Canto 1: Creación.

CAPÍTULO UNO: Las preguntas de los sabios

VERSO 1 — ¡Oh, mi Señor, Śrī Kṛṣṇa, hijo de Vasudeva!, ¡oh, Personalidad de Dios omnipresente!, a Ti Te ofrezco mis respetuosas reverencias. Yo medito en el Señor Śrī Kṛṣṇa, porque Él es la Verdad Absoluta y la causa primordial de todas las causas de la creación, conservación y destrucción de los universos manifestados. Él está directa e indirectamente consciente de todas las manifestaciones, y es independiente, pues no existe ninguna otra causa más allá de Él. En el principio fue únicamente Él quien impartió el conocimiento védico en el corazón de Brahmājī, el ser viviente original. Él hace que hasta los grandes sabios y semidioses se engañen, tal como a uno lo confunden las representaciones ilusorias del agua que se ve en el fuego, o de la tierra que se ve en el agua. Únicamente debido a Él, los universos materiales, manifestados temporalmente por las reacciones de las tres modalidades de la naturaleza, parecen reales, aunque son irreales. Por consiguiente, yo medito en Él, el Señor Śrī Kṛṣṇa, quien existe eternamente en la morada trascendental, la cual siempre está libre de las representaciones ilusorias del mundo material. Yo medito en Él, pues Él es la Verdad Absoluta.
VERSO 2 — Rechazando por completo todas las actividades religiosas que tienen motivaciones materiales, este Bhāgavata Purāṇa expone la verdad más elevada que existe, y que entienden aquellos devotos cuyo corazón está totalmente puro. La verdad más elevada que existe es la realidad que, por el bien de todos, se hace distinguir de lo ilusorio. Esa verdad elimina el sufrimiento triple. Este hermoso Bhāgavatam, recopilado por el gran sabio Vyāsa [en su madurez], es suficiente en sí para comprender a Dios. ¿Qué necesidad hay de alguna otra Escritura? Tan pronto como se cultiva conocimiento mediante el hecho de oír atenta y sumisamente el mensaje del Bhāgavatam, el Señor Supremo se establece en el corazón de uno.
VERSO 3 — ¡Oh, hombres pensadores y expertos!, saboread el Śrīmad-Bhāgavatam, el fruto maduro de las Escrituras védicas, las cuales son como un árbol de los deseos. Puesto que ese fruto ha emanado de los labios de Śrīla Śukadeva Gosvāmī, se ha vuelto aún más sabroso, si bien todos, incluso las almas liberadas, consideraban que su nectáreo jugo ya era apetitoso.
VERSO 4 — Una vez, en un lugar sagrado del bosque de Naimiṣāraṇya y en aras de la satisfacción del Señor y Sus devotos, unos grandes sabios, encabezados por el sabio Śaunaka, se reunieron a fin de realizar un gran sacrificio de mil años de duración.
VERSO 5 — Un día, después de encender el fuego de sacrificio, ofrecerle un asiento de honor a Śrīla Sūta Gosvāmī y concluir así sus deberes matutinos, los grandes sabios, con mucho respeto, hicieron preguntas acerca de los temas siguientes.
VERSO 6 — Los sabios dijeron: respetado Sūta Gosvāmī, tú estás completamente libre de todo vicio, y estás bien versado en todas las Escrituras famosas por la vida religiosa que presentan, así como también en los Purāṇas y las historias, pues los has examinado a fondo, bajo la guía apropiada, y también los has explicado.
VERSO 7 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, como tú eres el vedantista erudito de mayor edad, estás familiarizado con el conocimiento de Vyāsadeva, la encarnación de Dios, y además conoces a otros sabios que están plenamente versados en todas las clases de conocimiento físico y metafísico.
VERSO 8 — Y porque tú eres sumiso, tus maestros espirituales te han concedido todas las gracias que se le otorgan a un discípulo sencillo. Por lo tanto, tú puedes decirnos todo lo que has aprendido científicamente de ellos.
VERSO 9 — Así que, como has sido bendecido con una larga vida, por favor explícanos de una manera fácilmente comprensible, lo que has averiguado que es el absoluto y máximo bien para la gente en general.
VERSO 10 — ¡Oh, sabio!, en esta era de Kali, la era de hierro, los hombres no tienen sino una vida corta; son pendencieros, perezosos, mal dirigidos, desafortunados y, sobre todo, siempre están perturbados.
VERSO 11 — Existen muchas variedades de Escrituras, y en todas ellas hay muchos deberes prescritos, que pueden llegar a aprenderse sólo después de muchos años de estudio en sus diferentes divisiones. Por consiguiente, ¡oh, sabio!, selecciona, por favor, lo que es la esencia de todas esas Escrituras, y explícala por el bien de todos los seres vivientes, de manera que, mediante dicha instrucción, sus corazones puedan ser satisfechos por completo.
VERSO 12 — Todas las bendiciones a ti, ¡oh Sūta Gosvāmī! Tú sabes con qué propósito apareció la Personalidad de Dios en el vientre de Devakī, como hijo de Vasudeva.
VERSO 13 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, estamos ansiosos por saber de la Personalidad de Dios y Sus encarnaciones. Por favor, explícanos esas enseñanzas que impartieron los maestros anteriores [ācāryas], pues uno se eleva tanto por hablarlas como por oírlas.
VERSO 14 — Los seres vivientes que están atrapados en las complicadas redes del nacimiento y la muerte, pueden liberarse de inmediato con cantar aun inconscientemente el santo nombre de Kṛṣṇa, que es temido por el temor personificado.
VERSO 15 — ¡Oh, Sūta!, esos grandes sabios que se han refugiado por completo en los pies de loto del Señor, pueden santificar de inmediato a aquellos que se ponen en contacto con ellos, mientras que las aguas del Ganges pueden santificar únicamente después de un uso prolongado.
VERSO 16 — ¿Acaso hay alguien que, deseando liberarse de los vicios de esta era de riña, no esté dispuesto a oír hablar de las virtuosas glorias del Señor?
VERSO 17 — Sus actos trascendentales son magníficos y placenteros, y los cantan grandes y eruditos sabios, tales como Nārada. De manera que, por favor, háblanos, pues estamos ansiosos de oír hablar de las aventuras que Él lleva a cabo en Sus diversas encarnaciones.
VERSO 18 — ¡Oh, sabio Sūta!, por favor, nárranos los pasatiempos trascendentales de las múltiples encarnaciones de la Divinidad Suprema. Esos auspiciosos pasatiempos y aventuras del Señor, el controlador supremo, los realizan Sus poderes internos.
VERSO 19 — Nosotros nunca nos cansamos de oír hablar de los pasatiempos trascendentales de la Personalidad de Dios, a quien se le glorifica mediante himnos y oraciones. Aquellos que han desarrollado un gusto por las relaciones trascendentales que se tienen con Él, disfrutan de oír hablar de Sus pasatiempos en todo momento.
VERSO 20 — El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, juntamente con Balarāma, actuó como un ser humano, y, disfrazado así, realizó muchos actos sobrehumanos.
VERSO 21 — Sabiendo bien que la era de Kali ya ha comenzado, estamos reunidos aquí, en este sagrado lugar, para oír con todo detalle el mensaje trascendental de Dios, y de esa forma realizar sacrificio.
VERSO 22 — Nosotros creemos haber conocido a Su Gracia por la voluntad de la Providencia, sólo para que lo aceptemos como capitán del barco de aquellos que desean atravesar el peligroso océano de Kali, el cual deteriora todas las buenas cualidades de un ser humano.
VERSO 23 — Como Śrī Kṛṣṇa, la Verdad Absoluta, el amo de todos los poderes místicos, ha partido hacia Su propia morada, por favor, dinos a quién han acudido ahora los principios religiosos en busca de refugio.

CAPÍTULO DOS: Divinidad y servicio divino

VERSO 1 — Ugraśravā [Sūta Gosvāmī], el hijo de Romaharṣaṇa, sintiéndose plenamente satisfecho con las preguntas perfectas que le hicieron los brāhmaṇas, les dio las gracias, y, así pues, intentó responder.
VERSO 2 — Śrīla Sūta Gosvāmī dijo: Permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias a ese gran sabio [Śukadeva Gosvāmī], el cual puede entrar en los corazones de todos. Cuando él se fue para adoptar la orden de vida de renuncia [sannyāsa], abandonando el hogar sin someterse a la reformación del cordón sagrado o de las ceremonias que observan las castas superiores, su padre, Vyāsadeva, temiendo estar separado de él, exclamó: “¡Oh, hijo mío!”. Mas, en verdad, al apesadumbrado padre sólo le respondió el eco de los árboles, que estaban absortos en los mismos sentimientos de separación.
VERSO 3 — Permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias a él [Śuka], el maestro espiritual de todos los sabios, el hijo de Vyāsadeva, quien, por su gran compasión para con esa gente muy materialista que lucha por atravesar las regiones más oscuras de la existencia material, habló este suplemento muy confidencial de la crema del conocimiento védico, después de haberlo asimilado personalmente por la experiencia.
VERSO 4 — Antes de recitar este Śrīmad-Bhāgavatam, que es el verdadero medio de conquista, uno debe ofrecerle reverencias a la Personalidad de Dios, Narāyaṇa, a Nara-nārāyaṇa Ṛṣi, el ser humano supremo, a la madre Sarasvatī, la diosa del conocimiento, y a Śrīla Vyāsadeva, el autor.
VERSO 5 — ¡Oh, sabios!, he sido interrogado por ustedes con razón. Sus preguntas son valiosas porque se refieren al Señor Kṛṣṇa, y por eso son idóneas para el bienestar del mundo. Sólo preguntas de esa índole son capaces de satisfacer al yo por completo.
VERSO 6 — La suprema ocupación [dharma] para toda la humanidad, es aquella mediante la cual los hombres pueden llegar a prestarle amoroso servicio devocional al trascendente Señor. Para que dicho servicio devocional satisfaga al yo por completo, debe estar libre de motivaciones y ser ininterrumpido.
VERSO 7 — Por prestarle servicio devocional a la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, uno adquiere de inmediato conocimiento sin causa y desapego del mundo.
VERSO 8 — Las actividades y ocupaciones que desempeña un hombre conforme a su propia posición, no son más que una labor inútil, si no provocan la atracción por el mensaje de la Personalidad de Dios.
VERSO 9 — Todas las ocupaciones y labores tienen por objeto indudablemente la liberación final. Ellas nunca deben realizarse para la obtención de ganancia material. Además, según los sabios, aquel que está dedicado al servicio y ocupación máximos, nunca debe utilizar la ganancia para cultivar la complacencia de los sentidos.
VERSO 10 — Los deseos que se tienen en la vida, nunca deben ser dirigidos hacia la complacencia de los sentidos. Uno debe desear únicamente una vida sana, o la autoconservación, pues la finalidad del ser humano es investigar acerca de la Verdad Absoluta. Ninguna otra cosa debe ser la meta de las labores de uno.
VERSO 11 — Los trascendentalistas eruditos que conocen la Verdad Absoluta, llaman a esa sustancia no dual Brahman, Paramātmā o Bhagavān.
VERSO 12 — El sabio o estudiante sincero e inquisitivo, bien equipado con conocimiento y desapego, llega a comprender esa Verdad Absoluta, mediante el hecho de prestar servicio devocional en términos de lo que ha oído decir en el Vedānta-śruti.
VERSO 13 — ¡Oh, el mejor entre los nacidos por segunda vez!, se concluye, entonces, que complacer a la Personalidad de Dios es la perfección más elevada que uno puede alcanzar, mediante el desempeño de los deberes prescritos para la ocupación propia de uno, conforme a las divisiones por casta y a las órdenes de la vida.
VERSO 14 — Así que, constantemente y con la atención fija, uno debe oír hablar de la Personalidad de Dios, y adorarlo, recordarlo y glorificarlo a Él, quien es el protector de los devotos.
VERSO 15 — Con recordar a la Personalidad de Dios, los hombres inteligentes, espada en mano, cortan por completo los nudos de amarre al trabajo reactivo [karma]. Por lo tanto, ¿quién no le prestará atención al mensaje de Él?
VERSO 16 — ¡Oh, sabios nacidos por segunda vez!, gran servicio se realiza al servir a aquellos devotos que están completamente libres de todo vicio. En virtud de ello, uno se aficiona a oír los mensajes de Vāsudeva.
VERSO 17 — Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien es Paramātmā [la Superalma] que se encuentra en el corazón de todo el mundo y el benefactor del devoto veraz, limpia el deseo de disfrute material del corazón de un devoto en el que se ha desarrollado el vivo deseo de oír Sus mensajes, los cuales son virtuosos en sí mismos cuando se oyen y se cantan como es debido.
VERSO 18 — Por asistir regularmente a las clases del Bhāgavatam y por prestarle servicio al devoto puro, todo lo que perturba el corazón es destruido prácticamente por completo, y el amoroso servicio a la Personalidad de Dios, quien es alabado con canciones trascendentales, se establece como un hecho irrevocable.
VERSO 19 — Tan pronto como el amoroso servicio irrevocable se establece en el corazón, los efectos de las modalidades de la naturaleza de la pasión y la ignorancia, tales como la lujuria, el deseo y el anhelo, desaparecen del mismo. El devoto se establece entonces en la bondad, y se vuelve completamente feliz.
VERSO 20 — Establecido así en el plano de la modalidad de la bondad pura, el hombre cuya mente ha sido animada por el contacto con el servicio devocional del Señor, obtiene el verdadero conocimiento científico acerca de la Personalidad de Dios, en la etapa de la liberación de toda asociación material.
VERSO 21 — De esa forma, el nudo del corazón es atravesado, y todos los recelos son cortados en pedazos. La cadena de acciones fruitivas se termina cuando uno ve al yo como amo.
VERSO 22 — Sin duda, desde tiempos inmemoriales, todos los trascendentalistas le han estado prestando servicio devocional al Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, con gran deleite, debido a que dicho servicio devocional anima al ser.
VERSO 23 — La Trascendental Personalidad de Dios está indirectamente asociado con las tres modalidades de la naturaleza material – es decir, pasión, bondad e ignorancia – , y únicamente para la creación, conservación y destrucción del mundo material, Él adopta las tres formas cualitativas de Brahmā, Viṣṇu y Śiva. De estas tres, todos los seres humanos pueden recibir de Viṣṇu – la forma de la cualidad de la bondad – el beneficio máximo.
VERSO 24 — La leña es una transformación de la tierra, pero el humo es mejor que la leña verde. Y el fuego es aún mejor, pues mediante el fuego podemos obtener los beneficios del conocimiento superior [a través de los sacrificios védicos]. De forma similar, la pasión [rajas] es mejor que la ignorancia [tamas], pero la bondad [sattva] es lo mejor, pues mediante la bondad uno puede llegar a comprender la Verdad Absoluta.
VERSO 25 — Anteriormente, todos los grandes sabios le prestaban servicio a la Personalidad de Dios, debido a la existencia de Él por encima de las tres modalidades de la naturaleza material. Ellos lo adoraban para quedar libres de las condiciones materiales y así obtener el beneficio máximo. Todo aquel que siga a esas grandes autoridades es merecedor también de ser liberado del mundo material.
VERSO 26 — Aquellos que están muy interesados en la liberación no son envidiosos, indudablemente, y respetan a todos. Sin embargo, ellos rechazan las horribles y espantosas formas de los semidioses, y adoran sólo las supremamente bienaventuradas formas del Señor Viṣṇu y Sus porciones plenarias.
VERSO 27 — Aquellos que están bajo la influencia de las modalidades de la pasión y la ignorancia, adoran a los antepasados, a otros seres vivientes y a los semidioses que están a cargo de las actividades cósmicas, pues los impulsa un deseo de beneficiarse materialmente con mujeres, riqueza, poder y descendencia.
VERSOS 28-29 — En las Escrituras reveladas, el objeto último del conocimiento es Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. El propósito de ejecutar sacrificio es el de complacerlo a Él. El yoga es para comprenderlo a Él. Todas las actividades fruitivas son, en fin de cuentas, recompensadas únicamente por Él. Él es el conocimiento supremo, y todas las austeridades severas se realizan para conocerlo a Él. La religión [dharma] consiste en prestarle a Él servicio amoroso. Él es la meta suprema de la vida.
VERSO 30 — Al comienzo de la creación material, esta Absoluta Personalidad de Dios [Vāsudeva], en Su posición trascendental, creó las energías de causa y efecto mediante Su propia energía interna.
VERSO 31 — Después de crear la sustancia material, el Señor [Vāsudeva] se expande y entra en ella. Y aunque Él está dentro de las modalidades materiales de la naturaleza y parece ser uno de los seres creados, aun así siempre está plenamente iluminado y en Su posición trascendental.
VERSO 32 — El Señor, en forma de la Superalma, se difunde por todas las cosas, tal como el fuego se difunde por la madera, y por eso Él parece ser muy variado, aunque es la persona absoluta que no tiene igual.
VERSO 33 — La Superalma entra en los cuerpos de los seres creados, los cuales están influenciados por las modalidades de la naturaleza material, y hace que ellos disfruten de los efectos de esas modalidades mediante la mente sutil.
VERSO 34 — De esa manera, el Señor de los universos mantiene todos los planetas que están habitados por semidioses, hombres y animales inferiores. Haciendo los papeles de encarnaciones, Él ejecuta pasatiempos para rescatar a aquellos que se hallan en el plano de la modalidad de la bondad pura.

CAPÍTULO TRES: Kṛṣṇa es la fuente de todas las encarnaciones

VERSO 1 — Sūta dijo: Al principio de la creación, el Señor se expandió primero en la forma universal puruṣa, y manifestó todos los ingredientes para la creación material. Y, así pues, en el comienzo ocurrió la creación de los dieciséis principios de la acción material. Esto tenía por objeto crear el universo material
VERSO 2 — Una parte del puruṣa se acuesta en el agua del universo, del lago umbilical de Su cuerpo brota un tallo de loto, y de la flor de loto que hay sobre ese tallo se manifiesta Brahmā, el amo de todos los ingenieros del universo.
VERSO 3 — Se cree que todos los sistemas planetarios universales están situados sobre el extenso cuerpo del puruṣa; pero Él no tiene nada que ver con los ingredientes materiales creados. Su cuerpo se halla eternamente en estado de existencia espiritual, por excelencia.
VERSO 4 — Los devotos, con sus ojos perfectos, ven la forma trascendental del puruṣa, que tienen miles de piernas, muslos, brazos y caras, todos ellos extraordinarios. En ese cuerpo hay miles de cabezas, orejas, ojos y narices, decorados con miles de yelmos y refulgentes aretes, y adornados con guirnaldas.
VERSO 5 — Esta forma [la segunda manifestación del puruṣa] es la fuente y la semilla indestructible de múltiples encarnaciones que aparecen en el universo. De las partículas y porciones de esta forma se crean diferentes entidades vivientes, tales como semidioses, hombres y otros seres.
VERSO 6 — En primer lugar, al principio de la creación, existieron los cuatro hijos solteros de Brahmā [los Kumāras], quienes, habiendo hecho un voto de celibato, se sometieron a severas austeridades para poder comprender la Verdad Absoluta.
VERSO 7 — El disfrutador de todos los sacrificios adoptó la encarnación de un jabalí [la segunda encarnación], y por el bien de la Tierra levantó a esta última de las regiones infernales del universo.
VERSO 8 — En el milenio de los ṛṣis, la Personalidad de Dios asumió la tercera encarnación apoderada, en la forma de Devarṣi Nārada, quien es un gran sabio entre los semidioses. Él reunió exposiciones de los Vedas que tratan del servicio devocional y que inspiran la acción no fruitiva.
VERSO 9 — En la cuarta encarnación, el Señor se convirtió en Nara y Nārāyaṇa, los hijos gemelos de la esposa del rey Dharma. Así pues, Él se sometió a severas y ejemplares penitencias para controlar los sentidos.
VERSO 10 — La quinta encarnación, llamada el Señor Kapila, es el principal de los seres perfeccionados. Él le hizo una exposición de los elementos creativos y la metafísica a Āsuri Brāhmaṇa, pues, en el transcurso del tiempo, ese conocimiento se había perdido.
VERSO 11 — La sexta encarnación del puruṣa fue el hijo del sabio Atri. Él nació del vientre de Anasūyā, quien oró pidiendo una encarnación. Él les habló del tema de la trascendencia a Alarka, Prahlāda y otros [Yadu, Haihaya, etc.].
VERSO 12 — La séptima encarnación fue Yajña, el hijo de Prajāpati Ruci y su esposa Ākūti. Él controló el período durante el cual ocurrió el cambio del Manu Svāyambhuva, y fue asistido por semidioses tales como Su hijo Yama.
VERSO 13 — La octava encarnación fue el rey Ṛṣabha, el hijo del rey Nābhi y su esposa Merudevī. En esa encarnación, el Señor mostró el sendero de la perfección, el cual es seguido por aquellos que han controlado completamente los sentidos y que son honrados por todas las órdenes de vida.
VERSO 14 — ¡Oh, brāhmaṇas!, en la novena encarnación, el Señor, por cuya aparición habían orado los sabios, adoptó el cuerpo de un rey [Pṛthu], el cual cultivó la tierra para que diera variados productos, y por esa razón el planeta estaba hermoso y atractivo.
VERSO 15 — Al ocurrir una inundación completa, después del período del Cākṣuṣa Manu, y cuando el mundo entero estaba profundamente sumergido en el agua, el Señor asumió la forma de un pez y protegió a Vaivasvata Manu, manteniéndolo arriba en un barco.
VERSO 16 — La undécima encarnación del Señor tomó la forma de una tortuga, cuya concha sirvió de pivote para la colina Mandarācala, que los teístas y ateos del universo estaban usando como batidor.
VERSO 17 — En la duodécima encarnación, el Señor apareció como Dhanvantari, y en la decimotercera atrajo a los ateos mediante la encantadora belleza de una mujer, y les dio de beber néctar a los semidioses.
VERSO 18 — En la decimocuarta encarnación, el Señor apareció como Nṛsimha, y con Sus uñas bifurcó el fuerte cuerpo del ateo Hiraṇyakaśipu, tal como un carpintero corta la caña.
VERSO 19 — En la decimoquinta encarnación, el Señor asumió la forma de un brāhmaṇa enano [Vāmana] y visitó la arena de sacrificio establecida por Mahārāja Bali. Aunque en el fondo estaba deseando recuperar el reino de los tres sistemas planetarios, Él únicamente pidió una donación de tres pasos de tierra.
VERSO 20 — En la decimosexta encarnación de la Divinidad, el Señor [como Bhṛgupati] aniquiló a la clase administradora [kṣatriyas] veintiuna veces, pues estaba furioso con ellos por su rebelión en contra de los brāhmaṇas [la clase inteligente].
VERSO 21 — Después, en la decimoséptima encarnación de Dios, Śrī Vyāsadeva apareció en el vientre de Satyavatī a través de Parāśara Muni, y al ver que la generalidad de la gente era poco inteligente, dividió en diversas ramas y subramas el único Veda que había.
VERSO 22 — En la decimoctava encarnación, el Señor apareció como el rey Rāma. A fin de ejecutar algunas tareas que fueran del agrado de los semidioses, exhibió poderes sobrehumanos al controlar el océano Índico y matar luego al ateo rey Rāvaṇa, que se encontraba del otro lado del mar.
VERSO 23 — En las encarnaciones decimonovena y vigésima, el Señor hizo Su advenimiento como el Señor Balarāma y el Señor Kṛṣṇa en la familia de Vṛṣṇi [la dinastía Yadu], y con eso quitó la carga del mundo.
VERSO 24 — Luego, al comienzo de Kali-yuga, el Señor aparecerá como el Señor Buda, el hijo de Añjanā, en la provincia de Gayā, sólo con el propósito de engañar a aquellos que estén envidiosos del teísta fiel.
VERSO 25 — Después, en el momento de la conjunción de dos yugas, el Señor de la creación nacerá como la encarnación Kalki, y se convertirá en el hijo de Viṣṇu Yaṣā. En ese entonces, los gobernantes de la Tierra se habrán degenerado y convertido en saqueadores.
VERSO 26 — ¡Oh, brāhmaṇas!, las encarnaciones del Señor son innumerables, como riachuelos provenientes de inagotables manantiales de agua.
VERSO 27 — Todos los ṛṣis, Manus, semidioses y descendientes de Manu, que son especialmente poderosos, son porciones plenarias o porciones de las porciones plenarias del Señor. Esto también incluye a todos los Prajāpatis.
VERSO 28 — Todas las encarnaciones anteriormente mencionadas son, o bien porciones plenarias, o porciones de las porciones plenarias del Señor, pero el Señor Śrī Kṛṣṇa es la Personalidad de Dios original. Todas ellas aparecen en los planetas, siempre que hay un disturbio creado por los ateos. El Señor se encarna para proteger a los teístas.
VERSO 29 — Todo aquel que, cuidadosamente y con devoción, recite por la mañana y por la noche las descripciones de las misteriosas apariciones del Señor, se libera de todos los sufrimientos de la vida.
VERSO 30 — El concepto de la forma virāṭ del Señor, o la forma universal, tal como aparece en el mundo material, es imaginario. Su objeto es permitirles a los poco inteligentes [y neófitos] que se adapten a la idea de que el Señor tiene forma. Pero, de hecho, el Señor no tiene forma material.
VERSO 31 — Las nubes y el polvo son transportados por el aire, pero las personas poco inteligentes dicen que el cielo está nublado y que el aire está sucio. De forma similar, ellas también le atribuyen conceptos materiales y corporales al ser espiritual.
VERSO 32 — Más allá de ese concepto burdo de la forma hay un concepto sutil, que carece de figura definida y es invisible, inaudible y no manifiesto. El ser viviente tiene su forma más allá de esa sutileza, pues de no ser así no podría tener repetidos nacimientos.
VERSO 33 — Cuando quiera que una persona experimente, mediante la autorrealización, que tanto el cuerpo burdo como el sutil no tienen nada que ver con el yo puro, en ese momento se ve a sí mismo, así como también al Señor.
VERSO 34 — Si por la gracia del Señor la energía ilusoria se apacigua y la entidad viviente se enriquece plenamente con conocimiento, entonces ésta se ilumina de inmediato con la autorrealización, y se sitúa así en su propia gloria.
VERSO 35 — Así pues, los hombres eruditos describen los nacimientos y actividades del innaciente e inactivo, que no puede ser descubierto ni siquiera en las Escrituras védicas. Él es el Señor del corazón.
VERSO 36 — El Señor, cuyas actividades siempre son inmaculadas, es el amo de los seis sentidos y es plenamente omnipotente con seis opulencias. Él crea los universos manifestados, los mantiene y los aniquila, sin ser afectado en lo más mínimo. Él está dentro de cada ser viviente, y siempre es independiente.
VERSO 37 — Los necios con un escaso acopio de conocimiento no pueden conocer la naturaleza trascendental de las formas, nombres y actividades del Señor, quien está actuando tal como un actor en un drama. Y tampoco pueden ellos expresar esas cosas, ni en sus especulaciones ni en sus palabras.
VERSO 38 — Sólo aquellos que les prestan un servicio favorable, franco e ininterrumpido a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, quien lleva en Su mano la rueda de la cuadriga, pueden conocer al creador del universo en toda Su gloria, poder y trascendencia.
VERSO 39 — Únicamente por hacer esas preguntas en este mundo puede uno tener éxito y estar perfectamente consciente, pues esa clase de preguntas invocan en uno el extático y trascendental amor por la Personalidad de Dios, quien es el propietario de todos los universos, y garantizan un ciento por ciento de inmunidad contra la espantosa repetición del nacimiento y la muerte.
VERSO 40 — Este Śrīmad-Bhāgavatam es la encarnación literaria de Dios, y lo recopiló Śrīla Vyāsadeva, la encarnación de Dios. El Śrīmad-Bhāgavatam tiene por objeto el máximo bien de toda la gente, y es supremamente triunfante, supremamente bienaventurado y supremamente perfecto.
VERSO 41 — Después de extraer la crema de todas las Escrituras védicas e historias del universo, Śrī Vyāsadeva le entregó el Śrīmad-Bhāgavatam a su hijo, quien es el más respetado de los seres autorrealizados.
VERSO 42 — Śukadeva Gosvāmī, el hijo de Vyāsadeva, le entregó a su vez el Bhāgavatam al gran emperador Parīkṣit, quien se sentó a orillas del Ganges, rodeado de sabios, a aguardar la muerte sin comer ni beber.
VERSO 43 — Este Bhāgavata Purāṇa es tan brillante como el Sol, y ha surgido justo después de la partida del Señor Kṛṣṇa a Su propia morada, acompañado por la religión, el conocimiento, etc. Las personas que han perdido la visión debido a la densa oscuridad de la era de Kali, habrán de recibir la luz de este Purāṇa.
VERSO 44 — ¡Oh, brāhmaṇas eruditos!, cuando Śukadeva Gosvāmī recitó el Bhāgavatam ahí [en presencia del emperador Parīkṣit], yo lo oí a él con suma atención, y, en consecuencia, por su misericordia, aprendí el Bhāgavatam con ese eminente y poderoso sabio. Ahora trataré de hacerles oír exactamente lo mismo, tal como lo aprendí de él y como yo lo he comprendido.

CAPÍTULO CUATRO: La aparición de Śrī Nārada

VERSO 1 — Al oír a Sūta Gosvāmī hablar así, aunaka Muni, quien era mayor, erudito y líder de todos los ṛṣis que estaban participando en esa prolongada ceremonia de sacrificio, lo congratuló, dirigiéndose a él de la siguiente manera.
VERSO 2 — Śaunaka dijo: ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, tú eres el más afortunado y respetado de todos aquellos que pueden hablar y recitar. Por favor, narra el piadoso mensaje del Śrīmad-Bhāgavatam, que fue hablado por el eminente y poderoso sabio Śukadeva Gosvāmī.
VERSO 3 — ¿En qué período y en qué lugar se le dio comienzo y por qué fue emprendido? ¿De dónde obtuvo la inspiración para recopilar esa obra literaria el gran sabio Kṛṣṇa-dvaipāyana Vyāsa?
VERSO 4 — Su hijo [de Vyāsadeva] era un gran devoto, un monista ecuánime cuya mente siempre estaba concentrada en el monismo. Él era trascendental a las actividades mundanas, pero como no estaba expuesto, parecía ser una persona ignorante.
VERSO 5 — Mientras Śrī Vyāsadeva seguía a su hijo, unas hermosas doncellas que se estaban bañando desnudas, se cubrieron el cuerpo con tela, aunque el propio Śrī Vyāsadeva no estaba desnudo. Mas ellas no habían hecho eso cuando paso el hijo de él. El sabio preguntó el porqué de ello, y las jóvenes damas respondieron que su hijo se encontraba purificado y al mirarlas no hacía ninguna distinción entre lo masculino y lo femenino. Pero el sabio sí hacía esas distinciones.
VERSO 6 — ¿Cómo pudieron los ciudadanos reconocerlo a él [Śrīla Śukadeva, el hijo de Vyāsa] cuando entró en la ciudad de Hastināpura [hoy Delhi], después de andar errando por las provincias de Kuru y Jāṅgala con el aspecto de un demente, mudo y retardado?
VERSO 7 — ¿Cómo llegó el rey Parīkṣit a conocer a ese gran sabio, haciendo posible que esta gran esencia trascendental de los Vedas [el Bhāgavatam] le fuese cantada?
VERSO 8 — Él [Śukadeva Gosvāmī] estaba acostumbrado a permanecer en la puerta de casa de una persona casada sólo lo suficiente para que una vaca fuese ordeñada. Y esto lo hacía únicamente para santificar la residencia.
VERSO 9 — Se dice que Mahārāja Parīkṣit es un gran devoto del Señor, un devoto de primera, y que su nacimiento y actividades son todos maravillosos. Por favor, háblanos de él.
VERSO 10 — Él era un gran emperador y poseía todas las opulencias del reino que había heredado. Él era tan excelso, que estaba aumentando el prestigio de la dinastía Pāṇḍu. ¿Por qué dejó todo para sentarse a orillas del Ganges y ayunar hasta la muerte?
VERSO 11 — Él era un emperador tan grande, que todos sus enemigos iban ante él, se postraban a sus pies, y le entregaban todas sus riquezas en beneficio propio. Él estaba lleno de juventud y fortaleza, y poseía opulencias reales insuperables. ¿Por qué quería dejarlo todo, incluso la propia vida?
VERSO 12 — Aquellos que están consagrados a la causa de la Personalidad de Dios, viven únicamente por el bienestar, desarrollo y felicidad de los demás. Ellos no viven por ningún interés egoísta. Así que, aunque el Emperador [Parīkṣit] estaba libre de todo apego por las posesiones mundanas, ¿cómo podía abandonar su cuerpo mortal, que era un refugio para los demás?
VERSO 13 — Nosotros sabemos que, con la excepción de algunas porciones de los Vedas, tú eres experto en los significados de todas las materias, y, por consiguiente, puedes explicar claramente las respuestas a todas las preguntas que acabamos de hacerte.
VERSO 14 — Sūta Gosvāmī dijo: Cuando el segundo milenio se superpuso sobre el tercero, nació el gran sabio [Vyāsadeva], engendrado por Parāśara en el vientre de Satyavatī, la hija de Vasu.
VERSO 15 — Una vez, él [Vyāsadeva], mientras salía el Sol, realizó su ablución matutina en las aguas del Sarasvatī y se sentó a solas a concentrarse.
VERSO 16 — El gran sabio Vyāsadeva vio anomalías en los deberes del milenio. Esto ocurre en la Tierra en diferentes eras, como resultado de fuerzas inadvertidas que aparecen en el transcurso del tiempo.
VERSOS 17-18 — El gran sabio, que estaba plenamente dotado de conocimiento, pudo ver con su visión trascendental el deterioro que sufriría todo lo material como resultado de la influencia de la era. Él también pudo ver que, en general, la gente infiel tendría una vida de duración reducida, y sería impaciente debido a la falta de bondad. Por lo tanto, se puso a reflexionar, pensando en el bienestar de los hombres de todos los niveles y órdenes de vida.
VERSO 19 — Él vio que los sacrificios que se mencionan en los Vedas eran medios por los cuales se podían purificar las ocupaciones de la gente. Y, para simplificar el proceso, dividió en cuatro partes el único Veda que existía, con objeto de difundirlas entre los hombres.
VERSO 20 — Las cuatro divisiones de las fuentes originales del conocimiento [los Vedas] se pusieron por separado. Mas los hechos históricos y las historias auténticas que se mencionan en los Purāṇas, se denominan el quinto Veda.
VERSO 21 — Después de que los Vedas fueron divididos en cuatro partes, Paila Ṛṣi se convirtió en el profesor del Ṛg Veda, Jaimini se convirtió en el profesor del Sāma Veda, y únicamente Vaiśampāyana llegó a ser glorificado por el Yajur Veda.
VERSO 22 — Al Sumantu Muni Aṅgirā se le confió el Atharva Veda, al cual se consagró muy seriamente. Y a mi padre, Romaharṣaṇa, se le confiaron los Purāṇas y los registros históricos.
VERSO 23 — A su vez, todos estos sabios eruditos les dieron a sus muchos discípulos, discípulos de sus discípulos, y discípulos de los discípulos de sus discípulos, los Vedas que les habían sido confiados, y así llegaron a existir las respectivas ramas de los seguidores de los Vedas.
VERSO 24 — Así pues, el gran sabio Vyāsadeva, quien es muy bondadoso con las masas ignorantes, editó los Vedas de manera que pudiesen ser asimilados por los hombres poco intelectuales.
VERSO 25 — Movido por la compasión, el gran sabio pensó que era prudente que esto les permitiera a los hombres alcanzar la meta suprema de la vida. Por consiguiente, recopiló la gran narración histórica denominada Mahābhārata, para las mujeres, los trabajadores y los amigos de los nacidos por segunda vez.
VERSO 26 — ¡Oh, brāhmaṇas nacidos por segunda vez!, aunque él se dedicó a trabajar por el bienestar de toda la gente, aun así su mente no estaba satisfecha.
VERSO 27 — Así pues, el sabio, estando insatisfecho de todo corazón, comenzó de inmediato a reflexionar, debido a que conocía la esencia de la religión, y dijo para sí:
VERSOS 28-29 — Bajo estrictos votos disciplinarios y sin pretensiones he adorado a los Vedas, al maestro espiritual y al altar de sacrificios. Además, he acatado las disposiciones, y he enseñado el significado de la sucesión discipular mediante la explicación del Mahābhārata, con lo cual incluso las mujeres, los śūdras y los demás [los amigos de los nacidos por segunda vez] pueden ver el sendero de la religión.
VERSO 30 — Me estoy sintiendo incompleto, aunque yo mismo estoy plenamente equipado con todo lo que exigen los Vedas.
VERSO 31 — Puede que esto se deba a que no señalé de manera específica el servicio devocional al Señor, servicio que les es querido tanto a los seres perfectos como al infalible Señor.
VERSO 32 — Como se dijo antes, Nārada llegó a la cabaña de Kṛṣṇa-dvaipāyana Vyāsa, situada a orillas del Sarasvatī, justo cuando Vyāsadeva se lamentaba de sus defectos.
VERSO 33 — Ante la auspiciosa llegada de Śrī Nārada, Śrī Vyāsadeva se levantó respetuosamente y lo adoró, ofreciéndole la misma veneración que se le ofrece a Brahmājī, el creador.

CAPÍTULO CINCO: Las instrucciones de Nārada a Vyāsadeva acerca del Śrīmad-Bhāgavatam

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Así pues, el sabio entre los dioses [Nārada], sentado cómodamente y aparentemente sonriendo, le habló al ṛṣi entre los brāhmaṇas [Vedavyāsa].
VERSO 2 — Dirigiéndose a Vyāsadeva, el hijo de Parāśara, Nārada le preguntó: ¿Te satisface identificarte con el cuerpo o la mente como si éstos fueran objetos de autorrealización?
VERSO 3 — Tus preguntas fueron completas y tus estudios también se cumplieron a cabalidad; y no hay duda alguna de que has preparado una obra grande y maravillosa, el Mahābhārata, que está colmada de toda clase de secuencias védicas elaboradamente explicadas.
VERSO 4 — Tú has delineado por completo el tema del Brahman impersonal, así como también el conocimiento que de allí se deriva. ¿Por qué habrías de estar descorazonado a pesar de todo eso, creyendo que estás perdido, mi querido prabhu?
VERSO 5 — Śrī Vyāsadeva dijo: Todo lo que has dicho de mí es completamente cierto. A pesar de todo eso, no estoy tranquilo. Por consiguiente, te pregunto cuál es la causa fundamental de mi insatisfacción, pues tú eres un hombre de conocimiento ilimitado, por ser el vástago de aquel [Brahmā] que nace por sí solo [sin padre ni madres mundanos].
VERSO 6 — ¡Mi señor!, todo lo misterioso te es conocido, porque tú adoras al creador y destructor del mundo material y sustentador del mundo espiritual, la Personalidad de Dios original, quien es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material.
VERSO 7 — Tal como el Sol, Vuestra Merced puede viajar a todas partes de los tres mundos, y como el aire, puede penetrar en la región interna de todos. Por eso, eres como la Superalma que está dentro de todo. Por favor, busca entonces la deficiencia de que adolezco a pesar de estar absorto en la trascendencia bajo votos y regulaciones disciplinarias.
VERSO 8 — Śrī Nārada dijo: Tú no has difundido de hecho las sublimes e inmaculadas glorias de la Personalidad de Dios. Aquella filosofía que no satisface los trascendentales sentidos del Señor, se considera que carece de valor.
VERSO 9 — Aunque tú, gran sabio, has descrito muy ampliamente los cuatro principios que comienzan con las acciones religiosas, no has descrito las glorias de Vāsudeva, la Personalidad Suprema.
VERSO 10 — Las personas santas consideran que aquellas palabras que no describen las glorias del Señor, que es el único que puede santificar la atmósfera del universo entero, son como un lugar de peregrinaje para cuervos. Puesto que las personas completamente perfectas son habitantes de la morada trascendental, no encuentran allí ningún placer.
VERSO 11 — Por otro lado, aquella literatura que está colmada de descripciones acerca de las glorias trascendentales del nombre, la fama, las formas, los pasatiempos, etc., del ilimitado Señor Supremo, es una creación diferente, llena de palabras trascendentales destinadas a ocasionar una revolución en las vidas impías de la mal dirigida civilización de este mundo. Esa clase de obras literarias trascendentales, aunque están compuestas de una manera imperfecta, las oyen, las cantan y las aceptan los hombres purificados que son completamente honestos.
VERSO 12 — El conocimiento acerca de la autorrealización, aunque esté libre de toda atracción material, no se ve bien si está desprovisto de un concepto acerca del Infalible [Dios]. ¿De qué sirven, entonces, las actividades fruitivas, que naturalmente son dolorosas desde el mismo comienzo y transitorias por naturaleza, si no se utilizan para el servicio devocional del Señor?
VERSO 13 — ¡Oh, Vyāsadeva!, tu visión es completamente perfecta. Tu buena fama es inmaculada. Tú eres firme en los votos y no te apartas de la verdad. Y por eso, en estado de trance, puedes pensar en los pasatiempos del Señor, para que la gente en general se libere de todo cautiverio material.
VERSO 14 — Todo lo que quieras describir que sea de una visión que se aparte del Señor, simplemente reacciona, con diferentes formas, nombres y resultados, de manera de agitar la mente, tal como el viento agita un bote que no tiene un lugar donde apoyarse.
VERSO 15 — La gente en general tiene la inclinación natural a disfrutar, y tú la has animado a eso en nombre de la religión. En verdad, esto se condena y es muy irrazonable. Debido a que ellos se guían por tus instrucciones, aceptarán esas actividades en nombre de la religión, y poco les importarán las prohibiciones.
VERSO 16 — El Señor Supremo es ilimitado. Sólo una personalidad muy experta, retirada de las actividades de la felicidad material, merece entender este conocimiento acerca de los valores espirituales. Por consiguiente, a aquellos que no están tan bien situados debido al apego material, Vuestra Merced les debe mostrar el proceso de la comprensión trascendental, a través de las descripciones de las actividades trascendentales del Señor Supremo.
VERSO 17 — Aquel que ha renunciado a sus ocupaciones materiales para dedicarse al servicio devocional del Señor, puede que a veces caiga mientras se encuentra en una etapa inmadura, mas, sin embargo, no existe el peligro de que fracase. Por otra parte, un no devoto, aunque esté completamente dedicado a los deberes propios de su ocupación no gana nada.
VERSO 18 — Las personas que verdaderamente son inteligentes y tienen inclinaciones filosóficas, deben esforzase únicamente por ese significativo fin que no puede obtenerse ni siquiera haciendo un recorrido desde el planeta más elevado de todos [Brahmaloka] hasta el planeta más bajo [Pātāla]. En lo que se refiere a la felicidad que se obtiene del disfrute de los sentidos, ésta puede obtenerse automáticamente en el transcurso del tiempo, de la misma manera en que en el transcurso del tiempo obtenemos sufrimientos aunque no los deseemos.
VERSO 19 — Mi querido Vyāsa, aun a pesar de que un devoto del Señor Kṛṣṇa a veces caiga de una forma u otra, indudablemente que no experimenta la existencia material como los demás [los trabajadores fruitivos, etc.], porque una persona que se ha deleitado una vez con el sabor de los pies de loto del Señor, no puede sino recordar ese éxtasis una y otra vez.
VERSO 20 — El propio Señor Supremo, la Personalidad de Dios, es este cosmos, y aun así está separado de él. Esta manifestación cósmica ha emanado de Él únicamente, descansa en Él, y entra en Él después de la aniquilación. Tu buena persona conoce todo lo relacionado con esto. Yo sólo he dado una sinopsis.
VERSO 21 — Vuestra Merced posee una visión perfecta. Tú mismo puedes conocer a la Superalma y Personalidad de Dios, debido a que estás presente como porción plenaria del Señor. Aunque tú no naces, has aparecido en esta Tierra por el bienestar de la gente. Por favor, describe, pues, más vívidamente, los trascendentales pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 22 — Los círculos de eruditos han concluido categóricamente que el propósito infalible del avance del conocimiento, es decir, las austeridades, el estudio de los Vedas, el sacrificio, el canto de los himnos y la caridad, culmina en las descripciones trascendentales acerca del Señor, a quien se le define con poesía selecta.
VERSO 23 — ¡Oh, Muni!, en el último milenio nací como el hijo de cierta sirvienta dedicada al servicio de brāhmaṇas que estaban siguiendo los principios del Vedānta. Cuando ellos se hallaban viviendo juntos durante los cuatro meses de la estación lluviosa, yo estaba dedicado a su servicio personal.
VERSO 24 — Aunque esos seguidores del Vedānta eran imparciales por naturaleza, me bendijeron con su misericordia sin causa. En lo que a mí respecta, poseía control de mí mismo, y a pesar de que era un niño, no sentía ninguna atracción por los juegos. Además, no era travieso, y no hablaba más de lo necesario.
VERSO 25 — Sólo una vez, con el permiso de ellos, tomé los remanentes de su comida, y, por hacerlo, todos mis pecados fueron erradicados de inmediato. Ocupado de esa manera, mi corazón se purificó, y en ese momento la naturaleza misma del trascendentalista se me hizo atractiva.
VERSO 26 — ¡Oh, Vyāsadeva!, en medio de esa asociación y por la misericordia de esos grandes vedantistas, pude oírlos describir las atractivas actividades del Señor Kṛṣṇa. Y escuchando así atentamente, mi gusto por oír hablar de la Personalidad de Dios aumentó a cada paso.
VERSO 27 — ¡Oh, gran sabio!, en cuanto probé un poco de la Personalidad de Dios, mi atención por oír hablar del Señor se volvió resuelta. Y a medida que mi gusto se desarrollaba, pude comprender que sólo por mi ignorancia había aceptado coberturas burdas y sutiles, pues tanto el Señor como yo somos trascendentales.
VERSO 28 — Así pues, durante dos estaciones – la estación lluviosa y el otoño – , tuve la oportunidad de oír a esos sabios de gran alma cantar constantemente las inmaculadas glorias del Señor Hari. Cuando el flujo de mi servicio devocional comenzó a manar, las coberturas de las modalidades de la pasión y la ignorancia se disolvieron.
VERSO 29 — Yo estaba muy apegado a esos sabios, tenía un comportamiento sencillo, y todos mis pecados fueron erradicados en el servicio a ellos. En mi corazón, yo tenía una gran fe en ellos. Yo había subyugado los sentidos, y con la mente y el cuerpo estaba siguiendo a los sabios estrictamente.
VERSO 30 — Mientras se marchaban, esos bhakti-vedāntas, que son muy bondadosos con las almas pobres de corazón, me instruyeron en lo referente a esa materia más confidencial de todas, que es instruida por la propia Personalidad de Dios.
VERSO 31 — Mediante ese conocimiento confidencial, pude entender claramente la influencia de la energía del Señor Śrī Kṛṣṇa, el creador, sustentador y aniquilador de todo. Por el hecho de saber eso, uno puede regresar a Él y conocerlo personalmente.
VERSO 32 — ¡Oh, Brāhmaṇa Vyāsadeva!, los eruditos han decidido que el mejor remedio para eliminar todos los problemas y sufrimientos, consiste en dedicar al servicio del Señor Supremo, la Personalidad de Dios [Śrī Kṛṣṇa], todas las actividades de uno.
VERSO 33 — ¡Oh, buen alma!, ¿no es cierto que una cosa aplicada terapéuticamente, cura una enfermedad que ella misma ha causado?
VERSO 34 — Así que, cuando todas las actividades del hombre se dedican al servicio del Señor, esas mismas actividades que ocasionaron su cautiverio perpetuo, se vuelven las destructoras del árbol del trabajo.
VERSO 35 — Cualquier trabajo que se haga aquí, en esta vida, para la satisfacción de la misión del Señor, se llama bhakti-yoga, o amoroso y trascendental servicio que se le presta al Señor, y lo que se denomina conocimiento se vuelve un factor concomitante.
VERSO 36 — Mientras se desempeñan deberes conforme a la orden de Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, uno se acuerda constantemente de Él, de Sus nombres y de Sus cualidades.
VERSO 37 — Cantemos las glorias de Vāsudeva, así como también de Sus extensiones plenarias, Pradyumna, Aniruddha y Saṅkarṣaṇa.
VERSO 38 — Así pues, es un verdadero vidente aquel que adora en la forma de la trascendental representación sonora, a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, quien no tiene forma material.
VERSO 39 — ¡Oh, brāhmaṇa!, así pues, el Supremo Señor Kṛṣṇa me dotó primero del conocimiento trascendental acerca del Señor, tal como se inculca en las partes confidenciales de los Vedas, luego me dotó de las opulencias espirituales, y después, de Su íntimo servicio amoroso.
VERSO 40 — Así que, describe por favor las actividades del Todopoderoso Señor que has aprendido con tu vasto conocimiento de los Vedas, pues eso satisfará los anhelos de grandes eruditos, y al mismo tiempo mitigará los sufrimientos de las masas de gente común, que siempre están padeciendo los tormentos materiales. En verdad, no hay otra manera de escaparse de esos sufrimientos.

CAPÍTULO SEIS: Conversación entre Nārada y Vyāsadeva

VERSO 1 — Sūta dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, al oír así todo lo referente al nacimiento y las actividades de Śrī Nārada, Vyāsadeva, la encarnación de Dios e hijo de Satyavatī, preguntó lo siguiente.
VERSO 2 — Śrī Vyāsadeva dijo: ¿Qué hiciste tú [Nārada] después de la partida de los grandes sabios, que antes del comienzo de tu vida actual te habían instruido en el conocimiento trascendental y científico?
VERSO 3 — ¡Oh, hijo de Brahmā!, ¿cómo pasaste tu vida después de la iniciación, y cómo lograste obtener este cuerpo, habiendo dejado tu cuerpo viejo a su debido tiempo?
VERSO 4 — ¡Oh, gran sabio!, el tiempo lo aniquila todo cuando es debido, así que, ¿cómo es posible que este asunto, que ocurrió antes de este día de Brahmā, aún esté fresco en tu memoria, sin que el tiempo lo haya tocado?
VERSO 5 — Śrī Nārada dijo: Los grandes sabios, que me habían impartido conocimiento científico acerca de la trascendencia, partieron para otros lugares, y yo tuve que pasar mi vida de la siguiente manera.
VERSO 6 — Yo era el único hijo que mi madre tenía, y ella no sólo era una mujer sencilla, sino además una sirvienta. Como yo era su único vástago, ella no tenía ninguna otra posibilidad de ser protegida, y me at con el vínculo del afecto.
VERSO 7 — Ella quería ocuparse de mi manutención, pero como no era independiente, no pudo hacer nada por mí. El mundo está bajo el control absoluto del Señor Supremo; por consiguiente, todo el mundo es como un muñeco de madera en manos de un titiritero.
VERSO 8 — Cuando yo era tan sólo un niño de cinco años, vivía en una escuela de brāhmaṇas. Yo dependía del afecto de mi madre, y no tenía ninguna experiencia de diferentes tierras.
VERSO 9 — Una vez, mi pobre madre, al salir una noche a ordeñar una vaca, fue mordida en la pierna por una serpiente, influenciada por el tiempo supremo.
VERSO 10 — Yo tomé eso como la misericordia especial del Señor, quien siempre desea que Sus devotos sean bendecidos; y pensado así, partí para el Norte.
VERSO 11 — Después de mi partida, pasé por muchas metrópolis florecientes, pueblos, aldeas, granjas de animales, minas, tierras agrícolas, valles, jardines de flores, viveros y bosques naturales.
VERSO 12 — Pasé por colinas y montañas llenas de depósitos de diversos minerales, tales como el oro, la plata y el cobre, y a través de extensiones de tierra dignas de los habitantes del cielo, con embalses de agua llenos de hermosas flores de loto, y decoradas con abejas confundidas y aves cantoras.
VERSO 13 — Luego, pasé por muchos bosques de juncos, bambú, cañas, hierba de punta, maleza y cuevas, todos muy difíciles de atravesar a solas, y visité bosques profundos, oscuros y peligrosamente amedrentadores, que eran los lugares predilectos de serpientes, búhos y chacales.
VERSO 14 — Viajando de esa manera, me sentí cansado tanto corporal como mentalmente, y estaba tanto sediento como hambriento. Así que me bañé en el pozo de un río, y también bebí agua. Por el contacto con el agua se mitigó mi cansancio.
VERSO 15 — Después de eso, bajo la sombra de un árbol baniano de un bosque deshabitado, y usando mi inteligencia, comencé a meditar en la Superalma que está situada dentro, tal como lo había aprendido de las almas liberadas.
VERSO 16 — Tan pronto como comencé a meditar en los pies de loto de la Personalidad de Dios con mi mente transformada en amor trascendental, brotaron lágrimas de mis ojos, y, sin demora, la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa apareció en el loto de mi corazón.
VERSO 17 — ¡Oh, Vyāsadeva!, en ese momento, estando excesivamente sobrecogido por sentimientos de felicidad, cada parte de mi cuerpo se animó por separado. Estando absorto en un océano de éxtasis, yo no podía más que verme a mí mismo y ver a Dios.
VERSO 18 — La forma trascendental del Señor, tal como es, satisface el deseo de la mente y borra de inmediato todas las incongruencias mentales. Al perder esa forma me levanté de súbito, pues me había perturbado, como es usual cuando uno pierde aquello que es deseable.
VERSO 19 — Yo deseé ver de nuevo esa trascendental forma del Señor, pero a pesar de mis esfuerzos por concentrarme en el corazón ávidamente para ver la forma de nuevo, no pude verlo a Él más, e insatisfecho así, me sentí muy afligido.
VERSO 20 — Viendo mis esfuerzos en ese lugar solitario, la Personalidad de Dios, quien es trascendental a toda descripción mundana, me habló con gravedad y agradables palabras, sólo para mitigar mi congoja.
VERSO 21 — ¡Oh, Nārada! [habló el Señor], lamento que durante esta vida no puedas verme más. Aquellos cuyo servicio está incompleto y que no están completamente libres de todas las manchas materiales, difícilmente pueden verme.
VERSO 22 — ¡Oh, virtuoso!, tú has visto Mi forma sólo una vez, y eso tan sólo para aumentar tu deseo de conseguirme, pues cuanto más ansíes conseguirme, más te liberarás de todos los deseos materiales.
VERSO 23 — Mediante el servicio a la Verdad Absoluta, aun por unos pocos días, el devoto logra tener una inteligencia firme y fija en Mí. En consecuencia, él pasa a ser Mi asociado en el mundo trascendental, después de abandonar los presentes y deplorables mundos materiales.
VERSO 24 — La inteligencia que se emplea en la devoción a Mí, jamás puede ser obstaculizada. Tanto en el momento de la creación, como también en el momento de la aniquilación, tu memoria continuará por Mi misericordia.
VERSO 25 — Entonces, esa suprema autoridad, personificada por el sonido y no vista por los ojos, mas sumamente maravillosa, dejó de hablar. Experimentando un sentido de gratitud, le ofrecí a Él mis reverencias inclinando la cabeza.
VERSO 26 — Así pues, mediante la recitación reiterada, empecé a cantar el santo nombre del Señor y empecé a cantar acerca de Su santa fama, haciendo caso omiso de todas las formalidades del mundo material. Esa clase de canto y rememoración de los trascendentales pasatiempos del Señor, son bendecidores. Haciendo eso, viajé por toda la Tierra, plenamente satisfecho, humilde, y sin envidiar a nadie.
VERSO 27 — Y así, ¡oh, Brāhmaṇa Vyāsadeva!, a su debido tiempo, yo, que estaba plenamente absorto en pensar en Kṛṣṇa y por consiguiente no tenía apego alguno, estando completamente liberado de todas las manchas materiales, me encontré con la muerte, tal como el relámpago y la iluminación ocurren de manera simultánea.
VERSO 28 — Habiéndoseme otorgado un cuerpo trascendental propio de un asociado de la Personalidad de Dios, abandoné el cuerpo hecho de cinco elementos materiales, y así cesaron todos los resultados fruitivos que yo había adquirido del trabajo [karma].
VERSO 29 — Al final del milenio, cuando la Personalidad de Dios, el Señor Nārāyaṇa, se acostó en el agua de la devastación, Brahmā comenzó a entrar en Él junto con todos los elementos creativos, y yo también entré, a través de Su respiración.
VERSO 30 — Después de 4.300.000.000 de años solares, cuando Brahmā, por la voluntad del Señor, se despertó para crear de nuevo, todos los ṛṣis tales como Marīci, Aṅgirā, Atri, etc., fueron creados a partir del cuerpo trascendental del Señor, y yo también aparecí junto a ellos.
VERSO 31 — Desde entonces, por la gracia del todopoderoso Viṣṇu, viajo por todas partes sin restricción, tanto en el mundo trascendental como en las tres divisiones del mundo material. Eso se debe a que estoy fijo en la actividad de prestarle al Señor servicio devocional ininterrumpido.
VERSO 32 — Y así yo viajo, cantando constantemente el mensaje trascendental de las glorias del Señor, y tocando este instrumento llamado vina, el cual está cargado de sonido trascendental, y que me fue obsequiado por el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 33 — En cuanto comienzo a cantar acerca de la santas actividades del Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa, de cuyas glorias y actividades es agradable oír hablar, Él aparece de inmediato en el asiento de mi corazón, como si se le hubiera llamado.
VERSO 34 — Mi experiencia personal me dice que, aquellos que siempre están llenos de preocupaciones y ansiedades por desear que los sentidos se pongan en contacto con sus objetos, pueden cruzar el océano de la nesciencia en un bote de lo más idóneo: el canto constante acerca de las actividades trascendentales de la Personalidad de Dios.
VERSO 35 — Es verdad que, mediante la práctica de la restricción de los sentidos a través del sistema de yoga, uno puede liberarse de las perturbaciones del deseo y la lujuria, pero eso no es suficiente para brindarle al alma la satisfacción, pues ésta [satisfacción] se obtiene del hecho de prestarle servicio devocional a la Personalidad de Dios.
VERSO 36 — ¡Oh, Vyāsadeva!, tú estás libre de todo pecado. Así pues, yo he explicado mi nacimiento y actividades en aras de la autorrealización, tal como me lo pediste. Todo esto también conducirá a tu satisfacción personal.
VERSO 37 — Sūta Gosvāmī dijo: Dirigiéndose así a Vyāsadeva, Śrīla Nārada Muni se despidió de él, y, vibrando su instrumento llamado vīṇā, se fue a errar a su libre albedrío.
VERSO 38 — Que toda la gloria y el éxito sean para Śrīla Nārada Muni, pues él glorifica las actividades de la Personalidad de Dios, y al hacerlo, él mismo se complace, y también anima a todas las acongojadas almas del universo.

CAPÍTULO SIETE: El castigo del hijo de Droṇa

VERSO 1 — Ṛṣi Śaunaka preguntó: ¡Oh, Sūta!, el gran Vyāsadeva, el trascendentalmente poderoso, lo oyó todo de labios de Śrī Nārada Muni. Por lo tanto, ¿qué hizo él después de la partida de Nārada?
VERSO 2 — Śrī Sūta dijo: en la ribera occidental del río Sarasvatī, el cual está íntimamente relacionado con los Vedas, hay en Śamyāprāsa una cabaña para meditar que anima las actividades trascendentales de los sabios.
VERSO 3 — En ese lugar y en su propio āśrama, el cual estaba circundado por árboles de baya, Śrīla Vyāsadeva se sentó a meditar, después de tocar agua para purificarse.
VERSO 4 — Así pues, él fijo la mente, ocupándola de un modo perfecto mediante el proceso de vincularla al servicio devocional [bhakti-yoga] sin ningún vestigio de materialismo, y de esa manera vio a la Absoluta Personalidad de Dios con Su energía externa, la cual estaba bajo completo control.
VERSO 5 — Debido a esta energía externa, la entidad viviente, aunque es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, cree ser un producto material, y por ello pasa por las reacciones de los sufrimientos materiales.
VERSO 6 — Los sufrimientos materiales de la entidad viviente, los cuales son superfluos, pueden ser mitigados directamente mediante el proceso vinculador del servicio devocional. Pero las masas no saben esto, y, por lo tanto, el erudito Vyāsadeva recopiló esta Escritura védica, que está relacionada con la Verdad Suprema.
VERSO 7 — Simplemente por prestarle oídos a esta Escritura védica, el sentimiento de querer rendirle amoroso servicio trascendental al Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, brota de inmediato, para extinguir el fuego de la lamentación, la ilusión y el temor.
VERSO 8 — El gran sabio Vyāsadeva, después de recopilar el Śrīmad-Bhāgavatam y revisarlo, se lo enseñó a su propio hijo, Śrīla Śukadeva Gosvāmī, quien ya estaba dedicado a la autorrealización.
VERSO 9 — Śrī Śaunaka le preguntó a Sūta Gosvāmī: Śrīla Śukadeva Gosvāmī ya se encontraba en el sendero de la autorrealización, y, por ende, estaba satisfecho con su propio ser. Así pues, ¿por qué se tomó la molestia de someterse al estudio de una Escritura tan vasta como ésta?
VERSO 10 — Todas las diferentes variedades de ātmārāmas [aquellos que disfrutan del ātmā, o el ser espiritual], especialmente aquellos que están establecidos en el sendero de la autorrealización, aunque están liberados de todas las clases de cautiverio material, desean prestarle servicio devocional puro a la Personalidad de Dios. Eso significa que el Señor posee cualidades trascendentales, y, en consecuencia, puede atraer a todo el mundo, incluso a las almas liberadas.
VERSO 11 — Śrīla Śukadeva Gosvāmī, el hijo de Śrīla Vyāsadeva, no sólo era trascendentalmente poderoso, sino que además era muy querido por los devotos del Señor. Así pues, él se sometió al estudio de esta gran narración [el Śrīmad-Bhāgavatam].
VERSO 12 — Sūta Gosvāmī se dirigió, pues, a los ṛṣis encabezados por Śaunaka, y les dijo: Ahora he de comenzar la narración trascendental acerca del Señor Śrī Kṛṣṇa, y los relatos acerca del nacimiento, las actividades y la liberación del rey Parīkṣit, el sabio entre los reyes, así como los relatos acerca de cómo los hijos de Pāṇḍu renunciaron al mundo.
VERSOS 13-14 — Cuando los respectivos guerreros de ambos bandos, es decir los Kauravas y los Pāṇḍavas, fueron matados en el campo de batalla de Kurukṣetra y alcanzaron los destinos que merecían, y cuando el hijo de Dhṛtarāṣṭra, con la espina rota, cayó y se lamentó, habiendo sido golpeado por la maza de Bhīmasena, el hijo de Droṇācārya [Aśvatthāmā] decapitó a los cinco hijos de Draupadī mientras dormían, y se los entregó como un premio a su amo, pensando neciamente que éste se sentiría complacido. Duryodhana, sin embargo, desaprobó el atroz acto, y no se mostró complacido en lo más mínimo.
VERSO 15 — Draupadī, la madre de los cinco hijos de los Pāṇḍavas, después de oír de la masacre de sus hijos, comenzó a gritar de dolor, con los ojos llenos de lágrimas. Tratando de apaciguarla ante su gran pérdida, Arjuna le habló de la siguiente manera:
VERSO 16 — ¡Oh, gentil dama!, cuando yo te obsequie con la cabeza de ese brāhmaṇa, después de decapitarlo con las flechas de mi arco Gāṇḍīva, habré entonces de enjuagar las lágrimas de tus ojos y tranquilizarte. Luego, tras quemar los cuerpos de tus hijos, podrás bañarte subida sobre su cabeza.
VERSO 17 — Arjuna, a quien el infalible Señor guía como amigo y como auriga, satisfizo así a la querida señora mediante esas afirmaciones. Luego, vistiendo su armadura, portando armas terribles y montándose en su cuadriga, comenzó a seguir a Aśvatthāmā, el hijo de su maestro de milicia.
VERSO 18 — Aśvatthāmā, el asesino de los príncipes, viendo desde una gran distancia que Arjuna se dirigía hacia él a gran velocidad, huyó en su cuadriga, presa de pánico, sólo para salvar su vida, tal como Brahmā huyó por temor a Śiva.
VERSO 19 — Cuando el hijo del brāhmaṇa [Aśvatthāmā] vio que sus caballos estaban cansados, consideró que no tenía ninguna posibilidad de protegerse fuera de hacer uso del arma máxima, el brahmāstra [arma nuclear].
VERSO 20 — Como su vida estaba en peligro, tocó agua con santidad y se concentró en el canto de los himnos para lanzar armas nucleares, aunque él no sabía como retirar dichas armas.
VERSO 21 — Inmediatamente después, una deslumbrante luz se difundió en todas las direcciones. Era tan feroz, que Arjuna consideró que su propia vida estaba en peligro, y, en consecuencia, comenzó a hablarle al Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 22 — Arjuna dijo: ¡Oh, mi Señor Śrī Kṛṣṇa!, Tú eres la todopoderosa Personalidad de Dios. No existe límite a Tus diferentes energías. Por lo tanto, sólo Tú eres competente para infundir valor en los corazones de Tus devotos. Todo el que se encuentra en las llamas de los sufrimientos materiales, puede encontrar únicamente en Ti el sendero de la liberación.
VERSO 23 — Tú eres la Personalidad de Dios original que se expande por todas las creaciones y que es trascendental a la energía material. Tú has anulado los efectos de la energía material a causa de Tu potencia espiritual. Tú siempre estás situado en el estado de bienaventuranza eterna y conocimiento trascendental.
VERSO 24 — Y aun así, aunque Tú estás más allá del alcance de la energía material, pones en práctica los cuatro principios de la liberación, caracterizados por la religión, etc., en aras del bien máximo de las almas condicionadas.
VERSO 25 — Así pues, Tú desciendes como encarnación, para quitar la carga del mundo y para beneficiar a Tus amigos, especialmente aquellos que son Tus devotos exclusivos y que están absortos en meditar en Ti.
VERSO 26 — ¡Oh, Señor de señores!, ¿cómo es posible que esta peligrosa refulgencia se esté difundiendo por todas partes? ¿De dónde procede? Yo no puedo entenderlo.
VERSO 27 — La Suprema Personalidad de Dios dijo: He de hacerte saber que este es el acto del hijo de Droṇa. Él ha lanzado los himnos de la energía nuclear [brahmāstra], y no sabe cómo retirar el deslumbrante fulgor. Él ha hecho eso como un acto desesperado, por temor a la muerte inminente.
VERSO 28 — ¡Oh, Arjuna!, únicamente otro brahmāstra puede contrarrestar esta arma. Como tú eres experto en la ciencia militar, subyuga el deslumbrante fulgor de esta arma con el poder de tu propia arma.
VERSO 29 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Al oír a la Personalidad de Dios decir esto, Arjuna tocó agua para purificarse, y, después de dar vueltas alrededor del Señor Śrī Kṛṣṇa, lanzó su arma brahmāstra para contrarrestar la otra.
VERSO 30 — Cuando los rayos de los dos brahmāstras se unieron, un gran círculo de fuego, como el disco del Sol, cubrió todo el espacio sideral y todo el firmamento de los planetas.
VERSO 31 — Toda la población de los tres mundos fue abrasada por el calor combinado de las armas. Todo el mundo recordó el incendio sāmvartaka que ocurre en el momento de la aniquilación.
VERSO 32 — Viendo, pues, la perturbación de la generalidad de la gente y la inminente destrucción de los planetas, Arjuna retiró de inmediato ambas armas brahmāstras, tal como lo deseaba el Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 33 — Arjuna, con sus ojos ardiendo de ira como dos bolas rojas de cobre, arrestó diestramente al hijo de Gautamī, y lo ató con sogas como a un animal.
VERSO 34 — Después de haber atado a Aśvatthāmā, Arjuna quiso llevarlo al campo militar. La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa, mirando con Sus ojos de loto, le habló al iracundo Arjuna.
VERSO 35 — El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: ¡Oh, Arjuna!, no debes exhibir misericordia y liberar a este familiar de un brāhmaṇa [brahma-bandhu], pues él ha matado a unos niños inocentes mientras dormían.
VERSO 36 — Una persona que conoce los principios de la religión no mata a un enemigo que está descuidado, embriagado, demente, dormido, temeroso o desprovisto de su cuadriga. Ni tampoco mata a un niño, a una mujer, a una criatura tonta o a un alma rendida.
VERSO 37 — Una persona cruel y despreciable que mantiene su existencia a costa de la vida de otros, merece ser matada por su propio bien, pues de lo contrario irá hacia abajo por sus propias acciones.
VERSO 38 — Además, Yo personalmente te oí prometerle a Draupadī que le llevarías la cabeza del asesino de sus hijos.
VERSO 39 — Este hombre es un homicida y asesino de los miembros de tu propia familia. No sólo eso, sino que además ha disgustado a su amo. Él no es más que los quemados residuos de su familia. Mátalo de inmediato.
VERSO 40 — Sūta Gosvāmī dijo: A pesar de que Kṛṣṇa, quien estaba examinando a Arjuna en religión, alentó a este último a matar al hijo de Droṇācārya, a Arjuna, una gran alma, no le gustó la idea de matarlo, pese a que Aśvatthāmā era el monstruoso asesino de los miembros de la familia de Arjuna.
VERSO 41 — Después de llegar a su propio campamento, Arjuna, junto con su querido amigo y auriga [Śrī Kṛṣṇa], le confió el asesino a su amada esposa, la cual se estaba lamentando por los hijos asesinados.
VERSO 42 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Draupadī vio entonces a Aśvatthāmā, quien estaba atado con sogas como un animal, y el cual estaba callado por haber perpetrado el más infame de los homicidios. Ella, debido a su naturaleza femenina y a que era buena y de buen comportamiento por naturaleza, le ofreció los respetos que se le deben a un brāhmaṇa.
VERSO 43 — Ella no podía tolerar que Aśvatthāmā estuviera atado con sogas, y siendo una dama leal, dijo: Suéltalo, que es un brāhmaṇa, nuestro maestro espiritual.
VERSO 44 — Fue por la misericordia de Droṇācārya que tú aprendiste el arte militar de lanzar flechas y el arte confidencial de controlar las armas.
VERSO 45 — Sin duda que él [Droṇācārya] aún está existiendo, pues su hijo lo está representando. Su esposa Kṛpī no realizó un satī con él, porque tenía un hijo.
VERSO 46 — ¡Oh, tú, el muy afortunado, que conoces los principios religiosos!, no es bueno para ti causarles aflicción a gloriosos miembros de la familia, los cuales siempre son respetables y dignos de adoración.
VERSO 47 — Mi señor, no hagas que la esposa de Droṇācārya llore como yo. Yo estoy afligida por la muerte de mis hijos. Ella no tienen por qué llorar constantemente como yo.
VERSO 48 — Si la orden administradora de los reyes, abandonando el control de los sentimientos, ofende a la orden brāhmaṇa y los enfurece, el fuego de esa furia quema entonces todo el cuerpo de la familia real y les trae pesar a todos.
VERSO 49 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, el rey Yudhiṣṭhira respaldó plenamente las afirmaciones de la Reina, las cuales estaban de conformidad con los principios de la religión, eran gloriosas, y estaban justificadas, llenas de misericordia y equidad, y exentas de duplicidad.
VERSO 50 — Nakula y Sahadeva [los hermanos menores del Rey] y también Sātyaki, Arjuna, la Personalidad de Dios – el Señor Śrī Kṛṣṇa, el hijo de Devakī – , y las damas y los demás, estuvieron todos unánimemente de acuerdo con el Rey.
VERSO 51 — Bhīma, sin embargo, no estuvo de acuerdo con ellos, y recomendó matar a ese criminal, el cual, iracundo y sin ningún fin ni provecho alguno para él ni para su amo, había asesinado a unos niños que dormían.
VERSO 52 — Caturbhuja [el de cuatro brazos], o la Personalidad de Dios, después de oír las palabras de Bhīma, Draupadī y los demás, vio la cara de Su querido amigo Arjuna, y comenzó a hablar como si estuviera sonriendo.
VERSOS 53-54 — La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa dijo: No se debe matar al amigo de un brāhmaṇa, pero sí se debe hacerlo si es un agresor. Todos esos veredictos están en las Escrituras, y debes actuar de conformidad con ellos. Debes cumplir la promesa que le hiciste a tu esposa, y también debes actuar de manera de satisfacernos a Bhīmasena y a Mí.
VERSO 55 — Justo entonces, Arjuna pudo entender lo que el Señor perseguía con Sus órdenes equívocas, y así, con su espada, le cortó a Aśvatthāmā tanto el cabello como la joya que llevaba en la cabeza.
VERSO 56 — Él [Aśvatthāmā] ya había perdido su brillo corporal debido al infanticidio, y ahora, además, habiendo perdido la joya que llevaba en la cabeza, perdió aún más la fuerza. Así pues, fue desatado y echado fuera del campo.
VERSO 57 — Cortarle el cabello, despojarlo de su riqueza y echarlo de su residencia, son los castigos prescritos para el pariente de un brāhmaṇa. No existe mandamiento que prescriba matar su cuerpo.
VERSO 58 — Después de eso, Draupadī y los hijos de Pāṇḍu, sobrecogidos de pesar, les hicieron los debidos rituales a los cadáveres de sus familiares.

CAPÍTULO OCHO: Las oraciones de la reina Kuntī y la salvación de Parīkṣit

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Luego, los Pāṇḍavas, deseando repartirles agua a los parientes muertos que lo habían deseado, fueron al Ganges con Draupadī. Las damas iban delante.
VERSO 2 — Habiéndose lamentado por ellos y habiendo ofrecido suficiente agua del Ganges, se bañaron en el río, cuyas aguas están santificadas por estar mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor.
VERSO 3 — Allí se sentó el rey de los Kurus, Mahārāja Yudhiṣṭhira, junto con sus hermanos menores, y Dhṛtarāṣṭra, Gāndhārī, Kuntī y Draupadī, todos sobrecogidos por la pena. El Señor Kṛṣṇa también estaba allí.
VERSO 4 — Citando las estrictas leyes del Todopoderoso y sus reacciones en los seres vivientes, el Señor Śrī Kṛṣṇa y los munis comenzaron a apaciguar a aquellos que estaban conmocionados y afectados.
VERSO 5 — El hábil Duryodhana y su bando usurparon astutamente el reino de Yudhiṣṭhira, quien no tenía ningún enemigo. Por la gracia del Señor, la recuperación se llevó a cabo, y los inescrupulosos reyes que se unieron a Duryodhana fueron matados con él. Otros también murieron, habiéndose disminuido la duración de sus vidas por haber manipulado ásperamente el cabello de la reina Draupadī.
VERSO 6 — El Señor Śrī Kṛṣṇa hizo que Mahārāja Yudhiṣṭhira dirigiera tres Aśvamedha-yajñas [sacrificios de caballos] bien ejecutados, y con ello hizo que en todas las direcciones se glorificara la virtuosa fama de éste, tal como la de Indra, quien había ejecutado cien de tales sacrificios.
VERSO 7 — El Señor Śrī Kṛṣṇa se preparó entonces para Su partida. Él invitó a los hijos de Pāṇḍu, después de haber sido adorado por los brāhmaṇas, encabezados por Śrīla Vyāsadeva. El Señor también correspondió con los saludos.
VERSO 8 — En cuanto Él se sentó en la cuadriga para partir hacia Dvārakā, vio que Uttarā, atemorizada, se dirigía apresuradamente hacia Él.
VERSO 9 — Uttarā dijo: ¡Oh, Señor de señores, Señor del universo!, Tú eres el más grande de todos los místicos. Por favor, protégeme, pues en este mundo de dualidad no hay nadie más que pueda salvarme de las garras de la muerte.
VERSO 10 — ¡Oh, mi Señor!, Tú eres todopoderoso. Una flecha de hierro incandescente se dirige rápidamente hacia mí. Mi Señor, que me queme a mí personalmente, si así lo deseas, pero, por favor, no dejes que queme a mi embrión y que haga que aborte. Mi Señor, ten la bondad de hacerme este favor.
VERSO 11 — Sūta Gosvāmī dijo: Habiendo oído pacientemente las palabras de ella, el Señor Śrī Kṛṣṇa, quien es siempre muy afectuoso con Sus devotos, pudo de inmediato entender que Aśvatthāmā, el hijo de Droṇācārya, había lanzado el brahmāstra para acabar con la última vida de la familia Pāṇḍava.
VERSO 12 — ¡Oh, tú [Śaunaka] el principal entre los grandes pensadores [munis]!, los Pāṇḍavas, viendo que el deslumbrante brahmāstra se dirigía hacia ellos, empuñaron sus cinco armas respectivas.
VERSO 13 — La todopoderosa Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, habiendo observado que un gran peligro acechaba a Sus devotos puros, quienes eran almas totalmente entregadas, esgrimió de inmediato Su disco Sudarśana para protegerlos.
VERSO 14 — El Señor del misticismo supremo, Śrī Kṛṣṇa, reside en el corazón de todos en forma del Paramātmā. Como tal, sólo para proteger al descendiente de la dinastía Kuru, cubrió el embrión de Uttarā con Su energía personal.
VERSO 15 — ¡Oh, Śaunaka!, aunque la suprema arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā era irresistible y no podía ser detenida ni contrarrestada, fue neutralizada y desbaratada al confrontarla la fuerza de Viṣṇu [el Señor Kṛṣṇa].
VERSO 16 — ¡Oh, brāhmaṇas!, no crean que esto es algo especialmente maravilloso entre las actividades de la misteriosa e infalible Personalidad de Dios. Él mantiene y aniquila todas las cosas materiales mediante Su propia energía trascendental, aunque Él mismo es innaciente.
VERSO 17 — Salvados así de la radiación del brahmāstra, Kunti – la casta devota del Señor – , sus cinco hijos y Draupadī, le hablaron al Señor Kṛṣṇa mientras partía para el hogar.
VERSO 18 — Śrīmatī Kuntī dijo: ¡Oh, Kṛṣṇa!, Te ofrezco a Ti mis reverencias, porque Tú eres la personalidad original y las cualidades del mundo material no Te afectan. Tú existes tanto dentro como fuera de todo, y, aun así, eres invisible a los ojos de todos.
VERSO 19 — Estando más allá del alcance de la ilimitada percepción de los sentidos, Tú eres el factor eternamente irreprochable que está cubierto por la cortina de energía alucinante. Tú eres invisible para el observador necio, de la misma manera que un actor al desempeñar un papel no es reconocido.
VERSO 20 — Tú Mismo desciendes para propagar la trascendental ciencia del servicio devocional en los corazones de los trascendentalistas adelantados y especuladores mentales, los cuales se purifican por el hecho de ser capaces de discriminar entre la materia y el espíritu. ¿Cómo, entonces, podemos nosotras, las mujeres, conocerte perfectamente?
VERSO 21 — Por consiguiente, permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias al Señor, quien se ha convertido en el hijo de Vasudeva, el placer de Devakī, el niño de Nanda y de los demás pastores de vacas de Vṛṇdāvana, y el que anima a las vacas y a los sentidos.
VERSO 22 — Mis respetuosas reverencias sean para Ti, ¡oh, Señor!, cuyo abdomen está marcado con una depresión semejante a una flor de loto, quien siempre está adornado con guirnaldas de flores de loto, cuya mirada es tan fresca como el loto, y cuyos pies están grabados con lotos.
VERSO 23 — ¡Oh, Hṛṣīkeśa, amo de los sentidos y Señor de señores!, Tú has liberado a Tu madre, Devakī, quien por mucho tiempo estuvo encarcelada y atormentada por el envidioso rey Kaṁsa, y a mí y a mis hijos nos has librado de una serie de constantes peligros.
VERSO 24 — Mi querido Kṛṣṇa, Vuestra Señoría nos ha protegido de un pastel envenenado, de un gran fuego, de caníbales, de la asamblea viciosa, de sufrimientos habidos durante nuestro exilio en el bosque y de la batalla en la que lucharon grandes generales. Y ahora nos ha salvado del arma de Aśvatthāmā.
VERSO 25 — Yo quiero que todas esas calamidades ocurran una y otra vez, de modo que podamos verte una y otra vez, pues verte a Ti significa que ya no veremos más los reiterados nacimientos y muertes.
VERSO 26 — Mi Señor, Vuestra Señoría es fácilmente accesible, pero únicamente para aquellos que están exhaustos de lo material. Aquel que está en la senda del progreso [material], tratando de mejorarse con un linaje respetable, gran opulencia, educación elevada y belleza física, no puede acercarse a Ti con un sentimiento sincero.
VERSO 27 — Mis reverencias a Ti, que eres la propiedad del empobrecido en lo material. Tú no tienes nada que ver con las acciones y reacciones de las modalidades materiales de la naturaleza. Tú estás autosatisfecho, y, por consiguiente, eres el más gentil de todos y el amo de los monistas.
VERSO 28 — Mi Señor, yo considero que Vuestra Señoría es el tiempo eterno, el controlador supremo, aquel que no tienen principio ni fin y que está dentro y fuera de todo. Al distribuir Tu misericordia, eres equitativo con todos. Las disensiones entre los seres vivientes se deben al intercambio social.
VERSO 29 — ¡Oh, Señor!, nadie puede entender Tus pasatiempos trascendentales, que parecen ser humanos y, por lo tanto, son engañosos. Nada es objeto específico de Tu preferencia, ni nada Te causa envidia. La gente sólo imagina que Tú eres parcial.
VERSO 30 — Desde luego que es desconcertante, ¡oh, alma del universo!, que Tú trabajes, aunque eres inactivo, y que nazcas, aunque eres la fuerza vital y el innaciente. Tú Mismo desciendes entre los animales, los hombres, los sabios y los seres acuáticos. En verdad, esto es desconcertante.
VERSO 31 — Mi querido Kṛṣṇa, Yaśodā tomó una soga para atarte cuando cometiste una ofensa, y Tus perturbados ojos se inundaron de lágrimas, las cuales lavaron el cosmético de ellos. Y Tú estabas asustado, aunque el temor personificado Te tiene miedo a Ti. Ver esto me resulta desconcertante.
VERSO 32 — Algunos dicen que el Innaciente nace en aras de la glorificación de los reyes piadosos, y otros dicen que Él ha nacido para complacer al rey Yadu, uno de Sus devotos más queridos. Tú apareces en la familia de él tal como el sándalo aparece en las colinas de Malaya.
VERSO 33 — Otros dicen que Tú has nacido como hijo de Devakī y Vasudeva, debido a que ambos oraron por Ti. Es indudable que eres innaciente, pero, sin embargo, naces por su bienestar, y para matar a aquellos que están envidiosos de los semidioses.
VERSO 34 — Otros dicen que el mundo, estando sobrecargado como un bote en el mar, está muy afligido, y que Brahmā, que es Tu hijo, oró por Ti, y que por eso Tú has aparecido para aminorar el problema.
VERSO 35 — Y aún otros dicen que Tú apareciste para rejuvenecer el servicio devocional de oír, recordar, adorar, etc., con el fin de que las almas condicionadas que están sufriendo los tormentos materiales, puedan beneficiarse y obtener la liberación.
VERSO 36 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, aquellos que continuamente oye, cantan y repiten las narraciones de Tus actividades trascendentales o se complacen cuando otros lo hacen, ven ciertamente Tus pies de loto, que son lo único que puede detener la repetición del nacimiento y la muerte.
VERSO 37 — ¡Oh, mi Señor!, Tú mismo has ejecutado todos los deberes. ¿Nos dejas hoy, pese a que estamos dependiendo de Tu misericordia y no tenemos a nadie más que nos proteja, ahora que todos los reyes están enemistados con nosotros?
VERSO 38 — Así como el nombre y la fama de un cuerpo en particular se terminan con la desaparición del espíritu viviente, de igual manera, si Tú no nos miras, toda nuestra fama y actividades, junto con los Pāṇḍavas y Yadus, se terminarán de inmediato.
VERSO 39 — ¡Oh, Gadādhara [Kṛṣṇa]!, a nuestro reino lo marcan ahora las impresiones de Tus pies, y por eso luce hermoso. Pero cuando Tú Te vayas, dejará de verse así.
VERSO 40 — Todas estas ciudades y aldeas están floreciendo en todos los aspectos, porque hay hierbas y granos en abundancia, los árboles están llenos de frutas, los ríos están fluyendo, las colinas están llenas de minerales, y los océanos están llenos de riquezas. Y todo esto se debe a que Tú les has lanzado una mirada.
VERSO 41 — ¡Oh, Señor del universo!, ¡alma del universo!, ¡oh, personalidad de la forma del universo!, por favor, corta, pues, el lazo del afecto que siento por mis parientes, los Pāṇḍavas y los Vṛṣṇis.
VERSO 42 — ¡Oh, Señor de Madhu!, así como el Ganges fluye siempre hacia el mar sin obstáculos, que mi atracción se dirija constantemente hacia Ti, sin que se desvíe hacia nadie más.
VERSO 43 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, ¡oh, amigo de Arjuna!, ¡oh, Tú el principal entre los descendientes de Vṛṣṇi!, Tú eres el destructor de aquellos partidos políticos que son elementos perturbadores en esta Tierra. Tu valentía nunca se deteriora. Tú eres el propietario de la morada trascendental, y Tú desciendes para aliviar las aflicciones de las vacas, los brāhmaṇas y los devotos. Tú posees todos los poderes místicos, y Tú eres el preceptor del universo entero. Tú eres el todopoderoso Dios, y a Ti Te ofrezco mis respetuosas reverencias.
VERSO 44 — Sūta Gosvāmī dijo: El Señor, oyendo así las oraciones de Kuntīdevī, compuestas con palabras selectas para la glorificación de Él, sonrió dulcemente. Esa sonrisa era tan hechicera como Su poder místico.
VERSO 45 — Aceptando así las oraciones de Śrīmatī Kuntīdevī y entrando en el palacio de Hastināpura, a continuación el Señor les informó a otras damas de Su partida. Pero cuando se disponía a partir, fue detenido por el rey Yudhiṣṭhira, quien amorosamente le presentó una súplica.
VERSO 46 — El rey Yudhiṣṭhira, que estaba muy acongojado, no pudo ser convencido, a pesar de las instrucciones de grandes sabios encabezados por Vyāsa y el propio Señor Kṛṣṇa, el ejecutor de hazañas sobrehumanas, y a pesar de todo el testimonio de la historia.
VERSO 47 — El rey Yudhiṣṭhira, el hijo de Dharma, sobrecogido por la muerte de sus amigos estaba acongojado tal como un hombre materialista ordinario. ¡Oh, sabios, engañado así por el afecto, él comenzó a hablar.
VERSO 48 — El rey Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, qué destino el mío! ¡Soy el más pecador de todos los hombres! ¡Tan sólo ved mi corazón, que está lleno de ignorancia! Este cuerpo, que en fin de cuentas es para otros, ha matado a muchísimas falanges de hombres.
VERSO 49 — Yo he matado a muchos niños, brāhmaṇas,bienquerientes, amigos, padres, preceptores y hermanos. Aunque yo viva millones de años, no me libraré del infierno que me aguarda por todos esos pecados.
VERSO 50 — Un rey que está dedicado a mantener a sus ciudadanos y mata por la causa justa, no incurre en pecado. Pero a mí no se me puede aplicar ese precepto.
VERSO 51 — Yo he matado a muchos amigos de mujeres, y he provocado con ello enemistad hasta tal punto, que no es posible repararlo por medio de obras de beneficencia cultural.
VERSO 52 — Así como no es posible filtrar agua enlodada a través del lodo, ni purificar con vino una vasija manchada de vino, así mismo no es posible mediante el sacrificio de animales contrarrestar la matanza de hombres.

CAPÍTULO NUEVE: La muerte de Bhīṣmadeva en presencia del Señor Kṛṣṇa

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Sintiendo temor por haber matado a muchísimos súbditos en el campo de batalla de Kurukṣetra, Mahārāja Yudhiṣṭhira fue al lugar de la matanza. Allí, Bhīṣmadeva yacía en un lecho de flechas, a punto de morir.
VERSO 2 — En esa ocasión, todos sus hermanos lo siguieron con hermosas cuadrigas, tiradas por caballos de primera que estaban adornados con ornamentos de oro. Con ellos se encontraba Vyāsa, ṛṣis como Dhaumya [el erudito sacerdote de los Pāṇḍavas] y otros.
VERSO 3 — ¡Oh, sabio entre los brāhmaṇas!, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, sentado con Arjuna en una cuadriga, también lo seguía. Así pues, el rey Yudhiṣṭhira lucía muy aristocrático, tal como Kuvera rodeado por sus acompañantes [los Guhyakas].
VERSO 4 — Viéndolo a Él [Bhīṣma] yacer en el suelo como un semidiós caído del cielo, el rey Pāṇḍava Yudhiṣṭhira, junto con sus hermanos menores y el Señor Kṛṣṇa, se postró ante él.
VERSO 5 — Sólo para ver al principal de los descendientes del rey Bharata [Bhīṣma], estaban allí reunidas todas las grandes almas del universo, es decir, los ṛṣis entre los semidioses, brāhmaṇas y reyes, situados todos bajo la influencia de la modalidad de la bondad.
VERSOS 6-7 — Todos los sabios estaban presente, tales como Parvata Muni, Nārada, Dhaumya, Vyāsa – la encarnación de Dios – , Bṛhadaśva, Bharadvāja, Paraśurāma y sus discípulos, Vasiṣṭha, Indrapramada, Trita, Gṛtsamada, Asita, Kakṣīvān, Gautama, Atri, Kauśika y Sudarśana.
VERSO 8 — Y muchos otros llegaron allí, tales como Śukadeva Gosvāmī y otras almas purificadas, Kaśyapa, Āṅgirasa y otros, acompañados todos por sus respectivos discípulos.
VERSO 9 — Bhīṣmadeva, quien era el mejor de los ocho Vasus, recibió y les dio la bienvenida a todos los grandes y poderoso ṛṣis que estaban allí reunidos, ya que él conocía perfectamente todos los principios religiosos conforme al tiempo y al lugar.
VERSO 10 — El Señor Śrī Kṛṣṇa está situado en el corazón de todos, mas, aun así, manifiesta Su forma trascendental mediante Su potencia interna. Este mismo Señor estaba sentado ante Bhīṣmadeva, y como Bhīṣmadeva sabía de Sus glorias, lo adoró debidamente.
VERSO 11 — Los hijos de Mahārāja Pāṇḍu se hallaban sentados cerca en silencio, abatidos por el afecto que le tenían a su moribundo abuelo. Viendo esto, Bhīṣmadeva los congratuló emocionalmente. En sus ojos había lágrimas de éxtasis, pues estaba abrumado por el amor y el afecto.
VERSO 12 — Bhīṣmadeva dijo: ¡Oh, qué terribles sufrimientos e injusticias han sufrido ustedes, buenas almas, por ser los hijos de la religión personificada! Ustedes no merecían seguir con vida en medio de esas tribulaciones, pero fueron protegidos por los brāhmaṇas, Dios y la religión.
VERSO 13 — En lo que concierne a mi nuera Kuntī, al morir el gran general Pāṇḍu ella se convirtió en una viuda con muchos hijos, y, por consiguiente, sufrió mucho. Y cuando ustedes ya eran adultos, también sufrió mucho debido a vuestras acciones.
VERSO 14 — En mi opinión, todo esto se debe al ineludible factor tiempo, bajo cuyo control se conduce todo el mundo en cada planeta, tal como a las nubes las lleva el viento.
VERSO 15 — ¡Oh, cuán hermosa es la influencia del ineludible factor tiempo! Es irrevocable, pues, de lo contrario, ¿cómo podrían haber reveses en presencia del rey Yudhiṣṭhira, el hijo del semidiós que controla la religión; Bhīma, el gran luchador de la maza; el gran arquero Arjuna, con su poderosa arma Gāṇḍīva; y por encima de todos, el Señor, el bienqueriente directo de los Pāṇḍavas?
VERSO 16 — ¡Oh, Rey!, nadie puede conocer el plan del Señor [Śrī Kṛṣṇa]. Aunque grandes filósofos indagan exhaustivamente, no obstante están confundidos.
VERSO 17 — ¡Oh, el mejor de los descendientes de Bharata [Yudhiṣṭhira]!, yo sostengo, por lo tanto, que todo esto es parte del plan del Señor. Acepta el inconcebible plan del Señor, y síguelo. Ahora, tú has sido nombrado cabeza de la administración, y, mi señor, debes ahora cuidar de aquellos súbditos que han quedado desvalidos.
VERSO 18 — Este Śrī Kṛṣṇa no es otro que la inconcebible y original Personalidad de Dios. Él es el primer Nārāyaṇa, el disfrutador supremo. Mas Él se desenvuelve entre los descendientes del rey Vṛṣṇi como uno de nosotros, y nos confunde con Su energía, que Él Mismo ha creado.
VERSO 19 — ¡Oh, Rey!, el Señor Śiva, Nārada, quien es el sabio entre los semidioses, y Kapila, la encarnación de Dios, conocen todas las glorias de Él de un modo muy confidencial y a través del contacto directo.
VERSO 20 — ¡Oh, Rey!, esa personalidad a quien, sólo por ignorancia, consideraste tu primo materno, tu muy querido amigo, bienqueriente, consejero, mensajero, benefactor, etc., es esa misma Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 21 — Por el hecho de ser la Absoluta Personalidad de Dios, Él está presente en el corazón de todos. Él es igualmente bueno con todos, y está libre del ego falso de la diferenciación. Por consiguiente, todo lo que Él hace está libre de la embriaguez material. Él es equilibrado.
VERSO 22 — Sin embargo, a pesar de que Él es igualmente bueno con todo el mundo, ha tenido la bondad de venir ante mí al yo estar finalizando mi vida, porque yo soy Su decidido servidor.
VERSO 23 — La Personalidad de Dios, que aparece en la mente del devoto mediante la meditación y la devoción atenta y mediante el canto del santo nombre, libera al devoto del cautiverio de las actividades fruitivas en el momento en que éste deja el cuerpo material.
VERSO 24 — Que mi Señor, quien tiene cuatro manos, y cuya cara de loto hermosamente adornada y con ojos tan rojos como el Sol naciente, está sonriendo, tenga la bondad de esperarme hasta ese momento en que yo deje este cuerpo material.
VERSO 25 — Sūta Gosvāmī dijo: Mahārāja Yudhiṣṭhira, después de oír a Bhīṣmadeva hablar en ese tono atrayente, le hizo preguntas en presencia de todos los grandes ṛṣis acerca de los principios esenciales de diversos deberes religiosos.
VERSO 26 — Ante la pregunta de Mahārāja Yudhiṣṭhira, Bhīṣmadeva definió primero todas las clasificaciones de castas y órdenes de vida en función de las cualidades del individuo. Luego, de un modo sistemático y con dos divisiones, describió la neutralización mediante el desapego y la interacción mediante el apego.
VERSO 27 — Él explicó entonces, por divisiones, los actos de caridad, las actividades pragmáticas de un rey y las actividades en aras de la salvación. Luego describió los deberes de las mujeres y los devotos, tanto breve como extensamente.
VERSO 28 — Luego, describió los deberes propios de las ocupaciones de las diferentes órdenes y condiciones de vida, citando ejemplos de la historia, pues él mismo estaba muy familiarizado con la verdad.
VERSO 29 — Mientras Bhīṣmadeva describía los deberes propios de cada ocupación, el curso del Sol entró en el hemisferio norte. Este período lo anhelan los místicos que mueren cuando lo desean.
VERSO 30 — Después, ese hombre que habló de diferentes temas con miles de significados y que peleó en miles de campos de batalla y protegió a miles de hombres, dejó de hablar; estando completamente libre de todo cautiverio, él apartó la mente de todo lo demás, y abriendo los ojos, los fijó en la Personalidad de Dios original, Śrī Kṛṣṇa, quien estaba de pie ante él, con cuatro manos, vestido con ropa amarilla que brillaba y resplandecía.
VERSO 31 — Mediante la meditación pura y mirando al Señor Kṛṣṇa, quedó liberado de inmediato de todo lo material desfavorable y de todos los dolores corporales causados por las heridas de las flechas. Así pues, todas las actividades externas de sus sentidos cesaron al instante, y de un modo trascendental le oró al controlador de todos los seres vivientes, mientras abandonaba el cuerpo material.
VERSO 32 — Bhīṣmadeva dijo: Permítaseme ahora emplear en el todopoderoso Señor Śrī Kṛṣṇa mis capacidades de pensar, sentir y desear, que durante tanto tiempo se dedicaron a diferentes temas y deberes de ocupaciones. El Señor Śrī Kṛṣṇa siempre está satisfecho en Sí Mismo, pero a veces, por ser el líder de los devotos, disfruta de placer trascendental mediante el hecho de descender al mundo material, si bien es únicamente a partir de Él que el mundo material se crea.
VERSO 33 — Śrī Kṛṣṇa es el amigo íntimo de Arjuna. Él ha aparecido en esta Tierra en Su cuerpo trascendental, cuyo color semeja al azul del árbol tamāla. Su cuerpo atrae a todo el mundo en los tres sistemas planetarios [el superior, el medio y el inferior]. Que Su reluciente atuendo amarillo y Su cara de loto cubierta con pinturas de pasta de sándalo sean el objeto de mi atracción, y que no desee obtener resultados fruitivos.
VERSO 34 — En el campo de batalla [donde Śrī Kṛṣṇa asistió a Arjuna por amistad], el cabello ondeante del Señor Kṛṣṇa se volvió cenizo a causa del polvo levantado por los cascos de los caballos. Y debido a Su esfuerzo, gotas de sudor le humedecían la cara. Él disfrutó de todos esos adornos, realzados por las heridas ocasionadas por mis afiladas flechas. Que mi mente se dirija, pues, hacia Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 35 — Obedeciendo la orden de Su amigo, el Señor Śrī Kṛṣṇa entró en la arena del campo de batalla de Kurukṣetra pasando entre los soldados de Arjuna y Duryodhana, y mientras estaba allí, acortó la duración de la vida del bando opuesto con Su misericordiosa mirada. Esto lo hizo simplemente con mirar al enemigo. Que mi mente quede fija en ese Kṛṣṇa.
VERSO 36 — Cuando a Arjuna pareció contaminarlo la ignorancia al observar ante sí en el campo de batalla a los soldados y comandantes, el Señor impartió conocimiento trascendental y le erradicó así dicha ignorancia. Que Sus pies de loto permanezcan siempre como el objeto de mi atracción.
VERSO 37 — Cumpliendo mi deseo y sacrificando Su propia promesa, se bajó de la cuadriga, tomó la rueda de ésta, y corrió apresuradamente hacia mí, tal como un león que va a matar a un elefante. En el camino, incluso dejó caer Su manto.
VERSO 38 — Que Él, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien otorga la salvación, sea mi último destino. En el campo de batalla Él arremetió contra mí, como si estuviera furioso por las heridas causadas por mis afiladas flechas. Su escudo estaba destrozado, y tenía el cuerpo manchado de sangre debido a las heridas.
VERSO 39 — Que en el momento de la muerte, mi última atracción sea por Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Yo concentro la mente en el auriga de Arjuna, que estaba de pie con un látigo en la mano derecha y una rienda en la izquierda, y quien fue muy cuidadoso en brindarle protección a la cuadriga de Arjuna por todos los medios. Aquellos que lo vieron en el campo de batalla de Kurukṣetra, al morir obtuvieron sus formas originales.
VERSO 40 — Que la mente me quede fija en el Señor Śrī Kṛṣṇa, cuyos movimientos y amorosas sonrisas atrajeron a las doncellas de Vrajadhāma [las gopīs]. Las doncellas imitaron los movimientos característicos del Señor [después de que Él desapareció de la danza rāsa].
VERSO 41 — En el [sacrificio] Rājasūya-yajña que Mahārāja Yudhiṣṭhira realizó, hubo la más grande de las asambleas de todos los hombres que formaban la élite del mundo, las órdenes de los reyes y de los eruditos, y en esa gran asamblea absolutamente todos los presentes adoraron al Señor Śrī Kṛṣṇa como la muy excelsa Personalidad de Dios. Esto ocurrió en mi presencia, y yo recordé el incidente con el fin de mantener la mente absorta en el Señor.
VERSO 42 — Ahora puedo meditar con plena concentración en ese único Señor, Śrī Kṛṣṇa, presente ahora ante mí, porque ahora he trascendido los erróneos conceptos de la dualidad en relación con Su presencia en el corazón de todo el mundo, incluso en los corazones de los especuladores mentales. Él está en el corazón de todos. Al Sol puede que se lo perciba de diferentes maneras, pero el Sol es uno.
VERSO 43 — Sūta Gosvāmī dijo: Así pues, Bhīṣmadeva se fundió en la Superalma, el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, con la mente, el habla, la vista y las acciones, y de ese modo calló, y dejó de respirar.
VERSO 44 — Sabiendo que Bhīṣmadeva se había fundido en la eternidad ilimitada del Absoluto Supremo, todos los allí presentes callaron, como los pájaros al final del día.
VERSO 45 — Después, tanto los hombres como los semidioses tocaron tambores en su honor, y la honesta orden real dio comienzo a demostraciones de honor y respeto. Y del cielo cayeron lluvias de flores.
VERSO 46 — ¡Oh, descendiente de Bhṛgu [Śaunaka]!, después de celebrarle los rituales funerarios al cadáver de Bhīṣmadeva, el pesar se apoderó momentáneamente de Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 47 — Entonces, mediante himnos védicos confidenciales, todos los grandes sabios glorificaron al Señor Śrī Kṛṣṇa, quien estaba allí presente. Luego, todos ellos regresaron a sus respectivas ermitas, llevando siempre al Señor Kṛṣṇa en el corazón.
VERSO 48 — Después, Mahārāja Yudhiṣṭhira fue de inmediato a su capital, Hastināpura, acompañado por el Señor Śrī Kṛṣṇa, y allí consoló a su tío y a su tía Gāndhārī, quien era una asceta.
VERSO 49 — Después de esto, el magno y religioso Rey, Mahārāja Yudhiṣṭhira, ejerció el poder real en el reino, estrictamente de acuerdo con los códigos y principios reales aprobados por su tío y confirmados por el Señor Śrī Kṛṣṇa.

CAPÍTULO DIEZ: La partida del Señor Kṛṣṇa para Dvārakā

VERSO 1 — Śaunaka Muni preguntó: Después de matar a sus enemigos, quienes deseaban usurpar su justa herencia, ¿cómo gobernó a sus súbditos el más grande de todos los hombres religiosos, Mahārāja Yudhiṣṭhira, asistido por sus hermanos? Seguro que no pudo disfrutar de su reino libremente con su conciencia tranquila.
VERSO 2 — Sūta Gosvāmī dijo: El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, quien es el sustentador del mundo, quedó complacido después de restablecer a Mahārāja Yudhiṣṭhira en su propio reino y después de restaurar la dinastía Kuru, que había sido acabada por el fuego de la ira, el cual es como el que causan los bambúes en el bosque.
VERSO 3 — Después de que Bhīṣmadeva y el infalible Señor Śrī Kṛṣṇa lo iluminaron con sus palabras, Mahārāja Yudhiṣṭhira se dedicó a asuntos relacionados con el conocimiento perfecto, pues todos sus recelos habían sido erradicados. Así pues, gobernó la tierra, y sus hermanos menores le siguieron.
VERSO 4 — Durante el reinado de Mahārāja Yudhiṣṭhira, las nubes vertían toda el agua que la gente necesitaba, y la tierra producía en abundancia todo lo que el hombre requería. En virtud de su voluminosa ubre y de su condición jubilosa, la vaca solía humedecer con leche los pastizales.
VERSO 5 — Los ríos, los océanos, las colinas, las montañas, los bosques, las enredaderas y las drogas activas, en cada estación le pagaban al Rey pródigamente su cuota de impuestos.
VERSO 6 — Debido a que el Rey no tenía enemigo alguno, a los seres vivientes no les perturbaban en ningún momento las agonías mentales, las enfermedades, ni el calor o frío excesivos.
VERSO 7 — Śrī Hari, el Señor Śrī Kṛṣṇa, residió en Hastināpura por unos cuantos meses, para tranquilizar a Sus parientes y complacer a su propia hermana [Subhadrā].
VERSO 8 — Posteriormente, cuando el Señor pidió permiso para partir y el Rey se lo dio, el Señor le ofreció Sus respetos a Mahārāja Yudhiṣṭhira postrándose a sus pies, y el Rey lo abrazó. Después de eso, el Señor, siendo abrazado por otros y recibiendo las reverencias de ellos, se subió a Su cuadriga.
VERSOS 9-10 — En esa ocasión, Subhadrā, Draupadī, Kuntī, Uttarā, Gāndhārī, Dhṛtarāṣṭra, Yuyutsu, Kṛpācārya, Nakula, Sahadeva, Bhīmasena, Dhaumya y Satyavatī estuvieron todos a punto de desmayarse, porque les era imposible soportar el estar separados del Señor Kṛṣṇa.
VERSOS 11-12 — Las personas inteligentes, que han comprendido al Señor Supremo en compañía de devotos puros y que han quedado liberadas de la mala asociación materialista, nunca pueden dejar de oír las glorias del Señor, aunque las hayan oído tan sólo una vez. ¿Cómo, entonces, pudieron los Pāṇḍavas tolerar el estar separados de Él, si se asociaron íntimamente con Su persona, lo vieron cara a cara, lo tocaron, conversaron con Él, y durmieron, se sentaron y comieron con Él?
VERSO 13 — Todos los corazones se estaban derritiendo por Él en el receptáculo de la atracción. Ellos lo miraban sin parpadear, y se movían de un lado a otro, desconcertados.
VERSO 14 — Las damas de la familia, cuyos ojos estaban inundados de lágrimas debido a la ansiedad que sentían por Kṛṣṇa, salieron del palacio. Sólo con gran dificultad pudieron ellas contener sus lágrimas. Ellas temían que las lágrimas causaran mala fortuna a la hora de la partida.
VERSO 15 — Mientras el Señor se iba del palacio de Hastināpura, diferentes tipos de tambores – tales como el mṛdaṅga, el dhola, el nagra, el dhundhurī y el dundubhi – y flautas de diferentes tipos, así como también la vinā, la gomukha y la bherī, sonaron todos al unísono para rendirle honores.
VERSO 16 — Debido a un amoroso deseo del ver al Señor, las damas de la familia real de los Kurus subieron a la azotea del palacio, y, sonriendo con afecto y recato, dejaron caer sobre el Señor una lluvia de flores.
VERSO 17 — En esa oportunidad, Arjuna, el gran guerrero y conquistador del sueño, quien es el amigo íntimo del muy amado Señor Supremo, tomó una sombrilla que tenía un mango hecho de joyas y que estaba bordada con encaje y perlas.
VERSO 18 — Uddhava y Sātyaki comenzaron a abanicar al Señor con abanicos decorados, y el Señor, como el amo de Madhu y sentado sobre flores esparcidas, los dirigió a lo largo del camino.
VERSO 19 — Aquí y allá se oía que las bendiciones que se le ofrecían a Kṛṣṇa no eran ni propias ni impropias, porque todas ellas eran para el Absoluto, quien ahora estaba haciendo el papel de un ser humano.
VERSO 20 — Absortas en las trascendentales cualidades del Señor, de quien se canta con poesía selecta, las damas que estaban en las azoteas de todas las casas de Hastināpura comenzaron a hablar de Él. Esa conversación era más atractiva que los himnos de los Vedas.
VERSO 21 — Ellas dijeron: He aquí a la Personalidad de Dios original tal como nosotras lo recordamos claramente. Sólo Él existía antes de la creación manifestada de las modalidades de la naturaleza, y debido a que Él es el Señor Supremo, todos los seres vivientes se funden sólo en Él, con la energía suspendida como cuando duermen por la noche.
VERSO 22 — La Personalidad de Dios, deseando de nuevo darles nombres y formas a Sus partes integrales, las entidades vivientes, las puso bajo la guía de la naturaleza material. Mediante Su propia potencia, se apodera de la naturaleza material para que vuelva a crear.
VERSO 23 — He aquí a la misma Suprema Personalidad de Dios cuya forma trascendental perciben los grandes devotos que, a fuerza de rígido servicio devocional y pleno control de la vida y de los sentidos, se han limpiado por completo de la conciencia material, Y ésa es la única manera de purificar la existencia.
VERSO 24 — ¡Oh, queridas amigas!, he aquí a esa misma Personalidad de Dios cuyos atractivos e íntimos pasatiempos los describen Sus grandes devotos en las partes confidenciales de la literatura védica. Es Él únicamente quien crea, mantiene y aniquila el mundo material, y aun así permanece inalterado.
VERSO 25 — Cuando quiera que haya reyes y administradores que vivan como animales de las más bajas modalidades de la existencia, el Señor, en Su forma trascendental, manifiesta Su supremo poder, la Verdad Positiva, le confiere misericordia especial a los fieles, realiza actividades maravillosas y manifiesta diversas formas trascendentales según sea necesario en diferentes período y eras.
VERSO 26 — ¡Oh, cuán supremamente gloriosa es la dinastía del rey Yadu y cuán virtuosa es la tierra de Mathurā, en las que el Supremo líder de todos los seres vivientes, el esposo de la diosa de la fortuna, ha nacido y ambulado en Su infancia!
VERSO 27 — Es indudablemente maravilloso que Dvārakā haya superado las glorias de los planeas celestiales y haya aumentado la celebridad de la Tierra. Los habitantes de Dvārakā siempre ven al alma de todos los seres vivientes [Kṛṣṇa] en Su aspecto amoroso. Él les lanza miradas y los favorece con dulces sonrisas.
VERSO 28 — ¡Oh, amigas!, piensen sólo en las mujeres que ha aceptado por esposas. Cómo han debido ellas de someterse a votos, baños, sacrificios de fuego y a la adoración perfecta del Señor del universo, para ahora disfrutar constantemente del néctar de Sus labios [en los besos]. Las doncellas de Vrajabhūmi a menudo se desmayaban con sólo esperar tales favores.
VERSO 29 — Los hijos de esas damas son Pradyumna, Sāmba, Amba, etc. A damas tales como Rukmiṇī, Satyabhāmā y Jāmbavatī, Él se las llevó a la fuerza de sus ceremonias svayaṁvara, después de vencer a muchos reyes poderosos, encabezados por Śiśupāla. Y también se llevó a la fuerza a otras damas, después de matar a Bhaumāsura y a miles de sus asistentes. Todas ellas son gloriosas.
VERSO 30 — De un modo auspicioso, todas estas mujeres hicieron que sus vidas se volvieran gloriosas, pese a encontrarse sin individualidad y sin pureza. Su esposo, la Personalidad de Dios con los ojos de loto, nunca las dejó solas en casa. Él siempre les complacía el corazón haciéndoles valiosos obsequios.
VERSO 31 — Mientras las damas de la capital de Hastināpura lo saludaban y hablaban de ese modo, el Señor, sonriendo, aceptó sus gratos saludos, y arrojando la gracia de Su mirada sobre ellas, se fue de la ciudad.
VERSO 32 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, aunque no era enemigo de nadie, hizo que cuatro divisiones de defensa [caballos, elefantes, cuadrigas y ejército] acompañaran al Señor Kṛṣṇa, el enemigo de los asuras [demonios]. El Mahārāja hizo eso debido al enemigo, y también por el afecto que le tenía al Señor.
VERSO 33 — Debido al profundo afecto que sentían por el Señor Kṛṣṇa, los Pāṇḍavas, quienes pertenecían a la dinasta Kuru, lo acompañaron una distancia considerable para despedirse de Él. Ellos estaban agobiados con la idea de la futura separación. Sin embargo, el Señor los persuadió de que regresaran a su casa, y Él prosiguió hacia Dvārakā con Sus queridos compañeros.
VERSOS 34-35 — ¡Oh, Śaunaka!, el Señor se dirigió entonces hacia Kurukāṅgala, Pāñcāla, Śūrasena, la tierra que se encuentra a orillas del río Yamunā, Brahmāvarta, Kurukṣetra, Matsyā, Sārasvata, la provincia del desierto y la tierra de agua escasa. Después de atravesar estas provincias, llegó gradualmente a las provincias Sauvīra y Ābhīra, y luego, por el Oeste de éstas, llegó finalmente a Dvārakā.
VERSO 36 — En Su viaje a través de esas provincias, se le daba la bienvenida, se lo adoraba y se le hacían diversos obsequios. Al atardecer, en todos los lugares, el Señor suspendía Su viaje, para realizar ritos vespertinos. Esto lo observaba regularmente después de la puesta del Sol.

CAPÍTULO ONCE: La entrada del Señor Kṛṣṇa en Dvārakā

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Al llegar a la frontera de Su muy próspera metrópoli, conocida como el país de los Ānartas [Dvārakā], el Señor hizo sonar Su auspiciosa caracola, anunciando Su arribo y aparentemente calmando el abatimiento de los habitantes.
VERSO 2 — La blanca y abultada caracola, empuñada por la mano del Señor Kṛṣṇa y sonada por Él, pareció enrojecer con el contacto de Sus labios trascendentales. Daba la impresión de que un cisne blanco estuviera jugando entre los tallos de unas flores de loto rojas.
VERSO 3 — Los ciudadanos de Dvārakā, al oír ese sonido que en el mundo material amenaza al temor personificado, comenzaron a correr hacia el Señor rápidamente, tan sólo para tener una muy anhelada audiencia con Él, quien es el protector de todos los devotos.
VERSOS 4-5 — Los ciudadanos llegaron ante el Señor con sus respectivos obsequios, y se los ofrecieron al plenamente satisfecho y autosuficiente, quien, incesantemente y mediante Su propia potencia, les provee de todo a los demás. Esos obsequios eran como ofrecerle una lámpara al Sol. Aun así, para recibir al Señor los ciudadanos comenzaron a hablar con un lenguaje extático, tal como los pupilos le dan la bienvenida a su tutor y padre.
VERSO 6 — Los ciudadanos dijeron: ¡Oh, Señor!, Tú eres adorado por todos los semidioses, tales como Brahmā, los cuatro Sanas e incluso el rey del cielo. Tú eres el reposo final de aquellos que verdaderamente están aspirando a alcanzar el máximo beneficio de la vida. Tú eres el trascendental Señor Supremo, y el ineludible factor tiempo no puede ejercer su influencia sobre Ti.
VERSO 7 — ¡Oh, creador del universo!, Tú eres nuestra madre, bienqueriente, Señor, padre, maestro espiritual y Deidad venerable. Por seguir Tus pasos hemos logrado el éxito en todos los aspectos. Así pues, rogamos que continúes bendiciéndonos con Tu misericordia.
VERSO 8 — ¡Oh!, es nuestra buena suerte que hoy estemos de nuevo bajo Tu protección con Tu presencia, pues Vuestra Señoría rara vez visita ni siquiera a los ciudadanos del cielo. Ahora nos es posible mirar Tu cara sonriente, que está llena de miradas afectuosas. Ahora podemos ver Tu forma trascendental, llena de todo lo auspicioso.
VERSO 9 — ¡Oh, Señor de los ojos de loto!, cuando quiera que te vas a Mathurā, Vṛṇdāvana o Hastināpura a reunirte con Tus amigos y parientes, cada instante de Tu ausencia parecer ser un millón de años. ¡Oh, Tú, el infalible!, en esos momentos nuestros ojos se vuelven inútiles, como si estuvieran privados del Sol.
VERSO 10 — ¡Oh, amo!, si vives todo el tiempo en el exterior, no podremos entonces mirar Tu atractiva cara, cuyas sonrisas vencen todos nuestros sufrimientos. ¿Cómo podremos existir sin Tu presencia?
Al oír sus palabras, el Señor, quien es muy bondadoso con los ciudadanos y los devotos, entró en la ciudad de Dvārakā, y agradeció todos sus saludos lanzándoles Su trascendental mirada.
VERSO 11 — Así como a Bhogavatī, la capital de Nāgaloka, la protegen los Nāgas, así mismo a Dvārakā la protegían los descendientes de Vṛṣṇi – Bhoja, Madhu, Daśārha, Arha, Kukura, Andhaka, etc. – , que eran todos tan fuertes como el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 12 — La ciudad de Dvārakā Purī estaba repleta de las opulencias de todas las estaciones. Había ermitas, huertos, jardines de flores, parques, y estanques de agua en los que las flores de loto brotaban por todas partes.
VERSO 13 — La entrada de la ciudad, las puertas de las casas y los arcos festoneados que había a lo largo de los caminos, estaban todos bellamente decorados con símbolos festivos, tales como matas de plátano y hojas de mango, todo para darle la bienvenida al Señor. Banderas, guirnaldas y letreros y lemas pintados, se combinaban todos para proteger de la luz del Sol.
VERSO 14 — Las carreteras, vías subterráneas, callejuelas, mercados y lugares públicos de reunión se limpiaron todos a fondo, y luego se humedecieron con agua perfumada. Y para darle la bienvenida al Señor, por todas partes se esparcieron frutas, flores y semillas enteras.
VERSO 15 — En todas y cada una de las puertas de las residencias se exhibían cosas auspiciosas, tales como cuajada, frutas enteras, caña de azúcar y vasijas llenas de agua, junto con artículos para la adoración, incienso y velas.
VERSOS 16-17 — Al oír que el muy querido Kṛṣṇa se estaba acercando a Dvārakā-dhāma, el magnánimo Vasudeva, Akrūra, Ugrasena, Balarāma (el sobrehumanamente poderoso), Pradyumna, Cārudeṣṇa y Sāmba, el hijo de Jāmbavatī, todos extremadamente felices, dejaron de descansar y de comer, y abandonaron sus asientos.
VERSO 18 — Ellos se apresuraron hacia el Señor en cuadrigas en las que iban brāhmaṇas que llevaban flores. Precediéndolos había elefantes, símbolos de buena fortuna. Se hicieron sonar caracolas y cornetas, y se cantaron himnos védicos. De ese modo ofrecieron sus respetos, que estaban saturados de afecto.
VERSO 19 — Al mismo tiempo, muchos cientos de prostitutas bien conocidas comenzaron a desplazarse en diversos vehículos. Todas estaban muy ansiosas de encontrarse con el Señor, y sus hermosas caras estaban adornadas con pendientes deslumbrantes, que realzaban la belleza de sus frentes.
VERSO 20 — Expertos dramaturgos, artistas, bailarines, cantantes, historiadores, genealogistas y eruditos oradores dieron todos sus respectivas contribuciones, inspirados por los pasatiempos sobrehumanos del Señor. De ese modo prosiguieron sin cesar.
VERSO 21 — El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, se acercó a ellos, y les ofreció el debido honor y respeto a todos y cada uno de los amigos, parientes y ciudadanos, y a todos los demás que fueron a recibirlo y darle la bienvenida.
VERSO 22 — El Todopoderoso Señor saludó a todos los presentes inclinando la cabeza, intercambiando saludos, abrazando, estrechando manos, mirando y sonriendo, dando garantías y otorgando bendiciones, incluso a los de más bajo rango.
VERSO 23 — Luego, el Señor entró personalmente en la ciudad, acompañado por parientes mayores, brahmaṇas inválidos y las esposas de éstos, todos ellos ofreciendo bendiciones y cantando las glorias de Él. Otros también alababan las glorias del Señor.
VERSO 24 — Cuando el Señor Kṛṣṇa pasó por los caminos públicos, todas las damas de las familias respetables de Dvārakā subieron a las azoteas de sus palacios, tan sólo para poder mirar al Señor. Ellas consideraban que ése era el más grande de los festivales.
VERSO 25 — Los habitantes de Dvārakā acostumbraban mirar regularmente a la fuente de toda belleza, el infalible Señor, más, aun así, nunca se saciaban.
VERSO 26 — El pecho del Señor es la morada de la diosa de la fortuna. Su cara cual luna es el recipiente del que beben los ojos que anhelan todo lo hermoso. Sus brazos son los lugares de reposo de los semidioses administradores. Y Sus pies de loto son el refugio de los devotos puros, que nunca hablan ni cantan acerca de nada más que no sea de Su Señoría.
VERSO 27 — Mientras el Señor desfilaba por el camino público de Dvārakā, una sombrilla blanca le protegía la cabeza de los rayos del Sol. Blancos abanicos cāmara se movían en semicírculos, y lluvias de flores caían sobre el camino. Su ropa amarilla y Sus guirnaldas de flores hacían ver como si una nube oscura estuviera rodeada simultáneamente por el Sol, la Luna, el relámpago y el arco iris.
VERSO 28 — Después de que el Señor entró en la casa de Su padre, las madres presentes lo abrazaron, y Él les ofreció Sus reverencias poniendo la cabeza a los pies de ellas. Las madres estaban encabezadas por Devakī [Su verdadera madre].
VERSO 29 — Las madres, después de abrazar a su hijo, lo sentaron en sus regazos. Debido al afecto puro, comenzó a manar leche de sus pechos. Ellas estaban rebosantes de alegría, y las lágrimas de sus ojos mojaron al Señor.
VERSO 30 — Después, el Señor entró en Sus palacios, que eran perfectos en grado sumo. Sus esposas vivían en ellos, y el número de ellas ascendía a más de dieciséis mil.
VERSO 31 — Las reinas del Señor Śrī Kṛṣṇa se regocijaron internamente, al ver a su esposo en casa después de un largo período en el exterior. Las reinas se levantaron de inmediato, dejando sus asientos y meditaciones. Siguiendo la costumbre social, se cubrieron la cara con recato, y miraron tímidamente.
VERSO 32 — El éxtasis era tan fuerte e insuperable, que, primero, las tímidas reinas abrazaron al Señor en lo más recóndito de sus corazones. Luego, lo abrazaron con la vista, y después enviaron a sus hijos a que lo abrazaran [lo cual es igual que un abrazo personal]. Pero, ¡oh, tú, el principal entre los Bhṛgus!, aunque trataron de reprimir sus sentimientos, derramaron lágrimas sin advertirlo.
VERSO 33 — Si bien el Señor Śrī Kṛṣṇa estaba constantemente a su lado, así como también exclusivamente a solas con ellas, los pies de Él les parecían cada vez más nuevos. La diosa de la fortuna, aunque siempre inquieta y en movimiento por naturaleza, no pudo abandonar los pies del Señor. ¿Qué mujer puede, entonces, desapegarse de esos pies, una vez que se ha refugiado en ellos?
VERSO 34 — El Señor se tranquilizó después de matar a esos reyes que eran una carga para la Tierra. Ellos estaban engreídos de su fuerza militar, sus caballos, elefantes, cuadrigas, infantería, etc. Él Mismo no participó en la lucha, sino que simplemente creó la hostilidad entre los poderosos administradores, y éstos lucharon entre sí. Él fue como el viento, el cual causa la fricción entre los bambúes, y origina así un incendio.
VERSO 35 — Esa Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, por Su misericordia sin causa, apareció en este planeta mediante Su potencia interna, y disfrutó entre mujeres aptas, como si estuviera participando en asuntos mundanos.
VERSO 36 — Aunque las hermosas sonrisas y miradas furtivas de las reinas eran todas inmaculadas y apasionantes, aunque ellas podían conquistar al propio Cupido y hacerlo abandonar su arco por la frustración, y aunque hasta el tolerante Śiva podía ser víctima de ellas, aun así, pese a todos sus atractivos y actos mágicos, no pudieron agitarle los sentidos al Señor.
VERSO 37 — Las almas condicionadas comunes y los materialistas especulan que el Señor es una de ellas. Debido a la ignorancia, creen que al Señor lo afecta la materia, aunque Él está desapegado.
VERSO 38 — He aquí la divinidad de la Personalidad de Dios: A Él no lo afectan las cualidades de la naturaleza material, aun a pesar de que está en contacto con ellas. De igual manera, las cualidades materiales no llegan a influenciar a los devotos que se han refugiado en el Señor.
VERSO 39 —- Las sencillas y delicadas mujeres creían verdaderamente que el Señor Śrī Kṛṣṇa, su amado esposo, las seguía y estaba dominado por ellas. Ellas ignoraban el alcance de las glorias de su esposo, de la misma manera en que los ateos ignoran que Él es el controlador supremo.

CAPÍTULO DOCE: El nacimiento del Emperador Parīkṣit

VERSO 1 — El sabio Śaunaka dijo: La fatal e invencible arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā arruinó el vientre de Uttarā, la madre de Mahārāja Parīkṣit. Pero el Señor Supremo salvó a este último.
VERSO 2 — ¿Cómo nació en ese vientre el gran emperador Parīkṣit, quien era un devoto notable y sumamente inteligente? ¿Cómo ocurrió su muerte, y qué logró después de ella?
VERSO 3 — Con sumo respeto, todos nosotros queremos oír hablar de él [Mahārāja Parīkṣit], a quien Śukadeva Gosvāmī le impartió conocimiento trascendental. Por favor, habla acerca de eso.
VERSO 4 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Durante su reinado, el emperador Yudhiṣṭhira administró de un modo generoso para con todos. Él era exactamente igual que su padre. Él no tenía ninguna ambición personal y estaba exento de toda clase de complacencia de los sentidos, por su continuo servicio a los pies de loto de Señor Śrī Kṛṣṇa.
VERSO 5 — Incluso hasta los planetas celestiales llegaron las noticias acerca de las posesiones mundanas de Mahārāja Yudhiṣṭhira, los sacrificios mediante los cuales llegaría a un mejor destino, su reina, sus leales hermanos, sus extensas tierras, su soberanía en el planeta Tierra, y su fama, etc.
VERSO 6 — ¡Oh, brāhmaṇas!, la opulencia del Rey era tan encantadora, que los ciudadanos del cielo la ambicionaban. Pero como él estaba absorto en el servicio del Señor, nada fuera de ese servicio podía satisfacerlo.
VERSO 7 — ¡Oh, hijo de Bhṛgu [Śaunaka], cuando el niño Parīkṣit, el gran guerrero, se hallaba en el vientre de su madre, Uttarā, y estaba sufriendo a causa del abrasador calor del brahmāstra [lanzado por Aśvatthāmā], pudo observar al Señor Supremo que se dirigía hacia él.
VERSO 8 — Él [el Señor] era sólo del tamaño del pulgar, pero era trascendental por completo. Tenía el cuerpo muy hermoso, negruzco e infalible, y llevaba puesta una ropa de un amarillo brillante y un yelmo de un dorado encendido. Fue así que el niño lo vio.
VERSO 9 — El Señor estaba adornado con cuatro manos, pendientes de oro fundido, y ojos furiosos, rojos como la sangre. Mientras se movía de un lado a otro, Su maza giraba constantemente a Su alrededor, como una estrella fugaz.
VERSO 10 — Así pues, el Señor estaba dedicado a dispersar la radiación del brahmāstra, tal como el Sol evapora una gota de rocío. El niño lo observaba, y pensó en quién era el Señor.
VERSO 11 — Mientras era así observado por el niño, el Supremo Señor y Personalidad de Dios, la Superalma de todos y el protector de los justos, quien se extiende por todas las direcciones y a quien el tiempo y el espacio no lo limitan, desapareció de súbito.
VERSO 12 — Luego, después de que todos los signos buenos del Zodíaco evolucionaron gradualmente, nació el heredero legítimo de Pāṇḍu, quien sería tan valiente como él.
VERSO 13 — El rey Yudhiṣṭhira, quien estaba muy satisfecho con el nacimiento de Mahārāja Parīkṣit, hizo que se ejecutara el proceso purificatorio del nacimiento. Eruditos brāhmaṇas, encabezados por Dhaumya y Kṛpa, recitaron himnos auspiciosos.
VERSO 14 — Ante el nacimiento de un hijo, el Rey, que sabía cómo, dónde y cuándo se debía dar caridad, les dio a los brāhmaṇas oro, tierras, aldeas, elefantes, caballos y buenos granos alimenticios.
VERSO 15 — Los eruditos brāhmaṇas, que estaban muy satisfechos con las caridades del Rey, se dirigieron a él llamándolo el principal de los Purus, y le informaron que su hijo se hallaba sin duda en la línea de descendencia de los Purus.
Los brāhmaṇas dijeron: El todopoderoso u omnipresente Señor Viṣṇu, la Personalidad de Dios, a fin de complacerte, ha restituido a este inmaculado hijo. Él fue salvado cuando estaba condenado a ser destruido por una intolerable arma sobrenatural.
VERSO 17 — Por esa razón, este niño será bien conocido en mundo como “aquel que está protegido por la Personalidad de Dios”. ¡Oh, tú, el muy afortunado!, no hay duda alguna de que este niño se convertirá en un devoto de primera y que poseerá todas las buenas cualidades.
VERSO 18 — El buen Rey [Yudhiṣṭhira] preguntó: ¡Oh, grandes almas!, ¿será él un rey tan santo, tan piadoso en su mismo nombre y tan famoso y glorificado por sus logros, como otros que aparecieron en esta gran familia real?
VERSO 19 — Los eruditos brāhmaṇas dijeron: ¡Oh, hijo de Pṛthā!, este niño será tal como el rey Ikṣvāku, el hijo de Manu, en lo referente a mantener a todos los que han nacido. Y en lo que respecta a los principios brahmínicos, especialmente a ser fiel a su promesa, será tal como Rāma, la Personalidad de Dios, el hijo de Mahārāja Daśaratha.
VERSO 20 — Este niño será un munífico dador de caridad y protector de los rendidos, como el famoso rey Śibi del país de Uśīnara. Y él expandirá el nombre y la fama de su familia, tal como Bharata, el hijo de Mahārāja Duṣyanta.
VERSO 21 — Entre los grandes arqueros, este niño será igual que Arjuna. Él será tan irresistible como el fuego, y tan insuperable como el océano.
VERSO 22 — Este niño será tan fuerte como un león, y será un refugio tan digno como los montes Himalayas. Él será tan condescendiente como la Tierra, y tan tolerante como sus padres.
VERSO 23 — Este niño será como su abuelo Yudhiṣṭhira o como Brahmā en ecuanimidad mental. Será munífico como Śiva, el señor de la colina Kailāsa, y será el refugio de todos, tal como la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, quien incluso es el refugio de la diosa de la fortuna.
VERSO 24 — Este niño será casi igual que el Señor Śrī Kṛṣṇa, por el hecho de seguir Sus pasos. En magnanimidad, logrará la grandeza del rey Rantideva. Y en religión, será como Mahārāja Yayāti.
VERSO 25 — Este niño tendrá la paciencia de Bali Mahārāja, y será un devoto del Señor Kṛṣṇa tan fiel como Prahlāda Mahārāja, un ejecutor de muchos sacrificios Aśvamedha [de caballos] y un seguidor de los hombres mayores y experimentados.
VERSO 26 — Este niño será el padre de reyes que serán como sabios. En aras de la paz del mundo y por el bien de la religión, será el castigador de los arribistas y de los pendencieros.
VERSO 27 — Después de oír hablar de su muerte que ocurriría por la mordida de una serpiente alada enviada por el hijo de un brāhmaṇa, se liberará de todo apego material y se entregará a la Personalidad de Dios, refugiándose en Él.
VERSO 28 — Después de hacerle preguntas acerca del conocimiento correcto del yo al hijo de Vyāsadeva – el cual será un gran filósofo – , renunciará a todos los apegos materiales y logrará tener una vida libre de temores.
VERSO 29 — De ese modo, aquellos que eran expertos en el conocimiento astrológico y en la ejecución de la ceremonia natal, instruyeron al rey Yudhiṣṭhira en lo referente a la futura historia de su hijo. Luego, habiendo sido remunerados suntuosamente, todo regresaron a sus respectivos hogares.
VERSO 30 — Así pues, su hijo se volvería famoso en el mundo con el nombre de Parīkṣit [el examinador], porque llegaría a examinar a todos los seres humanos, en su búsqueda de aquella personalidad que vio antes de nacer. De ese modo, llegaría a contemplar al Señor constantemente.
VERSO 31 — Así como en su quincena creciente la Luna se desarrolla día tras día, así mismo el príncipe real [Parīkṣit] muy pronto se desarrolló esplendorosamente, bajo el cuidado y las facilidades plenas que le dieron sus abuelos tutores.
VERSO 32 — Justo en ese entonces, el rey Yudhiṣṭhira estaba considerando ejecutar un sacrificio de caballo, para liberarse de los pecados en que incurrió al pelear con parientes. Pero él comenzó a preocuparse por conseguir algunas riquezas, pues no había fondos sobrantes fuera del de las multas y la recaudación de impuestos.
VERSO 33 — Entendiendo los sinceros deseos del Rey, sus hermanos, tal como se lo aconsejó el infalible Señor Kṛṣṇa, recogieron suficientes riquezas en el Norte [dejadas por el rey Marutta].
VERSO 34 — Mediante esas riquezas, el Rey pudo procurar los ingredientes para tres sacrificios de caballo. De esa manera, el piadoso rey Yudhiṣṭhira, que se hallaba muy temeroso después de la Batalla de Kurukṣetra, complació al Señor Hari, la Personalidad de Dios.
VERSO 35 — El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, siendo invitado a los sacrificios por Mahārāja Yudhiṣṭhira, se encargó de que fueran ejecutados por brāhmaṇas aptos [nacidos por segunda vez]. Después de eso y para placer de los parientes, el Señor se quedó ahí por unos cuantos meses.
VERSO 36.—¡Oh, Śaunaka!, después, el Señor, habiéndose despedido del rey Yudhiṣṭhira, Draupadī y otros parientes, partió para la ciudad de Dvārakā, acompañado por Arjuna y otros miembros de la dinastía Yadu.

CAPÍTULO TRECE: Dhṛtarāṣṭra se va del hogar

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras Vidura hacía un peregrinaje, recibió del gran sabio Maitreya conocimiento acerca del destino del ser, y regresó luego a Hastināpura. Él se volvió tan versado en la materia como lo deseó.
VERSO 2 — Después de hacer diversas preguntas y quedar establecido en el amoroso servicio trascendental del Señor Kṛṣṇa, Vidura dejó de hacerle preguntas a Maitreya Muni.
VERSOS 3-4 — Cuando vieron que Vidura regresaba al palacio, todos los residentes del mismo – Mahārāja Yudhiṣṭhira, sus hermanos menores, Dhṛtarāṣṭra, Sātyaki, Sañjaya, Kṛpācārya, Kuntī, Gāndhārī, Draupadī, Subhadrā, Uttarā, Kṛpī, muchas otras esposas de los Kauravas, y otras damas con hijos – se apresuraron hacia él con gran deleite. Parecía que hubieran vuelto en sí después de estar inconscientes por mucho tiempo.
VERSO 5 — Todos ellos se acercaron a él con gran deleite, tal como si la vida les hubiera vuelto al cuerpo. Ellos intercambiaron reverencias y se dieron la bienvenida entre sí con abrazos.
VERSO 6 — A causa de las ansiedades y de la larga separación, todos lloraron de afecto. El rey Yudhiṣṭhira hizo entonces de manera de ofrecerle un asiento y una recepción.
VERSO 7 — Después de que Vidura comió suntuosamente y descansó bien, se le dio un asiento cómodo. Luego, el Rey comenzó a hablarle, y todos los allí presentes escucharon.
VERSO 8 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Tío mío, ¿recuerdas como siempre nos protegiste a nosotros y a nuestra madre de todas las calamidades? Tu parcialidad, tal como las alas de un ave, nos salvó de ser envenenados y de un atentado terrible.
VERSO 9 — Mientras viajabas por la superficie de la Tierra, ¿cómo te mantenías? ¿En qué lugares sagrados y sitios de peregrinaje prestaste servicio?
VERSO 10 — Mi señor, devotos como tu buena persona son en verdad lugares sagrados personificados. Como tú llevas a la Personalidad de Dios en el corazón, conviertes todos los sitios en lugares de peregrinaje.
VERSO 11 — Tío mío, debes de haber visitado Dvārakā. En ese sagrado lugar están nuestros amigos y bienquerientes, los descendientes de Yadu, que siempre están absortos en el servicio al Señor Śrī Kṛṣṇa. Tal vez los hayas visto o hayas oído hablar de ellos. ¿Están todos viviendo felices en sus moradas?
VERSO 12 — Habiéndolo interrogado así Mahārāja Yudhiṣṭhira, Mahātmā Vidura le dio a conocer de un modo gradual todo lo que había experimentado personalmente, con excepción de las noticias acerca de la aniquilación de la dinastía Yadu.
VERSO 13 — El compasivo Mahātmā Vidura no podía tolerar el ver que los Pāṇḍavas estuvieran afligidos en ningún momento. Por lo tanto, no reveló ese incidente desagradable e insoportable, ya que las calamidades vienen por sí solas.
VERSO 14 — Así pues, Mahātmā Vidura, siendo tratado por sus parientes tal como una persona divina, permaneció allí por un cierto período de tiempo, sólo para corregir la mentalidad de su hermano mayor y de ese modo darles felicidad a todos los demás.
VERSO 15 — Mientras Vidura hacía el papel de un śūdra por la maldición de Maṇḍūka Muni, Aryamā desempeñaba el cargo de Yamarāja para castigar a aquellos que habían realizado actos pecaminosos.
VERSO 16 — Habiendo ganado su reino y observado el nacimiento de un nieto apto para continuar la noble tradición de su familia, Mahārāja Yudhiṣṭhira reinó apaciblemente y disfrutó de una opulencia poco común en cooperación con sus hermanos menores, que eran todos administradores expertos de la gente común.
VERSO 17 — El tiempo eterno e insuperable se apodera imperceptiblemente de aquellos que están demasiado apegados a los asuntos familiares y que siempre están absortos en ellos.
VERSO 18 — Mahātmā Vidura sabía todo eso, y, por consiguiente se dirigió a Dhṛtarāṣṭra y le dijo: Mi querido Rey, por favor sal de aquí de inmediato. No te demores. Tan sólo fíjate cómo el miedo se ha apoderado de ti.
VERSO 19 — Esta espantosa situación no la puede remediar ninguna persona de este mundo material. Mi señor, es la Suprema Personalidad de Dios que, como el tiempo eterno [kāla], se nos ha acercado a todos.
VERSO 20 — Quienquiera que esté bajo la influencia del Kāla supremo [el tiempo eterno], debe entregar su muy querida vida, y ni qué hablar de otras cosas, tales como riquezas, honor, hijos, tierra y hogar.
VERSO 21 — Tu padre, tu hermano, tus bienquerientes y tus hijos están todos bien muertos. Tú mismo ya has utilizado la mayor porción de tu vida, la invalidez se ha apoderado ahora de tu cuerpo y estás viviendo en la casa de otro.
VERSO 22 — Tú has estado ciego desde el mismo día en que naciste, y últimamente has empezado a perder el oído. La memoria se te ha reducido y tienes perturbada la inteligencia. Tienes los dientes flojos, el hígado defectuoso, y expectoras moco.
VERSO 23 — ¡Ay de mí!, cuán poderosas son las esperanzas que el ser viviente tiene de continuar la vida. En verdad, estás viviendo tal como un perro doméstico, y comiendo las sobras que te da Bhīma.
VERSO 24 — No hay necesidad de llevar una vida degradada y subsistir de la caridad de aquellos a quienes trataste de matar por medio del incendio y el veneno. También insultaste a una de sus esposas y usurpaste su reino y su riqueza.
VERSO 25 — Pese a tu renuencia a morir y a tu deseo de vivir incluso al precio del honor y el prestigio, tu avaricioso cuerpo decaerá con toda certeza y se deteriorará como la ropa vieja.
VERSO 26 — Se llama imperturbable a aquel que va a un lugar remoto y desconocido, y que, libre de todas las obligaciones, abandona el cuerpo material cuando el mismo se ha vuelto inservible.
VERSO 27 — Ciertamente que es un hombre de primera aquel que despierta y entiende, bien sea por su propia cuenta o con la ayuda de otros, la falsedad y el sufrimiento de este mundo material, en virtud de lo cual se va del hogar y depende por completo de la Personalidad de Dios que reside en su corazón.
VERSO 28 — Así que, por favor, parte para el Norte de inmediato, sin dejar que tus familiares lo sepan, pues pronto llegará ese tiempo que disminuirá las buenas cualidades de los hombres
VERSO 29 — Entonces, Mahārāja Dhṛtarāṣṭra, el vástago de la familia de Ajamīḍha, firmemente convencido por el conocimiento introspectivo [prajñā], rompió al instante la fuerte red del afecto familiar, mediante su resuelta determinación. Así pues, de inmediato se fue del hogar para emprender el camino de la liberación, tal como le indicó Vidura, su hermano menor.
VERSO 30 — La buena y casta de Gāndhārī, quien era la hija del rey Subala de Kandahar [o Gāndhāra], siguió a su esposo al ver que él se dirigía a los montes Himalaya, que son la delicia de aquellos que han aceptado el báculo de la orden de renuncia, como combatientes que han aceptado un buen castigo del enemigo.
VERSO 31 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, cuyo enemigo nunca nació, realizó sus deberes diarios matutinos, orando, ofreciéndole un fuego de sacrificio al dios del Sol, y ofreciéndoles reverencias, granos, vacas, tierra y oro a los brāhmaṇas. Él entró entonces en el palacio para darles sus respetos s los mayores. Sin embargo, no pudo encontrar a sus tíos, ni tampoco a su tía, la hija del rey Subala.
VERSO 32 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, lleno de angustia, se volvió hacia Sañjaya, que se encontraba sentado ahí, y le dijo: ¡Oh, Sañjaya!, ¿dónde está nuestro tío, quien es anciano y ciego?
VERSO 33 — ¿Dónde está mi bienqueriente, el tío Vidura, y madre Gāndhārī, quien está muy afligida por el fallecimiento de todos sus hijos? Mi tío Dhṛtarāṣṭra también estaba muy mortificado por la muerte de todos sus hijos y nietos. Sin duda que soy muy desagradecido. ¿Sería por eso que él tomó mis ofensas muy en serio, y, junto con su esposa, se ahogó en el Ganges?
VERSO 34 — Cuando mi padre, Pāṇḍu, cayó y todos nosotros estábamos pequeños, estos dos tíos nos protegieron de toda clase de calamidades. Ellos siempre fueron nuestros buenos bienquerientes. ¡Ay de mí!, ¿de aquí adónde se han ido?
VERSO 35 — Sūta Gosvāmī dijo: Por compasión y debido a la agitación de la mente, Sañjaya se acongojó al no ver a su propio amo, Dhṛtarāṣṭra, y no pudo responderle bien a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 36 — Primero, él se tranquilizó lentamente por medio de la inteligencia, y limpiándose las lágrimas y pensando en los pies de su amo, Dhṛtarāṣṭra, comenzó a responderle a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 37 — Sañjaya dijo: Mi querido descendiente de la dinastía Kuru, no tengo ninguna información acerca de la decisión de tus dos tíos y Gāndhārī. ¡Oh, Rey!, he sido engañado por esas grandes almas.
VERSO 38 — Mientras Sañjaya hablaba de esa manera, Śrī Nārada, el poderoso devoto del Señor, apareció en la escena llevando su tumburu. Mahārāja Yudhiṣṭhira y sus hermanos lo recibieron debidamente, levantándose de sus asientos y ofreciéndole reverencias.
VERSO 39 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, personalidad divina!, no sé adónde han ido mis dos tíos. Ni tampoco puedo encontrar a mi asceta tía, que está desconsolada por la pérdida de todos sus hijos.
VERSO 40 — Tú eres como el capitán de un barco que se halla en un gran océano, y puedes dirigirnos a nuestro destino. Después de que se le habló de ese modo, la personalidad divina, Devarṣi Nārada, el más grande de los filósofos devotos, comenzó a hablar.
VERSO 41 — Śrī Nārada dijo: ¡Oh, piadoso Rey!, no te lamentes por nadie, pues todo el mundo se encuentra bajo el control del Señor Supremo. Por lo tanto, todos los seres vivientes y sus líderes efectúan la adoración de Él, para estar bien protegidos. Es sólo Él quien los reúne y los dispersa.
VERSO 42 — Así como una vaca está condicionada cuando la ata por la nariz una soga larga, así mismo los seres humanos están atados por diferentes mandamientos védicos y están condicionados a obedecer las órdenes del Señor Supremo.
VERSO 43 — Así como un jugador reúne y dispersa a su antojo las cosas con las que juega, así mismo la suprema voluntad del Señor reúne a los hombres y los separa.
VERSO 44 — ¡Oh, Rey!, en todas las circunstancias, ya sea que consideres que el alma es el principio eterno, o que el cuerpo material es algo perecedero, o que todo existe en la impersonal Verdad Absoluta, o que todo es una combinación inexplicable de materia y espíritu, los sentimientos de separación se deben sólo al afecto ilusorio y nada más.
VERSO 45 — Por consiguiente, abandona tu angustia, que se debe a la ignorancia acerca del ser. Ahora estás pensando en cómo ellos, que son criaturas pobres y desamparadas, van a existir sin ti.
VERSO 46 — Este cuerpo material burdo hecho de cinco elementos ya está bajo el control del tiempo eterno [kāla] y las modalidades de la naturaleza material [guṇa]. ¿Cómo, entonces, puede proteger a otros, si se encuentra ya en las fauces de la serpiente?
VERSO 47 — Aquellos que están desprovistos de manos, son presa de los que tienen manos; aquellos desprovistos de patas, son presa de los que tienen cuatro patas. Los débiles son la subsistencia de los fuertes, y se cumple la regla general de que un ser viviente es la comida de otro.
VERSO 48 — En consecuencia, ¡oh, Rey!, debes recurrir únicamente al Señor Supremo, quien no tiene igual, y quien se manifiesta por medio de diferentes energías y está tanto dentro como fuera.
VERSO 49 — Esa Suprema Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, disfrazado del tiempo que todo lo devora [kāla-rūpa], ha descendido ahora a la Tierra para eliminar del mundo a los envidiosos.
VERSO 50 — El Señor ya ha cumplido Sus deberes para ayudar a los semidioses, y está esperando el resto. Ustedes los Pāṇḍavas, han de aguardar mientras el Señor esté aquí en la Tierra.
VERSO 51 — ¡Oh, Rey!, tu tío Dhṛtarāṣṭra, su hermano Vidura y su esposa Gāndhārī se han ido al lado Sur de los montes Himalaya, donde están los refugios de los grandes sabios.
VERSO 52 — El lugar se denomina Saptasrota [dividido en siete], porque ahí las aguas del sagrado Ganges se dividieron en siete ramales. Esto se hizo para la satisfacción de los siete grandes ṛṣis.
VERSO 53 — En las riberas del Saptasrota, Dhṛtarāṣṭra está dedicado ahora a comenzar el aṣṭāṅga-yoga bañándose tres veces al día – por la mañana, al mediodía y por la tarde – , realizando con fuego el sacrificio Agni-hotra y bebiendo agua únicamente. Esto lo ayuda a uno a controlar la mente y los sentidos, y lo libera por completo de pensamientos acerca del afecto familiar.
VERSO 54 — Aquel que ha controlado las maneras de sentarse [las āsanas yóguicas] y el proceso respiratorio, puede dirigir los sentidos hacia la Absoluta Personalidad de Dios, y, de ese modo, volverse inmune a las contaminaciones de las modalidades de la naturaleza material, es decir, la bondad, la pasión y la ignorancia mundanas.
VERSO 55 — Dhṛtarāṣṭra tendrá que amalgamar su identidad pura con la inteligencia, y luego fundirse en el Ser Supremo con conocimiento de su identidad cualitativa – como identidad viviente – , con el Brahman Supremo. Quedando libre del cielo obstruido, tendrá que elevarse al cielo espiritual.
VERSO 56 — Él tendrá que suspender todas las acciones de los sentidos, incluso desde afuera, y tendrá que permanecer impávido ante las interacciones de los sentidos, que son influidos por las modalidades de la naturaleza material. Después de renunciar a todos los deberes materiales, tendrá que establecerse de un modo inamovible, por encima de todas las fuentes de impedimentos que hay en la senda.
VERSO 57 — ¡Oh, Rey!, él abandonará su cuerpo muy probablemente en el quinto día a partir de hoy. Y su cuerpo se volverá cenizas.
VERSO 58 — Observando a su esposo desde afuera, mientras él, junto con su choza de paja, se quema en el fuego del poder místico, la casta esposa entrará en el fuego con la atención absorta.
VERSO 59 — Vidura, afectado por el deleite y el pesar, se irá entonces de ese lugar de sagrado peregrinaje.
VERSO 60 — Habiendo hablado así, el gran sabio Nārada ascendió al espacio sideral junto con su vīṇā. Yudhiṣṭhira conservó en el corazón la instrucción que él le dio, y de ese modo pudo librarse de todos los lamentos.

CAPÍTULO CATORCE: La desaparición del Señor Kṛṣṇa

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Arjuna fue a Dvārakā a ver al Señor Śrī Kṛṣṇa y demás amigos, y también para que el Señor le informara de Sus próximas actividades.
VERSO 2 — Pasaron algunos meses y Arjuna no regresaba. Mahārāja Yudhiṣṭhira comenzó a observar ciertos presagios poco propicios, que eran de por sí alarmantes.
VERSO 3 — Él vio que la dirección del tiempo eterno había cambiado, y ello era muy alarmante. Había trastornos en las regularidades de la estación, y la mayoría de la gente se había vuelto muy codiciosa, iracunda y falsa. Y él vio que estaban adoptando medios ilícitos para ganarse la vida.
VERSO 4 — Todas las transacciones y tratos ordinarios se contaminaron con el engaño, incluso entre amigos. Y en las relaciones familiares siempre había malos entendidos entre el padre, la madre y los hijos, entre bienquerientes y entre hermanos. Incluso entre esposo y esposa siempre había riña y disensión.
VERSO 5 — En el transcurso del tiempo, llegó a ocurrir que la generalidad de la gente se acostumbró a la codicia, la ira, el orgullo, etc. Observando todos esos presagios, Mahārāja Yudhiṣṭhira le habló a su hermano menor.
VERSO 6 — Mahārāja Yudhiṣṭhira le dijo a su hermano menor Bhīmasena: Envié a Arjuna a Dvārakā para que se reuniera con sus amigos y le preguntara a la Personalidad de Dios Kṛṣṇa acerca de su programa de trabajo.
VERSO 7 — Desde que partió han pasado siete meses, mas aún no ha regresado. No sé realmente cómo están las cosas por allá.
VERSO 8 — ¿Será que Él va a abandonar Sus pasatiempos terrenales, tal como indicó Devarṣi Nārada? ¿Habrá llegado ya ese momento?
VERSO 9 — Sólo gracias a Él se ha hecho realidad toda nuestra opulencia de reyes, nuestras buenas esposas y nuestras vidas y progenie, y se ha hecho posible el control de nuestros súbditos, la victoria sobre nuestros enemigos, y nuestro futuro alojamiento en los planetas superiores. Todo esto se debe a Su misericordia sin causa para con nosotros.
VERSO 10 — Tan sólo mira, ¡oh, hombre con la fuerza de un tigre!, cuántas desgracias debidas a influencias celestiales, reacciones terrenales y dolores físicos – todas de por sí muy peligrosas – , están engañando a nuestra inteligencia y presagiando con ello la aparición de un peligro en el futuro cercano.
VERSO 11 — El lado izquierdo del cuerpo, los muslos, los brazos y los ojos, todos me tiemblan sin cesar, y tengo palpitaciones del corazón a causa del miedo. Todo esto es signo de sucesos indeseables.
VERSO 12 — Tan sólo mira, ¡oh, Bhīma!, cómo el chacal hembra le llora al Sol naciente y vomita fuego, y cómo el perro me ladra sin ningún temor.
VERSO 13 — ¡Oh, Bhīmasena, tigre entre los hombres!, ahora animales útiles, tales como las vacas, me están pasado por el lado izquierdo, y animales inferiores, tales como los asnos, dan vueltas a mi alrededor. Mis caballos parecen llorar al verme.
VERSO 14 — ¡Mira! Esta paloma es como un mensajero de la muerte. Los chillidos de los búhos y de sus rivales, los cuervos, hacen que el corazón me tiemble. Parece que quisieran convertir en un vacío todo el universo.
VERSO 15 — Tan sólo mira cómo el humo envuelve el cielo. Pareciera que la tierra y las montañas se estuvieran estremeciendo. Oye el trueno sin nube, y mira los rayos que vienen del cielo.
VERSO 16 — El viento sopla violentamente, lanzando polvo por doquier y dejando todo a oscuras. Con sus lluvias, las nubes están vertiendo sangrientos desastres en todas partes.
VERSO 17 — Los rayos del Sol están menguando, y las estrellas parecen estar peleando entre sí. Entidades vivientes confusas parecen estar ardiendo y llorando.
VERSO 18 — Los ríos, los tributarios, los estanques, los manantiales y la mente están todos perturbados. La mantequilla ya no enciende el fuego. ¿Qué momento extraordinario es éste? ¿Qué va a ocurrir?
VERSO 19 — Los terneros ya no maman de las ubres de las vacas, ni éstas dan leche. Ellas están paradas, gimiendo, con lágrimas en los ojos, y los toros no encuentran ningún placer en los pastizales.
VERSO 20 — Las Deidades parecen estar llorando en el templo, lamentándose y transpirando. Dan la impresión de estar a punto de irse. Todas las ciudades, aldeas, pueblos, jardines, minas y ermitas están ahora desprovistos de belleza y de toda felicidad. No sé qué clase de calamidades nos aguardan ahora.
VERSO 21 — Creo que todas estas perturbaciones terrenales son signos de una gran pérdida en la buena fortuna del mundo. Éste tuvo la suerte de haber sido marcado con las huellas del los pies de loto del Señor. Estas señales indican que eso ya no ocurrirá.
VERSO 22 — ¡Oh, Brāhmaṇa Śaunaka!, mientras Mahārāja Yudhiṣṭhira, observando los signos desfavorables que en ese momento había en la Tierra, se hallaba así pensando para sus adentros, Arjuna regresó de la ciudad de los Yadus [Dvārakā].
VERSO 23 — Cuando él se postró a sus pies, el Rey vio que su abatimiento no tenía precedentes. Estaba cabizbajo, y las lágrimas le brotaban de sus ojos de loto.
VERSO 24 — Viendo a Arjuna pálido a causa de unas profundas angustias, el Rey, recordando las indicaciones del sabio Nārada, lo interrogó en medio de los amigos.
VERSO 25 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Mi querido hermano, por favor dime si nuestros amigos y parientes, tales como Madhu, Bhoja, Daśārha, Ārha, Sātvata, Andhaka y los miembros de la familia Yadu, se encuentran todos pasando sus días con felicidad.
VERSO 26 — ¿Está feliz mi respetable abuelo Śurasena? Y, ¿les está yendo bien a Vasudeva, mi tío materno, y a sus hermanos menores?
VERSO 27 — Sus siete esposas, encabezadas por Devakī, son todas hermanas. ¿Están ellas felices, junto con sus hijos y nueras?
VERSOS 28-29 — ¿Viven aún Ugrasena – cuyo hijo era el malévolo Kaṁsa – y su hermano menor? ¿Está feliz Ugrasena? ¿Están felices Hṛdīka y su hijo Kṛtvarmā? Y Akrūra, Jayanta, Gada, Sāraṇa y Śatrujit, ¿están todos felices? ¿Cómo está Balarāma, la Personalidad de Dios y el protector de los devotos?
VERSO 30 — ¿Cómo está Pradyumna, el gran general de la familia Vṛṣṇi? ¿Está Él feliz? Y, ¿le está yendo bien a Aniruddha, la expansión plenaria de la Personalidad de Dios?
VERSO 31 — ¿Les está yendo bien a los principales hijos del Señor Kṛṣṇa, hijos tales como Suṣeṇa, Cārudeṣṇa, Sāmba – el hijo de Jāmbavatī – y Ṛṣabha, así como también a los hijos de éstos?
VERSOS 32-33 — Además, Śrutadeva, Uddhava y otros, Nanda, Sunanda y otros líderes de almas liberadas que son compañeros constantes del Señor, están protegidos por el Señor Balarāma y Kṛṣṇa. ¿Les está yendo bien a todos ellos en sus respectivas funciones? ¿Se recuerdan de nuestro bienestar ellos, a quienes la amistad los uno eternamente a nosotros?
VERSO 34 — ¿Está el Señor Kṛṣṇa disfrutando en Dvārakā Purī de la asamblea piadosa rodeado de amigos, Él, quien es la Suprema Personalidad de Dios y quien les da placer a las vacas, a los sentidos y a los brāhmaṇas?
VERSOS 35-36 — La Personalidad de Dios original, el disfrutador, y Balarāma, el primordial Señor Ananta, se están quedando en el océano de la dinastía Yadu, por el bien, la protección y el progreso general de todo el universo. Y los miembros de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor, se encuentran disfrutando de la vida como los residentes del cielo espiritual.
VERSO 37 — Por el simple hecho de ofrecer comodidades a los pies de loto del Señor, que es el más importante de todos los servicios, las reinas de Dvārakā, encabezadas por Satyabhāmā, indujeron al Señor a conquistar a los semidioses. Por eso las Reinas disfrutan de cosas que son prerrogativas de las esposas del controlador de los rayos.
VERSO 38 — Los grandes héroes de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor Śrī Kṛṣṇa, siempre se encuentran libres de temor en todo aspecto. Y, por consiguiente, ellos ponen los pies en la casa de asambleas Sudharmā, digna de los mejores semidioses, pero a quienes les fue despojada.
VERSO 39 — Arjuna, hermano mío, por favor dime si estás bien de salud. Pareces haber perdido el brillo de tu cuerpo. ¿Se debe eso a que otros te han faltado al respeto por tu larga estadía en Dvārakā?
VERSO 40 — ¿Te ha hablado alguien con palabras hostiles o te han amenazado? ¿Acaso no pudiste darle caridad a alguien que la pidió, o no pudiste mantener la promesa que le hiciste a alguien?
VERSO 41 — Tú siempre eres el protector de los seres vivientes que lo merecen, tales como los brāhmaṇas, los niños, las vacas, las mujeres y los enfermos. ¿Sería que no les pudiste brindar protección cuando acudieron a ti en busca de refugio?
VERSO 42 — ¿Has tenido relaciones con una mujer de carácter dudoso, o no has tratado debidamente a una mujer digna de ello? ¿O será que alguien inferior o igual a ti te ha derrotado en el camino?
VERSO 43 — ¿Será que no te has ocupado de ancianos y niños que merecían comer contigo? ¿Acaso los abandonaste y comiste solo? ¿Has cometido algún error imperdonable que se considera abominable?
VERSO 44 — ¿O será que te sientes vacío para siempre, porque podrías haber perdido al más íntimo de tus amigos, el Señor Kṛṣṇa? ¡Oh, Arjuna, hermano mío!, no se me ocurre ninguna otra razón por la cual puedas estar tan acongojado.

CAPÍTULO QUINCE: Los Pāṇḍavas se retiran oportunamente

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Arjuna, el célebre amigo del Señor Kṛṣṇa, estaba apesadumbrado debido al fuerte sentimiento que le producía el estar separado de Kṛṣṇa, además de todo lo que había conjeturado Mahārāja Yudhiṣṭhira.
VERSO 2 — Debido a la aflicción, la boca y el corazón de loto de Arjuna se habían secado. Por lo tanto, su cuerpo perdió todo su brillo. Ahora, mientras recordaba al Señor Supremo, casi no podía proferir ninguna palabra en respuesta.
VERSO 3 — Con gran dificultad, contuvo las lágrimas de pesar que le inundaban los ojos. Él estaba muy acongojado porque el Señor Kṛṣṇa ya no estaba al alcance de su vista, y sentía un afecto creciente por Él.
VERSO 4 — Recordando al Señor Kṛṣṇa y Sus buenos deseos, favores, íntimas relaciones familiares y Su conducción de la cuadriga, Arjuna, abrumado y respirando con gran dificultad, comenzó a hablar.
VERSO 5 — Arjuna dijo: ¡Oh, Rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, quien me trató tal como un amigo íntimo, me ha dejado solo. Así pues, mi sorprendente poder, que asombró incluso a los semidioses, ya no está conmigo.
VERSO 6 — Acabo de perderlo a Él, de quien estar separado por un momento convertiría a todos los universos en algo desfavorable y vacío, como cuerpos sin vida.
VERSO 7 — Únicamente gracias a Su misericordiosa fuerza fui capaz de vencer a todos los lujuriosos príncipes que se reunieron en el palacio del rey Drupada para la selección del novio. Con mi arco y flecha pude atravesar el pez que servía de blanco, y con ello gané la mano de Draupadī.
VERSO 8 — Como Él estaba cerca de mí, me fue posible conquistar con gran destreza al poderoso Indradeva, el rey del cielo, junto con sus semidioses asociados, y con ello permitirle al dios del fuego que devastara el bosque Khāṇḍava. Y, sólo por Su gracia, el demonio de nombre Maya se salvó del incendio del bosque Khāṇḍava, y así pudimos construir nuestra casa de asambleas dotada de una maravillosa artesanía arquitectónica, en la que todos los príncipes se reunieron durante la ejecución del Rājasūya-yajña y te pagaron los tributos.
VERSO 9 — Tu respetable hermano menor, que posee la fuerza de diez mil elefantes, mató, por Su gracia, a Jarāsandha, cuyos pies fueron adorados por muchos reyes. Esos reyes habían sido llevados para ser sacrificados en el Mahābbairava-yajña de Jarāsandha, pero, de ese modo, todos fueron liberados. Posteriormente, ellos le pagaron los tributos a Vuestra Majestad.
VERSO 10 — Fue sólo Él quien soltó el cabello de todas las esposas de los infieles que se atrevieron a desatar el moño de tu Reina, el cual había sido hermosamente arreglado y santificado para la gran ceremonia del sacrificio Rājasūya. En ese entonces, ella cayó a los pies del Señor Kṛṣṇa con lágrimas en los ojos.
VERSO 11 — Durante nuestro exilio, Durvāsā Muni, quien come con sus diez mil discípulos, conspiró con nuestros enemigos para ponernos en peligrosas dificultades. En ese entonces, Él [el Señor Kṛṣṇa], con simplemente aceptar los remanentes de la comida, nos salvó. Al así aceptar la comida, los munis reunidos, mientras se bañaban en el río, se sintieron suntuosamente alimentados. Y todos los tres mundos también se satisficieron.
VERSO 12 — Fue sólo por Su influencia que en una pelea pude asombrar al Señor Śiva, la personalidad de dios, y a su esposa, la hija del monte Himalaya. Así pues, él [el Señor Śiva] se sintió complacido conmigo, y me otorgó su propia arma. Otros semidioses también me hicieron entrega de sus respectivas armas, y además pude ir a los planetas celestiales con este cuerpo actual, y se me ofreció un asiento semielevado.
VERSO 13 — Cuando me quedé de huésped en los planetas celestiales por unos días, todos los semidioses celestiales, incluso el rey Indradeva, con el fin de matar al demonio de nombre Nivātakavaca, se refugiaron en mis brazos, que estaban marcados con el arco Gāṇḍīva. ¡Oh, Rey, descendiente de Ājamīḍha!, actualmente estoy privado de la Suprema Personalidad de Dios, por cuya influencia yo era así de poderoso.
VERSO 14 — El poder militar de los Kauravas era como un océano en el que moraban muchas existencias invencibles, y, debido a ello, era insuperable. Pero en virtud de Su amistad, yo, sentado en la cuadriga, pude cruzarlo. Y únicamente por Su gracia pude recobrar las vacas y también reunir a la fuerza muchos yelmos de reyes, los cuales estaban adornados con joyas que era fuentes de gran brillo.
VERSO 15 — Fue sólo Él quien les redujo a todos la duración de la vida, y quien, en el campo de batalla, le retiró el poder especulativo y la fuerza del entusiasmo a la gran falange militar integrada por los Kauravas, encabezados por Bhīsma, Karṇa, Droṇa, Śalya, etc. La disposición de éstos era experta y más que suficiente, pero Él [el Señor Kṛṣṇa], mientras avanzaba, hizo todo eso.
VERSO 16 — Grandes generales tales como Bhīṣma, Droṇa, Karṇa, Bhūriśravā, Suśarmā, Śalya, Jayadratha y Bāhlika, dirigieron todos contra mí sus armas invencibles. Pero en virtud de Su gracia [del Señor Kṛṣṇa], no pudieron ni siquiera tocarme un cabello. Así mismo, Prahlāda Mahārāja, el supremo devoto del Señor Nṛsiṁhadeva, no fue afectado por las armas que los demonios emplearon contra él.
VERSO 17 — Fue únicamente por Su misericordia que mis enemigos no se preocuparon de matarme, cuando descendí de mi cuadriga para conseguirles agua a mis sedientos caballos. Se debió a mi falta de estima por mi Señor que me atreví a ocuparlo como mi auriga, pues a Él lo adoran y le ofrecen servicio los mejores hombres, en busca de la salvación.
VERSO 18 — ¡Oh, Rey!, Sus bromas y conversaciones francas eran placenteras, y estaban hermosamente adornadas con sonrisas. Los llamados que me hacía, tales como “¡oh, hijo de Pṛthā!, ¡oh, amigo!, ¡oh, hijo de la dinastía Kuru!”, y toda esa cordialidad, hoy todo me viene a la memoria, y por eso estoy abrumado.
VERSO 19 — Por lo general, ambos solíamos vivir juntos, y comer, sentarnos y pasar el tiempo juntos. Y en los momentos de uno elogiarse por actos de heroísmo, si a veces había alguna irregularidad, yo solía reprochárselo, diciendo: “Amigo mío, eres muy veraz”. Incluso en esas horas en que Su valor era apocado, Él siendo el Alma Suprema, solía tolerar todas esas cosas que yo decía, excusándome tal como un verdadero amigo excusa a otro, o como un padre excusa a su hijo.
VERSO 20 — ¡Oh, Emperador!, ahora he sido separado de mi amigo y muy querido bienqueriente, la Suprema Personalidad de Dios, y, por ello, mi corazón parece estar totalmente vacío. En ausencia de Kṛṣṇa, he sido derrotado por unos infieles pastores de vacas, mientras custodiaba los cuerpos de todas las esposas de Él.
VERSO 21 — Yo tengo el mismo arco Gāṇḍīva, las mismas flechas y la misma cuadriga tirada por los mismos caballos, y los utilicé como el mismo Arjuna a quien todos los reyes ofrecían sus debidos respetos. Pero en ausencia del Señor Kṛṣṇa, todos ellos, en cuestión de segundos, han quedado anulados y sin efecto. Es exactamente igual que ofrecer en las cenizas mantequilla clarificada, acumular dinero con una varita mágica o sembrar la tierra estéril.
VERSOS 22-23 — ¡Oh, Rey!, como me has preguntado por nuestros amigos y parientes de la ciudad de Dvārakā, he de informarte que todos fueron maldecidos por los brāhmaṇas, y como resultado de ello, se embriagaron con vino hecho de arroz fermentado y pelearon entre sí con palos, sin siquiera reconocerse. Ahora, salvo cuatro o cinco de ellos, todos están bien muertos.
VERSO 24 — En realidad, todo esto se debe a la voluntad suprema del Señor, la Personalidad de Dios. A veces las personas se matan entre sí, y otras veces se protegen entre sí.
VERSOS 25-26 — ¡Oh, Rey!, así como en el océano los seres acuáticos más grandes y fuertes se tragan a los más pequeños y débiles, así mismo la Suprema Personalidad de Dios, para aligerar la carga de la Tierra, ha hecho que el Yadu fuerte mate al débil, y que el Yadu grande mate al pequeño.
VERSO 27 — Ahora me siento atraído a esas instrucciones que me impartió la Personalidad de Dios [Govinda], porque están impregnadas de enseñanzas que, en todas las circunstancias de tiempo y espacio, alivian el corazón ardiente.
VERSO 28 — Sūta Gosvāmī dijo: Estando así profundamente absorto en las instrucciones del Señor, las cuales se habían impartido por medio de la gran intimidad de la amistad, y absorto también en Sus pies de loto, la mente de Arjuna se apaciguó y se liberó de toda contaminación material.
VERSO 29 — El recuerdo constante de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa hizo que la devoción de Arjuna creciera rápidamente, y, como resultado de ello, toda la basura de sus pensamientos se disipó.
VERSO 30 — Debido a los pasatiempos y actividades del Señor y debido a Su ausencia, parecía que Arjuna había olvidado las instrucciones dejadas por la Personalidad de Dios. Pero en realidad no era así, y él volvió a ser el amo de sus sentidos.
VERSO 31 — Como él poseía bienes espirituales, las dudas de la dualidad fueron cercenadas por completo. De ese modo se liberó de las tres modalidades de la naturaleza material, y se situó en la trascendencia. Ya no había ninguna posibilidad de que se enredara en el nacimiento y la muerte, pues se había liberado de la forma material.
VERSO 32 — Al oír que el Señor Kṛṣṇa había regresado a Su morada y al enterarse del fin de la manifestación terrenal de la dinastía Yadu, Mahārāja Yudhiṣṭhira decidió ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios.
VERSO 33 — Kunti, después de oír casualmente a Arjuna hablar del final de la dinastía Yadu y de la desaparición del Señor Kṛṣṇa, se dedicó al servicio de la trascendental Personalidad de Dios con plena atención, y de ese modo obtuvo la liberación del curso de la existencia material.
VERSO 34 — El Innaciente Eterno, el Señor Śrī Kṛṣṇa, hizo que los miembros de la dinastía Yadu abandonasen sus cuerpos, y de ese modo quitó la carga del mundo. Esta acción fue como sacar una espina con otra, aunque ambas son iguales para el controlador.
VERSO 35 — El Señor Supremo abandonó el cuerpo que había manifestado para disminuir la carga de la Tierra. Al igual que un mago, Él abandona un cuerpo para adoptar otros diferentes, tales como el de la encarnación pez y otros.
VERSO 36 — Cuando la Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa, se fue de este planeta terreno en Su propio cuerpo, desde ese mismo día, Kali, quien ya había aparecido parcialmente, se manifestó por completo, para crearles condiciones desfavorables a aquellos que están dotados de muy escaso conocimiento.
VERSO 37 — Mahārāja Yudhiṣṭhira fue lo suficientemente inteligente como para percatarse de la influencia de la era de Kali, caracterizada por una creciente avaricia, falsedad, engaño y violencia a todo lo largo de la capital, el Estado, el hogar, y entre los individuos. De modo que, muy prudentemente, se preparó para irse del hogar, y se vistió de una manera adecuada para ello.
VERSO 38 — Después, en la capital de Hastināpura, coronó a su nieto como emperador y amo de toda la tierra bordeada por los mares, quien estaba preparado y era igualmente apto.
VERSO 39 — Luego, en Mathurā, designo a Vajra, el hijo de Aniruddha (el nieto del Señor Kṛṣṇa) como rey de Śūrasena. Posteriormente, Mahārāja Yudhiṣṭhira celebró un sacrificio Prājāpatya, y puso en su fuero interno el fuego para abandonar la vida hogareña.
VERSO 40 — Mahārāja Yudhiṣṭhira se despojó de inmediato de todas las vestiduras, cinturón y adornos de la orden real, y manifestó un completo desinterés y desapego de todo.
VERSO 41 — Entonces, amalgamó todos los órganos de los sentidos con la mente, luego la mente con la vida, la vida con la respiración, su existencia total con el cuerpo de los cinco elementos, y su cuerpo con la muerte. Luego, como ser puro, quedó libre de la concepción material de la vida.
VERSO 42 — Aniquilado así dentro de las tres modalidades cualitativas de la naturaleza material el cuerpo burdo hecho de cinco elementos, fundió las cualidades en una nesciencia, y luego absorbió esa nesciencia en el ser, Brahman, que es inagotable en todas las circunstancias.
VERSO 43 — Después de eso, Mahārāja Yudhiṣṭhira se vistió con ropa raída, dejó de comer comidas sólidas, enmudeció voluntariamente y se dejó el cabello suelto. Todo esto en conjunto hacía que se viera como un vagabundo o un loco sin ocupación. Él no dependía de sus hermanos para nada. Y, tal como un sordo, no oía nada.
VERSO 44 — Él partió entonces para el Norte, recorriendo la senda aceptada por sus antepasados y por los grandes hombres, para consagrarse por completo a pensar en la Suprema Personalidad de Dios. Y adondequiera que iba, vivía de esa manera.
VERSO 45 — Los hermanos menores de Mahārāja Yudhiṣṭhira observaron que la era de Kali ya había llegado a todas partes del mundo, y que los ciudadanos del reino ya estaban afectados por la práctica irreligiosa. En consecuencia, decidieron seguir los pasos de su hermano mayor.
VERSO 46 — Todos ellos habían puesto en práctica todos los principios de la religión, y, como resultado de ello, decidieron con propiedad que los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa son la meta suprema de todas las metas. Por consiguiente, ellos meditaron en Sus pies sin interrupción.
VERSOS 47-48 — Así pues, mediante la conciencia pura producto del recuerdo devocional constante, ellos llegaron al cielo espiritual, el cual está regido por el Nārāyaṇa Supremo, el Señor Kṛṣṇa. Esto lo logran únicamente aquellos que, sin desviación, meditan en el único Señor Supremo. A esta morada del Señor Śrī Kṛṣṇa, conocida como Goloka Vṛṇdāvana, no pueden llegar las personas que están absortas en la concepción material de la vida. Pero los Pāṇḍavas, estando completamente limpios de toda contaminación material, llegaron a esa morada en sus propios cuerpos.
VERSO 49 — Vidura, mientras estaba de peregrinaje, dejó el cuerpo en Prabhāsa. Como estaba absorto en el Señor Kṛṣṇa, fue recibido por los ciudadanos del planeta Pitṛloka, donde regresó a su puesto original.
VERSO 50 — Draupadī también vio que sus esposos, sin preocuparse por ella, se estaban yendo del hogar. Ella sabía mucho acerca del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Tanto ella como Subhadrā se absorbieron en pensamientos acerca de Kṛṣṇa, y lograron los mismos resultados que sus esposos.
VERSO 51 — El tema de la partida de los hijos de Pāṇḍu para la última meta de la vida, de vuelta a Dios, es totalmente auspicioso y muy puro. Por lo tanto, todo aquel que oiga esta narración con fe devocional se gana sin duda un lugar en el servicio devocional del Señor, la máxima perfección de la vida.

CAPÍTULO DIECISÉIS: Cómo Parīkṣit recibió la era de Kali

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas eruditos!, Mahārāja Parīkṣit comenzó entonces a gobernar el mundo como un gran devoto del Señor, bajo las instrucciones de los mejores de los brāhmaṇas nacidos por segunda vez. Él gobernó con esas grandes cualidades que fueron predichas por expertos astrólogos en el momento en que nació.
VERSO 2 — El rey Parīkṣit se casó con la hija del rey Uttara, y engendró cuatro hijos, encabezados por Mahārāja Janamejaya.
VERSO 3 — Mahārāja Parīkṣit, después de haber elegido a Kṛpācārya para que lo guiara como maestro espiritual, ejecutó tres sacrificios de caballo en las riberas del Ganges. Éstos se realizaron con suficientes remuneraciones para los participantes. Y en esos sacrificios, hasta el hombre común podía ver a los semidioses.
VERSO 4 — Una vez, cuando Mahārāja Parīkṣit, se dirigía a conquistar el mundo, vio al amo de Kali-yuga, quien era más bajo que un śūdra, disfrazado de rey y lastimando las patas de una vaca y un toro. El Rey lo aprehendió de inmediato para imponerle el debido castigo.
VERSO 5 — Śaunaka Ṛṣi preguntó: ¿Por qué Mahārāja Parīkṣit tan sólo lo castigó, si se trataba del más bajos de los śūdras, quien se había vestido como un rey y había golpeado a una vaca con la pierna? Por favor, relata todos esos incidentes, si están relacionados con el Señor Kṛṣṇa.
VERSO 6 — Los devotos del Señor están acostumbrados a lamer la miel que se obtiene de los pies de loto del Señor. ¿De qué sirven los temas que simplemente hacen que se desperdicie la valiosa vida de uno?
VERSO 7 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, entre los hombres existen aquellos que desean liberarse de la muerte y lograr la vida eterna. Ellos se escapan del proceso aniquilador llamando al controlador de la muerte, Yamarāja.
VERSO 8 — Mientras Yamarāja, que es quien causa la muerte a todo el mundo, esté aquí presente, nadie encontrará la muerte. Los grandes sabios han invitado al controlador de la muerte, Yamarāja, quien es el representante del Señor. Los seres vivientes que están bajo su control deben beneficiarse, oyendo el inmortal néctar en la forma de esta narración acerca de los pasatiempos trascendentales del Señor.
VERSO 9 — Los seres humanos perezosos y de escasa inteligencia y una vida de corta duración, pasan la noche durmiendo, y el día, realizando actividades que no sirven para nada.
VERSO 10 — Sūta Gosvāmī dijo; Mientras Mahārāja Parīkṣit residía en la capital del imperio Kuru, los signos de la era de Kali comenzaron a infiltrarse dentro de la jurisdicción de su Estado. Cuando él se enteró de ello, no consideró que el asunto fuera muy agradable. Sin embargo, esto le dio una oportunidad de pelear. Él tomó su arco y sus flechas, y se preparó para emprender actividades militares.
VERSO 11 — Mahārāja Parīkṣit se sentó en una cuadriga tirada por caballos negros. Su bandera ostentaba el signo de un león. Adornado así y rodeado por aurigas, caballería, elefantes y soldados de infantería, salió de la capital a realizar conquistas en todas direcciones.
VERSO 12 — Mahārāja Parīkṣit conquistó luego todas las regiones del planeta terrestre – Bhadrāśva, Ketumāla, Bhārata, el Kuru del Norte, Kimpuruṣa, etc. – y les cobró tributos a sus respectivos gobernantes.
VERSOS 13-15 — Adondequiera que el Rey iba, oía hablar continuamente de las glorias de sus grandes antepasados, que eran todo devotos del Señor, y también de los gloriosos actos del Señor Kṛṣṇa. Él también oía hablar de cómo él mismo había sido protegido por el Señor, del poderoso calor del arma de Aśvatthāmā. la gente también hacía mención del gran afecto que había entre los descendientes de Vṛṣṇi y los de Pṛthā, debido a la gran devoción que estos últimos tenían por el Señor Keśava. El Rey, estando muy complacido con los cantores de esas glorias, abrió los ojos con gran satisfacción. Movido por la magnanimidad, tuvo el agrado de hacerles entrega de ropa y collares de mucho valor.
VERSO 16 — Mahārāja Parīkṣit oyó decir que el Señor Kṛṣṇa [Viṣṇu], quien es obedecido de un modo universal, les prestó por Su misericordia sin causa toda clase de servicios a los dóciles hijos de Pāṇḍu, aceptando puestos que iban desde auriga a presidente, mensajero, amigo, guardia nocturno, etc., conforme a la voluntad de los Pāṇḍavas, obedeciéndolos como un sirviente y ofreciéndoles reverencias como alguien de menor edad. Al oír esto, Mahārāja Parīkṣit se inundó de devoción por los pies de loto del Señor.
VERSO 17 — Ahora podrán oír mi relato de lo que ocurrió mientras Mahārāja Parīkṣit pasaba sus días oyendo hablar de las buenas ocupaciones de sus antepasados, y mientras se hallaba absorto en pensar en ellos.
VERSO 18 — La personalidad de los principios religiosos, Dharma, estaba deambulando en la forma de un toro. Y él se encontró a la personalidad de la Tierra en la forma de una vaca, la cual parecía estar tan afligida como una madre que ha pedido a su hijo. Ella tenía lágrimas en los ojos, y la belleza de su cuerpo se había perdido. Así pues, Dharma interrogó a la Tierra de la siguiente manera.
VERSO 19 — Dharma [en la forma de un toro] preguntó: Señora, ¿no se encuentra sana y fuerte? ¿Por qué la cubre la sombra de la angustia? Su cara indica que usted se ha ennegrecido. ¿Acaso está sufriendo de alguna enfermedad interna, o será que está pensando en algún pariente que se encuentra lejos, en un lugar distante?
VERSO 20 — He perdido tres patas, y ahora estoy erguido en una sola. ¿Se está usted lamentando por el estado de mi existencia? ¿O será que está muy angustiada porque de ahora en adelante los consumidores de carne ilegales la van a explotar? ¿O quizá se encuentra usted en una situación lamentable, porque ahora los semidioses están privados de su ración de las ofrendas de los sacrificios, debido a que actualmente éstos no se celebran? ¿O será que está usted afligida por los seres vivientes, a causa de los sufrimientos que a éstos les infligen el hambre y la sequía?
VERSO 21 — ¿Se está sintiendo compungida por las mujeres y niños infelices a los que personas inescrupulosas dejan abandonados? ¿O está infeliz porque a la diosa del conocimiento la están manipulando brāhmaṇas adictos a actos contrarios a los principios de la religión? ¿O será que la aflige el ver que los brāhmaṇas se han refugiado en familias administradoras que no respetan la cultura brahmínica?
VERSO 22 — Los supuestos administradores ahora están confundidos por la influencia de esta era de Kali, y por eso han puesto en desorden todos los asuntos del Estado. ¿Se lamenta usted por ese desorden? Ahora, la generalidad de la gente no sigue las reglas y regulaciones para comer, dormir, beber, aparearse, etc., y se inclina por realizarlo en cualquier parte. ¿Está usted infeliz por eso?
VERSO 23 — ¡Oh, Madre Tierra!, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, se encarnó como el Señor Kṛṣṇa, sólo para quitarle a usted su pesada carga. Todas las actividades que Él realizó aquí son trascendentales, y cimentan la senda de la liberación. Ahora usted está privada de Su presencia, y probablemente esté pensando en esas actividades y sintiéndose triste en ausencia de ellas.
VERSO 24 — Madre, usted es la fuente de todas las riquezas. Por favor, infórmeme cuál es la causa fundamental de sus tribulaciones, las cuales la han reducido a un estado así de débil. Creo que la poderosa influencia del tiempo, el cual conquista al más poderoso, puede que le haya quitado a la fuerza toda su fortuna, que era adorada incluso por los semidioses.
VERSO 25 — La deidad terrestre [en la forma de una vaca] le respondió así a la personalidad de los principios religiosos [en la forma de un toro]: ¡Oh, Dharma!, todo lo que me ha preguntado lo habrá de conocer. Trataré de responder a todas esas preguntas. Una vez, a usted también lo sostenían sus cuatro patas, y por la misericordia del Señor, hacía que aumentara la felicidad por todo el universo.
VERSOS 26-30 — En Él residen (1) la veracidad, (2) la limpieza, (3) el no tolerar la infelicidad de otros, (4) el poder de controlar la ira, (5) la autosatisfacción, (6) la rectitud, (7) la estabilidad de la mente, (8) el control de los órganos de los sentidos, (9) la responsabilidad, (10) la igualdad, (11) la tolerancia, (12) la ecuanimidad, (13) la lealtad, (14) el conocimiento, (15) la ausencia de disfrute de los sentidos, (16) el liderazgo, (17) la valentía, (18) la influencia, (19) el poder de hacer que todo sea posible, (20) el desempeño del deber indicado, (21) la completa independencia, (22) la destreza, (23) la plenitud de toda belleza, (24) la serenidad, (25) la bondad, (26) la ingenuidad, (27) la gentileza, (28) la magnanimidad, (29) la determinación, (30) la perfección en todo el conocimiento, (31) la ejecución debida, (32) la posesión de todos los objetos de disfrute, (33) el júbilo, (34) la impasibilidad, (35) la fidelidad, (36) la fama, (37) la adoración, (38) la ausencia de orgullo, (39) el ser (como la Personalidad de Dios), (40) la eternidad, y muchas otras cualidades trascendentales que están presentes en Él eternamente y de quien jamás habrán de separarse. Esa Personalidad de Dios, la fuente de toda belleza, el Señor Śrī Kṛṣṇa, ahora ha clausurado Sus pasatiempos trascendentales en la superficie de la Tierra. En Su ausencia, la era de Kali ha diseminado su influencia por doquier, y estoy triste de ver esta condición de la existencia.
VERSO 31 — Estoy pensando en mí misma y también en usted, ¡oh, el mejor de los semidioses!, así como también en todos los semidioses, en los sabios, en los ciudadanos de Pitṛloka, en los devotos del Señor y en todos los hombres que obedecen el sistema de varṇa y āśrama en la sociedad humana.
VERSOS 32-33 — Lakṣmījī, la diosa de la fortuna, cuyo vistazo de gracia era buscado por semidioses tales como Brahmā, y por quien ellos le dedicaron muchos días a la Personalidad de Dios, abandonó su propia morada situada en el bosque de flores de loto, y se dedicó al servicio de los pies de loto del Señor. Yo estaba dotada de poderes específicos que desbancaban la fortuna de todos los tres sistemas planetarios, por estar decorada con las impresiones de la bandera, el relámpago, la vara de conducir elefantes y la flor de loto, que son signos de los pies de loto del Señor. Pero al final, cuando me sentía muy afortunada, el Señor me dejó.
VERSO 34 — ¡Oh, personalidad de la religión!, yo estaba sumamente sobrecargada por las excesivas falanges militares organizadas por reyes ateos, y fui aliviada por la gracia de la Personalidad de Dios. De igual modo, usted también se hallaba en una condición angustiosa, debilitada su fuerza por estar de pie, y, por ello, para aliviarlo, Él también se encarnó en la familia de los Yadus mediante Su energía interna.
VERSO 35 — ¿Quién puede tolerar, entonces, los tormentos de estar separado de esa Suprema Personalidad de Dios? Él pudo conquistar la gravedad y apasionada ira de amadas Suyas tales como Satyabhāmā, mediante Su dulce sonrisa amorosa, Su agradable mirada y Sus sinceros ruegos. Cuando Él recorría mi superficie [de la Tierra], yo me sumergía en el polvo de Sus pies de loto, y de ese modo quedaba cubierta de grama suntuosamente, que parecía ser mi vello que estaba erizado por el placer.
VERSO 36 — Mientras la Tierra y la personalidad de la religión conversaban de esa manera, el santo Rey Parīkṣit llegó a la ribera del río Sarasvatī, que fluía hacia el Este.

CAPÍTULO DIECISIETE: Castigo y recompensa de Kali

VERSO 1 — Sūta Gosvāmī dijo: Después de llegar a ese lugar, Mahārāja Parīkṣit observó que un śūdra de la casta inferior, vestido de rey, estaba golpeando con una maza a una vaca y un toro, como si éstos no tuvieran propietario.
VERSO 2 — El toro, que era tan blanco como una flor de loto blanca, estaba aterrorizado por el śūdra que lo estaba golpeando, y estaba tan asustado, que se encontraba sosteniéndose sobre una pata, temblando y orinando.
VERSO 3 — Aunque la vaca es beneficiosa porque uno puede extraer de ella principios religiosos, ahora se la había empobrecido y dejado sin terneros. Sus patas estaban siendo golpeadas por un śūdra, tenía lágrimas en los ojos, y estaba acongojada y débil. Ella anhelaba tener un poco de pasto del campo.
VERSO 4 — Mahārāja Parīkṣit, bien equipado con arco y flechas y sentado en una cuadriga labrada con oro, le habló [al śūdra] con una voz profunda que sonaba como un trueno.
VERSO 5 — ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¡Pareces ser fuerte, y aun así te atreves a matar dentro de mi jurisdicción a aquellos que son indefensos! Con tu atuendo te haces pasar por un hombre divino [por un rey], pero con tus actos te estás oponiendo a los principios de los kṣatriyas nacidos por segunda vez.
VERSO 6 — Tú, malhechor, ¿te atreves a golpear a una inocente vaca porque el Señor Kṛṣṇa y Arjuna, el portador del arco Gāṇḍivā, están fuera de vista? Como estás golpeando al inocente en un lugar solitario, eso te vuelve un criminal, y, en consecuencia, mereces ser matado.
VERSO 7 — Luego, él [Mahārāja Parīkṣit] le preguntó al toro: ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¿Eres un toro tan blanco como el loto blanco o eres un semidiós? Has perdido tres de tus patas y te mueves sólo con una. ¿Eres algún semidiós que nos está provocando aflicción en la forma de un toro?
VERSO 8 — Ahora, por primera vez en un reino bien protegido por los brazos de los reyes de la dinastía Kuru, te veo sufriendo y con lágrimas en los ojos. Hasta ahora, en la Tierra jamás alguien había derramado lágrimas por negligencia del rey.
VERSO 9 — ¡Oh, hijo de surabhi!, ya no tienes que lamentarte más. No hay por qué temerle a este bajo śūdra. Y, ¡oh, madre vaca!, mientras yo viva como el gobernante y subyugador de todos los hombres envidiosos, no hay razón para que llores. Todo será bueno para ti.
VERSOS 10-11 — ¡Oh, tú, que eres casta!, el buen nombre del rey, la duración de su vida y su buen nacimiento futuro desaparecen, cuando en su reino los malvados aterrorizan a toda clase de seres vivientes. El rey tiene sin duda el deber fundamental de mitigar primero los sufrimientos de aquellos que sufren. Por lo tanto, debo matar a este hombre tan despreciable, ya que es violento con otros seres vivientes.
VERSO 12 — Él [Mahārāja Parīkṣit] repetidamente le habló y le, preguntó al toro lo siguiente: ¡Oh, hijo de surabhi!, ¿quién te ha cortado las tres patas? En el Estado de los reyes que obedecen las leyes de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no hay nadie tan infeliz como tú.
VERSO 13 — ¡Oh, toro!, tú eres inofensivo y totalmente honrado; en consecuencia, te deseo todo lo bueno. Por favor, háblame del que ha perpetrado estas mutilaciones, las cuales amenazan la reputación de los hijos de Pṛthā.
VERSO 14 — Quienquiera que haga sufrir a seres vivientes inofensivos, tendrá que temerme en cualquier parte del mundo en que se encuentre. Por el hecho de someter a los deshonestos malhechores, uno automáticamente beneficia a los seres inofensivos.
VERSO 15 — Un ser viviente arribista que se dé a la tarea de delinquir torturando a aquellos que son inofensivos, será directamente eliminado por mí, aunque se trate de un ciudadano del cielo con armadura y decoraciones.
VERSO 16 — El supremo deber que tiene el rey gobernante es el de brindarles plena protección a las personas que obedecen las leyes, y castigar a aquellas que, en épocas ordinarias, cuando no hay ninguna emergencia, se apartan de las ordenanzas de las Escrituras.
VERSO 17 — La personalidad de la religión dijo: Estas palabras que acabas de pronunciar son dignas de una persona de la dinastía Pāṇḍava. Cautivado por las cualidades devocionales de los Pāṇḍavas, hasta el Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, desempeñó tareas como mensajero.
VERSO 18 — ¡Oh, tú, el más grande entre los seres humanos!, es muy difícil determinar quién es el malhechor específico que ha provocado nuestros sufrimientos, ya que estamos confundidos con todas las diferentes opiniones de los filósofos teóricos.
VERSO 19 — Algunos de los filósofos que niegan toda clase de dualidades, declaran que el propio yo es el responsable de la felicidad y la aflicción de uno. Otros dicen que unos poderes sobrehumanos son los responsables, mientras que otros más dicen que la actividad es la responsable, y los muy materialistas sostienen que la naturaleza es la causa última.
VERSO 20 — También hay algunos pensadores que creen que nadie puede determinar la causa de la aflicción por medio de la argumentación, ni conocerla mediante la imaginación, ni expresarla con palabras. ¡Oh, sabio entre los reyes!, juzga por ti mismo, reflexionando sobre todo esto con tu propia inteligencia.
VERSO 21 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor entre los brāhmaṇas!, al oír hablar así a la personalidad de la religión, el emperador Parīkṣit se sintió plenamente complacido, y, sin error ni lamento, dio su respuesta.
VERSO 22 — El Rey dijo: ¡Oh, tú, que tienes la forma de un toro! Tú conoces la verdad de la religión, y estás hablando de conformidad con el principio que dice que el destino dispuesto para el que perpetra actos irreligiosos, es el mismo que se dispone para aquel que identifica al autor. Tú no eres otro que la personalidad de la religión.
VERSO 23 — Así pues, se concluye que las energías del Señor son inconcebibles. Nadie puede medirlas ni mediante la especulación mental ni mediante la manipulación de palabras.
VERSO 24 — En la era de Satya [de la veracidad], tus cuatro patas estaban constituidas por los cuatro principios de austeridad, limpieza, misericordia y veracidad. Pero parece que tres de tus patas están rotas debido a la irreligión que se ha difundido por doquier en la forma de orgullo, la lujuria y la embriaguez.
VERSO 25 — Ahora te apoyas en una sola pata, que es tu veracidad, y de una forma u otra te mueves cojeando. Pero la personificación de la riña [Kali], floreciendo mediante el engaño, también está tratando de destruir esa pata.
VERSO 26 — La carga de la Tierra fue reducida sin duda por la Personalidad de Dios, así como también por otros. Cuando Él se encontraba presente como una encarnación, se realizó todo lo bueno gracias a Sus auspiciosas huellas.
VERSO 27 — Ahora, ella, la casta, a quien por mala fortuna la Personalidad de Dios ha abandonado, lamenta su futuro con lágrimas en los ojos, ya que ahora la gobiernan y disfrutan hombres de clase baja que se hacen pasar por gobernantes.
VERSO 28 — Mahārāja Parīkṣit, quien podía pelear por sí solo contra mil enemigos apaciguó así a la personalidad de la religión y a la Tierra. Luego, esgrimió su afilada espada para matar a la personalidad de Kali, quien es la causa de toda irreligión.
VERSO 29 — Cuando la personalidad de Kali se dio cuenta de que el Rey estaba dispuesto a matarlo, de inmediato abandonó el traje de rey y, bajo la presión del temor, se entregó a él por completo, postrando la cabeza.
VERSO 30 — Mahārāja Parīkṣit, quien estaba en capacidad de aceptar la entrega y era digno de que lo historia lo glorificara, no mató al pobre rendido y caído Kali, sino que sonrió compasivamente, porque era bueno con los pobres.
VERSO 31 — El Rey dijo entonces: Nosotros hemos heredado la fama de Arjuna; por lo tanto, como te has rendido con las manos juntas, no es necesario que temas por tu vida. Pero no puedes permanecer en mi reino, pues eres el amigo de la irreligión.
VERSO 32 — Si a la personalidad de Kali, la irreligión, se le permite actuar como hombre dios o gobernante, sin duda abundarán principios irreligiosos tales como la codicia, la falsedad, el robo, la incultura, la traición, la mala fortuna, el engaño, la riña y la vanidad.
VERSO 33 — Por consiguiente, ¡oh, amigo de la irreligiosidad!, no mereces permanecer en un lugar en el que los expertos celebran sacrificios conforme a la verdad y los principios religiosos, en aras de la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.
VERSO 34 — En todas las ceremonias de sacrificio, aunque a veces se adora a un semidiós, se adora al Señor Supremo y Personalidad de Dios, porque Él es la Superalma de todos y, tal como el aire, existe tanto fuera como dentro. Así pues, es sólo Él quien le otorga al adorador todo lo bueno.
VERSO 35 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: La personalidad de Kali, habiendo recibido esa orden de Mahārāja Parīkṣit, comenzó a temblar de miedo. Viendo al Rey ante él como Yamarāja, a punto de matarlo, Kali le habló de la siguiente manera.
VERSO 36 — ¡Oh, Su Majestad!, aunque por orden suya yo viva donde viva, adondequiera que mire no veré más que su arco y sus flechas.
VERSO 37 — Por lo tanto, ¡oh, tú, el principal de los protectores de la religión!, por favor asígname un lugar en el que pueda vivir permanentemente bajo la protección de tu gobierno.
VERSO 38 — Sūta Gosvāmī dijo: Mahārāja Parīkṣit, en virtud de ese pedido que le hizo la personalidad de Kali, le dio permiso de residir en lugares en los que hubiera juegos de azar, bebida, prostitución y matanza de animales.
VERSO 39 — La personalidad de Kali pidió algo más, y, por súplica, el Rey le dio permiso de vivir donde hubiera oro, porque dondequiera que haya oro, también hay falsedad, embriaguez, lujuria, envidia y enemistad.
VERSO 40 — Así pues, por indicación de Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Uttarā, a la personalidad de Kali se le permitió vivir en esos cinco lugares.
VERSO 41 — Por lo tanto, todo aquel que desee el bienestar progresivo, especialmente los reyes, los religiosos, los líderes públicos, los brāhmaṇas y los sannyāsīs, nunca deben ponerse en contacto con los cuatro principios irreligiosos antedichos.
VERSO 42 — Luego, el Rey restableció las patas que la personalidad de la religión [el toro] había perdido, y mediante actividades alentadoras hizo que la condición de la Tierra mejorara considerablemente.
VERSOS 43-44 — El muy afortunado emperador Mahārāja Parīkṣit, a quien Mahārāja Yudhiṣṭhira le confió el reino de Hastināpura cuando deseó retirarse al bosque, se encuentran ahora gobernando el mundo con mucho éxito, porque a él lo glorifican las hazañas de los reyes de la dinastía Kuru.
VERSO 45 — Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Abhimanyu, es tan experimentado, que, en virtud de su experta administración y patrocinio, a ustedes les ha sido posible celebrar un sacrificio como éste.

CAPÍTULO DIECIOCHO: Mahārāja Parīkṣit es maldecido por un niño brāhmaṇa

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Debido a la misericordia de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, quien actúa de un modo maravilloso, Mahārāja Parīkṣit, pese a que fue atacado en el vientre de su madre por el arma del hijo de Droṇa, no pudo ser quemado.
VERSO 2 — Además, Mahārāja Parīkṣit siempre estaba entregado conscientemente a la Personalidad de Dios, y, por lo tanto, ni le tenía miedo ni lo dominaba el temor de una serpiente alada que había de morderlo debido a la furia de un niño brāhmaṇa.
VERSO 3 — Y aparte de eso, después de dejar a todos sus asociados, el Rey, en calidad de discípulo, se entregó al hijo de Vyāsa [Śukadeva Gosvāmī], y de ese modo logró entender la verdadera posición de la Personalidad de Dios.
VERSO 4 — Esto se debía a que aquellos que han dedicado sus vidas a todo lo relacionado con los temas trascendentales acerca de la Personalidad de Dios, de quien cantan los himnos védicos, y que están dedicados contantemente a recordar los pies de loto del Señor, no corren riesgo de tener conceptos erróneos ni siquiera en el último momento de su vida.
VERSO 5 — Mientras el magno y poderoso hijo de Abhimanyu sea el emperador del mundo, no hay ninguna posibilidad de que la personalidad de Kali prospere.
VERSO 6 — En el mismo día y en el preciso momento en que la Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, se fue de esta Tierra, la personalidad de Kali, quien promueve toda clase de actividades irreligiosas, vino a este mundo.
VERSO 7 — Mahārāja Parīkṣit era un realista, tal como las abejas, las cuales sólo toman la esencia [de una flor]. Él sabía perfectamente bien que en esta era de Kali las cosas auspiciosas producen buenos efectos al instante, mientras que los actos poco auspiciosos tiene que ejecutarse de hecho [para producir efectos]. Así que él jamás sintió envidia de la personalidad de Kali.
VERSO 8 — Mahārāja Parīkṣit consideró que los hombres poco inteligentes puede que creyeren que la personalidad de Kali era muy poderosa, pero que aquellos que eran autocontrolados no tendrían nada que temer. El Rey era tan poderoso como un tigre, y cuidó de las personas tontas y negligentes.
VERSO 9 — ¡Oh, sabios!, tal como me lo pidieron, ya he descrito casi todo lo referente a los relatos acerca del Señor Kṛṣṇa que tienen relación con la historia del piadoso Mahārāja Parīkṣit.
VERSO 10 — Aquellos que están deseosos de alcanzar la total perfección de la vida, deben oír sumisamente todos los relatos que están relacionados con las trascendentales actividades y cualidades de la Personalidad de Dios, quien actúa de un modo maravilloso.
VERSO 11 — Los buenos sabios dijeron: ¡Oh, respetable Sūta Gosvāmī! Que vivas muchos años y tengas una fama eterna, pues estás hablando de una manera muy hermosa acerca de las actividades del Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Para los seres mortales como nosotros, esto es tal como néctar.
VERSO 12 — Acabamos de comenzar la ejecución de esta actividad fruitiva – un fuego de sacrificio – , sin certeza de cuál será el resultado, debido a las muchas imperfecciones de nuestra acción. Nuestros cuerpos se han ennegrecido con el humo, pero estamos verdaderamente complacidos con el néctar de los pies de loto de la Personalidad de Dios, Govinda, que tú estás distribuyendo.
VERSO 13 — El valor de tener por un momento la compañía del devoto del Señor, ni siquiera se puede comparar con el hecho de alcanzar los planetas celestiales ni con liberarse de la materia, y ni qué hablar de compararlo con bendiciones mundanas en la forma de prosperidad material, que son para aquellos que están destinados a morir.
VERSO 14 — La Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa [Govinda], es el refugio exclusivo de todos los grandes seres vivientes, y Sus atributos trascendentales ni siquiera pueden ser medidos por amos de los poderes místicos tales como el Señor Śiva y el Señor Brahmā. ¿Puede alguien que sea experto en saborear néctar [rasa], saciarse alguna vez plenamente de oír relatos acerca de Él?
VERSO 15 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, tú eres un erudito y puro devoto del Señor, porque la Personalidad de Dios es el principal objeto de tu servicio. En consecuencia, descríbenos por favor los pasatiempos del Señor, que están por encima de todo concepto material, pues estamos ansiosos de recibir esos mensajes.
VERSO 16 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, por favor describe esos temas del Señor mediante los cuales Mahārāja Parīkṣit, cuya inteligencia estaba fija en la liberación, alcanzó los pies de loto del Señor, quien es el refugio de Garuḍa, el rey de las aves. Esos temas los expuso el hijo de Vyāsa [Śrīla Śukadeva].
VERSO 17 — Así pues, por favor danos a conocer las narraciones acerca del Ilimitado, ya que éstas son purificadoras y supremas. Esas narraciones le fueron referidas a Mahārāja Parīkṣit, y son muy queridas por los devotos puros, pues están llenas de bhakti-yoga.
VERSO 18 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, Dios!, aunque nacimos en una casta mixta, aun así se nos ha promovido en relación con los derechos de nacimiento que nos corresponden, por sólo servir y seguir a los grandes que están adelantados en el conocimiento. Incluso por el hecho de conversar con esas grandes almas, uno puede limpiarse sin demora de todas las insuficiencias que proceden de los nacimientos inferiores.
VERSO 19 — ¿Y qué se puede decir de aquellos que se encuentran bajo la dirección de los grandes devotos, cantando el santo nombre del Ilimitado, el cual tiene ilimitada potencia? La Personalidad de Dios, ilimitado en cuanto a potencia y trascendental por Sus atributos, recibe el nombre de ananta [Ilimitado].
VERSO 20 — Ahora se ha comprobado que Él [la Personalidad de Dios] es ilimitado y que no hay nadie igual a Él. En consecuencia, nadie puede hablar de Él adecuadamente. Los grandes semidioses no pueden conseguir el favor de la diosa de la fortuna ni siquiera con oraciones, pero esa misma diosa le presta servicio al Señor, aunque Él no está deseoso de tener ese servicio.
VERSO 21 — ¿Quién puede ser digno del nombre del Señor Supremo, aparte de la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa? Brahmājī recogió el agua que emana de las uñas de Sus pies, para obsequiársela al Señor Śiva y darle así una bienvenida reverencial. Esa misma agua [el Ganges] está purificando el universo entero, incluyendo al Señor Śiva.
VERSO 22 — Las personas autocontroladas que están apegadas al Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa, pueden renunciar de súbito al mundo del apego material, incluyendo el cuerpo burdo y la mente sutil, e ir en pos de la máxima perfección de la orden de vida de renuncia, mediante la cual la no violencia y la renunciación son aspectos consecuentes.
VERSO 23 — ¡Oh, ṛṣis de pureza tan poderosa como el Sol!, trataré de describirles los pasatiempos trascendentales de Viṣṇu hasta donde llega mi conocimiento. Así como las aves vuelan por el cielo hasta donde su capacidad lo permite, así mismo los eruditos devotos describen al Señor hasta donde su comprensión lo permite.
VERSOS 24-25 — Una vez, mientras Mahārāja Parīkṣit se encontraba de cacería en el bosque con arco y flechas y perseguía a los venados, se sintió sumamente fatigado, hambriento y sediento. Mientras buscaba un depósito de agua, entró en la ermita del muy conocido Śamika Ṛṣi, y vio al sabio sentado en silencio con los ojos cerrados.
VERSO 26 — Los órganos de los sentidos del muni, y su respiración, mente e inteligencia, estaban todos apartados de las actividades materiales, y él se hallaba en un trance, apartado de los tres estados [vigilia, sueño e inconciencia], habiendo alcanzado una posición trascendental que era cualitativamente igual a la del Absoluto Supremo.
VERSO 27 — El sabio, absorto en la meditación, estaba cubierto con una piel de venado, y un cabello largo y comprimido se esparcía por todo su cuerpo. El Rey, que tenía el paladar seco por la sed, le pidió agua.
VERSO 28 — El Rey, al no ser recibido con una bienvenida formal, ofreciéndosele un asiento, un lugar, agua y palabras gratas, se consideró desdeñado, y, pensando así, se enfureció.
VERSO 29 — ¡Oh, brāhmaṇas!, la ira y envidia del Rey, dirigidas hacia el sabio brāhmaṇa, no tenían precedentes, ya que las circunstancias le habían provocado el hambre y la sed.
VERSO 30 — Mientras se iba, el Rey, insultado de ese modo, recogió con su arco una serpiente sin vida y la puso con rabia sobre el hombro del sabio. Luego, regresó a su palacio.
VERSO 31 — A su regreso, comenzó a contemplar y argüir en su fuero interno si el sabio había estado de hecho sumido en meditación, con los sentidos concentrados y los ojos cerrados, o si tan sólo había estado simulando un trance, únicamente para no tener que recibir a un bajo kṣatriya.
VERSO 32 — El sabio tenía un hijo que era muy poderoso, ya que éste era el hijo de un brāhmaṇa. Mientras el niño jugaba con niños inexpertos, se enteró de la aflicción de su padre, que había sido causada por el Rey. En ese preciso lugar y momento, el niño habló de la siguiente manera.
VERSO 33 — [Śṛṅgi, el hijo del brāhmaṇa, dijo] ¡Oh!, tan sólo mirad los pecados de los gobernantes que, como cuervos y perros guardianes de la puerta, perpetran pecados en contra de sus amos, a despecho de los principios que rigen a los sirvientes.
VERSO 34 — A los descendientes de las órdenes monárquicas se los designa ciertamente como perros guardianes, y deben mantenerse en la puerta. ¿Con qué derecho pueden los perros entrar en la casa y exigir comer con el amo en el mismo plato?
VERSO 35 — Después de la partida del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios y supremo dirigente de todos, estos arribistas han florecido, habiéndose ido nuestro protector. Por consiguiente, yo mismo me ocuparé de este asunto y los castigaré. Tan sólo sed testigos de mi poder.
VERSO 36 — El hijo del ṛṣi, con los ojos al rojo vivo por la ira, tocó el agua del río Kauśikā mientras les hablaba a sus compañeros de juego, y arrojó el siguiente relámpago de palabras.
VERSO 37 — El hijo del brāhmaṇa maldijo al Rey de la siguiente manera: En el séptimo día a partir de hoy, una serpiente alada morderá al más despreciable de esa dinastía [Mahārāja Parīkṣit], por haber insultado a mi padre y haber quebrantado con ellos las reglas de etiqueta.
VERSO 38 — Después, cuando el niño regresó a la ermita, vio que su padre tenía una serpiente sobre el hombro, y, debido a su congoja, se puso a llorar a gritos.
VERSO 39 — ¡Oh brāhmaṇas!, el ṛṣi, quien había nacido en la familia de Aṅgirā Muni, al oír a su hijo llorando, abrió los ojos gradualmente y vio la serpiente muerta que tenía alrededor del cuello.
VERSO 40 — Él arrojó a un lado la serpiente muerta y le pregunto a su hijo que por qué estaba llorando, que si alguien le había hecho daño. Al oír esto, el niño le explicó lo que había ocurrido.
VERSO 41 — El padre oyó de labios de su hijo que el Rey había sido maldecido, aunque nunca debió haber sido condenado, pues era el mejor entre los seres humanos. El ṛṣi no congratuló a su hijo, sino que, por el contrario, comenzó a arrepentirse, diciendo: ¡Ay de mí! ¡Qué acto tan pecaminoso ha realizado mi hijo! Él ha impuesto un castigo muy severo por una ofensa insignificante.
VERSO 42 — ¡Oh, hijo mío!, tienes una inteligencia inmadura, y, por consiguiente, no sabes que el rey, que es el mejor de los seres humanos, es como la Personalidad de Dios. A él nunca se le debe poner en el mismo nivel que los hombres comunes. Los ciudadanos del Estado viven con prosperidad, gracias a la protección que les brinda su insuperable valor.
VERSO 43 — Mi querido niño, el Señor, quien porta la rueda de una cuadriga, es representando por el régimen monárquico, y cuando este régimen queda abolido, el mundo entero se llena de ladrones, que entonces vencen de inmediato a los súbditos desprotegidos, como si éstos fueran ovejas dispersas.
VERSO 44 — A causa de la terminación de los regímenes monárquicos y a que truhanes y ladrones robarán la riqueza de la gente, habrá grandes desórdenes sociales. La gente será herida y matada, y los animales y las mujeres serán robados. Y nosotros seremos responsables de todos esos pecados.
VERSO 45 — En ese entonces, la generalidad de la gente se apartará de un modo sistemático de una civilización progresiva, en lo que respecta a las ocupaciones cualitativas de las castas y las órdenes de la sociedad, y en lo que respecta a los mandamientos védicos. Así pues, dicha gente se sentirá más atraída al desarrollo económico para la complacencia de los sentidos, y como resultado de ello habrá una población no deseada que va a estar al nivel de los perros y los monos.
VERSO 46 — El emperador Parīkṣit es un rey piadoso. Él es sumamente célebre y es un devoto de primera de la Personalidad de Dios. Él es un santo entre los miembros de la orden real, y ha ejecutado muchos sacrificios de caballo. Cuando un rey de su categoría se siente cansado y fatigado, habiendo sido atacado por el hambre y la sed, no merece en absoluto que se lo maldiga.
VERSO 47 — Luego, el ṛṣi le oró a la omnipresente Personalidad de Dios pidiéndole que perdonara a su inmaduro hijo, el cual carecía de inteligencia y había cometido el gran pecado de maldecir a una persona que estaba completamente libre de todo pecado, que era subordinada y que merecía ser protegida.
VERSO 48 — Los devotos del Señor son tan tolerantes, que incluso si son difamados, engañados, maldecidos, perturbados, desdeñados o incluso matados, jamás tiene deseos de vengarse.
VERSO 49 — El sabio se lamentó así del pecado que cometió su propio hijo. Él no le dio mucha importancia al insulto de que lo había hecho objeto el Rey.
VERSO 50 — Por lo general, aunque a los trascendentalistas se los involucre en las dualidades del mundo material, ellos no se afligen. Ni tampoco disfrutan [con cosas mundanas], pues están ocupados de un modo trascendental.

CAPÍTULO DIECINUEVE: La aparición de Śukadeva Gosvāmī

VERSO 1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras el Rey [Mahārāja Parīkṣit] regresaba al hogar, sintió que el acto que había cometido contra el intachable y poderoso brāhmaṇa había sido atroz e incivilizado. En consecuencia, se sintió afligido.
VERSO 2 — [El rey Parīkṣit pensó:] Por haber desatendido las disposiciones del Señor Supremo, debo suponer sin duda que alguna dificultad me embargará en el futuro cercano. Ahora deseo sin reservas que la calamidad aparezca en este momento, pues de ese modo me liberaré de la acción pecaminosa y no cometeré de nuevo una ofensa de esa clase.
VERSO 3 — Soy incivilizado y pecador por haber descuidado la cultura brahmínica, el cultivo de conciencia de Dios y la protección de la vaca. En razón de ello, deseo que mi reino, fuerza y riquezas se quemen de inmediato con el fuego de la ira del brāhmaṇa, de manera que en el futuro no me vea guiado por esas actitudes desfavorables.
VERSO 4 — Mientras el Rey se arrepentía de ese modo, recibió la noticia de su muerte inminente, que, como resultado de la maldición proferida por el hijo del sabio, se debería a la mordida de una serpiente alada. El Rey lo tomó como una buena noticia, pues ello sería la causa de su indiferencia hacia las cosas mundanas.
VERSO 5 — Mahārāja Parīkṣit se sentó firmemente en la ribera del Ganges para concentrar la mente en el estado de conciencia de Kṛṣṇa, rechazando todas las demás prácticas de la autorrealización, debido a que el servicio trascendental y amoroso que se le presta a Kṛṣṇa es el logro más grande de todos, pues supera a todos los demás métodos.
VERSO 6 — El río [el Ganges, a orillas del cual el Rey se sentó a ayunar] lleva las más auspiciosas de todas las aguas, las cuales están mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor y con hojas de tulasī. Por lo tanto, esa agua santifica los tres mundos por dentro y por fuera, e incluso santifica al Señor Śiva y a otros semidioses. En consecuencia todo el que esté destinado a morir debe refugiarse en ese río.
VERSO 7 — Así pues, el Rey, el digno descendiente de los Pāṇḍavas, se decidió de una vez por todas y se sentó en la ribera del Ganges a ayunar hasta la muerte y entregarse a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, quien es el único capaz de otorgar la liberación. Así, liberándose de toda clase de relaciones y apegos, aceptó los votos de un sabio.
VERSO 8 — En esa ocasión, todas las grandes inteligencias y todos los grandes pensadores, acompañados por sus discípulos, y sabios que sólo con su presencia podían santificar de hecho un lugar de peregrinaje, llegaron ahí con el pretexto de hacer una peregrinación.
VERSOS 9-10 — Procedentes de diferentes partes del universo llegaron ahí grandes sabios, tales como Atri, Cyvana, Śaradvān, Ariṣṭanemi, Bhṛgu, Vasiṣṭha, Parāśara, Viśvāmitra, Aṅgirā, Paraśurāma, Utathya, Indrapramada, Idhmavāhu, Medhātithi, Devala, Ārṣṭiṣeṇa, Bhāradvāja, Gautama, Pippalāda, Maitreya, Aurva, Kavaṣa, Kumbhayoni, Dvaipāyana y Nārada, la gran personalidad.
VERSO 11 — También había muchos otros santos semidioses, reyes y miembros de órdenes monárquicas especiales denominadas aruṇādayas [una categoría especial de rājarṣis] de diferentes dinastías de sabios. Cuando todos ellos se reunieron para encontrarse con el Emperador [Parīkṣit], éste los recibió debidamente y postró la cabeza en el suelo.
VERSO 12 — Después de que todos los ṛṣis y los demás se hubieron sentado cómodamente, el Rey, de pie ante ellos humildemente y con las manos juntas, les hizo saber de su decisión de ayunar hasta la muerte.
VERSO 13 — El afortunado Rey dijo: Somos, sin duda, los más agradecidos de todos los reyes a los que se los forma para recibir favores de las grandes almas. Por lo general, ustedes [los sabios] ven a la orden monárquica como desperdicios que tienen que ser desechados y dejados en un sitio apartado.
VERSO 14 — La Suprema Personalidad de Dios, el controlador tanto del mundo trascendental como del mundo terrenal, ha tenido a bien apoderarse de mí en la forma de la maldición de un brāhmaṇa. Como estoy demasiado apegado a la vida familiar, el Señor, a fin de salvarme, ha aparecido ante mí de modo tal, que sólo por temor me desapegaré del mundo.
VERSO 15 — ¡Oh, brāhmaṇas!, tan sólo acéptenme como un alma totalmente entregada, y que la madre Ganges, la representante del Señor, también me acepte de ese modo, pues ya he puesto los pies de loto del Señor en mi corazón. Que la serpiente alada – o cualquier otras cosa mágica que el brāhmaṇa haya creado – me muerda cuanto antes. Yo sólo deseo que todos ustedes continúen cantando acerca de las hazañas del Señor Viṣṇu.
VERSO 16 — De nuevo, ofreciéndoles reverencias a todos ustedes, los brāhmaṇas, oro pidiendo que, si he de nacer de nuevo en el mundo material, tenga pleno apego al ilimitado Señor Kṛṣṇa, la compañía de Sus devotos y relaciones amistosas con todos los seres vivientes.
VERSO 17 — Con perfecto autocontrol, Mahārāja Parīkṣit se sentó en un asiento de paja colocado en la ribera sur del Ganges, con las raíces de paja en dirección al Este, y él se puso de frente al Norte. Apenas un poco antes, había dejado a su hijo a cargo del reino.
VERSO 18 — Así pues, el Rey, Mahārāja Parīkṣit, se sentó a ayunar hasta la muerte. Todos los semidioses de los planetas superiores elogiaron los actos del Rey, y con placer se pusieron a desparramar flores continuamente sobre la Tierra y a tocar tambores celestiales.
VERSO 19 — Todos los grandes sabios que estaban ahí reunidos también elogiaron la decisión de Mahārāja Parīkṣit, y expresaron su aprobación diciendo: “Muy bien”. Los sabios están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los hombres comunes, ya que tienen todos los poderes cualitativos del Señor Supremo. Por consiguiente, ellos se sintieron muy complacidos al ver a Mahārāja Parīkṣit, un devoto del Señor, y hablaron de la siguiente manera.
VERSO 20 — [Los sabios dijeron:] ¡Oh, tú, el principal de todos los reyes santos de la dinastía de Pāṇḍu, que están estrictamente en la línea del Señor Śrī Kṛṣṇa! No es en absoluto asombroso que abandones tu trono, el cual está decorado con los yelmos de muchos reyes, para poder tener la compañía eterna de la Personalidad de Dios.
VERSO 21 — Todos nosotros esperaremos aquí hasta que el principal devoto del Señor, Mahārāja Parīkṣit, regrese al planeta supremo, que está completamente libre de toda contaminación mundana y de toda clase de lamentos.
VERSO 22 — Todo lo que los grandes sabios hablaron era muy grato al oído, estaba lleno de significado y fue presentado de modo apropiado como algo absolutamente cierto. Así que, después de oír a los grandes sabios, Mahārāja Parīkṣit, deseando oír hablar de las actividades del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, los congratuló.
VERSO 23 — El Rey dijo: ¡Oh, grandes sabios!, todos ustedes han tenido la bondad de reunirse aquí, procedentes de todas partes del universo. Todos ustedes son como el conocimiento supremo en persona, el cual reside en el planeta que se encuentra por encima de los tres mundos [Satyaloka]. En consecuencia, ustedes están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los demás, y, con excepción de esto, no tienen ningún otro interés, ni en esta vida ni en la siguiente.
VERSO 24 — ¡Oh, brāhmaṇas dignos de confianza!, ahora les pregunto acerca de mi deber inmediato. Por favor, después de la debida deliberación, háblenme del inmaculado deber de todos en todas las circunstancias, y específicamente de aquellos que están a punto de morir.
VERSO 25 — En ese momento apareció el poderoso hijo de Vyāsadeva, quien viajaba por la Tierra desinteresado y satisfecho consigo mismo. Él no presentaba ninguna señal de pertenecer a ninguna orden social o condición de la vida. Él estaba rodeado de mujeres y niños, y vestía como si los demás lo hubieran desdeñado.
VERSO 26 — Este hijo de Vyāsadeva tenía tan sólo dieciséis años de edad. Él tenía delicadamente formadas las piernas, las manos, los muslos, los brazos, los hombros, la frente y las demás partes del cuerpo. Sus ojos eran amplios y hermosos, y tenía la nariz y las orejas muy levantadas. Él tenía una cara muy atractiva, y un cuello bien formado y tan hermoso como una caracola.
VERSO 27 — Él tenía la clavícula carnosa, el pecho amplio y grueso, el ombligo profundo y el abdomen bellamente delineado. Tenía largos brazos, y su cabello rizado le caía sobre su hermosa cara. Él estaba desnudo, y el color de su cuerpo reflejaba el del Señor Kṛṣṇa.
VERSO 28 — Él era negruzco, y era muy hermoso a causa de su juventud. Debido al encanto de su cuerpo y a sus atractivas sonrisas, les resultaba agradable a las mujeres. Aunque él trataba de encubrir sus glorias naturales, los grandes sabios allí presentes eran todos expertos en el arte de la fisonomía, por lo cual lo honraron levantándose de sus asientos.
VERSO 29 — Mahārāja Parīkṣit, a quien también se conoce como Viṣṇurāta [aquel a quien Viṣṇu siempre protege], postró su cabeza para recibir al huésped principal – Śukadeva Gosvāmī – . En ese momento, todos los niños y mujeres ignorantes dejaron de seguir a Śrīla Śukadeva. Recibiendo el respeto de todos, Śukadeva Gosvāmī tomó su excelso asiento.
VERSO 30 — Śukadeva Gosvāmī fue entonces rodeado por santos sabio y semidioses, tal como a la Luna la rodean las estrellas, los planetas y otros cuerpos celestes. Su presencia era espléndida, y todos lo respetaban.
VERSO 31 — Desde su asiento, el sabio Śrī Śukadeva Gosvāmī se veía muy apacible, inteligente y dispuesto a responder cualquier pregunta sin vacilar. El gran devoto, Mahārāja Parīkṣit, se acercó a él, le ofreció sus respetos postrándose ante él, y le hizo preguntas de un modo cortés, con palabras gratas y las manos juntas.
VERSO 32 — El afortunado Rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, brāhmaṇa!, sólo por tu misericordia nos has santificado, haciendo que seamos como lugares de peregrinaje, y todo por tu presencia aquí como huésped mío. Por tu misericordia, nosotros, que no somos más que indignos monarcas, nos volvemos merecedores de prestarle servicio al devoto.
VERSO 33 — Por el simple hecho de recordarte, nuestras casas se santifican al instante. Y, ¿qué puede decirse del hecho de verte, tocarte, lavar tus santos pies y ofrecerte un asiento en nuestro hogar?
VERSO 34 — Así como el ateo no puede permanecer en presencia de la Personalidad de Dios, así mismo los invulnerables pecados de un hombre quedan eliminados de inmediato en tu presencia, ¡oh, santo!, ¡oh, gran místico!
VERSO 35 — El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien es muy querido por los hijos del rey Pāṇḍu, me ha aceptado como uno de sus parientes, sólo para complacer a Sus grandes primos y hermanos.
VERSO 36 — De lo contrario [de no haber sido inspirado por el Señor Kṛṣṇa], ¿cómo es posible que hayas aparecido aquí voluntariamente, pese a que te desplazas de incógnito ante el hombre común y eres invisible para los que estamos al borde de la muerte?
VERSO 37 — Tú eres el maestro espiritual de grandes santos y devotos. Por lo tanto, te ruego que me enseñes cuál es el camino de la perfección para todas las personas, y especialmente para aquel que está a punto de morir.
VERSO 38 — Por favor, hazme saber lo que un hombre debe oír, cantar, recordar y adorar, y también lo que no debe hacer. Por favor, explícame todo eso.
VERSO 39 — ¡Oh, poderoso brāhmaṇa!, se dice que tú a duras penas permaneces en las casas de los hombres lo suficiente como para ordeñar una vaca.
VERSO 40 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: De ese modo, el Rey habló y le hizo preguntas al sabio, usando un lenguaje grato. Luego, la gran y poderosa personalidad, el hijo de Vyāsadeva, quien conocía los principios de la religión, comenzó a responder.

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CANTO 10 : El Summum Bonum.

CAPÍTULO 1: EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA: INTRODUCCIÓN.
VERSO 1 — El rey Parīkṣit dijo: Mi querido señor, me has hablado con todo detalle de las dinastías del dios de la Luna y del dios del Sol, y del carácter excelso y maravilloso de sus reyes.
VERSO 2 — ¡Oh, el mejor de los munis!, me has hablado también de los descendientes de Yadu, que eran muy piadosos y seguían estrictamente los principios de la religión. Ahora, si te parece bien, háblame, por favor, de las maravillosas actividades del Señor Viṣṇu, Kṛṣṇa, que advino en esa dinastía Yadu con Baladeva, Su expansión plenaria.
VERSO 3 — La Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, que es la causa de la manifestación cósmica, hizo Su advenimiento en la dinastía de Yadu. Por favor, háblame con detalle de Su personalidad y de Sus gloriosas actividades, desde el principio hasta el fin de Su vida.
VERSO 4 — La glorificación de la Suprema Personalidad de Dios se lleva a cabo en el marco del sistema deparamparā; es decir, el maestro espiritual la transmite al discípulo. Quienes saborean esa glorificación son las personas que ya no sienten atracción por la glorificación falsa y temporal de la manifestación cósmica. Los relatos acerca del Señor son la medicina adecuada para las almas condicionadas que están sujetas al ciclo del nacimiento y la muerte. De no ser un carnicero o alguien que mata su propio ser, ¿quién dejaría de escuchar esa glorificación del Señor?
VERSOS 5-7 — A bordo de la nave de los pies de loto de Kṛṣṇa, mi abuelo Arjuna logró cruzar, con otros, el océano del campo de batalla de Kurukṣetra, donde generales como Bhīṣmadeva eran como grandes peces que podrían habérselos tragado sin ningún esfuerzo. Por la misericordia del Señor Kṛṣṇa, mis abuelos cruzaron ese océano, que era muy difícil de atravesar, como si pasasen sobre la huella de un ternero. Cuando mi madre se entregó a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, el Señor, empuñando el cakra Sudarśana, entró en su vientre y salvó mi cuerpo, el cuerpo del último descendiente que les quedaba a los Kurus y los Pāṇḍavas, y que estaba a punto de ser destruido por la abrasadora arma de Aśvatthāmā. El Señor Śrī Kṛṣṇa, que por Su propia potencia Se manifiesta en las formas del tiempo eterno – es decir, como Paramātmā y como virāṭ-rūpa – dentro y fuera de todos los seres vivos corporificados, dio a todos la liberación, bien en la forma de la muerte cruel, o bien en forma de vida. Por favor, ilumíname explicándome Sus trascendentales características.
VERSO 8 — Mi querido Śukadeva Gosvāmī, has explicado ya que Saṅkarṣaṇa, que pertenece a la segunda expansión cuádruple, advino en la forma de Balarāma, el hijo de Rohiṇī. Pero explícame, por favor, ¿cómo es posible que estuviese primero en el vientre de Devakī y después en el de Rohiṇī, si no fue trasladado de un cuerpo al otro?
VERSO 9 — ¿Cuál fue la razón de que Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, dejase la casa de Su padre, Vasudeva, y fuese a la casa de Nanda, en Vṛndāvana? ¿En qué parte de Vṛndāvana vivió con Sus familiares el Señor, el amo de la dinastía Yadu?
VERSO 10 — El Señor Kṛṣṇa vivió en Vṛndāvana y en Mathurā. ¿Qué hizo en esos lugares? ¿Por qué mató a Kaṁsa, el hermano de Su madre? Eso no se aprueba en absoluto en los śāstras.
VERSO 11 — Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, no tiene cuerpo material, pero adviene en forma de ser humano. ¿Durante cuántos años vivió con los descendientes de Vṛṣṇi? ¿Con cuántas esposas Se casó, y por cuántos años vivió en Dvārakā?
VERSO 12 — ¡Oh, gran sabio, que lo sabes todo acerca de Kṛṣṇa!, tengo plena fe y estoy muy deseoso de escuchar las actividades de Kṛṣṇa. Por favor, responde con todo detalle a mis preguntas y explícame también las cosas que no he sabido preguntar.
VERSO 13 — Debido al voto que he hecho en el umbral de la muerte, he dejado incluso de beber agua. Sin embargo, como estoy bebiendo el néctar de los temas de Kṛṣṇa, que fluye de la boca de loto de Tu Señoría, ni siquiera el hambre y la sed, que tan difíciles son de soportar, representan un obstáculo para mí.
VERSO 14 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, hijo de Bhṛgu [Śaunaka Ṛṣi]!, después de escuchar las piadosas preguntas de Mahārāja Parīkṣit, Śukadeva Gosvāmī, el muy respetable devoto, el hijo de Vyāsadeva, dio las gracias al rey con gran respeto, y, acto seguido, comenzó a exponer los temas relacionados con Kṛṣṇa, que son el remedio para todos los sufrimientos de esta era de Kali.
VERSO 15 — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, majestad, el mejor de los reyes santos!, como sientes un gran atracción por los temas que tratan de Vāsudeva, no cabe duda de que tu inteligencia está firmemente establecida en la comprensión espiritual, que es el único objetivo verdadero para la humanidad. Esa atracción nunca cesa, y por ello es, ciertamente, sublime.
VERSO 16 — El Ganges, que emana del dedo del pie del Señor Viṣṇu, purifica los tres mundos: los sistemas planetarios superior, medio e inferior. Del mismo modo, las preguntas acerca de los pasatiempos y características del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, purifican a tres clases de hombres: al que habla o predica, al que pregunta, y a toda la gente que escucha.
VERSO 17 — Un día, sintiéndose abrumada por el peso de cientos de miles de falanges militares armadas por demonios vanidosos que se hacían pasar por reyes, madre Tierra acudió al Señor Brahmā.
VERSO 18 — Madre Tierra adoptó la forma de una vaca y, muy afligida, con los ojos llenos de lágrimas, se presentó ante el Señor Brahmā y le informó de su desdicha.
VERSO 19 — Después de que madre Tierra le informase de sus sufrimientos, el Señor Brahmā, acompañado de madre Tierra, el Señor Śiva y todos los demás semidioses, se dirigió a la orilla del océano de leche.
VERSO 20 — En la orilla del océano de leche, los semidioses adoraron a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, el amo del universo entero, el Dios Supremo de todos los dioses, que mantiene a todos y disminuye el sufrimiento de todos. Para adorar al Señor Viṣṇu, que Se acuesta en el océano de leche, recitaron con gran concentración los mantras védicos del puruṣa-sūkta.
VERSO 21 — En estado de trance, el Señor Brahmā escuchó en el cielo la vibración de las palabras del Señor Viṣṇu. Entonces dijo a los semidioses: ¡Oh, semidioses!, escuchadme, y cumplid atentamente y sin demora la orden de Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la Persona Suprema.
VERSO 22 — El Señor Brahmā informó a los semidioses: Antes de que nosotros Le expusiéramos nuestra súplica, el Señor ya era consciente de los sufrimientos de la Tierra. Por ello, mientras el Señor camine por la Tierra para aliviarla de su carga mediante Su propia potencia en la forma del tiempo, todos vosotros, semidioses, deberéis manifestaros en expansiones plenarias como hijos y nietos de la familia de los Yadus.
VERSO 23 — La Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, que goza de plena potencia, nacerá personalmente como hijo de Vasudeva. Por lo tanto, todas las esposas de los semidioses deberán nacer también a fin de satisfacerle.
VERSO 24 — Saṅkarṣaṇa, conocido con el nombre de Ananta, es la principal manifestación de Kṛṣṇa. Él es el origen de todas las encarnaciones en el mundo material. Antes del advenimiento del Señor Kṛṣṇa, ese Saṅkarṣaṇa original nacerá en la forma de Baladeva, a fin de complacer al Supremo Señor Kṛṣṇa en Sus pasatiempos trascendentales.
VERSO 25 — Viṣṇu-māyā, la potencia del Señor, que puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios, descenderá también con el Señor Kṛṣṇa. Esa potencia, que manifiesta distintas capacidades de actuación, cautiva todos los mundos, tanto materiales como espirituales. Por orden de su amo, ella nacerá con sus diversas potencias para realizar la obra del Señor.
VERSO 26 — Śukadeva Gosvāmī continuó: Después de dar estos consejos a los semidioses y tranquilizar a madre Tierra, el muy poderoso Señor Brahmā, que es el señor de todos los demás prajāpatis y, por ello, recibe el nombre de Prajāpati-pati, regresó a su morada, Brahmaloka.
VERSO 27 — En el pasado, Śūrasena, el caudillo de la dinastía Yadu, había trasladado su residencia a la ciudad de Mathurā, donde disfrutó de los distritos llamados Māthura y Śūrasena.
VERSO 28 — Desde aquel entonces, la ciudad de Mathurā había sido la capital de todos los reyes de la dinastía Yadu. La ciudad y el distrito de Mathurā están muy íntimamente ligados a Kṛṣṇa, pues el Señor Kṛṣṇa vive allí eternamente.
VERSO 29 — Hace algún tiempo, Vasudeva, que pertenecía a la dinastía de los semidioses [dinastía Śūra], se casó con Devakī. Después de la boda, subió a su cuadriga para regresar a casa con su esposa recién casada.
VERSO 30 — Kaṁsa, el hijo del rey Ugrasena, para complacer a su hermana Devakī en el día de su boda, tomó las riendas de los caballos y se dispuso a conducir la cuadriga. Cientos de cuadrigas doradas les acompañaban.
VERSOS 31-32 — El rey Devaka, el padre de Devakī, sentía mucho cariño por su hija. Por eso, cuando ella abandonaba el hogar para irse con su esposo, le entregó una dote de cuatrocientos elefantes hermosamente adornados con guirnaldas doradas. También le entregó diez mil caballos, mil ochocientas cuadrigas y doscientas sirvientas muy hermosas, jóvenes y perfectamente engalanadas con alhajas.
VERSO 33 — ¡Oh, querido hijo, Mahārāja Parīkṣit!, cuando los novios se disponían a salir, un armónico resonar de caracolas, trompetas, tambores y timbales acompañó de vibraciones auspiciosas su partida.
VERSO 34 — En el camino, mientras Kaṁsa llevaba las riendas de los caballos, haciendo de auriga, una voz incorpórea le increpó diciéndole: «¡Oh, necio sinvergüenza!, el octavo hijo de la mujer que llevas contigo te matará».
VERSO 35 — Kaṁsa era una personalidad aborrecible en la dinastía Bhoja, pues era envidioso y pecador. Así, tan pronto como escuchó aquel oráculo del cielo, tomó a su hermana del cabello con la mano izquierda, y en la derecha empuñó la espada para cortarle la cabeza allí mismo.
VERSO 36 — Tratando de calmar al desvergonzado Kaṁsa, que era tan cruel y envidioso que se disponía a matar a su propia hermana, la gran alma Vasudeva, que estaba llamado a ser el padre de Kṛṣṇa, le habló con las siguientes palabras.
VERSO 37 — Vasudeva dijo: Kaṁsa, querido cuñado, tú eres el orgullo de tu familia, la dinastía Bhoja, y los grandes héroes alaban tus cualidades. Una personalidad tan elevada como tú no puede matar a una mujer, y mucho menos a su propia hermana en el día de su boda.
VERSO 38 — ¡Oh, gran héroe!, todo el que nace tiene que morir, pues la muerte nace con el cuerpo. Hoy mismo o de aquí cientos de años, la muerte es segura para todas las entidades vivientes.
VERSO 39 — Cuando el cuerpo que tenemos vuelve al polvo y se descompone de nuevo en los cinco elementos – tierra, agua, fuego, aire y éter – , el propietario del cuerpo, el ser vivo, recibe de forma automática, conforme a sus actividades fruitivas, otro cuerpo hecho de elementos materiales. Y tan pronto como obtiene el siguiente cuerpo, abandona el que ahora tiene.
VERSO 40 — Una persona que camina por la calle se apoya primero en un pie, y entonces levanta el otro. Lo mismo ocurre con la oruga, que se desplaza hacia una hoja y entonces se suelta de la anterior. Del mismo modo, el alma condicionada se refugia en otro cuerpo y entonces abandona el que tenía.
VERSO 41 — Después de experimentar una situación con la vista o el oído, meditamos y especulamos acerca de ella. Así acabamos por entregarnos a esa situación, sin tener en cuenta nuestro cuerpo actual. Del mismo modo, sirviéndonos de la mente, de noche soñamos que vivimos en circunstancias distintas, en otros cuerpos, y olvidamos nuestra verdadera posición. Por ese mismo proceso, abandonamos nuestro cuerpo actual y recibimos el siguiente [tathā dehāntara-praptiḥ].
VERSO 42 — En el momento de morir, los pensamientos, sentimientos y deseos de la mente, que está enredada en actividades fruitivas, nos hacen recibir un determinado cuerpo. En otras palabras, el cuerpo se forma en función de las actividades de la mente. Los cambios de cuerpo se deben a la inestabilidad de la mente, pues, de no ser por ello, el alma podría permanecer en su cuerpo espiritual original.
VERSO 43 — Los astros del cielo, como la Luna, el Sol y las estrellas, al reflejarse en la superficie líquida del aceite o del agua, parecen tener otras formas, y, según los movimientos del viento, a veces los vemos redondos, a veces alargados, etc. Del mismo modo, cuando se absorbe en pensamientos materialistas, la entidad viviente, el alma, llevada por la ignorancia, confunde una serie de manifestaciones con su propia identidad. En otras palabras, debido a la agitación causada por las modalidades materiales de la naturaleza, las invenciones de la mente la tienen sumida en un estado de confusión.
VERSO 44 — Si los actos impíos y envidiosos son causa de que en la siguiente vida recibamos un cuerpo y suframos en él, ¿por qué realizar ese tipo de actos? Pensando en nuestro propio bien, no debemos envidiar a nadie, pues la persona envidiosa siempre sentirá temor de que sus enemigos la hagan daño, en esta vida o en la siguiente.
VERSO 45 — Devakī, esta pobre muchacha, es tu hermana menor, y por ello es como tu propia hija, y tu deber es cuidarla con mucho cariño. Tú eres misericordioso, y por eso no debes matarla. En verdad, debes darle tu afecto.
VERSO 46 — Śukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, Kaṁsa era cruel y muy violento, un verdadero seguidor de los rākṣasas, de modo que las buenas instrucciones de Vasudeva ni lograron calmarle ni le intimidaron. No le preocupaban los resultados que pudieran traerle las actividades pecaminosas, ni en esta vida ni en la siguiente.
VERSO 47 — Al ver que Kaṁsa estaba decidido a matar a su hermana Devakī, Vasudeva se concentró en una profunda reflexión. Teniendo en cuenta el inminente peligro de muerte, ideó otro plan para detener a Kaṁsa.
VERSO 48 — La persona inteligente, mientras tenga inteligencia y fuerza física, debe tratar de evitar la muerte. Ése es el deber de todo el que ha recibido un cuerpo. Pero si, a pesar de todos sus esfuerzos, no logra evitar la muerte, esa persona no comete ofensa.
VERSOS 49-50 — Vasudeva pensó: Kaṁsa es la personificación de la muerte; si le entrego todos los hijos que tenga, salvaré la vida de Devakī. Es posible que Kaṁsa muera antes de que nazcan mis hijos, o que uno de mis hijos le mate, pues está destinado a morir de esa forma. En cuanto a ahora, tengo que alejar esta amenaza inmediata, así que voy a prometer a Kaṁsa que le entregaré todos mis hijos. El tiempo pasa, y si Kaṁsa muere, no tendré nada que temer.
VERSO 51 — A veces, por alguna razón invisible, el fuego salta por encima de un pedazo de leña sin tocarlo y prende fuego en el siguiente; la causa es el destino. Del mismo modo, cuando un ser vivo recibe un determinado cuerpo y abandona otro, la única causa es el invisible destino.
VERSO 52 — Después de considerar la cuestión a la luz del conocimiento que poseía, Vasudeva, con mucho respeto, hizo una propuesta al pecaminoso Kaṁsa.
VERSO 53 — Viendo a su esposa en peligro, Vasudeva tenía la mente llena de ansiedad. Sin embargo, para complacer al cruel, desvergonzado y pecaminoso Kaṁsa, logró componer una sonrisa y le dijo lo siguiente.
VERSO 54 — Vasudeva dijo: ¡Oh, sobrio entre los sobrios!, nada tienes que temer de tu hermana Devakī. Según las palabras del misterioso oráculo, la muerte no vendrá de ella, sino de sus hijos. Por eso te prometo que cuando ella sea madre, yo te entregaré esos hijos que tanto temes.
VERSO 55 — Śrīla Śukadeva Gosvāmī continuó: Kaṁsa aceptó la lógica de los argumentos de Vasudeva, y, con plena fe en las palabras de su cuñado, se contuvo y no mató a su hermana. Vasudeva, complacido con Kaṁsa, siguió tranquilizándole y, finalmente, entró en su casa.
VERSO 56 — A partir de entonces, Devakī, la madre de Dios y de todos los semidioses, tuvo un hijo cada año. Con el paso del tiempo, llegó a tener, uno tras otro, ocho hijos y una hija, que se llamó Subhadrā.
VERSO 57 — La idea de romper su promesa y volverse un mentiroso perturbaba y llenaba de temor a Vasudeva. Así, con inmenso dolor, puso en manos de Kaṁsa a su primogénito, Kīrtimān.
VERSO 58 — ¿Qué sentido tiene el dolor para las personas santas que se atienen estrictamente a la verdad? ¿Qué independencia no tendrán los devotos puros que saben que el Señor Supremo es la esencia de todo lo que existe? ¿Qué actos les están prohibidos a las personas de carácter ruin?; y ¿qué no abandonarían por satisfacer al Señor Kṛṣṇa quienes se han entregado plenamente a Sus pies de loto?
VERSO 59 — Mi querido rey Parīkṣit, al ver que Vasudeva era fiel a su palabra y le daba su hijo con perfecta presencia de ánimo, Kaṁsa se sintió muy feliz. Entonces, con una sonrisa en el rostro, dijo lo siguiente.
VERSO 60 — ¡Oh, Vasudeva!, puedes llevarte el niño a casa. No es el primer hijo de Vasudeva y Devakī el que yo temo. El que me preocupa es vuestro octavo hijo, pues es el que está destinado a matarme.
VERSO 61 — Vasudeva asintió y regresó a su casa con el niño. Sin embargo, como Kaṁsa no era un hombre de buenas cualidades y no sabía dominarse, Vasudeva sabía que no podía confiar en su palabra.
VERSOS 62-63 — Los habitantes de Vṛndāvana, como Nanda Mahārāja, los demás pastores de vacas, y sus esposas, eran en realidad habitantes de los planetas celestiales. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los descendientes de Bharata!, ésa era también la posición de Vasudeva y los descendientes de la dinastía Vṛṣṇi, así como de Devakī y las demás mujeres de la dinastía Yadu. También los amigos, familiares y bienquerientes de Nanda Mahārāja y de Vasudeva, así como los supuestos seguidores de Kaṁsa, eran todos semidioses.
VERSO 64 — Un día, el gran santo Nārada fue a ver a Kaṁsa y le informó de que las personas demoníacas, que eran una gran carga para la Tierra, iban a ser matadas. Kaṁsa comenzó entonces a debatirse entre grandes dudas y temores.
VERSOS 65-66 — Cuando el gran sabio Nārada se fue, Kaṁsa pensó que todos los miembros de la dinastía Yadu eran semidioses, y que cualquiera de los hijos nacidos del vientre de Devakī podía ser Viṣṇu. Asustado ante la idea de morir, Kaṁsa mandó encerrar a Vasudeva y a Devakī y les encadenó con grilletes de hierro. Sospechando que cualquiera de sus hijos podía ser Viṣṇu, Kaṁsa los fue matando uno tras otro, debido a la profecía que anunciaba su muerte a manos de Viṣṇu.
VERSO 67 — Los reyes ávidos de complacer los sentidos en este mundo casi nunca tienen escrúpulos en matar a sus enemigos. Por satisfacer sus propios caprichos, podrían matar a cualquiera, sin perdonar ni a sus propias madres, padres, hermanos o amigos.
VERSO 68 — En su vida anterior, Kaṁsa había sido un gran demonio llamado Kālanemi, a quien Viṣṇu había matado. Al recibir de Nārada esta información, Kaṁsa se llenó de envidia contra todos los que tuviesen relación con la dinastía Yadu.
VERSO 69 — Kaṁsa, el muy poderoso hijo de Ugrasena, llegó al extremo de encerrar en prisión a su propio padre, el rey de las dinastías Yadu, Bhoja y Andhaka, y asumió personalmente el gobierno de los estados de Śūrasena.
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SB 10 : El Summum Bonum.

CANTO 10. CAPÍTULO 1. EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA: INTRODUCCIÓN. CAPÍTULO 2. LAS ORACIONES DE LOS SEMIDIOSES AL SEÑOR KṚṢṆA EN EL VIENTRE DE DEVAKŸ. CAPÍTULO 3. EL NACIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA. CAPÍTULO 4. LAS ATROCIDADES DEL REY KAḾSA. CAPÍTULO 5. EL ENCUENTRO DE NANDA MAHšRšJA Y VASUDEVA. CAPÍTULO 6. LA MUERTE DE LA DEMONIA PŪTANš. CAPÍTULO 7. LA MUERTE DEL DEMONIO TṚṆšVARTA. CAPÍTULO 8. EL SEÑOR KṚṢṆA MANIFIESTA EN SU BOCA LA FORMA UNIVERSAL. CAPÍTULO 9. MADRE YA®ODš ATA AL SEÑOR KṚṢṆA. CAPÍTULO 10. LA LIBERACIÓN DE LOS ÁRBOLES YAMALA-ARJUNA. CAPÍTULO 11. LOS PASATIEMPOS INFANTILES DE KṚṢṆA. CAPÍTULO 12. LA MUERTE DEL DEMONIO AGHšSURA. CAPÍTULO 13. BRAHMš ROBA LOS NIÑOS Y LOS TERNEROS. CAPÍTULO 1. EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA: INTRODUCCIÓN. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: Mi querido señor, me has hablado con todo detalle de las dinastías del dios de la Luna y del dios del Sol, y del carácter excelso y maravilloso de sus reyes. VERSO 2. ¡Oh, el mejor de los munis!, me has hablado también de los descendientes de Yadu, que eran muy piadosos y seguían estrictamente los principios de la religión. Ahora, si te parece bien, háblame, por favor, de las maravillosas actividades del Señor Viṣṇu, Kṛṣṇa, que advino en esa dinastía Yadu con Baladeva, Su expansión plenaria. VERSO 3. La Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que es la causa de la manifestación cósmica, hizo Su advenimiento en la dinastía de Yadu. Por favor, háblame con detalle de Su personalidad y de Sus gloriosas actividades, desde el principio hasta el fin de Su vida. VERSO 4. La glorificación de la Suprema Personalidad de Dios se lleva a cabo en el marco del sistema de paramparā; es decir, el maestro espiritual la transmite al discípulo. Quienes saborean esa glorificación son las personas que ya no sienten atracción por la glorificación falsa y temporal de la manifestación cósmica. Los relatos acerca del Señor son la medicina adecuada para las almas condicionadas que están sujetas al ciclo del nacimiento y la muerte. De no ser un carnicero o alguien que mata su propio ser, ¿quién dejaría de escuchar esa glorificación del Señor? VERSOS 5, 6 y 7. A bordo de la nave de los pies de loto de Kṛṣṇa, mi abuelo Arjuna logró cruzar, con otros, el océano del campo de batalla de Kurukṣetra, donde generales como Bhīṣmadeva eran como grandes peces que podrían habérselos tragado sin ningún esfuerzo. Por la misericordia del Señor Kṛṣṇa, mis abuelos cruzaron ese océano, que era muy difícil de atravesar, como si pasasen sobre la huella de un ternero. Cuando mi madre se entregó a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, el Señor, empuñando el cakra Sudarśana, entró en su vientre y salvó mi cuerpo, el cuerpo del último descendiente que les quedaba a los Kurus y los Pāṇḍavas, y que estaba a punto de ser destruido por la abrasadora arma de Aśvatthāmā. El Señor ®r… Kṛṣṇa, que por Su propia potencia Se manifiesta en las formas del tiempo eterno —es decir, como Paramātmā y como virā˜-r™pa— dentro y fuera de todos los seres vivos corporificados, dio a todos la liberación, bien en la forma de la muerte cruel, o bien en forma de vida. Por favor, ilumíname explicándome Sus trascendentales características. VERSO 8. Mi querido ®ukadeva Gosvāmī, has explicado ya que Sańkarṣaṇa, que pertenece a la segunda expansión cuádruple, advino en la forma de Balarāma, el hijo de RohiŠ…. Pero explícame, por favor, ¿cómo es posible que estuviese primero en el vientre de Devak… y después en el de RohiŠ…, si no fue trasladado de un cuerpo al otro? VERSO 9. ¿Cuál fue la razón de que Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, dejase la casa de Su padre, Vasudeva, y fuese a la casa de Nanda, en Vṛndāvana? ¿En qué parte de Vṛndāvana vivió con Sus familiares el Señor, el amo de la dinastía Yadu? VERSO 10. El Señor Kṛṣṇa vivió en Vṛndāvana y en Mathurā. ¿Qué hizo en esos lugares? ¿Por qué mató a Kaˆsa, el hermano de Su madre? Eso no se aprueba en absoluto en los śāstras. VERSO 11. Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, no tiene cuerpo material, pero adviene en forma de ser humano. ¿Durante cuántos años vivió con los descendientes de Vṛṣṇi? ¿Con cuántas esposas Se casó, y por cuántos años vivió en Dvārakā? VERSO 12. ¡Oh, gran sabio, que lo sabes todo acerca de Kṛṣṇa!, tengo plena fe y estoy muy deseoso de escuchar las actividades de Kṛṣṇa. Por favor, responde con todo detalle a mis preguntas y explícame también las cosas que no he sabido preguntar. VERSO 13. Debido al voto que he hecho en el umbral de la muerte, he dejado incluso de beber agua. Sin embargo, como estoy bebiendo el néctar de los temas de Kṛṣṇa, que fluye de la boca de loto de Tu Señoría, ni siquiera el hambre y la sed, que tan difíciles son de soportar, representan un obstáculo para mí. VERSO 14. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, hijo de Bhṛgu [®aunaka Ṛṣi]!, después de escuchar las piadosas preguntas de Mahārāja Parīkṣit, ®ukadeva Gosvāmī, el muy respetable devoto, el hijo de Vyāsadeva, dio las gracias al rey con gran respeto, y, acto seguido, comenzó a exponer los temas relacionados con Kṛṣṇa, que son el remedio para todos los sufrimientos de esta era de Kali. VERSO 15. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, majestad, el mejor de los reyes santos!, como sientes un gran atracción por los temas que tratan de Vāsudeva, no cabe duda de que tu inteligencia está firmemente establecida en la comprensión espiritual, que es el único objetivo verdadero para la humanidad. Esa atracción nunca cesa, y por ello es, ciertamente, sublime. VERSO 16. El Ganges, que emana del dedo del pie del Señor Viṣṇu, purifica los tres mundos: los sistemas planetarios superior, medio e inferior. Del mismo modo, las preguntas acerca de los pasatiempos y características del Señor Vāsudeva, Kṛṣṇa, purifican a tres clases de hombres: al que habla o predica, al que pregunta, y a toda la gente que escucha. VERSO 17. Un día, sintiéndose abrumada por el peso de cientos de miles de falanges militares armadas por demonios vanidosos que se hacían pasar por reyes, madre Tierra acudió al Señor Brahmā. VERSO 18. Madre Tierra adoptó la forma de una vaca y, muy afligida, con los ojos llenos de lágrimas, se presentó ante el Señor Brahmā y le informó de su desdicha. VERSO 19. Después de que madre Tierra le informase de sus sufrimientos, el Señor Brahmā, acompañado de madre Tierra, el Señor ®iva y todos los demás semidioses, se dirigió a la orilla del océano de leche. VERSO 20. En la orilla del océano de leche, los semidioses adoraron a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, el amo del universo entero, el Dios Supremo de todos los dioses, que mantiene a todos y disminuye el sufrimiento de todos. Para adorar al Señor Viṣṇu, que Se acuesta en el océano de leche, recitaron con gran concentración los mantras védicos del puruṣa-s™kta. VERSO 21. En estado de trance, el Señor Brahmā escuchó en el cielo la vibración de las palabras del Señor Viṣṇu. Entonces dijo a los semidioses: ¡Oh, semidioses!, escuchadme, y cumplid atentamente y sin demora la orden de Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la Persona Suprema. VERSO 22. El Señor Brahmā informó a los semidioses: Antes de que nosotros Le expusiéramos nuestra súplica, el Señor ya era consciente de los sufrimientos de la Tierra. Por ello, mientras el Señor camine por la Tierra para aliviarla de su carga mediante Su propia potencia en la forma del tiempo, todos vosotros, semidioses, deberéis manifestaros en expansiones plenarias como hijos y nietos de la familia de los Yadus. VERSO 23. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que goza de plena potencia, nacerá personalmente como hijo de Vasudeva. Por lo tanto, todas las esposas de los semidioses deberán nacer también a fin de satisfacerle. VERSO 24. Sańkarṣaṇa, conocido con el nombre de Ananta, es la principal manifestación de Kṛṣṇa. Él es el origen de todas las encarnaciones en el mundo material. Antes del advenimiento del Señor Kṛṣṇa, ese Sańkarṣaṇa original nacerá en la forma de Baladeva, a fin de complacer al Supremo Señor Kṛṣṇa en Sus pasatiempos trascendentales. VERSO 25. Viṣṇu-māyā, la potencia del Señor, que puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios, descenderá también con el Señor Kṛṣṇa. Esa potencia, que manifiesta distintas capacidades de actuación, cautiva todos los mundos, tanto materiales como espirituales. Por orden de su amo, ella nacerá con sus diversas potencias para realizar la obra del Señor. VERSO 26. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de dar estos consejos a los semidioses y tranquilizar a madre Tierra, el muy poderoso Señor Brahmā, que es el señor de todos los demás prajāpatis y, por ello, recibe el nombre de Prajāpati-pati, regresó a su morada, Brahmaloka. VERSO 27. En el pasado, ®™rasena, el caudillo de la dinastía Yadu, había trasladado su residencia a la ciudad de Mathurā, donde disfrutó de los distritos llamados Māthura y ®™rasena. VERSO 28. Desde aquel entonces, la ciudad de Mathurā había sido la capital de todos los reyes de la dinastía Yadu. La ciudad y el distrito de Mathurā están muy íntimamente ligados a Kṛṣṇa, pues el Señor Kṛṣṇa vive allí eternamente. VERSO 29. Hace algún tiempo, Vasudeva, que pertenecía a la dinastía de los semidioses [dinastía ®™ra], se casó con Devak…. Después de la boda, subió a su cuadriga para regresar a casa con su esposa recién casada. VERSO 30. Kaˆsa, el hijo del rey Ugrasena, para complacer a su hermana Devak… en el día de su boda, tomó las riendas de los caballos y se dispuso a conducir la cuadriga. Cientos de cuadrigas doradas les acompañaban. VERSOS 31 y 32. El rey Devaka, el padre de Devak…, sentía mucho cariño por su hija. Por eso, cuando ella abandonaba el hogar para irse con su esposo, le entregó una dote de cuatrocientos elefantes hermosamente adornados con guirnaldas doradas. También le entregó diez mil caballos, mil ochocientas cuadrigas y doscientas sirvientas muy hermosas, jóvenes y perfectamente engalanadas con alhajas. VERSO 33. ¡Oh, querido hijo, Mahārāja Parīkṣit!, cuando los novios se disponían a salir, un armónico resonar de caracolas, trompetas, tambores y timbales acompañó de vibraciones auspiciosas su partida. VERSO 34. En el camino, mientras Kaˆsa llevaba las riendas de los caballos, haciendo de auriga, una voz incorpórea le increpó diciéndole: «¡Oh, necio sinvergüenza!, el octavo hijo de la mujer que llevas contigo te matará». VERSO 35. Kaˆsa era una personalidad aborrecible en la dinastía Bhoja, pues era envidioso y pecador. Así, tan pronto como escuchó aquel oráculo del cielo, tomó a su hermana del cabello con la mano izquierda, y en la derecha empuñó la espada para cortarle la cabeza allí mismo. VERSO 36. Tratando de calmar al desvergonzado Kaˆsa, que era tan cruel y envidioso que se disponía a matar a su propia hermana, la gran alma Vasudeva, que estaba llamado a ser el padre de Kṛṣṇa, le habló con las siguientes palabras. VERSO 37. Vasudeva dijo: Kaˆsa, querido cuñado, tú eres el orgullo de tu familia, la dinastía Bhoja, y los grandes héroes alaban tus cualidades. Una personalidad tan elevada como tú no puede matar a una mujer, y mucho menos a su propia hermana en el día de su boda. VERSO 38. ¡Oh, gran héroe!, todo el que nace tiene que morir, pues la muerte nace con el cuerpo. Hoy mismo o de aquí cientos de años, la muerte es segura para todas las entidades vivientes. VERSO 39. Cuando el cuerpo que tenemos vuelve al polvo y se descompone de nuevo en los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter—, el propietario del cuerpo, el ser vivo, recibe de forma automática, conforme a sus actividades fruitivas, otro cuerpo hecho de elementos materiales. Y tan pronto como obtiene el siguiente cuerpo, abandona el que ahora tiene. VERSO 40. Una persona que camina por la calle se apoya primero en un pie, y entonces levanta el otro. Lo mismo ocurre con la oruga, que se desplaza hacia una hoja y entonces se suelta de la anterior. Del mismo modo, el alma condicionada se refugia en otro cuerpo y entonces abandona el que tenía. VERSO 41. Después de experimentar una situación con la vista o el oído, meditamos y especulamos acerca de ella. Así acabamos por entregarnos a esa situación, sin tener en cuenta nuestro cuerpo actual. Del mismo modo, sirviéndonos de la mente, de noche soñamos que vivimos en circunstancias distintas, en otros cuerpos, y olvidamos nuestra verdadera posición. Por ese mismo proceso, abandonamos nuestro cuerpo actual y recibimos el siguiente [tathā dehāntara-praptiƒ]. VERSO 42. En el momento de morir, los pensamientos, sentimientos y deseos de la mente, que está enredada en actividades fruitivas, nos hacen recibir un determinado cuerpo. En otras palabras, el cuerpo se forma en función de las actividades de la mente. Los cambios de cuerpo se deben a la inestabilidad de la mente, pues, de no ser por ello, el alma podría permanecer en su cuerpo espiritual original. VERSO 43. Los astros del cielo, como la Luna, el Sol y las estrellas, al reflejarse en la superficie líquida del aceite o del agua, parecen tener otras formas, y, según los movimientos del viento, a veces los vemos redondos, a veces alargados, etc. Del mismo modo, cuando se absorbe en pensamientos materialistas, la entidad viviente, el alma, llevada por la ignorancia, confunde una serie de manifestaciones con su propia identidad. En otras palabras, debido a la agitación causada por las modalidades materiales de la naturaleza, las invenciones de la mente la tienen sumida en un estado de confusión. VERSO 44. Si los actos impíos y envidiosos son causa de que en la siguiente vida recibamos un cuerpo y suframos en él, ¿por qué realizar ese tipo de actos? Pensando en nuestro propio bien, no debemos envidiar a nadie, pues la persona envidiosa siempre sentirá temor de que sus enemigos la hagan daño, en esta vida o en la siguiente. VERSO 45. Devak…, esta pobre muchacha, es tu hermana menor, y por ello es como tu propia hija, y tu deber es cuidarla con mucho cariño. Tú eres misericordioso, y por eso no debes matarla. En verdad, debes darle tu afecto. VERSO 46. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, Kaˆsa era cruel y muy violento, un verdadero seguidor de los rākṣasas, de modo que las buenas instrucciones de Vasudeva ni lograron calmarle ni le intimidaron. No le preocupaban los resultados que pudieran traerle las actividades pecaminosas, ni en esta vida ni en la siguiente. VERSO 47. Al ver que Kaˆsa estaba decidido a matar a su hermana Devak…, Vasudeva se concentró en una profunda reflexión. Teniendo en cuenta el inminente peligro de muerte, ideó otro plan para detener a Kaˆsa. VERSO 48. La persona inteligente, mientras tenga inteligencia y fuerza física, debe tratar de evitar la muerte. Ése es el deber de todo el que ha recibido un cuerpo. Pero si, a pesar de todos sus esfuerzos, no logra evitar la muerte, esa persona no comete ofensa. VERSOS 49 y 50. Vasudeva pensó: Kaˆsa es la personificación de la muerte; si le entrego todos los hijos que tenga, salvaré la vida de Devak…. Es posible que Kaˆsa muera antes de que nazcan mis hijos, o que uno de mis hijos le mate, pues está destinado a morir de esa forma. En cuanto a ahora, tengo que alejar esta amenaza inmediata, así que voy a prometer a Kaˆsa que le entregaré todos mis hijos. El tiempo pasa, y si Kaˆsa muere, no tendré nada que temer. VERSO 51. A veces, por alguna razón invisible, el fuego salta por encima de un pedazo de leña sin tocarlo y prende fuego en el siguiente; la causa es el destino. Del mismo modo, cuando un ser vivo recibe un determinado cuerpo y abandona otro, la única causa es el invisible destino. VERSO 52. Después de considerar la cuestión a la luz del conocimiento que poseía, Vasudeva, con mucho respeto, hizo una propuesta al pecaminoso Kaˆsa. VERSO 53. Viendo a su esposa en peligro, Vasudeva tenía la mente llena de ansiedad. Sin embargo, para complacer al cruel, desvergonzado y pecaminoso Kaˆsa, logró componer una sonrisa y le dijo lo siguiente. VERSO 54. Vasudeva dijo: ¡Oh, sobrio entre los sobrios!, nada tienes que temer de tu hermana Devak…. Según las palabras del misterioso oráculo, la muerte no vendrá de ella, sino de sus hijos. Por eso te prometo que cuando ella sea madre, yo te entregaré esos hijos que tanto temes. VERSO 55. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Kaˆsa aceptó la lógica de los argumentos de Vasudeva, y, con plena fe en las palabras de su cuñado, se contuvo y no mató a su hermana. Vasudeva, complacido con Kaˆsa, siguió tranquilizándole y, finalmente, entró en su casa. VERSO 56. A partir de entonces, Devak…, la madre de Dios y de todos los semidioses, tuvo un hijo cada año. Con el paso del tiempo, llegó a tener, uno tras otro, ocho hijos y una hija, que se llamó Subhadrā. VERSO 57. La idea de romper su promesa y volverse un mentiroso perturbaba y llenaba de temor a Vasudeva. Así, con inmenso dolor, puso en manos de Kaˆsa a su primogénito, K…rtimān. VERSO 58. ¿Qué sentido tiene el dolor para las personas santas que se atienen estrictamente a la verdad? ¿Qué independencia no tendrán los devotos puros que saben que el Señor Supremo es la esencia de todo lo que existe? ¿Qué actos les están prohibidos a las personas de carácter ruin?; y ¿qué no abandonarían por satisfacer al Señor Kṛṣṇa quienes se han entregado plenamente a Sus pies de loto? VERSO 59. Mi querido rey Parīkṣit, al ver que Vasudeva era fiel a su palabra y le daba su hijo con perfecta presencia de ánimo, Kaˆsa se sintió muy feliz. Entonces, con una sonrisa en el rostro, dijo lo siguiente. VERSO 60. ¡Oh, Vasudeva!, puedes llevarte el niño a casa. No es el primer hijo de Vasudeva y Devak… el que yo temo. El que me preocupa es vuestro octavo hijo, pues es el que está destinado a matarme. VERSO 61. Vasudeva asintió y regresó a su casa con el niño. Sin embargo, como Kaˆsa no era un hombre de buenas cualidades y no sabía dominarse, Vasudeva sabía que no podía confiar en su palabra. VERSOS 62 y 63. Los habitantes de Vṛndāvana, como Nanda Mahārāja, los demás pastores de vacas, y sus esposas, eran en realidad habitantes de los planetas celestiales. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los descendientes de Bharata!, ésa era también la posición de Vasudeva y los descendientes de la dinastía Vṛṣṇi, así como de Devak… y las demás mujeres de la dinastía Yadu. También los amigos, familiares y bienquerientes de Nanda Mahārāja y de Vasudeva, así como los supuestos seguidores de Kaˆsa, eran todos semidioses. VERSO 64. Un día, el gran santo Nārada fue a ver a Kaˆsa y le informó de que las personas demoníacas, que eran una gran carga para la Tierra, iban a ser matadas. Kaˆsa comenzó entonces a debatirse entre grandes dudas y temores. VERSOS 65 y 66. Cuando el gran sabio Nārada se fue, Kaˆsa pensó que todos los miembros de la dinastía Yadu eran semidioses, y que cualquiera de los hijos nacidos del vientre de Devak… podía ser Viṣṇu. Asustado ante la idea de morir, Kaˆsa mandó encerrar a Vasudeva y a Devak… y les encadenó con grilletes de hierro. Sospechando que cualquiera de sus hijos podía ser Viṣṇu, Kaˆsa los fue matando uno tras otro, debido a la profecía que anunciaba su muerte a manos de Viṣṇu. VERSO 67. Los reyes ávidos de complacer los sentidos en este mundo casi nunca tienen escrúpulos en matar a sus enemigos. Por satisfacer sus propios caprichos, podrían matar a cualquiera, sin perdonar ni a sus propias madres, padres, hermanos o amigos. VERSO 68. En su vida anterior, Kaˆsa había sido un gran demonio llamado Kālanemi, a quien Viṣṇu había matado. Al recibir de Nārada esta información, Kaˆsa se llenó de envidia contra todos los que tuviesen relación con la dinastía Yadu. VERSO 69. Kaˆsa, el muy poderoso hijo de Ugrasena, llegó al extremo de encerrar en prisión a su propio padre, el rey de las dinastías Yadu, Bhoja y Andhaka, y asumió personalmente el gobierno de los estados de ®™rasena. CAPÍTULO 2. LAS ORACIONES DE LOS SEMIDIOSES AL SEÑOR KṚṢṆA EN EL VIENTRE DE DEVAKŸ. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Bajo la protección de Magadharāja, Jarāsandha, el poderoso Kaˆsa comenzó a perseguir a los reyes de la dinastía Yadu. Para ello contó con la colaboración de demonios tales como Pralamba, Baka, CāŠ™ra, Tṛṇāvarta, Aghāsura, Muṣṭika, Ariṣṭa, Dvivida, P™tanā, Keśī, Dhenuka, BāŠāsura, Narakāsura y muchos otros reyes demoníacos que poblaban la superficie de la Tierra. VERSO 3. Perseguidos por los reyes demoníacos, los Yadavas abandonaron su reino y se refugiaron en los reinos de los Kurus, Pañcālas, Kekayas, ®ālvas, Vidarbhas, Niṣadhas, Videhas y Kośalas. VERSOS 4 y 5. Sin embargo, algunos de sus familiares comenzaron a seguir los principios de Kaˆsa y se ocuparon en servirle. Una vez que Kaˆsa, el hijo de Ugrasena, hubo matado a los seis hijos de Devak…, una porción plenaria de Kṛṣṇa puso a Devak… entre la dicha y la lamentación entrando en su vientre para ser su séptimo hijo. Los grandes sabios glorifican a esa expansión plenaria con el nombre de Ananta, que pertenece a la segunda expansión cuádruple de Kṛṣṇa. VERSO 6. Para proteger del ataque de Kaˆsa a Sus devotos íntimos, los Yadus, la Suprema Personalidad de Dios, Viśvātmā, el Alma Suprema de todos, dio a Yogamāyā la siguiente orden. VERSO 7. El Señor ordenó a Yogamāyā: ¡Oh, potencia Mía!, tú eres digna de la adoración del mundo entero y tu naturaleza es llevar buena fortuna a todas las entidades vivientes. Ve a Vraja, donde viven muchos pastores de vacas con sus esposas, pues en esa hermosa tierra, poblada por muchísimas vacas, hallarás a RohiŠ…, la esposa de Vasudeva, que reside en el hogar de Nanda Mahārāja. Allí viven también, de incógnito por temor a Kaˆsa, otras esposas de Vasudeva. Ve allí, por favor. VERSO 8. En el vientre de Devak… Se encuentra Sańkarṣaṇa, Śeṣa, Mi expansión parcial plenaria. Sin mayor dificultad, transfiérele al vientre de RohiŠ…. VERSO 9. ¡Oh, muy auspiciosa Yogamāyā!, Yo descenderé entonces como hijo de Devak… manifestando en plenitud Mis seis opulencias, y tú nacerás como hija de madre Yaśodā, la reina de Mahārāja Nanda. VERSO 10. Debido a tu supremacía en satisfacer los deseos materiales de todos, los seres humanos comunes te ofrecerán una suntuosa adoración con sacrificios de animales y diversos artículos de culto. VERSOS 11 y 12. El Señor Kṛṣṇa bendijo a Māyādev… diciendo: En distintos lugares de la Tierra, la gente te conocerá con distintos nombres, como Durgā, Bhadrakāl…, Vijayā, Vaiṣṇavī, Kumudā, Caṇḍikā, Kṛṣṇā, Mādhavī, Kanyakā, Māyā, Nārāyaṇī, Īśānī, Śāradā y Ambikā. VERSO 13. Por haber sido llevado del vientre de Devak… al vientre de RohiŠ…, el hijo de RohiŠ… será famoso también con el nombre de Sańkarṣaṇa. Por Su capacidad de complacer a todos los habitantes de Gokula, será llamado Rāma, y por Su enorme fuerza física, recibirá también el nombre de Balabhadra. VERSO 14. Yogamāyā escuchó estas instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios e, inmediatamente, asintió. Con el mantra védico oˆ, confirmó que haría lo que el Señor le había pedido. Después de aceptar la orden de la Suprema Personalidad de Dios, caminó alrededor de Él en señal de respeto, y partió hacia el lugar de la Tierra llamado Nanda-gokula. Allí actuó tal y como le había sido indicado. VERSO 15. Cuando Yogamāyā atrajo al hijo de Devak… y Lo transfirió al vientre de RohiŠ…, dio la impresión de que Devak… había sufrido un aborto. Todos los habitantes del palacio se lamentaban en voz alta: «¡Ay!, ¡Devak… ha perdido a su hijo!». VERSO 16. Entonces, la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma de todas las entidades vivientes y destruye todos los temores de Sus devotos, entró en la mente de Vasudeva con toda Su opulencia. VERSO 17. Con la forma de la Suprema Personalidad de Dios en lo más profundo del corazón, Vasudeva portaba también la luminosa refulgencia trascendental del Señor, y por ello brillaba tanto como el Sol. Como consecuencia, era muy difícil verle o entrar en contacto con él por medio de la percepción de los sentidos. En verdad, era inasequible e imperceptible incluso para alguien tan poderoso como Kaˆsa, y no sólo para Kaˆsa, sino para todas las entidades vivientes. VERSO 18. A continuación, acompañado de expansiones plenarias, la Suprema Personalidad de Dios, que goza de plena opulencia y es completamente auspicioso para el universo entero, fue llevado de la mente de Vasudeva a la mente de Devak…. Devak…, iniciada de ese modo por Vasudeva, adquirió una gran belleza, pues llevaba en lo más profundo del corazón al Señor Kṛṣṇa, la conciencia original de todos, la causa de todas las causas; era como el horizonte oriental, embellecido por la Luna que asciende en el cielo. VERSO 19. Devak… guardó entonces dentro de sí a la Suprema Personalidad de Dios, la causa de todas las causas, el fundamento de todo el cosmos. Sin embargo, como estaba prisionera en la casa de Kaˆsa, era como las llamas de un fuego que arde en un recipiente cerrado, o como una persona que tiene conocimiento pero no puede dárselo al mundo para beneficio de la sociedad humana. VERSO 20. Debido a la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en su vientre, Devak… iluminaba toda la atmósfera del lugar en que se hallaba recluida. Al verla llena de júbilo, pura y sonriente, Kaˆsa pensó: «La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, está ahora dentro de ella y va a matarme. Devak… nunca había tenido antes ese aspecto tan brillante y jubiloso». VERSO 21. Kaˆsa pensó: ¿Cuál es ahora mi deber? El Señor Supremo, que conoce Su misión [paritrāṇāya sādhūnāḿ vināśāya ca duṣkṛtām], no dejará de mostrar Su poderío. Devak… es una mujer, es mi hermana, y además, ahora está embarazada. Si la mato, no cabe duda de que echaré a perder mi reputación, mi opulencia y la duración de mi vida. VERSO 22. A la persona que es muy cruel, se la considera un muerto en vida, pues todos le condenan, tanto mientras vive como después de morir. Cuando muere, esa persona anclada en el concepto corporal de la vida tiene asegurado el infierno Andhatama. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Con estas reflexiones, y pese a estar resuelto a mantener su enemistad contra la Suprema Personalidad de Dios, Kaˆsa dominó el insano impulso de matar a su hermana. Decidió esperar al nacimiento del Señor para hacer lo que fuese necesario. VERSO 24. Sentado en su trono o en su cuarto de estar, acostado en la cama, o, en verdad, en cualquier lugar en que estuviese, mientras comía, mientras dormía o caminaba, Kaˆsa solamente veía a su enemigo, el Señor Supremo, Hṛṣīkeśa. En otras palabras, pensando en su omnipresente enemigo, Kaˆsa se volvió consciente de Kṛṣṇa con actitud desfavorable. VERSO 25. El Señor Brahmā y el Señor ®iva, acompañados por grandes sabios como Nārada, Devala y Vyāsa, y por otros semidioses como Indra, Candra y VaruŠa, llegaron a la habitación de Devak…. Todos juntos, permaneciendo invisibles, ofrecieron oraciones y respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que puede conceder bendiciones a todos. VERSO 26. Los semidioses oraron: ¡Oh, Señor!, Tú nunca Te apartas de Tu voto, que es siempre perfecto, pues todo lo que Tú decides es completamente correcto y no hay nadie que pueda impedirlo. Tú, que estás presente en las tres fases de la manifestación cósmica —creación, sostenimiento y aniquilación—, eres la Verdad Absoluta. Ciertamente, quien no sea completamente fiel a la verdad no podrá alcanzar Tu favor, que, por lo tanto, no está al alcance de los hipócritas. Tú eres el principio activo, la auténtica verdad, en todos los ingredientes de la creación, y por ello recibes el nombre de antaryām…, la fuerza interna. Tú eres ecuánime con todos, y Tus instrucciones se aplican a todos, en todo momento. Tú eres el comienzo de toda verdad. Por ello, ofreciéndote reverencias, nos entregamos a Ti. Por favor, protégenos. VERSO 27. El cuerpo [el cuerpo total y el cuerpo individual tienen la misma composición] puede llamarse, en sentido figurado, «el árbol original». Ese árbol, que depende por completo del suelo, la naturaleza material, produce dos clases de frutos: el disfrute de la felicidad, y el sufrimiento de la aflicción. La causa del árbol, que forma sus tres raíces, es el contacto con las tres modalidades de la naturaleza material: bondad, pasión e ignorancia. Los frutos de la felicidad corporal tienen cuatro sabores: religiosidad, crecimiento económico, complacencia de los sentidos y liberación, que se experimentan con los cinco sentidos de adquisición de conocimiento en medio de seis circunstancias: lamentación, ilusión, vejez, muerte, hambre y sed. La corteza del árbol está formada por siete capas: la piel, la sangre, los músculos, la grasa, los huesos, la médula y el semen; y las ocho ramas del árbol son los cinco elementos densos y los tres sutiles: tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego falso. El árbol del cuerpo tiene nueve huecos: los ojos, los oídos, las fosas nasales, la boca, el recto y los genitales; y diez hojas, que son los diez aires que circulan por su interior. En ese árbol del cuerpo hay dos pájaros: uno es el alma individual, y el otro, la Superalma. VERSO 28. La causa eficiente del mundo material, que se manifiesta con sus muchas diversidades en la forma del árbol original, eres Tú, ¡oh, Señor! Tú eres también el sustentador del mundo material, y eres aquel en quien todo se conserva después de la aniquilación. Los que están cubiertos por Tu energía externa no pueden ver que Tú estás detrás de esta manifestación, pues no poseen la visión de los devotos eruditos. VERSO 29. ¡Oh, Señor!, Tú gozas siempre de conocimiento completo, y, para traer toda buena fortuna a todas las entidades vivientes, Te manifiestas en diversas encarnaciones, todas las cuales son trascendentales a la creación material. Cuando Te manifiestas en esas encarnaciones, los devotos piadosos y religiosos se sienten complacidos, pero los no devotos Te consideran la aniquilación en persona. VERSO 30. ¡Oh, Señor de ojos de loto!, quien se concentra en meditar en Tus pies de loto, que son el manantial de toda existencia, y los acepta como el barco en que cruzar el océano de la nesciencia, sigue los pasos de los mahājanas [grandes santos, sabios y devotos]. Con ese sencillo proceso, cruzar el océano de la nesciencia resulta tan fácil como pasar sobre la huella de la pezuña de un ternero. VERSO 31. ¡Oh, Señor que resplandeces como el Sol!, Tú estás siempre dispuesto a cumplir el deseo de Tu devoto, y por ello se Te considera un árbol de deseos [vāñchā-kalpataru]. Los ācāryas que se refugian por entero bajo Tus pies de loto para cruzar el terrible océano de la nesciencia dejan tras de sí, en la Tierra, el método que les ha permitido cruzarlo, y Tú, que eres muy misericordioso con Tus demás devotos, aceptas ese método para ayudarles. VERSO 32. [Alguien podría decir que, además de los devotos, que siempre buscan refugio en los pies de loto del Señor, están aquellos que no son devotos pero que han emprendido otros procesos para alcanzar la salvación. ¿Qué resultado obtienen? Respondiendo a esta pregunta, el Señor Brahmā y los semidioses dijeron:] ¡Oh, Señor de ojos de loto!, los no devotos que se someten a rigurosas austeridades y penitencias para alcanzar la posición más elevada, puede que crean que están liberados, pero su inteligencia es impura. Como les falta la debida consideración por Tus pies de loto, acaban cayendo de su posición de imaginaria superioridad. VERSO 33. ¡Oh, Mādhava, Suprema Personalidad de Dios, Señor de la diosa de la fortuna!, a veces, devotos completamente enamorados de Ti caen de la senda de la devoción, pero su caída no es como la de los no devotos, pues Tú sigues protegiéndoles. Así, libres de temor, pasan sobre las cabezas de sus adversarios y continúan progresando en el cultivo de servicio devocional. VERSO 34. ¡Oh, Señor!, durante el período de sostenimiento, Tú manifiestas diversas encarnaciones, todas Ellas con cuerpos trascendentales, más allá de las modalidades materiales de la naturaleza. Cuando apareces de ese modo, Tú concedes toda buena fortuna a las entidades vivientes, enseñándoles a realizar actividades védicas en forma de ceremonias rituales, yoga místico, austeridades, penitencias y, en última instancia, samādhi, la absorción extática en pensamientos acerca de Ti. Así eres adorado mediante los principios védicos. VERSO 35. ¡Oh, Señor, causa de todas las causas!, si Tu cuerpo trascendental no estuviese más allá de las modalidades de la naturaleza material, no se podría entender la diferencia entre la materia y la realidad trascendental. Sólo por Tu presencia es posible entender la naturaleza trascendental de Tu Señoría, que eres el controlador de la naturaleza material. Sin el influjo de la presencia de Tu forma trascendental, Tu naturaleza trascendental es muy difícil de entender. VERSO 36. ¡Oh, Señor!, Tu nombre y Tu forma trascendentales no pueden comprenderlos quienes se limitan a seguir las vías especulativas de la imaginación. Sólo mediante el servicio devocional es posible llegar a comprender Tu nombre, Tu forma y Tus atributos. VERSO 37. Aunque se ocupen en diversas actividades, los devotos cuya mente está completamente absorta en Tus pies de loto, y que se dedican constantemente a escuchar, cantar, contemplar y hacer que otros recuerden Tus nombres y formas trascendentales, se hallan siempre en el plano trascendental, y de ese modo pueden entender a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 38. ¡Oh, Señor!, somos afortunados, pues Tu advenimiento elimina rápidamente la pesada carga de demonios que soporta la Tierra. En verdad, somos ciertamente afortunados, pues podremos ver sobre la Tierra y los planetas celestiales las marcas del loto, la caracola, la maza y el disco que adornan Tus pies de loto. VERSO 39. ¡Oh, Señor Supremo!, Tú no eres una entidad viviente común que viene al mundo material como resultado de sus actividades fruitivas. Por lo tanto, Tu aparición o nacimiento en este mundo no tiene otra causa que Tu potencia de placer. De modo similar, las entidades vivientes, que son partes integrales Tuyas, no tienen por qué padecer miserias como el nacimiento, la muerte y la vejez, excepto cuando están bajo el dominio de Tu energía externa. VERSO 40. ¡Oh, controlador supremo!, en el pasado, Tu Señoría descendió en las encarnaciones del pez, la tortuga, Narasiˆhadeva, el jabalí, el cisne, el Señor Rāmacandra, Paraśurāma y, entre los semidioses, Vāmanadeva, a fin de proteger el mundo entero por Tu misericordia. Ahora, por favor, protégenos de nuevo por Tu misericordia disminuyendo los trastornos que ocurren en el mundo. ¡Oh, Kṛṣṇa!, el mejor de los Yadus, respetuosamente Te ofrecemos reverencias. VERSO 41. ¡Oh, madre Devak…!, por tu buena fortuna, que es también la nuestra, la Suprema Personalidad de Dios, con todas Sus porciones plenarias, como Baladeva, Se halla ahora personalmente en tu vientre. Por lo tanto, no tienes que temer a Kaˆsa, que ha decidido ser matado por el Señor. Kṛṣṇa, Tu hijo eterno, será el protector de toda la dinastía Yadu. VERSO 42. Después de ofrecer estas oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, la Realidad Trascendental, todos los semidioses, con el Señor Brahmā y el Señor ®iva al frente, regresaron a sus hogares en los planetas celestiales. CAPÍTULO 3. EL NACIMIENTO DEL SEÑOR KṚṢṆA. VERSOS 1, 2, 3, 4 y 5. En el auspicioso momento de la venida del Señor, todo el universo estaba colmado de cualidades de bondad, paz y belleza. En el cielo apareció la constelación RohiŠ…, y también estrellas como Aśvinī. El Sol, la Luna y los demás planetas y estrellas irradiaban gran paz. Todas las direcciones presentaban un aspecto sumamente agradable, y hermosas estrellas titilaban en un cielo sin nubes. En la Tierra, decorada con ciudades, aldeas, minas y campos de pastoreo, todo eran buenos augurios. Las aguas de los ríos discurrían muy claras, y los lagos y grandes estanques, llenos de nenúfares y flores de loto, se mostraban en la plenitud de su belleza. En los árboles y plantas verdes, llenos de hojas y flores muy gratas para la vista, los cuclillos y otras aves, junto con los enjambres de abejas, cantaban dulcemente para satisfacer a los semidioses. Se dejaba sentir una brisa muy pura, plácida para el sentido del tacto y cargada con el aroma de las flores. A su paso, las llamas de los sacrificios de fuego, que los brāhmaṇas ocupados en ceremonias rituales habían encendido conforme a los principios védicos, ardían sin agitarse. Así, cuando el innaciente Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, estaba a punto de aparecer en el mundo, los santos y brāhmaṇas, que se habían visto perturbados por demonios como Kaˆsa y sus hombres, sintieron paz en lo más profundo de sus corazones, mientras en el sistema planetario superior resonaban timbales. VERSO 6. Los kinnaras y los gandharvas comenzaron a cantar himnos auspiciosos, los siddhas y los cāraŠas ofrecieron oraciones auspiciosas, y las vidyādhar…s y las apsarās se pusieron a bailar, llenas de júbilo. VERSOS 7 y 8. Los semidioses y grandes personas santas, muy alegres, derramaron lluvias de flores, y las nubes se reunieron en el cielo y tronaron mansamente, con un sonido como el de las olas del mar. Entonces, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que está en lo más profundo del corazón de todos, Se manifestó desde el corazón de Devak… como la Luna llena que surge en el horizonte oriental en la profunda oscuridad de la noche, pues Devak… pertenecía a la misma categoría que ®r… Kṛṣṇa. VERSOS 9 y 10. Vasudeva vio entonces al recién nacido, de maravillosos ojos de loto, que sostenía en Sus cuatro manos las cuatro armas: śańkha, cakra, gadā y padma. En Su pecho llevaba la marca de ®r…vatsa, y en el cuello, la resplandeciente joya Kaustubha. Vestido de amarillo, con el cuerpo negruzco como una nube cargada de lluvia, los cabellos sueltos y largos, con un yelmo y pendientes que despedían los extraordinarios destellos de la preciosa joya Vaid™rya, el niño, adornado con un cinturón brillante, brazaletes, ajorcas y otras alhajas, presentaba un aspecto maravilloso. VERSO 11. Cuando Vasudeva vio a su extraordinario hijo, sus ojos no salían de su asombro. Lleno de júbilo trascendental, reunió mentalmente diez mil vacas y celebró un festival trascendental repartiéndolas entre los brāhmaṇas. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente del rey Bharata!, Vasudeva comprendía que aquel niño era la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Como no tenía la menor duda acerca de esa conclusión, quedó libre de todo temor. Postrándose con las manos juntas y concentrando su atención, ofreció oraciones al bebé, que iluminaba con Su influencia natural el lugar en que había nacido. VERSO 13. Vasudeva dijo: Mi Señor, Tú eres la Persona Suprema. Tú estás más allá de la existencia material y eres la Superalma. Tu forma se puede percibir mediante el conocimiento trascendental, gracias al cual se puede entender que eres la Suprema Personalidad de Dios. Ahora comprendo Tu posición perfectamente. VERSO 14. Mi Señor, Tú eres la misma persona que, en el comienzo, creó el mundo material mediante Su energía externa personal. Tras la creación de este mundo de tres guŠas [sattva, rajas y tamas], Tú pareces haber entrado en él, aunque en realidad no es así. VERSOS 15, 16 y 17. En la energía material total, el mahat-tattva, no hay divisiones, pero, debido a las modalidades materiales de la naturaleza, parece dividirse en tierra, agua, fuego, aire y éter. Por la acción de la energía viviente [j…va-bh™ta], esas energías separadas se combinan para hacer visible la manifestación cósmica, pero, de hecho, la energía total ya existe antes de la creación del cosmos. Por lo tanto, la energía material total nunca entra realmente en la creación. Del mismo modo, Tú, aunque manifiestas Tu presencia y nuestros sentidos Te perciben, en realidad los sentidos no pueden percibirte, y la mente y las palabras no pueden tener experiencia alguna de Ti [avā‰-manāsa-gocara]. Con los sentidos podemos percibir algunas cosas, pero no todo; con los ojos, por ejemplo, podemos ver, pero no podemos probar los sabores. Por esa razón, Tú estás fuera del alcance de la percepción de los sentidos. Aunque estás en contacto con las modalidades de la naturaleza material, no Te ves afectado por ellas. Tú eres el factor primordial en todo, la Superalma omnipresente e indivisa. Para Ti, por lo tanto, no existe ni lo interno ni lo externo. Tú nunca has entrado en el vientre de Devak…; en verdad, Tú ya existías en él. VERSO 18. Aquel que considera que su cuerpo visible, que es producto de las tres modalidades de la naturaleza, es independiente del alma, no conoce la base misma de la existencia, y es, por lo tanto, un sinvergüenza. Los que son sabios han rechazado esa conclusión, ya que, si se analiza detenidamente, es fácil entender que, sin el alma que les da fundamento, los sentidos y el cuerpo visible carecerían de sustancialidad. Pero, aunque los sabios rechazan esa conclusión, los necios la consideran real. VERSO 19. ¡Oh, mi Señor!, la conclusión de los sabios eruditos en los Vedas es que Tú, que estás libre de todo esfuerzo, que no sufres la influencia de las modalidades de la naturaleza material, y que permaneces inmutable en Tu situación espiritual, eres quien lleva a cabo la creación, el sostenimiento y la aniquilación de toda la manifestación cósmica. En Ti, que eres la Suprema Personalidad de Dios, Parabrahman, no hay contradicciones. Debido a que las tres modalidades de la naturaleza material —sattva, rajas y tamas— están bajo Tu control, todo ocurre de forma natural. VERSO 20. Mi Señor, Tu forma es trascendental a las tres modalidades materiales, pero, para mantener los tres mundos, Tú adoptas el color blanco de Viṣṇu en la modalidad de la bondad; para la creación, que está impregnada de la cualidad de la pasión, Te manifiestas rojizo; y al final, cuando es necesaria la aniquilación, que está impregnada de ignorancia, Te manifiestas negruzco. VERSO 21. ¡Oh, mi Señor, propietario de toda la creación!, Tú has aparecido ahora en mi casa, con el deseo de proteger al mundo. Estoy seguro de que destruirás todos los ejércitos que se desplazan por la Tierra bajo el liderazgo de políticos que, a pesar de ir vestidos como gobernantes kṣatriyas, son en realidad demonios. Tú debes matarles para proteger al público inocente. VERSO 22. ¡Oh, mi Señor, Señor de los semidioses!, después de escuchar la profecía de que Tú nacerías en nuestro hogar y le matarías, el incivilizado Kaˆsa ha matado a todos Tus hermanos mayores. Tan pronto como sus oficiales le informen de que Tú has nacido, se presentará aquí con sus armas para matarte. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de haber visto en su hijo todas las características de la Suprema Personalidad de Dios, Devak…, que tenía mucho miedo de Kaˆsa y estaba llena de asombro por lo inusual de la circunstancia, ofreció oraciones al Señor. VERSO 24. ®r… Devak… dijo: Mi querido Señor, hay distintos Vedas, y en algunos de ellos se explica que Tú no puedes ser percibido ni con las palabras ni con la mente. Sin embargo, Tú eres el origen de toda la manifestación cósmica. Tú eres Brahman, lo más grande de todo, pleno de refulgencia como el Sol. Tú no tienes causa material, estás libre de cambio y de desviación, y no tienes deseos materiales. Los Vedas dicen, por ello, que Tú eres la sustancia. Por lo tanto, Tú, mi Señor, eres directamente el origen de todas las afirmaciones védicas. Quien llegue a comprenderte logrará, paso a paso, la comprensión de todo. Tú eres diferente de Paramātmā y de la luz del Brahman, y, al mismo tiempo, no eres diferente de ellos. Todo emana de Ti. En verdad, Tú eres la causa de todas las causas, el Señor Viṣṇu, la luz de todo conocimiento trascendental. VERSO 25. Después de millones de años, en el momento de la aniquilación cósmica, cuando la influencia del tiempo destruye todo lo manifestado y lo no manifestado, los cinco elementos densos entran en el concepto sutil, y las categorías manifestadas entran en la sustancia no manifestada. En ese entonces, sólo Tú permaneces, y se Te conoce con el nombre de Ananta Śeṣa-nāga. VERSO 26. ¡Oh, Tú, que inauguras la energía material!, esta maravillosa creación actúa bajo el control del poderoso tiempo, que se divide en segundos, minutos, horas y años. El factor tiempo, que se extiende durante muchos millones de años, no es sino otra forma del Señor Viṣṇu. Para realizar Tus pasatiempos, Tú actúas como controlador del tiempo, pero Tú eres la fuente de toda buena fortuna. Ofrezco mi más plena sumisión a Tu Señoría. VERSO 27. En el mundo material no ha habido nadie que se haya liberado de los cuatro principios representados por el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades, ni siquiera huyendo a otros planetas. Pero ahora que Tú has aparecido, Mi Señor, la muerte huye de Ti atemorizada, y las entidades vivientes que, por Tu misericordia, han logrado el refugio de Tus pies de loto, duermen con la mente llena de paz. VERSO 28. Mi Señor, Tú disipas todos los temores de Tus devotos, y por ello Te pido que nos salves y nos protejas del terrible temor que Kaˆsa nos inspira. Los yog…s absortos en meditación pueden contemplar Tu forma de Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. Por favor, haz que esa forma sea invisible para quienes la ven con ojos materiales. VERSO 29. ¡Oh, Madhus™dana!, desde que has nacido me siento cada vez más angustiada y temerosa de Kaˆsa. Por favor, haz que ese pecador de Kaˆsa no llegue a saber que has nacido de mi vientre. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios omnipresente, y Tu forma trascendental de cuatro brazos, que sostienen una caracola, un disco, una maza y una flor de loto, no es natural en este mundo. Por favor, retira esa forma [y vuélvete como un niño humano normal, para que pueda tratar de esconderte en algún lugar]. VERSO 31. En el momento de la devastación, todo el cosmos, que contiene a todas las entidades creadas, móviles e inmóviles, entra en Tu cuerpo trascendental y se sostiene en él sin dificultad. Pero ahora, esa forma trascendental ha nacido de mi vientre. La gente no podrá creerlo, y todos se reirán de mí. VERSO 32. La Suprema Personalidad de Dios contestó: Mi querida madre, la más casta de las mujeres, en tu vida anterior, en el milenio Svāyambhuva, tú te llamaste Pṛśni, y Vasudeva, que era el más piadoso prajāpati, se llamó Sutapā. VERSO 33. Cuando el Señor Brahmā os ordenó que generaseis descendencia, primero os sometisteis a rigurosas austeridades controlando los sentidos. VERSOS 34 y 35. Mis queridos padres, vosotros soportasteis la lluvia, el viento, soles intensos, calores abrasadores y fríos terribles, padeciendo toda clase de incomodidades en el curso de las estaciones. Mediante el control de los aires del cuerpo con las prácticas yóguicas de prāŠāyāma, alimentándoos tan sólo de aire y de hojas secas caídas de los árboles, purificasteis vuestra mente de toda clase de suciedades. De ese modo, con el deseo de recibir Mi bendición, Me adorasteis con la mente serena. VERSO 36. Empeñados en difíciles actividades de tapasya con conciencia de Mí [conciencia de Kṛṣṇa], pasasteis doce mil años celestiales. VERSOS 37 y 38. ¡Oh, intachable madre Devak…!, después de doce mil años celestiales, durante los cuales Me contemplasteis constantemente en lo más profundo del corazón, llenos de fe, de devoción y de austeridad, Yo Me sentí muy satisfecho con vosotros. Puesto que soy el supremo dispensador de bendiciones, aparecí ante vosotros en esta misma forma de Kṛṣṇa para ofreceros la bendición que deseaseis. Entonces expresasteis vuestro deseo de tener un hijo exactamente como Yo. VERSO 39. Como marido y mujer que nunca habíais tenido hijos, os sentisteis atraídos por deseos sexuales, pues, por la influencia de devamāyā, el amor trascendental, queríais tenerme a Mí por hijo. Por esa razón, nunca deseasteis liberaros del mundo material. VERSO 40. Después de daros esa bendición, Yo desaparecí. Entonces os entregasteis a la relación sexual para tener un hijo como Yo, y Yo satisfice vuestro deseo. VERSO 41. Yo no encontré a nadie tan elevado como vosotros en lo que se refiere a la sencillez y a las cualidades que revelan un buen carácter, y por ello vine a este mundo en la forma de Pṛśnigarbha, «el que es famoso por haber nacido de Pṛśni». VERSO 42. En el siguiente milenio volví a ser vuestro hijo. Vosotros fuisteis Mi madre, Aditi, y Mi padre, Kaśyapa. Fui conocido con el nombre de Upendra, y, por ser enano, recibí también el nombre de Vāmana. VERSO 43. ¡Oh, madre supremamente casta!, Yo, esa misma personalidad, he aparecido ahora como hijo vuestro por tercera vez. Creed en la verdad de Mis palabras. VERSO 44. Os he mostrado esta forma de Viṣṇu sólo para recordaros Mis nacimientos anteriores. De lo contrario, si hubiese aparecido como un niño humano corriente, no habríais creído que la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, había nacido realmente. VERSO 45. Vosotros dos, marido y mujer, pensáis constantemente en Mí como hijo vuestro, pero siempre sabéis que Yo soy la Suprema Personalidad de Dios. Por pensar constantemente en Mí con amor y cariño, obtendréis la perfección más elevada: iréis de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 46. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de dar estas instrucciones a Sus padres, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, guardó silencio. A continuación, y en presencia de ellos, Se transformó en un bebé humano, en virtud de Su energía interna. [En otras palabras, recobró Su forma original: kṛṣṇas tu bhagavān svayam]. VERSO 47. A continuación, en el preciso momento en que Vasudeva, inspirado por la Suprema Personalidad de Dios, se disponía a sacar al recién nacido de la habitación en que había tenido lugar el alumbramiento, Yogamāyā, la energía espiritual del Señor, nació como hija de Mahārāja Nanda. VERSOS 48 y 49. Por la influencia de Yogamāyā, todos los guardianes y habitantes de la casa quedaron profundamente dormidos, con los sentidos imposibilitados para la acción. Tan pronto como sale el Sol, la oscuridad desaparece; del mismo modo, cuando aparecía Vasudeva, las puertas, fuertemente cerradas con cadenas y pasadores de hierro, se abrían una a una por sí solas para darle paso. Como en el cielo las nubes tronaban mansamente y dejaban caer su lluvia, Ananta-nāga, una expansión de la Suprema Personalidad de Dios, siguió a Vasudeva y al trascendental bebé desde la misma puerta de la prisión, con las capuchas extendidas sobre ellos para protegerles. VERSO 50. Debido a la incesante lluvia enviada por el semidiós Indra, el río Yamunā llevaba un caudal profundo y turbulento, con espantosas olas y remolinos. Pero, del mismo modo que, en el pasado, el gran océano Índico había dejado paso al Señor Rāmacandra, permitiéndole construir un puente, el río Yamunā dio paso a Vasudeva y le permitió cruzar. VERSO 51. Al llegar a casa de Nanda Mahārāja, Vasudeva vio que todos los pastores de vacas estaban profundamente dormidos. Entonces acostó a su hijo en la cama de Yaśodā y, llevándose a la hija de ésta, que era una expansión de Yogamāyā, regresó a su morada, la prisión de Kaˆsa. VERSO 52. Vasudeva acostó a la niña en la cama de Devak…, volvió a encadenarse las piernas con grilletes de hierro, y permaneció allí como hasta entonces. VERSO 53. Agotada por el esfuerzo del parto, Yaśodā estaba rendida de sueño y ni siquiera recordaba si había tenido un hijo o una hija. CAPÍTULO 4. LAS ATROCIDADES DEL REY KAḾSA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey Parīkṣit, las puertas exteriores e interiores de la prisión quedaron cerradas como antes. En ese momento, todos los habitantes de la casa, y especialmente los encargados de la vigilancia, despertaron escuchando el llanto del recién nacido. VERSO 2. Inmediatamente, los guardias corrieron a ver a Kaˆsa, el rey de la dinastía Bhoja, y le informaron del nacimiento del hijo de Devak…. Kaˆsa, que aguardaba esta noticia lleno de ansiedad, actuó sin perder ni un instante. VERSO 3. Kaˆsa saltó inmediatamente de la cama, pensando: «¡He aquí a Kāla, el supremo factor tiempo, que ha nacido para matarme!». Obsesionado con esta idea, sin siquiera peinarse, Kaˆsa acudió inmediatamente al lugar en que había nacido el niño. VERSO 4. Sin poder hacer otra cosa, Devak… suplicó lastimosamente a Kaˆsa: Mi querido hermano, te deseo toda buena fortuna. No mates a esta niña. Ella será tu nuera. En verdad, es indigno de ti matar a una mujer. VERSO 5. Mi querido hermano, por la influencia del destino has matado ya muchos bebés, cada uno de ellos tan brillante y hermoso como el fuego. Pero, por favor, perdóname esta hija. Dámela como regalo. VERSO 6. Mi señor, hermano mío, yo soy muy pobre, pues me he visto privada de todos mis hijos, pero, aun así, soy tu hermana menor. Por eso, sería digno de ti que me dejases esta última hija como regalo. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Abrazando a su hija y llorando de un modo que inspiraba compasión, Devak… suplicó a Kaˆsa que le diera aquel bebé, pero Kaˆsa era tan cruel que la reprendió y le arrebató violentamente el bebé de las manos. VERSO 8. Kaˆsa, llevado de su intenso egoísmo, había roto todo vínculo con su hermana. Allí mismo, de rodillas, cogió a la recién nacida por las piernas y trató de aplastarla estrellándola contra la piedra. VERSO 9. La niña, Yogamāyā-dev…, la hermana menor del Señor Viṣṇu, se escurrió de las manos de Kaˆsa y apareció en el cielo en la forma de Dev…, la diosa Durgā, con ocho brazos y perfectamente armada. VERSOS 10 y 11. La diosa Durgā estaba adornada con collares de flores, ungida con pasta de madera de sándalo y vestida con ropas de gran calidad, alhajas y piedras preciosas. En sus manos llevaba un arco, un tridente, flechas, un escudo, una espada, una caracola, un disco y una maza, y recibía la adoración de apsarās y kinnaras, uragas, siddhas, cāraŠas, gandharvas y demás seres celestiales, que le ofrecían adoración con toda clase de presentes. La diosa dijo lo siguiente. VERSO 12. ¡Oh, necio Kaˆsa!, ¿de qué te servirá matarme? La Suprema Personalidad de Dios, que ha sido tu enemigo desde el mismo principio y que ciertamente te matará, ha nacido ya en otro lugar. Por lo tanto, no es necesario que sigas matando niños. VERSO 13. Tras dirigir a Kaˆsa estas palabras, la diosa Durgā, Yogamāyā, se manifestó en muchos lugares, como VārāŠas…, y fue conocida con diversos nombres, como Annap™rŠā, Durgā, Kāl… y Bhadrā. VERSO 14. Al escuchar las palabras de la diosa Durgā, Kaˆsa no podía salir de su asombro. Entonces se acercó a su hermana Devak… y a su cuñado Vasudeva y, liberándoles inmediatamente de sus cadenas, les habló con gran humildad. VERSO 15. ¡Ay de mí, hermana mía! ¡Ay de mí, cuñado mío! Os he matado tantos hijos que, en verdad, soy tan pecaminoso como los caníbales [rākṣasas] que se comen a sus propios hijos. VERSO 16 He sido tan cruel y despiadado que he abandonado a todos mis amigos y familiares. Por ello, como el que ha matado a un brāhmaŠa, no sé qué planeta me espera, ni después de la muerte, ni mientras aún respiro. VERSO 17. ¡Ay de mí!, no sólo los seres humanos mienten, sino también a veces la providencia. Y por creer en aquella profecía de la providencia, yo, pecador de mí, he matado a tantos hijos de mi hermana. VERSO 18. ¡Oh, grandes almas!, vuestros hijos han sufrido su propio infortunio. No os lamentéis por ellos. Todas las entidades vivientes se hallan bajo el control del Supremo, y no pueden vivir juntas siempre. VERSO 19. En este mundo podemos ver que los recipientes, muñecos y otros productos de barro aparecen, se rompen y desaparecen, fundiéndose con la tierra. Del mismo modo, los cuerpos de todas las entidades vivientes condicionadas también son aniquilados, pero las entidades vivientes, como la tierra misma, son inmutables y nunca son destruidas [na hanyate hanyamāne śarīre]. VERSO 20. Aquel que no comprende la posición constitucional del cuerpo y del alma [ātmā] se apega demasiado al concepto corporal de la vida. En consecuencia, debido a ese apego por el cuerpo y sus subproductos, se siente afectado por la unión o la separación con respecto a su familia, su sociedad o su país. Mientras eso continúe, la persona permanece en la vida material. [De lo contrario, alcanza la liberación.] VERSO 21. Mi querida hermana Devak…, te deseo toda buena fortuna. Todo el mundo sufre y disfruta de los resultados de sus actividades bajo el control de la providencia. Por eso, aunque has tenido la desdicha de que yo matase a tus hijos, te pido por favor que no te lamentes por ellos. VERSO 22. Bajo la influencia del concepto corporal de la vida, permanecemos en tinieblas, carentes de autorrealización, y pensamos: «Me están matando», o: «Yo he matado a mis enemigos». Mientras persista en esa mentalidad de considerar que el ser mata o es matado, la persona necia sigue siendo responsable de sus obligaciones materiales, y, por consiguiente, sufre sus reacciones en forma de felicidad y aflicción. VERSO 23. Kaˆsa suplicó: «Mi querida hermana, mi querido cuñado, vosotros, que sois personas santas, sed misericordiosos, por favor, con este pobre miserable. Por favor, perdonad mis atrocidades». Después de decir esto, Kaˆsa se postró a los pies de Vasudeva y Devak…, con los ojos llenos de lágrimas de arrepentimiento. VERSO 24. Con plena fe en las palabras de la diosa Durgā, Kaˆsa dio muestra de su cariño familiar por Devak… y Vasudeva liberándoles inmediatamente de los grilletes de hierro. VERSO 25. Al ver el sincero arrepentimiento de su hermano mientras explicaba los designios del destino, Devak… vio desvanecerse toda su ira. Vasudeva, que también se liberó de la ira, sonrió y dirigió a Kaˆsa las siguientes palabras. VERSO 26. ¡Oh, Kaˆsa, gran personalidad!, sólo por la influencia de la ignorancia aceptamos el cuerpo material y el ego corporal. Lo que tú has dicho acerca de esta filosofía es correcto. Las personas que se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida, carentes de autorrealización, establecen diferencias considerando que «Esto es mío» y «Eso pertenece a otro». VERSO 27. Esas personas de visión separatista están imbuidas de las cualidades materiales de la lamentación, el júbilo, el miedo, la envidia, la codicia, la ilusión y la locura. Se hallan bajo la influencia de la causa inmediata y se esfuerzan por neutralizarla, pues no tienen conocimiento acerca de la causa remota, la causa suprema, la Personalidad de Dios. VERSO 28. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar las palabras llenas de pureza de Devak… y Vasudeva, que se habían serenado totalmente, Kaˆsa se sintió complacido y, con su permiso, entró en palacio. VERSO 29. Pasada aquella noche, Kaˆsa reunió a sus ministros y les informó de las palabras de Yogamāyā [que le había revelado que quien iba a matar a Kaˆsa había nacido ya en otro lugar]. VERSO 30. Tras escuchar la declaración de su señor, los envidiosos asuras, que eran enemigos de los semidioses y no eran demasiado expertos en sus tratos, aconsejaron a Kaˆsa de la siguiente manera. VERSO 31. Si ésa es la situación, ¡oh, rey de la dinastía Bhoja!, hoy mismo empezaremos a matar en todas las aldeas, ciudades y campos de pastoreo, a todos los niños que hayan nacido desde hace diez días o un poco más. VERSO 32. Los semidioses temen siempre el sonido de la cuerda de tu arco. Viven en constante ansiedad, temerosos de luchar. Siendo así, ¿qué daño podrán hacerte, aunque lo intenten? VERSO 33. Heridos por las flechas que tú disparabas en todas direcciones, algunos de ellos, llenos de heridas pero deseosos de vivir, trataban de escapar huyendo del campo de batalla. VERSO 34. Vencidos y despojados de todas sus armas, algunos semidioses abandonaron la lucha y te alabaron con las manos juntas, y otros, presentándose ante ti con los vestidos y el cabello sueltos, dijeron: «¡Oh, señor, sentimos verdadero miedo de ti!». VERSO 35. Cuando los semidioses pierden sus cuadrigas, cuando olvidan cómo utilizar las armas, cuando sienten miedo o están apegados a algo que no tiene que ver con el combate, o cuando tienen los arcos rotos y han perdido la capacidad de luchar, Tu Majestad no les mata. VERSO 36. Fuera del campo de batalla, los semidioses están siempre vanagloriándose inútilmente. Sólo entonces, cuando no hay guerra, pueden mostrar su poder. Por lo tanto, no tenemos nada que temer de ellos. En lo que se refiere al Señor Viṣṇu, siempre está recluido en lo más profundo del corazón de los yog…s, y en cuanto al Señor ®iva y al Señor Brahmā, el uno se ha marchado al bosque, y el otro está siempre ocupado en austeridades y meditación. Los demás semidioses, comenzando con Indra, no tienen ningún poder. Por lo tanto, no hay nada que temer. VERSO 37. Sin embargo, siguen siendo enemigos, y, por ello, nuestra opinión es que no debes descuidarte. Por lo tanto, y para exterminarlos totalmente, ocúpanos en luchar contra ellos, pues estamos listos para seguirte. VERSO 38. Como una enfermedad, que se complica y resulta imposible de curar si no se trata desde los primeros síntomas, o como los sentidos, que son imposibles de dominar si no se dominan desde un principio, un enemigo al que no se ataja desde el mismo comienzo, más tarde acaba por volverse invencible. VERSO 39. Todos los semidioses se sustentan en el Señor Viṣṇu, que vive y es adorado allí donde estén los Vedas, o donde haya principios religiosos, cultura tradicional, vacas, brāhmaṇas, austeridades y sacrificios debidamente remunerados. VERSO 40. ¡Oh, rey!, teniendo esto en cuenta, nosotros, que estamos de parte tuya en todos los aspectos, mataremos a los brāhmaṇas védicos, a las personas ocupadas en ofrecer sacrificios y austeridades, y a las vacas que dan leche, pues de ellas se obtiene la mantequilla clarificada necesaria para los sacrificios. VERSO 41. Los brāhmaṇas, las vacas, el conocimiento védico, la austeridad, la veracidad, el control de la mente y los sentidos, la fe, la misericordia, la tolerancia y el sacrificio son las partes que forman el cuerpo del Señor Viṣṇu, y son los elementos propios de la civilización divina. VERSO 42. El Señor Viṣṇu, la Superalma que está en el corazón de todos, es el enemigo supremo de los asuras, y por ello es conocido con el nombre de asura-dvi˜. Él es el líder de todos los semidioses, pues todos ellos, con el Señor ®iva y el Señor Brahmā, viven bajo Su protección. Las grandes personas santas, los sabios y los vaiṣṇavas también dependen de Él. Por lo tanto, la única manera de matar a Viṣṇu es perseguir a los vaiṣṇavas. VERSO 43. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, tras reflexionar en las instrucciones de sus malvados ministros, Kaˆsa, que, como demonio, estaba atado por las leyes de Yamarāja y carecía de buena inteligencia, decidió perseguir a las personas santas, los brāhmaṇas, pues no veía otra forma de procurarse buena fortuna. VERSO 44. Aquellos demonios, los seguidores de Kaˆsa, eran expertos en causar sufrimiento a los demás, y sobre todo a los vaiṣṇavas, y podían adoptar la forma que deseasen. Tras darles permiso para ir por todas partes hostigando a las personas santas, Kaˆsa entró en su palacio. VERSO 45. Ebrios de pasión e ignorancia, sin saber lo que era bueno o malo para ellos, los asuras, a quienes aguardaba una muerte inminente, salieron en persecución de las personas santas. VERSO 46. Mi querido rey, el hombre que persigue a las grandes almas perderá todo lo que haya recibido en forma de longevidad, belleza, fama, religión, bendiciones y elevación a los planetas superiores. CAPÍTULO 5. EL ENCUENTRO DE NANDA MAHšRšJA Y VASUDEVA. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Nanda Mahārāja era de natural muy magnánimo, y, cuando el Señor ®r… Kṛṣṇa nació como hijo suyo, no cabía en sí de júbilo. Por lo tanto, después de bañarse, purificarse y vestirse adecuadamente, invitó a brāhmaṇas expertos en la recitación de mantras védicos, y tras ocuparles en recitar himnos védicos auspiciosos, organizó la ceremonia del nacimiento de su hijo conforme a las reglas y regulaciones de los Vedas; también organizó la adoración de los semidioses y antepasados. VERSO 3. Nanda Mahārāja dio como caridad a los brāhmaṇas dos millones de vacas, perfectamente adornadas con mantos y joyas. También les dio siete montañas de cereal, cubiertas de joyas y de telas bordadas en brocado de oro. VERSO 4. ¡Oh, rey!, la tierra y otros bienes materiales se purifican con el paso del tiempo; el cuerpo se purifica al bañarse; y las cosas sucias se purifican cuando se limpian. El nacimiento se purifica mediante ceremonias purificatorias; los sentidos, con la austeridad; y las posesiones materiales, con la adoración y la caridad ofrecida a los brāhmaṇas. La mente se purifica con la satisfacción; y el alma, con la autorrealización, o conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 5. Los brāhmaṇas recitaron himnos védicos auspiciosos, cuya vibración purificaba el ambiente. Había expertos en recitar los Purāṇas y otras historias antiguas, y otros que cantaban la historia de las familias reales, así como recitadores de temas generales, mientras los cantantes entonaban sus melodías acompañados por toda clase de instrumentos musicales, como bher…s y dundubhis. VERSO 6. Vrajapura, la residencia de Nanda Mahārāja, estaba perfectamente decorada con toda clase de festones y banderas, y en diversos lugares se habían levantado pórticos con muchísimas guirnaldas de flores, telas hermosas y hojas de mango. Los patios, las puertas cercanas a los caminos y el interior de las habitaciones y de las casas se habían barrido y limpiado con agua. VERSO 7. Las vacas, los toros y los terneros tenían todo el cuerpo ungido con una mezcla de cúrcuma, aceite y minerales diversos. Llevaban la cabeza adornada con plumas de pavo real, y estaban cubiertos de guirnaldas, mantos y adornos de oro. VERSO 8. ¡Oh, rey Parīkṣit!, los pastores de vacas vestían con gran opulencia, con lujosas alhajas, turbantes y chaquetas. Adornados con sus mejores galas, acudían a casa de Nanda Mahārāja, trayendo en sus manos diversos presentes. VERSO 9. Las esposas gop…s de los pastores de vacas, tan pronto como supieron que madre Yaśodā había tenido un hijo, se sintieron muy complacidas, y, arreglándose convenientemente, se pusieron hermosos vestidos, alhajas, cosmético negro para los ojos, etc. VERSO 10. Con la extraordinaria belleza de sus caras de loto, recién adornadas con azafrán y ku‰kuma fresco, las esposas de los pastores corrieron a casa de madre Yaśodā llevando en las manos sus obsequios. Su belleza natural las había dotado de caderas redondas y de senos abultados, que se movían al compás de su apresurado paso. VERSO 11. En las orejas, las gop…s llevaban pendientes de joyas muy brillantes y pulidas, y en el cuello, medallones de metal. Con ajorcas en las muñecas y vestidos de colores variados, dejaban a su paso una lluvia de flores que se les desprendían del cabello. Así, mientras se dirigían a casa de Nanda Mahārāja, las gop…s, con el movimiento de sus pendientes y de sus senos y collares de flores, se mostraban resplandecientes. VERSO 12. Ofreciendo bendiciones al recién nacido Kṛṣṇa, las esposas e hijas de los pastores decían: «¡Que seas el rey de Vraja y mantengas a sus habitantes por mucho tiempo!», y rociaban al Señor Supremo, el innaciente, con una mezcla de polvo de cúrcuma, aceite y agua, mientras ofrecían oraciones. VERSO 13. Ahora que el ilimitado y omnipresente Señor Kṛṣṇa, el amo de la manifestación cósmica, había llegado a los dominios de Nanda Mahārāja, por todas partes se escuchaban instrumentos musicales celebrando el gran festival. VERSO 14. Muy alegres, los pastores de vacas disfrutaban del gran festival salpicándose los unos a los otros con una mezcla de yogur, leche condensada, mantequilla y agua. Se lanzaban mantequilla y se untaban con ella unos a otros. VERSOS 15 y 16. Para complacer al Señor Viṣṇu, el magnánimo Nanda Mahārāja dio caridad a los pastores de vacas en forma de ropas, adornos y vacas, y de ese modo mejoró en todo sentido la condición de su hijo. También repartió caridad entre los s™tas, los māgadhas y los vand…s, sin olvidar a las demás profesiones allí presentes, conforme a sus respectivas cualidades y educación, y satisfizo los deseos de todos. VERSO 17. También la muy afortunada RohiŠ…, la madre de Baladeva, fue honrada por Nanda Mahārāja y Yaśodā, de modo que se vistió suntuosamente y se adornó con una gargantilla, un collar de flores y otros artículos. Estaba muy atareada, yendo de un lado a otro para recibir a las mujeres invitadas a la fiesta. VERSO 18. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hogar de Nanda Mahārāja es eternamente la morada de la Suprema Personalidad de Dios y de Sus cualidades trascendentales, de modo que, por naturaleza, está siempre dotado con plenitud de opulencias y riquezas. Aun así, desde el mismo momento del advenimiento del Señor Kṛṣṇa, fue el lugar de los pasatiempos de la diosa de la fortuna. VERSO 19. ®ukadeva Gosvāmī siguió diciendo: A continuación, mi querido rey Parīkṣit, ¡oh, el mejor protector de la dinastía Kuru!, Nanda Mahārāja confió la protección de Gokula a los pastores del lugar, y salió hacia Mathurā para pagar al rey Kaˆsa los impuestos anuales. VERSO 20. Al saber que Nanda Mahārāja, su muy querido amigo y hermano, había ido a Mathurā y había pagado ya los impuestos a Kaˆsa, Vasudeva fue a verle a su residencia. VERSO 21. Al saber que Vasudeva había venido a verle, Nanda Mahārāja estaba rebosante de amor y afecto, tan complacido como si su cuerpo hubiese vuelto a la vida. Al ver a Vasudeva, que se presentó de pronto ante él, se levantó y le estrechó entre sus brazos. VERSO 22. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, después de que Nanda Mahārāja le recibiese y le ofreciese los honores de la bienvenida, Vasudeva se sentó lleno de paz, y preguntó acerca de sus dos hijos, por los que sentía un intenso amor. VERSO 23. Mi querido hermano Nanda Mahārāja, tú, ya entrado en años, te encontrabas sin hijos y sin esperanzas de tenerlos. Por lo tanto, que hayas tenido un hijo varón es señal de muy buena fortuna. VERSO 24. Y si yo he podido verte, es también por buena fortuna. Para mí, esta oportunidad es como haber nacido de nuevo. Aunque vivamos aquí, en este mundo material es muy difícil encontrarse con amigos íntimos y familiares queridos. VERSO 25. En los ríos, muchos palos y trozos de madera son arrastrados por la fuerza de las olas, sin que puedan permanecer juntos. Del mismo modo, nuestros actos pasados y las olas del tiempo nos impiden permanecer junto a nuestros amigos y familiares, pese a los íntimos lazos que nos unen a ellos. VERSO 26. Mi querido amigo, Nanda Mahārāja, ¿hay buenos bosques para los rebaños de vacas en el lugar en que vives con tus amigos? Espero que no surjan enfermedades ni inconvenientes. Debe de ser un lugar con abundancia de agua, hierba y vegetación. VERSO 27. Mi hijo Baladeva, al que estáis criando tú y tu esposa, Yaśodādev…, os considera a vosotros Sus padres. ¿Viven felices en vuestro hogar, Él y RohiŠ…, Su verdadera madre? VERSO 28. Como se explica en las Escrituras védicas, cuando amigos y familiares están bien situados, la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos son beneficiosos. Pero si, por el contrario, nuestros amigos y familiares sufren, ninguno de esos tres procesos nos trae la menor felicidad. VERSO 29. Nanda Mahārāja dijo: ¡Qué triste es que el rey Kaˆsa haya matado tantos hijos tuyos, nacidos de Devak…, y que tu única hija, la menor de todos, haya entrado en los planetas celestiales! VERSO 30. Ciertamente, todos los hombres estamos sujetos al destino, que determina los resultados de nuestras actividades fruitivas. En otras palabras, el destino invisible nos hace tener un hijo, o una hija, y el mismo destino invisible los aleja de nosotros para siempre. El destino es el controlador supremo de todos. Quien sabe esto, nunca se confunde. VERSO 31. Vasudeva dijo a Nanda Mahārāja: Mi querido hermano, ahora que ya me has visto y que has pagado a Kaˆsa los impuestos de este año, no te quedes aquí muchos días más. Es mejor que regreses a Gokula, pues sé que podría haber problemas allí. VERSO 32 ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de recibir este consejo de Vasudeva, Nanda Mahārāja y los pastores que le acompañaban, tras pedir permiso a Vasudeva, uncieron sus bueyes a los carros y partieron hacia Gokula. CAPÍTULO 6. LA MUERTE DE LA DEMONIA PŪTANš. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, en el camino de regreso, Nanda Mahārāja reflexionaba en que las palabras de Vasudeva no podían ser falsas ni en vano. En Gokula debía de haber ocurrido algún contratiempo, algo peligroso. Pensando en el peligro que podía correr su hermoso hijo, Kṛṣṇa, Nanda Mahārāja sintió temor, y se refugió en los pies de loto del controlador supremo. VERSO 2. Mientras Nanda Mahārāja regresaba a Gokula, la terrible P™tanā, a quien Kaˆsa había encomendado la misión de matar bebés, recorría los pueblos, ciudades y aldeas cumpliendo con su nefasto deber. VERSO 3. Mi querido rey, allí donde los hombres, cualquiera que sea su posición, realizan sus deberes prescritos de servicio devocional mediante los procesos de cantar y escuchar [śravaṇaḿ k…rtanaˆ viṣṇoh], los agentes del mal no pueden causar ningún peligro. Por lo tanto, mientras la Suprema Personalidad de Dios estuviese presente, en Gokula no había nada que temer. VERSO 4. Un día, la rākṣasī P™tanā, que tenía el poder de desplazarse conforme a su deseo y venía de recorrer el espacio exterior, se transformó mediante su poder místico en una mujer muy hermosa, y, con ese aspecto, entró en Gokula, la morada de Nanda Mahārāja. VERSOS 5 y 6. Tenía las caderas muy bien formadas, y unos senos grandes y firmes, que parecían un peso excesivo para su delgada cintura. Vestía con gran elegancia, y sus cabellos, adornados con una guirnalda de flores mallikā, caían sueltos sobre su hermoso rostro, adornado con brillantes pendientes. Con su atractiva sonrisa y sus continuas miradas, su belleza atrajo la atención de todos los habitantes de Vraja, y, en especial, de los hombres. Las gop…s, al verla, pensaron que la bellísima diosa de la fortuna, con una flor de loto en la mano, había venido a ver a su esposo, Kṛṣṇa. VERSO 7. En busca de niños pequeños, P™tanā, que tenía la misión de matarlos, entró en casa de Nanda Mahārāja sin que nadie se lo impidiese, pues era enviada por la potencia superior del Señor. Sin pedir permiso a nadie, se metió en la habitación de Nanda Mahārāja. Allí, dormido en la cama, vio al niño, cuyo poder ilimitado era como un fuego cubierto por cenizas. Inmediatamente comprendió que aquel niño no era un niño común, sino que estaba destinado a matar a todos los demonios. VERSO 8. Acostado en la cama, el Señor ®r… Kṛṣṇa, la Superalma omnipresente, supo que P™tanā, que era una bruja experta en matar niños pequeños, había venido a matarle. Entonces, como si tuviese miedo de ella, Kṛṣṇa cerró los ojos. P™tanā, como la persona sin inteligencia que se pone en el regazo una serpiente dormida confundiéndola con una cuerda, sentó sobre su regazo a aquel que iba a ser su destrucción. VERSO 9. La rākṣasī P™tanā tenía un corazón cruel y despiadado, pero parecía una madre muy cariñosa. Así, era como una espada afilada dentro de una funda suave. Aunque vieron que entraba en la habitación, Yaśodā y RohiŠ…, cautivadas por su belleza, no la detuvieron, sino que, viendo que trataba al bebé como una madre, guardaron silencio. VERSO 10. Allí mismo, la terrible y peligrosa rākṣasī sentó al niño en su regazo y llevó su seno hasta la boca de Kṛṣṇa. En el pezón había untado un veneno muy peligroso, de efecto inmediato, pero la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, muy enfadado con ella, Se agarró de su seno y, estrujándolo fuertemente con las manos, le chupó a la vez el veneno y la vida. VERSO 11. Al sentir aquella insoportable presión en todos sus puntos vitales, la demonia P™tanā comenzó a gritar: «¡Déjame, déjame, por favor! ¡No sigas chupando mi pecho!». Sudorosa, con los ojos muy abiertos y agitando los brazos y las piernas, la demonia daba grandes gritos una y otra vez. VERSO 12. Con los terribles gritos de P™tanā, la Tierra y sus montañas, así como el espacio exterior y sus planetas, temblaron. Vibraban los planetas inferiores y todas las direcciones, y los hombres, temerosos de ser aplastados por un rayo, se dejaban caer al suelo. VERSO 13. De ese modo perdió la vida la demonia P™tanā, en medio de los grandes sufrimientos que le causó Kṛṣṇa al chupar de su pecho. ¡Oh, rey Parīkṣit!, abriendo muchísimo la boca, y con los brazos, las piernas y el cabello extendidos, cayó sobre los pastizales en su forma original de rākṣasī, tal como ocurrió con Vṛtrāsura cuando fue muerto por el rayo de Indra. VERSO 14. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al caer al suelo, el gigantesco cuerpo de P™tanā aplastó todos los árboles en una extensión de diecinueve kilómetros. La aparición de su gigantesco cuerpo fue algo realmente extraordinario. VERSOS 15, 16 y 17. La rākṣasī tenía la boca llena de dientes, cada uno de ellos como la reja de un arado; las ventanas de su nariz eran profundas como cuevas de montaña, y sus senos eran como grandes bloques de piedra desprendidos de una montaña. Su cabellera suelta era del color del cobre. Las cuencas de sus ojos eran como pozos sin fondo, y sus horribles muslos, como las orillas de un río. Los brazos, los pies y las piernas parecían grandes puentes, y su abdomen tenía el aspecto de un lago seco. Con el corazón, los oídos y la cabeza todavía aturdidos por los gritos de la rākṣasī, los pastores de vacas y sus esposas se asustaron todavía más cuando vieron el espantoso prodigio de su cuerpo. VERSO 18. Sin ningún miedo, el niño Kṛṣṇa jugaba en la parte superior del pecho de la rākṣasī P™tanā. Al ver las hermosas actividades del niño, las gop…s, llenas de alegría, se adelantaron a recogerle. VERSO 19. A continuación, madre Yaśodā y RohiŠ…, con las demás gop…s mayores, pasaron un penacho de cola de vaca alrededor del niño, ®r… Kṛṣṇa, para ofrecerle plena protección. VERSO 20. Las gop…s, después de bañar cuidadosamente al niño con orina de vaca, Le ungieron con el polvo que las vacas levantan al andar. Después, al mismo tiempo que pronunciaban doce nombres del Señor, Le aplicaron excremento de vaca en doce partes del cuerpo, las mismas en donde se aplica el tilaka, comenzando por la frente. De ese modo ofrecieron protección al niño. VERSO 21. Las gop…s siguieron, en primer lugar, el proceso de ācamana, bebiendo un sorbo de agua con la mano derecha. Después de purificarse el cuerpo y las manos con el nyāsa-mantra, aplicaron ese mismo mantra al cuerpo del niño. VERSOS 22 y 23. [®ukadeva Gosvāmī informó a Mahārāja Parīkṣit de que las gop…s, siguiendo el sistema más adecuado, protegieron a Kṛṣṇa, su niño, con el siguiente mantra:] Que Aja proteja Tus piernas, que MaŠimān proteja Tus rodillas, Yajña Tus muslos, Acyuta la parte superior de Tu cintura, y Hayagr…va Tu abdomen. Que Keśava proteja Tu corazón, Īśaa Tu pecho, el dios del Sol Tu cuello, Viṣṇu Tus brazos, Urukrama Tu cara, e Īśvara Tu cabeza. Que Cakr… Te proteja por delante; que ®r… Hari, Gadādhar…, el que lleva la maza, Te proteja por la espalda; y que el portador del arco, que es conocido como enemigo de Madhu, y el Señor Ajana, el portador de la espada, protejan Tus dos flancos. Que el Señor Urugāya, el portador de la caracola, Te proteja desde todos los ángulos; que Upendra Te proteja desde arriba; que Garuḍa Te proteja en el suelo; y que el Señor Haladhara, la Persona Suprema, Te proteja de todas partes. VERSO 24. Que Hṛṣīkeśa proteja Tus sentidos, y NārāyaŠa Tu aire vital. Que el amo de ®vetadv…pa proteja lo más profundo de Tu corazón, y que el Señor Yogeśvara proteja Tu mente. VERSOS 25 y 26. Que el Señor Pṛśnigarbha proteja Tu inteligencia, y la Suprema Personalidad de Dios, Tu alma. Que Govinda Te proteja mientras juegas, y que Mādhava proteja Tu sueño. Que el Señor VaikuŠ˜ha Te proteja mientras caminas, y que el Señor NārāyaŠa, el esposo de la diosa de la fortuna, Te proteja cuando estés sentado. Del mismo modo, que el Señor Yajñabhuk, el temible enemigo de todos los planetas maléficos, Te proteja siempre cuando disfrutes de la vida. VERSOS 27, 28 y 29. Las malignas brujas ḍākinīs, yātudhān…s y kuṣmāṇḍas son los peores enemigos de los niños, y los espíritus maléficos, como los bh™tas, los pretas, los piśācas, los yakṣas, los rākṣasas y los vināyakas, así como las brujas Ko˜arā, Revat…, Jyeṣṭhā, P™tanā y Mātṛkā, siempre están dispuestos a causar problemas en el cuerpo, el aire vital y los sentidos, ocasionando pérdida de memoria, locura y malos sueños. Como las más expertas de las estrellas maléficas, todos estos seres crean grandes trastornos, especialmente a los niños, pero es fácil vencerles con tan sólo pronunciar el nombre del Señor Viṣṇu, pues, ante la resonancia del nombre del Señor Viṣṇu, todos ellos se llenan de temor y se marchan. VERSO 30. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Todas las gop…s, con madre Yaśodā al frente, se sentían atadas con lazos de afecto maternal. Después de cantar estos mantras para proteger al niño, madre Yaśodā Le dio de mamar y, a continuación, Le acostó. VERSO 31. Mientras tanto, Nanda Mahārāja y los pastores de vacas, en el camino de regreso de Mathurā, vieron el gigantesco cadáver de P™tanā, lo cual les llenó de asombro. VERSO 32. Nanda Mahārāja y los demás gopas exclamaron: Mis queridos amigos, debéis saber que šnakadundubhi, Vasudeva, se ha vuelto un gran santo o un maestro del poder místico. ¿Cómo, sino, podría haber previsto esta calamidad y advertirnos de ella? VERSO 33. Valiéndose de hachas, los habitantes de Vraja cortaron en pedazos el gigantesco cuerpo de P™tanā. Después de arrojar los trozos lejos de allí, los cubrieron con madera y los redujeron a cenizas. VERSO 34. Debido a que Kṛṣṇa había mamado de su pecho, la rākṣasī P™tanā, al ser matada por Kṛṣṇa, se liberó inmediatamente de toda contaminación material. Las reacciones de sus pecados se desvanecieron en un instante, de modo que su gigantesco cuerpo, al ser quemado, desprendía un humo tan fragante como el incienso de aguru. VERSOS 35 y 36. P™tanā estaba siempre obsesionada con el deseo de beber sangre de niños humanos, y, con ese deseo, trató de matar a Kṛṣṇa; sin embargo, por haber ofrecido su pecho al Señor, alcanzó el bien más elevado. ¿Qué puede decirse entonces de las gop…s mayores, que sentían devoción natural por Kṛṣṇa y que, con cariño de madres, Le ofrecieron sus senos para que mamase, o Le ofrecieron las prendas de amor que una madre ofrece a su hijo? VERSOS 37 y 38. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, está siempre en lo más hondo del corazón del devoto puro. A Él Le ofrecen constantes oraciones personalidades dignas de adoración como el Señor Brahmā y el Señor ®iva. Debido a que Kṛṣṇa abrazó al cuerpo de P™tanā con gran placer y mamó de su pecho, ella, a pesar de ser una terrible bruja, alcanzó la posición de madre en el mundo trascendental, logrando con ello la perfección más elevada. ¿Qué puede decirse entonces de las vacas, cuyos pezones chupaba Kṛṣṇa con gran placer, y que Le ofrecieron su leche llenas de júbilo y cariño, como lo haría una madre? VERSOS 39 y 40. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, es la fuente de muchísimas bendiciones, incluida la liberación [kaivalya], que consiste en la unidad con la refulgencia del Brahman. Las gop…s siempre sintieron cariño maternal por esa Personalidad de Dios, y Kṛṣṇa mamó de sus pechos con gran satisfacción. Las gop…s estaban unidas a Kṛṣṇa con una relación de madre e hijo, y, por lo tanto, a pesar de que estaban ocupadas en sus actividades familiares, nunca se debe pensar que regresaron al mundo material después de abandonar el cuerpo. VERSO 41. Al oler la fragancia del humo que el cuerpo de P™tanā despedía al arder, muchos habitantes de Vrajabh™mi que se hallaban alejados del lugar exclamaban asombrados: «¿De dónde viene esta fragancia?». Así, todo ellos fueron al lugar en que se estaba quemando el cuerpo de P™tanā. VERSO 42. Cuando escucharon la historia de la llegada de P™tanā y de cómo Kṛṣṇa la había matado, los habitantes de Vraja que habían venido de lugares más lejanos no salían de su asombro y ofrecían bendiciones al niño por su maravillosa proeza de matar a P™tanā. Nanda Mahārāja, por supuesto, se sentía muy endeudado con Vasudeva, que había predicho el incidente, y se lo agradecía de todo corazón, pensando en su maravillosa personalidad. VERSO 43. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Kurus!, Nanda Mahārāja era una persona muy sencilla y generosa. Nada más llegar, tomó a su hijo Kṛṣṇa en brazos, como si la muerte se Lo hubiera devuelto, y olió la cabeza del niño en un gesto ritual que le hizo disfrutar, sin duda alguna, de felicidad trascendental. VERSO 44. Toda persona que escuche con fe y devoción la historia de la muerte de P™tanā a manos de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, y que, de ese modo, empeñe su oído en la escucha de los pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa, ciertamente se apegará a Govinda, la persona suprema original. CAPÍTULO 7. LA MUERTE DEL DEMONIO TṚṆĀVARTA. VERSOS 1 y 2. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, ®ukadeva Gosvāmī, las actividades que manifiestan las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios son en verdad placenteras para el oído y para la mente. Por el simple hecho de escuchar esas actividades, todas las impurezas que hay en la mente se desvanecen de inmediato. Generalmente no estamos muy dispuestos a escuchar acerca de las actividades del Señor, pero los pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa son tan atractivos que la mente y el oído, de modo natural, se sienten complacidos con ellos. De esa forma, nuestro apego por escuchar acerca de cosas materiales, que es la causa o raíz de la existencia material, se desvanece, y poco a poco llegamos al plano del servicio devocional al Señor Supremo, adquirimos apego por Él, y hacemos amistad con los devotos que nos enriquecen con conciencia de Kṛṣṇa. Si lo consideras conveniente, ten la bondad de hablar de esas actividades del Señor. VERSO 3. Por favor, narra otros pasatiempos de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, que advino en el planeta Tierra imitando a un niño humano, y que realizó actividades maravillosas, como la muerte de P™tanā. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los esfuerzos del bebé de madre Yaśodā, que ya intentaba girar Su cuerpo para erguirse y darse la vuelta, fueron celebrados con una ceremonia védica. En esa ceremonia, denominada utthāna, que se celebra cuando el niño ya puede salir de casa por primera vez, el bebé es debidamente bañado. Cuando Kṛṣṇa acababa de cumplir los tres meses de edad, madre Yaśodā celebró esa ceremonia con otras mujeres del vecindario. Aquel día la Luna estaba en conjunción con la constelación RohiŠ…. Madre Yaśodā celebró una gran ceremonia, con la participación de músicos profesionales y de brāhmaṇas que cantaban himnos védicos. VERSO 5. Tras completar la ceremonia de baño del niño, madre Yaśodā recibió a los brāhmaṇas adorándoles con el debido respeto y proveyéndoles en abundancia de cereales y otros comestibles, ropas, hermosas vacas y collares de flores. Los brāhmaṇas entonaron los himnos védicos en observancia de la auspiciosa ceremonia. Cuando terminaron, madre Yaśodā vio que el niño se estaba quedando dormido, por lo cual se tendió en la cama con Él hasta que Kṛṣṇa disfrutó de un pacífico sueño. VERSO 6. La generosa madre Yaśodā, absorta en la celebración de la ceremonia utthāna, estaba tan atareada en recibir a los invitados, adorarles con todo respeto y ofrecerles ropas, vacas, collares de flores y cereales, que no escuchó el llanto del niño que la llamaba. En ese momento, el bebé Kṛṣṇa, exigiendo beber la leche del pecho de Su madre, Se puso a patalear muy enfadado. VERSO 7. El Señor ®r… Kṛṣṇa estaba acostado debajo de una carreta de mano en una esquina del patio. Sus piernecitas eran tan tiernas como hojas, pero, cuando golpeó con ellas el carro, éste volcó violentamente y se vino abajo. Las ruedas se separaron del eje, los cubos y los radios saltaron en pedazos, y el astil se rompió. Sobre el carro había muchos utensilios metálicos de pequeño tamaño, que se esparcieron por todas partes. VERSO 8. Ante aquella asombrosa situación, madre Yaśodā y las demás gop…s que se habían reunido para el festival utthāna, y también Nanda Mahārāja y los demás pastores, se preguntaban cómo había podido romperse el carro por sí solo. Aunque buscaron por todas partes tratando de encontrar la causa, no lograron descubrirla. VERSO 9. Los pastores de vacas y las gop…s hacían suposiciones acerca de cómo había ocurrido aquello. «¿Será obra de algún demonio o de algún planeta maléfico?», se preguntaban. Entonces, los niños pequeños allí presentes aseguraron que el carro lo había destrozado el bebé Kṛṣṇa, que Se había puesto a llorar, y, al golpear la rueda del carro con el pie, éste se había venido abajo. No tenían ninguna duda al respecto. VERSO 10. Las gop…s y los gopas allí reunidos no eran conscientes de que Kṛṣṇa es siempre ilimitado, y no podían creer que el bebé Kṛṣṇa tuviera aquel inconcebible poder. Sin dar crédito a las afirmaciones de los niños, las consideraron fantasías infantiles y no les hicieron caso. VERSO 11. Pensando que algún planeta maléfico había atacado a Kṛṣṇa, madre Yaśodā tomó en brazos al bebé y, para que dejase de llorar Le dio de mamar de su pecho. A continuación llamó a los brāhmaṇas expertos para que cantasen himnos védicos y celebrasen una ceremonia ritual auspiciosa. VERSO 12. Después de que los fuertes y robustos pastores recogiesen los potes y demás objetos y, una vez reparada la carreta, lo dejasen todo como antes, los brāhmaṇas celebraron una ceremonia ritual con un sacrificio de fuego para apaciguar al planeta maligno. Seguidamente, adoraron al Señor Supremo con granos de arroz, kuśa, agua y yogur. VERSOS 13, 14 y 15. Las bendiciones de los brāhmaṇas que están libres de la envidia, la falsedad, el orgullo innecesario, el rencor, la agitación ante la prosperidad ajena y el prestigio falso, nunca son en vano. Teniendo esto en cuenta, Nanda Mahārāja, con actitud sobria, sentó a Kṛṣṇa en su regazo e invitó a todos esos brāhmaṇas veraces a que celebrasen una ceremonia ritual conforme a los himnos sagrados del Sāma Veda, el ¬g Veda y el Yajur Veda. A continuación, mientras se cantaban los himnos, Nanda Mahārāja bañó al niño con una mezcla de agua y hierbas puras. Tras celebrar una ceremonia de fuego, alimentó suntuosamente a todos los brāhmaṇas con cereales y otros alimentos de primera calidad. VERSO 16. Nanda Mahārāja, para garantizar la prosperidad de su hijo Kṛṣṇa, dio a los brāhmaṇas vacas muy bien adornadas con mantos, guirnaldas de flores y collares de oro. Esas vacas, perfectamente dotadas para dar leche en abundancia, les fueron dadas a los brāhmaṇas como caridad. Los brāhmaṇas, después de aceptarlas, bendijeron a toda la familia, y, en especial, a Kṛṣṇa. VERSO 17. Todos aquellos brāhmaṇas, grandes expertos en el canto de himnos védicos, eran yog…s dotados de todos los poderes místicos. Ciertamente, las bendiciones que pronunciaban nunca dejaban de cumplirse. VERSO 18. Un día, un año después del nacimiento de Kṛṣṇa, madre Yaśodā, mientras acariciaba a su hijo, notó de pronto que el niño Se volvía más pesado que el pico de una montaña, y no pudo sostenerle por más tiempo en sus brazos. VERSO 19. Angustiada al notar que el niño pesaba tanto como el universo entero, y pensando que quizás estaba siendo atacado por otro demonio o fantasma, la asombrada madre dejó al bebé en el suelo y se absorbió en pensar en NārāyaŠa. En previsión de posibles perturbaciones, madre Yaśodā llamó a los brāhmaṇas para contrarrestar el extraño fenómeno. Hecho esto, volvió a sus quehaceres domésticos. Ella no podía entender que Kṛṣṇa es la fuente original de todo, de modo que no le quedaba otra opción que refugiarse en los pies de loto de NārāyaŠa. VERSO 20. Mientras el niño estaba sentado en el suelo, un demonio llamado Tṛṇāvarta, que era un sirviente de Kaˆsa y venía instigado por él, apareció allí en forma de remolino, y sin ninguna dificultad se llevó al niño por los aires. VERSO 21. Aquel demonio, que giraba como un poderoso torbellino, cubrió toda la región de Gokula con una espesa polvareda que cegó la vista de todos. La aterradora vibración del demonio se escuchaba por todas partes. VERSO 22. Por un momento, todos los pastizales quedaron cubiertos por la densa oscuridad de la tormenta de polvo. Madre Yaśodā no encontraba a su hijo en el lugar en que Le había dejado. VERSO 23. Debido a la arena que Tṛṇāvarta había lanzado por todas partes, las personas no podían verse ni a sí mismas ni a los demás, y eso les causaba trastorno y confusión. VERSO 24. Con la tormenta de arena levantada por el impetuoso torbellino, madre Yaśodā no hallaba el menor rastro de su hijo y no podía entender por qué. Así, como una vaca que ha perdido a su ternero, se derrumbó en el suelo, lamentándose de un modo que inspiraba gran compasión. VERSO 25. Cuando la intensidad de los vientos y la tormenta de polvo fue amainando, las amigas de madre Yaśodā, las otras gop…s, escucharon su lastimoso llanto y fueron a ver qué ocurría. Al ver que Kṛṣṇa había desaparecido, también ellas se sintieron muy afligidas y, con los ojos llenos de lágrimas, unieron su llanto al de madre Yaśodā. VERSO 26. El demonio Tṛṇāvarta, que había adoptado la forma de un violento torbellino, elevó a Kṛṣṇa a gran altura en el cielo. Sin embargo, cuando Kṛṣṇa Se hizo más pesado que el demonio, éste tuvo que detener su impulso y no pudo seguir subiendo. VERSO 27. El enorme peso de Kṛṣṇa hacía pensar a Tṛṇāvarta que era como una gran montaña o un bloque de hierro. Pero como Kṛṣṇa Se había aferrado firmemente a su cuello, el demonio no podía desprenderse de Él. Tṛṇāvarta pensó entonces que aquel niño era maravilloso, ya que no podía, ni soportar Su peso, ni desprenderse de Él. VERSO 28. Con Kṛṣṇa aferrado a su cuello, Tṛṇāvarta se asfixiaba, y no podía emitir el menor sonido ni mover los brazos y las piernas. Con los ojos saltándosele de las órbitas, el demonio perdió la vida y cayó, con el bebé, hacia el suelo de Vraja. VERSO 29. Mientras las gop…s lloraban por Kṛṣṇa, el demonio cayó desde el cielo y se precipitó contra el suelo, como Tripurāsura cuando fue herido por la flecha del Señor ®iva, y fue a dar contra una gran roca, dislocándose todos los miembros. VERSO 30. Las gop…s recogieron inmediatamente a Kṛṣṇa del pecho del demonio y se Lo entregaron a madre Yaśodā, completamente libre de malos augurios. A pesar de que el demonio se lo había llevado al espacio, el niño había salido ileso, y ahora estaba completamente libre de peligro y de desgracia. Debido a ello, las gop…s y los pastores de vacas, encabezados por Nanda Mahārāja, se sentían sumamente felices. VERSO 31. Es de lo más sorprendente que este inocente niño haya regresado vivo y sin rastro de heridas, pese que el rākṣasa se lo llevó para comérselo. Ese demonio, que era un pecador envidioso y cruel, ha sido matado por sus propias actividades pecaminosas. Ésa es la ley de la naturaleza. El inocente devoto siempre goza de la protección de la Suprema Personalidad de Dios, y la persona pecaminosa siempre es destruida por su vida de pecado. VERSO 32. Nanda Mahārāja y los demás pastores dijeron: En el pasado hemos debido de realizar austeridades por muchísimo tiempo; seguramente hemos adorado a la Suprema Personalidad de Dios, hemos celebrado actividades piadosas por el bienestar público, hemos construido pozos y carreteras, y también hemos debido de dar caridad. Como resultado de ello, este niño, aunque ha encontrado a la muerte cara a cara, ha regresado para devolver la felicidad a Sus familiares. VERSO 33. Al ver que en Bṛhadvana ocurrían todos estos sucesos, Nanda Mahārāja, cada vez más asombrado, no podía dejar de recordar las palabras de Vasudeva en Mathurā. VERSO 34. Un día, después de tomar a Kṛṣṇa en brazos y sentarle en su regazo, madre Yaśodā Le estaba dando la leche de su pecho con cariño maternal. La leche fluía de su pecho, y el niño la bebía. VERSOS 35 y 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando el bebé Kṛṣṇa estaba terminando de beber la leche de Su madre, mientras madre Yaśodā Le acariciaba y miraba Su cara, hermosa, brillante y sonriente, el bebé bostezó. Entonces madre Yaśodā vio dentro de Su boca el cielo entero, la Tierra y el sistema planetario superior, con los astros luminosos en todas direcciones, el Sol, la Luna, el fuego, el aire, los mares, las islas, las montañas, los ríos, los bosques y toda clase de entidades vivientes, móviles e inmóviles. VERSO 37. Cuando madre Yaśodā vio el universo entero en la boca de su hijo, el corazón le comenzó a palpitar y, completamente atónita, quería cerrarse los inquietos ojos. CAPÍTULO 8. EL SEÑOR KṚṢṆA MANIFIESTA EN SU BOCA LA FORMA UNIVERSAL. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el sacerdote de la dinastía Yadu, Gargamuni, que era muy elevado en cuanto a austeridades y penitencias, inspirado por Vasudeva, fue a visitar el hogar de Nanda Mahārāja. VERSO 2. Al ver a Gargamuni de visita en su casa, Nanda Mahārāja se sintió tan complacido que se levantó para recibirle con las manos juntas. Aunque veía a Gargamuni con los ojos, Nanda Mahārāja se daba cuenta de que Gargamuni era adhokṣaja, es decir, no era una persona corriente de las que se ven con los sentidos materiales. VERSO 3. Después de dar a Gargamuni el recibimiento adecuado, y una vez que le hubo ofrecido un cómodo asiento, Nanda Mahārāja, con palabras amables y sumisas, dijo: Querido señor, tú eres un devoto, y por ello gozas de plenitud en todo. Mi deber, sin embargo, es servirte. Ten la bondad de ordenarme. ¿Qué puedo hacer por ti? VERSO 4. ¡Oh, mi señor!, ¡oh, gran devoto!, las personas como tú vais de un lugar a otro, no para satisfacer vuestros propios intereses, sino para favorecer a los mezquinos gṛhasthas [personas casadas]. De no ser así, no tenéis el menor interés en ir de un lugar a otro. VERSO 5. ¡Oh, gran persona santa!, tú has recopilado el conocimiento astrológico mediante el cual podemos saber cosas nunca vistas del pasado y del presente. Con la fuerza de ese conocimiento, todo ser humano puede conocer las actividades de su vida pasada y el modo en que ese pasado afecta su vida actual. Tú posees ese conocimiento. VERSO 6. Mi señor, tú eres el mejor de los brāhmaṇas, sobre todo porque conoces perfectamente el jyotiƒ-śāstra, la ciencia astrológica. Por esa razón, tú eres de forma natural el maestro espiritual de todos los seres humanos. Así pues, y ya que has tenido la bondad de venir a mi casa, te pido por favor que realices las ceremonias reformadoras para mis dos hijos. VERSO 7. Gargamuni dijo: Mi querido Nanda Mahārāja, yo soy el guía sacerdotal de la dinastía Yadu. Esto se sabe en todas partes. Por esa razón, si celebro los procesos purificatorios para tus hijos, Kaˆsa les considerará hijos de Devak…. VERSOS 8 y 9. Kaˆsa es, a la vez, un gran diplomático y un hombre muy pecaminoso. Él escuchó de labios de Yogamāyā, la hija de Devak…, que el niño que va a matarle ha nacido ya en otro lugar, y escuchó también que Devak…, en su octavo embarazo, no podía dar a luz una niña. También sabe de tu amistad con Vasudeva. Si además descubre que yo, el sacerdote de la dinastía Yadu, he celebrado este proceso purificatorio, tan pronto como reflexione un poco, sospechará que Kṛṣṇa es el hijo de Devak… y Vasudeva. Entonces podría tomar medidas para matar a Kṛṣṇa, y eso sería catastrófico. VERSO 10. Nanda Mahārāja dijo: Mi querido gran sabio, si piensas que por celebrar este proceso purificatorio vas a despertar las sospechas de Kaˆsa, lo mejor es que cantes los himnos védicos en secreto y celebres el proceso purificatorio del segundo nacimiento aquí mismo, en la vaquería de mi casa, sin que nadie lo sepa, ni aún mis propios familiares, pues la importancia de ese proceso de purificación es fundamental. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que Nanda Mahārāja le rogase encarecidamente que hiciera lo que él, por su parte, ya deseaba hacer, Gargamuni celebró en un lugar solitario la ceremonia de concesión de nombre para Kṛṣṇa y Balarāma. VERSO 12. Gargamuni dijo: Con Sus cualidades trascendentales, este niño, el hijo de RohiŠ…, dará felicidad plena a Sus amigos y familiares, y por ello será conocido con el nombre de Rāma. Como además manifestará una fuerza física extraordinaria, también Le llamarán Bala. Y por unir a dos familias —la de Vasudeva y la de Nanda Mahārāja—, recibirá el nombre de Sańkarṣaṇa. VERSO 13. Tu hijo Kṛṣṇa desciende como encarnación en cada milenio. En el pasado adoptó tres colores distintos —blanco, rojo y amarillo—, y ahora ha descendido con un color negruzco. [En otro Dvāpara-yuga, advino (en la forma del Señor Rāmacandra) con el color de un śuka, un loro. Todas esas encarnaciones Se han reunido ahora en Kṛṣṇa.] VERSO 14. En el pasado, y por diversas razones, este hermoso hijo tuyo nació varias veces como hijo de Vasudeva. Debido a ello, los que son sabios a veces Le dan el nombre de Vāsudeva. VERSO 15. Conforme a Sus cualidades y actividades trascendentales, este hijo tuyo tiene muchas formas y muchos nombres. Yo los conozco, pero la gente común no los entiende. VERSO 16. Para aumentar la felicidad trascendental de los pastores de vacas de Gokula, este niño siempre hará cosas auspiciosas para vosotros. Y, sólo por Su gracia, vosotros superaréis toda clase de dificultades. VERSO 17. ¡Oh, Nanda Mahārāja!, como vemos en los registros de la historia, siempre que un gobierno irregular e incompetente arrebató el trono a Indra y la gente se vio agobiada y perturbada por los ladrones, este niño descendió para proteger a la gente y permitirles prosperar, sometiendo a los bandidos y ladrones. VERSO 18. Los demonios [asuras] no pueden hacer daño a los semidioses, que siempre tienen de su parte al Señor Viṣṇu. Del mismo modo, toda persona o grupo de personas que estén apegadas a Kṛṣṇa son sumamente afortunadas. Debido al cariño que sienten por Kṛṣṇa, esas personas no pueden ser vencidas por demonios como los amigos de Kaˆsa [o por los enemigos internos, los sentidos]. VERSO 19. Por lo tanto, y en conclusión, ¡oh, Nanda Mahārāja!, este niño tuyo es como NārāyaŠa. En cualidades trascendentales, opulencia, nombre, fama e influencia, es idéntico a NārāyaŠa. Debéis criar a este niño poniendo el máximo cuidado y prudencia. VERSO 20. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de instruir a Nanda Mahārāja acerca de Kṛṣṇa, Gargamuni regresó a su hogar. Nanda Mahārāja, muy complacido, consideró que gozaba de muy buena fortuna. VERSO 21. Al poco tiempo, los dos hermanos, Rāma y Kṛṣṇa, comenzaron a andar a gatas por el suelo de Vṛndāvana, apoyándose en las manos y las rodillas, y disfrutando así de Su juego infantil. VERSO 22. Cuando Kṛṣṇa y Balarāma, ayudándose de la fuerza de Sus piernas, se metían a gatas en los barrizales de bosta y orina de vaca que se formaban en Vraja, Sus movimientos eran como el reptar de las serpientes, y el sonido de Sus campanitas tobilleras era encantador. Muy complacidos con el sonido de las campanitas tobilleras de otras personas, solían seguirlas como si fuesen hacia Sus madres, pero cuando Se daban cuenta de Su error, Se asustaban y regresaban hacia Sus verdaderas madres, Yaśodā y RohiŠ…. VERSO 23. Cubiertos de barro y tierra mezclada con bosta y orina de vaca, los bebés tenían un aspecto muy hermoso, y cuando iban hacia Sus madres, Yaśodā y RohiŠ… Les recogían con mucho cariño, Les abrazaban y Les daban de mamar la leche que fluía de sus senos. Mientras chupaban del pecho materno, los niños sonreían y dejaban ver Sus diminutos dientes. Sus madres, al ver aquellos bellísimos dientes, disfrutaban de gran bienaventuranza trascendental. VERSO 24. En la casa de Nanda Mahārāja, las esposas de los pastores disfrutaban viendo los pasatiempos de los pequeños Rāma y Kṛṣṇa. Los dos bebés solían agarrarse de la cola de los terneros, que Les llevaban a rastras. Al ver aquellos pasatiempos, las gop…s interrumpían sus actividades domésticas y reían y disfrutaban de Sus juegos. VERSO 25. Madre Yaśodā y RohiŠ…, cuando no podían proteger a sus bebés del peligro que representaban los cuernos de las vacas, el fuego, los monos, los perros, los gatos y otros animales con garras y colmillos, así como de las espinas, las espadas y otras armas que podía haber por el suelo, pasaban una gran ansiedad, y veían trastornadas sus ocupaciones hogareñas. En esas situaciones, mantenían un perfecto equilibrio en el éxtasis trascendental conocido como sufrimiento del cariño material que surgía en sus mentes. VERSO 26. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en muy poco tiempo, y sin mayores dificultades, tanto Rāma como Kṛṣṇa dieron Sus primeros pasos en Gokula, sosteniéndose por Sí solos sobre las piernas, sin tener que andar a gatas. VERSO 27. A continuación, el Señor Kṛṣṇa, junto con Balarāma, comenzó a jugar con los demás hijos de los pastores, despertando así la bienaventuranza trascendental de las pastoras. VERSO 28. Al contemplar la muy atractiva inquietud infantil de Kṛṣṇa, todas las gop…s del vecindario, deseosas de escuchar una y otra vez las actividades de Kṛṣṇa, iban a ver a madre Yaśodā y le hablaban de la siguiente manera. VERSO 29. «Yaśodā, querida amiga, tu hijo a veces viene a nuestras casas antes de la hora del ordeño, y suelta a los terneros, y cuando nuestros maridos se enfadan, Él simplemente sonríe. A veces Se las ingenia para robarnos el yogur, la mantequilla y la leche; Se pone a comer y a beber, y cuando vienen los monos, lo reparte todo con ellos. Cuando los monos, de tan llena que tienen la barriga, ya no quieren más, tu hijo nos rompe las vasijas. A veces, si en una casa no encuentra la oportunidad de robar mantequilla o leche, Se enfada con los dueños de la casa y, para vengarse, pellizca a los niños pequeños. Cuando se echan a llorar, Kṛṣṇa Se marcha corriendo. VERSO 30. «Cuando dejamos la leche y el yogur colgando del techo, a una altura a la que Kṛṣṇa y Balarāma no pueden llegar, Tus hijos Se las arreglan para robarlos apilando varias tarimas de madera y volviendo del revés el mortero de moler especias. Sabiendo muy bien qué vasija contiene lo que Les interesa, le abren agujeros. A veces, cuando las gop…s mayores andan atareadas en quehaceres domésticos, Kṛṣṇa y Balarāma Se meten en alguna habitación oscura, iluminándola con las alhajas y piedras preciosas de Sus cuerpos, y aprovechan esa luz para robar. VERSO 31. «Cuando el dueño de la casa atrapa a Kṛṣṇa en una de Sus travesuras y, fingiendo estar muy enfadado, Le dice: “¡Ah, eres un ladrón!”, Kṛṣṇa le contesta: “¡Yo no soy ladrón! ¡Ladrón eres tú!”. A veces, cuando Se enfada, Kṛṣṇa hace pis y caca en el sitio más limpio de la casa. Pero ahí Le tienes, querida amiga Yaśodā: nuestro experto ladrón está ahora ante ti como si nunca hubiese roto un plato». A veces, cuando todas las gop…s miraban a Kṛṣṇa, Él mostraba una expresión de temor, para que Su madre no Le castigase. Las gop…s, al ver la hermosa cara de Kṛṣṇa, en lugar de reñirle, simplemente disfrutaban de la bienaventuranza trascendental de contemplar Su rostro. Ante aquel divertido espectáculo, madre Yaśodā esbozaba una sonrisa, sin querer castigar a su bendito hijo trascendental. VERSO 32. Un día, mientras Kṛṣṇa jugaba con Sus pequeños amigos, entre quienes estaban Balarāma y otros hijos de los gopas, todos Sus compañeros de juego fueron a quejarse a madre Yaśodā. «Madre —dijeron—, Kṛṣṇa ha comido tierra.» VERSO 33. Al escuchar las palabras de los niños que jugaban con Kṛṣṇa, madre Yaśodā, que siempre estaba llena de ansiedad por el bienestar de su hijo, tomó a Kṛṣṇa en brazos y miró en Su boca dispuesta a reñirle. Con una mirada de preocupación, dijo a Kṛṣṇa lo siguiente. VERSO 34. Querido Kṛṣṇa, ¿por qué eres tan revoltoso?, ¿por qué has tenido que comer tierra cuando nadie Te veía? Todos Tus amiguitos, con Tu hermano mayor, Balarāma, han venido a quejarse de Ti. ¿Cómo es eso? VERSO 35. El Señor ®r… Kṛṣṇa contestó: Mi querida madre, Yo no he comido tierra. Los amigos que se han quejado de Mí son unos mentirosos. Si piensas que dicen la verdad, puedes mirar Mi boca y comprobarlo por Ti misma. VERSO 36. Madre Yaśodā desafió a Kṛṣṇa: «Si de verdad no has comido tierra, abre bien la boca». En respuesta al desafío de Su madre, y para mostrar los pasatiempos de un niño común, Kṛṣṇa, el hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, abrió la boca. Aunque sin disturbar el cariño maternal de Yaśodā, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es plenamente opulento, dejó que Su opulencia se manifestase naturalmente, pues Él no pierde esa opulencia en ninguna circunstancia, aunque la manifiesta sólo en el momento oportuno. VERSOS 37, 38 y 39. Cuando Kṛṣṇa abrió la boca, obedeciendo a madre Yaśodā, ella vio en su interior a todas las entidades móviles e inmóviles, el espacio exterior y todas las direcciones, con las montañas, las islas, los océanos, la superficie de la Tierra, el viento, el fuego, la Luna y las estrellas. Vio los sistemas planetarios, el agua, la luz, el aire, el cielo, y la creación resultante de la transformación de aha‰kāra. También vio los sentidos, la mente, la percepción de los sentidos y las tres cualidades: bondad, pasión e ignorancia. Vio el tiempo concedido a las entidades vivientes, el instinto natural y las reacciones del karma, así como los deseos y la diversidad de cuerpos, móviles e inmóviles. Al ver todos aquellos aspectos de la manifestación cósmica, y verse a sí misma y Vṛndāvana-dhāma, se llenó de temor y de dudas acerca de la naturaleza de su hijo. VERSO 40. [Madre Yaśodā debatía consigo misma:] ¿Qué es esto? ¿Un sueño, o una creación ilusoria de la energía externa? ¿Es algo manifestado por mi propia inteligencia, o será algún poder místico de mi hijo? VERSO 41. Por lo tanto, yo me entrego a la Suprema Personalidad de Dios y Le ofrezco mis reverencias a Él, que está más allá de la especulación humana, de la mente, de las actividades, de las palabras y de los argumentos. Él es la causa original de la manifestación cósmica, el sustentador de todo el cosmos y quien nos permite concebir su existencia. Yo simplemente Le ofrezco mis reverencias, pues Él está más allá de mis capacidades de contemplar, especular y meditar, y más allá de todas mis actividades materiales. VERSO 42. Por la influencia de la māyā del Señor Supremo, estoy pensando erróneamente que Nanda Mahārāja es mi esposo, que Kṛṣṇa es mi hijo y que, por ser la reina de Nanda Mahārāja, toda esta riqueza de vacas y terneros me pertenece y que todos los pastores de vacas y sus esposas son mis súbditos. En realidad, yo también estoy subordinada eternamente al Señor Supremo. Él es mi refugio supremo. VERSO 43. Madre Yaśodā, por la gracia del Señor, pudo comprender la auténtica verdad. Sin embargo, el amo supremo, con la influencia de la energía interna, yogamāyā, la inspiró para que se absorbiese de nuevo en intensos sentimientos de cariño maternal por su hijo. VERSO 44. Olvidando inmediatamente la ilusión de yogamāyā, bajo cuya influencia Kṛṣṇa le había mostrado la forma universal dentro de Su boca, madre Yaśodā sentó a su hijo en el regazo, como antes, sintiendo en el corazón que su cariño por su trascendental hijo había aumentado. VERSO 45. Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios se estudian en los tres Vedas, los Upaniṣads, las Escrituras del sā‰khya-yoga y otras Escrituras vaiṣṇavas. Madre Yaśodā, sin embargo, consideraba a la Persona Suprema su hijo. VERSO 46. Tras escuchar acerca de la gran fortuna de madre Yaśodā, Parīkṣit Mahārāja preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, erudito brāhmaŠa!, la Suprema Personalidad de Dios mamó la leche del pecho de madre Yaśodā. ¿Qué actividades auspiciosas hicieron en el pasado ella y Nanda Mahārāja para alcanzar tanta perfección en el amor extático? VERSO 47. Aunque Kṛṣṇa Se sintió complacido con Vasudeva y Devak… hasta el extremo de descender como hijo suyo, ellos no pudieron disfrutar de los magnánimos pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa, que son tan excelsos que el simple hecho de recitarlos destruye la contaminación del mundo material. Nanda Mahārāja y Yaśodā, sin embargo, disfrutaron plenamente de esos pasatiempos, de modo que su posición siempre es mejor que la de Vasudeva y Devak…. VERSO 48. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Para seguir las órdenes del Señor Brahmā, DroŠa, el mejor de los Vasus, junto con su esposa, Dharā, se dirigieron al Señor Brahmā con las siguientes palabras. VERSO 49. DroŠa y Dharā dijeron: Por favor, permítenos nacer en el planeta Tierra. Después de nacer nosotros, nacerá también el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, que es el controlador supremo y el amo de todos los planetas. Él propagará el servicio devocional, el objetivo supremo de la vida, de tal manera que, por aceptar ese servicio de devoción, los nacidos en el mundo material puedan liberarse fácilmente de la miserable vida materialista. VERSO 50. Cuando Brahmā dijo: «Sí, que así sea», el muy afortunado DroŠa, que era igual a Bhagavān, nació en Vrajapura, Vṛndāvana, en la forma del muy famoso Nanda Mahārāja, y su esposa, Dharā, nació como madre Yaśodā. VERSO 51. A continuación, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los Bhāratas!, cuando la Suprema Personalidad de Dios nació como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, ambos mantuvieron de forma continua e inquebrantable su amor devocional con sentimientos de cariño paternal. Y en su compañía, todos los demás habitantes de Vṛndāvana, los gopas y las gop…s, cultivaron Kṛṣṇa-bhakti. VERSO 52. De ese modo, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, junto con Balarāma, vivió en Vrajabh™mi, Vṛndāvana, para hacer realidad la bendición de Brahmā. Manifestando diversos pasatiempos infantiles, Él aumentó el placer trascendental de Nanda y de los demás habitantes de Vṛndāvana. CAPÍTULO 9. MADRE YAŚODĀ ATA AL SEÑOR KṚṢṆA. VERSOS 1 y 2. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Un día, al ver que todas las sirvientas estaban ocupadas en otras tareas domésticas, madre Yaśodā se puso a batir el yogur ella misma. Mientras lo hacía, recordaba las actividades infantiles de Kṛṣṇa, y disfrutaba cantando acerca de todas esas actividades con canciones que ella misma componía. VERSO 3. Vestida con un sār… de color amarillo azafrán, con un cinturón en torno a sus redondas caderas, madre Yaśodā tiraba de la cuerda de batir realizando un considerable esfuerzo, que hacía que Sus ajorcas y pendientes se moviesen y sonasen al compás de las sacudidas de su cuerpo. Debido al intenso amor que sentía por su hijo, sus senos estaban húmedos de leche. Su rostro, de hermosísimas cejas, estaba empapado de sudor, y de sus cabellos se desprendían flores mālat…. VERSO 4. Mientras madre Yaśodā batía la mantequilla, el Señor Kṛṣṇa, que deseaba beber la leche de su pecho, Se presentó ante ella y, para aumentar su placer trascendental, Se tomó del palo de batir dispuesto a no dejarla continuar. VERSO 5. Madre Yaśodā abrazó a Kṛṣṇa, dejó que Se sentase en su regazo y, llena de amor y cariño, se entregó a la contemplación del rostro del Señor. Su cariño era tan intenso que de sus senos comenzó a fluir la leche. Sin embargo, cuando vio que la leche que hervía en la cocina estaba a punto de salirse de la cacerola, dejó inmediatamente a su hijo y acudió a atender el fuego, aunque el niño no había satisfecho plenamente Su deseo de beber la leche de Su madre. VERSO 6. Muy enfadado y mordiéndose los rojizos labios con los dientes, Kṛṣṇa, con lágrimas falsas en los ojos, rompió la vasija de yogur con una piedra. Acto seguido, Se escondió en una habitación y, donde nadie Le veía, Se puso a comer la mantequilla recién batida. VERSO 7. Madre Yaśodā, después de retirar del fuego la leche caliente, volvió al lugar en que batía la mantequilla. Al ver que la vasija de yogur estaba rota y que Kṛṣṇa no estaba allí, dedujo que aquello tenía que ser obra de Kṛṣṇa. VERSO 8. Kṛṣṇa, en ese momento, estaba sentado sobre un mortero de madera vuelto del revés. Sobre el mortero de moler especias, Kṛṣṇa repartía yogur, mantequilla y otros productos lácteos entre los monos a Su entera satisfacción. Como había robado, no dejaba de mirar a Su alrededor lleno de ansiedad, sospechando que Su madre podría castigarle. Madre Yaśodā, al verle, se Le acercó por detrás con gran sigilo. VERSO 9. Cuando vio que Su madre se Le acercaba con un palo en la mano, el Señor ®r… Kṛṣṇa Se bajó rápidamente del mortero y salió huyendo como si tuviese mucho miedo. Los yog…s, que tratan de atrapar la forma de Paramātmā por medio de la meditación, y que realizan grandes austeridades y penitencias para entrar en la refulgencia del Señor, no logran llegar a Él. Pero madre Yaśodā, pensando que esa misma Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, era su hijo, salió corriendo tras Él dispuesta a atraparle. VERSO 10. Mientras perseguía a Kṛṣṇa, madre Yaśodā se vio naturalmente forzada a disminuir su velocidad, con su fina cintura abrumada por el peso de sus senos. Corría tanto para alcanzar a Kṛṣṇa, que se le soltaron los cabellos, y las flores que adornaban su peinado dejaron una estela a su paso. No obstante, consiguió atrapar a su hijo Kṛṣṇa. VERSO 11. Viéndose atrapado por madre Yaśodā, Kṛṣṇa sintió muchísimo temor y reconoció la insolencia cometida. Ella, al mirarle, vio que estaba llorando y que, al frotarse los ojos con las manos, el cosmético negro que realzaba Sus ojos se mezclaba con las lágrimas y se extendía por toda Su cara. Madre Yaśodā, tomando a su hermoso hijo de la mano, Le dio una suave reprimenda. VERSO 12. Sin saber quién era Kṛṣṇa ni hasta dónde llegaba Su poder, madre Yaśodā estaba siempre cautivada de un intenso amor por su hijo. Debido a su cariño maternal por Kṛṣṇa, nunca se preocupó siquiera de saber quién era Él. Por eso, cuando vio que su hijo tenía muchísimo miedo, soltó el palo y se propuso atarle para que no cometiese nuevas travesuras. VERSOS 13 y 14. La Suprema Personalidad de Dios no tiene ni principio ni final, exterior ni interior, parte delantera o trasera. En otras palabras, Él es omnipresente. Puesto que no Se halla bajo la influencia del elemento tiempo, para Él no hay diferencia entre el pasado, el presente y el futuro; Él existe en Su propia forma trascendental en todas las fases del tiempo. Como es absoluto y está más allá de toda relatividad, está libre de las distinciones entre causa y efecto, aunque es la causa y el efecto de todo. Esa persona no manifestada, que está más allá de la percepción de los sentidos, había descendido ahora en la forma de un niño humano, y madre Yaśodā, considerándole su propio hijo, un niño corriente, Le ató al mortero de madera con una cuerda. VERSO 15. Cuando trató de atar a su travieso hijo, madre Yaśodā vio que la cuerda se quedaba corta por el ancho de dos dedos. Entonces trajo otra cuerda para unirla a la anterior. VERSO 16. Pero a la nueva cuerda le faltaba también el ancho de dos dedos. Cuando le añadió otro cabo, seguía siendo dos dedos demasiado corta. Por más cuerdas que añadía, no conseguía nada; no había manera de completar aquella separación. VERSO 17. Madre Yaśodā acabó uniendo todas las cuerdas que encontró en casa, pero, aun así, no consiguió atar a Kṛṣṇa. Las amigas de madre Yaśodā, las gop…s mayores del vecindario, sonreían y disfrutaban muy divertidas. Madre Yaśodā, pese a sus intensos esfuerzos, también sonreía. Todas ellas estaban completamente asombradas. VERSO 18. Con el intenso esfuerzo que realizaba, madre Yaśodā tenía todo el cuerpo empapado en sudor, y las flores y la peineta se le desprendían de los cabellos. Al ver la fatiga de Su madre, el niño Kṛṣṇa fue misericordioso con ella y consintió en ser atado. VERSO 19. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todo este universo, con sus grandes y excelsos semidioses, como el Señor ®iva, el Señor Brahmā y el Señor Indra, se halla bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo, sin embargo, posee un atributo trascendental: Se deja controlar por Sus devotos. Ésa era la cualidad que Kṛṣṇa manifestaba ahora en ese pasatiempo. VERSO 20. Ni el Señor Brahmā, ni el Señor ®iva, ni la mismísima diosa de la fortuna, que es la compañera inseparable del Señor Supremo, pueden obtener de la Suprema Personalidad de Dios, el liberador del mundo material, la misericordia que recibió madre Yaśodā. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, el hijo de madre Yaśodā, está al alcance de los devotos que se ocupan en servicio amoroso espontáneo, pero los especuladores mentales, quienes se esfuerzan arduamente por la autorrealización mediante rigurosas austeridades y penitencias, o quienes identifican el cuerpo con el ser, no pueden llegar a Él tan fácilmente. VERSO 22. Mientras madre Yaśodā se absorbía en las tareas del hogar, el Señor Supremo, Kṛṣṇa, observó los árboles gemelos yamala-arjuna, que en un milenio anterior habían sido los semidioses hijos de Kuvera. VERSO 23. En su vida anterior, aquellos dos hijos, Nalak™vara y MaŠigr…va, habían gozado de una opulencia y fortuna extraordinarias. Sin embargo, debido al orgullo y el prestigio falso, no guardaban la menor consideración hacia nadie, de modo que Nārada Muni les maldijo a que se volviesen árboles. CAPÍTULO 10. LA LIBERACIÓN DE LOS ÁRBOLES YAMALA-ARJUNA. VERSO 1. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¡Oh, santo grande y poderoso!, ¿cuál fue la causa de la maldición que Nārada Muni lanzó contra Nalak™vara y MaŠigr…va? Si el mismísimo Nārada, el gran sabio, llegó a enfadarse con ellos, tuvieron que hacer algo realmente abominable. Por favor, explícamelo. VERSOS 2 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, los dos hijos de Kuvera estaban muy orgullosos de haber entrado a formar parte del círculo íntimo del Señor ®iva, lo cual les permitía pasearse por un jardín contiguo al monte Kailāsa, a orillas del río Mandākin…. Abusando de ese privilegio, solían beber un licor llamado vāruŠ…. En compañía de mujeres que respondían a las canciones que ellos cantaban, se paseaban por aquel jardín de flores, con sus ojos siempre dándoles vueltas debido a la embriaguez. VERSO 4. En las aguas del Mandākin… Ganges, que estaba lleno de jardines de flores de loto, los dos hijos de Kuvera disfrutaban de muchachas jóvenes, como dos elefantes machos que juegan con sus hembras en el agua. VERSO 5. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, para buena fortuna de los dos muchachos, quiso el azar que un día pasase por allí el gran santo Devarṣi Nārada. Al ver que estaban ebrios, con los ojos dándoles vueltas, comprendió su situación. VERSO 6. Al ver a Nārada, las jóvenes de los planetas celestiales sintieron mucha vergüenza de estar desnudas ante él, y, por temor a ser maldecidas, se cubrieron con sus ropas. No así los dos hijos de Kuvera, quienes, sin preocuparse de Nārada, permanecieron desnudos. VERSO 7. Al ver a los dos hijos de los semidioses desnudos y ebrios de opulencia y prestigio falso, Devarṣi Nārada, para concederles una misericordia especial, quiso imponerles una maldición especial. Para ello pronunció las siguientes palabras. VERSO 8. Nārada Muni dijo: De entre todos los atractivos del disfrute material, el atractivo de las riquezas es tan grande que confunde la inteligencia más que el hecho de tener hermosos rasgos corporales, haber nacido en una familia aristocrática, o poseer una amplia cultura. Cuando una persona sin educación se envanece de sus riquezas, el resultado es que las emplea en disfrutar del vino, las mujeres y los juegos de azar. VERSO 9. Sin poder controlar sus sentidos, los sinvergüenzas falsamente orgullosos de sus riquezas o de su cuna aristocrática son tan crueles que, para mantener sus cuerpos perecederos, de los que piensan que nunca van a envejecer o morir, matan sin clemencia animales indefensos. A veces salen a matar animales sólo por divertirse. VERSO 10. En vida puede ocurrir que estemos muy orgullosos de nuestro cuerpo, pensando que somos grandes hombres, ministros, presidentes o incluso semidioses, pero, seamos lo que seamos, después de morir nuestro cuerpo se convertirá en gusanos, excremento o cenizas. Quien mate animales indefensos para satisfacer los caprichos temporales del cuerpo, no sabe que en la siguiente vida tendrá que sufrir. El malvado pecador tendrá que ir al infierno y sufrir los resultados de sus acciones. VERSO 11. ¿A quién pertenece el cuerpo durante la vida? ¿Al que le da trabajo, al ser, al padre, a la madre, o al padre de la madre? ¿Es de la persona que se lo lleva por la fuerza, del amo que lo compra como esclavo, o de los hijos que lo entregan al fuego? ¿Es de los perros que se lo comen cuando no es incinerado? Entre los muchos que podrían reclamarlo, ¿quién tiene legítimo derecho a él? No está bien contentarse con mantener el cuerpo mediante actividades pecaminosas en lugar de responder a estas preguntas. VERSO 12. El cuerpo, al fin y al cabo, después de ser producido por la naturaleza no manifestada, se destruye de nuevo y se funde en los elementos naturales. Por lo tanto, es propiedad común de todos. En esas circunstancias, ¿quién sino un desvergonzado podría reclamar su propiedad y, para mantenerlo, incurrir en actividades pecaminosas, como la matanza de animales, sólo por satisfacer sus caprichos? Nadie más que un sinvergüenza podría cometer semejantes actividades pecaminosas. VERSO 13. Los necios ateos y los sinvergüenzas, que están muy orgullosos de sus riquezas, no pueden ver las cosas como son. Por eso, el colirio adecuado para sus ojos es devolverles a la pobreza, de modo que puedan ver las cosas tal y como son. El hombre que vive en la más absoluta pobreza puede, al menos, darse cuenta de lo miserable que es la pobreza, y no querrá ver a otros en la situación de sufrimiento en que él se encuentra. VERSO 14. La persona que ha sufrido el pinchazo de un alfiler comprende el sufrimiento de otros que pasan por esa misma experiencia con sólo verles la cara. Comprende que el sufrimiento es el mismo para todos, y no desea que los demás sufran de esa forma. Pero el que nunca ha recibido el pinchazo de un alfiler no puede comprender ese sufrimiento. VERSO 15. El hombre que vive sumido en la pobreza se ve naturalmente forzado a someterse a austeridades y penitencias, pues carece de las riquezas necesarias para poseer nada. De ese modo, pierde todo su prestigio falso. Siempre necesitado de alimentos, refugio y ropas, tiene que satisfacerse con lo que pueda obtener por misericordia de la providencia. Esas austeridades a que por fuerza tiene que someterse son buenas para él, pues le purifican y le liberan del ego falso. VERSO 16. Siempre hambriento, en busca del alimento indispensable, ese hombre sumido en la miseria está cada día más débil. Como sus fuerzas están muy limitadas, sus sentidos se sosiegan por sí solos. Esa persona sumida en la pobreza es, por ello, incapaz de realizar actividades dañinas y envidiosas. En otras palabras, él alcanza de modo natural los resultados de las austeridades y penitencias a que se someten por voluntad propia las personas santas. VERSO 17. Las personas santas pueden relacionarse libremente con los pobres, pero no así con los ricos. Debido a esa relación con personas santas, los pobres pierden pronto todo interés en los deseos materiales, y erradican todas las impurezas que se encuentran en lo más hondo del corazón. VERSO 18. Las personas santas [sādhus] piensan en Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día. Ninguna otra cosa les interesa. ¿Qué razón podría tener nadie para evitar la relación con esas personalidades espirituales excelsas y, en lugar de ello, tratar de relacionarse con materialistas y refugiarse en los no devotos, que en su mayoría son orgullosos y ricos? VERSO 19. Por lo tanto, yo liberaré de su prestigio falso a estas dos personas, que, ebrias del licor llamado vāruŠ…, o mādhv…, no pueden controlar sus sentidos, se han dejado cegar por el orgullo de la opulencia celestial, y se han apegado a las mujeres. VERSOS 20, 21 y 22. Estos dos jóvenes, Nalak™vara y MaŠigr…va, tienen la fortuna de ser los hijos del gran semidiós Kuvera, pero, llevados del prestigio falso y de la embriaguez producto del licor, han caído tan bajo que, aunque están desnudos, no pueden comprender que lo están. Así pues, estos dos jóvenes, que están viviendo como árboles (pues los árboles están desnudos pero no son conscientes de ello), deben recibir cuerpo de árbol. Ése será el castigo adecuado para ellos. No obstante, y por mi misericordia, desde el momento en que se vuelvan árboles hasta el momento en que se liberen, podrán recordar las actividades pecaminosas de su pasado. Además, por mi gracia especial, una vez cumplido el plazo de cien años de los semidioses, podrán ver personalmente a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y, de ese modo, revivir su verdadera posición como devotos. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Dichas estas palabras, el gran santo Devarṣi Nārada regresó a su āśrama, conocido con el nombre de NārāyaŠa-āśrama, y Nalak™vara y MaŠigr…va se convirtieron en dos árboles gemelos arjuna. VERSO 24. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, para respaldar la verdad de las palabras de Nārada, el más grande devoto, avanzó lentamente hacia el lugar en que crecían los dos árboles gemelos arjuna. VERSO 25. «Estos dos jóvenes son los hijos del muy rico Kuvera, y Yo no tengo nada que ver con ellos, pero Devarṣi Nārada es Mi muy querido y afectuoso devoto, de modo que, como él quiso que Yo Me presentase en persona ante ellos, debo hacerlo así para que se liberen.» VERSO 26. Dichas estas palabras, Kṛṣṇa Se apresuró a pasar entre los dos árboles arjuna, de tal forma que el gran mortero al que estaba atado quedó atascado entre ellos en sentido transversal. VERSO 27. Arrastrando tras de Sí con muchísima fuerza el mortero de madera al que estaba atado por la cintura, el niño Kṛṣṇa arrancó de raíz los dos árboles. Por la enorme fuerza de la Persona Suprema, los dos árboles, con su tronco, sus hojas y sus ramas, temblaron violentamente y cayeron al suelo con gran estrépito. VERSO 28. Inmediatamente, en el mismo lugar en que habían caído los dos árboles arjuna, salieron de ellos dos grandes personalidades perfectas que parecían la personificación del fuego e iluminaban todas las direcciones con la refulgencia de su belleza. Postrando la cabeza, ofrecieron reverencias a Kṛṣṇa y Le dirigieron las siguientes palabras con las manos juntas. VERSO 29. ¡Oh, Señor Kṛṣṇa, Señor Kṛṣṇa!, Tu opulencia mística es inconcebible. Tú eres la persona suprema original, la causa de todas las causas inmediatas y remotas, y estás más allá de la creación material. Los brāhmaṇas eruditos [apoyándose en la afirmación védica sarvaˆ khalv idaˆ brahma] saben que Tú lo eres todo, y que la manifestación cósmica, en sus aspectos densos y sutiles, es Tu forma. VERSOS 30 y 31. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, el controlador de todo. El cuerpo, la vida, el ego y los sentidos de todas las entidades vivientes son Tu propio ser. Tú eres la Persona Suprema, Viṣṇu, el controlador imperecedero. Tú eres el factor tiempo, la causa inmediata, y eres la naturaleza material formada por las tres modalidades, pasión, bondad e ignorancia. Tú eres la causa original de la manifestación material. Tú eres la Superalma, y por ello conoces todo lo que hay en lo más hondo del corazón de cada entidad viviente. VERSO 32. ¡Oh, Señor!, Tú existes antes de la creación. Así pues, ¿quién, de entre los seres atrapados en el mundo material en un cuerpo de cualidades materiales puede comprenderte? VERSO 33. ¡Oh, Señor, que cubres Tus glorias con Tu propia energía!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios. Tú eres Sańkarṣaṇa, el origen de la creación, y eres Vāsudeva, el origen del catur-vy™ha. Puesto que Tú lo eres todo, y eres, por ello, el Brahman Supremo, simplemente Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. VERSOS 34 y 35. Tú, que apareces en cuerpos como los del pez, la tortuga y el cerdo, manifiestas actividades que a esas criaturas les sería imposible realizar, actividades extraordinarias, incomparables, trascendentales, de poder y fuerza ilimitados. Por lo tanto, esos cuerpos Tuyos no están hechos de elementos materiales, sino que son encarnaciones de Tu Suprema Personalidad. Tú eres esa misma Suprema Personalidad de Dios, que has descendido ahora, en la plenitud de Tu potencia, para beneficio de todas las entidades vivientes del mundo material. VERSO 36. ¡Oh, Tú, que eres supremamente auspicioso!, a Ti, que eres el bien supremo, Te ofrecemos respetuosas reverencias. ¡Oh, Tú, el más famoso descendiente y controlador de la dinastía Yadu!, ¡oh, hijo de Vasudeva!, ¡oh, el más pacífico!, permite que ofrezcamos reverencias a Tus pies de loto. VERSO 37. ¡Oh, forma suprema!, nosotros somos siempre los sirvientes de Tus sirvientes, y en especial de Nārada Muni. Danos ahora permiso para partir hacia nuestro hogar. Si hemos podido verte personalmente, es por la gracia y la misericordia de Nārada Muni. VERSO 38. Que, de ahora en adelante, todas nuestras palabras narren Tus pasatiempos, que nuestros oídos se ocupen en la recepción auditiva de Tus glorias, que nuestras manos, piernas y demás sentidos se ocupen en actos que Te complazcan, y que nuestra mente piense siempre en Tus pies de loto. Que nuestra cabeza ofrezca reverencias a todo lo que existe en el mundo, pues todas las cosas son también formas Tuyas, y que nuestros ojos vean las formas de los vaiṣṇavas, que no son diferentes de Ti. VERSO 39. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Con estas palabras, los dos jóvenes semidioses ofrecieron oraciones a la Suprema Personalidad de Dios. ®r… Kṛṣṇa, el Dios Supremo, es el dueño de todo, y era, ciertamente, el amo de Gokula, Gokuleśvara; sin embargo, estaba atado al mortero de madera con las cuerdas de las gop…s, por lo cual, con una amplia sonrisa, dirigió a los hijos de Kuvera las siguientes palabras. VERSO 40. La Suprema Personalidad de Dios dijo: El gran santo Nārada Muni es muy misericordioso. Vosotros estabais cegados y habíais enloquecido en pos de la opulencia material, pero él, con su maldición, os hizo el mayor de los favores. Aunque caísteis de Svargaloka, el planeta más elevado, y os convertisteis en árboles, recibisteis de él el mayor de los bienes. Conozco todo lo ocurrido desde el mismo comienzo. VERSO 41. Cuando estamos directamente frente al Sol, ya no hay oscuridad para los ojos. Del mismo modo, cuando estamos frente a un sādhu, ante un devoto completamente determinado y entregado a la Suprema Personalidad de Dios, dejamos de estar sujetos al cautiverio material. VERSO 42. ¡Oh, Nalak™vara y MaŠigr…va!, ahora podéis regresar a vuestro hogar. Puesto que deseáis estar siempre absortos en Mi servicio devocional, veréis satisfecho vuestro deseo de adquirir amor y afecto por Mí. A partir de ahora, nunca caeréis de ese estado. VERSO 43. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que la Suprema Personalidad de Dios les dirigiese estas palabras, los dos semidioses caminaron alrededor del Señor, que estaba atado al mortero de madera, y Le ofrecieron reverencias. Tras recibir el permiso del Señor Kṛṣṇa, regresaron a sus respectivas moradas. CAPÍTULO 11. LOS PASATIEMPOS INFANTILES DE KṚṢṆA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, cuando los árboles yamala-arjuna cayeron, todos los pastores del vecindario escucharon el terrible sonido y corrieron al lugar, temerosos de que hubiera sido un rayo. VERSO 2. Cuando vieron los árboles yamala-arjuna derribados en el suelo, se sintieron confusos, porque, aunque podían constatar el hecho de que los árboles habían caído, no podían dar con la causa. VERSO 3. Kṛṣṇa seguía atado al ul™khala, el mortero que arrastraba tras de Sí. Pero, ¿cómo iba a haber derribado Él los árboles? ¿Quién lo había hecho? ¿Dónde estaba la causa de aquel suceso? Reflexionando en todas esas cosas asombrosas, los pastores estaban dudosos y confusos. VERSO 4. Entonces todos los pastorcillos dijeron: Fue Kṛṣṇa quien lo hizo. Cuando pasó por entre los dos árboles, el mortero quedó atravesado. Kṛṣṇa tiró del mortero, y los dos árboles cayeron. Después de eso, dos hombres muy hermosos salieron de los árboles. Lo hemos visto con nuestros propios ojos. VERSO 5. Debido al intenso cariño paternal, Nanda y los pastores de vacas no podían creer que Kṛṣṇa hubiera arrancado los árboles de aquella forma maravillosa. Así, les era imposible tener fe en las palabras de los niños. Algunos de ellos, sin embargo, dudaban: «Según las predicciones, Kṛṣṇa es como NārāyaŠa. Bien podría haberlo hecho Él». VERSO 6. Al ver que su hijo estaba atado al mortero de madera y que lo arrastraba tras de Sí, Nanda Mahārāja sonrió y liberó a Kṛṣṇa de Sus ataduras. VERSO 7. Las gop…s solían decir: «Mi querido Kṛṣṇa, si bailas Te daré la mitad de un dulce». Diciendo esas palabras o dando palmadas, las gop…s animaban a Kṛṣṇa de distintas formas. En esas ocasiones, Él, aunque era la Personalidad de Dios, supremamente poderoso, sonreía y bailaba conforme a sus deseos, como si fuese un muñeco en sus manos. A veces, cuando ellas Se lo pedían, cantaba en voz muy alta. De ese modo, Kṛṣṇa estaba sometido por completo a las gop…s. VERSO 8. A veces, madre Yaśodā o sus amigas gop…s decían a Kṛṣṇa: «Tráeme esto», o «Tráeme aquello». A veces Le ordenaban que les trajese una tarima‚ un medidor o unos zapatos de madera, y Kṛṣṇa, al recibir la orden de Sus madres, trataba de llevarles lo que pedían. Sin embargo, otras veces, como si no fuera capaz de levantar esos objetos, Se limitaba a tocarlos y quedarse quieto a su lado. Sólo por dar placer a Sus familiares, Se golpeaba el cuerpo con los brazos para demostrar que tenía fuerza de sobras. VERSO 9. Para los devotos puros que, por todo el mundo, podían entender Sus actividades, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, mostró hasta qué punto puede someterse a Sus devotos, Sus sirvientes. De ese modo, aumentó el placer de los vrajavās…s con Sus actividades infantiles. VERSO 10. Una vez, una vendedora de fruta anunciaba a voces: «¡Oh, habitantes de Vṛndāvana!, ¡venid aquí si queréis comprar un poco de fruta!». Al escucharla, Kṛṣṇa tomó inmediatamente un puñado de granos de cereal y fue a cambiárselos por fruta, como si tuviese necesidad de ella. VERSO 11. Casi todos los granos que Kṛṣṇa llevaba en la mano se Le cayeron por el camino mientras corría a toda prisa hacia la vendedora. Ella, sin embargo, Le llenó las manos con fruta. Entonces, su cesto se llenó de joyas y oro. VERSO 12. Cierto día, después de que Kṛṣṇa arrancase los árboles arjuna, RohiŠ…-dev… fue a llamar a Rāma y a Kṛṣṇa, que habían ido a orillas del río y estaban completamente absortos en jugar con los demás niños. VERSO 13. Kṛṣṇa y Balarāma Se habían apegado tanto a Su juego con los demás niños que no regresaron cuando RohiŠ… Les llamó. Ella entonces envió a madre Yaśodā a buscarles, pues madre Yaśodā era más cariñosa con Kṛṣṇa y Balarāma. VERSO 14. Kṛṣṇa y Balarāma estaban tan apegados a Su juego con los demás niños que, aunque era muy tarde, seguían jugando. Madre Yaśodā fue entonces a llamarles para que fuesen a comer. Debido al cariño y al amor extático que sentía por Kṛṣṇa y Balarāma, la leche fluía de sus senos. VERSO 15. Madre Yaśodā dijo: Mi querido hijo Kṛṣṇa, Kṛṣṇa de ojos de loto, ven aquí y bebe la leche de mi pecho. ¡Oh, cariño mío!, debes de estar muy cansado con el hambre y la fatiga de jugar tanto tiempo. Ya no tienes que seguir jugando. VERSO 16. Mi querido Baladeva, alegría de nuestra familia, por favor, ven inmediatamente con Tu hermano menor, Kṛṣṇa. Los dos habéis comido esta mañana, y ahora debéis comer un poco más. VERSO 17. Nanda Mahārāja, el rey de Vraja, os está esperando para comer. ¡Oh, mi querido hijo Balarāma!, Os está esperando. Así pues, venid para complacernos. Todos los niños que están jugando contigo y con Kṛṣṇa deben regresar ya a sus hogares. VERSO 18. Madre Yaśodā dijo además a Kṛṣṇa: Mi querido hijo, llevas todo el día jugando y tienes todo el cuerpo cubierto de polvo y arena. Así pues, regresa, ven a bañarte y a asearte. Hoy la Luna está en conjunción con la auspiciosa estrella de Tu nacimiento. Por lo tanto, sé puro y da vacas en caridad a los brāhmaṇas. VERSO 19. Mira a todos Tus amiguitos, que son de Tu misma edad. Están muy limpios, y sus madres les han adornado con hermosas alhajas. Debes venir aquí, y una vez que Te hayas bañado, que hayas tomado Tu almuerzo y estés bien adornado con alhajas, podrás volver a jugar con Tus amiguitos. VERSO 20. Mi querido Mahārāja Parīkṣit, llevada de su intenso amor y cariño, madre Yaśodā, la madre de Kṛṣṇa, consideraba a Kṛṣṇa, que era la expresión máxima de toda opulencia, su propio hijo. Así tomó a Kṛṣṇa y a Balarāma de la mano y Les llevó a casa, donde cumplió con sus deberes bañándoles, vistiéndoles y dándoles de comer. VERSO 21. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cierto día, considerando los grandes trastornos vividos en Bṛhadvana, todos los pastores de vacas adultos, bajo la dirección de Nanda Mahārāja, se reunieron para tomar medidas destinadas a acabar con los constantes trastornos que sufrían en Vraja. VERSO 22. En aquella reunión de todos los habitantes de Gokula, un pastor llamado Upānanda, que era el más maduro en edad y en conocimiento, y que tenía mucha experiencia en consideraciones de momento, circunstancias y país, hizo la siguiente sugerencia para beneficio de Rāma y Kṛṣṇa. VERSO 23. Upānanda dijo: Mis queridos amigos pastores de vacas, si queremos hacer un bien a este lugar, Gokula, debemos irnos de aquí, pues ya hemos visto que constantemente surgen causas de perturbación, y que todas ellas son intentos de matar a Rāma y a Kṛṣṇa. VERSO 24. De alguna forma, por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, el niño Kṛṣṇa Se salvó de las garras de la rākṣas… P™tanā, que estaba decidida a matarle. Después, y de nuevo por la misericordia del Dios Supremo, no fue aplastado por la carreta de mano que se desplomó sobre Él. VERSO 25. Y, de nuevo, el demonio Tṛṇāvarta, en la forma de un torbellino, se llevó al niño por esos peligrosos cielos para matarle; sin embargo, cayó y se estrelló contra una roca. También en ese caso, por la misericordia del Señor Viṣṇu o de Sus sirvientes, el niño volvió a salvarse. VERSO 26. El otro día, sin ir más lejos, ni Kṛṣṇa ni ninguno de los niños que jugaban con Él murieron pese a la caída de los árboles, aunque estaban muy cerca, o incluso entre los dos árboles. Eso también debemos considerarlo misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 27. Todos esos siniestros han sido causados por algún demonio cuya identidad desconocemos. Antes de que venga aquí a causar más molestias, debemos irnos con los niños a otro lugar, hasta que esas perturbaciones dejen de producirse. VERSO 28. Entre Nandeśvara y Mahāvana hay un lugar llamado Vṛndāvana. Es un lugar idóneo, porque en él hay abundancia de hierba, plantas y enredaderas para las vacas y demás animales. Tiene hermosos jardines y altas montañas, y ofrece muchos recursos para la felicidad de todos los gopas y gop…s, así como para nuestros animales. VERSO 29. Por lo tanto, vayámonos inmediatamente, hoy mismo. No hay por qué esperar más. Si estáis de acuerdo conmigo, preparemos los carros de bueyes, situemos las vacas por delante y vayámonos. VERSO 30. Tras escuchar el consejo de Upānanda, los pastores de vacas lo aceptaron por unanimidad. «Muy bien —decían—, muy bien.» Entonces resolvieron sus asuntos domésticos, subieron a los carros sus ropas y demás objetos, y partieron inmediatamente hacia Vṛndāvana. VERSOS 31 y 32. Cuando todos los ancianos, mujeres y niños, con todo el mobiliario doméstico, estuvieron en los carros de bueyes, y una vez que las vacas estuvieron frente a los carros, los pastores de vacas tuvieron la precaución de empuñar sus arcos y flechas y de hacer sonar sus cuernos. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de esa forma, acompañados del sonido de los cuernos, los pastores de vacas, con sus sacerdotes, comenzaron el viaje. VERSO 33. Las esposas de los pastores, montadas en los carromatos, iban muy bien vestidas, con ropas de excelente calidad. Sus cuerpos, y en especial sus senos, estaban maquillados con polvo de ku‰kuma fresco. En el camino se deleitaban en cantar los pasatiempos de Kṛṣṇa. VERSO 34. Muy complacidas de escuchar los pasatiempos de Kṛṣṇa y Balarāma, madre Yaśodā y RohiŠ…dev…, para no separarse de Kṛṣṇa y Balarāma ni por un momento, se subieron con ellos en un carromato. En esa situación, todos tenían un aspecto muy hermoso. VERSO 35. De ese modo llegaron a Vṛndāvana, donde la vida es agradable en todas las estaciones. Allí dispusieron un lugar donde vivir provisionalmente, formando una media luna con sus carros. VERSO 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, a la vista de Vṛndāvana, Govardhana y las orillas del río Yamunā, Rāma y Kṛṣṇa sintieron un gran placer. VERSO 37. De ese modo, Kṛṣṇa y Balarāma, actuando como niños pequeños y balbuceando Sus primeras palabras, daban placer trascendental a todos los habitantes de Vraja. Con el paso del tiempo, crecieron lo bastante como para cuidar de los terneros. VERSO 38. No muy lejos del lugar en que vivían, Kṛṣṇa y Balarāma, que tenían toda clase de juguetes, jugaban con otros pastorcillos de vacas y cuidaban de los terneros más pequeños. VERSOS 39 y 40. A veces, Kṛṣṇa y Balarāma tocaban la flauta, a veces lanzaban a los árboles unas cuerdas y piedras ideadas para coger fruta, a veces Se limitaban a tirar piedras, y a veces, acompañados del tintineo de Sus campanitas tobilleras, jugaban al fútbol con frutas de bael y āmalak…. A veces Se cubrían con sábanas e imitaban a las vacas y los toros, luchando unos con otros y rugiendo en voz muy alta. A veces imitaban las voces de los animales. Así jugando, se divertían como dos niños humanos corrientes. VERSO 41. Un día en que Rāma, Kṛṣṇa y los demás pastorcillos habían llevado los terneros a orillas del río Yamunā, un nuevo demonio se presentó en el lugar para matarles. VERSO 42. Cuando vio que el demonio había adoptado la forma de un ternero y que se había mezclado con los demás animales, la Suprema Personalidad de Dios indicó a Baladeva: «Ahí tenemos otro demonio». Entonces, muy despacio, fue acercándose al demonio como si no conociera sus intenciones. VERSO 43. Entonces, ®r… Kṛṣṇa sujetó al demonio por las patas traseras y la cola, hizo girar el cuerpo del demonio con mucha fuerza hasta que murió, y lo lanzó a lo alto de un árbol kapittha, que se vino abajo junto con el cuerpo del demonio, que había adoptado una forma enorme. VERSO 44. Al ver el cadáver del demonio, todos los pastorcillos exclamaron: «¡Bien hecho, Kṛṣṇa! ¡Muy bien, muy bien! ¡Muchas gracias!». En el sistema planetario superior, todos los semidioses, sintiéndose complacidos, derramaron lluvias de flores sobre la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 45. Tras la muerte del demonio, Kṛṣṇa y Balarāma terminaron Su desayuno y, mientras cuidaban de los terneros, siguieron paseándose de un lugar a otro. Kṛṣṇa y Balarāma, las Supremas Personalidades de Dios, que mantienen la creación entera, cuidaban ahora de los terneros como dos pastorcillos corrientes. VERSO 46. Un día, Kṛṣṇa, Balarāma y los demás niños, cada uno de ellos con su correspondiente grupo de terneros, llevaron a los animales a una alberca para que bebiesen. Cuando los terneros acabaron de beber, también los niños saciaron su sed con aquellas aguas. VERSO 47. Junto a la alberca, los niños vieron un cuerpo gigantesco que parecía el pico de una montaña derribado y roto por un rayo. La simple vista de aquel descomunal ser viviente les hacía sentir miedo. VERSO 48. Aquel demonio de enorme cuerpo se llamaba Bakāsura, y había adoptado la forma de un pato con un pico muy aguzado. Al llegar allí, se tragó a Kṛṣṇa. VERSO 49. Al ver que el gigantesco pato había devorado a Kṛṣṇa, Balarāma y los demás niños quedaron prácticamente inconscientes, como sentidos sin vida. VERSO 50. Kṛṣṇa, que era el padre del Señor Brahmā pero que hacía el papel de hijo de un pastor de vacas, Se volvió como el fuego, quemando la raíz de la garganta del demonio Bakāsura, que tuvo que vomitarle inmediatamente. Cuando el demonio vio que Kṛṣṇa, pese a haber sido tragado, estaba ileso, Le atacó de nuevo con su aguzado pico, sin aguardar ni un instante. VERSO 51. Al ver que el demonio Bakāsura, el amigo de Kaˆsa, se empeñaba en atacarle, Kṛṣṇa, el líder de los vaiṣṇavas, cogió con Sus manos las dos mitades del pico del demonio y, ante todos los pastorcillos de vacas, partió al demonio por la mitad con la misma facilidad con que un niño divide en dos una brizna de hierba v…raŠa. Al matar al demonio de esa forma, Kṛṣṇa dio gran satisfacción a los habitantes del cielo. VERSO 52. En ese momento, los habitantes celestiales del sistema planetario superior derramaron sobre Kṛṣṇa, el enemigo de Bakāsura, una lluvia de flores mallikā-puṣpa, unas flores que se cultivan en Nandana-kānana. También Le felicitaron con el sonido de timbales y caracolas celestiales, y con ofrendas de oraciones. Al ver todo aquello, los pastorcillos de vacas no salían de su asombro. VERSO 53. Del mismo modo que los sentidos se serenan cuando se recobra la conciencia, cuando Kṛṣṇa Se liberó de aquel peligro, todos los niños, con Balarāma entre ellos, pensaron que habían vuelto a la vida. Después de abrazar a Kṛṣṇa con su conciencia ya serena, reunieron a sus terneros y regresaron a Vrajabh™mi, donde proclamaron en voz muy alta lo ocurrido. VERSO 54. Los pastores de vacas y sus esposas, cuando escucharon el relato de la muerte de Bakāsura en el bosque, estaban muy asombrados. Al ver a Kṛṣṇa, después de escuchar el relato, Le dieron una efusiva bienvenida, pensando que Él y los demás niños regresaban de las fauces de la muerte. Ahora que Kṛṣṇa y los demás niños estaban a salvo, les miraban sin decir nada, y no querían apartar la vista de ellos. VERSO 55. Nanda Mahārāja y los pastores de vacas reflexionaban: Es de lo más sorprendente que este niño, Kṛṣṇa, Se haya visto en tantos peligros mortales y que, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, hayan sido los mismos que causaban el peligro quienes acabaron muriendo en vez de Él. VERSO 56. Aunque los daityas que Le pusieron en peligro de muerte eran realmente feroces, ninguno de ellos pudo matar a este niño, Kṛṣṇa. Al contrario, por haber venido a matar niños inocentes, tan pronto como se acercaron, fueron ellos mismos quienes murieron, como moscas que se precipitan en el fuego. VERSO 57. Las palabras de las personas que poseen pleno conocimiento del Brahman nunca resultan falsas. Es muy maravilloso que todo lo que Gargamuni predijo, lo estemos viviendo ahora palabra por palabra. VERSO 58. De ese modo, Nanda Mahārāja y los pastores de vacas disfrutaban de gran placer trascendental comentando los pasatiempos de Kṛṣṇa y de Balarāma, y ni siquiera percibían las miserias materiales. VERSO 59. De ese modo, Kṛṣṇa y Balarāma pasaron Su infancia en Vrajabh™mi ocupados en actividades y juegos infantiles. Así, jugaban al escondite, a construir un puente imaginario sobre el océano, y a saltar de un lado a otro como los monos. CAPÍTULO 12. LA MUERTE DEL DEMONIO AGHšSURA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, una mañana, Kṛṣṇa pensó que quería desayunar en el bosque. Se levantó temprano e hizo sonar Su trompeta de cuerno para despertar con su hermoso sonido a todos los vaqueritos y a los terneros. A continuación, Kṛṣṇa y los demás niños, cada uno conduciendo sus respectivos terneros, salieron de Vrajabh™mi en dirección al bosque. VERSO 2. En esa ocasión, miles de vaqueritos salieron de sus hogares en Vrajabh™mi y se unieron a Kṛṣṇa, llevando ante ellos sus miles de grupos de terneros. Todos los niños eran muy hermosos y, además de las bolsas con el almuerzo, llevaban cornetas, flautas y varas para guiar a los terneros. VERSO 3. Acompañando a los vaqueritos, que llevaban sus propios terneros, Kṛṣṇa salió con un rebaño de terneros ilimitado. En el bosque, todos los niños se pusieron a jugar con mucho entusiasmo. VERSO 4. Aunque ya iban adornados con las alhajas de kāca, guñjā, perlas y oro que sus madres les habían puesto, al llegar al bosque, los niños se pusieron además adornos de frutas, hojas verdes, ramilletes de flores, plumas de pavo real y minerales blandos. VERSO 5. Los vaqueritos solían robarse unos a otros la bolsa del almuerzo. Cuando uno de ellos se daba cuenta de que le habían quitado la bolsa, los demás la lanzaban un poco más lejos, y desde allí, otros volvían a alejársela aún más. Cuando el niño dueño de la bolsa se disgustaba, los demás se reían. Entonces el niño rompía a llorar, y los otros le devolvían la bolsa. VERSO 6. A veces Kṛṣṇa Se alejaba un poco para contemplar la belleza del bosque. Entonces, todos los demás niños corrían para acompañarle, diciendo: «¡Yo seré el primero en tocar a Kṛṣṇa! ¡Yo seré el primero en tocar a Kṛṣṇa!». De ese modo, disfrutaban de la vida tocando a Kṛṣṇa repetidas veces. VERSOS 7, 8, 9, 10 y 11. Cada niño jugaba de una manera. Algunos tocaban la flauta, y otros hacían sonar sus cuernos. Algunos imitaban el zumbido de los abejorros, y otros el canto del cuclillo. Había niños que imitaban el vuelo de los pájaros persiguiendo la sombra que éstos proyectaban en el suelo; otros imitaban los hermosos movimientos y las atractivas posturas de los cisnes; los había que se sentaban en silencio, imitando a los patos, mientras otros imitaban la danza de los pavos reales. Algunos niños imitaban a los monos subiéndose a los árboles, otros imitaban sus muecas, otros saltaban de rama en rama y algunos atraían a los monitos jóvenes en los árboles. Algunos niños iban a las cascadas y cruzaban el río saltando con las ranas, y se reían al ver su propio reflejo en el agua. También se burlaban del sonido de su propio eco. De ese modo, todos los vaqueritos jugaban con Kṛṣṇa, que es la fuente de la refulgencia Brahman para los jñān…s que desean fundirse en esa refulgencia, que es la Suprema Personalidad de Dios para los devotos que han aceptado Su servicio eterno, y que para las personas corrientes no es más que un niño común y corriente. Los vaqueritos, que habían acumulado los resultados de muchas vidas de actividades piadosas, podían ahora relacionarse con la Suprema Personalidad de Dios. ¿Quién podría explicar su gran fortuna? VERSO 12. Los yog…s pueden someterse a rigurosas austeridades y penitencias durante muchas vidas, entregados a las prácticas de yama, niyama, āsana y prāŠāyāma, ninguna de las cuales es fácil de realizar. Aunque con el paso del tiempo lleguen a alcanzar la perfección del control de la mente, ni siquiera entonces podrán saborear la más mínima partícula del polvo de los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Qué podemos decir de la gran fortuna de los habitantes de Vrajabh™mi, Vṛndāvana, que vivían con la Suprema Personalidad de Dios y veían al Señor cara a cara? VERSO 13. Mi querido rey Parīkṣit, entonces apareció en aquel lugar un gran demonio llamado Aghāsura, cuya muerte era ansiada hasta por los semidioses. Pese a que beben néctar todos los días, los semidioses tenían miedo del gran demonio y anhelaban su muerte. Aquel demonio no podía soportar que los pastorcillos de vacas disfrutasen de tanto placer trascendental en el bosque. VERSO 14. Aghāsura, que había sido enviado por Kaˆsa, era el hermano menor de P™tanā y de Bakāsura. Por eso, cuando llegó allí y vio a Kṛṣṇa al frente de todos los pastorcillos de vacas, pensó: «Ese Kṛṣṇa ha matado a mi hermana P™tanā y a mi hermano Bakāsura. Por eso, y para complacerles a los dos, voy a matar a Kṛṣṇa y a todos Sus amigos, los pastorcillos de vacas». VERSO 15. Aghāsura pensó: Kṛṣṇa y Sus amiguitos son la vida misma de los habitantes de Vrajabh™mi. Si de alguna forma puedo hacer de ellos la última ofrenda de sésamo y agua por las almas de mis difuntos hermanos, los habitantes de Vrajabh™mi morirán inmediatamente. Si no hay vida, no hace falta el cuerpo; por consiguiente, lo natural es que, tan pronto como sus hijos estén muertos, los habitantes de Vraja caigan muertos también. VERSO 16. Después de tomar esa decisión, el malvado Aghāsura adoptó la forma de una enorme serpiente pitón, tan gruesa como una gran montaña y de una longitud de trece kilómetros. Después de adoptar aquel maravilloso cuerpo de serpiente, abrió su boca, que era como una gran cueva en las montañas, y se tendió en el camino esperando a Kṛṣṇa y a Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, para tragárselos. VERSO 17. Su labio inferior descansaba sobre la superficie de la Tierra, y el superior tocaba las nubes del cielo. Los bordes de su boca eran como las paredes de una gran caverna en la montaña, y el interior de su boca no podía ser más oscuro. Su lengua tenía el aspecto de una amplia avenida, su aliento era como un viento cálido, y sus ojos ardían como el fuego. VERSO 18. Al ver la maravillosa forma del demonio, semejante a una gran serpiente pitón, los niños pensaron que debía de tratarse de uno de los hermosos parajes de Vṛndāvana. Después imaginaron que se parecía a la boca de una enorme serpiente. En otras palabras, los niños, sin sentir el menor temor, pensaron que era una gran estatua esculpida en forma de serpiente para que ellos disfrutasen de sus pasatiempos. VERSO 19. Los niños decían: Queridos amigos, esa criatura, ¿está muerta o es de verdad una serpiente viva con la boca abierta de par en par esperando tragársenos? Por favor, resolved esta duda. VERSO 20. A continuación decidieron: Queridos amigos, no cabe duda de que es un animal que nos espera para tragársenos. Su labio superior parece una nube enrojecida por el Sol, y su labio inferior es como las sombras rojizas de una nube. VERSO 21. Esas dos depresiones de la izquierda y de la derecha, que parecen cuevas en una montaña, son las comisuras de su boca, y los altos picos montañosos son sus dientes. VERSO 22. En largo y ancho, la lengua del animal es como una ancha avenida, y el interior de su boca está muy oscuro, como una cueva en la montaña. VERSO 23. Ese viento cálido es el aliento que sale de su boca, y esa peste a carne quemada es el olor de los cadáveres que se ha comido. VERSO 24. Los niños dijeron entonces: «¿Ha venido esta criatura viviente a devorarnos? Si lo hace, será matada inmediatamente, como Bakāsura». Así, los niños miraron el hermoso rostro de Kṛṣṇa, el enemigo de Bakāsura, y, riendo en voz alta y tocando las palmas, entraron en la boca de la serpiente. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, que, en la forma de antaryām…, la Superalma, Se halla en lo más profundo del corazón de todos, escuchó lo que los niños se decían unos a otros acerca de la falsa serpiente pitón. Sin que ellos lo supiesen, se trataba en realidad de Aghāsura, un demonio que había aparecido allí en forma de serpiente. Kṛṣṇa, que lo sabía, pensó en impedir a Sus compañeros que entrasen en la boca del demonio. VERSO 26. Pero mientras Kṛṣṇa meditaba en la forma de detenerles, los pastorcillos de vacas ya habían entrado en la boca del demonio. Éste, sin embargo, no se los tragó, pues, pensando en sus propios familiares, a quienes Kṛṣṇa había matado, esperaba el momento de que Kṛṣṇa entrase en su boca. VERSO 27. Kṛṣṇa vio que todos los pastorcillos, para quienes Él era el único Señor, se Le habían ido de las manos y estaban indefensos, pues, como briznas de paja, habían entrado en el fuego del abdomen de Aghāsura, que era la muerte en persona. A Kṛṣṇa Le resultaba insoportable verse separado de Sus amigos los pastorcillos de vacas. Por eso, como si viese que todo había sido dispuesto por Su potencia interna, Kṛṣṇa pasó un momento completamente desconcertado y sin saber qué hacer. VERSO 28. ¿Cómo había que actuar? ¿Cuál era la forma de matar al demonio y de salvar, al mismo tiempo, a los devotos? Kṛṣṇa, que posee una potencia ilimitada, prefirió esperar hasta hallar una manera inteligente de matar al demonio, salvando, al mismo tiempo, a los niños. Luego, entró en la boca de Aghāsura. VERSO 29. Cuando Kṛṣṇa entró en la boca de Aghāsura, los semidioses, ocultos tras las nubes, exclamaron: «¡Oh, no! ¡Oh, no!». Pero los amigos de Aghāsura, Kaˆsa y los demás demonios, se llenaron de júbilo. VERSO 30. Tan pronto como escuchó los lamentos [«¡Oh, no!. ¡Oh, no!»] de los semidioses ocultos tras las nubes, el invencible Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, Se agrandó dentro de la garganta del demonio para salvarse a Sí mismo y a Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, del demonio que deseaba destrozarles. VERSO 31. Pero el demonio, al notar que Kṛṣṇa había aumentado el tamaño de Su cuerpo, extendió también el suyo hasta alcanzar unas proporciones gigantescas. A pesar de todo, se asfixió, sin poder respirar; sus ojos giraban de un lado a otro y se le salían de las órbitas. El aire vital del demonio, sin hallar ninguna vía de escape, acabó por salir a presión por un orificio en lo alto de la cabeza. VERSO 32. Una vez que todo el aire vital del demonio hubo salido por aquel orificio en lo alto de su cabeza, Kṛṣṇa posó Su mirada en los terneros y vaqueritos muertos, y les devolvió la vida. A continuación, Mukunda, el que puede otorgar la liberación, salió de la boca del demonio con Sus amigos y con los terneros. VERSO 33. Del cuerpo de la gigantesca pitón salió un deslumbrante resplandor que iluminó todas las direcciones y que permaneció individualizado en el cielo hasta que Kṛṣṇa salió de la boca del cadáver. Entonces, a la vista de todos los semidioses, aquel resplandor entró en el cuerpo de Kṛṣṇa. VERSO 34. Todos se sentían complacidos. Los semidioses derramaban lluvias de flores de Nandana-kānana, las bailarinas celestiales danzaban, y los gandharvas, que son famosos por su canto, ofrecían himnos y oraciones. Los percusionistas hacían redoblar sus timbales, y los brāhmaṇas ofrecían himnos védicos. De ese modo, tanto en los cielos como en la Tierra, todos se entregaron al cumplimiento de sus propios deberes, glorificando al Señor. VERSO 35. El Señor Brahmā, al escuchar la música, las canciones y los vítores [«¡Jaya!, ¡jaya!»] de la maravillosa ceremonia que se celebraba cerca de su planeta, bajó inmediatamente a contemplar la celebración, pero al ver que toda aquella glorificación iba dirigida al Señor Kṛṣṇa, quedó completamente asombrado. VERSO 36. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el cuerpo de Aghāsura, que tenía forma de serpiente pitón, quedó reducido, una vez seco, a una enorme piel, y pasó a ser un lugar maravilloso que los habitantes de Vṛndāvana visitaron durante muchísimo tiempo. VERSO 37. Este episodio, en que Kṛṣṇa Se salvó a Sí mismo y a Sus amigos de la muerte y dio la liberación a Aghāsura, tuvo lugar cuando Kṛṣṇa tenía cinco años, pero en Vrajabh™mi no se conoció hasta después de un año, como si hubiese sucedido aquel mismo día. VERSO 38. Kṛṣṇa es la causa de todas las causas. Todas las causas y efectos del mundo material, tanto superiores como inferiores, son creación del Señor Supremo, el controlador original. Cuando Kṛṣṇa advino como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, lo hizo por Su misericordia sin causa. Por consiguiente, Su ilimitada manifestación de opulencia no era para Él nada maravilloso. En verdad, Se mostró tan misericordioso que hasta Aghāsura, el más malvado pecador, se elevó hasta llegar a ser uno de Sus sirvientes directos y obtuvo sār™pya-mukti, lo cual es imposible de alcanzar para las personas contaminadas por la materia. VERSO 39. Quien, por una sola vez, o aunque sea por la fuerza, lleve a su mente la forma de la Suprema Personalidad de Dios, podrá alcanzar, por la misericordia de Kṛṣṇa, la salvación suprema, como le sucedió a Aghāsura. ¿Cuál será entonces el destino de aquellos en cuyo corazón entra la Suprema Personalidad de Dios cuando adviene en forma de encarnación, o de aquellos que piensan constantemente en los pies de loto del Señor, que es fuente de felicidad trascendental para todas las entidades vivientes y que erradica por completo toda forma de ilusión? VERSO 40. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, sabios eruditos!, los pasatiempos infantiles de ®r… Kṛṣṇa son maravillosos. Mahārāja Parīkṣit, tras escuchar acerca de esos pasatiempos de Kṛṣṇa, el que le había salvado en el vientre de su madre, volvió a preguntar a ®ukadeva Gosvāmī, con una mente estable, deseoso de escuchar acerca de esas piadosas actividades. VERSO 41. Mahārāja Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran sabio!, ¿cómo es posible que algo ocurrido en el pasado se explicara como si hubiera sucedido en el presente? El Señor ®r… Kṛṣṇa realizó el pasatiempo de matar a Aghāsura durante Su edad kaumāra. ¿Cómo es posible entonces que los niños explicasen el incidente durante Su edad paugaṇḍa como si hubiera sucedido recientemente? VERSO 42. ¡Oh, el más grande de los yog…s!, tú, que eres mi maestro espiritual, ten la bondad de explicarme la razón de esto. Siento mucha curiosidad por saberlo. Creo que no fue más que otra ilusión debida a Kṛṣṇa. VERSO 43. ¡Oh, mi señor y maestro espiritual!, aunque somos el más bajo de los kṣatriyas, hemos recibido la oportunidad de escuchar el néctar de las piadosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios que, para nuestra gloria y provecho, fluye siempre de tus labios. VERSO 44. S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, ®aunaka, el más grande de los santos y devotos!, cuando Mahārāja Parīkṣit le hizo esta pregunta, ®ukadeva Gosvāmī, recordando inmediatamente y en lo más profundo del corazón los temas relacionados con Kṛṣṇa, perdió todo contacto externo con los actos de sus sentidos. Poco a poco, con gran dificultad, revivió su percepción sensorial externa y habló a Mahārāja Parīkṣit temas de Kṛṣṇa-kathā. CAPÍTULO 13. BRAHMš ROBA LOS NIÑOS Y LOS TERNEROS. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los devotos, muy afortunado Parīkṣit!, has preguntado muy bien, pues, aunque estás escuchando continuamente los pasatiempos del Señor, percibes Sus actividades con una frescura siempre nueva. VERSO 2. Los paramahaˆsas, los devotos que han aceptado la esencia de la vida, están apegados a Kṛṣṇa en lo más profundo del corazón, y Él es el objetivo de sus vidas. Por naturaleza, hablan solamente de Kṛṣṇa a cada instante, como si hallasen en ese tema una frescura siempre nueva. Del mismo modo que los materialistas están apegados a hablar de sexo y de mujeres, ellos están apegados a los temas de Kṛṣṇa. VERSO 3. ¡Oh, rey!, ten la bondad de escucharme con gran atención. Aunque las actividades del Señor Supremo son muy confidenciales y no puede comprenderlas el hombre común, te hablaré de ellas, pues, si el discípulo es sumiso, los maestros espirituales le explican incluso aquellos temas que son muy confidenciales y difíciles de entender. VERSO 4. Después de salvar a los niños y a los terneros de las fauces de Aghāsura, que era la muerte en persona, el Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, los llevó a todos a la orilla del río y les habló con las siguientes palabras. VERSO 5. Mis queridos amigos, mirad lo hermosa que es la ribera de este río, con su agradable atmósfera. Y mirad las flores de loto, que, a punto de florecer, atraen con su aroma a los pájaros y abejas. El zumbido de las abejas y los gorjeos de los pájaros encuentran su eco en los hermosos árboles del bosque. Además, aquí la arena es muy fina y limpia. Así pues, este lugar es, sin duda, el mejor para nuestros juegos y pasatiempos. VERSO 6. Pienso que debemos almorzar aquí, pues ya se ha hecho tarde y todos estamos hambrientos. Aquí, los terneros pueden beber agua, pasear tranquilos de un lugar a otro y pastar en la hierba. VERSO 7. Aceptando la propuesta del Señor Kṛṣṇa, los vaqueritos hicieron que los terneros bebiesen agua del río y, a continuación, los ataron a árboles rodeados de hierba muy verde y tierna. Los niños abrieron entonces sus cestas y se pusieron a comer con Kṛṣṇa, llenos de placer trascendental. VERSO 8. Como el verticilo de una flor de loto rodeado por sus hojas y pétalos, Kṛṣṇa Se sentó en el centro, rodeado de los muy hermosos vaqueritos, que formaron círculos en torno a Él. Cada uno de ellos buscaba a Kṛṣṇa con la mirada, pensando que tal vez Kṛṣṇa le mirase a él. De ese modo, todos ellos disfrutaron de su almuerzo en el bosque. VERSO 9. Algunos pastorcillos pusieron su almuerzo en flores, y otros en hojas, frutas o ramilletes de hojas; algunos lo pusieron en sus mismas cestas, otros en cortezas de árboles y otros en rocas. Esos fueron los platos que los niños improvisaron para tomar su almuerzo. VERSO 10. Todos los pastorcillos disfrutaron de su almuerzo con Kṛṣṇa, dándose a probar unos a otros lo que habían traído de casa. Probando unos a otros lo que habían traído para comer, se reían y hacían reír a los demás. VERSO 11. Kṛṣṇa es yajña-bhuk, es decir, solamente come ofrendas de yajña, pero, para manifestar Sus pasatiempos infantiles, Se sentó con la flauta prendida a la derecha, entre la cintura y Su ceñida ropa, mientras en el lado izquierdo llevaba el cuerno y el cayado de guiar a las vacas. Sosteniendo en la mano una crema muy sabrosa de yogur y arroz, con pedazos de fruta entre los dedos, parecía el verticilo de una flor de loto. Mientras comía, miraba directamente a Sus amigos, bromeaba personalmente con ellos, y les hacía reír con gran júbilo. En esos momentos, los habitantes del cielo estaban pasmados de asombro, al ver a la Personalidad de Dios, que solamente come en los yajñas, comiendo con Sus amigos en el bosque. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, mientras los pastorcillos, en cuyo corazón sólo existía Kṛṣṇa, estaban así entretenidos con su almuerzo en el bosque, los terneros se adentraron en la espesura del bosque, atraídos por la hierba verde. VERSO 13. Cuando Kṛṣṇa vio que Sus amigos los pastorcillos comenzaban a asustarse, Él, que controla de forma implacable al temor mismo, dijo para aliviarles de su miedo: «Mis queridos amigos, seguid comiendo tranquilos. Yo mismo iré a buscar los terneros y os los traeré de vuelta». VERSO 14. «Yo iré a buscar los terneros —dijo Kṛṣṇa—. No os preocupéis, divertíos.» Entonces, con Su arroz con yogur en la mano, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, salió inmediatamente en busca de los terneros de Sus amigos. Para complacer a Sus amigos, Se puso a buscar por todas las montañas, cuevas, bosquecillos y cañadas. VERSO 15. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Brahmā, que tiene su morada en el sistema planetario más elevado del cielo, mientras observaba las actividades del muy poderoso Kṛṣṇa, que mató y liberó a Aghāsura, no salía de su asombro. Ese mismo Brahmā quiso mostrar algo de su propio poder para compararlo con el de Kṛṣṇa, que estaba dedicado a Sus pasatiempos infantiles, jugando como si estuviera con pastorcillos de vacas comunes. Por esa razón, cuando Kṛṣṇa Se alejó, Brahmā se llevó a todos los niños y terneros a otro lugar. De ese modo, se enredó en una situación difícil, pues en un futuro muy próximo iba a tener ocasión de comprobar el poder de Kṛṣṇa. VERSO 16. A continuación, como no pudo encontrar los terneros, Kṛṣṇa regresó a la ribera del río, sólo para descubrir que también los pastorcillos habían desaparecido. Entonces Se puso a buscar a los terneros y a los vaqueritos, como si no pudiera comprender lo ocurrido. VERSO 17. Al verse incapaz de hallar en ningún lugar del bosque a los terneros y a sus cuidadores, los vaqueritos, Kṛṣṇa entendió repentinamente que aquello era obra del Señor Brahmā. VERSO 18. A continuación, y sólo para complacer a Brahmā y a las madres de los terneros y de los pastorcillos, Kṛṣṇa, el creador de toda la manifestación cósmica, Se expandió en forma de terneros y niños. VERSO 19. Mediante Su aspecto Vāsudeva, Kṛṣṇa Se expandió simultáneamente en la cantidad exacta de niños y terneros que habían desaparecido, todos ellos con los mismos rasgos corporales que antes, con la misma forma de las manos, de las piernas y de todos los demás miembros, y con sus respectivos cayados, cuernos, flautas y bolsas del almuerzo, las mismas ropas y su particular forma de llevar las alhajas, con el nombre, la edad y el aspecto que les correspondían, y con sus actividades y características especiales. Expandiéndose de ese modo, el hermoso Kṛṣṇa probó la verdad de la afirmación: samagra-jagad Viṣṇumayam: «El Señor Viṣṇu es omnipresente». VERSO 20. Habiéndose expandido para mostrar una apariencia idéntica a la que antes presentaban todos los terneros y pastorcillos, y poniéndose, al mismo tiempo, al frente de ellos, Kṛṣṇa entró en Vrajabh™mi, la tierra de Su padre, Nanda Mahārāja, tal y como solía hacerlo mientras disfrutaba de la compañía de Sus amigos. VERSO 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Kṛṣṇa, que Se había dividido en forma de terneros y pastorcillos, entró en forma de terneros en sus correspondientes establos, y, a continuación, en forma de niños, en sus respectivas casas. VERSO 22. Las madres de los niños, al escuchar los sonidos de las flautas y cuernos de sus hijos, abandonaron inmediatamente sus tareas domésticas, sentaron a sus hijos en sus regazos, los estrecharon entre sus brazos y les dieron de mamar la leche de sus pechos, que fluía debido al amor desmesurado que sentían, en particular, por Kṛṣṇa. Kṛṣṇa en realidad lo es todo, pero en aquella ocasión, expresando un amor y un cariño muy intensos, ellas sintieron un placer especial al alimentar a Kṛṣṇa, el Parabrahman, y Kṛṣṇa bebió la leche de Sus respectivas madres como si se tratara de una bebida nectárea. VERSO 23. A partir de entonces, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit!, siguiendo el horario previsto en Sus pasatiempos, Kṛṣṇa regresaba por la tarde, entraba en la casa de cada pastorcillo y actuaba exactamente igual que ellos, inspirando así en cada madre un placer trascendental. Las madres cuidaban de sus hijos dándoles masaje con aceite, bañándoles, ungiendo sus cuerpos con pasta de sándalo, adornándoles con alhajas, cantando mantras protectores, adornándoles el cuerpo con tilaka y dándoles de comer. De ese modo, las madres sirvieron a Kṛṣṇa personalmente. VERSO 24. A continuación, todas las vacas entraban en sus respectivos establos y se ponían a mugir en voz alta, llamando a sus terneros. Cuando los terneros llegaban, las madres les lamían el cuerpo una y otra vez y los alimentaban con la abundante leche que fluía de sus ubres. VERSO 25. Ya antes, desde el mismo principio, las gop…s sentían cariño maternal por Kṛṣṇa. En verdad, su cariño por Kṛṣṇa era superior incluso al que sentían por sus propios hijos. En sus manifestaciones de cariño, habían hecho diferencia entre Kṛṣṇa y sus hijos, pero ahora esa distinción había desaparecido. VERSO 26. Anteriormente, los habitantes de Vrajabh™mi, los pastores de vacas y sus esposas, habían sentido más cariño por Kṛṣṇa que por sus propios hijos, pero ahora, durante todo un año, el cariño que sentían por sus hijos aumentó sin cesar, pues Kṛṣṇa Se había convertido en sus hijos. El cariño que sentían por ellos, que ahora eran Kṛṣṇa, no tenía límite. Cada día hallaban nuevos motivos de inspiración para querer a sus hijos tanto como a Kṛṣṇa. VERSO 27. De ese modo, el Señor ®r… Kṛṣṇa, que Se había transformado en los pastorcillos y los terneros, Se mantuvo Él mismo por Sí solo. Y de ese modo continuó realizando Sus pasatiempos, tanto en Vṛndāvana como en el bosque, durante un año entero. VERSO 28. Un día, cinco o seis noches antes de cumplirse el año, Kṛṣṇa, cuidando de los terneros, entró en el bosque con Balarāma. VERSO 29. Mientras pastaban en lo alto de la colina Govardhana, las vacas miraron hacia abajo en busca de hierba fresca. Entonces vieron a sus terneros, que pacían no muy lejos de allí, cerca de Vṛndāvana. VERSO 30. Cuando vieron a sus terneros desde lo alto de la colina Govardhana, las vacas se olvidaron de sí mismas y de sus cuidadores debido a un cariño extraordinario, y aunque el camino era muy accidentado, corrieron hacia sus terneros llenas de ansiedad, como si sólo tuviesen un par de patas. Con la ubre llena y rezumando leche, la cabeza y la cola muy levantada y la joroba sacudiéndose al compás del cuello, se lanzaron por la pendiente hasta llegar a sus terneros, deseosas de alimentarlos. VERSO 31. Las vacas habían dado a luz nuevos terneros, pero, al descender de la colina Govardhana, debido a que sentían un cariño mayor que nunca por los terneros mayores, permitieron a estos últimos beber de sus ubres y se pusieron a lamer sus cuerpos llenas de ansiedad, como si deseasen tragárselos. VERSO 32. Los pastores, que no habían podido impedir que las vacas se uniesen a sus terneros, se sintieron avergonzados y furiosos a la vez. Con gran dificultad, bajaron por el accidentando camino, pero cuando llegaron abajo y vieron a sus propios hijos, se sintieron desbordados por el cariño. VERSO 33. En ese momento, todos los pensamientos de los pastores se fundieron en la melosidad del amor paternal, que había surgido en ellos a la vista de sus hijos. Sintiendo una gran atracción, completamente disipada su ira, levantaron a sus hijos, les estrecharon entre los brazos y disfrutaron del placer más sublime oliéndoles la cabeza. VERSO 34. A continuación, los pastores mayores, que habían experimentado profundos sentimientos al abrazar a sus hijos, muy poco a poco, con muchísimo esfuerzo y sin desear hacerlo, dejaron de abrazarlos y regresaron al bosque. Pero al recordar a sus hijos, las lágrimas se les salían de los ojos. VERSO 35. El cariño de las vacas por sus terneros había aumentado tanto, que mostraban un apego constante incluso por aquellos que ya habían crecido y dejado de mamar. Cuando Baladeva vio aquel apego, no podía comprender a qué se debía, y Se puso a reflexionar de la siguiente manera. VERSO 36. ¿Qué fenómeno maravilloso es éste? El cariño de todos los habitantes de Vraja, Yo incluido, por estos niños y terneros aumenta como nunca lo había hecho, en la misma medida que nuestro cariño por el Señor Kṛṣṇa, la Superalma de todas las entidades vivientes. VERSO 37. ¿Quién es este poder místico, y de dónde ha venido? ¿Es una semidiosa o una demonia? Debe de ser la energía ilusoria de Mi amo, el Señor Kṛṣṇa, pues ¿quién sino ella podría confundirme? VERSO 38. Pensando de esa forma, el Señor Balarāma pudo ver, con el ojo del conocimiento trascendental, que todos aquellos terneros y amigos de Kṛṣṇa eran expansiones de la forma de ®r… Kṛṣṇa. VERSO 39. El Señor Baladeva dijo: «¡Oh, controlador supremo!, estos niños no son grandes semidioses, como Yo había pensado. Ni los terneros son Nārada y otros grandes sabios. Ahora puedo ver que eres Tú solamente, que Te manifiestas en todas las diversidades. Aunque eres uno, Tú existes en todas estas formas de terneros y niños. Por favor, explícame brevemente todo esto». Ante este ruego del Señor Baladeva, Kṛṣṇa Le explicó toda la situación, y Baladeva la comprendió. VERSO 40. Cuando el Señor Brahmā regresó al cabo de un instante (conforme a su propia medida del tiempo), se encontró con que, a pesar de que para los humanos había pasado un año entero, el Señor Kṛṣṇa, después de todo aquel tiempo, seguía ocupado igual que antes en jugar con los niños y los terneros, que eran Sus expansiones. VERSO 41. El Señor Brahmā pensó: Yo he mantenido dormidos, en la cama de mi potencia mística, a todos los niños y terneros de Gokula, y hasta el día de hoy no se han levantado todavía. VERSO 42. Kṛṣṇa ha estado jugando con un número semejante de niños y de terneros durante todo un año, aunque no son los mismos que cayeron bajo la ilusión de mi potencia mística. ¿Quiénes son? ¿De dónde han salido? VERSO 43. El Señor Brahmā pensó y pensó durante mucho tiempo, tratando de distinguir entre los dos grupos de niños, que existían por separado. Aunque trataba de entender cuáles eran reales y cuáles no lo eran, no podía entenderlo en absoluto. VERSO 44. Por haber querido confundir al omnipresente Señor Kṛṣṇa, que nunca puede ser confundido y que, por el contrario, confunde con Su ilusión al universo entero, fue el propio Señor Brahmā quien se vio sumido en la perplejidad a causa de su propio poder místico. VERSO 45. Del mismo modo que la oscuridad que se produce durante una nevada carece de influencia en una noche oscura, y del mismo modo que la luz de una luciérnaga no vale nada a la luz del día, el poder místico de una persona inferior que trata de utilizarlo contra una persona de gran poder no tiene ningún efecto; al contrario, el poder de la persona inferior se ve disminuido. VERSO 46. Entonces, mientras el Señor Brahmā los miraba, todos los terneros y los niños que los cuidaban se mostraron súbitamente con el color azul de las nubes cargadas de lluvia y vestidos con ropas de seda amarilla. VERSOS 47 y 48. Todas aquellas personalidades tenían cuatro brazos y sostenían en Sus manos la caracola, el disco, la maza y la flor de loto. Llevaban un yelmo en la cabeza, pendientes en las orejas y collares de flores silvestres alrededor del cuello. En la parte superior derecha del pecho llevaban el emblema de la diosa de la fortuna. Además, en los brazos llevaban brazaletes, y en el cuello, marcado con tres líneas, como una caracola, la joya Kaustubha. Tenían pulseras en las muñecas, ajorcas en los tobillos, alhajas en los pies y cinturones sagrados en la cintura. Así adornados, todos Ellos tenían un aspecto sumamente hermoso. VERSO 49. Cada parte de Sus cuerpos, desde los pies a lo más alto de la cabeza, estaba adornada con collares de hojas de tulas… muy tiernas y frescas, ofrecidos por devotos ocupados en adorar al Señor con las actividades piadosas más excelsas, los procesos de escuchar y cantar. VERSO 50. Aquellas formas de Viṣṇu, con Su purísima sonrisa, semejante a la luz creciente de la Luna, y con las miradas oblicuas de Sus rojizos ojos, creaban y protegían los deseos de Sus propios devotos como lo harían las modalidades de la pasión y la bondad. VERSO 51. Todos los seres, móviles e inmóviles, desde el Señor Brahmā de cuatro cabezas hasta la más insignificante entidad viviente, habían adoptado alguna forma y adoraban de distintas maneras a aquellas Viṣṇu-m™rtis, conforme a sus respectivas capacidades y con diversos medios de adoración, como la danza y el canto. VERSO 52. Todas las Viṣṇu-m™rtis estaban rodeadas por las opulencias, encabezadas por aŠimā-siddhi, por las potencias místicas, encabezadas por ajā, y por los veinticuatro elementos para la creación del mundo material, encabezados por el mahat-tattva. VERSO 53. El Señor Brahmā vio entonces que kāla (el factor tiempo), svabhāva (nuestra propia naturaleza, adquirida por contacto), saˆskāra (el proceso de reforma), kāma (el deseo), karma (la actividad fruitiva), y las guŠas (las tres modalidades de la naturaleza material), con su propia independencia subordinada por entero a la potencia del Señor, habían adoptado formas concretas y adoraban también a aquellas Viṣṇu-m™rtis. VERSO 54. Todas las Viṣṇu-m™rtis tenían formas eternas e ilimitadas, llenas de conocimiento y bienaventuranza, y que existían más allá de la influencia del tiempo. Su gran gloria no iban a poder siquiera tocarla los jñān…s que se entregan al estudio de los Upaniṣads. VERSO 55. El Señor Brahmā vio así al Brahman Supremo, por cuya energía se manifiesta todo el universo, con sus seres vivos móviles e inmóviles. Al mismo tiempo, veía también a todos los niños y terneros como expansiones del Señor. VERSO 56. Entonces, por el poder de la refulgencia de aquellas Viṣṇu-m™rtis, el Señor Brahmā, con los once sentidos sacudidos por el asombro, y pasmado de bienaventuranza trascendental, quedó en silencio, tal como el muñeco de barro de un niño ante la deidad de la aldea. VERSO 57. El Brahman Supremo está más allá de la especulación mental, Se manifiesta por Sí sólo, existe en Su propia bienaventuranza y está más allá de la energía material. A Él se Le conoce mediante las joyas cimeras de los Vedas a través de la refutación del conocimiento irrelevante. Así, en contacto con ese Brahman Supremo, la Personalidad de Dios, cuya gloria se hizo patente en la manifestación de todas las formas de cuatro brazos de Viṣṇu, el Señor Brahmā, el señor de Sarasvat…, quedó desconcertado. «¿Qué es esto?», pensaba, sin ser siquiera capaz de ver. El Señor Kṛṣṇa, comprendiendo la condición de Brahmā, disipó de inmediato la cortina de Su yogamāyā. VERSO 58. El Señor Brahmā recobró entonces su conciencia externa y se puso de pie, tal como un muerto que vuelve a la vida. Abriendo los ojos con gran dificultad, vio el universo, y se vio a sí mismo. VERSO 59. Entonces, mirando en todas direcciones, el Señor Brahmā vio ante él Vṛndāvana, llena de árboles, que eran el medio de sustento de sus habitantes y que eran igual de agradables en todas las estaciones. VERSO 60. Vṛndāvana es la morada trascendental del Señor, donde no hay hambre, ira ni sed. Los seres humanos y los animales salvajes, que por naturaleza se tienen enemistad, viven juntos allí, unidos por una amistad trascendental. VERSO 61. El Señor Brahmā vio entonces a la Verdad Absoluta, que es uno sin par, que posee conocimiento pleno y es ilimitado, haciendo el papel de un niño pequeño en una familia de pastores de vacas; al igual que antes, estaba solo, con un poco de comida en la mano, buscando por todas partes a los terneros y a Sus amigos los vaqueritos. VERSO 62. Nada más verle, el Señor Brahmā se apresuró a descender de su montura, el cisne, se postró en el suelo como una vara de oro y tocó los pies de loto del Señor Kṛṣṇa con las puntas de las cuatro coronas que llevaba en sus cabezas. Ofreciendo reverencias, bañó los pies de Kṛṣṇa con el agua de sus lágrimas de alegría. VERSO 63. Levantándose y postrándose una y otra vez a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa durante mucho tiempo, el Señor Brahmā no podía dejar de recordar la grandeza del Señor que acababa de contemplar. VERSO 64. Entonces, levantándose muy despacio y enjugándose las lágrimas de los ojos, el Señor Brahmā miró a Mukunda. El Señor Brahmā, cabizbajo, con la mente concentrada y el cuerpo tembloroso, comenzó muy humildemente, con palabras entrecortadas, a ofrecer oraciones al Señor Kṛṣṇa. FIN DEL CAPÍTULO 13 DEL DÉCIMO CANTO.

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SB 9 : Liberación.

CANTO 9. CAPÍTULO 1. EL REY SUDYUMNA SE TRANSFORMA EN MUJER. CAPÍTULO 2. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE MANU. CAPÍTULO 3. EL MATRIMONIO DE SUKANYš Y CYAVANA MUNI. CAPÍTULO 4. DURVšSš MUNI OFENDE A AMBARŸṢA MAHšRšJA. CAPÍTULO 5. AMBARŸṢA MAHšRšJA PERDONA A DURVšSš MUNI. CAPÍTULO 6. LA CAÍDA DE SAUBHARI MUNI. CAPÍTULO 7. DESCENDIENTES DEL REY MšNDHšTš. CAPÍTULO 8. LOS HIJOS DE SAGARA OFENDEN AL SEÑOR KAPILADEVA. CAPÍTULO 9. LA DINASTÍA DE AḾ®UMšN. CAPÍTULO 10. LOS PASATIEMPOS DE RšMACANDRA, EL SEÑOR SUPREMO. CAPÍTULO 11. EL SEÑOR RšMACANDRA GOBIERNA EL MUNDO. CAPÍTULO 12. LA DINASTÍA DE KU®A, EL HIJO DEL SEÑOR RšMACANDRA. CAPÍTULO 13. LA DINASTÍA DE MAHšRšJA NIMI. CAPÍTULO 14. EL REY PURŪRAVš SE ENAMORA DE URVA®Ÿ. CAPÍTULO 15. PARA®URšMA, EL AVATšRA GUERRERO. CAPÍTULO 16. EL SEÑOR PARA®URšMA DESTRUYE A LA CLASE GOBERNANTE. CAPÍTULO 17. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE PURŪRAVš. CAPÍTULO 18. EL REY YAYšTI RECOBRA LA JUVENTUD. CAPÍTULO 19. EL REY YAYšTI ALCANZA LA LIBERACIÓN. CAPÍTULO 20. LA DINASTÍA DE PŪRU. CAPÍTULO 21. LA DINASTÍA DE BHARATA. CAPÍTULO 22. LOS DESCENDIENTES DE AJAMŸḌHA. CAPÍTULO 23. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE YAYšTI. CAPÍTULO 24. KṚṢṆA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS. CAPÍTULO 1. EL REY SUDYUMNA SE TRANSFORMA EN MUJER. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, ®ukadeva Gosvāmī, has explicado con todo detalle las épocas de los diversos manus, y, dentro de ellas, las maravillosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios, que posee ilimitada potencia. Soy afortunado de haber escuchado tu narración. VERSOS 2 y 3. Por la gracia del Supremo, Satyavrata, el santo rey de Draviḍadeśa, recibió conocimiento espiritual al final del último milenio; más tarde, en el siguiente manvantara [período de manu] nació como Vaivasvata Manu, el hijo de Vivasvān. Este conocimiento lo he recibido de ti. También entiendo que reyes como Ikṣvāku fueron hijos suyos, como tú ya has explicado. VERSO 4. ¡Oh, muy afortunado ®ukadeva Gosvāmī!, ¡oh, gran brāhmaŠa!, por favor, háblanos de las dinastías y características de todos esos reyes por separado, pues siempre estamos deseosos de escuchar tu narración de estos temas. VERSO 5. Háblanos, por favor, de la influencia de todos los gloriosos reyes nacidos en la dinastía de Vaivasvata Manu, incluyendo a los que ya han vivido, los que aparecerán en el futuro, y los que ahora viven. VERSO 6. S™ta Gosvāmī dijo: Cuando Mahārāja Parīkṣit hizo esta pregunta en la asamblea de todos los sabios eruditos en el conocimiento védico, ®ukadeva Gosvāmī, el más grande conocedor de los principios religiosos, se dispuso a hablar. VERSO 7. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey, subyugador de tus enemigos!, escucha ahora, mientras te hablo con todo detalle de la dinastía de Manu. Te explicaré tanto como sea posible, aunque ni siquiera en cientos de años se podría decir todo al respecto. VERSO 8. La trascendental Persona Suprema, la Superalma de todas las entidades vivientes, que se hallan en condiciones de vida más o menos elevadas, existía al final del milenio, cuando no existían ni el cosmos manifestado ni nada que no fuera Él. VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, del ombligo de la Suprema Personalidad de Dios se generó una flor de loto dorada, sobre la cual nació el Señor Brahmā de cuatro cabezas. VERSO 10. De la mente del Señor Brahmā nació Mar…ci, y del semen de Mar…ci, en el vientre de la hija de Dakṣa Mahārāja, nació Kaśyapa. Kaśyapa engendró a Vivasvān en el vientre de Aditi. VERSOS 11 y 12. ¡Oh, rey, el mejor de la dinastía Bhārata!, en el vientre de Saˆjñā, Vivasvān engendró a ®rāddhadeva Manu. Habiendo conquistado sus sentidos, ®rāddhadeva Manu engendró diez hijos en el vientre de su esposa, ®raddhā. Esos hijos fueron Ikṣvāku, Nṛga, ®aryāti, Diṣ˜a, Dhṛṣ˜a, Kar™ṣaka, Nariṣyanta, Pṛṣadhra, Nabhaga y Kavi. VERSO 13. Al principio, Manu no tenía hijos, de modo que, con el fin de darle un descendiente, el gran sabio Vasiṣṭha, que era muy poderoso en conocimiento espiritual, celebró un sacrificio para satisfacer a los semidioses Mitra y VaruŠa. VERSO 14. Durante el sacrificio, ®raddhā, la esposa de Manu, que estaba siguiendo el voto de alimentarse exclusivamente de leche, se acercó al sacerdote que ofrecía las oblaciones, le ofreció reverencias y le expresó su deseo de tener una hija. VERSO 15. Cuando el sumo sacerdote le dijo: «Ofrece las oblaciones», la persona encargada de ello tomó la mantequilla clarificada, y, recordando la petición de la esposa de Manu, entonó la palabra «varṣa˜» mientras realizaba el sacrificio. VERSO 16. Aunque Manu había iniciado el sacrificio para tener un hijo varón, el sacerdote se había desviado del propósito inicial ante el ruego de la esposa de Manu y, en consecuencia, nació una hija llamada Ilā. Al verla, Manu no se sintió satisfecho. Entonces, dirigiéndose a su guru, Vasiṣṭha, le dijo. VERSO 17. Mi señor, todos vosotros sois expertos en el canto de los mantras védicos. ¿A qué se debe entonces este resultado, contrario al que deseábamos? Es lamentable. Esta contradicción en el resultado de los mantras védicos no debería haberse producido. VERSO 18. Todos vosotros poseéis dominio sobre vosotros mismos, tenéis una mente bien equilibrada, y sois conscientes de la Verdad Absoluta. Además, debido a las austeridades y penitencias, os habéis limpiado por completo de toda contaminación material. Vuestras palabras, como las de los semidioses, nunca dejan de cumplirse. ¿Cómo es posible entonces que vuestro esfuerzo no se vea satisfecho con el éxito? VERSO 19. Tras escuchar las palabras de Manu, el muy poderoso bisabuelo Vasiṣṭha descubrió la desviación del sacerdote. Entonces, dirigiéndose al hijo del dios del Sol, dijo lo siguiente. VERSO 20. Este resultado contradictorio se debe a que tu sacerdote se ha apartado del objetivo original. Sin embargo, yo usaré mi propio poder y te daré un buen hijo. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de tomar esa decisión, el muy famoso y poderoso Vasiṣṭha ofreció oraciones a Viṣṇu, la Persona Suprema, para que transformase a Ilā en un varón. VERSO 22. Complacido con Vasiṣṭha, la Suprema Personalidad de Dios, el controlador supremo, le dio la bendición que deseaba. De ese modo, Ilā se transformó en un varón muy hermoso llamado Sudyumna. VERSOS 23 y 24. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en cierta ocasión, aquel héroe, Sudyumna, fue a cazar al bosque montado en un caballo traído de Sindhupradeśa. Con él iban sus ministros y otros acompañantes. Vestido con una armadura y adornado con arcos y flechas, estaba muy hermoso. Persiguiendo y matando animales, Sudyumna llegó a la parte norte del bosque. VERSO 25. Allí, en el norte, al pie del monte Meru, se encuentra el bosque de Sukumāra, donde el Señor ®iva disfruta siempre con Umā. En ese bosque entró Sudyumna. VERSO 26. ¡Oh, rey Parīkṣit!, tan pronto como entró en el bosque, Sudyumna, que era experto en someter a los enemigos, se vio a sí mismo transformado en mujer, y a su caballo en una yegua. VERSO 27. Sus seguidores, que también vieron transformadas sus identidades y cambiado su sexo, se miraban unos a otros, llenos de tristeza y sin saber qué hacer. VERSO 28. Mahārāja Parīkṣit dijo: ¡Oh, muy poderoso brāhmaŠa!, ese lugar tenía una potencia maravillosa. ¿Con qué motivo? ¿Quién se la había dado? Por favor, respóndeme a esta pregunta, pues estoy muy deseoso de conocer la respuesta. VERSO 29. ®ukadeva Gosvāmī respondió: En cierta ocasión, grandes personas santas, seguidores estrictos de las reglas y regulaciones de la espiritualidad, fueron a ver al Señor ®iva a aquel bosque. Su refulgencia disipaba por completo la oscuridad en todas direcciones. VERSO 30. Cuando vio a las grandes personas santas, la diosa Ambikā pasó muchísima vergüenza, pues en aquel momento estaba desnuda. Levantándose inmediatamente del regazo de su esposo, trató de cubrirse los senos. VERSO 31. Al ver al Señor ®iva y Pārvat… dedicados a la vida sexual, las grandes personas santas renunciaron a seguir adelante y partieron hacia el āśrama de Nara-NārāyaŠa. VERSO 32. Después de esto, para complacer a su esposa, el Señor ®iva dijo: «¡Todo varón que entre en este lugar se transformará inmediatamente en mujer!». VERSO 33. Desde aquel entonces, ningún varón había entrado nunca en el bosque. Pero ahora, el rey Sudyumna, transformado en mujer, iba de un lugar a otro recorriendo el bosque con su séquito. VERSO 34. Sudyumna se había transformado en la más hermosa de las mujeres que excitan el deseo sexual, y estaba rodeado de otras mujeres. Al ver a aquella hermosa mujer paseándose cerca de su āśrama, Budha, el hijo de la Luna, inmediatamente deseó disfrutarla. VERSO 35. También la hermosa mujer deseó aceptar por esposo a Budha, el hijo del rey de la Luna. Así, Budha engendró en su vientre un hijo llamado Pur™ravā. VERSO 36. De fuentes dignas de confianza he escuchado que, después de volverse mujer, el rey Sudyumna, el hijo de Manu, recordó a Vasiṣṭha, el maestro espiritual de su familia. VERSO 37. Muy apenado de ver la lamentable situación de Sudyumna, Vasiṣṭha comenzó a adorar de nuevo al Señor ®a‰kara [®iva], deseando que Sudyumna recuperase su masculinidad. VERSOS 38 y 39. ¡Oh, rey Parīkṣit!, complacido con aquella persona santa, el Señor ®iva dijo a Vasiṣṭha: «Tu discípulo Sudyumna puede ser varón un mes, y mujer al mes siguiente. Así podrá gobernar el mundo como desee». De esta forma, el Señor ®iva satisfizo a Vasiṣṭha y, al mismo tiempo, se mantuvo fiel a la palabra dada a Pārvat…. VERSO 40. Así favorecido por el maestro espiritual, Sudyumna recobraba su deseada masculinidad cada dos meses, conforme a las palabras del Señor ®iva. De ese modo gobernó el reino, aunque sus súbditos no se sentían satisfechos con ello. VERSO 41. ¡Oh, rey!, Sudyumna tuvo tres hijos muy piadosos, llamados Utkala, Gaya y Vimala, que fueron reyes de la dakṣiṇā-patha. VERSO 42. Cuando llegó el momento, Sudyumna, el rey del mundo, cuya edad era ya la adecuada, entregó todo el reino a su hijo Pur™rāva y se retiró al bosque. CAPÍTULO 2. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE MANU. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que su hijo Sudyumna se retirase al bosque para entrar en la orden de vānaprastha, Vaivasvata Manu [®rāddhadeva], con el deseo de tener más hijos, se sometió a rigurosas austeridades a orillas del Yamunā durante cien años. VERSO 2. Entonces, llevado del deseo de tener hijos, el manu ®rāddhadeva adoró al Señor Supremo, la Personalidad de Dios, el Señor de los semidioses. De ese modo tuvo diez hijos que gozaban de sus mismas características, el mayor de los cuales fue Ikṣvāku. VERSO 3. Uno de esos hijos, Pṛṣadhra, se dedicaba a proteger las vacas, siguiendo la orden de su maestro espiritual. Velaba toda la noche armado con una espada para proteger las vacas. VERSO 4. En cierta ocasión, en una noche lluviosa, un tigre entró en los terrenos de la vaquería. Al ver al tigre, todas las vacas, que descansaban en el suelo, se levantaron espantadas y se dispersaron por todo el recinto. VERSOS 5 y 6. Presa de las poderosas garras del tigre, una de las vacas comenzó a mugir de miedo y de angustia. Pṛṣadhra escuchó los mugidos y, orientándose inmediatamente por el sonido, empuñó la espada. Sin embargo, como las nubes ocultaban la luz de las estrellas, Pṛṣadhra confundió a la vaca con el tigre y, por error, le cortó la cabeza con un poderoso tajo de su espada. VERSO 7. Muy atemorizado, el tigre huyó del lugar dejando un rastro de sangre, pues la afilada espada le había cortado una oreja. VERSO 8. A la mañana siguiente, Pṛṣadhra, que era perfectamente capaz de someter a su enemigo, vio que había matado a la vaca, aunque de noche pensó que había matado al tigre. Entonces se sintió muy desdichado. VERSO 9. Aunque Pṛṣadhra había cometido el pecado inconscientemente, el sacerdote de su familia, Vasiṣṭha, le maldijo diciendo: «Por haber matado una vaca, en tu siguiente vida no podrás ser kṣatriya, sino que nacerás como śūdra». VERSO 10. Al recibir esta maldición de su maestro espiritual, Pṛṣadhra, el héroe, unió sus manos en señal de asentimiento. Entonces, con los sentidos perfectamente controlados, aceptó el voto de brahmacaria, que todos los grandes sabios aprueban. VERSOS 11, 12 y 13. Seguidamente, Pṛṣadhra se liberó de todas sus responsabilidades y, con la mente en paz, estableció su dominio sobre todos sus sentidos. Libre de la influencia de las condiciones materiales, satisfecho con lo que la gracia del Señor le permitía obtener para mantener juntos el alma y el cuerpo, y manteniéndose ecuánime con todos, centró toda su atención en la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, que es la Superalma trascendental, libre de contaminación material. Así, perfectamente satisfecho en el conocimiento puro, con la mente siempre fija en la Suprema Personalidad de Dios, Pṛṣadhra alcanzó el plano del servicio devocional puro al Señor y comenzó a viajar por todo el mundo, sin apego por las actividades materiales, como si fuese sordo, mudo y ciego. VERSO 14. Esa actitud hizo de Pṛṣadhra un gran santo. Así, en cierta ocasión en que entró en el bosque y vio un gran incendio, aprovechó la oportunidad para quemar su cuerpo en el fuego. De ese modo alcanzó el mundo trascendental, el mundo espiritual. VERSO 15. Mostrándose reacio a una vida de disfrute material, Kavi, el hijo menor de Manu, abandonó el reino antes de alcanzar la plenitud de la edad juvenil. Acompañado por sus amigos, se marchó al bosque, pensando siempre, desde lo más profundo del corazón, en la Suprema Personalidad de Dios, que es autorrefulgente. De ese modo alcanzó la perfección. VERSO 16. Karūṣa, otro hijo de Manu, dio origen a la dinastía Kārūṣa, una familia de kṣatriyas. Los kṣatriyas Kārūṣa fueron los reyes de la dirección norte. Todos ellos, célebres por proteger la cultura brahmínica, fueron personas firmemente religiosas. VERSO 17. El hijo de Manu llamado Dhṛṣṭa dio comienzo a la casta Dhārṣ˜a de kṣatriyas, cuyos miembros se elevaron a la posición de brāhmaṇas en este mundo. Del hijo de Manu llamado Nṛga nació Sumati. Sumati fue padre de Bh™tajyoti, y de Bh™tajyoti nació Vasu. VERSO 18. El hijo de Vasu fue Prat…kā, padre de Oghavān. El hijo de Oghavān se llamó también Oghavān; su hija, Oghavat… se casó con Sudarśana. VERSO 19. Nariṣyanta tuvo un hijo llamado Citrasena, que fue padre de Ṛkṣa. De Ṛkṣa nació M…ḍhvān, de M…ḍhvān, P™rŠa, y de P™rŠa nació Indrasena. VERSO 20. De Indrasena nació V…tihotra, y de V…tihotra, Satyaśravā. Satyaśravā tuvo un hijo llamado Uruśravā, y de Uruśravā nació Devadatta. VERSO 21. El hijo de Devadatta se llamó Agniveśya, que era el dios del fuego, Agni en persona. Ese hijo fue un santo famoso, bien conocido con los nombres de Kān…na y Jāt™karŠya. VERSO 22. ¡Oh, rey!, Agniveśya dio origen a la dinastía brahmínica Āgniveśyāyana. Ahora que te he hablado de los descendientes de Nariṣyanta, permite que te nombre a los descendientes de Diṣṭa. Por favor, escúchame. VERSOS 23 y 24. Diṣṭa tuvo un hijo llamado Nābhāga. Este Nābhāga, que no debe confundirse con el Nābhāga de que hablaremos más tarde, fue un vaiśya en virtud de su ocupación prescrita. El hijo de Nābhāga fue Bhalandana, que fue padre de Vatsapr…ti, cuyo hijo fue Prāḿśu. Prāḿśu fue padre de Pramati, que tuvo como hijo a Khanitra. Khanitra, a su vez, fue padre de Cākṣuṣa, cuyo hijo fue Viviḿśati. VERSO 25. El hijo de Viviḿśati fue Rambha, padre del gran rey Khan…netra, que fue muy religioso. ¡Oh, rey!, el hijo de Khan…netra fue el rey Karandhama. VERSO 26. Karandhama tuvo un hijo llamado Avīkṣit. De Avīkṣit nació Marutta, que fue el emperador. El gran místico Saˆvarta, el hijo de A‰girā, ocupó a Marutta en la celebración de un sacrificio [yajña]. VERSO 27. Los utensilios que el rey Marutta utilizó en el sacrificio eran de una belleza extraordinaria, pues todo estaba hecho de oro. En verdad, ningún otro sacrifico podría comparársele. VERSO 28. En aquel sacrificio, el rey Indra se embriagó bebiendo una gran cantidad de soma-rasa. Los brāhmaṇas recibieron grandes donaciones, de modo que se sentían satisfechos. Los semidioses que controlan los vientos ofrecieron los alimentos para el sacrificio, y los viśvedevas participaron también en la celebración. VERSO 29. El hijo de Marutta fue Dama, el hijo de Dama fue Rājyavardhana, el hijo de Rājyavardhana fue Sudhṛti, y el hijo de éste fue Nara. VERSO 30. El hijo de Nara fue Kevala, y el hijo de éste fue Dhundhumān, padre de Vegavān. El hijo de Vegavān fue Budha, y el hijo de Budha, Tṛṇabindu, que reinó sobre la Tierra. VERSO 31. Una muchacha de muy buenas cualidades, Alambuṣā, la mejor de las apsarās, aceptó por esposo a Tṛṇabindu, que no era inferior a ella en buenas cualidades. Alambuṣā fue madre de algunos hijos y una hija, que se llamó Ilavilā. VERSO 32. El gran santo Viśravā, maestro del yoga místico, después de recibir de su padre conocimiento absoluto, engendró en el vientre de Ilavilā al muy renombrado Kuvera, el que da el dinero. VERSO 33. Tṛṇabindu tuvo tres hijos: Viśāla, ®™nyabandhu y Dh™mraketu. Uno de ellos, Viśāla, creó una dinastía y construyó el palacio Vaiśāl…. VERSO 34. El hijo de Viśāla se llamó Hemacandra. Su hijo fue Dhūmrākṣa, padre de Saˆyama, de quien nacieron Devaja y Kṛśāśva. VERSOS 35 y 36. El hijo de Kṛśāśva fue Somadatta, que satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, celebrando sacrificios Aśvamedha. Con su adoración del Señor Supremo, Somadatta alcanzó la posición más elevada, pasando a residir en el planeta al que se elevan los grandes yog…s místicos. El hijo de Somadatta fue Sumati, padre de Janamejaya. Todos esos reyes en la dinastía de Viśāla supieron mantener la fama y la posición del rey Tṛṇabindu. CAPÍTULO 3. EL MATRIMONIO DE SUKANYš Y CYAVANA MUNI. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, ®aryāti, otro hijo de Manu, gobernó con plena conciencia del conocimiento védico. Él instruyó a los descendientes de A‰girā acerca de las funciones apropiadas para el segundo día del yajña que celebraban. VERSO 2. ®aryāti tuvo una hermosa hija de ojos de loto llamada Sukanyā, con la que fue al bosque para visitar el āśrama de Cyavana Muni. VERSO 3. Rodeada por sus amigas, Sukanyā recogía frutas de los árboles del bosque; entonces se fijó en dos cosas que brillaban como estrellas en el agujero de una lombriz de tierra. VERSO 4. En su ignorancia, y como impulsada por el destino, la muchacha pinchó con una espina aquellas dos luciérnagas, de las que inmediatamente empezó a salir sangre. VERSO 5. Inmediatamente, todos los soldados de ®aryāti se dieron cuenta de que no podían evacuar orina ni excremento. Al notarlo, ®aryāti, muy sorprendido, habló con sus acompañantes. VERSO 6. Resulta extraño, pero parece que alguno de nosotros ha tratado de hacer algún mal a Cyavana Muni, el hijo de Bhṛgu. En verdad, da la impresión de que alguno de nosotros ha contaminado este āśrama. VERSO 7. Muy asustada, ®unkanyā dijo a su padre: Yo he hecho algo malo; sin saber lo que hacía, pinché con una espina esas dos sustancias luminosas. VERSO 8. Al escuchar las palabras de su hija, el rey ®aryāti sintió gran temor. Entonces trató por todos los medios de calmar a Cyavana Muni, pues era él quien estaba en el agujero de la lombriz. VERSO 9. El rey ®aryāti, que mantenía una actitud muy reflexiva, comprendió las intenciones de Cyavana Muni, de modo que entregó su hija en caridad al sabio. Ya liberado del peligro tras muchas dificultades, pidió permiso a Cyavana Muni y regresó al hogar. VERSO 10. Cyavana Muni era muy irritable, pero Sukanyā, aceptando su papel de esposa, le trataba con todo el tacto que la actitud del sabio requería. Conociendo su mente, le ofreció servicio sin dejarse confundir. VERSO 11. Pasado algún tiempo, el āśrama de Cyavana Muni recibió la visita de los hermanos Aśvinī-kumāras, los médicos celestiales. Tras ofrecerles respetuosas reverencias, Cyavana Muni les pidió que le diesen una nueva juventud, pues ellos podían hacerlo. VERSO 12. Cyavana Muni dijo: Vosotros no tenéis derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, pero yo os prometo una vasija llena. Tened la bondad de darme belleza y juventud, pues esas cosas atraen a las mujeres jóvenes. VERSO 13. Muy contentos, los grandes médicos Aśvinī-kumāras aceptaron la propuesta de Cyavana Muni, y le dijeron: «¡Oh, brāhmaŠa!, sumérgete en este lago del éxito en la vida!». [Quien se baña en este lago ve satisfechos sus deseos.] VERSO 14. Tras decir esto, los Aśvinī-kumāras ayudaron a Cyavana Muni, que era un anciano inválido y enfermo, con las pieles colgando, el pelo blanco y las venas visibles por todo el cuerpo, y los tres juntos entraron en el lago. VERSO 15. Del lago salieron tres hombres de rasgos corporales muy hermosos, muy bien vestidos y adornados con pendientes y collares de flores de loto. Los tres manifestaban idéntica belleza. VERSO 16. La muy casta y hermosa Sukanyā no pudo distinguir a su esposo de los dos Aśvinī-kumāras, pues los tres eran igual de hermosos. Sin saber quién era su verdadero esposo, se refugió en los Aśvinī-kumāras. VERSO 17. Al ver la castidad y fidelidad de Sukanyā, los Aśvinī-kumāras se sintieron muy complacidos. Entonces le indicaron quién era Cyavana Muni, su esposo, y, tras pedir permiso al sabio, regresaron en su avión a los planetas celestiales. VERSO 18. Cierto día, con el deseo de celebrar un sacrificio, el rey ®aryāti fue a la residencia de Cyavana Muni. Allí se encontró a su hija al lado de un joven muy hermoso, tan brillante como el Sol. VERSO 19. Después de recibir las reverencias de su hija, el rey, en lugar de ofrecerle bendiciones, se mostró muy disgustado y le habló de la siguiente manera. VERSO 20. ¡Oh, muchacha impura!, ¿a dónde te han llevado tus deseos? Has engañado a un marido muy digno de respeto y honrado por todos. Ya veo que, como era viejo, enfermo y poco atractivo, has abandonado su compañía para aceptar por esposo a este joven, que parece un mendigo callejero. VERSO 21. ¡Oh, hija mía!, tú, que has nacido en una familia respetable, ¿cómo has dejado que tu conciencia se degradara de este modo?; ¿cómo has tenido la desvergüenza de buscar un amante? De ese modo estás degradando las dinastías de tu padre y de tu esposo, y las llevas hacia la vida infernal. VERSO 22. Sin embargo, Sukānya, muy orgullosa de su castidad, respondió a los reproches de su padre con una sonrisa y le dijo: «Mi querido padre, este joven que está a mi lado es en realidad tu yerno, el gran sabio Cyavana, que nació en la familia de Bhṛgu». VERSO 23. Sukanyā explicó entonces cómo había obtenido su esposo el hermoso cuerpo de un joven. El rey se sorprendió mucho, y, muy complacido, abrazó a su querida hija. VERSO 24. Con su propio poder, Cyavana Muni invistió al rey ®aryāti de la capacidad de celebrar el soma-yajña. El muni ofreció una vasija llena de soma-rasa a los Aśvinī-kumāras, pese a que no tenían derecho a beberlo. VERSO 25. El rey Indra, muy alterado y ciego de ira, empuñó impetuosamente su rayo dispuesto a matar a Cyavana Muni. Pero éste, con sus poderes, paralizó el brazo con que Indra sostenía el rayo. VERSO 26. Aunque los Aśvinī-kumāras eran simples médicos y no tenían derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, los semidioses decidieron que, a partir de entonces, les estaría permitido. VERSO 27. El rey ®aryāti fue padre de tres hijos: Uttānabarhi, šnarta y Bhūriṣeṇa. šnarta tuvo un hijo llamado Revata. VERSO 28. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, subyugador de enemigos!, Revata construyó en las profundidades del océano el reino de Kuśasthal…, donde vivió gobernando las regiones de šnarta, etc. Tuvo cien hijos muy buenos, el mayor de los cuales fue Kakudm…. VERSO 29. Kakudm… llevó a su propia hija, Revat…, a Brahmaloka, que es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, y allí pidió al Señor Brahmā que le señalase un marido adecuado para ella. VERSO 30. Cuando Kakudm… llegó allí, el Señor Brahmā estaba tan ocupado escuchando las interpretaciones musicales de los gandharvas que no disponía de un momento para hablar con él. Por consiguiente, Kakudm… esperó, y, cuando los gandharvas completaron su interpretación, ofreció reverencias al Señor Brahmā y le expuso su deseo, largo tiempo acariciado. VERSO 31. Tras escuchar sus palabras, el Señor Brahmā, que es muy poderoso, rió en voz alta y dijo a Kakudm…: ¡Oh, rey!, todos aquellos en quienes puedas haber pensado como yernos en lo más profundo de tu corazón han muerto ya con el paso del tiempo. VERSO 32. Han pasado ya veintisiete catur-yugas. Aquellos en quienes puedas haber pensado, así como sus hijos, nietos y descendientes, se han ido ya. Ni de sus nombres queda rastro. VERSO 33. ¡Oh, rey!, ve de inmediato y ofrece tu hija al Señor Baladeva, que todavía está en el mundo. Él es muy poderoso. En verdad, es la Suprema Personalidad de Dios, cuya porción plenaria es el Señor Viṣṇu. Tu hija merece que Se la entregues en caridad. VERSO 34. El Señor Baladeva es la Suprema Personalidad de Dios. Quien escucha y canta acerca de Él, se purifica. Él es siempre el bienqueriente de todas las entidades vivientes; por esa razón, ha descendido con todo Su séquito para purificar el mundo entero y disminuir su carga. VERSO 35. Tras recibir esta orden del Señor Brahmā, Kakudm… le ofreció reverencias y regresó a su propia morada. Entonces halló que su residencia estaba vacía, pues sus hermanos y otros familiares, que estaban viviendo en todas direcciones, la habían abandonado por temor de seres vivientes superiores como los yakṣas. VERSO 36. A continuación, el rey entregó su muy hermosa hija en caridad al supremamente poderoso Baladeva; después se retiró de la vida mundana y se fue a Badarikāśrama para complacer a Nara-NārāyaŠa. CAPÍTULO 4. DURVšSš MUNI OFENDE A AMBARŸṢA MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Nabhaga llamado Nābhāga vivió durante mucho tiempo con su maestro espiritual. Por esa razón, sus hermanos pensaron que no iba a ser gṛhastha y que no volvería; de modo que, sin dejarle nada a él, se repartieron la propiedad paterna. Cuando Nābhāga regresó del āśrama de su maestro espiritual, sus hermanos le dijeron que su parte de la herencia era su padre. VERSO 2. Nābhāga preguntó: «Mis queridos hermanos, ¿qué parte me habéis reservado de la propiedad de nuestro padre?». Sus hermanos mayores respondieron: «Te hemos dejado a nuestro padre». Pero cuando Nābhāga fue a ver a su padre y le dijo: «Mi querido padre, mis hermanos mayores me han dicho que tú eres mi parte de la herencia», el padre le contestó: «Mi querido hijo, no confíes en sus palabras. Te engañan. Yo no soy de tu propiedad». VERSO 3. El padre de Nābhāga dijo: Los descendientes de A‰girā van a celebrar un gran sacrificio, pero, aunque son muy inteligentes, al sexto día se confundirán en los rituales y cometerán errores en sus deberes diarios. VERSOS 4 y 5. El padre de Nābhāga continuó: «Ve donde esas grandes almas y explícales dos himnos védicos relacionados con Vaiśvadeva. Cuando los grandes sabios hayan completado el sacrificio y se estén marchando a los planetas celestiales, te darán los remanentes del dinero que hayan recibido en el sacrificio. Así pues, ve allí inmediatamente». Así, Nābhāga hizo todo lo que su padre le había aconsejado, y los grandes sabios de la dinastía de A‰girā, antes de marcharse a los planetas celestiales, le dejaron todas sus riquezas. VERSO 6. Después de esto, mientras Nābhāga recogía las riquezas, una persona de aspecto negruzco que venía del norte se le acercó diciendo: «Todas las riquezas de este recinto de sacrificios me pertenecen». VERSO 7. Nābhāga dijo entonces: «Estas riquezas son mías. Las grandes personas santas me las han dado». Cuando Nābhāga dijo esto, la persona de aspecto negruzco contestó: «Vamos a ver a tu padre y que él resuelva la disputa». Conforme a esto, Nābhāga preguntó a su padre. VERSO 8. El padre de Nābhāga dijo: Todo lo que los grandes sabios sacrificaron en el recinto del Dakṣa-yajña, se lo ofrecieron al Señor ®iva para que participara de ello. Por lo tanto, no cabe duda de que todo lo que hay en el recinto de sacrificios pertenece al Señor ®iva. VERSO 9. Entonces, después de ofrecer reverencias al Señor ®iva, Nābhāga dijo: ¡Oh, señor adorable!, todo lo que hay en el recinto de sacrificios es tuyo. Así lo ha afirmado mi padre. Ahora, con gran respeto, postro mi cabeza ante ti para pedir tu misericordia. VERSO 10. El Señor ®iva dijo: Todo lo que tu padre ha dicho es verdad, y tú estás repitiendo la misma verdad. Por esa razón, yo, que conozco los mantras védicos, voy a explicarte el conocimiento trascendental. VERSO 11. El Señor ®iva dijo: «Ahora puedes quedarte con todos los remanentes de riquezas del sacrificio, pues yo te los doy». Tras decir esto, el Señor ®iva, que es un firme seguidor de los principios religiosos, desapareció del lugar. VERSO 12. Quien escuche, recite o recuerde esta narración por la mañana y al anochecer, poniendo en ello mucha atención, ciertamente llegará a ser un erudito, experto en la comprensión de los himnos védicos y en la autorrealización. VERSO 13. De Nābhāga nació Mahārāja Ambarīṣa, que fue un devoto excelso y glorificado por sus grandes méritos. A pesar de ser maldecido por un brāhmaŠa infalible, la maldición no logró afectarle. VERSO 14. El rey Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran personalidad!, Mahārāja Ambarīṣa era realmente una persona muy excelsa y de grandes méritos. Deseo escuchar acerca de él. ¡Qué sorprendente es que la maldición de un brāhmaŠa, que es algo insuperable, no pudiera actuar sobre él! VERSOS 15 y 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mahārāja Ambarīṣa, la más afortunada personalidad, obtuvo el gobierno del mundo entero, que está compuesto de siete islas; su prosperidad y su opulencia en la Tierra fueron inagotables e ilimitadas. Aunque esa posición rara vez se alcanza, Mahārāja Ambarīṣa no le dio la menor importancia, pues sabía perfectamente que toda aquella opulencia era material y que, como las cosas imaginadas en los sueños, acabaría destruida. El rey sabía que esa opulencia, en manos de un no devoto, se convierte en la causa de su progresivo hundimiento en la modalidad de la oscuridad de la naturaleza material. VERSO 17. Mahārāja Ambarīṣa era un gran devoto de la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, y de las personas santas que son devotos del Señor. Debido a esa devoción, consideraba el universo entero tan insignificante como un simple guijarro. VERSOS 18, 19 y 20. Mahārāja Ambarīṣa ocupó siempre la mente en meditar en los pies de loto de Kṛṣṇa, las palabras en cantar las glorias del Señor, las manos en limpiar el templo del Señor, y los oídos en escuchar palabras de Kṛṣṇa o acerca de Kṛṣṇa. Los ojos, los ocupó en ver a la Deidad de Kṛṣṇa, los templos de Kṛṣṇa y los lugares en que vivió Kṛṣṇa, como Mathurā y Vṛndāvana; el tacto lo ocupó en tocar el cuerpo de los devotos del Señor, el olfato en oler la fragancia de las hojas de tulas… ofrecidas al Señor, y la lengua en saborear el prasāda del Señor. Mahārāja Ambarīṣa ocupaba las piernas en caminar hasta los lugares sagrados y los templos del Señor, la cabeza en postrarse ante el Señor, y todos Sus deseos en servir al Señor, las veinticuatro horas del día. En verdad, nunca deseó nada para complacer sus propios sentidos. Ocupó todos sus sentidos en servicio devocional, en diversas ocupaciones relacionadas con el Señor. Ésa es la forma de aumentar el apego por el Señor y estar completamente libre de todo deseo material. VERSO 21. Mientras cumplía con sus deberes prescritos como rey, Mahārāja Ambarīṣa siempre ofreció los resultados de sus actividades como rey a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es el disfrutador de todo y está más allá de la percepción de los sentidos materiales. Siguiendo los consejos de brāhmaṇas que eran fieles devotos del Señor, gobernó el planeta Tierra sin dificultad. VERSO 22. En los países desérticos por donde fluía el río Sarasvat…, Mahārāja Ambarīṣa celebró grandes sacrificios, como el Aśvamedha-yajña, y de ese modo satisfizo al señor de todos los yajñas, la Suprema Personalidad de Dios. Esos sacrificios se celebraron con gran opulencia, con los útiles adecuados y con donaciones de dakṣiṇā a los brāhmaṇas, supervisados por grandes personalidades como Vasiṣṭha, Asita y Gautama en representación del rey, por cuya voluntad se celebraba el sacrificio. VERSO 23. En el sacrificio organizado por Mahārāja Ambarīṣa, los miembros de la asamblea y los sacerdotes [en especial el hotā, el udgātā, el brahmā y el adhvaryu] iban vestidos tan suntuosamente que parecían semidioses. Todos ellos velaron con suma atención por la correcta celebración del yajña. VERSO 24. Los súbditos del estado de Mahārāja Ambarīṣa se acostumbraron a cantar y escuchar las gloriosas actividades de la Personalidad de Dios. Así, nunca aspiraron a elevarse a los planetas celestiales, que hasta a los semidioses les son muy queridos. VERSO 25. Aquellos que rebosan de la felicidad trascendental de ofrecer servicio a la Suprema Personalidad de Dios no sienten interés ni siquiera por los logros de los grandes místicos, pues esos logros no aumentan la bienaventuranza trascendental del devoto puro que siempre piensa en Kṛṣṇa en lo más profundo de su corazón. VERSO 26. De esta forma, el rey de este planeta, Mahārāja Ambarīṣa, se ocupó en el servicio devocional del Señor, y, en ese esfuerzo, se sometió a rigurosas austeridades. Satisfaciendo siempre a la Suprema Personalidad de Dios mediante las actividades propias de su posición constitucional, poco a poco fue abandonando todos los deseos materiales. VERSO 27. Mahārāja Ambarīṣa abandonó todo apego por los asuntos domésticos, las esposas, los hijos, los amigos y familiares, los elefantes mejores y más poderosos, las hermosas cuadrigas y carruajes, los caballos, las joyas de incalculable valor, los adornos, las ropas y su inagotable tesoro. Considerándolo temporal y material, abandonó el apego por todo ello. VERSO 28. Muy complacido con la devoción pura de Mahārāja Ambarīṣa, la Suprema Personalidad de Dios dio al rey Su disco, que causa temor a los enemigos y siempre protege al devoto de enemigos y adversidades. VERSO 29. Para adorar al Señor Kṛṣṇa, Mahārāja Ambarīṣa y su reina, que era tan cualificada como él, observaron el voto de ekādaśī y dvādaśī durante un año. VERSO 30. En el mes de Kārtika, después de seguir ese voto durante un año, Mahārāja Ambarīṣa observó ayuno durante tres noches y, después de bañarse en el Yamunā, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, en Madhuvana. VERSOS 31 y 32. Siguiendo los principios regulativos de mahābhiṣeka, Mahārāja Ambarīṣa celebró la ceremonia de baño de la Deidad del Señor Kṛṣṇa con todos los útiles necesarios; después, vistió a la Deidad con hermosos vestidos, adornos, collares de flores fragantes y otros artículos con que se adora al Señor. Con atención y devoción, adoró a Kṛṣṇa y a todos los brāhmaṇas, que eran muy afortunados y estaban libres de deseos materiales. VERSOS 33, 34 y 35. A continuación, Mahārāja Ambarīṣa satisfizo a todos los que visitaron su casa, y en especial a los brāhmaṇas. Como caridad, dio sesenta karors de vacas, que llevaban los cuernos chapados en oro y las pezuñas cubiertas con plata. Todas las vacas llevaban mantos decorativos y tenían las ubres llenas de leche. Eran de naturaleza mansa, jóvenes y bonitas, y venían acompañadas de sus terneros. Después de dar las vacas, el rey dio de comer suntuosamente a todos los brāhmaṇas y, cuando estuvieron plenamente satisfechos, con su permiso se dispuso a observar el final del ekādaśī rompiendo su ayuno. Sin embargo, justo en ese momento hizo su aparición una visita inesperada: el muy poderoso místico Durvāsā Muni. VERSO 36. El rey Ambarīṣa se levantó para recibir a Durvāsā Muni, y le ofreció un asiento y artículos de adoración. A continuación, sentándose a sus pies, el rey rogó al gran sabio que comiese. VERSO 37. Durvāsā Muni aceptó complacido la invitación de Mahārāja Ambarīṣa, pero antes fue al río Yamunā para realizar las ceremonias rituales prescritas. Una vez allí, se sumergió en las aguas del auspicioso Yamunā y meditó en el Brahman impersonal. VERSO 38. Mientras tanto, sólo quedaba un muh™rta del día de dvādaśī para romper el ayuno, de modo que era absolutamente necesario romperlo sin más demora. En esa peligrosa situación, el rey consultó con brāhmaṇas eruditos. VERSOS 39 y 40. El rey dijo: «Ciertamente, quebrantar las leyes del respeto debido a los brāhmaṇas es una gran ofensa. Por otra parte, si se deja pasar el dvādaśī sin romper el ayuno, el voto observado es imperfecto. Así pues, ¡oh, brāhmaṇas!, si lo consideráis auspicioso y no os parece irreligioso, beberé un poco de agua para romper mi ayuno». El rey tomó esta decisión después de consultar la opinión de los brāhmaṇas, quienes estimaron que beber agua puede considerarse comer, pero también puede considerarse no comer. VERSO 41. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, después de beber un poco de agua, el rey Ambarīṣa, meditando en la Suprema Personalidad de Dios dentro de su corazón, esperó el regreso del gran místico Durvāsā Muni. VERSO 42. Tras cumplir con las ceremonias rituales del mediodía, Durvāsā regresó del Yamunā. El rey le recibió bien, con grandes muestras de respeto, pero, con su poder místico, Durvāsā Muni se dio cuenta de que el rey Ambarīṣa había bebido agua sin su permiso. VERSO 43. Aún hambriento, con el cuerpo temblando, el gesto torvo y el ceño fruncido, Durvāsā Muni dirigió palabras cargadas de ira al rey Ambarīṣa, que permanecía ante él con las manos juntas. VERSO 44. ¡Ay!, ¡mirad cómo se porta este hombre cruel!, ¡No es devoto del Señor Viṣṇu! Orgulloso de su opulencia material y de su posición, se cree Dios. No hay más que ver cómo ha faltado a las leyes de la religión. VERSO 45. Mahārāja Ambarīṣa, me has invitado a comer, pero, en lugar de servirme a mí, que soy tu invitado, te has puesto a comer sin esperarme. Aguarda y verás el castigo que te doy por tu mala conducta. VERSO 46. Al decir esto, con la cara roja de ira, Durvāsā Muni se arrancó un mechón de pelos de la cabeza y, para castigar a Mahārāja Ambarīṣa, creó un demonio que parecía el fuego de la devastación. VERSO 47. Con un tridente en la mano, aquella criatura ardiente llegó ante Mahārāja Ambarīṣa, haciendo temblar la superficie de la Tierra con sus pasos. Pero el rey, al verle, ni se alteró, ni cambió en lo más mínimo su posición. VERSO 48. Como un fuego que, en el bosque, convierte rápidamente en cenizas a una serpiente furiosa, el cakra Sudarśana, el disco de la Suprema Personalidad de Dios, cumplió la orden del Señor y redujo inmediatamente a cenizas al demonio creado. De ese modo, protegió al devoto del Señor. VERSO 49. Al ver que su intento había fallado y que el cakra Sudarśana avanzaba hacia él, Durvāsā Muni, muy atemorizado, huyó en todas direcciones para salvar su vida. VERSO 50. Del mismo modo que las ardientes llamas de un incendio persiguen a una serpiente en el bosque, el disco de la Suprema Personalidad de Dios salió en persecución de Durvāsā Muni. Éste, al ver el disco a sus espaldas, a punto de tocarle, corrió a toda velocidad hacia la montaña Sumeru para refugiarse en una cueva. VERSO 51. Durvāsā Muni huyó por todas partes y en todas direcciones; buscó protección en el cielo, en la superficie de la Tierra, en las cuevas, en el mar, en los planetas de los gobernantes de los tres mundos, e incluso en los planetas celestiales, pero, allí donde iba, siempre veía tras él el insoportable fuego del cakra Sudarśana. VERSO 52. Con el corazón lleno de miedo, Durvāsā Muni fue de un lugar a otro en busca de refugio, pero, al ver que no lo hallaba, finalmente fue a ver al Señor Brahmā y le dijo: «¡Oh, mi señor!, ¡oh, Señor Brahmā!, por favor, protégeme del ardiente cakra Sudarśana enviado por la Suprema Personalidad de Dios». VERSOS 53 y 54. El Señor Brahmā dijo: Al final de un dvi-parārdha, cuando el Señor da fin a Sus pasatiempos, el Señor Viṣṇu, con un simple gesto de Sus cejas, destruye el universo entero, y con él, nuestras propias moradas. Grandes personalidades como yo y el Señor ®iva, así como Dakṣa, Bhṛgu y los demás grandes santos, junto con los gobernantes de las entidades vivientes, de la sociedad humana y de los semidioses, nos sometemos a esa Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, postrando nuestras cabezas, y cumplimos Sus órdenes para beneficio de todas las entidades vivientes. VERSO 55. Ante la negativa del Señor Brahmā, Durvāsā, muy atormentado por el ardiente fuego del cakra Sudarśana, trató de refugiarse en el Señor ®iva que siempre reside en su planeta, Kailāsa. VERSO 56. El Señor ®iva dijo: Mi querido hijo, yo, el Señor Brahmā y los demás semidioses, que damos vueltas por el universo falsamente convencidos de nuestra grandeza, no disponemos de ningún poder para competir con la Suprema Personalidad de Dios, pues el Señor, con una simple indicación, trae a la existencia y aniquila infinidad de universos, con todos sus habitantes. VERSOS 57, 58 y 59. Yo [el Señor ®iva], Sanat-kumāra, Nārada, el muy venerado Señor Brahmā, Kapila [el hijo de Devah™ti], Apāntaratama [el Señor Vyāsadeva], Devala, Yamarāja, šsuri, Mar…ci y todas las demás personas santas, así como muchos otros que han alcanzado la perfección, conocemos el pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, como estamos cubiertos por la energía ilusoria del Señor, no logramos entender hasta dónde se extiende esa energía ilusoria. Para resolver tu problema, debes acudir a esa Suprema Personalidad de Dios, pues tampoco nosotros podemos resistir el cakra Sudarśana. Ve al Señor Viṣṇu. Él, sin duda, será lo bastante bondadoso como para concederte toda buena fortuna. VERSO 60. Tras este desengaño, pues hasta el Señor ®iva le negó refugio, Durvāsā Muni fue a VaikuŠ˜ha-dhāma, donde la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, reside con Su consorte, la diosa de la fortuna. VERSO 61. Abrasado por el calor del cakra Sudarśana, Durvāsā Muni, el gran místico, se postró a los pies de loto de NārāyaŠa. Con el cuerpo tembloroso, dijo: ¡Oh, Señor ilimitado e infalible, protector del universo entero!, Tú eres el único objeto que los devotos pueden desear. Mi Señor, soy un gran ofensor. Por favor, protégeme. VERSO 62. ¡Oh, mi Señor!, ¡oh, controlador supremo!, sin conocimiento de Tu ilimitado poderío, he ofendido a Tu muy querido devoto. Ten la inmensa bondad de salvarme de la reacción de esta ofensa. Tú puedes hacerlo todo, pues, incluso si una persona merece el infierno, Tú puedes liberarla por el simple hecho de despertar en su corazón el santo nombre de Tu Señoría. VERSO 63. La Suprema Personalidad de Dios dijo al brāhmaŠa: Yo dependo por completo de Mis devotos. En verdad, no tengo la menor independencia. Como ellos están libres de todo deseo material, Yo simplemente Me sitúo en lo más profundo de sus corazones. Pero, ¿qué puedo decir de Mi devoto, si hasta los devotos de Mi devoto Me son muy queridos? VERSO 64. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, sin esas personas santas, para quienes soy el único destino, Yo no deseo disfrutar de Mi felicidad trascendental ni de Mi opulencia suprema. VERSO 65. Los devotos puros abandonan su hogar, esposa, hijos, familiares, riquezas y hasta su misma vida sólo por servirme, sin ningún deseo de progreso material ni en esta vida ni en la siguiente. ¿Cómo podría yo abandonar nunca a esos devotos? VERSO 66. Como mujeres castas que llegan a controlar a sus nobles maridos con el servicio que les ofrecen, los devotos puros, que son ecuánimes con todos y están completamente apegados a Mí en lo más profundo del corazón, llegan a dominarme por completo. VERSO 67. Mis devotos, que están siempre satisfechos de ocuparse en Mi servicio amoroso, ni siquiera se sienten atraídos por los cuatro principios de la liberación [sālokya, sār™pya, sām…pya y sārṣṭi], aunque, con su servicio, los alcanzan de modo natural. ¿Qué puede decirse entonces de una felicidad perecedera, como la elevación a los sistemas planetarios superiores? VERSO 68. El devoto puro siempre está en lo más profundo de Mi corazón, y Yo estoy siempre en el corazón del devoto puro. Mis devotos no conocen nada aparte de Mí, y Yo no conozco a nadie más que a ellos. VERSO 69. ¡Oh, brāhmaŠa!, permite que ahora te dé un consejo para tu propia protección. Escúchame, por favor. Al ofender a Mahārāja Ambarīṣa, has actuado con envidia de ti mismo. Por eso, debes ir a verle inmediatamente, sin perder ni un instante. Los supuestos poderes que se tengan, si se emplean contra un devoto, acaban, sin duda, por dañar a quien los utiliza. El perjudicado no es el objeto, sino el sujeto. VERSO 70. Ciertamente, la austeridad y la erudición son auspiciosas para los brāhmaṇas, pero, en manos de una persona de mal carácter, esa austeridad y esa erudición son muy peligrosas. VERSO 71. Por eso, ¡oh, el mejor de los brāhmaṇas!, debes acudir inmediatamente al rey Ambarīṣa, el hijo de Mahārāja Nābhāga. Te deseo toda buena fortuna. Si puedes satisfacer a Mahārāja Ambarīṣa, encontrarás la paz. CAPÍTULO 5. AMBARŸṢA MAHšRšJA PERDONA A DURVšSš MUNI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Nada más recibir este consejo del Señor Viṣṇu, Durvāsā Muni, que sufría la implacable persecución del cakra Sudarśana, acudió inmediatamente a Mahārāja Ambarīṣa. Muy afligido, el muni se postró ante el rey y abrazó sus pies de loto. VERSO 2. Cuando Durvāsā tocó sus pies de loto, Mahārāja Ambarīṣa sintió mucha vergüenza, y, como era muy misericordioso, su pesar fue aún mayor cuando vio que Durvāsā trataba de ofrecerle oraciones. Por lo tanto, empezó de inmediato a ofrecer oraciones a la gran arma de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 3. Mahārāja Ambarīṣa dijo: ¡Oh, cakra Sudarśana!, tú eres el fuego, eres el muy poderoso Sol y eres la Luna, el señor de todos los astros luminosos. Tú eres el agua, la tierra y el cielo, eres el aire, eres los cinco objetos de los sentidos [sonido, tacto, forma, gusto y olfato], y eres también los sentidos. VERSO 4. ¡Oh, predilecto de Acyuta, la Suprema Personalidad de Dios!, tú tienes miles de radios. ¡Oh, amo del mundo material, destructor de todas las armas, visión original de la Personalidad de Dios!, yo te ofrezco respetuosas reverencias. Ten la bondad de brindar refugio y buena fortuna a este brāhmaŠa. VERSO 5. ¡Oh, rueda Sudarśana!, tú eres religión, eres verdad y eres afirmaciones alentadoras. Tú eres sacrificio, y eres el disfrutador de los frutos del sacrificio. Tú eres el sustentador del universo entero, y el poder trascendental supremo en manos de la Suprema Personalidad de Dios. Tú eres la visión original del Señor, y por ello recibes el nombre de Sudarśana. Puesto que lo has creado todo con tus actividades, eres omnipresente. VERSO 6. ¡Oh, Sudarśana, rueda de auspicioso cubo!, tú eres el sostén de toda religión, y, para los demonios irreligiosos, eres como un cometa lleno de malos augurios. En verdad, tú eres el sustentador de los tres mundos, estás lleno de refulgencia trascendental, eres tan rápido como la mente, y puedes obrar maravillas. Ante ti, sólo puedo pronunciar la palabra namaƒ y ofrecerte respetuosas reverencias. VERSO 7. ¡Oh, señor de la palabra!, tu refulgencia, plena de principios religiosos, disipa por entero la oscuridad del mundo y manifiesta el conocimiento de las personas eruditas y de las grandes almas. En verdad, nadie puede superar tu resplandor, pues todos los seres, manifestados y no manifestados, densos y sutiles, superiores e inferiores, no son otra cosa que diversas formas tuyas, manifestadas por tu refulgencia. VERSO 8. ¡Oh, infatigable!, cuando eres enviado por la Suprema Personalidad de Dios, tú penetras en las filas de los soldados de los daityas y dānavas y, una vez en el campo de batalla, siegas sin cesar sus brazos, vientres, muslos, piernas y cabezas. VERSO 9. ¡Oh, protector del universo!, tú eres el arma todopoderosa que la Suprema Personalidad de Dios emplea para matar a los enemigos envidiosos. Por el bien de toda nuestra dinastía, ten la bondad de favorecer a este pobre brāhmaŠa. Ciertamente, eso nos favorecerá a todos. VERSO 10. Si nuestra familia ha dado caridad a quienes lo merecían, si hemos celebrado ceremonias rituales y sacrificios, si hemos cumplido correctamente con nuestros deberes prescritos, y si hemos sido guiados por brāhmaṇas eruditos, a cambio de ello deseo que este brāhmaŠa quede libre del fuego del cakra Sudarśana. VERSO 11. Si la Suprema Personalidad de Dios, que es uno y no tiene par, que es el receptáculo de todas las cualidades trascendentales y la vida misma de todas las entidades vivientes, está complacido con nosotros, nuestro deseo es que este brāhmaŠa, Durvāsā Muni, quede libre del sufrimiento de ser quemado. VERSO 12. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando el rey ofreció oraciones al cakra Sudarśana y al Señor Viṣṇu, el cakra se calmó y dejó de quemar al brāhmaŠa Durvāsā Muni. VERSO 13. Al verse libre del fuego del cakra Sudarśana, Durvāsā Muni, el muy poderoso místico, se sintió completamente satisfecho, de modo que comenzó a alabar las cualidades de Mahārāja Ambarīṣa y le ofreció las más elevadas bendiciones. VERSO 14. Durvāsā Muni dijo: Mi querido rey, hoy he podido comprobar la grandeza de los devotos de la Suprema Personalidad de Dios, pues, a pesar de haberte ofendido, tú has orado por mi buena fortuna. VERSO 15. Nada hay que no puedan hacer, y nada hay que no puedan abandonar aquellos que han alcanzado a la Suprema Personalidad de Dios, el amo de los devotos puros. VERSO 16. Lo imposible no existe para los sirvientes del Señor. Sólo de escuchar Su santo nombre, nos purificamos. VERSO 17. ¡Oh, rey!, has pasado por alto mis ofensas y me has perdonado la vida. Eres tan misericordioso que ahora tengo una gran deuda contigo. VERSO 18. Esperando el regreso de Durvāsā Muni, el rey aún no había comido. Así pues, cuando el sabio regresó, el rey se postró a sus pies de loto, complaciéndole en todo, y le dio de comer suntuosamente. VERSO 19. El rey recibió respetuosamente a Durvāsā Muni, quien, después de comer toda clase de sabrosos alimentos, se sentía tan satisfecho que, con mucho afecto, pidió al rey que comiese también, diciéndole: «Por favor, toma tu almuerzo». VERSO 20. Durvāsā Muni dijo: Mi querido rey, estoy muy complacido contigo. Al principio te consideré un ser humano corriente y acepté tu hospitalidad, pero, más tarde, con mi propia inteligencia he podido darme cuenta de que tú eres el devoto más excelso del Señor. De esa forma, por el simple hecho de verte, tocar tus pies y hablar contigo, me siento complacido y estoy en deuda contigo. VERSO 21. Todas las benditas mujeres de los planetas celestiales cantarán continuamente y sin cesar acerca de tu inmaculado carácter; también en este mundo, la gente cantará tus glorias constantemente. VERSO 22. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, completamente satisfecho, el gran yog… místico Durvāsā pidió permiso al rey y se marchó, glorificándole sin cesar. Siguiendo las rutas del cielo, llegó a Brahmaloka, donde no hay agnósticos ni áridos especuladores filosóficos. VERSO 23. Durvāsā Muni había salido del hogar de Mahārāja Ambarīṣa, y, en espera de su regreso, el rey siguió ayunando durante todo un año, manteniéndose exclusivamente de agua. VERSO 24. Al cabo de un año, cuando Durvāsā Muni regresó, el rey Ambarīṣa le sirvió suntuosamente toda clase de alimentos puros, y no comió mientras no le hubo servido. Cuando el rey vio que el brāhmaŠa Durvāsā se había liberado del gran peligro de ser quemado, se dio cuenta de que, por la gracia del Señor, también él era poderoso, pero no se dio la menor importancia, pues todo lo había hecho el Señor. VERSO 25. Fue así cómo, gracias al servicio devocional, Mahārāja Ambarīṣa, que estaba dotado de muchas cualidades trascendentales, cobró plena conciencia del Brahman, de Paramātmā y de la Suprema Personalidad de Dios, y ofreció un servicio devocional perfecto. Debido a su devoción, el planeta más elevado del mundo material no le parecía mejor que los planetas infernales. VERSO 26. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī siguió: A continuación, debido a lo avanzado de su posición en la vida devocional, Mahārāja Ambarīṣa, que no deseaba seguir enredado en la vida material, se retiró de la vida familiar activa. Después de repartir sus propiedades entre sus hijos, que eran tan cualificados como él, entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque para concentrar su mente por entero en el Señor Vāsudeva. VERSO 27. Todo el que recite esta narración, o simplemente piense en el relato de las actividades de Mahārāja Ambarīṣa, se volverá un devoto puro del Señor, sin duda alguna. VERSO 28. Por la gracia del Señor, aquellos que escuchan las actividades del gran devoto Mahārāja Ambarīṣa alcanzan la liberación o se vuelven devotos sin mayor demora. CAPÍTULO 6. LA CAÍDA DE SAUBHARI MUNI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Ambarīṣa tuvo tres hijos: Vir™pa, Ketumān y ®ambhu. Vir™pa fue padre de Pṛṣadaśva, y Pṛṣadaśva, a su vez, fue padre de Rath…tara. VERSO 2. Rath…tara no tenía hijos, de modo que pidió al gran sabio A‰girā que engendrase hijos para él. A‰girā atendió su petición y engendró hijos en el vientre de la esposa de Rath…tara. Todos ellos nacieron dotados de poder brahmínico. VERSO 3. Por haber nacido de la esposa de Rath…tara, se consideraba que esos hijos pertenecían a la dinastía de Rath…tara; sin embargo, como nacieron del semen de A‰girā, también se les consideraba miembros de la dinastía de A‰girā. De entre toda la progenie de Rath…tara, esos hijos fueron los más importantes, pues, por su nacimiento, se les consideraba brāhmaṇas. VERSO 4. El hijo de Manu fue Ikṣvāku, que nació de las fosas nasales de Manu cuando éste estornudó. El rey Ikṣvāku tuvo cien hijos; de entre ellos destacaron Vikukṣi, Nimi y Daṇḍakā. VERSO 5. Veinticinco de esos cien hijos reinaron en la parte occidental de šryāvarta, en un lugar entre los Himalayas y las montañas Vindhya. Otros veinticinco reinaron al este de šryāvarta, y en el centro reinaron los tres hijos más importantes. Los demás hijos reinaron en otros lugares. VERSO 6. En los meses de enero, febrero y marzo se ofrecen a los antepasados las oblaciones de aṣṭakā-śrāddha. Mientras ofrecía las oblaciones en esa ceremonia śrāddha, que tiene lugar durante la quincena oscura de la Luna, Mahārāja Ikṣvāku ordenó a su hijo Vikukṣi que fuese al bosque y trajese inmediatamente carne pura. VERSO 7. Vikukṣi, el hijo de Ikṣvāku, fue entonces al bosque y mató muchos animales que podían ser ofrecidos como oblación. La fatiga y el hambre, sin embargo, le hicieron olvidar su propósito, de modo que se comió un conejo que había cazado. VERSO 8. Vikukṣi ofreció al rey Ikṣvāku los remanentes de la carne, y el rey se la dio a Vasiṣṭha para que la purificase. Pero Vasiṣṭha, al darse cuenta de que la carne ya había sido probada por Vikukṣi, dijo que no se podía utilizar en la ceremonia śrāddha. VERSO 9. Cuando Vasiṣṭha le informó de lo que su hijo había hecho, el rey Ikṣvāku se enfadó muchísimo, y, por haber violado los principios regulativos, ordenó a Vikukṣi que se marchase del país. VERSO 10. Vasiṣṭha, que era un gran brāhmaŠa erudito, habló a Mahārāja Ikṣvāku acerca de la Verdad Absoluta, y el rey, conforme a sus instrucciones, se entregó a la renuncia. Mahārāja Ikṣvāku siguió los principios de los yog…s, y, tras abandonar el cuerpo material, alcanzó la perfección suprema. VERSO 11. Al saber que su padre había abandonado este mundo, Vikukṣi regresó al país y, una vez coronado rey, gobernó el planeta Tierra y celebró sacrificios para satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios. Más tarde, Vikukṣi fue conocido con el nombre de Saśāda. VERSO 12. El hijo de Saśāda fue Purañjaya, conocido también con los nombres de Indravāha y Kakutstha. Por favor, escucha ahora acerca de las actividades que le hicieron merecedor de esos nombres. VERSO 13. Hace mucho tiempo, hubo una devastadora guerra entre los semidioses y los demonios. Los semidioses habían sido derrotados, pero, gracias a la ayuda de Purañjaya, lograron finalmente la victoria. Así alcanzó el héroe su nombre, Purañjaya, «el que conquistó la morada de los demonios». VERSO 14. Purañjaya estuvo de acuerdo en matar a los demonios, pero con la condición de que Indra fuese su montura. Indra, sin embargo, era orgulloso y no podía aceptar esa condición. Sólo más tarde, cuando Viṣṇu, el Señor Supremo, se lo ordenó, aceptó transformarse en un enorme toro y sirvió de cabalgadura a Purañjaya. VERSOS 15 y 16. Bien protegido con una armadura y deseoso de entrar en combate, Purañjaya se armó con flechas muy afiladas y un arco trascendental; así, entre las alabanzas de los semidioses, montó a lomos del toro [Indra] y se sentó en su giba. Desde entonces se le conoce con el nombre de Kakutstha. Por haberse sentado en el gran toro, Purañjaya, que estaba dotado del poder del Señor Viṣṇu, la Superalma, la Persona Suprema, recibe también el nombre de Indravāha. Rodeado por los semidioses, atacó la morada de los demonios en el oeste. VERSO 17. La batalla entre los demonios y Purañjaya fue muy violenta. En verdad, los cabellos se nos erizan cuando escuchamos acerca de ella. Purañjaya, con sus flechas, envió a la morada de Yamarāja a todos los demonios que fueron lo bastante osados como para hacerle frente. VERSO 18. Para salvarse de las ardientes flechas de Indravāha, que eran como las llamas de la devastación que tiene lugar al final del milenio, los demonios que sobrevivieron a la destrucción de sus ejércitos huyeron rápidamente a sus respectivos hogares. VERSO 19. Después de vencer al enemigo, el santo rey Purañjaya lo entregó todo, incluyendo las riquezas y las esposas del enemigo, a Indra, el portador del rayo. Debido a ello, es famoso con el nombre de Purañjaya. Así, Purañjaya es conocido con distintos nombres en razón de sus distintas actividades. VERSO 20. El hijo de Purañjaya fue Anenā, el hijo de Anenā fue Pṛthu, y el hijo de Pṛthu fue Viśvagandhi. El hijo de Viśvagandhi fue Candra, y el hijo de Candra fue Yuvanāśva. VERSO 21. El hijo de Yuvanāśva fue ®rāvasta, que construyó la ciudad de ®rāvast… Pur…. El hijo de ®rāvasta fue Bṛhadaśva, cuyo hijo fue Kuvalayāśva. De ese modo creció la dinastía. VERSO 22. Para satisfacer al sabio Uta‰ka, el muy poderoso Kuvalayāśva mató al demonio Dhundhu. Para hacerlo, contó con la ayuda de sus veintiún mil hijos. VERSOS 23 y 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, por esa razón, Kuvalayāśva es famoso con el nombre de Dhundhumāra [«el que mató a Dhundhu»]. Sin embargo, el fuego que emanaba de la boca de Dhundhu acabó con todos sus hijos, con excepción de tres. Los supervivientes fueron Dṛḍhāśva, Kapilāśva y Bhadrāśva. De Dṛḍhāśva nació Haryaśva, cuyo hijo se llamó Nikumbha. VERSO 25 El hijo de Nikumbha fue Bahulāśva, el hijo de Bahulāśva fue Kṛśāśva, el hijo de Kṛśāśva fue Senajit, y el hijo de Senajit fue Yuvanāśva. Yuvanāśva no tuvo hijos, de modo que se retiró de la vida familiar y se marchó al bosque. VERSO 26. Yuvanāśva se fue al bosque acompañado de sus cien esposas, pero todos ellos se sentían muy tristes. Los sabios del bosque, sin embargo, se mostraron muy bondadosos con el rey y, con gran cuidado y atención, dieron comienzo a una ceremonia Indra-yajña para que el rey pudiera tener un hijo. VERSO 27. Una noche, sintiendo mucha sed, el rey entró en el recinto de sacrificios, y, cuando vio que todos los brāhmaṇas descansaban, se bebió el agua santificada destinada a su esposa. VERSO 28. Cuando los brāhmaṇas despertaron y vieron el cántaro vacío, preguntaron quién se había bebido el agua destinada a generar un hijo. VERSO 29. Cuando supieron que había sido el rey quien, inspirado por el controlador supremo, se había bebido el agua, los brāhmaṇas exclamaron: «¡Ay!, la providencia es realmente poderosa. Nadie puede hacer frente al poder del Supremo». De ese modo, ofrecieron respetuosas reverencias al Señor. VERSO 30. Algún tiempo después, del lado inferior derecho del abdomen del rey Yuvanāśva nació un niño con todas las características auspiciosas de un poderoso rey. VERSO 31. Deseoso de leche materna, el bebé lloraba tanto que todos los brāhmaṇas se sentían muy desdichados. «¿Quién va a cuidar de este niño?», decían. Finalmente, fue Indra, la deidad adorada en aquel yajña, quien vino a consolar al bebé. «No llores», le dijo. Entonces, poniendo su dedo índice en la boca del bebé, Indra dijo: «Puedes mamar de mí». VERSO 32. Bendecido por los brāhmaṇas, Yuvanāśva, el padre del bebé, no murió. Cuando todo acabó, se sometió a rigurosas austeridades y alcanzó la perfección en aquel mismo lugar. VERSOS 33 y 34. Māndhātā, el hijo de Yuvanāśva, fue el terror de RāvaŠa y otros ladrones y bandidos que eran causa de ansiedad. ¡Oh, rey Parīkṣit!, debido al miedo que les inspiraba, el hijo de Yuvanāśva fue conocido con el nombre de Trasaddasyu. Ese nombre le fue dado por el rey Indra. Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, el hijo de Yuvanāśva fue tan poderoso que, cuando heredó el imperio, gobernó el mundo entero sin que hubiera ningún otro gobernante en las siete islas que lo forman. VERSOS 35 y 36. La Suprema Personalidad de Dios no es diferente de los aspectos auspiciosos de los grandes sacrificios, tales como los elementos que se ofrecen, el canto de himnos védicos, los principios regulativos, el oficiante, los sacerdotes, el resultado del sacrificio, el recinto y el momento en que se celebra. Māndhātā, que conocía los principios de la autorrealización, adoró al Alma Suprema, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, que está situado en el plano trascendental e incluye a todos los semidioses. También fue inmensamente generoso y caritativo con los brāhmaṇas, y de ese modo celebró yajña para adorar al Señor. VERSO 37. Las propiedades de Māndhātā, el hijo de Yuvanāśva, se extendían desde el horizonte en que se divisa el primer resplandor del Sol hasta el lugar por donde se oculta. VERSO 38. Māndhātā engendró tres hijos en el vientre de Bindumat…, la hija de Śaśabindu. Esos hijos fueron Purukutsa, Ambarīṣa, y Mucukunda, un gran yog… místico. Estos tres hermanos tuvieron cincuenta hermanas, todas las cuales aceptaron por esposo al gran sabio Saubhari. VERSOS 39 y 40. Saubhari Ṛṣi realizaba austeridades en el fondo del río Yamunā, pero, al ver a dos peces que se estaban apareando, percibió el placer que se obtiene de la vida sexual, y, bajo el impulso de ese deseo, fue a ver al rey Māndhātā y le pidió una de sus hijas en matrimonio. Como respuesta, el rey dijo: «¡Oh, brāhmaŠa!, yo dejo en manos de mis hijas la elección del esposo que prefieran». VERSOS 41 y 42. Saubhari Muni pensó: Estoy viejo y débil. Tengo el pelo gris, la piel suelta, y un constante temblor de cabeza. Además, soy un yog…. Es natural que no guste a las mujeres. El rey me ha rechazado. Así pues, voy a rehacer mi cuerpo de tal manera que hasta las mujeres celestiales lo deseen. ¿Cómo podrán resistirse entonces las hijas de reyes mundanos? VERSO 43. A continuación, transformado en un joven muy hermoso, Saubhari Muni fue llevado por el mensajero del palacio a las muy opulentas habitaciones de las princesas. Al verle, las cincuenta princesas coincidieron en el deseo de casarse con él, aunque era un sólo hombre. VERSO 44. Las princesas se sintieron tan atraídas por Saubhari Muni que, al poco tiempo, riñeron entre sí. Olvidando todo lazo de afecto fraternal, cada una de ellas decía: «Ese hombre es mío. No está hecho para ti». De ese modo se suscitó una enorme disputa. VERSOS 45 y 46. Puesto que Saubhari Muni era experto en la recitación perfecta de mantras, sus rigurosas austeridades dieron como resultado un hogar opulento, con vestidos, adornos, sirvientas y criados hermosos y bien ataviados, y parques con jardines y lagos de agua clara. En los jardines, fragantes con todo tipo de flores, se escuchaban los trinos de los pájaros y el zumbido de las abejas, coreados por cantores profesionales. El hogar de Saubhari Muni estaba muy bien provisto de lujosas camas, asientos, alhajas y lugares de baño; no faltaban tampoco las cremas de madera de sándalo, los collares de flores y los platos deliciosos. Así, rodeado de la opulencia de su hogar, el muni se ocupó en asuntos familiares con sus numerosas esposas. VERSO 47. Al ver la opulencia de la vida familiar de Saubhari Muni, Māndhātā, el rey de las siete islas que forman el mundo entero, no salía de su asombro. Esto le hizo abandonar el prestigio falso de su posición como emperador del mundo. VERSO 48. Saubhari Muni disfrutó del placer de los sentidos en el mundo material; pero su deseo de placer, como un fuego alimentado con gotas de grasa, ardía sin cesar y nunca acababa de satisfacerle. VERSO 49. Pero un día, sentado en un lugar solitario, Saubhari Muni, que era experto en cantar mantras, reflexionó en la causa de su caída, y halló que no era otra que el haber contemplado las relaciones sexuales de los peces. VERSO 50. ¡Ay de mí!, pese a practicar austeridades, pese a sumergirme en las profundidades del río, y pese a seguir todas las reglas y regulaciones de las personas santas, he perdido los resultados de mis muchas austeridades por el simple hecho de contemplar la vida sexual de esos peces. Todo el mundo debe analizar esta caída y aprender de ella. VERSO 51. La persona que desee liberarse del cautiverio material debe abandonar la compañía de personas atraídas por la vida sexual, y no debe emplear los sentidos en actos externos [tales como ver, escuchar, hablar, caminar, etc.]. Siempre debe permanecer en un lugar solitario, fijando su mente por entero en los pies de loto de la ilimitada Personalidad de Dios. Si, pese a todo, desea compañía, debe relacionarse con personas empeñadas en el mismo esfuerzo. VERSO 52. Al principio estaba solo, entregado a las austeridades del yoga místico, pero más tarde, por contemplar la vida sexual de esos peces, deseé casarme. Fui marido de cincuenta esposas, y en cada una de ellas engendré cien hijos; de ese modo, formé una familia que llegó a los cinco mil descendientes. Por la influencia de las modalidades de la naturaleza material, caí de mi posición y pensé que sería feliz en la vida material. Ahora no veo el fin de mis deseos de disfrute material, ni en esta vida ni en la siguiente. VERSO 53. De ese modo, durante algún tiempo vivió absorto en asuntos de familia, pero más tarde se desapegó del disfrute material. Para renunciar al contacto con la materia, entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque. Sus devotas esposas le siguieron, pues él era el único refugio que tenían. VERSO 54. Una vez en el bosque, Saubhari Muni, que conocía perfectamente la ciencia del ser, se sometió a rigurosas austeridades, y en sus últimos momentos, cuando el fuego de la muerte comenzó a arder, se ocupó por entero en el servicio de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 55. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, gracias al poder espiritual de Saubhari Muni, sus esposas, que observaron el tránsito de su marido hacia la existencia espiritual, lograron entrar también en el mundo espiritual, del mismo modo que las llamas de un fuego se apagan cuando se apaga el fuego de donde proceden. CAPÍTULO 7. DESCENDIENTES DEL REY MšNDHšTš. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El más importante de los hijos de Māndhātā fue el conocido con el nombre de Ambarīṣa, que fue adoptado por su abuelo, Yuvanāśva. El hijo de Ambarīṣa fue Yauvanāśva, y el hijo de Yauvanāśva fue Hār…ta. En la dinastía de Māndhātā, Ambarīṣa, Hār…ta y Yauvanāśva tuvieron muchísima importancia. VERSO 2. Narmadā, la hermana de las serpientes, fue entregada a Purukutsa por sus hermanos. Vāsuki la envió para que se llevase a Purukutsa a las regiones inferiores del universo. VERSO 3. En Rasātala, las regiones inferiores del universo, Purukutsa, dotado de poder por el Señor Viṣṇu, logró acabar con todos los gandharvas que merecieron la muerte. Las serpientes bendijeron a Purukutsa prometiendo que quien recuerde la historia de cómo fue llevado por Narmadā a las regiones inferiores del universo, estará a salvo de todo ataque de serpientes. VERSO 4. El hijo de Purukutsa fue Trasaddasyu, que fue padre de AnaraŠya. El hijo de AnaraŠya fue Haryaśva, el padre de PrāruŠa. PrāruŠa fue padre de Tribandhana. VERSOS 5 y 6. El hijo de Tribandhana fue Satyavrata, famoso con el nombre de Triśańku. Por haber raptado a la hija de un brāhmaŠa en su ceremonia de boda, su padre le maldijo a volverse un caṇḍāla, menos que un śūdra. Más tarde, por la influencia de Viśvāmitra, subió con su mismo cuerpo material al sistema planetario superior, los planetas celestiales, pero el poder de los semidioses le hizo caer de nuevo. Sin embargo, Viśvāmitra, con su poder, detuvo su caída. Aún hoy puede vérsele en el cielo, con la cabeza hacia abajo. VERSO 7. El hijo de Triśańku fue Hariścandra. Hariścandra fue la causa de una disputa entre Viśvāmitra y Vasiṣṭha, que, transformados en aves, lucharon entre sí durante muchos años. VERSO 8. Hariścandra vivía muy triste porque no tenía hijos. Pero un día, por consejo de Nārada, se refugió en VaruŠa y le dijo: «Mi señor, no tengo hijos. ¿Tendrías la bondad de darme uno?». VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Hariścandra pidió a VaruŠa: «Mi señor, si tengo un hijo, te lo ofreceré en un sacrificio para satisfacerte». Cuando Hariścandra dijo esto, VaruŠa contestó: «Que así sea». Gracias a la bendición de VaruŠa, Hariścandra engendró un hijo, al que llamó Rohita. VERSO 10. Cuando el niño nació, VaruŠa fue a ver a Hariścandra y le dijo: «Ya tienes un hijo. Ahora puedes ofrecerme un sacrificio con él». Como respuesta, Hariścandra dijo: «Hasta que no pasan diez días desde su nacimiento, un animal no es apto para ser sacrificado». VERSO 11. Pasados diez días, VaruŠa volvió y dijo a Hariścandra: «Ya puedes ofrecerme el sacrificio». Hariścandra contestó: «El animal no es lo bastante puro hasta que no le salen los dientes. Es entonces cuando puede realizarse el sacrificio». VERSO 12. Cuando el niño ya tenía dientes, VaruŠa volvió y dijo a Hariścandra: «Ahora el animal ya tiene dientes, y tú puedes celebrar el sacrificio». Hariścandra contestó: «Será apto para el sacrificio cuando se le hayan caído todos los dientes». VERSO 13. Cuando al niño se le cayeron los dientes, VaruŠa regresó y dijo a Hariścandra: «Los dientes del animal ya se han caído, y tú puedes celebrar el sacrificio». Pero Hariścandra contestó: «Cuando le hayan salido los nuevos dientes, el animal será lo bastante puro como para sacrificarlo». VERSO 14. Cuando el niño tuvo completa de nuevo su dentadura, VaruŠa fue a ver a Hariścandra y le dijo: «Ya puedes celebrar el sacrificio». Pero Hariścandra le contestó: «¡Oh, rey!, el animal de sacrificio estará purificado cuando sea un kṣatriya capaz de protegerse con un escudo en la lucha contra el enemigo». VERSO 15. Hariścandra estaba, ciertamente, muy apegado a su hijo, y, llevado por ese afecto, pidió al semidiós VaruŠa que esperase. VaruŠa esperó y esperó la llegada del momento adecuado. VERSO 16. Rohita se dio cuenta de que su padre pretendía ofrecerle como animal de sacrificio. Así, para salvarse de la muerte, se armó de arco y flechas y huyó al bosque. VERSO 17. Cuando escuchó que su padre estaba sufriendo de hidropesía a causa de VaruŠa, y que tenía el abdomen muy hinchado, Rohita quiso regresar a la capital, pero el rey Indra se lo prohibió. VERSO 18. El rey Indra aconsejó a Rohita que fuese de peregrinación a diversos lugares sagrados, pues esas actividades son realmente piadosas. Siguiendo su instrucción, Rohita se retiró al bosque por un año. VERSO 19. Fue así como, al final de los años segundo, tercero, cuarto y quinto, cada vez que Rohita quería regresar a la capital, el rey del cielo, Indra, iba a verle en la forma de un anciano brāhmaŠa y le decía que no regresara, repitiendo las mismas palabras que el año anterior. VERSO 20. Entonces, tras seis años de vagar por el bosque, Rohita regresó a la capital de su padre. Compró a Aj…garta su segundo hijo, Śunaḥśepha, y fue a ver a su padre, Hariścandra; tras ofrecerle respetuosas reverencias, le ofreció a Śunaḥśepha para que lo usase como animal en el sacrificio. VERSO 21. En los grandes sacrificios que celebró a continuación, el famoso rey Hariścandra, una personalidad histórica excelsa, sacrificó un hombre y complació a todos los semidioses. De ese modo quedó curada la hidropesía que VaruŠa le había causado. VERSO 22. En aquel gran sacrificio humano, Viśvāmitra fue el sumo sacerdote encargado de ofrecer oblaciones; Jamadagni, un alma perfecta y autorrealizada, tuvo la responsabilidad de cantar los mantras del Yajur Veda, Vasiṣṭha fue el sacerdote brahmínico principal, y el sabio Ayāsya recitó los himnos del Sāma Veda. VERSO 23. El rey Indra, muy complacido con Hariścandra, le regaló una cuadriga de oro. Las glorias de Śunaḥśepha se expondrán cuando se hable del hijo de Viśvāmitra. VERSO 24. El gran sabio Viśvāmitra vio que Mahārāja Hariścandra y su esposa eran fieles a la verdad, clementes y preocupados por la esencia. Debido a ello, les otorgó conocimiento imperecedero para el cumplimiento de la misión humana. VERSOS 25 y 26. Mahārāja Hariścandra purificó, en primer lugar, su mente, que estaba llena de disfrute material, amalgamándola con la tierra. Luego amalgamó la tierra con el agua, el agua con el fuego, el fuego con el aire, y el aire con el cielo. A continuación, amalgamó el cielo con la energía material total, y la energía material total con el conocimiento espiritual. Ese conocimiento espiritual es la comprensión de que nuestro ser es parte del Señor Supremo. Cuando el alma espiritual autorrealizada se ocupa en el servicio del Señor, es eternamente imperceptible e inconcebible. Así establecida en el conocimiento espiritual, se libera por completo del cautiverio material. CAPÍTULO 8. LOS HIJOS DE SAGARA OFENDEN AL SEÑOR KAPILADEVA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: El hijo de Rohita fue Harita, y el hijo de Harita fue Campa, que construyó la ciudad de Campāpur…. El hijo de Campa fue Sudeva, y el hijo de Sudeva fue Vijaya. VERSO 2. El hijo de Vijaya fue Bharuka, el hijo de Bharuka fue Vṛka, y el hijo de Vṛka fue Bāhuka. Los enemigos del rey Bāhuka le despojaron de todos sus bienes, de modo que el rey entró en la orden de vānaprastha y se marchó al bosque con su esposa. VERSO 3. Cuando Bāhuka murió, a una edad ya avanzada, una de sus esposas quiso seguir el rito de sat… y morir con él. Sin embargo, Aurva Muni se lo prohibió, pues sabía que estaba embarazada. VERSO 4. Al saber que estaba embarazada, las demás esposas de Bāhuka conspiraron para envenenarle la comida, pero el veneno, en lugar de hacer efecto, salió de su cuerpo junto con el recién nacido. Debido a ello, aquel hijo fue famoso con el nombre de Sagara [«el nacido con veneno»]. Más adelante, Sagara fue coronado emperador. Sus hijos excavaron el lugar conocido con el nombre de Ga‰gāsāgara. VERSOS 5 y 6. Sagara Mahārāja, siguiendo la orden de su maestro espiritual, Aurva, se abstuvo de matar a los incivilizados tālaja‰ghas, yavanas, śakas, haihayas y barbaras. En lugar de matarles, a unos les impuso un vestir descuidado, a otros les afeitó la cabeza pero les permitió llevar bigote, a otros les dejó llevar el pelo suelto, a otros les afeitó parcialmente, a algunos les prohibió el uso de ropa interior, y a otros les prohibió la ropa de vestir. Así, el rey Sagara impuso a cada clan una vestimenta distinta, pero no les mató. VERSO 7. Siguiendo las instrucciones del gran sabio Aurva, Sagara Mahārāja celebró una serie de sacrificios Aśvamedha, y de ese modo satisfizo al Señor Supremo, que es el controlador supremo, la Superalma de todos los sabios eruditos, y el conocedor de todo el conocimiento védico, la Suprema Personalidad de Dios. Pero Indra, el rey del cielo, robó el caballo destinado al sacrificio. VERSO 8. [El rey Sagara tuvo dos esposas, Sumati y Keśinī]. Siguiendo la orden de su padre, los hijos de Sumati, que estaban muy orgullosos de su poder e influencia, salieron en busca del caballo. En su búsqueda, cavaron grandes extensiones de tierra. VERSOS 9 y 10. Cuando iban en dirección nordeste, vieron el caballo cerca del āśrama de Kapila Muni. «Ya tenemos al ladrón del caballo —dijeron—. Helo ahí, con los ojos cerrados. En verdad, es un gran pecador. ¡Muera! ¡Muera!». Con este grito, los sesenta mil hijos de Sagara levantaron sus armas. Pero el sabio, cuando se acercaron a Él, abrió los ojos. VERSO 11. Por la influencia de Indra, el rey del cielo, los hijos de Sagara habían perdido la inteligencia y faltaron al respeto a una gran personalidad. Debido a ello, fueron reducidos a cenizas por el fuego que emanó de sus propios cuerpos. VERSO 12. A veces se argumenta que los hijos del rey Sagara fueron quemados por el fuego que emanó de los ojos de Kapila Muni. Esa afirmación, sin embargo, no cuenta con la aprobación de los grandes eruditos, pues el cuerpo de Kapila Muni se halla plenamente bajo la influencia de la modalidad de la bondad, de modo que no puede manifestar la modalidad de la ignorancia en forma de ira, del mismo modo que el cielo puro no puede ser contaminado por el polvo de la tierra. VERSO 13. Kapila Muni formuló en el mundo material la filosofía sā‰khya, que es una sólida nave para cruzar el océano de la nesciencia. En verdad, la persona deseosa de cruzar el océano del mundo material puede refugiarse en esa filosofía. ¿Cómo podría hacer diferencias entre amigos y enemigos una personalidad tan erudita, situada en el elevado plano trascendental? VERSO 14. Otro hijo de Sagara Mahārāja fue Asamañjasa, que nació de Keśinī, la segunda esposa del rey. El hijo de Asamañjasa fue Aḿśumān, quien siempre estaba ocupado en trabajar por el bien de Sagara Mahārāja, su abuelo. VERSOS 15 y 16. En el pasado, en su vida anterior, Asamañjasa había sido un gran yog… místico, pero la mala compañía le había hecho caer de su excelsa posición. Ahora, en su siguiente vida, había nacido en una familia de la realeza y era jāti-smara, es decir, contaba con el especial privilegio de recordar su vida pasada. Sin embargo, quería hacerse pasar por un malvado, y para ello hacía cosas que la gente consideraba abominables y eran mal vistas por sus familiares. Cuando veía a algún niño jugando en la orilla del río Saray™, lo arrojaba a la parte profunda del río. VERSO 17. Las actividades de Asamañjasa eran tan abominables que su padre renunció al afecto paternal y le exilió. Asamañjasa manifestó entonces su poder místico, resucitando a los niños y mostrándolos al rey y a sus padres. Acto seguido, se fue de Ayodhyā. VERSO 18. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al ver que sus hijos habían vuelto a la vida, los habitantes de Ayodhyā quedaron atónitos. El rey Sagara lamentó muchísimo la ausencia de su hijo. VERSO 19. A continuación, el rey, Mahārāja Sagara, ordenó a su nieto, Aḿśumān, que buscase el caballo. Siguiendo el mismo camino que sus tíos, Aḿśumān acabó por llegar al montón de cenizas, cerca del cual encontró el caballo. VERSO 20. El gran Aḿśumān vio al sabio Kapila, el santo encarnación de Viṣṇu, sentado cerca del caballo. Aḿśumān Le ofreció respetuosas reverencias, unió las manos y Le ofreció oraciones concentrando toda su atención. VERSO 21. Aḿśumān dijo: Mi Señor, ni siquiera el Señor Brahmā ha podido hasta hoy entender Tu posición, que está muy fuera de su alcance, ni con la meditación ni con la especulación mental. ¿Qué puede decirse entonces de quienes, como nosotros, hemos sido creados por Brahmā con formas de semidioses, seres humanos, aves o mamíferos? Nuestra ignorancia es completa. ¿Cómo podemos conocerte a Ti, que eres la Realidad Trascendental? VERSO 22. Mi Señor, Tú estás plenamente situado en el corazón de todos, pero las entidades vivientes, cubiertas por el cuerpo material, no pueden verte, pues se hallan bajo la influencia de la energía externa, dirigida por las tres modalidades de la naturaleza material. Con la inteligencia cubierta por sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa, solamente pueden ver las acciones y reacciones de esas tres modalidades de la naturaleza material. Debido a las acciones y reacciones de la modalidad de la ignorancia, las entidades vivientes, tanto si están despiertas como si duermen, sólo pueden ver las obras de la naturaleza material, pero no pueden ver a Tu Señoría. VERSO 23. ¡Oh, mi Señor!, los sabios liberados de la influencia de las tres modalidadesde la naturaleza material —sabios tales como los cuatro Kumāras [Sanat, Sanaka, Sanandana y Sanātana]— pueden pensar en Ti, que eres conocimiento concentrado. ¿Pero cómo puede pensar en Ti una persona ignorante como yo? VERSO 24. ¡Oh, Señor completamente apacible!, aunque la naturaleza material, las actividades fruitivas, y sus consecuentes nombres y formas materiales son creación Tuya, su influencia no Te afecta. Por consiguiente, Tu nombre trascendental es diferente de los nombres materiales, y Tu forma es diferente de las formas materiales. Tú adoptas una forma semejante a un cuerpo material sólo para darnos instrucciones como las que nos ofreces en la Bhagavad-g…tā, pero, en realidad, Tú eres la persona suprema original. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 25. ¡Oh, mi Señor!, en este mundo, que es creación de Tu māyā, aquellos que tienen el corazón confundido por la influencia de la lujuria, la codicia, la envidia y la ilusión, sólo se sienten atraídos por la falsa ilusión de la vida en el hogar. Apegados al hogar, la esposa y los hijos, vagan perpetuamente por el mundo material. VERSO 26. ¡Oh, Superalma de todas las entidades vivientes!, ¡oh, Personalidad de Dios!, por el simple hecho de verte, me he liberado de todos los deseos de disfrute, que son la causa básica de la ilusión insuperable y del cautiverio en el mundo material. VERSO 27. ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de que Aḿśumān glorificase al Señor de esta forma, el gran sabio Kapila, la poderosa encarnación de Viṣṇu, Se mostró muy misericordioso con él y le explicó la senda del conocimiento. VERSO 28. La Personalidad de Dios dijo: Mi querido Aḿśumān, ése es el animal de sacrificio que busca tu abuelo. Llévatelo, por favor. En cuanto a tus antepasados, que han sido reducidos a cenizas, sólo podrán ser liberados con agua del Ganges. No hay otra manera. VERSO 29. A continuación, Aḿśumān caminó alrededor de Kapila Muni y Le ofreció respetuosas reverencias, postrando su cabeza. Tras satisfacerle por completo de esta forma, Aḿśumān regresó con el caballo del sacrificio; con ese caballo, Mahārāja Sagara celebró las restantes ceremonias rituales. VERSO 30. Tras dejar en manos de Aḿśumān la responsabilidad del reino, y de ese modo liberarse de la ansiedad y del cautiverio material en todas sus formas, Sagara Mahārāja, actuando conforme a las indicaciones de Aurva Muni, alcanzó el destino supremo. CAPÍTULO 9. LA DINASTÍA DE AḾŚUMĀN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al igual que su abuelo, el rey Aḿśumān también realizó austeridades durante mucho tiempo. Sin embargo, la muerte le llegó sin haber logrado traer el Ganges al mundo material. VERSO 2. Como el propio Aḿśumān, tampoco Dil…pa, su hijo, logró traer el Ganges al mundo material. A su debido tiempo, Dil…pa también fue víctima de la muerte. Su hijo, Bhag…ratha, se sometió entonces a unas austeridades muy rigurosas para traer el Ganges a este mundo. VERSO 3. Madre Ganges apareció ante el rey Bhag…ratha y le dijo: «Estoy muy satisfecha con tus austeridades, y dispuesta a darte las bendiciones que desees». Al escuchar esas palabras de madre Ganges [Ga‰gādev…], el rey postró su cabeza ante ella y le explicó su deseo. VERSO 4. Madre Ganges contestó: La caída de mis aguas desde el cielo a la superficie del planeta Tierra será, sin duda alguna, muy violenta. ¿Quién contendrá esa fuerza? Si nadie me sostiene, atravesaré la superficie de la Tierra y descenderé hasta Rasātala, en la zona del universo en que se encuentran los Pātālas. VERSO 5. ¡Oh, rey!, yo no deseo descender al planeta Tierra, pues la gente se bañará en mis aguas para purificarse de las reacciones de sus actos pecaminosos. Cuando todas esas reacciones pecaminosas se acumulen en mí, ¿cómo me liberaré de ellas? Debes considerar todo esto con detenimiento. VERSO 6. Bhag…ratha dijo: Las personas que han alcanzado la santidad en virtud de su servicio devocional se hallan de hecho en la orden de renuncia, libres de deseos materiales. Esos devotos puros, expertos en seguir los principios regulativos mencionados en los Vedas, siempre manifiestan un comportamiento glorioso y puro, y pueden liberar a todas las almas caídas. Al bañarse en tus aguas, esos devotos puros neutralizarán, sin duda alguna, las reacciones pecaminosas debidas a las demás personas, pues siempre llevan en lo más profundo del corazón a la Suprema Personalidad de Dios, que puede destruir todas las reacciones pecaminosas. VERSO 7. Como una tela formada con hilos que se entrecruzan a lo largo y a lo ancho, este universo, en toda su latitud y longitud, está bajo el control de las diversas potencias de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor ®iva es la encarnación del Señor, de modo que representa a la Superalma en el alma corporificada. Él puede sostener sobre su cabeza tus poderosas olas. VERSO 8. Tras decir esto, Bhag…ratha realizó austeridades para satisfacer al Señor ®iva. ¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor ®iva pronto se sintió satisfecho con Bhag…ratha. VERSO 9. Cuando el rey Bhag…ratha acudió al Señor ®iva para pedirle que contuviese las violentas olas del Ganges, el Señor ®iva aceptó su propuesta diciendo: «Que así sea». Entonces, con gran atención, sostuvo el Ganges sobre su cabeza, pues el agua del Ganges, que ha emanado de los pies de Viṣṇu, es purificadora. VERSO 10. Bhag…ratha, el gran rey santo, llevó el Ganges, que puede liberar a todas las almas caídas, hasta el lugar de la Tierra en que los cuerpos de sus antepasados habían quedado reducidos a cenizas. VERSO 11. Guiada por la veloz cuadriga de Bhag…ratha, madre Ganges purificó muchos países hasta llegar a las cenizas de los antepasados de Bhag…ratha, los hijos de Sagara, que, de ese modo, fueron salpicados con sus aguas. VERSO 12. Por haber ofendido a una gran personalidad, los hijos de Sagara fueron reducidos a cenizas por el calor de sus propios cuerpos. Pero, por el simple hecho de ser salpicados con agua del Ganges, todos ellos merecieron entrar en los planetas celestiales. ¿Qué puede decirse entonces de quienes utilizan el agua de madre Ganges para adorarla? VERSO 13. El simple contacto del agua del Ganges con las cenizas de sus cuerpos quemados bastó para que los hijos de Sagara Mahārāja se elevasen a los planetas celestiales. ¿Qué puede decirse entonces del devoto que adora a madre Ganges fielmente, con un voto firme? Apenas podemos imaginar el beneficio que obtiene. VERSO 14. Madre Ganges emana del dedo del pie de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, y debido a ello puede liberarnos del cautiverio material. Por esa razón, lo que ahora hemos explicado acerca de ella no tiene nada de extraordinario. VERSO 15. Los grandes sabios, completamente liberados de los deseos de disfrute material, consagran su mente por entero al servicio del Señor. Esas personas se liberan del cautiverio material sin dificultad, y se sitúan en el plano trascendental, adquiriendo así la cualidad espiritual del Señor. Ésa es la gloria de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 16 y 17. Bhag…ratha tuvo un hijo llamado ®ruta, cuyo hijo fue Nābha. Este hijo, que no es el mismo Nābha de quien se habló anteriormente, fue padre de Sindhudv…pa; de Sindhuv…pa nació Ayutāyu, y de Ayutāyu, ¬t™parŠa, el amigo de Nalarāja. ¬t™parŠa enseñó a Nalarāja el arte del juego, y Nalarāja dio lecciones a ¬t™parŠa acerca de la doma y crianza de caballos. El hijo de ¬t™parŠa fue Sarvakāma. VERSO 18. Sarvakāma tuvo un hijo llamado Sudāsa, cuyo hijo, Saudāsa, fue el esposo de Damayant…. Saudāsa recibe a veces los nombres de Mitrasaha o Kalmāṣapāda. Debido a sus malas acciones, Mitrasaha no tuvo hijos y fue maldecido por Vasiṣṭha a convertirse en caníbal [rākṣasa]. VERSO 19. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, ®ukadeva Gosvāmī!, Saudāsa era una gran alma; ¿por qué le maldijo su maestro espiritual, Vasiṣṭha? Deseo saberlo. Si no es un tema confidencial, explícamelo, por favor. VERSOS 20 y 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cierto día, Saudāsa se marchó a vivir al bosque; allí mató a un caníbal [rākṣasa], pero perdonó y dejó libre a su hermano. Éste, sin embargo, decidió vengarse. Con la idea de hacer mal al rey, entró en palacio como cocinero, y un día en que el rey había invitado a cenar a Vasiṣṭha Muni, su maestro espiritual, el cocinero rākṣasa le sirvió carne humana. VERSO 22. Al examinar el alimento que le habían servido, Vasiṣṭha Muni, en virtud de su poder místico, se dio cuenta de que no era comestible, pues era carne de ser humano. Muy enfadado, Vasiṣṭha maldijo a Saudāsa a volverse un caníbal. VERSOS 23 y 24. Cuando comprendió que no había sido el rey, sino el rākṣasa, quien le había servido carne humana, Vasiṣṭha inició un período de doce años de austeridades para purificarse por haber maldecido al rey, que era inocente. Mientras tanto, el rey Saudāsa tomó agua, cantó el śapa-mantra y se dispuso a maldecir a Vasiṣṭha, pero su esposa, Madayant…, se lo prohibió. El rey vio entonces que las diez direcciones, el cielo y la superficie del globo estaban llenos por todas partes de entidades vivientes. VERSO 25. De esa forma, Saudāsa adquirió las tendencias de un antropófago; en su pierna izquierda apareció una mancha negra, que le hizo merecer el nombre de Kalmāṣapāda. Cierto día, el rey Kalmāṣapāda en el bosque vio a una pareja brāhmaŠa que realizaban el acto sexual. VERSOS 26 y 27. Muy hambriento, y bajo la influencia de sus tendencias rākṣasas, el rey Saudāsa apresó al brāhmaŠa. La pobre mujer, la esposa del brāhmaŠa, dijo entonces al rey: ¡Oh, héroe!, tú no eres un caníbal de verdad; eres uno de los descendientes de Mahārāja Ikṣvāku. Eres un gran luchador, el esposo de Madayant…. No debes cometer este acto irreligioso. Yo deseo tener un hijo. Por favor, devuélveme a mi esposo, que todavía no me ha fecundado. VERSO 28. ¡Oh, rey!, ¡oh, héroe!, el cuerpo humano es para obtener beneficios universales. Si lo matas antes de tiempo, acabas también con todos los beneficios de la vida humana. VERSO 29. Él es un brāhmaŠa erudito, muy cualificado, que se dedica a la práctica de austeridades, con un ardiente deseo de adorar al Señor Supremo, la Superalma que vive en lo más hondo del corazón de todas las entidades vivientes. VERSO 30. Mi señor, tú eres perfectamente consciente de los principios religiosos. Del mismo modo que no se espera que un padre mate a su hijo, este brāhmaŠa debería recibir tu protección, y no morir en tus manos. ¿Por qué tendría que matarle un rājarṣi como tú? VERSO 31. Eres bien conocido y adorado en círculos eruditos. ¿Cómo te atreves a matar a este brāhmaŠa, que es una persona santa, libre de pecado y bien versada en el conocimiento védico? Matarle sería como destruir el embrión dentro del vientre o matar a una vaca. VERSO 32. Sin mi esposo, yo no puedo vivir ni por un momento. Si quieres devorar a mi esposo, mejor sería que me comieses antes a mí, pues sin él seré como un cadáver. VERSO 33. Condenado por la maldición de Vasiṣṭha, el rey Saudāsa devoró al brāhmaŠa como un tigre que devora a su presa. Ni siquiera las lastimeras palabras y los lamentos de la esposa del brāhmaŠa lograron conmoverle. VERSO 34. Abrumada de dolor y lamentación, la casta esposa del brāhmaŠa vio cómo el caníbal devoraba a su esposo, que había estado a punto de emitir semen. Entonces, llena de rabia, la mujer maldijo al rey. VERSO 35. ¡Oh, necio pecador!, por haberte comido a mi esposo cuando yo sentía inclinación sexual y deseaba la semilla de un hijo, también yo te veré morir cuando trates de descargar tu semen en tu esposa. En otras palabras, tan pronto como intentes la unión sexual con tu esposa, morirás. VERSO 36. Con estas palabras, la esposa del brāhmaŠa maldijo al rey Saudāsa, conocido con el nombre de Mitrasaha. Después, deseosa de reunirse con su esposo, entró en el fuego en que quemaba sus huesos y partió con él rumbo al mismo destino. VERSO 37. Pasados doce años, cuando el rey Saudāsa se liberó de la maldición de Vasiṣṭha, quiso tener relaciones sexuales con su esposa. Sin embargo, tuvo que abstenerse, pues la reina le recordó la maldición de la brāhmaŠ…. VERSO 38. Advertido de ese modo, el rey renunció a la felicidad que pudieran depararle las relaciones sexuales y, por designio del destino, no tuvo hijos. Más tarde, con el permiso del rey, el gran santo Vasiṣṭha engendró un hijo en el vientre de Madayant…. VERSO 39. Madayant… llevó el niño en el vientre durante siete años sin dar a luz, hasta que Vasiṣṭha provocó el parto golpeándole el abdomen con una piedra. Debido a ello, el niño recibió el nombre de Aśmaka [«el hijo nacido de una piedra»]. VERSO 40 De Aśmaka nació Bālika, que fue conocido con el nombre de Nār…kavaca [«el que es protegido por mujeres»], porque se salvó de la ira de Paraśurāma gracias a que estaba rodeado de mujeres. Cuando Paraśurāma destruyó a todos los kṣatriyas, Bālika fue el progenitor de más kṣatriyas. Por ello se le conoce con el nombre de M™laka, «la raíz de la dinastía kṣatriya». VERSO 41. Bālika tuvo un hijo llamado Daśaratha; Daśaratha tuvo un hijo llamado Aiḍaviḍi, y de Aiḍaviḍi nació el rey Viśvasaha. El hijo del rey Viśvasaha fue el famoso Mahārāja Kha˜vā‰ga. VERSO 42. El rey Kha˜vā‰ga era invencible en el combate. A pedido de los semidioses, se unió a ellos para luchar contra los demonios, y salió victorioso. Cuando los semidioses, muy complacidos, quisieron darle una bendición, el rey preguntó cuánto tiempo iba a vivir. Entonces le informaron de que no le quedaba más que un instante de vida. De inmediato, el rey abandonó el palacio y regresó a su propia morada, donde consagró su mente por entero a los pies de loto del Señor. VERSO 43. Mahārāja Kha˜vā‰ga pensó: Ni mi propia vida me es más querida que la cultura brahmínica y los brāhmaṇas, a quienes mi familia adora. ¿Qué puedo decir entonces de mi reino, mis tierras, mi esposa, mis hijos y mi opulencia? Nada hay que me sea tan querido como los brāhmaṇas. VERSO 44. Ni siquiera en la infancia me sentí atraído por las cosas insignificantes o los principios irreligiosos. Nunca encontré nada más trascendente que la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 45. Los semidioses, quienes dirigen los tres mundos, estaban dispuestos a darme cualquier bendición que pudiera desear, pero yo no he querido sus bendiciones, pues quien me interesa es la Suprema Personalidad de Dios, el creador de todo cuanto existe en el mundo material. La Suprema Personalidad de Dios me atrae más que todas las bendiciones materiales. VERSO 46. Los semidioses gozan del privilegio de estar situados en el sistema planetario superior, pero, aun así, las condiciones materiales agitan su mente, su inteligencia y sus sentidos. Pese a su elevada posición, ni siquiera ellos logran comprender a la Suprema Personalidad de Dios, que está situado eternamente en lo más profundo del corazón. ¿Qué puede decirse entonces de quienes, como los seres humanos, tenemos menos facilidades? VERSO 47. Así pues, ahora debo abandonar mi apego por las cosas creadas por la energía externa de la Suprema Personalidad de Dios. Debo ocuparme en pensar en el Señor y, de ese modo, entregarme a Él. La creación material, obra de la energía externa del Señor, es como una de esas ciudades imaginarias que se evoca en una montaña o en el bosque. Aunque ese apego y esa atracción por lo material son naturales en el alma condicionada, es necesario abandonar ese apego y entregarse a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 48. Valiéndose de su inteligencia, muy madura en el servicio del Señor, Mahārāja Kha˜vā‰ga abandonó la identificación falsa con el cuerpo, que está lleno de ignorancia, y, tras alcanzar su posición original de servidumbre eterna, se ocupó en el servicio del Señor. VERSO 49. La Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, Kṛṣṇa, es muy difícil de entender para los hombres de poca inteligencia que Le consideran vacío e impersonal, pues Él no es así. Sólo los devotos puros entienden al Señor y cantan Sus glorias. CAPÍTULO 10. LOS PASATIEMPOS DE RšMACANDRA, EL SEÑOR SUPREMO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Mahārāja Kha˜vā‰ga fue D…rghabāhu, cuyo hijo fue el célebre Mahārāja Raghu. De Mahārāja Raghu nació Aja, y de Aja nació Mahārāja Daśaratha, la gran personalidad. VERSO 2. En respuesta a las oraciones de los semidioses, la Suprema Personalidad de Dios, la Verdad Absoluta en persona, hizo Su advenimiento acompañado de Su expansión y de las expansiones de Su expansión. Sus santos nombres fueron Rāma, Lakṣmaṇa, Bharata y ®atrughna. Estas famosas encarnaciones aparecieron en cuatro formas, como hijos de Mahārāja Daśaratha. VERSO 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, las trascendentales actividades del Señor Rāmacandra han sido narradas por grandes personas santas que han visto la verdad. Como tú ya has escuchado muchas veces la historia del Señor Rāmacandra, el esposo de madre S…tā, mi relato de esos pasatiempos será breve. Escucha, por favor. VERSO 4. Para sostener la promesa de Su padre, el Señor Rāmacandra no dudó en abandonar la posición de rey y, en compañía de Su esposa, madre S…tā, anduvo errante de bosque en bosque con Sus pies de loto, tan delicados que hasta el contacto de las manos de S…tā les era áspero e intolerable. Le acompañaron también Hanumān, el rey de los monos [u otro mono, Sugr…va], y Su hermano menor, el Señor Lakṣmaṇa, quienes Le aliviaban de las fatigas del bosque. Por haber desfigurado a ®™rpaŠakhā cortándole la nariz y las orejas, el Señor Se vio separado de madre S…tā. Debido a ello Se enfadó mucho, y el océano, aterrorizado por el movimiento de Sus cejas, Le permitió construir un puente para cruzarlo. A continuación, el Señor entró en el reino de RāvaŠa para matarle, como un incendio que devora un bosque. Que el Señor Supremo, Rāmacandra, nos brinde plena protección. VERSO 5. En el recinto del sacrificio celebrado por Viśvāmitra, el Señor Rāmacandra, el rey de Ayodhyā, mató a muchos demonios, rākṣasas y hombres incivilizados que merodeaban por la noche, cubiertos por la modalidad de la oscuridad. Que el Señor Rāmacandra, que mató a esos demonios en presencia de Lakṣmaṇa, tenga la bondad de darnos protección. VERSOS 6 y 7. ¡Oh, rey!, los pasatiempos del Señor Rāmacandra fueron maravillosos, como los de un bebé elefante. Él rompió el arco del Señor ®iva ante los héroes de este mundo, en la asamblea convocada para que madre S…tā eligiese esposo. El arco era tan pesado que se necesitaron trescientos hombres para transportarlo, pero el Señor Rāmacandra lo dobló, tensó la cuerda y lo partió por la mitad con la misma facilidad con que un bebé elefante parte una caña de azúcar. De ese modo, el Señor obtuvo la mano de madre S…tā, que poseía Sus mismas cualidades trascendentales en cuanto a forma, belleza, comportamiento, edad y naturaleza. En verdad, ella era la diosa de la fortuna que reposa eternamente en el pecho del Señor. Cuando el Señor Rāmacandra regresaba, después de conquistar a S…tā en la asamblea de pretendientes, Paraśurāma Le salió al paso. Paraśurāma estaba muy orgulloso de haber liberado a la Tierra de la orden monárquica en veintiún ocasiones, pero el Señor, que actuaba como un kṣatriya de la orden monárquica, le derrotó. VERSO 8. Cumpliendo la orden de Su padre, que se vio atado por una promesa hecha a su esposa, el Señor Rāmacandra dejó atrás Su reino, con Sus opulencias, Sus amigos y bienquerientes, Su residencia, y todo lo que poseía, y, del mismo modo que un alma liberada renuncia a la vida, Se marchó al bosque con S…tā. VERSO 9. Mientras vivía en el bosque, soportando muchas dificultades, el Señor Rāmacandra, que siempre llevaba Su invencible arco y Sus flechas, desfiguró a la hermana de RāvaŠa, que estaba contaminada de deseos lujuriosos, cortándole la nariz y las orejas; además mató a sus catorce mil amigos rākṣasas, encabezados por Khara, Triśira y Dūṣaṇa. VERSO 10. ¡Oh, rey Parīkṣit!, cuando RāvaŠa, que tenía sobre los hombros diez cabezas, oyó hablar de los hermosos y atractivos rasgos de S…tā, su mente se agitó con deseos lujuriosos y decidió raptarla. Para alejar al Señor Rāmacandra de Su āśrama, RāvaŠa envió a Mār…ca en la forma de un ciervo dorado; al ver aquel maravilloso ciervo, el Señor Rāmacandra dejó Su āśrama y lo siguió, y finalmente lo mató con una afilada flecha, del mismo modo que el Señor ®iva mató a Dakṣa. VERSO 11. Aprovechando que Rāmacandra se había adentrado en el bosque y Lakṣmaṇa estaba también ausente, RāvaŠa, el peor de los rākṣasas, raptó a S…tādev…, la hija del rey de Videha, del mismo modo que el tigre caza a las indefensas ovejas aprovechando la ausencia del pastor. El Señor Rāmacandra anduvo entonces por el bosque con Su hermano Lakṣmaṇa, con la actitud desesperada de quien ha perdido a su esposa. De ese modo, con Su ejemplo personal, mostró la condición de la persona apegada a las mujeres. VERSO 12. El Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto son adorados por el Señor Brahmā y el Señor ®iva, había adoptado la forma de un ser humano. Después de celebrar la ceremonia funeraria de Ja˜āyu, que fue matado por RāvaŠa, el Señor mató al demonio Kabandha y, tras hacer amistad con los jefes de los monos, mató a Vāli y organizó la liberación de madre S…tā. Entonces partió hacia la playa, a orillas del océano. VERSO 13. Una vez en la playa, el Señor Rāmacandra ayunó durante tres días, esperando la llegada de la personificación del océano. Como el océano no hacía acto de presencia, el Señor manifestó Sus pasatiempos de ira y, con una simple mirada que lanzó al mar, todas las entidades vivientes que lo habitaban se agitaron llenas de miedo. Fue entonces cuando el océano en persona, muy asustado, se presentó ante el Señor Rāmacandra con todos los útiles necesarios para adorarle. Postrándose a los pies de loto del Señor, la personificación del mar dijo lo siguiente. VERSO 14. ¡Oh, Persona Suprema, que estás en todas partes!, somos tan torpes que no hemos entendido quién eres; ahora, sin embargo, sabemos que Tú eres la Persona Suprema, el amo del universo entero, la Personalidad de Dios original e inmutable. Los semidioses viven hechizados por la modalidad de la bondad, los prajāpatis por la modalidad de la pasión, y el señor de los fantasmas por la modalidad de la ignorancia, pero Tú eres el amo de todas esas cualidades. VERSO 15. Mi Señor, puedes hacer de mis aguas lo que desees; puedes pasar por encima de ellas e ir a la morada de RāvaŠa, la gran fuente de llanto y perturbación para los tres mundos. Aunque es hijo de Viśravā, es despreciable como la orina. Por favor, ve a matarle y recupera a Tu esposa, S…tādev…. ¡Oh, gran héroe!, aunque mis aguas no suponen ningún obstáculo a Tu expedición a La‰kā, Te ruego que construyas un puente sobre ellas para así propagar Tu fama trascendental. Al ver esa extraordinaria y maravillosa proeza de Tu Señoría, en el futuro todos los grandes héroes y reyes Te glorificarán. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de construir un puente sobre el mar, lanzando al agua los picos de las montañas cuyos árboles y vegetación habían sido bien sacudidos por las manos de los grandes monos, el Señor Rāmacandra fue a La‰kā para liberar a S…tādev… de las garras de RāvaŠa. Con las indicaciones y la ayuda de Vibhīṣaṇa, el hermano de RāvaŠa, el Señor y el ejército de los monos, mandado por Sugr…va, N…la y Hanumān, entraron en el reino de RāvaŠa, La‰kā, que ya Hanumān había incendiado. VERSO 17. Cuando entraron en La‰ka, los soldados monos, guiados por jefes tales como Sugr…va, N…la y Hanumān, ocuparon todas las casas de recreo, los graneros, los almacenes de tesoros, los portales de los palacios, las puertas de la ciudad, las casas de asamblea, las fachadas de los palacios e incluso los palomares. Con todas las encrucijadas, los estrados, las banderas y las vasijas doradas de sus cúpulas destruidos, la ciudad de La‰ka parecía un río agitado por una manada de elefantes. VERSO 18. Al ver los trastornos causados por el ejército de monos, RāvaŠa, el señor de los rākṣasas, llamó a Nikumbha, Kumbha, Dhūmrākṣa, Durmukha, Surāntaka, Narāntaka y otros rākṣasas, junto con su hijo Indrajit. Seguidamente llamó a Prahasta, Atikāya, Vikampana y, por último, a KumbhakarŠa, incitando a todos sus seguidores a luchar contra los enemigos. VERSO 19. El Señor Rāmacandra, rodeado por Lakṣmaṇa y soldados monos tales como Sugr…va, Hanumān, Gandhamāda, N…la, A‰gada, Jāmbavān y Panasa, atacó a los soldados rākṣasas, que estaban perfectamente equipados con armas invencibles, tales como espadas, lanzas, arcos, prāsas, ṛṣṭis, flechas śakti, khaḍgas y tomaras. VERSO 20. A‰gada y los demás generales de los ejércitos de Rāmacandra se enfrentaron a los elefantes, la infantería, los caballos y las cuadrigas del enemigo, y lanzaron contra ellos grandes árboles, picos de montaña, mazas y flechas. De ese modo, los soldados del Señor Rāmacandra mataron a los soldados de RāvaŠa, que habían perdido toda su buena fortuna desde que RāvaŠa provocó la ira de madre S…tā. VERSO 21. Viendo que había perdido a sus soldados, RāvaŠa, el rey de los rākṣasas, se puso muy furioso. Entonces montó en su avión, decorado con flores, y avanzó hacia el Señor Rāmacandra, que le esperaba en la refulgente cuadriga que Le había traído Mātali, el auriga de Indra. Con sus afiladas flechas, RāvaŠa atacó al Señor Rāmacandra. VERSO 22. El Señor Rāmacandra dijo a RāvaŠa: Eres el más abominable de los caníbales. En verdad, eres como su excremento. Eres como un perro que roba comida de la cocina cuando el dueño no está en casa, pues te aprovechaste de Mi ausencia para raptar a Mi esposa, S…tādev…. Por eso, voy a castigarte del mismo modo que Yamarāja castiga a los pecadores. Eres la persona más despreciable, pecadora y desvergonzada. Por eso Yo, el que nunca fracasa en Sus empeños, voy a castigarte hoy mismo. VERSO 23. Después de reñir a RāvaŠa con estas palabras, el Señor Rāmacandra armó Su arco con una flecha, la apuntó contra RāvaŠa y se la disparó. La flecha atravesó el corazón de RāvaŠa como un rayo. Al ver aquello, un estruendoso clamor se levantó entre los seguidores de RāvaŠa, que gritaban: «¡Oh, no!, ¡oh, no!, ¿qué ha ocurrido?, ¿qué ha ocurrido?», mientras RāvaŠa, vomitando sangre por sus diez bocas, caía de su avión, del mismo modo que una persona piadosa cae de los planetas celestiales a la Tierra cuando se agotan los resultados de sus actividades piadosas. VERSO 24. A continuación, todas las mujeres cuyos esposos habían muerto en el campo de batalla salieron de La‰kā acompañando a Mandodar…, la esposa de RāvaŠa. Llorando sin cesar, se acercaron a los cuerpos inertes de RāvaŠa y los demás rākṣasas. VERSO 25. Llenas de aflicción por sus esposos, que habían caído bajo las flechas de Lakṣmaṇa, las mujeres se golpeaban el pecho y abrazaban a sus maridos. Sus llantos y sus lastimeras voces conmovían a todos. VERSO 26. ¡Oh, mi señor!, ¡oh, amo!, tú representabas el sufrimiento para muchos otros, y por ello te llamabas RāvaŠa. Pero ahora has sido vencido, y contigo, también nosotras, pues, sin ti, el estado de La‰kā ha sido conquistado por el enemigo. ¿En quién va a refugiarse ahora? VERSO 27. ¡Oh, tú, que fuiste tan afortunado!, bajo la influencia de los deseos lujuriosos, no pudiste entender la influencia de madre S…tā. Ahora, debido a su maldición, has sido matado por el Señor Rāmacandra, y esto es todo lo que queda de ti. VERSO 28. ¡Oh, placer de la dinastía rākṣasa!, por tu culpa, el estado de La‰kā, y también nosotras mismas, nos hemos quedado sin protector. Con tus actos has logrado que tu cuerpo sea pasto de los buitres, y que tu alma merezca el infierno. VERSO 29. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Vibhīṣaṇa, el hermano piadoso de RāvaŠa, celebró entonces las ceremonias funerarias prescritas para salvar a sus familiares del descenso al infierno. Hizo esto con la aprobación del Señor Rāmacandra, el rey de Kosala, de quien era devoto. VERSO 30. A continuación, el Señor Rāmacandra encontró a S…tādev… sentada en una pequeña choza bajo el árbol Siḿśapā en un bosque de árboles aśoka. Debido al sufrimiento de verse separada de Él, estaba muy débil y delgada. VERSO 31. Al ver a Su esposa en aquel estado, el Señor Rāmacandra sintió muchísima compasión. La felicidad que ella sintió al ver ante sí a su amado Rāmacandra fue inmensa, y se reflejó en su boca de loto. VERSO 32. Después de dar a Vibhīṣaṇa el poder de gobernar a la población rākṣasa de La‰kā durante todo un kalpa, el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios [Bhagavān], sentó a S…tādev… en un avión decorado con flores en el que, a continuación, subió Él también. Cumplido ya Su período de destierro en el bosque, el Señor regresó a Ayodhyā acompañado por Hanumān, Sugr…va y Su hermano Lakṣmaṇa. VERSO 33. Antes de entrar en Ayodhyā, el Señor Rāmacandra fue agasajado por los miembros de la orden principesca, quienes derramaron sobre Su cuerpo una lluvia de hermosas y fragantes flores, mientras grandes personalidades como el Señor Brahmā y otros semidioses glorificaban, llenos de alegría, las actividades del Señor. VERSO 34. Ya en Ayodhyā, el Señor Rāmacandra supo que, en Su ausencia, Su hermano Bharata sólo había comido cebada hervida en orina de vaca, vestía Su cuerpo con cortezas de árbol, llevaba todo el cabello enmarañado y dormía en una esterilla de kuśa. Todo esto causó un gran pesar al muy misericordioso Señor. VERSOS 35, 36, 37 y 38. Cuando el Señor Bharata supo que el Señor Rāmacandra regresaba a la capital, Ayodhyā, inmediatamente Se puso sobre la cabeza las sandalias de madera del Señor y salió de Su campamento en Nandigrāma. El Señor Bharata iba acompañado de ministros, sacerdotes y otros ciudadanos respetables; llevaba además músicos profesionales que hacían sonar agradables vibraciones musicales y brāhmaṇas eruditos que cantaban en voz alta los himnos védicos. Detrás desfilaban las cuadrigas, tiradas por hermosos caballos con riendas y arneses tejidos en oro y adornadas con estandartes de brocado de oro y otras banderas de distintos tamaños y motivos. Había muchos soldados con armaduras doradas, sirvientes que llevaban nueces de betel y muchas prostitutas hermosas y bien conocidas. Otros muchos sirvientes venían a pie, con una sombrilla, camaras, distintos tipos de piedras preciosas y otros artículos propios de una recepción real. Con esta comitiva, el corazón suavizado por el éxtasis y los ojos llenos de lágrimas, el Señor Bharata Se acercó al Señor Rāmacandra y Se postró a Sus pies de loto rebosante de amor extático. VERSOS 39 y 40. Tras ofrecer al Señor Rāmacandra Sus sandalias de madera, el Señor Bharata Se puso en pie, con las manos juntas y los ojos llenos de lágrimas. El Señor Rāmacandra estrechó entonces a Bharata en un largo abrazo, y Le bañó con Sus lágrimas. A continuación, acompañado de madre S…tā y Lakṣmaṇa, el Señor Rāmacandra ofreció Sus respetuosas reverencias a los brāhmaṇas eruditos y a Sus mayores en la familia, mientras todos los ciudadanos de Ayodhyā se postraban ante Él en señal de respeto. VERSO 41. Los ciudadanos de Ayodhyā, al ver a su rey de regreso tras una larga ausencia, Le ofrecieron collares de flores y, agitando las ropas con que se cubrían el torso, bailaron llenos de alegría. VERSOS 42 y 43. ¡Oh, rey!, el Señor Bharata llevó las sandalias de madera del Señor Rāmacandra, Sugr…va y Vibhīṣaṇa, una camāra y un excelente abanico, Hanumān una sombrilla blanca, ®atrughna un arco y dos aljabas, y S…tādev… un cántaro de agua de los lugares sagrados. A‰gada llevó una espada, y Jāmbavān, el rey de los ṛkṣas, un escudo dorado. VERSO 44. ¡Oh, rey Parīkṣit!, sentado en Su avión de flores, mientras las mujeres Le ofrecían oraciones y los recitadores cantaban Sus cualidades, el Señor parecía la Luna rodeada de estrellas y planetas. VERSOS 45 y 46. A continuación, después de la recepción que Le ofreció Su hermano Bharata, el Señor Rāmacandra entró en la ciudad de Ayodhyā, que era toda un festival de bienvenida. Cuando entró en palacio, ofreció reverencias a todas Sus madres, las esposas de Mahārāja Daśaratha, con Kaikey… entre ellas, y a Su propia madre, Kauśalyā. También ofreció reverencias a Vasiṣṭha y a Sus preceptores espirituales. Adorado por amigos de Su misma edad o más jóvenes, Él, a Su vez, les ofrecía respetuosas reverencias, al igual que Lakṣmaṇa y S…tā. De ese modo, todos entraron en palacio. VERSO 47. Al ver a sus hijos, las madres de Rāma, Lakṣmaṇa, Bharata y ®atrughna se pusieron de pie inmediatamente, como cuerpos desmayados que recobran la conciencia. Las madres sentaron a Sus hijos en Sus regazos y Les bañaron con sus lágrimas, aliviándose así del pesar de la larga separación. VERSO 48. El sacerdote o maestro espiritual de la familia, Vasiṣṭha, afeitó la cabeza del Señor Rāmacandra, liberándole así de Sus enmarañados cabellos. Entonces, con la colaboración de los mayores de la familia, celebró la ceremonia de baño [abhiṣeka] del Señor Rāmacandra, con agua de los cuatro mares y otras sustancias, tal y como se hizo con el Señor Indra. VERSO 49. Perfectamente bañado y con la cabeza afeitada, el Señor Rāmacandra Se vistió con hermosas ropas y Se adornó con alhajas y un collar de flores. Así resplandecía entre Sus hermanos y Su esposa, igualmente vestidos y engalanados. VERSO 50. Complacido con la entrega y la sumisión plenas del Señor Bharata, el Señor Rāmacandra subió al trono. Supo cuidar de Sus súbditos como un padre, y los ciudadanos, plenamente ocupados en sus deberes prescritos de varŠa y āśrama, Le consideraron Su padre. VERSO 51. El Señor Rāmacandra reinó en Treta-yuga, pero supo gobernar tan bien que todo discurría como en Satya-yuga. Todo el mundo era religioso y completamente feliz. VERSO 52. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de la dinastía Bharata!, durante el reinado del Señor Rāmacandra, los bosques, los ríos, las colinas, las montañas, los países, las siete islas y los siete océanos mostraban plenamente su favor a todos los seres abasteciéndoles de todo lo que necesitaban. VERSO 53. Cuando el Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, fue rey de este mundo, no había el menor rastro de sufrimientos físicos y mentales, enfermedades, vejez, desconsuelo, lamentación, pesar, miedo y fatiga. Ni siquiera había muerte para quienes no la deseaban. VERSO 54. El Señor Rāmacandra hizo voto de no tener más de una esposa y no tener relaciones con ninguna otra mujer. Fue un rey santo; en Su carácter, libre de ira y malas cualidades, no había ningún defecto. Él enseñó a todos, y en especial a los casados, las pautas de la buena conducta en función del varŠāśrama-dharma. De ese modo enseñó a la gente mediante Sus propias actividades. VERSO 55. Madre S…tā era muy sumisa, fiel, tímida y casta; siempre entendía la actitud de su esposo. Así, con su carácter, su amor y su servicio, atrajo por completo la mente del Señor. CAPÍTULO 11. EL SEÑOR RšMACANDRA GOBIERNA EL MUNDO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Rāmacandra, celebró opulentos sacrificios [yajñas] bajo la guía de un ācārya. De ese modo, Se adoró a Sí mismo, pues Él es el Señor Supremo de todos los semidioses. VERSO 2. El Señor Rāmacandra dio todo el este al sacerdote hotā, el sur al sacerdote brahmā, el oeste al adhvaryu y el norte al udgātā, el recitador del Sāma Veda. De ese modo, donó todo Su reino. VERSO 3. Después, con el pensamiento de que los brāhmaṇas, por el hecho de no tener deseos materiales, merecen poseer el mundo entero, el Señor Rāmacandra entregó al ācārya todas las tierras comprendidas entre el este, el oeste, el norte y el sur. VERSO 4. Después de darlo todo como caridad a los brāhmaṇas, el Señor Rāmacandra sólo conservaba Sus ropas y alhajas personales; del mismo modo, la reina, madre S…tā, se quedó tan sólo con el arete de la nariz. VERSO 5. Todos los brāhmaṇas que participaban en las diversas actividades del sacrificio estaban muy complacidos con el Señor Rāmacandra, que tan favorable y afectuoso Se había mostrado con ellos. Así, con el corazón enternecido, Le devolvieron todo lo que habían recibido de Él y dijeron lo siguiente. VERSO 6. ¡Oh, Señor!, Tú eres el amo del universo entero. ¿Existe algo que no nos hayas dado? Tú has entrado en lo más hondo de nuestro corazón y, con Tu refulgencia, has disipado la oscuridad de nuestra ignorancia. Ése es el regalo supremo. No necesitamos ninguna donación material. VERSO 7. ¡Oh, Señor!, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, que has hecho de los brāhmaṇas Tu deidad venerable. Tu conocimiento y Tu memoria nunca se ven afectados por la ansiedad. Tú eres la más grande de las personas famosas de este mundo, y Tus pies de loto son adorados por sabios que están más allá de todo castigo. ¡Oh, Señor Rāmacandra!, Te ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 8. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Una noche, el Señor Rāmacandra Se disfrazó y salió de incógnito a recorrer la ciudad, para saber qué pensaba de Él la gente. Entonces escuchó a un hombre que hablaba mal de S…tādev…, Su esposa. VERSO 9. [Dirigiéndose a su esposa adúltera, el hombre dijo:] Tú visitas la casa de otro hombre, y por lo tanto no eres casta. Eres impura y no voy a seguir manteniéndote. Tal vez un marido dominado como el Señor Rāma acepte a una esposa como S…tā, que estuvo en casa de otro hombre, pero yo no soy como Él, de modo que nunca volveré a aceptarte. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los hombres que tienen muy poco conocimiento y muy mal carácter dicen grandes tonterías. Por temor a esos sinvergüenzas, el Señor Rāmacandra repudió a Su esposa, S…tādev…, aunque ella estaba embarazada. S…tādev… fue entonces al āśrama de Vālm…ki Muni. VERSO 11. Cuando llegó el momento, madre S…tādev… dio a luz dos hermanos gemelos, que más tarde fueron famosos con los nombres de Lava y Kuśa. Las ceremonias rituales de su nacimiento fueron celebradas por Vālm…ki Muni. VERSO 12. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el Señor Lakṣmaṇa tuvo dos hijos, A‰gada y Citraketu; también el Señor Bharata tuvo dos hijos, que se llamaron Takṣa y Puṣkala. VERSOS 13 y 14. ®atrughna tuvo dos hijos, Subāhu y ®rutasena. El Señor Bharata salió a conquistar todas las direcciones y tuvo que matar a muchos millones de gandharvas, que, por regla general, son falsarios. Quitándoles todas sus riquezas, Se las ofreció al Señor Rāmacandra. ®atrughna, por Su parte, mató al rākṣasa LavaŠa, hijo del rākṣasa Madhu. Así fundó la ciudad de Mathurā en el gran bosque de Madhuvana. VERSO 15. S…tādev…, que había sido repudiada por su esposo, confió a Vālm…ki Muni el cuidado de sus dos hijos. Entonces, meditando en los pies de loto del Señor Rāmacandra, entró en la tierra. VERSO 16. Cuando supo que madre S…tā había entrado en la tierra, la Suprema Personalidad de Dios Se sintió muy afligido. Pese a ser la Suprema Personalidad de Dios, al recordar las excelsas cualidades de madre S…tā, no podía contener el dolor que sentía debido al amor trascendental. VERSO 17. La atracción entre hombre y mujer, o entre macho y hembra, existe siempre, en todas partes, y llena a todos los seres de temores constantes. Esos sentimientos se dan incluso entre grandes directores como Brahmā y el Señor ®iva, y también para ellos son causa de temor. ¿Qué decir entonces de quienes están apegados a la vida familiar en el mundo material? VERSO 18. Después de que madre S…tā entrase en la tierra, el Señor Rāmacandra observó celibato completo y celebró un agnihotra-yajña ininterrumpido durante trece mil años. VERSO 19. Después de completar el sacrificio, el Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto habían sido a veces heridos por las espinas del bosque de DaṇḍakāraŠya, posó esos pies de loto en los corazones de quienes siempre piensan en Él. Seguidamente entró en Su morada personal, el planeta VaikuŠ˜ha que está más allá del brahmajyoti. VERSO 20. La reputación que el Señor Rāmacandra obtuvo por haber matado a RāvaŠa con lluvias de flechas a petición de los semidioses y por haber construido un puente sobre el océano, no es la verdadera gloria de la Suprema Personalidad de Dios Rāmacandra, cuyo cuerpo espiritual está siempre ocupado en diversos pasatiempos. Nadie es igual ni superior al Señor Rāmacandra, de modo que no necesitaba de la ayuda de los monos para vencer a RāvaŠa. VERSO 21. El nombre y la fama del Señor Rāmacandra, que son inmaculados y destruyen todas las reacciones pecaminosas, son glorificados en todas direcciones, como el manto ornamental del elefante victorioso que conquista todas las direcciones. Grandes personas santas, como Mārkaṇḍeya Ṛṣi, glorifican todavía hoy Sus cualidades en las asambleas de grandes emperadores como Mahārāja Yudhiṣṭhira. Del mismo modo, todos los semidioses y reyes santos, con el Señor ®iva y el Señor Brahmā entre ellos, adoran al Señor postrándose con sus yelmos. Yo ofrezco reverencias a Sus pies de loto. VERSO 22. El Señor Rāmacandra regresó a Su morada, el destino de los bhakti-yog…s. Allí fueron también todos los habitantes de Ayodhyā después de servir al Señor en Sus pasatiempos manifestados ofreciéndole reverencias, tocando Sus pies de loto, considerándole en todo sentido como rey y padre, acostándose o sentándose a Su lado como iguales, o simplemente acompañándole. VERSO 23. ¡Oh, rey Parīkṣit!, todo el que reciba por vía auditiva las narraciones que tratan de las cualidades y pasatiempos del Señor Rāmacandra, acabará liberándose de la enfermedad de la envidia y, con ello, del cautiverio de las actividades fruitivas. VERSO 24. Mahārāja Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: ¿Cómo actuó el Señor, y cuál fue Su conducta en Sus tratos con Sus hermanos, que eran expansiones de Su propio ser? ¿Y cómo Le trataban a Él Sus hermanos y los habitantes de Ayodhyā? VERSO 25. ®ukadeva Gosvāmī contestó: Tras aceptar el trono del gobierno, atendiendo a la ferviente súplica de Bharata, Su hermano menor, el Señor Rāmacandra ordenó a Sus hermanos que saliesen a conquistar el mundo entero, mientras Él mismo permanecía en la capital para conceder audiencia a todos los ciudadanos y residentes del palacio y supervisar la administración del gobierno con Sus otros asistentes. VERSO 26. Durante el reinado del Señor Rāmacandra, las calles de la capital, Ayodhyā, eran perfumadas con aguas aromáticas y gotas de esencias fragantes, que los elefantes rociaban con sus trompas. Los ciudadanos, viendo que el Señor supervisaba personalmente los asuntos de la ciudad con toda opulencia, apreciaban mucho esa opulencia. VERSO 27. Los palacios, las puertas de los palacios, las casas de asamblea, los estrados en los lugares de reunión, los templos y todos los demás lugares públicos estaban decorados con vasijas de oro y banderas de diversos tipos. VERSO 28. Cuando el Señor Rāmacandra visitaba un lugar de la ciudad, se Le ofrecía una auspiciosa bienvenida construyendo grandes arcos con bananos y beteles llenos de flores y frutas. Esos grandes portales se decoraban con banderas de brillantes colores y con tapices, espejos y guirnaldas. VERSO 29. En esas visitas del Señor Rāmacandra, la gente se acercaba a Él con artículos de adoración y pedía las bendiciones del Señor: «¡Oh, Señor! —decían—, que Tú, que rescataste la Tierra del fondo del mar en Tu encarnación como jabalí, cuides de ella ahora. Nosotros pedimos Tus bendiciones». VERSO 30. Puesto que llevaban mucho tiempo sin ver al Señor, los ciudadanos, hombres y mujeres, salían de sus hogares deseosos de verle y se subían a las azoteas de los palacios. Como no se sentían completamente saciados de ver el rostro y los ojos de loto del Señor Rāmacandra, derramaban lluvias de flores sobre Él. VERSOS 31-34 Después, el Señor Rāmacandra entró en el palacio de Sus antepasados, donde se guardaban diversos tesoros y valiosos vestuarios. A ambos lados de la puerta principal había asientos hechos de coral; los patios estaban rodeados de columnas de vaid™rya-māni, el suelo estaba hecho de marakata-maŠi muy pulida, y los cimientos eran de mármol. Todo el palacio estaba decorado con banderas, guirnaldas y piedras preciosas que despedían una refulgencia celestial. El palacio estaba completamente decorado con perlas y rodeado de lámparas e incienso. Los hombres y mujeres que vivían en él parecían semidioses y se adornaban con alhajas, cuya belleza se debía al hecho de estar sobre sus cuerpos. VERSO 35. El Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, el mejor de los más sabios eruditos, vivió en ese palacio con Su potencia de placer, madre S…tā, y disfrutó de una paz completa. VERSO 36. Sin quebrantar los principios religiosos, el Señor Rāmacandra, cuyos pies de loto son adorados por los devotos mediante la meditación, disfrutó con todos los objetos propios del placer trascendental durante todo el tiempo que fue necesario. CAPÍTULO 12. LA DINASTÍA DE KUŚA, EL HIJO DEL SEÑOR RšMACANDRA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El hijo de Rāmacandra fue Kuśa, el hijo de Kuśa fue Atithi, el hijo de Atithi fue Niṣadha, y el hijo de Niṣadha fue Nabha. El hijo de Nabha fue Puṇḍarīka, y de Puṇḍarīka nació Kṣemadhanvā. VERSO 2. El hijo de Kṣemadhanvā fue Devān…ka, el hijo de Devān…ka fue An…ha, el hijo de An…ha fue Pāriyātra, y el hijo de Pāriyātra fue Balasthala. El hijo de Balasthala fue Vajranābha, de quien se dice que nació de la refulgencia del dios del Sol. VERSOS 3 y 4. El hijo de Vajranābha fue SagaŠa, cuyo hijo fue Vidhṛti. El hijo de Vidhṛti fue HiraŠyanābha, que se hizo discípulo de Jaimini y fue un gran ācārya del yoga místico. Fue HiraŠyanābha quien instruyó al gran santo Yājñavalkya en el muy elevado sistema de yoga místico denominado ādhyātma-yoga, que puede desatar los nudos del apego material que hay en el corazón. VERSO 5. El hijo de HiraŠyanābha fue Puṣpa, y el hijo de Puṣpa fue Dhruvasandhi. El hijo de Dhruvasandhi fue Sudarśana, que fue padre de AgnivarŠa. El hijo de AgnivarŠa fue ®…ghra, cuyo hijo fue Maru. VERSO 6. Maru, que obtuvo la perfección en los poderes del yoga místico, vive todavía en Kalāpa-grāma. Al final de Kali-yuga dará continuidad a la perdida dinastía S™rya engendrando un hijo. VERSO 7. Maru tuvo un hijo llamado Prasuśruta, de Prasuśruta nació Sandhi, de Sandhi nació Amarṣaṇa, y de Amarṣaṇa nació Mahasvān. Mahasvān fue padre de Viśvabāhu. VERSO 8. De Viśvabāhu nació Prasenajit, de Prasenajit nació Takṣaka, y de Takṣaka nació Bṛhadbala, a quien tu padre mató en el combate. VERSO 9. Todos estos reyes de la dinastía de Ikṣvāku han muerto ya. Ahora escucha, por favor, mientras te hablo de los reyes que nacerán en el futuro. De Bṛhadbala nacerá Bṛhadraṇa. VERSO 10. El hijo de Bṛhadraṇa será ¶rukriya, que tendrá un hijo llamado Vatsavṛddha. Vatsavṛddha tendrá un hijo llamado Prativyoma, y Prativyoma tendrá un hijo llamado Bhānu, de quien nacerá Divāka, un gran general de ejércitos. VERSO 11. A continuación, Divāka tendrá un hijo llamado Sahadeva, y de Sahadeva nacerá el gran héroe Bṛhadaśva. De Bṛhadaśva nacerá Bhānumān, de Bhānumān nacerá Pratīkāśva. El hijo de Pratīkāśva será Suprat…ka. VERSO 12. A continuación, de Suprat…ka nacerá Marudeva; de Marudeva, Sunakṣatra; de Sunakṣatra, Puṣkara; y de Puṣkara, Antarikṣa. El hijo de Antarikṣa será Sutapā, cuyo hijo será Amitrajit. VERSO 13. De Amitrajit nacerá Bṛhadrāja, de Bṛhadrāja vendrá Barhi, y de Barhi, Kṛtañjaya. El hijo de Kṛtañjaya se llamará RaŠañjaya, y de él nacerá Sañjaya. VERSO 14. De Sañjaya nacerá ®ākya, de ®ākya, ®uddhoda, y de ®uddhoda, Lā‰gala. De Lā‰gala nacerá Prasenajit, y de Prasenajit, Kṣudraka. VERSO 15. De Kṣudraka vendrá RaŠaka, de RaŠaka nacerá Suratha, y de Suratha vendrá Sumitra, que pondrá fin a la dinastía. Te he explicado así la dinastía de Bṛhadbala. VERSO 16. El último rey de la dinastía de Ikṣvāku será Sumitra; después de él, la dinastía del dios del Sol no tendrá más descendientes y se extinguirá. CAPÍTULO 13. LA DINASTÍA DE MAHšRšJA NIMI. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Tras dar comienzo a una celebración de sacrificios, Mahārāja Nimi, el hijo de Ikṣvāku, pidió al gran sabio Vasiṣṭha que aceptase la labor de sumo sacerdote. Vasiṣṭha, entonces, le contestó: «Mi querido Mahārāja Nimi, ya he aceptado ese mismo encargo en un sacrificio que celebra el Señor Indra». VERSO 2. «Volveré aquí cuando termine el yajña para Indra. Haz el favor de esperarme hasta entonces». Mahārāja Nimi guardó silencio, y Vasiṣṭha dio comienzo al sacrificio para Indra. VERSO 3. Mahārāja Nimi, que era un alma autorrealizada, pensó que la vida puede terminar en cualquier momento. Por eso, en lugar de esperar tanto tiempo a que regresara Vasiṣṭha, dio comienzo al sacrificio con otros sacerdotes. VERSO 4. A su regreso, una vez terminado el sacrificio del rey Indra, Vasiṣṭha, el maestro espiritual, se encontró con que Mahārāja Nimi había desobedecido sus instrucciones. Vasiṣṭha maldijo entonces a su discípulo diciendo: «¡Que el cuerpo material de Nimi, que se cree muy sabio, caiga inmediatamente!». VERSO 5. Por haberle maldecido injustamente, sin que hubiera cometido ofensa alguna, Mahārāja Nimi respondió a su maestro espiritual con otra maldición: «Las donaciones del rey del cielo —dijo— te han hecho perder tu inteligencia religiosa. Por ello pronuncio esta maldición: ¡Que también tu cuerpo caiga!». VERSO 6. Tras decir esto, Mahārāja Nimi, que era experto en la ciencia del conocimiento espiritual, abandonó su cuerpo. Vasiṣṭha, el bisabuelo, también abandonó el suyo, pero nació de nuevo a través del semen que Mitra y VaruŠa emitieron al ver a Urvaśī. VERSO 7. Durante la celebración del yajña, el cuerpo que Mahārāja Nimi había abandonado se conservó en sustancias aromáticas; una vez terminado el satra-yāga, los grandes santos y brāhmaṇas hicieron la siguiente petición a todos los semidioses allí reunidos. VERSO 8. «Si estáis satisfechos con este sacrificio y si realmente tenéis poder para ello, os pedimos que devolváis a Mahārāja Nimi a este cuerpo para que viva de nuevo en él». Los semidioses contestaron afirmativamente a la petición de los sabios, pero Mahārāja Nimi dijo: «Por favor, no me aprisionéis de nuevo en un cuerpo material». VERSO 9. Mahārāja Nimi continuó: Normalmente, los māyāvād…s quieren liberarse de los cuerpos materiales porque tienen miedo de tener que abandonarlos de nuevo. Pero los devotos, cuya inteligencia está siempre llena con el servicio del Señor, no tienen miedo. En verdad, aprovechan el cuerpo para ofrecer servicio amoroso trascendental. VERSO 10. No deseo recibir un cuerpo material, pues ese cuerpo es la fuente de todos los sufrimientos, lamentaciones y temores en todo el universo. Es la misma situación que vive el pez en el agua, siempre angustiado por el temor de morir. VERSO 11. Los semidioses dijeron: Que Mahārāja Nimi viva sin cuerpo material. Que viva en un cuerpo espiritual en compañía de la Suprema Personalidad de Dios y que, conforme a su deseo, se manifieste o no se manifieste ante las personas comunes encarnadas en un cuerpo material. VERSO 12. A continuación, para salvar a la gente del peligro de un gobierno no regulado, los sabios batieron el cuerpo material de Mahārāja Nimi. Como resultado, nació un hijo. VERSO 13. Por lo insólito de su nacimiento, aquel hijo se llamó Janaka, y, por haber nacido del cadáver de su padre, recibió el nombre de Vaideha. Como nació del proceso de batir el cuerpo material de su padre, fue llamado Mithila. Cuando el rey Mithila construyó una ciudad, ésta recibió el nombre de Mithilā. VERSO 14. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Mithila tuvo un hijo llamado Udāvasu; de Udāvasu nació Nandivardhana; de Nandivardhana nació Suketu; y de Suketu, Devarāta. VERSO 15. De Devarāta nació un hijo llamado Bṛhadratha, y de Bṛhadratha nació Mahāv…rya. Mahāv…rya fue padre de Sudhṛti; el hijo de Sudhṛti fue Dhṛṣṭaketu, y de Dhṛṣṭaketu nació Haryaśva. Haryaśva tuvo un hijo llamado Maru. VERSO 16. El hijo de Maru fue Prat…paka, y el hijo de Prat…paka fue Kṛtaratha. De Kṛtaratha nació Devamīḍha; de Devamīḍha, Viśruta; y de Viśruta, Mahādhṛti. VERSO 17. De Mahādhṛti nació un hijo llamado Kṛtirāta, de Kṛtirāta nació Mahāromā, de Mahāromā nació un hijo llamado SvarŠaromā, y de SvarŠaromā nació Hrasvaromā. VERSO 18. De Hrasvaromā nació un hijo llamado ®…radhvaja [también llamado Janaka]. ®…radhvaja estaba arando un campo, cuando, de la parte frontal del arado [śīra], apareció una hija que se llamó S…tādev…, que más tarde fue la esposa del Señor Rāmacandra. Por esa razón recibió el nombre de ®…radhvaja. VERSO 19. El hijo de ®…radhvaja fue Kuśadhvaja, y el hijo de Kuśadhvaja fue el rey Dharmadhvaja, que tuvo dos hijos, Kṛtadhvaja y Mitadhvaja. VERSOS 20 y 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hijo de Kṛtadhvaja fue Keśidhvaja, y el hijo de Mitadhvaja fue Khāṇḍikya. El hijo de Kṛtadhvaja era experto en el conocimiento espiritual, y el hijo de Mitadhvaja era experto en ceremonias rituales. Khāṇḍikya huyó por temor a Keśidhvaja. El hijo de Keśidhvaja fue Bhānumān, y el hijo de Bhānumān fue ®atadyumna. VERSO 22. El hijo de ®atadyumna se llamó ®uci. De ®uci nació Sanadvāja, quien tuvo un hijo llamado ¶rjaketu. El hijo de ¶rjaketu fue Aja, y el hijo de Aja, Purujit. VERSO 23. El hijo de Purujit fue Ariṣṭanemi, cuyo hijo fue ®rutāyu. ®rutāyu tuvo un hijo llamado Supārśvaka, y Supārśvaka engendró a Citraratha. El hijo de Citraratha fue Kṣemādhi, que fue el rey de Mithilā. VERSO 24. El hijo de Kṣemādhi fue Samaratha, cuyo hijo fue Satyaratha. El hijo de Satyaratha fue Upaguru, y el hijo de Upaguru fue Upagupta, una expansión parcial del dios del fuego. VERSO 25. El hijo de Upagupta fue Vasvananta, el hijo de Vasvananta fue Yuyudha, el hijo de Yuyudha fue Subhāṣaṇa, y el hijo de Subhāṣaṇa fue ®ruta. El hijo de ®ruta fue Jaya, de quien nació Vijaya. El hijo de Vijaya fue ¬ta. VERSO 26. El hijo de ¬ta fue ®unaka, el hijo de ®unaka fue V…tahavya, el hijo de V…tahavya fue Dhṛti, y el hijo de Dhṛti fue Bahulāśva. El hijo de Bahulāśva fue Kṛti, cuyo hijo fue Mahāvaśī. VERSO 27. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, todos los reyes de la dinastía de Mithila poseyeron conocimiento completo de su identidad espiritual. Por esa razón, a pesar de vivir en sus hogares, estaban liberados de la dualidad de la existencia material. CAPÍTULO 14. EL REY PURŪRAVš SE ENAMORA DE URVAŚĪ. VERSO 1. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo a Mahārāja Parīkṣit: ¡Oh, rey!, hasta aquí te he hablado de la dinastía del dios del Sol. Escucha ahora la muy gloriosa y purificadora historia de la dinastía del dios de la Luna. En ella se habla de reyes tales como Aila [Pur™ravā]; escuchar acerca de ellos es glorioso. VERSO 2. El Señor Viṣṇu [Garbhodakaśāyī Viṣṇu] recibe también el nombre de Sahasra-śīrṣ.ā Puruṣa. Del lago de Su ombligo brotó una flor de loto, sobre la cual nació el Señor Brahmā. Atri, el hijo del Señor Brahmā, tenía tan buenas cualidades como su padre. VERSO 3 De las lágrimas de júbilo de Atri nació un hijo llamado Soma, la Luna, pleno de rayos reconfortantes. El Señor Brahmā le designó como director de los brāhmaṇas, las plantas medicinales y los astros luminosos. VERSO 4. Tras conquistar los tres mundos [los sistemas planetarios superiores, medios e inferiores], Soma, el dios de la Luna, celebró el gran sacrificio rājas™ya-yajña. Estaba tan envanecido que raptó por la fuerza a Tārā, la esposa de Bṛhaspati. VERSO 5. Aunque Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, se lo pidió una y otra vez, Soma no devolvió a Tārā. Su orgullo falso se lo impedía. Debido a ello, estalló una guerra entre los semidioses y los demonios. VERSO 6. Debido a la enemistad existente entre Bṛhaspati y ®ukra, éste se puso del lado del dios de la Luna, y a él se unieron los demonios. Pero el Señor ®iva, debido al afecto que sentía por el hijo de su maestro espiritual, se puso de parte de Bṛhaspati con todo su ejército de duendes y fantasmas. VERSO 7. El rey Indra, con todos los semidioses, se unió también a Bṛhaspati. Entonces tuvo lugar una gran batalla, que trajo destrucción a demonios y semidioses. Todo ello fue únicamente por Tārā, la esposa de Bṛhaspati. VERSO 8. El Señor Brahmā, a quien A‰girā informó en todo detalle de lo que estaba ocurriendo, impuso un severo castigo al dios de la Luna, Soma. Gracias al Señor Brahmā, Tārā volvió con su esposo, quien entonces se dio cuenta de que estaba embarazada. VERSO 9. Bṛhaspati dijo: ¡Estúpida mujer!, tu vientre, que yo tenía que fecundar, ha sido fecundado por otro hombre. ¡Quiero verte parir inmediatamente! ¡Hazlo inmediatamente! No te preocupes, no te reduciré a cenizas después de que des a luz. Aunque sé que no eres casta, también sé que querías un hijo, de modo que no te castigaré. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Obedeciendo a Bṛhaspati, Tārā, que estaba muy avergonzada, dio a luz inmediatamente. Fue madre de un niño muy hermoso, cuyo cuerpo era de color dorado. Tanto Bṛhaspati como Soma, el dios de la Luna, desearon para sí el hermoso bebé. VERSO 11. Bṛhaspati y el dios de la Luna se enzarzaron en un nuevo conflicto. Ambos decían: «¡Este niño es mío, no tuyo!». Todos los santos y semidioses allí presentes preguntaron a Tārā quién era el verdadero padre del recién nacido, pero ella, avergonzada, no respondía. VERSO 12. El niño entonces, muy enfadado, exigió a su madre que dijese la verdad inmediatamente. «Mujer adúltera —dijo—, ¿a qué viene ahora tanta vergüenza? ¿Por qué no admites tu culpa? Confiésame inmediatamente la falta que has cometido». VERSO 13. El Señor Brahmā llevó entonces a Tārā a un lugar más tranquilo y, a solas, después de calmarla, le preguntó quién era el verdadero padre del niño. Muy despacio, Tārā contestó: «Es hijo de Soma, el dios de la Luna». El dios de la Luna se hizo cargo del niño inmediatamente. VERSO 14. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, al ver la profunda inteligencia del niño, el Señor Brahmā le dio el nombre de Budha. Aquel hijo proporcionó una enorme dicha al dios de la Luna, el que gobierna las estrellas. VERSOS 15 y 16. A continuación, Budha engendró en el vientre de Ilā un hijo que se llamó Pur™ravā, del cual se habló al comienzo del Noveno Canto. Cuando Nārada describió en la corte del Señor Indra su belleza, sus cualidades personales, su magnanimidad, su manera de actuar, su riqueza y su poder, Urvaśī, la mujer celestial, sintió atracción por él. Herida por la flecha de Cupido, fue a verle. VERSOS 17 y 18. Maldecida por Mitra y VaruŠa, Urvaśī, la mujer celestial, había adquirido los hábitos de los seres humanos. Por eso, al ver a Pur™ravā, el mejor de los varones, que poseía la belleza de Cupido, dominó sus impulsos y se acercó a él. Al ver a Urvaśī, los ojos del rey Pur™ravā se llenaron del éxtasis de la dicha, y los vellos del cuerpo se le erizaron. Con palabras dulces y agradables, el rey le dijo lo siguiente. VERSO 19. El rey Pur™ravā dijo: ¡Oh, mujer, la más hermosa!, bienvenida seas. Por favor, siéntate aquí y dime qué puedo hacer por ti. Puedes disfrutar conmigo todo el tiempo que desees. Pasemos la vida felices unidos en relación sexual. VERSO 20. Urvaśī contestó: ¡Oh, el más hermoso de los hombres!, ninguna mujer podría resistirse a tu atractivo, ni con la mente ni con la vista. Una mujer que se refugie en tu pecho no podrá negarse a disfrutar de la relación sexual contigo. VERSO 21. Mi querido rey Pur™ravā, por favor, protege a estos dos corderitos que han caído conmigo. Aunque yo pertenezco a los planetas celestiales y tú a la Tierra, sí me gustaría disfrutar de la unión sexual contigo. No tengo objeción alguna a que seas mi esposo, pues eres superior en todos los sentidos. VERSO 22. Urvaśī dijo: «Mi querido héroe, sólo comeré alimentos preparados con gh… [mantequilla clarificada], y no quiero verte nunca desnudo, excepto en el momento de la relación sexual». El magnánimo rey Pur™ravā aceptó ambas condiciones. VERSO 23. Pur™ravā contestó: ¡Oh, hermosa mujer!, tu belleza y tus gestos son maravillosos. En verdad, eres atractiva para toda la sociedad humana. ¿Quién en la Tierra no estaría dispuesto a servir a una semidiosa como tú, que has venido de los planetas celestiales por decisión propia? VERSO 24. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Pur™ravā, el mejor de los seres humanos, disfrutó entonces libremente de la compañía de Urvaśī. Ambos gozaron de las actividades sexuales en muchos lugares celestiales, como Caitraratha y Nandana-kānana, donde disfrutan los semidioses. VERSO 25. El cuerpo de Urvaśī era tan fragante como el azafrán de la flor de loto. Vivificado por la fragancia de su cuerpo y de su cara, Pur™rāva fue muy dichoso disfrutando de su compañía durante muchos días. VERSO 26. Notando la ausencia de Urvaśī, el rey del cielo, el Señor Indra, dijo: «Sin Urvaśī, mi corte ha perdido toda su belleza». Con este pensamiento, pidió a los gandharvas que la trajesen de vuelta a su planeta celestial. VERSO 27. Los gandharvas vinieron a la Tierra y, a medianoche, cuando reinaba la oscuridad, se aparecieron en la casa de Pur™ravā y robaron los dos corderos que Urvaśī había confiado a su esposo, el rey, para que los cuidase. VERSO 28. Urvaśī trataba a los corderitos como a sus propios hijos. Por eso, al escuchar su llanto de angustia mientras los gandharvas los robaban, Urvaśī se dirigió a su esposo con palabras ásperas: «Ahora me están matando —dijo—, bajo la protección de un marido indigno, que se cree un gran héroe pero es un cobarde y un eunuco. VERSO 29. «Aprovechando que dependía de él, los ladrones me han quitado mis dos hijos, los corderitos, así que ahora estoy perdida. Mi marido pasa la noche acostado, muerto de miedo como una mujer, aunque de día parece un hombre». VERSO 30. Pur™ravā, espoleado por las mordaces palabras de Urvaśī como un elefante bajo la aguijada de su cuidador, se puso muy furioso. Sin vestirse siquiera, empuñó una espada y salió, desnudo y de noche, en persecución de los gandharvas que habían robado los corderos. VERSO 31. Los gandharvas, después de soltar a los corderos, despidieron un resplandor intenso como el relámpago, iluminando así la casa de Pur™ravā. Urvaśī vio entonces a su esposo que regresaba con los corderos en brazos; sin embargo, estaba desnudo, de modo que se marchó. VERSO 32. Al no hallar a Urvaśī en su cama, Pur™ravā se sintió muy afligido. La gran atracción que sentía por ella le tenía trastornado. Así, lamentándose, comenzó a recorrer la Tierra como un loco. VERSO 33. En uno de sus viajes por el mundo, Pur™ravā vio a Urvaśī, acompañada de cinco amigas, a orillas del río Sarasvat…, en Kurukṣetra. Con el rostro lleno de júbilo, se dirigió a ella con dulces palabras. VERSO 34. ¡Oh, mi querida esposa!, ¡oh, la más cruel!, ¡espera, por favor!, ¡espera! Sé que, hasta ahora, nunca he sabido hacerte feliz, pero no por ello debes abandonarme. No está bien que hagas eso. Incluso si has decidido abandonar mi compañía, al menos hablemos un momento. VERSO 35. ¡Oh, diosa!, ahora que me has rechazado, mi hermoso cuerpo caerá muerto aquí mismo; como ya no sirve para darte placer, será comido por las zorras y los buitres. VERSO 36. Urvaśī dijo: Mi querido rey, tú eres un hombre, un héroe. No estés impaciente por abandonar la vida. Modérate; no permitas que los sentidos te dominen como zorras. No dejes que las zorras te coman. En otras palabras, no te dejes controlar por los sentidos. Deberías saber que el corazón de la mujer es como el de una zorra. ¿Qué valor tiene la amistad de las mujeres? VERSO 37. Las mujeres, de por sí, son astutas y crueles. No pueden tolerar ni la más pequeña ofensa. Por su propio placer pueden cometer cualquier acto irreligioso; no dudan siquiera en matar a un esposo fiel o a un hermano. VERSO 38. Las mujeres se dejan seducir fácilmente por los hombres. La mujer de condición impura abandona la amistad de un hombre que la quiere bien para establecer una falsa amistad con algún necio. En verdad, nunca se cansa de buscar nuevos amigos, uno tras otro. VERSO 39. ¡Oh, mi querido rey!, podrás disfrutar conmigo como esposo al final de cada año, durante una sola noche. De ese modo tendrás más hijos, uno tras otro. VERSO 40. Comprendiendo que Urvaśī estaba embarazada, Pur™ravā regresó a su palacio. Al final del año volvió a Kurukṣetra y disfrutó de la compañía de Urvaśī, que por entonces había sido madre de un hijo heroico. VERSO 41. Al final del año, al conseguir de nuevo a Urvaśī, el rey Pur™ravā no cabía en sí de júbilo; esa noche disfrutó con ella de la relación sexual. Pero la idea de tener que separarse de ella le sumía en una enorme tristeza. Urvaśī le dijo entonces lo siguiente. VERSO 42. Urvaśī dijo: «Mi querido rey, busca refugio en los gandharvas, pues ellos podrán hacerme tuya de nuevo». Conforme a estas palabras, el rey oró a los gandharvas hasta satisfacerles, y éstos, muy complacidos con él, le ofrecieron una muchacha agnisthāl…, que era idéntica a Urvaśī. Creyendo que se trataba de Urvaśī, el rey paseó con ella por el bosque; pero más tarde se dio cuenta de que no era Urvaśī, sino Agnisthāl…. VERSO 43. Entonces, el rey Pur™ravā abandonó a Agnisthāl… en el bosque y regresó a su casa, donde meditó en Urvaśī toda la noche. En ese período de meditación dio comienzo el milenio Tretā, y con él aparecieron en su corazón los principios de los tres Vedas, con el proceso de celebración de yajña como medio de llevar a término las actividades fruitivas. VERSOS 44 y 45. Cuando el proceso del yajña fruitivo se manifestó en su corazón, el rey Pur™ravā regresó al lugar en que había abandonado a Agnisthāl…. Allí se encontró con un árbol śamī de cuyo seno brotaba un árbol aśvattha. Entonces, con un trozo de madera de ese árbol preparó dos araŠis y comenzó a cantar mantras, deseoso de ir al planeta en que vivía Urvaśī. En su meditación, la araŠi inferior era Urvaśī, la superior, él mismo, y el trozo de madera intermedio, su hijo. De ese modo comenzó a encender un fuego. VERSO 46. De las araŠis que Pur™ravā frotaba surgió un fuego. Ese fuego permite alcanzar el éxito completo en el disfrute material y la purificación en el nacimiento seminal, la iniciación y las celebraciones de sacrificio, que se invocan con la combinación de letras a-u-m. Por consiguiente, aquel fuego fue considerado hijo de Pur™ravā. VERSO 47. Con aquel fuego, Pur™rāva, que deseaba ir al planeta en que vivía Urvaśī, realizó un sacrificio con el que satisfizo a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el disfrutador de los resultados del sacrificio. De ese modo adoró al Señor, que está más allá de la percepción de los sentidos y es la fuente de donde emanan todos los semidioses. VERSO 48. En el primer milenio, Satya-yuga, todos los mantras védicos estaban incluidos en un mantra, el praŠava, la raíz de todos los mantras védicos. En otras palabras, el Atharva Veda era la única fuente de todo conocimiento védico. La Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, era la única Deidad de adoración; nunca se recomendaba adorar a los semidioses. El fuego era uno solo, y en la sociedad había una única orden de vida, la denominada haˆsa. VERSO 49. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, al principio de Tretā-yuga, el rey Pur™ravā dio inicio a los sacrificios karma-kāṇḍa. Fue así como Pur™ravā, que consideró al fuego del yajña como hijo suyo, pudo satisfacer su deseo de ir a Gandharvaloka. CAPÍTULO 15. PARAŚURĀMA, EL AVATšRA GUERRERO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, Pur™ravā engendró seis hijos en el vientre de Urvaśī. Sus nombres fueron: šyu, ®rutāyu, Satyāyu, Raya, Vijaya y Jaya. VERSOS 2 y 3. El hijo de ®rutāyu fue Vasumān; el hijo de Satyāyu, ®rutañjaya; el hijo de Raya, Eka; el hijo de Jaya, Amita; y el hijo de Vijaya, Bh…ma. El hijo de Bh…ma fue Kāñcana; el hijo de Kāñcana fue Hotraka; y el hijo de Hotraka fue Jahnu, que se bebió de un sorbo toda el agua del Ganges. VERSO 4. El hijo de Jahnu fue Puru, el hijo de Puru fue Balāka, el hijo de Bālaka fue Ajaka, y el hijo de Ajaka fue Kuśa. Kuśa tuvo cuatro hijos: Kuśāmbu, Tanaya, Vasu y Kuśanābha. El hijo de Kuśāmbu fue Gādhi. VERSOS 5 y 6. El rey Gādhi tuvo una hija llamada Satyavat…, cuya mano le fue solicitada por un sabio brāhmaŠa llamado ¬c…ka. El rey Gādhi, sin embargo, no consideraba a ¬c…ka un esposo adecuado para su hija, de modo que le dijo: «Mi querido señor, yo pertenezco a la dinastía de Kuśa, una familia de kṣatriyas muy aristocrática, así que debes darme una dote por mi hija. Tienes que traerme un mínimo de mil caballos que sean tan brillantes como la Luna y con una oreja negra. No me importa si es la derecha o la izquierda». VERSO 7. Cuando el rey Gādhi puso esa condición, el gran sabio ¬c…ka entendió lo que el rey tenía en mente. Acto seguido, fue a ver al semidiós VaruŠa y obtuvo los mil caballos que Gādhi había pedido. Tras entregar los caballos al rey, el sabio se casó con su hermosa hija. VERSO 8. La esposa y la suegra de ¬c…ka Muni, deseando tener un hijo cada una, pidieron al muni que preparase una oblación. ¬c…ka Muni preparó entonces una oblación para su esposa con un mantra brāhmaŠa, y otra para su suegra con un mantra kṣatriya. Después de esto, salió a bañarse. VERSO 9. Entre tanto, la madre de Satyavat… pidió a su hija la oblación que el sabio ¬c…ka había preparado para ella, pensando que, por tratarse de su esposa, debía de ser mejor que la suya. Satyavat…, entonces, dio a su madre su propia oblación y comió la destinada a su madre. VERSO 10. Después de bañarse, el gran sabio ¬c…ka regresó a casa y, dándose cuenta de lo sucedido en su ausencia, dijo a su esposa, Satyavat…: «Has cometido un gran error. Tu hijo será un terrible kṣatriya, con poder para castigar a todos, y tu hermano será un sabio erudito en la ciencia espiritual». VERSO 11. Satyavat… calmó a ¬c…ka Muni con palabras dulces y le pidió que su hijo no fuese un terrible kṣatriya. ¬c…ka Muni contestó: «Entonces será tu nieto quien tenga espíritu kṣatriya». Así fue como nació Jamadagni, el hijo de Satyavat…. VERSOS 12 y 13. Más tarde, Satyavat… se transformó en el sagrado río Kauśikī para purificar el mundo entero; Jamadagni, su hijo, se casó con ReŠukā, la hija de ReŠu. El semen de Jamadagni generó muchos hijos en el vientre de ReŠukā. El mayor de todos fue Vasumān, y el menor se llamó Rāma, o Paraśurāma. VERSO 14. Los sabios eruditos reconocen en Paraśurāma a la famosa encarnación de Vāsudeva que exterminó la dinastía de Kārtav…rya. Paraśurāma mató a todos los kṣatriyas de la Tierra veintiuna veces. VERSO 15. Influenciados por las modalidades de la pasión y la ignorancia, los reyes mostraban un orgullo desmesurado y, debido a ello, se habían vuelto irreligiosos y ya no hacían ningún caso de las leyes que les dictaban los brāhmaṇas. Al ver la situación, Paraśurāma les mató. Aunque la ofensa cometida no era demasiado grave, Paraśurāma les mató para disminuir la carga del mundo. VERSO 16. El rey Parīkṣit preguntó a ®ukadeva Gosvāmī: Sin poder controlar los sentidos, los kṣatriyas cometieron una ofensa ante el Señor Paraśurāma, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Cuál fue esa ofensa que llevó al Señor a exterminar las dinastías kṣatriyas una y otra vez? VERSOS 17 y 19. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Kārtav…ryārjuna, rey de los haihayas, era el mejor de los kṣatriyas. Como resultado de su adoración de Dattātreya, la expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, había recibido mil brazos. Además, era invencible para sus enemigos. El poder de sus sentidos no conocía obstáculos; estaba dotado de belleza, influencia, fuerza y fama, y poseía el poder místico que permite alcanzar todas las perfecciones del yoga, como aŠimā y laghimā. Así dotado de plena opulencia, recorría el universo libre como el viento, sin hallar oposición. VERSO 20. Cierto día, mientras disfrutaba en las aguas del río Narmadā, rodeado de hermosas mujeres y engalanado con un collar de flores en señal de victoria, el envanecido Kārtav…ryārjuna detuvo el flujo del agua con sus brazos. VERSO 21. Kārtav…ryārjuna hizo que el agua fluyese en sentido contrario, causando así la inundación del campamento que RāvaŠa había establecido a orillas del Narmadā, cerca de la ciudad de Māhiṣmatī. Esto era más de lo que podía tolerar RāvaŠa, el de las diez cabezas, que se consideraba un gran héroe y no podía consentir el poder de Kārtav…ryārjuna. VERSO 22. RāvaŠa ofendió a Kārtav…ryārjuna tratando de insultarle en presencia de las mujeres, pero Kārtav…ryārjuna lo apresó con la facilidad con que se atrapa a un mono, y lo puso bajo custodia en la ciudad de Māhiṣmatī, para después soltarlo desdeñosamente. VERSO 23. Cierto día, Kārtav…ryārjuna salió a cazar y, mientras se paseaba ociosamente por un bosque solitario, llegó a la morada de Jamadagni. VERSO 24. El sabio Jamadagni, que realizaba grandes austeridades en el bosque, recibió muy bien al rey, que venía con sus soldados, ministros y porteadores. Como poseía una vaca kāmadhenu que le abastecía de todo, dispuso de todo lo necesario para adorar a sus visitantes. VERSO 25. Kārtav…ryārjuna pensó que Jamadagni era más poderoso y rico que él, pues poseía aquella joya en forma de kāmadhenu. Por esa razón, ni él ni sus hombres, los haihayas, apreciaron demasiado la recepción que Jamadagni les había ofrecido. Por el contrario, lo que querían era adueñarse de la kāmadhenu, que era útil para la celebración del sacrificio agnihotra. VERSO 26. Envanecido de su poder material, Kārtav…ryārjuna incitó a sus hombres a robar la kāmadhenu de Jamadagni. Llorando sin cesar, la kāmadhenu y su ternero fueron llevados por la fuerza a Māhiṣmatī, la capital de Kārtav…ryārjuna. VERSO 27. Paraśurāma, el hijo menor de Jamadagni, regresó al āśrama cuando ya Kārtav…ryārjuna se había llevado la kāmadhenu. Al saber de la infamia cometida por Kārtav…ryārjuna, Paraśurāma se irritó como una serpiente pisoteada. VERSO 28. Empuñando su terrible hacha y armándose con su escudo, su arco y una aljaba de flechas, el Señor Paraśurāma, cuya rabia no tenía límites, salió en persecución de Kārtav…ryārjuna, como un león que persigue a un elefante. VERSO 29. Al entrar en Māhiṣmatī Pur…, su capital, el rey Kārtav…ryārjuna vio al Señor Paraśurāma, el mejor de la dinastía Bhṛgu, que venía tras él, armado con un hacha, un escudo, un arco y flechas. El Señor Paraśurāma estaba vestido con una piel de ciervo negro, y sus enredados cabellos parecían los rayos del Sol. VERSO 30. Kārtav…ryārjuna sintió miedo de Paraśurāma nada más verle, de modo que envió muchos elefantes, cuadrigas, caballos y soldados de infantería equipados con mazas, espadas, flechas, ṛṣṭis, ataghnis, śaktis y muchas otras armas para luchar contra él. Kārtav…ryārjuna envió diecisiete akṣauhiṇīs completos para detener a Paraśurāma. Pero el Señor Paraśurāma los mató a todos sin ninguna ayuda. VERSO 31. El Señor Paraśurāma, que era experto en destruir la fuerza militar del enemigo, manejó su hacha [paraśu] a la velocidad de la mente y del viento, destrozando con ella a sus enemigos. Allí donde iba, los enemigos caían con la cabeza, las piernas y los brazos cercenados, sus aurigas muertos, y todas sus monturas, elefantes y caballos, exterminados. VERSO 32. Con el hacha y las flechas, el Señor Paraśurāma cortó en pedazos los escudos, las banderas, los arcos y los cuerpos de los soldados de Kārtav…ryārjuna, que caían en el campo de batalla, embarrando el suelo con su sangre. Testigo de aquellos reveses, Kārtav…ryārjuna se puso furioso y se lanzó al campo de batalla. VERSO 33. Usando sus mil brazos, Kārtav…ryārjuna apuntó al Señor Paraśurāma con quinientos arcos a la vez, dispuesto a matarle. Pero el Señor Paraśurāma, el mejor de los luchadores, disparó con su único arco tantas flechas como fueron precisas para, en un instante, cortar en pedazos todas las flechas y arcos de Kārtav…ryārjuna. VERSO 34. Viendo sus flechas destrozadas, Kārtav…ryārjuna arrancó muchos árboles y montañas con sus manos y de nuevo se lanzó impetuosamente contra el Señor Paraśurāma para matarle. Pero Paraśurāma, manejando su hacha con mucha fuerza, cortó a Kārtav…ryārjuna todos sus brazos, que cayeron cercenados como capuchas de serpiente. VERSOS 35 y 36. Seguidamente, Paraśurāma cortó, como si del pico de una montaña se tratara, la cabeza de Kārtav…ryārjuna, que ya había perdido los brazos. Al ver la muerte de su padre, los diez mil hijos de Kārtav…ryārjuna huyeron despavoridos. Después de acabar con el enemigo, Paraśurāma liberó a la kāmadhenu, que había sufrido mucho, y regresó con ella y con su ternero a su āśrama, donde la entregó a su padre, Jamadagni. VERSO 37. Paraśurāma contó a su padre y a sus hermanos cómo había matado a Kārtav…ryārjuna. Después de escuchar su relato, Jamadagni instruyó a su hijo con las siguientes palabras. VERSO 38. ¡Oh, gran héroe, mi querido hijo Paraśurāma!, has matado al rey, a quien se considera la personificación de todos los semidioses, sin que fuera necesario. Así has incurrido en pecado. VERSO 39. Mi querido hijo, nosotros somos brāhmaṇas, y poseemos la virtud del perdón, que nos ha hecho merecer la adoración de la gente. Es esa cualidad la que ha determinado que el Señor Brahmā, el maestro espiritual supremo del universo, ocupe su puesto. VERSO 40. El deber del brāhmaŠa es cultivar la virtud del perdón, que lo ilumina todo como el Sol. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, Se complace con aquellos que saben perdonar. VERSO 41. Mi querido hijo, matar a un rey que es emperador es un pecado más grave que matar a un brāhmaŠa. Pero si ahora te vuelves consciente de Kṛṣṇa y adoras los lugares sagrados, podrás expiar ese gran pecado. CAPÍTULO 16. EL SEÑOR PARAŚURĀMA DESTRUYE A LA CLASE GOBERNANTE. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido Mahārāja Parīkṣit, hijo de la dinastía Kuru, el Señor Paraśurāma aceptó inmediatamente la orden de su padre diciendo: «Que así sea». Entonces dedicó un año entero a visitar lugares sagrados, después de lo cual regresó a la morada de su padre. VERSO 2. Cierto día, ReŠukā, la esposa de Jamadagni, fue a la orilla del Ganges a buscar agua. Allí vio al rey de los gandharvas que, adornado con un collar de flores de loto, jugaba con mujeres celestiales [apsarās] en las aguas del río. VERSO 3. Aunque había ido al Ganges a buscar agua, cuando vio los juegos de Citraratha, el rey de los gandharvas, con las muchachas celestiales, sintió cierta atracción por él y no pudo recordar que era la hora del sacrificio de fuego y que se estaba retrasando. VERSO 4. Más tarde, al darse cuenta de que ya había pasado la hora del sacrificio, ReŠukā temió que su esposo la maldijese. Por eso, cuando regresó al āśrama, simplemente dejó el cántaro de agua frente a su esposo y esperó ante él con las manos juntas. VERSO 5. El gran sabio Jamadagni se dio cuenta de que su esposa había cometido adulterio mentalmente, de modo que se enfadó mucho y ordenó a sus hijos: «¡Queridos hijos míos, matad a esta pecadora!». Pero los hijos no cumplieron su orden. VERSO 6. Jamadagni ordenó entonces a su hijo menor, Paraśurāma, que matase a sus hermanos, que habían desobedecido su orden, y a su madre, que había cometido adulterio mentalmente. El Señor Paraśurāma, que conocía el poder de su padre, maestro en el arte de la meditación y la austeridad, mató inmediatamente a su madre y a sus hermanos. VERSO 7. Jamadagni, el hijo de Satyavat…, se sintió muy complacido con Paraśurāma y le invitó a pedirle la bendición que desease. El Señor Paraśurāma contestó: «Que mi madre y mis hermanos vivan de nuevo y no recuerden que yo les maté. Ésa es la bendición que pido». VERSO 8. Entonces, por la bendición de Jamadagni, la madre y los hermanos del Señor Paraśurāma volvieron inmediatamente a la vida y se sintieron muy felices, como si despertasen de un profundo sueño. Obedeciendo a su padre, el Señor Paraśurāma había matado a sus familiares, pues era perfectamente consciente de su poder, austeridad y sabiduría. VERSO 9. Mi querido rey Parīkṣit, los hijos de Kārtav…ryārjuna, que habían sido vencidos por la fuerza superior de Paraśurāma, no lograban encontrar la felicidad, pues se lo impedía el recuerdo constante de la muerte de su padre. VERSO 10. En cierta ocasión, aprovechando que Paraśurāma había ido al bosque con Vasumān y sus hermanos, los hijos de Kārtav…ryārjuna se dirigieron hacia la morada de Jamadagni para saciar su sed de venganza. VERSO 11. Los hijos de Kārtav…ryārjuna estaban decididos a cometer actos pecaminosos. Por eso, cuando vieron que Jamadagni se disponía a celebrar un yajña, sentado al lado del fuego y meditando en la Suprema Personalidad de Dios, a quien Se alaba con las oraciones más selectas, aprovecharon la oportunidad para matarle. VERSO 12. Con palabras que inspiraban compasión, ReŠukā, la madre de Paraśurāma y esposa de Jamadagni, suplicó por la vida de su esposo. Pero los hijos de Kārtav…ryārjuna, que carecían de cualidades kṣatriyas, eran tan crueles que, a pesar de sus súplicas, decapitaron a Jamadagni y se llevaron su cabeza. VERSO 13. Lamentándose de dolor por la muerte de su esposo, la muy casta ReŠukā se golpeaba el cuerpo con las manos y lloraba a grandes voces: «¡Oh, Rāma, mi querido hijo Rāma!». VERSO 14. El Señor Paraśurāma y los demás hijos de Jamadagni estaban bastante lejos de su hogar, pero, tan pronto como oyeron las voces de ReŠukā, que gritaba: «¡Oh, Rāma!, ¡oh, hijo mío!», regresaron al āśrama a toda prisa. Allí vieron que su padre había sido asesinado. VERSO 15. Muy afectados, prácticamente confundidos por el pesar, la ira, la indignación, el dolor y la lamentación, los hijos de Jamadagni exclamaban: «¡Oh, padre!, ¡tú que eras la persona más religiosa, el más santo, nos has abandonado y te has ido a los planetas celestiales!». VERSO 16. Entre lamentos, el Señor Paraśurāma confió a sus hermanos el cuerpo de su padre y empuñó de nuevo su hacha, con la intención resuelta de borrar a todos los kṣatriyas de la faz de la Tierra. VERSO 17. ¡Oh, rey!, el Señor Paraśurāma fue entonces a Māhiṣmatī, que ya estaba condenada por el pecado de matar a un brāhmaŠa, y en el centro de la ciudad levantó una montaña con las cabezas cortadas de los hijos de Kārtav…ryārjuna. VERSOS 18 y 19. Con la sangre de los cuerpos de esos hijos, el Señor Paraśurāma formó un espantoso río, que llenó de terror a los reyes que no sentían respeto por la cultura brahmínica. Puesto que los kṣatriyas que llevaban las riendas del gobierno estaban realizando actividades pecaminosas, el Señor Paraśurāma, con el pretexto de vengarse del asesinato de su padre, borró a los kṣatriyas de la superficie de la Tierra veintiuna veces. En verdad, en el lugar denominado Samanta-pañcaka, creó nueve lagos con su sangre. VERSO 20. A continuación, Paraśurāma unió la cabeza de su padre con el resto del cuerpo, y puso la cabeza y el tronco unidos sobre hierba kuśa. Entonces ofreció sacrificios de adoración al Señor Vāsudeva, que es la Superalma omnipresente de todos los semidioses y de toda entidad viviente. VERSOS 21 y 22. Tras completar el sacrificio, el Señor Paraśurāma dio la dirección este como donación al hotā, el sur al brahmā, el oeste al adhvaryu, el norte al udgata, y las cuatro direcciones intermedias —nordeste, sudeste, noroeste y sudoeste— a los demás sacerdotes. La zona central la ofreció a Kaśyapa, y el lugar conocido con el nombre de šryāvarta, al upadraṣṭā. Todo lo restante lo repartió entre los sadasyas, los sacerdotes colaboradores. VERSO 23. A continuación, una vez completas las ceremonias rituales de sacrificio, el Señor Paraśurāma se bañó siguiendo el procedimiento de avabhṛtha-snāna. De pie a orillas del gran río Sarasvat…, purificado de todo pecado, el Señor Paraśurāma era como el Sol en un cielo claro y sin nubes. VERSO 24. Así adorado por el Señor Paraśurāma, Jamadagni fue devuelto a la vida con toda su memoria, y pasó a ser uno de los siete sabios en el grupo de siete estrellas. VERSO 25. Mi querido rey Parīkṣit, en el próximo manvantara, la Personalidad de Dios de ojos de loto, el Señor Paraśurāma, el hijo de Jamadagni, será un gran predicador del conocimiento védico. En otras palabras, será uno de los siete sabios. VERSO 26. El Señor Paraśurāma vive todavía, en la montañosa región de Mahendra. En su papel de brāhmaŠa inteligente, vive completamente satisfecho y ha abandonado todas sus armas de kṣatriya. Los siddhas, cāraŠas, gandharvas y otros seres celestiales le veneran, le adoran y le ofrecen oraciones glorificando sus actividades y su sublime personalidad. VERSO 27. De ese modo, el alma suprema, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor y controlador supremo, Se encarnó en la dinastía Bhṛgu y descendió para liberar al universo de la carga de los reyes indeseables exterminándolos muchas veces. VERSO 28. Viśvāmitra, el hijo de Mahārāja Gādhi, era tan poderoso como las llamas del fuego. Desde su posición como kṣatriya, se sometió a penitencias y austeridades hasta llegar a ser un poderoso brāhmaŠa. VERSO 29. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Viśvāmitra tuvo 101 hijos, de los cuales el mediano se llamó Madhucchandā. En relación con su nombre, todos los demás hijos fueron conocidas como los Madhucchandās. VERSO 30. Viśvāmitra aceptó como hijo adoptivo a Śunaḥśepha, el hijo de Aj…garta, que había nacido en la dinastía Bhṛgu y fue conocido también con el nombre de Devarāta. Viśvāmitra ordenó a sus hijos que considerasen a Śunaḥśepha su hermano mayor. VERSO 31. El padre de Śunaḥśepha vendió su hijo en calidad de hombre-animal para ser sacrificado en el yajña del rey Hariścandra. Llevado al recinto de sacrificios, Śunaḥśepha oró a los semidioses pidiendo que le liberasen, y ellos, con gran misericordia, así lo hicieron. VERSO 32. A pesar de haber nacido en la dinastía Bhārgava, Śunaḥśepha era muy avanzado en la vida espiritual, y por ello fue protegido por los semidioses a quienes se iba a ofrecer el sacrificio. Por esa razón, fue conocido también como el descendiente de Gādhi llamado Devarāta. VERSO 33. Cuando Viśvāmitra, su padre, se lo pidió, los cincuenta Madhucchandās mayores se negaron a aceptar a Śunaḥśepha como hermano mayor. Entonces, muy enfadado, Viśvāmitra les maldijo diciendo: «¡Malos hijos!, puesto que os oponéis a los principios de la cultura védica, seréis mlecchas». VERSO 34. Cuando los Madhucchandās mayores fueron maldecidos, los cincuenta más jóvenes, con el propio Madhucchandā entre ellos, fueron a ver a su padre y aceptaron su proposición: «Querido padre —dijeron—, respetaremos cualquier decisión que tomes». VERSO 35. De ese modo, los Madhucchandās más jóvenes aceptaron a Śunaḥśepha como hermano mayor y le dijeron: «Seguiremos tus órdenes». Viśvāmitra dijo entonces a los hijos que le habían obedecido: «Me siento muy satisfecho de que hayáis aceptado a Śunaḥśepha como hermano mayor. Al obedecer mi orden, habéis hecho de mí un padre de hijos dignos. Por eso os bendigo a todos para que también vosotros seáis padres». VERSO 36. Viśvāmitra dijo: «¡Oh, Kuśikas [descendientes de Kauśika]!, Devarāta es mi hijo y uno de vosotros. Por favor, obedeced sus órdenes». ¡Oh, rey Parīkṣit!, Viśvāmitra tuvo muchos más hijos, como Aṣṭaka, Hār…ta, Jaya y Kratumān. VERSO 37. Viśvāmitra maldijo a algunos de sus hijos y bendijo a otros. Tuvo, además, un hijo adoptivo. De ese modo se diversificó la dinastía Kauśika; no obstante, Devarāta fue considerado el mayor de todos esos hijos. CAPÍTULO 17. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE PURŪRAVš. VERSOS 1 y 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Pur™ravā tuvo un hijo llamado šyu, cuyos muy poderosos hijos fueron Nahuṣa, Kṣatravṛddha, Raj…, Rābha y Anenā. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, escucha ahora acerca de la dinastía de Kṣatravṛddha. El hijo de Kṣatravṛddha fue Suhotra, que tuvo tres hijos: Kāśya, Kuśa y Gṛtsamada. De Gṛtsamada nació ®unaka, y de él el gran santo ®aunaka, el mejor entre los conocedores del ¬g Veda. VERSO 4. El hijo de Kāśya fue Kāśi, cuyo hijo fue Rāṣṭra, el padre de D…rghatama. D…rghatama tuvo un hijo llamado Dhanvantari, que inauguró la ciencia de la medicina y era una encarnación del Señor Vāsudeva, el disfrutador de los resultados de los sacrificios. Quien recuerda el nombre de Dhanvantari puede liberarse de toda enfermedad. VERSO 5. El hijo de Dhanvantari fue Ketumān, y el hijo de éste fue Bh…maratha. EL hijo de Bh…maratha fue Divodāsa, y el hijo de Divodāsa fue Dyumān, conocido también con el nombre de Pratardana. VERSO 6. Dyumān fue conocido también con los nombres de ®atrujit, Vatsa, ¬tadhvaja y Kuvalayāśva. De él nacieron Alarka y otros hijos. VERSO 7. Alarka, el hijo de Dyumān, reinó sobre la Tierra durante sesenta y seis mil años, mi querido rey Parīkṣit. Nadie ha reinado sobre la Tierra durante tanto tiempo sin envejecer. VERSO 8. Alarka tuvo un hijo llamado Santati, el hijo del cual fue Sun…tha. El hijo de Sun…tha fue Niketana, el hijo de Niketana fue Dharmaketu, y el hijo de Dharmaketu fue Satyaketu. VERSO 9. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de Satyaketu nació Dhṛṣṭaketu, y de Dhṛṣṭaketu nació Sukumāra, el emperador del mundo entero. Sukumāra tuvo un hijo llamado V…tihotra; de V…tihotra nació Bharga; y de Bharga, Bhārgabh™mi. VERSO 10. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todos estos reyes fueron descendientes de Kāśi, y también podría decirse que fueron descendientes de Kṣatravṛddha. El hijo de Rābha fue Rabhasa, de Rabhasa nació Gambh…ra, y, de Gambh…ra nació un hijo llamado Akriya. VERSO 11. El hijo de Akriya se llamó Brahmāvit, ¡oh, rey! Escucha ahora acerca de los descendientes de Anenā. Anenā tuvo un hijo llamado ®uddha, cuyo hijo fue ®uci. El hijo de ®uci fue Dharmasārathi, también llamado Citrakṛt. VERSO 12. De Citrakṛt nació un hijo llamado ®āntaraja. Fue un alma autorrealizada que celebró todo tipo de ceremonias rituales védicas y que, por lo tanto, no tuvo descendencia. Raj… tuvo quinientos hijos, todos ellos muy poderosos. VERSO 13. Ante el ruego de los semidioses, Raj… mató a los demonios y logró devolver el reino celestial al Señor Indra. Pero Indra, que sentía temor de Prahlāda y otros demonios, prefirió que Raj… reinase en el cielo y se entregó a sus pies de loto. VERSO 14. Cuando Raj… murió, Indra pidió a sus hijos que le devolviesen el planeta celestial. Pero ellos, aunque aceptaron restituir a Indra su parte correspondiente en las ceremonias rituales, no le devolvieron el reino. VERSO 15. Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, ofreció entonces oblaciones en el fuego a fin de que los hijos de Raj… se apartasen de los principios morales. Una vez que se degradaron, el Señor Indra no tuvo dificultad en acabar con ellos. Ni uno solo quedó con vida. VERSO 16. Kuśa, el nieto de Kṣatravṛddha, tuvo un hijo llamado Prati. El hijo de Prati fue Sañjaya, y el hijo de Sañjaya fue Jaya. De Jaya nació Kṛta, y de Kṛta, el rey Haryabala. VERSO 17. Haryabala tuvo un hijo llamado Sahadeva, y de Sahadeva nació H…na. El hijo de H…na fue Jayasena, y el hijo de Jayasena, Sańkṛti. El hijo de Sańkṛti fue Jaya, luchador poderoso y experimentado. Éstos fueron los reyes que formaron la dinastía Kṣatravṛddha. Ahora te hablaré de la dinastía de Nahuṣa. CAPÍTULO 18. EL REY YAYšTI RECOBRA LA JUVENTUD. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, del mismo modo que el alma encarnada tiene seis sentidos, el rey Nahuṣa tuvo seis hijos: Yati, Yayāti, Saˆyāti, šyati, Viyati y Kṛti. VERSO 2. Cuando se asume el cargo de rey o de jefe de gobierno, no es posible entender el sentido de la autorrealización. Sabiendo esto, Yati, el hijo mayor de Nahuṣa, no aceptó el poder que su padre le ofrecía para que gobernase. VERSO 3. ®ac…, la esposa de Indra, por el trato deshonesto que recibió de Nahuṣa, el padre de Yayāti, se fue a quejar a Agastya y otros brāhmaṇas santos, quienes maldijeron a Nahuṣa a caer de los planetas celestiales y verse degradado a un cuerpo de serpiente pitón. Como consecuencia de ello, Yayāti heredó el reino. VERSO 4. El rey Yayāti tenía cuatro hermanos menores, a quienes permitió gobernar las cuatro direcciones. Yayāti se casó con Devayān…, la hija de ®ukrācārya, y con Śarmiṣṭhā, la hija de Vṛṣaparvā, y gobernó toda la Tierra. VERSO 5. Mahārāja Parīkṣit dijo: ®ukrācārya era un brāhmaŠa muy poderoso, y Mahārāja Yayāti era un kṣatriya. Siento curiosidad por saber cómo se produjo ese matrimonio pratiloma entre un kṣatriya y una brāhmaŠa. VERSOS 6 y 7. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Un día, la hija de Vṛṣaparvā, Śarmiṣṭhā, que era inocente pero de naturaleza irascible, se paseaba por el jardín de palacio en compañía de Devayān…, la hija de ®ukrācārya, y miles de amigas más. El jardín estaba lleno de flores de loto y de árboles con flores y frutos, y estaba habitado por abejorros y pájaros de dulces trinos. VERSO 8. Cuando llegaron a la orilla de un estanque, aquellas muchachas de ojos de loto desearon disfrutar de un baño. Dejando sus ropas en la orilla, se pusieron a jugar, salpicándose agua las unas a las otras. VERSO 9. Mientras jugaban en el agua, vieron de pronto al Señor ®iva, que pasaba por allí montado a lomos de su toro y acompañado de su esposa, Pārvat…. Las muchachas, que estaban desnudas, sintieron mucha vergüenza y, saliendo del agua a toda prisa, se cubrieron con sus ropas. VERSO 10. Cuando Śarmiṣṭhā, sin darse cuenta, se puso las ropas de Devayān…, Devayān… se irritó con ella y le dirigió las siguientes palabras. VERSO 11. ¡Oh!, ¡mirad cómo se comporta esta criada, Śarmiṣṭhā! Como un perro que roba la mantequilla clarificada destinada a un sacrificio, se ha puesto mi vestido, pasando por alto toda forma de etiqueta. VERSOS 12, 13 y 14. Nosotros pertenecemos a la clase de los brāhmaṇas cualificados, que son considerados el rostro de la Suprema Personalidad de Dios. Los brāhmaṇas han creado el universo entero con su austeridad, y siempre mantienen la Verdad Absoluta en lo más profundo del corazón. Ellos han trazado la senda de la buena fortuna, la senda de la civilización védica, y son el único objeto digno de adoración en este mundo; tanto es así que hasta los grandes semidioses, los dirigentes de los planetas, y hasta la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma, el purificador supremo, el esposo de la diosa de la fortuna, les ofrecen oraciones y les adoran. Y nosotros somos todavía más respetables porque pertenecemos a la dinastía de Bhṛgu. Pero esta mujer, cuyo padre, como todos los demonios, es discípulo nuestro, se ha atrevido a ponerse mi vestido, exactamente como un śūdra que se apodera del conocimiento védico. VERSO 15. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Ante aquellas crueles palabras de reproche, Śarmiṣṭhā se enfadó mucho. Resollando como una serpiente y mordiéndose el labio inferior con los dientes, respondió a la hija de ®ukrācārya con las siguientes palabras. VERSO 16. Tú, pedigüeña, ¿por qué tienes que hablar tanto, si ni siquiera entiendes tu posición? ¿No andáis todos vosotros por nuestra casa esperando que os demos el sustento? ¿No dependéis de nosotros como los cuervos? VERSO 17. Después de insultar a Devayān… con esas desagradables palabras, Śarmiṣṭhā, muy iracunda, tiró a la hija de ®ukrācārya a un pozo y se llevó sus ropas. VERSO 18. Después de tirar a Devayān… al pozo, Śarmiṣṭhā volvió a casa. Entre tanto, el rey Yayāti, que había salido de cacería, se acercó casualmente al pozo para beber y vio allí a Devayān…. VERSO 19. Nada más ver a Devayān… desnuda en el pozo, el rey Yayāti le tendió la parte superior de su vestimenta para que se cubriese. Mostrándose muy bondadoso con ella, la tomó de la mano y la ayudó a salir del pozo. VERSOS 20 y 21. Con palabras saturadas de amor y cariño, Devayān… dijo al rey Yayāti: ¡Oh, gran héroe!, ¡oh, rey, conquistador de las ciudades de tus enemigos!, al tomar mi mano me has aceptado por esposa. No dejes que sea tocada por nadie más, pues nuestra relación como marido y mujer ha sido dispuesta por la providencia, y no por ningún ser humano. VERSO 22. Gracias a que caí en el pozo, te encontré a ti. En verdad, nuestro encuentro ha sido obra de la providencia. Cuando maldije a Kaca, el hijo del gran sabio Bṛhaspati, él, a su vez, me maldijo a mí diciendo que no me casaría con un brāhmaŠa. Por lo tanto, ¡oh, héroe de poderosos brazos!, no es posible que yo me case con un brāhmaŠa. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Aquel matrimonio, que normalmente no se recomendaba en las Escrituras, no era del agrado del rey Yayāti, pero, en parte porque había sido dispuesto por la providencia, y en parte porque se sentía atraído por la belleza de Devayān…, el rey aceptó su ruego. VERSO 24. Después, cuando el sabio rey regresó a su palacio, Devayān… volvió a su casa llorando y le contó a su padre, ®ukrācārya, todo lo que había ocurrido por culpa de Śarmiṣṭhā. Le contó que Śarmiṣṭhā la había tirado al pozo y que el rey la había salvado. VERSO 25. Cuando escuchó lo que le había sucedido a Devayān…, ®ukrācārya se sintió muy dolido. Renegando de la profesión sacerdotal y alabando la profesión de uñcha-vṛtti [recoger granos de los campos], salió de casa con su hija. VERSO 26. Cuando el rey Vṛṣaparvā supo que su guru, ®ukrācārya, venía a su casa a castigarle o a maldecirle, le salió al encuentro y, en la misma calle, se postró a sus pies y le satisfizo, logrando así aplacar su ira. VERSO 27. El poderoso ®ukrācārya persistió en su enfado por unos momentos, pero, una vez satisfecho, dijo a Vṛṣaparvā: Mi querido rey, ten la bondad de cumplir el deseo de Devayān…, pues es mi hija, y en este mundo no puedo abandonarla ni desatenderla. VERSO 28. Tras escuchar lo que ®ukrācārya le pedía, Vṛṣaparvā prometió cumplir el deseo de Devayān…, y quedó a la espera de sus palabras. Devayān… expresó entonces su deseo: «Cuando mi padre disponga que yo me case, mi amiga Śarmiṣṭhā vendrá conmigo como sirvienta, junto con sus amigas». VERSO 29. Vṛṣaparvā fue sabio y pensó que disgustar a ®ukrācārya era muy peligroso, y que complacerle supondría ganancias materiales. Por consiguiente, cumplió la orden de ®ukrācārya y le sirvió como un esclavo. Entonces puso a su hija Śarmiṣṭhā en manos de Devayān… para que la sirviese como esclava, junto con miles de mujeres más. VERSO 30. Cuando ®ukrācārya concedió la mano de su hija a Yayāti, dispuso que Śarmiṣṭhā fuera con ella, pero advirtió al rey: «Mi querido rey, nunca permitas que esa muchacha, Śarmiṣṭhā, se acueste contigo». VERSO 31. ¡Oh, rey Parīkṣit!, un día, al ver que Devayān… había tenido un hermoso hijo, Śarmiṣṭhā se acercó al rey Yayāti en el momento adecuado para la concepción. En un lugar apartado, pidió al rey, el esposo de su amiga Devayān…, que le permitiera tener un hijo a ella también. VERSO 32. Cuando la princesa Śarmiṣṭhā pidió un hijo al rey Yayāti, éste, que era bien consciente de los principios de la religión, consintió en satisfacer su deseo. Aunque recordaba la advertencia de ®ukrācārya, pensó que aquella unión era la voluntad del Supremo, de modo que tuvo relación sexual con Śarmiṣṭhā. VERSO 33. Devayān… fue madre de Yadu y de Turvasu, y Śarmiṣṭhā lo fue de Druhyu, Anu y P™ru. VERSO 34. La orgullosa Devayān…, cuando supo por vía de terceros que Śarmiṣṭhā estaba embarazada de su esposo, se volvió loca de rabia y se marchó inmediatamente a casa de su padre. VERSO 35. El rey Yayāti, que era muy lujurioso, siguió a su esposa, la detuvo y trató de calmarla con palabras agradables y masajes en los pies, pero no logró satisfacerla de ninguna forma. VERSO 36. ®ukrācārya no podía contener su ira: «¡Tú, necio mentiroso, que andas tras las mujeres! —dijo—, has cometido un gran error, y por ello te maldigo. Que la vejez y la invalidez te ataquen y te desfiguren». VERSO 37. El rey Yayāti dijo: «¡Oh, brāhmaŠa erudito y venerable!, mis deseos de disfrutar con tu hija aún no están satisfechos». ®ukrācārya respondió entonces: «Si encuentras a alguien que acepte darte su juventud, puedes cambiársela por tu vejez». VERSO 38. Después de recibir esta bendición de ®ukrācārya, Yayāti pidió a su hijo mayor: Mi querido hijo Yadu, por favor, dame tu juventud a cambio de mi invalidez de anciano. VERSO 39. Mi querido hijo, aún no he satisfecho mis deseos sexuales. Pero si tú fueras bondadoso conmigo, podrías aceptar la vejez que tu abuelo materno me ha impuesto y yo tomaría tu juventud para disfrutar de la vida durante algunos años más. VERSO 40. Yadu contestó: Mi querido padre, tú ya has llegado a la vejez, aunque también has sido joven. Yo, por mi parte, no doy la bienvenida a tu vejez y tu invalidez, pues no se puede alcanzar la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material. VERSO 41. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yayāti acudió también a sus hijos Turvasu, Druhyu y Anu para pedirles que le cambiaran la juventud por su vejez, pero ellos, que no eran conscientes de los principios religiosos, pensaban que su efímera juventud iba a ser eterna, y se negaron a cumplir la orden de su padre. VERSO 42. El rey Yayāti hizo entonces la misma petición a P™ru, que era más joven pero más cualificado que esos tres hermanos, y le dijo: «Mi querido hijo, no seas desobediente como tus hermanos mayores, pues no es ése tu deber». VERSO 43. P™ru contestó: ¡Oh, Majestad!, ¿quién en este mundo puede saldar la deuda contraída con su padre? Por la misericordia de nuestro padre, recibimos la forma humana de vida, que nos da la oportunidad de alcanzar la compañía del Señor Supremo. VERSO 44. Un hijo de primera categoría es aquel que se anticipa a los deseos de su padre; el que actúa después de recibir la orden de su padre es de segunda categoría; y de tercera es el que cumple la orden de su padre sin mostrar una actitud respetuosa. Pero un hijo que se niega a obedecer a su padre es como el excremento del padre. VERSO 45. ®ukadeva Gosvāmī dijo: De ese modo, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit!, el hijo llamado P™ru se sintió muy complacido de aceptar la vejez de su padre, Yayāti, que tomó la juventud de su hijo y disfrutó del mundo material conforme a sus necesidades. VERSO 46. El rey Yayāti pasó entonces a gobernar el mundo entero, que está compuesto de siete islas, y fue como un padre para los ciudadanos. Como había recibido la juventud de su hijo, sus sentidos conservaban todo su vigor; así disfrutó de toda la felicidad material que pudo desear. VERSO 47. En lugares solitarios, y valiéndose de la mente, las palabras, el cuerpo y todos los artículos necesarios, Devayān…, la querida esposa de Mahārāja Yayāti, llevó siempre a su marido la mayor bienaventuranza trascendental posible. VERSO 48. El rey Yayāti celebró una serie de sacrificios, en los cuales, para satisfacer al Señor Supremo, Hari, que es el origen de todos los semidioses y el objeto de todo el conocimiento védico, ofreció a los brāhmaṇas regalos en abundancia. VERSO 49. El Señor Supremo, Vāsudeva, que creó la manifestación cósmica, Se manifiesta en Su forma omnipresente, como el cielo que sostiene las nubes. Y cuando la creación es aniquilada, todo entra de nuevo en el Señor Supremo, Viṣṇu, y las diversidades dejan de manifestarse. VERSO 50. Libre de deseos materiales, Mahārāja Yayāti adoró al Señor Supremo, que está situado en el corazón de todos en la forma de NārāyaŠa y que es invisible para los ojos materiales, aunque existe en todas partes. VERSO 51. A pesar de ser rey del mundo entero y a pesar de ocupar su mente y sus cinco sentidos durante mil años en el disfrute de las posesiones materiales, Mahārāja Yayāti no lograba sentirse satisfecho. CAPÍTULO 19. EL REY YAYšTI ALCANZA LA LIBERACIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yayāti estaba muy apegado a la mujer. Sin embargo, con el paso del tiempo, el disfrute sexual y sus malos efectos llegaron a asquearle. Entonces renunció a ese modo de vida y narró a su querida esposa la siguiente historia. VERSO 2. Mi queridísima esposa, hija de ®ukrācārya, en este mundo ha habido alguien que fue igual a mí. Escucha, por favor, mientras te cuento la historia de su vida. Los que se han retirado de la vida familiar siempre se lamentan cuando escuchan la historia de ese jefe de familia. VERSO 3. Un macho cabrío, que vagaba por el bosque buscando comida para satisfacer sus sentidos, se acercó por casualidad a un pozo. En el pozo descubrió a una cabra que, por la influencia de los resultados de sus actividades fruitivas, había caído allí y se encontraba desamparada. VERSO 4. Tras considerar la forma de sacar a la cabra del pozo, el lujurioso macho cavó la tierra de la boca del pozo con las puntas de sus astas, hasta que la hembra pudo salir sin dificultad. VERSOS 5 y 6. Cuando salió del pozo y vio al hermoso macho, aquella cabra de bien formadas ancas lo deseó por esposo. Al igual que ella, muchas otras cabras hembras desearon casarse con aquel macho, pues poseía una bella estructura corporal, barba y bigote bien poblados, y era experto en la eyaculación de semen y en el arte de la relación sexual. Así, con la locura que manifiestan los poseídos por fantasmas, el mejor de los machos cabríos se sintió atraído por todas aquellas cabras y se ocupó en actividades eróticas, olvidando de modo natural su verdadero interés en la autorrealización. VERSO 7. Un día, la cabra que había caído al pozo vio a su querido macho realizando el acto sexual con otra cabra; esas actividades del macho eran más de lo que ella podía consentir. VERSO 8. Dolida por el comportamiento adúltero de su esposo, la cabra pensó que aquel macho no era un verdadero amigo, sino que era duro de corazón y que su amistad era sólo momentánea. Así, en vista de la lujuria de su marido, lo abandonó y regresó con su antiguo protector. VERSO 9. Muy entristecido, el macho cabrío, que era sumiso a su esposa, fue tras la cabra por el camino e hizo todo lo que pudo por halagarla, pero no logró calmarla. VERSO 10. La cabra fue a la casa de un brāhmaŠa que mantenía a otra cabra, y ese brāhmaŠa, muy enfadado, cortó al macho cabrío su bolsa de testículos. Más tarde, ante el ruego de la cabra, el brāhmaŠa se los implantó de nuevo con el poder del yoga místico. VERSO 11. Mi querida esposa, cuando le fueron reimplantados los testículos, el macho cabrío volvió a disfrutar con la cabra a la que había sacado del pozo. Así ha estado disfrutando desde hace muchísimos años, pero todavía hoy no ha logrado sentirse satisfecho. VERSO 12. ¡Oh, mi querida esposa de hermosas cejas!, yo soy exactamente igual a ese macho cabrío, pues mi inteligencia es tan pobre que, cautivado por tu belleza, he olvidado la verdadera tarea de la autorrealización. VERSO 13. La persona lujuriosa no puede satisfacer su mente aunque posea en abundancia toda clase de bienes mundanos, como arroz, cebada y otros cereales, oro, animales y mujeres. Nada puede satisfacerle. VERSO 14. Del mismo modo que el fuego no disminuye cuando se vierte mantequilla en él, sino que se aviva todavía más, el esfuerzo por apagar los deseos de disfrute mediante el disfrute ininterrumpido nunca da resultado. [De hecho, debemos abandonar voluntariamente los deseos materiales.] VERSO 15. El hombre que ni es envidioso ni desea el mal a nadie es una persona ecuánime. Esa persona ve felicidad en todas las direcciones. VERSO 16. A quienes están demasiado apegados al disfrute material, les es muy difícil abandonar la complacencia de los sentidos. Ni siquiera en la vejez, cuando están completamente inválidos, les es posible abandonar esos deseos. Por lo tanto, quien realmente desee la felicidad, debe abandonar esos deseos insatisfechos, que son la causa de todos los problemas. VERSO 17. Un hombre nunca debe aceptar un asiento compartido con una mujer, aunque sea su propia madre, su hermana o su hija, pues los sentidos son tan fuertes que, por avanzado que sea en el cultivo de conocimiento, puede sentirse atraído por la vida sexual. VERSO 18. Llevo ya mil años enteros disfrutando del placer de los sentidos, pero mi deseo de disfrutar de esos placeres es cada día mayor. VERSO 19. Por consiguiente, ahora voy a abandonar todos esos deseos y a meditar en la Suprema Personalidad de Dios. Libre del prestigio falso y de las dualidades de la invención mental, viviré en el bosque con los animales. VERSO 20. La persona que sabe que la felicidad material, buena o mala, en esta vida o en la siguiente, en este planeta o en los planetas celestiales, es temporal e inútil, y que una persona inteligente no debe tratar de disfrutar de esas cosas, y ni siquiera pensar en ellas, conoce verdaderamente el ser. Esa persona autorrealizada sabe perfectamente que la felicidad material es la causa misma de la perpetuación de la existencia material y del olvido de la propia posición constitucional. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de hablar de ese modo a su esposa, Devayān…, el rey Yayāti, libre ahora de todos los deseos materiales, llamó a P™ru, su hijo menor, y le devolvió la juventud que le había cambiado por su vejez. VERSO 22. El rey Yayāti dio el sudeste a su hijo Druhyu, el sur a su hijo Yadu, el oeste a su hijo Turvasu, y el norte a su hijo Anu. De ese modo dividió el reino. VERSO 23. Yayāti coronó a P™ru, su hijo menor, como emperador del mundo entero y propietario de todas sus riquezas, y puso a todos sus hermanos bajo su dominio, aunque eran mayores que él. VERSO 24. Después de muchísimos años de disfrute, ¡oh, rey Parīkṣit!, Yayāti se había acostumbrado a la complacencia de los sentidos, pero en un momento la abandonó por entero, como un pájaro que sale volando de su nido tan pronto como le crecen las alas. VERSO 25. Por haberse entregado plenamente a la Suprema Personalidad de Dios, Vāsudeva, el rey Yayāti se liberó por completo de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Debido a su estado de autorrealización, logró fijar la mente en la Realidad Trascendental [Parabrahman, Vāsudeva], y de ese modo acabó por elevarse a la posición de sirviente personal del Señor. VERSO 26. Cuando escuchó la narración de Mahārāja Yayāti acerca del macho cabrío y su hembra, Devayān… entendió que aquella historia, bajo la apariencia de una divertida anécdota, no era una simple broma de las que suelen intercambiarse los esposos, sino que pretendía despertar en ella la conciencia de su posición constitucional. VERSOS 27 y 28. Devayān…, la hija de ®ukrācārya, se dio entonces cuenta de que los vínculos materiales con el esposo, los amigos y los familiares, son como los que se establecen entre los turistas en un hotel. Los vínculos con la sociedad, la amistad y el amor son creación de la māyā de la Suprema Personalidad de Dios, exactamente como en un sueño. Por la gracia de Kṛṣṇa, Devayān… abandonó su posición imaginaria en el mundo material. Fijando su mente por completo en Kṛṣṇa, logró liberarse de los cuerpos denso y sutil. VERSO 29. ¡Oh, Señor Vāsudeva!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú eres el creador de toda la manifestación cósmica. Tú vives en forma de Superalma en el corazón de todos, y eres más pequeño que lo más pequeño, aunque también eres más grande que lo más grande, y eres omnipresente. Tú actitud es completamente silenciosa, pues no tienes que hacer nada, pero eso se debe a Tu naturaleza omnipresente y a que gozas de plenitud en toda clase de opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias. CAPÍTULO 20. LA DINASTÍA DE PŪRU. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Mahārāja Bharata!, ahora te hablaré de la dinastía de P™ru. En esa dinastía, en la que tú has nacido, han nacido muchos reyes santos y se han originado muchas dinastías de brāhmaṇas. VERSO 2. En la dinastía de P™ru nació el rey Janamejaya. El hijo de Janamejaya fue Pracinvān, cuyo hijo fue Prav…ra. El hijo de Prav…ra fue Manusyu, y de Manusyu nació Cārupada. VERSO 3. El hijo de Cārupada fue Sudyu, y el hijo de Sudyu fue Bahugava. El hijo de Bahugava fue Saˆyāti. De Saˆyāti nació Ahaˆyāti, de quien nació Raudrāśva. VERSOS 4 y 5. Raudrāśva tuvo diez hijos: ¬teyu, Kakṣeyu, Sthaṇḍileyu, Kṛteyuka, Jaleyu, Sannateyu, Dharmeyu, Satyeyu, Vrateyu, y el menor de todos, Vaneyu. Del mismo modo que los diez sentidos, que son producto de la vida universal, actúan bajo el control de la vida, los hijos de Raudrāśva actuaron completamente bajo el control de su padre. Todos ellos nacieron de la apsarā Ghṛtācī. VERSO 6. ¬teyu tuvo un hijo llamado Rantināva, que fue padre de Sumati, Dhruva y Apratiratha. Apratiratha tuvo un solo hijo, que se llamó KaŠva. VERSO 7. El hijo de KaŠva fue Medhātithi, el mayor de cuyos hijos, que fueron brāhmaṇas, fue Praskanna. Sumati, el hijo de Rantināva, tuvo un hijo llamado Rebhi. Mahārāja Duṣmanta es bien conocido como hijo de Rebhi. VERSOS 8 y 9. Un día, el rey Duṣmanta fue al bosque a cazar y, sintiéndose muy fatigado, se acercó a la morada de KaŠva Muni. Allí vio a una muchacha sumamente hermosa, semejante en todo a la diosa de la fortuna. La muchacha, que estaba sentada, iluminaba todo el āśrama con su refulgencia. Atraído de modo natural por su belleza, el rey se acercó a ella acompañado de algunos soldados, y le habló. VERSO 10. Al ver a la hermosa mujer, el rey se reanimó y se sintió aliviado de toda la fatiga de su partida de caza. Claro está, su atracción por ella iba unida a los deseos lujuriosos. Entonces, con actitud jovial, comenzó a hacerle preguntas. VERSO 11. ¡Oh, hermosa mujer de ojos de loto! ¿Quién eres? ¿De quién eres hija? ¿Qué te ha traído a este bosque solitario? ¿Qué haces aquí? VERSO 12. ¡Oh, hermosísima muchacha!, mi mente me dice que debes de ser hija de un kṣatriya. Yo pertenezco a la dinastía P™ru, de modo que mi mente jamás se empeña en ningún tipo de disfrute irreligioso. VERSO 13. ®akuntalā dijo: Soy la hija de Viśvāmitra. Mi madre, Menakā, me dejó en el bosque. ¡Oh, héroe!, el muy poderoso santo KaŠva Muni conoce bien la historia. Ahora dime, por favor, ¿en qué puedo servirte? VERSO 14. ¡Oh, rey, que tienes ojos como pétalos de loto!, ten la bondad de sentarte y de aceptar nuestro humilde recibimiento. Toma, por favor, este arroz nivārā que tenemos guardado. Y si así lo deseas, no dudes en quedarte aquí. VERSO 15. El rey Duṣmanta contestó: ¡Oh, ®akuntalā, de hermosas cejas!, tú has nacido en la familia del gran santo Viśvāmitra, y el recibimiento que nos ofreces no desdice en lo más mínimo de tu ascendencia. Aparte de eso, las hijas de un rey suelen elegir personalmente a su esposo. VERSO 16. El silencio de ®akuntalā ante la proposición de Mahārāja Duṣmanta acabó de confirmar el mutuo acuerdo. El rey, que conocía las leyes del matrimonio, se casó con ella allí mismo pronunciando el praŠava védico [oˆkāra], de conformidad con el rito matrimonial de los gandharvas. VERSO 17. Aquella noche, el rey Duṣmanta, que nunca emitía su semen en vano, depositó su semen en el vientre de la reina, ®akuntalā, y por la mañana regresó a su palacio. A su debido tiempo, ®akuntalā dio a luz un hijo. VERSO 18. En el bosque, KaŠva Muni celebró todas las ceremonias rituales prescritas para el recién nacido. El niño llegó a ser tan poderoso que podía capturar a un león y jugar con él. VERSO 19. ®akuntalā, la más bella de las mujeres, fue a ver a su esposo, Duṣmanta, llevando consigo a su hijo, que era una expansión parcial del Dios Supremo y poseía una fuerza física insuperable. VERSO 20. Al negarse el rey a reconocer a su esposa e hijo, que estaban libres de toda falta, una voz incorpórea habló desde el cielo, y todos los presentes escucharon el oráculo. VERSO 21. La voz dijo: ¡Oh, Mahārāja Duṣmanta!, los hijos en realidad pertenecen al padre, y la madre no es más que un recipiente, como el cuero de un fuelle. Según los mandamientos védicos, el padre nace en la forma del hijo. Por lo tanto, cuida de tu hijo y no insultes a ®akuntalā. VERSO 22. ¡Oh, rey Duṣmanta!, aquel que pone el semen es el verdadero padre, y su hijo le salva de estar bajo la custodia de Yamarāja. Tú eres el verdadero procreador de este niño. Ciertamente, ®akuntalā dice la verdad. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A la muerte de Mahārāja Duṣmanta, su hijo pasó a ser el emperador del mundo, el propietario de las siete islas. Se le considera una representación parcial de la Suprema Personalidad de Dios en este mundo. VERSOS 24, 25 y 26. Mahārāja Bharata, el hijo de Duṣmanta, tenía la señal del disco del Señor Kṛṣṇa en la palma de su mano derecha, y la marca de un verticilo de flor de loto en las plantas de los pies. Con una gran ceremonia ritual en que adoró a la Suprema Personalidad de Dios, se elevó a la posición de emperador y señor del mundo entero. A continuación celebró cincuenta y cinco sacrificios de caballo a orillas del Ganges, comenzando por la desembocadura y terminando en el nacimiento, y otros setenta y ocho sacrificios de caballo a orillas del Yamunā, comenzando en la confluencia [Prayāga] y terminando en sus fuentes. Māmateya, Bhṛgu Muni, actuó como sacerdote. Mahārāja Bharata estableció el fuego de sacrificios en un lugar excelente y repartió grandes riquezas entre los brāhmaṇas. Tantas vacas distribuyó, que cada uno de los miles de brāhmaṇas participantes recibió 13.084 [un badva]. VERSO 27. Bharata, el hijo de Mahārāja Duṣmanta, asombró a todos los demás reyes destinando a esos sacrificios tres mil trescientos caballos. Su opulencia superaba incluso la de los semidioses, pues obtuvo al maestro espiritual supremo, Hari. VERSO 28. Cuando celebró el sacrificio denominado maṣṇāra [o un sacrificio en el lugar de Maṣṇāra], Mahārāja Bharata dio como caridad catorce lākhs de magníficos elefantes, con los colmillos blancos y el cuerpo negro, completamente cubiertos de adornos de oro. VERSO 29. Del mismo modo que no se pueden alcanzar los planetas celestiales con la simple fuerza de los brazos (pues, ¿quién puede tocar los planetas celestiales con las manos?), tampoco se pueden imitar las maravillosas actividades de Mahārāja Bharata. Nadie en el pasado pudo realizar nada semejante, y nadie en el futuro podrá repetirlo. VERSO 30. Cuando salió de expedición, Mahārāja Bharata derrotó o mató a todos los kirātas, h™Šas, yavanas, pauṇḍras, kańkas, khaśas, śakas, y a todos los reyes que estaban en contra de los principios védicos de la cultura brahmínica. VERSO 31. En el pasado, los demonios habían vencido a los semidioses y se habían refugiado en el sistema planetario inferior llamado Rasātala, llevándose con ellos a todas las esposas e hijas de los semidioses. Pero Mahārāja Bharata rescató a todas esas mujeres, con sus acompañantes, de las garras de los demonios, y las devolvió a los semidioses. VERSO 32. Tanto en la Tierra como en los planetas celestiales, Mahārāja Bharata proveyó a sus súbditos de todo lo que necesitaron durante veintisiete mil años. En todas direcciones se dieron a conocer sus órdenes y se desplegaron sus soldados. VERSO 33. Como gobernador del universo entero, el emperador Bharata poseyó las opulencias de un gran reino y soldados invencibles. Sus hijos y su familia le habían parecido su vida misma, pero finalmente pensó que todo ello no era más que un obstáculo para el progreso espiritual, y se apartó de ese disfrute. VERSO 34. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Mahārāja Bharata tuvo tres esposas muy complacientes, hijas del rey de Vidarbha. Como dieron a luz hijos que no se parecían al rey, las tres reinas pensaron que éste creería que habían sido infieles y las rechazaría, de modo que los mataron. VERSO 35. Tras ver fracasar así sus aspiraciones a ser padre, el rey celebró un sacrificio marut-stoma para tener un hijo. Los semidioses Maruts, plenamente satisfechos con él, le dieron un hijo llamado Bharadvāja. VERSO 36. El semidiós Bṛhaspati se sintió atraído por Mamatā, la esposa de su hermano, y deseó tener relaciones sexuales con ella a pesar de que estaba embarazada. El hijo que Mamatā llevaba en el vientre se lo prohibió, pero Bṛhaspati lo maldijo y eyaculó su semen por la fuerza en el vientre de Mamatā. VERSO 37. Mamatā tenía mucho miedo de que su esposo la rechazara por traer al mundo un hijo ilegítimo, de modo que estaba pensando en abandonar al niño. Los semidioses, sin embargo, dieron nombre al niño y resolvieron el problema. VERSO 38. Bṛhaspati dijo a Mamatā: «¡Estúpida mujer!, ese niño, aunque haya nacido de la esposa de un hombre fecundada con el semen de otro hombre, tienes que mantenerlo tú». Al escuchar esto, Mamatā contestó: «¡Oh, Bṛhaspati!, ¡mantenlo tú!». Tras cambiar estas palabras, tanto Bṛhaspati como Mamatā se marcharon. El niño fue conocido a partir de entonces con el nombre de Bharadvāja. VERSO 39. Aunque los semidioses la animaron a que cuidase del niño, Mamatā lo consideró un hijo inútil por su nacimiento ilegítimo, de modo que lo abandonó. Fue así como los semidioses Maruts se encargaron del niño, y, cuando Mahārāja Bharata se encontraba contrariado porque no tenía descendencia, se lo entregaron como hijo. CAPÍTULO 21. LA DINASTÍA DE BHARATA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Por haber venido de los semidioses Marut, Bharadvāja fue conocido también con el nombre de Vitatha. El hijo de Vitatha fue Manyu, cuyos cinco hijos fueron Bṛhatkṣatra, Jaya, Mahāv…rya, Nara y Garga. Nara, tuvo un hijo que se llamó Sańkṛti. VERSO 2. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, descendiente de Pāṇḍu!, Sańkṛti tuvo dos hijos: Guru y Rantideva. Rantideva es famoso tanto en este mundo como en el siguiente, pues se le glorifica, no sólo en la sociedad humana, sino también entre los semidioses. VERSOS 3, 4 y 5. Rantideva nunca se esforzó por ganar nada. Personalmente, se contentaba con lo que la providencia le tuviera reservado, pero, si alguien iba a visitarle, le agasajaba con todo cuanto tenía. Debido a ello, él y su familia pasaron muchísimas privaciones. En verdad, él y su familia temblaban por falta de comida y de agua, pero Rantideva siempre permaneció sobrio. Una mañana, después de cuarenta y ocho días de ayuno, Rantideva recibió un poco de agua y unos alimentos preparados con leche y gh…; sin embargo, cuando se disponía a comer en compañía de su familia, recibió la visita de un brāhmaŠa. VERSO 6. Rantideva percibía la presencia del Dios Supremo en todas partes y en cada entidad viviente, de modo que recibió al visitante con fe y respeto, y le dio parte de la comida. Después de comer, el brāhmaŠa se marchó. VERSO 7. A continuación, Rantideva reservó parte de lo que quedaba de comida para sus familiares, pero, cuando estaba a punto de comerse su parte, un śūdra entró a visitarle. Como veía al śūdra en relación con la Suprema Personalidad de Dios, el rey Rantideva compartió también con él su comida. VERSO 8. Cuando el śūdra se marchó, llegó otra visita. Venía rodeado de perros y dijo: «¡Oh, rey!, yo y los perros que me acompañan tenemos mucha hambre. Por favor, danos algo de comer». VERSO 9. Con muchísimo respeto, el rey Rantideva ofreció el resto de la comida a los perros y a su dueño, que habían venido a visitarle. El rey les ofreció reverencias y muestras de respeto. VERSO 10. Ya sólo le quedaba un poco de agua para beber, la justa para una persona, pero cuando se disponía a beberla, se presentó un caṇḍāla diciendo: «¡Oh, rey!, yo soy de baja clase, pero, por favor, dame un poco de agua que beber!». VERSO 11. Conmovido por las lastimosas palabras del pobre y cansado caṇḍāla, Mahārāja Rantideva le contestó con palabras que eran como néctar. VERSO 12. No oro a la Suprema Personalidad de Dios pidiéndole las ocho perfecciones del yoga místico, ni que me salve del ciclo de nacimientos y muertes. Todo lo que quiero es permanecer entre las entidades vivientes y sufrir en lugar de ellas, para que así se vean libres del sufrimiento. VERSO 13. Al ofrecer mi agua a este pobre caṇḍāla que lucha por conservar la vida, me he liberado por completo del hambre, la sed, la fatiga, el temblor del cuerpo, la tristeza, el sufrimiento, la lamentación y la ilusión. VERSO 14. Con estas palabras, y aunque estaba a punto de morir de sed, el rey Rantideva ofreció al caṇḍāla su propia ración de agua sin dudarlo un instante, pues era muy bondadoso y sobrio por naturaleza. VERSO 15. Semidioses como el Señor Brahmā y el Señor ®iva pueden satisfacer a todos los hombres que tienen ambiciones materiales otorgándoles las bendiciones que desean. Esos semidioses aparecieron ante el rey Rantideva manifestando su verdadera identidad, pues ellos eran quienes le habían visitado en la forma del brāhmaŠa, el śūdra, el caṇḍāla, etc. VERSO 16. El rey Rantideva no tenía ningún interés en disfrutar de los bienes materiales que pueden otorgar los semidioses. Les ofreció reverencias, pero fijó su mente en los pies de loto del Señor Viṣṇu, pues estaba realmente apegado al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 17. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey Rantideva era un devoto puro, siempre consciente de Kṛṣṇa y completamente libre de deseos materiales. Debido a ello, māyā, la energía ilusoria del Señor, no podía manifestarse ante él. Por el contrario, ante él, māyā se desvanecía por completo, como un sueño. VERSO 18. Todos aquellos que siguieron los principios del rey Rantideva fueron plenamente favorecidos por su misericordia y se volvieron devotos puros, apegados a la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa. Así, todos ellos llegaron a ser los mejores entre los yog…s. VERSOS 19 y 20. De Garga nació un hijo que se llamó ®ini, cuyo hijo fue Gārgya. Gārgya, aunque era kṣatriya, dio inicio a una generación de brāhmaṇas. De Mahāv…rya nació un hijo llamado Duritakṣaya, cuyos hijos fueron TrayyāruŠi, Kavi y Puṣkarāruṇi. Estos hijos de Duritakṣaya también se elevaron a la posición de brāhmaṇas, pese a haber nacido en una dinastía de kṣatriyas. Bṛhatkṣatra tuvo un hijo llamado Hast…, que fundó la ciudad de Hastināpura [la actual Nueva Delhi]. VERSO 21. El rey Hasti tuvo tres hijos: Ajamīḍha, Dvimīḍha y Purumīḍha. Todos los descendientes de Ajamīḍha, encabezados por Priyamedha, se elevaron a la posición de brāhmaṇas. VERSO 22. De Ajamīḍha nació Bṛhadiṣu, de Bṛhadiṣu nació Bṛhaddhanu, de Bṛhaddhanu nació Bṛhatkāya, y de Bṛhatkāya nació Jayadratha. VERSO 23. El hijo de Jayadratha fue Viśada, cuyo hijo fue Syenajit. Los hijos de Syenajit fueron Rucirāśva, Dṛḍhahanu, Kāśya y Vatsa. VERSO 24. El hijo de Rucirāśva fue Pāra, y los hijos de Pāra fueron Pṛthusena y N…pa. N…pa tuvo cien hijos. VERSO 25. El rey N…pa engendró a Brahmādatta en el vientre de su esposa, Kṛtvī, que era hija de ®uka. A su vez, Brahmādatta, que era un gran yog…, engendró a Viṣvaksena en el vientre de su esposa, Sarasvat…. VERSO 26. Siguiendo las instrucciones del gran sabio Jaigīṣavya, Viṣvaksena redactó una detallada explicación del sistema de yoga místico. De Viṣvaksena nació Udaksena, y de Udaksena, Bhallā˜a. A todos ellos se les conoce como descendientes de Bṛhadiṣu. VERSO 27. El hijo de Dvimīḍha fue Yav…nara, cuyo hijo fue Kṛtimān. El hijo de Kṛtimān fue bien conocido con el nombre de Satyadhṛti. De Satyadhṛti nació Dṛḍhanemi, que fue padre de Supārśva. VERSOS 28 y 29. De Supārśva nació Sumati; de Sumati, Sannatimān; y de Sannatimān, Kṛtī, que obtuvo de Brahmā poderes místicos y enseñó seis saˆhitās a partir de los versos prācyasāma del Sāma Veda. El hijo de Kṛtī fue N…pa; el hijo de N…pa, Udgrāyudha; el hijo de Udgrāyudha, Kṣemya; el hijo de Kṣemya, Suv…ra; y el hijo de Suv…ra, Ripuñjaya. VERSO 30. El hijo de Ripuñjaya fue Bahuratha. Purumīḍha no tuvo hijos. Ajamīḍha y su esposa Nalin… fueron padres de N…la, y el hijo de N…la fue ®ānti. VERSOS 31, 32 y 33. El hijo de ®ānti fue Suśānti, el hijo de Suśānti fue Puruja, y el hijo de Puruja fue Arka. De Arka nació Bharmyāśva, y Bharmyāśva tuvo cinco hijos: Mudgala, Yav…nara, Bṛhadviśva, Kāmpilla y Sañjaya. Bharmyāśva oró a sus hijos: «¡Oh, hijos míos!, por favor, haceos cargo de mis cinco estados, pues estáis perfectamente capacitados para ello». Desde entonces, sus cinco hijos fueron conocidos con el nombre de Pañcālas. En Mudgala tuvo su origen la dinastía Maudgalya de brāhmaṇas. VERSO 34. Mudgala, el hijo de Bharmyāśva, tuvo un niño y una niña mellizos. El varón se llamó Divodāsa, y la niña se llamó Ahalyā. Del vientre de Ahalyā, fecundado con el semen de su esposo, Gautama, nació un hijo llamado ®atānanda. VERSO 35. El hijo de ®atānanda fue Satyadhṛti, un experto arquero, y el hijo de Satyadhṛti fue ®aradvān. Al encontrarse con Urvaśī, ®aradvān emitió semen; de ese semen, que cayó en una mata de hierba śara, nacieron dos bebés completamente auspiciosos, un niño y una niña. VERSO 36. Durante una cacería, Mahārāja ®āntanu encontró a los dos bebés en medio del bosque y, por compasión, los llevó a su casa. Por esa razón, el varón fue llamado Kṛpa, y la niña, Kṛpī. Kṛpī sería más adelante la esposa de DroŠācārya. CAPÍTULO 22. LOS DESCENDIENTES DE AJAMĪḌHA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, el hijo de Divodāsa fue Mitrāyu, que, a su vez, fue padre de cuatro hijos: Cyavana, Sudāsa, Sahadeva y Somaka. Somaka fue padre de Jantu. VERSO 2. Somaka tuvo cien hijos, el menor de los cuales fue Pṛṣata. De Pṛṣata nació el rey Drupada, cuya opulencia fue suprema. VERSO 3. De Mahārāja Drupada nació Draupad…. Mahārāja Drupada tuvo también muchos hijos varones, el mayor de los cuales fue Dhṛṣṭadyumna. De Dhṛṣṭadyumna nació Dhṛṣṭaketu. Todas estas personalidades son los descendientes de Bharmyāśva, conocidos también como la dinastía de Pāñcāla. VERSOS 4 y 5. Otro hijo de Ajamīḍha fue Ṛkṣa. Ṛkṣa tuvo un hijo llamado SaˆvaraŠa. En el vientre de su esposa, Tapat…, la hija del dios del Sol, SaˆvaraŠa engendró a Kuru, el rey de Kurukṣetra. Kuru tuvo cuatro hijos: Parīkṣi, Sudhanu, Jahnu y Niṣadha. De Sudhanu nació Suhotra, y de Suhotra, Cyavana. De Cyavana nació Kṛtī. VERSO 6. El hijo de Kṛtī fue Uparicara Vasu, entre cuyos hijos, encabezados por Bṛhadratha, estuvieron Kuśāmba, Matsya, Pratyagra y Cedipa. Todos los hijos de Uparicara Vasu gobernaron en el estado de Cedi. VERSO 7. De Bṛhadratha nació Kuśāgra; de Kuśāgra, Ṛṣabha; y de Ṛṣabha, Satyahita. El hijo de Satyahita fue Puṣpavān, y el hijo de Puṣpavān fue Jahu. VERSO 8. En el vientre de otra esposa, Bṛhadratha engendró un hijo partido por la mitad. Al ver aquellas dos mitades, la madre las rechazó, pero, más tarde, una demonia llamada Jarā se entretuvo en unirlas y dijo: «¡Ven a la vida, ven a la vida!». De ese modo nació Jarāsandha. VERSO 9. De Jarāsandha nació un hijo llamado Sahadeva; de Sahadeva, Somāpi; y de Somāpi, Śrutaśravā. Parīkṣi, el hijo de Kuru, no tuvo hijos, pero Jahnu, otro hijo de Kuru, fue padre de Suratha. VERSO 10. De Suratha nació Vid™ratha, que fue padre de Sārvabhauma. De Sārvabhauma nació Jayasena; de Jayasena, Rādhika; y de Rādhika, Ayutāyu. VERSO 11. El hijo de Ayutāyu se llamó Akrodhana, cuyo hijo fue Devātithi. El hijo de Devātithi fue Ṛkṣa, el hijo de Ṛkṣa fue Dil…pa, y el hijo de Dil…pa, Prat…pa. VERSOS 12 y 13. Los hijos de Prat…pa fueron Devāpi, ®āntanu y Bāhl…ka. Devāpi abandonó el reino de su padre y se fue al bosque, de modo que ®āntanu fue coronado rey. ®āntanu, que en su vida anterior había sido Mahābhiṣa, tenía la habilidad de transformar a los ancianos en jóvenes con tan sólo tocarles con las manos. VERSOS 14 y 15. El rey recibió el nombre de ®āntanu en virtud de su facultad de dar a todos la felicidad del goce de los sentidos con tan sólo tocarles con la mano. Un día, preocupado porque en su reino no llovía desde hacía doce años, el rey consultó a sus eruditos consejeros brahmínicos, y éstos le dijeron: «La culpa es tuya por disfrutar de lo que pertenece a tu hermano mayor. Si deseas la elevación de tu reino y de tu hogar, debes devolverle el reino». VERSOS 16 y 17. Cuando los brāhmaṇas dijeron esto, Mahārāja ®āntanu fue al bosque y pidió a su hermano mayor, Devāpi, que se hiciese cargo del reino, pues el rey tiene el deber de mantener a sus súbditos. Pero, anteriormente, uno de los ministros de ®āntanu, Aśvavāra, había conspirado con unos brāhmaṇas para que indujesen a Devāpi a transgredir los mandamientos de los Vedas, incapacitándole así para el gobierno. Los brāhmaṇas apartaron a Devāpi de la senda de los principios védicos, de modo que, cuando ®antanu le pidió que aceptase el gobierno, él, en lugar de hacerlo, blasfemó contra los principios védicos. Ante la condición degradada de su hermano, ®āntanu volvió a reinar, e Indra, ya complacido, derramó lluvias. Devāpi, más tarde, emprendió la senda del yoga místico a fin de controlar la mente y los sentidos, y se marchó a la aldea de Kalāpa-grāma, donde todavía vive. VERSOS 18 y 19. En el curso de la era de Kali, la dinastía del dios de la Luna, Soma, llegará a extinguirse, pero, al comienzo del siguiente Satya-yuga, Devāpi la establecerá de nuevo en el mundo. De Bāhl…ka [el hermano de ®āntanu] nació Somadatta, que tuvo tres hijos: Bh™ri, Bhūriśravā y ®ala. En el vientre de su esposa Ga‰gā, ®āntanu engendró a Bhīṣma, el excelso y autorrealizado devoto y sabio erudito. VERSO 20. No había guerrero que pudiera compararse con Bhīṣmadeva. Bhīṣmadeva derrotó al Señor Paraśurāma en un combate, y el Señor Paraśurāma se sintió muy satisfecho con él. Del semen de ®āntanu en el vientre de Satyavat…, la hija de un pescador, nació Citrā‰gada. VERSOS 21, 22, 23 y 24. Citrā‰gada, el hermano mayor de Vicitrav…rya, fue matado por un gandharva que tenía su mismo nombre, Citrā‰gada. Satyavat…, antes de casarse con ®āntanu, había sido madre de Vyāsadeva, el maestro espiritual y autoridad de los Vedas, conocido con el nombre de Kṛṣṇa Dvaipāyana. Su padre fue Parāśara Muni. De Vyāsadeva nací yo [®ukadeva Gosvāmī], y con él estudié esta gran obra literaria, el ®r…mad-Bhāgavatam. Vedavyāsa, la encarnación de Dios, rechazó a Paila y a sus demás discípulos y me instruyó a mí en el ®r…mad-Bhāgavatam, pues yo estaba libre de todo deseo material. Después del rapto de Ambikā y Ambālikā, las dos hijas de Kāśīrāja, Vicitrav…rya se casó con ellas, pero, por su apego excesivo a esas dos esposas, sufrió un ataque de corazón y murió de tuberculosis. VERSO 25. BādarāyaŠa, ®r… Vyāsadeva, siguiendo la orden de su madre, Satyavat…, engendró tres hijos, dos en las esposas de su hermano Vicitrav…rya, Ambikā y Ambālikā, y el tercero en la criada de Vicitrav…rya. Esos tres hijos fueron Dhṛtarāṣṭra, Pāṇḍu y Vidura. VERSO 26. Gāndhār…, la esposa de Dhṛtarāṣṭra, fue madre de cien hijos y una hija, ¡oh, rey! El mayor de los hijos fue Duryodhana, y la hija se llamó Duḥśalā. VERSOS 27 y 28. Pāṇḍu, como consecuencia de la maldición de un sabio, tuvo que abstenerse de la vida sexual. Debido a ello, sus tres hijos Yudhiṣṭhira, Bh…ma y Arjuna fueron engendrados en el vientre de su esposa Kunt… por Dharmarāja, por el semidiós que rige el viento, y por el semidiós que controla la lluvia. Mādr…, la segunda esposa de Pāṇḍu, trajo al mundo a Nakula y Sahadeva, que fueron engendrados por los dos Aśvinī-kumāras. Estos cinco hermanos, el mayor de los cuales era Yudhiṣṭhira, engendraron cinco hijos en el vientre de Draupad…. Esos cinco hijos fueron tus tíos. VERSO 29. El hijo de Yudhiṣṭhira se llamó Prativindhya; el hijo de Bh…ma, ®rutasena; el de Arjuna, ®rutak…rti; y el de Nakula, ®atān…ka. VERSOS 30 y 31. ¡Oh, rey!, el hijo de Sahadeva fue ®rutakarmā. Además, Yudhiṣṭhira y sus hermanos también tuvieron hijos con otras esposas. Yudhiṣṭhira engendró a Devaka en el vientre de Paurav…; Bh…masena engendró a Gha˜otkaca en su esposa Hiḍimbā, y a Sarvagata en su esposa Kāl…; y Sahadeva tuvo un hijo, Suhotra, con su esposa Vijayā, la hija del rey de las montañas. VERSO 32. Nakula engendró a Naramitra en su esposa KareŠumat…. Arjuna, por último, engendró a Irāvān en su esposa Ulup…, la hija de las nāgas, y a Babhruvāhana en el vientre de la princesa de MaŠipura. Babhruvāhana fue hijo adoptivo del rey de MaŠipura. VERSO 33. Mi querido rey Parīkṣit, tu padre, Abhimanyu, nació del vientre de Subhadrā como hijo de Arjuna. Él venció a todos los atirathas [aquellos que pueden luchar contra mil cuadrigas]. De él y del vientre de Uttarā, la hija de Virāḍrāja, naciste tú. VERSO 34. Después de la destrucción de la dinastía Kuru en la batalla de Kurukṣetra, tú también estuviste a punto de ser destruido por el arma atómica brahmāstra disparada por el hijo de DroŠācārya, pero, por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, fuiste salvado de la muerte. VERSO 35. Mi querido rey, tus cuatro hijos, Janamejaya, ®rutasena, Bh…masena y Ugrasena, son muy poderosos. El mayor es Janamejaya. VERSO 36. Cuando la serpiente Takṣaka te mate, tu hijo Janamejaya montará en cólera y celebrará un sacrificio para matar a todas las serpientes del mundo. VERSO 37. Después de lograr victorias por todo el mundo, y aceptando como sacerdote a Tura, el hijo de Kalaṣa, Janamejaya celebrará una serie de aśvamedha-yajñas. Debido a ello, será conocido con el nombre de Turaga-medhaṣāt. VERSO 38. ®atān…ka, el hijo de Janamejaya, aprenderá de Yajñavalkya los tres Vedas y el arte de celebrar ceremonias rituales. De Kṛpācārya aprenderá el arte militar, y del sabio ®aunaka, la ciencia trascendental. VERSO 39. El hijo de ®atān…ka será Sahasrān…ka, y de él nacerá Aśvamedhaja. De Aśvamedhaja nacerá As…makṛṣṇa, cuyo hijo será Nemicakra. VERSO 40. Cuando la ciudad de Hastināpura [Nueva Delhi] sea inundada por el río, Nemicakra vivirá en el lugar de Kauśāmbī. Su hijo será famoso con el nombre de Citraratha, y el hijo de Citraratha será ®uciratha. VERSO 41. De ®uciratha nacerá Vṛṣṭimān, cuyo hijo, Suṣeṇa, será emperador del mundo entero. El hijo de Suṣeṇa será Sun…tha, y el hijo de éste será Nṛcakṣu. El hijo de Nṛcakṣu será Sukh…nala. VERSO 42. El hijo de Sukh…nala será Pariplava, y el hijo de éste será Sunaya. De Sunaya nacerá Medhāv…; de Medhāv…, Nṛpañjaya; de Nṛpañjaya, D™rva; y de D™rva, Timi. VERSO 43. De Timi vendrá Bṛhadratha; de Bṛhadratha, Sudāsa; y de Sudāsa, ®atān…ka. De ®atān…ka nacerá Durdamana, cuyo hijo se llamará Mah…nara. VERSOS 44 y 45. El hijo de Mah…nara será DaṇḍapāŠi, cuyo hijo será Nimi, de quien nacerá el rey Kṣemaka. Así te he descrito la dinastía del dios de la Luna, que dio origen a brāhmaṇas y kṣatriyas y que es adorada por semidioses y grandes santos. Kṣemaka será el último monarca de este Kali-yuga. Ahora te hablaré del futuro de la dinastía Māgadha. Escucha, por favor. VERSOS 46, 47 y 48. Sahadeva, el hijo de Jarāsandha, tendrá un hijo llamado Mārjāri. De Mārjāri nacerá Śrutaśravā; de Śrutaśravā, Yutāyu; y de Yutāyu, Niramitra. El hijo de Niramitra será Sunakṣatra, de Sunakṣatra nacerá Bṛhatsena, y de Bṛhatsena, Karmajit. El hijo de Karmajit será Sutañjaya, el hijo de Sutañjaya será Vipra, y el hijo de éste será ®uci. El hijo de ®uci será Kṣema, el hijo de Kṣema será Suvrata, y el hijo de Suvrata será Dharmas™tra. De Dharmas™tra nacerá Sama; de Sama, Dyumatsena; de Dyumatsena, Sumati; y de Sumati, Subala. VERSO 49. De Subala nacerá Sun…tha; de Sun…tha, Satyajit; de Satyajit, Viśvajit; y de Viśvajit, Ripuñjaya. Todas esas personalidades pertenecerán a la dinastía de Bṛhadratha, que gobernará el mundo durante mil años. CAPÍTULO 23. DINASTÍAS DE LOS HIJOS DE YAYšTI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Anu, el cuarto hijo de Yayāti, tuvo tres hijos: Sabhānara, Cakṣu y Pareṣṇu. ¡Oh, rey!, de Sabhānara nació Kālanara, y de Kālanara, Sṛñjaya. VERSO 2. De Sṛñjaya nació Janamejaya; de Janamejaya, Mahāśāla; y de Mahāśāla, Mahāmanā. Mahāmanā tuvo dos hijos: Uśīnara y Titikṣu. VERSOS 3 y 4. Los cuatro hijos de Uśīnara fueron ®ibi, Vara, Kṛmi y Dakṣa. ®ibi, a su vez, tuvo otros cuatro hijos: Vṛṣādarbha, Sudh…ra, Madra y ātma-tattva-vit Kekaya. El hijo de Titikṣu fue Ruṣadratha. De Ruṣadratha nació Homa; de Homa, Sutapā; y de Sutapā, Bali. VERSO 5. Del semen de D…rghatamā en la esposa de Bali, el emperador del mundo, nacieron seis hijos: A‰ga, Va‰ga, Kali‰ga, Suhma, Puṇḍra y Oḍra. VERSO 6. Esos seis hijos, encabezados por A‰ga, fueron más tarde reyes de los seis estados de la parte oriental de la India, a los que dieron sus respectivos nombres. De A‰ga nació Khalapāna, y de Khalapāna nació Diviratha. VERSOS 7, 8, 9 y 10. De Diviratha nació Dharmaratha, cuyo hijo fue Citraratha, famoso con el nombre de Romapāda. Romapāda, sin embargo, no tenía descendencia, de modo que su amigo Mahārāja Daśaratha le entregó su propia hija, ®āntā. Romapāda la aceptó como hija, y en su momento la casó con Ṛṣyaśṛńga. Ṛṣyaśṛńga fue el sacerdote elegido para celebrar un sacrificio cuando los semidioses de los planetas celestiales dejaron de enviar lluvias, y fue traído del bosque con la ayuda de prostitutas que le sedujeron con danzas, con representaciones teatrales acompañadas de música, con abrazos y con ofrendas de adoración. Después de su llegada, volvió a llover. Seguidamente, Ṛṣyaśṛńga celebró un sacrificio en beneficio de Mahārāja Daśaratha, que no tenía descendencia. Como resultado, Mahārāja Daśaratha tuvo hijos. De Romapāda, por la misericordia de Ṛṣyaśṛńga, nació Catura‰ga, y de Catura‰ga, Pṛthulākṣa. VERSO 11. Los hijos de Pṛthulākṣa fueron Bṛhadratha, Bṛhatkarmā y Bṛhadbhānu. Del mayor de ellos, Bṛhadratha, nació Bṛhanmanā, y de Bṛhanmanā, Jayadratha. VERSO 12. Jayadratha engendró a Vijaya en el vientre de su esposa Sambh™ti, y de Vijaya nació Dhṛti. De Dhṛti nació Dhṛtavrata; de Dhṛtavrata, Satkarmā; y de Satkarmā, Adhiratha. VERSO 13. Mientras jugaba a orillas del Ganges, Adhiratha encontró un bebé arropado en una cesta. El bebé había sido abandonado por Kunt…, pues cuando nació todavía no estaba casada. Adhiratha no tenía hijos, de modo que crió al bebé como si fuera suyo. [Más tarde, este hijo sería conocido con el nombre de KarŠa.] VERSO 14. ¡Oh, rey!, el único hijo de KarŠa fue Vṛṣasena. Druhyu, el tercer hijo de Yayāti, tuvo un hijo llamado Babhru; el hijo de Babhru se llamó Setu. VERSO 15. El hijo de Setu fue šrabdha, el hijo de šrabdha fue Gāndhāra, y el hijo de Gāndhāra fue Dharma. El hijo de Dharma fue Dhṛta, el hijo de Dhṛta fue Durmada, y el hijo de Durmada fue Pracetā, que tuvo cien hijos. VERSO 16. Los Pracetās [los hijos de Pracetā] ocuparon la parte norte de la India, en la que no había civilización védica, y fueron sus reyes. El segundo hijo de Yayāti fue Turvasu. El hijo de Turvasu fue Vahni; el hijo de Vahni, Bharga; el hijo de Bharga, Bhānumān. VERSO 17. El hijo de Bhānumān fue Tribhānu, y su hijo fue el magnánimo Karandhama. El hijo de Karandhama fue Maruta, que no tenía hijos y adoptó a un descendiente de la dinastía P™ru [Mahārāja Duṣmanta] como suyo propio. VERSOS 18 y 19. Mahārāja Duṣmanta, que deseaba ocupar el trono, volvió a su dinastía original [la dinastía P™ru], a pesar de haber aceptado a Maruta como padre. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, permite ahora que te detalle la dinastía de Yadu, el hijo mayor de Mahārāja Yayāti. Esta explicación es supremamente piadosa, pues destruye las reacciones de los actos pecaminosos de la sociedad humana. Por el simple hecho de escuchar esta explicación, quedamos libres de toda reacción pecaminosa. VERSOS 20 y 21. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, la Superalma que está en el corazón de todas las entidades vivientes, descendió en Su forma original de ser humano en la dinastía o familia de Yadu. Yadu tuvo cuatro hijos, que se llamaron Sahasrajit, Kroṣṭā, Nala y Ripu. Sahasrajit, el mayor de los cuatro, tuvo un hijo, ®atajit, que fue padre de tres hijos: Mahāhaya, ReŠuhaya y Haihaya. VERSO 22. El hijo de Haihaya fue Dharma, y el hijo de Dharma fue Netra, el padre de Kunti. Kunti fue padre de Sohañji, de Sohañji nació Mahiṣmān, y de Mahiṣmān, Bhadrasenaka. VERSO 23. Los hijos de Bhadrasena fueron Durmada y Dhanaka. Dhanaka fue el padre de Kṛtavīrya así como de Kṛtāgni, Kṛtavarmā y Kṛtaujā. VERSO 24. El hijo de Kṛtavīrya fue Arjuna. Él [Kārtav…ryārjuna] fue emperador de las siete islas que forman el mundo entero, y recibió poder místico de Dattātreya, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo obtuvo las perfecciones místicas denominadas aṣṭa-siddhi. VERSO 25. Ningún otro rey en este mundo pudo compararse a Kārtav…ryārjuna en sacrificios, caridad, austeridad, poder místico, educación, fuerza o misericordia. VERSO 26. Durante ochenta y cinco mil años, Kārtav…ryārjuna disfrutó de opulencias materiales, pleno de fuerza física y sin merma de su memoria. En otras palabras, disfrutó de opulencias materiales inagotables con los seis sentidos. VERSO 27. De los mil hijos de Kārtav…ryārjuna, sólo cinco quedaron vivos después del combate con Paraśurāma. Sus nombres fueron Jayadhvaja, ®™rasena, Vṛṣabha, Madhu y ¶rjita. VERSO 28. Jayadhvaja tuvo un hijo que se llamó Tālaja‰gha, que tuvo cien hijos. Todos los kṣatriyas de esa dinastía Tālaja‰gha fueron destruidos por Mahārāja Sagara mediante el poder que recibió de Aurva Ṛṣi. VERSO 29. El mayor de los hijos de Tālaja‰gha fue V…tihotra. Madhu, el hijo de V…tihotra, tuvo un hijo que fue famoso con el nombre de Vṛṣṇi. Vṛṣṇi fue el primogénito de los cien hijos de Madhu. Las dinastías Yādava, Mādhava y Vṛṣṇi tuvieron sus orígenes en Yadu, Madhu y Vṛṣṇi. VERSOS 30 y 31. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, Yadu, Madhu y Vṛṣṇi dieron comienzo a una nueva dinastía cada uno. Sus respectivas dinastías reciben los nombres de Yādava, Mādhava y Vṛṣṇi. Kroṣṭā, el hijo de Yadu, fue padre de Vṛjinavān. El hijo de Vṛjinavān fue Svāhita; el hijo de Svāhita, Viṣadgu; el hijo de Viṣadgu, Citraratha; y el hijo de Citraratha, Śaśabindu. El muy afortunado Śaśabindu, que fue un gran místico, poseía catorce opulencias y era dueño de catorce grandes joyas. Así llegó a ser emperador del mundo. VERSO 32. El famoso Śaśabindu tenía diez mil esposas, en cada una de las cuales engendró un lākh de hijos. Por lo tanto, sus hijos sumaban un total de diez mil lākhs. VERSO 33. De entre todos esos hijos destacaban seis. Mencionaremos a Pṛthuśravā y Pṛthuk…rti. El hijo de Pṛthuśravā se llamó Dharma, y su hijo fue Uśanā. Uśanā celebró cien sacrificios de caballo. VERSO 34. El hijo de Uśanā fue Rucaka, que tuvo cinco hijos: Purujit, Rukma, Rukmeṣu, Pṛthu y Jyāmagha. Por favor, escucha la historia de esos hijos. VERSOS 35 y 36. Jyāmagha no tenía hijos, pero, por temor a su esposa, ®aibyā, no podía aceptar una segunda esposa. En cierta ocasión, Jyāmagha se trajo con él a una prostituta conquistada a un rey enemigo. ®aibyā, al ver a la muchacha, se puso muy furiosa y dijo a su marido: «Marido mío, embustero, ¿quién es esa muchacha que ocupa mi asiento en la cuadriga?». Jyāmagha contestó: «Es tu futura nuera». Al escuchar aquella jocosa respuesta, ®aibyā respondió, sonriente. VERSO 37. ®aibyā dijo: «Yo soy estéril, y no tienes más esposas. ¿Cómo puede ser mi nuera esa muchacha? Dímelo, por favor». Jyāmagha contestó: «Mi querida reina, yo me encargaré de que tú tengas un hijo y de que esta muchacha sea tu nuera». VERSO 38. Hacía muchísimo tiempo, Jyāmagha había adorado a los semidioses y a los pitās, por lo cual se sentían muy complacidos con él. Ahora, por su misericordia, las palabras de Jyāmagha se volvieron ciertas. Aunque ®aibyā era estéril, por la gracia de los semidioses quedó embarazada, y, a su debido tiempo, fue madre de un niño que se llamó Vidarbha. Como antes del nacimiento de aquel hijo habían aceptado a la muchacha como nuera, Vidarbha, cuando creció, se casó con ella. CAPÍTULO 24. KṚṢṆA, LA SUPREMA PERSONALIDAD DE DIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el vientre de la muchacha que su padre había traído, Vidarbha engendró tres hijos: Kuśa, Kratha y Romapāda. Romapāda fue el favorito en la dinastía de Vidarbha. VERSO 2. El hijo de Romapāda fue Babhru, de quien nació Kṛti. El hijo de Kṛti fue Uśika, y el hijo de Uśika, Cedi. De Cedi nació, entre otros, el rey Caidya. VERSOS 3 y 4. El hijo de Kratha fue Kunti; el hijo de Kunti, Vṛṣṇi; el hijo de Vṛṣṇi, Nirvṛti; y el hijo de Nirvṛti, Daśārha. De Daśārha nació Vyoma; de Vyoma, J…m™ta; de J…m™ta, Vikṛti; de Vikṛti, Bh…maratha; de Bh…maratha, Navaratha; y de Navaratha, Daśaratha. VERSO 5. De Daśaratha nació ®akuni, y de ®akuni, Karambhi. El hijo de Karambhi fue Devarāta, cuyo hijo fue Devakṣatra. El hijo de Devakṣatra fue Madhu, y su hijo, Kuruvaśa, quien, a su vez, fue padre de Anu. VERSOS 6, 7 y 8. El hijo de Anu fue Puruhotra, el hijo de Puruhotra fue Ayu, y el hijo de Ayu fue Sātvata. ¡Oh, gran rey ārya!, Sātvata tuvo siete hijos: Bhajamāna, Bhaji, Divya, Vṛṣṇi, Devāvṛdha, Andhaka y Mahābhoja. Bhajamāna tuvo tres hijos con una de sus esposas: Nimloci, Ki‰kaŠa y Dhṛṣṭi; y otros tres con otra esposa: ®atājit, Sahasrājit y Ayutājit. VERSO 9. El hijo de Devāvṛdha fue Babhru. Hay dos famosas estrofas de alabanza a Devāvṛdha y Babhru, que fueron cantadas por nuestros predecesores y que nosotros hemos escuchado desde la distancia. Todavía hoy escucho las mismas oraciones acerca de sus cualidades [pues aquel antiguo canto todavía se oye]. VERSOS 10 y 11. «Se ha establecido que, entre los seres humanos, Babhru es el mejor, y que Devāvṛdha es igual a los semidioses. Por su relación con Babhru y Devāvṛdha, todos sus descendientes, hasta un total de 14.065, obtuvieron la liberación». En la dinastía del rey Mahābhoja, que manifestaba una religiosidad extraordinaria, nacieron los reyes Bhoja. VERSO 12. ¡Oh, rey, Mahārāja Parīkṣit, que puedes acabar con tus enemigos!, los hijos de Vṛṣṇi fueron Sumitra y Yudhājit. De Yudhājit nacieron ®ini y Anamitra, y el hijo de Anamitra fue Nighna. VERSO 13. Los dos hijos de Nighna fueron Satrājita y Prasena. Otro hijo de Anamitra se llamó también ®ini, cuyo hijo fue Satyaka. VERSO 14. El hijo de Satyaka fue Yuyudhāna, cuyo hijo fue Jaya. Jaya tuvo un hijo que se llamó KuŠi, y KuŠi fue padre de Yugandhara. Otro hijo de Anamitra fue Vṛṣṇi. VERSO 15. Los hijos de Vṛṣṇi fueron ®vaphalka y Citraratha. De ®vaphalka y su esposa Gāndin… nació Akr™ra. Akr™ra fue el primogénito de trece hermanos, todos los cuales alcanzaron gran renombre. VERSOS 16, 17 y 18. Los nombres de los doce hermanos de Akr™ra fueron: šsa‰ga, Sārameya, Mṛdura, Mṛduvit, Giri, Dharmavṛddha, Sukarmā, Kṣetropekṣa, Arimardana, ®atrughna, Gandhamāda y Pratibāhu. Tuvieron además una hermana, Sucārā. Akr™ra tuvo dos hijos, llamados Devavān y Upadeva. Citraratha tuvo muchos hijos, encabezados por Pṛthu y Vid™ratha; todos ellos fueron conocidos como miembros de la dinastía de Vṛṣṇi. VERSO 19. Kukura, Bhajamāna, ®uci y Kambalabarhiṣa fueron los cuatro hijos de Andhaka. El hijo de Kukura fue Vahni, cuyo hijo fue Vilomā. VERSO 20. El hijo de Vilomā fue Kapotaromā, cuyo hijo, Anu, era amigo de Tumburu. De Anu nació Andhaka; de Andhaka, Dundubhi; y de Dundubhi, Avidyota. Avidyota tuvo un hijo llamado Punarvasu. VERSOS 21, 22 y 23. Punarvasu tuvo un hijo y una hija, que se llamaron, respectivamente, šhuka y šhuk…. šhuka tuvo dos hijos: Devaka y Ugrasena. Devaka tuvo cuatro hijos, llamados Devavān, Upadeva, Sudeva y Devavardhana, y siete hijas, llamadas ®āntidevā, Upadevā, ®r…devā, Devarakṣitā, Sahadevā, Devak… y Dhṛtadevā. Dhṛtadevā era la mayor de todas las hermanas. Todas ellas se casaron con Vasudeva, el padre de Kṛṣṇa. VERSO 24. Kaˆsa, Sunāmā, Nyagrodha, Ka‰ka, ®a‰ku, Suh™, Rāṣṭrapāla, Dhṛṣṭi y Tuṣṭimān fueron los hijos de Ugrasena. VERSO 25. Kaˆsā, Kaˆsavat…, Ka‰kā, ®™rabh™ y Rāṣṭrapālikā fueron las hijas de Ugrasena. Ellas se casaron con los hermanos menores de Vasudeva. VERSO 26. El hijo de Citraratha fue Vid™ratha, el hijo de Vid™ratha fue ®™ra, y su hijo fue Bhajamāna. El hijo de Bhajamāna fue ®ini, el hijo de ®ini fue Bhoja, y el hijo de Bhoja, Hṛdika. VERSO 27. Los tres hijos de Hṛdika fueron Devamīḍha, Śatadhanu y Kṛtavarmā. El hijo de Devamīḍha fue ®™ra, cuya esposa se llamó Māriṣā. VERSOS 28, 29, 30 y 31. En Māriṣā, el rey ®™ra engendró a Vasudeva, Devabhāga, Devaśravā, šnaka, Sṛñjaya, ®yāmaka, Ka‰ka, ®am…ka, Vatsaka y Vṛka. Estos diez hijos fueron personalidades piadosas e inmaculadas. Cuando nació Vasudeva, los semidioses del reino celestial batieron timbales. Debido a ello, Vasudeva, que aportó el lugar adecuado para el advenimiento de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, recibió también el nombre de šnakadundubhi. Las cinco hijas del rey ®™ra, las hermanas de Vasudeva, se llamaron Pṛthā, ®rutadevā, ®rutak…rti, Śrutaśravā y Rājādhidev…. ®™ra dio a Pṛthā a su amigo Kunti, que no tenía descendientes; por esa razón, Pṛthā recibió también el nombre de Kunt…. VERSO 32. Un día, Durvāsā fue de visita a casa de Kunti, el padre de Pṛthā, y se sintió satisfecho con el servicio de Pṛthā. Entonces Durvāsā la recompensó con un poder místico que le permitía llamar a cualquier semidiós. Enseguida, la piadosa Kunt… llamó al dios del Sol para comprobar la potencia de ese poder místico. VERSO 33. Tan pronto como Kunt… llamó al semidiós del Sol, éste se presentó inmediatamente ante ella. Muy sorprendida, Kunt… le dijo: «Sólo estaba comprobando la efectividad de este poder místico. Siento haberle llamado sin razón. Por favor, váyase y discúlpeme». VERSO 34. El dios del Sol dijo: ¡Oh, hermosa Pṛthā!, tu encuentro con los semidioses no puede ser en vano. Por lo tanto, deja que ponga mi semilla en tu vientre para que tengas un hijo. Como todavía eres una muchacha y estás soltera, yo cuidaré de que tu virginidad quede intacta. VERSO 35. Después de decir esto, el dios del Sol emitió su semen en el vientre de Pṛthā y regresó al reino celestial. Instantes más tarde, Kunt… tuvo un hijo que era como un segundo dios del Sol. VERSO 36. Temerosa de las críticas de la gente, y pese a que le resultó muy difícil, Kunt… tuvo que renunciar al cariño que sentía por su hijo. Muy a su pesar, arropó al niño en una cesta y lo dejó en el río para que la corriente se lo llevara. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, más tarde, tu bisabuelo, el piadoso y heroico rey Pāṇḍu, se casó con Kunt…. VERSO 37. Vṛddhaśarmā, el rey de Karūṣa, se casó con ®rutadevā, la hermana de Kunt…, de cuyo vientre nació Dantavakra. En el pasado, debido a una maldición de los sabios encabezados por Sanaka, Dantavakra había nacido como Hiraṇyākṣa, el hijo de Diti. VERSO 38. Dhṛṣṭaketu, el rey de Kekaya, se casó con ®rutak…rti, otra hermana de Kunt…. ®rutak…rti tuvo cinco hijos, de los cuales Santardana fue el mayor. VERSO 39. En el vientre de Rājādhidev…, otra hermana de Kunt…, Jayasena engendró dos hijos, Vinda y Anuvinda. Por su parte, el rey del estado de Cedi se casó con Śrutaśravā. Este rey se llamaba Damaghoṣa. VERSO 40 El hijo de Śrutaśravā fue Śiśupāla, de cuyo nacimiento ya hemos hablado [en el Séptimo Canto del ®r…mad-Bhāgavatam]. Devabhāga, uno de los hermanos de Vasudeva, tuvo dos hijos con su esposa, Kaˆsā. Esos dos hijos fueron Citraketu y Bṛhadbala. VERSO 41. Devaśravā, otro hermano de Vasudeva, se casó con Kaˆsavat…, en la cual engendró a sus dos hijos, Suv…ra e Iṣumān. Ka‰ka engendró en su esposa Ka‰kā tres hijos: Baka, Satyajit y Purujit. VERSO 42. El rey Sṛñjaya engendró varios hijos en su esposa, Rāṣṭrapālikā. Los principales fueron Vṛṣa y Durmarṣaṇa. El rey ®yāmaka engendró dos hijos, Harikeśa y Hiraṇyākṣa, en su esposa, ®™rabh™mi. VERSO 43. Por su parte, el rey Vatsaka engendró varios hijos en su esposa, Miśrakeśī, que era una apsarā. El primero de ellos fue Vṛka. Vṛka engendró a Takṣa, Puṣkara, ®āla y otros hijos en su esposa, Durvākṣī. VERSO 44. Sam…ka, en el vientre de su esposa, Sudāman…, engendró a Sumitra, Arjunapāla y otros hijos. El rey šnaka engendró a ¬tadhāmā y Jaya en su esposa, KarŠikā. VERSO 45. Devak…, Paurav…, RohiŠ…, Bhadrā, Madirā, Rocanā e Ilā fueron, entre otras, las esposas de šnakadundubhi [Vasudeva]. De todas ellas, la principal era Devak…. VERSO 46. Vasudeva engendró varios hijos en el vientre de su esposa RohiŠ…. Entre ellos estaban Bala, Gada, SāraŠa, Durmada, Vipula, Dhruva, Kṛta y otros. VERSOS 47 y 48. Del vientre de Paurav… nacieron Bh™ta, Subhadra, Bhadrabāhu, Durmada, Bhadra, y otros, hasta un total de doce. Nanda, Upananda, Kṛtaka y ®™ra fueron algunos de los hijos nacidos del vientre de Madirā. Bhadrā [Kauśalyā] fue madre de un único hijo, que se llamó Keśī. VERSO 49. En Rocanā, otra de sus esposas, Vasudeva engendró a Hasta, Hemā‰gada y otros hijos. También con su esposa Ilā engendró varios hijos; el mayor fue Uruvalka, y todos ellos fueron personalidades importantes en la dinastía de Yadu. VERSO 50. Del vientre de Dhṛtadevā, una de las esposas de šnakadundubhi [Vasudeva], nació Vipṛṣṭha. Los hijos de ®āntidevā, otra esposa de Vasudeva, fueron, entre otros, Praśama y Prasita. VERSO 51. Vasudeva tuvo también una esposa llamada Upadevā, con la cual tuvo diez hijos, encabezados por Rājanya, Kalpa y Varṣa. De ®r…devā, otra de sus esposas, tuvo seis hijos; tres de ellos fueron Vasu, Haˆsa y Suvaḿśa. VERSO 52. Del semen de Vasudeva en el vientre de Devarakṣitā nacieron nueve hijos, encabezados por Gadā. Vasudeva, que era la religión en persona, tuvo también una esposa llamada Sahadevā, en cuyo vientre engendró a ®ruta, Pravara y otros seis hijos. VERSOS 53, 54 y 55. Pravara, ®ruta y los otros seis hijos nacidos de Sahadevā fueron encarnaciones exactas de los ocho Vasus que moran en los planetas celestiales. Vasudeva engendró también ocho hijos dotados de grandes cualidades en el vientre de Devak…. Los siete primeros fueron K…rtimān, Suṣeṇa, Bhadrasena, ¬ju, Sammardana, Bhadra y Sańkarṣaṇa, el controlador, la encarnación serpiente. El octavo hijo fue la Suprema Personalidad de Dios mismo, Kṛṣṇa. Su hermana, la muy afortunada Subhadrā, fue tu abuela. VERSO 56. Siempre que se deterioran los principios de la religión y aumentan los principios irreligiosos, el controlador supremo, la Personalidad de Dios, ®r… Hari, aparece por Su propia voluntad. VERSO 57. ¡Oh, rey, Mahārāja Parīkṣit!, el advenimiento, la partida y las actividades del Señor no tienen otra causa que Su deseo personal. Como Superalma, Él lo sabe todo. Por consiguiente, ninguna otra causa puede afectarle, ni siquiera los resultados de las actividades fruitivas. VERSO 58. La Suprema Personalidad de Dios actúa por medio de Su energía material en la creación, mantenimiento y aniquilación de la manifestación cósmica. Él actúa así llevado de Su compasión, y sin otra finalidad que liberar a la entidad viviente y poner fin a su enredo en el nacimiento, la muerte y la duración de la vida materialista. De ese modo, da la posibilidad al ser vivo de ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 59. Los demonios pueden hacerse con los cargos del gobierno y vestirse como miembros del gobierno, pero no conocen el deber del gobierno. Por consiguiente, cuando Dios lo dispone, esos demonios, que poseen una gran fuerza militar, se enfrentan entre sí, y, como resultado, la gran carga que representan para la superficie de la Tierra disminuye. Por la voluntad del Supremo, los demonios aumentan su poderío militar para así disminuir en número, de modo que los devotos tengan oportunidad de progresar en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. VERSO 60. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, con la colaboración de Sańkarṣaṇa, Balarāma, realizó actividades que están más allá de la capacidad de comprensión de la mente de grandes personalidades como el Señor Brahmā y el Señor ®iva. [Kṛṣṇa, por ejemplo, hizo que ocurriera la batalla de Kurukṣetra para matar a muchos demonios y así aliviar al mundo entero.] VERSO 61. Para mostrar Su misericordia sin causa a los devotos que habrían de nacer en la era de Kali, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, actuó de tal forma que, por el simple hecho de recordarle, las personas se liberarán de todas las lamentaciones y desdichas de la existencia material. [En otras palabras, actuó de manera tal que todos los futuros devotos podrían liberarse de los tormentos de la existencia material con tan sólo seguir las instrucciones conscientes de Kṛṣṇa que se ofrecen en la Bhagavad-g…tā.] VERSO 62. Por el simple hecho de recibir las glorias del Señor con oídos purificados y trascendentales, los devotos del Señor se liberan de inmediato de los poderosos deseos materiales y del enredo en actividades fruitivas. VERSOS 63 y 64. Asistido por los descendientes de Bhoja, Vṛṣṇi, Andhaka, Madhu, ®™rasena, Daśārha, Kuru, Sṛñjaya y Pāṇḍu, el Señor Kṛṣṇa llevó a cabo diversas actividades. Con Sus agradables sonrisas, Su cariñosa conducta, Sus instrucciones y Sus extraordinarios pasatiempos, como levantar la colina Govardhana, el Señor, que advino en Su cuerpo trascendental, complació a toda la sociedad humana. VERSO 65. Kṛṣṇa tiene el rostro adornado con pendientes en forma de tiburón y otras alhajas. Sus orejas son muy hermosas, Sus mejillas, brillantes, y Su sonrisa, atractiva para todos los seres. Quien ve al Señor Kṛṣṇa, contempla un festival. Su cara y Su cuerpo satisfacen plenamente a todo el que los ve, pero los devotos están enfadados con el creador por la molestia que les causa el momentáneo parpadeo de los ojos. VERSO 66. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Kṛṣṇa, l…lā-puruṣottama, nació como hijo de Vasudeva, pero abandonó enseguida el hogar de Su padre y Se marchó a Vṛndāvana para expandir Su relación amorosa con Sus devotos íntimos. Después de matar a muchos demonios en Vṛndāvana, el Señor regresó a Dvārakā; allí, siguiendo los principios védicos, aceptó muchas esposas, que eran las mejores de las mujeres, engendró en ellas cientos de hijos, y, para establecer los principios de la vida familiar, celebró sacrificios en los que Se adoró a Sí mismo. VERSO 67. A continuación, y para disminuir la carga del mundo, el Señor ®r… Kṛṣṇa provocó un malentendido entre miembros de la misma familia. Con sólo mirarles, destruyó a todos los reyes demoníacos en el campo de batalla de Kurukṣetra y proclamó la victoria de Arjuna. Finalmente, instruyó a Uddhava acerca de la devoción y la vida trascendental, y regresó a Su morada en Su forma original. FIN DEL NOVENO CANTO.

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SB 8 : Retirada de las Creaciones Cósmicas.

CANTO 8. CAPÍTULO 1. LOS MANUS, ADMINISTRADORES DEL UNIVERSO. CAPÍTULO 2. LA CRISIS DEL ELEFANTE GAJENDRA. CAPÍTULO 3. LAS ORACIONES DE GAJENDRA. CAPÍTULO 4. GAJENDRA REGRESA AL MUNDO ESPIRITUAL. CAPÍTULO 5. LOS SEMIDIOSES ACUDEN AL SEÑOR EN BUSCA DE PROTECCIÓN. CAPÍTULO 6. SEMIDIOSES Y DEMONIOS PACTAN UNA TREGUA. CAPÍTULO 7. EL SEÑOR ®IVA BEBE EL VENENO Y SALVA EL UNIVERSO. CAPÍTULO 8. LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS BATEN EL OCÉANO DE LECHE. CAPÍTULO 9. EL SEÑOR SE ENCARNA EN LA FORMA DE MOHINŸ-MŪRTI. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 11. EL REY INDRA ACABA CON LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 12. LA ENCARNACIÓN MOHINŸ-MŪRTI CONFUNDE AL SEÑOR ®IVA. CAPÍTULO 13. RELACIÓN DE FUTUROS MANUS. CAPÍTULO 14. LA ADMINISTRACIÓN DEL UNIVERSO. CAPÍTULO 15. BALI MAHšRšJA CONQUISTA LOS PLANETAS CELESTIALES. CAPÍTULO 16. EL PROCESO PAYO-VRATA DE ADORACIÓN. CAPÍTULO 17. EL SEÑOR SUPREMO ACEPTA NACER COMO HIJO DE ADITI. CAPÍTULO 18. EL SEÑOR VšMANADEVA, EL AVATšRA ENANO. CAPÍTULO 19. EL SEÑOR VšMANADEVA PIDE CARIDAD A BALI MAHšRšJA. CAPÍTULO 20. BALI MAHšRšJA ENTREGA TODO EL UNIVERSO AL SEÑOR VšMANADEVA. CAPÍTULO 21. EL SEÑOR ARRESTA A BALI MAHšRšJA. CAPÍTULO 22. BALI MAHšRšJA OFRECE SU PROPIA VIDA. CAPÍTULO 23. LOS SEMIDIOSES RECUPERAN LOS PLANETAS CELESTIALES. CAPÍTULO 24. MATSYA, EL AVATšRA PEZ. CAPÍTULO 1. LOS MANUS, ADMINISTRADORES DEL UNIVERSO. VERSO 1. El rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, mi señor, maestro espiritual mío!, de labios de Tu Gracia he escuchado todo lo relativo a la dinastía de Svāyambhuva Manu. Pero hay otros manus, y deseo escuchar acerca de sus dinastías. Por favor, háblanos de ellas. VERSO 2. ¡Oh, brāhmaŠa erudito, ®ukadeva Gosvāmī!, los grandes eruditos de inteligencia perfecta narran las actividades y los advenimientos de la Suprema Personalidad de Dios en diversos manvantaras. Estamos muy deseosos de escuchar esas narraciones. Por favor, háblanos de ello. VERSO 3. ¡Oh, brāhmaŠa erudito!, ten la bondad de hablarnos de las actividades que la Suprema Personalidad de Dios, el creador de la manifestación cósmica, llevó a cabo en pasados manvantaras, las que realiza en el presente, y las que realizará en manvantaras futuros. VERSO 4. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Te he hablado de Svāyambhuva Manu y de la aparición de muchos semidioses. Svāyambhuva es el primer manu del presente kalpa de Brahmā, en el que ha habido ya seis manus. VERSO 5. Svāyambhuva Manu tuvo dos hijas: šk™ti y Devah™ti. Ambas tuvieron por hijo a la Suprema Personalidad de Dios. šk™ti fue madre de Yajñam™rti, y Devah™ti, de Kapila. Esos hijos tuvieron la misión de predicar acerca de la religión y el conocimiento. VERSO 6. ¡Oh, el mejor de los Kurus!, te he hablado ya [en el Tercer Canto] de las actividades de Kapila, el hijo de Devah™ti. Ahora te explicaré las actividades de Yajñapati, el hijo de šk™ti. VERSO 7. Por naturaleza, Svāyambhuva Manu, el esposo de Śatarūpā, no estaba en absoluto apegado al disfrute de los sentidos. Así pues, abandonó su reino de disfrute de los sentidos y se retiró al bosque con su esposa para practicar austeridades. VERSO 8. ¡Oh, vástago de Bharata!, Svāyambhuva Manu, después de retirarse al bosque con su esposa, permaneció de pie sobre una sola pierna a orillas del río Sunandā; en esa postura, con una sola pierna apoyada en el suelo, se sometió a grandes austeridades durante cien años. Mientras realizaba esas austeridades, habló de la siguiente manera. VERSO 9. El Señor Manu dijo: El ser vivo supremo ha creado este mundo animado, el mundo material; no es el mundo material quien Le ha creado a Él. Cuando todo está en silencio, el Ser Supremo permanece despierto como testigo. La entidad viviente no Le conoce, pero Él lo conoce todo. VERSO 10. Dentro del universo, y en Su aspecto de Superalma, la Suprema Personalidad de Dios Se encuentra en todas partes, allí donde haya seres animados o inanimados. Por lo tanto, sólo debemos tomar lo que nos ha sido asignado; no debemos desear apoderarnos de la propiedad ajena. VERSO 11. La Suprema Personalidad de Dios observa constantemente las actividades del mundo, pero a Él nadie Le ve. Sin embargo, que nadie Le vea no significa que Él no ve, pues Su capacidad de ver nunca disminuye. Por lo tanto, todos debemos adorar a la Superalma, que permanece siempre con el alma individual como un amigo. VERSO 12. La Suprema Personalidad de Dios no tiene comienzo, final ni punto medio. Él no pertenece a una nación o persona determinada. En Él no hay interior ni exterior. De la personalidad del Señor Supremo están ausentes las dualidades que hallamos en el mundo material, como principio y final, mío y suyo. El universo, que emana de Él, es otro aspecto del Señor. Por lo tanto, el Señor Supremo es la verdad suprema, y es completo en Su grandeza. VERSO 13. La manifestación cósmica en su totalidad es el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, la Verdad Absoluta, que tiene millones de nombres y potencias ilimitadas. Él es refulgente de por Sí, innaciente e inmutable. Es el principio de todo, pero no tiene principio. Él ha creado esta manifestación cósmica mediante Su energía externa, y por ello parece que sea Él quien crea, mantiene y aniquila el universo. Sin embargo, Él permanece inactivo en Su energía espiritual, libre del contacto con las actividades de la energía material. VERSO 14. Por esa razón, y para permitir a la gente elevarse al nivel de las actividades que no están contaminadas de resultados fruitivos, los grandes sabios comienzan por ocuparles en actividades fruitivas, pues la única manera de alcanzar la etapa liberada, en que las actividades no producen reacciones, es comenzar por ocuparse en las actividades que se recomiendan en los śāstras. VERSO 15. Por Su propio mérito, la Suprema Personalidad de Dios goza de plenitud en todo tipo de opulencias; aun así, Él actúa como creador, sustentador y aniquilador del mundo material. A pesar de que actúa de ese modo, nunca Se enreda. Por esa razón, los devotos que siguen Sus pasos tampoco se enredan nunca. VERSO 16. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, actúa como un ser humano corriente, pero no desea disfrutar de los frutos de la acción. Él está lleno de conocimiento, libre de deseos materiales y desviaciones, y es completamente independiente. Como maestro supremo de la sociedad humana, enseña Su propio modo de actuar, y así inaugura la verdadera senda de la religión. Ruego a todos que Le sigan. VERSO 17. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, cantando los mantras védicos de instrucción conocidos con el nombre de Upaniṣads, Svāyambhuva Manu quedó sumido en estado de trance. Al verle, los rākṣasas y asuras, que estaban muy hambrientos, quisieron devorarle, y con ese fin corrieron hacia él a gran velocidad. VERSO 18. Manifestándose en la forma de Yajñapati, el Señor Supremo, que está en el corazón de todos, observó que los rākṣasas y demonios iban a devorar a Svāyambhuva Manu. Entonces el Señor, acompañado de Sus hijos, los Yāmas, y de los demás semidioses, mató a los demonios y rākṣasas. Seguidamente asumió el puesto de Indra y el gobierno del reino celestial. VERSO 19. El segundo manu fue Svārociṣa, el hijo de Agni. Tuvo varios hijos; los principales fueron Dyumat, Suṣeṇa y Rociṣmat. VERSO 20. Durante el reinado de Svārociṣa, el puesto de Indra lo asumió Rocana, el hijo de Yajña. Los principales semidioses fueron Tuṣita y otros, y entre los siete sabios estaban ¶rja y Stambha. Todos ellos fueron fieles devotos del Señor. VERSO 21. Un ṛṣi muy famoso fue Vedaśirā. Del vientre de su esposa, Tuṣitā, nació el avatāra llamado Vibhu. VERSO 22. Vibhu fue brahmacārī durante toda su vida y nunca se casó. De él recibieron lecciones acerca de austeridad, el dominio de sí mismo y temas análogos otras ochenta y ocho mil personas santas. VERSO 23. ¡Oh, rey!, el tercer manu, Uttama, era hijo del rey Priyavrata. De entre los hijos de este manu citaremos a Pavana, Sṛñjaya y Yajñahotra. VERSO 24. Durante el reinado del tercer manu, los siete sabios fueron Pramada y otros hijos de Vasiṣṭha. Los Satyas, Vedaśrutas y Bhadras fueron los semidioses, y Satyajit fue nombrado Indra, rey del cielo. VERSO 25. En ese manvantara, la Suprema Personalidad de Dios nació del vientre de Sūnṛtā, que era la esposa de Dharma, el semidiós encargado de la religión. El Señor fue famoso con el nombre de Satyasena, y apareció junto con otros semidioses, los Satyavratas. VERSO 26. Con Su amigo Satyajit, que era el Indra o rey del cielo, Satyasena mató a todos los yakṣas, rākṣasas y entidades vivientes fantasmales, que eran impíos, mentirosos y de mal comportamiento, y que hacían sufrir a los demás seres vivos. VERSO 27. El hermano de Uttama, el tercer manu, fue famoso con el nombre de Tāmasa, y pasó a ser el cuarto manu. Tāmasa tuvo diez hijos, encabezados por Pṛthu, Khyāti, Nara y Ketu. VERSO 28. Durante el reinado de Tāmasa Manu, entre los semidioses estuvieron los Satyakas, los Haris y los V…ras. El rey celestial, Indra, fue Triśikha. De entre los sabios de saptarṣi-dhāma, el principal fue Jyotirdhāma. VERSO 29 ¡Oh, rey!, en el manvantara de Tāmasa, también fueron semidioses los hijos de Vidhṛti, conocidos con el nombre de Vaidhṛtis. Con el paso del tiempo se había perdido la autoridad védica, y estos semidioses la protegieron con sus poderes. VERSO 30. En ese mismo manvantara, el Señor Supremo, Viṣṇu, nació del vientre de HariŠ…, la esposa de Harimedhā, y fue conocido con el nombre de Hari. Hari salvó de las fauces de un cocodrilo a Su devoto Gajendra, el rey de los elefantes. VERSO 31. El rey Parīkṣit dijo: Mi señor, BādarāyaŠi, deseo que me expliques en detalle la historia del rey de los elefantes, que fue liberado por Hari del ataque de un cocodrilo. VERSO 32. Toda obra literaria o narración en que se describa y glorifique a la Suprema Personalidad de Dios, Uttamaśloka, es ciertamente grande, pura, gloriosa, auspiciosa y completamente buena. VERSO 33. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, cuando Parīkṣit Mahārāja, en espera de su inmediata muerte, pidió a ®ukadeva Gosvāmī que hablase, éste, animado por las palabras del rey, le presentó sus respetos y habló, con gran deleite, ante la asamblea de sabios, que deseaban escucharle. CAPÍTULO 2. LA CRISIS DEL ELEFANTE GAJENDRA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, existe una montaña muy grande llamada Trik™˜a. Tiene una altura de diez mil yojanas [ciento treinta mil kilómetros]. Rodeada por el océano de leche, se encuentra en un lugar muy hermoso. VERSOS 2 y 3. La montaña mide también ciento treinta mil kilómetros de largo y de ancho. Sus tres picos principales están hechos de hierro, de plata y de oro, e irradian belleza por el cielo y en todas las direcciones. La montaña tiene también otros picos, llenos de joyas y minerales y adornados con frondosos árboles, enredaderas y arbustos. El sonido de las cataratas crea en ella una agradable vibración. Así, la montaña se alza aumentando la belleza del lugar en todas direcciones. VERSO 4. El suelo al pie de la montaña es bañado constantemente por las olas de leche, que producen esmeraldas a su alrededor en las ocho direcciones [Norte, Sur, Este, Oeste y direcciones intermedias]. VERSO 5. Esa montaña es un lugar de diversión para los habitantes de los planetas superiores: los siddhas, cāraŠas, gandharvas, vidyādharas, serpientes, kinnaras y apsarās. Así, los habitantes de los planetas celestiales ocupan todas las cuevas de la montaña. VERSO 6. Al cantar en esas cuevas, los habitantes del cielo emiten una vibración tan resonante que los leones, muy orgullosos de su fuerza, rugen con envidia incontenible, pensando que es otro león quien ruge de ese modo. VERSO 7. En los valles de la montaña Trik™˜a hay gran diversidad de animales salvajes, que embellecen el paisaje, y en los jardines de los semidioses los árboles están llenos de pájaros de dulces trinos. VERSO 8. En la montaña Trik™˜a hay muchos lagos y ríos, con playas cubiertas de joyas pequeñas como granos de arena. Las aguas son tan claras como el cristal, y, cuando las muchachas celestiales se bañan en ellas, el agua y la brisa quedan impregnadas de la fragancia de sus cuerpos, que enriquece toda la atmósfera. VERSOS 9, 10, 11, 12 y 13. En un valle de la montaña Trik™˜a se encontraba el jardín de ¬tumat, que pertenecía al gran devoto VaruŠa; en él se divertían las muchachas celestiales. Crecían allí flores y frutas en todas las estaciones. Había mandāras, pārijātas, pā˜alas, aśokas, campakas, c™tas, piyālas, panasas, mangos, āmrātakas, kramukas, cocoteros, palmas datileras y árboles de granada. Había madhukas, palmeras, tamālas, asanas, arjunas, ariṣṭas, uḍumbaras, plakṣas, árboles de los banianos, kiḿśukas y sándalos. También había picumardas, kovidāras, saralas, sura-dārus, uvas, caña de azúcar, bananas, pomarrosas, badar…s, akṣas, abhayas y āmalak…s. VERSOS 14, 15, 16, 17, 18 y 19. En aquel jardín había un gran lago lleno de flores de loto, brillantes y doradas; había también flores kumuda, kahlāra, utpala y atapatra, que aumentaban la excelente belleza de la montaña. Crecían allí árboles bilva, kapittha, jamb…ra y bhallātaka. Los abejorros, ebrios de miel, zumbaban mientras los pájaros trinaban con sones melodiosos. El lago estaba lleno de cisnes, kāraṇḍavas, cakrāvakas, grullas y bandadas de gallinas acuáticas, dāty™has, koyaṣ˜is y otras aves de murmurador sonido. Sus aguas estaban adornadas con el polen que se desprendía de las flores de loto con los movimientos de los peces y las tortugas. El lago estaba rodeado de flores kadamba y vetasa, además de nalas, n…pas, vañjulakas, kundas, kurubakas, aśokas, śirīṣas, k™˜ajas, i‰gudas, kubjakas, svarŠa-y™th…s, nāgas, punnāgas, jāt…s, mallikās, śatapatras, jālakās y mādhav…-latās. Las orillas estaban adornadas también con gran abundancia de árboles de distintos tipos, que daban flores y frutas en todas las estaciones. Así, toda la montaña se alzaba gloriosamente adornada. VERSO 20. En cierta ocasión, el jefe de los elefantes que vivían en las selvas de la montaña Trik™˜a avanzaba hacia el lago en compañía de sus elefantas. A su paso, rompía muchas plantas, enredaderas, matorrales y árboles, sin prestar atención a sus hirientes espinas. VERSO 21. Con sólo captar el olor de aquel elefante, todos los demás elefantes, los tigres y los demás animales feroces, como los leones, los rinocerontes, las grandes serpientes y los sarabhas blancos y negros, huían llenos de temor. El ciervo camar… también huía. VERSO 22. Por la misericordia de aquel elefante, otros animales, como los zorros, los lobos, los búfalos, los osos, los jabalíes, los gopucchas, los puercoespines, los monos, los conejos y las demás especies de ciervos, junto con muchos otros animales pequeños, andaban tranquilos por otros parajes de la selva, pues no le temían. VERSOS 23 y 24. Rodeado por las hembras y por los demás elefantes de su manada, y seguido por los más jóvenes, Gajapati, el jefe de los elefantes, hacía temblar toda la montaña Trik™˜a con el peso de su cuerpo. Transpiraba, de su boca chorreaban gotas de licor, y la embriaguez le cegaba la vista. Era servido por los abejorros, bebedores de miel, y, desde lejos, podía oler el polvo de las flores de loto, que la brisa traía desde el lago. Así, rodeado de sus sedientos acompañantes, llegó a la orilla del lago. VERSO 25. El rey de los elefantes entró en el lago, se bañó a conciencia y quedó aliviado de la fatiga. Entonces, con ayuda de su trompa, bebió de aquellas aguas frescas, claras y nectáreas, que llevaban mezclado el polen de las flores de loto y de los nenúfares, hasta que se sintió completamente satisfecho. VERSO 26. Como un ser humano que carece de conocimiento espiritual y está demasiado apegado a los miembros de su familia, el elefante, confundido por la energía externa de Kṛṣṇa, hizo que sus esposas e hijos se bañasen y bebiesen de aquellas aguas. Él mismo aspiraba agua del lago con la trompa y la rociaba sobre ellos. Se empeñaba en aquel agotador trabajo sin reparar en esfuerzos. VERSO 27. Por disposición de la providencia, ¡oh, rey!, un poderoso cocodrilo se irritó con el elefante y, aprovechando que estaba en el agua, le hincó los dientes en la pata. El elefante, que en verdad era muy fuerte, puso todo su empeño en liberarse del peligro que la providencia le enviaba. VERSO 28. Entonces, al ver el peligro en que se encontraba Gajendra, sus esposas se afligieron profundamente y se pusieron a llorar. Los demás elefantes quisieron ayudarle, pero el cocodrilo era tan fuerte que, aunque estuvieron tirando de Gajendra por detrás, no pudieron rescatarle. VERSO 29. ¡Oh, rey!, tirando el uno del otro dentro y fuera del agua, el elefante y el cocodrilo pasaron mil años luchando. Al ver aquel combate, los semidioses estaban muy sorprendidos. VERSO 30. Sin embargo, con los tirones del cocodrilo y los muchos años de lucha en el agua, el elefante vio disminuidas sus fuerzas mentales, físicas y sensoriales. El cocodrilo, por el contrario, como era un animal de agua, veía aumentar su entusiasmo, su fuerza física y el poder de sus sentidos. VERSO 31. El rey de los elefantes, cuando vio que la providencia le había puesto en las fauces del cocodrilo y que se encontraba en una situación desesperada, dentro de un cuerpo material y sin poder salvarse del peligro, sintió mucho miedo de ser matado. Entonces reflexionó durante mucho tiempo, y finalmente llegó a la siguiente conclusión. VERSO 32. Ni siquiera los demás elefantes, mis amigos y familiares, han podido salvarme de este peligro. ¿Qué podrían hacer entonces mis esposas? Nada, ciertamente. Si este cocodrilo me ha atacado, es por voluntad de la providencia; por lo tanto, debo buscar el refugio de la Suprema Personalidad de Dios, que es siempre el refugio de todos, incluso de las grandes personalidades. VERSO 33. En verdad, a la Suprema Personalidad de Dios no todos Le conocen, pero es muy poderoso e influyente. Así, pese a la espantosa fuerza de la serpiente del tiempo eterno, que persigue sin cesar a todos los seres dispuesta a tragárselos, el Señor brinda Su protección a la persona que, por miedo a esa serpiente, acude a refugiarse en Él; en verdad, la muerte misma tiene que salir huyendo por temor al Señor. Por esa razón, yo me entrego a Él, que es la autoridad suprema, que es grande y poderoso y es el verdadero refugio de todos. CAPÍTULO 3. LAS ORACIONES DE GAJENDRA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī prosiguió: A continuación, el rey de los elefantes, Gajendra, fijó la mente en el corazón con inteligencia perfecta y recitó un mantra que había aprendido en su vida anterior, cuando era Indradyumna; pudo recordarlo por la gracia de Kṛṣṇa. VERSO 2. El rey de los elefantes, Gajendra, dijo: Ofrezco respetuosas reverencias a la Persona Suprema, Vāsudeva [oˆ namo bhagavate vāsudevāya]. El cuerpo material actúa gracias a Él, por la presencia del espíritu; Él es, por lo tanto, la causa original de todos los seres. Él es digno de la adoración de personas tan elevadas como Brahmā y ®iva; Él ha entrado en el corazón de todo ser vivo. En Él medito. VERSO 3. La Suprema Personalidad de Dios es el plano supremo en que todo reposa, el elemento del que todo es producto, la persona que ha creado esta manifestación cósmica y que es su única causa. Él, sin embargo, es diferente de la causa y del resultado. Yo me entrego a Él, que es la Suprema Personalidad de Dios, autosuficiente en todo. VERSO 4. Con la expansión de Su propia energía, la Suprema Personalidad de Dios hace que la manifestación cósmica permanezca visible, y, a veces, nuevamente invisible. Él es tanto la causa como el resultado supremo, el observador y el testigo, en toda circunstancia. Así, Él es trascendental a todo. Que esa Suprema Personalidad de Dios me dé Su protección. VERSO 5. Cuando llega el momento de la aniquilación de todas las manifestaciones de causa y efecto en el universo, con los planetas y sus directores y sustentadores, reina una completa oscuridad. Sin embargo, por encima de esas tinieblas está la Suprema Personalidad de Dios. Yo me refugio en Sus pies de loto. VERSO 6. Cuando un artista está en el escenario, cubierto con atractivos trajes y ejecutando movimientos de danza, nadie del público puede entenderle; del mismo modo, ni siquiera los semidioses y los grandes sabios pueden comprender los rasgos y las actividades del artista supremo, y, en verdad, a los que son como animales sin inteligencia les es del todo imposible. Ni los semidioses, ni los sabios, ni los poco inteligentes pueden percibir los rasgos del Señor, y, mucho menos, expresar en palabras Su verdadera posición. Que esa Suprema Personalidad de Dios me proteja. VERSO 7. Los renunciantes y grandes sabios que ven a todos los seres vivos con visión ecuánime, que son amistosos con todos y, de forma intachable, practican en el bosque los votos de brahmacaria, vānaprastha y sannyāsa, desean ver los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, que son completamente auspiciosos. Que esa Suprema Personalidad de Dios sea mi destino. VERSOS 8 y 9. La Suprema Personalidad de Dios no tiene nacimiento, ni actividades, ni forma, ni nombre, ni defectos ni cualidades materiales. A fin de cumplir el objetivo por el cual se crea y se destruye el mundo material, Él adviene con la forma de un ser humano, como el Señor Rāma o el Señor Kṛṣṇa, mediante Su potencia interna original. Él posee una potencia inmensa, y actúa de modo maravilloso en Sus diversas formas, todas las cuales están libres de contaminación material. Él es, por lo tanto, el Brahman Supremo, y a Él ofrezco mis respetos. VERSO 10. Ofrezco mis respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma autorrefulgente, que es el testigo en el corazón de todos, que ilumina al alma individual y a quien no se puede alcanzar mediante el ejercicio de la mente, las palabras o la conciencia. VERSO 11. A la Suprema Personalidad de Dios Le pueden percibir los devotos puros que actúan en el ámbito trascendental de existencia del bhakti-yoga. Él es quien otorga una felicidad sin contaminaciones, y es el amo del mundo trascendental. Por ello Le ofrezco mis respetos. VERSO 12. Ofrezco respetuosas reverencias al omnipresente Señor Vāsudeva, a la feroz forma del Señor como Nṛsiḿhadeva, a la forma del Señor como animal [el Señor Varāhadeva], al Señor Dattātreya, que predicó el impersonalismo, al Señor Buddha, y a todas las demás encarnaciones. Ofrezco respetuosas reverencias al Señor, que no tiene cualidades materiales pero que, en el mundo material, acepta las tres cualidades, bondad, pasión e ignorancia. También ofrezco respetuosas reverencias a la refulgencia impersonal, el Brahman. VERSO 13. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, que eres la Superalma, el supervisor de todo y el testigo de cuanto ocurre. Tú eres la Persona Suprema, el origen de la naturaleza material y de la energía material total. Tú eres también el propietario del cuerpo material. Por lo tanto, Tú eres el completo supremo. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 14. Mi Señor, Tú eres el observador de todos los objetivos de los sentidos. Sin Tu misericordia, no hay posibilidad de resolver el problema de las dudas. El mundo material es como una sombra que se asemeja a Ti. En verdad, si consideramos real el mundo material es porque da una idea de Tu existencia. VERSO 15. Mi Señor, Tú eres la causa de todas las causas, pero Tú mismo no tienes causa. Por lo tanto, Tú eres la maravillosa causa de todo. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, que eres el refugio del conocimiento védico contenido en śāstras como los Pañcarātras y el Vedānta-s™tra, que son representaciones Tuyas; Tú eres, además, el origen del sistema paramparā. Puesto que Tú eres quien puede dar la liberación, eres el único refugio para todos los trascendentalistas. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 16. Mi Señor, como el fuego en la madera araŠi, Tú y Tu ilimitado conocimiento permanecéis cubiertos por las modalidades de la naturaleza. Tu mente, sin embargo, no presta atención a las actividades de esas modalidades. Las personas de conocimiento espiritual avanzado no están sujetas a los principios regulativos que se dictan en las Escrituras védicas. Esas almas avanzadas son trascendentales, y, por ello, Tú apareces personalmente en sus mentes puras. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 17. Yo, que no soy más que un animal, me he entregado a Ti, que eres supremamente liberado; ciertamente, Tú me liberarás de esta peligrosa situación. En verdad, puesto que eres extraordinariamente misericordioso, estás constantemente tratando de liberarme. Mediante Tu aspecto parcial, Paramātmā, Tú estás en el corazón de todos los seres encarnados. Eres famoso por ser conocimiento trascendental directo, y eres ilimitado. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 18. Mi Señor, aquellos que están completamente libres de la contaminación material meditan siempre en Ti en lo más profundo del corazón. Pero aquellos que, como yo, estamos demasiado apegados a las invenciones mentales, el hogar, los familiares, los amigos, el dinero, los sirvientes y los criados, tenemos enormes dificultades en llegar a Ti. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios y estás libre de la contaminación de las modalidades de la naturaleza. Eres el manantial de toda iluminación, el controlador supremo. Por ello Te ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 19. Aquellos que centran su interés en los cuatro principios de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, adoran a la Suprema Personalidad de Dios y obtienen de Él lo que desean. ¿Qué puede decirse entonces de otras bendiciones? En verdad, el Señor a veces da un cuerpo espiritual a esos ambiciosos adoradores. Que esa Suprema Personalidad de Dios, que es ilimitadamente misericordioso, me conceda la bendición de liberarme del peligro en que me encuentro y del modo de vida materialista. VERSOS 20 y 21. Los devotos puros, que no desean nada más que servir al Señor, Le adoran, completamente entregados, y siempre cantan y escuchan acerca de Sus actividades, que son muy maravillosas y auspiciosas. Así, están siempre inmersos en el océano de la bienaventuranza trascendental. Esos devotos nunca piden al Señor ninguna bendición. Yo, en cambio, estoy en peligro, y por ello oro a la Suprema Personalidad de Dios, que existe eternamente y es invisible, que es el Señor de todas las grandes personalidades, tales como Brahmā, y a quien solamente se puede llegar mediante el bhakti-yoga trascendental. Él es extraordinariamente sutil, de modo que está fuera del alcance de mis sentidos, y es trascendental a toda percepción externa. Él es ilimitado, es la causa original y goza de perfecta plenitud en todo. A Él ofrezco mis reverencias. VERSOS 22, 23 y 24. La Suprema Personalidad de Dios crea a Sus partes integrales menores, las j…va-tattva, comenzando con el Señor Brahmā, los semidioses y las expansiones del conocimiento védico [Sāma, ¬g, Yajur y Atharva]; crea también a todas las demás entidades vivientes, móviles e inmóviles, con sus respectivos nombres y características. Del mismo modo que las chispas del fuego, o los brillantes rayos del Sol, emanan de su origen y vuelven a fundirse en él una y otra vez, la mente, la inteligencia, los sentidos, los cuerpos materiales densos y sutiles y las continuas transformaciones de las modalidades de la naturaleza material emanan del Señor y se funden nuevamente en Él. Él no es ni demonio ni semidiós, ni humano, ni ave, ni mamífero. No es mujer, ni hombre, ni un ser neutro, ni tampoco es animal. Él no es, ni una cualidad material, ni una actividad fruitiva, ni una manifestación, ni una no manifestación. Él es la última palabra en el discernimiento que analiza «esto no es, eso tampoco»; Él es ilimitado. ¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios! VERSO 25. Una vez libre del ataque del cocodrilo, no deseo seguir viviendo. ¿De qué sirve un cuerpo de elefante, cubierto externa e internamente por la ignorancia? Mi único deseo es liberarme eternamente de la ignorancia que me cubre. Esa cubierta no la destruye la influencia del tiempo. VERSO 26. Ahora, con el deseo de liberarme por completo de la vida material, ofrezco respetuosas reverencias a esa Persona Suprema, el creador del universo, que es, en Sí mismo, la forma del universo, y, no obstante, es trascendental a la manifestación cósmica. Él es el conocedor supremo de todo lo que existe en el mundo, la Superalma del universo. Él es el Señor innaciente y supremo. A Él ofrezco mis respetuosas reverencias. VERSO 27. Ofrezco respetuosas reverencias al Supremo, la Superalma, el maestro de todo yoga místico, a quien los místicos perfectos ven en lo más profundo del corazón una vez purificados y completamente libres de las reacciones de las actividades fruitivas gracias a la práctica del bhakti-yoga. VERSO 28. Mi Señor, Tú ejerces Tu control con la formidable potencia de tres tipos de energías. Tú apareces como receptáculo de todos los placeres de los sentidos y como protector de las almas entregadas. Posees ilimitada energía, pero eres inaccesible para quienes no pueden controlar sus sentidos. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez. VERSO 29. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, cuya energía ilusoria hace que la j…va, que es parte integral de Dios, olvide su verdadera identidad debido al concepto corporal de la vida. Yo me refugio en la Suprema Personalidad de Dios, cuyas glorias son difíciles de entender. VERSO 30. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando habló de la autoridad suprema, el rey de los elefantes no mencionó a ninguna persona en particular, ni invocó a los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā, el Señor ®iva, Indra y Candra, de modo que ninguno de ellos le respondió. Sin embargo, el Señor Hari, que es la Superalma, Puruṣottama, la Personalidad de Dios, sí apareció ante Gajendra. VERSO 31. Al comprender la difícil situación de Gajendra, que Le había ofrecido oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, que vive en todas partes, apareció en aquel lugar en compañía de los semidioses, que Le ofrecían oraciones. Armado con Su disco y otras armas, apareció montado en la espalda de Garuda, Su ave portadora. Así, tan veloz como Su propio deseo, apareció ante Gajendra. VERSO 32. Gajendra había sido fuertemente atrapado por el cocodrilo en el agua y sentía un intenso dolor; pero cuando vio que NārāyaŠa, empuñando su disco, Se acercaba por el cielo a lomos de Garuḍa, inmediatamente recogió una flor de loto con la trompa y, a pesar del gran dolor que sentía, pronunció, con gran dificultad, las siguientes palabras: «¡Oh, mi Señor, NārāyaŠa, amo del universo!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, Te ofrezco mis respetuosas reverencias». VERSO 33. Entonces, al ver a Gajendra sufriendo de aquel modo, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, el innaciente, Se bajó de la espalda de Garuḍa y, por Su misericordia sin causa, arrastró fuera del agua al rey de los elefantes, y, con él, al cocodrilo. Inmediatamente, ante la mirada de todos los semidioses allí presentes, el Señor cortó la cabeza del cocodrilo con Su disco. De ese modo salvó a Gajendra, el rey de los elefantes. CAPÍTULO 4. GAJENDRA REGRESA AL MUNDO ESPIRITUAL. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando el Señor liberó a Gajendra, el rey de los elefantes, todos los semidioses, sabios y gandharvas, encabezados por Brahmā y ®iva, alabaron el acto de la Suprema Personalidad de Dios y derramaron lluvias de flores sobre el Señor y sobre Gajendra. VERSO 2. En los planetas celestiales resonaban los timbales, los habitantes de Gandharvaloka comenzaron a danzar y a cantar, y los habitantes de CāraŠaloka y de Siddhaloka, en compañía de grandes sabios, ofrecían oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Puruṣottama. VERSOS 3 y 4. Por la maldición de Devala Muni, el rey H™h™, el mejor de los gandharvas, había recibido un cuerpo de cocodrilo. Ahora, tras ser liberado por la Suprema Personalidad de Dios, recibió una muy hermosa forma de gandharva. Inmediatamente, al comprender a quién se debía aquella gran misericordia, ofreció reverencias respetuosas con la cabeza y comenzó a recitar oraciones muy adecuadas para el Señor trascendental, el eterno supremo, a quien se adora con los versos más selectos. VERSO 5. Favorecido por la misericordia sin causa de la Suprema Personalidad de Dios, el rey H™h™ había recuperado su forma original. Así, ofreció reverencias al Señor y dio vueltas alrededor de Él en señal de respeto; después, en presencia de todos los semidioses, encabezados por Brahmā, regresó a Gandharvaloka. Se había liberado de todas las reacciones pecaminosas. VERSO 6. Gajendra había sido tocado directamente por las manos de la Suprema Personalidad de Dios, y debido a ello quedó inmediatamente libre de todo rastro de ignorancia y de cautiverio material; alcanzó así la salvación llamada sār™pya-mukti, gracias a la cual recibió el mismo aspecto corporal que el Señor, vestido con ropas amarillas y dotado de cuatro brazos. VERSO 7. En su vida anterior, Gajendra había sido un vaiṣṇava, rey del país de PāŠḍya, en la provincia de Draviḍa [India del Sur]. Se llamaba Indradyumna Mahārāja. VERSO 8. Después de retirarse de la vida familiar, Indradyumna Mahārāja se había marchado a las montañas Malaya, donde estableció su āśrama en una pequeña choza. Llevaba los cabellos enredados sobre la cabeza, y siempre se ocupaba en austeridades. Un día, mientras observaba un voto de silencio, completamente dedicado a adorar al Señor, quedó absorto en el éxtasis del amor por Dios. VERSO 9. Mientras Indradyumna Mahārāja estaba absorto en el éxtasis de la meditación, adorando a la Suprema Personalidad de Dios, llegó a su āśrama Agastya Muni, acompañado de sus discípulos. El muni, al ver que Mahārāja Indradyumna guardaba silencio y permanecía sentado en aquel apartado lugar, sin ofrecerle el recibimiento que era de rigor, se enfadó mucho. VERSO 10. Agastya Muni pronunció entonces esta maldición: «Este rey Indradyumna no es nada amable. Como es ruin y no tiene educación, ha insultado a un brāhmaŠa. Por lo tanto, que entre en la región de las tinieblas y reciba el cuerpo mudo y torpe de un elefante». VERSOS 11 y 12. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, después de maldecir al rey Indradyumna, Agastya Muni se fue del lugar con sus discípulos. Como devoto que era, el rey aceptó de buen grado la maldición del muni, considerándola la voluntad de la Suprema Personalidad de Dios. Así, en su siguiente vida recibió un cuerpo de elefante; pero, gracias al servicio devocional, pudo recordar al Señor y supo adorarle y ofrecerle oraciones. VERSO 13. Al liberar al rey de los elefantes de las fauces del cocodrilo, y de la existencia material, que es como un cocodrilo, el Señor lo elevó al estado de sār™pya-mukti. En presencia de los gandharvas, los siddhas y los demás semidioses, que Le alababan por Sus maravillosas actividades trascendentales, el Señor, sentado a lomos de Garuḍa, Su ave portadora, regresó a Su morada, absolutamente maravillosa, y Se llevó con Él a Gajendra. VERSO 14. Mi querido rey Parīkṣit, te he mostrado así el maravilloso poder de Kṛṣṇa, tal y como se manifestó cuando el Señor liberó al rey de los elefantes. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, aquellos que escuchan esta narración se capacitan para elevarse a los sistemas planetarios superiores. Por el simple hecho de escucharla, adquieren fama como devotos, dejan de verse afectados por la contaminación de Kali-yuga, y nunca tienen malos sueños. VERSO 15. Por lo tanto, después de levantarse por la mañana, aquellos que desean su propio bien, y en especial los brāhmaṇas, los kṣatriyas y los vaiśyas —pero sobre todo los brāhmaṇas vaiṣṇavas—, deben recitar esta narración tal y como es, sin desviaciones, y de ese modo neutralizar las molestias causadas por los malos sueños. VERSO 16. ¡Oh, el mejor de la dinastía Kuru!, la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de todos, sintiéndose complacido, Se dirigió a Gajendra ante todos los allí presentes y pronunció las siguientes bendiciones. VERSOS 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Libres de toda reacción pecaminosa están aquellos que se levantan por la mañana temprano, al final de la noche, y concentran la mente con gran atención en Mi forma, o en tu forma, en este lago, en esta montaña, en las cuevas, en los jardines, en las cañas, en los bambúes, en los árboles celestiales, en los lugares donde residimos Yo, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, en los tres picos de la montaña Trik™˜a, hechos de oro, plata y hierro, en Mi muy agradable morada [el océano de leche], en la isla blanca, ®vetadv…pa, que siempre brilla con rayos espirituales, en Mi marca de ®r…vatsa, en la joya Kaustubha, en Mi collar de flores Vaijayant…, en Mi maza, Kaumodak…, en Mi disco Sudarśana y Mi caracola Pāñcajanya, en Mi portador, Garuḍa, el rey de las aves, en Mi cama, Śeṣa Nāga, en Mi expansión de energía, la diosa de la fortuna, en el Señor Brahmā, en Nārada Muni, en el Señor ®iva, en Prahlāda, en Mis encarnaciones, tales como Matsya, K™rma y Varāha, en Mis ilimitadas actividades, que son completamente auspiciosas y aportan mérito piadoso a quien las escucha, en el Sol, en la Luna, en el fuego, en el mantra oˆkāra, en la Verdad Absoluta, en la energía material total, en las vacas y los brāhmaṇas, en el servicio devocional, en las esposas de Soma y de Kaśyapa, todas las cuales son hijas del rey Dakṣa, en los ríos Ganges, Sarasvat…, Nandā y Yamunā [Kālind…], en el elefante Airāvata, en Dhruva Mahārāja, en los siete ṛṣis y en los seres humanos piadosos. VERSO 25. Mi querido devoto, a aquellos que se levantan al final de la noche y Me ofrecen las oraciones que tú Me has dirigido, Yo les doy una residencia eterna en el mundo espiritual al final de su vida. VERSO 26. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de dar esta instrucción, el Señor, conocido con el nombre de Hṛṣīkeśa, hizo sonar Su caracola Pāñcajanya, complaciendo así a todos los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā. Seguidamente montó a lomos de Su ave portadora, Garuḍa. CAPÍTULO 5. LOS SEMIDIOSES ACUDEN AL SEÑOR EN BUSCA DE PROTECCIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, te he explicado así el pasatiempo Gajendra-mokṣaṇa. Escucharlo es una gran actividad piadosa; quien escucha esas actividades del Señor puede liberarse de todas las reacciones pecaminosas. Ahora escucha, por favor, la historia de Raivata Manu. VERSO 2. El quinto manu fue Raivata, que era hermano de Tāmasa Manu. Entre sus hijos, los principales fueron Arjuna, Bali y Vindhya. VERSO 3. ¡Oh, rey!, en el milenio de Raivata Manu, el rey del cielo fue Vibhu; entre los semidioses estuvieron los Bh™tarayas, y entre los siete brāhmaṇas que ocuparon los siete planetas estuvieron HiraŠyaromā, Vedaśirā y ¶rdhvabāhu. VERSO 4. De la unión de ®ubhra y su esposa, VikuŠ˜hā, hizo Su advenimiento la Suprema Personalidad de Dios, VaikuŠ˜ha, junto con semidioses que eran Sus expansiones personales plenarias. VERSO 5. Para satisfacer a la diosa de la fortuna, que Se lo había pedido, la Suprema Personalidad de Dios, VaikuŠ˜ha, creó otro planeta VaikuŠ˜ha, que es adorado por todos. VERSO 6. Las grandes actividades y las cualidades trascendentales de las diversas encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios están explicadas de un modo maravilloso, pero a veces no somos capaces de entenderlas. Aun así, para el Señor Viṣṇu todo es posible. Si se pudieran contar los átomos del universo, se podrían enumerar las cualidades de la Suprema Personalidad de Dios. Pero ni los átomos del universo pueden ser contados, ni las cualidades trascendentales del Señor enumeradas. VERSO 7. Cākṣuṣa, el hijo de Cakṣu, fue el sexto manu. Tuvo muchos hijos; los principales fueron P™ru, P™ruṣa y Sudyumna. VERSO 8. Durante el reinado de Cākṣuṣa Manu, el rey del cielo fue Mantradruma. Entre los semidioses estuvieron los špyas, y entre los grandes sabios, Haviṣmān y V…raka. VERSO 9. En el sexto milenio manvantara, el Señor Viṣṇu, el amo del universo, advino en forma de Su expansión parcial. Fue engendrado por Vairāja en el vientre de su esposa, Devasambh™ti, y Su nombre fue Ajita. VERSO 10. Ajita batió el océano de leche y produjo néctar para los semidioses. En forma de tortuga, iba de un lugar a otro, cargando sobre Su caparazón la gran montaña Mandara. VERSOS 11 y 12. El rey Parīkṣit preguntó: ¡Oh, gran brāhmaŠa, ®ukadeva Gosvāmī! ¿Por qué razón batió el Señor Viṣṇu el océano de leche? ¿Cómo lo hizo? ¿Por qué entró en el agua en forma de tortuga y sostuvo la montaña Mandara? ¿Cómo obtuvieron el néctar los semidioses, y qué más cosas se produjeron al batir el océano? Por favor, explícame esas maravillosas actividades del Señor. VERSO 13. Mi corazón, perturbado por las tres condiciones miserables de la vida material, no se ha saciado todavía de escuchar tu relato de las gloriosas actividades del Señor, la Suprema Personalidad de Dios, que es el amo de los devotos. VERSO 14. ®r… S™ta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas eruditos que os habéis reunido en Naimiṣāraṇya!, después de escuchar al rey, ®ukadeva Gosvāmī, el hijo de Dvaipāyana, le felicitó por su pregunta y se esforzó por continuar su explicación de las glorias de la Suprema Personalidad de Dios. VERSOS 15 y 16. ®ukadeva Gosvāmī dijo: En el transcurso de una batalla, los asuras lanzaron sus armas-serpiente contra los semidioses; en aquel violento ataque cayeron y perdieron la vida muchos semidioses, sin que pudieran ser revividos. Por aquel entonces, ¡oh, rey!, los semidioses habían sido maldecidos por Durvāsā Muni y los tres mundos estaban sumidos en una gran pobreza, de modo que no se podían celebrar ceremonias rituales. Las consecuencias fueron muy graves. VERSOS 17 y 18. El Señor Indra, VaruŠa y los demás semidioses, al verse en aquellas condiciones, deliberaron entre sí, pero no pudieron hallar ninguna solución. Finalmente, todos los semidioses se reunieron y fueron juntos a la cima del monte Sumeru. Allí, en la sala de asambleas del Señor Brahmā, se postraron ofreciendo reverencias e informaron al Señor Brahmā de todo lo ocurrido. VERSOS 19 y 20. Al ver que los semidioses habían perdido toda su fuerza y su influencia, y que, como consecuencia de ello, los tres mundos estaban desprovistos de toda buena fortuna, con los demonios en una situación de prosperidad, mientras que los semidioses pasaban grandes dificultades, el Señor Brahmā, que está por encima de todos los semidioses y es extraordinariamente poderoso, concentró su mente en la Suprema Personalidad de Dios. Así reanimado, su rostro se iluminó, y dirigió a los semidioses las siguientes palabras. VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: Tanto yo como vosotros, los semidioses, así como el Señor ®iva, los demonios, las entidades vivientes nacidas del sudor, los seres vivos que nacen de huevos, los árboles y las plantas que brotan de la tierra, y las entidades vivientes que nacen de un embrión, venimos del Señor Supremo, de Su encarnación de rajo-guŠa [el Señor Brahmā, el guŠa-avatāra] y de los grandes sabios [ṛṣis] que son parte de mí. Por lo tanto, acudamos todos al Señor Supremo y refugiémonos en Sus pies de loto. VERSO 22. Para la Suprema Personalidad de Dios no hay nadie que deba ser matado, protegido, desdeñado o adorado. Sin embargo, en función del momento, y con vistas a la creación, el mantenimiento o la aniquilación, Él adopta diversas encarnaciones, con formas que pueden estar, bien sea bajo la modalidad de la bondad, de la pasión o de la ignorancia. VERSO 23. Ahora es el momento de invocar la modalidad de la bondad de las entidades vivientes que han recibido cuerpos materiales. La modalidad de la bondad tiene por objeto establecer el gobierno del Señor Supremo, que mantendrá la existencia de la creación. Por lo tanto, éste es el momento oportuno para refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios. Él es por naturaleza muy bondadoso con los semidioses, para quienes es muy querido. Por lo tanto, Él os otorgará, ciertamente, toda buena fortuna. VERSO 24. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, subyugador de todos los enemigos!, después de hablar así, el Señor Brahmā guió a los semidioses hasta la morada de la Suprema Personalidad de Dios, que está más allá del mundo material. La morada del Señor se encuentra en una isla llamada ®vetadv…pa, situada en el océano de leche. VERSO 25. Allí [en ®vetadv…pa], el Señor Brahmā ofreció oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, a pesar de que nunca había visto al Señor Supremo. Simplemente porque había escuchado las afirmaciones de las Escrituras védicas acerca de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Brahmā, con la mente fija, ofreció al Señor oraciones como las que se recogen o aprueban en esas Escrituras. VERSO 26. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, Señor Supremo!, ¡oh, inmutable e ilimitada verdad suprema!, Tú eres el origen de todo. Tú eres omnipresente, de modo que estás en el corazón de todos e incluso en el átomo. Tú no tienes cualidades materiales. En verdad, eres inconcebible. La mente no puede entenderte por medio de la especulación, y las palabras no alcanzan a describirte. Tú eres el amo supremo de todos, y por ello eres digno de la adoración de todos. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. VERSO 27. Directa e indirectamente, la Suprema Personalidad de Dios sabe cómo actúa todo bajo Su control, incluyendo la fuerza vital, la mente y la inteligencia. Él lo ilumina todo; en Él no hay ignorancia. Él no tiene un cuerpo material expuesto a las reacciones de actividades anteriores, y está libre de la ignorancia de la parcialidad y de la educación materialista. Por ello me refugio en los pies de loto del Señor Supremo, que es eterno, omnipresente y tan grande como el cielo, y que adviene con seis opulencias en tres yugas [Satya, Tretā y Dvāpara]. VERSO 28. En el ciclo de las actividades materiales, el cuerpo material es como la rueda del carro de la mente. Los diez sentidos [cinco para la acción y cinco para adquirir conocimiento] y los cinco aires vitales que circulan en el cuerpo son los quince radios de la rueda del carro. Las tres modalidades de la naturaleza [bondad, pasión e ignorancia] son su centro de actividades, y los ocho elementos de la naturaleza [tierra, agua, fuego, aire, cielo, mente, inteligencia y ego falso] forman su llanta. La energía externa, la energía material, es como la energía eléctrica que la mueve. Así, esa rueda gira a gran velocidad alrededor de su soporte o cubo central, la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma y la verdad suprema. A Él ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 29. La Suprema Personalidad de Dios está situado en el plano de la bondad pura [śuddha-sattva], de modo que es eka-varŠa, el oˆkāra [praŠava]. El Señor está más allá de la manifestación cósmica, que se considera oscuridad, y por lo tanto no es visible a los ojos materiales. No obstante, no está separado de nosotros por el tiempo o el espacio, sino que está en todas partes. Sentado en Su ave portadora, Garuḍa, es adorado mediante el poder del yoga místico por quienes se han liberado de toda agitación. Ofrezcámosle respetuosas reverencias. VERSO 30. Nadie puede superar la energía ilusoria [māyā] de la Suprema Personalidad de Dios, que, con su inmensa fuerza, nos confunde a todos y nos hace perder la capacidad de entender el objetivo de la vida. Sin embargo, esa misma māyā es vencida por la Suprema Personalidad de Dios, que gobierna a todos y mantiene una actitud ecuánime hacia todas las entidades vivientes. A Él ofrecemos respetuosas reverencias. VERSO 31. Como nuestros cuerpos están constituidos de sattva-guŠa, nosotros, los semidioses, permanecemos interna y externamente en el plano de la bondad. Ésa es también la posición de los grandes santos. Por lo tanto, si ni siquiera nosotros podemos entender a la Suprema Personalidad de Dios, ¿qué puede decirse de aquellos que, por su constitución corporal, son muy insignificantes y permanecen bajo las modalidades de la pasión y la ignorancia? ¿Cómo van a entender al Señor? Ofrezcamos al Señor respetuosas reverencias. VERSO 32. En este mundo hay cuatro clases de entidades vivientes, y todas han sido creadas por Él. La creación material reposa sobre Sus pies de loto. Él es la gran Persona Suprema, pleno de opulencia y de poder. Que Él Se complazca con nosotros. VERSO 33. Toda la manifestación cósmica ha surgido del agua; gracias al agua se mantienen, viven y crecen todas las entidades vivientes. Ese agua no es otra cosa que el semen de la Suprema Personalidad de Dios. Que esa Suprema Personalidad de Dios, cuya potencia es tan grande, Se complazca con nosotros. VERSO 34. Soma, la Luna, es la fuente de los cereales y de la fuerza y longevidad de todos los semidioses. Él es también el amo de toda la vegetación y la fuente de la capacidad reproductora de todas las entidades vivientes. Como afirman los sabios eruditos, la Luna es la mente de la Suprema Personalidad de Dios. Que esa Suprema Personalidad de Dios, fuente de toda opulencia, Se complazca con nosotros. VERSO 35. El fuego, que ha nacido para aceptar las oblaciones en las ceremonias rituales, es la boca de la Suprema Personalidad de Dios. El fuego existe en las profundidades del océano, donde produce riquezas, y se encuentra también en el abdomen para digerir los alimentos y producir diversas secreciones destinadas a mantener el cuerpo. Que esa supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 36. El dios del Sol señala la senda de la liberación, que recibe el nombre de arcirādi-vartma. Él es la principal fuente de comprensión de los Vedas y la morada en que se puede adorar a la Verdad Absoluta. Él es la puerta de la liberación y la fuente de la vida eterna, así como la causa de la muerte. El dios del Sol es el ojo del Señor. Que ese Supremo Señor, que es supremamente opulento, Se complazca con nosotros. VERSO 37. Todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, reciben la fuerza vital, la fuerza física y la vida misma del aire. Todos nosotros seguimos al aire para obtener fuerza vital, como sirvientes que siguen a un emperador. La fuerza vital del aire se genera de la fuerza vital original de la Suprema Personalidad de Dios. Que ese Señor Supremo Se complazca con nosotros. VERSO 38. Que la supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. De Sus oídos se generan las direcciones, de Su corazón vienen los orificios del cuerpo, y de Su ombligo vienen la fuerza vital, los sentidos, la mente, el aire que circula en el cuerpo, y el éter, que es el refugio del cuerpo. VERSO 39. Del poder del Señor se generó Mahendra, el rey del cielo; de Su misericordia, los semidioses; de Su ira, el Señor ®iva; y de Su sobria inteligencia, el Señor Brahmā. Los mantras védicos se generaron de los orificios del cuerpo del Señor, y los grandes santos y prajāpatis, de Sus genitales. Que ese Señor supremamente poderoso Se complazca con nosotros. VERSO 40. De Su pecho se generó la diosa de la fortuna, de Su sombra los habitantes de Pitṛloka, de Su pecho la religión, y la irreligión [lo contrario de la religión] de Su espalda. Los planetas celestiales se generaron de lo más alto de Su cabeza, y las apsarās, de Su disfrute sensorial. Que esa supremamente poderosa Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 41. Los brāhmaṇas y el conocimiento védico vienen de la boca de la Suprema Personalidad de Dios; los kṣatriyas y la fuerza física, de Sus brazos; los vaiśyas , con su experto conocimiento de la productividad y de la riqueza, de Sus muslos; y los śūdras, que están fuera del ámbito del conocimiento védico, de Sus pies. Que esa Suprema Personalidad de Dios, que está pleno de poder, Se complazca con nosotros. VERSO 42. La codicia se genera de Su labio inferior, el afecto de Su labio superior, el brillo corporal de Su nariz, los deseos de disfrute animal de Su sentido del tacto, Yamarāja de Sus cejas, y el tiempo eterno de Sus pestañas. Que esa Suprema Personalidad de Dios Se complazca con nosotros. VERSO 43. Todos los eruditos dicen que los cinco elementos, el tiempo eterno, la actividad fruitiva, las tres modalidades de la naturaleza material y las diversidades que son producto de esas modalidades, son creaciones de yogamāyā. Por consiguiente, este mundo material es muy difícil de entender; pero las personas que son muy eruditas y elevadas lo han rechazado. Que la Suprema Personalidad de Dios, que es el controlador de todo, Se complazca con nosotros. VERSO 44. Ofrezcamos respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que es completamente silencioso, que está libre de todo esfuerzo y que está completamente satisfecho en virtud de Sus propios logros. Él no tiene los sentidos apegados a las actividades del mundo material. En verdad, cuando lleva a cabo Sus pasatiempos en el mundo material, es tan desapegado como el aire. VERSO 45. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, nos hemos entregado a Ti, pero ahora deseamos verte. Por favor, haz que Tu forma original y Tu sonriente cara de loto sean visibles a nuestros ojos, y que podamos percibirlas con nuestros sentidos. VERSO 46. ¡Oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, por Tu propia voluntad apareces en diversas encarnaciones, milenio tras milenio, y actúas de un modo maravilloso, realizando actividades extraordinarias que a nosotros nos serían imposibles. VERSO 47. Los karm…s están siempre muy deseosos de atesorar riquezas para complacer los sentidos, pero para ello tienen que trabajar con gran tesón. Sin embargo, por mucho que trabajan, no obtienen resultados satisfactorios. De hecho, muchas veces el único resultado de su trabajo es la frustración. En cambio, los devotos que han dedicado sus vidas al servicio del Señor pueden alcanzar resultados sustanciales sin esforzarse demasiado. Esos resultados van más allá de lo que ellos mismos podrían esperar. VERSO 48. Las actividades que se dedican a la Suprema Personalidad de Dios, por pocas que sean, nunca son en vano. La Suprema Personalidad de Dios es el padre supremo, y por ello las entidades vivientes sentimos un gran afecto natural por Él; Él siempre está dispuesto a actuar por nuestro bien. VERSO 49. Al regar la raíz de un árbol, el tronco y las ramas también quedan satisfechos. Del mismo modo, el devoto del Señor Viṣṇu está sirviendo a todo el mundo, pues el Señor es la Superalma de todos. VERSO 50. Mi Señor, Te ofrecemos reverencias a Ti, que eres eterno y estás más allá de los límites temporales del pasado, el presente y el futuro. Tú eres inconcebible en Tus actividades, eres el amo de las tres modalidades de la naturaleza material, y, como eres trascendental a todas las cualidades materiales, estás libre de contaminación material. Aunque eres el controlador de las tres modalidades de la naturaleza material, en el momento actual favoreces la cualidad de la bondad. Te ofrecemos respetuosas reverencias. CAPÍTULO 6. SEMIDIOSES Y DEMONIOS PACTAN UNA TREGUA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de que los semidioses y el Señor Brahmā Le adorasen con oraciones, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, apareció ante ellos. Su refulgencia corporal era como si miles de soles se hubieran levantado a la vez sobre el horizonte. VERSO 2. La refulgencia del Señor cegó por completo a todos los semidioses. No podían ver ni el cielo, ni las direcciones, ni la tierra; ni siquiera podían verse a sí mismos, y mucho menos al Señor, que Se encontraba ante ellos. VERSOS 3, 4, 5, 6 y 7. El Señor Brahmā y el Señor ®iva vieron la cristalina belleza personal de la Suprema Personalidad de Dios; Su cuerpo, atractivo y muy bien adornado, es negruzco como la joya marakata; tiene los ojos rojizos como el corazón de la flor de loto, y viste con ropas amarillas como el oro fundido. Brahmā y ®iva vieron Su rostro de loto, bellísimo y sonriente, coronado por un yelmo tachonado de piedras preciosas. Vieron las atractivas cejas del Señor, y Sus mejillas, adornadas con pendientes. Brahmā y ®iva vieron también el cinturón que rodea la cintura del Señor, las ajorcas de Sus muñecas, el collar que reposa sobre Su pecho, y las campanitas de Sus tobillos. El Señor lleva hermosos collares de flores y de Su cuello pende la joya Kaustubha; con Él están la diosa de la fortuna y Sus armas personales, como el disco y la maza. Cuando el Señor Brahmā, el Señor ®iva y los demás semidioses vieron esa forma del Señor, inmediatamente se postraron en el suelo, ofreciéndole reverencias. VERSO 8. El Señor Brahmā dijo: Aunque nunca naces, por medio de Tus encarnaciones vienes y Te vas una y otra vez. Tú estás siempre libre de las cualidades materiales, y eres el refugio de bienaventuranza trascendental semejante a un océano. Tú existes eternamente en Tu forma trascendental y eres el supremo sutil entre lo más sutil. Por ello Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a Ti, el Supremo, cuya existencia es inconcebible. VERSO 9. ¡Oh, la mejor de las personas!, ¡oh, director supremo!, aquellos que realmente aspiran a la buena fortuna suprema adoran esta forma de Tu Señoría conforme a los tantras védicos. Mi Señor, en Ti podemos ver los tres mundos. VERSO 10. Mi querido Señor, que siempre gozas de plena independencia, toda la manifestación cósmica surge de Ti, reposa en Ti y termina en Ti. Tu Señoría es el principio, el sostén y el final de todo, como la tierra, que es la causa de la vasija de barro, la sostiene, y es su destino final cuando se rompe. VERSO 11. ¡Oh, Supremo!, Tú eres independiente en Ti mismo y no necesitas la ayuda de nadie. Por medio de Tu propia potencia, creas la manifestación cósmica y entras en ella. Las personas avanzadas en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, son plenamente conocedores del śāstra autorizado y se han purificado de toda contaminación material por medio de la práctica del bhakti-yoga, pueden ver con la mente clara que, aunque Tú existes en el seno de las transformaciones de las cualidades materiales, Tu presencia está libre del contacto con esas cualidades. VERSO 12. Del mismo modo que podemos obtener fuego de la leña, leche de la ubre de la vaca, agua y cereales de la tierra, y prosperidad económica de las empresas industriales, con la práctica del bhakti-yoga podemos alcanzar Tu favor o llegar a Ti mediante la inteligencia, incluso mientras vivimos en el mundo material. Así lo afirman todas las personas piadosas. VERSO 13. ¡Oh, mi Señor, de cuyo ombligo crece una flor de loto!, como elefantes que, afligidos por un incendio forestal, se sienten muy felices de alcanzar las aguas del Ganges, nosotros nos sentimos trascendentalmente felices porque Tú has aparecido ante nosotros. Durante muchísimo tiempo hemos deseado ver a Tu Señoría, y ahora, al verte, hemos logrado nuestro objetivo supremo en la vida. VERSO 14. Mi Señor, nosotros, los semidioses, los directores del universo, hemos venido a Tus pies de loto. Por favor, satisface el deseo que nos ha traído a Ti. Tú eres el testigo de todo, desde dentro y desde fuera. Nada Te es desconocido, y por lo tanto no es necesario que Te informemos de nada. VERSO 15. Yo [el Señor Brahmā], el Señor ®iva y todos los semidioses, acompañados por Dakṣa y los demás prajāpatis, sólo somos chispas iluminadas por Ti, que eres el fuego original. Como partículas Tuyas que somos, ¿qué podemos saber de nuestro propio bien? ¡Oh, Señor Supremo!, por favor, danos los medios de liberación adecuados para los brāhmaṇas y los semidioses. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al escuchar las oraciones de los semidioses, guiados por el Señor Brahmā, el Señor entendió la razón de que hubiesen acudido a Él. Así, con una voz profunda como el retumbar de las nubes, el Señor contestó a los semidioses, que permanecían atentos y con las manos juntas. VERSO 17. La Suprema Personalidad de Dios, el amo de los semidioses, podía realizar por Sí solo las actividades de los semidioses, pero, con el deseo de disfrutar del pasatiempo de batir el océano, habló de la siguiente manera. VERSO 18. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, Señor Brahmā, Señor ®iva y demás semidioses!, por favor, escuchadme con gran atención, pues lo que digo os traerá buena fortuna a todos. VERSO 19. En espera de épocas más prósperas para vosotros, debéis pactar una tregua con los demonios y asuras, a quienes el tiempo favorece ahora. VERSO 20. ¡Oh, semidioses!, satisfacer los propios intereses es tan importante que a veces hay que llegar al extremo de pactar una tregua con el enemigo. Para satisfacer los propios intereses, hay que actuar conforme a la lógica de la serpiente y el ratón. VERSO 21. Esforzaos inmediatamente por producir néctar. Si una persona a punto de morir lo bebe, se volverá inmortal. VERSOS 22 y 23. Oh, semidioses!, echad en el océano de leche toda clase de verduras, hierbas, enredaderas y plantas medicinales. Entonces, con Mi ayuda, usad la montaña Mandara como vara de batir y a Vāsuki como cuerda, y batid el océano de leche concentrando toda vuestra atención. Los demonios trabajarán, pero el verdadero resultado, el néctar que se producirá del océano, será para vosotros, los semidioses. VERSO 24. Mis queridos semidioses, todo puede lograrse con paciencia y paz, pero quien se deja agitar por la ira no logra su objetivo. Por lo tanto, todo lo que los demonios pidan, dejad que se lo queden. VERSO 25. Del océano de leche se generará un veneno llamado kālak™˜a, pero no os asustéis. Además, al batir el océano se crearán diversos productos, pero no debéis sentir codicia o ansiedad por obtenerlos, y tampoco os irritéis. VERSO 26. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de dar esos consejos a los semidioses, la independiente Suprema Personalidad de Dios, la mejor de todas las entidades vivientes, desapareció de su vista. VERSO 27. El Señor Brahmā y el Señor ®iva, después de ofrecer respetuosas reverencias al Señor, regresaron a sus moradas. Entonces, los semidioses fueron a ver a Mahārāja Bali. VERSO 28. Mahārāja Bali, un famosísimo rey de los demonios, sabía muy bien cuándo era tiempo de paz y cuándo de guerra. Así, aunque sus generales y capitanes se agitaron mucho y estuvieron a punto de matar a los semidioses, Mahārāja Bali se lo prohibió, pues vio que los semidioses venían en son de paz. VERSO 29. Los semidioses se acercaron a Bali Mahārāja, el hijo de Virocana, y se sentaron cerca de él. Bali Mahārāja estaba escoltado por los generales de los demonios y gozaba de gran opulencia, pues había conquistado los tres mundos. VERSO 30. Tras complacer a Bali Mahārāja con palabras afables, el muy inteligente Señor Indra, el rey de los semidioses, le presentó, con suma cortesía, todas las propuestas que la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu, les había aconsejado. VERSO 31. Las propuestas del Señor Indra fueron aceptadas de inmediato por Bali Mahārāja y sus asistentes, encabezados por ®ambara y Ariṣṭanemi, y por todos los demás habitantes de Tripura. VERSO 32. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, castigador de enemigos!, a continuación, los semidioses y los demonios pactaron un armisticio y se empeñaron en los grandes preparativos para producir néctar, como el Señor Indra había propuesto. VERSO 33. Acto seguido, con muchísima fuerza, los demonios y los semidioses, que eran muy poderosos y tenían brazos largos y robustos, levantaron de raíz la montaña Mandara. Dando grandes voces, la llevaron hacia el océano de leche. VERSO 34. La montaña era tan grande, y la distancia tan larga, que el rey Indra, Mahārāja Bali y los demás semidioses y demonios se sintieron muy fatigados. Sin poder llevarla más lejos, tuvieron que soltarla. VERSO 35. La montaña Mandara pesaba muchísimo, pues está hecha de oro, y al caer aplastó a muchos semidioses y demonios. VERSO 36. Los semidioses y los demonios estaban frustrados y desanimados; tenían rotos los brazos, los muslos y los hombros. Por esa razón, la Suprema Personalidad de Dios, que lo conoce todo, apareció en el lugar a lomos de Garuḍa, Su ave portadora. VERSO 37. Al observar que la mayoría de los demonios y semidioses habían sido aplastados por la montaña, el Señor posó Su mirada sobre ellos y les devolvió la vida. Así se vieron libres del dolor, y en sus cuerpos no quedó ni la menor magulladura. VERSO 38. Con toda facilidad, el Señor levantó la montaña con una mano y la puso a lomos de Garuḍa, para, seguidamente, sentarse también Él sobre Garuḍa y partir hacia el océano de leche, rodeado por los semidioses y los demonios. VERSO 39. Una vez allí, Garuḍa, el líder de las aves, descargó de su espalda la montaña Mandara y la llevó cerca del agua. El Señor le pidió entonces que abandonara el lugar, y así lo hizo. CAPÍTULO 7. EL SEÑOR ®IVA BEBE EL VENENO Y SALVA EL UNIVERSO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los Kurus, Mahārāja Parīkṣit!, los semidioses y los demonios convocaron a Vāsuki, el rey de las serpientes, pidiéndole que viniese y prometiéndole una parte del néctar. Después de enroscar a Vāsuki en torno a la montaña Mandara como una cuerda de batir, se esforzaron con gran placer en producir néctar batiendo el océano de leche. VERSO 2. La Suprema Personalidad de Dios, Ajita, sujetó la parte delantera de la serpiente, y los semidioses Le siguieron. VERSO 3. Los líderes de los demonios pensaron que no era sabio tirar de la cola, la parte menos auspiciosa de la serpiente. Ellos querían tirar de la parte frontal, donde se habían situado la Personalidad de Dios y los semidioses, pues aquella parte era auspiciosa y gloriosa. Así, alegando que eran estudiantes muy avanzados del conocimiento védico, famosos por su nacimiento y actividades, los demonios protestaron diciendo que querían sujetar a la serpiente por su parte delantera. VERSO 4. Así, los demonios permanecían en silencio, oponiéndose al deseo de los semidioses. Al ver a los demonios y comprender sus motivos, la Suprema Personalidad de Dios sonrió. Sin discusión alguna, aceptó de inmediato su propuesta y sujetó la cola de la serpiente. Los semidioses Le siguieron. VERSO 5. Dejando así establecida la forma de sujetar la serpiente, los hijos de Kaśyapa, tanto semidioses como demonios, dieron comienzo a sus actividades, con el deseo de obtener néctar batiendo el océano de leche. VERSO 6. ¡Oh, hijo de la dinastía Pāṇḍu!, de ese modo, la montaña Mandara fue empleada como palo de batir en el océano de leche; sin embargo, como no tenía base en la que sostenerse, se hundió en el agua, pese a que la sujetaban los semidioses y los demonios con sus fuertes brazos. VERSO 7. Cuando la montaña se hundió por la fuerza de la providencia, semidioses y demonios perdieron los ánimos; sus rostros parecían marchitarse. VERSO 8. Al ver la situación que se había creado por voluntad del Supremo, el ilimitadamente poderoso Señor, cuya determinación es infalible, adoptó la maravillosa forma de una tortuga, entró en el agua y levantó la gran montaña Mandara. VERSO 9. Cuando vieron que la montaña Mandara estaba de nuevo en la superficie, los semidioses y los demonios se sintieron muy inspirados y animados para comenzar a batir de nuevo. La montaña descansaba sobre el caparazón de la gran tortuga, que era como una gran isla de un millón trescientos mil kilómetros de extensión. VERSO 10. ¡Oh, rey!, con la fuerza de sus brazos, semidioses y demonios hicieron girar la montaña Mandara sobre la concha de la extraordinaria tortuga, que disfrutaba del placer que Le daba al rascarle el cuerpo. VERSO 11. A continuación, el Señor Viṣṇu entró en los demonios como la modalidad de la pasión, en los semidioses como la modalidad de la bondad, y en Vāsuki como la modalidad de la ignorancia, para animarles y aumentar sus diferentes tipos de fuerza y energía. VERSO 12. Manifestando una forma con miles de brazos, el Señor apareció entonces, como otra gran montaña, en la cima de la montaña Mandara, y la sostuvo con una mano. En los sistemas planetarios superiores, el Señor Brahmā y el Señor ®iva, junto con Indra, el rey del cielo, y otros semidioses, ofrecieron oraciones al Señor y derramaron flores sobre Él. VERSO 13. Los semidioses y los demonios trabajaron frenéticamente para obtener el néctar, animados por el Señor, que estaba encima y debajo de la montaña y que había entrado en los semidioses, en los demonios, en Vāsuki y en la montaña misma. Con la fuerza de los semidioses y los demonios, el océano de leche fue agitado con tanta potencia que todos los cocodrilos que allí vivían se perturbaron mucho. No obstante, se continuó batiendo el océano del mismo modo. VERSO 14. Vāsuki tenía miles de bocas y de ojos. De sus bocas exhalaba un fuego abrasador y un humo que acabó por afectar a los demonios, encabezados por Pauloma, Kāleya, Bali e Ilvala. Así, los demonios, que parecían árboles sarala quemados en un incendio forestal, fueron perdiendo todo su poder. VERSO 15. Los semidioses también sufrieron a causa del ardiente aliento de Vāsuki; el lustre de sus cuerpos disminuyó, y el humo ennegreció sus ropas, sus collares de flores, sus armas y sus rostros. Sin embargo, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, el mar se cubrió de nubes, que derramaron torrentes de lluvia, y se levantó una brisa que arrastraba partículas de agua de las olas; todo ello sirvió de alivio a los semidioses. VERSO 16. Como el océano de leche no daba néctar a pesar de todo el esfuerzo de los mejores de los semidioses y demonios, la Suprema Personalidad de Dios, Ajita, asumió personalmente la tarea de batirlo. VERSO 17. El Señor parecía una nube negruzca. Iba vestido con ropas amarillas, los aretes en Sus oídos brillaban como relámpagos, y el cabello Le cubría los hombros. Llevaba un collar de flores, y tenía los ojos rosados. Con Sus gloriosos y fuertes brazos, que liberan del temor al universo entero, sujetó a Vāsuki y comenzó a batir el océano, empleando la montaña Mandara como palo de batir. Ocupado en esa actividad, el Señor parecía la hermosa montaña Indran…la. VERSO 18. Peces, tiburones, tortugas y serpientes estaban muy agitados y perturbados. Todo el océano estaba revuelto, e incluso los animales acuáticos más grandes, como las ballenas, los elefantes marinos, los cocodrilos y los peces timi‰gila [enormes ballenas que pueden tragarse otras ballenas más pequeñas], salieron a la superficie. Al ser batido de este modo, lo primero que el océano produjo fue un peligrosísimo y mortífero veneno llamado hālahala. VERSO 19. ¡Oh, rey!, aquel veneno incontrolable se extendía violentamente hacia arriba, hacia abajo y en todas direcciones; entonces, todos los semidioses, junto con el Señor mismo, acudieron al Señor ®iva [Sadāśiva]. Sintiéndose desamparados y llenos de temor, se refugiaron en él. VERSO 20. Los semidioses vieron al Señor ®iva, que, velando por la buena fortuna y prosperidad de los tres mundos, se sentaba con su esposa, Bhavān…, en la cima del monte Kailāsa. Recibía la adoración de grandes personas santas que aspiraban a la liberación. Los semidioses le ofrecieron reverencias y oraciones con mucho respeto. VERSO 21. Los prajāpatis dijeron: ¡Oh, Mahādeva, el más grande de los semidioses!, ¡oh, Superalma de todas las entidades vivientes y causa de su felicidad y prosperidad!, hemos venido al refugio de tus pies de loto. Ahora, por favor, sálvanos de este mortífero veneno, que se extiende por los tres mundos. VERSO 22. ¡Oh, señor!, tú eres la causa del cautiverio y de la liberación del universo entero, pues eres su gobernante. Las personas avanzadas en el cultivo de conciencia espiritual se entregan a ti. Por lo tanto, tú eres la causa del alivio de sus sufrimientos, y eres también la causa de su liberación. Por eso adoramos a Tu Señoría. VERSO 23. ¡Oh, señor!, tú eres supremo y autorrefulgente. Tú creas el mundo material mediante tu energía personal, y aceptas los nombres de Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara cuando actúas en la creación, el mantenimiento y la aniquilación. VERSO 24. Tú eres la causa de todas las causas, el Brahman impersonal autorrefulgente e inconcebible que es en origen Parabrahman. Tú manifiestas diversas potencias en la manifestación cósmica. VERSO 25. ¡Oh, señor!, tú eres la fuente original de las Escrituras védicas, la causa original de la creación material, de la fuerza vital, de los sentidos, de los cinco elementos, de las tres modalidades y del mahat-tattva. Tú eres el tiempo eterno, la determinación y los dos sistemas religiosos denominados verdad [satya] y veracidad [ṛta]. Tú eres el refugio de la sílaba oˆ, que está compuesta de tres letras, «a-u-m». VERSO 26. ¡Oh, padre de todos los planetas!, los sabios eruditos saben que el fuego es tu boca, y la superficie del globo, tus pies de loto; el tiempo eterno es tu movimiento, todas las direcciones son tus oídos, y VaruŠa, el señor de las aguas, es tu lengua. VERSO 27. ¡Oh, señor!, el cielo es tu ombligo, el aire es tu aliento, el Sol tus ojos, y el agua tu semen. Tú eres el refugio de toda clase de entidades vivientes, superiores e inferiores. El dios de la Luna es tu mente, y el sistema planetario superior es tu cabeza. VERSO 28. ¡Oh, señor!, tú eres la personificación de los tres Vedas. Los siete mares son tu abdomen, y las montañas son tus huesos. Todas las hierbas medicinales, plantas trepadoras y vegetales son los vellos de tu cuerpo; los mantras védicos, como el gāyatr…, son las siete capas de tu cuerpo, y el sistema religioso védico es el centro de tu corazón. VERSO 29. ¡Oh, señor!, en tus cinco caras están representados los cinco mantras védicos más importantes, de los cuales se han generado los treinta y ocho mantras védicos más conocidos. Tu Señoría, que eres célebre con el nombre de ®iva, resplandeces con luz propia. Tú estás situado directamente como la verdad suprema, conocida con el nombre de Paramātmā. VERSO 30. ¡Oh, señor!, tu sombra es visible en la irreligión, que hace surgir diversas creaciones irreligiosas. Las tres modalidades de la naturaleza —bondad, pasión e ignorancia— son tus tres ojos. Todas las Escrituras védicas, que están llenas de versos, emanan de ti, pues sus compiladores las redactaron después de recibir tu mirada. VERSO 31. ¡Oh, Señor Gir…śa!, la refulgencia impersonal del Brahman es trascendental a las modalidades materiales de la bondad, la pasión y la ignorancia; por esa razón, es bien cierto que los directores del mundo material no pueden percibirla, y ni siquiera saber dónde está. Ni siquiera el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu o el rey del cielo, Mahendra, pueden comprenderla. VERSO 32. Cuando las llamas y las chispas que emanan de tus ojos llevan a cabo la aniquilación, toda la creación queda reducida a cenizas. No obstante, tú no sabes cómo sucede eso. ¿Qué puede entonces decirse de tu destrucción del Dakṣa-yajña, de Tripurāsura y del veneno kālak™˜a? Unas oraciones dirigidas a ti no pueden tener por tema esas actividades. VERSO 33. Personas excelsas y satisfechas en sí mismas que predican al mundo entero piensan constantemente en tus pies de loto dentro del corazón. Sin embargo, aquellos que no saben de tu austeridad, te ven acompañado de Umā y te toman por una persona lujuriosa, y cuando te ven deambular por el crematorio cometen el error de considerarte violento y envidioso. En verdad, esos desvergonzados no pueden comprender tus actividades. VERSO 34. Ni siquiera grandes personalidades como el Señor Brahmā y otros semidioses pueden entender tu posición, pues estás más allá de la creación móvil e inmóvil. ¿Cómo podemos ofrecerte oraciones, si nadie puede entenderte en verdad? Es imposible. En lo que a nosotros respecta, somos criaturas de la creación del Señor Brahmā. Por ello, en estas circunstancias no podemos ofrecerte las oraciones adecuadas; sin embargo, en la medida de nuestra capacidad, te hemos expresado nuestros sentimientos. VERSO 35. ¡Oh, tú, el más grande de los gobernadores!, nos es imposible comprender tu verdadera identidad. En lo que nuestra visión alcanza, tu presencia trae felicidad y prosperidad para todos. Más allá de eso, nadie puede entender tus actividades. Podemos ver esto, pero no más. VERSO 36. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: El Señor ®iva es siempre benevolente con todas las entidades vivientes. Cuando vio que aquel veneno, que se extendía por todas partes, era causa de gran perturbación para las entidades vivientes, sintió una gran compasión por ellas. Entonces se dirigió a Sat…, su consorte eterna, con las siguientes palabras. VERSO 37. El Señor ®iva dijo: Mi querida Bhavān…, mira el peligro que corren todas esas entidades vivientes debido al veneno que se produjo al batir el océano de leche. VERSO 38. Tengo el deber de brindar protección y seguridad a todas las entidades vivientes que luchan por la existencia. En verdad, el amo tiene el deber de proteger del sufrimiento a quienes dependen de él. VERSO 39. Confundida por la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, la gente siempre se ocupa en actos de hostilidad hacia los demás. Pero los devotos, aun a riesgo de sus propias vidas, que son temporales, tratan de salvarles. VERSO 40. Mi querida y amable esposa, Bhavān…, cuando se actúa con benevolencia hacia los demás, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, Se siente muy complacido. Y cuando el Señor está complacido, yo también lo estoy, y también todas las demás criaturas vivientes. Así pues, deja que beba ese veneno, pues de esa forma haré felices a todas las entidades vivientes. VERSO 41. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras informar a Bhavān… con estas palabras, el Señor ®iva se dispuso a beber el veneno. Bhavān…, que conocía a la perfección las capacidades del Señor ®iva, le dio permiso para hacerlo. VERSO 42. A continuación, el Señor ®iva, que está consagrado a realizar obras auspiciosas y benéficas para la humanidad, sintiendo gran compasión, recogió en la palma de su mano todo el veneno producido y lo bebió. VERSO 43. El veneno surgido del océano de leche manifestó su potencia marcando la garganta del Señor ®iva con una línea azul, como para difamarle. Sin embargo, a esa línea se la considera ahora un adorno del Señor. VERSO 44. Se dice que las grandes personalidades suelen aceptar sufrimientos voluntarios para aliviar el sufrimiento de la gente común. Se considera que ésa es la forma más elevada de adoración a la Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos. VERSO 45. Al saber de esta proeza, todos ensalzaron la acción del Señor ®iva, que es adorado por los semidioses y que concede bendiciones a la gente. La propia Bhavān… [la hija de Mahārāja Dakṣa], el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu, y la gente en general, alabaron su acto. VERSO 46. Los escorpiones, las cobras, las plantas venenosas y otros animales de mordedura venenosa, aprovecharon la oportunidad para beber las salpicaduras del veneno que había caído de la mano del Señor ®iva mientras lo bebía. CAPÍTULO 8. LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS BATEN EL OCÉANO DE LECHE. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que el Señor ®iva bebiese el veneno, semidioses y demonios, muy complacidos, volvieron a batir el océano con renovado vigor. Como resultado, apareció una vaca conocida con el nombre de surabhi. VERSO 2. ¡Oh, rey Parīkṣit!, de aquella vaca surabhi, que producía todo el yogur, la leche y el gh… que son absolutamente indispensables para ofrecer oblaciones en el fuego, se hicieron cargo grandes sabios perfectamente versados en las ceremonias rituales védicas. Si así lo hicieron fue para obtener el gh… puro que deseaban para celebrar sacrificios y elevarse hacia los sistemas planetarios superiores, incluso hasta Brahmaloka. VERSO 3. A continuación se generó el caballo Uccaiḥśravā, que era tan blanco como la Luna. Cuando Bali Mahārāja expresó su deseo de quedárselo, Indra, el rey del cielo, no protestó, pues recordó el consejo que había recibido de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 4. Al continuar batiendo, el siguiente resultado fue la generación de Airāvata, el rey de los elefantes. Era un elefante blanco que, con sus cuatro colmillos, desafiaba las glorias de la montaña Kailāsa, la gloriosa morada del Señor ®iva. VERSO 5. Acto seguido, ¡oh, rey!, se generaron ocho grandes elefantes, encabezados por AirāvaŠa, que podían ir en cualquier dirección. También surgieron ocho elefantas, encabezadas por Abhramu. VERSO 6. El siguiente producto del gran océano fueron las famosas joyas Kaustubha-maŠi y Padmarāga-maŠi, que el Señor Viṣṇu deseó quedarse para adornar Su pecho con ellas. Seguidamente se generó la flor pārijāta, adorno de los planetas celestiales. ¡Oh, rey!, la pārijāta satisface los deseos de todos; es como tú, que cumples los deseos de todos en este planeta, satisfaciendo todas las aspiraciones. VERSO 7. Después aparecieron las apsarās [que hacen de prostitutas en los planetas celestiales]. Estaban perfectamente adornadas con alhajas y medallones de oro, y se vestían con ropas finas y atractivas. Las apsarās se mueven con muchísima lentitud, con un estilo que atrae y confunde a los habitantes de los planetas celestiales. VERSO 8. Entonces apareció la diosa de la fortuna, Ramā, que está absolutamente consagrada a ser disfrutada por la Suprema Personalidad de Dios. Era como la electricidad, más brillante que una montaña de mármol iluminada por los relámpagos. VERSO 9. Por su exquisita belleza, su aspecto físico, sus glorias, su juventud y el tono de su piel, todos la deseaban, desde los semidioses y demonios hasta los seres humanos. Se sentían atraídos porque ella es la fuente de toda opulencia. VERSO 10. El rey del cielo, Indra, trajo un asiento adecuado para la diosa de la fortuna. Todos los ríos de aguas sagradas, como el Ganges y el Yamunā, vinieron en su forma personal, y cada uno de ellos trajo para madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, agua pura en cántaros de oro. VERSO 11. La tierra adoptó una forma personal y reunió todas las hierbas y especias necesarias para instalar la Deidad. Las vacas dieron cinco productos: leche, yogur, gh…, orina y excremento de vaca, y la personificación de la primavera reunió todo lo que se produce en primavera, durante los meses de Caitra y Vaiśākha [abril y mayo]. VERSO 12. Los grandes sabios realizaron la ceremonia de baño de la diosa de la fortuna conforme a las Escrituras autorizadas; los gandharvas cantaron mantras védicos completamente auspiciosos, y las danzarinas profesionales mostraron su arte danzando y cantando los himnos autorizados que se prescriben en los Vedas. VERSO 13. Las nubes en forma personificada tocaron diversos tipos de tambores, como mṛdańgas, paŠavas, murajas y ānakas. También hicieron sonar caracolas y trompas gomukhas, así como flautas e instrumentos de cuerda. El resonar de todos esos instrumentos se combinaba en un efecto solemne. VERSO 14. A continuación, los grandes elefantes trajeron de todas direcciones enormes ánforas de agua del Ganges y bañaron a la diosa de la fortuna, mientras brāhmaṇas eruditos recitaban mantras védicos. Durante toda la ceremonia de baño, la diosa de la fortuna conservó siempre su presencia original, con una flor de loto en la mano; su imagen era muy hermosa. La diosa de la fortuna es la más casta de las mujeres, pues para ella no hay nadie más que la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 15. El océano, que es la fuente de todas las piedras preciosas, ofreció las partes superior e inferior de un vestido de seda amarilla. La deidad regente del agua, VaruŠa, obsequió collares de flores rodeados de abejorros de seis patas, ebrios de miel. VERSO 16. Viśvakarmā, uno de los prajāpatis, ofreció diversas alhajas decoradas. La diosa de la sabiduría, Sarasvat…, obsequió un collar, el Señor Brahmā una flor de loto, y los habitantes de Nāgaloka, unos pendientes. VERSO 17. Después de ser glorificada con una ceremonia ritual auspiciosa, madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, comenzó a recorrer el lugar. En la mano llevaba un collar de flores de loto rodeado de abejorros que zumbaban; sonriendo con timidez, con los pendientes adornándole las mejillas, manifestaba una extraordinaria belleza. VERSO 18. Sus pechos, simétricos y bien formados, estaban cubiertos de pasta de sándalo y polvo de ku‰kuma; tenía la cintura muy fina. Al caminar de un lugar a otro, las campanitas de sus tobillos tintineaban dulcemente; parecía una enredadera hecha de oro. VERSO 19. Lakṣmīdev…, la diosa de la fortuna, caminaba entre los gandharvas, yakṣas, asuras, siddhas, cāraŠas y habitantes del cielo, y les examinaba atentamente, pero no podía encontrar a nadie que, por naturaleza, estuviera dotado con todas las buenas cualidades. Ninguno de ellos estaba libre de defectos, de modo que no pudo refugiarse en nadie. VERSO 20. Mientras examinaba a los allí reunidos, la diosa de la fortuna pensaba: El que se ha sometido a grandes austeridades, aún no ha conquistado la ira; el que posee conocimiento, no domina aún sus deseos materiales; hay quien es una gran personalidad, pero no logra vencer los deseos sensuales. Una gran personalidad que depende de otras cosas, ¿cómo podría ser el controlador supremo? VERSO 21. Alguno posee conocimiento perfecto de la religión, pero no es bondadoso con todas las entidades vivientes. En algunos, humanos o semidioses, puede haber renunciación, pero no les conduce a la liberación. Hay quien posee un enorme poder, pero no puede hacer frente al tiempo eterno. Algún otro ha renunciado al apego por el mundo material, pero no puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, ninguno está completamente libre de las modalidades materiales de la naturaleza. VERSO 22. Alguno goza de longevidad, pero ni es auspicioso ni muestra buen comportamiento. Alguno es auspicioso y tiene buen comportamiento, pero la duración de su vida no está establecida. Algunos semidioses, como el Señor ®iva, gozan de vida eterna, pero tienen hábitos poco auspiciosos, como vivir en los crematorios. Otros reúnen toda clase de buenas cualidades, pero no son devotos de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 23. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Así, después de reflexionar cuidadosamente, la diosa de la fortuna aceptó por esposo a Mukunda, pues Él, aunque es independiente y no la necesita, posee todas las cualidades trascendentales y todos los poderes místicos, y es, por ello, el más deseable. VERSO 24.. La diosa de la fortuna se acercó a la Suprema Personalidad de Dios y Le puso sobre los hombros el collar de flores de loto recién brotadas, alrededor del cual zumbaban los abejorros en busca de miel. Entonces, con la esperanza de obtener un lugar en el pecho del Señor, permaneció de pie a Su lado, sonriendo con timidez. VERSO 25. La Suprema Personalidad de Dios es el padre de los tres mundos, y Su pecho es la morada de madre Lakṣmī, la diosa de la fortuna, la propietaria de toda opulencia. Con su mirada favorable y misericordiosa, la diosa de la fortuna puede aumentar la opulencia de los tres mundos, junto con sus habitantes y sus directores, los semidioses. VERSO 26. Los habitantes de Gandharvaloka y CāraŠaloka aprovecharon la oportunidad para hacer sonar sus caracolas, trompetas, tambores y otros instrumentos musicales. Así danzaron y cantaron acompañados de sus esposas. VERSO 27. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, el gran sabio A‰girā y otros directores de la administración universal, derramaron flores y cantaron con mantras las glorias trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 28. Bendecidos por la mirada de Lakṣmījī, todos los semidioses, junto con los prajāpatis y sus descendientes, se vieron inmediatamente enriquecidos con buena conducta y cualidades trascendentales. De ese modo se sintieron muy satisfechos. VERSO 29. ¡Oh, rey!, al verse desdeñados por la diosa de la fortuna, los demonios y rākṣasas quedaron deprimidos, confundidos y frustrados; de ese modo, perdieron todo pudor. VERSO 30. A continuación apareció VāruŠ…, la diosa de ojos de loto que controla a los borrachos; con el permiso de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, los demonios, con Bali Mahārāja al frente, tomaron posesión de aquella joven muchacha. VERSO 31. ¡Oh, rey!, a continuación, mientras los hijos de Kaśyapa —los demonios y los semidioses— se ocupaban en batir el océano de leche, apareció una maravillosa personalidad. VERSO 32. Era de constitución fuerte; tenía los brazos largos, robustos y poderosos; su cuello, marcado con tres líneas, tenía la forma de una caracola; sus ojos eran rojizos, y el color de su piel negruzco. Era muy joven, llevaba un collar de flores, y todo su cuerpo estaba adornado con alhajas. VERSO 33. Estaba vestido con ropas amarillas, y llevaba unos pendientes de perlas pulidos y muy brillantes. Las puntas de sus cabellos estaban ungidas en aceite, y su pecho era muy ancho. Su cuerpo tenía todas las características auspiciosas; era robusto y fuerte como un león, y se adornaba con ajorcas. En la mano llevaba una vasija repleta de néctar. VERSO 34. Esa persona era Dhanvantari, la porción plenaria de una porción plenaria del Señor Viṣṇu. Dominaba a la perfección la ciencia de la medicina, y, como uno de los semidioses, se le permitía tomar una parte en los sacrificios. VERSO 35. Al ver a Dhanvantari con el jarro de néctar, los demonios, deseosos de apoderarse del jarro y de su contenido, se lo arrebataron inmediatamente por la fuerza. VERSO 36. Cuando los demonios se llevaron el jarro de néctar, los semidioses se sintieron desalentados. Entonces buscaron refugio a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Hari. VERSO 37. Al ver la pesadumbre de los semidioses, la Suprema Personalidad de Dios, que siempre desea satisfacer las aspiraciones de Sus devotos, les dijo: «No estéis tristes. Yo confundiré a los demonios con Mi propia energía y haré que disputen entre sí. De ese modo satisfaré vuestro deseo de tener el néctar». VERSO 38. ¡Oh, rey!, los demonios comenzaron entonces a discutir acerca de quién sería el primero en probar el néctar. Cada uno de ellos decía: «Tú no puedes beber primero. Yo tengo que beber antes. ¡Yo primero, no tú!». VERSOS 39 y 40. Algunos demonios dijeron: «Los semidioses han ayudado a batir el océano de leche. En un sacrificio público, todos tienen el mismo derecho a recibir su parte, así que, ahora, conforme al sistema religioso eterno, lo correcto es que los semidioses tengan su parte del néctar». ¡Oh, rey!, de ese modo, los demonios más débiles impidieron que los más fuertes se tomaran el néctar. La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que puede neutralizar cualquier situación desfavorable, adoptó entonces la forma de una mujer de extraordinaria belleza. Esa encarnación en forma de mujer, Mohin…-m™rti, era muy agradable para la mente. Tenía el color de un loto negruzco recién brotado, y todas las partes de Su cuerpo estaban muy bien formadas. Se adornaba las orejas con pendientes idénticos, y tenía las mejillas muy hermosas, la nariz alta y la cara plena de brillo juvenil. Sus grandes senos hacían que Su cintura pareciese muy delgada. Atraídos por el aroma de Su cara y de Su cuerpo, los abejorros zumbaban a Su alrededor, de modo que tenía la mirada inquieta. En Su cabello, de extraordinaria belleza, llevaba una guirnalda de flores mallikā, y en el cuello, bien formado y muy atractivo, un collar y otros adornos. Se adornaba los brazos con ajorcas, y tenía el cuerpo cubierto con un sār… muy limpio; Sus senos eran como islas en un océano de belleza. Llevaba campanitas tobilleras. Sonreía con timidez y lanzaba miradas sobre los demonios; así, con los movimientos de Sus cejas aumentaba más y más los deseos sensuales de los demonios. Absolutamente todos deseaban poseerla. CAPÍTULO 9. EL SEÑOR SE ENCARNA EN LA FORMA DE MOHINŸ-MŪRTI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Los demonios se habían enemistado entre sí, y, forcejeando por el recipiente de néctar, olvidaron todo lazo de amistad. En esa situación, vieron a una mujer muy joven y hermosa que se les acercaba. VERSO 2. Al ver a la hermosa mujer, los demonios dijeron: «¡Oh, qué maravillosa belleza!, ¡qué maravilloso brillo el de Su cuerpo!, ¡y qué maravilla la belleza de Su juventud!». Hablando de ese modo, se acercaron a Ella rápidamente, llenos de deseos de disfrutarla, y comenzaron a hacerle preguntas. VERSO 3. ¡Oh, muchacha de maravillosa belleza!, ¡qué hermosos son Tus ojos como pétalos de loto! ¿Quién eres?, ¿de dónde has venido?, ¿por qué has venido aquí, y a quién perteneces? ¡Oh, muchacha de extraordinarios muslos!, nuestras mentes se agitan sólo con verte. VERSO 4. Nunca has sido tocada, ni por los semidioses, ni por los demonios, ni por los siddhas, gandharvas o cāraŠas, ni por los prajāpatis, que dirigen el universo, y mucho menos por los seres humanos. No creas que no podemos averiguar Tu identidad. VERSO 5. ¡Oh, hermosa muchacha de hermosas cejas!, en verdad ha sido la Providencia quien, por Su misericordia sin causa, Te ha enviado para complacer los sentidos y la mente de todos nosotros. ¿No es así? VERSO 6. Este objeto, el recipiente de néctar, se ha vuelto causa de discordia entre nosotros. Aunque hemos nacido en la misma familia, nuestra enemistad va en aumento. Por eso, ¡oh, mujer de delgada cintura, que eres tan hermosa en Tu prestigiosa posición!, Te pedimos por favor que resuelvas esta disputa. VERSO 7. Todos nosotros, demonios y semidioses, hemos nacido del mismo padre, Kaśyapa, de modo que somos hermanos. Pero ahora reina la discordia y cada uno recurre a su propio poder. Por eso Te pedimos que resuelvas nuestra disputa y dividas el néctar a partes iguales entre nosotros. VERSO 8. Tras escuchar el ruego de los demonios, la Suprema Personalidad de Dios, que había adoptado la forma de una hermosa mujer, sonrió. Mirándoles con gestos femeninos y atractivos, habló de la siguiente manera. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios, en la forma de Mohin…, dijo a los demonios: ¡Oh, hijos de Kaśyapa Muni!, Yo soy una simple prostituta. ¿Por qué tenéis tanta fe en Mí? Una persona sabia nunca pondría su fe en una mujer. VERSO 10. ¡Oh, demonios!, como los monos, los chacales y los perros, que son inestables en sus relaciones sexuales y siempre están buscando nuevos compañeros, las mujeres de vida independiente buscan un nuevo amigo cada día. La amistad de esas mujeres nunca es permanente. Ésa es la opinión de los sabios eruditos. VERSO 11. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de escuchar las palabras de Mohin…-m™rti, que les había hablado como si bromease, los demonios se sentían muy confiados. Riendo con gravedad, finalmente pusieron en Sus manos el recipiente de néctar. VERSO 12. Cuando tuvo en Sus manos el recipiente de néctar, la Suprema Personalidad de Dios esbozó una sonrisa y, hablando con palabras atractivas, dijo: Mis queridos demonios, puedo asumir la responsabilidad de repartir el néctar entre vosotros, siempre y cuando aceptéis Mi decisión, sea honesta o deshonesta. VERSO 13. Los jefes de los demonios no eran expertos en tomar decisiones. Al escuchar las dulces palabras de Mohin…-m™rti, inmediatamente asintieron. «Sí —fue su respuesta—, lo que has dicho está bien.» Así, los demonios se mostraron dispuestos a aceptar lo que Ella decidiese. VERSOS 14 y 15. Los semidioses y los demonios observaron entonces un ayuno. Después de bañarse, ofrecieron al fuego mantequilla clarificada y oblaciones, y dieron caridad a las vacas, a los brāhmaṇas y a los miembros de las demás órdenes de la sociedad, es decir, a los kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, todos los cuales fueron recompensados como merecían. A continuación, los semidioses y los demonios celebraron ceremonias rituales siguiendo las indicaciones de los brāhmaṇas. Entonces se vistieron con ropas nuevas que ellos mismos eligieron, se engalanaron el cuerpo con alhajas, y se sentaron de cara al Este en esterillas de hierba kuśa. VERSOS 16 y 17. ¡Oh, rey!, cuando los semidioses y los demonios estuvieron sentados cara al Este, aquella mujer, vestida con un sār… muy hermoso y precedida del tintineo de Sus campanitas tobilleras, entró en el recinto, lleno del fragante humo del incienso y decorado por todas partes con lámparas y guirnaldas de flores. Sus grandes caderas daban a Su andar una gran lentitud; tenía los ojos inquietos por el orgullo juvenil; Sus senos eran como cántaros de agua, Sus muslos como trompas de elefante, y llevaba un jarro en la mano. VERSO 18. Su atractiva nariz, Sus mejillas, Sus orejas adornadas con pendientes de oro, hacían Su cara muy hermosa. Con Sus movimientos, el extremo del sār… que Le cubría los senos se desplazó ligeramente. Al ver aquellos hermosos rasgos de Mohin…-m™rti, que les miraba con una tímida sonrisa, semidioses y demonios quedaron completamente encantados. VERSO 19. Los demonios son por naturaleza retorcidos como serpientes, de modo que no cabía pensar en darles una parte del néctar; hubiera sido tan peligroso como alimentar con leche a una serpiente. Teniendo eso en cuenta, la Suprema Personalidad de Dios, que nunca cae, no les dio parte alguna del néctar. VERSO 20. La Suprema Personalidad de Dios en Su forma de Mohin…-m™rti, el amo del universo, dispuso que los demonios y semidioses se sentasen en hileras diferentes. VERSO 21. Tomando el recipiente del néctar en las manos, comenzó por acercarse a los demonios, les satisfizo con palabras dulces, y de ese modo les engañó, pues no les dio su parte del néctar. Entonces lo repartió entre los semidioses, que estaban sentados lejos, a fin de liberarles de la invalidez, la vejez y la muerte. VERSO 22. ¡Oh, rey!, los demonios habían prometido aceptar todo lo que la mujer hiciese, fuese justo o injusto; así pues, para mantener esa promesa, mostrar su equilibrio y evitar un enfrentamiento directo con una mujer, guardaron silencio. VERSO 23. Los demonios se habían apegado a Mohin…-m™rti, y, de alguna forma, habían depositado en Ella su confianza. Con el temor de echar a perder esa relación, se mostraron respetuosos y honraron Sus palabras, sin decir nada que pudiera ir en detrimento de su amistad. VERSO 24. Rāhu, el demonio que causa los eclipses de Sol y de Luna, se disfrazó con ropas de semidiós y, metiéndose entre los semidioses, bebió néctar sin que ni siquiera la Suprema Personalidad de Dios pudiera descubrirle. Sin embargo, la Luna y el Sol, rivales perpetuos de Rāhu, se dieron cuenta de lo que ocurría. Así, Rāhu fue descubierto. VERSO 25. Inmediatamente, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, cortó la cabeza de Rāhu con Su disco, afilado como una navaja. El cuerpo de Rāhu no había sido tocado por el néctar, y, separado de la cabeza, no pudo sobrevivir. VERSO 26. Sin embargo, la cabeza de Rāhu, que había sido tocada por el néctar, se volvió inmortal. El Señor Brahmā la aceptó entonces como uno de los planetas. Rāhu es el enemigo eterno de la Luna y el Sol, y siempre trata de atacarles en las noches de Luna llena y Luna nueva. VERSO 27. La Suprema Personalidad de Dios es el mejor amigo y bienqueriente de los tres mundos. Así, cuando los semidioses hubieron consumido la práctica totalidad del néctar, el Señor, en presencia de todos los demonios, reveló Su forma original. VERSO 28. El lugar, el tiempo, la causa, el objetivo, la actividad y el anhelo habían sido los mismos para los semidioses que para los demonios; los resultados, sin embargo, fueron diferentes. Por aceptar el refugio del polvo de los pies de loto del Señor, los semidioses no tuvieron dificultad en beber el néctar y obtener el resultado deseado. Los demonios, sin embargo, no habían buscado el refugio de los pies de loto del Señor, y no pudieron alcanzar su objetivo. VERSO 29. La sociedad humana, mediante las palabras, la mente y las acciones, realiza actividades para proteger la vida y las riquezas; sin embargo, todas esas actividades tienen por objeto la complacencia de los sentidos, individual o extendida, en relación con el cuerpo, y fracasan, pues se apartan de la senda del servicio devocional. Pero esas mismas actividades, cuando se realizan para la satisfacción del Señor, traen resultados beneficiosos que repercuten en todos, del mismo modo que el agua con que se riega la raíz de un árbol se reparte por todo el árbol. CAPÍTULO 10. LA BATALLA ENTRE LOS SEMIDIOSES Y LOS DEMONIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, los demonios y daityas se habían empeñado con toda su atención en el esfuerzo de batir el océano, pero, como no eran devotos de Vāsudeva, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no pudieron beber el néctar. VERSO 2. ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, una vez cumplida Su misión de batir el océano y alimentar con el néctar a Sus queridos devotos, los semidioses, les dejó y fue llevado por Garuḍa a Su propia morada. VERSO 3. Ante la victoria de los semidioses, los demonios no podían soportar su superior opulencia. Entonces, armas en ristre, marcharon contra ellos. VERSO 4. Con espíritu combativo, renovadas sus fuerzas por haber bebido el néctar, los semidioses, que siempre se refugian en los pies de loto de NārāyaŠa, emplearon a su vez sus armas para responder al ataque de los demonios. VERSO 5. ¡Oh, rey!, a continuación, semidioses y demonios se enzarzaron en un feroz combate en la playa del océano de leche. Fue una batalla tan terrible que, con sólo escuchar acerca de ella, los vellos del cuerpo se erizan. VERSO 6. En aquella batalla, los dos bandos estaban muy furiosos; con sentimientos de profunda enemistad, se atacaban con espadas, flechas y toda clase de armas. VERSO 7. El sonido de las caracolas, las cornetas, los tambores, los bher…s y los ḍamar…s [timbales], se unía al estrépito de los elefantes, caballos, cuadrigas y soldados de infantería, para formar un estruendo ensordecedor. VERSO 8. En aquel campo de batalla, los aurigas luchaban contra los aurigas enemigos, los soldados de infantería contra la infantería enemiga, la caballería contra la caballería, y los soldados montados en elefantes contra sus pares en las filas enemigas. De este modo, era una lucha entre iguales. VERSO 9. Unos soldados luchaban en camellos, otros, montados en elefantes; algunos montaban en asnos, y otros, en monos de cara roja o blanca, e incluso en tigres y leones. De este modo, todos se entregaron al combate. VERSOS 10, 11 y 12. ¡Oh, rey!, algunos soldados luchaban montados en buitres, águilas, patos, halcones y aves bhāsa. Otros iban montados en peces timi‰gilas, que pueden devorar grandes ballenas, o cabalgaban en śarabhas, búfalos, rinocerontes, vacas, toros, vacas salvajes y aruŠas. Otros luchaban montados en chacales, ratas, lagartos, conejos, seres humanos, cabras, ciervos negros, cisnes y jabalíes. Así, montados en animales de agua, de tierra y del cielo, e incluso en animales con cuerpos deformes, ambos ejércitos avanzaban el uno contra el otro. VERSOS 13, 14 y 15. ¡Oh, rey!, ¡oh, descendiente de Mahārāja Pāṇḍu!, en ambos ejércitos, semidioses y demonios llevaban hermosos doseles, estandartes de gran colorido y parasoles con la empuñadura hecha de perlas y piedras preciosas. También se adornaban con abanicos de plumas de pavo real y otros tipos de abanicos. Con sus ropas ondeando al viento, los soldados tenían, de modo natural, un aspecto muy hermoso; sus escudos, sus alhajas y sus armas, afiladas y limpias, resplandecían bajo la deslumbrante luz del Sol. Así, las tropas en formación eran como dos océanos con bandadas de seres acuáticos. VERSOS 16, 17 y 18. Dispuesto para la batalla, el más famoso general de los ejércitos, Mahārāja Bali, el hijo de Virocana, estaba sentado en el maravilloso avión Vaihāyasa. ¡Oh, rey!, aquel avión, hermosamente decorado, era obra del demonio Maya, y estaba dotado de armas para todo tipo de combates. Era inconcebible e indescriptible. De hecho, a veces era visible y a veces invisible. Sentado en el avión bajo una hermosa sombrilla protectora y abanicado con las mejores cāmaras, Mahārāja Bali, rodeado de sus capitanes y comandantes, era como la Luna que surge al anochecer iluminando todas las direcciones. VERSOS 19, 20, 21, 22, 23 y 24. Los comandantes y capitanes de los demonios rodeaban a Mahārāja Bali en todas direcciones, sentados en sus respectivas cuadrigas. Entre ellos estaban los siguientes demonios: Namuci, ®ambara, Bāṇa, Vipracitti, Ayomukha, Dvim™rdhā, Kālanābha, Praheti, Heti, Ilvala, ®akuni, Bh™tasantāpa, Vajradaˆṣ˜ra, Virocana, Hayagr…va, Śańkuśirā, Kapila, Meghadundubhi, Tāraka, Cakradṛk, ®umbha, Niśumbha, Jambha, Utkala, Ariṣṭa, Ariṣṭanemi, Tripurādhipa, Maya, los hijos de Puloma, los Kāleyas y Nivātakavaca. Todos esos demonios habían participado en el trabajo de batir el océano, pero sin obtener nada, pues se habían visto privados de su parte del néctar. Ahora luchaban contra los semidioses, y, para animar a sus ejércitos, emitían sonidos estruendosos como el rugir de los leones, y hacían sonar con gran fuerza sus caracolas. Balabhit, el Señor Indra, al ver la actitud de sus feroces rivales, se puso tremendamente furioso. VERSO 25. Montado en Airāvata, un elefante que puede ir a donde desee y guarda una reserva de agua y vino para rociarla con su trompa, el Señor Indra parecía como el Sol que surge sobre Udayagiri, en cuya cima hay estanques de agua. VERSO 26. El Señor Indra, el rey del cielo, estaba rodeado por los semidioses, sentados en sus vehículos, adornados con banderas y armas. Entre ellos estaban Vāyu, Agni, VaruŠa y otros gobernantes de algunos planetas, con sus respectivos séquitos. VERSO 27. Los semidioses y los demonios se acercaron y comenzaron a lanzarse mutuos reproches con palabras que herían el corazón. Cuando estuvieron más cerca, se emparejaron y comenzaron a luchar cara a cara. VERSO 28. ¡Oh, rey!, Mahārāja Bali luchó contra Indra, Kārttikeya con Tāraka, VaruŠa con Heti, y Mitra con Praheti. VERSO 29. Yamarāja luchó con Kālanābha, Viśvakarmā con Maya Dānava, Tvaṣṭā con ®ambara, y el dios del Sol con Virocana. VERSOS 30 y 31. El semidiós Aparājita luchó contra Namuci, y los dos hermanos Aśvinī -kumāra contra Vṛṣaparvā. El dios del Sol luchó con los cien hijos de Mahārāja Bali, dirigidos por Bāṇa, y el dios de la Luna luchó contra Rāhu. El semidiós regente del aire luchó con Pulomā, y ®umbha y Niśumbha se enfrentaron a Durgādev…, la energía material, que es supremamente poderosa y recibe el nombre de Bhadra Kāl…. VERSOS 32, 33 y 34. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, aniquilador de enemigos [Arindama]!, el Señor ®iva luchó contra Jambha, y Vibhāvasu contra Mahiṣāsura. Ilvala y su hermano, Vātāpi, lucharon con los hijos del Señor Brahmā. Durmarṣa luchó contra Cupido, el demonio Utkala contra las semidiosas Mātṛkā, Bṛhaspati contra ®ukrācārya, y Śanaiścara [Saturno] contra Narakāsura. Los Maruts lucharon contra Nivātakavaca, los Vasus contra los demonios Kālakeya, los semidioses Viśvedeva contra los demonios Pauloma, y los Rudras contra los demonios Krodhavaśa, que eran víctimas de la ira. VERSO 35. Todos esos semidioses y demonios se reunieron en el campo de batalla en actitud belicosa y se atacaron unos a otros con muchísima fuerza. Todos ellos deseaban la victoria, y, después de emparejarse con sus rivales, se atacaron violentamente con flechas afiladas, espadas y lanzas. VERSO 36. Armados con bhuśuṇḍis, cakras, mazas, ṛṣṭis, pa˜˜iśas, śaktis, ulmukas, prāsas, paraśvadhas, nistriḿśas, lanzas, parighas, mudgaras y bhindipālas, se cortaban la cabeza los unos a los otros. VERSO 37. Los elefantes, los caballos, las cuadrigas, los aurigas, los soldados de infantería y numerosas monturas, con sus jinetes, fueron hechos pedazos. Por todas partes estaban los brazos cortados, los muslos, los cuellos y las piernas de los soldados, con los restos destrozados de sus arcos, armaduras y ornamentos. VERSO 38. Al chocar con el suelo, las piernas de los semidioses y demonios y las ruedas de las cuadrigas levantaban violentamente al cielo partículas de polvo, que formaron una nube que cubrió todas las direcciones del espacio exterior, hasta el Sol. Pero, al entrar en contacto con las gotas de sangre salpicada por todo el espacio, la nube de polvo no podía sostenerse en el cielo. VERSO 39. A medida que avanzaba el combate, el campo de batalla fue quedando cubierto por las cabezas cortadas de los héroes, que todavía miraban y se mordían los labios con gesto de ira. Los yelmos y los pendientes de esas cabezas cortadas estaban esparcidos por todas partes. Del mismo modo, por todas partes había brazos adornados con alhajas y que aún empuñaban sus armas, así como piernas y muslos, que parecían trompas de elefantes. VERSO 40. En aquel campo de batalla se generaron muchos troncos sin cabeza. Esos torsos fantasmales podían ver con los ojos de las cabezas caídas, y, con armas en las manos, atacaban a los soldados enemigos. VERSO 41. Entonces, Mahārāja Bali atacó a Indra con diez flechas, y lanzó otras tres contra Airāvata, el elefante que le sirve de montura. También atacó con cuatro flechas a los cuatro soldados de caballería que defendían las piernas de Airāvata, y, con una más, al conductor del elefante. VERSO 42. Pero antes de que las flechas de Bali Mahārāja le alcanzasen, Indra, el rey del cielo, que es experto en combatir con flechas, sonrió y las neutralizó con otro tipo de flechas denominadas bhalla, cuyo filo es muy cortante. VERSO 43. Al ver la destreza militar de Indra, Bali Mahārāja no pudo contener la ira. Entonces preparó otra arma, llamada śakti, que ardía como una gran antorcha. Indra, sin embargo, la cortó en pedazos antes de que Bali llegase a dispararla. VERSO 44. A continuación, Bali Mahārāja empleó, una tras otra, una lanza, un prāsa, un tomara, ṛṣṭis y otras armas, pero Indra se las fue cortando todas inmediatamente en pedazos. VERSO 45. Mi querido rey, a continuación, Bali Mahārāja desapareció y recurrió a ilusiones demoníacas. Sobre las cabezas de los soldados de los semidioses apareció entonces una montaña gigante, producto de la ilusión. VERSO 46. De la montaña caían árboles que ardían en un incendio forestal. También caían piedras de borde afilado en forma de pico, que aplastaban las cabezas de los soldados de los semidioses. VERSO 47. Sobre los soldados caían también escorpiones, grandes serpientes y muchos otros animales venenosos, así como leones, tigres, jabalíes y grandes elefantes, aplastándolo todo. VERSO 48. ¡Oh, querido rey!, seguidamente aparecieron muchos cientos de demonios caníbales, hombres y mujeres, completamente desnudos y armados con tridentes, que no dejaban de gritar: «¡Hacedles pedazos!, ¡atravesadles!» VERSO 49. En el cielo aparecieron pavorosas nubes, sacudidas por vientos muy violentos. Con un rumor sordo, como de truenos, comenzaron a derramar lluvias de brasas incandescentes. VERSO 50. Bali Mahārāja creó un fuego devastador que quemaba a todos los soldados de los semidioses. Azuzado por rachas de viento, aquel fuego tenía un aspecto tan terrible como el fuego Sāˆvartaka, que surge en el momento de la disolución. VERSO 51. A continuación, se produjo una furiosa inundación; ante la vista de todos, aparecieron por todas partes remolinos y olas marinas, agitadas por violentas rachas de viento. VERSO 52. Ante aquella atmósfera creada en el campo de batalla por los invisibles demonios, que eran expertos en magia e ilusiones, los soldados de los semidioses perdieron todo entusiasmo. VERSO 53. ¡Oh, rey!, incapaces de hallar la forma de neutralizar las actividades de los demonios, los semidioses meditaron de todo corazón en la Suprema Personalidad de Dios, el creador del universo, quien, inmediatamente, apareció. VERSO 54. La Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como los pétalos de una flor de loto recién florecida, apareció sentado a lomos de Garuḍa, sobre cuyos hombros extendía Sus pies de loto. Así el Señor Supremo, vestido de amarillo, adornado por la joya Kaustubha y la diosa de la fortuna, con un yelmo y unos pendientes de incalculable valor, y empuñando diversas armas en Sus ocho brazos, Se hizo visible ante los semidioses. VERSO 55. Del mismo modo que los peligros de un sueño desaparecen tan pronto como despertamos, la Suprema Personalidad de Dios, con Su potencia trascendental, disipó todas las ilusiones mágicas de los demonios nada más entrar en el campo de batalla. En verdad, el simple hecho de recordar a la Suprema Personalidad de Dios nos libera de todos los peligros. VERSO 56. ¡Oh, rey!, al ver en el campo de batalla a la Suprema Personalidad de Dios montado en Garuḍa, el demonio Kālanemi, que iba montado en un león, empuñó su tridente, y, sin perder un instante, lo volteó y lo lanzó contra la cabeza de Garuḍa. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, el amo de los tres mundos, atrapó el tridente y, con esa misma arma, mató a su enemigo, Kālanemi, y a su montura, el león. VERSO 57. Seguidamente, el Señor Supremo mató a Māl… y Sumāl…, dos demonios muy poderosos, cortándoles la cabeza con Su disco. Otro demonio, Mālyavān, se lanzó entonces contra el Señor. Rugiendo como un león, el demonio atacó con su afilada maza a Garuḍa, el señor de las aves, que nacen de huevos. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios, la persona original, también cortó la cabeza de aquel enemigo con Su disco. CAPÍTULO 11. EL REY INDRA ACABA CON LOS DEMONIOS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: A continuación, por la suprema gracia de la Suprema Personalidad de Dios, ®r… Hari, todos los semidioses, capitaneados por Indra y Vāyu, fueron devueltos a la vida, y, con nuevos bríos, comenzaron a atacar violentamente a los mismos demonios que antes les habían derrotado. VERSO 2. Al ver la ira del muy poderoso Indra, que empuñaba su rayo dispuesto a matar a Mahārāja Bali, los demonios rompieron en lamentaciones: «¡Ay!, ¡ay!». VERSO 3. Sobrio, tolerante y bien pertrechado para la contienda, Bali Mahārāja avanzó hacia Indra en el gran campo de batalla. El rey Indra, que siempre lleva el rayo en la mano, increpó a Bali Mahārāja con las siguientes palabras. VERSO 4. Indra dijo: ¡Ah, sinvergüenza!, como el bribón que venda los ojos de un niño para robarle sus propiedades, tú estás tratando de vencernos con manifestaciones de poder místico, aunque sabes que nosotros somos los amos de esos poderes. VERSO 5. A esos necios y sinvergüenzas que pretenden ascender al sistema planetario superior por medio del poder místico o con medios mecánicos, o que se esfuerzan por ir incluso más allá de los planetas superiores para alcanzar el mundo espiritual o la liberación, yo hago que les envíen a la región más baja del universo. VERSO 6. Yo, esa misma persona poderosa, es quien te va a cortar hoy mismo la cabeza con su afilado rayo de cientos de dientes. Aunque puedes producir mucha magia con tus trucos, tu conocimiento es muy escaso. A ver cómo sobrevives en este campo de batalla, con todos tus amigos y familiares. VERSO 7. Bali Mahārāja contestó: Todos los que estamos en este campo de batalla nos hallamos, ciertamente, bajo la influencia del tiempo eterno, y, conforme a nuestras actividades prescritas, estamos destinados a recibir, una tras otra, la fama, la victoria, la derrota y la muerte. VERSO 8. Al ver los movimientos del tiempo, los que son conscientes de la verdadera realidad ni se regocijan ni se lamentan ante el devenir de las circunstancias. Puesto que tu victoria te llena de júbilo, no se te puede considerar muy sabio. VERSO 9. Vosotros, los semidioses, os creéis la causa de vuestra fama y de vuestra victoria. Debido a vuestra ignorancia, las personas santas sienten pena de vosotros. Por eso, aunque vuestras palabras hacen daño en el corazón, nosotros no las aceptamos. VERSO 10. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de reprender a Indra, rey del cielo, con estas hirientes palabras, Bali Mahārāja, que podía someter a cualquier héroe, armó su arco con las flechas nārācas y, llevándose la cuerda hasta la oreja para tensarlo, disparó contra Indra. Entonces volvió a reñirle con palabras fuertes. VERSO 11. Como las acusaciones de Mahārāja Bali eran ciertas, el rey Indra no se dolió en lo más mínimo, del mismo modo que un elefante no se agita cuando su jinete lo golpea con su vara. VERSO 12. En verdad, cuando Indra, el vencedor de enemigos, disparó su infalible cetro, el rayo, contra Bali Mahārāja, deseoso de matarle, éste cayó a tierra con su avión, como una montaña con las alas cortadas. VERSO 13. Al ver que su amigo Bali había caído, el demonio Jambhāsura plantó cara a Indra, el enemigo, para servir a Bali Mahārāja conforme a la amistad que les unía. VERSO 14. Montado en un león, el muy poderoso Jambhāsura fue hacia Indra y le golpeó violentamente en el hombro con su maza. También golpeó al elefante de Indra. VERSO 15. Al ser golpeado por la maza de Jambhāsura, el elefante de Indra quedó confuso y dolorido. Doblando las rodillas, se inclinó y cayó inconsciente en el suelo. VERSO 16. Inmediatamente, el auriga de Indra, Mātali, llevó la cuadriga, tirada por mil caballos, hasta Indra, quien, desmontando del elefante, se subió en ella. VERSO 17. Apreciando el servicio de Mātali, Jambhāsura, el mejor de los demonios, sonrió. No obstante, en el curso de la batalla le golpeó con su abrasador tridente de fuego. VERSO 18. Con mucha paciencia, Mātali toleró aquel insoportable dolor. Indra, sin embargo, montó en cólera contra Jambhāsura y, golpeándole con el rayo, le cortó la cabeza. VERSO 19. Cuando Nārada Ṛṣi informó a los amigos y familiares de Jambhāsura de que éste había sido matado, los tres demonios llamados Namuci, Bala y Pāka irrumpieron apresuradamente en el campo de batalla. VERSO 20. Con insultos crueles y ásperas palabras que herían el corazón, esos demonios lanzaron contra Indra infinidad de flechas, que caían como torrentes de lluvia sobre una gran montaña. VERSO 21. Rápidamente, el demonio Bala, haciéndose dueño de la situación en el campo de batalla, puso en graves dificultades a los mil caballos de Indra, a los que hirió simultáneamente con igual número de flechas. VERSO 22. Pāka, otro demonio, atacó directamente la cuadriga, con todo su equipamiento, y al auriga, Mātali. Para ello, armó su arco con doscientas flechas y las disparó de una sola vez. En el campo de batalla, ese acto fue verdaderamente maravilloso. VERSO 23. El tercer demonio, Namuci, atacó a Indra y le hirió con quince flechas de pluma dorada; eran unas flechas muy poderosas, que rugieron como una nube llena de agua. VERSO 24. Como el Sol es cubierto por las nubes en la estación lluviosa, Indra, con su cuadriga y su auriga, quedó cubierto por una incesante lluvia de flechas que otros demonios le disparaban. VERSO 25. Los semidioses, agobiados por la presión de los demonios, y sin poder ver a Indra, su capitán, estaban muy angustiados. Al verse sin líder, comenzaron a lamentarse, como mercaderes en una nave que está a punto de zozobrar en medio del océano. VERSO 26. Entonces, Indra se liberó de la jaula de flechas que le envolvía. Cuando apareció con su cuadriga, su bandera, sus caballos y su auriga, el cielo, la Tierra y todas las direcciones se sintieron complacidos; su refulgencia era como la del Sol que brilla al final de la noche. Indra resplandecía, hermoso ante los ojos de todos. VERSO 27. Cuando Indra, que recibe el nombre de Vajra-dhara, el portador del rayo, vio a sus propios soldados, agobiados por el empuje enemigo en el campo de batalla, se puso muy furioso, y, empuñando el rayo, se dispuso a matar a los enemigos. VERSO 28. ¡Oh, rey Parīkṣit!, con su rayo, el rey Indra cortó las cabezas de Bala y de Pāka en presencia de todos sus familiares y seguidores. De ese modo creó una atmósfera de terror en el campo de batalla. VERSO 29. ¡Oh, rey!, al ver morir a Bala y a Pāka, el tercer demonio, Namuci, se llenó de dolor y lamentación. Entonces, iracundo, trató con todas sus fuerzas de matar a Indra. VERSO 30. Muy iracundo, rugiendo como un león, el demonio Namuci tomó una lanza de acero adornada con campanillas y con realces de oro. Al grito de: «¡Estás muerto!», avanzó hacia Indra y le arrojó el arma para matarle. VERSO 31. ¡Oh, rey!, al ver aquella poderosa lanza que descendía como un meteoro incandescente, Indra, el rey del cielo, la cortó en pedazos con sus flechas. Entonces, muy irritado, lanzó su rayo hacia el cuello de Namuci para cortarle la cabeza. VERSO 32. Aunque Indra lo había arrojado con muchísima fuerza, el rayo ni siquiera arañó la piel de Namuci. Es muy asombroso que el célebre rayo que había atravesado el cuerpo de Vṛtrāsura no lograse hacer la más leve herida en la piel del cuello de Namuci. VERSO 33. Indra, al ver que el rayo regresaba sin herir al enemigo, sintió mucho miedo. Se preguntaba si esto se debía a algún milagroso poder superior. VERSO 34. Indra pensó: En el pasado, cuando el cielo se llenó de montañas aladas que caían a tierra y mataban a la gente, yo les corté las alas con este mismo rayo. VERSO 35. Vṛtrāsura era la esencia de las austeridades de Tvaṣ˜ā, pero, aun así, el rayo le mató. En verdad, no fue el único; muchos otros héroes y campeones, cuya piel no podía ser herida por ningún tipo de arma, fueron matados por este mismo rayo. VERSO 36. Pero ahora, arrojado contra un demonio de poca monta, ese mismo rayo no ha funcionado. Es decir, aunque antes era tan poderoso como un brahmāstra, ahora es tan inútil como un palo cualquiera. Por lo tanto, ya no lo llevaré más. VERSO 37. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Mientras Indra, desanimado, se lamentaba de esta manera, una tétrica voz incorpórea dijo desde el cielo: «Este demonio, Namuci, no puede ser matado con nada que esté seco o húmedo». VERSO 38. La voz dijo además: «¡Oh, Indra!, puesto que yo he dado a este demonio la bendición de que no será matado por ninguna arma que esté seca o húmeda, tienes que pensar en otra forma de matarle». VERSO 39. Tras escuchar aquella tétrica voz, Indra concentró su atención, meditando en la forma de matar al demonio. Entonces se dio cuenta de que el medio adecuado sería la espuma, que no es ni húmeda ni seca. VERSO 40. Así, Indra, el rey del cielo, cortó la cabeza a Namuci con un arma de espuma, que no era ni seca ni húmeda. Entonces, todos los sabios satisficieron a Indra, la excelsa personalidad, derramando sobre él una lluvia de flores y guirnaldas que casi le cubrió por completo. VERSO 41. Viśvāvasu y Parāvasu, los dos caudillos de los gandharvas, cantaron con gran felicidad. Los semidioses hicieron sonar sus timbales, y las apsarās danzaron llenas de júbilo. VERSO 42. Como leones que cazan ciervos en el bosque, Vāyu, Agni, VaruŠa y los demás semidioses comenzaron a matar a los demonios que aún resistían. VERSO 43. ¡Oh, rey!, al ver que los demonios estaban a punto de ser completamente exterminados, el Señor Brahmā envió un mensaje por intermedio de Nārada, quien se presentó ante los semidioses para hacer que dejasen de luchar. VERSO 44. El gran sabio Nārada dijo: Todos vosotros, los semidioses, estáis protegidos por los brazos de NārāyaŠa, la Suprema Personalidad de Dios, y, por Su gracia, habéis obtenido el néctar. Por la gracia de la diosa de la fortuna, sois gloriosos en todo aspecto. Así pues, dejad de luchar, por favor. VERSO 45. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: En respuesta a las palabras de Nārada, los semidioses olvidaron su ira y dejaron de luchar. Entre las alabanzas de sus seguidores, regresaron a sus planetas celestiales. VERSO 46. Siguiendo la orden de Nārada Muni, los demonios que quedaban vivos en el campo de batalla llevaron a Bali Mahārāja, que se encontraba muy maltrecho, a la montaña de Astagiri. VERSO 47. Allí, sobre aquella montaña, ®ukrācārya devolvió la vida a todos los soldados demoníacos que aún conservaban la cabeza, el tronco y las extremidades. Esto lo logró con su propio mantra, que recibe el nombre de sañj…van…. VERSO 48. Bali Mahārāja tenía mucha experiencia en los asuntos del universo. Cuando, por la gracia de ®ukrācārya, volvió en sí y recobró la memoria, pudo entender todo lo que había ocurrido. Por eso, aunque había sido vencido, no se lamentó. CAPÍTULO 12. LA ENCARNACIÓN MOHINŸ-MŪRTI CONFUNDE AL SEÑOR ®IVA. VERSOS 1 y 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Adoptando una forma de mujer, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, cautivó a los demonios y permitió a los semidioses beber el néctar. Cuando supo de estos pasatiempos, el Señor ®iva, que viaja montado en un toro, fue al lugar en que reside Madhus™dana, el Señor. Acompañado por su esposa, Umā, y rodeado de su séquito de fantasmas, partió para ver la forma del Señor como mujer. VERSO 3. La Suprema Personalidad de Dios dio la bienvenida al Señor ®iva y a Umā con gran respeto; el Señor ®iva, después de recibir un cómodo asiento, ofreció al Señor la debida adoración y, con una sonrisa, dijo lo siguiente. VERSO 4. El Señor Mahādeva dijo: ¡Oh, Tú, el principal semidiós entre los semidioses!, ¡oh, Señor omnipresente, amo del universo!, mediante Tu energía, Tú Te transformas en la creación. Tú eres la raíz y causa eficiente de todo. Tú no eres material. En verdad, Tú eres la Superalma, la fuerza viviente suprema de todo lo que existe. Por lo tanto, eres Parameśvara, el supremo controlador entre todos los controladores. VERSO 5. De Ti, la Suprema Personalidad de Dios, vienen lo manifestado, lo no manifestado, el ego falso, y el comienzo, el mantenimiento y la aniquilación de la manifestación cósmica. Sin embargo, Tú eres la Verdad Absoluta, el alma espiritual absoluta suprema, el Brahman Supremo, y, debido a ello, en Ti no existen cambios como el nacimiento, la muerte y el sostenimiento. VERSO 6. Los devotos puros y las grandes personas santas que desean alcanzar el objetivo más elevado de la vida, y que están completamente libres de todos los deseos materiales de complacencia sensorial, se ocupan constantemente en el trascendental servicio de Tus pies de loto. VERSO 7. Mi Señor, Tú eres el Brahman Supremo, completo en todo. Eres plenamente espiritual, y por ello eres eterno, estás libre de las modalidades materiales de la naturaleza y lleno de bienaventuranza trascendental. En verdad, en Ti la lamentación no tiene razón de ser. Tú eres la causa suprema, la causa de todas las causas, y, por lo tanto, nada puede existir sin Ti. Sin embargo, en nuestra relación, como causa y efecto, somos diferentes de Ti, pues en un sentido, la causa y el efecto son diferentes. Tú eres la causa original de la creación, la manifestación y la aniquilación, y concedes bendiciones a todas las entidades vivientes. Todo el mundo depende de Ti para los resultados de sus actividades, pero Tú siempre eres independiente. VERSO 8. Mi querido Señor, solamente Tu Señoría es la causa y el efecto. Por esa razón, aunque pareces ser dos, eres el uno absoluto. Del mismo modo que no hay diferencia entre el oro de una alhaja y el oro de una mina, tampoco hay diferencia entre la causa y el efecto; ambas cosas son una sola. Si la gente inventa diferencias y dualidades, se debe tan sólo a la ignorancia. Tú estás libre de la contaminación material; además, todo el cosmos es un efecto de Tus cualidades trascendentales, pues Tú eres su causa y no puede existir sin Ti. Por eso, el concepto de que el Brahman es verdadero y el mundo es falso no puede sostenerse. VERSO 9. Los estudiosos impersonalistas del Vedānta Te consideran el Brahman impersonal. Otros, los filósofos m…māˆsakas, Te consideran la religión. Para los filósofos sa‰khyas, eres la persona trascendental que está más allá de prakṛti y de puruṣa, y que controla incluso a los semidioses. Los seguidores de las normas de servicio devocional, los pañcarātras, aprecian que estás dotado de nueve potencias. Y para los filósofos patañjalas, que siguen a Patañjali Muni, eres la Personalidad de Dios suprema e independiente, que no tiene igual ni superior. VERSO 10. ¡Oh, mi Señor!, yo, que soy considerado el mejor de los semidioses, y el Señor Brahmā y los grandes ṛṣis, al frente de los cuales está Mar…ci, hemos nacido de la modalidad de la bondad. Sin embargo, a nosotros nos confunde Tu energía ilusoria, y no podemos entender qué es esta creación. ¿Qué puede decirse entonces de otros, como los demonios y los seres humanos, que, a diferencia de nosotros, se encuentran bajo la influencia de las modalidades más bajas de la naturaleza material [rajo-guŠa y tamo-guŠa]? ¿Cómo podrán conocerte? VERSO 11. Mi Señor, Tú eres la personificación del conocimiento supremo. Tú lo sabes todo acerca del comienzo, el mantenimiento y la aniquilación de esta creación, y conoces todos los esfuerzos de las entidades vivientes, que las llevan, o bien a complicarse en el mundo material, o bien a liberarse de él. Del mismo modo que el aire entra en el vasto cielo y en los cuerpos de todas las entidades móviles e inmóviles, Tú estás en todas partes, y, por lo tanto, eres el conocedor de todo. VERSO 12. Mi Señor, yo Te he visto manifestar toda clase de encarnaciones por medio de Tus cualidades trascendentales, y, ahora que has aparecido como una joven muy hermosa, tengo el deseo de ver esa forma de Tu Señoría. VERSO 13. Mi Señor, hemos venido aquí con el deseo de ver la forma que Tu Señoría mostró a los demonios para cautivarles por completo y, de esa forma, permitir a los semidioses beber el néctar. Estoy muy deseoso de ver esa forma. VERSO 14. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Ante el ruego del Señor ®iva, que lleva un tridente en la mano, el Señor Viṣṇu sonrió con gravedad y le contestó con las siguientes palabras. VERSO 15. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Cuando los demonios robaron la vasija de néctar, Yo adopté la forma de una hermosa mujer para confundirles y, engañándoles directamente, actuar en favor de los semidioses. VERSO 16. ¡Oh, el mejor de los semidioses!, ahora voy a mostrarte esa forma Mía que tanto aprecian las personas lujuriosas. Puesto que quieres verla, la revelaré en tu presencia. VERSO 17. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Inmediatamente después de decir estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, desapareció. El Señor ®iva permaneció allí en compañía de Umā, buscándole con la mirada por los alrededores. VERSO 18. Entonces, en un hermoso bosque de las proximidades, lleno de árboles de hojas rojizas y toda clase de flores, el Señor ®iva vio a una hermosa mujer que jugaba con una pelota. Un sār… brillante Le cubría las caderas, ceñidas con un cinturón. VERSO 19. Cayendo y botando de nuevo, los movimientos de la pelota con que jugaba se reflejaban en Sus senos, que también temblaban. Su cintura parecía a punto de quebrarse a cada instante con el peso de Sus senos y de los pesados collares de flores que llevaba, mientras Sus suaves pies, rojizos como el coral, se movían ligeros de un lugar a otro. VERSO 20. Unos ojos grandes, hermosos e inquietos, que seguían los movimientos de la pelota que Su mano botaba una y otra vez, adornaban la cara de la mujer. En Sus orejas resplandecían dos pendientes, como reflejos azulados que embellecían Sus brillantes mejillas; con el cabello suelto sobre el rostro, resultaba todavía más hermosa. VERSO 21. Mientras jugaba con la pelota, el sār… que Le cubría el cuerpo se aflojó, y se Le soltó el cabello. Al mismo tiempo que trataba de recogerse el cabello con Su hermosa mano izquierda, con la derecha seguía jugando a botar la pelota. Esto resultaba tan atractivo que, de esta forma, el Señor Supremo cautivó a todos los seres mediante Su potencia interna. VERSO 22. Mientras el Señor ®iva observaba a la hermosa mujer, que jugaba con la pelota, Ella a veces le lanzaba una mirada y una sonrisa tímida y pudorosa. Contemplando a la hermosa mujer, que, a Su vez, le miraba a él, el Señor ®iva se olvidó tanto de sí mismo como de Umā, su hermosísima esposa, así como de la proximidad de sus acompañantes. VERSO 23. Cuando la pelota se Le escapó de las manos, yendo a parar a una cierta distancia, la mujer salió tras ella. Mientras el Señor ®iva observaba esas actividades, una brisa se llevó de pronto el fino sār… y el cinturón que La cubrían. VERSO 24. Entonces el Señor ®iva vio las hermosas formas del cuerpo de la mujer, y la hermosa mujer también le miró a él. Así, pensando que Ella Se sentía atraída por él, el Señor ®iva sintió una intensa atracción por Ella. VERSO 25. El Señor ®iva, privado de su buen juicio por los deseos de disfrutar con aquella mujer, enloqueció por Ella de tal forma que, a pesar de la presencia de Bhavān…, no dudó en acercársele. VERSO 26. La hermosa mujer estaba ya desnuda, y, cuando vio al Señor ®iva venir hacia Ella, sintió muchísima vergüenza. Sin dejar de sonreír, Se ocultó entre los árboles, pero sin detenerse en ningún lugar. VERSO 27. Con los sentidos agitados, víctima de los deseos de disfrute, el Señor ®iva comenzó a perseguirla, como un elefante en celo que persigue a una elefanta. VERSO 28. Persiguiéndola a gran velocidad, el Señor ®iva La atrapó del cabello y La atrajo hacia sí. Pese a que Ella Se resistía, el Señor ®iva La estrechó entre sus brazos. VERSOS 29 y 30. Abrazada por el Señor ®iva como una elefanta abrazada por un elefante macho, la mujer, que llevaba el cabello suelto, Se retorcía entre sus brazos como una serpiente. ¡Oh, rey!, aquella mujer, de caderas grandes y bien formadas, era una mujer de yogamāyā manifestada por la Suprema Personalidad de Dios. De alguna forma, logró liberarse del apasionado abrazo del Señor ®iva y salió corriendo. VERSO 31. Perseguido por los deseos lujuriosos, como si un enemigo le acosase, el Señor ®iva siguió los pasos del Señor Viṣṇu, que actúa de un modo muy maravilloso y había adoptado la forma de Moh…ni. VERSO 32. Tal como un elefante macho enloquece persiguiendo a una hembra en celo, el Señor ®iva siguió a la hermosa mujer hasta eyacular semen, aunque su semen nunca fluye en vano. VERSO 33. ¡Oh, rey!, por toda la superficie del globo, allí donde cayó el semen de esta gran personalidad, el Señor ®iva, más tarde aparecieron minas de oro y plata. VERSO 34. Siguiendo a Mohin…, el Señor ®iva fue por todas partes: por las orillas de ríos y lagos, por las cercanías de las montañas, bosques y jardines, y por los lugares en que vivían grandes sabios. VERSO 35. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, el mejor de los reyes!, cuando el Señor ®iva hubo eyaculado por completo, pudo ver que él mismo había sido víctima de la ilusión creada por la Suprema Personalidad de Dios. Entonces se contuvo para no dejarse influenciar más por māyā. VERSO 36. Fue entonces cuando el Señor ®iva pudo comprender su posición en relación con la Suprema Personalidad de Dios, que posee ilimitadas potencias. Al entender las cosas de esa forma, la maravillosa influencia que el Señor Viṣṇu había ejercido sobre él no le parecía sorprendente. VERSO 37. Al ver que el Señor ®iva no estaba agitado ni avergonzado, el Señor Viṣṇu [Madhus™dana] Se sintió muy complacido. Tras adoptar de nuevo Su forma original, dijo lo siguiente. VERSO 38. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, tú, el mejor de los semidioses!, en virtud de Mi potencia, he adoptado una forma de mujer y te he hecho pasar enormes angustias; sin embargo, permaneces estable en tu posición. Por ello, te deseo toda buena fortuna. VERSO 39. Mi querido Señor ®ambhu, en este mundo material, ¿quién excepto tú puede superar Mi energía ilusoria? Por lo general, la gente está apegada al disfrute de los sentidos, y vencida por su influencia. En verdad, para ellos, la influencia de la naturaleza material es muy difícil de superar. VERSO 40. La energía material, es decir, la energía externa [māyā], que colabora conmigo en la creación y se manifiesta en las tres modalidades de la naturaleza, nunca más podrá confundirte. VERSO 41. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, después de escuchar estas alabanzas de la Suprema Personalidad de Dios, que lleva en Su pecho la marca de ®r…vatsa, el Señor ®iva caminó dando vueltas alrededor de Él, y, tras pedirle permiso, regresó a su morada, Kailāsa, con todo su séquito. VERSO 42. ¡Oh, descendiente de Bharata Mahārāja!, el Señor ®iva, lleno de júbilo, se dirigió entonces a su esposa, Bhavān…, a quien todas las autoridades consideran la potencia del Señor Viṣṇu. VERSO 43. El Señor ®iva dijo: ¡Oh, diosa!, ahora has visto la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios, que es el innaciente y el amo de todos. Incluso yo, que soy una de las principales expansiones de Su Señoría, he sido víctima de la ilusión por influencia de Su energía. ¿Qué decir entonces de otros, que dependen de māyā por completo? VERSO 44. Cuando, después de mil años, puse fin a mis prácticas de yoga místico, me preguntaste en quién estaba meditando. Ahora has podido ver a esa Persona Suprema, a quien el tiempo no puede afectar y a quien los Vedas no pueden entender. VERSO 45. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, la persona que sostuvo sobre Su espalda la gran montaña para batir el océano de leche es la misma Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de ®ār‰gadhanvā. Te he hablado así de Su poder. VERSO 46. El esfuerzo de aquel que escucha o narra constantemente esta historia acerca de cómo fue batido el océano de leche nunca será en vano. En verdad, el canto de las glorias de la Suprema Personalidad de Dios es la única manera de acabar con todos los sufrimientos del mundo material. VERSO 47. La Suprema Personalidad de Dios adoptó la forma de una mujer joven y, de ese modo, confundió a los demonios y repartió entre Sus devotos, los semidioses, el néctar que se produjo al batir el océano de leche. Ofrezco respetuosas reverencias a esa Suprema Personalidad de Dios, que siempre satisface los deseos de Sus devotos. CAPÍTULO 13. RELACIÓN DE FUTUROS MANUS. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: El manu actual, ®rāddhadeva, es el hijo de Vivasvān, la deidad regente del planeta solar. ®rāddhadeva es el séptimo manu. Ahora escucha, por favor, los nombres de sus hijos. VERSOS 2 y 3. ¡Oh, rey Parīkṣit!, entre los diez hijos de Manu están Ikṣvāku, Nabhaga, Dhṛṣ˜a, ®aryāti, Nariṣyanta y Nābhāga. El séptimo hijo se llamó Diṣ˜a. Luego vienen Tar™ṣa y Pṛṣadhra, y el décimo es Vasumān. VERSO 4. En este manvantara, los semidioses son los ādityas, los Vasus, los Rudras, los viśvedevas, los Maruts, los dos hermanos Aśvini-kumāra y los ṛbhus. Su rey y dirigente [Indra] es Purandara. VERSO 5. Kaśyapa, Atri, Vasiṣṭha, Viśvāmitra, Gautama, Jamadagni y Bharadvāja son los siete sabios. VERSO 6. En este manvantara, la Suprema Personalidad de Dios apareció en la forma del más joven de todos los ādityas, Vāmana, el enano. Su padre fue Kaśyapa, y Su madre, Aditi. VERSO 7. Te he explicado brevemente la posición de los siete manus. Ahora te hablaré de los futuros manus y de las respectivas encarnaciones del Señor Viṣṇu. VERSO 8. ¡Oh, rey!, ya antes [en el Sexto Canto] te he hablado de las dos hijas de Viśvakarmā, Saˆjñā y Chāyā, que fueron las dos primeras esposas de Vivasvān. VERSO 9. Parece ser que el dios del Sol tuvo una tercera esposa, Vaḍavā. Una de las tres esposas, Saˆjñā, tuvo tres hijos: Yama, Yam… y ®rāddhadeva. Ahora te hablaré de los hijos de Chāyā. VERSO 10. Chāyā tuvo un hijo que se llamó SāvarŠi y una hija llamada Tapat…, que más tarde fue la esposa del rey SaˆvaraŠa. El tercer hijo de Chāyā fue Śanaiścara [Saturno]. Vaḍavā fue madre de dos hijos, los hermanos Aśvinī. VERSO 11. ¡Oh, rey!, cuando llegue el octavo período de manu, SāvarŠi será el manu; entre sus hijos estarán Nirmoka y Virajaska. VERSO 12. En el período del octavo manu, entre los semidioses estarán los sutapās, los virajas y los amṛtaprabhas. El rey de los semidioses, Indra, será Bali Mahārāja, el hijo de Virocana. VERSO 13. Bali Mahārāja perdió los tres mundos por dar en caridad tres pasos de tierra al Señor Viṣṇu. Sin embargo, más tarde, el Señor Viṣṇu Se sintió complacido con él por habérselo dado todo. De esa forma, Bali Mahārāja alcanzó la perfección de la vida. VERSO 14. Demostrándole un gran afecto, la Personalidad de Dios ató a Bali y le sentó en el reino de Sutala, que es más opulento que los planetas celestiales. Mahārāja Bali tiene ahora su residencia en ese planeta, donde goza de un bienestar mayor que el de Indra. VERSOS 15 y 16. ¡Oh, rey!, durante el octavo manvantara, los siete sabios serán las grandes personalidades Gālava, D…ptimān, Paraśurāma, Aśvatthāmā, Kṛpācārya, Ṛṣyaśṛńga y mi padre, Vyāsadeva, la encarnación de NārāyaŠa. En la actualidad, todos ellos residen en sus respectivos āśramas. VERSO 17. En el octavo manvantara nacerá Sārvabhauma, la muy poderosa Personalidad de Dios. Su padre será Devaguhya, y Su madre, Sarasvat…. Le arrebatará el reino a Purandara [el Señor Indra], y se lo dará a Bali Mahārāja. VERSO 18. ¡Oh, rey!, el noveno manu será Dakṣa-sāvarŠi. Nacerá de VaruŠa, y entre sus hijos estarán Bh™taketu y D…ptaketu. VERSO 19. Entre los semidioses del noveno manvantara estarán los pāras y los mar…cigarbhas. El rey del cielo, Indra, será Adbhuta, y Dyutimān estará entre los siete sabios. VERSO 20. Nacerá Ṛṣabhadeva, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios cuyos padres serán šyuṣmān y Ambudhārā. Gracias a Él, el Indra llamado Adbhuta podrá disfrutar de la opulencia de los tres mundos. VERSO 21. El décimo manu será el hijo de Upaśloka llamado Brahmā-sāvarŠi. Uno de sus hijos será Bh™riṣena, y los brāhmaṇas encabezados por Haviṣmān serán los siete sabios. VERSO 22. Haviṣmān, Sukṛta, Satya, Jaya, M™rti y otros serán los siete sabios; entre los semidioses estarán los suvāsanas y los viruddhas; su rey, el Indra, será ®ambhu. VERSO 23. En el hogar de Viśvasraṣṭā nacerá del vientre de Viṣūcī una porción plenaria de la Suprema Personalidad de Dios; esa encarnación Se llamará Viṣvaksena. Hará gran amistad con ®ambhu. VERSO 24. Dharma-sāvarŠi, el manu del undécimo período, será un extraordinario erudito en el campo del conocimiento espiritual. De él nacerán diez hijos, encabezados por Satyadharma. VERSO 25. Entre los semidioses estarán los viha‰gamas, kāmagamas y nirvāŠarucis. Su rey, el Indra, será Vaidhṛta, y AruŠa será el principal de los siete sabios. VERSO 26 Del vientre de Vaidhṛtā, la esposa de šryaka, nacerá Dharmasetu, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios que gobernará los tres mundos. VERSO 27. ¡Oh, rey!, el duodécimo manu se llamará Rudra-sāvarŠi. Devavān, Upadeva y Devaśreṣṭha serán hijos suyos. VERSO 28. El Indra de este manvantara será ¬tadhāmā, y los haritas serán los principales semidioses. Entre los sabios estarán Tapom™rti, Tapasv… y šgn…dhraka. VERSO 29. De Sunṛtā y Satyasahā nacerá Svadhāmā, una encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios que gobernará ese manvantara. VERSO 30. El decimotercer manu se llamará Deva-sāvarŠi; será muy avanzado en el cultivo de conocimiento espiritual. Citrasena y Vicitra estarán entre sus hijos. VERSO 31. En el decimotercer manvantara, los sukarmās y los sutrāmās serán semidioses; el rey del cielo será Divaspati, y entre los siete sabios estarán Nirmoka y Tattvadarśa. VERSO 32. Yogeśvara, el hijo de Devahotra, aparecerá como encarnación parcial de la Suprema Personalidad de Dios. Su madre será Bṛhatī. Yogeśvara realizará actividades para el bienestar de Divaspati. VERSO 33. El decimocuarto manu se llamará Indra-sāvarŠi. Uru, Gambh…ra y Budha serán hijos suyos. VERSO 34. Entre los semidioses estarán los pavitras y los Cākṣuṣas; ®uci será el Indra, el rey del cielo. Agni, Bāhu, ®uci, ®uddha, Māgadha y otras personalidades caracterizadas por su gran austeridad serán los siete sabios. VERSO 35. ¡Oh, rey Parīkṣit!, en el decimocuarto manvantara, la Suprema Personalidad de Dios nacerá del vientre de Vitānā; Su padre se llamará SatrāyaŠa. Esa encarnación será famosa con el nombre de Bṛhadbhānu, y supervisará las actividades espirituales. VERSO 36. ¡Oh, rey!, ahora te he hablado ya de los catorce manus pasados, presentes y futuros. El gobierno de todos estos manus abarca un período de mil ciclos de cuatro yugas, que es lo que se denomina un kalpa, es decir, un día del Señor Brahmā. CAPÍTULO 14. LA ADMINISTRACIÓN DEL UNIVERSO. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit preguntó: ¡Oh, ®ukadeva Gosvāmī, que gozas de gran opulencia!, por favor, explícame los respectivos deberes del manu y los demás dirigentes de cada manvantara, y quién determina que se ocupen de esa forma. VERSO 2. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, en Sus diversas encarnaciones, como por ejemplo Yajña, es quien designa a los manus, a los hijos del manu, a los grandes sabios, a los Indras y a todos los semidioses. VERSO 3. ¡Oh, rey!, te he hablado ya de Yajña y de otras encarnaciones del Señor. Los manus y demás dirigentes son designados por esas encarnaciones, bajo cuya dirección administran los asuntos del universo. VERSO 4. Al final de cada ciclo de cuatro yugas, las grandes personas santas, al ver que la humanidad no ha hecho un uso correcto de sus deberes prescritos eternos, restablecen los principios de la religión. VERSO 5. ¡Oh, rey!, a continuación, los manus, perfectamente ocupados conforme a las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, restablecen directamente los principios del deber prescrito, completos en sus cuatro partes. VERSO 6. Para disfrutar de los resultados de los sacrificios [yajñas], los dirigentes del mundo, es decir, los hijos y nietos del manu, cumplen las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios hasta el final del reinado del manu. También los semidioses comparten los resultados de esos sacrificios. VERSO 7. El rey del cielo, Indra, que recibe las bendiciones de la Suprema Personalidad de Dios, disfrutando así de las opulencias más elevadas, mantiene a las entidades vivientes de los tres mundos derramando en todos los planetas el agua necesaria. VERSO 8. En cada uno de los yugas, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, aparece en forma de siddhas como Sanaka, para predicar el conocimiento trascendental. Para enseñar la vía del karma, aparece en forma de grandes personas santas como Yājñavalkya, y, para enseñar el sistema de yoga místico, adopta la forma de grandes yog…s como Dattātreya. VERSO 9. En la forma del prajāpati Mar…ci, la Suprema Personalidad de Dios crea descendencia; en la forma del rey, mata a los ladrones y bandidos; y, en la forma del tiempo, lo destruye todo. Todas las cualidades visibles en la existencia material deben considerarse cualidades de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 10. Confundida por la energía ilusoria, la gente trata de buscar a la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, mediante diversos procesos de investigación y especulación filosófica. Sin embargo, no logran ver a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 11. En un kalpa, es decir, en un día de Brahmā, se producen los numerosos cambios que reciben el nombre de vikalpas. ¡Oh, rey!, ya antes te los he comentado. Los sabios eruditos que conocen el pasado, el presente y el futuro, establecen que en un día de Brahmā hay catorce manus. CAPÍTULO 15. BALI MAHšRšJA CONQUISTA LOS PLANETAS CELESTIALES. VERSOS 1 y 2. Mahārāja Parīkṣit preguntó: La Suprema Personalidad de Dios es el propietario de todo. Siendo así, ¿por qué pidió tres pasos de tierra a Bali Mahārāja, como si fuese un pobre, y por qué arrestó a Bali Mahārāja aun después de recibir el don que le había pedido? Estoy muy deseoso de conocer el misterio que se esconde tras estas contradicciones. VERSO 3. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, Bali Mahārāja perdió toda su opulencia y murió en el combate, pero ®ukrācārya, un descendiente de Bhṛgu Muni, lo volvió a la vida. Debido a ello, la gran alma Bali Mahārāja se hizo discípulo de ®ukrācārya y comenzó a servirle con gran fe, ofreciéndole todo lo que tenía. VERSO 4. Los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu Muni se sentían muy complacidos con Bali Mahārāja, que deseaba conquistar el reino de Indra. Así pues, tras purificarle y bañarle conforme a los principios regulativos, le empeñaron en la celebración del yajña que recibe el nombre de viśvajit. VERSO 5. Cuando se ofreció el gh… [mantequilla clarificada] en el fuego del sacrificio, del fuego apareció una cuadriga celestial cubierta de oro y seda, con caballos amarillos, como los de Indra, y una bandera con la figura de un león. VERSO 6. También aparecieron un arco chapado en oro, dos aljabas de flechas infalibles y una armadura celestial. Prahlāda Mahārāja, el abuelo de Bali, ofreció a su nieto un collar de flores que nunca se marchitan, y ®ukrācārya le dio una caracola. VERSO 7. Mahārāja Bali celebró aquel rito especial siguiendo las instrucciones de los brāhmaṇas, y por su gracia recibió el equipo necesario para la guerra. Finalizada la ceremonia, caminó dando vueltas alrededor de los brāhmaṇas y les ofreció reverencias. También saludó y ofreció reverencias a Prahlāda Mahārāja. VERSOS 8 y 9. Así, después de subirse en la cuadriga que ®ukrācārya le había dado, Bali Mahārāja, adornado con un hermoso collar de flores, vistió su cuerpo con la armadura protectora, y se armó con el arco, una espada y un carcaj de flechas. Cuando tomó asiento en la cuadriga, adornados los brazos con ajorcas doradas y las orejas con aretes de zafiro, resplandecía como un fuego sagrado. VERSOS 10 y 11. Al reunirse con sus soldados y con los jefes de los demonios, que eran sus iguales en fuerza, opulencia y belleza, parecía que fuesen a tragarse el cielo y quemar todas las direcciones con la mirada. Así, después de reunir el ejército de los demonios, Bali Mahārāja marchó contra la opulenta capital de Indra. En verdad, a su paso toda la superficie del mundo parecía temblar. VERSO 12. La ciudad del rey Indra estaba llena de agradables huertos y jardines, como el jardín Nandana. El peso de las flores, las hojas y los frutos doblaba las ramas de aquellos árboles de existencia eterna. El zumbido de las abejas arrullaba el idilio de los pájaros que visitaban los jardines. Era una atmósfera completamente celestial. VERSO 13. Mujeres muy hermosas, bajo la protección de los semidioses, se divertían en aquellos jardines, cuyos estanques estaban llenos de flores de loto, cisnes, grullas, cakravākas y patos. VERSO 14. Toda la ciudad estaba rodeada por fosos llenos de agua del Ganges, škāśa-ga‰gā, y por una muralla muy alta, del color del fuego, coronada de parapetos defensivos. VERSO 15. Las puertas estaban hechas de planchas de oro sólido, y sus umbrales eran del mejor mármol. Las puertas estaban comunicadas por una serie de vías públicas. Toda la ciudad había sido construida por Viśvakarmā. VERSO 16. La ciudad entera estaba llena de patios, anchas avenidas y casas de reunión. Había no menos de cien millones de aviones. Las encrucijadas estaban hechas de perlas, y había asientos de diamante y coral. VERSO 17. Mujeres eternamente bellas y jóvenes, vestidas con ropas muy limpias, resplandecían en la ciudad como las llamas de un fuego. Todas ellas poseían la cualidad de śyāmā. VERSO 18. La brisa llevaba por las calles de la ciudad la fragancia de las flores que se desprendían del cabello de las mujeres de los semidioses. VERSO 19. Las apsarās se paseaban por las calles, en las que flotaba el humo blanco y fragante del incienso de aguru que salía a través de las filigranas doradas de las ventanas. VERSO 20. Hermosos doseles decorados con perlas daban sombra por toda la ciudad, donde constantemente se escuchaban los sonidos de los pavos reales, las palomas y las abejas. En las cúpulas de los palacios ondeaban banderas de perlas y oro, y por encima de ellas volaban aviones llenos de hermosas mujeres, entonando sin cesar canciones auspiciosas y muy agradables para el oído. VERSO 21. La ciudad entera vibraba con la armoniosa sinfonía de las mṛdańgas, caracolas, timbales, flautas e instrumentos de cuerda bien afinados que en ella sonaban. Cantaban los gandharvas, y las danzas no tenían fin. En conjunto, Indrapur… vencía en belleza a la mismísima personificación de la belleza. VERSO 22. Ninguna persona pecaminosa, envidiosa, violenta con otras entidades vivientes, engañosa, dominada por el orgullo falso, lujuriosa o codiciosa podía entrar en la ciudad. Sus habitantes estaban libres de todas esas malas cualidades. VERSO 23. Al mando de infinidad de soldados, Bali Mahārāja llegó con sus ejércitos ante las puertas de la morada de Indra y la atacó desde todos los flancos. El sonido de la caracola que había recibido de ®ukrācārya, su maestro espiritual, sembró el pánico entre las mujeres protegidas por Indra. VERSO 24. Al ver la infatigable voluntad de Bali Mahārāja, el rey Indra comprendió sus intenciones y, junto con los demás semidioses, acudió a su maestro espiritual, Bṛhaspati, y se dirigió a él con las siguientes palabras. VERSO 25. Mi señor, nuestro viejo enemigo, Bali Mahārāja, ha vuelto con más entusiasmo que nunca, y ha obtenido un poder tan asombroso que pensamos que tal vez no podamos resistirlo. VERSO 26. No sé de nadie capaz de defenderse de este despliegue militar de Bali. Es como si quisiera tragarse todo el universo con la boca, lamer las diez direcciones con la lengua, y prenderles fuego con la vista. En verdad, ha surgido como el fuego saˆvartaka en el momento de la aniquilación. VERSO 27. Infórmame, por favor: ¿cuál es la causa de la fuerza, la voluntad, la influencia y la victoria que Bali Mahārāja manifiesta ahora?; ¿de dónde ha sacado ese entusiasmo? VERSO 28. Bṛhaspati, el maestro espiritual de los semidioses, dijo: ¡Oh, Indra!, yo conozco la causa del inmenso poder de tu enemigo, Bali Mahārāja. Ha complacido a los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu Muni, de quienes es discípulo, y ellos le han dotado de ese extraordinario poder. VERSO 29. Ni tú ni tus hombres podéis vencer al poderosísimo Bali. En verdad, nadie más que la Suprema Personalidad de Dios puede vencerle, pues ha sido dotado del poder espiritual supremo [Brahmā-tejas]. Bali Mahārāja es ahora como Yamarāja: nadie puede oponerse a él. VERSO 30. Por lo tanto, debéis esperar a que cambie la suerte de vuestros enemigos; mientras tanto, abandonad este planeta celestial e iros a otro lugar, donde no puedan veros. VERSO 31. Bali Mahārāja se ha vuelto muy poderoso gracias a las bendiciones de los brāhmaṇas, pero más tarde les insultará, y tanto él como sus amigos y asistentes serán vencidos. VERSO 32. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de escuchar las palabras de Bṛhapasti, los semidioses siguieron el consejo que, por su propio bien, les había dado. Cada uno de ellos adoptó la forma que le pareció más conveniente y abandonó el reino celestial. Fue así como se dispersaron, sin que los demonios pudieran verles. VERSO 33. Cuando los semidioses desaparecieron, Bali Mahārāja, el hijo de Virocana, entró en el reino celestial, desde el cual impuso su dominio sobre los tres mundos. VERSO 34. Los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu, muy complacidos con su discípulo, que había conquistado todo el universo, le ocuparon en la celebración de cien sacrificios Aśvamedha. VERSO 35. Tras celebrar esos sacrificios, la fama de Bali Mahārāja se extendió por los tres mundos y en todas direcciones. De esa forma, brillaba en su posición como una Luna brillante en el cielo. VERSO 36. Gracias al favor de los brāhmaṇas, la gran alma Bali Mahārāja, dándose por satisfecho, gozó de gran opulencia y disfrutó de la prosperidad del reino. CAPÍTULO 16. EL PROCESO PAYO-VRATA DE ADORACIÓN. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, cuando los hijos de Aditi, los semidioses, desaparecieron del cielo, y los demonios ocuparon sus puestos, Aditi comenzó a lamentarse, como si no tuviese quien la protegiera. VERSO 2. Después de meditar en trance durante muchísimos días, el muy poderoso sabio Kaśyapa Muni regresó a su hogar, pero no halló ni alegría ni júbilo en el āśrama de Aditi. VERSO 3. ¡Oh, el mejor de los Kurus!, después del recibimiento de bienvenida, Kaśyapa Muni se sentó y habló de la siguiente manera a su esposa, Aditi, que estaba muy triste. VERSO 4. ¡Oh, amable esposa!, me pregunto si no habrá ocurrido algo poco auspicioso en relación con los principios religiosos, los brāhmaṇas o la gente en general, que está sujeta a los caprichos de la muerte. VERSO 5. ¡Oh, esposa mía, que estás muy apegada a la vida familiar!, cuando se siguen correctamente los principios de la religión, el crecimiento económico y la satisfacción de los sentidos, las actividades de la vida doméstica no son diferentes de las actividades de los trascendentalistas. Me pregunto si no habrán surgido desviaciones en el seguimiento de esos principios. VERSO 6. ¿Acaso te has dejado llevar por un apego excesivo a tu familia, y has negado la debida hospitalidad a algún visitante inesperado, dejándole que se fuera al ver que no era bien recibido? VERSO 7. Cuando un visitante se marcha de un hogar sin haber recibido siquiera un poco de agua en señal de hospitalidad, ese hogar es como una guarida de chacales. VERSO 8. ¡Oh, mujer casta y auspiciosa!, ¿acaso la ansiedad que te causó mi partida hizo que te olvidases de ofrecer oblaciones de gh… al fuego? VERSO 9. El casado que adora al fuego y a los brāhmaṇas puede alcanzar el deseado objetivo de residir en los planetas superiores, pues el fuego de sacrificio y los brāhmaṇas deben considerarse la boca del Señor Viṣṇu, que es la Superalma de todos los semidioses. VERSO 10. ¡Oh, dama de mente amplia!, ¿están bien tus hijos? Al ver tu cara marchita, me doy cuenta de que tu mente no está tranquila. ¿Qué ocurre? VERSO 11. Aditi dijo: ¡Oh, mi respetado esposo brāhmaŠa!, con respecto a los brāhmaṇas, las vacas, la religión y el bienestar de los demás, todo va bien. ¡Oh, señor de la casa!, los tres principios de dharma, artha y kāma florecen en la vida familiar, de modo que la buena fortuna reina en ella. VERSO 12. ¡Oh, querido esposo!, el fuego, las visitas, los sirvientes y los mendigos reciben de mí todas las atenciones necesarias. Como siempre estoy pensando en ti, no hay posibilidad de que deje de seguir ninguno de los principios religiosos. VERSO 13. ¡Oh, mi señor!, tú, que eres un prajāpati, me instruyes personalmente en los principios de la religión. Así pues, ¿qué posibilidad hay de que no se cumplan mis deseos? VERSO 14 ¡Oh, hijo de Mar…ci!, eres una gran personalidad, y eso te hace ser ecuánime con todos los demonios y semidioses, que han nacido, o bien de tu cuerpo, o bien de tu mente, y que poseen alguna de las tres cualidades, ya sea sattva-guŠa, rajo-guŠa o tamo-guŠa. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios, el controlador supremo, siente especial inclinación por los devotos, aunque es ecuánime con todas las entidades vivientes. VERSO 15. Por eso, ¡oh, muy amable señor!, te ruego que ayudes a esta tu sirvienta. Nuestros rivales, los demonios, nos han privado de nuestra morada y nuestras opulencias. Por favor, protégenos. VERSO 16. Los demonios, nuestros enemigos cuentan con un poder formidable, y nos han arrebatado la opulencia, la belleza, la fama, y hasta nuestra propia residencia. En verdad, estamos exiliados, y nos ahogamos en un océano de dificultades. VERSO 17. ¡Oh, tú, el mejor entre los sabios y entre quienes otorgan bendiciones auspiciosas!, por favor, considera nuestra situación y bendice a mis hijos para que puedan recuperar lo que han perdido. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras escuchar los ruegos de Aditi, Kaśyapa Muni esbozó una sonrisa y dijo: «¡Ay, qué poderosa es la energía ilusoria del Señor Viṣṇu, que tiene al mundo entero atado por el cariño a los hijos!». VERSO 19. Kaśyapa Muni continuó: ¿Qué es el cuerpo material, hecho de cinco elementos? En verdad, es diferente del alma espiritual. Aunque el alma espiritual es completamente distinta de los elementos materiales de que está hecho el cuerpo, el apego corporal nos hace ver a otras personas como esposos o hijos. Esas relaciones ilusorias se deben a un error de comprensión. VERSO 20. Mi querida Aditi, ocúpate en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios. Él es el amo de todo, puede vencer a los enemigos de todos y está situado en el corazón de todos. Sólo esa Persona Suprema, Kṛṣṇa, Vāsudeva, puede conceder toda clase de bendiciones auspiciosas a todos los seres, pues es el maestro espiritual del universo. VERSO 21. La Suprema Personalidad de Dios, que es muy misericordioso con los pobres, satisfará todos tus deseos, pues el servicio devocional que se Le ofrece es infalible. Cualquier otro método que no sea el servicio devocional es inútil. Ésa es mi opinión. VERSO 22. ®r…mat… Aditi dijo: ¡Oh, brāhmaŠa!, dime qué principios regulativos debo seguir para adorar al amo supremo del mundo, de forma que el Señor Se complazca conmigo y satisfaga todos mis deseos. VERSO 23. ¡Oh tú, el mejor de los brāhmaṇas!, por favor, enséñame el método perfecto de servicio devocional para adorar a la Suprema Personalidad de Dios; de esa forma, el Señor pronto estará complacido conmigo y nos salvará, a mí y a mis hijos, de esta situación tan peligrosa. VERSO 24. ®r… Kaśyapa Muni dijo: Cuando deseé tener descendencia, acudí al Señor Brahmā, que ha nacido de una flor de loto, y le pregunté qué debía hacer. Ahora te explicaré el mismo proceso que el Señor Brahmā me enseñó a mí. Quien lo sigue, satisface a Keśava, la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 25. Durante los primeros doce días de la quincena brillante del mes de Phālguna [febrero-marzo], y hasta el día de dvādaśī, hay que observar un voto, alimentándose solamente de leche y adorando con toda devoción a la Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como el loto. VERSO 26. Si puede conseguirse tierra escarbada por un jabalí, en el día de Luna nueva hay que ungirse el cuerpo con ella y, a continuación, bañarse en la corriente de un río. Al bañarse, se debe cantar el siguiente mantra. VERSO 27. ¡Oh, madre Tierra!, tú fuiste levantada por la Suprema Personalidad de Dios en forma de jabalí, pues deseabas un lugar en que sostenerte. Te ruego que, por favor, acabes con todas las reacciones de mi vida pecaminosa. Yo te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 28. A continuación, después de cumplir con los deberes espirituales diarios, hay que adorar a la Deidad de la Suprema Personalidad de Dios con suma atención. El altar, el Sol, el agua, el fuego y el maestro espiritual también deben ser adorados. VERSO 29. ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, el más grande de todos!, Tú vives en el corazón de todos los seres, y todos los seres viven en Ti. ¡Oh, testigo de todo!, ¡oh, Vāsudeva, persona suprema y omnipresente!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 30. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, la Persona Suprema, que eres tan sutil que nunca eres visible para los ojos materiales. Tú eres el conocedor de los veinticuatro elementos y el instaurador del sistema de sā‰khya-yoga. VERSO 31. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, la Suprema Personalidad de Dios, que tienes dos cabezas [prāyaŠ…ya y udāyan…ya], tres piernas [savana-traya], cuatro cuernos [los cuatro Vedas], y siete manos [los siete chandas, como el gāyatr…]. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que tienes por corazón y por alma los tres rituales védicos [karma-kāṇḍa, jñāna-kāṇḍa y upāsanā-kāṇḍa] y que expandes esos rituales en forma de sacrificio. VERSO 32. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, Señor ®iva, Rudra, que eres el receptáculo de todas las potencias y de todo el conocimiento, y que eres el amo de todos. VERSO 33. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que, en la forma de HiraŠyagarbha, eres la fuente de la vida, la Superalma de todas las entidades vivientes. Tu cuerpo es la fuente de la opulencia de todo poder místico. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 34. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que eres la Personalidad de Dios original, el testigo en el corazón de todos y la encarnación de Nara-NārāyaŠa Ṛṣi en la forma de un ser humano. ¡Oh, Personalidad de Dios!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 35. Mi Señor, yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, que Te vistes con ropas amarillas; Tu cuerpo es del color de la joya marakata, y posees pleno control sobre la diosa de la fortuna. ¡Oh, mi Señor Keśava!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 36. ¡Oh, muy glorioso y adorable Señor, el mejor entre quienes otorgan bendiciones!, Tú puedes satisfacer los deseos de todos. Debido a ello, las personas sobrias adoran, por su propio bien, el polvo de Tus pies de loto. VERSO 37. Todos los semidioses, así como la diosa de la fortuna, se ocupan en el servicio de Sus pies de loto. En verdad, ellos respetan la fragancia de esos pies de loto. Que la Suprema Personalidad de Dios Se complazca conmigo. VERSO 38. Kaśyapa Muni continuó: Todos estos mantras son para adorar a Keśava, Hṛṣīkeśa, Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, a quien se debe recibir con fe y devoción, y a quien se deben ofrecer artículos de adoración [como pādya y arghya]. VERSO 39. El devoto debe comenzar cantando el dvādaśākṣara-mantra y ofreciendo collares de flores, incienso, etc. Después de adorar al Señor de esa forma, debe bañar al Señor con leche y vestirlo con las ropas adecuadas, un cordón sagrado y adornos. Después de ofrecer agua para lavar los pies de loto del Señor, debe adorarle de nuevo con flores fragantes, incienso y otros artículos. VERSO 40. Siempre que sea posible, se debe ofrecer a la Deidad un arroz de la mejor calidad hervido en leche con mantequilla clarificada y melaza. Todo ello debe ofrecerse al fuego mientras se recita el mismo mantra original. VERSO 41. Se debe ofrecer todo el prasāda a un vaiṣṇava. También es posible ofrecerle una parte y probar uno mismo los remanentes. Después hay que ofrecer ācamana y nuez de betel a la Deidad, y adorar de nuevo al Señor. VERSO 42. A continuación, hay que musitar calladamente el mantra 108 veces, y ofrecer oraciones de glorificación al Señor. Para terminar, el devoto debe caminar alrededor del Señor, y, muy satisfecho y feliz, ofrecerle reverencias tendido en el suelo como una vara [daṇḍavat]. VERSO 43. Después de llevarse a la cabeza en señal de respeto todas las flores y el agua ofrecidas a la Deidad, debe tirarlas en un lugar sagrado. A continuación, debe alimentar con arroz dulce a dos brāhmaṇas como mínimo. VERSOS 44 y 45. Después de dar de comer a los brāhmaṇas, debe ofrecerles los honores necesarios, y, una vez recibido su permiso, tomar prasāda con los amigos y familiares. Esa noche debe observar estricto celibato, y a la mañana siguiente, con gran atención y muchísima pureza, después de bañarse de nuevo, debe bañar con leche a la Deidad de Viṣṇu y adorarle conforme al método que se ha detallado. VERSO 46. Adorando al Señor Viṣṇu con mucha fe y devoción, y alimentándose exclusivamente de leche, se debe observar este voto. También se deben ofrecer oblaciones al fuego y alimentar a los brāhmaṇas como antes se dijo. VERSO 47. De ese modo, se debe observar el payo-vrata durante doce días completos, adorando al Señor diariamente, cumpliendo con los deberes cotidianos, celebrando sacrificios y dando de comer a los brāhmaṇas. VERSO 48. Desde el día de pratipat hasta el decimotercer día del cuarto creciente [śukla-trayodaśī], hay que observar celibato completo, dormir en el suelo, bañarse tres veces al día, y de ese modo cumplir el voto. VERSO 49. Durante ese período, no hay que hablar de temas materiales innecesarios o relacionados con la complacencia de los sentidos; hay que permanecer completamente libre de envidia hacia las entidades vivientes, con la sencillez y la pureza de los devotos del Señor Vāsudeva. VERSO 50. A continuación, siguiendo las indicaciones de los śāstras con ayuda de brāhmaṇas bien versados en ellos, en el decimotercer día lunar hay que bañar al Señor Viṣṇu con cinco sustancias [leche, yogur, gh…, azúcar y miel]. VERSOS 51 y 52. Abandonando el avariento hábito de no gastar dinero, el devoto debe disponer una suntuosa adoración para la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que está en el corazón de todas las entidades vivientes. Con gran atención, debe preparar una oblación de cereales hervidos en leche y gh…, y debe recitar el mantra puruṣa-s™kta. Las ofrendas de alimento deben ser de sabores variados. De ese modo, debe adorar a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 53. También debe satisfacer al maestro espiritual [ācārya], que es un gran erudito en las Escrituras védicas, así como a los sacerdotes que le han asistido [y que reciben los nombres de hotā, udgātā, adhvaryu y Brahmā]. Debe complacerles ofreciéndoles ropas, adornos y vacas. Ésa es la ceremonia de Viṣṇu-ārādhana, o adoración del Señor Viṣṇu. VERSO 54. ¡Oh, muy auspiciosa dama!, después de celebrar todas estas ceremonias bajo la dirección de ācāryas eruditos, el devoto debe satisfacerles, a ellos y a sus sacerdotes. También debe repartir prasāda para satisfacer a los brāhmaṇas y a todos los allí reunidos. VERSO 55. Al maestro espiritual y a los sacerdotes que han colaborado en la celebración, debe satisfacerles dándoles ropas, adornos, vacas, y también algo de dinero como donación. Debe repartir prasāda hasta satisfacer a todos los presentes, sin excluir a los más bajos de los hombres, los caṇḍālas [que comen carne de perro]. VERSO 56. El Viṣṇu-prasāda debe repartirse entre todos, sin exceptuar al pobre, al ciego, al no devoto o al que no es brāhmaŠa. Sabiendo que el Señor Viṣṇu Se siente muy satisfecho cuando todos participan del suntuoso Viṣṇu-prasāda, el que celebra el yajña también debe tomar prāsada con sus amigos y familiares. VERSO 57. Esta ceremonia debe realizarse todos los días, desde pratipat hasta trayodaśī, con acompañamiento de danzas, cantos, tambores, la recitación de oraciones y mantras plenamente auspiciosos, y la lectura del ®r…mad-Bhāgavatam. De ese modo, se debe adorar a la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 58. Este ritual religioso es la ceremonia que recibe el nombre de payo-vrata, con la cual se puede adorar a la Suprema Personalidad de Dios. Yo recibí esta información de Brahmā, mi abuelo, y ahora te la he explicado con todo detalle. VERSO 59. ¡Oh, muy afortunada dama!, pon en práctica este proceso de payo-vrata con una buena disposición mental; de esa forma, adora a la Suprema Personalidad de Dios, Keśava, el inagotable. VERSO 60. Este payo-vrata recibe también el nombre de sarva-yajña. En otras palabras, al realizar este sacrificio se celebran ya todos los demás sacrificios. También se lo considera la mejor de las ceremonias rituales. ¡Oh, noble dama!, es la esencia de todas las austeridades, y es la manera de dar caridad y complacer al controlador supremo. VERSO 61. Éste es el mejor proceso para complacer a la trascendental Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Adhokṣaja. Es el mejor de todos los principios regulativos, la mejor austeridad, la mejor forma de dar caridad, y el mejor procedimiento de sacrificio. VERSO 62. Por lo tanto, mi querida y noble dama, sigue este voto ritual, observando estrictamente los principios regulativos. Mediante este proceso, la Persona Suprema Se sentirá complacido contigo muy pronto, y satisfará todos tus deseos. CAPÍTULO 17. EL SEÑOR SUPREMO ACEPTA NACER COMO HIJO DE ADITI. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, después de recibir este consejo de su esposo, Kaśyapa Muni, Aditi siguió estrictamente sus instrucciones, sin el menor asomo de pereza; de ese modo realizó la ceremonia ritual de payo-vrata. VERSOS 2 y 3. Con toda su atención, sin distraerse lo más mínimo, Aditi pensó en la Suprema Personalidad de Dios, y de ese modo logró un perfecto control sobre su mente y sus sentidos, que eran como poderosos caballos. Concentrando la mente en el Señor Supremo, Vāsudeva, celebró la ceremonia ritual denominada payo-vrata. VERSO 4. Mi querido rey, la Suprema Personalidad de Dios original, vestido con ropas amarillas y sosteniendo en Sus cuatro brazos una caracola, un disco, una maza y una flor de loto, apareció entonces ante Aditi. VERSO 5. Cuando la Suprema Personalidad de Dios Se hizo visible ante sus ojos, Aditi quedó tan sobrecogida de felicidad trascendental que, después de ponerse en pie, se postró en el suelo, derecha como un palo, ofreciendo respetuosas reverencias al Señor. VERSO 6. Aditi permaneció de pie en silencio, con las manos juntas, incapaz de ofrecer oraciones al Señor. Debido a la felicidad trascendental, los ojos se le llenaron de lágrimas, y los vellos del cuerpo se le erizaron. La visión directa de la Suprema Personalidad de Dios le hacía sentir éxtasis, y su cuerpo temblaba. VERSO 7. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, la semidiosa Aditi comenzó entonces a ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios con una voz entrecortada y llena de amor. Parecía beberse con los ojos al Señor Supremo, que es el esposo de la diosa de la fortuna, el disfrutador de todas las ceremonias de sacrificio y el amo y Señor del universo entero. VERSO 8. La diosa Aditi dijo: ¡Oh, amo y disfrutador de todas las ceremonias de sacrificio!, ¡oh, Tú, que eres la persona más famosa, el infalible, cuyo nombre, al ser cantado, propaga toda buena fortuna!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios original, controlador supremo, refugio de todos los lugares sagrados! Tú eres el refugio de las pobres entidades vivientes inmersas en sufrimientos, y has aparecido para disminuir sus pesares. Por favor, sé bondadoso con nosotros y aumenta nuestra buena fortuna. VERSO 9. Mi Señor, Tú eres la forma universal omnipresente, el creador, sustentador y destructor de todo el universo, que gozas de plena independencia. Aunque ocupas Tu energía en la materia, siempre permaneces en Tu forma original y nunca caes de esa posición, pues Tu conocimiento es infalible y es siempre el adecuado para toda situación. Tú nunca Te dejas confundir por la ilusión. ¡Oh, mi Señor, permite que Te ofrezca respetuosas reverencias! VERSO 10. ¡Oh, ilimitado!, cuando Tu Señoría está satisfecho, resulta muy fácil obtener una vida tan larga como la del Señor Brahmā, un cuerpo en cualquiera de los sistemas planetarios, superiores, inferiores o medios, opulencia material ilimitada, religión, crecimiento económico y satisfacción de los sentidos, conocimiento trascendental completo, y las ocho perfecciones yóguicas, por no hablar de logros tan insignificantes como el vencer a los enemigos. VERSO 11. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit, el mejor de la dinastía Bharata!, cuando fue así adorado por Aditi, el Señor de ojos de loto, la Superalma de todas las entidades vivientes, respondió con las siguientes palabras. VERSO 12. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, madre de los semidioses!, sé que llevas mucho tiempo deseando el bien de tus hijos, a quienes sus enemigos han privado de toda opulencia y expulsado de su propia morada. VERSO 13. ¡Oh, Dev…!, ¡oh, diosa!, comprendo que deseas recuperar a tus hijos y adorarme en su compañía, después de vencer a los enemigos en la batalla y recuperar tu morada y tus opulencias. VERSO 14. Deseas que los semidioses, tus hijos, bajo el mando de Indra, maten en la batalla a los demonios, sus enemigos, y ver a las esposas de los demonios lamentándose de la muerte de sus maridos. VERSO 15. Deseas que tus hijos gocen de nuevo de la reputación y la opulencia perdidas y vuelvan a vivir como antes en su planeta celestial. VERSO 16. ¡Oh, madre de los semidioses!, en Mi opinión, hoy por hoy casi todos los jefes de los demonios son invencibles, pues cuentan con la protección de los brāhmaṇas, a quienes siempre favorece el Señor Supremo. Así, en esta ocasión, recurrir a la fuerza contra ellos no será fuente de felicidad. VERSO 17. Aun así, Me he sentido satisfecho con las actividades de tu voto, ¡oh, diosa Aditi!, de modo que debo encontrar la forma de favorecerte, pues la adoración que se Me ofrece nunca es en vano, sino que, ciertamente, da el resultado deseado conforme al mérito de la persona. VERSO 18. Tú Me has orado y Me has ofrecido la adoración adecuada mediante la gran ceremonia payo-vrata que has celebrado para proteger a tus hijos. En virtud de las austeridades de Kaśyapa Muni, aceptaré nacer como hijo tuyo, para así proteger a tus demás hijos. VERSO 19. Yo estoy dentro del cuerpo de Tu esposo, Kaśyapa. Piensa siempre en Mí de esa forma y adora así a tu esposo, que se ha purificado en virtud de su austeridad. VERSO 20. ¡Oh, dama!, no debes revelar este hecho a nadie, ni siquiera si te lo preguntan. Las cosas confidenciales tienen éxito cuando se mantienen en secreto. VERSO 21. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de decir estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios desapareció del lugar. Aditi consideró que su éxito era completo, pues había recibido la valiosísima bendición de tener al Señor por hijo. Entonces se acercó a su esposo con gran devoción. VERSO 22. Meditando en estado de trance, Kaśyapa Muni, cuya visión nunca se confunde, pudo ver que una porción plenaria de la Suprema Personalidad de Dios había entrado en él. VERSO 23. ¡Oh, rey!, del mismo modo que el viento causa la fricción de dos trozos de madera y provoca un incendio, Kaśyapa Muni, cuya posición trascendental le mantenía completamente absorto en la Suprema Personalidad de Dios, transfirió su potencia al vientre de Aditi. VERSO 24. El Señor Brahmā, al comprender que la Suprema Personalidad de Dios estaba dentro del vientre de Aditi, ofreció oraciones al Señor recitando nombres trascendentales. VERSO 25. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¡toda gloria a Ti, que eres glorificado por todos y que realizas actividades completamente extraordinarias! Yo Te ofrezco respetuosas reverencias, ¡oh, Señor de los trascendentalistas, controlador de las tres modalidades de la naturaleza! Yo te ofrezco respetuosas reverencias una y otra vez. VERSO 26. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, el omnipresente Señor Viṣṇu, que has entrado en lo más profundo del corazón de todas las entidades vivientes. Aunque Tu ombligo es la morada de los tres mundos, Tú estás por encima de los tres mundos. En el pasado, Tú apareciste como hijo de Pṛśni. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, el creador supremo, que sólo puedes ser entendido mediante el conocimiento védico. VERSO 27. ¡Oh, mi Señor!, Tú eres el comienzo, la manifestación y la disolución final de los tres mundos. Los Vedas Te glorifican por ser el receptáculo de ilimitadas potencias, la Persona Suprema. ¡Oh, mi Señor!, del mismo modo que las olas atraen las ramas y las hojas caídas en la profundidad de las aguas, Tú, el factor tiempo eterno y supremo, atraes todo lo que existe en el universo. VERSO 28. Mi Señor, Tú eres el generador original de todas las entidades vivientes, móviles o inmóviles; de Ti se han generado también los prajāpatis. ¡Oh, mi Señor!, del mismo modo que el barco es la única esperanza del que se está ahogando en el agua, Tú eres el único refugio de los semidioses, que se han visto privados de su posición celestial. CAPÍTULO 18. EL SEÑOR VšMANADEVA, EL AVATšRA ENANO. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de que el Señor Brahmā glorificase el poder y las actividades del Señor Supremo con estas palabras, la Suprema Personalidad de Dios, que no está sujeto a la muerte como los seres vivos comunes, nació del vientre de Aditi. Sus cuatro brazos estaban adornados con una caracola, una maza, una flor de loto y un disco; iba vestido con ropas amarillas, y Sus ojos eran como los pétalos abiertos de una flor de loto. VERSO 2. El cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios, de color negruzco, estaba completamente libre de impurezas. Su cara de loto, adornada con pendientes en forma de tiburón, era muy hermosa, y en el pecho llevaba la marca de ®r…vatsa. En las muñecas llevaba pulseras, en los brazos, ajorcas, y en la cabeza, un yelmo. También llevaba un cinturón, un cordón sagrado que Le cruzaba el pecho, y campanitas tobilleras como adorno de Sus pies de loto. VERSO 3. Un collar de flores de extraordinaria belleza embellecía Su pecho; las flores eran tan fragantes que un nutrido grupo de abejas, emitiendo su natural zumbido, las invadían en busca de miel. Cuando el Señor apareció, llevando en el cuello la joya Kaustubha, su refulgencia disipó todo rastro de oscuridad en la casa del prajāpati Kaśyapa. VERSO 4. En aquella ocasión, la felicidad reinaba en todas direcciones, en los receptáculos de agua, como los ríos y los mares, y en lo más profundo del corazón de todos. Las estaciones manifestaron sus respectivas cualidades, y en el sistema planetario superior, el espacio exterior y la superficie de la Tierra, todas las entidades vivientes estaban llenas de júbilo. Los semidioses, las vacas, los brāhmaṇas y las colinas y montañas también se llenaron de alegría. VERSO 5. El Señor hizo Su advenimiento en este universo en el día de ®ravaŠa-dvādaśī [el duodécimo día de la quincena brillante del mes de Bhadra], cuando la Luna entró en la casa lunar de ®ravaŠa, en el auspicioso momento de Abhijit. Considerando que el advenimiento del Señor era muy auspicioso, todas las estrellas y planetas, desde el Sol a Saturno, fueron muy generosos y caritativos. VERSO 6. ¡Oh, rey!, cuando el Señor apareció en el duodécimo día lunar, dvādaśī, el Sol estaba en su cenit, como saben todos los eruditos y estudiosos. Ese dvādaśī se denomina Vijayā. VERSO 7. Caracolas, timbales, tambores, paŠavas y ānakas sonaron en concierto. Su sonido se sumó al de otros instrumentos para crear una vibración tumultuosa. VERSO 8. Muy complacidas, las danzarinas celestiales [apsarās] bailaban llenas de júbilo; los mejores de los gandharvas entonaron sus canciones, y los grandes sabios, los semidioses, los manus, los pitās y los dioses del fuego ofrecieron oraciones para satisfacer al Señor. VERSOS 9 y 10. Los siddhas, vidyādharas, kimpuruṣas, kinnaras, cāraŠas, yakṣas, rākṣasas, suparŠas, las mejores de las serpientes y los seguidores de los semidioses, derramaron flores sobre la morada de Aditi, hasta cubrir toda la casa, mientras glorificaban al Señor alabándole y danzando. VERSO 11. Cuando vio a la Suprema Personalidad de Dios, que Se había manifestado de su vientre, aceptando un cuerpo trascendental en virtud de Su propia potencia espiritual, Aditi, completamente maravillada, se sintió muy feliz. Al ver al niño, Prajāpati Kaśyapa exclamaba: «¡Jaya! ¡Jaya!», rebosante de felicidad y sin poder salir de su asombro. VERSO 12. El Señor apareció en Su forma original, con adornos y armas en las manos. Aunque esa forma eterna del Señor nunca es visible en el mundo material, Él la manifestó en Su advenimiento. Entonces, en presencia de Sus padres, y como haría un actor teatral, adoptó la forma de Vāmana, un brāhmaŠa enano, un brahmacārī. VERSO 13. Al ver al Señor en la forma de Vāmana, el brahmacārī enano, los grandes sabios se sintieron enormemente complacidos. Entonces hicieron venir ante ellos a Kaśyapa Muni, el prajāpati, y celebraron todas las ceremonias rituales, como la ceremonia de nacimiento. VERSO 14. En la ceremonia del cordón sagrado de Vāmanadeva, el dios del Sol pronunció personalmente el gāyatr…-mantra, Bṛhaspati ofreció el cordón sagrado, y Kaśyapa Muni ofreció un cinturón de paja. VERSO 15. Madre Tierra Le dio una piel de ciervo, y el semidiós de la Luna, que es el rey de los bosques, Le dio una Brahmā-daṇḍa [un bastón de brahmacārī]. Su madre, Aditi, Le dio tela para Su ropa interior, y la deidad regente del reino celestial Le ofreció una sombrilla. VERSO 16. ¡Oh, rey!, el Señor Brahmā ofreció a la inagotable y Suprema Personalidad de Dios un cántaro para llevar agua, los siete sabios Le ofrecieron hierba kuśa, y madre Sarasvat… Le dio un rosario de cuentas rudrākṣa. VERSO 17. Después de que Vāmanadeva recibiese el cordón sagrado, Kuvera, el rey de los yakṣas, Le dio un cuenco para pedir limosnas, y la esposa del Señor ®iva, madre Bhagavat…, la muy casta madre del universo entero, Le dio Su primera limosna. VERSO 18. Después de que todos Le dieran de este modo la bienvenida, el Señor Vāmanadeva, el mejor de los brahmacārīs, manifestó Su refulgencia Brahman. Así, Su belleza eclipsó la de todos los presentes, entre los cuales había grandes brāhmaṇas santos. VERSO 19. Después de disponer lo necesario, el Señor ®r… Vāmanadeva ofreció adoración y celebró un sacrificio de fuego en el recinto de sacrificios. VERSO 20. Cuando supo que Bali Mahārāja estaba celebrando sacrificios Aśvamedha bajo el patrocinio de brāhmaṇas de la dinastía Bhṛgu, el Señor Supremo, que goza de plenitud en todo aspecto, Se encaminó al lugar para mostrar Su misericordia a Bali Mahārāja. Con cada uno de Sus pasos, la Tierra entera cedía bajo Su peso. VERSO 21. Los sacerdotes brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu se encontraban celebrando el sacrificio en el campo de Bhṛgukaccha, en la orilla norte del río Narmadā. Desde allí vieron a Vāmanadeva, como un Sol que amanecía en el lugar. VERSO 22. ¡Oh, rey!, la refulgencia de Vāmanadeva era tan brillante que los sacerdotes, Bali Mahārāja y todos los miembros de aquella asamblea vieron apagarse su propio esplendor. Entre ellos se preguntaban si sería el dios del Sol, Sanat-kumāra o el dios del fuego, que había venido a ver la ceremonia de sacrificio. VERSO 23. Mientras los sacerdotes de la dinastía Bhṛgu y sus discípulos intercambiaban opiniones, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, con el bastón, la sombrilla y un cántaro lleno de agua, entró en el recinto donde tenía lugar el sacrificio Aśvamedha. VERSOS 24 y 25. El Señor Vāmanadeva entró en el recinto de sacrificios con toda la apariencia de un niño brāhmaŠa; llevaba un cinturón de paja, un cordón sagrado, una piel de ciervo que Le cubría el torso, y los cabellos enredados. Su brillante refulgencia apagaba el brillo de los sacerdotes y de sus discípulos, de modo que todos ellos saludaron al Señor levantándose de sus asientos y ofreciéndole reverencias. VERSO 26. Bali Mahārāja, muy contento de ver al Señor Vāmanadeva, cuyos hermosísimos miembros se conjugaban armoniosamente para realzar la belleza del conjunto de Su cuerpo, se sintió muy satisfecho de ofrecerle un asiento. VERSO 27. Bali Mahārāja lavó los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, a quien las almas liberadas siempre encuentran hermoso; de esa forma Le adoró y Le ofreció el recibimiento adecuado. VERSO 28. El Señor ®iva, que es el mejor de los semidioses y lleva en la frente el emblema de la Luna, recibe con gran devoción sobre su cabeza el agua del Ganges que emana del dedo del pie de Viṣṇu, y Bali Mahārāja, que era consciente de los principios religiosos, lo sabía. Por consiguiente, siguiendo los pasos del Señor ®iva, también él se llevó a la cabeza el agua que había lavado los pies de loto del Señor. VERSO 29. Bali Mahārāja dijo entonces al Señor Vāmanadeva: ¡Oh, brāhmaŠa!, Te ofrezco mi más cordial bienvenida y mis respetuosas reverencias. Por favor, haznos saber qué podemos hacer por Ti. Para nosotros eres la personificación de la austeridad de los grandes sabios brāhmaṇas. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor!, eres muy bondadoso al visitar nuestro hogar. Debido a ello, todos mis antepasados se sienten satisfechos; toda nuestra familia, la dinastía entera, se ha santificado, y con Tu presencia has hecho que el sacrificio que ahora celebramos esté verdaderamente completo. VERSO 31. ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, hoy el fuego de sacrificio arde conforme a los mandamientos del śāstra; hoy, el agua que ha lavado Tus pies de loto me ha liberado de todas las reacciones de una vida de pecado. ¡Oh, mi Señor!, con el contacto de Tus pequeños pies de loto, toda la superficie del mundo se ha santificado. VERSO 32. ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, parece que has venido aquí para pedirme algo. Pídeme pues, lo que desees, y Te lo daré. ¡Oh, el mejor de los seres adorables!, puedes pedirme una vaca, oro, una casa amueblada, sabrosos alimentos y bebidas, la hija de un brāhmaŠa por esposa, prósperas aldeas, caballos, elefantes, cuadrigas, o cualquier cosa que desees. CAPÍTULO 19. EL SEÑOR VšMANADEVA PIDE CARIDAD A BALI MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al oír las agradables palabras de Bali Mahārāja, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, Se sintió muy satisfecho, pues Bali Mahārāja había hablado conforme a los principios religiosos. El Señor comenzó entonces a alabarle. VERSO 2. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, rey!, tú eres en verdad glorioso, pues tus actuales consejeros son los brāhmaṇas descendientes de Bhṛgu y el pacífico y venerable Prahlāda Mahārāja, que es tu abuelo y te instruye acerca de tu vida futura. Tus afirmaciones son muy ciertas, y están en perfecto acuerdo con las normas del comportamiento religioso. No desdicen de la conducta de tu familia, y realzan tu buena reputación. VERSO 3. Sé que hasta ahora en tu familia no ha nacido nadie que fuese avariento o mezquino, que se negase a dar caridad a los brāhmaṇas, o que, después de prometer una limosna, dejara de cumplir su promesa. VERSO 4. ¡Oh, rey Bali!, en tu dinastía nunca ha nacido un rey ruin que, cuando se lo pidiesen, se negase a dar caridad a los brāhmaṇas en los lugares sagrados, o a luchar con los kṣatriyas en los campos de batalla. Y tu dinastía es aún más gloriosa debido a la presencia de Prahlāda Mahārāja, que es como la Luna que embellece el cielo. VERSO 5. En tu dinastía nació Hiraṇyākṣa, quien, sin otra arma que su propia maza, fue por todo el mundo solo, sin ayuda alguna, para conquistar todas las direcciones; ningún héroe fue rival para él. VERSO 6. El Señor Viṣṇu, en Su encarnación como jabalí, liberó a la Tierra del mar Garbhodaka. Fue entonces cuando mató a Hiraṇyākṣa, que se había presentado ante Él. Fue un combate muy reñido, y el Señor pasó grandes dificultades para matarle. Más tarde, pensando en el extraordinario poder de Hiraṇyākṣa, el Señor Se sintió verdaderamente victorioso. VERSO 7. Al recibir la noticia de la muerte de su hermano, Hiraṇyakaśipu montó en cólera. Decidido a matar a aquel que había acabado con su hermano, fue a la morada del Señor Viṣṇu. VERSO 8. Al ver a Hiraṇyakaśipu, que avanzaba hacia Él con un tridente en la mano, como la personificación de la muerte, el Señor Viṣṇu, que es el mejor de todos los místicos y es quien conoce el paso del tiempo, pensó de la siguiente manera. VERSO 9. Vaya a donde vaya, Hiraṇyakaśipu Me seguirá como la muerte persigue a todas las entidades vivientes. Por eso, lo mejor es que entre en lo más profundo de su corazón, pues, como su visión se limita a la visión externa, allí no podrá verme. VERSO 10. El Señor Vāmanadeva continuó: ¡Oh, rey de los demonios!, tomando esa decisión, el Señor Viṣṇu entró en el cuerpo de Su enemigo Hiraṇyakaśipu, que corría tras Él con muchísima fuerza. En un cuerpo sutil que Hiraṇyakaśipu ni siquiera podía concebir, el Señor Viṣṇu, lleno de ansiedad, entró por la ventana de la nariz de Hiraṇyakaśipu junto con su aliento. VERSO 11. Al hallar vacía la morada del Señor Viṣṇu, Hiraṇyakaśipu se puso a buscarle por todas partes. Furioso por no dar con Él, daba grandes voces mientras Le buscaba por todo el universo, recorriendo la superficie de la Tierra, los sistemas planetarios superiores, todas las direcciones y todas las cavernas y océanos. Pero el gran héroe, Hiraṇyakaśipu, no logró ver a Viṣṇu en ningún lugar. VERSO 12 Cuando vio que no Le hallaba, Hiraṇyakaśipu dijo: «He recorrido todo el universo, pero no he podido encontrar a Viṣṇu, el que mató a mi hermano. Sin duda, habrá ido al lugar del que nadie regresa. [En otras palabras, debe de haber muerto.]» VERSO 13. Esa ira contra el Señor Viṣṇu acompañó a Hiraṇyakaśipu hasta la muerte. Quienes se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida suelen ser rencorosos. Ello se debe únicamente al ego falso y a la gran influencia de la ignorancia. VERSO 14. Tu padre, Virocana, el hijo de Mahārāja Prahlāda, sentía un gran afecto por los brāhmaṇas. Cuando los semidioses fueron a verle disfrazados de brāhmaṇas para pedirle la duración de su vida, él se la entregó, aunque sabía muy bien quienes eran. VERSO 15. Tú también has sido fiel a los principios seguidos por los grandes brāhmaṇas casados, por tus antepasados y por los grandes héroes que alcanzaron la fama por sus actividades gloriosas. VERSO 16. Ésa es la noble familia de que procedes, ¡oh, majestad, rey de los daityas! Tú sabes ser muy generoso dando caridad, pero sólo te pediré tres pasos de tierra, medidos conforme a Mi tamaño. VERSO 17. ¡Oh, rey, controlador del universo entero!, eres muy generoso y Me darías toda la tierra que te pidiese, pero no quiero pedirte lo que no necesito. El brāhmaŠa erudito que sólo acepta en caridad lo estrictamente necesario no se enreda en actividades pecaminosas. VERSO 18. Bali Mahārāja dijo: ¡Oh, hijo de un brāhmaŠa!, aunque Tus instrucciones son como las de una persona adulta y sabia, todavía eres un niño y no tienes suficiente inteligencia. En lo que a Tus intereses personales se refiere, eres poco prudente. VERSO 19. Yo podría darte toda una isla, pues soy el propietario de las tres divisiones del universo. Tú, que has venido aquí para que Te dé algo y que me has complacido con palabras dulces, sólo me pides tres pasos de tierra. En verdad, no eres muy inteligente. VERSO 20. ¡Oh, niño!, aquel que viene a mí para pedirme algo, ya no tiene por qué pedir nada a nadie nunca más. Así pues, si lo deseas, puedes pedirme toda la tierra que Te haga falta para mantenerte conforme a Tus necesidades. VERSO 21. La Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, mi querido rey!, ni los tres mundos, con todos sus objetos para la satisfacción de los sentidos, podrían satisfacer a una persona que no controla sus sentidos. VERSO 22. Si no estuviera satisfecho con tres pasos de tierra, tampoco lo estaría con una de las siete islas, compuestas de nueve varṣas. Aunque fuese dueño de una isla, aspiraría a poseer otras. VERSO 23. Hemos escuchado que algunos reyes poderosos, como Mahārāja Pṛthu y Mahārāja Gaya, llegaron a ser dueños de los siete dv…pas; sin embargo, nunca lograron sentirse satisfechos, ni llegaron a saciar sus ambiciones. VERSO 24. Debemos sentirnos satisfechos con lo que nuestro destino nos tiene reservado, pues el descontento nunca es causa de felicidad. Una persona sin dominio de sí misma no será feliz ni aunque posea los tres mundos. VERSO 25. La existencia material nos decepciona en nuestras aspiraciones de satisfacer los deseos de disfrute y de tener cada vez más dinero. Ésa es la causa de la continuación de la vida material, que se caracteriza por la sucesión de nacimientos y muertes. Sin embargo, quien se siente satisfecho con lo que el destino le depara está en condiciones de liberarse de la existencia material. VERSO 26. El brāhmaŠa que se contenta con lo que la providencia le trae se ilumina con un poder espiritual cada vez mayor; sin embargo, la potencia espiritual del brāhmaŠa insatisfecho siempre disminuye, como la potencia de un fuego al rociarlo con agua. VERSO 27. Por esa razón, ¡oh, rey, el más generoso entre quienes dan caridad!, sólo te pido tres pasos de tierra. Con esa dádiva Me sentiré muy complacido, pues para ser feliz hay que sentirse plenamente satisfecho con lo absolutamente indispensable. VERSO 28. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Cuando la Suprema Personalidad de Dios hubo dicho estas palabras, Bali Mahārāja, sonriendo, Le contestó: «Muy bien. Ten lo que desees». Para confirmar su promesa de dar a Vāmanadeva la tierra que deseaba, Bali tomó su cántaro de agua. VERSO 29. Al comprender las intenciones del Señor Viṣṇu, ®ukrācārya, el sabio entre los sabios, se dirigió inmediatamente a su discípulo, que estaba a punto de ofrecerlo todo al Señor Vāmanadeva, y le habló con las siguientes palabras. VERSO 30. ®ukrācārya dijo: ¡Oh, hijo de Virocana!, este brahmacārī con cuerpo de enano no es otro que el propio Viṣṇu, la imperecedera Suprema Personalidad de Dios. Aceptando por padres a Kaśyapa Muni y a Aditi, ha hecho Su advenimiento para satisfacer los intereses de los semidioses. VERSO 31. No sabes el gran peligro que corres por haberle prometido que Le darás tierras. No me parece que eso sea bueno para ti. Tu promesa causará un gran daño a los demonios. VERSO 32. Este brahmacārī de engañoso aspecto es, en realidad, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, que ha venido en esa forma para quitarte todas tus tierras, tu riqueza, y tu belleza, poder, fama y educación. Cuando te lo haya quitado todo, se lo dará a Indra, tu enemigo. VERSO 33. Le has prometido tres pasos de tierra como caridad, pero, cuando Se los des, ocupará los tres mundos. ¡Sinvergüenza!, no sabes qué gran error has cometido. Cuando Se lo hayas dado todo al Señor Viṣṇu, no tendrás de qué vivir. ¿Cómo vas a mantenerte entonces? VERSO 34. Con Su primer paso, Vāmanadeva ocupará los tres mundos, y con el segundo, todo el espacio exterior; entonces expandirá Su cuerpo universal hasta ocuparlo todo. ¿Te queda algún sitio para Su tercer paso? VERSO 35. Te aseguro que no podrás cumplir tu promesa, y, por no hacerlo, creo que te ganarás una residencia eterna en el infierno. VERSO 36. Los sabios eruditos no alaban la caridad que hace peligrar las propias posibilidades de subsistir. Los actos de caridad, sacrificio y austeridad, así como las actividades fruitivas, son posibles para quien puede ganarse su propio sustento. [Y no lo son para quien no puede mantenerse]. VERSO 37. Por lo tanto, la persona de conocimiento completo debe dividir sus riquezas en cinco partes, destinadas a la religión, la reputación, la opulencia, el disfrute de los sentidos, y el sustento de los familiares. Quien así actúa es feliz en este mundo y en el siguiente. VERSO 38. Y si alguien argumenta que no puedes dejar de cumplir tus promesas, ¡oh, el mejor de los demonios!, te recordaré el testimonio del Bahvṛca-śruti, según el cual una promesa sólo es válida si va precedida de la sílaba oˆ, y que no lo es en caso contrario. VERSO 39 Los Vedas afirman que el verdadero resultado del árbol del cuerpo son los frutos y flores que se obtienen de él. Pero, si ese árbol no existe, no hay posibilidad de obtener frutos y flores verdaderos. Puede que el fundamento del cuerpo sea falso, pero sin la ayuda del árbol del cuerpo no puede haber frutos y flores verdaderos. VERSO 40. Un árbol arrancado de raíz se cae y comienza a secarse inmediatamente. Del mismo modo, si consideramos que el cuerpo es irreal y no lo cuidamos –o, en otras palabras, si arrancamos la raíz irreal–, es indudable que el cuerpo se secará. VERSO 41. Pronunciar la palabra «oˆ» significa separarse de los bienes monetarios que se posean. En otras palabras, quien pronuncia esa palabra queda libre del apego al dinero, ya que se ve privado de él. Quedarse sin dinero no es nada satisfactorio, pues en esa condición no se pueden satisfacer los deseos. En otras palabras, quien pronuncia la palabra «oˆ» queda en la miseria. Sobre todo si da caridad a los pobres o a los mendigos, permanecerá insatisfecho en sus deseos de autorrealización y de complacer los sentidos. VERSO 42. Por lo tanto, lo más prudente es decir no. Aunque incurras en falsedad, estás perfectamente protegido; esa forma de actuar atrae hacia ti la compasión ajena y te da muchas oportunidades de recibir dinero de los demás. No obstante, al que siempre se queja de no tener nada, se le condena, pues es un cuerpo muerto aunque esté vivo, o debe ser matado aunque todavía respire. VERSO 43. La falsedad no es condenable cuando se emplea para conquistar a una mujer mediante la adulación, cuando se bromea, en una ceremonia de bodas, al ganarse el sustento, cuando la vida está en peligro, al proteger a las vacas y la cultura brahmínica, o al proteger a una persona de manos de su enemigo. CAPÍTULO 20. BALI MAHšRšJA ENTREGA TODO EL UNIVERSO AL SEÑOR VšMANADEVA. VERSO 1. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de recibir estos consejos de ®ukrācārya, que era su maestro espiritual y el sacerdote de su familia, Bali Mahārāja guardó silencio y reflexionó durante algún tiempo; a continuación, contestó a su maestro espiritual con las siguientes palabras. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: Como tú bien has dicho, el verdadero deber prescrito del casado es aquel principio religioso que no perturba su crecimiento económico, la complacencia de sus sentidos, su fama y su modo de ganarse la vida. Yo también pienso que ese principio religioso es correcto. VERSO 3. Yo soy el nieto de Mahārāja Prahlāda. ¿Cómo me voy a retractar de mi promesa, llevado por un deseo codicioso, cuando ya he dicho que daré esa tierra? ¿Cómo voy a comportarme como un vulgar engañador con una persona que, además, es brāhmaŠa? VERSO 4. No hay mayor pecado que faltar a la verdad. Eso fue lo que hizo decir a madre Tierra en cierta ocasión: «Sólo hay un peso que soy incapaz de soportar: el de una persona mentirosa». VERSO 5. El infierno, la pobreza, un océano de sufrimientos, caer de mi posición, y la misma muerte, son cosas que no me dan miedo. Lo que de verdad temo es llegar a engañar a un brāhmaŠa. VERSO 6. Mi señor, tú también puedes ver que todas las opulencias materiales de este mundo acaban separándose de su propietario cuando llega la muerte. Por eso, si el brāhmaŠa Vāmanadeva no Se siente satisfecho con los regalos que yo pueda darle, ¿por qué no complacerle con las riquezas que estoy destinado a perder a la hora de la muerte? VERSO 7. Dadh…ci, ®ibi y muchas otras grandes personalidades estuvieron dispuestos a sacrificar sus mismas vidas por el bien de la gente. Así nos lo muestra la historia. ¿Qué razón hay entonces para no renunciar a esta insignificante tierra? ¿Hay alguna objeción seria en contra de ello? VERSO 8. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, es bien cierto que los grandes reyes demoníacos que nunca se mostraron reacios a luchar disfrutaron de este mundo, pero con el paso del tiempo perdieron todo lo que tenían, excepto su buena reputación, gracias a la cual continúan existiendo. En otras palabras, por encima de todo, hay que esforzarse por lograr una buena reputación. VERSO 9. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, muchos hombres han dado la vida en el campo de batalla, sin tener miedo del combate, pero rara vez ha tenido alguien la oportunidad de demostrar su lealtad dando todas sus riquezas a una persona santa que con Su presencia crea lugares sagrados. VERSO 10. Es indudable que, al dar caridad, una persona benevolente y misericordiosa se eleva todavía más en la senda de lo auspicioso, sobre todo si la da a personas como tú. En estas circunstancias, debo dar en caridad a este pequeño brahmacārī todo lo que desee pedirme. VERSO 11. ¡Oh, gran sabio!, grandes personas santas como tú, perfectos conocedores de los principios védicos para la celebración de yajñas y ceremonias rituales, adoran al Señor Viṣṇu en toda circunstancia. Por lo tanto, yo debo cumplir la orden del Señor Viṣṇu y, sin dudarlo, entregarle la tierra que me ha pedido, tanto si ha venido a colmarme de bendiciones como si lo ha hecho para castigarme como a un enemigo. VERSO 12. Aunque es Viṣṇu mismo, Se ha ocultado en la forma de un brāhmaŠa para atreverse a pedirme limosna. En estas circunstancias, y a pesar de que es mi enemigo, no haré nada contra Él aunque actúe irreligiosamente y me haga prisionero o incluso me mate, pues Se ha presentado ante mí en la forma de un brāhmaŠa. VERSO 13. Si este brāhmaŠa es realmente el Señor Viṣṇu, que es adorado con los himnos védicos, nunca habría renunciado a Su ilimitada fama; o bien caería muerto ante Mí, o bien Él me habría matado en el combate. VERSO 14. ®r… ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de esto, el maestro espiritual, ®ukrācārya, inspirado por el Señor Supremo, maldijo a su excelso discípulo Bali Mahārāja, que era tan magnánimo y fiel a la verdad que prefirió desobedecer la orden de su maestro espiritual antes que respetar sus instrucciones. VERSO 15. Aunque no posees conocimiento, parece ser que te has vuelto muy erudito, y hasta te atreves a desobedecer mi orden. Por insolente, por desobedecerme, muy pronto te verás privado de toda tu opulencia. VERSO 16. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Bali Mahārāja era una gran personalidad y no cambió su decisión ni siquiera después de ser maldecido por su propio maestro espiritual. Así pues, conforme a la costumbre, ofreció agua a Vāmanadeva, para después ofrecerle como caridad la tierra que Le había prometido. VERSO 17. La esposa de Bali Mahārāja, Vindhyāvali, que se adornaba con un collar de perlas, llegó inmediatamente e hizo traer un gran cántaro de oro lleno de agua para adorar al Señor lavándole los pies. VERSO 18. Bali Mahārāja, el adorador del Señor Vāmanadeva, lavó, lleno de júbilo, los pies de loto del Señor; a continuación se llevó el agua a la cabeza, pues esa agua libera el universo entero. VERSO 19. En ese momento, los habitantes del sistema planetario superior, es decir, los semidioses, los gandharvas, los vidyādharas, los siddhas y los cāraŠas, muy complacidos con Bali Mahārāja por aquel gesto sencillo y libre de hipocresía, alabaron sus cualidades y derramaron sobre él millones de flores. VERSO 20. Los gandharvas, los kimpuruṣas y los kinnaras hicieron sonar una y otra vez miles de timbales y trompetas, y cantaron llenos de júbilo exclamando: «¡Qué persona tan excelsa es Bali Mahārāja, y qué difícil es lo que acaba de hacer! Aunque sabía que el Señor Viṣṇu estaba del bando de sus enemigos, entregó al Señor los tres mundos como caridad». VERSO 21. La ilimitada Suprema Personalidad de Dios, que había adoptado la forma de Vāmana, comenzó entonces a aumentar de tamaño en el marco de la energía material, hasta que todo lo que existe en el universo estuvo dentro de Su cuerpo. Dentro de Él estaban la Tierra, los sistemas planetarios, el cielo, las direcciones, los huecos del universo, los mares, los océanos, las aves, los mamíferos, los seres humanos, los semidioses y las grandes personas santas. VERSO 22. Bali Mahārāja, junto con todos los sacerdotes, ācāryas y miembros de la asamblea, observó el cuerpo universal de la Suprema Personalidad de Dios, que mostraba la plenitud de las seis opulencias. Aquel cuerpo contenía todo lo que existe en el universo, con los elementos materiales densos, los objetos de los sentidos, la mente, la inteligencia, el ego falso, los diversos tipos de entidades vivientes, y las acciones y reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material. VERSO 23. A continuación, Bali Mahārāja, que ocupaba el asiento del rey Indra, pudo ver los sistemas planetarios inferiores, como Rasātala, en las plantas de los pies de la forma universal del Señor. En los pies del Señor vio la superficie del globo; en Sus pantorrillas, todas las montañas; en Sus rodillas, las aves; y en Sus muslos, el aire en todas sus formas. VERSO 24. Por debajo de las ropas del Señor, que actúa de un modo maravilloso, Bali Mahārāja vio el crepúsculo vespertino. En las partes íntimas del Señor, vio a los prajāpatis, y en Sus caderas se vio a sí mismo con sus compañeros más allegados. En el ombligo del Señor vio el cielo; en Su cintura, los siete océanos; y en el pecho del Señor vio todas las constelaciones y estrellas. VERSOS 25, 26, 27, 28 y 29. Mi querido rey, en el corazón del Señor Murāri vio la religión; en el pecho, las palabras agradables y la veracidad; en la mente, la Luna; también en el pecho, vio a la diosa de la fortuna, con una flor de loto en la mano; en el cuello, vio todos los Vedas y todas las vibraciones sonoras; en los brazos, a todos los semidioses, encabezados por el rey Indra; en Sus dos oídos, todas las direcciones; en la cabeza, los sistemas planetarios superiores; en el cabello, las nubes; en las fosas nasales, el viento; en los ojos, el Sol; y en la boca, el fuego. De Sus palabras vinieron todos los mantras védicos, en Su lengua estaba el semidiós del agua, VaruŠadeva, y, en Sus cejas, los principios regulativos; el día y la noche estaban en Sus párpados. [Cuando Sus ojos estaban abiertos, era de día, y cuando se cerraban se hacía de noche]. En Su frente estaba la ira, y en Sus labios la codicia. ¡Oh, rey!, en Su tacto estaban los deseos lujuriosos, en Su semen todas las aguas, en Su espalda la irreligión, y en Sus maravillosas actividades o pasos, el fuego de sacrificio. En Su sombra estaba la muerte, en Su sonrisa la energía ilusoria, y en los vellos de Su cuerpo, todas las hierbas y plantas medicinales. En Sus venas estaban todos los ríos, en Sus uñas todas las piedras, en Su inteligencia el Señor Brahmā, los semidioses y las grandes personas santas, y por todo Su cuerpo y Sus sentidos, todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles. De este modo, Bali Mahārāja lo vio todo en el gigantesco cuerpo del Señor. VERSO 30. ¡Oh, rey!, cuando los demonios, seguidores de Mahārāja Bali, vieron la forma universal de la Suprema Personalidad de Dios, que lo sostenía todo dentro de Su cuerpo, y vieron en la mano del Señor el cakra Sudarśana, Su disco, que genera un calor insoportable, y escucharon el estruendoso sonido de Su arco, sus corazones se llenaron de lamentación. VERSO 31. La caracola del Señor, Pāñcajanya, cuyo sonido es como el de una nube, la muy poderosa maza Kaumodak…, la espada Vidyādhara y un escudo adornado con cientos de signos en forma de luna, así como Akṣayasāyaka, la mejor de las aljabas, aparecieron para ofrecer oraciones al Señor. VERSOS 32 y 33. Estos asistentes, encabezados por Sunanda y otros de los principales sirvientes del Señor, y acompañados por todas las deidades regentes de los diversos planetas, ofrecieron oraciones al Señor, que llevaba un yelmo brillante, brazaletes y unos esplendorosos pendientes en forma de pez. Sobre el pecho del Señor se veían el mechón de cabello llamado ®r…vatsa y la joya trascendental llamada Kaustubha. El Señor estaba vestido de amarillo, llevaba un cinturón, y Se adornaba con un collar de flores, en el que revoloteaban las abejas. Manifestándose de esta forma, ¡oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, cuyas actividades son maravillosas, cubrió toda la superficie de la Tierra con un paso, el cielo con Su cuerpo y todas las direcciones con Sus brazos. VERSO 34. Con Su segundo paso, el Señor cubrió los planetas celestiales, y no quedó ni un rincón para el tercer paso, pues el pie del Señor fue elevándose hasta ir más allá de Maharloka, Janaloka, Tapoloka, e incluso Satyaloka. CAPÍTULO 21. EL SEÑOR ARRESTA A BALI MAHšRšJA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Al ver que la refulgencia de su morada, Brahmaloka, quedaba apagada ante el intenso resplandor de las uñas del pie del Señor Vāmanadeva, el Señor Brahmā, el que nació de una flor de loto, se acercó a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque iba acompañado por todos los grandes sabios, con Mar…ci al frente, y por yog…s como Sanandana, ¡oh, rey!, en presencia de aquel deslumbrante resplandor, hasta el Señor Brahmā y su séquito parecían insignificantes. VERSOS 2 y 3. Entre las grandes personalidades que acudieron a adorar los pies de loto del Señor, se encontraban aquellos que habían alcanzado la perfección en el dominio de sí mismos y en los principios regulativos; también había expertos en lógica, en historia, en cultura general y en la sección de las Escrituras védicas que recibe el nombre de kalpa [que trata de antiguos episodios históricos]. Otros eran expertos en los complementos de los Vedas, como la Brahmā-saˆhitā, en el conocimiento de los Vedas propiamente dichos [Sāma, Yajur, ¬g y Atharva], o en el conocimiento védico suplementario [šyur-veda, Dhanur-veda, etc.]. Estaban también quienes se habían liberado de las reacciones de las actividades fruitivas mediante el conocimiento trascendental obtenido con la práctica de yoga. Y, en fin, aquellos que habían alcanzado una morada en Brahmaloka, no por medio del karma común y corriente, sino gracias a su avance en el cultivo del conocimiento védico. Llenos de devoción, adoraron con oblaciones de agua el pie que el Señor Supremo había levantado. A continuación, el Señor Brahmā, el que nació de la flor de loto que emana del ombligo del Señor Viṣṇu, ofreció oraciones al Señor. VERSO 4. ¡Oh, rey!, el agua del kamaṇḍalu del Señor Brahmā lavó los pies de loto del Señor Vāmanadeva, que recibe el nombre de Urukrama, «el que realiza actividades maravillosas». De ese modo, aquel agua se volvió tan pura que se transformó en el agua del Ganges, que fluye desde el cielo purificando los tres mundos como la fama pura de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 5. El Señor Brahmā y todas las deidades regentes de los sistemas planetarios adoraron entonces al Señor Vāmanadeva, su amo supremo, que había reducido Su forma omnipresente hasta adoptar de nuevo Su forma original. Para ello, reunieron todos los artículos y elementos necesarios. VERSOS 6 y 7. Entonces adoraron al Señor ofreciéndole flores fragantes, agua, pādya y arghya, pasta de sándalo y de aguru, incienso, lámparas, crema de arroz, cereales enteros, frutas, raíces y brotes. Mientras Le adoraban, ofrecían oraciones referidas a las gloriosas actividades del Señor y exclamaban: «¡Jaya! ¡Jaya!». También danzaban, cantaban y hacían sonar instrumentos musicales, caracolas y timbales, adorando de esa forma al Señor. VERSO 8. Jāmbavān, el rey de los osos, también se unió a la ceremonia. Haciendo sonar su bugle en todas direcciones, proclamó una gran fiesta para celebrar la victoria del Señor Vāmanadeva. VERSO 9. Los demoníacos seguidores de Mahārāja Bali se irritaron mucho al ver que su señor, que celebró sacrificios con gran determinación, había perdido todas sus posesiones, pues Vāmanadeva se las había quitado con la excusa de pedirle tres pasos de tierra. Entonces dijeron las siguientes palabras. VERSO 10. «En verdad que este Vāmana no es un brāhmaŠa, sino el Señor Viṣṇu, el peor engañador que existe. Ha adoptado la forma de un brāhmaŠa para ocultar Su verdadera forma y actuar en beneficio de los semidioses. VERSO 11. «Nuestro señor, Bali Mahārāja, ha renunciado a su potestad de castigo, pues así se lo exige la celebración del yajña. Y nuestro eterno enemigo, Viṣṇu, Se ha aprovechado de ello; disfrazado de mendigo brahmacārī, le ha quitado todas sus posesiones. VERSO 12. «Nuestro señor, Bali Mahārāja, es siempre muy fiel a la verdad, y especialmente en estas circunstancias, cuando ha sido iniciado para celebrar un sacrificio. Él siempre es bueno y misericordioso con los brāhmaṇas, y jamás podría mentir. VERSO 13. «Por lo tanto, nuestro deber es matar a este Vāmanadeva, el Señor Viṣṇu. Ése es nuestro principio religioso, la manera de servir a nuestro señor.» Después de tomar esta decisión, los demoníacos seguidores de Mahārāja Bali empuñaron sus armas con ánimo de matar a Vāmanadeva. VERSO 14. ¡Oh, rey!, los demonios, muy irritados y con la ira que les caracteriza, empuñaron sus lanzas y tridentes, y, contra la voluntad de Bali Mahārāja, arremetieron contra el Señor Vāmanadeva para matarle. VERSO 15. ¡Oh, rey!, al ver que los soldados de los demonios se lanzaban violentamente contra ellos, los sirvientes del Señor Viṣṇu sonrieron. Empuñando sus armas, les ordenaron que depusieran su actitud. VERSOS 16 y 17. Nanda, Sunanda, Jaya, Vijaya, Prabala, Bala, Kumuda, Kumudākṣa, Viṣvaksena, Patattrirā˜ [Garuḍa], Jayanta, ®rutadeva, Puṣpadanta y Sātvata acompañaban al Señor Viṣṇu. Eran tan poderosos como diez mil elefantes, y comenzaron a matar a los soldados de los demonios. VERSO 18. Bali Mahārāja, al ver que los sirvientes del Señor Viṣṇu estaban acabando con sus soldados, recordó la maldición de ®ukrācārya y prohibió a sus hombres continuar la lucha. VERSO 19. ¡Oh, Vipracitti, Rāhu, Nemi, escuchad mis palabras, por favor! No luchéis. Deteneos inmediatamente, pues este momento no es favorable para nosotros. VERSO 20. ¡Oh, daityas!, ningún esfuerzo humano podría acabar con la Suprema Personalidad de Dios, que puede traer la felicidad y el sufrimiento a todas las entidades vivientes. VERSO 21. Antes, el supremo factor tiempo, que representa a la Suprema Personalidad de Dios, estaba de nuestra parte y no favorecía a los semidioses, pero ahora ese mismo factor tiempo está en contra nuestra. VERSO 22. El tiempo es una representación de la Suprema Personalidad de Dios, y nadie puede vencerlo con el poder material, los consejos de los ministros, la inteligencia, la diplomacia, mantras místicos, drogas, hierbas, fortificaciones o ningún otro procedimiento. VERSO 23. Cuando la providencia os dio el poder, vencisteis a un gran número de seguidores del Señor Viṣṇu. Pero hoy, esos mismos seguidores rugen como leones, llenos de júbilo por habernos vencido. VERSO 24. Si la providencia no está de nuestra parte, no podremos lograr la victoria. Por lo tanto, debemos esperar al momento favorable en que nos sea posible derrotarles. VERSO 25. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey!, obedeciendo la orden de su señor, Bali Mahārāja, todos los jefes de los demonios y daityas entraron en las regiones inferiores del universo, conducidos por los soldados de Viṣṇu. VERSO 26. A continuación, en el día de soma-pāna, una vez terminado el sacrificio, Garuḍa, el rey de las aves, que comprendía el deseo de su amo, arrestó a Bali Mahārāja atándole con las cuerdas de VaruŠa. VERSO 27. Cuando el Señor Viṣṇu, que es el más poderoso, hubo así arrestado a Bali Mahārāja, en los sistemas planetarios superiores e inferiores, y en todas las direcciones del universo, se levantó un gran clamor de lamentación. VERSO 28. ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, habló entonces al muy magnánimo y famoso Bali Mahārāja, a quien había arrestado atándole con las cuerdas de VaruŠa. Aunque había perdido todo su brillo corporal, Bali Mahārāja permanecía firme en su determinación. VERSO 29. ¡Oh, rey de los demonios!, tú Me has prometido tres pasos de tierra, pero Yo he ocupado todo el universo con dos pasos. Piensa ahora en un lugar para que Yo dé Mi tercer paso. VERSO 30. Allí donde brillan el Sol, la Luna y las estrellas, allí donde las nubes derraman lluvias, toda la tierra del universo te pertenece. VERSO 31. De todo ello, con un paso he ocupado Bh™rloka, y con Mi cuerpo, el cielo y todas las direcciones. Tú estabas presente cuando ocupé el sistema planetario superior con Mi segundo paso. VERSO 32. Puesto que no has podido dar caridad conforme habías prometido, te corresponde descender a los planetas infernales. Por lo tanto, desciende inmediatamente y vive allí, para que se cumpla la orden de ®ukrācārya, tu maestro espiritual. VERSO 33. Lejos de elevarse a los planetas celestiales o de ver satisfechos sus deseos, aquel que promete algo a un mendigo, pero no se lo da, desciende a una condición de vida infernal. VERSO 34. Envanecido de tus posesiones, prometiste que Me darías tierras, pero no has podido cumplir tu palabra. Por haberme hecho una promesa falsa, debes vivir unos años en el infierno. CAPÍTULO 22. BALI MAHšRšJA OFRECE SU PROPIA VIDA. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, aunque pudiera parecer que la Suprema Personalidad de Dios Se había comportado muy mal con Bali Mahārāja, éste permanecía fijo en su determinación. Aceptando el hecho de que no había cumplido su promesa, Bali Mahārāja dijo lo siguiente. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: ¡Oh, Personalidad de Dios, que eres el mejor, el más digno de la adoración de los semidioses!, si Tú crees que mi promesa era falsa, ciertamente yo me encargaré de que se cumpla. No puedo consentirme una promesa en falso. Así pues, por favor, pon Tu tercer paso de loto sobre mi cabeza. VERSO 3. Verme privado de todas mis posesiones, tener que vivir en el infierno, que me apresen con las cuerdas de VaruŠa por mi pobreza o que Tú me castigues, son cosas que no me dan miedo. Lo que de verdad temo es perder mi buen nombre. VERSO 4. Puesto que Tú eres el Señor más adorable, el castigo que me has impuesto me parece glorioso. Un padre, una madre, un hermano o un amigo, a veces pueden castigarnos por nuestro propio bien, pero nunca sabrían impartir un castigo como éste. VERSO 5. Tu Señoría es, indirectamente, el mayor bienqueriente de los demonios; de modo que, haciendo el papel de enemigo nuestro, nos procuras el máximo beneficio. Nosotros, como demonios, siempre aspiramos a una posición de prestigio falso, pero Tú, al castigarnos, nos abres los ojos al camino verdadero. VERSOS 6 y 7. Muchos demonios que siempre se mostraron hostiles contra Ti acabaron por alcanzar la perfección de los grandes yog…s místicos. Tu Señoría puede cumplir muchos fines con una sola acción; por eso, aunque me has impuesto muchos castigos, no me siento avergonzado de que me hayas atado con las cuerdas de VaruŠa, ni estoy dolido por ello. VERSO 8. Mi abuelo, Prahlāda Mahārāja, es famoso, y todos Tus devotos reconocen su posición. Aunque su padre, Hiraṇyakaśipu, le atormentó de tantas formas, él se mantuvo fiel en el refugio de Tus pies de loto. VERSO 9. ¿De qué sirve el cuerpo material, que abandona a su propietario tan pronto como llega el fin de la vida? ¿Qué valor tienen los miembros de la familia, verdaderos bandidos que nos roban el dinero con el que podríamos servir al Señor llenos de opulencia espiritual? ¿De qué sirve la esposa?; lo único que hace es aumentar las necesidades materiales. Y, ¿de qué sirven la familia, el hogar, el país y la comunidad?; quien se apega a ellos, desperdicia inútilmente la valiosa energía de su vida. VERSO 10. Mi abuelo, el mejor de los hombres, que alcanzó un conocimiento ilimitado y era digno de la adoración de todos, temía a la gente común de este mundo. Como estaba plenamente convencido de que Tus pies de loto constituyen el refugio más seguro, se refugió en ellos contra la voluntad de su padre y sus demoníacos amigos, a quienes Tú mismo mataste. VERSO 11. Si he sido forzado a humillarme a Tus pies de loto y me he visto privado de todas mis riquezas, se lo debo únicamente a la providencia. Las opulencias temporales crean una ilusión que impide a la gente entender que esta vida es temporal, a pesar de que viven en el plano de las condiciones materiales y están siempre expuestos a una muerte imprevista. Si me he salvado de ese condicionamiento, se lo debo únicamente a la providencia. VERSO 12. ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor de los Kurus!, mientras Bali Mahārāja expresaba de esta forma su buena fortuna, Prahlāda Mahārāja, el muy querido devoto del Señor, se presentó en el lugar, como la Luna que surge en medio de la noche. VERSO 13. Bali Mahārāja vio entonces a su abuelo, Prahlāda Mahārāja, la persona más afortunada, cuyo cuerpo oscuro tenía el matiz negro de un cosmético para los ojos. Su figura era alta y elegante; iba vestido con ropas amarillas, tenía los brazos largos, y sus hermosos ojos eran como los pétalos de una flor de loto. Era querido por todos, y su presencia resultaba muy grata. VERSO 14. Atado con las cuerdas de VaruŠa, Bali Mahārāja no pudo ofrecer el debido respeto a Prahlāda Mahārāja, como siempre había hecho. Sólo pudo ofrecerle reverencias respetuosas con la cabeza, con los ojos arrasados en lágrimas, y tan avergonzado que no se atrevía a levantar el rostro. VERSO 15. Cuando Prahlāda Mahārāja, la gran personalidad, vio allí sentado al Señor Supremo, rodeado y adorado por sirvientes íntimos como Sunanda, no pudo contener las lágrimas de alegría. Después de acercarse al asiento del Señor, se postró ante Él y Le ofreció reverencias con la cabeza en el suelo. VERSO 16. Prahlāda Mahārāja dijo: Mi Señor, Bali recibió de Tu Señoría la inmensa opulencia del trono celestial, que hoy Tú mismo le has quitado. De las dos formas has mostrado Tu bondad. Puesto que su gloriosa posición como rey del cielo le sumía en la oscuridad de la ignorancia, creo que, por Tu misericordia, le has hecho un gran favor al quitarle toda su opulencia. VERSO 17. La opulencia material confunde de tal forma a las personas, que hasta un hombre erudito y con dominio de sí mismo puede llegar a olvidar su búsqueda de la autorrealización. Pero la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, el Señor del universo, puede verlo todo por Su voluntad. Por ello Le ofrezco respetuosas reverencias. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: ¡Oh, rey Parīkṣit!, el Señor Brahmā se dispuso entonces a hablar a la Suprema Personalidad de Dios, de forma que Prahlāda Mahārāja, que estaba cerca de él con las manos juntas, pudiera oírle. VERSO 19. Sin embargo, la casta esposa de Bali Mahārāja, temerosa y afligida por ver a su marido prisionero, se apresuró a ofrecer reverencias al Señor Vāmanadeva [Upendra]. Con las manos juntas, dijo lo siguiente. VERSO 20. ®r…mat… Vindhyāvali dijo: ¡Oh, mi Señor!, Tú has creado el universo entero para disfrutar de Tus propios pasatiempos, pero algunos hombres necios y sin inteligencia, en busca del disfrute material, pretenden que ellos son los propietarios. Ciertamente, son unos agnósticos desvergonzados. Se apropian indebidamente de lo que no es suyo y piensan que pueden dar caridad y disfrutar. Con esa mentalidad, ¿qué pueden hacer de bueno para Ti, que eres el creador, mantenedor y aniquilador independiente de este universo? VERSO 21. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, amo y bienqueriente de todas las entidades vivientes!, ¡oh, deidad adorable de todos los semidioses!, ¡oh, Personalidad de Dios omnipresente! Este hombre ya ha sufrido suficiente castigo, pues se lo has quitado todo. Ahora podrías liberarle. No merece mayor castigo. VERSO 22. Bali Mahārāja Te lo ha ofrecido todo ya. Sin titubear, ha ofrecido a Tu Señoría sus tierras, los planetas y todo lo que había ganado con sus actividades piadosas, incluso su propio cuerpo. VERSO 23. Con un poco de agua, hierba fresca o capullos de flores que ofrezcan a Tus pies de loto, aquellos cuya mente está libre de duplicidad pueden alcanzar la posición más gloriosa del mundo espiritual. Bali Mahārāja, sin la menor duplicidad, Te ha ofrecido ahora todo lo que existe en los tres mundos. ¿Por qué razón merecería ser apresado? VERSO 24. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mi querido Señor Brahmā, en contacto con la opulencia material, la persona necia deja de razonar y se vuelve loca, de modo que no respeta a nadie en los tres mundos y llega incluso a desafiar Mi autoridad. Cuando quiero favorecer especialmente a una persona así, lo primero que hago es quitarle todo lo que posee. VERSO 25. La entidad viviente es un ser subordinado. Puede ocurrir que, mientras rueda una y otra vez en el ciclo de nacimientos y muertes, pasando por diversas especies de vida, tenga la buena fortuna de obtener la forma humana. Ese nacimiento como ser humano, muy rara vez se logra. VERSO 26. Si un ser humano nace en una familia aristocrática o con un nivel de vida superior, realiza actividades maravillosas, es joven, posee belleza personal, buena educación y riquezas, y, a pesar de todo ello, no está orgulloso de sus opulencias, debe entenderse que goza del favor especial de la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 27. El hecho de haber nacido en la aristocracia y otras opulencias semejantes impiden el avance en el servicio devocional, pues son causa de prestigio falso y de orgullo; sin embargo, el devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios nunca se perturba con esas opulencias. VERSO 28. Bali Mahārāja se ha vuelto el más famoso de los demonios y no creyentes, pues, aunque se ha visto privado de toda opulencia material, permanece firme en su servicio devocional. VERSOS 29 y 30. Aunque se ha visto privado de sus riquezas, degradado de su posición original, derrotado y apresado por sus enemigos, abandonado y censurado por sus familiares y amigos, aunque ha sufrido el dolor de verse atado, aunque fue reprendido y maldecido por su propio maestro espiritual, Bali Mahārāja, firme en su voto, nunca dejó de ser fiel a la verdad. No abandonó los principios de la religión ni siquiera cuando Yo defendí principios religiosos engañosos, pues es fiel a su palabra. VERSO 31. El Señor continuó: Debido a su gran tolerancia, le he dado un lugar que ni siquiera los semidioses pueden alcanzar. Además, durante el período del manu SāvarŠi, será rey de los planetas celestiales. VERSO 32. Hasta que alcance la posición de rey del cielo, Bali Mahārāja vivirá en el planeta Sutala, que Viśvakarmā construyó siguiendo Mi orden. Ese planeta cuenta con Mi protección especial, de modo que está libre de los sufrimientos del cuerpo y de la mente; en él no hay fatiga, ni vértigo, ni derrotas ni ninguna otra perturbación. Ahora, Bali Mahārāja, puedes ir allí y vivir en paz. VERSO 33. ¡Oh, Bali Mahārāja [Indrasena]!, ahora puedes irte al planeta Sutala, que los mismos semidioses desean. Vive en él en paz, rodeado de tus amigos y familiares. Te deseo toda buena fortuna. VERSO 34. En el planeta Sutala, ni siquiera las deidades regentes de otros planetas podrían conquistarte, y mucho menos los hombres corrientes. En lo que se refiere a los demonios, Mi disco les matará si se oponen a tu gobierno. VERSO 35. ¡Oh, gran héroe!, Yo estaré siempre contigo y te brindaré plena protección. No sólo a ti, sino también a todos tus acompañantes y a todos tus bienes. Además, podrás verme siempre. VERSO 36. Allí podrás ver Mi poderío supremo, de modo que todas las ansiedades e ideas materialistas que has adquirido debido al contacto con los demonios y dānavas desaparecerán inmediatamente. CAPÍTULO 23. LOS SEMIDIOSES RECUPERAN LOS PLANETAS CELESTIALES. VERSO 1. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Cuando la Personalidad de Dios, el supremo, el antiguo, el eterno, hubo hablado así a Bali Mahārāja, que es reconocido universalmente como devoto puro del Señor y, por ello, como una gran alma, Bali Mahārāja, con los ojos llenos de lágrimas, las manos juntas y la voz quebrada por el éxtasis devocional, respondió con las siguientes palabras. VERSO 2. Bali Mahārāja dijo: ¡Qué maravillosos efectos tiene el simple intento de ofrecerte respetuosas reverencias! Aunque sólo traté de ofrecerte reverencias, obtuve el mismo resultado que los devotos puros. Ni siquiera los semidioses o los líderes de los planetas obtuvieron nunca la misericordia sin causa que me has concedido a mí, que soy un caído demonio. VERSO 3. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Tras decir estas palabras, Bali Mahārāja ofreció reverencias, primero a la Suprema Personalidad de Dios, Hari, y después al Señor Brahmā y al Señor ®iva. Así pues, fue liberado de las nāga-pāśa [las cuerdas de VaruŠa] que le apresaban, y completamente satisfecho, entró en el planeta inferior llamado Sutala. VERSO 4. De esta forma, la Suprema Personalidad de Dios devolvió a Indra sus derechos sobre los planetas celestiales y satisfizo el deseo de Aditi, madre de los semidioses, dirigiendo así el gobierno del universo. VERSO 5. Prahlāda Mahārāja, cuando tuvo noticia de que Bali Mahārāja, su nieto y descendiente, había sido liberado de su cautiverio y había obtenido la bendición del Señor, dijo lo siguiente en un tono de gran devoción extática. VERSO 6. Prahlāda Mahārāja dijo: ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú recibes la adoración del universo entero; hasta el Señor Brahmā y el Señor ®iva adoran Tus pies de loto. Sin embargo, a pesar de ser una personalidad tan importante, has tenido la bondad de prometernos Tu protección a nosotros, que somos demonios. Pienso que ni el Señor Brahmā, ni el Señor ®iva, ni Lakṣmī, la diosa de la fortuna, por no hablar de los demás semidioses y la gente común, han recibido nunca una muestra de semejante bondad. VERSO 7. ¡Oh, refugio supremo de todos!, grandes personalidades como Brahmā disfrutan de su perfección con simplemente saborear la miel del servicio de Tus pies de loto. Pero nosotros, que somos bandidos y degenerados, nacidos en una envidiosa familia de demonios, ¿cómo hemos recibido Tu misericordia? Si ha sido posible es sólo porque Tu misericordia es inmotivada. VERSO 8. ¡Oh, mi Señor!, Tus pasatiempos son la maravillosa obra de Tu inconcebible energía espiritual, con cuyo reflejo desvirtuado, la energía material, has creado todos los universos. Tú, como Superalma de todas las entidades vivientes, eres consciente de todo, y debido a ello también eres ecuánime con todos. No obstante, favoreces a Tus devotos. Pero no se trata de favoritismo, pues Te caracterizas por ser como un árbol de deseos, que da de todo conforme a las aspiraciones de la persona. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mi querido hijo Prahlāda, te deseo toda buena fortuna. Por el momento, te ruego que vayas al lugar llamado Sutala y que allí disfrutes de la felicidad en compañía de tu nieto y tus demás amigos y familiares. VERSO 10. La Suprema Personalidad de Dios aseguró a Prahlāda Mahārāja: Allí podrás verme en Mi forma habitual, con la caracola, el disco, la maza y el loto en las manos. Debido a la felicidad trascendental que sentirás por verme siempre en persona, ya no te enredarás más en actividades fruitivas. VERSOS 11 y 12. ®r…la ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, Prahlāda Mahārāja, el señor de todos los jefes de los demonios, acompañado por Bali Mahārāja, aceptó con las manos juntas sobre la cabeza la orden del Señor Supremo. Después de responder afirmativamente al Señor, caminar alrededor de Él y ofrecerle respetuosas reverencias, entró en el sistema planetario llamado Sutala. VERSO 13. Hari, la Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, Se dirigió a continuación a ®ukrācārya, que estaba sentado cerca, en medio de la asamblea, con los sacerdotes [brahma, hotā, udgatā y adhvaryu]. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, todos aquellos sacerdotes eran brahma-vād…s, seguidores de los principios védicos para la celebración de sacrificios. VERSO 14. ¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas, ®ukrācārya!, por favor, explica cuál ha sido el error o incorrección de tu discípulo Bali Mahārāja, que se ocupaba en la celebración de sacrificios. Esa falta quedará anulada cuando se la juzgue ante brāhmaṇas cualificados. VERSO 15. ®ukrācārya dijo: Mi Señor, Tú eres el disfrutador y quien dicta las leyes de todas las celebraciones de sacrificios. Tú eres además el yajña-puruṣa, la persona a quien se ofrecen todos los sacrificios. Cuando alguien Te ha satisfecho plenamente, ¿qué errores o incorrecciones se pueden encontrar en su celebración de sacrificios? VERSO 16. Al pronunciar los mantras y seguir los principios regulativos, se pueden cometer muchos errores. También puede haber incorrecciones con respecto al momento, el lugar, la persona y los útiles. Pero cuando se canta el santo nombre de Tu Señoría, toda falta desaparece. VERSO 17. Señor Viṣṇu, no obstante, debo actuar conforme Tú me has ordenado, pues la obediencia a Tus órdenes es sumamente auspiciosa y es el primer deber de todos. VERSO 18. ®ukadeva Gosvāmī continuó: De ese modo, el muy poderoso ®ukrācārya acató con todo respeto la orden de la Suprema Personalidad de Dios, y, junto con los mejores brāhmaṇas, se dedicó a subsanar las deficiencias de los sacrificios celebrados por Bali Mahārāja. VERSO 19. ¡Oh, rey Parīkṣit!, después de haber quitado a Bali Mahārāja todas sus tierras, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Vāmanadeva, que había actuado como mendigo, entregó a Su hermano Indra todas las tierras que su enemigo le había arrebatado. VERSOS 20 y 21. Brahmā [el señor del rey Dakṣa y de todos los demás prajāpatis], acompañado por todos los semidioses, las grandes personas santas, los habitantes de Pitṛloka, los manus, los munis y líderes como Dakṣa, Bhṛgu y A‰girā, así como Kārttikeya y el Señor ®iva, aceptó al Señor Vāmanadeva como protector de todos. Él actuó de esa forma para complacer a Kaśyapa Muni y su esposa Aditi, así como por el bien de todos los habitantes del universo, con sus diversos líderes. VERSOS 22 y 23. ¡Oh, rey Parīkṣit!, Indra fue considerado rey del universo, pero los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā, querían que Upendra, el Señor Vāmanadeva, fuese el protector de los Vedas, los principios de la religión, la fama, la opulencia, lo auspicioso, los votos, la elevación al sistema planetario superior y la liberación. De ese modo honraron a Upendra, el Señor Vāmanadeva, como amo supremo de todo. Esa decisión hizo muy felices a todas las entidades vivientes. VERSO 24. A continuación, junto con todos los líderes de los planetas celestiales, Indra, el rey del cielo, subió a un avión celestial, y, con la aprobación del Señor Brahmā, sentó al frente al Señor Vāmanadeva y Le llevó al planeta celestial. VERSO 25. Indra, el rey del cielo, protegido por los brazos de Vāmanadeva, la Suprema Personalidad de Dios, recuperó así el gobierno de los tres mundos y fue establecido nuevamente en su posición de opulencia suprema, libre de temor y completamente satisfecho. VERSOS 26 y 27. El Señor Brahmā, el Señor ®iva, el Señor Kārttikeya, el gran sabio Bhṛgu, con otras personas santas, los habitantes de Pitṛloka y todas las demás entidades vivientes allí presentes, entre quienes estaban los habitantes de Siddhaloka y entidades vivientes que viajan con aviones por el espacio exterior, glorificaron juntos las extraordinarias actividades del Señor Vāmanadeva. ¡Oh, rey!, cantando acerca del Señor y glorificándole, regresaron a sus respectivos planetas celestiales. También alabaron la posición de Aditi. VERSO 28. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit, placer de tu dinastía!, así ha terminado mi relato de las maravillosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios Vāmanadeva. Ciertamente, aquellos que las escuchan se liberan de todos los resultados de las actividades pecaminosas. VERSO 29. A quien está sujeto a la muerte, medir las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, Trivikrama, el Señor Viṣṇu, le será tan imposible como contar los átomos de todo el planeta Tierra. Esto no puede hacerlo nadie que haya nacido o que esté destinado a nacer. Así lo ha cantado el gran sabio Vasiṣṭha. VERSO 30. Quien escucha acerca de las extraordinarias actividades de la Suprema Personalidad de Dios en Sus diversas encarnaciones, sin lugar a dudas se eleva al sistema planetario superior, o puede incluso ser llevado de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 31. Las actividades de Vāmanadeva, cuando se narran en el transcurso de una ceremonia ritual destinada a complacer a los semidioses, a los antepasados que se hallan en Pitṛloka, o bien a celebrar un acontecimiento social, como una boda, hacen de esa ceremonia una ocasión sumamente auspiciosa. CAPÍTULO 24. MATSYA, EL AVATšRA PEZ. VERSO 1. Mahārāja Parīkṣit dijo: La Suprema Personalidad de Dios, Hari, aunque permanece eternamente en Su posición trascendental, desciende al mundo material y Se manifiesta en diversas encarnaciones. Su primera encarnación fue la de un gran pez. ¡Oh, muy poderoso ®ukadeva Gosvāmī!, deseo que me relates los pasatiempos de esa encarnación en forma de pez. VERSOS 2 y 3. ¿Cuál fue la razón que llevó a la Suprema Personalidad de Dios a aceptar la abominable forma de un pez, del mismo modo que un ser vivo corriente tiene que recibir diversas formas bajo las leyes del karma? Ciertamente, la forma de pez es aborrecible y está llena de terribles sufrimientos. ¡Oh, mi señor!, ¿qué finalidad tenía esa encarnación? Ten la bondad de explicárnoslo, pues escuchar acerca de los pasatiempos del Señor es auspicioso para todos. VERSO 4. S™ta Gosvāmī dijo: Cuando Parīkṣit Mahārāja hizo esta pregunta a ®ukadeva Gosvāmī, aquella muy poderosa persona santa comenzó a narrar los pasatiempos de la encarnación del Señor en forma de pez. VERSO 5. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios Se encarna en diversas formas a fin de proteger a las vacas, a los brāhmaṇas, a los semidioses, a los devotos, las Escrituras védicas, los principios religiosos y los principios destinados a satisfacer el objetivo de la vida. VERSO 6. Como el aire que pasa por atmósferas de distintos tipos, la Suprema Personalidad de Dios, aunque unas veces aparece como ser humano y otras como un animal inferior, siempre es trascendental. Puesto que está por encima de las modalidades materiales de la naturaleza, no Se ve afectado por el hecho de hallarse en formas superiores o inferiores. VERSO 7. ¡Oh, rey Parīkṣit!, al final del milenio anterior, cuando terminó el día de Brahmā, se produjo la aniquilación y los tres mundos fueron cubiertos por las aguas del océano, pues el Señor Brahmā se retira a dormir cuando llega la noche. VERSO 8. Al final del día de Brahmā, cuando éste sintió sueño y deseó acostarse, el gran demonio Hayagr…va robó el conocimiento de los Vedas, que estaban emanando de la boca de Brahmā. VERSO 9. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, que goza de plenitud en toda clase de opulencias, Se dio cuenta de lo que el gran demonio Hayagr…va había hecho. Entonces adoptó la forma de un pez y salvó los Vedas matando al demonio. VERSO 10. Durante el Cākṣuṣa-manvantara hubo un gran rey llamado Satyavrata, que era un gran devoto de la Suprema Personalidad de Dios. Satyavrata realizó austeridades alimentándose sólo de agua. VERSO 11. Más tarde, en este milenio [el actual], el rey Satyavrata nació como hijo de Vivasvān, el rey del planeta solar, y fue conocido con el nombre de ®rāddhadeva. Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, le fue asignado el puesto de manu. VERSO 12. Un día, mientras el rey Satyavrata realizaba austeridades ofreciendo agua a orillas del río Kṛtamālā, en el agua que llenaba el cuenco de sus manos apareció un pececillo. VERSO 13. Satyavrata, el rey de Draviḍadeśa, tiró el pez en el río junto con el agua que contenían sus manos, ¡oh, rey Parīkṣit, descendiente de Bharata! VERSO 14. Con una voz suplicante, el pobre pececillo dijo al rey Satyavrata, que era muy misericordioso: Mi querido rey, protector de los pobres, ¿por qué Me arrojas a las aguas del río, donde hay otros seres acuáticos que pueden matarme? Tengo mucho miedo de ellos. VERSO 15. Porque así lo deseaba, sin saber que el pez era la Suprema Personalidad de Dios, el rey Satyavrata decidió, muy complacido, brindarle protección. VERSO 16. El misericordioso rey, conmovido por las lastimosas palabras del pez, Lo metió en un cántaro de agua y se Lo llevó a su propia morada. VERSO 17. Pero, al cabo de una noche, el pez había crecido tanto que el cántaro ya no Le dejaba libertad de movimientos. Entonces habló al rey con las siguientes palabras. VERSO 18. ¡Oh, mi querido rey!, no Me gusta vivir en este cántaro tan estrecho. Por favor, búscame un depósito de agua más grande, donde pueda moverme a Mis anchas. VERSO 19. El rey, entonces, sacó al pez del agua y Lo echó en un gran pozo. Pero al cabo de un momento, el pez medía tres codos de largo. VERSO 20. El pez dijo entonces: Mi querido rey, Yo no puedo vivir feliz en un depósito de agua tan pequeño. Por favor, dame un estanque más grande, pues Me he refugiado en Ti. VERSO 21. ¡Oh, Mahārāja Parīkṣit!, el rey sacó al pez de aquel lugar y Lo llevó a un lago, pero entonces el pez adoptó una forma gigantesca, mayor que el propio lago. VERSO 22. El pez dijo entonces: ¡Oh, rey!, soy un pez grande, y esta agua no es en absoluto suficiente para Mí. Ahora, por favor, encuentra alguna forma de salvarme. Mejor sería que Me pusieras en el agua de un lago que no disminuya de tamaño. VERSO 23. Ante aquel ruego, el rey Satyavrata llevó el gigantesco pez al estanque más grande que conocía, pero, cuando también aquella enorme extensión de agua resultó insuficiente, el rey acabó por tirarlo al mar. VERSO 24. Pero, cuando el rey Satyavrata iba a tirarlo al mar, el pez le dijo: ¡Oh, héroe!, en estas aguas hay unos tiburones muy poderosos y peligrosos que se Me comerán. Así que no debes arrojarme en este lugar. VERSO 25. Tras escuchar aquellas dulces palabras de la Suprema Personalidad de Dios encarnado en forma de pez, el rey, confundido, Le preguntó: ¿Quién eres, señor? Nos tienes simplemente perplejos. VERSO 26. Mi Señor, en un día has aumentado Tu tamaño en cientos de kilómetros, cubriendo las aguas del río y del mar. Nunca antes había visto ni oído acerca de semejante animal acuático. VERSO 27. Mi Señor, Tú eres ciertamente la inagotable y Suprema Personalidad de Dios, NārāyaŠa, ®r… Hari. Para mostrar Tu misericordia a las entidades vivientes, ahora has adoptado la forma de un ser acuático. VERSO 28. ¡Oh, mi Señor, amo de la creación, el mantenimiento y la aniquilación!, ¡oh, Señor Viṣṇu, el mejor de los disfrutadores!, Tú eres el líder y el destino de los devotos sumisos como nosotros. Por ello, permite que Te ofrezca respetuosas reverencias. VERSO 29. Ciertamente, todos Tus pasatiempos y encarnaciones aparecen para el bien de todas las entidades vivientes. Por lo tanto, mi Señor, deseo saber con qué propósito has adoptado esta forma de pez. VERSO 30. ¡Oh, mi Señor, que tienes ojos como pétalos de loto!, adorar a los semidioses, que se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida, es inútil en todo aspecto. Sin embargo, la adoración de Tus pies de loto nunca es inútil, pues Tú eres el amigo supremo de todos, la muy querida Superalma. Por esa razón, Te has manifestado en Tu forma de pez. VERSO 31. ®ukadeva Gosvāmī dijo: Después de estas palabras del rey Satyavrata, la Suprema Personalidad de Dios, que al final del yuga había adoptado la forma de un pez para beneficiar a Su devoto y disfrutar de Sus pasatiempos en las aguas de la inundación, respondió de la siguiente manera. VERSO 32. La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, rey, que puedes subyugar a tus enemigos!, dentro de siete días a partir de hoy, los tres mundos —Bh™ƒ, Bhuvaƒ y Svaƒ— se hundirán en las aguas de la inundación. VERSO 33. Cuando los tres mundos sean cubiertos por el agua, un barco enorme que Yo enviaré aparecerá ante Ti. VERSOS 34 y 35. A continuación, ¡oh, rey!, recogerás hierbas y semillas de todas las especies y las cargarás en ese gran barco. Después, acompañado por los siete ṛṣis y rodeado por entidades vivientes de toda clase, subirás a bordo de la nave y, libres de tristeza, tú y tus acompañantes viajaréis sin dificultad por el océano de la inundación; la única luz será la refulgencia de los grandes ṛṣis. VERSO 36. Entonces, cuando la nave sea sacudida por los poderosos vientos, átala a Mi cuerno con la gran serpiente Vāsuki, pues Yo estaré a tu lado. VERSO 37. Remolcando el barco, en el que iréis tú y todos los ṛṣis, Yo viajaré por las aguas de la devastación hasta el final de la noche y del sueño del Señor Brahmā. VERSO 38. Yo Te iré aconsejando con todo detalle y gozarás de Mi favor por entero; como resultado de tus preguntas, todo lo relacionado con Mis glorias, que reciben el nombre de paraˆ brahma, se te revelará en el corazón. De ese modo, lo sabrás todo acerca de Mí. VERSO 39. Inmediatamente después de instruir de esta forma al rey, la Suprema Personalidad de Dios desapareció. El rey Satyavrata quedó entonces a la espera del momento que el Señor había anunciado. VERSO 40. Después de formar un asiento de hierba kuśa con las puntas orientadas hacia el Este, aquel rey santo se sentó en él mirando hacia el Nordeste y comenzó a meditar en la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, que había adoptado la forma de un pez. VERSO 41. Al poco tiempo, unas gigantescas nubes comenzaron un interminable diluvio de agua, que hacía aumentar cada vez más el nivel del mar. El océano pronto comenzó a desbordarse y a inundar el mundo entero. VERSO 42. Satyavrata estaba recordando la orden de la Suprema Personalidad de Dios, cuando vio un barco que se acercaba a él. Entonces recogió hierbas y plantas y, acompañado por los brāhmaṇas santos, subió a bordo de la nave. VERSO 43. Los brāhmaṇas santos, complacidos con el rey, le dijeron: ¡Oh, rey!, por favor, medita en la Suprema Personalidad de Dios, Keśava. Él nos salvará de este peligro que nos amenaza y dispondrá lo necesario para nuestro bienestar. VERSO 44. Entonces, mientras el rey meditaba constantemente en la Suprema Personalidad de Dios, un gran pez dorado apareció en el océano de la inundación. El pez tenía un cuerno y medía trece millones de kilómetros de largo. VERSO 45. Siguiendo las instrucciones que la Suprema Personalidad de Dios le había dado, el rey sujetó el barco al cuerno del pez, utilizando a la serpiente Vāsuki como cuerda. Entonces, satisfecho, ofreció oraciones al Señor. VERSO 46. El rey dijo: Aquellos que, desde tiempo inmemorial, han perdido el conocimiento de su propio ser, y que, debido a esa ignorancia, se enredan en una vida material condicionada y llena de miserias, por la gracia del Señor reciben la oportunidad de encontrarse con el devoto del Señor. Yo acepto a esa Suprema Personalidad de Dios como maestro espiritual supremo. VERSO 47. Con la esperanza de ser feliz en el mundo material, la necia alma condicionada realiza actividades fruitivas cuyo único resultado es el sufrimiento. Pero, cuando ofrece servicio a la Suprema Personalidad de Dios, se libera de esos falsos deseos de felicidad. Que mi maestro espiritual supremo corte el nudo de los deseos falsos en lo más profundo de mi corazón. VERSO 48. Quien desee liberarse del enredo material, debe dedicarse al servicio de la Suprema Personalidad de Dios y abandonar la contaminación de la ignorancia, que se presenta en forma de actividades piadosas e impías. Con ello recuperará su identidad espiritual, del mismo modo que un trozo de oro o de plata se desprende de todas sus impurezas al ser sometido a la acción del fuego. Que esa Suprema Personalidad de Dios inagotable sea nuestro maestro espiritual, pues Él es el maestro espiritual original de todos los demás maestros espirituales. VERSO 49. Ni todos los semidioses, ni los supuestos gurús, ni todas las demás personas, independiente o colectivamente, podrían ofrecer siquiera la diezmilésima parte de la misericordia que Tú ofreces. Por lo tanto, deseo refugiarme en Tus pies de loto. VERSO 50. Del mismo modo que un ciego, que no puede ver, toma por guía a otro ciego, la gente que no conoce el objetivo de la vida acepta a un necio sinvergüenza como guru. Nosotros, sin embargo, deseamos la autorrealización, y por ello Te aceptamos a Ti, la Suprema Personalidad de Dios, como maestro espiritual, pues Tú puedes ver en todas direcciones y eres omnisciente como el Sol. VERSO 51. El materialista que hace el papel de guru instruye a sus discípulos materialistas acerca del crecimiento económico y la complacencia de los sentidos, y, con esas instrucciones, los necios discípulos permanecen bajo la influencia de la ignorancia en la existencia material. Sin embargo, el conocimiento que viene de Tu Señoría es eterno, y la persona inteligente que recibe ese conocimiento se sitúa muy pronto en su posición constitucional original. VERSO 52. Mi Señor, Tú eres el amigo y bienqueriente supremo de todos, el más querido, el controlador, la Superalma, el instructor supremo y quien otorga el conocimiento más elevado y la satisfacción de todos los deseos. Pero, aunque estás dentro del corazón, los necios no pueden entenderte, pues se lo impiden los deseos de disfrute que hay en su corazón. VERSO 53. ¡Oh, Señor Supremo!, deseando la autorrealización, yo me entrego a Ti, que eres adorado por los semidioses como controlador supremo de todo. Con Tus instrucciones, que revelan el objetivo de la vida, ten la bondad de cortar el nudo de lo más profundo de mi corazón y permíteme conocer mi destino en la vida. VERSO 54. ®ukadeva Gosvāmī continuó: Después de que Satyavrata orase de esta forma a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor, que había adoptado la forma de un pez, le explicó la Verdad Absoluta mientras nadaba en las aguas de la devastación. VERSO 55. La Suprema Personalidad de Dios explicó así al rey Satyavrata la ciencia espiritual conocida con el nombre de sā‰khya-yoga, ciencia que permite distinguir entre materia y espíritu [en otras palabras, bhakti-yoga], además de las instrucciones de los Purāṇas [historias antiguas] y de las Saˆhitās. El Señor Se explicó a Sí mismo en todas esas Escrituras. VERSO 56. Desde la nave, el rey Satyavrata, acompañado por las grandes personas santas, escuchó las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios acerca de la autorrealización. Todas esas instrucciones provenían de las eternas Escrituras védicas [brahma]. De esta forma, el rey y los sabios quedaron sin ninguna duda acerca de la Verdad Absoluta. VERSO 57. Al final de la última inundación [durante el período de Svāyambhuva Manu], la Suprema Personalidad de Dios mató al demonio Hayagr…va y entregó todas las Escrituras védicas al Señor Brahmā cuando éste despertó de su sueño. VERSO 58. Por la gracia del Señor Viṣṇu, el rey Satyavrata se iluminó con todo el conocimiento védico; ahora, en este período, ha nacido como Vaivasvata Manu, el hijo del dios del Sol. VERSO 59. La historia del gran rey Satyavrata y la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, en forma de pez, es una gran narración trascendental. Todo el que la escucha se libera de las reacciones de la vida pecaminosa. VERSO 60. Aquel que narre esta historia de la encarnación Matsya y el rey Satyavrata verá satisfechos, sin duda alguna, todos sus deseos, y, con toda certeza, irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 61. Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, que Se hizo pasar por un pez gigantesco, que devolvió las Escrituras védicas al Señor Brahmā cuando éste despertó de su sueño, y que explicó la esencia de las Escrituras védicas al rey Satyavrata y a las grandes personas santas. FIN DEL OCTAVO CANTO.

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SB 7 : La Ciencia de Dios.

CANTO 7. CAPÍTULO 1. EL SEÑOR SUPREMO ES ECUÁNIME CON TODOS. CAPÍTULO 2. HIRAṆYAKAŚIPU, REY DE LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 3. HIRAṆYAKAŚIPU TRATA DE ALCANZAR LA INMORTALIDAD. CAPÍTULO 4. HIRAṆYAKAŚIPU ATERRORIZA AL UNIVERSO. CAPÍTULO 5. PRAHLšDA MAHšRšJA, EL SANTO HIJO DE HIRAṆYAKAŚIPU. CAPÍTULO 6. PRAHLšDA INSTRUYE A SUS COMPAÑEROS DEMONIOS. CAPÍTULO 7. LO QUE PRAHLšDA APRENDIÓ EN EL VIENTRE DE SU MADRE. CAPÍTULO 8. EL SEÑOR NṚSIḾHADEVA MATA AL REY DE LOS DEMONIOS. CAPÍTULO 9. PRAHLšDA APACIGUA AL SEÑOR NṚSIḾHADEVA CON ORACIONES. CAPÍTULO 10. PRAHLšDA, EL MÁS EXCELSO DE LOS DEVOTOS. CAPÍTULO 11. LA SOCIEDAD PERFECTA: CUATRO CLASES SOCIALES. CAPÍTULO 12. LA SOCIEDAD PERFECTA: CUATRO CLASES ESPIRITUALES. CAPÍTULO 13. EL COMPORTAMIENTO DE LA PERSONA PERFECTA. CAPÍTULO 14. LA VIDA FAMILIAR IDEAL. CAPÍTULO 15. INSTRUCCIONES PARA LOS SERES HUMANOS CIVILIZADOS. CAPÍTULO 1. EL SEÑOR SUPREMO ES ECUÁNIME CON TODOS. VERSO 1. El rey Parīkṣit preguntó: Mi querido brāhmaŠa, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, es el bienqueriente de todos, y por tanto es ecuánime y el objeto del amor de todos. ¿Por qué razón, entonces, mató a los enemigos de Indra y Se puso de parte de éste, comportándose como un hombre corriente? ¿Cómo es posible que una persona ecuánime se ponga de parte de unos y en contra de otros? VERSO 2. El Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, es el manantial de todo placer. Por lo tanto, ¿qué beneficio podría obtener poniéndose de parte de los semidioses? ¿Qué interés satisfaría con ello? Si el Señor es trascendental, ¿qué razón, entonces, podría llevarle a temer a los asuras? ¿Por qué habría de tener envidia de ellos? VERSO 3. ¡Oh, muy afortunado y erudito brāhmaŠa!, ahora tengo grandes dudas acerca de si NārāyaŠa es parcial o imparcial. Por favor, resuelve esta duda con pruebas evidentes de que NārāyaŠa es siempre neutral y ecuánime con todos. VERSOS 4 y 5. El gran sabio ®ukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, me has planteado una pregunta excelente. A los devotos les son sumamente agradables las conversaciones acerca de las actividades del Señor, en que se trata también de las glorias de Sus devotos. Esos maravillosos temas ponen fin a las miserias del modo de vida materialista. Por esa razón, grandes sabios de la talla de Nārada comentan siempre el ®r…mad-Bhāgavatam, que nos brinda la oportunidad de escuchar y glorificar las maravillosas actividades del Señor. Antes de hablarte de las actividades del Señor Hari, ofrezco mis respetuosas reverencias a ®r…la Vyāsadeva. VERSO 6. La Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, es siempre trascendental a las cualidades materiales; debido a ello, recibe el calificativo de nirguŠa, es decir, «sin cualidades». Como es innaciente, no tiene un cuerpo material sujeto al apego y al odio. El Señor está siempre por encima de la existencia material; pero, a pesar de ello, mediante Su potencia espiritual, advino y actuó como un ser humano corriente, aceptando deberes y obligaciones como si fuera un alma condicionada. VERSO 7. Mi querido rey Parīkṣit, todas las cualidades materiales —sattva-guŠa, rajo- guŠa y tamo-guŠa— pertenecen al mundo material y no tienen el más mínimo contacto con la Suprema Personalidad de Dios. Esas tres guŠas no pueden actuar aumentando o disminuyendo al mismo tiempo. VERSO 8. Los sabios y semidioses florecen con el predominio de la modalidad de la bondad, que el Señor Supremo ha infundido en ellos en abundancia. De manera similar, los demonios florecen con el predominio de la modalidad de la pasión, y cuando predomina la modalidad de la ignorancia florecen los yakṣas y rākṣasas. La Suprema Personalidad de Dios está presente en el corazón de todos, impulsando las reacciones de sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa. VERSO 9. La Personalidad de Dios, que es omnipresente, está situado en el corazón de todos los seres vivos, y un pensador experto puede percibir la mayor o menor intensidad de Su presencia. Del mismo modo que se puede entender el fuego que contiene una cantidad de leña, el agua que contiene un cántaro, o el aire que contiene una vasija, también se puede comprender si una entidad viviente es demonio o semidiós si se estudian sus prácticas devocionales. El hombre reflexivo, al ver las acciones de una persona, puede comprender en qué medida goza del favor del Señor Supremo. VERSO 10. La Suprema Personalidad de Dios crea los distintos tipos de cuerpos y ofrece a cada entidad viviente un cuerpo determinado conforme a su carácter y a sus actividades fruitivas. En ese entonces, el Señor hace revivir todas las cualidades de la naturaleza material —sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa— y, en la forma de la Superalma, entra en cada cuerpo y ejerce influencia en las cualidades de la creación, el mantenimiento y la aniquilación, valiéndose de sattva-guŠa para mantener, de rajo-guŠa para crear, y de tamo-guŠa para aniquilar. VERSO 11. ¡Oh, gran rey!, la Suprema Personalidad de Dios, que es el controlador de las energías material y espiritual, y que es, ciertamente, el creador de todo el cosmos, crea el factor tiempo para permitir que la energía material y la entidad viviente actúen dentro de los límites del tiempo. Así pues, la Personalidad Suprema nunca está bajo la influencia del factor tiempo ni de la energía material. VERSO 12. ¡Oh, rey!, el factor tiempo realza la modalidad de sattva-guŠa. Así, el Señor Supremo, a pesar de ser el controlador, favorece a los semidioses, que en su mayor parte están situados en el plano de sattva-guŠa. Y de este modo, los demonios, que están bajo la influencia de tamo-guŠa, son aniquilados. El Señor Supremo induce al factor tiempo a actuar de distintas maneras, pero nunca es parcial. Sus actividades, por el contrario, son gloriosas, y por ello recibe el nombre de Uruśravā. VERSO 13. ¡Oh, rey!, hace tiempo, durante la celebración del sacrificio rājas™ya de Mahārāja Yudhiṣṭhira, el gran sabio Nārada contestó a una pregunta suya narrando episodios históricos que muestran que la Suprema Personalidad de Dios siempre es imparcial, incluso cuando mata demonios. Nārada dio un ejemplo muy claro al respecto. VERSOS 14 y 15. ¡Oh, rey!, en el sacrificio rājas™ya, Mahārāja Yudhiṣṭhira, el hijo de Mahārāja Pāṇḍu, vio con sus propios ojos que Śiśupāla se fundía en el cuerpo del Señor Supremo, Kṛṣṇa. Lleno de asombro, preguntó al gran sabio Nārada, que estaba también allí, por la razón de aquel suceso. Todos los sabios presentes escucharon su pregunta. VERSO 16. Mahārāja Yudhiṣṭhira preguntó: Es muy asombroso que el demonio Śiśupāla se haya fundido en el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios a pesar de lo terriblemente envidioso que era. Sāyujya-mukti les es imposible de alcanzar incluso a los grandes trascendentalistas. ¿Cómo pudo entonces obtenerla el enemigo del Señor? VERSO 17. ¡Oh, gran sabio!, todos estamos muy ansiosos de conocer la causa de esa misericordia del Señor. He oído decir que en el pasado, cuando un rey llamado Vena blasfemó contra la Suprema Personalidad de Dios, los brāhmaṇas le obligaron a descender inmediatamente al infierno. Śiśupāla también debería haber sido enviado al infierno. ¿Por qué razón se fundió entonces en la existencia del Señor? VERSO 18. Desde su más tierna infancia, cuando casi ni sabía hablar, Śiśupāla, el muy pecaminoso hijo de Damaghoṣa, ya blasfemaba contra el Señor, y siguió teniendo envidia de ®r… Kṛṣṇa hasta la hora de la muerte. También su hermano Dantavakra manifestó los mismos hábitos. VERSO 19. Esos dos hombres, Śiśupāla y Dantavakra, blasfemaron repetidamente contra la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu [Kṛṣṇa], el Brahman Supremo, pero, sin embargo, conservaban toda su salud. En verdad, ni la lepra blanca les pudrió la lengua, ni entraron en la región más oscura de la vida infernal. Todo ello nos sorprende muchísimo. VERSO 20. ¿Cómo es posible que Śiśupāla y Dantavakra entrasen con toda facilidad, ante los ojos de muchas personas excelsas, en el cuerpo de Kṛṣṇa, cuya naturaleza es tan difícil de alcanzar? VERSO 21. No hay duda de que se trata de algo muy asombroso. En verdad, mi inteligencia se agita como la llama de una vela agitada por el viento. ¡Oh, Nārada Muni!, tú lo sabes todo. Por favor, hazme saber la causa de este extraordinario suceso. VERSO 22. ®r… ®ukadeva Gosvāmī dijo: Nārada Muni, el muy poderoso maestro espiritual, que todo lo conocía, se sintió muy complacido al escuchar la pregunta de Mahārāja Yudhiṣṭhira. Así, en presencia de todos los asistentes al yajña, respondió con las siguientes palabras. VERSO 23. El gran sabio ®r… Nāradaj… dijo: ¡Oh, rey!, cuando percibimos las palabras de otros como blasfemias o alabanzas, reprimendas o muestras de respeto, todo ello se debe a la ignorancia. El plan del Señor dispone un cuerpo para el alma condicionada, a fin de que sufra en el mundo material por intermedio de la energía externa. VERSO 24. Mi querido rey, bajo el concepto corporal de la vida, el alma condicionada considera que el cuerpo es el ser, y que todo lo relacionado con el cuerpo es suyo. Debido a ese erróneo concepto de la vida, está expuesta a dualidades como la alabanza y la reprimenda. VERSO 25. Debido al concepto corporal de la vida, el alma condicionada piensa que, cuando el cuerpo es aniquilado, el ser viviente también lo es. El Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, es el controlador supremo, la Superalma de todas las entidades vivientes. Debido a que no tiene cuerpo material, está libre del falso concepto de «yo y lo mío». Por lo tanto, la idea de que Él siente placer o dolor cuando blasfeman contra Él o Le ofrecen oraciones, no es correcta. En Él, eso es imposible. De modo que no tiene ni amigos ni enemigos. Cuando castiga a los demonios, es por su bien, y cuando acepta las oraciones de los devotos, también es por su bien. A Él no Le afectan ni las oraciones ni las blasfemias. VERSO 26. Por lo tanto, cuando el alma condicionada concentra su mente en el Señor, su actitud —de enemistad o de servicio devocional, de temor, de cariño o de lujuria— no influye en el resultado de su concentración, pues al Señor, debido a Su posición bienaventurada, nunca Le afecta la envidia, la amistad ni ninguno de los rasgos mencionados, ya bien se manifiesten en conjunto o aisladamente. VERSO 27. Nārada Muni continuó: La intensidad de la meditación en la Suprema Personalidad de Dios que alcanza un enemigo del Señor nunca se puede lograr mediante el servicio devocional. Ésa es mi opinión. VERSOS 28 y 29. Cuando una abeja encierra en el hueco de un muro a una oruga, ésta piensa siempre en la abeja con miedo y sentimientos hostiles. En el futuro, y tan sólo por ese recuerdo, se convierte en abeja. Del mismo modo, las almas condicionadas que de una forma u otra piensen en Kṛṣṇa, que es sac-cid-ānanda-vigraha, quedarán libres de sus pecados. Por pensar constantemente en Él, volverán a sus cuerpos espirituales, tanto si Le consideran enemigo como si Le tienen por Señor adorable. VERSO 30. Son muchísimas las personas que han alcanzado la liberación por el simple hecho de pensar en Kṛṣṇa con gran atención y abandonar las actividades pecaminosas. Esa gran atención puede deberse a deseos lujuriosos, sentimientos hostiles, temor, afecto o servicio devocional. Ahora explicaré cómo se recibe la misericordia de Kṛṣṇa por el simple hecho de concentrar la mente en Él. VERSO 31. Mi querido rey Yudhiṣṭhira, las gop…s, por sus deseos lujuriosos, han obtenido la misericordia de Kṛṣṇa; Kaˆsa la obtuvo por el miedo que sentía; Śiśupāla y otros reyes, por su envidia; los Yadus, por su relación familiar con Kṛṣṇa; vosotros, los Pāṇḍavas, por el gran afecto que sentís por Él; y nosotros, los devotos en general, por nuestro servicio devocional. VERSO 32. De un modo u otro, debemos considerar la forma de Kṛṣṇa con gran seriedad. Entonces, por medio de uno de los cinco procesos que antes mencioné, podremos regresar al hogar, de vuelta a Dios. Sin embargo, los ateos como el rey Vena no pueden pensar en la forma de Kṛṣṇa por ninguno de esos procedimientos, y no alcanzan la salvación. Por consiguiente, debemos hacer todo lo posible por pensar en Kṛṣṇa, sea como amigo o como enemigo. VERSO 33. Nārada Muni continuó: ¡Oh, tú, el mejor de los Pāṇḍavas!, tus dos primos, Śiśupāla y Dantavakra, los hijos de tu tía materna, fueron en el pasado sirvientes del Señor Viṣṇu, pero debido a la maldición de unos brāhmaṇas, cayeron de VaikuŠ˜ha al mundo material. VERSO 34. Mahārāja Yudhiṣṭhira preguntó: ¿Qué clase de maldición fue ésa, tan poderosa como para afectar incluso a unos Viṣṇu-bhaktas liberados? ¿Qué clase de persona fue capaz de maldecir a unos sirvientes personales del Señor? Es imposible que unos devotos del Señor firmemente establecidos en su posición caigan al mundo material. No lo puedo creer. VERSO 35. El cuerpo de los habitantes de VaikuŠ˜ha es completamente espiritual, y no tiene nada que ver con el cuerpo, los sentidos o el aire vital materiales. Así pues, ten la bondad de explicarme cómo es posible que unos sirvientes directos de la Suprema Personalidad de Dios fueran maldecidos y tuvieran que descender en cuerpos materiales, como personas corrientes. VERSO 36. El gran santo Nārada dijo: En cierta ocasión, los cuatro hijos del Señor Brahmā llamados Sanaka, Sanandana, Sanātana y Sanat-kumāra, en sus viajes por los tres mundos, llegaron, por casualidad, a Viṣṇuloka. VERSO 37. Esos cuatro sabios eran mayores que otros hijos de Brahmā como Mar…ci, pero por su aspecto parecían niños desnudos de cinco o seis años. Cuando Jaya y Vijaya, los porteros de VaikuŠ˜haloka, les vieron tratando de entrar, les tomaron por unos niños corrientes y se lo prohibieron. VERSO 38. Cuando los porteros, Jaya y Vijaya, les cerraron el paso, Sanandana y los otros grandes sabios, muy irritados, les maldijeron: «¡Porteros necios! —dijeron—, estáis agitados por las cualidades materiales de la pasión y la ignorancia, así que no merecéis vivir bajo el refugio de los pies de loto de Madhudviṣa, que están libres de esas modalidades. Mejor sería que os fueseis inmediatamente al mundo material para nacer en la familia de los asuras más pecaminosos». VERSO 39. Después de recibir la maldición de los sabios, y mientras caían hacia el mundo material, Jaya y Vijaya escucharon las siguientes palabras de los sabios, que se mostraron muy bondadosos con ellos: «¡Oh, porteros!, después de tres vidas podréis recuperar vuestra posición en VaikuŠ˜ha, ya que entonces habrán acabado los efectos de la maldición». VERSO 40. Esos dos sirvientes del Señor, Jaya y Vijaya, descendieron entonces al mundo material y nacieron como hijos de Diti; el mayor fue Hiraṇyakaśipu, y el más joven, Hiraṇyākṣa; eran muy respetados entre los daityas y los dānavas [especies demoníacas]. VERSO 41. La Suprema Personalidad de Dios, ®r… Hari, apareció en la forma de Nṛsiḿhadeva y mató a Hiraṇyakaśipu. Cuando Hiraṇyākṣa trató de impedir que el Señor rescatase el planeta Tierra, que había caído en el océano Garbhodaka, el Señor, en Su forma de Varāha, le mató. VERSO 42. Con el deseo de matar a su hijo Prahlāda, que era un gran devoto del Señor Viṣṇu, Hiraṇyakaśipu le torturó de muchas maneras. VERSO 43. El Señor, la Superalma de todas las entidades vivientes, es sobrio, pacífico y ecuánime con todos. El gran devoto Prahlāda estaba protegido por la potencia del Señor, de modo que Hiraṇyakaśipu no pudo matarle, a pesar de todos sus esfuerzos por acabar con él. VERSO 44. A continuación, los mismos Jaya y Vijaya, los dos porteros del Señor Viṣṇu, nacieron como RāvaŠa y KumbhakarŠa, engendrados por Viśravā en el vientre de Keśinī. Fueron causa de enormes problemas para todos los habitantes del universo. VERSO 45. Nārada Muni continuó: Mi querido rey, el Señor Rāmacandra apareció para matar a RāvaŠa y KumbhakarŠa, y de ese modo liberar a Jaya y Vijaya de la maldición de los brāhmaṇas. Las actividades del Señor Rāmacandra sería mejor que las escuchases de labios de Mārkaṇḍeya. VERSO 46. En su tercera vida, esos mismos Jaya y Vijaya aparecieron en una familia de kṣatriyas; se trata de tus primos, los hijos de tu tía. Como el Señor Kṛṣṇa les mató con Su disco, todas sus reacciones pecaminosas han quedado destruidas, y ahora están libres de la maldición. VERSO 47. Esos dos sirvientes del Señor Viṣṇu, Jaya y Vijaya, abrigaron durante mucho tiempo sentimientos de enemistad. Por pensar constantemente en Kṛṣṇa con esa actitud, obtuvieron de nuevo el refugio del Señor y regresaron al hogar, de vuelta a Dios. VERSO 48. Mahārāja Yudhiṣṭhira preguntó: ¡Oh, mi señor, Nārada Muni!, ¿por qué había tanta enemistad entre Hiraṇyakaśipu y su querido hijo Prahlāda Mahārāja? ¿Cómo llegó Prahlāda Mahārāja a ser tan gran devoto del Señor Kṛṣṇa? Por favor, explícamelo. CAPÍTULO 2. HIRAṆYAKAŚIPU, REY DE LOS DEMONIOS. VERSO 1. ®r… Nārada Muni dijo: Mi querido rey Yudhiṣṭhira, cuando el Señor Viṣṇu, en la forma de Varāha, el avatāra Jabalí, mató a Hiraṇyākṣa, su hermano Hiraṇyakaśipu, comenzó a lamentarse, cegado por la ira. VERSO 2. Mordiéndose los labios de rabia, Hiraṇyakaśipu miró al cielo. La ira de sus ojos era tan ardiente, que llenó todo el cielo de humo. Entonces comenzó a hablar. VERSO 3. Mostrando sus terribles dientes, con una mirada feroz y el entrecejo fruncido, con un aspecto espantoso, tomó su arma, el tridente, y comenzó a hablar a la asamblea de demonios. VERSOS 4 y 5. ¡Oh, dānavas y daityas! ¡Oh, Dvim™rdha, Tryakṣa, ®ambara y ®atabāhu! ¡Oh, Hayagr…va, Namuci, Pāka e Ilvala! ¡Oh, Vipracitti, Puloman, ®akuna y demás demonios! Escuchadme todos atentamente, por favor, y después, sin más demora, actuad conforme a mis palabras. VERSO 6. Mis insignificantes enemigos, los semidioses, se han unido para matar a mi muy querido y obediente amigo, mi hermano Hiraṇyākṣa. Aunque el Señor Supremo, el Señor Viṣṇu, siempre Se había mostrado ecuánime con unos y otros —semidioses y demonios—, esta vez, después de recibir la devota adoración de los semidioses, Se ha puesto de su parte y les ha ayudado a matar a Hiraṇyākṣa. VERSOS 7 y 8. La Suprema Personalidad de Dios ha abandonado Su natural tendencia a la ecuanimidad con respecto a demonios y semidioses. Aunque es la Persona Suprema, ahora, bajo la influencia de māyā, ha adoptado una forma de jabalí para complacer a Sus devotos, los semidioses, que ahora son Sus preferidos porque es como un niño caprichoso. Yo voy a cortar la cabeza del Señor Viṣṇu con mi tridente, y con los chorros de sangre de Su cuerpo satisfaré a mi hermano Hiraṇyākṣa, a quien tanto le gustaba beber sangre. Así también yo me calmaré. VERSO 9. Cuando se cortan las raíces de un árbol, éste cae, y sus ramas y hojas, de modo natural, se secan. De la misma manera, cuando yo haya matado a Viṣṇu, el conspirador, que es la vida y alma de los semidioses, éstos se marchitarán, porque habrán perdido la misma fuente de su vida. VERSO 10. Mientras yo me encargo de matar al Señor Viṣṇu, vosotros descended al planeta Tierra, que florece gracias a la cultura brahmínica y a un gobierno kṣatriya. Esa gente está ocupada en austeridades, sacrificios, estudio de los Vedas, votos regulativos y caridad. ¡Acabad con todos los que se ocupan en esas actividades! VERSO 11. El principio básico de la cultura brahmínica es satisfacer al Señor Viṣṇu, la personificación de los rituales y ceremonias de sacrificio. El Señor Viṣṇu es el manantial personificado de todos los principios religiosos, y es el refugio de todos los semidioses, de los grandes pitās y de la gente en general. Cuando hayáis matado a los brāhmaṇas, no habrá nadie que anime a los kṣatriyas a celebrar yajñas; así, los semidioses, faltos de la satisfacción que obtienen del yajña, morirán enseguida. VERSO 12. Id inmediatamente a todos los lugares donde se brinde protección a las vacas y a los brāhmaṇas y donde se estudien los Vedas conforme a los principios del varŠāśrama. Prendedles fuego a todos, y cortad por la raíz todos los árboles, que son la fuente de la vida. VERSO 13. De este modo, los demonios, aficionados a causar desastres, se tomaron sobre sus cabezas con gran respeto las instrucciones de Hiraṇyakaśipu y le ofrecieron reverencias. Siguiendo sus órdenes, realizaron actividades llenas de envidia en contra de todos los seres vivos. VERSO 14. Los demonios incendiaron las ciudades, aldeas, campos de pastoreo, establos de vacas, jardines, huertos, sembrados y bosques naturales. Quemaron las ermitas de las personas santas, las minas importantes, que producían metales preciosos, los lugares en que vivían los agricultores, las aldeas de montaña y las aldeas de los pastores dedicados a la protección de las vacas. También quemaron las capitales del gobierno. VERSO 15. Algunos de los demonios, provistos de herramientas para cavar, echaron abajo los puentes y las murallas y puertas [gopuras] que protegían las ciudades. Otros cortaron a golpes de hacha los árboles útiles, como el mango, el de la fruta jack y otros que daban también frutas alimenticias. Y otros se armaron con antorchas y prendieron fuego a las casas de los ciudadanos. VERSO 16. Agobiados por las repetidas desgracias que, de forma inusitada, les causaban los seguidores de Hiraṇyakaśipu, la gente tuvo que abandonar las actividades propias de la cultura védica. Los semidioses, al dejar de recibir los resultados de los yajñas, también sufrieron los trastornos ocasionados. Salieron de sus residencias en los planetas celestiales, y sin que los demonios les viesen, recorrieron el planeta Tierra para ver los desastres causados. VERSO 17. Tras observar las ceremonias rituales por la muerte de su hermano, Hiraṇyakaśipu, que sentía un enorme dolor, trató de calmar a sus sobrinos. VERSOS 18 y 19. ¡Oh, rey!, Hiraṇyakaśipu era un gran político, y a pesar de que estaba extremadamente iracundo, supo cómo actuar conforme a la situación y el momento. Con dulces palabras, se dispuso a tranquilizar a sus sobrinos, ®akuni, ®ambara, Dhṛṣṭi, Bh™tasantāpana, Vṛka, Kālanābha, Mahānābha, Hariśmaśru y Utkaca. Consoló también a su cuñada, Ruṣābhānu, que era la madre de todos ellos, así como a Diti, su propia madre. Sus palabras fueron las siguientes. VERSO 20. Hiraṇyakaśipu dijo: Querida madre, querida cuñada, queridos sobrinos, no debéis lamentaros por la muerte de este gran héroe, pues la muerte de un héroe ante su enemigo es gloriosa y deseable. VERSO 21. Mi querida madre, a veces muchos viajeros coinciden en un restaurante o en una fuente de agua fresca, pero después de beber, cada uno continúa rumbo a su propio destino. Del mismo modo, las entidades vivientes se reúnen formando una familia, y más tarde, como resultado de sus propias acciones, se separan para seguir cada una hacia un destino diferente. VERSO 22. El alma espiritual, la entidad viviente, nunca muere, pues es eterna e inagotable. Como está libre de la contaminación material, puede ir a cualquier lugar, tanto en los mundos materiales como en los espirituales. Goza de conciencia plena, y es completamente distinta del cuerpo material; sin embargo, por haberse desviado, abusando de su pequeña independencia, se ve obligada a recibir cuerpos densos y sutiles creados por la energía material; así queda sujeta a los supuestos materiales de la felicidad y la aflicción. Por lo tanto, nadie debe lamentarse porque un alma espiritual abandone el cuerpo. VERSO 23. Debido a los movimientos del agua, los árboles de la orilla, reflejados en el río, también parecen moverse. De manera similar, cuando los ojos se mueven debido a algún trastorno de la mente, también la tierra parece moverse. VERSO 24. Del mismo modo, ¡oh, mi dulce madre!, cuando la mente se agita con los movimientos de las modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente, aunque está libre de las diversas fases de los cuerpos densos y sutiles, cree que ha cambiado y que ha pasado de una condición a otra. VERSOS 25 y 26. La entidad viviente que se encuentra confundida identifica el cuerpo y la mente con el ser y considera a unos hombres sus parientes, mientras otros le son extraños. Debido a ese concepto erróneo, sufre. En verdad, la acumulación de esas ideas materiales inventadas es la causa del sufrimiento y de la supuesta felicidad del mundo material. En ese estado, el alma condicionada tiene que nacer en diversas especies y actuar con diversos tipos de conciencia, creando con ello nuevos cuerpos. Esa vida material continuada recibe el nombre de saˆsāra. El nacimiento, la muerte, la lamentación, la necedad y la ansiedad se deben a esas consideraciones materiales. De ese modo, a veces llegamos a entender las cosas correctamente, y a veces caemos de nuevo en una concepción equivocada de la vida. VERSO 27. A este respecto, hay una vieja historia que puede servir de ejemplo; la historia recoge las palabras de Yamarāja ante las amistades de un difunto. Por favor, escuchadla atentamente. VERSO 28. En el estado de Uśīnara vivía un famoso rey llamado Suyajña. Cuando cayó ante sus enemigos en una batalla, sus familiares se sentaron alrededor del cadáver y comenzaron a lamentar la muerte de su amigo. VERSOS 29, 30 y 31. Con la enjoyada armadura de oro destrozada, los adornos y collares de flores por el suelo; los cabellos sueltos y despeinados, y los ojos sin brillo, el rey yacía muerto en el campo de batalla, con el cuerpo lleno de sangre y el corazón atravesado por las flechas del enemigo. En el momento de morir se había mordido los labios con el deseo de mostrar su valor, y los dientes mantenían aún ese mismo gesto. Su hermosa cara de loto estaba ahora negra, cubierta con la tierra del campo de batalla. Y con los brazos rotos y seccionados, todavía empuñaba su espada y demás armas. Cuando las esposas del rey de Uśīnara vieron a su esposo que yacía en aquella condición, comenzaron a llorar: «¡Oh, señor!, con tu muerte, nos han matado a nosotras también». Repitiendo esas palabras una y otra vez y golpeándose el pecho, cayeron a los pies del rey muerto. VERSO 32. Las reinas lloraban desconsoladas, y sus lágrimas resbalaban por sus senos y enrojecían con el polvo de ku‰kuma antes de caer a los pies de loto de su marido. Se les soltaron los cabellos, se les cayeron las alhajas, y de este modo comenzaron a lamentarse por la muerte de su esposo con una actitud que despertaba la compasión en el corazón de los allí presentes. VERSO 33. ¡Oh, señor!, la cruel providencia te ha llevado a un estado que se encuentra más allá del alcance de nuestra vista. Tú velaste por el sustento diario de los habitantes de Uśīnara, y supiste hacerles felices; pero ahora tu situación es la causa de su desdicha. VERSO 34. ¡Oh, rey!, ¡oh, héroe!, tú fuiste un esposo muy agradecido, nuestro amigo más sincero. ¿Cómo vamos a vivir sin ti? ¡Oh, héroe!, adonde sea que te estés dirigiendo, por favor, guíanos hacia allí, de manera que podamos seguir tus pasos y ocuparnos de nuevo en tu servicio. ¡Deja que vayamos contigo! VERSO 35. Había llegado el momento de la cremación del cuerpo, pero las reinas no permitían que se lo llevasen, y continuaban lamentándose por el cuerpo muerto, que sostenían en sus regazos. Para entonces, el Sol había completado su recorrido y se ocultaba por el Oeste. VERSO 36. El llanto de las reinas que se lamentaban por el cuerpo del rey se oyó incluso en la morada de Yamarāja, quien, adoptando una forma de niño, se acercó personalmente a los familiares del cuerpo muerto y les aconsejó con las siguientes palabras. VERSO 37. ®r… Yamarāja dijo: ¡Ay, qué asombroso! Estas personas, que son mayores que yo, tienen plena experiencia del nacimiento y la muerte de cientos de miles de entidades vivientes. Por lo tanto, deberían haber entendido que también ellas tienen que morir; pero, aun así, siguen confundidas. El alma condicionada viene de un lugar desconocido, y después de morir regresa a ese mismo lugar desconocido. Esta regla, que lleva a la práctica la naturaleza material, no conoce excepciones. Sabiéndolo, ¿por qué se lamentan inútilmente? VERSO 38. Es asombroso que yo comprenda el sentido de la vida mejor que estas mujeres adultas. En verdad, me siento muy afortunado, pues aunque no soy más que un niño abandonado a su suerte en el mundo material, sin la protección de unos padres, y a pesar de que soy muy débil, no he sido atacado ni devorado por animales salvajes. Por eso, creo firmemente en que la Suprema Personalidad de Dios, que me ha protegido incluso en el vientre materno, me protegerá en todas partes. VERSO 39. El niño se dirigió a las mujeres: ¡Oh, débiles mujeres!, sólo por la voluntad de la Suprema Personalidad de Dios, quien nunca se ve disminuido, se crea, se mantiene y vuelve de nuevo a aniquilarse el mundo entero. Ése es el veredicto del conocimiento védico. Esta creación material, que comprende todo lo móvil e inmóvil, es para Él como un juguete. Él, como Señor Supremo, está perfectamente capacitado para destruir y proteger. VERSO 40. A veces alguien pierde su dinero en la calle más céntrica, donde todo el mundo podría verlo, pero como está protegido por el destino, nadie lo ve, y vuelve a encontrarlo. Por otro lado, si el Señor no nos protege, perderemos incluso el dinero celosamente escondido en nuestras casas. Si el Señor Supremo nos da Su protección, estaremos a salvo incluso en medio de una selva sin contar con nadie que nos proteja, mientras que una persona bien cuidada por sus familiares en el calor del hogar, a veces muere sin que nadie pueda hacer nada por ella. VERSO 41. Toda alma condicionada recibe un tipo distinto de cuerpo conforme a sus acciones; el final de esas ocupaciones es el final del cuerpo. El alma espiritual, a pesar de encontrarse en cuerpos materiales densos y sutiles en diversas formas de vida, no queda atada por ellos, ya que se entiende que es completamente distinta del cuerpo manifestado. VERSO 42. Un casado no es idéntico a su casa, pero se identifica con ella; del mismo modo, el alma condicionada, debido a la ignorancia, se identifica con el cuerpo, aunque en realidad el cuerpo y el alma son diferentes. El cuerpo se obtiene a través de una combinación de tierra, agua y fuego; con el paso del tiempo, la tierra, el agua y el fuego se transforman, y el cuerpo se destruye. El alma no tiene nada que ver con esa creación y disolución del cuerpo. VERSO 43. Así como se percibe la diferencia entre el fuego y la leña en que arde, y así como el aire se encuentra dentro de la boca y las fosas nasales pero está separado de ellas, y del mismo modo que el cielo, que está en todas partes, nunca se mezcla con nada, la entidad viviente también está separada del cuerpo material, al que da origen. VERSO 44. Yamarāja continuó: ¡Oh, os estáis lamentando como necias! La persona llamada Suyajña, por quien lloráis, yace todavía ante vosotras y no se ha ido a ninguna parte. ¿Cuál es entonces la causa de vuestros lamentos? Antes, él os escuchaba y respondía, pero ahora, cómo no sabéis donde está, os lamentáis. Vuestra conducta es contradictoria, pues a la persona que estaba dentro del cuerpo, y que os escuchaba y respondía, nunca la habéis visto en realidad. No hay por qué lamentarse, pues el cuerpo que siempre veíais yace todavía ante vosotras. VERSO 45. Tampoco el aire vital, que es la sustancia más importante del cuerpo, es quien escucha o habla. Ni siquiera el alma, que está por encima del aire vital, puede hacer nada, ya que el verdadero director es la Superalma, que actúa en colaboración con el alma individual. La Superalma, que dirige las actividades del cuerpo, es diferente del cuerpo y de la fuerza viviente. VERSO 46. Los cinco elementos materiales, los diez sentidos y la mente se combinan para formar las distintas partes de los cuerpos densos y sutiles. La entidad viviente entra en contacto con sus cuerpos materiales, más o menos elevados, y más tarde los abandona mediante su propia potencia. Esa fuerza puede percibirse en el poder de la entidad viviente para poseer distintos tipos de cuerpos. VERSO 47. El alma espiritual, mientras está cubierta por el cuerpo sutil, compuesto por la mente, la inteligencia y el ego, se ve atada a los resultados de sus actividades fruitivas. Debido a esa cubierta, el alma espiritual permanece en contacto con la energía material, y debe sufrir la continuación, vida tras vida, de los condicionamientos y reveses materiales. VERSO 48. Es inútil contemplar las modalidades materiales de la naturaleza, o hablar de las supuestas felicidad y aflicción que se derivan de ellas, como si fuesen reales. Durante el día, cuando la mente divaga y el hombre comienza a creer que es alguien muy importante, o por la noche, mientras sueña que disfruta de una mujer hermosa, lo único que está experimentando son las ilusiones del sueño. De manera similar, debe entenderse que la felicidad y la aflicción causadas por los sentidos materiales también carecen de sentido. VERSO 49. Los que poseen conocimiento completo acerca de la autorrealización, como saben muy bien que el alma espiritual es eterna y que el cuerpo es perecedero, no se ven abrumados por la lamentación. Pero quienes ciertamente se lamentan son las personas que carecen de conocimiento acerca de la autorrealización. Por eso es difícil educar a una persona que está bajo la influencia de la ilusión. VERSO 50. Había una vez un cazador que atrapaba a las aves con una red poniéndoles como cebo un poco de comida. Vivía como si la personificación de la muerte le hubiera designado para matar a los pájaros. VERSO 51. En su recorrido por el bosque, el cazador vio una pareja de pájaros kuli‰ga. La hembra había caído en la trampa del cazador. VERSO 52 ¡Oh, reinas de Suyajña!, el kuli‰ga macho, al ver a su esposa en el mayor de los peligros, presa en las redes de la Providencia, se llenó de pesar. El pobre pájaro sentía un gran cariño por su esposa, y al verse incapaz de liberarla, comenzó a lamentarse por ella. VERSO 53. ¡Ay! ¡Qué cruel es la Providencia! Mi esposa corre un terrible peligro, sin que nadie pueda ayudarla, y se lamenta por mí. ¿Qué puede ganar la Providencia llevándose a este pobre pájaro? ¿Qué ganará con ello? VERSO 54. Si la cruel Providencia Se lleva a mi esposa, que es la mitad de mi cuerpo, ¿por qué no Se me lleva a mí también? ¿De qué me sirve vivir con sólo medio cuerpo, desconsolado por la pérdida de mi esposa? ¿Qué ganaré con ello? VERSO 55. Los desdichados pajarillos, que se han quedado sin madre, esperan en el nido que ella les lleve algo que comer. Son todavía muy pequeños; aún no les han crecido las alas. ¿Qué voy a hacer para mantenerles? VERSO 56. El pájaro kuli‰ga se lamentaba con lágrimas en los ojos por la pérdida de su esposa. Mientras tanto, impulsado por el factor tiempo, el cazador, que se encontraba perfectamente oculto a una cierta distancia, disparó su arco, matando al pájaro kuli‰ga de un flechazo. VERSO 57. Yamarāja, disfrazado de niño pequeño, dijo entonces a las reinas: Sois tan necias que os lamentáis pero no veis vuestra propia muerte. Por vuestro escaso conocimiento, ignoráis que no volveréis a ver vivo a vuestro esposo ni aunque os lamentéis durante cientos de años; y, mientras tanto, vuestras vidas se terminarán. VERSO 58. Hiraṇyakaśipu dijo: Las filosóficas palabras de Yamarāja, que, en forma de niño pequeño, instruía a los familiares de Suyajña, reunidos en torno a su cadáver, llenaron de asombro a todos. Así pudieron entender que todo lo material es temporal, y que su existencia no puede continuar. VERSO 59. Después de instruir a los necios familiares de Suyajña, Yamarāja, en forma de niño, desapareció de su vista. Entonces, los familiares del rey celebraron las ceremonias funerarias rituales. VERSO 60. Por lo tanto, ninguno de vosotros debe afligirse por la pérdida del cuerpo, ya sea el vuestro o los de otros. Sólo bajo el influjo de la ignorancia se hacen distinciones basadas en el cuerpo, pensando: «¿Quién soy yo?, ¿quiénes son los otros? ¿Qué es mío?, ¿qué es de otros?». VERSO 61. ®r… Nārada Muni continuó: Diti, la madre de Hiraṇyakaśipu e Hiraṇyākṣa, escuchó los consejos de Hiraṇyakaśipu en compañía de su nuera, Ruṣābhānu, la esposa de Hiraṇyākṣa. Entonces olvidó el dolor que le producía la muerte de su hijo y concentró la atención de su mente en comprender la verdadera filosofía de la vida. CAPÍTULO 3. HIRAṆYAKAŚIPU TRATA DE ALCANZAR LA INMORTALIDAD. VERSO 1. Nārada Muni dijo a Mahārāja Yudhiṣṭhira: El demoníaco rey Hiraṇyakaśipu quería ser invencible y estar libre de la vejez y el decaimiento físico. Quería obtener todas las perfecciones yóguicas, como aŠimā y laghimā, ser inmortal y el único rey de todo el universo, incluyendo Brahmaloka. VERSO 2. En el valle de la montaña Mandara, Hiraṇyakaśipu comenzó su práctica de austeridades, sosteniéndose sobre el suelo con las puntas de los pies, con los brazos hacia arriba y mirando al cielo. Era una posición extremadamente difícil, pero la adoptó como medio para alcanzar la perfección. VERSO 3. De los cabellos de Hiraṇyakaśipu emanaba una luz resplandeciente, tan brillante y cegadora como los rayos del Sol en el momento de la disolución. Al verle ocupado en la práctica de esas austeras penitencias, los semidioses, que habían estado viajando por los planetas, regresaron a sus respectivos hogares. VERSO 4. Debido a las rigurosas austeridades, la cabeza de Hiraṇyakaśipu despedía fuego; ese fuego y su humo se extendieron por el cielo, envolviendo los planetas superiores e inferiores en un calor insoportable. VERSO 5. Debido a la fuerza de sus rigurosas austeridades, todos los ríos y mares se agitaron; la superficie del globo, con sus islas y montañas, comenzó a temblar, y las estrellas y planetas caían. Todas las direcciones eran consumidas por el fuego. VERSO 6. Abrasados por el fuego y enormemente perturbados debido a las rigurosas penitencias de Hiraṇyakaśipu, los semidioses abandonaron los planetas en que residían y fueron al planeta del Señor Brahmā; allí, informaron al creador: ¡Oh, señor de los semidioses!, ¡oh, amo del universo!, el fuego que emana de la cabeza de Hiraṇyakaśipu como resultado de sus rigurosas austeridades nos ha causado tantos trastornos que hemos venido a verte, pues no podíamos seguir en nuestros planetas. VERSO 7. ¡Oh, gran personalidad, señor del universo!, si lo consideras conveniente, por favor, acaba con esas perturbaciones destinadas a destruirlo todo, antes de que tus obedientes súbditos sean aniquilados. VERSO 8. Hiraṇyakaśipu se ha sometido a un tipo de austeridad terriblemente penosa. Tú ya conoces su plan, pero escucha, por favor, mientras te exponemos sus intenciones. VERSOS 9 y 10. «La persona suprema del universo, el Señor Brahmā, ha obtenido su gloriosa posición por medio de rigurosas austeridades, poder místico y trance. Debido a ello, después de la creación se ha convertido en el semidiós más adorado del universo. Como yo soy eterno y el tiempo también es eterno, voy a esforzarme en austeridades, poder místico y trance durante muchísimas vidas, y de ese modo, el puesto que ahora ocupa el Señor Brahmā será mío. VERSO 11. «Con mis rigurosas austeridades, haré que se inviertan los resultados de las actividades piadosas e impías. Voy a echar abajo todo el orden establecido en el mundo. Incluso Dhruvaloka quedará destruido al final del milenio. ¿De qué sirve entonces, elevarse hasta él? Prefiero permanecer en la posición de Brahmā». VERSO 12. ¡Oh, señor!, hemos oído de fuentes dignas de confianza que Hiraṇyakaśipu está ahora ocupado en rigurosas austeridades con el objetivo de obtener tu puesto. Tú eres el amo de los tres mundos. Por favor, no esperes más para tomar las medidas que juzgues apropiadas. VERSO 13. ¡Oh, Señor Brahmā!, tu posición en este universo es sin duda alguna sumamente auspiciosa para todos, y en especial para las vacas y los brāhmaṇas. Cuanto más se glorifiquen la cultura brahmínica y la protección de las vacas, más aumentarán, de modo natural, la felicidad material, la opulencia y la buena fortuna en todas sus formas. Pero, por desgracia, si Hiraṇyakaśipu ocupa tu trono, todo se perderá. VERSO 14. ¡Oh, rey!, después de ser informado por los semidioses, el muy poderoso Señor Brahmā, acompañado por Bhṛgu, Dakṣa y otros grandes sabios, partió inmediatamente hacia el lugar en que Hiraṇyakaśipu estaba realizando sus penitencias y austeridades. VERSOS 15 y 16. El Señor Brahmā, que viaja en un avión en forma de cisne, al principio no podía ver dónde estaba Hiraṇyakaśipu, ya que éste tenía el cuerpo cubierto por un hormiguero, hierba y cañas de bambú. Hiraṇyakaśipu llevaba tanto tiempo en aquel lugar que las hormigas le habían devorado la piel, la grasa, la carne y la sangre. Cuando pudieron reconocerle, el Señor Brahmā y los semidioses vieron que parecía el Sol cubierto por nubes aumentando la temperatura del mundo con su austeridad. Completamente atónito, el Señor Brahmā sonrió y se dirigió a él con las siguientes palabras. VERSO 17. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, hijo de Kaśyapa Muni!, ¡levántate, por favor, levántate!. Te deseo la mejor fortuna. Ahora has alcanzado la perfección en tu práctica de austeridades, y por eso puedo ofrecerte una bendición. Puedes pedirme lo que desees. Yo trataré de satisfacer tu deseo. VERSO 18. Estoy muy asombrado de ver tu enorme resistencia. Aunque has sido mordido y comido por toda clase de gusanos y hormigas, todavía conservas el aire vital circulando dentro de los huesos. Es verdaderamente maravilloso. VERSO 19. Ni siquiera personas santas como Bhṛgu, que nacieron antes que tú, han podido llevar a cabo unas austeridades tan severas; tampoco en el futuro habrá nadie que pueda repetirlas. ¿Quién hay, dentro de los tres mundos, que pueda mantenerse vivo durante cien años celestiales sin siquiera beber agua? VERSO 20. Mi querido hijo de Diti, con tu gran determinación y tu gran austeridad, has hecho lo que les resultó imposible incluso a las grandes personas santas; de ese modo, ciertamente me has conquistado. VERSO 21. ¡Oh, tú, el mejor de los asuras!, por esa razón, ahora estoy dispuesto a darte todas las bendiciones que desees. Yo pertenezco al mundo de los semidioses celestiales, que no mueren como los seres humanos. Por ello, y aunque tú estás destinado a morir, tu audiencia conmigo no será en vano. VERSO 22. ®r… Nārada Muni continuó: Tras dirigirle esas palabras, el Señor Brahmā, el ser original del universo, cuyo poder es inmenso, salpicó el cuerpo de Hiraṇyakaśipu, completamente devorado por las hormigas e insectos, con el agua espiritual, trascendental e infalible, de su kamaṇḍalu. De ese modo reanimó a Hiraṇyakaśipu. VERSO 23. En cuanto fue salpicado con el agua del cántaro del Señor Brahmā, Hiraṇyakaśipu se levantó con un cuerpo completo, cuyos miembros eran tan fuertes que podían resistir el golpe de un rayo. Con gran fuerza física y un lustre corporal semejante al oro fundido, salió del hormiguero convertido en un hombre en plena juventud, igual que un fuego que sale de la leña. VERSO 24. Al ver al Señor Brahmā en el cielo ante él, sobre su avión en forma de cisne, Hiraṇyakaśipu se sintió sumamente complacido. Inmediatamente ofreció reverencias postrándose en el suelo y comenzó a expresar su gratitud a Brahmā. VERSO 25. Entonces, cuando se levantó del suelo y vio al Señor Brahmā ante él, el jefe de los daityas no cabía en sí de júbilo. Con lágrimas en los ojos y todo el cuerpo temblando, se dispuso a orar en actitud humilde, con las manos juntas y la voz entrecortada, para satisfacer al Señor Brahmā. VERSOS 26 y 27. Ofrezco respetuosas reverencias al señor supremo del universo. Al final de cada día de su vida, por la influencia del tiempo, el universo queda completamente cubierto de una densa oscuridad; al siguiente día, ese refulgente señor, con su propio esplendor, vuelve de nuevo a manifestar, mantener y destruir toda la manifestación cósmica por medio de la energía material, que se sirve de las tres modalidades de la naturaleza material. Él, el Señor Brahmā, es el refugio de esas modalidades de la naturaleza (sattva-guŠa, rajo-guŠa y tamo-guŠa). VERSO 28. Ofrezco reverencias a la personalidad original de este universo, el Señor Brahmā, que posee conocimiento y puede aplicar su mente y su experimentada inteligencia en crear la manifestación cósmica. Él, con sus actividades, hace visible todo lo que existe en el universo. Él es, por lo tanto, la causa de todas las manifestaciones. VERSO 29. Tu Señoría, como origen de la vida de este mundo material, eres el amo y controlador de todas las entidades vivientes, tanto móviles como estáticas, y eres quien inspira en ellas la conciencia. Tú mantienes la mente y los sentidos de acción y de adquisición de conocimiento; por lo tanto, eres el gran controlador de todos los elementos materiales y de sus cualidades, y el controlador de todos los deseos. VERSO 30. Mi querido señor, tú, en tu forma de los Vedas personificados, y por medio del conocimiento que se refiere a las actividades de todos los brāhmaṇas dedicados a la celebración de yajña, difundes las ceremonias rituales védicas que comprenden los siete tipos de sacrificios encabezados por el agniṣṭoma. En verdad, tú inspiras a esos brāhmaṇas a celebrar los rituales que se mencionan en los tres Vedas. Tú eres el Alma Suprema, la Superalma de todas las entidades vivientes, y por lo tanto no tienes ni principio ni fin, eres omnisciente y estás más allá de los límites del tiempo y el espacio. VERSO 31. ¡Oh, mi señor!, Tu Señoría está eternamente despierto, viendo todo lo que ocurre. En tu forma de tiempo eterno, y con tus distintas partes —momentos, segundos, minutos y horas—, tú reduces la duración de la vida de todas las entidades vivientes. Aun así, eres inmutable y permaneces en un sólo lugar; eres la Superalma, testigo y Señor Supremo, el controlador omnipresente e innaciente, causa de la vida de todas las entidades vivientes. VERSO 32. Sea mejor o peor, móvil o inmóvil, nada hay que esté separado de ti. El conocimiento que se deriva de Escrituras védicas como los Upaniṣads, y de todas las ramas secundarias del conocimiento védico original, forma tu cuerpo externo. Eres HiraŠyagarbha, el receptáculo del universo; pero, a pesar de tu posición de controlador supremo, eres trascendental al mundo material, que está hecho de las tres modalidades de la naturaleza material. VERSO 33. ¡Oh, mi señor!, tú, que te encuentras en estado inmutable en tu propia morada, expandes tu forma universal dentro de la manifestación cósmica, y de ese modo pareces disfrutar del mundo material. Tú eres Brahman, la Superalma, el más antiguo, la Personalidad de Dios. VERSO 34. Ofrezco respetuosas reverencias al Supremo, que en Su forma ilimitada y no manifiesta ha hecho aparecer la manifestación cósmica, la forma de la totalidad del universo. Él posee las energías externa e interna, y la energía mixta denominada potencia marginal, que está constituida por todas las entidades vivientes. VERSO 35. ¡Oh, mi señor!, ¡oh, tú, el mejor de quienes otorgan bendiciones!, si tienes la bondad de concederme la bendición que deseo, te pido que ninguna de las entidades vivientes que tú has creado pueda matarme. VERSO 36. Concédeme que no muera ni dentro ni fuera de ninguna casa, ni de día ni de noche, ni en el suelo ni en el cielo. Concédeme que ningún ser que tú no hayas creado pueda matarme; que ningún arma, ningún ser humano y ningún animal me cause la muerte. VERSOS 37 y 38. Concédeme que no me mate ningún ser viviente ni no viviente. Concédeme además, que no me mate ningún semidiós, ningún demonio, ni ninguna gran serpiente de los planetas inferiores. Tú no tienes rival, porque nadie puede matarte en el campo de batalla. Por eso, concédeme la bendición de que tampoco yo tenga rival. Dame el dominio exclusivo sobre todas las entidades vivientes y deidades regentes, y dame toda la gloria propia de esa posición. Dame, además, todos los poderes místicos que se obtienen por realizar largas austeridades y practicar yoga, ya que no pueden perderse en ningún momento. CAPÍTULO 4. HIRAṆYAKAŚIPU ATERRORIZA AL UNIVERSO. VERSO 1 Nārada Muni continuó: El Señor Brahmā estaba muy satisfecho con las difíciles austeridades a que Hiraṇyakaśipu se había sometido. Por eso no dudó en concederle las bendiciones que había solicitado, y que muy pocas veces pueden lograrse. VERSO 2. El Señor Brahmā dijo: ¡Oh, Hiraṇyakaśipu!, a la mayoría de los hombres les es muy difícil alcanzar esas bendiciones que has pedido. Por lo general, nunca se ofrecen a nadie; pero, a pesar de todo, ¡oh, hijo mío!, voy a concedértelas. VERSO 3. El Señor Brahmā, cuyas bendiciones son infalibles, partió entonces, mientras recibía la adoración del más grande de los demonios, Hiraṇyakaśipu, y las alabanzas de los grandes sabios y personas santas. VERSO 4. El demonio Hiraṇyakaśipu, después de recibir las bendiciones del Señor Brahmā y haber adquirido un brillante cuerpo dorado, continuaba recordando la muerte de su hermano, y debido a ello, seguía albergando sentimientos hostiles contra el Señor Viṣṇu. VERSOS 5, 6 y 7. Hiraṇyakaśipu conquistó todo el universo. En verdad, aquel gran demonio conquistó todos los planetas de los tres mundos, superior, medio e inferior. Conquistó a los seres humanos, a los gandharvas y garuḍas, a las grandes serpientes, a los siddhas, cāraŠas y vidyādharas, a los grandes santos, a Yamarāja, a los manus, a los yakṣas, a los rākṣasas, a las piśācas y sus amos, y a los amos de los fantasmas y bh™tas. Derrotó a todos los gobernantes de los demás planetas habitados por entidades vivientes y los sometió a su dominio. Con la conquista de las moradas de todos ellos, usurpó también su poder y su influencia. VERSO 8. Hiraṇyakaśipu, que gozaba de plena opulencia, trasladó su residencia al cielo, donde se encuentra el famoso jardín Nandana, en el que disfrutan los semidioses. De hecho, fijó su residencia en el opulentísimo palacio de Indra, el rey del cielo. Ese palacio lo había construido personalmente Viśvakarmā, el semidiós arquitecto, y era tan hermoso que se diría que en él vivía la diosa de la fortuna del universo entero. VERSOS 9. 10, 11 y 12. En el palacio del Señor Indra, las escaleras estaban hechas de coral, y el suelo, adornado con esmeraldas de incalculable valor; las paredes eran de cristal, y las columnas, de piedra vaid™rya. Había doseles maravillosos, decorados con un gusto exquisito; los asientos estaban tachonados de rubíes, y las sedas de las camas, tan blancas como la espuma, llevaban bordados de perlas. Las damas del palacio, bendecidas con dientes hermosos y con los rostros más bellos y maravillosos, se paseaban por el palacio acompañadas del melodioso tintineo de sus campanitas tobilleras, y se paraban a contemplar su propia belleza reflejada en las gemas. Los oprimidos semidioses, sin embargo, tenían que postrarse y ofrecer reverencias a los pies de Hiraṇyakaśipu, quien les reprendía con gran severidad sin el menor motivo. De este modo, Hiraṇyakaśipu vivía en el palacio y gobernaba a todos con gran rigor. VERSO 13. ¡Oh, mi querido rey!, Hiraṇyakaśipu estaba siempre borracho de licores y vinos de olor fuerte; sus ojos cobrizos, bajo los efectos de la embriaguez, estaban siempre dando vueltas. Sin embargo, había realizado con gran poder las grandes austeridades del yoga místico, y por ello, a pesar de que era abominable, todos, con excepción de los tres semidioses principales —el Señor Brahmā, el Señor ®iva y el Señor Viṣṇu—, le adoraban personalmente y le ofrecían toda clase de obsequios en sus propias manos a fin de complacerle. VERSO 14. ¡Oh, Mahārāja Yudhiṣṭhira, descendiente de Pāṇḍu!, desde el trono del rey Indra, Hiraṇyakaśipu dominó con su poder personal a los habitantes de todos los demás planetas. Los dos gandharvas Viśvāvasu y Tumburu, yo mismo y los vidyādharas, las apsarās y los sabios, le ofrecíamos oraciones una y otra vez para glorificarle. VERSO 15. Hiraṇyakaśipu era adorado con sacrificios y grandes regalos que le ofrecían los seguidores estrictos de los principios de varŠa y āśrama; pero él, en lugar de ofrecer parte de las oblaciones a los semidioses, se quedaba con todo. VERSO 16. Como por temor de Hiraṇyakaśipu, el planeta Tierra, que está formado por siete islas, daba granos alimenticios sin ser arado. Era como las vacas surabhis del mundo espiritual o las kāma-dughā del reino celestial. La Tierra proporcionaba cereales más que suficientes, las vacas daban leche en abundancia, y el espacio exterior se adornaba con fenómenos de maravillosa belleza. VERSO 17. Con el fluir de sus olas, los océanos del universo y los ríos que desembocan en ellos —que son como sus esposas— daban a Hiraṇyakaśipu diversos tipos de gemas y piedras preciosas. Esos océanos son: el océano de agua salada, el océano de jugo de caña, el océano de vino, el de mantequilla clarificada, el de leche, el de yogur y el océano de agua dulce. VERSO 18. Los valles que separan las montañas eran los parques de recreo de Hiraṇyakaśipu; por su influencia, todos los árboles y plantas producían frutas y flores abundantes en todas las estaciones. Hiraṇyakaśipu dirigía personalmente las funciones de verter agua, secar y quemar, prescindiendo de los tres semidioses encargados de esas funciones en el universo, Indra, Vāyu y Agni. VERSO 19. A pesar de haber obtenido el poder de dominar en todas direcciones, y a pesar de disfrutar hasta el límite de los más deseables placeres de los sentidos, Hiraṇyakaśipu estaba insatisfecho, porque en lugar de controlar sus sentidos, seguía siendo su sirviente. VERSO 20. De ese modo, Hiraṇyakaśipu pasó mucho tiempo muy orgulloso de sus opulencias y violando las leyes y regulaciones que se mencionan en los śāstras autoritativos. De este modo fue víctima de una maldición de los cuatro Kumāras, que eran grandes brāhmaṇas. VERSO 21. Con sus severos castigos, Hiraṇyakaśipu llevó a todos los habitantes del universo a una situación de extremado sufrimiento, de la que ni siquiera estaban libres los gobernantes de los distintos planetas. Perturbados y llenos de miedo, sin poder hallar ningún otro refugio, finalmente se entregaron a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. VERSOS 22 y 23. Ofrezcamos respetuosas reverencias en dirección a donde Se encuentra la Suprema Personalidad de Dios; allí es donde van las almas purificadas que están en la orden de vida de renuncia, las grandes personas santas, y de allí, una vez que han ido, nunca regresan». Sin dormir, controlando sus mentes por completo, y viviendo únicamente de su aliento, las deidades regentes de los planetas comenzaron a adorar a Hṛṣīkeśa meditando de ese modo. VERSO 24. Entonces apareció ante ellos una vibración sonora trascendental, que procedía de una persona invisible para los ojos materiales. La voz era tan grave como el sonido de las nubes; era también muy alentadora, pues alejaba todo sentimiento de temor. VERSOS 25 y 26. La voz del Señor emitió la siguiente vibración: ¡Oh, vosotros, los mejores entre las personas sabias!, ¡no temáis! Os deseo toda buena fortuna. Volveos Mis devotos, escuchando y cantando acerca de Mí y ofreciéndome oraciones, pues el propósito de esas actividades es bendecir a todas las entidades vivientes. Conozco bien las actividades de Hiraṇyakaśipu; podéis tener la seguridad de que su fin está muy cercano. Por favor, tened paciencia y esperad hasta que llegue su momento. VERSO 27. Cuando alguien siente envidia de los semidioses, que representan a la Suprema Personalidad de Dios, o de los Vedas, que dan conocimiento completo, o de las vacas, brāhmaṇas, vaiṣṇavas y principios religiosos, o, en última instancia, de Mí, que soy la Suprema Personalidad de Dios, no pasará mucho tiempo antes de que él y su civilización sean destruidos. VERSO 28. Cuando Hiraṇyakaśipu moleste al gran devoto Prahlāda, su propio hijo, que es sobrio y pacífico y no tiene enemigos, Yo, a pesar de las bendiciones de Brahmā, le mataré sin esperar un instante. VERSO 29. El gran santo Nārada Muni continuó: Cuando la Suprema Personalidad de Dios, el maestro espiritual de todos los seres, hubo tranquilizado de este modo a todos los semidioses que viven en los planetas celestiales, éstos Le ofrecieron respetuosas reverencias y regresaron a sus respectivas moradas, con la confianza de que el demonio Hiraṇyakaśipu estaba ya prácticamente muerto. VERSO 30. Hiraṇyakaśipu tenía cuatro hijos maravillosos, poseedores de grandes cualidades; de entre ellos sobresalía Prahlāda. En verdad, Prahlāda poseía todas las cualidades trascendentales, pues era un devoto puro de la Personalidad de Dios. VERSOS 31 y 32. [En este verso se describen las cualidades de Mahārāja Prahlāda, el hijo de Hiraṇyakaśipu]. Gozaba de la amplia cultura de un brāhmaŠa cualificado, tenía muy buen carácter, y estaba decidido a comprender la Verdad Absoluta. Su dominio de la mente y los sentidos era perfecto. Como la Superalma, era bondadoso con todas las entidades vivientes y el mejor amigo de todos. Con las personas dignas de respeto, se comportaba como un humilde sirviente; para los pobres, era como un padre; a sus iguales, les mostraba el afecto de un hermano comprensivo; sus profesores, maestros espirituales y hermanos espirituales mayores eran para él como la Suprema Personalidad de Dios. A pesar de su buena educación, riquezas, belleza, aristocracia, etc., estaba completamente libre del orgullo falso. VERSO 33. Prahlāda Mahārāja, a pesar de haber nacido en una familia de asuras, no era un asura, sino un gran devoto del Señor Viṣṇu. A diferencia de los demás asuras, nunca envidiaba a los vaiṣṇavas. No se agitaba cuando estaba en peligro, y no tenía ningún interés directo ni indirecto en las actividades fruitivas que se explican en los Vedas. En verdad, como consideraba inútil todo lo material, estaba completamente libre de deseos materiales. Siempre tenía los sentidos y el aire vital bajo control; dotado de una inteligencia y una determinación firmes, había subyugado todos los deseos de disfrute. VERSO 34. ¡Oh, rey!, aún hoy los santos eruditos y los vaiṣṇavas continúan glorificando las buenas cualidades de Prahlāda Mahārāja. En la Suprema Personalidad de Dios siempre pueden encontrarse todas las buenas cualidades; todas ellas están también, eternamente, en Su devoto Prahlāda Mahārāja. VERSO 35. En toda asamblea en que se hable acerca de santos y devotos, ¡oh, rey Yudhiṣṭhira!, incluso los enemigos de los demonios, es decir, los semidioses, y tú con mucha más razón, citáis a Prahlāda Mahārāja como ejemplo de gran devoto. VERSO 36. ¿Quién podría enumerar las incontables cualidades trascendentales de Prahlāda Mahārāja? Su fe en Vāsudeva, el Señor Kṛṣṇa [el hijo de Vasudeva], era inquebrantable; su devoción por Él estaba completamente libre de otras intenciones. Debido al servicio devocional que había realizado anteriormente, sentía un apego natural por el Señor Kṛṣṇa. Sus buenas cualidades, aunque no se pueden enumerar, son la prueba de que era una gran alma [mahātmā]. VERSO 37. Prahlāda Mahārāja no mostró interés por los juegos infantiles ni en su más tierna infancia. De hecho, los rechazó por completo y permanecía silencioso y ajeno, pues estaba absorto por entero en el estado de conciencia de Kṛṣṇa. En su mente siempre estaba el influjo consciente de Kṛṣṇa, de modo que no alcanzaba a entender cómo podía seguir adelante el mundo, inmerso en actividades de complacencia de los sentidos. VERSO 38. Prahlāda Mahārāja siempre estaba absorto en pensar en Kṛṣṇa; estaba siempre entre los brazos del Señor, de manera que sus necesidades físicas, como sentarse, caminar, comer, acostarse, beber y hablar, se realizaban por sí solas, sin que él fuera consciente de cómo. VERSO 39. Debido a su avance en conciencia de Kṛṣṇa, a veces lloraba, a veces reía, a veces daba muestras de júbilo, y a veces cantaba en voz alta. VERSO 40. A veces, al ver a la Suprema Personalidad de Dios, Prahlāda Mahārāja, lleno de ansiedad, Le llamaba a grandes voces. A veces, lleno de júbilo, perdía toda su timidez y se ponía a bailar en éxtasis, y a veces, completamente absorto en pensar en Kṛṣṇa, se sentía uno con el Señor e imitaba Sus pasatiempos. VERSO 41. A veces, al sentir el tacto de las manos de loto del Señor, Prahlāda se llenaba de júbilo espiritual y guardaba silencio, con los cabellos erizados, mientras de sus ojos semicerrados fluían lágrimas de amor por el Señor. VERSO 42. Gracias a su relación con devotos puros y perfectos que no tenían el menor contacto con nada material, Prahlāda Mahārāja se dedicó constantemente a servir los pies de loto del Señor. Al ver su aspecto físico cuando estaba absorto en perfecto éxtasis, las personas más pobres en comprensión espiritual se purificaban. En otras palabras, Prahlāda Mahārāja les confería bienaventuranza trascendental. VERSO 43. Mi querido rey Yudhiṣṭhira, el demonio Hiraṇyakaśipu torturó a este devoto excelso y afortunado, Prahlāda, a pesar de que era su propio hijo. VERSO 44. Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, joya de santidad entre los semidioses!, ¡oh, tú, el mejor de los líderes espirituales!, ¿cómo pudo Hiraṇyakaśipu molestar de ese modo a Prahlāda Mahārāja, el santo puro y excelso, a pesar de que era su propio hijo? Deseo que me lo expliques. VERSO 45. Los padres siempre sienten cariño por sus hijos. Cuando éstos son desobedientes, les riñen, pero no porque sean enemigos suyos, sino para instruirles, por el bien del niño. ¿Cómo pudo Hiraṇyakaśipu, el padre de Prahlāda Mahārāja, castigar a un hijo tan noble? Eso es lo que estoy ansioso por saber. VERSO 46. Mahārāja Yudhiṣṭhira siguió preguntando: ¿Cómo es posible que un padre haya sido tan violento con un hijo excelso, que era obediente, tenía buen comportamiento y era respetuoso hacia él? ¡Oh, brāhmaŠa!, ¡oh, maestro!, jamás he escuchado nada tan contradictorio: que un padre cariñoso castigue a su noble hijo con intención de matarle. Por favor, disipa mis dudas con respecto a esto. CAPÍTULO 5. PRAHLšDA MAHšRšJA, EL SANTO HIJO DE HIRAṆYAKAŚIPU. VERSO 1. El gran santo Nārada Muni dijo: Los demonios, bajo la guía de Hiraṇyakaśipu, aceptaron a ®ukrācārya como sacerdote para sus ceremonias rituales. Ṣaṇḍa y Amarka, los dos hijos de ®ukrācārya, vivían cerca del palacio de Hiraṇyakaśipu. VERSO 2. Prahlāda Mahārāja ya había sido educado en la vida devocional, pero, cuando su padre le envió a recibir educación de los dos hijos de ®ukrācārya, éstos le aceptaron en su escuela con los demás hijos de los asuras. VERSO 3. Ciertamente, Prahlāda escuchó y repitió los temas de política y economía que sus maestros le enseñaron, pero comprendía que la filosofía política implicaba considerar amigos a unos y enemigos a otros, y a él eso no le gustaba. VERSO 4. Mi querido rey Yudhiṣṭhira, cierto día el rey de los demonios, Hiraṇyakaśipu, sentó a su hijo Prahlāda en su regazo, y con mucho cariño le preguntó: Mi querido hijo, por favor, de todo lo que has estudiado con tus maestros, ¿qué te pareció lo más importante? VERSO 5. Prahlāda Mahārāja contestó: ¡Oh, rey de los demonios, el mejor de los asuras!, según he podido aprender de mi maestro espiritual, toda persona que haya aceptado un cuerpo material y una vida familiar temporal está, sin duda alguna, agobiada por la ansiedad, pues ha caído en un pozo oculto en el que no hay agua, sino sólo sufrimiento. Es necesario abandonar esa posición e ir al bosque [vana]. Seré más claro: hay que ir a Vṛndāvana, donde exclusivamente predomina el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, y, allí, refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios. VERSO 6. Nārada Muni continuó: Cuando Prahlāda Mahārāja habló de la senda de la autorrealización por medio del servicio devocional, mostrando que estaba de parte de los enemigos de su padre, éste, Hiraṇyakaśipu, el rey de los demonios, escuchó sus palabras y dijo riendo: «Así arruinan la inteligencia de los niños las palabras del enemigo». VERSO 7. Hiraṇyakaśipu indicó a sus asistentes: Mis queridos demonios, brindad plena protección a este niño en el guru-kula en que estudia, de manera que, ningún vaiṣṇava pueda ir allí disfrazado e influenciar la inteligencia del muchacho más de lo que ya está. VERSO 8. Cuando los sirvientes de Hiraṇyakaśipu llevaron al pequeño Prahlāda de vuelta al guru-kula [el lugar en que los brāhmaṇas educan a los niños], Ṣaṇḍa y Amarka, los sacerdotes de los demonios, le tranquilizaron. Con voz dulce y palabras cariñosas, le hicieron las siguientes preguntas. VERSO 9. Querido hijo Prahlāda, te deseamos paz y buena fortuna. No nos mientas, por favor; dinos solamente la verdad. Estos niños que ves no son como tú; ellos no van explicando ideas desencaminadas. ¿Cómo has aprendido esas enseñanzas? ¿Cómo se ha arruinado de ese modo tu inteligencia? VERSO 10. ¡Oh, tú, el mejor de tu familia!, ¿Cómo se ha contaminado tu inteligencia?; ¿se debe a ti mismo o han sido los enemigos? Somos tus mae