Kālakanyā, la hija del Tiempo, atacó el cuerpo, los peligrosos soldados del rey de los yavanas entraron por las diversas puertas de la ciudad. Una vez dentro, causaron enormes sufrimientos a los ciudadanos.

VERSO 5.

Cuando Kālakanyā y los soldados pusieron en peligro la ciudad, el rey Purañjana, que estaba demasiado absorto en el apego por su familia, tuvo que enfrentarse a grandes dificultades debido al ataque de Yavana-rāja y Kālakanyā.

VERSO 6.

Cuando Kālakanyā abrazó al rey Purañjana, éste fue perdiendo toda su belleza. Debido a su excesiva adicción a la vida sexual, ahora tenía una inteligencia muy pobre, y había perdido toda su opulencia. Privado de todas sus posesiones, fue violentamente conquistado por los gandharvas y yavanas.

VERSO 7.

El rey Purañjana vio entonces que en su ciudad reinaba el desorden, y que sus hijos, nietos, sirvientes y ministros se volvían contra él. También notó que su esposa adoptaba una actitud fría e indiferente.

VERSO 8.

Cuando vio que toda su familia, sus parientes, sus seguidores, sus sirvientes, sus secretarios, y todos en general, se habían vuelto contra él, el rey Purañjana sintió una profunda angustia. Sin embargo, no podía hacer nada, pues Kālakanyā le dominaba por completo.

VERSO 9.

Con la influencia de Kālakanyā, los objetos de disfrute perdieron su atractivo, pero el rey Purañjana conservaba sus deseos de disfrute; debido a ello, era muy desgraciado en todos los aspectos. No podía entender el propósito de la vida. Seguía sintiendo un gran afecto por su esposa y sus hijos, y se preocupaba por su sustento.

VERSO 10.

Los soldados yavanas y gandharvas conquistaron la ciudad del rey Purañjana; aunque el rey no deseaba abandonarla, las circunstancias le obligaron a hacerlo, pues Kālakanyā la destruyó por completo.

VERSO 11.

En esas circunstancias, el hermano mayor de Yavana-rāja, Prajvāra, prendió fuego a la ciudad para complacer a su hermano menor, cuyo nombre es Temor.

VERSO 12.

Cuando la ciudad comenzó a arder, todos los súbditos y sirvientes del rey, además de sus familiares, hijos, nietos, esposas y demás parientes, estaban dentro del fuego. El rey Purañjana se sintió entonces muy desdichado.

VERSO 13.

El jefe de policía de la ciudad, la serpiente, vio que Kālakanyā estaba atacando a los ciudadanos, y se sintió muy afligida al ver que el lugar en que vivía ardía en llamas tras el ataque de los yavanas.

VERSO 14.

Como una serpiente que vive en el hueco de un árbol y desea salir del bosque cuando éste se incendia, el jefe de policía de la ciudad, la serpiente, deseaba abandonar la ciudad debido al intenso calor del fuego.

VERSO 15.

Los soldados gandharvas y yavanas habían acabado por completo con la fuerza física de la serpiente y los miembros de su cuerpo se debilitaron. Cuando trató de abandonar el cuerpo, sus enemigos se lo impidieron. Al ver frustrados sus intentos, empezó a gritar lamentándose.

VERSO 16.

El rey Purañjana comenzó entonces a pensar en sus hijas, hijos, nietos, nueras, yernos, sirvientes y demás personas relacionadas con él. Pensó también en su casa, en los enseres del hogar y en las pocas riquezas que había conseguido atesorar.

VERSO 17.

El rey Purañjana estaba muy apegado a su familia y los conceptos de «yo» y «mío». Debido al gran apego que sentía por su esposa, la situación en que se encontraba no podía ser más miserable. Cuando llegó el momento de la separación, sintió una gran tristeza.

VERSO 18.

El rey Purañjana, lleno de ansiedad, pensaba: «¡Ay!, tantos hijos van a ser una gran carga para mi esposa. ¿Cómo podrá mantener una familia tan grande cuando yo abandone el cuerpo?. ¡Ay! ¡Qué angustias pasará pensando en el sustento de la familia!

VERSO 19.

El rey Purañjana comenzó entonces a pensar en lo que habían sido sus relaciones con su esposa. Recordó que su esposa no comía mientras él no hubiera terminado de almorzar, y que no se bañaba mientras él no hubiera terminado de bañarse, y que siempre estaba muy apegada a él, tanto que, si a veces él se enfadaba y le reñía, ella permanecía callada, tolerando su mala conducta.

VERSO 20.

El rey Purañjana pensó también en los buenos consejos que ella le daba cuando se encontraba confuso, y en cómo se afligía cuando él estaba lejos del hogar. Aunque ella era madre de muchos hijos y héroes, el rey seguía temiendo que no pudiera cargar con las responsabilidades de los asuntos domésticos.

VERSO 21.

La preocupación del rey Purañjana no cesaba: «Mis hijos y mis hijas, que ahora dependen de mí por completo, ¿cómo podrán vivir y continuar su existencia cuando yo me haya ido de este mundo? Estarán en la misma situación que los pasajeros de una nave que naufraga en medio del mar».

VERSO 22.

El rey Purañjana no debería haberse lamentado por el destino de su esposa e hijos; sin embargo, lo hizo, debido a su inteligencia mezquina. Mientras tanto, Yavana-rāja, cuyo nombre era Temor, se acercó inmediatamente a él para arrestarlo.

VERSO 23.

Cuando los yavanas se llevaban al rey Purañjana a su morada, atándole como a un animal, los seguidores del rey se sintieron muy afligidos. Mientras se lamentaban, fueron obligados a ir con él.

VERSO 24.

La serpiente, a quien ya habían arrestado los soldados de Yavana-rāja, y que estaba fuera de la ciudad, comenzó a seguir a su amo junto con los demás. Tan pronto como abandonaron la ciudad, ésta fue inmediatamente demolida y quedó reducida a polvo.

VERSO 25.

Violentamente arrastrado por el poderoso yavana, el rey Purañjana, debido a su gran ignorancia, ni siquiera entonces pudo recordar a su amigo y bienqueriente, la Superalma.

VERSO 26.

El muy cruel rey Purañjana había matado muchos animales en sus sacrificios. Ahora todos aquellos animales aprovechaban la oportunidad para atravesarle con sus cuernos. Era como si le estuvieran despedazando con un hacha.

VERSO 27.

Debido a su contaminada relación con mujeres, las entidades vivientes como el rey Purañjana padecen eternamente todos los sufrimientos de la existencia material y permanecen en la oscura región de la vida material, sin poder recordar nada durante muchísimos años.

VERSO 28.

Cuando abandonó el cuerpo, el rey Purañjana estaba recordando a su esposa; en consecuencia, en su siguiente vida fue una mujer muy bella y de buena familia. Nació como hija del rey Vidarbha en la misma casa del rey.

VERSO 29.

Se estableció que Vaidarbh…, la hija del rey Vidarbha, se casaría con Malayadhvaja, un hombre muy poderoso que habitaba en el país de Pāṇḍu. Después de vencer a otros príncipes, Malayadhvaja se casó con la hija del rey Vidarbha.

VERSO 30.

El rey Malayadhvaja fue padre de una hija, que tenía los ojos muy negros. Tuvo además siete hijos, que más adelante gobernaron el territorio de Draviḍa. Por consiguiente, aquel territorio tuvo siete reyes.

VERSO 31.

Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, los hijos de Malayadhvaja tuvieron muchos miles de hijos, que han estado protegiendo el mundo entero durante toda la vida de un manu, e incluso después.

VERSO 32.

El gran sabio Agastya se casó con la primogénita de Malayadhvaja, que era una devota consagrada del Señor Kṛṣṇa. De ella nació un hijo, que se llamó Dṛḍhacyuta, quien, a su vez, fue padre de Idhmavāha.

VERSO 33.

Después de esto, Malayadhvaja, el gran rey santo, dividió todo su reino entre sus hijos, y para centrar toda su atención en la adoración del Señor Kṛṣṇa, se fue a un lugar solitario llamado Kulācala.

VERSO 34.

Tal como la luz de la Luna sigue a la Luna por la noche, inmediatamente después de que el rey Malayadhvaja partiera hacia Kulācala, su devota esposa, de encantadores ojos, le siguió, abandonando por completo la felicidad del hogar, a pesar de la familia y los hijos.

VERSOS 35 y 36.

En la provincia de Kulācala había varios ríos, cuyos nombres eran Candravasā, TāmraparŠ… y Va˜odakā. El rey Malayadhvaja solía ir a esos ríos piadosos para bañarse en ellos. De esa forma se purificó, tanto externa como internamente. Se bañaba y comía bulbos, semillas, hojas, flores, raíces, frutas y hierbas; para beber, tomaba agua. De esa forma se sometió a rigurosas austeridades. Con el tiempo, se quedó muy delgado.

VERSO 37.

Mediante la austeridad, el rey Malayadhvaja poco a poco logró ser ecuánime en cuerpo y mente con respecto a las dualidades del calor y del frío, la felicidad y la aflicción, el viento y la lluvia, el hambre y la sed, lo agradable y lo desagradable. De ese modo, superó todas las relatividades.

VERSO 38.

Por medio de la adoración, las austeridades y los principios regulativos, el rey Malayadhvaja adquirió dominio sobre sus sentidos, su vida y su conciencia. De esa forma lo fijó todo tomando como punto central el Brahman Supremo [Kṛṣṇa].

VERSO 39.

De esa forma, permaneció inmóvil en un mismo lugar durante cien años de los semidioses. Pasado ese tiempo, nació en él una atracción devocional pura por Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, y se mantuvo fijo en esa posición.

VERSO 40.

El rey Malayadhvaja alcanzó el nivel de conocimiento perfecto, y podía distinguir a la Superalma del alma individual. El alma individual está en un sólo lugar, mientras que la Superalma está en todas partes. El rey obtuvo la perfección en el conocimiento de que el cuerpo material no es el alma sino que el alma es el testigo del cuerpo material.

VERSO 41.

De esa forma, el rey Malayadhvaja alcanzó el conocimiento perfecto, pues había llegado al estado de pureza y recibía instrucciones directamente de la Suprema Personalidad de Dios. Iluminado con ese conocimiento trascendental, podía entenderlo todo desde todos los puntos de vista.

VERSO 42.

El rey Malayadhvaja podía entonces observar que la Superalma estaba a su lado, y que él, como alma individual, estaba al lado de la Superalma. Como ambos estaban juntos, no era necesario mantener intereses distintos; de modo que abandonó esa clase de actividades.

VERSO 43.

Para la hija del rey Vidarbha, su esposo era exactamente como el Supremo. Abandonó por completo el disfrute sensual, y con una actitud de renunciación completa, siguió los principios de su esposo, que era muy avanzado. De esa forma, permaneció ocupada en su servicio.

VERSO 44.

La hija del rey Vidarbha vestía ropas viejas, y debido a sus votos de austeridad, estaba muy flaca y delgada. Como dejó de peinarse, su cabello estaba enmarañado. Aunque siempre estaba cerca de su esposo, debido a su silencio y a que nunca se agitaba, parecía una llama ardiendo sin vacilaciones.

VERSO 45.

Él estaba firmemente sentado en una postura, y la hija del rey Vidarbha continuó sirviéndole como solía hasta que tuvo la certeza de que había abandonado el cuerpo.

VERSO 46.

Mientras servía a su esposo dándole masajes en las piernas, notó que sus pies ya no daban calor; entonces se dio cuenta de que había abandonado el cuerpo. Al quedarse sola, sintió una gran ansiedad. Sin la compañía de su esposo, se sentía como una cierva separada de su pareja.

VERSO 47.

Sola y viuda en medio del bosque, la hija de Vidarbha comenzó a lamentarse a grandes voces, derramando lágrimas incesantes que humedecieron sus senos.

VERSO 48.

¡Oh, tú, el mejor de los reyes! ¡Por favor, levántate! ¡Levántate! Mira este mundo rodeado de agua e infestado de bandidos y falsos reyes. Es un mundo atemorizado, y tú tienes el deber de protegerlo.

VERSO 49.

La muy obediente esposa cayó a los pies de su esposo muerto y comenzó a llorar lastimosamente en aquel bosque solitario. Sus ojos derramaron muchas lágrimas.

VERSO 50.

Entonces reunió leña y preparó una pira ardiente sobre la cual puso el cadáver de su esposo. Cuando terminó, se lamentó con gran dolor y se dispuso a morir en el fuego con su esposo.

VERSO 51.

Mi querido rey, un brāhmaŠa, viejo amigo del rey Purañjana, llegó a aquel lugar, y comenzó a consolar a la reina con dulces palabras.

VERSO 52.

El brāhmaŠa le preguntó: ¿Quién eres?; ¿de quién eres esposa o hija?; ¿quién es el hombre que yace ahí? Parece que te lamentas por ese cadáver. ¿No Me reconoces? Soy tu amigo eterno. Tal vez recuerdes que en el pasado Me has consultado muchas veces.

VERSO 53.

El brāhmaŠa continuó: Mi querida amiga, tal vez no puedas reconocerme inmediatamente, pero ¿no recuerdas que en el pasado tenías un amigo muy íntimo? Por desgracia, abandonaste Mi compañía y adoptaste una posición de disfrutador del mundo material.

VERSO 54.

Mi querida y amable amiga, tú y Yo somos como dos cisnes. Vivimos juntos en el mismo corazón, que es como el lago Mānasa. Aunque llevamos viviendo juntos muchos miles de años, todavía estamos muy lejos de nuestro hogar original.

VERSO 55.

Mi querida amiga, tú sigues siendo para Mí la misma amiga. Desde que Me dejaste, te has vuelto cada vez más materialista, y sin verme, has estado viajando de cuerpo en cuerpo, pasando por diversas formas, por todo el mundo material, que es la creación de alguna mujer.

VERSO 56.

En esa ciudad [el cuerpo material], hay cinco jardines, nueve puertas, un protector, tres viviendas, seis familias, cinco almacenes, cinco elementos materiales y una mujer, que es la señora de la casa.

VERSO 57.

Mi querida amiga, los cinco jardines son los cinco objetos del disfrute de los sentidos, y el protector es el aire vital, que pasa por las nueve puertas. Las tres viviendas son los elementos principales, el fuego, el agua y la tierra. Las seis familias son el agregado compuesto por la mente y los cinco sentidos.

VERSO 58.

Los cinco almacenes son los cinco órganos de los sentidos para la acción, que llevan a cabo sus transacciones por medio de la fuerza combinada de los cinco elementos, que son eternos. Más allá de toda esa actividad está el alma, que en realidad es una persona y un disfrutador. Sin embargo, ahora, como está oculta en la ciudad del cuerpo, carece de conocimiento.

VERSO 59.

Mi querido amigo [Purañjana], cuando entras en ese cuerpo junto con la mujer de los deseos materiales, quedas completamente absorto en el disfrute de los sentidos. Debido a ello, has olvidado tu vida espiritual. Por tus conceptos materiales, tienes que pasar por condiciones miserables.

VERSO 60.

En realidad, tú no eres la hija de Vidarbha, ni este hombre, Malayadhvaja, es tu esposo y bienqueriente. Y en realidad, tampoco eras el esposo de Purañjan…. Simplemente estabas cautivo en este cuerpo de nueve puertas.

VERSO 61.

A veces te consideras un hombre, a veces una mujer casta, y a veces, un estéril eunuco. Todo ello se debe al cuerpo, que es una creación de la energía ilusoria. Esa energía ilusoria es Mi potencia, y en realidad, ambos, tú y Yo, somos identidades espirituales puras. Trata tan sólo de entenderlo. Te estoy explicando cuál es nuestra verdadera posición.

VERSO 62.

Mi querido amigo, Yo, la Superalma, y tú, el alma individual, no somos diferentes en cualidad, pues ambos somos espirituales. De hecho, Mi querido amigo, en tu posición constitucional, y en el aspecto cualitativo, no eres distinto de Mí. Trata tan sólo de entenderlo. Los eruditos verdaderamente avanzados, que poseen conocimiento, no encuentran ninguna diferencia cualitativa entre tú y Yo.

VERSO 63.

Una persona no ve diferencia entre ella misma y su imagen reflejada en un espejo, mientras que otros ven dos cuerpos distintos. De la misma manera, en la posición material, en que la entidad viviente está condicionada y simultáneamente no condicionada, hay una diferencia entre Dios y la entidad viviente.

VERSO 64.

De esa forma, los dos cisnes viven juntos en el corazón. Uno de los cisnes, cuando recibe las instrucciones del otro, se sitúa en su posición constitucional. Esto significa que recupera su estado original de conciencia de Kṛṣṇa, que había perdido debido a la atracción que sentía por la materia.

VERSO 65.

Mi querido rey Prācīnabarhi, la Suprema Personalidad de Dios, la causa de todas las causas, es famoso por ser aquel a quien se conoce por medios indirectos. Por eso te he contado la historia de Purañjana. En realidad, se trata de una enseñanza que va dirigida a la autorrealización.

CAPÍTULO 29.

CONVERSACIONES ENTRE NšRADA Y EL REY PRšCŸNABARHI.

VERSO 1.

El rey Prācīnabarhi contestó: Mi querido señor, no podemos entender completamente el significado alegórico de la historia del rey Purañjana. En realidad, aquellos que tienen conocimiento espiritual perfecto pueden entenderla, pero a nosotros, que estamos demasiado apegados a las actividades fruitivas, nos es muy difícil comprender el sentido de tu historia.

VERSO 2

El gran sabio Nārada Muni continuó: Debes entender que Purañjana, la entidad viviente, transmigra a distintos tipos de cuerpos conforme a sus propias actividades. Esos cuerpos pueden ser de una, de dos, de tres, de cuatro o de muchas piernas, o pueden no tener ninguna pierna. La entidad viviente, el supuesto disfrutador que transmigra pasando por toda esa gran diversidad de cuerpos, recibe el nombre de Purañjana.

VERSO 3

La persona desconocida de quien he hablado es la Suprema Personalidad de Dios, el amo y amigo eterno de la entidad viviente. Las entidades vivientes no pueden percibir a la Suprema Personalidad de Dios mediante nombres, actividades o cualidades materiales; debido a ello, Él permanece eternamente desconocido para el alma condicionada.

VERSO 4.

Cuando desea disfrutar de las modalidades de la naturaleza material en plenitud, la entidad viviente, de entre muchas formas corporales, prefiere aquella que tiene nueve puertas, dos manos y dos piernas. Así, prefiere un cuerpo de ser humano o de semidiós.

VERSO 5.

El gran sabio Nārada continuó: La palabra pramadā que se menciona en relación con esto, se refiere a la inteligencia material, que es ignorancia. Así es como debe entenderse. El que se refugia en esa clase de inteligencia, se identifica con el cuerpo material. Bajo la influencia de la conciencia material de «yo» y «mío», disfruta y sufre a través de los sentidos. De esa forma, la entidad viviente queda atrapada.

VERSO 6.

Los cinco sentidos para la acción y los cinco sentidos para adquirir conocimiento son los amigos de Purañjan…. La entidad viviente cuenta con la ayuda de esos sentidos para adquirir conocimiento y para ocuparse en actividades. Las ocupaciones de los sentidos son las amigas de Purañjan…, y la serpiente, de la que se ha dicho que tiene cinco cabezas, es el aire vital que actúa en cinco procesos circulatorios.

VERSO 7.

El undécimo asistente de Purañjan…, que coordina a todos los demás, recibe el nombre de mente. Es el líder de los sentidos, tanto en la adquisición de conocimiento como en la ejecución de actividades. El reino de Pañcāla es la atmósfera en que se disfruta de los cinco objetos de los sentidos. Dentro del reino de Pañcāla, está la ciudad del cuerpo, que tiene nueve puertas.

VERSO 8.

Los ojos, las fosas nasales y los oídos son pares de puertas situadas en un mismo lugar. Otras puertas son la boca, los genitales y el recto. La entidad viviente que está dentro de ese cuerpo de nueve puertas actúa externamente en el mundo material y disfruta de objetos de los sentidos como la forma y el sabor.

VERSO 9.

Los ojos, las fosas nasales y la boca —un total de cinco— están en la parte frontal. El oído derecho se considera la puerta sur, y el izquierdo, la puerta norte. Las dos aberturas, o puertas, situadas hacia el Oeste son el recto y los genitales.

VERSO 10.

Las dos puertas llamadas Khadyotā y švirmukh…, de las que ya hemos hablado, son los dos ojos, que están uno al lado del otro en un mismo lugar. Debes saber que la ciudad de Vibhrājita es la forma. De este modo, los dos ojos están siempre ocupados en ver distintas clases de formas.

VERSO 11.

Debes saber que las puertas llamadas Nalin… y Nālin… son las fosas nasales, y la ciudad de Saurabha representa al aroma. El acompañante llamado Avadh™ta es el sentido del olfato. La puerta que recibe el nombre de Mukhyā es la boca, y VipaŠa es la facultad del habla. Rasajña es el sentido del gusto.

VERSO 12.

La ciudad de špaŠa representa al habla como ocupación de la lengua, y Bah™dana es la variedad de alimentos. El oído derecho es la puerta Pitṛhū, y el izquierdo, la puerta Devah™.

VERSO 13.

Nārada Muni continuó: La ciudad Dakṣiṇa-pañcāla de la que hablé representa a las Escrituras que regulan pravṛtti, el proceso de disfrute de los sentidos mediante actividades fruitivas. La otra ciudad, Uttara-pañcāla, representa a las Escrituras destinadas a reducir las actividades fruitivas y a aumentar el conocimiento. Las entidades vivientes reciben distintos tipos de conocimiento a través de los dos oídos; algunas se elevan a Pitṛloka, y otras a Devaloka. Todo ello es posible gracias a los oídos.

VERSO 14.

La ciudad de Grāmaka, a la que se llega por la puerta inferior que recibe el nombre de šsur… [los genitales], es para la vida sexual, que les es muy agradable a las personas comunes que no son más que necios y sinvergüenzas. La facultad de la procreación se denomina Durmada, y el recto, Nirṛti.

VERSO 15.

Cuando se dice que Purañjana va a Vaiśasa, significa que va al infierno. Le acompaña Lubdhaka, que es el sentido activo del recto. Antes te hablé de dos acompañantes ciegos. Se trata de las manos y las piernas. Con su ayuda, la entidad viviente ejecuta todo tipo de actividades y se mueve de un lugar a otro.

VERSO 16.

La palabra antaƒ-pura se refiere al corazón. La palabra viṣūcīna, que significa «que va a todas partes», se refiere a la mente. En su mente, la entidad viviente disfruta de los efectos de las modalidades de la naturaleza material. Esos efectos a veces causan ilusión, a veces satisfacción, y a veces júbilo.

VERSO 17.

Antes te expliqué que la reina es la inteligencia de la persona. Esa inteligencia crea distintas situaciones, tanto cuando dormimos como cuando estamos despiertos. Bajo el influjo de la inteligencia contaminada, la entidad viviente imagina cosas y simplemente imita las acciones y reacciones de su inteligencia.

VERSOS 18, 19 y 20.

Nārada Muni continuó: La cuadriga de que hablé, en realidad, es el cuerpo. Los sentidos son los caballos que tiran de esa cuadriga. Con el paso del tiempo, esos caballos siguen corriendo año tras año, sin encontrar ningún obstáculo, pero en realidad no adelantan nada en su camino. Las dos ruedas del carro son las actividades piadosas e impías. Sus banderas son las tres modalidades de la naturaleza material. Las ataduras de la entidad viviente son los cinco tipos de aire, y las riendas son la mente. El auriga es la inteligencia. El asiento que hay en la cuadriga es el corazón, y las dualidades de la vida, como el placer y el dolor, son el poste de sujeción. Los siete elementos son las cubiertas de la cuadriga, y los sentidos para la acción son los cinco procesos externos. Los once sentidos son los soldados. Muy absorta en el disfrute de los sentidos, la entidad viviente, que está sentada en la cuadriga, anhela la satisfacción de sus ilusorios deseos y corre, vida tras vida, en pos del disfrute de los sentidos.

VERSO 21.

Antes hemos hablado de Caṇḍavega, el poderoso tiempo, a quien cubren los días y las noches, a los que hemos llamado gandharvas y gandharv…s. El paso de los días y las noches, que son 360, va reduciendo poco a poco el período de vida del cuerpo.

VERSO 22.

Kālakanyā representa a la vejez. Nadie quiere aceptar la vejez, pero Yavaneśvara [Yavana-rāja], que es la muerte, acepta a Jarā [la vejez] como hermana.

VERSOS 23, 24 y 25.

Los seguidores de Yavaneśvara [Yamarāja] son los soldados de la muerte, y representan las diversas perturbaciones que afligen el cuerpo y la mente. Prajvāra representa los dos tipos de fiebre: la temperatura muy alta y la temperatura muy baja, es decir, la fiebre tifoidea y la pulmonía. La entidad viviente que yace en el cuerpo se ve perturbada por los muchos sufrimientos que le deparan la providencia, otras entidades vivientes y su propio cuerpo y mente. A pesar de todo ese sufrimiento, la entidad viviente, sometida a las necesidades del cuerpo, de la mente y de los sentidos, y afectada por distintos tipos de enfermedades, se ve arrastrada por infinidad de planes debido a su intenso deseo de disfrutar del mundo. Aunque es trascendental a la existencia material, por ignorancia acepta todas esas miserias materiales, que se sustentan en los supuestos del egoísmo falso («yo» y «mío»). De ese modo, vive durante cien años en el interior del cuerpo.

VERSOS 26 y 27.

La entidad viviente, por naturaleza, goza de una minúscula independencia que le permite elegir su propia buena o mala fortuna; sin embargo, cuando olvida a su amo supremo, la Personalidad de Dios, se abandona a las modalidades de la naturaleza material. Bajo la influencia de esas modalidades, se identifica con el cuerpo, y por el interés del cuerpo, se apega a ciertas actividades. A veces está sometida a la influencia de la modalidad de la ignorancia, a veces está bajo la modalidad de la pasión, y a veces bajo la modalidad de la bondad. De esa forma, la entidad viviente recibe distintos tipos de cuerpos bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza material.

VERSO 28.

Los que están situados en el plano de la modalidad de la bondad son piadosos y siguen los mandamientos de los Vedas. De ese modo se elevan hasta los sistemas planetarios superiores, donde viven los semidioses. Bajo la influencia de la modalidad de la pasión, las personas se ocupan en distintos tipos de actividades productivas en los sistemas planetarios en que viven los seres humanos. De manera similar, los que están bajo la influencia de la modalidad de la oscuridad se ven expuestos a diversas condiciones miserables y viven en el reino animal.

VERSO 29.

Cubierta por la modalidad de la ignorancia en la naturaleza material, la entidad viviente a veces es varón, a veces mujer, a veces eunuco, a veces ser humano, a veces semidiós, a veces pájaro, mamífero, etc. De ese modo, sigue vagando por el mundo material. Bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza, sus actividades la llevan a aceptar diversos cuerpos.

VERSOS 30 y 31.

La entidad viviente es como un perro famélico que va de puerta en puerta en busca de comida. Según su destino, a veces lo echan a palos, y otras veces le dan algo de comer. Análogamente, la entidad viviente, llevada por sus muchos deseos, vaga por diversas especies de vida, conforme a su destino. Unas veces se eleva, y otras desciende. Unas veces va a los planetas celestiales, otras al infierno, otras a los planetas intermedios, y así sucesivamente.

VERSO 32.

Las entidades vivientes tratan de neutralizar las condiciones miserables que les deparan la providencia, otras entidades vivientes y el cuerpo y la mente. Aun así, tienen que permanecer condicionadas bajo las leyes de la naturaleza, a pesar de todos sus esfuerzos por oponerse a ellas.

VERSO 33.

Cuando un hombre que lleva una carga en la cabeza, siente que se hace demasiado pesada, la pone sobre el hombro, a fin de procurarle un descanso a la cabeza. De esa forma, trata de aliviarse del peso. Sin embargo, por mucho que intenta que el peso no le agobie, lo único que hace, es desplazar la misma carga de un lugar a otro.

VERSO 34.

Nārada continuó: ¡Oh, tú, que estás completamente libre de pecado! Nadie puede neutralizar los efectos de las actividades fruitivas inventando simplemente otra actividad que tampoco esté en el plano de conciencia de Kṛṣṇa. Todas esas actividades se deben a nuestra ignorancia. Cuando tenemos una pesadilla, de nada sirve refugiarse en una alucinación perturbadora. No hay otra manera de salir de un sueño que despertar. Del mismo modo, si nos encontramos en la existencia material, se debe a nuestra ignorancia y a nuestra ilusión. A menos que despertemos y nos volvamos conscientes de Kṛṣṇa, no podremos liberarnos de esos sueños. Como solución definitiva a todos los problemas, debemos despertar y volver al estado de conciencia de Kṛṣṇa.

VERSO 35.

A veces soñamos con un tigre, o se nos aparece una serpiente en una visión, y sufrimos, pero en realidad, no hay ni tigre ni serpiente. Es decir, creamos una cierta situación en una forma sutil, y sufrimos las consecuencias. La única manera de aliviar esos sufrimientos es despertar del sueño.

VERSOS 36 y 37.

El verdadero interés de la entidad viviente consiste en liberarse de la nesciencia que la obliga a someterse al ciclo de nacimientos y muertes. El único remedio es entregarse a la Suprema Personalidad de Dios a través de Su representante. Sin ofrecer servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, no es posible desapegarse por completo del mundo material, ni tampoco se puede manifestar conocimiento verdadero.

VERSO 38.

¡Oh, tú, el mejor entre los reyes!, la persona que tiene fe, que está siempre escuchando las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, que está siempre ocupada en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa y en escuchar las actividades del Señor, en muy poco tiempo se vuelve digna de ver a la Suprema Personalidad de Dios cara a cara.

VERSOS 39 y 40.

Mi querido rey, los devotos puros siguen las reglas y regulaciones, y de esa forma, con la conciencia pura, se ocupan con gran fervor en cantar y escuchar las glorias de la Suprema Personalidad de Dios. Quien recibe la oportunidad de escuchar, en el lugar en que viven los devotos, el flujo constante de néctar que emana de sus labios, que es exactamente como las olas de un río, olvidará las necesidades de la vida, es decir, el hambre y la sed, y se volverá inmune a todo tipo de temor, lamentación e ilusión.

VERSO 41.

Siempre perturbada con las necesidades del cuerpo, como el hambre y la sed, el alma condicionada tiene muy poco tiempo para cultivar su apego a escuchar las nectáreas palabras de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSOS 42, 43 y 44.

El muy poderoso Señor Brahmā, padre de todos los progenitores; el Señor ®iva; Manu, Dakṣa y los demás gobernantes de la humanidad; los cuatro grandes santos brahmacārīs, encabezados por Sanaka y Sanātana; los grandes sabios Mar…ci, Atri, A‰girā, Pulastya, Pulaha, Kratu, Bhṛgu y Vasiṣṭha; y mi humilde persona [Nārada], somos todos brāhmaṇas resueltos, que podemos hablar con autoridad acerca de las Escrituras védicas. Debido a las austeridades, la meditación y la educación, somos muy poderosos. Aun así, incluso después de haber investigado acerca de la Suprema Personalidad de Dios, a quien vemos constantemente, no poseemos sobre Él un conocimiento perfecto.

VERSO 45.

Aunque cultivemos el conocimiento védico, que es ilimitado, y adoremos a diversos semidioses mediante los mantras védicos característicos, la adoración de semidioses no nos ayudará a entender a la supremamente poderosa Personalidad de Dios.

VERSO 46.

Cuando una persona se ocupa íntegramente en servicio devocional, el Señor la favorece concediéndole Su misericordia sin causa. En ese entonces, el devoto despierto abandona todas las actividades materiales y todas las ejecuciones rituales que se mencionan en los Vedas.

VERSO 47.

Mi querido rey Barhiṣmān, nunca, por ignorancia, debes adoptar los rituales védicos ni las actividades fruitivas, aunque sean temas muy agradables de escuchar o parezcan el objetivo del interés personal. Nunca debes considerarlos el objeto supremo de la vida.

VERSO 48.

Los poco inteligentes consideran que las ceremonias rituales de los Vedas son lo más importante. No saben que el objetivo de los Vedas es que entendamos nuestro propio hogar, donde vive la Suprema Personalidad de Dios. Como no sienten atracción por su verdadero hogar, buscan otros hogares bajo el influjo de la ilusión.

VERSO 49.

Mi querido rey, toda la superficie del mundo está cubierta con las afiladas puntas de la hierba kuśa; esto te llena de orgullo, pues en tus sacrificios has matado animales de diversas clases. Tu necedad te impide saber que el servicio devocional es la única manera de complacer a la Suprema Personalidad de Dios. No puedes entenderlo. No debes llevar a cabo ninguna actividad que no vaya destinada a complacer a la Personalidad de Dios. Debemos educarnos de tal manera que podamos elevarnos al plano de conciencia de Kṛṣṇa.

VERSO 50.

®r… Hari, la Suprema Personalidad de Dios, es la Superalma y guía de todas las entidades vivientes que han recibido un cuerpo material en este mundo. Él es el controlador supremo de todas las actividades materiales dentro de la naturaleza material. Es además, nuestro mejor amigo, y todos debemos refugiarnos en Sus pies de loto. Quien así lo haga, llevará una vida auspiciosa.

VERSO 51.

El que se ocupa en servicio devocional no siente el menor temor en la existencia material. Esto se debe a que la Suprema Personalidad de Dios es la Superalma y el amigo de todos. El que conoce ese secreto ha recibido la verdadera educación, y con esa educación puede ser el maestro espiritual del mundo. Un maestro espiritual verdaderamente genuino y representante de Kṛṣṇa no es diferente de Kṛṣṇa.

VERSO 52.

El gran santo Nārada continuó: ¡Oh, gran personalidad!, he contestado adecuadamente a todo lo que me has preguntado. Ahora escucha otra narración, que es muy confidencial y que cuenta con la aprobación de las personas santas.

VERSO 53.

Mi querido rey, por favor, busca a ese ciervo que está comiendo la hierba de un hermoso jardín florido en compañía de su esposa. Ese ciervo está muy apegado a su ocupación, y disfruta del dulce canto de los abejorros en su jardín. Trata tan sólo de entender su posición. No sabe que ante él hay un tigre, que está acostumbrado a vivir a costa de la carne de otros. Y detrás de él hay un cazador, que amenaza con herirle con sus afiladas flechas. De ese modo, la muerte del ciervo es inminente.

VERSO 54.

Mi querido rey, la mujer, que al principio es muy atractiva pero al final es una gran perturbación, es exactamente como la flor, que al principio es atractiva y al final detestable. Con la mujer, la entidad viviente se enreda en deseos lujuriosos y disfruta de la vida sexual, tal como se disfruta del aroma de una flor. De esa forma, goza de una vida de complacencia de los sentidos, desde la lengua a los genitales, y así se considera muy feliz en la vida familiar. Unido a su esposa, permanece siempre absorto en esos pensamientos. Siente gran placer cuando escucha las palabras de su esposa y de sus niños, que son como el dulce zumbido de los abejorros que van de flor en flor recogiendo miel. De esa forma, olvida que ante él está el tiempo, que le está arrebatando la duración de la vida con el paso de los días y las noches. No ve que poco a poco su vida se acorta, ni se preocupa del superintendente de la muerte, que trata de matarle por detrás. Trata tan sólo de entender eso. Tu situación es muy precaria y te amenazan de todas partes.

VERSO 55.

Mi querido rey, trata de entender la posición alegórica del ciervo. Debes tener conciencia plena de tu propio ser; abandona el placer de escuchar acerca de la elevación a los planetas celestiales mediante actividades fruitivas. Abandona la vida familiar, que está llena de vida sexual, y abandona también los relatos acerca de esos temas; refúgiate en la Suprema Personalidad de Dios por medio de la misericordia de las almas liberadas. De este modo, por favor, abandona la atracción que sientes por la existencia material.

VERSO 56.

El rey respondió: Mi querido brāhmaŠa, he escuchado con gran atención todo lo que me has dicho, y después de considerarlo, he llegado a la conclusión de que los ācāryas [maestros] que me ocuparon en actividades fruitivas no conocían esta sabiduría confidencial, pues, si la conocían, ¿por qué no me la explicaron?

VERSO 57.

Mi querido brāhmaŠa, veo contradicciones entre tus enseñanzas y las que he recibido de los maestros espirituales que me ocuparon en actividades fruitivas. Ahora puedo comprender la diferencia entre el servicio devocional, el conocimiento y la renunciación. Tenía algunas dudas al respecto, pero tú has sido muy bondadoso y las has disipado. Ahora puedo comprender que incluso los grandes sabios están confundidos con respecto al verdadero objetivo de la vida. Por supuesto, la complacencia de los sentidos está fuera de lugar.

VERSO 58.

La entidad viviente disfruta en su siguiente vida de los resultados de todo lo que hace en ésta.

VERSO 59.

Los expertos que conocen las conclusiones de los Vedas dicen que disfrutamos o sufrimos los resultados de nuestras actividades pasadas. Pero en la práctica vemos que el cuerpo que llevó a cabo aquellas actividades en la última vida ya se ha perdido. ¿Cómo, entonces, es posible disfrutar o sufrir las reacciones de aquellas actividades en un cuerpo distinto?

VERSO 60.

El gran sabio Nārada continuó: En esta vida, la entidad viviente actúa en un cuerpo denso, que se ve impulsado a la acción por el cuerpo sutil, compuesto de mente, inteligencia y ego. Cuando el cuerpo denso se pierde, el cuerpo sutil continúa existiendo para disfrutar o sufrir. De modo que no hay cambio alguno.

VERSO 61.

La entidad viviente, mientras sueña, abandona el cuerpo en que está viviendo. Mediante las actividades de su mente y de su inteligencia, actúa en otro cuerpo, que puede ser de dios o de perro. Después de abandonar el cuerpo denso, la entidad viviente entra en un cuerpo de animal o de semidiós, en este planeta o en cualquier otro. De esa forma disfruta de los resultados de las acciones de su vida pasada.

VERSO 62.

La entidad viviente se esfuerza bajo la influencia del concepto corporal de: «Yo soy esto; yo soy aquello. Éste es mi deber, y por lo tanto, voy a hacerlo». Todo ello son impresiones mentales, y todas esas actividades son temporales; aun así, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, la entidad viviente recibe una oportunidad de poner en la práctica todas sus invenciones mentales. Así obtiene otro cuerpo.

VERSO 63.

La posición de la mente o de la conciencia de una entidad viviente se puede entender por las actividades de dos tipos de sentidos: los sentidos para adquirir conocimiento, y los sentidos para la acción. De manera similar, la condición de la mente o de la conciencia de una persona permite comprender su posición en la vida anterior.

VERSO 64.

A veces, de repente, tenemos experiencia de algo que nunca antes hemos experimentado en nuestro cuerpo actual, ni con la vista ni con el oído. A veces esas cosas aparecen de pronto en los sueños.

VERSO 65.

Por lo tanto, mi querido rey, la entidad viviente, que tiene una cubierta mental sutil, manifiesta todo tipo de pensamientos e imágenes debido a su cuerpo anterior. Puedes estar seguro de que lo que te digo es cierto. La mente no tiene posibilidad de inventar nada que no haya percibido en su cuerpo anterior.

VERSO 66.

¡Oh, rey! ¡Te deseo toda buena fortuna! La mente es la causa de que la entidad viviente obtenga un determinado tipo de cuerpo, conforme a su relación con la naturaleza material. El contenido de la mente de una persona nos permite comprender qué fue esa entidad viviente en su vida pasada, y qué clase de cuerpo tendrá en el futuro. De ese modo, la mente nos indica el cuerpo pasado y el futuro.

VERSO 67.

A veces, en sueños, vemos algo que nunca hemos experimentado o escuchado en esta vida; se trata de episodios que hemos vivido en otros tiempos, otros lugares y otras circunstancias.

VERSO 68.

La mente del ser vivo continúa su existencia en una serie de cuerpos densos, y según los deseos de complacencia sensorial de la persona, registra diversos pensamientos. En la mente, esos pensamientos se combinan de distintas maneras; por esa razón, a veces forman imágenes con la apariencia de cosas que nunca antes hemos visto o escuchado.

VERSO 69.

Ser consciente de Kṛṣṇa significa estar constantemente en contacto con la Suprema Personalidad de Dios, en un estado mental en que el devoto puede observar la manifestación cósmica desde la misma perspectiva que la Suprema Personalidad de Dios. Esa clase de observación no siempre es posible, pero se manifiesta como lo hace Rāhu, el planeta oscuro, que puede observarse en presencia de la Luna llena.

VERSO 70.

Mientras exista el cuerpo material sutil, compuesto de la inteligencia, la mente, los sentidos, los objetos de los sentidos y las reacciones de las cualidades materiales, también existirán la identificación falsa de la conciencia y el objeto de esa identificación, el cuerpo denso.

VERSO 71.

Cuando la entidad viviente está profundamente dormida, cuando se desmaya, cuando sufre una gran conmoción debido a una pérdida grave, en el momento de la muerte, o cuando la temperatura del cuerpo es muy elevada, el movimiento del aire vital se detiene. En esas ocasiones, la entidad viviente deja de ser consciente de la identificación del cuerpo con el ser.

VERSO 72.

En la juventud, los diez sentidos y la mente son completamente visibles. Sin embargo, en el seno materno o en el estado infantil, los órganos de los sentidos y la mente permanecen cubiertos, como la Luna llena, que queda cubierta por la oscuridad de la noche de Luna nueva.

VERSO 73.

Cuando la entidad viviente sueña, los objetos de los sentidos, en realidad, no están presentes. Sin embargo, debido a que ha estado en contacto con ellos, esos objetos se manifiestan. De manera similar, la entidad viviente en la que todavía no se han formado los sentidos, no deja de existir en el plano material, aunque no esté directamente en contacto con los objetos de los sentidos.

VERSO 74.

Los cinco objetos de los sentidos, los cinco órganos de los sentidos, los cinco sentidos para adquirir conocimiento, y la mente, son las dieciséis expansiones materiales. Todas ellas se unen a la entidad viviente y reciben la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. Ésta es la forma de entender la existencia del alma condicionada.

VERSO 75.

En virtud de la actividad del cuerpo sutil, la entidad viviente adquiere cuerpos densos y los abandona. Eso se denomina transmigración del alma. De ese modo, el alma se ve expuesta a diversas formas de lo que llama disfrute, lamentación, temor, felicidad, o desdicha.

VERSOS 76 y 77.

La oruga, para llevar su cuerpo de una hoja a otra, se sujeta a la hoja que quiere alcanzar, antes de abandonar la que ocupa. De manera similar, antes de abandonar su cuerpo actual, la entidad viviente debe hacerse con el nuevo cuerpo que le corresponde por sus actividades pasadas. Esto se debe a que la mente es el receptáculo de todo tipo de deseos.

VERSO 78.

Mientras deseamos disfrutar de la complacencia de los sentidos, creamos actividades materiales. Al actuar en el ámbito material, la entidad viviente disfruta de los sentidos, y al disfrutar de los sentidos, crea otra serie de actividades materiales. De esa forma, la entidad viviente queda atrapada en la posición de alma condicionada.

VERSO 79.

Debes siempre recordar que la manifestación cósmica se crea, se mantiene y se aniquila por la voluntad de la Suprema Personalidad de Dios. En consecuencia, en la manifestación cósmica todo está bajo el control del Señor. Para iluminarse con este conocimiento perfecto, hay que ocuparse constantemente en el servicio devocional del Señor.

VERSO 80.

El gran sabio Maitreya continuó: Con estas palabras, el gran santo Nārada, el devoto supremo, explicó al rey Prācīnabarhi la posición constitucional de la Suprema Personalidad de Dios y de la entidad viviente. Después de invitar al rey, Nārada Muni partió de regreso a Siddhaloka.

VERSO 81.

En presencia de sus ministros, el santo rey Prācīnabarhi dejó órdenes para sus hijos de que protegiesen a los ciudadanos. Entonces abandonó el hogar y partió para someterse a austeridades en un lugar sagrado que recibe el nombre de Kapilāśrama.

VERSO 82.

Como resultado de las austeridades y penitencias a que se sometió en Kapilāśrama, el rey Prācīnabarhi se liberó por completo de todas las identificaciones materiales falsas. Se ocupó constantemente en el servicio amoroso trascendental del Señor y alcanzó una posición espiritual cualitativamente igual a la de la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 83.

Mi querido Vidura, el que escuche o narre a otros esta explicación del gran sabio Nārada acerca de la comprensión de la existencia espiritual de la entidad viviente, se liberará del concepto corporal de la vida.

VERSO 84.

Esta narración del gran sabio Nārada glorifica la fama trascendental de la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón, el relato de sus palabras ciertamente santifica el mundo material. Purifica el corazón de la entidad viviente, y la ayuda a alcanzar su identidad espiritual. Aquel que narre este relato trascendental se liberará por completo del cautiverio de la materia, y no tendrá que seguir vagando por el mundo material.

VERSO 85.

La alegoría del rey Purañjana, que te he explicado siguiendo a la autoridad, la escuché de labios de mi maestro espiritual, y está llena de conocimiento espiritual. Quien pueda entender el sentido de esta alegoría, quedará libre del concepto corporal y comprenderá claramente la vida que hay después de la muerte. Quien no comprenda la realidad de la transmigración del alma, podrá entenderla perfectamente con el estudio de esta narración.

VERSOS 86 y 87.

El deseo de mantener el cuerpo, la esposa y los hijos, también se observa en la sociedad animal. Los animales tienen inteligencia completa para resolver esos asuntos. ¿Qué diferencia hay entre un animal y un ser humano que sólo haya avanzado en ese terreno? Debemos poner mucha atención para tratar de entender que llegar a la vida humana cuesta muchísimas vidas en el proceso evolutivo. Gracias a la iluminación en el conocimiento espiritual, el hombre erudito que abandone los conceptos corporales densos y sutiles de la vida llegará a ser un alma espiritual individual destacada, como lo es también el Señor Supremo.

VERSO 88.

Si una entidad viviente adquiere conciencia de Kṛṣṇa y es misericordiosa con los demás, y si su conocimiento de la autorrealización espiritual es perfecto, de inmediato alcanza la liberación del cautiverio de la existencia material.

VERSO 89.

Todo lo que ocurre en el ámbito del tiempo, que consiste en pasado, presente y futuro, no es más que un sueño. Ésa es la conclusión secreta que contienen todas las Escrituras védicas.

CAPÍTULO 30.

ACTIVIDADES DE LOS PRACETšS.

VERSO 1.

Vidura preguntó a Maitreya: ¡Oh, brāhmaŠa!, antes hablaste de los hijos de Prācīnabarhi, informándome de que satisficieron a la Suprema Personalidad de Dios cantando una oración compuesta por el Señor ®iva. ¿Qué fue lo que consiguieron de ese modo?

VERSO 2.

Mi querido Bārhaspatya, ¿qué obtuvieron los Pracetās, los hijos del rey Barhiṣat, después de su encuentro con el Señor ®iva, quien es muy querido a la Suprema Personalidad de Dios, el que otorga la liberación? Sin duda, se elevaron al mundo espiritual, pero, aparte de eso, ¿qué obtuvieron en el mundo material, bien sea en ésa o en otras vidas?

VERSO 3.

El gran sabio Maitreya dijo: Los hijos del rey Prācīnabarhi, los Pracetās, se sometieron a rigurosas austeridades en el fondo del mar para cumplir la orden de su padre. Cantando y repitiendo los mantras que el Señor ®iva les había dado, pudieron satisfacer al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 4.

Los Pracetās ejecutaron rigurosas austeridades durante diez mil años, al final de los cuales la Suprema Personalidad de Dios, para recompensar sus austeridades, apareció ante ellos en Su muy agradable forma personal. Eso satisfizo a los Pracetās, que vieron de este modo compensadas sus intensas austeridades.

VERSO 5.

La Personalidad de Dios, montado sobre Garuḍa, parecía una nube posada en la cima del monte Meru. El cuerpo trascendental de la Personalidad de Dios estaba cubierto con atractivas ropas de color amarillo, y Su cuello estaba adornado con la joya Kaustubha-maŠi. La refulgencia corporal del Señor disipaba toda la oscuridad del universo.

VERSO 6.

La cara del Señor era muy hermosa; Su cabeza estaba adornada con ornamentos de oro, y coronada con un hermoso casco resplandeciente. El Señor tenía ocho brazos, cada uno de los cuales sostenía un arma distinta. Estaba rodeado de semidioses, grandes sabios y otras personas que Le acompañaban, todos ellos ocupados en Su servicio. Garuḍa, el portador del Señor, Le glorificaba con la vibración de himnos védicos que producía con el movimiento de sus alas. Garuḍa parecía un habitante del planeta Kinnaraloka.

VERSO 7.

Un collar de flores, cuya belleza era un desafío para la diosa de la fortuna, caía desde el cuello hasta las rodillas de la Personalidad de Dios, adornando de ese modo Sus ocho brazos, largos y fuertes. Con una mirada misericordiosa y una voz como el trueno, el Señor Se dirigió a los hijos del rey Prācīnabarhiṣat, que estaban muy entregados a Él.

VERSO 8.

La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mis queridos hijos del rey, estoy muy complacido con las amistosas relaciones que mantenéis entre vosotros. Todos os dedicáis a la misma ocupación, el servicio devocional. Estoy tan complacido con la amistad que reina entre vosotros que os deseo toda buena fortuna. Ahora podéis pedirme una bendición.

VERSO 9.

El Señor continuó: Aquellos que os recuerden al anochecer de cada día, serán amistosos con sus hermanos y con todas las demás entidades vivientes.

VERSO 10.

Aquellos que Me ofrezcan por la mañana y al anochecer las oraciones del Señor ®iva, recibirán Mis bendiciones. De ese modo podrán, a la vez, satisfacer sus deseos y adquirir una buena inteligencia.

VERSO 11.

Porque habéis aceptado en vuestro corazón con placer las órdenes de vuestro padre, y porque las habéis cumplido con gran fe, vuestras atractivas cualidades serán famosas en todo el mundo.

VERSO 12.

Tendréis un buen hijo, que en nada será inferior al Señor Brahmā. Por esa razón, será muy famoso en todo el universo, y sus hijos y nietos llenarán los tres mundos.

VERSO 13.

¡Oh, hijos del rey Prācīnabarhiṣat!, la cortesana celestial llamada Pramlocā dejó a la hija del sabio Kaṇḍu bajo el cuidado de los árboles del bosque. Luego, regresó a los planetas celestiales. Esa hija de ojos como el loto nació de la unión de la apsarā Pramlocā con el sabio Kaṇḍu.

VERSO 14.

La niña, que había quedado bajo el cuidado de los árboles, sintiendo hambre, se puso a llorar. Entonces, el rey del bosque, que es el rey del planeta Luna, por compasión, puso en la boca de la niña su dedo, que derramaba néctar. De este modo, la niña se crió por la misericordia del rey de la Luna.

VERSO 15.

Todos vosotros obedecéis siempre Mis órdenes; por eso os pido que, sin más demora, os caséis con esa muchacha, que está dotada de gran belleza y de muy buenas cualidades. Conforme a la orden de vuestro padre, generad descendientes en ella.

VERSO 16.

Todos vosotros sois hermanos y compartís la misma naturaleza, como devotos e hijos obedientes de vuestro padre. Esa muchacha tiene vuestro mismo carácter, y está consagrada a todos vosotros. Así pues, ella y vosotros, los hijos de Prācīnabarhiṣat, estáis al mismo nivel, unidos bajo un principio común.

VERSO 17.

El Señor bendijo entonces a los Pracetās diciendo: Mis queridos príncipes, por Mi misericordia, disfrutaréis de todos los bienes de este mundo y del mundo celestial. En verdad, los disfrutaréis sin el menor obstáculo y en la plenitud de vuestras fuerzas durante un millón de años celestiales.

VERSO 18.

Después, Me ofreceréis servicio devocional sin ningún tipo de desviación, y os liberaréis de todo rastro de contaminación material. Para entonces estaréis completamente desapegados del disfrute material de los planetas supuestamente celestiales y de los planetas infernales, y regresaréis al hogar, de vuelta a Dios.

VERSO 19.

Aquellos que se ocupan en las auspiciosas actividades del servicio devocional, ciertamente entienden que el disfrutador o beneficiario supremo de todas las actividades es la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo, ofrecen los resultados de sus actividades a la Suprema Personalidad de Dios, y pasan la vida constantemente absortos en los temas relacionados con el Señor. Esa clase de personas, aunque estén participando de la vida familiar, no se ven afectadas por los resultados de sus acciones.

VERSO 20.

Ininterrumpidamente ocupados en las actividades del servicio devocional, los devotos sienten en esas ocupaciones un frescor renovado y siempre en aumento. La Superalma omnisciente, que está en el corazón del devoto, hace que todo sea cada vez más fresco. Los paladines de la Verdad Absoluta definen ese estado con el nombre de posición de Brahman. En esa etapa liberada [Brahmā-bh™ta], la persona nunca se confunde. Ni se lamenta ni cede innecesariamente al júbilo. Esto se debe a que está situada en el plano de Brahmā-bh™ta.

VERSO 21.

El gran sabio Maitreya dijo: Después de escuchar esas palabras de la Suprema Personalidad de Dios, los Pracetās Le ofrecieron oraciones. El Señor es el benefactor supremo, y es quien concede todo éxito en la vida. Él es también el amigo supremo que aparta todas las circunstancias dolorosas en que el devoto pueda verse. Con la voz quebrada por el éxtasis, los Pracetās ofrecieron oraciones al Señor. La presencia personal del Señor, que estaba ante ellos, les había purificado.

VERSO 22.

Los Pracetās dirigieron al Señor las siguientes palabras: Querido Señor, Tú alivias todos los sufrimientos materiales. Tus magnánimas cualidades trascendentales y Tu santo nombre son completamente auspiciosos. Ésta es una conclusión ya establecida. Tú puedes moverte más rápido que la mente y las palabras. Los sentidos materiales no pueden percibirte. Por todo ello, Te ofrecemos reverencias respetuosas una y otra vez.

VERSO 23.

Querido Señor, humildemente Te ofrecemos nuestras reverencias. Cuando la mente está fija en Ti, el mundo de la dualidad, aunque es un lugar para el disfrute sensorial, pierde todo sentido. Tu forma trascendental está llena de bienaventuranza trascendental. Por eso Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. Tú advienes en las formas del Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu y el Señor ®iva a fin de crear, mantener y aniquilar la manifestación cósmica.

VERSO 24.

Querido Señor, Tu existencia es independiente por completo de toda influencia material; por ello Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. Tu Señoría siempre elimina los sufrimientos del devoto, pues Tu cerebro planea el modo de hacerlo. Tú vives en todas partes en la forma de Paramātmā; por esa razón, recibes el nombre de Vāsudeva. Además, aceptaste nacer como hijo de Vasudeva, y eres famoso con el nombre de Kṛṣṇa. Eres tan bondadoso que siempre haces aumentar la influencia de toda clase de devotos.

VERSO 25.

Querido Señor, de Tu abdomen brota la flor de loto que es el origen de todas las entidades vivientes; por ello Te ofrecemos nuestras reverencias. Tú siempre Te adornas con un collar de flores de loto, y Tus pies son como la flor de loto con toda su fragancia. Tus ojos también son como pétalos de la flor de loto. Por ello Te ofrecemos repetidamente nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 26.

Querido Señor, Te has vestido con ropas amarillentas, que tienen el color del azafrán de la flor de loto, pero que no están hechas de nada material. Tú vives en el corazón de todos y, por lo tanto, eres el testigo directo de todas las actividades de las entidades vivientes. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias una y otra vez.

VERSO 27.

Querido Señor, nosotros, las almas condicionadas, siempre estamos cubiertos por la ignorancia, bajo la influencia del concepto corporal de la vida. Por esa razón, siempre preferimos las miserables condiciones de la existencia material. Tú, para liberarnos de esos sufrimientos, has descendido en esta forma trascendental. Esto prueba Tu ilimitada misericordia sin causa sobre los que estamos sufriendo de este modo. ¿Qué podemos decir, entonces, de los devotos, a quienes siempre estás dispuesto a mostrar Tu favor?

VERSO 28.

Querido Señor, Tú acabas con todas las cosas inauspiciosas, y Te muestras compasivo con Tus pobres devotos por medio de la expansión de Tu arcā-vigraha. Ciertamente, debes considerarnos Tus sirvientes eternos.

VERSO 29.

Los deseos del devoto neófito sólo se satisfacen cuando el Señor, por Su compasión natural, piensa en él. El Señor está en el corazón de todas las entidades vivientes, incluso de las más insignificantes. El Señor lo sabe todo acerca de la entidad viviente; conoce todos sus deseos. Aunque nosotros somos muy insignificantes, ¿por qué no iba a conocer el Señor nuestros deseos?

VERSO 30.

¡Oh, Señor del universo!, Tú eres el verdadero maestro de la ciencia del servicio devocional. Nosotros estamos satisfechos de que Tu Señoría sea el objetivo supremo de nuestras vidas, y oramos pidiendo que estés satisfecho con nosotros. Ésa es la bendición que te pedimos. Nuestro único deseo es que Te sientas completamente satisfecho.

VERSO 31.

Querido Señor, por eso Te rogamos que nos concedas Tu bendición, pues Tú eres el Supremo y estás más allá de todo nivel trascendental, y porque Tus opulencias no tienen fin. Debido a ello, eres famoso con el nombre de Ananta.

VERSO 32.

Querido Señor, la abeja, una vez que se ha acercado al pārijāta, el árbol celestial, ya no lo abandona, pues no tiene necesidad de ello. De la misma manera, nosotros, una vez que nos hemos acercado a Tus pies de loto y nos hemos refugiado en ellos, ¿qué otra bendición Te podemos pedir?

VERSO 33.

Querido Señor, Te pedimos que mientras tengamos que permanecer en este mundo debido a nuestra contaminación material, vagando de un cuerpo a otro y de un planeta a otro, podamos estar en compañía de aquellos que se ocupan en comentar Tus pasatiempos. Te oramos para que nos concedas esa bendición vida tras vida, en distintas formas corporales y en distintos planetas.

VERSO 34.

Frente a un sólo instante en compañía de un devoto puro, ni la elevación a los planetas celestiales, ni la fusión en la refulgencia Brahman, en un estado de liberación completa, tienen el menor valor. Para las entidades vivientes que están destinadas a abandonar el cuerpo y morir, la relación con devotos puros es la bendición más elevada.

VERSO 35.

Siempre que se habla de los temas del mundo trascendental, que son puros, las personas que los oyen olvidan todo tipo de anhelos materiales, al menos mientras están escuchando. No sólo eso, sino que dejan de sentir envidia de los demás y olvidan sus ansiedades y temores.

VERSO 36.

NārāyaŠa, el Señor Supremo, Se encuentra allí donde los devotos se dedican a escuchar y cantar el santo nombre de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor NārāyaŠa es el objetivo supremo de los sannyās…s, es decir, las personas que están en la orden de vida de renuncia, y los que están liberados de la contaminación material adoran a NārāyaŠa por medio de este movimiento de sa‰k…rtana. En verdad, recitan el santo nombre una y otra vez.

VERSO 37.

Querido Señor, Tus compañeros personales, los devotos, vagan por todo el mundo para purificar incluso los lugares sagrados de peregrinaje. ¿No complace su actividad a aquellos que realmente sienten verdadero temor de la existencia material?

VERSO 38.

Querido Señor, por un sólo instante de contacto con el Señor ®iva, que Te es muy querido y es Tu amigo más íntimo, hemos tenido la fortuna de llegar a Ti. Tú eres el médico más experto, el que puede tratar la incurable enfermedad de la existencia material. Somos tan afortunados que se nos ha dado la posibilidad de refugiarnos en Tus pies de loto.

VERSO 39 y 40.

Querido Señor, hemos estudiado los Vedas, hemos aceptado un maestro espiritual, hemos ofrecido respeto a los brāhmaṇas, a los devotos avanzados y a las personas mayores espiritualmente muy avanzadas. Les hemos ofrecido nuestras reverencias, y no hemos sentido envidia de nuestros hermanos, de nuestros amigos, ni de nadie. También nos hemos sometido a rigurosas austeridades bajo el agua, y durante mucho tiempo no hemos comido nada. Todos esos bienes espirituales nuestros, Te los ofrecemos para Tu satisfacción. Te oramos solamente por esta bendición; no pedimos nada más.

VERSO 41.

Querido Señor, ni siquiera los grandes yog…s, que han hecho grandes progresos por medio de las austeridades y del conocimiento, y que están perfectamente situados en el estado de existencia pura, pueden entender Tus glorias y Tus potencias en plenitud. Ni siquiera grandes personalidades como Manu, el Señor Brahmā y el Señor ®iva logran esa comprensión plena. Aun así, todos ellos Te han ofrecido sus oraciones conforme a sus capacidades. Del mismo modo, nosotros, aunque somos muy inferiores a esas personalidades, Te ofrecemos también las oraciones que nuestras capacidades nos permiten.

VERSO 42.

Querido Señor, Tú no tienes ni amigos ni enemigos, y por lo tanto eres ecuánime con todos. Las actividades pecaminosas no pueden contaminarte, y Tu forma trascendental siempre está más allá de la creación material. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, pues estás en todas partes, dentro de toda forma de existencia. Por esa razón, se Te conoce con el nombre de Vāsudeva. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias.

VERSO 43.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, la Suprema Personalidad de Dios, que es el protector de las almas entregadas, tras escuchar las palabras de los Pracetās y recibir su adoración, contestó: «Que todas vuestras oraciones se cumplan». Diciendo esto, la Suprema Personalidad de Dios, cuyo poder nunca es vencido, Se fue. Los Pracetās no querían separarse de Él, pues no se habían saciado completamente de Su presencia.

VERSO 44.

Seguidamente, los Pracetās salieron del fondo del mar. Entonces vieron que todos los árboles de la Tierra habían crecido mucho, como si quisieran impedir el paso hacia los planetas celestiales. Los árboles habían cubierto toda la superficie terrestre. Al ver aquello, los Pracetās se pusieron muy iracundos.

VERSO 45.

Mi querido rey, cuando llega el momento de la devastación, el Señor ®iva, iracundo, emite fuego y aire por la boca. Los Pracetās, para eliminar por completo los árboles de la superficie de la Tierra, también emitieron por sus bocas fuego y aire.

VERSO 46.

El Señor Brahmā, cuando vio que todos los árboles de la superficie de la Tierra estaban siendo reducidos a cenizas, inmediatamente fue ante los hijos del rey Barhiṣmān y les calmó con palabras llenas de lógica.

VERSO 47.

Con gran temor de los Pracetās, los árboles que quedaban les entregaron inmediatamente su hija, siguiendo el consejo del Señor Brahmā.

VERSO 48.

Siguiendo la orden del Señor Brahmā, los Pracetās aceptaron a la muchacha por esposa. De su vientre nació Dakṣa, el hijo del Señor Brahmā. Dakṣa tuvo que nacer del vientre de Māriṣā por haber desobedecido y faltado al respeto al Señor Mahādeva [®iva]. Por esa razón, tuvo que abandonar el cuerpo dos veces.

VERSO 49.

Dakṣa, que seguía siendo el mismo a pesar de la destrucción de su anterior cuerpo, inspirado por la voluntad suprema creó todas las entidades vivientes que fueron precisas en el manvantara Cākṣuṣa.

VERSOS 50 y 51.

Después de nacer, Dakṣa, con la extraordinaria refulgencia de su cuerpo, oscureció el brillo corporal del resto de la gente. Como era muy experto en la ejecución de actividades fruitivas, recibió el nombre de Dakṣa, que significa «el muy experto». En consecuencia, el Señor Brahmā ocupó a Dakṣa en la tarea de generar entidades vivientes y mantenerlas. Con el paso del tiempo, Dakṣa ocupó a otros prajāpatis [progenitores] en la labor de generar y mantener.

CAPÍTULO 31.

NšRADA INSTRUYE A LOS PRACETšS.

VERSO 1.

El gran sabio Maitreya continuó: A partir de entonces, los Pracetās vivieron en el hogar durante miles de años, y cultivaron conocimiento perfecto en un estado espiritual de conciencia. Finalmente recordaron las bendiciones de la Suprema Personalidad de Dios y abandonaron el hogar, dejando a su esposa en manos de su perfecto hijo.

VERSO 2.

Los Pracetās se dirigieron hacia el Oeste, hacia la orilla del mar, donde residía Jājali, el gran sabio liberado. Tras perfeccionar el conocimiento espiritual por el cual se alcanza la ecuanimidad hacia todas las entidades vivientes, los Pracetās lograron la perfección en el estado de conciencia de Kṛṣṇa.

VERSO 3.

Después de practicar la yogāsana adecuada para el yoga místico, los Pracetās practicaron el control del aire vital, de la mente, de las palabras y de la visión externa. De ese modo, mediante el proceso de prāŠāyāma, se liberaron por completo de los apegos materiales. Permaneciendo en una postura perpendicular, lograron concentrar sus mentes en el Brahman Supremo. Mientras practicaban ese prāŠāyāma fue a verles el gran sabio Nārada, a quien adoran por igual demonios y semidioses.

VERSO 4.

En cuanto vieron aparecer al gran sabio Nārada, los Pracetās, a pesar de que estaban practicando sus āsanas, se levantaron de inmediato. Con el respeto debido, inmediatamente le ofrecieron reverencias y le adoraron, y después de prepararle un cómodo asiento, comenzaron a hacerle preguntas.

VERSO 5.

Todos los Pracetās se dirigieron entonces al gran sabio Nārada: ¡Oh, gran sabio!, ¡oh, brāhmaŠa! Esperamos que no hayas pasado dificultades para llegar hasta aquí. Somos muy afortunados de poder verte. El Sol, con su viaje, alivia a la gente del temor que sienten en la oscuridad de la noche debido a la presencia de ladrones y bandidos. De la misma manera, tu viajar es como el del Sol, pues alejas todos nuestros temores.

VERSO 6.

¡Oh, maestro!, hemos de informarte de que, debido a nuestro gran apego por los asuntos familiares, prácticamente hemos olvidado las instrucciones que recibimos del Señor ®iva y del Señor Viṣṇu.

VERSO 7.

Querido maestro, por favor, ilumínanos con el conocimiento trascendental, que puede actuar como una antorcha y permitirnos atravesar la oscuridad de la nesciencia de la existencia material.

VERSO 8.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ante esos ruegos de los Pracetās, Nārada, el devoto supremo, que siempre está absorto en pensar en la Suprema Personalidad de Dios, respondió con las siguientes palabras.

VERSO 9.

El gran sabio Nārada dijo: Cuando una entidad viviente nace para ocuparse en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, que es el controlador supremo, su nacimiento, todas sus actividades fruitivas, la duración de su vida, su mente y sus palabras son verdaderamente perfectos.

VERSO 10.

El ser humano civilizado pasa por tres nacimientos. La primera vez, nace de unos padres puros; ese nacimiento se denomina nacimiento seminal. El siguiente nacimiento, que se denomina sāvitra, tiene lugar cuando recibe la iniciación del maestro espiritual. El tercero, llamado yājñika, se produce cuando recibe la oportunidad de adorar al Señor Viṣṇu. Sin embargo, a quien no se ocupa en servicio devocional, de nada le valen las oportunidades que traen consigo esos nacimientos, incluso si goza de una vida tan larga como la de un semidiós. Así mismo, sus actividades, mundanas o espirituales, son inútiles si no van dirigidas a la satisfacción del Señor.

VERSO 11.

Sin servicio devocional, ¿qué sentido tienen las rigurosas austeridades, el proceso de escuchar, la facultad de hablar, la capacidad de especular mentalmente, una inteligencia elevada, la fuerza, y el poder de los sentidos?

VERSO 12.

Las prácticas trascendentales que, en última instancia, no nos ayuden a comprender a la Suprema Personalidad de Dios, son inútiles, ya bien se trate de prácticas de yoga místico, del estudio analítico de la materia, de rigurosas austeridades, de la orden de sannyāsa, o del estudio de las Escrituras védicas. Todos estos aspectos pueden ser muy importantes para el avance espiritual, pero si no se comprende a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, son todos inútiles.

VERSO 13.

En realidad, la Suprema Personalidad de Dios es la fuente original de toda iluminación espiritual. Por consiguiente, todas las actividades auspiciosas —karma, jñāna, yoga y bhakti— tienen por objetivo a la Suprema Personalidad de Dios.

VERSO 14.

Del mismo modo que cuando se riega la raíz de un árbol, todas sus partes, desde el tronco y las ramas hasta las hojas, se llenan de energía, y del mismo modo que cuando el estómago recibe alimentos, todos los sentidos y miembros del cuerpo se fortalecen, la adoración que se ofrece a la Suprema Personalidad de Dios mediante el servicio devocional deja inmediatamente satisfechos a los semidioses, que son partes de esa Personalidad Suprema.

VERSO 15.

El Sol genera agua durante la estación de las lluvias, y a su debido tiempo, cuando llega el verano, vuelve a absorberla. Análogamente, todas las entidades vivientes, móviles e inertes, se generan de la Tierra, y a ella regresan, en forma de polvo, después de un cierto tiempo. Del mismo modo, todo emana de la Suprema Personalidad de Dios y entra de nuevo en Él a su debido tiempo.

VERSO 16.

Así como no hay diferencia entre el Sol y su luz, tampoco hay diferencia entre la Suprema Personalidad de Dios y la manifestación cósmica. De modo que la Suprema Personalidad está presente en toda la creación material. Los sentidos, cuando están activos, parecen partes integrales del cuerpo, pero cuando el cuerpo está dormido, sus actividades dejan de manifestarse. De la misma manera, la creación cósmica entera parece diferente y a la vez no diferente de la Persona Suprema.

VERSO 17.

Mis queridos reyes, en el cielo a veces hay nubes, a veces hay oscuridad, y a veces luz. Esos estados se suceden unos a otros. De la misma manera, en el Absoluto Supremo, las modalidades de la pasión, la oscuridad y la bondad aparecen como energías que se suceden. A veces aparecen, y a veces desaparecen.

VERSO 18.

Puesto que el Señor Supremo es la causa de todas las causas, Él es la Superalma de todas las entidades vivientes, y existe como causa remota e inmediata a la vez. Al estar aparte de las emanaciones materiales, está libre de sus interacciones y es el Señor de la naturaleza material. Por lo tanto, debéis ocuparos en Su servicio devocional, considerándoos cualitativamente uno con Él.

VERSO 19.

Mostrando misericordia a todas las entidades vivientes, permaneciendo de una forma u otra satisfechos, e impidiendo que los sentidos se ocupen en disfrute sensorial, se puede conseguir, en muy poco tiempo, satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios, Janārdana.

VERSO 20.

Completamente purificados de todo deseo material, los devotos tienen la mente libre de todo rastro de contaminación. De este modo, pueden pensar constantemente en el Señor y dirigirse a Él con profundo sentimiento. La Suprema Personalidad de Dios, sabiéndose controlado por Sus devotos, no les abandona ni por un segundo; es como el cielo que cubre nuestras cabezas, que nunca se hace invisible.

VERSO 21.

La Suprema Personalidad de Dios les es muy querido a los devotos que, aun careciendo de posesiones materiales, se sienten completamente felices debido a que poseen el servicio devocional del Señor. En verdad, el Señor saborea las actividades devocionales de esos devotos. Aquellos que están envanecidos con la educación material, la riqueza, la aristocracia y las actividades fruitivas, están muy orgullosos de sus posesiones materiales, y a menudo ridiculizan a los devotos. Aunque esas personas adoren al Señor, Él nunca las acepta.

VERSO 22.

La Suprema Personalidad de Dios es autosuficiente, pero aun así, acepta depender de Sus devotos. A Él no Le importa la diosa de la fortuna, ni los reyes y semidioses que persiguen los favores de la diosa de la fortuna. ¿Qué persona verdaderamente agradecida no adoraría a la Suprema Personalidad de Dios?

VERSO 23.

El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido rey Vidura, de este modo, ®r… Nārada Muni, el hijo del Señor Brahmā, explicó a los Pracetās todas esas relaciones con la Suprema Personalidad de Dios. Después de hacerlo, regresó a Brahmaloka.

VERSO 24.

Al escuchar de labios de Nārada las glorias del Señor, que ponen fin a todos los infortunios del mundo, los Pracetās también se apegaron a la Suprema Personalidad de Dios. Meditando en Sus pies de loto, avanzaron hacia el destino supremo.

VERSO 25.

Mi querido Vidura, te he contado todo lo que deseabas saber acerca de la conversación entre Nārada y los Pracetās, en la que se cantaron las glorias del Señor. Te la he narrado lo mejor que he podido.

VERSO 26.

®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, tú, el mejor entre los reyes [rey Parīkṣit]! Con esto he completado mi narración acerca de los descendientes de Uttānapāda, el primer hijo de Svāyambhuva Manu. Ahora voy a tratar de explicarte las actividades de los descendientes de Priyavrata, el segundo hijo de Svāyambhuva Manu. Por favor, escucha con atención.

VERSO 27.

Mahārāja Priyavrata, a pesar de haber recibido las enseñanzas del gran sabio Nārada, se ocupó en gobernar la Tierra. Después de disfrutar en plenitud de las posesiones materiales, dividió su propiedad entre sus hijos. Entonces alcanzó una posición que le permitió regresar al hogar, de vuelta a Dios.

VERSO 28.

Mi querido rey, de este modo, después de escuchar los mensajes trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios y de Sus devotos de labios del gran sabio Maitreya, Vidura se sentía desbordado por el éxtasis. Con lágrimas en los ojos, inmediatamente se postró a los pies de loto de su guru, su maestro espiritual. Después, fijó a la Suprema Personalidad de Dios en lo más profundo de su corazón.

VERSO 29.

®r… Vidura dijo: ¡Oh, gran místico! ¡Oh, tú, el más grande de todos los devotos!, por tu misericordia sin causa me has mostrado el sendero por el cual se obtiene la liberación de este mundo de oscuridad. Por ese sendero, la persona liberada del mundo material puede regresar al hogar, de vuelta a Dios.

VERSO 30.

®ukadeva Gosvāmī continuó: Depués de ofrecer reverencias al gran sabio Maitreya, y habiendo recibido su permiso, Vidura partió hacia la ciudad de Hastināpura para ver a sus parientes, a pesar de que no tenía deseos materiales.

VERSO 31.

¡Oh, rey!, aquellos que escuchan estos relatos que tratan de reyes completamente entregados a la Suprema Personalidad de Dios obtienen, sin dificultad, una vida larga, riquezas, buena reputación, buena fortuna, y, finalmente, la oportunidad de regresar al hogar, de vuelta a Dios.

FIN DEL CUARTO CANTO.

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