SB 10 : El Summum Bonum.

CANTO 10. CAPÍTULO 1. EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA: INTRODUCCIÓN. CAPÍTULO 2. LAS ORACIONES DE LOS SEMIDIOSES AL SEÑOR KṚṢṆA EN EL VIENTRE DE DEVAKŸ. CAPÍTULO 3. EL NACIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA. CAPÍTULO 4. LAS ATROCIDADES DEL REY KAḾSA. CAPÍTULO 5. EL ENCUENTRO DE NANDA MAHšRšJA Y VASUDEVA. CAPÍTULO 6. LA MUERTE DE LA DEMONIA PŪTANš. CAPÍTULO 7. LA MUERTE DEL DEMONIO TṚṆšVARTA. CAPÍTULO 8. EL SEÑOR KṚṢṆA MANIFIESTA EN SU BOCA LA FORMA UNIVERSAL. CAPÍTULO 9. MADRE YA®ODš ATA AL SEÑOR KṚṢṆA. CAPÍTULO 10. LA LIBERACIÓN DE LOS ÁRBOLES YAMALA-ARJUNA. CAPÍTULO 11. LOS PASATIEMPOS INFANTILES DE KṚṢṆA. CAPÍTULO 12. LA MUERTE DEL DEMONIO AGHšSURA. CAPÍTULO 13. BRAHMš ROBA LOS NIÑOS Y LOS TERNEROS. CAPÍTULO 1. EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA: INTRODUCCIÓN. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: Mi querido señor, me has hablado con todo detalle de las dinastías del dios de la Luna y del dios del Sol, y del carácter excelso y maravilloso de sus reyes. VERSO 2. ¡Oh, el mejor de los munis!, me has hablado también de los descendientes de Yadu, que eran muy piadosos y seguían estrictamente los principios de la religión. Ahora, si te parece bien, háblame, por favor, de las maravillosas actividades del Señor Viṣṇu, Kṛṣṇa, que advino en esa dinastía Yadu con Baladeva, Su expansión plenaria. VERSO 3. La Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que es la causa de la manifestación cósmica, hizo Su advenimiento en la dinastía de Yadu. Por favor, háblame con detalle de Su personalidad y de Sus gloriosas actividades, desde el principio hasta el fin de Su vida. VERSO 4. La glorificación de la Suprema Personalidad de Dios se lleva a cabo en el marco del sistema de paramparā; es decir, el maestro espiritual la transmite al discípulo. Quienes saborean esa glorificación son las personas que ya no sienten atracción por la glorificación falsa y temporal de la manifestación cósmica. Los relatos acerca del Señor son la medicina adecuada para las almas condicionadas que están sujetas al ciclo del nacimiento y la muerte. De no ser un carnicero o alguien que mata su propio ser, ¿quién dejaría de escuchar esa glorificación del Señor? VERSOS 5, 6 y 7. A bordo de la nave de los pies de loto de Kṛṣṇa, mi abuelo Arjuna logró cruzar, con otros, el océano del campo de batalla de Kurukṣetra, donde generales como Bhīṣmadeva eran como grandes peces que podrían habérselos tragado sin ningún esfuerzo. Por la misericordia del Señor Kṛṣṇa, mis abuelos cruzaron ese océano, que era muy difícil de atravesar, como si pasasen sobre la huella de un ternero. Cuando mi madre se entregó a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, el Señor, empuñando el cakra Sudarśana, entró en su vientre y salvó mi cuerpo, el cuerpo del último descendiente que les quedaba a los Kurus y los Pāṇḍavas, y que estaba a punto de ser destruido por la abrasadora arma de Aśvatthāmā. El Señor ®r… Kṛṣṇa, que por Su propia potencia Se manifiesta en las formas del tiempo eterno —es decir, como Paramātmā y como virā˜-r™pa— dentro y fuera de todos los seres vivos corporificados, dio a todos la liberación, bien en la forma de la muerte cruel, o bien en forma de vida. Por favor, ilumíname explicándome Sus trascendentales características. VERSO 8. Mi querido ®ukadeva Gosvāmī, has explicado ya que Sańkarṣaṇa, que pertenece a la segunda expansión cuádruple, advino en la forma de Balarāma, el hijo de RohiŠ…. Pero explícame, por favor, ¿cómo es posible que estuviese primero en el vientre de Devak… y después en el de RohiŠ…, si no fue trasladado de un cuerpo al otro? VERSO 9. ¿Cuál fue la razón de que Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, dejase la casa de Su padre, Vasudeva, y fuese a la casa de Nanda, en Vṛndāvana? ¿En qué parte de Vṛndāvana vivió con Sus familiares el Señor, el amo de la dinastía Yadu? VERSO 10. El Señor Kṛṣṇa vivió en Vṛndāvana y en Mathurā. ¿Qué hizo en esos lugares? ¿Por qué mató a Kaˆsa, el hermano de Su madre? Eso no se aprueba en absoluto en los śāstras. VERSO 11. Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, no tiene cuerpo material, pero adviene en forma de ser humano. ¿Durante cuántos años vivió con los descendientes de Vṛṣṇi? ¿Con cuántas esposas Se casó, y por cuántos años vivió en Dvārakā? VERSO 12. ¡Oh, gran sabio, que lo sabes todo acerca de Kṛṣṇa!, tengo plena fe y estoy muy deseoso de escuchar las actividades de Kṛṣṇa. Por favor, responde con todo detalle a mis preguntas y explícame también las cosas que no he sabido preguntar. VERSO 13. Debido al voto que he hecho en el umbral de la muerte, he dejado incluso de beber agua. Sin embargo, como estoy bebiendo el néctar de los temas de Kṛṣṇa, que fluye de la boca de loto de Tu Señoría, ni siquiera el hambre y la sed, que tan difíciles son de soportar, representan un obstáculo para mí. VERSO 14. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, hijo de Bhṛgu [®aunaka Ṛṣi]!, después de escuchar las piadosas preguntas de Mahārāja Parīkṣit, ®ukadeva Gosvāmī, el muy respetable devoto, el hijo de Vyāsadeva, dio las gracias al rey con gran respeto, y, acto seguido, comenzó a exponer los temas relacionados con Kṛṣṇa, que son el remedio para todos los sufrimientos de esta era de Kali. VERSO 15. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, majestad, el mejor de los reyes santos!, como sientes un gran atracción por los temas que tratan de Vāsudeva, no cabe duda de que tu inteligencia está firmemente establecida en la comprensión espiritual, que es el único objetivo verdadero para la humanidad. Esa atracción nunca cesa, y por ello es, ciertamente, sublime. VERSO 16. El Ganges, que emana del dedo del pie del Señor Viṣṇu, purifica los tres mundos: los sistemas planetarios superior, medio e inferior. Del mismo modo, las preguntas acerca de los pasatiempos y características del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, purifican a tres clases de hombres: al que habla o predica, al que pregunta, y a toda la gente que escucha. VERSO 17. Un día, sintiéndose abrumada por el peso de cientos de miles de falanges militares armadas por demonios vanidosos que se hacían pasar por reyes, madre Tierra acudió al Señor Brahmā. VERSO 18. Madre Tierra adoptó la forma de una vaca y, muy afligida, con los ojos llenos de lágrimas, se presentó ante el Señor Brahmā y le informó de su desdicha. VERSO 19. Después de que madre Tierra le informase de sus sufrimientos, el Señor Brahmā, acompañado de madre Tierra, el Señor ®iva y todos los demás semidioses, se dirigió a la orilla del océano de leche. VERSO 20. En la orilla del océano de leche, los semidioses adoraron a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, el amo del universo entero, el Dios Supremo de todos los dioses, que mantiene a todos y disminuye el sufrimiento de todos. Para adorar al Señor Viṣṇu, que Se acuesta en el océano de leche, recitaron con gran concentración los mantras védicos del puruṣa-s™kta. VERSO 21. En estado de trance, el Señor Brahmā escuchó en el cielo la vibración de las palabras del Señor Viṣṇu. Entonces dijo a los semidioses: ¡Oh, semidioses!, escuchadme, y cumplid atentamente y sin demora la orden de Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la Persona Suprema. VERSO 22. El Señor Brahmā informó a los semidioses: Antes de que nosotros Le expusiéramos nuestra súplica, el Señor ya era consciente de los sufrimientos de la Tierra. Por ello, mientras el Señor camine por la Tierra para aliviarla de su carga mediante Su propia potencia en la forma del tiempo, todos vosotros, semidioses, deberéis manifestaros en expansiones plenarias como hijos y nietos de la familia de los Yadus. VERSO 23. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que goza de plena potencia, nacerá personalmente como hijo de Vasudeva. Por lo tanto, todas las esposas de los semidioses deberán nacer también a fin de satisfacerle. VERSO 24. Sańkarṣaṇa, conocido con el nombre de Ananta, es la principal manifestación de Kṛṣṇa. Él es el origen de todas las encarnaciones en el mundo material. Antes del advenimiento del Señor Kṛṣṇa, ese Sańkarṣaṇa original nacerá en la forma de Baladeva, a fin de complacer al Supremo Señor Kṛṣṇa en Sus pasatiempos trascendentales. VERSO 25. Viṣṇu-māyā, la potencia del Señor, que puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios, descenderá también con el Señor Kṛṣṇa. Esa potencia, que manifiesta distintas capacidades de actuación, cautiva todos los mundos, tanto materiales como espirituales. Por orden de su amo, ella nacerá con sus diversas potencias para realizar la obra del Señor. VERSO 26. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de dar estos consejos a los semidioses y tranquilizar a madre Tierra, el muy poderoso Señor Brahmā, que es el señor de todos los demás prajāpatis y, por ello, recibe el nombre de Prajāpati-pati, regresó a su morada, Brahmaloka. VERSO 27. En el pasado, ®™rasena, el caudillo de la dinastía Yadu, había trasladado su residencia a la ciudad de Mathurā, donde disfrutó de los distritos llamados Māthura y ®™rasena. VERSO 28. Desde aquel entonces, la ciudad de Mathurā había sido la capital de todos los reyes de la dinastía Yadu. La ciudad y el distrito de Mathurā están muy íntimamente ligados a Kṛṣṇa, pues el Señor Kṛṣṇa vive allí eternamente. VERSO 29. Hace algún tiempo, Vasudeva, que pertenecía a la dinastía de los semidioses [dinastía ®™ra], se casó con Devak…. Después de la boda, subió a su cuadriga para regresar a casa con su esposa recién casada. VERSO 30. Kaˆsa, el hijo del rey Ugrasena, para complacer a su hermana Devak… en el día de su boda, tomó las riendas de los caballos y se dispuso a conducir la cuadriga. Cientos de cuadrigas doradas les acompañaban. VERSOS 31 y 32. El rey Devaka, el padre de Devak…, sentía mucho cariño por su hija. Por eso, cuando ella abandonaba el hogar para irse con su esposo, le entregó una dote de cuatrocientos elefantes hermosamente adornados con guirnaldas doradas. También le entregó diez mil caballos, mil ochocientas cuadrigas y doscientas sirvientas muy hermosas, jóvenes y perfectamente engalanadas con alhajas. VERSO 33. ¡Oh, querido hijo, Mahārāja Parīkṣit!, cuando los novios se disponían a salir, un armónico resonar de caracolas, trompetas, tambores y timbales acompañó de vibraciones auspiciosas su partida. VERSO 34. En el camino, mientras Kaˆsa llevaba las riendas de los caballos, haciendo de auriga, una voz incorpórea le increpó diciéndole: «¡Oh, necio sinvergüenza!, el octavo hijo de la mujer que llevas contigo te matará». VERSO 35. Kaˆsa era una personalidad aborrecible en la dinastía Bhoja, pues era envidioso y pecador. Así, tan pronto como escuchó aquel oráculo del cielo, tomó a su hermana del cabello con la mano izquierda, y en la derecha empuñó la espada para cortarle la cabeza allí mismo. VERSO 36. Tratando de calmar al desvergonzado Kaˆsa, que era tan cruel y envidioso que se disponía a matar a su propia hermana, la gran alma Vasudeva, que estaba llamado a ser el padre de Kṛṣṇa, le habló con las siguientes palabras. VERSO 37. Vasudeva dijo: Kaˆsa, querido cuñado, tú eres el orgullo de tu familia, la dinastía Bhoja, y los grandes héroes alaban tus cualidades. Una personalidad tan elevada como tú no puede matar a una mujer, y mucho menos a su propia hermana en el día de su boda. VERSO 38. ¡Oh, gran héroe!, todo el que nace tiene que morir, pues la muerte nace con el cuerpo. Hoy mismo o de aquí cientos de años, la muerte es segura para todas las entidades vivientes. VERSO 39. Cuando el cuerpo que tenemos vuelve al polvo y se descompone de nuevo en los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter—, el propietario del cuerpo, el ser vivo, recibe de forma automática, conforme a sus actividades fruitivas, otro cuerpo hecho de elementos materiales. Y tan pronto como obtiene el siguiente cuerpo, abandona el que ahora tiene. VERSO 40. Una persona que camina por la calle se apoya primero en un pie, y entonces levanta el otro. Lo mismo ocurre con la oruga, que se desplaza hacia una hoja y entonces se suelta de la anterior. Del mismo modo, el alma condicionada se refugia en otro cuerpo y entonces abandona el que tenía. VERSO 41. Después de experimentar una situación con la vista o el oído, meditamos y especulamos acerca de ella. Así acabamos por entregarnos a esa situación, sin tener en cuenta nuestro cuerpo actual. Del mismo modo, sirviéndonos de la mente, de noche soñamos que vivimos en circunstancias distintas, en otros cuerpos, y olvidamos nuestra verdadera posición. Por ese mismo proceso, abandonamos nuestro cuerpo actual y recibimos el siguiente [tathā dehāntara-praptiƒ]. VERSO 42. En el momento de morir, los pensamientos, sentimientos y deseos de la mente, que está enredada en actividades fruitivas, nos hacen recibir un determinado cuerpo. En otras palabras, el cuerpo se forma en función de las actividades de la mente. Los cambios de cuerpo se deben a la inestabilidad de la mente, pues, de no ser por ello, el alma podría permanecer en su cuerpo espiritual original. VERSO 43. Los astros del cielo, como la Luna, el Sol y las estrellas, al reflejarse en la superficie líquida del aceite o del agua, parecen tener otras formas, y, según los movimientos del viento, a veces los vemos redondos, a veces alargados, etc. Del mismo modo, cuando se absorbe en pensamientos materialistas, la entidad viviente, el alma, llevada por la ignorancia, confunde una serie de manifestaciones con su propia identidad. En otras palabras, debido a la agitación causada por las modalidades materiales de la naturaleza, las invenciones de la mente la tienen sumida en un estado de confusión. VERSO 44. Si los actos impíos y envidiosos son causa de que en la siguiente vida recibamos un cuerpo y suframos en él, ¿por qué realizar ese tipo de actos? Pensando en nuestro propio bien, no debemos envidiar a nadie, pues la persona envidiosa siempre sentirá temor de que sus enemigos la hagan daño, en esta vida o en la siguiente. VERSO 45. Devak…, esta pobre muchacha, es tu hermana menor, y por ello es como tu propia hija, y tu deber es cuidarla con mucho cariño. Tú eres misericordioso, y por eso no debes matarla. En verdad, debes darle tu afecto. VERSO 46. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, Kaˆsa era cruel y muy violento, un verdadero seguidor de los rākṣasas, de modo que las buenas instrucciones de Vasudeva ni lograron calmarle ni le intimidaron. No le preocupaban los resultados que pudieran traerle las actividades pecaminosas, ni en esta vida ni en la siguiente. VERSO 47. Al ver que Kaˆsa estaba decidido a matar a su hermana Devak…, Vasudeva se concentró en una profunda reflexión. Teniendo en cuenta el inminente peligro de muerte, ideó otro plan para detener a Kaˆsa. VERSO 48. La persona inteligente, mientras tenga inteligencia y fuerza física, debe tratar de evitar la muerte. Ése es el deber de todo el que ha recibido un cuerpo. Pero si, a pesar de todos sus esfuerzos, no logra evitar la muerte, esa persona no comete ofensa. VERSOS 49 y 50. Vasudeva pensó: Kaˆsa es la personificación de la muerte; si le entrego todos los hijos que tenga, salvaré la vida de Devak…. Es posible que Kaˆsa muera antes de que nazcan mis hijos, o que uno de mis hijos le mate, pues está destinado a morir de esa forma. En cuanto a ahora, tengo que alejar esta amenaza inmediata, así que voy a prometer a Kaˆsa que le entregaré todos mis hijos. El tiempo pasa, y si Kaˆsa muere, no tendré nada que temer. VERSO 51. A veces, por alguna razón invisible, el fuego salta por encima de un pedazo de leña sin tocarlo y prende fuego en el siguiente; la causa es el destino. Del mismo modo, cuando un ser vivo recibe un determinado cuerpo y abandona otro, la única causa es el invisible destino. VERSO 52. Después de considerar la cuestión a la luz del conocimiento que poseía, Vasudeva, con mucho respeto, hizo una propuesta al pecaminoso Kaˆsa. VERSO 53. Viendo a su esposa en peligro, Vasudeva tenía la mente llena de ansiedad. Sin embargo, para complacer al cruel, desvergonzado y pecaminoso Kaˆsa, logró componer una sonrisa y le dijo lo siguiente. VERSO 54. Vasudeva dijo: ¡Oh, sobrio entre los sobrios!, nada tienes que temer de tu hermana Devak…. Según las palabras del misterioso oráculo, la muerte no vendrá de ella, sino de sus hijos. Por eso te prometo que cuando ella sea madre, yo te entregaré esos hijos que tanto temes. VERSO 55. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Kaˆsa aceptó la lógica de los argumentos de Vasudeva, y, con plena fe en las palabras de su cuñado, se contuvo y no mató a su hermana. Vasudeva, complacido con Kaˆsa, siguió tranquilizándole y, finalmente, entró en su casa. VERSO 56. A partir de entonces, Devak…, la madre de Dios y de todos los semidioses, tuvo un hijo cada año. Con el paso del tiempo, llegó a tener, uno tras otro, ocho hijos y una hija, que se llamó Subhadrā. VERSO 57. La idea de romper su promesa y volverse un mentiroso perturbaba y llenaba de temor a Vasudeva. Así, con inmenso dolor, puso en manos de Kaˆsa a su primogénito, K…rtimān. VERSO 58. ¿Qué sentido tiene el dolor para las personas santas que se atienen estrictamente a la verdad? ¿Qué independencia no tendrán los devotos puros que saben que el Señor Supremo es la esencia de todo lo que existe? ¿Qué actos les están prohibidos a las personas de carácter ruin?; y ¿qué no abandonarían por satisfacer al Señor Kṛṣṇa quienes se han entregado plenamente a Sus pies de loto? VERSO 59. Mi querido rey Parīkṣit, al ver que Vasudeva era fiel a su palabra y le daba su hijo con perfecta presencia de ánimo, Kaˆsa se sintió muy feliz. Entonces, con una sonrisa en el rostro, dijo lo siguiente. VERSO 60. ¡Oh, Vasudeva!, puedes llevarte el niño a casa. No es el primer hijo de Vasudeva y Devak… el que yo temo. El que me preocupa es vuestro octavo hijo, pues es el que está destinado a matarme. VERSO 61. Vasudeva asintió y regresó a su casa con el niño. Sin embargo, como Kaˆsa no era un hombre de buenas cualidades y no sabía dominarse, Vasudeva sabía que no podía confiar en su palabra. VERSOS 62 y 63. Los habitantes de Vṛndāvana, como Nanda Mahārāja, los demás pastores de vacas, y sus esposas, eran en realidad habitantes de los planetas celestiales. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los descendientes de Bharata!, ésa era también la posición de Vasudeva y los descendientes de la dinastía Vṛṣṇi, así como de Devak… y las demás mujeres de la dinastía Yadu. También los amigos, familiares y bienquerientes de Nanda Mahārāja y de Vasudeva, así como los supuestos seguidores de Kaˆsa, eran todos semidioses. VERSO 64. Un día, el gran santo Nārada fue a ver a Kaˆsa y le informó de que las personas demoníacas, que eran una gran carga para la Tierra, iban a ser matadas. Kaˆsa comenzó entonces a debatirse entre grandes dudas y temores. VERSOS 65 y 66. Cuando el gran sabio Nārada se fue, Kaˆsa pensó que todos los miembros de la dinastía Yadu eran semidioses, y que cualquiera de los hijos nacidos del vientre de Devak… podía ser Viṣṇu. Asustado ante la idea de morir, Kaˆsa mandó encerrar a Vasudeva y a Devak… y les encadenó con grilletes de hierro. Sospechando que cualquiera de sus hijos podía ser Viṣṇu, Kaˆsa los fue matando uno tras otro, debido a la profecía que anunciaba su muerte a manos de Viṣṇu. VERSO 67. Los reyes ávidos de complacer los sentidos en este mundo casi nunca tienen escrúpulos en matar a sus enemigos. Por satisfacer sus propios caprichos, podrían matar a cualquiera, sin perdonar ni a sus propias madres, padres, hermanos o amigos. VERSO 68. En su vida anterior, Kaˆsa había sido un gran demonio llamado Kālanemi, a quien Viṣṇu había matado. Al recibir de Nārada esta información, Kaˆsa se llenó de envidia contra todos los que tuviesen relación con la dinastía Yadu. VERSO 69. Kaˆsa, el muy poderoso hijo de Ugrasena, llegó al extremo de encerrar en prisión a su propio padre, el rey de las dinastías Yadu, Bhoja y Andhaka, y asumió personalmente el gobierno de los estados de ®™rasena. CAPÍTULO 2. LAS ORACIONES DE LOS SEMIDIOSES AL SEÑOR KṚṢṆA EN EL VIENTRE DE DEVAKŸ. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Bajo la protección de Magadharāja, Jarāsandha, el poderoso Kaˆsa comenzó a perseguir a los reyes de la dinastía Yadu. Para ello contó con la colaboración de demonios tales como Pralamba, Baka, CāŠ™ra, Tṛṇāvarta, Aghāsura, Muṣṭika, Ariṣṭa, Dvivida, P™tanā, Keśī, Dhenuka, BāŠāsura, Narakāsura y muchos otros reyes demoníacos que poblaban la superficie de la Tierra. VERSO 3. Perseguidos por los reyes demoníacos, los Yadavas abandonaron su reino y se refugiaron en los reinos de los Kurus, Pañcālas, Kekayas, ®ālvas, Vidarbhas, Niṣadhas, Videhas y Kośalas. VERSOS 4 y 5. Sin embargo, algunos de sus familiares comenzaron a seguir los principios de Kaˆsa y se ocuparon en servirle. Una vez que Kaˆsa, el hijo de Ugrasena, hubo matado a los seis hijos de Devak…, una porción plenaria de Kṛṣṇa puso a Devak… entre la dicha y la lamentación entrando en su vientre para ser su séptimo hijo. Los grandes sabios glorifican a esa expansión plenaria con el nombre de Ananta, que pertenece a la segunda expansión cuádruple de Kṛṣṇa. VERSO 6. Para proteger del ataque de Kaˆsa a Sus devotos íntimos, los Yadus, la Suprema Personalidad de Dios, Viśvātmā, el Alma Suprema de todos, dio a Yogamāyā la siguiente orden. VERSO 7. El Señor ordenó a Yogamāyā: ¡Oh, potencia Mía!, tú eres digna de la adoración del mundo entero y tu naturaleza es llevar buena fortuna a todas las entidades vivientes. Ve a Vraja, donde viven muchos pastores de vacas con sus esposas, pues en esa hermosa tierra, poblada por muchísimas vacas, hallarás a RohiŠ…, la esposa de Vasudeva, que reside en el hogar de Nanda Mahārāja. Allí viven también, de incógnito por temor a Kaˆsa, otras esposas de Vasudeva. Ve allí, por favor. VERSO 8. En el vientre de Devak… Se encuentra Sańkarṣaṇa, Śeṣa, Mi expansión parcial plenaria. Sin mayor dificultad, transfiérele al vientre de RohiŠ…. VERSO 9. ¡Oh, muy auspiciosa Yogamāyā!, Yo descenderé entonces como hijo de Devak… manifestando en plenitud Mis seis opulencias, y tú nacerás como hija de madre Yaśodā, la reina de Mahārāja Nanda. VERSO 10. Debido a tu supremacía en satisfacer los deseos materiales de todos, los seres humanos comunes te ofrecerán una suntuosa adoración con sacrificios de animales y diversos artículos de culto. VERSOS 11 y 12. El Señor Kṛṣṇa bendijo a Māyādev… diciendo: En distintos lugares de la Tierra, la gente te conocerá con distintos nombres, como Durgā, Bhadrakāl…, Vijayā, Vaiṣṇavī, Kumudā, Caṇḍikā, Kṛṣṇā, Mādhavī, Kanyakā, Māyā, Nārāyaṇī, Īśānī, Śāradā y Ambikā. VERSO 13. Por haber sido llevado del vientre de Devak… al vientre de RohiŠ…, el hijo de RohiŠ… será famoso también con el nombre de Sańkarṣaṇa. Por Su capacidad de complacer a todos los habitantes de Gokula, será llamado Rāma, y por Su enorme fuerza física, recibirá también el nombre de Balabhadra. VERSO 14. Yogamāyā escuchó estas instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios e, inmediatamente, asintió. Con el mantra védico oˆ, confirmó que haría lo que el Señor le había pedido. Después de aceptar la orden de la Suprema Personalidad de Dios, caminó alrededor de Él en señal de respeto, y partió hacia el lugar de la Tierra llamado Nanda-gokula. Allí actuó tal y como le había sido indicado. VERSO 15. Cuando Yogamāyā atrajo al hijo de Devak… y Lo transfirió al vientre de RohiŠ…, dio la impresión de que Devak… había sufrido un aborto. Todos los habitantes del palacio se lamentaban en voz alta: «¡Ay!, ¡Devak… ha perdido a su hijo!». VERSO 16. Entonces, la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma de todas las entidades vivientes y destruye todos los temores de Sus devotos, entró en la mente de Vasudeva con toda Su opulencia. VERSO 17. Con la forma de la Suprema Personalidad de Dios en lo más profundo del corazón, Vasudeva portaba también la luminosa refulgencia trascendental del Señor, y por ello brillaba tanto como el Sol. Como consecuencia, era muy difícil verle o entrar en contacto con él por medio de la percepción de los sentidos. En verdad, era inasequible e imperceptible incluso para alguien tan poderoso como Kaˆsa, y no sólo para Kaˆsa, sino para todas las entidades vivientes. VERSO 18. A continuación, acompañado de expansiones plenarias, la Suprema Personalidad de Dios, que goza de plena opulencia y es completamente auspicioso para el universo entero, fue llevado de la mente de Vasudeva a la mente de Devak…. Devak…, iniciada de ese modo por Vasudeva, adquirió una gran belleza, pues llevaba en lo más profundo del corazón al Señor Kṛṣṇa, la conciencia original de todos, la causa de todas las causas; era como el horizonte oriental, embellecido por la Luna que asciende en el cielo. VERSO 19. Devak… guardó entonces dentro de sí a la Suprema Personalidad de Dios, la causa de todas las causas, el fundamento de todo el cosmos. Sin embargo, como estaba prisionera en la casa de Kaˆsa, era como las llamas de un fuego que arde en un recipiente cerrado, o como una persona que tiene conocimiento pero no puede dárselo al mundo para beneficio de la sociedad humana. VERSO 20. Debido a la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en su vientre, Devak… iluminaba toda la atmósfera del lugar en que se hallaba recluida. Al verla llena de júbilo, pura y sonriente, Kaˆsa pensó: «La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, está ahora dentro de ella y va a matarme. Devak… nunca había tenido antes ese aspecto tan brillante y jubiloso». VERSO 21. Kaˆsa pensó: ¿Cuál es ahora mi deber? El Señor Supremo, que conoce Su misión [paritrāṇāya sādhūnāḿ vināśāya ca duṣkṛtām], no dejará de mostrar Su poderío. Devak… es una mujer, es mi hermana, y además, ahora está embarazada. Si la mato, no cabe duda de que echaré a perder mi reputación, mi opulencia y la duración de mi vida. VERSO 22. A la persona que es muy cruel, se la considera un muerto en vida, pues todos le condenan, tanto mientras vive como después de morir. Cuando muere, esa persona anclada en el concepto corporal de la vida tiene asegurado el infierno Andhatama. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Con estas reflexiones, y pese a estar resuelto a mantener su enemistad contra la Suprema Personalidad de Dios, Kaˆsa dominó el insano impulso de matar a su hermana. Decidió esperar al nacimiento del Señor para hacer lo que fuese necesario. VERSO 24. Sentado en su trono o en su cuarto de estar, acostado en la cama, o, en verdad, en cualquier lugar en que estuviese, mientras comía, mientras dormía o caminaba, Kaˆsa solamente veía a su enemigo, el Señor Supremo, Hṛṣīkeśa. En otras palabras, pensando en su omnipresente enemigo, Kaˆsa se volvió consciente de Kṛṣṇa con actitud desfavorable. VERSO 25. El Señor Brahmā y el Señor ®iva, acompañados por grandes sabios como Nārada, Devala y Vyāsa, y por otros semidioses como Indra, Candra y VaruŠa, llegaron a la habitación de Devak…. Todos juntos, permaneciendo invisibles, ofrecieron oraciones y respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que puede conceder bendiciones a todos. VERSO 26. Los semidioses oraron: ¡Oh, Señor!, Tú nunca Te apartas de Tu voto, que es siempre perfecto, pues todo lo que Tú decides es completamente correcto y no hay nadie que pueda impedirlo. Tú, que estás presente en las tres fases de la manifestación cósmica —creación, sostenimiento y aniquilación—, eres la Verdad Absoluta. Ciertamente, quien no sea completamente fiel a la verdad no podrá alcanzar Tu favor, que, por lo tanto, no está al alcance de los hipócritas. Tú eres el principio activo, la auténtica verdad, en todos los ingredientes de la creación, y por ello recibes el nombre de antaryām…, la fuerza interna. Tú eres ecuánime con todos, y Tus instrucciones se aplican a todos, en todo momento. Tú eres el comienzo de toda verdad. Por ello, ofreciéndote reverencias, nos entregamos a Ti. Por favor, protégenos. VERSO 27. El cuerpo [el cuerpo total y el cuerpo individual tienen la misma composición] puede llamarse, en sentido figurado, «el árbol original». Ese árbol, que depende por completo del suelo, la naturaleza material, produce dos clases de frutos: el disfrute de la felicidad, y el sufrimiento de la aflicción. La causa del árbol, que forma sus tres raíces, es el contacto con las tres modalidades de la naturaleza material: bondad, pasión e ignorancia. Los frutos de la felicidad corporal tienen cuatro sabores: religiosidad, crecimiento económico, complacencia de los sentidos y liberación, que se experimentan con los cinco sentidos de adquisición de conocimiento en medio de seis circunstancias: lamentación, ilusión, vejez, muerte, hambre y sed. La corteza del árbol está formada por siete capas: la piel, la sangre, los músculos, la grasa, los huesos, la médula y el semen; y las ocho ramas del árbol son los cinco elementos densos y los tres sutiles: tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego falso. El árbol del cuerpo tiene nueve huecos: los ojos, los oídos, las fosas nasales, la boca, el recto y los genitales; y diez hojas, que son los diez aires que circulan por su interior. En ese árbol del cuerpo hay dos pájaros: uno es el alma individual, y el otro, la Superalma. VERSO 28. La causa eficiente del mundo material, que se manifiesta con sus muchas diversidades en la forma del árbol original, eres Tú, ¡oh, Señor! Tú eres también el sustentador del mundo material, y eres aquel en quien todo se conserva después de la aniquilación. Los que están cubiertos por Tu energía externa no pueden ver que Tú estás detrás de esta manifestación, pues no poseen la visión de los devotos eruditos. VERSO 29. ¡Oh, Señor!, Tú gozas siempre de conocimiento completo, y, para traer toda buena fortuna a todas las entidades vivientes, Te manifiestas en diversas encarnaciones, todas las cuales son trascendentales a la creación material. Cuando Te manifiestas en esas encarnaciones, los devotos piadosos y religiosos se sienten complacidos, pero los no devotos Te consideran la aniquilación en persona. VERSO 30. ¡Oh, Señor de ojos de loto!, quien se concentra en meditar en Tus pies de loto, que son el manantial de toda existencia, y los acepta como el barco en que cruzar el océano de la nesciencia, sigue los pasos de los mahājanas [grandes santos, sabios y devotos]. Con ese sencillo proceso, cruzar el océano de la nesciencia resulta tan fácil como pasar sobre la huella de la pezuña de un ternero. VERSO 31. ¡Oh, Señor que resplandeces como el Sol!, Tú estás siempre dispuesto a cumplir el deseo de Tu devoto, y por ello se Te considera un árbol de deseos [vāñchā-kalpataru]. Los ācāryas que se refugian por entero bajo Tus pies de loto para cruzar el terrible océano de la nesciencia dejan tras de sí, en la Tierra, el método que les ha permitido cruzarlo, y Tú, que eres muy misericordioso con Tus demás devotos, aceptas ese método para ayudarles. VERSO 32. [Alguien podría decir que, además de los devotos, que siempre buscan refugio en los pies de loto del Señor, están aquellos que no son devotos pero que han emprendido otros procesos para alcanzar la salvación. ¿Qué resultado obtienen? Respondiendo a esta pregunta, el Señor Brahmā y los semidioses dijeron:] ¡Oh, Señor de ojos de loto!, los no devotos que se someten a rigurosas austeridades y penitencias para alcanzar la posición más elevada, puede que crean que están liberados, pero su inteligencia es impura. Como les falta la debida consideración por Tus pies de loto, acaban cayendo de su posición de imaginaria superioridad. VERSO 33. ¡Oh, Mādhava, Suprema Personalidad de Dios, Señor de la diosa de la fortuna!, a veces, devotos completamente enamorados de Ti caen de la senda de la devoción, pero su caída no es como la de los no devotos, pues Tú sigues protegiéndoles. Así, libres de temor, pasan sobre las cabezas de sus adversarios y continúan progresando en el cultivo de servicio devocional. VERSO 34. ¡Oh, Señor!, durante el período de sostenimiento, Tú manifiestas diversas encarnaciones, todas Ellas con cuerpos trascendentales, más allá de las modalidades materiales de la naturaleza. Cuando apareces de ese modo, Tú concedes toda buena fortuna a las entidades vivientes, enseñándoles a realizar actividades védicas en forma de ceremonias rituales, yoga místico, austeridades, penitencias y, en última instancia, samādhi, la absorción extática en pensamientos acerca de Ti. Así eres adorado mediante los principios védicos. VERSO 35. ¡Oh, Señor, causa de todas las causas!, si Tu cuerpo trascendental no estuviese más allá de las modalidades de la naturaleza material, no se podría entender la diferencia entre la materia y la realidad trascendental. Sólo por Tu presencia es posible entender la naturaleza trascendental de Tu Señoría, que eres el controlador de la naturaleza material. Sin el influjo de la presencia de Tu forma trascendental, Tu naturaleza trascendental es muy difícil de entender. VERSO 36. ¡Oh, Señor!, Tu nombre y Tu forma trascendentales no pueden comprenderlos quienes se limitan a seguir las vías especulativas de la imaginación. Sólo mediante el servicio devocional es posible llegar a comprender Tu nombre, Tu forma y Tus atributos. VERSO 37. Aunque se ocupen en diversas actividades, los devotos cuya mente está completamente absorta en Tus pies de loto, y que se dedican constantemente a escuchar, cantar, contemplar y hacer que otros recuerden Tus nombres y formas trascendentales, se hallan siempre en el plano trascendental, y de ese modo pueden entender a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 38. ¡Oh, Señor!, somos afortunados, pues Tu advenimiento elimina rápidamente la pesada carga de demonios que soporta la Tierra. En verdad, somos ciertamente afortunados, pues podremos ver sobre la Tierra y los planetas celestiales las marcas del loto, la caracola, la maza y el disco que adornan Tus pies de loto. VERSO 39. ¡Oh, Señor Supremo!, Tú no eres una entidad viviente común que viene al mundo material como resultado de sus actividades fruitivas. Por lo tanto, Tu aparición o nacimiento en este mundo no tiene otra causa que Tu potencia de placer. De modo similar, las entidades vivientes, que son partes integrales Tuyas, no tienen por qué padecer miserias como el nacimiento, la muerte y la vejez, excepto cuando están bajo el dominio de Tu energía externa. VERSO 40. ¡Oh, controlador supremo!, en el pasado, Tu Señoría descendió en las encarnaciones del pez, la tortuga, Narasiˆhadeva, el jabalí, el cisne, el Señor Rāmacandra, Paraśurāma y, entre los semidioses, Vāmanadeva, a fin de proteger el mundo entero por Tu misericordia. Ahora, por favor, protégenos de nuevo por Tu misericordia disminuyendo los trastornos que ocurren en el mundo. ¡Oh, Kṛṣṇa!, el mejor de los Yadus, respetuosamente Te ofrecemos reverencias. VERSO 41. ¡Oh, madre Devak…!, por tu buena fortuna, que es también la nuestra, la Suprema Personalidad de Dios, con todas Sus porciones plenarias, como Baladeva, Se halla ahora personalmente en tu vientre. Por lo tanto, no tienes que temer a Kaˆsa, que ha decidido ser matado por el Señor. Kṛṣṇa, Tu hijo eterno, será el protector de toda la dinastía Yadu. VERSO 42. Después de ofrecer estas oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, la Realidad Trascendental, todos los semidioses, con el Señor Brahmā y el Señor ®iva al frente, regresaron a sus hogares en los planetas celestiales. CAPÍTULO 3. EL NACIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA. VERSOS 1, 2, 3, 4 y 5. En el auspicioso momento de la venida del Señor, todo el universo estaba colmado de cualidades de bondad, paz y belleza. En el cielo apareció la constelación RohiŠ…, y también estrellas como Aśvinī. El Sol, la Luna y los demás planetas y estrellas irradiaban gran paz. Todas las direcciones presentaban un aspecto sumamente agradable, y hermosas estrellas titilaban en un cielo sin nubes. En la Tierra, decorada con ciudades, aldeas, minas y campos de pastoreo, todo eran buenos augurios. Las aguas de los ríos discurrían muy claras, y los lagos y grandes estanques, llenos de nenúfares y flores de loto, se mostraban en la plenitud de su belleza. En los árboles y plantas verdes, llenos de hojas y flores muy gratas para la vista, los cuclillos y otras aves, junto con los enjambres de abejas, cantaban dulcemente para satisfacer a los semidioses. Se dejaba sentir una brisa muy pura, plácida para el sentido del tacto y cargada con el aroma de las flores. A su paso, las llamas de los sacrificios de fuego, que los brāhmaṇas ocupados en ceremonias rituales habían encendido conforme a los principios védicos, ardían sin agitarse. Así, cuando el innaciente Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, estaba a punto de aparecer en el mundo, los santos y brāhmaṇas, que se habían visto perturbados por demonios como Kaˆsa y sus hombres, sintieron paz en lo más profundo de sus corazones, mientras en el sistema planetario superior resonaban timbales. VERSO 6. Los kinnaras y los gandharvas comenzaron a cantar himnos auspiciosos, los siddhas y los cāraŠas ofrecieron oraciones auspiciosas, y las vidyādhar…s y las apsarās se pusieron a bailar, llenas de júbilo. VERSOS 7 y 8. Los semidioses y grandes personas santas, muy alegres, derramaron lluvias de flores, y las nubes se reunieron en el cielo y tronaron mansamente, con un sonido como el de las olas del mar. Entonces, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que está en lo más profundo del corazón de todos, Se manifestó desde el corazón de Devak… como la Luna llena que surge en el horizonte oriental en la profunda oscuridad de la noche, pues Devak… pertenecía a la misma categoría que ®r… Kṛṣṇa. VERSOS 9 y 10. Vasudeva vio entonces al recién nacido, de maravillosos ojos de loto, que sostenía en Sus cuatro manos las cuatro armas: śańkha, cakra, gadā y padma. En Su pecho llevaba la marca de ®r…vatsa, y en el cuello, la resplandeciente joya Kaustubha. Vestido de amarillo, con el cuerpo negruzco como una nube cargada de lluvia, los cabellos sueltos y largos, con un yelmo y pendientes que despedían los extraordinarios destellos de la preciosa joya Vaid™rya, el niño, adornado con un cinturón brillante, brazaletes, ajorcas y otras alhajas, presentaba un aspecto maravilloso. VERSO 11. Cuando Vasudeva vio a su extraordinario hijo, sus ojos no salían de su asombro. Lleno de júbilo trascendental, reunió mentalmente diez mil vacas y celebró un festival trascendental repartiéndolas entre los brāhmaṇas. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente del rey Bharata!, Vasudeva comprendía que aquel niño era la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Como no tenía la menor duda acerca de esa conclusión, quedó libre de todo temor. Postrándose con las manos juntas y concentrando su atención, ofreció oraciones al bebé, que iluminaba con Su influencia natural el lugar en que había nacido. VERSO 13. Vasudeva dijo: Mi Señor, Tú eres la Persona Suprema. Tú estás más allá de la existencia material y eres la Superalma. Tu forma se puede percibir mediante el conocimiento trascendental, gracias al cual se puede entender que eres la Suprema Personalidad de Dios. Ahora comprendo Tu posición perfectamente. VERSO 14. Mi Señor, Tú eres la misma persona que, en el comienzo, creó el mundo material mediante Su energía externa personal. Tras la creación de este mundo de tres guŠas [sattva, rajas y tamas], Tú pareces haber entrado en él, aunque en realidad no es así. VERSOS 15, 16 y 17. En la energía material total, el mahat-tattva, no hay divisiones, pero, debido a las modalidades materiales de la naturaleza, parece dividirse en tierra, agua, fuego, aire y éter. Por la acción de la energía viviente [j…va-bh™ta], esas energías separadas se combinan para hacer visible la manifestación cósmica, pero, de hecho, la energía total ya existe antes de la creación del cosmos. Por lo tanto, la energía material total nunca entra realmente en la creación. Del mismo modo, Tú, aunque manifiestas Tu presencia y nuestros sentidos Te perciben, en realidad los sentidos no pueden percibirte, y la mente y las palabras no pueden tener experiencia alguna de Ti [avā‰-manāsa-gocara]. Con los sentidos podemos percibir algunas cosas, pero no todo; con los ojos, por ejemplo, podemos ver, pero no podemos probar los sabores. Por esa razón, Tú estás fuera del alcance de la percepción de los sentidos. Aunque estás en contacto con las modalidades de la naturaleza material, no Te ves afectado por ellas. Tú eres el factor primordial en todo, la Superalma omnipresente e indivisa. Para Ti, por lo tanto, no existe ni lo interno ni lo externo. Tú nunca has entrado en el vientre de Devak…; en verdad, Tú ya existías en él. VERSO 18. Aquel que considera que su cuerpo visible, que es producto de las tres modalidades de la naturaleza, es independiente del alma, no conoce la base misma de la existencia, y es, por lo tanto, un sinvergüenza. Los que son sabios han rechazado esa conclusión, ya que, si se analiza detenidamente, es fácil entender que, sin el alma que les da fundamento, los sentidos y el cuerpo visible carecerían de sustancialidad. Pero, aunque los sabios rechazan esa conclusión, los necios la consideran real. VERSO 19. ¡Oh, mi Señor!, la conclusión de los sabios eruditos en los Vedas es que Tú, que estás libre de todo esfuerzo, que no sufres la influencia de las modalidades de la naturaleza material, y que permaneces inmutable en Tu situación espiritual, eres quien lleva a cabo la creación, el sostenimiento y la aniquilación de toda la manifestación cósmica. En Ti, que eres la Suprema Personalidad de Dios, Parabrahman, no hay contradicciones. Debido a que las tres modalidades de la naturaleza material —sattva, rajas y tamas— están bajo Tu control, todo ocurre de forma natural. VERSO 20. Mi Señor, Tu forma es trascendental a las tres modalidades materiales, pero, para mantener los tres mundos, Tú adoptas el color blanco de Viṣṇu en la modalidad de la bondad; para la creación, que está impregnada de la cualidad de la pasión, Te manifiestas rojizo; y al final, cuando es necesaria la aniquilación, que está impregnada de ignorancia, Te manifiestas negruzco. VERSO 21. ¡Oh, mi Señor, propietario de toda la creación!, Tú has aparecido ahora en mi casa, con el deseo de proteger al mundo. Estoy seguro de que destruirás todos los ejércitos que se desplazan por la Tierra bajo el liderazgo de políticos que, a pesar de ir vestidos como gobernantes kṣatriyas, son en realidad demonios. Tú debes matarles para proteger al público inocente. VERSO 22. ¡Oh, mi Señor, Señor de los semidioses!, después de escuchar la profecía de que Tú nacerías en nuestro hogar y le matarías, el incivilizado Kaˆsa ha matado a todos Tus hermanos mayores. Tan pronto como sus oficiales le informen de que Tú has nacido, se presentará aquí con sus armas para matarte. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de haber visto en su hijo todas las características de la Suprema Personalidad de Dios, Devak…, que tenía mucho miedo de Kaˆsa y estaba llena de asombro por lo inusual de la circunstancia, ofreció oraciones al Señor. VERSO 24. ®r… Devak… dijo: Mi querido Señor, hay distintos Vedas, y en algunos de ellos se explica que Tú no puedes ser percibido ni con las palabras ni con la mente. Sin embargo, Tú eres el origen de toda la manifestación cósmica. Tú eres Brahman, lo más grande de todo, pleno de refulgencia como el Sol. Tú no tienes causa material, estás libre de cambio y de desviación, y no tienes deseos materiales. Los Vedas dicen, por ello, que Tú eres la sustancia. Por lo tanto, Tú, mi Señor, eres directamente el origen de todas las afirmaciones védicas. Quien llegue a comprenderte logrará, paso a paso, la comprensión de todo. Tú eres diferente de Paramātmā y de la luz del Brahman, y, al mismo tiempo, no eres diferente de ellos. Todo emana de Ti. En verdad, Tú eres la causa de todas las causas, el Señor Viṣṇu, la luz de todo conocimiento trascendental. VERSO 25. Después de millones de años, en el momento de la aniquilación cósmica, cuando la influencia del tiempo destruye todo lo manifestado y lo no manifestado, los cinco elementos densos entran en el concepto sutil, y las categorías manifestadas entran en la sustancia no manifestada. En ese entonces, sólo Tú permaneces, y se Te conoce con el nombre de Ananta Śeṣa-nāga. VERSO 26. ¡Oh, Tú, que inauguras la energía material!, esta maravillosa creación actúa bajo el control del poderoso tiempo, que se divide en segundos, minutos, horas y años. El factor tiempo, que se extiende durante muchos millones de años, no es sino otra forma del Señor Viṣṇu. Para realizar Tus pasatiempos, Tú actúas como controlador del tiempo, pero Tú eres la fuente de toda buena fortuna. Ofrezco mi más plena sumisión a Tu Señoría. VERSO 27. En el mundo material no ha habido nadie que se haya liberado de los cuatro principios representados por el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades, ni siquiera huyendo a otros planetas. Pero ahora que Tú has aparecido, Mi Señor, la muerte huye de Ti atemorizada, y las entidades vivientes que, por Tu misericordia, han logrado el refugio de Tus pies de loto, duermen con la mente llena de paz. VERSO 28. Mi Señor, Tú disipas todos los temores de Tus devotos, y por ello Te pido que nos salves y nos protejas del terrible temor que Kaˆsa nos inspira. Los yog…s absortos en meditación pueden contemplar Tu forma de Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. Por favor, haz que esa forma sea invisible para quienes la ven con ojos materiales. VERSO 29. ¡Oh, Madhus™dana!, desde que has nacido me siento cada vez más angustiada y temerosa de Kaˆsa. Por favor, haz que ese pecador de Kaˆsa no llegue a saber que has nacido de mi vientre. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios omnipresente, y Tu forma trascendental de cuatro brazos, que sostienen una caracola, un disco, una maza y una flor de loto, no es natural en este mundo. Por favor, retira esa forma [y vuélvete como un niño humano normal, para que pueda tratar de esconderte en algún lugar]. VERSO 31. En el momento de la devastación, todo el cosmos, que contiene a todas las entidades creadas, móviles e inmóviles, entra en Tu cuerpo trascendental y se sostiene en él sin dificultad. Pero ahora, esa forma trascendental ha nacido de mi vientre. La gente no podrá creerlo, y todos se reirán de mí. VERSO 32. La Suprema Personalidad de Dios contestó: Mi querida madre, la más casta de las mujeres, en tu vida anterior, en el milenio Svāyambhuva, tú te llamaste Pṛśni, y Vasudeva, que era el más piadoso prajāpati, se llamó Sutapā. VERSO 33. Cuando el Señor Brahmā os ordenó que generaseis descendencia, primero os sometisteis a rigurosas austeridades controlando los sentidos. VERSOS 34 y 35. Mis queridos padres, vosotros soportasteis la lluvia, el viento, soles intensos, calores abrasadores y fríos terribles, padeciendo toda clase de incomodidades en el curso de las estaciones. Mediante el control de los aires del cuerpo con las prácticas yóguicas de prāŠāyāma, alimentándoos tan sólo de aire y de hojas secas caídas de los árboles, purificasteis vuestra mente de toda clase de suciedades. De ese modo, con el deseo de recibir Mi bendición, Me adorasteis con la mente serena. VERSO 36. Empeñados en difíciles actividades de tapasya con conciencia de Mí [conciencia de Kṛṣṇa], pasasteis doce mil años celestiales. VERSOS 37 y 38. ¡Oh, intachable madre Devak…!, después de doce mil años celestiales, durante los cuales Me contemplasteis constantemente en lo más profundo del corazón, llenos de fe, de devoción y de austeridad, Yo Me sentí muy satisfecho con vosotros. Puesto que soy el supremo dispensador de bendiciones, aparecí ante vosotros en esta misma forma de Kṛṣṇa para ofreceros la bendición que deseaseis. Entonces expresasteis vuestro deseo de tener un hijo exactamente como Yo. VERSO 39. Como marido y mujer que nunca habíais tenido hijos, os sentisteis atraídos por deseos sexuales, pues, por la influencia de devamāyā, el amor trascendental, queríais tenerme a Mí por hijo. Por esa razón, nunca deseasteis liberaros del mundo material. VERSO 40. Después de daros esa bendición, Yo desaparecí. Entonces os entregasteis a la relación sexual para tener un hijo como Yo, y Yo satisfice vuestro deseo. VERSO 41. Yo no encontré a nadie tan elevado como vosotros en lo que se refiere a la sencillez y a las cualidades que revelan un buen carácter, y por ello vine a este mundo en la forma de Pṛśnigarbha, «el que es famoso por haber nacido de Pṛśni». VERSO 42. En el siguiente milenio volví a ser vuestro hijo. Vosotros fuisteis Mi madre, Aditi, y Mi padre, Kaśyapa. Fui conocido con el nombre de Upendra, y, por ser enano, recibí también el nombre de Vāmana. VERSO 43. ¡Oh, madre supremamente casta!, Yo, esa misma personalidad, he aparecido ahora como hijo vuestro por tercera vez. Creed en la verdad de Mis palabras. VERSO 44. Os he mostrado esta forma de Viṣṇu sólo para recordaros Mis nacimientos anteriores. De lo contrario, si hubiese aparecido como un niño humano corriente, no habríais creído que la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, había nacido realmente. VERSO 45. Vosotros dos, marido y mujer, pensáis constantemente en Mí como hijo vuestro, pero siempre sabéis que Yo soy la Suprema Personalidad de Dios. Por pensar constantemente en Mí con amor y cariño, obtendréis la perfección más elevada: iréis de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 46. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de dar estas instrucciones a Sus padres, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, guardó silencio. A continuación, y en presencia de ellos, Se transformó en un bebé humano, en virtud de Su energía interna. [En otras palabras, recobró Su forma original: kṛṣṇas tu bhagavān svayam]. VERSO 47. A continuación, en el preciso momento en que Vasudeva, inspirado por la Suprema Personalidad de Dios, se disponía a sacar al recién nacido de la habitación en que había tenido lugar el alumbramiento, Yogamāyā, la energía espiritual del Señor, nació como hija de Mahārāja Nanda. VERSOS 48 y 49. Por la influencia de Yogamāyā, todos los guardianes y habitantes de la casa quedaron profundamente dormidos, con los sentidos imposibilitados para la acción. Tan pronto como sale el Sol, la oscuridad desaparece; del mismo modo, cuando aparecía Vasudeva, las puertas, fuertemente cerradas con cadenas y pasadores de hierro, se abrían una a una por sí solas para darle paso. Como en el cielo las nubes tronaban mansamente y dejaban caer su lluvia, Ananta-nāga, una expansión de la Suprema Personalidad de Dios, siguió a Vasudeva y al trascendental bebé desde la misma puerta de la prisión, con las capuchas extendidas sobre ellos para protegerles. VERSO 50. Debido a la incesante lluvia enviada por el semidiós Indra, el río Yamunā llevaba un caudal profundo y turbulento, con espantosas olas y remolinos. Pero, del mismo modo que, en el pasado, el gran océano Índico había dejado paso al Señor Rāmacandra, permitiéndole construir un puente, el río Yamunā dio paso a Vasudeva y le permitió cruzar. VERSO 51. Al llegar a casa de Nanda Mahārāja, Vasudeva vio que todos los pastores de vacas estaban profundamente dormidos. Entonces acostó a su hijo en la cama de Yaśodā y, llevándose a la hija de ésta, que era una expansión de Yogamāyā, regresó a su morada, la prisión de Kaˆsa. VERSO 52. Vasudeva acostó a la niña en la cama de Devak…, volvió a encadenarse las piernas con grilletes de hierro, y permaneció allí como hasta entonces. VERSO 53. Agotada por el esfuerzo del parto, Yaśodā estaba rendida de sueño y ni siquiera recordaba si había tenido un hijo o una hija. CAPÍTULO 4. LAS ATROCIDADES DEL REY KAḾSA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey Parīkṣit, las puertas exteriores e interiores de la prisión quedaron cerradas como antes. En ese momento, todos los habitantes de la casa, y especialmente los encargados de la vigilancia, despertaron escuchando el llanto del recién nacido. VERSO 2. Inmediatamente, los guardias corrieron a ver a Kaˆsa, el rey de la dinastía Bhoja, y le informaron del nacimiento del hijo de Devak…. Kaˆsa, que aguardaba esta noticia lleno de ansiedad, actuó sin perder ni un instante. VERSO 3. Kaˆsa saltó inmediatamente de la cama, pensando: «¡He aquí a Kāla, el supremo factor tiempo, que ha nacido para matarme!». Obsesionado con esta idea, sin siquiera peinarse, Kaˆsa acudió inmediatamente al lugar en que había nacido el niño. VERSO 4. Sin poder hacer otra cosa, Devak… suplicó lastimosamente a Kaˆsa: Mi querido hermano, te deseo toda buena fortuna. No mates a esta niña. Ella será tu nuera. En verdad, es indigno de ti matar a una mujer. VERSO 5. Mi querido hermano, por la influencia del destino has matado ya muchos bebés, cada uno de ellos tan brillante y hermoso como el fuego. Pero, por favor, perdóname esta hija. Dámela como regalo. VERSO 6. Mi señor, hermano mío, yo soy muy pobre, pues me he visto privada de todos mis hijos, pero, aun así, soy tu hermana menor. Por eso, sería digno de ti que me dejases esta última hija como regalo. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Abrazando a su hija y llorando de un modo que inspiraba compasión, Devak… suplicó a Kaˆsa que le diera aquel bebé, pero Kaˆsa era tan cruel que la reprendió y le arrebató violentamente el bebé de las manos. VERSO 8. Kaˆsa, llevado de su intenso egoísmo, había roto todo vínculo con su hermana. Allí mismo, de rodillas, cogió a la recién nacida por las piernas y trató de aplastarla estrellándola contra la piedra. VERSO 9. La niña, Yogamāyā-dev…, la hermana menor del Señor Viṣṇu, se escurrió de las manos de Kaˆsa y apareció en el cielo en la forma de Dev…, la diosa Durgā, con ocho brazos y perfectamente armada. VERSOS 10 y 11. La diosa Durgā estaba adornada con collares de flores, ungida con pasta de madera de sándalo y vestida con ropas de gran calidad, alhajas y piedras preciosas. En sus manos llevaba un arco, un tridente, flechas, un escudo, una espada, una caracola, un disco y una maza, y recibía la adoración de apsarās y kinnaras, uragas, siddhas, cāraŠas, gandharvas y demás seres celestiales, que le ofrecían adoración con toda clase de presentes. La diosa dijo lo siguiente. VERSO 12. ¡Oh, necio Kaˆsa!, ¿de qué te servirá matarme? La Suprema Personalidad de Dios, que ha sido tu enemigo desde el mismo principio y que ciertamente te matará, ha nacido ya en otro lugar. Por lo tanto, no es necesario que sigas matando niños. VERSO 13. Tras dirigir a Kaˆsa estas palabras, la diosa Durgā, Yogamāyā, se manifestó en muchos lugares, como VārāŠas…, y fue conocida con diversos nombres, como Annap™rŠā, Durgā, Kāl… y Bhadrā. VERSO 14. Al escuchar las palabras de la diosa Durgā, Kaˆsa no podía salir de su asombro. Entonces se acercó a su hermana Devak… y a su cuñado Vasudeva y, liberándoles inmediatamente de sus cadenas, les habló con gran humildad. VERSO 15. ¡Ay de mí, hermana mía! ¡Ay de mí, cuñado mío! Os he matado tantos hijos que, en verdad, soy tan pecaminoso como los caníbales [rākṣasas] que se comen a sus propios hijos. VERSO 16 He sido tan cruel y despiadado que he abandonado a todos mis amigos y familiares. Por ello, como el que ha matado a un brāhmaŠa, no sé qué planeta me espera, ni después de la muerte, ni mientras aún respiro. VERSO 17. ¡Ay de mí!, no sólo los seres humanos mienten, sino también a veces la providencia. Y por creer en aquella profecía de la providencia, yo, pecador de mí, he matado a tantos hijos de mi hermana. VERSO 18. ¡Oh, grandes almas!, vuestros hijos han sufrido su propio infortunio. No os lamentéis por ellos. Todas las entidades vivientes se hallan bajo el control del Supremo, y no pueden vivir juntas siempre. VERSO 19. En este mundo podemos ver que los recipientes, muñecos y otros productos de barro aparecen, se rompen y desaparecen, fundiéndose con la tierra. Del mismo modo, los cuerpos de todas las entidades vivientes condicionadas también son aniquilados, pero las entidades vivientes, como la tierra misma, son inmutables y nunca son destruidas [na hanyate hanyamāne śarīre]. VERSO 20. Aquel que no comprende la posición constitucional del cuerpo y del alma [ātmā] se apega demasiado al concepto corporal de la vida. En consecuencia, debido a ese apego por el cuerpo y sus subproductos, se siente afectado por la unión o la separación con respecto a su familia, su sociedad o su país. Mientras eso continúe, la persona permanece en la vida material. [De lo contrario, alcanza la liberación.] VERSO 21. Mi querida hermana Devak…, te deseo toda buena fortuna. Todo el mundo sufre y disfruta de los resultados de sus actividades bajo el control de la providencia. Por eso, aunque has tenido la desdicha de que yo matase a tus hijos, te pido por favor que no te lamentes por ellos. VERSO 22. Bajo la influencia del concepto corporal de la vida, permanecemos en tinieblas, carentes de autorrealización, y pensamos: «Me están matando», o: «Yo he matado a mis enemigos». Mientras persista en esa mentalidad de considerar que el ser mata o es matado, la persona necia sigue siendo responsable de sus obligaciones materiales, y, por consiguiente, sufre sus reacciones en forma de felicidad y aflicción. VERSO 23. Kaˆsa suplicó: «Mi querida hermana, mi querido cuñado, vosotros, que sois personas santas, sed misericordiosos, por favor, con este pobre miserable. Por favor, perdonad mis atrocidades». Después de decir esto, Kaˆsa se postró a los pies de Vasudeva y Devak…, con los ojos llenos de lágrimas de arrepentimiento. VERSO 24. Con plena fe en las palabras de la diosa Durgā, Kaˆsa dio muestra de su cariño familiar por Devak… y Vasudeva liberándoles inmediatamente de los grilletes de hierro. VERSO 25. Al ver el sincero arrepentimiento de su hermano mientras explicaba los designios del destino, Devak… vio desvanecerse toda su ira. Vasudeva, que también se liberó de la ira, sonrió y dirigió a Kaˆsa las siguientes palabras. VERSO 26. ¡Oh, Kaˆsa, gran personalidad!, sólo por la influencia de la ignorancia aceptamos el cuerpo material y el ego corporal. Lo que tú has dicho acerca de esta filosofía es correcto. Las personas que se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida, carentes de autorrealización, establecen diferencias considerando que «Esto es mío» y «Eso pertenece a otro». VERSO 27. Esas personas de visión separatista están imbuidas de las cualidades materiales de la lamentación, el júbilo, el miedo, la envidia, la codicia, la ilusión y la locura. Se hallan bajo la influencia de la causa inmediata y se esfuerzan por neutralizarla, pues no tienen conocimiento acerca de la causa remota, la causa suprema, la Personalidad de Dios. VERSO 28. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar las palabras llenas de pureza de Devak… y Vasudeva, que se habían serenado totalmente, Kaˆsa se sintió complacido y, con su permiso, entró en palacio. VERSO 29. Pasada aquella noche, Kaˆsa reunió a sus ministros y les informó de las palabras de Yogamāyā [que le había revelado que quien iba a matar a Kaˆsa había nacido ya en otro lugar]. VERSO 30. Tras escuchar la declaración de su señor, los envidiosos asuras, que eran enemigos de los semidioses y no eran demasiado expertos en sus tratos, aconsejaron a Kaˆsa de la siguiente manera. VERSO 31. Si ésa es la situación, ¡oh, rey de la dinastía Bhoja!, hoy mismo empezaremos a matar en todas las aldeas, ciudades y campos de pastoreo, a todos los niños que hayan nacido desde hace diez días o un poco más. VERSO 32. Los semidioses temen siempre el sonido de la cuerda de tu arco. Viven en constante ansiedad, temerosos de luchar. Siendo así, ¿qué daño podrán hacerte, aunque lo intenten? VERSO 33. Heridos por las flechas que tú disparabas en todas direcciones, algunos de ellos, llenos de heridas pero deseosos de vivir, trataban de escapar huyendo del campo de batalla. VERSO 34. Vencidos y despojados de todas sus armas, algunos semidioses abandonaron la lucha y te alabaron con las manos juntas, y otros, presentándose ante ti con los vestidos y el cabello sueltos, dijeron: «¡Oh, señor, sentimos verdadero miedo de ti!». VERSO 35. Cuando los semidioses pierden sus cuadrigas, cuando olvidan cómo utilizar las armas, cuando sienten miedo o están apegados a algo que no tiene que ver con el combate, o cuando tienen los arcos rotos y han perdido la capacidad de luchar, Tu Majestad no les mata. VERSO 36. Fuera del campo de batalla, los semidioses están siempre vanagloriándose inútilmente. Sólo entonces, cuando no hay guerra, pueden mostrar su poder. Por lo tanto, no tenemos nada que temer de ellos. En lo que se refiere al Señor Viṣṇu, siempre está recluido en lo más profundo del corazón de los yog…s, y en cuanto al Señor ®iva y al Señor Brahmā, el uno se ha marchado al bosque, y el otro está siempre ocupado en austeridades y meditación. Los demás semidioses, comenzando con Indra, no tienen ningún poder. Por lo tanto, no hay nada que temer. VERSO 37. Sin embargo, siguen siendo enemigos, y, por ello, nuestra opinión es que no debes descuidarte. Por lo tanto, y para exterminarlos totalmente, ocúpanos en luchar contra ellos, pues estamos listos para seguirte. VERSO 38. Como una enfermedad, que se complica y resulta imposible de curar si no se trata desde los primeros síntomas, o como los sentidos, que son imposibles de dominar si no se dominan desde un principio, un enemigo al que no se ataja desde el mismo comienzo, más tarde acaba por volverse invencible. VERSO 39. Todos los semidioses se sustentan en el Señor Viṣṇu, que vive y es adorado allí donde estén los Vedas, o donde haya principios religiosos, cultura tradicional, vacas, brāhmaṇas, austeridades y sacrificios debidamente remunerados. VERSO 40. ¡Oh, rey!, teniendo esto en cuenta, nosotros, que estamos de parte tuya en todos los aspectos, mataremos a los brāhmaṇas védicos, a las personas ocupadas en ofrecer sacrificios y austeridades, y a las vacas que dan leche, pues de ellas se obtiene la mantequilla clarificada necesaria para los sacrificios. VERSO 41. Los brāhmaṇas, las vacas, el conocimiento védico, la austeridad, la veracidad, el control de la mente y los sentidos, la fe, la misericordia, la tolerancia y el sacrificio son las partes que forman el cuerpo del Señor Viṣṇu, y son los elementos propios de la civilización divina. VERSO 42. El Señor Viṣṇu, la Superalma que está en el corazón de todos, es el enemigo supremo de los asuras, y por ello es conocido con el nombre de asura-dvi˜. Él es el líder de todos los semidioses, pues todos ellos, con el Señor ®iva y el Señor Brahmā, viven bajo Su protección. Las grandes personas santas, los sabios y los vaiṣṇavas también dependen de Él. Por lo tanto, la única manera de matar a Viṣṇu es perseguir a los vaiṣṇavas. VERSO 43. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, tras reflexionar en las instrucciones de sus malvados ministros, Kaˆsa, que, como demonio, estaba atado por las leyes de Yamarāja y carecía de buena inteligencia, decidió perseguir a las personas santas, los brāhmaṇas, pues no veía otra forma de procurarse buena fortuna. VERSO 44. Aquellos demonios, los seguidores de Kaˆsa, eran expertos en causar sufrimiento a los demás, y sobre todo a los vaiṣṇavas, y podían adoptar la forma que deseasen. Tras darles permiso para ir por todas partes hostigando a las personas santas, Kaˆsa entró en su palacio. VERSO 45. Ebrios de pasión e ignorancia, sin saber lo que era bueno o malo para ellos, los asuras, a quienes aguardaba una muerte inminente, salieron en persecución de las personas santas. VERSO 46. Mi querido rey, el hombre que persigue a las grandes almas perderá todo lo que haya recibido en forma de longevidad, belleza, fama, religión, bendiciones y elevación a los planetas superiores. CAPÍTULO 5. EL ENCUENTRO DE NANDA MAHšRšJA Y VASUDEVA. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Nanda Mahārāja era de natural muy magnánimo, y, cuando el Señor ®r… Kṛṣṇa nació como hijo suyo, no cabía en sí de júbilo. Por lo tanto, después de bañarse, purificarse y vestirse adecuadamente, invitó a brāhmaṇas expertos en la recitación de mantras védicos, y tras ocuparles en recitar himnos védicos auspiciosos, organizó la ceremonia del nacimiento de su hijo conforme a las reglas y regulaciones de los Vedas; también organizó la adoración de los semidioses y antepasados. VERSO 3. Nanda Mahārāja dio como caridad a los brāhmaṇas dos millones de vacas, perfectamente adornadas con mantos y joyas. También les dio siete montañas de cereal, cubiertas de joyas y de telas bordadas en brocado de oro. VERSO 4. ¡Oh, rey!, la tierra y otros bienes materiales se purifican con el paso del tiempo; el cuerpo se purifica al bañarse; y las cosas sucias se purifican cuando se limpian. El nacimiento se purifica mediante ceremonias purificatorias; los sentidos, con la austeridad; y las posesiones materiales, con la adoración y la caridad ofrecida a los brāhmaṇas. La mente se purifica con la satisfacción; y el alma, con la autorrealización, o conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 5. Los brāhmaṇas recitaron himnos védicos auspiciosos, cuya vibración purificaba el ambiente. Había expertos en recitar los Purāṇas y otras historias antiguas, y otros que cantaban la historia de las familias reales, así como recitadores de temas generales, mientras los cantantes entonaban sus melodías acompañados por toda clase de instrumentos musicales, como bher…s y dundubhis. VERSO 6. Vrajapura, la residencia de Nanda Mahārāja, estaba perfectamente decorada con toda clase de festones y banderas, y en diversos lugares se habían levantado pórticos con muchísimas guirnaldas de flores, telas hermosas y hojas de mango. Los patios, las puertas cercanas a los caminos y el interior de las habitaciones y de las casas se habían barrido y limpiado con agua. VERSO 7. Las vacas, los toros y los terneros tenían todo el cuerpo ungido con una mezcla de cúrcuma, aceite y minerales diversos. Llevaban la cabeza adornada con plumas de pavo real, y estaban cubiertos de guirnaldas, mantos y adornos de oro. VERSO 8. ¡Oh, rey Parīkṣit!, los pastores de vacas vestían con gran opulencia, con lujosas alhajas, turbantes y chaquetas. Adornados con sus mejores galas, acudían a casa de Nanda Mahārāja, trayendo en sus manos diversos presentes. VERSO 9. Las esposas gop…s de los pastores de vacas, tan pronto como supieron que madre Yaśodā había tenido un hijo, se sintieron muy complacidas, y, arreglándose convenientemente, se pusieron hermosos vestidos, alhajas, cosmético negro para los ojos, etc. VERSO 10. Con la extraordinaria belleza de sus caras de loto, recién adornadas con azafrán y ku‰kuma fresco, las esposas de los pastores corrieron a casa de madre Yaśodā llevando en las manos sus obsequios. Su belleza natural las había dotado de caderas redondas y de senos abultados, que se movían al compás de su apresurado paso. VERSO 11. En las orejas, las gop…s llevaban pendientes de joyas muy brillantes y pulidas, y en el cuello, medallones de metal. Con ajorcas en las muñecas y vestidos de colores variados, dejaban a su paso una lluvia de flores que se les desprendían del cabello. Así, mientras se dirigían a casa de Nanda Mahārāja, las gop…s, con el movimiento de sus pendientes y de sus senos y collares de flores, se mostraban resplandecientes. VERSO 12. Ofreciendo bendiciones al recién nacido Kṛṣṇa, las esposas e hijas de los pastores decían: «¡Que seas el rey de Vraja y mantengas a sus habitantes por mucho tiempo!», y rociaban al Señor Supremo, el innaciente, con una mezcla de polvo de cúrcuma, aceite y agua, mientras ofrecían oraciones. VERSO 13. Ahora que el ilimitado y omnipresente Señor Kṛṣṇa, el amo de la manifestación cósmica, había llegado a los dominios de Nanda Mahārāja, por todas partes se escuchaban instrumentos musicales celebrando el gran festival. VERSO 14. Muy alegres, los pastores de vacas disfrutaban del gran festival salpicándose los unos a los otros con una mezcla de yogur, leche condensada, mantequilla y agua. Se lanzaban mantequilla y se untaban con ella unos a otros. VERSOS 15 y 16. Para complacer al Señor Viṣṇu, el magnánimo Nanda Mahārāja dio caridad a los pastores de vacas en forma de ropas, adornos y vacas, y de ese modo mejoró en todo sentido la condición de su hijo. También repartió caridad entre los s™tas, los māgadhas y los vand…s, sin olvidar a las demás profesiones allí presentes, conforme a sus respectivas cualidades y educación, y satisfizo los deseos de todos. VERSO 17. También la muy afortunada RohiŠ…, la madre de Baladeva, fue honrada por Nanda Mahārāja y Yaśodā, de modo que se vistió suntuosamente y se adornó con una gargantilla, un collar de flores y otros artículos. Estaba muy atareada, yendo de un lado a otro para recibir a las mujeres invitadas a la fiesta. VERSO 18. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hogar de Nanda Mahārāja es eternamente la morada de la Suprema Personalidad de Dios y de Sus cualidades trascendentales, de modo que, por naturaleza, está siempre dotado con plenitud de opulencias y riquezas. Aun así, desde el mismo momento del advenimiento del Señor Kṛṣṇa, fue el lugar de los pasatiempos de la diosa de la fortuna. VERSO 19. ®ukadeva Gosvāmī siguió diciendo: A continuación, mi querido rey Parīkṣit, ¡oh, el mejor protector de la dinastía Kuru!, Nanda Mahārāja confió la protección de Gokula a los pastores del lugar, y salió hacia Mathurā para pagar al rey Kaˆsa los impuestos anuales. VERSO 20. Al saber que Nanda Mahārāja, su muy querido amigo y hermano, había ido a Mathurā y había pagado ya los impuestos a Kaˆsa, Vasudeva fue a verle a su residencia. VERSO 21. Al saber que Vasudeva había venido a verle, Nanda Mahārāja estaba rebosante de amor y afecto, tan complacido como si su cuerpo hubiese vuelto a la vida. Al ver a Vasudeva, que se presentó de pronto ante él, se levantó y le estrechó entre sus brazos. VERSO 22. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, después de que Nanda Mahārāja le recibiese y le ofreciese los honores de la bienvenida, Vasudeva se sentó lleno de paz, y preguntó acerca de sus dos hijos, por los que sentía un intenso amor. VERSO 23. Mi querido hermano Nanda Mahārāja, tú, ya entrado en años, te encontrabas sin hijos y sin esperanzas de tenerlos. Por lo tanto, que hayas tenido un hijo varón es señal de muy buena fortuna. VERSO 24. Y si yo he podido verte, es también por buena fortuna. Para mí, esta oportunidad es como haber nacido de nuevo. Aunque vivamos aquí, en este mundo material es muy difícil encontrarse con amigos íntimos y familiares queridos. VERSO 25. En los ríos, muchos palos y trozos de madera son arrastrados por la fuerza de las olas, sin que puedan permanecer juntos. Del mismo modo, nuestros actos pasados y las olas del tiempo nos impiden permanecer junto a nuestros amigos y familiares, pese a los íntimos lazos que nos unen a ellos. VERSO 26. Mi querido amigo, Nanda Mahārāja, ¿hay buenos bosques para los rebaños de vacas en el lugar en que vives con tus amigos? Espero que no surjan enfermedades ni inconvenientes. Debe de ser un lugar con abundancia de agua, hierba y vegetación. VERSO 27. Mi hijo Baladeva, al que estáis criando tú y tu esposa, Yaśodādev…, os considera a vosotros Sus padres. ¿Viven felices en vuestro hogar, Él y RohiŠ…, Su verdadera madre? VERSO 28. Como se explica en las Escrituras védicas, cuando amigos y familiares están bien situados, la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos son beneficiosos. Pero si, por el contrario, nuestros amigos y familiares sufren, ninguno de esos tres procesos nos trae la menor felicidad. VERSO 29. Nanda Mahārāja dijo: ¡Qué triste es que el rey Kaˆsa haya matado tantos hijos tuyos, nacidos de Devak…, y que tu única hija, la menor de todos, haya entrado en los planetas celestiales! VERSO 30. Ciertamente, todos los hombres estamos sujetos al destino, que determina los resultados de nuestras actividades fruitivas. En otras palabras, el destino invisible nos hace tener un hijo, o una hija, y el mismo destino invisible los aleja de nosotros para siempre. El destino es el controlador supremo de todos. Quien sabe esto, nunca se confunde. VERSO 31. Vasudeva dijo a Nanda Mahārāja: Mi querido hermano, ahora que ya me has visto y que has pagado a Kaˆsa los impuestos de este año, no te quedes aquí muchos días más. Es mejor que regreses a Gokula, pues sé que podría haber problemas allí. VERSO 32 ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de recibir este consejo de Vasudeva, Nanda Mahārāja y los pastores que le acompañaban, tras pedir permiso a Vasudeva, uncieron sus bueyes a los carros y partieron hacia Gokula. CAPÍTULO 6. LA MUERTE DE LA DEMONIA PŪTANš. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, en el camino de regreso, Nanda Mahārāja reflexionaba en que las palabras de Vasudeva no podían ser falsas ni en vano. En Gokula debía de haber ocurrido algún contratiempo, algo peligroso. Pensando en el peligro que podía correr su hermoso hijo, Kṛṣṇa, Nanda Mahārāja sintió temor, y se refugió en los pies de loto del controlador supremo. VERSO 2. Mientras Nanda Mahārāja regresaba a Gokula, la terrible P™tanā, a quien Kaˆsa había encomendado la misión de matar bebés, recorría los pueblos, ciudades y aldeas cumpliendo con su nefasto deber. VERSO 3. Mi querido rey, allí donde los hombres, cualquiera que sea su posición, realizan sus deberes prescritos de servicio devocional mediante los procesos de cantar y escuchar [śravaṇaḿ k…rtanaˆ viṣṇoh], los agentes del mal no pueden causar ningún peligro. Por lo tanto, mientras la Suprema Personalidad de Dios estuviese presente, en Gokula no había nada que temer. VERSO 4. Un día, la rākṣasī P™tanā, que tenía el poder de desplazarse conforme a su deseo y venía de recorrer el espacio exterior, se transformó mediante su poder místico en una mujer muy hermosa, y, con ese aspecto, entró en Gokula, la morada de Nanda Mahārāja. VERSOS 5 y 6. Tenía las caderas muy bien formadas, y unos senos grandes y firmes, que parecían un peso excesivo para su delgada cintura. Vestía con gran elegancia, y sus cabellos, adornados con una guirnalda de flores mallikā, caían sueltos sobre su hermoso rostro, adornado con brillantes pendientes. Con su atractiva sonrisa y sus continuas miradas, su belleza atrajo la atención de todos los habitantes de Vraja, y, en especial, de los hombres. Las gop…s, al verla, pensaron que la bellísima diosa de la fortuna, con una flor de loto en la mano, había venido a ver a su esposo, Kṛṣṇa. VERSO 7. En busca de niños pequeños, P™tanā, que tenía la misión de matarlos, entró en casa de Nanda Mahārāja sin que nadie se lo impidiese, pues era enviada por la potencia superior del Señor. Sin pedir permiso a nadie, se metió en la habitación de Nanda Mahārāja. Allí, dormido en la cama, vio al niño, cuyo poder ilimitado era como un fuego cubierto por cenizas. Inmediatamente comprendió que aquel niño no era un niño común, sino que estaba destinado a matar a todos los demonios. VERSO 8. Acostado en la cama, el Señor ®r… Kṛṣṇa, la Superalma omnipresente, supo que P™tanā, que era una bruja experta en matar niños pequeños, había venido a matarle. Entonces, como si tuviese miedo de ella, Kṛṣṇa cerró los ojos. P™tanā, como la persona sin inteligencia que se pone en el regazo una serpiente dormida confundiéndola con una cuerda, sentó sobre su regazo a aquel que iba a ser su destrucción. VERSO 9. La rākṣasī P™tanā tenía un corazón cruel y despiadado, pero parecía una madre muy cariñosa. Así, era como una espada afilada dentro de una funda suave. Aunque vieron que entraba en la habitación, Yaśodā y RohiŠ…, cautivadas por su belleza, no la detuvieron, sino que, viendo que trataba al bebé como una madre, guardaron silencio. VERSO 10. Allí mismo, la terrible y peligrosa rākṣasī sentó al niño en su regazo y llevó su seno hasta la boca de Kṛṣṇa. En el pezón había untado un veneno muy peligroso, de efecto inmediato, pero la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, muy enfadado con ella, Se agarró de su seno y, estrujándolo fuertemente con las manos, le chupó a la vez el veneno y la vida. VERSO 11. Al sentir aquella insoportable presión en todos sus puntos vitales, la demonia P™tanā comenzó a gritar: «¡Déjame, déjame, por favor! ¡No sigas chupando mi pecho!». Sudorosa, con los ojos muy abiertos y agitando los brazos y las piernas, la demonia daba grandes gritos una y otra vez. VERSO 12. Con los terribles gritos de P™tanā, la Tierra y sus montañas, así como el espacio exterior y sus planetas, temblaron. Vibraban los planetas inferiores y todas las direcciones, y los hombres, temerosos de ser aplastados por un rayo, se dejaban caer al suelo. VERSO 13. De ese modo perdió la vida la demonia P™tanā, en medio de los grandes sufrimientos que le causó Kṛṣṇa al chupar de su pecho. ¡Oh, rey Parīkṣit!, abriendo muchísimo la boca, y con los brazos, las piernas y el cabello extendidos, cayó sobre los pastizales en su forma original de rākṣasī, tal como ocurrió con Vṛtrāsura cuando fue muerto por el rayo de Indra. VERSO 14. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al caer al suelo, el gigantesco cuerpo de P™tanā aplastó todos los árboles en una extensión de diecinueve kilómetros. La aparición de su gigantesco cuerpo fue algo realmente extraordinario. VERSOS 15, 16 y 17. La rākṣasī tenía la boca llena de dientes, cada uno de ellos como la reja de un arado; las ventanas de su nariz eran profundas como cuevas de montaña, y sus senos eran como grandes bloques de piedra desprendidos de una montaña. Su cabellera suelta era del color del cobre. Las cuencas de sus ojos eran como pozos sin fondo, y sus horribles muslos, como las orillas de un río. Los brazos, los pies y las piernas parecían grandes puentes, y su abdomen tenía el aspecto de un lago seco. Con el corazón, los oídos y la cabeza todavía aturdidos por los gritos de la rākṣasī, los pastores de vacas y sus esposas se asustaron todavía más cuando vieron el espantoso prodigio de su cuerpo. VERSO 18. Sin ningún miedo, el niño Kṛṣṇa jugaba en la parte superior del pecho de la rākṣasī P™tanā. Al ver las hermosas actividades del niño, las gop…s, llenas de alegría, se adelantaron a recogerle. VERSO 19. A continuación, madre Yaśodā y RohiŠ…, con las demás gop…s mayores, pasaron un penacho de cola de vaca alrededor del niño, ®r… Kṛṣṇa, para ofrecerle plena protección. VERSO 20. Las gop…s, después de bañar cuidadosamente al niño con orina de vaca, Le ungieron con el polvo que las vacas levantan al andar. Después, al mismo tiempo que pronunciaban doce nombres del Señor, Le aplicaron excremento de vaca en doce partes del cuerpo, las mismas en donde se aplica el tilaka, comenzando por la frente. De ese modo ofrecieron protección al niño. VERSO 21. Las gop…s siguieron, en primer lugar, el proceso de ācamana, bebiendo un sorbo de agua con la mano derecha. Después de purificarse el cuerpo y las manos con el nyāsa-mantra, aplicaron ese mismo mantra al cuerpo del niño. VERSOS 22 y 23. [®ukadeva Gosvāmī informó a Mahārāja Parīkṣit de que las gop…s, siguiendo el sistema más adecuado, protegieron a Kṛṣṇa, su niño, con el siguiente mantra:] Que Aja proteja Tus piernas, que MaŠimān proteja Tus rodillas, Yajña Tus muslos, Acyuta la parte superior de Tu cintura, y Hayagr…va Tu abdomen. Que Keśava proteja Tu corazón, Īśaa Tu pecho, el dios del Sol Tu cuello, Viṣṇu Tus brazos, Urukrama Tu cara, e Īśvara Tu cabeza. Que Cakr… Te proteja por delante; que ®r… Hari, Gadādhar…, el que lleva la maza, Te proteja por la espalda; y que el portador del arco, que es conocido como enemigo de Madhu, y el Señor Ajana, el portador de la espada, protejan Tus dos flancos. Que el Señor Urugāya, el portador de la caracola, Te proteja desde todos los ángulos; que Upendra Te proteja desde arriba; que Garuḍa Te proteja en el suelo; y que el Señor Haladhara, la Persona Suprema, Te proteja de todas partes. VERSO 24. Que Hṛṣīkeśa proteja Tus sentidos, y NārāyaŠa Tu aire vital. Que el amo de ®vetadv…pa proteja lo más profundo de Tu corazón, y que el Señor Yogeśvara proteja Tu mente. VERSOS 25 y 26. Que el Señor Pṛśnigarbha proteja Tu inteligencia, y la Suprema Personalidad de Dios, Tu alma. Que Govinda Te proteja mientras juegas, y que Mādhava proteja Tu sueño. Que el Señor VaikuŠ˜ha Te proteja mientras caminas, y que el Señor NārāyaŠa, el esposo de la diosa de la fortuna, Te proteja cuando estés sentado. Del mismo modo, que el Señor Yajñabhuk, el temible enemigo de todos los planetas maléficos, Te proteja siempre cuando disfrutes de la vida. VERSOS 27, 28 y 29. Las malignas brujas ḍākinīs, yātudhān…s y kuṣmāṇḍas son los peores enemigos de los niños, y los espíritus maléficos, como los bh™tas, los pretas, los piśācas, los yakṣas, los rākṣasas y los vināyakas, así como las brujas Ko˜arā, Revat…, Jyeṣṭhā, P™tanā y Mātṛkā, siempre están dispuestos a causar problemas en el cuerpo, el aire vital y los sentidos, ocasionando pérdida de memoria, locura y malos sueños. Como las más expertas de las estrellas maléficas, todos estos seres crean grandes trastornos, especialmente a los niños, pero es fácil vencerles con tan sólo pronunciar el nombre del Señor Viṣṇu, pues, ante la resonancia del nombre del Señor Viṣṇu, todos ellos se llenan de temor y se marchan. VERSO 30. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Todas las gop…s, con madre Yaśodā al frente, se sentían atadas con lazos de afecto maternal. Después de cantar estos mantras para proteger al niño, madre Yaśodā Le dio de mamar y, a continuación, Le acostó. VERSO 31. Mientras tanto, Nanda Mahārāja y los pastores de vacas, en el camino de regreso de Mathurā, vieron el gigantesco cadáver de P™tanā, lo cual les llenó de asombro. VERSO 32. Nanda Mahārāja y los demás gopas exclamaron: Mis queridos amigos, debéis saber que šnakadundubhi, Vasudeva, se ha vuelto un gran santo o un maestro del poder místico. ¿Cómo, sino, podría haber previsto esta calamidad y advertirnos de ella? VERSO 33. Valiéndose de hachas, los habitantes de Vraja cortaron en pedazos el gigantesco cuerpo de P™tanā. Después de arrojar los trozos lejos de allí, los cubrieron con madera y los redujeron a cenizas. VERSO 34. Debido a que Kṛṣṇa había mamado de su pecho, la rākṣasī P™tanā, al ser matada por Kṛṣṇa, se liberó inmediatamente de toda contaminación material. Las reacciones de sus pecados se desvanecieron en un instante, de modo que su gigantesco cuerpo, al ser quemado, desprendía un humo tan fragante como el incienso de aguru. VERSOS 35 y 36. P™tanā estaba siempre obsesionada con el deseo de beber sangre de niños humanos, y, con ese deseo, trató de matar a Kṛṣṇa; sin embargo, por haber ofrecido su pecho al Señor, alcanzó el bien más elevado. ¿Qué puede decirse entonces de las gop…s mayores, que sentían devoción natural por Kṛṣṇa y que, con cariño de madres, Le ofrecieron sus senos para que mamase, o Le ofrecieron las prendas de amor que una madre ofrece a su hijo? VERSOS 37 y 38. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, está siempre en lo más hondo del corazón del devoto puro. A Él Le ofrecen constantes oraciones personalidades dignas de adoración como el Señor Brahmā y el Señor ®iva. Debido a que Kṛṣṇa abrazó al cuerpo de P™tanā con gran placer y mamó de su pecho, ella, a pesar de ser una terrible bruja, alcanzó la posición de madre en el mundo trascendental, logrando con ello la perfección más elevada. ¿Qué puede decirse entonces de las vacas, cuyos pezones chupaba Kṛṣṇa con gran placer, y que Le ofrecieron su leche llenas de júbilo y cariño, como lo haría una madre? VERSOS 39 y 40. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, es la fuente de muchísimas bendiciones, incluida la liberación [kaivalya], que consiste en la unidad con la refulgencia del Brahman. Las gop…s siempre sintieron cariño maternal por esa Personalidad de Dios, y Kṛṣṇa mamó de sus pechos con gran satisfacción. Las gop…s estaban unidas a Kṛṣṇa con una relación de madre e hijo, y, por lo tanto, a pesar de que estaban ocupadas en sus actividades familiares, nunca se debe pensar que regresaron al mundo material después de abandonar el cuerpo. VERSO 41. Al oler la fragancia del humo que el cuerpo de P™tanā despedía al arder, muchos habitantes de Vrajabh™mi que se hallaban alejados del lugar exclamaban asombrados: «¿De dónde viene esta fragancia?». Así, todo ellos fueron al lugar en que se estaba quemando el cuerpo de P™tanā. VERSO 42. Cuando escucharon la historia de la llegada de P™tanā y de cómo Kṛṣṇa la había matado, los habitantes de Vraja que habían venido de lugares más lejanos no salían de su asombro y ofrecían bendiciones al niño por su maravillosa proeza de matar a P™tanā. Nanda Mahārāja, por supuesto, se sentía muy endeudado con Vasudeva, que había predicho el incidente, y se lo agradecía de todo corazón, pensando en su maravillosa personalidad. VERSO 43. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Kurus!, Nanda Mahārāja era una persona muy sencilla y generosa. Nada más llegar, tomó a su hijo Kṛṣṇa en brazos, como si la muerte se Lo hubiera devuelto, y olió la cabeza del niño en un gesto ritual que le hizo disfrutar, sin duda alguna, de felicidad trascendental. VERSO 44. Toda persona que escuche con fe y devoción la historia de la muerte de P™tanā a manos de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, y que, de ese modo, empeñe su oído en la escucha de los pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa, ciertamente se apegará a Govinda, la persona suprema original. CAPÍTULO 7. LA MUERTE DEL DEMONIO TṚṆĀVARTA. VERSOS 1 y 2. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, ®ukadeva Gosvāmī, las actividades que manifiestan las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios son en verdad placenteras para el oído y para la mente. Por el simple hecho de escuchar esas actividades, todas las impurezas que hay en la mente se desvanecen de inmediato. Generalmente no estamos muy dispuestos a escuchar acerca de las actividades del Señor, pero los pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa son tan atractivos que la mente y el oído, de modo natural, se sienten complacidos con ellos. De esa forma, nuestro apego por escuchar acerca de cosas materiales, que es la causa o raíz de la existencia material, se desvanece, y poco a poco llegamos al plano del servicio devocional al Señor Supremo, adquirimos apego por Él, y hacemos amistad con los devotos que nos enriquecen con conciencia de Kṛṣṇa. Si lo consideras conveniente, ten la bondad de hablar de esas actividades del Señor. VERSO 3. Por favor, narra otros pasatiempos de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, que advino en el planeta Tierra imitando a un niño humano, y que realizó actividades maravillosas, como la muerte de P™tanā. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los esfuerzos del bebé de madre Yaśodā, que ya intentaba girar Su cuerpo para erguirse y darse la vuelta, fueron celebrados con una ceremonia védica. En esa ceremonia, denominada utthāna, que se celebra cuando el niño ya puede salir de casa por primera vez, el bebé es debidamente bañado. Cuando Kṛṣṇa acababa de cumplir los tres meses de edad, madre Yaśodā celebró esa ceremonia con otras mujeres del vecindario. Aquel día la Luna estaba en conjunción con la constelación RohiŠ…. Madre Yaśodā celebró una gran ceremonia, con la participación de músicos profesionales y de brāhmaṇas que cantaban himnos védicos. VERSO 5. Tras completar la ceremonia de baño del niño, madre Yaśodā recibió a los brāhmaṇas adorándoles con el debido respeto y proveyéndoles en abundancia de cereales y otros comestibles, ropas, hermosas vacas y collares de flores. Los brāhmaṇas entonaron los himnos védicos en observancia de la auspiciosa ceremonia. Cuando terminaron, madre Yaśodā vio que el niño se estaba quedando dormido, por lo cual se tendió en la cama con Él hasta que Kṛṣṇa disfrutó de un pacífico sueño. VERSO 6. La generosa madre Yaśodā, absorta en la celebración de la ceremonia utthāna, estaba tan atareada en recibir a los invitados, adorarles con todo respeto y ofrecerles ropas, vacas, collares de flores y cereales, que no escuchó el llanto del niño que la llamaba. En ese momento, el bebé Kṛṣṇa, exigiendo beber la leche del pecho de Su madre, Se puso a patalear muy enfadado. VERSO 7. El Señor ®r… Kṛṣṇa estaba acostado debajo de una carreta de mano en una esquina del patio. Sus piernecitas eran tan tiernas como hojas, pero, cuando golpeó con ellas el carro, éste volcó violentamente y se vino abajo. Las ruedas se separaron del eje, los cubos y los radios saltaron en pedazos, y el astil se rompió. Sobre el carro había muchos utensilios metálicos de pequeño tamaño, que se esparcieron por todas partes. VERSO 8. Ante aquella asombrosa situación, madre Yaśodā y las demás gop…s que se habían reunido para el festival utthāna, y también Nanda Mahārāja y los demás pastores, se preguntaban cómo había podido romperse el carro por sí solo. Aunque buscaron por todas partes tratando de encontrar la causa, no lograron descubrirla. VERSO 9. Los pastores de vacas y las gop…s hacían suposiciones acerca de cómo había ocurrido aquello. «¿Será obra de algún demonio o de algún planeta maléfico?», se preguntaban. Entonces, los niños pequeños allí presentes aseguraron que el carro lo había destrozado el bebé Kṛṣṇa, que Se había puesto a llorar, y, al golpear la rueda del carro con el pie, éste se había venido abajo. No tenían ninguna duda al respecto. VERSO 10. Las gop…s y los gopas allí reunidos no eran conscientes de que Kṛṣṇa es siempre ilimitado, y no podían creer que el bebé Kṛṣṇa tuviera aquel inconcebible poder. Sin dar crédito a las afirmaciones de los niños, las consideraron fantasías infantiles y no les hicieron caso. VERSO 11. Pensando que algún planeta maléfico había atacado a Kṛṣṇa, madre Yaśodā tomó en brazos al bebé y, para que dejase de llorar Le dio de mamar de su pecho. A continuación llamó a los brāhmaṇas expertos para que cantasen himnos védicos y celebrasen una ceremonia ritual auspiciosa. VERSO 12. Después de que los fuertes y robustos pastores recogiesen los potes y demás objetos y, una vez reparada la carreta, lo dejasen todo como antes, los brāhmaṇas celebraron una ceremonia ritual con un sacrificio de fuego para apaciguar al planeta maligno. Seguidamente, adoraron al Señor Supremo con granos de arroz, kuśa, agua y yogur. VERSOS 13, 14 y 15. Las bendiciones de los brāhmaṇas que están libres de la envidia, la falsedad, el orgullo innecesario, el rencor, la agitación ante la prosperidad ajena y el prestigio falso, nunca son en vano. Teniendo esto en cuenta, Nanda Mahārāja, con actitud sobria, sentó a Kṛṣṇa en su regazo e invitó a todos esos brāhmaṇas veraces a que celebrasen una ceremonia ritual conforme a los himnos sagrados del Sāma Veda, el ¬g Veda y el Yajur Veda. A continuación, mientras se cantaban los himnos, Nanda Mahārāja bañó al niño con una mezcla de agua y hierbas puras. Tras celebrar una ceremonia de fuego, alimentó suntuosamente a todos los brāhmaṇas con cereales y otros alimentos de primera calidad. VERSO 16. Nanda Mahārāja, para garantizar la prosperidad de su hijo Kṛṣṇa, dio a los brāhmaṇas vacas muy bien adornadas con mantos, guirnaldas de flores y collares de oro. Esas vacas, perfectamente dotadas para dar leche en abundancia, les fueron dadas a los brāhmaṇas como caridad. Los brāhmaṇas, después de aceptarlas, bendijeron a toda la familia, y, en especial, a Kṛṣṇa. VERSO 17. Todos aquellos brāhmaṇas, grandes expertos en el canto de himnos védicos, eran yog…s dotados de todos los poderes místicos. Ciertamente, las bendiciones que pronunciaban nunca dejaban de cumplirse. VERSO 18. Un día, un año después del nacimiento de Kṛṣṇa, madre Yaśodā, mientras acariciaba a su hijo, notó de pronto que el niño Se volvía más pesado que el pico de una montaña, y no pudo sostenerle por más tiempo en sus brazos. VERSO 19. Angustiada al notar que el niño pesaba tanto como el universo entero, y pensando que quizás estaba siendo atacado por otro demonio o fantasma, la asombrada madre dejó al bebé en el suelo y se absorbió en pensar en NārāyaŠa. En previsión de posibles perturbaciones, madre Yaśodā llamó a los brāhmaṇas para contrarrestar el extraño fenómeno. Hecho esto, volvió a sus quehaceres domésticos. Ella no podía entender que Kṛṣṇa es la fuente original de todo, de modo que no le quedaba otra opción que refugiarse en los pies de loto de NārāyaŠa. VERSO 20. Mientras el niño estaba sentado en el suelo, un demonio llamado Tṛṇāvarta, que era un sirviente de Kaˆsa y venía instigado por él, apareció allí en forma de remolino, y sin ninguna dificultad se llevó al niño por los aires. VERSO 21. Aquel demonio, que giraba como un poderoso torbellino, cubrió toda la región de Gokula con una espesa polvareda que cegó la vista de todos. La aterradora vibración del demonio se escuchaba por todas partes. VERSO 22. Por un momento, todos los pastizales quedaron cubiertos por la densa oscuridad de la tormenta de polvo. Madre Yaśodā no encontraba a su hijo en el lugar en que Le había dejado. VERSO 23. Debido a la arena que Tṛṇāvarta había lanzado por todas partes, las personas no podían verse ni a sí mismas ni a los demás, y eso les causaba trastorno y confusión. VERSO 24. Con la tormenta de arena levantada por el impetuoso torbellino, madre Yaśodā no hallaba el menor rastro de su hijo y no podía entender por qué. Así, como una vaca que ha perdido a su ternero, se derrumbó en el suelo, lamentándose de un modo que inspiraba gran compasión. VERSO 25. Cuando la intensidad de los vientos y la tormenta de polvo fue amainando, las amigas de madre Yaśodā, las otras gop…s, escucharon su lastimoso llanto y fueron a ver qué ocurría. Al ver que Kṛṣṇa había desaparecido, también ellas se sintieron muy afligidas y, con los ojos llenos de lágrimas, unieron su llanto al de madre Yaśodā. VERSO 26. El demonio Tṛṇāvarta, que había adoptado la forma de un violento torbellino, elevó a Kṛṣṇa a gran altura en el cielo. Sin embargo, cuando Kṛṣṇa Se hizo más pesado que el demonio, éste tuvo que detener su impulso y no pudo seguir subiendo. VERSO 27. El enorme peso de Kṛṣṇa hacía pensar a Tṛṇāvarta que era como una gran montaña o un bloque de hierro. Pero como Kṛṣṇa Se había aferrado firmemente a su cuello, el demonio no podía desprenderse de Él. Tṛṇāvarta pensó entonces que aquel niño era maravilloso, ya que no podía, ni soportar Su peso, ni desprenderse de Él. VERSO 28. Con Kṛṣṇa aferrado a su cuello, Tṛṇāvarta se asfixiaba, y no podía emitir el menor sonido ni mover los brazos y las piernas. Con los ojos saltándosele de las órbitas, el demonio perdió la vida y cayó, con el bebé, hacia el suelo de Vraja. VERSO 29. Mientras las gop…s lloraban por Kṛṣṇa, el demonio cayó desde el cielo y se precipitó contra el suelo, como Tripurāsura cuando fue herido por la flecha del Señor ®iva, y fue a dar contra una gran roca, dislocándose todos los miembros. VERSO 30. Las gop…s recogieron inmediatamente a Kṛṣṇa del pecho del demonio y se Lo entregaron a madre Yaśodā, completamente libre de malos augurios. A pesar de que el demonio se lo había llevado al espacio, el niño había salido ileso, y ahora estaba completamente libre de peligro y de desgracia. Debido a ello, las gop…s y los pastores de vacas, encabezados por Nanda Mahārāja, se sentían sumamente felices. VERSO 31. Es de lo más sorprendente que este inocente niño haya regresado vivo y sin rastro de heridas, pese que el rākṣasa se lo llevó para comérselo. Ese demonio, que era un pecador envidioso y cruel, ha sido matado por sus propias actividades pecaminosas. Ésa es la ley de la naturaleza. El inocente devoto siempre goza de la protección de la Suprema Personalidad de Dios, y la persona pecaminosa siempre es destruida por su vida de pecado. VERSO 32. Nanda Mahārāja y los demás pastores dijeron: En el pasado hemos debido de realizar austeridades por muchísimo tiempo; seguramente hemos adorado a la Suprema Personalidad de Dios, hemos celebrado actividades piadosas por el bienestar público, hemos construido pozos y carreteras, y también hemos debido de dar caridad. Como resultado de ello, este niño, aunque ha encontrado a la muerte cara a cara, ha regresado para devolver la felicidad a Sus familiares. VERSO 33. Al ver que en Bṛhadvana ocurrían todos estos sucesos, Nanda Mahārāja, cada vez más asombrado, no podía dejar de recordar las palabras de Vasudeva en Mathurā. VERSO 34. Un día, después de tomar a Kṛṣṇa en brazos y sentarle en su regazo, madre Yaśodā Le estaba dando la leche de su pecho con cariño maternal. La leche fluía de su pecho, y el niño la bebía. VERSOS 35 y 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando el bebé Kṛṣṇa estaba terminando de beber la leche de Su madre, mientras madre Yaśodā Le acariciaba y miraba Su cara, hermosa, brillante y sonriente, el bebé bostezó. Entonces madre Yaśodā vio dentro de Su boca el cielo entero, la Tierra y el sistema planetario superior, con los astros luminosos en todas direcciones, el Sol, la Luna, el fuego, el aire, los mares, las islas, las montañas, los ríos, los bosques y toda clase de entidades vivientes, móviles e inmóviles. VERSO 37. Cuando madre Yaśodā vio el universo entero en la boca de su hijo, el corazón le comenzó a palpitar y, completamente atónita, quería cerrarse los inquietos ojos. CAPÍTULO 8. EL SEÑOR KṚṢṆA MANIFIESTA EN SU BOCA LA FORMA UNIVERSAL. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el sacerdote de la dinastía Yadu, Gargamuni, que era muy elevado en cuanto a austeridades y penitencias, inspirado por Vasudeva, fue a visitar el hogar de Nanda Mahārāja. VERSO 2. Al ver a Gargamuni de visita en su casa, Nanda Mahārāja se sintió tan complacido que se levantó para recibirle con las manos juntas. Aunque veía a Gargamuni con los ojos, Nanda Mahārāja se daba cuenta de que Gargamuni era adhokṣaja, es decir, no era una persona corriente de las que se ven con los sentidos materiales. VERSO 3. Después de dar a Gargamuni el recibimiento adecuado, y una vez que le hubo ofrecido un cómodo asiento, Nanda Mahārāja, con palabras amables y sumisas, dijo: Querido señor, tú eres un devoto, y por ello gozas de plenitud en todo. Mi deber, sin embargo, es servirte. Ten la bondad de ordenarme. ¿Qué puedo hacer por ti? VERSO 4. ¡Oh, mi señor!, ¡oh, gran devoto!, las personas como tú vais de un lugar a otro, no para satisfacer vuestros propios intereses, sino para favorecer a los mezquinos gṛhasthas [personas casadas]. De no ser así, no tenéis el menor interés en ir de un lugar a otro. VERSO 5. ¡Oh, gran persona santa!, tú has recopilado el conocimiento astrológico mediante el cual podemos saber cosas nunca vistas del pasado y del presente. Con la fuerza de ese conocimiento, todo ser humano puede conocer las actividades de su vida pasada y el modo en que ese pasado afecta su vida actual. Tú posees ese conocimiento. VERSO 6. Mi señor, tú eres el mejor de los brāhmaṇas, sobre todo porque conoces perfectamente el jyotiƒ-śāstra, la ciencia astrológica. Por esa razón, tú eres de forma natural el maestro espiritual de todos los seres humanos. Así pues, y ya que has tenido la bondad de venir a mi casa, te pido por favor que realices las ceremonias reformadoras para mis dos hijos. VERSO 7. Gargamuni dijo: Mi querido Nanda Mahārāja, yo soy el guía sacerdotal de la dinastía Yadu. Esto se sabe en todas partes. Por esa razón, si celebro los procesos purificatorios para tus hijos, Kaˆsa les considerará hijos de Devak…. VERSOS 8 y 9. Kaˆsa es, a la vez, un gran diplomático y un hombre muy pecaminoso. Él escuchó de labios de Yogamāyā, la hija de Devak…, que el niño que va a matarle ha nacido ya en otro lugar, y escuchó también que Devak…, en su octavo embarazo, no podía dar a luz una niña. También sabe de tu amistad con Vasudeva. Si además descubre que yo, el sacerdote de la dinastía Yadu, he celebrado este proceso purificatorio, tan pronto como reflexione un poco, sospechará que Kṛṣṇa es el hijo de Devak… y Vasudeva. Entonces podría tomar medidas para matar a Kṛṣṇa, y eso sería catastrófico. VERSO 10. Nanda Mahārāja dijo: Mi querido gran sabio, si piensas que por celebrar este proceso purificatorio vas a despertar las sospechas de Kaˆsa, lo mejor es que cantes los himnos védicos en secreto y celebres el proceso purificatorio del segundo nacimiento aquí mismo, en la vaquería de mi casa, sin que nadie lo sepa, ni aún mis propios familiares, pues la importancia de ese proceso de purificación es fundamental. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que Nanda Mahārāja le rogase encarecidamente que hiciera lo que él, por su parte, ya deseaba hacer, Gargamuni celebró en un lugar solitario la ceremonia de concesión de nombre para Kṛṣṇa y Balarāma. VERSO 12. Gargamuni dijo: Con Sus cualidades trascendentales, este niño, el hijo de RohiŠ…, dará felicidad plena a Sus amigos y familiares, y por ello será conocido con el nombre de Rāma. Como además manifestará una fuerza física extraordinaria, también Le llamarán Bala. Y por unir a dos familias —la de Vasudeva y la de Nanda Mahārāja—, recibirá el nombre de Sańkarṣaṇa. VERSO 13. Tu hijo Kṛṣṇa desciende como encarnación en cada milenio. En el pasado adoptó tres colores distintos —blanco, rojo y amarillo—, y ahora ha descendido con un color negruzco. [En otro Dvāpara-yuga, advino (en la forma del Señor Rāmacandra) con el color de un śuka, un loro. Todas esas encarnaciones Se han reunido ahora en Kṛṣṇa.] VERSO 14. En el pasado, y por diversas razones, este hermoso hijo tuyo nació varias veces como hijo de Vasudeva. Debido a ello, los que son sabios a veces Le dan el nombre de Vāsudeva. VERSO 15. Conforme a Sus cualidades y actividades trascendentales, este hijo tuyo tiene muchas formas y muchos nombres. Yo los conozco, pero la gente común no los entiende. VERSO 16. Para aumentar la felicidad trascendental de los pastores de vacas de Gokula, este niño siempre hará cosas auspiciosas para vosotros. Y, sólo por Su gracia, vosotros superaréis toda clase de dificultades. VERSO 17. ¡Oh, Nanda Mahārāja!, como vemos en los registros de la historia, siempre que un gobierno irregular e incompetente arrebató el trono a Indra y la gente se vio agobiada y perturbada por los ladrones, este niño descendió para proteger a la gente y permitirles prosperar, sometiendo a los bandidos y ladrones. VERSO 18. Los demonios [asuras] no pueden hacer daño a los semidioses, que siempre tienen de su parte al Señor Viṣṇu. Del mismo modo, toda persona o grupo de personas que estén apegadas a Kṛṣṇa son sumamente afortunadas. Debido al cariño que sienten por Kṛṣṇa, esas personas no pueden ser vencidas por demonios como los amigos de Kaˆsa [o por los enemigos internos, los sentidos]. VERSO 19. Por lo tanto, y en conclusión, ¡oh, Nanda Mahārāja!, este niño tuyo es como NārāyaŠa. En cualidades trascendentales, opulencia, nombre, fama e influencia, es idéntico a NārāyaŠa. Debéis criar a este niño poniendo el máximo cuidado y prudencia. VERSO 20. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de instruir a Nanda Mahārāja acerca de Kṛṣṇa, Gargamuni regresó a su hogar. Nanda Mahārāja, muy complacido, consideró que gozaba de muy buena fortuna. VERSO 21. Al poco tiempo, los dos hermanos, Rāma y Kṛṣṇa, comenzaron a andar a gatas por el suelo de Vṛndāvana, apoyándose en las manos y las rodillas, y disfrutando así de Su juego infantil. VERSO 22. Cuando Kṛṣṇa y Balarāma, ayudándose de la fuerza de Sus piernas, se metían a gatas en los barrizales de bosta y orina de vaca que se formaban en Vraja, Sus movimientos eran como el reptar de las serpientes, y el sonido de Sus campanitas tobilleras era encantador. Muy complacidos con el sonido de las campanitas tobilleras de otras personas, solían seguirlas como si fuesen hacia Sus madres, pero cuando Se daban cuenta de Su error, Se asustaban y regresaban hacia Sus verdaderas madres, Yaśodā y RohiŠ…. VERSO 23. Cubiertos de barro y tierra mezclada con bosta y orina de vaca, los bebés tenían un aspecto muy hermoso, y cuando iban hacia Sus madres, Yaśodā y RohiŠ… Les recogían con mucho cariño, Les abrazaban y Les daban de mamar la leche que fluía de sus senos. Mientras chupaban del pecho materno, los niños sonreían y dejaban ver Sus diminutos dientes. Sus madres, al ver aquellos bellísimos dientes, disfrutaban de gran bienaventuranza trascendental. VERSO 24. En la casa de Nanda Mahārāja, las esposas de los pastores disfrutaban viendo los pasatiempos de los pequeños Rāma y Kṛṣṇa. Los dos bebés solían agarrarse de la cola de los terneros, que Les llevaban a rastras. Al ver aquellos pasatiempos, las gop…s interrumpían sus actividades domésticas y reían y disfrutaban de Sus juegos. VERSO 25. Madre Yaśodā y RohiŠ…, cuando no podían proteger a sus bebés del peligro que representaban los cuernos de las vacas, el fuego, los monos, los perros, los gatos y otros animales con garras y colmillos, así como de las espinas, las espadas y otras armas que podía haber por el suelo, pasaban una gran ansiedad, y veían trastornadas sus ocupaciones hogareñas. En esas situaciones, mantenían un perfecto equilibrio en el éxtasis trascendental conocido como sufrimiento del cariño material que surgía en sus mentes. VERSO 26. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en muy poco tiempo, y sin mayores dificultades, tanto Rāma como Kṛṣṇa dieron Sus primeros pasos en Gokula, sosteniéndose por Sí solos sobre las piernas, sin tener que andar a gatas. VERSO 27. A continuación, el Señor Kṛṣṇa, junto con Balarāma, comenzó a jugar con los demás hijos de los pastores, despertando así la bienaventuranza trascendental de las pastoras. VERSO 28. Al contemplar la muy atractiva inquietud infantil de Kṛṣṇa, todas las gop…s del vecindario, deseosas de escuchar una y otra vez las actividades de Kṛṣṇa, iban a ver a madre Yaśodā y le hablaban de la siguiente manera. VERSO 29. «Yaśodā, querida amiga, tu hijo a veces viene a nuestras casas antes de la hora del ordeño, y suelta a los terneros, y cuando nuestros maridos se enfadan, Él simplemente sonríe. A veces Se las ingenia para robarnos el yogur, la mantequilla y la leche; Se pone a comer y a beber, y cuando vienen los monos, lo reparte todo con ellos. Cuando los monos, de tan llena que tienen la barriga, ya no quieren más, tu hijo nos rompe las vasijas. A veces, si en una casa no encuentra la oportunidad de robar mantequilla o leche, Se enfada con los dueños de la casa y, para vengarse, pellizca a los niños pequeños. Cuando se echan a llorar, Kṛṣṇa Se marcha corriendo. VERSO 30. «Cuando dejamos la leche y el yogur colgando del techo, a una altura a la que Kṛṣṇa y Balarāma no pueden llegar, Tus hijos Se las arreglan para robarlos apilando varias tarimas de madera y volviendo del revés el mortero de moler especias. Sabiendo muy bien qué vasija contiene lo que Les interesa, le abren agujeros. A veces, cuando las gop…s mayores andan atareadas en quehaceres domésticos, Kṛṣṇa y Balarāma Se meten en alguna habitación oscura, iluminándola con las alhajas y piedras preciosas de Sus cuerpos, y aprovechan esa luz para robar. VERSO 31. «Cuando el dueño de la casa atrapa a Kṛṣṇa en una de Sus travesuras y, fingiendo estar muy enfadado, Le dice: “¡Ah, eres un ladrón!”, Kṛṣṇa le contesta: “¡Yo no soy ladrón! ¡Ladrón eres tú!”. A veces, cuando Se enfada, Kṛṣṇa hace pis y caca en el sitio más limpio de la casa. Pero ahí Le tienes, querida amiga Yaśodā: nuestro experto ladrón está ahora ante ti como si nunca hubiese roto un plato». A veces, cuando todas las gop…s miraban a Kṛṣṇa, Él mostraba una expresión de temor, para que Su madre no Le castigase. Las gop…s, al ver la hermosa cara de Kṛṣṇa, en lugar de reñirle, simplemente disfrutaban de la bienaventuranza trascendental de contemplar Su rostro. Ante aquel divertido espectáculo, madre Yaśodā esbozaba una sonrisa, sin querer castigar a su bendito hijo trascendental. VERSO 32. Un día, mientras Kṛṣṇa jugaba con Sus pequeños amigos, entre quienes estaban Balarāma y otros hijos de los gopas, todos Sus compañeros de juego fueron a quejarse a madre Yaśodā. «Madre —dijeron—, Kṛṣṇa ha comido tierra.» VERSO 33. Al escuchar las palabras de los niños que jugaban con Kṛṣṇa, madre Yaśodā, que siempre estaba llena de ansiedad por el bienestar de su hijo, tomó a Kṛṣṇa en brazos y miró en Su boca dispuesta a reñirle. Con una mirada de preocupación, dijo a Kṛṣṇa lo siguiente. VERSO 34. Querido Kṛṣṇa, ¿por qué eres tan revoltoso?, ¿por qué has tenido que comer tierra cuando nadie Te veía? Todos Tus amiguitos, con Tu hermano mayor, Balarāma, han venido a quejarse de Ti. ¿Cómo es eso? VERSO 35. El Señor ®r… Kṛṣṇa contestó: Mi querida madre, Yo no he comido tierra. Los amigos que se han quejado de Mí son unos mentirosos. Si piensas que dicen la verdad, puedes mirar Mi boca y comprobarlo por Ti misma. VERSO 36. Madre Yaśodā desafió a Kṛṣṇa: «Si de verdad no has comido tierra, abre bien la boca». En respuesta al desafío de Su madre, y para mostrar los pasatiempos de un niño común, Kṛṣṇa, el hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, abrió la boca. Aunque sin disturbar el cariño maternal de Yaśodā, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es plenamente opulento, dejó que Su opulencia se manifestase naturalmente, pues Él no pierde esa opulencia en ninguna circunstancia, aunque la manifiesta sólo en el momento oportuno. VERSOS 37, 38 y 39. Cuando Kṛṣṇa abrió la boca, obedeciendo a madre Yaśodā, ella vio en su interior a todas las entidades móviles e inmóviles, el espacio exterior y todas las direcciones, con las montañas, las islas, los océanos, la superficie de la Tierra, el viento, el fuego, la Luna y las estrellas. Vio los sistemas planetarios, el agua, la luz, el aire, el cielo, y la creación resultante de la transformación de aha‰kāra. También vio los sentidos, la mente, la percepción de los sentidos y las tres cualidades: bondad, pasión e ignorancia. Vio el tiempo concedido a las entidades vivientes, el instinto natural y las reacciones del karma, así como los deseos y la diversidad de cuerpos, móviles e inmóviles. Al ver todos aquellos aspectos de la manifestación cósmica, y verse a sí misma y Vṛndāvana-dhāma, se llenó de temor y de dudas acerca de la naturaleza de su hijo. VERSO 40. [Madre Yaśodā debatía consigo misma:] ¿Qué es esto? ¿Un sueño, o una creación ilusoria de la energía externa? ¿Es algo manifestado por mi propia inteligencia, o será algún poder místico de mi hijo? VERSO 41. Por lo tanto, yo me entrego a la Suprema Personalidad de Dios y Le ofrezco mis reverencias a Él, que está más allá de la especulación humana, de la mente, de las actividades, de las palabras y de los argumentos. Él es la causa original de la manifestación cósmica, el sustentador de todo el cosmos y quien nos permite concebir su existencia. Yo simplemente Le ofrezco mis reverencias, pues Él está más allá de mis capacidades de contemplar, especular y meditar, y más allá de todas mis actividades materiales. VERSO 42. Por la influencia de la māyā del Señor Supremo, estoy pensando erróneamente que Nanda Mahārāja es mi esposo, que Kṛṣṇa es mi hijo y que, por ser la reina de Nanda Mahārāja, toda esta riqueza de vacas y terneros me pertenece y que todos los pastores de vacas y sus esposas son mis súbditos. En realidad, yo también estoy subordinada eternamente al Señor Supremo. Él es mi refugio supremo. VERSO 43. Madre Yaśodā, por la gracia del Señor, pudo comprender la auténtica verdad. Sin embargo, el amo supremo, con la influencia de la energía interna, yogamāyā, la inspiró para que se absorbiese de nuevo en intensos sentimientos de cariño maternal por su hijo. VERSO 44. Olvidando inmediatamente la ilusión de yogamāyā, bajo cuya influencia Kṛṣṇa le había mostrado la forma universal dentro de Su boca, madre Yaśodā sentó a su hijo en el regazo, como antes, sintiendo en el corazón que su cariño por su trascendental hijo había aumentado. VERSO 45. Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios se estudian en los tres Vedas, los Upaniṣads, las Escrituras del sā‰khya-yoga y otras Escrituras vaiṣṇavas. Madre Yaśodā, sin embargo, consideraba a la Persona Suprema su hijo. VERSO 46. Tras escuchar acerca de la gran fortuna de madre Yaśodā, Parīkṣit Mahārāja preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, erudito brāhmaŠa!, la Suprema Personalidad de Dios mamó la leche del pecho de madre Yaśodā. ¿Qué actividades auspiciosas hicieron en el pasado ella y Nanda Mahārāja para alcanzar tanta perfección en el amor extático? VERSO 47. Aunque Kṛṣṇa Se sintió complacido con Vasudeva y Devak… hasta el extremo de descender como hijo suyo, ellos no pudieron disfrutar de los magnánimos pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa, que son tan excelsos que el simple hecho de recitarlos destruye la contaminación del mundo material. Nanda Mahārāja y Yaśodā, sin embargo, disfrutaron plenamente de esos pasatiempos, de modo que su posición siempre es mejor que la de Vasudeva y Devak…. VERSO 48. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Para seguir las órdenes del Señor Brahmā, DroŠa, el mejor de los Vasus, junto con su esposa, Dharā, se dirigieron al Señor Brahmā con las siguientes palabras. VERSO 49. DroŠa y Dharā dijeron: Por favor, permítenos nacer en el planeta Tierra. Después de nacer nosotros, nacerá también el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, que es el controlador supremo y el amo de todos los planetas. Él propagará el servicio devocional, el objetivo supremo de la vida, de tal manera que, por aceptar ese servicio de devoción, los nacidos en el mundo material puedan liberarse fácilmente de la miserable vida materialista. VERSO 50. Cuando Brahmā dijo: «Sí, que así sea», el muy afortunado DroŠa, que era igual a Bhagavān, nació en Vrajapura, Vṛndāvana, en la forma del muy famoso Nanda Mahārāja, y su esposa, Dharā, nació como madre Yaśodā. VERSO 51. A continuación, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Bhāratas!, cuando la Suprema Personalidad de Dios nació como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, ambos mantuvieron de forma continua e inquebrantable su amor devocional con sentimientos de cariño paternal. Y en su compañía, todos los demás habitantes de Vṛndāvana, los gopas y las gop…s, cultivaron Kṛṣṇa-bhakti. VERSO 52. De ese modo, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, junto con Balarāma, vivió en Vrajabh™mi, Vṛndāvana, para hacer realidad la bendición de Brahmā. Manifestando diversos pasatiempos infantiles, Él aumentó el placer trascendental de Nanda y de los demás habitantes de Vṛndāvana. CAPÍTULO 9. MADRE YAŚODĀ ATA AL SEÑOR KṚṢṆA. VERSOS 1 y 2. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Un día, al ver que todas las sirvientas estaban ocupadas en otras tareas domésticas, madre Yaśodā se puso a batir el yogur ella misma. Mientras lo hacía, recordaba las actividades infantiles de Kṛṣṇa, y disfrutaba cantando acerca de todas esas actividades con canciones que ella misma componía. VERSO 3. Vestida con un sār… de color amarillo azafrán, con un cinturón en torno a sus redondas caderas, madre Yaśodā tiraba de la cuerda de batir realizando un considerable esfuerzo, que hacía que Sus ajorcas y pendientes se moviesen y sonasen al compás de las sacudidas de su cuerpo. Debido al intenso amor que sentía por su hijo, sus senos estaban húmedos de leche. Su rostro, de hermosísimas cejas, estaba empapado de sudor, y de sus cabellos se desprendían flores mālat…. VERSO 4. Mientras madre Yaśodā batía la mantequilla, el Señor Kṛṣṇa, que deseaba beber la leche de su pecho, Se presentó ante ella y, para aumentar su placer trascendental, Se tomó del palo de batir dispuesto a no dejarla continuar. VERSO 5. Madre Yaśodā abrazó a Kṛṣṇa, dejó que Se sentase en su regazo y, llena de amor y cariño, se entregó a la contemplación del rostro del Señor. Su cariño era tan intenso que de sus senos comenzó a fluir la leche. Sin embargo, cuando vio que la leche que hervía en la cocina estaba a punto de salirse de la cacerola, dejó inmediatamente a su hijo y acudió a atender el fuego, aunque el niño no había satisfecho plenamente Su deseo de beber la leche de Su madre. VERSO 6. Muy enfadado y mordiéndose los rojizos labios con los dientes, Kṛṣṇa, con lágrimas falsas en los ojos, rompió la vasija de yogur con una piedra. Acto seguido, Se escondió en una habitación y, donde nadie Le veía, Se puso a comer la mantequilla recién batida. VERSO 7. Madre Yaśodā, después de retirar del fuego la leche caliente, volvió al lugar en que batía la mantequilla. Al ver que la vasija de yogur estaba rota y que Kṛṣṇa no estaba allí, dedujo que aquello tenía que ser obra de Kṛṣṇa. VERSO 8. Kṛṣṇa, en ese momento, estaba sentado sobre un mortero de madera vuelto del revés. Sobre el mortero de moler especias, Kṛṣṇa repartía yogur, mantequilla y otros productos lácteos entre los monos a Su entera satisfacción. Como había robado, no dejaba de mirar a Su alrededor lleno de ansiedad, sospechando que Su madre podría castigarle. Madre Yaśodā, al verle, se Le acercó por detrás con gran sigilo. VERSO 9. Cuando vio que Su madre se Le acercaba con un palo en la mano, el Señor ®r… Kṛṣṇa Se bajó rápidamente del mortero y salió huyendo como si tuviese mucho miedo. Los yog…s, que tratan de atrapar la forma de Paramātmā por medio de la meditación, y que realizan grandes austeridades y penitencias para entrar en la refulgencia del Señor, no logran llegar a Él. Pero madre Yaśodā, pensando que esa misma Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, era su hijo, salió corriendo tras Él dispuesta a atraparle. VERSO 10. Mientras perseguía a Kṛṣṇa, madre Yaśodā se vio naturalmente forzada a disminuir su velocidad, con su fina cintura abrumada por el peso de sus senos. Corría tanto para alcanzar a Kṛṣṇa, que se le soltaron los cabellos, y las flores que adornaban su peinado dejaron una estela a su paso. No obstante, consiguió atrapar a su hijo Kṛṣṇa. VERSO 11. Viéndose atrapado por madre Yaśodā, Kṛṣṇa sintió muchísimo temor y reconoció la insolencia cometida. Ella, al mirarle, vio que estaba llorando y que, al frotarse los ojos con las manos, el cosmético negro que realzaba Sus ojos se mezclaba con las lágrimas y se extendía por toda Su cara. Madre Yaśodā, tomando a su hermoso hijo de la mano, Le dio una suave reprimenda. VERSO 12. Sin saber quién era Kṛṣṇa ni hasta dónde llegaba Su poder, madre Yaśodā estaba siempre cautivada de un intenso amor por su hijo. Debido a su cariño maternal por Kṛṣṇa, nunca se preocupó siquiera de saber quién era Él. Por eso, cuando vio que su hijo tenía muchísimo miedo, soltó el palo y se propuso atarle para que no cometiese nuevas travesuras. VERSOS 13 y 14. La Suprema Personalidad de Dios no tiene ni principio ni final, exterior ni interior, parte delantera o trasera. En otras palabras, Él es omnipresente. Puesto que no Se halla bajo la influencia del elemento tiempo, para Él no hay diferencia entre el pasado, el presente y el futuro; Él existe en Su propia forma trascendental en todas las fases del tiempo. Como es absoluto y está más allá de toda relatividad, está libre de las distinciones entre causa y efecto, aunque es la causa y el efecto de todo. Esa persona no manifestada, que está más allá de la percepción de los sentidos, había descendido ahora en la forma de un niño humano, y madre Yaśodā, considerándole su propio hijo, un niño corriente, Le ató al mortero de madera con una cuerda. VERSO 15. Cuando trató de atar a su travieso hijo, madre Yaśodā vio que la cuerda se quedaba corta por el ancho de dos dedos. Entonces trajo otra cuerda para unirla a la anterior. VERSO 16. Pero a la nueva cuerda le faltaba también el ancho de dos dedos. Cuando le añadió otro cabo, seguía siendo dos dedos demasiado corta. Por más cuerdas que añadía, no conseguía nada; no había manera de completar aquella separación. VERSO 17. Madre Yaśodā acabó uniendo todas las cuerdas que encontró en casa, pero, aun así, no consiguió atar a Kṛṣṇa. Las amigas de madre Yaśodā, las gop…s mayores del vecindario, sonreían y disfrutaban muy divertidas. Madre Yaśodā, pese a sus intensos esfuerzos, también sonreía. Todas ellas estaban completamente asombradas. VERSO 18. Con el intenso esfuerzo que realizaba, madre Yaśodā tenía todo el cuerpo empapado en sudor, y las flores y la peineta se le desprendían de los cabellos. Al ver la fatiga de Su madre, el niño Kṛṣṇa fue misericordioso con ella y consintió en ser atado. VERSO 19. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todo este universo, con sus grandes y excelsos semidioses, como el Señor ®iva, el Señor Brahmā y el Señor Indra, se halla bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo, sin embargo, posee un atributo trascendental: Se deja controlar por Sus devotos. Ésa era la cualidad que Kṛṣṇa manifestaba ahora en ese pasatiempo. VERSO 20. Ni el Señor Brahmā, ni el Señor ®iva, ni la mismísima diosa de la fortuna, que es la compañera inseparable del Señor Supremo, pueden obtener de la Suprema Personalidad de Dios, el liberador del mundo material, la misericordia que recibió madre Yaśodā. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, el hijo de madre Yaśodā, está al alcance de los devotos que se ocupan en servicio amoroso espontáneo, pero los especuladores mentales, quienes se esfuerzan arduamente por la autorrealización mediante rigurosas austeridades y penitencias, o quienes identifican el cuerpo con el ser, no pueden llegar a Él tan fácilmente. VERSO 22. Mientras madre Yaśodā se absorbía en las tareas del hogar, el Señor Supremo, Kṛṣṇa, observó los árboles gemelos yamala-arjuna, que en un milenio anterior habían sido los semidioses hijos de Kuvera. VERSO 23. En su vida anterior, aquellos dos hijos, Nalak™vara y MaŠigr…va, habían gozado de una opulencia y fortuna extraordinarias. Sin embargo, debido al orgullo y el prestigio falso, no guardaban la menor consideración hacia nadie, de modo que Nārada Muni les maldijo a que se volviesen árboles. CAPÍTULO 10. LA LIBERACIÓN DE LOS ÁRBOLES YAMALA-ARJUNA. VERSO 1. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, santo grande y poderoso!, ¿cuál fue la causa de la maldición que Nārada Muni lanzó contra Nalak™vara y MaŠigr…va? Si el mismísimo Nārada, el gran sabio, llegó a enfadarse con ellos, tuvieron que hacer algo realmente abominable. Por favor, explícamelo. VERSOS 2 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, los dos hijos de Kuvera estaban muy orgullosos de haber entrado a formar parte del círculo íntimo del Señor ®iva, lo cual les permitía pasearse por un jardín contiguo al monte Kailāsa, a orillas del río Mandākin…. Abusando de ese privilegio, solían beber un licor llamado vāruŠ…. En compañía de mujeres que respondían a las canciones que ellos cantaban, se paseaban por aquel jardín de flores, con sus ojos siempre dándoles vueltas debido a la embriaguez. VERSO 4. En las aguas del Mandākin… Ganges, que estaba lleno de jardines de flores de loto, los dos hijos de Kuvera disfrutaban de muchachas jóvenes, como dos elefantes machos que juegan con sus hembras en el agua. VERSO 5. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, para buena fortuna de los dos muchachos, quiso el azar que un día pasase por allí el gran santo Devarṣi Nārada. Al ver que estaban ebrios, con los ojos dándoles vueltas, comprendió su situación. VERSO 6. Al ver a Nārada, las jóvenes de los planetas celestiales sintieron mucha vergüenza de estar desnudas ante él, y, por temor a ser maldecidas, se cubrieron con sus ropas. No así los dos hijos de Kuvera, quienes, sin preocuparse de Nārada, permanecieron desnudos. VERSO 7. Al ver a los dos hijos de los semidioses desnudos y ebrios de opulencia y prestigio falso, Devarṣi Nārada, para concederles una misericordia especial, quiso imponerles una maldición especial. Para ello pronunció las siguientes palabras. VERSO 8. Nārada Muni dijo: De entre todos los atractivos del disfrute material, el atractivo de las riquezas es tan grande que confunde la inteligencia más que el hecho de tener hermosos rasgos corporales, haber nacido en una familia aristocrática, o poseer una amplia cultura. Cuando una persona sin educación se envanece de sus riquezas, el resultado es que las emplea en disfrutar del vino, las mujeres y los juegos de azar. VERSO 9. Sin poder controlar sus sentidos, los sinvergüenzas falsamente orgullosos de sus riquezas o de su cuna aristocrática son tan crueles que, para mantener sus cuerpos perecederos, de los que piensan que nunca van a envejecer o morir, matan sin clemencia animales indefensos. A veces salen a matar animales sólo por divertirse. VERSO 10. En vida puede ocurrir que estemos muy orgullosos de nuestro cuerpo, pensando que somos grandes hombres, ministros, presidentes o incluso semidioses, pero, seamos lo que seamos, después de morir nuestro cuerpo se convertirá en gusanos, excremento o cenizas. Quien mate animales indefensos para satisfacer los caprichos temporales del cuerpo, no sabe que en la siguiente vida tendrá que sufrir. El malvado pecador tendrá que ir al infierno y sufrir los resultados de sus acciones. VERSO 11. ¿A quién pertenece el cuerpo durante la vida? ¿Al que le da trabajo, al ser, al padre, a la madre, o al padre de la madre? ¿Es de la persona que se lo lleva por la fuerza, del amo que lo compra como esclavo, o de los hijos que lo entregan al fuego? ¿Es de los perros que se lo comen cuando no es incinerado? Entre los muchos que podrían reclamarlo, ¿quién tiene legítimo derecho a él? No está bien contentarse con mantener el cuerpo mediante actividades pecaminosas en lugar de responder a estas preguntas. VERSO 12. El cuerpo, al fin y al cabo, después de ser producido por la naturaleza no manifestada, se destruye de nuevo y se funde en los elementos naturales. Por lo tanto, es propiedad común de todos. En esas circunstancias, ¿quién sino un desvergonzado podría reclamar su propiedad y, para mantenerlo, incurrir en actividades pecaminosas, como la matanza de animales, sólo por satisfacer sus caprichos? Nadie más que un sinvergüenza podría cometer semejantes actividades pecaminosas. VERSO 13. Los necios ateos y los sinvergüenzas, que están muy orgullosos de sus riquezas, no pueden ver las cosas como son. Por eso, el colirio adecuado para sus ojos es devolverles a la pobreza, de modo que puedan ver las cosas tal y como son. El hombre que vive en la más absoluta pobreza puede, al menos, darse cuenta de lo miserable que es la pobreza, y no querrá ver a otros en la situación de sufrimiento en que él se encuentra. VERSO 14. La persona que ha sufrido el pinchazo de un alfiler comprende el sufrimiento de otros que pasan por esa misma experiencia con sólo verles la cara. Comprende que el sufrimiento es el mismo para todos, y no desea que los demás sufran de esa forma. Pero el que nunca ha recibido el pinchazo de un alfiler no puede comprender ese sufrimiento. VERSO 15. El hombre que vive sumido en la pobreza se ve naturalmente forzado a someterse a austeridades y penitencias, pues carece de las riquezas necesarias para poseer nada. De ese modo, pierde todo su prestigio falso. Siempre necesitado de alimentos, refugio y ropas, tiene que satisfacerse con lo que pueda obtener por misericordia de la providencia. Esas austeridades a que por fuerza tiene que someterse son buenas para él, pues le purifican y le liberan del ego falso. VERSO 16. Siempre hambriento, en busca del alimento indispensable, ese hombre sumido en la miseria está cada día más débil. Como sus fuerzas están muy limitadas, sus sentidos se sosiegan por sí solos. Esa persona sumida en la pobreza es, por ello, incapaz de realizar actividades dañinas y envidiosas. En otras palabras, él alcanza de modo natural los resultados de las austeridades y penitencias a que se someten por voluntad propia las personas santas. VERSO 17. Las personas santas pueden relacionarse libremente con los pobres, pero no así con los ricos. Debido a esa relación con personas santas, los pobres pierden pronto todo interés en los deseos materiales, y erradican todas las impurezas que se encuentran en lo más hondo del corazón. VERSO 18. Las personas santas [sādhus] piensan en Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día. Ninguna otra cosa les interesa. ¿Qué razón podría tener nadie para evitar la relación con esas personalidades espirituales excelsas y, en lugar de ello, tratar de relacionarse con materialistas y refugiarse en los no devotos, que en su mayoría son orgullosos y ricos? VERSO 19. Por lo tanto, yo liberaré de su prestigio falso a estas dos personas, que, ebrias del licor llamado vāruŠ…, o mādhv…, no pueden controlar sus sentidos, se han dejado cegar por el orgullo de la opulencia celestial, y se han apegado a las mujeres. VERSOS 20, 21 y 22. Estos dos jóvenes, Nalak™vara y MaŠigr…va, tienen la fortuna de ser los hijos del gran semidiós Kuvera, pero, llevados del prestigio falso y de la embriaguez producto del licor, han caído tan bajo que, aunque están desnudos, no pueden comprender que lo están. Así pues, estos dos jóvenes, que están viviendo como árboles (pues los árboles están desnudos pero no son conscientes de ello), deben recibir cuerpo de árbol. Ése será el castigo adecuado para ellos. No obstante, y por mi misericordia, desde el momento en que se vuelvan árboles hasta el momento en que se liberen, podrán recordar las actividades pecaminosas de su pasado. Además, por mi gracia especial, una vez cumplido el plazo de cien años de los semidioses, podrán ver personalmente a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y, de ese modo, revivir su verdadera posición como devotos. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Dichas estas palabras, el gran santo Devarṣi Nārada regresó a su āśrama, conocido con el nombre de NārāyaŠa-āśrama, y Nalak™vara y MaŠigr…va se convirtieron en dos árboles gemelos arjuna. VERSO 24. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, para respaldar la verdad de las palabras de Nārada, el más grande devoto, avanzó lentamente hacia el lugar en que crecían los dos árboles gemelos arjuna. VERSO 25. «Estos dos jóvenes son los hijos del muy rico Kuvera, y Yo no tengo nada que ver con ellos, pero Devarṣi Nārada es Mi muy querido y afectuoso devoto, de modo que, como él quiso que Yo Me presentase en persona ante ellos, debo hacerlo así para que se liberen.» VERSO 26. Dichas estas palabras, Kṛṣṇa Se apresuró a pasar entre los dos árboles arjuna, de tal forma que el gran mortero al que estaba atado quedó atascado entre ellos en sentido transversal. VERSO 27. Arrastrando tras de Sí con muchísima fuerza el mortero de madera al que estaba atado por la cintura, el niño Kṛṣṇa arrancó de raíz los dos árboles. Por la enorme fuerza de la Persona Suprema, los dos árboles, con su tronco, sus hojas y sus ramas, temblaron violentamente y cayeron al suelo con gran estrépito. VERSO 28. Inmediatamente, en el mismo lugar en que habían caído los dos árboles arjuna, salieron de ellos dos grandes personalidades perfectas que parecían la personificación del fuego e iluminaban todas las direcciones con la refulgencia de su belleza. Postrando la cabeza, ofrecieron reverencias a Kṛṣṇa y Le dirigieron las siguientes palabras con las manos juntas. VERSO 29. ¡Oh, Señor Kṛṣṇa, Señor Kṛṣṇa!, Tu opulencia mística es inconcebible. Tú eres la persona suprema original, la causa de todas las causas inmediatas y remotas, y estás más allá de la creación material. Los brāhmaṇas eruditos [apoyándose en la afirmación védica sarvaˆ khalv idaˆ brahma] saben que Tú lo eres todo, y que la manifestación cósmica, en sus aspectos densos y sutiles, es Tu forma. VERSOS 30 y 31. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, el controlador de todo. El cuerpo, la vida, el ego y los sentidos de todas las entidades vivientes son Tu propio ser. Tú eres la Persona Suprema, Viṣṇu, el controlador imperecedero. Tú eres el factor tiempo, la causa inmediata, y eres la naturaleza material formada por las tres modalidades, pasión, bondad e ignorancia. Tú eres la causa original de la manifestación material. Tú eres la Superalma, y por ello conoces todo lo que hay en lo más hondo del corazón de cada entidad viviente. VERSO 32. ¡Oh, Señor!, Tú existes antes de la creación. Así pues, ¿quién, de entre los seres atrapados en el mundo material en un cuerpo de cualidades materiales puede comprenderte? VERSO 33. ¡Oh, Señor, que cubres Tus glorias con Tu propia energía!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios. Tú eres Sańkarṣaṇa, el origen de la creación, y eres Vāsudeva, el origen del catur-vy™ha. Puesto que Tú lo eres todo, y eres, por ello, el Brahman Supremo, simplemente Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. VERSOS 34 y 35. Tú, que apareces en cuerpos como los del pez, la tortuga y el cerdo, manifiestas actividades que a esas criaturas les sería imposible realizar, actividades extraordinarias, incomparables, trascendentales, de poder y fuerza ilimitados. Por lo tanto, esos cuerpos Tuyos no están hechos de elementos materiales, sino que son encarnaciones de Tu Suprema Personalidad. Tú eres esa misma Suprema Personalidad de Dios, que has descendido ahora, en la plenitud de Tu potencia, para beneficio de todas las entidades vivientes del mundo material. VERSO 36. ¡Oh, Tú, que eres supremamente auspicioso!, a Ti, que eres el bien supremo, Te ofrecemos respetuosas reverencias. ¡Oh, Tú, el más famoso descendiente y controlador de la dinastía Yadu!, ¡oh, hijo de Vasudeva!, ¡oh, el más pacífico!, permite que ofrezcamos reverencias a Tus pies de loto. VERSO 37. ¡Oh, forma suprema!, nosotros somos siempre los sirvientes de Tus sirvientes, y en especial de Nārada Muni. Danos ahora permiso para partir hacia nuestro hogar. Si hemos podido verte personalmente, es por la gracia y la misericordia de Nārada Muni. VERSO 38. Que, de ahora en adelante, todas nuestras palabras narren Tus pasatiempos, que nuestros oídos se ocupen en la recepción auditiva de Tus glorias, que nuestras manos, piernas y demás sentidos se ocupen en actos que Te complazcan, y que nuestra mente piense siempre en Tus pies de loto. Que nuestra cabeza ofrezca reverencias a todo lo que existe en el mundo, pues todas las cosas son también formas Tuyas, y que nuestros ojos vean las formas de los vaiṣṇavas, que no son diferentes de Ti. VERSO 39. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Con estas palabras, los dos jóvenes semidioses ofrecieron oraciones a la Suprema Personalidad de Dios. ®r… Kṛṣṇa, el Dios Supremo, es el dueño de todo, y era, ciertamente, el amo de Gokula, Gokuleśvara; sin embargo, estaba atado al mortero de madera con las cuerdas de las gop…s, por lo cual, con una amplia sonrisa, dirigió a los hijos de Kuvera las siguientes palabras. VERSO 40. La Suprema Personalidad de Dios dijo: El gran santo Nārada Muni es muy misericordioso. Vosotros estabais cegados y habíais enloquecido en pos de la opulencia material, pero él, con su maldición, os hizo el mayor de los favores. Aunque caísteis de Svargaloka, el planeta más elevado, y os convertisteis en árboles, recibisteis de él el mayor de los bienes. Conozco todo lo ocurrido desde el mismo comienzo. VERSO 41. Cuando estamos directamente frente al Sol, ya no hay oscuridad para los ojos. Del mismo modo, cuando estamos frente a un sādhu, ante un devoto completamente determinado y entregado a la Suprema Personalidad de Dios, dejamos de estar sujetos al cautiverio material. VERSO 42. ¡Oh, Nalak™vara y MaŠigr…va!, ahora podéis regresar a vuestro hogar. Puesto que deseáis estar siempre absortos en Mi servicio devocional, veréis satisfecho vuestro deseo de adquirir amor y afecto por Mí. A partir de ahora, nunca caeréis de ese estado. VERSO 43. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que la Suprema Personalidad de Dios les dirigiese estas palabras, los dos semidioses caminaron alrededor del Señor, que estaba atado al mortero de madera, y Le ofrecieron reverencias. Tras recibir el permiso del Señor Kṛṣṇa, regresaron a sus respectivas moradas. CAPÍTULO 11. LOS PASATIEMPOS INFANTILES DE KṚṢṆA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, cuando los árboles yamala-arjuna cayeron, todos los pastores del vecindario escucharon el terrible sonido y corrieron al lugar, temerosos de que hubiera sido un rayo. VERSO 2. Cuando vieron los árboles yamala-arjuna derribados en el suelo, se sintieron confusos, porque, aunque podían constatar el hecho de que los árboles habían caído, no podían dar con la causa. VERSO 3. Kṛṣṇa seguía atado al ul™khala, el mortero que arrastraba tras de Sí. Pero, ¿cómo iba a haber derribado Él los árboles? ¿Quién lo había hecho? ¿Dónde estaba la causa de aquel suceso? Reflexionando en todas esas cosas asombrosas, los pastores estaban dudosos y confusos. VERSO 4. Entonces todos los pastorcillos dijeron: Fue Kṛṣṇa quien lo hizo. Cuando pasó por entre los dos árboles, el mortero quedó atravesado. Kṛṣṇa tiró del mortero, y los dos árboles cayeron. Después de eso, dos hombres muy hermosos salieron de los árboles. Lo hemos visto con nuestros propios ojos. VERSO 5. Debido al intenso cariño paternal, Nanda y los pastores de vacas no podían creer que Kṛṣṇa hubiera arrancado los árboles de aquella forma maravillosa. Así, les era imposible tener fe en las palabras de los niños. Algunos de ellos, sin embargo, dudaban: «Según las predicciones, Kṛṣṇa es como NārāyaŠa. Bien podría haberlo hecho Él». VERSO 6. Al ver que su hijo estaba atado al mortero de madera y que lo arrastraba tras de Sí, Nanda Mahārāja sonrió y liberó a Kṛṣṇa de Sus ataduras. VERSO 7. Las gop…s solían decir: «Mi querido Kṛṣṇa, si bailas Te daré la mitad de un dulce». Diciendo esas palabras o dando palmadas, las gop…s animaban a Kṛṣṇa de distintas formas. En esas ocasiones, Él, aunque era la Personalidad de Dios, supremamente poderoso, sonreía y bailaba conforme a sus deseos, como si fuese un muñeco en sus manos. A veces, cuando ellas Se lo pedían, cantaba en voz muy alta. De ese modo, Kṛṣṇa estaba sometido por completo a las gop…s. VERSO 8. A veces, madre Yaśodā o sus amigas gop…s decían a Kṛṣṇa: «Tráeme esto», o «Tráeme aquello». A veces Le ordenaban que les trajese una tarima‚ un medidor o unos zapatos de madera, y Kṛṣṇa, al recibir la orden de Sus madres, trataba de llevarles lo que pedían. Sin embargo, otras veces, como si no fuera capaz de levantar esos objetos, Se limitaba a tocarlos y quedarse quieto a su lado. Sólo por dar placer a Sus familiares, Se golpeaba el cuerpo con los brazos para demostrar que tenía fuerza de sobras. VERSO 9. Para los devotos puros que, por todo el mundo, podían entender Sus actividades, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, mostró hasta qué punto puede someterse a Sus devotos, Sus sirvientes. De ese modo, aumentó el placer de los vrajavās…s con Sus actividades infantiles. VERSO 10. Una vez, una vendedora de fruta anunciaba a voces: «¡Oh, habitantes de Vṛndāvana!, ¡venid aquí si queréis comprar un poco de fruta!». Al escucharla, Kṛṣṇa tomó inmediatamente un puñado de granos de cereal y fue a cambiárselos por fruta, como si tuviese necesidad de ella. VERSO 11. Casi todos los granos que Kṛṣṇa llevaba en la mano se Le cayeron por el camino mientras corría a toda prisa hacia la vendedora. Ella, sin embargo, Le llenó las manos con fruta. Entonces, su cesto se llenó de joyas y oro. VERSO 12. Cierto día, después de que Kṛṣṇa arrancase los árboles arjuna, RohiŠ…-dev… fue a llamar a Rāma y a Kṛṣṇa, que habían ido a orillas del río y estaban completamente absortos en jugar con los demás niños. VERSO 13. Kṛṣṇa y Balarāma Se habían apegado tanto a Su juego con los demás niños que no regresaron cuando RohiŠ… Les llamó. Ella entonces envió a madre Yaśodā a buscarles, pues madre Yaśodā era más cariñosa con Kṛṣṇa y Balarāma. VERSO 14. Kṛṣṇa y Balarāma estaban tan apegados a Su juego con los demás niños que, aunque era muy tarde, seguían jugando. Madre Yaśodā fue entonces a llamarles para que fuesen a comer. Debido al cariño y al amor extático que sentía por Kṛṣṇa y Balarāma, la leche fluía de sus senos. VERSO 15. Madre Yaśodā dijo: Mi querido hijo Kṛṣṇa, Kṛṣṇa de ojos de loto, ven aquí y bebe la leche de mi pecho. ¡Oh, cariño mío!, debes de estar muy cansado con el hambre y la fatiga de jugar tanto tiempo. Ya no tienes que seguir jugando. VERSO 16. Mi querido Baladeva, alegría de nuestra familia, por favor, ven inmediatamente con Tu hermano menor, Kṛṣṇa. Los dos habéis comido esta mañana, y ahora debéis comer un poco más. VERSO 17. Nanda Mahārāja, el rey de Vraja, os está esperando para comer. ¡Oh, mi querido hijo Balarāma!, Os está esperando. Así pues, venid para complacernos. Todos los niños que están jugando contigo y con Kṛṣṇa deben regresar ya a sus hogares. VERSO 18. Madre Yaśodā dijo además a Kṛṣṇa: Mi querido hijo, llevas todo el día jugando y tienes todo el cuerpo cubierto de polvo y arena. Así pues, regresa, ven a bañarte y a asearte. Hoy la Luna está en conjunción con la auspiciosa estrella de Tu nacimiento. Por lo tanto, sé puro y da vacas en caridad a los brāhmaṇas. VERSO 19. Mira a todos Tus amiguitos, que son de Tu misma edad. Están muy limpios, y sus madres les han adornado con hermosas alhajas. Debes venir aquí, y una vez que Te hayas bañado, que hayas tomado Tu almuerzo y estés bien adornado con alhajas, podrás volver a jugar con Tus amiguitos. VERSO 20. Mi querido Mahārāja Parīkṣit, llevada de su intenso amor y cariño, madre Yaśodā, la madre de Kṛṣṇa, consideraba a Kṛṣṇa, que era la expresión máxima de toda opulencia, su propio hijo. Así tomó a Kṛṣṇa y a Balarāma de la mano y Les llevó a casa, donde cumplió con sus deberes bañándoles, vistiéndoles y dándoles de comer. VERSO 21. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cierto día, considerando los grandes trastornos vividos en Bṛhadvana, todos los pastores de vacas adultos, bajo la dirección de Nanda Mahārāja, se reunieron para tomar medidas destinadas a acabar con los constantes trastornos que sufrían en Vraja. VERSO 22. En aquella reunión de todos los habitantes de Gokula, un pastor llamado Upānanda, que era el más maduro en edad y en conocimiento, y que tenía mucha experiencia en consideraciones de momento, circunstancias y país, hizo la siguiente sugerencia para beneficio de Rāma y Kṛṣṇa. VERSO 23. Upānanda dijo: Mis queridos amigos pastores de vacas, si queremos hacer un bien a este lugar, Gokula, debemos irnos de aquí, pues ya hemos visto que constantemente surgen causas de perturbación, y que todas ellas son intentos de matar a Rāma y a Kṛṣṇa. VERSO 24. De alguna forma, por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, el niño Kṛṣṇa Se salvó de las garras de la rākṣas… P™tanā, que estaba decidida a matarle. Después, y de nuevo por la misericordia del Dios Supremo, no fue aplastado por la carreta de mano que se desplomó sobre Él. VERSO 25. Y, de nuevo, el demonio Tṛṇāvarta, en la forma de un torbellino, se llevó al niño por esos peligrosos cielos para matarle; sin embargo, cayó y se estrelló contra una roca. También en ese caso, por la misericordia del Señor Viṣṇu o de Sus sirvientes, el niño volvió a salvarse. VERSO 26. El otro día, sin ir más lejos, ni Kṛṣṇa ni ninguno de los niños que jugaban con Él murieron pese a la caída de los árboles, aunque estaban muy cerca, o incluso entre los dos árboles. Eso también debemos considerarlo misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 27. Todos esos siniestros han sido causados por algún demonio cuya identidad desconocemos. Antes de que venga aquí a causar más molestias, debemos irnos con los niños a otro lugar, hasta que esas perturbaciones dejen de producirse. VERSO 28. Entre Nandeśvara y Mahāvana hay un lugar llamado Vṛndāvana. Es un lugar idóneo, porque en él hay abundancia de hierba, plantas y enredaderas para las vacas y demás animales. Tiene hermosos jardines y altas montañas, y ofrece muchos recursos para la felicidad de todos los gopas y gop…s, así como para nuestros animales. VERSO 29. Por lo tanto, vayámonos inmediatamente, hoy mismo. No hay por qué esperar más. Si estáis de acuerdo conmigo, preparemos los carros de bueyes, situemos las vacas por delante y vayámonos. VERSO 30. Tras escuchar el consejo de Upānanda, los pastores de vacas lo aceptaron por unanimidad. «Muy bien —decían—, muy bien.» Entonces resolvieron sus asuntos domésticos, subieron a los carros sus ropas y demás objetos, y partieron inmediatamente hacia Vṛndāvana. VERSOS 31 y 32. Cuando todos los ancianos, mujeres y niños, con todo el mobiliario doméstico, estuvieron en los carros de bueyes, y una vez que las vacas estuvieron frente a los carros, los pastores de vacas tuvieron la precaución de empuñar sus arcos y flechas y de hacer sonar sus cuernos. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de esa forma, acompañados del sonido de los cuernos, los pastores de vacas, con sus sacerdotes, comenzaron el viaje. VERSO 33. Las esposas de los pastores, montadas en los carromatos, iban muy bien vestidas, con ropas de excelente calidad. Sus cuerpos, y en especial sus senos, estaban maquillados con polvo de ku‰kuma fresco. En el camino se deleitaban en cantar los pasatiempos de Kṛṣṇa. VERSO 34. Muy complacidas de escuchar los pasatiempos de Kṛṣṇa y Balarāma, madre Yaśodā y RohiŠ…dev…, para no separarse de Kṛṣṇa y Balarāma ni por un momento, se subieron con ellos en un carromato. En esa situación, todos tenían un aspecto muy hermoso. VERSO 35. De ese modo llegaron a Vṛndāvana, donde la vida es agradable en todas las estaciones. Allí dispusieron un lugar donde vivir provisionalmente, formando una media luna con sus carros. VERSO 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, a la vista de Vṛndāvana, Govardhana y las orillas del río Yamunā, Rāma y Kṛṣṇa sintieron un gran placer. VERSO 37. De ese modo, Kṛṣṇa y Balarāma, actuando como niños pequeños y balbuceando Sus primeras palabras, daban placer trascendental a todos los habitantes de Vraja. Con el paso del tiempo, crecieron lo bastante como para cuidar de los terneros. VERSO 38. No muy lejos del lugar en que vivían, Kṛṣṇa y Balarāma, que tenían toda clase de juguetes, jugaban con otros pastorcillos de vacas y cuidaban de los terneros más pequeños. VERSOS 39 y 40. A veces, Kṛṣṇa y Balarāma tocaban la flauta, a veces lanzaban a los árboles unas cuerdas y piedras ideadas para coger fruta, a veces Se limitaban a tirar piedras, y a veces, acompañados del tintineo de Sus campanitas tobilleras, jugaban al fútbol con frutas de bael y āmalak…. A veces Se cubrían con sábanas e imitaban a las vacas y los toros, luchando unos con otros y rugiendo en voz muy alta. A veces imitaban las voces de los animales. Así jugando, se divertían como dos niños humanos corrientes. VERSO 41. Un día en que Rāma, Kṛṣṇa y los demás pastorcillos habían llevado los terneros a orillas del río Yamunā, un nuevo demonio se presentó en el lugar para matarles. VERSO 42. Cuando vio que el demonio había adoptado la forma de un ternero y que se había mezclado con los demás animales, la Suprema Personalidad de Dios indicó a Baladeva: «Ahí tenemos otro demonio». Entonces, muy despacio, fue acercándose al demonio como si no conociera sus intenciones. VERSO 43. Entonces, ®r… Kṛṣṇa sujetó al demonio por las patas traseras y la cola, hizo girar el cuerpo del demonio con mucha fuerza hasta que murió, y lo lanzó a lo alto de un árbol kapittha, que se vino abajo junto con el cuerpo del demonio, que había adoptado una forma enorme. VERSO 44. Al ver el cadáver del demonio, todos los pastorcillos exclamaron: «¡Bien hecho, Kṛṣṇa! ¡Muy bien, muy bien! ¡Muchas gracias!». En el sistema planetario superior, todos los semidioses, sintiéndose complacidos, derramaron lluvias de flores sobre la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 45. Tras la muerte del demonio, Kṛṣṇa y Balarāma terminaron Su desayuno y, mientras cuidaban de los terneros, siguieron paseándose de un lugar a otro. Kṛṣṇa y Balarāma, las Supremas Personalidades de Dios, que mantienen la creación entera, cuidaban ahora de los terneros como dos pastorcillos corrientes. VERSO 46. Un día, Kṛṣṇa, Balarāma y los demás niños, cada uno de ellos con su correspondiente grupo de terneros, llevaron a los animales a una alberca para que bebiesen. Cuando los terneros acabaron de beber, también los niños saciaron su sed con aquellas aguas. VERSO 47. Junto a la alberca, los niños vieron un cuerpo gigantesco que parecía el pico de una montaña derribado y roto por un rayo. La simple vista de aquel descomunal ser viviente les hacía sentir miedo. VERSO 48. Aquel demonio de enorme cuerpo se llamaba Bakāsura, y había adoptado la forma de un pato con un pico muy aguzado. Al llegar allí, se tragó a Kṛṣṇa. VERSO 49. Al ver que el gigantesco pato había devorado a Kṛṣṇa, Balarāma y los demás niños quedaron prácticamente inconscientes, como sentidos sin vida. VERSO 50. Kṛṣṇa, que era el padre del Señor Brahmā pero que hacía el papel de hijo de un pastor de vacas, Se volvió como el fuego, quemando la raíz de la garganta del demonio Bakāsura, que tuvo que vomitarle inmediatamente. Cuando el demonio vio que Kṛṣṇa, pese a haber sido tragado, estaba ileso, Le atacó de nuevo con su aguzado pico, sin aguardar ni un instante. VERSO 51. Al ver que el demonio Bakāsura, el amigo de Kaˆsa, se empeñaba en atacarle, Kṛṣṇa, el líder de los vaiṣṇavas, cogió con Sus manos las dos mitades del pico del demonio y, ante todos los pastorcillos de vacas, partió al demonio por la mitad con la misma facilidad con que un niño divide en dos una brizna de hierba v…raŠa. Al matar al demonio de esa forma, Kṛṣṇa dio gran satisfacción a los habitantes del cielo. VERSO 52. En ese momento, los habitantes celestiales del sistema planetario superior derramaron sobre Kṛṣṇa, el enemigo de Bakāsura, una lluvia de flores mallikā-puṣpa, unas flores que se cultivan en Nandana-kānana. También Le felicitaron con el sonido de timbales y caracolas celestiales, y con ofrendas de oraciones. Al ver todo aquello, los pastorcillos de vacas no salían de su asombro. VERSO 53. Del mismo modo que los sentidos se serenan cuando se recobra la conciencia, cuando Kṛṣṇa Se liberó de aquel peligro, todos los niños, con Balarāma entre ellos, pensaron que habían vuelto a la vida. Después de abrazar a Kṛṣṇa con su conciencia ya serena, reunieron a sus terneros y regresaron a Vrajabh™mi, donde proclamaron en voz muy alta lo ocurrido. VERSO 54. Los pastores de vacas y sus esposas, cuando escucharon el relato de la muerte de Bakāsura en el bosque, estaban muy asombrados. Al ver a Kṛṣṇa, después de escuchar el relato, Le dieron una efusiva bienvenida, pensando que Él y los demás niños regresaban de las fauces de la muerte. Ahora que Kṛṣṇa y los demás niños estaban a salvo, les miraban sin decir nada, y no querían apartar la vista de ellos. VERSO 55. Nanda Mahārāja y los pastores de vacas reflexionaban: Es de lo más sorprendente que este niño, Kṛṣṇa, Se haya visto en tantos peligros mortales y que, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, hayan sido los mismos que causaban el peligro quienes acabaron muriendo en vez de Él. VERSO 56. Aunque los daityas que Le pusieron en peligro de muerte eran realmente feroces, ninguno de ellos pudo matar a este niño, Kṛṣṇa. Al contrario, por haber venido a matar niños inocentes, tan pronto como se acercaron, fueron ellos mismos quienes murieron, como moscas que se precipitan en el fuego. VERSO 57. Las palabras de las personas que poseen pleno conocimiento del Brahman nunca resultan falsas. Es muy maravilloso que todo lo que Gargamuni predijo, lo estemos viviendo ahora palabra por palabra. VERSO 58. De ese modo, Nanda Mahārāja y los pastores de vacas disfrutaban de gran placer trascendental comentando los pasatiempos de Kṛṣṇa y de Balarāma, y ni siquiera percibían las miserias materiales. VERSO 59. De ese modo, Kṛṣṇa y Balarāma pasaron Su infancia en Vrajabh™mi ocupados en actividades y juegos infantiles. Así, jugaban al escondite, a construir un puente imaginario sobre el océano, y a saltar de un lado a otro como los monos. CAPÍTULO 12. LA MUERTE DEL DEMONIO AGHšSURA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, una mañana, Kṛṣṇa pensó que quería desayunar en el bosque. Se levantó temprano e hizo sonar Su trompeta de cuerno para despertar con su hermoso sonido a todos los vaqueritos y a los terneros. A continuación, Kṛṣṇa y los demás niños, cada uno conduciendo sus respectivos terneros, salieron de Vrajabh™mi en dirección al bosque. VERSO 2. En esa ocasión, miles de vaqueritos salieron de sus hogares en Vrajabh™mi y se unieron a Kṛṣṇa, llevando ante ellos sus miles de grupos de terneros. Todos los niños eran muy hermosos y, además de las bolsas con el almuerzo, llevaban cornetas, flautas y varas para guiar a los terneros. VERSO 3. Acompañando a los vaqueritos, que llevaban sus propios terneros, Kṛṣṇa salió con un rebaño de terneros ilimitado. En el bosque, todos los niños se pusieron a jugar con mucho entusiasmo. VERSO 4. Aunque ya iban adornados con las alhajas de kāca, guñjā, perlas y oro que sus madres les habían puesto, al llegar al bosque, los niños se pusieron además adornos de frutas, hojas verdes, ramilletes de flores, plumas de pavo real y minerales blandos. VERSO 5. Los vaqueritos solían robarse unos a otros la bolsa del almuerzo. Cuando uno de ellos se daba cuenta de que le habían quitado la bolsa, los demás la lanzaban un poco más lejos, y desde allí, otros volvían a alejársela aún más. Cuando el niño dueño de la bolsa se disgustaba, los demás se reían. Entonces el niño rompía a llorar, y los otros le devolvían la bolsa. VERSO 6. A veces Kṛṣṇa Se alejaba un poco para contemplar la belleza del bosque. Entonces, todos los demás niños corrían para acompañarle, diciendo: «¡Yo seré el primero en tocar a Kṛṣṇa! ¡Yo seré el primero en tocar a Kṛṣṇa!». De ese modo, disfrutaban de la vida tocando a Kṛṣṇa repetidas veces. VERSOS 7, 8, 9, 10 y 11. Cada niño jugaba de una manera. Algunos tocaban la flauta, y otros hacían sonar sus cuernos. Algunos imitaban el zumbido de los abejorros, y otros el canto del cuclillo. Había niños que imitaban el vuelo de los pájaros persiguiendo la sombra que éstos proyectaban en el suelo; otros imitaban los hermosos movimientos y las atractivas posturas de los cisnes; los había que se sentaban en silencio, imitando a los patos, mientras otros imitaban la danza de los pavos reales. Algunos niños imitaban a los monos subiéndose a los árboles, otros imitaban sus muecas, otros saltaban de rama en rama y algunos atraían a los monitos jóvenes en los árboles. Algunos niños iban a las cascadas y cruzaban el río saltando con las ranas, y se reían al ver su propio reflejo en el agua. También se burlaban del sonido de su propio eco. De ese modo, todos los vaqueritos jugaban con Kṛṣṇa, que es la fuente de la refulgencia Brahman para los jñān…s que desean fundirse en esa refulgencia, que es la Suprema Personalidad de Dios para los devotos que han aceptado Su servicio eterno, y que para las personas corrientes no es más que un niño común y corriente. Los vaqueritos, que habían acumulado los resultados de muchas vidas de actividades piadosas, podían ahora relacionarse con la Suprema Personalidad de Dios. ¿Quién podría explicar su gran fortuna? VERSO 12. Los yog…s pueden someterse a rigurosas austeridades y penitencias durante muchas vidas, entregados a las prácticas de yama, niyama, āsana y prāŠāyāma, ninguna de las cuales es fácil de realizar. Aunque con el paso del tiempo lleguen a alcanzar la perfección del control de la mente, ni siquiera entonces podrán saborear la más mínima partícula del polvo de los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Qué podemos decir de la gran fortuna de los habitantes de Vrajabh™mi, Vṛndāvana, que vivían con la Suprema Personalidad de Dios y veían al Señor cara a cara? VERSO 13. Mi querido rey Parīkṣit, entonces apareció en aquel lugar un gran demonio llamado Aghāsura, cuya muerte era ansiada hasta por los semidioses. Pese a que beben néctar todos los días, los semidioses tenían miedo del gran demonio y anhelaban su muerte. Aquel demonio no podía soportar que los pastorcillos de vacas disfrutasen de tanto placer trascendental en el bosque. VERSO 14. Aghāsura, que había sido enviado por Kaˆsa, era el hermano menor de P™tanā y de Bakāsura. Por eso, cuando llegó allí y vio a Kṛṣṇa al frente de todos los pastorcillos de vacas, pensó: «Ese Kṛṣṇa ha matado a mi hermana P™tanā y a mi hermano Bakāsura. Por eso, y para complacerles a los dos, voy a matar a Kṛṣṇa y a todos Sus amigos, los pastorcillos de vacas». VERSO 15. Aghāsura pensó: Kṛṣṇa y Sus amiguitos son la vida misma de los habitantes de Vrajabh™mi. Si de alguna forma puedo hacer de ellos la última ofrenda de sésamo y agua por las almas de mis difuntos hermanos, los habitantes de Vrajabh™mi morirán inmediatamente. Si no hay vida, no hace falta el cuerpo; por consiguiente, lo natural es que, tan pronto como sus hijos estén muertos, los habitantes de Vraja caigan muertos también. VERSO 16. Después de tomar esa decisión, el malvado Aghāsura adoptó la forma de una enorme serpiente pitón, tan gruesa como una gran montaña y de una longitud de trece kilómetros. Después de adoptar aquel maravilloso cuerpo de serpiente, abrió su boca, que era como una gran cueva en las montañas, y se tendió en el camino esperando a Kṛṣṇa y a Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, para tragárselos. VERSO 17. Su labio inferior descansaba sobre la superficie de la Tierra, y el superior tocaba las nubes del cielo. Los bordes de su boca eran como las paredes de una gran caverna en la montaña, y el interior de su boca no podía ser más oscuro. Su lengua tenía el aspecto de una amplia avenida, su aliento era como un viento cálido, y sus ojos ardían como el fuego. VERSO 18. Al ver la maravillosa forma del demonio, semejante a una gran serpiente pitón, los niños pensaron que debía de tratarse de uno de los hermosos parajes de Vṛndāvana. Después imaginaron que se parecía a la boca de una enorme serpiente. En otras palabras, los niños, sin sentir el menor temor, pensaron que era una gran estatua esculpida en forma de serpiente para que ellos disfrutasen de sus pasatiempos. VERSO 19. Los niños decían: Queridos amigos, esa criatura, ¿está muerta o es de verdad una serpiente viva con la boca abierta de par en par esperando tragársenos? Por favor, resolved esta duda. VERSO 20. A continuación decidieron: Queridos amigos, no cabe duda de que es un animal que nos espera para tragársenos. Su labio superior parece una nube enrojecida por el Sol, y su labio inferior es como las sombras rojizas de una nube. VERSO 21. Esas dos depresiones de la izquierda y de la derecha, que parecen cuevas en una montaña, son las comisuras de su boca, y los altos picos montañosos son sus dientes. VERSO 22. En largo y ancho, la lengua del animal es como una ancha avenida, y el interior de su boca está muy oscuro, como una cueva en la montaña. VERSO 23. Ese viento cálido es el aliento que sale de su boca, y esa peste a carne quemada es el olor de los cadáveres que se ha comido. VERSO 24. Los niños dijeron entonces: «¿Ha venido esta criatura viviente a devorarnos? Si lo hace, será matada inmediatamente, como Bakāsura». Así, los niños miraron el hermoso rostro de Kṛṣṇa, el enemigo de Bakāsura, y, riendo en voz alta y tocando las palmas, entraron en la boca de la serpiente. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que, en la forma de antaryām…, la Superalma, Se halla en lo más profundo del corazón de todos, escuchó lo que los niños se decían unos a otros acerca de la falsa serpiente pitón. Sin que ellos lo supiesen, se trataba en realidad de Aghāsura, un demonio que había aparecido allí en forma de serpiente. Kṛṣṇa, que lo sabía, pensó en impedir a Sus compañeros que entrasen en la boca del demonio. VERSO 26. Pero mientras Kṛṣṇa meditaba en la forma de detenerles, los pastorcillos de vacas ya habían entrado en la boca del demonio. Éste, sin embargo, no se los tragó, pues, pensando en sus propios familiares, a quienes Kṛṣṇa había matado, esperaba el momento de que Kṛṣṇa entrase en su boca. VERSO 27. Kṛṣṇa vio que todos los pastorcillos, para quienes Él era el único Señor, se Le habían ido de las manos y estaban indefensos, pues, como briznas de paja, habían entrado en el fuego del abdomen de Aghāsura, que era la muerte en persona. A Kṛṣṇa Le resultaba insoportable verse separado de Sus amigos los pastorcillos de vacas. Por eso, como si viese que todo había sido dispuesto por Su potencia interna, Kṛṣṇa pasó un momento completamente desconcertado y sin saber qué hacer. VERSO 28. ¿Cómo había que actuar? ¿Cuál era la forma de matar al demonio y de salvar, al mismo tiempo, a los devotos? Kṛṣṇa, que posee una potencia ilimitada, prefirió esperar hasta hallar una manera inteligente de matar al demonio, salvando, al mismo tiempo, a los niños. Luego, entró en la boca de Aghāsura. VERSO 29. Cuando Kṛṣṇa entró en la boca de Aghāsura, los semidioses, ocultos tras las nubes, exclamaron: «¡Oh, no! ¡Oh, no!». Pero los amigos de Aghāsura, Kaˆsa y los demás demonios, se llenaron de júbilo. VERSO 30. Tan pronto como escuchó los lamentos [«¡Oh, no!. ¡Oh, no!»] de los semidioses ocultos tras las nubes, el invencible Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, Se agrandó dentro de la garganta del demonio para salvarse a Sí mismo y a Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, del demonio que deseaba destrozarles. VERSO 31. Pero el demonio, al notar que Kṛṣṇa había aumentado el tamaño de Su cuerpo, extendió también el suyo hasta alcanzar unas proporciones gigantescas. A pesar de todo, se asfixió, sin poder respirar; sus ojos giraban de un lado a otro y se le salían de las órbitas. El aire vital del demonio, sin hallar ninguna vía de escape, acabó por salir a presión por un orificio en lo alto de la cabeza. VERSO 32. Una vez que todo el aire vital del demonio hubo salido por aquel orificio en lo alto de su cabeza, Kṛṣṇa posó Su mirada en los terneros y vaqueritos muertos, y les devolvió la vida. A continuación, Mukunda, el que puede otorgar la liberación, salió de la boca del demonio con Sus amigos y con los terneros. VERSO 33. Del cuerpo de la gigantesca pitón salió un deslumbrante resplandor que iluminó todas las direcciones y que permaneció individualizado en el cielo hasta que Kṛṣṇa salió de la boca del cadáver. Entonces, a la vista de todos los semidioses, aquel resplandor entró en el cuerpo de Kṛṣṇa. VERSO 34. Todos se sentían complacidos. Los semidioses derramaban lluvias de flores de Nandana-kānana, las bailarinas celestiales danzaban, y los gandharvas, que son famosos por su canto, ofrecían himnos y oraciones. Los percusionistas hacían redoblar sus timbales, y los brāhmaṇas ofrecían himnos védicos. De ese modo, tanto en los cielos como en la Tierra, todos se entregaron al cumplimiento de sus propios deberes, glorificando al Señor. VERSO 35. El Señor Brahmā, al escuchar la música, las canciones y los vítores [«¡Jaya!, ¡jaya!»] de la maravillosa ceremonia que se celebraba cerca de su planeta, bajó inmediatamente a contemplar la celebración, pero al ver que toda aquella glorificación iba dirigida al Señor Kṛṣṇa, quedó completamente asombrado. VERSO 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el cuerpo de Aghāsura, que tenía forma de serpiente pitón, quedó reducido, una vez seco, a una enorme piel, y pasó a ser un lugar maravilloso que los habitantes de Vṛndāvana visitaron durante muchísimo tiempo. VERSO 37. Este episodio, en que Kṛṣṇa Se salvó a Sí mismo y a Sus amigos de la muerte y dio la liberación a Aghāsura, tuvo lugar cuando Kṛṣṇa tenía cinco años, pero en Vrajabh™mi no se conoció hasta después de un año, como si hubiese sucedido aquel mismo día. VERSO 38. Kṛṣṇa es la causa de todas las causas. Todas las causas y efectos del mundo material, tanto superiores como inferiores, son creación del Señor Supremo, el controlador original. Cuando Kṛṣṇa advino como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, lo hizo por Su misericordia sin causa. Por consiguiente, Su ilimitada manifestación de opulencia no era para Él nada maravilloso. En verdad, Se mostró tan misericordioso que hasta Aghāsura, el más malvado pecador, se elevó hasta llegar a ser uno de Sus sirvientes directos y obtuvo sār™pya-mukti, lo cual es imposible de alcanzar para las personas contaminadas por la materia. VERSO 39. Quien, por una sola vez, o aunque sea por la fuerza, lleve a su mente la forma de la Suprema Personalidad de Dios, podrá alcanzar, por la misericordia de Kṛṣṇa, la salvación suprema, como le sucedió a Aghāsura. ¿Cuál será entonces el destino de aquellos en cuyo corazón entra la Suprema Personalidad de Dios cuando adviene en forma de encarnación, o de aquellos que piensan constantemente en los pies de loto del Señor, que es fuente de felicidad trascendental para todas las entidades vivientes y que erradica por completo toda forma de ilusión? VERSO 40. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, sabios eruditos!, los pasatiempos infantiles de ®r… Kṛṣṇa son maravillosos. Mahārāja Parīkṣit, tras escuchar acerca de esos pasatiempos de Kṛṣṇa, el que le había salvado en el vientre de su madre, volvió a preguntar a ®ukadeva Gosvāmī, con una mente estable, deseoso de escuchar acerca de esas piadosas actividades. VERSO 41. Mahārāja Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran sabio!, ¿cómo es posible que algo ocurrido en el pasado se explicara como si hubiera sucedido en el presente? El Señor ®r… Kṛṣṇa realizó el pasatiempo de matar a Aghāsura durante Su edad kaumāra. ¿Cómo es posible entonces que los niños explicasen el incidente durante Su edad paugaṇḍa como si hubiera sucedido recientemente? VERSO 42. ¡Oh, el más grande de los yog…s!, tú, que eres mi maestro espiritual, ten la bondad de explicarme la razón de esto. Siento mucha curiosidad por saberlo. Creo que no fue más que otra ilusión debida a Kṛṣṇa. VERSO 43. ¡Oh, mi señor y maestro espiritual!, aunque somos el más bajo de los kṣatriyas, hemos recibido la oportunidad de escuchar el néctar de las piadosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios que, para nuestra gloria y provecho, fluye siempre de tus labios. VERSO 44. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, ®aunaka, el más grande de los santos y devotos!, cuando Mahārāja Parīkṣit le hizo esta pregunta, ®ukadeva Gosvāmī, recordando inmediatamente y en lo más profundo del corazón los temas relacionados con Kṛṣṇa, perdió todo contacto externo con los actos de sus sentidos. Poco a poco, con gran dificultad, revivió su percepción sensorial externa y habló a Mahārāja Parīkṣit temas de Kṛṣṇa-kathā. CAPÍTULO 13. BRAHMš ROBA LOS NIÑOS Y LOS TERNEROS. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los devotos, muy afortunado Parīkṣit!, has preguntado muy bien, pues, aunque estás escuchando continuamente los pasatiempos del Señor, percibes Sus actividades con una frescura siempre nueva. VERSO 2. Los paramahaˆsas, los devotos que han aceptado la esencia de la vida, están apegados a Kṛṣṇa en lo más profundo del corazón, y Él es el objetivo de sus vidas. Por naturaleza, hablan solamente de Kṛṣṇa a cada instante, como si hallasen en ese tema una frescura siempre nueva. Del mismo modo que los materialistas están apegados a hablar de sexo y de mujeres, ellos están apegados a los temas de Kṛṣṇa. VERSO 3. ¡Oh, rey!, ten la bondad de escucharme con gran atención. Aunque las actividades del Señor Supremo son muy confidenciales y no puede comprenderlas el hombre común, te hablaré de ellas, pues, si el discípulo es sumiso, los maestros espirituales le explican incluso aquellos temas que son muy confidenciales y difíciles de entender. VERSO 4. Después de salvar a los niños y a los terneros de las fauces de Aghāsura, que era la muerte en persona, el Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, los llevó a todos a la orilla del río y les habló con las siguientes palabras. VERSO 5. Mis queridos amigos, mirad lo hermosa que es la ribera de este río, con su agradable atmósfera. Y mirad las flores de loto, que, a punto de florecer, atraen con su aroma a los pájaros y abejas. El zumbido de las abejas y los gorjeos de los pájaros encuentran su eco en los hermosos árboles del bosque. Además, aquí la arena es muy fina y limpia. Así pues, este lugar es, sin duda, el mejor para nuestros juegos y pasatiempos. VERSO 6. Pienso que debemos almorzar aquí, pues ya se ha hecho tarde y todos estamos hambrientos. Aquí, los terneros pueden beber agua, pasear tranquilos de un lugar a otro y pastar en la hierba. VERSO 7. Aceptando la propuesta del Señor Kṛṣṇa, los vaqueritos hicieron que los terneros bebiesen agua del río y, a continuación, los ataron a árboles rodeados de hierba muy verde y tierna. Los niños abrieron entonces sus cestas y se pusieron a comer con Kṛṣṇa, llenos de placer trascendental. VERSO 8. Como el verticilo de una flor de loto rodeado por sus hojas y pétalos, Kṛṣṇa Se sentó en el centro, rodeado de los muy hermosos vaqueritos, que formaron círculos en torno a Él. Cada uno de ellos buscaba a Kṛṣṇa con la mirada, pensando que tal vez Kṛṣṇa le mirase a él. De ese modo, todos ellos disfrutaron de su almuerzo en el bosque. VERSO 9. Algunos pastorcillos pusieron su almuerzo en flores, y otros en hojas, frutas o ramilletes de hojas; algunos lo pusieron en sus mismas cestas, otros en cortezas de árboles y otros en rocas. Esos fueron los platos que los niños improvisaron para tomar su almuerzo. VERSO 10. Todos los pastorcillos disfrutaron de su almuerzo con Kṛṣṇa, dándose a probar unos a otros lo que habían traído de casa. Probando unos a otros lo que habían traído para comer, se reían y hacían reír a los demás. VERSO 11. Kṛṣṇa es yajña-bhuk, es decir, solamente come ofrendas de yajña, pero, para manifestar Sus pasatiempos infantiles, Se sentó con la flauta prendida a la derecha, entre la cintura y Su ceñida ropa, mientras en el lado izquierdo llevaba el cuerno y el cayado de guiar a las vacas. Sosteniendo en la mano una crema muy sabrosa de yogur y arroz, con pedazos de fruta entre los dedos, parecía el verticilo de una flor de loto. Mientras comía, miraba directamente a Sus amigos, bromeaba personalmente con ellos, y les hacía reír con gran júbilo. En esos momentos, los habitantes del cielo estaban pasmados de asombro, al ver a la Personalidad de Dios, que solamente come en los yajñas, comiendo con Sus amigos en el bosque. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, mientras los pastorcillos, en cuyo corazón sólo existía Kṛṣṇa, estaban así entretenidos con su almuerzo en el bosque, los terneros se adentraron en la espesura del bosque, atraídos por la hierba verde. VERSO 13. Cuando Kṛṣṇa vio que Sus amigos los pastorcillos comenzaban a asustarse, Él, que controla de forma implacable al temor mismo, dijo para aliviarles de su miedo: «Mis queridos amigos, seguid comiendo tranquilos. Yo mismo iré a buscar los terneros y os los traeré de vuelta». VERSO 14. «Yo iré a buscar los terneros —dijo Kṛṣṇa—. No os preocupéis, divertíos.» Entonces, con Su arroz con yogur en la mano, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, salió inmediatamente en busca de los terneros de Sus amigos. Para complacer a Sus amigos, Se puso a buscar por todas las montañas, cuevas, bosquecillos y cañadas. VERSO 15. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Brahmā, que tiene su morada en el sistema planetario más elevado del cielo, mientras observaba las actividades del muy poderoso Kṛṣṇa, que mató y liberó a Aghāsura, no salía de su asombro. Ese mismo Brahmā quiso mostrar algo de su propio poder para compararlo con el de Kṛṣṇa, que estaba dedicado a Sus pasatiempos infantiles, jugando como si estuviera con pastorcillos de vacas comunes. Por esa razón, cuando Kṛṣṇa Se alejó, Brahmā se llevó a todos los niños y terneros a otro lugar. De ese modo, se enredó en una situación difícil, pues en un futuro muy próximo iba a tener ocasión de comprobar el poder de Kṛṣṇa. VERSO 16. A continuación, como no pudo encontrar los terneros, Kṛṣṇa regresó a la ribera del río, sólo para descubrir que también los pastorcillos habían desaparecido. Entonces Se puso a buscar a los terneros y a los vaqueritos, como si no pudiera comprender lo ocurrido. VERSO 17. Al verse incapaz de hallar en ningún lugar del bosque a los terneros y a sus cuidadores, los vaqueritos, Kṛṣṇa entendió repentinamente que aquello era obra del Señor Brahmā. VERSO 18. A continuación, y sólo para complacer a Brahmā y a las madres de los terneros y de los pastorcillos, Kṛṣṇa, el creador de toda la manifestación cósmica, Se expandió en forma de terneros y niños. VERSO 19. Mediante Su aspecto Vāsudeva, Kṛṣṇa Se expandió simultáneamente en la cantidad exacta de niños y terneros que habían desaparecido, todos ellos con los mismos rasgos corporales que antes, con la misma forma de las manos, de las piernas y de todos los demás miembros, y con sus respectivos cayados, cuernos, flautas y bolsas del almuerzo, las mismas ropas y su particular forma de llevar las alhajas, con el nombre, la edad y el aspecto que les correspondían, y con sus actividades y características especiales. Expandiéndose de ese modo, el hermoso Kṛṣṇa probó la verdad de la afirmación: samagra-jagad Viṣṇumayam: «El Señor Viṣṇu es omnipresente». VERSO 20. Habiéndose expandido para mostrar una apariencia idéntica a la que antes presentaban todos los terneros y pastorcillos, y poniéndose, al mismo tiempo, al frente de ellos, Kṛṣṇa entró en Vrajabh™mi, la tierra de Su padre, Nanda Mahārāja, tal y como solía hacerlo mientras disfrutaba de la compañía de Sus amigos. VERSO 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Kṛṣṇa, que Se había dividido en forma de terneros y pastorcillos, entró en forma de terneros en sus correspondientes establos, y, a continuación, en forma de niños, en sus respectivas casas. VERSO 22. Las madres de los niños, al escuchar los sonidos de las flautas y cuernos de sus hijos, abandonaron inmediatamente sus tareas domésticas, sentaron a sus hijos en sus regazos, los estrecharon entre sus brazos y les dieron de mamar la leche de sus pechos, que fluía debido al amor desmesurado que sentían, en particular, por Kṛṣṇa. Kṛṣṇa en realidad lo es todo, pero en aquella ocasión, expresando un amor y un cariño muy intensos, ellas sintieron un placer especial al alimentar a Kṛṣṇa, el Parabrahman, y Kṛṣṇa bebió la leche de Sus respectivas madres como si se tratara de una bebida nectárea. VERSO 23. A partir de entonces, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit!, siguiendo el horario previsto en Sus pasatiempos, Kṛṣṇa regresaba por la tarde, entraba en la casa de cada pastorcillo y actuaba exactamente igual que ellos, inspirando así en cada madre un placer trascendental. Las madres cuidaban de sus hijos dándoles masaje con aceite, bañándoles, ungiendo sus cuerpos con pasta de sándalo, adornándoles con alhajas, cantando mantras protectores, adornándoles el cuerpo con tilaka y dándoles de comer. De ese modo, las madres sirvieron a Kṛṣṇa personalmente. VERSO 24. A continuación, todas las vacas entraban en sus respectivos establos y se ponían a mugir en voz alta, llamando a sus terneros. Cuando los terneros llegaban, las madres les lamían el cuerpo una y otra vez y los alimentaban con la abundante leche que fluía de sus ubres. VERSO 25. Ya antes, desde el mismo principio, las gop…s sentían cariño maternal por Kṛṣṇa. En verdad, su cariño por Kṛṣṇa era superior incluso al que sentían por sus propios hijos. En sus manifestaciones de cariño, habían hecho diferencia entre Kṛṣṇa y sus hijos, pero ahora esa distinción había desaparecido. VERSO 26. Anteriormente, los habitantes de Vrajabh™mi, los pastores de vacas y sus esposas, habían sentido más cariño por Kṛṣṇa que por sus propios hijos, pero ahora, durante todo un año, el cariño que sentían por sus hijos aumentó sin cesar, pues Kṛṣṇa Se había convertido en sus hijos. El cariño que sentían por ellos, que ahora eran Kṛṣṇa, no tenía límite. Cada día hallaban nuevos motivos de inspiración para querer a sus hijos tanto como a Kṛṣṇa. VERSO 27. De ese modo, el Señor ®r… Kṛṣṇa, que Se había transformado en los pastorcillos y los terneros, Se mantuvo Él mismo por Sí solo. Y de ese modo continuó realizando Sus pasatiempos, tanto en Vṛndāvana como en el bosque, durante un año entero. VERSO 28. Un día, cinco o seis noches antes de cumplirse el año, Kṛṣṇa, cuidando de los terneros, entró en el bosque con Balarāma. VERSO 29. Mientras pastaban en lo alto de la colina Govardhana, las vacas miraron hacia abajo en busca de hierba fresca. Entonces vieron a sus terneros, que pacían no muy lejos de allí, cerca de Vṛndāvana. VERSO 30. Cuando vieron a sus terneros desde lo alto de la colina Govardhana, las vacas se olvidaron de sí mismas y de sus cuidadores debido a un cariño extraordinario, y aunque el camino era muy accidentado, corrieron hacia sus terneros llenas de ansiedad, como si sólo tuviesen un par de patas. Con la ubre llena y rezumando leche, la cabeza y la cola muy levantada y la joroba sacudiéndose al compás del cuello, se lanzaron por la pendiente hasta llegar a sus terneros, deseosas de alimentarlos. VERSO 31. Las vacas habían dado a luz nuevos terneros, pero, al descender de la colina Govardhana, debido a que sentían un cariño mayor que nunca por los terneros mayores, permitieron a estos últimos beber de sus ubres y se pusieron a lamer sus cuerpos llenas de ansiedad, como si deseasen tragárselos. VERSO 32. Los pastores, que no habían podido impedir que las vacas se uniesen a sus terneros, se sintieron avergonzados y furiosos a la vez. Con gran dificultad, bajaron por el accidentando camino, pero cuando llegaron abajo y vieron a sus propios hijos, se sintieron desbordados por el cariño. VERSO 33. En ese momento, todos los pensamientos de los pastores se fundieron en la melosidad del amor paternal, que había surgido en ellos a la vista de sus hijos. Sintiendo una gran atracción, completamente disipada su ira, levantaron a sus hijos, les estrecharon entre los brazos y disfrutaron del placer más sublime oliéndoles la cabeza. VERSO 34. A continuación, los pastores mayores, que habían experimentado profundos sentimientos al abrazar a sus hijos, muy poco a poco, con muchísimo esfuerzo y sin desear hacerlo, dejaron de abrazarlos y regresaron al bosque. Pero al recordar a sus hijos, las lágrimas se les salían de los ojos. VERSO 35. El cariño de las vacas por sus terneros había aumentado tanto, que mostraban un apego constante incluso por aquellos que ya habían crecido y dejado de mamar. Cuando Baladeva vio aquel apego, no podía comprender a qué se debía, y Se puso a reflexionar de la siguiente manera. VERSO 36. ¿Qué fenómeno maravilloso es éste? El cariño de todos los habitantes de Vraja, Yo incluido, por estos niños y terneros aumenta como nunca lo había hecho, en la misma medida que nuestro cariño por el Señor Kṛṣṇa, la Superalma de todas las entidades vivientes. VERSO 37. ¿Quién es este poder místico, y de dónde ha venido? ¿Es una semidiosa o una demonia? Debe de ser la energía ilusoria de Mi amo, el Señor Kṛṣṇa, pues ¿quién sino ella podría confundirme? VERSO 38. Pensando de esa forma, el Señor Balarāma pudo ver, con el ojo del conocimiento trascendental, que todos aquellos terneros y amigos de Kṛṣṇa eran expansiones de la forma de ®r… Kṛṣṇa. VERSO 39. El Señor Baladeva dijo: «¡Oh, controlador supremo!, estos niños no son grandes semidioses, como Yo había pensado. Ni los terneros son Nārada y otros grandes sabios. Ahora puedo ver que eres Tú solamente, que Te manifiestas en todas las diversidades. Aunque eres uno, Tú existes en todas estas formas de terneros y niños. Por favor, explícame brevemente todo esto». Ante este ruego del Señor Baladeva, Kṛṣṇa Le explicó toda la situación, y Baladeva la comprendió. VERSO 40. Cuando el Señor Brahmā regresó al cabo de un instante (conforme a su propia medida del tiempo), se encontró con que, a pesar de que para los humanos había pasado un año entero, el Señor Kṛṣṇa, después de todo aquel tiempo, seguía ocupado igual que antes en jugar con los niños y los terneros, que eran Sus expansiones. VERSO 41. El Señor Brahmā pensó: Yo he mantenido dormidos, en la cama de mi potencia mística, a todos los niños y terneros de Gokula, y hasta el día de hoy no se han levantado todavía. VERSO 42. Kṛṣṇa ha estado jugando con un número semejante de niños y de terneros durante todo un año, aunque no son los mismos que cayeron bajo la ilusión de mi potencia mística. ¿Quiénes son? ¿De dónde han salido? VERSO 43. El Señor Brahmā pensó y pensó durante mucho tiempo, tratando de distinguir entre los dos grupos de niños, que existían por separado. Aunque trataba de entender cuáles eran reales y cuáles no lo eran, no podía entenderlo en absoluto. VERSO 44. Por haber querido confundir al omnipresente Señor Kṛṣṇa, que nunca puede ser confundido y que, por el contrario, confunde con Su ilusión al universo entero, fue el propio Señor Brahmā quien se vio sumido en la perplejidad a causa de su propio poder místico. VERSO 45. Del mismo modo que la oscuridad que se produce durante una nevada carece de influencia en una noche oscura, y del mismo modo que la luz de una luciérnaga no vale nada a la luz del día, el poder místico de una persona inferior que trata de utilizarlo contra una persona de gran poder no tiene ningún efecto; al contrario, el poder de la persona inferior se ve disminuido. VERSO 46. Entonces, mientras el Señor Brahmā los miraba, todos los terneros y los niños que los cuidaban se mostraron súbitamente con el color azul de las nubes cargadas de lluvia y vestidos con ropas de seda amarilla. VERSOS 47 y 48. Todas aquellas personalidades tenían cuatro brazos y sostenían en Sus manos la caracola, el disco, la maza y la flor de loto. Llevaban un yelmo en la cabeza, pendientes en las orejas y collares de flores silvestres alrededor del cuello. En la parte superior derecha del pecho llevaban el emblema de la diosa de la fortuna. Además, en los brazos llevaban brazaletes, y en el cuello, marcado con tres líneas, como una caracola, la joya Kaustubha. Tenían pulseras en las muñecas, ajorcas en los tobillos, alhajas en los pies y cinturones sagrados en la cintura. Así adornados, todos Ellos tenían un aspecto sumamente hermoso. VERSO 49. Cada parte de Sus cuerpos, desde los pies a lo más alto de la cabeza, estaba adornada con collares de hojas de tulas… muy tiernas y frescas, ofrecidos por devotos ocupados en adorar al Señor con las actividades piadosas más excelsas, los procesos de escuchar y cantar. VERSO 50. Aquellas formas de Viṣṇu, con Su purísima sonrisa, semejante a la luz creciente de la Luna, y con las miradas oblicuas de Sus rojizos ojos, creaban y protegían los deseos de Sus propios devotos como lo harían las modalidades de la pasión y la bondad. VERSO 51. Todos los seres, móviles e inmóviles, desde el Señor Brahmā de cuatro cabezas hasta la más insignificante entidad viviente, habían adoptado alguna forma y adoraban de distintas maneras a aquellas Viṣṇu-m™rtis, conforme a sus respectivas capacidades y con diversos medios de adoración, como la danza y el canto. VERSO 52. Todas las Viṣṇu-m™rtis estaban rodeadas por las opulencias, encabezadas por aŠimā-siddhi, por las potencias místicas, encabezadas por ajā, y por los veinticuatro elementos para la creación del mundo material, encabezados por el mahat-tattva. VERSO 53. El Señor Brahmā vio entonces que kāla (el factor tiempo), svabhāva (nuestra propia naturaleza, adquirida por contacto), saˆskāra (el proceso de reforma), kāma (el deseo), karma (la actividad fruitiva), y las guŠas (las tres modalidades de la naturaleza material), con su propia independencia subordinada por entero a la potencia del Señor, habían adoptado formas concretas y adoraban también a aquellas Viṣṇu-m™rtis. VERSO 54. Todas las Viṣṇu-m™rtis tenían formas eternas e ilimitadas, llenas de conocimiento y bienaventuranza, y que existían más allá de la influencia del tiempo. Su gran gloria no iban a poder siquiera tocarla los jñān…s que se entregan al estudio de los Upaniṣads. VERSO 55. El Señor Brahmā vio así al Brahman Supremo, por cuya energía se manifiesta todo el universo, con sus seres vivos móviles e inmóviles. Al mismo tiempo, veía también a todos los niños y terneros como expansiones del Señor. VERSO 56. Entonces, por el poder de la refulgencia de aquellas Viṣṇu-m™rtis, el Señor Brahmā, con los once sentidos sacudidos por el asombro, y pasmado de bienaventuranza trascendental, quedó en silencio, tal como el muñeco de barro de un niño ante la deidad de la aldea. VERSO 57. El Brahman Supremo está más allá de la especulación mental, Se manifiesta por Sí sólo, existe en Su propia bienaventuranza y está más allá de la energía material. A Él se Le conoce mediante las joyas cimeras de los Vedas a través de la refutación del conocimiento irrelevante. Así, en contacto con ese Brahman Supremo, la Personalidad de Dios, cuya gloria se hizo patente en la manifestación de todas las formas de cuatro brazos de Viṣṇu, el Señor Brahmā, el señor de Sarasvat…, quedó desconcertado. «¿Qué es esto?», pensaba, sin ser siquiera capaz de ver. El Señor Kṛṣṇa, comprendiendo la condición de Brahmā, disipó de inmediato la cortina de Su yogamāyā. VERSO 58. El Señor Brahmā recobró entonces su conciencia externa y se puso de pie, tal como un muerto que vuelve a la vida. Abriendo los ojos con gran dificultad, vio el universo, y se vio a sí mismo. VERSO 59. Entonces, mirando en todas direcciones, el Señor Brahmā vio ante él Vṛndāvana, llena de árboles, que eran el medio de sustento de sus habitantes y que eran igual de agradables en todas las estaciones. VERSO 60. Vṛndāvana es la morada trascendental del Señor, donde no hay hambre, ira ni sed. Los seres humanos y los animales salvajes, que por naturaleza se tienen enemistad, viven juntos allí, unidos por una amistad trascendental. VERSO 61. El Señor Brahmā vio entonces a la Verdad Absoluta, que es uno sin par, que posee conocimiento pleno y es ilimitado, haciendo el papel de un niño pequeño en una familia de pastores de vacas; al igual que antes, estaba solo, con un poco de comida en la mano, buscando por todas partes a los terneros y a Sus amigos los vaqueritos. VERSO 62. Nada más verle, el Señor Brahmā se apresuró a descender de su montura, el cisne, se postró en el suelo como una vara de oro y tocó los pies de loto del Señor Kṛṣṇa con las puntas de las cuatro coronas que llevaba en sus cabezas. Ofreciendo reverencias, bañó los pies de Kṛṣṇa con el agua de sus lágrimas de alegría. VERSO 63. Levantándose y postrándose una y otra vez a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa durante mucho tiempo, el Señor Brahmā no podía dejar de recordar la grandeza del Señor que acababa de contemplar. VERSO 64. Entonces, levantándose muy despacio y enjugándose las lágrimas de los ojos, el Señor Brahmā miró a Mukunda. El Señor Brahmā, cabizbajo, con la mente concentrada y el cuerpo tembloroso, comenzó muy humildemente, con palabras entrecortadas, a ofrecer oraciones al Señor Kṛṣṇa. FIN DEL CAPÍTULO 13 DEL DÉCIMO CANTO.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s